Está en la página 1de 19

c c

   
 

 c

a  a 


       
 
 !a !
La búsqueda de huellas de pisadas en el lugar de un hecho delictuoso y en sus
alrededores, es una de las primeras tareas que debe realizar el investigador, ya que son
susceptibles de ser borradas ó deformadas accidentalmente, aún por el mismo personal
actuante.
La contribución de que su estudio puede hacer al proceso investigativo depende de las
huellas mismas. Así, en caso de hallarse una sucesión de pisadas de formas más ó menos
definidas, se podrán obtener las características del paso del individuo, que por comparación
con las de los sospechosos permitirá, al menos, descartar la mayor parte de éstos.
También se podrán hacer algunas especulaciones sobre la velocidad del
desplazamiento, sexo, deformaciones óseas, deficiencias musculares en el sistema motor del
individuo, ó si llevaba carga ó no.
Asimismo, de presentarse la huella de un calzado con desgastes, roturas u otras
anomalías propias, se podrá identificar al que la produjo mediante su cotejo con las de
calzados sospechados.

a) Huellas de calzado sobre superficies duras: en general estas huellas serán


encontradas en superficies pulidas ó lustradas, como pisos de madera ó mosaico. Son planas
y carecen de profundidad.
Suelen quedar estampadas por una delgadísima capa de polvo que deposita el calzado
sobre la superficie. Algunas veces se presentan como una alteración en el brillo del piso
encerado. Su búsqueda debe hacerse no sólo en el suelo, sino también en mesas, sillas ó
muebles.
Es frecuente que la iluminación normal de las habitaciones no permita encontrarlas
con facilidad. Por ello es recomendable el empleo de una linterna, ya que la luz rasante las
destaca por diferencia del poder reflector de la superficie.
Inmediatamente después de hallarse una huella se la debe proteger para evitar su
adulteración, ya sea mediante un cajón sin tapa invertido sobre ella ó un papel bien sujeto
al piso.
Después se procede a registrarla fotográficamente, junto con dos reglas graduadas
colocadas a su lado y perpendicularmente entre sí. La cámara se sitúa de tal manera que la
película quede bien paralela a la superficie.
La iluminación debe ser oblicua para hacer resaltar los detalles característicos.
Si la naturaleza y cantidad del material que conforma la huella lo permitieran, se debe
intentar ´levantarµ aplicando sobre ella un trozo de papel fotográfico desensibilizado y
ligeramente humedecido (también se puede utilizar papel tipo ´contactµ). Esta operación
habrá que realizarla con mucho cuidado para evitar deformaciones.
La desensibilización del papel fotográfico se efectúa sumergiéndolo en una disolución
de hiposulfito de sodio al agua (fijador), luego se lava bien y se lo deja secar.
En caso que la huella presente ciertas particularidades individuales (roturas, señales
de clavos, costuras) se procede a obtener huellas testigo de los calzados sospechados, sobre
la misma superficie para poder efectuar el estudio comparativo en el laboratorio
Criminalístico. Luego se fotografían y levantan de la misma manera que la anterior.
b) Huellas de calzado sobre superficies blandas (tierra, lodo nieve): a diferencia de las
anteriores, éstas presentan una dimensión más, la profundidad, que permite obtener calcos
ó moldes que mostrarán en relieve todas las características del calzado.
Ante el hallazgo de estas huellas, la primera precaución será extraer los elementos
extraños que se puedan haber depositado en ellas después de su impresión (ramas, basura)
tarea que se realizará con sumo cuidado para no alterar su forma ni profundidad. Lugo se
tomarán varias fotografías de la huella, operando en forma similar a la expuesta en el caso
anterior.
Hasta tanto se
confecciones el calco de las mismas, se las deberá proteger adecuadamente. Si se tratara de
huellas en la nieve, se deberán cubrir con un cajón invertido y sobre el cajón se colocará una
capa regular de nieva, para evitar la deformación de la huella por cambio de temperatura.
La obtención de los moldes es una operación que requiere cierta práctica para lograr
la reproducción de los detalles que luego servirán para identificar el calzado.
La técnica es la siguiente:
1. Se prepara una solución de goma laca y se aplica en forma de rocío sobre la huella
mediante un pulverizador. También puede emplearse un fijador en aerosol.
2. Una vez seca la goma laca, se rocía sobre la huella un poco de aceite de lino crudo.
Si se tuviera que trabajar sobre nieve, resultaría conveniente espolvorear, además, un poco
de talco.
3. Sin tocar la huella, se disponen a su alrededor tiras de cartón ó plástico, de unos 5
cm. de alto, las que evitarán que se derrame la ´lechadaµ de yeso.
4. En un recipiente adecuado, se vierte ½ litro de agua y se le va espolvoreando yeso
parís hasta que deje de absorberlo. Luego se remueve con una cuchara para formar una
pasta bien homogénea.
5. Con una cuchara se aplica sobre la huella una primera capa de esa lechada, con el
cuidado necesario para no producir deformaciones.
6. Para darle consistencia al molde se colocan sobre esta capa de yeso de varios trozos
de alambre fino ó varillas de madera.
7. De inmediato se vierte una nueva lechada sobre la anterior, pero algo más espesa,
hasta que el espesor total alcance unos 4 cm.
8. Se deja en reposo durante unos minutos para que fragüe todo el yeso.
9. Por último, se quitan las tiras de cartón, se levanta con cuidado el molde y se lo
deja secar. Una vez seco el yeso, se lo lava en corriente de agua con ayuda de un pincel, con
el fin de quitar la tierra ó arena que pudiera haber quedado adherida.


