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Globalización en Guatemala

Antecedentes

El término globalización parece identificar una época futura, pero desconocida, que produce miedo. Todos utilizan dicha palabra otorgándole
un significado ambiguo, algo esotérico, que se aprovecha para criticar todo lo que suene a cambio, especialmente en el ámbito económico. En
el caso de Guatemala, dentro del marco de sus profundas contradicciones, muchas de las reivindicaciones culturales de los pueblos indígenas
parecen chocar de frente, como un río que desemboca en el mar, contra la nueva realidad de un mundo más interrelacionado. Hay una
comprensible tensión entre el discurso político local que evoca el pasado (sobre todo el esencialismo maya) y las exigencias globales de nuevos
arreglos políticos y económicos que parecen conducir hacia un mestizaje cultural que tiene como condición necesaria el respeto a la ciudadanía
multicultural.

A continuación se pretende ilustrar algunos puntos de encuentro entre la globalización y la cultura maya, a partir de una importante institución
económica: el día de mercado (kaibal)1[1]. El objetivo principal es desmitificar el término globalización y mostrar que no representa,
necesariamente, una amenaza para las culturas autóctonas. Por el contrario, las instituciones culturales locales pueden constituirse en un
importante activo para el intercambio global que enriquece a todos.

Las fuerzas revolucionarias de Guatemala que surgen en los sesentas nunca fueron suficientemente fuertes para enfrentar el poder del gobierno
central. Eso si, provocaron una masiva represión. Una de las estrategias de represión de las fuerzas armadas fue el reclutamiento forzoso de
cientos de miles de jóvenes de aldeas Ladinas e indígenas. Este mecanismo de represión también garantizaba el empleo y alguna medida de
seguridad. Irónicamente, con la firma de los Acuerdos de Paz, este insidioso sistema de seguridad se esta erosionando. Esto en gran medida
explica la ola de asaltos y secuestros que hoy azotan al país.

En comparación a México y los otros países centroamericanos, el élite neo-liberal guatemalteco que ahora controla la presidencia carece de
poder respecto al sector agro-exportador y el sector militar. Dado que el sector agro-exportador se niega a pagar impuestos y por medio de
alianzas con otros sectores ha logrado bloquear las reformas fiscales, el gobierno ha tenido que imponer impuestos de consumo que afectan
principalmente al sector popular. Sin los recursos necesarios, será casi imposible avanzar cualquier proyecto de desarrollo, aún el proyecto neo-
liberal. La importancia de esta reforma fiscal también se refleja en las palabras del director del Fondo Monetario Internacional, Michael
Camdessus quien en una visita a Guatemala dejo claro que el estado tiene que llevar acabo una reforma fiscal para cementar sus bases
presupuestarias. El Grupo Consultor (un sub-comité del Grupo de los Siete) también ha tratado de utilizar su influencia financiera (el grupo ha
ofrecido prestamos y donaciones grandes para proyectos de desarrollo) para garantizar el cumplimiento de los Acuerdos de Paz (Ruthrauff
1998).

Durante 36 años Guatemala vivió un conflicto armado motivado, entre otras, por la mala distribución de la tierra. La mayor parte de la
población indígena fue despojada de sus tierras de forma sistemática, desde la Colonia hasta nuestros días. Se repartieron sus territorios entre
los españoles, primero, después entre los criollos, luego entre los ladinos y alemanes y en los años del conflicto entre los militares.

Siendo la parte medular que generó el conflicto armado, el tema agrario debió ser parte sustancial en el momento de llegar a un acuerdo sobre
la paz. En diciembre de 1996 se firmaron los Acuerdos de Paz entre el gobierno guatemalteco y la URNG (Unidad Revolucionaria Nacional
Guatemalteca), quedando en el Acuerdo sobre Aspectos socio- económicos y Situación Agraria el problema agrario.

Estos acuerdos de paz se firman dentro de un marco internacional cuyo paradigma es la globalización, estos es: economía de mercado, avance
de tecnología, democracia política, respeto a los Derechos Humanos, protección al medio ambiente e integración de la diversidad cultural.
Cualquier esfuerzo se tiene que desenvolver dentro de este contexto, esto incluye la situación agraria.

Los Acuerdos de Paz no contienen la traza de una verdadera, eficiente, rápida y socialmente justa reforma agraria. La situación agraria se
plantea desde el paradigma de la globalización, contemplando la seguridad sobre la posesión y tenencia de la tierra, y el apoyo a pequeños y
medianos empresarios. "...propiciar la creación de todos los mecanismos posibles para desarrollar un mercado activo de tierras que permita la
adquisición de tierras a los campesinos que no la poseen o la poseen en cantidad insuficiente a través de transacciones de largo plazo o tasas de
interés comerciales o menores y con un mínimo o sin enganche. En particular, propiciar la emisión de valores hipotecario, con garantía del
Estado, cuyo rendimiento sea atractivo para el mercado privado y particularmente para las instituciones financieras".

A raíz de la firma de los acuerdo de paz se crea un fondo de tierras, que satisfaga la demanda social, y se identifican 10 fuentes de tierra para
conformar dicho fondo. Sin embargo, en el supuesto de que los Acuerdos de Paz se habrán de cumplir a cabalidad este fondo de tierras no
alcanzará a suplir dicha demanda. Y por otro lado, la adquisición de una crédito hipotecario por parte de un campesino indígena, que no cuenta
con el capital ni la tecnología para hacer rendir esa parte de tierra que alcance a "comprar", a la vuelta de unos cuantos años se vuelve contra él
mismo, que no podrá amortizar su deuda y no tendrá más que vender su pedazo de tierra... De esta manera, lejos de darse una reforma agraria,
se crea un libre mercado de tierras, que no hará más que fomentar la existencia de grandes latifundios.

