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lf- Iáciauna tipología del si s t e m a de cargos en las comunidades étnica s del Estado de México

Leif Korsbaek* y Felipe González Ortiz**

RESUMEN: Este artículo propone que s i bien existe una matriz cultural mesoamericana que

inicialmente da sentido a los sistemas de cargos en las comunidades indígenas, también se pue- den observar diferencias estructurales impor- tantes entre las comunidades del Estado de Mé- xico, insertas en los mercados de trabajo y de

bienes, debido a que experimentan

cultural que afecta los bienes de la organización.

Sin embargo, los niveles más fuertes, que inclu-

so se consolidan, son la familia nuclear y el sis- tema de cargos. Éste último, con mayor ampli- tud que el sistema de parentesco, dibuja mejor el proceso de identidad. A, se presenta una tipo- loa de los sistemas de cargos presentes en el

una erosión

Estado de México, a partir de un

co y espacial de la diversidad de formas que ha tomado y que toma el sistema de cargos en esta entidad.

estudio históri-

ABSTRACf: This paper sugges ts that, in spite

of the existence of a Mesoamerican cu/tu mi

trix which initially gives sense to the cargo sys- tems in indigenous communities, important

structural differences can be observed among

the communities ofthe State ofMexico,

in the labor and goods marke ts, due to a cultural erosion which differentially affects the leveis of

organisation. Nevertheless, the most resistant levels, which are even consolidated, are the nu- clear family and the cargo system. This last one, wider than the kin system, guides more effecti-

ma-

inserted

vely the identity process. Therefore, parting from the historical and ethnographic descrip- tions of the variety of cargo systems in the State ofMexico, a typology of this institution is cons-

trueted.

.

E n o tr as o c asi o n e s s e ha planteado

que el sistema de cargos es l a i nstitu c i ó n

dE

go bi e rno más r e pr ese ntati v a de los grupos de tradici ó n indígen a en e l E s tade

de Mé x ic o , a l g rad o que p arece ser la instancia de mayor forta l eza e n e l ámbito d e lE o r ga n iz aci ó n social de las comunidades indias . Si bien el planteami e nto hast E

ah o r a e sbo z ado s e concentra en entend e r a dicho sistema d e ntro d e lo qu e en a ntro·

p o l ogía se llam a la estru c tur a

tig a c i ó n : l a de c o n e ctar dich o ni v el co n o tr o s d e l a e stru c tur a

q u e e l pre s e nte artículo s e convi e rte e n la

di sc uti r á l a r e la c i ó n d e l s i s t e ma de cargos con la cultur a .

so c ial , en e st e a rtículo damos o tr o ' pa so en l a in ve s

s oc ia l, de t a l s u e rh

an tesala d e un pró x imo tr a bajo d on de SI

* ENAH - I NA H ** UAM - I

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LEIF KORSBAEK y FELIPE GO N ZÁLEZ ORTIZ

Es t o c obr a r e le v anci a cu ando p e nsam o s en la vida de las comunidades indígenas :iel Estado de M é xic o a ctua l, pues e n l a mayoría de ellas , si no es que en todas , el

mercado d e t ra b aj o se ins ert a e n su vida cotidiana al tiempo q u e s e conv i erte en un

~ lemento de suma impor t ancia no sólo como aporte para l a subsisten c ia de la s fa-

milias lo c ales sino, inclu s o, para llevar a cabo la vida tr a d i cion a l vinculad a a las f i e st as ce rem o niales y a los ritual e s . í En este sentido , e l sis t e m a de cargos se conviert e e n un a instanci a s o c i a l s obre la

4 ue recae buena par t e de l a s obligaciones institucionales que s e r elacion an c on l a

" id a ritual de la comunidad (como si f u era el e j e más sóli do de una t elar a ña), p ues

: onecta a trav é s de nudos de relaciones los nivel e s famili a r , territo r ial y de la fam i - l ia extensa, has t a llegar a u na verdadera urdimbre en la q ue se pu e de obse r va r la )rgani za ción social d e la c omunida d misma en su conjunt o .

