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Celadores del Servicio

Extremeño de Salud
(SES)

(Sevilla, junio 2011)


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Celadores del Servicio
Extremeño de Salud
(SES)

Temario Específico
Autores
ÁLVARO GARDÓN FERNÁNDEZ MANUEL ALÉS REINA
TÉCNICO ESPECIALISTA. CELADOR DIPLOMADO UNIVERSITARIO EN ENFERMERÍA

MIGUEL ÁNGEL ESTÉVEZ FERNÁNDEZ DOLORES PIÑA RUÍZ


DIPLOMADA UNIVERSITARIA EN ENFERMERÍA
JEFE DE PERSONAL SUBALTERNO
LUIS FERNANDO RODRÍGUEZ SUÁREZ
LUIS SILVA GARCÍA
DIPLOMADO UNIVERSITARIO EN ENFERMERÍA LICENCIADO EN MEDICINA Y CIRUGÍA

M.ª DEL CARMEN SILVA GARCÍA M.ª JOSÉ GARCÍA BERMEJO


DIPLOMADA UNIVERSITARIA EN ENFERMERÍA LICENCIADA EN BIOLOGÍA
TÉCNICA ESPECIALISTA DE LABORATORIO TÉCNICA ESPECIALISTA EN LABORATORIO
COLABORADORA DE INVESTIGACIÓN EN LA UNIVERSIDAD
JESÚS BERMEJO MURIEL MIGUEL HERNÁNDEZ EN EL ÁREA DE MICROBIOLOGÍA
LICENCIADO EN DERECHO PROFESORA DE TEL
TÉCNICA EN SALUD MENTAL
DOMINGO GÓMEZ MARTÍNEZ
LICENCIADO EN DERECHO DOMINGO MUÑOZ ARTEAGA
TÉCNICO DE FUNCIÓN ADMINISTRATIVA DEL SAS DIPLOMADO UNIVERSITARIO EN ENFERMERÍA
RECUPERACIÓN DE URGENCIAS
JOSÉ MANUEL ANIA PALACIO
MÉDICO PILAR LÓPEZ MARTÍNEZ
PROFESOR DE ENSEÑANZA SECUNDARIA. RAMA SANITARIA ENFERMERA DE ATENCIÓN PRIMARIA

©Editorial Mad, S.L.


Primera edición revisada, junio 2013.
Derechos de edición reservados a favor de EDITORIAL MAD, S.L.
IMPRESO EN ESPAÑA.
Diseño Portada: EDITORIAL MAD, S.L.
Edita: EDITORIAL MAD, S.L.
P.E. Merka, c/ Merka Cuatro, 1-15. 41500 Alcalá de Guadaíra (Sevilla).
Telf.: 902 452 900
WEB: www.mad.es
Email: infomad@mad.es
ISBN: 978-84-676-6476-8.
Coordinación editorial: José Manuel Pérez Santana
Coordinación técnica: Estanislao Martos Sánchez
Diseño interior: Estanislao Martos Sánchez
Diseño Portada: Francisco José Rubio Rodríguez
Composición y montaje: Maribel Caraballo Gatón, Mª José Lara Caro

Queda rigurosamente prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio
o procedimiento sin la autorización por escrito del editor.
Presentación
En este libro se desarrollan los temas 1 al 11, ambos inclusive, de la parte específica
del Programa para la preparación de las pruebas selectivas dirigidas a cubrir plazas de
Celadores del Servicio Extremeño de Salud.

Para facilitar la labor de estudio del opositor se han incluido una serie de recursos
didácticos:

– Estructura del tema donde se detalla, en apartados y subapartados, el total


desarrollo del mismo,
– lenguaje sencillo y adaptado a la categoría profesional de celador,
– resalte de las palabras claves del texto,
– y gráficos y cuadros sintetizadores para afianzar los contenidos desarrollados.

Para potenciar el estudio de los temas le serán muy útiles los libros de test y simulacros
de examen, indispensables para autoevaluar el aprendizaje de cada uno de los aspectos
estudiados. Contienen preguntas similares a las propuestas en estas pruebas selectivas.

Además ponemos a su disposición la página web:

www.mad.es/serviciosadicionales
donde encontrará información muy útil para esta convocatoria.

Sólo nos queda animarle para que obtenga de este material el mejor aprovechamiento
posible y pueda, así, acceder al puesto de trabajo deseado.
Índice
Tema 1. Nociones básicas de la asistencia sanitaria I: la Atención Primaria: la
Zona Básica de Salud, los Equipos de Atención Primaria y el Centro de Salud. La
actuación del Celador en los Equipos de Atención Primaria .......................................................... 11

Tema 2. Nociones básicas de la asistencia sanitaria II: la Atención Especializada.


Los Órganos directivos, reglamento de estructura y organización y
funcionamiento de los hospitales. Hospitales de la Comunidad Autónoma de
Extremadura ............................................................................................................................................................................... 35

Tema 3. La atención al usuario de las Instituciones Sanitarias. El derecho a la


información y a la confidencialidad. La tarjeta sanitaria individual ......................................... 67

Tema 4. El personal subalterno: funciones del Celador. Funciones de vigilancia.


Actuaciones del Celador con los familiares de los enfermos. Actuación en las
habitaciones de los enfermos y las estancias comunes. Aseo del paciente ..................... 153

Tema 5. El Celador en su relación con los enfermos: traslado y movilidad de los


mismos. Técnicas de movilización de pacientes. Actuación en la UCI ................................... 211

Tema 6. Normas de actuación en los quirófanos. Normas de higiene. La esterilización 257

Tema 7. Actuación del Celador en relación con los pacientes fallecidos. Actuación
en las salas de autopsias y los mortuorios ...................................................................................................... 299

Tema 8. Unidades de psiquiatría: la actuación del Celador en relación con el


enfermo mental....................................................................................................................................................................................................... 329

Tema 9. La actuación del Celador en unidades de urgencias y emergencias. El


transporte de enfermos en ambulancia............................................................................................................ 355

Tema 10. El traslado de documentos y objetos. Manejo y traslado de documentación


sanitaria. Recepción y almacenamiento de mercancías. Organización del almacén.
Distribución de pedidos. Actuación del Celador en la farmacia ................................................ 429

Tema 11. Ley 8/2011, de 23 de marzo, de Igualdad entre Mujeres y Hombres


y contra la Violencia de Género en Extremadura: Disposiciones Generales.
Integración de la perspectiva de género en las Políticas Públicas .................................. 487
1
Nociones básicas de la
asistencia sanitaria I:
la Atención Primaria

1. Las modalidades de la asistencia sanitaria


2. La Atención Primaria de Salud
3. Ordenación de la Atención Primaria de Salud
1

4. La actuación del Celador en los Equipos de Atención Primaria


\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

1. Las modalidades de la asistencia sanitaria


1.1. Introducción
La Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad distingue, dentro de la Asistencia
Sanitaria, dos modalidades: la Atención Primaria y la Atención Especializada.
En el área de la Atencion Primaria se ofrecen las siguientes prestaciones:
– Atención a la mujer.
– Atención a la infancia.
– Atención al adulto y anciano.
– Atención de urgencia.
– Atención a la salud buco-dental.
– Etc.
Las prestaciones de la Atención Especializada son:
– La asistencia especilizada en consultas.
– La asistencia especilizada en hospital de día, médico y quirúrgico.
– La hospitalización en régimen de internamiento.
– Hospitalización a domicilio.
– Atención paliativa.
– Salud mental.
– Rehabilitación.
– Procedimientos diagnósticos y terapeúticos.
– Etc.

2. La Atención Primaria de Salud


2.1. Concepto de Atención Primaria
Cuando en un sistema de atención a la salud hablamos de Atención Primaria, hacemos
referencia al primer nivel del sistema, el más básico y elemental, a diferencia de la Atención
Secundaria, que constituye el segundo nivel que ya no es básico sino especializado, e incluso
a diferencia de la Atención Terciaria, que constituye un nivel superespecializado del sistema.
La Atención Primaria de Salud constituye el primer nivel de acceso ordinario de la pobla-
ción al Sistema Sanitario Público, y se caracteriza por prestar atención integral a la salud.
La Atención Primaria de Salud comprende el conjunto de los medios materiales y huma-
nos del sistema de salud puestos a disposición de la población, para atender al individuo, la
familia y la comunidad en sus problemas de salud, relativos a la promoción de la salud, pre-
12 vención de la enfermedad, tratamiento, curación y rehabilitación.
NOCIONES BÁSICAS DE LA ASISTENCIA SANITARIA I [[[[\

En los servicios de Atención Primaria el usuario halla respuesta a sus problemas más
habituales de salud y enfermedad, y sólo cuando el diagnóstico y tratamiento lo requieran
y ya no pueda ser atendido con los medios de ese primer nivel, será derivado a la Atención
Especializada. Dicho ello en líneas muy generales: será remitido desde los servicios de
Medicina General propios del nivel primario a los servicios de Medicina Especializada pro-
pios del nivel secundario o especializado, ya sea en Hospitales u otros centros dependientes
de éstos.
La Atención Primaria se desarrolla al principio de la década de los ochenta, como una re-
acción en contra del sistema sanitario básicamente hospitalario y curativo, especializado, cos-
toso, tecnificado, y alejado del individuo, con la finalidad última de hacer efectivo el derecho
de protección a la salud de todas las personas, tomando como base unos nuevos principios.

2.2. Principios programáticos de la Atención Primaria


En Alma-Ata, capital de Kazajstán, antigua República Soviética, la Conferencia
Internacional sobre Atención Primaria de Salud hizo pública el 12 de septiembre de 1978 la
llamada declaración de Alma-Ata. El punto VI de la Declaración define la Atención Primaria
de Salud como.
«La asistencia sanitaria esencial basada en métodos y tecnologías prácticos, científicamen-
te fundados y socialmente aceptables, puesta al alcance de todos los individuos y familias
de la comunidad mediante su plena participación y a un coste que la comunidad y el país
puedan soportar, en todas y cada una de las etapas de su desarrollo con un espíritu de auto-
rresponsabilidad y autodeterminación. La Atención Primaria forma parte integrante tanto del
sistema nacional de salud, del que constituye la función central y el núcleo principal, como del
desarrollo social y económico global de la comunidad. Representa el primer nivel de contacto
de los individuos, la familia y la comunidad con el sistema nacional de salud, llevando lo más
cerca posible la atención de salud al lugar donde residen y trabajan las personas, y constituye
el primer elemento de un proceso permanente de asistencia sanitaria».
En el punto VII de la Declaración se afirma que la Atención Primaria de Salud:
– Se basa en la aplicación de los resultados pertinentes de las investigaciones sociales,
biomédicas y sobre servicios de salud y en la experiencia acumulada en materia de
salud pública.
– Se orienta hacia los principales problemas de salud de la comunidad, y presta los ser-
vicios de promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación necesarios para resolver
esos problemas.
– Comprende: la educación sobre los principales problemas de salud y sobre los méto-
dos de prevención y lucha correspondientes; la asistencia materno-infantil, con inclu-
sión de la planificación familiar; la inmunización contra las principales enfermedades
infecciosas.
– Entraña no sólo la participación del sector sanitario, sino de todos los sectores de la
comunidad, cuyos esfuerzos han de actuar coordinadamente:
– Exige la participación del individuo y de la comunidad en la planificación, organización,
funcionamiento y control de la Atención Primaria de salud.
13
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

2.3. Características de la Atención Primaria de Salud


– Nueva concepción de la asistencia sanitaria, individual y colectiva, en la que no sólo se cu-
ran individuos enfermos sino que se promociona la salud y se educan individuos sanos.
– Nuevos principios de atención a la salud: atención integral, referida a la promo-
ción de la salud, prevención de la enfermedad, diagnóstico, tratamiento, curación y
rehabilitación.
– Nuevos Centros de Atención Primaria: los Centros de Salud sustituyen a los Ambulatorios
y Consultorios del sistema anterior de Cupo y Zonas Médicas.
– Nuevas áreas asistenciales cubiertas: Salud laboral, Salud Mental, Asistencia social,
Enfermos crónicos, etc.
– Nuevos servicios: cita previa programada, Historia Clínica familiar e individual, Consultas
de Enfermería, Consultas del «niño sano», Servicios de Información al Usuario, etc.
– Nuevos profesionales que se incorporan: Trabajadores Sociales, Odontólogos,
Farmacéuticos y Veterinarios, Técnicos de Salud Pública, Coordinadores de Programas
Específicos, etc.
– Nuevos horarios y régimen de personal: Dedicación exclusiva al sistema sanitario públi-
co por parte de los profesionales.
– Nuevos modos: integración de todos los recursos relativos a formas saludables de vida
de la comunidad y participación comunitaria.
– Nueva sectorización del territorio: Aparecen las Zonas Básicas de Salud.

2.4. Objetivos de la Atención Primaria de Salud


– Elevación del nivel de salud de los ciudadanos y de las comunidades.
– Elevación del nivel de calidad del sistema de salud, y del grado de satisfacción de usua-
rios y profesionales.
– Integración de la actividad sanitaria asistencial y la preventiva.
– Promoción de la salud, prevención de la enfermedad y asistencia curativa.
– Asistencia sanitaria individual y colectiva, ambulatoria, domiciliaria y de urgencias.
– Diagnóstico y tratamiento temprano de las enfermedades para evitar hospitalizaciones
innecesarias.
– Educación sanitaria de la población.
– Diagnóstico continuado de la salud de la Zona. Vigilancia epidemiológica.
– Planificación, organización y dirección y evaluación de los servicios sanitarios.
– Salud Materno-infantil, Laboral, Mental y Ambiental.
– Participación comunitaria. Acercamiento entre usuarios y profesionales.
14 – Reinserción social.
NOCIONES BÁSICAS DE LA ASISTENCIA SANITARIA I [[[[\

– Investigación y Docencia.
– Coordinación con los demás servicios sanitarios, tanto de Atención Especializada como
de Atención Primaria de otros ámbitos geográficos.

2.5. Prestaciones de Atención Primaria


2.5.1. Prestaciones sanitarias del Sistema Nacional de Salud
La Ley 16/2003, de 28 de mayo, de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud,
establece que se consideran prestaciones de atención sanitaria del Sistema Nacional de Salud
los servicios o conjunto de servicios preventivos, diagnósticos, terapéuticos, de rehabilitación
y de promoción y mantenimiento de la salud dirigidos a los ciudadanos. Además regula las
prestaciones que comprenderá el catálogo de prestaciones sanitarias.
Las prestaciones del catálogo que el Sistema Nacional de Salud garantiza a los ciudadanos
se hacen efectivas a través de la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud,
en la que se recogen las técnicas, tecnologías o procedimientos que en estos momentos cubre
el citado Sistema.
Mediante Real Decreto 1030/2006, de 16 de septiembre se establece la cartera de servicios
comunes del Sistema Nacional de Salud que incluye las prestaciones sanitarias:
– Salud pública.
– Atención primaria.
– Atención especializada.
– Atención de urgencia.
– Prestación farmacéutica.
– Prestación ortoprotésica.
– Productos dietéticos.
– Transporte sanitario.

2.5.2. Cartera de servicios comunes de Atención Primaria


La Cartera de servicios comunes en Atención Primaria se desarrolla en el Anexo II del RD 1030/2006.
La Atención Primaria es el nivel básico e inicial de atención, que garantiza la globalidad
y continuidad de la atención a lo largo de toda la vida del paciente, actuando como gestor
y coordinador de casos y regulador de flujos. Comprenderá actividades de promoción de la
salud, educación sanitaria, prevención de la enfermedad, asistencia sanitaria, mantenimiento
y recuperación de la salud, así como la rehabilitación física y el trabajo social.
Todas estas actividades, dirigidas a las personas, a las familias y a la comunidad, bajo
un enfoque biopsicosocial, se prestan por equipos interdisciplinares, garantizando la cali-
dad y accesibilidad a las mismas, así como la continuidad entre los diferentes ámbitos de
atención en la prestación de servicios sanitarios y la coordinación entre todos los sectores
implicados. 15
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Las Administraciones sanitarias con competencias en la gestión de esta prestación deter-


minarán la forma de proporcionarla en su ámbito.
La Atención Primaria, que incluye el abordaje de los problemas de salud y los factores y
conductas de riesgo, comprende:

1º. Atención sanitaria a demanda, programada y urgente tanto en la consulta como en el


domicilio del enfermo
Comprende todas aquellas actividades asistenciales de atención individual, diagnósticas,
terapéuticas y de seguimiento de procesos agudos o crónicos, así como aquéllas de promo-
ción de la salud, educación sanitaria y prevención de la enfermedad que realizan los diferentes
profesionales de Atención Primaria.
La atención a los procesos agudos incluye el abordaje de problemas cardiovasculares, res-
piratorios, del aparato digestivo, infecciosos, metabólicos y endocrinológicos, neurológicos,
hematológicos, de la piel, del aparato urinario, del aparato genital, músculo-esqueléticos,
otorrinolaringológicos, oftalmológicos, de la conducta y de la relación, conductas de riesgo,
traumatismos, accidentes e intoxicaciones.
Los procesos agudos y crónicos más prevalentes se han de atender de forma protocolizada.
La actividad asistencial se presta, dentro de los programas establecidos por cada servicio
de salud en relación con las necesidades de salud de la población de su ámbito geográfi-
co, tanto en el centro sanitario como en el domicilio del paciente, e incluye las siguientes
modalidades:
1.1. Consulta a demanda, por iniciativa del paciente, preferentemente organizada a tra-
vés de cita previa.
1.2. Consulta programada, realizada por iniciativa de un profesional sanitario.
1.3. Consulta urgente, por motivos no demorables.

2º. Indicación o prescripción y realización, en su caso, de procedimientos diagnósticos y


terapéuticos
Comprende los siguientes procedimientos diagnósticos y terapéuticos accesibles en el ni-
vel de Atención Primaria:
2.1. Procedimientos diagnósticos.
2.1.1. Procedimientos diagnósticos básicos realizados en Atención Primaria, inclu-
yendo entre otros:
a) Anamnesis y exploración física.
b) Espirometría, medición del flujo espiratorio máximo y pulsioximetría.
c) Exploraciones cardiovasculares: electrocardiografía, oscilometría y/o doppler.
d) Exploraciones otorrinolaringológicas: otoscopia, laringoscopia indirecta y
16 acumetría cualitativa.
NOCIONES BÁSICAS DE LA ASISTENCIA SANITARIA I [[[[\

e) Medición de la agudeza visual y fondo de ojo.


f ) Determinaciones analíticas mediante técnica seca, incluyendo la reflecto-
metría.
g) Obtención de muestras biológicas.
h) Tests psicoafectivos y sociales, de morbilidad y de calidad de vida.
2.1.2. Procedimientos diagnósticos con acceso desde Atención Primaria, conforme
a los protocolos establecidos y cuando la organización propia de cada servicio de
salud lo haga posible:
a) Pruebas de laboratorio.
b) Anatomía patológica.
c) Diagnóstico por imagen, entre otros radiología general simple y de contras-
te, ecografía, mamografía y tomografía axial computerizada.
d) Endoscopia digestiva.
2.2. Procedimientos terapéuticos.
2.2.1. Indicación, prescripción y seguimiento de tratamientos farmacológicos y no
farmacológicos adaptados a los condicionantes físicos y fisiológicos del paciente.
Se incluyen los materiales para la aplicación de tratamientos con insulina y el segui-
miento de los tratamientos con anticoagulantes orales en coordinación con aten-
ción especializada, conforme a la priorización y los protocolos de cada servicio de
salud.
2.2.2. Administración de tratamientos parenterales.
2.2.3. Curas, suturas y tratamiento de úlceras cutáneas.
2.2.4. Inmovilizaciones.
2.2.5. Infiltraciones.
2.2.6. Aplicación de aerosoles.
2.2.7. Taponamiento nasal.
2.2.8. Extracción de tapones auditivos.
2.2.9. Extracción de cuerpos extraños.
2.2.10. Cuidados de estomas digestivos, urinarios y traqueales.
2.2.11. Aplicación y reposición de sondajes vesicales y nasogástricos.
2.2.12. Resucitación cardiopulmonar.
2.2.13. Terapias de apoyo y técnicas de consejo sanitario estructurado.
2.2.14. Cirugía menor, que incluye la realización de procedimientos terapéuticos o
diagnósticos de baja complejidad y mínimamente invasivos, con bajo riesgo de he-
morragia, que se practican bajo anestesia local y que no requieren cuidados posto-
peratorios, en pacientes que no precisan ingreso, conforme a los protocolos esta-
blecidos y la organización propia de cada servicio de salud. 17
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

3º. Actividades en materia de prevención, promoción de la salud, atención familiar y


atención comunitaria
Comprende las actividades de promoción de la salud, educación sanitaria y prevención de
la enfermedad que se realizan en el nivel de Atención Primaria, dirigidas al individuo, la familia
y la comunidad, en coordinación con otros niveles o sectores implicados.
Las actividades de prevención y promoción de la salud se prestan, tanto en el centro sanitario
como en el ámbito domiciliario o comunitario, dentro de los programas establecidos por cada ser-
vicio de salud, en relación con las necesidades de salud de la población de su ámbito geográfico.
3.1. Prevención y promoción de la salud.
3.1.1. Promoción y educación para la salud: Comprende las actividades dirigidas
a modificar o potenciar hábitos y actitudes que conduzcan a formas de vida salu-
dables, así como a promover el cambio de conductas relacionadas con factores de
riesgo de problemas de salud específicos y las orientadas al fomento de los autocui-
dados, incluyendo:
a) Información y asesoramiento sobre conductas o factores de riesgo y sobre
estilos de vida saludables.
b) Actividades de educación para la salud grupales y en centros educativos.
3.1.2 Actividades preventivas. Incluye:
a) Vacunaciones en todos los grupos de edad y, en su caso, grupos de ries-
go, según el calendario de vacunación vigente aprobado por el Consejo
Interterritorial del Sistema Nacional de Salud y las administraciones sanitarias
competentes, así como aquellas que puedan indicarse, en población general o
en grupos de riesgo, por situaciones que epidemiológicamente lo aconsejen.
b) Indicación y administración, en su caso, de quimioprofilaxis antibiótica en los
contactos con pacientes infecciosos para los problemas infectocontagiosos
que así lo requieran.
c) Actividades para prevenir la aparición de enfermedades actuando sobre los
factores de riesgo (prevención primaria) o para detectarlas en fase presinto-
mática mediante cribado o diagnóstico precoz (prevención secundaria).
El resto de actividades preventivas se incluyen de manera más específica en los co-
rrespondientes apartados de este anexo.
3.2 Atención familiar: Comprende la atención individual considerando el contexto fa-
miliar de los pacientes con problemas en los que se sospecha un componente fami-
liar. Incluye la identificación de la estructura familiar, la etapa del ciclo vital familiar,
los acontecimientos vitales estresantes, los sistemas de interacción en la familia y la
detección de la disfunción familiar.
 3.3 Atención comunitaria: Conjunto de actuaciones con participación de la comuni-
dad, orientadas a la detección y priorización de sus necesidades y problemas de salud,
identificando los recursos comunitarios disponibles, priorizando las intervenciones y
elaborando programas orientados a mejorar la salud de la comunidad, en coordinación
con otros dispositivos sociales y educativos.
18
NOCIONES BÁSICAS DE LA ASISTENCIA SANITARIA I [[[[\

4º. Actividades de información y vigilancia en la protección de la salud


Comprende las siguientes actividades:
 4.1 Información para el análisis y valoración de la situación de salud de la comunidad y
para la evaluación de los servicios sanitarios.
4.2 Vigilancia epidemiológica, que incluye:
4.2.1 Participación en los sistemas de alerta epidemiológica para enfermedades de
declaración obligatoria.
4.2.2 Participación en redes de médicos centinelas para la vigilancia de ciertos pro-
blemas de salud, según determinen los servicios de salud pública.
4.2.3 Participación en el sistema de farmacovigilancia, mediante la comunicación
de efectos adversos.

5º. Rehabilitación básica


Comprende las actividades de educación, prevención y rehabilitación que son susceptibles de
realizarse en el ámbito de Atención Primaria, en régimen ambulatorio, previa indicación médica y
de acuerdo con los programas de cada servicio de salud, incluyendo la asistencia domiciliaria si se
considera necesaria por circunstancias clínicas o por limitaciones en la accesibilidad. Incluye:
5.1 Prevención del desarrollo o de la progresión de trastornos musculoesqueléticos.
5.2 Tratamientos fisioterapéuticos para el control de síntomas y mejora funcional en
procesos crónicos musculoesqueléticos.
5.3 Recuperación de procesos agudos musculoesqueléticos leves.
5.4 Tratamientos fisioterapéuticos en trastornos neurológicos.
5.5 Fisioterapia respiratoria.
5.6 Orientación/formación sanitaria al paciente o cuidador/a, en su caso.

6º. Atenciones y servicios específicos relativos a la mujer, la infancia, la adolescencia, los


adultos, la tercera edad, los grupos de riesgo y los enfermos crónicos
Comprende, además de lo ya indicado con carácter general, las actividades asistenciales,
diagnósticas, terapéuticas y de rehabilitación, así como aquéllas de promoción de la salud,
educación sanitaria y prevención de la enfermedad, que se realizan en el nivel de Atención
Primaria, en aplicación de los protocolos y programas de atención específicos de los distintos
grupos de edad, sexo y grupos de riesgo.
Las actividades dirigidas a grupos de riesgo se prestan tanto en el centro sanitario como en
el ámbito domiciliario o comunitario, dentro de los programas establecidos por cada servicio
de salud, en relación con las necesidades de salud de la población a la que atienden.
 6.1 Servicios de atención a la infancia.
6.1.1 Valoración del estado nutricional, del desarrollo pondo-estatural y del desarro-
llo psicomotor.
6.1.2 Prevención de la muerte súbita infantil. 19
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

6.1.3 Consejos generales sobre desarrollo del niño, hábitos nocivos y estilos de vida
saludables.
6.1.4 Educación sanitaria y prevención de accidentes infantiles.
6.1.5 Orientación anticipada para la prevención y detección de los problemas de
sueño y de esfínteres.
6.1.6 Detección de los problemas de salud, con presentación de inicio en las distin-
tas edades, que puedan beneficiarse de una detección temprana en coordinación
con atención especializada, a través de las actividades encaminadas a:
a) Detección precoz de metabolopatías.
b) Detección de hipoacusia, displasia de articulación de cadera, criptorquidia,
estrabismo, problemas de visión, problemas del desarrollo puberal, obesi-
dad, autismo, trastornos por déficit de atención e hiperactividad.
c) Detección y seguimiento del niño con discapacidades físicas y psíquicas.
d) Detección y seguimiento del niño con patologías crónicas.
6.2 Servicios de atención a la adolescencia.
6.2.1 Anamnesis y consejo sobre hábitos que comporten riesgos para la salud,
como el uso de tabaco, alcohol y sustancias adictivas, incluyendo la prevención de
los accidentes.
6.2.2 Valoración y consejo en relación a la conducta alimentaria y a la imagen corporal.
6.2.3 Promoción de conductas saludables en relación a la sexualidad, evitación de
embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.
 6.3 Servicios de atención a la mujer.
6.3.1 Detección de grupos de riesgo y diagnóstico precoz de cáncer ginecológico y
de mama de manera coordinada y protocolizada con atención especializada, según
la organización del correspondiente servicio de salud.
6.3.2 Indicación y seguimiento de métodos anticonceptivos no quirúrgicos y ase-
soramiento sobre otros métodos anticonceptivos e interrupción voluntaria del
embarazo.
6.3.3 Atención al embarazo y puerperio:
a) Captación de la mujer embarazada en el primer trimestre de gestación y de-
tección de los embarazos de riesgo.
b) Seguimiento del embarazo normal, de manera coordinada y protocolizada
con atención especializada, según la organización del correspondiente ser-
vicio de salud.
c) Educación maternal, incluyendo el fomento de la lactancia materna, la pre-
vención de incontinencia urinaria y la preparación al parto.
d) Visita puerperal en el primer mes del posparto para valoración del estado de
salud de la mujer y del recién nacido.
20 6.3.4 Prevención, detección y atención a los problemas de la mujer en el climaterio.
NOCIONES BÁSICAS DE LA ASISTENCIA SANITARIA I [[[[\

6.4 Atención al adulto, grupos de riesgo y enfermos crónicos: Comprende, en gene-


ral, la valoración del estado de salud y de factores de riesgo, los consejos sobre estilos
de vida saludables, la detección de los problemas de salud y valoración de su estadio
clínico, la captación del paciente para el seguimiento clínico adecuado a su situación,
la atención y seguimiento de personas polimedicadas y con pluripatología y la infor-
mación y consejo sanitario sobre su enfermedad y los cuidados precisos al paciente y
cuidador/a, en su caso. Y en particular:
6.4.1 Atención sanitaria protocolizada de pacientes con problemas de salud cróni-
cos y prevalentes:
a) Diabetes mellitus, incluyendo el suministro al paciente diabético del material
necesario para el control de su enfermedad.
b) Enfermedad pulmonar obstructiva crónica y asma bronquial.
c) Hipercolesterolemia.
d) Hipertensión arterial.
e) Insuficiencia cardiaca crónica.
f ) Cardiopatía isquémica.
g) Obesidad.
h) Problemas osteoarticulares crónicos o dolor crónico musculoesquelético.
6.4.2 Atención de personas con VIH+ y enfermedades de transmisión sexual con el
objeto de contribuir al seguimiento clínico y mejora de su calidad de vida y evitar
las prácticas de riesgo.
6.4.3 Atención domiciliaria a pacientes inmovilizados, que comprende:
a) Valoración integral de las necesidades del paciente, incluyendo las causas de
su inmovilización.
b) Establecimiento de un plan de cuidados, médicos y de enfermería, que
incluya medidas preventivas, instrucciones para el correcto seguimiento
del tratamiento, recomendaciones higiénico-dietéticas, control de los sín-
tomas y cuidados generales, así como la coordinación con los servicios
sociales.
c) Acceso a los exámenes y procedimientos diagnósticos no realizables en el
domicilio del paciente.
d) Realización y seguimiento de los tratamientos o procedimientos terapéuti-
cos que necesite el paciente.
e) Información y asesoramiento a las personas vinculadas al paciente, especial-
mente al cuidador/a principal.
6.4.4 Atención a personas con conductas de riesgo:
a) Atención a fumadores y apoyo a la deshabituación de tabaco. Incluye la va-
loración del fumador, la información sobre riesgos, el consejo de abandono
y el apoyo sanitario y, en su caso, la intervención con ayuda conductual indi-
vidualizada. 21
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

b) Atención al consumidor excesivo de alcohol. Incluye la detección y cuanti-


ficación del consumo y frecuencia de la ingesta, la valoración de la depen-
dencia, el consejo de limitación o eliminación de consumo, la valoración de
patologías provocadas por el consumo y la oferta de asistencia sanitaria para
abandono en caso necesario.
c) Atención a otras conductas adictivas. Incluye la detección, la oferta de apoyo
sanitario especializado, si se precisa, para abandono de la dependencia y la
prevención de enfermedades asociadas.
6.4.5 Detección precoz y abordaje integrado de los problemas de salud derivados
de las situaciones de riesgo o exclusión social, como menores en acogida, minorías
étnicas, inmigrantes u otros.
6.5 Atención a las personas mayores.
6.5.1 Actividades de promoción y prevención en relación a:
a) Alimentación saludable y ejercicio físico.
b) Identificación de conductas de riesgo.
c) Prevención de caídas y otros accidentes.
d) Detección precoz del deterioro cognitivo y funcional.
e) Detección precoz del deterioro físico, con especial énfasis en el cribado de
hipoacusia, déficit visual e incontinencia urinaria.
f ) Consejo y seguimiento del paciente polimedicado y con pluripatología.
6.5.2 Detección y seguimiento del anciano de riesgo, según sus características de
edad, salud y situación sociofamiliar.
6.5.3 Atención al anciano de riesgo: Valoración clínica, sociofamiliar y del grado de
dependencia para las actividades de la vida diaria. Esta valoración conlleva la elabo-
ración de un plan integrado de cuidados sanitarios y la coordinación con atención
especializada y los servicios sociales, con la finalidad de prevenir y atender la disca-
pacidad y la comorbilidad asociada.
6.5.4 Atención domiciliaria a personas mayores inmovilizadas, incluyendo informa-
ción, consejo sanitario, asesoramiento y apoyo a las personas vinculadas al pacien-
te, especialmente al cuidador/a principal.
6.6 Detección y atención a la violencia de género y malos tratos en todas las edades,
especialmente en menores, ancianos y personas con discapacidad.
6.6.1 Detección de situaciones de riesgo.
6.6.2 Anamnesis, y en su caso exploración, orientada al problema en las situaciones
de riesgo y ante sospecha de malos tratos.
6.6.3 Comunicación a las autoridades competentes de aquellas situaciones que lo
requieran, especialmente en el caso de sospecha de violencia de género o de malos
tratos en menores, ancianos y personas con discapacidad y, si procede, a los servi-
cios sociales.
22 6.6.4 Establecimiento de un plan de intervención adaptado a cada caso.
NOCIONES BÁSICAS DE LA ASISTENCIA SANITARIA I [[[[\

7º. Atención paliativa a enfermos terminales


Comprende la atención integral, individualizada y continuada de personas con enferme-
dad en situación avanzada, no susceptible de recibir tratamientos con finalidad curativa y con
una esperanza de vida limitada (en general, inferior a 6 meses), así como de las personas a ellas
vinculadas. Su objetivo terapéutico es la mejora de su calidad de vida, con respeto a su sistema
de creencias, preferencias y valores.
Esta atención, especialmente humanizada y personalizada, se presta en el domicilio del
paciente o en el centro sanitario, si fuera preciso, estableciendo los mecanismos necesarios
para garantizar la continuidad asistencial y la coordinación con otros recursos y de acuerdo
con los protocolos establecidos por el correspondiente servicio de salud. Incluye:
 7.1 Identificación de los enfermos en situación terminal según los criterios diagnósticos
y la historia natural de la enfermedad.
7.2 Valoración integral de las necesidades de pacientes y cuidadores/as y estableci-
miento de un plan de cuidados escrito que incluya medidas preventivas, recomenda-
ciones higiénico-dietéticas, control de los síntomas y cuidados generales.
7.3 Valoración frecuente y control de síntomas físicos y psíquicos, indicando el trata-
miento farmacológico y no farmacológico del dolor y de otros síntomas. Información y
apoyo al paciente en las distintas fases del proceso.
7.4 Información, consejo sanitario, asesoramiento y apoyo a las personas vinculadas al
paciente, especialmente al cuidador/a principal.
7.5 En las situaciones que lo precisen, y particularmente en los casos complejos, se fa-
cilita la atención por estructuras de apoyo sanitario y/o social o por servicios especiali-
zados, tanto en consultas como en el domicilio del paciente o mediante internamiento,
en su caso.

8º. Atención a la salud mental en coordinación con los servicios de atención especializada
Incluye:
 8.1 Actividades de prevención y promoción, consejo y apoyo para el mantenimiento de
la salud mental en las distintas etapas del ciclo vital.
8.2 Detección, diagnóstico y tratamiento de trastornos adaptativos, por ansiedad y de-
presivos, con derivación a los servicios de salud mental en caso de quedar superada la
capacidad de resolución del nivel de Atención Primaria.
8.3 Detección de conductas adictivas, de trastornos del comportamiento y de otros
trastornos mentales y de reagudizaciones en trastornos ya conocidos, y, en su caso, su
derivación a los servicios de salud mental.
8.4 Detección de psicopatologías de la infancia/adolescencia, incluidos los trastornos
de conducta en general y alimentaria en particular, y derivación en su caso al servicio
especializado correspondiente.
 8.5 Seguimiento de forma coordinada con los servicios de salud mental y servicios so-
ciales de las personas con trastorno mental grave y prolongado. 23
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

9º. Atención a la salud bucodental


Comprende las actividades asistenciales, diagnósticas y terapéuticas, así como aquéllas de pro-
moción de la salud, educación sanitaria y preventivas dirigidas a la atención a la salud bucodental.
La indicación de esta prestación se realiza por los odontólogos y especialistas en
estomatología.
La atención bucodental en Atención Primaria tiene el siguiente contenido:
9.1 Información, educación para la salud y, en su caso, adiestramiento en materia de
higiene y salud bucodental.
9.2 Tratamiento de procesos agudos odontológicos, entendiendo por tales los procesos
infecciosos y/o inflamatorios que afectan al área bucodental, traumatismos oseoden-
tarios, heridas y lesiones en la mucosa oral, así como la patología aguda de la articula-
ción témporo-mandibular. Incluye consejo bucodental, tratamiento farmacológico de
la patología bucal que lo requiera, exodoncias, exodoncias quirúrgicas, cirugía menor
de la cavidad oral, revisión oral para la detección precoz de lesiones premalignas y, en
su caso, biopsia de lesiones mucosas.
9.3 Exploración preventiva de la cavidad oral a mujeres embarazadas: Incluye instruc-
ciones sanitarias en materia de dieta y salud bucodental, acompañadas de adiestra-
miento en higiene bucodental, y aplicación de flúor tópico de acuerdo a las necesida-
des individuales de cada mujer embarazada.
9.4 Medidas preventivas y asistenciales para la población infantil de acuerdo con los
programas establecidos por las administraciones sanitarias competentes: Aplicación
de flúor tópico, obturaciones, sellados de fisuras u otras.
9.5 Se consideran excluidos de la atención bucodental básica los siguientes tratamientos:
9.5.1 Tratamiento reparador de la dentición temporal.
9.5.2 Tratamientos ortodóncicos.
9.5.3 Exodoncias de piezas sanas.
9.5.4 Tratamientos con finalidad exclusivamente estética.
9.5.5 Implantes dentarios.
9.5.6 Realización de pruebas complementarias para fines distintos de las prestaciones
contempladas como financiables por el Sistema Nacional de Salud en esta norma.
 9.6 En el caso de personas con discapacidad que, a causa de su deficiencia, no son capaces
de mantener, sin ayuda de tratamientos sedativos, el necesario autocontrol que permita una
adecuada atención a su salud bucodental, para facilitarles los anteriores servicios serán remi-
tidas a aquellos ámbitos asistenciales donde se les pueda garantizar su correcta realización.

3. Ordenación de la Atención Primaria de Salud


En este apartado estudiamos conceptos elementales de la Atención Primaria como son,
entre otros, el Área de Salud, la Zona Básica de Salud, el Equipo de Atención Primaria y el
24 Centro de Salud.
NOCIONES BÁSICAS DE LA ASISTENCIA SANITARIA I [[[[\

3.1. Área de Salud


En cumplimiento de lo previsto en art. 56 de la Ley General de Sanidad las Comunidades
Autónomas han delimitado y constituido en su territorio demarcaciones territoriales denomi-
nadas Áreas de Salud, en las que se organiza un sistema sanitario coordinado e integral.
Las Áreas de Salud son las estructuras fundamentales del sistema sanitario, responsabi-
lizadas de la gestión unitaria de los centros y establecimientos del Servicio de Salud de la
Comunidad Autónoma en su demarcación territorial y de las prestaciones sanitarias y progra-
mas sanitarios a desarrollar por ellos.
En todo caso, las Áreas de Salud deben desarrollar las siguientes actividades:
a) En el ámbito de la Atención Primaria de salud, mediante fórmulas de trabajo en equi-
po, se atenderá al individuo, la familia y la comunidad; desarrollándose, mediante progra-
mas, funciones de promoción de la salud, prevención, curación y rehabilitación, a través
tanto de sus medios básicos como de los equipos de apoyo a la Atención Primaria.
b) En el nivel de Atención Especializada, a realizar en los hospitales y centros de espe-
cialidades dependientes funcionalmente de aquéllos, se prestará la atención de mayor
complejidad a los problemas de salud y se desarrollarán las demás funciones propias
de los hospitales.
En consecuencia, la asistencia sanitaria se presta de manera integrada a través de progra-
mas médico-preventivos, curativos, rehabilitadores, de higiene y educación sanitaria y se or-
ganiza en los siguientes niveles, que actúan bajo criterios de coordinación: Atención Primaria
y Atención Especializada.
Respecto de la Atención Primaria se establecen los siguientes criterios
a) La Atención Primaria de Salud constituye el primer nivel de acceso ordinario de la po-
blación al Sistema Sanitario y se caracteriza por prestar atención integral a la salud.
b) La Atención Primaria de Salud será prestada en cada zona básica de salud por los pro-
fesionales que desarrollan su actividad en la misma y que constituyen los equipos de
Atención Primaria.
c) Dicha atención se prestará a demanda de la población en los correspondientes centros
de salud y consultorios, bien sea de carácter programado o bien con carácter urgente,
y tanto en régimen ambulatorio como domiciliario, de manera que aumente la accesi-
bilidad de la población a los servicios.

3.2. Zona Básica de Salud (ZBS)


Concepto
Con la finalidad de alcanzar la máxima operatividad y eficacia en la organización y funcio-
namiento del Sistema Sanitario Público a nivel primario, cada Área de Salud se divide territo-
rialmente en Zonas Básicas de Salud.
La Zona Básica de Salud, marco territorial de la Atención Primaria de Salud, es la demarca-
ción poblacional y geográfica fundamental, delimitada a una determinada población, siendo
accesible desde todos los puntos y capaz de proporcionar una atención de salud continuada,
integral, permanente con el fin de coordinar las funciones sanitarias afines (art. 1 RD 137/84). 25
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

En la ZBS desarrollan las actividades sanitarias los Centros de salud, centros integrales de
Atención Primaria (art. 62 LGS).
Una Zona Básica de Salud está constituida por la totalidad o parte de un territorio munici-
pal, o la agrupación de barrios, localidades, entidades no municipales, etc.
La Zona Básica de Salud delimita una Zona Médica, y está constituida por un solo Partido
Médico, sin separación en distritos. Cuando la Zona de Salud esté constituida por varios mu-
nicipios se fijará un municipio cabecera cuya ubicación no será distante del resto de los muni-
cipios un tiempo superior a treinta minutos con los medios habituales de locomoción, y en el
que se ubicará el Centro de Salud. La atención sanitaria quedará asegurada en todos los muni-
cipios afectados mediante los correspondientes Centros de Atención Primaria (Consultorios).
Delimitación territorial
La delimitación del marco territorial que abarcará cada Zona de Salud se hará por la
Comunidad Autónoma, teniendo en cuenta criterios demográficos, geográficos y sociales,
conforme a las siguientes reglas:
a) Como norma general, la Zona Básica de Salud abarcará a una población comprendida
entre los cinco mil y los veinticinco mil habitantes.
b) Excepcionalmente, y cuando las circunstancias demográficas así lo aconsejen, podrá
abarcar a una población superior a los veinticinco mil habitantes.
c) Asimismo, podrán determinarse Zonas cuya población sea inferior a cinco mil habitan-
tes, cuando la dispersión geográfica u otras circunstancias lo aconsejen.
En la delimitación de las zonas básicas deberán tenerse en cuenta (art. 62 LGS):
– Las isocronas o las distancias máximas de las agrupaciones de población más alejadas de
los servicios y el tiempo normal a invertir en su recorrido usando los medios ordinarios.
– El grado de concentración o dispersión de la población.
– Las características epidemiológicas de la Zona.
– Las instalaciones y recursos sanitarios de la Zona.

3.3. Equipo de Atención Primaria (EAP)


Concepto
El Equipo de Atención Primaria es el conjunto de profesionales sanitarios y no sanitarios
cuyo ámbito territorial principal de actuación es la Zona Básica de Salud y con localización
física principal en el Centro de Salud. Como su propio nombre indica, es el equipo de profe-
sionales que presta sus servicios en el Centro de Salud y demás Centros dependientes de éste.
El Equipo de Atención Primaria constituye el primer contacto del usuario con el Servicio
Sanitario Público, a partir del cual se establece la continuidad de la atención sanitaria, y la de-
rivación, en su caso, a las Instituciones del nivel especializado.
Para ello el Equipo estará coordinado con los Centros correspondientes del nivel de
Atención Especializada (Hospitales, Centros de Especialidades...) a efectos de conseguir la ma-
26 yor eficacia asistencial.
NOCIONES BÁSICAS DE LA ASISTENCIA SANITARIA I [[[[\

Composición
Integran el Equipo de Atención Primaria:
a) Los Médicos de Medicina General (actualmente denominados Médicos de Familia)
y Pediatría-Puericultura de Zona, Ayudantes Técnicos Sanitarios o Diplomados en
Enfermería y Practicantes de Zona y Auxiliares de Clínica (de Enfermería), adscritos a la
Zona.
b) Los Funcionarios Técnicos del Estado al Servicio de la Sanidad Local, adscritos a los
Cuerpos de Médicos, Practicantes y, en su caso, Matronas titulares, radicados en la
Zona.
c) Los Farmacéuticos titulares radicados en la Zona colaborarán con el Equipo, de acuerdo
con criterios operativos y fórmulas flexibles en la forma en que se determine.
d) Los Veterinarios titulares radicados en la Zona podrán integrarse en el Equipo de
Atención Primaria, aplicando criterios operativos y de colaboración en la forma en que
se determine.
e) Los Trabajadores Sociales o Asistentes Sociales.
f ) El personal preciso para desempeñar las tareas de administración, recepción de avisos,
información, cuidados de mantenimiento y aquellos otros que se estimen necesarios
para el mejor funcionamiento del Centro.
g) En la medida en que la propia dinámica de implantación y desarrollo de los Equipos lo
hagan preciso, y las disponibilidades presupuestarias lo permitan, podrán incorporarse
a los mismos otros profesionales.
Los Equipos de Atención Primaria son elementos organizativos de carácter y estructura
jerarquizados, bajo la dirección de un Coordinador Médico.
Funciones
Son funciones de los Equipos de Atención Primaria:
a) Prestar asistencia sanitaria, tanto a nivel ambulatorio como domiciliario y de urgencia,
a la población adscrita a los Equipos en coordinación con el siguiente nivel asistencial.
b) Realizar las actividades encaminadas a la promoción de la salud, a la prevención de la
enfermedad y a la reinserción social.
c) Contribuir a la educación sanitaria de la población.
d) Realizar el diagnóstico de salud de la Zona.
e) Evaluar las actividades realizadas y los resultados obtenidos.
f ) Realizar actividades de formación pregraduada y posgraduada de atención sanitaria,
así como llevar a cabo los estudios clínicos y epidemiológicos que se determinen.
g) Participar en los programas de salud mental, laboral y ambiental.
h) Aquellas otras de análoga naturaleza que sean necesarias para la mejor atención de la
población protegida.
i) La realización de aquellos programas sanitarios que específicamente se determinen, de
acuerdo con el diagnóstico de salud de la Zona. 27
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

El trabajo en equipo obliga a que cada uno de sus miembros participe en el estudio, eje-
cución y evaluación de las actividades comunes. Todos los profesionales integrantes del EAP
realizarán las anteriores funciones coordinadamente en todas las actividades dirigidas al de-
sarrollo de las tareas encomendadas.
Directrices de actuación
El Equipo de Atención Primaria desarrollará sus actividades con arreglo a las siguientes
directrices:
a) Garantizar la atención continuada e integral de la población mediante:
– Desarrollo de métodos preventivos de investigaciones epidemiológicas.
– Educación sanitaria de la población.
– Determinación de diagnóstico y tratamiento temprano de las enfermedades.
– Asistencia curativa y rehabilitadora de procesos patológicos que no precisen de
hospitalización y los que se encuentren en periodo de post-internamiento tanto a
nivel ambulatorio como a través de la visita domiciliaria.
– Aplicación de métodos de diagnóstico y tratamiento para evitar hospitalizaciones
innecesarias.
– Vigilancia sanitaria del medio.
– Utilización sistemática de la historia clínico-social individual y familiar.
b) Trabajo en equipo a través del establecimiento de objetivos comunes y de la colabora-
ción mutua entre los miembros del Equipo de Atención Primaria.
c) Planificación de las actividades y programas de salud y evaluación de sus resultados,
que se plasmará en un informe de actividades y resultados que deberá presentar cada
Equipo de Atención Primaria con la periodicidad que se determine.
d) Coordinación con los servicios sanitarios y sociales del ámbito geográfico de su Área
Asistencial.
e) Participación de la comunidad en la gestión de los Servicios Sanitarios en el cuidado de
su salud.
f ) Canalización de usuarios hacia Centros de nivel de Atención Especializada o, cuando
tenga que recibir atenciones singulares con el fin de que éstos se presenten en fases
avanzadas en su proceso patológico.
g) Coordinación de las actividades de los Centros de Atención Primaria con los Centros del
nivel de Atención Especializada correspondientes.
Régimen de Personal
A) Jornada de trabajo
La dedicación del personal sanitario del EAP será de cuarenta horas semanales, haciéndose
cargo de la asistencia ambulatoria y domiciliaria, sin perjuicio de la mayor dedicación que pudie-
ra corresponderle por su participación en los turnos para la asistencia continuada de urgencia.
La dedicación del personal no sanitario será la correspondiente en cada momento para
28 este personal en las Instituciones Sanitarias de la Seguridad Social.
NOCIONES BÁSICAS DE LA ASISTENCIA SANITARIA I [[[[\

Asimismo, se establecerán turnos rotativos entre los miembros del Equipo para la asisten-
cia continuada de urgencia, que en general, se centralizarán en el Centro de Salud durante
todos los días de la semana.
B) Dotación del Equipo
El número de profesionales sanitarios y no sanitarios que integrarán cada EAP estará en fun-
ción de la población a atender y de las características y necesidades de su Zona Básica de Salud.
Cada profesional asistencial, médicos y enfermeras de EAP, será responsable de la asisten-
cia a la población que le sea adscrita. El número máximo de población adscrita a cada Médico
de Familia, Pediatra-Puericultor y en general a cada miembro del Equipo, se establecerá en las
disposiciones de desarrollo que al efecto se dicten.
La población atendida podrá ejercer el derecho a la libre elección de Médico dentro de la
Zona de Salud, en los términos establecidos en las disposiciones normativas.

3.4. El Coordinador Médico del Equipo


El personal del EAP dependerá funcionalmente de un Coordinador Médico, el cual, además
de realizar las actividades específicas propias del cargo, desempeñará sus propias actividades
como profesional del EAP, ya que el nombramiento ha de recaer sobre uno de los componen-
tes del Equipo. Dicho nombramiento lo será, en todo caso por tiempo indefinido.
Serán cometidos del Coordinador Médico:
– La relación con los demás Servicios e Instituciones sanitarias y con la población.
– La armonización de los criterios organizativos del conjunto de profesionales sanitarios
y no sanitarios, tengan éstos vinculación estatutaria o funcionarial por su pertenencia a
los Cuerpos Técnicos del Estado al Servicio de la Sanidad Local.

3.5. Coordinación de Niveles


Los Equipos de Atención Primaria estarán coordinados y desarrollarán su actividad en
estrecha colaboración funcional y técnica con los Centros correspondientes del nivel de
Atención Especializada (Hospitales, Centros de Especialidades...) a efectos de conseguir la ma-
yor eficacia asistencial.

3.6. Centro de Salud


Concepto
El Centro de Salud es la estructura física y funcional que permite el adecuado desarrollo de
una Atención Primaria de salud coordinada globalmente, integral, permanente y continuada,
y con base en el trabajo de equipo de los profesionales sanitarios y no sanitarios que actúan
en el mismo (art. 2 RD 137/84).
Los Centros de Salud son centros integrales de Atención Primaria que desarrollan de forma
integrada y mediante el trabajo en equipo todas las actividades encaminadas a la promoción, 29
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

prevención, curación y rehabilitación de la salud, tanto individual como colectiva, de los habi-
tantes de la Zona básica; a cuyo efecto, serán dotados de los medios personales y materiales
que sean precisos para el cumplimiento de dicha función (art. 63 LGS).
En el Centro de Salud desarrolla sus actividades y funciones el Equipo de Atención Primaria.
Funciones generales
Los Centros de Salud tienen las siguientes funciones (art. 64 LGS):
– Albergar la estructura física de consultas y servicios asistenciales personales correspon-
dientes a la población en que se ubican.
– Albergar los recursos materiales precisos para la realización de las exploraciones com-
plementarias de que se pueda disponer en la zona.
– Servir como centro de reunión entre la comunidad y los profesionales sanitarios.
– Facilitar el trabajo en equipo de los profesionales sanitarios de la zona.
– Mejorar la organización administrativa de la atención de salud en su zona de influencia.
Funciones asistenciales
Las funciones asistenciales de los Centros de Salud son prestar una atención continuada e
integral en régimen ambulatorio, domiciliario y de urgencia, que incluye:
a) Asistencia preventiva de enfermedades.
b) Actividades de promoción de la salud en el área de la Salud Pública y participación de
la Comunidad en la gestión de los servicios sanitarios.
c) Asistencia curativa y rehabilitadora con derivación de pacientes al núcleo especializado
de atención cuando éstos lo requieran.
d) Educación Sanitaria de la población.
e) Vigilancia sanitaria del medio.
f ) Salud Laboral.
g) Salud Mental.
h) Funciones docentes de formación continuada y de formación pregraduada y postgra-
duada, tras la acreditación correspondiente.
i) Tareas de investigación clínico-epidemiológica y administrativa en la Zona de Salud y
en colaboración con el nivel de Atención Especializada.
j) De forma sistemática funciones administrativas, de planificación, organización y eva-
luación de los servicios sanitarios a nivel de la Zona Básica todas aquéllas de registro,
notificación y certificación derivadas de su servicio profesional dentro del marco gene-
ral de la ordenación de los servicios sanitarios en la Comunidad Autónoma.
Reglamento del Centro de Salud
Cada Comunidad Autónoma aprobará un Reglamento General de Organización y
Funcionamiento de los Centros de Salud en el que se regularán al menos los siguientes aspec-
tos: órganos, régimen de los centros de salud, unidades funcionales, horario de funcionamien-
to y consultas, recepción, información y reclamaciones, sistema de citas, régimen asistencial,
30 régimen de personal y régimen de usuarios.
NOCIONES BÁSICAS DE LA ASISTENCIA SANITARIA I [[[[\

Consultorios
Con carácter general, la Zona Básica de Salud contará con un Centro de Salud, por lo que
no todas las localidades y demarcaciones de la Zona de Salud dispondrán de Centro de Salud.
Por ello, en el medio rural, las poblaciones incluidas en las Zonas que no dispongan de
Centro de Salud podrán contar con Consultorios locales y, en el medio urbano, podrán dispo-
ner de instalaciones diferenciadas (Consultorios auxiliares), dependientes en uno y otro caso,
del correspondiente Centro de Salud.
Todos los Centros de Salud actuarán como consultorio del núcleo de población donde se
encuentren ubicados y de aquéllos que se les asigne.
Tendrán como ámbito de actuación geográfica y poblacional la Zona Básica de Salud sien-
do centro de referencia de los Consultorios donde el Equipo de Atención Primaria desarrolla
sus funciones.

4. Atención de Urgencias
La atención de urgencia es aquella que se presta al paciente en los casos en que su situa-
ción clínica obliga a una atención sanitaria inmediata. Se dispensará tanto en centros sanita-
rios como fuera de ellos, incluyendo el domicilio del paciente y la atención «in situ», durante
las 24 horas del día, mediante la atención médica y de enfermería, y con la colaboración de
otros profesionales.

A) Acceso a la atención de urgencia


El procedimiento y el modelo organizativo para la atención de urgencia serán establecidos
por las administraciones sanitarias competentes, de manera que el acceso a la prestación se
realice en el tiempo y lugar adecuados para facilitar una atención adaptada a las necesidades
de cada paciente. La atención de urgencia se entiende como una atención integral y continua
que se presta por Atención Primaria y especializada, y por los servicios específicamente dedi-
cados a la atención urgente.
La coordinación de los diferentes intervinientes en la atención de urgencia se realizará, a
través de los teléfonos 112, 061 u otros, por los centros coordinadores de urgencias y emer-
gencias sanitarias, que garantizarán, las 24 horas, la accesibilidad y la coordinación de los re-
cursos disponibles para este tipo de atención.

31
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Asimismo se potenciará la coordinación de los servicios sanitarios en los planes de catás-


trofes y la colaboración con los servicios de urgencias y emergencias dependientes de distin-
tas administraciones e instituciones, como Protección Civil, Cuerpos de Prevención y Extinción
de Incendios, Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado u otras, en las situaciones que se
precise.

B) Contenido
La cartera de servicios comunes de la prestación de atención de urgencia com-
prende:

B.1. La atención telefónica, a través de los centros coordinadores de urgencias sanitarias,


que incluye la regulación médica de la demanda asistencial asignando la respuesta
más adecuada a cada urgencia sanitaria; la información y la orientación o consejo
sanitario.

B.2. La evaluación inicial e inmediata de los pacientes para determinar los riesgos para su
salud y su vida y, en caso de ser necesaria, la clasificación de los mismos para priorizar
la asistencia sanitaria que precisen. La evaluación puede completarse derivando a
los pacientes a un centro asistencial si fuera necesario, para la realización de las ex-
ploraciones y procedimientos diagnósticos precisos para establecer la naturaleza y el
alcance del proceso y determinar las actuaciones inmediatas a seguir para atender la
situación de urgencia.

B.3. La realización de los procedimientos diagnósticos precisos y de los procedimientos


terapéuticos médico-quirúrgicos necesarios para atender adecuadamente cada si-
tuación de urgencia sanitaria.

B.4. La monitorización, la observación y la reevaluación de los pacientes, cuando su situa-


ción así lo requiera.

B.5. El transporte sanitario, terrestre, aéreo o marítimo, asistido o no asistido, según lo


requiera la situación clínica de los pacientes, en los casos en que sea preciso para su
adecuado traslado al centro sanitario que pueda atender de forma óptima la situa-
ción de urgencia.

B.6. La información y asesoramiento a los pacientes o, en su caso, acompañantes, sobre la


atención prestada y las medidas a adoptar al finalizar dicha atención, de acuerdo con
la legislación vigente.

B.7. Una vez atendida la situación de urgencia, se procederá al alta de los pacientes o a su
derivación al nivel asistencial más adecuado y, cuando la gravedad de la situación así
lo requiera, al internamiento hospitalario, con los informes clínicos pertinentes para
garantizar la continuidad asistencial.

B.8. La comunicación a las autoridades competentes de aquellas situaciones que lo re-


quieran, especialmente en el caso de sospecha de violencia de género o de malos
tratos en menores, ancianos y personas con discapacidad.

32
NOCIONES BÁSICAS DE LA ASISTENCIA SANITARIA I [[[[\

5. La actuación del Celador en los Equipos de Atención


Primaria
Las funciones del Celador en el ámbito del Atención Primaria son las mismas que en
cualquier nivel asistencial, adaptado eso si, a las características de la Atención Primaria.
Básicamente son:
– Funciones de vigilancia; con apertura y cierre del centro de salud. Vigilancia del buen
uso del mobiliario del centro.
– Funciones de control de accesos y circulación de usuarios.
– Funciones de organización; colaboración con el departamento administrativo en la
gestión de citas previas, traspaso de material, transporte de historias clínicas, participar
en las reuniones del equipo de Atención Primaria, etc.
– Función asistencial, transporte de personas con limitación de movilidad, manejo de
silla de ruedas, etc. Colaboración con médicos y enfermeros si se les precisa.

33
2
Nociones básicas de las
asistencia sanitaria II:
la Atención Especializada

1. Ordenación de la Atención Especializada


2. Los órganos directivos, reglamento de estructura y organización y
funcionamiento de los hospitales
3. Centros de Atención Especializada
2

4. Hospitales de la Comunidad Autónoma de Extremadura


\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

1. Ordenación de la Atención Especializada


1.1. Concepto de Atención Especializada
Si calificamos a la Atención Primaria como el nivel básico del sistema de salud, hay que
deducir que la Atención Especializada es el segundo nivel del sistema al cual hay que acudir
cuando la Atención Primaria ha agotado los medios que posee para satisfacer las necesidades
asistenciales que se precisan.
Al igual que la Atención Primaria, la Atención Especializada se presta en régimen ambula-
torio y de urgencias, pero a diferencia de aquélla sólo la Atención Especializada ofrece la asis-
tencia en régimen de internamiento. La Atención Especializada incluye asistencia en régimen
domiciliario, la hospitalización y la rehabilitación.
La Atención Especializada es, en definitiva, el conjunto de medios humanos y materiales del
sistema de salud, puestos a disposición de la población para atender los problemas sanitarios
de mayor complejidad y que, por ello mismo, superan las posibilidades de la Atención Primaria.
Si la estructura física fundamental de la Atención Primaria es el Centro de Salud, la de la
Especializada es el Hospital, aunque hay otros Centros no hospitalarios a los que también
nos referiremos en el tema.
Es función de los poderes públicos establecer los criterios de coordinación previstos entre
ambos niveles asistenciales, atendiendo a la complejidad de los servicios prestados por cada
uno de ellos.

1.2. Régimen Jurídico de la Atención Especializada


La normativa fundamental en materia de Asistencia Especializada en el ámbito de la
Administración del Estado se contiene en:
– Ley 37/1962, de 21 de julio, de Hospitales (Ley 37/62).
– Ley General de Seguridad Social, Real Decreto Legislativo 1/1994, de 20 de junio (LGSS).
– Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad (LGS).
– Ley 16/2003, de 28 de mayo, de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud (LCC).
– Real Decreto 1030/2006, de 15 de septiembre, por el que se establece la Cartera
de Servicios Comunes del Servicio Nacional de Salud y el procedimiento para su
actualización.
– Real Decreto 521/1987, de 15 de abril, sobre estructura, organización y funcionamiento
de los Hospitales gestionados por el INSALUD (RD 521/87).
– Real Decreto 8/1996, de 15 de enero, sobre libre elección de médico en los servicios de
Atención Especializadas del Instituto Nacional de la Salud (RD 8/96).
– Orden Ministerial de 7 de julio de 1972, por la que se aprueba el Reglamento de
Régimen, Gobierno y Servicio de las Instituciones Sanitarias de la Seguridad Social
(OM de 7-7-72).
36
NOCIONES BÁSICAS DE LAS ASISTENCIA SANITARIA II [[[[\

1.3. Objetivos de la Atención Especializada


Son objetivos de la Atención Especializada:
– Ofrecer a la población los medios técnicos y humanos de diagnóstico y tratamiento y
rehabilitación que por su nivel de especialización no pueden resolverse en el nivel de
Atención Primaria.
– Posibilitar la hospitalización de los pacientes que lo precisen.
– Atender las urgencias y emergencias que requieran cuidados de este nivel.
– Prestar asistencia ambulatoria especializada.
– Al igual que en la Atención Primaria: Promoción de la salud, prevención de las enferme-
dades, educación sanitaria de la población.
– Poner sus Centros e Instituciones a disposición de la investigación y docencia en mate-
ria de salud.
– Formación de profesionales sanitarios.

1.4. Características de la Atención Especializada


La Atención Especializada se caracteriza actualmente por:
– Ofrecer una cobertura sanitaria totalizadora, ya que en su seno se agotan todas las
posibilidades del sistema de salud.
– Acoger los recursos humanos más cualificados en cada área por su alta especialización.
– Acoger los medios materiales y técnicos más sofisticados y costosos y por ello, más
valorados por la población.
– La integración de los recursos hospitalarios y extrahospitalarios en una estructura úni-
ca: los Centros de Especialidades que actúan a modo de consultas externas «desplaza-
das» del Hospital, y la «jerarquización» de los médicos.
– La adopción de modernas técnicas de gestión.
– La descentralización y la coordinación con el nivel de Atención Primaria.

1.5. Estructuras jerarquizadas


La asistencia especializada puede prestarse en:
a) Régimen ambulatorio:
– En los Centros de Atención Especializada: Consultas Externas ubicadas en los
Hospitales, Centros de Especialidades, Centros de Diagnóstico y Tratamiento y
Ambulatorios, mientras subsistan.
– En los Centros de Salud. Aunque lo propio de los Centros de Salud es la prestación
de servicios de Atención Primaria, también se prestan en ellos algunos de Atención
Especializada: Pediatría-Puericultura, Psiquiatría, etc. 37
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

b) Régimen de asistencia domiciliaria:


La asistencia domiciliaria de un facultativo especialista sólo se realiza a petición de otro
facultativo.
c) Régimen de internamiento, en los Hospitales.
d) Régimen de “hospital de día”.
e) Régimen de hospitalización domiciliaria.
f ) Régimen de asistencia hospitalaria de urgencias.

1.6. La reforma de la Atención Especializada


La Atención Especializada ha sido objeto de un dinámico proceso de transformación, sien-
do los principios rectores de la misma, fundamentalmente, los que recoge la Ley General de
Sanidad. De este modo la organización actual de la Atención Especializada está orientada a
conseguir los objetivos de la reforma sanitaria general:
– La concepción integral del sistema de salud.
– El reconocimiento del derecho a la protección de la salud y la asistencia sanitaria no
sólo a todos los españoles, sino a todos los ciudadanos residentes en España.
– El derecho a la asistencia pública y gratuita (la gratuidad es un objetivo).
– La coordinación de todas las estructuras sanitarias.
Para ello la Atención Especializada se ha dotado de nuevos medios y recursos:
– Abandono de anteriores estructuras (Ciudades sanitarias) y divisiones territoriales
(Zonas médicas).
– Nuevos órganos de gestión hospitalaria.
– Nuevos órganos de participación.
– Nuevas técnicas de gestión, planificación.
– Descentralización de competencias.
– Controles de calidad y evaluación.
– Humanización de la asistencia.
– Nuevos servicios: Cita previa en Centros de Especialidades, en evitación de demoras,
Servicios de Información y Atención al Usuario, etc.
– Nuevos Programas: Programas de Trasplantes, Sistemas de Información Interhospitales, etc.
– Control de gastos: Contratos Programas.
– Dirección participativa por objetivos.
– La jerarquización.
La jerarquización es un proceso mediante el cual se integran en un único dispositivo los
dos regímenes asistenciales de la Atención Especializada, la ambulatoria y la hospitalaria, me-
diante la integración de las Instituciones abiertas y los Médicos Especialistas de Cupo de las
38 mismas, en la estructura jerarquizada del Hospital correspondiente.
NOCIONES BÁSICAS DE LAS ASISTENCIA SANITARIA II [[[[\

De ese modo el Médico Especialista del Ambulatorio pasa a ser Facultativo Especialista
del Área de actuación hospitalaria, integrándose en el Hospital, desarrollando sus funciones
tanto en el Hospital como en el Centro de Especialidades (Ambulatorio) de origen.
Se consigue con ello una máxima coordinación, ya que el diagnóstico y tratamiento de
todo el proceso es realizado tanto dentro como fuera del Hospital por el mismo Médico o
Equipo Médico. Asimismo, en vez de tener que desplazarse el paciente a las Consultas Externas
del Hospital, es el Médico quien se desplaza al Centro de Especialidades.

1.7. Fines de la Atención Especializada


Son fines de la Asistencia Especializada:
a) Ofrecer a la población los medios técnicos y humanos de diagnóstico, tratamiento y
rehabilitación adecuados que, por su especialización o características, no puedan re-
solverse en el nivel de la Atención Primaria.
b) Posibilitar el internamiento en régimen de hospitalización a los pacientes que lo
precisen.
c) Participar en la atención de las urgencias, asumiendo las que superen los niveles de la
Asistencia Primaria.
d) Prestar la asistencia en régimen de consultas externas que requieran la Atención
Especializada de la población, en su correspondiente ámbito territorial, sin perjuicio de
lo establecido para los Equipos de Atención Primaria.
e) Participar, con el resto del dispositivo sanitario, en la prevención de las enfermedades y
promoción de la salud.
f ) Colaborar en la formación de los recursos humanos y en las investigaciones de salud.

1.8. Prestaciones de la Atención Especializada


La Ley 16/2003, de 28 de mayo, de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud (LCC),
establece en su art. 13 el contenido de las prestaciones de Atención Especializada.

1.8.1. Contenido de la Atención Especializada


La prestación de Atención Especializada comprende actividades asistenciales, diagnósti-
cas, terapéuticas y de rehabilitación y cuidados, así como las de promoción de la salud, educa-
ción sanitaria y prevención de la enfermedad, cuya naturaleza aconseja que se realicen en este
nivel. La Atención Especializada garantiza la continuidad de la atención integral al paciente,
una vez superadas las posibilidades de la Atención Primaria y hasta que el mismo pueda rein-
tegrarse en dicho nivel.
La atención sanitaria especializada comprende (art. 13 LCC):
a) La asistencia especializada en consultas.
b) La asistencia especializada en hospital de día, médico y quirúrgico. 39
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

c) La hospitalización en régimen de internamiento.


d) El apoyo a la Atención Primaria en el alta hospitalaria precoz y, en su caso, la hospitali-
zación a domicilio.
e) La indicación o prescripción, y la realización, en su caso, de procedimientos diagnósti-
cos y terapéuticos.
f ) La atención paliativa a enfermos terminales.
g) La atención a la salud mental.
h) La rehabilitación en pacientes con déficit funcional recuperable.
Siempre que las condiciones del paciente lo permitan, la Atención Especializada se presta-
rá en consultas externas y en hospital de día.

1.8.2. Modalidades de la Asistencia Especializada


La atención y asistencia sanitaria especializada, una vez superadas las posibilidades de
diagnóstico y tratamiento de la Atención Primaria, comprenderá:
a) La asistencia ambulatoria especializada en consultas, que puede incluir la realización
de procedimientos quirúrgicos menores.
b) La asistencia ambulatoria especializada en hospital de día, para aquellos pacientes
que precisen cuidados especializados continuados, médicos o de enfermería, incluida
la cirugía mayor en cuanto no requiera estancia hospitalaria.
c) La asistencia especializada en régimen de hospitalización, que incluye la asistencia mé-
dica, quirúrgica, obstétrica y pediátrica para procesos agudos, reagudización de procesos
crónicos o realización de tratamientos o procedimientos diagnósticos que así lo aconsejen.
d) La atención de la salud mental y la asistencia psiquiátrica, que incluye el diagnóstico
y seguimiento clínico, la psicofarmacoterapia y las psicoterapias individuales, de grupo
o familiares y, en su caso, la hospitalización, de acuerdo con lo especificado en el apar-
tado anterior.

1.8.3. Acceso a la Asistencia Especializada


a) Acceso a la asistencia ambulatoria especializada. Con carácter general, el acceso a la
asistencia ambulatoria especializada se realizará por indicación del médico de Atención
Primaria.
b) Acceso a la asistencia en régimen de hospitalización. Con carácter general, el acceso
a la asistencia especializada en régimen de hospitalización se realizará por indicación
del médico especialista o a través de los servicios de urgencia, cuando el paciente nece-
site previsiblemente cuidados especiales y continuados, no susceptibles de ser presta-
dos de forma ambulatoria o a domicilio.
c) Acceso a los servicios hospitalarios de referencia. El acceso a los servicios hospita-
larios de referencia se realizará por indicación de los demás servicios especializados,
conforme al procedimiento que se establezca por los servicios de salud, tal y como se
40 establece en el art. 15.2 de la LGS.
NOCIONES BÁSICAS DE LAS ASISTENCIA SANITARIA II [[[[\

1.8.4. Contenido de la Asistencia Hospitalaria


La asistencia hospitalaria especializada comprenderá:
a) La realización de los exámenes y pruebas diagnósticas, incluido el examen neonatal, y
la aplicación de tratamientos o procedimientos terapéuticos que necesite el paciente,
independientemente de que su necesidad venga o no causada por el proceso o motivo
de su admisión y hospitalización.
b) Tratamientos o intervenciones quirúrgicas dirigidas a la conservación o mejora de la es-
peranza de vida, autovalimiento y eliminación o disminución del dolor y el sufrimiento.
c) Tratamiento de las posibles complicaciones que puedan presentarse durante el proce-
so asistencial.
d) Rehabilitación.
e) Implantación de prótesis y su oportuna renovación.
f ) Medicación, curas, gases medicinales y material fungible y productos sanitarios que
sean precisos.
g) Alimentación, según la dieta prescrita. Nutrición parenteral y enteral.
h) Estancia en habitación compartida, o individual cuando las especiales circunstancias
del paciente lo precisen, incluyendo los servicios hoteleros básicos directamente rela-
cionados con la propia hospitalización.

1.8.5. Atención y Servicios de Urgencia Hospitalaria


La atención de urgencia en los hospitales se presta, durante las veinticuatro horas del día,
a los pacientes no ingresados que sufran una situación clínica aguda que obligue a una aten-
ción inmediata de los servicios del hospital.
El acceso del paciente al servicio de urgencia hospitalario se realizará por remisión del
médico de la Atención Primaria o especializada o por razones de urgencia o riesgo vital que
pudieran requerir medidas terapéuticas exclusivas del medio hospitalario.
La asistencia hospitalaria de urgencia comprenderá el diagnóstico, primeros cuidados y tratamien-
tos necesarios para atender la urgencia o necesidad inmediata, evaluar el proceso y las circunstancias
del paciente y referirlo al nivel de Atención Primaria o especializada que se considere adecuado.

1.8.6. Otros Servicios y Prestaciones


La asistencia sanitaria especializada incluirá además, conforme a las normas de organiza-
ción, funcionamiento y régimen de los servicios de salud, los siguientes servicios y prestaciones:
a) Hemoterapia.
b) Diagnóstico y tratamiento de la infertilidad.
c) Diagnóstico prenatal en grupos de riesgo.
d) Diagnóstico por imagen: radiología general, ecografía, mamografía, tomografía axial
computerizada (TAC), resonancia magnética, angiografía y gammagrafía, así como
densitometría ósea conforme a los programas de los servicios de salud. 41
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

e) Laboratorio: anatomía patológica, bioquímica, genética, hematología, inmunología,


microbiología y parasitología.
f ) Litotricia renal.
g) Planificación familiar: consejo genético en grupos de riesgo, vasectomías y ligaduras de
trompas. Interrupción voluntaria del embarazo en los supuestos legalmente permitidos.
h) Radiología intervencionista. Radioterapia.
j) Trasplantes de corazón, córnea, hígado, hueso, médula ósea, piel, pulmón y riñón, con-
forme a la legislación especial en la materia.

1.9. Especialidades médicas


Los servicios sanitarios de la Atención Especializada incluyen, entre otras, las siguientes
especialidades:
a) Servicios médicos:
– Alergología.
– Anestesia y Reanimación.
– Aparato Digestivo.
– Cardiología.
– Dermatología.
– Endocrinología.
– Geriatría.
– Inmunología.
– Medicina Intensiva.
– Medicina Interna.
– Nefrología.
– Neumología.
– Neurofisiología.
– Neurología.
– Oncología Médica.
– Oncología Radioterápica.
– Pediatría.
– Psiquiatría.
– Reumatología.
b) Servicios quirúrgicos:
– Angiología y Cirugía Vascular.
– Cirugía Cardiovascular.
– Cirugía General y del Aparato Digestivo.
42 – Cirugía Maxilofacial.
NOCIONES BÁSICAS DE LAS ASISTENCIA SANITARIA II [[[[\

– Cirugía Pediátrica.
– Cirugía Plástica y Reparadora.
– Cirugía Torácica.
– Neurocirugía.
– Obstetricia y Ginecología.
– Oftalmología.
– Otorrinolaringología.
– Traumatología y Cirugía Ortopédica.
– Urología.
c) Servicios generales clínicos:
– Análisis Clínicos.
– Anatomía Patológica.
– Bioquímica Clínica.
– Farmacia Hospitalaria.
– Farmacología Clínica.
– Hematología y Hemoterapia.
– Medicina Nuclear.
– Microbiología y Parasitología.
– Radiodiagnóstico.
– Rehabilitación.
– Radiofarmacia.
– Medicina Familiar y Comunitaria.
– Medicina Preventiva y Salud Pública.

1.10. Cartera de Servicios Comunes de Atención Especializada


La Atención Especializada comprende las actividades asistenciales, diagnósticas, terapéu-
ticas y de rehabilitación y cuidados, así como aquéllas de promoción de la salud, educación
sanitaria y prevención de la enfermedad, cuya naturaleza aconseja que se realicen en este
nivel. La Atención Especializada garantizará la continuidad de la atención integral al paciente,
una vez superadas las posibilidades de la Atención Primaria y hasta que aquél pueda reinte-
grarse en dicho nivel.
El acceso del paciente a la atención de urgencia hospitalaria se realiza por remisión del mé-
dico de Atención Primaria o especializada o por razones de urgencia o riesgo vital que puedan
requerir medidas terapéuticas exclusivas del medio hospitalario.
La Atención Especializada se presta, siempre que las condiciones del paciente lo permitan,
en consultas externas y en hospital de día.
43
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

La atención sanitaria especializada comprende:

1. Asistencia Especializada en Consultas


Comprende las actividades asistenciales, diagnósticas, terapéuticas y de rehabilitación, así
como aquéllas de promoción de la salud, educación sanitaria y prevención de la enfermedad,
que se prestan en el nivel de Atención Especializada en régimen ambulatorio, incluyendo:
– Valoración inicial del paciente.
– Indicación y realización de exámenes y procedimientos diagnósticos.
– Indicación, realización y seguimiento de los tratamientos o procedimientos terapéuti-
cos que necesite el paciente.
– Indicación y, en su caso, administración de medicación, nutrición parenteral o enteral,
curas, material fungible y otros productos sanitarios que sean precisos.
– Indicación de ortoprótesis y su oportuna renovación, de acuerdo con lo establecido en
la cartera de servicios comunes de prestación ortoprotésica.
– Información al alta conteniendo información diagnóstica y de los procedimientos reali-
zados para facilitar el correcto seguimiento del paciente y la continuidad y la seguridad
de la atención y de los cuidados.