÷     
                
                 
       
           
c  "#$%#
No deben ser removidas de la posición en que fueron halladas hasta tanto no fueren
examinadas por el técnico dactilóscopo en busco de rastros papilares.
Para recoger un revólver ó pistola, únicamente debe tomarlos por las cachas ó el arco
guardamonte. No debe introducirse por la boca del cañón ningún elemento como lápices ó
palitos para levantarlos, ya que ello destruye los rastros de la deflagración de la pólvora y de
ese modo distorsiona los resultados de las pruebas que se le realicen.

Las armas recogidas en el lugar se utilizan para la confrontación con las vainas ó balas
halladas en el mismo sitio ó en lugares donde se hubieren cometido otros hechos, pudiendo
llegarse a determinar con exactitud la identidad entre las balas y el arma que las ha
disparado.
Las vainas servidas pueden orientar sobre el tipo de arma, marca y calibre de la
misma, ó si posteriormente se logra el secuestro de un arma sospechada, el estudio de las
vainas ó balas permite determinar si realmente ha sido la utilizada para cometer el hecho
que se investiga.
Al recoger vainas ó balas hay que tener la precaución de no golpearlas, rasparlas ó
deformarlas de algún modo. Si fuere necesario extraerlas de una pared donde estuviesen
incrustadas, de un mueble ó de cualquier lugar donde hubiesen hecho impacto, se tratará de
conservarlas en su estado original. Toda deformación provocada después del impacto, al
recuperar la bala, dificultará la realización de una ulterior pericia balística.
Deben colocarse en bolsitas de plástico ó material similar, rotulándolas con un
marbete en el que se indicarán todos los datos concernientes al hecho, lugar, fecha, juez
que interviene en la causa, para identificarlos perfectamente y prevenir la posibilidad de su
alteración ó reemplazo.
Las vainas servidas presentan siempre marcas dejadas por la aguja del percutor en la
cápsula fulminante; por el botador ó extractor en la zona periférica, y por la uña extractora.
Todas estas marcas son importantes, por cuanto permiten a través de su estudio llegar a
identificar el arma que las disparó.
Los perdigones ó proyectiles múltiples de escopeta también pueden ser útiles para
establecer la marca del proyectil y el tipo de pólvora empleada.
Cuando no fuere encontrada en el lugar el arma que disparó las balas ó vainas
recogidas, es importante conservar estas últimas para confrontarlas con otras que puedan
hallarse posteriormente en otros hechos, lo que servirá para orientar al investigador sobre el
tipo de armas utilizadas en diversos y reiterados actos delictivos.
Î #  
Suelen encontrarse en el lugar del hecho una gran variedad de herramientas como
destornilladores, hachas, barretas, etc., cuyo examen en el laboratorio puede revelar la
presencia en ellas de rastros de pintura, yeso, metal, madera u otros, que permitan
relacionarlas con el hecho que se investiga.
Tampoco deben moverse de su sitio ni ser tocadas hasta tanto no haya concurrido el
técnico dactilóscopo para la búsqueda de rastros papilares. Para su conservación es
conveniente colocarlas en bolsitas de plástico y rotularlas.
Con respecto a las marcas de herramientas al producir efracciones, si la importancia
del caso así lo aconseja deben tomarse una ó más fotografías con iluminación adecuada, y
luego tomar una impresión con plastilina.
&a #! ! 
Las que se encuentren en el lugar del hecho, ya fueren pertenecientes a la victima ó al
victimario, pueden dar información importante, ó por lo menos indicios de mucho valor,
cuando estén impregnadas de manchas de sangre, semen u otras materias orgánicas ó
inorgánicas que de algún modo tengan relación con el hecho que se investiga.
En todos los casos estas prendas deben recogerse con sumo cuidado, cubriendo la zona
manchada con un papel transparente que se pueda fijar sobre la prenda con alfileres, para
localizarla y facilitar la posterior tarea del laboratorio.
La ropa debe ser doblada de forma tal que la parte manchada quede bien plana, y
colocada en bolsas de plástico que asegure su conservación, rotulándola con marbetes como
ya se explicó.
No es conveniente sacudir las prendas, ya que pueden presentar rastros de pólvora ó
de elementos volátiles, como tierra, polvo, yeso, etc., para evitar que estos se desprendan.
Por el análisis de las ropas impregnadas de residuos de pólvora se llega a comprobar la
distancia aproximada entre el arma y la victima en el momento de producirse el disparo.
Cuando deban practicarse cortes en las ropas que vestía la victima, estos deben
efectuarse en zonas que no afecten la superficie manchada por sangre ó cualquiera de los
elementos ya mencionados, ó el lugar donde se aprecien perforaciones producidas por balas
ó por armas cortantes ó punzantes utilizadas para cometer el delito.
Tampoco debe introducirse elementos extraños en los sitios donde aparecen
perforaciones por el arma, a fin de no alterar la disposición de las fibras del tejido de la
prenda, ya que esto dificultará la determinación de la dirección del disparo, confundiendo a
veces la correcta ubicación de los orificios de entrada y salida del proyectil.
El examen de manchas de sangre permite determinar si se trata de sangre humana ó
de animales; grupo sanguíneo; entonces se podrá determinar si dicha sangre pertenece a la
víctima ó al victimario. Un análisis de ADN ofrecerá certeza sobre la identidad, en caso de
tener una muestra testigo.
Los restos de semen son de vital interés en los casos de delitos sexuales. Para recoger
y acondicionar prendas manchadas de semen, se deben dejar secar al aire, no con
ventiladores ó calefacción. Una vez seca la zona manchada, se cubre con un papel
transparente, tal como se indicó para las manchas de sangre, y luego se dobla la prenda para
su ubicación dentro de una bolsa de papel, tratando de no hacer ningún doblez en la zona
manchada. Es conveniente dejar constancia si las manchas estaban húmedas ó secas al
