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Estilo narcisista de personalidad: El tipo enamorado de sí mismo

Según Millon y Davis (2000), a la hora de establecer diferencias entre lo que denominamos el tipo de
personalidad enamorado de sí mismo y que podemos considerar como normal y el trastorno narcisista de la
personalidad, que constituye lo patológico, podemos basarnos en un continuo. Características como la confianza
en uno mismo y un sentido de la propia valía hace a los individuos sociables y seguros. Pero estas
características, llevadas al extremo, pueden convertir a los sujetos narcisistas en individuos arrogantes y
explotadores, distorsionando sus percepciones y haciendo creer a los propios sujetos que sus contribuciones son
mucho más valiosas de lo que son en realidad.

Oldham y Morris (1995) proponen las siguientes características para definir al estilo narcisista:
• Creen en ellos y en su capacidad y piensan que son extraordinarios.
• Esperan ser tratados siempre bien por parte de los demás.
• Son directos a la hora de hablar de sus logros. Saben negociar y venderse bien.
• Son astutos a la hora de aprovechar los puntos fuertes de los que les rodean para conseguir sus propios logros.
• Hábiles para competir, sueñan con estar en la cúspide imaginándose a sí mismos constantemente como los
mejores.
• Conocen en cada momento cómo se sienten y cuál es su estado de ánimo.
• Aceptan con aplomo los cumplidos que reciben de los demás.
• Les afectan las críticas de los demás, pero saben disimularlo con la elegancia que les caracteriza.

Las personas con un estilo narcisista saben lo que quieren y cómo conseguirlo. Son hábiles para conquistar a los
que tienen a su alrededor. Se caracterizan por una gran ambición, llegando a convertir sus sueños en realidad,
como conseguir una buena imagen social y un puesto de poder que les haga ser personas importantes y llenas
de méritos. Son seguros de sí mismos y motivan a los demás, a quienes suelen dirigir dado su carácter
emprendedor y de liderazgo. Poseen una autoestima y un amor propio elevados, potenciando lo que saben son
sus puntos fuertes y negando sus defectos. La frase que mejor define a este estilo de personalidad es “quiero ser
el número uno”. Son extravertidos y muy competitivos, capaces de planificar, establecer metas y prioridades,
tomar decisiones y delegar responsabilidades en otros, a los que conceden autonomía siempre y cuando
cumplan con el trabajo. A pesar de que el trabajo puede estar repartido, no les gusta compartir los méritos,
prefiriendo ir un paso siempre por delante de los demás. Llevan a cabo políticas de acción para conseguir altos
cargos, en muchas ocasiones a costa de otros a los que utilizan para alcanzar fines valiosos. Son amables con
aquellos de los que pueden obtener algún beneficio y también con aquellos de sus subordinados que les son
leales, brindándoles incluso su apoyo. Necesitan ser adorados por los demás, dejarse querer y sentirse
necesitados; de ahí que se les vea siempre rodeados de gente sobre los que influye y los cuales se dejan
embaucar por su carisma. Sin embargo, no son generosos en el amor ni aman de forma desinteresada. No son
empáticos y les cuesta darse cuenta de que quizá el ser querido tenga necesidades diferentes a las suyas. El
rechazo por parte de los demás es una cuestión insoportable para los narcisistas.
El individuo con un estilo narcisista mantiene buenas relaciones con aquellos a los que les gusta atender a las
necesidades ajenas, como es el caso de los estilos dependiente y autodestructivo. El estilo evitativo suele
necesitar compañeros fuertes y sociables, por lo que podría complementarse bien con el estilo narcisista, que
necesita sentir que se les necesita. Con los sujetos histriónicos también podrían hacer buena pareja, siempre
que se ensalcen mutuamente y el histriónico no tenga una necesidad muy acusada de que lo mantengan
anímicamente. El tipo narcisista es probable que choque con el paranoide,
con el pasivo-agresivo, con el antisocial y con el sádico, ya que no están dispuestos a subordinar sus
necesidades a las de otro. Los límites son demasiado exigentes emocionalmente y si dos personas narcisistas
acaban juntas puede darse entre ellas una lucha de personalidades.