2. Asistencia Especializada en Hospital de Día, Médico y Quirúrgico


Comprende las actividades asistenciales, diagnósticas, terapéuticas y de rehabilitación,
destinadas a pacientes que requieren cuidados especializados continuados, incluida la cirugía
mayor ambulatoria, que no precisan que el paciente pernocte en el hospital, incluyendo:
– Indicación y realización de exámenes y procedimientos diagnósticos.
– Indicación, realización y seguimiento de los tratamientos o procedimientos terapéu-
ticos o de rehabilitación que necesite el paciente, incluida la cirugía ambulatoria y los
tratamientos quimioterápicos a pacientes oncológicos.
– Cuidados de enfermería necesarios para la adecuada atención del paciente.
– Implantes y otras ortoprótesis y su oportuna renovación.
– Medicación, gases medicinales, transfusiones, curas, material fungible y otros produc-
tos sanitarios que sean precisos.
– Reanimación postquirúrgica y si procede, tras procedimientos diagnósticos invasivos.
– Nutrición parenteral o enteral.
– Si procede, alimentación, según la dieta prescrita.
– Información al alta con instrucciones para el correcto seguimiento del tratamiento y
establecimiento de los mecanismos que aseguren la continuidad y la seguridad de la
atención y de los cuidados.
La indicación para la utilización de este recurso corresponde al facultativo especialista res-
ponsable de la asistencia al paciente.
44
NOCIONES BÁSICAS DE LAS ASISTENCIA SANITARIA II [[[[\

3. Hospitalización en régimen de internamiento


Comprende la asistencia médica, quirúrgica, obstétrica y pediátrica o la realización de tra-
tamientos o procedimientos diagnósticos, a pacientes que requieren cuidados continuados
que precisan su internamiento, incluyendo:
– Indicación y realización de exámenes y procedimientos diagnósticos, incluido el exa-
men neonatal.
– Indicación, realización y seguimiento de los tratamientos o procedimientos terapéuti-
cos o intervenciones quirúrgicas que necesite el paciente, independientemente de que
su necesidad venga o no causada por el motivo de su internamiento.
– Medicación, gases medicinales, transfusiones, curas, material fungible y otros produc-
tos sanitarios que sean precisos.
– Cuidados de enfermería necesarios para la adecuada atención del paciente.
– Implantes y otras ortoprótesis y su oportuna renovación.
– Cuidados intensivos o de reanimación, según proceda.
– Tratamiento de las posibles complicaciones que puedan presentarse durante el proce-
so asistencial.
– Tratamientos de rehabilitación, cuando proceda.
– Nutrición parenteral o enteral.
– Alimentación, según la dieta prescrita.
– Servicios hoteleros básicos directamente relacionados con la propia hospitalización.
– Información al alta con instrucciones para el correcto seguimiento del tratamiento y
establecimiento de los mecanismos que aseguren la continuidad y la seguridad de la
atención y de los cuidados.
El acceso a la asistencia especializada en régimen de hospitalización se realiza por indica-
ción del facultativo especialista o a través de los servicios de urgencia hospitalaria, cuando el
paciente necesite previsiblemente cuidados especiales y continuados, no susceptibles de ser
prestados de forma ambulatoria o a domicilio.

4. Apoyo a la Atención Primaria en el alta hospitalaria precoz y, en su caso, hospitalización


a domicilio
Comprende las actividades diagnósticas y terapéuticas que han de ser llevadas a cabo de
forma coordinada por Atención Primaria y especializada como consecuencia de procedimien-
tos iniciados en el nivel de Atención Especializada y que ambos niveles, de forma consensua-
da, acuerden que pueden ser facilitadas a nivel domiciliario, de forma que se garantice la con-
tinuidad en la atención prestada al usuario tras el alta hospitalaria, conforme a los programas
especiales establecidos y la organización propia de cada servicio de salud. En los casos en que
el paciente se encuentre en una situación clínica que requiera de atención continuada y no
45
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

presente una inestabilidad clínica que pudiera suponer un riesgo en su evolución, el servicio
de salud podrá optar por la hospitalización a domicilio. Incluye:
4.1. Valoración integral de las necesidades del paciente, previa al alta, que asegure la con-
tinuidad de la atención tras el alta.
4.2. Establecimiento de un plan de cuidados que incluya medidas preventivas, instruccio-
nes para el correcto seguimiento del tratamiento, recomendaciones higiénico-dieté-
ticas, control de los síntomas y cuidados generales. Asimismo se deben establecer los
mecanismos que aseguren la continuidad y seguridad de la atención.
4.3. Acceso a los exámenes y procedimientos diagnósticos no realizables en el domicilio
del paciente.
4.4. Realización y seguimiento de los tratamientos o procedimientos terapéuticos que ne-
cesite el paciente.
4.5. Indicación y, en su caso, administración de medicación, nutrición enteral o parenteral,
curas, material fungible, ortoprótesis y otros productos sanitarios que sean precisos.
4.6. Información y asesoramiento a las personas vinculadas al paciente, especialmente al
cuidador/a principal.

5. Indicación o prescripción, y la realización, en su caso, de procedimientos diagnósticos y


terapéuticos
En las modalidades descritas en apartados anteriores, la Atención Especializada compren-
de los procedimientos diagnósticos y terapéuticos que se recogen en los apartados 5.1, 5.2 y
5.3, indicados por el facultativo responsable de la atención del paciente en el Sistema Nacional
de Salud, según la organización de los servicios de salud.
Los implantes quirúrgicos necesarios para llevar a cabo las actividades de Atención
Especializada están incluidos en la cartera de servicios comunes de prestación ortoprotésica.
Se excluyen todos los procedimientos diagnósticos y terapéuticos con finalidad estética,
que no guarden relación con accidente, enfermedad o malformación congénita, los trata-
mientos en balnearios y las curas de reposo.
5.1. Técnicas y procedimientos precisos para el diagnóstico y tratamiento médico y qui-
rúrgico de las siguientes patologías clasificadas según la Clasificación Internacional de
Enfermedades:
1. Enfermedades infecciosas y parasitarias: Enfermedades infecciosas intestinales, tu-
berculosis, enfermedades bacterianas zoonósicas, otras enfermedades bacterianas,
infección del virus de la inmunodeficiencia humana, poliomielitis y otras enferme-
dades virales del sistema nervioso central no transmitidas por artrópodos, enfer-
medades virales acompañadas de exantema, enfermedades virales portadas por
artrópodos, otras enfermedades debidas a virus y chlamydiae, rickettsiosis y otras
enfermedades portadas por artrópodos, sífilis y otras enfermedades venéreas, otras
enfermedades espiroquetales, micosis, helmintiasis, otras enfermedades infeccio-
sas y parasitarias y efectos tardíos de las enfermedades infecciosas y parasitarias.
2. Neoplasias: Neoplasia maligna de labio, cavidad oral y faringe, neoplasias malignas
46 de los órganos digestivos y del peritoneo, neoplasia maligna de los órganos respi-
NOCIONES BÁSICAS DE LAS ASISTENCIA SANITARIA II [[[[\

ratorios e intratorácicos, neoplasia maligna de hueso, tejido conectivo, piel y mama,


neoplasia maligna de órganos genitourinarios, neoplasia maligna de otras localiza-
ciones y de localizaciones no especificadas, neoplasia maligna de tejidos linfáticos
y hematopoyéticos, neoplasias benignas, carcinoma «in situ», neoplasias de evolu-
ción incierta y neoplasias de naturaleza no especificada.
3. Enfermedades endocrinas, de la nutrición y metabólicas y trastornos de la inmunidad:
Trastornos de la glándula tiroidea, enfermedades de otras glándulas endocrinas,
deficiencias nutritivas, otros trastornos metabólicos y de inmunidad (incluyendo
los tratamientos de la obesidad mórbida y las bombas portátiles de infusión sub-
cutánea continua de insulina reguladas en el apartado 3 y el anexo de la Orden
SCO/710/2004, de 12 de marzo).
4. Enfermedades de la sangre y de los órganos hematopoyéticos: Anemias, defectos de
coagulación, púrpura y otras condiciones hemorrágicas, enfermedades de glóbulos
blancos y otras enfermedades de la sangre y los órganos hematopoyéticos.
5. Trastornos mentales, cuya atención se contempla en el apartado 7 de atención a la sa-
lud mental, incluyendo psicosis orgánicas, otras psicosis, trastornos neuróticos, tras-
tornos de la personalidad y otros trastornos mentales no psicóticos y retraso mental.
6. Enfermedades del sistema nervioso y de los órganos de los sentidos: Enfermedades
inflamatorias del sistema nervioso central, enfermedades hereditarias y degenera-
tivas del sistema nervioso central, otros trastornos del sistema nervioso central, tras-
tornos del sistema nervioso periférico, trastornos del ojo y de los anexos (incluida la
terapia fotodinámica para prevenir la pérdida visual en pacientes con neovasculari-
zación coroidea subfoveal predominantemente clásica secundaria a degeneración
macular asociada a la edad o a miopía patológica, de acuerdo con los protocolos
de los servicios de salud y excluida la corrección de los defectos de refracción por
medios optométricos y quirúrgicos) y enfermedades del oído y proceso mastoideo.
7. Enfermedades del sistema circulatorio: Fiebre reumática aguda, enfermedad cardíaca
reumática crónica, enfermedad hipertensiva, cardiopatía isquémica, enfermedades
de la circulación pulmonar, otras formas de enfermedad cardíaca, enfermedad cere-
brovascular, enfermedades de las arterias, arteriolas y capilares y enfermedades de
venas y linfáticos y otras enfermedades del aparato circulatorio.
8. Enfermedades del aparato respiratorio: Infecciones respiratorias agudas, otras en-
fermedades del tracto respiratorio superior (excluida la cirugía del ronquido salvo
que se confirme síndrome de apnea obstructiva del sueño asociado a deformidades
anatómicas en vías aéreas superiores o con alteraciones maxilofaciales), neumonía
y gripe, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y enfermedades asociadas, neu-
moconiosis y otras enfermedades pulmonares ocasionadas por agentes externos y
otras enfermedades del aparato respiratorio.
9. Enfermedades del aparato digestivo: Enfermedades de la cavidad oral, glándulas sali-
vares y maxilares en las que se requieran medios propios de la Atención Especializada,
enfermedades del esófago, estómago y duodeno, apendicitis, hernia de la cavidad
abdominal, enteritis y colitis no infecciosa, otras enfermedades del intestino y del
peritoneo y otras enfermedades del aparato digestivo.
10. Enfermedades del aparato genitourinario: Nefritis, síndrome nefrótico y nefrosis,
otras enfermedades del aparato urinario, enfermedades de los órganos genitales 47
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

masculinos, trastornos de mama, enfermedad inflamatoria de los órganos pélvicos


femeninos y otros trastornos del tracto genital femenino.
11. Complicaciones del embarazo; parto y puerperio: Embarazo ectópico y molar, otro
embarazo con resultado abortivo (incluida la interrupción voluntaria del embara-
zo en los supuestos previstos en la legislación vigente), complicaciones principal-
mente relacionadas con el embarazo, parto normal (incluida la anestesia epidural,
de acuerdo con los protocolos de los servicios de salud) y otras indicaciones para
cuidados durante el embarazo, trabajo de parto y parto, complicaciones que se pre-
sentan principalmente durante el curso del parto y complicaciones del puerperio.
12. Enfermedades de la piel y del tejido subcutáneo: Infecciones de la piel y del tejido ce-
lular subcutáneo, otros estados inflamatorios de la piel y de los tejidos subcutáneos
y otras enfermedades de la piel y del tejido subcutáneo.
13. Enfermedades del sistema osteo-mioarticular y tejido conectivo: artropatías y trastor-
nos relacionados, dorsopatías, reumatismo, osteopatías, condropatías y deformida-
des musculoesqueléticas adquiridas.
14. Anomalías congénitas: anencefalia y anomalías similares, espina bífida, otras ano-
malías congénitas del sistema nervioso, anomalías congénitas del ojo, anomalías
congénitas de oído, cara y cuello, anomalías del bulbo arterioso y del cierre septal
cardíaco, otras anomalías congénitas cardíacas y del aparato circulatorio, anomalías
congénitas del aparato respiratorio, fisura del paladar y labio leporino, otras ano-
malías congénitas del aparato digestivo, anomalías congénitas de órganos genita-
les, anomalías congénitas del aparato urinario, deformidades musculoesqueléticas
congénitas, otras anomalías congénitas de miembro, anomalías congénitas del te-
gumento, anomalías cromosómicas y otras anomalías congénitas.
15. Enfermedades con origen en el período perinatal: Causas maternas de morbilidad y
mortalidad perinatales y otras enfermedades con origen en el período perinatal.
16. Lesiones y envenenamientos: Fracturas, luxaciones, esguinces y torceduras de arti-
culaciones y músculos adyacentes, lesión intracraneal, lesión interna de tórax, ab-
domen y pelvis, heridas abiertas, lesión de vasos sanguíneos, efectos tardíos de
lesiones, envenenamientos, efectos tóxicos y otras causas externas, lesión superfi-
cial, contusión con superficie cutánea intacta, lesión por aplastamiento, efectos de
cuerpo extraño que entra a través de orificio, quemaduras, lesión de nervios y mé-
dula espinal, otras complicaciones traumáticas y lesiones no especificadas, envene-
namiento por drogas, sustancias medicamentosas y sustancias biológicas, efectos
tóxicos de sustancias primordialmente no medicamentosas con respecto a su ori-
gen, otros efectos y efectos no especificados de causas externas y complicaciones
de cuidados quirúrgicos y médicos no clasificados bajo otro concepto.
5.2. Otros procedimientos diagnósticos y terapéuticos.
5.2.1. Diagnóstico prenatal en grupos de riesgo.
5.2.2. Diagnóstico por imagen:
5.2.2.1. Radiología simple:
a) Tórax.
48 b) Abdomen.
NOCIONES BÁSICAS DE LAS ASISTENCIA SANITARIA II [[[[\

c) Radiología ósea.
d) Densitometría, conforme a los programas de los servicios de salud.
5.2.2.2. Mama:
a) Mamografía.
b) Intervencionismo de mama.
5.2.2.3. Radiología convencional con contraste.
5.2.2.4. Ultrasonidos:
a) Ecografía.
b) Ultrasonidos doppler.
5.2.2.5. Tomografía computarizada (TC).
5.2.2.6. Resonancia magnética (RM).
5.2.3. Radiología intervencionista diagnóstica y terapéutica.
5.2.4. Hemodinamia diagnóstica y terapéutica.
5.2.5. Medicina nuclear diagnóstica y terapéutica, incluida la tomografía por emisión
de positrones (PET), y combinada con el TC (PET-TC), en indicaciones oncológi-
cas de acuerdo con las especificaciones de la ficha técnica autorizada del co-
rrespondiente radiofármaco.
5.2.6. Neurofisiología.
5.2.7. Endoscopias. La capsuloendoscopia se incluye sólo en la hemorragia digestiva
de origen oscuro que persiste o recurre después de un estudio inicial de endos-
copia negativo (colonoscopia y/o endoscopia alta) y previsiblemente localiza-
da en el intestino delgado.
5.2.8. Pruebas funcionales.
5.2.9. Laboratorio:
5.2.9.1. Anatomía patológica.
5.2.9.2. Bioquímica.
5.2.9.3. Genética.
5.2.9.4. Hematología.
5.2.9.5. Inmunología.
5.2.9.6. Microbiología y parasitología.
5.2.10. Biopsias y punciones.
5.2.11. Radioterapia.
5.2.12. Radiocirugía.
5.2.13. Litotricia renal.
5.2.14. Diálisis. 49
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

5.2.15. Técnicas de terapia respiratoria, incluyendo las técnicas de terapia respiratoria


a domicilio, reguladas por la Orden de 3 de marzo de 1999.
5.2.16. Trasplantes de órganos, tejidos y células de origen humano:
5.2.16.1. Órganos: Riñón, corazón, pulmón, hígado, páncreas, intestino, riñón-
páncreas, corazón-pulmón y cualquier otra combinación de dos o más
de estos órganos para la que exista una indicación clínica establecida.
5.2.16.2. Tejidos y células: Células progenitoras hematopoyéticas proceden-
tes de médula ósea, sangre periférica y sangre de cordón umbilical,
en aquellos procesos en los que exista una indicación clínica esta-
blecida; tejidos del globo ocular (córnea, esclera y limbo corneal);
membrana amniótica; homoinjertos valvulares; homoinjertos vas-
culares; tejidos musculoesqueléticos y piel; trasplante autólogo de
condrocitos como tratamiento de segunda elección cuando haya
fracasado una opción terapéutica previa en lesiones condrales de la
articulación de la rodilla y en osteocondritis disecante; cultivos de
queratinocitos y cultivos celulares para los que exista una indicación
clínica establecida, de acuerdo al procedimiento contemplado para
la actualización de la cartera de servicios comunes.
Nueva redacción del Anexo III, del apartado 5.2.16.2 dada por el artí-
culo uno de la Orden SAS/1904/2009 de 8 julio 2009.
5.3. Otros servicios.
5.3.1. Cuidados intensivos, incluyendo los neonatales.
5.3.2. Anestesia y reanimación.
5.3.3. Hemoterapia.
5.3.4. Rehabilitación en pacientes con déficit funcional recuperable.
5.3.5. Nutrición y dietética, incluyendo los tratamientos con dietoterápicos comple-
jos y la nutrición enteral domiciliaria, regulados en la cartera de servicios de
prestación con productos dietéticos.
5.3.6. Seguimiento del embarazo, de manera coordinada y protocolizada con la
Atención Primaria, según la organización del correspondiente servicio de salud.
5.3.7. Planificación familiar, que incluye:
5.3.7.1. Consejo genético en grupos de riesgo.
5.3.7.2. Información, indicación y seguimiento de métodos anticonceptivos, in-
cluidos los dispositivos intrauterinos.
5.3.7.3. Realización de ligaduras de trompas y de vasectomías, de acuerdo con los
protocolos de los servicios de salud, excluida la reversión de ambas.
5.3.8. Reproducción humana asistida cuando haya un diagnóstico de esterili-
dad o una indicación clínica establecida, de acuerdo con los programas
de cada servicio de salud: Inseminación artificial; fecundación «in vitro» e
inyección intracitoplasmática de espermatozoides, con gametos propios
50
NOCIONES BÁSICAS DE LAS ASISTENCIA SANITARIA II [[[[\

o de donante y con transferencia de embriones; transferencia intratubá-


rica de gametos.
5.3.9. Servicios de prevención.
Todos estos servicios son prestados por las correspondientes unidades
asistenciales, recogidas en el Real Decreto 1277/2003, de 10 de octubre,
por el que se establecen las bases generales sobre autorización de cen-
tros, servicios y establecimientos sanitarios, autorizadas por las respecti-
vas Comunidades Autónomas.

6. Atención paliativa a enfermos terminales


Comprende la atención integral, individualizada y continuada, de personas con enferme-
dad en situación avanzada no susceptible de recibir tratamientos con finalidad curativa y con
una esperanza de vida limitada (en general, inferior a 6 meses), así como de las personas a ellas
vinculadas. Su objetivo terapéutico es la mejora de la calidad de vida, con respeto a su sistema
de creencias, preferencias y valores.
Esta atención, especialmente humanizada y personalizada, se presta en el domicilio del
paciente o en el centro sanitario, si fuera preciso, estableciendo los mecanismos necesarios
para garantizar la continuidad asistencial y la coordinación con otros recursos y de acuerdo
con los protocolos establecidos por el correspondiente servicio de salud. Incluye:
6.1. Identificación de los enfermos en situación terminal según los criterios diagnósticos
y la historia natural de la enfermedad.
6.2. Valoración integral de las necesidades de pacientes y cuidadores/as y establecimien-
to de un plan de cuidados escrito que incluya medidas preventivas, recomendacio-
nes higiénico-dietéticas, control de los síntomas y cuidados generales.
6.3. Valoración frecuente y control de síntomas físicos y psíquicos, realizando los exáme-
nes y procedimientos diagnósticos necesarios e indicando el tratamiento farmacoló-
gico y no farmacológico del dolor y de otros síntomas. Información y apoyo al pacien-
te en las distintas fases del proceso.
6.4. Información, consejo sanitario, asesoramiento y apoyo a las personas vinculadas al
paciente, especialmente al cuidador/a principal.

7. Atención a la salud mental


Comprende el diagnóstico y seguimiento clínico de los trastornos mentales, la psicofarma-
coterapia, las psicoterapias individuales, de grupo o familiares (excluyendo el psicoanálisis y
la hipnosis), la terapia electroconvulsiva y, en su caso, la hospitalización. La atención a la salud
mental, que garantizará la necesaria continuidad asistencial, incluye:
7.1. Actuaciones preventivas y de promoción de la salud mental en coordinación con
otros recursos sanitarios y no sanitarios.
7.2. Diagnóstico y tratamiento de trastornos mentales agudos y de las reagudizaciones
de trastornos mentales crónicos, comprendiendo el tratamiento ambulatorio, las in-
tervenciones individuales o familiares y la hospitalización cuando se precise.
51
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

7.3. Diagnóstico y tratamiento de trastornos mentales crónicos, incluida la atención in-


tegral a la esquizofrenia, abarcando el tratamiento ambulatorio, las intervenciones
individuales y familiares y la rehabilitación.
7.4. Diagnóstico y tratamiento de conductas adictivas, incluidos alcoholismo y ludopatías.
7.5. Diagnóstico y tratamiento de los trastornos psicopatológicos de la infancia/adoles-
cencia, incluida la atención a los niños con psicosis, autismo y con trastornos de con-
ducta en general y alimentaria en particular (anorexia/bulimia), comprendiendo el
tratamiento ambulatorio, las intervenciones psicoterapéuticas en hospital de día, la
hospitalización cuando se precise y el refuerzo de las conductas saludables.
7.6. Atención a los trastornos de salud mental derivados de las situaciones de riesgo o
exclusión social.
7.7. Información y asesoramiento a las personas vinculadas al paciente, especialmente al
cuidador/a principal.

8. Rehabilitación en pacientes con déficit funcional recuperable


Comprende los procedimientos de diagnóstico, evaluación, prevención y tratamiento de
pacientes con déficit funcional, encaminados a facilitar, mantener o devolver el mayor grado
de capacidad funcional e independencia posible al paciente, con el fin de reintegrarlo en su
medio habitual.
Se incluye la rehabilitación de las afecciones del sistema musculoesquelético, del sistema
nervioso, del sistema cardiovascular y del sistema respiratorio, a través de fisioterapia, terapia
ocupacional, logopedia que tenga relación directa con un proceso patológico que esté siendo
tratado en el Sistema Nacional de Salud y métodos técnicos (ortoprótesis, reguladas en la
cartera de servicios comunes de prestación ortoprotésica).

2. Los órganos directivos, reglamento de estructura y


organización y funcionamiento de los hospitales
2.1. Real Decreto 521/1987, de 15 de abril, por el que se aprueba
el Reglamento sobre Estructura, Organización y Funcionamiento
de los Hospitales
2.1.1. Ordenación
Ámbito de actuación
Conforme a lo establecido en el artículo 65 de la LGS, los hospitales quedan adscritos a un
Área de Salud. Todas las Instituciones Sanitarias existentes en el Área de Salud quedan adscri-
tas a efectos de asistencia especializada, al hospital correspondiente.
Los Servicios jerarquizados de Especialidades existentes en los hospitales prestarán cober-
tura de asistencia especializada en el ámbito del Área de Salud a la que esté adscrito el hospital.
52
NOCIONES BÁSICAS DE LAS ASISTENCIA SANITARIA II [[[[\

Los Servicios jerarquizados de Especialidades que por sus características deban prestar
asistencia sanitaria a más de un Área de Salud se denominarán «Servicios de referencia».
Funciones
Los hospitales tendrán como funciones primordiales las de: prestación de asistencia espe-
cializada, promoción de la salud, prevención de las enfermedades, conforme a los programas
de cada área de salud e investigación y docencia.
El hospital complementará sus actividades con las desarrolladas por la red de Atención
Primaria del Área correspondiente.

2.1.2. Coordinación Asistencial


Coordinación entre hospitales
Además de los sistemas de coordinación entre hospitales de las distintas Áreas, cuando va-
rios hospitales incluidos en el ámbito de aplicación de este Reglamento estén adscritos a una
misma Área de Salud, se establecerán fórmulas de coordinación entre los mismos, tendentes
a complementar los servicios prestados por cada uno de ellos, pudiendo arbitrarse fórmulas
de gestión y administración compartida.
Se instrumentarán las fórmulas administrativas precisas tendentes a proporcionar al hospi-
tal la mayor autonomía en la gestión y utilización de sus recursos.
Coordinación con la Atención Primaria
Además de la cobertura asistencial especializada, los hospitales prestarán a los Centros de
la red de Atención Primaria del Área la información necesaria para el diagnóstico y tratamien-
to, procurándose la máxima integración de la información relativa a cada paciente.
El acceso a los servicios hospitalarios se efectuará una vez que las posibilidades de diag-
nóstico y tratamiento de los servicios de Atención Primaria hayan sido superadas, salvo en los
casos de urgencia vital.

2.2. Órganos de dirección


2.2.1. Divisiones
Los servicios y actividades de los hospitales se agrupan en las siguientes Divisiones:
Gerencia, División Médica, División de Enfermería y División de Gestión y Servicios Generales.
La División de Gerencia sólo existirá cuando las necesidades de la gestión así lo aconsejen
y se apruebe por el Ministerio de Sanidad y Consumo. En cada División existirá un Director
como órgano unipersonal de dirección y gestión de la misma.
Director Gerente
A) Designación
Al frente de la Gerencia del hospital existirá un Director Gerente, designado conforme a lo
previsto en la Disposición Adicional Décima de la Ley 30/1999, de 5 de octubre, de Selección
de personal estatutario de los Servicios de Salud, por el procedimiento de libre designación
53
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

tras convocatoria pública en el Boletín Oficial correspondiente. Ha de tenerse en cuenta que


actualmente dicha norma ha sido derogada y sustituida por la Ley 55/2003, de 16 de diciem-
bre, del Estatuto Marco del Personal Estatutario de los Servicios de Salud, que en su art. 29, tras
exponer los criterios generales de provisión de plazas del personal estatutario, dispone que en
cada servicio de salud se determinarán los puestos que puedan ser provistos mediante libre
designación.
Por este mismo sistema de provisión son designados los restantes puestos de carácter di-
rectivo (Directores y Subdirectores) del hospital.
Los Directores de las Divisiones Médica, de Enfermería y de Gestión y de Servicios Generales
dependen orgánica y funcionalmente del Director Gerente.
B) Funciones. Corresponde al Director Gerente el ejercicio de las siguientes funciones:
a) La representación del hospital y la superior autoridad y responsabilidad dentro del
mismo.
b) La ordenación de los recursos humanos, físicos, financieros del hospital mediante la
programación, dirección, control y evaluación de su funcionamiento en el conjunto de
sus divisiones, y con respecto a los servicios que presta.
c) La adopción de medidas para hacer efectiva la continuidad del funcionamiento del
hospital, especialmente en los casos de crisis, emergencias, urgencias u otras circuns-
tancias similares.
d) Elaborar informes periódicos sobre la actividad del hospital y presentar anualmente la
memoria de gestión.
C) Áreas de actividad. Quedan adscritas a la Gerencia del hospital las siguientes áreas de ac-
tividad: atención al paciente, control de gestión, informática, asesoría jurídica, admisión,
recepción e información, política de personal y análisis y planificación.
Director Médico
A) Funciones. Corresponde al Director Médico el ejercicio de las siguientes funciones:
a) Definir y desarrollar los objetivos en lo que respecta a los servicios médicos y otras
Unidades de apoyo clínico asistencial, siendo responsable ante el Director-Gerente del
funcionamiento de estos servicios, coordinando y evaluando las actividades de sus
integrantes.
b) Asegurar el desarrollo del programa de actividad y control de calidad asistencial, así
como la organización y control de la docencia e investigación.
B) Áreas de actividad. Quedan adscritos a la División Médica del hospital los servicios y uni-
dades que incluyan las siguientes áreas de actividad: Medicina, Cirugía, Ginecología y
Obstetricia, Pediatría, Servicios centrales, Documentación y archivo clínico, Hospitalización
de día, Hospitalización a domicilio y Cualquier otra área de actividad donde se desarrollen
funciones médico-asistenciales.
En los casos de hospitales en los que no exista Gerencia quedan adscritos a la División
Médica los servicios y unidades asignados a aquélla.
54
NOCIONES BÁSICAS DE LAS ASISTENCIA SANITARIA II [[[[\

Director de Enfermería
A) Funciones. Corresponde al Director de Enfermería el ejercicio de las siguientes funciones:
a) Definir y desarrollar los objetivos de la Enfermería del Hospital y Centros adscritos,
siendo responsable ante el Director Gerente del funcionamiento de las Unidades de
Enfermería, coordinando y evaluando las actividades de sus integrantes.
b) Asegurar el desarrollo del Programa de Actividad y Control Asistencial, así como la or-
ganización de la docencia e investigación de Enfermería.
B) Áreas de actividad. Quedan adscritas a la División de Enfermería del hospital las actividades
de enfermería en las siguientes áreas: salas de hospitalización, quirófanos, unidades espe-
ciales, consultas externas, urgencias y cualquier otra área de atención de enfermería que
resulte precisa.
Director de Gestión y Servicios Generales
A) Funciones. Corresponde al Director de Gestión y Servicios Generales el ejercicio de las si-
guientes funciones:
a) Definir y desarrollar los objetivos que deben alcanzar los servicios económicos y de
administración en orden a controlar y administrar los recursos económicos del Hospital
responsabilizándose ante el Director Gerente del correcto funcionamiento de tales
Servicios, de su coordinación, y de la evaluación de las actividades de sus integrantes.
b) Definir y desarrollar los objetivos que deben alcanzar los servicios técnicos de mante-
nimiento, los de hostelería y cuantos servicios auxiliares no sanitarios sean necesarios
para apoyar la propia atención sanitaria, responsabilizándose en los mismos términos
ante el Director Gerente.
c) Planificar y ejecutar la adquisición de suministros y materiales necesarios para la ópti-
ma dotación de los almacenes, asegurando su permanente revisión y estableciendo los
sistemas de organización y control necesarios para conocer y asegurar, en cada caso,
sus existencias.
d) Desarrollar las funciones de gestión de personal.
e) Proporcionar al resto de las Direcciones el soporte administrativo, técnico y subalterno
para el cumplimiento de sus objetivos.
B) Áreas de actividad
Quedan adscritas a la División de Gestión y Servicios Generales las siguientes áreas de
actividad: gestión económica, presupuestaria y financiera, gestión administrativa en gene-
ral y de la política de personal, suministros, hostelería, orden interno y seguridad y obras y
mantenimiento.
Lo establecido para las áreas de actividad de las distintas Divisiones podrá ser objeto de
adaptación a las condiciones específicas de cada hospital y a las necesidades del área de sa-
lud, del número, composición y denominación de los diferentes servicios y unidades de cada
División.
Subdirectores de División
Cuando las necesidades de la gestión así lo aconsejen, podrán crearse los puestos de
Subdirector Gerente y Subdirectores de División. 55
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Corresponde a los Subdirectores de División la sustitución del correspondiente Director


en los casos de vacante, ausencia o enfermedad, así como el ejercicio de las funciones que su
Director expresamente le delegue o encomiende.

2.2.2. Comisión de Dirección


A) Naturaleza. Es el órgano colegiado de dirección del hospital.
B) Composición
La Comisión de Dirección está integrada por los titulares de cada uno de los órganos
de dirección anteriormente estudiados (Directores y Subdirectores) bajo la presidencia
del Director Gerente. En los hospitales en los que no exista Director Gerente, presidirá
la Comisión de Dirección el Director Médico.
En el caso de hospitales universitarios formará parte de la Comisión de Dirección, como
miembro de pleno derecho, con voz y voto, un representante nombrado por la Junta
de Gobierno de la Universidad.
Podrán ser llamados a informar los Jefes de Departamento y Servicio, o los máximos
responsables de las unidades, en su caso
C) Funciones. Corresponde a la Comisión de Dirección las siguientes funciones:
a) Estudiar los objetivos sanitarios y los planes económicos del hospital, instrumen-
tando programas de dirección por objetivos.
b) Realizar el seguimiento de las actividades de los servicios y unidades del hospital.
c) Estudiar las medidas pertinentes para el mejor funcionamiento de los servicios y
unidades del hospital en el orden sanitario y económico, y su ordenación y coor-
dinación interna y en relación con las necesidades del área de Salud a la que esté
adscrito.
d) Análisis y propuestas sobre el presupuesto anual del hospital y la política de personal.
e) Estudiar y, en su caso, impulsar las propuestas que le eleven la Junta Técnico-
Asistencial y la Comisión de Participación Hospitalaria.
f ) Establecer cuantas medidas sean necesarias para la humanización de la asistencia,
conforme a las recomendaciones emanadas de la Comisión de Bienestar Social.
D) Reuniones. La Comisión de Dirección se reunirá semanalmente.

2.3. Órganos Colegiados de Participación y Asesoramiento


2.3.1. Órganos de Participación
Para intervenir en la planificación, control y evaluación de la gestión y de la calidad de la
asistencia que corresponde a cada hospital podrán constituirse los órganos de participación
comunitaria que se regulen reglamentariamente.
56 Actualmente existen órganos de participación en un ámbito superior al hospitalario.
NOCIONES BÁSICAS DE LAS ASISTENCIA SANITARIA II [[[[\

En efecto, el Real Decreto 571/1990, de 27 de abril, de estructura periférica de gestión de


los servicios sanitarios creó, a nivel de Sector Sanitario (Área de Salud), las Comisiones de
Participación Ciudadana como órgano de participación comunitaria en la programación,
control y evaluación de la gestión y de la calidad de la asistencia prestada por el Instituto
Nacional de la Salud en el ámbito del Sector Sanitario (art. 10 RD 571/90).

2.3.2. Órganos de Asesoramiento


Como órganos colegiados de asesoramiento a los órganos de dirección del hospital exis-
tirán las siguientes Comisiones: Junta Técnico-Asistencial, Comisión de Bienestar Social y
Comisión Central de Garantía de la Calidad.
Junta Técnico-Asistencial
A) Naturaleza. Es el órgano colegiado de asesoramiento de la Comisión de Dirección del hos-
pital, en lo relativo a actividad asistencial, así como de participación de los profesionales en
el mecanismo de toma de decisiones que afecten a sus actividades.
B) Composición. La Junta Técnico-Asistencial tendrá la siguiente composición:
– Presidente: el Director Médico.
– Vocales:
* Vocales natos por razón del cargo (el Director de Enfermería y los Subdirectores
Médicos, en su caso).
* Vocales electos:
• Un Jefe de Servicio o de Departamento y un Facultativo por cada una de
las siguientes áreas de actividad, elegidos por votación de los Facultativos
Especialistas de las correspondientes unidades o servicios: Medicina, Cirugía,
Servicios Centrales, Ginecología-Obstetricia y Pediatría.
• Un Supervisor de Enfermería y un Ayudante Técnico Sanitario o Diplomado en
Enfermería, Practicante, Matrona, Enfermera o Fisioterapeuta, elegidos por votación
entre los componentes de los servicios o unidades de la División de Enfermería.
• Un Asistente Social o, en su defecto, el responsable del Servicio de Atención al
Paciente, elegido por votación entre los componentes del mismo.
• Un Médico Residente, elegido por votación entre los mismos, si los hubiera en el
hospital.
Los Vocales electos por votación directa serán elegidos por un período de dos años,
sin perjuicio de su posible reelección.
– Secretario: Actuará de Secretario el que sea designado por acuerdo de la mayoría de sus
miembros.
C) Funciones. La Junta Técnico-Asistencial tendrá como funciones básicas la de informar y ase-
sorar a la Comisión de Dirección en todas aquellas materias que incidan directamente en las
actividades asistenciales del hospital, en la información de los planes anuales de necesidades
y en la elaboración y propuesta a la Comisión de Dirección de acciones y programas para
mejora de la organización, funcionamiento y calidad del hospital y sus servicios y unidades.
57
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

D) Reuniones. La Junta Técnico-Asistencial se reunirá como mínimo seis veces al año.

Comisión Central de Garantía de la Calidad


A) Naturaleza. La Comisión Central de Garantía de la Calidad es el organismo técnico de
elaboración y trabajo en las áreas de Calidad Asistencial y Adecuación Tecnológica, y
actúa como órgano de asesoramiento permanente a la Dirección Médica y a la Junta
Técnico-Asistencial.
B) Composición. La composición de la Comisión Central de Garantía de la Calidad es la
siguiente:
* El Director Médico.
* El Director de Enfermería.
* Los Subdirectores de las Divisiones Médica y de Enfermería.
* Los Presidentes de las Comisiones Clínicas.
C) Comisiones Clínicas. Dependientes de la Comisión Central de Garantía de la Calidad deben
constituirse, como mínimo, las siguientes Comisiones Clínicas:
– Inspección Hospitalaria, Profilaxis y Política Antibiótica.
– Historias Clínicas, Tejidos y Mortalidad.
– Farmacia y Terapéutica.
– Tecnología y Adecuación de Medios Diagnósticos y Terapéuticos.
– Investigación, Docencia y Formación Continuada.
Los miembros de las Comisiones Clínicas no deben superar el número de ocho y serán
nombrados por la Dirección Médica, a propuesta de la Junta Técnico-Asistencial, y, entre ellos,
elegirán un Presidente por cada una de las mismas.
D) Reuniones. La Comisión Central de Garantía de la Calidad deberá reunirse un mínimo de
seis veces al año.

Comisión de Bienestar Social


A) Naturaleza. Es un órgano colegiado de asesoramiento al Director Gerente del hospital.
B) Composición. Su composición es la siguiente:
– El Director Gerente, que es su Presidente.
– El Director Médico, que es su Vicepresidente.
– Los Directores de Enfermería y de Gestión y Servicios Generales.
– Ocho Vocales en representación de los órganos de participación social (Actualmente la
Comisión de Participación Ciudadana del Sector Sanitario al que pertenece el Hospital):
dos representantes de los Ayuntamientos del Área de Salud, dos representantes de las
Asociaciones de Consumidores y Usuarios, tres representantes del personal, el respon-
sable del Servicio de Atención al Paciente.
C) Funciones
A la Comisión de Bienestar Social le corresponden las siguientes funciones:
– Velar por el bienestar y atención general al paciente propiciando una actitud positiva
58 de todo el personal del hospital.
NOCIONES BÁSICAS DE LAS ASISTENCIA SANITARIA II [[[[\

– Analizar la información recogida por el Servicio de Atención al Paciente.


– Analizar aquellos aspectos específicos que puedan mejorar la asistencia, especialmen-
te los relativos a dietas alimenticias, hostelería, visitas familiares, encuestas de hospi-
talización y, en general, todos aquellos que contribuyan a hacer más satisfactoria la
estancia de los pacientes en el hospital, elevando las propuestas que procedan a la
Comisión de Dirección.
D) Reuniones. La Comisión de Bienestar Social se reunirá, como mínimo, seis veces al año.

2.4. Régimen de Funcionamiento


2.4.1. Plan General del Hospital
El Director Gerente, oídas la Comisión de Dirección, la Junta Técnico-Asistencial, la Junta de
Personal y/o el Comité de Empresa, propondrá, para su aprobación por la Dirección General,
la estructura y organización de las unidades y servicios hospitalarios, así como el Reglamento
de Régimen Interior del Hospital.
El documento que contiene dicha estructura, organización de unidades y el reglamento de
régimen interior se denomina Plan General hospitalario.
En él se incluirán además: las normas de coordinación asistencial para la derivación de
pacientes a otros centros sanitarios y las normas para situaciones de emergencia, desastre o
desalojo.

2.4.2. Responsables de Unidad


Al frente de cada Unidad, Servicio o Sección existirá un Jefe como órgano unipersonal. Los
Jefes de las unidades son los responsables del correcto funcionamiento de las mismas y de
la actividad del personal a ellos adscrito, así como la custodia y utilización adecuada de los
recursos materiales que tengan asignados.
– Los responsables de las unidades orgánicas de la Gerencia tendrán la denominación y
categoría que se determine en el organigrama del hospital y estarán bajo la dependen-
cia del Director Gerente.
– Los responsables de los servicios médicos tendrán la denominación de Jefes de Servicio
y estarán bajo la dependencia inmediata del Director Médico. Los responsables de las
unidades asistenciales con rango inferior al de Servicio, tendrán la denominación de
Jefes de Sección y dependerán del Director Médico o del Jefe del Servicio, si lo hubiere.
– Los responsables de las unidades orgánicas de Enfermería, tendrán la denomina-
ción de Supervisores de Enfermería y estarán bajo la dependencia del Director de
Enfermería.
– Los responsables de las unidades orgánicas de Gestión y Servicios Generales tendrán la
denominación y categoría que se determine en el organigrama del hospital y estarán
bajo la dependencia del Director de Gestión y Servicios Generales.
Los puestos de trabajo descritos se proveerán conforme a lo previsto en los correspondien-
tes Estatutos de Personal y en las disposiciones de desarrollo de los mismos y actualmente se
realiza por el procedimiento de libre designación. 59
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

2.4.3. Unidades Interdisciplinarias


Cuando las necesidades asistenciales lo requieran podrán crearse unidades asistenciales
interdisciplinarias, donde los facultativos de las distintas especialidades desarrollarán sus
actividades a tiempo parcial o completo. Estas unidades deberán estar dotadas de unas
normas de funcionamiento y se nombrará un responsable de entre los miembros que las
compongan.
El Director Gerente, oídas la Comisión de Dirección y la Junta Técnico-Asistencial, determi-
nará el horario de funcionamiento más adecuado para cada servicio o unidad de acuerdo con
la normativa vigente.

2.4.4. Servicio de Admisión


Todo ingreso o consulta en el hospital se realizara siempre a través del Servicio o Unidad
de Admisión.
Todos los pacientes tienen la misma atención, idéntico sistema de acceso al hospital y
en una única lista de espera, con independencia de su condición de beneficiarios o no de la
Seguridad Social.
En ningún caso el personal del hospital podrá percibir directamente honorarios o ingresos
por servicios prestados por el hospital a los pacientes (art. 16 LGS).
Las consultas externas de los hospitales comprenderán la policlínica-consulta externa,
dentro del recinto hospitalario, en la que recibirán atención los pacientes que necesiten méto-
dos especiales de diagnósticos o terapéuticos. Igualmente, comprenderán la consulta ambu-
latoria periférica dentro del ámbito territorial del Área de Salud.

2.4.5. Servicio de Atención al Paciente


El Servicio de Atención al Paciente, estará en disposición de atender personalmente al mis-
mo, o a sus parientes próximos, representantes o acompañantes.
En particular proporcionará información a los pacientes y a sus familiares sobre la or-
ganización del hospital, servicios disponibles, horarios de funcionamiento y de visitas y
otras actividades que puedan contribuir a ayudarles, facilitarles y mejorar su estancia en
el mismo.
Las reclamaciones que se puedan plantear se tramitarán por escrito a través de este
Servicio, siendo éstas sometidas a los responsables de la División que corresponda, debiendo
darles respuesta por escrito, firmada por el Director Gerente, o persona en quien delegue.

2.4.6. Atención Continuada


Durante el período de tiempo no cubierto por la jornada laboral de pleno funcionamien-
to del hospital y de los diferentes servicios y unidades, el Director Gerente, a propuesta del
Director Médico e informe de la Junta Técnico-Asistencial, establecerá el equipo de guardia
necesario para mantener la atención de los pacientes ingresados y las urgencias internas y
60 externas.
NOCIONES BÁSICAS DE LAS ASISTENCIA SANITARIA II [[[[\

El Director Gerente, a propuesta del Director Médico, organizará las guardias médicas te-
niendo en cuenta los recursos y necesidades del Área de Salud, estableciendo los criterios
funcionales que se consideren oportunos y utilizando las modalidades que se requieran de
presencia física, localizada o mixta.
Siempre que las necesidades asistenciales lo permitan, el Director Gerente podrá aceptar
la renuncia expresa de la obligación de hacer guardias para los facultativos con edad superior
a los cuarenta y cinco años. Los responsables de los servicios y unidades podrán ser excluidos
de turnos de guardia del hospital, cuando así lo soliciten y las necesidades asistenciales lo
permitan.

3. Centros de Atención Especializada


3.1. Referencia a los Centros privados
La Ley General de Sanidad dedica su Título VI a las actividades sanitarias privadas.
El art. 88 reconoce el derecho al ejercicio libre de las profesiones sanitarias de acuerdo
con los arts. 35 y 36 de la Constitución.
El art. 39 de la Constitución reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía
de mercado. Por ello el art. 89 de la LGS reconoce la libertad de empresa en el sector sanitario.
Es decir, se reconoce el derecho a establecer Centros sanitarios privados con o sin ánimo de
lucro.
El art. 29 de la LGS preceptúa que los Centros y establecimientos sanitarios, cualesquiera
que sean su nivel y categoría, o titular, precisarán autorización administrativa previa para su
instalación y funcionamiento, así como para las modificaciones que respecto de su estructura
y régimen inicial puedan establecerse.
El régimen de autorización y registro de Centros y establecimientos sanitarios se regula en
cada Comunidad Autónoma mediante Decreto del Consejo de Gobierno.
Todos los Centros y establecimientos sanitarios, incluidos los privados, estarán so-
metidos a la administración, control e inspección de las Administraciones sanitarias
correspondientes.
Al mismo tiempo, todas las Administraciones Públicas podrán establecer conciertos para
la prestación de servicios sanitarios con Centros sanitarios privados, en los que deberá quedar
asegurada la misma atención sanitaria que en los públicos. Los Hospitales privados vinculados
al sistema público estarán sometidos a las mismas inspecciones y control sanitario, adminis-
trativo y económico que los públicos (art. 94 LGS).

3.2. Centros públicos


a) Según establece el Reglamento General para el Régimen, Gobierno y Servicios de las
Instituciones Sanitarias de la Seguridad Social, aprobado por Orden Ministerial de 7 de
julio de 1972, las Instituciones Sanitarias de la Seguridad Social se clasifican en cerradas
y abiertas. 61
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– Son Instituciones cerradas u Hospitales las siguientes:


* Ciudades Sanitarias.
* Residencias Sanitarias con servicios regionales.
* Residencias Sanitarias provinciales.
* Residencias Sanitarias comarcales.
– Son Instituciones abiertas:
* Centros de Diagnóstico y Tratamiento.
* Ambulatorios.
* Consultorios de Medicina General.
Esta clasificación, cabe considerarla hoy en día ya desfasada en términos generales.
Con la denominación única de hospitales el RD 521/87 desterró la antigua denomina-
ción de instituciones sanitarias cerradas
b) Actualmente podemos establecer una clasificación de centros de Atención Especializada
más simplificada:
– Hospitales: Instituciones sanitarias que prestan asistencia especializada en régi-
men de internamiento.
– Centros de Especialidades, dispositivos a distancia de los Hospitales en los que se
presta asistencia especializada en régimen de consultas externas (son los antiguos
Ambulatorios no reconvertidos en Centros de Atención Primaria).
– Centros de Diagnóstico y Tratamiento, policlínicas de consultas externas de espe-
cialidades anexas a un Hospital.
– Otras estructuras mixtas respecto de la Atención Primaria (por ejemplo, Unidades
de Salud Mental).

3.3. Hospitales
3.3.1. Definición
Los Hospitales son las Instituciones Sanitarias de asistencia especializada por excelencia, y
en ellas se presta no sólo asistencia en régimen de internamiento sino también ambulatorio,
de urgencias e incluso domiciliario.
Han tenido múltiples denominaciones: Instituciones cerradas, Residencias, Centros, Ciudades
Sanitarias, Sanatorios, etc. Pero sea cual sea su denominación, se consideran Hospitales, según
el art. 1 de la Ley 37/62 «los establecimientos destinados a proporcionar una asistencia médico
clínica, sin perjuicio de que pueda realizarse en ellos, además, en la medida que se estime con-
veniente, medicina preventiva y de recuperación, y tratamiento ambulatorio».
La Organización Mundial de la Salud define al Hospital como «Una parte integrante de
la organización médico-social, cuya misión consiste en proporcionar una asistencia médico
sanitaria completa, tanto curativa como preventiva, y cuyos servicios externos irradian hasta
el ámbito familiar; el Hospital es también un Centro de formación de personal sanitario y de
62 investigación médico-social».
NOCIONES BÁSICAS DE LAS ASISTENCIA SANITARIA II [[[[\

Según la LGS (art. 65) el Hospital es el establecimiento encargado tanto del internamiento
clínico como de la asistencia especializada y complementaria que requiera su zona de influen-
cia. En ellos se desarrollarán, además de las tareas estrictamente asistenciales, funciones de
promoción de la salud, prevención de enfermedades e investigación y docencia, complemen-
tando las actividades de la Red de Atención Primaria (art. 68).
Cada Área de salud estará vinculada o dispondrá de al menos de un hospital general con
los servicios que aconseje la población a asistir, la estructura de ésta y los problemas de salud.
En todo caso se establecerán medidas adecuadas para garantizar la interrelación entre los
diferentes niveles asistenciales.
En definitiva, el Hospital, junto a sus correspondientes Centros de especialidades, consti-
tuye la estructura sanitaria responsable de la Atención Especializada programada y urgente,
tanto en régimen de internamiento, como ambulatorio y domiciliario de la población de su
ámbito territorial, desarrollando, además, funciones de promoción de la salud, prevención de
la enfermedad, curación, rehabilitación y docencia e investigación, en coordinación con la
Atención Primaria.

3.3.2. Clasificación
– Ya se ha indicado que la Orden Ministerial de 7 de julio de 1972, actualmente derogada
en lo referente a los Hospitales, distinguía:
a) Por razón de su ámbito:
* Ciudades Sanitarias, complejos con varios Hospitales: una Residencia General
y otros Especiales, de ámbito regional.
* Residencias Sanitarias con servicios Regionales: Hospitales generales con al-
gunos o más servicios de carácter regional.
* Residencias Sanitarias Provinciales: Hospitales generales básicos de ámbito
provincial.
* Residencias Sanitarias Comarcales: Hospitales locales básicos de ámbito co-
marcal.
b) Por razón del destino asistencial:
* Residencias Generales: con oferta de especialidades médicas básicas.
* Hospitales Especiales: con determinadas especialidades o acciones terapéuti-
cas concretas.
– La Ley 37/62 cataloga a los hospitales, en razón a los siguientes motivos:
a) Por sus funciones: hospitales generales y especiales.
b) Por su ámbito: hospitales nacionales, regionales, provinciales y locales;
c) Por su nivel asistencial se tendrán en cuenta las exigencias de una hospitalización
adecuada, atendidas las características del local, instalación, personal y material;
d) Por su carácter patrimonial según sea el Organismo, la Entidad o persona a quien
corresponda o pertenezcan.
63
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– Otras normas distinguen:


* Hospitales Generales Básicos.
Hospitales Generales de Especialidades.
Hospitales Comarcales.
Complejos hospitalarios.
Hospitales Universitarios, que son los que imparten enseñanza universitaria de
pre-grado en Medicina y otras ciencias de la salud, previo el pertinente convenio
con la Universidad (Real Decreto 1558/1986, de 28 de junio). Con anterioridad al
actual régimen de conciertos con la Universidad sólo estaban acreditados para la
formación de médicos Hospitales Clínicos de las Facultades de Medicina.

3.3.3. La Red Integrada de Hospitales


La LGS establece como política sanitaria de todas las Administraciones Públicas la creación
de una Red Integrada de Hospitales del sector público. Los hospitales generales del sector
privado que lo soliciten serán vinculados al Sistema Nacional de Salud mediante convenios
singulares de acuerdo con un protocolo definido (art. 67).
El conjunto de hospitales, independientemente del Organismo a quien corresponda su
titularidad y regencia, constituye la Red Hospitalaria Nacional (art. 4 Ley 37/62).

4. Hospitales de la Comunidad Autónoma de Extremadura


HOSPITAL SIBERIA-SERENA ESTE
HOSPITAL PERPETUO SOCORRO:
Ctra. de Siruela, s/n.
Damián Téllez Lafuente, s/n.
06640 Talarrubias
06010 Badajoz
Tel.: 924 64 81 00. Fax: 924 64 81

HOSPITAL MATERNO INFANTIL: HOSPITAL DE ZAFRA


La Violeta, 4. Ctra. Badajoz-Granada, Km 72.
06010 Badajoz 06300 Zafra
Tel.: 924 21 50 00 Tel.: 924 02 92 00. Fax: 924 02 93 20

HOSPITAL DE MÉRIDA HOSPITAL TIERRA DE BARROS


Pol. Nueva Ciudad, s/n. Ctra. Nacional 630, s/n.
06800 Mérida 06200 Almendralejo
Tel.: 924 38 10 00. Fax: 924 38 10 12 Tel.: 924 69 92 00

HOSPITAL SAN PEDRO DE ALCÁNTARA HOSPITAL NTRA. SRA. DE LA MONTAÑA


Avda. Pablo Naranjo, s/n. Avda. de España, 2.
10003 Cáceres 10004 Cáceres
Tel.: 927 25 62 00. Fax: 927 25 62 02 Tel.: 927 25 68 00. Fax: 927 25 68 16

.../...
64
NOCIONES BÁSICAS DE LAS ASISTENCIA SANITARIA II [[[[\

.../...
CLÍNICA LOS NARANJOS, S.A. CLIDEBA
Enrique Segura Otaño, 12 Eladio Salinero de los Santos, 6
06004 - BADAJOZ 06011 - BADAJOZ
Tlf.: 924235000/Fax: 924243920 Tlf.: 924257762/Fax: 924257029
Finalidad Asistencial: General Finalidad Asistencial: General

HOSPITAL UNIVERSITARIO INFANTA CRISTINA COMPLEJO HOSPITALARIO DE CÁCERES


Avda. de Elvas, s/n. Avda. Millán Astray, s/n.
06080 - BADAJOZ 10003 - CACERES
Tlf.: 924218100/Fax: 924218110 Tlf.: 927256200/Fax: 927256202
Finalidad Asistencial: General Finalidad Asistencial: General

CLÍNICA VIRGEN DE GUADALUPE CLÍNICA QUIRÚRGICA CACEREÑA SAN FRANCISCO -


Avda. de la Universidad, s/n. Ronda de San Francisco.1
10004 - CÁCERES 10002 - CÁCERES
Tlf.: 927181360/Fax: 927181362 Tlf.: 927012200/Fax:
Finalidad Asistencial: Quirúrgico Finalidad Asistencial: General

HOSPITAL NUESTRA SEÑORA DEL PILAR HOSPITAL CIUDAD DE CORIA


Monsalud, 1 Cervantes, 75
06200 - ALMENDRALEJO - BADAJOZ 10800 - CORIA - CÁCERES
Tlf.: 924670017/Fax: 924662805 Tlf.: 927149200/Fax: 927501898
Finalidad Asistencial: General Finalidad Asistencial: General

HOSPITAL DE SAN ANTONIO H. C. DON BENITO-VILLANUEVA DE LA SERENA


Cervantes, 12 Ctra. Don Benito-Villanueva de la Serena, km. 3
06400 - DON BENITO - BADAJOZ 06400 - DON BENITO - BADAJOZ
Tlf.: 924800333/Fax: 924812556 Tlf.: 924386800/Fax: 924386801
Finalidad Asistencial: Quirúrgico Finalidad Asistencial: General

HOSPITAL GENERAL DE LLERENA HTAL. PSIQUIÁTRICO ADOLFO DÍAZ AMBRONA


Ctra. Badajoz-Granada, s/n. Ctra. Valverde-Mérida, km. 2
06900 - LLERENA - BADAJOZ 06800 - MERIDA - BADAJOZ
Tlf.: 924877026/Fax: 924870926 Tlf.: 924388081/Fax: 924301003
Finalidad Asistencial: General Finalidad Asistencial: Psiquiátrico

HOSPITAL DE MÉRIDA HOSPITAL CAMPO ARAÑUELO


Polígono Nueva Ciudad, s/n. Calle del Hospital, s/n.
06800 - MERIDA - BADAJOZ 10300 - NAVALMORAL DE LA MATA - CÁCERES
Tlf.: 924381000/Fax: 924381012 Tlf.: 927548900/Fax: 927548908
Finalidad Asistencial: General Finalidad Asistencial: General

COMPLEJO SANITARIO PROVINCIAL DE PLASENCIA HOSPITAL VIRGEN DEL PUERTO


Ctra. de Cáceres, s/n. Paraje Valcorchero, s/n.
10600 - PLASENCIA - CÁCERES 10600 - PLASENCIA - CÁCERES
Tlf.: 927413100/Fax: 927421836 Tlf.: 927428300/Fax: 927428301
Finalidad Asistencial: Psiquiátrico Finalidad Asistencial: General

.../...
65
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

.../...
CLÍNICA DE MEDICINA Y CIRUGÍA SOQUIMEX IBÉRICA DE DIAGNÓSTICO Y CIRUGÍA, S.A.
Avda. Jose Antonio, 22 (H.STA.JUSTA-RECOLETAS) - Concepción, 24
10600 - PLASENCIA - CÁCERES 06700 - VILLANUEVA DE LA SERENA - BADAJOZ
Tlf.: 927418484/Fax: 927418484 Tlf.: 924840746/Fax: 924845690
Finalidad Asistencial: General Finalidad Asistencial: Quirúrgico

CENTRO MÉDICO QUIRURGICO ZAFRA, S.L. CLÍNICA


VÍA DE LA PLATA HOSPITAL CAMPO ARAÑUELO
Ctra. de los Sántos, s/n. Avda. Del Hospital, s/n.
06300 - ZAFRA - BADAJOZ 10300 Navalmoral de la Mata
Tlf.: 924552755/Fax: 924563148 Tel.: 927 54 89 00. Fax: 927 54 89 08
Finalidad Asistencial: General

Fuente: Dirección General De Formación, Inspección y Calidad Sanitaria


(Consejería de Sanidad y Consumo de la Junta de Extremadura)

66
3
La atención al usuario
de las Instituciones
Sanitarias

1. La atención al usuario de las Instituciones Sanitarias


2. El derecho a la información y a la confidencialidad
3. Ley 3/2005, de 8 de julio, de información sanitaria y autonomía del paciente
4. La Tarjeta Sanitaria Individual
3

5. Regulación autonómica de la Tarjeta Sanitaria Individual en Extremadura


\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

1. La atención al usuario de las Instituciones Sanitarias


1.1. Atención y acogida al público
1.1.1. Atención y servicio
Incluso las Instituciones públicas conservan ciertas debilidades en cuanto a la atención al
público se refiere. No se debe endosar este planteamiento a la escasez de recursos materiales,
financieros o humanos, sino simplemente a la desorganización, y quizás la falta de interés en
quienes han tenido el poder de decisión.
Debido al dinamismo que rodea el ambiente sanitario y las exigencias de un mundo cam-
biante, los entes públicos deben incorporar nuevas herramientas administrativas que les per-
mitan hacer uso efectivo de los recursos propios o asignados. Todo esto en virtud de hacer
más eficaz su función primordial como lo es cubrir las necesidades del público.
Hoy en día, existen todavía muchas organizaciones que confunden esta finalidad, por lo
que sus esfuerzos encaminados a mejorar el servicio fracasan rotundamente, sin importar el
sincero interés que se tenga en lograrlo.
Entonces, si la atención en sí misma no es servicio para el público, ¿qué es en realidad el servicio?
Para el público, servicio no es simplemente cortesía, sino que este concepto tiene que ver
con una serie de factores:
1. Elementos tangibles: van desde la apariencia de las instalaciones y el equipo (exterior
e interior), la presentación del personal y materiales de comunicación, hasta la explica-
ción de las materias.

2. Cumplimiento: implica desarrollar el servicio prometido correcta y oportunamente.


¿Recibió el resultado en la fecha prometida? ¿Lo recibió en las condiciones solicitadas?
3. Disposición: significa ayudar a los ciudadanos y ofrecer un servicio ágil.
4. Cualidades del personal: demuestran que los profesionales sanitarios son competen-
tes en su trabajo y capaces de inspirar confianza. ¿El médico fue cortés? ¿Conocía los
68 requisitos y condiciones del servicio?, etc.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

5. Empatía: ofrecer acceso fácil para el ciudadano; entender sus necesidades; mantener
una comunicación constante en un lenguaje claro y sencillo.

En primer lugar, el profesional debe centrarse en el factor más importante para el ciudada-
no: el cumplimiento. Todos solicitamos servicios con la finalidad de recibirlos a tiempo y en
la forma correcta.
En opinión del ciudadano, atención y servicio no es lo mismo, como se demuestra en esta
analogía, enfocarnos en mejorar la atención al público o la imagen de los elementos tangibles
(modernizar las instalaciones, uniformar al personal, etc.) no nos ayuda a que el ciudadano
perciba un servicio de calidad si no hay cumplimiento de ejecución del servicio.
Aunque cumplir los objetivos del servicio debe ser la regla en todas las organizaciones,
más de la mitad de las quejas y problemas que experimentan los ciudadanos se derivan del
incumplimiento de los mismos.
Atención y servicio no son lo mismo; el ciudadano evalúa un servicio con base en los
cinco factores mencionados anteriormente y, de entre estos, el cumplimiento es el más impor-
tante, pues representa más de la mitad de la evaluación.
Por eso, enfocarse en el cumplimiento permitirá a la Institución Sanitaria mejorar inicial-
mente el servicio y su usuario quedará satisfecho.
Los factores para lograr que una estrategia de relaciones con el usuario sea exitosa son los
siguientes:
1. La gestión de relaciones con el ciudadano debe de ser lo más eficaz posible.
2. Se debe definir hasta dónde se desea llegar en la atención al público.
3. Siempre hay que recordar que el ciudadano desea negociar con quien le conozca, que
comprenda lo que necesita y que satisfaga sus necesidades. Gestionar la relación con
él significa asegurarse de disponer de la información para realizarla.
4. Las mejores herramientas no son necesariamente las de más alta tecnología. Son
aquellas que permiten recopilar y preservar información para la organización y para el
ciudadano.
69
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

La mejora de las técnicas de atención al público


requiere la aplicación de una metodología diseña-
da para responder a los siguientes interrogantes:
1. ¿Conoce cómo funcionan los procedimien-
tos actuales? Si están documentados, será
necesario actualizarlos constantemente. En
caso de no tenerlos documentados, será im-
prescindible emplear un esfuerzo en hacerlo.
2. ¿Están los procesos orientados al ciudada-
no? Al tenerlos documentados habrá que
verificar cuál es el grado de “amigabilidad”
de cada proceso con el usuario. Es lo mismo
que preguntarse ¿Le resuelvo un problema
al ciudadano?
3. ¿Cómo orientar la organización al ciudada-
no? Lo primero es definir el alcance de esta
orientación a través de la investigación del
tema y el asesoramiento adecuado de un
experto, para luego construir un plan es-
tratégico para gestionar el cambio en la
organización.
4. ¿Se lograrán los objetivos? El adiestramiento adecuado del recurso humano, la elección
de la tecnología acorde con el alcance del plan, la implantación y el monitoreo, son
técnicas que orientarán la estrategia al camino correcto en caso de alguna desviación
en las actuaciones de atención al público.
En un entorno cada día más exigente en el que los destinatarios principales de las actua-
ciones de la Administración, los ciudadanos, exigen una mayor cercanía, eficacia y eficiencia
en la prestación de los servicios públicos, la Administración pública ha de esforzarse por satis-
facer mejor sus necesidades y requerimientos, anticipándose a los mismos.
Es decir, uno de los principales objetivos de la Sanidad es conseguir unas instituciones
modernas, abiertas, transparentes y accesibles a los ciudadanos.

1.1.2. Derechos de los ciudadanos


Los ciudadanos tienen una serie de derechos frente a la Administración:
1. Derecho a obtener información sobre cualquier asunto relacionado con sus derechos,
obligaciones e intereses legítimos, con la utilización de los servicios públicos, y con la
organización y competencias de la Administración.
2. Derecho a ser asesorado acerca de los requisitos jurídicos o técnicos que debe cumplir
en sus actuaciones ante la Administración.
3. Derecho a identificar a las autoridades y al personal al servicio de la Administración
que tramiten los procedimientos y a exigirles responsabilidades cuando legalmente
70 corresponda.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

4. Derecho a ser tratado con respeto y deferencia por las autoridades y funcionarios al
servicio de la Administración.
5. Derecho a conocer, en cualquier momento, el estado de la tramitación de los procedi-
mientos en los que tenga la condición de interesado, y a obtener copias de los docu-
mentos contenidos en ellos.
6. Derecho a obtener copia sellada de los documentos que presente, a la devolución de
los documentos originales y a no presentar documentos no exigidos por las normas o
que ya se encuentren en poder de la Administración.
7. Derecho a formular alegaciones y a aportar documentos, en los términos legalmente
establecidos, que deberán ser tenidos en cuenta por la Administración al resolver.
8. Derecho a que la Administración dicte resolución expresa ante sus peticiones, solicitu-
des o reclamaciones, y a que le notifique dicha resolución en los términos establecidos
legalmente.

9. Derecho a acceder a los archivos y registros de la Administración, con los límites legal-
mente establecidos.
10. Derecho a presentar sugerencias y quejas en relación con el funcionamiento de los
servicios públicos y los órganos y unidades de la Administración.

1.1.3. Los usuarios


1.1.3.1. Tipología
Los usuarios de una institución sanitaria son distintos entre sí, por lo tanto no responden
o reaccionan de la misma manera ante la atención recibida, de ahí que cada usuario sea único
y requiera un trato personalizado, y debemos recibirle como si fuera el primer ciudadano que
vemos. 71
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Además, los rasgos de personalidad, junto con otros factores “ambientales” (características
educativas, económicas, sociales, etc.), determinarán las motivaciones que llevan al usuario a
requerir un servicio.
Tradicionalmente se han distinguido los siguientes tipos de usuarios más habituales:
– Usuario prepotente. Cree saberlo todo y es dominante. La actitud correcta respecto al mis-
mo será: no discutir, demostrarle interés por sus asuntos, y pedirle su consejo y su opinión.
– Usuario desconfiado. Duda de todos y de todo, rechaza hasta los argumentos más ló-
gicos y es susceptible. La actitud correcta respecto al mismo será: no contradecirle, res-
petar sus ideas, buscar puntos comunes y no afirmar nada que no podamos demostrar.

– Usuario discrepador. Quiere discutir, no importa sobre qué cosa. Es polémico y agre-
sivo. Buscará algún punto discordante, el que sea, para generar polémica. La actitud
correcta respecto al mismo será: con educación y respeto no polemizar, dar servicio
prescindiendo de sus provocaciones y argumentar a partir de sus propias palabras.
– Usuario indeciso. Nunca está seguro. No sabe lo que le conviene. Se decide y retrocede.
Impreciso en sus argumentos. La actitud correcta respecto al mismo será: darle argumentos
aclaratorios y tomar la decisión por él, poniendo las ventajas de una opción sobre la otra.

– Usuario impulsivo. Quiere respuestas rápidas. Es nervioso, va con prisas. Conciso y


breve. La actitud correcta respecto al mismo será: valorar su tiempo dándole la infor-
mación precisa y correcta.
– Usuario imitador. Es influenciable y dependiente. Concede gran valor a las opiniones
de los demás. Se acostumbra a que le trate siempre la misma persona. La actitud co-
rrecta respecto al mismo será: darle seguridad y confianza. Presentar opiniones favora-
72 bles a nuestro servicio. Preocuparse por él, pero no decidir por él.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

– Usuario agresivo. Hay situaciones donde los pacientes o sus familiares pierden la cal-
ma ante una situación límite relacionada con su enfermedad. La actitud correcta res-
pecto al mismo será: intentarlo calmar, escuchándole, transmitiéndole comprensión y
razonándole la situación.
Como vemos, las tipologías aquí recogidas reflejan bastante bien lo que nos podemos
encontrar cuando atendemos a un usuario. Lógicamente existirán muchas más, y la princi-
pal misión del celador será identificar las principales pautas de su comportamiento, sus mo-
tivaciones y necesidades, y así adaptar su comportamiento para atenderle de la manera más
satisfactoria.

1.1.3.2. Necesidades de los usuarios


Es fundamental tratar de detectar las principales ne-
cesidades del paciente, no sólo en cuanto al servicio que
está buscando, sino también en cuanto a sus valores, mo-
tivaciones, sentimientos y especialmente a las expecta-
tivas que se ha formado sobre la atención que se le va a
prestar.
Si este proceso se desarrolla correctamente, el resto
del mismo evolucionará bien, puesto que ya tendremos
definidas las pautas de actuación para con el paciente.
Para poder ofrecer al usuario una atención que gene-
re satisfacción, es preciso tener en cuenta lo que espera
recibir cuando entra en una institución sanitaria, es decir,
sus expectativas.
El ciudadano no sólo espera recibir un servicio de calidad y con instrucciones claras (estas
son algunas de las necesidades racionales más importantes), sino que también quiere que se
le trate con educación, amabilidad, cortesía... (necesidades emocionales).
Las necesidades más comunes que tiene el usuario son: ser atendido sin esperar dema-
siado, ser acogido, ser orientado en buena dirección, sentirse cómodo, ser tranquilizado y ser
aconsejado.
Las respuestas a estas necesidades deben ser del tipo siguiente:
– Necesidad de ser atendido sin esperar demasiado: para ello, se debe interrumpir lo que
se esté haciendo con el fin de ocuparse de la persona que acaba de llegar. Es la me-
jor forma de hacerle ver que es más importante él, que las tareas que se estaban
ejecutando.
– Necesidad de ser acogido: es preciso que el local sea acogedor, confortable, bonito, or-
denado..., pero también que la persona sea acogedora. Esto se manifiesta a través de
nuestra mejor sonrisa, acompañada de unas palabras de bienvenida, dichas en un tono
amistoso.
Ej. “Buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?”.
– Necesidad de ser orientado en la buena dirección: ser orientado en la buena dirección
significa guiarle correctamente. Eventualmente puede ser necesario dirigirle a un com- 73
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

pañero. El primero deberá asegurarse con absoluta certeza que ha sido correcta su
orientación, y el segundo, debe atender con suma cortesía al usuario, de manera que
perciba un mismo nivel de atención en ambos, sin fisuras.
– Necesidad de sentirse cómodo, de estar bien instalado. La sensación de bienestar provie-
ne de un conjunto de elementos: local, mobiliario, materiales, temperatura, espacio, luz
y sobre todo de la limpieza y orden que encuentre.
Para cubrir adecuadamente las necesidades de atención al usuario, debemos atenderle
transmitiendo:
– Seguridad: emitiendo confianza sobre el servicio que ofrecemos y en lo que decimos
sobre el mismo.
– Eficacia: trabajando rápido y bien.
– Amabilidad: tratando con agrado al usuario y siendo considerados.
– Cortesía: siendo respetuosos y educados.
– Discreción: en el manejo de la información interna y de los usuarios.
– Profesionalidad: asesorando con honestidad a los ciudadanos y conociendo con detalle
el servicio.
En general se usarán fórmulas sociales de cortesía habituales en nuestra cultura, tanto en
la comunicación oral como en la escrita, siendo absolutamente respetuosos.

1.1.3.3. Actuaciones frente al usuario


Teniendo en cuenta todo lo anterior, lo que se debe
hacer para crear una imagen de profesionalidad frente al
usuario es:
– Actuar con naturalidad.
– Sonreír.
– Ser sincero.
– Mantener informado al usuario.
– Tener toda la información relevante encima de la mesa.
– Emplear el nombre y apellidos del ciudadano así
como identificarnos ante él.
Por el contrario, lo que no se debe hacer es:
– Mantener al ciudadano en suspense.
– Hablar a la vez con otros compañeros.
– Infravalorar al usuario.
– Hacer promesas que no se puedan cumplir.
– Ser negativo.
74
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

Uno de los puntos principales de la atención al público es el de las relaciones con el usua-
rio satisfecho o insatisfecho.

El usuario satisfecho es aquel que encuentra el servicio que necesita y ha sido atendido
de la forma que esperaba. Los usuarios satisfechos, sobre todo los asiduos, comentan a sus
conocidos el servicio recibido, e incluso animan a otros a visitar el organismo. Un usuario sa-
tisfecho es el mejor indicador de calidad que existe, ya que publicita el buen servicio de forma
desinteresada.

Pero hay que tener en cuenta el lado contrario, pues un ciudadano que considere que se le
ha atendido mal, por muy bueno que sea el servicio que ofrecemos, no hablará bien de nues-
tro departamento, y seguramente dará malas referencias de nosotros a la gente de su entorno.

El gran problema no es el lugar donde el usuario se manifiesta, sino en todos aquellos en


los que, por distintas razones de tiempo, comodidad, timidez, el usuario no comunica su ex-
periencia y por tanto no se puede reaccionar.

Es de suma importancia proporcionar una buena atención y servicio a los usuarios, solucio-
nando todas sus quejas y objeciones a fin de evitar su insatisfacción.

Por otra parte, el comportamiento del celador ha de ser el de un profesional, y esto implica
respetar la regla de oro de la organización de calidad:

Trate a los demás, como usted quiera que ellos le traten

1.1.4. Formas de atención al público


En otro orden de cosas, se puede hablar de varios tipos de formas de atención al público:

1.1.4.1. Atención presencial


Por lo que se refiere a la atención presencial, la mayor demanda de información ad-
ministrativa de los ciudadanos, en la moderna Sociedad de la Información, hace que haya
que determinar los instrumentos necesarios para fomentar y ofrecer información a distan-
cia, procurando evitar los desplazamientos de los interesados, así como unificar y coordinar
la múltiple información administrativa que produzcan los diferentes órganos y unidades
administrativas mediante la creación de un órgano colegiado, participado por todas las
Administraciones.

Como novedad importante en la atención e información al administrado, se recoge un


concepto amplio de documento que abarca no sólo los emitidos en soporte papel, sino tam-
bién los transmitidos por medios electrónicos y telemáticos, facilitando con ello una comu-
nicación más ágil entre los propios órganos administrativos y entre éstos y los usuarios, al
amparo de las nuevas tecnologías.

Las autoridades y profesionales tienen el deber general de tratar con respeto y deferencia
a los ciudadanos, facilitándoles la atención precisa para el ejercicio de sus derechos y el cum-
plimiento de sus obligaciones.
75
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

1.1.4.2. Atención telefónica


El servicio telefónico realizará las siguientes funciones:
a) Ofrecer, mediante un único canal, información administrativa a través de la cual los ciu-
dadanos puedan acceder al conocimiento de asuntos relacionados con sus derechos,
obligaciones e intereses legítimos, individuales o colectivos, y sobre la utilización de los
bienes y servicios públicos.
b) Ofrecer información administrativa de carácter general que sirva de orientación a los
ciudadanos que hayan de relacionarse con la Administración, y verse sobre la identifi-
cación, fines, competencia, estructura, funcionamiento y localización de los distintos
departamentos, centros directivos, órganos y unidades administrativas.
c) Informar, con carácter general, sobre los requisitos jurídicos o técnicos que las dispo-
siciones impongan a los proyectos, actuaciones o solicitudes que los ciudadanos se
propongan realizar, así como sobre los procedimientos administrativos, los servicios
públicos y demás prestaciones que se lleven a cabo por la Administración.

d) Asistir a los ciudadanos en el ejercicio del derecho de petición reconocido en el artículo


29 de la Constitución.
e) Informar sobre cualesquiera otros datos que los ciudadanos tengan derecho a conocer en
su relación con la Administración en su conjunto, o con alguno de sus ámbitos de actuación.
f) Ofrecer información administrativa de carácter particular, en la medida en que ello vaya
siendo posible técnicamente, concerniente al estado o contenido de los procedimientos
en tramitación o finalizados, y a la identificación de las autoridades y personal al servicio
de la Administración bajo cuya responsabilidad se tramiten aquellos procedimientos.
g) Permitir el acceso telefónico directo a los órganos y unidades de la Administración,
cuando así lo exija la índole de la consulta formulada por el usuario.
h) Ofrecer un servicio reactivo, poniéndose en contacto con los ciudadanos cuando no
hubiera sido posible resolver una petición de información de forma inmediata.
i) La realización de determinados trámites administrativos, cuando los avances técnicos
76 de la Administración lo permitan.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

La prestación del servicio telefónico se realizará salvaguardando los principios de autenti-


cidad, confidencialidad, integridad, disponibilidad y conservación de la información, así como
la protección de los datos de carácter personal de los ciudadanos que accedan a este servicio.

1.1.4.3. Atención telemática


Así, la plena consolidación de la Sociedad de la Información y el Conocimiento, como ele-
mento clave para el desarrollo económico y social, hace que se incluya como línea estratégica
sectorial la implantación de la administración digital con un doble objetivo: en primer lugar,
acercar al máximo los servicios de la Administración al ciudadano por medio de la diversifica-
ción de los canales de acceso, otorgando prioridad al canal Internet pero sin olvidar los cana-
les alternativos; y, en segundo lugar, mejorar la calidad de los servicios prestados mediante el
empleo de las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (NTICs).

La atención telemática consiste en acercar la tecnología a los ciudadanos, en una primera


fase, en aquellos espacios en donde se relaciona presencialmente con la Administración, a fin
de promover y fomentar la implantación paulatina de la administración electrónica y poste-
riormente en aquellos espacios públicos de amplia utilización por los ciudadanos, al objeto de
facilitar sus relaciones con las Administraciones públicas.

