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33 ENSAYOS MASÓNICOS

JOSÉ VALDEMAR PORTILLO LÓPEZ


PRIMER GRAN SECRETARIO

2006

GRAN ORIENTE DE MONTERREY, N. L


PROLOGO
Conforme transcurren los primeros años, del nuevo siglo, nos damos cuenta cada vez
más, que los avances tecnológicos y la globalización, eliminan las barreras que nos im-
ponen las distancias entre los pueblos y como consecuencia entre todos los humanos.

Nuestro venerable hermano, José Valdemar Portillo López, con una trayectoria de 34
años ininterrumpidos como iniciado en la masonería y durante los últimos 12 años, in-
tegrado como miembro activo de la gran logia de nuevo león, ha tenido una permanente
preocupación, por dar a conocer el pensamiento masónico y todo aquello que involucra
a la masonería, en el acontecer del mundo actual.

Esa inquietud, le ha permitido elaborar numerosos ensayos, los cuales han sido difundi-
dos en forma impresa y sobre todo por internet, medio electrónico que nos acerca a todo
el mundo, lo que le ha permitido establecer relaciones con masones de todas las latitu-
des.

Estudioso de la masonería, ha indagado en el pensamiento de numerosos autores, en


infinidad de hechos históricos y ha estado atento a todo aquello que está cambiando en
la humanidad y en la institución masónica.

Estoy seguro, que todos aquellos que tengan la oportunidad de tener acceso a este disco
compacto, encontraran en él, una múltiple orientación sobre lo que es, ha sido y sobre
todo, lo que nuestro hermano Valdemar desea que llegue a ser la masonería en el siglo
XXI.

Fraternalmente.

Arq. Hugo García Garza.


Ex – Gran Maestro.
De La Gran Logia De Nuevo León, México.
Grandes Ejercicios (1978–1979) y (1984–1985)
PRESENTACIÓN
“No abdicaremos de algo, que es fundamental e inseparable de nuestras convicciones,
nuestra resolución, de luchar siempre y en todo momento y en el límite de nuestro es-
fuerzo y capacidad, por hacer, que la gloriosa institución masónica, salga de la grave
crisis que la agobia, recupere su prestigio y vuelva a ser la institución de vanguardia
que todos anhelamos que sea”

A
spiramos, a que esta recopilación de mensajes, se le considere, como un
estímulo y motivación, a todos los respetables y queridos hermanos,
para que, se concienticen total y plenamente, de que a la masonería, hay
que conocerla interna y externamente, amarla, defenderla y luchar por
su consolidación y progreso, pero lo más importante, innovarla, refor-
marla y actualizarla, conservando su esencia fundamental, para que sea
realmente, la escuela de perfección que modele al hombre que habitara este siglo XXI,
que iniciamos con un horizonte cargado de presagios.

En el contenido de esta recopilación de ensayos, encontrareis ideas, inquietudes, ponen-


cias, sugerencias, proposiciones, programas y anhelos, que no tienen otro objetivo y
propósito, que el de orientar y mejorar la acción masónica, a nivel estatal, nacional y
mundial, tanto interna como externamente.

Tenemos la firme determinación, de dejar constancia de nuestro esfuerzo, aplicado a


acciones que conduzcan al mejoramiento y progreso en todos los órdenes, de nuestra
querida institución masónica.

Suplicamos, que seáis generosos, en el juicio que hagáis sobre estos ensayos, así como
aceptamos las ideas y sugerencias, para rectificar y/o mejorar los trabajos aquí descritos.

Fraternalmente vuestro

José Valdemar Portillo López


Miembro de la
Resp Log Simb “Unificación No. 35”
Jurisdiccionada a la Gran logia de Nuevo León, México.
CONTENIDO

33 ENSAYOS QUE EL V H JOSÉ VALDEMAR PORTILLO


LÓPEZ, HA PRESENTADOS EN DIVERSOS ORIENTES DE LA
GRAN JURISDICCIÓN DE NUEVO LEÓN Y PUBLICADOS EN LA
RED INTERNET.
1.‒ IDEARIO Y/O CREDO MASÓNICO DE JOSÉ VALDEMAR PORTILLO LÓPEZ

2.‒ INVOCACIÓN.

3.‒ ¿QUÉ ES LA MASONERÍA?

4.‒ ¿QUIERE UD. PERTENECER A LA MASONERÍA?

5.‒ CONFIGURACIÓN DEL PERFIL DE UN DIRIGENTE MASÓNICO, PARA AL-


CANZAR UN LIDERAZGO DE EXCELENCIA.

6.‒ FUNCIONES, DEBERES Y OBLIGACIONES DE VENERABLES MAESTROS.

7.‒ LA DESERCIÓN Y SUS CAUSAS, EN LA INSTITUCIÓN MASÓNICA, UNA


INVITACIÓN A LA REFLEXIÓN.

8.‒ LA GRANDEZA DE LA MASONERÍA.

9.‒ LA MASONERÍA DE CARA AL SIGLO XXI.

10.‒ LA MASONERÍA EN CRISIS, AGONÍA Y ESPERANZA.

11.‒ LA MASONERÍA HOY, ÚLTIMA LLAMADA.

12.‒ LA MASONERÍA, MITOS Y REALIDADES.

13.‒ LA MUJER EN LA MASONERÍA, REALIDAD Y PROSPECTIVA.

14.‒ OBJETO DEL GRADO DE APRENDIZ.


15.‒ “EL TRIANGULAR”, SU SIGNIFICADO, SU SIMBOLISMO Y SU INTER-
PRETACIÓN.

16.‒ EL TEMPLO MASÓNICO”, SU SIGNIFICADO, SU SIMBOLISMO Y SU IN-


TERPRETACIÓN.

17.‒ MASONERÍA Y RELIGIÓN, MITOS Y REALIDADES.

18.‒ TIENE SENTIDO LA MASONERÍA, EN LOS INICIOS DEL SIGLO XXI.

19.‒ UNA NUEVA METODOLOGÍA EDUCACIONAL, EN LA INSTITUCIÓN


MASÓNICA, EN LOS UMBRALES DEL SIGLO XXXI.

20.‒ VALORES ÉTICOS DEL MASON.

21.‒ 4 FOROS DE PLANEACIÓN ESTRATÉGICA DE LA MASONERÍA DE NUE-


VO LEÓN

22.‒ EL DESAFÍO DE LA MASONERÍA MEXICANA FRENTE A LA PROBLE-


MÁTICA ECONÓMICA, POLÍTICA Y SOCIAL DEL MÉXICO ACTUAL.

23.‒ ¿HACIA DONDE VAMOS?

24.‒ REALIDAD Y PROSPECTIVA DE LA INSTITUCIÓN MASÓNICA EN EL


UMBRAL DEL SIGLO XXI.

25.‒ MENSAJE DE VALDEMAR EN MORELIA MICHOACÁN EN 1988.

26.‒ EL MASON Y SU CONDUCTA

27.‒ LA LUCIÉRNAGA Y LA SERPIENTE

28.‒ HACIA UNA NUEVA FORMA DE TRABAJO MASÓNICO EN EL UMBRAL


DEL TERCER MILENIO.

29.‒ “BENITO JUÁREZ, PRESENTE Y FUTURO DE NUESTRA PATRIA”


30.‒ LA PIEDRA BRUTA, SU SIGNIFICADO, SU SIMBOLISMO Y SU INTER-
PRETACIÓN.

31.‒ ¿CUAL DEBE DE SER LA MISIÓN DE UN MASON EN EL MÉXICO DE


HOY?

32.‒ POSTULADOS BÁSICOS, QUE SOBRE EL SIMBOLISMO DEL PRIMER


GRADO, DEBE DE CONOCER UN VERDADERO Y AUTENTICO MASON,
UN MASON DE EXCELENCIA

33.‒ SEMBLANZA DE UN GRAN MASON, HID ZITOON HAPAS.

34.‒ UNA BREVE RESEÑA HISTÓRICA, DE LA FUNDACIÓN DEL SUPREMO


CONSEJO DE MÉXICO Y SU REGULARIDAD.

35.‒ “EMILIANO ZAPATA: BANDIDO, APÓSTOL, CAUDILLO, LEYENDA,


GUERRILLERO O REVOLUCIONARIO”.

36.‒ UNIDAD MASÓNICA

37.‒ CURRICULUM VITAE PROFANO– MASÓNICO DE JOSÉ VALDEMAR


PORTILLO LÓPEZ.
IDEARIO Y/O CREDO MASÓNICO
DEL V H JOSÉ VALDEMAR PORTILLO LÓPEZ

I.‒ Creo que mi Fuerza radica, en el inmenso Amor que le tengo a Dios, representado
por el Gran Arquitecto del Universo, creador omnipotente, inmutable, eterno y justo.

II.‒ Creo en el Amor a la Humanidad, porque esta, la Humanidad, es la Máxima


creación del Gran Arquitecto del Universo.

III.‒ Creo en la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, como principios máximos


que debe preservar y defender el hombre, apoyado por el poder que le da la razón y la
justicia.

IV.‒ Creo en la familia, porque representa el núcleo, la célula principal de la sociedad.

V.‒ Creo en la Masonería, como Institución Universal, que busca el perfeccionamien-


to físico, intelectual y moral del hombre.

VI.‒ Creo en el espíritu de superación, de todos mis Hermanos Masones, que les
permite ser útiles a sí mismos, a su familia, a Nuestra Institución, a Nuestro Municipio,
a Nuestro Estado, a Nuestra Patria y a la Humanidad entera.

VII.‒ Creo en mis Hermanos Masones, porque ellos son y serán, en el presente y en el
futuro, los defensores de los nobles principios e ideales de Nuestra Augusta Institución.

VIII.‒ Creo en la Unidad Masónica de mis Hermanos, porque esta, la Unidad, de


realizarse total y plenamente, garantizara la conservación y difusión de los nobles prin-
cipios e ideales de la Masonería.

IX.‒ Creo en la Honestidad, que es una Gran Virtud, un Valor Moral que debe de ca-
racterizar al Verdadero y Autentico Masón.

X.‒ Creo en lo útil que puede ser para el presente y para el futuro de la Masonería,
las nuevas herramientas de comunicación masiva, sobre todo para la implementación
de nuevas metodologías de difusión y de enseñanza.
XI.‒ Creo en los Valores Morales, en los Valores Éticos, que enseña la Masonería,
porque al hacerlos nuestros y practicarlos, hará que seamos Verdaderos y Auténticos
Masones y permitirá que Nuestra Institución se fortalezca y continúe siendo, la gran
Institución forjadora de hombres progresistas, que se distingan en todas las áreas de su
desarrollo ya sea familiar, laboral, cultural, social, educacional, profesional y/o político.

XII.‒ Siempre he privilegiado y privilegiare la Lealtad, la Justicia, el Respeto y el


Amor Fraternal y ha sido mi divisa siempre, jamás traicionar, ni con el pensamiento,
menos con la acción, a mis hermanos, ni aun, a quienes discrepan de mi forma de pen-
sar.

XIII.‒ Creo y estoy convencido de ello, que la Masonería, es la mejor Institución


que existe en el mundo, capaz de formar y modelar una personalidad de excelencia en
el hombre, porque en sus talleres, se inculcan los principios de Libertad, Igualdad y Fra-
ternidad, Valores Morales y Éticos, que permiten al Masón, tener un máximo desarrollo
y adquirir las herramientas necesarias que le brinden las habilidades gerenciales de lide-
razgo, que al ponerlas en práctica, le facilitaran alcanzar su éxito personal y/o profesio-
nal.

XIV.‒ Creo en mi Amor a la Institución, en nuestra capacidad de Liderazgo, en mues-


tra Humilde y modesta experiencia Gerencial, en nuestra capacidad de análisis y toma
de decisiones razonadas y justas, en nuestra capacidad de administrar y sobre todo en
Nuestra Responsabilidad, principal virtud que me ha enseñado la Masonería.

XV.‒ Creo en nuestro método de enseñanza, que siempre ha sido preparar hombres
en el interior de nuestros templos, para que, con una Metodología especial de enseñan-
za, basada en la Simbología, cada uno de ellos, sea capaz de influir positivamente en
todos sus ámbitos de vida, desde su entorno Familiar, Laboral, Cultural, Social, Educa-
cional, Profesional, hasta el Político.

XVI.‒ Creo en la Docencia Masónica, como un pilar fundamental de la Masonería,


que debe de ser un invaluable e insustituible elemento Estratégico del Desarrollo
Educacional Masónico.

XVII.‒ Creo en México, en mi Patria, en mi País, porque a pesar de todo, sigue sien-
do un País Libre y Soberano y que, apoyado en sus Instituciones y en todos los Mexica-
nos, lo haremos más libre, más fuerte y más independiente.
XVIII.‒ No abdicaremos de algo, que es fundamental e inseparable de nuestras
convicciones, nuestra resolución de luchar siempre y en todo momento, en el límite
de nuestro esfuerzo y capacidad, por contribuir a engrandecer la Masonería y ha-
cer que la misma, en este inicio del siglo XXI, recupere su prestigio interno y ex-
terno, se cumplan total y plenamente sus principios, fines, metas y objetivos y
vuelva a ser, en poco tiempo, la Institución de Vanguardia que todos anhelamos
que sea.

“Respeto – Lealtad – Honestidad – Responsabilidad – Trabajo Organizado – Cambio –


Constancia – Renovación – Progreso – Justicia Liderazgo – Armonía – Tenacidad –
Unidad – Amor Fraternal – Patriotismo”

Fraternalmente Vuestro

José Valdemar Portillo López

Miembro de la Resp Log Simb “Unificación No. 35”

Jurisdiccionada a la Gran Logia de Nuevo León, México


INVOCACIÓN

G
ran arquitecto del universo, creador omnipotente, inmuta-
ble, eterno y justo, los obreros de paz que se reúnen en
este templo, que representa el cosmos, con profundo reco-
gimiento espiritual, deseamos ofrecer nuestros trabajos a
tu nombre y a tu gloria.

Que la gran luz del entendimiento, ilumine nuestros cere-


bros y purifique nuestros corazones, a fin de que, en un am-
biente de intelectualidad y de perfecta armonía, nos entre-
guemos a buscar los senderos de nuestra propia superación.

Que los Trabajos de este día, nos hagan mejores ciudadanos,


mejores padres, mejores hijos y mejores hermanos y permi-
tas que nuestros trabajos, habiendo principiado en paz, sean
conducidos con orden y terminen recordando la fraternidad,
para que el mundo sepa que hemos estado en tu presencia.

Así Sea
GRAN LOGIA DE NUEVO LEÓN
GRAN COMISIÓN DE DIVULGACIÓN IDEOLÓGICA Y DOCTRINARIA

ENSAYO
¿QUE ES LA MASONERÍA?

“ANTECEDENTES HISTÓRICOS, MISIÓN, FILOSOFÍA, FINES, OBJETIVOS, SI-


TUACIÓN ACTUAL Y PROSPECTIVA DE LA INSTITUCIÓN MASÓNICA”

JOSÉ VALDEMAR PORTILLO LÓPEZ


G O DE MONTERREY, N. L. DICIEMBRE DE 1998
“La Masonería, es una asociación, de carácter mundial, Filantrópica, Filo-
sófica, Ecléctica y Progresista, procura fomentar en sus adeptos, el amor a
la verdad, el estudio de la Moral Universal, de las Ciencias y de las Artes,
desarrolla en el corazón humano, los sentimientos de Abnegación, Caridad
y filantropía, la Tolerancia religiosa, los deberes de la familia, extermina, o
al menos pretende, los odios de raza, los antagonismos de nacionalidad, de
opiniones, creencias e intereses, anhela unir a todos los hombres, por los
lazos de la solidaridad. Procura, en fin, mejorar la condición social del
hombre, por todos los medios lícitos y especialmente por la educación, la
instrucción, el trabajo y la beneficencia y tiene por divisa: Libertad, Igual-
dad y Fraternidad”.

José Valdemar Portillo López


CONTENIDO

1.‒ Una Introducción Necesaria


2.‒ ¿Qué Es La Masonería?

3.‒ Ligeros Conceptos Históricos


4.‒ ¿Cuáles Son Las Finalidades De La Institución Masónica?
5.‒ ¿Cómo está Organizada Interiormente?

6.‒ ¿La Masonería, Interviene en la Política?

7.‒ ¿Es La Masonería, Antirreligiosa?

8.‒ ¿Cuáles son las Obligaciones y los Derechos De Un Masón?

9.‒ Conclusiones

10.‒ La Masonería de Nuevo León al Encuentro del Siglo XXI.

11.‒ Bibliografía
1.‒ Una Introducción Necesaria.

No son pocas, las ideas erróneas, y los prejuicios, que se han difundido, sobre la verda-
dera naturaleza, de la institución, que lleva el nombre simbólico, de masonería. Esto se
debe, especialmente, a su carácter oculto y misterioso, que, si constituye para algunos,
un motivo de atracción, lo es, para otros, igualmente de desconfianza.

No trataremos, en este estudio, de discutir, sobre lo que no es la masonería, combatien-


do los errores y las diferentes objeciones que se le hacen, nos esforzaremos, en hacer
ver, con la mayor posible claridad y sencillez, lo que es realmente la masonería, sobre
todo, lo que es, en su esencia más verdadera, intima, espiritual y universal, en sus prin-
cipios, que descansan, sobre las leyes del universo y de la evolución humana y en su
finalidad, constantemente progresista y constructora.

Es nuestro deseo, hacer ver, en este ensayo, el espíritu vivificante, que anima a la maso-
nería y que constituye, su principio y su razón de ser, resaltar, que nuestra institución, es
una escuela filosófica, ecléctica, impersonal y constructiva, como camino individual
hacia la verdad, como arte de la vida, como doctrina y factor de armonía y de progreso
para cada hombre, particularmente para la sociedad y el medio en que se encuentra y
para toda la humanidad.

En nuestro estudio, se hará evidente, el error, de atribuirle, a la masonería, un carácter


político, antisocial y antirreligioso.

2.‒ ¿Qué es la Masonería?

A pesar, de que la masonería, es una institución, de respetable antigüedad y que de ella,


se han ocupado, ampliamente, historiadores, filósofos y escritores, existe, aun, en la
actualidad, desconocimiento y desorientación, de lo que realmente es, esta respetable
organización, que tiene sucursales, en casi todo el mundo, y de cuáles son, sus verdade-
ras finalidades y que medios, utiliza, para lograrlas.

La mayoría, de quienes han escuchado, en alguna ocasión, referencias vagas, de la insti-


tución masónica, la presentan, como una especie de mafia tenebrosa, que se dedica, a
incorporar en sus filas, a los oportunistas, a los cismáticos, a los hombres sin credo, ni
religión, a los politicastros sin escrúpulos y a los incautos, para sus conspiraciones se-
cretas. Equivocadamente, se supone, que el objetivo principal, de la actividad masónica,
consiste en atacar a la religión y el secundario, en conseguir, puestos lucrativos en el
gobierno, la industria, el comercio o donde quiera, que sus adeptos, puedan introducirse,
con sus maniobras encubiertas.

Se habla, de que, la intimidación y el terror, son las armas, con que son manejados, efi-
cazmente, los juramentos, de esta sociedad secreta y aun brotan, aquí y allá, leyendas,
que hablan, de terribles y espeluznantes, “venganzas masónicas”.

Muy distinta, es la idea, que se forman de la masonería, quienes han tenido algún trato,
con miembros de la institución, en muchos casos, han creído descubrir, que se trata de
gente inofensiva, incapaz de “matar una mosca”, idealistas y hasta ingenuos, que se reú-
nen semana a semana, en sus logias, como otros lo hacen, en el café o en la cantina, para
“darle, su arreglada al mundo”. Como no se ve, que para estas personas, cambie, en
forma alguna, su situación económica, a veces precaria, ni que se realicen jamás, los
proyectos loables, que dejan traslucir en sus pláticas, se deduce, que la masonería, es
una especie de club, en que se vuelcan, en saludable “catarsis”, la frustración e impo-
tencia de los ideales fallidos y las metas inalcanzadas, y se busca, en la discusión libre,
de variados temas, un desahogo a sus inquietudes y cierto solaz, en el intercambio de
conceptos filosóficos.

Para quienes, han asistido a ceremonias masónicas, o han leído, artículos ilustrados, de
los fastuosos actos, que se llevan a cabo en las logias, los masones, quedan catalogados,
como una gente ociosa, que vive, en un mundo artificial de fantasía y teatralidad, remi-
niscente de la pompa y circunstancia de las ordenes de caballería y la nobleza medieval,
sin más finalidad, que la de conferirse mutuamente, ridículos y altisonantes títulos, que
halagan su vanidad, y darle variedad, a la incolora mediocridad de la vida real.

Finalmente, hay quienes ven en la masonería, poco más que un club social, como los
rotarios o los leones, aunque con cierto sabor arcaico de misticismo, que únicamente
sirve, para darle marco y ambiente, a las altruistas finalidades, de ayuda mutua y solida-
ridad fraterna, que se supone, debe existir entre sus miembros.

Como puede verse, la imagen, que se forja, una mente, que trata de juzgar, una institu-
ción, viéndola desde afuera, no puede nunca, ser exacta, en verdad, debemos de admitir,
que aun, para muchos de los masones, que formamos parte, de la institución, el concep-
to tampoco es muy claro, y ello se debe, precisamente, a que algunos masones, han
transportado, al campo masónico, sus aspiraciones particulares y han convertido a sus
logias, en un reflejo, de lo que esperaban encontrar en la masonería.

Al solicitar su admisión, un candidato, en la orden, se le pregunta, si lo hace, de su libre


y espontánea voluntad, pero, ¿cómo puede haber, libre y espontánea voluntad de hacer
algo, si se ignora lo que ello es? ¿Cómo puede jurarse, el cumplimiento de una constitu-
ción y reglamentos, si se desconoce completamente? ¿Qué puede pensarse, de un hom-
bre, que va a comprometer, su palabra de honor y su buen nombre, sin haberse preocu-
pado, por investigar más a fondo, las consecuencias de tal acto?

La verdad, debemos de admitirlo, es que escasean, lamentablemente, las fuentes fide-


dignas de información, sobre lo que es y lo que no es, la masonería y esta deficiencia,
no siempre se puede subsanar, por medio de la interrogación directa, pues lo más proba-
ble, es que se reciban, contestaciones, contradictorias y vagas, por el temor, de muchos
masones, a decir más de la cuenta, violando las normas de discreción, que recomienda
la orden, y que, en la mayoría de los casos, se usa como excusa, al decir, a quienes pre-
guntan, que no tienen el grado necesario, por ignorancia y/o por, desconocimiento real
de las respuestas.