Cómo relacionarse con un tipo narcisista

Según Olham y Morris (1995), para que la relación con un sujeto narcisista sea más satisfactoria es
recomendable adoptar una serie de comportamientos. Ser leal, no criticarles, no competir con ellos ni esperar
que el narcisista comparta sus méritos. El ser educados e incluso algo aduladores puede allanar el camino con
este tipo de individuos, sin esperar nunca que ellos tengan un trato o atención personal con ninguno de los
miembros de su equipo de trabajo. Por su parte, los subordinados de un narcisista han de estar muy seguros de
qué tipo de tareas han de desempeñar, ya que no recibirán directrices por parte de su jefe. La pareja de un
narcisista debe ser capaz de aguantar la falta de manifestaciones de amor por parte de este sujeto, a la vez que
tiene que demostrárselo a él continuamente. No es conveniente que intente sobresalir en ningún área en común
y debe tener una autoestima de hierro. Tiene que quererse a sí mismo con independencia de todo lo demás y
limitarse a disfrutar de los éxitos de su compañero, focalizando la atención en aquellos aspectos positivos que
este tipo pueda aportar a la relación. La mejor forma para criticarle es hacerlo con diplomacia y transmitiéndole a
la misma vez admiración, ya que son muy sensibles a las críticas aun cuando éstas sean constructivas. Podrán
corregir su conducta, pero nunca admitirán que se habían equivocado.

El trastorno narcisista de la personalidad: diagnóstico


Los pacientes con un TNP son excesivamente ambiciosos, carecen de empatia y son muy sensibles a la
evaluación de los demás. Es característico de este patrón creerse con excesivos derechos y la explotación de los
demás. La evaluación por parte de los otros les produce vergüenza, rabia, ira, humillación o una negación total
de los errores personales.

Miran hacia su interior para obtener refuerzo y gratificación. La debilidad y la dependencia son amenazantes. El
aspecto diagnóstico muestra que estos individuos magnifican su valía personal, orientan su cariño hacia ellos
mismos y esperan que los demás les den reconocimiento y atiendan a sus gustos (Turner, 1996).
Los sujetos narcisistas creen a menudo que no son ellos los que han de cambiar, sino que son los demás
quienes deberían hacerlo. No obstante, las características del narcisista le impiden obtener una retroalimentación
adecuada de su conducta por parte de los demás. Todos necesitamos que otras personas nos indiquen nuestros puntos
fuertes y débiles, pero las ideas de grandiosidad interfieren con este proceso. El sujeto narcisista manipula a los demás para
que le den retroalimentación positiva mientras que extingue la retroalimentación negativa por medio de sus respuestas
airadas a cualquier crítica. Sin la retroalimentación de otras personas no podemos desarrollar relaciones interpersonales
maduras (Paris, 1998). Sin un interés real por los demás, las relaciones íntimas suelen ser inestables. Los sujetos con un
TNP suelen tener problemas existenciales con el deterioro en la mitad de la vida (Wink, 1996). El darse cuenta de la
mortalidad, del envejecimiento físico y de los límites de los logros, potencia en los individuos narcisistas sentimientos de
envidia y de resentimiento y provoca también la frustración de no haber vivido una vida que reflejase sus esperanzas, deseos
y aspiraciones (Kohut, 1977).

Las personas con un TNP son vistos por los demás como arrogantes, engreídos y faltos de humildad, sobre todo
en momentos donde se ponen en tela de juicio sus acciones. Su comportamiento refleja su desconsideración
hacia los derechos de los otros, a los cuales acusa paradójicamente de ser egoístas y mentirosos. Es en esos
momentos cuando se pone de manifiesto su patología, al ser precisamente estas conductas de manipulación y
egoísmo rasgos distintivos de la personalidad narcisista. Suelen mentir para mantener sus ilusiones de éxito y su
autoestima. Sus aires de superioridad hacen que se comporten de forma grandiosa, mirando a los demás de
forma altiva, aprovechándose de ellos y explotándolos sin ninguna consideración.