1.2. Elementos de la comunicación paciente-celador-familia


Una de las características por las que los seres vivos se diferencian del mundo vegetal es la
comunicación. La comunicación es una necesidad básica del ser humano, y dentro de todos
los tipos de comunicación humana la más potente es la comunicación oral (se realiza por
medio del habla). Por ello, desde sus orígenes ha potenciado la comunicación como medio
de relacionarse con sus congéneres, bien para pedir ayuda, para atemorizar o quizás también
para buscar compañía como medio de perpetuar la especie.
Inicialmente la comunicación se realizaba por gestos o mediante sonidos guturales hasta
que apareció el lenguaje oral. Con la invención de la escritura por los caldeos, hace 5.300 años,
la capacidad comunicativa de las personas ha aumentado y se potenció de forma considera-
ble. La comunicación es importante porque cumple diversas funciones: permite la relación
de las personas, fomenta la motivación de las mismas, permite la integración social para la
satisfacción de las necesidades sociales y personales, proporciona la información que los indi-
viduos y grupos necesitan para tomar decisiones y evaluar opciones alternativas. 77
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

1.2.1. Definición de comunicación


La primera definición que se conoce con consenso internacional fue la aportada por la
UNESCO en la Conferencia General que sobre comunicación tuvo lugar en Nairobi, en el año
1976: “se entiende por comunicación un proceso de interacción social, a través de un inter-
cambio equilibrado de información y experiencia”. No tuvo mucha aceptación por la ambi-
güedad que conlleva. Fue por ello que, en la Conferencia General celebrada un año después
en Yugoslavia, se añadieron las palabras emisor y receptor. Quedando entonces como sigue:
“se entiende por comunicación un proceso de interacción social, a través de un intercambio
equilibrado de información y experiencia entre un emisor y un receptor”.
En sentido genérico se puede decir de la comunicación que es el “proceso mediante el cual
se transmite información, sentimientos, pensamientos, y/o cualquier otra cosa que pueda ser
transmitida”. De una forma sencilla se puede decir que comunicación es la “capacidad para
hacerse comprender por los demás”.
El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la comunicación como la
“transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor”.
Para Arcadi, la comunicación “es un medio por el cual dos o más personas pueden inter-
cambiar frases a través de un proceso en el cual se ven relacionados el emisor, que es la perso-
na que envía el mensaje, el receptor, que es la persona que lo recibe y que a su vez se vuelve
emisor, el cual lo manda a través de un canal por medio de códigos”.
Para Alexandra Navarro, la comunicación es “todo proceso social de producción de formas
simbólicas, considerando tales procesos como fase constitutiva del ser práctico del hombre y
del conocimiento práctico que supone este modo de ser”.
Para nosotros, la comunicación es el “proceso mediante el cual la persona se relaciona con
su entorno, o con otras personas, utilizando un código común (lingüístico o no lingüístico),
que se envía a través de un medio (canal de comunicación), con la finalidad de conseguir un
objetivo (una respuesta)”. Por ello, podemos decir que la comunicación es relación y no sólo
información. Cuando en la comunicación no se produce una respuesta por parte del receptor,
no se ha entendido la información.

1.2.2. Elementos del proceso de la comunicación


Para que tenga lugar la comunicación se requiere de la existencia de seis elementos: fuente o
emisor, mensaje, un canal de comunicación, receptor, proceso de codificar, proceso de decodificar:
– Emisor: es la fuente productora del mensaje; es decir, la parte de la comunicación que
produce el mensaje.
– Receptor: es la parte de la comunicación a quien se le transmite el mensaje.
– Mensaje: es el primer elemento de la comunicación. Es todo aquello que se desea transmitir.
– Código: es el conjunto de signos que le permite al emisor transmitir el mensaje, de ma-
nera que el receptor pueda entenderlo. Estos códigos pueden ser: lingüísticos (oral y
escrito), no lingüísticos (visual, gestual, auditivo).
– Medio o canal de comunicación: es el vehículo en el que se transmite el mensaje (aire,
papel, etc.). Atendiendo a esta función (medio o canal empleado) la comunicación se
78 clasifica en: oral, por gestos, escrita y por símbolos.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

En la comunicación, todos los elementos son importantes y absolutamente imprescindi-


bles. Si cualquiera de ellos faltara, el proceso quedaría incompleto y la comunicación no se
realizaría.
El emisor y el receptor son los elementos subjetivos de la comunicación, el mensaje es el
objeto de la transacción comunicativa y el canal es el medio físico de transmisión.

Emisor Receptor

1.2.2.1. El proceso de comunicación


El proceso de la comunicación consiste en que el emisor y el receptor han de estar sintoni-
zados para un mismo mensaje. Esto requiere que la fuente emisora codifique una idea (men-
saje) en forma de señal, que pueda ser vehiculizada posteriormente hacia la fuente receptora y
que ésta sea capaz de descodificarla apropiadamente. El proceso de comunicación comienza
en el emisor y finaliza cuando el receptor ha descodificado y entendido el mensaje.
Si el mensaje no es codificado adecuadamente, es decir, acorde con el nivel o desarrollo
cognitivo de la persona o personas a las que va dirigido, éstas no podrán descodificarlo y por
tanto no entenderán dicho mensaje. En estos casos no se produce el proceso de la comunica-
ción. Ej. Un médico no puede hablar a su paciente en términos o lenguaje científico si este es
profano en ese campo, puesto que será incapaz de descodificar el mensaje y no entenderá lo
que se le quiere transmitir.
Cuando entre dos personas que conversan se establece comunicación se habla de retroa-
limentación o feedback. La retroalimentación indica cómo se ha establecido el mensaje en-
tre ambas y permite ir viendo que se asimila bien el mensaje y se comprende lo que se quiere
transmitir.
A través de la retroalimentación la fuente puede comprobar en qué grado el mensaje se ha
descodificado por el receptor (interpretado).
Además en la comunicación pueden presentarse «ruidos». Un ruido es la interferencia
que tiene el mensaje para llegar al destino y se refiere a los elementos que pueden dificultar
una buena percepción por el destino.
Los ruidos pueden ser físicos o psíquicos. Son ruidos físicos la contaminación acústica gene-
rada por múltiples elementos (circulación, herramientas, voces, etc.). Los ruidos psíquicos se
refieren al estado psíquico y emocional en que se encuentra el individuo, por lo que dependen
de factores subjetivos (grado de interés, atención, motivación, ansiedad, etc.).
Para que la comunicación sea efectiva han de cumplirse varios requisitos: claridad (acce-
sible para quien va dirigida), prudencia (permita la cooperación para conseguir un objetivo), 79
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

aprovechamiento (tenga utilidad), equilibrio (no lo discrimine de otros), moderación (la es-
trictamente necesaria y lo más concisa posible), difusión (llegue a otros) y evaluación (revisar
y perfeccionar con el fin de mejorar).
También es importante mantener una relación de confianza con los pacientes, respetando
su intimidad, para que la comunicación sea fluida y sincera. Es importante animar, fomentar y
favorecer las relaciones sociales para que realice actividades que le mantengan ocupado.
El proceso de comunicación utiliza el modelo de comunicación de Shannon y Weaver basa-
do en la “teoría de los códigos”. Existiendo dos tipos de códigos:
– Código lingüístico: aquel que utiliza letras o grafos (para formar lexemas).
– Código no lingüístico: el que no utiliza grafos. Puede ser:
* Código no lingüístico visual: aquel que se utiliza en las señales, carteles, etc. (mediante
dibujos, fotografías, etc.) o el que se hace mediante gestos y signos (código semió-
tico). Para captar el mensaje, el receptor debe ver la señal que el emisor le envía. No
debemos confundir ver con leer. Si bien es cierto que el código lingüístico escrito
también hay que verlo, más cierto es que no sólo basta con eso, sino que también hay
que saber leer y conocer el idioma para entender el mensaje. En cambio, cuando nos
comunicamos con el código no lingüístico visual, sólo basta con ver.

NOTA: En ciertas culturas orientales se considera de mala educación mirar


directamente a los ojos de otra persona. Acto semejante es considerado por el interlocutor
como un desafío y no como una señal de mayor atención al mensaje.

* Código no lingüístico gestual y postural: aquel en el que el emisor transmite su men-


saje a través de gestos, muecas, utilizando su cuerpo.

80
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

* Código no lingüístico acústico: aquel en el que emisor es un dispositivo que emite un


sonido que es captado por el oído, es decir, el receptor debe escuchar la señal para
recibir y entender el mensaje. Ejemplos serían la sirena de una ambulancia, de un
detector de fuego, la bocina de un coche, el zumbador de la puerta, etc.

1.2.2.2. Tipos de comunicación


La comunicación está basada en el lenguaje de códigos. Dependiendo del signo que se
utilice o del emisor y receptor, los tipos de comunicación son:
– Según el código utilizado: lingüística y no lingüística.
– Según la relación emisor – receptor:
* Comunicación horizontal. Se emite un mensaje por parte del emisor que llega al
receptor, consiguiendo que este ejecute una tarea o una función. Es decir, emisión
de un mensaje que finaliza en el receptor con la ejecución de una tarea.
* Comunicación participativa. La fuente emisora emite un mensaje que es recibido
por el receptor consiguiendo la participación de este y la emisión de un nuevo men-
saje. Es decir, se emite un mensaje que recibido por el receptor consigue en este un
efecto y que a su vez participe en la emisión de un nuevo mensaje.
– Según el canal de comunicación:
* Unidireccional. Un solo sentido.
* Bidireccional. Comunicación con posibilidad de retroinformación.
* Multidireccional. Pluralidad de participantes.
– Por el radio de acción respecto a la institución:
* Internas. Emisor y receptor pertenecen a la misma institución.
* Externas. No pertenecen a la misma institución.
Sea cual sea el modo (lingüista o no lingüista) de comunicarse entre el paciente y su inter-
locutor, la importancia del proceso de la comunicación radica en que esta sea bidireccional,
interactiva y comprensiva. Recuerde que el 75% de la comunicación es del tipo “no lingüista”.

1.2.3. Actitudes
La actitud es una disposición estable de la personalidad para reaccionar ante ciertas situa-
ciones mediante conductas sistemáticas y uniformes.
Otros autores definen la actitud como una forma organizada y duradera de pensar, sentir y
reaccionar hacia un objeto, situación o persona. Teniendo en cuenta lo anterior, se establecen
tres aspectos a considerar en las actitudes:
– Objeto: es todo aquello frente a lo cual el sujeto puede reaccionar (personas, objetos,
situaciones, etc.).
– Dirección: las actitudes se relacionan con el estado afectivo de la persona y pueden
oscilar entre una aceptación total o un rechazo total, pasando por todas las situaciones
intermedias posibles.
– Intensidad: las actitudes varían según la fuerza o intensidad con que se vive el fenómeno. 81
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

En toda actitud hay varios componentes:


– Componente cognoscitivo: formado por la idea, el conocimiento o la creencia que se
posee de una persona, objeto o hecho.
– Componente afectivo: se refiere al grado de motivación que hace ser favorable o desfa-
vorable la vinculación afectiva con la persona o el hecho. Se refiere a los motivos que
impulsan a actuar de una determinada manera.
– Componente conductual: formado por la tendencia de la conducta que se traduce en
comportamientos determinados.
Existe una interrelación entre el componente cognoscitivo y el afectivo, pero no está bien
establecida la que pueda existir entre el componente afectivo y el comportamiento.
Las actitudes se adquieren por métodos diversos:
– Imitación: las conductas o reacciones se aprenden espontáneamente por trans-
misión mimética de los semejantes. Se imitan sobre todo las actitudes de los más
capacitados.
– Instrucción: la persona es instruida por otra sobre las actitudes que debe asimilar. Es una
forma específica de transmitir la información.
– Enseñanza: es la forma más correcta de promover actitudes favorables aunque también
la más difícil en la obtención de éxitos. Respeta la independencia de la persona y le
permite ir construyendo y consolidando su forma de ser y actuar. A la vez se favorece la
aparición de nuevas actitudes.

1.2.4. Elementos de la comunicación paciente/celador/familia


Es necesario hacer algunas consideraciones prácticas en la comunicación con el paciente
y sus familiares.
Por parte del celador es necesario:
– Conocer el contexto sociocultural del paciente. Cuando el celador tiene que hablar con
el paciente o sus familiares debe hacerlo utilizando un lenguaje claro, que evite, en la
medida de lo posible, los tecnicismos científicos. Las palabras deben ser conocidas en
el lenguaje coloquial y las frases han de ser cortas, precisas y claras. Debe hablarse lo
justo y necesario, evitando cualquier tipo de tertulia.
– Estar atento, saber callar para escuchar adoptando una actitud favorable de escucha,
en la que se demuestre interés por el paciente y su entorno inmediato.
– Se debe favorecer la expresión y comunicación con el paciente cuando quiere transmi-
tir algo. Se trata de crear un ambiente distendido y manifestar cierta empatía hacia el
propio enfermo o/y sus familiares.
– Favorecer situaciones de comunicación con el paciente, aunque evitando que se sienta
presionado a hablar, ya que eso genera desconfianza y aislamiento.
– En la medida de lo posible no debe interrumpirse al paciente cuando trata de expresar
alguna preocupación, dolencia, sentimiento, etc.
82
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

– El celador debe ser consciente de que su actitud general, forma de presentación ante
los pacientes y/o familiares, aspecto físico y forma de vestir, expresión corporal y mí-
mica influyen de manera favorable o desfavorable en la comunicación con el paciente.
Manifestar una actitud positiva.
– Los familiares y el paciente no deben percibir, en ningún caso, en los celadores desin-
terés por su situación, bien sea porque se trata de un proceso habitual, por prisas, falta
de empatía, etc.
– El celador debe evitar emitir cualquier juicio de valor u opinión sobre el proceso del
enfermo, tanto al propio enfermo como a la familia. Tiene que ofrecer soluciones no
nuevos problemas.
– El tono de voz debe adecuarse a cada paciente y circunstancia y las expresiones cor-
porales y mímicas deben ser mínimas, ya que se trata de un lenguaje ambiguo, poco
preciso y susceptible de valoraciones muy subjetivas.
– Descubrir la importancia que tiene entender al paciente como persona teniendo en
cuenta sus necesidades (fisiológicas, de autorrealización, religiosas y culturales, de au-
toestima, de afecto, etc.).
– Adecuarse, en la medida de lo posible, al tipo de paciente (quirúrgico, psiquiátrico, geriátrico,
pediátrico, etc.), teniendo en cuenta la clase y características de la enfermedad que padece.
Por parte del paciente y los familiares:
– Deben conocer la carta de derechos y deberes del paciente, ya que tienen derecho a
recibir cuanta información deseen sobre aspectos de las actividades asistenciales que
afectan a su proceso de tratamiento y situación personal.
– Los familiares deben conocer las horas de atención que el hospital tiene establecidas
para poder hablar con el médico responsable.

1.2.5. Reglas del arte de escuchar: activa y pasiva


La escucha activa puede definirse como un conjunto de comportamientos y expresiones
que adopta el celador ante el enfermo o sus familiares para comunicarle, de distintas maneras,
que ha entendido y/o comprendido lo expresado por el propio enfermo.
Reglas básicas para una escucha activa:
– Estar en silencio durante la escucha.
– Responder estrictamente cuando sea preciso a lo manifestado por el paciente y/o
familiar.
– Resumir lo que ha dicho el paciente o sus familiares, resaltando los aspectos más im-
portantes, como una manifestación de interés y comprensión.
– Demostrarle, además, que se ha entendido y comprendido bien lo que el enfermo o fa-
miliar ha dicho a través de alguna afirmación o pregunta clave sobre sus sentimientos.
La escucha pasiva, en cambio, se refiere al procedimiento seguido por el celador para de-
mostrarle al paciente que ha entendido y comprendido su mensaje, pero sin utilizar para ello el
lenguaje verbal. Se vale de un gesto, una palmada, un movimiento afirmativo, una sonrisa, etc.
83
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

1.2.6. Factores que facilitan y obstaculizan la comunicación interpersonal:


paciente/celador/familia
Para establecer una buena relación de empatía y la comunicación adecuada con el paciente
y/o sus familiares es necesario tener en cuenta los siguientes factores:
– Léxico: usar un lenguaje adecuado a cada caso. No todos los pacientes tienen el mismo
nivel cultural y por tanto las palabras y su significado deben ser conocidas, en el mo-
mento del diálogo, tanto por la fuente emisora como por el destinatario.
– Terminología científica: es conveniente evitar la terminología científica y médica,
puesto que la población en general la desconoce.
– Expresión: hablar correctamente, con lógica y precisión.
– Comentarios: evitar comentarios improcedentes o innecesarios.
– Atención: procurar hablar siempre mirando a la cara y atendiendo a las expresiones
del paciente, ya que los enfermos transmiten mensajes a través de la comunicación no
verbal (gestos, posturas, actitudes, etc.).
– Respeto: saber escuchar para después hablar (respeto a quien habla).
Pero también existen barreras o dificultades para la comunicación con el paciente y/o los
familiares, entre las que se encuentran:
– Lenguaje: cuando el celador usa distinto lenguaje, de manera que el paciente no pue-
de descodificarlo y por tanto interpretarlo.
– Fluidez verbal: hablar demasiado deprisa dificulta la comprensión. Hablar muy lenta-
mente puede aburrir y hacer que el paciente pierda el interés.
– Momento: hablarle al paciente en momentos inoportunos (dolor, somnolencia, etc.).
– Valoraciones: hacer juicios de valor o dar opiniones sobre temas para los que no existe
una moral universal y por tanto no se comparten opiniones.
– Sinceridad: la percepción de que se ocultan cosas, cambiar de tema en una conversa-
ción inacabada en la que el paciente tiene interés, etc., dificultan de forma significativa
la relación y la comunicación.
– Discapacidades físicas: sordera, ceguera, etc.
– Discapacidades psíquicas: cuando existen alteraciones psíquicas que cursan con dis-
minución de las capacidades intelectuales y, a veces, físicas (psicosis, neurosis, altera-
ciones de la memoria, etc.).

1.2.7. Fases de una relación interpersonal (celador/paciente/familia) de ayuda


Las fases que caracterizan una relación de ayuda interpersonal entre el celador y el pacien-
te y/o sus familiares se pueden resumir en las siguientes:
1. Fase receptiva o contacto: al producirse el encuentro entre el celador y el enfermo, se
origina una primera reacción de expectación que permite al celador orientarse, situarse
respecto al paciente, ya que este pone de manifiesto un determinado problema que
84 demanda algún tipo de ayuda.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

2. Fase de ejecución: el celador ya ha procesado la información recibida y se ha plantea-


do mentalmente lo que puede decir o hacer para establecer una relación adecuada con
el paciente. Se inicia una relación profesional con el enfermo y sus familiares.
3. Fase de conclusión: prestada la asistencia o ayuda necesaria en la fase de ejecución, este
proceso de asistencia y atención al paciente debe terminar de manera que el celador se
sienta satisfecho de haber podido aportar algo provechoso al paciente, ayudándole así a
mejorar su estado anímico, físico, etc.

1.2.8. Actitudes del celador en una relación de ayuda


El celador debe adoptar una actitud positiva en cualquier relación de ayuda de manera
que, si lo expresado en la fase de conclusión del apartado anterior fracasa por alguna circuns-
tancia, debe replantearse nuevamente todo el proceso seguido.
Es necesario en todo momento adoptar algunas actitudes determinadas que son muy im-
portantes en una relación de ayuda:
– Respeto: la relación de ayuda al enfermo se basa en la confianza y respeto mutuos. La
comprensión de su situación, sin hacer juicios de valor, la tolerancia a las distintas si-
tuaciones y realidades son valores básicos y fundamentales para una relación de ayuda
provechosa.
– Sinceridad: es necesario que la sinceridad en el
trato sea percibida por el paciente y sus familia-
res para que se produzca esa relación de confian-
za expresada anteriormente.
– Empatía: una relación de empatía se produce cuan-
do hay una comunicación mutua en la que ambas
personas son capaces de captar la sensibilidad, los
sentimientos y la realidad del otro. Es un elemento
fundamental en la relación con los celadores.
– Rigor, seriedad y precisión en el trabajo: son cualidades muy apreciadas que favo-
recen la confianza y la relación de comunicación, sobre todo cuando se trata de una
asistencia sanitaria.
– Asertividad: podríamos definirla como la competencia del individuo para desarrollar
la labor que le exige su rol profesional. Esto es, conocer y aplicar los derechos que per-
tenecen tanto al celador como al enfermo.
Ser asertivo implica: saber decir «no» ante una demanda no justificada, saber y reconocer que
podemos equivocarnos pero, sobre todo, que asumimos esta responsabilidad, saber que no
tenemos respuestas ni soluciones para todo, saber que hay pacientes con los que la relación
puede ser muy distante, saber que trabajamos en equipo y que no tenemos por qué conocer
todo lo que nos pregunten, que podemos consultar o derivar a otros profesionales…
En definitiva, ser asertivo implica tener el valor suficiente para mostrarse como uno es,
con nuestras limitaciones y virtudes.
– Reactividad: o capacidad para dejar hablar y para escuchar. Se refiere al tiempo que
pasa entre que el paciente deja de hablar y comenzamos a hacerlo nosotros. 85
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

1.2.9. Habilidades de relación interpersonal


La relación interpersonal es aquella que se establece entre dos o más personas y que con-
sisten en la interacción recíproca entre ellas. El fundamento de la relación está apoyado en
la vinculación que se establece entre estas personas, por el hecho de haberse encontrado
como tales. Esta relación interpersonal involucra los siguientes aspectos: habilidad para co-
municarse clara y directamente, habilidad para escuchar atentamente, habilidad para solu-
cionar conflictos y habilidad para expresarse de manera honesta y auténtica. Estas destrezas o
habilidades en las relaciones interpersonales también pueden desarrollarse a nivel social, de
comunicación, de autoconocimiento y de límites.
En la relación interpersonal el objetivo es la ayuda. En las relaciones interpersonales hay
cinco procesos fundamentales que impactan directamente en ellas:
– La percepción es el proceso mediante el cual las personas interpretan y organizan la in-
formación con la finalidad de darle significado y comprensión a su mundo. Gracias a la
percepción se inician los procesos del pensar, sentir y actuar. En este proceso también
influyen los valores personales, las creencias, los pensamientos y el mundo de la acción.
– El pensamiento es la idea inicial a partir de la cual se analizará y evaluará la situación,
para emitir un juicio sobre lo que nos afecta y así plantear conductas y organizar ac-
ciones de acuerdo con la información que se posee. Pensamiento y lenguaje son dos
realidades distintas pero inseparables.
– El sentimiento es el estado afectivo del ánimo que se produce por causas que lo im-
presionan vivamente y según el cual se tomarán las decisiones.
– La intencionalidad es la determinación de la voluntad en orden a conseguir un fin
(objetivo). Estos objetivos constituyen el “activador” de la conducta y son la fuente prin-
cipal de la motivación.
– La acción es el hacer consciente que se expresa en objetivos. Está basado en la percep-
ción, en los sentimientos, en el pensamiento y en la intencionalidad.
Las relaciones interpersonales han de ser saludables y eficientes. Para que sean saludables
han de cumplir las siguientes premisas:
1. Honestidad y sinceridad. Nos permite explorar los límites sociales y contrastar nues-
tra verdad con la de los demás.
2. Confianza. La seguridad de uno mismo alienta a obrar.
3. Respeto y afirmación. Permite la creación de un espacio psicológico y social en el que
desarrollar la relación personal según la propia visión de las cosas de uno y de los demás.
Gracias a ello podremos saber si la relación es saludable o no. Es saludable cuando existe
compasión (capacidad humana de sentir con el otro, de identificarse con él y de ponerse en
el lugar del otro), comprensión (capacidad humana para entender y penetrar las cosas) y sa-
biduría (conocimiento profundo que permite tener un comportamiento prudente, honesto y
sincero con respeto a la libertad de decisión).
Las relaciones interpersonales son eficientes (buenas) cuando producen: satisfacción (se
describe el problema existente), autenticidad (está orientada al problema existente), empatía
(se identifica el sujeto con el otro), compañerismo (se desarrolla en un régimen de igualdad) y
86 efectividad (produce provisión).
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

Las relaciones interpersonales son deficientes cuando producen: frustración (no se consi-
gue lo que se esperaba), ansiedad (produce inquietud, zozobra, agitación), enojo (origina ira
contra alguien), agresividad (provoca respuesta violenta, desproporcionada), actitud negativa
(provoca repulsa) y deserción (provoca desamparo o abandono).

1.3. Atención e información al enfermo y familiares


No hay dos personas iguales en este mundo. No podemos predecir las reacciones de una
persona por lo que haríamos nosotros en su caso ya que, como dijimos antes, existen grandes
diferencias entre una persona y otra. Todo individuo debe ser tratado con arreglo a su perso-
nalidad, no piensa ni actúa igual una persona joven que otra mayor, ni un hombre como una
mujer en determinadas circunstancias, etc. El celador debe tener esto siempre muy presente
e intentar comprender a quién está tratando. Esta actitud del empleado hacia las personas es
de suma importancia, pues para el público ese empleado representa a la Institución misma y
el concepto que tenga de él es el que tendrá de la propia Institución.
Por la peculiaridad del trabajo del celador (suele ser el primer profesional que entra en
contacto con los pacientes), debe tener en cuenta que en determinados momentos llega a
ser alguien vital para quien le consulta o necesita, por lo tanto la experiencia le enseñará que
debe tener muy en cuenta el efecto de sus actos sobre dichas personas.
En las Instituciones Sanitarias, nuestro trato directo con el asegurado, con el beneficiario
que tiene necesidad de su uso, tiene que extremarse al máximo, procurando por todos los
medios humanizar esas relaciones entre el empleado y el público. Que las personas no sean
un número, sino individuos que necesitan comprensión, deferencia, amabilidad, corrección y
atención.
El celador ha de tener muy presente que va a tratar en muchos casos a personas que sufren
y que por lo tanto su comportamiento delante de ellos o sus familiares ha de ser siempre muy
humano y delicado.

El enfermo, casi siempre, se encuentra deprimido por los problemas que la enfermedad
acarrea a su familia y para esta es un momento muy difícil, la preocupación por su estado de
salud, por saber cuándo recibirá los primeros cuidados, quién va a ocuparse de él, etc.; en estas
circunstancias, enfermo y familiares se hacen más susceptibles y detectan con mayor facilidad
los pequeños detalles; una desatención por parte del celador al entrar en el hospital es sufi-
ciente para crear un estado de desánimo. 87
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

El enfermo ha de ser tratado con amabilidad y corrección, prestándole la máxima atención


de tal manera que crea que sólo nos interesan sus problemas, por tanto hay que ser pacientes,
saber escuchar, tener cuidado de no herir su susceptibilidad ni sus sentimientos. No nos creamos
superiores y les demostremos esa especie de despotismo que a veces se nota a través de nuestras
conversaciones poco amables, y tengamos siempre presente que la Seguridad Social fue creada
para los trabajadores y sus familiares, que a ellos nos debemos y que hay que tratarlos en todo
momento con la máxima corrección y deferencia.
Dentro de las relaciones con el público está la faceta de la información, que entraña una
máxima atención por parte del personal informador ya que de ella se puede derivar la pérdida
de un derecho o la demora en una asistencia sanitaria.
La información al público debe ser siempre clara, completa, amable y sencilla para poder ser
entendida por cualquier persona. Los trámites administrativos, la burocracia, el papeleo y las
colas son los problemas inherentes a cualquier gestión con la Administración que más detestan
los usuarios; por ello debemos poner nuestra mejor voluntad en aquellas cosas más difíciles de
entender para evitar roces y suspicacias con los mismos.
Por otra parte, el celador, dada su movilidad en las Instituciones, puede llegar a enterarse del
estado de un paciente, del diagnóstico, de una posible intervención, etc. Por ello está obligado a
guardar silencio acerca de todo lo que conozca a causa del ejercicio de su profesión, ante los en-
fermos, familiares, visitantes, compañeros e incluso personas ajenas a su trabajo. Callará incluso
las cosas que crea que no tienen importancia.
Si es interrogado por la familia no deberá dar ninguna información sobre el estado del en-
fermo, sino dirigirla amablemente hacia el personal facultativo que es el único autorizado para
dar explicaciones en estos casos. En el Estatuto de Personal no Sanitarios, en respuesta a este
caso indica: “Se abstendrán de hacer comentarios con los familiares y visitantes de los enfermos
sobre diagnósticos, exploraciones y tratamientos que se estén realizando a los mismos, y mucho
menos informar sobre los pronósticos de su enfermedad, debiendo siempre orientar las consultas
hacia el Médico encargado de la asistencia del enfermo”.
En resumen, la atención al enfermo y a los familiares se concreta en las siguientes funciones:
a) Orientación al usuario durante su estancia en el centro sanitario, referida tanto al pro-
pio centro:
– Ubicación de los servicios y unidades del centro.

88
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

– Horario de los distintos servicios.


– Información general a los pacientes sobre las horas de visita y consulta para la infor-
mación médica.
Como referida a los servicios ajenos al centro:
* Medios de transporte.
* Hospedería para familiares.
b) Procurar una mayor colaboración entre los usuarios y el personal que trabaja a su
servicio.
c) Atención personalizada a familiares:
– Disminuir la preocupación de los familiares.
– Información a los familiares sobre la planta o Servicio en el que se encuentra el pa-
ciente, incidencias, tiempos de espera, traslados, etc.
– Localización de familiares por el servicio de megafonía para traslado de avisos, in-
formación o llamadas telefónicas del exterior.
d) Canalizar las quejas, reclamaciones y sugerencias de los usuarios.

2. El derecho a la información y a la confidencialidad


2.1. El secreto profesional
2.1.1. Concepto
En sentido objetivo se entiende por secreto, aquello que debe permanecer oculto a los
demás y sobre lo que hay que guardar sigilo. Subjetivamente, es la obligación de no revelar lo
conocido que contrae quien ha llegado a saberlo de forma justa o injusta.
El secreto profesional del sanitario es «la obligación permanente de silencio que contrae
el sanitario respecto a todo lo sabido o intuido sobre una o más personas en el transcurso de
su relación profesional».
En esta definición se incluyen los tres elementos básicos del secreto profesional, que son:

– El contenido de la información captada.


– La permanencia de la obligación.
– La intrascendencia del tipo de actuación profesional.
1. Respecto del contenido de la información, aunque se pueda creer que lo único secreto
son los aspectos que reflejan datos de salud, se debe considerar secreto todo lo perci-
bido, presentido o adivinado que tenga su origen en la relación profesional, por lo que
incluye el conocimiento sobre costumbres y hábitos domésticos, relaciones interperso-
nales, ideas políticas y cualesquiera otros aspectos no sanitarios.
89
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2. Respecto del tiempo de vigencia del secreto, se debe tener presente que ni la muerte
del enfermo descarga al profesional de la obligación contraída.
3. Respecto del tipo de actuación profesional comprende cualquier acto profesional por
el que se accede a la información que se ha de guardar en secreto; por lo que resultan
afectados los actos no asistenciales tales como las actuaciones periciales, de inspec-
ción, de investigación, docencia, etc.

2.1.2. Naturaleza
Se trata de un secreto confiado mediante el cual el profesional se obliga a mantener ocul-
tas todas aquellas confidencias que reciba en el ejercicio de su profesión.
El secreto profesional tiene una condición moral y otra jurídica.
– Desde el punto de vista moral, existe el de-
ber de guardar el hecho conocido cuando éste
pueda producir resultados nocivos o injustos
sobre el paciente si se viola el secreto.
– En el ámbito legal existen diversas normas que
imponen al profesional tanto el deber legal de
guardar secreto como el de revelarlo en deter-
minados casos.

2.1.3. Sujetos obligados


Están sometidas al secreto profesional todas aque-
llas personas que por razón de su profesión prestan
unos servicios en virtud de los cuales acceden a de-
terminada información, o son confidentes necesarios.
El secreto profesional es un deber de los profe-
sionales de la salud que es compartido en los equi- El celador cuando traslada
documentación sanitaria esta
pos de trabajo y que, por tanto, obliga a todos sus
obligado a mantener el secreto
componentes. de lo que haya visto
90
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

2.1.4. Objeto
Son objeto de secreto profesional todas las circunstancias y situaciones conocidas por el
profesional en el ejercicio de sus funciones: todo aquello que el paciente le haya confiado, lo
que haya visto, haya deducido y toda la documentación producida en su ejercicio profesional,
y procurará ser tan discreto que ni directa ni indirectamente nada pueda ser descubierto.
En el caso de los celadores están comprendidas en el secreto profesional; las enfermeda-
des y demás circunstancias conocidas durante la realización de las actividades propias de su
curso (traslado de documentos, etc.) o por manifestación espontánea o provocada del pacien-
te y cuya divulgación pueda ocasionar perjuicio al paciente o a su familia.
Se incluyen además de los datos sobre salud y enfermedad del paciente todos los datos
que se conocen por causa del trabajo realizado con o sin autorización y consentimiento del
paciente, todas las confidencias que proceden o deriven del entorno del paciente y cualquier
otra circunstancia sobre la que éste desee guardar el secreto, aunque su conocimiento no
parezca que pueda acarrear daños objetivos.

2.1.5. Aspectos éticos


El deber de secreto es una norma ética de la profesión.
Todo profesional debe valorar, desde el punto de vista meramente ético, las consecuencias
que se derivan de su decisión de mantener o revelar el secreto que conoce. Estas consecuen-
cias pueden afectar al paciente, a las personas que se relacionen con él o, finalmente, al propio
profesional.
La evaluación debe realizarse en función de los derechos humanos y fundamentales que
puedan verse conculcados en cada caso:
1. Efectos sobre el paciente: debe valorar si con el mantenimiento del silencio como
expresión del respeto al derecho a la intimidad puede ponerse en peligro el derecho a
la integridad personal o a la vida del propietario del secreto. Ésta es quizá la situación
más conflictiva, puesto que entran en conflicto los principios bioéticos de beneficencia
y autonomía.
2. Efectos sobre otras personas relacionadas con el enfermo o sobre un grupo social:
ha de considerar que el derecho a la intimidad de un paciente nunca debe poner en
peligro el derecho a la integridad personal o la vida de otros. Evidentemente, aquí no
cabe el anterior conflicto bioético, ya que los principios señalados son de aplicación a
cada persona y su respeto nunca debe afectar a los derechos fundamentales de otros.
3. Efectos sobre el profesional sanitario. En este punto cabe poca discusión, dado que
existen disposiciones legales que obligan al profesional, sea a la denuncia de determi-
nados hechos que pudieran ser constitutivos de delito, sea a la comparecencia como
testigo. Sin embargo, aun en estos casos, no puede olvidarse que pueden quedar as-
pectos reservados de la información, en cuanto no afecten a lo sustancial de los hechos
denunciados o declarados.
Fuera de estos casos la actitud del profesional sanitario debe ser siempre de absoluto res-
peto al secreto profesional y cualquier postura contraria deja suponer menosprecio a los prin-
cipios éticos, deontológicos y legales de la práctica sanitaria. 91
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

2.1.6. Régimen legal


Existen distintas disposiciones legales y reglamentarias que, de una forma u otra, regulan y
protegen el derecho a la intimidad de las personas e imponen la obligación de guardar sobre
ella el sigilo, la reserva o el secreto profesional.
A) Constitución
El art. 20.1.d) establece que la ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto pro-
fesional en el ejercicio de estas libertades. Este apartado parece referirse sólo al secreto profesional
de la profesión periodística en su ejercicio del derecho a la libertad de expresión y de información.
El artículo 24.2 de la Constitución, en su inciso final, precisa que la Ley regulará los casos en
que, por razón de parentesco o de secreto profesional, no se estará obligado a declarar sobre
hechos presuntamente delictivos.
Actualmente no existe una ley que específicamente desarrolle el secreto profesional.
B) Normas sanitarias
El deber de sigilo se proyecta a lo largo de toda la actividad asistencial en el Sistema
Nacional de Salud y se reconoce como un derecho de los pacientes y usuarios.
Como recuerda la sentencia del Tribunal Constitucional de 20 de junio de 1993, toda la
información que las Administraciones Públicas recogen y archivan ha de ser necesaria para el
ejercicio de las potestades que les atribuye la Ley, y ha de ser adecuada para las legítimas fina-
lidades previstas por ella. En el ámbito de la salud, la finalidad esencial para la que se recoge,
documenta y conserva la información es para la atención del paciente.
Ley de Autonomía del Paciente
El artículo 7 de la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, de autonomía del paciente y de dere-
chos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, establece que «toda
persona tiene derecho a que se respete el carácter confidencial de los datos referentes a su
salud, y a que «nadie pueda acceder a ellos sin previa autorización amparada por la Ley».
El art. 16.6, al regular los usos de la Historia Clínica, establece que «el personal que accede a
los datos de la Historia Clínica en el ejercicio de sus funciones queda sujeto al deber de secreto».
El mismo artículo establece que el acceso a la información contenida en las historias clí-
nicas, en buena medida recogida hoy día en soportes informáticos, sólo está permitido a las
personas autorizadas y para los fines legítimos que el precepto determina.
Ley Orgánica 3/1986, de 14 de abril, de medidas especiales en materia de salud pública
Mención especial merecen, por la incidencia que pueden tener sobre la intimidad de los
ciudadanos, las potestades excepcionales de la Ley orgánica 3/86, cuando existan razones
sanitarias de urgencia y necesidad que así lo aconsejen. Estas medidas, por razón de su ex-
cepcionalidad, pueden afectar a la confidencialidad de los datos relativos a la salud, dada la
amplitud con que son contempladas por la Ley.
Ley 29/2006, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios
El derecho a la confidencialidad y la reserva del paciente se manifiesta también en la Ley
29/2006, de 26 de julio, de diciembre, de garantías y uso racional de los medicamentos y pro-
92 ductos sanitarios.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

El artículo 77.8. establece que no es necesario el consentimiento del interesado para el


tratamiento y la cesión de datos que sean consecuencia de la implantación de sistemas de
información basados en receta médica en soporte papel o electrónico, de conformidad con lo
dispuesto en los artículos 7, apartados 3 y 6; 8; y 11, apartado 2.a), de la Ley Orgánica 15/1999,
de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal. Las citadas actuaciones de-
berán tener por finalidad facilitar la asistencia médica y farmacéutica al paciente y permitir el
control de la prestación farmacéutica del Sistema Nacional de Salud.
En lo relativo a la gestión de información sobre recetas el artículo 97 precisa que la infor-
mación agregada resultante del procesamiento de las recetas del Sistema Nacional de Salud
es de dominio público, salvando siempre la confidencialidad de la asistencia sanitaria y de los
datos comerciales de empresas individualizadas.
Orden ministerial del 6 de junio de 1994
Desde la vigencia de esta Orden quedó sin efecto la obligación de inscribir en el Registro
Civil la causa de la muerte, previéndose además el tachado de oficio de las causas de muerte
registradas con anterioridad, de modo que queden ilegibles en lo sucesivo.
C) Régimen del personal estatutario
El artículo 19.j) de la ley 55/2003, de 16 de diciembre, del Estatuto Marco del personal es-
tatutario de los Servicios de Salud recoge entre las obligaciones del personal la de «mantener
la debida reserva y confidencialidad de la información y documentación relativa a los centros
sanitarios y a los usuarios obtenida, o a la que tenga acceso, en el ejercicio de sus funciones».
El art. 72.2.c) del Estatuto califica como falta disciplinaria muy grave «El quebranto de la debida
reserva respecto a datos relativos al centro o institución o a la intimidad personal de los usuarios
y a la información relacionada con su proceso y estancia en las instituciones o centros sanitarios».
D) Otras normas
Código Penal de 1995
El Código Penal castiga la conducta del profesional que incumple su deber de sigilo y viola
el secreto profesional: el art. 199.2 del CP señala: «El profesional que, con incumplimiento de
su obligación de sigilo o reserva, divulgue los secretos de otra persona, será castigado con
la pena de prisión de uno a cuatro años, multa de doce a veinticuatro meses e inhabilitación
especial para dicha profesión por tiempo de dos a seis años».
Ley 31/95, de Prevención de Riesgos Laborales, de 8 de noviembre
Esta Ley garantiza el derecho a la intimidad de los trabajadores. Por ello, cuando son some-
tidos a los preceptivos exámenes de salud, la información que puede facilitarse al empleador
debe expresarse únicamente en términos de aptitud para el trabajo, sin desvelar, en ningún
caso, las características de la enfermedad ni otros aspectos conexos.

2.1.7. Violación del secreto profesional


Además de incurrir en una falta de responsabilidad profesional o estatutaria y de tener
responsabilidad civil, el incumplimiento del deber de secreto está castigado como delito. En
efecto existen varios preceptos en el Código Penal que castigan las conductas de violabilidad
del secreto, como los referidos al descubrimiento o divulgación de secretos de otros. El simple
acceso a la Historia Clínica sin autorización es un delito grave, castigado con no menos de dos
años de prisión. 93
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Artículo 197.
(...)
2. Las mismas penas [prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses] se
impondrán al que, sin estar autorizado, se apodere, utilice o modifique, en perjuicio de tercero,
datos reservados de carácter personal o familiar de otro que se hallen registrados en ficheros
o soportes informáticos, electrónicos o telemáticos, o en cualquier otro tipo de archivo o re-
gistro público o privado. Iguales penas se impondrán a quien, sin estar autorizado, acceda por
cualquier medio a los mismos y a quien los altere o utilice en perjuicio del titular de los datos
o de un tercero.
(...)
5. Igualmente, cuando los hechos descritos en los apartados anteriores afecten a datos
de carácter personal que revelen la ideología, religión, creencias, salud, origen racial o vida
sexual, o la víctima fuere un menor de edad o un incapaz, se impondrán las penas previstas
en su mitad superior.
Artículo 199.
1. El que revelare secretos ajenos, de los que tenga conocimiento por razón de su oficio o
sus relaciones laborales, será castigado con la pena de prisión de uno a tres años y multa de
seis a doce meses.
2. El profesional que, con incumplimiento de su obligación de sigilo o reserva, divulgue los se-
cretos de otra persona, será castigado con la pena de prisión de uno a cuatro años, multa de doce
a veinticuatro meses e inhabilitación especial para dicha profesión por tiempo de dos a seis años.
También es posible quebrar el secreto debido a la empresa.
Artículo 200.
Lo dispuesto en este capítulo será aplicable al que descubriere, revelare o cediere datos re-
servados de personas jurídicas sin el consentimiento de sus representantes, salvo lo dispuesto
en otros preceptos de este Código.

2.1.8. La revelación del secreto


No obstante, existen determinados supuestos tanto éticos como legales en los que queda ex-
ceptuada la obligación del sanitario de guardar el secreto pues el derecho a la intimidad de una
persona no es ilimitado y cede cuando con él se conculca el derecho a la vida, la integridad psico-
física o la libertad de otra u otras personas y también cuando se compromete el bienestar social.
Así, el sanitario se verá obligado a romper el secreto profesional:
– Cuando haya peligro para la Salud Pública o esté en juego la vida de terceras personas.
– Cuando declaren como testigos en un juicio.
Y está obligado a denunciar a la autoridad competente si tiene conocimiento de algún
hecho delictivo al que haya tenido acceso por la actuación profesional (art. 262 de la Ley de
Enjuiciamiento Criminal). A título de ejemplo:
– Aquellos casos en los que atienden a personas que hayan podido ser víctimas de un
94 delito, por ejemplo un lesionado.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

– Cuando reconozca a un cadáver que se sospeche que ha podido morir como conse-
cuencia de algún acto delictivo.
– Los casos de mala praxis, aunque esta denuncia es inusual dado el corporativismo exis-
tente en ciertas profesiones.

2.2. El consentimiento informado


2.2.1. Introducción
En su acepción general consentir consiste en permitir una cosa y condescender en que
se haga.
Desde un punto de vista jurídico, el Código Civil determina que el consentimiento es uno
de los requisitos esenciales para la validez de los contratos (art. 1.261 y siguientes). Los otros
dos requisitos necesarios son el objeto y la causa del contrato. En este sentido el consen-
timiento es la conformidad de voluntades entre los contrarios, o sea, entre la oferta y su
aceptación.

2.2.2. Antecedentes
– Aunque en la literatura científica médica el concepto “Informed Consent” es citado en
nueve ocasiones entre 1930 y 1956, fue utilizado como tal por vez primera en la le-
gislación en 1957 en un recurso judicial en California. Varias sentencias posteriores en
Estados Unidos hicieron que el Consentimiento Informado se convirtiera en un dere-
cho de los pacientes y un deber de los médicos.
– En España, ya en 1972, el Reglamento General de Gobierno y Servicio de las Instituciones
Sanitarias de la Seguridad Social establecía que los enfermos tenían derecho a autori-
zar –directamente o a través de sus allegados– las intervenciones quirúrgicas y actua-
ciones terapéuticas que implicaran riesgo notorio previsible, así como a ser advertidos
de su gravedad.
– En 1976, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobó un documento en
el que se hacía un llamamiento a los Estados miembros para que tomaran medidas
de forma que los pacientes estuvieran completamente informados, y recomendaba
la armonización de los derechos de los pacientes, entre ellos el derecho básico del
Consentimiento Informado.
– Pero es con la Constitución de 1978, cuando en España el concepto de consentimiento
informado comienza a tener auténtico sentido e importancia, a partir de la defensa que
en ella se hace del libre desarrollo de la personalidad sobre la base de la libertad, y del
reconocimiento, en su artículo 43, del derecho a la protección de la salud.
– En 1986, el Instituto Nacional de la Salud puso en marcha un plan de humanización de
la atención sanitaria, con la implantación de una Carta de Derechos de los Pacientes.
– Basándose en los principios recogidos en la Carta Magna, la Ley 14/1986, General de
Sanidad, reconoce para todos el derecho al consentimiento y a la información en los
apartados 5 y 6 del artículo 10.
95
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– Más recientemente, la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la auto-


nomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y docu-
mentación clínica, trata específicamente el consentimiento informado.
En el mismo sentido y dirección inciden también:
– El Convenio para la protección de los derechos humanos y la dignidad del ser humano
con respecto a las aplicaciones de la Biología y la Medicina de 4 de abril de 1997.
– El Código de Ética y Deontología Médica de la Organización Médica Colegial de 1999
(art. 10).
– El Código Deontológico de la Enfermería española de 1989 (Capítulo II).

2.2.3. Concepto
A lo largo de su corta historia el Consentimiento Informado ha sido definido de múltiples
formas:
1. El “Manual de Ética” de 1984 de la Asociación Médica Americana dice que el
Consentimiento Informado consiste en “la explicación, a un paciente atento y mental-
mente competente, de la naturaleza de la enfermedad, así como del balance entre los efec-
tos de la misma y los riesgos y beneficios de los procedimientos terapéuticos recomendados,
para a continuación solicitarle su consentimiento para ser sometido a esos procedimientos.
La presentación de la información al paciente debe ser comprensible y no sesgada; la cola-
boración del paciente debe ser conseguida sin coerción; el médico no debe sacar partido de
su potencial dominancia psicológica sobre el paciente”. En nuestra opinión, todo lo referi-
do en la definición anterior debe aplicarse también a los procedimientos diagnósticos.
2. Hoy es comúnmente aceptado que el consentimiento informado es un proceso gradual
y verbal en el seno de la relación médico-paciente, en virtud del cual, el paciente acepta,
o no, someterse a un procedimiento diagnóstico o terapéutico, después de que el médico
le haya informado en calidad y cantidad suficientes sobre la naturaleza, los riesgos y be-
neficios que el mismo conlleva, así como sus posibles alternativas. El formulario escrito
de consentimiento representa el soporte documental que verifica que el paciente ha
recibido y entendido la información facilitada por el médico.
4. La Ley 41/2002, de 14 de noviembre, de Autonomía del paciente, define el consen-
timiento informado como la conformidad libre, voluntaria y consciente de un paciente,
manifestada en el pleno uso de sus facultades después de recibir la información adecuada,
para que tenga lugar una actuación que afecta a su salud (art. 3).
5. En consecuencia, se entiende por consentimiento informado el que presta el paciente
para que se lleven a cabo en su persona determinadas terapias o intervenciones no exentas
de ciertos riesgos para su vida, una vez que se le ha suministrado la información adecuada
y la necesidad y el riesgo de aquéllas.

2.2.4. Fundamentos éticos


Todos aceptamos la existencia de unos fundamentos éticos que obligan a los profesiona-
les de la salud en su trabajo cotidiano. La relación médico-paciente durante mucho tiempo
96 se ha dado en un contexto paternalista, guiado por el principio de la beneficencia, esto es,
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

buscando el bien del otro, por el que el médico, siguiendo su exclusivo criterio personal, era
quien decidía por el paciente. La creciente complejidad de la estructura sanitaria, los avances
en la tecnología sanitaria, el número de nuevas técnicas sanitarias, la aparición de nuevas y
complejas enfermedades, junto con el reconocimiento de que el paciente no sólo es un pa-
ciente sino una persona con unos derechos y libertades fundamentales (y unas emociones,
sentimientos, pensamientos, valores y deseos propios), han provocado un salto a un nuevo
tipo de relación médico-paciente, basado fundamentalmente en la autonomía y en la capa-
cidad de decisión del paciente.
Los fundamentos éticos se estructuran hoy en dos niveles:
1. El primero es de obligado cumplimiento, cuyos contenidos suelen estar recogidos en
las leyes de los países democráticos y hacen referencia a:
– La no maleficencia (principio que exige que todas las personas sean tratadas con el
mismo respeto y consideración en los órdenes físico y psíquico).
– A la justicia (que exige que todas las personas sean tratadas con el mismo respeto
y consideración en el orden social).
2. El segundo nivel no es de obligado cumplimiento si la ley no lo menciona explícita-
mente, pero constituye un objetivo al que los profesionales de la salud, como personas
civilizadas, deben tender, y está relacionado:
– Con la beneficencia (que supone la obligación de hacer el bien tal y como cada uno
lo entiende, procurando siempre minimizar los riesgos previsibles).
– Con la autonomía (que defiende la necesidad de considerar a todos los seres hu-
manos capaces de tomar decisiones por sí mismos en relación con todo lo que afec-
ta a su modo de vida).
Por resumirlo, podemos afirmar que los profesionales sanitarios tienen el deber ético de:
– Evitar el mal.
– Actuar con justicia y sin discriminación.
– Buscar el bien de los pacientes.
– Respetar su autonomía, su voluntad y sus decisiones.

97
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

2.2.5. Régimen jurídico


2.2.5.1. Ley de Autonomía del Paciente
La Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y
de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, considera el
consentimiento informado como un principio básico de la Ley (art. 2.2.).

Capítulo I. Principios generales.


Artículo 1. Ámbito de aplicación.
Artículo 2. Principios básicos.
Artículo 3. Las definiciones legales.
Capítulo II. El derecho de información sanitaria.
Artículo 4. Derecho a la información asistencial.
Artículo 5. Titular del derecho a la información asistencial.
Artículo 6. Derecho a la información epidemiológica.
Capítulo III. Derecho a la intimidad.
Artículo 7. El derecho a la intimidad.
Capítulo IV. El Respeto de la Autonomía del Paciente.
Artículo 8. Consentimiento informado.
Artículo 9. Límites del consentimiento informado y consentimiento por representación.
Artículo 10. Condiciones de la información y consentimiento por escrito.
Artículo 11. Instrucciones previas.
Artículo 12. Información en el Sistema Nacional de Salud.
Artículo 13. Derecho a la información para la elección de médico y de centro.
Capítulo V. La Historia Clínica.
Artículo 14. Definición y archivo de la Historia Clínica.
Artículo 15. Contenido de la Historia Clínica de cada paciente.
Artículo 16. Usos de la Historia Clínica.
Artículo 17. La conservación de la documentación clínica.
Artículo 18. Derechos de acceso a la Historia Clínica.
Artículo 19. Derechos relacionados con la custodia de la Historia Clínica.
Capítulo VI. Informe de alta y otra documentación clínica.
Artículo 20. Informe de alta.
Artículo 21. El alta del paciente.
98 .../...
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

.../...

Artículo 22. Emisión de certificados médicos.


Artículo 23. Obligaciones profesionales de información técnica, estadística y administrativa.
Disposición adicional primera. Carácter de legislación básica.
Disposición adicional segunda. Aplicación supletoria.
Disposición adicional tercera. Coordinación de las historias clínicas.
Disposición adicional cuarta. Necesidades asociadas a la discapacidad.
Disposición adicional quinta. Información y documentación sobre medicamentos y
productos sanitarios.
Disposición adicional sexta. Régimen sancionador.
Disposición transitoria única. Informe de alta.
Disposición derogatoria única. Derogación general y de preceptos concretos.
Disposición final única. Entrada en vigor.

Estructura de la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía


del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica

Regla general
– El consentimiento informado se desarrolla en el Capítulo IV, dentro del respeto a la auto-
nomía del paciente, en los siguientes términos: “toda actuación en el ámbito de la salud de
un paciente necesita el consentimiento libre y voluntario del afectado, una vez que, recibida la
información comprensible y adecuada a sus necesidades, haya valorado las opciones propias
del caso” (art. 8.1). “El paciente o usuario tiene derecho a decidir libremente, después de recibir
la información adecuada, entre las opciones clínicas disponibles” (art. 2.3.).
– Como regla general el consentimiento será verbal. Sin embargo, se prestará por escrito
en los casos siguientes: intervención quirúrgica, procedimientos diagnósticos y terapéu-
ticos invasores y, en general, aplicación de procedimientos que suponen riesgos o incon-
venientes de notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud del paciente.
– Todo paciente o usuario tiene derecho a ser advertido sobre la posibilidad de utilizar
los procedimientos de pronóstico, diagnóstico y terapéuticos que se le apliquen en
un proyecto docente o de investigación, que en ningún caso podrá comportar riesgo
adicional para su salud.
– El paciente puede revocar libremente por escrito su consentimiento en cualquier momento.

Límites al consentimiento y a la información


Existen determinados supuestos legales en los que se limita el consentimiento o la información.
a) Renuncia del paciente a recibir información
Cuando el paciente manifieste expresamente su deseo de no ser informado, se respe-
tará su voluntad haciendo constar su renuncia documentalmente, sin perjuicio de la
obtención de su consentimiento previo para la intervención. 99
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

La renuncia del paciente a recibir información está limitada por el interés de la salud del
propio paciente, de terceros, de la colectividad y por las exigencias terapéuticas del caso.
b) Actuación en el paciente sin su consentimiento
Existen determinados casos en los que los facultativos pueden llevar a cabo las inter-
venciones clínicas indispensables en favor de la salud del paciente, sin necesidad de
contar con su consentimiento:
– Cuando existe riesgo para la Salud Pública a causa de razones sanitarias estableci-
das por la Ley. En todo caso, una vez adoptadas las medidas pertinentes, de confor-
midad con lo establecido en la Ley Orgánica 3/1986, se comunicarán a la autoridad
judicial en el plazo máximo de 24 horas siempre que dispongan el internamiento
obligatorio de personas.
– Cuando existe riesgo inmediato grave para la integridad física o psíquica del
enfermo y no es posible conseguir su autorización, consultando, cuando las cir-
cunstancias lo permitan, a sus familiares o a las personas vinculadas de hecho a él.
c) Actuación en el paciente con el consentimiento de su representante
Se otorgará el consentimiento por representación en los siguientes supuestos:
– Cuando el paciente no sea capaz de tomar decisiones, a criterio del médico responsa-
ble de la asistencia, o su estado físico o psíquico no le permita hacerse cargo de su
situación. Si el paciente carece de representante legal, el consentimiento lo presta-
rán las personas vinculadas a él por razones familiares o de hecho.
– Cuando el paciente esté incapacitado legalmente.
– Cuando el paciente menor de edad no sea capaz intelectual ni emocionalmente de
comprender el alcance de la intervención. En este caso, el consentimiento lo dará
el representante legal del menor después de haber escuchado su opinión si tiene
doce años cumplidos. Cuando se trate de menores no incapaces ni incapacitados,
pero emancipados o con dieciséis años cumplidos, no cabe prestar el consenti-
miento por representación. Sin embargo, en caso de actuación de grave riesgo, se-
gún el criterio del facultativo, los padres serán informados y su opinión será tenida
en cuenta para la toma de la decisión correspondiente.
La práctica de ensayos clínicos y de técnicas de reproducción humana asistida se rige por
lo establecido con carácter general sobre la mayoría de edad y por las disposiciones especia-
les de aplicación (modificación aportada por la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud
sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo).
La prestación del consentimiento por representación será adecuada a las circunstancias y
proporcionada a las necesidades que haya que atender, siempre en favor del paciente y con
respeto a su dignidad personal. El paciente participará en la medida de lo posible en la toma
de decisiones a lo largo del proceso sanitario.
Si el paciente es una persona con discapacidad, se le ofrecerán las medidas de apoyo per-
tinentes, incluida la información en formatos adecuados, siguiendo las reglas marcadas por
el principio del diseño para todos de manera que resulten accesibles y comprensibles a las
personas con discapacidad, para favorecer que pueda prestar por sí su consentimiento.

100
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

Instrucciones previas
La Ley reconoce el derecho a que se respeten los deseos expresados anteriormente en el do-
cumento de instrucciones previas: “Por el documento de instrucciones previas, una persona
mayor de edad, capaz y libre, manifiesta anticipadamente su voluntad, con objeto de que ésta
se cumpla en el momento en que llegue a situaciones en cuyas circunstancias no sea capaz de
expresarlos personalmente, sobre los cuidados y el tratamiento de su salud o, una vez llegado el
fallecimiento, sobre el destino de su cuerpo o de los órganos del mismo” (art. 11).

La voluntad expresada anticipadamente en dicho documento no habrá de ser cumplida


cuando las instrucciones previas sean contrarias al ordenamiento jurídico, a la lex artis, o bien
no se correspondan con el supuesto de hecho que el interesado haya previsto en el momento
de manifestarlas.
Para asegurar la eficacia de las instrucciones previas la Ley prevé la creación de un Registro
de instrucciones previas de ámbito nacional.

2.2.5.2. Convenio para la protección de los derechos humanos y la dignidad


del ser humano
Especial mención merece el Convenio Internacional para la protección de los derechos
humanos y la dignidad del ser humano con respecto de las aplicaciones de la biología y
la medicina, hecho en Oviedo el 4-4-97 (conocido por ello como Convenio de Asturias), que
obliga a los países que lo han suscrito a adoptar en su legislación interna las medidas nece-
sarias para dar aplicación a lo dispuesto en el mismo. Tiene como objeto proteger al ser hu-
mano en su dignidad y su identidad y garantizar a toda persona, sin discriminación alguna, el
respeto a su integridad y a sus demás derechos y libertades fundamentales con respecto a las
aplicaciones de la biología y la medicina. En él se recogen derechos relativos a:
– Consentimiento informado.
– Vida privada y derecho a la información (y a que se respete la voluntad de la persona
que no quiera ser informada).
– Genoma humano.
– Investigación científica.
– Extracción de órganos y de tejidos de donantes vivos para trasplantes.
– Prohibición de lucro y utilización de una parte del cuerpo humano. 101
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Este Convenio fue ratificado por España el 1 de septiembre de 1999 y es de aplicación en


el Estado desde el 1 de enero de 2000.
Respecto del consentimiento informado establece el siguiente régimen:

Regla general
– Una intervención en el ámbito de la sanidad sólo podrá efectuarse después de que la
persona afectada haya dado su libre e informado consentimiento.
– Dicha persona deberá recibir previamente una información adecuada acerca de la finali-
dad y la naturaleza de la intervención, así como sobre sus riesgos y consecuencias.
– En cualquier momento la persona afectada podrá retirar libremente su consentimiento.

Protección de las personas que no tengan capacidad para expresar su consentimiento


– Sólo puede efectuarse una intervención a una persona que no tenga capacidad para
expresar su consentimiento cuando redunde en su beneficio directo.
– Cuando, según la Ley, un menor no tenga capacidad para expresar su consentimiento
para una intervención, ésta sólo podrá efectuarse con autorización de su representan-
te, de una autoridad o de una persona o institución designada por la ley. La opinión del
menor será tomada en consideración como un factor que será tanto más determinante
en función de su edad y su grado de madurez.
– Cuando, según la Ley, una persona mayor de edad no tenga capacidad, a causa de
una disfunción mental, unaS enfermedad o un motivo similar para expresar su con-
sentimiento para una intervención, ésta no podrá efectuarse sin la autorización de su
representante, una autoridad o una persona a institución designada por la ley.
– La persona afectada deberá intervenir, en la medida de lo posible, en el procedimiento
de autorización.
– El representante, la autoridad, persona o institución indicados recibirán, en iguales
condiciones, la información de la regla general.
– La autorización podrá ser retirada, en cualquier momento, en interés de la persona afectada.

Protección de las personas que sufran trastornos mentales


La persona que sufra un trastorno mental grave sólo podrá ser sometida, sin su consenti-
miento, a una intervención que tenga por objeto tratar dicho trastorno, cuando la ausencia
de este tratamiento conlleve el riesgo de ser gravemente perjudicial para su salud y a reserva
de las condiciones de protección previstas por la ley que comprendan los procedimientos de
supervisión y control, así como los de recurso.

Situaciones de urgencia
Cuando, debido a una situación de urgencia, no pueda obtenerse el consentimiento ade-
cuado, podrá procederse inmediatamente a cualquier intervención indispensable desde el
102 punto de vista médico a favor de la salud de la persona afectada.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

Deseos expresados anteriormente


Se trata del reconocimiento del llamado “testamento vital” o “instrucciones previas”: serán
tomados en consideración los deseos expresados anteriormente con respecto a una inter-
vención médica por un paciente que, en el momento de la intervención, no se encuentre en
situación de expresar su voluntad.
Respecto de la vida privada y derecho a la información establece que:
– Toda persona tendrá derecho a que se respete su vida privada cuando se trate de infor-
maciones relativas a su salud.
– Toda persona tendrá derecho a conocer toda información obtenida respecto a su salud.
No obstante, deberá respetarse la voluntad de una persona de no ser informada.
– De modo excepcional, la ley podrá establecer restricciones, en interés del paciente, con
respecto al ejercicio de los derechos mencionados en el apartado anterior.

2.2.5.3. Normativa internacional


La Declaración sobre Protección del Genoma Humano elaborado por el Comité
Internacional de Bioética de la UNESCO contempla que «no se puede llevar a cabo ninguna
actividad que afecte al genoma de una persona, sin el previo consentimiento informado y libre del
afectado o de sus representantes autorizados».
En este mismo sentido el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha rechazado la posibili-
dad de realizar el test de VIH si no ha mediado consentimiento previo y expreso del interesado,
pues lo contrario supone un intromisión en la esfera privada de las personas, y más cuando
el dato del test pude ser utilizado como elemento discriminatorio en la vida laboral y social.

2.2.6. Características de la información previa al consentimiento


1. La información será habitualmente verbal y constará además por escrito en aquellos ac-
tos diagnósticos y terapéuticos que entrañen un riesgo considerable para el paciente.
2. La información será veraz, comprensible, continuada, razonable y suficiente.
3. La información se facilitará con la antelación suficiente para que el paciente pueda re-
flexionar y decidir libremente.
4. La información será objetiva, específica y adecuada al procedimiento, evitando los as-
pectos alarmistas que puedan incidir negativamente en el paciente.

103
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

5. La información deberá incluir:


– Identificación y descripción del procedimiento.
– Objetivo del mismo.
– Beneficios que se esperan alcanzar.
– Alternativas razonables a dicho procedimiento.
– Consecuencias previsibles de su realización.
– Consecuencias de la no realización del procedimiento.
– Riesgos frecuentes.
– Riesgos poco frecuentes, cuando sean de especial gravedad y estén asociados al
procedimiento de acuerdo con el estado de la ciencia.
– Riesgos personalizados de acuerdo con la situación clínica del paciente.

2.2.7. La manifestación por escrito del consentimiento


El consentimiento puede manifestarse en forma expresa, tácita o implícita. Asimismo en
forma verbal o escrita.
La Ley 41/2002, de Autonomía del paciente, exige siempre un consentimiento previo del
afectado antes de someterse a cualquier actuación en el ámbito de la salud. Pero la regla ge-
neral es que el consentimiento sea verbal por lo que sólo exige un consentimiento manifesta-
do por escrito en determinados casos (art. 8.2.):
– Intervención quirúrgica.
– Procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasores.
– En general, aplicación de procedimientos que suponen riesgos o inconvenientes de
104 notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud del paciente.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

Se permite la posibilidad incorporar al consentimiento escrito anejos y otros datos de ca-


rácter general.

El art. 10 regula las condiciones de la información y consentimiento por escrito obligando


al facultativo a que proporcione al paciente, antes de recabar su consentimiento escrito, infor-
mación suficiente sobre el procedimiento de aplicación y sobre sus riesgos y, en concreto, la
siguiente información básica:
– Las consecuencias relevantes o de importancia que la intervención origina con
seguridad.
– Los riesgos relacionados con las circunstancias personales o profesionales del paciente.
– Los riesgos probables en condiciones normales, conforme a la experiencia y al estado
de la ciencia o directamente relacionados con el tipo de intervención.
– Las contraindicaciones.
El médico responsable debe ponderar en cada caso que cuanto más dudoso sea el resultado
de una intervención más necesario resulta el previo consentimiento por escrito del paciente. 105
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

No obstante, se admite la conveniencia de recoger el consentimiento del paciente por


escrito, aunque no sea una exigencia legal, en los procesos que superan el riesgo mínimo, que
es aquel que en el común del conocimiento de la gente se hace sin mayor cautela. A título de
ejemplo, el acto sanitario de extracción de sangre no supera este índice mínimo de riesgo y,
por tanto, no requiere consentimiento escrito.
La forma escrita es una de las formas de manifestación del consentimiento. En ella el usua-
rio expresa su conformidad en acogerse a determinado tratamiento, técnica o terapia, plas-
mando su firma en un documento formulario que le presentan, denominado «Documento
de Consentimiento Informado» o simplemente «Consentimiento Informado». Este es el mo-
tivo por el cual en ocasiones se confunde el consentimiento informado con la forma escrita
del consentimiento, identificándolos a ambos. Como ya se ha dicho anteriormente, el consen-
timiento informado puede manifestarse en forma expresa, tácita, implícita, verbal o escrita.
A pesar de ser obligatoria sólo en determinados supuestos, cada vez es más utilizada la
forma escrita del consentimiento informado en intervenciones y procedimientos para las que
la Ley no la exige, pues con ello queda plasmado en forma fehaciente que se han cumplido los
requisitos de información y consentimiento, teniendo en cuenta, sobre todo, que cuando hay
que delimitar responsabilidades por resultados indeseados o errores médicos es fundamental
probar si ha habido o no consentimiento informado del paciente, y la forma escrita se convier-
te en un documento probatorio, de que sí lo ha habido.
La mera firma del usuario en el documento de consentimiento informado no significa que
éste ha sido prestado válidamente. La firma es uno más de los requisitos. No habrá un verda-
dero consentimiento si el usuario no ha recibido antes la información adecuada, o no se le han
planteado opciones.
Son los propios Servicios Sanitarios, Sociedades Científicas, Centros hospitalarios, etc., los
que fijan sus propios modelos de Documento de Consentimiento Informado. En todo caso
dicho Documento debe contener estas tres partes:

2.2.7.1. Preámbulo
En esta parte figuran el nombre o nombres de las personas que son informadas y deben
consentir, así como el del facultativo responsable, los testigos y representantes, en su caso.

2.2.7.2. Cuerpo
Recoge la información que suministra al usuario. Esta variará según el acto médico, la in-
tervención el procedimiento, etc., de que se trate. En todo caso la información debe ser «ade-
cuada» (art. 2.2. Ley 41/2002) y comprender «como mínimo la finalidad y la naturaleza de cada
intervención, sus riesgos y sus consecuencias» (art. 4.1.).
A título de ejemplo se expone el contenido de la información a transmitir en el caso de una
intervención quirúrgica o técnica exploratoria:
– Técnica quirúrgica a seguir o procedimiento exploratorio que va a llevarse a efecto.
– Riesgos o peligros que conlleva la intervención quirúrgica o exploratoria, enumerando
los más frecuentes y los más importantes: si la muerte estuviera entre ellos, sería preci-
so indicar su incidencia.
106
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

– Existencia de procedimientos alternativos para llevar a la curación o al diagnóstico.

– Previsión del curso de la enfermedad de no practicarse dicha intervención, o estado en


el que quedaría el diagnóstico de no practicarse dicha prueba exploratoria.
– Sufrimiento o incomodidades derivados de la intervención o exploración.

2.2.7.3. Aceptación
Recoge la manifestación de conformidad del usuario de acogerse a la intervención o el
procedimiento, debiendo suscribirla con su firma o la de su representante.
En esta parte el usuario manifiesta que ha sido informado por el facultativo, que ha enten-
dido lo que ha dicho y que consiente en acogerse a la actuación médica propuesta.
También firmarán el facultativo y los testigos o representantes que, en su caso, proceda.
Tal y como establecen distintas leyes autonómicas, el documento formulario de consen-
timiento informado debe contener, además de la información del procedimiento diagnóstico
o terapéutico, los siguientes datos mínimos:
– Identificación del centro.
– Identificación del procedimiento.
– Identificación del paciente, representante legal, familiar o allegado que presta el
consentimiento.
– Identificación del médico que informa.
– Consentimiento del paciente o del familiar, allegado o representante legal que autoriza.
– Declaración del paciente de que conoce que el consentimiento puede ser revocado en
cualquier momento sin expresión de la causa de la revocación.
– Lugar y fecha.
– Firmas del médico y persona que presta el consentimiento.
– Apartado para la revocación del consentimiento.
107
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

En el documento de consentimiento informado quedará constancia de que el paciente


o la persona destinataria de la información recibe una copia de dicho documento y de que
comprendió adecuadamente la información.

2.2.8. La negativa al tratamiento


La Ley de Autonomía del Paciente reconoce al paciente o usuario no sólo el derecho a deci-
dir libremente entre las opciones clínicas disponibles, una vez que ha recibido la información
adecuada, sino también el derecho a no elegir ninguna.
En efecto, el art. 2.4. recoge el derecho del paciente o usuario «a negarse al tratamiento,
salvo en los casos determinados en la Ley». La negativa al tratamiento debe constar por
escrito.
En caso de no aceptar el tratamiento prescrito se propondrá al paciente o usuario que fir-
me el alta voluntaria, y si no la firma, la Dirección del centro sanitario, a propuesta del médico
responsable, puede disponer el alta forzosa en las condiciones reguladas por la Ley.
En caso de que el paciente no acepte el alta, la Dirección del centro oirá al paciente y, si
persiste en su negativa, lo pondrá en conocimiento del juez para que confirme o revoque la
decisión.
La negativa al tratamiento no puede ejercerse en los supuestos del art. 9.2. de la Ley en los
que no es necesario contar con el consentimiento del paciente o usuario.
Este derecho es una manifestación del derecho constitucional a la libertad (art. 17 CE) pero
encuentra su límite en otros derechos fundamentales como el derecho a la vida y a la integri-
dad física y otros sociales como el derecho a la protección de la salud.
El ámbito de cada uno de estos derechos se halla limitado por el ámbito de los otros. Y esta
cuestión no es intrascendente en el mundo sanitario en el que se dan con relativa frecuencia
situaciones conflictivas sobre las que se ha tenido que pronunciar con su doctrina el Tribunal
Constitucional. Como ejemplo el caso de los testigos de Jehová que se niegan a recibir sangre
transfundida o el de los presos en huelga de hambre que se negaron a recibir alimentación
para dejarse morir.
¿Qué es prioritario, el derecho a la propia salud o el derecho a la libertad? ¿Se puede elegir
no tener salud? ¿Y si se pone en peligro la propia vida?
El Código Deontológico Médico en su art. 12.4 establece: «Cuando el médico atienda a
una persona en huelga de hambre, le informará sobre las consecuencias del rechazo a la ali-
mentación, así como de su previsible evolución y pronóstico. Respetará la libertad de quienes
decidan de forma consciente y libre realizar huelga de hambre, incluidas las personas privadas
de libertad, pudiendo acogerse a la objeción de conciencia si fuese obligado a contrariar esta
libertad».
Se han de respetar las decisiones del usuario aun cuando, incluso, la ciencia médica consi-
dere que perjudique a su propia salud.
No obstante, cuando lo que se pone en juego es ya el derecho a la vida, el Tribunal
Constitucional ha declarado en Sentencia 121/1990, que la preservación de la vida prevalece
sobre el respeto de la autonomía de la persona. En consecuencia, el derecho a la vida prevale-
108 ce sobre el derecho a la libertad.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

2.3. El derecho a la intimidad (Art. 7)


Toda persona tiene derecho a que se respete el carácter confidencial de los datos referen-
tes a su salud, y a que nadie pueda acceder a ellos sin previa autorización amparada por la Ley.
Los centros sanitarios adoptarán las medidas oportunas para garantizar los derechos a que
se refiere el parrafo anterior, y elaborarán, cuando proceda, las normas y los procedimientos
protocolizados que garanticen el acceso legal a los datos de los pacientes.

2.4. El derecho de información sanitaria


2.4.1. Derecho a la información asistencial (Art. 4)
Los pacientes tienen derecho a conocer, con motivo de cualquier actuación en el ámbito
de su salud, toda la información disponible sobre la misma, salvando los supuestos exceptua-
dos por la Ley. Además, toda persona tiene derecho a que se respete su voluntad de no ser
informada. La información, que como regla general se proporcionará verbalmente dejando
constancia en la Historia Clínica, comprende, como mínimo, la finalidad y la naturaleza de
cada intervención, sus riesgos y sus consecuencias.
La información clínica forma parte de todas las actuaciones asistenciales, será verdadera,
se comunicará al paciente de forma comprensible y adecuada a sus necesidades y le ayudará
a tomar decisiones de acuerdo con su propia y libre voluntad.
El médico responsable del paciente le garantiza el cumplimiento de su derecho a la infor-
mación. Los profesionales que le atiendan durante el proceso asistencial o le apliquen una
técnica o un procedimiento concreto también serán responsables de informarle.

2.4.2. Titular del derecho a la información asistencial (Art. 5)


El titular del derecho a la información es el paciente. También serán informadas las perso-
nas vinculadas a él, por razones familiares o de hecho, en la medida que el paciente lo permita
de manera expresa o tácita.
El paciente será informado, incluso en caso de incapacidad, de modo adecuado a sus posibi-
lidades de comprensión, cumpliendo con el deber de informar también a su representante legal.
Cuando el paciente, según el criterio del médico que le asiste, carezca de capacidad para
entender la información a causa de su estado físico o psíquico, la información se pondrá en
conocimiento de las personas vinculadas a él por razones familiares o de hecho.
El derecho a la información sanitaria de los pacientes puede limitarse por la existencia
acreditada de un estado de necesidad terapéutica. Se entenderá por necesidad terapéutica
la facultad del médico para actuar profesionalmente sin informar antes al paciente, cuando
por razones objetivas el conocimiento de su propia situación pueda perjudicar su salud de
manera grave. Llegado este caso, el médico dejará constancia razonada de las circunstancias
en la Historia Clínica y comunicará su decisión a las personas vinculadas al paciente por razo-
nes familiares o de hecho.
109
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

2.4.3. Derecho a la información epidemiológica (Art. 6)


Los ciudadanos tienen derecho a conocer los problemas sanitarios de la colectividad cuan-
do impliquen un riesgo para la salud pública o para su salud individual, y el derecho a que esta
información se difunda en términos verdaderos, comprensibles y adecuados para la protec-
ción de la salud, de acuerdo con lo establecido por la Ley.