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Durante 36 años Guatemala vivió un conflicto armado motivado, entre otras, por la mala distribución de la tierra. La mayor parte de la
población indígena fue despojada de sus tierras de forma sistemática, desde la Colonia hasta nuestros días. Se repartieron sus territorios entre
los españoles, primero, después entre los criollos, luego entre los ladinos y alemanes y en los años del conflicto entre los militares.

Siendo la parte medular que generó el conflicto armado, el tema agrario debió ser parte sustancial en el momento de llegar a un acuerdo sobre la
paz. En diciembre de 1996 se firmaron los Acuerdos de Paz entre el gobierno guatemalteco y la URNG (Unidad Revolucionaria Nacional
Guatemalteca), quedando en el Acuerdo sobre Aspectos socio económicos y Situación Agraria el problema agrario.

Estos acuerdos de paz se firman dentro de un marco internacional cuyo paradigma es la globalización, estos es: economía de mercado, avance
de tecnología, democracia política, respeto a los Derechos Humanos, protección al medio ambiente e integración de la diversidad cultural.
Cualquier esfuerzo se tiene que desenvolver dentro de este contexto, esto incluye la situación agraria.

Los Acuerdos de Paz no contienen la traza de una verdadera, eficiente, rápida y socialmente justa reforma agraria. La situación agraria se
plantea desde el paradigma de la globalización, contemplando la seguridad sobre la posesión y tenencia de la tierra, y el apoyo a pequeños y
medianos empresarios. "...propiciar la creación de todos los mecanismos posibles para desarrollar un mercado activo de tierras que permita la
adquisición de tierras a los campesinos que no la poseen o la poseen en cantidad insuficiente a través de transacciones de largo plazo o tasas de
interés comerciales o menores y con un mínimo o sin enganche. En particular, propiciar la emisión de valores hipotecario, con garantía del
Estado, cuyo rendimiento sea atractivo para el mercado privado y particularmente para las instituciones financieras".

A raíz de la firma de los acuerdo de paz se crea un fondo de tierras, que satisfaga la demanda social, y se identifican 10 fuentes de tierra para
conformar dicho fondo. Sin embargo, en el supuesto de que los Acuerdos de Paz se habrán de cumplir a cabalidad este fondo de tierras no
alcanzará a suplir dicha demanda. Y por otro lado, la adquisición de una crédito hipotecario por parte de un campesino indígena, que no cuenta
con el capital ni la tecnología para hacer rendir esa parte de tierra que alcance a "comprar", a la vuelta de unos cuantos años se vuelve contra él
mismo, que no podrá amortizar su deuda y no tendrá más que vender su pedazo de tierra... De esta manera, lejos de darse una reforma agraria,
se crea un libre mercado de tierras, que no hará más que fomentar la existencia de grandes latifundios.

Objetivos

Estudiar el problema agrario de Guatemala a la luz del paradigma internacional de globalización.

Establecer los vínculos entre lo contenido en los Acuerdos de Paz sobre tema agrario y las políticas económicas globalización y libre mercado
impulsadas por el FMI y el BM.

Conocer los efectos de esta política agraria en la calidad de vida de los campesinos indígenas guatemaltecos.

Conocer el origen, evolución y manejo de la Globalización para ayuda a ver de una manera más clara las relaciones entre Guatemala y
otros países desarrollados.

Saber como influye la política de gobierno en el desarrollo del país.

Establecer cuales son lo mecanismos básicos en la productividad y economía para integrar el proceso de Globalización a nivel mundial.

Tener una opinión sobre la influencia de la deuda externa de Guatemala, como influye en el estancamiento del desarrollo.

Establecer cual es la participación de la sociedad civil en la evolución del marco legislativo de Guatemala.

Cuales son los parámetros y bases sobre los cuales se llevan a cabo las reformas y se hacen las leyes en el país, ya hacia donde van
encaminadas las mismas.

Reconocer el aporte del pueblo indígena en la producción dentro de la economía del país respecto a la exportación.

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La Globalización en Guatemala

Impacto de la globalización

Durante casi medio siglo la guerra sórdida que se le denominó "guerra fría" tuvo campos de batallas experimentales para probar métodos de
"persuasión", nuevas armas, estrategias militares y de penetración ideológica que buscaban un objetivo común, reproducir un sistema
económico y político que se vendía como la alternativa a los problemas que se viven en el mundo.

Las estrategias utilizadas por los contendientes no declarados fueron variando según el tiempo, hasta que a mediados de la década pasada
apareció desde dentro de uno de ellos, un planteamiento de "cambio y transparencia", el glassnot y la perestroika que terminarían por derrumbar
en poco tiempo el bloque socialista abanderado por la URSS. Quizás, de haberse mantenido el equilibrio de fuerzas políticas, militares y
económicas, la globalización como un ideal de convivir en un mundo sin fronteras con oportunidades para todos hubiera tenido otro destino,
otro impacto. Quizás No se puede afirmar con certeza científica cuáles son los orígenes de la globalización pero si es posible estructurar un
esbozo de cómo se ha ido gestando. A la crisis económica de finales de la década del 70 sobrevino el ajuste estructural con devastadores
resultados para las dependientes economías nuestras. Reducción del déficit fiscal, devaluación de las monedas respecto al ya todopoderoso
dólar estadounidense, aumento de las tasas de interés y reducción en los precios de los productos de exportación.

