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E la Revolución Cultural .


Í* Alfredm Sáemx
a la Revolución Desatada. 4.'
f(,
Tál es el contenido de este (f,
volumen de nuestra serie. Dos lgle-
sias se enfrentarán en su transcurso:
la fiel a Roma y la cismática- La caí-
()
E(»
:r:
LA NAVE Y LA§
-{.
da de la rnonarquía constifuirá un
momento capital. TffiMffiffiffiW&ffiffiffi
Las fascinantes figuras de los
Luis XVI grandes revolucionanos, Marat. Dan-
ton, Robespierre, Babeuf, y varios
más, se nos rnoskarán conduciendo
el carro de la Revolución. La hemo- C'7
IJ.I
r¡agia del pueblo católico no tendrá lí-
mites. Se trató nada menos que de la
irnplantación de una nueva religión

que vendrfa a sustituir la verdadera. É
con la consiguiente laicización y ulte- C''7
rior nueva sacralización revoluciona- u-l
ria de los recintos, fiestas y símbolos
cr-
:E
Flobes¡rierre
sagrados.
Constituyó, de hecho. uno de los
grandes eslabones de la Revolución lJ-l
1-
anticristiana.

5
La Revolución francesa, que tu- Cfr'
vo pretensiones ecuménicas, dejó
una pesada herencia histórica. Uno
de sus vástagos predilectos fue la re-
volucló¡r soviética. Pero también lle- >.
u.l
e
gó hasta nosotros. impregnando el
Mlrabeau
pensamiento de algunos de nuestro.s
llamados '"próceres", €ñ oposición a
Ia tradición greco-latüra e hispánica

5
que nos había gestado.
-
rsBN 978-950-9674-94-3

La Revolución Francesa
SrourunR Pnnrr
La REvoLUcÉN Drs*r*n*
Marat ff$ffiul$ffiililüffiIl ;f ,\I )il l:;
Alfredo Sáenz

LA NAVE Y LAS
TET\/I PESTADES
La Revolución Francesa

Srs¡n¡ Pnrre

La Revouucló¡¡ Desnmoe

EDICIONES GLAD¡US
20§7
LA NAVE Y I.AS TEMPESTADES
Touo 1.
Índice
Primera Ternpestad. In Sinogogo y lalglesia primitiua
Segunda Tempestad. Las persecuciones del Imperio Romono
Tercera Tempestad. El Arrianismo
Tomo 2
Cuarta Tempestad, Los /nuosiones de los Bárbaros
Touo 3
Quinta Tempestad, La Embestido del Islom
Touo 4
So<ta Tempestad. La Querella de las Inuestiduros
Séptima Tempestad. La Herejío de los Cátaros
Toruo 5
Octava Tempestad. El Renocimiento y el petiEo
de mundanización de ta lgtesia
Tonro 6
Novena Tempestad. Lo Reforma fuotestante
Toruo 7
Décima Tempestad. La Reuolución lrancesa
Capítulo Primero
himera hrte. [a Rer¡olucior¡ CLdtu¡al
Torrro I 1?89 """"" 15
Décirna Tempestad. Lo Reuoluciín lroncesa
Segunda hrte, L¿ Rer¡olución Desatada I. Luis XVI. ""'L7
Irnagen de portada II. De los Estados Generales a [a Asamblea
-Legistativa
Carlota Corday camino a la guillotina
""""25
de Arturo Michelerra. 1gg9 III. Disturbios callejeros. Actitud det ejército """" 41
Caracas, Galería de Arte Nacionaldé Venezuela

Todos los derechos reservados


IV. La toma de la Bastilla ""47
Prohibida su reproducción total o parcial V. La Declamción de los DerechosdelHombre ""57
VL EI traslado forzoso del rey a París
Qugda hecho el depósito qun pr"rriene ta ley ll.|Zs """""'69
@ 2W7 by Ediciones Gladíus'-------
del clero
Con las debidas licencias
VII. Confiscación de los bienes """'82
Sáenz, Alfredo
[¿ revolución francesa, segunda pade: la revolución c.lesatarla
lu ed. - Buenos Aires - Gladitrs, 2007
1{0 e.. t_8 * t I cm, (La nave y las tempestades; B)
ISBN978-950-967+94_3
1. Historia de la Revolución Francesa. I. Título
cDD 944.04
Fecha de catalogación: 24-10 -ZmT
IV LalglesiabajoelJbrror """'325
1. Los curas constitucionales ""'13?
2. Los ru.urdJtute*igi"¿os """ 3^Y
3. La persecución sangrienta ' ' J¿rt

V Hacia trna religión de reemplazo """""""""' 357

1. Defecciones, clausuras, blasfemias


"""" 3S9
y parodias ....""""
rrr

2. Laasunción del tiempo "' "'-: "' 1" " " " : "' " "' 367
Capítulo Cuarto
"
á. tái"ir.ción de los recintos, fiestas
t792 """"
Gi*uotor *gtgdos """""" 375
.L73 +. i*Ui" de ""'
nombres " """"' 380
I. Las cortes europeas y la Revolución
,.. lls 5. La diosa Razón ' 383
II. Eldestierro de los sacerdotes fieles 6. Lafiesta Supremo
¿l§"t "" " """"' 389
. 19S
III. El asalto a las Tülleríras
,,...201 Capítulo Sexto
...........
IV. La caída de la monarqu ía
..2L2 Colofón "" 401

V. Las matanzas de septiembre......... .216 I. LafiguradeNapoleón"""' "404


VI. La Familia Real en elTemple
..,,.........224 Il. LaherenciadetaRevolución""' """""419
Capítulo Quínto 431
t793-t794............ Bibliografía.....
......,247
I. El martirio de Luis XVI ...............24g
ll. Principales dirigentes de ta Revolución ... .. ...,.
Z5g
1.. I,larat, e[ fanático...... .....26I
..
2. Danton, el tribun" ............... ,
3. Robespierre o la ofensiva Aát T";;;;::..." ...264
.'.',.lOS
4, Babeuf, elprotocomunist; .. ......... .Zg4
III. María Anronieta y el Delfín ........ 30g
Muchos son los olas que nos Ponen en
peligro, y graues temp*tades nos amenazctn;
'sín-embargo,
no temefitos ser sumergidos
porque permanecemas firmes sobre la ro'
ca. Aun cuando el mar se desate, no rom'
perá la roca; aunque se leuanten los olog no
podrdn hundir la naue de Jesús'

San Juan Crisóstomo, Hom' antes de


Partii al exitio, 1-3: PG 52,427-43O
DÉcuun TeuPEsreo

LA REVOLUCIÓN FRANCESA
Segunda Parte
Ln RrvoLUcIóN Drsareon
N:#ffi.xi"d{r;#fl::l;il[
Revolución. La eicribimos así, con mayúscula,
por-
q"" t" fue de veras. sería injusto confundirla con
castrenses' que
esos gotpes de palacio o asonadas
se limitan a poner parches a situaciones políticas crí-
ticas, dandó luegcl curso de nuevo a[sistema ante-
a su
l''.ij,r.r., riormente impeánte, "corregido y mejorado'"
juicio. La frantesa fue una auténtica Revolución' que
'puro
al país patas arriba, como la rnisma palabra
'reuoÍutum
parece indicarlo: cambiar radicalntente
el curso de algo, clar vuelta una cosa' Desde enton-
de
ces, Francia ya no fue la misma, tanto que Jean
Úiglnti", unó det pensadores-franceses más agudos
de
¿u"tu acturalidad, no temió afirmar la existencia
,,dos y otra laposterior a
Patrias," una la tradicional,
Ya rro exis-
la Revolución, sustancialnrente distintas'
te más la Patria de antes, aunque ambas lleven el
mismo nombre.
Damos por supuesta la lecfura del volumen ante_
rior de esta serie, dedicado a ta "Revolución cultu-
ral",.que antecedió a la Revolución sangrienta, pe_
ríodo preparatorio donde un grupo de-"iniciaáór"
se abocó exitosamente a la ingLnfe tarea de ir cam-
biando el modo.de pensar dela gente. Robespiene
la consideró "el prefacio de la Eevolución'. puru
Napoleón la Revolución fue 'bbra de ras ideorogias".
iA qué ideologías se referiría? probablemeñte ar
materialilmq el.liberalismo, el inmanentismq es
decir, el ideario de los enciclopedistas y de la *** CAPfruLo Pru¡arno
nería.
La Revolución, en elestadio que ahora nos ocu-
pará, comienza en 1789. vamos a considerar los L789
hechos año por año, ya que los acontecimientos
son tantos y tan entremezclados entre sí, que sería
dÍfícil considerarlos por temas. AI irlos recóniendo
gradualmente, los iremos comentando.
iCuándo termlna el ciclo revolucionario? Algu-
nos autores lo prolongan hasta la Restauración, es
decir, hasta lá caída de Napoleón en 1815. ñ;;o_
tros nos concentraremos más en los años iniciales,
desde la toma de ta Bastilla hasta Ia muerte de
Robespierre, si bien algo diremos al final de la figu-
ra de Napoleón, y de cómo exportó, a través
delas
armas, los ideales revolucionarios a toda Europa.
Vamos a entrar en e[ umbral de la Revolución'
se desen-
fo q"e fue su estallido inaugural' Todo
"n conlretamente' el 14 de
."4á"" ál año 178g,más
j-"li", ;;áride q,r" iot{tanceses celebran aún hoy
por todo el
como su fiesta ;;ttü, fecha saludada
los libera-
universo demociático y man<ista, incluido's
moderno'
les católi.or, .nÁo uño cero del mundo

I. Luis XVI

la
lnicienr«:s estas consideraciones enfocando
de los acon-
figura que estará en el telón de fondo
tecimientos ocurridos entre 1789 y 1793'
elrey Luis
xu.
conven-
¿Quién era Luis XVI? Para saberlr:' nos
primero conocer a sus progenitores' Su padre'
drá
18 L¡ Nnve y ¡¡s Te¡eesrnoes
L¡ Revorucóx FnnNcrs¡ [17891 19

el delfÍn Luis José-Javier, hijo de Luis XV joven


apu esto, católico practicante, especialmente devoto María Clotilde, futura reina del Piamonte; y [a pe-
del Sagrado Corazón, era el heredero del trono. queña Elisabet, que moriría guillotinada.
Cuando de niño le preguntaron a cuálde sus ante- Elvirtuoso Delfín murió en7765, a los treinta y
pasados le gustaría parecerse, respondió sin vacilar:
dos años. iQué hubiera pasado en caso de acceder
'A San Luis. Querría ser santo como é1,'. Todos los al trono en lugar de su hijo Luis XVI? Con la forta-
buenos católicos, escandalieados por la conducta leza y la decisión que lo caracterizaban, éhubiera
moral de Luis XV, ponían en élsus esperanzas, pero triunfado la Revolución tan fácilmente? Sólo Dios
también se dirigía contra su persona el odio impío lo sabe. Sea lo que fuere, Luis XV nombró nuevo
de los volterianos e ilustrados, que lo veían como Delffn a su nieto Luis, que tenía por aquel entonces
un escollo para sus propósitos de revolución cultu- once años. Poco después murió su piadosa madre.
ral. Por eso en un libelo que circulaba clandestina- Los cortesanos que rodeaban al viejo rey trataron
mente por París en 7762 se decía que en esos mo- de que la educación de Luis fuese confiada a diver-
mentos tres debían ser los propósitos de los revolu- sos preceptores, algunos cristianos y otros imbuidos
cionarios: destruir a los jesuitas, descartar al Delfín en "las luces del siglo'. Al morir su abuelo, el año
del acceso al kono, y anular la autoridad de los obis- L775, eljoven Luis ascendió al trono con el nom-
pos, especialmente la del intrépido azobispo de parís,
bre de Luis XVI. La Revolución entendió que ya no
rnonseñor Cristóbal de Beaumont. En cumplimiento
encontraría un obstáculo serio a bus propósitos.
de tales designios, tras la expulsión de loi jesuitas,
lograron que el valiente arzobispq que tanio había iCómo fue de hecho la educación del príncipe?
apoyado a los padres de la Compañía, fuese deste- Jean de Viguerie, en su espléndido libro LouísX\il,
rrado de la ciudad por el Parlamento. En cuanto al le roi bienfaisanf nos informa lo que los maestros
Delfín, se esforzaron por ridicutizarlo, presentándo- deljoven le inculcaron. "La felicidad de tln rey -le
dijeron- consiste en saber aliar [a sabiduría, la fuer-
!o coAg a un pobre sanfurrón. Su mismo padre, zaylabondad, para asegurarse la sumisión, la esti-
Luis XV comenzó a tratarlo con frialdad, apartán-
dolo de su lado, pese a haber cumplido ya Iós trein- ma y e[ reconocimiento de [a Nación". El rey debía
ta años. amar a su pueblo y hacerlo feliz, tratando de ser no
sólo imagen de Dios en la tierra, sino tarnbién ima-
. Desposóse elDelfín con la joven infanta españo-
la María Teresa, pero ésta pronto falleció. Luágo se
gen de Cristo, ya que su misión implicaba sacrificar-
se al igual que Jesús. La idea de que su gobierno
unió en matrinronio con María Josefa, hija dá rey debía ser entendido como un acto sacrificial se le
de Polonia, quien Ie dio cuatro hijos: el áuque dá metió a Luis en elalma. Consideraba su gestión gu-
Berry, futuro L.uis XVI; el conde.de Provenra, futr- bernativa como un permanente cargar con la cruz.
ro Luis XVIII; el conde de Artois, futuro Carlos X; "Si tuviera la desgracia de subir al trono" -solía de-
zu L¡ Nevey us Teupesrnors L¡ Revor.ucÉu Fnnncese [1789] 2l

cir. Btas ideas se inspiran en lo.s escritos de Fénelon,


especialmente en su obra Las auenh.tros deTélémaca,
mismo. t para colmo, le llegaron consejos de fuen'
tes doctrinales más irnpuras, como lasde algunos de
tratado de política, velado bajo las apariencias de
sus preceptores, que eran "filósofos"...
una novela. Luis lo leyó, lo releyó, y debió apren-
fer párrafos de memoria. El ejempió a" ldomeneo, Luis se casó con Joséphe Jeanne Marie-Antoi-
"el buen rey" de Salente, quá se encuentra en las nette de Lorraine, archiduquesa de Austria, la hija
páginas de aquel libro, no es, por cierto, DUV enfu_ menor del emperador Francisco I y de [a empera-
siasmante para un joven: ninguna batalla, nádu d" hiz María Teresa. María Antonieta tenía quince años
heroísmo. Sobre todo el rey debe ser 6üeno. Ser y Luis dieciséis. Cuando desde Viena se dirigió en
bueno o no ser rey, Tál es ia disyuntiva que se le íorrorua París, a su paso los labradores fianceses
inculca al futuro Luis XVI. El rey bueno ., ün hom_ extasiados exclamaban: "iCuán bella es nueska Del-
bre de diálogo, como diríamol hoy, siempre pre_ fina!"; "iCuán docta es!", decían los esfudiantes, al
ocupado por acrecentar las riquezas materialei det escu.'hut que lesdirigíaunas palabras en latín; "iqué
reino. ldomeneo no es feliz. Sufre enormes penas, piadosa ei!", confesaban los sacerdotes alverla re-
iar. Cuando llegó a Versalles el Mayordomo mayor
!f qy.: le infligen sus malos súbditos porque án ,"u-
lidad "es esclavo de todos aquellos alo. qu" pur"." le rogó que se áso*atu desde el balcón al pueblo
mandar". Si el niño pregunta: "Entonces, ipara qué allí rzunido. 'Ahí abajo hay 200.000 enamorados",
reinar?", Fénelon le responde: *para sacrificarte,,. te dijo. Los franceses aprendieron a adorarla, y ella,
"debes sacrificarte en lai penas infinitas a"ig.üiár] a semejanza de su madre, se gozaría al verse amada
no para hacer a los hombres buenos y virtuósos',. por e[ pueblo y gustaría ponerse en contacto con
bL E a tordial, ltena de juvenilsimpatía, muy distin-
El modelo
¡.rr que )e
r¡rlJ(rsr\r quE le propuso al lururo
se rs fufuro rey tenia
tenía ta en ello de su marido, más retraído, más frío. En la
así dos caras: ante todo debía ser imagen dá Dios,
corte, es cierto, había quienes sentÍan inquina 9on-
vicario de Dios, y luego, rey bondadosó, que busca
tra Austria; les chocaba que una Habsburgo hubie-
la felicidad materialde su pueblo. Apenas iise [e ex-
se subido al trono de Francia. "La Delfina tiene co-
horta a ser un jefe, un caudillo de sui súbditos. Fuera
razínaustríaco", murmuraban.
de ello no se le dio ninguna forrnación porítica. Nada
se le dijo del buen combate, de las DosCiuclades,
de Cttando murió Luis XV en 1.775, su nieto acce-
la-guerra justa. señala asimismo de viguerie que úuis dió al trono. Tenía sólo diecinueve años. El ioven
XV jamás le dio el menor consejo de rey fue consagrado en la catedralde Reims. Sibien
lobierno,
que no era común en Ia tradición de la rnonarquía "oru toi ¡acobinos mostraron su disconforrnidad con la
fra'cesa. Mazarino había formado a Luis xlv cuán- cerertonia, considerándola como un rito obsoleto,
do éste era adolescente. El Regente preparó a Luis fuera de época, Luis XVI parecía querer seguirse
XV para su oficio de rey. Conl.uis XVI'no pasó lo mostrando como monalca tradicional, irnagen y
zz L¡ Nnvey hsTs\apEsraD€s
L¡ Rrvoluctó¡l FnnNcese [1789] 23

vicario de cristo Rey en el orden temporal. uno de


los dirigentes del partido filosófico trató de que, al Cristianísimo llamaría a uno de los ministerios más
menos, edulcorara la imagen. Luis se negó, ámpe_ importantes. Pam Voltaire fue "el mejor ministro que
ñándose en que se siguiera estrictum"nl" el ritual haya tenido Francia". Cuando le objetaron el nom-
que se había estilado desde que Hugo Capeto, ocho bramiento, Luis XVI respondió: "Me han hablado
siglos antes, fuera consagrado. paá ros ¿firóiofos,, muy bien de Turgot". áQuién [e había hablado bien?
se hataba de una mera ceremonia sin sentido, con- La opinión pública, largamente preparada por los
servada por pura rutina. "iluminados". Recordemos que Luis había sido edu-
cado cristianamente. No podía, sin duda, ignorar la
El nuevo rey, bastante bien formado pór un lado,
pertenencia de Türgot a la secta. Pero es posible que
plro mal por otro, sobre todo debido al influjo de án su interior experimentase cierta satisfacción de
alguno de sus preceptores, provenientes de los ilu-
parecer un rey "esclarecido", protagonista. Quizás
minados' no supo gobernar como hubiera sido ne-
creyó buena política complacer a los filósofos. [.a
cesario. A lo largo de los años, un funcionario tras
economía propiciada por Turgot era totalmente li-
otro se sucedieron en las diversas carteras: Necker,
beral. éNo pensaría Luis que con ella traería "felici-
colonne..., u'l verdadero vals de ministros. rtaa, dad" a su pueblo, una de las ideas que había apren-
adelante, Ilarnaría a Loménie de Brienne, azobispo
dido en Fénelon? Con tales medidas los "fitósofos"
de'liculouse, hombre mundano y de cosiumurr ti-
comenzaron a alimentar esperanzas. Federico II le
bres, quien compartía [a ideolo§iu ae los filósofos.
escribió a Voltarire: "Dentro de poco tiempo se lo
fuimisrno nombró como minis[ro de econo*lu u podrá admitir [a Luis XVII en la cofradÍa de los dás-
Türgot, uno de los miembros más conspicuos aet
potas ilustrados. Bperemos sólo que dá pruebas de
partido filosófico, quien había escrito variós artículos
e[[o". No otvidernos "qu" viene de lejos", es decir,
de la Encíclopedia.
de "[a escuela del fanatismo y de la imbecilidad", le
Detengámonos-en Ia figura de este último, ya que aclara elrey de Prusia.
es paradigmática de la política que llevarra aáehnte
Sin embargo, con el pasar de los años, Luis fue
eljoven rey- su concepción de ra tolerancia eÁ c"r-
entendiendo que iba por mal camino. A partir de
cana a la de Voltaire: hay que tolerar todo y a todos,
1785 comenzó a distanciarse de los "ideólogos", [le-
menos a los "fanátícos", es decir, en el leáguaje de
gando a prohibir la venta de las obras de Voltaire.
aquella gente, a los católicos convencidos ie lá ver- Ahora lamentaba la benevolencia que había mos-
dad de su doctrina. En l7T4 condorcet Ie había
trado con ellos. Así, en carta a Malesherbes, fecha-
escrito a voltaire: "Tirrgot es uno de sus admirado-
da en 1786,le dice: "Voltaire y sus semejantes, que
res mfis apasionados". Táles el hombre, adversario
por un instante han suscitado miadmiración, y que
no disimulado del oistianismo, a quien el Rey
luego he sabido despreciar, han pervertido a la ju-
venlud qr-te lo lee con embriagu ez, asÍ conro a la
L¡ Nave y nsTe¡,lprsra¡¿s
L¡ Rworucpw FneNcEsn U789] 25

clase más numerosa de quienes ro leen


sin reflo<ión,.
según se ve, ra experiencia re fue il;;;d" lian II. De los Estados Generales a la
equivocado estaba respecto a ra filosofia
¡;I";Lr- Asamblea Nacional
ces. En esos momentos comenzó a sospaat,*
qu"
aquellos pensadores eran subversivo,
V .oirupto-
res, entreviendo en e[os una amenaza
no sóto áon- La Revolución se movía sobre todo en el campo
ka la religión sino también conka el trono.
Tal;r"- de las ideas, y por cierto que sigilosamente. L-a si-
bio de frente fue decisivo. Habrru poJi-áolo tuación económica era precaria, pero no al punto
un
"rey filósofo", comofederico II, un d¿rp"ti de justificar un levantamiento^ Se ha dicho, con fun-
¡frrtr"_
9o. l.{o quiso serto. Sin embario la ;rpt;;; nlir" damento, eu€ entre 7774 y L789, Francia podía
total, conservando cierta simpitía p.i
igr";, *r- ser considerada como un país rico, la segunda po-
tidarios de aquellos grupor,'.o,,o loñorñá'p", tencia industrial de Europa, en busca de superar a
ejemplo cuando n9mb1ó preceptor A"
,u, iifo! ur la propia lnglaterra, QU€ se rnantenía en primer Iu-
duque de Harcourt, volteiiuno y materialista. gar. Ello explica e[ hecho de que estuviese en con-
Era,
evidentemente, una. incongruenciu. ¿Cáá;
p"af" ái.iones de financiar en buena parte [a guerra de
al mismo tiempo rechazar rás opiniones
de iá, .rir¿- independencia de los Estados Unidos. Es cierto que
sofo¡" y confiar a un volteriano materialista
ra
bajo Luis XVI, si bien el nivel económico era muy
cación de sus hijos? La inconsecuencia "á,r-
re cosiarÍa elevado, la riqueza no estaba bien repartida, de
caro. modo que el lujo de [a clase noble contrastaba con
la multitud de mendigos. A ello se agrega que en
1788 hubo grandes sequías y en 1789 devastadoras
heladas, [o que provocó una gran hambruna. En
las provincias [a gente asaltaba panaderías, grane-
ros y castillos. Las revueltas se extendieron a París.
Necker, exitoso banquero ginebrino, QU€ había
sido ministro de finanzas tiempo ahás, fr-te de nuevo
llamado a ocupar dicha cartera. Lo primero que hizo
fue abrir el mercado francés a los productos extran-
jeros, con lo que ocasionó Ia quiebra de la industria
nacional. Pronto la gente comenzó a desconfiar de
é1, corriéndose el rumor de un nuevo aumento de
impuestos, cuando de [o que en ese momento se
trataba no era sino de hacer pagar a los que no los
L¡ Naw y ms Te¡qpesmDEs
[¡ Revoluclo¡l Fne¡rcese [1789] 27

satisfacían. Poco a poco ra agitacíón comenzó


a ex- entender la necesidad de dejarse aconsejar por los
tenderse por todo elpaís.
miembros más clarividentes de la lglesia.
Una carta citada por Hipólito Taine, y que
circu_ Para salir alpaso de [a situación económica, de
pgr aquellos tiempos, explica cómó i" propugO
ló Brienne convencií al rey de que convocara los Es-
la rebelión e indica de dónde provino ár gfrp"u,
"iQuieren conocer a tos autores de ros distuibios? úodos Generales, que representaban los tres
Los encontrarán entre ros diputados derrerce estamentos en que se dividÍa [a sociedad: el clero, la
Es- nobleza y el [amado "estado l[ano". Dicho "esta-
tado y particularrnente enhe Io, pro.rradores y
uU"- do'', tradicionalmente en manos de gente del pue-
gados [...] Se leen [su.s cartas] en uoz
alta án ü pfu_ blo, ahora estaba copado por personas perteneiien-
za princippl, y.e envían copias a todas
las aldlas. tes a la burguesía. Bien escribe Tocqueville: "En el
En esas aldeas, si alguien, Ldemás del cuá
señor, sabe leer, ese alguien es el abogadq
, O"l siglo XVm ya no es elmismo pueblo, acfuando como
eíemi- corporación, el que constituye Ia Asamblea Gene-
go nato del señ.or, c.uyo lugar quiere J.upár,
orgu_ ra[. Bta es casi síempre representativa. Pero lo que
lloso de su facilidad de pJabru, ururgádo'por
la hay que tener en cuenta es que ya en ningún sitio
pobreza y predispuesto-al resent¡mieñto,,.
puede verse, era una campaña orquestada
Sg,in es elegida por la masa del pueblo, ni representa el
en bue_ espíritu de éste. En todas partes se compone de no-
na parte por miembros de la burguesía.
tables, algunos de los cuales figuran en ella en vir-
B claro que no fue ésta Ia única causa de males- tud de un derecho propio; los demás son delega-
tar. También es atribuibre a ra degradación
estaba introduciendo en las costümbres ¿e
fu" ," dos por las cofradias y corporaciones, y cada üno
ta árta cumple con el mandato imperativo que le ha dado
po.bleza y en la sociedad adinerada. Los "firósáfts,, su pequeña sociedad particular".
habían enseñado que la felicidad ..*irii"
lo que sin duda conkibuyó a murtipricár "";;;"r, A juicio de Rubén Calderón Bouchet esta usur-
r.ril.ri-
dos infieles, las mujeres fríuolas, las'orgías;;;"- pación de lo que antes fueron prerrogativas rle las
nas, e incluso la aparición de argunos pierados clases populares explica la toma delpoder por par-
riber- te de la burguesía- Lo que llama la atenciór.¡ es que
tinos. Como señala Jean de Mguerie, fue una
mez- posteriormente se intentara reivindicar para el pue-
cla de filosofía de las luces, de
¡iornografía, de crisis blo lo que fue un movimiento burgués y de ilaro
económica y de subversión pólítica.-Lu ,"rolucón
cultural estaba ya muy aderántada. Tr:davá cuño antipopular. EITercer Estado estaba constitui-
no parecía haber comprendido del todo el gian
;i;"y do por la burguesÍa y el campesinado. Los campesi-
peligro del filosofismo, por lo que estaba nos, que no sabían leer ni escribir, eran representa-
te¡oi ae dos por hc¡mbres de salón y miembros de ias logias.
28 L¡ Nave y r¡s Tep¡pesraoes
L¡ Rrvouucór.¡ FnnNcesa [1789J 29

No fue aquella Ia primera convocatoria de Esta-


guardaban los poderes e instancias superlores. Los
dos Generales en la historia de Francia. Su función
liberales, en cambio, discÍpulos a.su manera de Rou-
era aconsejar al rey, cuando éste juzgaba oportuno
sseau, querían una asamblea popular, sin distinción
reunirlos. Desde 761,41a sabidu ría delos Borbones
de clases, sometida sólo a [a ley del número; soña-
no había creído necesario recurrir.a dicho expedien-
te político. Luis XV se había opuesto razonablemente
ban con una Constitución que hiciese de la Corona
a una iniciativa semejante, por elpeligro de subver-
una magistratura honorífica, pero que suprimiera
también los privilegios individuales, familiares y cor-
sión que implicaba- Luis XVI, al aceptar la sugeren-
porativos, en orden a someter la nación, ya nivela-
cia de sus ministros, dejó bien en claro el objetivo
de la medida: no los llamaba para que compartie-
da, al gobierno de "las luces". Se querÍa que los
Estados acfuaran de un modo revolucionario, como
sen su poder sino sólo para consultarlos, para pe-
si no existieran normas o cosfumbres anteriores a
dirles su opinión en orden a resolver la crisis finan-
ellos. Una vez reunida "la nación", nada podría
ciera por la que atravesaba elReino.
coartarla n i dictarle condiciones.
En Francia edstían los llamados Parlamentos, que
en aquellos tiempos no eran asambleas legislativas No era e[[o, por cierto, [o que pensaba Luis XVI al
sino kibunales de jusücia ordinaria. Al conjunto de convocar los Estados Generales. El sólo esperaba que
lehados que en París o en cualquiera de las otras conkibuyeran con sLrs sugerencias a lasolución de la
grandes ciudades ejercían la tareajurídica ordinaria crisis económica. Pero no fue eso lo que ocurrió.
Jarnás se imaginó que querrían gobernar con é1.
se le daba el nombre de "Parlamento". El de París
era el Tribunal Supremo, nuestra Corte Suprema. EI4de mayo los elegidos de los tres estamentos se
Su función consistía en hacer justicia en nombre del reunieron en Notre-Dame de Versalles donde ento-
rey, al que prometían fidelidad y sumisión. Asimis- naron elVeni Creator Luego se dirigieron a la iglesia
mo debían esfudÍar si las disposiciones jurídicas que de San Luis para asistir a una misa en honor del Espí-
promulgaba el monarca esiaban o no de acueido rifu Santo, suplicando a Dios que iluminara los traba-
con la legislación vigente. Cada nueva disposíción jos de la asamblea que se inauguraría al día siguiente.
suya, para que pasara a convertirse en obligatoria, Detras de la cruz procesional, abrían Ia marchalos 600
tenía que ser previamente registrada por el Parla- diputados del estado llano, vestido.s con modesto kaje
mento. Ello provocó a veces a lo largo de la historia negro, sin espacJas al cinto y con un pequeño kicor-
algunos conflictos entre elrey y los Parlamentos. nio. Detrás, mucho rnás etegantes, los nobtes, de seda
Ahora el reg acababa de convocar los Estados negm y blanca, y sombrero levantado, cubierto de
plunras. Enseguida un reducido grupo de obispos y
Generales. Los parlamentarios pedían que la convo-
catoria fuese según las normas antiguas, que salva- cardenales con sus mantos violáceos y ¡:úrpura,. se-
guidos de dos largas filas de sacerdotes, unos 240 pá-
JU L¡ Nevey nsTeuprsrnoes
L¡ REvor-ucóN Faanctsn ÍL7891 31

rrocos' en simple sotana. Todos portaban un cirio en


la mano derecha. Bajo_el paliq llevado por cuaho prín- el pastor Rabaut-Saint-Etienne, o Antón Pedro
cipes, elazobispo de Farís, teniendo Barnave, abogado de Grenoble. Había asimismo,
uus mants el
"n
santísimo en una rica custodia. Inmediatamente, agnósticos declarados, como Volney; o deístas al es-
ro-
por los príncipes g p¡incesas reales, la reina y tilo de Rousseau, cuyo tipo perfecto era el abogado
9uudo de Anas, Robespielre. . . No pocos se declaraban ca-
los. altos dignatarios de las órdenes de caLaueria;
ri tólicos, incluso practicantes, pero habían sido con-
nalmente elrey,que vestía la gmn cupa azul con flores
de lis, propia d" quistados por las ideas de los "filósófos". Otros se
_ry
consagrJción. En las cailes, una
inmensa multitud. Más de una hora necesitó el iento mantenían plenamente fieles a la lglesia. Se ha dicho
cortejo para llegar a la iglesia de San Luis. que las dos terceras partes de los diputados delTer-
cer Btado, cerca de 477, pertenecían a [a masone-
El 5 de mayo tuvo lugar la apertura, en la sala rfa. Enne elbajo clerq que eligió la mitad delos miem-
rnayor delpalacio de versalles. A la derecha del ho- bros de su Btado, eran también numerosos los ma-
no se ubicaba el clero, a la-izquierda la nobleza, y sones. Algunos obispos, como Tldleyrand, se encon-
en frente el rercer Btado. cuándo enhó el rey, to- haban entre los altos iniciados. En la nobleza, [a
dos se levantaron con regocijo. Entre okas.o.á.1.. mayoría de los noventa diputados "liberales", que
dijo en su alocución: "oi hai¿ presentar con ta ma- pronto se unirían alTercerEstado en rebeldía, perte-
yor exactitud la situación de la Hacienda, y voso- necían a las logias. En tales condiciones, la masone-
tros me-sugeriréis los medios más eficaces'fam or- ría dominaba totalmente los Estados Generales. La
denarla". Con lo cual estaba señalando los límites "revolución culhrml" había logmdo sus objeüvos. TMo
del temario y los poderes de los asambleístas. ello creaba una atmósfera decididamente hostil a [a
Hacía un año que el Consejo del rey había deci_ lglesia, especialmente a Roma y al papa.
dido que "el número de diputádos deiTercer Esta- La primera cuestión que se puso sobre eltapete
do fuese igual alde la suma de ros otros dos" co.s- fue si se debía votar por Estamentos o por cabezas.
tituyó, en verdad,,un paso revolucionario, un lar- Hasta ahora se había votado siempre por frtamen-
vado reconocimiento de que el Tercer Btado era tos. Sidos de ellos estaban en pro de algo y uno en
más importante que los demás. Los Estados Gene_ contra, ganaban los dos prirneros. Siendo en cam-
r.ales se-comp-usieron, así, en esta ocasión,
cle 1.139 bio la votación por cabezas, resultaría siempre ineluc^
dip^utados, 291por.el clero, 2lO por la nobleza y table la victoria del Tercer Estado. Los que defen-
578 por el pueblo llano, forrnado este último po', dían dicha tesifura sostenían que cáda diputado re-
burgueses, carnpesinos y obreros. presentaba no sóto a su Estamento, sino a toda la
Entre los integrantes de la Asamblea los había de nación. La "nación" vino a ser identificada con el
toda clase. Algunos de ellos eran protestantes, como pueblo. Los males de la sociedad nunca podían pro-
ceder del pueblo, sino siempre del gobierno. El
L¡ Navey r_AS Tsyps5l4sss
L¡ Re.rolucróN FanNcese [1789] 33

mejor preservativo conha er despotismo


dergobiemo
parecía ser la soberanía del puLblo. -- '¿--- cal propio de su Estamento". El clero y la nobteza
se retiraron, acatando el nrandato del rey, pero los
,
do
Por.propia decisión errT de junio
se decraró revestido de ra
errercer Esta_ diputados del pueblo, movidos por activistas, per-
rou"iuná inrito u ro, manecieron en su lugar. "Para echarnos de aquí -
otros dos órdenes a unírsere, to cuaL "
pliamente el sgntido consurtivo u*- exclamaron, por boca de Mirabeau, diputado del
"*."á?á
de tu.onrá.roria, estado llano-, tendrán que emplear la fuerza, pues
que era resolver elproblema financiero.
S" uUo.u_ sólo cederemos a la fueza de las bayonetas"-
rían así a la tarea deieform*.r *t"ar,
el derecho de promulgar leyá qu"
Irliiiao.u El rey no se animó a tornar medida alguna. Esta
serían sino la expresión de ía ,oiunü¿ "n;;;fu;"
ñrilr. ""
y" jornada constituyó e[ umbralde su deposición. De
en un diario de esos días se pudieron
ráJ, r", al.ru- hecho la autoridad pasó del rey a la asamblea. Un
raciones de un miembro der rercer
Btado: ,Gquu monarca decidido hubiera disuelto enseguida los B-
podríamos hacer el Clero, l" tados Generales. Pero no fue lo que hiz.o l-uis. "úAsí,
Btado, ino
NoULrul
ro podríamos Áorot os, sin
añr.". pues, no quibren marcharse? -le dijo a uno de sus
á creio y ru
Nobleza? euiás estamos en ttnd¡ciones cclnsejeros-. Bien; pues habrá que dejarlos ahí. No
de decla-
rarnos Ia Nación"- Asíse anunc¡uua quiero que perezca un solo hombre por mi causa".
a"
los dirigentes de la revueltu, pietunderse
"rprápJrir" Más aún, cediendo al atropello, ordenó, con gran
no un es_
tamento sino la nación misma. desdoro de su autoridad real, que todos se uniesen
La postura constituía una verdadera con el estado llano, de modo que deliberasen en
Para salirles al paso a los ,.ráltoros,
rebelión. común y no ya por Estamentos. Fue a partir de
se ordenó ce_ entonces cuando los convocados se autodenomi-
rrar las puertas dersarón dondá pretendían
reunir- naron Asamblea nacional.
s.e, pgr que se trasradaron u ri
ruru J.J ú""ia"
Jeu de paume (Juego ae peiü),;;;;ñ;"_
!-o
Se había dado el primer gran paso de la Revolu-
portivo cubierto, ubicado en lu-t"rruza'áá ciórr. Ya desde el año L771', los discípulos de Mon-
f_,
Tullerías. Allíjuraron no disorverse
hurta hJb"r-oro- tesquieu y de Rousseau habian soñado con algo
mulgado una nueva constitu.ion. semejante, afirmand.o que el hc¡mbre debía ser res-
cinco días des-
pr-rás, 149 miembros rlel
clero, encab"á., tablecido er1 sus derechos ¡:rinritivr:s de igualdad y
g:{r" Grégoire, se unieron al .rtudo nuno, oi "f de libertad, y el pueblo en s;u:; clerechos imprescrip'
49 integrantes d"3 nobleza, prlceaidos uri;;;" tibles de "soberanía legislativ?r", ¡nediante iitra Asanr-
por eldu_
que de Orleans. EJ rev- no aclpt¿ blea general de diptrtaclos ntlr:ion¿rlr¿s. Desdc er'¡tolr-
-,,Os ra prápüriu'¿"
ses io n ar tod os j u ntos :
manA. r"ri"rlr;;; ces habían senalaclo ql te el gri'rrt obl;iírculc¡ para la
diatamente, y que cada uno r"-áirija " implernentación de dir:h<ls der:ect¡os era la. Cistirr-
mañana al lo-
ción tradicior-ral de los tres [:,starrterttr)s: e! Clero, Ia
L¡ Narc v us Teprpesrnpes
L¡ Rwolucón Fnn¡¡crsn [1789] 35

|o.blry y los Comunes. Obtener la convocatoria


de los Estados Generales, desconocer en ferimos en elvolumen anterior de la presente serie.
la genera_
lidad de una misma asambrea toda distinüón Los anhelos que se expresaron en los cuadernos no
de
estamentos, tal debía ser uno de los primeros hacían sino reproducir, en buena parte, las irleas de
áU;"-
tivos revolucionarios. los "filósofos", que se habían expandido previamente
en todo e[ paÍs, suscitando un modo común de pen-
. !ui: Felipe, {uque de Charhes primero y más
tarde duque de orreans, destacadohiemurJde sar. Como bien observa de Viguerie, si bien es cier-
Ia to qr.re todo e[ pueblo se manifestaba en los cua-
masonería y uno de los hombres más ricos
de Fran_ dernos, en este caso lo hizo a través del lenguaje de
cia, ampliamente imbuido en er espíritu ilroti.¡o-
nario, tendria desdg ahora un paper importanie. los círculos intelectuales, laslogias masónicas, los ce-
ou- náculos literarios y las sociedades patrióticas, ohos
rante la Revolución seríu ."Áo ;;Feripe
lgualdad". Descendiente en "onoti¿" tantos altavoces de la opinión pública. Casi todos
línea directa deLL xu,
fue padrede quien, mucho más adel""t", tenían una redacción uniforme. los modelos de cua-
ig30, dernos estaban al alcance de todo e[ mundo- Sólo
sería proclamad o rey de Francia. ""
hacía falta copiarlos. Si se quería hacer algo más
cuando años atrás se enviaban ras cartas de con- local, bastaba que dos electores del lugar, más ins-
vocatoria para los Btados Generales era uná truidos que los demás, amigos del progreso y de la
tumbre aceptada que los participantes fuesen "or_ razón,dos electores "ilustrados", tomasen asu car-
invi-
tud.or.a presentar sus ,".1'u*a.i.n", p.p*"rt". go la redacción del escrito.
V
en los llamados cahiers de doréan o (áuuali"o.
quejas). En ocasión de esta última convocatoria,
¿" Los cuadernos que más se referían a temas reli-
el giosos o eclesiásticos eran, como es natural, los que
número de los escritos fue prodigioso. Entre
[rovenían del clero, aunque la nobleza y el tercer
elros se
incluían libelos, panfletos y proyectos
fechacros en
7788y comienzós de 171s.p*; ú;i;il;;;i""_ estado no deiaban de interesarse también por di-
te eran los cuadernos, que se contaban poi chos asuntos, a veces en un sentido subversivo. En
*ifU_ el cuaderno de Chalais en Santogo€, por ejemplo,
res, uno por cada comunidad; tenían
el suyo pro_
pio desde las corporaciones más pequ"n"í se solicitaba elfin delcelibato. "Que todos los cléri-
pateros y de sastres, hasta ro.s capíturós
á[ ,u_ gos se cased', se decía; "la ternura de sus esposas
de tas.at"-
drales y las universiclades. áespertaría la sensibitidad en sus corazones, la grati-
tud y la compasión propias de la naturaleza huma-
Los cuadernos, se decía, manifiestan ,,tos na, qu" se han visto sofocadas por los votos de cas-
deseos
de [a Nacíón". Bo pr,rdo sei cierto en tidad y obediencia en casi todos los que los han
sigros anterro-
res, pero en este caso sería mejor pronunciado"" Incluso en algunos cuadernos, abier-
hablár de los de_
seos de Ia llamada ',opinión pú"blica',,
qü;;.;"_ iamente anticlericales, se pedía la supresión lisa y
" llana de las congregaciones religiosas. Por cierto que
L¡ Nerrc v Lqs Te¡upEsrADEs
[¡ RrvolucpN Fnnxcesn 11789) 37

oka: iniciativas parecían loables. La mescolanza era


lvrc¡f. .r
total. A r¡rEr¡LrLl(J
menudo vernos juntas en un mlsmo e incluso tuvo el atrevimiento de votar su cc¡ndena-
vgrllos Junlas mi cua_
derno las posiciones más anodinas junto a los reque_ ción a muerte; tarnbián contribuyó mucho a la des-
rimientos más revolucionarios. Todo en un mismo cristianización de Francia. Digamos, asimismo' que
plano. como señala de Viguerie, en ros cuadeinos logró suceder a Luis XVI, mas no en el trono, como
estaba en germen todo Io que haría ra Revolu.ior,. lo'-hubiera anhelado, sino en el cadalso, a donde lo
enviarían los jacobinos pocos rneses después que al
Nos hemos referido anteriormente a ra defec- desdichado ráy. Talleyrand diría deél "Orleans es el
ción de algunos miembros de ra nobreza. ya hemos vaso en que se han tirado todas las basuras de la
nombrado al duque de Orleans, figura prototípica Revoluciórt''. Fue a é[a quien [e ofrecieron, pues, la
de dicha deserción. pronto renunciaríiaa su tíiulo presidencia de la fuamblea. Ante su rechazo, se de-
aristocráticq usando solamente el nombre poputis- iignó al arzobispo de Vienne, muy.inficionado por
ta d-e Felipe lgualdad.'Era, como loseñalamoJma, hI nuevas ideas, quien Ia rigió hasta el?O de julio. La
arriba, un hombre muy pudiente, [o que le permi- causa de la condena a muerte delduque felón sería
tía mover numerosos hilos, sacando porque, en elaño 1793, kas la decapitación del rey,
bartidi pu.u
sus intenciones de todos los problemui qu" acücia- el hijo de Felipe se había vinculado con la conspira-
Ppn uJ rey, según el parudig.n. aet pifnóipá A. ción del general Dumouriez, quien planeaba poner
Maquiavelo, es deciq iecurriándo a .uutquiái me- en el trono alhijo de Luis XVI, el rey niño. Cuando el
dio, bueno o malo; asimismo dicho duque era el proyecto restaurador fracasó, sus dos jefes huyeron
máximo dirigente de Ia masonería en Francia. Tan- a Aústria. El gobierno revolucionario ejecutó enton-
to él como los rnasones buscaban Io mismo, u.uuu, ces al duque de Orleans, que nada tenía que ver con
para siempre con la monarquía católica en todo lo anterior. Volviendo a nueshos "libros de que-
Francia
y poner en su lugar una monarquía laica, liberal y jas", se sabe que fue el mismo duque quien había
subordinada a la masonería, o ii no, ta.ep,iutta. distribuido en todo e[ país los respectivos formula-
Es cierto que los Borbones también tenían rrn.rto, rios, insinuando a todos de qué debían quejarse.
con la masonería, e incluso existía una togia on tu
misma corte de.Versalles, a la cual ingresólljoven Mienhas tanto, el Palais-Royal, cerca de las Tulle-
Luis XV[, como lo ha señalado erpadrá poradówski. rías, propiedad de Felipe, se había convertido en el
Pero una cosa era "estarvincurad'o" con tu **án"- lugaide reunión de los conjurados. Al[í se juntaban
a veces en una sota noche 10'000 personas' se pro-
una expresión de la moda, y otra *ser hom-
.ríu, "-*l
bre de Ia masonería". nunciaban discursos incendiarios, se repartían libe-
los, se ofrecía a los futuros vencedores un rico bo-
De hecho, el duqu e de Orleans lograría todo lo tfn: 40.000 palacios, hoteles, castillos, dos quintos
que deseaba: colaboró en eldeskonariiento delreg, de todos los bieues de Francia'..
l¡ Nern v ues Te¡rpesrADES
L¡ Revor-uctó¡-¡ FnnNcEsn [1789] 39

iQuiénes defendían ar rey cada vez más arrinco- querido; se mostraban opuestos a las novedades que
nado? No, por ciertq los quá formaban.üLniárnq
los que lo rodeabun, *uihos de e[os se iban poniendo sobre el tapete. Algunos de ellos
aáu-u"nu re eran los llamados Feuttlants, miembros de clubes mo-
pero inficionados por er espíritu revorucionáriá.
tre los demás, eran numerosos los
en- nárquicos y constihrcionales, que contaban con el
.¡uJiá-inái'qu" apoyo de Lafayette. En el otro extremo estaba la
estaban alavez por el rey y por la
n*rJu.iOn. gf izquierda, todos los de rnentalidad revolucionaria.
marqués de Mirabeau, por á¡emplo, qr* á;;í; sos- Allí se sentaban los Jocobinos, un gmpo radicalizado
tener la monarquía, le- escríbía'"
puesto más empeño que cualquier
il ur"igáI ,,H" que apareció preclsamente en 1789, así llamados
otro mortat en por haber comenzado reuniéndose en un eonvento
querer extender y rnejorar una
ievolució, qrlrna, de la Orden de Santo Domingo, llamado Saint-Jac-
que cualquier otra, hará avanzar
lu f:u_- ques; entre ellos se encontraba el diputado Maximi-
"rpe.ü;. ie tu
bién en el estamento crericar huboim;,rir-;;";
Revolución. Nombremos entre liano Robespierre, lector apasionado de Rousseau.
É"**"_ En el centro se ubicaron unos 300 diputados, de
"ilor'Jñil
nuel Sieyés, quien publicó por aquei.nton.",
u^
,,¿a;t;; todas las clases sociales. Tál es el origen de lo que
lamo¡qgpúscutq. ai 9ge ltamó: todavía hoy llamamos "derecha", "izquierda" y "cen-
Estado?" AIIí decíar "eui est_ce q,;;t*l¡Jl'Enp "irir.", ho". Pronto toda Europa llamaría "jacobinos" a los
4¡"1, Que doit-étre? Tbut'.,,ieué es el Tercer Esta_ jefes, promotores y admiradores de [a Revolución
do? Nada. ieué debe ser? Todo;.
U,
dando solo, si bien aún nadie ü cuestionaba
,*;;;ü;;r"- irancesa. Discípulos de Voltaire, de Rousseau y de
ra rlgi- Weishaupt, ateos, deístas o enciclopedistas, congre-
timidad de su poder. Todos seguían
ufir*uná" qr" gaban a los desertores de Ia aristocracia, como el
era el verdadero rey, aun cuand"
ban que debía enconkarse con su puebto
il;;;;;;;;r.- duque de Orleans y elmarqués Montesquieu, y tam-
en los bién a los Judas del clero, al estilo de Sieyüs y Fau-
ideates comunes de ra ribertad
v a" ru isuJ;J. Fu" chet. Fueron el alma de la Revolución. Al mejor es-
precisamente en estos mom"nto,.uunáo
r" ao*"n_ tilo masónico, sólo se podía enhar en ese grupo si el
zó ageneralizar er uso der tuteo,
como signo ae iguar-
dad de todos los ciudadanos.'
- candidato era presentado por "dos padrinos". Se-
rfan ellos quienes inspirarían y redactarían los prin-
Los miembros de la Asamblea nacional cipales decretos de la fuamblea nacional.
se divi_
dieron en ta sala de reunioner rugr:"
paban la derecha ros aristócraüi,
r* ii"".ló."- Durante las sesiones de esta Asamblea, que tam-
.oro rlamaban a bién gustó llamarse Constifuyente, porque entre sus
los prelados, I un"rir"inta miembros
l:: rybj":, del propósitos se incluía la promulgación de un texto
n tos aconte cim i"nto;; ;;t;H;; tonstitucional, las espaciosas galerías delpalacio de
:T::r: Ia fuambleu porqr"';l'*';liJú;:;
l",Taba
paban en Versaltes estaban siempre repletas. A la muchedum-
bre que en ellas se apretujaba se le pernritía interve-
L¡ Nave y us Terqpesreoes
L¡ RrvoucroN Faencrsn [17891 41

nir con aplausos o signos de desaprobación,


gritos y
silbidos, e incluso-tomar parte a veces
en ras votacio-
I II. Disturbios callejeros.
nes. De este modo la Asamblea perd¡O,u
ais;idad Actitud del eiército
y su independencia. los oradorei
buscaban cin ae-
f-aSosia el aplauso de lasgalerías; para e¡ercer pre_
sión se dirigían no tanto a ro. diputados En cornbinación con los desbordes de la Asam-
cüanto u Io.
hombres del Parais-Royar ailí presentes. blea, las calles comenzaron a alborotarse. [-a segu-
Las resoru-
ciones más importantes se acórdaUun ridad era cada día más precaria. iDónde estaban
aburcheos. fu3vg era más repugnante"nügrito, V las fuezas delorden? áDónde estaba el ejército? Ya
lo qüsuce-
día a la satida de ras sesiones.'¡A; JáidipuiuJo hemos señalado cómo, desde la época de la revolu-
qu*
no había hablado o votado r"gún .r pár"*ile ción cultural, los ideólogos se lrabían encargado de
ta
bana! cuando se retiraba ro insürtaban, erosionarlo primero para luego irlo supliendo por
u ár.lpiun,
Io apedreaban y hasta lo amenazáU".'á" nuevas fuerzas armadas, proclives a la Revolución.
rr?tt".
En ocasiones se ilegaba al ridícuro. Las Rubén Calderón Bouchet nos aporta algunas re-
crónicas
nos relata!.cue cierto áía se presentó flo<iones sobre este cambio. Los hombres que for-
ante la Áu*_
otea una "diputación delgénero humano,,, maban los cuadros dirigentes del ejército, escribe,
compuesta
por sesenta personas, con ra intención provenían de la nobleza regional, y eran, al menos
dL próentar
un memorial. La componían suecos, españbles, en los grados superiores, hombres libres y con apti-
ffio_
rroquígs, polacos,. griegos, mogolei, tud para ostentar un honor que tenían por su con-
.'Áin"r, tta".
ataviados con sus kajes hacionalt.
h *;;iu dición de hidalgos y no solamente por la función
presentaron era pomposa: ,,Lá trompeta
qu"
que cumplían dentro de [a f,uer:,a. Las sociedades
qr" rá.u"_
na para Ia resurrección de un gran púebrq tradicionales se preocupaban celosamente por la es-
i,u t*i¿o
eco en los cuatro-ángulos del munáo, y tirpe de sus oficiales y trataban de que estuvieran
au
"if,i*no
alegría dezs miilonás de hombres ha-derp"riuJo vinculados, tanto por e[ honor como por el naci-
b..pyg.blgrsepultados en larga esclavituJ;. -C;n
. miento, con las familias más antiguas de la nación.
tado júbilo los miembros de i-a Asambrea "f"._ Sin embargo en e[ ejército de Francia ya se habían
discurso..y otorgaron.a los ,,diputados "vá, "rt"
lui g¿n"ro producido desórdenes, como consecuencia de la
humano" el honor de la sesión. ^uno de propagación de las ideas revolucionarias entre ofi-
los;,il;"r_
tes d.e este grupo tan exrraño se
dirigió ;iA;;üü;;"- ciales y soldados. La insurrección militar estuvo tan
te a Ia casa de un,diputado y le pidió
f" p"sá influlda por la masonería como la insurrección civil.
ü_" b Setenta regimientos, f)or menos, teníau logias par-
Trrqpgndía por haber reprásentado elpuü"ij" *l-
lt>
deo' .No sería ésta una áxpresión de L ticulares, que se desplazaban con esos regimientos,
Gr"niu¿ pero en casi todos los dernás habÍa oficiales y sub-
c¡ficiales iniciados, que frecuentaban las logias de las
+z L¡ Nnrre y us Trup¡sraors
L¡ REvor-ucró¡.r FReucesa tL7B91 43

guarniciones por las que atravesaban. De


efio algo pas favorables al rey perdieron su oficialidad tradi-
dijimos en elcurso de[año pasado. Erdebiritamien-
to de la autoridad rear no pudo sino influir en cional, emocionalmente tan vinculada con la mo-
ra narquía. Y en segundo lugar, porque la misma Re-
quiebra del sentido de lealtád que confiere
unidad volución, como dijimos, creó sus propias fuezas ar-
a los mandos. La tendencia a borrar ras diferencias
entre los soldados y los oficiares, con ta excusa madas revolucionarias, es decir, educadas y forma-
de das en base a [a ideología de la Revotución. Estos
fomentar la "fraternización", basada no en [a ética
cristiana, sino en las ideologías de moda, especial- soldados nuevos no se identificarán ya con [a causa
mente en la "igualdad", tan fomentada por tas togias de la monarquía sino con los ideales de la Revolu-
masónicas, constituyó un factor disolüente de los ción. Así las fuerzas armadas se fueron dividiendo
cuadros militares. en dos bandos ineconciliables.