Tampoco, se sale de apuros, leyendo obras de consulta de filosofía masónica o aun los
rituales (si se consiguen), pues en toda la literatura que se publica, se supone, que el
lector es masón y por lo tanto, se omite, todo aquello, que le ha de ser bien conocido,
pero que es precisamente lo que más interesaría, al que tiene deseos de investigar, la
conveniencia o inconveniencia, de iniciarse en la masonería o de seguir o no, pertene-
ciendo a ella.

Para intentar llenar esta deficiencia, hemos elaborado este estudio, que no pretende, ser
un tratado de masonería, existen buenas obras de este tipo, que ayudaran, a quien o a
quienes deseen, obtener información específica, sobre algún aspecto particular del tema.
Lo que aquí, nos hemos propuesto, es presentar, el panorama general, que sirva como
información, para quien nunca, hubiese oído hablar de la masonería, o recordatorio, para
reafirmar nuestra vocación masónica, para quienes, tenemos el privilegio y el alto ho-
nor, de pertenecer a ella. No se trata, de una propaganda, en favor ni en contra, sino
simplemente, una exposición escueta de hechos y datos fáciles de comprobar, pero que,
hasta ahora, no estuvieron reunidos, en forma integral.
Quedará mucho, aun por decir, y algunas de las cosas, que aquí mencionaremos, habrán
de meditarse, otras reflexionarse y algunas por qué no, habrán de cuestionarse, pero
tenemos la convicción leal y sincera, de que no son, las más importantes, las que falten
y que, la información condensada en este estudio, será más que suficiente, para el fin
que perseguimos, que es, el de orientar debidamente, a quienes desean conocer realmen-
te, lo que es, esta gloriosa institución masónica.

3.‒ Ligeros Conceptos Históricos.

Dejando a un lado, muchos y muy antiguos antecedentes históricos de la masonería,


obscuros e inconexos, señalaremos aquí, que la masonería, surgió de las corporaciones
de obreros de la construcción, en la edad media.

Los canteros alemanes y los constructores ingleses de esos tiempos, no constituían úni-
camente asociaciones de oficios, sino verdaderas hermandades, en donde se enseñaba y
ejercitaba, una teoría secreta, de sus respectivos artes y oficios. Muchos autores, han
probado, que los masones, no han inventado sus liturgias y sus símbolos y que tampoco,
los han copiado, de otras sociedades secretas arcaicas, sino que, les han sido transmiti-
dos, por sucesión directa, de las sociedades gremiales de que proceden.

Se pretende y asegura, según documentos históricos confiables, que la masonería, es tan


antigua, que ya existía y se practicaba, en las pirámides de Egipto, en los templos de la
india, en las cavernas de los esenios, en las criptas secretas de los mayas, en la academia
de Pitágoras y en muchas otras sociedades iniciáticas, de muy remota antigüedad. Las
semejanzas, reales o imaginadas, con los ritos y ceremonias, que se llevaban a cabo, en
esos remotos tiempos, demuestran, que la masonería, llena, una íntima necesidad del
espíritu humano, cual es, la de buscar, la superación personal y encauzar, las potenciali-
dades individuales, hacia el bien común. Es pues, la lógica de las técnicas y métodos,
que son más eficaces para lograr la evolución interna en el hombre. Que estas técnicas,
no hayan variado grandemente, en el curso de varios milenios, no debe extrañarnos, ya,
que los antropólogos y etnólogos, han demostrado, que el hombre, sigue siendo, esen-
cialmente semejante, en sus manifestaciones mentales y afectivas desde que es hombre,
a pesar de todas las modificaciones ambientales, que ha logrado la civilización.
La masonería, en su forma actual, tomo cuerpo en Inglaterra a fines del siglo XVII. Con
anterioridad, existían en Alemania, Francia e Italia, las cofradías de constructores o ma-
sones, en donde enseñaban, no solamente las artes y las ciencias, que debería dominar,
un maestro constructor, sino que, se impartían principios de moral y buena conducta,
que garantizaran la armonía dentro de las corporaciones.

Los lustros de duración, de las monumentales obras, que ejecutaban los masones (entre
las que se cuentan, las más preciadas joyas, del estilo gótico), favorecían, que se esta-
bleciesen relaciones muy estrechas, entre los numerosos artistas y obreros, los cuales,
formaban verdaderos “equipos”, bajo la dirección, de sus grandes maestros arquitectos,
que eran solicitados, para ejecutar obras en ciudades distintas y en diferentes países.
Naturales, que, en sus viajes, buscasen la ayuda de otros miembros de su misma profe-
sión, también agremiados en cofradías, y que asistiesen a las reuniones de sus logias. De
esta necesidad de viajar y de ser reconocidos y atendidos, como de las precauciones, que
cada agrupación, debería de tomar, para no admitir entre sus miembros, a un operario,
que fuese a romper la armonía por su mala conducta, o a explotar, en su beneficio per-
sonal, los conocimientos técnicos que se impartían en las logias, surgieron los signos
secretos de reconocimiento, la jerarquización en tres grados, con obligaciones y prerro-
gativas distintas y el sigilo y la discreción, para realizar las reuniones de masones.

Por la necesidad de viajar y de conocer diferentes países y costumbres, los masones,


tuvieron contacto, con distintas maneras de pensar y diferentes organizaciones políticas,
lo cual, les confirió, un punto de vista, excepcionalmente amplio, hacia los problemas
religiosos, filosóficos, económicos, sociales y políticos de su época.

Hubieron de admitir, con igualdad de derechos, a hombres de distintas nacionalidades,


credos y razas, y esto, sentó las bases, de los principios humanistas de la naciente orden.

En los siglos X, XII Y XIV, se emprendieron en Escocia e Inglaterra, grandes obras y


para su realización, se importaron constructores alemanes, quienes llevaron consigo, los
usos y costumbres de las logias alemanas, a su influjo, nacieron las logias escocesas e
inglesas.

Hacia principios del siglo XVIII, la construcción, había decaído grandemente y conse-
cuentemente, languidecían las logias de los masones operativos, entonces, en 1717, se
constituyó en Londres, una gran logia, bajo el patrocinio de un grupo de hombres de
gran ilustración, que veían con pena, la decadencia de las logias de constructores. Fue
entonces, cuando nació, propiamente, la masonería de nuestro tiempo, la cual, ha con-
servado cuidadosamente, el espíritu de las antiguas cofradías, sus principios constitu-
cionales y los usos y costumbres tradicionales, apartándose de la construcción material.
Admitió en sus filas, a hombres de todos los oficios y condiciones sociales, a la vez, que
daba, una interpretación elevada y filosófica, a sus símbolos, así, la masonería, adquirió
un carácter más amplio, susceptible de extenderse por todo el mundo, de operativa, pasó
a ser especulativa.

Al ser electo Jorge Payne, para el cargo de gran maestro, emprendió la meritoria tarea,
de reunir todos los preceptos existentes y formar una colección de 39 ordenanzas gene-
rales, que fueron revisadas, por el Dr. Jaime Anderson, teólogo e historiador y sirvieron
de base, a la constitución publicada en 1723, que es el primer fundamento legal de la
masonería.

Prospero, a partir de ese momento, la orden, contando entre sus iniciados, a distinguidos
miembros de la nobleza y de la familia real de Inglaterra. Entre 1739 y 1772, surgieron
ciertas desavenencias internas, que dieron origen a su separación en dos ritos, el rito
escocés antiguo y aceptado y el rito de york o de real arco.

De Inglaterra, la nueva masonería, se extendió rápidamente a otros países. En Francia,


apareció entre 1721 y 1732 y alcanzo un auge inusitado. Se formaron nuevos ritos y se
crearon grados filosóficos, siendo esta, al principio, una innovación mal recibida, en los
demás países, ya que infringía, los antiguos limites, que únicamente establecían, los
primeros tres grados.

La masonería francesa, ha contado, entre sus miembros, a distinguidas personalidades,


como Voltaire, Rousseau, Condorcet, Víctor Hugo, Gambetta, Herriot, Danton, Marat,
Alejandro Dumas, Napoleón Bonaparte, Emilio Zola y muchos más. En las logias ma-
sónicas, se gestó la revolución francesa y de los principios masónicos, se sirvieron los
revolucionarios, como bandera, en su lucha contra la tiranía.

Entre los masones más distinguidos de la historia, mencionaremos a Federico el grande


de Prusia, Francisco I de Austria, Goethe, Mozart, Beethoven, Wagner, Benjamín Fran-
klin, Jorge Washington, el Conde de Lafayette, Tomas Jefferson, Abraham Lincoln,
Américo Vespucio, Leonardo Da Vinci, Gral. Prim, Francisco Javier Mina, Emilio Cas-
telar, Simón Bolívar, José Martí, Bernardo O’Higgins, José de San Martín, Antonio José
de Sucre, José Ma. Morelos y Pavón, Ignacio Allende, Vicente Guerrero, Guadalupe
Victoria, Agustín de Iturbide, Valentín Gómez Farías, Nicolás Bravo, Benito Juárez,
Melchor Ocampo, Sebastián Lerdo de Tejada, Porfirio Díaz, Ignacio M. Altamirano,
Juan de Dios Peza, Amado Nervo, Ignacio Ramírez, Alfredo Chavero, el Barón De
Humboldt, Francisco I. Madero, José Ma. Pino Suarez y muchos más.

La masonería, ha tenido en México, un glorioso historial de gestas libertarias, y ella, ha


sido la inspiradora de nuestros movimientos políticos e ideológicos, de mayor trascen-
dencia. Sin temor a exagerar, podemos decir, que los masones mexicanos, dieron a
nuestra patria, la independencia, las leyes de reforma y la revolución de 1910, y que
siempre, que ha sido necesario, combatir por nuestra mexicanidad y por los derechos del
hombre, han sido los primeros, en ofrendar su pecho y su pensamiento, en defensa de
nuestra soberanía y libertad.

En la actualidad, en todos los países del mundo, con pocas excepciones, tiene raíces
profundas la masonería y cuenta con mayor número de miembros, que cualquier otra
sociedad internacional de este tipo.

Las fuerzas renovadoras, que siempre han actuado dentro de ella en nuestro país, inten-
tan modernizarla, con los adelantos científicos, informáticos y cibernéticos de nuestro
tiempo, y se observa, actualmente, una saludable tendencia, a incorporar a sus técnicas y
enseñanzas, los descubrimientos más modernos de la ciencia.

De esta manera, la masonería evoluciona y se pone a tono con la época, para seguir
siendo, la fuente de donde brota, la fuerza renovadora del pensamiento humano.

4.‒ ¿Cuáles son las Finalidades de la Institución Masónica?

Cuando por primera vez, oímos, a alguna persona decir, “fulano es masón”, la pregunta que
surge inmediatamente en nuestra mente es: ¿qué cosa significa ser masón?, ¿es la maso-
nería una religión?, ¿es una secta?, ¿es un club filosófico? o ¿es un partido político?

Daremos contestación a estas interrogantes.

Masón, significa constructor, o sea, el que fabrica un edificio, pero aunque, antiguamente,
este título, se les aplicaba a los miembros de las asociaciones de constructores, que dieron
a Europa, sus mejores edificios de la edad media y del renacimiento, actualmente, he-
mos de entenderlo, en su aceptación figurada, diciendo que masón, es un constructor,
del templo simbólico, de la ciencia y de la virtud, que constituye su propia personalidad.

En otras palabras, un masón, es un individuo, que trabaja en perfeccionarse y en evolu-


cionar, tanto en sus conocimientos, como en su comportamiento moral, y para ello, si-
gue los caminos, que le indica, la antigua asociación, que se conoce con el nombre de
masonería.

La institución masónica, tiene como finalidad principal, la de constituirse en guía, de


quienes buscan y anhelan, este perfeccionamiento, para lo cual va desgranando, una a
una, sus sabias enseñanzas, en dosis graduadas y de acuerdo con el adelanto, de cada
uno de sus miembros. A través del estudio razonado y crítico de la filosofía moral, se
obtiene un mejor conocimiento de las virtudes y del modo de practicarlas.

Pero, entonces, ¿cabe decir, que la masonería es una escuela?

Si y no, si entendemos por escuela, un lugar donde se imparten clases, sobre materias
específicas, basándose en libros de texto, y se capacita a los alumnos, para desempeñar
un trabajo, que les permita, ganarse un sustento. La masonería es algo más que eso. En
primer lugar, su filosofía educativa, es totalmente distinta a la de cualquier escuela,
puesto que es vez de exigir, el aprendizaje de tales o cuales postulados y principios,
estimula la exposición libre, la discusión ilustrada y el desarrollo de la imaginación y
del pensamiento original, como medio para conseguir, que cada quien, llegue, por su
estudio independiente y su meditación profunda, a sus propias conclusiones lógicas y a
la afirmación de sus convicciones. Por tanto, usa ampliamente del símbolo y de la ale-
goría, pero no ofrece de ellos, ninguna explicación fija ni dogmática, sino que deja en
libertad al iniciado, para que ejercite, sus propias facultades deductivas e inductivas,
para descifrarlos y aprender por sí mismo, las provechosas lecciones que encierran.

Se ocurre preguntar ¿qué utilidad tiene esto?

La historia nos enseña, que de la masonería, han salido, en todos los tiempos, hombres
de gran visión, acrisolado altruismo e inagotable energía, que han dado a la humanidad,
sus más grandes impulsos de progreso. Para descubrir estos nuevos caminos, necesita-
ron nutrirse de la duda filosófica, no de la certeza dogmática, precisaron examinar lo
que no es típico, en vez de conformarse con lo usual y corriente. Tuvieron que desechar
los cartabones, los textos sagrados y los manuales establecidos, decidiéndose a recorrer
sendas supuestamente prohibidas para el pensamiento y descubriendo las nuevas solu-
ciones a los problemas irresueltos. Para esto, dispusieron de una maravillosa facultad, la
imaginación creadora.

Quizá la masonería ha sido, a través de los tiempos, la única institución, que se ha per-
catado de la importantísima función, que tiene, esta imaginación creadora, en la evolu-
ción de la humanidad, y ha descubierto y aplicado un método sencillo y eficaz, para
desarrollarla. Por eso, ha sido y seguirá siendo, el semillero de nuevas ideas, el portaes-
tandarte de las vanguardias y la escuela, en que se modelan los hombres que viven y
piensan entre el hoy y el mañana, los conductores de la humanidad.

Pero no solamente a esto, se limita la masonería, no se conforma con ver, que cada
miembro, se cultive y perfeccione a sí mismo, sino que trata, de desarrollar en todos y
cada uno de ellos, el firme sentimiento de fraternidad y abnegación, encauzando cuida-
dosamente todos sus esfuerzos, hacia los nobles fines de justicia social, equidad, liber-
tad, auténtica democracia y progreso material y espiritual, de toda la humanidad.

La masonería, es más que un club filosófico o una escuela de moral. Es una libre aso-
ciación de hombres de todas condiciones económicas, y de todos los grados de cultura,
a quienes los une, el deseo de alcanzar, un desarrollo y una evolución más alta en su
personalidad interna, un dominio más perfecto de sí mismos, una afirmación de sus
convicciones, una agudización más sutil de sus facultades intelectuales y un acendrado
espíritu de abnegado servicio hacia sus semejantes. Dentro de la masonería, encuentran
estos hombres, un ambiente de libertad, de respeto mutuo, orden, seriedad, estudio y
fraternidad.

La masonería, contiene una filosofía educativa propia, basada en el estudio imaginativo


y profundo de símbolos y alegorías, que persigue como finalidad, el desarrollo del pen-
samiento propio, original, lógico y constructivo, con el resultado de que cada masón,
palpa, pronto, los frutos de este perfeccionamiento personal, al notar, que se ensancha
extraordinariamente, su manera de ver la vida, se despiertan aptitudes dormidas, surgen
perspectivas de mejoramiento y entra plenamente en el camino que los transforma en
guías y benefactores de la sociedad.

La masonería, es una escuela, de superación espiritual e intelectual, de honor y de vir-


tud. Su meta: el conocimiento de la verdad, el desarrollo de la solidaridad humana, me-
diante la formación de una conciencia universal, de fraternidad, entre todos los hombres
de la tierra. La masonería, condena la persecución política y religiosa, la violencia, en
todas sus formas, la explotación del hombre por el hombre, la maledicencia y la impie-
dad. Exige de sus miembros, la práctica de virtudes morales y sociales que enaltezcan su
espíritu, buscando siempre paz y sosiego para la mente y el cuerpo.

Para ingresar a la orden masónica, se requieren condiciones, morales, físicas e intelec-


tuales.

Son condiciones morales: la creencia en la existencia de un ser supremo, al que genéri-


camente los masones denominamos, “gran arquitecto del universo”. No se exige la abju-
ración de principios religiosos, políticos o filosóficos, pero si, absoluta moralidad y
práctica de bondad, caridad, solidaridad y justicia, así como, el reconocimiento de la
libertad, igualdad y fraternidad.

La masonería no es un club, no es un partido político, ni es una religión.


No es un club, pero requiere de cuotas, para su subsistencia.
No es un partido político, pero imparte, conocimientos de la vida política, que rige el
país donde se desarrolla.

No es una religión, pero exige, la creencia en dios, es decir un ateo no es admitido, esta-
tutariamente.

Tampoco es una beneficencia pública, pero en ocasiones ayuda, a aquel, o aquellas per-
sonas, que se encuentran en desgracia o desamparadas.

A la masonería, no se debe de ingresar, aunque algunos así lo hacen, con la idea de ob-
tener ganancia monetaria, ni utilizarla como agencia de colocaciones, ni como trampolín
para obtener puestos públicos, ni por simple curiosidad.

Aquel que ingresa, con alguna de estas ideas, pronto se va defraudando, pues encuentra
todo lo contrario.

La masonería, exige dedicación, tiempo y dinero. Es una institución, cuyos principios


fundamentales, están basados en la fraternidad, que debe de existir entre los hombres de
buena voluntad y en la firme creencia, de que existe un ser superior, que nos rige a to-
dos. De aquí, la razón y el énfasis que se le da, a la práctica de la bondad, la tolerancia,
la filantropía, la justicia y otras virtudes, que distinguen al hombre bueno y culto.

“Es mentira, que la masonería, sea una orden secreta” y que en los trabajos que realiza
en sus templos, “se le rinda culto y adoración al diablo”, sus miembros son ampliamente
conocidos, así como el lugar, la fecha y hora de sus reuniones. Sus únicos secretos con-
sisten, en ciertos signos y palabras que se utilizan para identificarse en ocasiones de
emergencia, para ayudarse mutuamente, libros sobre masonería, se venden en cualquier
librería del país, sin restricción alguna.

A través de su historia, la masonería ha tomado como norma, el que los pretendientes a


ingresar a la orden, lo hagan por convicción y no por curiosidad, los que ingresan por
esta última razón, salen desilusionados y pronto, desertan de la misma.

5.‒ ¿Cómo está Organizada Internamente?

La masonería, no es una sociedad simple, sino una agrupación de sociedades, que acep-
tan, como base fundamental, un conjunto de antiguas leyes, escritas o no escritas, que se
denominan “Antiguos Límites”, “Antiguos Cargos”, “Marcas” o “Landmarks”. Este
cuerpo de ordenamientos, se deriva directamente, de los que regían, el funcionamiento
de las asociaciones de masones operativos de la edad media y es el resultado, de una
larguísima experiencia. Los antiguos límites, han logrado, que la masonería, sea siempre
una e indivisible, a pesar de la variedad de cuerpos que la constituyen, y que no se mo-
difique ni prostituya, su carácter esencial a través de los tiempos. Por encima de cual-
quier constitución o reglamento, están siempre los “Antiguos Límites”, estos definen,
las normas básicas de funcionamiento de la institución, los requisitos, derechos y obli-
gaciones de los miembros y funcionarios y la postura filosófica, social y política de la
masonería universal. A pesar de su importancia, no son dogmáticos, sino convenciona-
les y admiten, que exista una variedad casi infinita, en la manera y orden con que pue-
den impartirse las enseñanzas, en el estilo de la decoración de los “Templos”, en las
liturgias y en muchos otros aspectos. A ello se debe la diversidad de los ritos masónicos,
que son aceptados como “Regulares”. Aunque dado el avance científico, informático y
cibernético del mundo contemporáneo, estos “Landmarks”, según mi opinión personal,
requieren ser motivo de análisis, revisión y actualización, para adecuarlos, al momento
histórico que vive actualmente nuestra institución.
Se llama rito, en masonería, al conjunto de reglas o preceptos, de conformidad con los
cuales se practican las ceremonias y se comunican las instrucciones de los grados.

Pasan de cien, los ritos, que han sido fundados, en diversos tiempos, dentro de la maso-
nería, y que se han considerado como “Reconocidos”. Muchos de ellos, tuvieron una
vida efímera, pero otros, han subsistido hasta nuestros tiempos. El pertenecer a un rito
determinado, sin embargo, no es obstáculo, para que los masones, se traten entre sí, co-
mo miembros de una misma gran familia y se visiten mutuamente.

De todos los Ritos, son considerados como los principales: el Rito Escocés Antiguo Y
Aceptado y el Rito Ingles de York o Rito de Real Arco. Sin embargo, en algunos países,
han existido Ritos Nacionales, que han demostrado, gran actividad, como el Rito Mo-
derno Francés, del que surgió la revolución francesa, el Rito del Celeste Imperio, que se
practica en Turquía, el Rito Sueco, el Tien–Foe– Whe, de la China, el Benemérito Rito
Nacional Mexicano, de gloriosa memoria en nuestro país, y muchos más.

En México, la mayoría de los masones están afiliados al Rito Escocés Antiguo Y Acep-
tado, aunque también existen logias Yorquinas, principalmente para personas de habla
inglesa, así como otros cuerpos, que pertenecen al Rito Nacional Mexicano, al Rito Pri-
mitivo de la Masonería Universal, al del Derecho Humano, al de Adopción y a otros más.

Los masones, se congregan en pequeños grupos, formados con algunas decenas de


miembros, que se denominan “Logias” y se reúnen una vez por semana, en un local
adecuado, que recibe el nombre de “Taller”, dando a entender con ello, que se congre-
gan para trabajar.