- / Ahora bien , sa be mos que el sistema de cargos es una institución qu e desde los

primeros plant e a m i ent o s antropológicos que trataron s o bre ella, desde 1937 , ha ¡ido una d e las institucion es so c iales a la que se le ha clasificado como típicamente

mes o americana, a t al g rado que prácti c amente todos1los antropólogos que han tra-

b ajado en la región l a ha n abordado, ya s ea c omo marco r e ferencial para temas di -

iT e rsoso b i e n c o m o e l cen tro mism o de s u reflexión . Una muestra lo constituye l a

)pinión d e Manning Na s h [1958:68] c uando dice:

en l a comunida d

ción , las misma s funcio n e s q ue los sistemas de parentesco

si s t e ma

i ndígena

el si s tema

de c a r g os c umple ,

de clases e n l a s ociedad

ladina . 2 j

/'

a l ni ve l más gener a l en l a s s o c i edades

de integ r a- africanas

o e l

~ sta opinión se acerca a nuestra interp r etación , cuando pens a mos en las c omu n ida-

:les d e l E s t ad o de México, sobr e todo cuand o el aut or dic e q ue e l s istema de car g o s

~ n M e soamérica es como el de paren t esco e n Á frica . En est e trabajo s e formula la s i -

~ uient e hipót e si s: el sistema de cargos es una institución que en la actua l idad se

: med e c onsid e rar al t amente indígena, e n el niv e l e structura l se con solida precisa- nent e e n el momen t o e n que el otro sis t ema , el d e parentes co, se debilita al interior je las com u nid ade s, de ta l s uer t e que aunque siempre se acompañan l os dos siste- nas , es el de cargo s e l que perdura mientras que e l d e par e ntesco sucumbe ante los : ambios culturales que se desarro~an en el devenir histór i co .

Si bi e n la analogía de N ash se fundamenta en la compa ra ción de d os sístemas de

)rganiza c i ó n so c ial y po lític a , también alr ede d o r del sistema de cargos s e han verti-

:lo int e rp r e t acione s analógicas

más audaces que demuestran un creativo arranque

1 D ec ir todos es un a exa ge ración, p e ro s í p o d e mos afirmar , p e s e a l r e l a ti v i smo int r í n seco qu e co n tie-

1 e l a si g ui e n t e afirma c ión, qu e cas i t od o s . 2 E l a u t o r habl a en e l c ont e x t o d e la soc ied a d g uate malt eca , d e tal man e r a q ue se e nti e nde el co nc e pt o

a din o d e sde l a p e rspectiva de l o s actores social e s, es d e cir , en l a soc i e d ad gu a t e malteca, l o mi s m o qu e

! n Ch i a pas, M é xi co , l os ladi.nos son precisamente l o s no indígena s.

TIP O LOGÍA DEL SISTEMA DE CARGOS

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de modernismo instrumental; un ejemplo de ellas es la de Evon Z. Vogth cuando dice , respecto a los tzotziles de Zinacantán de Chiapas:

es como si los zinacantecos hubieran construido u n modelo de comportamiento ritual y de conceptualización del mundo natural y cultural que funciona como una especie de

c omputadora que imprime

ción de la sociedad y para la conceptualización a p ropiada de los fenómenos en los dife-

rentes dominios de la cultura [1966:231] .

las reglas de conducta apropiadas a cada nive l de la organiza-

La analogía cibernética es de sumo interés para la reflexión e interpretación antro- pológica ya que a partir de ella se puede observar la vinculación e n tre la estructura social y la cultura, vinculación que está dada precisamente en el programa, en una e specie de gramática cultural que guía la acción y el pensamiento a la hora de con- ceptualizar los fenómenos naturales y sociales, cuestión que, por otro lado, es una tarea pendiente en la interpretación antropológica de las comunidades étnicas del Estado de México. En lo que se refiere al Estado de México, los estudios sobre el sistema de cargos son pocos , l o que conlleva una ventaja y una desventaja; la primera estriba en el he- eho de que en antropología es un campo social de investigación sobre el que no s e ha reflexionado lo suficiente; la desventaja, que se deriva de la ventaja , es que dada la es c asa reflexión no existen hasta ahora los elementos suficientes para vincular la cultura y la estructura so c ial, deuda a saldar posteriormente. Una mirada a las co - m unida de s india s d e l E s tado de México lleva a la conclusión de que lo úni co que e x iste es diversidad de manifestaciones del sistema ya que éste se encuentra en te- rritorios municipales en los que la población indígena se encuentra , literalmente, sumergida en procesos políticos en los que les toca vivir la condición de subordina- ción política ante el gobierno municipal, generalmente tomado por los mestizos de la región . En el Estado de México la población indígena habita comunidades que se en - cuentran en municipios cuya cabecera está dominada, en cuanto a la toma del po- der y el ejercicio de la autoridad formal (y tal vez sólo constitucionalmente legíti- ma) , por una población mestiza cuyo origen se encuentra en La Colonia y en los tiempos de los grandes latifundios y los pequeños ranchos, de tal manera que aque- lla opini ó n de Aguirre Beltrán [1953] en gobiernos indígenas, alrededor de Oaxaca, donde sí se trata de municipios netamente indígenas, nos ha dejado la idea de una situación normal que en el Estado de México está lejos de ser la norma, pu e s no ex ist e, prácticamente , ningún municipio en el que la población indígena ejerza el poder municipal yen los casos en los que se ha dado (Chapa de Mota y Temoaya), el Ayuntamiento indígena se ha convertido en promotor de la cultura indígena lo- cal como mero folklore, insertándose en la lógica y la intencionalidad municipal