Los dirigentes más lúcidos entendían que ras Bte proceso que ahora sólo había comenzado a
fuer- insinuarse se iúa agudizando con el pasarde los años.
zas armadas debían manteners€ al margen del
bu- El momento crucial llegaría con el complot del ge-
llicio revolucionarlo. pero los que de heiho .nun"-
jaban el proceso desde la Asamblea, temienaá neral Dumouriez, d, que aludimos más arriba, ocu-
q,r" rrido tras la decapitación de Llis XVI. Los soldados
el ejército reaccionase, indujeron al rey u
áu" pr"- que lo siguieron eran los que aún se mantenían fie-
mulgara un decreto por ercua[os regimienios
dasen autorizados a tomar parte
üu"- les a la monarquía, reconociendo como rey de Fran-
fiestas Éívi-
cas que ya empezaban a multiplicarse "n'iu.en las calles, cia al hijito de Luis XV[, el rey niño, Luis XV[, junto
de modo que no estuviesen sáparados del pu"Ut" al cual querían colocar un regente. Pero con el fra-
sino que participasen de sus iaqüiefudes. fuí se .on_ caso de dicho plan, se afianzaría [a división enhe las
tribuiría al mantenimiento d¿iá concordia, le hicie- kopas de Francia: unos siguieron leales a la monar-
ron creer al rey. Con la pérdida del sentido de Ia quía y okos a [a Revolución. Ambos cumplirían [ue-
jerarquía, el ejército se fue convirtiendo go un papel importantísimo; la corriente revolucio-
de custodio
que era de la soberanía y el honor nacional, naria se impondría con el general Napoleón
en ins-
trumento de un poder ocasional, cualqui"ru fu"r", Bonaparte, vencedor en casi toda Europa, mientras
que asumiera la dirección de la nación. que la fiel a la monarquía ayudaría a restaurarla en
la persona de los reyes Luis XVIII y Carlos X.
Más adelante veremos cómo las cosas se fueron
deteriorando progre.sivamente. Ante todo p., Pero volvamos a los días que nos ocupan. Se ha
hecho de que una parte considerable de los ffi.¡u-"l dicho que si elrey hubiera querido ponerse alfren-
les preferiría emigrar alextranjero antes que te de su ejército, lo hr.rbiera tenido enteramente a
some-
terse a esta parodia de ejército, con b qúe las tro- su disposición. A pesar de las infiliraciones, todavía
se estaba a tiempo. Pero Luis XVI, cornodijimos,'no
44 Ln Nnr¡ev nsTmqpesraoes
L¡ REvor-uc¡óN FnnNcesn t17891 45

había recibido instrucción militar, ni tenía talento


detenidos en libe¡tad. Los húsares que habían acu-
militar, ni ánimo bélico. Como señala Belloc: "Des-
dido a proteger [a cárcel, se vieron enfrentados por
de elprincipio hasta el fin delproceso revoluciona-
la turba, que les tomó las riendas de sus caballos;
rio, el problema militar en su totalidad escapó a su
ellos envainaron sus espadas; los dragones que los
comprensión". Por lo demás, entre los militares fun-
acompañaban se quitaron los yelmos en señal de
cionaba una sociedad secreta, en la que sus integran-
paz; a todos se les llevó vino, y bebieron a la salud cle
tes se comprometían a no ejecutar acción alguna
la nación y del rey. Luego condujeron no sólo a los
que pudiera oponerse a la fuamblea nacional. Esta
once síno a todos los presos al Palais-Royal... Mien-
sociedad estaba dirigida por una comisión'que cada
has tanto algunos emisarios fueron a Versalles a in-
noche se reunía en diversos cuarteles,'desde donde
terceder por ellos ante la fuamblea. Finalmente el
comunicaba por escrito sus órdenes; una de éstas,
rey consintió. Al coronel responsable no le quedó
que por casualidad cayó en manos de un oficial leal,
sino pedir su retiro. En oho lugar donde hubo un
dio a conocer elmisterio.
gran tumultg los soldados que habían sido enviados
En París la indisciplina caskense empezí a mos- para reprimir, pusieron sus fusiles a los pies de la gen-
trarse ya en el mes de junio. El 25 de dicho mes, un te. Después cada "ciudadano'' tomó por el brazo a
grupo grande de soldados se encaminó en dos filas, uno de ellos y lo llevó a comer a su casa. AsÍ "frater-
con los sargentos a la cabeza, por las calles delcentro nizaban" ciudadanos y sotdados. Y el ejército, anar-
hacia el Palais-Royal, al grito de "iViva el Tercer Bta- quizado, se iba separando cada vez más delrey.
do!" Allí fueron recibidos con júbilo y conveniente-
mente agasajados. Eso se llamó "fraternizar con el
En cierta ocasión hubo movimiento de kopas
pueblo". En adelante sucesivos grupos salían cada entre París y Versalles. Parecía preparado como es-
pectáculo para amedrentar a la fuamblea nacional.
noche de los cuarteles hacia e[ Palais-Royal; altí los
Entonces intervino Mirabeau, no sólo pidiendo que
esperaban manjares, vino y mujeres. Por aquellos días
se dio a conocer una carta escrita por once soldados
fueran alejadas esas unidades sino tarnbién que se
formasen milicias ciudadanas en París y Versalles.
de la Guardia francesa, que habían sido encerrados
con sus oficiales en una prisión, acusados de perte- Había que montar un ejército nuevo. Aux armes,
necer a sociedades secretas. Aprovechando un acto citoyens!Lafayatte esfuvo de acuerdo. Entonces a[-
público, un joven subió a una silta y gritó: "iVamos a gunos miembros de [a fuamblea se dirigieron al rey
ponerlos en libertad!" Varios miles de los allícongre-
y le dijeron: "Sire, os conjuramos en nombre de la
gados se dirigieron resueltamente a aquella prisión,
patria por vuestra salud y gloria, enviad a vueshos
llamada la Abadía, por haber sido un antiguo mo- soldados de nuevo donde estaban y de donde los
nasterio corrvertido en cárcel; con hachas y palancas han llamado vuestros consejeros; alejad esa artillería
que ha de cubrir nuestras fronteras [.. . ] Dejaos; Se-
de hierro rompieron sus puertas y pusieron a los
ñor, rodear de vuestros hijos, cuyo anrlor os sirve de
L¿ NevE y ls Teft{pEsrADES
L"n Rwor-uctóN FnaNcese [1789] 47

empeño". La respuesta delrey fue la de alguien que


"sila presencia de ias tropas.ul.u de pa-
se rendía: IV. La torna de la Eastilla
rís impuesta por la necesidad, continuara suscitandcr
suspicacias, yo estaría dispuesto a tasladarlas
a Noyon
- Mientras tantq el vandalismo estaba a la orden
o a Soissons, según el dáseo de la fuamble;,;. detdía. Y no sólo en ParÍs. Un contemporáneo im-
A pesar de que la Guardia nacionar nació de parcial de los acontecimientos, e[ marqués de
un
acto de insubordinación, como_ fueza Ferriéres, escribe: "Se alimentaba [a furia del pue-
narañtitaa
resultó ser; de hecho, desde r7gg a tzét, át,in¡." blo con imágenes fijadas en los lugares públicos.
apoyo del poder ejecutivo contra ra anarqui,a áe Ciento cincuenta castillos habían sido ya quemados
jacobinos. Lafayette fue nombrado
to,
.o*unáántu a" en el Francondado. El fuego amenazaba consumir
esos nuevossoldados, enke las aclamaciones toda propiedad. iHe de hablar todavía de los asesi-
de tos
parisienses. El rey se vio obligado a aceptarro. ya natos y malhatamiento de los nobles? ¿Del señor
nos
hemos referido a ..ste general, jefe de ruizu"árkn- de Baras, eu€ a los ojos de su mujer encinta fue
gesas que acudigro! en apoyo de ta independencla hecho pedazos? iDe Montesson, que fue fusilado
de los Btados unidos, r"pu-bri.uno y arrogante después que hubieron degollado delante de é[ a su
so-
pre t9{g ponderación, ídoto de la Uuígr"rria" Éuíl suegro? iDe un noble al cualle pusieron fuego abajo
.
Luis xvl.quiso rigarro más estrechamánte ; de los pies, hasta que entregó sus títulos de propie-
r"; inte-
reses de la corona, confiándore también dad? Hicieron decir a lc¡s labradores que [a nobleza
er mando
superiorde las hopas que entonces se hailaban estaba contra el rey, y éste había mandado quemar
án el
círculo de quince leguas en derredor de nie. pÁ sus castillos y degollar a sus moradores".
general nada hizo para rcfonar a tos qu" "r
qu.rf.r", Sobre todo en las ciudades fueron apareciendo
una monarquía vigorosa. su fuena consistía
en la turbas descontroladas. Tomaron elnombre de sons-
popularidad. como señara Rivaror, ru ideainsp¡ruao-
ra fue 'bbedecer a la muchedurnbie, ord;r;ri;'üao culottes, término burlesco que inventaron los jacobi-
lo que ella deseaba, y no reprocharie ru rurii nos para caracterizar la lucha de clases. Los culotta
r,urtu eran los pantalones ajustados a la rodilla que, con
tanto no se hubiese saciado". En cierta ocasión
dijo: medias de seda, usaban los caballeros del antiguo
mal, ñ ; iuru
"Poseo toda la fue',a para hacer el
contenerlo; podría hacer incendiar el ijalacio régirn en. Los sons - culottes, probablemente llevaban
aá lu, los pantalones largos del hombre coniente, del tra-
Tüllerías, pero no podría responder¿" qu",'u*
que estuviera e* llarnas, lo pudiera volveia
u", bajador. De trecho los así denominados no fueron
apagar,,. los obreros o los pobres de Francia sino una hez re-
Para conservar su infruencia se vería ri*,npr"Lli[u-
clutada en las prisiones y entre los muchos vagabun-
{o.u.nadar s-iguiendo ra corriente, según'"er vieito dos que pululaban en aquelpaís, a quienes elduque
de la historia".
de Orleans apeló para efectuar sus golpes de mano.
4B Le Nnve y r¿s TeupesrADES
Le REvot-ucó¡l Fnaxcesn l'17891 49

Luis XVI perrnanecía inerte. Ningún rey fue me_


nos inclinado que él a denamu,,un[re. Se dice que Etl?de jutio se propagó la noticia de que Necker,
el 13 de julio, víspera der gran estadídq dirigió a su que por aquel entonces ocupaba e[ cargo de minis-
hermano, el conde de Artois, elsiguiente m?nsa¡e: tio d-e economía, había sido dimitido. Dicha deci-
"En este momento, oponer resistencia valdría sión fue como la camparta de rebato de un levanta-
tanto
como destruir la monarquía, y arrojarnos a la rui- miento. Un joven, pistola en mano, en rnedio de
na. He revocado las órdenes que di; mis tropas se una plaza, .ó*enz.ó a gritar: iEsta noche todos los
marcharán de París y yo emprearé*ádior de suavi- bataitones de suizos y de alemanes -soldados ex-
dad. No me habtes más de un golpe de BiaJo, d. tranjeros voluntarios al servicio de la Corona- sal-
un gran acto de fuerua. Tengo por más útil ganar drán del Campo de Marte y entrarán en la ciudad
tiempo y ceder a Ia tormenta, Lsperarlo tod"o del para degollarnos! iNos vamos a dejar degollar aquí
tiempo, del despertar de la gente buena y del amor como mansas ovejas? Sólo hay para nosohos un
de los franceses a su rey,'. Fronto te exi[ier"n qr" medio: iA las armas! Y todos los presentes gritaron:
le pidiese la renuncia a sus ministros. fuí
É hizo. Fue Aux armes, citoyens!
la capitulación total.
La mañana del14de jutio halló a los parisienses
Luis era cristiano, cristiano convencido, pero po_ en nerviosa agitación. Una muttitud se juntó e1 la
siblemente entendía que ser cristiano queríaáecir ,iser plaza de Grévá. Allí se oyó una voz: iA los Inválidosl
!ueno'', en el sentido de complaciente, bonachón. En dicho lugar había un arsenal. Al llegar, losmani-
festantes.uiuron 28.000 fusiles. Ahora el pueblo te-
Pdo-r losque le eran próximoi aseguran que respi_
..ub.u bondad. Quizas fue ese falso o nfa armas en sus manos, y quería usarlas' Alguno
farcial concepto
de bondad el que Io incrinó a no tomar decisiones dio la orden: iA la Bastilla!, antigua fortaleza en los
enérgicas cuando hubiera sido menester
hacerlo. fuí suburbios de París, más propiamente en la enhada
lo señala el historiador Weiss, quien ugr.gu del arrabal de San Antonio. La Bastilla era un castillo
ot u ,u-
z6ndesu conducta: ra estructura de uná iñretijencia conskuido en el siglo XIV con ocho torres, unidas
entre sí por eslJesos muros; un ancho foso lo rodea-
impotente para dominar las cuestiones. S.u io lr" ba, con dos puentes levadizos. En aquella época ser-
fuere, el hecho es que su indulgencia y bonhomá le
imp id ieron decid iE sancionar oiastigai. Agr.gu.; vía de prisión. se referían las cosas más terribles so-
o,
a ello el hecho de que su inicialbenávorenciJcon
ro. bre e[ ñú*eto y las víctimas que altí habían padeci-
enunciados que propiciaban los ,,filósofos,,,
entre los do, enke otros e[ misterioso "hornbre de [a máscara
cuales la ideade que elpueblo erasoberan",
fo puJi.- de hierro". Se decía que sus celdas eran oscuras,
ro* llevar a tener mala conciencia, o al *ono, u r"n- húmedas, con sapos y ratas... Había en ella, se agre-
tir escrúpulos, como si estuviese detentanao gaba, calabozos, tram¡:as, pasajes subtenáneos, ins-
un ."r-
go usurpado. [rumentos de torhrra, carceleros sádicos' Así se po-
dÍa leer en diversr:s libelos especlalmente prepara-

L
L¡ Naray us Teppesrnoes
L¡ REvor.uc¡óN Fnn¡lcesn [1789] 51

dos para desacreditar al Ancien Régime. La realidad


era bien diversa. De hecho se tratabade una prisión como un león, acabÓ por capitular- Acto seguido
de Estado para personas de clase alta, casi un hotul uno de sus soldados cayó asesinado- Entre los
de tres estrellas, atendido por las mejores hosterías asediantes, había un ayudante cle cocina, "que sa-
de París, con habitaciones amplias ytómodas, que bía trabajar la carne". Este no vaciló en cortar la
sus ocasionales habitantes podían amueblar a su cabeza delsoldado, la puso sobre una pica, y segui-
gusto, haciéndose servir porsus propios domésticos, do de una jauría salvaje, la paseó hasta la noche
de suerte que algunos hasta se gloiiaban de haber por las calles de París. Mientras tanto, los asaltantes
estado detenidos allí. [a guerriae libelbs lanzada mataban a unos y ahorcaban a otros. En el interior
desde el Palais-Royal por e[ duque de Orleans, la hallaron tan sólo cuatro presos: un falsifiiador de
había convertido no sólo en uná sinieska pocitia, letras de cambio, un joven pervertido, encerrado a
sino en un arsenal donde Luis xvl guardaba las ar- petición de su familia para sustraerlo a la justicia
mas con las que pensaba reprimii el movimiento ordinaria, y dos locos. El falsificador se largó sin que
que un día encab ezaría el duque felón. se te pidiera explicaciones. El pervertido fue recibi-
do cón gran pompa en los clubes jacobinos, donde
Comenzó el ataque. Cayó el primer bastión, lue- pronunció discursos conmovedores sobre e[ despo-
go el segundo. Cuando la furba intentó penetrar, la [it*o. A los dos locos, aclamados al principio, hubo
guarnición disparó. Su comandante, liamado de que encerrarlos aldía siguiente.
Launay, vacilaba. Hubiera podido defenderse sin
mucho esfuezo, se lo impedía su bagaje filo-
Se ha dicho que este ataque fue provocado y
-pgro
sófico, proclive al "pacifismo". prrmero hiioietirar financiado por elduque de Orleans, que aspiraba a
los cañon ?s, V luego comenzó a parlamentar, reci- ser teniente general del reino o regente en caso de
biendo en su mesa a dos delegados de ros asartántes. abdicación de Luis XVI. Para Michelet, la toma de la
Se comportaba como un cabátero frente u ,ná t Bastilla no fue un simple acto de raz6n¡:olítica. Fue
rbu
enfurecid a, refonada por miles de curiosos; la tur- un acto de fe: "El L4 de julio fue el día del pueblo.
ba, que se apelotonaba at pie de los *uror, dispa- Que quede, pues, ese grarl día, como una de las
raba sin cesar, intentando incendiar una ¿á tasio- fiestas eternas del género humand'. Chateaubriand,
rres, ["as tratativas resultaron inútires. y elcombate en sus Memorias deUltraturnbo, asegura haber asis-
se volvió a entablar. Pronto algunos de la guarni- tido como espectador alfamoso asalto. "De Launag
ción comenzaron a gritar: ,,Noi entregamo-s si no e[ gobernador, fue arrastrado hasta las gradas del
nos hacen daño". Les contestaron: ,,dajo palabra Palacio Municipal, donde lo asesinaron; el Preboste
de honor, no les haremos nada. Bajen á plente,'. de los mercaderes, Flesselle, tenía la cabeza rota de
Así lo hicieron y la multitud se abalanzó, "iG Basti- un pistoletaz.o. Es a este espectáculo alqr-te algunos
lla se rinde!". De Launay, que se había defendido tontos sin corazón encuentran tan hermoso. En
medio de los crímenes el ¡:opulacho se entregaba a

L
52 [¡ Navrv ¿¡s Teupesrnoes L¡ Revoluc¡óN FseNc¡sa [1789J 53

las orgías [...] Los vencedores de la Bastilla eran bién en las calles. París estaba erizadade hachas, ba-
paseados en coche, declarados conquistadores
en yonetas y picas. Los coneos llevaban la noticia de la
las cantinas suburbanas. Las prostifutas y los
mozos Bastilla a las provincias, y volvían diciendo que por
de camicería iniciaban su reiñado hacieido escolta
doquier los pueblos y las ciudades se habían levan-
a los triunfadores [...]". tadq que en todas partes resonaban como en París
Elhecho, tan minúsculo como simbólico, adqui- los mismos gritos revolucionarios. Taine sostiene que
rió una relevancia protagónica en el imaginário co- fue el 14 deiulio cuando comenzó la é¡:oca del Te'
lectivo. Hoy el L4 de julio es la fiesta ná.iánál a" rror. Quizás tenga razón¡ porque ya no había go-
Francia. Poco después de Ia toma, un noble le escri- bierno, leyes nijusticia. El rey se mostrab¿ impoten-
te, sus funcionarios debían hacerlo que querfan los
9iu u otrq sin duda uno de esos optimistas a urfuanza:
"señor conde, no os engañéis, éste no es etrezurta- amotinados, si no estaban dispuestos asermaltrata-
do de una borrasca. L¿ rávoháón está f,á.f,ul.*_ dos y hasta asesinados. En las fuezas armadas ya
sumada. Ha sido preparada desde hace míchos no tá podía confiar. Como afirma Weiss: "Siempre,
años por los más grandes genios de Europa, tiene por la cobardía de la clase media, una décima parte
partidarios en todos los gaEinetes". de la población ha hecho las revoluciongs, cuando
el Gobierno se muestra impotente y eleiétcito per-
.broseacontecimientq
dice que cuando Luis xvr se enteró del maca-
manece indisciplinadd'. Los jueces no se ahevían a
preguntó a sus cortesanos: "ilo castigar. La impunidad alentaba a los criminales...
ocurrido en París es un motín?', Uno de ellos, La
Rgche{oyc1uld, Ie respondió: .,No, Sire, .r uná ,"_ Fue frente a la Bastilla cuando aparecieron por
volución". El 14 de julio fue, sin duda, á r.ruiiáao primeravez las escarapelasde la Revolución: blanca,
de una maquinación perfeciamente tramada. Tres azul y roja. En las panoquias se encargaban misas
qños después, camille Desmoulins afirmaría en un "por los héroes muertos en el ataque a la Bastilla",
discurso pronunciado en er club de los ¿u.áuino* refiriéndose, por cierto, a los caídos delbando asal-
"Ijo es una paradoja decir que esta revorución tante. Lo cierto es que a partir de entonces se instau-
-se
refería a la toma dg 19 Bastilla-, el pueblo ná lu p"- ró el desorden y se desencadenó el crimen en tas
día, que no ha ido delante de la iiUertaa, ,ino qu" calles. ElZ?de julio elintendente de Parísfue deteni-
nu
sido conducido t...1 El pueblo de parís no rrá riao do, atacado por elpopulacho, abrumado de ulhajes,
sino un inshumento de la Revolución y finalmente degollado. Un soldado le abrió elpecho
[...J Nosotros
hemos sido -concluye- los maquinistas ¿á ta Revo- y le arrancó et corazón, otro le cortó la cabeza y la
Iución". paseó sobre un palo. A un consejero de Estado le
pusieron un collar de cardos a[ cuello y un puñado
A partir del L4 de julio los gritos de libertad y de
de heno en la boca, luego lo anastraron hacia la cár-
igualdad resonaron no sólo en las Logias, sino ám_
cel, pero en e[ camino lo ahorcaron de un farol.

t-*.
L¿ Nave y msTzupesreoes
Ln Rworuclox FRn¡tc¡sa [1789] 55

Elrey, mero espectador de los acontecimientos,


se mostraba totarmente desconcertacro. a la Monarquía que las queridas de Luis XVr', afirma
Rivarol, antes que ahogur
co*o ai." Ga<otte. Era caiótico práctico, ya lo dijimos, iba a
rungre la insurrección
',pl",fir¡g legitimarlu u fñ"rr.de
"n dárnen.iu;.'bi, misa y comulgaba con devoción, no por formalidad-
dición fue gradual. primero aceptó ,"n- Belloc piensa que si hubiera tenido a su lado un amigo
la escarapela que lo orientara, QU€ le dijera qué hacer, la sifuación
tricolor. Lueqo aseguró que a pesar
de todo io qu"
estaba sucediendoseguiría en sá habria salvado, pues no era débil ni tonto; "estaba
trato con la fuam_
blea, aunque tuviera qru ;"áiri.i.,r, míseramente solo en sus incapacidades". fuí que fren-
hasta renunciar a ellas. Si no se
ápililn", v te al asalto de la Bastilla y desórdenes subsiguientes,
atrevíaa,reprimir, al
menos hubiera debido decir: ,fuí de extrema gravedad, no sólo no quiso rep¡imir sino
no pu"á[r"i"u'
ahí tienen mi corona, nómbrenme que prácticamente legalaí elmotín altrasladarse hes
un súcesoCl. pero,
dfas después al Palacio Municipal y adoptar la esca-
!ú1mos, era un hombre il.il¿; b;á;á, *ut
como
entendida,_por cie.rto, ya que en rapela tricolor. Hubiera debido tener paciencia y sus-
un gobernante la
verdadera bondad exige .i u.o citar elapoyo delverdadero pueblo francés ya que,
¿" tu"uutáriüa. Et
influjo de las ideas deiéneron y de corno bien dice Mauras, "de hecho Francia no se
Rousseau es
aquí evidente. solidarizó con las ideas de [a Revolución, sino sola-
mente un pequeño partido de Francia, en una muy
Por lo demás, el pueblo lo seguía pequeña porción de la historia de Francia".
amando. En
esos momentos, confesó er
mismocami[e Do*"u-
lins, no existían en Franc¡a ni diez."p-r-Uñ*no, Sea lo que fuere, el hecho es que tras la toma de
confesos. Rivarol, testigo presáncial la Bastilla los hechos se desencadenaron. Como se
a" ñ, f,Láor,
nos relata que cada vel que el comprende fácilmente, kas la abdicación moral del
rcyse hacfa pr"r"nt"
en laAsamblea, o también.uJu rey, también la nobleza perdía su sentido. Nada, PUs,
vezquesu majestad
de exhaño que el4de agosto renunciase asus dere-
era ultrajada, al día siguiente Ia
"Vive tente i ü;;itU*
le roi!". Era uñ clamo*Tn""ro. Su pueblo chos, tan antiguos como la nación- La Francia tradi-
quería entrañablemente, como lo cional ya no era sino un montón de escombros. Y
a un padre. No se
mostró, pues, tan quedado por ello a los gritos de Viuo el rey, Mirabeau calificó en
habei .ui"iii"- a"
respaldo popular sino más bien porque privado eite ptoceder confiándole a un amigo: 'Ahí
era una au-
toridad que dudaba de sí misÁa, tienes a nuestros franceses; todo un mes litigan sobre
¿e su Jui..'f,1,'au
su fuerza. Por lo demás, tozudááente una sílaba y en una tloche echan por la borda tc¡do
optimista, op_
timista sin razones varederas a
su favoqr"
el antiguo orden de la monarquía". El duque de
en pensar qLre las cosas se arregrarían "ü.i¡^ru" Auguillon, porsu parte, reconocía: "Sialgún francés
por sí sorus,
por la acción espontán ea de ,aJvoruntuo..,'.Jn quisiera asesinarme, no sé si me defendería, tanto
támo trabar la libertad de un ciudadand'. Bhipido
mero pasar del tiempo. ,,Su liberalism"
d;;h-;;" "r
sentimentalismo, pocCI menos qute suicida' Libertacl
L¡ Nruc y ms TeupEsrnors
La Revo¡-ucróru Fnnncesn [1789] 57

e igualdad. 'lirdos ribres, todos iguales. El firósofo


Gabriel Marcelse encargaría de móshar la V. La Declaración de los
incompa_
tibilidad de ambos .on."ptos. si todos .ornái Derechos del Hornbre
tib."u,
escribe, nunca seremos iguales. Don lguat
dice, yo
quiero una casa goryo t_a tuya Don Líbáo
le respon_
de: No quiero dártela. La sinrazón dominabu. -" Este docurnento, columna vertebralde la Revo-
lución, fue votado luego de grandes apremios. Costó
Con todo, los nobles, a pesar de sus declamacio_ arrancar la firma de los diputados. Y luego se nece-
nes, entendían estar amenazados en su propia
exis_ sitaron piquetes para hacer pasar como leyes sus
tÍtnci.a, quizáscon mayor clarividencia qul et ,ey. consecuencias.
Tras los hechos que estamos relatando, ,iu.f,o,
¿* El origen del documento debe ser buscado fue-
ellos resolvieron ámigrar aloctranj"ro. Érun
los más
Iúcidos, molestos po. ta actitud ra de Fmncia, en la historia fundacional de los Esta-
t"" p".ir" áJt'r"v dos Unidos. Cuando éstos se levantaron contra [n-
frente a los acontecimientos revotucioi,*1"r.
ñe este
modo una parte considerable de la aristociaciá, glaterra, en su Declaración de Independencia del4
a.í de julio deLTTíapelaron a "los derechos inaliena-
como de los oficiales de ras fuezas armadas
ron de Francia, siguiendo a los hermanos del
r" ir"- bles escritos por el Creador en elcorazón humano",
rey, el
que e[ gobierno inglés habría violado criminalmen-
conde de Prove na y er conde de Artois
ban dispuestos a acompañaralmonarca en
ü áltu- te. áNo podían hacer otro tanto los franceses? Fue
su apa_
rente concordia con la Asambrea. Varios diputacios, así como se divulgó una hoja, que en una cara con-
por su parte, no dispuestos a defraudu. tenía los Derechos del hombre proclamados en
u iu, elec-
tores, prefirieron perrnanecer en Francia. Norteamérica; en otra sólo la inscripción: "Derechos
iá Ái.- del hombre de los franceses", y debajo un espacio
mo numerosos miembros der crero. Más aderante
se produciría una segunda emigración, en blanco. Sería preciso llenar dicho espacio. fuí fue
lu de los que,
partidarios de la monarquía, aieptabá" corno se gestó en 1789 la famosa Declaración de
qu";;;;"_ los Derechos del Hombre y del Ciudadano, muy
mulgase una constitución. Sólo u Su¿u;'&igi¿;""
unos 60.000. claro que así dejaban er teneni'riLr" inspirada en la Declaración de la Independencia nor-
a los enemigos, y al rey cada váz mássolo teamericana, a su vez fuertemente deudora del idea-
e inerme.
rio de la Revolución Inglesa de 1688.
Recuérdese que la Asamblea naclonal había de-
cidido ser tanrbién Constifuyente. En cumpllrniento
de dicha decisión se designó una comisión para re-
dactar el documento. Ocupaban en ella puestos re-
levantes el general Lafayette, a quien acabamos de

t
bU L¡ NnvE v r¿s Tr¡lpEsrADEs
L¡ Revoluc¡óN FanNcesn [1789] 59

referirnos; el padre Sieyés, quien ya había dado a


La idea del hombre que se esconde en el telón
conocer su publicación sobre el rercer Btado; el obis-
de fondo del Documento es la de un islote, abstraí-
po Talleyrand, y e[ duque de Mirabeau, todos ellos
do de toda dependencia ontológica, sin sujeción a
profundamente imbuidos de espíritu filosófico, el
Dios ni a las autoridades políticas, sin relaciones
mismoespírifu que, en 7776, había inspirado a quie_
interpersonales; en última instancla, un ente auto-
nes redactaron la Constitución de losBtados úni_
suficiente, autónomo, absoluto. La Declaración for-
dos. Los norteamericanos hicieron precedersu Cons-
mula [a lista de sus exigencias soberanas en la vida
tihrción con una declaración de los derechos del hom-
social, para la plena realización de sí mismo. Ya no
bre. oko tanto harían ahora tos franceses. Fara fines
hay más dioses y señores en el horizonte de su exis-
de agosto Ia nueva constitución se iba perfilando.
tencia. [a Declaración ignora o repudia toda suje-
Pero se resolvió anteponerle una decla*tión de los
ción así como toda jerarquía, en la igualación más
derechos del hombrey delciudadanq que pasaría a
absoluta e individualista.
ser una especie de introducción del gran dócumen-
to A pesar de que en el preámbub dá h declaración Bta Declaración pasaría a ser el gran dogma de
se hace mención delser supremq en realidad Dios fe del mundo democrático liberal. Como se sabe,
y su autoridad están ausentes. sólo se hata de un ser en los años que siguieron a la Segunda Guerra Mun-
vago y vaporosq Supremo fuquitecto, o algo así. dial, se encargó a una Comisión de la UNESCO
que preparara una formulación actualizada de los
Tieinta y cinco son los artículos que integran la
Declaración. Los primeros son los mas impoltantes "Derechos Humanos". Durante las deliberaciones
ya que de ellos se derivan todos los demás. En el sucedió algo notable. El delegado chino, profesor
primero se dice que "el fin de [a sociedad es la felici- de filosofía de la China aún no comunista, hizo sa-
ber a la Comisión que la lengua de su país no in-
dad colectiva". En el segundo, eu€ ,.los derechos
naturales del hombre son la igualdad, la libertad, la
cluía ninguna palabra capaz de expresar aquello
acerca de lo cual se estaba discutiendo: elconcepto
seguridad, Ia propiedad". En eltercero leemos que
"todos los hombres son iguales por natural"^ y ur.,t"
de "derechos humanos" no existía en la tradición
la ley". En el cuarto, que Ia "ley es la expresián so-
cultural china. No que se ignorase, naturalmente,
que el hombre tuviera derechos; sólo que entre ellos
lemne y libre de la voluntad general,,. Más adetan-
te, en elartículo vigésimoquinto se afirma: ,,La sobe_
dicho tema se enfocaba desde un punto de vista
ranía reside en elpueblo". Como se ve, por eltenor
completamente distinto.
de estos artículos quedan sancionadas lai ideas prin- Josef Píeper nos ha dejado agudas reflexiones
cipales de la Revolución: la libertad, la igualdad, la sobre este asunto. La doctrina tradicionalacerca de
voluntad general como fuente rJe la ley, Ia sobera_ la justicia, escribe, ya se interrogue a Aristóteles, a
nía del pueblo. .. Platón, a San Agustín, ya se consulte el Código del
60 LA Navey usTnupes.reoes
Le Revoluclon FnnNcrse [17891 6t
Imperio Rornano o a los grandes maestros de la
Cristiandad medieval, ha incluido siempre diversas chos" humanos no son desvinculables de los "de'
consideraciones acerca de lo que necesariamente beres" humanos. Entre ellos existe una necesaria
se le debe al hombre, pero no nos tra dejado nin- correlación. Por eso Pieper se pregLtntaba si la vida
guna exposición de "derechos humanos". Cuando social no se volvería inevitablemente inhumana si
los antiguos hablaban de "justicia", nunca se rcfe- se pretendiese entenderla y, sobre todo, construirla
rían primariamente a los acreedores de derechos y vivirla desde este exclusivo punto de vista: 'Amí,
sino a los que tienen obligaciones, según aquello de iqué me corresponde?".
que justítia est ad alterurn. "La preocupación del
La segunda gran crítica que le podemos hacer a
que es justo, decían, se ordena a dar a cada uno lo
dicha Dáclaración es su deliberada clausura en el
que le corresponde, no a obtenerlo para sí. Ser pri-
mundo de la inmanencia. iCómo justificar los com-
vado de Io que a uno le corresponde es algo com-
portamientos morales sin una hascendencia que los
pletamente diferente -es como la otra cara de la
imponga desde 1o alto? Si no se quería verlos im-
moneda- que quitar, dañar o sustraer Io que le co-
puestos desde lo alto, sólo quedaba establecerlos
rresponde al otro". El filósofo alemán trae a cola-
desde abajo, mediante la voluntad general, que se
ción una sentencia de Sócrates que aparece varias
expresa a través delsufragio universal, con total pres-
veces en los.diálogos platónicos, a saber: "Peor es
cindencía de la ley divina y de la ley natural. Se
hacer una injusticia que sufrir una injusticia". Por lo
dice, sí, que los derechos del hombre son sagrados,
que Pieper continúa: 'Así, pues, la antigua doctrina
pero ien nombre de qué? Excluida la referencia a
acerca de lajusticia no consiste primariamente en la
Dios y a su ley, ya no queda nada sagrado, o mejor,
exposición de los derechos que cada cual tiene y
lo profano se vuelve sagrado. Por eso, según ha di-
que puede exigir, sino en la exposición y fundamen-
cho monseñor Carlos Emilio Freppel, "la Revolu-
tación de [a obligación de respetar los derechos de
ción, haciendo tabla rasa del pasado, ha puesto al
los demás. En cambio la doctrina posterior y más
Hombre en lugar de Dios, corno única fuente de
familiar para nosotros de los derechos humanos,
todo derecho, de toda justicia, de todo poder, de
no parece considerar primariamente al que tiene
toda moratidad". El "catecismo nacional", como
obligación sino al que es acreedor de derecho".
Bamave calificaría a ta Declaración, descansasobre
Ya mientras la Asamblea Constituyente discutía bases irreligiosas, es esencialmente laicista y ateo.
acerca de esta Declaración, el mismo Grágoire,
En el Documento se incluyen, por cierto, algu-
miembro de dicha Asambtea, observó que allí sólo
nos propósitos loables, por ejernplo la igualdad ju-
se hablaba de los "derechos" humanos y nada de
rÍdica de todos ante la ley, Talafirnración podría ser
los "deberes" que tiene el honrbre consigo migrno y
plausible si se [a entiende como una remtniscencia
con [a sociedad. Decía bien, puesto que los "dere-
de ta enseñanea de Cristo acerca cie la común voca-

L
62 [¡ Neve y us Teprpesr:qoes 63
La REvouucÉr-l Fnnncesn [1789]

ción a ser_hüos adoptivos,de un padre común,


a
conocer a Dios y gozar de Elporuna eternidad. tad, la seguridad, la propiedad. Sin embargo, como
Sin
embargo los redactores, y más aún los qu. roi*on observa el padre Poradowski, más atlá del carácter
por ello en la Asamblea, iegún se puede ver por declamatorio del documento, tales "derechos" se-
sus
intervenciones, no hicieroñ la rnenor referencia rlan pisoteados por la misma Asamblea, en sesiones
al
origen cristiano de aquel concepto; at contrariq ulteriores. Por ejernplo el 13 de febrero de 1790
la
Declaración era mostiada .omo utgo .ontripuesto fuerón suprimidas tndas las congregaciones religio-
al Decálogo y a los valores cristianó. Su quiJ*"n- sas ferneninas y masculinas y se prohibieron los vo-
trar al hombre en sí mismo, como fuenté p**or- tos religiosos. Así en nombre de la libertad (abstrac-
dial de derechos, fundamento de su propiá aigni- ta) se abolieron libertades concretas. Et dérecho a
la seguridad fue una dolorosa burla, pues los arres-
$a. Era, repitámoslo, establecerlo en ügu', a"ó¡or.
Pieper recuerda que aquer diplomatico"chino que tos arbitrarios, los fusilamientos, las masacres y las
como miembro de ra comisión de ra UNESCO deportaciones ocurrieron durante todo el transcur-
cigo
que la expresión "derechos humanos" no so de [a Revolución. Lo mismo pasó con el derecho
existía en
lalengua tradicional de su pueblo, uunqu";;;"_ a la resistencia contra la opresión, de que se habla
lidad, citó a sus colegas una secuencia ántresacada en los artículos trigésimotercero y trigésimocuarto;
del milenario "Libro áe ra Historia": "Er á"r. los católicos de la Vend!áe invocaron dicho derecho,
pueblo y-el que gobierna debe obedecer
ur "r.
"r y la Revolución replicó con un genocidio. De este
modo los derechos humanos báslcos, enumerados
!s., en el fondo, la misma razónpor la que la"i"1",,.
tradi_
ción cristiana defendía la justicia. en los artículos primero y segundo de [a Declara-
ción, fueron por [a misma Revolución prácticamen-
La Declaración puso el dedo en er tema cruciar. te concr-rlcados y anulados. Y lo mismo ocurrió con
"ivoluntad del puebro o voluntad de Diosi u los artículos restantes, pues éstos lo único que ha-
-t "r-
crito recientemen te G iovann i sartori-. Mienfuas pr"- cen es entrar en los pormenores de los primeros.
valece la voluntad de Dios, la democracia;;pr"-
gresa ni en términos de exportación (territoriá) El texto sólo resultó aprobado luegc¡ de tormen-
ni
en cuanto a Ia internalización (se encuentran cre- tosa deliberación. Con buen criterio Grégoire ha-
yentes en toclas partes). y eldilema entre bla propuesto, como lo señalamos antes, que se in-
la volun-
tad del pueblo y la voluntad de Dios y ,utuira cluyeran los "deberes humanos". Pero sin éxito. El
siendo, utilizando el título cre un tratado",au azobispo de Chartres, por su parte, objetó que si
oit"gu
y Gasset, el tema de nuestro tiempo,'. se aprobaba este texto sólo se exacerbaría el orgu-
llo y la soberbia.
En e[ artículo segundo de la Declaración se ha_
bla de 'btros derechós,,, a saber, la igualJaJ,-iu Según lo había previsto Mirabeau, [a promulga-
ñU"r_
ción de estos Derechos del hombre influiría ensegui-
64 L¿ Nnve y 65
r.es TeuprsrRoes L¡ R¿vol-uctóN Fnn¡¡crs¡ [1789]

{a, es decir, durante el h.anscurso mismo de las de_ [...] guían su pluma, contiene reproches que usted
liberaciones sobre la constifución, suscitando
á¡r*- ireá lundados. Me habla de coraje, de resistencia a
siones tem¡:esfuosas en cuestiones importantes,
no lo, ptoy"ctos de los facciosos, de voluntad [" '] iUs-
bien se e¡_trajeran las consecuencias á" rr. jr"ru_
ted'no es e[ rey! E[ cielo, colocándome en el trono,
puestos. Ya el acta de la Constitución se
abrió con me ha dado un corazón sensible, sentimientos de
unbuen padre. Todos los francesessoh mis triios;yo
las siguientes decisiones: "[ aAsamblea
nacioná uu-
prime todas las instifuciones confoarias a Ia libertad
e soy e[ puát" común de la gran familia confiada a mis
igualdad de derechos. por eso no habrá en
dirturo ,u'íduáo. t...J La tormentá revolucionaria ha turba-
ni nobleza, niPares, ni distincionesde consid"á.¡¿n,
áo ioaut lás iabezas [...] Podría haber dado la señal
nidiferenciade clases, ni régimen feudal,
de combate; ipero qué combate honible, qué vic-
"iiurira¡.-
ción patrimonial, nití,hrlo, ñombre o pririt"'lü.on
toria más horrible todavía! [. . . ] Podría haber dado
ellos enlazados, ni órdenes de cabalürá
ir".¡u- la señal de una carnicería, y millares de franceses
ciones o condecoraciones de órdenes, para " tur qu" habrían sido inrnolados [...] He cumplido con rni
s.e exigen pruebas de nobleza, o que presuponen
deber; y, mientras el asesino está desgarrado por el
distinción de nacimiento, ni otra ninguna suplriori_
remordimiento, yo puedo decir altivamente: no soy
dad, sino la de los funcionarios púü¡.or,-ñ"nuu,
responsable de É rángre denamada; no he orde¡a-
ejercitan las obligaciones de su cargo
[...]No t áUra aob homicidio; he salvado a los franceses; he salva-
en.lo fufuro gremios ni asociacioná de artesano,
o do a mifamilia, a mis amigos, a todo elpueblo; ten-
artistas. La ley no reconoce en ro fufuro ni
votos go la conciencia íntima de haber hecho elbien; mis
religiosos, ni cualquierotra obligación que
contraríe ánemigos han recurrido a crímenes. áCuál es aquel
los derechos de la Naturar eza o-raconJtitu.i¿i,
La constitución garantiza además liberhd
i I de entá nosokos cuya suerte es más digna de envi-
á" loio. áiuZ t. . .l Me he sacriiicado por mi pueblo [' "J'" iPo-
para hablar, escribir, ímprimiE y manifestuiru
p.n- bre ráyl, comenta Maurras. Fuera de su conciencia,
samiento, sin que los escritos r'rayan de ser
someti- nada pudo proteger. Sus palabras merecen respeto,
9gt u alguna inspección o censuia, antes de su pu_ pero en realidad no salvaría nrucho, nisiquiera a su
blicación [.. -J Los ciudadanos tienen derecho plru
propia familia.
elegir o nornbrar los ministros del culto
t.. I S*,-hun Observa Gaxotte que la Revolución quiso ser in*
de establecer fiestas nacionares, pam conseruar
ra me-
moria de la Revolución francesa ternacional. Para sus gestores no se trataba sólo de
[....|,,.
un asunto de política interi«:r francesa, sino que era
EI 7 de noviernbre, pocos días después de
ha- también el primer grarl episodio r]e una Revolución
berse firmad'la Decrarutión, Luis XVI re esiritliaasr universal, lá primeia etapa de una insurrección ge-
3 yn emigrado, conoclclo suyo, Henri_Robert:
,,(Js-
neralizada contra los reyes, los sacerdotes y los no-
ted se queja, y su carta, cJonáe'et ,"rp"ü
v bles, Por eso proclamaron no "los derechos de los
"iun.,o,

L.*
[¿ Nar¡r y r¡rs Trr"rpesrnoes
Le RevouucúN Fne¡rcese [1789] 6'7

franceses", sino "losderechos del


hombre,,, delhom-
bre universar- para destacar bien Pero volvamos a lo que acontecía en Francia. En
este carácterIü-
ménico, a los r.efuSi3d_os provenientes orden a unir¡ersalizar la Revolución, inspiránclose en
del extran¡e_
ro, si eran adictos a ra Revolución, elespírihr ec.rrmánico de la Declaración qrre nos ocu-
," ro á¿--.iiru.¡n
más trámite en los crubes rn rurlru*uü".. pa, se expidió un clecreto por el que se r:oncedÍa una
v ru ar"
siguiente
4" ql" estallase la guerra con Alemania, el pensión a los clesertores de los ejárcitos enernigos'
prusiano Anacharsis croob,-qru
se hacía
orador del género hum-ano,;, ," prrr"ntaba
itu*i ,,.r Se formaron, asim ismo, legion es o<tranje ras, gen"n en
en la tri- de ejércitos revolucionarios intemacionalistas, desti-
buna de la fuambrea: "Ha ú*gaao nados a operar en sus países de origen. Surgieron así
h crisis der uni-
verso -dü+-. la.suerte del géñero
t,umu*]ia-óür,o, legiones belgas, bávaras, sab oyanas, germán icas, in -
manos de Francg t...r La áigion "n gloat, todas equipadas y mantenidas a costa de Frarr-
ae io,
del Hombre, iinspiraámenoi ürtrA, cia. Por oka parte, un concejal pedÍa a la Asamblea
..fá-v
mo que ta rerigión g: t:r ff,ror profetasi;-¡íii"iigio'
"nüri*- que concediese la nacionalidad francesa a los escri-
de los Derechos derHombre!, áp".tiu"
gra una guera meramente política lo que.o*"n^_
oilñ". N. tores extranieros que habían "miuado los cimientos
de la tiranía y preparado el camino de ta libertad".
ba. Era una cmzada, aunqüe invertida. Deseaba que muchos de ellos fueran miembros de
Así lo entendieron ros adversarios la futura Asamblea, para que ásta llegase a ser el
de ra lgresia. "Congreso del mundo entero". Unos veinte filósofos
EI padre
{ugusto Lemann, ,ná ¿" b, sÁnd"?.on- extranjeros recibieron así el derecho de ciudadanía.
versos hebreos de ros últimos tiempol,
"Los judíos le han dado ru uánr"nida á-"r.i¡to,
t Como dijo Danton, "la nación francesa ha creado
a todos los un gran comité de insurrección general de los pue-
enemigos de Jesucristo y de su lglesia
tituido a sí mismos en ,u, uu*ii"¿;Í..
y;h;;;;,rr- blos contra todos los reyes del lrniverscj'.
dieron la bienvenida a ros pi¡ncip¡os J'il.lrri"" De hecho fur¿rr:n varios los pensadores europeos
de ra Revoru-
ción francesa corno si se katase
aei ptesias,-,.tiüoiuo que se sintieron impresionados por las ideas de la
nos ilegó et 20 de. agosto de tlgg,.;il;;.üru_ Declaración. Entre ellos nada rnenos qr-re Kant. No
ción de los Derechos del Hombrer. resulta extraño, va que el filósofo de Kónisberg era,
El documento
francés seguiría ins¡:iranclo urier¡ores
designios re- en cieda manera, condiscípulo cie lr:s Constituyen-
volucionarios como por ejempro
ra corto i""úr¡"- tes, ya que toclos eilos habían tentdo elmismo maes-
rro, de Río de Janeiro, dándl se tro en el autor del Contrato socia/. 5e sabe elpapel
nos propone un
nuevo decálogo, o también los
que, basados en el texto cle la
¿irerrolpl"r".,r, que tuvo la filosofía de Rousseau en [a génesis del
.te.lurr.¡!n ál-ro, kantismo. Como lo ha observado Maurras, la idea
derechos humanos, dan po, áirr"lto
el matrimo_ original de [a Crítíca de la razón práctica,la idea de
nio, el derecho a la vida d*l nino po;;;r*t.: que [a verdad cierta, universal y absoluta se descu-
bre no desplegarrdo la razón sino descerrdiendo al
ot La Nave y us Truprsrnpes L¡ Revo¡-uc¡ort Fnexcesn t1789l 69

fondo del corazón para a[í prestar oícro a ra voz de


la conciencia, dicha idea ssencuenha palabra por VI- El traslado forzoso del rey a París
palabra en algunos textos de Jean-Jacques.
Pgco tiempo después de promulgada la Decla_ Et clima político se iba enardeciendo de día en
ración, el29 de marzo de 1790, el plapa pío VI en día. El ambLnte que se respiraba era de creciente
su Alocución en elconsistorio secreiq'has r"f"rirru prepotencia. René Hébert, que sería uno de los agi-
al "estado luctuoso derreino de las Garias;,, ir¡irno iadbr"r de gran nivel, aparece en el escenario polí-
que ya no podía callar. *8 cierto que a veces tico de paríI cuando, disipada 1a euforia de los pri-
los
pastores callaron, ya que no hay que ser temerario meros pasos de la Asamblea nacional, comenzó a
[...] Pero dicho.silencio, a quieá ,L l. f,iiÁpuárt. p"n.urr" que la Revolución no podía ser.llevada
el oficio de hablar, no debeier perpetuo,. i'rigr", adelante rino lograba infundir espanto en [a socie-
"Primero se tocó_ la economía, perá luego. É-i.,ir_ dad. Fundó entonces un periódico alque llamíLe
ma Religión [...J Tales males brotan aá las falsas Pére Duchesne, desde donde lanzó una consigna:
doctrinas que ernanaron de libros inf*io, "Legisladores, poned elterror en elorden deldía"'
V
envenados, que llegan a manos de todos
[...] En_ H páriO¿ico hrvo amplia difusión. Pronto se instala-
tre los prirneros decretos está el de la riuártaa-ae rfu tuviolencia más cruel en la sociedad'
pensar también de la religión como a cada
guste, y de decir impunemente lo que piensa
cual le Ahom presenciaremos un acto oprobioso' Como
¡ - -- -- - I[...J
' se sabe, y la corte residían en Versalles, en el
Se suprimen los votos religiosos [. . .i,'. "iruy
mismo recinto donde funcionaba la Asamblea na-
.Señalemos, para cerrar este apartado, que nun- cional. Habitualmente el pueblo allí acostumbmba
ca los "derechos delhombre" fueron tan ignorados a manifestar su ancestral afecto por el tey y su farni-
y conculcados como en los tiempos de la"Revolu- lia. Los soldados homenajeaban tanto al rey como
ción francesa. á la reina y el delfín. La gente común gustaba exhi-
bir ta ur.uiupula tradicional, que era blanca, lo que
no dejaba de exasperar a tos partidarios de latricolor.
El 1o de octutbre hicieron entrega aLuis xvl de la
Declaración cle los derechos del hombre. Al día si-
guiente el rey contestó a la Asamblea haciendo sólo
álgrttut obslrvaciones, aunque no de fondo' Tres
días después, le hizo saber que demoraría su apro-
bación a la espera de com¡:render mejorsu conteni-
do, cuando "iu verdadero sentido leldeldocurhen-
LA l\eve y Lcs TE¡.,tpEsrADES
Ln Revor-ucron Fnnr'rcesa [i789] 7L

'iol sea fijado pcr las leyes a ras que


debe sewir de
primera base". l¿ fuamblea queáO Fue a raíz de un banquete que la guardia de corps
.onrt"inudu, y
:rólo atinó pedir ra aceptación risa
! v ir"rá á"ü p"- ofreció en Versalles a un regimiento de Flandesre-
claración. Erar¡ ras dos y rnedia de ra tura"
a-o-ts ae cién llegado. A su término, el ingreso de la reina y
r¡cfubre. Pronio comenzaron a escuchars" del delfín, a los que pronto se juntó el rey, había
llr güle qqe corre por delante del putu.io, srlo. "n desencadenado el entusiasmo de lc¡s 240 invitados.
luir"n¡¿u
de París. Eran voces femeninas, de una
nrultifud de Habiendo tomado algunas copitas de más, comen-
"ciudadanas" provenientes de la capital,
no poá.I" zaron a entonar marchas y luego continuaron sus
ellas prostifutas, cerca de dos mil. Arm-aaááe
pi"- festejos con cantos y aclamaciones bajo las venta-
dras, picas_y fusiles, venían, se decía, p"¿i,
á o*. nas del rey. No hubo ataque alguno a la Nación, ni
Entre sus filas se ocurtaban ñombi"ri¡rrár"áo',
a" ultmjes a la escarapela hicolor, como luego se diría'
rnujeres. un buen número de manifestantás irru*- Peroéno es acaso la política, según la definición de
pió en Ia sala de fuamblea, portadora, Al-recla- Voltaire, "el arte de engañar al pueblo"?
!a
*9r y protestas. se y escuchó con bene-
ras recíbió
volencia. Uno de los diputados contaría Hacía tiempo que diversas publicaciones incita-
luego que ban al odio conka l. reina. Entre otras cosas se bur-
había oído a una mujer mal vestiaá
vehernencia a un hombre de su grupo:
qr.L;;á;", laban de ella porque era austríaca- [a llamaron
Tomaremos l'autruchienne (autruche: avestruz y chienne = pe-
llrv prisionero, y la reina,"ra.Jtgáaá
o,
de los casos, encerrada en un convento "n "f-puo, na). En otasión del hecho al que nos estamos refi-
a. poi*r¡au. riendo, se juntó la reclamación del pan y los gritos
Ac¡uellas muje.res o pseudo_mujeres
habÍan sido conha los oficiales y contra la reina. Todo era una
rn an i¡: u lad as po r I os rn sclr ín isfes. (
trarn oyisárl,' tramoya. Lo que se buscaba era ante todo que el.rey
ñur"
usar la expresió' de camilre Desmourins.
cosá, asi sancionase enseguida la Declaración de lc¡s derechos
no se improvisan. Los manipulaclores del hombre, y luego se trasladase a la capital, donde
u.n hecho real pero ocasioná,, la falá "*ploturon
J"'oá"]'r, estaría más facihente controlado- Tál fue el fin de
cierto que había carestía- Durante todo
er mes esta dolorosa operación. Es claro que la mayor parte
rgpliglqle, el pan había siclo muy escaso en cre de ta gente §noraba dichas intenciones. Más fácilera
la ca_
pital. De Vigr-rerie supone que dichá punuriui,ru
*r, hacerles griár: "Queremos pan" y "Muerte a los ofi-
probablemente.provocad'a, po, cia[es", como de hectro [o hicieron' Justamente en
acallararniento y
destrucción de depósitos de harina. Rivaror, esos momentos en que las "ciudadarlas" irrumpían
i.r:stigo
presencial, acusarÍa a la ,,facción en la Asamblea, llegó una delegación para pedir al
deOrlein_.:;;;l^
tier "hechotle.sa¡rarece): er trígo que abu.icraba rey la inmediata sanción de la nueva Declaración'
el mercado". Asirn¡rpg tos afitaaorn*
e.
ron un episodio que había acontecicfo
u¡,.or""n"- [¡ sihración se volvía cada rninuto mas peligrosa'
*ri*.ro, Jiur. El grueso de la manifestación prosiguió hasta la zona

t_
72 [¡ Nar,m y uas TErrrp¡srapes Le RevolucróN Fnnr.rcgsa [17891 73

del palacio donde residían er rey y su


familia. un hechos, como acota Maurras, la debilidad del rey
grupo de guardias que quisieron impedirle,
fueron atacados ,ton uip.ro haería una hemorragia de sangre. "Tomanclo elparti-
gápns ae pi"áraq'J" pi.u,
de fusiles". EI desta.u,i"nto escócés qrá v do de la debilidad, Luis XVI tomó ciertamente el de
L-n'á ru la crueldad". L¿ sensibilidad convertida en [a única
cargo la custodia der rey se encontraba
Las manifestantes ros érud¡eron y se
; "
ru oüor". motivación del obrar, prosigue elpensador francés,
cririgierán a las daría el resultado fatal de desarmar a los buenos.
verjas de la derecha, donde se apostabJuna
hopa Tres cuartos de siglo antes de'Iolstoi, la no-rcisten-
menos aguerrida, la de los guardias
nacionates de cia al mal, el horror sagrado de la sangre derrama-
Versalles. Su comandante pámit!ó qu"
unu J"iega- da, la fe enel kiunfo necesario del bien, el prejuicio
ción entrara en el recinto real. Er.;
mujeres. seis de eilas fueron ilevadas
il;ü.ntu de la victoria inevitable de los mejores, iba a entre-
ur *vl-qu¡"n gar elmundo a los peores, y prodigar lasangre ino-
Ias sosegó v res dirigió parabras
.o;á¡uü eírii, a"
la enkevista, las mu¡ero gritaban: *¡úir;;;;tj,. óente, en la más furiosa masacre de los pueblos.

