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La macroeconomía

La macroeconomía es la rama de la economía que se encarga de estudiar los grandes


agregados económicos. A partir de sus conclusiones, se definen las políticas globales a seguir.
En general, estudia los siguientes aspectos:

Empleo

Es una de las variables más importantes a la hora de determinar la situación y atractivo de un


país. Los indicadores más utilizados son la tasa de paro (porcentaje de personas en edad y
condiciones de trabajar que muestran voluntad de hacerlo) y la tasa de actividad (número de
personas con voluntad de trabajar en relación al total de la población), pero hay que tener en
cuenta otros aspectos:

Salarios: tener un salario elevado implica, en general, disponer de un mayor poder de compra.
Los sectores de más valor añadido son también los que presentan unos mejores salarios. Por lo
tanto, es posible determinar el nivel de innovación general a partir de este dato.

Temporalidad: los países con un elevado porcentaje de contratos temporales o precarios


acostumbran a ser los que basan una parte importante de su economía en sectores con alta
estacionalidad, como el turismo.

Condiciones de trabajo: es importante determinar si se cumplen los derechos y obligaciones de


la parte contratante y contratada.

Facilidad para emprender: aquellos países con menos trabas administrativas y que permiten
abrir una empresa en menor tiempo son capaces de generar nueva ocupación más
rápidamente.

Precios

El índice más utilizado para calcular la evolución de los precios es el IPC (Índice de Precios de
Consumo). Se calcula a partir de establecer una cesta media de los habitantes de un lugar o
país y de observar los cambios que ha habido en su precio. De acuerdo a la ponderación de
consumo de cada uno de ellos, se establece el porcentaje de incremento o disminución. De
acuerdo a ello, podemos encontrarnos ante dos escenarios:

Inflación: el aumento desenfrenado de los precios lleva consigo un incremento del coste de
vida para los ciudadanos y, por lo tanto, menor capacidad de compra y bienestar. Con iguales
recursos económicos no pueden hacer frente a la compra de tantos bienes o servicios. Así
pues, la prioridad de las Administraciones es mantener la inflación en porcentajes razonables.

Deflación: tan importante como evitar un gran aumento en los precios es asegurar que no
bajen demasiado. En un principio, una bajada generalizada de los precios podría parecer
positiva: a iguales ingresos, más capacidad de compra. Ahora bien, si este descenso es muy
acusado, los ingresos de las empresas bajan de forma importante. A menos ingresos, menos
beneficios y, por consiguiente, necesidad de reducir estructura y personal. A consecuencia de
ello, se reduce el poder adquisitivo de las familias, que no pueden sufragar sus necesidades. A
la vez, los precios bajan más y se genera una rueda muy peligrosa que puede desembocar en
altos niveles de paro.

Evolución de la actividad económica

A partir de una serie de indicadores, se calcula si la economía de un país ha crecido o no. Los
más habituales son:

Producto Interior Bruto (PIB): calcula la actividad realizada dentro de un país,


independientemente que haya sido generada por nacionales o extranjeros.

Producto Nacional Bruto (PNB): mide la riqueza generada por los nacionales de un país,
independientemente que se haya generado dentro de sus fronteras o no.