tiempo de ser halladas.
Pueden también
encontrarse manchas de pintura, bebidas, restos de comidas, que si bien no tendrán un valor
probatorio decisivo, en la mayoría de los casos ayudan a orientar la investigación.
‘'( 
Deben recogerse con cuidado, colocándolas en cajitas ó tubos para su envío al
laboratorio. Es conveniente no hacerlo con la mano, sino valiéndose para ellos de pinzas, de
a una por vez. En lo posible se tratará de que no se arruguen o modifique su estado al
empaquetarlas.
El laboratorio, por medio del examen microscópico, podrá determinar si se trata de
fibras de origen animal, vegetal ó sintético; los colorantes utilizados y luego compararlas con
las fibras típicas.
La comparación de las fibras obtenidas en el lugar del hecho, con las obtenidas de
prendas de vestir de un sospechoso, puede llevar a la conclusión de que efectivamente la
persona sospechosa estuvo presente en la escena del delito.
)(%
Deben recogerse con las mismas precauciones indicadas para las fibras.
Mediante el estudio microscópico realizado en el laboratorio, puede determinarse si se
trata de cabellos humanos ó pelos de origen animal; de que parte del cuerpo provienen; si
presentan su color natural ó si han sido teñidos.
Con respecto a los cabellos humanos, es posible establecer si se trata de cabellos vivos
ó muertos (pertenecientes a pelucas).
También se determina si han sido cortados ó arrancados ó simplemente se han caído; si
se desprendieron recientemente ó si el corte es de antigua data.
Conviene conservarlos para su cotejo con los del sospechoso, una vez que se logre su
detención. Mediante un análisis de identificación genotípico (ADN) también, como en los
casos de sangre y semen, se puede determinar identidad.
*#$+ ! #, 
Las que se encuentren sobre objetos que puedan removerse para su examen, como
alfombras pequeñas, muebles, cuadros, etc., deben protegerse tapándolas con un papel
limpio, pegado con cinta adhesiva. Luego se tomarán fotografías con iluminación adecuada.
Las salpicaduras y gotas en el piso, paredes ó muebles, indican la distancia y dirección
de la caída desde la herida ó el arma ensangrentada hasta el punto en que se las encuentre.
Se puede determinar si es
sangre humana ó animal y el grupo sanguíneo, que ayuda a establecer si pertenecen a la
víctima ó al victimario.
Después de haber sido fotografiada la mancha, pueden obtenerse muestras raspándolas
suavemente con una espátula, recogiendo el polvillo que se forma sobre un papelito limpio.
Luego se pasa el polvillo a una cajita especial para transporte de pruebas, anotando la
forma que presentaba la mancha y su ubicación.
Cuando por el sistema de raspado no se puede obtener una cantidad apreciable de
polvillo, se puede utilizar la siguiente técnica:
- se humedece un papel de filtro con solución fisiológica y se aplica sobre la mancha
durante unos instantes ejerciendo una cierta presión sobre la misma,
- se retira el papel húmedo con cuidado,
- se procede al empaquetado de la evidencia para su envío al laboratorio.
A -! ! .
Es frecuente encontrar en cadáveres, entre las uñas y la carne, gran variedad de
sustancias, desde tierra hasta sangre, fibras, cabellos, trozos de epidermis, grasa, pintura,
etc., que pueden ser indicios de valor.
El instrumento que se utilice para raspar las uñas deberá ser muy limpio y ser de una
forma que no raye ni quiebre las pequeñas partículas. Lo aconsejable es utilizar una sonda
acanalada.
Para obtener las muestras se coloca un troza de papel blanco y limpio bajo la mano de
la cual se van a tomar las raspaduras; luego se va extrayendo la materia que se encuentra
ubicada bajo la uña, haciéndolo lentamente y sin ejercer más que una suave presión bajo la
uña, haciéndolo lentamente y sin ejercer más que una suave presión a fin de no arrancar
trozos de epidermis del cadáver.
A medida que se va limpiando cada uña se va depositando el material extraído en el
papel. Luego se dobla formando un paquetito bien cerrada para evitar pérdidas.
Es conveniente hacer dos paquetitos: uno para la mano derecha y otro para la
izquierda, rotulándolos del modo aconsejado para otros elementos de prueba antes de
enviarlos al laboratorio.
/ %0% ! -! 
Pueden hallarse en casos de delitos contra las personas.
Las partículas que se sospeche sean de epidermis deben manejarse con sumo cuidado.
Si no está enteramente seca la epidermis se adherirá a casi cualquier superficie y será luego
difícil despegarla sin que pierda algo de su valor probatorio.
En el examen es útil tener toda la superficie y espesor de la epidermis que se
encuentre; por lo tanto, deberá entregarse al examinador exactamente como se la ha
encontrado.
En la mayoría de los casos en que se encuentra epidermis, está adherida a algún
objeto; si este es demasiado grande para quitarse y llevarse, debe utilizarse un bisturí ó
navaja bien afilada, y rebanar, cuando sea posible, la parte de la superficie a la que esté
adherida, procurando deformarla lo menos posible.
El mejor modo de transportar epidermis es entre dos portaobjetos protegiéndola del
polvo y la suciedad. No deben usarse frascos ni otros recipientes, pues la epidermis se
adherirá a sus paredes y será difícil sacarla luego.
La sangre, pelo y fibras que se encuentren adheridas a la epidermis no se deberán
quitan ni alterar, sino que deberá conservarse exactamente como se encontró.
1  % !a23% 
En la mayoría de los casos, cuando una persona ha efectuado disparos con un arma de
fuego los productos de la deflagración impregnan los poros de la piel.
Mediante la prueba de la parafina se puede llegar a establecer esta circunstancia,
examinando las manos de personas vivas ó cadáveres.
Especialmente en aquellos hechos que a simple vista se presentan como suicidio, es
importante realizar esta prueba para establecer si realmente la víctima ha disparado contra
sí, o si pudo haber sido ultimada por terceros.