3. Ley 3/2005, de 8 de julio, de información sanitaria y


autonomía del paciente
3.1. La autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en
materia de información y documentación clínica
El derecho a la protección de la salud fue establecido en el art. 43 de la Constitución
Española, siendo objeto de una regulación básica en el ámbito del Estado, a través de la Ley
14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad –en adelante, LGS–.
En concreto, la plasmación de los derechos a la información clínica y la autonomía de los
pacientes en lo relativo a su salud, fue objeto de una regulación básica a través del art. 10 de
la LGS, que quedó parcialmente derogado tras la entrada en vigor de la Ley 41/2002, de 14 de
noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en
materia de información y documentación clínica (la Ley 41/2002 deroga los apartados 5, 6, 8,
9, y 11 del art. 10 de la LGS).
Los derechos de los pacientes –que contempla el art. 10 LGS– con respecto a las distintas
administraciones públicas sanitarias son los siguientes:
a) El respeto a la personalidad, dignidad humana e intimidad, sin que pueda ser discrimi-
nado por razones de raza, de tipo social, de sexo, moral, económico, ideológico, político
o sindical.
b) El derecho a la información sobre los servicios sanitarios a que puede acceder y sobre
los requisitos necesarios para su uso.
c) El derecho a la confidencialidad de toda la información relacionada con el proceso pa-
tológico del paciente y con su estancia en instituciones sanitarias públicas y privadas
que colaboren con el sistema público.
d) El derecho a ser advertido de si los procedimientos de pronóstico, diagnóstico y tera-
péuticos que se le apliquen pueden ser utilizados en función de un proyecto docente
o de investigación que, en ningún caso, podrá comportar peligro adicional para su
salud. En todo caso será imprescindible la previa autorización, y por escrito, del pa-
ciente y la aceptación por parte del médico y de la dirección del correspondiente
centro sanitario.
e) El derecho del paciente a que se le asigne un médico, cuyo nombre se le dará a conocer,
que será su interlocutor principal con el equipo asistencial. En caso de ausencia, otro
facultativo del equipo asumirá tal responsabilidad.
110
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

f ) El derecho a participar, a través de las Instituciones comunitarias, en las activida-


des sanitarias, en los términos establecidos en la LGS y en las disposiciones que la
desarrollen.
g) El derecho a utilizar las vías de reclamación y de propuesta de sugerencias en los plazos
previstos, en uno u otro caso, y el derecho a recibir respuesta por escrito en los plazos
que reglamentariamente se establezcan.
h) El derecho a la elección de médico y de los demás sanitarios titulados de acuerdo con
las condiciones contempladas en la LGS, en las disposiciones que se dicten para su
desarrollo y en las que regule el trabajo sanitario en los centros de Salud.
i) El derecho a obtener los medicamentos y productos sanitarios que se consideren nece-
sarios para promover, conservar o restablecer su salud, en los términos que reglamen-
tariamente se establezcan por la Administración del Estado.
Asimismo, el citado art. 10 de la LGS dispone que, respetando el peculiar régimen econó-
mico de cada servicio sanitario, los derechos (relativos al respeto de la personalidad, la confi-
dencialidad de la información, a ser advertido si los procedimientos pueden ser utilizados en
proyectos docentes o de investigación, y a la elección de médico) serán ejercidos también con
respecto a los servicios sanitarios privados.
La importancia que tienen los derechos de los pacientes, como eje básico de las relacio-
nes clínico-asistenciales, se pone de manifiesto por el interés demostrado por las organizacio-
nes internacionales con competencia en la materia, y en concreto por las Naciones Unidas, la
UNESCO o la Organización Mundial de la Salud, la Unión Europea o el Consejo de Europa, que
comenzaron a impulsar declaraciones, e incluso, en algún caso, a promulgar normas jurídicas
sobre aspectos genéricos o específicos relacionados con esta cuestión.
En este sentido, adquiere especial relevancia el Convenio del Consejo de Europa para la
protección de los derechos humanos y la dignidad del ser humano respecto de las aplicacio-
nes de la biología y la medicina, el Convenio sobre los Derechos Humanos y la Biomedicina
(Convenio de Oviedo), suscrito el 4 de abril de 1997, y aprobado y ratificado por España el 23
de julio de 1999, con entrada en vigor el 1 de enero de 2000.
El Convenio sobre los Derechos Humanos y la Biomedicina es el primer instrumento in-
ternacional con carácter jurídico vinculante para los países que lo suscriben, que establece
un marco común para la protección de los derechos humanos y la dignidad humana en la
aplicación de la biología y la medicina.
El Convenio sobre los Derechos Humanos y la Biomedicina establece la necesidad de re-
conocer los derechos de los pacientes y persigue la armonización de las legislaciones de los
diversos países en estas materias.
En España, el derecho a la protección de la salud recogido en el art. 43 de la CE y, en
concreto, en relación con la plasmación de los derechos relativos a la información clínica y
la autonomía individual de los pacientes, fue objeto de una regulación básica a través de
la LGS.
En este sentido, y aunque Ley General de Sanidad fija su atención en el establecimiento
y ordenación del sistema sanitario desde un punto de vista organizativo, también presta
atención a los derechos relativos a la información clínica y la autonomía individual de los
pacientes. 111
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Sin embargo, el derecho a la información, como derecho del ciudadano cuando demanda
la atención sanitaria, ha sido objeto de diversas matizaciones y ampliaciones por Leyes y dis-
posiciones de distinto tipo y rango, que pusieron de manifiesto la necesidad de una reforma y
actualización de la normativa contenida en la LGS.
En este sentido, la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de
Carácter Personal, califica los datos relativos a la salud de los ciudadanos como datos espe-
cialmente protegidos, estableciendo un régimen singularmente riguroso para su obtención,
custodia y eventual cesión.
La defensa de la confidencialidad queda patente en la Directiva comunitaria 95/46, de 24
de octubre, que defiende los derechos y libertades de los ciudadanos europeos, y en especial
el derecho a la intimidad relativa a la información relacionada con la salud, y apunta la presen-
cia de otros intereses generales (como los estudios epidemiológicos, las situaciones de riesgo
grave para la salud de la colectividad, la investigación y los ensayos clínicos) que, si quedaban
incluidos en una norma nacional con rango de Ley, podrían incluso justificar una excepción
motivada a los derechos del paciente.
La Directiva comunitaria 95/46, de 24 de octubre, apunta una concepción comunitaria del
derecho a la salud, en la que, junto con el interés singular de cada individuo, como destina-
tario por excelencia de la información relativa a la salud, aparecen también otros agentes y
bienes jurídicos relativos a la salud pública, dignos de protección.
Por tanto, el transcurso del tiempo y sobre todo la intervención de diversas
Organizaciones Mundiales, de la Unión Europea y del Consejo de Europa, exigían una
adaptación de la Ley General de Sanidad con el objetivo de aclarar la situación jurídica
y los derechos y obligaciones de los profesionales sanitarios, de los ciudadanos y de las
instituciones sanitarias.
En este marco se aprueba la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la
autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documen-
tación clínica –en adelante, Ley 41/2002–, que trata de ofrecer en el terreno de la información
y la documentación clínica las mismas garantías a todos los ciudadanos del Estado, fortale-
ciendo con ello el derecho a la protección de la salud que reconoce la CE.
Por su parte, y en desarrollo de la Ley 41/2002, la Comunidad Autónoma de Extremadura
de acuerdo con el contenido del artículo 8.4 de su Estatuto de Autonomía, aprobó la Ley
3/2005, de 8 de julio, de Información Sanitaria y Autonomía del Paciente. Esta Ley surgió de la
necesidad de elaborar una norma con rango de Ley que:
– Proporcione una clara definición de los derechos y obligaciones de los ciudada-
nos, usuarios y profesionales, así como de los centros, establecimientos y servicios
sanitarios de la Comunidad Autónoma de Extremadura en materia de información
concerniente a la salud, documentación clínica y autonomía de la voluntad del
paciente.
– Actualice y complete la regulación contenida en la Ley 10/2001, de 28 de junio, de
Salud de Extremadura sobre esta materia, extendiendo su ámbito de aplicación a to-
dos los centros, establecimientos y servicios sanitarios de la Comunidad Autónoma de
Extremadura, tanto públicos como privados, y regulando aspectos no recogidos en la
legislación autonómica existente.
112
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

– Y quepotencie la participación activa de los profesionales y de las instituciones sanita-


rias en la consecución de una asistencia, promoción, prevención y rehabilitación cada
vez mejores y más humanas, en beneficio de la salud, autonomía y calidad de vida de
los ciudadanos.

3.2. Estructura de la Ley 3/2005, de 8 de julio, de información


sanitaria y autonomía del paciente, de la comunidad autónoma de
extremadura
El contenido de la Ley 3/2005, de 8 de julio, de Información Sanitaria y Autonomía del
Paciente, de la Comunidad Autónoma de Extremadura, se estructura en 7 títulos además de
uno preliminar sobre el que podemos extraer el siguiente esquema:
El Título Preliminar aborda la finalidad de la Ley, que tiene como objetivo último el derecho
a la protección de la salud en un marco de cooperación entre los ciudadanos, los profesionales
y las instituciones sanitarias.
El Título I de la Ley establece su objeto y ámbito de aplicación, limitando la aplicación de
determinados preceptos al ámbito del Sistema Sanitario Público de Extremadura.
El Título II regula el derecho a la información sanitaria, partiendo de la distinción entre in-
formación asistencial -referida a un proceso concreto de atención- e información epidemioló-
gica, e incluyendo una mención específica a la información sanitaria en el ámbito del Sistema
Sanitario Público de Extremadura.
En el Título III, «Derechos relativos a la intimidad y confidencialidad», que supone la mani-
festación del derecho fundamental consagrado en el artículo 18 de la Constitución Española
en el ámbito sanitario referido en la presente Ley, se destaca el necesario respeto a la confi-
dencialidad de la información sobre la salud y el patrimonio genético, aspectos específicos
del derecho a la intimidad con especial trascendencia en el ámbito asistencial sanitario, o el
propio acompañamiento del paciente por parte de familiares y allegados.
El Título IV regula la protección de los derechos relativos a la autonomía de la decisión,
que adquiere su máxima expresión en el consentimiento informado y en la expresión antici-
pada de voluntades, sin perjuicio de otras manifestaciones, como el derecho a la libertad de
elección.
El principio de autonomía del paciente, en sus diversas manifestaciones, se enuncia en el
Capítulo I, que establece las disposiciones generales y límites que definen el ejercicio de tal
derecho.
El Capítulo II del citado Título recoge el derecho de los pacientes a expresar de forma antici-
pada las voluntades, que serán recogidas en el documento conocido comúnmente como «tes-
tamento vital», facultando de este modo al paciente a anticipar su voluntad sobre la atención
clínica que desea recibir en el supuesto de que las circunstancias de su salud no le permitan
decidir por sí mismo, y siempre con el máximo respeto a la vida y a la dignidad de la persona.
Este derecho, que aparece ya perfilado en la Ley de Salud de Extremadura, es regulado más
exhaustivamente en la presente norma.
113
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Por su parte, el Capítulo III está dedicado al consentimiento informado, entendido como
un proceso de comunicación e información que se desarrolla en el seno de la relación sa-
nitario/paciente; proceso que culmina con la aceptación o negación por parte del paciente
competente de un procedimiento diagnóstico o terapéutico, después de conocer los riesgos,
beneficios y alternativas, para poder implicarse libremente en la decisión.
El Título V recoge las garantías necesarias para el adecuado respeto de los derechos relati-
vos a la documentación sanitaria por parte de los centros, establecimientos y servicios sanita-
rios, destacando la importancia de la historia clínica como elemento central en el ámbito de
la documentación sanitaria.
Se introduce un Título VI, en el que se prevé la creación, con objeto de dilucidar aspectos
de carácter ético relacionados con la atención sanitaria, de un Consejo Asesor de Bioética de
ámbito autonómico y Comités de Ética Asistencial, de carácter consultivo e interdisciplinar, y
cuya composición y funciones serán establecidas reglamentariamente.
Asimismo, el Título VI prevé la creación del Comité Ético de Investigación Clínica Autonómico
y sus correspondientes Comités Locales, con el fin de ponderar los aspectos metodológicos,
éticos y legales de los ensayos clínicos y estudios post-autorización para medicamentos de
uso humano, que se vayan a realizar en Extremadura.
Finalmente, el Título VII regula el régimen sancionador aplicable en caso de incumplimien-
to de lo dispuesto en la norma.
En la parte final, se recogen diversas previsiones que, por razones de técnica legislativa, no
se consideran susceptibles de inclusión en los títulos anteriormente aludidos, teniendo espe-
cial relevancia las referidas en materia de historias clínicas en el régimen transitorio previsto.
Recordemos que la Ley 41/2002 tiene la condición de básica, de conformidad con lo esta-
blecido en:
– El art. 149.1.1 de la CE, que dispone que el Estado tiene competencias exclusivas sobre la
regulación de las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españo-
les en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales.
– El art. 149.1.16 de la CE, que dispone que el Estado tiene competencias exclusivas sobre las
bases y coordinación general de la sanidad (disposición adicional primera de la Ley 41/2002).
La Ley 41/2002 tiene por finalidad completar las previsiones de la LGS, reforzando el derecho
a la autonomía del paciente de acuerdo con el criterio establecido en el Convenio de Oviedo.
En todo caso, el Estado y las Comunidades Autónomas –en adelante, CC AA– adoptarán,
en el ámbito de sus respectivas competencias, las medidas necesarias para la efectividad de la
Ley 41/2002 (disposición adicional primera de la Ley 41/2002).
Asimismo, el Estado y las CC AA, dentro del ámbito de sus respectivas competencias, dictarán
las disposiciones precisas para garantizar a los pacientes o usuarios con necesidades especiales,
asociadas a la discapacidad, los derechos en materia de autonomía, información y documenta-
ción clínica regulados en la Ley 41/2002 (disposición adicional cuarta de la Ley 41/2002).
Por otra parte, la información, la documentación y la publicidad relativas a los medicamen-
tos y productos sanitarios, así como el régimen de las recetas y de las órdenes de prescripción
correspondientes, se regularán por su normativa específica, sin perjuicio de la aplicación de
las reglas establecidas en la Ley 41/2002 en cuanto a la prescripción y uso de medicamentos
o productos sanitarios durante los procesos asistenciales (disposición adicional quinta de la
114 Ley 41/2002).
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

Por su parte, la Ley 3/2005, de 8 de julio, de Información Sanitaria y Autonomía del Paciente,
de la Comunidad Autónoma de Extremadura tiene la finalidad de garantizar el derecho a la
protección de la salud con pleno respeto a los derechos fundamentales de información, honor
e intimidad consagrados constitucionalmente y al principio de autonomía de la voluntad del
paciente, en un marco que potencie la participación activa de los ciudadanos, de los profe-
sionales y de las instituciones sanitarias para la consecución de una mejora continua en la
atención sanitaria.

3.3. Las definiciones legales


El art. 3 de la Ley 41/2002 define los términos que utiliza la ley concretando lo que debe
entenderse por dichos términos cuando es utilizada por la legislación sobre la materia.
En este sentido, se definen los siguientes términos:
– Centro sanitario: el conjunto organizado de profesionales, instalaciones y medios técnicos
que realiza actividades y presta servicios para cuidar la salud de los pacientes y usuarios.
– Certificado médico: la declaración escrita de un médico que dé fe del estado de salud
de una persona en un determinado momento.
– Consentimiento informado: la conformidad libre, voluntaria y consciente de un pacien-
te, manifestada en el pleno uso de sus facultades después de recibir la información
adecuada, para que tenga lugar una actuación que afecta a su salud.
– Documentación clínica: el soporte de cualquier tipo o clase que contiene un conjunto
de datos e informaciones de carácter asistencial.
– Historia clínica: el conjunto de documentos que contienen los datos, valoraciones e in-
formaciones de cualquier índole sobre la situación y la evolución clínica de un paciente
a lo largo del proceso asistencial.
– Información clínica: todo dato, cualquiera que sea su forma, clase o tipo, que permite
adquirir o ampliar conocimientos sobre el estado físico y la salud de una persona, o la
forma de preservarla, cuidarla, mejorarla o recuperarla.
– Informe de alta médica: el documento emitido por el médico responsable en un centro
sanitario al finalizar cada proceso asistencial de un paciente, que especifica los datos de
éste, un resumen de su historial clínico, la actividad asistencial prestada, el diagnóstico
y las recomendaciones terapéuticas.
– Intervención en el ámbito de la sanidad: toda actuación realizada con fines preventi-
vos, diagnósticos, terapéuticos, rehabilitadores o de investigación.
– Libre elección: la facultad del paciente o usuario de optar, libre y voluntariamente, entre dos
o más alternativas asistenciales, entre varios facultativos o entre centros asistenciales, en los
términos y condiciones que establezcan los servicios de salud competentes, en cada caso.
– Médico responsable: el profesional que tiene a su cargo coordinar la información y la
asistencia sanitaria del paciente o del usuario, con el carácter de interlocutor principal
del mismo, en todo lo referente a su atención e información durante el proceso asis-
tencial, sin perjuicio de las obligaciones de otros profesionales que participan en las
actuaciones asistenciales. 115
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– Paciente: la persona que requiere asistencia sanitaria y está sometida a cuidados profe-
sionales para el mantenimiento o recuperación de su salud.
– Servicio sanitario: la unidad asistencial con organización propia, dotada de los recursos
técnicos y del personal cualificado para llevar a cabo actividades sanitarias.
– Usuario: la persona que utiliza los servicios sanitarios de educación y promoción de la
salud, de prevención de enfermedades y de información sanitaria.

3.4. Los principios básicos de la Ley 41/2002, de 14 de noviembre,


básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y
obligaciones en materia de información y documentación clínica
Los principios básicos enunciados en la Ley 41/2002 son los siguientes:
– La dignidad de la persona humana, el respeto a la autonomía de su voluntad y a su in-
timidad orientarán toda la actividad encaminada a obtener, utilizar, archivar, custodiar
y transmitir la información y la documentación clínica (art. 2.1. de la Ley 41/2002).
– Toda actuación en el ámbito de la sanidad requiere, con carácter general, el previo
consentimiento de los pacientes o usuarios. El consentimiento, que debe obtenerse
después de que el paciente reciba una información adecuada, se hará por escrito en los
supuestos previstos en la Ley 41/2002 (art. 2.2. de la Ley 41/2002).
– El paciente o usuario tiene derecho a decidir libremente, después de recibir la informa-
ción adecuada, entre las opciones clínicas disponibles (art. 2.3. de la Ley 41/2002).
– Todo paciente o usuario tiene derecho a negarse al tratamiento, excepto en los casos
determinados en la Ley 41/2002. Su negativa al tratamiento constará por escrito (art.
2.4. de la Ley 41/2002).
– Los pacientes o usuarios tienen el deber de facilitar los datos sobre su estado físico o
sobre su salud de manera leal y verdadera, así como el de colaborar en su obtención,
especialmente cuando sean necesarios por razones de interés público o con motivo de
la asistencia sanitaria (art. 2.5. de la Ley 41/2002).
– Todo profesional que interviene en la actividad asistencial está obligado no sólo a la co-
rrecta prestación de sus técnicas, sino al cumplimiento de los deberes de información
y de documentación clínica, y al respeto de las decisiones adoptadas libre y voluntaria-
mente por el paciente (art. 2.6. de la Ley 41/2002).
– La persona que elabore o tenga acceso a la información y la documentación clínicas
está obligada a guardar la reserva debida (art. 2.7. de la Ley 41/2002).
Hay que tener presente al respecto lo dispuesto en el artículo 5 de la Ley 44/2003, 21
noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias (BOE 22 noviembre), que reco-
ge los Principios generales de la relación entre los profesionales sanitarios y las perso-
nas atendidas por ellos y dispone lo siguiente:
1. La relación entre los profesionales sanitarios y de las personas atendidas por ellos,
se rige por los siguientes principios generales:
a) Los profesionales tienen el deber de prestar una atención sanitaria técnica y pro-
116 fesional adecuada a las necesidades de salud de las personas que atienden, de
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

acuerdo con el estado de desarrollo de los conocimientos científicos de cada


momento y con los niveles de calidad y seguridad que se establecen en esta ley
y el resto de normas legales y deontológicas aplicables.
b) Los profesionales tienen el deber de hacer un uso racional de los recursos diag-
nósticos y terapéuticos a su cargo, tomando en consideración, entre otros, los
costes de sus decisiones, y evitando la sobreutilización, la infrautilización y la
inadecuada utilización de los mismos.
c) Los profesionales tienen el deber de respetar la personalidad, dignidad e intimi-
dad de las personas a su cuidado y deben respetar la participación de los mis-
mos en las tomas de decisiones que les afecten. En todo caso, deben ofrecer una
información suficiente y adecuada para que aquéllos puedan ejercer su derecho
al consentimiento sobre dichas decisiones.
d) Los pacientes tienen derecho a la libre elección del médico que debe atender-
les. Tanto si el ejercicio profesional se desarrolla en el sistema público como
en el ámbito privado por cuenta ajena, este derecho se ejercitará de acuerdo
con una normativa explícita que debe ser públicamente conocida y accesible.
En esta situación el profesional puede ejercer el derecho de renunciar a prestar
atenciones sanitarias a dicha persona sólo si ello no conlleva desatención. En el
ejercicio en el sistema público o privado, dicha renuncia se ejercerá de acuerdo
con procedimientos regulares, establecidos y explícitos, y de ella deberá quedar
constancia formal.
e) Los profesionales y los responsables de los centros sanitarios facilitarán a sus
pacientes el ejercicio del derecho a conocer el nombre, la titulación y la especia-
lidad de los profesionales sanitarios que les atienden, así como a conocer la ca-
tegoría y función de éstos, si así estuvieran definidas en su centro o institución.
f ) Los pacientes tienen derecho a recibir información de acuerdo con lo estable-
cido en la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía
del paciente y de los derechos y obligaciones en materia de información y docu-
mentación clínica.
2. Para garantizar de forma efectiva y facilitar el ejercicio de los derechos a que se refiere
el apartado anterior, los colegios profesionales, consejos autonómicos y consejos ge-
nerales, en sus respectivos ámbitos territoriales, establecerán los registros públicos de
profesionales que, de acuerdo con los requerimientos de esta ley, serán accesibles a la
población y estarán a disposición de las Administraciones sanitarias. Los indicados regis-
tros, respetando los principios de confidencialidad de los datos personales contenidos en
la normativa de aplicación, deberán permitir conocer el nombre, titulación, especialidad,
lugar de ejercicio y los otros datos que en esta ley se determinan como públicos.
Asimismo, podrán existir en los centros sanitarios y en las entidades de seguros que
operan en el ramo de la enfermedad, otros registros de profesionales de carácter com-
plementario a los anteriores, que sirvan a los fines indicados en el apartado anterior,
conforme a lo previsto en los artículos 8.4 y 43 de esta ley.
Los criterios generales y requisitos mínimos de estos registros serán establecidos por
las Administraciones sanitarias dentro de los principios generales que determine el
Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, que podrá acordar la integración
de los mismos al del Sistema de Información Sanitaria del Sistema Nacional de Salud. 117
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

3.5. Objeto de la Ley 3/2005, de 8 de julio, de información sanitaria y


autonomía del paciente, de la comunidad autónoma de extremadura
La Ley 3/2005, de 8 de julio, de Información Sanitaria y Autonomía del Paciente tiene por
objeto regular los derechos y obligaciones en materia de información relativa a la salud y do-
cumentación clínica.
Asimismo, es objeto de esta Ley garantizar el principio de autonomía de la decisión del
paciente en relación a cualquier actuación sanitaria concerniente a su salud.
De la misma forma es objeto de la Ley 3/2005 crear órganos de carácter consultivo como el
Consejo Asesor de Bioética y el Comité Autonómico de Ensayos Clínicos.
Su ámbito de aplicación se extiende a los profesionales de los centros, establecimientos y ser-
vicios sanitarios, públicos y privados, ubicados en el ámbito territorial de la Comunidad Autónoma
de Extremadura, y a las personas referidas en el apartado a del artículo 2 de la Ley 10/2001, de 28
de junio, de Salud de Extremadura, que incluye a todos los extremeños y residentes en cualquiera
de los municipios de Extremadura y los no residentes, en las condiciones previstas en la legisla-
ción estatal y en los Convenios Nacionales e Internacionales que sean de aplicación.
Los preceptos contenidos en la Ley 3/2005, de 8 de julio, de Información Sanitaria y Autonomía
del Paciente, referidos al Sistema Sanitario Público de Extremadura, serán de exclusiva aplicación
a los centros, establecimientos y servicios sanitarios integrados en dicho Sistema.

3.6. El derecho de información sanitaria


Los pacientes de la Comunidad Autónoma de Extremadura tienen derecho, con motivo de
cualquier actuación en el ámbito de su salud, a recibir toda la información disponible sobre la
misma, salvo los supuestos exceptuados en esta norma.
La información deberá hacer referencia a todas las actuaciones asistenciales, constituyen-
do parte fundamental de las mismas, incluyendo el diagnóstico, pronóstico y alternativas te-
rapéuticas y abarcará como mínimo la finalidad y la naturaleza de la actuación, así como sus
riesgos y consecuencias.
Asimismo, la información facilitada al paciente deberá contemplar el nombre, titulación y
la especialidad de los profesionales sanitarios que le atienden, así como la categoría y función
de éstos, si así estuvieran definidas en su centro o institución.
Como regla general la información se proporcionará verbalmente, dejando constancia en
la historia clínica. Será veraz, se proporcionará de forma comprensible y adecuada a las nece-
sidades y a los requerimientos del paciente, con antelación suficiente, para ayudarle a tomar
decisiones de acuerdo con su propia y libre voluntad.
Toda persona tiene derecho a que se respete su voluntad de no ser informada, y a que no
se transmita información de su estado de salud o enfermedad a las personas a él vinculadas
por razones familiares, o de hecho, ni a terceras personas expresándolo por escrito. El escrito
de renuncia deberá ser incorporado a la historia clínica.
Este derecho no se reconocerá cuando exista alto riesgo de posibilidad de transmisión de
118 una enfermedad grave, debiendo motivarse tal circunstancia en la historia clínica.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

3.6.1. Derecho a la información asistencial


Los pacientes tiene derecho a conocer, con motivo de cualquier actuación en el ámbito de
la salud, toda información disponible sobre la misma, salvando los supuestos excepcionados
por la Ley 41/2002, en los casos de: limitación de la información cuando, por razones objetivas,
el conocimiento por el paciente de la propia situación puede perjudicar de manera grave su
salud o por respeto a la decisión del paciente a no ser informado (art. 4.1. de la Ley 41/2002).
Como regla general, la información ha de ser proporcionada al paciente de forma verbal,
dejando constancia de la información facilitada en la historia clínica y de su contenido, que
como mínimo ha de comprender:
– La finalidad de la intervención.
– La naturaleza de la intervención.
– Los riesgos de la intervención.
– Las consecuencias de la intervención (art. 4.1. de la Ley 41/2002).
La información clínica forma parte de todas las actuaciones asistenciales, será verdadera,
se comunicará al paciente de forma comprensible y adecuada a sus necesidades y le ayudará
a tomar decisiones de acuerdo con su propia y libre voluntad (art. 4.2. de la Ley 41/2002).
Serán responsables de informar al paciente:
– El médico responsable del paciente, que es la persona que garantiza el cumplimiento
del derecho a la información del paciente.
– Los profesionales que atienden al paciente durante el proceso asistencial.
– Los profesionales que aplican al paciente una técnica o un procedimiento concreto (art.
4.3. de la Ley 41/2002).

3.6.2. El titular del derecho a la información


De acuerdo con el artículo 5º de la Ley 3/2005, de 8 de julio, de Información Sanitaria y
Autonomía del Paciente, el titular del derecho a la información es el paciente. Las personas vincula-
das al mismo deberán ser informadas en la medida en que éste lo permita expresa o tácitamente.
Los menores de edad serán titulares del derecho a la información cuando estén emanci-
pados o tengan dieciséis años cumplidos. En otro caso, se les dará información adaptada a su
grado de madurez.
En caso de incapacidad del paciente, o en aquellos casos en que, a criterio del médico que
le asiste, el paciente carece de capacidad para entender la información o para hacerse cargo
de su situación, a causa de su estado físico o psíquico, se deberá informar a la persona que
ostente su representación o, en su defecto, a las personas vinculadas a él por razones fami-
liares o de hecho que asuman la responsabilidad de las decisiones que hayan de adoptarse a
propuesta del médico, sin perjuicio de la obligación de informar al paciente en la medida en
que lo permitan las circunstancias y su grado de comprensión.
El médico responsable de la asistencia al paciente deberá hacer constar en la historia clí-
nica la circunstancia que concurre en cada caso, la información que se ha prestado y los des-
tinatarios de la misma. 119
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Por tanto, se distingue una doble titularidad del derecho a la información sanitaria:

A) Titularidad originaria
Es la que corresponde al paciente, como dispone, con rotundidad y en términos inequívo-
cos, la proposición primera de la Ley 3/2005, al afirmar que “el titular del derecho a la informa-
ción es el paciente”. Dicha titularidad presenta los caracteres siguientes:
a) Esencial: forma parte del entramado de la relación médico-paciente y se erige en el pre-
supuesto del cual derivan algunos otros derechos del paciente y, particularmente, el de
la prestación de un consentimiento informado, como venía exigiendo la jurisprudencia.
Desde la perspectiva del médico, la información ha sido calificada como “un deber mé-
dico fundamental”, especialmente en supuestos, como el analizado en la STS 31 de julio
de 1996 –operación dirigida a eliminar protusión discal cervical de la que se deriva un
tetraparesia y una tetraplejía espinal dorsal– en los que la operación presentaba un alto
riesgo y en las que, según afirmaciones de la parte recurrente (médico traumatólogo),
estaba estadísticamente acreditado que en un 2% de las operaciones se producía un
resultado negativo.
Y, desde la perspectiva del paciente, ha sido calificado como un “derecho humano
fundamental”.
b) Primaria: es una titularidad anterior incluso a la Ley básica en la materia. En el contexto
de la relación médico-paciente, y aun cuando la Ley otorga sustantividad al derecho a
la información sanitaria, tal derecho, aun sin plasmación positiva, corresponde al pa-
ciente por el solo hecho y desde el mismo momento de requerir asistencia sanitaria,
esto es, simplemente por ser usuario del servicio de la sanidad. En este sentido había
sido reconocido, con anterioridad, en cartas de derechos de pacientes.
c) Originaria: con la autorización, expresa o tácita, del paciente, la información se puede
facilitar a personas vinculadas con el paciente o al representante legal.
d) Limitada: por razones de necesidad terapéutica, se permite al médico la actuación sin
la previa información al paciente, en los supuestos legalmente tasados.
e) Renunciable: en los supuestos en los que el paciente manifiesta y se acoge a su derecho
a no saber, esto es, a no recibir información sanitaria. Sin embargo, la renunciabilidad
al derecho a la información sanitaria también es limitada y existen supuestos en que se
impone ex lege el deber de la información.
Así, por citar algunos ejemplos, a la persona que va a someterse a una operación de tras-
plante de órganos o a una técnica de reproducción asistida, en los que la información previa
aparece como un requisito ineludible de la propia intervención médica.
Esa titularidad originaria se extiende también a los pacientes “en caso de incapacidad”, con
los matices que señalaremos a continuación.

B) Titularidad derivada
Es la que corresponde a personas distintas del paciente. Más precisamente, a las personas
vinculadas con el paciente y al representante legal. A diferencia de la titularidad originaria, el
120 titular de la información no es el propio paciente, sino una persona vinculada con el mismo –
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

por razones familiares, de hecho o simplemente por exigencias legales–, a quien, el legislador,
previa concurrencia de una serie de requisitos, erige en sujeto titular de la información. Se
trata de una titularidad:
a) Delegada: en el supuesto de las personas vinculadas al paciente, éste debe autorizar,
expresa o tácitamente, la información.
b) Complementaria: la existencia de ese otro sujeto (persona vinculada al paciente o re-
presentante legal) no exonera al médico responsable de cumplir su deber de informa-
ción con el paciente, titular originario del derecho a la información asistencial.
c) Compartida: por las mismas razones, la persona vinculada al paciente o el representan-
te legal es cotitular de la información conjuntamente con el paciente.
A su vez, dentro de la titularidad derivada podemos distinguir dos supuestos:
– Supuesto 1.º: las personas vinculadas con el paciente. La vinculación con el paciente se
establece con un doble parámetro: “razones familiares o de hecho” y sin acotar el grado
de proximidad.
– Estas personas vinculadas con el paciente serán titulares del derecho de información bien
cuando exista una autorización, expresa o tácita, del propio paciente, bien cuando, a crite-
rio del médico responsable, el paciente no esté en condiciones de entender la información.
– Supuesto 2.º: el representante legal. Será el titular del derecho a la información, con-
juntamente con el paciente, en el supuesto de incapacidad de éste. El art. 5.3 de la Ley
exige que, en los supuestos de paciente incapaz, la información se trasmita tanto al
propio incapaz cuanto a su representante legal.
El artículo 6 de la Ley 3/2005 contiene una garantía de información institucional cuando
dispone que:
En todos los centros, establecimientos y servicios sanitarios debe asignarse al paciente un
médico, que será su interlocutor principal con el equipo asistencial y, en su caso, un enfermero
o enfermera responsable de coordinar su plan de cuidados, cuya identificación debe darse a
conocer a los destinatarios de la información asistencial.
En el ámbito hospitalario, se deberá procurar que la asignación e identificación del médico
y el enfermero o la enfermera responsables tenga lugar en el menor intervalo de tiempo posi-
ble tras el ingreso del paciente.
En ausencia de estos profesionales responsables asignados, el centro, establecimiento o
servicio sanitario garantizará que otros profesionales del equipo asuman las responsabilida-
des de aquéllos.
El médico responsable del paciente le garantizará el cumplimiento de su derecho a la in-
formación, al igual que los profesionales que le atiendan durante el proceso asistencial o le
apliquen una técnica o un procedimiento concreto, con la debida implicación del enfermero
o la enfermera responsable en cuanto a su proceso de cuidados.
También se prevén en la Ley determinadas excepciones al deber de informar, ya que se
regulan estados de necesidad terapéutica de no informar, al disponer que cuando en los cen-
tros, establecimientos y servicios sanitarios se produzcan casos excepcionales en los que, por
razones objetivas, el conocimiento de su situación por parte de una persona pueda perjudicar
de manera grave a su salud, el médico asignado podrá actuar profesionalmente sin informar 121
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

antes al paciente, debiendo en todo caso informar a su representante legal o a personas vincu-
ladas al paciente por razones familiares o de hecho y dejar constancia razonada en la historia
clínica de la necesidad terapéutica existente.
En función de la evolución de dicha necesidad terapéutica el médico podrá informar de
forma progresiva, debiendo aportar al paciente información completa en la medida en que
aquella necesidad desaparezca.
De igual forma, en situaciones de urgencia vital, o ausencia de personas vinculadas al pa-
ciente por razones familiares o de hecho, el médico podrá adoptar las decisiones más ade-
cuadas y proporcionadas, para actuar en interés del paciente, dejando asimismo constancia
razonada en la historia clínica.
El artículo 9º de la Ley 3/2005 regula aspectos relativos a la Información sanitaria en el ámbito
del Sistema Sanitario Público y de la Sanidad Privada de Extremadura, cuando dispone que:
Los ciudadanos de la Comunidad Autónoma de Extremadura tienen derecho a recibir infor-
mación general referente al Sistema Sanitario Público y de la Sanidad Privada de Extremadura,
así como información específica en las siguientes materias:
a) Programas y acciones del Sistema Sanitario Público y de la Sanidad Privada de
Extremadura en materia de prevención, promoción y protección de la salud.
b) Servicios y unidades asistenciales disponibles, sus características asistenciales, cartera
de servicios y requisitos de acceso.
c) Derechos y deberes de los ciudadanos relativos a la salud.
d) Mecanismos de garantía de calidad implantados en los centros, establecimientos y ser-
vicios sanitarios del Sistema Sanitario Público y de la Sanidad Privada de Extremadura,
e igualmente la información de la evaluación de la calidad de la asistencia prestada en
todos los centros, establecimientos y servicios sanitarios.
A fin de facilitar el derecho regulado en el apartado anterior, todos los centros, esta-
blecimientos y servicios sanitarios del Sistema Sanitario Público y de la Sanidad Privada de
Extremadura deberán disponer de una guía de información al usuario en la que se especifi-
quen sus derechos y deberes, los servicios y prestaciones disponibles, requisitos de acceso a
las mismas, las características asistenciales, las dotaciones de personal, instalaciones y medios
técnicos, así como los procedimientos de reclamaciones y sugerencias.
Asimismo, los centros, servicios y establecimientos sanitarios del Sistema Sanitario Público
y de la Sanidad Privada de Extremadura proporcionarán información a los usuarios relativa a
la libertad de elección de médico, centro y servicio, tanto en la atención primaria como en la
atención especializada, así como sobre el derecho a obtener una segunda opinión médica, en
las condiciones previstas en la normativa específica que en cada caso resulte de aplicación.
La autoridad sanitaria velará por el derecho de los ciudadanos a recibir la información prevista
en este artículo de forma veraz, clara, fiable, actualizada, de calidad y basada en el conocimiento
científico actualizado, que posibilite el ejercicio autónomo y responsable de la facultad de elección
y la participación activa del ciudadano en el mantenimiento o recuperación de su salud.
Así visto, podemos deducir que el contenido del derecho a la información tiene un triple ámbito:
a) Contenido ordinario: “toda la información disponible”, siguiendo en este particular las
directrices del Convenio relativo a los derechos humanos y la biomedicina, de 4 de
122 abril de 1977, que sienta que «toda persona tendrá derecho a conocer toda informa-
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

ción obtenida respecto de su salud». La extensión de este derecho ya no pertenece a


la discrecionalidad del facultativo, sino que existe un contenido legal predeterminado,
en forma de contenido ordinario y, además, de contenido mínimo, en el sentido que se
impone como deber ex lege al médico responsable de transmitir la información.
b) Contenido mínimo: la Ley, de conformidad con lo que venía postulando la jurispruden-
cia y siguiendo el antecedente del art. 10.5 de la Ley General de Sanidad, ha fijado un
“mínimo legal de información” que se concreta en “la finalidad y la naturaleza de cada
intervención, sus riesgos y consecuencias”, siguiendo también aquí prácticamente la
misma dicción que el citado Convenio relativo a los derechos humanos y la biomedi-
cina, el cual, con respecto a la prestación del consentimiento para una intervención,
exige que el paciente haya recibido previamente «una información adecuada acerca de
la finalidad y la naturaleza de la intervención, así como sus riesgos y consecuencias».
El médico responsable, en cuanto profesional que tiene a su cargo “coordinar la infor-
mación y la asistencia del paciente” y garantizar “el cumplimento de su derecho a la in-
formación”, deberá respetar y dejar constancia en la historia clínica del paciente que se
le ha informado de esos tres aspectos (finalidad y naturaleza; riesgos; consecuencias).
c) Contenido negativo. Derecho a no saber. “Toda persona tiene derecho a que se respete su
voluntad a no ser informada”, también recogido en el Convenio de 4 de abril de 1977 con la
formulación legal de «deberá respetarse la voluntad de una persona a no ser informada».
La jurisprudencia, además de considerar la información como un deber médico, integrante
de las normas deontológicas de los Colegios Médicos, ha precisado que su intensidad varía en
función de ser un supuesto de medicina curativa o voluntaria y que respecto de su contenido
pueden, cuando menos, fijarse en unos mínimos.
En efecto, el deber de información se intensifica en los supuestos de intervenciones quirúr-
gicas, singularmente en los supuestos de cirugía satisfactiva [p. ej. una vasectomía]. Además,
su ámbito aparece delimitado, incluyendo los riesgos «previsibles y frecuentes» y excluyendo
los riesgos atípicos.
La forma en que se facilitará la información. Como regla general, la información sanitaria
será oral, como también es oral, por regla general, la prestación del consentimiento informado
A diferencia de la regulación del consentimiento informado, no existe una previsión espe-
cífica sobre los supuestos en que la información deberá prestarse por escrito.
La mejor solución, puede ser dar la información escrita en los mismos supuestos en los que
se exige el consentimiento por escrito. En efecto, la escritura, como excepción a la oralidad, se
reserva en la relación médico-forense para aquellos supuestos en los que, dada la naturaleza
de la intervención en el ámbito de la sanidad, requiere de una plasmación y soporte docu-
mental a efectos, por una parte, de garantizar el hecho y el contenido de la información y, por
otra parte, servir de elemento probatorio ante una reclamación judicial en los supuestos de
denuncia de la infracción de este deber legal.

3.6.3. Derecho a la información epidemiológica


La información epidemiológica en sentido estricto hace referencia a la concurrencia de
enfermedades y su distribución en la comunidad. En sentido más amplio, supondría también
suministrar información sobre el funcionamiento de los servicios en dichos casos. 123
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

El artículo 18 apartados 1 (modificado por la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la


igualdad efectiva de mujeres y hombres) y 13 de la Ley General de Sanidad, dispone que las
Administraciones Públicas desarrollarán las siguientes actuaciones:
– Adopción sistemática de acciones para la educación sanitaria como elemento primor-
dial para la mejora de la salud individual y comunitaria, comprendiendo la educación
diferenciada sobre los riesgos, características y necesidades de mujeres y hombres, y la
formación contra la discriminación de las mujeres.
– La difusión de la información epidemiológica general y específica para fomentar el co-
nocimiento detallado de los problemas de salud.
Sin embargo, la diferencia entre el art. 10 y el 18 de la LGS es evidente, pues los derechos
reconocidos en el art. 10 de la LGS son verdaderos derechos subjetivos, es decir, son derechos
respecto de los que los ciudadanos podrían exigir su cumplimiento, incluso acudiendo a la vía
jurisdiccional oportuna. En cambio, el art. 18 de la LGS no reconoce el derecho de los ciuda-
danos a recibir la información epidemiológica o a la educación sanitaria adecuada, sólo impo-
ne una obligación a la Administración; obligación que, en caso de incumplimiento, resultaría
prácticamente inviable su exigencia ante la jurisdicción competente.
Por tanto, y de acuerdo con el art. 18 de la LGS, la Administración tiene el deber de dar in-
formación general a la sociedad sobre los problemas de salud de la población, aunque la obli-
gación sería mucho más evidente si dimanara de un derecho reconocido de forma explícita.
En este sentido, la situación expuesta queda superada por algunas leyes autonómicas que
contemplaron ese derecho de forma expresa y por la propia Ley 41/2002, cuando dispone que:
Los ciudadanos tienen derecho a conocer los problemas sanitarios de la colectividad cuando
impliquen un riesgo para la salud pública o para la salud individual. Además se reconoce el dere-
cho a que esta información se difunda en términos verdaderos, comprensibles y adecuados para
la protección de la salud (art. 6 de la Ley 41/2002).
La Ley 3/2005 dispone al respecto lo siguiente: Los ciudadanos tienen el derecho a recibir
información epidemiológica ante un riesgo grave y probado para la salud pública.
Las autoridades sanitarias de la Comunidad Autónoma de Extremadura ofrecerán informa-
ción suficiente sobre los factores, las situaciones y las causas de riesgo para la salud individual y co-
lectiva, incluyendo la información epidemiológica general y la información relativa a los peligros
derivados del medio ambiente, de los alimentos, del agua de consumo y de los hábitos y comporta-
mientos individuales, de manera que se fomenten comportamientos y hábitos de vida saludables.
Dicha información deberá estar basada en el conocimiento científico actual y difundirse en
términos comprensibles, verídicos y adecuados para la protección de la salud, bajo la responsabi-
lidad de las Administraciones Públicas competentes.

3.7. Derechos relativos a la intimidad y la confidencialidad


La Ley 41/2002 en su artículo 7 reconoce el derecho de toda persona a que se respete el
carácter confidencial de los datos referentes a su salud, y a que nadie pueda acceder a ellos
sin previa autorización amparada por la Ley. En este sentido, son los centros sanitarios los que
deben adoptar las medidas oportunas para garantizar el derecho a la intimidad de los datos
sanitarios, para lo que elaborarán, cuando proceda, las normas y los procedimientos protoco-
124 lizados que garanticen el acceso legal a los datos de los pacientes.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

Al respecto, la ley 3/2005 regula los siguientes aspectos:


– Intimidad y confidencialidad de la información relacionada con la salud.
– Confidencialidad de los datos genéticos.
– Confidencialidad de otros datos personales.
– Derecho al acompañamiento.
– Régimen de protección.

3.7.1. Intimidad y confidencialidad de la información relacionada con la salud


Toda persona tiene derecho a que se respete su intimidad en las actuaciones sanitarias y a
la confidencialidad de la información relacionada con su salud y estancias en centros sanita-
rios públicos o privados. Igualmente, tiene derecho a que nadie pueda acceder a estos datos
sin contar con su autorización, con las excepciones previstas en la presente Ley.
Asimismo, se reconocen y protegen los siguientes derechos de los usuarios de los centros,
establecimientos y servicios sanitarios sometidos a la Ley 3/2005:
a) A conocer la identidad y la misión de los profesionales que intervienen en la atención
sanitaria y a que se le garantice la posibilidad de limitar la presencia de investigado-
res, estudiantes u otros profesionales que no tengan una responsabilidad directa en la
atención.
b) A ser atendido en un medio que garantice la intimidad, dignidad, autonomía y seguri-
dad de la persona, con especial respeto a la intimidad del cuerpo en las exploraciones,
cuidados, actividades de higiene y demás actuaciones sanitarias.
c) A que le sean respetados sus valores morales y culturales, así como sus convicciones
religiosas y filosóficas, con los límites previstos en la presente norma y en el resto del
ordenamiento jurídico. La práctica que se derive del ejercicio de este derecho ha de ser
compatible con el correcto ejercicio de la práctica médica y respetuoso con las normas
de funcionamiento del centro.
d) A acceder a los datos personales obtenidos en la atención sanitaria y a conocer la infor-
mación existente en registros o ficheros.
e) A que se limite, en los términos establecidos por la normativa vigente, la grabación y
difusión de imágenes mediante fotografías, vídeos u otros medios que permitan su
identificación como destinatarios de atenciones sanitarias, debiendo obtenerse para
tales actuaciones, una vez explicados claramente los motivos de su realización y el ám-
bito de difusión, la previa y expresa autorización del afectado o de su representante.

3.7.2. Confidencialidad de los datos genéticos


Los poderes públicos de la Comunidad Autónoma de Extremadura velarán por el respeto
a la confidencialidad de la información referida al patrimonio genético y por que dicha in-
formación no sea utilizada para ningún tipo de discriminación individual o colectiva. A estos
efectos, y dentro de sus respectivas competencias, vigilarán que los registros de datos gené-
ticos dispongan de los mecanismos necesarios para garantizar la efectividad de los derechos
reconocidos por el ordenamiento jurídico. 125
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

3.7.3. Confidencialidad de otros datos personales


Las autoridades sanitarias de la Comunidad Autónoma de Extremadura vigilarán que
todos los centros, establecimientos y servicios sanitarios ubicados en su ámbito guarden la
debida confidencialidad de los datos referidos a las creencias de los usuarios, a su filiación,
opción sexual, al hecho de haber sido objeto de malos tratos y, en general, cuantos datos o
informaciones puedan tener especial relevancia para la salvaguardia de la intimidad personal
y familiar.
Lo previsto en el párrafo anterior se entiende sin perjuicio de la obligación de los centros,
establecimientos y servicios sanitarios de comunicación y denuncia en los supuestos previstos
por la normativa aplicable, y especialmente en los casos de abusos, maltratos y vejaciones.

3.7.4. Derecho al acompañamiento


Todos los centros, establecimientos y servicios sanitarios sometidos a la Ley 3/2005 debe-
rán facilitar el acompañamiento de los pacientes de un familiar o persona de su confianza, ex-
cepto en los casos en que esta presencia sea desaconsejable o incompatible con la prestación
sanitaria conforme a criterios médicos.
Se vigilará especialmente que, durante el proceso de parto, sea efectivo el derecho de toda
mujer a que se facilite el acceso al padre o de otra persona designada por ella, salvo cuando las
circunstancias clínicas no lo aconsejen.
Los menores tendrán derecho a estar acompañados de sus padres, tutores o guardadores,
salvo que ello perjudique u obstaculice de manera seria y probada su asistencia sanitaria. En
las mismas condiciones, los incapacitados tendrán derecho a estar acompañados de los res-
ponsables de su guarda y protección.

3.7.5. Régimen de protección de datos personales


Los datos personales a que se refiere la Ley 3/2005 se someterán al régimen de protec-
ción establecido en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de
Carácter Personal, en la legislación básica estatal en materia de sanidad y demás normativa
aplicable a los derechos de acceso, rectificación y cancelación y secreto profesional.
Todos los centros, establecimientos y servicios sanitarios incluidos en el ámbito de aplica-
ción de la presente Ley tienen la obligación de adoptar las medidas oportunas para garantizar
los derechos regulados en este Título, elaborando, en su caso, normas y protocolos de carácter
interno que garanticen el acceso legal a los datos de los pacientes.

3.8. El derecho a la autonomía del paciente


3.8.1. Disposiciones generales
De acuerdo con el apartado 1º del artículo 8º de la Ley 41/2002, toda actuación en el ám-
bito de la salud de un paciente, necesita el consentimiento libre y voluntario del afectado, una
vez que haya valorado las opciones propias del caso, después de haber recibido la informa-
126 ción comprensible y adecuada proporcionada por los responsables de facilitarla.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

Respecto al respeto a la autonomía del paciente, dispone la Ley 3/2005 que las actuaciones
de carácter sanitario se someterán, salvo en los casos exceptuados expresamente en la misma,
al principio de autonomía del paciente.
Sobre la base de la adecuada información a que se refiere la Ley 3/2005, todos los centros,
servicios y establecimientos sanitarios incluidos en su ámbito de aplicación deben respetar las
decisiones adoptadas por las personas sobre su propia salud y sobre las actuaciones dirigidas
a la promoción, prevención, asistencia y rehabilitación de ésta.
El respeto a las decisiones a que se refiere el párrafo anterior lleva aparejado el favoreci-
miento y respeto de los derechos relativos a la libertad para elegir de forma autónoma entre
las distintas opciones que presente el profesional responsable, para negarse a recibir un pro-
cedimiento de diagnóstico, pronóstico o terapéutico, así como para poder en todo momento
revocar una anterior decisión sobre su propia salud.
Además de lo dispuesto en el apartado anterior, el principio de autonomía alcanza su
máxima expresión, en la presente Ley, a través de:
a) La expresión anticipada de voluntades.
b) El consentimiento informado.
Las decisiones de los menores no emancipados sobre su propia salud, determinadas por
su competencia intelectual y emocional para comprender el alcance de las intervenciones
sobre su salud, deberán ser respetadas en los términos previstos en la legislación vigente.
Los centros, establecimientos y servicios sanitarios respetarán las decisiones de los pacien-
tes sobre su propia salud en los supuestos legales de interrupción voluntaria del embarazo,
ensayos clínicos y práctica de técnicas de reproducción humana asistida conforme a lo esta-
blecido con carácter general por la legislación civil sobre la mayoría de edad y emancipación
y por la normativa específica que sea de aplicación.
Se establecen unos límites en el artículo 16, al decir que el respeto a las decisiones adopta-
das sobre la propia salud no podrá en ningún caso suponer la adopción de medidas contrarias
a las leyes. A estos efectos, todos los centros, establecimientos y servicios sanitarios obser-
varán con especial diligencia las previsiones contenidas en la legislación relativa a medidas
especiales en materia de Salud Pública, así como las previsiones legales que regulen las inter-
venciones clínicas indispensables en supuestos de riesgo inmediato y grave para la integridad
del paciente.

3.8.2. Expresión anticipada de voluntades


La expresión anticipada de voluntades es el documento emitido por una persona mayor
de edad, con capacidad legal suficiente y libremente, dirigido al médico responsable de su
asistencia, en el cual expresa las instrucciones sobre sus objetivos vitales, valores personales
y las actuaciones médicas que deberán ser respetados cuando se encuentre en una situación
en que las circunstancias que concurran no le permitan expresar personalmente su voluntad.
Dicho documento de expresión anticipada de voluntades deberá recoger al menos los
siguientes datos:
a) Nombre y apellidos del interesado.
b) DNI, pasaporte o permiso de residencia. 127
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

c) Domicilio.
d) En su caso, designación del representante indicando su nombre, apellidos, DNI y firma.
e) Nombre, apellidos y DNI de los testigos, o en su caso nombre y apellidos del notario
ante el que se formaliza el documento, y firma de los mismos.
f ) Situaciones sanitarias concretas en que se quiere que se tengan en cuenta las
instrucciones.
g) Instrucciones y límites concretos en la actuación médica ante decisiones previstas, so-
bre todo cuando se tiene información de probabilidades evolutivas.
h) Otras consideraciones, como objetivos vitales, valores personales, decisiones sobre la
donación de órganos, etc.
i) Lugar y fecha.
j) Firma del otorgante del documento.
Será aceptado como válido cualquier documento escrito que, cumpliendo los requisitos
expresados en el artículo anterior, contenga la información regulada anteriormente, y esté
debidamente inscrito en el Registro de Expresión Anticipada de Voluntades de la Comunidad
Autónoma de Extremadura.
El documento de expresión anticipada de voluntades puede ser modificado, sustituido por
otro o revocado en cualquier momento por la persona otorgante, siempre que concurran los
mismos requisitos exigidos para el otorgamiento, expresados anteriormente.
En estos casos, se tendrá en cuenta el contenido del último documento otorgado correcta-
mente, quedando los anteriores automáticamente revocados.
La expresión de los objetivos vitales y valores personales tiene como fin ayudar a interpretar
las instrucciones y servir de orientación para la toma de decisiones clínicas llegado el momento.
Las instrucciones sobre las actuaciones médicas pueden referirse tanto a una enfermedad
o lesión que la persona otorgante ya padece como a las que eventualmente puede sufrir en
el futuro, e incluir previsiones relativas a las intervenciones médicas acordes con la buena
práctica clínica que desea recibir, a las que no desea recibir y a otras cuestiones relacionadas
con el final de la vida.
En la expresión anticipada de voluntades, la persona interesada puede también designar
un representante que será interlocutor válido y necesario con el médico o el equipo sanitario.
Debe existir constancia fehaciente de que el documento se ha otorgado en las condiciones
expuestas en los apartados anteriores. A estos efectos, la expresión anticipada de voluntades
debe formalizarse por escrito y mediante alguno de los siguientes procedimientos:
a) Ante notario.
b) Ante tres testigos mayores de edad y con plena capacidad de obrar, de los cuales dos,
como mínimo, no deben tener relación de parentesco hasta el segundo grado ni estar
vinculados por relación matrimonial, de hecho o patrimonial con el otorgante.
Asimismo, en el documento de expresión anticipada de voluntades podrá hacerse constar
la decisión respecto a la donación total o parcial de sus órganos con finalidad terapéutica,
docente o de investigación. En este caso, no se requerirá autorización para la extracción o
128 utilización de los órganos donados.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

El documento deberá ser presentado por el interesado, su representante legal o fami-


liares en el Registro de Expresión Anticipada de Voluntades de la Comunidad Autónoma de
Extremadura, o entregado al centro sanitario donde la persona sea atendida o al médico res-
ponsable de su asistencia, que procederán a realizar las actuaciones necesarias para su remi-
sión al citado Registro. Este documento debe incorporarse a la historia clínica del paciente. El
interesado, su representante legal, o los familiares en su caso, obtendrán la correspondiente
certificación acreditativa de su inscripción en el Registro.
Respecto a la eficacia del documento de expresión anticipada de voluntades.
Mientras la persona conserve su capacidad, la posibilidad de expresarse y actúe libremen-
te, su voluntad, expresada por escrito, prevalecerá sobre las instrucciones contenidas en el
documento de expresión anticipada de voluntades.
No se tendrán en cuenta las instrucciones que incorporen previsiones contrarias al ordena-
miento jurídico, o no se correspondan exactamente con el supuesto de hecho previsto por el
interesado en el documento. En estos casos, quedará constancia razonada de la circunstancia
que concurra en la historia clínica del paciente.
No tendrán eficacia alguna las instrucciones contenidas en el documento de expresión
anticipada de voluntades si el interesado emite un consentimiento informado que contraría,
exceptúa o matiza las citadas instrucciones en una determinada actuación sanitaria, prevale-
ciendo lo manifestado en el consentimiento informado para ese proceso sanitario aunque a lo
largo del mismo quede en situación de no poder expresar su voluntad.

3.8.3. El registro de expresión anticipada de voluntades


La Ley 3/2005 estableció en su momento la creación del Registro de Expresión Anticipada
de Voluntades de la Consejería de Sanidad y Dependencia de la Comunidad Autónoma de
Extremadura (denominación actual), que debía regirse por las normas que reglamentaria-
mente se establecieran, entrando en funcionamiento cuando éstas determinasen.
Esta disposición de la Ley 3/2005 se ha llevado a efecto mediante el Decreto 31/2007, de
15 de octubre, por el que se regula el contenido, organización y funcionamiento del Registro
de Expresión Anticipada de Voluntades de la Comunidad Autónoma de Extremadura y se crea
el fichero automatizado de datos de carácter personal del citado registro.

3.8.4. Obligaciones de los profesionales sanitarios


Los profesionales sanitarios, especialmente el médico responsable del paciente, tienen las
siguientes obligaciones en materia de expresión anticipada de voluntades:
1. Aceptar los documentos que recojan la expresión anticipada de voluntades.
2. Entregarlos al departamento competente del centro sanitario para su remisión al
Registro de Expresión Anticipada de Voluntades.
3. Incorporarlos a la historia clínica.
4. Si el documento no consta en la historia clínica, verificar su existencia en el Registro de
Expresión Anticipada de Voluntades de la Comunidad Autónoma de Extremadura y en
el Registro Nacional de Instrucciones Previas. 129
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

5. Respetar lo dispuesto en el documento, con los límites establecidos en el artículo siguiente.


6. Razonar, por escrito, en la historia clínica, la decisión final que se adopte.
7. Informar a los pacientes del carácter y finalidad del documento de expresión anticipada de
voluntades, y ayudar en la redacción e interpretación del mismo, evitando toda coacción.
8. Aconsejar a los pacientes la actualización del contenido del documento, cuando apa-
rezcan posibilidades que el enfermo no había previsto.
En caso de que en el cumplimiento del documento de expresión anticipada de voluntades
surgiera la objeción de conciencia de algún facultativo, la administración sanitaria establecerá
los recursos suficientes para atender la expresión anticipada de voluntad del paciente.

3.8.5. Consentimiento informado


Se entiende por consentimiento informado la conformidad expresa del paciente, mani-
festada de forma voluntaria y libre, previa obtención de la información adecuada con tiempo
suficiente, para la realización de cualquier actuación relativa a su salud.
La prestación del consentimiento informado es un derecho del paciente y su obtención
un deber del médico responsable. El consentimiento deberá recabarse por el médico respon-
sable de la asistencia al paciente o por el que practique la intervención o aplique el procedi-
miento al paciente.
En relación con la forma del consentimiento informado, se prestará de forma verbal como
regla general, aunque deberá recabarse por escrito en los siguientes supuestos:
– Intervención quirúrgica.
– Procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasores.
– En general, procedimientos que impliquen riesgos o inconvenientes de notoria y previ-
sible repercusión negativa sobre la salud del paciente.
El facultativo deberá ponderar en cada caso que cuanto más dudoso sea el resultado de
una intervención, más necesario resulta el previo consentimiento por escrito del paciente.
Independientemente de la forma de prestación del consentimiento, deberá constar en la
historia clínica la información facilitada al paciente durante su proceso asistencial y el carácter
de su consentimiento.
El paciente tiene derecho a revocar libremente su consentimiento en cualquier momento,
cumpliendo los mismos requisitos de forma que en su otorgamiento.
Respecto al contenido el documento de consentimiento informado, deberá ser específico para
cada intervención clínica, sin perjuicio de que se puedan adjuntar hojas y otros medios informati-
vos de carácter general. Dicho documento deberá contener información suficiente y veraz sobre
la finalidad y naturaleza de la intervención, así como sobre sus riesgos y consecuencias posibles.
Dicho documento deberá contener, enunciados de forma breve y en lenguaje compren-
sible, de manera que los conceptos médicos puedan entenderse por la generalidad de los
usuarios, como mínimo:
– Identificación y descripción del procedimiento, con explicación breve y sencilla del ob-
130 jetivo del mismo, en qué consiste y la forma en que se va a llevar a cabo.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

– Beneficios que se esperan alcanzar, alternativas existentes, contraindicaciones, conse-


cuencias y molestias previsibles de su realización y de su no realización, riesgos fre-
cuentes, de especial gravedad y asociados al procedimiento por criterios científicos. (Se
entiende por riesgos típicos o frecuentes como aquellos cuya realización deba esperar-
se en condiciones normales, conforme a la experiencia y al estado actual de la ciencia).
– Riesgos en función de la situación clínica personal del paciente y con sus circunstancias
personales o profesionales.
– Identificación del centro, establecimiento o servicio sanitario.
– Identificación del paciente y, en su caso, del representante legal, familiar o allegado
que presta el consentimiento.
– Identificación del médico que informa, que no tiene necesariamente que ser el mismo
que realice el procedimiento en el que se consiente, sino también el responsable con
carácter general de la asistencia al paciente.
– Declaración de quien presta el consentimiento de que ha comprendido adecuada-
mente la información, conoce que el consentimiento puede ser revocado en cual-
quier momento sin expresión de la causa de la revocación, y ha recibido una copia del
documento.
– Lugar y fecha.
– Firmas del médico y de la persona que presta el consentimiento.
En todos los casos en que el paciente haya expresado por escrito su consentimiento infor-
mado, tendrá derecho a obtener una copia de dicho documento.
El consentimiento informado se otorgará por representación en los siguientes casos:
a) Cuando el paciente no sea capaz de tomar decisiones, a criterio del médico respon-
sable de la asistencia, o su estado físico o psíquico no le permita hacerse cargo de su
situación. Si el paciente carece de representante legal, el consentimiento lo prestarán
las personas vinculadas a él por razones familiares o de hecho. Si el paciente hubiera
designado previamente a una persona, a efectos de la emisión en su nombre del con-
sentimiento informado, corresponderá a ella la preferencia.
b) Cuando el paciente esté incapacitado legalmente, en cuyo caso el consentimiento de-
berá otorgarlo su representante legal.
c) Cuando el paciente menor de edad no sea capaz intelectual ni emocionalmente de
comprender el alcance de la intervención. En este caso, el consentimiento lo dará el
representante legal del menor después de haber escuchado su opinión si tiene doce
años cumplidos. Cuando se trate de menores no incapaces ni incapacitados, pero
emancipados o con dieciséis años cumplidos, no cabe prestar el consentimiento por
representación. Sin embargo, en caso de actuación de grave riesgo, según el criterio
del facultativo, los padres serán informados y su opinión será tenida en cuenta para la
toma de decisión correspondiente.
En los supuestos legales de interrupción voluntaria del embarazo, práctica de ensayos clí-
nicos o práctica de reproducción humana asistida, se estará a lo dispuesto con carácter ge-
neral por la legislación civil sobre mayoría de edad y por la normativa específica que sea de
aplicación. 131
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Cuando la decisión del representante legal pueda presumirse contraria a los intereses del
menor o incapacitado, deberán ponerse los hechos en conocimiento de la autoridad compe-
tente en virtud de lo dispuesto en la legislación civil.
En los supuestos de sustitución de la voluntad del afectado, la decisión e intervención
médica debe ser la más objetiva y proporcionada posible a favor del paciente y de respeto a
su dignidad personal, procurándose que el paciente y, en su caso, sus familiares o allegados,
participen todo lo posible en la toma de decisiones y quedando reflejado todo ello de forma
motivada en la historia clínica.
Las autoridades sanitarias de la Comunidad Autónoma de Extremadura, velarán por la
efectividad de este criterio y, especialmente, cuando se vean afectadas personas mayo-
res, personas con enfermedades mentales o personas con discapacidad física, psíquica o
sensorial.
Pero el consentimiento informado tiene ciertos límites, ya que el respeto a las decisiones
adoptadas por el paciente sobre su propia salud no podrá en ningún caso suponer la adop-
ción de medidas contrarias a las leyes.
Son situaciones de excepción a la exigencia del consentimiento:
a) Cuando existe riesgo grave para la salud pública a causa de razones sanitarias de acuer-
do con lo que establece la legislación reguladora de esta materia.
b) Cuando existe riesgo inmediato grave para la integridad física o psíquica del paciente
y no es posible conseguir su autorización, consultando, cuando las circunstancias lo
permitan, a sus familiares o a las personas vinculadas de hecho a él.
En los supuestos citados en el apartado anterior se pueden realizar las intervenciones in-
dispensables desde el punto de vista clínico a favor de la salud del paciente.
Características de la información previa al consentimiento:
1. La información se comunicará al paciente por el médico responsable de su asistencia
o por el que practique la intervención o aplique el procedimiento, antes de recabar su
consentimiento.
2. La información se facilitará normalmente de forma verbal, a excepción de los casos
previstos en el apartado 1 del artículo 24 de Ley 3/2005 (intervención quirúrgica, pro-
cedimientos diagnósticos y terapéuticos invasores y, en general, procedimientos que
impliquen riesgos o inconvenientes de notoria y previsible repercusión negativa sobre
la salud del paciente) para la prestación del consentimiento por escrito, en los que la
información se comunicará asimismo por escrito.
3. Se facilitará con la antelación suficiente para que el paciente pueda reflexionar con
calma y decidir libre y responsablemente, y en todo caso, al menos 24 horas antes del
procedimiento correspondiente, siempre que no se trate de actividades urgentes o que
no requieran hospitalización.
4. En ningún caso se le proporcionará cuando esté adormecido ni con sus facultades
mentales alteradas, ni tampoco cuando se encuentre ya dentro del quirófano o la sala
donde se practicará el acto médico o el diagnóstico. En estos casos la información se
facilitará a su representante legal o a personas vinculadas al paciente.
132
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

5. La información será comprensible, continuada, veraz, razonable y suficiente. Además,


debe ser objetiva, específica y adecuada al procedimiento, evitando los efectos alar-
mistas que puedan incidir negativamente en el paciente.
6. La información que se proporcione al paciente deberá incluir:
1. La identificación y descripción del procedimiento.
2. Objetivo del mismo.
3. Beneficios que se esperan alcanzar.
4. Alternativas razonables a dicho procedimiento.
5. Consecuencias previsibles de su realización.
6. Consecuencias previsibles de la no realización.
7. Riesgos frecuentes.
8. Riesgos poco frecuentes, cuando sean de especial gravedad y estén asociados al
procedimiento por criterios científicos.
9. Riesgos y consecuencias en función de la situación clínica personal del paciente y
con sus circunstancias personales o profesionales.
10. Contraindicaciones.
7. El profesional sanitario indicado (médico responsable de su asistencia o por el que prac-
tique la intervención o aplique el procedimiento) deberá advertir a sus pacientes si los
procedimientos de pronóstico, diagnóstico y terapéuticos que se les vayan a aplicar son
de carácter experimental, se encuentran en proceso de validación científica o pueden ser
utilizados en un proyecto docente o de investigación. Dicha aplicación, que no deberá en
ningún caso comportar un riesgo adicional para la salud, estará sometida a la regulación
vigente en materia de ensayos clínicos y demás normativa específica aplicable.
Esta advertencia incluirá información comprensible acerca de los objetivos buscados,
sus beneficios, las incomodidades y riesgos previstos, las posibles alternativas y los de-
rechos y responsabilidades que conllevan, siendo imprescindible para el inicio del pro-
cedimiento la previa autorización por escrito del paciente y la aceptación por parte del
médico y de la dirección del centro.
El paciente podrá renunciar a recibir información, expresándolo por escrito, derecho que
estará limitado por el interés de la salud del propio paciente, de terceros, de la colectividad y
por las exigencias terapéuticas del caso. Cuando el paciente manifieste expresamente su de-
seo de no ser informado, se respetará su voluntad haciendo constar su renuncia en la historia
clínica, sin perjuicio de la obtención de su consentimiento previo para la intervención.
En los casos en que el paciente se niegue a recibir un procedimiento sanitario, el médico respon-
sable de su aplicación deberá informarle acerca de otras alternativas existentes y, en su caso, ofertar
éstos cuando estén disponibles, aunque tengan carácter paliativo, debiendo tal situación quedar
adecuadamente documentada en la historia clínica después de la información correspondiente.
De no existir procedimientos alternativos disponibles o de rechazarse todos ellos, se pro-
pondrá al paciente la firma del alta voluntaria. Si no la firmase, la dirección del centro, a pro-
puesta del médico responsable, podrá ordenar el alta forzosa del paciente.
133
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

3.9. Derechos relativos a la documentación sanitaria


3.9.1. La historia clínica
La historia clínica comprende el conjunto de los documentos relativos a los procesos asis-
tenciales de cada paciente, con la identificación de los profesionales que han intervenido en
ellos, con objeto de obtener la máxima integración posible de la documentación clínica de
cada paciente, al menos, en el ámbito de cada centro sanitario.
Al menos en cada centro sanitario, existirá una historia clínica única para cada paciente y
en un modelo uniforme, que recogerá los contenidos mínimos fijados en el artículo siguiente,
adaptados al nivel asistencial que tengan y la clase de prestación que realicen.
Cada centro sanitario archivará la historia clínica de sus pacientes, cualquiera que sea el
soporte papel, audiovisual, informático o de otro tipo en el que consten, de manera que que-
den garantizados su seguridad, su correcta conservación y la recuperación de la información,
así como la autenticidad del contenido de las mismas y su plena reproductibilidad futura. En
cualquier caso, debe garantizarse que queden registrados todos los cambios e identificados
los médicos y los profesionales asistenciales que los han realizado.
Los centros sanitarios deben adoptar las medidas técnicas y organizativas adecuadas para
proteger los datos personales recogidos y evitar su destrucción o su pérdida accidental, y también
el acceso, alteración, comunicación o cualquier otro procesamiento que no sean autorizados.
El contenido de la historia clínica será el siguiente:
La historia clínica incorporará la información que se considere trascendental para el cono-
cimiento veraz y actualizado del estado de salud del paciente. Todo paciente o usuario tiene
derecho a que quede constancia por escrito o en el soporte técnico más adecuado, de la infor-
mación obtenida en todos sus procesos de atención sanitaria.
La historia clínica tendrá como fin principal facilitar la atención sanitaria, dejando cons-
tancia de todos aquellos datos que, bajo criterio médico permitan el conocimiento veraz y
actualizado del estado de salud.
Las historias clínicas deberán ser claramente legibles, evitándose en lo posible la utilización
de símbolos y abreviaturas y estarán normalizadas en cuanto a su estructura lógica. Cualquier
actuación relativa a la atención sanitaria al paciente deberá ser anotada en la historia, indican-
do la fecha y hora de su realización, y será firmada de manera que se identifique claramente
la persona que la realice.
La historia clínica debe tener un número de identificación, y debe incluir los siguientes datos:
a) Datos de identificación del enfermo y de la asistencia:
1. Nombre y apellidos del enfermo.
2. Fecha de nacimiento.
3. Sexo.
4. DNI, pasaporte o permiso de residencia.
5. Código de identificación personal contenido en la tarjeta sanitaria individual, en el
134 ámbito del Sistema Nacional de Salud.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

6. Domicilio habitual y teléfono.


7. Fecha de asistencia y de ingreso, si procede.
8. Autorización de ingreso.
9. Indicación de la procedencia, en caso de derivación desde otro centro asistencial.
10. Servicio o unidad en que se presta la asistencia, si procede.
11. Número de habitación y de cama, en caso de ingreso.
12. Médico responsable del enfermo.
13. Todos aquellos documentos básicos que contemple la normativa vigente.
b) Datos clínico asistenciales:
1. Antecedentes familiares y personales fisiológicos y patológicos.
2. Informe de urgencia.
3. Descripción de la enfermedad o el problema de salud actual y motivos sucesivos de
consulta.
4. Procedimientos clínicos empleados y sus resultados, con los dictámenes correspon-
dientes emitidos en caso de procedimientos o exámenes especializados, y también
las hojas de interconsulta.
5. Anamnesis y exploración física.
6. Hojas de curso o evolución clínica, en caso de ingreso.
7. Hojas de tratamiento médico y órdenes médicas, y de planificación de cuidados de
enfermería.
8. La aplicación terapéutica de enfermería.
9. El gráfico de constantes.
10. Hojas de consentimiento informado, si procede.
11. Hojas de información facilitada al paciente en relación con el diagnóstico y el plan
terapéutico prescrito, si existe.
12. Escrito de renuncia a recibir información, si existe.
13. Informe de alta del episodio de atención u hoja de problemas de atención primaria.
14. Documento de alta voluntaria, o forzosa, en su caso.
15. Hoja de expresión anticipada de voluntades, si las hubiere.
16. Informe de necropsia, si existe.
17. En caso de intervención quirúrgica, debe incluirse la hoja operatoria y el informe de
anestesia, y en caso de parto, los datos de registro.
18. El informe de anatomía patológica.
19. Todos aquellos documentos básicos que contemple la normativa vigente.
135
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

c) Datos sociales:
– Informe social, si procede.
d) Anotaciones subjetivas de los profesionales sanitarios. A los efectos de lo dispuesto en
esta Ley y en sus disposiciones de desarrollo, se entenderán por anotaciones subjetivas
las impresiones de los profesionales sanitarios, basadas en la exclusiva percepción de
aquéllos, y que, en todo caso, carecen de trascendencia para el conocimiento veraz y
actualizado del estado de salud del paciente, sin que puedan tener la consideración de
un diagnóstico.
Los apartados a.7, b.2, b.9, b.10, b.12, b.16 y b.17 sólo serán exigibles en la cumplimenta-
ción de la historia clínica cuando se trate de procesos de hospitalización o así se disponga.
La cumplimentación de la historia clínica, en los aspectos relacionados con la asistencia
directa al paciente, será responsabilidad de los profesionales que intervengan en ella.
En las historias clínicas hospitalarias en que participen más de un médico o un equipo
asistencial, deben constar individualizadas las acciones, intervenciones y prescripciones reali-
zadas por cada profesional y la identificación de los mismos.

Utilización de la historia clínica


Las historias clínicas son documentos confidenciales responsabilidad de la administración
sanitaria o entidad titular del centro sanitario, cuando el médico trabaje por cuenta y bajo la
dependencia de una institución sanitaria. En caso contrario, la responsabilidad corresponderá
al médico que realiza la atención sanitaria.
La entidad o facultativo, según corresponda de acuerdo a lo dispuesto en el punto anterior,
es responsable de la custodia de las historias clínicas y habrá de adoptar todas las medidas ne-
cesarias para garantizar la confidencialidad de los datos y de la información contenida en ellas.
La gestión de la historia clínica será responsabilidad de la unidad de admisión y documen-
tación Clínica, o unidades similares, de manera integrada en un único archivo de historias
clínicas por centro sanitario.
La historia clínica es un instrumento destinado fundamentalmente a garantizar una asis-
tencia adecuada al paciente. Los profesionales del centro sanitario que realicen el diagnóstico
o el tratamiento del paciente tendrán acceso a la historia clínica de éste como instrumento
fundamental para su adecuada asistencia.
Cada centro sanitario deberá establecer el mecanismo que haga posible que, mientras se presta
atención sanitaria a un paciente concreto, los profesionales que le atiendan puedan, en todo mo-
mento, tener acceso a la historia clínica correspondiente, a efectos del desempeño de sus funciones.
El personal sanitario debidamente acreditado que ejerza funciones de inspección, evalua-
ción, acreditación y planificación, tendrá acceso a las historias clínicas, con absoluta garantía del
derecho a la intimidad personal y familiar, en el cumplimiento de sus funciones de comproba-
ción de la calidad de la asistencia, el respeto de los derechos del paciente o cualquier otra obli-
gación del centro en relación con los pacientes y usuarios o la propia Administración sanitaria.
El acceso a la historia clínica con fines judiciales, epidemiológicos, de salud pública, de
investigación, de docencia o de información y estadística sanitaria, se rige por lo dispuesto
136 en la Ley Orgánica 15/1999, de Protección de Datos de Carácter Personal, y en la Ley 14/1986,
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

General de Sanidad, y demás normas de aplicación en cada caso. El acceso a la historia clínica
con estos fines obliga a preservar los datos de identificación personal del paciente, separa-
dos los de carácter clínico-asistencial, de manera que como regla general quede asegurado
el anonimato, salvo que el propio paciente haya dado su consentimiento de no separarlos.
Se exceptúan los supuestos de investigación de la autoridad judicial en los que se considere
imprescindible la unificación de los datos identificativos con los clínico-asistenciales, en los
cuales se estará a lo que dispongan los jueces y tribunales en el proceso correspondiente. El
acceso a los datos y documentos de la historia clínica quedará limitado estrictamente a los
fines específicos de cada caso.
El personal de administración y gestión de los centros sanitarios sólo podrá acceder a los
datos de la historia clínica relacionados con sus propias funciones, y en todo caso queda suje-
to al deber de guardar secreto de los mismos.
El acceso por otras personas distintas al paciente a la información contenida en la historia
clínica habrá de estar justificado por la atención sanitaria de éste, debiendo quedar constancia
en la historia clínica de las personas que han tenido acceso a la misma y de su expreso com-
promiso por escrito de guardar reserva de la información a que han tenido acceso.
En todos los casos quedará plenamente garantizado el derecho del paciente a su intimidad
personal y familiar, por lo que el personal que acceda a esta información guardará el corres-
pondiente secreto profesional.

Conservación de la historia clínica


Los centros sanitarios tienen la obligación de conservar la documentación obrante en la
historia clínica en condiciones que garanticen su correcto mantenimiento, confidencialidad y
seguridad, para la debida atención al paciente, durante al menos quince años contados desde
la fecha del alta de cada proceso asistencial.
En cualquier caso la conservación de la documentación clínica deberá garantizar la preser-
vación de la información y no necesariamente del soporte original.
Se conservará indefinidamente aquella información que se considere relevante a efec-
tos preventivos, epidemiológicos, de investigación o de organización y funcionamiento del
Sistema Nacional de Salud. En tales casos, siempre que sea compatible con los fines persegui-
dos, se despersonalizarán los datos al objeto de impedir la identificación directa o indirecta de
los sujetos implicados. La documentación clínica también se conservará a efectos judiciales de
conformidad con la legislación vigente.
Los profesionales sanitarios tienen el deber de cooperar en la creación y el mantenimiento
de una documentación clínica ordenada que refleje, con las secuencias necesarias en el tiem-
po, la evolución del proceso asistencial del paciente.

Derechos del paciente relacionados con el acceso a su historia clínica


El paciente tendrá derecho de acceso a la documentación obrante en su historia clínica,
a excepción de aquello de aquella parte de la historia que contenga anotaciones subjetivas
realizadas por los profesionales.
El derecho de acceso a la historia clínica no puede ejercitarse en perjuicio del derecho de
terceros a la confidencialidad de sus datos si figuran en dicha documentación, y así consta. 137
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

El derecho de acceso conllevará el derecho del paciente a obtener copias o certificados de


los mencionados documentos, y a conocer en todo caso quién ha accedido a sus datos sanita-
rios, el motivo del acceso y el uso que se ha hecho de ellos, salvo en el caso del uso codificado
de los mismos, previo pago, en su caso, de las exacciones que se hallen legalmente establecidas.
Cuando no sea el paciente quien solicite el acceso a su historia clínica, solamente se podrá
efectuar si el paciente ha dado expresamente su conformidad por escrito, salvo en los casos
previstos en la Ley 3/2005.
El derecho de acceso del paciente a la historia clínica puede ejercitarse también por repre-
sentación legal, siempre que ésta esté debidamente acreditada.
En el caso de pacientes fallecidos, sólo se facilitará el acceso a la historia clínica a personas
vinculadas al paciente, salvo en el supuesto de que el fallecido lo hubiese prohibido expre-
samente, indicándolo por escrito, constituyéndose el centro en garante de la información. El
citado escrito deberá ser incorporado a la historia clínica.

Derechos en relación con la custodia de la historia clínica


El paciente tiene derecho a que los centros sanitarios establezcan un mecanismo de custodia
activa y diligente de las historias clínicas. Dicha custodia permitirá la recogida, la integración, la
recuperación y la comunicación de la información sometida al principio de confidencialidad.

3.9.2. Informe de alta y otra documentación clínica


El Informe de alta
Al finalizar el proceso asistencial en un centro sanitario, todo paciente o persona a él vincula-
da, tendrá derecho a recibir de su médico responsable un informe de alta con las características,
requisitos y condiciones que se determinen reglamentariamente y que especifique, al menos,
los datos del paciente, un resumen de su historial clínico, la actividad asistencial prestada, el
diagnóstico y las recomendaciones terapéuticas, o cualquier otra información, si esta es relevan-
te, de la intervención en la actividad asistencial de cualquier otro profesional sanitario.

