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Introduciéndonos en el sistema nervioso humano 109

Capítulo II
Anna Lucia Campos

CAPÍTULO II

Introduciéndonos en el sistema
nervioso humano

Introducción

Para establecer un diálogo entre ciencias, y principalmente entre educado-


res e investigadores, se hace necesario compartir conocimientos en doble
vía. Estos conocimientos tienen un elemento común, que es el cerebro
humano. Aunque la neurociencia ha avanzado mucho en relación a los
diferentes niveles de análisis para entender al cerebro humano, los educa-
dores necesitan todavía empezar por adquirir conocimientos elementales
sobre el cerebro, desde su estructura, su composición, sus funciones y siste-
mas. En este sentido, para fortalecer el campo de la mente, el cerebro y la
educación, es de vital importancia que los educadores empiecen a construir
conocimientos básicos sobre cómo es y cómo funciona el sistema nervioso
central y en especial, el cerebro. Es por ello, que en este capítulo haremos
una breve introducción al sistema nervioso, presentando de forma sim-
plificada sus estructuras y funciones básicas, para luego hacer un viaje al
complejo cerebro humano.

2.1. Una breve mirada en el sistema nervioso

El sistema nervioso es el sistema de mayor importancia entre todos los sis-


temas de nuestro organismo. Su estudio ha requerido, desde hace muchos
años, establecer un patrón común entre los investigadores que permitiera
un único entendimiento con relación a su anatomía y funcionalidad, lo
que nos llevó, en la actualidad, a una sola terminología y clasificación de
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las estructuras, tanto a nivel macroscópico como a nivel microscópico.

Para facilitar el estudio, los neuroa-


natomistas, delimitaron tres niveles de cla-
sificación: el primer nivel, distinguía dos
grandes componentes esenciales: el sistema
nervioso central (SNC) y el sistema nervioso
periférico (SNP). El sistema nervioso central
relacionado a un conjunto de estructuras
protegidas por las cajas óseas (el cráneo y
la columna vertebral) y el sistema nervioso
periférico relacionado a un conjunto de ele-
mentos distribuidos por todo el organismo.
El segundo nivel de clasificación, por un
lado dividía al sistema nervioso central en
encéfalo y médula espinal, y por otro lado, dividía el sistema nervioso
periférico en dos subsistemas (somático, que interactuaba con el medio
externo, y el autónomo que interactuaba con el medio interno del orga-
nismo). El tercer nivel de clasificación diferenciaba en el encéfalo (SNC)
el cerebro, el cerebelo y el tronco encefálico y de los diferentes elementos
distribuidos por el organismo (SNP) los nervios y ganglios.

En el esquema abajo se podrá observar los niveles de clasificación del


sistema nervioso mencionado anteriormente.
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Asimismo, cabe resaltar que los estudios que vienen realizando los
neuroanatomistas se basan en algunos enfoques conceptuales como por
ejemplo: i) el comparativo (estudia la evolución del cerebro y busca corre-
laciones entre las conductas y el funcionamiento más complejo del sistema
nervioso); ii) el evolutivo (que estudia los cambios en la estructura del
cerebro, a medida que este se va desarrollando a lo largo del ciclo vital de
un individuo); iii) el citoarquitectónico (que estudia la arquitectura cerebral
desde la estructura, tamaño, forma, conexiones y distribución de las células
en el cerebro); iv) el funcional (estudia la funcionalidad de diferentes áreas
del cerebro y su relación con la conducta). En la actualidad, además, pode-
mos observar que la neurociencia se ha especializado en diferentes niveles
de análisis que permiten entender al cerebro desde una unidad de estudio
en especial (molecular, celular, sistemas, conductual y cognitivo) permitien-
do así una análisis más sistemático y mejor controlado.

Otro factor que favoreció el estudio del sistema nervioso, y en par-


ticular del cerebro, por ser tridimensional, fue definir los principales ejes
de referencia para la localización de las estructuras y definir los planos de
corte que permitirían revelar las estructuras más internas. Observe esto en
el recuadro.
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2.2. Armando la arquitectura cerebral

La estructura básica del sistema nervioso central consta del encéfalo y la


médula espinal. Por su gran importancia para el organismo, estas estruc-
turas están protegidas por las cajas óseas: el encéfalo por la caja craneal y
la médula por la columna vertebral. Además reciben la protección de las
meninges, de la barrera hematoencefálica y del líquido cefalorraquídeo.

El sistema nervioso central se


desarrolla a partir de las paredes de
un tubo relleno de líquido, que se lla-
ma tubo neural, mientras que el siste-
ma nervioso periférico se desarrolla
a partir de la cresta neural. Pero, en
primer lugar, el embrión empieza su
jornada desde un disco plano que
contiene tres capas de células dife-
renciadas: endodermo (que dará la
envoltura de los órganos internos), el mesodermo (que dará origen a los
huesos y músculos) y el ectodermo (que dará origen el sistema nervioso y
la piel). Una porción del ectodermo da origen a la placa neural, que en
pocos días comienza su desarrollo con la formación de la hendidura neural.
Luego las paredes de esta hendidura (pliegues neurales) se van acercando
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para fundirse a nivel dorsal y formar el tubo neural. Este proceso que
apreciamos la placa neural combarse y convertirse en tubo neural es co-
nocido como neurulación. ¡Y todo esto ha ocurrido a solo unos 22 días
después de la fecundación! En esta etapa es de vital importancia la salud
física de la madre, ya que las investigaciones más recientes consideran que
una buena alimentación y un estado nutricional adecuado de la gestante,
puede ser de gran ayuda para el correcto cierre del tubo neural.

El proceso de neurodesarrollo sigue avanzando y ahora empezará


un largo camino donde las estructuras primitivas se harán más complejas,
hasta llegar a su funcionalidad óptima. Para ello, el encéfalo empieza a dife-
renciarse y en el extremo rostral del tubo neural se producen tres vesículas
(ensanchamientos) que formarán el prosencéfalo, el mesencéfalo y el rom-
bencéfalo. Sin embargo, su evolución no queda ahí. Antes del nacimiento,
las vesículas del prosencéfalo y del rombencéfalo dan lugar a dos más,
generando cinco vesículas en lugar de tres. Estas cinco cámaras del encéfalo
son el telencéfalo y diencéfalo (antes prosencéfalo), el mesencéfalo y luego
el metencéfalo y mielencéfalo (antes rombencéfalo). El telencéfalo, a dife-
rencia de las demás estructuras, es el que adquiere un grado de evolución
mayor durante el desarro-
llo tanto en seres huma-
nos como en vertebrados
superiores, y pronto dará
paso a los hemisferios ce-
rebrales. Al final de octava
semana aproximadamente, el
embrión el embrión del
ser humano ya muestra los
bosquejos iniciales de la
mayoría de los órganos.

La rápida evolución en el proceso de neurodesarrollo va demostran-


do la buena programación genética que va controlando mecanismos ce-
lulares esenciales en esta fase inicial y que permitirá al sistema nervioso y
al cerebro crecer y desarrollarse. Veamos algunas características de estos
mecanismos que influyen directamente en la arquitectura cerebral:
1. Proliferación celular: se refiere a la producción de células ner-
viosas. Existe un programa genético que fija los momentos en
que se debe generar la división celular. El control de la división
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celular es un aspecto clave para el desarrollo del sistema nervioso.


Cómo sabemos, en el sistema nervioso contemplamos un vasto
número de células nerviosas, las cuales fueron generadas a partir
de una célula progenitora. Un grupo de estas células progenitoras
dará origen a las neuronas, mientras que otro grupo dará origen
a las glías. El proceso de generación de neuronas lo conocemos
como neurogénesis. La neurogénesis empieza muy temprano, y
en los seres humanos, la gran mayoría de las neuronas corticales
se generan entre la quinta semana y el quinto mes de la gesta-
ción, alcanzando una producción de 250.000 neuronas nuevas
por minuto.
2. Migración celular: las neuronas del sistema nervioso durante el
proceso inicial de neurodesarrollo, estás siempre en movimiento.
Las células nerviosas precursoras de la zona ventricular, por ejem-
plo, siguen en su proliferación hasta que se haya generado el
número de células que conformarán la corteza. En un determina-
do momento, las neuronas todavía inmaduras (llamadas neuro-
blastos), que están en la caja ventricular empiezan a desplazarse
desde la zona ventricular hacia la superficie del cerebro, proceso
que conocemos como migración celular. La migración neuronal
es genéticamente regulada: el tiempo, la dirección, la distancia
que tiene que viajar, y la posición final donde se establecerán,
permiten que el número apropiado de células nerviosas llegue a
la región del sistema nervioso programada, de forma adecuada.
Las investigaciones recientes, están demostrando tres principales
formas, o tipos, de migración: algunas neuronas migran de forma
individual, otras neuronas migran en grupos o en cadenas, y otras
son guiadas durante la migración a través del andamiaje provo-
cado por otras células. Algunos trastornos del desarrollo del en-
céfalo están implicados con una migración atípica, que lleva a un
número reducido de células a una determinada región, o con la
disposición desordenada de estas células en una estructura.
3. Diferenciación celular: al comienzo de su existencia las células
nerviosas no tienen una morfología tan diferenciada, sin embar-
go, una vez que llegan a su destino final, comienzan a adquirir
una apariencia distinta que la caracteriza como una célula de esta
región. Por lo tanto, la diferenciación celular se refiere al proceso
por el cual una célula adquiere una apariencia específica como
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consecuencia de una instrucción espacio temporal genéticamente
programada. La diferenciación de un neuroblasto en una neuro-
na, comienza con el crecimiento de extensiones desde el cuerpo
de la célula, llamadas neuritas. Las neuritas se van a diferenciar
estructural y funcionalmente en dos tipos: axones y dendritas.
La morfología final de una neurona dependerá en parte, de los
determinantes genéticos de su individualidad, y en parte de las
influencias de las otras células en el espacio intercelular.

A medida que las neuronas se van diferenciando y agregándose, van


formando las diferentes regiones que podemos observar de manera mi-
croscópica o macroscópica. Es allí que las dendritas y los axones comienzan
a desempeñar sus funciones. Entre ellas, el axón comienza su camino hasta
encontrar el objetivo apropiado con quien establecerá el contacto. En el
comienzo del neurodesarrollo, las distancias que debe avanzar el axón no
son tan grandes, pero con el desarrollo, algunos de estos axones tendrán
que recorrer una larga distancia en un ambiente nuevo y desconocido, con
muchas “atracciones” pero con un solo destino. Este recorrido largo de los
axones hacia su destino, finalmente va construyendo un cableado comple-
jo en el cerebro hasta que el axón encuentra su objetivo final y establece
por fin, una conexión de largo alcance. Para ello, la formación de ruta de
un axón se produce en 3 fases: debe escoger la ruta correcta, debe escoger
el destino correcto, y finalmente, debe seleccionar la localización y escoger
las células correctas que va establecer contacto.

De esta arquitectura cerebral que se va formando desde el comienzo


del proceso de neurodesarrollo, vemos como se van agregando miles y mi-
les de células nerviosas (neuronas y glías) y componiendo así las diferentes
estructuras del sistema nervioso.