Esta "dieta" se apoyó en créditos "contingenciales" a los que se tenía acceso si y solo si se cumplía la receta al pie de la letra, donde las
privatizaciones de servicios públicos esenciales convirtieron monopolios públicos en privados distorsionando el concepto de libre mercado.
Mientras tanto, los países con potencial económico construían grandes bloques económicos que les permitiera rentabilizar sus ventajas
comparativas y fomentar sus mercados internos. Europa se aprestó a entrar en el "mundo globalizado" con la Unión de 15 de sus Estados y
hasta con la ambición de una moneda única, el EURODOLAR, que regulará completamente las transacciones de estos países en un par de años.
De este lado del mundo, el MERCOSUR aglutina a los países del sur de América, y hacia el norte se conformó el TRATADO DEL LIBRE
COMERCIO, TLC, que aglutina a México, Estados Unidos y Canadá. En estas condiciones históricas y económicas la globalización ha tomado
a los pequeños países, como es el caso de Guatemala, en clara desventaja.

Por ejemplo, se impulsa a través de organizaciones como la OMC26 la abolición de aranceles comerciales, hacer de lado las prácticas
comerciales desleales como el dumping, pero sin embargo, los grandes compradores condicionan la compra de nuestros productos a una serie
de factores que muchas veces son poco factibles de cumplir. Parece ser entonces que el mercado libre es un concepto aplicado cuando nos
venden pero no cuando nos compran. El cuestionamiento de ahora es cuánto podrá resistir una globalización sin rostro humano que ha llegado
como un travestí, en países que están sentados sobre bombas de tiempo sociales, que detonan en mayor o menor intensidad según sea el impacto
negativo que traigan las políticas globalizadoras.

Es un hecho que, lento pero seguro, el tejido globalizador tiene de urdimbre las privatizaciones de servicios públicos como el telefónico, la
energía eléctrica, los seguros sociales y en algunos lados el agua, y de trama una política fiscal y arancelaria que sirve en bandeja de plata el
ingreso de consorcios multinacionales a competir con industrias poco tecnificadas, de bajo capital financiero y humano, con una visión muy
corta de lo que significa competir en un mercado globalizado. Por si esto fuera poco, el mundo globalizado tiene en los Estados Unidos un
abanderado poco fiable, que cuando se le reconoce su liderazgo se quiere convertir en el policía mundial que no respeta fronteras ni soberanías,
que cuando su economía está a punto de entrar en crisis se inventa maniobras bursátiles o militares para sacarla adelante, para solo citar un par
de ejemplos. Un panorama más desalentador no puede ser, pero sin embargo, puedo tomar el riesgo de presentar algunos puntos en que aún
nuestro territorio puede beneficiarse del Fenómeno globalizador, algo así como aprovechar la vieja sentencia de no hay mal que por bien no
venga.

VI.I. La visión de un Estado globalizado

Lo primero que hay que aceptar es que la globalización está ya asentada en nuestras relaciones con otros Estados, lo cual implica el no disponer
de mucho tiempo para actuar y aprestarnos a vivir con ella. Es necesario entonces cambiar el rumbo de nuestro país lo cual implica un riesgo, ni
la economía micro o macro crece si no se arriesga algo.

Nuestro Estado tiene que verse en un escenario de corto, mediano y largo plazo, respondiéndose preguntas básicas como ¿Cuál es nuestro
inventario de recursos humanos? ¿Qué tenemos para ofrecer en condiciones de ventaja a otros países? ¿Qué recursos naturales tenemos que no
tengan otros países cercanos? ¿Cuál es nuestra capacidad de ampliar el círculo de socios comerciales actuales? ¿Está nuestra economía sana, o
requiere de un tratamiento especial? ¿Cuánta capacidad de endeudamiento tenemos? ¿Cuál es nuestra infraestructura más desarrollada? ¿Cuál es
la imagen económica, política y social que el mundo tiene de nosotros? ¿Nuestra estructura de administración pública es capaz de actuar con la
agilidad que los tiempos requieren? ¿Se tiene una propuesta clara y concreta acerca de la descentralización en la administración pública? ¿Cuál
es la jerarquización de los problemas sociales internos? Solo estructurando un plan estratégico práctico, sin profundas elaboraciones teóricas
que impidan que los guatemaltecos comunes y corrientes lo entendamos con facilidad, y reforzarlo con un liderazgo político que haga sentir en
la población una tranquilidad por quienes conducen la nave, se puede armar esta impostergable visión globalizada del Estado guatemalteco.

En esta nueva visión a construir, el municipio es la fuerza centrífuga de la descentralización que rompa con el esquema de sistemas y procesos
administrativos centralizados en una ciudad capital, aumentando la efectividad y la eficiencia de las acciones públicas.

VI.II. Economías sumergidas, a flote


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La economía informal es el común denominador de los países subdesarrollados, surge como respuesta al cruel "ajuste estructural" y ante el
desigual trato tributario. Entre los muchos efectos que tiene resaltan tres, el primero que forma una cultura emprendedora de actuar al margen
de la ley que tiene a los emprendedores más preocupados de su captura que de su crecimiento. El segundo que por su misma condición de
ilegalidad no tienen acceso a fuentes de financiación dejando sus probabilidades empresariales reducidas a la mínima expresión y orientadas
fundamentalmente a la supervivencia. Y en tercer lugar, las Pymes sumergidas no tienen programas de formación para calificar a sus recursos
humanos lo que imposibilita una inserción en mercados cautivos de mayor potencial.