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LEIF KORSBAEK y

FELIPE GONZÁLEZ ORTIZ

c o m o lo haría c ual q ui er go bi e rno m es ti zo c on curiosidad e iniciativa por lo indio. N o se tra t a de min im i zar el p a pel qu e han d e sempeñado los indígenas cuando han a c c e dido a l go b i erno m u nicipal (n o e s es te e l lugar ni el momento), puesto que han sido poc o s c as os ; s in o q u e , en este m o m e nto no constituyen una realidad social, po- lítica y cultural c om o sí l o e s en otros e s tados del país. En este mismo tono de ideas, se exponen algunas cu e stion e s qu e surg e n como elementos que deben s er c onsideradas en los estudios sobre el sistema de cargos (por lo menos en e l contexto del Estado de México) , permitanse unas acotac i ones preliminares.

HACIA LA CONSTRUCCIÓN DEL CONTEXTO SOCIOCULTUR A L

EN EL QUE SE DESARROL L A EL S I STEMA DE CARGOS

EN L A S COMUNIDADES DE LA ENTIDAD

En las comuni d a d es indí g enas del Estado de México observamos una alta integra-

ción a los mer c ados d e trabajo y de bienes, al mismo tiempo que subsisten

una

gama de práeticas tradicionales que convierten a la entidad en una interesante

are-

na para la inves ti gación antropológ i ca, sobre todo en lo relativo al cambio sociocul- tural y las impli ca cione s que esto conll e v a en los niveles de la organización social y la cultura misma . 3 El primer p la nteamien t o que puede a parecer a la mirada de los incautos es la de considerar que las comunidades indígenas están insertas e n un terrible proceso de aculturación . Se di c e que la tradición étnica está en proc e so de desaparecer (o bien y a d es apare c ió), lo que , aunado a la presencia d e num eros os c o rredores industri a- les 4 así como la cercanía de la ciudades de México , Toluca y Guadalajara,5 nos ll e va- ría a c onsiderar a las comunidades étnicas que habitan la entidad desde tiempos

3 Partiendo d e la situaciónmu y difere n te de l a pob l ación indig e na e n e l Estado de México (en compa- ración co n l a situ ac i ó n clási c a que conocemos de la antropología de Guat e mala, C hiapas y Oaxaca) , tan- to en l o r e ferente al aspecto . soc i al como a lo cultural, desde una persp ec tiva teóri ca hemos planteado una tar e a diferente p ara la antropología en el Estado de México , y desde una perspectiva empírica y et- nog r áfica hemo s intentado po n er en movimiento una antropología qu e sigue' e stos line a mientos [Kors - baek y G onzále z, 1999a, 1999b]. 4 Entre los corredores industriales que se encuentran en la entidad , y qu e han m a rcado cierta influen- cia par a el desarrollo de las comunidades indígenas del estado , se encu e ntran los de Lerma Toluca (in- serto e n territori o de tradición OtOIIÚ),el comp l ejo industrial Alejo Peralta de Jocotitlan (instalado en te- rritorio habi tad o por co m unidades mazahua principalmente) y el de A tlacomulco (insertado en comu- nidades mazahuas y o t o es).

es la de Mé x ico,

ya qu e desde l a década de 1 930 l os habitantes de e s tas comunidades han migrado para obtener trabajo , algun o s individuos realizan un a IIÚgración t emporal mientras otros han establecido su residencia en ella. L a c iudad d e Toluca tiene p oca influencia pero la de GuadaJajara s e ha con v ertido , e n el transcurso de l a ú l tima década , en un a ciudad de mucha importancia para las estrat e gias de trabajo de la población indígena de l a entidad, encontrando incluso enclaves comerciales, en pl e no c entro c omercial de la ciu- dad, de g r u p o s é tnico s o t omianos .