El valor e importancia de los trabajos, que se desarrollan en las logias, no depende del
estilo o fastuosidad de su decoración.

Muchas de ellas, procuran limitar al mínimo, estos adornos, para que no se distraiga la
atención y se desvíe, del trabajo principal, que es de orden intelectual. Se puede trabajar
masónicamente, a campo raso y bajo la bóveda celeste, o en una choza de paja, sin que
nadie pueda alegar, que se demeritan en algo, las bellas ceremonias, en que se van reve-
lando, las enseñanzas y secretos de la masonería.

En cada población, de regular importancia, existe, por lo menos, una logia masónica,
que imparte los tres grados fundamentales del simbolismo, o masonería azul: aprendiz,
compañero y maestro. Cada una de estas logias, está incorporada a una gran logia, cu-
yos límites de jurisdicción, corresponden generalmente, a los del estado en que se en-
cuentra. Los funcionarios de estas grandes logias, son electos democráticamente, entre
los maestros de todas las logias simbólicas de la jurisdicción y toca a ellos, gobernar, en
los asuntos que incumben a la agrupación. Finalmente, existe, dentro de cada país, un
organismo o confederación de grandes logias, y, en el plano internacional, otros orga-
nismos, que preparan y realizan, congresos regionales y mundiales, para el estudio y
resolución de los problemas generales de la orden, estos superorganismos, solamente
pueden formular recomendaciones a las grandes logias.

Es la masonería azul, o sea las logias simbólicas, la que constituye el grueso del pueblo
masónico, y aunque existen, otros cuerpos superiores, que imparten los grados capitula-
res, filosóficos y administrativos, hasta el último grado del Rito Escocés Antiguo y
Aceptado, que es el 33º, existe, una independencia completa, entre la masonería azul y
estos otros niveles de la masonería, por los grados que otorgan, no tienen preponderan-
cia alguna, en las logias simbólicas, en donde no se reconoce, otra categoría superior a
la de maestro.

Igual independencia, existe, con relación, a otros organismos “colaterales”, como son,
de diversas órdenes de caballería (templarios, cruz de Constantino, Shriners, etc.). Or-
denes juveniles (Asociación de Jóvenes Esperanza de la Fraternidad, De Molay, etc.), y
femeninas (Arco Iris, Estrella de Oriente, etc.).

Estos organismos, no son parte de la orden masónica, aunque algunos de ellos, fijen,
como requisito, para ser admitido, la posesión de ciertos grados masónicos, pero le son
complementarios, en aspectos sociales, benéficos, educativos y de acción externa.

Las logias simbólicas, se rigen a sí mismas, en todos los asuntos internos, empleando,
para sus deliberaciones, el orden parlamentario y tomando sus acuerdos, en votaciones
democráticas. Eligen periódicamente a sus funcionarios y otorgan a los nuevos miem-
bros, los diversos grados, a medida que los van mereciendo. Establecen sus reglamentos
internos y le imprimen a los trabajos y estudios, el curso que consideran más convenien-
te, procurando, no salirse de los principios generales de la orden.

En resumen, es la logia simbólica, la unidad orgánica de la institución masónica. Estas


logias se encuentran congregadas, en grandes logias y pertenecen a algún rito reconoci-
do, subsistiendo, por encima de estas divisiones de carácter administrativo, la absoluta
unidad de todos los masones del mundo entero, que se reconocen fraternalmente, se
ayudan y trabajan de común acuerdo, hacia las metas de progreso y bienestar de la hu-
manidad, que constituyen, el deber cotidiano, que todo masón, se ha impuesto volunta-
riamente.

6.‒ ¿La Masonería, Interviene en la Política?

Con mucha frecuencia, a los masones, se nos formula la pregunta, de que ¿si la masone-
ría, desarrolla actividades de índole política? Esto es, lo primero, que se le ocurre, a
quien lee, en las páginas de la historia, la larga lista, de estadistas, reformadores, revolu-
cionarios y patriotas, que fueron masones.

Quienes piensan, que la masonería, es una organización política, están equivocados,


como suele equivocarse, quien examina, superficialmente las cosas y no penetra, tras las
apariencias, para aquilatar su verdadero significado.

Es cierto, que en las logias masónicas, se han formado hombres como Voltaire, Wa-
shington, Bolívar, Juárez y Madero; pero también, de ellas han surgido, grandes sabios
y artistas, como Franklin, Newton, Mozart, Beethoven, Wagner, Chavero, Edison, Kant,
Spinoza, Einstein y tantos otros más, que nunca se ocuparon de la política, como no
fuese, desde un plano filosófico y humanista.

Pese a los esfuerzos, de quienes, en ciertas épocas, han pretendido, desentenderse, del
carácter real de la institución y han hecho esfuerzos, por transformarla en bandera polí-
tica, la masonería, ha conservado, hasta ahora, y esperamos que así sea siempre, su ver-
dadera naturaleza, de escuela y taller, en donde se forja la personalidad y evolucionan
las facultades más nobles del hombre. Es un laboratorio, en donde se ejercita el análisis
y la síntesis, de todas las ideas y de todos los nuevos conceptos filosóficos, en el am-
biente aséptico propicio, para el claro y recto pensar, y en donde se funden, en el crisol
del trabajo mancomunado y de la lucha constante, los más diversos metales, para obte-
ner la amalgama y la aleación, con que se forjan los hombres capaces, de dedicar sus
vidas, al progreso de la humanidad, sin distingos de raza, credo o nacionalidad.

La masonería, ha enseñado, a estos hombres, a luchar primero consigo mismos, para


limar sus asperezas y fortificar sus almas. Les ha mostrado, el camino de la convivencia
fraterna, el respeto mutuo, la dignidad y el heroísmo. Ha inflamado sus corazones, con
el amor a sus semejantes y la santa indignación contra la injusticia y la tiranía, que de-
gradan al hombre y encadenan su pensamiento. Por eso es, que en su seno, se han gesta-
do tantas iniciativas trascendentales, para el adelanto de la humanidad y de ella, han
surgido, de tiempo en tiempo, grupos fuertes y de gran cohesión, que han logrado im-
primir a sus naciones y al mundo, los más grandes e importantes impulsos evolutivos.

La masonería es esto y mucho más, pero lo que no es, ni ha sido jamás, es un partido
político, ni una organización militante al servicio de tal o cual encumbrada personali-
dad, (ni siquiera del liberalismo, como doctrina política), ni una mafia de subversivos,
aunque sus detractores, así le hayan descrito, con demasiada frecuencia.

Jamás, podría ser, cualquiera de estas cosas, sin perder, inmediatamente, su sentido hu-
manista y universal, quedando, a merced, de las contingencias temporales y a la mez-
quindad, de las lides personalistas. La masonería está por encima de la política y sobre
todo, de la politiquería.

Pero así, como nadie, construye una casa, para que permanezca deshabitada, ni se fabri-
ca un barco, si nadie ha de navegar en él, ni se prepara un banquete, si nadie ha de de-
gustarlo, ni ejercita el atleta sus músculos si no ha de emplearlos en una competencia,
así también, carecería de sentido alguno, la actividad masónica (personal e interna) del
desarrollo de las facultades superiores del hombre, si no desembocara, en forma natural
y lógica, en los múltiples cauces de la actividad social, desempeñada por cada uno de
sus miembros, dentro de la esfera de influencia personal y como resultado, de su inicia-
tiva propia.

Por ello, es, que, aun no siendo la masonería, una organización política, y ocupándose,
como lo hace, principalmente de la evolución personal de cada hombre, resultaría ab-
surdo, que forjase guerreros del progreso y conductores de la humanidad y les prohibie-
se toda actividad política, ya que en la realización de logros concretos, está la justifica-
ción histórica de la institución.

De lo cual resulta, que, individualmente, los masones, si intervienen activamente en la


política de sus países, cuando la ignorancia, el fanatismo o la ambición, tratan de sojuz-
gar a sus pueblos.

Con respecto a las batallas, que libran los masones, en el mundo, la institución masóni-
ca, se mantiene tan independiente, como lo puede ser, una universidad con relación al
trabajo profesional de sus egresados. Existe, sin embargo, una diferencia importante,
mientras la universidad, se limita, a preparar al estudiante y una vez, que le ha entregado
su título, pierde, casi, todo contacto con él y con el buen o mal trabajo que desarrolle, en
cambio la masonería, sigue, abrigando con sus alas, a sus miembros, dándose ocasión,
de que nunca cesen de estudiar y perfeccionarse, velando por que se consoliden los la-
zos de fraternidad y comprensión mutua y juzgando, severamente, la actuación de cada
uno de ellos, cuando violen los principios morales, proclamados, por el ideario de la
orden.

7.‒ ¿Es la Masonería, Antirreligiosa?

Mencionamos, al iniciar nuestro estudio, que es un error atribuirle a la masonería, un


carácter antisocial y antirreligioso. Aunque proclame la verdad, por encima de todas las
creencias, y la libertad, de buscar, por encima de toda limitación y de todo dogmatismo.
No quiere decir, con esto, que se halle, naturalmente, en contra de alguna o de cualquier
particular convicción o creencia.

Al contrario, la tolerancia más amplia y más plena, en materia de religión, es uno de sus
principios fundamentales y toda convicción sincera, se halla igualmente respetada en su
seno.

Más aun, ningún masón verdadero, puede ser un ateo o irreligioso, aunque no se haga,
dentro de ella, tampoco, sobre este punto, la mayor constricción.

Los principios, de laicidad y de libertad de conciencia, que en ella se afirman, cuando


sean, como deben, acompañados, constantemente, por ese espíritu, de plena tolerancia,
no puede nunca, interpretarse, en sentido antirreligioso, más bien hacen ver y compren-
der, la religión verdadera y única que se halla, en la base de los sentimientos religiosos
de toda la humanidad.

En otras palabras, su objeto fundamental, es educar al hombre y hacerle mejor o según


se expresa simbólicamente, trabajar la piedra bruta (que representa el carácter y la per-
sonalidad del hombre en su estado de imperfección), y hacer, de la misma, una piedra
labrada, que pueda llenar su función constructiva, en el edificio de la sociedad y de la
vida universal.
Con frecuencia, nos encontramos, con un sinnúmero de preguntas, que las hacen, los
mismos masones y a veces las más de ellas, los profanos, entre ellas, la de que, si acep-
tamos y pregonamos, que los masones, no formamos ni somos una sociedad religiosa
¿cómo es, que hemos sido excomulgados por la iglesia católica? Quisiéramos, dejar
bien clara la idea, de que, si es cierto, que en 1738, el papa clemente XII, excomulgo, a
todos los católicos que se unieran a la masonería, también es cierto, (y esto, ojalá haga,
que se dejen de preocupar unos y regresen otros), que en octubre de 1974, el vaticano,
emitió, un documento que puso fin, a tres siglos y medio de hostilidad, de la iglesia ca-
tólica contra la masonería, documento, que fue publicado, por el semanario vaticano
“observatore della domenica”, en el cual, expresaba, la declaración del arzobispo Ferdi-
nando Lambruschini, señalando “nadie puede negar, que hoy, la masonería, tiene como
fin, metas humanitarias”.

En una carta, expedida, en julio de ese mismo año, el cardenal Franco Seper, jefe de la
congregación del vaticano para la doctrina de la fe, dijo a los obispos de gran número de
naciones, que podían aliviar las sanciones eclesiásticas contra la masonería, en sus co-
munidades, según lo consideraran conveniente.

Dejaría, la masonería, de ser universal, en sus finalidades, si se mostrara partidaria o


enemiga de alguna religión. En su seno, se admiten, a hombres, de todas las religiones y
se respetan las creencias de cada uno y su forma personal de rendir culto a dios. Por lo
mismo, están proscritas las discusiones sobre los méritos relativos de tal o cual forma de
culto, como no sea, para reconocer, que todas ellas, representan, modalidades del senti-
miento de veneración del hombre, hacia esa entidad suprema, a quien cada quien, llama
con distinto nombre. La masonería, resume todas esas apelaciones, a un común denomi-
nador y le llama “gran arquitecto del universo”, sin establecer, ningún culto especial
para adorarle, pues considera, que todos son buenos, cuando nacen de los anhelos puros
del hombre.

En concomitancia con estos principios de libertad de conciencia y de culto, la masone-


ría, no puede permanecer al margen de cualquiera violación de estos postulados, como
cuando los ministros de alguna religión (sea esta católica, mahometana, budista, etc.)
detentan los poderes públicos y la soberanía de los pueblos. Cuando las religiones, con-
vertidas por los hombres en tiranías esclavizadoras de las conciencias y prostituidas por
la ambición de poder temporal, pretenden sojuzgar a los hombres, la masonería se yer-
gue como campeona de la legítima libertad de creer o no creer, atendiendo únicamente,
a los dictados de la íntima conciencia y de la razón. De ahí que, aunque algunas veces y
en algunos países, la masonería, haya adoptado posturas anticlericales, no por ello, es
antirreligiosa.

En resumen, la masonería, no es una religión, ni discute los principios de ninguna reli-


gión, sino por el contrario, las respeta a todas.

8.‒ ¿Cuáles son las Obligaciones y los Derechos de un Masón?

Toda sociedad, tiene derecho de exigir de sus miembros, el cumplimiento de ciertas


obligaciones y a la vez, le hace partícipe de los beneficios que ofrece. La masonería no
es una excepción, por lo que, es justo y necesario, que antes de contraer las obligaciones
de un masón, se den a conocer, cuales son estas obligaciones y cuales los derechos que
se adquieren.

La primera de las obligaciones, consiste, en guardar silencio absoluto, de los asuntos


tratados en las reuniones o “Tenidas” (como se les designa masónicamente). La maso-
nería no es, propiamente, una sociedad secreta, pero si discreta. En los varios siglos de
actuación que lleva recorridos, ha podido comprobar, que solo con reserva, sigilo y

Discreción, se puede estar a salvo de los ataques, que nacen de la incomprensión, del
fanatismo y de la envidia. A los que comentan: “¡algo de malo habrá en ello, puesto que
se esconden para hacerlo!”, les expresamos, que nunca, las nuevas ideas, han encontra-
do el camino sembrado de comprensión, buena voluntad y aliento.

Por el contrario, recordemos a Sócrates, acusado de pervertir a la juventud, a galileo,


torturado por blasfemo, a Spinoza excomulgado por ateo, y tantos otros, que han segui-
do igual o peor suerte. Y si hay, quien pueda decir, que esos tiempos ya pasaron y que
en los tiempos actuales, hay libertad de expresión y respeto, hacia las ideas nuevas, les
manifestamos, que están en su derecho para creerlo así, pero que la masonería, está es-
tructurada de modo tal, que pueda seguir funcionando, aunque impere un régimen de
opresión política y económica y de coartación de la libertad. Por tanto, no necesita justi-
ficar su exigencia de que los miembros guarden cuidadosamente sus secretos, puesto
que ello, es parte de su naturaleza, y la sabiduría de este proceder, ha sido constatada en
tiempos buenos y en tiempos malos.
La segunda de las obligaciones de un buen masón, es la de trabajar, intensamente, en
pro de su propia perfección interna.

Deberá, corregir sus propios defectos, combatir sus pasiones y prodigarse en el servicio
para con los demás. En esto, consiste el trabajo masónico, que es, como ya lo mencio-
namos antes, un trabajo personal de evolución y labrado de su propia personalidad. No
es, ni será, un buen masón, quien solamente se dedica, a reunir abundantes conocimien-
tos sobre filosofía, historia, ciencia litúrgica, psicología, sociología, etc., si esta ilustra-
ción, no va acompañada, de un auténtico espíritu fraternal, que le impulse, a correr en
auxilio, de todo hombre, que necesite de sus servicios.

Tampoco, podrá calificarse de masónica, la labor, de quien está animado de grandes


deseos de hacer el bien, pero que carezca de la ilustración y capacidad suficientes, para
reconocer, la forma más eficaz y provechosa de hacerlo. El verdadero masón, combina
sus conocimientos, con su comportamiento altruista y virtuoso, y pone en juego, ambas
cualidades, en trabajo infatigable, para que sus buenos deseos, se transformen, en reali-
dades palpables.

La tercera obligación, es la de cumplir, con los estatutos generales de la orden, las cons-
tituciones de la gran logia a que pertenezca y los reglamentos particulares de su logia

Aunque, no sería posible, dar a conocer, en este ensayo, este cuerpo de disposiciones
legales, bastara explicar, que su objeto, es el de fijar las normas de gobierno y funcio-
namiento interno de las logias, y que todo masón, sabe que estas órdenes, tienen como
mira el bien común y jamás, pueden contravenir, los principios de honor y virtud que
proclama la orden.

Entre la obligaciones, que se desprenden, de los reglamentos particulares de las logias,


están incluidos, los de asistir, puntualmente a las “Tenidas” semanales, estar al corriente
en los pagos de las cuotas personales, o “Capitas”, y conducirse siempre, con decoro y
orden.

Mencionaremos ahora, lo que ofrece, en cambio, la masonería.

En primer lugar, ofrece, su conjunto de enseñanzas sistematizadas, las cuales, va impar-


tiendo a cada quien, según los méritos alcanzados por su esfuerzo personal.
Otorga, a todos sus miembros, el derecho de recibir ayuda y amor fraternal, en cualquier
lugar del mundo en que se encuentren. El masón, tiene amigos en todas partes, siempre
dispuestos, a correr en su auxilio, en el momento en que los llame. Sin importar, las
diferencias de rito que practique, ni la jurisdicción a que pertenezca, cada masón, se
considera hermanado, con todos los demás masones del mundo.

En la mayoría, de las organizaciones masónicas, existen, además, otras ventajas de or-


den mutualista, como por ejemplo: el seguro de vida, bolsa de trabajo, fondo asistencial,
etc. Debemos hacer notar, sin embargo, que no es, en estos servicios asistenciales, don-
de radican los beneficios de la masonería, sino, en la oportunidad, que brinda a sus
miembros, para estudiarse a sí mismos y ponerse a prueba, dentro de los trabajos de la
logia, alcanzando, un mejoramiento constante, gracias a las sabias normas y disciplinas
de la orden.

Finalmente, la masonería, brinda, a quienes evolucionan dentro de ella, la oportunidad,


de ampliar, su campo de acción, en el mundo externo y desarrollar, una actividad de
mayores alcances y trascendencia. Esto, se logra, como resultado de la cohesión, que se
establece entre los masones y que después, trasciende, a los diversos campos de acción,
en que se desarrollan profesionalmente. No es esto, el producto de un plan de acción
premeditado por la institución masónica y que aconseje colocar a fulano aquí y a zutano
allá, como piezas de un ajedrez, en que se juegue alguna trascendental partida política,
es más bien, la polarización espontanea de todos los hombres, en quienes, se ha subli-
mado, el amor a la libertad, a la justicia social y al progreso, cuando en ocasión de un
acontecimiento, que viola los derechos del hombre y obstaculiza la marcha ascendente
de la humanidad, convergen al unísono, estimulados por sus ideales de libertad, igual-
dad y fraternidad.

Para coordinar, la actividad externa, social, educativa, benéfica y política de los maso-
nes, existen asociaciones civiles, en cuyo seno, se reúnen los masones de todos los ritos,
jurisdicciones y obediencias, para aunar esfuerzos y luchar, hacia las nobles metas, que
en los talleres masónicos se enseñan. Estas asociaciones, representan, para la masonería,
lo que el brazo es para el cerebro, un órgano ejecutivo, para la realización de los ideales
masónicos.

Fuera de estas obligaciones y derechos, no hay otros. Cada masón, lo es, por su libre y
espontánea voluntad, y tiene derecho a retirarse, como caballero, de la masonería, cuan-
do lo desee, sin que por ello, sufra persecuciones, amenazas o ataques. Solo se le pide,
bajo su palabra de honor, que no revele los secretos de la institución, y si no lo cumple,
el único que se perjudica, es, el mismo y no la masonería, ya que el verdadero y más
preciado secreto masónico, es inviolable por naturaleza.

9.‒ Conclusiones.

Hemos llegado, a lo que consideramos, la parte medular de nuestro ensayo, al porque,


de su nombre, definir, los conceptos más importantes y fundamentales, que son el so-
porte y piedra angular, en que se sustenta nuestra gloriosa institución masónica.

Tratando de buscar, una explicación, que interprete y condense, el sentido filosófico de


la masonería, a manera de conclusión, del estudio, que acabamos de exponer, puede
decirse, que se trata, de una sociedad universal, filosófica y progresista, que tiende, a
perfeccionar a sus miembros o iniciados, dentro del altruismo y la tolerancia.

Es, en principio, racionalista, sin perjuicio de las ideas privadas de sus adeptos, que se
respetan, como privilegios sagrados del fuero interno. El estudio de la moral humana, de
las ciencias y de las artes y su aplicación a la prosperidad colectiva, constituyen la razón
principal de sus finalidades. Considera, que estimulando los sentimientos generosos, se
puede conseguir, que desaparezcan, gradualmente, los odios de razas, los antagonismos
de nacionalidad, de opiniones, de creencias y de intereses. Aspira, a unir, a todos los
hombres, por los vínculos de las obligaciones contraídas en común, haciéndolos herma-
nar, en un efecto de reciproca comprensión.

Por eso, la masonería insiste, en que sus miembros, sean inteligentes, capaces de expli-
car, el sentido de su filosofía y de buscar la verdad, con entera libertad de pensamiento,
para que cada uno, pueda, transformarse, en un artífice de la moral humana.

En los templos masónicos, se predica la caridad, que consuela y alivia, el perdón de las
injurias, la tolerancia de los actos sin reflexionar y se fomenta la amistad.

La moral masónica, contiene la práctica de todas las virtudes, la finalidad de la orden, se


funda en la perfección del individuo, despertando en él, sentimientos de verdadero amor
a sus semejantes, le enseña, a dominar sus instintos y pasiones, lo mantiene, al margen
del vicio y cultiva en su alma, la inclinación por la ciencia y por la virtud.
La masonería, constituye, una confraternidad, en la que se unen sus miembros, dispues-
tos a trabajar por el progreso efectivo del hombre. Confirmando esta concepción de la
filosofía masónica, se puede, definir a la masonería, como una escuela filosófica, en
donde, por medio de símbolos y alegorías, el hombre se transforma, en un ciudadano
útil a sí mismo, a su familia, a su municipio, a su estado, a su país, a su patria.