2.3. El sistema nervioso desde una mirada macroscópica

En la parte más rostral del encéfalo encontramos al cerebro, con mu-


chas estructuras anatómicamente distintas ubicadas en los dos hemisferios
cerebrales. Detrás del cerebro, en la parte más posterior, está el cerebelo; y
finalmente lo que resta en la parte mediosagital del encéfalo se denomina
tronco encefálico. Veamos algunas de las funciones de estas estructuras.
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El tronco del encéfalo se encuen-


tra por encima de la médula espinal y está
compuesto por tres importantes estructu-
ras: el bulbo raquídeo, la protuberancia
anular y el mesencéfalo. Forma el tallo del
que emergen los hemisferios cerebrales y
el cerebelo, por ello es de gran importan-
cia en la comunicación entre el cerebro,
médula y cerebelo (y viceversa). Regula
funciones vitales como la respiración, la
temperatura y la consciencia. Recibe infor-
mación de la piel y articulaciones de la ca-
beza, la cara y el cuello, así como controla
movimientos de los músculos de la cabeza
y cuello. Además, recibe los nervios aferentes de los sentidos del cuerpo,
como la audición, el equilibrio y el gusto, así como también envía nervios
eferentes hacia otras partes del sistema nervioso central. Los nervios afe-
rentes son aquellos que entran al sistema nervioso central desde los senti-
dos, y los nervios eferentes son aquellos que llevan información desde el
sistema nervioso central a las células motoras.

Otra de sus funciones, debido a las neuronas que contiene, es me-


diar los reflejos autónomos, como la disminución del ritmo cardíaco y la
presión arterial, el aumento de las contracciones –peristaltismo– del tubo
digestivo y la contracción de las pupilas.

Existen doce pares de nervios craneales que entran o salen de la su-


perficie externa del tronco encefálico. La mayoría de estos nervios cranea-
les se encargan de funciones sensoriales y motoras en la zona de la cabeza
y el cuello. Sin embargo, el décimo par craneal, denominado nervio vago,
desempeña el rol de regular las funciones de los órganos que se encuentran
en las cavidades torácica y abdominal. A continuación, se presentan los 12
pares de nervios craneales.

• Olfativo: Surge del cerebro y se proyecta hacia la zona interna y


superior de las fosas nasales. Se encarga de la función sensitiva de
transmitir señales desde las células olfatorias.
• Óptico: Se origina en el cerebro al igual que el olfativo. Desem-
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peña la función sensitiva de recoger y transmitir las señales de los
receptores de la luz, denominados fotorreceptores. Los nervios
ópticos derecho e izquierdo se dirigen a las zonas contrarias del
cerebro debido a que se cruzan.
• Oculomotor: También denominado motor ocular común, se en-
carga de la función motora de controlar los movimientos ocula-
res de “elevar – bajar” y de los párpados, así como de regular el
cierre de la pupila y el ajuste o acomodación del cristalino.
• Troclear: También llamado patético o motor ocular interno, des-
empeña la función motora de facilitar la rotación medial del glo-
bo ocular, es decir, la rotación que permite mirar hacia la punta
de la nariz.
• Trigémino: Se compone de tres ramas: rama oftálmica, rama
maxilar superior y rama maxilar inferior. Se encarga tanto de fun-
ciones sensitivas como motoras –detectar y transmitir informa-
ción del ojo, de los dientes y de la piel de la zona de la mejilla
y de la mandíbula, así como de controlar los músculos que se
encargan de la masticación–.
• Abductor: Se encarga de la función motora de regular la mirada
del ojo hacia el exterior.
• Facial: Desempeña funciones tanto sensoriales como motoras:
controla los músculos de las expresiones faciales, detecta y trans-
mite la información sensorial del paladar y la lengua, y estimula
las glándulas salivales y lacrimales.
• Vestibulococlear: También denominado estatoacústico, posee dos
ramas: el nervio acústico o coclear, y el nervio vestibular. Desem-
peña la función sensitiva de transmitir señales sensoriales del oído
interno, las cuales se relacionan con el sonido y el equilibrio.
• Glosofaríngeo: Se encarga de funciones motoras, como controlar
las glándulas salivales y el músculo superior que contrae la farin-
ge; y sensitivas, como transmitir señales sensoriales de la lengua
y la faringe.
• Vago: También denominado neumogástrico, desempeña funcio-
nes sensitivas y motoras, regulando la actividad de los órganos
del sistema digestivo, circulatorio y respiratorio. Estos compren-
den el esófago, el estómago, el hígado, el corazón, la faringe, la
laringe, la tráquea y los bronquios.
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• Accesorio espinal: Proyecta hacia los músculos esternocleidomas-


toideo y trapecio, y desempeña la función motora de controlar-
los.
• Hipogloso: Se encarga de la función motora de controlar los mo-
vimientos de la lengua.

El bulbo raquídeo, se encuentra en la zona más posterior del encé-


falo y consta de fascículos que median las señales entre el resto del encéfalo
y el cuerpo. Está compuesto por varios núcleos, cuya función consiste en
cuestiones vitales, como la regulación del sistema cardiovascular, la respi-
ración y la digestión. Pero su actividad se extiende un poco más: alberga
grupos neuronales que participan de los primeros relevos del sentido del
oído, equilibrio, gusto y el control de los músculos de la cara y el cuello.

En esta región también se encuentra la formación reticular, que va


desde el extremo posterior del mielencéfalo hasta el límite anterior del me-
sencéfalo por la parte central. Esta parte es una red de 100 núcleos minús-
culos, que están implicados en funciones, como el sueño, el movimiento, la
atención, el mantenimiento del tono muscular, reflejos cardíacos circulato-
rios y respiratorios –reflejos de activación o arousal. La formación reticular
tiene un variedad de conexiones, con distribución difusa, tanto hacia cen-
tros superiores como hacia la médula. Por el tipo de neurotransmisor que
emplean en estas conexiones, se puede distinguir algunos sistemas como el
noradrenérgico, serotoninérgico, dopaminérgico, colinérgico e histaminér-
gico. Los neurocientíficos aún siguen investigando para saber cómo estos
sistemas se relacionan con el comportamiento, aunque esté clara su función
moduladora, o sea, son esenciales para modular el sistema motor, la me-
moria, la motivación, el estado de ánimo y el estado metabólico.

El metencéfalo, situado en la parte anterior del mielencéfalo, se


compone por una serie de fascículos ascendentes y descendentes y, asimis-
mo, por la formación reticular. Estas estructuras conforman la prominencia
conocida como protuberancia, localizada sobre la superficie ventral del
tronco cerebral. Se encarga de una función vital para el control de los
movimientos: sus núcleos reciben señales del cerebelo y funciona como
puente entre el cerebelo y el resto del encéfalo.

El cerebelo, al igual que el cerebro, tiene una superficie bien plegada


y posee lóbulos. Situado en la superficie dorsal del tronco encefálico, se
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encarga de la función sensitivomotriz, recibe información sensorial de la
médula espinal, recibe información motora de la corteza cerebral y tam-
bién recibe información sobre el equilibrio desde el sistema vestibular en el
oído interno. Una lesión en esta área produce una seria discapacidad en el
control de los movimientos. El cerebelo además, tiene la función de regular
la fuerza de los movimientos y participa directamente en el aprendizaje de
las conductas motoras. El cerebelo también tiene una participación en el
mantenimiento de la postura y a la vez coordina los movimientos de la
cabeza y de los ojos.

El mesencéfalo es el com-
ponente más pequeño del tronco
encefálico y se compone de dos
partes. En primer lugar, el téctum –
zona dorsal del mesencéfalo– cuen-
ta con dos pares de prominencias
o ensanchamientos, denominados
tubérculos cuadrigéminos. El par
posterior –tubérculos cuadrigémi-
nos inferiores– posee una función
auditiva, mientras que el par ante-
rior –tubérculos cuadrigéminos su-
periores– está involucrado en una
función visual. No obstante, la fun-
ción del téctum va más allá: pro-
duce movimientos en relación con
las señales sensoriales. Un ejemplo
claro de esta función es la acción
de voltear la cabeza al escuchar un sonido, buscando el lugar en donde se
produjo. En segundo lugar, el tegmentum –zona ventral al téctum– es una
división atravesada por la formación reticular y diversos fascículos, que se
conforma de tres estructuras. La sustancia gris periacueductal es una sustan-
cia gris que se localiza alrededor del acueducto cerebral –canal que comu-
nica el tercer ventrículo con el cuarto– y funciona como mediador de los
efectos analgésicos de los fármacos. Las otras dos estructuras –la sustancia
negra y el núcleo rojo– son importantes para la función sensitivomotriz –la
sustancia negra es importante para iniciar el movimiento, mientras que el
núcleo rojo controla el movimiento de las extremidades–.
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Quizás, hayan escuchado hablar de manera superficial de las dos es-


tructuras principales que componen el diencéfalo. Por su parte, el tálamo,
situado en la parte superior del tronco encefálico, se conforma por dos
lóbulos, localizados a uno de los lados del tercer ventrículo, y unos vein-
te núcleos. En su superficie, se observan láminas blancas, que son axones
mielinizados. Esta estructura resulta de suma importancia para la función
sensorial, en tanto se constituye por muchos pares de núcleos de relevo
sensorial –reciben señales sensitivas de los receptores, las procesan y, luego,
las envían a las zonas indicadas de la corteza sensitiva– que proyectan a la
corteza. Es el caso de los núcleos geniculados laterales –centro de relevo del
sistema visual– los núcleos geni-
culados mediales –centro de re-
levo del sistema auditivo– y los
núcleos ventrales posteriores
–centro de relevo del sistema
somatosensitivo (sensibilidad
corporal, como el tacto, la pre-
sión, la temperatura, el dolor).
Es el tálamo él que decide si la
información sensorial llega a la
neocorteza o no. Aparte de es-
tas regiones, una de sus estruc-
turas presenta conexiones con
la corteza del lóbulo frontal,
por lo que su función es de in-
tegración. A esta estructura se le
denomina núcleo dorsomedial
talámico.

La otra estructura principal del diencéfalo es el hipotálamo y se en-


cuentra debajo del tálamo (hipo significa debajo). Se constituye de unos 22
núcleos. Se encarga del control de diversas conductas de motivación, como
el hambre, el sexo y el sueño. En este sentido, inicia y mantiene conductas
que el organismo percibe como gratificantes. Lo que hace, básicamente, es
controlar o regular en la medida de lo posible la liberación de hormonas
por parte de otra estructura –la hipófisis, que pende como un apéndice del
hipotálamo–. Otros aspectos de su función son la regulación de la tem-
peratura, la emoción y el movimiento. Sin embargo, pueden observarse
otras dos estructuras en la parte inferior del hipotálamo: el quiasma óptico
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–lugar en donde convergen los nervios
ópticos– y los cuerpos mamilares –nú-
cleos esféricos situados en la parte infe-
rior del hipotálamo, que reenvían la in-
formación proveniente de la amígdala y
el hipocampo al tálamo. Otra estructura
del hipotálamo se llama núcleo supra-
quiasmático y se encarga, básicamente,
de regular el ciclo circadiano, es decir,
la conducta relacionada por el ciclo
diario luz–oscuridad. Pero no son solo
estas dos estructuras las que conforman
el diencéfalo. Aunque son las más im-
portantes, existe una tercera estructura
que lo compone: el epitálamo. Su fun-
ción no se conoce bien, pero la glándu-
la pineal, una de sus estructuras, tiene
implicaciones en la regulación del ritmo
circadiano.