La primera medida a tomar, consiste en la inspección de ambas manos con la ayuda de
una lupa y una linterna, para tratar de visualizar restos de pólvora que por lo general se
presentan como pequeñas motas oscuras.
Si se hallare alguna partícula sospechosa, se debe extraer mediante el empleo de una
aguja histológica, tratando de no dañar la piel. La partícula obtenida se coloca en el fondo
de un tubo de vidrio, y se deja caer sobre ella unas gotas de revelador. Si efectivamente se
trata de restos de pólvora, la mota se coloreará de un azul intenso, que rápidamente se irá
difundiendo en el seno del líquido.
Después del examen preliminar, se debe obtener los moldes de ambas manos de la
víctima ó sospechoso, en caso de que se lo hubiere detenido.
Para ello, se calienta la parafina hasta que se haya fundido completamente y luego se
la extiende sobre las manos, con ayuda de un pincel, cubriendo la zona que va desde la
muñeca hasta las uñas de los dedos índice y pulgar, abarcando también el hueco que se
forma entre esos dos dedos, o sea, la región que está en contacto con el arma al empuñarla.
Una vez solidificada, se coloca una gasa de manera que cubra toda la zona donde se aplicó.
Luego, sobre dicha gasa se va extendiendo otra capa de parafina fundida hasta cubrirla
totalmente. Cuando esta última capa está bien sólida, se retira el molde con mucho cuidado,
estirando la piel de la mano hasta que el molde se desprenda completamente.
Colocando el molde obtenido sobre un recipiente de vidrio, se deja caer con un gotero
el revelador químico sobre toda la superficie de la capa de parafina.
En caso positivo aparecerán puntos azules, aislados que se irán difundiendo
lentamente.
Si la reacción fuese negativa, no podrán concluirse con absoluta seguridad que la
persona sometida a examen no ha efectuado disparas con un arma de fuego, por cuanto las
armas modernas, con sus mecanismos de cierre prácticamente herméticos, no dejan rastros
de la deflagración de pólvora. Estos suelen encontrarse con mayor facilidad cuando el arma
empleada es de tipo antiguo, particularmente los revólveres denominados ´lechucerosµ ó
escopetas con mucho uso.
##%
La identificación del veneno utilizado para cometer un hecho es sumamente
importante si la victima aún se encuentra con vida, pues permite al medico orientar
eficazmente el tratamiento para su recuperación.
Para el caso en que la víctima hubiese fallecido, permitirá orientar la investigación, a
la vez que habrá de facilitar la interpretación correcta del resultado de la autopsia.
Por consiguiente, debe procederse al secuestro y acondicionamiento de todo envase en
el que se observen restos de líquidos, píldoras ó pastillas, que presumiblemente puedan ser
de efectos tóxicos. Del mismo modo debe procederse con vasos, copas ó tazas que contengan
restos de bebidas no identificadas.
Para el caso de que se trate de botellas ó envases relativamente voluminosos, es
aconsejable colocarlos sobre un madero perforado, rodeándolo con varillas de madera para
su mayor protección, y luego colocar el conjunto dentro de un sobre plástico y rotularlo
convenientemente para su posterior envío al laboratorio.
c $%! " (4 $%
Deben recogerse los elementos sospechados de ser drogas ilegales, con las
mismas precauciones aconsejadas para los venenos.
Es conveniente conservar cualquier lata, caja, sobre ó envoltura que presumiblemente
tenga relación con estas drogas ó narcóticos.
Ante la presencia de material sospechoso, mediante el empleo de reactivos químicos
es posible establecer de inmediato si se trata de drogas ilegales ó no.
Si la presunta droga se presenta en polvo blanco, se toma una pequeña cantidad en un
tubo de ensayo y se aplican unas gotas del reactivo específico. Si el producto reacciona
formando un precipitado de color amarillo, se puede estimar que se está en presencia de un
alcaloide.
La morfina y la heroína reaccionan ante la aplicación de unas gotas del reactivo
químico, dando una coloración de tono violáceo. El color azul-violáceo indica presencia de
codeína, y la coloración amarillo-pardusca señala la presencia de anfetaminas. Las
reacciones de la marihuana exigen observación, ya que en el primer momento dan un color
gris, que luego se vuelve azul y finalmente violeta. Los barbitúricos dan una coloración roja
intensa.
Estas reacciones son solamente de orientación, ya que las únicas que tendrán real
fuerza probatoria son las practicadas en el laboratorio químico, pero son sumamente útiles
para determinar en el mismo lugar donde se hallaren los productos sospechados, y sin
pérdida de tiempo, si se trata ó no de drogas ilegales.
Î %0% !  
El examen de los pedazos de cristales rotos durante la comisión de un delito, muchas
veces suministra información valiosa.
Puede determinarse la clase de objetos con el que se rompió el cristal y calcular la
velocidad del mismo en el momento de producirse el impacto, la dirección del objeto ó
proyectil y el calibre en el caso de balas disparadas por armas de fuego, si mas de un objeto
hizo el impacto en el cristal, y la secuencia de dichos impactos.
Puede tener un significado especial el hecho de establecer si un golpe ó disparo
rompió el vidrio de una ventana hacia fuera ó hacia adentro. Una ventana agujerada por un
disparo de arma de fuego arrojará pedazos de vidrio proyectándolos lejos del punto de
impacto.
En los casos de accidentes con automóviles, los fragmentos de los cristales hallados en
el lugar donde se produjo pueden ser comparados con los cristales, focos y otras partes rotas
del automóvil sospechoso para determinar si dichos fragmentos pertenecen al coche
sospechoso.
Siempre es conveniente fotografiar los restos de vidrios rotos tal como se encuentran
en el piso, antes de recogerlos.
Las piezas se deben juntar una a una en forma de rompecabezas, para determinar
como estaba colocado el cristal en el marco, y así establecer la dirección del impacto ó el
calibre de las balas (en algunos casos).