La masonería, se ocupa, de perfeccionar al hombre en el mundo tangible y presente, con


las experiencias del pasado, proyectándolo al servicio del porvenir. Se puede afirmar,
que se trata, de un humanismo, que no impone dogma, pero que cada masón, puede
practicar los propios de sus creencias.

El principio, de la tolerancia, en que descansa la teoría del “gran arquitecto del univer-
so”, es una concepción filosófica, que obedece, a que todos, sin distinción de credos,
cada uno pueda imaginárselo, como un dios personal, como una fuerza de la naturaleza,
o simplemente, no encontrar en ellos, nada más, que una salida, para condescender con
las creencias de los demás.

Así como la masonería, no tiene, ni propicia, religión alguna, carece también, de doctri-
na política determinada, como institución, no puede, ni debe intervenir, así lo establecen
sus estatutos, en cambio, los masones, encausados por sus enseñanzas, dentro de los
principios fundamentales en que está orientada su filosofía, ellos, a título personal si
intervienen en la política, cuando este, sea su deseo o su anhelo.

Estos son, a grandes rasgos, las definiciones más importantes, de la institución masóni-
ca, que es necesario que se conozca y estricta y fielmente se practique, para que, nuestra
organización, sea respetada y reconocida, como escuela de perfección y de formación de
hombres, útiles a sí mismos, a su familia, a la sociedad, a su municipio, a su estado y a
su patria.

10.‒ La Masonería de Nuevo León de Cara al Siglo XXI.

“Una civilización, una empresa una organización un partido político, una religión, un
país, un gremio, una gran logia masónica que no se aventura en la revisión y análisis de
su pasado y su presente y en el diseño de estrategias que le permitan rediseñar su misión
y objetivo a corto, mediano y largo plazo que le permita cumplir total y plenamente con
sus finalidades, mediante una adecuada y seria planeación estratégica, está en absoluta
decadencia y se expondrá a un desastre inevitable”.

El mundo de hoy está envuelto en crisis, crisis en organizaciones, gobiernos, partidos


políticos, sociedades, gremios, religiones, que han visto disminuir sus poderes de con-
vocatoria, su membresía, el cumplimiento de sus metas y objetivos, su influencia en el
medio social en que se desarrollan, motivado por la pérdida de valores morales, educa-
cionales, religiosos, patrios, de su membresía, por el desmedido y desordenado desarro-
llo de los medios de comunicación, el poder avasallador de la economía, pobre nivel
educacional del medio de donde se nutre del material humano que las integran, entre
otras causas.

Esta crisis no lo podemos negar, ha afectado en forma importante a la masonería univer-


sal, a la masonería mexicana y en particular a la masonería de nuevo león.

Pese a desviaciones, distorsiones, malas interpretaciones y diferencias de procedimiento


y de objetivo, que han empañado en ocasiones la luz de su tradición, la masonería mo-
derna, ha llevado bastante alto la antorcha que ha recibido del pasado, preservando el
hilo de su continuidad.

Sin embargo tendríamos que estar ciegos, para no ver las fallas fundamentales en las
piedras del templo masónico y en la constitución del mismo.

Para los que no pertenecen y para los que pertenecemos a la masonería, tenemos que
admitir que en la actualidad, hay síntomas evidentes de decadencia y descomposición en
la orden. Es tema de preocupación en muchas logias, el bajo promedio de asistencia, el
letargo, la apatía, la falta de crecimiento, importante decremento de las normas de cali-
dad y envejecimiento de su membresía, decremento de su acción filantrópica y en mu-
chos casos, la peligrosa y gradual disminución de miembros.

Se observa una creciente superficialidad y materialización en la orden. Para muchos la


masonería es un mero apéndice de su vida social. Se adolece de una pérdida de visión y
de ideales de superación espiritual, que empaña la institución. Muchos masones desco-
nocen que la masonería tenga tal o cual propósito, fin, meta, misión y objetivo.

Hay quienes, mirando la parte externa de las cosas, consideran los ritos masónicos como
costumbres arcaicas, que ahora carecen de sentido y les parece que la masonería, es un
museo viviente de atavismos incompatibles con el presente. Por otro lado, hay disonan-
cia de las mentes avanzadas con la masonería superficial de la actualidad. Es indudable,
que la repetición de los ritos y ceremonias, carentes de espíritu, no conforma a personas
de mentalidad superior. El sentido literal del misterio y del secreto, que está relacionado
con la masonería, no atrae más a personas de mentalidad madura, especialmente cuando
se dan cuenta que no hay en realidad ningún secreto ni misterio alguno en la superficie.

Muchos llegan a la masonería esperando encontrar algo distinto y se hallan a su vez con
algo híbrido, insípido que no es profano ni masónico.

Concretando esta autocrítica, diremos que las causas principales de esta crisis masó-
nica que la muestran como una institución decadente, anacrónica y obsoleta que no sa-
tisface ya las expectativas de este próximo inicio de milenio son entre otras: Se descui-
dó la estricta selección de candidatos a ingresar, se descuidó la educación e instrucción
masónica y la formación de verdaderos y auténticos líderes.

Entendemos mas no justificamos, la actitud en que ha persistido por largos años nuestra
institución. Es el resultado de un conjunto de circunstancias que periódicamente se
combinan para reprimir la actividad y el entusiasmo de los masones hasta niveles cerca-
nos a la extinción. Esto no es nuevo. La historia de la masonería en los últimos cuatro
siglos es prueba irrefutable de la cicliquicidad que caracteriza sus lapsus de actividad y
de pasividad, de optimismo y de pesimismo, de realización y de frustración.

Estudiosos de nuestra institución, han investigado sobre la recurrencia periódica, de


épocas de intensa actividad masónica, que desembocaron en profundas transformacio-
nes sociales y otras, en que sus columnas están abatidas y apenas alienta, en el aban-
dono, la débil flama del liberalismo conservada fielmente por unos pocos. Parece ser
que hay una relación directa entre los ciclos y los parámetros ecológicos y económicos
que subyacen a los problemas sociales y políticos de todos los pueblos del mundo.

Es lógico e incluso saludable, que en un mundo de cambio constante, en el que la revo-


lución tecnológica ha roto fronteras, tabúes, prohibiciones e incomunicaciones. En el
que la información, esta accesible a todos cuantos lo requieran, los más avanzados, es-
tudiosos y capaces de los masones, sientan la necesidad apremiante, de preparar a la
orden masónica para los retos a los que ya debe enfrentarse.
Con inteligencia y profunda reflexión, la Gran Logia de Nuevo León, adopta el reto de
enseñar el camino a la masonería universal, para realizar la dolorosa travesía que la ha
de llevar, desde su actual posición de decadencia, a la época de esplendor que le permita
ser una institución de vanguardia en el próximo siglo XXI.

El tiempo está maduro para un nuevo comienzo en la masonería, debemos comenzar por
ajustar nuestra actividad a la era actual, de manera que podamos adelantar material y
espiritualmente.

Necesitamos re– definir el objetivo de la masonería, su misión, su meta y su propó-


sito, sin hacer violencia a su esencia fundamental, necesitamos hacer una refunda-
ción de nuestra institución utilizando las nuevas herramientas que nos proporcio-
nan los avances tecnológicos, informáticos y cibernéticos.

“La masonería nuevoleonesa”, en los históricos tiempos que estamos viviendo, tiene
que acelerar el ritmo de sus acciones internas y externas, hacer una exhaustiva revisión
de dogmas, filosofías, doctrinas, ideologías, principios, leyes, reglamentos, usos y cos-
tumbres, afianzar lo bueno, corregir lo erróneo y obsoleto, modificar estructuras y hábi-
tos e introducir nuevos instrumentos y programas.

La masonería del presente y sobre todo la masonería del futuro, la masonería del
siglo XXI, nos exige actitudes dispuestas al cambio y nos obliga, a que, con la mayor
seriedad y sinceridad posibles, superemos resistencias que se aferran a rutinas y estruc-
turas que debemos de superar, son grandes tareas de fondo, que requieren de los verda-
deros masones, que queremos a nuestra gloriosa institución, la realización de cambios
estructurales y cualitativos en las políticas y estrategias del desarrollo de nuestra orden y
exigen un trabajo ordenado y eficaz y un gran esfuerzo de eficiencia.

Ante estas tareas, que a veces se nos antojan gigantescas, estoy seguro que los
masones nuevoleoneses, tendremos el talento y la capacidad para abordarlas y superar-
las, estamos capacitados para superar la crisis y para construir una nueva y mejor etapa
de nuestra historia”.

“La masonería de Nuevo León se prepara para ir con su esencia fundamen-


tal, con determinación y valentía y con el entusiasmo, talento, capacidad, experien-
cia, inteligencia, amor fraternal, visión futurista, religiosidad, vocación masónica,
honestidad y patriotismo de sus mejores hombres, al encuentro del siglo XXI”.
11.‒ BIBLIOGRAFÍA.

11.1.‒ ¿Por Que Soy Masón? Luis Umbert Santos


11.2.‒ Grandes Maestros de la Masonería Luis Umbert Santos
11.3.‒ ¿Qué es la Masonería? Luis Umbert Santos
11.4.‒ ¿Qué es la Masonería? Kinya
11.5.‒ La Francmasonería Jean Palou
11.6.‒ Diccionario Enciclopédico Abreviado de la Masonería Lorenzo Fran Abrines
11.7.‒ Historia de la Masonería Luis Umbert Santos
11.8.‒ La Masonería Frente al Mundo Contemporáneo Alfonso Sierra Partida
11.9.‒ Imperialismo y Masonería Virgilio Filippo
11.10.‒ Jesuitismo y Masonería Matías Usero
11.11.‒ Las Claves Perdidas de la Masonería Many P. Hall
11.12.‒ Los Arquitectos Joseph Fort Newton
GRAN LOGIA DE NUEVO LEÓN

BOLETÍN
¿QUIERE UD. PERTENECER A LA MASONERÍA?

ESTE BOLETÍN, ESTA DIRIGIDO A UD. Y/O A QUIENES TIENEN APTITUDES,


CUALIDADES, ATRIBUTOS Y DESEOS DE PERTENECER A LA MASONERÍA

JOSÉ VALDEMAR PORTILLO LÓPEZ


GRAN PRIMER SECRETARIO

MONTERREY, N. L. SEPTIEMBRE DEL AÑO 2004


¿Quiere usted pertenecer a la masonería?

¿Sabe usted lo que significa ser masón?

¿Sabe usted que es, la institución que se conoce con el nombre de masonería?

¿Es usted un hombre libre y de buenas costumbres?

¿Desea usted cultivarse, perfeccionarse y ser mejor cada día?

¿Es usted un hombre de buenos y sanos principios morales?

¿Tiene usted cualidades y aptitudes evolutivas y de superación?

¿Practica usted la bondad, la filantropía, la solidaridad, la caridad y la justicia?

¿Es usted o desea ser, buen hijo, buen esposo, buen padre, buen hermano, buen ciuda-
dano, buen patriota?

¿Desea usted el bien de su familia, de su municipio, de su estado y de su país?

¿Desea usted superarse y tener éxito en la vida?

¿Tiene usted sentimientos humanitarios?

¿Tiene usted un trabajo o profesión, que le permite llevar una vida honesta, con eleva-
dos principios morales?

Si su respuesta, a estas interrogantes, es “Si” lo felicitamos y sin duda, le debe de intere-


sar, el contenido de este boletín.

Le suplicamos leerlo detenidamente, estudiarlo, analizarlo, compararlo con otras orga-


nizaciones y si al final, desea usted pertenecer a la masonería, adelante, las puertas de la
institución masónica, están abiertas para quienes como Ud. Anhelan superarse y a la vez
desean, ser hombres útiles a sí mismos, a su familia, a su municipio, a su estado y a su
patria.
Este boletín va dirigido a Ud. Porque siempre se ha interesado en la Orden Masónica, es
lógica su inquietud, saber cuáles son los Principios, Filosofía, Misión, Fines y Objetivos
de esa antigua orden, que sobrevive a pesar de los vaivenes políticos, económicos, reli-
giosos y sociales de nuestro mundo civilizado.

Se preguntara acaso: ¿Por qué sobrevive y en que se sostiene?, ¿Que fuerza misteriosa
la protege de la maledicencia que la ataca sin razón?, ¿Es la Masonería una secta políti-
ca o religiosa?, ¿Es misteriosa, ocultista o espiritista?, ¿Es cierto que en los Templos
Masónicos, se realizan misas negras, cultos satánicos y se adora al diablo?, ¿A qué se
dedica y que hace?

Todas estas interrogantes, pueden quedar despejadas, si Ud. Lee este boletín, cuyo único
fin, consiste, en configurar en su mente y en su corazón, lo que verdaderamente es la
Masonería.

La Masonería, es una escuela de superación espiritual e intelectual, de honor y de vir-


tud, su meta, el conocimiento de la verdad, el desarrollo de la solidaridad humana, me-
diante la formación de una conciencia universal de fraternidad, entre todos los hombres
de la tierra.

La Masonería, condena la persecución política y religiosa, la violencia, en todas sus


formas, la explotación del hombre por el hombre, la maledicencia y la impiedad, exige,
de sus miembros, la práctica de virtudes morales y sociales que enaltezcan su espíritu,
buscando siempre paz y sosiego, para la mente y el cuerpo, la tranquilidad espiritual, se
consigue a través de la realización de acciones y obras buenas.

Para ingresar a la Orden Masónica, se requieren condiciones morales, físicas e intelec-


tuales.
Son condiciones morales, la creencia en la existencia de un ser supremo, al que genéri-
camente denominamos, Gran Arquitecto del Universo.

No se exige, la abjuración de principios religiosos, políticos o filosóficos, pero si, abso-


luta moralidad y practica de bondad, caridad, solidaridad y justicia, así como el recono-
cimiento de la libertad, igualdad y fraternidad, nobles principios universales, que han
permitido a los pueblos, conscientes de su deber, luchar por sus ideales, forjando patrias
libres, soberanas y justicieras.
Por principio, un Masón, es libre y soberano, no acepta la coacción de dogmas ni de
tiranías.
Teniendo noticias, de su deseo de ingresar a nuestra Institución, consideramos prudente
darle a conocer brevemente, bases, principios y operatividad que nos rige.

La masonería, no es un club, no es un partido político, ni es una religión.


No es un club, pero requiere de cuotas para su subsistencia.
No es un partido político, pero imparte conocimientos de la vida política que rige el país
donde se desarrolla.

No es una religión, pero exige la creencia en dios, un ateo no es admitido en nuestras


filas.

Tampoco es una beneficencia pública, pero en ocasiones, ayuda a aquel o aquellas per-
sonas, que se encuentran en desgracia o desamparadas.

Las raíces de la Masonería, están tomadas del lejano pasado, sus ideales y enseñanzas,
son puramente éticas, educacionales y espirituales, las cuales, a través del tiempo, se
han consolidado, en un sistema de vida.

A la Masonería, no se debe de ingresar, con la idea de obtener ganancia monetaria, ni


utilizarla, como trampolín, para obtener puestos públicos lucrativos en empresas o en el
gobierno o por simple curiosidad.

Aquel o aquellos, que ingresan con alguna de estas ideas, pronto se van defraudando,
pues encuentran todo lo contrario.

A través de su Historia, la Masonería, ha tomado como norma, el que, los pretendientes


a ingresar en sus filas, lo hagan por convicción y no por curiosidad, los que ingresan por
esta última razón, salen desilusionados, y pronto desertan de la orden.

La Masonería, exige dedicación, tiempo y dinero, es una institución, cuyos principios


fundamentales, están basados, en la fraternidad, que debe de existir entre los hombres de
buena voluntad y en la firme creencia, de que existe un ser superior, que nos rige a to-
dos, de aquí la razón del énfasis, que se le da, a la práctica de la bondad, la tolerancia, la
filantropía, la justicia y otras virtudes que distinguen al hombre bueno y culto.

Se puede decir, que la Masonería, es una escuela, donde se enseña el camino hacia la
superación del hombre, un camino largo y espinoso, donde hay que vencer los vicios y
perjuicios, que el hombre trae consigo al nacer en este mundo, un camino, que toma la
vida en recorrerlo, pero que al final, convierte al hombre neófito, en un hombre inteli-
gente, bueno y justo, además de prepararlo para el viaje eterno.

Sin embargo, la Masonería, no pretende ser una fábrica para crear hombres buenos,
aunque en efecto así es, ya que la Masonería, exige, que el pretendiente, sea un hombre
cabal y de buenas costumbres, sin distinción de estrato social, religión, raza o inclina-
ciones políticas.

Es mentira, que la Masonería, sea una orden secreta.


Sus miembros son ampliamente conocidos, así como el lugar, la fecha y hora de sus
reuniones, sus únicos secretos, consisten en ciertos signos y palabras, que se utilizan
para identificarse, en ocasiones de emergencia para ayudarse mutuamente.
También, es mentira, que en sus reuniones, se realicen misas negras y se adore y se le
rinda culto al diablo, al contrario, en sus sesiones de trabajo y estudio, se busca, en la
discusión libre de variados temas de orden cultural, Masónico y socio– político, contri-
buir al modelado y perfeccionamiento de la personalidad de quienes a ellas asisten y al
engrandecimiento del acervo cultural, masónico y socio–político de los mismos.

Es de vital importancia, informarle, que al ingresar a nuestra fraternidad, contrae ciertas


obligaciones monetarias, obligaciones que Ud. Deberá estar en condiciones de cubrir,
sin afectar sus gastos personales y familiares.

También, debo advertirle, que en ocasiones, se le asignaran trabajos de colaboración, y


tiempo, que usted dedicara, después de sus ocupaciones laborales, personales y familia-
res.

Deseamos, que la información que le estamos proporcionando, sea suficiente, para darse
cuenta, que la Masonería, no va contraria a la moral, a la religión o partido político al-
guno.
Si desea mayor información, le suplicamos, ponerse en contacto con un miembro de
nuestra Orden o en las oficinas de la Gran Logia de Nuevo León, sito en la calle de Ma-
riano Escobedo No. 414 Nte. Primer piso de Monterrey, N. L. cp: 64000.

También puede dirigirse a la dirección electrónica señalada en la parte inferior de este


boletín o al responsable de esta página.

Esperamos y deseamos, que lo expuesto en este boletín, sea suficiente, para haber defi-
nido en su mente y en su corazón, lo que verdaderamente es la Masonería, y que pronto,
tome la decisión de ingresar a nuestras filas.

Que el Gran Arquitecto del Universo lo ilumine.

Fraternalmente Vuestro

José Valdemar Portillo López


Gran Primer Secretario
GRAN LOGIA DE NUEVO LEÓN
GRAN COMISIÓN DE DIVULGACIÓN IDEOLÓGICA

ENSAYO
“CONFIGURACIÓN DEL PERFIL DE UN DIRIGENTE
MASÓNICO, PARA ALCANZAR
UN LIDERAZGO DE EXCELENCIA”

JOSÉ VALDEMAR PORTILLO LÓPEZ


MONTERREY, N. L. NOVIEMBRE 12 DEL AÑO 1994
“Los puestos más altos de una empresa,
De una organización, de una logia,
De una gran logia o de un gobierno,
Son como los peñascos
Más altos de una montaña,
Sólo pueden llegar a ellos,
Las serpientes y las águilas,
El líder de excelencia,
El dirigente masónico de excelencia,
Debe de ser como las águilas,
Jamás como las serpientes”

José Valdemar Portillo López

“Conferencia sustentada por el V H José Valdemar Portillo López, entonces presi-


dente de la Gran Comisión de Divulgación Ideológica de la Gran Logia de Nuevo León,
Gran Ejercicio 1994– 1995, en el primer foro estatal de capacitación de dirigentes ma-
sónicos, que organizo la Gran Logia de Nuevo León en noviembre 12 del año 1994, en
el Gran Templo Gral. Bernardo Reyes, siendo Gran Maestro de la Gran Logia de Nuevo
León, el V H Gilberto González Guerra”.
CONTENIDO
Prologo

I.‒ Una Introducción Necesaria.

II.‒ ¿Por qué la Masonería, Necesita Dirigentes Capaces y Bien Preparados?

III.‒ ¿El Conocimiento de los Tres Grados Simbólicos, hace a un Masón, ser un Buen
Dirigente Masónico?

IV.‒ El Arte de Dirigir.

V.‒ Diferencia entre Administrar y Dirigir.

VI.‒ Diferencia entre Jefe y Líder.

VII.‒ Mitos en Relación con el Líder.

VIII.‒ El Poder ¿Qué es?, ¿Quiénes lo Ejercen?, su Relación con el Dirigente.

IX.‒ Que es el Liderazgo de Excelencia.

X.‒ Disciplina que debe Desarrollar quien aspire a ser Excelente.

XI.‒ Los 10 Principios Fundamentales del líder de Excelencia.

XII.‒ El Dirigente Masónico (Venerable Maestro o Gran Maestro) ¿Debe Influir en la


Elección de su Sucesor?

XIII.‒ Perfil (Cualidades y Atributos) Sintetizados, que deben Reunir quienes aspiran a
la Veneratura de una Logia o a la gran Maestría de una Gran Logia.

XIV.‒ Conclusiones y Recomendaciones Finales.

XV.‒ Bibliografía
PROLOGO
RESPETABLES Y QUERIDOS HERMANOS.

E
s, del conocimiento de la comunidad masónica estatal y nacional, la grave
crisis económica, cultural, social y política que afecta a la humanidad entera,
de la cual, nuestro país se ha visto afectado enormemente y nuestra muy que-
rida institución masónica, no ha podido sustraerse a ello y las que más han
sentido su efecto, han sido nuestras logias, no solo a nivel municipal y estatal, sino tam-
bién a nivel nacional.

Consideramos, que la grave crisis axiomática que padece actualmente nuestra institu-
ción, se debe, en gran medida, a que, entre otras cosas, se ha descuidado la educación y
la instrucción masónica, no solo en lo que se refiere a las enseñanzas fundamentales y
simbólicas de nuestra institución, sino, en la preparación de verdaderos y auténticos
dirigentes, mediante el diseño e implantación de estrategias tendientes a la concientiza-
ción, adoctrinamiento y capacitación de dignatarios y oficiales masónicos.

Dirigir, es el arte de coordinar el pensamiento y la acción, enderezar las cosas hacia


objetivos generales debidamente programados, de modo que, en una acción armónica y
congruente, se transmita a toda la organización.