Alta voluntaria y alta forzosa del paciente


Los pacientes o usuarios estarán obligados a firmar el alta voluntaria en los casos de no
aceptación del tratamiento prescrito.
La hoja de alta voluntaria es el documento por el que el paciente, o el responsable legal
del mismo, deja constancia de su decisión, en contra de la opinión de los médicos que lo
atienden, de abandonar el centro sanitario donde permanece ingresado, asumiendo las con-
secuencias que de tal decisión pudieran derivarse.
Deberá ser firmado por el interesado y por el médico responsable, debiendo constar el
DNI, pasaporte o permiso de residencia de aquél, y la fecha y hora en que se da el alta. Si el
paciente lo desea, podrá expresar en él los motivos de su decisión.
Si el paciente se negare a firmar la hoja de alta voluntaria, la dirección del centro sanitario, a
propuesta del médico responsable, y una vez comprobado el informe clínico correspondiente,
oirá al paciente, y si persiste en su negativa podrá ordenar el alta forzosa, poniéndolo en cono-
138 cimiento de la autoridad judicial para que confirme o revoque la decisión.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

No obstante, el hecho de no aceptar el tratamiento dispuesto no dará lugar al alta forzosa


cuando existan tratamientos alternativos, aunque tengan carácter paliativo, siempre que los
preste el centro sanitario y el paciente acepte recibirlos. Tal circunstancia deberá quedar debi-
damente documentada.

Certificación acreditativa del estado de salud


Los pacientes o usuarios tendrán derecho a que los centros o establecimientos sanitarios
les faciliten certificados acreditativos de su estado de salud, si así lo solicitan.
La emisión de tales certificados no supondrá coste alguno para el paciente o usuario cuan-
do así se establezca en una disposición legal o reglamentaria, y en todo caso en el ámbito del
Sistema Sanitario Público de Extremadura.

3.10. Consejo asesor de bioética, comités de bioética asistencial y


comité ético de investigación clínica autonómico
El Consejo Asesor de Bioética y comités de bioética asistencial
Con el objeto de dilucidar aspectos de carácter ético relacionados con la práctica asis-
tencial, establecer criterios generales ante determinados supuestos que pueden aparecer
con la incorporación de nuevas modalidades asistenciales y nuevas tecnologías, fomentar el
sentido de la ética en todos los estamentos sanitarios y organizaciones sociales o desarro-
llar cualquier otro tipo de actividad relacionada con la bioética, se crea el Consejo Asesor de
Bioética de la Comunidad Autónoma de Extremadura, adscrito a la Consejería de Sanidad y
Dependencia (denominación actual), y los comités de bioética asistencial, asimismo adscritos
a esta Consejería, que se regirán por las normas que reglamentariamente se determinen.

El Comité Ético de Investigación Clínica Autonómico


Como órgano colegiado de carácter técnico sobre investigación clínica, se crea el Comité Ético
de Investigación Clínica de Extremadura adscrito a la Consejería de Sanidad y Dependencia (en su
actual denominación), cuya organización y funciones se desarrollarán reglamentariamente, con
el fin de ponderar los aspectos éticos, metodológicos y legales de los ensayos clínicos, estudios
observacionales post-autorización sobre productos farmacéuticos de uso humano y el resto de la
investigación clínica, que se vayan a realizar en Extremadura. Sin perjuicio de los Comités Éticos de
Investigación Clínica, de ámbito geográfico más reducido, que pudieran crearse.

3.11. Régimen sancionador


Infracciones previstas
Constituyen infracciones administrativas en materia de información concerniente a la sa-
lud, de derechos y obligaciones en materia de documentación clínica y de autonomía del pa-
ciente las acciones y omisiones tipificadas en la presente Ley, sin perjuicio de las contempladas
en el artículo 52 de la Ley 10/2001, de 28 de junio, de Salud de Extremadura y en el artículo 44
de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal. 139
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Las infracciones de la Ley 3/2005 que veremos a continuación se calificarán como muy
graves, graves y leves, atendiendo a criterios de riesgo para la salud, grado de intencionalidad,
afección directa a un colectivo de personas especialmente protegido, gravedad de la altera-
ción sanitaria y social producida, generalización de la infracción y reincidencia.

Tipificación de las Infracciones


Se tipifican como infracciones de la Ley 3/2005, de 8 de julio, de Información Sanitaria y
Autonomía del Paciente, de la Comunidad Autónoma de Extremadura, las siguientes:
1. Infracciones muy graves:
1. La realización de las conductas previstas en los apartados siguientes, cuando supon-
ga un incumplimiento consciente y deliberado de los preceptos de la Ley 3/2005.
2. Haber sido sancionado por la comisión de dos o más infracciones graves de la mis-
ma naturaleza en el transcurso de tres años.
2. Infracciones graves:
1. Realizar actuaciones destinadas a menoscabar o restringir los derechos derivados
del respeto a la autonomía del paciente.
2. El ejercicio de cualquier actividad para la que se exija título o habilitación profesio-
nales sin contar con el que sea exigible.
3. El incumplimiento, por parte de los centros, establecimientos o servicios sanitarios,
o de los profesionales sanitarios, de las normas relativas a la cumplimentación, usos,
acceso, custodia y conservación de las historias clínicas, teniendo especial inciden-
cia aquellos comportamientos destinados a vulnerar los derechos del paciente en
relación con su historia clínica.
4. Acceder a la documentación obrante en las historias clínicas falseando las condicio-
nes que legitiman para ello.
5. La comisión de las conductas previstas en el apartado siguiente, cuando concurra
negligencia grave y se produzcan riesgos o daños efectivos para la salud del pacien-
te o de terceros.
6. Haber sido sancionado por la comisión de dos o más infracciones leves de la misma
naturaleza en el transcurso de dos años.
3. Infracciones leves:
1. El incumplimiento, por parte del personal que en virtud de sus funciones deba te-
ner acceso a la información relacionada con el estado individual de salud, del deber
de garantizar la confidencialidad y la intimidad de las personas.
2. La negativa a informar a las personas que se dirijan a los CESS o a los pacientes de
los mismos, sobre los derechos y obligaciones que les afectan.
3. Incumplir las normas relativas a la cumplimentación de los informes de alta volun-
taria y alta forzosa, así como de los certificados acreditativos del estado de salud de
los pacientes o usuarios.
4. Acceder a la documentación obrante en las historias clínicas sin reunir los requisitos
140 que legitiman para ello.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

5. Las simples irregularidades en el cumplimiento de la Ley 3/2005, de 8 de julio, de


Información Sanitaria y Autonomía del Paciente, de la Comunidad Autónoma de
Extremadura, sin repercusión directa en la salud, cometidas por negligencia leve. A
estos efectos, se considera negligencia leve la omisión del deber de vigilancia o la
falta de los controles o precauciones exigibles en la actividad sanitaria a cada profe-
sional, según su nivel de responsabilidad.

Régimen sancionador
Las infracciones previstas anteriormente estarán sometidas al régimen sancionador regulado
en el Título IV de la Ley 10/2001, de 28 de junio, de Salud de Extremadura, sin perjuicio de la respon-
sabilidad civil o penal y de la responsabilidad profesional o estatutaria procedentes en derecho.

4. La Tarjeta Sanitaria Individual


4.1. Introducción
La tarjeta sanitaria individual es el documento individual y personalizado que identifica
y acredita al usuario para acceder a los servicios sanitarios de la Seguridad Social. Tiene un
carácter estrictamente sanitario, es decir, permitir el acceso a la asistencia sanitaria, pero no es
extensible su validez para el resto de las prestaciones de la Seguridad Social.
Su regulación actual se articula a través de dos normas, que son Ley 16/2003, de 28 de
mayo, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud y el Real Decreto 183/2004, de 30
de enero, por el que se regula la tarjeta sanitaria individual.
La Ley 16/2003, de 28 de mayo, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud en su
artículo 57 regula la tarjeta sanitaria individual y establece:
1. El acceso de los ciudadanos a las prestaciones de
la atención sanitaria que proporciona el Sistema
Nacional de Salud se facilitará a través de la tarjeta
sanitaria individual, como documento administrativo
que acredita determinados datos de su titular, a los
que se refiere el apartado siguiente. La tarjeta sanita-
ria individual atenderá a los criterios establecidos con
carácter general en la Unión Europea.
2. Sin perjuicio de su gestión en el ámbito territorial respectivo por cada comunidad au-
tónoma y de la gestión unitaria que corresponda a otras Administraciones públicas en
razón de determinados colectivos, las tarjetas incluirán, de manera normalizada, los
datos básicos de identificación del titular de la tarjeta, del derecho que le asiste en re-
lación con la prestación farmacéutica y del servicio de salud o entidad responsable de
la asistencia sanitaria. Los dispositivos que las tarjetas incorporen para almacenar la in-
formación básica y las aplicaciones que la traten deberán permitir que la lectura y com-
probación de los datos sea técnicamente posible en todo el territorio del Estado y para
todas las Administraciones públicas. Para ello, el Ministerio responsable de Sanidad,
en colaboración con las comunidades autónomas y demás Administraciones públicas
competentes, establecerá los requisitos y los estándares necesarios. 141
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

3. Con el objetivo de poder generar el código de identificación personal único, el


Ministerio responsable de Sanidad desarrollará una base de datos que recoja la infor-
mación básica de asegurados del Sistema Nacional de Salud, de tal manera que los
servicios de salud dispongan de un servicio de intercambio de información sobre la
población protegida, mantenido y actualizado por los propios integrantes del sistema.
Este servicio de intercambio permitirá la depuración de titulares de tarjetas.
4. Conforme se vaya disponiendo de sistemas electrónicos de tratamiento de la informa-
ción clínica, la tarjeta sanitaria individual deberá posibilitar el acceso a aquélla de los
profesionales debidamente autorizados, con la finalidad de colaborar a la mejora de la
calidad y continuidad asistenciales.
5. Las tarjetas sanitarias individuales deberán adaptarse, en su caso, a la normalización
que pueda establecerse para el conjunto de las Administraciones públicas y en el seno
de la Unión Europea.

4.2. El Real Decreto 183/2004, por el que se regula la Tarjeta Sanitaria


Individual
4.2.1. Introducción
Este Real Decreto viene a desarrollar lo dispuesto en el art. 57 de la Ley 16/2003, de 28 de
mayo, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud.
Con el objetivo de poder identificar de forma segura y unívoca a cada ciudadano, la Ley
encomienda al Ministerio de Sanidad y Consumo la generación de un código de identificación
personal único para el Sistema Nacional de Salud, mediante el desarrollo de una base de datos
que recoja la información básica de usuarios del Sistema Nacional de Salud, de tal manera que
los servicios de salud dispongan de un servicio de intercambio de información sobre la pobla-
ción protegida, mantenido y actualizado por los propios integrantes del sistema.
Para dar cumplimiento a las previsiones legales es necesario abordar, en primer lugar, los
aspectos relativos a la emisión de la tarjeta por parte de las Administraciones sanitarias, como
elemento necesario para acceder a los servicios en el conjunto del Sistema Nacional de Salud.
Del mismo modo, debe normalizarse la información mínima que la tarjeta ha de suminis-
trar acerca de los ciudadanos, a través de la incorporación de un conjunto básico común de
datos en todas las tarjetas sanitarias emitidas.
Con el fin de minimizar los costes de transición y posibilitar el desarrollo y adecuación
técnica de las nuevas tarjetas sanitarias, se prevé la sustitución de las actuales a medida que
éstas vayan caducando, estableciéndose, además, un plazo para la preparación de los reque-
rimientos necesarios para el inicio de su sustitución.
El Real Decreto aborda también la regulación del código de identificación personal que
establece la Ley 16/2003, de 28 de mayo, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de
Salud, que será único a lo largo de la vida de la persona. Ello facilitará, entre otros aspectos, la
búsqueda y consulta de la información clínica de cada paciente, posibilitando el intercambio
de dicha información dentro del Sistema Nacional de Salud en las condiciones legalmente
142 permitidas y siempre con la finalidad de contribuir a la mejora de la calidad asistencial.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

De igual forma, es necesario regular el funcionamiento de la base de datos de población pro-


tegida del Sistema Nacional de Salud, que tiene como objetivo fundamental la generación de
este código de identificación personal con la mayor certidumbre posible de su carácter único.
La base de datos se concibe como un sistema de intercambio de información sobre la po-
blación protegida entre las Administraciones sanitarias, con el fin de mantener la coherencia
de los datos de aseguramiento y ser fuente fiable para la gestión de las políticas de cohesión
sanitaria. Es también preciso establecer los aspectos de seguridad y acceso a la información y
la cesión de datos.
Por último, es necesario incorporar a este mismo sistema a todos aquellos colectivos cuya co-
bertura sanitaria se financia públicamente y que están incluidos en regímenes especiales a través
del mutualismo administrativo. Con ello se logrará la correcta ordenación de las situaciones y se
colocará a todos los asegurados en pie de igualdad respecto a las utilidades que proporciona el
sistema de intercambio de información sobre población protegida del Sistema Nacional de Salud.

4.2.2. Regulación de la Tarjeta Sanitaria Individual


Las Administraciones sanitarias autonómicas y el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria
emitirán una tarjeta sanitaria individual con soporte informático a las personas residentes en
su ámbito territorial que tengan acreditado el derecho a la asistencia sanitaria pública.
La tarjeta sanitaria individual emitida por cualquiera de las Administraciones sanitarias
competentes será válida en todo el Sistema Nacional de Salud, y permitirá el acceso a los
centros y servicios sanitarios del sistema en los términos previstos por la legislación vigente.
Datos básicos comunes de la tarjeta sanitaria individual
Establece el Real Decreto 183/2004, de 30 de enero, que con objeto de disponer de da-
tos normalizados de cada persona, en su condición de usuario del Sistema Nacional de Salud,
independientemente del título por el que accede al derecho a la asistencia sanitaria y de la
Administración sanitaria emisora, todas las tarjetas sanitarias incorporarán una serie de datos
básicos comunes y estarán vinculadas a un código de identificación personal único para cada
ciudadano en el Sistema Nacional de Salud.
Sin perjuicio de la información que la Ley autorice a incorporar a cada Administración com-
petente, la tarjeta sanitaria individual contendrá, de manera normalizada y de forma visible,
los siguientes datos:
a) Administración sanitaria emisora de la tarjeta.
b) Apellidos y nombre del titular de la tarjeta.
c) Código de identificación personal asignado por la Administración sanitaria que emite
la tarjeta.
d) Modalidad de la prestación farmacéutica.
e) Leyenda que informa de su validez en todo el Sistema Nacional de Salud: esta tarjeta le
permite el acceso a los servicios de todo el Sistema Nacional de Salud.
El Ministerio responsable de Sanidad, de acuerdo con las Comunidades Autónomas y de-
más Administraciones públicas competentes, establecerá los requisitos y los estándares nece-
sarios sobre los dispositivos que las tarjetas incorporen para almacenar la información básica, 143
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

y las aplicaciones que las traten deberán permitir que la lectura y comprobación de los datos
sea técnicamente posible en todo el territorio del Estado.
Código de identificación personal del Sistema Nacional de Salud
Regulado por dicho Real Decreto 183/2004, dispone la norma que la asignación del código
de identificación personal del Sistema Nacional de Salud se realizará en el momento de inclu-
sión de los datos relativos a cada ciudadano en la base de datos de población protegida por
el Sistema Nacional de Salud, desarrollada por el Ministerio de Sanidad y Consumo, y actuará
como clave de vinculación de los diferentes códigos de identificación personal autonómicos
que cada persona pueda tener asignado a lo largo de su vida.
El código de identificación personal del Sistema Nacional de Salud tendrá carácter irrepeti-
ble y será único a lo largo de la vida de cada persona, independientemente de la Administración
sanitaria competente en su atención sanitaria en cada momento.
Dicho código de identificación facilitará la búsqueda de la información sanitaria de un pa-
ciente que pueda encontrarse dispersa en el Sistema Nacional de Salud, con el fin de que
pueda ser localizada y consultada por los profesionales sanitarios, exclusivamente cuando
ello redunde en la mejora de la atención sanitaria, con pleno respeto a lo dispuesto en la Ley
Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal y en la Ley
41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos
y obligaciones en materia de información y documentación clínica, garantizando asimismo la
confidencialidad e integridad de la información.
Base de datos de población protegida del Sistema Nacional de Salud
Con el fin de proceder a la generación del código de identificación personal del Sistema Nacional
de Salud, el Ministerio de Sanidad y Consumo, a través del Instituto de Información Sanitaria, de-
sarrollará una base de datos que recoja la información básica de los usuarios del Sistema Nacional
de Salud, así como el fichero histórico de las situaciones de aseguramiento y de la adscripción de
la persona, en su caso, a diferentes Administraciones sanitarias a lo largo de su vida.
Para facilitar la gestión de la población protegida, su movilidad y el acceso a los servi-
cios sanitarios, dicha base actuará como un sistema de intercambio de información entre las
Administraciones sanitarias. La información que recoja deberá posibilitar la coherencia de los
datos de aseguramiento, evitar la adscripción simultánea a distintos servicios de salud y obte-
ner la mayor rentabilidad posible en los cruces de datos entre los ficheros oficiales necesarios
para su correcto mantenimiento.
La base de datos de población protegida del Sistema Nacional de Salud será mante-
nida por las Administraciones sanitarias emisoras de la tarjeta sanitaria individual. Dichas
Administraciones serán las competentes para la inclusión en aquélla de las personas prote-
gidas en su ámbito territorial. Del mismo modo, serán las responsables del tratamiento de los
datos, actuales e históricos, de su población protegida.
Dicha base de datos respetará el modelo de funcionamiento y de gestión de las bases de
datos de tarjeta sanitaria individual de cada Administración sanitaria.
La base de datos incorporará información del sistema de Seguridad Social y del mutualis-
mo administrativo, con el fin de suministrar a las Administraciones sanitarias datos permanen-
temente actualizados que permitan la correcta gestión de las situaciones de las personas res-
pecto a altas, bajas, cobertura de prestaciones y movilidad de pacientes en la Unión Europea,
144 de acuerdo con los reglamentos comunitarios vigentes en esta materia.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

El plan de explotación estadística de la base de datos será acordado por el Consejo


Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, y la información obtenida se pondrá a dispo-
sición de las Administraciones sanitarias. En todo caso, la información que se facilite a estos
fines será previamente objeto de disociación.
El Ministerio de Sanidad y Consumo atenderá con los medios de que disponga el funcio-
namiento de la base de datos.
Otras disposiciones recogidas en el Real Decreto 183/2004, de 30 de enero, por el
que se regula la tarjeta sanitaria individual
a) Respecto a la cesión de datos recoge la norma que el Consejo Interterritorial del Sistema
Nacional de Salud, en caso de considerar necesaria la cesión de los datos de esta base,
recabará la asistencia de la Agencia Española de Protección de Datos, a fin de que por
ésta se determinen los supuestos bajo los que podrá efectuarse la cesión a terceros. Dicha
cesión se atendrá, en todo caso, a la normativa vigente en materia de protección de datos
personales.
b) Asimismo y por lo que respecta a colectivos asegurados a través de regímenes especia-
les, establece que las Administraciones públicas competentes en materia de cobertura
sanitaria por razón de determinados colectivos expedirán a cada uno de sus asegurados
una tarjeta sanitaria, con soporte informático y con las características básicas que se defi-
nen en este Real Decreto, incluida la asignación de código de identificación personal del
Sistema Nacional de Salud, y se incorporarán al sistema de intercambio de información
que la base de datos de población protegida del Sistema Nacional de Salud proporciona.
c) En la medida en que se establezcan por la Unión Europea criterios de normalización
que faciliten la circulación y mejora de la asistencia sanitaria de pacientes en el ámbito
comunitario, las tarjetas sanitarias individuales del Sistema Nacional de Salud deberán
adaptarse a aquéllos.
d) El proceso de sustitución de las tarjetas actualmente existentes por las que cumplan los
requisitos establecidos en este Real Decreto deberá iniciarse dentro del plazo de seis
meses a partir de su entrada en vigor.
La sustitución, una vez iniciado el proceso, se producirá a medida que las tarjetas vayan
caducando, o cuando por cualquier motivo vayan a renovarse.

4.3. Tarjeta sanitaria europea


Es el documento que permite el acceso de sus titulares a los servicios sanitarios de la
red pública de cualquiera de los Estados de la Unión Europea, Suiza y los países del Espacio
Económico Europeo en sus desplazamientos temporales.
Características:
– Es un documento individual que acredita el derecho de su titular a recibir las prestacio-
nes sanitarias que sean necesarias desde el punto de vista médico, durante una estan-
cia temporal en cualquiera de los países antes citados.
– La asistencia sanitaria se recibirá en igualdad de condiciones que los asegurados del
país al que se desplaza. 145
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– Puede ser solicitada por Internet y en los Centros de Atención e Información de


la Seguridad Social (CAISS) y del Instituto Social de la Marina, organismos que la
expiden.
El periodo de validez consta en la Tarjeta Sanitaria Europea. Con carácter general será de 2
años, desde la fecha de expedición.

5. Regulación autonómica de la Tarjeta Sanitaria


Individual en Extremadura
En el ámbito autonómico, la Ley 10/2001, de 28 de junio, de Salud de Extremadura, se inspi-
ra en el principio rector de la universalización de la atención sanitaria, garantizando la igualdad
efectiva en las condiciones de acceso a los servicios y prestaciones sanitarias; en el asegura-
miento único y financiación públicos del Sistema Sanitario Público de Extremadura y en la efi-
cacia y eficiencia en la asignación, utilización y gestión de los recursos. Principios rectores que
enmarcan el tratamiento que se realice de los sistemas de información de base poblacional en
la Comunidad Autónoma de Extremadura. En relación con el sistema de información sanitaria,
el artículo 8.1.f de la citada Ley atribuye a la Consejería responsable en materia de sanidad la
competencia para establecer la estructura básica y las características que ha de reunir, a los
efectos de garantizar un adecuado soporte de las decisiones que afectan al sistema sanitario.
Es necesario destacar, asimismo, la Disposición Adicional Segunda de la Ley 10/2001, que
establece que se garantizará el disfrute del uso de la tarjeta sanitaria como instrumento de
acceso a las prestaciones del Sistema Nacional de Salud.
En desarrollo de la normativa citada, se aprobó en la Comunidad Autónoma de Extremadura
el Decreto 31/2004, de 23 de marzo, que regula la protección sanitaria a los extranjeros en la
Comunidad Autónoma de Extremadura y crea la tarjeta para la Atención Sanitaria en el Sistema
Sanitario Público, y, a efectos de garantizar la obtención de la tarjeta sanitaria individual prevista
en la normativa básica citada y la tarjeta para la Atención Sanitaria en el Sistema Sanitario Público
destinada a los extranjeros en el mencionado Decreto 31/2004, se aprobó la Orden de la Consejería
de Sanidad y Consumo de 29 de septiembre de 2004, por la que se regula el procedimiento de
obtención de la Tarjeta Sanitaria en el ámbito de la Comunidad Autónoma de Extremadura.
Habida cuenta la normativa citada, a fin de desarrollar la normativa básica anteriormente
citada en materia de Tarjeta Sanitaria Individual, y con el objeto de asegurar la consecución del
aprovechamiento eficiente de todos los recursos sanitarios de Extremadura en las condiciones
de calidad integral e igualdad referidas en el primer párrafo, resulta necesario para la Comunidad
146
Autónoma de Extremadura definir el contenido y características de la tarjeta sanitaria individual
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

y diseñar un nuevo sistema de información basado en la tarjeta sanitaria. El mencionado sis-


tema definirá el procedimiento para la obtención adecuada de los datos de base poblacional
integrados en el mismo, el carácter de los datos que contendrá la tarjeta sanitaria individual, y
permitirá a la Consejería de Sanidad y Dependencia y al Servicio Extremeño de Salud, llevar a
cabo una planificación y ordenación de los recursos, servicios y prestaciones más adecuado a
la realidad de la Comunidad Autónoma, lo que contribuirá, por su parte, a introducir una serie
de mejoras en la gestión como son, entre otras, la unificación del acceso a la documentación
sanitaria en cualquier nivel del sistema, o la agilización de ciertos trámites administrativos, para
disponer un entorno más apropiado a la naturaleza de los servicios sanitarios.
Asimismo, con la finalidad de salvaguardar los datos de carácter personal que se inte-
gren en el mencionado sistema de información, y en cumplimiento de lo dispuesto en la Ley
Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, es ne-
cesario la creación de un fichero automatizado de datos de carácter personal del sistema de
información sanitaria.
Por lo antedicho se aprobó el Decreto 9/2008, de 25 de enero, por el que se regula la Tarjeta
Sanitaria Individual, el Código de Identificación Personal Autonómico y el Sistema de Información
Sanitaria “Gestión Poblacional y de Recursos Sanitarios de Extremadura CIVITAS” en el ámbito de
la Comunidad Autónoma de Extremadura, que abarca el siguiente ámbito de aplicación:
1. Se extiende a los centros, servicios y establecimientos sanitarios del Sistema Sanitario
Público de la Comunidad Autónoma de Extremadura.
2. El ámbito personal de aplicación está constituido por los extremeños. Asimismo, será
de aplicación a los no residentes en la forma y condiciones previstas en la legislación
estatal y en los Convenios Nacionales e Internacionales que sean de aplicación.
3. Quedan excluidos del ámbito de aplicación del Decreto 9/2008, a excepción de aque-
llos aspectos en que expresamente se les mencione, los extranjeros comunitarios y
los no comunitarios sin autorización administrativa de trabajo o residencia que se en-
cuentren en la Comunidad Autónoma de Extremadura, a los que resulta de aplicación
la normativa propia de la Unión Europea y el Decreto 31/2004, de 23 de marzo, por
el que se regula la protección sanitaria a los extranjeros en la Comunidad Autónoma
de Extremadura y se crea la Tarjeta para la Atención Sanitaria en el Sistema Sanitario
Público de Extremadura, respectivamente.
Procedemos a continuación a analizar los aspectos fundamentales del mismo.

5.1. Definiciones
La tarjeta sanitaria individual constituye el documento identificativo y acreditativo de cada
ciudadano como usuario del Sistema Sanitario Público de Extremadura que le garantiza el
acceso a la atención sanitaria en condiciones de igualdad en el ámbito del Sistema Nacional
de Salud, y que incorpora los datos relativos a cada usuario procesados por el sistema de in-
formación regulado en el presente Decreto.
El Sistema de Información Sanitaria Gestión Poblacional y de Recursos Sanitarios de
Extremadura Civitas, es un sistema de información de base poblacional, que recogerá los da-
tos normalizados de los ciudadanos de la Comunidad Autónoma de Extremadura. Estos datos
147
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

serán los necesarios para realizar una gestión eficiente y equitativa de los recursos sociosani-
tarios en su ámbito de aplicación.
El Código de Identificación Personal se define en los términos previstos en el Real Decreto
183/2004, de 30 de enero, por el que se regula la tarjeta sanitaria individual.
El Código de Identificación Personal Autonómico constituye la identificación unívoca e inalterable
del ciudadano dentro del Sistema Sanitario Público de la Comunidad Autónoma de Extremadura.

5.2. Colectivos asegurados a través de regímenes especiales


La protección en el Sistema Sanitario Público de Extremadura a estos colectivos se regirá
por el Real Decreto 183/2004, de 30 de enero, por el que se regula la tarjeta sanitaria indivi-
dual, cuyo artículo 8 regula el intercambio de información. Esta protección estará sujeta a
la flexibilidad suficiente con base en los conciertos establecidos entre el Sistema Sanitario
Público de Extremadura y las entidades aseguradoras.

5.3. La Tarjeta Sanitaria Individual


La tarjeta sanitaria individual garantizará a los ciudadanos, de conformidad con lo esta-
blecido en el artículo 7 de la Ley 16/2003, de 28 de mayo, de Cohesión y Calidad del Sistema
Nacional de Salud, el acceso a las prestaciones correspondientes a cada uno de los siguientes
ámbitos:
a) Salud pública.
b) Atención primaria.
c) Atención especializada.
d) Atención sociosanitaria.
e) Atención de urgencias.
f ) La prestación farmacéutica.
g) La prestación ortoprotésica.
h) La prestación de productos dietéticos.
i) La prestación de transporte sanitario.
La tarjeta sanitaria individual contendrá información individualizada de cada usuario,
constando, de forma normalizada y visible, los siguientes datos:
1. Anverso: código de identificación personal autonómico, código de identificación de la
entidad emisora, modalidad de prestación farmacéutica, nombre de la entidad gestora
o colaboradora de la Seguridad Social, fecha de caducidad de la tarjeta, número de afi-
liación a la Seguridad Social, número del Documento Nacional de Identidad y nombre
y apellidos del ciudadano.
2. Reverso: nombre del Centro de Salud que provee los servicios de atención primaria,
nombre y apellidos de los profesionales de atención primaria asignado, identificación
148
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

del centro de salud, teléfonos del centro de salud y de urgencias. Leyenda que informa
de su validez en todo el Sistema Nacional de Salud: Esta tarjeta le permite el acceso a los
servicios de todo el Sistema Nacional de Salud.
La tarjeta sanitaria dispondrá de un dispositivo para almacenar la información básica relati-
va al titular de la misma, de conformidad con lo establecido en el Real Decreto 183/2004, de 30
de marzo, por el que se regula la tarjeta sanitaria individual. Este dispositivo deberá permitir la
lectura de los datos básicos en todo el territorio del Sistema Nacional de Salud.

5.3.1. Uso de la Tarjeta Sanitaria


Los ciudadanos deberán mostrar su tarjeta sanitaria individual para el acceso a cada una
de las prestaciones y servicios sanitarios, sin perjuicio de que sin cumplimentar dicho requisito
los servicios sanitarios presten la atención sanitaria debida ante cualquier urgencia.
Lo dispuesto anteriormente se entiende sin perjuicio de la validez de los demás docu-
mentos que acrediten el derecho de los ciudadanos a la asistencia sanitaria en el ámbito del
Sistema Nacional de Salud. En consonancia con lo anterior, los ciudadanos procedentes de
otras Comunidades Autónomas que deban ser atendidos en los centros y servicios depen-
dientes del Sistema Sanitario Público de Extremadura deberán presentar los documentos que
acrediten su derecho a esta asistencia.

5.3.2. Obligaciones de los profesionales sanitarios


El personal competente de los centros, establecimientos y servicios sanitarios del Sistema
Sanitario Público de Extremadura estará obligado a exigir a los ciudadanos la presentación de la
tarjeta sanitaria individual y, en su caso, a los efectos de ser contrastada podrá solicitar la exhibi-
ción de aquellos documentos oficiales que acrediten la identidad del ciudadano.

5.3.3. Expedición y difusión de la Tarjeta Sanitaria Individual


La tarjeta sanitaria individual se expedirá por la Consejería competente en materia de sani-
dad, en coordinación con el Servicio Extremeño de Salud, de forma progresiva de acuerdo con
las disponibilidades existentes y de conformidad con el procedimiento reglamentariamente
establecido para la obtención de la misma.
A los efectos previstos en el párrafo anterior, la Consejería competente en materia de sa-
nidad realizará la planificación, gestión y evaluación de la implantación de la tarjeta sanitaria
individual en el ámbito del Sistema Sanitario Público de Extremadura. El Servicio Extremeño
de Salud, por su parte, se encargará de la gestión de aquellos aspectos que le requiera la
Consejería competente en materia de sanidad relacionados con la distribución e implantación
de la tarjeta sanitaria atendiendo a la disponibilidad, a la necesidad detectada y al proceso de
caducidad de las actuales tarjetas.
Sin perjuicio de lo anterior, la Consejería competente en materia de sanidad facilitará un
documento identificativo provisional con validez temporal para el acceso a la asistencia sani-
taria durante la tramitación de las solicitudes para la obtención de la tarjeta.

149
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

5.3.4. Periodo de validez de la Tarjeta Sanitaria


La Tarjeta Sanitaria Individual tendrá un periodo de validez de seis años y la renovación de
la misma se efectuará de oficio (Redacción según Decreto 99/2010, de 9 de abril).

5.4. El código de identificación personal autonómico


El Código de Identificación Personal Autonómico se emitirá en el momento de inclu-
sión de los datos relativos a cada ciudadano en el Sistema de Información Sanitaria Gestión
Poblacional y de Recursos Sanitarios de Extremadura CIVITAS con ocasión del acceso a las pres-
taciones sanitarias.
El código de identificación personal consiste en un código único, que estará formado por
un código alfabético de cuatro caracteres que en las nuevas asignaciones serán fijos (CAEX),
un código secuencial de diez caracteres y por último dos dígitos de control, el formato será
CAEXnnnnnnnnnncc donde nnnnnnnnnn es un número secuencial y cc son dos dígitos de
control para evitar errores.

5.5. El sistema de información sanitaria gestión poblacional y de


recursos sanitarios de Extremadura CIVITAS
5.5.1. Concepto y fines
CIVITAS es un Sistema de Información y Gestión Poblacional y de Gestión de Recursos
Sanitarios que permite identificar de forma única a los ciudadanos y ubicarles en sus áreas
sanitarias correspondientes.
La finalidad del citado sistema es la identificación unívoca del ciudadano, facilitar la trami-
tación de la Tarjeta Sanitaria Individual y cohesionar, mediante esta referencia única, las distin-
tas historias clínicas del mismo en el Sistema Sanitario Público de Extremadura para posibilitar
la consecución de una historia clínica única.
Asimismo, CIVITAS permitirá gestionar con eficiencia las necesidades de los servicios de
salud y optimizar tanto los recursos humanos como los materiales de los mismos.

5.5.2. Contenido del civitas


El Sistema de Información Sanitaria Gestión Poblacional y de Recursos Sanitarios de
Extremadura CIVITAS contiene los datos de los ciudadanos demandantes de atención sanitaria
en el ámbito del Sistema Sanitario Público de Extremadura, programas de salud o cualquier
otra prestación en el Sistema Sanitario Público de Extremadura.
La información que contiene se estructura en los siguientes áreas:
– Mapa Sanitario de Extremadura.
– Recursos Sanitarios: tanto físicos como humanos.
150 – Población. Con datos identificativos y relativos a la prestación sanitaria.
LA ATENCIÓN AL USUARIO DE LAS INSTITUCIONES SANITARIAS [[[[\

5.6. Competencias relacionadas con la Tarjeta Sanitaria


5.6.1. Funciones de la consejería competente en materia de sanidad
La Consejería competente en materia de sanidad ejercerá las siguientes funciones:
a) Definir la estructura y organización básica del sistema de información sanitaria y el có-
digo de identificación personal autonómico.
b) Establecer las medidas de coordinación y evaluación necesarias para el mantenimiento de
la integridad de los datos procesados por el sistema de información sanitaria.
c) Establecer los mecanismos de coordinación en el intercambio de datos con el Ministerio
de Sanidad y Consumo de conformidad con lo establecido en el Real Decreto 183/2004,
de 30 de enero, por el que se regula la tarjeta sanitaria individual.
d) Determinar y normalizar los flujos de información procedentes de las distintas unidades
implicadas en la actualización de los datos que procesa el sistema de información sanitaria.
e) Establecer las relaciones con otras entidades u organismos, de ámbito autonómico o esta-
tal, que gestionen aspectos relacionados con el sistema de información sanitaria.
f ) Realizar la planificación general de la implantación de la tarjeta sanitaria individual y
del sistema de información sanitaria.
g) Disponer de cuantas medidas de evaluación considere oportunas para asegurar la im-
plantación de la tarjeta sanitaria individual y el sistema de información sanitaria.
h) Facilitar el asesoramiento y la formación del personal encargado de la gestión de la
tarjeta sanitaria individual.

5.6.2. Funciones del Servicio Extremeño de Salud


El Servicio Extremeño de Salud ejercerá las siguientes funciones:
a) Proporcionar el soporte físico o técnico administrativo que sea necesario para la im-
plantación y desarrollo de la tarjeta sanitaria individual.
b) Asegurar la coordinación y canalización de los diferentes flujos internos de información
necesarios para el mantenimiento y la explotación del sistema de información sanitaria.
c) Aquellas otras funciones que les pudieran ser encomendadas por la Consejería compe-
tente en materia de sanidad.

5.7. Fichero de datos de carácter personal del sistema de información


sanitaria
5.7.1. Creación del fichero
Se crea el Fichero de datos de carácter personal del Sistema de Información Sanitaria, de-
nominado Gestión Poblacional y de Recursos Sanitarios de Extremadura CIVITAS, dependiente 151
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

de la Secretaría General de la Consejería competente en materia de sanidad, con las caracte-


rísticas que se especifican en el Anexo del presente Decreto.
El citado fichero será automatizado y contendrá el conjunto de datos de carácter personal
que figuran en el citado Anexo de este Decreto.

5.7.2. Medidas de seguridad


Los datos personales relativos a la salud de los pacientes contenidos en el Fichero Gestión
Poblacional y de Recursos Sanitarios de Extremadura CIVITAS están calificadas como de nivel alto
por el Real Decreto 994/1999, de 11 de junio, por el que se aprueba el Reglamento de Medidas
de Seguridad de los ficheros automatizados que contengan datos de carácter personal.
El órgano responsable del fichero automatizado adoptará las medidas necesarias para ase-
gurar la utilización de los datos contenidos en los ficheros para la finalidad prevista para cada
uno, así como las conducentes a hacer efectivas la confidencialidad, seguridad e integridad de
los datos y demás garantías, obligaciones y derechos reconocidos en la Ley Orgánica 15/1999
y en el Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre.
Los informes de auditoría de protección de datos que se realicen serán comunicados a la
Consejería competente en materia de sanidad, a quien se encomienda la elaboración de las
directrices y protocolos internos de funcionamiento necesarios en esta materia para su aplica-
ción en el conjunto del Sistema Sanitario Público de Extremadura. Asimismo, como autoridad
sanitaria, se encargará de la custodia de tales informes.

5.7.3. Derechos de acceso, rectificación, oposición y cancelación


Conforme a lo dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de
Datos de Carácter Personal, y conforme al procedimiento establecido reglamentariamente, los
interesados cuyos datos de carácter personal estén incluidos en este fichero de datos perso-
nales pueden ejercitar sus derechos de acceso, rectificación, oposición y cancelación cuando
proceda ante el Órgano al que se adscribe funcionalmente este fichero en el presente Decreto.

152
4
El personal subalterno:
funciones del celador

1. El personal subalterno: funciones del celador


2. Funciones de asistencia al Personal Sanitario Facultativo y no Facultativo
3. Funciones de vigilancia
4. Actuaciones del Celador con los familiares de los enfermos
5. Actuación en las habitaciones de los enfermos y las estancias comunes
4

6. Aseo del paciente


\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

1. El personal subalterno: funciones del celador


1.1. Introducción
Después de la promulgación de la Constitución Española, el personal estatutario sanitario
no se había actualizado, siendo regulado por estatutos preconstitucionales; es por ello que ha
sido necesario actualizar y adaptar el régimen jurídico de este personal. Esto se lleva a cabo
por medio de una nueva Ley (Ley 55/2003, 16 diciembre, del Estatuto Marco del personal es-
tatutario de los Servicios de Salud), que establece las normas básicas relativas a este personal
y aprueba su Estatuto Marco, todo ello de conformidad con la Constitución Española, en su
artículo 149.1.18.
Hasta hace bien poco, el personal que prestaba sus servicios en Instituciones Sanitarias de
la Seguridad Social se regían por tres estatutos:
– Estatuto Jurídico del Personal Médico de la Seguridad Social (Decretos 3169/1966 y
1873/1971).
– Estatuto de Personal Sanitario no Facultativo de las Instituciones Sanitarias de la
Seguridad Social (Orden de 26 de abril de 1973).
– Estatuto de Personal no Sanitario al servicio de las Instituciones Sanitarias de la
Seguridad Social (Orden de 5 de julio de 1971).

Los pediatras se regían por el Estatuto Los celadores se regían por el Estatuto
Jurídico del Personal Médico de la de Personal no Sanitario al servicio
Seguridad Social de las Instituciones Sanitarias de la
Seguridad Social
154
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

Los fisioterapeutas se regían por el Estatuto


de Personal Sanitario no Facultativo de las
Instituciones Sanitarias de la Seguridad Social

Estos tres Estatutos son: el estatuto de personal médico, el estatuto de personal sanitario
no facultativo y el estatuto de personal no sanitario de tales centros e instituciones.
Como comentamos al principio del tema, estos fueron publicados hace más de 30 años,
por lo que cuando se publicó la Ley 30/1984, de 2 de agosto, de Medidas para la Reforma de
la Función Pública, en su disposición transitoria cuarta se establecía que, el personal regulado
por estos tres Estatutos citados, se regirían por la legislación que al respecto se dictare.
Así, la Ley 30/1984, de 2 de agosto, de Medidas para la Reforma de la Función Pública, man-
tuvo vigente en su totalidad el régimen estatutario de este personal.
Asimismo, la Ley 14/1986, General de Sanidad, determina que los profesionales se regirán
por lo establecido en el Estatuto Marco que tendría que aprobar el Gobierno, así como los
diferentes Reales Decretos sobre reestructuraciones del Ministerio responsable de sanidad y
sus correspondientes Órdenes de delegación de las atribuciones, han ido detallando las com-
petencias que en materia de personal tienen los diversos Órganos del Departamento.
Una vez aprobada la Ley 55/2003, de 16 de diciembre, se regula este personal estatutario.
En este nuevo Estatuto Marco las funciones de los celadores no vienen recogidas, pero en la
disposición transitoria sexta de la Ley 55/2003 se da validez a las antiguas funciones (Estatuto
Personal no sanitario de las Instituciones sanitarias de la seguridad social) mientras no se desa-
rrollen normas nuevas.

1.2. Funciones del celador


El celador suele ser la primera persona con la que contactan enfermos y familiares al llegar
a la Institución; de la forma en que se establezca este contacto se puede originar una buena o
mala impresión de los mismos. Por eso es necesario la adecuada formación de este personal,
tan indispensable en todo el ámbito de las Instituciones por los múltiples servicios que presta.
El trabajo de los celadores es tan necesario que sin el concurso de los mismos se llegaría a
paralizar la marcha de la Institución.
155
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Sus funciones vienen recogidas en el Estatuto de


Personal no Sanitario concretamente en el artículo
14.2. Los celadores, en el ejercicio de sus funciones:
1. Tramitarán o conducirán sin tardanza las
comunicaciones verbales, documentos, co-
rrespondencia u objetos que les sean con-
fiados por sus superiores, así como habrán
de trasladar, en su caso, de unos servicios
a otros, los aparatos o mobiliario que se
requiera.
2. Harán los servicios de guardia que co-
rresponda dentro de los turnos que se
establezcan.
3. Realizarán excepcionalmente aquellas la-
bores de limpieza que se les encomiende
cuando su realización por el personal fe-
menino no sea idónea o decorosa en orden
a la situación, emplazamiento, dificultad Los celadores servirán de ascensoristas
de manejo, peso de los objetos o locales a cuando las necesidades del servicio lo requiera
limpiar.
4. Cuidarán, al igual que el resto del personal, de que los enfermos no hagan uso indebi-
do de los enseres y ropas de la Institución, evitando su deterioro o instruyéndoles en el
uso y manejo de las persianas, cortinas y útiles de servicio en general.
5. Servirán de ascensoristas cuando se les asigne especialmente ese cometido o las nece-
sidades del servicio lo requieran.
6. Vigilarán las entradas de la Institución, no permitiendo el acceso a sus dependencias
más que a las personas autorizadas para ello.
7. Tendrán a su cargo la vigilancia nocturna, tanto del interior como del exterior del edifi-
cio, del que cuidarán estén cerradas las puertas de servicios complementarios.
8. Velarán continuamente por conseguir el mayor orden y silencio posible en todas las
dependencias de la Institución.
9. Darán cuenta a sus inmediatos superiores de los desperfectos o anomalías que encon-
traren en la limpieza y conservación del edificio y material.
10. Vigilarán el acceso y estancias de los familiares y visitantes en las habitaciones de los
enfermos, no permitiendo la entrada más que a las personas autorizadas, cuidando no
introduzcan en las Instituciones más que aquellos paquetes expresamente autoriza-
dos por la Dirección.
11. Vigilarán, asimismo, el comportamiento de los enfermos y de los visitantes, evitando
que estos últimos fumen en las habitaciones, traigan alimentos o se sienten en las ca-
mas y, en general, toda aquella acción que perjudique al propio enfermo o al orden de
la Institución.
Cuidarán de que los visitantes no deambulen por los pasillos y dependencias más que
156 lo necesario para llegar al lugar donde concretamente se dirijan.
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

12. Tendrán a su cargo el traslado de los enfermos, tanto dentro de la Institución como en
el servicio de ambulancias.
13. Ayudarán, asimismo, a las Enfermeras y
Ayudantes de planta al movimiento y trasla-
do de los enfermos encamados que requie-
ran un trato especial en razón de sus dolen-
cias para hacerles las camas.
14. Excepcionalmente, lavarán y asearán a los en-
fermos masculinos encamados o que no pue-
dan realizarlo por sí mismos, atendiendo a las
indicaciones de las Supervisoras de planta o
servicio o personas que las sustituyan legal-
mente en sus ausencias.
15. En caso de ausencia del peluquero o por ur-
gencia en el tratamiento, rasurarán a los en-
fermos masculinos que vayan a ser someti-
dos a intervenciones quirúrgicas en aquellas
zonas de su cuerpo que lo requieran.
16. En los quirófanos auxiliarán en todas aquellas labores propias del Celador destinado en estos
servicios, así como en las que les sean ordenadas por los Médicos, Supervisoras o Enfermeras.

17. Bañarán a los enfermos masculinos cuando no puedan hacerlo por sí mismos, siempre
de acuerdo con las instrucciones que reciban de las Supervisoras de plantas o servicios
o personas que las sustituyan.
18. Cuando por circunstancias especiales concurrentes en el enfermo no pueda éste ser mo-
vido sólo por la Enfermera o Ayudante de planta, ayudará en la colocación y retirada de
las cuñas para la recogida de excretas de dichos enfermos.
19. Ayudarán a las Enfermeras o personas encargadas o amortajar a los enfermos falleci-
dos, corriendo a su cargo el traslado de los cadáveres al mortuorio.
20. Ayudarán a la práctica de autopsias en aquellas funciones auxiliares que no requieran
por su parte hacer uso de instrumental alguno sobre el cadáver. Limpiarán la mesa de
autopsias y la propia sala. 157
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

21. Tendrán a su cargo los animales utilizados en los quirófanos experimentales y laborato-
rios, a quienes cuidarán, alimentándolos, manteniendo limpias las jaulas y aseándolos,
tanto antes de ser sometidos a las pruebas experimentales como después de aquéllas
y siempre bajo las indicaciones que reciban de los Médicos, Supervisoras o Enfermeras
que les sustituyan en sus ausencias.
22. Se abstendrán de hacer comentarios con los familiares y visitantes de los enfermos
sobre diagnósticos, exploraciones y tratamientos que se estén realizando a los mismos,
y mucho menos informar sobre los pronósticos de su enfermedad, debiendo siempre
orientar las consultas hacia el Médico encargado de la asistencia del enfermo.
23. También serán misiones del celador todas aquellas funciones similares a las anteriores
que les sean encomendadas por sus superiores y que no hayan quedado específica-
mente reseñadas.
El personal cuyas funciones a realizar no hayan sido objeto de especial desarrollo en el
Estatuto, las efectuarán en consonancia con las características propias de su especialización.

1.3. Funciones del Jefe de Personal Subalterno


El Jefe de Personal Subalterno pertenece al grupo de personal subalterno concretamente
a su escala general (junto con los celadores), sus funciones vienen recogidas en el Estatuto de
Personal no Sanitario concretamente en el artículo 14.1. Le corresponde la ejecución de las
siguientes misiones, sin perjuicio de las que independientemente puedan confiársele por el
Director Gerente y el Director de Gestión y Servicios Generales de la Institución:
1. Ejercerá, por delegación del Director de Gestión y Servicios Generales, la jefatura del
personal de celadores y ordenará y dirigirá el cumplimiento de su cometido.
2. Instruirá convenientemente al personal a sus órdenes para que la realización de su tra-
bajo sea eficaz y de calidad.
3. Constatará que el personal de oficio y subalterno cumple el horario establecido en la
Institución y permanece constantemente en su puesto de trabajo.
Existen situaciones urgentes en las cuales los celadores deben permanecer en su ser-
vicio una vez acabado su turno (ausencia de algun compañero, ser requerido por la
supervisora para ayudar, etc.). Si esto ocurriese el celador se quedará e informará al Jefe
de Personal Subalterno para que este tome las medidas oportunas.
4. Vigilará personalmente la limpieza de la Institución.
5. Ejercerá el debido y discreto control de paquetes y bultos de que sean portadoras las
personas ajenas a la Institución que tengan acceso a la misma.
6. Mantendrá el régimen establecido por la Dirección para el acceso de enfermos, visitan-
tes y personal a las distintas dependencias de la Institución.
7. Cuidará del orden del edificio, dando cuenta al Administrador de los desperfectos o
alteraciones que encuentre.
8. Cuidará de la compostura y aseo del personal a sus órdenes, revisando y exigiendo que
vistan el uniforme reglamentario.
158
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

9. Informará a los familiares de los fallecidos en la


Institución sobre trámites precisos para llevar a cabo
los enterramientos y en caso necesario, les pondrá en
contacto con la oficina administrativa correspondien-
te para completar la información.
10. Realizará aquellas funciones de entidades análogas a
las expuestas que les sean ordenadas por el Director
Gerente o el Director de Gestión y Servicios Generales
de la Institución.

2. Funciones de asistencia al Personal


Sanitario Facultativo y no Facultativo
2.1. Introducción
El personal sanitario de las Instituciones Sanitarias, ya sea personal facultativo (médicos,
farmacéuticos, analistas, biólogos, etc.), como no facultativo (enfermeros, matronas, fisiotera-
peutas, auxiliares de enfermería, etc.) realiza las funciones propias de su categoría: asistencia-
les, de investigación, de cuidados de enfermería, etc.
El Estatuto de Personal No Sanitario asigna a los celadores determinadas funciones de asistencia
al personal sanitario cuando éste actúa en el ejercicio de las tareas sanitarias que les corresponden.
El carácter de funciones de asistencia al personal sanitario lo pone de manifiesto el hecho de
que la mayor parte de ellas sean funciones de «auxilio» o de «ayuda» a dicho personal, si bien algu-
nas son tareas ejercidas autónomamente a indicación del personal sanitario. En todo caso se trata
de funciones no sanitarias que el celador debe realizar bajo la dependencia del personal sanitario.

159
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Estas funciones de asistencia suponen el desempeño en los centros sanitarios de las si-
guientes tareas por parte de los celadores:
1. Ayuda en el aseo de los pacientes hospitalizados.
2. Cuando por circunstancias especiales concurrentes en el enfermo no pueda éste ser
movido sólo por la Enfermera o Ayudante de planta, ayudará en la colocación y retira-
da de las cuñas para la recogida de excretas de dichos enfermos.
3. Ayudarán, asimismo, a las enfermeras y ayudantes de planta al movimiento y traslado
de los enfermos encamados que requieran un trato especial en razón de sus dolencias
para hacerles las camas. La responsable de la acción será siempre la enfermera.
4. Prestar ayuda al personal técnico superior en la realización de placas realizadas con
material portátil.
5. En caso de ausencia del peluquero o por urgencia en el tratamiento, rasurarán a los enfer-
mos masculinos que vayan a ser sometidos a intervenciones quirúrgicas en aquellas zonas
de su cuerpo que lo requieran. En el resto de los casos (siempre que no haya peluquero) y
en áreas donde no exista un celador lo hará la auxiliar de enfermería o la enfermera.
6. Acompañar al personal de enfermería cuando traslada niños ingresados fuera de las
unidades infantiles.
7. Tramitarán o conducirán sin tardanza las comunicaciones verbales, documentos, corres-
pondencia u objetos que les sean confiados por sus superiores, así como habrán de tras-
ladar, en su caso, de unos servicios a otros, los aparatos o mobiliario que se requiera.
8. Pasar a las parturientas a la mesa de paritorio (potro ginecológico), colocándole las
perneras si es preciso.
9. Ayudar en los casos en que haya que practicar a la parturienta anestesia epidural.
10. Ayudar a situar a los pacientes en las mesas de exploraciones, de placas radiográficas, etc.
11. Ayudar al personal de enfermería cuando tiene que medicar o curar a pacientes que no
colaboran (niños, encamados, enfermos mentales...). Su ayuda estará siempre dentro
de sus funciones sin extralimitarse en ellas (traer el carro de curas, sujetar al paciente,
colocarlo en determinada postura, etc.).
12. Ayudar al personal médico en pruebas que requieran la sujeción de niños: punciones
lumbares, extracciones, etc.
13. Ayudar a los pacientes al aseo e inmovilización de enfermos recién operados cuando
aún se encuentran en la sala de despertar/reanimación.

160
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

14. Ayudar a colocar los pacientes que van a ser intervenidos en la mesa de quirófano.
15. Colaborar en las maniobras de reducción de pacientes psiquiátricos agitados.
16. Acompañar a los pacientes y el personal de enfermería en los paseos de los enfermos
psiquiátricos.
17. Inmovilizar o practicar sujeción mecánica a los enfermos mentales agitados que lo
requieran, a indicación del personal sanitario.
18. Sujetar a los pacientes a los que se les va a realizar lavados gástricos o suturas.
19. Ayudar al personal sanitario en la colocación de yesos en pacientes traumatizados,
cuando se le requiera.
20. Ayudar al personal sanitario en la preparación de cadáveres.
21. Ayudar a mover de posición a los enfermos ingresados que por su estado lo requieran.

2.2. El Grupo de trabajo

2.2.1. Concepto
Para que pueda considerarse como un grupo a un
número de personas, es preciso que concurran una se-
rie de elementos o circunstancias:
– Decisión voluntaria y consciente por parte de
los que lo forman, de conseguir la obtención de
un fin común, que será el propio del grupo.
– Perfecta integración de todos sus miembros de
modo que estén atemperados los caracteres de
los mismos, para que resulten lo más homogé-
neos posibles.
– Existencia propia, esto es, tener personalidad
propia distinta a la de sus miembros.
En consecuencia, puede definirse al grupo como «conjunto de individuos que actúan in-
tegrados hacia la consecución de un fin común».

2.2.2. Funcionamiento
La dinámica o funcionamiento de un grupo de trabajo puede estudiarse desde dos puntos
de vista:
– Subjetivo: desde el cual se incluirían los factores tales como: procurar la adecuación de
carácter con los demás miembros para una mejor integración; identificación total con
el fin del grupo al que se pertenece; capacidad y eficacia en la ejecución del trabajo; y
entusiasmo ante los obstáculos y resistencia ante la frustración.
161
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– Objetivo: que exige las siguientes características de la actividad: determinación del fin
a obtener de modo transparente y conocido para todos sus miembros; descripción de
soluciones mediante la utilización de las sugerencias y soluciones expuestas por los
miembros; decisión por el superior, teniendo en cuenta los niveles de sugerencias ex-
puestos por los miembros; ejecución, a través de las funciones de cada miembro, e in-
tentando evitar todo conflicto entre los mismos.

2.3. El trabajo en equipo


2.3.1. Concepto de equipo
El trabajo en equipo representa, hoy día, la forma de funcionamiento a la que aspiran todas
las organizaciones modernas.
Es importante aclarar y diferenciar los conceptos, pues el término “trabajo en equipo” hace
referencia a una forma muy específica de desarrollar unas funciones, que va más allá del he-
cho de trabajar en grupo o muy cerca los unos de los otros.
Grupo y equipo son dos conceptos diferentes. En el contexto de los trabajadores de la
salud, un grupo sería un conjunto de personas que desarrolla su labor en un espacio o institu-
ción sanitaria. Cada uno realiza su trabajo, responde individualmente del mismo y no depende
directamente del trabajo de sus compañeros. Por ejemplo el grupo de celadores de un deter-
minado centro, o el grupo de personal de un determinado servicio.
Un equipo, sin embargo, sería un grupo de personas que se organiza para realizar una
actividad con un objetivo preciso. Responden en conjunto del trabajo realizado por cada uno
de ellos, por ejemplo, los diferentes miembros de una UCI-móvil.
El equipo se refiere a un conjunto de personas interrelacionadas que se organizan para lle-
var a cabo una determinada tarea, mientras que el grupo se refiere a ese conjunto de personas
sin considerar un objetivo común y sin interrelación.
En el grupo de trabajo cada miembro puede tener una manera particular de funcionar,
mientras que en el equipo es necesaria la coordinación, lo que va a exigir establecer unos
estándares comunes de actuación, que propiciará la estrecha colaboración y la cohesión entre
sus miembros, que no encontramos habitualmente en los grupos de trabajo.
Para que exista un equipo, debe haber un conjunto de personas relacionadas entre sí que
trabajan para conseguir objetivos comunes y que, además, están convencidas de que los ob-
jetivos se alcanzan mejor trabajando juntas.
La organización en los grupos de trabajo es muy jerárquica, mientras que en los equipos
las jerarquías, aun existiendo, se diluyen. Existe un responsable, pero dentro del equipo todas
las categorías laborales funcionan con igualdad porque comprenden que todas son necesa-
rias para conseguir su objetivo.

Todos los equipos son grupos, pero no todos los grupos son equipos.

A lo largo de este tema, esperamos aclarar suficientemente estos conceptos, e insistir en la


importancia de un verdadero trabajo en equipo entre los profesionales de la salud.
162
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

Parece obvia la utilidad de los equipos multidisciplinares, pero la experiencia demuestra


que, en muchos casos, no se conoce en profundidad cuál es su funcionamiento, las ventajas
que presenta, ni tampoco las dificultades que suelen aparecer y que en la mayoría de los casos
tienen fácil solución. Este desconocimiento da al traste, en numerosas ocasiones, con la buena
voluntad de muchos grandes profesionales.

2.3.2. Importancia y utilidad del trabajo en equipo


Se sabe hace mucho tiempo que la capacidad de resolver problemas, especialmente si son
complejos, es mucho mayor por parte de los equipos, que de los individuos aislados. Se suele
decir que “ninguno de nosotros es tan inteligente como todos nosotros juntos”.
El trabajo en equipo implica que todas las personas involucradas estén orientadas hacia
una meta común, logrando la sinergia que les permitirá llegar más rápido y mejor que si cada
uno hace simplemente una parte del trabajo.
La sinergia es la integración de elementos que da como resultado algo más grande que
la simple suma de éstos, es decir, que todos juntos trabajando en equipo somos más eficaces
que la sumatoria de todos nuestros trabajos individuales.
El ejemplo más característico es el de la orquesta. El sonido de cada instrumento por sepa-
rado puede ser más o menos agradable, pero no se puede comparar con los resultados que se
obtienen cuando todos funcionan a la vez y de forma coordinada.
El trabajo en equipo no es simplemente la suma de aportaciones individuales, implica un
grupo de personas trabajando de manera coordinada en la ejecución de un proyecto, de cuyo re-
sultado final es responsable todo el equipo a pesar de que cada uno desarrolle tareas diferentes.
Un ejemplo de equipo sanitario sería el personal que trabaja en el área quirúrgica. Para
que una intervención quirúrgica concluya con éxito, necesitamos de muchos profesionales
realizando su aporte. Previamente al acto quirúrgico, el personal administrativo habrá citado
al enfermo, el enfermero realizará las pruebas de preanestesia, el celador trasladará el pacien-
te, el personal de limpieza tendrá todas las instalaciones preparadas, el auxiliar de enfermería
confirmará la existencia del instrumental necesario asegurando su esterilidad. En el propio
acto, el cirujano, el anestesista, los enfermeros instrumentista y circulante, el AE, etc., deben
funcionar coordinadamente realizando cometidos específicos. Desde luego que para realizar 163
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

un tipo de trabajo se necesita más cualificación que para realizar otro, pero para el trabajo en
equipo es importante comprender que es necesaria la intervención coordinada de todos ellos
y que todos se necesitan para poder actuar.

La salud de la población es un fenómeno complejo que no puede ser entendido sólo desde
el punto de vista de un profesional: médico, enfermero, farmacéutico, psicólogo, fisioterapeuta,
auxiliar de enfermería, celador, etc.; son necesarias diferentes perspectivas en los análisis y las
intervenciones. La noción de equipo implica, por un lado, una visión global que se aporta desde
diferentes puntos de vista y, por otro, el aprovechamiento del talento colectivo, producido por
cada persona en su interactuación con las demás.
Todos los miembros de los equipos de salud tienen como objetivo último la mejora de la
salud de la población y en esta aspiración, son en gran medida interdependientes los unos de
los otros y cada uno de ellos debería apreciar el valor de los conocimientos y las habilidades
de los demás. El espíritu del equipo al enfrentar cada nuevo problema sería: “todos nosotros
contra el problema, y no los unos contra los otros”. Es por esto que la decisión de trabajar en
equipo va más allá de ser una “imposición de la institución” y tiene necesariamente que ser
compartida por cada uno de los integrantes.
La utilidad del funcionamiento en equipos está fuera de toda duda, y aporta beneficios que
pueden ser constatados:
– Disminuye la carga de trabajo, ya que varias personas colaboran.
– Se desarrolla el respeto y la escucha.
– El trabajo, la reflexión y la discusión conjunta producen mejores resultados que los
aportes individuales.
– Permite organizarse de una manera mejor.
– Mejora la calidad de los resultados. Con una mayor satisfacción percibida por el pacien-
te y su familia.
– Optimización de recursos materiales y humanos.
– Aumenta la motivación de los profesionales.
Pero para que un equipo pueda ser eficiente debe cumplir con determinadas características:
– Complementariedad. Los diferentes miembros deben dominar todas las parcelas del
164 proyecto que aspiran a realizar.
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

– Coordinación. El grupo de profesionales, con un responsable bien definido a la cabe-


za, debe actuar de forma organizada con vista a sacar el proyecto adelante. Es funda-
mental la elaboración consensuada de protocolos y guías de actuación.
– Valoración. La labor que cada miembro del grupo desempeñe debe ser reconocida y
valorada por el resto, y al mismo tiempo ser satisfactoria para él mismo. Estas dos ca-
racterísticas, valoración de los demás y autovaloración, se convierten en el mejor factor
motivacional de los individuos y del equipo.
– Motivación-incentivación. Acción encaminada a im-
pulsar el comportamiento de otras personas en una
determinada dirección, que se estima conveniente.
– Comunicación. El trabajo en equipo exige una
comunicación abierta entre todos sus miembros,
esencial para poder coordinar las distintas actua-
ciones individuales. Hay que asegurarse de que
existan suficientes canales de comunicación que
permitan a todos los miembros conocer los objeti-
vos generales que guían su trabajo. Las estructuras
muy jerarquizadas dificultan la comunicación, por
lo que conviene desarrollar un estilo de relación
que, aun respetando las funciones de cada cual,
permita la expresión franca y directa.
– Compromiso. Cada miembro asume voluntaria-
mente el compromiso de aportar lo mejor de sí
mismo, para conseguir los objetivos del grupo y de
la organización en general.
– Aprendizaje. El aprendizaje colaborativo se caracteriza por la interdependencia po-
sitiva entre las personas participantes en un equipo, quienes son responsables tanto
de su propia formación como la del equipo en general. Sus miembros se necesitan
unos a otros y cada uno aprende de los demás compañeros con los que interactúa
día a día.
– Confianza y empatía. Si bien los miembros no tienen por qué ser amigos íntimos,
sí es importante que entre ellos exista una buena relación de trabajo y que cada uno
confíe en el trabajo de los demás. Cada persona se fía del buen hacer del resto de sus
compañeros. Esta confianza le lleva a aceptar anteponer el éxito del equipo al propio
lucimiento personal.
– Cohesión. Para que un equipo funcione es fundamental que esté cohesionado. La co-
hesión probablemente aparecerá si se cumplen algunas de las características anterio-
res: si hay confianza y empatía entre sus miembros se pueden comunicar con libertad y
se sienten valorados y motivados.

2.3.3. Proceso de integración


A la hora de constituir un equipo de salud, existen determinados factores que, si bien no
nos aseguran el éxito en la consecución de sus objetivos, sí que facilitan su desarrollo.
165
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

2.3.3.1. Número de participantes


No existe un número ideal en su composición, pero en general se admite que deben ser
grupos reducidos. La cifra recomendada suele estar en torno a 10, aunque puede variar de-
pendiendo de la función que cumplan. Un grupo menor puede ser insuficiente y carecer de
recursos y uno mayor volverse poco operativo.

2.3.3.2. Participación y consenso


Es conveniente mantener una participación equilibrada de todos los miembros, por lo que es
preferible un bajo perfil jerárquico, que facilite y estimule la expresión de todos los puntos de vista.
Un momento importante será durante las reuniones, que se debe procurar sean frecuentes y pro-
vechosas y donde se estimulará la participación y comunicación de todos los integrantes del equipo.

2.3.3.3. Objetivos y reglas establecidas


Además de los objetivos mayores, propios de la institución donde se enmarca el equipo, se
deben definir los objetivos propios, que deben ser realistas, alcanzables y conocidos por todos.
Los procedimientos y guías de actuación también suelen derivar de la institución mayor,
pero conviene definir por acuerdo el ajuste de estos a la realidad concreta, así como las reglas
de funcionamiento que sean propias a las situaciones en las que trabaje el equipo.
Las normas establecidas deben ser claras, conocidas y aceptadas por todos los miembros.

2.3.3.4. Clima favorable


Para conseguir un clima de trabajo cordial y transparente, donde los integrantes trabajen
en armonía e involucrados con los resultados del conjunto, probablemente el factor más im-
portante será partir de una actitud favorable de los integrantes al trabajo en equipo. Otros
factores como la edad de los miembros, la buena formación o la experiencia laboral, pueden
también influir aunque en menor medida.

166
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

2.3.3.5. Roles y responsabilidades


Cada integrante debe ser consciente de sus habilidades, comprender lo que se espera de
él y conocer su rol y el de los demás. Es fundamental que quien estructura el equipo conozca
estas habilidades. Los roles implican responsabilidades, que serán utilizadas para evaluar el
rendimiento de los miembros del equipo.

2.3.3.6. Autoevaluación
Los equipos más eficaces son aquellos capaces de realizar su propia autocrítica. Un equipo
necesita examinarse periódicamente y revisar su proceder. Las reuniones de autoevaluación
deben estar incluidas dentro de la planificación de actividades grupales. Se debe remarcar
equilibradamente lo positivo y lo negativo, sin ignorar ninguno de los dos aspectos.

2.3.4. Los equipos multidisciplinares: ventajas y dificultades


Expresiones como “trabajo en equipo” o “equipo multidisciplinar” parecen estar de
moda en el ámbito de la sanidad, pero ni todo grupo de profesionales constituye en sí mismo
un equipo, como explicábamos anteriormente, ni para todas las actividades son necesarios los
equipos multidisciplinares.
Hay muchas actividades que, por su poca complejidad, pueden realizarse de forma autó-
noma por un solo profesional. Son trabajos donde una sola persona es autosuficiente y sería
innecesario e incluso tedioso la participación de otros. No es que sean tareas poco importan-
tes, sino que admiten poca variabilidad aun teniendo mucha importancia. Por ejemplo, la uni-
dad de esterilización de instrumental dentro de un hospital, suele contar sólo con uno o varios
auxiliares de enfermería que conocen perfectamente el funcionamiento de la maquinaria. No
es necesaria la opinión de nadie más. Es un procedimiento importante pero de un funciona-
miento simple, por lo que no es necesario ningún equipo específico para llevarlo adelante.
Construir y hacer funcionar un “equipo de trabajo multidisciplinar” es una labor lenta que exi-
ge esfuerzo y dedicación, y que se reserva para aquellas actividades en las que el nivel de com-
plejidad es tan alto que sería imposible que un solo profesional pudiera abarcar los diferentes
aspectos que presenta. En estos casos sí sería necesario constituir un equipo de trabajo formado
por especialistas que cubran todas las áreas afectadas.
El caso más claro en sanidad son los Equipos de Atención Primaria, que no sólo prestan asis-
tencia sanitaria, sino que se ocupan de la promoción de la salud en la zona, la educación sanita-
ria de la población, los estudios epidemiológicos, etc.; en este caso, dada la complejidad de los
objetivos a conseguir y que afectan a distintas especialidades profesionales, sí está claramente
justificada la creación de equipos multidisciplinares.
La puesta en marcha de un equipo de trabajo es un proceso complejo que pasa por dife-
rentes etapas:
– Inicio. Suele predominar la disponibilidad y la visión positiva. Los miembros se sienten
ilusionados con su proyecto y mantienen relaciones cordiales entre ellos.
– Primeras dificultades. Cuando la actividad va desarrollándose aparecen también las
primeras dificultades que originan tensión y roces entre sus miembros, aflorando los
diferentes puntos de vista. 167
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– Acoplamiento. Se tarda un tiempo hasta que se produce el acoplamiento de los miem-


bros. Normalmente se superan los enfrentamientos personales y el proyecto sale adelante.
– Madurez. El equipo está acoplado, controla el trabajo y sus miembros han aprendido a
trabajar juntos (conocen los puntos débiles de sus compañeros y evitan herir sensibili-
dades). El equipo entra en una fase muy productiva.
– Agotamiento. Los equipos pueden funcionar con eficacia durante años, pero en oca-
siones, alguno de sus miembros debe ser reemplazado, bien por cuestiones adminis-
trativas o personales o bien por padecer el síndrome de burnout. Sea cual fuere el mo-
tivo, deberemos afrontar la incorporación de un nuevo miembro que habrá de pasar
por las diferentes etapas por las que pasó el equipo en su conjunto. Al estar el equipo
consolidado, la incorporación de nuevos miembros resultará menos traumática.
Pero además de ser un proceso complejo y laborioso, presenta otras dificultades, entre las
que cabe destacar:
– La dilución de responsabilidades. Si la responsabilidad cae sobre todo el grupo, puede
ocurrir que determinadas actividades asistenciales no se realicen convenientemente y no
se sepa exactamente quién es el responsable. Aunque la responsabilidad global debe ser
de todo el grupo, debe quedar claro qué profesional se ocupa de cada uno de los aspectos.
– Lentitud en la respuesta. Al tender a tomar las decisiones de forma colegiada, puede
ocurrir que una respuesta necesaria se demore en el tiempo.
– Diferente consideración de los miembros del equipo. En la dinámica de funciona-
miento se considera a todos los miembros del equipo por igual, pero social y adminis-
trativamente esto no es así. Unas profesiones están mejor remuneradas y consideradas
que otras y esto puede ser fuente de conflictos.
– Las actitudes individuales. El individualismo o la falta de visión de conjunto de uno
de los miembros puede afectar al trabajo de todos ellos.
– La dificultad para mantener la cohesión. Los equipos de trabajo más eficientes son
aquellos en los que existe una gran cohesión entre sus miembros. La cohesión depen-
de de muchos factores y no es algo que tienda a surgir de forma espontánea.
– El pensamiento de equipo. Una de las dificultades para el buen funcionamiento de los
equipos es lo que se denomina “pensamiento de equipo”. Es un proceso que se desarro-
lla a veces dentro de los equipos de trabajo que les lleva a tener una visión particular,
propia, de la realidad. Sería algo así como “Nosotros tenemos razón y los demás están
equivocados”. Este fenómeno es muy habitual en los equipos sanitarios, que en ocasio-
nes tienden a pensar que sólo ellos hacen las cosas “bien”.

2.3.5. Roles
Al margen de la distribución oficial de funciones, que vendrá determinada prioritariamen-
te por la categoría profesional de cada uno de los miembros, en todos los equipos podemos
encontrar diferentes roles (entendidos como funciones o papeles que alguien cumple dentro
de un grupo humano, sin haberle sido asignados), que en ocasiones pueden ser de mucho
interés para el grupo y en otras dificultar el normal funcionamiento.
Cada uno de los miembros del equipo, tiene tendencia a desarrollar más un tipo de rol que
otro, aunque una misma persona puede desarrollar en el tiempo roles diferentes e incluso
168 antagónicos. Este cambio de roles puede producirse incluso durante una misma jornada.
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

Se habla de roles funcionales y disfuncionales.


Los roles disfuncionales son aquellos orientados a la satisfacción de los intereses individua-
les y suelen expresar las dificultades por las que pasa el equipo.
– El crítico. Es una persona destructiva, todo le parece mal pero no aporta soluciones.
Suele deteriorar el ambiente de trabajo.
– El negativo. Tiene una visión negativa y tortuosa de todo lo que le rodea. No le parece
bien lo que se hace pero tampoco considera que se pueda hacer otra cosa.
– El pícaro. Se aprovecha de manera sutil del resto de los compañeros. Su aportación al
equipo es nula y suele terminar deteriorando el ambiente de trabajo.
Los roles funcionales se dividen en roles de producción y de mantenimiento.
Los roles funcionales de producción son todos aquellos comportamientos que contribuyen
al desarrollo del grupo y a la productividad:
– El iniciador. Es el que siempre está dispuesto a probar cosas nuevas. Suelen ser poco
permanentes pero son ideales para implantar nuevos procedimientos.
– El activador. Su principal característica es el dinamismo. Es la persona idónea para
impulsar proyectos que estén funcionando con poca fuerza.
– El intelectual. Es el que tiene mayor gusto por las cuestiones teóricas. No es especial-
mente dinámico, pero suele ayudar a aclarar ideas y procedimientos.
– El colaborador. Siempre está dispuesto a ayudar a sus compañeros.
Los roles funcionales de mantenimiento son aquellos comportamientos que contribuyen a
que el grupo continúe unido mediante la creación de una atmósfera agradable para los miembros.
– El empatizador. Son individuos con mucho gusto y facilidad para las relaciones huma-
nas. Es imprescindible para convertir al equipo en un lugar acogedor.
– El gracioso. No suele faltar en los equipos. Sus aportaciones profesionales suelen ser muy
discretas pero en cambio cumple un papel fundamental: relaja el ambiente, quita tensión,
crea una atmósfera más cálida, lo que puede contribuir a una mayor cohesión del equipo.
– El positivo. Empuja hacia delante, busca el éxito del equipo y se involucra decidida-
mente en el proyecto; contagia su entusiasmo al resto de los compañeros.
Estos roles son modelos teóricos que difícilmente encontraremos “puros” en nuestra práctica
diaria, pero que sí pueden ayudarnos a comprender la dinámica dentro de los propios equipos.

2.4. El liderazgo en el Grupo


2.4.1. Consideraciones generales
Partiendo de la distinción entre autoridad y poder, basadas en la legitimación y en la fuerza
respectivamente; la dirección, en cualquier organización, debe ser considerada en un doble
aspecto: jefatura y mando; la primera corresponde a la estructura lógico formal de la organi-
zación, mientras que el segundo se refiere a la capacidad de formación de las personas que la
integran, a la autoridad que se ejerce sobre otros, de ahí la diferencia entre jefatura y mando
y entre jefe y líder. 169
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

En consecuencia, la función de mando y el liderazgo consiste en integrar individuos o gru-


pos hacia los fines de la Administración, o sea, dirigir eficazmente la conducta de otros. A
este respecto, su estudio podría efectuarse desde un doble punto de vista psicológico (de las
personas con sus cualidades correspondientes) y sociológicos (sobre la organización o grupo
humano en el que se desenvuelve la persona).
De lo anteriormente expuesto podemos definir al líder como «aquél con capacidad para
formar, orientar y dar criterio a un determinado grupo de celadores, en una institución sanitaria».
El liderazgo se ha definido en términos de rasgos individuales, conductas, influencias so-
bre otras personas, patrones de interacción, relaciones entre roles, ocupación de una posición
administrativa, y la percepción de otros acerca de la legitimidad de la influencia.

2.4.2. Características que deben reunir los líderes


Podemos citar:
– Decisión, iniciativa y responsabilidad.
– Inteligencia, capacidad y experiencia profesional.
– Actividad, vigor físico y capacidad de trabajo.
– Equilibrio emotivo.
– Integridad moral y aptitud para el trato.
– Sentido práctico y capacidad organizativa.
Las funciones del líder, con relación al grupo, deben ser:
– Definir la misión y el papel del grupo.
– Imbuir el espíritu del grupo.
– Ordenar y controlar los conflictos internos.
De donde se deduce que el líder debe abandonar la idea simplista de que la organización
lo que debe es marchar, funcionar sin más, sino que el objetivo último debe ser la realización
de sus fines pero coadyuvando con ellos a la consecución del bien común. Por ello, su ejercicio
requiere: la adecuación del líder con el grupo; la decidida voluntad de ser líder, aplicando las
reglas y principios de las relaciones humanas; elogiar más que reprender; interesarse por los
problemas individuales y del grupo; informar en la mejor medida posible; buscar la participa-
ción en las decisiones y encontrar el apoyo de sus superiores y subordinados.

170
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

La capacidad para dirigir se pone de relieve en la consecución de los objetivos de orientar, mo-
tivar y guiar a los subordinados. Los esfuerzos que realice el directivo para influir en el comporta-
miento del individuo o del grupo tendrá éxito en la medida en que éstos respondan a sus intentos.
Si el individuo responde por el líder, este habrá tenido éxito, y el liderazgo será eficaz ya
que el individuo responderá dado que deseará ganar algo por su actividad y esfuerzo.
Para lograr los objetivos reseñados, el líder ha de ocupar una posición de autoridad legítima,
pues en caso contrario su papel podría llegar a distorsionar los objetivos globales de la organización.
La autoridad legítima debe ir acompañada de unos conocimientos técnicos que sustenten
y respalden su tarea directiva, así como el estar dotado de un poder coercitivo y premiador
que, en definitiva, le permita apoyar la actividad dirigida a los objetivos de la organización.
Por último, el líder debe ser una persona atenta a los intereses del grupo y a sus preocupacio-
nes, capaz de conseguir y de aproximarse a los objetivos individuales de los miembros del grupo.

