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Música instrumental en el Renacimiento

Hacia finales del siglo XVI la música instrumental comenzó un gran período de innovación, sobre
todo en Italia. Se siguieron cultivando las tradiciones anteriores, como la adaptación de piezas
vocales (arreglos de canciones, motetes y misas), pero surgieron géneros y estilos nuevos que
apuntaban en una misma dirección: liberarse de las ataduras a los modelos vocales. Así, estos
nuevos géneros tendrían sus propios principios, abstractos y no ligados a texto alguno.

En este siglo aparecieron géneros musicales tales como el ricercare (precursor de la fuga), la
tocata y el tema con variaciones:

Ricercare

El ricercare (llamado también fantasía, y en España tiento) temprano era de carácter


improvisatorio y consistía básicamente en pasajes de escalas puntuados mediante acordes, y en
general se utilizaba para introducir o seguir una composición de mayor sustancia. Poco a poco, y
gracias a maestros como Francesco da Milano, fue evolucionando hasta convertirse en una pieza
profundamente imitativa (y así, el primer género instrumental basado en un uso sistemático de la
imitación). Se vuelve así la imitación igual de constante y continua que en los motetes de
Gombert, y se observa claramente que el impulso imitativo del ricercare vino de un intento de
trasferir el estilo contrapuntístico del motete a un lenguaje instrumental.

Entre las fantasías de autores españoles, destacan aquellas de “consonancias y redobles”, que
tiene la característica de alternar series de acordes que deben tocarse con estricto respeto del
compás, con pasajes escalares que generalmente se tocan de una manera rápida y con mucha
flexibilidad en el tiempo, buscando un contraste de estos elementos a lo largo de toda la obra. Es
imprescindible seguir estrictamente estos principios, pues son característicos del estilo.

Tocata

La tocata, junto con la intonazione (destinada al uso litúrgico) se desarrolló a partir de la antigua
tradición de los organistas de iglesia de improvisar un breve preludio con el fin de establecer el
modo y la altura del canto que el coro iba a interpretar.

En el libro III de su Syntagma musicum (1619), Michael Praetorius compara la tocata con un
preámbulo que un organista, al comenzar a tocar, improvisaba de su propia cosecha antes de
comenzar un motete o una fuga, consistente en acordes sencillos y pasajes de coloratura.

Variaciones

Aunque la idea de la técnica de variación no era algo nuevo en el siglo XVI, lo que sí era nuevo era
la idea de la variación como principio compositivo que definía la estructura de la obra.

Las variaciones del siglo XVI siguen dos procedimientos principales: cada variación era una entidad
independiente y cerrada, o se sucedían las variaciones con cierta continuidad.
Las variaciones (llamadas diferencias en España), hacen su primera aparición en Los seys libros del
Delphin de musica (1538) de Luys de Narváez. Una conocida serie de variaciones de esta colección
es la basada en el ground Guárdame las vacas, a partir del cual Narváez escribió cuatro variaciones
autónomas. Aunque estas variaciones son independientes, de una variación a otra la intensidad va
creciendo (en ritmo y textura) y la coda de la última variación tiene un gran vigor.

En cambio, en sus Obras de música para tecla, arpa y vihuela, Antonio de Cabezón incluye tres
series de diferencias sobre las vacas. En la última de ellas, las variaciones están escritas sin
interrupción, y las juntas entre ellas están disfrazadas con gran habilidad (el final de cada variación
funciona como anacrusa de la variación siguiente).

Música de Danza

Los primeros manuales e instrucciones detalladas conservados fueron escritos en Italia entre 1450
y 1455. Gracias a ellos podemos darnos cuenta de la gran importancia de esta actividad social. Una
persona culta en esta época debía tener conocimientos básicos de danza, enseñados por maestros
profesionales. A esta costumbre social de danzar debemos que la mayor parte del repertorio
instrumental del siglo XVI esté compuesto por danzas para diferentes instrumentos, como el laúd y
el clavecín.

En 1588 Thoinot Arbeau, en su manual Orchésographie describe una amplia gama de danzas de
sociedad y, mediante diagramas e ilustraciones, muestra la relación entre los pasos y la música.

Por ejemplo, acercar de la pavana escribe Arbeau: “es fácil de bailar, pues consiste meramente en
dos pasos simples más un paso doble hacia delante, seguidos de dos pasos simples y uno doble
hacia atrás. Se toca en métrica binaria; nótese que los pasos hacia delante comienzan con el pie
izquierdo y los pasos hacia atrás con el derecho.” Además sugiere que la pavana podía ser
interpretada por violas, espinetas, flautas, oboes y que podría ser utilizada como marcha nupcial.