Esto debe cambiar, pero no a través de simplemente formalizar a los informales porque el Estado considera que tiene una mina de impuestos
aún sin explotar. Creando las condiciones que garanticen el traslado de un modus operandi a otro a través de reglas del juego empresarial claras
y estables, incentivos fiscales para el inicio, que no sería la primera vez27, y colocando a disposición de los incorporados empresarios líneas de
crédito de fácil acceso y en condiciones blandas.

Por otro lado, la formación de los recursos humanos inmersos ahora en la economía informal es un factor de la producción que también debe
ser impulsada por el Estado, no a través de los tradicionales cursos que son justificantes de instituciones malogradas. La formación de recursos
humanos empresariales para enfrentar una globalización supone contenidos pragmáticos, de rápido impacto en los procesos productivos,
estimulantes de la creatividad empresarial y orientados a cambiar la mentalidad empresarial.

VI.III. Conformación de consorcios públicos y privados

Uno de los cambios más visibles que ha traído consigo la globalización es la fusión de compañías que en el pasado reciente eran acérrimas
competidoras. Se fusionan grandes bancos, compañías fabricantes de automotores, de computadoras, solo nos falta ver fusionados a los grandes
fabricantes de refrescos de cola. ¿Cuál es el objetivo de mostrar esta "humildad" empresarial? Sencillamente abaratar los costos de producción
para ser más competitivos.

En Guatemala la mayor parte de empresas desarrolladas están situadas en el sector de los servicios, comerciales y financieros, por lo que la
estrategia iría orientada a estimular la fusión de las empresas de capital nacional como una rápida respuesta a la avalancha que se avecina. Ya
existe un reciente caso de la fusión de dos bancos antiguos que han comprendido el mensaje.

En el lado público todavía no se ha visto en tiempos de la globalización ningún intento de formalizar fusiones de Estados porque esto sería
tomado como un atentado a la soberanía. Pero, ¿es que acaso los bloques económicos que hacíamos referencia al inicio no son una especie de
ello? El problema es que Guatemala no puede esperar que haya una alianza con los otros países del Istmo Centroamericano porque los más
recientes ensayos de integración han sido un total fracaso a consecuencia de la historia que muestra que este país fue la Capitanía General de la
República Centroamericana y, por lo tanto, siempre existirá una desconfianza natural.

Por esto, la estrategia es promover consorcios públicos con economías de escala que reduzcan sus costos de operación. A través de la creación
de redes de diversa índole, cuya existencia sea volátil, se pueden conjuntar ministerios de Estado, entidades autónomas, ONG´s y
municipalidades que evitaría la duplicidad de esfuerzos que se da en la actualidad y que propicia un uso ineficiente de los escasos recursos
públicos.

VI.III.I. Optimización de conocimiento e información de bajo coste

Globalizar el conocimiento y la información a través de herramientas como el INTERNET ha sido un punto positivo para nuestro país. Sin
embargo, aún no existe una claridad en cómo podemos aprovecharnos de esta ventaja informática.

Por ejemplo, en los Estados Unidos la compra de un seguro de vida por medio de los agentes tradicionales cuesta tres veces más que la compra
hecha a través del INTERNET. También se compran y venden circuitos turísticos por medio de este instrumento. Como se ve las posibilidades
que ofrece son ilimitadas sin que hasta el momento haya una clara intención de aprovecharnos como país de esta facilidad tecnológica de bajo
costo.

Hay un lugar por donde empezar, las escuelas públicas. Si se invierten recursos de la educación pública en darles acceso a nuestros jóvenes a
esta tecnología, en menos de 3 años veríamos los resultados porque con la creatividad e imaginación propias de su edad, serían ellos los que en
poco tiempo llegarían a impulsar y optimizar el uso de esta tecnología en nuestras empresas.

La Nueva Derecha fue capaz de alterar de manera irreversible la vida política y económica de los países donde ganó poder, pero no pudo
lograr la hegemonía a la que aspiraba. En Gran Bretaña, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda, junto con otros países como México,
Chile y la República Checa, gobiernos con fuerte influencia de las ideas del libre mercado fueron capaces de desmantelar muchas de sus
herencias corporativas o colectivistas. Pero en todos los casos las coaliciones iníciales que hicieron políticamente posibles las políticas del libre
mercado, fueron socavadas por los efectos a mediano plazo de estas mismas políticas.

Liquidar las viviendas de interés social —una de las políticas thatcherianas clave— fue un éxito mientras los precios de las casas estaban al
alza. Cuando los precios cayeron abruptamente y millones quedaron atrapados por las pérdidas, la medida se volvió un estorbo político.
Privatizar bienes públicos y liberar el mercado sólo fueron medidas políticamente ventajosas mientras una economía de auge escondió su

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impacto más profundo: agravar la inseguridad económica. Cuando el revés económico hizo palpable ese efecto, los gobiernos de la Nueva
Derecha comenzaron a vivir en un tiempo prestado.

En la mayoría de los países, la izquierda moderada ha resultado ser la beneficiaria política de las reformas de la economía neoliberal. Tanto a
finales del siglo XIX como a finales del siglo XX, los efectos destructivos del libre mercado lo convirtieron en una experiencia políticamente
insostenible.

Esta circunstancia lleva al segundo elemento de Falso amanecer: la democracia y el libre mercado son competidores más que socios. "El
capitalismo democrático" —el vacuo grito de guerra de los conservadores en todas partes— designa (u oculta) una relación profundamente
problemática. El acompañante normal de los libres mercados no es el gobierno democrático estable, sino la política volátil de la inseguridad
económica.