Dirigir, es seleccionar objetivos aprovechables y saber encauzarlos con políticas y sis-


temas coherentes y eficaces, con capacidad combinatoria precisa, con imaginación crea-
dora, con sentido práctico, con voluntad firme, con habilidad negociadora y con políti-
cas acertadas.

Dirigente, es toda persona de una organización, cualquiera que sea su rango en ella,
que con su posición, capacidad y conocimientos, tiene la misión de tomar decisiones de
importancia para el desarrollo, consolidación y progreso de la corporación.

El dirigente debe saber a dónde va el y su empresa u organización y expresar los fines


de la misma, para que sean comprendidos y seguidos por sus miembros.

La función directiva, que radica en la necesidad de coordinar la acción y los medios


hacia un fin predeterminado, permanece inmueble a lo largo de la historia.
¿Cómo deben dirigirse las industrias, los sindicatos, las escuelas, los capítulos, los con-
sistorios, las logias y grandes logias? ¿qué influencias y control deben tener nuestros
sociedades, nuestras empresas, nuestras logias y nuestros colegios profesionales? ¿cómo
deben tomarse las decisiones en el seno de la familia, en el club, en el sindicato, en la
logia, el municipio, el estado o la nación?, en todas estas preguntas se halla implícita el
problema de la dirección, porque la misma, se manifiesta en cualquier situación social,
de ahí, la importancia, que para nuestra organización masónica representa, el que, me-
diante seminarios, encuentros, foros como el presente, congresos, etc. Se capacite debi-
damente a quienes por su vocación, capacidad y aptitudes, aspiran a la honrosa distin-
ción de dirigir una logia o una gran logia.

Estas reflexiones y sobre todo las conversaciones con distinguidos masones, ex– gran-
des maestros como mis respetables y queridos hermanos Hugo García Garza, José Ma-
ría Maldonado y Carlos Benavides García, donde analizamos la crisis Masónica estatal
y nacional y con quienes me une una gran amistad, resultado de las luchas que libramos
juntos cuando dirigimos las grandes logias hermanas de Nuevo León y Tamaulipas y a
quienes agradezco que hayan aceptado participar con sus conocimientos y experiencias
en este foro, así como, el resultado de la encuesta que realizo la Gran Maestría, en don-
de se detectó que una de las causas que origina la crisis actual de la institución masóni-
ca, es, entre, otras, la deficiente preparación de dirigentes masónicos en el ámbito de
logia, fueron los que nos inspiraron a programar la exposición de este humilde y modes-
to ensayo, que ya con anterioridad lo hablamos dado a conocer en algunos orientes ta-
maulipecos y a coordinar con nuestro muy respetable gran maestro V H Gilberto
González Guerra, la organización de este primer foro estatal de capacitación de dirigen-
tes masónicos.

Esperamos y deseamos, que las humildes y modestas ideas aquí expuestas, sirvan como
herramienta valiosa para los queridos hermanos que deseen adentrarse en el estudio de
esta importante área de la sociología y que bien estudiadas y llevadas a la práctica, for-
jaran verdaderos dirigentes, que con vocación masónica, harán progresar con sus accio-
nes a nuestra gloriosa institución masónica nuevoleonesa.

José Valdemar Portillo López


I.‒ una introducción necesaria.

E
n los históricos tiempos que estamos viviendo, estamos en un punto crítico, en
el cual no podemos retroceder como individuos, ni como nación a lo que éra-
mos, diez, cinco, o un año atrás. El futuro es ahora, hoy, y hoy mis respetables
y queridos hermanos, querámoslo o no, es nuestro turno.

La causa principal de la crisis, entre otras, es la ausencia de verdaderos y auténticos


líderes que logren llevar a sus seguidores a los objetivos deseados.

La historia queridos hermanos siempre ha estado escrita por unos cuantos, son los líde-
res los que han transformado al mundo, ya sea para bien o para mal, quienes han creado
valores, iniciando religiones, movimientos innovadores, revoluciones y hecatombes
mundiales.

Todo el presente, pasado y futuro está en sus manos y solamente generando líderes de
calidad, podremos tener organizaciones, empresas, logias, grandes logias y una nación
de calidad.

Es indiscutible, que los líderes del pasado reciente en nuestro país, fracasaron en sus
intentos para superar la crisis, que involucra a todos los sectores públicos, privado, so-
cial, educativo, religioso y me podría aventura decir que hasta masónico.

A continuación repasaremos muy brevemente la situación actual de cada uno de estos


sectores, con el fin de hacer evidente esta realidad, para que nos consintamos total y
plenamente de esta problemática.

Los anteriores dirigentes políticos, prometieron erradicar la corrupción, la cual eviden-


temente tenemos que admitir y aceptar que no lo lograron, a pesar de haber creado es-
tructuras costosas y complejas para tal fin, pero en definitiva no pudieron infundir el
valor, sí, el valor de la honestidad a los servidores públicos y menos aún, han podido
instaurar y crear una mística de servicio en beneficio del pueblo, que demanda servicios
eficientes y en última instancia es quien paga sus salarios.

Promesas de superar la crisis económica, abatir la inflación, crear un ambiente de con-


fianza, lograr una auténtica democracia, escuchar al pueblo a través de una genuina con-
sulta popular, elevar el nivel de vida de los mexicanos, dar mayor seguridad ante la cre-
ciente delincuencia, fomentar la participación ciudadana, garantizar elecciones limpias,
erradicar la marginación y la miseria, hacer productivo el campo, garantizar el abasto
popular, etc. Son todos ellos, sonoros fracasos, que hablan de la ineptitud de anteriores
dirigentes políticos, para lograr estos objetivos, promesas conocidas por todos, fracasos
conocidos por todos.

El sector campesino, olvidado y productivo, carente de verdaderos y auténticos dirigen-


tes, apegados de los moldes, tradicionales de hacer política, sin capacidad para contri-
buir a la mejor planeación de la producción de alimentos, compuesto por un número
mayor de campesinos que no producen, a los que sus líderes tratan de controlar con dis-
cursos y letras de molde.

En cuanto al sector empresarial, este se enfrenta a los mayores retos de competitividad,


tanto en calidad como en precio, ante el creciente número de productos de importación
que cada día ingresan a nuestro país, a pesar de que se le advirtió reiteradamente lo que
significaba ingresar al GATT y lo que era el TLC, no se preparó para el cambio, ahora
el tiempo nos ha alcanzado y es inevitable que un buen número de empresas, estén ce-
rrando por su incapacidad ante productos de mayor calidad.

El sector empresarial no ha podido infundir a sus trabajadores conceptos como calidad,


abatir costos, lograr una participación organizada para obtener mayores fuentes de ri-
queza de parte de los factores que intervienen en la producción.

El sector inversionista que permanece desconfiado por tantas pérdidas e incertidumbres


ante políticas gubernamentales subterráneas e impredecibles.

El sindicalismo fisurado por falta de credibilidad de sus líderes, firmando pactos de so-
lidaridad que nada restablecen su capacidad de compra, movimientos cada día mayores
de sindicatos independientes que apoyan nuevos líderes con la esperanza de ver cubier-
tas sus expectativas, intentando renovar su fe en dirigentes diferentes a los actuales.

El sector educativo gubernamental, no ha podido erradicar el porrismo y los movimien-


tos que apoyan la mediocridad en los programas académicos y tal vez, lo más grave, no
crecer en la medida en que lo demandan las nuevas circunstancias tecnológicas y de
cambio del mundo actual.
La iglesia, indiferente a las verdaderas inquietudes de una comunidad que sufre los
combates del armamentismo, el hambre, la recesión económica, la drogadicción, el de-
terioro ecológico, la pobreza y otros flagelos, duerme el sueño de los justos.

Tiempo ha, que esta, ya no tan venerable institución, perdió todo contacto con la reali-
dad, inmersa en un pasado de pompa y esplendor, propio de la época medieval, continúa
aferrada a la parafernalia con que se rinde culto a sus héroes, hoy está convertida en un
aparato de poder, que regula el tránsito de los hombres hacia la otra vida, pero éstos,
salvo para excepciones, ya no acuden al tañido de las campanas, ni se entregan tan fá-
cilmente a las ceremonias, que alguna vez, les provocaron respeto y fervor, tal es, en
síntesis, el drama contemporáneo de la iglesia.

Dice el escritor W. Cox Learche, con quien en gran parte estamos de acuerdo, “tendría-
mos que estar ciegos para no ver las fallas fundamentales de las piedras del templo ma-
sónico y en la constitución del mismo “.

“Hay síntomas evidentes de decadencia y descomposición en la orden, es tema de preo-


cupación en muchas logias y grandes logias, el bajo promedio de asistencia, el letargo,
la apatía, el divisionismo, la intranscendencia de sus trabajos, la falta de crecimiento y
en muchos casos la gradual disminución de miembros, cantidad de los cuales sigue en
los registros de nombre solamente”.

“Es cada día más difícil construir nuevos templos y levantar nuevas columnas que ten-
gan estabilidad”.

“Hay falta de unidad y coherencia en el organismo de la masonería, por falta de un obje-


tivo común claro y definido”.

“Se observa una creciente superficialidad y materialización en la orden”.

“Para muchos la masonería, es un mero apéndice de su vida social, se adolece de una


pérdida de visión y de ideas de superación espiritual que empañan a la institución”.

“Muchos masones, desconocen, que la masonería tenga tal objetivo, hay quienes miran-
do la parte externa de las cosas, consideran los ritos masónicos como costumbres arcai-
cas, que ahora carecen de sentido y les parece que la masonería es un museo viviente de
atavismos incompatibles con el presente”.
“Por otro lado, hay disonancia de las mentes avanzadas con la masonería superficial de
la actualidad, es indudable que la repetición de los ritos y ceremonias carentes de espíri-
tu, no conforma a personas de mentalidad superior”.

“El sentido literal del misterio y del secreto, que está relacionado con la masonería, no
atrae más a personas de una mentalidad madura, especialmente cuando se dan cuenta,
que no hay, en realidad, ningún secreto, ni misterio alguno en la superficie, que no pue-
da conocer hoy día, cualquier persona que desee investigar, en libros sobre la materia y
que están en venta al público en cualquier librería”.

“Muchos llegan a la masonería esperando encontrar algo distinto y se hallan a su vez


con algo híbrido, insípido, que no es profano ni es masónico, con el tiempo se retiran
decepcionados”.

Hasta aquí fragmentos del libro “los Landmarks” de W. Cox Learche.

Y así podríamos proseguir hasta agotar todos los sectores de nuestra sociedad, pero lo
que es evidente y de ahí el motivo de esta introducción necesaria, lo que es evidente
repito, es el fracaso rotundo de nuestros líderes para satisfacer las necesidades de sus
seguidores.

Claro está que las de ellos han sido totalmente satisfechas, pero no se ha dado el bino-
mio para una relación sana “líder– seguidor”, que es la satisfacción mutua y equilibrada
de necesidades, ya que el seguidor necesita al líder y a la inversa, para que cada cual
logre sus propósitos y objetivos.

Si algo caracteriza nuestra actual crisis nacional, es la manifiesta incapacidad crónica de


gobernar en todos los sectores citados, la impotencia de las organizaciones para respon-
der a las esperanzas de sus miembros.

En síntesis, ha fracasado la relación “líder–seguidor”, tenemos que aceptarlo, histórica-


mente nuestros líderes han controlado más que organizado, han administrado la repre-
sión, en lugar de la expresión, han mantenido a sus seguidores más en un estancamiento
que en una evolución, en otras palabras se han dedicado a administrar en lugar de diri-
gir.

II.‒ ¿Por qué la masonería necesita dirigentes capaces y bien preparados?


R
espetables y queridos hermanos, meditemos seria y serenamente sobre lo
siguiente, en varias ocasiones hemos escuchado y otras, algunos de nosotros
mismos hemos proclamado, lo que los estudiosos de nuestra orden definen
como masonería: conceptos entre otros como, el que la masonería es una
escuela y un taller en donde se forja la personalidad y evolucionan las facul-
tades más nobles del hombre.

Es un laboratorio en donde se ejercita el análisis y la síntesis de todas las ideas y de to-


dos los nuevos conceptos filosóficos y en donde se funden en el crisol del trabajo man-
comunado y de la lucha constante, los más diversos metales, para obtener la amalgama
y la aleación con que se forjan los hombres capaces de dedicar sus vidas al progreso de
la humanidad sin distingos de raza, credo, ideología o nacionalidad.

La masonería ha enseñado a estos hombres a luchar consigo mismos, para limar sus
asperezas y fortificar sus almas, les ha mostrado el camino de la convivencia fraterna, el
respeto mutuo, la dignidad y el heroísmo, ha inflamado sus corazones con el amor a sus
semejantes y la santa indignación contra la injusticia y la tiranía que degradan al hombre
y encadenan su pensamiento, por eso es, que en su seno, se han gestado tantas iniciati-
vas trascendentales para el adelanto de la humanidad y de ella han surgido, de tiempo en
tiempo, grupos fuertes y de gran cohesión que han logrado imprimir a sus naciones y al
mundo, los más importantes impulsos evolutivos.

La masonería se ocupa principalmente de la evolución personal de cada hombre y forja


guerreros del progreso y conductores de la humanidad.

Queridos hermanos, debemos de convenir en que, todo esto ha sido una historia muy
brillante de la masonería, pero no deja de ser eso, historia, hagamos un balance serio y
sereno de nuestra situación actual y aquí es donde solicito respetuosamente la serenidad
y sobre todo la seriedad de su meditación, ¿qué pasa actualmente con nuestra institu-
ción? ¿dónde están esos guerreros forjadores del progreso? ¿dónde están esos estadísti-
cas y libertadores? ¿dónde están esos héroes forjadores de patrias?

En los últimos que se tenga conocimiento, únicamente salvador allende, Gerald Ford y
Fidel Castro, lograron destacar como dirigentes y ellos se forjaron en nuestros talleres
masónicos.
Entendemos, aunque no la podemos condonar, la actitud en que ha persistido por largos
años nuestra institución, es el resultado de un conjunto de circunstancias que periódica-
mente se combinan para reprimir la actividad y el entusiasmo de los masones hasta ni-
veles cercanos a la extensión y esto queridos hermanos no es nuevo, la gloriosa historia
de la masonería, en los últimos cuatro siglos, es prueba irrefutable de la capacidad que
caracteriza sus lapsos de actividad y de adormilamiento, algunos estudiosos han investi-
gado sobre la recurrencia periódica, de épocas de intensa actividad masónica que
desemboca en profundas transformaciones sociales y otros momentos en los que las
columnas están abatidas y apenas alienta en el abandono la débil flama del liberalismo,
conservado fielmente por unos pocos, como ustedes QQ HH.

Parece ser, que hay una relación directa entre estos ciclos y los parámetros ecológicos y
económicos que subyacen a los problemas sociales y políticos de todos los pueblos del
mundo.

Quienes dieron forma a la masonería, allá al principio de los siglos, sembraron en ella,
el germen de su revitalización periódica y de la toma de conciencia de sus propias fallas,
para producir el nuevo despertar a la actividad.

Por esto, en los presentes momentos de grave crisis mundial y nacional, nuestra gloria
institución no ha podido sustraerse a ella y lamentablemente aunque nos duela, debemos
de admitir que la masonería, atraviesa por la crisis más aguda y grave de su historia y
las que más han sentido su efecto son nuestras logias, afrontemos esta cruda realidad
que adquiere carácter de grave emergencia.

De todos es conocido, que son pocos los HH que asisten a su logia, que cumplen co-
misiones, que pagan sus cuotas, que practican la verdadera fraternidad, que no se hace
una adecuada selección de candidatos, que nuestras ceremonias de iniciación no se lle-
ven a cabo con la seriedad debida.

Creemos que la crisis que padece nuestra institución, se debe a que, entre otras cosas, se
ha descuidado la educación masónica, pero principalmente, lo que hemos descuidado en
alto grado, es la formación de cuadros de dirigentes masónicos.

De antemano les agradecemos el esfuerzo realizado en asistir a este seminario y a algu-


nos de ustedes en venir desde sus lejanos orientes, les agradecemos su presencia estimu-
lante y alentadora y les solicitamos respetuosamente la bondad y generosidad de su jui-
cio, sobre el humilde y modesto ensayo que a continuación escuchareis, así como sus
opiniones y comentarios que ratifiquen o rectifiquen los conceptos que aquí expondre-
mos, sobre todo los QQ HH que tengan experiencia directiva y conocimientos de
liderazgo, en la tribuna libre que está programada, mismos que nos ayudaran a confor-
mar un documento que tenga mayor vigencia y contenido ideológico, que sirva de libro
de texto y consulta a los queridos hermanos que así lo deseen.

III.‒ ¿El conocimiento de los tres grados simbólicos, hace a un masón, ser un buen
dirigente?

l hombre, ser pensante, que se desenvuelve imperativo o agobiado por la ines-

E tabilidad que propiamente ha logrado con su pasividad e ignorancia, tiende


desde que tiene uso de razón a la superación, ya sea por su ambición, por su
interés y por sus sanos deseos, en el primer caso y en el segundo por la espe-
ranza de una ayuda divina.

Pero en ambos casos, el hombre busca los medios que le permitan poseer el conoci-
miento de las ciencias, de las artes y ante todo de los enigmas que presenta el esoteris-
mo de la existencia, para lograr el propósito magno de sus aspiraciones, el ser líder en
las acciones y representaciones que desarrolla.

Por eso, en la institución masónica, se acepta al hombre cuando está en el inicio de la


mitad de su vida, (por eso se dice que nuestros trabajos empiezan al medio día y termi-
nan a la media noche, o sea al fin de nuestra existencia y esto indica que el candidato o
postulante que toca a nuestras puertas, ya trae la experiencia suficiente, o cuando menos
el anhelo persistente de ser guía, de ser líder en el medio que se desenvuelve, porque
ante todo, al enterarse de lo que es la masonería, investigo o se le hizo de su conoci-
miento, que la masonería es el laboratorio de ideas, ideales e ideologías, que crean en
sus adeptos, las condiciones para ejercer el liderazgo social, gremial, político y cultural,
que se requiere para que los miembros alcancen el éxito personal y para seguir consoli-
dando el prestigio de la orden.

De lo anterior se concluye, que muchas ocasiones, hay hermanos que con más reciente
ingreso a nuestra orden, superan a quienes ya tienen tiempo de participar en ella, llegan-
do anticipadamente a ocupar cargos de elección, porque complementaron sus aptitudes
de líderes o dirigentes, con el trabajo arduo dentro de logia, con la participación efectiva
en implementar la doctrina masónica con su participación en el aspecto educacional, por
medio de trazados masónicos, por el desarrollo efectivo de las comisiones que les fue-
ron encomendadas y porque estudiaron, analizaron y determinaron el sabio contenido de
las liturgias del simbolismo masónico, para complementar su aptitud de dirigente, no
solo en el mundo profano donde ya habían sobresalido, sino inclusive dentro de nuestra
institución.

Lo anterior, no quiere decir, que el hermano que llega a nuestra orden desprovisto de
conocimientos amplios y de aptitudes de dirigente, sin alguna carrera universitaria, no
pueda algún día llegar a serlo, lo hemos comprobado en infinidad de ocasiones, muchos
de ellos, interiorizados y con bastante deseo de superación, han convertido a la mazone-
ría en una universidad, donde se han creado un conocimiento superior, que ha desarro-
llado su inteligencia práctica, que los ha llevado a ser excelentes dirigentes masónicos.

IV.‒ El arte de dirigir.

uenta una leyenda, “que en la pasada guerra de Vietnam, estando en combate

C una sección del ejército americano, ante un incesante fuego de artillería y


morteros y habiendo muerto todos los oficiales, el mando paso a un solado,
este, en un discurso improvisado, quiso explicar a sus hombres que seguirían
siendo para él sus camaradas, que su poder no tendría nada de absoluto, que la sección
sería una república y casi al unísono le respondieron todos, ya está bien, déjate de histo-
rias y cuentos y manda”. Y el mandar, mandar bien o saber mandar, es una de las prin-
cipales cualidades que debe tener un dirigente.

Según el diccionario pequeño Larousse, dirigir del latín dirigiere, encaminar, enderezar
hacia cierto punto, gobernar, dirigir una barca, dirigir una empresa, sinónimo de condu-
cir, mandar, regentear, administrar, regir, aconsejar la conciencia de alguien.

Muchos, son los libros y artículos escritos, para tratar de dirigentes y de dirección de
grupos, abarcan desde ensayos filosóficos hasta manuales y biografías históricas, pa-
sando por los informes técnicos de investigación científica.

Por todos los rincones de nuestras bibliotecas, se encuentran obras sobre este tema y el
mismo ha sido expuesto en tratados políticos, en libros de sociología, en revistas de
educación de adultos, de psicología, en discursos, en folletos sobre gobierno eclesiásti-
co, etc.
Antes de que se olviden los últimos ecos de las atronadoras aclamaciones ¡duce!, ¡duce!
Y ¡Seig! ¡Heil! ¡Heil Hitler!, es bueno y recomendable, detenerse a estudiar la naturale-
za de la perenne pesquisa humana por la dirección, siempre que han vivido los hombres
en sociedad, desde las primitivas familias de las cavernas, hasta las complejas colectivi-
dades nacionales del siglo XX, han buscado y hallado quien los dirigiera.

Entre los escogidos, los han habido buenos y malos, unos fomentaron el progreso y
otros fueron actores de desastre, pero siempre ha habido dirigentes.

El hombre, reconociendo la importancia que tiene para él, el problema de la dirección,


se ha esforzado durante siglos en resolverlo, lo ha estudiado, ha filosofado en torno a él
y ha propuesto muchas soluciones.

¿Cómo deben dirigirse las industrias, los sindicatos, las escuelas, las logias y grandes
logias?, ¿qué influencia y control deben tener nuestras sociedades, nuestros colegios
profesionales y nuestras logias y grandes logias? ¿Cómo deben tomarse las decisiones
en el seno de nuestra familia, de nuestro club, de nuestra logia y gran logia, de nuestro
estado, de nuestro gobierno?

En todas estas preguntas, se haya implícito el problema de la dirección, comenzaremos


hablando de la palabra dirección y trataremos de entender su significado.

En su sentido más amplio, dirección significa el proceso por el cual un individuo


dirige, guía, controla o influye en las maneras de pensar, sentir o comportarse de
otros seres humanos.

Esta influencia puede ejercerla por medio de sus obras (libros, pinturas, inventos) o por
el contacto personal.