& %0% !
Las barras de hierro, rejas de alambre, varillas de metal ó elementos similares que
puedan haber sido utilizados como armas, deberán ser cuidadosamente examinados para
descubrir la presencia de huellas digitales, trozos de tela, piel, fibras, manchas de sangre ó
cabellos adheridos, tratando de que no se desprendan.
En estos casos la superficie que contengan elementos de prueba no deberá tomar
contacto con la envoltura ó el recipiente en que se los coloque, por lo que, para preservar
mejor estos elementos es conveniente colocar la varilla ó instrumento sobre un tablero
perforado, cuidando que la superficie manchada ó con adherencias quede arriba.
Una vez colocada la varilla ó trozo metálico sobre el tablero perforado se lo ata
pasando un hilo ó alambre por las perforaciones del tablero, se introduce el conjunto en una
bolsa de plástico transparente y se le colocan los rótulos correspondientes.
‘ %$#% # $ %
Es común que las cartas ó papeles escritos en el lugar del hecho sean manejados más
incorrectamente que los elementos probatorios de cualquier otra naturaleza.
No deben ser tocados hasta que no hayan sido examinados por los técnicos
dactiloscópicos en busca de rastros papilares latentes.
Recién después de haber sido sometidos al relevado de huellas deben recogerse no con
los dedos, sino con una pinza especial para levantar documentos, a efectos de no marcar en
ellas las impresiones dactilares del investigador y no destruir las existentes con anterioridad.
Los rastros papilares quedan impresos por lo general en los bordes del papel.
Los escritos conducen a establecer la identidad del autor, dependiendo ello del
volumen de los manuscritos y del material obtenido para comparación.
Nunca deberán doblarse las pruebas documentales; aún cuando ya antes hayan sido
dobladas, una vez que se desdoblan deberán conservarse así, pues cada vez que el papel se
dobla y desdobla sufre alteraciones la parte que está en el doblez.
Para conservar debidamente las pruebas documentales, es conveniente colocarlas en
una bolsa plástica transparente, de tamaño apenas un poco mayor que el documento,
pegando sus orillas de modo que se evite rozar los papeles al manipularlos. Esto también
impide que entre polvo y facilita su examen sin que sufran daños ó alteraciones.
Si se hallaren cartas sin abrir, deben conservarse los sobres tal como se los encuentra,
sin extraer su contenido hasta que los técnicos lo hagan en el laboratorio con las
precauciones necesarias para la obtención de huellas papilares.
Análogas consideraciones son válidas para el hallazgo y recolección de documentos
mecanográficos, cheques, pagarés y documentos en general.
También en papeles impresos es posible la revelación de huellas papilares.
En caso de hallarse blocks de
anotaciones ó talonarios con hojas en blanco, siempre es conveniente arrancar la primera
hoja ya que en la misma pueden hallarse impresiones digitales ó calcos de lo que se escribió
en las hojas precedentes.
)56!%
Por regla general existen dificultades para manipular líquidos, pues solo es necesario
que el recipiente esté enteramente limpio; lo común es que se los encuentre en frascos ó
botellas y no haya necesidad de cambiarlos.
En estos casos la precaución que se debe tener es no levantarlos ó cambiarlos de
posición que no hayan sido revisados en procura de hallar rastros papilares.
Recién después que el técnico dactiloscópico haya cumplido su tarea se los removerá
tomándolos en forma tal que no se destruyan los rastros reveladores y que no se impriman en
ellos huellas dactilares del investigador. Se los tapará cuando fuere posible para evitar
evaporación ó derrames, se los protegerá con una bolsita de plástico transparente y se les
colocará los rótulos correspondientes al hecho investigado.
Si se tratase de restos de líquidos derramados sobre muebles, en el piso ó en lugares
donde pueda ser absorbido con una esponja, se procederá aplicando suavemente una
esponja sobre la porción de líquido derramada; se recogerá el líquido y luego se exprimirá la
esponja sobre un frasco limpio para recoger los restos del líquido que se desea analizar. Si la
cantidad de líquido fuera tan pequeña que no se pueda utilizar la esponja, es conveniente
aplicar un trapito presionándolo suavemente sobre la mancha para que absorba. Luego se
colocará este trapito embebido en el líquido dentro de un frasco limpio, para llevarlo al
laboratorio donde será analizado.
En caso de que no exista riego de que la evaporación inutilice el valor de la prueba,
puede utilizarse papel secante ó papel filtro. Los secantes deberán ser blancos y estar
limpios, porque el colorante ó la tinta pueden alterar materialmente las características de la
prueba.
Al recoger un líquido con un lienzo ó con un papel secante no se deberá frotar la
superficie donde esté, sin absorberla cuidadosamente, tal como se usa el papel secante
sobre un escrito.
Cuando no se conozcan las características del líquido que se va a recoger, no se deberá
tocarlo con las manos, especialmente si existen sospechas de que pueda tratarse de un
veneno ó una sustancia corrosiva; en tales casos es preferible absorberlo con papel filtro ó
papel secante y manejarlo con pinzas.
*a%3% $!!"! 
Las partículas muy pequeñas, las limaduras de metal, el polvo y la suciedad, deberán
recogerse en pequeños frascos de vidrio, que deberán estar enteramente limpios; es
preferible que sean transparentes, porque así se pueden examinar minuciosamente. Antes de
introducir las muestras, es conveniente secar el frasco con un papel suave y limpio.
Cuando más libre se sustancias extrañas esté la muestra, más fácil y más exacto será
cualquier examen ó comparación. Se deberá tener cuidado de que no haya en el frasco
partículas de polvo, ya que unas cuantas pueden desorientar al examinador, y si la muestra
de prueba contiene algo que no se encuentre en la muestra de comparación, resultará una
prueba distorsionada.