El telencéfalo es la división más desarrollada del encéfalo humano,


debido a que se encarga de las funciones más complejas, como iniciar el
movimiento voluntario, interpretar las señales sensitivas; y mediar funcio-
nes de alta complejidad, como hablar, aprender, solucionar problemas,
planificar, y regular las conductas que necesitan de la memoria, etc. En el
telencéfalo se encuentran los hemisferios cerebrales que están compuestos
por la corteza cerebral, la sustancia blanca (con los axones mielinizados y
las glías) e importantes agrupaciones neuronales situadas en zonas más pro-
fundas del cerebro, como los ganglios basales, la formación hipocámpica
y la amígdala. Aún que cada hemisferio tiene funciones especializadas y
formas propias de procesar la información, ambos trabajan de manera aso-
ciada para las funciones cognitivas, las funciones perceptivas, las funciones
motoras, las emociones o los sistemas de memoria, lo que demuestra la
forma integrada de trabajar del cerebro humano.

Observemos en el recuadro un resumen de las principales estructuras


que componen al sistema nervioso.
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Cuando nos referimos a la corteza cerebral, en realidad, estamos
hablando de la superficie que observamos en el cerebro humano muy ple-
gada, que por su evolución y crecimiento ha superado el espacio que había
en la caja del cráneo. También podemos observar subdivisiones de la cor-
teza: la corteza de la ínsula, que no está visible, la neocorteza y la corteza
límbica. La neocorteza se compone de seis capas de sustancia gris sobre
una de sustancia blanca. Exactamente, es lo que vemos cuando se mira
desde arriba el encéfalo. Este tipo de corteza solo existe en los mamíferos.
En cambio, la corteza límbica es más primitiva: también, se encuentra en
otros animales, como las aves y reptiles. Está conformada por tres o cuatro
capas de sustancia gris sobre una de sustancia blanca y no puede verse a
simple vista.

La corteza cerebral es aquel teji-


do que cubre los hemisferios cerebra-
les y abarca el 80 por ciento de todo
el encéfalo. Alguna vez, todos hemos
visto al cerebro como una estructura
extraña, que se encuentra muy ple-
gada. Estos pliegues son la parte más
visible del cerebro y se denominan cir-
cunvoluciones –prominencias entres
los surcos y cisuras. Los surcos y cisu-
ras, básicamente, son hendiduras de
la corteza: las grandes se denominan
cisuras, y las pequeñas, surcos. Tanto
los hemisferios como los lóbulos ce-
rebrales, se encuentran separados casi
completamente por cisuras. Los he-
misferios cerebrales se dividen por la
cisura longitudinal y se conectan por
las comisuras cerebrales –vías que atraviesan la cisura longitudinal y co-
munican ambos hemisferios. La más grande comisura es el cuerpo calloso,
un haz de sustancia blanca que se compone de unas 200 millones de fi-
bras que comunican ambos hemisferios. Son las circunvoluciones las que
permiten que incremente la cantidad de corteza cerebral sin aumentar el
volumen cerebral total. Como ya se sabe, no todos los mamíferos poseen
cerebros con esta característica; la mayoría tiene cerebros lisos –se llaman
lisencéfalos. Esta particularidad se relacionó durante mucho tiempo con la
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capacidad intelectual de una especie –más tamaño y cantidad de circun-


voluciones, más capacidad intelectual. Sin embargo, lo que parece es que
guarda relación con el tamaño corporal de la especie.

Asimismo, los hemisferios se dividen en cuatro lóbulos, debido a la


presencia de la cisura central o cisura de Rolando y la cisura lateral o cisura
de Silvio: el lóbulo frontal, el lóbulo parietal, el lóbulo temporal y el ló-
bulo occipital. Por ejemplo, la cisura de Rolando o central divide el lóbulo
frontal del lóbulo parietal, mientras que la cisura de Silvio o lateral separa
tres lóbulos, en este caso, el frontal y parietal del temporal.

Existen circunvoluciones grandes en estos lóbulos –situándose pre-


dominante en uno de ellos. Entre las más grandes, podemos mencionar la
circunvolución precentral en el lóbulo frontal, la circunvolución poscentral
en el lóbulo parietal y la circunvolución superior temporal en el lóbulo
temporal.

Los cuatro lóbulos de la corteza cerebral reciben sus nombres de


los huesos del cráneo que los protegen.

1. Lóbulo frontal: abarca desde la cisura central hasta la región ante-


rior de la corteza cerebral e interviene en funciones complejas de
orden superior, como la planificación o inhibición de respuestas.
Incluye la corteza motora en la circunvolución precentral, que se
encarga de la coordinación de los movimientos; y la corteza pre-
frontal, que coordina la información de los sistemas sensoriales.

2. Lóbulo parietal: se localiza entre la cisura central y el lóbulo oc-


cipital y su función es el procesamiento somatosensorial, como
el tacto. Contiene el giro poscentral –circunvolución poscentral–,
en donde se encuentra la corteza somatosensorial primaria, lugar
de procesamiento de la sensación cutánea.

3. Lóbulo occipital: se encuentra en la parte posterior o trasera de la


cabeza y recibe proyecciones del tálamo, que envían información
visual. Este lóbulo contiene la corteza visual primaria.

4. Lóbulo temporal: se ubica cerca de la sien. Es vital para el proce-


samiento de información auditiva, debido a que contiene el giro
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temporal superior –circunvolución temporal superior–, y para la
producción y compresión del lenguaje. Además, está implicado
en otras funciones, como el procesamiento visual complejo: re-
conocimiento de rostros.

Actualmente, se habla especialmente de una estructura de la corteza


cerebral: la neocorteza (corteza nueva). La corteza cerebral es neocorteza
en un noventa por ciento aproximadamente. Como ya se mencionó, se
encuentra conformada por seis capas de evolución reciente, en las cuales
se observan diferentes tipos de neuronas corticales –piramidales y estre-
lladas. Además, presenta
una organización colum-
nar, es decir, el flujo de in-
formación es vertical –las
dendritas y axones atra-
viesan verticalmente la
neocorteza. En este caso,
las funciones están dadas
por minicircuitos, forma-
dos por columnas verti-
cales de neuronas corti-
cales. En otras palabras,
una columna vertical de
neuronas desempeña una
función determinada.

¿Cómo se organizan las neuronas en la corteza?

Las neuronas de la neocorteza se organizan en seis capas distintas. Esta


información se encuentra detallada en los mapas citoarquitectónicos, que
son mapas de la estructura y localización celular dentro de la corteza ce-
rebral. Para darle un orden más didáctico a esta organización, les vamos a
mostrar estas capas distribuidas en tres grupos de acuerdo a la función que
tienen:

• Capa de células eferentes: las capas V y VI, junto con las células
que las constituyen, son de gran tamaño. Se encargan de enviar
proyecciones hacia otras áreas del cerebro y la médula espinal.
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• Capa de células aferentes: la capa IV se compone por un gran nú-


mero de células pequeñas, que se reúnen en las áreas primarias de
la visión, audición, gusto, olfato, así como en el área somatosen-
sitiva, y recibe proyecciones desde los sistemas sensoriales– desde
los órganos sensoriales–.
• Capa de células de asociación: las capas I, II y III se encuentran
desarrolladas en las áreas secundaria y terciaria de la corteza. Re-
ciben información de la capa IV principalmente.
• Las células de la capa IV constituyen las áreas sensitivas, las células
de las capas V y VI componen las áreas motoras y las células de
las capas I, II y III conformas las áreas asociativas.

Existe otro tipo de organización, que ordena o enumera las seis capas
desde la más externa –piamadre– hasta la sustancia blanca.

• La capa I no se compone por células –capa acelular– y recibe el


nombre de estrato molecular. Se constituye de dendritas y axones
–algunos forman conexiones en esta capa– de células ubicadas en
capas más profundas.
• La capa II se llama estrato granuloso externo, debido a que se
compone de pequeñas células esféricas o gránulos.
• La capa III se denomina estrato piramidal externo o neuronal,
porque está compuesto por una diversidad de tipos celulares, la
mayoría de los cuales tienen forma piramidal.
• La capa IV, al igual que la capa II, se conforma por gránulos, por
lo que recibe el nombre de estrato granuloso interno.
• La capa V se compone por células piramidales y se denomina
estrato piramidal interno. Estas células piramidales son mayores
que las que se localizan en la capa III.
• La capa VI se compone por muchos tipos de neuronas, por lo
que se llama estrato polimorfo o multiforme. Al ser la capa más
profunda de la corteza cerebral, se llega a mezclar con la sustan-
cia blanca.

Hemos hablado en algunos casos de áreas sensitivas primarias de la


corteza cerebral. Ahora, veremos de qué se tratan estas áreas:
Introduciéndonos en el sistema nervioso humano 127

Capítulo II
• Áreas primarias: reconocidas también como áreas de proyección
primaria, son áreas de la corteza cerebral que reciben o envían
proyecciones desde o hacia estructuras que se ubican afuera de
ella. Por ejemplo, el lóbulo frontal anterior recibe las proyeccio-
nes del sistema olfatorio y el lóbulo frontal envía proyecciones
motoras hacia la médula espinal. En ambos casos –cuando habla-
mos de los lóbulos–, estamos hablando de áreas primarias.
• Áreas secundarias: son las áreas que no se encuentran conecta-
das de forma directa con los receptores sensitivos o neuronas
motoras. Estas reciben la información de las áreas primarias ad-
yacentes. Se considera que participan en la interpretación de las
percepciones y en la organización de los movimientos –más aún
que las áreas primarias–.
• Áreas terciarias: también llamadas áreas de asociación, son las re-
giones que se encuentran entre las áreas secundarias y se ocupan
de coordinar y conectar las funciones de estas áreas. Su actividad
no termina allí: median funciones complejas, como el lenguaje,
la memoria, la planificación y la atención.

A diferencia de las demás estructuras del encéfalo, que se conectan


específicamente con ciertas regiones, la corteza cerebral se involucra en
todo: tiene conexiones con casi todas las demás partes.

El sistema límbico y los ganglios basales

Tanto el sistema límbico como los ganglios basales se consideran grandes


grupos nucleares subcorticales, es decir son conjuntos de cuerpos de células
nerviosas que se encuentran por debajo de la corteza.

El sistema límbico es un grupo de estructuras que rodea el tálamo


al centro de la línea media. Su participación es vasta, dado que regula las
conductas de motivación –huir, comer, luchar, comportamiento sexual. Se
encuentra compuesta por los cuerpos mamilares y el hipocampo, así como
por la corteza cingulada, la amígdala, el trígono cerebral y el septum pe-
llucidum.