La primera se considera como dirección indirecta, intelectual o creadora y de ella parti-


cipan los sabios, los artistas y los escritores cuyas obras e ideas influyen profundamente
en los demás.

La dirección directa, por contacto personal, se realiza casi siempre por medio de la pa-
labra hablada.
Muchas generaciones han especulado acerca del origen de la dirección, algo tiene este
problema que ha atraído irresistiblemente la atención de muchos filósofos y ha inspira-
do una intensa labor de investigación de psicólogos y sociólogos.

Cualesquiera que hayan sido las causas de este interés, el hecho es que hay una gran
bibliografía al respecto.

Desde los tiempos de Plutarco, hasta hace poco, la investigación y las obras dedicadas
al tema, habían seguido un mismo camino, sé habían dedicado a descubrir y catalogar
los rasgos de carácter que distinguen a los dirigentes.

Intentaron deducirlo, estudiando las vidas de los grandes hombres, observando las ac-
ciones de los jefes, o haciendo experimentos para determinar las cualidades personales
que influyen en el comportamiento humano.

Las cualidades, características y habilidades que se requieren de un dirigente, las deter-


mina en gran parte la situación en que se ha de funcionar como tal.

Una persona se convierte en dirigente, participando en las actividades del grupo y dando
pruebas de su capacidad para despachar la labor del mismo, el dirigente es una perso-
na responsable de coordinar actividades de los miembros del grupo, encaminadas
a lograr un objetivo común.

Una persona no se convierte en dirigente por el simple hecho de poseer determinada


combinación de cualidades, sino que sus características personales deben tener relación
significativa con las características, las actividades y los objetivos de los dirigidos.

Hay pues que concebir la dirección en función de las cualidades personales y las carac-
terísticas del dirigente.

Una de las obras más completas y consultadas de esta clase, es un estudio de la direc-
ción espontanea, que comprende a 1,313 muchachos pandilleros de chicago; donde se
observa, que las cualidades personales que tendían a determinar la dirección de la pandi-
lla eran el temple, la destreza física y la rapidez y firmeza en la toma de decisiones.
Ciertamente la pandilla juvenil, no es un representante típico de la mayoría de nuestras
agrupaciones sociales, ni por su estructura ni por su función, por eso no es posible sacar
muchas conclusiones generales a partir de los resultados de chicago.

Es necesario observar otras clases de grupos y al hacerlo, inmediatamente nos topamos


con la creencia popular de que “el inteligente manda y el ignorante obedece”. La verdad
es que hay muchas pruebas científicas en favor de la teoría de que la inteligencia es una
cualidad que conduce a la dirección de muchos campos.

“Stagdill” saca, de un examen de quince estudios, la conclusión de que, “el promedio de


las personas que ocupan puestos de dirección, aventaja al promedio de miembros del
grupo dirigido en inteligencia, conocimientos, sentido de la responsabilidad, energía,
participación en actividades sociales y nivel económico y social.

Diez de los estudios realizados por “Stagdill” apoyan también la conclusión de que “el
dirigente medio aventaja el miembro medio de su grupo en sociabilidad, iniciativa,
constancia, habilidad para lograr que las cosas se hagan, confianza en sí mismo, previ-
sión e intuición de las situaciones, espíritu de cooperación, popularidad, capacidad de
adaptación y facilidad de palabra”.

Últimamente, se ha insinuado, que la gente tiene tendencia a designar como los más
queridos, solicitados e indispensables miembros del grupo a aquellos que con más fre-
cuencia toman la palabra, esta hipótesis se ha visto confirmada con el testimonio perso-
nal de varios presidentes de sociedades estudiantiles, que parecían opinar, que “el secre-
to de sus éxitos” radicaba en haber hablado mucho en sus reuniones.

Sospechamos que hay algo de cierto en esta hipótesis, así como en las demás y que en
general, la abundante participación verbal dentro de un grupo, es un factor que contri-
buye a decidir quiénes han de ser los dirigentes.

Sin embargo, conviene ser cautos y no generalizar, porque todos conocemos personas
de las que puede decirse, que cuanto más hablan, mas antipáticas se hacen, parece ser,
que una gran cantidad de oratoria sin cierto grado de calidad, no es bastante, para hacer
un buen dirigente.

V.‒ DIFERENCIA ENTRE ADMINISTRAR Y DIRIGIR.


U
n negocio carente de capital, puede pedir dinero prestado, uno mal ubicado
puede cambiarse, pero un negocio falto de liderazgo tiene pocas posibilidades
de sobrevivir.

En los últimos años, hemos oído hablar tanto del tema de liderazgo, que se ha confundi-
do y desgastado enormemente él termino.

Décadas de análisis académicos, nos han dado más de 350 definiciones y no se trata de
aportar una más a través de este humilde y modesto ensayo, sino lo más significativo,
es, señalar, que distingue al líder eficaz de líder ineficaz, a organizaciones de éxito de
las fracasadas, a empresas de excelencia de empresas mediocres.

Administrar significa cumplir, asumir o tomar responsabilidad.

Dirigir significa influenciar, guiar en una cierta dirección, hacer a través de los demás.

La diferencia es crucial: los administradores eficientes son personas que hacen las cosas
bien y los líderes son personas que hacen lo que está bien, el administrador es eficiente,
el líder es eficaz.

Los líderes desean saber por qué, antes que el cómo y esto ilustra una más de las dife-
rencias claves entre líderes y administradores.

Los líderes dirigen los cambios; los administradores la fidelidad de los procedimientos,
los líderes crean confianza y dotan a sus seguidores para que busquen nuevas maneras
de hacer bien las cosas.

Los líderes no gastan su tiempo en los cómo, ni en los proverbiales engranajes, sino en
modelos de acción, en hacer lo que está bien.

El administrador opera los recursos físicos de la organización, su capital financiero, sus


materias primas y su tecnología, en cambio el líder opera con los recursos emocionales
de la organización, con valores, compromisos y aspiraciones.

Un administrador competente puede lograr que los miembros de la organización se ga-


nen la vida, puede lograr que el trabajo se haga productivo, eficazmente y con puntuali-
dad, con un alto nivel de calidad.
Sin embargo, el líder hace sentir a su gente el orgullo y la satisfacción de su trabajo,
inspira a sus seguidores a altos niveles de realización, mostrándoles como contribuye su
trabajo a la realización de sus metas nobles, es un estímulo emocional a algunas de las
fundamentales necesidades humanas, la necesidad de ser importante, diferente, útil, par-
te de la empresa exitosa y objetivamente valiosa y trascendental.

El líder logra el desarrollo permanente de la potencialidad humana, la cual es infinita.

En conclusión a este capítulo, nuestras empresas y organizaciones gremiales están sobre


administradas y subdirigidas.

La gente no quiere ser administrada, quiere ser dirigida y como los medios incompeten-
tes, los líderes incompetentes pueden enfermar más a la gente y desvitalizarla.

La autoridad estará en crisis, cuando quien manda se contenta con ser un adminis-
trador sin decidirse a convertirse en líder.

Lo que necesita una nación o cualquier organización o grupo grande o pequeño, es tener
al frente no a un administrador improvisado, sino a un servidor sincero, a un verdadero
y auténtico líder.

VI.‒ Diferencia entre Jefe y Líder.

Elíderes, no jefes.
L mundo moderno y sobre todo el mundo del siglo XXI, necesita y va a necesitar

La autoridad estará en crisis, cuando quien manda se contente con ser un administrador
(jefe), sin decidirse a convertirse en líder, con esta frase terminamos el anterior capitulo
pero ¿qué diferencias existen entre el jefe y el líder?

Para el jefe, la autoridad es un privilegio de mando, para el líder un privilegio de servi-


cio, el jefe ordena “aquí mando yo”, el líder dice “aquí sirvo yo”, el jefe empuja al gru-
po y el líder va al frente comprometiendo con sus acciones.

El jefe existe por la autoridad, el líder por la buena voluntad, el jefe cree que es sufi-
ciente la investidura de mando conferido desde afuera para conformar a su gusto el pe-
queño planeta sobre el que impera, el líder no necesita exhibir ante sus súbditos creden-
ciales de legitima autoridad, su empeño generoso, su dinamismo mágico y su actitud de
entrega, son las mejores cartas con los que los seguidores se enteran de que tienen una
autoridad que no necesita imponerse por argumentos externos, sino por ejemplos entra-
ñables, la autoridad del jefe impone, la autoridad del líder subyuga y enamora.

El jefe inspira miedo, se le teme, se le da vuelta, se le sonríe de frente y se le critica de


espaldas, tal vez se le odie en secreto, el líder inspira confianza, inyecta entusiasmo,
envuelve a los demás en aires de espontanea simpatía, da poder a su gente, cuando el
este presente fortalece al grupo.

Si temes a tu superior, es que tu superior es un jefe, si lo amas es un líder.

El jefe busca el culpable cuando hay un error, el que la hace la paga, sanciona, castiga,
reprende, en apariencia pone las cosas en su lugar, cree haber arreglado el mundo con
un grito y con una infracción, pero ha cortado la rama torcida, el líder jamás apaga la
llama que aun tiembla, jamás corta el tallo que aun verdece, corrige pero comprende,
castiga pero enseña, sabe esperar, por eso, no busca las fallas por el placer sádico de
dejar caer el peso de la autoridad sobe el culpable, sino que, arregla las fallas y de paso
rehabilita al caído, el jefe asigna los deberes, ordena a cada súbdito lo que tiene que
hacer, “a ti te toca esta parcela de la izquierda, y a ti, esta de la derecha, ahora a trabajar
y a cumplir cada cual con lo suyo, mientras contemplo desde mi sillón, como ustedes se
movilizan y ¡ay del incumplido!, el líder da el ejemplo, trabaja con los demás, es con-
gruente con su pensar, decir y hacer, su deber es el propio de todos, va al frente marcan-
do el paso.

El jefe hace del trabajo una carga, el líder un privilegio, los que tienen un líder, pueden
cansarse del trabajo, pero jamás se fastidian, porque el magnetismo del líder, abre ven-
tanas a los ideales que delatan la alegría de vivir, de trabajar.

El jefe sabe cómo “se hacen las cosas, el líder enseña cómo deben hacerse.

Uno se guarda el secreto del éxito, el otro lo enseña, capacita permanentemente para que
su gente pueda hacer las cosas con autonomía y eficacia, uno no se toma la molestia de
señalar caminos, el otro vive poniendo flechas indicadoras para lograr el éxito.

El jefe maneja a la gente, el líder la prepara.


El jefe masifica a las personas, las convierte en números y en fichas, deshumaniza,
subidito por súbdito, hasta quedarse con un rebaño sin rostro ni iniciativa.

El líder conoce a cada uno de sus colaboradores, los trata como personas, no los usa
como cosas, sabe que la comunidad no es una masa amorfa, ni una colección de indivi-
duos en serie, respeta la personalidad, se apoya en el hombre concreto, lo dinamiza y lo
impulsa constantemente, el jefe dice vaya, el líder dice vayamos. Líder es aquel que
promueve al grupo a través del trabajo en equipo, suscita una adhesión inteligente, re-
parte responsabilidades, forma a otros líderes, supervisa la tarea de todos y difunde
siempre una mística, un ideal profundo, una esperanza viva, una alegría contagiosa, el
jefe llega a tiempo, el líder llega adelantado.

Este es, el santo y seña del verdadero líder, “un pie adelante del grupo y una mirada más
allá de sus seguidores”.

El que ve más que los otros es el líder, el que profetiza y vaticina, el que inspira y señala
con un brazo en alto, el que no se contenta con lo posible, sino con lo imposible.

El líder hace de la gente ordinaria, gente extraordinaria, la compromete con una misión
y la amalgama en la fe de realizar un sueño que le permita la trascendencia y la realiza-
ción, le da significado a la vida de sus seguidores, un porque vivir, es un arquitecto hu-
mano.

VII.‒ Mitos en Relación con el Líder.

L
Os líderes son raros en la naturaleza humana, los líderes nacen, no se hacen
los líderes son carismáticos, dinámicos, magnetizan, son joviales, optimistas,
poseen fortaleza, fuerza, solo existen en las cúspides organizacionales, con-
trolan, manipulan, etc. Etc.,

Esto es lo que pensaba la mayoría de la gente, hasta que los investigadores y científicos
sociales, comenzaron a hacer del liderazgo un tema legítimo de investigación intensiva,
habiéndose revisado más de 350 teorías al respecto, tanto en el campo académico como
en la práctica, a través de entrevistas con líderes del sector público, privado, artístico,
industrial, de servicios, deportivo, religioso, comercial, en México, estados unidos, Ja-
pón, Europa y la Unión Soviética.
Con el afán de clarificar un tema de tanta trascendencia en la vida de las organizaciones,
trataremos de analizar a continuación en forma muy breve, los mitos más comunes en
relación con el líder.

Antiguamente, cuando las fuertes barreras de las clases sociales, hacían casi imposible
que alguien se convirtiera en líder, para muchas personas resultaba claro que el lideraz-
go se heredaba, ya que era común que los líderes surgieran de las familias poderosas.

Cuando se derrumbó la aristocracia, se hizo obvio, que los líderes provenían de todos
los estratos y esta experiencia nos enseñó que el liderazgo era algo más complejo que
haber nacido con los genes adecuados, aunque por supuesto, no dejamos de reconocer
que algunas personas nacen con algunos dones naturales que les facilitan su relación
con los demás, tampoco significa que esto les asegure un liderazgo de por vida, en dife-
rentes partes del mundo, los estudiosos del tema han realizado minuciosos análisis para
identificar los rasgos universales del líder y han demostrado que no existe una tipología
única del líder, ya que los hay flemáticos, nerviosos, altos, chaparros, sonrientes, mal
encarados, de todos colores, con lo que prácticamente se acabó con la teoría de que el
liderazgo, era el producto de determinados atributos genéticos, por lo que se concluye
que “el líder se hace, no nace”.

VIII.‒ El Poder, ¿Qué es?, ¿Quiénes lo Ejercen?, su Relación con el Dirigente.

U
no de los mayores anhelos del hombre, casi un deseo infinito es el poder y la
gloria, no son idénticos, aunque a menudo están ligados muy estrechamente,
un primer ministro tiene más poder que gloria, un rey tiene más gloria que
poder, pero en cierta medida, ambos participan de los dos y se sustituyen
indistintamente.

El primer ministro de un sistema parlamentario y el rey de un sistema monárquico como


en Inglaterra, que coexisten, tienen delimitadas sus posiciones de poder y gloria.

El tema que nos interesa en este capítulo es el poder como meta, como objetivo, como
cosmovisión, como forma de vida, como anhelo y como aspiración.

El poder se obtiene no solo a través de la riqueza, sino que existen otros medios como
por ejemplo la posesión de armamento, la autoridad civil, la autoridad eclesiástica, la
fuerza de los medio de comunicación, etc., a su vez, el manejo del poder, difiere según
sea el poder social en que se utiliza o bien si es ejercido por una o más personas.

Las diferencias radican, no solo en las distintas estructuras y organizaciones, sino tam-
bién en la forma de adquirir el poder, ya sea por sucesión hereditaria como en la monar-
quía, o arrebatado como en las conquistas guerreras, o por convencimiento como en la
democracia.

El afán de poder, una de las motivaciones humanas más importantes, está contaminado
con otros afanes como el de la posesión de bienes, de comodidad, de placer, de aproba-
ción y otros más, el anhelo de poder se manifiesta en forma explícita en los jefes, diri-
gentes y líderes y en forma implícita en secuaces, guaruras y seguidores, estos últimos
se someten voluntariamente a un caudillo con el fin de adquirir poder grupal y compartir
implícitamente el poder de él, viviéndolo como propio.

El anhelo de poder, la necesidad del hombre, de ejercer dominio sobre la naturaleza o


sobre sus semejantes, es parte esencial e intrínseca de la condición humana y tiende a
ser satisfecha por impulso propio.

La acepción que la palabra “poder” tiene en la real academia española es: “dominio,
imperio, facultad y jurisdicción que uno tiene para mandar o ejecutar una cosa, tener
expedita la facultad de hacer una cosa, capacidad, posibilidad tener el mando, habilidad
de causar o prevenir un cambio “.

Max Weber nos dice que “poder significar la probabilidad de imponer la propia volun-
tad aun en contra de toda resistencia”.

Es común observar como las personas desconfían de aquel que desea obtener el poder,
cualesquiera que sean sus razones para desearlo.

El anhelar un poder esta socialmente desaprobado y aquel que lo anhela siente la nece-
sidad de justificarse ante la sociedad y ante sí mismo por semejante ocurrencia, es
inusual escuchar que alguien admita francamente su deseo de poderío y casi podría de-
cirse que se sienten avergonzados, culpables o temerosos de ser juzgados de neuróticos,
criticados, inseguros, egoístas, sádicos, reaccionarios, despóticos o cualquier calificativo
peyorativo, cuando nos acercamos a un individuo que lucha por el poder o que ya lo
posee y le preguntamos si lo que busca y quiere es el poder, en sí, generalmente lo niega
y busca la manera de esconder y disfrazar su anhelo a través de las distintas ideologías,
unos dirán que su objetivo no es tener poder sino servir al pueblo o defender una causa
o apoyar un sistema o combatir otro, todo menos decir “si quiero poder, me gusta tener
poder, busco poder”.

Maquiavelo decía, todos los hombres aspiran al dominio y ningún hombre renunciara a
él si puede ejercerlo.

Tanto los aspectos positivos como los negativos del poder y las consideraciones posi-
bles alrededor de él, han sido objeto de reflexión de grandes hombres y pensadores,
existen proverbios que pueden ilustrarlos, por ejemplo desde un enfoque negativo:

“Cualquiera cuya autoridad es reciente, se vuelve áspero, duro y severo.”.


Esquilo

“Que extraño deseo el de buscar el poder y perder la libertad”.


Francisco Bacón

“El Poderoso se hace de enemigos en parte por envidia, en parte por temor”.
Kelly

“Medio poder hace muchos enemigos”.


Nathan Bailey

“El Poder gradualmente extirpa de la mente toda virtud gentil y humana”


Burke

“El Poder ilimitado corrompe la mente de quienes lo poseen”


William Pit

“El Poder contamina lo que toca”


Shelly

“Una vez en el poder, el hombre se vuelve un tirano”.


J.l. Bunckhardt

“el depositario del poder, es siempre impopular”


Disraeli.
“El Poder es la droga más intoxicante”.
P. C. Wren

Ahora mencionaremos proverbios, frases, celebres y escritos respecto al poder y el bien


que él encierra:

“El más grande regalo de los dioses es el poder absoluto”.


Eurípides

“El Poder es el primer bien”.


Emerson

“El Amor al poder, es el amor a nosotros mismos”


William Hazlitt.

“El Poder es la capacidad de satisfacer nuestros deseos”


Silvano Arieti

“No hay seguridad sin poder y no existe progreso sin seguridad”


Henry Kissinger.

Podemos resumir este capítulo de la siguiente manera, al poder se le puede dar un uso
constructivo y uno destructivo, tener manifestaciones creativas, sanas y normales o por
el contrario tener expresiones patológicas negativas, en conclusión, el poder es amoral
ya que por sí mismo no determina valores.

Es conveniente que el aspirante a dirigente masónico a nivel de logia y gran logia ten-
ga la estatura moral, el talento, la capacidad y la madurez necesaria, para que cuando
ejerza el poder que el cargo le confiere, lo ejerza en un alto plano de justicia, equidad,
haciendo un uso constructivo del mismo, con manifestaciones creativas, sanas y norma-
les, que le den brillantes a su ejercicio.

IX.‒ Que es el Liderazgo de Excelencia.

¿De dónde han surgido empresas de excelencia, instituciones como IBM, Disney, Sony
y otras? Instituciones de alta tecnología como Digital Equipment, Hewlett, Packard,
Intel, Texas Instrumental y Microsoft.
Empresas productores de bienes de consumo como Procter and Gamble, Chesebrough–
Ponds y Johnson and Johnson.

Empresas fabricantes de productos industriales Caterpillar, 3m.

Empresas de servicios, Delta Airlines, Marriot, MacDonal´s y Disney Productions.

Empresas de gestión de proyectos tales como Bechtel y Flour.

Empresas basadas en la explotación de recursos naturales como Atlantic– Richfield,


Dow Chemical y Exxon.

¿Cómo logro un pequeño ser (físicamente hablando) liberar a un país de 700 millones
de habitantes, la india, del imperio más poderoso es su tiempo sobre la faz de la tierra?
¿Cómo logro Winston Churchill, acaudillar a la resistencia más tenaz de la segunda gue-
rra mundial? ¿Cómo pudo charles de Gaulle, liderar a su país y librarse de los alemanes
en el desierto? ¿Cómo han logrado algunas empresas mexicanas estar produciendo ac-
tualmente productos con cero errores y calidad total? ¿Cuál fue el secreto de aquel ser
extraordinario que fundó una iglesia solamente con 12 seguidores y actualmente cuenta
con más de mil millones?

Las respuestas se resumen en que han sido el resultado de un sueño, de alguien, que
imagino hacer posible lo imposible, el sueño de los idealistas y como decía Albert Eins-
tein “que sería del mundo sin los soñadores”, los que hacen avanzar a la humanidad,
vencen enfermedades, crean las tecnologías, amplían el progreso, logran la excelencia
en los campos donde la mayoría lo cree imposible.

Seres con contenido existencial, han creado filosóficas que han transcendido su tiempo,
han luchado incansablemente por concretar su sueño, hasta hacerlo realidad.

Ahí está el origen, realizando acciones concretas, hasta convertirlas en costumbres; de


ahí han surgido las culturas.

Como decía Aristóteles: “la excelencia, más que un acto aislado, es un hábito”, un estilo
de vida, es una forma de ser, “los líderes de excelencia” son los que marcan la diferen-
cia.
No se puede aspirar a ser un líder de excelencia, a menos que se posea una filosofía lo
suficientemente trascendente, que lo lleve a permanecer más allá de su tiempo, de al-
guien que cuando desaparezca, su obra continúe, como son los casos de Cristo, Gandhi,
Disney, de los cuales, cuando dejaron de existir, se podría escribir sobre ellos “nunca
fueron vencidos, simplemente murieron”.

A continuación expresaremos la disciplina que debe llevar, quien si aspire a la excelen-


cia.

X.‒ Disciplina que debe Desarrollar quien Aspire a ser Excelente.