Mientras tant9, el asedio proseguía. En el estado en que se encontraba Francia, no


El coman_ había más que un medio de detener [a Revolución:
dalte de la guardía nacionar piaio ánt""..r
uuiori- salir a la ca[[e, fusil en mano, pero cincuenta años
zaciánpara despejar ta zona por ta r""ou.;üj!ui"_
re que yo tome un partido violento de iluminismo y de filosofía lacrimosa a lo Rousseau
-le responaio el
r€g-, que emplee una legítima clefensa hacían imposible una tesitura semejante. Hay quie-
aleje de versalles. cuarq,ñ*.u sea Ia
á quá *" nes le propusieron al rey reunir en París algunos
audacia de mis miles de antiguos militares e hidalgos de probada
enemigos, nada_ lograrán: el francés
o in.ápaz ¿.
un regicidio [...J iDefenderme? Habria qr;;;"u adhesión a la Corona. No hubiera resultado difícil
mar sangre de franceses; mi corazón juntar en una semana 6.000 personas, 9u€ no es-
no pü"J.}urni- peraban rnás que un jefe y una convocatoria. Luis
liarizarse con esa afrentosa idea'i.
r"a. r-iri, iúi"rta XVI dejó pasar dos meses sin responder a dicha pro-
en estas líneas. Comenta Rivarol: ,,puestáras;ü"_
didos extraídos de ra hezdepáit puesta y de hecho no se implementó' Napoleón se
ro, .¡uáuáárlo,u complaceríaertdecir: "Si Luis XVI hubiera orclena-
quienes se debe tratar con miramientos,
súbditos que do tirar, habrían muerto cincuenta, el resto se se-
merecen todo elafecto delrey a quien
ui*n.n u ur"_ guiría moviendo".
sinar, y seiscientos miritar"r Íunár a"
r,oiiár v áir-
puestos a derramar su sangre por Los rebeldes irían ahora por la reina- iPor dónde
ese misrnó rey,
deben pennanecer encad"ña.rás. Esta se va a su aposento?, cornenzaron a preguntar. Ella
prái,iuiáon
es la mayor falta de Luis XVI.
Sóto habáA; h;üiu. ya había barruntado dicha evenfualidad' "He oído
aquellos seiscientos guardias de c.rps que vienen a París por mi cabeza. Pero aprendí de
habrían il"ru-
do a los asaltantes con sus sabres haita pirn ;. mi madre a no temer la muerte, y la esperaré con
Én i",
7rt Ln NnvE y r¿s Te¡pesrnoes L¿ RrvoructóN Fnnxcesn [17891 75

finneza"- un noble ailí prese,te en aquellos momen-


nifio, hasta los veinte años. Esta coacción aumentó
tos'efiere: "Ella sola rnostró una actitud noble y dig-
su tirtidez, En las circunstancias en que nos halla-
na en medio de. aquella corte consternadu; .rá t,¡iu
rnos, algtrnas palabras bien escogidas dirigidas a los
digna de su madre, y si su magnanimidad y'uáá,
no ¡rarisienses, pcldríarr refozar cien veces nuesha cau-
tr"rvo el mismo éxito que elde María reresá
h causa sa, pero nunca se decidirá a ello. éQué podernos
es que é.sta se las hubo con nobres magia,res y
eila esperar de esas proclamas al pueblo que, según la
con miserables parislenses,,. Así, pus, .ó*o eícribe
volurrtad de sus consejeros, hace fijar de cuarrdo err
Rivarol, en medio de tantas perfidias'ae toaa erp"-
cuando? Nada sino nuevos insultos. Por lo que a mí
cie, en aquel teatro en que el miedo y la.cobardía
toca, yo obraría y montaría a caballo, si fuere nece-
conducían a la perdición, fue la reina qiien se dásta-
sario; pero mi conducta sólo serviría para dar ar-
có porsu continente nobte y firme, entre tantos hom-
mas a los enemigos del rey. La gritería contra la Aus-
bres consternados, mostrañdo una presencia de
áni- tríaca, contra elgobierno de una mujer, se oiría en
rno o<traordinaria. se la viq durante esa noche del
toda Francia. Mi conducta moskaría también al rey
5 de ocfubre, recibir en su aposento a mucha gánte,
como hombre incapaz. Una reina, cuando no es
a quienes habló con vigor y dignidad. En elh sle
¡un- regente, ha de permanecer inactiva, y sólo puede
laba energía de voruntad y rapidez ae ,"iátuli¿n, prepararse a morir". iCómo acertó Mirabeau cuan-
justamente lo que le faltaba a Luis xvl. por
eso loi do dijo: "La reina es el (rnico hombre de la Corte".
adversarios de Ia corona vieron en ra reina a * ,"o,
Nc¡ en vano era Habsburgo. Su marido, en cambio,
enemiga, el obstáculo que quedaba por sorteui. R f
insanablemente Borbón...
fue cómo desde aquellos momentos Éasta su *uerte
se la llenó de injurias y de acusaciones. Volvamos a Versalles. Eltrágico 5 de octubre lle-
gaba a su fin. La multitud que rodeaba el castillo se
Desde hacía tiempo María Antonieta conocía los
quilates de su esposo, como en cierta ocasión dispersó. Las tropas que defendían las verjas delpa-
se lo lacio recibieron orden de retirarse. Su comandan-
manifestó a una amiga suya, madame de Campan:
"Me habló de la falta áe enlrgía der rey te, l-afayette, había hecho saber que se encargaba
-rnrutu ¿r1*, de todo y en particular de la seguridad del rey y de
con palabras que demostraban al miimo tiempo
su la familia real. Lutego dispuso que sus tropas presta-
f€vs¡s¡16ia a sr-rs virfudes y su amor hacia é1. oEl
.Jijo, no es cobard e; tiene mucho
rey, ran jurarnento de respetar [a Asamblea rracional y
valoq pero .i pu- la ley, cosa.que no estaba en cuestión, y de obede-
:jro. Con todo, está corno abatido por'la aeston-
fianza en sí mismo, Io que en parte proviene de su cer al rey. Como opina Rivarol, este general se si-
eclucación, en parte de su .uiáct"r.-Teme dar una tuaba voluntariarnente entre la estupid ez y laperfi-
clia. áPor qué no hizo jurar a su ejército que expul-
I

I
orden, y especialmente le arredra hablar ante asim_
L¡leas. Bajo L.uis XV se le trató con rigor, corrro saría a los invasc¡res? En el fondo Lafayett'e no esta-
a un ba con el rey.
7 6 L¿ Na"r v tns Tr¡{PESTAoES
LR R¿voluctó¡.r Fsnxcesn [1789J 77

Mientras tanto Luis XVI se ocupó de recibir a va-


vo entonces la vida de la familia real. Varios años
rios delegados de la Asamblea, encabezados por su
después de su muerte se halló un papelsuyo escrito
presidente, Mounie! a quien Ie dijo que aceptaba
en Versalles, por el que mandaba a un siruiente que
sancionar la famosa Declaración. Mounier le respon-
coniera al banquero para que no pagaraciertasuma
dió: "Sire, eso no basta, hay que decirlo por escrito". convenida, pues "[a marmota vivía aún"- La marmo-
Entonces el rey se sentó y escribió: 'Acepto lisa y
ta no era oko que el reY.
llanamente los artículos de la Consütución y la Decla-
ración de los derechos que la fuamblea nacional me Los invasores intentaron penetrar en el cuarto
ha presentado". Luego firmó. EI primer fin de la aso- de la reina. En e[ camino enconkaron dos guardlas
nada había sido alcanzado. Luego el rcy recibió a de corps; los degollaron y decapitaron. Apenas tuvo
solas a Lafayette, y despuás a los diputados: iAsegu- tiempo María Antonieta para echarse encima un
rad a la fuamblea nacional que no tengo intención manio y correr por e[ largo corredor que llevaba al
de separarme de ella, y no me separaré jamás". Todo aposento del rey, donde se arrojó con lágrimas en
parecía ir por buen camino El rey había prometido lós brazos de Luis y de sus hijos. Al entrar en el
páfl, había coirtenido a las tropas, y ahora asegura- aposento de la reina, los asaltantes encontraron su
ba que sería uno con [a fuamblea. Los delegados se camavacía; tiraron alsuelo las sábanáS,9 atravesa-
retiraron. E)rey y la reina se dirigieron a sus aposen- ron ellecho con las espadas. Del cuarto de la reina
tos. Pero poco pudieron dormir. se dirigieron a[ del rey. En caso de haber entrado,
hubieán asesinado a toda la familia rea[, pero
Hacia las cinco de la mañana, en medio de un providencialmente aparecieron antiguos granaderos
ensc¡rdecedor alboroto, una multifud de bandidos y
de la Guardia real, que empujaron a aquellos inva-
obreros parisinos, recientemente llegados, se preci-
sores escalera abajq por la gran escalinata. Los guar-
pitó por [a escalera principal en dirección a los cuar-
dias sabían que no podían tirar; tenían las rnanos
tos de la reina. En el enhetantq el duque de Orleans
atadas. Sólo entonces apareció Lafayette, quien
se paseaba delante del palacio con el bastón en la
había pasado [a noche reclinado en un sofá. Entró
mano. "Nuestro padre está ahí-gritaron los invaso-
en el áposento del rey e hizo detener el combate.
res al verlo-. iViva Orleans, nuestro rey!". Animado
Lo que le interesaba a Lafayette era ltevar al rey a
por estas palabras, el duqrte subió la escalera del
París. Para eso había venido.
palacio, llegó al aposento de [a reina, pero no se ake-
vió a entrar; lo señaló con el dedo, y luego se votvió Todo había sido preparado con anterioridad. El
abajo. Más tarde [a gente designaría al duque de traslado compulsivo del rev a París era el segundo
Orleans como la persona con cuyo dinero se había propósito de la asonada- Ya en los patios se oía el
financiado la expedición de las mujeres, y sobre cuya grito: "iEl rey a París!". Presionado por Lafaygttu,
conciencia pesaba, por tanto, el peligro en que estu- Luis XVI acahó por aceptar. Luego se asomó albal-
L¡ Nawy l¿s Te¡.rprsrnors
L¡ Revor-ucróru FnnNcese [17891 79

cón, junto con la reina y sus hijos. La gente excla-


mó "iNada de hijos!". La reina entró y üofuió sin los dos, con la cabeza descubierta. L,.os dragones, los
niños. Entonces comenzaron a gritar, según la con_ soldados de Flandes y los guardias suizos precedían,
signa preestablecida: "Viva el rey, viva la reina, el rodeaban y seguían la carroza delrey^ En elcarnJa-
je, la familia real y la instituf:rizdelos niños, profun-
Igy a París!". Pero elrey era inseparablede laAsarn- damente acongojados.
blea, como él mismo lo había asegurado. Debían,
por tanto también sus miembros partir hacia la ca- La marcha duró desde la una y rnedia hasta la
pitul. Para dejarlo debidamente establecidq la Asam- siete de la tarde. De trecho en kecho se detenían
blea promulgó por la mañana un decreio cronde para que los lugareños efectuasen salvas;.entonces
declaraba: "La persona del rey es inseparable de las "ciudadanas" bajaban de sus cañones o de sus
los representantes de ta nación". Luis XVLopo^- caballos, para bailar alrededorde las cabezas de los
dió en el mismo tono: "Recibo con viva sensib¡iidacl dos degollados y ante la carroza del rey; besaban a
los nuevos testimonios de adhesión de la Asamblea los soldados, mienhas celebraban las barbaridades
t..l VoV a París con Ia reina y mis hijos, daré las que habían cometido. Un testigo declaró: "V[ cómo
órdenes necesarias para que 1a Asamblea pueda la reina conservaba su serenidad y dignidad, su in-
continuar allí sus trabajos". Ni una palabra de los descriptible nobleza, y mis ojos se llenaron de lágri-
graves acontecimientos de la mañana. mas de dolor y de admiración". L.as mujeres entona-
A la una de [a tarde comenzó la marcha hacia ban canciones alusivas en torno a un esfuibitlo: 'Aho-
ra tendremos pan en abundancia, pues aquí tene-
l_arís, la marcha fúnebre de la Monarquía francesa. mos al panadero, la panadera y el panaderlto", refi-
Nunca había sufrido una humillación tan grande.
En primer lugar iban las tropas; cada soldacli lleva- riéndose al rey, a la reina y el delfín. En Sévres qui-
ba simbólicamente un pan en la punta de su bayo- sieron f,onar a un peluquero a peinar aquellas ca-
neta. A continuación las "ciudada.nas", tan llenas rje bezas degolladas; el hornbre enfermó de terror. Fue
fingida indignación como de vinq sentadas a. hoi_ elespanto de un día oscuro y lluvioso; aquellas harpías
cajadas sobre los cañones o montaclas a caballo, crr- con rosko humano y aqlrellas dos cabezas llevaclas
biertas con las gorras de los guardias; algunas íbu:,, sobre picas; un mc,narca ana.straclc¡ lentamente ct>n
con coraza, otras a.rrnadas de sables v fnsiles I_ ¡.: su familia... Todo aquello formaba un espectácul<r
multitr"rd de bandidos y de otrreros llegaclos cje parir akoz, que los presentes nunca olvidarían.
las rod*¡-aban; dos de ello.s, con sus braeos desnud.s El trágico cortejo llegó finalmente al Hótet de
y en$angrentados, alzaban en el ex.tremo de sus lar- Ville de París al caer la tarcle. L.a gente gritaba colrr{.)
gas ¡:icas las cabezas de los dc¡s guarrJias recienrr:: de costurntrre: "Viva el rc-:y, r,,ir¡a Ia reina". I=ue r.til
mente asesinados. Los soldad<¡s que habían sir:!r.: es¡rectáculo reiterado en estos aflos el tránsito.de
hecho prisio,eros, iban de a *.o, á pie y cresarrrra- los aplausos a las injurias, y vicerrarsa. Un clía el hiji-
-l'r¡,eestqDEs
80 Le New v us
L¡ Rrvor-uclrc¡¡ Fne¡rcrsa t17891 B1

to de Luis XVI, el delfín, extrañado de tan curiosa


alternancia, le preguntó a su padre: "éCórno has residencia real. En adelante se dirigiría desde París
hecho enojar tanto al pueblo que no obstante te el curso total de la Revolución. Elrey [a había deja-
quiere tanto?" El rey [o tomó en sus rodillas y le do hacía urr siglo, si bien permaneció allí [a mayor
dijo: "Mira, hijo, yo quería hacer al pueblo más feliz parte de la maquinaria estatal- Elpalacio sería par-
de [o que era. Necesitaba dinero parapagar las cos- tiahente quemado en 1871, durante las luchas de
tas de una guerra anterior. Se lo pedí a mi pueblo, la Comuna de París, y ulteriorrnente demolido.
como lo hacían mis antepasados. Pero funcionarios
que formaban el Parlamento se opusieron y dijeron
que sólo el pueblo tenía derecho a conceder el di-
nero. Por eso reuní en Versalles a los primeros de
cada ciudad, en nacimiento, fortuna y talento; esto
se llama los Estados Generales. Cuando estuvieron
reunidos, me exigieron cosas que yo no puedo ha-
cer, así por causa mía como tuya, pues has de ser
misucesor; se hallaron bastantes criminales que ex-
citaron alpueblo a sublevarse, y las abominaciones
que han ocunido los últimos días son obra suya;
por eso no hay que estar enojado con el pueblo".
Así el benigno rey, que pronto volvió a olvidar
todas las injurias, se aplicó a seguir gobernando, si
bien ahora totalmente acotado. El castillo de Versa-
ltes, símbolo del'poder real, quedaría abandonado
para siempre. Luis XVI y su familia se instalarár¡ en
las Tullerías y la Asamblea sesionaría en la escuela
de equitación, situada en los jardines, a unos 300
metros del palacio. La palabra Tulleries, qr"re signifi-
ca "tejares", designaba hasta el siglo XV un lugar
ubicado a orillas delSena, en el centro de París, no
lejos del Louvre, que inir:ialmente era utilizado corno
basnral, y donde luego se instalaron hornos de te-
jas. En el siglo XVI, Catalina de Médicis había he-
cho eriglr allí un palacio, el que sería desde ahora
Le Nnve v ues Te¡,eesrno¿s [¡ Rn¡oluctoN FnaNcrs¡ [1789] 83

VIl. Confiscación de los bienes del clero propiciaba, era un acontecimiento sin precedeltgs.
La ñistoria conoció Estados perseguidores de la lgle-
sia o de otras religiones, pero hasta ahora nunca se
El año l789,tan fecundo en situaciones dramá_
había visto un Fstado sin religión.
ticas, terminó con una estocada a la lglesia.
et tZ
de noviembre, los bíenes del clero fu"rán pu"rto, Se pregunta de Viguerie cuáles fueron las raíces
u
disposición de la Nación. con e[o ra fuudbi;i.r"- profundasde esa decisión separatista de lo que Dios
yó contribuireficazmente al arivio de la crisis quería que estuviese unido. La primera es, a su jui-
econó-
mica, que había sido la causa próxima de la convo_ ciq la opinión de la filosofía de las luces, según [a
catoria a los Btados Generares. ya tres meses cual [a misión del Estado es de carácter exclusiva-
an-
tes, el 4 de agosto, durante una sesión no.tuiná, rnente temporal. La religión se ocupa del rnundo
un ambiente de. enfusiasmo que, según un tesiigo, "n futuro; elEstado, delpresente. "Elsoberano no tie-
daba a Ia fuambrea er aspectá de uña .urtitua ne competencias en el otro rnundo", había afirma-
¿"
bo*achos, varios nobres, iocados por er esp íritu der do Rousseau. La religión, por tantq nada tiene que
iluminismo, propusieron la supreiión de ios dere- ver con el Estado. La segunda proviene de la idea
gho: feudales, y- el clero progresista, slguiendo tas de que el Estado y [a nación no necesitan de la re-
huellas de aquéllos, ofreció ráunciar u ius franqui- ligión, porque ellos mismos son una especie de reli-
cias y ernolumentos, mientras todos se abraraban glOn. Los diputados de la Constituyente creían en
entre sí. la Nación como creyeron en Dios y de este modo
se adherían a una especie de "religión civil". Asíse
. Es cierto que ello poco tenía que ver con los
deseos.expresados en numerosos "cuadernos
introdujo, por encargo, de la Comuna de París, un
de juramento cívico de fidelidad "a la Nación, a la Ley
quejas". En uno de ellos se podía leer: *lbáo,
a"- y al Rey", si bien "en presencia del Ser Supremo".
seamos que elcatolicismo se profese abiertamente,
Ño es Dios quien recibe eljuramento, sino sólo sir-
que permanezca unido al destino del reino por
un ve como testigo para reforzar los vínculos delcuer-
lazo indestructible y que sea protegido inflLxible-
po social. Y el cuerpo social es una especie de re-
mente contra cualquier tipo de ataque o de agra-
presentación de Dios, una sLterte de lglesia'
vio". Eso era lo que el puáblo deseata, pui" ná ro
que decidió la mayoría de la fuambleá constitu- Pero volvamos a los antecedentes de la decisión
yente- Ahora se quería poner a la lgtesia de confiscar los bienes del clero- La bancarn¡ta eco-
catótica en
el mismo nivel que las otras religiónes. Ni .iqui"ra nómica surgía en el horizonte. El Lo de o«:tubte, el
aceptaron reconocer que el catdicismo era la obispo Tálláyrand s'.tbió al pcdio de la Asamblea y
reli-
gión que profesaba la mayoría de ros france.*, con Lr. frialdad qr:e lo caracte-rizaba, proptrso "pr:-
separación del Estado y de la lglesia, que ahora
L. ner a clisposición de la lrlación" los biene.l del clero,
se
84 t¡ Rwor-trcóx Fnarucesn [1789] 85
L¡ Nave v t¿s TE$IpEsIADES

con lo que se podría salvar la nave delEstado. per- evitar la debacle económica por lo que se necesita-
¡o1aje. repugnante éste,,,considerado,"báta" po, ba arr"batar los bienes de la lglesia, diezmos inclui-
la Realeza, tránsfuga por la Noblezu y
áos, sino "para destruir el orden delclero", ello
en
v upártIu po,
la lglesia", como l" étdijo L. Madeún.'d;; qu" nombre de la igualdad. E[ clero aceptó sin mayores
era joven se moskó disoluto: amaba
la bu"ná rn"ra, q""l"t este delpojo. De hecho.la medida de nada
las mujeres, bl tujo y-, sobre todo,
el;u"go fio*Ur" ffiió para los eieétos pretendidos, pues se cargó el
de egoísmo itimltado, [o describl áípiar"'áiárt.., i"roro público con el gravarnerr del culto y del cle-
de gran asfucia y capacidad de simulaciOr.
üir¡po_ ro, lo que produjo una gran inflación'
9re¡í9 !e permitió perrnanecer en el a-uienüestri.- Poco antes de la secularización de bienes se ha-
to del seminario y acceder ar sacerdocio perso-
o.ño uno. bfa llevado adelante la secularización de las
más tarde fue nolb.rad.o obispo de Autun--Áhoru, prohibió la emisión de vo-
como miembro de la fuambl^ea Constifuyente, ñás. El ZB óeoctubre se
y iy ello en nombre de
siendo amante de nradame de Stáel, hii; ior"n todos los conventos.. ',
á;ñ;cker; t" tib"rtua individual! Dentro de la sociedad general
fu.e quie¡ inspiró la expropiación a"'uJÉ¡.n"r}. ru no había de existir ninguna otra sociedad particu-
fglesia. Luego volverámá, u considerarculigur., y el equi-
siempre trepadora y acomodaticia. eorqu" lar, pues su er<istencia párfurbaría la unidad
áiuro fuerzas. El único centro de unión para
tiUrio de las
en todas, celebrando ras misas oficiares,
constitución civir der crerq consagrando
i'oi*lo ru iodos los individuos debía ser e[ Estado' Un grupo
ca-
vos obispos afines a la Revolución
ros nue- de inspectores se distribuyeron por las distintas
aventuras, acabando por colaboraicon
I, tru, uiiotrn, sas religiosas, masculinas y femeninas' y convoca-
Naptleón. ron a lás respectivas comunidades preguntando a
pre-
Fue él quien elevó la propuesta a la
fuambtea. cada uno de sus integrantes sideseaban salir o
Tias ser presentada, se ,L.uii"ron grandes
discu- ferían quedarse. Quienes renunciaban a su voca-
siones y.se oyeron discursos indigr;r;
;d.Ju*o ción recibían una indemnización que les alcanzaba
contra elveneno de la lglesia, las áxcesivas
riquezas paravivir. Los que se negaban a ello fueron reagru-
que poseía, elmaluso que el clero
hacía deitur, [á¿or, mezctándose loJmiembros de las diversas
despilfarro de los saceráotes... A la
orrp"ri"i¿i ¿. "l biá.nlr e Institutos religiosos en algunas casas de-
Tálleyrand se oprr.sieron varios, entre
ellos el az.o- terminadas. Los monasierios que quedaran vacíos
bispo de Boisge.lin, quien obsárvó que Serían puestos en venta, a título de t¡ienes
naciona-
los báes
que poseía la Iglesia habían sido
donados *n in_ les.Loi resultados fueron decepcionantes: en Cluny,
tenciones bien precisas, para sostener
hospitáles, J" .uurnnta benedictinos quedaron dos; en elcon*
escuelas, etc. Un.di¡:utado del Tercer
Btado, iáóf_,"- vento de los dominicos de saint-Honoré de París
pelier, planteó elprobrema en su verdadera famoso club
rrimen- -e[ misrno en que estaba instalado el perse-
sión, declarando francamente que no
era sólo para de los Jac«¡binás- de treintaiún parCres sólo
Le Nnv¡ y r.cs TErr,tpEsrADES

veró uno; quince se fueron y otros quince


diieron
que permanecerían a ra expectativa.
otras órdlnes,
como los_capuchinos, traplnses y cartujos,
tuvieron
pocas defecciones. Enhe-las moñ¡ur,
qü"Ér.,, unu,
32.000, la perseverancia fue casi general.
iAño fatídico este de rTggr Más aderante
escri-
biría monseñor Freppel: ,,8 án f Zgg;u;;;
É;".-
cia recibió ta heridq
desde entonces t...1 Tás
profunda, d;i;;;; ,ufr"
rs fiagd";;;;iiunao
i]: ry:ign.d.
"i
pueblo cristianá para aplicar al or_
qen soctal el racionalisrno deísta o ateq sus repre-
sentantes dieron ar mundo er ramentabre
espectá-
culo de una apostasÍa nacionait*1"
;; ""i.i'í"*i,
CnpÍrut-oSEGulDo
en tos países católicos. B
"i"*?19 en
cumplió,
irb-é'ñ;r"
elorden social,.un verdadero áJJá¡o,
análogo al que se cometió sobre ta pei.onul"r L790
Hombre-Dios, d iecisiete sigrosint"r.
La consecuen-
cia lógica sería elateísmo
ñolÍtico y social,,.

I
Entremos en elaño 1790. Luis XVI se siente "des-
pojado" por el proceso revolucionario. El 4 de fe-
brero de dicho año toma coraje y se dirige a la fuam-
blea donde habla durante una media hora. Su dis-
curso se compone de tres partes. En la prímera re-
cuerda los "beneficios" que su gobierno ha traído al
pueblo, un tema que le resulta particularmente gra-
to. La segunda parte [a dedica a elogiar la Revolu-
ción: "Es preciso que se establezca un nuevo orden
de cosas", afirma. En la parte final aborda lo que
El duque de Orleans
realmente quería tratar: Yo procuro ser un buen
rey, dice en sustancia, pero me agradaría que me
diesen un poco más de poder, No sólo lo aplaudie-
ron calurosamente sino que un grupo se comidió
para acom¡:añarlo hasta las Tullerías, donde esa
i
misma tarde una delegación le reiteró e[ agradeci-
miento. Más aún, aldía siguiente la Comuna de París

¿.
90 L¡ Narmv ¡¡sTTMPESmDES
L¡ R¡vot-ucóu Fnntrcesn [1790] 91

se hizo presente en aquel palacio con la misma in-


hacer de élun déspota ilustrado, con la consiguien-
tención. El intendente [e dijo: 'Ah Sire, seréis Luis el
te instauración de una monarquía moderna, fuerte
Justo, Luis el Bueno, Luis elSabio, seréis verdade- y liberal. "iQué queda por hacer? Reavivar el po-
ramente Luis e[ Grande, porque la justicia y la bon-
der ejecutivo, regenerar [a autoridad real, y conci-
dad constituyen la verdadera grandeza" , Nunca se
liarla con la libertad nacional", €s decir, implantar
lo había alabadc¡ tanto. Pero no eran sino palabras.
un contubernio entre la Corona y la ideología de
La Asamblea hizo oídos sordos a su pedido de más
las Luces. En una palabra, reÍorzar [a monarquía
poder y pasó al orden del día,
para que pudiese gobernar sobre un pals "libera'
Mientras tanto e[ proceso revolucionario seguía do" de los valores tradicionales.
su curso inexorable, implantando su simbología por
doquier. Las escarapelas blancas, color de la reale-
za, habían sido reemplazadas por las hicolores de la l. Los clubes revolucionarios
Revolución. La bandera blanca con [a flor de [is,
que era el estandarte real, se veía sustituida por la
bandera tricolor. Elpueblo, pot su parte, esperaba Hacia fines del año pasado y comienzos de éste
que la fuamblea diese a conocer [a nueva Constifu- comenzaron a florecer diversos grupos revolucio-
ción que consideraban como una panacea. narios. Enke ellos el Club des Cordeliers, así llama-
do porque se reunían en elconvento de los francis-
En estos momentos, Luis XVI recibe elinespera-
canos, los cuales se caracterizaban por llevar una
do apoyo de Mirabeau. Si bien es cierto que ante-
cuerda (cordéel sobre sus hábitos marrones. Tám'
riorrnente dicho polÍtico había arremetido como
bién apareció el Club des Jacobins, denominado
pocos contra el Ancien Régime, ahom se muestra
de tal rnodo porque sus miembros se encontraban
como aliado y consejero privado delrey, cual si nunca
en el convento de los dominicos; el club se llamó
hubiese sido revolucionario. En realidad había for-
inicialmente "sociedad de los amigos de la Consti-
mado parte del pequeño cenáculo que llevó ade-
tución en el convento de Saint-Jacques de los
lante la revolución, introduciendo la ideología nue-
Jacobinos", de donde brotó, por brevedad, e[ nom-
va, la de las Luces, en el gobierno de Francia. iNo
bre de "jacobinos". Estos clubes admitían a todos
sería que al advertir la gravedad de los aconteci-
los que a ellos se presentaban, dispuestos a prestar
mientos, hubiese querido retractar sus anteriores po-
ciega sumisión a la voluntad de sus dirigentes, y com-
siciones? Nada de eso. En ningún momento pleta adhesión a las máximas revolucionarias.
mostró que había recapacitado. Elconsejero secre-
to del rey seguía siendo e[ revolucionario que fue El Club de los Jacobinos pronto llegó a contar
siempre. Si ahora sostenía al rey era en orden a con más de 1.200 miembros, enke los cuales.nu-
merosos periodistas, así como todos los seguidores
92 L¡ Nnve v L¡s TEr4pESrRprs

L¡ Revolucrór{ Fner.EEsn [17901 93

delduque de Orleans, y no pocos exhanjeros que,


desterrados de su patria por subversivos, veÍan en como los bustos de Rousseau y de Helvetius, bajo
dicho grupo una rampa de lanzamiento culfural y banderas de libertad. En el medio, un haz de picas;
político. Desde ese club partían propagandistas para la que emergía sobre las demás, llevaba el gono frigio.
fundar en las ciudades del interior clubes subsidia-
rios. Barnave, que redactó sus &tatutos, señdlaba Pronto el Club de los Jacobinos llegó a dominar
como designios de la asociación: "1. Discutir de an- la Guardia nacional de París; la mayor parte de sus
temano las cuestiones que se debían llevar a la reso- jefes acataban las órdenes del club. Asimismo pro-
lución de la Asamblea; 2. trabajar en fundar y forta- curaron influir en los altos mandos delejército, man-
lecer la Constitución en el espíritu de su Introduc- teniendo relaciones cordiales con los regimientos de
ción; 3. entrar en comercio escrito con otras socie- todo el reino; ello les permitía estimularlos a la re-
dades del mismo estilo, que se formaran en el rei- beldía e incitarlos a que fuesen pasando a retiro a
no". Se debía ir a la Asamblea, afirmaban, bien per- los buenos jefes y oficiales. Estos últimos, que eran
hechados por medio de previas deliberaciones, y de familias tradicionales, estaban convencidos de
preparados para toda clase de sorpresas. La asocia- que debían servir alrey. No lo hacían por intereses
ción era un medio para obtener de los ciudadanos económicos, ya que sus sueldos eran bastante ba-
"aquella igualdad de deseos, de principios y de ac- los, pero se sentían altamente gratificados si al tér-
ción que por el modo más rápido y pacífico pudiera mino de su carrera se veían condecorados con [a
traer laf.elurevolución que todos deseamos"; se es- Cruz de San Luis. Ahora las cosas habían cambia-
forzaría incesantemente por itustrar al pueblo, para do. Ya no dependían tan sólo del rey sino también
preservarle de los errores que podían poner en cues- de las municipalidades locales, aunque sus disposi-
tión las doctrinas de las luces. Elreglamento era exi- ciones fuesen absurdas o contrapuestas a las de sus
gente. Quien faltara más de un mes sin causa sería generales; a veces recibían órdenes tan extrañas co-
expulsado, asícomo elque sosfuviera principios que mo saquear un mercado, incendiar un castifio, asesi-
no estaban en armonía con los Derechos del hom- nar a un inocente, o no defenderlo con su espada.
bre y, más en general, con el espíritu de la asocia- Por lo demás, se sentían rnolestos al ver elsurgimiento
ción. La iniciatlva fue exitosa. Muy pronto la salade de un ejército paralelo, diez veces más numeroso,
sesiones resultó reducida, debiéndose ocupar la bi- con frecuencia hostil, a cuyos comandantes había
blioteca y finalmente la iglesia misma del convento que tratar como iguales. Los oficiales que preferían
como lugar de reurnión. En una mesa principal se permanecer fieles a sus tradiciones se veían burla-
ubicaban los dirigentes y oradores. Tras ella se erigía dos y calumniados, silbados en los teatros y en las
una especie de altar, donde se entronizaba el texto calles, desacatados por sus soldados, sient¡:re en peli-
de la Declaración de los Derechos del Hombre, así gro de ser mutilados c¡ asesinados. En cuanto a los
soldados, ¡:ronto desapareció toda disci¡:lina. El dine-
ro, elvino, y las mujeres ablandarc¡n a la tropa. Para
L¡ Neve y ns Te¡¡pesrepes
L¡ Rrvo¡-uc¡oN Fnnncese t17901 95

colmo, en cada regimiento se formaron sociedades


secretas.si los oficiales seguían siendo aristócratas, II. La nobleza y la lglesia
se deliberaba si debían obedecerles o no. El club
que nos ocupa tenía a sueldo unos 600 desertores
de varias unidades, los cuales debían dirigir al popu_ En el volumen anterior dejamos dicho que el
lacho en las calles y aplaudir o abuchea-r ae.ae us gran movimiento subversivo de la revolución cultu'
galerías de la Asamblea a la señal de un ,,puntero,,. ral se propuso dos blancos fundamentales: la Mo-
narquía y la lglesia. Señalamos asimismo en cuán
Juntamente con el Club de los Jacobinos, que alto grado [a nobleza estaba carcomida por las ideas
acababa de emerger exitosamente en el punoiurnu del iluminlsmo y de la Enciclopedia. Es cierto que la
político francés, apareció elctub de los Girondinos,
Revolución no cejaba de criticarla, en el grado en
así llam1tos porque sus mejores oradores proce_ que conservaba el espíritu aristocrático tradlcional.
dian del Departamento de la Gironda. por Io gene_ La nobleza estaba dernasiado ligada con la Francia
ral se mostraban menos virulentos que los jaco6inos.
hadicional, a [a que se quería demoler, para que los
Al parecer, adherían a la causa monárquica, con la fervientes fautores de la Revolución, que buscaban
condición de que el rey aceptase Ia ideólogía de las hacer punto aparte en la historia nacional, no hu-
luces. Finalmente estaba el club de ros Fáuitlants. bieran intentado borrar, tarnbién en este campo,
También ellos defendían la monarquía, con tal de toda huella de lo antiguo.
que se respetase la libertad; aceptaban la existencia
de una fuamblea naci<¡naf páro compuesta por Por cierto que hubo no pocos nobles traidores.
miembros más selectos que los actuales; querían un Ellos fueron los que dirigieron los primeros golpes
Poder ejecutivo, realrnente eficaz;p"nráúun que [a conha su propio estamento, pasándose con armas
constitución no era intocable sino que se ta y bagajes al bando adversario. Cuando el terna se
ioara puso por prim eravez a consideración de la fuam-
sustituir o enmendar, si así parecía conveniente;
apoyaban a Ia nobleza tradicional. A este grupo se blea, un diputado se levantó y dijo: "Propongo la
pasaría Lafayette, quien al observar tantoidesma- supresión de la nobleza hereditaria, y que en adelan-
nes acabó por tomar distancia de la Revolución. te nadie se atreva a presentarse como Conde, Mar-
qués o Barón". Aun cuando otro de los presentes
solicitó que la cuestión se difiriess,gdque sise supri-
mfa [a nobleza histórica, tan tradicional en Francia,
sólo quedaría una'bligarquía de judíos adinerados",
con todo, la propuesta se admitió: "La Asamblea
nacionalacuerda que la nobleza hereditaria queda
suprimida para siempre; que, por consiguiente, na-
die en adelante puede usar los títulos de Marqués,
L¡ Nnrny usTewrsreors Lr Revo¡-ucóu Fnnwc¡se [1790] 97

Caballero, Ma1is9al, Conde, Vieconde, de uno de los déspotas más caracterizadosde la épo-
Messire, prín_
cipe, Barón, Noble, Duque y otros sáme¡antás,,. ca, la zarina Catalina II de Rusia; d'Alembert, por su
parte, tan cercano a Federico II de Prusia, señaló en
Tal fue la tápida que se Ie quiso poner
a la noble_ 1783, que los sacerdotes son "[os verdaderos, los
za,La inteligente hijá de Necfte, obr"-u, ,iBto
rooar a l-lancia su historia, y nadie, por
era únicos, los más temibtes enemigos de los príncipes".
muy terribte A juicio de Jean Dumont, todos los pensadores que
dem.ócrata que sea, pued á d"b"i"nun.iJ.h rnu_ prepararon la Revolución eran esencialmente
" pensar que poco
moria de sus antepasados,,.
antes, anücristianos, pero querían serlo desde la monarquía.
numerosos sedicentes "demócratasf
buicaban por Buscaban deskuir elAltar pero con la ayuda delTio-
todoslos medios a ru ul.unc".erdecrarados
Drt".n g,rstaba firmarse d'Anton, también nobres. no. Aun Rousseau, republicano a su manera en e[
Roblpie- Cont¡ato sociol, fue evolucionando hacia la mo-
fl:.l:_b_1antepuesto
rvrucnos prebeyos
erDe nobiiñ¡;; u]iáiao. narquía, alpunto de haberle asegurado almarqutás
se hubíeran mostrado orgliloros
de adornarse óon de Mirabeau que la salvación estaba en "el despotis-
t,ly.lg¡ qu. f,uUi* .uJrT*i¿o.
Jo, mo más arbitrario posible"; asirnismo se encargó de
Seg lg que tuere, Luis xvr aÉiob¿ ilñiI;ün a" dejar en claro que "nunca aprobó e[ gobierno de-
todos los honores y derechos ie ra
r"bü h;;;a¡tu- mocrático'; en\768 escribiría que prefetíapara sus
ria.
Sin embargo, en lapráctica, y;ñü;il'l";
seguirían usando los añtiguo, ná*üro- --'- '') r. ornigos "las cadenas de algún príncipe" al "insopor-
table y odioso yugo de los iguales".
-E¡ lo que toca a Ia Corona, cuando leemos tas Por [o demás, en ninguno de los "cuadernos de
crónicas de aquella época no á"ji
atención atgo que hemos indicactá
á" l"r*r"L r" quejas", al rnenos hasta 1797, se encuentra el me-
ber, el afecto tan entrañabre con que ñ;;;l;;:';,"_ rior rechazo de la monarquiay elconsiguiente recla-
ras murtifudes
rodeaban alrey, ala reinay a la fu*ifiuil"r, mo de ta república. El mismo marqués de Mirabeau,
veces se moskaban en púbrico.
.ü""r", lfder de la Constituyente, era, como casi todos en-
sóro a ia"ááqis.nn
tonces, un revolucionario monárquico. Justamente
,Ti3',fl"HtÍ[::;:i:3[":li,',íff H:,r,ffi en este aíto,7790, propuso al rey un plan meditado
rios anos despurfu, casi no ñabía de consolidación de la Revolución "en el sistema
republiLnor.n-É*r,-
cia. Como escribe Gaxotte: ,,Si nlbiese monárquico [, . .] para impedir la invasión de la de-
a la unidad elpensamiento
,"ir.i,
ór" mocracia que avanza sobre nosokos". Incluso en la
delsiglo
de sus escritores, se podría afirmar
Xvill;; ;;;"., flesta de la F:ecteración, que se celebraría este año,
que fue anticris_
tiano; no se ngd¡{á con motivo del primer aniversario de la toma de la
¡:retender que hubiese sido Bastilla, el rey resultó vivamente aclamado. Fue una
anti monárqu ico'. ya hemos seRaládo
dejó Francia en l.T.S,para pon"r."
.o*" ó]a","t fiesta monárquica. Aun al año siguiente , el7 de iulio
b"j" ;l;;;;r" de 1792, [a Legislatr-rra puso fuera de [a ley, por un
L¡ lülc y r¡s Tevpesraprs 99
L¡ Revor-ucúx FnaNcrse [1790]

decreto especial, a todo aquel que se atreviese a


hablar de República.. haber sometido previamente semejante proyecto a
los miembrgs del club, y le obligaron a retirar su
fuí que ahora el enemigo era rnás bien la nobte_ propuesta. É[prometió hacerlo. Con todo, como lo
zay no el rey. Y no la nobleza en su totalidad sino que había dicho era lo correcto, en torno a sus pa-
en elgrado en que era refractaria alideario revolu- labras se congregaron los clérigos y muchos de la
cionario. Bien se sabía que desde el inicio de la Re- nobleza, decidiendo hacer un acto público en favor
volución no eran pocoi los nobtes que tomiban del proyecto y llevar al rey una petición para que
parte en las asa¡nbleas, Ios clubes y las municipali- fuesL aprobado. La sesión del día siguiente fue real-
t'ades-,
ocupando allí elevadas posiciones, o a li ca_ mente tempestuosa, Un diputado liberal afirmó que
?ryde los ejércitos, como elmarqués de Gáy"tt", él era católico, y pensaba que el catolicismo era la
fiel a las reuníones masónicas. Lb *irmo pásuuu rlnica religión verdadera, pero que su conciencia y
9on !a lglesia. Si un obispo era favorable a d nl"o- sus ideas le pertenecían a é[ solo. iPor qué hacer de
lución, se lo dej.abg en paz, más aún, ," to p.o*o_ esa religión una religión del Estado? iNo ha dicho
vía. Pero de hecho la nobleza sufriría mucho *"no, el mismo Dios que su religión cteceríahasta abrazar
que elclero; hubo cuatro veces rnenos víctimas todo el mundo? La Providencia no necesita de nues-
en-
tre los nobles que en el clero. has leyes, remató su alocución. L¡s jacobinos aplau-
Volvamos a Ia Asamblea para ver lo que altí acon_ dieron sin retaceos. Entonces un diputado excla-
teció en el curso delpresente año.on ürpucto a ra mó: "Cuando los judíos crucificaron a Jesús excla-
religión. Un carfujo muy peculiar, dom Geile, mon¡e maron: 'iSalve, rey de los judíos!"'. Nuevo tempo-
bonachón, de tesihrra angelical, era tan ingenuo que ral. Los miembros de la fuamblea que eran obispos
no veía objeción alguna para participar án las reu- se retiraron y prohibieron que en adelante los pá-
niones-de los jacobinos. un día prósentó ante rrocos tomaran parte en sus sesiones.
ra
Asamblea la siguiente proposición: .,para."iru, tu Señala Gaxoüe que vista desde afuera y a distan-
99.u a^los que calumniun a la Asamblea naciána, cia, la lglesia parecía conservar grandeza y poder. Los
diciendo que no quiere religión ninguna, y para números eran apabullantes: 125.000 personas
tranquilizar a los que temen que admña enFrunc¡a aproximadamente estaban [igadas por votos; los obis-
todas las religiones, se ha de acordar que [a,"tigion pos eran 130; 50,000los sacerdotes; 18'000 los ca-
romana, católica y apostólica, es y será siempie la nónigos; 60.000 los religiosos y religiosas' Cuando
religión de la nación, y su culto será el único'reco- había unaprocesión, como en Corpus, dicho esplen-
nocido". Como era de esperar, se armó un tole_ dor se hacía patente. Y sin embargo [a lglesia, según
tole. Esa noche, en la reunión der crub cre ros Jaco- [o señalarnos más arriba, no pasaba por un momen-
binos, se reprochó severarnente al monje p;i;o to glorioso. Es cierto que en 1790 los sacerdotes de-
právados eran poquísimos. Pero si no era frecuente

&
r00 L¡ Neve v nsT¡upesraoes 101
Ln Rrvoluc¡o¡t FRe¡¡crse U7901

el escándalo, tampoco lo era el celo apostólicq el


que clesaparecieran las Órdenes donde se pronun-
enfusiasmo de la caridad. Los mejores católicos cap-
ciaban tJes votos. Por el momento no se veían afec-
taban dicha realidad, pensando que se hacía urgen-
tados la mayoría de los institutos hospitalarios o de
te una autorreforma. Por lo demás, los síntom* a"
enseñanza, porque en ellos se prenunciaban sólo
decadencia de un importante sector del clero eran
votos simples. Por lo demás, estas últimas instifucio-
claros y afectaban e[ compofiamiento de muchos
nes eran consideradas "útiles", a diferencia de las
hombres de lglesia frente ala Revolución. Especial-
ohas. fuimismo se distinguió los religiosos de las reli-
mente numerosos miembros del bajo clero se ha_
giosas. E tut pudieron permanecer en sus propios
bían moshado desde el principio múy favorables a
conventos. Los religiosos tuvieron que reagrupar-
ella, y los obispos apenas habíán hecho nada inteli-
se, se bien desde el punto de vista de la ley ya no
gente y contundente para estorbar su curso. En lo
existían jurídicamente. [a fuamblea pudo quedar
que respecta a la lglesia en general, muchos miem_
satisfechacon estas medidas, pero dio un paso más,
bros de lafuamblea la consideraban como el refugio
prohibiendo los votos para en adelante. Como bien
infame de todas.las supersticiones, y creían que et
observa de Viguerie no deja de ser notable que una
hombre no sería libre hasta qr" no sá [a destruyese;
Asamblea quáse decía liberal pudiese atentar en tal
ohos, protestantes y jansenistas, llevaban en las ve-
forma contia la libertad de las personas. De hecho
nas el rencor por luchas y denotas anteriores; otros,
no fueron tan numerosos los que salieron; mucho
los católicos liberales, ofrecían demasiadas brechas
menos entre las religiosas' Cuando llegaron los en-
para que su pálida defensa resultase eficaz.
viados pam decirle a las monjas: "Desde ahora son
úQué pasos concretos dio la fuamblea en su con- libres, pueden irse", ellas se negaron: "No estamos
tienda con la Iglesia? Lo primero fue arrebatarle sus prisioneras, ni lo hemos estado nunca". Era el mentís
medios de subsistencia. "Los proyectos de los ene_ vivo a toda la propaganda filosófica, a los innúmeros
migos de la Revolución se fundan sobre los bienes autores de panfletos antimonásticos.
delclero -se dijo-; devuélvaselos a la Nación y ellos
Como se ve, el ataque a la lglesia fue sistemáti-
serán destruidos". El 13 de febrero se dio ún ,"-
co. No en vano había dicho Rousseau: "Para esta-
gundo paso, decretándose la secularización de los
blecerse y subsistir, elEstado revolucionario deberá
religiosos. Es cierto que desde octubre de 1789, los
destruir a la lglesia y los cuerpos naturales de [a so-
votos religiosos habían quedado suspendidos pro-
visionalmente por un decreto de la Asambleu. É"ro ciedad". Esto debe quedar bien en claro. Elblanco
principal de Ia Revolución fue la lglesia.-Bien-hace
ahora directamente se los declaró abolidos. por el
mismo decreto se su¡:rimieron las ordenes rnonásti-
bumont al titular uno de los capítulos de su libro:
,,Lo
esencial de la Revolución: elanticristianismd'.
cas. Los IJasos fueron graduales. Ante todo queda_
Allí podemos leer: "Desde elorigen, en sus encarna-
ron anulados los votos solemnes; luego eru iógi.o
durás más relevantes, el acontecimiento de 1789 es
tu¿ [-a Nnve y ms Tg¡prsrnoes
Ln Rn¡ouuctÓn Fnn¡rcesa U7901 103

este Janus: una cara, Revolución; oha cara,


descris_ republicano señalar una cuestión de disciplina ecle-
tian ización". Desde er com ienzo, prosigue áiciendo,
"esta Revolución no era verdacierarrLnte ¡iástica o de dogma religioso y decir: ,.Bta dochina
revolu- católica está en pugna con mi teoría política delEs-
cionaria más que contra ra lgresia. No cesaba de
manifestar en todo sentido esa evidencia: lo esen-
tador". Entonces, prosigue' cabe preguntarse si
hubo realmente un conflicto tan feroz, como a ve-
cial era el antirromanismo, el antimonaquismo,
la ces se afirma.
secularización y el laicismo, en dos piaUrur,
anticatolicismo y aun el anticristianismo más
carac-"l Dos son las posibtes respuestas, a juicio del pen-
terizados [..-] Lo esenciar de ra Revorución
era que sador francés. La primera es que a veces las acciones
Francia dejase de ser 13 hija primogénita de U
fjte- de los hombres se dividen no por teorías'sino por
sia para convertirse en la hija *uJu del filosoiismo atmósferas, y así aunque no haya habido conflicto
[...J una lglesia en aderantá estrechamente.".utur, manifiesto eñtue h teología católica y la teoría política
nacional, electoralista y asalariada, que tra peráiao de la Rarolución, pudo ñaber conflicto enfue las "per-
todos los medios de independ.ná¡á, ,utá¡ur". sonas". La segunda respuesta es totalmente distinta.
rnorales, frente al nuevo siitema político,. v No hubo disñuta entre la teología de la lglesia. y la
teoría política de ta Revolución, pe19 [a locura de tal
fue el principal designio. por eso, a nuestro
. . Tal erra
juicio, estadiita, [a mala redacción de tal ley, el concepto
torpemente Belloc al afirmai un uno ¿u
los capítulos de su libro sobre la Revolu.iá"
enóneo de tal o cual institución, originaron un mal-
rrun."- entendido entre las dos grandes fuerzas. si nos ate-
sa.al que titula: "La Revorución y ra Igresia
óál¿ri- nemos a [a primera respuesta, prosigue B9lloc, y re-
c3", eue "en sus comienzos, la Rávof.i.iOnlno
de ningún modo anti-cristiana, menos aún
fu"l cunimos al terreno del misticismo, se podría pensar
antirre_ en voluntades superiores a los hombres, los demo-
ligiosa, y n i siquiera anticrericafi. BpeciarÁ"nt"-no,
nios, por eiemplo, viendo en ellos a quienes movie-
choca.semejante afirmación por provenir
pensador de los quirates de Belroc. "iHubo
de un ton lu Revolución en contra de la lglesia' "Emptean-
uná qu"- do términos anticuados, uno puede decir que la Re-
rella necesaria y fundamental entre las doctrin*
¿" volución fue obra delAnticristo, pero de ese tipo de
ta Hevolución y las de la lglesia católica?',,
gunta. Responde diciendo que los emigruáo, j-to,
se pre_ respuesta, lo repito, la historia no puede ocuparse"'
Laiegunda manera de responder, que pretende ex-
n.
ricos replicarán con seguridad que ra Reüoruciáñ
plicar el conflicto recurriendo a antagonismos perso-
la enemiga necesaria dá h lgtesii. Sin embar.,;.
u*"_ nales, sí concierne al historiador. Belloc afirma que
qa, "es imposible para el teólogo [...] ,"niÉ, ünu
dockina política esenciar a ra ñerttu.ián y áeci. detrái de esa disputa entre la Revolución y la lglesia
se ocultaba lasituración de la lglesia en el Btado fran-
"Esta doctrina se opone al dogma católico o a Ia cés desde elaneglo de los conflictos provocados por
rnoral católica". A la inversa, ir¡poribte para el
"i la Reforma. La *onurquía francesa llegó aser abso-
lU4 [¡ Nnve y r¿sTeupesrnoes
L¡ Revolucp¡r FneNcrsa [1790] 105

lltta, gngloba.do en cierto modo a ra misma lgresia. ningún modo! Sóto estaba contra eldiezmo, conka
En vísperas de la Revolución, la vida áüo"ru .n
Francia estaba en estado agónico, mientas el los bienes delclero, conka los votos religiosos, con-
Btado tra las abadías , contra los conventos, contra los ca-
yes!ía lropaje católico". se veía a ra lglesia unida ar
Poder Ejecutivo. Los hugonotes, muyiicos, nónigos, contra las facultades de teología, contra
odiaban
a la monarquía y, por tanto, a la [gtesiu, y ,igrilron los colegios y escuelas dirigidos por religiosos, con-
siend o pod erosos h asta er estaflido? e h'tieráu.ion. tra los obispos, contra los sacerdotes, contra los fie-
La jerarquía, eldero y las órdenes rerigiosas "nolrun les, contra las iglesias (que cierra), contra los orna-
sino una porción.del mundo privilegiádo, que la ple_ mentos cultuales, objetos de arte y libros sagrados,
be odiaba y estaba dispuestá a desltnrir;. Grglesia contra eldomingo, contra los nombres santos [...]"
era parte de la antigua máquina der Btado. y Concordamos plenamente con [a ironía de Dumont.
áomo
los Btados Generales fueron [amados pa;
rolu.io-
nar elproblema
9c91ómico, elfondo ae riqueá mas
alcanzable fue eldel crero. por ro demás, .uunáo
,"
sup rimieron las casas religiosas, las órdenes,"tigiáru,
en Francia estaban en dácadencia. Belloc inriite
en
el eclipse temporario..{e ra rerigión unto ¿á q""
Lrt"-
llara la Revolución. "Lo qr" i-or políticos ,íotulio-
narios temían eqnJls intrigas dá tos que dirígíin
ra
organización de la lglesia, hombres u io, quJ"n
,u
mayoría sabían sin religión y de cuya sinceiidad
du-
daban nafuralmente". rhra áoncruii "n a"r"o
ae n,
hombres de 1189 no fue matar a ra Igresiu,
jarla morir; creían que estaba murieñdo.
ri*a"-
§u deseo
era solamente hacer que esa muerte fuese
d".oio.u
y que no perjudicase a la nación',.
Dumont comenta con ironía: ,,ilas uluces,
con_
tra la lglesia y la fe cristiana? Ellas no estaban
sino
contra los monjes y lasmonjas, los misionur"r,
jesuitas, el poder pontificio, el ,.f¿¡¿t¡r*á,,
lo,
tu Lrr_
perstición,r,los sacerdotes, los padres de Ia tde;ia,
ta
Biblia, el Buen Dios y Cristo. ila Revofu.ün,.f,¡"
de las.<Luces,>, contra la lglesia y la fe .riuiünui
ib"
L¡ Nnr,n v ¡¡s Teupesreoes Ln Revo¡-rrc¡óN FRa¡rcEse t17901 107

III. La Constitución Civil del Clero


monárquicos pedían que los obis¡:os furesen elegidos
por los pánocos de la diócesis, y éstos por el otlispo;
Las discusiones de la fuamble a, a raizde la pre_ en caso conkario, argüían, su nombramiento estaría
sente Constifución se prolongaron portres meses. en manos de personas ignorantes, incapaces de de-
A cidir sobre la ciencia y las virtudes del candidato, o
medida que kanscurrían, Luis XVl,'pr"o*pááo po,
lo que estabasucediendq había enüiudo jpupu lnduso de protestantes, ajenos a la lglesia, con elposi-
un ble consiguiente acceso de candidatos ineptos o
informe sobre la nueva organización de ta liteiia
en comrptos. A esto opusieron los diputados demócra-
Francia, conforme a los acuerdos de ra fuuñui"u, y
le había asegurado que ér mismo nunca orvidaría tas la soberanía del pueblo: los pánocos no eran sino
que no sólo era católico sino también protector empleados, a quienes debía elegir el pueblo que se
de gobernaba a sí mismo y que nombraba a los funcio-
la lglesia. Pío VJ le contestó que no auaaba
;;;u"_
to de su adhesión a la lglesia, pero que si la narios de la administración polítÍca.
sifuación
no se aclaraba, como cabezade la lgresia se vería La designación de obispos y pánocos quedaría,
obligado a hacer oír su voz. Su Ma;esád no ilnoru, pues, en manos del pueblo, con el mismo sistema
sin duda, agregaba el papa, que lalorp"á.¡O'"'me- electoral con que se hacían los comiciospolíticos. Ni
ramente política no puede cambiar ladoctrina y el rey ni nadie tendrían influencia en dichas eleccio-
la
disciplina de la tglesia; más aún, le recoráuUu q"" nes, ni siquiera un Prelado extranjero, se dijo, en evi-
qonía en petigro la salvación de su arma así como ra dente alusión al papa. Sólo el mekopolitano debería
de su pueblo, por una aprobación precipitaáa que confirmar al elegido. Al nuevo obispo únicamente se
escandal i zaría a la Cristiandad. le permitía comunicar al papa la noticia de su nom-
Los debates sobre el tema religioso comenzaron bramiento, en señalde que estaba en comunión con
é1.., Antes de su consagración, debía prestar ante las
en la Asamble a el !2 de junio. por aquer entonces las
diócesis en Francia eran 117. Lacámisión ,uáilio autoridades civiles, elclero y elpueblo, eljuramento
r.educirlas a &3, que habían de coincídir con de cumplir fielmente sus deberes con los fieles, con
los g3
distritos políticos. Los límites de ras purroquiu, qu"- las leyes y con el rey, y de observar con todas sus
daría* fijados de común acuerdo fuezas la presente Constitución delclero, que se'es-
etobispo y et
"nk. taba pergeñando. Lo mismo debían jurar los párro-
poder civil. EI concejo del obispq sin el
podía hacer, estaría formado por sus vicarios
.ri
náau
cos. Con ello los sacerdotes quedaban reducidos a
de ra meros funcionarios del Fstado.
catedrat, el superior del seminario y su vicario gene_
ral. Asirnismo en adetante todos los cargos En la Comisión daban el tono varios jansenistas,
eclelásti-
cos se debían proveer sólo por eleccién. ieuiénes que con estas medidas creían vengarse de anteriores

L
serían concretamente tos electore-s? Los diputaaos persecLrciones a que los habían sometido elpapa y el
L¿ Nnvey us Tr¡up¡sreoes
L¡ Rwot-uc¡ó¡'r Fnn¡¡cesn [1790] 109

rey. Pero tamt¡ién influyeron los "filósofos" y los


galicanos. Como se sabe, para los galicanos elconci- El conjunto de estas resoluciones se llamó La
Constitución Ciuil del Clero. Se la denominí cíuil
lio era superior al papa. Había que defender las IIa-
para que la gente creyese que sólo afectaba a asun-
madas "libertades galicanas". Varios miembros de la
tos civiles y en nada vulneraba la esencia y los dere-
Asamblea pensaban que la lglesia estaba corrompi-
da y les correspondía purificárla. "Era imprescindible chos de la lglesia. E[ texto está dividido en cuatro
reformaral cleroseculary regular", düo uno de ellos. apartados: los dos primeros, que tratan de los serui-
Tal cosa sólo se conseguiría retornando a la disciplina
cios eclesiásticos y del modo de elegir los cargos,
constan de 25 y M artículos respectivamente; son
de la lglesia primitiva y, en elcaso de nombramiento
los más largos y los más importantes. El tercer apar-
de obispos, haciéndolo por elección popular. Uno
de los miembros del Comité se atrevió a decir: ,,So- tado se refiere a las asignaciones y pensiones, y el
mos una convención nacional. Aunque tenemos el cuarto a la residencia de los obispos en sus sedes.
poder de cambiar la religión, no vamos a hacerlo,,. Quien desee conocerla en su integridad la puede
encontrar en ellibro deJean de Mguerie, Crísüionis-
El arzobispo de Aix fue el primero que levantó mo y Reuolución, pp. 305-315. Que los sacerdotes
su voz en la Asamblea: 'llesucristo dio a sus Apósto- permanecieran hanquilos, se dijo, que se alegrasen
les [a autoridad de su enseñanza, y éstos a sui suce- de que no se les exigía dernasiado. Sólo se habían
sores. No la confió ni a los funcionarios, ni a los hecho retoques en [a disciplina de la lglesia, habién-
adminishadores, ni a los reyes, Todos ustedes están dose podido cambiar también eldogma...
sometidos a la autoridad de la lglesia [.. .]" B cierto
Fue el 12 dejulio cuando la Constitución resultó
que había defectos en la lglesia. No eran numero-
sos los obispos que se señalaban porsu lucidezpara
aprobada, pero no podía ser promulgada si el rey
diagnosticar los que estaba sucediendo y su coraje no la hacía suya. El22 de julio Luis XVI declaró que
para salir al paso a los enemigos de la lglesia. Hacia aceptaba firmar el documento, pero añadió que no
sería publicado de inmediato porque quería esfudiar
tiempo que en Francia no se elegían según sus cua_
lidades, sino frecuentemente por astucia o acomo- mejor algunos aspectos del mismo. Quizás lo que
do. Ello explica que la causa de la Iglesia en la Asam- buscaba con la demora era dar largas al asunto, por
blea nacional contara con tan pocos defensores ver si no podría encontrar una fórmula que le per-
mitiese, en conciencia, .sancionar la reforma eclesiás-
eminentes. El hectlo es que la discusión se fue ha-
ciendo cada vezmás turbulenta, a tal punto que el tica sin ofender a Dios ni a la lglesia. Entendiendo
que una falsa maniobra podía acalrear las consecuen-
7 dejunio los obispos y muchos saceidotes y no-
bles optaron por abandonar la sala. Entonces sus cias más graves, no quería oponerse a la Asamblea
adversarios pudieron ganar la votación. sin haber agotado todos lc¡s medios de conciliaciórr.