5 La ciudad que má s infl uencia ha ejercido en las comunidades indíg e nas del estad o

T I POLOG Í A DEL SI STE MA DE CA RGO S

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prehispánicos (formando parte de los grupos del alta cultura mesoame r icana) , den-

tro de un intenso e inevitable proceso de erosión cultural. La interpretación anterior se refuerza por dos elementos : el primero, los datos es- t a dísticos , siendo fieles a l a metodología con que la estadística oficial constru y e el o bjeto social, se evidencia que para el Estado, propor c ionalmen t e la población indí- gena constituye menos de cinco por cient0 6 El segundo, cuando en el eamp o de in- vestigación , se observa que muchas de las práctica s tradiciona l es no se llevan a. cabo por el conjunto de los habitantes, cuestión que conduce la interpretación hacia conclusiones que se relacionan con la erosión cultural o a estable c er un estado tran- sitorio que desembocará en una pérdida inevitable (y tal vez culpand o d e esto al ca- pitalismo , o para decirlo en términos más suav e s, a la sociedad de mercado), de los rasg o s que solían manifestar la diferencia cultural. Más allá de las aportaciones que en su tiempo dieron los enfoque s culturalistas al estilo de Redfield o Aguirre Beltrán y la interpretación marxista de la realidad indí- gena en Mé x ico, se supone que, si bien los ccunbios sociales y c ulturales se dan (como mencionan esas dos posturas teóricas) , no desembocan en una inevitable pérdida de la cultura (cara c terizadas por la secularización, el individualismo o la proletari z ación según el enfoque) , sino en lugares qu e resultan menos pronostica -

bIes y que más bien llevan e introducen al investigador

lo hace caer , a c ada mom e nto , de asombro en asombro. Esto no quiere de c ir que no se tenga una e x plicación del fenómeno de cambio social y cultural, lo que significa

e s qu e se debe s e r m e n os r a di ca l e n las interpr e ta c ione s y con s id e rar qu e l a :; t e n-

en un laberinto infinito que

teóri-

cas han profesado hasta este momento. En este s e ntido, lo qu e se presenta a continuación es un ac e rcamiento a l a inter - pretación de una realidad que aparenta ser caótica por no ser homogénea y no deli-

en su

dencias sociales son más inesperadas de lo que el método de algunas posturas

near bien los límites de lo que es característico de la s comunidades étnicas

conjunto, pero que en realidad, se manifiesta como un campo de diversidad cultu-

ral y estructural bastante acentuado.

Metodológicamente

el estudio de las comunidades

étnicas de la entidad debe

hacerse en dos sentidos comparativos. El primero es la comparación en la dimen - sión temporal , en tal sentido lo que se hace es una revisión de etnografías, mono-

gr afí as y e s tudios etnológicos de comunidades de la entidad, de tal m a nera que se obt e nga un marco de inte r pretación en el tiempo. Si bien los trabajos antropológi-

co s so bre e l e stado

so n p o cos (yrnás pocos en lo que se refiere al sistema de cargos)

6 Si bi e n l os d at os es t a dísti c o s pu e d e n s e rvir para obtener tm primer acercami e nto a la població n é t- ni ca , e st a m os c ons c ientes d e qu e no e s una fuente de información resoluta sino solam e n t e enun c i a ti v a, po r l o q u e s ó l o s e ha c onsidera d o para dar una idea sobre la actual situación no de lo s grupos é tnicos, si n o de l os h abla nt es d e l e n g u a i ndí g e n a.