Los sujetos con un TNP elaboran razones convincentes para justificar muchas de sus acciones desconsideradas
hacia los otros, así como para engordar su autoconcepto. Su seguridad y confianza en sí mismos hace que hasta
la temática de sus fantasías, que son frecuentes y a las que no ponen límites, se base en la creencia de que van
a ser personas famosas y con éxito e incluso en la idea de que encontrarán a la pareja ideal. Estas ilusiones, en
casos extremos, pueden convertirse en delirios de grandeza, pudiendo llegar a experimentar síntomas de tipo
psicótico. Creen que son muy especiales, por lo que piensan que deben recibir un trato privilegiado y que deben
ser admirados por los demás. Estiman sus capacidades por encima de las que realmente posee, transformando
sus fracasos en éxitos o atribuyendo las malas gestiones a la envidia de los demás cuando trabaja en grupo. Se
compara con gente famosa o privilegiada, con la que prefiere compartir su tiempo. Debido a su falta de empatia,
no identifica las necesidades de los demás a los que no refuerza ni devuelve las gratificaciones. Esta falta de
empatia les hace ser egoístas y egocéntricos, preocupándose exclusivamente por ellos mismos. Presentan una
serie de pensamientos automáticos negativos que reflejan una serie de distorsiones cognitivas (Beck y Freeman,
1990), producto a su vez de una serie de esquemas básicos, tal como puede verse en el cuadro 8.4.
En el cuadro 8.5 se recogen algunos aspectos emocionales típicos del TNP. Estos sujetos experimentan
frecuentemente variaciones del estado de ánimo extremas, ya que, por un lado, expresan tranquilidad y bienestar
continuo, pareciendo que nada ni nadie
les puede impresionar y, por otro, pueden explotar con ataques de ira y envidia hacia los demás, inapropiados para la
situación a la que se enfrentan, sobre todo cuando se sienten menospreciados. Se creen, además, tan superiores a los
otros que no soportan una evaluación social negativa y termina haciendo mella en ellos una sensación de vacío, al
esperar encontrar a personas que realmente valoren sus “grandiosas cualidades”, así como a esa pareja perfecta,
idealizada en sus fantasías, y que nunca encuentran entre las personas reales.
Los aspectos fisiológicos del TNP enumerados en el cuadro 8.6 se refieren a los problemas médicos que a veces
acompañan a los sujetos con este tipo de trastornos. El mantener continuamente la apariencia de seguridad total, de
que no se inmutan ante nadie, puede provocar numerosas somatizaciones, hasta el punto de sufrir variados síntomas,
como jaquecas, trastornos del aparato digestivo, problemas de la piel, etc., preocupándose a veces en exceso por su
salud, interpretando cualquier señal corporal como un síntoma de una grave enfermedad.
En el cuadro 8.7 se incluyen algunas posibles consecuencias que la personalidad nar- cisista puede producir
habitualmente sobre su entorno, tanto el más cercano, familia, amigos, pareja, trabajo, como otros lugares en los
que se encuentra implicado con menos frecuencia.

Etiología
Aunque es importante considerar las diferencias individuales a nivel constitucional y temperamental, como la
hipersensibilidad, la tolerancia a la frustración, y la regulación de las emociones, parece que las experiencias
evolutivas, más que las características genéticamente determinadas, constituyen los factores cruciales para el
desarrollo del TNP (Kern- berg, 1998). Millon y Everly (1994) señalan algunos factores de tipo ambiental que,
actuando en solitario o en combinación, parecen estar relacionados en el desarrollo de este trastorno de la
personalidad desde edades tempranas. Estos factores son los siguientes:

A) Indulgencia parental y sobrevaloración


El hecho de que algunos padres consideren a sus hijos como un regalo divino provoca que los adoren hasta tal
punto que no les hagan asumir responsabilidades en casa, que los malcríen y que les transmitan que todo lo que
hagan o digan siempre es perfec
to. El niño, ante estas circunstancias, aprende que es especial y superior, que debe ser tratado con distinción sin
tener que hacer nada para ello, que puede esperar el sometimiento de otras personas consideradas como menos
especiales y que está en su derecho a que se le elogie por cualquier cosa que hagan. A menudo estos niños
generalizan ese aprendizaje a otros ámbitos fuera de la familia, esperando todos esos comportamientos
complacientes de las otras personas con las que se van relacionando cotidianamente, convirtiéndose en
extremadamente egoístas y narcisistas en sus expresiones de amor y emociones.