2.4.3. Habilidades de dirección de grupos


Uno de los requisitos básicos en la dirección de grupos es tener la capacidad de formar y
desarrollar un equipo eficaz; esto no sólo consiste en seleccionar a los miembros del grupo en
función de sus conocimientos, capacidades, posición, etc., sino también en emplear las habili-
dades necesarias para que se den las siguientes condiciones:
– Objetivos y tareas claramente comprendidos por todos, y de carácter cooperativo.
– Compromiso de los miembros con los objetivos del equipo.
– Comunicación abierta, precisa y eficaz de ideas y sentimientos.
– Confianza, aceptación y apoyo elevados entre los miembros.
– Aprovechamiento de las capacidades, conocimientos, experiencia y habilidades de los
miembros.
– Distribución de la participación.
– Afrontamiento constructivo del conflicto.
– Procedimientos adecuados de toma de decisiones y solución de problemas.
Alcanzar estos supuestos exige del líder llevar a cabo y/o coordinar una serie de funciones
y habilidades como son: establecer el punto de partida del grupo (planificar), ponerlo en
marcha (iniciar), vigilar que vaya por el camino adecuado (controlar), procurar que sus miem-
bros mantengan relaciones óptimas (apoyar), distribuir la información necesaria (informar) y
comprobar lo adecuado del proceso (evaluar).

3. Funciones de vigilancia
3.1. Consideraciones generales
Una de las funciones de los celadores es la vigilancia tanto de las entradas de la institución,
como el acceso y estancias de los familiares y visitas de los enfermos, al igual que el compor-
tamiento de los enfermos y visitantes dentro de la institución. 171
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

El celador de puerta (ya sea del hospital general como el de urgencias) recibirá con pronti-
tud y cortesía a los visitantes que accedan a la institución dispuesto a atender y contestar las
preguntas que puedan formularle y estén dentro de su competencia. Con carácter general, no
se permiten las visitas de niños menores de 12 años.
Informará de las consultas externas, indicando lugar, día y hora de las mismas. Controlará
así mismo la entrada de toda persona prohibiendo el paso a toda aquella que no vaya provista
del correspondiente justificante. Cuidarán para que no deambulen por los pasillos más de lo
necesario para llegar al lugar concreto donde esté el paciente.
El celador podrá también desempeñar la misión de vigilancia nocturna interior y exterior del edi-
ficio (en muchos hospitales estas funciones han sido delegadas a guardias de seguridad), cuidando
que las puertas de los servicios complementarios queden bien cerradas, el control de las luces, tanto
interiores como exteriores y dar parte a sus superiores de cualquier anomalía que observe.
En cuanto a las funciones sobre control de entrada y salida de personas ajenas a las de-
pendencias, tales como trabajadores de reparto de objetos adquiridos, mensajeros, etc., o de
usuarios o administrados que vengan a efectuar gestiones administrativas, procederá a con-
trolar la identificación de dichas personas. Las visitas externas programadas sin relación con
los pacientes suelen portar un pase especial emitido por la dirección del centro.
La labor de vigilancia conlleva también el control sobre la apertura y cierre de los accesos
a la misma, su iluminación, etc. Siempre que se les solicite, por parte de alguna persona de la
institución (médicos, jefes de servicios, etc.), que dejen abierta alguna puerta, deben ponerlo
en conocimiento del Jefe de Personal Subalterno.
Tomarán también las medidas necesarias en aras a la seguridad de los edificios, locales o
espacios confiados, anotando y dando cuenta a sus superiores de las anomalías e incidencias
que observen. En los casos en que alguna anomalía pueda ocasionar peligro inminente a los
usuarios (un extintor en el suelo, una cornisa a punto de caer, un ascensor con la puerta abier-
ta sin la cabina dando paso al foso, etc.) y el celador no pueda solucionarlo permanecerá allí
hasta que pueda comunicárselo a alguien.
El celador, con la necesaria prudencia y buen criterio, deberá comprobar si las personas
que están en el interior de los locales han sido debidamente autorizadas para ello, no permi-
tiendo la presencia de quienes no lo estén. Así mismo prohibirá la entrada a toda persona que
presente muestras de suciedad, promueva alborotos o vaya embriagada.
Tampoco permitirá la entrada de personas que lleven comida o bebida, obligándoles a
dejar ésta en la portería para su posterior entrega a la salida de la Institución. Si observara al-
guna persona fumando le recordaría la prohibición de fumar en toda el área hospitalaria (Ley
28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la
venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco).
El celador vigilará la salida de los enfermos, quienes deberán acreditar el alta o autoriza-
ción para abandonar la Institución. En el caso de no tener la acreditación se pondriá en cono-
cimiento de los inmediatos superiores.
Como se deduce de lo anteriormente expuesto, es esta una función extremadamente de-
licada en donde se ponen en juego los «valores humanos» de la persona del celador, ya que
debe informar, permitir o prohibir accesos, vigilar, inspeccionar, impedir comportamientos o
acciones, etc., y a veces pueden parecer contradictorios con los derechos de los usuarios de
172 los servicios de salud.
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

3.2. Funciones de control


Las labores de acogida y asistencia a los usuarios pueden llevar aparejada la función de
control de su entrada y salida.
El ejercicio de esta función supone una filtración de los contactos a mantener, orientando
y registrando los mismos y sus posteriores salidas, con objeto de controlar y regular adecua-
damente el acceso a los locales de las personas externas al centro.
El personal encargado del control recibirá con prontitud y cortesía a los visitantes que ac-
ceden a los locales de recepción del centro, utilizando, cuando fuere necesario (y su puesto de
trabajo exija un perfil lingüístico del otro idioma oficial) el idioma requerido.
En cuanto a las funciones anteriormente descritas sobre control de entrada y salida de
personas ajenas a la dependencia, tales como trabajadores de reparto de objetos adquiridos,
mensajeros..., o de usuarios o administrados que vengan a efectuar gestiones administrativas,
se seguirán los siguientes trámites:
– Requerirán la identificación de la persona mediante la exhibición del DNI, cuya
numeración se apuntará en un libro de registro habilitado al efecto con sus hojas
debidamente foliadas y selladas. En dicho libro se consignarán los datos persona-
les (nombre y apellidos) y dependencia a la que se dirige entregándole una tarjeta
identificativa.
– Solicitarán la identificación, procedencia o destino de los objetos o muebles (má-
quinas de escribir, ordenadores, etc.), que pretendan introducirse o sacarse de la
dependencia.
– En caso de que existiera aparato de detección (escáner) se utilizará para cerciorarse
sobre la ausencia de objetos o armas peligrosas.
Significar que dichas tareas de vigilancia se extienden a las dependencias situadas en otras
plantas superiores a la de acceso al edificio, efectuándose rondas de comprobación conforme
a instrucciones del servicio para determinar la normalidad de las oficinas o instalaciones.
Estas funciones se podrán efectuar en varios turnos de mañana, tarde y noche, y una vez
terminados se elaborará una parte de incidencias que se remite al superior, a los efectos opor-
tunos. Cuando proceda, el personal controlador emitirá el correspondiente pase de visita que
facilitará al visitante.

173
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Mientras hacen labores de control y vigilancia pueden encontrar o les pueden hacer llegar
algún objeto que se haya olvidado en la institución; en ese caso el celador lo entrega en la
unidad destinada a objetos perdidos, o en su defecto a su inmediato superior.
Otro supuesto que puede encontrarse un celador mientras hace sus funciones de vigilan-
cia es encontrar a alguien haciendo fotos sin permiso dentro de la institución (alguna persona
ingresada de relevancia social, fotos de las instalaciones, etc.), la actuación del celador sería no
permitir que saque más fotos y avisar al Jefe de Personal Subalterno.
Por último, hay que añadir que este personal controlará visualmente la salida de las visitas,
procediendo cortésmente a su despedida y, en su caso, recogiendo los correspondientes pa-
ses de visita emitidos. Al finad de cada jornada elaborará un parte de incidencias.

3.3. Tarjeta de control e identificación


A los efectos de identificación en el exterior del espacio donde desarrolla su labor, es-
tando el empleado público en el desempeño de su función, bastará la tarjeta de control
del Departamento u Organismo, siempre que incluya fotografía y las denominaciones del
Departamento u Organismo, nombre, apellidos, número del documento nacional de iden-
tidad y el puesto de trabajo. Todo ello sin perjuicio de otras medidas de seguridad que en el
proceso de identificación y circulación tengan establecidas desde la Dirección.
El personal deberá llevar en sitio bien visible la tarjeta de identificación mientras esté de servicio.
Las tarjetas de identificación son personales e intransferibles.

3.4. Control de bultos o paquetes sospechosos


En el Estatuto de Personal no sanitario, en relación con las funciones de los celadores en
el tema del control de paquetes dice lo siguiente: “se debe cuidar que no se introduzca en las
instituciones más que aquellos paquetes autorizados por la dirección”.
Los celadores encargados del control de entrada y salida podrán comprobar, cuando así
se les encomiende, el contenido de los bultos o paquetes sospechosos que el personal o los
usuarios del servicio entren o saquen de los locales. Con amabilidad se le comunicará que para
pasarlo debe comunicarlo a un superior concretamente al Jefe de Personal Subalterno.
Deben declararse a la entrada los objetos que a la salida pudieran dar lugar a dudas sobre
la licitud de su tenencia. Todo el personal ha de colaborar con estos vigilantes facilitándoles
estas comprobaciones, de acuerdo con el art. 18 del Estatuto de los Trabajadores, el cual decla-
ra lo siguiente: «Sólo podrán realizarse registros sobre la persona del trabajador, en sus taqui-
llas y efectos particulares, cuando sean necesarios para la protección del patrimonio empre-
sarial y del de los demás trabajadores de la empresa, dentro del centro de trabajo y en horas
de trabajo. En su realización se respetará al máximo la dignidad e intimidad del trabajador y
se contará con la asistencia de un representante legal de los trabajadores o, en su ausencia del
centro de trabajo, de otro trabajador de la empresa, siempre que ello fuera posible».
No se deberá permitir la salida sin autorización de ningún objeto o material de servicio que
no hubiese sido declarado a la entrada.
174
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

Cuando por obras u otra causa, alguna dependencia precise dar salida a un considerable
volumen de objetos o material, deberá participarlo al personal de control de entrada y salida
para su debido control.
Si la persona afectada por estas comprobaciones se negase a facilitarlas, se le identificará
y retendrá dando cuenta al responsable de seguridad en la unidad respectiva, quien se perso-
nará inmediatamente en el lugar de los hechos resolviendo lo procedente.
Si se tratase de un individuo al servicio del propio organismo, el mismo podrá solicitar
la presencia de su Jefe inmediato para que informe o esté presente en las comprobaciones
necesarias y en tanto se produce la presencia de dicho Jefe y del de Seguridad, el interesado
podrá ausentarse dejando en depósito los objetos o paquetes sospechosos, de los que se le
dará recibo.

3.5. Estancia de los usuarios de los servicios del centro


El personal vigilante se compone de los trabajadores que tienen a su cargo la segu-
ridad y vigilancia de locales o dependencias abiertas o cerradas, zonas, instalaciones o
fincas que se les asignen y con sujeción a las instrucciones generales o específicas que se
les imparta.
Sus trabajos podrán realizarlos bien en turnos de día o de noche, según se especifique
en su contrato de trabajo y/o puesto de trabajo que ocupe en la relación de puestos de
trabajo.
Los vigilantes (que pueden ser los celadores) realizarán labores de información sobre la
dependencia; apertura y cierre puntual de los accesos a ella; control de la iluminación, etc.
Tendrán y tomarán aquellas medidas necesarias en aras a la seguridad de los edificios,
locales o espacios confiados. También tomarán nota y darán cuenta de cuantas anomalías e
incidencias observen y les ocurra.

Los celadores velarán por el buen funcionamiento de la Institución


175
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Denunciarán a sus superiores, para traslado, en su caso, a los Cuerpos y Fuerzas de


Seguridad del Estado o Policía Local, todas las infracciones que se produzcan en las zonas y
actividades que estén sometidas a su vigilancia y custodia.
Centrándonos en la estancia de los usuarios de los servicios del centro, los vigilantes po-
drán, durante su misión de vigilancia en el interior de los edificios, exigir la identificación de
cuantas personas no lleven la tarjeta y le ofrezcan dudas en cuanto a la misión que ejerzan.
En las zonas «reservadas», de máxima seguridad, sólo permitirán la estancia o circulación
de quienes lleven la tarjeta especial que autoriza su presencia en ellas. Los autorizados a en-
trar, no adscritos a la dependencia, deberán firmar en un libro de control la entrada y la salida
de la misma.
Los vigilantes, no permitirán que nadie permanezca, sin autorización, en los distintas uni-
dades en las horas que no se presta servicio en ellas.
Los vigilantes ejercerán la vigilancia debida en los espacios muertos de los locales, evitan-
do manipulaciones ilícitas, circulación indebida de personas u ocultación de objetos en ellos.
Si alguna persona estimase que un vigilante se excede en su cometido o trata de ejercitar
acciones injustificadas lo pondrá en conocimiento de sus Jefes y éstos en el de la Inspección
General.

3.6. Medidas ante situaciones de atentado o altercado público


Entre las medidas previstas ante riesgos de atentado o altercado público, la Ley Orgánica
de Protección de la Seguridad Ciudadana señala las siguientes:
a) Desalojo de locales y disolución de reuniones o manifestaciones. Las autorida-
des competentes adoptarán las medidas necesarias para proteger la celebración de
reuniones o manifestaciones procurando que no se perturbe la seguridad ciudadana.
Sin embargo, podrán disponer el desalojo de los locales y el cierre provisional de los
establecimientos públicos mientras no existan otros medios para evitar las alteraciones
graves de la seguridad que se estuviesen produciendo.
Dichas autoridades, por medio de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, podrán disolver, en
la forma que menos perjudique, las reuniones en lugares de tránsito público y las mani-
festaciones, en los supuestos prevenidos en el artículo 5 de la Ley Orgánica 9/1983, de 15
de julio, reguladora del derecho de reunión. También podrán disolver las concentraciones
de vehículos en las vías públicas y retirar aquéllos o cualesquiera otra clase de obstáculos
cuando impidieran, pusieran en peligro o dificultaran la circulación por dichas vías.
Antes de llevar a efecto dichas medidas, las unidades actuantes de las Fuerzas y Cuerpos
de Seguridad deberán avisar de tales medidas a las personas afectadas.
En el caso de que se produzcan alteraciones de la seguridad ciudadana con armas o con
otros medios de acción violenta, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad podrán disolver la re-
unión o manifestación o retirar los vehículos y obstáculos, sin necesidad de previo aviso.
b) Registro de armas. Los agentes de la autoridad podrán realizar, en todo caso, las com-
probaciones necesarias para impedir que en las vías, lugares y establecimientos públi-
cos se porten o utilicen ilegalmente armas, procediendo a su ocupación. Podrán pro-
176
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

ceder a la ocupación temporal, incluso de las que se llevan con licencia o permiso y de
cualesquiera otros medios de agresión, si se estima necesario, con objeto de prevenir la
comisión de cualquier delito, o cuando exista peligro para la seguridad de las personas
o de las cosas.
c) Limitación de permanencia en lugares públicos. Los agentes de las Fuerzas y
Cuerpos de Seguridad podrán limitar o restringir, por el tiempo imprescindible, la circu-
lación o permanencia en vías o lugares públicos en supuestos de alteración del orden,
la seguridad ciudadana o la pacífica convivencia, cuando fuere necesario para su res-
tablecimiento. Asimismo, podrán ocupar preventivamente los efectos o instrumentos
susceptibles de ser utilizados para acciones ilegales, dándoles el destino que legalmen-
te proceda.
Para el descubrimiento y detención de los partícipes en un hecho delictivo causante
de grave alarma social y para la recogida de los instrumentos, efectos o pruebas del
mismo, se podrán establecer controles en las vías, lugares o establecimientos públi-
cos, en la medida indispensable a los fines de este apartado, al objeto de proceder a
la identificación de las personas que transiten o se encuentren en ellos, al registro de
los vehículos y al control superficial de los efectos personales con el fin de comprobar
que no se portan sustancias o instrumentos prohibidos o peligrosos. El resultado de la
diligencia se pondrá de inmediato en conocimiento del Ministerio Fiscal.
d) Identificación de personas. Los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad po-
drán requerir, en el ejercicio de sus funciones de indagación o prevención, la identi-
ficación de las personas y realizar las comprobaciones pertinentes en la vía pública o
en el lugar donde se hubiere hecho el requerimiento, siempre que el conocimiento
de la identidad de las personas requeridas fuera necesario para el ejercicio de las
funciones de protección de la seguridad que a los agentes encomiendan la Ley de
Protección de la Seguridad Ciudadana y la Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad.
De no lograrse la identificación por cualquier medio, y cuando resulte necesario a los
mismos fines del párrafo anterior, los agentes, para impedir la comisión de un delito o
falta, o al objeto de sancionar una infracción, podrán requerir a quienes no pudieran
ser identificados a que les acompañen a dependencias próximas y que cuenten con
medios adecuados para realizar las diligencias de identificación, a estos solos efectos y
por el tiempo imprescindible.

4. Actuaciones del Celador con los familiares de los enfermos


4.1. La Unidad de Admisión de Pacientes
Aunque la cumplimentación administrativa viene desarrollada por auxiliares administrati-
vos, siempre se encontrarán, en las distintas unidades de Admisión, celadores, los cuales sue-
len conducir a los usuarios hacia las distintas dependencias que les vienen asignadas previa
indicación del Jefe de Personal Subalterno. Esta área de actividad depende y está adscrita a
la Gerencia del hospital (en el caso de los hospitales donde no exista Gerencia esta actividad
queda adscrita a la División Médica).
177
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

4.1.1. Admisión de ingresos


La unidad de admisión de ingresos se ubicará próxima a la puerta principal del Hospital, en
lugar fácilmente accesible y convenientemente señalizado.

A) Funciones
Las funciones en Admisión de Ingresos son:
1. La gestión de las camas de hospitalización, según la ordenación establecida por
la Dirección del Hospital:
– Asignación de cama: cuando sea precisa una cama, tanto solicitada de urgencias,
consultas externas o lista de espera, admisión se encarga de localizar y adjudicar
dicha cama (todo ingreso o consulta en el hospital se realizará siempre a través del
Servicio o Unidad de Admisión).

– Organización de la lista de espera: si no hay disponibilidad de camas, el paciente será


incluido en la lista de espera, con indicación médica.
La gestoría de usuarios desarrollará en admisión la gestión de la lista de espera de los
pacientes cuyo ingreso no es urgente sino ordinario, pasando, por tanto, a ser un in-
greso programado, con distintos grados de prioridad, a la espera de cama disponible.
La lista de espera se actualizará constantemente.
– Aviso a los pacientes del día y hora del ingreso.
– Recepción y registro de los pacientes.
Admisión cumplimentará todos los registros de ingreso y alta, en sistema manual o
informatizado, y mantendrá los archivos y Libros de Registro según las disposicio-
nes reglamentarias vigentes. Se registrarán los siguientes datos:
* Nombre y apellidos del paciente.
* Sexo y fecha de nacimiento.
* Domicilio y localidad de residencia.
178 * Profesión o actividad.
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

* Números de DNI y de Documento de la Seguridad Social.


* Personas allegadas. Teléfono de contacto.
* Número de ingreso y de Historia Clínica.
* Fecha y hora del ingreso.
* Facultativo o autoridad que ha dispuesto el ingreso.
* Especialidad médica a la que se ha adscrito.
* Constancia de si el ingreso es como: beneficiario de la Seguridad Social, como
privado, con cargo a mutuas de Accidentes de trabajo, compañías de seguros, etc.
* Diagnósticos de entrada y de salida.
* Fecha del alta.
* Causa del alta: curación, alta voluntaria, traslado a otro centro, defunción, otras
causas.
* Otros.

2. Identificación de los pacientes. Admisión procederá a garantizar la identificación del


paciente y conocerá en todo momento la exacta localización del mismo dentro del
hospital, para lo cual es imprescindible la colaboración de los enfermeros de las plantas
de hospitalización. Se podrá utilizar el sistema de pulsera donde consten nombre y dos
apellidos del paciente y la cama asignada. Igualmente, se proveerá a los recién nacidos
en el hospital del mismo sistema de identificación.
3. Control y autorización de traslados. Cualquier servicio del hospital, en el momento
de traslado de un paciente a otro servicio, y previo a producirse, solicitará del servicio
de Admisión la autorización de dicho traslado, el cual no se producirá hasta que el ser-
vicio de Admisión lo conceda.
Sólo en el caso de un traslado urgente se realizará el trámite a posteriori. En caso de
traslado a otro hospital se interpretará como un alta del hospital.
4. Control y autorización de altas. Cualquier servicio de hospitalización del hospital, en
el momento de producirse el alta del paciente, notificará en la Unidad de Admisión tal
alta, la cual se producirá formalmente cuando Admisión la anote en sus registros.
Admisión llevará un registro diario de camas ocupadas y camas libres, con lo cual cono-
cerá de forma permanente la relación de camas disponibles y elaborará diariamente el
censo de ocupación de camas. 179
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

5. Establecimiento del régimen económico provisional de la prestación asistencial.


El régimen definitivo lo determinará la unidad de cargos con la que Admisión estará
adecuadamente coordinada.
6. Custodia de pertenencias. Cualquier paciente puede utilizar la unidad de Admisión
como depósito de pertenencias. Admisión garantizará su custodia y registrará debida-
mente los bienes u objetos en depósito. En la práctica sólo se custodian provisional-
mente los bienes de los pacientes ingresados por urgencias.

B) Actividades
Las actividades más relevantes en Admisión de Ingresos son:
– Registro de datos administrativos, tanto en soporte manual como informático: libro de
ingresos-altas, historia clínica, ficha u hoja de ingreso-alta, libro de ambulancias, etc.
– Localización en archivo de Historia Clínica de ingreso anterior, en los reingresos.
– Confección diaria y actualización constante de la «Planilla» (o «Planning») de situación
de enfermos. El censo diario de pacientes ingresados se referirá a una única hora censal,
normalmente a las 00:00 horas de cada día, independientemente de la hora real a la
que se realice.
– Recuento diario de movimientos para proceder al «cuadre» de datos sobre camas dis-
ponibles, ocupadas, libres, en relación con los ingresos, altas y traslados.
– Impresión de listados diarios de ingresos y altas (gestión por ordenador).
– Confección y entrega de pases de visita. Entrega de documentación o folletos infor-
mativos sobre los servicios del hospital e información de la existencia del servicio de
información al usuario.

4.1.2. Admisión de urgencias


La unidad de admisión dispondrá de un dispositivo orgánico en la puerta de urgencias del
hospital a fin de recibir al paciente, registrar su entrada y salida, y distribuirlo a la consulta o
servicio que corresponda.
Admisión de urgencias puede actuar de dos maneras:
– Como oficina delegada durante el día.
– Como unidad central de Admisión en festivos, noches, etc.

A) Funciones
Son funciones específicas de Admisión de urgencias:
1. Recepción y registro de los pacientes: se registrarán los siguientes datos, tanto en los
soportes manuales como mecanizados de que disponga la Unidad (libro de urgencias,
HC de urgencias, etc.):
– Número de orden.
180 – Nombre y apellidos del paciente.
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

– Sexo y fecha de nacimiento.


– Números de DNI y de Documento de Seguridad Social.
– Teléfono.
– Persona que lo remite a urgencias: médico de familia, especialista, autoridad, propia
iniciativa.
– Nombre del facultativo encargado del paciente que ha solicitado el ingreso.
– Motivo de la urgencia.
– Medio de acceso.
– Fecha y hora de ingreso.
– Servicio que lo atiende.
– Si ingresa cadáver.
– Diagnóstico provisional.
– Destino: ingreso en observación, en planta, traslado a otro hospital, remisión a las
consultas externas del hospital, a su médico de cabecera o al especialista.
2. Remisión del paciente al Servicio que corresponda.
3. Determinación del régimen económico provisional.
4. Custodia de pertenencias del paciente, si es necesario.

B) Actividades
Las principales actividades en Admisión de urgencias son:
– Registro de datos administrativos, tanto en soporte manual como informático: libro de
urgencias, HC de urgencias, libro de ambulancias, etc.
– Avisos al servicio de ambulancias.
– Cumplimentación de partes por lesiones al Juzgado de Guardia o partes de defunción.
– Cumplimentación de modelos estadísticos básicos.
– Todas las derivadas de las funciones de Admisión de hospitalización en los horarios en
que urgencias funcione como unidad central de Admisión en noches y festivos.

4.1.3. Traslado de enfermos


El traslado de un paciente puede realizarse dentro del mismo centro asistencial u hospital
de un servicio a otro, o bien de un centro asistencial a otro diferente.
Por lo general, las causas que motivan el traslado de un paciente suelen deberse a:
– Un cambio en la evolución de su enfermedad.
– A petición del propio enfermo o sus familiares en algunos casos.
– La necesidad de aplicar un tratamiento médico o quirúrgico que no puede suministrar-
se en el primero de los casos. 181
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Cualquier traslado implica seguir el protocolo ya señalado en el servicio de la Admisión.


Además, es necesario que para el traslado del paciente de una unidad asistencial a otra se
tenga en cuenta y a punto, lo siguiente:
– Vestir al paciente para ser trasladado, aunque algunos enfermos abandonan el servicio
en pijama o bata. Si el paciente puede hacerlo por sí mismo hay que facilitarle un am-
biente de privacidad para que se cambie el pijama y se ponga ropa de calle. Si presenta
limitaciones en la movilidad y no puede hacerlo por sí mismo hay que ayudarle a cam-
biarse de ropa.
– Verificar el servicio a donde va destinado y solicitar la autorización tal y como se ha
señalado.
– Disponer el medio en el que va a ser trasladado y transportado: cama, camilla, silla de
ruedas, ambulancia, etc.
– Es necesario explicarle al paciente y/o sus familiares lo que se va a hacer y por qué se va
a trasladar.
– Disponer todas las pertenencias personales del paciente para ser trasladadas o bien
entregarlas a sus familiares cuando proceda.
– Hay que ayudarle a sentarse, acostarse, etc., en el dispositivo en que va a ser trasladado.
– Realizar el transporte con la mayor comodidad posible para el paciente y realizarlo en
el menor tiempo.

– Informar al servicio receptor sobre la incidencia del traslado para el paciente.


– Informar al servicio desde donde fue trasladado sobre la hora, lugar y servicio que se ha
hecho cargo del mismo.
Sólo en casos urgentes, de extrema gravedad, que no permiten espera de trámites admi-
nistrativos, se puede realizar el traslado y hacer a posteriori la solicitud del cambio.
El enfermo será dado de baja en el hospital desde el que es trasladado y posteriormente se
le dará de alta en el que es acogido.
Los traslados dentro del mismo hospital, de un servicio a otro, exige también que el servi-
cio de Admisión lo autorice siguiendo el protocolo de solicitar la autorización de un Servicio y
182 la conformidad del servicio receptivo.
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

4.2. Servicio de Atención al Paciente


El Servicio de Atención al Paciente (SAP) o Servicio de Información al Usuario (SIU) es el
responsable de informar al mismo, así como de atender y garantizar la tramitación de las recla-
maciones que se puedan producir. Esta área de actividad depende y esta adscrita a la Gerencia
del hospital (en el caso de los hospitales donde no exista Gerencia esta actividad queda ads-
crita a la División Médica).

4.2.1. Funciones
1. Orientación al usuario durante su estancia en el centro sanitario, referida al pro-
pio centro:
– Ubicación de los servicios y unidades del centro.
– Horarios de los distintos Servicios.
– Información a los pacientes sobre las horas de visita y consulta para la información
médica.
– Referida a servicios ciudadanos ajenos al centro:
* Medios de transporte.
* Hospedería para familiares.

2. Procurar una mayor colaboración entre los usuarios y el personal que trabaja a su
servicio.
3. Tutelan el cumplimiento de los derechos de los/as pacientes y usuarios/as.
4. Atención personalizada a familiares:
– Disminuir la preocupación de los familiares.
– Información a los familiares sobre la planta o servicio en el que se encuentran los
pacientes, incidencias, tiempos de espera, traslados, etc.
– Localización de familiares por el servicio de megafonía para traslado de avisos, in-
formación o llamadas telefónicas del exterior. 183
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

5. Proponer a la Dirección las normas de estancia en el centro:


– Normas de régimen interno.
– Recomendaciones de estancia.
– Organizar el sistema de visitas.
– Acreditar a los visitantes en horarios especiales.
– Realizan encuestas entre los usuarios, comunicando sus resultados a la dirección del centro.
– Confeccionar y entregar a los usuarios protocolos conteniendo documentación re-
lativa a los servicios de Admisión, plantas, urgencias, servicios generales, etc. y toda
la información y servicios que puede ofrecer; se incluye la carta de derechos y debe-
res de los usuarios de los Servicios de Salud.
6. Canalizar las quejas, reclamaciones y sugerencias:
– Existe un Libro de Reclamaciones oficial a disposición de los usuarios. Toda reclamación
es atendida puntualmente y contestada por el Director Gerente o persona en quien
delegue del centro. La tramitación que se deriva de la reclamación es confidencial.
– En el caso de los centros sanitarios donde no exista Servicio de Atención al paciente
existirá igualmente Libro de Reclamaciones. Otra entidad donde se puede presen-
tar una reclamación es en el Registro de la Delegación Provincial de Salud.
– Existen buzones de sugerencias, dispuestos para recoger felicitaciones y propues-
tas para la mejora de la atención sanitaria, así como los impresos cumplimentados
de la encuesta de opinión.
– La encuesta de posthospitalización es un impreso que se entrega a todo paciente
hospitalizado, durante su estancia o en el momento del alta, para que conteste a las
cuestiones que se le plantean, con la finalidad de conocer el estado del centro desde
el punto de vista del usuario para corregir posibles deficiencias y mejorar los servicios.
– Los Servicios de Información al Usuario (SIU) complementan su función informativa
con medios técnicos que, además, aportan entretenimiento a los usuarios:
* Puntos de información interactiva.
* Información en pantallas de televisión.
* Videos de entretenimiento.
* Paneles de «cinta sin fin».
– Los impresos de quejas, encuestas y de sugerencias pueden ser cumplimentados en
forma anónima o nominativa si así lo desea el paciente.

4.2.2. Actividades
Las principales actividades que se desarrollan en el SIU/SAP son:
– El servicio de atención al paciente estará a disposición de atender personalmente al
mismo, o a sus parientes próximos, representantes o acompañantes.
– En particular proporcionar información a los pacientes y a sus familiares sobre la organiza-
ción del hospital, servicios disponibles, horarios de funcionamiento y de visitas y otras acti-
184 vidades que puedan contribuir a ayudarles, facilitarles y mejorar su estancia en el mismo.
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

– Las reclamaciones a que hubiere lugar se tramitarán por escrito a través de este servicio,
siendo estas sometidas a los responsables de la división que corresponda, debiendo dar-
les respuestas por escrito, firmada por el Director Gerente, o persona en quien delegue.
– Coordinar la atención a la persona maltratada.
– Transmisión inmediata de la información solicitada.
– Recepción y aviso de llamadas telefónicas.
– Elaboración de informes referidos a las reclamaciones.
– Coordinación con otros servicios y unidades del centro.

– Elaboración de estadísticas:
* Nivel de satisfacción de los usuarios.
* Motivos de queja o reclamación.
* Tipo de información solicitada.
– Mantenimiento y actualización de la cartelería de Información.

5. Actuación en las habitaciones de los enfermos y las


estancias comunes
5.1. Unidad del paciente
5.1.1. Estructura general y composición
La unidad de paciente es el área formada por el espacio de la habitación, el mobiliario que
en ella hay y los materiales que utiliza el enfermo durante el tiempo que esté hospitalizado.
En una habitación de hospital habrá tantas unidades de pacientes como número de camas.
Una unidad tipo está formada por:
– Cama hospitalaria.
– Accesorios para la cama: colchón, almohada, barandillas, etc. 185
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– Lencería de cama.
– Ropa para el paciente: pijama, camisón, bata, etc.
– Mesita individual. Al lado de la cama y accesible por parte del paciente.
– Silla o sillón para la persona enferma y silla o sillón para el acompañante. Colocado en
lugares que no corten el paso a la cama ni al baño.
– Vaso.
– Caja para guardar las prótesis.
– Palangana.
– Cuñas o botellas.
– Lámpara de luz indirecta.
– Piloto o luz de emergencia. Luz que permanece encendida por la noche para entrar en la habi-
tación sin molestar al paciente o en los casos que el paciente necesite levantarse por la noche.
– Timbre de alarma. Actualmente se utiliza un sistema de luces para evitar los ruidos.
– Toma de oxígeno y toma de vacío.
– Pie para suero.
– Escabel.
– Armario ropero.
– Biombo o cortinillas para asegurar la intimidad del residente.
– Útiles para el aseo personal (jabón, peine, esponja, etc.).
– Material para movilizaciones: silla de ruedas, muletas, andador, etc.
La habitación debe ser lo suficientemente amplia como para que quepa todo el mobilia-
rio con holgura, y estar ordenada de manera que la limpieza sea fácil.
El mobiliario debe ser blanco o de color claro para poder ver fácilmente la suciedad. El material
del que esté hecho debe ser lavable.
La silla o sillón para el enfermo debe estar al lado contrario de la mesita de noche, cerca de la
cabecera de la cama, de manera que al paciente le resulte fácil sentarse sin tener que desplazarse.

186
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

5.1.2. Características
El celador debe conocer las características mínimas que debe reunir la habitación del
enfermo, cuidando de manera especial de que las condiciones sean las mejores posibles.
Estas son:
– Espacio suficiente.
– Debe recibir luz directa del sol, a ser posible.
– De fácil ventilación.
– Tranquila y a poder ser sin ruidos.
– Pintada en tonos claros, sin manchas ni deterioros importantes en las paredes.
– Temperatura adecuada.
– A poder ser con baño incorporado o posibilidad de acceder a un baño próximo.
– Con mobiliario adecuado.

5.1.2.1. Espacio
La habitación debe tener el espacio suficiente para que los cuidados al paciente puedan
hacerse de la mejor manera posible. Además, si es amplia, permite al paciente sentirse más
cómodo y confortable.
En las habitaciones de dos o más camas debe existir el espacio suficiente entre cada dos,
siendo el mínimo espacio aconsejado de 1,20 m.
Entre la cama y la pared lateral también debe existir un mínimo de 1,10 m.
La altura de los techos mínima debe ser de 2,50 m.
La puerta de entrada a la habitación debe tener el ancho suficiente que permita el paso de
carros, camillas, camas, aparatos para exploraciones, etc.

5.1.2.2. Iluminación
La luz natural es un elemento indispensable en las
habitaciones de los enfermos. La luz del sol influye po-
sitivamente en el estado de ánimo de los pacientes y
favorece su recuperación.
La entrada del sol directamente en las habitacio-
nes es también un agente desinfectante importante
(agente antituberculoso).
No siempre es posible en la habitación conseguir
una iluminación natural de intensidad suficiente para
favorecer el estado de ánimo. Cuando ello no sea así
debe complementarse con la iluminación artificial, cuya
intensidad debe estar bien calculada.
187
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

5.1.2.3. Ventilación
Cuando el hospital no disponga de aire acondicionado habrá que ventilar abriendo la venta-
na de la habitación (10-15 minutos día). En otras bibliografías consultadas indican que se debe
abrir las ventanas en espacios cortos de tiempo y alternativamente. En definitiva, para que el aire
no esté viciado, debe renovarse todos los días, ya sea por aire natural o de aparato acondicionado.
Hay que procurar que, cuando se abra la ventana, el aire que entre no incida directamente
sobre el enfermo, evitando así cambios bruscos de temperatura en el aire que respira, sobre
todo en invierno.
En los hospitales modernos, con circuito cerrado de aire acondicionado, no deben abrirse
las ventanas para ventilar. El aire se renueva constantemente y, además, si se abre, el circuito
se descompensa.

5.1.2.4. Color de las paredes


Debe estar pintada con colores claros y sin brillo, que no absorban la luz ni produzcan
reflejos molestos.
El blanco mate parece el color más adecuado para las habitaciones.
El estado de la pintura debe estar intacto, sin manchas ni deterioros importantes.
Periódicamente deben adecentarse las habitaciones realizando una limpieza con desinfec-
ción en profundidad, y volviendo a pintarlas. De esta manera se garantiza un estado de con-
servación e higiene de las instalaciones que influye en la calidad asistencial prestada.

5.1.2.5. Sonorización
Las habitaciones deben ser tranquilas y sin ruidos, ya que un excesivo ruido ambiental
puede provocar trastornos nerviosos a los pacientes. Los modernos hospitales son construi-
dos teniendo en cuenta la necesidad de un aislamiento acústico de las habitaciones.
El personal sanitario utilizará calzado con suela de goma, para que no haga ruido.
188
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

Los aparatos de radio y TV en las habitaciones deben tener el volumen muy bajo. La con-
versación con los enfermos debe hacerse también en tonos bajos.
A las horas del descanso, el celador/a debe bajar las persianas para evitar una gran intensi-
dad de luz, o apagar las luces y velar porque no se produzcan ruidos.

5.1.2.6. Temperatura de la habitación


Los hospitales con circuito cerrado de ventilación disponen de sistemas automáticos de
control de la temperatura adecuando esta a las necesidades programadas.
La temperatura de las habitaciones debe oscilar entre los 20-22 ºC, según las épocas del
año. Temperaturas inferiores pueden hacer al paciente sentir frío. Temperaturas superiores ha-
cen que se sienta molesto por el calor.

5.1.2.7. Humedad
Definimos la humedad como la cantidad de agua que permanece en el ambiente. Los lími-
tes que se consideran aceptables oscilan entre 40-60%, si bien, existen patologías que requie-
ren una disminución del grado de humedad.
Como norma general entendemos que el calor se hace más insoportable con un grado de
humedad alto y una temperatura elevada, ya que se ralentiza la evaporación a través de la piel.

5.1.2.8. Mobiliario
Es imprescindible que en toda habitación exista: cama, mesita de noche, armario, silla y/o
sillón, baño incorporado si es posible y si no fuera así un lavamanos, toma de oxígeno, toma
de aspiración e interfono.
La cama y el mobiliario en general debe estar adaptado a las características de los pacientes.
Así, por ejemplo, el Servicio de traumatología debe disponer de camas ortopédicas, entre otros.

5.1.2.9. Baño
El baño está incorporado a las habitaciones y consta de todas las piezas de un baño com-
pleto. Además presenta barras de seguridad en sanitario, ducha, bañera para evitar accidentes.

189
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

5.2. La cama hospitalaria


Las camas de hospital tienen unas características adaptadas particularmente a las perso-
nas que están continuamente o durante mucho tiempo en ellas.

5.2.1. Características de la cama hospitalaria


– Están equipadas para que el enfermo ahorre energía. Muchas de ellas están mecanizadas.
– Están constituidas de forma que el personal que atiende a los enfermos llegue fácil-
mente a ellas.
– Los colchones son generalmente duros para facilitar un buen soporte al cuerpo.
– Se mueven fácilmente, para ello están provistas de un sistema de ruedas y frenado de
las mismas. Las ruedas deben ser de goma para que protejan de la humedad, aíslen de
posibles fugas eléctricas (electricidad estática) y no hagan ruido en su traslado.
– Las dimensiones de una cama estándar son:
* Ancho: 80-90 cm.
* Largo: 190-200 cm.
* Altura: va a depender de si lleva o no colchón; sin colchón unos 70 cm.
– Una vez instalada en la habitación, la cama debe de reunir una serie de requisitos:
* Debe de ser accesible desde tres lados (por ambos laterales y los pies de la cama).
* Frente a ella no habrá ninguna fuente de luz.
* Su ubicación nunca será debajo de una ventana ni muy cerca de una puerta.

5.2.2. Tipos de camas hospitalarias


La más utilizada en los hospitales es la denominada cama mecánica articulada. Aparte de
este tipo de cama existen otros modelos diferentes, cada uno de los cuales está diseñado para
cumplir una determinada función. Entre ellos destacamos:
– Cama articulada. El somier se divide en dos o tres segmentos móviles, encargados
cada uno de ellos de alojar diferentes zonas corporales. El superior es para la cabeza y
espalda, el central para la pelvis (en el caso de presentar tres segmentos) y el inferior
para las extremidades inferiores.

190
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

Los distintos segmentos de somier se mueven mediante la utilización de una manivela,


o bien, mediante sistemas electrónicos.

Otro de los dispositivos con los que está equipada esta cama es de ruedas para su
transporte, además de un sistema de frenado.
– Cama metálica de somier rígido. Es una variación de la anterior pero no permite la
movilidad por segmentos, presenta el inconveniente de no poder colocar a los pacien-
tes en determinadas posiciones anatómicas importantes como, por ejemplo, Fowler.
– Cama ortopédica, traumatológica o de Judet. Está indicada para pacientes que
sufren fracturas o parálisis de las extremidades. Posee un marco, marco de Balkan,
cuya finalidad es la de sujetar las poleas y el resto del equipo de tracción, que cuelga
de él.
El equipo de tracción mencionado anteriormente tiene por finalidad aplicar fuerzas
sobre un hueso, músculo o articulación para alinear fracturas, evitar deformidades o
disminuir el dolor.

– Cama o mesa de exploración, potro gineco-


lógico. Es utilizada para la exploración gineco-
lógica así como para el momento del parto. Se
compone de un colchón duro que se cubre con
una sábana. Hay un modelo articulado y otro no
articulado.
– Incubadora. Se emplea para mantener al recién
nacido prematuro en un ambiente propicio de
temperatura y humedad. En la incubadora se
consiguen una serie de objetivos que sin ella
sería imposible alcanzar; estos son: conservar
el calor corporal, mantener la humedad, pro-
porcionar O2 y prevenir las infecciones al estar
aislado.
191
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– Armazón para el volteo (Foster). Su misión es la de facilitar el cambio postural en


aquellos pacientes que únicamente pueden hacerlo con gran dificultad y bajo control.
El cambio se realiza de manera manual.
Está compuesta por dos armazones sobre uno de los cuales se encuentra siempre des-
cansando el paciente, mientras que el otro se encuentra recogido en un soporte situa-
do en la parte inferior de la cama cuando no se usa.
El dispositivo para voltear al paciente está situado a la altura normal de la cama y per-
mite conservar la tracción que se ejerce sobre cabeza y/o pies mientras dura dicho vol-
teo. Debido a la aparición de la cama electrocircular está en desuso.
– Cama electrocircular o de Striker. Consta también de un doble dispositivo para el vol-
teo pero, a diferencia del anterior, el viraje se realiza por medio de un motor eléctrico,
permitiendo giros de 180º. Está indicada para pacientes en los que la inmovilización
corporal debe de ser absoluta pero respetando siempre una posición normal, como es
el caso de lesionados medulares, politraumatizados y quemados.

– Cama libro. Es una variedad de la cama articulada con la particularidad de que permite
la angulación lateral. En cuanto a su utilidad se reserva a personas que deben permane-
cer largos periodos de tiempo inmovilizadas.
– Cama de levitación. Utiliza un flujo continuo e inten-
so de aire que permite que el paciente permanezca en
suspensión, de esta forma se evita el contacto con cual-
quier accesorio de la cama. Se emplea en unidades de
grandes quemados.
– Cama roto-test. Es una cama que mantiene en un giro
continuo al paciente, por lo que es considerada un mag-
nífico mecanismo para la prevención de úlceras por
presión (UPP), ya que produce una disminución de los
puntos de roce en el cuerpo del enfermo.
– Camillas. Son camas ampliamente utilizadas en los
ámbitos sanitarios, principalmente para traslados de
pacientes o bien en consultas para exploración. Las hay
rígidas y articuladas.
192
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

Otros tipos de camas de descanso menos utilizadas o en desuso son:


– Gatch. Cama con un dispositivo articulado por el que puede levantarse al pa-
ciente hasta una posición de semisentado.
– Nelson. Cama metálica con ruedas, en la que el enfermo puede adoptar diversas
posiciones por angulación del colchón para el drenaje postural de la bronquiectasia.
– Sanders. Cama adecuada para cambios posturales pasivos en el tratamiento
de las afecciones arteriales oclusivas crónicas.

(Fuente: diccionario terminológico de ciencias médicas)

5.2.3. Accesorios de la cama hospitalaria


– Barra de tracción. Armazón metálico que pende del denominado marco de Balkan
(también llamado cuadro balcánico) y su misión es la de facilitar la incorporación del
enfermo. Está indicada para enfermos que presentan fracturas de miembros inferiores.
Al no requerir herramientas para su instalación y montaje, es el celador el responsable
de su colocación en las camas de traumatología.
– Rejas de seguridad o barandillas. Protectores de metal que se sujetan en los late-
rales de la cama y su principal misión es la de evitar caídas de niños y enfermos que
presentan alteración del nivel de consciencia o se encuentran en estado de agitación.
Generalmente, dichas barandillas poseen un mecanismo que permite bajarlas para que
se pueda acceder cómodamente al enfermo sin necesidad de que sean quitadas.

Barandillas de seguridad Soporte o pie de suero

– Tabla de cama. En ocasiones recibe el nombre de tabla de fracturas; consiste en un


soporte que se coloca debajo del colchón de la cama hospitalaria para darle mayor rigi-
dez favoreciendo la postura anatómica del cuerpo. Existe también una tabla específica
para los pies denominada soporte para los pies donde se evita la rotación al estar en
decúbito. 193
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– Soporte o pie de suero. Generalmente se adapta a la cabecera de la cama. De él pen-


den los botes de suero. Hoy en día suelen ser dispositivos autónomos de la cama y
regulables en altura, también los hay que cuelgan del techo.
– Centinelas de cama o protectores de las barandillas. Son almohadillas de polieti-
leno hinchadas con aire y ubicadas a los lados de la cama con la finalidad de prevenir
lesiones y caídas.
– Arco de cama o férula de acero. Se trata de un dispositivo que se coloca sobre el pa-
ciente para que la ropa de la cama descanse sobre él y evitarle el peso de la misma.
– Pupitre. Se trata de un respaldo regulable, compuesto por un marco metálico coloca-
do a 45 ºC, que ayuda al paciente a adoptar la posición de Fowler.
– Almohada. Facilita que el paciente pueda adoptar diferentes posiciones sin resbalarse.
Siempre se utilizan varias para cada paciente, ya que ayudan en los cambios posturales
(actualmente hacen estas función los denominadas cuñas-tope).
– Colchón. Hoy día podemos encontrar en el mercado una amplia variedad de colcho-
nes, entre los que destacamos:
* Colchón de muelles. Es el tipo de colchón que
podemos ver en el hospital con más asiduidad.
Dependiendo de su demanda, podrá constar de una
o varias piezas.
* Colchón antiescaras o alternating. Está compues-
to por dos motores que accionan un compresor-
descompresor, que permiten el llenado y vacia-
do sucesivo de una especie de bolas neumáticas.
Generalmente, cada cuatro minutos se invierte el
ciclo. Su finalidad no es otra que la de evitar la apa-
rición de úlceras por presión sobre una misma zona
del cuerpo facilitando la circulación sanguínea. Es
muy utilizado.
* Colchón de agua. Es otro dispositivo utilizado en la prevención de escaras, puesto
que reparte las presiones sobre una gran superficie, reduciendo de esta manera
los puntos de apoyos locales. Necesita 100 litros para llenarse. No es muy utilizado
hoy en día.
* Colchón de agua y bolas de poliuretano. Tampoco son muy utilizados hoy en día.
Están compuestos por bolas de poliuretano y por agua (de 10 a 12 litros). Se coloca
encima de un colchón normal y a continuación se cubre con una sábana. La tempe-
ratura adecuada tiene que ser de unos 30 ºC, aproximadamente. Las bolas actúan
como aislante y así evita la sensación de frío que se produciría al enfriarse el agua.

5.2.4. Ropa de cama o lencería


Las unidades del hospital que están relacionadas con la ropa y el vestuario del centro son la
lavandería, lencería y costura. Estas unidades están gestionadas por las gobernantas/es cuya
misión es organizar, supervisar y distribuir las tareas realizadas por el personal de lavandería y
194 los suministros necesarios para la producción y la distribución de ropa.
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

En la lavandería se procesa la ropa sucia y contaminada, la lencería se ocupa de la clasifi-


cación y distribución de los uniformes del personal del hospital y del control del almacén de
ropa y la costura de etiquetado, reparación, confección, etc.
Las funciones de los celadores en estos servicios pueden variar de un hospital a otro, des-
tacando: descarga de ropa sucia en cinta, carga-descarga de lavadoras, transporte, carga y
descarga de carros para lavar en el túnel de lavado, reposición de detergentes, etc.

5.2.4.1. Piezas de lencería


La cama hospitalaria debe tener los siguientes elementos de lencería:
– Cubierta de colchón. Se trata de una funda impermeable utilizada para cubrir el col-
chón, protegiéndolo así de la humedad. Actualmente existen colchones con ella ya
incorporada.
– Sábanas. Bajera y encimera. Que deberán ser sustituidas por otras cada vez que se en-
sucien o mojen y su tacto no será rugoso (suelen ser de algodón).
La sábana que ejerce la función de entremetida se sitúa entre la pelvis del enfermo y
el hule. Es de tamaño inferior a la bajera. Su misión fundamental es la de proteger.
También la podemos utilizar para desplazar al enfermo (es necesario dos personas) ha-
cia la cabecera de la cama cuando éste se ha ido resbalando y se encuentra muy cerca
de los pies de la cama.

– Hule impermeable. Su ubicación es entre la sábana bajera y la entremetida. Su finali-


dad es la de proteger. Son de material de plástico por lo que aumenta la incomodidad
del paciente, se puede sustituir por pañales de celulosa desechables.
– Mantas. Su composición es lana ya que este material es más caliente y ligero.
Generalmente son de color claro y nunca deben estar en contacto con la piel del
enfermo. 195
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– Colcha. Se coloca cubriendo la manta. Generalmente es blanca.


– Funda de almohadas. Se les coloca una funda de tela que debe ser cambiada al menos
diariamente, además de cada vez que sea necesario.

5.2.4.2. Orden de la lencería en la cama


1. Colchón y su funda.
2. Bajera.
3. Hule.
4. Entremetida.
5. Encimera.
6. Manta.
7. Colcha.
8. Almohada y su funda.

5.2.4.3. ¿Cómo se dobla la lencería?


– La sábana bajera se dobla a lo largo y con el derecho hacia adentro.
– La sábana encimera se dobla a lo ancho y con el revés hacia adentro.
– La sábana entremetida y el hule se doblan a lo ancho con el derecho hacia adentro.
– La manta y la colcha se doblan a lo ancho y con el derecho hacia adentro.

5.2.4.4. Técnica para hacer la cama desocupada


Colocación de la sábana bajera
1. Colocar la ropa que se va a utilizar para hacer la cama sobre el sillón del enfermo.
2. Utilizando ambas manos, coger la parte superior de la colcha y doblarla hacia el centro
y realizar el mismo procedimiento con el borde inferior. A continuación proceder a re-
tirarla. En caso de que no se vaya a volver a colocar se introduce sin airearla en la bolsa
que se ha preparado para echar la ropa sucia.
3. La manta y la sábana superior se retiran de igual forma que la colcha.
4. Para quitar la entremetida, se coge ésta por el centro de los bordes superior e inferior.
5. Para quitar la sábana bajera hay que seguir el mismo procedimiento empleado para la
entremetida.
6. Una vez que se haya retirado toda la ropa sucia hay que lavarse las manos.
7. A continuación se extiende la sábana bajera sobre la cama de tal manera que no que-
den ni pliegues ni arrugas que puedan contribuir a la formación de úlceras por presión
y a que el enfermo se sienta incómodo. Las esquinas se doblan en forma de mitra, in-
196 glete o pico. Seguidamente se procede a remeter los lados.
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

El procedimiento a seguir para realizar la esquina de mi-


tra o inglete es el que a continuación se detalla:
1. Remeter la sábana en la parte de la cama en la que se
quiera realizar la esquina.
2. Levantar la sábana para formar un triángulo.
3. Traer hacia abajo la parte superior del triángulo.
4. Remeter la parte que queda debajo del colchón.
Colocación de las demás piezas
Una vez tengamos ya colocada la sábana bajera, se con-
tinuará de la siguiente forma:
– Lo primero que haremos será extender de forma
transversal el hule en el centro de la cama (el borde
superior debe de quedar de 30 a 37 cm de la cabece-
Mitra o inglete
ra de la cama) y con los lados remetidos.
– Encima del hule colocaremos la entremetida, de forma que lo cubra completamente (la
finalidad de ambos es evitar que el enfermo moje la sábana inferior).
– El siguiente paso consistirá en desdoblar la sábana encimera, empezando desde la cabe-
cera hacia los pies de la cama. Si lo que vamos a hacer es una cama cerrada doblaremos
entonces las esquinas en forma de mitra y remeteremos los laterales. Por contra, si lo que
vamos a realizar es una cama abierta, sólo doblaremos la esquina en forma de mitra.
– Es conveniente la realización de un pliegue a los pies de la cama o bien aflojar la sába-
na, con la finalidad de que el enfermo pueda mover los pies.
– A continuación colocaremos la manta sobre la sábana encimera, realizando también
las esquinas de mitra y el pliegue. El borde superior de la manta debe quedar a unos 15
cm del cabecero de la cama.
– Colocar la colcha de forma que el pliegue superior de la colcha se extienda aproximada-
mente 2,5 cm más allá de la manta. Remeter el borde superior por debajo de la manta.
– Realizar el mismo procedimiento ya comentado para la colcha.
– Doblar la parte superior de la sábana de arriba sobre la colcha formando un embozo de
unos 15 cm aproximadamente.
– Colocar la funda de almohada.
– Si la cama está asignada a un paciente, doblar hacia detrás la ropa de arriba hacia un
lado o bien hacia el centro de la cama.
– Eliminar la bolsa de la ropa sucia según la política del centro.
– Por último, lo que tenemos que hacer es lavarnos las manos y cambiarnos de guantes,
para evitar la transmisión de microorganismos.

5.2.4.5. Técnica para hacer la cama ocupada


Cuando el enfermo deba guardar reposo absoluto o se encuentre incapacitado para le-
vantarse, se le debe hacer la cama con él acostado y manteniendo una alineación corporal
adecuada y cómoda. 197
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

La cama ocupada se debe realizar entre dos auxiliares (o un auxiliar y un celador) que se
colocarán cada uno a un lado de la cama, de forma que mientras uno hace su parte de la cama
el celador sostiene al enfermo.
Técnica
1. Explicar el procedimiento al paciente y pedir su colaboración si es posible.
2. Lavarse las manos.
3. Preparar la ropa de lencería.
4. Retirar la ropa superior, a excepción de la sábana, doblando el borde superior hacia el
inferior y luego en cuartos.
5. Colocar la ropa sucia en la bolsa destinada para ello.
6. Colocar al enfermo en decúbito lateral y retirar por el lado libre de la cama la bajera, el
hule y la entremetida, enrollándolo todo hacia el centro de la cama procurando que no
entren en contacto con el enfermo.
7. A continuación se procederá a extender la sábana bajera limpia y sobre ella el hule y la
entremetida.
8. Posteriormente se colocará al paciente en la otra posición de decúbito lateral, para en-
tonces retirar, por el lado de la cama que queda ahora libre, la ropa sucia y colocar
luego correctamente la limpia.
9. Una vez realizado el paso anterior, proceder a la colocación de la ropa superior como se
describió anteriormente, procurando extender la sábana encimera desde la cabecera
hacia los pies.
10. Eliminar la bolsa de la ropa sucia según la política del centro.
11. Por último proceder al lavado manos y al cambio de guantes, para evitar la transmisión
de microorganismos.

5.2.4.6. Técnica para hacer la cama quirúrgica


El procedimiento es el mismo que para la cama desocupada, pero añadiendo un hule y una
entremetida más, que se colocarán en la cabecera de la cama o en la parte alta de la bajera,
para, de esta forma, facilitar la limpieza ante un posible vómito. En este tipo de cama queda
prohibida la colocación de la almohada y las medidas de asepsia deben cuidarse al máximo.

5.2.4.7. Formas de abrir la cama para la recepción del enfermo


Cama desocupada
La cama desocupada se puede abrir de tres formas diferentes:
a) En pico. Para ello se procede a doblar dos veces en el mismo sentido el extremo supe-
rior de la cama correspondiente al lado por donde va a entrar el paciente.
b) En abanico o fuelle. Para abrirla de esta forma, tenemos que coger los dos extremos
del embozo y doblarlos hacia los pies de la cama para luego volver a subirlos hacia la
198 mitad de la cama en sentido inverso.
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

c) La tercera forma consiste en tirar del extremo de la ropa de cama hacia los pies, hasta
que quede descubierta la mitad de la cama, y después volver a doblar hasta llegar al
final de la cama.
Cama quirúrgica
Antes de proceder a abrirla hay que realizar una especie de embozo o dobladillo a los pies
de la cama. A partir de aquí la cama quirúrgica se puede abrir de dos maneras diferentes:
a) En triángulo o pico. Para conseguir este tipo de apertura tenemos que coger los ex-
tremos de cada embozo y unirlos de tal forma que a la altura de la mitad de la cama
obtengamos el pico del triángulo que se ha formado. A continuación se coge el pico del
triángulo y se comienza a plegar en abanico hasta el lado opuesto de la cama.
b) En abanico lateral. Para ello tenemos que tirar de los extremos de los dos embozos y
plegarlos en abanico hacia el lateral de la cama.

5.3. Actuaciones del celador en las habitaciones de los enfermos


Cuando un celador comienza a trabajar en una unidad de hospitalización lo primero que
debe hacer es presentarse a la supervisora/o de enfermería ya que es la/el responsable princi-
pal del funcionamiento de la planta.
Una vez que le indican su cometido se observa que las
funciones a realizar por los celadores en las habitaciones de
los enfermos y zonas comunes de las Instituciones son muy
variadas, pudiéndose destacar, entre ellas:
– Cuidarán, al igual que el resto del personal, de que
los enfermos no hagan uso indebido de los enseres
y ropas de la Institución, evitando su deterioro o ins-
truyéndoles en el uso y manejo de las persianas, cor-
tinas y útiles de servicio en general.
– Se evitará al enfermo o a los familiares tocar equi-
pos o aparatos que sólo deben manipular los
profesionales.
– Servirán de ascensoristas cuando se les asigne espe-
cialmente ese cometido o las necesidades del servi-
cio lo requieran.
– Realizar excepcionalmente aquellas labores de limpieza que se les encomiende cuando
la realización por el personal femenino no sea idónea o decorosa en orden a la situa-
ción, emplazamiento, dificultad de manejo, peso de los objetos o locales a limpiar.
– Velarán continuamente por conseguir el mayor orden y silencio posible en todas las
dependencias de la Institución. Esto incluye control del volumen de la televisión,
control del tono de voz del paciente y de los familiares, control de los aparatos de
radio y música, etc. En los casos que se incumpla esta premisa se entrará en la habita-
ción y se les pedirá que bajen el volumen pues están causando molestias al resto de
los enfermos.
199
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– Darán cuenta a sus inmediatos superiores de los desperfectos o anomalías que encon-
traren en la limpieza y conservación del edificio y material. Si detectaran que algún ar-
tículo del mobiliario (cortinas, persianas, mesilla, sillón, etc.) de la Institución estuviera
dañado lo pondrían en conocimiento de sus superiores.
– Vigilarán el acceso y estancias de los familiares y visitantes en las habitaciones de los
enfermos, no permitiendo la entrada más que a las personas autorizadas, cuidando que
no introduzcan más que aquellos paquetes expresamente autorizados por la Dirección.
– En el momento de la visita médica se encargarán de desalojar a las visitas de las habi-
taciones, incluso las que dispongan de pase permanente (una excepción a esta función
es el caso de los pacientes pediátricos ya que se les permite estar al familiar con pase
permanente). No olvidemos que el acceso y las estancias de los familiares está condi-
cionado a las necesidades asistenciales.
– Vigilarán el comportamiento de los enfermos y visitantes, evitando que estos últimos
fumen en las habitaciones (está prohibido fumar en todas las instituciones sanitarias),
traigan alimentos o se sienten en las camas y, en general, toda aquella acción que per-
judique al propio enfermo o al orden de la Institución.
– Cuidarán que los visitantes no deambulen por los pasillos y dependencias más que lo
necesario para llegar al lugar donde concretamente se dirijan.
– Tendrán a su cargo el traslado de los enfermos.
– Excepcionalmente, lavarán y asearán a los enfermos masculinos encamados o que no
puedan realizarlo por sí mismos, atendiendo a las indicaciones de los Supervisores de
planta o servicio o personas que los sustituyan legalmente en sus ausencias.
– Cuando por circunstancias especiales concurrentes en el enfermo no pueda éste ser
movido sólo por el enfermero o el auxiliar de enfermería, ayudarán en la colocación y
retirada de las cuñas para la recogida de excretas de esos pacientes.
– Ayudarán al personal Sanitario o personas encargadas a amortajar a los enfermos falle-
cidos, corriendo a su cargo el traslado de los cadáveres al mortuorio.

6. Aseo del paciente


6.1. Atención a las necesidades de higiene del paciente
Entre los hábitos y estilos de vida saludables figura la higiene adecuada de las personas.
Esta higiene tiene como base para su desarrollo una evaluación adecuada y la existencia
de los medios necesarios para llevarla a cabo.
En las personas enfermas (hospitalizadas o no) la higiene adquiere una importancia esen-
cial en cuanto pasa a depender, en gran medida, del grado de invalidez o de las capacidades
para realizarla.
Así, la higiene de los pacientes enfermos, sobre todo hospitalizados, recae en el auxiliar
de enfermería (apoyado a veces por los celadores), lo que exige una serie de atenciones a
las necesidades de los pacientes en cuanto a la higiene corporal (piel), cabellos, ojos, oídos,
200 genitales, etc.
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

6.2. Concepto de higiene


La higiene es una suma de procesos que permite una
mejor defensa de la piel contra las enfermedades. Sin hi-
giene personal corporal, la enfermedad es más grave ya
que el organismo se hace menos resistente. El auxiliar
de enfermería (como hemos visto en temas anteriores,
el celador podrá ayudar al auxiliar e incluso realizar la
higiene él solo) es el responsable de la limpieza del en-
fermo; su papel consiste en dejarlo en las mejores con-
diciones de defensa posible, asegurándole una higiene
perfecta.
En la persona enferma la higiene debe hacerse más mi-
nuciosamente que en un individuo sano, ya que los cuida-
dos de limpieza se efectúan con objeto de que la piel cum-
pla eficazmente sus funciones.

6.3. Generalidades de la piel. Higiene de la piel


El sistema tegumentario está formado por la piel y sus anexos (faneras). Las faneras cons-
truyen o ayudan a la piel en sus funciones, son: pelo, uñas, glándulas sudoríparas y glándulas
sebaceas.
La piel es el órgano de mayor extensión en el cuerpo humano. Representa una superficie
de más de 2 m2. Es una envoltura o cubierta resistente y flexible. Pesa entre 4-5 kg. Tiene un
grosor variable según las partes del cuerpo oscilando entre 0,5-2 mm (aunque hay zonas don-
de el grosor puede ser de 4 mm o más).
La piel está formada por tres capas: epidermis, dermis e hipodermis. 201
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

La piel sucia de orina o excrementos corre el riesgo de macerarse e infectarse. Por eso se
explica igualmente la importancia de los cuidados de limpieza y la necesidad de aseo en los
genitales varias veces al día (todas las veces que sea necesario).
Con un correcto aseo del paciente se pretende:
– Conservar el buen estado de la piel, eliminando la suciedad y el sudor (con este proce-
dimiento eliminamos también el mal olor). Sólo con una buena limpieza e higiene se
consigue que la piel realice sus funciones con normalidad y no se produzcan infeccio-
nes, etc.
– Estimular la circulación sanguínea, al estar el paciente mucho tiempo acostado se dis-
minuye el retorno venoso.
– Reducir la temperatura corporal en caso de fiebre, si se realiza el baño o ducha con
agua fría.
– Refrescar al paciente, para que sienta sensación de confort y bienestar aumentando así
su autoestima.
Trátese del aseo completo o del aseo de una zona del cuerpo, debemos referirnos a los
mismos principios que se abordan en el cuidado del enfermo, la técnica y el material.

6.3.1. El enfermo
– Tener en cuenta el pudor de la persona, pues a nadie le gusta mostrar su desnudez en
esas circunstancias y ante personas extrañas. Para minimizarlo se cubre al paciente con
202 una sábana de forma parcial.
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

– Moverlo con suavidad.


– Actuar rápidamente para disminuir el riesgo de cansancio.
– Evitar el enfriamiento. Para esto, descubrir sólo la región a limpiar y cubrir el resto del
cuerpo. Utilizar biombos o cortinas que eliminen las corrientes de aire.
– Secar después de los cuidados y recalentarlo si se ha enfriado.
– Reinstalar cómodamente a la persona.

6.3.2. La técnica
Se actuará con metodología durante el aseo. Se limpiará cada zona del cuerpo una a una.
La secuencia del procedimiento seguirá este orden:
1. Preparación del material antes del procedimiento, que se instalará al alcance de la mano.
2. Informar al paciente del procedimiento a realizar y pedir su ayuda si es posible.
3. Posición sistemática del enfermo, la más cómoda posible, reduciendo al máximo sus
movimientos.
4. Protección del enfermo y de la cama.
5. Evacuación de las aguas, ropas sucias, etc.
6. Volver a poner todo en orden.
7. Los cuidados se administrarán desde la derecha, a excepción del lavado, que se hará
desde arriba hacia bajo.

6.3.3. El material
– Los elementos de protección: hule, sábana pequeña, manta de baño.
– Los elementos de lavado: toallas, guantes, esponjas, palangana, agua, jabón, crema hi-
dratante, jarra, etc.
– Los elementos de recambio: ropa del enfermo,
ropa de cama.
– Los elementos de evacuación: orinal plano o cuña,
bolsa para la ropa sucia o cubo, etc.

6.3.4. El aseo completo y el baño


– Lavado de pies, diario. Lavado de cabellos, una vez a
la semana. Baño de limpieza, en principio diario, bien
en la bañera si se puede o, si no es así, en la cama.
– Cualquiera que sea el aseo que se practique y so-
bre todo si es completo deberá vigilarse, como ya
se ha dicho, la temperatura de la habitación y las
corrientes de aire. 203
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– El aseo diario es aquel que se realiza todos los días, pero de una manera más simplifica-
da, es decir, todos los días no se lavan los cabellos, etc.

Protección: la piel evita la entrada de microorganismos al medio interno, al com-


portarse como una estructura semipermeable.
Regulación térmica: ayuda a mantener la temperatura corporal dentro de un va-
lor constante.
Excreción: eliminación del sudor.
Síntesis: en la piel se sintetizan carotenos, vitamina D y la melanina.
Discriminación sensorial: en la piel se alojan receptores para el tacto, presión,
calor, frío y dolor.
Secreción de sebo con propiedades antimicrobianas.
Principales funciones del sistema tegumentario

6.4. Higiene del enfermo


Tomando como referencia el Estatuto de Personal No Sanitario vemos que se le atribuyen
a los celadores en relación con esta temática las siguientes funciones:
“Excepcionalmente, lavarán y asearán a los enfermos masculinos encamados o que
no puedan realizarlo por sí mismos, atendiendo a las indicaciones de los Supervisores de
planta o personas que los sustituyan legalmente en sus ausencias”.
“Bañarán a los enfermos masculinos cuando no puedan hacerlo por sí mismos, siem-
pre de acuerdo con las instrucciones que reciban de los Supervisores de plantas o servi-
cios o personas que los sustituyan”.
Para la realización de este cometido es necesario que el celador conozca los tipos de aseo y la
forma de realizarlo. Los aseos de los enfermos pueden realizarse en ducha, bañera o en la cama.

6.4.1. Baño en ducha


Se realiza a los pacientes que pueden levantar-
se o aquellos que tienen alguna indicación específica.
Normalmente este paciente sólo necesita una ayuda mí-
nima, para ello se dispondrá del equipo necesario (dos
toallas, pijama o camisón, bata, zapatillas, jabón o gel,
peine, pasta de dientes y bolsa para la ropa sucia) y se
procederá de la siguiente forma:
– Se explicará al paciente lo que va a realizar.
– Se preparará el equipo necesario para hacerlo, po-
niéndolo todo a su alcance.
– Se le acompañará, si fuera necesario, hasta el cuar-
to de aseo para comenzar la ducha.
– Procederá a recoger todo lo utilizado y acompañará al paciente a la cama, una vez hu-
204 biera concluido.
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

6.4.2. Aseo en Baño


Se realizará con aquellos pacientes que pueden levantarse pero que, por determinadas
circunstancias, no pudieran ducharse. Se prepara el equipo necesario para poder realizarlo y
se procederá de la siguiente forma:
– Se llenará la bañera con agua caliente, comprobando su temperatura con un termóme-
tro de baño para que tenga la adecuada.
– Se explicará al paciente lo que se va a realizar.
– Colaborará con el paciente en el aseo, en mayor o menor medida, según la indepen-
dencia del mismo para poder realizarlo por sí solo, ayudándole a desnudarse, a entrar
en la bañera, etc.

– Atenderá al paciente mientras se baña y le ayudará a secarse, vestirse e instalarse de


nuevo en su cama.
– Procederá a recoger el material que se ha utilizado en el baño.

6.4.3. Baño en la cama completo


Se realiza en aquellos pacientes que, conservando o no la movilidad, deben permanecer
en la cama. Es conveniente que lo lleven a cabo dos personas, para aumentar la seguridad del
paciente y disminuir el tiempo empleado.
Se debe realizar tantas veces como sea necesario pero, como mínimo, una vez al día, por la
mañana, coincidiendo al mismo tiempo con el cambio de sábanas de la cama.

6.4.3.1. Normas generales para el aseo


– Evitar que en la habitación haya corrientes de aire. La temperatura ambiental adecuada
es de 24 ºC aproximadamente.
– Temperatura del agua para el baño entre 37-40 ºC. 205
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– Preparar el material necesario y tenerlo a mano.


– Lavar cada zona del cuerpo una vez.
– Colocar al paciente en la posición más cómoda posible.
– Es importante incidir en el secado para evitar la apari-
ción de alteraciones cutáneas.
– Procurar preservar la intimidad del paciente, mante-
niéndolo desnudo el menor tiempo posible.

6.4.3.2. Material necesario para el aseo del paciente


– Material de protección: hule, entremetida, manta de El secado exhaustivo evita
baño y biombo, si fuese preciso. la maceración de la piel
– Material para el lavado: toallas (2), esponja, palangana
con agua caliente (45 ºC).

– Jabón desinfectante.
– Jarra con agua.
– Alcohol.
– Gasas y pinzas de Kocher y de Duval.
– Cuña.
– Tijeras de punta roma para uñas.
– Pasta de dientes, cepillo y seda dental para la boca.
– Champú, peine, cepillo y secador para el pelo.
206
EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

6.4.3.3. Procedimiento
Para hacer el baño en cama, completo, se procede de la siguiente manera:
– El celador debe lavarse las manos previamente.
– Informar al paciente del procedimiento a realizar.
– Paciente en decúbito supino, retirar la colcha y la manta de la cama. Tapar al enfermo
con una manta de baño, destapando sólo las partes que vayamos a lavar.
– El aseo se realiza por partes, haciendo enjabonado, enjuague y secado antes de pasar a
la zona siguiente.
– En todos los pasos a seguir se colocará la toalla de forma que proteja la almohada o la
cama.
– El orden de lavado es el siguiente:
* Cara, cuello y orejas. Se moja una torunda en el agua, cogiéndola con las pinzas
para limpiar los párpados (una para cada ojo); seguidamente el pabellón auricular y
posteriormente el contorno de la boca y aletas de la nariz. Finalmente cara y cuello,
secándolos con otra toalla.
* Brazos y manos. Se coloca una toalla debajo y se lava de arriba hacia abajo. Meter
las manos del paciente en un recipiente con agua caliente, para facilitar la limpieza
y el cortado de las uñas. Se lavan las axilas.
* Tórax. En las mujeres lavar y secar bien el pliegue submamario. Para limpiar la zona
pectoral hay que tenerla descubierta el menor tiempo posible o bien hacerlo por
debajo de la toalla que la cubre.
* Abdomen. Proceder igual que en todas las partes descritas.
* Extremidades inferiores. Se le coloca el pie en un recipiente con agua como
ocurría con la mano. Primero se lava un miembro siempre de arriba hacia abajo y
después se hace lo mismo con el otro. Se prestará especial atención a la limpieza
entre dedos.
Hay que secar muy bien los pliegues interdigitales (entre los dedos) para evitar
complicaciones como la maceración, esto nos llevaría a edemas y rotura de la piel
provocando la aparición de úlceras.
La humedad también facilitaría la aparición de hongos precursores de enfermeda-
des micóticas.
* Espalda y nalgas. Colocar al paciente en decúbito lateral con una toalla extendida
a lo largo de la espalda. El lavado se hace también de arriba hacia abajo.
* Genitales externos (región perineal). Se le coloca una cuña debajo del periné con
las piernas separadas y flexionadas.
La higiene de los genitales se hace siempre en la dirección de genitales a región
anal y nunca a la inversa. Se trata de evitar el arrastre de gérmenes del ano hacia los
genitales, sobre todo en las mujeres.
Se hace con agua y un antiséptico no irritante, en lugar de jabón.
207
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Después del baño se le cambia el pijama o camisón y a continuación se cambia la cama.

6.4.4. Vestido y desvestido del enfermo


En el hospital se suele utilizar como ropa de los pacientes el camisón y el pijama de dos
cuerpos. Tanto los tejidos empleados como su propio diseño hacen que sea cómoda y de fácil
manejo.
El procedimiento de vestido y desvestido del paciente incluye:
– Colocarse guantes para realizar el procedimiento (informar al paciente).
– Desnudarlo procurando que el paciente esté tapado con una toalla o con la sábana.
– El camisón se retira por la cabeza. Se enrolla previamente, sacándole, si se puede, los
dos brazos a la vez. Si no se puede, sacar primero un brazo y después el otro.
– La ropa se introduce en una bolsa para posteriormente mandarla a la lavandería.
– Para vestirle el camisón limpio se hace igual que para quitarlo pero a la inversa.
– Pijama: la chaqueta se desabrocha y se saca primero un brazo y después el otro. El pan-
talón se va bajando y se retira.
– En los pacientes con venoclisis o traumatismo en un miembro, debe ser el miembro
afectado el último en desvestir y el primero en ser vestido.
Cambio de camisón del enfermo encamado con suero
– Proceder a la abertura del camisón.
– Sacar la manga del camisón del brazo libre del sistema de suero.
– Quitar el bote del palo de suero y después sacar la manga del brazo que tiene el siste-
ma, considerando el sistema de suero y el recipiente del mismo como partes del brazo.
Es decir, pasar la manga por el brazo, sobre el sistema y hacia el bote de suero.
– Tener la precaución de no bajar el bote de suero por debajo de la zona del brazo del
paciente en la que está insertado el catéter, ya que si ocurre lo contrario refluirá sangre
por el sistema de suero.

208 – Colocar de nuevo el bote sobre el palo de suero.


EL PERSONAL SUBALTERNO: FUNCIONES DEL CELADOR [[[[\

– Poner el camisón sucio sobre la silla o en la bolsa de la ropa sucia.


– Para poner el camisón limpio, comenzar por el brazo que tiene el sistema de suero.
Para ello, desenganchar el frasco y hacer pasar el camisón por el bote de suero y por el
sistema.
– Enganchar de nuevo el frasco y deslizar la manga del camisón por el brazo. Luego, des-
lizar la otra manga por el brazo libre.

209
5
El Celador en su relación
con los enfermos:
traslado y movilidad
de los mismos

1. Conceptos fundamentales
2. Movilización de pacientes
3. Principios de mecánica corporal para la correcta manipulación de personas
inmovilizadas
4. Técnicas de movilización de pacientes con importantes limitaciones de movilidad
5. Traslados
6. Deambulación del paciente
7. Actuación del celador en el servicio de rehabilitación
5

8. Actuación en la UCI
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

1. Conceptos fundamentales
Dos de las funciones más importantes de los celadores de Instituciones Sanitarias son el
traslado de los enfermos, en camilla o en silla de ruedas, a las consultas o dependencias de
la institución (también en el servicio de ambulancias) y la participación junto con otros pro-
fesionales en la movilización de pacientes. Para llevar a cabo este cometido el celador debe
conocer una serie de conceptos, que ayudarán a realizar su labor correctamente.

1.1. Ejes y planos en el espacio


Para conocer mejor las estructuras anatómicas, el cuerpo humano puede ser dividido en
planos y ejes. Los principales son:
– Eje longitudinal. Es aquel que recorre el cuerpo en toda su longitud.
– Eje transversal. Va de derecha a izquierda y es perpendicular al anterior.
– Eje sagital. Posee una orientación de adelante hacia atrás.
Existe una correspondencia entre cada uno de estos ejes básicos y una serie de planos
principales, que se utilizan como referencia para situar y orientar las diferentes posiciones del
paciente en el espacio. Estos planos son los siguientes:
– Plano sagital o plano medio. Es un plano vertical que atraviesa longitudinalmente el
cuerpo (está situado en la línea media del cuerpo). Lo divide en dos mitades especula-
res, derecha e izquierda.
– Plano transversal u horizontal. Se trata de un plano que divide el cuerpo en una zona
superior y una zona inferior. Es perpendicular al plano sagital.
– Plano coronal medio o frontal. Es el plano que, situado a la altura de la sutura coronal,
divide el cuerpo en una parte anterior y una parte posterior. Es paralelo a la frente.
– Plano oblicuo. Presenta una angulación de 45º respecto al plano sagital y al plano
frontal.