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LErF KORSBAE K y FELIPE GONZ Á LEZ ORTIZ

es de gran utilid ad tener una idea d e l c o n te xto pasado para c ompararlo con e l tra - bajo etn og ráfi co d e l a a ctu alid a d . E l o tr o s e nti d o es la comparación e n el e spacio , es de c ir, de c om un ida d e s co nt e mp o r án eas qu e , a pe s ar de pertenece r al mi s mo grupo étnico , mu e stran una s er ie d e dif e ren c ia s que es importante consid e rar l as en el mo - mento d e l análisis. D e e sa m a nera se puede llegar a cier t o nivel de g en eralidad p ara i n te r p r etar y e x - plicar l a div e rsida d d e manifestaciones culturales en el estado y espe c íficamente la dive r sidad que presen t a el sistema de cargos en cad a un a de e ll a s . A h o r a bi e n , s i s e puede partir del supues t o d e qu e la diversidad existe de por s í,? considerando que es un producto h is t óri c o sobre tod o para las sociedades de tradición mesoameríca - na , d e tal manera que en este trabajo se mantien e la postura de q ue l o s c ambios e s - tructurales ; y la diversidad, producto de esos c ambios, s e manif i esta debido al pro- ceso históric o por el que ha atravesado c ada c omunidad e n parti c ular, pero que no obstant e es t o , en la cu l tura (un e lemento de larga duración y más p e rmeable al cam- bio) se manifies t a tina matriz d e cr ee n c ias que comparten los grupos con dif e r e n- . cias menos marca d as q ue en la estruc tu ra social, de tal suerte que se puede plan - tear, a manera d e h i p ót e sis , qu e pe s e a la di\ ¡: ersidad que encontramos en la estructura social po r c o mun i dad, to d a s e llas representan manifes t aciones de mod e - lo s culturales s i m ilare s . 8 C r ee m os qu e e s a matriz cultural de larga duración s e en- cuentra pr e cisa m en te e n Me s oamér ic a, e s dec i r, en una tradici ó n cultural de antaño que perdura c o n m o dif i cacion e s p e r o manti e ne la fórmula esencial d e l sentimiento mesoamericano, expr es ado so br e to do e n s u dimensión relig i osa. Ll eg amos así a otro punto crucial del s i stem a de car gos . S i bien , e n la lit er atu r a antropoló g ica se le h a con s iderado como una jerarq u ía política y religios a, en e l Estado de México e nc on tr amos qu e el e l emento religioso e s el que m ayor Reso tiene pues , e s el sistema de cargos el nivel de la organi z ación s o cia l q u e e stá atrás de los ritual e s y las c e re m onias y , de manera más tenue , s e relac i ona con la política . Ante e sto, se formula l a hi p ótesis de que esta e specialización d e la jerarquía s e debe a que en las c omunidades iódígenas de la e n tidad, una maner a i mp o rtante que tienen

para forjar su propio proceso histórico es celebrando , cre ye ndo

tica los rituales q ue e st án atrás del sis t ema de c a rgos , y esto se potencializa dada la

condició n de s ub ordinación r especto al gobierno muni c ipal que i mpone pocos es- pacio s para e l desempeño político tradicional de las comunidades indias . 9

y ll e vando a la prác-

7 En e s t e sentido l a dive r sidad es e l punto de arranque d e la in ves ti g¡¡ció ~ y n o la co nclu s ión co m o ha s id o e l caso d e muc h as investigaci o n e s.

8 Vo l ve m os a r ecordar al l ec t or q u e e n este momento n o se pu e d e e x pl i car la r e l ac i ó n o r g áni ca e n tr e

l o s d o s f e nómen o s ( e l e s tru c tu r al y el cu l tural) p e ro reiter amo s el co m pro mi so a h acerl o e n un articµl o pos t e r io r.

9 E s ta as e ver a c n p u e de dar l a id e a de que dado el ah og amiento

en e l qu e se e n c u e ntra l a s oc i edad

alt e rno al muni c i-

indí ge n a n o l e q u e da o tra q u e m anif e stars e llevando a la pr ácti c a un ti po d e go bi e rn o

TIP O LOGÍ A DEL SIS T EM A DE C ARGOS

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Por otro lado , creemos que una investigación sobre el sistema de cargos, en tanto m a nifestaci ó n colectiva , debe considerar varios niveles de la organización social comunitaria. La propuesta en tal sentido es que el sis t ema de cargos es una institu- ción de la organización social que rige en las comunidades. Dentro de las institucio- nes que se encuentran en éstas están la familia nuclear, la que se caracteriza estruc- turalmente por un tipo de herencia por línea paterna, así corno la patrilocalidad; la organización territorial establecida por barrios O cuarteles, d e ntro d e los cuales ha- bitan por lo general grupos domésticos emparen t ados; los oratorios familiares que para fines de culto a los antepasados delinean lo s linaje s o incluyeri a la familia ex- tensa por línea paterna y, por último, el sistema de carg o s (ya s e a e n s u manifesta- ción llevada a cabo por mayordomos o delegad o s) que vincula a todas las familias extensas de las comunidades . El estudio del s istema de cargos puede dar más frutos si se considera entretejido con esos varios niveles de la o rganización social enume - rados arriba , de tal manera que es ahí donde se pueden encontrar los elementos sig- nificativos o culturales a indagar . 10 ¡Por lo observado, y con base en las comparaciones realizadas en los dos sentidos mencionados , los niveles de la organiza c ión social que más se han erosionado, o se encuentran en una situación menos fortalecida, son las unidades territoriales (por