Daremos a conocer los 10 principios fundamentales del líder de excelencia, pero antes
concienticemos de lo que es “ser excelente”.

1) Ser excelente es hacer las cosas, no buscar razones para demostrar que no se
pueden hacer.

2) Ser excelente es comprender que la vida no es algo que sé nos da hecha, sino
que tenemos que producir las oportunidades para alcanzar el éxito.

3) Ser excelente es comprender, que en base a una férrea disciplina, es factible


forjar un carácter de triunfadores.

4) Ser excelente es trazarse un plan y lograr los objetivos deseados, a pesar de


todas las circunstancias.

5) Ser excelente es saber decir; me equivoque y proponerse no cometer el mis-


mo error.

6) Ser excelente es levantarse cada vez que se fracasa, con un espíritu de apren-
dizaje y superación.

7) Ser excelente es reclamarse a sí mismo el desarrollo pleno de nuestras poten-


cialidades, buscando incansablemente la realización.

8) Ser excelente es entender que a través del privilegio diario de nuestro trabajo,
podemos alcanzar la realización.
9) Ser excelente es ser creador de algo: un sistema, un puesto, una empresa, un
hogar, una vida.

10) ser excelente es ejercer nuestra libertad y ser responsables de cada una de
nuestras acciones.

11) ser excelente es sentirse ofendido y lanzarse a la acción en contra de la po-


breza, la calumnia y la injusticia.

12) ser excelente es levantar los ojos de la tierra, elevar el espíritu y soñar con
lograr lo imposible.

13) ser excelente es trascender a nuestro tiempo llegando a las futuras generacio-
nes un mundo mejor.

Ser líder de excelencia de esta talla, son los que necesitan el mundo, los exige la maso-
nería y los reclama dios.

XI.‒ Los 10 Principios Fundamentales del Líder de Excelencia son:

1) Busca siempre resultados, pues para él, triunfar no es lo más importante, es lo


único.

2) Es un comunicador que motiva y entusiasma y cuya vida irradia dinamismo po-


sitivo.

3) Es congruente con lo que piensa, dice y hace, por lo que transmite confianza a
sus seguidores, quienes se unen a él.

4) Es creativo por naturaleza y descubridor permanente de problemas.

5) Visualiza lo que sus seguidores pueden llegar a ser y crea expectativas, su trato
es de excelencia.

6) Es un aprendiz por excelencia, aprende permanentemente y se deja enseñar del


éxito y del fracaso, así como del humilde y de sí mismo, teniendo como consig-
na aprender a amar.
7) Educa a sus seguidores y les transforma en seres extraordinarios.

8) Es un optimismo obsesivo, esta actitud ante la vida hace de él, un ganador.

9) Siendo un soñador increíble y un idealista, se fija un compromiso y compromete


a sus seguidores con su sueño, envolviéndoles en su lucha.

10) Es un histórico que trasciende a su tiempo y cuyas causas son la justicia, la li-
bertad y la verdad.

El líder de excelencia, representa a una nueva generación que sustenta la honestidad


como aval de cada una de sus acciones y a la justicia y equidad, como expresión máxi-
ma de su poder y que promueve las fuentes de riqueza para erradicar la miseria, el líder
de excelencia es un paladín de la libertad, que propicia la realización plena del ser hu-
mano, enseña con su congruencia y derrama cultura para liberar a sus seguidores de la
esclavitud de la ignorancia, comprende el significado del amor y el mismo, es testimo-
nio de la bondad humana, camina permanentemente hacia un mundo mejor.

Su vida deja un aroma que permanece más allá de su tiempo........ Es la presencia de


dios.

XII.‒ El Dirigente Masónico (Venerable Maestro o Gran Maestro) ¿Debe Influir


en la Elección de su Sucesor?

Uno de los problemas más importantes que se le presentan a un dirigente masónico al


fin de su periodo, es el cómo comportarse en el período previo a la sucesión; ¿él debe
designar a su sucesor?, ¿él debe hacer la campaña?, ¿cuál debe ser su intervención y
participación en la selección del sucesor?, ¿quiénes deben hacer la selección?, ¿se debe
esperar hasta el momento de la elección para que sea democráticamente electo el diri-
gente?, ¿las camarillas que en la gran mayoría de las logias se forman deben seleccionar
y ser los grandes electores?, ¿se debe dar entendimiento a los posibles aspirantes a diri-
gentes?, ¿los consejos de ex venerables en las logias y los consejos de ex grandes maes-
tros en las grandes logias, deben ser quienes elijan a los sucesores?, ¿cuántas veces, y
esto ha sucedido con mucha frecuencia, que un taller se ha desarrollado en forma ascen-
dente y por una mala elección del venerable, en un año se echa a perder toda una labor
de años de trabajo de los hermanos?. Todas estas interrogaciones cuando no son consi-
deradas y resueltas en forma imparcial, justa, inteligente y adecuada, son las que gene-
ran deterioro en la unidad de las logias y grandes logias, provocando deserción y divi-
sionismo, proporcionando en algunos casos el abatimiento de sus columnas.

Generalmente en las organizaciones gremiales, gobiernos, empresas, clubes, colegios,


logias y grandes logias, existen personas que se distinguen por su puntualidad, capaci-
dad, conocimientos, entusiasmo, carisma, oratoria, presentación, etc. Son dirigentes
potenciales, igual sucede en las logias y grandes logias, hermanos inquietos y entusias-
tas que poseen las características antes mencionadas, para ser tomados en cuenta en la
sucesión, deben satisfacer el perfil, cualidades y atributos que debe reunir un dirigente
masónico, que se describen en el capítulo XIII de este ensayo, los que de aplicarse es-
trictamente en nuestras logias y grandes logias, muy pronto veremos un cambio muy
favorable en el desarrollo y progreso de nuestra augusta institución.

Siempre que esto sucede, (o sea el problema de la sucesión) y sucede con mucha fre-
cuencia, pasa por la mente de algunos dirigentes masónicos y permanece en ellos aun
cuando pasan a ser ex dirigentes, la idea de que ellos pueden llegar a ser los dueños de
las logias, como lo hemos comprobado en más de una ocasión en nuestros recorridos
por diversas logias, en los cuales hemos escuchado, expresiones tales como:

“No te preocupes la logia es mía, yo soy el que decidió”, pasando por sus mentes la idea
de conservarse como los grandes electores.

Gran error, que cuando no se detecta y se desecha a tiempo, perjudica gravemente no


solo la imagen del dirigente, que se ve deteriorada, sino también a la unidad de las cor-
poraciones.

El dirigente debe tener el talento, criterio, experiencia, capacidad y tacto necesario, para
que, desde el inicio de su gestión, pueda observar a los hermanos en sus diferentes pues-
tos y comisiones y a quienes sin tener un cargo, posean las cualidades necesarias para
llegar a ser un dirigente en excelencia.

En todas las instituciones de excelencia, se da especial atención a la preparación de cua-


dros de dirigentes; es importante señalar que no siempre el vicepresidente es quien subs-
tituye al presidente.

Para evitar el caudillaje individual, es de recomendarse que la sucesión de las logias y


grandes logias se maneje de la siguiente manera:
1.‒ que se creen consejos consultivos de exvenerables maestros, que sean quienes aseso-
ren al venerable en funciones, mediante un reglamento tal que no se transforme en ca-
marillas dictatoriales y grandes electores; dichos consejos deben funcionar como su
nombre lo indica, como consejos, expresar ideas y sugerencias cuando así le solicite el
dirigente en turno, llevando un registro del desempeño de los hermanos, en especial, de
los más capaces y de mayor talento, de donde saldrá el posible sucesor, sin olvidar que
los cargos dentro de las logias deben fundarse en los méritos contraídos por el trabajo,
el celo y la constancia y que la autoridad masónica tiene por objeto guiar, dirigir enseñar
y de ninguna manera ejercer imperio.

2.‒ Se debe formar cuadros con los hermanos más valiosos y capaces, adoctrinarlos y
darles capacitación, para que estén preparados para el desempeño de cargos directivos.

3.‒ Con mucha frecuencia se maneja el funcionamiento de las cadenas, o sea, que el
segundo vigilante pasa a primero y el primero pasa a venerable; esto funciona cuando
las logias son estables y unidas, cuando son logias de avanzada, logias progresistas;
pero cuando están integradas por diferentes grupos de trabajo, las cadenas se rompen y
constantemente se ven interrumpidas.

4.‒ Es muy importante que los consejos, si se forman, estén integrados por todos los ex
dirigentes, es conveniente que el exvenerable o exgran maestro de más antigüedad, ta-
lento, capacidad y experiencia sea el coordinador del consejo, mismo que será nombra-
do por consenso mayoritario de todos los miembros del consejo y únicamente coordina-
ra los actos y moderara las reuniones, para que en las juntas previas a una selección, se
escuchen todas las opiniones, aunque discrepen de quienes en algunos casos se creen
con derecho a ser jefes del consejo, porque si se margina a uno o algunos, se propicia la
división y se rompe la armonía.

5.‒ El dirigente debe llevar el control de los cuadros de prospectos a futuros dignatarios
y oficiales, para que los presente al consejo y se estructuren las plantillas que más con-
vengan al desarrollo de la logia.

6.‒ Los consejos consultivos son buenos, mientras no envejecen, y no me refiero a la


edad cronológica de los integrantes, sino a que no los maree el poder, que en determina-
das circunstancias, algunos grupos o consejos creen tener, por ser los que se les permite
opinar y decidir el futuro de las logias.
7.‒ Es importante reglamentar el funcionamiento de estos consejos y hacer un llamado a
los integrantes de los mismos a comportarse en un alto nivel de honestidad y calidad
humana y de justicia, desprovisto de mezquinos intereses y personales sentimientos.

8.‒ El consejo debe presentar no solo la plantilla, sino varias opciones, para que sean las
cámaras correspondientes, quienes en forma democrática elijan a sus dirigentes, inde-
pendientemente de las plantillas que presenten los diversos grupos de trabajo de las lo-
gias y grandes logias.

De lo anterior podemos concluir que la elección de los dirigentes de nuestras logias y


grandes logias debe ser planeada con anticipación suficiente para determinar quiénes
son los hermanos que por su trabajo, celo, constancia y aptitudes propias de un dirigen-
te, pueden fincar una labor positiva en un ejercicio masónico de progreso y consolida-
ción dentro de un marco de armonía y fraternidad, por lo que dejamos bien asentado,
que los dirigentes masónicos no deben influir en la elección de su sucesor en forma im-
positiva.

XIII.‒ Perfil (cualidades y atributos), Sintetizados, que deben Reunir quienes As-
piran a la Veneratura de una Logia o a la Gran Maestría de una Gran Logia.

XIII. 1.‒ “Valores Morales”


Actuar dentro y fuera de logia con verdadero sentido fraternal.
 Ser Justo en Todos Nuestros Actos.
 Ser Humanitario.
 Ser Honesto.
 Tener Sanos Pensamientos.
 Actuar con Estricto Apego a las Normas de Ética.
 Ser Leal a la Verdad
 Ser Virtuoso.

XIII. 2.‒ “Vocación de Servicio “


 Tener y Desarrollar un Estricto Sentido del Deber.
 Ser Filántropo (Dentro y Fuera de Logia)
 Preocuparse por el Bien Común.
 No Ser Ególatra.
 Ser Productivo.
 Tener Espíritu de Servicio.
 Ser Amable y Cortes con Nuestro Hermano en Logia y con las Personas que
Tienen Trato con Nosotros en el Mundo Profano.
XIII. 3.‒ “Espíritu de Superación “
 Anhelar el Éxito Personal Fervientemente.
 Tener y Mantener una Inquietud Permanente por Todos los Actos que Tiendan a
Nuestra Superación.
 Tener una Ambición Razonable Honesta y Justa.
 Tener Iniciativa.
 Mejorar la Competencia Técnica.
 Fijarse Metas Difíciles pero Accesibles.
 Tener Alteza de Pensamientos.
 Ser Visionario y Soñador.
XIII. 4.‒ “Sabiduría y Conocimiento “
 Tener Conocimientos de Economía.
 Tener Conocimientos de Administración.
 Conocerse a sí Mismo.
 Ser Culto y Autodidacta.
 Tener Conocimiento de los Sucesos del Mando Contemporáneo.
 Conocer y Estar al Tanto de los Últimos Avances Tecnológicos.
 Conocer el Comportamiento Humano.
 Tener Conocimiento del Poder.
 Resolver Problemas con Criterio de Justicia y Alteza de Miras.
 Tener Conocimiento de Diferentes Técnicas y Estrategias Administrativas.
 Poseer Talento.
 Conocer Ampliamente la Política y sus Diferentes Ideologías.
XIII. 5.‒ “ Desarrollo de la Personalidad”
 Tener Amplio Conocimiento de las Normas Sociales.
 Tener Amplio Fortalecimiento del Carácter.
 Poseer Firmeza en sus Decisiones.
 Tener Seguridad en sí Mismo.
 Actuar con Aplomo.
 Ser Cortes.
 Tener Buen Sentido del Humor.
 Ser Entusiasta en Todos los Actos y en todas las Acciones que Emprenda.
 Expresarse con Elocuencia.
 Ser Disciplinado.
 Tener Capacidad de Convencimiento.
 Dominar el Uso del Escenario.
 Ser Natural en los Gestos.
 Tener Buena Pronunciación al Hablar en Público.
 Buen Vestir (Formal o Informal, Casual).
 Pulcritud y Aseo Personal.
 Tener Estilo.
 Tener Carisma.
 Tener Personalidad Distinguida.
 Saber Improvisar.
 Ser Creativo Literal y Científicamente.
XIII. 6 “Cualidades Actuales”
 Estar Alerta a Cualquier Situación.
 Ser Intuitivo y Perspicaz
 Ser Astuto y Saber Aprovecharlo.
 Poseer Temple.
 Poseer Fortaleza.
 Actuar con Entereza.
 Apreciar el Justo Valor de las Cosas.
 Tener Sentido Común.
 Ser Equilibrado.
 Ser Prudente.
 Tener Fe en las Misiones que Emprende.
 Ser Optimista.
 Ser Eficaz.
 Ser Eficiente.
 Ser Reflexivo.
 Ser Audaz.
 Tener Paciencia.
 Tener Facultad de Adaptación.
 Tener Responsabilidad.
 Ser Observador.
 Decidir y Actuar.
 Ser Concreto.
 Ser Trabajador.
 Ser Puntual.
 Tener Creatividad.
 Dar Buenos Ejemplos.
 Ser Comprensivo.
 Ser Autocritico.
 Actuar con Sinceridad.
 Ser Formal.
 Ser Agresivo.
 Ser Valiente.
 Ser Atleta.
 Ser Diligente.
XIII. 7.‒ “Capacidad Administrativa”
 Conocer Los Fines Y Objetivos De La Organización.
 Tener Conocimientos De Trabajo En Equipo.
 Elaborar Y Tomar Decisiones.
 Delegar Responsabilidades.
 No Abusar Del Mando Y Del Poder.
 Fijar Objetivos A Corto Y Largo Plazo.
 Ser Exigente.
 Definir Funciones.
 Aplicar A La Administración Los Últimos Avances Tecnológicos.
 Ser Organizador.
 Ser Coordinador.
 Tener Agilidad Mental.
 Tener Voluntad De Trabajo.
 Tener Valor Profesional.
 Tener Sentido De La Organización.
 Llevar Control Estadístico.
 Propiciar Las Relaciones Públicas.
 Hacer Buen Uso De La Propaganda.
 Poseer Habilidad Negociadora.
 Tener Buena Memoria.
 Ser Político.
XIII. 8 “Conocimientos Masónicos”
Conocer ampliamente la Constitución, Leyes, Reglamentos, Usos y Costumbres, que
rigen tanto a las Grandes logias y sus Logias Jurisdiccionadas, así como los Estatutos
internos particulares de las logias.

Conocer, y de ser posible, memorizar los aspectos ritualísticos y ceremoniales de las


liturgias de los Tres Grados Simbólicos, en especial, saber interpretar el esoterismo que
llevan implícito en su contenido.

Pero la cualidad más importante que debe poseer un dirigente masónico es Entereza y
Valor para combatir y hacer frente a todo lo que se oponga a la razón, la moral, la justi-
cia, y la patria.

XIV.‒ Conclusiones y Recomendaciones Finales.


Hemos llegado al final de este modesto ensayo y no quisiéramos concluirlo sin antes
dejar gravado en sus mentes y en sus corazones las siguientes reflexiones:

Walt Disney decía: “Si Puedes Soñarlo, Puedes Hacerlo”.


Los líderes de excelencia viven sus sueños intensamente, hasta convertirlos en realidad,
tales han sido los casos de Disney, con su mundo de la fantasía, Watson, en IBM, mori-
ta en Sony, Bill Gates en Microsoft y otros.

Detrás de cada empresa de excelencia, existe un líder comprometido con su sueño, sue-
ño que nace de una visión, es decir con un estado futuro ideal por realizar.

Todos los líderes de excelencia parecen ser maestros en el arte de seleccionar, sintetizar
y articular una visión apropiada del futuro.

Los líderes masónicos de excelencia del presente, del futuro siglo XXI, deberán ser
hombres que sueñen con una masonería moderna, actuante, combativa, fraternal, pro-
gresista, valiente, nacionalista y revolucionaria y en base a todas las herramientas que
aquí se han presentado y otras más que sin duda existen.

(Misma que viene al final de este ensayo para conocimiento del Q H que desee
adentrarse en este apasionante campo de la sociología pero no se incluyeron por falta de
espacio), mismas que debemos aplicar, practicarlas intensamente Con una fe que nos
lleve a alcanzar las altas metas de progreso que anhelemos para nuestra institución.

Los masones de hoy de mañana debemos ser idealistas, teniendo presente en nuestra
mente, que idealista, es aquel que cree poder hacer posible lo imposible, que ha encon-
trado un por que vivir, es aquel que está dispuesto a dar lo mejor de sí y hasta su vida
por su objetivo, que extrae lo mejor de sus potencialidades y está dispuesto al máximo
sacrificio, morir por alcanzar un sueño.

El dirigente masónico deberá evitar que se apodere de él, el vacío existencial que es el
síndrome de nuestro tiempo.

La carencia de objetivos, el aburrimiento, la falta de sentido y de propósitos que produ-


ce la frustración existencial, la enfermedad, la enfermedad del siglo, el vivir una vida
sin sentido, una vida que no vale la pena vivirse.

El epitafio que debiera ser más común en las tumbas de los cementerios del mundo ac-
tual, es aquel que dice que “Nació, Creció y Murió y nunca supo porque existió”.

Preguntémonos ¿Cuáles son nuestros ideales?


Porque estamos dispuestos a dar lo mejor de nuestras vidas, ¿porque seremos capaces
de morir?, encontremos sentido a nuestras vidas y demos significado a nuestro diario
vivir y hacer y les aseguro que viviremos más intensamente.

Recuerden queridos hermanos que hoy es tiempo de meditar y reflexionar sobre lo que
hemos sido, somos y lo que queremos ser, todo lo que no hagamos en este momento
hoy y ahora, ya no lo haremos nunca.

Forjemos una nueva generación de masones idealistas y soñadores, comprometidos con


las altas metas y objetivos de nuestra institución, que esté preparada para ir con deter-
minación y valentía al encuentro del siglo XXI, lo hemos expresado miles de veces y lo
seguiremos repitiendo.

Que en la lápida de nuestras tumbas, cuando pasemos a ocupar nuestra columna en el


eterno oriente, se lea el siguiente epitafio: “Aquí yacen los restos mortales de un verda-
dero y autentico masón, que lucho siempre en el límite de su esfuerzo y capacidad, por
hacer de la Masonería Nuevoleonesa, una Institución de vanguardia, una masonería mo-
derna actuante, Combativa, Fraternal, Progresista, Valiente, Nacionalista y Revolucio-
naria y que no sólo lucho por ello, sin que lo logro”.

Fraternalmente vuestro

José Valdemar Portillo López


Miembro de la Resp log Simb “Unificación N° 35” y
Presidente de la gran comisión de divulgación ideológica y doctrinaria

Gr Oriente de Monterrey, N. L. Noviembre de 1994


BIBLIOGRAFÍA
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10.‒ “El Lenguaje Corporal Del Éxito” Ken Delmar
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29.‒ “Mi Iglesia Duerme” Salvador Freixedo
30.‒ “Ser Un Jefe” Bertin.
31.‒ “Formar Jefes” R. Hugonnier
GRAN LOGIA DE NUEVO LEÓN
A L G D G A D U

ENSAYO
FUNCIONES, DEBERES Y OBLIGACIONES
DE VENERABLES MAESTROS
JOSÉ VALDEMAR PORTILLO LÓPEZ

G O DE MONTERREY, N. L. MÉXICO MARZO DEL AÑO 2002


FUNCIONES, DEBERES Y OBLIGACIONES DE VENERABLES MAESTROS
¿POR QUE SE LE LLAMA VENERABLE MAESTRO?
SU INSIGNIA, SU SIGNIFICADO Y SU SIMBOLISMO.
Dice Lorenzo Frau Abrines, autor del diccionario enciclopédico abreviado de la maso-
nería, que “Venerable, es el tratamiento, con el que designan los masones, al maestro
que ejerce el cargo de presidente.

En las logias simbólicas. El Venerable Maestro, debe haber estudiado la ciencia masó-
nica y desempeñado los Puestos y Dignidades Inferiores. Así mismo, es menester, que
posea un conocimiento profundo del hombre y de la sociedad y un carácter firme pero
razonable”.

El Venerable Maestro, lleva sobre su pecho una insignia distintiva que se llama Venera,
también se le llama collarín, listón o cordón torzal, del que pende la joya emblemática
de su cargo, que es una Escuadra, símbolo de la rectitud y la justicia, conque debe regir
a todos los miembros.

FUNCIONES DEL VENERABLE MAESTRO.

1.‒ Convocar y Presidir la Logia.

2.‒ Dirigir los Trabajos de la Logia, cumplir y ejecutar sus acuerdos y decisiones.

3.‒ Conceder la Palabra, al Hermano que la solicite y Retirársela al Hermano, cuando


hubiere motivo para ello.