Ahora y en el pasado, en prácticamente todas las sociedades, el mercado ha sido restringido para impedirle frustrar de manera demasiado
severa necesidades humanas esenciales de estabilidad y seguridad. En contextos modernos recientes, al libre mercado normalmente lo moderan
gobiernos democráticos. El marchitamiento del libre mercado en su más pura forma victoriana coincidió con la ampliación de las franquicias.
Así como el laissez faire inglés perdió terreno con el avance de la democracia, así en la mayoría de los países los excesos de los años ochenta ya
han sido moderados —bajo la presión de la competencia democrática— por los gobiernos sucesivos. No obstante, a nivel global el libre
mercado sigue sin freno.

En ausencia de una reforma, la economía del mundo tenderá a fragmentarse conforme su desequilibrio se haga cada vez más insoportable. Las
guerras de mercados harán más difícil la cooperación internacional. La economía mundial se fracturará en bloques, cada uno de ellos entregado
a su lucha para obtener la hegemonía regional.

"El Gran Juego", en el cual se enfrentaron los poderes del mundo hace un siglo por el control del petróleo en Asia, puede muy bien
reproducirse en el siglo que viene. Cuando los Estados rivalicen por el control de los escasos recursos naturales, será más difícil evitar los
conflictos militares. Los regímenes autoritarios débiles buscarán crecer mediante las aventuras bélicas. Slobodan Milosevic, el líder neo-
comunista de lo que resta de Yugoslavia, puede servir de prototipo para los demagogos autoritarios de muchos otros países.

Mientras el laissez faire global se resquebraja, una anarquía internacional cada vez más profunda es el prospecto humano más probable.

Los productos agropecuarios (definición de la OMC) representan el 60 por ciento aproximadamente de las exportaciones de Guatemala y
generan alrededor del 23 por ciento del PIB del país. A pesar de que la parte que les corresponde en las exportaciones totales ha disminuido, el
café, el azúcar y los bananos siguen siendo los productos de exportación más importantes de Guatemala. No obstante, en el informe se señala
que las estadísticas oficiales de Guatemala relativas al comercio de productos básicos no incluyen a las corrientes procedentes de las zonas
francas y las maquiladoras.

El informe señala asimismo que Guatemala concede como mínimo el trato NMF a todos sus interlocutores comerciales. Los aranceles son el
principal instrumento de protección en frontera utilizado por Guatemala; el tipo NMF promedio aplicado es del 7,0 por ciento. Los productos
agropecuarios (definición de la OMC) adeudan un arancel medio del 10,2 por ciento, mientras que el promedio arancelario aplicado a los
productos no agropecuarios, con exclusión del petróleo, es del 6,4 por ciento. Las bebidas y líquidos alcohólicos están gravados con los
aranceles más elevados, del 24,8 por ciento en promedio. Guatemala mantiene contingentes arancelarios para la importación de varios
productos agropecuarios en el marco de los compromisos de acceso mínimo que contrajo en la Ronda Uruguay.

En la Ronda Uruguay, Guatemala consolidó la totalidad de sus aranceles. Los aranceles aplicables a los productos no agropecuarios fueron
consolidados a un tipo máximo del 45 por ciento, mientras que los tipos finales consolidados aplicables a los productos agropecuarios están
comprendidos entre el 10 y 257 por ciento. La reducción del amplio margen que existe entre los tipos aplicados y los tipos consolidados
permitiría mejorar más la previsibilidad de las condiciones de acceso al mercado.

Las reducciones arancelarias realizadas en el marco de acuerdos preferenciales han contribuido a mejorar el acceso al mercado de Guatemala de
sus interlocutores comerciales. Se ofrece acceso libre de derechos a casi todas las importaciones procedentes de los países miembros del
Mercado Común Centroamericano. También se ofrecen aranceles preferenciales a México, en el marco de un tratado bilateral de libre comercio,
y a Colombia, Cuba, Panamá y Venezuela. Sin embargo, el número y el alcance de las iniciativas preferenciales de Guatemala, junto con sus
flaquezas institucionales, es motivo de preocupación.

Independientemente de su origen, y de conformidad con el principio de trato nacional, las importaciones están sujetas al pago de impuestos
internos, en particular, un impuesto al valor agregado del 12 por ciento, aplicable al valor c.i.f. de las mercancías importadas. Además, varios
productos, como las bebidas alcohólicas, el cemento y los vehículos, están sujetos a impuestos específicos al consumo.

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Con el fin de reforzar los procedimientos aduaneros, Guatemala obtuvo una moratoria, hasta noviembre de 2001, para la aplicación del Acuerdo
de la OMC sobre Valoración en Aduana. Se aplican precios mínimos de importación a efectos de valoración en aduana en el caso del arroz, la
ropa usada y los vehículos de segunda mano. Para el 2002 está prevista la promulgación de una nueva ley de aduanas.

Al parecer, la utilización de obstáculos no arancelarios al comercio es limitada. Guatemala mantiene diversas restricciones y prohibiciones a la
importación, aplicables por igual a todos los interlocutores comerciales, por motivos de seguridad, salud y protección del medio ambiente.
Guatemala no ha recurrido a medidas comerciales especiales, salvo en un caso, en el que adoptó una medida antidumping que fue retirada por
las autoridades tras el establecimiento de un grupo especial encargado de examinar su compatibilidad con las normas de la OMC.

El sector industrial, que incluye manufacturas, construcción, minería, electricidad y agua, representa el 20 por ciento del PIB. Las manufacturas,
cuya participación en el PIB es del 13 por ciento aproximadamente, se concentran en gran medida en la transformación de productos
agropecuarios, destinados al mercado interno y a los mercados de América Central y Estados Unidos. Otros subsectores manufactureros
importantes son los del calzado, los textiles, los metales y los productos químicos.