b arrio s o cuarte l es ) y el culto al oratorio familiar; la familia nuclear y el sistema de

cargos se encuentran de al g una

l as instituci o nes anter i ores l El proc e so histórico por el que han atrav e sado las co- muni dades , de l qu e l a socie dad d e me r ca do o e l ca pit a lismo f o rman p a rt e, h a n de- s e mbocad o en cambi dS est r ucturales y culturales, en este sentido, las c o munid a des que se han ins e rtado de manera más intensa en los mercados de trabajo y de bie- n e s ll m u e str an m ayo r erosió n e n ' los ni ve les de la organizaci ó n social que h e mos men ci onado , por esto se plantea que las comunidades que se han insertado de ma-

n e ra m á s intensa e n los m e rcado

lo s n iv e l es d e la o r gani z aci ó n social mencionados, cuestíón por la que se plantea , a

manera menos erosionados o más for t alecidos que

de trabajo y de bienes, muestran mayor erosión en

p al, po r l o qu e sólo t e n d r ía l eg iti m idad al interi o r d e la comunidad . Sin emba rgo , hemos co nstat a d o que e n mu c h o s muni c ipio s e s e l A yuntamiento e l que se acerca al sistema de c argo s para lle va r a buen fin la

a dministra ción munic ip a l , d e t a l maner a qu e los d e legados , autoridad e s aux i lia r e s e n e l o rgani g r a ma

m uni cipa l, se co n v i e rten e n me d i a dor es entre l os g o biern o s municipal y comuni t ario , r ec ay e nd o e n e l del egado no só l o la s ac tiv idad e s mW1.Íc i palessino también l as de las f e st i vidad e s rituale s co munit ar ias. 10 La c ultur a la e stamos en ten d iendo al e stilo de Geert z, es decir, como la e structura (urdimbr e ) de

significados

soc i a l y e l p e n sa mie n to. E n es t e se ntid o, di c h o co n cep to se v incula e s tr e chame nte co n la e structura s o- cial, pues és t a es l a manif es t ac i ón m á s d ura d e l a c ultur a

11 Deja m os fuera de nues h' a r e fl ex i ó n al m e rcad o d e c apital o d e din e ro , y a q u e p o ca s so n l a s unida- des fa m il i a r es ca mpe s in a s indí gen as qu e han llegado a capitali z ar. Sin e mbar g o, es t a es una tar ea que denh'o de poco tiem p o l a an tro p o log í a d e b e e x plicar , pues s i bi e n e n e ste mom e nto pod e mos de c ir que

n o e stam o s an te l a pr e s e n c i a d e ve rdad e ras unidades capitalizadas , ya empi e zan a vers e los prim e ros

pasos de esto , po r l o m e n os e n l o q u e r es pect a a l a s comunidad e s indíge n a s d e l Estado de M éx i co.

que se co nfig uran co mo e squemas o modelos s ocialme nte estable c id o s que g uían la acción

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LEIF KORSB AEK y F ELIPE G ONZÁLEZ O RTIZ

man e ra de hipótesis e n este momento, que la divers i da d q u e m a nifi est a el sistema

d e cargos se debe a la erosión y el cambio en los otros ni v eles de l a o rganización . E n lo qu e s e refier e a las un i dades terr i torial e s , s e h a en c ontra d o q ue l a d iv e r si-

dad t a mbi é n

se manifiesta de manera interesante y va riada a trav é s d e cu a r te l es ,

barri o s o par a jes . La e xpli c ación de esta diversi d ad s e e n c u en t ra e n los mo vim i en - t o s p o bl ac i o n a les , d esd e l a ép oc a col o nial h as t a el r epa rt o e j i dal, q ue ha transforma -

do e l patró n de asentamientos en las comunid a des .