¿Cuál es la función de estas estructuras? La amígdala se encarga de la


128 CURSO II — ARQUITECTURA DEL CEREBRO HUMANO

conducta emocional. Su función consiste, básicamente, en analizar el signi-


ficado emocional de los estímulos sensoriales y coordinar la actividad de
los sistemas cerebrales implicados con el objetivo de que el sujeto pueda
responder adecuadamente. Al proyectar al tronco encefálico, organiza la
respuesta del cuerpo a situaciones específicas –controla los componentes
viscerales del sistema nervioso periférico, como la frecuencia cardíaca y
respiratoria–. En este sentido, la amígdala se encarga de las respuestas ante
el peligro, por ejemplo. La
extirpación de esta estructura
produce modificaciones gra-
ves de la conducta emocio-
nal. Por ejemplo, si se le extir-
pa la amígdala a un gato, este
podría pasearse por una colo-
nia de monos sin preocupar-
se por sus gritos y amenazas.
Por otra parte, el hipocampo
y la corteza cingulada se en-
cuentran particularmente im-
plicados en funciones como
la memoria y el control de la
orientación espacial.

Los núcleos de la base se loca-


lizan debajo de la sustancia blanca de
la corteza cerebral. Su función, princi-
palmente, es desarrollar un rol funda-
mental en la ejecución de las respues-
tas o conductas motoras voluntarias,
como la coordinación y control de
los movimientos –no la activa de
los músculos–. Sus estructuras son la
amígdala –también, parte del sistema
límbico–; el neoestriado; el caudado
(por su parecido con una gran cola),
que forma un círculo parcial; el puta-
men, conectado al caudado por un
red de fibras– y el globo pálido, entre
el putamen y el tálamo.
Introduciéndonos en el sistema nervioso humano 129

Capítulo II
El funcionamiento anormal de estos núcleos genera enfermedades,
en donde se ve interferido el control de los movimientos. Un ejemplo
de trastorno de los ganglios basales es la enfermedad de Parkinson. Los
pacientes arrastran los pies, tienen dificultades para agarrar objetos y pre-
sentan un temblor continuo en las manos y, algunas veces, en la cabeza.
Otro ejemplo de mal funcionamiento de los ganglios basales es el síndrome
de Gilles de la Tourette, en donde los pacientes tienen varios tipos de tics,
movimientos extraños e involuntarios del cuerpo –particularmente, en la
cara y la cabeza–, así como expresiones verbales involuntarias (sonidos
de animales y groserías). Como se observa, en ninguno de estos casos el
problema es la producción de movimiento; ambos tipos de pacientes se
pueden mover. Sin embargo, lo que sucede cuando se dañan los núcleos
basales es un trastorno del control de los movimientos.

Existen además, unas estructuras localizadas en la parte más frontal


del cerebro, llamadas bulbos olfatorios. A diferencia de los demás sistemas
sensoriales, como el visual y auditivo, en donde las señales son enviadas
desde los receptores sensoriales hacia el mesencéfalo y el tálamo, el bulbo
olfatorio envía sus señales a una estructura de nombre corteza piriforme, la
cual es una región de la parte inferior del encéfalo. Como se sabe, los seres
humanos somos menos dependientes del sentido del olfato que los demás
animales, como la rata, el perro, etc., por lo que nuestro bulbo olfatorio
es más pequeño.

Hasta ahora, hemos visto cómo ciertas estructuras y partes del ce-
rebro producen y controlan los movimientos. Sin embargo, es la médula
espinal la que, en último grado, controla los movimientos estereotipados.
Por ejemplo, es conocida la leyenda urbana que se cuenta sobre los pollos
sin cabeza. Se dice que, aunque sin la cabeza, pueden seguir caminando
durante algún tiempo. ¿A qué se debe esta peculiaridad? Esta conducta se
debe a que tanto la médula como los nervios, que se encuentran adheridos
a ella, son independientes del encéfalo.

La médula espinal se localiza dentro de la columna vertebral, la cual


consta de vértebras –una serie de huesos pequeños–, clasificadas en cincos
grupos: cervical, torácico, lumbar, sacro y coxígeo. Cada una de las vérte-
bras es un segmento corto de la columna vertebral y la médula espinal tiene
la función de un minicerebro de cada segmento. El cuerpo humano, por su
parte, se divide en dermatomas o trozos de piel, que se corresponden con
130 CURSO II — ARQUITECTURA DEL CEREBRO HUMANO

segmentos de la médula espinal. En otras palabras, cada segmento de nues-


tro cuerpo o dermatoma coincide con un segmento de la médula espinal.
A diferencia de las vértebras, la médula espinal se divide en 30 segmentos
de la siguiente manera: 8 cervicales (C), 12 torácicos (T), 5 lumbares (L) y
5 sacros (S). Estos son los segmentos que se conectan con los dermatomas.
En líneas generales, los miembros superiores son controlados por los seg-
mentos cervicales, el tronco por los segmentos torácicos y los miembros
inferiores por los segmentos lumbares. ¿Cómo se relaciona la médula espi-
nal con los dermatomas? Cada dermatoma posee un nervio sensorial, que
envía información procedente de la piel, músculos y articulaciones hacia su
segmento de médula espinal; y un nervio motor, que manda órdenes de
movimiento a los músculos desde su segmento de la médula espinal. Estos
nervios –los sensoriales y motores– se denominan nervios periféricos.

La médula espinal contiene dos zonas distintas: una zona de sustancia


blanca, rodeando una zona de sustancia gris con forma de H. La sustancia
gris de la médula espinal posee dos pares de brazos denominados astas: los
dos brazos situados en la parte dorsal de la sustancia gris de la médula se
llaman astas dorsales, mientras que los dos brazos ventrales se denominan
astas ventrales. Son 31 pares de nervios raquídeos los que se unen a la mé-
dula espinal –uno a cada lado. Estos nervios se dividen al encontrarse cerca
de la médula y proyectan sus axones a través de sus raíces: dorsal y ventral.
Los axones que conforman la raíz dorsal provienen de neuronas sensitivas
–aferentes. Sus cuerpos celulares forman los ganglios de la raíz dorsal al
agruparse fuera de la médula, mientras que sus terminales sinápticos, en su
mayoría, se unen a las astas dorsales de la sustancia gris de la médula. En
oposición, los axones que componen la raíz ventral proceden de neuronas
motoras (eferentes) y sus cuerpos celulares se sitúan en las astas ventrales
de la sustancia gris medular.

Veamos lo que sucede en términos simples: las fibras que ingresan a


la médula espinal por la zona dorsal, es decir, por la espalda, llevan infor-
mación de los receptores sensoriales del cuerpo. Al entrar en un segmento
de la médula, se agrupan, formando la raíz dorsal. Por otra parte, las fibras
que salen de un segmento ventral de la médula espinal, es decir, por la
parte delante, llevan información motora hacia los músculos. Al igual que
los nervios que se juntan en la zona dorsal, estas fibras motoras se agrupan
al salir de la médula espinal en la región ventral, formando la raíz ventral.
Introduciéndonos en el sistema nervioso humano 131

Capítulo II
François Magendie, fisiólogo francés, informó en el año 1882 su
descubrimiento: había logrado cortar las raíces dorsales y ventrales de la
médula espinal de cachorros de perro –las raíces de estos animales permi-
te la operación, debido a su adecuada separación–. Lo que encontró fue
que, al seccionar las raíces dorsales, se perdía sensación, mientras que el
corte de las raíces ventrales genera pérdida de movimiento. Sin embargo,
once años atrás, Charles Bell, un fisiólogo escocés, había realizado algunos
experimentos con conejos y concluido resultados semejantes, pero poco
concluyentes. Bell le increpó a Magendie y pidió su reivindicación. Lo que
sucedió, como resultado, fue la creación de la ley de Bell y Magendie.

¿Qué permite este descubrimiento? A los neurólogos, les permite de-


ducir con bastante grado de certeza el lugar del daño o enfermedad de la
médula espinal con solo saber los cambios producidos en la sensación y
movimiento del paciente. Por ejemplo, si una persona acude a consulta
por la pérdida de sensación o entumecimiento en los dedos de la mano
izquierda, pero el movimiento no se ha visto afectado, el neurólogo puede
deducir que uno o más nervios dorsales de los segmentos C7 y C8 se en-
cuentran dañados. Sin embargo, si la sensación de los dedos fuese normal,
pero la persona ha perdido el movimiento en ellos, entonces son las raíces
ventrales del mismo segmento las que se han visto afectadas.
132 CURSO II — ARQUITECTURA DEL CEREBRO HUMANO

RECUERDA QUE:

Principios de los sistemas funcionales


Los principales sistemas funcionales, es decir, los sistemas de las diferentes
modalidades de sensación y acción, se rigen por algunos principios bási-
cos, que organizan la actividad y el papel constante de cada estructura. Se
podría decir que el sistema nervioso central se encuentra compuesto por
varios sistemas funcionales, uno por cada sensación y para la acción. Así,
tenemos el sistema visual, auditivo, táctil, etc.

Una estructura participa de varios sistemas funcionales


Si hablamos de los sistemas sensitivos, los nervios de la periferia proyectan
hacia las mismas estructuras del sistema nervioso central, como la médula
espinal, el tronco encefálico y el tálamo. El tálamo envía la información
hacia las cortezas sensitivas primarias, las cuales proyectan hacia regiones
concretas de la corteza cerebral. De este modo, se observa cómo una es-
tructura puede tener componentes de los diferentes sistemas funcionales.

La información cambia durante su recorrido


La información que sale de una estructura hacia otra no es la misma infor-
mación que ingresó. En cada etapa del recorrido del sistema funcional, la
información experimenta cambios; por ejemplo, puede atenuarse o am-
pliarse en cada etapa del sistema.

Un lado del cerebro controla el lado opuesto del cuerpo


¿Qué lado del cerebro controla el movimiento de la parte izquierda del
cuerpo? Si decimos que el lado izquierdo del cerebro gobierna el lado
izquierdo del cuerpo y que el movimiento del brazo o pierna derecha es
producto de la actividad del lado derecho del cerebro, estamos cometien-
do un grave error. Aunque suene extraño, la actividad motora o sensitiva
de un lado del cuerpo está controlada por el hemisferio cerebral del lado
opuesto.

Las vías de los sistemas se cruzan hacia el lado opuesto en diferentes


etapas del sistema nervioso central. Para que esto quede más claro, observe
el ejemplo. Cuando uno siente dolor, ¿qué sucede? Los nervios periféricos
envían la información de dolor hacia el cerebro. Sin embargo, en algún
lugar del sistema nervioso central, deben cruzar hacia el lado opuesto. En
Introduciéndonos en el sistema nervioso humano 133

Capítulo II
este caso, las vías ascendentes realizan el cruce hacia el lado opuesto en
la médula espinal, inmediatamente luego de ingresar al sistema nervioso
central. En otros casos, como la sensibilidad táctil final, la vía ascendente
recorre el mismo lado de la médula espinal y tiene su primera sinapsis en
el bulbo raquídeo. Son las fibras de segundo orden las que realizarán el
cruce en el tálamo. Estos cruzamientos dentro del sistema nervioso central
se llaman decusaciones.

Hasta este punto, hemos conocido de manera profunda las funcio-


nes, localizaciones y características de las diferentes estructuras del sistema
nervioso. No obstante, no hemos tocado el tema de las células que existen
dentro de este sistema. Comencemos a ver entonces la estructura micros-
cópica del cerebro.