B) Conductas explotadoras aprendidas


Cuando el niño sale del ámbito familiar, después de haber sido tratado como se ha señalado anteriormente, se
forma expectativas por las que, si no es tratado de forma similar en otros ámbitos, desarrolla destrezas para
manipular y explotar a los demás y para recibir la atención especial que él cree merecer. Además de aprender a
obtener refuerzos por ellos mismos, dada su autoadmiración, también aprenden que los demás son inferiores y
pueden ser explotados, obteniendo de esta forma más refuerzos. En ocasiones forman grupos de “admiradores”
a los que instruye para ser solícitos y sumisos. Se ha comprobado que esas clases de recompensas son lo
suficientemente poderosas como para mantener los comportamientos que dan lugar a ellas, por lo que, este
estilo de personalidad que frecuentemente se inicia en la infancia, puede ir desarrollándose y manteniéndose a lo
largo de la vida adulta.

C) Estatus de hijo único


Cuando el niño no adquiere el sentido de la responsabilidad social que aprendería en el caso de tener hermanos
y encima es concebido por sus padres como un “regalo”, se potencian los dos anteriores factores. De todas
formas, esto no significa que todos los hijos únicos desarrollen una personalidad narcisista ni que todos los
sujetos con este estilo o trastorno de personalidad hayan pertenecido a esta condición familiar. Los resultados al
respecto son contradictorios. Mientras que Joubert (1989) encontró una relación positiva entre el orden de
nacimiento y la puntuación en una medida de autoinforme de narcisismo, Narayan (1990) no fue capaz de
encontrar esos mismos resultados. Igualmente, Watson y Biderman (1989) no obtuvieron apoyo para la hipótesis
de que el estatus de hijo único se relaciona con el narcisismo.
Evaluación
Podemos identificar una serie de directrices a la hora de realizar la entrevista de evaluación del TNP. Entrevistar
a individuos con un TNP es notablemente diferente de entrevistar a individuos con otros trastornos de la
personalidad. Durante la entrevista el clínico tiene la impresión de que estos sujetos utilizan la interacción para
darse notoriedad y ensalzar sus virtudes, comportándose con indiferencia ante la perspectiva del entrevistador.
Si el clínico cumple las expectativas del rol que tiene creadas el paciente, podrá llegar a ser idealizado por éste,
mientras que si ataca su grandiosidad desde el principio del tratamiento corre el riesgo de que el sujeto lo
abandone. Aunque el terapeuta observa claramente que la grandiosidad del paciente narcisista contrasta con la
realidad, este tipo de sujetos carecen de introspección para diferenciar entre su forma de ser saludable y sus
tendencias patológicas. No es posible aliarse con la parte saludable, ya que la falta de introspección dificulta la
relación. El paciente narcisista suele menospreciar al entrevistador por falta de experiencia o por no ser lo
suficientemente inteligente para entenderle. Estos pacientes prefieren preguntas abiertas que les permitan
extenderse en descripciones de sus muchas virtudes, logros y planes futuros. El vínculo profesional-paciente
sólo se llega a establecer después de un período considerable de tiempo en el que el clínico consigue atenuar
los aires de grandeza del narcisista. La reacción típica del profesional en las primeras sesiones suele ser de
aburrimiento, frustración e ira, por lo que el trabajo de enfrentarse e interpretar la grandiosidad del narcisista sólo
se conseguirá tras establecerse el vínculo terapéutico. Sobre instrumentos específicos para la evaluación del
TNP podemos encontrar la Escala de Rasgos Narcisistas (Narcissistic Trait Scale, NTS; Richman y Flaherty,
1987), el “Inventario de la Personalidad Narcisista” (Narcissistic Personality Inventory, NPI; Raskin y Hall, 1979),
el “Inventario Multifásico de Narcisismo de O’Brien” (O’Brien Multipha- sic Narcissism Inventory; O’Brien, 1987) o
la Escala de Narcisismo del MMPI. Instrumentos globales (tanto entrevistas como inventarios) que aborden todos
los trastornos de la personalidad pueden encontrase en el capítulo 1 de este libro y, para un mayor abanico de
detalles, en el capítulo 14 dedicado íntegramente a la evaluación de los trastornos de la personalidad.