L
éNo sería posible acercar las posiciones, pidiéndole al
papa que aprobase el documento y a los constihr-
110 [¡ Nnve y Lrs TaupEs.rADES
L¡ Rrvor-ucnN Fne¡.tcsse [1790] 111

yentes que hiciesen argunas correcciones? Tal pre-


tensión era i'viabre. pór una parte, ta cierta manera al rey del papa, y con ello al Estado
constifución
afectaba demasiaclo a la discipiina,il" de la lglesia. Ante su pueblo elrey quedabadesacra-
qr;áiouou
pudiese sancionarra, y por otrá
b. constifuyento ..n lizado, más aún, asociado a [a persecución religiosa.
demasiado sectarior p*u torerar.r Años atrás había sido consagrado en Reims, según
munoí,"üu. u lo hemos relatado. La nueva Constihrción ignora
su obra. Et hecho fu9 eue et 24 d¿
acabó por promulgar le Constitución. d;;t"-á
,y completamente dicha consagración, así como e[ tí-
tulo de "Cristianísimo"; ignora, asimismo, QU€ fran-
, C.abe preguntarse cómo elreysancionó
tan claramente.cismática, ma:<ime qr. pá
una ley cia es "hüa primogénita de la lglesia", títulos ambos
bía enviado a ér y a ros dos azobisjo.
ü'ü f,u- que había dado el papa a Ia Corona y a la nación.
á"i conce¡o Ahora el rey ya no es tal "por la gracia de Dios",
sendos breves pidiéndoles que se opusiesen
a Ia como se decía corrientemente, no siéndolo tampo-
constitución. En er que Ie envió ry;ñilub* co por [a voluntad del pueblo. Más aún, la sanción
"Debemos deciros .oñ fir*"ru y uror "r paternal que de la Constitución Civil del Clero hizo de él un per-
si aprobáis los decretos relacionado,
.on ,i.l"ro, juro, porque implícitamente tuvo para ello que vio-
hacéis caer en et error a toda la nación,
y a vuesho lar el juramento que había pronunciado el día de
reino en e[ cisma y quizás en una .*áígr""á
¿u su consagración, cuando se comprometió a prote-
rgljsip{' p3p.u, pus, había habtado ron'Láu.U_ ger y defender a la lglesia en su reino.
Fl
ridad. Se ha dichoque su apremiante
carta no ti"gO
Dos días después de que la fuamblea hubiese
?nlgr de que el rey aceptaie firmar el docurnento.
fuí fue, pero la aceptación no tenía valor lácá,. aprobado la Constitución Civil, elrcy presidió la lla-
que contaba era la sanción rear. I-o mada fiesta de [a Federación, celebrada para con-
Los brev*,-[.n"-
,] 10 de julio, dos días antes de que f" memorar el primer aniversario de la toma de la Bas-
*r
cióalese aprobada por ta tuambrea,iiú;;uilri,
óá".i¡tr_ tilla. Imaginemos cuánto le ha de haber desagrada-
el23 de julio, al día siguiente del consentimiento do asistir a la misa solemne oficiada en el Campo de
del Marte, aunque la gente lo haya aplaudido a rabiar.
rey a poner su firma. pues bien, Luis
XVI no J¡o ru
sanción sino el 2! de agosto. para No se podía "festejar" un acto tan deleznable. Para
-unu ru.ñu ti,ro
tiempo sobrado de leer, "ru la carta
y otra vez, colmo, quien celebró la solemne misa fue el infame
p.ap?.
del de Talleyrand, acompañado por otros 300 sacerdo-
9bló, pues, con conocimiento a..urru, á.,. tes de su calaña, 'bficiando, o mejor, profanando la
ciente de las graves consecuencias
de su ;;;i¿;, ,r_
gún elpapa se lo había indicado. últirna misa que debía deciq y uno de los primeros
juramentos que éldebía transgredir", como escribió
Bien ha señalado de Viguerie que fue
realmente de aquel obispcl un oficial de la Guardia nacional.
astuto de parte de ra Asambrea tratar
de sep.fai'"n Luego todas las miradas se dirigieron hacia el rey.

L
Este se levantó, y extendiendo [a mano hacia el al-
t12 Le Nnwy ursTeMprsrADES 113
L¡ Rwor-ucótr Fnnrucesa [1790]

tar, exclamó en alta voz: "Yo, rey de los franceses,


juro usar la autoridad que me da la constifución dei fueron refrendadas por treinta obispos y arzobispos
pre-
que integraban la Asamblea, ypor muchos otros
reino, y mantener la Constitución acordada por la azobispo
fuamblea nacional y aprobada por rní',. La ieina, üáot. eíZZde agosto, monseñor d'Avieu,
impresionada por las muestras de afecto de la gen- ¿. üi"nne, cond"enaba la nueva [ey' Poco después'
te, levantó a su hijito hacia el pueblo y exdJnó, rnonuunor'fuseline, obispo de Boulogne, hizo gúbli-
'Aquí tienen a mi hijo, que parüóipu ." rnu refutación contundente, a la que se adhirie-
yo de los
mismos sentimientos". Miles de personas,"o-oextendien- ion .uur"nta ob'spos. En octubre apareció un escri-
do sus braeos hacia la madre y elpríncipé, gritaron: iá Uujo el nombré de "Exposición de los principios
nueva-
"iViva elrey,la reina y et deliín!',-. Refumtáron los de la"Constihrción civil", donde se criticaba
viejo ar-
cañones. [a fiesta del primer aniversario de la toma mente la ley; treinta obispos la firmaron. El
supri-
de Ia Bastilla fue también celebradaen otros lugares ,áUirpo ¿"-§unr, cuya diócesis era una de las
declaró que no le era tícito deponer su auto-
*iá*, ,,yo
de Europa. Hegel y Schiller plantaron en díu ridad: no púedo renunciar ya al contrato espiri-
sendos árboles de [a libertad. Kant, por su"rá
parte,
escribió que "un fenómeno semejantade Ia hütoria iuuiqu" me liga a mi lglesia, no pue{o renunciar a
revolu-
universal no se olvidará jamás, puesto que ha reve- üil;"t;s ie mi baulismo" Jamás obra
cioñuriu había sido tan categóricamente'a repudiada.
lado en el fondo de la naturarezá hu*una una posi-
bilidad de progreso rnoml imposible de suponer hasta Se pensó que otra manera de responder era ig-
entonces por todos los hombres políticos,'. norunáo la medida. Los párrocos permanecieron
Tántos testimonios de adhesión y de respeto en sus puestos. Los obispos suprimidos siguie¡on
como el rey había recibido el 14 de julio hubilran á¡"1.i".,ao su jurisdicción. Ante semejante actitud
no sabían
podido incitarlo a preparar una contraofensiva. sin lós intendentei de los pueblos y ciudades
qu¿ f,u.er. Varios meses transcurrieron en esta
embargo perseveró en su política de contemporiza- la Asamblea resolvió dar
ción. Los enemigos, por su parte, seguros á* qr.r" ambivalencia. Entonces
adoptando una medida
no pensaba en ninguna empresa contrarrevolucio- término a las vacilaciones
viesen
naria, siguieron adelante con su emprendimiento y iajante por la que los obispos y sacerdotes se
en pro o en contra de 1a
puclieron darse el lujo de devolv*r uir*y algunas cle nácesitado, u'du.lararse
reforma. Fue el 2'7 denoviembre cuando' impulsa'
sus prerrogativas. resolvió
dá po, elprotestante Bar.ave, la Asamblea
La constitución civil delcler. e,contró resisten- quá todoi los eclesiásticos debían prestar juramen-
cias en [a lglesia. El arzobispo de Aix, a pesar de ser ü á" apoyar [a constitución civil. La negativa.signi-
un hombre débily tirnorato, redactó uná t rer* refu- ficaría una implícita renuncia delcargo e[
y ulterior

t*
tación de.Ia nue.va ley; inmediatarnente sus reservas t.r*pf-o dei refractario' Lirr mes más tarde Luis
Aconsejado por Bois-
kVl ,utificó e[ nuevo clecreto.
174
[¿ Nave y ns Tewrsrnoes
L,q Rrvor-uctóN Fnn¡lcesn [17901 115

gelin, quien re asegumba que


una aceptación affan-
cada por la fuetza no comprometía nemente erl la catedralel dorningo, después de vís-
du .án.¡"ncia,
hizo este sacrificio ururT. ro que ér creía ser ra peras; los párrocos, en la parroquia, en presencia
"n del reino.
paz pública y el interés de los concejales de la ciudad. El que no lo prestara
Determinóse, asimism.o, que seríaconsiderado com<¡ dimitente a su cargo, elcuat
todos los obispos y
párrocos que no jurasen se debería proveer enseguida. El intendente de cada
ra'clnstitución perdiesen puebto había de delatar al párroco que se negase a
sus pagas, y que los obispos
etegido, segúl-lI nu"- pronunciarlo, y el gobernador al obispo renuente.
vas medidas, si el consagrunt"
etegii ;;;;;"sasranre,
,i náo;:;; H plaro tan breve de ocho días para prestar eljura-
"" había
uiüil:::;, EHñ:l mento, buscaba hacer imposible toda reacción or-
dad civit determiñariu qlün
que lo consagrase. ü; Li Jü,rpo ganizada. De hecho, la mayor parte de los obispos
ño estaban dispuestos a ceder, y le pedían al papa
^ 9u fii6 eljura¡ne¡to para el4 deenero de l19l. que no condescendiese, esperando siempre el po-
Antes de esa fecla to pio.tun.ió
elJamoso padre Grégoire.
espontáneamente sibt* veto de Luis XVI, quien se había tomado un
G Áir*o
AI llegar e-l dí.a ,"nuráao, ." 'ü.it""a"
párrocos. hicieron heinta mes para estudiar el engorroso asunto. De Viguerie
uno por uno a cada diputado
pienia que dicha demora se debió a que ql rey se-
eclesiást¡.o puiu qu" gufa esperando un gesto conciliador del PdPd, o que
p restase el ju ram
e nto. Cuan do-
la bana gritaba; ,,iA ta h;;;;!".H;;;i"n tgu i. n rL.rrIüUu, cambiase de opinión.
llamado fue el obispo a" Ásá;, =", Mientras tanto, el embajador francés en Roma,
monseñor Bonnac,
quien dijo varientemente qirá
li torerabJ.o,iitr., elcardenal Bernis, le suplicaba a Pío VI que "bauti-
la pérdida de ros bienes dJta-tst.r¡u, ?.as?." la Constitución. El 16 de diciembre, el consis-
no estaba dis-
puesto a consentir ra pérdida
dz ru nán.aiJ. L r". torio de los cardenales se negó unánimemente a
Los jacobinos estad" i;üJr.
entonces resolvie- cualquier concesión. El 23 de diciembre, uno de
ron llamar sóro a ros que quísi;;" jurar los miembros de la Asamblea, ya impaciente, pre-
la constitu-
ción, considerando u lor á;;;r guntó si el acuerdo del 27 de noviembre acerca de
como refractarios.
Sólo se adelantó uno. los castigos a quienes se negaban a jurar, estaba ya
No por ello la fuamblea se amilanó, aprobado por elrey. ElPresidente contestó que aún
siguió adelante cor) su. propósito,. sino que no. Entonces el diputado solicitó qure el Presidente
u.oánJJ
t?d
?' os. c I é r g o, qu g
I i
..t
siástícos docentes, áebían
il; ü; ü,I.lIn J.""1
u-
qu" interrogase fc¡rmalmente al rey por [a causa de la
dilación. Mientras tanto, clelante de las Tlrllerías se
pr*i"r dentro de ros ocho congregó una mttltifud, exigiendo la aprobación in-
clías sigr-rientes u iu puui¡,iu.¡ái'ae
este decreto. er mediuta. Al fin el rey, con la muerte ert el alma,
juramento requerid.. Los ;biil.;l;ñ;;;.th_ consintió por escrito, recibiendo de [a Asamblea una
ovación de varios minutos, El padre Lenfant, con-
r
116 Le Nnvsy t¿s TeMpssrADES

fesor de Luis xv[, escribió: "La fuambrea


recibió ra
carta del rey no sólo como los perros de
caza reci-
ben su comida, sino como un iigr" hambriento
u"
auoja sobre su presa". Era el 26 de d¡ciembre. y
con esto, cerrarnos nuestras consideraciones
sob."
el presente año, el año l7g0.

CepÍru¡-oTEBcERo

L79t

t
concluimos la conferencia anterior sobre el año
1790, relatando e[ grave enfrentamiento del Bta-
áo .on la lglesia a laízde la Constitución Civil del
clero. En el año 1,791 [a contienda se va a ensan-
grentar, aunque no todavía como en L792'

I. El iuranrento Y las dos lglesias

Anteriormente dijimos que se había fijado el 4


El padre Emmanuel Sieyés cle enero detpresente año como día deljuramento
solemne de ta constitución del clero. Antes de e.se
plazo, también lo señalamos, la juraron espontánea-
mente e[ padre Grégoire y un grupo de párrocos'

L
Cuando tiegó ta fecha convenida, Grégoire intentó
convencer a sus colegas, diciéndoles que se trataba
120 Le Nave y usTzupesrnoes
r L¡ Revolucó¡¡ Fnn¡¡cesa [17911 t2,t

de un formalismo sin consecuencias y que podían


hacerlo con Ia boca y no con el .or*án, ya que tal mente en aquel día, al terminar la tempestuosa misa
compromiso no exigía asentimiento interno. Gra- salía por [a sacristía y no volvía a aparecer más'
cias a Dios, el episcopado se negó en masa. Sola_ Un tercic¡ del clero secular prestó el juramento'
mente aceptaron pronunciar el juramento Glley_ f)es¡rués muchos de ellos se rehactaron' de suerte
r.and, obispo de.Autun; Loméniá au Brienne, car_ que quedaron unos 50.000 no iuramentados De
d:n4 azobispo de Sens; Jarente, obispo de Orllans; este modo, el estamento clerical de Ia lglesia en Fran-
y Lafont de savine, obispo de viviers. Lor
otros tzz cia se dividió en sacerdotes juramentados o constitu-
obispos se rehusaron taxativamente. cionales, y no juramentados o refractarios. Como los
juramentados eran proporcionalmente muy pocos'
En cuanto al clero en generar, muchos de elros,
ie recunió alexpediente de consagrarobispos y nom-
desorientados y sin entender bíen lo que
brar pánocos entre los rebeldes. fuí el primer paso
sucediendo, cedieron ante la propagun'du. "rtuuu
por lo fue áegir dos constitucionales para las diócesis de
demás, los defensores del juramentq pocos pero
activos, visitaban a los indecisos, tratañdo_de que Quimper y Soissons. Todos los obispos se ne.garon a
.ón.ugruilos. Por fin Gyllerand se atrevió a hacerlo.
diesen el paso. según Ias instrucciones oficiares, ra
De está rnodo se fueron multiplicando paulatinamen-
ceremonia debía hacerse en domingo, durante o
te los obispos constitucionales, verdaderos intrusos
después de la rnisa parroquial, con ra riayorin".n.iu
en lassedes episcopales. Luego esos obispos iban eli-
posibte de feligreses. Losmiembros de ía municipa-
giendo como párrocos a sacerdotes juramentados,
lidad ocuparían elasiento de las autoridades. r"áo, parroquias' El
esperaban e[ momento fatídico en que elsacerdote f,oniéndolos luego en posesión en las
iS ¿" marzo el padre Gobel fue nombrado nada
subiese alpú[pito y pronunciase, o iehusase hal"r-
rnenos que arzobispo de París, y luego el-padre
lo, eljurarnento prescrito. En parís una muchedum-
Grégoire, obispo de Blois, ambos juramentados'
bre instigada y enardecida invadió los templor in-
tentó intimidar a los curas para que jurasán. A" ve_ Dada la gravedad de la sifuación, los obispos fie-
ces, si se rehusaban a hacerlo, gritaban: ,.iA Ia hor_ les se dirigiáron al Santo Padre expresando la "ex-
ca!" o "iQue lo cuelguen!',. En lás provincia.s parece trema neCesidad de un breve en elcualse diga que
que se mostró más respeto. Entre los eclesiásticos el papa se ha enterado hasta dónde los proyectos
los hubo quienes juraron pura y simplemente; habían sido llevados, que seveíaforzado a iluminar
átro, a los fieles de Francia y senalarles sus deberes reli-
se negaron a hacerlo pura y simplemente, sin
dar giosos, que él debe armarse de toda la autoridad y
explicaciones; otros lo prestaron con restricciones
i-a severidad de su ministerio contra los sacerdotes
c)
se rehusaron expresando sus motivos, como por
ejemplo, "En conciencia no puedo prestar eljüra_
l
que se animan a usurpar el episcopado sin.misión

L
ianónica [...J, que, en consecuencia, éldeclara fal-
J

mento ¡:ropuesto". El qlte se negaba lisa y llana_


sos obispos y cismáticos a todos aquéllos [ ' ' '], que
122 L¡ Neve y r qs fE¡vtrrESlADES
L¡ RrvoluclóN Fnn¡rcrsn Í17911 L23

les concede retornar a su deber, reconocer su falta


y repararla, que los declara inhabilitados para toda En medio de tantos avatares, elrcy se sintió en'
función episcopal, por el hecho mismo d-" ,u con_ fermo, aprovechando su obligado descanso parare-
sagración sacrflega, V eu€, en fin, si persisten, los flexionar y escribir. El 11 de mazo redactó de su
excomulgá, o ellos y a sus.seguidores [...]',. mano inskucciones para la educación de su hijo, des-
tinadas al padre d'Avaux, preceptor del delfín- De
Pronto el papa hizo conocer claramente su vo_ Viguerie lo considera un texto importante, porque
luntad, enviando tres breves. En eltercero.te ellos, en élse puede advertir la evolución delpensamiento
dirigido a toda la lglesia, condenaba formalmente político del rey en estos trágicos momentos. Seguía
las elecciones de obispos y pánocos que se habían siendo, por cierto, feneloniano, preocupado siempre
realizado de acuerdo con la constitución del clero. por la felicidad de su pueblo. "Enseñe a mi hijo -le
El papa era claro: "Lá fuamblea Nacional se ha dice al preceptor- que los príncipes pacíficos son los
abrogado la potestad eclesiástica, estableciendo tan- únicos de quienes los pueblos conservan un religioso
tas y tantas cosas contrarias no sólo a los dogmas recuerdo. El primer deber de un príncipe es hacer
sino también a la disciplina eclesiástica y obliguñdo u felizas., prleblo''. Pero si se mantiene siempre fiel a
todos los obispos y eclesiásticos con júrameito a la las ideas de Fénelon, ahora rechaza de manera cate-
obsen¡ancia de su decreto. Mas esto dá ningún modo górica la fitosofía de las luces. Ya no quiere ni oír ha-
debe maravillar a aquellos que por la co-nstitución btar de ella, reprochándose vivamente haber toma-
misma de la Asamblea fácilmente comprenden que do de dichas fuentes algunos principios para la edu-
a ninguna otra cosa se encamina nide ninguna ot u cación delpríncipe. "Yo había escrito para el Señor
cosa kata que de abolir la religión católica,'. Delfín, mi hijo -le dice al preceptor-, un gran núme-
Era, por cierto, un poco tarde, pero con todo hi_ ro de ideas sobre la educación; algunos elrores to-
zo que muchos sacerdotes recapacitaran y se retrac_ mados de la filosofía moderna se habían deslizado
tasen de su juramento. Algunos eclesiásticos, sin em- en mi escrito; la experiencia me ha instruido; creo
bargo, parcialmente proclives al podeq, qu.duron rn haberle entregado una copia de mi tratadq haga una
tanto descontentos, ya que el último breve no in- setección, pero desconfíe de esos principios enóneos,
cluía solamente una condena de Ia constifución civll hijos perdidos de la novedad, delespíritu delsiglo y
sino también un rechazo de los principios de igual_ del veneno de la incredulidad". Más adelante agre-
dad y de libertad que sustentaba la Dlclaració-n de ga: "l-lágale re.spetar las cosas santas, y descttbra a
Derechos del Hombre. Táles eclesiásticos estaban de sus ojos [a falsa filosofía". Queda así en claro que si
acuerdo con la línea general de la Revolurción, e in- Luis XVI fue durante un tiempo seducido por [a filo-
cluso-clirigieron una carta a la fuamblea nacional, sofía de las Luces, ya no lo estaba más.

L
manifestando su lealtad a aquellos principios. ¿Qué pasó en París cuando comenzaron a co-
nocerse los brer¡«:s delt:apa? La efigie de Pío Vl, un
r
124 L¡ tüve v ms Te¡,prsreors 't25
[n RevoluctóN Fna¡aese [1791]

monigote de casi dos rnetros de alfura, ardió en [a


ciudad, cerca del Palacio Real, Sobre la frente lleva- Quizás para encubrir la ilegitimidad de [o obra-
ba escrito, en letras rojas, la palabra Fonafismo,.un do, las entronizaciones de los obispos constifucio-
joven protestante había hundido por tres veces su nales se realizaban con mayor solemnidad y fasto
que las de los obispos del Ancien Régime. Las distin-
puñal en el cuerpo de aquel muñeco. Et4 de abril,
tas corporaciones del lugar salían compulsivamente
como respuesta desafiante a Roma, la iglesia de
a recibirlos. Campanas, música, rícls de elocuencia. . .
Santa Genoveva se transformó en panteón paga-
no; allí fueron enterrados Mirabeau, Voltaire y Sin embargo no pocas veces se producían
indeseados desajustes. Algunos de los obispos in-
Rousseau, entre otros. fuimismo se rompieron las
trusos eran muy mal recibidos, incluso entre empu-
relaciones diplomáticas entre Francia y elVaticano.
Jones. En algún caso tuvleron que ingresar con la
Pero volvamos al conflicto del juramento. Segun ayuda de la fueruapública; "los obispos de las ba-
lo señalamos anteriormente, negarse a pronunciar- yonetas", se los llamaba. Un vez instalados a duras
lo implicaba la automática destitución. fuí pues los penas, lo prímero que hacían era visitar a aquellos
sacerdotes que se rehusaban a jurar no podían se- a quienes debían el poder, los clubes revoluciona-
guir ejerciendo sus funciones y habían de ser susti- rios. Los relatos de la época refieren que uno de
tuidos. La operación no resultaba fácil, ya que su- ellos, Fauchet, cerró su jornada de entrada pastoral
ponía cubrir 80 sedes episcopales y cerca de 20.000 en Usieux con una comida en la sede de los jacobinos
parroquias. Las elecciones de los nuevos obispos dellugar, donde, se dice con la cursilería propia de
tuvieron lugar desde fines de enero hasta comien- la época, "reinó la dulce igualdad".
zos de mayo. Habían sido nombrados por los lai-
cos, fueran éstos católicos, protestantes y hasta ateos.
El nivel intelectual de los nuevos obispos, gene-
A los nuevos pastores sólo les faltaba la consagra- ralmente de exkacción plebeya, era inferior alde los
ción y la torna de posesión de su cargo. Para ello se anteriores. Excepto dos o tres, ninguno de ellos hu-
necesitaba la intervención de un obispo. Tres de los biera llegado a obispo de no ser por la Revolución.
cuatro prelados ya juramentados, Loménie, Lafont Como señata de Mguerie, todo stt esfuezo se orien-
taba a conciliar e[ Evangelio con los enunciados de la
de Savine y Jarente, se rehusaron: "Yo he jurado,
pero no consagrd', dijeron. Sólo Tálleyrand acep., Declaración de los Derechos del Hombre. Uno de
ellos, Fauchet, a quien acabamos de mencionar, obis-
tó, a pesar de que no era más un obispo en funcio-
po de Calvados, "es elteórico de esta nueva filosofía
nes, puesto que habÍa renunciado al obispado de
político-religiosa, que anticipa a Lamennais y la de-
Autun con motivo"de su prestación de jurarnento.
Los nuevos obispos consagraron, en cadena, a los mocracia cristiana". Antes de acceder al episcopado,
demás candidatos, entre el 6 de marzo y el 6 de comentaba dos veces por setTlana el Contrato sociol.

L
abril" Luego trataremos de él con ff¡ayor detención. Diga-
mos por ahora que se conlportaba al estilo de los
IZO L¡ Ner¿ey ur.sTH,apES¡ADES L¡ Rn¡oluctóru FnnNcrse [1791J L27

usurpadores, impon iéndose con prepotencia sobre tiempo más tarde el poder revolucionario lo retiró
sus feligreses. Se lo veía mundano, se desplazaba con de su función, no vaciló en afirir¡ar: "Hoy que los
boato y vivía en grandes mansiones. Con facilidad progresos de la Revolución y la dirección de la opi-
admitía en el presbiterado a gente no idónea. De nión pública me indican que mi misión debe cesar
hecho en varias diócesisse confirieron las órdenes a
[...J, depongo todos mis títulos y cualificaciones de
muchachos de veinte años, con sólo hes meses de obispo". Ya hemos hablado algo de Gobel, azobis-
estudio, o se recurrió a religiosos exclaustrados. po constitucional de París, que no tenía empacho en
"Cuando no hay cabaltos se habaja con burros", proclamarse larbin (sirviente) del régimen. Cuando
declaró uno de aquellos pseudopastores. más adelante lo removieron, también a é1, de la sede
Mientras tanto muchas parroquias estaban que había usurpado dijo: "Elpueblo me ha pedido,
acéfalas, no sólo las de los no juramentados sino el pueblo me despide: es [a suerte del larbín a las
también las de los semijuramentados, es decir, los órdenes de su señor". Más aún, algunos de estos hom-
que habían jurado con ciertas restricciones. No se bres no sólo se habían pasado de bando, poniéndo-
pudo hacer el retevo de golpe, sino de manera pro- se políücamente alservicio de la Revolución, sino que
gresiva, Asimismo había que volver a delimitai las renunciaron a lo esencial, su fe católica, volv[éndose
parroquias según las normas abusivas impuestas por propagandistas anticristianos. En v ez de citar el Evan-
la Constitución Civil. Enhe ohas la de que tas óiu- gelio se pusieron a repetir las calumnias de Dideroty
dades de menos de 6.000 habitantes sélo podían de Voltaire. Así Guillard, párroco de Montagny en el
tener una parroquia. Esta remodelación del traza- Loire: "Ciudadanos, yo les he engañado durante
mucho tiempo anunciándoles [o que yo rnismo no
{ode las parroquias afectó a los fieles más que las creía [...] Yo abjuro, pido perdón a la tierra, desga-
de las diócesis, dado que la parroquia era entónces,
principalmente en elcampo, la célula fundamental rro mi sotana y caigo de rodillas ante elpueblo". Otro
de la vida religiosa e incluso política. llegó a experimentar la consolación de su apostasía:
"Ciudadanos, mis deseos quedan satisfechos, mi es-
La ocasión hizo que varios obispos mostraron su peranza colmada, elfanatismo expira, la raza sacer-
alma apóstata. Laurent, nombrado obispo constifu-
dotalse extingue".
cional de Allier, dijo cuando le ofrecieron la diócesis:
"Como republicano, acepté elobispado det departa- Señalemos algunos nombres más fanrosos en el
mento de Allier por todo el tiempo en que en este amplio listado de los obispos felones. Por ejemplo
Iugar pueda servir a la causa de [a libertad. Si juzgt: Ettenne Loméníe de Brienne, el primero y uno de
que mis futnciones son inútiles o aun nocivasa lacon- los principales organizadores de esta Iglesia estati-
solidación de la República, las abdico". Otro intruso, zada. En 1770, ya sacerdote, había entrado en la
Roux, obispo constitucional de Marsella, cuando Academia Francesa, fruto de una conjuración del
partido "filosófico". Su elevación al episcopado se
128 L¡ Nern y res TeuprsrRoes L¡ Rrvoluctót'l Fmxcrsn t179tl 129

la debió alprimer ministro, el impío Choiseul, aquel para justificar su decisiórr. Pío VI le respondió por un
que tanto instigó para que Luis XV expulsase a la br.uá donde rechazaba las razones que elcardenal
Compañía de Jesús. Azobispo de Sens primero, fue le daba. Este intercambio de correspondencia fue
luego hecho azobispo de Toulouse. Refiriéndose a importante, porque el breve.general del papa, al
él así escribía Voltaire a d'Alembert "Se dice que qul nou referimos hace poco, donde condenaba por
usted nos ha dado por colega al Señor Arzobispo primera vezlaconstitución civildel clero, no haría
de liculouse, que pam por una bestia alestilo suyo, rino r"putir más formalmente su respuesta personal
muy bien disciplinado por usted". Quince días des- alarzobispo de Sens.
pués [e responde d'Alembert: "El último lunes he-
mos elegido al Señor Azobispo de Toutouse [...] Para los revolucionarios, de Brienne era "el mo-
Creo esta adquisición una de las mejores que hu- deto y como e[ padre de la lglesia Galicana", según
biésemos podido hacer en las presentes circunstan- se lo califica en un panfleto de [a época. Dirigiéndo-
cias". De Brienne era un hornbre sumamente rico, se a él le dijo Beaumarchais, el famoso autor de las
pero carente de piedad. En 7788pasó a ser favori- "Bodas de Fígaro': "Usted es uno de los primeros
to de María Antonieta y [-uis XVI, quienes lo colma- prelados
-kos
qu" ñun cornprendido la inutilidad de nues-
ron de favores. Fue sobre todo elrey quien no sólo mon¡es; eso mismo hace. presumir en usted ideas
lo nombró primer ministro suyo sino que insistió de de un géneio elevado, digno delsiglo de la¡ luces"'
manera reiterada ante el papa para que fuese ele- "Eso rñismo", comenta Dumont, es decir, e[ odio 6e
vado al cardenalato. Frente a él Pío VI experimen- toda vida de oración y contemplación' De hecho
taba "repugnancia personal", según lo dec[araría en haría cerrar 400 casas religiosas y suprimir congre-
LTgL Sin embargo le concedié et capelo. Como gaciones enteras. Es cierto que se rehusó a consa-
señala Dumont, esta iniciativa del rey muestra una [rar obispos constitucionales. Pero nuncase retractó
vez más su responsabilidad en la preparación de la á. ,u juramento inicial. Impelido por]o¡ revolucio-
Revolución, especialmente en el carnpo religioso, narioi, renunció al cardenalato el26 de marzo, y
de la que lrrego sería víctima. Fue de Brienne, io*o luego a las funciones eclesiásticas. Poco después
ministro del rey, quien convocaría los Estados Ge- ,uiiO. Cuando elpapa aceptó su dimisión alSacro
nerales. Colegio, tras pronunciar duros juicio.s sobre el anti-
guo Jardenal, tratándolo de "perittro" y de "apósta-
i'Hemos ignorado, y ciertamente todo
i

Es cierto de que Brienne se distanció de la in- ia", declaró:


mensa mayoría del episcopado francás cuando, junto e[mundo ignoraba (:on nosotros, que la revolución
con otros tres obispos, prestó eljuramento a la Cons_ ejecutada ¡:or ta Asamblea nacional había sido pro-
titución civil. Luego reiteraría su compromiso en la ylctada, dácidida bajo su ministerio, y pr.gP?radapor
catedral de Sens, en presencia del consejo general ál mismo'. El propio de Brien¡re' en 1790, ante la
de la contuna. Errseguida se dirigió ¡:or tarta át pupu municipalidad revolucionaria de Sens, a propósito
130 [¡ lüvey r¡s Tg¡vprsreoes [¡ Rrvo¡-ucó¡r Fnn¡'¡cesn [17911 131

de su bienio como primer ministro del rey declaró: un ex-oratoriano, Rochjean, jacobino, también te-
"Un día se conocerá lo que yo quise y lo que pude rrorista.
hacer, mis proyectos y mis intenciones. Pero creo
deber aún guardar silencio". De Claudio Mouricio de Tal[eyrand hemos ha-
btaáo ya de manera abundante. AgregyeT.os aho-
Otro personaje de importancia es el obispo Henri ra tan íOlo algunos datos de su biografía. Nació en
Grégoirq de quien hemos hablado páginas atrás. iiárlt en 7754,de una familia noble' A pesar de ser
Habiendo sido el primer secretario de la Asamblea
nacional en 1789, fue considerado como e[ padre
i l"
pii"rogénito, fue destinado a la carrera ecle-
sfásti.u en iazón de un accidente que lo dejó cojo.
de la Iglesia constifucional. Miguel Poradowski re- gntro así al seminario de san sutpicio. En 1789 lo
cuerda que anteriormente había sido conocido nombraron obispo de Autun. Al año siguiente en-
como ferviente defensor de los judíos en Francia. irá la Asamblea nacional, siendo etegido, en779g,
Sobre ellos escribió dos libros. Es muy posible que presidente de la fuamblea Constituglnt9' Fue, como
"n
haya [nfluido en Luis XVI para que mejorara su si- io señalamos anteriormente, uno de los primeros
fuación jurídica, antes de [a Revolución. Pero la com- prestaron juramento a [a constitución
obispos que'Cteio,
pleta independencia de los judíos en Francia la in- recomendando, además, a los sa-
Óirii ¿el
trodujo la Revolución en nombre de la lgualdad. cerdotes de su diócesis que hicieran otro tanto.
Ex-
Tálleyrand, por su parte, obtuvo de la fuamblea su papa pío VI renunció al obispado
coÁubado por el
equiparación jurídica, con la autorización de man-
á. Auirn. iu"go integró el Directorio del departa-
tener una doble nacionalidad. Grégoire fue promo-
mento de Parí!, donde tomó parte destacadS en
vido a Ia dígnidad episcopal con motivo de Ia esta-
á¡i.u.io*es financieras, especialldad enla que llegó
tización de la lglesia en Francia, llegando a encabe- enviado
a tener especial .omp"i"ntiu. En 1792 fue
zarla, Siendo obispo de Blois, residía en París, de- diplomática, pero acu-
a lnglateria po, una gestión
jando en su lugar a un vicario general. Allí participó de favorecer la causa
,áAó sin mücho fundamento,
en los "fuabajos" deltaller de la logia masónica Nueue
tn"natq"ica, hubo de emigrar a los Estados Uni-
H erm anas . En LT 92 d i rig iría personal men te el as alto
áor, donde se dedicó a la industria, aumentando
armado al palacio de las Tullerias, del que luego considerablemente su fortuna. En 1795, termina-
hablaremos, tornando preso a Luis XVI, y ponien-
do el régimen de Terror, retornó a Francia'
do término a la monarquía católica. Entre sus cola-
boradores eligió a los de peor reputación. Uno de TraselgotpedeEstadodetTgT,seadhirióa
ellos fue elex-capuchino Chabot, crapuloso perso- Napoleón,?t óud le encargó la cartera del Exterior,
naje de la Revolución, extorsionador de empresas donde mostró gran habilidad, sobre todo en nego-
comerciales y bancarias, quien tras dejar el sacer- ciaciones de paz.'[uvo también parte importante
docio se casó con la hija de un gran banquero, Oko, en el Concoráato entre la Santa Sede' y Napoleón'
L32 [e Navey t¡s Trupgsraoes l¡ RwouuctóN Fnn¡¡cese t179U 133

en gratificación de lo cual Pí<¡ vll le dispensó de los Lq única


rey sino la Nación, es deciq la burguet'g'
votos eclesiásticos y concedió validez canónica a su *án"ru de hacerto a travás de la Revolución'
matrimonio con la señora Grant. Napoleón lo si_ "tu es decir, [a Nación' podría
guió honrando, pero luego, habiéndose mostrado ñiil;tu Úutguusía,
llegar al poder.
contrario a las guerras de conquista que emprendía
Sieyés fue utn contestatario formal de la
tradi-
el Emperador, qVó en desgracia y perdió su pues-
y
ción;1áao el pasado histórico, cristiano monár-
to de ministro. Cuando los aliados vencedorLs de em-
qri.t, a"bía slr destruido para que se pudiese
Napoleón entraron en Francia, apoyó la restaura-
ción de los Borbones. Al subir Luis XVIII al trono, ;;;'üi.}o.De hecho dio más importancia los
a

fue nombrado príncipe y ministro de Relaciones Ex- Ir.tit"t de Voltaire y de Rousseau que al 1t¡mo
teriores, cosechando sus más briltantes éxitos diplo- f váng"tio; mejor dicho, "su" Ewlngeli.o eyl el^Con-
máticos en el Congreso de Mena. Tambiér., la ;;Ü;;;á". §ó1o tenía fe en la Revolución'en fuam-
Cuan-
"n Ia
segunda Restauración le encargaron de nuevo ;;i;; E tudot Generales se transfonnaron
cartera del Exterior. Murió en 1BSB. üf"" Sieyés identificó a esa Asamblea con
,uitu*ándo para ella la totalidad del po-
"i"ional,
üñ";¿.,
Hubo asimismo sacerdotes felones. Nombremos der; no *runo represántaba "la volu¡rtad general
entre ellos al padre Emmanuel Sieyes, QUien tomó "n
áá-iu Ñución", .omo él mismo dice' El día que se
parte relevante en los prolegómenos de la Revolu_
ción y fue activo en su ulterior desarrollo. Siendo aún
idñtó h Cónstitución Civit del Clero, aprovechó
y dedicar-
la ocasión para abandonar el sacerdocio
muy joven, enhó en el seminario de San Sulpicio; se de lleno a la PolÍtica'
fuvo allí dificultades, quizás por ser lector entusiasta
de Voltaire y Rousseau, y como sus superiores se opu- Pocodespuésablurópúblicamentedesureligión.
sieron a que accediese al sacerdocio, pasó a oko se- deseorlfi* 6*sedirigían hace yamucho tiem-
,,Mis

minario, donde logró que lo ordenaran en 1772. ü; h;i;i# áu ru razón-sobre la superstición y. el


y me ale-
Nornbrado vicario generaldel obispado de chartres, ianatismo. Finalmente ha ltegado este día'
uno de tos mayores beneficios
comenzó a ser conocido por varias publicaciones so- Sto A" ello como de serie
bre temas políticos. Al parecel era un resentido, lo á" fu Repúbtica francesa' Aunque ya hace una
todo carácter clerical, y mi
que le inclinó a sentirse cómoclo en la ,,burguesía',, áá uloi'que he depuesto
aniiguay conocida de
es decir, "e[ tercer estado'. De él fue esa farnosa fra- confesión en este iespecto es
no obstante esta oca-
se: "áQué es el tercer estado? Nada. iy qué quiere üao e[ mundo, aprovecho
ser? Todo''. Este "todo'' significaba elafán de pblari- sión, y si es nu."tuiio [o hago cien veces' declarando
que no .onor.o otrc¡ cultó sino el de la libertad
e
zar el pocler, en la idea de que la hurguesía se identi-
ilualdad, ni otra religión sjno el amor a la Humani-
ficaba con la nación, y no la nobleza y la monarquía.
A su juicio, quien debía gobernar a Francia no eia el iuá V a la pahia. Hávivido como víctima de la su-
134 13s
[¡Nevev r¡sTrupesmoes L¡ Rrvor-ucrót¡ FnnNcesn [1791]

des-
perstición, nunca he sido el apóstolo elinskumento de emigrar a países vecinos, a pie o disfrazados'
por in-
de ella [...J Nadie puede decir en el mundo que ha áe aon?e seguir administrando sus diócesis
iá.me¿io de lus vicarios generales, los cuales ?
sido engañado por mí; muchos me deben que les sY
Yez
haya abierto los ojos a [a verdad. En el instante en precisador. u.tuat en la clandestinidad. In-
se veían
Alemania
que misana razón se purificó de los tristes prejuicios
;¡"ñ;;.ogió a31 obispos, aBpaña a 1'5,
Suiza a 6' etc'
con los que hasta entonces be había atormentado, ; i0;6tBtáaot Pontifiéios L4,
se üenó mi corazón de ta energía de la rebelión.
si Entre los sacerdotes ejemplares destaquemos
al
desde.aquelinstante he sido reiánido en las cadenas
sacerdotales, esto ha sucedido por la misma fueza pu¿r" Jron S. Maury, q*
Ítu uno de los delega'
gran-
que abatía con las cadenas monárquicas a las almas á; ;1" fu amblea naóional, donde participó .en
consideración
á"i áuUutes. Nos detendremos en la
lilreg' y a las infelices víctimas del odio ministeñal; el paradig-
día de la Revolución las he roto finalmente táaas. á. ,u figura porque nos parece.altamente
fe-
sólo he sido conocido por mis esfuezos án pio ¿n *ati.u.-nurÉ" estribiría iobre é[, justamgn!" en
tan de los con-
la libertad y la igualdad. corno diputado ptáuuyo, 6;;;; Áe L79L la época catdeada
no como sacerdote, fui llamado a la Asamblea na- ñilt t que ahora nos ocupan' comentando sus dis-
cional; no quiero ser otra cosa que un diputado del .uirá, án la Asamblea: "M en ellos una elocuencia
libre, altiva, varonil y audaz, elevada domina$ora'
y
pueblo [...]". i
poder y.co.piosísima
,ápi¿u en sus giros,ilenaen su
I

A-
admirar, como-lo hago' este
Años más adelante sieyés intervendría en [a crea- en sus recursos. Peio al
ción del Comité de Salud pública, famoso por su ;;á;;";" ldento, admiro mucho mas aún su in-
su
crueldad. Luego fue diplomático en Berlín.'Á ,", iinsable perseverancia, su invencible constancia'
cómo la Revolución no fievaba sino a[ desastre, init"pid") inquebrantable, y su ánimo indomina-
bq*ó algún militar que pudiera salvar a su putriu,
V
Üi;,;; d"sáiiar por noble manera el ciego frenesí
así se arrimó a Napoleón, siendo uno de'los tres y la §ritería del PoPulacho" '
cónsules. En el período del Imperio napoleónico padre Maury
quedó arrinconado. cuando Luis xvlll,úu¡a Bonald, por su parte, así decía: "El
fuerzay tenaci-
al tro-
no, lo exiliaron a Bélgica, por haber votado en su
1
desplegó un podei de talento' una
hasta
momento la muerte de Luis xVI. sólo volvería a t dad de elocuencia, una energía de carácter'-qye
Francia después de 1830. Murió en 1836. j áno* no se había visto en ningung lan¡llea. anti-
hablaba delante del
Junto a estos pastores felones, ros hubo también
l ilá ;i *oderna. Demóstenes
que era, entre todos los pueblos'
ñr.Ui, Je Atenas,
lúcidos y.corajudos. Los obispos que se negaron ,I ;ñi= difícil de retener, pero el más fácil de arras-
a I

L
prestar el fatídico juramento, fueron oblig-ados
a t*r. Ci.ur¿n fraUtO anteun Senado grave pero bien
abandonar sus diócesis; muchos de elros r,i u¡áron inior*udo [...] Pero hablar razonablemente ante
136 t-q Navr v us Te¡.pgsrenes
[1791]
l.e RevoutrctóN FnaxcEse [1791] L37

sofistas t...1 V hablar con elo«rencia y gracia sobre


la constitución civil der clero t . r y áuiuntá ¿o, melancolía: "Amigo mío, he hecho lo qtre he ¡:odi-
años resistir todos los días a los ataques y peligros do en la defensa de la buena causa; he agotado mis
de todos lados [,..] esto era algo quá n*ta enton- fuezas, no para tener éxito en una fuamblea don-
ces no se había visto, y difícilmente se volverá de me escuchaban sin provecho, sino para esparcir
a ver,'.
No nos extraña, pues, que pío VI lo haya he.ho las profundas ideas de la justicia y la verdad en los
obispo y luego cardenal.- espiritus de la nación y en toda Europa- Con cora-
zón desangrado me despido ahora de mi patria y de
,luan Francisco.Marmontel, I iterato francés muy mis amigos, peto abrigo la firme esperanza de que
conocÍdo por aquellos tiempos, en susMemorías la fuer¿Jde la Revolución será quebrantada"'
ilá-
ma a Maury el más intrépido defensor aer artaiy del
kono, capazde batirse diariamente con Mirabáau y Como afirma Weiss, muchos de los reproches
Barnave- se ha dich. de él que cada día resist'r.a cle Maury conha los manejos de la Asamblea cauti-
el
anlenazador clamoreo de las galerías, sabiendo que van todavía hoy por su agudeza. Así su observación
en la calle lo esperaban habituarmente insurtos y sobre e[ juramento que habían de prestar los sacer-
amenazas. Se mantenía siempre erguidq aun dotes pátu la Constitución Civil del Clero: "Obser-
lrre- ven que los juramentos parecen multiplicarse entre
viendo que los principios que áefenJra rráu*uirrun
al número. cada día era ráchazado, y cada árá nosolro= en [a medida en que se extingue el espírifu
ror-
vía a estar en pie, como de refresco, .in que Ia de religión; que nunca se habla tanto de fanatismo
certe_
z9 de que sería vencido en Ia votación b pelisro como óuando ha dejado de haber fe, ni de despo-
de ser apedreado, le conmovieran jamás "lo'fatiga- tismo cuando falta la autoridad. En realidad parece
ran. Sonreía ante tas amenazas, contestaba a las que se quiere hacer una mera ceremonia del acto
intimidaciones con un chiste gracioso o con una rlligiotodeljuramento, que es el más firme vínculo
iro-
de la sociedad hunlana".
líu, y luego se dirigía de nuevo conha sus adversa_
rios con inquebrantable sangre fría. Er orden En cierta ocasión estaba hablando y sus oyentes
ruu
"n
discursos irnprovisados, qu" por ro generatáuiuuun cuchicheaban. á siguió
adelante sin trepidar' "Mi
horas,.la lógica de sus idbas, ta dalidaa J",rrlri- razón no se doblega ante la lógica del murmullo:
cios, elarte y Ia variedad de su lenguaje, parejo, no entiendo ese lenguaje delruido; con gritos no se
ar_
mónico y siempre fluido, hacía .u.i i*poriUt".upo_ rebate a un oradot". Nada Io atemorizaba, 'Aun-
ner que sus discursos no hubiesen sido cuid¡dosa- que rechazada y desconocida, la verdacl permane-
mente meditados y estudiados muy de anterna.o. ce viviente en el fc¡ndo de mi corazón y la nación
"sqlo el fuego y el ardor cle ra rucha oratorias
nos me oye aun cuando he de callar"- I-.a fornración de
podían hacer elocuentes,', reconocía. CuanAo
U"r,V Maury había sidrt excelente; farniliarizacl: con los
se despidió de Bonald, le diio con cierta primáros ingenios de Roma y de Grecia, conor:ía la
tristeza y
138 L¿ Nevey nsTnpesmoas L¡ Rwor-rclo¡¡ FneNcrse t17911 13e

historia de la Antigüedad y la época moderna, la juramentado Fauchet, elegido obispo de Calvados'


literatura francesa y las extranjeras; entendía las le- obispos'
gislaciones de Europa, el derecho político, y aun- iuien pronto se haría republicano' Estos línea' esta-
sbcundados por sacerdotes de la misma
que no era un gran teólogo, su saber religioso y por odio común a la lglesia de siem-
ban unidos su
eclesiástico era suficiente para rebatir la grosera ig- piá. s, priniipal enemigo era la.cristiandad refracta-
irorancia y vulgar astucia de sus enemigos. Parecía la
Iiu, q,r*re ,"iistíu a la lglesia Nueva, adhe-rida a
como nacido para defender el catolicismo y la mo- de Seine-et-
n Lofu.ión. fuí el cura constitucional
narquía, escribe Weiss; eran éstos dos oprimidos,
Oi." denunció a una empleada de granja deZ años
dignos y a propósito para entusiasmar los cotazo- condenada por
nes grandes. "Su espíritu penetrante estaba tiien ñái.ii*.n de "fanatismo", siendo de esos curas se
L[o u la guillotina. Incluso algunos
provisto para todas las cuestiones que se lanzaran al para dar Ia cazaa los scer-
convirtieron en esbirros
enorme palenque de la Asamblea nacional; cada quejarse del poco celo de los
áátes fieles, llegando a
día surgían nuevas cuestiones y nunca quedaba sor- pol'ricos. Tomé, obispo de Bourges' quien
prendido. Su lenguaje noble y altivo estaba apoya-
.o*itutiot
confesó deber su puesto al club de Jacobinos local,
do por una voz armoniosa y fuerte. Siempre tenía
;;;;id¿r"ba a las ieligiosas víctimas del fanatismo de
ante sí un mar alborotado; nunca fue apoyado, sino
los sac erdotes refra.tatios. " Dispersémoslas
decía-
siempre ínsultado y amenazado". pesar de ellas
;;;t;p;"pia felicidad. Asociémoslas a
asimismo hizo votar
Luego de haber considerado algunas figuras á lu f"niiaua A" [a Revolución";
eclesiástico' porque parecía
sacerdotales, negativas y positivas, volvamos aldesa- tu iuptn.ión del hábito
este
rrollo delproceso revolucionario, que s€guía su cur- uiuniut contra la igualdad. Como era de esperar'
so. Los nuevos obispos recién nombrados debían ser ;tirp" traidor uáUo casándose con una mujer di-
"patriotas", es decir, "filósofos" y antirromanos. Así ,árciaau. De hecho, enke el 60 y el7oY" del clero
se fue constitrryendo una nueva lglesia, la lglesiacons- constifu cional acabó apostatando'
titucional, paralela a la que se obstinaba en peüna-
¿Qué actitud tomaron los fieles ante este nuevo
necer fiel a la Santa Sede. Su clero anirnaba a los
cteroi La Revolución trató de irlos ganando, in-cluso
noveles "apóstoles" encargados de "desfanatizar" al
recurriendo a montajes teatrales. Así, cierto día,
la
puebto cristianq sobre todo del campo. En París, el de niños'
Asamblea dio audiencia a una delegación
obispo constifucional Gobel, consagrado por Gré-
que acababan de recibir [a primera comunión de
goire, presidía en persona elClub deJacobinos de la
*uno, de un párroco constitucionalista. Ahora, en
ciudad. Cuando dejó su funciórr episcopal y renun- con
un discurso aprendido de memoria, elogiaban
ció alsacerdocio, acabando en la guillotina por con- diputados y
entusiasmo los grandes logros de los
flictos intrajacobinos, sería reemplazado corrro arzo- dela Cons-
expresaban su oái., contra lot
bispo de París por Royer, otro jacobino. lbmbién fue ,Apenas hemos salido"'-'u*igos
de nranos de ta reli-
titución.
r
740 Ln Nar¿r y lN; Tr¡,rpesreoes
L¿ RevouucúN Fnn¡,¡crsa [17911 747

gión, hemos corrido al seno de la Asanrblea para


ofrecerles los homenajes del patriotismo religiÁo concubinato. A[ párroco tradicional lo seguía la
del
que nuestras almas están llenas. icuánto mayoría de los fieles; al nuevo, que era por lo gene-
t¡lde ua-
mar nuesha atención esta Revolución asombrosal ral iibrepensador y escéptico, un grupúsculo de
Salimos precisamente de la edad fufi, L" qr" paniaguados, y no por motivos religiosos. sino por
no
conocían las diferencias, ni el honor ni la fortuna;
r. su upágo a la causa de la Revolución. El párroco
lanzados al mundo, huLriéramos sido condenaJo, recaicitiante pronto se vio expulsado por la policía
u
las bajezas de la escravitud, y nunca nos hubiéra- de su casa parroquial y de su iglesia- Como los fieles
rnos podido levantar de la deshonra y la servidum- los seguían a los bosques o zonas despobladas don-
bre. Entonces ustedes han aprastado a estos hom- de celebraban el culto, se acabó por encarcelarlos
bres soberbios y perversos, cuya ambición como perturbadores delorden, I €D algunos casos
buscaba
todos los medios. para reba¡aira más perfecta se los asesinó.[a lucha se enardeció cuando se supo
obra
de la Divinidad. Ahora somos libres poárlr*, que el papa había condenado [a Constitución Civil
virtuos<¡s".
v ,", delClero, de modo que los que habían prestado el
juramento quedaban excluidos de la lglesia.-En este
A pesar de tales artirugios, ra resistencia se acre-
ámbiente de confusión, fueron las mujeres de Fran-
centaba. Los obispos de ra lgiesia tradicionardecra-
cia quienes tuvieron la gloria de haber plantado en
raban.en sus pastorares quJtodu .on*Ii*ián
a" los corazones de lageneración adolescente los prin-
sacerdotes ju ramen tados lería nula y si n"valor; que cipios fundamentales de la religión.
era mejor abstenerse de los sacramentos que
reci_
birlos de manos de ros intrusos; que era preferibre Los incidentes comenzaron a multiplicarse. A
faltar a misa los domingos y aiai aL riestaJque veces los celebrantes fieles se veían atacados y gol-
*¡.-
tir a las de los obispos o párrocos intrusos.hsimis- peados en público, otras veces, las ceremonias reli-
mo a los juramentados ios obispos auténticos res giosos clandestinas eran interrumpidas de manera
quitaban las licencias para oír confesiones [umultuosa. Los panfletos de los refractarios se
v ubrot-
ver, altiempo que prohibían a los fietes todá.oru_ multiplicaban. En uno de ellos leemos: "Los fieles
nicación con ellos. De este modo, en cada ciudad de la diócesis de Clermont a M, Jean FranEois, que
y
en cada pueblo se produrjo un cisma, de modo se dice obispo de Puy-de-Dóme"; 'Al hermano
oue
pronto hr-rbo dos partidos en lucha. Los verdadeios Hugues Pelletier, invasor de la silla e.piscopal de
católicos seguían a los párrocos fieres; roro qu"rán Angers"... I-a división que separaba a[ clero de ma-
I
asistir a sus misas y recibir de elros ros sacramentos; n"ia tajante, dividía también a las familias; algunos
únicamente tenían por legítimos los matrin,on¡o, de sus miembros apoyaban al cura refractario y
que ellos bendecían, mientras que a los cereb*Jos otr<¡s al jtrrarnentado. En realidad, los refractarios
por los clérigos juramerrtados lós cclnsideraban contabail c.ot1 el apoyo de la mayoría de la pobla-
un
ción. Ello se hacía pa[marlo por la "acogida" que se
142 Ln Na',rey r¡s Tgwesmoes
Lrr Rwot-uc¡ó¡r Fnencrsn t179U
[179U 143