1.2. Regiones y cavidades del cuerpo humano


Clásicamente, en el cuerpo humano se han descrito dos cavidades situadas en el tronco,
que se hallan separadas por el diafragma: la cavidad torácica y la cavidad abdominal.
– Cavidad torácica: en ella se encuentran la cavidad pleural, la cavidad pericárdica y
el mediastino, de situación central, y que se sitúa entre ambos pulmones, la columna
vertebral y el diafragma.
– Cavidad abdominal: contiene la cavidad peritoneal y la cavidad pélvica.
Además de las cavidades antes referidas existen otras regiones anatómicas, como son: ex-
tremidades superiores, inferiores, cabeza, tórax y abdomen.
El abdomen se ha dividido clásicamente en nueve cuadrantes:
212 – Cuadrantes superiores: hipocondrio izquierdo, hipocondrio derecho y epigastrio.
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

– Cuadrantes medios: vacío renal derecho, vacío renal izquierdo y zona periumbilical.
– Cuadrantes inferiores: fosa ilíaca izquierda, fosa ilíaca derecha e hipograstrio en el
centro.

1.3. Direcciones de los movimientos


Describen los movimientos y cambios de posición que efectúen los miembros en las dis-
tintas situaciones:
– Flexión: movimiento que implica plegar o doblar una extremidad sobre una
articulación.
– Extensión: movimiento que implica extender o estirar una extremidad sobre una
articulación.
– Abducción: movimiento de alejamiento del plano medio.
– Aducción: movimiento de acercamiento al plano medio.
– Eversión: cambio de dirección hacia fuera.
– Rotación: movimiento de giro sobre un eje.
– Circunducción: movimiento circular alrededor del eje del cuerpo.
– Pronación: giro del antebrazo que coloca la palma de la mano hacia atrás o hacia abajo.
– Inversión: cambio de dirección hacia dentro. 213
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

a. Abducción b. Adducción

– Supinación: giro del antebrazo que coloca la palma de la mano hacia delante o hacia arriba.

a. Pronación b. Supinación

1.4. Posiciones anatómicas básicas


1.4.1. Concepto
Se conocen como posiciones básicas del paciente encamado, todas aquellas posturas o
posiciones que el paciente puede adoptar en la cama, camilla, mesa de exploraciones, etc.,
que son de interés para el manejo del enfermo por el personal sanitario y no sanitario y, de
manera especial, por el celador.

1.4.2. Tipos de posiciones anatómicas


Son las siguientes:
a) Posiciones de decúbito:
– Decúbito supino o dorsal o posición anatómica.
– Decúbito lateral izquierdo o derecho.
214 – Decúbito prono.
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

b) Posición de Fowler.
c) Posición de Sims o semiprona.
d) Posición ginecológica o de litotomía.
e) Posición mahometana o genupectoral.
Los cambios frecuentes de postura en los pacientes encamados tienen como finalidad:
– Evitar la aparición de isquemia en los llamados puntos de presión, debido a la acción de
la gravedad y al propio peso.
– Evitar que la ropa que cubre la cama roce la piel y llegue a producir lesiones.
– Prevenir la aparición de úlceras por presión (anteriormente denominadas úlceras por
decúbito).
– Proporcionar comodidad al paciente.
Para ello el celador debe prestar atención a que:
– Las sábanas estén limpias, secas y bien estiradas.
– Las zonas de mayor presión corporal estén protegidas.
– Las piernas estén estiradas y los pies formen ángulo recto con el plano de la cama.
Para realizar los cambios posturales se necesitan los siguientes materiales:
– Almohadas y cojines.
– Férulas.
– Ropa limpia para cambiar la cama.
– Protectores de protuberancias si fueran necesarios.

Definimos los cambios posturales como las modificaciones realizadas en la pos-


tura corporal del paciente encamado para evitar patologías derivadas de la inmovili-
dad (úlceras por presión, atrofia muscular, etc.).
– El enfermo no permanecerá nunca más de tres horas en la misma posición.
Deberá ser colocado sucesivamente en decúbito supino, lateral derecho e iz-
quierdo y prono, tanto durante el día como por la noche.
– Los decúbitos laterales se llevarán a cabo inclinando al paciente sobre un lado
y apoyándole la espalda con almohadas, las piernas se doblarán según el lado
del que esté y entre las rodillas se pondrá un cojín.
– El programa de cambios posturales debe estar previsto para el día y la no-
che, de manera que se consiga una continuidad entre las diferentes personas
que cuidan durante las 24 horas al paciente. Generalmente se realizan cada
2-3 horas para prevenir la aparición de úlceras, salvo en los casos en que la
presión es mayor (posición de sentado donde se descarga todo el peso en
una sola zona), los cambios se tratan cada 15 o 30 minutos. Siempre que la
enfermedad lo permita se recomendará al paciente que camine o cambie de
posición frecuentemente en la cama.

Programa de cambios posturales 215


\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Úlcera por presión

1.4.3. Posiciones de decúbito


Posición de decúbito dorsal, supino o anatómica:
El paciente está acostado sobre su espalda. Sus piernas están extendidas y sus brazos ali-
neados a lo largo del cuerpo. El plano del cuerpo es paralelo al plano del suelo. Se puede colo-
car un pequeño cojín bajo la zona lumbar para mantener la curvatura anatómica.
Es una posición utilizada para la exploración del tórax, abdomen, piernas y pies así como
para la palpación de las mamas en las mujeres. Se emplea para comenzar con la higiene del
enfermo y como punto de partida para diferentes movilizaciones.
Junto con una tabla bajo el colchón y con almohadas se utiliza en los traumatismos
dorso-lumbares.

Posición de decúbito lateral izquierdo y derecho


El paciente se halla acostado de lado. Las piernas extendidas y los brazos paralelos al cuerpo. El
brazo inferior, es decir, el que queda del lado sobre el que se apoya, está ligeramente separado y
hacia delante, evitando que quede aprisionado debajo del peso del cuerpo. La pierna que no está
en contacto con la superficie de apoyo, está ligeramente flexionada para dar mayor estabilidad.
El eje del cuerpo es paralelo al suelo. Es una posición que se emplea para realizar cambios
posturales en los enfermos encamados. También para la administración de enemas de lim-
pieza, para evitar broncoaspiraciones en pacientes que presentan vómitos o para realizar la
higiene del paciente (zona anal, genital, etc.). Es de mucha utilidad en las embarazadas para
evitar el “síndrome de hipotensión en decúbito supino” que se produce como consecuencia
216 de la compresión del útero sobre la vena cava inferior.
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

Posición de decúbito prono


También llamado decúbito ventral. El enfermo se encuentra acostado sobre su abdomen
y pecho (tumbado boca abajo). La cabeza girada lateralmente. Las piernas extendidas y los
brazos también extendidos a lo largo del cuerpo. El plano del cuerpo paralelo al suelo.
Esta posición se utiliza para las exploraciones de espalda, así como alternativa para cam-
bios posturales.

Las tres posiciones son fundamentales para los enfermos encamados, ya que los cambios
posturales realizados frecuentemente (cada 2-3 horas) evitan la aparición de úlceras por pre-
sión, al evitar una presión excesiva, mantenida durante mucho tiempo sobre una parte o zona
corporal.

1.4.4. Posición de Fowler


El paciente se halla semisentado, con la cabecera levantada formando un ángulo de 45º.
Las piernas están ligeramente flexionadas (semiflexionadas) y los pies en flexión dorsal. Existen
dos variantes que se denominan posición de semiFowler en la que la inclinación es de 30º, y se
utiliza básicamente para cambios posturales y para transporte del enfermo (cuando su estado
lo permita) y la posición de Fowler alta en la que la inclinación es de 90º.

217
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Los enfermos con patologías cardiacas, digestivas como la hernia de hiato y respiratorias (en-
fermedades pulmonares obstructivas crónicas –EPOC–), tales como el asma, enfisema, bronqui-
tis crónica, etc., prefieren esta posición para estar en la cama, puesto que facilita la respiración.
Se utiliza para cambios posturales y exploraciones de cabeza, ojos, cuello, oídos, nariz (oto-
rrinolaringología), garganta (ej. cambios de cánula traqueal) y pecho. Es una posición usada
muy frecuentemente en los traumatismos costales.

1.4.5. Posición de Sims


También llamada posición de semiprono o inglesa. Es similar al decúbito lateral izquierdo,
pero el brazo que queda en la parte inferior se lleva hacia atrás y el otro se coloca en flexión del
codo. La cadera superior y rodilla del mismo lado están flexionadas sobre el pecho. La cabeza
está girada lateralmente.
En esta posición se colocan los enfermos inconscientes para facilitar la eliminación de las
secreciones y evitar la broncoaspiración. Es una posición frecuente para la exploración del recto.
También se utiliza en la administración de enemas y medicamentos por vía rectal. Es en
esta posición donde se colocan las sondas rectales.

1.4.6. Posición ginecológica


También llamada de litotomía. La paciente se halla acostada boca arriba. Las piernas sepa-
radas y colocadas sobre los estribos. Rodillas y cadera flexionadas 90º. Muslos en abducción.
Esta posición es utilizada en ginecología para el examen manual de pelvis, vagina, recto y
para la exploración de la embarazada. Es también la posición a adoptar en el parto.

1.4.7. Posición de Trendelenburg


El enfermo se coloca como en decúbito supino, pero a diferencia de aquella posición, el
plano del cuerpo está inclinado 45º respecto al plano del suelo. La cabeza del paciente está
218 mucho más baja que los pies.
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

En esta postura hay que colocar a los pacientes con shock hipovolémico, desmayos, lipoti-
mias para intentar restablecer y salvaguardar el riego sanguíneo cerebral.

1.4.8. Posición de Morestin o antiTrendelenburg o Trendelenburg inversa


Es la posición contraria a la anterior en la que el plano del cuerpo está inclinado 45º respec-
to al plano del suelo pero la cabeza está mucho más elevada que los pies. Esta posición es uti-
lizada en pacientes que presenten problemas digestivos con reflujo gastrointestinal, hernias
de hiato y enfermedades respiratorias.

1.4.9. Posición genupectoral


También conocida con el nombre, aunque menos frecuente, de posición mahometana. El pa-
ciente adopta una posición similar a la que adoptan los mahometanos para sus prácticas religiosas.
El paciente se coloca boca abajo apoyado sobre su pecho y rodillas.
Para colocarse en esta posición primero se arrodilla y luego flexiona su cintura de forma
que sus caderas quedan arriba y la cabeza abajo en el suelo.
Sirve para extraer fecalomas, exploraciones del recto y ano, etc.

219
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

1.4.10. Clasificación según su finalidad terapéutica


Otra clasificación de las posiciones anatómicas que podemos encontrar en diferente bi-
bliografía consultada es la diferenciación entre posiciones quirúrgicas y no quirúrgicas.

Posiciones no quirúrgicas:
– Posiciones decúbito:
* Posición decúbito dorsal, supino o anatómica.
* Posición de decúbito lateral izquierdo y derecho.
* Posición de decúbito prono.
– Posición de Fowler.
– Posición de Sims.

Posiciones quirúrgicas:
– Posición de litotomía o ginecológica.
– Posición de Trendelenburg.
– Posición genupectoral.
– Posición de Morestin.

Posición de Trendelenburg Posición de Morestin

2. Movilización de pacientes
Definimos movilización como el desarrollo de un programa de ejercicios encaminado a
conseguir el restablecimiento de las funciones disminuidas por la enfermedad.
Hay dos tipos de movilización:
– Activa: las realiza el propio paciente bajo la supervisión del profesional. Consiste en la
movilización de los segmentos corporales que quiera ejercitar por medio de los mús-
culos y articulaciones de esos segmentos.
220 Se puede realizar con resistencia o contrarresistencia (poleas, manos, etc.).
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

– Pasiva: son realizadas sobre los distintos segmentos corporales del paciente por fisio-
terapeutas. Se trata de pacientes que, por su incapacidad o bien por indicación médica,
no pueden realizar el esfuerzo que requiere el ejercicio.
La inmovilidad se define como la disminución o interrupción de la capacidad para desem-
peñar las actividades de la vida diaria por deterioro de las funciones motoras o también como
la incapacidad para desplazarse de forma independiente en su espacio vital.

2.1. Causas del inmovilismo


El conjunto de causas desencadenantes de inmovilidad lo podemos dividir en dos grandes
grupos:

Causas físicas
Dentro de las causas físicas se encuentra el envejecimiento fisiológico, el cual es responsa-
ble de una disminución de las facultades físicas y psíquicas y, como consecuencia de ello, po-
drá llegar la inactividad del anciano. El otro gran grupo de causas físicas que son productoras
de inmovilidad tenemos que relacionarlo con determinadas enfermedades:
– Enfermedades musculoesqueléticas: son responsables de dolor y rigidez (osteopo-
rosis, artrosis, fracturas, etc.) y es una de las causas más frecuentes de invalidez.
– Enfermedades neurológicas: las más frecuentes son la enfermedad de Parkinson,
los accidentes cerebrovasculares, las neuropatías, etc.
– Enfermedades cardiorrespiratorias: insuficiencia cardiaca, enfermedad pulmonar
obstructiva crónica, vasculopatías periféricas, cardiopatía isquémica, etc.
– Alteraciones de la marcha y el equilibrio: hipotensión ortostática, caídas, síndrome
postcaída, problemas podológicos, etc.
– Pérdidas sensoriales auditivas y de visión: presbiacusia, tapones de cera, presbicia,
cataratas, glaucoma, etc.
– Enfermedades endocrinometabólicas: diabetes mellitus, hipotiroidismo, deshidrata-
ción, hiponatremia, etc.
– Enfermedades agudas: traumatismos, fracturas, posoperatorio, etc.

Causas psíquicas
Dentro del conjunto de causas psíquicas que pueden desencadenar un síndrome de in-
movilismo se encuentran: la depresión, las demencias y los estados confusionales. Además
de estos grandes grupos reseñados como elementos clave en el síndrome de inmovilismo, no
debemos desmerecer la repercusión que tienen otros elementos como los que se citan a con-
tinuación: las recomendaciones erróneas de reposo, el consumo de determinados fármacos,
la hospitalización, las barreras arquitectónicas en el domicilio y en el exterior, la ausencia de
ayudas técnicas, la falta de apoyo social y la soledad y el aislamiento. 221
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

2.2. Consecuencias del inmovilismo


Las repercusiones en la movilidad son:
1. En la función respiratoria: se presenta una disminución en los requerimientos de oxí-
geno y tiende instintivamente a respirar de forma más lenta y superficial. La capacidad
ventilatoria disminuye, por lo que se produce un aumento de gases residuales. Hay
un decrecimiento de secreciones, que puede acumularse y favorecer el medio para el
crecimiento bacteriano (infección respiratoria).
2. En la función motriz: hay una pérdida de tono muscular unida a la posibilidad de apa-
rición de contracturas y de dolor (lumbalgias), alterando o lesionando el tejido muscu-
lar. Aparición de atrofia muscular progresiva.
3. En la función cardiovascular: aparece hipotensión ortostática, con aumento del tra-
bajo cardiaco, además de la posibilidad de formación de trombos.
4. En la función gastrointestinal y metabólica: puede darse un problema de altera-
ción nutricional con anorexia, deshidratación o alteración de la temperatura corporal.
Aparición de estreñimiento.
5. En la función urinaria: puede darse una alteración
en el vaciado vesical (retención urinaria), con riesgo
de infección y formación de cálculos.
6. En la integridad cutánea (sistema tegumentario):
dos son las problemáticas que con mayor frecuencia
afectan la integridad de la piel. Por un lado las úlce-
ras por presión, sobre las que la presión mantenida
y el tiempo expuesto a ella juegan un papel crucial
para su aparición. Y, por otro, las dermatitis de pañal
ligadas a la incontinencia urinaria.
7. En la función cognitiva: la presencia de una depri-
vación sensorial al disminuir los estímulos sensoriales
(visuales, auditivos, táctiles…) lo que le hará cada vez
más dependiente.

3. Principios de mecánica corporal para la correcta


manipulación de personas inmovilizadas
Las reglas básicas para los celadores que realizan cambios posturales y transporte de per-
sonas son las siguientes:
1. Proporcionar una base amplia de apoyo, manteniendo separados los pies, uno ligera-
mente delante del otro. Se sabe que la estabilidad de un objeto es mayor cuando tiene
una base de sustentación ancha y un centro de gravedad bajo.
2. Hacer el máximo uso de su centro de gravedad sosteniendo los objetos cerca del cuer-
po. La fuerza requerida para mantener el equilibrio del cuerpo aumenta conforme la
222 línea de gravedad se aleja del punto de apoyo.
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

3. Proteger la espalda:
– No doblarla incorrectamente.
– Hacer uso de los músculos de las piernas para moverse y levantarse. De este modo
el levantamiento estará a cargo de los músculos más grandes y fuertes (abdomina-
les y glúteos) que no se fatigan tan rápidamente como los pequeños.
– Considerando exclusivamente la fuerza, el ángulo de tracción óptimo para cual-
quier músculo es de 90 grados.
4. Contraer los músculos abdominales y glúteos para estabilizar la pelvis antes de mo-
vilizar un objeto. Esto protege los ligamentos y articulaciones contra la tensión y las
lesiones. Espirar en el momento de la fuerza.
5. Reducir al mínimo la fricción o el roce entre el objeto en movimiento y la superficie en
que está siendo movida. Esto requerirá menos energía.
Poner a favor del cuidador la fuerza de gravedad, a ser posible no trabajar en contra de ella.
6. Hacer que alguien le ayude o usar un medio mecánico, cuando se tenga alguna sospe-
cha de que la carga resulte demasiado pesada o difícil.
7. Colocar correctamente el pie en dirección hacia donde debe hacerse el giro para no
hacerlo con la columna.
8. Utilizar el contrapeso del propio cuerpo para aumentar la fuerza aplicada al movimiento.
9. Ayudarse con puntos de apoyo exteriores.
10. Siempre es mejor empujar o deslizar un objeto que tirar.
11. Trabajar, si es posible, a una altura adecuada. Demasiado alto: hipertensión lumbar.
Demasiado bajo: espalda doblada.
12. Antes de mover a un enfermo es necesario saber qué enfermedad o lesión tiene, si se le
puede mover y por dónde se le puede coger.
13. Explicarle lo que se le va a hacer y buscar su colaboración. 223
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

4. Técnicas de movilización de pacientes con importantes


limitaciones de movilidad
Antes de iniciar cualquier movimiento explique al enfermo lo que vamos a hacer y el
procedimiento a seguir. Pídale que participe y ayude en la medida de lo posible, salvo
contraindicaciones.
Los pasos previos a toda movilización son:
1. Preparar el material que vamos a utilizar.
2. Frenar la cama.
3. Lavado de manos.
4. Solicitar información acerca del paciente (al médico, enfermera, fisioterapeutas, etc.). Es
importante saber que no existe contraindicación alguna.
5. Observar con detención al paciente (sondas, sueros, drenajes, sistemas de inmoviliza-
ción, etc.). Los tubos de drenaje estarán en todo momento más bajos que el paciente
para drenar favoreciendo la gravedad, la bolsa de orina por debajo de la altura de la ve-
jiga para que no exista rebosamiento de orina y los botes de sueros (gotero) colocados
en los soportes del cabecero preparado para tal fin.
Si hay alguna incidencia con el gotero o con los drenajes se le comunicará al personal
sanitario responsable del paciente.
6. Hablar con el paciente; explicarle lo que vamos a realizar. Averiguar su estado anímico
(valoración mental); valoración física de las partes de su cuerpo que mueve con facili-
dad y cuáles no.
7. Utilizar ayudas mecánicas cuando sea posible, en caso contrario adoptar una posición
adecuada (mecánica corporal).

4.1. Movilización del paciente imposibilitado en la cama


Una de las funciones más importantes del personal sanitario es la de mover y acomodar al
paciente en la cama, de forma que se sienta confortable y cómodo.
Con una sistemática de cambios posturales frecuentes y buenas posiciones se evitan las
úlceras por presión.
Además, al realizar movilizaciones frecuentes se mejora el tono muscular, la respiración y
la circulación.
Para ello es necesario colocar al paciente en unas posiciones o posturas especiales.
A la hora de movilizar al paciente encamado hay que tener en cuenta su estado y saber si
éste está en condiciones de colaborar o no y si es posible su ayuda para cambiarlo de postura.

A) Cuando el paciente no colabora


Cuando no es posible la colaboración del enfermo/a para hacer un cambio postural, hay
224 que hacerlo entre dos celadores.
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

Se lleva a cabo de la siguiente forma:


a) Se coloca un celador al lado derecho y otro al lado izquierdo de la cama, frente al
enfermo/a.
b) Los pies del celador deben estar separados y las rodillas ligeramente flexionadas.
c) Se retira la almohada al paciente.
d) Cada celador introduce un brazo por debajo del hombro del paciente y el otro por de-
bajo del muslo. Se sujeta al paciente y se va levantando con cuidado hasta llevarlo a la
posición deseada.
Otra forma de hacerlo es colocándose los dos celadores al mismo lado de la cama.
a) Un celador coloca uno de sus brazos por debajo de los hombros del enfermo y el otro
brazo por debajo del tórax.
b) El otro desliza los brazos a la altura y por debajo de la región glútea. Se eleva con cuida-
do hasta llevarlo a la posición deseada.
c) Alinear correctamente el cuerpo del paciente.

B) Cuando el paciente colabora


Cuando es posible la colaboración del enfermo/a para hacer un cambio postural, puede
hacerlo una sola persona.
a) Debe colocarse al lado de la cama del enfermo, frente a él y a la altura de su cadera.
b) Indicarle al enfermo que se agarre a la cabecera de la cama y flexione sus rodillas colo-
cando la planta de los pies apoyada sobre la superficie de la cama.

c) El celador debe colocar sus brazos por debajo de las caderas del paciente.
d) Pedirle que haga fuerza con sus pies y brazos intentando elevarse. En ese momento los
brazos del celador deben ayudarle a subir hacia la cabecera.
e) En la posición anterior puede desplazarse incluso sólo si se encuentra ágil. 225
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

4.2. Movilización del paciente con ayuda de una sábana


Se realiza entre dos celadores o bien entre un celador y un auxiliar de enfermería, uno a
cada lado de la cama.
a) Doblar la sábana en su ancho a la mitad.
b) Hacer un segundo doble en su largo a la mitad.

c) Colocarla al paciente por debajo, de forma que llegue desde el hombro hasta el muslo.
d) Se enrolla la sábana por los laterales sujetándola cada persona fuertemente, pudiendo
mover al paciente hacia cualquier lado de la cama.

4.3. Procedimiento para mover al enfermo hacia el borde de la cama


Su empleo está justificado en todo enfermo que por cualquier circunstancia no coopere.
Los pasos a seguir son:
1. El celador se ubicará en el lado de la cama hacia
donde se moverá al enfermo. Esta posición va a
evitar que el paciente se caiga.
2. Quitar la ropa de la cama, a excepción de la sába-
na encimera que quedará cubriendo al paciente.
3. Colocar el brazo del paciente que se encuentre
más cercano a nosotros a lo largo de su tórax. De
esta manera se evita la resistencia al movimiento
del paciente y se impide que se lesione el brazo.
4. Colocar un pie delante del otro y flexionar las ro-
dillas; de esta forma aseguramos el uso del grupo
de músculos de las piernas más adecuados du-
rante el movimiento.
226
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

5. Situar un brazo debajo del hombro más alejado del paciente, de forma que la cabeza
de éste descanse en el antebrazo manteniendo el codo doblado. Poner el otro brazo
debajo de la curvatura lumbar del paciente.
6. Tensar los músculos glúteos y abdominales, para de esta forma prepararlos para el mo-
vimiento y proteger a la vez a los órganos internos de lesiones.
7. Tirar de la cabeza, hombros y tórax del paciente hacia el lado que se quiere mover, ba-
lanceándose hacia atrás y cambiando el propio peso al pie trasero.
8. Para mover la zona de los glúteos del paciente, poner un brazo debajo de la cintura de
éste y el otro debajo de los muslos. Repetir los pasos 6 y 7 tirando de los glúteos.
9. Para mover los miembros inferiores del paciente, situar un brazo debajo de los muslos
y el otro debajo de las piernas. Repetir los pasos 5 y 6 tirando de las piernas.

4.4. Procedimiento para colocar al enfermo en decúbito lateral


Este procedimiento se lleva a cabo con el objeto de aliviar las zonas de presión potencial
desde la posición anterior, para proporcionar comodidad, para realizar la higiene de la zona
posterior del cuerpo, para la ejecución de curas en la misma zona mencionada anteriormente,
etc. Los pasos a desarrollar son:
1. Verificar que el enfermo no se encuentra muy cerca del borde de la cama. Si lo está, hay
que moverle hacia el centro.
2. Desnudar la cama, dejando únicamente cubierto al enfermo con la encimera.
3. Situarse en el lado de la cama hacia el que se quiere girar al enfermo.
4. Colocar un pie delante del otro.

227
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

5. Situar el brazo del paciente que se encuentre más cerca lo más próximo a ti que pue-
das y fuera de su cuerpo. Realizando esta maniobra se impedirá que el paciente rue-
de sobre él.
6. A continuación flexiona el otro brazo del paciente sobre su tórax y coloca la pierna más
alejada sobre la más cercana. Al tirar hacia adelante del brazo y de la pierna más aleja-
dos se facilita que el paciente se vuelva hacia este lado.
7. Tensa tus músculos glúteos y abdominales y flexiona tus rodillas.
8. Coloca una mano sobre el hombro más alejado y la otra sobre la cadera más alejada.
9. A continuación gira al paciente hacia ti balanceándote hacia atrás y cambiando el peso
hacia el pie trasero a la vez que flexionas tu rodilla y bajas la pelvis.
10. Finalmente proceder a la alineación correcta del paciente y a la colocación de la ropa
de la cama.

4.5. Procedimiento para mover al enfermo hacia arriba de la cama


Estos procedimientos también se pueden emplear para los cambios posturales.

Primer Procedimiento
Se emplea cuando los enfermos no cooperan, lo cual implica que se necesitan para llevarlo
a cabo dos celadores. Los diferentes pasos a seguir son:
1. Explicar al paciente el procedimiento.
2. Quitar la almohada.
3. Cada uno debe de colocarse a un lado de la cama con el cuerpo girado ligeramente
hacia la cabecera de la cama, con el pie más cercano a la cabecera de la cama mirando
en esa dirección y con las rodillas flexionadas.
4. A continuación cada celador colocará su brazo más cercano al hombro del paciente por
debajo de éste mientras que el otro lo colocarán debajo de los muslos del paciente.
5. Finalmente, proceder a levantar y mover al enfermo manteniendo las rodillas rectas.
No debemos olvidar que el grupo de músculos que interviene de forma decisiva en el
levantamiento del paciente es el de los miembros inferiores.

Segundo Procedimiento
Tiene la misma indicación que el anterior pero se lleva a cabo con la sábana de arrastre.
Para su ejecución es necesaria también la presencia de dos celadores.
1. Desnudar la cama, dejando únicamente cubierto al enfermo con la sábana encimera.
2. Cada uno se situará a un lado de la cama.
3. Para la colocación de la sábana se pondrá primero al paciente a un lado de la cama y
por el lado que queda libre se colocará la sábana doblada por la mitad. A continuación
se volverá al paciente hacia el otro lado de la cama y el celador que ahora queda libre
228 terminará de colocar la sábana.
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

4. Coger la sábana entre los dos celadores y, a la vez que se levanta al enfermo, moverlo
hacia arriba.
5. Retirar la sábana siguiendo el mismo procedimiento que se ha empleado para colocarla.

Tercer Procedimiento
Se ejecuta cuando el enfermo coopera. Se requiere sólo una persona.
1. Utilizar el procedimiento del entrecruzamiento de brazos para levantar al paciente y así
poder retirar la almohada.
2. Acostar al enfermo de nuevo e indicarle que flexione las rodillas apoyando los pies en
la cama y que se agarre al cabecero de la cama con las manos.
3. Seguidamente pasar el brazo que se encuentra más cercano al hombro del paciente por
debajo del cuello de éste, mientras que el otro brazo lo situamos debajo de sus muslos.
4. Una vez que se esté preparado, se le indica al paciente que tire con sus manos hacia la
cabecera, a la vez que se le ayuda moviendo su cuerpo hacia la misma.
5. Por último, se le coloca la almohada y se le arregla la cama.

4.6. Procedimientos para ayudar a un enfermo a ponerse de pie


4.6.1. Cuando el enfermo está acostado en su cama
Se pueden emplear dos procedimientos:

Primer Procedimiento
1. Incorporar al paciente aplicando el procedimiento de entrecruzamiento de brazos.
2. A continuación proceder a girar las piernas del enfermo hacia nosotros, dejándolas caer
por el borde de la cama.
3. Una vez que el enfermo se encuentra sentado en el borde de la cama, debemos colocar
un pie delante de los pies del enfermo y el otro a un lado. Seguidamente le metemos
por debajo de la axila la mano que tenemos libre.
4. El siguiente movimiento consiste en doblar nuestras rodillas para así obtener la fuer-
za necesaria para levantar de forma suave y rítmica al enfermo. Para facilitar aún más
la movilización le indicaremos al enfermo que, mientras nosotros realicemos el movi-
miento, se apoye en nuestro hombro.

Segundo Procedimiento
1. Colocar al paciente en decúbito lateral (el tipo de decúbito lateral debe coincidir con el
lado hacia el cual se va a levantar al paciente).
2. Elevar el segmento superior de la cama hasta conseguir un ángulo comprendido entre
45º y 60º. De esta forma la movilización requerirá menos esfuerzo y resultará más fácil. 229
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

3. A continuación nos colocamos en la posición opuesta a las caderas del paciente. Esta
posición mejora el equilibrio y previene la torsión de nuestro cuerpo.
4. El paso inmediato es pasar nuestro brazo más cercano a los hombros del enfermo por
debajo de ellos, mientras que el otro brazo lo colocamos sobre el muslo más lejano.
Con este movimiento prevenimos que el paciente se caiga hacia atrás cuando esté
sentado.
5. Girar hacia la pierna de detrás de forma que las piernas del paciente se columpien hacia
adelante y nuestro peso cambie a la pierna de atrás.
6. Una vez que el enfermo está sentado en el borde de la cama, proceder como en el pri-
mer procedimiento.

4.6.2. Cuando el enfermo está sentado


en un sillón
– Introducir nuestros brazos por debajo de los
suyos.
– Pedirle que sitúe uno de sus brazos alrededor
de nuestra cintura.
– A continuación flexionamos las rodillas man-
teniendo la espalda lo más recta posible y le-
vantamos al paciente de forma suave y firme.
– Mientras dura el proceso se debe proteger el
cuerpo del enfermo con el nuestro.

4.7. Movilización en pacientes con afecciones graves en la movilidad


Básicamente la movilización de pacientes con graves afecciones sigue el mismo procedi-
miento que la de pacientes inconscientes o no colaboradores, pero hay que tener en cuenta
varios aspectos que, si no se realizan bien, pueden incluso agravar la patología del paciente;
por ello es fundamental que el celador se informe sobre los pacientes que debe movilizar y los
identifique correctamente.
Algunas situaciones de las que hay que tener en cuenta son:
– Existen patologías en las que el movimiento está contraindicado; algunas de éstas son
aquellas en las que el paciente presenta un traumatismo craneoencefálico o espinal
con un aumento de la presión intracraneal.
– Las personas con hemiplejía (parálisis de la mitad del cuerpo) y las que presentan tetra-
plejías (parálisis de las extremidades superiores e inferiores) necesitan constantemente
del apoyo de los celadores para cubrir sus necesidades básicas. Además, la inmovilidad
puede provocar complicaciones por lo que debemos tener consciencia de regular el
tono normal mediante posturas corregidas para evitar daños secundarios.
230
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

Cuando se cambia de posición a un paciente con hemiplejía, el celador debe colocarse


del lado del que conserva su movilidad, de esta manera el paciente puede colaborar
para realizar los cambios. Los celadores, al igual que el resto de profesionales sanitarios,
deben fomentar la autonomía del paciente y, cuando ésta no sea del todo posible, al
menos propiciar al máximo posible su independencia.
Cuando se pase a una persona hemipléjica de la cama al sillón debemos evitar que el
pie del lado afectado se deslice a la hora de realizar el apoyo y que la rodilla del lado
afecto se pueda doblar al realizar fuerza para erguirse.
Para lograr la deambulación lo más pronto posible, se pone énfasis en el lado sano,
que ayudará a compensar al lado afectado y la movilización se realizará con un apoyo
externo (bastón en el lado sano).
– Cuando la gravedad lo exija el movimiento del paciente politraumatizado o con trau-
matismos craneoencefálicos se hará con tres celadores y bajo la supervisión del perso-
nal sanitario diplomado, de esta manera se aumenta la seguridad.
– Cuando el paciente presenta fracturas y se encuentra encamado con aparatos de trac-
ción por medio de pesas en los miembros inferiores, hay que realizar su higiene evitan-
do que se pierda la alineación de las fracturas.
Para ello, una persona debe presionar los miembros inferiores con la misma fuerza que
realizan las pesas, mientras otra eleve al paciente y realiza la higiene de los genitales,
glúteos y miembros inferiores.

Tracción esquelética (cruentas)

Para el tratamiento de algunas fracturas de fémur, tibia y columna cervical.

La tracción se aplica directamente al hueso a través de un tornillo (Steinmann) o un alambre metálico


(Kirschner).

En la tracción esquelética se aplican 7 a 12 kg para obtener el efecto terapéutico.

Tracción cutánea

Para controlar los espasmos musculares e inmovilizar una zona antes de la cirugía.

Se utilizan pesas sobre una cinta o pieza de hule-espuma unida a la piel.

En la tracción cutánea se aplican 2 a 3 kg en una extremidad para obtener el efecto terapéutico.

Tipos: tracción de extensión de Buck, dispositivo de tracción cervical y el cinturón pélvico.

Elaboración propia a partir de “Enfermería médico-quirúrgica” Brunner y Suddarth.


Editorial Mac Graw Hill

– En caso de pacientes tetrapléjicos, para realizar su higiene no se les debe girar hacia la
posición de decúbito lateral, sino levantarlos en bloque para llevar a cabo la higiene
posterior.
– Al movilizar pacientes con fracturas en las extremidades inferiores y que como medida
terapéutica las tienen enyesadas se sostiene la extremidad respetando su posición.
231
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– En la sala de reanimación con pacientes recién operados que tengan prescrito por el
cirujano una movilización precoz, se pondrá especial atención en acomodar al pacien-
te, alinearlo y el movimiento/levantamiento se hará por fases. Al comienzo se harán
movilizaciones simples donde se precise menor ayuda del paciente.
– Para proceder a la movilización de un paciente asistido por ventilación artificial debe
estar presente un DUE/ATS que vigile los sistemas y conexiones del respirador, así
como los tubos y cánulas, de manera que en ningún momento se altere o interrumpa
la ventilación.

5. Traslados
En las instituciones sanitarias los traslados constituyen una práctica diaria; son muy comu-
nes los desplazamientos de pacientes de unas áreas a otras (generalmente a servicios como:
radiología, quirófanos, etc.). En el Estatuto de Personal No Sanitario se recoge que los celado-
res “tendrán a su cargo el traslado de los enfermos, tanto dentro de la Institución como en el
servicio de ambulancias”.
Cuando el celador es requerido para trasladar un paciente a un determinado lugar
del hospital, debe hacerlo con profesionalidad, proporcionando a la persona seguridad y
bienestar.
El traslado es la movilización del paciente de una zona a otra dentro del Hospital; para ello
el celador debe cumplir una serie de normas:
– Cuando un celador va a recoger a un paciente para trasladarlo a algún servicio del
hospital se presentará a la supervisora o persona delegada de esta explicándole su
misión.
– Una vez que explica al paciente el propósito del traslado se comienza con este. Desde
ese momento el celador es el responsable del paciente y de la documentación que le
acompañe.
– Si no es un traslado urgente y el paciente está estable el traslado se hará proporcionan-
do seguridad y bienestar al paciente y sin prisas.
– Una vez llegado al destino el celador, y si el paciente se queda allí, se volverá cuando la
persona responsable se haga cargo de él.
Hay dos medios habituales para el traslado de los enfermos: la silla de ruedas y la camilla.
Se realiza el transporte en un medio u otro según sea el estado físico del paciente.

5.1. Traslados de la cama a la silla de ruedas


Hay dos situaciones:
a) Cuando el enfermo colabora.
b) Cuando no colabora porque está imposibilitado.
232
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

5.1.1. Cuando el enfermo colabora


Si el enfermo puede colaborar es suficiente con la ayuda de un solo celador.
Forma de hacerlo:
– Se coloca la silla frenada en paralelo a la cama, con los soportes de los pies levantados.
Se coloca la silla con el respaldo en los pies al lado de la cama que se considere más
conveniente para el paciente. Se extiende una manta sobre la silla.
– Se ayuda al paciente a sentarse en la cama de la forma indicada y las piernas colgando
hacia ese lado.
– Se le pone la bata y las zapatillas.
– Se le pide al paciente que coloque su brazo por encima de los hombros del celador y
éste, a su vez, debe pasar sus brazos por debajo de las axilas del paciente tratando de
rodear su cintura.
– Se le sujeta y se le ayuda a incorporarse de pie.
– Ahora hay que indicarle que se gire hasta colocarse de espaldas a la silla. Indicarle a
continuación que apoye sus manos sobre los apoyabrazos de la silla.
– Está en disposición de sentarse, asegurándose de que queda bien sentado.
– Se le cubre con la manta. Está en disposición de ser trasladado.

5.1.2. Cuando no colabora porque está imposibilitado


Si el enfermo no puede colaborar no es suficiente con la ayuda de un solo celador; es pre-
ciso la colaboración de dos.
Forma de hacerlo:
– Hasta sentar al paciente se hace de forma similar al caso anterior.
– Los dos celadores se colocan al mismo lado de la cama, uno a cada lado del paciente.
– Cada celador pasará un brazo por debajo de la axila del enfermo y el otro por debajo
del muslo. Los celadores se cogerán de las manos, y, poniéndose de acuerdo, levanta-
rán al paciente al mismo tiempo hasta colocarlo en la silla.
– Cubrirlo con la manta y asegurarse de que quede sentado cómodamente. Ya se puede trasladar.

5.2. Traslado de la silla de ruedas a la cama


En ambos casos se hace siguiendo los pasos anteriores pero a la inversa.

5.3. Forma de transportar al paciente en una silla de ruedas


Siempre se empuja por detrás, excepto cuando se sale o entra en el ascensor. En este caso
se vuelve la silla y el celador entra o sale primero que el paciente, caminando hacia atrás.
233
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

De igual forma se hace cuando se cruza una puerta de hojas elásticas (volverá la silla y pa-
sará el celador antes que el paciente, caminando hacia atrás) o se baja una rampa (el celador
camina hacia atrás).
Otros supuestos que ocurren muchas veces a lo largo de la jornada laboral de un celador
(sobre todo en urgencias) son:
– El acompañar a un paciente en silla de ruedas hacia un vehículo cuando es dado de
alta. Aquí se coloca la silla paralela al coche, frenada con los reposapiés levantados y se
sigue el mismo procedimiento.
– Levantar a un paciente del suelo (desmayo, lipotimia, etc.) para colocarlo en una silla
de ruedas; para ello situamos la silla detrás del paciente y lo cogemos por las axilas le-
vantándolo y llevándolo hacia atrás hasta sentarlo. Si el paciente está consciente puede
colaborar sujetando los hombros de los que le van a sentar.

5.4. Traslado de la cama a la camilla


La camilla se coloca en paralelo a la cama, en posición horizontal y pegada a ella, asegu-
rándonos de que la cama y la camilla están frenadas. Debe retirarse la sábana y el cubre hacia
atrás para poder colocar al paciente. Según la constitución del paciente se necesitan dos o tres
celadores.
Es importante respetar la intimidad de los pacientes; para ello, además de utilizar biombos
o separadores, se cubrirán con una sábana.
234
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

Forma de hacerlo:
– Uno de los celadores coloca uno de sus brazos por debajo de los hombros del paciente
y el otro brazo por debajo de la espalda.
– El otro celador debe colocar uno de sus brazos bajo la región sacra del paciente (nalgas)
y el otro debajo de las rodillas. Si fuera necesario una tercera persona se encargaría de
cogerle a la altura de los pies.
Los tres al unísono deben levantar al paciente y colocarlo en la camilla.
– Se cubre el cuerpo del paciente con la ropa de la camilla.
– Si el paciente llevase una sonda colocada o un gotero de perfusión, la tercera persona
se encargará de atenderlo, mientras que los dos celadores restantes harían el traslado.
En este caso el primer celador colocaría uno de sus brazos bajo los hombros del paciente
y el otro brazo bajo la cintura.
El segundo celador colocaría uno de sus brazos debajo de la región sacra y el otro debajo
de los muslos.

5.5. Forma de transportar a un paciente en camilla


El celador siempre va detrás de la cabecera del paciente, colocando al paciente de cara al
sentido de la marcha. Los pies del paciente van por delante.
Al entrar en el ascensor, primero pasa la cabecera de la camilla y, al salir del mismo, primero
salen los pies del paciente. El celador camina hacia atrás al entrar en el ascensor.
Lo mismo ocurre al subir y bajar una rampa; al subir el celador empuja la camilla por los
pies y al bajarla el celador se coloca delante de la camilla y camina de espaldas a la pendiente.

6. Deambulación del paciente


6.1. Técnica para caminar correctamente
Una vez que se consigue la bipedestación (mantenerse parado en ambos pies) se comien-
za a entrenar la deambulación.
En la deambulación el paciente debe empezar adoptando la llamada posición de pie co-
rrecta. Para ello debe adelantar una pierna a una distancia que le resulte cómoda inclinando
a la vez la pelvis ligeramente hacia delante y abajo.
Al posar el pie, debe apoyarse en el suelo en primer lugar el talón seguido de la protube-
rancia situada en la base de los dedos y finalmente los dedos.
A la vez que se hacen los movimientos anteriores se adelanta la otra pierna y el brazo para
que se mantenga el equilibrio y la estabilidad.
Para evitar accidentes es muy importante que el celador esté continuamente atento a los
movimientos del paciente.
235
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

6.2. Técnica para el uso de bastones en la deambulación

Poner el bastón a unos 10 cm de A continuación se desplazará el Mover el pie o pierna afectada


la pierna no afectada. Distribuir peso a la pierna no afectada y se hacia adelante, de forma que
el peso entre los pies y el bastón moverá el bastón unos 10 cm por quede paralelo con el bastón
delante del cuerpo

Desplazar el peso a la pierna no afectada y al bastón. Adelantar la pierna afectada, de forma


Mover la pierna no afectada por delante del bastón. Si que quede paralela a la otra pierna
se ha dado correctamente este paso, el talón quedará
ligeramente más allá del extremo del bastón

Movimientos a seguir para una deambulación correcta con bastón

El uso de bastones en la deambulación proporciona apoyo y seguridad al caminar y dismi-


nuye el esfuerzo que tiene que realizar el paciente para desplazarse.
El uso de bastón está indicado en pacientes que presentan algún tipo de lesión unilateral,
pérdida del equilibrio o problemas inflamatorios de una articulación que causa dolor al apo-
yarse y precisa de descarga. Por el contrario, el uso de bastón está contraindicado cuando la
afectación es bilateral, en cuyo caso es preferible la utilización de muletas o las andaderas.
La longitud del bastón debe adaptarse a la talla del paciente y debe extenderse desde el
trocánter mayor hasta el suelo. El extremo del mismo para su apoyo debe tener un regatón de
goma que evite que éste resbale en determinado tipo de suelos.

6.3. Técnica para el uso de muletas en la deambulación


Hay tres tipos fundamentales de muletas:
– De aluminio o madera, que son las muletas de uso habitual: es frecuente su uso en
casos de enyesado de miembro inferior o esguinces. Su utilización exige fuerza de la
236 mitad superior del cuerpo y de las extremidades superiores.
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

– Muletas de Lofstrand o muletas para antebrazo: tienen un anillo que se adapta al


antebrazo y una asidera para apoyarse. Se utilizan para personas que no tienen fuerza
en la parte inferior del cuerpo. Se suelen utilizar en pacientes parapléjicos.
– Muletas de plataforma: presentan superficies forradas o acolchadas. Son utiliza-
das en pacientes que no pueden soportar la descarga del peso corporal sobre sus
muñecas.
Está indicado el uso de muletas en el caso de lesión o debilidad de los miembros infe-
riores en los que no es recomendable descargar el peso del cuerpo sobre ninguno de los
miembros.

Para el uso de muletas es necesario:


1. Seleccionar el tipo de muleta que se debe utilizar.
2. Graduarla en altura estando el paciente de pie, ajustándolas a la talla del mismo. Los
artefactos deben quedar situados 4-5 cm por debajo de la axila. Al apoyarse sobre ellas
los codos del paciente deben quedar ligeramente flexionados formando un ángulo de
15 grados.
3. Hay que indicarle al paciente el tipo de marcha que debe realizar con las muletas en
función de la lesión que presenta.
4. Enseñarle la marcha utilizando la secuencia de apoyo para caminar de cuatro pun-
tos, tres puntos o dos puntos, según que pueda soportar peso en ambas piernas,
pueda soportar algo de peso sobre una pierna, o no pueda soportar ningún peso
sobre ellas.
Para la secuencia de apoyo sobre cuatro puntos debe indicársele que apoye muleta dere-
cha, pie izquierdo, muleta izquierda, pie derecho.
Para la marcha sobre tres puntos debe avanzar primero ambas muletas y la pierna afecta-
da y luego que adelante la pierna sana soportando el peso sobre ambas muletas.
Para realizar la marcha sobre dos puntos hay que ejecutar un tipo de marcha oscilante que
consiste en la alternancia de brazos y pies. Debe avanzar simultáneamente muleta derecha y
pie izquierdo, seguida de muleta izquierda y pie derecho. 237
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Con las muletas en su sitio, se Adelantar la pierna Equilibrar el peso en


pondrá de pie erguido, con los lesionada al mismo ambas muletas mientras
hombros relajados y los brazos tiempo que mueve las hace avanzar la pierna
ligeramente doblados. Utilizar muletas hacia adelante. lesionada
las manos para apoyar el peso Mantener el equilibrio,
cargando algo de peso en
la pierna no lesionada

Avanzar la pierna sana Adelantar la pierna


hasta la posición que se lesionada a la primera
muestra aquí. Apoyar posición y comenzar de
el peso en esta pierna nuevo desde el primer punto
mientras mueve las
muletas hacia adelante

Movimientos a seguir para una deambulación correcta con muletas

7. Actuación del celador en el servicio de rehabilitación


La medicina física y rehabilitación es la especialidad médica que estudia el diagnóstico,
evaluación, prevención y tratamiento de la incapacidad, encaminadas a facilitar, mantener o
devolver el máximo grado de capacidad funcional e independencia posible.
Dentro del Servicio de Rehabilitación de un hospital, aparece la figura de distintos profe-
sionales, entre ellos el médico rehabilitador, el fisioterapeuta, auxiliar de enfermería, logope-
da, terapeuta ocupacional, celador... todos ellos trabajando de forma coordinada dentro del
Servicio con el objetivo de conseguir un óptimo tratamiento del paciente.
La disposición geográfica de este personal dentro del Servicio varía de un hospital a otro,
así como la inclusión o no de algunos de estos profesionales; variará según la cartera de servi-
238 cios ofertada por cada hospital.
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

Todos los hospitales con servicio de rehabilitación disponen, al menos, de una o varias
consultas médicas, donde pasarán consulta los diferentes especialistas (médico rehabilitador,
foniatra, psicólogo, etc.) Y una o más áreas de fisioterapia, además de las áreas administrativas.

7.1. Funciones del celador en el área de rehabilitación y en la sala de


fisioterapia
La figura del celador dentro de las áreas de fisioterapia es fundamental ayudando al tras-
lado de documentos y pacientes dentro de la zona.
Dentro de las tareas más comunes de un celador en el servicio de rehabilitación están:

7.1.1. En la zona de puerta del área de rehabilitación


− Vigilarán las entradas de la Institución, no permitiendo el acceso a sus dependencias
más que a las personas autorizadas a ello.
− Recogerán los pacientes de Rehabilitación desde las ambulancias o cualquier otro medio
de transporte. Estarán con ellos hasta que la persona responsable se haga cargo de él.
− Vigilarán el acceso y estancia de los familiares y visitantes, según las normas del Centro, cui-
dando que no se introduzcan en el hospital más que aquellos objetos y paquetes autorizados.
− No dejarán nunca abandonada la vigilancia de la puerta de entrada.
− En caso de conflicto con un visitante o intruso, requerirán la presencia del personal de
Seguridad.
− En casos excepcionales podrán ser requeridos para cualquier otra actividad contempla-
da en su estatuto.
− Se abstendrán de hacer comentarios con los familiares y visitantes de los enfermos
sobre diagnósticos, exploraciones y tratamientos que se estén realizando a los mismos,
y mucho menos informar sobre los pronósticos de su enfermedad, debiendo siempre
orientar las consultas hacia el médico encargado de la asistencia del enfermo.
239
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

− También serán misiones del celador todas aquellas funciones similares a las anteriores
que les sean encomendadas por sus superiores y que no hayan quedado específica-
mente reseñadas.

7.1.2. En la sala de fisioterapia


− Tramitarán o conducirán sin tardanza las comunicaciones verbales, documentos, co-
rrespondencia u objetos que les sean confiados por sus superiores, así como habrán
de trasladar, en su caso, de unos servicios a otros, los aparatos o mobiliario que se
requieran. Cuando un celador traslada a un paciente siguiendo las instrucciones del
personal sanitario se hará responsable del mismo y de la documentación que se le
entregue.
− Realizarán, excepcionalmente, aquellas labores de limpieza que se les encomiende en
orden a la situación, emplazamiento, dificultad de manejo, peso de los objetos o loca-
les a limpiar.
− Cuidarán, al igual que el resto del personal, de que los enfermos no hagan uso indebido
de los enseres y ropas de la Institución, evitando su deterioro o instruyéndoles en el uso
y manejo de persianas, cortinas y útiles del servicio en general.
− Darán cuenta a sus inmediatos superiores de los desperfectos o anomalías que encon-
traran en la limpieza y conservación del edificio y material.
− Se abstendrán de hacer comentarios con los familiares y visitantes de los enfermos
sobre diagnósticos, exploraciones y tratamientos que estén realizando a los mismos,
y mucho menos informar sobre los pronósticos de su enfermedad, debiendo siempre
orientar las consultas hacia el médico encargado de la asistencia al enfermo.
− Estarán siempre localizados en la unidad a la que estén adscritos.
− En caso de conflicto con un visitante o intruso requerirá la presencia del personal de
Seguridad.
− Etc.
Dentro de todas estas tareas, quizás la más importante sea la de ayudar al fisioterapeuta
con el enfermo durante su tratamiento así como realizar los distintos traslados de éste dentro
de la sala de fisioterapia o a las distintas salas del hospital o a puertas para el transporte a su
domicilio.
Para el correcto manejo del paciente durante los traslados, el celador deberá conocer
cuál es la forma de manejar el paciente según su patología, sus características físicas y
cuáles son los instrumentos y materiales más comunes utilizados por el paciente dentro
de la sala.
Es imprescindible saber manejar al paciente atendiendo a su patología; la figura del fi-
sioterapeuta será de gran ayuda, ya que será quien aconseje realizar el traslado del paciente
de una manera u otra. Por ejemplo, un tetrapléjico en fase aguda deberá ser manejado “en
bloque”, para no alterar la recuperación de la lesión; o un hemipléjico deberá ser transportado
de la silla de ruedas a la camilla de una manera concreta, sin tirones del brazo afecto, ya que
podríamos ocasionar una lesión en ese hombro.
240
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

7.2. Funciones de los fisioterapeutas y de los auxiliares de enfermería


Para contestar a este epígrafe recurriremos al Estatuto que regulaban estas profesiones
y donde estaban reflejadas sus funciones (aunque fue derogado por el Estatuto Marco, las
funciones siguen en vigor):

Funciones de los fisioterapeutas según el Estatuto de Personal Sanitario no Facultativo


Artículo 70. Son funciones de los fisioterapeutas la
aplicación de tratamiento con medios físicos que por
prescripción facultativa se prestan a los enfermos de
todas las especialidades de Medicina y Cirugía donde
sea necesaria la aplicación de dichos tratamientos, en-
tendiéndose por medios físicos: eléctricos, térmicos,
mecánicos, hídricos, manuales y ejercicios terapéuti-
cos con técnicas especiales en: respiratorio, parálisis
cerebral, neurología y neurocirugía, reumatología,
traumatología y ortopedia, coronarias, lesiones medu-
lares, ejercicios maternales pre y post-parto y cuantas
técnicas fisioterápicas puedan utilizarse en el trata-
miento de enfermos.
Estas funciones se prestarán a Instituciones abier-
tas y cerradas, siendo lugares de tratamiento las con-
sultas y locales de rehabilitación, los gimnasios tera-
péuticos y a la cabecera del enfermo en los Centros de
hospitalización.
Artículo 71. Los fisioterapeutas realizarán bajo la prescripción del médico las funciones
generales y específicas siguientes:
1. Colaborar en las actividades deportivas de los pacientes en el plano de asesoramiento
a los encargados de dichas funciones.
2. Aplicar las prescripciones médicas cumplimentando las instrucciones que reciban en
relación con la especialidad.
3. Tener a su cargo el control de ficheros y demás antecedentes para el buen orden y fun-
cionamiento del servicio.
4. Vigilar la conservación y el buen estado del material que se utiliza en fisiotera-
pia, así como de los aparatos, procurando que estén en condiciones de perfecta
utilización.
5. Poner en conocimiento de sus superiores cualquier anomalía o deficiencia que obser-
ven en el desarrollo de la asistencia o en la dotación del servicio encomendado.
6. Realizar las exploraciones manuales prescritas por el Médico.
7. Cumplimentar igualmente aquellas otras funciones que se señalen en los Reglamentos
de Instituciones Sanitarias y las instrucciones propias de cada Centro, en cuanto no se
opongan a lo establecido en el presente Estatuto.
241
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Funciones de los auxiliares de enfermería según el Estatuto de Personal Sanitario no


Facultativo en el área de rehabilitación
Artículo 83. Las funciones de las auxiliares de enfermería en la Unidad de Rehabilitación
serán:
1. El aseo y limpieza de los pacientes.
2. La limpieza y ordenación del material utilizado en la Unidad, bajo la supervisión del
Personal Auxiliar Sanitario Titulado.
3. Ayudar a dicho personal en la colocación o fijación del paciente en el lugar especial de
su tratamiento.
4. Controlar las posturas estáticas de los enfermos, con supervisión del Personal Auxiliar
Sanitario Titulado.
5. Desvestir y vestir a los pacientes cuando lo requiera su tratamiento.
6. Recoger y reponer las ropas de uso en la Unidad.
7. En general, todas aquellas actividades que, sin tener un carácter profesional sanita-
rio, vienen a facilitar las funciones del Médico y de la Enfermera o Ayudante Técnico
Sanitario, en cuanto no se opongan a lo establecido en el presente Estatuto.

7.3. Uso y mantenimiento del material auxiliar utilizado en


rehabilitación
7.3.1. Limpieza, ordenación y uso
a) La limpieza y ordenación del material y aparataje utilizado
La disposición del material en el entorno ha de favorecer la seguridad del paciente para las
actividades de desplazamiento.
Hay algunos aparatos de mecanoterapia, ayudas técnicas para la marcha y mobiliario que
son utilizados por más de un paciente. Es necesario que el uso compartido de los mismos se
realice en condiciones de limpieza e higiene eliminando los restos orgánicos (piel, pelos...) y
sudor que su empleo pudiese haber producido.

b) La asistencia en la colocación y posicionamiento del paciente en el lugar de su


tratamiento
Aspectos a considerar: esta asistencia se proporcionará, teniendo en cuenta aspectos de
seguridad así como las particularidades propias de la afectación de cada paciente.
En el uso del diferente aparataje y recursos terapéuticos, los apoyos, contactos y ajustes
han de ser los adecuados (no han de estar ni demasiado apretados ni demasiado sueltos). Han
de tener la fijación adecuada para que no compriman los paquetes vasculonerviosos y estar
242 atentos a cualquier alteración de la piel (p. e. alteraciones de sensibilidad).
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

Es también importante estar pendiente de las reacciones adversas que produce ese posi-
cionamiento (por ejemplo, una incorporación o verticalización puede inducir mareos o vérti-
gos por hipotensión ortostática).

c) Vestir y desvestir a los pacientes


Algunas consideraciones: asiste al paciente en las actividades de autocuidado de vestido y
calzado, por lo que es necesario llamar la atención sobre tres puntos de interés:
– Elección de la ropa adecuada para realizar las actividades de rehabilitación física: se
elegirá ropa cómoda que permita libertad de movimientos confeccionada en un tejido
que no produzca reacciones en la piel a la sudación (se recomienda el uso de ropas de
algodón para evitar alergias).
– La elección del calzado se realizará, por un lado, atendiendo a la idoneidad para la acti-
vidad física y, por otro, a la seguridad.
El calzado ha de tener una buena base de apoyo, ha de ser plano y correctamente ajus-
tado; las suelas del calzado han de ser flexibles y antideslizantes.
Los zapatos han de adaptarse perfectamente a la anchura y longitud del pie del pa-
ciente y la parte posterior ha de ser cerrada. La buena adaptación evita resbalones o
torceduras de tobillo.
Hay que desechar los calzados tipo chancleta o con suelas de madera.
Es conveniente revisar las suelas y tacones del calzado con regularidad así como las
buenas condiciones del calzado. Las zonas desgastadas pueden ser motivo de caídas.
– Recoger y reponer las ropas de uso (sábanas para cubrir las camillas, fundas para las
almohadas...).
El uso de cada paciente de las camillas de tratamiento y del plano inclinado vendrá
precedido de la reposición del material de lencería correspondiente.
Se actuará de igual forma en la interposición de diferente ropa en la aplicación de las
técnicas de frío y de calor para evitar el contacto directo de estas aplicaciones con la
piel de paciente cuando la técnica así lo requiera.

7.3.2. Ayudas técnicas para la marcha


Es importante la comprobación del buen estado de las conteras (parte distal de bastones,
muletas y andadores) y de las ruedas (en el caso de tratarse de andadores con ruedas).
Las conteras han de ser anchas y cóncavas para permitir una buena fijación al suelo. La
parte de la contera que contacta con el suelo no debe estar gastada y las estrías han de estar
bien marcadas ya que, de lo contrario, pueden producirse resbalones y caídas.
Es también un elemento importante a comprobar el estado de la empuñadura o apoyos
de los miembros superiores en ayudas técnicas, su adecuada conservación para realizar una
prensión correcta y su higiene, dado que es la zona que se halla en contacto con la piel del
paciente (más aún si son de uso compartido) pues, en ocasiones, el empleo de ayudas técnicas
es temporal.
243
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Otro punto a tener en cuenta en el mantenimiento, es comprobar si en la regulación en


altura de las ayudas técnicas los tubos se deslizan con facilidad y la fijación de la altura resulta
estable y segura.

Sillas de ruedas
Constan de diferentes elementos cuya correcta conservación y mantenimiento favorecen
la comodidad y la alineación corporal adecuada en sedestación (posición sentada), la seguri-
dad, las transferencias y el desplazamiento.

Hay que considerar la idoneidad de: la anchura del asiento, la altura a la que está del suelo,
la altura del respaldo y de los apoyabrazos y la longitud de los apoyapiés.
– Ruedas: hay que comprobar el buen estado de las cubiertas así como de los aros ma-
nuales (si posee) para realizar el autoimpulso.
– Frenos: los frenos han de trabar correctamente el giro de las ruedas. Esta es una ma-
niobra básica para realizar cualquier traslado o transferencia. Los frenos deben soltarse
fácilmente y permitir el giro de las ruedas.
– Apoyabrazos: la altura del apoyabrazos ha de ser 2,5 cm más alta que la distancia entre
el asiento de la silla y el codo del paciente. Los apoyabrazos se han de poder retirar con
facilidad para poder despejar el campo de acción en los traslados y transferencias y así
poder actuar con mayor seguridad.
– Apoyapiés: para las transferencias es importante que éstos sean móviles y giratorios.
Si posee un soporte para apoyar las piernas, ha de evitarse la compresión sobre el hueco
poplíteo (parte posterior, de la rodilla), posicionando este soporte 2,5 cm inferior a éste.
Hay que evitar que el paciente se incline hacia delante para evitar las caídas. Si al paciente
se le cae un objeto hay que instruirle para que sobrepase ese objeto y que para recogerlo se
incline hacia un lado de la silla de ruedas.
En los casos de amputaciones bilaterales se lastrarán ambos apoyapiés para corregir el
desequilibrio.
En el caso de amputación por debajo de las rodillas, para prevenir el flexo de rodillas se
utilizará una tabla almohadillada para favorecer la extensión de la rodilla.
244
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

Diverso material ortoprotésico


– Cojines antiescaras: se utilizan en personas afectadas por la inmovilización para la
prevención de las úlceras por presión en la región de apoyo isquiático. Para este obje-
tivo resulta también importante la corrección de los apoyos y de la oblicuidad pélvica,
así como los cambios posturales. Para las regiones muy húmedas se recomiendan co-
jines transpirables y para las regiones cálidas los cojines de silicona (porque pierden
temperatura). Los cojines antiescaras de materiales plásticos dan mayor calor y aumen-
tan la sudación por lo que hay que tener precaución con las lesiones en la piel.
– Cinturón de movilización: sirve para facilitar el levantamiento, el giro, el acompa-
ñamiento en la marcha y movimiento a los pacientes sin tener que sujetarles por sus
ropas. Proporciona un incremento de la capacidad física para sujetar al paciente y
previene lesiones al realizar estos procedimientos a la vez que proporciona al pacien-
te una mayor sensación de comodidad y seguridad en el inicio de los procesos de
rehabilitación.
– Órtesis posturales y de función. Su objetivo es prevenir la aparición de actitudes
viciosas a consecuencia de la inmovilidad (dispositivos para evitar la rotación exter-
na de caderas, p. e.) o bien compensar una función deficitaria (órtesis antiequina).
Estas órtesis suelen estar fabricadas con materiales plásticos termoconformables por lo
que hay que tomar dos precauciones: se produce una mayor sudación de la piel con el mayor
peligro de reacciones alérgicas por lo que se interpondrá alguna prenda de algodón entre
la piel y los materiales plásticos. Por otro lado, al ser termoconformables, hemos de tener la
precaución de no acercarlos a las fuentes de calor para evitar deformaciones y preservar su
buen uso.
Por último hay que señalar que ciertos materiales sin-
téticos (neopreno o elásticos con que están confecciona-
dos las coderas, cabestrillos, rodilleras y tobilleras) pueden
provocar escozor en pieles sensibles, por lo que hay extre-
mar la higiene tanto de estas prendas como de la piel del
paciente.

7.3.3. Medios auxiliares de la marcha


– Ayudas fijas:
* Pasamanos: se usan en pasillos, en hospitales, en
residencias de ancianos...
* Barras paralelas. Se usan en la reeducación inicial
de la marcha.
Barras paralelas
– Ayudas autoestables:
* Andadores. Se usan generalmente con personas de edad. Permiten una marcha en
tres tiempos (avance del andador, avance de un miembro, avance del otro miem-
bro). Existen gran variedad de andadores: de ruedas, fijos, articulados (avance alter-
nativo de un lado y luego del otro, del andador, sin levantarlo).
245
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

* Bastones multipodales. Disponen de tres o cuatro puntos de contacto con el sue-


lo, lo que otorga una amplia base de sustentación. Son difíciles de utilizar en es-
caleras. Obliga al paciente a realizar pasos cortos debido a que la fuerza que se
ejerce debe estar centrada sobre la base de apoyo del bastón para que no pivote.
En terrenos irregulares funcionan mejor los trípodes que los bastones de cuatro
puntos.
– Bastones:
* Bastones simples. Son los más utilizados. Proporcionan estabilidad y equilibrio.
Son inestables, si sobre el bastón se ejerce una fuerza superior al 20-25% del peso
corporal. Si su empleo es bilateral se apoya en un mismo tiempo los bastones y el
miembro afecto.

7.3.4. Transfer, grúas


– Grúas. Dispositivos metálicos que por medio de una bomba hidráulica y de determina-
dos complementos, permiten la elevación, transporte y acomodamiento de personas
en diferentes lugares (cama, baño, etc.).

– Distintos tipos de transfers:


* Cabestrillo flexible de gran ayuda para los asistentes a transferir y volver a colocar
pacientes. Permite sujetarlos por detrás o por debajo según la situación, y ya se tra-
te de uno o de dos asistentes. Reduce considerablemente el esfuerzo y aumenta la
seguridad de las transferencias.
246
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

* Fabricada en madera laminada con sección que disminuye en los extremos para
deslizar suavemente la tabla por debajo del paciente. Con orificios asidera en am-
bos extremos para facilitar su agarre y transporte.
* De forma curvada para salvar fácilmente la rueda grande de las sillas de ruedas. Sus
cantos redondeados y superficie lisa permiten deslizarse cómodamente sobre la
tabla. De plástico macizo y reforzado, resiste al agua y al astillado. Las almohadillas
antideslizantes de los extremos de la parte inferior aumentan la estabilidad durante
la transferencia.

7.3.5. Otros materiales empleados en fisioterapia


Dentro del área de fisioterapia, además de los mencionados anteriormente existen mate-
riales que el celador adscrito a tal área deberá conocer como:
– Planos inclinados y bipedestadores, utilizados, mediante diferentes fijaciones o cin-
chados, para colocar el paciente en posición vertical y realizar ejercicios posturales y de
columna.
– Barras paralelas regulables, de base móvil o fijas.
– Rueda de hombro, se coloca fija a la pared. Mediante un soporte móvil puede subirse
y bajarse el eje de giro para adaptarlo a la altura del paciente. Se utiliza para realizar
ejercicios de hombro.
– Espejo de reeducación, de luna cuadriculada, de pared, con ruedas...
– Saquitos de arena, utilizados como pesas en rehabilitación (antes se empleaba en
planta como apoyo de uno de los miembros inferiores del paciente para favorecer su
estabilidad cuando está acostado, hoy en día hay otros productos que cumplen la mis-
ma función).
– Poleas de pared, se le adaptarán unas pesas y se utilizarán, sobre todo, para realizar
ejercicios de musculación de miembros superiores
– Mesa de mano universal o mesa de Kanavel, está diseñada para la recuperación fun-
cional de las extremidades superiores.
– Banco de cuádriceps o de Colson, su utilización más común es la de fortalecimiento
de cuádriceps.
– Bicicleta cinética.
– Tablas o discos de Böhler o Freeman, son tablas de madera de forma rectangular o
circular, utilizadas para la realización de diferentes ejercicios propioceptivos.
– Jaula de Rocher, formada por cuatro planos enrejados de unos 2 x 2 m de superficie,
dispuestos en forma cúbica que permiten la colocación de sistemas de suspensión me-
diante la utilización de eslingas o reguladores, cuerdas, mosquetones, eses metálicas,
cinchas o hamacas de distintos tamaños, tobilleras, testeras y una camilla de tratamien-
to para colocar al paciente.
Existen multitud de materiales utilizados en las unidades de fisioterapia y Rehabilitación,
los anteriores son algunos ejemplos, los más comunes, los celadores deberán conocerlos y así
integrarse dentro del equipo multidisciplinar del Servicio de Rehabilitación. 247
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

8. Actuación en la UCI
8.1. Actuación del celador en la UCI/UVI
La Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), también conocida por Unidad de Vigilancia Intensiva
(UVI), es un servicio altamente especializado en la asistencia, vigilancia y control de los pacientes en
estado crítico. En algunos hospitales las UCI son pequeñas unidades hospitalarias totalmente equi-
padas dentro del mismo, disponiendo de servicio propio y exclusivo de Laboratorio, Radiología,
Esterilización, etc. Se ocupa de pacientes con una patología que haya alcanzado un nivel de grave-
dad tal que suponga un peligro vital actual o potencial, susceptible de recuperabilidad.

Área de intercambio o Box

Por todo ello, se puede definir como un área específica del hospital en la que, de una manera
adecuada, se puede monitorizar, realizar los procedimientos diagnósticos, ayudar de forma con-
trolada al mantenimiento de las funciones vitales, y administrar el tratamiento definitivo a aquellos
pacientes cuya vida se encuentra en peligro a causa de enfermedades potencialmente reversibles.

8.1.1. Características de una UVI/UCI


La ubicación de la unidad ha de ser dentro o muy próxima de la zona más técnico-asisten-
cial del centro. Tradicionalmente se elige como lugar más idóneo el continuo al bloque quirúr-
gico, posiblemente como una ampliación de la reanimación. Debe tener fácil acceso desde la
sección de urgencias, ya que este es el punto de entrada normal para un enfermo grave.
Sin olvidar lo anterior, hemos de considerar también que la unidad es un lugar de hospita-
lización, que requiere otras asistencias, como pueden ser el aseo del enfermo, comidas, visitas
de familiares, etc., por lo cual hay razones importantes para que, sin perder su buena comuni-
cación interior, tenga también accesos fáciles para cubrir todos los demás aspectos.
En la UCI existen varias unidades especializadas identificadas según las patologías que pre-
sentan los pacientes; dentro de estas unidades están las áreas de internamiento que reciben el
nombre de Box o Boxes. En cada una de estas unidades existe un control de enfermería ubi-
cado de tal manera que permita la visualización de todos los pacientes sin necesidad de mo-
248 vilizarse (normalmente esta en el centro y las camas alrededor con el cabecero hacia la pared).
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

UCI/UVI

Hay unidades de internamiento dentro de la UCI/UVI para:


± Cardiología.
± Cirugía cardiovascular.
± Sépticos (infecciosos).
± Trasplantes.
± Neonatos.

UCI/UVI neonatal

± Cirugía general.
± Politraumatizados.
± Grandes quemados, etc.
± Además de estas zonas de hospitalización poseen un almacén de farmacia, almacén
de lencería, vestuarios, despachos de administrativos y médicos, almacén de apara-
tos, etc.
Son salas muy especializadas donde existen gran cantidad de aparatos, muchos de los
cuales no se encuentran en otros servicios del hospital, entre los que se pueden citar: desfi-
249
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

briladores, caudalímetros, respiradores automáticos, aparatos de radiología portátil, autoa-


nalizadores, bombas de infusión de medicamentos y sueroterapia, monitores de frecuencia
cardíaca, marcapasos, etc.
Los tipos de pacientes que nos podemos encontrar
en estas unidades son: pacientes con infartos, con arrit-
mias inestables, pancreatitis, shock séptico, trasplanta-
dos hepáticos, pacientes sometidos a cirugía cardiovas-
cular, recién nacidos con patologías varias que entrañen
riesgo vital, traumatismos craneoencefálicos, tetrapléji-
cos, etc.

8.1.2. Funciones del celador


Los celadores destinados en esta unidad, por las ca-
racterísticas de los enfermos continuamente encamados,
deben estar muy bien preparados en la movilización y
cambios posturales de los mismos. Como particularidad,
el trabajo de movilización del celador será requerido con
mayor frecuencia e incluso el transporte de los pacientes
requiere aún mayores cuidados, si cabe.
Los cambios posturales se llevarán a cabo con la
misma frecuencia que en las plantas de hospitalización
(cada 2-3 horas) para evitar la aparición de las temidas
úlceras por presión y siempre que estén prescritas por el
Facultativo responsable del paciente.
“Ayudarán a las enfermeras y ayudantes de plantas
(auxiliares de enfermería) al movimiento y traslado a los
enfermos encamados que requieran un trato especial en
razón de sus dolencias para hacerles las camas”. Al ser pa-
cientes con tendencia a la inestabilidad, una actuación
rápida es vital para su integridad, por ello los celadores
estarán pendientes de colaborar en todo lo que le orde-
nen (dentro de sus funciones) la supervisora de la UCI, los
médicos y los enfermeros de la unidad.
Cuando movilizamos a un paciente asistido por ventilación artificial, siempre debe estar
presente un/a enfermero/a que vigile los sistemas y conexiones del respirador, tubos y cánulas
para evitar que en ningún momento se interrumpa o altere la ventilación.
Los celadores deben tener toda la indumentaria que se requiere en estas unidades y que
estará compuesta por: el uniforme reglamentario, calzas, mascarilla, guantes, bata y gorro. No
siempre lo llevarán todo puesto, pues hay unidades dentro de la UCI que no precisan de todos
estos medios de barrera. Sin embargo hay otras unidades que sí, como son las de trasplantes,
sépticos, etc. que necesitan de una normas asépticas definidas.
Es importante que cuando abandonen la UCI para algún traslado de personas y objetos
dejen la bata dentro de la UCI para ponérsela cuando regresen o bien utilicen una nueva al
250 entrar otra vez.
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

Otras de sus funciones es controlar la entrada de visitas


así como su salida y que los visitantes estén debidamente
autorizados. Asimismo, cuidarán de que durante los ho-
rarios de visita de familiares a pacientes (en las Unidades
de Cuidados Intensivos no se permite la permanencia de
ningún familiar acompañando al enfermo) estos vistan
correctamente las batas, gorros y calzas para acceder a la
unidad, número de visitantes por paciente, etc.
La visita de familiares se ajustará al horario establecido
en la Unidad, generalmente coincidiendo en las comidas
y cenas o después de las mismas, por tanto vigilarán que
se cumplan las debidas normas higiénicas e impidiendo a
los mismos el acceso fuera del horario establecido, orien-
tándolos hacia dichas bandas horarias.
Proveerán que el material limpio (gorros, batas, calzas
y mascarillas si fuesen necesarias) no falte en la habita-
ción habilitada, para que los familiares de pacientes in- Grúa para movilización de pacientes
gresados en UCI puedan proveerse de las mismas.
Trasladará a los pacientes, acompañado de médico y personal de enfermería, para la
realización de pruebas diagnósticas que no puedan llevarse a efecto en la Unidad de Cuidados
Intensivos (TAC, ecografías, etc.). En algunas pruebas (endoscopias, toracocentesis, punción
lumbar, etc.) pueden requerirle que sujete al paciente para evitar daños con sus movimientos.

Aparato de rayos X portátil

Generalmente las radiografías se harán programadas diariamente mediante aparato


portátil de Rx, el celador tomará las medidas de protección correspondientes, ayudará al
técnico de Rx en la movilización de los pacientes que lo requieran (no manejará el apa-
rato ni colocará el chasis bajo el paciente pues esta es una función específica del técnico
en imagen para el radiodiagnóstico) y trasladando el aparato portátil a los diversos boxes.
Serán igualmente aplicables el resto de funciones de celadores reguladas en el artículo
14.2 de la Orden de 5 de julio de 1971, reguladora del Estatuto de Personal no Sanitario de
Instituciones Sanitarias. 251
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

8.1.3. Traslado de un paciente a la UCI/UVI


Consistirá en el transporte de un paciente en situación crítica desde cualquier uni-
dad a UCI, en el menor tiempo posible y con las mayores medidas de efectividad en el
transporte.
El celador llamará al ascensor y bloqueará la puerta para evitar las esperas innecesarias.
Avisada la UCI, y colocado en la camilla la bala de oxígeno, desfibrilador, ambú y medicación
necesaria, se procederá al traslado con celador, enfermera y facultativo.
El cambio de cama en UCI se hará con mucho cuidado, pues una precipitada o mala acción
puede desconectar cualquier catéter, vía u otra circunstancia que complique aún más la situa-
ción del enfermo.
Efectuado el cambio, el celador de UCI se encargará de las tareas propias de su servicio.
Posteriormente recogeremos el aparataje necesario en el traslado (desfibrilador, ambú, bote-
lla de oxígeno, etc.) y los devolveremos a la unidad de procedencia.

Insuflación con ambú

En los supuestos de traslado del paciente de UCI a servicios de diagnóstico (TAC, Ecografía,
etc.), el celador que acompañe al mismo permanecerá constantemente junto al equipo de
dicho traslado hasta la finalización del mismo.

8.2. Cuidados a los pacientes


En las enfermedades críticas surgen una serie de problemas que el profesional de la UVI
debe disminuir o paliar. Esto se lleva a cabo mediante la puesta en marcha de una serie de
cuidados en función del tipo de problema que esté experimentando el paciente crítico.
Los problemas más comunes que pueden surgir en una Unidad de Críticos son:
– Desequilibrios hídricos.
– Infección nosocomial.

252 – Problemas nutricionales.


EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

– Dolor.
– Problemas psicológicos.
– Alteración de los patrones de sueño.
– Problemas en el autocuidado.

8.2.1. Cuidados en los desequilibrios hídricos (hipo e hipervolemia)


Hipovolemia
– Pesar al paciente. Es importante describir los cambios que puede sufrir en el peso.
– Valorar el estado de piel y mucosas (color, signos de deshidratación, etc.).
– Realizar frecuentemente una higiene bucal adecuada utilizando también enjuagues
bucales con algún colutorio si el estado del paciente lo permite.

Jeringas de perfusión continua

Hipervolemia
– Restringir los líquidos y el sodio.
– Valorar la presencia de edema periférico, sistémico o pulmonar.
– Pesar al paciente. En una hipervolemia suele aparecer un aumento agudo de peso.

8.2.2. Cuidados para la prevención de la infección nosocomial


La infección nosocomial u hospitalaria es una complicación frecuente de los pacientes in-
gresados en la Unidad de Críticos. Esto se debe a varias causas, como, por ejemplo, la gravedad
de los pacientes, el empleo de numerosas técnicas invasivas y una falta de atención en la rea-
lización de técnicas asépticas por parte del personal de la Unidad de Críticos.
Para evitar la aparición de infección nosocomial en estas Unidades se llevan a cabo una
serie de técnicas y cuidados:

– El celador debe familiarizarse y conocer los gérmenes más frecuentes en la unidad.


– Lavarse las manos tras el contacto con cada paciente. 253
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– Emplear guantes limpios para manipular líqui-


dos corporales.
– Si el paciente presenta infección respiratoria, se
mantendrá aislado en una habitación individual
con presión negativa.
– Cada vez que se abandone la UCI para traslado de
pacientes se debe desechar la bata (o en su defec-
to dejarla dentro para que cuando vuelva la utilice
otra vez), desechar papis, gorro, guantes, etc. Producto ubicado en el piecero
de la cama de UCI para desinfección
– Si existe posibilidad de que los líquidos orgáni- de las manos por fricción sin
cos del paciente pueden salpicar al personal, se necesidad de aclarado
utilizarán gafas protectoras y mascarilla.