Tratamiento

El TNP es crónico y muy difícil de tratar por las características típicas del mismo. Es difícil conseguir rebajar la
autoimportancia de un sujeto que se cree superior a los demás. Y, además, un individuo narcisista nunca acudirá
a terapia por las características propias de este trastorno de la personalidad.

1. El cambio de distorsiones cognitivas que el paciente tiene sobre sí mismo (p. ej., “Soy único y especial y nadie
llega a mi nivel”) por otros pensamientos más realistas (p. ej., “Toda persona es de algún modo única y especial.
Se puede ser humano, como todo el mundo, sin dejar de ser único”).
2. La reestructuración por medio de imágenes puede ser útil para desplazar las imágenes narcisistas y
sustituirlas por fantasías que pongan el énfasis en las gratificaciones y placeres cotidianos que están al alcance
de la mano.
3. La hipersensibilidad a la evaluación puede abordarse por medio de la desensibilización sistemática y, como
ejercicio específico, el paciente puede pedir retroali- mentación a determinadas personas.
4. Detención y distracción del pensamiento para acabar con los hábitos de pensamiento sobre lo que los otros
están pensando.
5. Entrenamiento en empatia, con representación e inversión de papeles y planteamiento de modos alternativos
para tratar con los demás.
6. Utilización de las técnicas precisas para la intervención sobre problemas específicos o asociados, como el
maltrato verbal o físico, el acoso sexual, o conductas de beber o gastar en exceso. En caso de problemas de
pareja o familiares, se puede utilizar la terapia de pareja o la terapia familiar.
Aspectos conductuales característicos del TNP.

Mantienen una conducta distante, arrogante, desdeñosa, presuntuosa y engreída.


• Se comportan de forma grandiosa.
• Suelen dominar las conversaciones.
• Son impacientes y pueden resultar agresivos.
• Muestran indiferencia ante los derechos de los demás.
• Tienen aires de superioridad con respecto a los otros.
• Tratan a los demás como si fueran objetos, aprovechándose de ellos y explotándolos para su propio beneficio.
• Genera reglas y normas que los demás han de cumplir, pero que ellos se saltan a capricho.
• Mienten para mantener sus ilusiones.
• Pueden mostrar simpatía sólo para alcanzar sus egoístas objetivos, pero también mienten y engañan a los demás con este fin.
• Su conducta social, al menos inicialmente, puede agradar, cautivar y granjearse simpatías.
• Les falta humildad y generosidad.
• Acusa a los demás de egoísmo y de engaño.
• Son persistentes en aquello que les interesa.
• Seguro de sí mismo.
• Total falta de empatia.
• Temor al fracaso.
• Estilo cognitivo inflexible.
• Presenta grandes fantasías de éxito, fama y de amor ideal a las que pone pocos límites.
• Importante necesidad de ser admirado.
• Alterna entre la idealización y el menosprecio hacia aquellas personas con las que mantiene una relación estrecha.
• Tiene envidia de los logros de los demás y creen que éstos le tienen envidia por sus logros.
• Espera elevados niveles de dedicación de sus subordinados, pero le importa poco su bienestar.
• Elabora complejas racionalizaciones que engordan su autoconcepto.
• Exagera sus capacidades transformando sus fracasos en éxitos.
• Exagera sus éxitos y rebaja el éxito de los demás.
• Cree que es especial, único, superior al resto de la gente.
• Suele carecer del talento necesario para alcanzar los niveles de fama a los que aspira.
• Su autoestima es frágil y sensible a la crítica, dependiendo de la validación externa.
• A veces se siente inadecuado y vacío, incluso aunque tenga éxito.
• Se siente ofendido por pequeños menosprecios y rechazos.
• A veces presenta delirios de grandeza, que en períodos de estrés pueden ser de tipo psicótico.
• Es egoísta y egocéntrico.
• Se compara favorablemente con gente famosa o privilegiada.
• Cree que merece admiración y trato especiales.