le solía dispensar ar intruso, cuando lregaba


a tomar
una ruptura directa con la doc-
posesión de la parroquia. O no había
ñudi", o ienía Juramento no incluía
que-llegar a la iglesia escortado por ra iii"á o la práctica católica. "Eljuramento no era, ni
rr"ol p,iuri- medida persecutoria", escribe'
ca. un cronista así nos Io rerata:"'Era i*p"Jü"
to-
pietenaia ser, una
carlas campanas; no se encendían las u"fár; H_-ubo, por cierto' un error, prosigue, al .mgt-erse el
no apa- asuntos eclesiásticos.
recían los vasos sagradós y fue incapaza" r*áriirru oo¿uipolítico a legislar sobre
resultó a
con los ornamentos porque estaban .oiUo, pt,
fa
É;r;-ü;;it rd cte lós católicos tradicionales
mitad". Y si al fin lograbatornar posesión de su ia pá.tt" negativa- "La imagen delsacerdote' con su
car-
go, su vida se convertía en un tormentq
debiándo iiíUit" y su Iarácter, como opositor fatal y necesario
la
permanecer encerr?.do en-el presbiterio. ,,Mi
posi_ olá i.óra revoluciánaria, cristul¿ó de tal modo
ción es insostenible',, confiesá uno de párro_ t"ni" de los republicanos que dos generaciones
y aul en nues-
cos. "cada día, cada minuto han transcurrido
"ro, enke nada pudieron hacer para borrarla,
sinsabores. El confesionario siempre vacíq
-t*g"
ni siqüieru i;;1ñ;o to. hombrls más viejos, no obstante [a
imaginar una
puedo celebrar el Santo Sacrificio porqu"
no verdad hittóti*' no pueden librarse de
monaguillos". observa Gaxotte qüe aürro
,.Á*o ;;;id enhe la lgllsia Católica v ullcgnspiración
reciente-
no es imputable a instrucciones dadas por
ros ouir- rnteinu"ional .ont a [a democracia". Más
-i padre Bernard del
pos fieles, sino que se ható de una reacción
espon_ *L^i*, Plongeron.-Rr9fe9or
CátOtico de París, en su libro lbología y po-
tánea de lealtad de los buenos catóticos
á ü isÉiu v i"riit i. ,'la ideología
a lo¡ obispos que no se habían acomodado
con er l'iü-;" el siglo de las Luces, ataca
y
poder. Elsentido de ra fideridad aún
no ñáuá á".- ultramontana y jesuita", como dice, "e[ crlstianis-
cambio' agrega' el
aparecido del pueblo. por aquefios días ."*i"ron *o ¿" la ¡erarqúía romana"; .en
ulas Máximas parg uso de los fíeles en tiemprl,a" uidi*nte de los "teólogos de la olglesia
modernis*o
gtu.g y persecución. Allí se leíá: ,,Obua"i"rá. ;ilbii.;na»", condenada por e[ papa' "merece
.h<¡ta-
u to,
hombres pelo preferentemente a Dios. S¿ü
/ .on_ nuestra atención''; más aún, se nos muestra
fesarás una fe, la de Roma únicame nte.
lTe some-
blemente ejemplar". En cuanto a los responsables
puede repro-
terás alpapa. Mostrarás a los auténticos
unu de la lglesiá cismática escribe: "Nadie
revo-
"t¡rp",
adhesión inviolable. / Sólo de ellos ,ec¡birál
lo;"_ charlel el mérito de haber llevado su combate
cramentos y la doctrina. I Huirás de los cismáticos, lucionarioconuncorajecívicoyunaconcepcióndel
así como de sus misas y sermones,'. por prir";;;", hombre sacerdotal que piden respeto"'
:n sy historia, la Revorución encontrabá una resis- Enlapráctica,lalglesiaconstitucionalresultóun
tencia categórica a su decidiclo avance. obispo
rotundo fru.uro.'En !u diócesis-tipo' la del
estrepitosa; de
indignante ra posición de Benoc cuando, Grégoire, se demlmbó de manera
fieles a su
)
".Resulta
refiriéndose al tema que nos ocupa, afirma qr. SO0iu."tdotes, sólo 32 permanecieron
que
"f estado. El número de saceidotes constifucionales
144 145
[.q Nevr y us 1'e¡qprsrnoes l¡ Rsvo¡-ucpN FRmcesn [17911

apostataron en diversas diócesis, fue de 24.000 so- II. La leY I-e ChaPelier
bre 29.000. Primero sufrieron persecución los sacer-
dotes refractarios, nrienkas los juramentados se veían
alentados y promor.¡idos. Con el tiempo también és- Pocos días después del trágico iuramento' l? Fn-
de demolición
tos serían perseguidos, quizás por lo que les queda_ volución dio otroi:uuo "n el.cámino
tt"¿Li,nal, declarando süprimidas las
ba de católicos. No deja de resultar aleccionad'or ad- á;'h ;;iti" que ptovenían del
vertir que las zonas donde hubo más sacerdotes ju_ ;;ñI;i.r"Á- ruro asociaciones'
que la sociedad vivie-
ramentados son en Ia acfualidad las regiones de ma_
yor abandono religioso. Y las que contaron con sa-
ñái;;r., habían permitido durante varios si-
ra en un régimen social sereno
del siglo XVII
cerdotes refractarios son aún hoy las mas fieles. glos. Los econ;;t* v los "fiIósofos"
instituciones
Liiun unánimes en cándenaf dichas los derechos
conha
oue, a su iuicio] t"nipituUan
ügrados del individuo'
su cosmouisíón'
En nuestro libro La crístiandady
eel orden social entonces imperantg'.
hg*o'
.l h"t*
abordado *tt. t"Ái' Áti detiamos que el trabajo'
sobre todo *n t*-.iüud"=, el
kabajo artesanal' tenía
Era la casa hogare-
una base estrictamente familiar'
que carpint"tg'. ul tep-
e[
ña el pequeño mundo en entre
;il-ioriebre, transcurrían su vida' repartida en
;itt"b"i" y to, piuteres domésticos' Sus auxiliares
la profesiOr, .i*propios. hijos' algún oficial' y
t"s
quienes práctica-
uno o, u to.u*á, dos apllndices'
familiar y colabora-
mente r" in.o.pftuUun ul gtupo
sino también
ban no u,i.iiruUuj" áe[ maestro,
en los
=¿to
*.n.rt"rJ, JáÁátitos del ama de casa' No se
i
el artesanado me-
;;;" ";t"ndnt
*ás cabalrnente
dievalqueviendoenéllaorganizaciónfamiliarapti-
aquellostrabajadores
cada a la profe;ó"' Pu"tbien'
I cle su profesión donde, al
se incorporuuul,"ái'gr"*i,
se cobiiaban to-
modo de un orgun-L*o integrador'
un mismo oficit'¡' maeshos' o[i-
dos los q,r"
"pitían
ciales y upr.nJitut, no baio ta
égida de una autori-
L46 Le Nnve y ur.sTeupesreoes
L¡ Revoluc¡ó¡l FnnNcrsn [1791J t4,/

dad cualquiera, sino en virfud de esasoridaridad que


lurge nafuralmente del ejercicio de un mismo que- les, santa Verónica para los vendedores de telas.
hacer. La corporación era, pues, ar iguar quálu
ru*¡- cada gremio tenía también su capilla, sus oraciOnes
lia, una asociación nafural, gu€ brotába, ri" aJ
htu- propiá y sus procesiones. ElAncien Régime se ins-
do, o delmonarca, sino desáe las bases. piraba en la naturaleza misma de las cosas'
tuando en el año 1260 elreySan Luis encargó La ley que va a acabar con las corporaciones
a Etienne Boileau que redactaie er lramadá i¡rr" lleva et nomure de uno de los promotores más ac*
lV mgtiers (Libro de los ofÍcios), no lo t,iro
lu *n tirou de la Revolución, lsaac-René Le chapelier,.di'
i9:u de regimentar bajo ,, pode, todo *u1ao putáao delTercer Estado en los Estados Generales,
"t
del trabajo, imponiendb uná minuciosa r"giu*un_ ; ñ de los fundadores del Club deen los Jacobinos,
sus ataques
tación obligatoria para los distintos grem¡ós.'soto áonde rivalizaba con Robespierre
quiso que su preboste _el encargado de las ."ntiu la lglesia. Había llegado el rnomento de po-
corpo-
raciones- pusiese por escrito las óosfumbres y
tradi- n.r u los tába¡adores en el brete de la Revolució^-
ciones ya existentes. Erúnico paper derreyán ,,No hay corporación en el Estado; sólo tray el inte-
rera- general.
ción con las corporaciones, como por otra parte
con ,á, p"rtí.ulai de cada individuo y elinterés
todas las okas instituciones de deiecho piiuudá, ño lstá permitido a nadie inspirar a los ciudadanos
no
erasino elde controlar la aplicación leid.lor-uro, cualquiár fipo de interés por los cuerpos interme-
y prácticas en vigor. s.emejanza de la famlá, dios y de separarlos de la cosa pública por un inte-
{ ra
incluso de la universidad,
e
rés dá.orpoiu.ión" ' Fue, sin duda, un
procedimiento
iorporu.ión medievar
constltuía un cuerpo libre, no zujeto a otras hábil, ya que por esta "ley de la tibertad"' como
leyes reducidos al si-
que a las que ella se había forjado para cínicamente se la llamó, quedarían
sf m¡s*u.
lencio no pocos opositores de la Revolución'
. Elrégimen corporativo no era horizontal, como
si abarcara dos franjas, ta patronar arriba, Lanuevadisposiciónimplicóunaconquistade
v rá.i"ai-
cal abajo, sino ve¡tical o jerárquico, incluyánáá
uf
la recién apur*.i¿a burguesía, con la consigtriente
maestro y a sus artesanos subordinados. Eicapital
y ápiotá.i¿n aet pueblo ttubu;aaor, qug perdió el de-
la
el trabajo conspiraban hacia u¡r mismo
fin. ño lro_ ,.uiho de asociarse. Por to demás, la ley expresa
día existir antagonismo entre ambos poiu"i,áio" esencia misma de la Revolución en el ámbito socio-
muy sercilla: el que trabajaba era el dueño ali.u- político, traduciendo [a inspiración rusoniana que
pital, o mejor, elcapitat un capital artesanal. Re- iue fundamental entre los hombres de 1789' Las
ligiosamente hablando,"rá cada corporación tenía su asociaciones o corporaciones no podían sino des-
santo protector: para los mercerosSan
Miguel, puru pertar las desconfianz.as cle un Estado que los se5¡uri-
Ios panaderos san Lázaro, san Bras pur"ráráiliáii- bor"u de Rousseau concabían como absolutr: y sin
tímite alguno, conforme al prr:yecto esencial del
clon-
-T 149
148 [¡ Nnrey nsTe¡vpesreoes L¡ Rn¡ouuclÓN Fnnxcesn [17911

trqto sociof. No en vano en dicha obra Rousseau te a un Estado cada vez más
ornnipotente' que im-
La lgv Le.Crrpelier sig-
bregaba por la destrucción de todas las "sociedades
parciales" dentro del Estado, en aras de la igualdad.
;;r" así
J;á.s su.,oluntad'
el hiunfo del más crudo individualismo
y
nificó
"No puede haber ninguna sociedad q*"i" inter- e[ punto de na.imiáÁt" del capitalismo salvaie'
El
ponga entre el hombre libre, igual y fraterno, y el al tiempo que se
,uLblo obrero quedó desarmado, po'
Btado; la soberanía popular es unae indivisiblá',. lo que nodelo¡,afir-
[?lio¿ t"., á.oirñion'
nacimiento del "pro-
En su artículo 1o la ley prohíbe volver a estable_ *áiq* ¿i.f',u f"yfu" el acta.de
las clases obreras
cer, bajo cualquíer forma fuere, las corporaciones i;Ñü;J', d" lapa*perización depatronales' dando
recono-cidas bajo elAntiguo Régimen. En el2o pro_ ;d";;áiAua.on Játo'tl*"t' sectores
el momento de
así origen a l, tuÁa
Ya en
híbe a los ciudadanos de la misma profesión, oLr"- los intereses y
ru intáuración afectó de tal modo a
ros o patrones, nombrar presidentes, secretarios o de to-
síndicos, tomar resoluciones o deliberar sobre "sus f" iiU"Juá d" los artesanos y trabaladores
pretendidos intereses". En el 40 prohíbe a los ciu_ "dos los ramos quáp'o'ocó violentas resistencias'
de
dadanos libres deliberar sobre cuástiones laborales; En 1889' con motivo del primer centenario "Bajo
Freppel:
tal es d iscusiones son d eclamdas " i nconstifu cional es,
la Revolución, escribiría monseñor
atentatorias a la libertad y a la Declaración de los que se aportaba alobrero
;;;;;u á. iiuá*ua, 1o áá
lcon la ley L" ü;;;Lii
derechos del hombrey deefecto nulo,', por lo cual a aisiamiento' la debi-
"los que las hayan redactado, provocadó o presidi- solo frente a sí mis-
tidad. El individuo permanecia
do, serán citados ante los tribunales,,. En ál S"," los recursos mate-
mo, no tenienJá yá ninguno de
proveía et cuerpo de
estipula que "sicontrariando los principios de la li- riales o *oratJ'-tfi;i"s le
bertad y de la Constitución", un grupo de ciudada_ lu totporación' Desde entonces'
nos hiciesen entre ellos convenios que tiendan a fi-
ile"Lá *i"ÁUt", paternidad social, ni fra-
ni sombru a" ¡Liáro;á, ni
jar un precio deterrninado al producto de sus in- ní solidari-
ternidad prof.tioni, níreglas comunes'
dustrias o de sus trabajos, dichos convenios .,son dad de int"r¿s, á"iono'-y ae reputación'.ni rela-
y aprendices' ni
declarados inconstitucionales", sus autores serán ción entru for-aitigentes, ábtutot ni
perseguidos y su ejecución impedida por la fuerza
;;;tr;áá tot dáiites respecto de los fuertes'
pública. Todo "en nombre de los principios de la pequeños [...]
protecció, ¿" flüiuná"r fünte a los lucha
Iibertad y de la Constitución". desenfrenada' una
Pero sí una .oitu"iüncia
a sus propias
Alsuprimirse el derecho de asociación, [a Revo_ por lavida noqu" cada uno' reducido
los demás' con ries-
lució, dio origen a lo que históricamente se llama- fuerzas, trata di-áominar sobre
la opre-
ría "la cuestión social". No dejaba sino una rnasa go de proro* su ruina t"'.t En resumen' y la
por doquier'
informe de trabajadores, en insularidad total, fren_ sión en lo alü ei tntugánismo
150 T
Le Narc y usTe¡,rprsraoes
L¡ RwoLucÉr.¡ Fnn¡crse tl79t) 15l

unión en ninouna parte: tal


es Ia siiuación gue la
Revolución fráncesá introdujo Itrl" Varennes: uma fuga frustrada
en Ia crase obrára,,.
5ólo en IBB4.las asociaciones
obreras pudieron
ser restabrecidas en FrancÍa.
como señaraMuu.rur, Era e[ 18 de abril, lunes de [a Semana Santa, iPa-
Ia historia obrera der rüro
xrx no sería sino una saría ekey esta semana en París? iRecibiría los sacra-
Iarga-aspiración y una reacción
ardiente de ros tra- mentos de clérigos juramentados o de los ohos? Los
traj ado res con tra
er resjrn ;;"a-e ii.¡sram i ento partidarios del decreto enconkarían una ocasión for-
dual" impuesto por lJR"vojuc-i¿n. ind ivi -
midable de desmoralizar a los católicos rebeldes, si
lograban que elpropio rey seviese forzado aaceptar
la situación, impeliéndosele a recibir la comunión pas-
cual de manos de un sacerdote juramentado. Hu-
biese sido realmente un ejemplo desconcertante. To-
dos estaban pendientes de su proceder ya que, al
elegir por una u otra de las posibilidades, daría alien-
to álos;uramentados o alos recalcihantes. Según los
principíos que la fuamblea había establecido, por el
momento no se podía prohibir a los recalcikantes
celebrar elsanto Sacrificio; ya se los había castigado
bastante con la pérdida de sus puestos. Por eso se-
guían diciendo misa, oyendo confesiones y dando la
óomunión en iglesias cenadas, sólo que para ello de-
bían pedir permiso a los párrocos constitucionales,
.on á avaldetobispo constitucional. Mediante tales
condicionamientos trataban de obligarlos a recono-
cer, al menosde hecho, a las nuevas autoridades ecle'
siásticas. Esto Io había obtenido elnuevo obispo de
París, monseñor Gobel, juntamente con sus sacer-
dotes adictos, porque cuando eltos celebtaban, la igte-
sia permanecía vacía. Pensaban que poniendo difi-
cullades a los recalcifuantes, el pueblo acudirÍa. en masa
al culto cisrnático.
Ef general l_alayette i El pobre rey vivía en el palacio de las Tullerías
como en una cárcel. Sólo por debilidad hat¡ía apro-

¿
152 I-¡ lüve y Lars TET'TpESTADES
L¡ REvouuctóN Fnaucesa [179U 153

bado la constitución civildel crero, ro que pesaba


gravemente sobre su conciencia. El queríia bían dicho esto". Y regresó alpalacio con su familia'
olr lu misa
de sacerdotes recalcitrantes. sin duáa que pensaba Al día siguiente se dirigió al recinto de [a Asamblea
en la posibilidad de que le quisieran forzai a ásistir nacional: "Ya habéis oído la resistencia que ayer se
públicamente a la rnisa de un juramentado, opuso a mi partida a Sair"rt-Cloud [...] He admitido
no sóro
para quebrarlo sino también para debilitailaies¡s- la Constitución, he jurado mantenerla con todo mi
tencia de los fieles. Fue entoñces cuando resolvió poder. La Constitución Civil del Clero no es sino una
parte de ella". Tbl declaración manifestaba una debi-
{ejaren secreto lasTlrllerías e irde incógnito i§uint-
Cloud, para po*r seguir allí con toaairánquifiaua ii¿ua inmensa. Pero todavía dio otro paso' aún más
los oficios de Ia semana santa, cerebraJor-poi,u- humillante, si cabe: comunicó a la Cámara un escrito
cerdotes no juramentados. pero alertados que había enviado a todas las Cortes para tranquiti-
mente los revolucionarios publicaron
ii"via- zarlas: allí les decía que era completamente libre, que
.r, plrió- no obraba por coacción, QUs amaba Ia Constihrción,
dicos noticias alarmantes: er Bosque de "n Bo,ilogne
está lleno de gente que fleva la escarapera y que dl más fervoroso paladín de la nueva liber-
branca; "tu
iuá. t-u Asamblea lo aplaudió a rabiar. iQué habrá
tres mil aristócratas quieren secuestrai a Luis
xvl; pensado [a gente? No sin cierta lógica, los llamados
en catorce días elrey se hallaría ya en medio i'pahiotas" it acusaban de dupticidad. Por un tadq
de los
auskíacos... "Por eso, patriotas, iárriba! ia ras
decían, sanciona los decretos sobre el clero, y por
aiÁas!
Ahora te conocemos, oh gran restaurador de la
bertad francesa; ihoy ca"iá tu careta y mañana
li_
oka prefiere las ceremonias celebradas por sacerdo-
tu tes que desobedecen a esos mismos decrglo¡' El asun-
corona!"
to ei que el rey terminó cediendo en toda la línea: el
A la mañana siguiente, el rey y su familia subie_ día deFascua asistió a la misa del cura constitucional
ron a la carroza? ignorando que ia noticia había de Saint-Germain-l'Auxenois, panoquia a la que per-
kas-
cendido. Sonaron las campanas y elpueblo tenecía las Tullerías.
se agol-
pó en la plaza de Carrousel, ."áunáo puro
comitiva real. El general Lafayette ordenó"l á Iu
tui iQué pasaba en el interior del rey? Sin duda que
Guur-
dia nacional que despejara eriaminq pero lossolda- r" r"ntiría muy ofendido por la flagrante violación
dos se negaron a ok¡edecer. Casiaor'hoá.rt de su libertad. Humillado, prisionero en su palacio,
r" sujeto a la Asamblea, no era ya libre' Había tocado
rey demorado en su coche. Un guard¡a
nacionJ, "l
;¿^_
-,,b,
do a [a reina junto a Luis Xü[, te dd ;a fonao. Desde ahora se consideró desligado de to-
d,
amamos, pero a vos sólo',. La reina lloró. ,,Así, pues, das sus prornesas de fidelidad a la Revolución, y no
ino..queréis que me mal.che?,,, preguntó pensó en otra cosa que en liberarse lo antes posible
i,lnur- bel yugo cuyo peso acababa de calibrar en sus di-

L
ca. "&te es deseo de ra Guardiá naiionar "lasí.corno
del pueblo". "Bien, entonces me quedo; no mensiones exaitas. Comprendiendo' por fin, que
*"
t,u_
los revolucionarios parisinos no representaban a [a
r
154 L¿ lüvey hsTrwesre¡es L¡ Rwor-ucróN Fnru-rcese [1791] 155

mayoríá de los franceses, desde lo


más profundo Sin que la apariencia de autoridad qr.re le da la nue-
de su humillación tomó unu ,".olr.id;I;üa de va constitución sea suficiente para reparar uno solo
consecuencias. Abandonaría secretamente parís,
se de los males que afligen a[ reino, despuás de haber
dirigiría a una ptazafuerte donde
y
,";;il;;üsfie- solemnemente protestado contra todos los actos son-
l.r, luego lanzaría desde ailiuna convocatoria so- sacados de éldurante su cautividad, cree deber po-
lemne a sus súbditos, denunciando
ra "dictadura,, ner a los ojos de los franceses y de todo e[ mundo el
de la Asamblea y de ros clubes. Btabá
de que sus fieres vasa[os no re iban
.onrli.ioo cuadro de su conducta [...]" En elmismo escrito se
a f;fl;;. [u"go refiere a la odiosa actitud que le impidió hacer su
disolveria la Asambreayrnodificaría
ra con.t¡t ,tion, Fascua en Saint-Cloud: "[...J era preciso que elrey
reconciliando así a todos los franceses.
bebiese elcéilizhasta las heces [...] Su Majestad fue
_. .Hubílproyectado elplan de manera detallada. obligada a ceder y a volver a entrar s¡ «su prisiónr,
EI lunes 20 dejunio ra fárnilia
r"ur rátáir.;iü;r"- porque después de esto no se podría llamar de oka
mente de tas Tuilerías, junto con
mada-" etiriu.t¡,, manera su palacio". E[ último pánafo muestra todos
la virtuosa hermanu q¡ r"v. Á"to
de iniciir-ra oo"- los quilates de su bondad: "Frances€s, g sobre todo
r.ació¡' dejó un manifiestó dirigido vosotros, parisinos, vosotros, los habitantes de una
u toi r.u,i."r",
donde trazaba un cuadro *uy rear der ciudad que los antecesores de Su Majestad se corn-
ramentabre
gstadg, en que se encontraba Érancia; allí enumera_ placían en llamar la buena ciudad de París, no con-
ba todos los sacrificios que tiabia fiéis en las sugestiones y mentiras de vuestros falsos
taurar lapazsocial, y po; lo que
há.h.ñ;'iur_
no había recibido amigos, volved a vuestro rey, será siempre vuestro
gratificación alguna. padre, vuestro mejor amigo. Qué placer tendrá en
Citemos algunos de sus párrafos: "éLequeda olvidar todas sus injurias personales, y de volverse a
rey otra cosa oue un simulacro al encontrar en medio de vosotros, cuando una cons-
de Ia ,á"rJrJi...l titución que él haya aceptado librernente haga que
Hoy que la única recompensa de tantos
ver la destrucción de ra'reareza, ver
sacrificios es nuestra santa religión sea respetada, que el gobier-
todorl", páa"- no se vea establecido sobre un pie estable y útil para
res desconocidos, las propiedaáes
ridu¡;;, lu:Inu- su acción, eü€ los bienesy elestado de cada uno no
ridad de las personas puestas por
doqui"i pll¡_ sean ya turbados, que las leyes no sean ya infringi-
gro, los crímenes permanecer
impunes y una",anar- das impunemente, V eue, en fin, la libertad sea puesta
guiu completa estabrecerse por encima de ras
leves sot¡re bases firmes e inquebrantables".
[...]..Su Majestad no habría G;;;;; ;1*'^t"
cuadro si no ouisiese hacerres .nno.".
a sus fieres éCómo fue la huida? En 1789 y 1*/90le hubiera
súbditos. el espíritu de esos fu..iorou sido fácilllevarla acabo, pero en1791sólo eraposible
que desgarran
el seno de la patria fingiendoquur", salir de París por un ardid, pues ehey estaba realmen-
regenerarla [...J
te prisionero. El patacio se encontraba rodeado por
lDo L,e Navey msTeupesreoes I Le RrvouucróN FnnNcesa [1791]
t57

una guardia de no menos de 600 hombres. Todos los


puestos de salida, así como eljardín y el camino
a Io
una guam ición segura, cerca *lu ftontera austríaca.
primaveray sesen-
largo del ríq se hallaban esbechamentl vigilados. Aun El rey había roto las cadenas' Era
t't-tá", n.Ulando a su paso ge{e, que se.ale-
denko det palaciq el rcy y la reina no poáí* ir de un 9ol lu
Cuando el co-
cuarto al oko sin la compañía de algunos of¡ciales. truba ál ,".onocerto y lo-saludaban' veces la
Fuera de esto, la mayor parte de sus sirvientes eran ;ir;Gs¿ a St. Menehóu6, el rey sacó varias
del
espías; sólo de algunos se podían fiar, pa,ra superar ."u*" a"l coche. Un joven llamado Diouet, hijo du-
tantas trabas, decidieron disfrazars áni*guao de postas, que había estado en FarÍs
e.Iareina r" ui.tió
como si fuese e! aya; el rey había de pasar por un ,á"t" iafiestade lal.-edáración, creyó reconocerlo, La
carnarero; aldelfín se le puso ropa de niña, tanto que noti.i".onió de casa en casa. Diouet, que el? "pa[io-
a creer que lo habian disfrazado pu- r"pro"n- ta" militante, montó a caballo y se dirigió avarennes.
allí
flegó
taruna comedia. Antes de irse, elrey dá¡a un áscrito a Ñ" bñ [egá, dio la noticia, para que al pasar go¡
-los á"t rrieranlJ t"y. Un grupo de húsares que debían
la fuamblea nacional, explicando motivor áL ," guardia
,F¿u. A unamrgo le dijo: 'Aunque fracase, habré cum- unirse al monaróa, demoraron su arribo' Un
nacional que vio u Luir xvl te dijo con sorna:
"iEres,
plido mis deberes haciendo conoce, u mi pueblo por
honrada-
esta tentativa que yo no eralibre". En ohaocasión Ñ;, ;l t"y?-iTe reconozco, Pero confiésalo
había confidenciado: "Fatigado de los ulhajes qu"
se
[i"ni"!" §ubtevada por el iono de familiaridad de
perimento desde hace tanto tíempo en miiapitul, "*- il;iúbre, lu reina exclamó con majestad' l"ytn-
h" U]iJ"r* y echando elvelo atrás: "iSi conoces al rey,
decidido retirarme al fondo de mis provincias,
vo
donde.estoy seguro de vorver a enconkar er ántiguo
uflr
hablaconelrespetoqueseledebe!''.Adosdesus
arr¡orde mis pueblos porsus soberanos',. iifu les confesóel monarca: "Yo sabía perfectamen-
pero
te que había haidores y miserables en mi reino'
La huida fue, según lo hemos señaladq el ZO de
i"*át me hubiera imaginado que qftlu gente tan
junio. sólo elZl se conoció la noticia. Resonó
el ca- perversa como-para dátener ai rey" En Mgaux el
Luis de
101
de.alglma y las calles de hrís se llenaron. ,,iEl rey obispo, que era¡uramentado, se excusó ante
ha huido!", exclamaba la gente. La fuamblea tomO encuentra en
no,á.it iilo rnejár. "Cuando uno no se
enseguida las riendas de_!gobiernq como siel rey de reci-
hu- su caffi -le resptndió el re!*-testá dispensado
biese desa¡rarecido de Francia. Las furbas entíaron bir". No estaba en cam' porque era un inkuso'
en el palacio cometiendo desmanes. El retrato del has-
rey fue quitado de su sitio, y colgado en la puerta, A dutras penas [a comttiva retomó su marcha
Allí fueron detenidos y envia-
como .si fuese un objeto vendiblé, de escasó valor. ta llegar u úur"nnes,
u-na mujer se acostó displicentemente en la cama dosd.-evueltaalacapital.ElcaminodeVarennesa
de prisioneros
París, que duró varios días, fue para los

L
María Antonieta. M_ientias tanto, Luis xVI .n Jirlgr"
co'lossuyos hacia Montmedy, donder" *r,.ont ubu un u"ráudero catvario' Los que los rodeaban esta-
via-
ban ebrios, Ia turba vociferaba e insultaba. Este
158 L¿ Nnr.c y r¿s Teiqpesra»ss 159
Le Rrvot-uclóN Fnar*cesn [1791]

je, observa Gaxotte, se parecía


no poco alque el 6 Mientras tanto, aprovechándose la ausencia del
de octubre de LTB? nevó a ros rey", desde
vlrsartes rey, en París se hizo to posible Pgra que elduque de
a París. I-a humillación de la familia real
excitulu u Oítlunu tornara [a regencia del Btado vacante. Fue
bajeza del pueblo aplebeyado. Algrnor
r" *i*u_ Danton quien más insistió en este propósito. Pero el
abrir la portezüela dL la canóza y le diriqían
Fun .u
la reina lbs insultos más groseros. oiró
a duque *ü ti*otato y sólo apostaba a [o seguro'
t uiuu-un a"
escupir al rey en la cara. A un hombre qu"
án óna- con motivo de las reiteradas capitulaciones del
lons saludó cortesmente a ra reina, ailí mismo rey, tos monárquicos comenzaron a nerdgl su con-
ro ur"-
sinaron. En una. de las paradas, donde to,
i"yu, fd'za en la Coróna, [o que hizo comprensible [a apa-
habían ya pasado parte de ra noche, unu
oiu ae rición de un movimienio republicanq un grupo de
desalmados invadió la casa, gritando: ;.Cáp"to gente que ya no quería rey, niluis XV[, ni ningún
y3. brytante gordo para lo'q-ue quieren hacer "rta ót o. Tal rechazo era cosa absolutamente nueva en
con fue
é1 ", ellos se encargaiían
de "óonfec.ion*les.u.up"- Fñ.á. para de Viguerie, la huida de Varennes
junio,
las con las
[in3¡ aL Luis y de Antonieta y .inturon* la causa de dicho cambio. Y así el24 de es
con su piel". El viaje se reanudó en *áai" áecir, la víspera de la tlegada del rey a París,.se desa-
áá ,nu
tempestad de injurias y silbidos. nolló en la capital una manifestación anti-realista muy
i*portánte. Miles de personas desfilaron ante las
. La reina, temiendo que le arrebatasen
lo tenía apretado enke sls brazos. El coche
a su hijq Tuilerías, y un grupo de hombres, arm-ados con
pi-
urunru_ cas, enkaron lafuamblea gritando: "Viva la ley",
ba con lentitud. En cada lugar por donJ" puruUun, "tt
"Mva la libertad", "Fuera el réy"' Una irnprovisada
el intendente o er presidenle alr .ruu piáñun.áuu
orq,rástu tocaba á "Qu itu] .t'- !a gellTetomaba el
un discurso donde se hacía al rey tos
ma. aceitos árÉibitto, mandanclo al diablo al rey-. "¿QuÉÍ1l,q.qu"
reproches por su intento-de fuga. rn
puuur" vatrros a hacer de este gran cerdo?", escribía Hébert
se Ie echó en cara que había qu*erido "i"rtt riun- en el "Páre Duchesne". En adelante la Asamblea
con-
cia a las potencias extranjerai. Inútil "nt.ugul
f*
negara tal acusación. Erdía era sofocante-'ü á;,;"ir"y taba con un Partido rePublicano'
üinu,
corriendo la cortina, y dirigiéndose a ra
murtit rlqr" (*) Bta canción, que fue oída por vee primera en mayo de 1790'
se apretujaba contra er coche, excramó: había sido compuesta'por un antiguo soldado
sobre una músíca cle
'rurir"n, ,*- de-tocar en
ñoy9s míos, en qué estado se hallan
*ir pá[rll ni- ;;; ;iv popütu., quá to ¡nisma María Antonieta gtrstabaestrofa: Ah! 9o
de cada
jos! iNosahogamos!',, ,,¡Te ahogaremos ., J"ri..í¿io.'fl eririüiltq que se repetía despuás
muy Franklin habia sido repre-
ga ira, go iro, tiene su h¡stor¡a' beniamfn
de otra ira,
maneral", fue la respuesta. Algllnos se subían ,"ntunt" áá to, h=tudos uniclos en París durante varios años.
cuando
ales_ f"'pi"S""tuUan cómo iba la guena de. independencia nortearnericana'
tribo y miraban torvamente ál rey, a la ("todo
reina-y al ;;r'ffiár^l;uuriuul",n"r*u, á ,u rnal frantés: "go.ira,9o irq"
delfín. Parecía er viaje de un odiadá cri*i""iJriu,t- *"?"n"t¿, toclo marchará;). La exp'esión fue incluida
por los, sons-
bulo. ;;,;;; ..,, diatribai:ionka la nobleza y el cler,:. Las estrofai del
canto "n
variaban según las circunslancias' He aquí algrnas:
160 L¡ Ner,c y ¡-es TeMpesraDgs
La Revotuc¡oN FRAIlcEsA tt791l 161

Ah! go iro, go iro, 9a iro!


Suiuont l¿s ma¡cimes de !'éuangile
Du législateur tout s'accompliro.
IV. El heroico ueto de un rey desvalido
Celui qui s'éléue on l'oboissero
Celuí qui s'oboisse on l'é!évero.
de [a
Tras la vuelta de Varennes' los miembros
Le urai catéchisme nous instn¡ira
Et l'at'freux fanatisme s,éteindro.
iTodo marchará, todo marchará, todo marchará! fuambleadieronfinalrnentetérminoalaConstitu-
aUn, f" que festeiaron ruidosamente'
Nunca se ha-
*gyn las máximas del Evangetio,
Del legisla&r todo se cumpli-rá.
uilüiri"ial embiiaguez de patabras, rantos discur-
E!qu" se eleva será abatido, Et 30 de sep-
El que se abaja será exaltado. sos pomposos y tanta retórica hueca'
que se clausuró la fuamblea
Elwrdadero catecismo nos instruirá ii.ttiutu iue el áíu
Y el afrentoso fanatismo se extinguirá. "t
ñá.ü."f. H rey aceptó la Constitución que se había
Ah! ga ira, p ira, ga iro! que-
Les arisfocratcs d la lanteme. a;;dá;, si b-ien a'regañadientes. No parecía
!h! ga ira, go ira, ga ira! ¡;i; otra'salida. Los emigrados que se encontra-
conside-
ban en et exkanjero, estabán indignados;
Les oristocrotes on les pendra!
Si on n'les pend pas
su decision de res-
On les rompra. rando todo nulo, manifestaban
Si on n'les romot oas por las át*ut la dignidad de [a monarquía'
On les brüleri iuÜf"."t
Ah! ga iro, ga ira, ga ira!
Tras una ruidosa campaña electoral,
fueron elegi-
dos los nuevos represeniantes de [a fuambtea'
iTodo ¡narchará, todo marchará, todo marchará! casi
Los aristócratas al farol.
de octubre abrió
iTodo rnarchará, todo marchará, todo marcharál üá. á."t" de muv polo niu."l' El 1" que desde
su, i"]riones la nuáüa fuamblea nacional'
A los aristócratas se los colgará.
Si no se los cuelga, encontra-
ár,oru se llamó Asamblea legislotiuo. Allí
se
Se los destrozará.
siem-
Si no se los destroza, üu fu persistente izquierda, con-los iacobinos'
Se los quemará. radicalizados'
iTMo marchará, todo marchará, todo marchará! ó* "i;rrllli"t- Juntó a ellos, y 1q" más Cordeliers,
Ah ga lro, ga ira, ga ira! !á ubicaban los miembros del Club de los
acción' [o mis-
Nous n?uions plus ni nobles, ni prétres. áitá" doncle Danton desplegaba su "Feui-
Ah! ga ira, Eo ira, ca ira! ;; q-" Mamt. A la derechale sentaban los
dábit dique contra la inundación re-
lJ égalité porfout í"gn"ro.
L escloue aulrlchien la suiura. itunti" último ,.La
iTodo marchará, todo rnarchará, lodo marchará! Ñüilr;. su Lmu erá: constihrción, toda la En com-
No tenemos ya ni nobles, n¡ sacerdátes" bonstitució', y no más que [a Constituciórr".
pe-
lTodo ryrlchará, lodo rnarchará, toJo marchará! paraciOn con los jabobinos su pod€t "11,muy
de la Corte'
Ef esclavo auhíaco la seguirá, queño, a pesar dei apoyo que recibían
a la
EI4 <le octr-rbre se clebía prestar eljurarnentcr
en rrlulti-
Constiiución. iá Revolur:ióñ uu .omplacía
162 Ln Navs v us Teirpesrepes 163
L¡ Rsvot-uclóN Fnnxcese [1791]

plicar los juramentos, aunque sin mencionar a Dios.


Todos los emprendimientos de la Revolución se
Para conferirle a la ceremonia mayor solemnidad,
caracterizan por su corta duración. También la Asam-
enviaron doce miembros, elegidos de entre los más
blea legislativa, que funcionó sólo durante doce me-
provectos, para que fuesen a buscar el documento
ses. peio fueroniuficientes para que endureciera la
original, y lo trajesen religiosamente, como si fuese
persecución a la lglesia que había iniciado la Consütu-
el arca del nuevo testam'ento. Al llegar al recintq to-
yente. Buena parte de los miembros de esta nueva
dos se pusieron de pie. Vana solemñidad, por ciárto,
fuarnblea eran ateos. Ni siquiera veían con aprecio
dado que la constifución no duraría siquieia un año.
al deísta Robespierre. Cuando e[ 2 dejunio, en el
Desde la vuelta de Varennes, Danton había sido hanscurso de una alocución, éste invocó a la Provi-
nombrado ministro de Justicia. Ante el pueblo pa- dencia, un diputado le interrumpió escandalizado'
recía la más perfecta encarnación del patriotismo Su retigión era la de [a RePública.
revolucionario. Para sus fanáticos era er hombre de
El movimiento nacido bajo la Legislativa después
Estado, eltribuno vehemente, capaz de suscitar le-
de fuga delrey, buscaba hansforrnar radicalmen-
ta
giones de voluntarios, que no vacilaría en cortar
te at hombre y a la sociedad, por las buenas o por
cabezas. Thl era la leyenda. En la realidad Danton
las malas. Se- trataba de crear un hombre nuevo'
era un novel abogado que en TlBg se encontraba
"Esta empresa -cscribe Marcel Reinhard- chocaba
en una sifuación económica difícil. Ga¡<otte lo des-
con la religión tradicional". El hecho fue que la Re-
c¡ibe a la perfección: cargado de deudas, esclavo
volución tomó ahora plena conciencia de su incom-
de un temperamento tiránico, escribe, se lanzó al patibilidad con el catolicismo.
ruedo de la Revolución. Hombre de elocuencia bru-
tal, durante tres años se volcó a los auditorios más Una de las primeras medidas de la nueva Asam-
populares. Desvergonzado, venal, sin escrúpulos, blea fue contra los emigrantes. Ya eran muchos los
jugar con varias barajas a ta vez, cobrando que habían huido, dejando mujeres e hijos, su casa
lupo de
Inglaterra, del duque de Orleans, deia Corte..- En y uu. bienes. Especialmente lo hicieron un buen nú-
París era el hombre de los arrabales. Estaba a sus muro de oficiales. Luis xVI trató de convencerlos de
anchas en el caos, encontrando en élcuanto apete- que renunciasen a el[o: "No puedo considerar como
cía: emociones y dinero. No era un hombre dL Es_ sin.utu*ente adictos a mí, a los que abandonan a
su pakia en el instante en que reclama sus servicios.
tado, sino más bien una caricatura de dicha
;;;"-
sión. "Las revoluciones no se hacen con té decía_; Aquéllos sólo me son sinceramente adictos, que van
los principios de justicia y humanidad son buenos conmigo por un mismo camino; que permanecen
en.teoría y en I.s libros de los filósofos; pero en la inmóviles en sus puestos; que en lugar de desespe-
práctica, hay otros medios de operar, háy que te- rar delbien .omún, .5e un€n conmigo para estable-
ner desjarretadores a sueldo". cerlo; que están resueltos a seguir inseparables de la
764 Le Navey usTe¡e¿srnoes
165
[¿ Rrvot-ucÉN F'nnucesn [1791]

suerte del reino. Decid esto a todos los oficiales y


soldados". El 9 de noviembre la fuamblea intimó a les hacía et hielo. Lo mismo en Bretaña' La Guardia
nácional iba de aquí para allá, exputsando por la fuer-
los emigrados a volver al reino antes del 1." de ene-
za a un recalcitrante o inhoduciendo a un juramen-
ro. De no hacerlo, se verían condenados a muerte
por contumacia y sus bienes serían confiscados. Th- i"ar. Las denuncias se multiplicaban' En poder del
les decretos hacfan enkar a los emigrados en la cate- pirto.o de Reorthe hallaron los diputados una. cir-
goría rnaldita enke todas de "enemigos de la Revo- Iuf* au su obispo que declaraba profanada toda igle-y
lución". La ley consideraba "conjurados" a todos los iiu.n donde un cismático celebrara elculto divino
en un
emigrantes. Al rey le pareció demasiado dura la ca- mandaba antes cetebrar la misa en el campo'
lificación; no podía condenar a muerte a sus parti- claro del bosque, en el desiertq que en una.iglesia
haidor; finalrnente
darios e incluso a sus proplos hermanos que se ha- liáfu,.,u¿u poi al',rn gace.rdotg
["t i..otaaba las ürnrdes, la pobreza y la constancia
bían ido al extranjero. Como lo acabamos de seña-
lar, deseaba convencerlos de que retornasen. De de los antiguos cristianos y lavida en las catacumbas.
hecho no lo logró. Su propio hermano le contestó Algunos diputados atrib uían todas las d esgraci as
quienes
desde Coblenza el 3 de diciembre de l79l:,,Vües- de Fráncia a lbs sacerdotes perseguidos, a
tra orden no es la expresión de vuestra libre volun- o fanáticos. Los más du-
.utiri.uuun de engañadores
tad. Mi honor, mi deberi y hasta mi tierno cariño ros golpes contra-eltos los descargó, como suele ser,
hacia vos, me prohíben obedecer". lgualmente se Fauchet' Era
;;;;¿rdote fe[ón, el padre Claudio
pronunciaron así muchos miles de nobles. áste un hombre de'figura esbelta, tos ojos
llenos de
En lo que toca a los sacerdotes, elllde ocfubre ü;;. Ántes de la Rávolución se había destacado
comemaron las discusiones sobre aquellos que se ha- ;;ñ gtán fuerzaoratoria; claro que a través de
la lgle-
bían rehusado a jurar la Constifución Civil del Clero. Ius putuiras se kaslucÍa menos [a doctrina de
;i" ;.,; ¿l espíritu del filosofismo del siglo XVIII. Tat
Dicha sifuación constituía un verdadero reto para [a
fure su fama que llegó a ser predicador del rey' si
Asamblea. En muchos sitios habían pennaneóido en de
tiá" ptonto fue desfiedido Porque hablaba más
sus puestos, aunque las autoridades los considera-
ban destituidos; celebraban la misa, oían confesio- Rousieau que del Evangelio' Hombre sumarnente
se ad-
nes, mientras que los juramentados se quedaban sin ,u"iJá.o yiebosante dáambición, enl789
hirió con entusiasmo a la causa de la Revolución
fieles. Más aún, a los gue asistían al culto de un inku-
"e[ san Ber-
so, se los evitaba; la mujer se separaba del marido, el naciente. Por su oratoria [o llamaron
nardo de la Revolución". En el asalto a la Bastilla,
hijo del padre; si eran artesanos, no se les encargaba
combatientes' sabte
trabajo alguno; sieran comerciantes, nadie les Jom- Itegó a ponerse al frente de los
an rnuno. Pclr supuesto, cuando llegó el mo.mento'
praba nada. Ti¡da la z.ona de la Venclée seguía plena-
mente católica, de rnodo que a los nuevos curas se novacilóen¡urarlaConstituciónCivildelClero.
Cierto día así habló en un Club:
166 L¡ Nnve y usTgwesrnoes L¡ Revoluc¡óN Fna¡'rcesa lL7gll L67

La hermandad en el arnor según las leyes de le despertaba amargos remordimientos'


Un día' con
la Naturaleza y la felicidad, tal es el fin de ia Hu- cléri-
motivo de ta discui-ión sobre el sueldo de los
manidad. Hasta ahora sólo las logias masónicas un largo discurso'
de los diversos países han mantenido esta idea, ü";; pronunció en la fuamblea
ño t*"nte de connotaciones liberales: "Hay
que
Juntémonos, pues, con ellas, y dejémosles recrear_ en
poner la ley contra los sacerdotes recalcitrantes
se en sus misterios y entretenimientos [...J Tengan y
armonía cón los derechos del hombre del ciuda-
confianza en,la Orden [...] Nada tenemos que
temer, sino esperarlo todo de los francmasones áuno [...J Piensen, digan, escriban lo que quieran;
nosotros opondremo; nuestras ideas a sus
que están esparcidos por todo el mundo
ideas'
[...] ¡Edi- nuestro amor a su
fiquemos unánimes cien millones el Templo de Ia nuestras verdades a sus errores,
la opinión pú-
concordia! [...J Los pueblos no formarán más que ,áU, Áti, y sólo así, fundarernos en
una familia, la plenitud será universal [...] Co_ En espera de
btica nuoiro triunfá y su derrota [...J
menzará el reino de la justicia y el día de la paz áttu inufuctable resuliado, Qü€ sólo puedeser obra
[...J Conforme a esto hemos de medir a Montes- dea fo*po y del progreso de las
ideas, hay que
quieu, Raynal, Mably y Rousseau, de los que el
Ñ;; un t*ai" átir*y apropiado para impedir-
último ha dicho todo lo que se halla sobie las débiles contra las le-
les que exciten a los
leyes en los mejores escritores. Frente a ellos colo- ".óiritut
;.i"ndan [a guerra civil, mantengan eldéseo
quemos las enseñanzas de la verdadera religión, ñ,
es a saber, del Evangelio; digo esto como homUre y lu..p.ranza de üna contrarrevolución ["'J El fa-
y no como sacerdote [...J Ella [el cristianismo] es iatismt es el may ot azotedel mundo; hay que ani-
con esa bestial
la religión del amor [...f Sólo hay que limpiarla de ;;iÉ;1", ia tibedád es incompartibte tira-
las añadiduras de teólogos metancólicos; pues esta ásiiaritud, que santifica elodio diviniza a los
y
religión es toda tolerancia, afición, buena espe_ nos t...1 Yo propongo que [a supresión de todo sue[-
ranza, humildad y fraternidad; en una palabra, do db lbsoio público á los sacerdotes recalcikantes
amor, inmenso amor, que abraza el cielo y la tie_
es justa, conveniente y suficiente"'
rra, todos los seres y todos los tiempos.
Tál era el plan que proponía Fauchet:
quitar a
los eclesiásticos su *ír.io salario de supervivencia;
iPobre Fauchet! Ni siquiera le fue bien con los ja-
cobinos. con el fin de sacarlo de parís, lo hicieron
conellosecuraríandesufanatismo,elhambreecha-
nombrar obispo de calvados. De allí volvería a la ca-
pital para ser enviado al cadalso en ocfubr
tii" esos lobos del aprisco, y el pueblo correría así'
uomo
e de 1793. ya libre, tras los clérigos constitucionales'
Pero volvamos al Fauchet todavía activo en la óbt"tu.Weiss, tan poca fe tenía este cura amance-
si
Asamblea. La actitud fiel de los sacerdotes que se bado en la fueáa aá ta convicción que'.a su iuicio,
habían negado a jurar la Constitución del 'Clero se hacía pasar hambre a los clérigos
fieles' vendrían
constituía para élun continuo reproche y su recuerdo a más blandos modos de Pensar'
168 [¡ Nevr v us Te¡rlprsteoas
169
Le Rsvo¡-uc¡ó¡l Fnn¡¡cesn l179Ll

Tras largo debate, la Asamblea hizo pública una


resolución de 15 puntos. Incluyamos algunos de lal fue la perniciosa resoluciórr que lanzaría a tan-
ellos. 1. Denho de los B días después de la promulga- tos sacerdotes a la miseria o a la muerte. icuál sería
la actitud del rey ante este nuevo paso de ta Asarn-
ción de este decreto, todos los clérigos i" han?e
blea? isancionaría el decreto? La Constitución,
presentar ante el concejo del lugar de su habitación
y prestar el juramento de ciudadanía; si se niega, como sabemos, le reconocía e[ derecho de veto'
pierde el sueldo o la pensión y se le ,,apercibeáe Recluido en las Tullerías desde el doloroso retorno
rebelión contra la ley, mala intención frentá a h patria de Varennes, Luis XVI había ido tomando concien-
y, corno tal, [quedal sujeto a Ia vigilancia de las au- cia de la gravedad de las circunstancias. Reprochá-
toridades pertinentes". 2. Luego se han de enviar base el háber sido demasiado crédulo y falto de vi-
las listas dá quienes hayan presiado dicho jura*"n- gor desde que comenzaron los acontecimientos
to, como de los que se hayan rehusado.3. Los que políticos de ia Revolución. Sufría sobre todo en su
ya han prestado eljuramentq y desde entonces no conciencia por [a aprobación que dio a la Constitu-
lo han retractado, están exentos de esta formalidad. ción Civit del Clero y el juramento cÍvico del año
4. De los demás clérigos, ninguno ha de percibir anterior. Todas sus simpatías estaban del lado de los
sueldo de una caja pública, mienhas no p*ábe qr" sacerdotes que se negaron a jurar. De Viguerie nos
ha prestado el juramento de ciudadania. 6. Ade- ofrece peneirantes reflexiones acerca de la evolu-
más de perder todo sueldo, los clérigos que rehúsan ción inierior del rey. Su viaje de retorno tuvo algo
eljuramento de ciudadanía, o [o retractan después de los viajes iniciáticos, algo de peregrinación espiri-
de haberlo prestado, han de ser hatados.omo ror- tual. El escritor francés piensa que cabe hablar de
pechosos de rebeldía contra la ley, y como tales han una auténtica conversión. El rey ha cambiado' Esta
de ser especialmente sometidos y recomendados a conversión, que comenzó en L790, encontrará en
la vigilancia de todas las autoridades constituciona- el curso de 1797 su plena realización' Luis XVI se
les. Se dice asimÍsmo en otro lugar que todo ecle_ ha convertido a la "devociód'. frto quiere decir, en
siástico no juramentado al que denuncien veinte ciu- ellenguaje de la época, que ha pasado de unavida
dadanos de su provincia como causante de proble- cristiana corriente, pero sin celo ni piedad, a la vida
mas o a quien eldirectorio de [a provincia encuen_ devota, o sea, a la vida dedicada a Dios'
tre culpable, será deportado fuera de [a f¡ontera. Antes cle la Revolución, no era especialmente fer-
Como puede verse, la Legislativa abandona el cri- voroso. Si su padre había sido un hombre piadoso
terio de Ia constituyente sobre la voluntarieclad del de verdad, él no 1o fue. Ahora se va a producir un
juramento, c*nvirtiendo en obtigatorio lo que hasta
cambio en su alma respecto a la religión. La primera
entonces era libre. Nos encontramos en el origen mecJida persecutoria, la confisr:ación de los bienes del
del movimiento que ctrlminaría en ell"error. clero, el 2 de noviembre de 1789, pareció dejarlo
indiferente. Lr:s indicios gerrninales de conversión
170 La Nev¿y ¡¡sTeupesrnoes
[¡ Revouuc¡óru Fna¡rcesn [1791] 171

datan de febrero o maruo de 1790. Su esposa, mujer


suya a monseñor de Lau, azobispo de Arles, datada
más fuerte y perspicaz de lo que muchos creen, fue
el-29 de juniq es decir, cuaho días después de su
una'de las primeras en advertirlo. Sin embargo, en el
retorno de Varennes. Be prelado le había mandado
mes de agosto, el rey sanciona la Constifución del
unas líneas de consuelo- "Es a los pies de la religión
Clero, y en el mes de diciembre, el decreto deljura-
mento. Al pareceiq no capta todavía la gmvedad de la -le responde elrey- que depongo las injurias hechas
al monarca [...] Gusto una nueva satisfacción cuan-
persecución. Sólo a comienzos de L79'1., tms las pri-
do puedo en la soledad bendecir a la Providencia,
meras vexaciones conha los sacerdotes refractarios,
someterme a sus decretos; es entonces que todos lo
comienza a comprender y mosharse afectado. Tiata
males, todas las injusticias, todos los atentados son
entonces de hacer saber que no quiso esto. Bcri-
otvidados. iNo soy demasiado feliz, Señor Azobis-
biendo el 15 de abril al obispo de Clermont, le dice
po?" Se regocija, asimismq de poder a<piar sus elro'
haber sido "foruadd' a sancionar tales cosas. He aquí
el pasaje de la carta: "Usted conoce el desgraciado
i"t, t,, antigua adhesión a la filosofía de las Luces y
su relativa indiferencia religiosa. Los sufrimientos que
caso en que me encuentro por la aceptación de los
ha experimentado, así [o espera, le valdrán pam al-
decretos sobre elClero; siempre he mirado su acep-
canza, el perdón de Dios. "La justicia divina -cscri-
tación como un acto fozado, no trabiendo jamás du-
dqdo por lo que me concierne de permanecer unido
be- épuede quedar satisfecha? Ella quería castlgar-
me Dor haber preferido la insolente filosofía, que me
a los pastores católicos, y estando firmemente resuel- 'había
seducidb y me ha precipitado en un abismo
to, sivuelvo a recuperar elpoder, a restablecer plena-
de desgracias. En mi opinión, he descuidado el culto
mente elculto católico". Poco tiernpo después llega el
antiguó de mis abuelos, tan querido a San Luis, del
día de hscua. El hecho de querer acercarse a comul-
gar de manos de un sacerdote no juramentado fue, cual-me glorío de descender". La carta termina con
una súplica, Rece por mí, le pide Luis XVI, para que
sin duda, un acto de comje y de reconocimiento de
pued a'"reconducir" -r am en er- ami pueblo' " Solici-
la Iglesia fiel. Poco después, en la cartaque dejó a los
[O el socorro de sus oraciones, para reconducir un
-

franceses cuando su huida a Varennes, se queja, en-


pueblo que no podrá jamás reprocharTlul-haber
ke okas cosas, de "haber sido obligado a oír la misa
i,echo coffer su sangre, nisus lágrimas". áQuá signi-
del nuevo cura de Saint-Germain-l'Auxerrois"; tam-
fica este ramener un peuple? Sin duda ganarse de
blén en ese texto muestra su anhelo de tiempos feli-
nuevo a ese pueblo para llevarlo por el buen cami-
ces en que la "santa religión será respetada", con lo
no. Ahora entendía el sentido último de los aconteci-
que está renegando implícitamente de la Constifu-
mientos. Su viaje aVarennes se lo ha revelado: todo
ción Civit y del decreto deljuramento.
elpueblo, o casitodo, se trabía convertido a la Revo-
Un texto de su mano muestra que conoce el pre- tuii¿n. Antes de su viaje creía en los "buenos france-
cio de la conversión. Lo enconkamos en una carta ses" y en su apoyo. Ahora ya no lo cree así, pero
L lz L¡Nevey [AsTuvp65la¡85

espera convencer a esa multitLld extraviada "re@ndu-


ciéndola" aély, por su intermedio, a Dios.
Gracias a la Providencia, en ras'luilerías lo acom-
pañaba una encantadora mujer, tan bondadosa
mo fuert!, su- joven hermana madame Elisabeth,
que ejercía sobre élparticular influencia. Habiendo
podido emigrar también ella como lo hicieron sus
co-
r
h.elmanos tí.as-, prefirió quedarse para compartir
¡l
el destino de la familia rea[. su delicadezu, ru.bon-
{ud, su energía, eran un bálsamo en los dáores del
desventurado rey. Profundamente cristiana, Isabel
había fundado una sociedad piadoru.on*ir.au u
Cnpín-roCuARro
los Corazones de Jesús y de María, y no ces"abad"
recordar a Luis xvl sus deberes de ciist¡ano. Hubie-
p qugldo que, haciendo suya la idea de su abuelo 1792
Luis XIII , el rey-.consagrara fúUlica*ente ,orupr_
leado reino al sagradó corazón; en su intento, ir.-
gó a redactar el posible texto de la.onrugru.ión
gue, más tarde, poco antes de ser llevada Jla gui-
llotina, había de encontrarse entre sus vestidoi et
rey no la siguió hasta allí. pero al menos tomó una
vaterosa decisión. "Prefierc que me quiten la vida,
que ser foruado a consentir en esto
[los últimos de-
cretos]- Ya bastantes veces he hecho to que todos
querían. Ahora quiero hacer una vez Io qle es
vo-
luntad mía". Jamás había usado ese derecho. Aho-
ra lo hizo. El 11 de noviembre rruso el veto a los
decretos contra los emigrados, y-ellgde diciembre
al decreto contra los sácerdoiás. como urirma ae
viguerie, si Luis xvl era quizás "incapaz de reinar,',
al menos se mostró "cap'azde resistir;'. sólo en aür¡r
de 1792 sería conc¡cido en Francia el brev" pántiri-
cio de excomunión al clero juramentado.
Enkamos en la consideración de los sucesos de
este añq realmente trágico, el año L792,
que s.erá
testigo dá acontecimientos kascendentales en la his-
toriJde la Revolución: destieno de sacerdotes, asal-
to a lasTullerías, matanzade eclesiásticos, prisión de
la famllia real, etc. como resulta imposible clausurar
tos heáhos en el marco tiránico delaño astronómico,
incluiremos en este capíhrlo algunos episodios que
comenzaron en 7791,cCImg las guerras con diverSOS
países europeos, prosiguiándose en elpresente año'