4.‒ Decidir, en caso de empate, en las votaciones sobre cualquier asunto que se trate
o discuta en trabajos de logia, excepto en elecciones y juicios

5.‒ La principal función del venerable maestro, es la de diseñar el programa anual de


tenidas, estableciendo las fechas de tenidas ordinarias, iniciaciones, aumentos,
exaltaciones, especiales, luctuosas, de banquete, Interlogiales, interdistritales, de
aniversario, de celebración de aniversarios patrios, programar los temas a tratar en
las tenidas y quiénes serán los expositores, deberá establecer un sistema logístico
de citatorios telefónicos y escritos a todos los eventos que su logia realice, coordi-
narse con el diputado de distrito, para la programación de tenidas Interlogiales,
para que no se contrapongan, con las establecidas en su programa anual.

6.‒ Examinar, cuando crea conveniente, los libros que deben llevar el secretario, el
tesorero y el hospitalario.

7.‒ Es facultad, del venerable maestro, suspender en sus derechos masónicos y some-
ter a juicio, al hermano, que en logia abierta, lo desobedeciere o se resistiere a su
autoridad, si es un miembro ordinario y común de la logia, turnara el caso a la
comisión de honor y justicia del taller y si fuese ex– venerable maestro, deberá
turnar el caso a la gran logia.

8.‒ El venerable maestro, es responsable ante la gran logia, de la conservación del


orden en su taller, del fiel y exacto cumplimiento de las leyes vigentes y de las re-
soluciones de la alta cámara y de la estricta observancia de los antiguos límites,
usos y preceptos de la fraternidad.

9.‒ La persona del venerable maestro, es inviolable en su autoridad, a nadie es lícito


censurarle, sin caer en falta y solo la gran logia y el gran maestro, tienen derecho a
exigirle cuentas de sus actos.

10.‒ El venerable maestro, no puede negarse a firmar las actas aprobadas por la lo-
gia, ni disponer que dejen de celebrarse las sesiones ordinarias, que indique el re-
glamento.

DEBERES DEL VENERABLE MAESTRO.

1.‒ Ordenar la admisión de visitadores.

2.‒ Deberá saber que:

a) El derecho de visitar logias, se funda en la unidad de la familia masónica y solo


puede restringirse accidentalmente por causas y razones justificadas.

b) Todo hermano, tiene el derecho de oponerse, a que un visitante, asista a la tenida


que se está celebrando, pero deberá justificar su petición y si la logia la halla
fundada, se le pedirá que se retire. Este derecho no podrá realizarse contra los
Venerables Maestros en ejercicio de logias de la jurisdicción, mientras no se ha-
llen acusados en forma, ante la Gran Logia, suspensos por decreto de la misma o
del gran maestro.

c) Es derecho de los Maestros Masones, solicitar la dispensa de trámites a los visi-


tantes, afirmando bajo su responsabilidad, que el mismo, es un masón del grado
simbólico que ostenta, lo que deberá hacer en sesión abierta.

d) Los visitantes de logias de la jurisdicción y/o de la amistad, sólo podrán tomar


parte, en los asuntos generales de la fraternidad o cuando el taller visitado, los
invite a participar en el debate.

e) A los visitantes, se les puede conceder entrada a la tenida de una logia, después
de haber sido leída o sancionada el acta de la tenida anterior.

3.‒ El Venerable Maestro, deberá imprimir orden a las discusiones que se presenten en
los trabajos de logia y suspenderlas cuando lo estime conveniente.

4.‒ Deberá cerrar los trabajos, aunque no haya terminado la discusión, siempre que me-
diare motivo justificado para ello.

5.‒ Deberá hacer salir del templo, a cualquier miembro de la logia y hasta un visitador,
si hubiera causa justificada para ello.

6.‒ Deberá designar, en cada sesión, los hermanos que deben hacerla de funcionarios,
cuando no estén presentes los titulares.

7.‒ Deberá rendir su informe anual, de toda actividades realizadas durante su ejercicio.

8.‒ Deberá nombrar, las Comisiones que sean necesarias, pudiendo presidir cualquiera
de ellas o todas, si así lo desease.

9.‒ Deberá imponer, las correcciones autorizadas en los artículos que le autorice el re-
glamento de la Gran Logia, así como, las que autorice el Reglamento Particular de su
Logia.

10.‒ Deberá saber cuándo aplicar correcciones disciplinarias:


a) – Amonestar, en el acto, de ser conocida la falta.

b) – Ordenar la salida del salón, de un hermano, en caso de reincidencia.

11.‒ La corrección de las faltas, incumbe al Venerable Maestro sin necesidad de previo
Juicio.

12.‒ Las faltas señaladas a continuación, podrán dar lugar a la amonestación en el acto
por el Venerable, si algún Hermano en la misma sesión reincidiere, se le hará retirar del
Templo.

a) La intemperancia, en el uso de la palabra.

b) La falta de compostura en Logia.

c) No guardar, el debido silencio, durante las deliberaciones.

d) Provocar desarmonía entre los hermanos.

13.‒ El Venerable Maestro, corregirá con reprensión privada, a los Hermanos que no
procedieren con la tolerancia y prudencia, que exige el carácter masónico.

14.‒ Deberá, junto con el secretario, de firmar las actas y la correspondencia del taller,
cuando sea para la Gran Logia, Cuerpos Superiores y todos los libramientos contra el
tesoro y la caja de beneficencia.

15.‒ Deberá de velar porque reine la paz y la armonía entre todos los miembros de la
Logia.

16.‒ Estará, en la facultad del Venerable Maestro, poner o no, a discusión, las proposi-
ciones hechas por los Hermanos, expresando las razones que le asistieren para ello, pero
no podrá eximir de abrir la discusión, cuando no obstante su negativa, lo acordaren, las
dos terceras partes de los miembros presentes.

17.‒ Deberá de asistir puntualmente a las reuniones que convoque el Gran Maestro.

18.‒ Deberá de asistir, llevando la representación de la Logia, con el mayor número de


Hermanos posible, a las guardias y actos cívicos, que convoque la Gran Maestría.
19.‒ Deberá de tener la habilidad, el talento y la capacidad suficiente para desarrollar
eficaz y eficientemente el orden parlamentario de las tenidas.

20.‒ Deberá asistir puntualmente a todos los actos y tenidas que organice su Logia.

21.‒ Deberá asistir, con todas las Dignidades de su Logia, a todas las Grandes Tenidas
trimestrales ordinarias y extraordinarias, que convoque la Gran Logia.

22.‒ Deberá exigir, que toda la correspondencia que llegue de Gran Logia, sea leída en
forma amplia y completa, por el Hermano Secretario.

23.‒ Deberá, brindar los Honores correspondientes, a Hermanos visitadores, de acuerdo


con el cargo que ostenten, cada uno de ellos.

24.‒ Deberá de cumplir, estricta y fielmente, todas las instrucciones que emanen, ver-
balmente o a través de Grandes Circulares, de la Gran Maestría.

OBLIGACIONES DEL VENERABLE MAESTRO


TRATO DEL VENERABLE MAESTRO A LOS HERMANOS Y DE LOS HER-
MANOS ENTRE SÍ.

Toda preferencia entre los Masones, esta o debe de estar cimentada, sobre verdaderos
méritos personales y conocimientos del Arte Real, para que los trabajos sigan su legíti-
mo curso y que no sean avergonzados los Hermanos, ni se vea desprestigiada la orden
por incapacidad o ignorancia de parte de los preferidos.

Por esta razón, se deberá de tener siempre presente, que ningún Hermano, debe de ser
electo para los cargos de Venerable Maestro y Vigilante, por su antigüedad solamente,
sino por su Capacidad, Inteligencia, Talento, Méritos y Conocimientos.

El Venerable Maestro, debe poseer los conocimientos necesarios para ocupar ese puesto
y en el trato con los Hermanos, debe hacer uso del tino y prudencia de que sea capaz,
repartiendo siempre sus dones con la mayor equidad, a efecto de dar a cada cual, lo que
realmente le corresponda.

El Venerable Maestro, no sólo debe encontrarse investido, de la Sabiduría suficiente,


para el desempeño de su cargo, sino que debe caracterizarse, de ser un ejemplo de virtu-
des ante sus Hermanos, a quienes debe de otorgar un trato justo, cortés y afable, para
hacer llegar a estos, el sentimiento de fraternidad que debe unirnos y que es la gloria y
prestigio de nuestra orden.

Los Hermanos entre sí, deben procurarse dentro o fuera de los trabajos de Logia, el trato
que como miembros de una misma familia corresponde, cultivando el amor fraternal y
prodigarse el respeto debido. No empleando palabras grotescas o expresiones satíricas,
que lleguen a lastimar sus sentimientos y romper la armonía que tratamos de conservar,
en desdoro de los fines laudables de nuestra institución.

Deseamos, que los modestos conceptos que acabamos de exponer, contribuyan, aunque
sea en mínima parte, a su formación directiva y de liderazgo, que contribuya a la forma-
ción de Venerables Maestros de excelencia, de Venerables Maestros de calidad total,
que con su eficaz y eficiente aplicación, contribuirán, a que nuestras Logias en lo parti-
cular, se consoliden y progresen y en lo general, nuestra Gran Logia, se fortalezca y se
consolide, enfilando hacia el verdadero progreso, que le permita llegar, al ya próximo
siglo XXI, como una institución de vanguardia.

Anexamos a este documento un programa de trabajo (tipo) (solamente informativo) para que los
venerables maestros si lo consideran conveniente, lo estudien y analicen, le hagan las rectifica-
ciones y/o adiciones que consideren conveniente, lo hagan suyo si es de su aceptación.

Les agradezco la amable atención dispensada en la lectura de este documento, así como
la bondad y generosidad de su juicio.

Fraternalmente

José Valdemar Portillo López

Gran Segundo Vigilante De La Gran Logia De Nuevo León y


Presidente de la Gran Comisión de Educación e Instrucción

TEL./FAX: (01– 81) 83– 57– 77– 72


CEL. (044– 81) 83– 09– 80– 12
E– mail: jportill@infosel.net.mx
Josevaldemar@hotmail.com

GRAN ORIENTE DE MONTERREY, N. L. MÉXICO MARZO DEL AÑO 2002


GRAN LOGIA DE NUEVO LEÓN
PROGRAMA DE TRABAJO (TIPO)
EJERCICIO 20__
RESP LOG SIMB _____________________________

1.‒ Definir el número de Tenidas a desarrollarse en el año (N° de Tenida y fecha).

2.‒ Elaborar programas particulares para cada Tenida que contemplen (N° de Tenida,
fecha, tipo de tenida, temas a desarrollar, etc.).

Tenidas de Instrucción Tenida de Banquete


Iniciaciones Tenida de Aniversario.
Aumentos de Salario Interlogiales.
Exaltaciones Celebraciones Patrias de Mayor Trascendencia

3.‒ Nombrar una comisión para visitar a los Hermanos en sueños para invitarlos a inte-
grarse al trabajo de su Logia.

4.‒ Realizar una intensa campaña de membresía, miembro a miembro, (mínimo N° ini-
ciados por año).

5.‒ Coordinar con el Diputado de Distrito N° Tenidas Interlogiales en el año.

6.‒ Instalar un periódico mural en el área de pasos perdidos del taller.

7.‒ Programar las Tenidas de primera cámara con 3 temas de interés masónico, cultural
y/o socia políticos con duración de 15 min. Max c/u con ponentes previamente designa-
dos.

8.‒ Establecer que en las Tenidas después de los trazados y antes de clausurar los traba-
jos se concedan 15 min. Mínimo de tribuna libre, para comentarios.
9.‒ Actualizar los Libros de Actas de la Secretaria.

Libros de Actas de 1ª, 2ª, y 3ª cámara Integrar los Expedientes personales de cada miembro.
Libros de Oro Libro negro.

10.‒ Conformar el Directorio de los miembros de nuestra Logia.

11.‒ Establecer un programa logístico de (citatorios) invitaciones a los Hermanos a par-


ticipar en Tenidas ordinarias, especiales y eventos imprevistos.

12.‒ asistir con el mayor número de Hermanos de su Taller a las Grandes Tenidas tri-
mestrales y demás eventos que organice la Gran Logia.

A) Interlogiales C) Seminarios
B) Interdistritales D) Eventos imprevistos

Lema de la Logia

Nombre
Venerable Maestro.
GRAN LOGIA DE NUEVO LEÓN
GRAN COMISIÓN DE DIVULGACIÓN IDEOLÓGICA
Y DOCTRINARIA

A L G D G A D U

ENSAYO
LA DESERCIÓN Y SUS CAUSAS,
EN LA INSTITUCIÓN MASÓNICA
¡UNA INVITACIÓN A LA REFLEXIÓN!
JOSÉ VALDEMAR PORTILLO LÓPEZ

GRAN ORIENTE DE MONTERREY, N. L. MÉXICO JULIO DE 1998


“Los invito a transportar vuestra imaginación, y explorar una visión futurista, que puede
convertirse en realidad, podemos afirmar, que contara una leyenda, que en los umbrales
del año 2020, una organización como ente viviente, se encontraba perdida en un atarde-
cer, al final de una época, donde jugaban amenazantes negros nubarrones, grandes desa-
fíos y amenaza de tormenta, diviso a lo lejos, un cementerio de organizaciones, donde
se encontraban escombros de infinidad de empresas y organizaciones gremiales y socia-
les.

Fue impresionante entrar en ese lugar, donde se encontraban abandonadas, en grandes


pilas, las Ideas, Ilusiones, Esperanzas y Esfuerzos de muchos hombres. Una tumba, que
se encontraba en el pórtico, de lo que parecía un semidestruido Templo, llamaba su
atención, por algunos símbolos para ella desconocidos y sobre todo por el epitafio en
ella marcado, que decía, “Aquí yacen los restos de lo que fue la Institución Masóni-
ca, que no entendió en su tiempo, las demandas de transformación y de cambio,
que el momento histórico en que se desarrollaba, reclamaba”.

Recibió un fuerte impacto que le produjo un profundo dolor, nunca imagino que existie-
ra un lugar así, en donde terminaran las organizaciones que no habían sido capaces de
renovar sus compromisos y sus estructuras.

Y pregunto al velador, ¿cuál es la misión de este cementerio?, y la respuesta fue, “li-


quidar, finiquitar y archivar el testimonio de la historia”.

Y ¿de qué murieron?, volvió a preguntar la organización

“Debido a sus debilidades internas y falta de adaptación a su entorno, no fueron capaces


de mantener su interior sano, con fortaleza con vitalidad y defensas para dar respuesta a
las necesidades que tenían que satisfacer, se convirtieron en obsoletas en cuanto a sus
valores, concepciones, actitudes y comportamientos, los rebaso la evolución”.

Y continúo el velador, lo que más me entristece es saber, que este gran montón de orga-
nizaciones, murió porque se olvidaron de que poseían una fuerza interior, capaz de Pen-
sar, Crear, Transformar y Decidir y de que tenían, todo el potencial y las cualidades de
auténticos seres humanos.

En relación con la tumba que llamo su atención, puedo decirle agrego el velador “Que la
institución masónica, fue una organización, que desconocía, que día a día se estaba mu-
riendo, que su perspectiva de vida había cambiado, que vivía desde hacía tiempo, una
regresión inconsciente que la debilitaba, su única satisfacción consistía en recordar la
época cuando había sido exitosa, vivía del recuerdo de su brillante historia, su incons-
ciencia unida a la soberbia, la arrollaban como un alud hacia una crisis profunda, a la
que no estaba preparada para enfrentar y que probablemente, le representaba su propia
muerte, los últimos años, había sido testigo del fracaso y desaparición de otrora flore-
cientes organizaciones, que habían muerto y no entendió como dice su epitafio, las de-
mandas de transformación y de cambio”.

“En el ocaso de este milenio, las transformaciones en el mundo han ubicado a las orga-
nizaciones públicas, privadas en una encrucijada cuyos senderos conducen al éxito, a la
mediocridad o a la desaparición.

De la voluntad, la visión, el compromiso y la entrega de sus líderes y de sus miembros,


dependerá el rumbo que tome su organización.

Debe rechazarse un mundo que enclaustra a las instituciones y empresas en una cápsula
de cristal, donde la complacencia, el temor a la innovación, el paternalismo, la ortodoxia
reglamental y constitucional, la carencia de integración, de compromiso y de creatividad
así como la ineficiencia y el desperdicio, son como virus que condenan a su estanca-
miento y retroceso”


Nos permitimos, utilizar estos antecedentes, a manera de introducción motivacional,
para brevemente darles a conocer nuestro humilde y modesto mensaje que va dirigido a
las conciencias de todos y cada uno de Ustedes, al mismo tiempo que hacerles una invi-
tación a la reflexión.

Se dice, que la Masonería, actualmente es una organización decadente, anacrónica y


obsoleta.

Las causas de esta crisis son muchas, y el análisis de ellas no es motivo de este ensayo,
en esta ocasión, hablaremos únicamente de la deserción y sus causas, así como nuestro
punto de vista sobre la manera de combatirla.
Muchos profanos que han pretendido ser masones, se van de la orden decepcionados,
disgustados, porque según ellos, no encontraron nada.

Y les preguntaremos ¿cómo es que no encontraron nada?

¿Qué acaso no encontraron el templo con su ara, sus columnas, su mobiliario y su deco-
ración?

¿Qué no encontraron allí a sus hermanos?

¿Qué no estaban allí el simbolismo, la religiosidad, la espiritualidad y sus rituales?

¿Qué el estudio y contenido de nuestras liturgias, no les dijeron nada?

¿Qué acaso pensaban que la masonería era una agencia de colocaciones y una sociedad
de elogios mutuos que les permitiría ocupar puestos lucrativos en el gobierno, la indus-
tria, el comercio y no fue eso lo que encontraron?

¿Qué acaso pensaban que con la iniciación recibirían un baño de luz misteriosa capaz de
hacerlos perfectos y borraran de un sólo golpe todas sus imperfecciones?

¿Cómo es que no estudiaron para comprender cada uno de sus grados y sus símbolos,
que les explicara su oculto significado y las bondades de su filosofía?

¿Cómo es que no fueron lo suficiente inteligentes para preguntarse o preguntar a qué


tipo de organización iban a ingresar?

¿Y si esta satis facería o no sus anhelos de perfeccionamiento y superación y no pregun-


taron cómo sería ello? o entraron sólo por curiosidad.

¿Que pensaron, que la masonería era un club social como los rotarios o los leones?

Si buscaban algo cómodo para hacerse la vida más fácil y agradable, si creyeron que
con sólo iniciarse, se harían verdaderos masones, se equivocaron.

Si buscaban algo para sentirse importantes, si querían granjearse satisfacciones de amor


propio a bajo costo y con el menor esfuerzo, si pensaban en una renovación completa de
su personalidad en forma de muestra gratuita a todo el que entrara, se equivocaron.
En la masonería les damos la luz, les entregamos las herramientas para trabajar y les
enseñamos la piedra bruta y el modo de trabajar sobre ella y lo que ello significa.

Lo demás es asunto suyo. Los que desertan de nuestra institución deberían saber, que
para hallar algo se necesitaban dos cosas, algo que este allí y alguien que sepa o quiera
buscar y si no han sabido o no han querido buscar y ser sinceros consigo mismos, reco-
nocerán que donde no encontraron nada, es en sí mismos.

Pero también paralelamente nosotros deberíamos preguntarnos, más bien cuestionarnos


enérgicamente.

¿Nosotros, que hemos hecho para retener a los hermanos que se van?

¿Realmente, cubrimos sus expectativas?

¿Satisfacemos sus necesidades intelectuales y/o espirituales?

¿Nuestras logias, son auténticas aulas donde se realice eficazmente el proceso enseñan-
za–aprendizaje?

¿Tenemos, como organización la fuerza de cohesión que mantenga unidos a sus miem-
bros?

Cuando los consagramos como aprendices masones, el venerable maestro les expresa,
los consagro en el primer grado de la masonería, por las frases que concretan lo que
encontrareis en vuestros hermanos: Amor Fraternal, Socorro y Verdad.

¿Y realmente encuentran eso en nosotros?

¿Vaya, conocemos todos realmente nuestras funciones y obligaciones y cuáles son los
objetivos y metas de nuestra institución?

¡Si no sabemos en donde estamos!, ¡menos sabremos a donde vamos!

Ante estos planteamientos, los invito a hacer una reflexión y tomar conciencia de este
mensaje.
Si queremos verdaderamente salvar a nuestra institución, debemos entre otras cosas,
realizar una seria y estricta campaña de membresía y una seria y estricta selección de
candidatos, definir los perfiles ideales de los aspirantes, buscar en las organizaciones
profanas, escuelas, universidades, sociedades de alumnos, colegios de profesionistas,
sindicatos, etc. A sus miembros más distinguidos, e invitarlos a pertenecer a la masone-
ría, crear en las logias y que realmente funcionen, las comisiones de investigación, bole-
tinar los aspirantes a todas las logias y esperar las respuestas y estas, hacerlas llegar a la
comisión de investigación, paralelamente se deberá realizar con los aspirantes, un pro-
grama introductorio que les dé a conocer lo que es la masonería, una vez presentado el
dictamen de la comisión de investigación, deberá someterse al taller para su aprobación
o rechazo, mediante balotaje y por ultimo realizar una seria y solemne ceremonia de
iniciación.

Si cubrimos estos requisitos, podremos estar seguros, de que, quienes están tocando las
puertas de nuestros templos, cubrirán las expectativas de la orden.

Pero otra cosa que consideramos muy importante, una vez cubierto seria y eficazmente
todo el proceso selectivo, deberemos cumplir la parte que nos corresponde, para hacer
congruente lo que les hemos dicho es la masonería, con la realidad que deben encontrar
en nuestros templos y de la que seremos nosotros actores principales.

De no hacerlo así, estaremos siendo cómplices de su desmoronamiento y propiciando


que se pierda el hilo de su continuidad y de que se haga realidad la profecía de la pará-
bola que señalamos al principio de nuestra exposición.

Del celo, ética y profesionalismo, conque realicemos, tanto la campaña de membresía,


como la selección de aspirantes, el procedimiento de aceptación y un eficiente trabajo
masónico, dependerá la integración de nuestras logias, con verdaderos masones poten-
ciales que sin duda fortalecerán el desarrollo y consolidación de la masonería de Nuevo
León, de la masonería moderna, de la nueva masonería progresista del siglo XXI.

Fraternalmente vuestro

Ing. José Valdemar Portillo López


Presidente de la gran comisión de divulgación ideológica y doctrinaria
De la gran logia de Nuevo León
Gran oriente de monterrey, N. L. julio de 1998.

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