Esquemas, distorsiones y pensamientos desadaptativos característicos del TNP.

Pensamiento automático distorsiones cognitivas esquemas Otras areas


"Soy una persona muy Etiqueta global Sentido grandioso de la Aspectos emocionales
especial." propia importancia característicos del TNP.
"Ya que soy tan superior Magnificación Sentido grandioso de la
tengo derecho a un trato y propia • Aire general de
privilegios especiales." importancia indiferencia y tranquilidad
Estar en su derecho fingida.
"A mí no me obligan las Idealización extrema Sentido grandioso de la • Sensación de bienestar
reglas que valen para los propia importancia continuo.
demás." • Variaciones extremas en
"Debería obtener Afirmaciones de debería Necesidad de aprobación y el estado de ánimo.
reconocimiento, elogios y admiración • Cólera y envidia
admiración." inapropiadas.
"Tengo todas las razones Sobregeneralización Sentido grandioso de la • Relaciones superficiales,
para esperar grandes propia importancia con unos mínimos vínculos
cosas." emocionales.
"Todos tienen que satisfacer Sobregeneralización Estar en su derecho • Muy sensibles a la
mis necesidades." Necesidad de aprobación y evaluación, responden a la
admiración crítica con ira.
"Los demás deben Afirmaciones de debería Sentido grandioso de la • Sensaciones de vacío.
reconocer lo especial que propia importancia • Incapaces de
soy." impresionarse.
"Es intolerable que no se Baja tolerancia a la Vulnerabilidad a la crítica
me tenga el debido respeto frustración
o que no consiga aquello a
lo que tengo derecho."
"Las otras personas no Falacia de justicia Sentido grandioso de la Aspectos fisiológicos y
merecen la admiración y propia importancia médicos del TNP.
riqueza que tienen."
"La gente no tiene ningún Afirmación de debería Vulnerabilidad a la crítica • Dolores de cabeza.
derecho a criticarme." • Problemas de estómago.
"Mis necesidades están por Idealización extrema Sentido grandioso de la • Problemas
encima de las de otros." propia importancia dermatológicos.
"La gente debería Afirmaciones de debería Necesidad de aprobación y • Hipocondría
preocuparse por admiración
promocionarme porque
tengo talento."
"Sólo me comprenden las Pensamiento dicotómico Sentido grandioso de la Aspectos fisiológicos y
personas tan inteligentes propia importancia médicos del TNP.
como yo."
• Dolores de cabeza.
• Problemas de estómago.
• Problemas
Visión y estrategias interpersonales de los sujetos con un dermatológicos.
TNP. • Hipocondría

Visión de uno mismo


• Especial, único, se merece trato y puestos especiales. Resumen de los procedimientos cognitivo-conductuales
• Superior, por encima de las reglas. utilizados para el tratamiento del TNP (Caballo, 2001c).
Visión de los demás • Cambio de distorsiones cognitivas que tiene sobre sí
• Inferiores, admiradores, débiles. mismo.
• Sujetos a ser explotados, utilizados. • Reestructuración por medio de imágenes.
Estrategia principal • Desensibilización sistemática para la hipersensibilidad a
• Utiliza a los demás, se salta las reglas. la evaluación.
• Manipulador, coercitivo, miente, engaña, cautiva para • Detención y distracción del pensamiento para no
conseguir sus fines. detenerse en qué están pensando los otros
• Entrenamiento en empatia.
• Técnicas concretas para problemas específicos como el
maltrato verbal o físico, el acoso sexual, problemas de
pareja, etc.