[. Las cortes eurspeas y la Revoluciósl


I
Le imponen al rey eÍ gorro Jrigio

Como era de imaginar, la situación de Luis XVI


y sr_r familia no podía resultar indiferente a las coro-
L76 L¡ NevEv r¡s TErwesr¿oes t77
Le Revoluclóu Fnn¡rcesn ll792l

nas de Europa. Bpaña, por ejemplo, en virtud del nues-


mo es la de todos nosc¡tros. Nuestra felicidacl,
Pacto de Familia establecido en L761, se veía afec-
tada por los acontecimientos cle más allá de los piri- tra seguridad, [a conservación de nuestras coronas'
neos; Carlos IV, que erapariente de Luis XVI, sufría ü;;aritidad y la felicidad de nuestros vasallos, in-
por [o que estaba sucediendo en Francia, pero poco todas las razones más poderosas y sagradas nos
,itun, justifican y nos fueoan a salvar a toda Euro-
podía hacer ya que estaba muy acotado, por lo que
se limitó con recomendar a los franceses que respe-
pa de ia sublevación y la anarquía"'
tasen la dignidad de su rey y de la familia real. Víctor Por su parte, Luis XVl, desde su vuelta de
Varen-
Amadeo ill, rey de Cerdeña, supo advertir en los nes, g pluno acuerdo con su esposa' multiplicó los
principios que difundía la Revolución, un peligro "n
lontá.toi diptomáticos con los diversos soberanos.
para todos los pueblos de Europa; cerró así riguro- T;á que hácerlo a escondidas, ya que públicamen-
samente las fronteras y puso trabas a la propágan- te los había amenazado con la guena si
intervenían
da de las máximas jacobinas; también recibiólon en los asuntos internos de Francia. Era,
por cierto,
cordial afecto al conde de Artois, hermano de Luis un doble juego, lo único que creía poder hacer este
XVI, y a sus acompañantes. ;'r.y .onrlituáonal" P1ru t{'fl.tu reino y su propia
rumitia. El 3 de diciembr e del797 había rogado
se-
Asimismo la sifuación no dejaba de afectar a Ale- María Antonieta
.i¿tu*"nte al rey de Prusia, como
mania, en algunos de cuyos principados habían movilizase
entrado las ideas de los "fi[ósofos", y hasta se ven- to t,iro con el emperador Leopoldo, que
hecho [a Revolución había
dían pañuelos que llevaban impreso e[ texto de los una fuezu ur*uáu. De
naciones de Euro-
Derechos del hombre. El emperador de Austria, cometido atropellos conka otras
Leopoldo I[, que gobernaría precisamente hasta pá, p* anexando con prepotencia el Esta-
"iu*pio
áo'Éontifi.io de Aviñón, o rompiendo unilateralmente
1,792, estaba en estos momentos sumamente ocu- los dere-
pado por problemas con Prusia y Rusia, en razón los convenios europeos al abolir en Alsacia
de [o cualno se encontraba demasiado dispuesto a ;h; qu" allí poseian los príncipes del Imperio' En
ape-
presionar sobre Francia, máxime que con ello po_ aqueilá época a nadie hubiera asombrado una
dría_influir negativamente en [a suerte de su ñ¡a iuii¿n dá Luis xvl a los demás soberanos para
al
María Antonieta. Hubo, es verdad, algunas adhe_ reestablecer su ar-rtoridad conculcada. El recurso
estaba de acuerdo con
siones a la corona de Francia, como por ejemplo extranjero, señala Gaxotte,
las doctrinas y costumbres políticas de la
época' Si el
una proclama colectiva de los reyes de Europa dán- pensaba en-
de se decía que miraban la causa de Luis Xúl como e.tudo se idántifica con elieg,como se

tonces, puesto que el rey es la más alta encarnación


suya propia. En carta a María Antonieta, le decía el
¿e tu put iu, los ánernigos delrey son al
mismo tiem-

L
emperador habsburgo: "La causa del Rey cristianísi-
po loi enemigos del Estado'
178 L¿ Neve y rns Tmapesrnpes
179
L¡ REvor-ucró¡¡ Fn¡¡qcesn 177921

Lo que Luis XVI deseaba que se realizase era un


regente
congreso de soberanos, con gran aparato, acom- avanzaran hacia las fronteras de Francia' El
pf,b[.o un manifiesto en que se de-
pañado de una contundente concenhación de tro_ haría entonces
pas. Luego los príncipes, tras fulminar un enérgico .i*uriun nulas ysin valor las resoluciones de la Asam-
manifiesto contra los revolucionarios de parísjde- üf"" h
.*p.rador no estuvo de acuerdc'
clararían que sibien no era su intención inmis.úiru. "..ional.
con e[ proyecto del conde porqqe si se establecÍa una
-el
en los asuntos internos de Francia, sólo reconocían ,"g"niiu, rcy quedaría privado del hono' y colre-
;dó;td;" u fuertaa yla victa de la familia real. tuí
4 r"y, y no se avenían a hatar más que con é1, cuan_ limitaron por elmo-
do esfuviese realmente en libertad. La nacíón, inti- üp"ld; il y el retl dáPrusia se
se decÍa
midada, se precipitaría a los pies de Luis, y le supli- *unto a hacár púbíica una declaración donde
rey de Fran-
caría que lo salvase de la invasión y de la guerra. et ;r; i; situacióh en que se encontaba el
rey accedería a las súplicas de su pueblo, árnaría la áa resultaba preocupante para toda Europa'
indignación de las cortes europeas y, restablecido que tu.
Conviene destacar el papel importante
en su prestigio, lograría recuperar inmediatamente franceses'
vieron en estas gestiones los emigrados
irá, habían sidJlas grandes emigraciones. La. pri-
los poderes de que [e habían despojado. Talfue, al
parecer, el plan concebido.
*"ru, después de la tóma de la Bastilla, que inctuyó
del
Los acontecimientos bélicos fuvieron su comien_ i f"t rugridotes <Je Artois; la segunda, después luego
zo en_L791 y se encresparon en e[ año que nos ocu- asatto ie octubre, más numerosa; la tercera'
pa, L792. A modg deprolegómenq eti4de agosto áLG rugu del rey.'Fsta última fue masiva. A algunos
juzgando
de 179L, Leopoldo II convocó a un encuentro en oficiales q.r" no quisieron acornpañarlos'
Pilnib, palacio de caza de Federico Guillermo, prínci- que era mejor pui*ute cer en la patria' sus amigos
como dicién-
pe elector de Sajonia. El príncipe quería salíiya en á.iu*t .":ero les enviaron una rueca,
por su rey' El
defensa de Luis xvl, pero Leopoldo le conven íio a. doles que no tenÍan valor para luchar
Turín' con la
que mejor sería negociar pacíficamente con Francia, cánde de Artois estuvo primero en
Francia una
única manera de salvar aljaquead o rcy.Mientras ka- átp"tunra de promovel erL.el sur de
taban de esos asuntos, se anunció etcóndedeArtois, cont,an"volución.Desdeallírecorrióvariospuntos
hermano de Luis, quien defendió cálidamente la áá Eut"pa, buscartdo auxilio para su
pakiat Lyego
guerra contra laRevolución, sugiriendo que, ya que i. Aitigib á Bruselas, doncle se había refugiado su
,y estaba prácticamente priiionero, las Córonas h"r*u"no, e[ concle'de.
provenza. Mientras estaba
"l Europa reconocieran al conde de provenza
de allí, ély sus amigos se entetaron de Ia huida
de Luis
como felices' por
regente de Francia, e hiciemn a parís responsable de XVI a Monhelv- Quedaron realmente

L
la seguridad de la familia rear. para ello ts reyes eu- io qr" fue tanlo;á; grande su decepción cuando
ropeos debían ordenar enseguida que tos ejércitos supieron el fin de [a aventura'
181
180 Ln Nnvr v r¿s Terwesraors L¡ Revoluc¡Ón FnnNcesn fL7921

su propia costa' mien-


El27 de junio los oficiales emigrados, numero- Príncipes, y hacía la guerra a
ha-
sos por cierto, enviaron a sus camaradas de Francia ;;; ü: áááruto, iu ááp"iaban del derechoy a su
un escrito en que calificaban de nulo y sin valor al- ;;;; y echaban a la cárcel a sus madres mujeres'
guno todo lo acfuado por la fuamblea nacional des- Esta era la parte mejor de la vieia Francia"'
de laprisión delrey. "Oigan nuestro juramento, ofi-
ciales de Francia. iJuramos por nuestro honor, el
E|77g2murióe[emperadorLeopoldol[,yle
[l' de 24 años'
único bien que nos queda, morir para libertar a nues- ,uáiO en el trono su hÚb Franciscolado re-
tro rey, educar a nuestros hijos en estas máxirnas, y i.r;im;;" de María Antónieta' Del favor francés
de la gue-
mientras vivamos, perseguir a los adalides de los ;;il.ú"ario habíi un acuerdo ende cruzada en fa-
partidos que rnaltratan a nuesho monarca, o acaso ;;, ;;üdida.ámo una especie
de demoler la
pongan mano en la persona de Sus Majestades!',. vor de la Revoluti¿n' Para acabar aus-
;;*tdía en Francia "[a ruptura de la alianza
como la
En dos ciudades alemanas se organizó un ejército híaca-decía,rno d" ellos- "i tan necesaria
de emigrantes. Francisco Chateaubriand, que se en- tomadelaBastilla''.Austriaeraconsideradalaalia.
reina'
contraba en Btados Unidos, al enterarse de [o que Já-oii.iul de la familia del rey y de la
acontecía en su pakia, volvió a Francia y se incorpo- le su-
B general Dumouriez' comandante francrás'
ró a aquellas huestes. "El ejército de los Príncipes -
giriá'J luit xviq, u taá utu,11 Em ngradg -r' ;r losró
escribe- constaba de nobles, clasificados por provin- "Mi señor
cias, y que servían como soldados; la Nobleza volvía
iu ptop¿sito, yi áu" 9l rey así le escribió:
depende
a sus orígenes y a la monarquía, en el momento en
i.;;;" v ,áurino' El reposo Majestad no
de Europa
puede
de vuesku.oniáttutión' Úuestra
que aquella Nobleza y aquella Monarquía se dirigían Constitución por mi
a su fin [...J Un ejército consta por lo común de sol-
dudar de que he ut"ptado la.
mantenerla;
libre voluntaA y.in .át i"rzuao;
he iurado
dados de edad semejante, parecida talla y robustez.
y milonor están enlazados con ella y mi
mi reposo
Pero el nuestro era muy diverso en esto, pues era la nación' cuyo re-
una abigarrada mueska de hombres maduros, an- t;;tá ¿upána" de la suerte y que'l,Pesar d3
de
pdas
cianos y jóvenes, eu€ hablaban los más diversos clia-
pi.t""t""te hereditario soy, de to-
la estima
las catumnias, merece y conservará
lectos [...] Un padre servía con sus hijos, un suegro haniurado vivir.libres
con su yerno, un tío con sus sobrinos [...] Por muy
d"t Lrt;;"Ulot. ios tát'tteses iPo-
ridículo que pareciera este reclutamiento, tenía no ;;;; y yo r,* látuao elmismojurament{''
obstante, algo de hermoso y conmovedor; pues es-
il ;t' íiíit l;ü; " morir!, comentano
Weiss'
pued.es salir
Eres
de
va
las
un prisionnro Ju tt.rs súbditos;
taba animado de convicciorres sinceras, ofrecía el sin pedir
puertas de puii, para respirar el áire libre'
espectácr"rlo de la antigua monarquía, y daba la últi- pareces a un
antes ¡:ermiso alintendente Pétion'
iTe
ma imagen de un mundo que iba al ocaso [...] Tcda
aquella tropa admirable no recibía un cuarto de los üOn u quien han roto los dientes!
182 L¡ Neve v ¡-¡s'l'eupesmoes

Todavía no había llegado una respuesta,


Du mouri ez lo aprem ¡ó á decrarar
más Luis cedió, pa1a responcler con
cuando
tu ju""*' üiu r",
un hecho cate_
r L¡ Revot.ucóN Fnmcrse

guerra
tl792l

Así, pues, en este mes


i Imperio. Dicha guerra' queio.-n e[
183

-abril- Francia declaró la


tiempo
górico al reproche de quq en connivencia áfectaría a Piusia, Saboya, Nápoles, Bélgica, y más
con prusia
y.Aushia, estaba haicionando
a ra nación ü eo ¿. adelante a Roma, España y Rusia, si incluimos las
tu"rtuu de NapoÍeón, se extendería a lo
abrilse presentó a laAsambrea, con todossus largo de
minis- expandii la Re-
tros. uno de eilos reyó ra reración. 13 unor. H objetivo principal sería
procura suscitar una disposición
Ailipi¡m"io ," volució n, intemacional izarla, instaurar una Europa
favorable a Luisxvl:
"isire! cuando jurasteii Ia constifución ,"publi.una, en base siempre a la soberanía del pue-
rae6n se unió ribremente con ra voruítuá
y *.rt o.o- blt. De hecño, donde entraran los ejércitos france-
¿á'rnu jacobinos, con
nación libre, fuisteis objeto cre odio pái"G ses se formarían enseguida clubes
y guillotinasi ope-
gos de la tibertad. grsgllo y tiraní.a "i"*¡-
hJ ñ;if las consiguientes confiscaciones
políticos.
racioneslue dirigirían los Comisarios
movimiento a todas las Cortes,'. Luego;i
a la acusación de Austria: "se carurñnia
il;;;r.u"n
u Frui.¡u; el25 de julio, el duque de Brunswick, coman-
emigrados reberdes harlan refugio
.n nuo*o. veci- dante de los á¡Arcitos de Austria y Prusia, lanzó des-
nos'.se congregan en nuestras frónteras.
Rurtiuri"*- de Coblenza, que era su base de operaciones-, una
pre ha abusado der tratado de
arianá con ñun.iu declaración poi la que se exigía, en nombre del eiér-
[...] La muerte del emperu¿or.¡o,
ter reposo, pues su sucesor Leopordb
¿;;;;i;;;"_ cito aliado, la completa restauración del Ancien
¡,uuráliao Régime, afirmándose que los adversarios en elpo-
Toscana un filósofo. en.et trono pil;;iá áJáa""n deiserían tratados como rebeldes, sujetos a ejecu-
por el misrno esp.íritu hostil [... J
t...i f-t qr" f<uriüttu_ ción mititar. En dicho manifiestg kas recordarse el
f1 .pa.tido jacobino, es la Asámbtáu
toda la nación en ella ,"pr"r.ntada j;.
ataque de los franceses a los Príncipes alemanes en
t..
"u.¡onJ,
óu*a,", Atruiiu y Lorena, se alude a la declaración de gue-
rra, totámente injusta, contra el Emperadot, y el
se termin ó de leer la reláción, s*
lerant ó ;l ;;v y
diiq con voz tembtorosa: ,A.aUáiá.-"r,
que ha sid<¡ hecha en mi Consejo
iñ;;;L. a
ulterior ataque a sus provincias de los Países Bajos.
,.Además dá estas importantes razones -prosigue el
de Estaio.'G f,u
dado para ello mi asentimiento
t...j Á¡,oáiáIg., I texto- hay que añadir otro objeto de la misma im-
conforme a las prescripciones a" iá
bonJtiü;i;;, portanciaque interesa sobremanera a ambos sobe-
el.rey_de Hurci* "
proponeros Ia guerra contra
v iunor, y es el de concluir con la anarquía-que reina
Bohemia". Apliusos interminaueslEr
ÚuüáÉ'ii"v en Francia, rechazar los ataques que sc'n dirigidos al
d.e Fr¡rnsría v Bohemia"
"ru "iiituú
cipe habsburgo quien, aunque
;iü;iáJipri"- I altar y altrbno, restablecer el poder legítimo, devol-
i,"rd"ro Uiiñp"_ uinná" al Rey lalibertad y las garantías de seguridacl
rio, no había sido coronado aún
corlo emperador. 6e que se le Éa privad«:, dándole los medios de ejer-
.u, iu autoridaá legítinra a que tiene derecho" ' Se-
184 L¡ Neve y r¡s Tewestqors
L¡ Revolucút¡ Fnnucest 11792) 185

ñala asimismo que están convencidos


de que la par-
te sana del puebro francés abomina Mucho antes de que llegara a Francia la noticia
de ros excesos
de un partido que lo esclaviza, y asegura .,que de estos movimientos, la fuamblea, en previsión de
no
tienen intención de mezdunu gáú¡árná inte_ los conflictos que apuntaban en el horizonte, había
"ndeséan
rior de Francia; que únicamente "r vuelto a dirigir su atención a los militares. En esos
ti6"rtu, ut
Rey, a la Reina y a la Familia Real
de ,u .uut¡ueriq y
momentos, las plazas fuertes a cargo del ejército se
alcanzar nara Majestad cristianís¡*u ¡i-i¡t ártu¿ encontraban en estado larnentable. Nos informa
§-q
que precisa". Más adetante se
ordena a los gun"ru- Belloc que los soldados regulares delancien régíme
les, jefes, oficiales y soldados del
frentefraniá qu. habían perdido de seis a nueve miloficiales por causa
retornen a su antigu.a lealtad y se
sometan al Rey, su de la emigración. Las unidades del nuevo ejército,
legftimo soberano. "Los m¡eirbror
ili;; formada por voluntarios, estaban en su mayor par-
óoi-."¡o,
de los departamentos, ras ciuáad"r te mal equipadas, casi sin adiestramiento. Había
v ror á¡Jiior r"-
rán considerados responsabres de
í.J;, solamente 80.000 hombrcs bajo armas. El ejército
nes, incendios premeditados, asesinatos,
bu .lr*u- prusiano solo, sin contar a sus aliados, triplicabg aquel
,obo. y
agresiones cuya perpetración permitan
o no inten-
nú,*uto. Por lo demás, las medidas que había to-
ten impedir de un modo notorio
en su jurisdicción,,. mado la Revolución habían servido únicamente para
destruir el ejército tradicional. Se había ordenado,
Entre las tropas prusianas llamaban
la atención por ejemplo, a la Corona, la disolución de la Guar-
los húsares de. Eben por r..,-Áur.iaridad.
De eros dia Hea[, instalándose en las afueras de París una
escribe weiss: "p-or úrtim avezpareció
reviviren sí el unidad de tropas revolucionarias.
brillo que se extinguía de la CáU"fl".*;
á.
caballería que Feáerico cu¡tt"r*o II "q""ff" Lo más grave fue el lavado de cerebro que se
se sentía ,a-
mado a representar como su campeón realizó en los hombres de armas. E[ L0 de mayo se
y al mismo
tiempo como campeón de la f,¿"ni,iqurá. ordenó a todos los militares que asistieran a las re-
grantes lo comprendieron así y.su i", uniones de los jacobinos. Muchos oficiales que se
entusiasmo "*i_por
et Rev cabarero fue sin mediiá".
il; ;jé*itái"Jr,.- negaron a ello fueron expulsados por sus propios
dos tenían la idea de que la üctor¡a
sería fácil, una su6ordinados, a veces a tiros. La permanencia de
especie de paseo miritar a parís.
rrur q¿r.iio'iüun los oficiales en sus puestos de mando se hizo poco
los emigrados. por cierto q"* "t daría
no se les menos que insoportable; no podían ejercer la auto-
dema-
siada injerencia en.er ridad, debiendo rogar a los soldados que fueran a
"mprendimiento. cán áao,
marchaban llenr:s de confianza las guardias; si alguien amenazaba con imponer un
en sus aliados, con
la esperanza de vorver u r".pii*
pronto t.s aires de casñgo disciplinar, los subordinados eran capaces de
su amada patria. dispárar contra é1. Muchos abandonaron el servicio
¡roi digniclad; "estaban dispuestos a depender del
186 L¡ Navp y t¡s Ter'lpesrnors L"e RevouuctóN FnRwc¡se lL792l LB1

rey pero no de 1.200 diputados". A veces los sol- Marsella entraron en París. Tratábase de un grupo
dados anestaban asus oficiales en sus aposentos, y numeroso, de unas 1.500 personas. No eran, por
les negaban toda obediencia. Por lo demás, solda- cierto, todos ello.s, oriundos de dicha ciuclad o pro-
dos y suboficiales participaban en la elección de sus venzales, sino que así se los consideraba porque la
jefes. Con un ejército tan desorganizado era difícil mayoría procedían de las galeras de Marsella. En rea-
emprender una guerra. La Comisión que se creó lidad, los había de todas las procedencias y oficios:
para la reestructuración de las fueruas armadas lle- genoveses, corsos, piamonteses, cargadores, marine-
gó a elaborar un plan semejante alque se implantó ros, bandidos, galeotes fugados, etc. htos hombres,
con el clero: se ideó una forma especial de jura- en su mayoría desalnlados, inteligentemente guia-
mento pam los oficiales, que ofrecerla a unos, mo- dos, se habían dirigido lentamente hacia la capital,
tivos suficientes para pedir el pase a retiro, y a los como en una marcha triunfal, obsequiados en todas
otros los sujetaría firmemente a la Revolución. partes a su paso con banquetes y homenajeados con
Pero volvamos a los que en estos momentos su- discursos y arcos de hiunfo. Cantaban un himno poco
cedía. Frente alataque de los enemigos, los france- antes compuesto, que llegaría a ser el himno de la
ses jacobinos se mostraban enardecidos para de- Revolución, y ulteriormente el himno de Francia. C¡n
fender a su patria, su "nueva patria", la patria revo- sus sones, dicho himno transmitía un aire marcial,
lucionaria. La expresión: "La patria está en peligro-', imitando el paso rítmico de millares de "patri<ltas"
que comenzá a emplearse, significaba: Los extran- que iban a las armas -{ux arrnq-para defender las
jeros avanzan para apoyar a Luis XVI; éste es cóm- fronteras amenazadas por los enemigos de la Revo-
plice de la reina austríaca. éQuién tiene la culpa de lución. Hacía vibraq comentaría Lamartine, con un
todo? Elrey es la causa principal. Algo así afirmaba temblor que conmovía el corazón;l'ftie e[ aguardiente
en la Asamblea un obispo constitucional llamado de la Revolución que denamó la embriaguez de la
Torné. Este hombre, ya anciano, hablaba lisonjean- lucha en los sentidos y en el alma del pueblo-'. Los
do a los jacobinos, mientras denigraba al rey. Su manifestantes lo entonaron durante su enhada en
proposición era: "La patria está en peligrd', y asi- París, donde por primeravezse lo llamó "himno de
mismo: "El bien del pueblo es la suprema ley". En los Marselleses", y poco después, más brevemente,
otras palabras, depongamos alrey, redactando una "La Marsellesa". Su autor, Rouget de l' Isle, quien [o
r¡ueva Constitución, de tono más jacobino. Mien- cornpuso en L792, y que luego hablaría muy nega-
tras tanto en las calles numerosos propagandistas tivamente de la Revolución, no fue original. Se ha
sembraban agitación. dicho que la nrúsica ¡:rocede de un alemán, urr tal
Holzmann, en cuya "Misa Solemnis" esta partitura
Dos días después delmanifiestode Brunswiclq lar- acompaña al Credo. Siempre ha llamad<¡ la aterlción
gas columnas de revolucionaric¡s provenientes de. eltono religioso de la Marsellesa.
188 Navev ¡-¡s'l'ewesraom
Le Rrvor-rcró¡.¡ Fneruces a lL7 921 189

Mienkas tanto, elcomanclante de las tropas alia-


das ocupaba Verdun. Después de la caída de la ciu- Antonieta. Se calcula en más de un n¡illar I¿» víctimas
dad, la invasión prusiana parecía tener el camino de los septembristas. Enhe ellos, ca-si 250 sacerdotes
despejado. Danton, porsu parte, se había impuesto y tres obispos. Todos eran condenados corno "ene-
en el gobierno sobre sus colegas, pero nada hacía migos de la Revolución". Por oka parte, el entpeño
por calmar las pasiones, qLre llegaban alparoxismo. en "vaciar las prisiones", según la frase de Marat, fue
Marat convocaba al levantamiento en masa: "iCiu- seguido puntualmente, asesinándose también delin -
dadanos, el enemigo está en nuestras puertas! Que cuentes comunes y prostitutas. En cuanto a los sa-
no quede detrás de nosotros en París un solo ene- cerdotes conducidos ante estos pseudo-hibunales para
migo para regocijarse de nuestras derrotas y asesi- ser intenogados, se les hizo estapregunta: "áHas pres-
nar en nueska ausencia a nueshas mujeres e hijos". tado el juramento?". Destaca Daniel-RoPS, Que niuno
No era sino un llamamiento a la matanza.Y así se de ellos quiso salvar la vida mediante una mentira.
hizo. La masacre comenzó el domin go2 deseptiem- Del profundo honor que susc[tó aquel aconteci-
bre, cuando una banda de revolucionarios sacó del miento, nos ha quedado el testimonio de madame
canuaje en que se conducía a la prisión atres sacer- Roland, cuyo marido ocupaba entonces la titulari-
dotes refractarios y los co§aron. Fue elcomienzo de dad de un ministerio. "iSi conocieras los terribles de-
unaserie de asesinatos que se prolongarían a lo lar- talles de esas expediciones! -escribía a un amigo-.
go de dos días, efectuados principalmente en las pri- I as mujeres brutalmente violadas antes de ser des-
siones donde se encontraban hacinados los llama- pedazadas por esos tigres; los intestinos cortados, lle-
dos "sospechosos". vados como furbantes; las carnes humanas comidas
Daniel-Rops nos describe detalladamente el am- cuando aún sangraban I...] Tú conoces mi entusias-
biente que rodeó dichos crímenes. Al mejor estilo mo por la Revolución; pues bien, ime avergüenzo!".
revolucionario, el jefe llamaba uno kas otro a los pri- Aunque poco después se alejó e[ temor de la inva-
sioneros, para un simulacro de juicio; sobre Ia mesa sión, la Revolución se encaminaba hacia un sistema
del tribunal, en medio de los papeles, había pipas y de Terror. La siniestra máquina del doctor Guillotin,
botellas; los asesinos, dispuestos en doble hilerajun- en actividad desde hacía poco, se había erigido en la
to a la puerta por la que salían los condenados, los llamada plazade Luis XV frente a las Tullerías.
abatían a gol¡:es de sables y de porras; las víctimas Hemos dejado a los ejércitos aliados ocupando
más notables sufrían aún peores suplicios, como la la ciudad de Verdun. Si hubieran avanzado con ra-
virtuosa princesa de Lamballe, cuyo cadáver fue ul- pidez, la ofensiva habría sido fulnrinante. Pero se de-
trajado, descuartizaclo,y su cabeza llevada en lo alto h:vieron de.masiado en dicha ciudad, y pronto la
de una pica para que desde las ventanas de las debieron abandonar. Se ha hablado de un acuerdo
Tr¡llerías la pudiese ver sr,r íntima amiga María secreto entre el duque de Brunswick y e[ general
190 L¡ Nern y ¡_¡s Teuprsreoss
L^e Revo¡-ucóN FnaNcesn f17921 191

Dumouriez, ambos masones. Sea [o que fuere, de


des no portemorservilsino porque cuidan con pa-
hecho la conkaofensiva francesa derrotó a los ene-
ternal amor del bien de los ciudadanos. iPor qué
migos en la batalla de Valmy. Pocas semanas des-
nos quieren libertar de cadenas que no llevamos?
pués, los invasores debieron volver á cruzar la fron-
éPor qué nos quieren imponer beneficios de que
tera. Los ejércitos de [a Revolución se lanzaron en-
no tenemos necesidad? éPor qué quieren conmo-
tonces a ocupar tierras de los países europeos, siem-
pre buscando llevar atlí el ideal revolucionario. ver una constitución que hace venerable, no su an-
tigüedad, sino su bondad? úPor qué perturbar la
Ya de manera anticipada se había preparado el serena calma de un pueblo que vive fe\iz en e[ seno
tenenocon lapropaganda, en que losfranceses eran de [a libertad? [...J Los ciudadanos de Frankfurt no
expertos por la experiencia de la revolución cultu- están oprimidos, ni expuestos a exacciones; sus au-
ral. P_occ después de la batalla de Valmy apareció toridades están formadas por conciudadanos; una
una "Alocución a [a Humanidad oprimida Ln Ale- tercera parte son artesanos; dan regularmente cuen-
mania, en nombre de la República francesa',. Allí se t¡a a los ciudadanos del estado de [a Hacienda y con-
prometía a los labradores la fraternidad, se les ofre- tribuyen a los cargos comunes; los ricos no tienen
cía libertad y una Edad de oro, si se unían con los privilegio alguno; los pobres están amparados con-
franceses. En oka "Alocución de la nación francesa tra la indigencia por públicas fundaciones y por [a
a los alemanes", se leía: "iPueblos de Alemania! Ju- beneficencia privada; las contribuciones son extre-
ramos libertarlos. iQuieren ser meros espectadores madamente pequeñas. Ya que el general Custine
de nuestra lucha por su líbertad? [-a unión de am- ltal era e[ nornbre del cornandante francés en ese
bas naciones sería un terror para todos los tiranos, y lugarl se llama protector de la libertad y del público
una esperanza consoladora para todas las naciones bienestaq obraría contra sus propios principios si no
subyugadas". En una nueva proclama, esta vez diri- dejara a los de Frankfurt su Constitución; éstos sólo
gida a los soldados alemanes, se les prometía la ciu- desean que la República francesa, con su nueva
dadanía francesa y un sueldo. En una hoja enviada Constifución, pueda ser tan feliz como los de Frank-
a los labradores de Maguncia, se los incitaba contre, furt con la suya".
los gobernantes eclesiásticos, que vivían opulenta..
Pero si bien la propaganda no obtuvo respuesta
mente, se decía, y sólo dejan a los labradores, parii
populaE sí llegó a influir en los círculos intelecfuales.
comeE heno y paja.
Señala Barruelcómo los masones europeos mante-
A veces dicha propaganda restrltó contraproclu- nían contactos clandestinos con los ejércitos revolu-
cente. En un mensaje de respuesta que un grupo cionarios. Algunos "iluminados" de Alsacia, en inte-
I
de artesanos alernanes envió a lc¡s franceses s" inu ligencia con elClub de Maguncia y otros de la cuen-
de.cía: "sornos libres; amamos a nrrestras autoricla. ca del Rin, dedicaban elogios incesantes a la Revolu-
ción, mientras anirnaban a los generales franceses
792 L¡ Navev usTeupesrnoes 193
Ln RevoluctóN FnnNcese f1792)

para que entrasen tranquilos en suelo alemán. En


algún caso, llegaron a asegurarles que persuadirían
II. El destierro de los sacerdotes fieles
al comandante local de Ia imposibilidad de defender
la plaza a su cargo, cosa que llenó de indignación a
La ofensiva de los aliados ofreció a los clubes de
los buenos ciudaclanos. [a misma propaganda se
'empleó
para tratar de convencer a los belgas de que Francia la ocasión de difundir el rumor de que el
enemigo tenía cémplices en el interior: los aristó-
sise unían a la Revolución adquirirían nuevos dere-
cratasJos generales, los eclesiásticos, la corte' Para
chos. En Amsterdam funcionaban no menos de cua-
obtener la victoria, se hacía inevitable elexterminio
renta clubes. Si bien es cierto que también allí la gente
de los traidores, especialmente de los sacerdotes,
humilde retaceó su adhesión a las propuestas tenta-
los peores de todos.
doras, y nlnguna ciudad se levantó en rebelión, sin
embargo el avance militar fue un éxito. Los genera- Por lo demás, la sifuación religiosa de Francia no
les franceses Custine y Dumouriezhubieran podido era floreciente. La pérdida paulatina de [a fe, fruto
dicir: ueni, uídi, uici, vine, viy vencí, porque envez de la intensa propaganda antirreligiosa, llevaba con-
de soldados que cornbatir enconkaron adeptos que sigo la decadenáiuá" las buenas costumbres' Nun-
abrazar. Años más adelante, los ejércitos revolucio- ca se separaron los makimonios con tanta facilidad,
narios enkarían de la misma forma en ltalia con las nunca ie vivió más frívolamente en adulterio' La
huestes de Napoleón. Allí el ambiente había sido cui- juventud crecíaen la liviandad y la*grosería'.E[ he-
dadosamente preparado por la Revolución. iNo era donisrno estaba a la orden deldía. En las calles pu-
acaso Roma la gran enemiga? Lo misnro sucedió en lulaban prostitutas y ladrones- Había bandas orga-
Rusia, sobre todo en San Petersburgo. nizadas, tipo mafia, siempre listas para cualquier cri-
men o atraco. Mientras tanto, la charla de los dere'
chos inalienables del l¡ombre seguía su curso'
A su vez, la persecución delclero se iba intensifi-
cando. Partió, por ciertq de los hombres de la Revo-
lución, pero con la ayuda invalorable de los sacerdo-
tes apóitatas para quienes la sola existencia de pasto-
res fieles constituía una constante e implícita repren-
sión. La lglesia constitucional estaba cada día más
desacrecliiada, mientras que a lc¡s sacerdotes no ju-
ramentados los rocleaba un halo de martirio, en tal
grado que numerosos juramentados se sentían incli-
ñados a arrepentirse de su rrral fraso. Pero elgobier-
l9q Le Nnvey ¡-nsTei,,tpEsrnoEs
I Le Revo¡-ucróN Fnexcesn 11792) 195

no persistía en su política antirreligiosa. Inteligente-


mente había señalado Mirabeau que si se quáría el El23 de abril comenzó a correr [a voz de que el
triunfo de la Revolución se habÍa de quitar al pueblo pueblo reclamaba eldestierro de los recalcitrantes.
la religión. lU era la posición de la mayoríade los Luego llegaron rnensajes en el mismo sentido. Todo
miembros de Ia fuamblea Legislativa. Por eso favo- estaba tramado. Frangois de Nantes, un miembro
recían tanto a los juramentados. Como algunos se de la Asamblea, habló el 5 de mayo durante dos
quejaron del mal ejemplo que daban estos sacerdo- horas: "[Táles sacerdotesJ dividen todas las cosas,
tes, replicó un iniciado en lossecretosdelClub de los paralizan a las autoridades, amenazan a los clérigos
Jacobinos: "Precisamente eso es lo que queremos. constifucionales, enloquecen a los campesinos, y tie-
Cuando elpueblo esté harto de esos vlndes apósta- nen la culpa de que los tributos no se paguen. Pero
tas, les diremos: Son ustedes muy estúpidos cuanclo no conseguirán su objeto y elrayo del papa rebota-
gastan su dinero para gente que de.sprecian". rá en el escudo de la libertad [...J Francia quiere la
libertad, la fraternidad; esos demonios se conjuran
Ya hacía algún tiempo que la Asamblea Consti- en contra; quiere la paz y ellos la discordia; dicen
tuyente había acordado la supresión de las órde- que son perseguldos, mientras sólo se les pide que
nes religiosas. Ahora se iba por las casas de educa- dejen de ser perseguidores [...] Desde hace treinta
ción para la juventud y obras de beneficencia. Se meses predican, escriben, abusan del confesonario
dijo que no debía haber más profesores católicos contra [a libertad. Por eso iafuera los curas! En to-
pues inoculaban elveneno del fanatismo. Más aún, das partes ríos de sangre señalan su camino. iAfue-
la sola portación de símbolos religiosos empezó a ra, pues! iEnvíenlos a ltalia, a su papa!"
ser vista como expresión de fundamentalismo. Una
vez más, los peores en esta campaña fueron los cu- Se seguía pensando en la deportación. Pero el
ras apóstatas. Torné, obispo constitucional de Bour- decreto se difería siempre de nuevo. Entonces sur-
ges, af tiempo que atacó a las Congregaciones, pro- gió una disidencia dentro de la lglesia oficial. En el
puso la prohibición de la sotana, ya que su presen- famoso arrabal de San Antonio, reducto de revolu-
cia en la calle era una bandera contrarrevoluciona- cionarios, elpadre Aubert, vicario de Santa Marga-
ria. "iAfuera las mascaradasl", gritaban algunos. El rita, contrajo matrimonio con elpretexto de que en
obispo Fauchet se nretió rápidamente en á bokillo la lglesia primitiva los sacerdotes se casaban. La
el solideo. Gay-Vernon, obispo constitucional de Li- Asamblea favorecía, por cierto, los matrimonios de
moges, puso su cruz pectoral sobre la mesa de la sacerdotes. Pero elpueblo fiel no los quería así, los
Asamblea, como donativo patriótico. Con gran jú- apedreaba y los echaba de las iglesias. El cura fue a
bilo se acordó finalmente Ia supresión de laiotana. hablar a la Asamblea. Allí se presentó con su mujer,
Pero el principal ataque se dirigiría siempre alclero su suegro y su familia. "ilegisladores! -d{o-, es tiem-
que se obstínaba en rehusar eljuramento. po de que los minístros del cr-rlto vuelvan a las filas
de los ciudadanos; es tiempo de que con el ejemplo
L¡ RrvolucÉu Fn¡Ncrs e |1792) 197
L"q Neve y rls TzupesTADES

de virtudes cristianas y sociales indemnicen todo el pregtrntaron los asambleístas. Las propuestas duras
daño que ha causado el celibato de los sacerdotes, ábu"ndaron, destacándose, como de costumbre, los
y para llegar a eso me he ligado con una virtuosa apóstatas, siempre los más crueles con sus antiguos
compañera [...] Los ciudadanos delanabalsan An- .átuguu. Un ex-oratoriano, Ichon, diio que la ver-
tonio ya no tienen prejuicios". La asamblea estaba dadára y principal causa de todas las turbulencias
exultante. Pero no tanto los fieles de Ia parroquia eran loí ücalciirantes. Se hacía preciso proceder
de dicho barrio, quienes comenzaron a proteltar contra etlos con inflexible rigor'
clamorosamente cuando el siguiente domingo el [-a fuamblea l.*gislativa tenía prisa, y asíse resol-
nsi
sacerdote volvió a presentarse-ante el altar. Sáme- vió el 27 demayo: 20 ciudadanos activos de un
jante situación resultaba altarnente enojosa al pá-
cantón piden qú" un sacerdote recalcihante salga del
rroco, junto a cuyo cuarto el apóstata se habÍa ins- ieino, ei gobieino del Departamento está obliggdo a
talado con su mujer. El pueblo cristiano le pidió al ordenarál destieno, en cuanto el diskito sea del nris-
obispo Gobel que lo depusiera. Los jacobinos, que mo parecer. Pero si el dishito no es del mismo pare-
se veían implícitamente atacados en ese hombre, ..r i r" los Z0 ciudadanos activos, el Directorio hará
resolvieron defenderlo. No sabiendo qué hacer, el indagar por medio de apoderados, si la presencia de
obispo, cobarde hasta los fuétanos, lo hasladó a otra dichó clárigo es periudicial a la pública tranquilidad,
parroquia, donde fue introducido con gran pompa y si eljuició de los apoderados conviene con la exi-
y concurrencia de los jacobinos. la misma ma-
ienciá de los 20, se ha de ordenar de
El 15 de mayo volvieron a comenzar las discu- ñutu el destierro';. Comenta Weiss: "Si, pues, 20 des-
siones sobre los sacerdotes que no habían prestado hanapados presentaban una acusación contra un sa-
juramento. Eran unos 50.000. Al ex-capuchino Cha- cerdote honorable, y todo el cantón intercedía por
bot, que poco después pretendería la mano de una é1, pero el apoderado jacobirro daba la razón a los
rica judía y ahora era todavía vicario general del e0 iv entonies sólo los jacobinos eran elegidos), el
obispado de Blois, se le ocurrió proponer que si ru.ádot" había de emigrar en la miseria"'
veinte ciudadanos activos lo solicitaban en una co- Para ejecutar estas medidas se debíalograr antes
munidad, el sacerdote debía ser desterrado. El 24 la sanción a"t rey. L,uis xvl nos dice Bertrand de
de mayo, un médico llamado Bouestard, llevó a la Moleville, estaba persr-radido de que pronto lo con-
asamblea una terrible noticia: un hombre había ase- denarían a muede. Al parecer desde este momento
sinado en Finisterre a su mujer, a sus hi¡os, y a su hizo elsacrificio de su vida, como luego se lo confe-
suegro, porque iban a oír misa de un sacerdote ju- saría al general Dumouriez, no queriendo presen-
ramentado. El asesinato había sido real, pero ta causa tarse unlu el tribunal de Dios cargado con una se-
no era la aducida, sino simplemente la locura pro- gunda culpa -la prlmera había sido la aceptación
ducida por el ardor de la fiebre. iQué hacer?, se
L¡ Nnvr y r¿s Trwrsaoes
L¡ Revolucrónr Fnnr'rces a ll792l 199

de la constitución civil der crero-


cometida contra
la lglesia. Bte pensamiento dio firmeza;É;ih.*- provisto "armas a la herejía que triunfa"' Confía, sin
bre, hasta entonces tan condescendiente-. Lmb.rgo, en que Dios iendrá piedad de ét' "Vos
-r
pues, su veto al decreto de proscripción. ópuro, habéis!árdonádo a David, que había sido causa de
que vuástros enemigos hubiesen blasfemado conha
sin embargo Ia persecución se desencadenó
varias matanzas de sacerdotes. Asimis.á,
con ti". Invoca los .otarones de Jesús y de María' Pro-
del vetq se dispuso er destierro casi vl'i"ru, mete también ir personalmente, después de su tibe-
fractarios- Mientras.tanto,
totar de ros re- ración, a [a iglesia de Noke-Dame de París pafa con-
.üro constifucionar se- *gtutt" "párronu", su "familia" ysu "Reino" alSa-
gyíu sometidq con las prebenda,
"r hab¡tuJü. §Jnu- compromiso de dar
bQ cgmnrometido con el poJ., y SráJo Corazón de Jesús, con el
este poder hacía á t"ao, sus súbditos "el ejemplo del culto y de la
todo Io posible para confiima,
que son debidos a ese corazón adora-
"í""*p-ro;;;;: %_
rios ob ispos oficial istas eran m iembror?;
l;;ir""-
devoción les
ve, eltey se había preparado en el
torios de los Departamentos e incrus" ble", Como se
ñriiár, iecreto de su alma. Ahora se siente felizdetomar la
menos honorariamente, d iversos
bendecían sin escrúpuros br áiüore.
cru bes.Ailir*o "r defensa de [os sacerdotes refractarios y de reparar
d;l;Liü;.tua, ásí h aprobación dada en 1790 a la Constitución
símbolo predilecto áe ra Revorución.
Com"-*.iiu" Civil.
de viguerie, la nu€va [glesia *ri
un bien a"r ntloo,
pero de un Btado.sin retigión,
dond; ;a;i;;." A fines de julio arribaron los marselleses a París,
era representante de Dios, sino
un simple instru_ entonando rú hi*no de combate, según los relata-
mento del poder para la consecución
Aá rurlin"r. *o, po.o más arriba. Los iacobinos los esperaban
El poder revolucic¡nario disfruhúu
,o*etiendo a sus fraternalmente. La excitación en la ciudad era cada
caprichos a los nuevos sacerdotes,
solazándose en vez mayor. A ta fuamblea nacional llegaban reitera-
su docilidad y humiltación. das peticiones de hacer efectivo el deshonamiento
ááf üV. El Manifiesto de Brunswick fue comunicado
d: junio
5l::: ..v fue
¡uv un
u¡r mes
propio drama, buscando fuerzay
¡¡¡E) trágico.
uaglco. EI
viví SU
El fey
Vlvia rey a ta Áamblea el 3 de agosto por uno de los minis-
socorro en ta reri- tros del rey, junto con una carta de Luis XVI' Sería
::1fl :omienzo
cte este il;;.;ib;;#.,;;
reli-
su último escrito, como tey, alos representantes de
fl:3:::::?1Í",y1a
promesa El tu*io nu i¿;" la nación.
.,He
aceptado la constitución, pues la ma-
Ii:3::'^.",Lo_u,.gnu;"1Tá;;*rou'Ju'*ráoái: yoría la deseaba; ientí que miraba con ella su felici-
li.g:r h a be yr a"_nabár
i: ::i aceptado ;;;-.ü;;; ñr' i; áad, y esta feticidad e. [u única incumbencia de mi
gjlXfil lu:lq "ü;
r""?i"""a.ü'éon"riiil; vida. bescle aquel instante me impuse por ley adhe-
ción civil der crero. .amenta no
huú"rl.ori',ria" rirrne fielnrent,e a la Constitución, y mandé a mis
"la licencia del pueblo tu irr"iigión,,,
v y de haber ministros que la considerasen como única regla de
su conducta. Dobleguémi parecer ante la ex¡:erien-
200 Ln Nnve v us Te¡,rssrenes
La Revorucró¡r Fnexcese [1792] 20t

9i-a qrobqda y mi voluntad ante mijuramento. Ha-


miñbt.;
bía de trabajar para la felicidad de
ñice lo
III. EX asalto a las Tullerías
que pude; esto basta para elcorazln de
un Éombre
de buena intención. Nunca he pospuesto la groiiu
o
el provecho de la nación, nuniu me a"UkgirZ-; El I9 de junio e[ ministro de gobierno había lle-
ley de los extranjeros o de un partido. peñeü.o
h vado a la fuamblea la noticia de que el rey negaba la
enteramente a Ia. nación, soV uno de ella, ningún sanción tanto al decreto del 29 de noviembre del
pretexto_me puede separar de ella; hasta mi últilro año pasadq que hacíaobligatorio eljummento atodos
suspiro defenderé su independencia los miembros del clero, como al nuevo deueto del
[...J Acaso mi
pueblo se convencerá algún día de qü"
ii"*pr- f,u 24 de mayo del presente, que disponía la deporta-
sido mi única solicifud y mi primer amor. icüántos ción de los sacerdotes no juramentados. Había que
dolores me podría curai er menor in¿rcio vengarse de ambos vetos. La venganzaadecuada no
ae qu"'r,
amor se vuelve hacia mí!" pero estas palabrai sería sino el destronamiento del rey. La prirnera re-
.ln- unión en orden a ello se [evó a cabo en una taberna
movedoras se leyeron entre sarcasmos.
del arrabal de San Antonio, no lejos de la Bastilla,
llamada "E[ Sol de Oro". Allí se acordó lanzar un
ataque a las Tullerías. La señal de reunión sería una
bandera roja, el color de los jacobinos. El plan ka-
mado era asaltar el palacio, apoderarse del rey y fi-
nalmente llevarlo preso. Pero había que buscar algu-
na causa, alguna chispa que provocase ef incendio.
La ocasión se produjo con motivo de que algu-
nos ministros habían sido despedidos por el rey. Los
agitadores incitaron al pueblo a exigir al rey que
volviese a llamar a los ministros. Para ofrecer un
marco adecuado a dicha solicitud, se aprovechó una
situación. Hacía tiempo que se estaba proyectando
una gran manifestación, de esas a las que estaban
tan aficionados los franceses. Sería el20 de junio,
tercer aniversario del día en que los diputados de
Versalles habíar¡ ¡:restado el juramento del Jueg<>
de Pelota. En esta ocasión, se plantaría un árbol de
la Libertad frente a las Tullerías. Pero dictra convo*
catoria se la concibió ahora como ocasión para que
202 Le Naw v us Te¡rrpesreoes
[¡ Rwolucúu FRa¡rcesn ll79z) 20s

el pueblo en arrnas pidiera de la Asamblea y del


había, asimismo, procurado que en la guarnición
rey, además de la reincorporación de los ministros
que custodiaba el palacio, los oficiales no conocie-
despedidos, la sanción de un decreto demorado,
ron a los soldados, ni éstos a sus oficiales.
referente alestablecimiento de una nueva Guardia
de soldados en París, pero sobre todo el destierro El rey creyó que había llegado la hora de morir.
de los sacerdotes refractarios. El populacho arma- El día antes dejó entregado su testamento a tres no-
do debía dirigirse a las TirllerÍas pera ver al rey y tarios. Cada hora una noticia nueva aumentaba su
proponerle sus exigencias. Si las aprobaba, se dá- consternación. Ya desde temprano se había congre-
rían por satisfechos; si las rehusaba, se harían en- gado en los alrededores delpalacio un hervidero de
tender por la fuena. Los días previos al señalado, gente que allí habían acudido para tomar parte en
aparecieron escrltos alusivos en las esquinas de las [a gran concentración. Muchos de ellos creían que
calles. En las tabernas se servía gratuitamente cer- se trataba de una manifestación festiva, no sospe-
vezay vino, mientras oradores p<lpulares alertaban chando ni remotamente que lo que se buscaba era
al pueblo exponiéndoles los planes "malignos', de preparar et derrocamiento del trono. A los curiosos
la Corte. Por las calles corrían varios gritos:l,iAfuera ies decían que hoy podrían ver al Señor y a la Seño-
el Señor Vetol", "iAfuera elrcyt" . Todo estaba per- raVetq así como ingresar en las Tüllerías, para co-
fectamente previsto, los lugares de reunión, las ion- nocer dicho edificio desde adenfoo. l"os manifestantes
signas que habían de emplearse, etc. más advertidos llevaban toda clase de armas: ha-
chas, sierras, bastones, espadas, azadas, hoces, pa-
Mienhas tantq en el Palacio, la Corte se preparaba
los, lanzas, pistolas... Eran estos últimos de muy baja
para lo peor. Las Ti-rllerías no era una fortaleza don-
de se pudiera resistir un asedio prolongad.o, sino un
extracción, con preponderancia de vagabundos,
rateros y rameras. En el punto donde inicialmente
edificio majestuoso, de tiempos de paz, con gran-
se habían congregado alguien dijo: "iAdelante!"
des ventanales, sin protección especial, con ialas
Marchaban rodeados por la Guardia nacional.
espaciosas llenas de obras de arte; en un lado había
url gran patio, sólo protegido por una verlade hie- lafuam-
Los manifestantes se dirigieron primero a
rro; en elotro, un gran jardín; en ningún lugar muros blea, que funcionaba cerca del palacio de las
con cañones o armas sernejantes. Por lo demás, Tullerías. Un grupo logró penetrar violentamente
como señala Weiss, el rcy ya no contaba con ejérci- en lasala por r-tna puerta lateral. Luego alguien leyó
to alguno para su protección; sus adversarioi ha- la siguriente petición: "Elpueblo francés apela al ar-
bíar¡ hecho todo [o posible para desarmarlrc, hasta tículo 2" de.los Derechos del hombre, que expresa
dejarlo casi inerme. Los regimientos fieles a él ha- la facultad de resistencia contra la opresión [...] La
bían sido enviados a las fronteras; su Guardia de hora ha llegado. La sangre correrá, pero reverde-
Corps había sido licenciada sin ser reernplazacla, Se cerá el árbol de la libertad". EI mensaje era inte-
2O4 [.q Nevey ns'fnr¿pesrnoes
205
Le RevouucrÓN Fnn¡.¡cgsc L17921

rrumpido a cada frase por los aplausos de la izquier-


gritó uno
da. El Presidente afirmó que la Asamblea estaba puertas, hay que denibarlas a cañonazos"'
cerrqq las puertas
dispuesta a secundarlos, defendiendo la libertad áá i"r asedánies. Alguien corrió el
patio' como
se abrieron, y enhól-u *atu,
hasta la muerte. Entonces los delegados salieron de que llenó el
la sala, frara comunicar la respuesta a la multitud. tomando e[ Palacio Por asalto'
Los tambores'redoblaron. L-uego se abrió la gran ministros en
El rey, que se encontraba con tres
puerta principaly entró en el recinto la multitud en gritos-de victoria
tu rui.l" al¡U.raciones, oír
al los
masa, mientras una banda tocaba el famoso Qa iro.
de los atacantes, t" pt"paró a morir' Un oficial le
Durante tres horas, cantando y bailando, pasaron
por la sala no menos de 60.000 hombres, mujeres áid;;;iu tul,ru.ión dependía de qu e.se abrir
mostrase
las puer-
y niños, muchos de ellos borrachos, o semidasnudos, il.¿tt B rey consintié, ordenando
"iQué queréis?.9o'
tas. La multitud se precipitó'
vuesko ,tey yri;;¿ he ii¿o fiel a
y también rameras lujosamente adornadas. Algu- la co*stitución".
nos llevaban armas dá toda clase. Lo que solicita- revelando la verdadera
A l;qu* átát contestaron,
ban, quizá sin saberlo deltodo, era, en elfondo, la veto! iAl diabto el
razhnde la uronááu, "iAbajo el
persecución a los sacerdotes fieles a su deber. laniaron contra el rey' El
veto!" Luego v.rios se
un palo una larga
Ahora había que ir al palacio del rey, Se encon- ;;*"t;quá u hizo tenía detuvieron
en ]oiu
sus golpes. Tras
traba allí un grupo de nobles, casi 200, quienes al á_ *l"aá. con áiricultad
pro-
enterarse del peligro en que se encontraba su rey, áit" lUulanzó un bonacho picado de viruelas'en la
habían acudido al palacio, dispuestos a luchar; perq firiendo to, *át torpes insultos' Enseguida'
rey un
como dice Weiss, a quien seguimos en este relato, r:unta de una vara larga, le mostraron al
puso en la cabeza' La
"con Ia cosfumbre de hacer las cosas a medias". Bta- [.tt" r"gi; U" hombrJse lo
llevaba ahora el
ban también presentes algunos miembros de [a mi- f-tb; apLudió. La cabeza ungida que esta-
de los
licia, pero no eran muy de fiar. Temiendo el rey la ;'*b"iá de la Revolución' Algunos "éLe
reiteración de algo semejante a lo acontecido en ban afuera trepuUan por la ventanl I SritaUan:
las cabe-
Versalles, rogó a los nobles que se retirasen de los han matarJo y'J cYa está listo? Échennos
grandes salones, y luego, por instancias de [a mili- zas" .La muhtud exclamó:
"iViva la nación!"' Elrey
po.llu nación'
cia, que se retirasen enteramente del palacio. Mien- debió repetir el grito. "Siestás, puef'
"Pueblo de
tras tanto, un grupo de manifestantes que intentó üb, u ,u ,ulu.l"', le griió un hombre'
francesa"'
penetraq fue rcchazado. Entonces [a multitud co- París, bebo u tu tuü¿"V a ta de la nación
dirigieron
bü"i'O un clamor cle jútilo y.enseguida se
nió, a lo largo delSena, hasta las puerias deljardín.
reina'
Allí había 4.000 hombres de la milicia, pero curio- friia la sala contigua, donde estaba [a
samente no opusieron resistencia alguner. Se ve que que affostrar una
La pobre María Antonieta fuvo
situación ,"-ffie a la de su marido'
estaban cornprometidos. "Si se nieqan a abrir las El rey la ha-
L¡ Nnve v ¡¡s Te¡rpesreoes
¡
Le Revolucúr.¡ FRANcES IL7 921 207