La contribución del sector de los servicios al PIB se eleva al 57 por ciento aproximadamente, y el subsector dominante es el comercio. De
conformidad con la Ley de Inversión Extranjera, se garantiza a los inversores extranjeros el acceso al mercado en la mayoría de los sectores de
servicios, sobre una base no discriminatoria. A pesar de haber mejorado significativamente, la infraestructura de Guatemala sigue teniendo
problemas en algunos sectores, como los servicios financieros y las instalaciones portuarias.

El acceso de los servicios financieros a los mercados está regulado por una legislación sectorial específica. Con sujeción a la aprobación de los
organismos de reglamentación, las compañías de seguros y los bancos pueden constituirse como sociedades en Guatemala. Las empresas de
propiedad estatal siguen realizando actividades en la esfera de los servicios financieros, el transporte marítimo y las telecomunicaciones, sin
embargo representan únicamente una parte mínima de la producción de esos sectores. Sólo se aplican prescripciones en materia de participación
mínima de capital local en el sector del transporte. La promulgación de una nueva Ley General de Telecomunicaciones, en 1996, junto con la
privatización de la empresa de telecomunicaciones de propiedad estatal, preparó el terreno para el rápido crecimiento observado en este sector
en los últimos años. El turismo ha pasado a ser una importante fuente de divisas, que genera más de 500 millones de dólares EE.UU. al año.

Guatemala, que tiene una población de 11,4 millones de habitantes y un PIB per cápita de cerca de 1.700 dólares EE.UU., es la mayor
economía de América Central. Desde la firma en diciembre de 1996 de los Acuerdos de Paz, que pusieron fin a 36 años de conflicto armado
interno, uno de los objetivos principales de las autoridades ha sido lograr un crecimiento económico estable y sostenible. Entre 1995 y 1998, el
PIB real aumentó a un ritmo anual medio del 4,4 por ciento aproximadamente; a continuación, el estancamiento del consumo privado y la
disminución de los gastos de inversión dieron lugar a una desaceleración, en 1999 y 2000, registrándose un crecimiento del PIB del 3,6 y el 3,3
por ciento, respectivamente. A pesar de haber experimentado un crecimiento relativamente elevado, el PIB per cápita ha aumentado con
demasiada lentitud para mejorar de forma significativa el nivel de vida, debido al fuerte crecimiento demográfico de Guatemala, motivo por el
cual la pobreza sigue siendo un serio problema.

A fin de alcanzar uno de los objetivos convenidos de los Acuerdos de Paz, que es la financiación de programas sociales, se están realizando
esfuerzos por incrementar los ingresos fiscales; con este fin, a mediados de 2001 se incrementó al 12 por ciento el impuesto al valor agregado.
El Gobierno también ha desplegado esfuerzos para fortalecer la administración fiscal y ampliar la base impositiva, aunque los aranceles y el
impuesto al valor agregado aplicables a las importaciones siguen representando una gran parte de los ingresos del Estado. El déficit fiscal ha
oscilado entre el 0,1 y el 2,8 por ciento desde 1995.

Guatemala mantiene un sistema cambiario flexible; el Banco Central sólo interviene en el mercado para moderar las fluctuaciones del tipo de
cambio. Una ley promulgada a finales de 2000 permite la libre circulación de divisas, con objeto de mejorar la confianza en el sistema bancario.
La aplicación de una política financiera sujeta a disciplinas ha contribuido a reducir la inflación, de tasas de dos dígitos a comienzos del decenio
de 1990 al 5 por ciento en 2000, y ha contribuido también a mantener el tipo de cambio con respecto al dólar de los Estados Unidos
relativamente estable desde 1999. Los tipos de interés real han experimentado una tendencia al alza en los últimos años, situándose en cerca del
15 por ciento en 2000.

La balanza por cuenta corriente de Guatemala ha registrado déficit importantes en los últimos años, debido sobre todo a que los déficit
comerciales son persistentes y cada vez mayores. El déficit ha sido financiado en gran parte mediante remesas y mediante los ingresos
generados por la privatización. La repatriación de capital y los ingresos procedentes de las privatizaciones han incrementado las reservas
internacionales, que alcanzaron cerca de 1.900 millones de dólares EE.UU. en 2000, lo que equivale a un total de cinco meses de importaciones.

Los Estados Unidos son el principal interlocutor comercial de Guatemala, ya que absorben el 36 por ciento de las exportaciones de Guatemala y
suministran el 40 por ciento de sus importaciones. Otros interlocutores comerciales importantes son los demás miembros del Mercado Común
Centroamericano, la Unión Europea y México. Entre 1995 y 2000, el valor en dólares de los Estados Unidos de las importaciones de Guatemala
registró un aumento anual medio del 8,2 por ciento, porcentaje muy superior al registrado por las exportaciones, que fue del 6,9 por ciento, lo
que refleja en gran medida una relación de intercambio desfavorable.

Los productos agropecuarios (definición de la OMC) representan el 60 por ciento aproximadamente de las exportaciones de Guatemala. A pesar
de que la parte que les corresponde en las exportaciones totales ha disminuido, el café, el azúcar y los bananos siguen siendo los productos de
exportación más importantes de Guatemala. En los últimos años han adquirido importancia el turismo y las exportaciones de prendas de vestir y

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productos agropecuarios no tradicionales. Los bienes intermedios y de capital ocupan un lugar predominante en las importaciones de
Guatemala.