Lic. Osvaldo Cantarelli


Boletin Informativo TECNIPOL, Año XII, Nº 32, 33 y 34
Argentina, 1986.

a  
             

a               
cc c!

   
 

 
7  a  


# -$$2#%$  %(8%-% #$.
En el lugar donde se comete un hecho delictivo queda siempre un conjunto
de huellas, rastros manchas y objetos, cuyo estudio científico puede aportar
elementos que permitan orientar debidamente la investigación y facilitar luego
la identificación del autor.
La inspección ocular es la operación que tiene por finalidad la búsqueda de
indicios, su protección, levantamiento y acondicionamiento para su envío al
laboratorio Criminalistico para su estudio. Debe destacarse que cuanto más
rápido y en mejores condiciones lleguen, existirán mayores posibilidades de
obtener resultados positivos.
Podríamos decir que el objetivo de la inspección ocular es hallar los
´— —  
     µ que quedan en le escenario de los
delitos.
Siendo la primera tarea que debe realizar el investigador, su influencia en
el curso del proceso investigativo es de vital importancia, ya que contribuirá a
conformar la prueba indiciaria, pieza fundamental para probar la existencia del
delito y su autoría.
Es una operación que debe llevarse a cabo con la mayor atención y esmero,
dada la diversidad de detalles y elementos que pueden llegar a configurar una
evidencia y la imposibilidad, casi absoluta, de poder reconstruir completamente
la escena ´a posteriori", ya que en ella, tal como resultara al consumarse el
hecho, sólo puede trabajarse una única vez, debido a que los mismos
investigadores dejan huellas de su presencia y acción, desfigurando ó borrando
detalles originales.
La importancia misma de la inspección ocular y la diversidad de tareas que
involucra, muchas de las cuales requieren una especialización, impiden que
pueda ser llevada a cabo específicamente por una sola persona. Todos los
organismos policiales bien actualizados, cuentan para ello con grupos de trabajo
exterior, que se movilizan en forma inmediata.

c% #!$% .
Las huellas, rastros, manchas y objetos que se hallan con mayor frecuencia
en el escenario de los delitos, son los siguientes:
1. Cosas especiales de un cierto tipo de crimen ó delito
a. Documentos
b. Venenos
c. Dinero Falsificado
d. Incendio premeditado y explosivos
2. Cosas generales que coloca al criminal ó delincuente en la escena del
crimen
a. Tierra, polvo y restos ó deshechos
b. Huellas de pisadas
c. Huellas de automóviles
d. Marcas de herramientas y rastros de efracciones
Pelos y fibras
Huellas papilares
3. Cosas inusitadas que deben probarse para establecer una identidad
a. Narcóticos
b. Manchas de sangre, semen, meconio, etc.
4. Cosa invisibles que no se ven con los sentidos normales
a. Marcas de la lavandería ó del lavado
b. Numero de serie de las armas destruidas
c. Borradores en documentos
d. Manchas lavadas en la vestimenta
5. Objetos que el delincuente olvidó
Armas de fuego, cartuchos, vainas, balas.
Armas blancas e impropias
Ropas de la víctima ó del victimario
Bebidas, alimentos
Sobre estos elementos el investigador deberá centrar su atención.