bía dejado en la Sala del Consejo con


sus hijos y punemente, y que nada tenía que temer de [a Guar-
algunos más, para atraer hacia uúu. tr;b;"¡nruro-
ras' y lograr de ese modo que quedara dia nacional ni menos de la Asamblea.
aráro. Eilu
no aceptó la estratagema. ,,iDéjenm"
taba-,-quiero estar con él y *oii, .on
ir;i;;il _gri_ Pasaron los días. La sifuación se iba agravando
á,li paulatinamente. Había llegado la hora de derribar
io, defendiéndole,,. pero i. ,oguron quÉ "ípreci- la monarquía. Advirtiendo que los acontecimientos
LuÁñl¡".u
la voluntad de su esposo, y.que permitiese
que al- se precipitaban, en [a noche entre el9 y el 10 de
gunos granaderos cerrasen ra puerta agosto comenzaron a reunlrse en las Tullerías nu-
con [ave. La
reina reclinó sobre su pecho ra iabezi
áá i, t i;", a" merosos partidarios del rey, que [e querían mostrar
catorce gños, una niña llena de bellezu;
delante de ella estaba sentado ura"[rn,
*
tu'rn"ru así su fidelidad. Pero nadie les dio municiones, mien-
has que los que se aprestaban a atacar las habían
áL;i;i; unor.
Los asediantes recurrieron a sus
per Ia puerta, y tras.entrar, uno
hacÉ;;p;;;;"*_ recibido en abundancia. El enemigo tenía la inicia-
de áuriá u lu tiva, dominando así la situaclón.
leip e^!gorro frigio: ,,Siamas "Uor
u tu nu.iá", p?ñir"
tu hijo". La reina así lo hizo; et niño Pronto las campanas de la ciudad tocaron a re-
d;¿;;i" " bato. Era la señal de que había que ponerse en mar-
tender bien lo que pasaba. Las mu¡eres ";
insuttaban cha para invadir las Tullerías. El alma de los atacan-
a la reina con palabras obscenas.
Lentamente las tes era Danton. Avanzaban resueltos a no dejar pie-
salas se fueron vaciando y Luis pudo jilta;;;;on
su esposa y sus hijos. Fue un encuentio dra sobre piedra en el palacio. Basta de compasión
muy con_ con un rey perjuro, ninguna compasión frente a esa
movedor. El rey, por casualidad uí"rp"_
ryira¡d9
jo, advirtió queiodavía ilevaba odiosa mujeE que le comunica su furia. El rey ha-
en su cabeza bía pasado largo rato con su confesor, que quince
rro frigio; lo a*ojó al suero .on ruttioi" "rgo-
reina: "¡Ah madame! ipor qué os saqué v
áio'u r" días después sería asesinado. iUn mártir oía [a con-
de vuestro fesión de otro mártir! En los ojos de la reina se veían
bello país para haceros to*ái parte en Ia afrenta de
una jornada tal?,, las huellas de tantas lágrimas, lágrimas de esposa y
de madre. Se ha dicho que si en esas circunstancias
Se ha dicho que, a pesar de todas hubiera sido el rey, las cosas habrían sucedido de
las aparien_
cias, el triunfo fr.re clel rey, yaque manera muy diversa. No en vano tenía el temple
no pudieron ob_
tener
9" ¿l.ninguna promesa, ningún ¡iiJi.i. á" qr"
retiraría e[ veto a los dos decretos
heroico de su madre María Teresa. Pero en el pala-
contra el clero. cio no estaban resueltos a entablar la lucha.
Como observa Weiss, Luis XVI mantuvo
e[ poder Hipólito Thine, filósofr: positivista, observa: "En-
prácticamente solo, derante
de todo un pu"üL-Jir- tre los goberrrantes como entre los gobernados,
puesto a matarle. peyo, por otro
ladá, i.,,üiiri .l habíase desvanecido el concepto del Fstado. En
po¡:ulacho a¡:renclió
p;H
.
hasia dónde ,i;;;;'il_ unos ¡ror la humanidad de que habían hecho un
L¡l lrlew y r¿s TEupesr¡oes 209
L¡ Rrvoluctó¡l FReNcrsn 117921

deber, en los otros por la rebelión convertida


derecho. A fines. der sigro xvil en rai .iurár-Jtu.
en todo ti¡:o, gritaba y arnenazaba al rey y a la reina' El
hasta en las medias, se abominaba Ao fu,ungr". v rey se ietiró sin ánimo" "Todo está perdido -dijo ta
suavidad de las costumbres y las fantasrui ián¡.uu
I-u r"inu--. El rey no ha nrostrado energía alguna" '
habían qurebrantado ra voruntad a" ru.r,ái.-En
to- Los guardias suizos, qlte eran los soldados de más
das partes olvidaban las autoridad.r q* ru.Jnu".- confianla, se colocaron en orden de batalla. Detrás
vación de la sociedad y de ra curtuá o un
bien de la verja la gente gritaba: "Queremos el palacio'
infinitamente superior á Ia vida de un punuá"
a" iAbajo el veto! iDestitución del rey!" uno de sus asis-
criminales y locos, y que el primer deber Aái
Co_ tentes le dijo a Luis: "Su Majestad no tiene ya cinco
bierno es la conservación der'o1den p"iü r-"iu, minutos que perder. No hay seguridad sino.en la
que un gendarme no es un filántropo; que , fuamblea nacional". A la reina no [e pareció así' "Te-
ii .,
atacado en su puesto ha de hacer uso desu
sable, y nemos bastante gente", dijo. Del mismo parecer se-
que falta contra sus deberes si, por miedo
de hacer ría un joven oficial, llamado Napoleón' que en esos
"-
daño al que le acomete, envai'ü U momántos estabasentado en un café vecino, obser-
"rpuáJl
Entretanto llegó ra mañana derdía r.0. Madame vando desde afuera elcurso de los acontecimientos.
Isabel llamó la atánción de la reina sobre "El rey tenía tanta gente para su defensa, como la
del aman ece\visibte desde la ventana. sería
ta belleza Convención el L3 Vendimiario [...] La mayor parte
la últi- de la Guardia nacional estaba por el rey; alcontra-
mave_zque le sería posible contemplar ese
culo.
espectá_ rio, los asaltantes eran la más baja canalla" ' Al fin el
lo que también se pudo ver fuá uIüor_
.Pero
que de picas, que se espe.ubu en las calles rey consintió en lo que le pedían los suyos.. "Vamos,
conti- pues, ya que es necesario. Ofrezcamos todavía este
gua: al palacio. Se aconsejó al rey que revistara
sus leales- La reina tomó una pistoÍa
a iacrificio". "Paso al rey y sr-i familia -c[amaron'-' se
áercinto de un dirige a la fuamblea nacional".
oficial, se la puso en Iarnuno u su esposo y
te dijo:
"iSire, ahora es tiem¡.1,l', Mas .t ,"v'ná-áá
,.*"¡_ Así dejó eltey el palacio de las Tullerías para no
dado, lo hemos dicho; sólo estaUu áirpuur¿;';"- volverlo a pisar nunca más- Justamente observa
rir, pero no a defender su vida. Se lo ü"á
,"uf*"n_ Weiss que aquí acabó la Monarquía francesa' "En
te exhausto, páliclo, con l.s ojos hinchaJo;.
ó;;;,.,- su bonáad Luis XVI estaba sólo dispuesto al sacrifi-
te toda Ia noche no había doimido.
Co*"n¿ ;h"_ cio, y no pensaba que sacrificaba también a aque-
cer la revista: "iVlva el rey!',, gritaban for.uVá,
i-;"- llos que habían acudido a defenderlo, Alceder ante
s9 bajó al patio. Tambié.n suicitó vítores,l";; *t¿ una tropa de canallas, no sólo mataba su linaje sino
róIn9 algunos callaban. Finarmente se encáminó
de- olvidaba su obligación de empuñar la espada con-
cididamente hacia er jarcrín. Alrí todo áirtinio. tra los criminales". Lo que más le fattó fue autori-
Una tr"rrba provenie'te del arrabal, con"ruur*-ur'A" dad, en e[ preciso momento ell que se disponían a
210 L¿ NnvE y t¡s Te¡prsrepes 2LL
L¡ Rwo¡-uctou Fnnr.¡casn 11792)

acusarlo de despotismo. Barbaroux, que dirigía el lanzó en masa a[ interior de las Tullerías, como st
levan tam ien to, afirrnaría m ás ad el un t*', rird
o-ur"- hubieran ganado la más reñida de las batallas, ma-
guraba la victoria a la corte, si er rey no h,rbi.ru
tando a todos los que enconkaban a su paso, hasta
abandonado su puesto. Si hubiera montado a ca_
a los ayudantes de cocina, ipues habían estado al
Futt" y se hubiera mostrado soldado, la *uyoÁ a" servicio del rey! Luego entraron en los aposentos
los batallones se hubieben declarado por
éí, . del rey y de la relna, y se llevaron todo lo que iban
Las Tullerías estaban ahora abandonadas. encontrando, escritorios, cajones, etc' Tras asesinar
Los
guardias suizos pensaron que elrey los habiu y robar, se dedicaron a deshozar. Unos se sentaban
ááru*-
parado. Hre entonces cuuñdo las furbas
*rri"r"n io.otu*unte en e[ trono, otros hacían burla de la
enhar. Como los patios eran difíciles de defendeE toronación, varias rameras se acostaban en lacarna
los oficiales dieron Ia orden de repleg*r.
J-int"- de la reina... un gracioso empel:ó a tocar el violín
rior. La turba ocupó enseguida los junto a los cadáveres, mientras losdemas danzaban
buti-or, y to*un-
do prisioneros a algunoiguardiar, lái ñt*;; en derredor; se dice que dos de ellos comieron co'
golpes de maza. EntonceJcorn"n ia Wfr.há,
qu"" razones humanos, y que otro sumergió un corazón
hizo retroceder y huir a ros amotinados. ,,issásesi- en aguardiente.
na a los ciudadanos en ras Tu[erías!", gritaba..
soldados no habían hecho sino cumpi, .or,,,
L, Napoleón referiría luego, en su Memorías: "Des-
a"- pués que hubieron tomado las Tullerías y el rey es-
ber, logrando despejar los patios. "¡Sif".,rirá.
bieran tenido un jeie, habrían vencido!,,, áiríu-un
t r_ iuro en la fuamblea nacional, yo me atreví a pene-
trar en el jardín. Ninguna de mis batallas me dio
día Bonaparte a sus camaradas. Los
una representación de tantos cadáveres' corno me
"ri.árur-Jrun
valerosos, pero su orden era sólo a"r*aái;ip;"_
ofrecían los montones de los suizos, sea porque la
cio. Pronto aun esa orden les sería retirada.
angostura delsitir: ref,¡rzaba la representación, o por-
Mienkas tanto, el rcy,juntamente con su fami_ quá uqt,*l era el primer carnpo de batalla que yo
lia, habían.llegado a la Áámblea, en contemplaba [,..i"
medio de una
multitud adversa. sus enemigos lo rniraban .on
oáio,
como acusándoro de haber dado orden de
hacer
fuego. Luis xvl se defendió: "iHe mandado qu" no
se disparara!". Un ministro terció: ,iAcabo
de dar a
los suizos la orden tler rey de regresar
a sus.-r*t.-
Ies". Así lo hiciero. ros fieres soidados, uui.uuna"
las Tullerías. casitodo el regimiento sería
rnás ade-
lante aniquilado a rnansaJvá. Entonces tu g"nt*r"
2L2 L¡ Nnve y us Teupesmors 2L3
L¡ Rrvo¡-ucróN Fnnnces¡ L1792)

IV. La caída de la rnonarquía


velocidad. Se castigaría, por ejemplo, a periodistas
que se negasen a presentar el 10 de agosto colno
La Asamblea nacional debió sufrir en estos rno_ ünu gtun ñazaña áel ¡:ueblo soberano; se ordena-
que fe-
rnentos una terrible humillación. Aún ardía el pala- ría la demolición de todos los monumentos
cárdasen la monarquía; la estatua ecuestre de Luis
cio de las Tüllerías cuando una delegación de la nue- la Libertad;
Xiü ,u había de sustituir por otra de
va autoridad municipal de París -la Commune_ pi-
dió audiencia. "Legisladores, venimos en no*br" iáJ"r los arcos de triunfo deberían ser desfrozados...
delpueblo, para convenir con ustedes medidas para EntretantosetrajerondelasTulleríaspiezasdel
pedir
su salud t...1 Elpueblo que nos envía ahora a üste_ botín, al tiempo qul a§unos comenzaron a
des, nos ha encargado que les declarásemos que ;;;;*;n*ur la inmediata destitución del rey' fuí'
de nuevo los reviste de su confianza. pero al mismo puntos, se incluían.las si-
en un proyecto de doce d1.
tiempo nos ha encargado comunicarles que, corno guientes proposiciones: E[ pueblo francés^será
juez sobre las medidas extraordinarias a que ha invitado á for*ur una Convención nacional. 2. El
obligado la necesidad y la resistencia contra lá opre- jefe del poder ejecutivo queda provisionalmente des-
síón, sólo reconoce al pueblo francés.ongrugudo iituiao á. su cargo, hasta que la Convención nacio-
en las asambleas primordiales, el cual nalse haya exprásado sobre lasmedidas convenien-
de ustedes y de nosotros". ",,áb"iurro tes para asegurar la soberanía delPueblo lel
domi-
En adelante la fuamblea debería limitarse a diri- nio'de la lifiertad e igualdad [...] 5. L, Comisión
extraordinaria, en el áe.,rtto del día, propondrá
el
gir "peticiones" a la Com munede parís que, en com_ pro-
Las
plicidad con los de la Montaña y ,u.unte el trono nombramiento del educador del Delfín [...]"
real, se quedaba con todo el poder. ieué espectá_ puestas fueron aceptadas. Era el fin oficial de la mo-
'narquía.
culo ofrecerían a los asambleístas aqueiras sesiones Entonceise determinó.que, en los actos
de8! hombres, QU€ llegaban al recinto, ponían tas ftUii.or, a la fecha de Ia "[ibertad", se agregaría en
de-
pistolas en [a mela y, convencidos de quá represen_ adelante la fecha de la "igualdad". Ese mismo
-,,asam- creto fue datado elaño (o-rr¿u lalibertad", QU€ Sería
taban al Pueblo Soberano -no en vanoeran
bleas primordiales"-, decidían rápidamente y sin también el 10 "de la igualdad" '
mucha tramitación las más importantes cuesfiónes! Señala Barruel que fue en ese día cuando'
por
Delegaciones enteras llegarían a ellos desde el inte- primera vez, salió a ia luz pública aquel secreto tan
rior del país con pregunta.s y profiuestas; hasta las 'querido
de tásmasones. Ese.díapudieron gritar: Aquí
gran
embajadas extranjeras se tendría,r que dirigir a la estamos por fin, Francia entera no es sino una
Commune, dueña indiscutible cle la s¡tuaciñn. Los Iogia, y el unirrerso entero pronto lo será como no-
decretos serían promulgados uno tras otro, y a toda toTtot. Yo he sido testigo, afirma Barruel, de esos
2L4 L¡ Nevev us Teppesnmes 2t5
Le RwouucróN Fnn¡lcesa 11792)

transportes: Todos los hombres son iguales y her- dieciséis


¿Qué era del rey y su familia? Durante
manos, todos los hombres son libres. Tul era núesho fuamblea' oyen-
horas estuvieron unln costado de la
gran secreto. Hasta ahora igualdad y libertad eran
dos palabras escondidas, misteriosus. Ah.ru salen a
ill, d; a[ t" decía sobre la destitución del rey' así

la luz pública. Ha llegado la hora de la soberaní,a del


;;*" Lt griterío de la multitud que lo acusaba
parecían
de
querer
habet incitado a la lucha- Algunos
pueblo. Se acabaron para siempre las dos plagas: que.tu.lu desti-
lanzarse contra é1. Cuando escuchó
los altares y los tronos. para calibrar toda la grave-
tuiá,..ttó los ojos, como
En elentretanto proseguían los asesrnatos en ra Jáa ¿u la decisión. Luego se retiró a descansar'
ciudad- La sangre empezába a gustar. Los soldados de la
[a sesión del 11 de agosto comenzó a las 7
suizos fueron acuchillados o degollados sin compa- de la noche. La familia
*"ñan; y á"ró hasta tas-fO
sión por la canalla. Así acabó áquer grorioso rági- iuái árt úo de nuevo presente en la sala. Allí
se con-
mlentq el único realmente fiel, aguerrido y dispues- de
iUárO al rey .oÁo cáusante de todos los males
to al combate. La Revorución r¡áura hecño toáo Io que ély su.familia fuesen
Francia. Luego rá ditputo
posible para relajar en ellos la disciplina con
Brome- t Ja¿"¿o, iT"*plq el aniiguo castillo de [a Orden
sas' arnenazas, seducciones. Todo fue inútil. iAntes áuiá, Templarios. El trayecto se efectuó con o(presa
gag que quebrantar eljuramento de fidetidad que del rey'
lentitud, pára que se gózase-la humillación
!9!ían prestado! Fueron masacrados 26 oficiJes y üt .JfLi "tt uut abarrotadas de 9!nte.que..grita-
se
700 soldados. ulteriormente se les haría un *án,r- ban: "iAbajo el tirano!" En la gran sala del castllto
mento en Lucerna, su tierra natal. áncántrabá" páiu presenciai su llegada todos los
ellos se
Ahora laCommune deparís era la que nombra_ mi"mbros de la nu*u Comuna; ninguno de
uno: kas otro lo
ba a. "tos mejores patriotas". Junto a Danton,
*¡n¡r- ili¿ ;i sombrero al entrar
por orden
el rey;
de esta Comuna que
tro de Justicia, apareció Marat. En la hora delpeli- üát*on de tú. Fue
gro se había ocultado en una bodega, pero no ,n .oto.uría la luilbtina en la Plaza del Canousel'
ti"n fiente precisameite a las'llullerías, "desde
donde había
callaron las balas, corrió por las callesio*o u"Á..-
popular"
dor, con una corona de laurel en la cabeza un
,-
Ñid; el ataque a la soberanía '

gran sable en el c[nto; el nuevo Consejo.o*uád lo El26de agosto se aprobó el decreto que el rey
que
había elegido como su hombre de ctnf¡aza. puro había frenadJcon el u.io, todos los sacerdotes
a la
quien adquirió mayor preponderancia fue Robespie- no hubieran piettado e[ juramento conforme
rre; tampoco a él se le había visto en la refriega, ya i;; ;;i io a.¿iciembre de 1790 v 17 de abril de
que durante ella se mantuvo escondido, puroTuágo 7ígt, o que después de prestarlo lo hubieran re-
del triunfo se presentó en el club de los Ja."uinoo tractadoypersistieranensunegativa,estabanobli-
y recibié las felicitaciones de sus parti,Carios. ;;J; "yíai, a"ntro de ocho días de su Departa-
ñiánto, dentro de quince días de Francia'
2L6 L¡ Neve y l¿s Te¡"lpesrnors
L¿ Rgvor-uctón FnnNcrse 1L7921 217

V. n-as matanaas de septiembre


absoluta que no solamente asegura elderecho a no
ser impottunadt> sobre sus opiniones religiosas, sino
La caída de la monarquía, más allá de ser un que concede permiso para pensar, decir, escribir y
hecho político, tuvo como tonr..u"ncia inmediata hasta hacer impunemente todo Io que en materia
el recrudecirniento de [a persecución contra los religiosa puede idear la imaginación más desorde-
sa-
cerdotes refractarios. y aáemás se exigió un nada, clerecho monstruoso que la Asamblea dedu-
nuevo
juramento. como ra constitución de-1zgt ce de la tibertad y de la igualdad propia de todos los
háuru
caducado, se juzgó preciso un nuevo juramento hombres". Entre los mártires del "pequeño juramen-
con
una fórmula actualizada: 'lluro ser fiel a la Nácion, to" se encuentran4?religiosas muertas en Orange.
mantener con todas mis fuezas Ia Libertad, ra lguar- Mientras elrey se encontraba recluido en el Tem-
9u4, [a Seguridad de las personas y ae las prJpie_ ple, las prisiones de París estaban llenas de sacerdo-
{ades y, si es necesario, morir po, ál .u*ptiil,ünto ies no conformistas. Ya se había asesinado sacerdo-
de Ia ley" - Todos debían jurar eso, incruidá
ros crér¡- tes en diversas ocasionesr pero en este mes de sep-
gos, lo que creó un nuevo problema de
conciencia. tiembre se produjo una verdadera masacre. fuimis-
Pocos días después, el 2 deseptiembre, t
;;';ilpo,
y un centenar de sacerdotes fueron asesinados
mo cayeron muchas otras víctimas civiles- Era el
en tiempo en que los aliados invadían eltenitorio fran-
la prisión de los antiguos carmeritas po. nuü.rr" c¿s. El 2 de septiembre se pusieron mesas en todo
neg_ado a jurar, pero se trataba deljuram"nto.iui.o
París para que los ciudadanos fueran a enrolarse.
de L790 y no del nuevo de Lzgz,"qu tor ir"rino, Con ese motivo se hizo correr e[ rumor de que los
aún no conocían. presos estaban en complicidad con los aliados. Jus-
Ahora se planteaba una vez más el problema iamente fue el 2 de septiembre cuando inauguró
con este nuevo juramento llamado de libertad-igual- Danton el régimen del terror, que se prolongó es-
dad, o también "el juramento pequeño". Et pecialmente durante todo el mes. Es cierto que la
áuro
refractario entendia que no podia piestarlo fuamblea legislativa, Por considerarse carente de las
a pesar de las apariencias, la ,,libertad,, y
*üu., facultades necesarias, había cedido su puesto a [a
I; *igüal_
du9" que se juraba defender no eran sino Ia riber- Conuencíón, pero el horror prosiguió. Duraría dos
años" Los 750 diputados que quedatlan eran todos
99 v la igualdad de la Decraración de tos aeie.ho,
del homble: y-por tanto las mismas que pío revolucionarios convencidos, adversarios resueltos
Vi, en
su breve del 10 de mazo de779L r,aura.oná"',u- de la rnonarquía y, en su mayoría, hostiles a la reli-
do en nombre de la ley naturary cre ra rersiJ".rir- gión. De todas las Asambleas nacionales de la Re-
tiana' AIIí decía el papa: "[...] saestablecelo*o volución francesa, la Convención fue la que dejó la
,.rn
derecho del hombré en ra sociedad, esta riüá.t"¿ más espantosa memoria. A la derecha det recinto
se sentaban los Girondinos que quedaban y a la
2t8 L¿ Nnwv usTnqpesrADES [¡ Rs/ouuctóN Fnn¡rc rse fL7 921 219

izquierda losJacobinos; los más fervientes de éstos pectáculo en la mesa de una taberna y se brindó
se sentaron juntos en los bancossuperiores, de don-
por su muerte; luego la pusieron sobre una pica y
de el nombre que recibieron de "la Montaña"; en ia llevaron por las calles donde se encontraban las
medio, los independientes, a los cuales, en contra- casas de familias que la habían conocido' Entonces
posición con la Montaña, se les dio el nombre de
alguno tuvo una ocurrencia. iY si [e mostrqmos la
"Valle"; eran los sapos delcharco. los presos det Tempte? Así 1o hicieron' El
En la primera etapa delTerror, desde elZ al7 de
"ib"rua
rey fue invitado a mostrarse al pueblo, y entonces
septiembre, cayeron unas 12.000 cabezas, entre le pusieron delante la cabeza, QU€ miró con horror'
ellos unos 400 sacerdotes y unos 3.m0 "sospecho- En la cárcel llamada de la AbadÍa' un antiguo
sos", ya detenidos en las cárceles. Retengamos al-
convento convertido en prisión militar, !a saña fue
gunos casos. El episodio de la princesa Lamballe, al
fercz. Cuenta un testigo que gn cigrto momento
que aludimos más arriba, fue realmente horripilan-
entró uno de los verdugoq; estaba arremangado,
te. La princesa acompañaba voluntariamente a la
con elsable en [a mano, to{a.vía empapado en san-
reina en la prisión del Temple. Era una mujer ex- gre. "Pido dijo- para los bravos corirpañeros de
traordinaria, joven y llena debelleza. "L.a princesa
armas que acuchillan a los aristécratas''los zapatos
de Lamballe -escribe su biógrafo Lescure- es des-
de los mismos; sus valientes hermanos van descal-
pués de madame Isabel la rnás gloriosa y pura en-
zos, y mañana han de dirigirse a la fronte¡a". Por
tre las víctimas radiantes que acompañaron a María
supuesto, se los dieron. Luego se adetantó gtro ase-
Antonieta con [a palma del martirio en [a mano [...]
sino: "Nuestrosvalientes hermanos qqe trabaian en
Era modelo de amor filial, de virtud conyugal y de
el patio están ya cansados; sus labios están secos'
Iealtad heroica. Murió por su familia, murió porque
les pido vind'. A unos sacerdotes allí prgsentes les
no quiso abandonar a la reina ni maldecir al rey". preguntaron: "iUstedes han prestado el juramen-
"iQuién eres?", le preguntó elverdugo. "María Lui- io?;"Obedecernos tas leyes de ustedes' excepto las
sa, princesa de Saboya". "iTu empleo?" "Camare-
que hieren nuestra religión y nuestra conciencia"'
ra mayor de Ia reina". "áTuviste conocimiento de la
Enseguida fueron asesinados y losverdugos comen-
conjuración de la Corte del 10 de agosto?" "No sé
,uroñu bailar en torno a las víctimas' En elpatio de
que el 10 de agosto haya habido conjuración algu-
la Abadía corría la sangre como en un matadero'
na". "iJamás odiaste alrey?" 'LJamás". Entonces [a Allí se colocaron bancos para los señores y damas
arrojaron al suelo y la remataron con picas y sables. que desearan ser espectadores de estos crímenes'
Luego la desnudaron y mutilaron. LJno de aquellos
monstruos se comió su corazón, aún palpitante, y Al acabar en Ia Abadía dijeron: 'Aquí ya no hay
dijo que fue el plato más rico que había comido en nada que hacet iVarnos ahora a los Carmelitas!"
su vida. La cabeza fue primero colocada como es- Fue allidonde se realizó la mayor masacre de sacer-
ZZA L¿ Navey usTaqprsraoes
L¡ REvouuc¡óN FnaNcesn [1792] 227

dotes- Desde la sacristía, en la que se instalaron los


uno de ellos. Varios sacerdotes lo protegieron, pero
improvisados jueces tras una mesa, un pasillo con_
él mismo se adelantó y lo ultimaron a golpes. A otros
ducía aljardín del convento. Los sacerdotes fueron
pasando uno has otro. "iCuá es fu nombre? áHas sacerdotes los concentraron en la iglesia. Ellos apro-
jurado?" Eran las dos únicas preguntas. Los que no vecharon para darse mutuamente la absolución.
'habían Luego fueron llevados de a dos ante el tribunal; les
jurado y se negaban á haierlo, todos *uno,
preguntaban sencillamente su nornbre y siquerían
nueve, fueron asesinados según iban saliendo.
eue_ prestar eljuramento. Ninguno se avino de ello. En-
daba claro que-morían por negarse a prestareljura-
tonces los sacaron fuera y los mataron con picas y
mento. Y se ref91ían al juramento de l7gl y Áo al
puñales. A cada muerto los presentes gritaban: iViva
de libertad-igualdad, como lo muestra lo quá suce-
dió con el hermano del padre Simon, viejó canóni- el pueblol El obispo de Saintes, que estaba en [a
go de Saint-Quintin, asesinado anteriormeñte. Cuan_ iglesia, besó elaltar, y luego avanzó lleno de majes-
do le preguntaron si había juradq respondió que sí, tad en dirección a los verdugos, como si fuera dan-
y sacó un papeldel bolsillo como prueba: eraelju_ do bendiciones a sus fieles arrodillados. Luego el
I juezdiríacon admiración: "Estos sacerdotes van a
ramento de libertad-igualdad. uno de los asesinos
le dijo: "Be juramento no vale; nosotros pedimos el la muerte tan serenos y alegres corno si fuesen a
de los curas". B decir, eljuramento cívic-o delTgA, una boda". La lglesia los ha canonizado.
porque el de libert4-igualdad era común a todos, Tras terminar su trabajo en e[ convento de los
sacerdotes y laicos. &cenas semejantes se repitieron Carmelitas, volvieron otra vez,alaAbadía: "Allí hay
en varias ciudades del interior de Francia. aún otra caza", dijeron. Llegaron allí llenos de san-
I gre y polvo. Se trataba de un nuevo simulacro de
. Algunos de los sacerdotes que estaban deteni- I

juicio del pueblo, esta veza un grupo de suizos su-


dos en el convento de los carmelitas eran uáron".
pérstites, y luego a25 Guardias de Corps del rey. A
eminentes por su talento o su virtud, entre ellos
varios apologistas que habían escrito valientemente ellos ni siquiera se les preguntó e[ nonrbre. Se los
contra la constÍtució' civil del clero, notables pre- asesinó, sin más trámite. Un caso portentoso fue el
dicadores, e incluso el confesor de Luis XVI. Tcdos de Sombreuil, allí detenido, que había sido gober-
pasaron ¡:or las horcas caudinas. Mientras lo iban nador de los Inválidos. Para mejor atenderlo, su hija
haciendo, entraron de golpe en el jardín ocho jóve_ se instaló en la cárcel y con él se presentó al;uicio.
nes que se autodenominaban "los hermanos ro;os Al ver las bayonetas y las picas se anojó al cuello de
de Danton"; ilevaban gorras rojas, corbatas y fajas su padre y pidió gracia. Los verduqos consintieron
del mismo coloq en su izquierda una pistola y a la en conceder a ta hija la vida de su padre, pero ia
derecha un sable. Venían a colaboruicon loá.¡ue- qué precio! Llenaron un vaso con sangre y se lo
ces. "iDónde está e[ azobispo de Arles?,,, pregüntó dieron: "iBebe sangre de aristócrata!", le dijeron.
F.lla se ilevó elvaso a los labios y bebió lo que con-

Á
222 [¿ i\eve y LAS T¡r,lpasraues 223
L¡ Rrvo¡-uctóN FneNcrse 117921

tenía por amor a su padre, eRtre las carcajadas de


cir, [a tercera parte del clero francés. casi todos los
los asesinos.
puít"t européos los acogieron con benevolencia'
iCuántos fueron en totallos caídos a [o largo de ilesulta llamativo, pero el país más generoso fue [n-
deldi-
todo este mes? No se puede fijar con certezá. Un lluturru, gracias sobre todo a la intervención
Edmund Burke, de quien
miembro de la Comuna contaba que un oficial de fiutado yáscritor anglicano
panaderos, armado de una clava, se gloriaba cle irablaráos el año fróximo. Si bien el exilio fue do-
haber matado él solo a más de 40. Se óomprende iororo paratodos, iin embargo a algunos les.ofreció
que no nos quede dato alguno sobre lo que cobra- ocasióñ de leer y de escribir. El padre Collet, por
ban los verdugos por cada muerte; los asesinatos ejemplq refugiaáo en ltalia, publicaría una notable
debían pasar por estallidos de furia popular, en un o6ru.oUre "[ás causas de la Revolución francesa".
ambiente de excitación desbocada, rayana en elfre-
nesí. Y adviértase que todo ello se hizo desde el
poder. Se cuenta que, en cierta ocasión, volvía un
grüpo de asesinar gente, y a[ pasar delante de [a
casa de Danton, éÉte se asomó albalcón y les gritó:
"Les doy gracias, no como ministro deJuiticia, sino
como ministro del pueblo".
No deja de ser sintomático que en este mismo
fatídico mes de septiembre, más precisamente eldía
20, la Legislativa instituyó eldivorciq establecíendo
también e[ registro civil. Junto con la abolición del
sacerdocio, la abolición del matrimonio. Muchos sa-
cerdotes que no fueron asesinados acabaron por ser
deportados. Los entregaban a la policía, que los con-
d.ucían a un puerto de embarque con dástino para
ellos desconocido. El 12 de septiembre se vió en
Angers una larga columna de rnás de 400 sacerdo-
tes, atados de a dos, y rodeados por gendarmes,
llevados como bestias al matarJero, en un viaje de
tres días, hasta ser embarcado.s en naves francesas.
En condiciones semejantes salieron de Francia
aproximadamente unos 40.000 sacerdotes, es cle-
224 [¿ Nnvs v r¡s Teuresraoes
[¡ Rwot-uclóN Fnexcrs e ll7 921 225

VI. La Fhmllia Real en el Temple


El rey dedicaba un buen rato de su tiempo a la
instnrcción deldelfín. Fielala enseñanza que le había
Hemos dejado a Luis XVI y a su familia en el clado su padre, quería inculcar a su hijo tos princi-
Temple. A pesar de tantas vejaciones, jamás perdie- pios de gábi"tno por ál recibidos. Luis se había "con-
ron ladignidad. Para vigilarlos, se elegía a los guar- i¡ertido;e n 1,79i. Ahora mostraba la serenidad de
dias más groseros. LJno se gloriaba dá no quñurr" su compromiso dedicando mucho tiempo a la ora-
jamás el sornbrero delante del rey. Los ce¡itinelas ción: dás horas todas las mañanas' y ohas dos a la
nunca le presentaban armas, pero sí lo hacían a los tarde, antes de acostarse. Al levantarse,leíaet bre-
empleados que lo acompañaban durante su paseo viario y también el oficio de los caballeros delEspí-
diario. A veces entonaban cantos obscenos dálante ritu Sánto, Orden fundada por Enrique lll y de la
de los niños que pasaban a su lado. En general, Ia qr" rey de Francia era Gran Maestre' Como ob-
vigilancia era sumamente estricta, t-a fámilia real ,Lrru"t de Viguerie, su vida era poco diferente de la
debía resignarse a vivir en sus piezas con sus guar_ de un saceráote o un religioso. Sólo le faltaba la mi-
dianes. Ellos asistían a todas las comidas y estában sa y [a confesión. Por lo demás, no las hubiera
que-
presentes en todas sus conversaciones. A la noche ridá de parte de un sacerdote juramentado'
ponían sus camas en la anticámara del rey y de la
reina. Aun cuando el rey se retiraba ur.iaí en su Gran influjo ejerció sobre elrey su hermana Isa-
oratorio, un guardia lo vigilaba con la puerta abier- bel -madamé Hizabeth-, quien quiso acompañar-
ta, lo mismo si se paseaba por eljardín. En las pare_ lo en el Temple. cuando ingresó allí, tenía 28 años.
des y puertas escribían insultos y amenazas de muer- Un tiempo át á. hubiera podido partir con sus.tías
te. A la hija y al niño trataban de hacerles la vida at extranjero. Pero prefirió no separarse de su her-
más cruel. Elrey se mantenía impertérrito, sin pro- mano. Sin duda que su presencia ha de haber in-
testar. "Yo me hlmi[aría -le dijo Ln día al fluido considerablemente en la conversión del rey,
suiráiu- en su último arrepentimiento por haber aprobado
si pareciese sensible a [a manera como me tratan,,.
uno de los guardianes escribió cierto día en la puerta la Consiitución Civil, y en su negativa a sancionar
del aposento del rey: "La gurillotina *r p.r*ánente los decretos de persecución de los sacerdotes'
y espera al tirano Luis XVI". El peor erael¡:ortero, El 21de sepiiembre, un em¡:leado municipal,
un talRocher, figura horrenda, de ojos torvos, siem- acompañado de gendarmes y una multitud vocin-
pre con el sable a la cintura. se divertía echándole glera, se puso d fiie cle la torre, y desde.allí leyó a
el humc¡ de-lcígarrillo al rostro de [os ¡:ríncipes. [-os i-os gritos el decreto de la supresión de [a monar-
únicos cordiales eran alqunos vecinoi cre la fortale- quía y el establecimient<¡ de la república. El rostro
za, qLte desde afuera lograban tirarles flores por ciel rey, que en esos rnortentos estaba leyendo en
encima de los muros que daban aljardín. el ¡aráín, no se inmutó. Días más adelante, le co-
I

i
zzo L¡ lürn y us Teupesrn¡es
L"q Revor-uc¡ó¡.¡ Fnnucesn ll792l 227

municaron el acuerdo de ra convención para qui,


tarle todas las condecoraciones y órdnnu'r que nocer a los obispos constitucionales; pero icómo se
t"- puede exigir que el Rey Cristianísimo aprecie a in-
nía en su poder, incluido erroisón de oro. u(ig
a" kusos, cuando hasta los Emperadores paganos los
septiembre seis empleados enkaron en el cuarto
donde estaba reunida la familia rear. uno dá-e[os despreciaban, y en la Historia de [a lglesia no son
Ieyó lá decisión del consejo comunar, de quiturt*, contados entre los sucesores de los Apóstoles?". Los
el papel, la tinta, plumas, lápices, y hasta los pape_ carceletos se ensañaban también con el niño: "Fíjate
les escritos ege fuvieran .n.ü. uoiiflor, -le dijo un día el albañil al delfín-, la libertad nos ha
tos y en los delpersonal. un rato después "n,uJ.uur- hecho a todos libres e iguales". A lo que elniño con-
ron para comunicar al rey otro mandato de la
retorna- testó no sin agudeza: "lguales ya podrá ser. ikro
Co_ aquí no es el lugar para poderrne convencer de que
mu1a que disponía su traslado a la gran torre, que
estaba en otra parte delcastiilq seplándore nos ha hecho a todos libres!" Como los empleados
asíde veían que [a reina mostraba tanto cariño por su hijo,
su familia- Esto último sí que les dolió u toáá* ,,yo
seguíal r9y a su nueva cárcel-comentaría luego y procuraba aliviarle de sus desgracias con caricias y
un besos, resolvieron separarla del delfín, enhegándo-
servidor flel-; su aposento todavía no
puesto; sólo había en él una cama, pero "rtuui'air- selo al rey, sin siquiera avisarle a lamadre. Mas ade-
ningún lante la hija del rey relataría: "Un día trajeron a mi
mueble. El hedor era intolerable',.
padre un periódico y le dijeron que había en élalgo
. 9y.rtuban los guardias hacerle toda clase de bur-
las. El las soportaba con una entereza dignu
importante. Realmente se hallaba en élla abomina-
au toao ble proposición de que se pondría la cabezadelrey
encomio. "Yo no soy más que un hombrá pa.iente * como bala de un cañón. Su tranquilo silencio lleno
confesó en cierta ocasión-. El.ey ha desapárá.iua,, de desprecio les privó del gozo con que [e habían
y volviéndose luego al delfín cóntinuó, ,ilos llevado aquel infernal escritd'.
reyes
son a menudo sacudidos por el vendavar comoios
altos, y a menudo azotaao. po, iu ü,*"n_ Mientras tanto los jacobinos urgían el proceso. Los
?r.?ol:r girondinos querían otro tanto, ambos con la i¡rten'
ta". Al yer q.ye la reina no podía contener las
lágri_ ción de condenarlo legalmente, pero los últimos para
mas le dijo: "Nuestros ojos ño se nos hun duát"p"=
llorar nuestra propia inielicidad, sino para tratar de salvarlo luego, mediante una apelación al
miár al pueblo. Se ha dicho que elproceso del rey es uno de
cielo, de donde
{uyu la fuente áe todá.onru"ü, y los más importantes acontecimientos de [a Revolu-
desde donde podemos solamente esperar ésteii.
Su ción francesa. El 13 de noviembre la Convención
conciencia estaba tranquila: "oh, nó son las
cruer-
dades que me echan en cara lo que me duele, comenzó a deliberar. A juicio de Jean de Viguerie, la
rino base de la acusación reposa sobre la idea de conspi-
el ver tan preocupailo contra *i u un pu"Ulo
siempre amé. Me echan en cara que no quise áu" ración. "Luis ha conspirado contrael Estado. Ha he-
r"io_ cho todo para oponerse a la Revolución y restaurar

I
zzó

9Y
Hacen"l como si no
L,qNevryusTm,ppsrepgs

el despotismo. He ahí toda la acusación


-escribe-.
período anterior aLTBg? De ello no se o.upun.
hubiese existido. El buen ,"U, t"
r L¡ Rrvor-uctó¡r Fn¡Ncesn fL792l

vor del rey, como por ejemplo Jacques.C.hevalier'


áip"t"¿"ÉL tu Surt'¡re. "Yo há ¡urado fidelidad al rey
-*pfi.O-. No puedo ser perjuro' Se me ha obliga-
229

júramento «Juro ser fiel a [a


.bienfaisant, el que había abolido la tortura y iiue-
roi do á hacer el siguiente:
rado a los sieruos, elde la guerra de ra Indepeiden- ha obligado a repe-
nación, a la láy y al rey'. Se me
cia norteamericana, en fin, el rey liberaly amigo de tir este juramento trei veces' He juradg' Me man-
sus pueblos, ese rey nunca existió. Luis esun cJnta- tengo'."P"to la mayor parle se pronunció en conka'
rrevolucionario. No es otra cosa. En realidad esta los hom-
En#u ohos SaintJúst. Un díase asombrarán
acusación de conhanevolucionario no es falsa. sin br"t, dijo, de que a Luis lo hayamos juzgadg como a
duda Luis XVI no cometió ninguno de los crímánes un.iu¿uáu.o. "En eltiempo delCésar estaban mu-
contrarrevolucionarios de que se Io acusa, pero en .f," *ar adelantados. Ellirano fue sacrificado en
cierto modo fue realmente un enemigo dela Revo- que 22puía-
;ierro §nt udo, sin ohas formalidades
lución. Ét lo negaría en su interrogatorio osu¡s¿, iadas [...] Hoy, al contrario, se forma con gran res-
dirá, la idea de la contranevolució-n ha entraáá páto i pio.uio a un hombre que era e[ asesino de
"n person3 de] rev
mi cabeza». Pero de hecho fue contrarrevolucionario I" püur";. Al urgumento de que la
de algurya manera. No en acción, pero sÍ en p"nru_ ¡nrriolable, i"nvocado pqi un diputado de la
miento. El había compartido ciertamente durante un "iu
Úendée, Saint-Just opuso ál principio de [a inviola-
rey
tiempo las ideas liberales y democráticas de sus súb- bilidad áe ta voluntaá general; en ella y no.e1 e!
ditos. Pero desde elcomierzo de las violencias, yu no iári¿u la soberanía y, por ende, la inviolabilidad.
las compartía. Enseguida quiso frenar ,etaiáa, pero
v el Fauchet trató de que se perdonase a[ rey'
movimiento revolucionario, y si aprobó -oficialmente popularidad
elgran^cambio, en elfondo de su iorazón not" upro_ sin estar dispuesto a perder por e[lo su
baba. se puede decir que ese movimiento re insriira- ;;;" hombre fiberi. "Ha merecido más que la de-
ba repulsión. Los hombres de ra Revolución r".o*- muerte. La eterna Justicia condena a los tiranos
de un
prendieron. comprendieron que a pesar de sus ,riÚuaou al largo tormento de vivir en medio
bue- po. vivir a este de-
nas palabras no era de los suyos y que era por tanto ;";bl; libre t.].J tanto, dejemos diremos a los
su enemigo". lincuente que fle rey [..'] Nosohos
jue-
pueblos: Miren a eseantropófago, qg+acía.un
Cuando el22
. sigamos la deliberación compendiando ra exce-
lente_crónica que de eila nos hadejado er hisüiia-
io ¿u devorarnos. iEsto "ia un rey!" de la
áe ieptiembre se recordó el establecimiento
dor weiss. Más de 1s0 de los lramádos n"pf,bti.a, así habtó Grégoire, el obispo apóstata:
¡ueces ha-
pían ya dado a conocer su opinión, aun antes de "En verdad, ninguno de vosotros pretenderá con-
haber leído las actas y las pr,r"b.r. A'lgunos, pá.or, servar en Franciu"l. f,rn"rta institución de latealeza.
por cierto, tuvieron el coraje de pronunciarse- Pido que mediante una ley solemne consagremos
en fa-

Á
La Neve y Teupesr-aoes
¡_¿s
Ln RwoluctóN Fnn¡rcesn 117921 23L

su abolición [...] qué discutir? Los reyes son


en el orden *o.41.fam pudiesen conversar con libertad' Alas 13 vino elPro-
lo que los monstruos en el orden
turador y les anunció: "El martes, LL de diciembre,
físico, la hístoria de los reyes es
el *;;tir;b;;á"
naciones". Ohg orador, Tomás payne,,oriirJ
luu Luis Caóeto ha de ser llevado a la barra de la Con-
qu" vencióri para contestar las preguntas que el Presi-
entre los bandidos coronados ¿" eí*pu
ñuuiu unu
conjuración contra la ribertad de ur dente le dirigiÉ". "Capeto no es mi nornbre -le con-
óu"uror]hi,
xvl era el único ar que hasta ahora se'había testó el rey-. fuí se llamó a uno de rnis antepasados'
poaiao Yo nuncame he tlamado así [...] Lo seguiré, no para
p9ner en prisión. Robespierre
decraró que sit¡en es
cierto que élestaba en conha de la p.n}J".iu-"rt., obedecer a la Convención nacional, slno porque mis
consideraba que en ercaso de ros r€yes enemigos tienen en sus manos el Poder" '
debía hrat".-
se una excepción; Luis había de Al ltegar el día, fue llevado del Temple a la Con-
morir, p"rq* tu
pahia había de vivir; también su venclón]rocleado de tropas bien perhechadT' El
mujer debía ser
llevada ante los ilibunut"r. Sáriu,-pues, camraje avanzaba en medio de un silencio sepulcral,
preciso que
la Convención dectarase a Luii k'üiüi;;r";;"_
blo francés. y criminal respecto de la Hr**¡áu¿;
comoli la gente presintiera que estaba en vísperas
de un graricrimen. A[ llegar al recinto el rey entró
luego se lo hiciese ejecutai en er
*¡r*o,iiüJ"ia"
cayeron er 10 de agosto los mártires
.on gtan serenidad. Su rostro estaba pálido; como
de ra tiueJaa. se lÁabían quitado los instrumentos cortantes, [a
Al fin se acordó quá d g ae á¡ciembre barba cubría i,, ca.a. "Luis {omenzó el diputado
se debía pre-
sentar una exposición de todos los
crímenoqul" Barráre- el pueblo franctás os acusa. La convención
le imputaban a Luis XVI con las
consiguienteJprue- resolvió juzgaros. se os leerán los delitos de que es-
bas; el 10 de diciembre se deliú"rarf,a1ob;;iJ;;"_
táis acusadó. Podéiu sentaros". Entonces, comenzó
gunts que se le iban a dirigir al imputadr,l.iilir- un secretario: "Luis, el pueblo francés os acusa de
mo día se Io había de inreñogur; rü"g; haber cornetido una porción de crímenes, para fun-
rá'rá .iürr"
para denho de dos días. Al dí;
siguiente se decidirá dar la tiranía y derribar la libertad". Tias esas pala-
su suerte. Tal fue ercronograma
ástabrecido.---
-' bras, leyó el ácta de acusación. Era una retahila de
acusados se les solía presentar por mentiras, donde se interpretaba de manera aviesa
}j:*r^los todas las acciones de Luis xVI. Luego el Presidente
nudiesen ":
io n e s a n tes ¿
: ::_.,::. l?: ^Tr:prepararlas r ;;;;;
u áuil
" r..plro üi¿;"_ r" comenzó a interrogar al réy sobre cada uno de los
!,le respuert
bía ser sorprendido, de ,.o¿oiue puntos. Luis fue contestando con tranquilidad y fir-
ante Ia fuamblea
Án u. Le brotaron lágrimas cuando juzgaron mal
t"¡$iry !o que le restaba de prestigio. La mañana
del 10, la familia rear se juntó ular 9 hasta sus obras de beneficencia, que las había he-
É" rn .r"rtál-r
Temple para tomar el áesayuno. fr"i
cerlo en presencia cle ,u, áurruleros,
ieron que ha- i cho, dijeron, para seducir al pueblo. "Jamás tuve ma-
yor plácer que cuando di a los necesitados. No tenía
il;_ que no án ásto oka intención". Asimisrno respondió que
zóz [¿ Ner,ry y ns Trupesrnoes
233
L¡ RevoluctóN FnRucesn [ll92l

nunca había aprobado la emigración de sus herma-


nos; que había usado de su derecho respecto Pues bien, comenta el pensador francés, quién no
de los ve que toda la Revolución satió de allí; si alguno
sacerdotes recalcitrantes, al negar su sanción
al de- debió verlo primero no pudo ser sino Malesherbes.
creto de la fuamblea. una que otra vez ramentó
no "áCómo no podría entonces no lamentar sus con-
tener a mano los documentos de su archivo;
corno sejos? En la época deljuicio delrey,lo sabemospor
dijimos, no Ie habían comunicado previarnente las
aclrsaciones que se le harían, así que no siempre algunas confidencias a sus íntimos, se distanció de
pudo rebatirlas con los argumentos adecuados. ,.Luis lalitosofía de las Luces, de la que había sido uno de
-duo por fin el Presidente-, ra Asambrea os invita a Ios más ardientes seguidores. Sin quizás renunciar a
retiraros; debe ahora deliberar". Elrey pasó sus ideas políticas, este hombre intetigente no pudo
enton- no ver dónde esas ideas conducían al desgraciado
ces a una sala contigua. para agregar escarnio
al es- soberano. Nipudo sino ahibuirse una responsabili-
carnio no se le había puesto ailí ñ una silla, por
Io dad en las desgracias de Luis XVl". Es, pues, muy
que debió permanecer de pie, ni se le dio tampoco
ningún refrigerio, pese a que la audiencia habii posible que haya querido reparar en parte este error
du- proponiéndose como defensor suyo. A estos dos
rado casi seis horas.
defánsores, Tionchety Malesherbes' se agregó Desé-
Luego fue llevado de nuevo al Temple. En el ze, brillante abogado.
camino,.algunos Io insultaron con el ,rurro d" la Mar-
sellesa: "iQue la sangre impura abreve nu"rt El 26 de diciembre se hizo [a defensa del rey
os rur-
.p:!". Al llegar a su cuartó pidió, sin éxito, qu" f" ante la Convención, en presencia de Luis XVI..El
dejaran reunirse con su famil¡a. fnr"guidi';;t"_ discurso que pronunció Deséze, un río de elocuen-
có a designar un abogado. Er eregido iu" iroÁÁ.' cia, le daría renornbre universal. Luis se sintió grati-
Malesherbes, que había sido miÁbro de la Á;;*_ ficado, porque su fama quedaba limpia a los ojos
blea Constituyente,_y q!_e por dos r".u. o.up¿ de la historia, aunque aquellas palabras cayeron en
cargo de minísko de Luis XVI, se ofreció por su "f terreno hostil. Luego el rcy volvió al Temple, donde
ár.n- lo habían precedido sus defensores. "iNo están aho-
ta para agregarse a Ia defensa . señara de viguárie
ra enteramente persuadidos -les dljo* de que me
e.ye fue quizás el remordimiento ro qr-re ro riü
a han jurado Ia muerte antes de oírme t-..]? Me han
ello, el remordimiento de haber hechá a" r-ui,
un precursor de [a Revolución. siendo ministro,
ivt qr-ritado todas las cosas, excepto las dos que me son
h.lbq ejercido gran influencia sobre ul ,uV,'.ántu_ más caras: mi buena confianza y mi honor".
giándole sus ideas políticas. si Luis xvr quiío
rl. Et rey no esperaba, por cierto, de la Conven-
los Estados Generales una "asambre" ¿ii,áp,án- "n lon ningún típo de justicia, sino sólo la sentencia
CIlo
tantes de la nación", y silos saludó con ese rio-br", dle rnuerte. Así lo dei6 en claro en su testamento,
la influencia de Malesherbes no fue extranu escrito la víspera de Navidad, el día antes de su de-
u áU.
ZS4 L¡ Nevev ¡-nsTe¡r,rpESmDES
235
L¡ Bevolucóru Fn¡Nces e, Í17 921

fensa. "Su testamento -escribe nradame Staél_


muestra todo el carácter de Luis XVI. En élreina la tos que podrían ser contrarios a la disciplina y la
fe dá la iglesia Católica, a la cual siempre he sido
más conmovedora simplicidad, cada palabra es una
cordialmente adicto en mi corazón ["']
virtud, y se reconoce toda la ilustración que puede
producir un ánimo justo y una infinita bond-ad de Ruego a todos aquellos a quienes por impre-
'ccrrazón". visión pudintu haber ofendido (pues no recuerdo
Dumouriezlo llama uno de los más her-
mosos documentos de la Humanidad. *Btaba es- haber áfendido a nadie de propó-sito) o a los que
hubiese dado mal ejemplo o escándalo, que me
crito en cuatro carillas de papel de cartas -afirma_,
perdonen eldaño que crean haber recibido de mÍ
la mano era firme y sosegada, Su profesión de fe
i...1 per¿ono de todo corazín a todos aquellos
en la primera página, como tributo á la religión, era que se han presentado como enemigos míos, sin
muy nahrral, pues de esta fuente sacabasu consue- que les hayá dado causa para ello; y pido- a Dios
lo, su valor y su serenidad. Las otras tres páginas que los perdone, así como a todos aquellos que
son una obra maestra de magnanimidad y filosofía pot t"*á3ante o mal entendido celo, me han cau-
práctica". He aquí parte del texto: sado mucho mal [.-.]
Recomiendo a Dios a mi mujer, a mis hijos, a
Hoy,25 de diciembre delaño de t79Z Í...lMi mi hermana, mis tíos, mis hermanos ["'] Reco-
alma la encomiendo a Dios mi Creador; le ruego
miendo mis hijos a mi mujer; nunca he dudado
que la reciba en su gracia, y no la juzgue según
de su rnaternal ternura hacia ellos; le recomien-
sus mereclmientos, sino según los de nuestro Sal_
do sobre todo que haga de ellos buenos cristia-
vador Jesucristo, que se entregó a su padre como
nos y hornbres honrados, que les muestre las gmn-
víctima por nosotros, por muy indignos que de
dezás de este mundo (si han de ser condenados a
ello seamos, sobre todo yo [...J Muero en la co_ gustar de ellas) como bienes efímeros y peligro-
munión de nuestra santa Madre la lglesia católi- iot, y dirijan su mirada solamente a la única y
ca, apostólica y romana, que recibe su autoridad
verdaderarnente duradera gloria de la eternidad;
por una no interrumpida sucesión desde San k_
ruego a mi hermana que continúe su ternura con
dro, al cual la confió Cristo. Creo con certidum_
mis h¡os y les sirva de madre si tuvieren la des-
bre y confieso todo lo que está contenido en tos gracia de perder la suYa [...]
mandamientos de Dios y de Ia lglesia, los sacra_
mentos y los misterios cual los enseña y ha en- A ¡ni hijo, si tuviera [a desgracia de llegar a
señado siempre la lglesia Católica [...] Como no ser rey, le recornlendo que se consagre entera-
puedo valerme del auxilio de un sacerdote católi_ mente al bien de sus conciudadanos, que olvide
co pido a Dios que acepte la confesión que de toclo odio y venganza y sobre todr¡ lo que se refie-
ellos [mis pecados] le hago, y principalmente rni re a mi desgracia y a las penas que sufro; que
íntimo arrepentirniento por haber puesto mi nom_ sólo puedn hu.ut la t'elicidad de los ptreblos, si
bre, aunque contra mi voluntad, al pie de decre_ gobierna conforme a las leyes;pero almismo tiem-
po que un t'ey no puede procurarles respeto ni