Guatemala está consolidando su marco jurídico e institucional; la instauración de una buena administración es cuestión prioritaria y condición
indispensable para que Guatemala logre sus ambiciosos objetivos de desarrollo. El Ministerio de Economía es el organismo principal en lo que
respecta a todas las cuestiones relacionadas con el comercio exterior. Guatemala se adhirió al GATT en 1991 y pasó a ser Miembro de la OMC
en julio de 1995. En tanto que tratados internacionales, los Acuerdos de la OMC prevalecen sobre la legislación nacional. Guatemala ha sido un
participante activo en el sistema multilateral de comercio, habiendo tomado parte en las negociaciones sobre los servicios de
telecomunicaciones y habiendo recurrido al mecanismo de solución de diferencias en varias ocasiones. Guatemala también ha participado en las
negociaciones objeto de mandato sobre los servicios y sobre la agricultura, en este último sector como miembro del Grupo de Cairns.

La participación de Guatemala en acuerdos comerciales preferenciales ha ido aumentando; el Mercado Común Centroamericano ocupa un lugar
central en sus relaciones comerciales regionales. Guatemala tiene un Tratado de Libre Comercio con México, apoyado ahora por nuevas
iniciativas destinadas a lograr una mayor integración física entre estos dos países y con los demás países de la región. Se han iniciado o han
concluido negociaciones sobre tratados de libre comercio con el Canadá, Chile, la República Dominicana y Panamá; está previsto que el
Tratado de libre comercio con la República Dominicana entre en vigor a finales de 2001. Prosiguen las negociaciones con El Salvador,
Honduras y Nicaragua relativas al establecimiento de una unión aduanera, así como a un acuerdo sobre el comercio de servicios y las
inversiones. Asimismo, Guatemala ha concluido Acuerdos de Alcance Parcial con Colombia, Cuba y Venezuela, y participa en los grupos de
negociación del Área de Libre Comercio de las Américas.

El número y alcance de estas iniciativas preferenciales, cada una con sus propias exigencias de negociación y aplicación, junto con las
debilidades institucionales de Guatemala, plantean dudas acerca de su capacidad para participar efectivamente en todas esas iniciativas. Los
nuevos tratados de libre comercio están complicando las dificultades que plantea la aplicación de la política comercial debido, entre otras cosas,
a que requieren la administración de programas de reducción arancelaria y normas de origen que son diferentes. También puede haber
incompatibilidades entre los tratados, por ejemplo, con respecto a la valoración en aduana o las medidas de salvaguardia; las disposiciones de
algunos tratados de libre comercio concertados por Guatemala prevalecen sobre las normas multilaterales.

Entre 1996 y 1998, Guatemala emprendió un ambicioso programa de privatización, pero éste se lleva a cabo a un ritmo considerablemente más
lento desde entonces, y varias empresas, sobre todo del sector de los servicios, siguen siendo de propiedad estatal. Paralelamente a la
realización del programa de privatización, se promulgaron nuevas leyes sobre telecomunicaciones y electricidad, que pusieron fin a los
monopolios estatales en estos sectores y los abrieron a la participación del sector privado. La Ley de Inversión Extranjera, de 1998, concede
trato nacional a todos los extranjeros, con unas pocas excepciones sectoriales, en particular, el transporte.

Guatemala concede como mínimo el trato NMF a todos sus interlocutores comerciales. Los aranceles son el principal instrumento de protección
en frontera utilizado por Guatemala; el tipo NMF promedio aplicado es del 7,0 por ciento. Los productos agropecuarios (definición de la OMC)
adeudan un arancel medio del 10,2 por ciento, mientras que el promedio arancelario aplicable a los productos no agropecuarios, con exclusión
del petróleo, es del 6,4 por ciento. Las bebidas y líquidos alcohólicos están gravados con los aranceles más elevados, del 24,8 por ciento en
promedio. Guatemala mantiene contingentes arancelarios para la importación de varios productos agropecuarios en el marco de los
compromisos de acceso mínimo que contrajo en la Ronda Uruguay.

En la Ronda Uruguay, Guatemala consolidó la totalidad de sus aranceles. Los aranceles aplicables a los productos no agropecuarios fueron
consolidados a un tipo máximo del 45 por ciento, mientras que los tipos finales consolidados aplicables a los productos agropecuarios están
comprendidos entre el 10 y 257 por ciento. La reducción del amplio margen que existe entre los tipos aplicados y los tipos consolidados
permitiría mejorar más la previsibilidad de las condiciones de acceso al mercado.

Las reducciones arancelarias realizadas en el marco de acuerdos preferenciales han contribuido a mejorar el acceso al mercado de Guatemala de
sus interlocutores comerciales. Se ofrece acceso libre de derechos a casi todas las importaciones procedentes de los países miembros del
Mercado Común Centroamericano. También se ofrecen aranceles preferenciales a México, en el marco de un tratado bilateral de libre comercio,
y a Colombia, Cuba, Panamá y Venezuela.

Independientemente de su origen, y de conformidad con el principio de trato nacional, las importaciones están sujetas al pago de impuestos
internos, en particular, un impuesto al valor agregado del 12 por ciento, aplicable al valor c.i.f. de las mercancías importadas. Además, varios
productos, como las bebidas alcohólicas, el cemento y los vehículos, están sujetos a impuestos específicos al consumo.

Con el fin de reforzar los procedimientos aduaneros, Guatemala obtuvo una moratoria, hasta noviembre de 2001, para la aplicación del Acuerdo
de la OMC sobre Valoración en Aduana. Se aplican precios mínimos de importación a efectos de valoración en aduana en el caso del arroz, la
ropa usada y los vehículos usados. Para el 2002 está prevista la promulgación de una nueva ley de aduanas.