A nt e es t e e s c e nari o di ve rso , a continua c ión s e expo n e u n a prim e r a

tipología des -

c ripti v a de l a s manifestaciones del sistema d e c arg o s

de l E s tado d e Méxic o. Entre las comunidade s d e b aja p art i cipación se e n c uen tr an :

en las com un i d a d e s é tn i c a s

1. Co mun i dad e s e n l a que la particip a ción e n e l s is t ema d e c ar gos n o es gene r aliza - d a s ino h e r e ditari a y la responsabilidad re cae e n una f ami lia a p erpe tuid ad. Se m an if i est a n en comunidades de baja particip a ci ón en el s is t e ma , lo s q u e l o si- guen pra c ticando r esponden a factores de p ro mesas i ndi v idua le s m á s que a fa c- t o r es de deberes y obligaciones que responden a un pro ye ct o co m u ni tar i o . La ca usa del desaliento en su práctica se debe a que l as unidades fa m iliar es neces i-

para subsistir , es dec ir, se en c uentr a n e n

" u na posic i ón privilegiada en cuanto a recursos mo ne ta ri o s. Situ a c i o nes c om o é st a las encontramos en los barrios de El Tunal y E l Ca l v a rio d e la vill a de S an Fe- lipe del Progreso, para el caso de los mazahuas [Góm e z , 1979] . El aut or e x p li ca que esta situación se debe a la baja participación que ha e x per i m e ntado l a co m u - ni da d e n l o s últimos tiempos , asp e cto por el qu e l as f amilias q ue c o ntinú an parti - cip a ndo lo hacen de manera individual. Los b e nefic ios q u e o b tien en se re st r in- g e n al pr e stigio comunitario , pero un presti g io que s e acer c a ca da v e z m ás a la

in d ife r en c ia colectiva . 2. Co munidades en las que la separación de funcion e s religiosas y civiles e s la c ons- t a nt e . Son c omunidades en l as que el delegado y l o s mayordomo s tie ne n funcio- n e s espe c i a li z adas; úno lo cívico y otro lo r e li gi o s o. S e tra t a de co m uni dades alta- m e nt e int e gradas al gobierno municipal. Entr e ést a s se encuen tra n a lgu n as qu e di fe renci a n de manera más acentuada la separac i ón de func iones, es pecialmen t e

, ~ t a n cada vez menos de la comunidad

al gu nas co munidades mazahuas .

3. Co munid a des

qu e vieron a f ectado su si s te ma de pa r e n te s co

po r l os desp l az a-

mientos poblacionales . Lo s p r oce s os de mov i mi e nto s de p o b l ac i ón debido a l as

co ngrega c iones y las reducc i ones, además de su fr ir u n a deses tr uctu r ación te rri-

i t ori al se v ieron e n v ueltas en procesos de desestiuchu ació n

d e l sist e ma de p aren-

t esc o , por lo qu e la vinculación de éste con el s i st e ma d e c a rgos s e vio o bstr ui d a .

E n estas co munidades e l sistema de carg o s se re l ac iona m ás con u n p e cu liar s i s- t e ma rihlal de compadrazgo limitado, que se fundam en ta en co mp ro m i sos r eCÍ-

T ¡ POl.OcÍA DE L SIST E M A DE CA RGOS

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proco s p e ro que no es generali z ado a la comunidad en su conjunto Esto e s im- portante mencionarl o y a que la desestructuración del parentesco rep e rcute también en el culto al o r atorio familiar y trastoca el sistema de cargos . Es común enc o ntrar estos casos e n comunidades mazahuas del valle , donde e l sistema de parent e sco se ha fragm e ntado por los desplazamientos de algunos vecinos del lugar , a s í como por los cambios en la creencia religiosa, cuestión que desemboca en un de b ilitamiento d e los lazos de parentesco y un fortalecimiento del sistema de compadra z go v inculado a los cargos religiosos . Es en estos casos (los ma- z a huas de la zona del valle de Ixtlahuaca) donde el sistema de cargos se ha espe- cializado en lo religioso , dejando lo cívico a otras funciones. Lo mismo pasa con los otomíes de Chapa de Mota y Jilotepec, pues la mayor parte de sus habitantes se han dirigido a vi vir a la ciudad de México . 4. La s comunidades d e alt a conversión al protestantismo.1 2 El protestantismo tam- bién es un facto r de desestructuración del sistema de parentesco, por lo que la s ustituci ó n manifestada en el sistema de cargos se da a través del compadrazgo ( en aquellas famili a s que no se han convertido y que ante la incapacidad de en- contrar apoyo en un familiar recurren a la creación de un compadre) . Al mismo tiemp o, pero dentro de los conversos, el parentesco se sustituye a través de las he r ma n d a des generali z adas a los que profesan la nueva creencia, por 10 que las s o li d a ridades se despla z an a nuevos lazos. Estos casos los encontramos también en la región mazahua , s in embargo, la comunidad más típica de est a sitUación es