Î9$#$!# -$$2#%$ .
Si bien es cierto que los resultados de un reconocimiento dependen de la sagacidad del
personal actuante, está bien puede ser suplida por un adecuado método de trabajo y una
discreta experiencia.
Para llevar a cabo la inspección ocular, cada investigador posee una técnica propia,
aunque todos en general siguen una misma línea de trabajo, ó sea un determinado
ordenamiento de las distintas tareas a realizar, que debe ser tenido en cuenta siempre en
cuenta, a pesar que al principiante pueda parecerle innecesario.
Este ordenamiento de los diversos pasos a seguir durante la inspección
ocular, aunque pueda variar según la escena del delito, tiene como motivos
primordiales evitar que se destruyan ó alteren los indicios y poder registrar
debidamente todos los existentes.
La técnica operativa para efectuar una inspección ocular, en términos
generales, es la siguiente:
1.- Antes de partir hacia el lugar del hecho, el personal debe controlar cada
uno de sus equipos, para asegurarse de que contará con todos los elementos
necesarios para cumplir eficientemente las distintas tareas.
2.- El traslado del grupo debe hacerse, de preferencia, en forma conjunta,
es decir, que debe partir de la dependencia con todos sus integrantes. De esta
manera se evitarán desinteligencias, demoras, etc.
3.- Producido el arribo, el oficial deberá en primer término interiorizarse de
lo ocurrido, recogiendo las referencias del personal que haya intervenido en
primer momento. De inmediato hará una observación general de la escena desde
el acceso, tratando de visualizar huellas de pisadas a efectos de no alterarlas al
ingresar el grupo.
4.- En caso que hubiera una víctima inmóvil, el médico será el primero en
entrar para examinarla rápidamente, a fin de determinar si sigue con vida.
5.- Mientras tanto el oficial a cargo trazará el plan de acción a desarrollar,
según las características que presente el hecho.
Al ingresar al lugar, comenzará la búsqueda minuciosa de indicios sin tocar
nada, comenzando de izquierda a derecha y desde abajo hacia arriba. Un
suboficial irá anotando todos los detalles y elementos que pudieran parecer
interesantes y significativos, ó sea aquellos que impresionen a primera vista
como extraños a la configuración normal del ambiente.
6.- Luego se tomarán fotografías panorámicas desde diversos ángulos,
teniendo en cuenta la precaución de colocar los números indicadores señalando
los objetos de interés, antes de impresionar las placas. Esto tiene por objeto
documentar gráficamente la escena del delito. De aquellos elementos de interés
que han sido señalados con los números correspondientes, se tomarán a
continuación fotografías por aproximación, empleando la iluminación y la
película adecuada para registrar hasta sus menores detalles. Siempre es
conveniente, cuando se fotografían armas u objetos pequeños, colocar junto a
ellos una regla graduada para dar una idea exacta de dimensiones.
Los números que se mencionan tienen por objeto identificar claramente los
objetos fotografiados, sirviendo como referencia para ilustrar las copias que se
agreguen al sumario y como orientación para su descripción en el acta
respectiva. Es conveniente que tengan una medida aproximadamente de 17 x 10
cm., y que los números sean blancos sobre fondo negro, para lograr un mejor
contraste. Además deberán contar con soportes adecuados y una varilla de unos
20 cm. de alto para el caso de que fuere necesario clavarla sobre la tierra, arena
ó nieve.
Es aconsejable que el fotógrafo deje constancia de las condiciones técnicas
en las que fueron realizadas las tomas.
7.- Seguidamente se procederá a revelar la presencia de huellas papilares
latentes, las que, después de ser fotografiadas en detalle, se irán levantando ó
bien acondicionando los objetos donde se halaren para su envío al laboratorio
Criminalistico.
8.- Mientras, el médico legista realizará el examen exhaustivo cadáver, para
determinar la posible causa del deceso, hora, etc.
9.- Luego se confeccionará el croquis del lugar, con la ubicación exacta de
los detalles más importantes, incluyendo indicaciones sobre los ángulos cubiertos
por las fotografías panorámicas obtenidas anteriormente.
10.- Se procederá al levantamiento de todas las evidencias encontradas, en
presencia de testigos, acondicionándolas debidamente para su posterior envío al
laboratorio.
11.- Antes de retirarse, el oficial debe hacer una nueva revisión general del
lugar del hecho, con el objeto de comprobar que nada importante ha quedado
sin considerar.
12.- Luego se deberá inspeccionar los lugares adyacentes, locales,
habitaciones, terrenos, etc., donde es posible que existan indicios relacionados
con el hecho.
13.- Por último, se tomarán las notas necesarias para confeccionar el plano
del edificio y adyacencias, ó de aquellos sectores que pudieran interesar para
documentar el ámbito donde se ha cometido el hecho delictuoso.

& 6-% #$  % .