8.2.3. Cuidados en caso de problemas nutricionales


Debido a la falta de alimentos el paciente crítico se desnutre. Una intervención nutricional a tiem-
po puede influir positivamente en la evolución de la enfermedad. El celador ayudará al personal sa-
nitario a pesar al paciente para que estos puedan valorar la perdida de peso con el paso del tiempo.

8.2.4. Cuidados ante el dolor


Gran cantidad de los pacientes ingresados en la Unidad de Críticos experimentan dolor
debido a su enfermedad, técnicas empleadas, tratamientos, etc. Por ello este es uno de los
aspectos más importantes a tratar:
– Observar el estado del paciente, si está inquieto, si está ansioso, irritable, si llora, etc.
– Si el paciente tiene un dolor postoperatorio enseñarle a sujetarse la incisión para mini-
mizar el dolor durante la respiración profunda, la tos y la deambulación.
– Ayudar al paciente a mantener una buena alineación corporal y a realizar cambios fre-
cuentes de postura, ya que esto ayuda a prevenir contracturas y espasmos musculares.
– Facilitar al paciente medidas de distracción como son revistas, periódicos, radio, etc.
– Pedir al paciente que nos avise cuando aparezca el dolor.

8.2.5. Cuidados en caso de problemas psicológicos


– Vigilar diariamente el estado mental que manifiesta el paciente.
– Dedicar un tiempo a la comunicación con el paciente.
– Establecer horas de visita que favorezcan al paciente.
– Facilitar (por parte del médico responsable) a la familia una información clara y verda-
dera acerca del estado del paciente.
– Preparar al paciente y a la familia para un posible traslado de la unidad de forma que su
recuperación pueda entenderla como algo real.
254
EL CELADOR EN SU RELACIÓN CON LOS ENFERMOS: TRASLADO Y MOVILIDAD DE LOS MISMOS [[[[\

– Orientar al paciente en el tiempo y en el espacio si fuera necesario, proporcionándole


calendarios, reloj, objetos propios, etc., para mejorar su estado de ánimo.
– Reducir en la medida de lo posible los ruidos y conversaciones en tonos altos de voz.

8.2.6. Cuidados en pacientes que presentan alteraciones de los patrones del sueño
– Informar al paciente de la importancia del sueño para la recuperación de su patología.
– Mantener un entorno tranquilo y sin ruidos.
– Informar al paciente de que la mayor parte del sueño debe realizarlo a la misma hora
que lo hacía en su domicilio.
– Informar al paciente de que los ejercicios y la música son productores de sueño.
– Apagar las luces por la noche y durante los períodos de reposo.
– Limitar el horario de las visitas a las necesidades específicas de cada paciente.
– Colocar al paciente de la forma que se encuentre más cómodo para dormir.

8.2.7. Cuidados en la rehabilitación y conocimientos del autocuidado


– Demostrar repetitivamente las tareas para fomentar el mejor aprendizaje del paciente.
– Identificar los posibles obstáculos que puedan entorpecer el aprendizaje y desarrollar
estrategias para vencerlos.
– Incidir sobre factores ambientales (luminosidad, comodidad, etc.) y personas que ro-
dean el ambiente para mejorar el aprendizaje.

255
6
Normas de actuación en
los quirófanos

1. Normas de actuación en los quirófanos


2. Normas de higiene
3. La esterilización
4. La higiene personal del celador
6

5. Técnica de lavado de manos


\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

1. Normas de actuación en los quirófanos


1.1. Introducción
El quirófano es una de las áreas, dentro de la Institución Sanitaria, en la que los celadores
desempeñan funciones propias. La zona quirúrgica es bastante compleja en cuanto al mate-
rial y equipo que se utilizan, por lo que se requiere que los celadores guarden una serie de
normas en el desarrollo de su actividad. El trabajo que va a realizar en este servicio difiere del
que lleva a cabo en el resto del hospital.
Los grandes progresos en medicina y cirugía han permitido un desarrollo importante en esta
área, aumentando el número de intervenciones, la cantidad de aparatos y materiales quirúrgicos,
así como la formación del personal que desarrolla su labor en el área quirúrgica. Por todo ello, ha-
blaremos en esta unidad de las características generales de los quirófanos, del papel del celador
en este servicio y de las peculiaridades en cuanto a vestimenta y distribución de espacios y zonas.

1.2. Concepto de quirófano


El quirófano es el área de la Institución Sanitaria donde se realizan las operaciones quirúr-
gicas. La cirugía se puede definir como la parte de la medicina que tiene como fin curar, paliar
o diagnosticar enfermedades así como reparar o mejorar sus posibles secuelas por medio de
intervenciones manuales. Existen muchos tipos de intervenciones quirúrgicas, con mayor o
menor complejidad y riesgo, pero todas requieren unas condiciones específicas de higiene y
esterilización para poder realizarlas con seguridad.

Una intervención quirúrgica puede ser clasificada atendiendo a diversos parámetros:


En función del objetivo que se persigue con su realización, la intervención se clasifica en:
1. Diagnóstica: para determinar la causa de los síntomas (ej.: extracción de un fragmento
de tejido para biopsia).
2. Curativa: resección de la parte enferma (ej.: extirpación de una masa tumoral).
3. Reparadora o reconstructiva: fortalecer zonas debilitadas, volver a unir zonas que se
258 encuentran separadas, corregir deformidades, etc.
NORMAS DE ACTUACIÓN EN LOS QUIRÓFANOS [[[[\

4. Estética: mejorar el aspecto.


5. Paliativa: aliviar los síntomas (ej. dolor) sin curar la enfermedad.
6. Exploratoria o exploradora: sería, por ejemplo, realizar una laparotomía exploratoria
para observar los órganos de la cavidad abdominal después de un traumatismo abdo-
minal severo.
La cirugía también se puede clasificar en menor o mayor, según su complejidad y el ries-
go que conlleve, por lo que pasaría a denominarse cirugía de alto riesgo o cirugía de bajo
riesgo.
Según el grado de contaminación de los tejidos, se clasifica en:
– Limpia: cuando no se penetra en vía respiratoria, tubo digestivo, tracto genitouri-
nario o cavidad orofaríngea, ni se accede a tejidos infectados. Son aquellas heridas
que cicatrizan por la denominada primera intención. El riesgo de contaminación es
exógeno.
– Limpia-contaminada: cuando se penetra en cavidades comunicadas con el exterior.
– Contaminada: son las heridas abiertas recientes (menos de 4 horas), operaciones con
alteraciones de la técnica estéril.
– Sucia o infectada: cuando se trata de heridas traumáticas no recientes (más de 8 ho-
ras) con tejido desvitalizado.
Al período de tiempo que transcurre desde que un paciente va a ser intervenido, se pre-
para la intervención, se realiza la misma y hasta que es dado de alta en el hospital, se le cono-
ce con el nombre de perioperatorio. Dentro de él podemos distinguir tres fases claramente
identificadas. Dichas fases son:
– Preoperatoria: es la fase que antecede a la intervención. Comienza con la preparación
del paciente y finaliza cuando éste es colocado en la mesa de operaciones. Algunos
autores sitúan el inicio de esta fase en el momento de decidir que se va a intervenir
quirúrgicamente al paciente.
– Transoperatoria: es la que transcurre desde que el paciente es colocado en la mesa de
operaciones hasta que abandona el quirófano. También se denomina acto quirúrgico
y se puede desarrollar a su vez en 5 fases (sección y separación de tejidos, unión de
los tejidos para conseguir su cicatrización, hemostasia, exploración operatoria y cirugía
endoscópica).
– Postoperatoria: es la fase que precede a la intervención. Comienza con el traslado del
paciente a la sala de reanimación/recuperación, más comúnmente conocida como sala
de despertar, y finaliza cuando el paciente es dado de alta.

1.3. Estructura y organización del bloque quirúrgico


El denominado bloque quirúrgico está funcional y físicamente diferenciado del resto del
hospital. Se compone de un conjunto de instalaciones acondicionadas y equipadas para po-
der realizar en ellas las intervenciones quirúrgicas con las mayores garantías, y de un personal
(sanitario y no sanitario) asignado al servicio, que debe poseer una formación específica (aun-
que no siempre académicamente reconocida), para realizar con eficiencia su trabajo. 259
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

1.3.1. Instalaciones
El bloque quirúrgico suele situarse en una zona del hospital tranquila y con poco tránsito,
aunque bien comunicada con el resto de las unidades.
Atendiendo a las normas de asepsia y antisepsia, se divide en varias áreas con diferente
tipo de restricciones en lo referente a la circulación de personal, enfermos y material:
– Área de intercambio. Aquí encontramos el área de recepción de pacientes, los despa-
chos, los vestuarios y la sala de estar del personal:
* Los almacenes, en el bloque quirúrgico existen diversos almacenes para guardar el
material quirúrgico, aparatos, sueros, camillas, farmacia en general, etc.
* La zona de descanso del personal está compuesta por salas acondicionadas para el
descanso del personal entre cada intervención.
* Los vestuarios son zonas de intercambio, poseen dos puertas, una por la que se ac-
cede con ropa de calle y otra de salida al pasillo de quirófano, una vez uniformado
o vestido con el traje de quirófano. Existen vestuarios para los profesionales que
forman el quirófano y otros para los pacientes que llegan en régimen ambulatorio.
* La zona de recepción de pacientes es la sala donde se instala y permanecen los enfer-
mos que vienen en cama o camilla hasta que se les pasa a la camilla quirúrgica para
ser operados, también denominada transfer o zona de transferencia de camas. La
cama vacía se deposita en la esclusa.
– Área limpia. Para esta área es necesario el uso de gorro y “papis”. A este espacio perte-
nece el pasillo limpio y el almacén de material estéril.

– Área estéril o aséptica. En esta área será necesario el uso de gorro, papis o calzas y
mascarilla, incluso cuando no se esté realizando ninguna intervención. Está formada
por los quirófanos, la zona del lavado quirúrgico y las áreas de preparación del instru-
mental estéril:
* La sala de lavado de manos quirúrgico es la sala anexa al quirófano, donde el per-
sonal estéril (el cirujano, sus ayudantes y la enfermera instrumentista), realizará el
260 lavado quirúrgico de manos, para así, proceder al acto quirúrgico.
NORMAS DE ACTUACIÓN EN LOS QUIRÓFANOS [[[[\

* La intermedia es el almacén o dependencia anexa al quirófano, que se comunica


con este a través de una ventana. En este almacén se guardan las cajas de instru-
mentación, así como el material fungible y sueros de uso frecuente en las inter-
venciones quirúrgicas. En cada quirófano suele haber una intermedia, que estará
asistida por una auxiliar de enfermería, la cual trasladará el instrumental quirúrgico
y suministrará el material necesario para la intervención.
– Área sucia. También llamada zona séptica, es un área adyacente al quirófano o pasillo
de circulación, por la que se va eliminando todo el material sucio procedente de la in-
tervención. No necesita ninguna indumentaria especial.
– El antequirófano es la sala o dependencia, anexa al quirófano, que sirve para propor-
cionar atención y asistencia al paciente, así como llevar a cabo los cuidados que requiera
este antes de ser operado (también es el lugar donde se queda la cama del paciente al
pasarlo a la mesa de operaciones). También es el lugar donde el celador debe permane-
cer durante la intervención estando atento a aquello para lo que se le pudiera requerir.
– La sala de reanimación, es aquella donde se recibe a los pacientes una vez practicada
la intervención quirúrgica, dándoles los cuidados y asistencia necesaria hasta que es-
tos se recuperen de la anestesia y estén en condiciones para su traslado a la planta de
hospitalización que corresponda.

Para el control de acceso al quirófano y en función de la vestimenta necesaria podemos


dividir el área quirúrgica en varias zonas:
– Zona sin limitaciones de acceso: es la que hay a la entrada del bloque quirúrgico y
va desde la puerta que delimita el principio de esta zona hasta los vestuarios y zona
de recepción de pacientes. A esta zona se puede acceder con ropa de calle o con un
uniforme normal.
– Zonas semilimitadas; en ellas se requiere el uso de uniforme aséptico de dos piezas. Además
del uniforme también se requiere el uso de zuecos quirúrgicos o, en su defecto, se cubrirán
los zuecos con calzas o papis para evitar la contaminación del área. Además es preceptivo
el uso de gorro para cubrir el pelo. Son zonas semilimitadas los pasillos de limpio y sucio,
además de los almacenes de aparatos y demás locales situados a partir de los vestuarios. 261
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– Zonas limitadas: en estas zonas, además de uniforme quirúrgico, calzas o zuecos


quirúrgicos y gorro, es obligatorio el uso de mascarilla. Están formadas por las salas
de intervenciones, así como los antequirófanos y los cuartos de lavado de manos
prequirúrgico.
Otros autores consultados nombran estas 3 zonas como: negra (se corresponde con la
zona sucia), gris (zona limpia) y blanca (zona estéril).
Los celadores destinados al área de quirófanos tienen acceso permitido a todas sus áreas,
por lo que deben conocer cuáles son las prendas que deben llevar en cada momento.
El quirófano debe estar construido con unas determinadas características para prevenir
posibles contaminaciones:
− Las paredes, techo y suelo deben estar construidas con un material no poroso de fácil
limpieza.
− No debe haber ventanas y existirá una instalación de aire acondicionado independien-
te de la del resto del hospital y con capacidad para renovar el aire entre 15 y 20 veces
por hora. El sistema poseerá filtros de partículas de alta seguridad.
− Puertas que disminuyan la turbulencia del aire, al abrirse y cerrarse.
− La temperatura debe mantenerse entre 17 y 23 ºC (la excepción está en los quirófanos
de pediatría que pueden necesitar temperaturas superiores a 25 ºC) para disminuir el
crecimiento bacteriano evitando así la aparición de infección. Una temperatura alta
aumentaría el riesgo de explosión de los gases empleados.
− La humedad del ambiente debe mantenerse entre 50 y 60%, así se genera un medio
relativamente conductor, permitiendo que la electricidad estática se descargue a tierra
a medida que se genera.
− La combinación de humedad elevada y temperatura baja es deseable también para
evitar la deshidratación del tejido expuesto del paciente.
− Las unidades de iluminación del techo se instalarán en un solo pivote en vez de sobre
raíles (los raíles de las luces del techo son difíciles de limpiar y los mangos pueden
contaminarse).
− La instalación debe estar insonorizada.

1.3.2. Equipo quirúrgico


El equipo que atiende al paciente durante el periodo operatorio puede dividirse en dos
categorías básicas: miembros lavados estériles y miembros no estériles.
Los miembros del equipo lavados estériles son los siguientes:
1. Cirujano: especialista médico que realiza la intervención.
2. Ayudantes del cirujano: pueden variar en número.
3. Enfermera instrumentista. Aunque tal categoría no está reconocida académicamente
en la actualidad, es indudable que esta función debe cumplirla alguna enfermera con
conocimientos y experiencia suficientes.
262
NORMAS DE ACTUACIÓN EN LOS QUIRÓFANOS [[[[\

Los miembros no estériles del equipo pueden incluir los siguientes:


1. Anestesista. Médico especialista en anestesiología y encargado de todo el proceso
anestésico.
2. Enfermero/a circulante. Asiste al paciente a su llegada a quirófano, lo cuida (constan-
tes vitales, perfusiones endovenosas…) durante la intervención y sirve de interme-
diario entre los miembros estériles y no estériles, aporta el material que se pudiese
necesitar…
3. Auxiliar de enfermería. Durante la intervención permanece en la zona intermedia y en-
tregará a la enfermera circulante lo que esta le solicite.
4. Otros (enfermera de apoyo al anestesista, celador, limpiadora...).

1.4. Conocimiento de los recursos técnicos, instrumental y material


en general
Los elementos más habituales que nos pode-
mos encontrar en la sala de operaciones son:
– Mesa quirúrgica o mesa de operacio-
nes: donde se coloca al enfermo para
ser operado. Es una camilla especial pro-
vista de dispositivos para modificar la
altura (autoelevables) y las articulacio-
nes (articulada), que además consta de
diversos accesorios para colocar al pa-
ciente en la posición adecuada (correas
para brazos o muñecas, tabla braquial o
soporte para brazos, soportes para hom-
bros, estribos o perneras, bolsas de are-
na, etc.). El colchón suele estar cubierto
de caucho conductor. Es imprescindible,
que disponga de una buena toma de
tierra. La mesa quirúrgica puede ser fija
o disponer de ruedas. Según la especia-
lidad del quirófano (traumatología, of-
talmología, ginecología, etc.), existirán
modelos de mesas y accesorios adecua-
dos para cada especialidad quirúrgica.
– Arco de anestesia, es un accesorio metálico, que se fija a la mesa quirúrgica encima
del paciente y permite separar la zona de anestesia de la zona de intervención o campo
quirúrgico.
– Lámpara quirúrgica o cialítica, normalmente son dos y se encuentran suspendidas
del techo por encima de la mesa quirúrgica. Pueden ajustarse con libertad en cualquier
posición o ángulo sobre la mesa quirúrgica. Deben estar diseñadas para proporcionar
una luz focal y no producir sombras. Deben ser de fácil limpieza.
263
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– Lámparas supletorias: además de la iluminación general del quirófano y de las lámpa-


ras quirúrgicas, también se dispone de lámparas auxiliares provistas de ruedas para su
desplazamiento, que pueden trasladarse por los distintos quirófanos.
– Aparato de anestesia, también llamado carro o equipo de anestesia. Es un armario con
ruedas que permiten su desplazamiento; va equipado con diversos aparatos y material
de anestesia como monitores cardíacos, pulxiosímetro, esfigmomanómetro, electro-
dos para la monitorización cardiaca, recipientes de gases anestésicos, etc. Dispone de
diversos compartimentos y cajones que contienen material variado para la anestesia
como laringoscopio, tubos endotraqueales y sondas de diversos tamaños, cánulas de
Guedel, fiadores o guías, mascarillas oronasales de diversos tamaños, sondas nasogás-
tricas y de aspiración, etc.
– Sistema de aspiración, recipiente que se conecta a las tomas de vacío y sirve para
aspirar sangre y secreciones del paciente durante la intervención.
– Mesa de instrumentación, es una mesa metálica provista de ruedas, en la cual, la enfer-
mera instrumentista coloca el instrumental quirúrgico necesario para la intervención.
Suele tener forma semicircular y se recubre con paños estériles durante la intervención.
– Mesa auxiliar, llamada también mesa mayo o cigüeña, es una mesa metálica provista
de ruedas, donde se coloca el material de uso continuo para la intervención (bisturí,
separadores, pinzas, tijeras, batas, guantes, etc.).

264
NORMAS DE ACTUACIÓN EN LOS QUIRÓFANOS [[[[\

– Escabel: especie de taburete o banqueta sin respaldo utilizado en quirófano.


– Armarios con material indispensable, sirven para el almacenamiento de suturas, apó-
sitos, sistemas de drenaje, bolsas colectoras, etc.
– Negatoscopio: es una pantalla provista de un sistema de iluminación que permite vi-
sualizar radiografías, tomografías, resonancias magnéticas del paciente.
– Bisturí eléctrico: utiliza corriente eléctrica modificada, para cortar tejido y para coa-
gular pequeños vasos sanguíneos. Posee un terminal negativo o placa, que se fija al
paciente y permite recoger la corriente eléctrica que circula por su cuerpo durante la
intervención.
– Carro de parada: también llamado carro de Soporte Vital o de emergencia. Es un mue-
ble con ruedas, donde podemos encontrar todo el material y la medicación necesaria
para resolver una situación de extrema urgencia, como, por ejemplo, una parada car-
diorrespiratoria. Dispone entre otros con los siguientes elementos:
* Tabla de parada cardiorrespiratoria, es una superficie dura que se coloca bajo el pa-
ciente y permite practicar adecuadamente la técnica de SVB (Soporte Vital Básico).
* Desfibrilador con palas, cardiocompresor, marcapasos externo…
* Resucitador, respirador manual o balón de oxígeno (ambú), con mascarilla oronasal.
* Diversos cajones con material para intubación endotraqueal, electrodos, sondas y
medicación diversa.
– Aparatos de RX portátiles: permiten el estudio radiológico del paciente en el trans-
curso de una intervención. Suele estar formado por dos elementos que son: un tubo
emisor de RX y monitores de visualización de la imagen. El celador es el encargado de
su traslado dentro del área quirúrgica y el técnico en radiodiagnóstico es el que se en-
carga de su manejo y aplicación de técnicas radiológicas.
– Instrumental. Tijeras de Mayo, bisturíes, pinzas de Kocher, pinzas de Pean, pinzas de
Kelly, pinzas mosquito, agujas de sutura, hilo de sutura, portaagujas, separadores, val-
vas, etc.

1.5. Riesgos relacionados con quirófano


Riesgo de infección relacionado con la intervención
Reglas básicas de la asepsia quirúrgica
Durante la cirugía deben seguirse determinadas reglas para crear y mantener un campo
estéril con un margen de seguridad bien definido. La práctica estricta de las siguientes reglas
elimina o minimiza la posible contaminación:
1. Dentro del campo estéril debe usarse sólo material estéril. Si hay alguna duda sobre la
esterilidad de un objeto se considera como no estéril.
2. Las batas del personal lavado se consideran estériles por delante, del hombro a la cin-
tura, y las mangas hasta cinco centímetros por encima del codo.
265
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

3. Las mesas cubiertas con paños se consideran estériles sólo en la superficie. Cualquier
objeto que pase del extremo de la mesa se considera contaminado y no puede ser co-
locado otra vez sobre ésta.
4. Las superficies estériles deben contactar sólo con otras superficies estériles. Las perso-
nas lavadas deben mantenerse cerca del campo estéril y, si cambian de posición, deben
girar cara a cara o espalda contra espalda.
5. Los extremos de un paquete o contenedor estéril se consideran no estériles (los límites
de lo estéril no están siempre bien definidos).
6. El campo estéril debe crearse lo más cerca posible del momento en que va a ser utili-
zado. El grado de contaminación es proporcional al tiempo que permanecen sin tapar
las cosas. Las zonas estériles deben estar siempre a la vista, y una vez que se abren los
paquetes de cosas que se van a utilizar, alguien debe permanecer en la habitación para
asegurar la esterilidad.
Riesgo de lesión relacionado con el uso de material eléctrico
La cirugía y la anestesia dependen en gran medida de los equipos eléctricos como moni-
tores, lámparas de cabeza, microscopios, equipo endoscópico, mesas de quirófano eléctricas y
bisturíes eléctricos, aparatos que suponen una amenaza para la seguridad del paciente.
Los peligros eléctricos más frecuentes son el fuego, la descarga eléctrica y las quemaduras.
Las chispas provocadas por las averías de los equipos, la electricidad estática o el uso de
láseres y bisturíes eléctricos son posibles focos de ignición. Ya no se emplean gases anestési-
cos explosivos, pero el uso de oxígeno a altas concentraciones para la anestesia incrementa el
riesgo de fuego.
Existe la posibilidad de que se produzcan quemaduras eléctricas y térmicas, que pueden
deberse al contacto con conductores eléctricos o al paso de la corriente a través del organis-
mo no bien aislado.
La protección frente a los peligros eléctricos obliga a un uso y mantenimiento adecuados
de todos los equipos quirúrgicos, y al aislamiento y toma de tierra del paciente cuando se
utiliza el bisturí eléctrico.
Riesgo de lesión relacionado con el uso del láser
Cada vez es mayor la frecuencia con que se utilizan distintos tipos de láser en la asistencia
a los pacientes, sobre todo en las técnicas quirúrgicas. El láser sirve para cortar, vaporizar, coa-
gular y soldar tejidos.
El haz del láser libera energía directamente a los tejidos, lo que se traduce en temperatu-
ras extraordinariamente elevadas. Sus peligros, tanto para el paciente como para el personal
sanitario, consisten en lesiones directas de la piel y los ojos por el haz del láser, la inhalación
de humos y partículas de material y el fuego. Todo el personal de quirófano y los pacientes
conscientes deben utilizar protección ocular frente al láser.
Riesgo de lesión relacionado con la posición del paciente
Durante la intervención, en especial mientras se mantienen los efectos de la anestesia, el
paciente no puede protegerse a sí mismo frente a ningún posible peligro, por lo que el perso-
266 nal de quirófano debe ayudarle para prevenir las lesiones.
NORMAS DE ACTUACIÓN EN LOS QUIRÓFANOS [[[[\

Para proteger la seguridad del paciente debemos:


– Traspasar al paciente de la camilla a la mesa de operaciones, asegurándonos que lo
realizamos correctamente.
– Comprobar la colocación adecuada del paciente en la mesa de operaciones, evitando
posturas forzadas y asegurándonos una buena sujeción.
– Comprobar periódicamente la posición y los dispositivos de apoyo (correas, apoyaca-
beza…) durante la intervención.
Riesgo de alteración de la temperatura corporal relacionado con las condiciones quirúrgicas
Debido a la exposición a la baja temperatura del quirófano, la administración de líquidos
intravenosos y la reducción del metabolismo impuesta por la anestesia, muchos pacientes
sufren una importante pérdida de calor corporal, con la consiguiente disminución de la tem-
peratura central del organismo.
Para limitar la pérdida de calor en el quirófano es posible utilizar distintas medidas:
– Colocar mantas calientes o térmicas al paciente cuando entra en el quirófano.
– Aumentar la temperatura ambiente mientras el paciente se halla expuesto y se prepara la piel.
– Utilizar líquidos templados para las irrigaciones y administración intravenosa.

1.6. Actuación de los celadores en el quirófano


Además de las funciones propias de un celador (transportar del almacén los aparatos y
utensilios necesarios en los quirófanos para el normal desarrollo de las intervenciones), sus
principales tareas en esta área son:
– Trasladar a los pacientes desde sus respectivas habitaciones a las zonas de quirófano
para la realización de las intervenciones programadas, para lo que, a la vista del par-
te diario de quirófanos y en coordinación con quienes realizan las intervenciones, va
llevando a los enfermos en el orden y con la premura que le sean solicitados. Antes
de cada traslado comprobarán que la identidad del paciente se corresponde con la
Historia Clínica que le acompaña.

267
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– Colocarán a los pacientes en la mesa de operaciones según la posición anatómica que


dictamine el cirujano.
– Posteriormente, después de la intervención, los trasladará a la sala de reanimación o
donde proceda (UCI, UVI, etc.). Este traslado se realizará extremando las medidas de se-
guridad, cuando el paciente ha sido sometido a anestesia general se colocará la cabeza
de forma lateral para evitar que, si tuviera vómitos, penetrasen en el aparato respirato-
rio del paciente provocando broncoaspiración. Además acompañan al paciente en el
traslado el celador, el anestesista y la enfermera de anestesia.
– Si el paciente fallece lo trasladaran al mortuorio. En los casos de amputaciones de
miembros también los trasladará el celador al mortuorio previa orden del cirujano en-
cargado de la operación.
– Al final de la intervención ayudarán al personal de enfermería en la retirada del pacien-
te de la mesa de operaciones.
En el caso de intervenciones urgentes y en ausencia del peluquero, en las que el paciente no se
encuentre debidamente aseado y rasurado, ayudará al personal auxiliar a su adecentamiento, rasu-
rando a los enfermos masculinos (Orden de 5 de julio de 1971) en aquellas partes que lo necesitase.
Debe permanecer en la zona de los antequirófanos atento a aquello para lo que se le pu-
diera requerir y, en caso de tener que acceder al interior del quirófano, deberá cuidar al máxi-
mo la asepsia, utilizando bata, gorro, mascarilla y calzas. Ejemplos de las tareas que se le pue-
den pedir en una intervención son:
– Transporte de muestras al servicio de Anatomía Patológica (biopsias intraoperatorias).
– Transporte de concentrados de hematíes, plaquetas, etc. desde el banco de sangre.
– Transporte de aparatos diagnósticos (Rx, ecógrafo, etc.).

Concentrado de hematíes

Un punto importante a tener en cuenta es que en ningún momento hará comentarios


sobre las intervenciones realizadas a los pacientes o a los familiares ya que les está expresa-
mente prohibido, remitiendo para ello al facultativo correspondiente.
Para sintetizar, podemos llegar a las conclusiones siguientes:
– Es necesario a la hora de trabajar en un quirófano conocer la delimitación de las zonas
268 del área quirúrgica.
NORMAS DE ACTUACIÓN EN LOS QUIRÓFANOS [[[[\

– La propia higiene del personal es sumamente importante para evitar la contaminación.


Es necesario conocer la vestimenta que se requiere en cada zona de quirófano y la ma-
nera correcta de colocársela y utilizarla.
– Los celadores de quirófano auxiliarán en todas aquellas labores que les sean propias al
ser destinados en estos servicios, así como las que les sean ordenadas por los médicos,
supervisores o enfermeras (Orden de 5 de julio de 1971).

Técnica de rasurado
a) Material. Para efectuar el rasurado se necesita el siguiente material:
– Guantes desechables.
– Batea.
– Esponja, compresa o gasa.
– Jabón.
– Maquinilla de afeitar desechable.
– Palangana con agua caliente.
– Toallas, empapadores.
– Esparadrapo ancho.
– Tijeras o rasuradora eléctrica, en caso necesario.
b) Procedimiento.
– Preparar el material.
– Lavado de manos y empleo de guantes.
– Explicar al paciente el procedimiento a realizar.
– Colocar al paciente en función de la zona a rasurar. Respetar la intimidad del pa-
ciente y aislarlo del entorno, si fuera necesario.
– La zona a rasurar debe estar limpia; en caso contrario se debe lavar con agua y
jabón.
– En intervenciones de neurocirugía, cuando el cabello sea largo, recortar previa-
mente con tijeras.
– El rasurado debe efectuarse en el sentido de crecimiento del vello. Es decir, nunca
se debe rasurar a contrapelo, para evitar cortes o lesiones cutáneas que favorece-
rían la infección.
– Para evitar que queden restos de pelo en la cama del paciente, es conveniente
colocar empapadores, sabanillas o toallas.
– Enjabonar y enjuagar la zona de rasurado y a continuación afeitar con cuidado
con la maquinilla, evitando dar tirones y producir cortes o lesiones en la piel.
– Secar la zona con una toalla limpia.
– Es conveniente pasar un trozo de esparadrapo ancho por la zona rasurada para
que no queden pelos sueltos.
– Aplicar algún antiséptico, si es necesario.
– Recoger el material empleado.
269
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

1.7. Colocación del paciente en la mesa quirúrgica


La posición quirúrgica debe proporcionar una exposición y acceso óptimo a la zona a
intervenir, sin poner en peligro la función de los órganos ni la seguridad del paciente. Además,
debe permitir el acceso para que el anestesista induzca la anestesia y pueda controlar la vía
aérea y la administración de fármacos y líquidos intravenosos. La anestesia suele iniciarse en
decúbito supino, colocando después al paciente, si fuera necesario, en la posición requerida
para la intervención.

Todas las posiciones quirúrgicas, aunque algunas más que otras, pueden ser potencial-
mente peligrosas a causa de sus efectos sobre la respiración, la circulación, los nervios peri-
féricos y la piel. Una colocación segura debe tener en cuenta las alteraciones fisiológicas pro-
ducidas por la anestesia y por la ubicación. Los cambios de postura de los pacientes aneste-
siados deben hacerse de forma lenta, para permitir que el aparato circulatorio se adapte a los
cambios de la distribución de la sangre. Bajo los efectos de la anestesia, pueden superarse las
limitaciones del paciente, como las limitaciones de la movilidad articular, causando lesiones
o dolores postoperatorios. Las limitaciones o restricciones de los enfermos deben valorarse
antes de inducir la anestesia.
Las posiciones más usadas en las diversas intervenciones quirúrgicas son:
– Decúbito supino: plano sobre la espalda con los brazos a un lado, las palmas hacia
abajo y las piernas rectas con los pies ligeramente separados. Es la posición utilizada
con más frecuencia, usándose para intervenciones de hernias, laparatomía explorado-
ra, colecistectomía, resección intestinal y gástrica, y mastoidectomía.
– Decúbito prono: el paciente yace sobre el abdomen con la cara girada a un lado, los
brazos a los lados con las palmas pronadas, los codos ligeramente flexionado y los pies
elevados sobre la almohada para prevenir la flexión plantar. El paciente se anestesia
en decúbito supino, luego se pasa a prono. Se utiliza para cirugía de la espalda, espina
dorsal y área rectal.
– Trendelenburg: la cabeza y el cuerpo se bajan hasta colocarse a un nivel por debajo
de las piernas y pies. Se sujeta al paciente con apoyos en los hombros y las rodillas se
doblan por medio de una mesa vasculante. La expansión respiratoria está disminuida
por el desplazamiento hacia arriba de las vísceras; se utiliza para cirugía del abdomen
270 inferior y pelvis.
NORMAS DE ACTUACIÓN EN LOS QUIRÓFANOS [[[[\

– Trendelenburg invertido, antritrendelenburg o posición de Morestin: se eleva la


cabeza y se bajan los pies. Se utiliza para cirugía biliar.

– Litotomía o ginecológica: el paciente yace sobre la espalda con las nalgas en el ex-
tremo de la mesa; los muslos y las piernas se colocan simultáneamente sobre estribos
para prevenir la lesión muscular; la cabeza y los hombros se sujetan para prevenir lesio-
nes. Se utiliza para cirugía perineal rectal y vaginal.

– Decúbito lateral: el paciente yace sobre el costado; la mesa puede estar doblada por
la mitad. Se utiliza para cirugía renal.

– Posición de Roser o Proetz: paciente tumbado sobre su espalda con el cuello en hipe-
rextensión. Se emplea en exploraciones, intervenciones quirúrgicas de las vías respira-
torias, intubación endotraqueal, etc.

– Posición raquídea o de punción lumbar, paciente en posición en decúbito lateral con


la espalda flexionada, piernas y caderas flexionadas, intentando acercar al máximo la
cabeza y las rodillas. Se emplea para la realización de técnicas anestésicas de la colum-
na (raquianestesia, epidural, etc.), también se emplea para realizar punciones lumbares
y para la extracción de líquido cefalorraquídeo.

– Posición de kraske o Jaknnite, es una modificación del decúbito prono en la cual


el paciente se coloca en decúbito prono con las caderas elevadas respecto al resto
del cuerpo, la cabeza está ladeada y los brazos se colocan flexionados sobre un so-
porte y las palmas de las manos hacia abajo. Se utiliza en cirugía de hemorroides y
procedimientos del área rectal y coccígea. También es conocida como posición de
navaja.

La almohada
Faja de sujeción protege cadera
e ingle

La almohada
protege la oreja

La almohada Abrazadera de
protege pies, Mesa quebrada seguridad
rodillas, piernas a nivel de la cadera

– Posición de laminectomía, el paciente se coloca boca abajo sobre la mesa con el tron-
co sobre un soporte especial que eleve el tronco sobre la mesa (trineo). Se emplea
sobre todo en intervenciones de la columna torácica o lumbar (laminectomías).
271
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Soporte El acolchado protege


Faja de
La almohada acolchado
sujeción el plexo branquial
protege
los pies

Abrazadera
de seguridad
La almohada
protege la rodilla

– Posición de craneotomía, el paciente es colocado en decúbito prono con la cabeza so-


bresaliendo del borde de la mesa y la frente apoyada en un soporte en el que la cabeza
queda suspendida y alineada con el resto del cuerpo.

Faja de sujeción La toalla eleva el


pecho y protege la axila

La almohada
protege las piernas

Nota: existe una clasificación clásica que refiere que las posiciones quirúrgicas básicas
son litotomía o ginecológica, Trendelenburg, genupectoral y Morestin.

1.8. Vestimenta de quirófano


En el área de quirófano se utiliza una vestimenta diferente a la que lleva el resto del
personal del hospital. La ropa debe ser de algodón, con tejido o malla fuerte para dificultar
el paso de los gérmenes, aunque, actualmente, cada vez se tiende más a utilizar materiales
desechables de papel impermeable y que son un filtro efectivo que impide el paso de las
bacterias.
Los colores de la ropa de quirófano y, especialmente, las batas, deben ser sólidos, relajantes y
que absorban la luz, de manera que no reflejen la luz emitida por las lámparas, y enmascaren el co-
272 lor rojo de la sangre. Los colores más usados son el verde quirófano, azul verdoso y verde aceituna.
NORMAS DE ACTUACIÓN EN LOS QUIRÓFANOS [[[[\

Este tipo de ropa se utiliza para evitar que el personal entre con la ropa de la calle o desde
otras dependencias del hospital a la zona quirúrgica. El uniforme incluye: guantes, mascarillas
(evita el paso de gérmenes del aparato respiratorio al paciente), batas, calzas y gorro (el pelo
contiene gérmenes que pueden afectar al paciente).

La desinfección de las manos, aun en el caso de realizar el lavado correcto, no garantiza la


eliminación completa de los microorganismos, por lo que es necesario utilizar guantes estériles
(equipo estéril). El equipo no estéril basta con que utilice guantes no estériles.
Los gorros están hechos de papel o tela, de muy distintos modelos, que se utilizan en el
quirófano para cubrir el cabello. Hay que colocárselo de manera que lo cubra totalmente, in-
cluyendo las patillas y el vello facial.
Las calzas o papis son una especie de fundas, que se usan en quirófano y áreas estériles
(aislamientos) para cubrir el calzado y evitar la propagación de la contaminación en esas zo-
nas. Deben colocarse sin tocar el calzado y es lo primero que hay que ponerse para acceder
a un área estéril. También se utilizan las calzas para aislar los pies del paciente, sobre todo en
cirugía rectal, vaginal, de extremidades inferiores, etc.
La bata rusa es usada en el quirófano por cirujanos e instrumentistas. Es una bata amplia,
de manga larga y puños elásticos que, en su parte posterior, lleva una especie de pinza trian-
gular que al atarla cubre completamente la espalda.
Las mascarillas son piezas de un solo uso, desechables, que, al colocarlas sobre la boca y
la nariz actúan de filtro para el aire exhalado. El aire que se expele está repleto de microorga-
nismos, que se quedan en la cara interna de la mascarilla.
Para colocarse correctamente la mascarilla hay que tener presentes una serie de
consideraciones:
– Al colocarla debe adaptarse perfectamente a la fisionomía de la boca y la nariz, de ma-
nera que no queden huecos para que se escape el aire exhalado.
– En el caso del personal que lleve barba, la mascarilla debe cubrirla completamente.
– Una mascarilla sólo sirve para una intervención. Cada vez que se inicia un nuevo acto
quirúrgico hay que utilizar una nueva. 273
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

El orden de la colocación de estas prendas son: calzas, gorro, mascarilla (en el caso del
equipo estéril aquí es donde se procede al lavado quirúrgico), bata estéril y guantes estériles.
El celador, al entrar en quirófano, llevará gorro, mascarillas y calzas.

2. Normas de higiene
2.1. Conceptos generales
2.1.1. Asepsia
Se habla de asepsia para referirse a un conjunto de técnicas que garantizan la ausencia de
materia séptica o microorganismos infecciosos, tanto en superficie como en profundidad, de
los materiales expuestos o de los seres vivos.
Utiliza agentes físicos como medio para conseguir matar y eliminar los microorganismos.
El calor seco y húmedo son los más utilizados.
En la práctica clínica la asepsia se refiere al empleo de material estéril (no posee nin-
gún tipo de microorganismo, ni siquiera sus formas de resistencia) y su protección contra la
contaminación.
Las principales técnicas de asepsia que se emplean en clínica son:lavado de manos, utili-
zación de guantes, limpieza de instrumental, desinfección, esterilización, etc.

2.1.2. Antisepsia
Consiste en utilizar productos químicos para intentar destruir los microorganismos
contaminantes.
En la práctica, la antisepsia consiste en el uso de desinfectantes. No se consigue la esterili-
zación, es sinónimo de desinfección.

2.1.3. Infección
Se conoce como infección la invasión y entrada
en el organismo humano de agentes extraños vivos,
ya sean bacterias, virus u hongos.
No siempre que hay una infección se produce
una enfermedad infecciosa, dado que el organismo
dispone de mecanismos de defensa capaces de lu-
char contra el agente agresor. Bacteria en el torrente circulatorio
Cuando el agente infeccioso vence a los mecanismos de defensa, crece y prolifera inva-
diendo tejidos y células a los que lesiona. Aparecen signos y síntomas (fiebre, malestar gene-
ral, erupciones cutáneas, etc.) y se habla de enfermedad infecciosa.
Se habla de Infestación cuando la agresión se produce por parásitos, como es el caso del
274 plasmodium, tenias, helmintos, ascaris y oxiuros.
NORMAS DE ACTUACIÓN EN LOS QUIRÓFANOS [[[[\

2.2. Desinfección
Consiste en suprimir los microorganismos patógenos existentes en la habitación del enfer-
mo, ropa, manos, piel, etc. No elimina todos los microorganismos ni sus formas de resistencia
(esporas). Es un procedimiento de antisepsia.
Para conseguir la desinfección hay que:
– Hacer un cepillado y lavado con agua y detergente del objeto que se quiere desinfectar.
– Utilizar sustancias químicas con acción desinfectante o antiséptica.
Se denominan desinfectantes los productos químicos usados para la desinfección de ob-
jetos y materiales clínicos. Son de uso frecuente la lejía, jabón, formol, etc. Los desinfectantes
son bactericidas, es decir, capaces de matar los microorganismos.
Clasificación de los desinfectantes
– Aquellos que desarrollan su acción sobre la pared y las membranas celulares.
– Aquellos que desarrollan su acción sobre las proteínas (fenol, alcohol, etc.) y las enzi-
mas (cloro, yodo, etc.).
– Aquellos que desarrollan su acción sobre el núcleo celular (aldehídos).
Se dice que un buen desinfectante es aquel que tiene amplio espectro, no es tóxico ni
corrosivo, es de bajo costo, olor agradable, biodegradable y se puede usar diluido en agua o
alcohol.
Se denominan antisépticos aquellos productos químicos utilizados para la desinfección
de piel, heridas y cavidades del organismo. Son de uso frecuente la tintura de yodo, agua oxi-
genada, alcohol 70º, clorhexidina, mercurocromo (cada vez menos utilizado), etc. Impiden o
retardan el crecimiento de los microorganismos.
Pueden ser bactericidas (matar) o bacteriostáticos (inhiben en el crecimiento) de las bacterias.
Un material desinfectado no está esterilizado; la desinfección no elimina a todos los micro-
organismos y sus formas de resistencia (esporas). Pero un material que ha sido sometido a la
esterilización está por ende desinfectado, puesto que se ha eliminado cualquier forma de vida
o resistencia de las bacterias, virus, etc.

2.2.1. Tipos de desinfección


Los diferentes niveles de desinfección que se pueden llevar a cabo en un hospital varían
dependiendo de los productos que se utilicen y de su concentración:
– Desinfección de alto nivel: se realiza cuando el producto que estamos utilizando es ac-
tivo frente a virus lipídicos de tamaño medio, virus no lipídicos pequeños, bacterias en su
forma vegetativa, bacilos de Koch, esporas (en determinadas circunstancias) y hongos.
– Desinfección de nivel intermedio: este nivel tiene las mismas características que la
desinfección de alto nivel pero no es activo frente a las esporas.
– Desinfección de bajo nivel: es aquella que sólo es activa frente a virus lipídicos de
tamaño medio, bacterias en forma vegetativa y hongos.
275
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

En una desinfección de alto nivel para material de riesgo (semicrítico), el tiempo de actua-
ción del desinfectante será de 20-30 minutos. Para la desinfección de bajo nivel, es suficiente
con 10 minutos.
Una vez conocidos los niveles de desinfección existentes, hay que tener en cuenta varios
conceptos:
² Desinfección final: es aquella que se realiza cuando se ha producido el alta del pacien-
te y las circunstancias lo indican (ej.: paciente que presentaba infección por Neisseria
meningitidis).
– Desinfección concomitante o concurrente: es aquella que se realiza cuando el pa-
ciente está ingresado.

2.2.2. Consideraciones generales


– Cualquier microorganismo que contacte con tejidos humanos que son normalmen-
te estériles puede producir infección; por esta causa es imprescindible que todos los
objetos que puedan contactar con los tejidos estériles sean a su vez previamente
esterilizados.
– Existen tejidos humanos que no requieren que los objetos que entren en contacto con
ellos estén esterilizados, pero sí que hayan pasado por una desinfección de alto nivel;
un ejemplo de este tipo de tejidos son las membranas mucosas.
– Una de las barreras más efectivas para evitar el contacto de los microorganismos con
tejidos estériles es la piel intacta; de este modo no es necesario que los objetos que
entren en contacto con la piel sean esterilizados o desinfectados a alto nivel.
– Antes de proceder a la esterilización o a la desinfección de un objeto hay que limpiarlo,
para evitar que tenga acumulada sangre seca, pus, etc., y dificulte el paso del calor, el
gas, etc., impidiendo así una total desinfección o esterilización.

2.2.3. Métodos de desinfección del material sanitario


La desinfección del material sanitario se define como el conjunto de técnicas destinadas a
eliminar del mismo los microorganismos patógenos.
Algunos desinfectantes son capaces de desinfectar y esterilizar a la vez, en función de su
composición química, concentración a que se usan y tiempo de acción.
Los métodos de desinfección de material se clasifican en dos grandes grupos, según utili-
cen procedimientos físicos o químicos:

2.2.3.1. Procedimientos físicos


Hervido o ebullición
El hervido consiste en sumergir en agua a la temperatura de ebullición el material que se
quiere desinfectar. Es un método bastante efectivo, ya que produce la inactivación de gran
276 parte de los gérmenes, aunque no garantiza la eliminación de las esporas.
NORMAS DE ACTUACIÓN EN LOS QUIRÓFANOS [[[[\

Pasteurización
Esta técnica consiste en calentar el producto durante 30 minutos a una temperatura de
68 ºC, produciéndose posteriormente un enfriamiento rápido del producto. Con este proce-
dimiento se suele tratar la leche, zumo de frutas, etc.
Existe una diferencia importante entre la leche pasteurizada y la leche esterilizada y con-
siste en que la primera no contiene gérmenes patógenos y la esterilizada no contiene ningún
tipo de germen.
La leche esterilizada es la que más se utiliza actualmente, ya que es más cómodo y sencillo
realizar la esterilización, consiguiéndose así un mayor tiempo de conservación.
Una técnica similar a la pasteurización es la uperización, que consiste en calentar la leche
a 130-140 ºC durante 1-2 segundos. Cuando el calentamiento de la leche es a 110-115 ºC du-
rante 30 minutos hablamos de la leche esterilizada.
Rayos solares
Por medio de la acción de los rayos ultravioletas. Estos rayos son uno de los muchos tipos
de radiación producidos por la luz solar.
Son rayos que tienen una cierta acción bactericida, pero sólo a una determinada longi-
tud de onda. Actualmente se utilizan lámparas de rayos ultravioletas en quirófanos, salas de
prematuros y, en especial, en el tratamiento de la tuberculosis; la luz ultravioleta se usa en las
habitaciones de aislamiento de tuberculosos para disminuir la posibilidad de contagio.
Este tipo de radiación tiene como inconvenientes que puede llegar a producir cáncer de
piel (melanoma) y daños en la conjuntiva (conjuntivitis).
Ultrasonido
Se trata de ondas ultrasónicas producidas por la alta velocidad de giro del aparato. Estas
ondas actúan destruyendo las paredes de las bacterias.

2.2.3.2. Procedimientos químicos


Antisépticos
Son soluciones que se usan de forma tópica sobre tejidos vivos (piel, mucosas, etc.). Entre los
que más se usan se encuentran la clorhexidina al 5%, povidona yodada, alcohol etílico al 70%, etc.
La clorhexidina es un compuesto bifenólico con acción bactericida que posee un mecanis-
mo de acción basado en atacar a las proteínas de las membranas celulares desnaturalizándo-
las y produciendo la muerte de la célula. Se utiliza para el lavado de manos quirúrgico.
Dentro de los antisépticos destacan los compuestos yodados, que tienen efectos bacteri-
cidas y fungicidas. El más utilizado en el hospital es la povidona yodada (Betadine®). Para los
campos operatorios se suele emplear el yodo unido al alcohol etílico (irrita mucho la piel por
lo que no es acto para el lavado quirúrgico).
Cloruros
El de mayor uso es el hipoclorito sódico (lejía). Se usa sobre todo para desinfección de
equipos, superficies, suelos, lavabos, ropa, etc.:
– Ventajas: es barato, efectivo y actúa rápidamente.
– Inconvenientes: inestable, es muy irritante y es corrosivo para los metales. 277
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Fenol y derivados
El fenol como tal es poco usado en la actualidad al haber sido sustituido por los metil-
fenoles en la limpieza de superficies. El hexaclorofeno, debido a su eficacia antimicrobiana
limitada, no se recomienda su uso para el lavado quirúrgico o la preparación de los pacientes.
Los alcoholes más utilizados en clínica son el isopropílico y el etílico. El alcohol etílico de
70° es un potente bactericida, mucho mayor que el de 90°. Se usa en la desinfección de la piel.
Aldehídos
El formaldehído es un importante bactericida. Se usa para la esterilización de material de
goma, caucho, etc.
El glutaraldehído 2% es también un bactericida muy potente capaz de destruir también
esporas, hongos y virus. Se usa en desinfección por inmersión durante 10 minutos y en este-
rilización durante 10 h.

2.2.4. Técnicas de desinfección


– Inmersión: consiste en introducir instrumentos en una solución desinfectante durante
cierto tiempo.
– Loción: se empapan las bayetas en una solución y luego se utilizan para fregar.
– Vaporización y fumigación: se trata de producir vapores o gases capaces de impreg-
nar el aire y las superficies.
– Brumas o aerosoles: se forma un aerosol de gotas microscópicas (menores de 20 mi-
cras de diámetro) que por su escaso peso permanecen cierto tiempo en suspensión en
el aire atmosférico.
– Pulverización: formación de gotas de mayor tamaño que en el caso anterior. Por su
peso caen rápidamente.

2.2.5. Clasificación del instrumental y material clínico


Se pueden clasificar los materiales utilizados en clínica, según las características y duración
de los mismos en:
– Material fungible: se caracteriza porque se deteriora con el uso, es frágil en algunos
casos y tiene una vida corta. Se trata de materiales que por sus características no pue-
den ser inventariables. Puede ser desechable, es decir, de un solo uso o bien reutilizable
después de una limpieza adecuada y esterilización posterior. Se refiere al material de
vidrio, sondas, bisturí, tijeras, pinzas, etc.
– Material inventariable: se trata de materiales que tienen una vida larga y por tanto un
carácter más definitivo. Por ello deben formar parte del inventario del centro, aunque
tengan un cierto desgaste y deterioro. Se refiere al mobiliario en general (camas, mesi-
tas, sillas, mesas, vitrinas, aparatajes o máquinas, etc.).
Siguiendo a Spaulding se puede clasificar el material sanitario según la peligrosidad infecti-
va del mismo en:
– Crítico: requiere total asepsia. Es instrumental que temporal o definitivamente va a
quedar en el interior del organismo. Ej.: prótesis de cadera, válvulas cardiacas, hilos de
278 sutura, cemento óseo, instrumental quirúrgico, etc.
NORMAS DE ACTUACIÓN EN LOS QUIRÓFANOS [[[[\

– Semicrítico: debe estar desinfectado. No es imprescindible su esterilización. Ej.:


mascarillas.

– No crítico: estará rigurosamente limpio. En la medida de lo posible desinfectado. Este


tipo de material no está en contacto con cavidades internas del organismo, ni vías de
entrada al mismo. Ej.: ropa de la cama, orinales. Si llega a estar en contacto con un en-
fermo contagioso es necesario desinfectarlo o incluso esterilizarlo.

2.2.6. Limpieza del material e instrumental clínico


Instrumentos son todos aquellos materiales de los que se vale el personal sanitario para
realizar exploraciones, curas e intervenciones quirúrgicas.

Normalmente es de acero inoxidable o bien una aleación de metales. Es resistente, no se


oxida y el instrumental de corte tiene buen filo.

La limpieza del instrumental debe hacerse lo antes posible, para evitar que las manchas
biológicas (sangre, heces, pus, restos de tejidos, etc.) se sequen y adhieran al mismo. Además
se limpiará también el material que no ha sido utilizado, pero sí seleccionado en un acto
quirúrgico.

– El instrumental debe desmontarse para hacer bien su limpieza y, si es articulable, debe


abrirse bien su articulación para garantizar la eliminación de cualquier resto o mancha
biológica.
– Se sumergen en una solución antiséptica (que inhibirá o destruirá los microorganis-
mos) con agua fría. No debe hacerse en agua muy caliente porque el calor coagula los
restos orgánicos, haciéndose más gravosa la limpieza.
– Se desmontan o desarticulan. Practicar un cuidadoso cepillado, con especial atención
a las juntas y ranuras. Si existen orificios en el instrumental asegurarse de que están
permeables y limpios.
– Una vez que se ha comprobado que está bien limpio, hay que sacarlo del medio líqui-
do, enjuagarlo con agua caliente y secarlo perfectamente para evitar posibles oxidacio-
nes y la proliferación de microorganismos en las juntas o ranuras húmedas. 279
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

2.2.7. Limpieza de áreas y zonas de la institución sanitaria


La limpieza en los centros sanitarios va a depender del lugar donde nos encontremos; para
ello se establecen tres áreas según los niveles de contaminación existentes: áreas críticas (UCI/
UVI, quirófano, área de esterilización, etc.), semicríticas (zona de habitaciones de enfermos,
hospital de día, urgencias, zona de consultas externas, rehabilitación, fisoterapia, etc.) y no
críticas (oficinas, dependencias de celadores, vestuarios, capilla, etc.).
Las áreas criticas, al tener una concentración de placa patógena muy alta, requiere un
tratamiento de limpieza especial con desinfectantes específicos que indicará el Servicio de
Medicina Preventiva.

3. La esterilización
Es un procedimiento empleado para la destrucción de todos los microorganismos y formas
de resistencia de los mismos (esporas). Los métodos utilizados deben garantizar la destruc-
ción total de cualquier forma de vida, ya sea tanto en la superficie como en la profundidad del
objeto a esterilizar.
Todo objeto esterilizado está desinfectado, pero ningún objeto desinfectado está esterili-
zado, al menos por principio. Cuando un objeto está esterilizado se dice que es aséptico.
Esto se explica porque en la desinfección sigue habiendo microorganismos en el material des-
infectado. Sólo se han eliminado los patógenos que son los más sensibles a los agentes utilizados.
Cuando se ha sometido el objeto a la esterilización se eliminan los microorganismos pató-
genos y además los saprofitos o no patógenos. Por eso se dice que un objeto esterilizado está
siempre desinfectado.

3.1. Métodos de esterilización


3.1.1. Esterilización por agentes físicos
Las diferentes formas de esterilización por agentes físicos son: calor (húmedo o seco), ra-
diaciones ionizantes (rayos gamma o beta), rayos ultravioleta y filtros microporosos.

3.1.1.1. Esterilización por calor húmedo: autoclave


La técnica utiliza vapor saturado a presión. El vapor por sí mismo no esteriliza. Para conse-
guirlo hay que someterlo en el interior de un recipiente a una presión mayor que la presión
atmosférica, aumentando la temperatura del vapor, consiguiendo así la destrucción de todas
las formas de vida. Se utiliza para ello el autoclave.
En definitiva, el vapor de agua a presión, para que esterilice, debe estar sometido a una
temperatura determinada y durante el tiempo necesario.
El autoclave es un recipiente de cierre hermético, comparable a una olla a presión que
consta de una cámara de esterilización, que lleva una llave y un manómetro para regular la
presión y temperatura que se desea alcanzar dentro. Existe además una llave de purga para la
280 eliminación del aire que exista dentro de la cámara.
NORMAS DE ACTUACIÓN EN LOS QUIRÓFANOS [[[[\

El vapor penetra en la cámara de esterilización


y alcanza la presión (P) deseada; este vapor se em-
pieza a condensar por contacto con los materiales
expuestos a la esterilización ya que están fríos.
– 1 kg de presión: 120 ºC = 1 atmósfera.
– 2 kg de presión: 134 ºC = 2 atmósferas.
– 3 kg de presión: 144 ºC = 3 atmósferas.
La condensación del vapor desprende calor, humedeciendo y calentando simultáneamen-
te el material expuesto. Es necesario para ello la eliminación del aire existente en la cámara. El
aire se elimina o purga por un sistema de vacío o bien introduciendo el vapor muy rápido para
así forzar la salida de aire. En los autoclaves actuales todo el proceso es automático.
La esterilización en autoclave tiene las siguientes ventajas: económica, segura, rápida, no
contamina ni deja residuos y es cómoda puesto que los autoclaves son automáticos.
Pero tiene algunas desventajas o inconvenientes: deteriora los materiales de goma o
plástico, se necesita mucho tiempo para envolver los materiales que se van a introducir, exige
mucho cuidado en la carga (disposición de los paquetes dentro de la cámara de esterilización)
y los materiales metálicos se oxidan al esterilizarlos en calor húmedo.
Materiales que pueden esterilizarse por calor húmedo:
– Textiles (paños, gasas, ropas, etc.).
– Materiales duros (envases, bateas, etc.).
– Frascos de líquidos y medios de cultivo.
Los materiales a esterilizar en autoclave pueden ir envueltos en papel (crepé, celofán), que
es poroso y permite el paso del vapor, impidiendo después de extraerlo la entrada de aire en
el envoltorio.
Las telas (hilo, algodón, renselina) tienen poca duración y no garantizan la protección del
contenido después de extraer los paquetes del autoclave, debido a su excesiva porosidad.
Las cajas metálicas y los contenedores tienen filtros de papel bacteriostáticos en las zonas
perforadas que garantizan su hermeticidad.

281
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

7HPSHUDWXUD 7LHPSR
121º 15-20 minutos
126º 10 minutos
134º 5-7 minutos

Tiempo necesario para la esterilización en autoclave

3.1.1.2. Esterilización por calor seco


A) Flameado
Consiste en exponer a la llama durante unos minutos el material que se quiere esterilizar,
sólo se puede esterilizar material metálico, asas de siembra, etc. Para hacerlo se utilizan, gene-
ralmente, mecheros Bunsen de gas o mecheros de alcohol.

Mechero Bunsen

B) Incineración
Consiste en el uso de hornos crematorios (horno de Pasteur) para quemar el material de
un solo uso (jeringas, guantes, catéteres, agujas, etc.), así como otros materiales contaminados
biológicamente.

C) Estufa Poupinel
– Utiliza únicamente el calor seco.
– El calor seco es bactericida (mata las bacterias) y actúa por oxidación física o por coagu-
lación de las proteínas bacterianas debido a la acción exclusiva del calor.
– Hay que tener en cuenta que el calor seco en forma de aire caliente es de difícil control
y su penetración en los materiales es lenta y desigual, no llegando uniformemente a
todas las partes. Para conseguirlo hay que exponer el material a la acción del calor du-
rante largos períodos de tiempo.
282
NORMAS DE ACTUACIÓN EN LOS QUIRÓFANOS [[[[\

– La estufa dispone de un termostato para el control de la temperatura y dos pilotos o


testigos: uno que indica que la corriente eléctrica llega al aparato y el otro que está
pasando a las resistencias que deben calentarlo.
– No es necesario que los envoltorios del material a esterilizar sean porosos como en el
autoclave. El más utilizado es el aluminio en forma de bolsas. Es resistente, seguro y
económico. También se usa a veces poliamida.

7HPSHUDWXUD 7LHPSR
180 ºC 30 minutos
170 ºC 60 minutos
160 ºC 120 minutos
150 ºC 2 h 30 minutos
140 ºC 3 h.
120 ºC Más de 6 h

Tiempo necesario para la esterilización en la estufa Poupinel

Se emplea básicamente para esterilización de vidrio y material de laboratorio, polvos y


sustancias oleosas (aceites, parafina, grasas).

3.1.1.3. Esterilización por radiaciones ionizantes o radiación en frío


El principio de esta técnica se basa en generar rayos cargados de energía (iones) que le-
sionan la materia de los organismos vivos. La energía que se libera se transforma en calor
causando la muerte de los microorganismos.
Se utilizan varios tipos de radiaciones:
– Radiaciones gamma (rayos gamma). Son radiaciones ionizantes que producen un
bombardeo de neutrones sobre los objetos que se quieren esterilizar.
Indicado para esterilizar materiales termosensibles que se estropearían fácilmente por
la acción del calor: tejidos humanos, materiales de goma, medicamentos, etc.
– Radiaciones beta. La energía que producen se obtiene por medio de isótopos radiac-
tivos y de un acelerador de partículas (Betatron®).
– Rayos ultravioleta. Consiste en un tubo emisor de radiación que debe colocarse a 40 cm
de la superficie del material. Los rayos del sol emiten radiaciones ultravioleta que tienen
efectos esterilizantes.

3.1.2. Esterilización por productos químicos


Los productos químicos que se utilizan en esterilización son el óxido de etileno, glutalde-
hído, ácido paracético, etc.
Esterilización por óxido de etileno
El óxido de etileno es un gas incoloro, de olor parecido al cloroformo, altamente inflama-
ble en presencia de aire, y tóxico. Para evitar el riesgo de inflamación, se presenta diluido con
otros gases inertes como el anhídrido carbónico.
283
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Su acción esterilizante se debe a su toxicidad que altera las proteínas de los microorganis-
mos. Se dice que es bactericida porque es capaz de matar las bacterias presentes en el medio.
Su acción bactericida depende de: la concentración del gas, la temperatura de exposición,
la humedad relativa existente en la cámara de exposición y el tiempo de exposición.
La temperatura idónea del gas, para que pueda impregnar mejor los objetos a esterilizar,
es de 55-60 ºC. Aunque a partir de los 30 ºC ya puede ser efectivo.
La humedad es necesaria para que actúe sobre las formas de resistencia de las bacterias (es-
poras). En condiciones adversas las esporas están deshidratadas y en ese estado no pueden ser
atacadas. Debe haber una humedad del 50% dentro de la cámara y nunca podrá ser inferior al
30%. Se necesitan de 3 a 8 horas de esterilización, dependiendo de la humedad y la temperatura.
El óxido de etileno es un producto muy utilizado en los hospitales a pesar de los grandes
inconvenientes que presenta:
– Es un gas muy inflamable (explosivo).
– Puede producir intoxicaciones agudas y crónicas (por sus condiciones de uso el tóxico
penetra fundamentalmente por la vía cutánea y respiratoria):
* Agudas; exposición única caracterizada por irritación de las mucosas, alteraciones
gastrointestinales, alteraciones respiratorias, alteraciones cardiacas y alteraciones
neurológicas.
* Crónicas; exposición repetida a lo largo del tiempo y que se caracteriza por el dete-
rioro cognitivo y neuropatías.
– Existen estudios que revelan que puede ser cancerígeno, teratogénico y productor de abortos.
Además de los inconvenientes anteriormente expuestos existe otro, ya que algunos de los
materiales esterilizados con óxido de etileno deben ser aireados para evitar que los restos de
este gas produzcan efectos negativos en el paciente.
La aireación se puede realizar de dos maneras:
– Aireación normal: dejando el objeto en el ambiente hasta que desaparezcan los restos de gas.
– Aireación forzada: se realiza en unas cámaras especializadas (10-12 horas) introducien-
do aire a presión para hacer desaparecer el óxido de etileno.
Los materiales que se pueden esterilizar con óxido de etileno son: material de goma, plástico,
caucho (guantes, sondas, etc.), antibióticos, etc.

3.2. El servicio de esterilización


La central de esterilización en un hospital ha de estar ubicada en un lugar de fácil comuni-
cación con todas las unidades clínicas principalmente del bloque quirúrgico. Para evitar toda
posible contaminación del material sucio al limpio se ha de restringir al máximo la manipu-
lación y traslado de dicho material. Se sitúa normalmente en planta baja o sótano. Dado que
el quirófano es el principal cliente de la central, la comunicación será directa con éste, bien
en horizontal o verticalmente. Si la comunicación es en sentido horizontal, se hará con dos
circuitos (pasillos): uno para sucio y otro para limpio. Si la comunicación es en sentido vertical
se utilizarán dos montacargas: uno que comunique las zonas limpias y otro las zonas sucias. En
284 todo caso siempre hay dos circuitos perfectamente diferenciados:
NORMAS DE ACTUACIÓN EN LOS QUIRÓFANOS [[[[\

– El circuito de material limpio.


– El circuito de material sucio.

Área de preparación y empaquetado

La extensión, dotación de personal y utillaje, estarán en relación con la actividad quirúrgi-


ca, número de quirófanos, número de partos y número de camas de que disponga el Hospital.
La central de esterilización debe contar con las siguientes áreas:
– Área de recepción de material sucio.
– Área de lavado de carros.
– Área de lavado y secado de aparataje de anestesia.
– Área de lavado, descontaminación y secado de material.
– Área de revisión, selección y preparación de material.
– Área de preparación y empaquetado del material textil, instrumental y fungible.
– Área de esterilizadores.
– Área de esterilizadores óxido de etileno.
– Área de entrega de material estéril y descontaminado.
– Área de almacén de material estéril.
– Almacén de material limpio.
– Despacho del Supervisor.
– Sala de docencia y reuniones.

3.2.1. Riesgos en la central de esterilización


Al igual que en cualquier área de hospital, en la central de esterilización existen riesgos de
padecer accidentes. El conocimiento sobre los riesgos más habituales por parte de los profesio-
nales que desarrollan su trabajo en esta área hace que se aumente la seguridad en este servicio. 285
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

Los riesgos derivados del trabajo pueden ser generales o específicos. Entre los riesgos ge-
nerales destacan por su frecuencia las caídas, las heridas, cortes y abrasiones. Las caídas pue-
den estar producidas por diversas situaciones, como son:
– Falta de iluminación en algunas áreas.
– Mala distribución del mobiliario, objetos e incluso de las personas.
– Falta de adherencia del suelo; esto sucede cuando se utiliza un material inadecuado
para la solería o bien el profesional emplea un calzado resbaladizo.
La prevención de este tipo de accidentes se basa en una rápida actuación sobre los facto-
res anteriores: limpieza correcta del suelo, organización del mobiliario, correcta ubicación de
personas, iluminación adecuada en todas las áreas del servicio, etc.
Las heridas, cortes, abrasiones y contusiones se producen generalmente por el material
empleado y por el tipo de trabajo que se realiza. Estos riesgos se minimizan con información
sobre las actividades a realizar, utilización de guantes, separación de los objetos punzantes y
cortantes de los que no lo son, etc.
Los riesgos específicos son los derivados del material utilizado así como de las características
propias del servicio; se pueden clasificar según la naturaleza del agente que los produce, en:
– Riesgos físicos:
* Quemaduras: se suelen producir al sacar el material que se ha esterilizado. Una co-
rrecta información de los tiempos, así como el uso de guantes, evita en gran medida
estos accidentes.
* Calor excesivo: en la central de esterilización hay una gran cantidad de aparatos que
generan calor, por lo que una deficiencia en los sistemas de ventilación provocan
una alteración del bienestar en el trabajador.
* Cansancio visual: la iluminación de los servicios de esterilización, al estar situados
normalmente en sótanos, plantas bajas, etc. tiene que ser artificial, por lo que es
importante estudiar correctamente la distribución de la luz para disminuir el riesgo
de caídas.
* Descargas eléctricas: procedentes de los aparatos allí utilizados; un correcto
mantenimiento y una adecuada instalación disminuyen estos riesgos.
* Levantamiento de pesos: con la utilización de medios de transporte adecuados se
evitan lesiones musculares y articulares.
* Ruidos: los aparatos en su funcionamiento emiten ruidos y vibraciones. La utiliza-
ción de un paño verde debajo de los aparatos minimiza estos efectos perjudiciales;
también es importante un ajuste correcto de los mismos.
* Incendios: conocimiento del plan de emergencia.
– Riesgos químicos:
* Óxido de etileno: este gas es un producto muy tóxico produciendo alteraciones res-
piratorias y dermatológicas principalmente, además de transformación tumoral y
alteraciones cromosómicas. Los efectos perjudiciales de este gas se pueden evitar
con una adecuada instalación, aireación forzada, detector ambiental, sistemas de
286 ventilación y formación adecuada del personal que lo maneja.
NORMAS DE ACTUACIÓN EN LOS QUIRÓFANOS [[[[\

* Eczemas: los eczemas son alteraciones de la piel producidos por la utilización de


ciertos productos químicos como pueden ser detergentes, jabones, etc. La mejor
manera de disminuir estos riesgos es la utilización de guantes.
* Toxicidad aguda respiratoria: existen productos muy utilizados en las centrales de
esterilización que emanan vapores y puede producir toxicidad respiratoria. Las me-
didas preventivas irían encaminadas a una correcta manipulación del producto así
como una adecuada ventilación de la unidad.
– Riesgos biológicos:
Los pinchazos, cortes o erosiones con material contaminado. Las medidas de protec-
ción efectivas son la manipulación de objetos con guantes y vacunación antitetánica y
anti-hepatitis B.

3.2.2. Actuación del servicio de medicina preventiva en la prevención de riesgos


Cuando una persona es contratada en la central de esterilización deberá:
– Pasar un reconocimiento médico para comprobar si es la persona idónea para el puesto.
– Vacunación antitetánica y anti-hepatitis B si no está inmunizado previamente. Las dosis
de recuerdo son cada 10 años para la vacuna antitetánica y de 5 años para la vacuna de
la anti-hepatitis B.
– Realización de Mantoux, siempre que no tenga uno previo positivo. El Mantoux es una
prueba que se realiza para detectar la tuberculosis.
Cada año de servicio se realizará un examen médico prestando especial atención a los
siguientes sistemas: piel, aparato respiratorio, aparato digestivo y realización periódica del
Mantoux a aquellas personas que lo presentaron negativo al ingreso.

3.3. Tipos de controles de esterilización


– Control físico: con registros de presión, tiempo y temperatura.
– Control químico: se conocen con el nombre de indicadores colorimétricos. Son ti-
ras reactivas con franjas de colores compuestas por sales metálicas que viran (cam-
bian) de color solamente si se alcanzan determinados parámetros (sobre todo la
temperatura).
– Control biológico: se basa en la utilización de esporas atenuadas de microorganismos
dentro de ampollas de vidrio o plástico. Se colocan en el interior de los paquetes a
esterilizar.
Las esporas que se utilizan son:
* Bacillus subtilis (variedad niger) en los ciclos del óxido de etileno.
* Bacillus stearothermophilus para los ciclos de vapor.
Nota: los autoclaves modernos llevan integrado en el mismo aparato controles físicos y quí-
micos de esterilización. 287
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

3.4. Manipulación y conservación del material estéril


Una vez esterilizado el material, el periodo de duración de la esterilización es variable.
Depende de: el tipo de envoltorio utilizado, las condiciones de almacenamiento, tipo de ma-
terial, transporte, etc.

3.4.1. Almacenamiento
Para que la conservación del material estéril sea la más adecuada el almacén debe reunir
los siguientes requisitos:
– Las paredes deben ser lisas, sin rugosidades, para facilitar su limpieza.
– El lugar donde se ubicará el almacén debe tener un acceso restringido.
– Las condiciones climáticas ideales para el mantenimiento son: ventilación (6 renovacio-
nes 1 hora), temperatura (15 ºC-25 ºC) y humedad: 40%-60%.
El procedimiento a seguir, una vez esterilizado el producto, para proceder a su almacena-
miento es el siguiente:
– El material se dejará enfriar una vez esterilizado para evitar condensaciones.

– Se comprobará: que el paquete tenga su identificación así como la fecha de esteriliza-


ción, que el envoltorio esté intacto (sin roturas ni humedades) y que los controles de
esterilización hayan sido correctos.
– El material debe ser colocado de forma que se evite su manipulación, así como organi-
zado, para asegurar su rotación teniendo en cuenta la fecha de caducidad.

3.4.2. Transporte
Cuando se transporta material esterilizado a los distintos servicios del hospital, se tiene
que hacer de manera que se garantice la integridad del envoltorio. Se suele utilizar para su
transporte:
– Material voluminoso o carros herméticos.
– Material pequeño o bolsas de plástico cerradas.
El material que se vaya a almacenar en las plantas debe ser utilizado en 24-48 horas y se
288 colocará por orden de caducidad.
NORMAS DE ACTUACIÓN EN LOS QUIRÓFANOS [[[[\

El material esterilizado y debidamente empaquetado y sellado debe guardarse en lugar seco,


en cajones o vitrinas fuera del contacto directo con el aire y polvo de las habitaciones. Debe evitar-
se que esté próximo a fuentes de calor o humedad que puedan alterar su envase de aislamiento.

3.4.3. Caducidad
La caducidad de un material esterilizado está estrechamente relacionada con las condicio-
nes del envasado y almacenamiento. Este tiempo de caducidad garantiza la viabilidad de la
esterilización.

En condiciones normales de conservación se aceptan los siguientes tiempos:


– Triple barrera: máximo tres meses.
– Papel de grado médico (bolsa o papel mixto):
* Envase simple: seis meses.
* Envase doble: doce meses.

289
\[[[[ CELADORES DEL SERVICIO EXTREMEÑO DE SALUD (SES)

– TYVEK £: (hoja opaca fabricada con fibra de polietileno) 12 meses.


– Contenedores: 6 meses (con protección del filtro).
(Fuente: Manual de gestión de los procesos de esterilización y desinfección del mate-
rial Sanitario, INGESA).

4. La higiene personal del celador


El cuidado de los pacientes en un hospital comporta para el personal no sanitario (cela-
dores) en contacto con aquéllos determinados riesgos de tipo infeccioso (hepatitis, tubercu-
losis…). Para su control es conveniente seguir las normas preventivas generales y específicas
siguientes:
a) A su incorporación al Centro se ha de realizar una valoración del estado inmuno/vacu-
nal frente a hepatitis, tétanos, tuberculosis, rubéola, parotiditis, sarampión, polio, difte-
ria y tos ferina.
b) Se ha de valorar el estado de salud con el fin de descartar la posible presencia de enfer-
medades transmisibles.
c) Ha de seguir los controles periódicos realizados por el Servicio de Medicina Preventiva
de acuerdo con criterios de exposición a riesgos específicos de tipo infeccioso (tuber-
culosis, hepatitis, salmonelosis, etc.).
d) Ha de cumplir las normas de higiene recomendadas, especialmente las referidas al
lavado de manos, utilización de guantes de un solo uso, mascarillas y otros elementos
profilácticos.
– Entre las normas generales de asepsia el lavado de manos es el procedimiento más
sencillo y de mayor importancia para la prevención de la infección hospitalaria. Las
manos son el vehículo más importante de contaminación exógena de infección no-
socomial. El escaso cumplimiento de la práctica del lavado de manos por el perso-
nal puede estar relacionado con la falta de motivación o de conocimiento sobre su
importancia así como por la falta de recursos disponibles (lavabos suficientes o si-
tuados de forma incorrecta, carencia de toallas de papel, jabones no aceptados por
el personal). Deben identificarse cuáles son los factores responsables de la posible
práctica incorrecta del lavado de manos.
– Los guantes de plástico o goma se utilizarán de conformidad con los protocolos de
actuación en cada unas de las Unidades del Hospital.
– El uso de mascarillas de alta resolución es imprescindible para el manejo de enfer-
mos ingresados en planta con infecciones respiratorias como la tuberculosis.
– En las zonas y servicios en los que se exija (área quirúrgica) el Celador llevará la ropa
aséptica, gorro, calzas y mascarilla obligatorios.
e) Si padece una exposición accidental (pinchazo, salpicadura, ingestión) con sustan-
cias biológicas o materiales potencialmente contaminados, debe acudir al Servicio de
Medicina Preventiva inmediatamente y en todo caso en un plazo de tiempo no supe-
rior a 24 horas.
290
NORMAS DE ACTUACIÓN EN LOS QUIRÓFANOS [[[[\

f ) Si presenta alguna enfermedad infecciosa transmisible (diarrea, herpes, infecciones cu-


táneas...) debe extremar el cumplimiento de las Normas de Higiene. Debe consultar en
cualquier caso con el Servicio de Medicina Preventiva.
g) Este Servicio facilita la vacunación contra: el tétanos, hepatitis B, gripe y fiebre tifoidea.

5. Técnica de lavado de manos


El lavado de manos del personal sanitario es una práctica higiénica muy importante y obli-
gada, para prevenir la transmisión de agentes infecciosos del personal a los pacientes y de
unos pacientes a otros, a través de las manipulaciones realizadas por el personal.
Las manos se consideran en clínica hospitalaria como el principal vehículo en la transmi-
sión de microorganismos.
Es necesario recordar que, para realizar el lavado de manos de forma correcta:
– Las uñas deben ser cortas y no llevar ningún tipo de esmalte.
– No se deben llevar reloj de pulsera, anillos, sortijas, etc.
El lavado de manos en clínica se puede clasificar, según la tarea que se vaya a desarro-
llar, en:
– Lavado de manos rutinario o preventivo. Es aquel que debe realizarse como una medida
de higiene personal, después de las tareas habituales y cotidianas de la vida.
– Lavado de manos especial. Se diferencia del anterior en que precisa de mayor tiem-
po de dedicación, generalmente se realiza durante un minuto y se hace con jabón
antiséptico.
– Lavado de manos quirúrgico. Hay que enjabonarse las manos y antebrazos con jabón
antiséptico durante dos minutos. El antiséptico más utilizado es la clorhexidina cuyo
nombre comercial es hibiscrub® o hibitane®.
El lavado de manos debe realizarse, en la medida de lo posible, con jabón líquido, en do-
sificador que no sea necesario pulsar con las propias manos. Es preferible hacer el lavado con
agua fría.

Está indicado realizarse el lavado de manos:


– Al llegar al trabajo y al terminar la jornada.
– Después de estornudar, toser, limpiarse la nariz, etc., es decir, después de cualquier acto
en el que haya que hacer uso de las manos y pañuelos.