San Agus t ín Mex t epec, a l gra d o t a l qu e e n la actualidad s e encu e ntran 70% d e ev angélicos y 30% de católicos . 13

,

5 . S egú n la condi ci ón de diferenciación social (de prosperidad o pobreza) de la co-

muni d ad . Empíricamente se ha constatado que las comunidades más prósperas presenta n ' mayo r grado de desestructuración respecto a los niveles de la organi- zación social que hemos mencionado, e inversamente, mientras más pobre y más homogénea se encuentra , mayor es la participación en los varios niv e les de la or- gan i zación soci a l. En la misma región mazahua es donde se observa claramente' este tipo de pa r tic i pac n .

Es e vi dente que e x iste un a relación negativa entre la diferenciación de la rique z a,la desestructu r ación del par e ntesco y la conversión religiosa con la parti c ipación en el

12 Incl uim os b a j o el c oncept o de protestantismo todo tipo de religión no católica, sin e mbar go, r e co- nocemo s q u e h a ce falt a inda gar e n los pro cesos de cambio cultur a l qu e d e rivan del cambio religio so y

espe c ífic ame n t e y diferent e s egún sea e l tipo de conversión. En las regi o ne s indíg e na s del ESt a d o de

México s e e ncuentran

principalmente l o s evangelistas y los testigos de Jehová.

13 Los dato s sob re e sto n o son producto d e una e ncuesta de camp o sin o el r e sultado d e catorc e e ntre-

vis t as e n p ro fundid a d en la s qu e coinciden sobr e esta r e p re sentación. Los datos exacto s s obre los tipos

d e adscripción relig i osa J os es p e ra r emo s e n l os últim os censo s de p o bl a ci ó n.

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LEIF KORSBAEK y FE U P E GONZ Á LEZ ORTIZ

s i stema de cargos. Al mismo tiempo , las regiones que en ma y or med i da presentan esa situación son las mazahua, principalmente al no r te del Estado de Mé x ico , en l os municip i os de Temascalcingo , Atlacomulco, Ixtlahu a ca , Jo coti tl án y la z ona d e l v a- lle d e San Felipe del Prog r es o, así como la otomí , e n lo s mu n icipio s d e C ha pa d e Mota y Jilot e pec. P o r otro l a do , las com uni dades d e p ar tic i pac ión g eneralizada serían aquella s que p r esentan las características inve r sas a l as que s e ha n mencion a do, es d eci r, en e s t as co munidades l a partici pació n e n el s is t ema de car gos es ge neral i z ada a todos y cada uno de los habitantes de l a comun i dad; l a esp e cia lizac i ón de la s fun c ion e s ci - viles y religi os as es menos marcada y se entremezclan pa ra lle v a r a c a bo lo s mismos fi n es ri tuales ; los distinto s n i veles de la organ iza c ión s ocial (especialmen t e la t erri- torialidad y los oratorios familiares) se encuentran m ás s ólido s sin em barg o , c onfi- guran de manera má s clara las obligaciones y los d e rec ho s , as í c om o l a par cipa- ci ó n en el si s tema de carg o s que se establece según e l paren t e sco e ntre d i stintos linaj e s; son c omunidades que no han expe r imentado la p r es en c i a de l pr ote s ta ntis- mo, po r lo que consid e ro que social y económ i camente so n m á s h omogé n ea s . L a re - lació n entre las variables retomadas se enc o ntra an e n r el ació n po s itiva . Entr e las c omunidades que se encuentra n en esta s i tu ación son los ma za huas d e l a part e montañosa (principalmente en los municip i o s de S an F e li pe del Progr es o, Villa de Allende y Villa Victoria) la comunidad matl a t zinca d e S an Fr a ncisco Ox to - ti l