2.4. El sistema nervioso desde la mirada microscópica

Muchos de nosotros solemos hablar de las neuronas, pero, ¿qué sabemos


exactamente sobre ellas? ¿Existe otro tipo de células en el sistema nervioso?
Pues bien, en este capítulo, trataremos de aclarar las características y roles
de cada tipo de célula nerviosa. De esta manera, podemos decir que la
mayor parte de las células del sistema nervioso son de dos tipos: neuronas
y neurogliocitos o células gliales.

La neurona

Las neuronas son las células por excelencia del sistema nervioso, debido a
que se encargan de recibir, conducir y transmitir señales electroquímicas.
Así, la sinapsis es el proceso electro-químico mediante el cual las neuronas
se comunican mediante señales electroquímicas. Se denomina pre-sinaptica
a la neurona que envía la señal, y post-sináptica a la neurona que la recibe.
Son cuatro las regiones definidas de una neurona: el cuerpo celular o soma,
las dendritas, el axón y las terminales presinápticas.

El cuerpo celular o soma se compone del núcleo, en donde se al-


macenan los genes de la célula. Además, es en este lugar de la neurona en
donde se sintetizan las proteínas de la célula.
134 CURSO II — ARQUITECTURA DEL CEREBRO HUMANO

Las dendritas son ramificaciones que salen del cuerpo celular y se


encargan de recibir las señales de otras neuronas.

El axón es una prolongación que


surge del cuerpo celular y es la región
que conduce la señal nerviosa hacia
otra neurona. Se sabe que un axón tie-
ne la capacidad de transmitir impulsos
eléctricos a una distancia que va des-
de 0.1 milímetros hasta 3 metros. Las
terminales presinápticas son las finas
ramas, que se encuentran en la termi-
nación de los axones. En el extremo
de estas ramificaciones, se observa
un abultamiento, conocido como pie
terminal o botón terminal, que se en-
cuentra muy cerca de la dendrita de la
neurona postsináptica. Son estas ramas
las que transmiten las señales nerviosas
hacia las otras neuronas.

Existen algunos términos que debemos aclarar antes de continuar:

• La sinapsis es el punto de comunicación entre las neuronas.


• La célula presináptica es aquella que transmite el impulso nervio-
so hacia otra célula.
• La célula postsináptica es aquella que recibe la señal nerviosa de
otra célula.
• La hendidura sináptica es el espacio entre las neuronas –sabemos
que las neuronas no tienen contacto entre ellas–.

Tipos de neuronas

El criterio para clasificar las neuronas se basa en la cantidad de prolonga-


ciones o proyecciones que proceden de su cuerpo celular. A partir de este
método, se han identificado cuatro tipos de neuronas:

La neurona unipolar presenta una proyección, que se desprende de


Introduciéndonos en el sistema nervioso humano 135

Capítulo II
su cuerpo celular. Esta rama actúa como axón y las ramas que salen de él se
comportan como dendritas. Estas neuronas se encuentran en los sistemas
nerviosos de los animales invertebrados y dentro del sistema nervioso au-
tónomo en los vertebrados.

La neurona bipolar presenta dos proyecciones. Desde su soma ova-


lado, se originan ambas ramificaciones: una dendrita que lleva la informa-
ción desde la periferia hacia el cuerpo celular y un axón que transmite esta
información al sistema nervioso central. Por ejemplo, muchas neuronas
sensoriales son bipolares.

La neurona multipolar –como la mayoría de las neuronas– tiene más


de dos proyecciones. Son este tipo de neuronas las que se encuentran en
mayor cantidad en el sistema nervioso de los animales vertebrados. Se
constituyen de un axón y muchas dendritas que originan en el cuerpo ce-
lular.

Existe otra forma de clasificar a las neuronas. De acuerdo a su función


principal, se pueden organizar en tres grupos distintos:

• Las neuronas sensitivas conducen la información desde la zona


periférica del cuerpo hacia el sistema nervioso central.
• Las neuronas motoras llevan las órdenes del encéfalo y médula
espinal hacia los músculos y órganos internos.
• Las interneuronas de transmisión o proyección se componen de
largos axones que llevan los impulsos a través de grandes dis-
tancias –por ejemplo, de una región del cerebro a otra región
lejana–.
• Las interneuronas locales son aquellas que poseen axones cortos
o que no tiene axón –su función es integrar la actividad neural de
una estructura cerebral y no transmitir información de una a otra.

Dentro de la corteza cerebral, existen dos tipos diferentes de neuro-


nas corticales: las células piramidales y las células estrelladas. Las células pi-
ramidales son neuronas multipolares grandes, cuyo cuerpo celular presenta
una forma de pirámide. En cambio, las células estrelladas son interneuronas
pequeñas con forma de estrella.
136 CURSO II — ARQUITECTURA DEL CEREBRO HUMANO

Tanto en el sistema ner-


vioso central como en el peri-
férico, suceden agrupaciones de
cuerpo celulares y de axones.
La concentración de cuerpos
celulares en el sistema nervioso
central se denomina núcleo; en
el sistema nervioso periférico,
ganglio. Por otro lado, las agru-
paciones de axones en el siste-
ma nervioso central se llaman
fascículos, mientras que reciben
el nombre de nervios en el sis-
tema nervioso periférico.

Las células gliales

Aunque alguno de nosotros pensemos que la única célula del sistema ner-
vioso es la neurona, existe otro tipo de células, que superan en número a
las primeras en una proporción de diez a uno: estas reciben el nombre de
células gliales (o neurogliocitos). Si bien las presentamos brevemente líneas
arriba, ahora las explicaremos en mayor detalle. Su nombre deriva del
término griego que denomina al pegamento, por lo que se cree que este
tipo de células se mantienen unidas a las neuronas. Sin embargo, esto no es
así. Lo que hacen es rodear los cuerpos celulares, las dendritas y axones de
las neuronas. Si bien las neuronas son las que participan en la elaboración
de la información, las células gliales se ocupan de otras siete actividades
fundamentales. A continuación, las detallaremos:

• Las células gliales dan estructura al encéfalo al sostener y separar


neuronas y grupos neuronales.
• Los oligodendrocitos y células de Schwann, dos tipos de glías,
producen la mielina, que brinda mayor velocidad a la conduc-
ción de señales nerviosas.
• Se encargan de eliminar detritos –residuos orgánicos– cuando
ocurre una lesión y de evitar la muerte de las neuronas. Esta es la
función de los fagocitos, un tipo de célula glial.
• Ayudan a señalizar de manera eficiente la transmisión nerviosa.
Introduciéndonos en el sistema nervioso humano 137

Capítulo II
• Durante el periodo de desarrollo cerebral, dirigen el crecimiento
de los axones y la migración o mudanza de las neuronas.
• Algunas glías participan en la formación de la barrera hematoen-
cefálica, que impide que sustancias tóxicas ingresen desde la san-
gre hacia el cerebro.
• También, ayudan a nutrir a las neuronas –aún no se ha demostra-
do en forma determinante– y segregan factores de crecimiento.

Tipos de células gliales

Dentro del sistema nervioso de los vertebrados, las células gliales se agru-
pan en dos tipos principales: microglia y macroglia. Mientras que la micro-
glia se constituye por fagocitos, son cuatro los tipos de células de macroglia
–oligodendrocitos, células de Schwann, astrocitos y ependimocitos–. Para
llevar la cuenta de manera simple, existen cinco tipos de neurogliocitos en
total.

• Los oligodendrocitos emiten prolonga-


ciones ricas en mielina –aumenta la ve-
locidad de la conducción de la informa-
ción– que se enrollan alrededor de los
axones del sistema nervioso central.
• En el sistema nervioso periférico, es otro
neurogliocito el que cumple esta función:
las células de Schwann. Estas células mieli-
nizan los axones del sistema nervioso pe-
riférico. Sin embargo, existe una diferen-
cia primordial entre los oligodendrocitos
y las células de Schwann: mientras que
cada célula de Schwann es un segmento
de mielina, los oligodendrocitos pueden
contribuir con más de un segmento de
mielina y a más de un axón.
• Los astrocitos o astroglia son un tercer tipo de neurogliocito. Reciben
este nombre por su forma de estrella. Principalmente, su función es
recubrir con sus prolongaciones la superficie de los vasos sanguíneos
que se encuentran en el cerebro y contactar los cuerpos celulares de
las neuronas. En este sentido, se puede decir que participan del paso
138 CURSO II — ARQUITECTURA DEL CEREBRO HUMANO

de sustancias químicas de la sangre a las neu-


ronas del sistema nervioso central. Sin embar-
go, desempeña otra función: aporta nutrientes
al situar sus pies terminales sobre la superficie
de las neuronas, tanto del encéfalo como de la
médula espinal. También, permiten el aumento
de la actividad cerebral. Por ejemplo, cuando
una región o estructura del cerebro se ocupa de
una conducta, las neuronas de esa zona nece-
sitan más oxígeno y glucosa para trabajar. Los
astrocitos comunican a los vasos sanguíneos las
señales provenientes de las neuronas, lo que
permite una mayor dilatación de los vasos y, por ende, de suministro
de oxígeno. Como si fuera poco, si una región del encéfalo se lesiona,
el astrocito genera una cicatriz que protege la zona dañada.
• Los ependimocitos con el cuarto tipo de célula glial. Se localizan en las
paredes de los ventrículos del encéfalo y segregan el líquido cefalorra-
quídeo, que protege al encéfalo.
• El quinto neurogliocito es el fagocito, microglia que se moviliza inme-
diatamente después de iniciada una enfermedad, infección o lesión.
Su función consiste en absorber los desechos celulares y desencadenar
reacciones inflamatorias en respuesta a las lesiones o enfermedades.

¿Cómo se comunican las células del sistema nervioso?

En todo sistema, las estructuras deben relacionarse entre sí para lograr un


funcionamiento óptimo. En el caso de las células, ocurre algo similar: ellas
se comunican de una manera particular. Aunque aún no sabemos el proceso
de comunicación particular de las neuronas –por nombrar un tipo de célula
nerviosa–, podemos decir que esta implica señales eléctricas y sustancias
químicas –lo que, más adelante, llamaremos neurotransmisores–, que de-
terminan una reacción en ellas. Aunque parezca complicado, en este texto,
intentaremos explicar cómo se comunican las células del sistema nervioso.

a. Comunicación eléctrica

Potencial de reposo
En primer lugar, es preciso explicar la forma de medición o de registro
Introduciéndonos en el sistema nervioso humano 139

Capítulo II
del potencial de membrana –diferencia entre la carga eléctrica que existe
en el interior y exterior de una célula–. Para ello, se sitúa la punta de un
electrodo dentro de la neurona y la punta de otro electrodo en el líquido
extracelular, es decir, en el exterior.

¿Qué es exactamente el potencial de reposo? Al situar los extremos


de ambos electrodos en el líquido extracelular, se obtiene una diferencia de
voltaje de cero. Sin embargo, cuando el extremo del electrodo intracelular
ingresa en la neurona, se observa un potencial de –70 milivoltios (mV), el
cual se mantiene constante. En otras palabras, en el interior de la neurona,
el potencial es de unos 70 mV menor que en el exterior. A este potencial
constante, se le denomina potencial de reposo y es por eso que decimos
que la neurona está polarizada.