Para realizar eficazmente una inspección ocular, el grupo encargado de ello
debe concurrir al lugar provisto de un conjunto de elementos que son
absolutamente necesarios tanto para la búsqueda de indicios, como para su
recolección y acondicionamiento para el posterior envión al laboratorio.
Parte del material que puede ser incluido en ese equipo es indicado en la
siguiente lista:
I. $-# : (Deben de ser limpios y nuevos para evitar la presencia de
sustancias contaminadoras)
% 
1. Pastilleros.
2. De plástico, de varios tamaños.
8 
1. Pastilleros.
2. De zapatos.
3. De cartón.
4. De plástico, de varios tamaños.
 %(  
1. Comunes, para cartas
2. De tipo "Manila", amarillos, grandes con gancho de cierre
3. De plástico ó celuloide, transparentes
4. Pequeños utilizados por filatelistas
$-# !3! %
1. Ampollas de varios tamaños
2. Tubos de ensayo, de varios tamaños
3. Portaobjetos
4. Frascos pequeños, de varios tamaños
5. Botellas, de varios tamaños
6. Frascos de boca grande, de varios tamaños
7. Tapas / tapones para los elementos mencionados anteriormente
  - -$ 
1. Papel de envolver
2. Cordel ó hilo
3. Alambre y cartón
4. Cinta adhesiva transparente
5. Tira adhesiva común
 #% -  $ - (
-$ :#2(%5, :%
 6 #,%!
2% - !#:$ +
0
;-0,  % %
';-0$%#-#!!#
<a#02#-  $ 
 #
,!)"c =1"c1$>
#9 $!‘1?=‘>! ,%
8  
 $-%
8 - 
'$
<   =- ! "- >
#0 =.%!3 %>
  % #!%  
@%8 !: 
A -;
$+ 
a#0 B!3 % -% 
3#, !- : #
 %
a - (  $8%# $

 $%-%
% - 
% 3! % 
  - +$ %!
 %a 5
',!% !$
 %0% !;$
a % !-; $%2,%!0$  ( #$
'8 !#%
'  !! 
<$-# - ,
$
 % 
<% % 
,! !
 %$2#: %2,$=1/C! #,! !>
- 
# #
';#
< ( $%# ,8 %  " $38  ! #    =-   ,   "  # -%  
3!#$  $%%  $>
a% (%
 !!,!

Estos materiales deben juntarse y guardarse como pertenecientes a una


unidad ó equipo. Así, el investigador podrá dedicar más atención al lugar del
crimen en vez de ocuparse de localizar tal ó cual elemento para recoger las
muestras.
Si a todo lo anterior se agrega un equipo fotográfico y otro de impresiones digitales,
más alguna fuente de iluminación, se podrán registrar muchos lugares de delitos en una
manera muy completa.
Para el revelado, levantamiento y toma de impresiones papilares, el técnico
dactiloscópico necesitará:
a%3%  3!%  !!3 % $%%  
a%#
a#$!-% 3
#!+ 3 # - #!Î$!#$+%
! % -  # -% !   %
-
# #
8 
% 3! %
'$+ !$% $2-$
%!%!$$+%- ##!%
#- %!-  %#
a#$+- (!%!#
! $#!
-#
$+ ;$- %!-  %# $!;3  
El fotógrafo deberá contar con una cámara de buena calidad provista de lentes de
aproximación y filtros, trípode, lámparas de iluminación y películas de impresión rápida.
Las tareas del planimetrista requieren un tablero chico y liviano, papel liso y
cuadriculado, reglas, transportador, compás, lápices, cintas métricas, escalímetros, gomas
de borrar.
.
En la mayoría de los casos no es necesario confeccionar un plano de toda la escena del
delito. Basta un simple croquis en escala, con la ubicación solamente de los detalles y
objetos que interesan al hecho, ya que en realidad es un complemento de la fotografía que
destaca lo que ella no registra, es decir, las dimensiones exactas de los objetos y las
distancias reales entre ellos.
En los casos de mucha importancia ó cuando por la índole del hecho es necesario tener
una relación dimensional entre los elementos del escenario del delito, se emplea el método
denominado ´proyección horizontal con rebatimiento de paredes y techoµ ó ´Sistema
Monjeµ. Este consiste en dibujar, primeramente, todos los objetos como proyectados sobre
le piso, según los vería un observador situado en el techo. Luego se proyectos sobre el plano
de cada una de las paredes, vistos desde la pared opuesta.
Como para conocer exactamente la ubicación de un objeto se necesitan dos vistas, no
es necesario proyectar todos los objetos sobre todas las paredes, sino sobre una sola ó dos a
lo sumo, ya que la proyección efectuada sobre el piso proporciona la otra dimensión.
.
La fotografía panorámica brinda una gran ayuda tanto al sumariante como al juez. Al
primero le evitará largas descripciones de todos los elementos existentes en el escenario del
delito, y al segundo le proporcionará, rápida y objetivamente, una idea clara de su
configuración general.
Para obtener esas fotografías es necesario colocarse con el trípode en determinados
lugares y anotar su ubicación el plano ó croquis. El número de tomas a efectuar debe ser
suficiente como para que resulte documentado gráficamente todo el ambiente.
Habitualmente bastan cuatro ó cinco tomas. Como paso previo a la obtención de las
fotografías, se habrá individualizado con números indicadores los detalles de interés
especial.
El objeto de las fotografías de detalle es registrar las características de las distintas
evidencias, en especial de las huellas papilares, rastros de efracción, cadáveres, armas, etc.
Para ello deben emplearse lentes de aproximación a fin de logra la nitidez y definición
necesarias, colocando junto al elemento a fotografiar una regla graduada para poder
ampliarlo al tamaño natural ó conocer sus medidas exactas.
De las fotografías tomadas con las cámaras y técnicas comunes no es factible obtener
datos métricos exactos. Por ello, si se conocen las dimensiones de uno de los objetos
fotografiado, aplicando un simple cálculo se puede deducir las medidas de otros objetos que
se encuentran en el mismo plano.

Lic. Osvaldo Cantarelli


Boletin Informativo TECNIPOL, Año XII, Nº 32, 33 y 34
Argentina, 1986