Al parecer, la utilización de obstáculos no arancelarios al comercio es limitada. Guatemala mantiene diversas restricciones y prohibiciones a la
importación, aplicables por igual a todos los interlocutores comerciales, por motivos de seguridad, salud y protección del medio ambiente.
Guatemala no ha recurrido a medidas comerciales especiales, salvo en un caso, en el que adoptó una medida antidumping que fue retirada por
las autoridades tras el establecimiento de un grupo especial encargado de examinar su compatibilidad con las normas de la OMC.

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Las leyes relativas a las zonas francas y las maquiladoras son los principales instrumentos de promoción de las exportaciones de Guatemala. De
conformidad con estas leyes, las empresas exportadoras pueden beneficiarse, en determinadas condiciones, de exenciones de los derechos de
importación y de diversos impuestos internos. Guatemala no aplica programas oficiales de créditos a la exportación ni de seguro de exportación
para promover las exportaciones.

Guatemala se beneficia de diversos esquemas SGP y de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, adoptada con carácter unilateral por los Estados
Unidos. Las exportaciones guatemaltecas de azúcar de caña en bruto a los Estados Unidos se benefician de contingentes arancelarios
preferenciales. También las exportaciones de textiles y prendas de vestir de Guatemala a los Estados Unidos están sujetas a contingentes.
Existen contingentes de exportación para los productos abarcados por el Acuerdo de la OMC sobre los Textiles y el Vestido. Guatemala
mantiene impuestos a la exportación únicamente para el sector del café.

La contratación pública está regulada por la Ley de Contrataciones del Estado, de 1992, por la que se concede trato nacional a los proveedores
extranjeros de bienes y servicios. Guatemala no tiene un marco jurídico global para la política de competencia, pero las autoridades están
preparando ese marco. Si bien existen reglamentaciones específicas por sectores para velar por que los mercados internos sigan siendo
competitivos, la información disponible indica que la competencia es restringida en algunos sectores clave, como los servicios financieros.

El Acuerdo de la OMC sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) pasó a formar parte
de la legislación de Guatemala como resultado de la ratificación del Acuerdo de Marrakech. Posteriormente, Guatemala ha emprendido
reformas jurídicas y administrativas para facilitar la protección de los derechos de propiedad intelectual, por ejemplo, mediante la promulgación
de nuevas leyes relativas al derecho de autor y a la propiedad industrial. Ha aumentado considerablemente desde 1995 el número de derechos
de propiedad intelectual registrados anualmente.

La agricultura genera el 23 por ciento aproximadamente del PIB de Guatemala. A pesar de la disminución de la parte que le corresponde en el
PIB, la agricultura sigue siendo un sector primordial de la economía de Guatemala, debido a su contribución al empleo y a los ingresos de
exportación. Sin embargo, los dos principales productos agrícolas de exportación, el café y el azúcar, han sufrido presiones considerables en los
últimos años a causa a la existencia de condiciones desfavorables en el mercado internacional.

El sector industrial, que incluye manufacturas, construcción, minería, electricidad y agua, representa el 20 por ciento del PIB. Las manufacturas,
cuya participación en el PIB es del 13 por ciento aproximadamente, se concentran en gran medida en la transformación de productos
agropecuarios, destinados al mercado interno y a los mercados de América Central y Estados Unidos. Otros subsectores manufactureros
importantes son los del calzado, los textiles, los metales y los productos químicos.

Al parecer, las disposiciones tributarias especiales para las zonas francas y las maquiladoras de Guatemala han propiciado particularmente la
producción de diversos productos no tradicionales, aunque no se dispone de estimaciones precisas. Entre estos productos figuran productos
agropecuarios tales como flores cortadas y legumbres y hortalizas especiales, productos pesqueros tales como los camarones, y manufacturas,
en particular textiles y prendas de vestir. Dado que el comercio exterior en el marco de estas disposiciones especiales no está incluido en las
estadísticas comerciales oficiales, éstas tal vez subestimen las exportaciones efectivamente realizadas en estos sectores, así como las
importaciones de los insumos necesarios.

La contribución del sector de los servicios al PIB se eleva al 57 por ciento aproximadamente, y el subsector dominante es el comercio. De
conformidad con la Ley de Inversión Extranjera, se garantiza a los inversores extranjeros el acceso al mercado en la mayoría de los sectores de
servicios, sobre una base no discriminatoria. El acceso al mercado de los servicios financieros está regulado por una legislación sectorial
específica. Con sujeción a la aprobación de las autoridades competentes, las compañías de seguros y los bancos pueden constituirse como
sociedades en Guatemala; los bancos extranjeros también pueden establecer agencias o sucursales.

Los compromisos contraídos por Guatemala en el marco del AGCS son relativamente limitados y sólo abarcan cinco categorías de servicios, ya
que con esos compromisos se consolidó el marco de política en vigor antes del inicio del programa de privatización y de la promulgación de la
Ley de Inversión Extranjera de Guatemala.

Las empresas de propiedad estatal siguen realizando actividades en la esfera de los servicios financieros, el transporte marítimo y las
telecomunicaciones; sin embargo, representan únicamente una parte mínima de la producción de esos sectores. Sólo se aplican prescripciones
en materia de participación mínima de capital local en el sector del transporte. La promulgación de una nueva Ley General de
Telecomunicaciones, en 1996, junto con la privatización de la empresa de telecomunicaciones de propiedad estatal, preparó el terreno para el
rápido crecimiento observado en este sector en los últimos años. El turismo ha pasado a ser una importante fuente de divisas, que genera más de
500 millones de dólares EE. UU. al año. A pesar de haber mejorado significativamente la infraestructura de Guatemala, sigue habiendo
problemas en algunos sectores, como los servicios financieros y las instalaciones portuarias.