Ahora bien, resulta adecuado preguntarnos a qué se debe este po-


tencial de reposo, es decir, por qué se mantiene la diferencia de voltaje
entre el interior y el exterior de la neurona. Sabemos que los iones que
participan del potencial de reposo son cuatro: los iones de sodio (Na+),
los de potasio (K+), los de cloro o cloruro (Cl–) y los iones proteínicos con
carga negativa.

También, sabemos que existe una diferencia de voltajes entre el ex-


terior y el interior de la neurona. Existe mayor concentración de iones de
Na+ y Cl– en el exterior, mientras que los iones de K+ se encuentran en
mayor proporción en el interior. Los iones proteínicos –con carga negati-
va– permanecen dentro de la neurona, debido a que se sintetizan allí.

Pero, ¿qué fuerza permite que el voltaje se mantenga en –70 mV


cuando la neurona está en reposo? Se le denomina la bomba de sodio–po-
tasio. Lo que sucede es que los iones de Na+ se ven impulsados a entrar en
las neuronas, debido a su gran concentración en el exterior y al potencial
interno negativo–presión electrostática–. Sin embargo, la membrana celu-
lar contrarresta el flujo de iones Na+ hacia el interior, bombeándolos hacia
afuera apenas han ingresado.

Lo opuesto sucede con los iones de K+. Estos son impulsados a salir
de las neuronas a un ritmo significativo debido a que la membrana no
opone resistencia a su paso, debido a su alta concentración en el interior.
Sin embargo, la membrana celular, con el fin de mantener la concentración
140 CURSO II — ARQUITECTURA DEL CEREBRO HUMANO

de iones de K+ en el interior, bombea iones de K+ hacia el interior al ritmo


que salen.

Es justamente este bombeo o transporte de iones, que mantiene el


potencial de membrana constante, el que recibe el nombre de bomba de
sodio–potasio. Básicamente, su función consiste en intercambiar de manera
constante dos iones de K+ del exterior por tres iones de Na+ del interior.
En otras palabras, expulsa tres iones de Na+ y bombea hacia el interior dos
iones de Ka+ a un ritmo constante.

El proceso que siguen los iones de Cl– es diferente. La membrana


celular permite el paso de estos iones fácilmente. Sin embargo, la concen-
tración negativa del interior los impulsa a salir de la neurona, con lo que se
mantiene el potencial de reposo.

¿Qué son los potenciales postsinápticos?

Cuando una neurona dispara –neurona presináptica–, lo que hace es libe-


rar neurotransmisores de sus botones terminales –sustancias químicas cere-
brales– hacia las membranas receptoras de la siguiente neurona –neurona
postsináptica–. Es aquí en donde el neurotransmisor interactúa con las mo-
léculas de la membrana receptora, dando origen a dos posibles efectos.
O bien la neurona receptora se despolariza –disminuye el potencial de
reposo, por ejemplo, de –70 a –67 mV– o se hiperpolariza –se incrementa
el potencial de reposo, por ejemplo, de –70 a –72 mV).

Las despolarizaciones de la neurona postsináptica reciben el nombre


de potenciales excitadores postsinápticos (PEPs), debido a que la probabili-
dad de que la neurona descargue aumenta. Por otro lado, las hiperpolari-
zaciones se denominan potenciales inhibidores postsinápticos (PIPs), dado
que producen el efecto contrario: se reducen las probabilidades de disparo
de la neurona postsináptica.

Los potenciales postsinápticos son llevados hacia el cono axónico


–unión entre el cuerpo celular y el axón–. Se realiza un proceso de suma,
que se denomina integración, que consiste en combinar tanto las señales
excitadoras (PEPs) como las inhibidoras (PIPs) para generar un balance to-
tal, es decir, una sola señal. En otras palabras, del balance de potenciales
inhibidores y excitadores depende que la neurona dispare o no.
Introduciéndonos en el sistema nervioso humano 141

Capítulo II
Para que se genere un potencial de acción –cambio de potencial de
membrana de –70 a +50 mV aproximadamente, que dura 1 milisegundo–,
la suma de los potenciales postsinápticos, que llega a la sección adyacente
al cono axónico, debe ser suficiente como para despolarizar –disparo de la
neurona– la membrana hasta llegar al umbral de excitación: –65 mV. Es en
ese preciso momento en el que se produce un potencial de acción. Se debe
tener en cuenta que los potenciales de acción son disparos “todo o nada”,
es decir, se producen con la misma intensidad o no se producen.

Para que esta explicación quede más clara, tomaré el ejemplo del
disparo de cañón. Para que un cañón dispare, se debe llenar de pólvora
y, luego, encender la mecha, que se ubica en la parte trasera. Lo que esto
originará será el disparo inmediato de una bola de cañón. Pero suponga-
mos que, para un evento, se contrata a dos sujetos. Uno de ellos –PEP– es
contratado para llenar de pólvora el cañón –potenciales excitadores postsi-
nápticos–, mientras el otro –quien se llamará PIP– tiene la función inversa:
quitar la pólvora –potenciales inhibidores postsinápticos–. Sabemos que
el disparo depende de la cantidad de pólvora que haya en el interior del
cañón, es decir, de la suma o balance de la cantidad de pólvora arrojada
al interior por PEP y la cantidad de pólvora sacada por PIP. Si al momento
de prender la mecha, la suma dio una cantidad adecuada, el cañón –la
neurona– disparará; sin embargo, de tener una cantidad de pólvora muy
baja, no habrá disparo.

¿Cómo se producen los potenciales de acción?

¿Recuerdan que la membrana de la neurona en estado de reposo impedía


relativamente el paso de los iones de Na+ y la bomba de sodio–potasio
bombeaba hacia afuera los pocos que lograban ingresar? Pues bien, esto
cambia con el umbral de excitación. Los canales de sodio controlados por
voltaje –canales iónicos o poros de la membrana celular por donde los
iones pueden pasar–, que se ubican en la membrana del axón, se abren,
dejando pasar a los iones de sodio del exterior hacia el interior del axón.
Es en este momento cuando el potencial de membrana cambia de –70 mV
hasta +50 mV aproximadamente.

Este cambio del potencial de membrana genera que los canales de


potasio controlados por voltaje se abran, dejando salir iones de K+. Sin
embargo, luego de 1 milisegundo aproximadamente, es decir, luego del
142 CURSO II — ARQUITECTURA DEL CEREBRO HUMANO

disparo del potencial de acción, los canales de sodio se vuelven a cerrar y


se inicia la repolarización de la neurona –regresar al estado de potencial
de membrana o polarización–. Los canales de K+ se cierran al terminar la
repolarización.

¿A qué velocidad viajan los potenciales de acción


a lo largo del axón?

La velocidad del potencia de acción va a ser más rápido mientras más largo
sea el axón y esté mielinizado –esté recubierto con mielina–. Por ejemplo,
las neuronas motoras de los mamíferos –las neuronas que establecen sinap-
sis con los músculos– son grandes y están mielinizadas, por lo que pueden
transmitir el impulso a una velocidad de 100 metros por segundo –aproxi-
madamente, 361 kilómetros por hora–. En cambio, los axones sin mielina
y pequeños, tienen una velocidad de conducción de 1 metro por segundo.

Períodos refractarios

Durante un periodo de 1 a 2 milisegundos luego de producido el potencial


de acción, la neurona no puede generar un segundo potencial de acción.
A este período, se le llama período refractario absoluto. Al culminar este
breve lapso de tiempo, ocurre el período refractario relativo, en el cual la
neurona puede descargar solo si estimulada con mayor intensidad.

b. Comunicación química

Es la conducción o transmisión de señales químicas de una neurona presi-


náptica a una neurona postsináptica. Para entender este proceso, primero
debemos entender algunos conceptos.

Estructura de las sinapsis

La sinapsis, como ya hemos mencionado, es la unión entre las neuronas,


por lo que es donde se comunican. Ya hemos dicho, también, que el neuro-
transmisor de la neurona presináptica se libera hacia la hendidura sináptica,
en donde se adhiere los receptores de la neurona postsináptica, generando
PEPs y PIPs.

Existe una clasificación de las sinapsis:


Introduciéndonos en el sistema nervioso humano 143

Capítulo II
• Sinapsis axodendríticas: sinapsis entre el botón terminal del axón de
una neurona y la dendrita de otra.
• Sinapsis axosomática: sinapsis entre el botón terminal del axón de una
neurona y el cuerpo celular –soma– de otra.
• Sinapsis dendrodendríticas: sinapsis entre la dendrita de una neurona y
la dendrita de otra.
• Sinapsis axo–axónicas: sinapsis entre el axón de una neurona y el axón
de otra.
• Sinapsis dirigidas: sinapsis en que la hendidura sináptica es pequeña.
• Sinapsis no dirigidas: sinapsis en que la hendidura sináptica es de tama-
ño significativo.

2.5. Características y principales funciones de los


neurotransmisores

Por Luis Aguilar

Como sabemos, la neurona es la célula especializada para transmitir in-


formación a otras células nerviosas a los músculos o a las glándulas, es la
unidad de trabajo del cerebro y a esta se debe sus propiedades estructurales
y funcionales. El cerebro tiene entre un billón y un trillón de neuronas.

La neurona consta de un cuerpo celular o soma, que contiene un


núcleo y fibras de conducción eléctrica. Una de estas fibras es el axón, que
se ramifica antes de formar terminar en las sinapsis, que son las comunica-
ciones de unas neuronas con otras. El soma también tiene numerosas ramas
como las de un árbol que se extienden hasta otros cuerpos neuronales y
reciben los mensajes de estas. Las dendritas y los cuerpos neuronales están
cubiertos por sinapsis, el extremo de los axones y el de otras neuronas.

Las neuronas transmiten impulsos eléctricos por sus axones que pue-
den ser cortos, que pueden medir uno 2.5cm, hasta 1m o más. Los axones
están cubiertos por una capa de mielina, un aislante que evita la perdida de
los impulsos eléctricos que viajan por este tipo de fibras. La mielina es sin-
tetizada por unas células muy especializadas, llamadas células de Schwann.
Si éstas envuelven al axón y forman una capa gruesa de mielina, la trans-
144 CURSO II — ARQUITECTURA DEL CEREBRO HUMANO

misión de la señal eléctrica es muy rápida y si las células incluyen en su


citoplasma hasta 20 axones, la transmisión es más lenta.
Los impulsos nerviosos involucran una apertura o cierres de canales ió-
nicos que pasan por la membrana de una célula a otra provocando cambios
eléctricos o transporte de moléculas que entran o salen de las neuronas. El
flujo de los iones crea una corriente que produce cambios de voltaje a través
de la membrana.

La habilidad que tiene una neurona para encenderse depende de


cambios de diferencias eléctrica del interior al exterior de la célula. Cuando
un impulso eléctrico empieza, un cambio dramático ocurre en la membra-
na celular. Los cambios llamados potencial de acción pasan de la membra-
na de un axón a velocidad variable entre milisegundos y horas. De esta
manera la neurona puede iniciar impulsos en milésima de segundo.

