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68 La guerra fría Franklln D.

Roosevelt y la Gran Alianza, 1933-1945 69

ayudar a la Unión Soviética dependía en gran parte de que el pueblo nortea- eos accedieron a devolver esta cantidad, sin intereses, en un período de diez
mericano fuese capaz de comprender por qué se estaba luchando. En conse- años una vez terminada la guerra. El 4 de noviembre Stalin contestó que el go-
cuencia, Roosevelt se entrevistó en secreto con Churchill en Placentia Bay, bierno soviético «aceptaba con sincera gratitud» la ayuda estadounidense.19
ante la costa de Terranova, cerca de Argentia, entre el 9 y el 12 de agosto de La verdad es que la aprobación del proyecto de ley de Préstamos y Arrien-
1941, la primera de una serie de conferencias que los dos dirigentes celebra- dos convirtió a Estados Unidos en aliado de facto de la Unión Soviética así
rían durante la guerra. Allí, siguiendo una sugerencia del presidente, redacta- como de Gran Bretaña. Transcurrieron sólo unas semanas antes de que la
ron la Carta del Atlántico. El documento declaraba que las dos potencias no Gran Alianza se hiciera realidad. Tras el ataque japonés contra Pearl Harbor
buscaban ningún engrandecimiento ni cambio territorial que no estuviera en el 7 de diciembre de 1941, Estados Unidos entró en guerra contra las poten-
armonía con los deseos que los pueblos afectados expresaran libremente. Am- cias del Eje al lado de Gran Bretaña y la Unión Soviética.
bos líderes también prometieron respetar el derecho de todos los pueblos a
elegir su propia forma de gobierno y a vivir libres de la pobreza y el temor.
Aunque nadie creía que la Carta del Atlántico resultase apropiada para afron- LA P L A N I F I C A C I Ó N ESTRATÉGICA
tar las condiciones reales de la posguerra, Estados Unidos aceptó sus princi- ANGLONORTEAMERICANA
pios como base de su política en el este de Europa. En septiembre de 1941
todos los gobiernos que estaban en guerra con Alemania, incluida la Unión Poco después de que los japoneses atacaran Pearl Harbor, entre el 22 de di-
Soviética, aprobaron la carta. Después de la entrada en guerra de Estados ciembre de 1941 y el 14 de enero de 1942, Churchill y Roosevelt hablaron de
Unidos, los principios de la Carta del Atlántico se incorporarían en la Decla- estrategia militar en Washington. El presidente aseguró al primer ministro
ración de las Naciones Unidas. británico que la mayor prioridad de los norteamericanos era la derrota de Ale-
Sin embargo, al redactar la Carta del Atlántico, Roosevelt cometió el error mania, en vez de la de Japón, pero los asesores militares de Roosevelt, enca-
de no mencionar la libertad religiosa como objetivo de la guerra. Fue una bezados por el general George C. Marshall, jefe del estado mayor del ejérci-
omisión que los que se oponían a prestar ayuda a la Unión Soviética se apre- to, no estaban de acuerdo con los ingleses sobre cuál era la mejor estrategia
suraron a condenar. En un intento de corregir su error, el presidente comuni- para derrotar a los alemanes. Los norteamericanos querían que los aliados se
có al embajador soviético, Konstanin Oumansky, que «si Moscú pudiera traer concentraran en los preparativos para invadir Francia a comienzos de 1943
un poco de publicidad a este país sobre la libertad de religión en Rusia, po- porque creían que era la manera más rápida de mitigar la presión alemana en
dría tener un efecto educativo muy bueno antes de que se presente al Con- el frente ruso.
greso el nuevo proyecto de ley de Préstamos y Arriendos».18 No es extraño, en Churchill, en cambio, opinaba que a principios de 1943 no se dispondría de
vista de ello, que el 4 de octubre de 1941, los soviéticos proclamasen pública- suficientes tropas para una invasión victoriosa de Francia desde la otra orilla del
mente que la libertad de culto estaba garantizada en la Unión Soviética siem- Canal de la Mancha. El resultado, a su modo de ver, sería un sacrificio que en
pre y cuando no desafiase la autoridad del estado. Cuando el Papa no puso su mayor parte afectaría a las tropas británicas porque en aquel momento los
ninguna objeción a que Estados Unidos ayudase a la Unión Soviética, Roose- norteamericanos tendrían pocos soldados preparados para entrar en combate.
velt se sintió aliviado y creyó que podía seguir adelante con sus planes de ha- Churchill argüyó que, en vez de una invasión de Francia, la primera operación
cer extensiva la Ley de Préstamos y Arriendos a la Unión Soviética sin el te- anglonorteamericana tenía que ser una campaña en el norte de África. No sólo
mor de una fuerte oposición religiosa en Estados Unidos. haría que las tropas estadounidenses entraran en combate más rápidamente que
Después de preparar el terreno de la opinión pública, en septiembre de en el caso de una invasión de Francia, sino que, además, el canal de Suez, prin-
1941 el gobierno norteamericano presentó al Congreso un segundo proyecto cipal línea de comunicación entre Gran Bretaña y la India y el petróleo de
de ley de Préstamos y Arriendos en el que no se mencionaba específicamente Oriente Próximo, se libraría de la amenaza del Afrika Corps del general alemán
—pero tampoco se excluía— la ayuda a la Unión Soviética. El proyecto fue Erwin Rommel, que avanzaba a través de Libia en dirección a Egipto.
aprobado por la cámara el 10 de octubre de 1941, por 328 votos a favor y 67 en Roosevelt aceptó el argumento de Churchill favorable a dar prioridad a
contra, y por el Senado el 23 del mismo mes, por 59 votos a favor y 13 en con- una invasión del norte de África. El presidente creía necesario obligar a los
tra. Una semana después Roosevelt hizo saber a Stalin que Estados Unidos alemanes a combatir en tierra en 1942 para levantar la moral norteamericana.
proporcionaría a la Unión Soviética material por valor de 1.000 millones de Igual importancia tenía el hecho de que una campaña en el norte de África
dólares al amparo de la Ley de Préstamos y Arriendos. A cambio, los soviéti- reduciría la presión alemana en el frente ruso mucho antes que una invasión