Las danzas solían disponerse en parejas: una era lenta y ceremoniosa en compás binario (danzas
bajas), mientras la segunda era rápida, con saltos y brincos y en compás ternario (danzas bajas).
Evidencia de lo anterior se encuentra en Plaine and Easie Introduction (1597), en donde Thomas
Morley escribe: “Después de cada pavana suele seguir una gallarda (un tipo de música hecha a
partir de la pavana). Se trata de un tipo de danza más ligero y movido que la pavana, pero formada
por el mismo número de partes; obsérvese cuántos grupos de cuatro semibreves se ponen en
cada parte de la pavana, pues el mismo número de grupos de seis mínimas irán en cada parte de la
gallarda.”
Algunas de las principales danzas del renacimiento son:

-Basse danse: Suele considerarse antecesora de la pavana. La baja danza fue la danza cortesana
más popular del siglo XV e inicios del siglo XVI. Construida en forma binaria, repitiendo cada
sección, generalmente combinaba los compases 6/8 y 3/4, permitiendo el uso de hemiolas. Las
parejas se movían con mucha calma y gracia en un lento caminar, alzando y bajando sus cuerpos.
Emparejada generalmente con el turdión.

-Pavana: Danza de parejas, en la que el hombre, imitando las actitudes de los pavos reales, con
movimientos simples y majestuosos, conducía a la dama en un ritmo lento de 4/4 o 2/4 (siempre
binario) y se realizaba en grupo. Por su carácter solemne servía de manera frecuente para abrir los
bailes ceremoniales. Antecedía a un saltarello o una gallarda. De origen español o italiano.

-Gallarda: Solía interpretarse después de la pavana. Es una danza rápida de origen italiano y
compás ternario. De carácter alegre y vigoroso. Empleaba una gran variedad de saltos y
movimientos enérgicos de piernas. Fue el baile favorito de la reina Isabel I de Inglaterra, como lo
muestra un informe de John Stanhope: “La Reina está tan bien como se lo aseguro (…) sus
ejercicios habituales son seis o siete gallardas en un día, además de tocar música y cantar.” El
turdión es una gallarda más tranquila, sin saltos ni vueltas vigorosas.

-Pasemezzo: Significa paso y medio. Fue muy popular en la segunda mitad del siglo XVI. Existen
tanto el pasemezzo antiguo como el moderno, ambos desarrollados sobre un bajo obstinato, lo
cual lo emparenta con la romanesca y las folías.

-Courante: Danza de origen francés de compás ternario. Tuvo dos variantes: la francesa y la
italiana. La courante francesa se ejecuta majestuosamente, como una sarabanda lenta. Además de
ser más contrapuntística e imitativa. Las courantes italiana y alemana, en cambio, son más rápidas
y en compás ternario, aunque con forma de desarrollo binaria. Tienden más al desarrollo
melódico.

-Sarabanda: De origen español, en el siglo XVI fue una danza rápida, y a partir del siglo XVII se hizo
lenta. De compás ternario. Por su carácter lascivo, a principios del siglo XVII, el Consejo de Castilla
impuso graves penas a los que la bailaran.

-Chacona: Antigua danza de origen español. De ritmo ternario con cierta inflexión sobre el
segundo tiempo. Su movimiento es moderado y los compases bien marcados. Se mide a tres
tiempos ligeros o a uno y medio lento.

-Allemande: Danza de origen alemán y compás binario. Su estructura se divide en dos secciones
que se repiten. De tempo moderado, en el Barroco se integró a la suite como la primera o segunda
danza. En esta danza, las corcheas deben hacerse iguales y las semicorcheas desiguales. Muy
anacrúsica.
-Gavota: Danza rápida y alegre generalmente en compás de 2/4. Originalmente una danza
regional, al introducirse en la corte se llenó de magnificencia y formalidad. Su movimiento puede
ser lento o vivo, pero su expresión siempre emotiva.

-Saltarello: De origen italiano, se escribía en compás ternario. Es una danza rápida de gran
dinamismo. Va precedido de una danza lenta, como un pasemezzo o una pavana.

-Bransle: De origen francés, se difundió por toda Europa. De ritmo binario, generalmente de paso
balanceado. Tiene una forma tripartita ABA y se bailaba en grupo.

-Folía: Junto con la pavana y la gallarda, una de las danzas más populares en la corte española del
siglo XV, y hasta el Barroco. La folía antigua era “rápida y ruidosa”, mientras que la posterior fue
lenta y digna. Se desarrolla sobre un bajo obstinato.