Una vez que el extremo de un axón cambia el voltaje, se dispara la


liberación de neurotransmisores químicos. Los mensajeros son liberados por
el extremo terminal del axón y es recibidos por la superficie de una neurona
blanco.

Estos receptores actúan como un interruptor, que prende o apaga la


señal de la siguiente neurona. Cada receptor se acopla con exactitud a una
neurona mediante mensajes químicos particulares, como una llave a su ce-
rradura y produce cambios en la membrana del receptor para inducir una
contracción muscular o aumentar la actividad enzimática en una célula.

El conocimiento de los neurotransmisores en el cerebro y la acción


de drogas u otras sustancias químicas se ha podido dilucidar mediante
estudio experimentales en animales, lo que es un enorme campo de las
neurociencias.

Mediante esta información los científicos tienen esperanzas de enten-


der el origen de las alteraciones que se presentan en enfermedades como
de Alzheimer y el mal de Parkinson.

También el conocimiento de los diferentes circuitos químicos cerebra-


les es vital para entender como almacena el cerebro la memoria, ¿Por qué el
sexo es una motivación poderosa? y las bases de las alteraciones mentales.
Introduciéndonos en el sistema nervioso humano 145

Capítulo II
LA ACETILCOLINA
AMINOÁCIDOS CATECOLAMINAS SEROTONINA
(ACh)

PÉPTIDOS GASES

Los neurotransmisores que veremos en este capítulo son:

a. La acetilcolina

Fue el primer neurotransmisor que se identificó en los años 70.

Esta sustancia es liberada por las neuronas que se conectan con mús-
culos de contracción voluntaria y por neuronas que controlan el latido car-
diaco. También actúa como neurotransmisor en varias regiones del cerebro.

Es el neurotransmisor fundamental de:

• las neuronas motoras bulbo-espinales,


• las fibras preganglionares autónomas,
• las fibras colinérgicas posganglionares (parasimpáticas) y
• de muchos grupos neuronales del SNC, como los ganglios basales y la
corteza motora.

Se sintetiza a partir de la colina y la acetil-coenzima A mitocondrial,


mediante la colinacetiltransferasa. Al ser liberada, la ACh estimula recep-
tores colinérgicos específicos y su interacción finaliza rápidamente por hi-
drólisis local a colina y acetato mediante la acción de la acetilcolinesterasa.

Los niveles de ACh están regulados por la colinacetiltransferasa y el


grado de captación de colina.

Cuando se forman anticuerpos que bloquean la recepción de la ACh


146 CURSO II — ARQUITECTURA DEL CEREBRO HUMANO

se produce la miastenia gravis, una enfermedad que se caracteriza por fati-


ga y debilidad muscular.
Se conoce menos acerca de cómo la ACh actúa en el cerebro. Descu-
brimientos recientes refieren que su acción es crítica para el mantenimiento
de la tensión arterial normal, la memoria y el sueño.

Ya que las neuronas liberadoras de ACh mueren en los pacientes con


Alzheimer, se está buscando una manera de restablecerles la función nor-
mal de este neurotransmisor.

• La ACh se forma en las terminales de los axones.

• Cuando un potencial de acción llega a la terminal, los cambios eléctricos


producen la liberación rápida de iones calcio y la de ACh en la sinapsis,
que se une rápidamente a sus receptores

• En músculos de contracción voluntaria esto provoca la apertura de ca-


nales de sodio que inducen la contracción del músculo.

• La ACh se libera y es recapturada por la terminal nerviosa en donde se resintetiza.

b. Los aminoácidos

Algunas de estas sustancias están distribuidas ampliamente en el cuerpo


y el cerebro y sirven como bloques para la construcción de las proteínas.
Sin embargo, hay evidencias de que algunos de estos aminoácidos actúan
como neurotransmisores en el cerebro.

El glutamato y el aspartato son los principales neurotransmisores


excitatorios del SNC.

Están presentes en la corteza cerebral, el cerebelo y la médula espi-


nal, mientras que la glicina y el ácido gamma-amino butírico (GABA) son
los principales neurotransmisores inhibidores neuronales del cerebro.

El GABA deriva del ácido glutámico, mediante la decarboxilación


realizada por la glutamato-descarboxilasa. Tras la interacción con los recep-
tores específicos, el GABA es recapturado activamente por las terminacio-
nes nerviosas y es metabolizado.
Introduciéndonos en el sistema nervioso humano 147

Capítulo II
La glicina tiene una acción similar al GABA en las interneuronas de la
médula espinal. Probablemente deriva del metabolismo de la serina.
La actividad del GABA aumenta por la acción de benzodiazepinas
como el Valium y por drogas anticonvulsivantes que en la enfermedad de
Huntington, una alteración hereditaria que se manifiesta a mediados de la
vida, en el cerebro de estos pacientes degeneran las neuronas productoras
de GABA, responsables de coordinar los movimientos, por lo que están
incapacitados para controlarlos.

El glutamato o el aspartato activan los receptores de N-metil-D-as-


partato (NMDA) que están involucrados en el desarrollo del aprendizaje y
la memoria y específicamente en el contacto de las terminaciones nerviosas
de los animales en desarrollo.

Existen numerosas preguntas sobre la estructura precisa de los recepto-


res, su regulación, localización y función. Por ejemplo de han desarrollado
drogas que actúan para estimular o bloquear la actividad de los receptores,
como una promesa para tratar de mantener las funciones del cerebro en las
enfermedades neurológicas. Pero este trabajo aún está en sus primeras etapas.

c. Las Catecolaminas

La dopamina y la noradrenalina están distribuidas de manera muy am-


plia en el cerebro y en el sistema nervioso periférico.

La dopamina El aminoácido tirosina es captado por las neuronas dopami-


es el neurotransmisor nérgicas y convertido en 3,4-dihidroxifenilalanina (dopa) por
de algunas fibras medio de la tirosina-hidroxilasa.
nerviosas periféricas La dopa se decarboxila hasta dopamina por la acción de la
y de muchas descarboxilasa de l-aminoácidos aromáticos.
neuronas centrales
como las de la ras ser liberada, la dopamina interactúa con los receptores
sustancia negra, el dopaminérgicos y el complejo neurotransmisor-receptor es
diencéfalo, el área captado de forma activa por las neuronas presinápticas.
tegmental ventral y el La tirosina-hidroxilasa y la monoaminooxidasa (MAO) regu-
hipotálamo. lan las tasas de dopamina en la terminación nerviosa.
148 CURSO II — ARQUITECTURA DEL CEREBRO HUMANO

La Dopamina

La dopamina, que está presente en tres circuitos del cerebro, controla


los movimientos y causa síntomas psiquiátricos como una psicosis y regula
la respuesta hormonal.

Los circuitos dopaminérgicos que regulan los movimientos están re-


lacionados directamente con algunos padecimientos como el mal de Par-
kinson, cuyos síntomas son tremor muscular, rigidez y dificultad para coor-
dinar en sus los movimientos, debido a que prácticamente no hay síntesis
de dopamina. Los científicos médicos encontraron que la administración
de levodopa, una sustancia de la que se sintetiza la dopamina, es un trata-
miento efectivo para el mal de Parkinson, ya que induce a los pacientes a
caminar y a moverse de manera normal.

Otros circuitos dopaminérgicos son importantes para la cognición y


la emoción. Las alteraciones, en este sistema pueden estar implicadas en la
esquizofrenia. Las drogas que bloquean los receptores de dopamina en el
cerebro son útiles en la disminución de síntomas psicóticos. Aprender más
acerca de la dopamina es importante para entender algunas alteraciones
mentales.

Un tercer circuito de la dopamina regula el sistema endocrino. Se


encuentra directamente en el hipotálamo e interviene en la elaboración de
hormonas y liberación de éstas, que actúan en la hipófisis a través de un
sistema de vasos localizados en el tallo hipofisario que induce a las células
de la hipófisis a sintetizar sus hormonas.

La Noradrenalina

• Es el neurotransmisor de la mayor parte de las fibras simpáticas posgan-


glionares y muchas neuronas centrales como las del locus ceruleus y las
del hipotálamo.

• Su precursor es la tirosina, que se convierte en dopamina, que es hidro-


xilada por la dopamina b-hidroxilasa a noradrenalina.

• Cuando se libera, ésta interactúa con los receptores adrenérgicos, pro-


ceso que finaliza con su recaptación por las neuronas presinápticas, y su
Introduciéndonos en el sistema nervioso humano 149

Capítulo II
extra neuronal degradación por la MAO y por la catecol-O-metiltrans-
ferasa (COMT), que se localiza sobre todo a nivel.

• Cuando se libera, ésta interactúa con los receptores adrenérgicos, proceso


que finaliza con su recaptación por las neuronas presinápticas, y su extra
neuronal degradación por la MAO y por la catecol-O-metiltransferasa
(COMT), que se localiza sobre todo a nivel.

En el Alzheimer y el Parkinson los pacientes tienen deficiencia de norepin-


efrina, deficiencia que también presentan los pacientes con alteraciones de cogni-
ción afectados por el síndrome de Korsakoff, asociado con alcoholismo crónico.

Estas investigaciones sugieren que la norepinefrina puede tener un pa-


pel importante en el aprendizaje y la memoria. La norepinefrina también es
secretada por el sistema nervios simpático y el periférico, que regula el latido
cardiaco y la presión arterial.

El estrés agudo aumenta la liberación de norepinefrina.

d. La Serotonina

La serotonina (5-hidroxitriptamina) (5-HT) se forma por la hidroxilación


del triptófano mediante la acción de la triptófano-hidroxilasa, que produce
5-hidroxitriptofano; que al descarboxilarse, da lugar a la serotonina.

Los niveles de 5-HT están regulados por la captación de triptófano y


por la acción de la MAO intraneuronal.

Este neurotransmisor está presente en muchos tejidos, particularmente


en las plaquetas sanguíneas, en las células enterocromafines (células de Kul-
chitsky) del revestimiento del tubo digestivo de los animales y del ser humano.

Esta mono amina es un neurotransmisor sintetizado en las neuronas


serotoninérgicas de la corteza cerebral, el cerebelo, la médula espinal en el
núcleo del rafe, en las neuronas de la línea media de la protuberancia y en
las del mesencéfalo. La serotonina también se encuentra en varias setas y
plantas, incluyendo frutas y vegetales.

La serotonina fue la primera mono amina que se involucró en el


150 CURSO II — ARQUITECTURA DEL CEREBRO HUMANO

aumento de la presión arterial, porque está presente en la sangre e induce


contracciones muy poderosas del musculo liso.
En el cerebro está implicada en el sueño, el estado de ánimo, la depre-
sión y la ansiedad. Como la serotonina controla diferentes interruptores que
afectan varios estados emocionales, los científicos piensan que éstos pueden
ser manipulados por análogos, químicos y moléculas similares a la serotonina.

Una de las drogas que altera la acción de la serotonina es la fluoxeti-


na (Prosac), puede eliminar los síntomas de depresión y de padecimientos
obsesivos-compulsivos.

e. Péptidos

Estas cadenas de aminoácidos han sido estudiadas en épocas recientes


como neurotransmisoras.

Los péptidos cerebrales llamados opioides actúan como el opio para


eliminar el dolor o causar somnolencia.

Los péptidos difieren de las proteínas en que son más largos y forman
combinaciones más complejas de aminoácidos.

En 1973 los científicos descubrieron receptores de opioides en neu-


ronas de varias regiones del cerebro lo que sugirió que éste elabora sustan-
cias muy similares al opio. Poco tiempo después descubrieron la primera
sustancia opiácea producida por el cerebro que se parece a la morfina, un
derivado del opio usado medicamente contra el dolor. Los investigadores
llamaron a este opioide encefalina que literalmente significa en la cabeza.
Más adelante se descubrieron otros opioides llamados endorfinas, que
quiere decir morfina endógena.
Introduciéndonos en el sistema nervioso humano 151

Capítulo II
Es un polipéptido que activa muchas neuronas en el hipotá-
lamo, la amígdala, el tálamo y el locus ceruleus.
El cuerpo neuronal contiene un gran polipéptido denomina-
do proopiomelanocortina, el precursor de varios neuropépti-
dos como la, a, b y g-endorfinas.
La B-Endorfina Este polipéptido es transportado a lo largo del axón y se
divide en fragmentos específicos, uno de los cuales es la
b-endorfina, que contiene 31 aminoácidos.
Tras su liberación e interacción con los receptores opiáceos,
se hidroliza por acción de peptidasas en varios péptidos me-
nores y aminoácidos.

Son pequeños péptidos presentes en muchas neuronas


centrales como las del globo pálido, el tálamo, el núcleo
caudado y la sustancia gris central.
Su precursor es la proencefalina que se sintetiza en el cuer-
po neuronal y después se divide en péptidos menores por la
La Metencefa-Lina y acción de peptidasas específicas.
La Leuencefa-Lina Los fragmentos resultantes incluyen dos encefalinas, com-
puestas por 5aminoácidos cada una, con una metionina o
leucina terminal, respectivamente.
Tras su liberación e interacción con receptores peptidérgi-
cos, son hidrolizadas hasta formar péptidos inactivos y ami-
noácidos, como son las dinorfinas y la sustancia P.

Las Dinorfinas son un grupo de 7 péptidos con una secuencia de aminoá-


cidos similar, que coexisten geográficamente con las encefalinas.

La función precisa de los opioides en el cuerpo no se ha dilucidado totalmente.

La presencia de encefalinas puede explicar por ejemplo cuando se producen heridas du-
rante el estrés de un combate que no son percibidas sino hasta horas más tarde.
Los opioides y sus receptores Están asociados estrechamente con vías en el cerebro que
se activan cuando existe mucho dolor o daño en los tejidos. Estas señales son transmi-
tidas al sistema nervioso central; el cerebro y la medula espinal por sensores nerviosos
especiales como son las fibras mielinizadas pequeñas y fibras muy delgadas no mieli-
nizadas llamadas fibras C.
152 CURSO II — ARQUITECTURA DEL CEREBRO HUMANO

Es otro péptido presente en las neuronas centrales (habé-


nula, sustancia negra, ganglios basales, bulbo e hipotála-
mo) y en alta concentración en los ganglios de las raíces
La sustancia P
dorsales.

Se libera por la acción de estímulos dolorosos aferentes.

f. Factores tróficos

Los investigadores han descubiertos varias proteínas pequeñas en el cere-


bro que son necesarias para su desarrollo, función y la supervivencia de
grupos específicos de neuronas.

Estas pequeñas proteínas son sintetizadas por células del cerebro, li-
beradas localmente en éste y se unen a receptores que se expresan en neu-
ronas específicas.

Los mismos investigadores han identificado genes que codifican para es-
tos receptores involucrados en mecanismos de señalización de factores tróficos.

Estos hallazgos han despertado una gran esperanza de entender como


los factores tróficos trabajan en el cerebro. También esta información puede
ser utilizada para diseñar terapias nuevas para alteraciones del desarrollo del
cerebro y para alteraciones degenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.

g. Las Hormonas

Después del sistema nervioso central, el endocrino es el segundo gran sis-


tema de comunicación del cuerpo. El páncreas, el riñón, el corazón, las
glándulas adrenales el hipotálamo, la hipófisis y las reproductoras son las
principales estructuras que producen hormonas.

El sistema endocrino trabaja en gran parte por medio de la hipófisis


que libera las hormonas en la sangre.
Introduciéndonos en el sistema nervioso humano 153

Capítulo II
Son liberadas en la sangre (como las endorfinas). A tra-
vés de los vasos de su sistema porta, localizado a nivel
del tallo de la hipófisis,
Las hormonas
endocrinas:
Activan receptores específicos en los órganos blanco,
que a su vez elaboran y liberan otras hormonas en la
sangre, las que pueden actuar sobre otros tejidos del
cuerpo o en la propia hipófisis y en el cerebro.

Este sistema es muy importante para la activación y control de acti-


vidades básicas del comportamiento como la conducta sexual, la emoción,
la respuesta al estrés y la regulación de funciones del cuerpo como el creci-
miento, el uso de energía y el metabolismo.

La acción de las hormonas demuestra que el cerebro puede ser muy


maleable y capaz de responder a las señales ambientales.

El cerebro contiene receptores tanto para las hormonas tiroideas como


para seis clases de hormonas esteroides como son los estrógenos, los andróge-
nos, las progestinas, los glucocorticoides, los mineralocorticoides y la vitamina D.

Estrógenos

Mineralocorticoides Andrógenos

Hormonas
esteroides

Vitamina D Progestinas

Glucocorticoides

Los receptores se han encontrado en poblaciones selectas de neuro-


nas en el cerebro y en órganos importantes del cuerpo.
154 CURSO II — ARQUITECTURA DEL CEREBRO HUMANO

La tiroides y hormonas esteroides se unen a receptores proteicos que


pueden unirse al DNA o material genético y regular la acción de los genes.
Esto puede:

• Inducir cambios de largo plazo en estructuras celulares y en su función


como respuesta al estrés y cambios en nuestro reloj biológico, tales
como los ciclos día-noche y la descompensación de horario, ya que las
hormonas entran en la sangre y viajan al cerebro y otros órganos.

• Alterar en el cerebro la producción de las sustancias sintetizadas por los


genes que participan en la neurotransmisión sináptica así como en la
estructura de células del cerebro.

• Se puede modificar en horas o días los circuitos del cerebro y la capaci-


dad para la neurotransmisión, como resultado de la acción de las hor-
monas. De esta manera el cerebro ajusta su rendimiento y control del
comportamiento en respuesta a los cambios ambientales.

Las hormonas son agentes importantes de protección y adaptación,


pero el estrés y las hormonas del estrés también pueden alterar las funcio-
nes del cerebro incluyendo el aprendizaje. Un estrés muy severo y prolon-
gado puede causar daño cerebral permanente.

La reproducción es un buen ejemplo de una regulación de procesos


cíclicos dirigido por la circulación de las hormonas:

• El hipotálamo produce la hormona liberadora de gonadotropinas


(GnRH), un péptido que actúa sobre la célula de la hipófisis.

• Tanto en mujeres como hombres la hipófisis sintetiza dos hormonas, la


hormona foliculoestimulante (FSH)) y la hormona luteinizante (LH) que
son liberadas en sus vasos sanguíneos.

• En el hombre, estas hormonas son capturadas por receptores de células


testiculares e inducen la liberación de la testosterona en la sangre.

• En las mujeres la FSH y la LH actúan sobre los ovarios e inducen la libera-


ción de las hormonas femeninas que son los estrógenos y la progesterona.

• Los niveles altos de testosterona en el hombre y los estrógenos en las


mujeres tienen una acción retrograda inhibitoria sobre el hipotálamo y
la hipófisis para disminuir la liberación de FSH y LH.
Introduciéndonos en el sistema nervioso humano 155

Capítulo II
• La disminución de los niveles de estas hormonas, también induce cam-
bios en la estructura celular y en la química que lleva a un incremento
en la capacidad del comportamiento sexual.

Las diferencias incluyen el tamaño y forma de la estructura


del cerebro, del hipotálamo y de la distribución de las neuro-
nas en la corteza cerebral y el hipocampo.
Los científicos Algunas funciones se han atribuido a estas diferencias se-
han encontrado xuales pero mucho más pueden ser aprendidas en términos
diferencias de percepción, memoria y habilidades cognitivas. Aunque
significativas, existen diferencias, el cerebro de hombres y mujeres tiene
estadísticas y más similitudes que diferencias.
biológicas en el
cerebro de hombres Recientemente grupos de investigadores han encontrado
y mujeres, similares diferencias anatómicas entre el cerebro de hombres hetero-
a las encontradas sexuales y homosexuales.
experimentalmente Las investigaciones sugieren que las hormonas y la acción
en animales. temprana de genes en la vida para modelar el cerebro en
términos de liberación de diferencias sexuales en estructura
y función. No se ha comprobado completamente, aunque
pueden ser algunas de las piezas del rompecabezas.

h. Los Gases

En los últimos años, los científicos han identificado una clase de neuro-
transmisores que son gases. Estas moléculas son el óxido nítrico (NO) y
el monóxido de carbono, que no obedecen a las leyes que gobiernan el
comportamiento de los otros tipos de neurotransmisores.

Por su estado gaseoso, no se pueden almacenar en alguna estructura


ni en las sinapsis. Sin embargo, son elaboradas por enzimas y son nece-
sarios. Son liberados de las neuronas por difusión y actúan en sitios de
receptores, simplemente se difunden hacia neuronas cercanas adyacentes y
actúan sobre blancos químicos que pueden ser enzimas.

En época reciente se ha identificado que el NO juega un papel im-


portante. Por ejemplo: La neurotransmisión de éste gas gobierna la acti-
vidad de las neuronas que inducen la erección del pene. En nervios del
156 CURSO II — ARQUITECTURA DEL CEREBRO HUMANO

intestino regula la relajación que contribuye a los movimientos normales


de la digestión. En el cerebro el NO es el regulador mayor de los mensajes
moleculares intracelulares que son el ciclo del GMP.

Cuando hay un exceso de liberación de glutamato, como ocurre en


un derrame cerebral, el daño neuronal que se produce después de éste, se
puede atribuir en parte al NO.

Las funciones del monóxido de carbono no están bien dilucidadas.

Otros neurotransmisores cuyo papel ha sido establecido menos cla-


ramente son la histamina, la vasopresina, la somatostatina, el péptido
intestinal vasoactivo, la carnosina, la bradicinina, la colecistocinina, la
bombesina, el factor liberador de corticotropina, la neurotensina y, posi-
blemente, la adenosina.

Conclusión

En este capítulo, hemos tratado de darle un conocimiento general e inte-


grado de las diversas partes –incluyendo sus funciones– del sistema ner-
vioso central. Creemos que, a partir de los conocimientos que vamos ad-
quiriendo del cerebro humano, podremos entender lo complejo que es y
así evitar las simplificaciones o generalizaciones erróneas que generan los
neuromitos.

Referencias

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158 CURSO II — ARQUITECTURA DEL CEREBRO HUMANO