¿
236 Lq Navr v ¡¡s TrNaPesrapES
L¿ Revor-uc¡óN Fnexcesn 11792.) 237

ejercitar los bienes que tiene en el corazón, sino


en cuanto tenga para ello la autoridad necesaria Uegóse así a los veredictos. Ha de saberse que
[...f Perdono también de grado a los que me han hasta [o.o antes de que se llevaran a cabo hubo
y
custodiado, sus malos tratos, y la violencia que $andá presiones de parte de los Jacobinos Orlea-
se han creído obligados a hacerme [...] Termino ñiut*, buscando atemorizar a los diputados dubitan-
confesando ante Dios, ante el cual estoy prepa- tes, a más de panfletos anónimos con amenazas'
rado a compareceE que no me acuso de ninguno Igualmente en los días mismos de las votaciones, se
de los delitos que se me impr-rtan. Dado en doble ráunía en el recinto una multitud intimidante. Los
copia en la torre delTemple el25 de Dic. de 1792.
que se dirigían a votar, avanzaban enke hileras de
Luis.
rbshos nadu benévolos. Si eran independientes, los
Aprovechó asimismo la ocasión para repaftir sus recibían con e[ puño cerrado; si se trataba de jaco-
objetos personales, Sólo conservó su anillo de con- binos, con aclamaciones. A [a primera pregunta: "üEs
sagración. No podía renunciar a e[[a. Luis Capeto, en otro tiempo rey de los franceses,
cutpable de conjuración contra la libertad y de cri-
Volvamos a la Convención. Recuérdese que al- minal ataque contra la seguridad del Estado?", 683
gunos diputados girondinos habían elucubrado un dijeron que sí; 37, que sí con restricciones; 5 se abs-
expediente para salvarle Ia vida alrey, ya condena- tuvieron. A la segunda pregunta: "áSe ha de some-
do a muerte, y era la de apelar al pueblo. Robes- ter la sentencia de la convención Nacional contra
pierre se opuso a dicha inicíativa: Yo también me Luis Capeto a la aprobación del pueblo?" , 424 vo'
conmoví, drjo, ante el aspecto del acusado, sentí taron en contra y a favor 283, con Io que la iniciati-
vacilar en mi corazón la virtud republicana a [a vista va de los girondinos quedaba descartada. La tercera
del culpable; pero hay que sacrificar esos movimien- pregunta fue "áQu épenaha merecido Luis, en oh'o
tos delsentimiento natural; la blandura con que se ii.*po rey de los franceses?" Bta votación, la más
trata a la tiranía es bárbara. Parecía que pocos ad- trascendente, se efectuó el76 de enero.
herían a la iniciativa girondina. Sin embargq se em-
pezó a advertir en el ambiente de la sociedad un Et último parisiense que puso su voto fue eldu-
movimiento de pleamar. El 13 de enero llegó a la que de Orleans, quien temblando leyó: "Unicamente
Convención la noticia de que en Rouen se había ocupado con mi obligación, y persuadido.de que
juntado una multitud: tras arrancar de cuajo el ár- todos los que han violado de hecho o violarán [a
bol de la libertad, empezaron a gritar: "iViva el rey, soberanía de los pueblos, merecen la rnuerte, voto
al diablo con la república!". Támbiénseregistró cierta por la pena de muerte". Un murmullo de indigna-
resistencia en París. La Gironda se sentía confirma- tión t".orrió buena parte del recinto' iCanalla!, se
da por estos hechos para insistir en su estratagema oyó que dijo alguien en voz alta, aludie-ndo al que
de una consulta al pueblo. ,átubu la muerte de su propio primo. Se le había
aconsejado que no vc,tara, siendo' como era, pa-
zóó [¡ Nave v l¿s Tr¡,lpesraoes Le Rzuoluc¡ón Fnn¡.rcesa 117921 239

riente próximo del rey, pero Orleans, que al princi_


Se contaron los votos. Verniaud, Qro ejercía la
pio había aceptado ra sugerencia, la iei¡ro
aridrer- presidencia, declaró: 'Anuncio a la Asamblea el
tir que otros, quizás Marat y Robespiene,lo insta-
resultado de la votación t..,1 La Asamblea consta
ban con amenazas. votó ásí por temor.'cuando
de749 miembros [...] Han votados 721 lhubo au-
partió hacia la Asamblea le había prometido a su
sentes y abstencionesl [...] De ellos han votado por
hijo que no votaría por la muerte del rey. Á vorver,
cadena 2; por prisión hasta la paz y destieno per-
g5ldo sg hijo se le acercó, miró purá otro lado: pehro 286; por la muerte con dilación [...] 46;36L
"iDéjame! iNo soy digno de ser fu padre!,'
han votado sin más por la rnuerte 26 por [a muer-
un periodista, sebastián Mercier, describió así es- te, con eldeseo de una discusión sobre siconviene
tas sesiones de la convención: "Durante 72 al provecho del Estado que se difiera o no [...J De-
haras
se discutió por Ia suerte de Luis xvl. se imagina cláro por tanto que la pena que ustedes han pro-
involu ntariamente gravedad, si rencio, rugruáo'
ho- nunciado contra Luis Capeto es la de muerte". En-
ruor; pero nada semejante se pudo ,", al-lí. El
fon_
tonces fueron introducidos los tres defensores.
do de la sala parecía un palóo, donde áá*á, Deséze leyó, con voz conmovida, un escrito que le
provocativo negligé comían naranjas o tomaban "n había adelantado et rey donde, presuponiendo [o
helados o bebían licores. Iban alrá que iba a sucede( decía que no podía callar ante [a
ilos diputadosl
para saludarlas y luego vorvían a sus puestos. sántencia y que apelaba de los representantes del
Los
ujieres de la parte de la Montaña se portaban como pueblo al pueblo mismo. Se levantó Robespierre y
losque cierran los parcos en Ia óp"iu. sul"r r"iu afirmó que [a resolución era irreversible, por lo que
cada instante abrir las puertas de las tribunas r*r".-" no cabía apelación alguna. [a ConvenciÓn hizo sr tya
yadas, para llevar allí a las queridas del Juqu" Au la opinión de Robespierre.
orleans, adornadas con cintas tricolores ."Á" .u-
El 18 de enero hubo una nueva sesión para dis-
ballos con cubiertas de lujo. En las garerías.upári"-
cutir las modalidades de la ejecución. Un diputado
res, destinadas al pueblq se bebá vino y águur_
dijo que había que hacer las cosas rápidamente;
diente como en una taberna [...J" Algunoí aiñutu_
estaba feliz,, añadió, no había conocido un día más
dos dormían "y hafíg que despertairos puiJquu
hermoso en su vida. Otro diputado, con aire com-
fuesen a dar su voto". varios habían ,enido
,.u,]a" pungido, afirmó que ya que elpreso conoce su des-
tos a votar contra la muerte delrey,pero perdieron
tino y cada instante era una ejecución, convenía
elánimo en cuanto s*bieron a ra tríúúnu poiiu u",n-
guillotinarlo antes de las 24 horas. Varios coincidie-
lqa de los jacobinos. Sumiclos en et mieJo , fu
turbación, algunos que antes se habían propuásto
ron en ta idea de que demorar el aiusticiamiento
podía acarrear el peligro de una posible reacción
decir: destierro, pronu^ciaron la parabr a'mierte. popular. Así, el 2O de enero se votó la no dilación.
240 L-q NnvE y r-ts Te¡"rpesreoes ¡ 241
L¡ REt'or-ucóN FnnNcrs lL7 921

iCómo fueron las últimas horas del rey en el idea del roi bienfaiscrnt Quiere el bien del pueblo,
Temple? La primera n.ticia de su sentencia la reci-
su bienestar, g oh paradoja, he aquí que los repre-
bió de sus defensores, sobre todo de Malesherbes,
sentantes de ese mismo pr-reblo lo condenan a muer-
quien además le contó en detalle cómo habían vo-
te. Ahora asume su muerte como un sacrificio: "La
tado sus enemigos personales, tanto eclesiásticos
nación está extravida -le dijo a Malesherbes el 18
como seglares; asimismo le dijo que algunos asesi-
de enero- y estoy presto a inmolarnre por ella".
nos se habían instalado en las inmediaiiones de la
Convención, amenazando de muerte a quienes no Persuadido de que ya no podía esperar gracia,
quisiesen ser cómplices del regicidio. El ry mostró ocupóse, entonces, en prepararse a morir con dig-
particular pesar de que su pariánte orleaní hubio" n¡dád. Cléry, que lo visitaba en el Temple, refiere:
votado por la muerte. "No temo Ia muerte _agre_ "El rey me mandó traer de la biblioteca la parte de
gil pero no puedo pensar sin horror en la ,r"rt" la l-listoria de lnglateÍra, donde se refiere la muerte
cruela que veo abandonada despuás de mi muerte de Carlos l, y ta leyó. Juntamente oí que en total
a mi familia, la reina y nuestros h¡os t...1 Elpuábto había leído en elTemple 250 tomos". AMalesherbes
será víctima de todos los partidos, lo preúeo,'los
crí- le dijo, abrazándolo lleno de gratitud: "La muerte
menes se acumulargn y la guerra civildesgarrará a no me intimida; confío enteramente en la misericor-
Francia". También Malesherbes re refirióiu" *u- dia de Dios". Malesherbes había ya completado su
chos, a[salir de la salase le acercaron para mostrar- conversión. En el Diario, que escribiría años después,
le su adhesión a la corona, afirmunáo con vehe- se reprendería de que, en su administración como
mencia que en modo alguno el rey debía morir. ministro, juntamente con Turgot, había ayudado a
Lu.is le respondió: "Si conoce a alguno ae enos,
Af_
engendrar la Revolución. La confianza en Dios con
gales que nunca les perdonaré si por mi cauá quá d rey soportó su horrible suerte, ha de haber
se
derrama una sola gola de sangr"l no Io quise ni hecho que él mismo volviese a la fe de su juventud'
cuando hubiera podido salvar mi tronq y cántinrio
Corn¡:etía a Garat, ministro de Justicia, intimar
pensando lo mismo'. Luego agregó: ,,Haóe dos
días oficialmente a Luis la sentencia. Con él fueron al
que reflexiono si en el curso áe mi reinado
me he Temple unas quince personas. El rey los recibió en
de acusar de a[go. Oh, [o juro con toda lu prrezu
cle actitr-rcj noble y señorial. E[ ministro, despectivo, le
mi corazón, como hombre que presto he de com_
habló con ei sombrero puesto: "il.uis! La Conven-
parecer ante Dios: siempre he procurado la felici-
ción nacional nos ha encargado leerle e[ f)ecretd''
dad de mi pueblo y nL¡nca he ábrigado Aárno Cuando le dijo: "Ha de ser c.astigad'¡ con la muer-
que la contradijese". Como se ve, pársistía"n
que gobernar era anhelar la felicidad del "n
*u, te", [a mirada del rey era rnás serena que nunca,
pueblo. "tenía algo visiblemerlte sobrenatural", confiesa un
Hasta el f[n, escribe de Viguerie, permanecefiel a la
testig,, Lu.go elrey [e entregó una carta alministro
¿éLZ L¡ Nnve v Lcs TewesrADES La REvouuc¡óN FR¡¡¡cssa ll792l 243

solicitándole una dilación de tres días para prepa- sollozando a sus pies. Este espectácuto [e conmovió
rarse a comparecer delante de Dios; además pidió mucho más que la sentencia de muerte que le acaba-
ver y hablar libremente a la persona que él sehala_ ban de leer, y comenzó también a llorar' kro pronto
ría, así como a su familia, sin testigo!, cuando lo recobró su dominio cle sí. "Perdóneme esta debili-
solicitase- La convención aceptó sus demandas. Lo dad, sise la puede llamar así; pues hace largo tiempo
que él quería era evitar que le mandasen un sacer- vivo solo entre mis enemigos, y me he acosttrmbrado
dote juramentado. claro que los recalcihantes eran a ellos. Pero la vista de un vasallo fiel habla muy de
perseguidos como fieras; no obstante, en caso de otra suerte a mi comzón. Mis ojos ya no están acos-
tumbrados a este espectáculo, y conha mi voluntad
necesidad, siempre se hallaban sacerdotes díspues-
me he conmovido [-..] Ahora me he de ocupar del
tos a arrostrar peligros para adminishar los sacra-
todoenelgrannegocio[...]Entretantoleaesteescrito;
mentos. Ahora el rey pidió al padre Edgeworth de me alegro muctto de podérselo comunicar"' Al decir
Firmont, de M años, hijo de un pastor protestante. esto, sacó un papelde su cartera y rompió el sello' Era
El mismo padre nos relata la entrevista: su testamento, que había redactado en diciembre' cuan-
do dudaba aún si en su última hora se le concedería
Yo iba vestido de civil, según el qstilo de todos los un sacerdote católico [...J Como la familia real no ba-
sacerdotes católicos de aquella época en parís. Fero jaba aún, me pidió noticias sobre el clero y la presente
pensando en el instante en que, por una parte me situación de la lglesia en Francia ["'l Luego preguntó
debía al rey, que no estaba acostumbrado ai tra.¡e se_ en particutar por algunos eclesiásticos por los que te-
glar de los eclesiásticos, y lo que debía a la misma nía especial interés, especialmente por el azobispo
religión, que por vez primera recibía ahora un modo de París [-..] Luego recayíla conversación sobre el
de homenaje de este nuevo gobierno, tuve por deber duque de Orleans: "iQué he hecho yo a mi primo,
mío decir al ministro que debía ir en haje clerical. Mas para que me persiga tan ¡abiosamente? Pero no le
él lo rehusó con Ia mísma decisión [...] Finalmente vi guardo rencor por ello. Es más de lamentar que yo' Mi
al rey en medio de un grupo de ocho a diezhombres; situación es sin duda kiste; pero aunque lo fuem mu-
le acababan de comunicar que su ejecución se había cho más, no me cambiaría seguramente con é1"'
fijado irrevocablemente para la mañana siguiente.
Estaba en medio de ellos tranquilo y resignado, hasta Desde elL4de diciembre, Luis había sido apar-
lleno de gracia, y ninguno de ellos tenía elsemblanle tado de sus personas queridas. Ahora las debía vo[-
tan seguro y sereno como é1, En cuanto me vio, les ver a ver para darles la riltima despedida' En sus
hizo señal de que se retirasen, y ellos obedecieron Memorias refiere su hiia: "Ya supimos el domingo
sitenciosamente. Cerró la puerta detrás de ellos y me 20 de enero, por los vendedores qtte debajo de
quedé con é1. Hasta entonces había podido yo domi_ nuestras ventanas voceaban el contenido de los
nar las diferentes emociones de mi atma, pero a vista periódicos, la sent€ncia contra nuestro padre' Lo
del Príncipe en otro tiernpo tan poderoso y ahora tan
hallamos muy kocado; lloró de pena por nosotros,
desgraciado, no pude retener las tágrimas, y me anoié
pero no por miedo de [a muerte; refirió a mi rnadre

Á
z+q Lq Nevey rnsTe¡¡pesreoss
I
L¡ Rrvolucúu FnnNcrsn ll792l 245

su proceso, excusando aun a los malhechores que


lebrar la misa. Delante delaltar había un sillón un
y
le daban la muerte. Lrrego dio a mi hermano pia- gran
almohaclón. El rey oy6la misa de rodillas' con
dosas enseñanzás, g sobre todo Ie recomendó per-
donar a los que le habían condenado a muerte, y le fervor. Luego de'comulgar, se retiró a descansar.
dio a él como a mí su bendición". Comenta el-sacerdote que el señor de Firmont, allí
presente, le dijo: "iQué Príncipe, con qué abnega-
_! El rey se volvió a su aposento y a su confesor. liór,, con qué valor va a [a muerte! Está tan sereno
Este refiere: "Cuanto más veía de cerca alrey, tanto y tranquilo, como si hubiera oído la santa misa en
más me ocupaba e[ pensamiento que desdl lu"go íu pdácio, en medio de su Corte"' Luego e.l-rey'
se me había ocunido: procurarle la Sagrada Comu- quJ u.uUuUu d" volver, se dirigió al padre: "iDios
nión de que tanto había carecido. se la podía llevar ili"l iCuán dichoso soy por haber conservado mis
en una cajita, como se hacía con los enfermos;pero principios religiosos! iQué sería de mí si no los tu-
temí la penosa inquisición que se había de sufiir al viera!-pero coñ ellos icuán dulce me ha de parecer
entrar en el Temple, y la profanación, y desistí de la muerte! Sí, hay arriba un Juez inconuptible'
que
ello. No me quedaba, por tantq otro rL.ur.o qre Áe p,rede conceder Ia justicia que los hombres me
decir misa en el cuarto del rey, si podía obtenerias niegan aquí abajo".
cosas necesarias para ello. Hice al rey esta pregun-
ta". Como le dijo que sí, el padre saliO a busca-r las A juicio de Gaxotte, el proceso de Luis XVI es
cosas. Durante esta corta ausencia escribió elrey una .rnu du las tragedias más emocionantes de [a histo-
notable carta a su hermano, elconde de provlnza. ria. El relato de la cautividad y los últimos momen-
Por ellase ve.que no creía de ninguna manera que tos de su vida constituye uno de los grandes episo-
la República hubiese de durar. "Obedezco a la pio- dios de la historia universal. El amor que lo caracte-
videncia y me doblego ante la necesidad, llevando rizaba -a Dios y a su Francia- era la ráplica exacta
juzgar al
mi cabeza inocente al cadatso. Mi rnuerte pone so- del odio de suíenemigos. "No queremos
bre mi hijo el peso de la Corona. Sed el padre de i"V -¡,uUfa dicho Danton-, queremos matarlo" ' "Luis
cápeto _afirma Jean Bon, pastor protestante, miem-
ese niño, y encargaos del gobierno para entregarle
un día el Estado en paz y floreciente. Mi voluntád es uro ae [a convención y de la Montaña- ha sido
que toméis el título de Regente [...J Nunca olvidéis juzgado el 10 de agosto; discutir este juicio sería hacer
que esa herencia está teñida c.on mi sangre, y que ;a;;;".o de la Rlevolución y declararse rebelde" '
esta sangre os clama: gracia y perdón. Vuesko her_
mano os lo pide y vuestro rey os lo manda,'.
Entre tanto, prosigue el sacerdote, el rey había
acomodado una rnesita en forma de altar para ce_

¿
Cepiruro Qu¡nno

1793-1794
Maria Antonieta

I-lemos dejado a Luis XVI detenido en el Tem-


ple, condenado a muerte, sentencia que le fue co-
municada el 15 de enero de 1792. Será éste un
año preñado de hechos trágicos, uno más tenible
que el otro, pero también de grandes heroísmos.

I" El martirio de [-u.is XVI

Uegó el?L de enero, día señalado para la ejecr:-


ción. Muy de mañana, e[ rey asistió a la santa misa,
permaneciendo todo el tiem¡:o de rodillas- La co-
munión que recibió con gran recogimiento fue su
viático. El día era kiste v frío, hes grados sobre cero.
Moría Antonieta en la gtúllotina
E[ trayecto desde elTemple hasta la Plaza de la Re-
volrrción, hoy de la Concordia, duró una hora. Las
2so La NavEy r¡sTEwesmors
251
L¡ Rnvor-uclos Fnn¡'tcr:sn [1 793- 17941

autoridades habÍan tomado precauciones muy se-


veras; miles de custodios esparcidos por las calles, hidalguía de su sangre se sublevó' "iAtarme a mí?;
72 cañones en lugares estratégicos, cien gendarmes no, ná sufriré estoi Los verdugos insistieron. En-
a caballo, eu€ precedían el carruaje, y cien que lo toÁces miró al padre y éste le dijo: "Sire, en esta
seguían. Se temió un golpe de mano. Y no sin fun- nueva afrenta no veo sino un último rasgo de se-
darnento. Eh un recodo del camino, siete jóvenes, mejanza entre vos y e[ Dios que será vuestro pre-
espada en mano, se dirigieron al coche gritando: miá'. Luis elevó sui ojos alcielo con una expresión
"iA nosotros, quien quiera salvar al rey!" Fue un de dolor que el padre confesaría luego ser incapaz
grito valiente, pero no alocado, como podría pare- áá ¿ut.tibir. "Cierto -reconoció-, sólo su ejemplo
cer, ya que tres miljóvenes, previamente reclutados,
pued" hacer que me someta a semejante afrenta" '
debían secundarlos. Mas conba su voluntad, Ios mu- V volviéndose a los verdugos les dijo: "Hagan aho-
chachos complotados habían sido ubicados en lu- ra lo que quieran, beberé el cáliz hasta las heces".
gares diversos, por lo que no les fue posible acudir Mi*ntru. te ataban las manos, el padre te presentó
en ayuda de sus compañeros, que con dificultad la imagen de Cristo para que la besara'
lograron escapar. Luis subió lentamente Ia escalera que conducía a
la guillotina. Según luego [o testimoniaría e[ verdugo,
El padre Edgeworth, que ahora estaba de sota-
na, acompañaba alrey en el carruaje. "Le ofrecí el to"nizo sin dudar y corraire altivo. Parece que le dii_o
u uqt 4 al ver quá temblaba: "&to le debe dar
pena" '
único libro que haÍa conmigo, mibreviario. Lo tomó
con alegría; pareció desear mucho que le mostrara cuando llegó arriba, los tambores comenzaron a re-
las páginas que convenían mejor a su sifuación. Las doblar. Coñla mirada impuso silencio y di¡o en tono
leyó en voz alta y yo contestaba". fuegura Lamartine enérgico estas palabras: "Muero inocente de los crí-
que si se hubiese preguntado a cada una de las menes que se me imputan. Perdono a tos autores de
200.000 personas que asistían a aquella marcha fú- mi muerte, y ruego a Dios que la sangre que van a
nebre: "iHa de morir este trornbre?", acaso niuno derramar no re.uigajamás sobre Francia"' Deseaba
hubiera contestado que sí. "Pero las circunstancias ieguir hablando, puio se oyó una orden: "No hay
qu-e oírte". Los tambores cubrierorl su voz' En cuan-
se habían dispuesto de manera que, por la presión
y dureza de los tiempos, todos ejecutaban lo que ni to u ru, últimas palabras hay otra versión: "tJstedes
uno hubiera querido hacer". A las 10.10llegaron al saben que soy inocente -habria dicho-, pero si el
lurgar delsuplicio. El rey bajó del carruaje, pidió que sacrificib de mi vida puede ser útil para elreposo cle
no se le hiciese ningún mal a su confesor, y él mis- mi pueblo, lo hago con gustd'. Todo Luis está en
mo se abrió la camisa. Cuando el verdugo, que se esai palabras. En el rnomento en que la cuctr.illa se
llamaba Samson, quiso atarle las manos, toda la destiiaba sobre su cabeza, el padre [e diio: "iHiio de
San Luis, sube al cielo!".
252 L¡r Nave y ¡-¡s'fEr"p¿srnoes L¡ REvot-ucÉ¡¡ FnnNcesa 11793-L7 941 253

El verdugo, Charles Samson, que pertenecía a Alguien empapó sus brazos desnudos en la sangre
una familia de verdugos, ya que su cargo se había del rey y roció con ella a los que los rodeaban gri-
transmitido de padres a hijos, y ello durante seis tando: "iO¡alá que esta sangre caiga sobre nuestras
generaciones, era rnonárquico y católico. La muer- cabezas!"; okos se pintaban con ella un bigote. Al
te de Luis XVI fue para é[ una tragedia que lo mar- fin la chusma bailó alrededor del cadalso la Carma'
caría de por vida. Harto de sangre, pidió entonces ñolo.(') Ni siquiera se preocuparon por poner el ca-
que lo relevaran, pero nunca le respondieron. Un dáver en un ataúd; su cuerpo fue llevado sobre pa-
hermano suyo menor, que lo acompañaba, cuenta rihuelas a[ cementerio de Santa Magdalena; allí
que con Luis XVI vaciló. "Cuando fue obligado a lo colocaron sobre una capa del cal viva y se lo cu-
sostener en alto la cabeza tomándolo por toi cabe_ brió con otra, para que se consumiera lo más rápi-
los para mostrarle alpueblo, aquel heimoso rostro damente posible y de este modo nadie pudiese con-
[el del rey] tenía toda su expresión de mansedum- servar reliquia suya alguna. Dos sacerdotes apóstatas
bre y nobleza [...] Afortunadamente yo estaba cer- dijeron allí las oraciones rituales.
ca de él y como era alto [o cubrí para que nadie
notara su emoción y lágrimas, que indudablemen_ Jacobo Hébert, el director del peri&ico "Pére Du-
te habrían hecho que se nos guillotinase. Había cor- chesne", publicó una "Oración fúnebre de Luis Ca-
tado 2.7Q0 cabezas". Luego Samson atestiguaría: peto", llena de burlas, donde lo calificó de monstruo
"En honor a la verdad, [el rey] ha soportadó todo
esto con una sangre fría y una firmeza que nos ha ('¡) La "cannañola" era una especie de conquilla que la gente del
asombrado. Estoy convencido de que había halla- pueblo usaba durante la Revolución. Imporlada al sur de Francia por
do aquella firmeza en los principios de la religión',. tbr".ou piamonteses oriundos de un pueblo llamado Carmagnolq se
extendió después por el resto de Francia, introduciendo su uso en Farís
Ya anciano, escribiría sus memorias, donde descri- los manifeslantes provenientes de Marsella en1792. Dcho objeto llegó a
be los últimos momentos de varios otros que pasa- ser distintivo de ios agitadores revolucionarios, que completaron stt
afuendo con un chaleio rojo escarlata, un pantalón de tana, negro o
ron por sus rnanos, Robespierre, Saint-Just, etc., rayado, y el gono frigio. La palabra dio título a un canto popular bailable
hasta los últimos días delTerror. qúe entonaban los sons-culottes de ParÍs, formando grandes grupos en
to*o u tos árboles de la tibertad o junto a tos altares de la patria, Etorigen
Los cañones tronaron y se oyó elgrito de júbilo: de esta canción se remonta al año L792 y fue compuesta, según patece,
después de la toma de Jas Tullerías, el 10 de agosto de dicho año'
"iViva Ia República!". Dicho grito ha áe habei llega- Consiste la canción, cuyo autor era el ciudaclano Birard, de varias estrofas
do hasta el Temple, anunciándo a [a familia que con un eshibitlo que se reitera. L¡s eslrofas iban cambiando según los
oraba por él de rodillas, que la reina era viuda y i,-r, sucesos del momento. La Carrnañola, canción tí¡ricamente callejera, at
liernpo que se canlaba, se bailaba. Duranle las estrofas, daban vueltas
hijos h¡uérfanos. Mientras tarrto, en torno clercádal- con ientitud, golpeando fuerternente con e[ pie en el suelo; cuartdn se
so resonaban gritos de salvaje alegría. Sombreros y repetía el estribillq el movimienlo se aceleraba lo tnás posibl¿- ^
Fcrrgamos por ejemplo, e[ modo corlo se la cantó en 1792, donde
gorros frigios volaban por el aire; algunos mojaron se aludeil uefo que ál rny pu.o al decreto por et que se desterraba a los
sus pañuelos en la sangre que humedecía e[ piso. sacerdotes refractarios:
254 [¡ Nnve y us Te¡lpesrnors L"c REvoLucrórl FRANcese [ 1 793-
17941 2s5

que ya debió ser ahogado en la cuna. Desde su ado-


Sohacersaltarladoctrinatradicionalsobrelareale.
lescencia, Luis nr¡ fiie sino un engañador refinadq sus derechos sobe-
za, porque priv;baal pueblo de
gozándose en atormentar a inocentes animalitos an- que dio comien-
,ái-rlr. óe hecho, fue este crimen el
tes de poder cebarse en la sangre humana. "Cuando de que $b!are-
zá al levantamiento de la Vendée'
el monstruo subió al trono, se manifestó su carácter que habían
mos el próximo aílo- La genteentendía
sanguinario: hizo como si quibiera olvidar alpueblo, un parricidio'
pero sólo para degollarlo mejor". Al fin exhorta sin
matado a su pa¿re- El iegicidio era
llegó la
Hasta hubo suicidios' Cuanao a Londres
piedad al asesinato de la reina y de sus hijitos: "Su calles palagritar
noticia, no pocos se lanzaron a las
mujer y sus cachonos viven aún; no tendrán ustedes fran-
reposo hasta que hayan sido suprimidos".
;; f*ot de Luis. Al día siguiente, el embajador
.á recibió la orden de rátirarse de Inglaterra.
Pero no fueron pocos los que lloraron Ia terrible
El padre Poradowski nos ha dejado
un pene-
muerte delrey, incluso algunos desusjueces. Etpue- persona a
tranteluicio sobre Luis XVI: "No fue una
blo del interior del país quedó consternado. El regi- Tál vez podría ha-
iu Jtuiu de los acontecimientos.
cidio de Luis XVI fue comparado con la pasión áe gobernante en otra ápoca y
ber sido un excelente
Jesús. Dicho crimen atentaba contra elcarácter sa- persona excep-
en otras circunstancias. siendo una
grado del rey, constituía un verdadero sacrilegio. L¡s generosa' nunca se atre-
ideólogos asesinos habían entendido que era preci-
.i"náf*unte bondadosa,
,iu u mandar, castigar o perseguir a los culpables'
Nunca quiso *rt"n al ejército, lo que aprovecha-
El cárgo fue un peso que caía
7, Madam' Veto ouait pamis 1. Madame Veto había prometido
ion ru, udunrrurios.
sobre é1. Lo acusaban de no actuar enérgicamente'
De laire égorger tout Paris, Hacer degollar todo París.
Mais le coup a monqué Pero el golpe fracasó p"i" J r,echo J" q"" quería evitar una guerra civil
Grdce a nos cononniers Gracias a nuestros cañoneros.
I á ¿urrume de sangrede su pueblo exptica su po-
Eslribillo Ii.lO".'§'nuUi"* siáo firme (uiz.ás habría.habido
Donsons la Carmognole,
Viue Ie son, uiue Ie sonl
Dancemos la Carmañola,
iViva el sonido, viva el sonidol
;bril*iles de muertos, pero no varios millones".
Dqnsons la Carmagnole, Dancemos la Carmañola, Nospareceencontrarunancltatrlesimilitudentre
y los
Viue le son dr¡ cannon! iViva el sonido del cañón! ior rárgos psicotógicos y el destino de Luis XVI
2. Monsieur Veto auq.il promis 2. E[ Senor Veto había prometido del zar Nicolás II.
D'étre lidéle á son pc¡ys, de
Jean de Viguerie, en su magnífica biografía
Ser fiel a su país,
Mais il o manqué Pero no lo ha sido.
a¡:reciación de
Ne /aisons plus quartier. Ya no le demos cuartel. Luis xVI, no. áfr".e una inteligente
Segrían o¡:ce estrofas más. En la época del lbrror fue el acompai:a- * figutuy de su actuación' La polÍtica era extraña a

miento obligado de todas las ejecuciones capitales, La cormañora así suespíriiu,escribe'Lefaltóclarividencia.Hastael


rey bue-
como el Qo iro serían uheriorm€nte prohibidos por Napoleón.
último clía creyó que un buen rey era un
256 La Nnwyl¿sTrMpesr¡ues
L* Rnrot-ucró¡r FnANcEsA Í1793-17945 257

no. La culpa venía de antes. Hay que buscarla en la


crisis de la sociedad y de la monaiquía, provocada había transportado todo el poder público al pue-
por la ideología filosófica y revolucionária. á no b[o, que no se conduce ni por razón, ni por conse-
perdió la monarquía. sólo conkibuyó a perderla. jo, niie formasobre ningún Plntg ideas justas, apre-
cia pocas cosas según la verdad, y evalúa un gran
for fo 9-9pár, no podía usar de la fierza,p,rá, yu número de ellas según la opinión; es siempre in-
desde 1788 y 7789 no disponía de eila, ná iontaba
con ejército alguno. La propaganda rrabía inficio- constante, fácilde sá engañado, arrastrado a todos
nado las fuezas armadas; elmóvimiento revolucio- los excesos, ingrato, arrogante, cruel; se regocija en
nario no se contentaría con atacar al rey, sino que la mortandad Ú en la efusión de sangre humana, y
se complace en contemplar las angustias que
pre-
previamente [o había privado de su defensa.
Mu_
ceden át ,ilti*o suspiro, como los antiguos iban a
chos jef.es de Btado después de él debieron ur-n-
tar las ideologías revolucionarias. pero élfue elpri- ,"r u los gladiadorei expirar en sus anfiteatros"'
mero en tener que hacerlo. su destino es único, i?or Y evocando el suplicio de Luis XVI declaraba:
lo dernás, elcombate contraerrey no fue unlpir"- "Se han esfoizado en cargar sobre ese príncipe
dio entre otros. Fue la acción principal, juntariiente muchos delitos de orden puramente político. Pero
con la lucha contra elsacerdócio cátotióo. A lu r"" e[ principalreproche que se le ha hecho se refiere a
dad, la historia conoce pocos clestinos tan crueles. la inalteiable firmeza con que se negó a sancionar
y
Pero el hombre que llevó éste logró asumirro
f áu" áprobur el decreto de deportación de los sacerdo-
Ie un sentido. "ofreciendo su ü¿u en sacrifLi,c a tás, y a la carta que escribió al obispo de Clermont
ejemplo de su Redentor, realiza perfectamente la puiá anunciarle que estaba resuelto a restablecer
vocación real exprgsgda porsu consagración, y
so_ Ln Francia el culto católico, en cuanto pudiera. iNo
bre todo en el ritual de laentronización. En efácto, basta todo esto para que pueda creefse y sostener-
rgqin este rito, después de haber sido ungido con se sin temeridad que Luis fue un mártir?"
el óleo de la santa ampofia, habÍa sido conáucidt
a
un trono elevado, de donde podía ser visto de to-
-rey
d.o:, SJ significaba así que el yano se pertene-
cía" . Sin embargo se igñoraba que su cargo
impli_
case e[ sacrificio total y hasta elsacrificio dá
la vida.
Es mérito de Luis XVI habérnc¡slo revelado

Cinco meses más tarde, pío VI, el papa de en_


tonces, calificaría los hechos en términós muy
cate-
góricos. l_a Cionvención, afirma, ,.después a.
f,á¡*,
abolido [a monarquía, el mejor de üs
Sobi"rn"r,
L¡ Rrvorucó¡r e Í17 93-77 941 259
258 Lq Nevr v I"¡s'l'eMprstn»es Fnn¡¡crs

II. Frincipales dirigentes de la Revolucién res de nuestros piqueteros. "icontra quiénse diri-
giia; nr* picasf Cónha todos los enemigos del pue-
bld'.
Por toda Europa corrió una ola de indignación a
Fue tambián Brissot quien puso de moda elgo-
raíz de la muerte del rey. Pero sobre todo en Fran-
no frigio como expresión de sentimientos revolu-
cia. Para enfrentar el peligro que ello podría aca-
cionaños. En su periódico se podía leer: "No se
rrear para la causa revolucionaria, la Convención las razones parl cambiar
recurrió a las medidas más enérgicas, como la pros- Ñ"¡; áudar del ieso degorras. Un filósofo inglés,
ios sombreros pór las
cripción general de todos los emigrados y la crea- razón: los sacerdotes y los dés-
Pigott, obseruaton
ción del llamado Cornité de SalutPublique, con el introducido el triste uniforme
cargo de atender a la seguridad del Btado. Dicho ñ; io. los que han
y la forma ridícula y servil.del sa-
de los sombreios
Comité no retrocedería ante ninguna arbitrariedad.
tuaq quu rebaja ál hombre, haciéndole inclinar la
Por e[ momento se pudo p"nrur-que los girondinos
ii".tl áernuda y sumisa ante su igual. Noten sólo la
frenarían un tanto el proceso sangriento de la Re-
diferencia entre lagorra y el sombrero, en el aspec-
volución. Pero no hay que olvidar que, más allá de
io quu por ellos rácibe la cabeza. El sombrero es
los matices, eran también .visceralmente revolucio-
tristl, sombrío, monótono; es señal del humor triste
narios. Fueron ellos quienes hablaion de instaurar
y *uirioso deiempleado; la gorra, por el contrario,
los llamados "batallones de picas". La pica apareció
hace e[ rostro alegre, libre, franco y seguro; cubre
por primeravez en las escenas de honor de 1T89.
la cabeza sin esconderla [...] Rousseau era amigo
Desde entonces hizo carrera. Pues bien, un girondino
de la gorra como insignia de la libertad; el célebre
llamado Brissot, en e[ año ].791 publicó en su pe-
Voltaire no era menoJceloso de ella". Un mes des-
riódico "El pakiota francés" un artículo sobre ella,
pués, todo el mundo llevaba gorra; debía ser roja,
ilustrado con dibujos, V una inshucción de cómo se juicio de
podía manejar con más eficacia. Poco después, un F"tqlu tal era el color de la alegría' A hompeta
bon¿ittu., [a risa bulliciosa, el sonido de la
amigo suyo, elparisiense Gouchon, se presentó en y
y el color rojo escarlata, se colrespondían entre sí
el club electoralpara mostrar cintas kicolores en for-
áespertabun lor mismos afectos. Desde e[ 1" de mar-
ma de llamas, que debían ondear como el adorno
más adecuado de las picas. "La escarapela nacional
,o á" 1792 fue moda que los oradores, rnientras
hablaban, estuviesen cubiertos con el gorro frigio.
dio la vuelta al órbe de la tierra, arraigó en [a gorra
En un periódico se leía: 'Ayer, Smingo, miles cle
de lana -se decía*).Picas y cintas llameantes bastan
patriotas pasearon por las callel y en los jardines
para hacer morder el polvo a los tratdores e púbti.ou, aun en el de las Tlrllerías, tlevando en la
intrigantes, y para derrocar los tronos de los gober-
labeza la gorra de la libertad e igualdad. Las gorras
nantes por la fuerza". Así aparecieron los precurso-
y las picasl estos adornos que saltan a los ojos serán

Á
260 L¡ Nevey r¿s TrMprsncDES 261
L¡ RevouuctóN Fne¡.¡crsn [ 1793- 17941

útiles aun a nuestros enemigos, si son lo bastante que entrar en


hábiles como para someterse por fin a la voluntad de Viguerie. Prefería perderla antes
ára tánracción. Fue iu última libertad. Con todo,
general". que triunfa-
no,áriu la política de los girondinos la
Eran glrondinos los que hablaban. fuimismo fue- se, sino la de los jacobinos.
ron ellos quienes lograron se declarase la guerra
contra Austria y Prusia, y quienes propusieron el fuícomoaltratardelaRevoluciónCulhrml,se-
en
destierro de los sacerdotes refractarios. Sin embar- ñalamos sus principales representantes' así ahora
gq dentro de la gran corriente revolucionaria pasa- ártu Urtula destaquemos ius figuras fundamentales.
ban por "moderados". Partidarios de la burguesía
ilustrada, se oponían a la política tajante de loi jaco-
L. Marat, el fanático
binos. Si éstos se proponían aniquilar [a Corte, los
girondinos buscaban intimidarla, tratando de que
se adhiriese a la Revolución. En los días que siguie-
FueMaratunodeloshombresquemásinfluyó
ron a la declaración de guerra, ejercieron nulvas en la Revolución, el que supo maniobrarla con
presiones sobre el ya jaqueado rey. Gobierne con á"v"rt .uilidad, porque tenía el instinto demagó- popu-
nosotros, [e propusieron. Será para ventaja suya. gicó, es decir, el don de adivinar las pasiones
las sos-
Usted se volverá parte integrante del movimiento [ur"é y el talento de interpretar con astucia
p";há, de la multitud. No en vano se lo llamó "el
revolucionario, y podrá encauzarlo según sus de-
seos. Luis XVI respondió que de ninguna manera; artista de la demagogia".
jarnás sería el rey de la Revolución, jamás pactaría Escritor y agitador, este hombre tan inteligente
con los revolucionarios. En carta a Dumou úez, que .oÁo brutaÍ, qle integraba el Consejo supremo de
era por aquel entonces su ministro de Relaciones la nación, inspiraba asco al mismo Robespiene'
Exteriores, le dice: "Se quiere que transija con el "Para asegurar la tranquilidad públ1c-a -confesaba-
que
crimen; se rne hacen insolentes proposiciones [...] deberán cbrtarse 200.000 cabezas. Un hombre
Querrían que los facciosos pudiesen glorificarse de ." *rnre de hambre tiene derecho a cortarle el
verme que me pongo su gorro frigio y fraternizar i cuello a otro hombre y devorarle sus carnes palp!-
con tos hijos perdidos de una fangosa demagogia". üntes,'. Siempre achrócon sadismo y ferocidad. "Yo
No quería estar en esa compañía, ni que la gente ;;;1" rabia det pueblo", decía de sí mismo' Fue él
pensase que debía su protección y supervivencia al qJi"n exhortó a la gente a matar sin rnás a los "trai-
movimiento revolucionario. "No se me verá-<dijo- dores" que se e^cántraban en la prisión militar de
buscar protectores entre [o.s que yo haré castigarun la Abadia, especialrnente a los soldados suizos.
'A
día, silas cosas se restablecen" " No estaba dispuesto y
los clérigos nobles -aconsejaba- se les debía cor-
a conservar su corona a cualquier precio, comenta tar unaá re)av el pulgar derecho, para que fuesen
263
262 [¡ Nevev usTeupesrsoes L¿ Rwor-ucróm Fnnxcesn lL7 93-17
9 4J

de franceses' Es
enseguida reconocidos". En su periódico aconseja- así ia vida a centenares de miles
concepto de
ba no salir nunca de casa sin ün puñal, por si se verdad que no táriu á"*asiado buen
podía matar a un enemigo del pueblo. Lo famaban Luis XVI, pero ui" pot la debilidad política que lo
"el monstruo de París". ;;;;;áiiu'uu. r, .ürt. ocasión la invitaron a brin-
es acaso el rey
El 1793 estuvo entre los jefes del grupo revolu- ááipot elrcy,t"lú se negó^'.."1Nopreguntaron' "Le
cionario que descabezó a los girondinos, dando por un hombrn Uuuná | virtuoso?", le
por débil; un
pero y
terminado su intento conciliador. El grupo de i"ngo po. virtuÁo'-contestó-?
puede apartar
jacobinos que Io rodeaban reunía en torno a sí lo iáv?¿üir no es un buen rey, pues no
peor de la sociedad. Como observa Taine, sólo que- iiá"tgtu.ia de sus Pueblos"'
habían
daba la hee de la gran oleada que había levantádo Carlota crey|entender que los varones a la
la tempestad de 7789. Todo Io demás se había echa- perdido tu [a idea de salvar
juzgaban que
do a un ladq señala Weiss, las clases superiores pri- ;;irl;:;; su"nt"ruáy.conciUió
debilidáa' mt girondinos
a la caída
mero, como la nobleza y el clero; luego, la clase Marat era el quá *a, habíá contribuido
de ino-
de la Corona, la la muerte.de
media; finalmente los mejores de las clases inferio- centenares
pensaba
centes. Por [a;r;;a ;orría la voz de que
res, los pequeños propietarios y artesanos, todo lo
que poseía alguna educación. iAceptaría Francia ser ;ilr00.000 personas más. Por todos ellos quiso
gobernada por este hombre medlo chiflado, que ó"tf.tá iacrrficir su propia vida' en la inteligencia
Danton' Robes-
cada día elaboraba listas de proscripciones, o que de que si ese rr,onstrut desaparecía'
a
hacía comparecer a los que llamaban .,sospecho- ;ilt", y toAot tos demás bandidos se llamarían
perfectamente que aten-
sos" ante un tribunal revolucionario, mieÁhas el iuurt"tá, de invierno. Sabía
t*, ulterior
verdugo los esperaba con la guillotina? iui .ontru tu ,i¿i de Marai, implicabu
pena de muertu pot e1{" del poder revoluciona-
rio. Sea to qu" ñ;¿ ár rs deiuiio
La gente se sentía desesperada. Cierto día apa_ tomó un puñal v
reció_un-a mujer llamada Carlota Corday, una jo_ a subter-
," iirigiO uiu ,u." dL Marat. Recurriendo á t"
ven de fe profunda, nieta de Corneilte, que siem_
fugios, logró que le permities; i; entrada'
pre se había negado a leer las obras de Rousseau o sufría fuertes
de Voltaire, por temor de perder la pureza de su fe, encontraUa eñ ta bahadera, ya gYe
obligaban a tornar
y que no vacilaba en calificar ,'intrusos,, clolores oseo-articulares que le
de a los umbral del ba-
baños prolonguJáu' Ctu'ó Carlota
el
sacerdotes que habían jurado la constitución civil. le dio unacertera
Leyendo con entusiasmo la vida de Judit, aquella á" r, ut"r.a,üáse a la bañadera'
pintor oficial de
heroína judía que cortó la cabeza a H<¡k:fernuu, y puñalada J.ü;;t L"uis f)avid' el
tos que pidieron la
admirando a la madre de los Gracos, pensó si Díos la Revolución, lue estuvo entre
así en uno de
no le pediría sacrificarse por su pah.ia, para salvar condena de Luis XVl, la representaría
Cartota fue con-
sus cuadro.. CÁ*o niu de esperar'

Á
264 [¡ Nave y ¡¡sTeupesreoes
La Rrvolucló¡.¡ Fnn¡icrse [1 793-1794] 265

denada a muerte. Subió al carro con paso seguro.


Mientras iba camino alcadalso ra u.o*Éunabaii bur- padre murió cuando él tenía tres años. La viuda se
las hostiles. Ella miraba serenamente á la multifud. lio sota con cuatro hijos. En 1775, cuando fue co-
Creía haber cumplido con su deber. ronado Luis XVI, Danton tenía l'6 años' Le pidió
entonces a sus amigos que le prestasen dinero, saltó
El corazónde Marat fue puesto en una urna der de noche las tapias de su casa, y anduvo 23 leguas
Tesoro de [a corona; a[í tagente iría e'romería, a pie para ilegár a Reirns y ver córnc¡ era aquella
rezando letanías en su honol En toda Francia extraña ceremonia de la coronación, de la que lue-
se
levantaron monumentos en su honor, y *u.hls go se burlaría con ganas. Tras recibirse de abogado,
ru_
cién nacidos recibieron su nombre. Eiá ro, 'iM.ru- se casó.
titos". La muerte de Marat hizo que se decretase ra
prisión de nuevos^"sospechosos,,, con lo que "No se sentía a gusto en el orden de las cosas
tas car_
celes se llenaron. creóse aslmismo un e¡ériiCI *escribe Weiss-; sólo [a tormenta dio a sus pulmo-
revolu-
cionario que, provistode guiflotinas, relorriese Fran- nes bastante aire; era revolucionario en cuerpo y
cia y la limpiase de enemigos de la hevoruc¡ón. alma, con su voz estentítea, su figura de titán, sus
Fue
también entonces cuando se imprantó por primera imágenes audaces y siempre impresionantes, hechas
vezlaconsctipción militar obligatoria pára toaoi tos .o*L para dominar a una masa y llevarla al com-
jóvenes de 18 aZs años, sustituyéndose bate contra el trond'. Con el tiempo logró impo-
urr áüLtu-
miento voluntario, que era el imperante hasta en_ nerse en el Club de los Cordeliers, donde reunió
tonces. bajo su dirección un grupo de hombres temerarios;
alli se gestaron varios de los hechos revoluciona-
rios, empujándose de ese modo hacia adelante el
2. Donton, el tribuno barco ¿á tá Revolución, cuando se encontraba va-
rado en la arena.
Más importante es la figura de Danton. Sin duda El 10 de agosto fue obra suya, que le procuró
que la naturaleza lo habíia dotado de caractrrrritu,
una especie dá conducción dictatorial. Señala Cal-
-Bouchet
relevantes. Su estructura psicológica lo prupuruUu que su proceder no careció de lógi-
derón
para ser un gran estadista. su mirada era I

Ministro de Justicia que debía ac-


clarivi_ ca: "Él no era un
dente. Penetraba en el interior de las p.rroniu tuar en defensa de la ley, era un ministro de la Re-
comprendía al instante la fuerza de un grupo y V volución y a este solo tífulo debía sacrificartodos los

importancia de un acaecirniento. pero u Ér uu"íu,
otros. Las tácticas, así fueran criminales, aconseja-
curalidades acompañaban otras no tan buenas,
fri_ das por etpropósito revolucionario debían ser acep-
volidad, hedonismo, aversión al trabajo,"rio tadas por el Ministerio de Justicia como otros tantos
severante. En realidad, no recibió eáucaciOí.
li.rr-
Su medios adecuados para lograr su justo fin". Madelin

Á
266 La Nevr v ns Trupesrnoes
TruPesrnoes
[.q Rrvo¡-uctóN FneNcrsn LL7 93-L7 9 4) 267

descubrió entre los gastos de este singular ministro vio amen azada,pero no pudo hacerlo; incluso pen-
una pequeña nota que dice: "Tieinta mil libras da- só en sacar de[ Temple al delfín ya huérfano,-Pr€-
das a M. Santerre para pagar las picas hechas por sentarlo alpueblo, y comenzar asu lado un
gobier-
las secciones". Cuando elconde de Ságur le repro- lihertad y culfura' Con todo, no se
no de equüad,
chó las matanzas de septiembre, recibió, al parecer, puede negar que practicó ampliarnente la crueldad,
esta respuesta: "Señor, usted olvida a quien le está consideráAoel iacrificio de centenares de adver-
hablando, olvida que somos la canalla, que salirnos sarios como una gran medida política, capaz de
del arroyo y volveríamos inmediatamente al lugar paralizar a los..re*igos. Era, a su juicio, ta única
de donde salimos si aplicamos sus principios. No '*urruru de doblega, lat voluntades y dar alas a la
podemos gobernar sin provocar rniedo". Así fue Ráu"lución. "Hay que infundir terror a los realis-
Danton. Si bien su figura no deja de suscitar cierta tas", decía. De hecño apoyó a Marat cuando los
simpatía, con todo no hemos podido leer sin displi- asesinatos en el Carmelo.
cencia el libro que le dedica Belloc, extremadamente
favorable al biografiado. También a élletlegó su hora. Ya no [o respaldaba
el Club de los Cordeiiers, eue ét había organizado.
Destaca Weiss una característica tipica de Danton
Los jacobinos ya no lo admiraban como antes. Aho-
y fue la de incluir en su interior dos tendencias an-
,u,á lo veía como queriendo frenar e[ oleaje de la
tagónicas: el odio y el amor, la furia de la destruc- Revolución, meditando [a más peligrosa !e la¡ trai-
ción y el gusto de crear, la barbarie revolucionaria y ciones, la de la blandura. Entonces sucumbió el león
las condiciones de un estadista, la crueldad y la com-
al asalio felino de Robespierre, quien has hacerlo
pasión. El hombre que dictaminó los asesinatos de
detener, pronunció un discurso en la convención,
septiembre, amaba tiernamente a su madre; nunca qr" nuáiá se akevió a refutar por miedo de caer bajo
se despedía de ella sin lágrimas, y la visitó el6 de
li guillotina. En el fondo Robespien_e-lo envidiaba
agosto, poco antes de dirigir el sangriento 10 de poi ru impetuosidad y generosidad. Mientras él de-
agosto de 7792. bía etaborar todo kabajosamente, Danton era es-
Éstas ambivalencias lo llevaron a una cierta esqui- pontáneo e intuitivo, d tiempo que arrebataba los
zofrenia existencial. Después de vencer a sus enemi- tor*on"s de sus oyentes. Lo cierto es que, otras ve-
gos, se dolía de sus padecimientos; al ver las profana- ces tan rápiclo para reaccionar, ahora se rnoshó re-
ciones sacrilegas, sentía verdadera re+ugnancia. iPara miso. Lo acusaron de haber participado en una con-
qué canalla había trabajado, para qué canalla se juración para reestablecer la monarquía. L-a converr-
había derramado tanta sangre!. Por eso en algún ción 1o condenó a muerte, no precisamente por sus
momento quiso cambiar de camino y de actitud. grandes delitos, como coautor de los asesinatos de
Hasta se propuso salvar a [a reina, cuando ésta se íeptiembre, sino pr:r traber querido enmendar sLls
yelros. Elregicidio pesaba más en slt conciencia que
r

Á
268 Lé, NnvE v r¿s Teuresreons [¡ RrvorucPu FnnNcrsn [1793-L7941
269

en la de los demás; había recibido del rey grandes Entonces el obispo de su ciudad natal le consiguió
sumas de dinerq prometiéndole entonces trabajar ,rr,áU..u enelcálegio Luis elGrande de París' Lue-
por su salvación, y con todo dijo al votar: 'Arroje- p91a. estudiar le-
mos a los reyes que nos amenazan [desde el extran-
;; .; inscribió "n Iu Universidad
Luis XV[, luego de ser
íes. Se cuenta que cuando
jero], como un guante de desafío, la cabezadel rey". áÁronudo en Reims, regresó a París, se dirigió
de
'
La ejecución debía ser eri e[ térmir"r o de 24 homs. a Santa GJnoveva, y allí se detuvo en
ñátrrOume
Con él fueron guillotinados Hérault de Séchelles el colegio universitario que colinda con el Barrio
que designar
y Camile Desmoulins. Fste último no atinaba sino a Latino.-Era una visita solemne' Había
lanzar gritos a la multihrd. Danton le rogó qqe se ;il";studiante para que leyese una salutación
ár, tátirr. Se lo a Robespierre. Quién iba a
callase: "Deja a la canalla, déjalos en paz". El, en "r.ogió hecho
cambio, no cesaba de gastar chanzas feroces a Ia decir eue, años deipués, ese mismo ioven'
muerte: "éPuedo cantar?", le preguntó al verdugo. ;,p;Éil po, el tercer Estado en los Estados de [a
Gene-
Samson le respondió que creía que sí. 'He com- üi.i, don'de entró como decidido pa{iqTloun tar-
puesto unos versosy voy a cantarlos". Entonó enton- *onurquía, pronunciaría en enero de 1793.
ces con toda la fuerza de sus pulmones unas estrofas go discúrso án el que condenaba a su rey a la pena
fue-
sobre [a caída de Robespierre. Al concluir rió a carca- áá muerte. Las últimas frases de su disertación
pedir
jadas, como siestuviese en un café con sus amigos. ron: "El sentimiento que me impulsó a en [a
la pena ca-
fuamblea constihcional [a abolición de
a pedir su aplica-
Ñ"f es et mismo que.me impulsa
3. Robespierre o la ofensiua delTerror ti¿n a arbikario regidor de mi patria, y en su perso-
na a la propia *o.átquía t"'] Voto por Ia muerte" '
Entremos ahora en la consideración de la figura En sus comienzos nada prometía el personaje
de Robespierre, uno de los personajes más relevan- que llegaría asersiete años más tarde' Tenía' eso sí'
tes de la Revolución. Robespierre, Marat y Danton, por
ünu inipfacable voluntad de dominio, acabando
fueron los caudillos de los jacobinos. No eran éstos, orador público
üt abogado de los jacobinos, e[
por cierto, demasiado numerosos. A lo rnás consti- "f Montaña. Era etideólogo químicamente puro'
cle la
tuían una décima parte de [a población, y sin em- Óo*o escribe Brinton, soñaba con una Francia don-
bargo todos se les sometieron. La causa fue quizás de los hombres "no jugaran ni se emborracharan,
la red de clubes que habían creado, por los que ni cometieran adulterios, estafas, robos y muertes;
propagaban por doquier su ideario, con lo que lo- gran-
donde, en pocas palabras, no hubiera vicios
graron apoderarse de la opinión pública. Nació des ni pequeñot; lnu Francia dirigirla n9r lo¡
hom-
Robespierre en Arras, en 1758. De pequeño per- e inteligentes, elegidos por
ür*u ,,.,ar'esclarecidos
dió a sus padres, quedando la familia en la miseria. sufragio universal, gente sin de'seo ni amor aloficio
27O Ln Ner¡t y us Teupesrnoes
L¡ R¡vor-ucóN Fn¡xcrsn lL7 93 -L7 9 41 271

y que, gustosamente, desaparecieran a intervalos


presión de la "justa venganza poputar"'-según
se
anuales para dar paso a sus sucesores, una Francia en los años L793-
áUá. Ef Terror que tuvo v-ígencia
en paz consigo misma y con elmundo'. Todos los "nue-
iiga t ruo la misión de imponer, po.r la fuerza,
revolucionarios, escribe Poradowski, tuvieron a[gu- una
na debilidad: las mujeres, e[ juego, e[ vino. uut ui.tudes" a los 'huevos ciudadanos"' Fue
Uatatta en favor de [o nuevo, de la creación del
Robespierre no parecía tener ninguna: ni dinero, ni Gobier-
mujeres, nicomida, ni bebida. Vivía en un mundo
"hombre nuevo". Et lema que proponía el
no era "virtud Y terror'r'
de principios puros del que no se quería apartar. Se
lo llamó "e[ Incorruptible". Etl0dejuniodel7g4seimplantóe[..Trib..lul
,.rofu.ionáiid', con competencias que suprimían
Destaca Belloc la determinte influencia de Rou- iá¿"t "tos derechos humanos", P9t escabrosf oue
del
§seau sobre Robespierre. "De la fórmulade Rousseau aplicación
áitá puaiera parecer, pafa facilitar [a
hizo Robespierre especialmente su credo -como si üirát, tl"rudo a cabo "legalmente" por e[ llamado
del tri-
dijéramos- divino: una revelación única y perma- C.*it¿ áe Salud Pública. Como presidente
nente del Estado perfecto". Su vida entera fue un joven' en-
Ü""áf fue elegido un tal Dumas, hombre
intento de representar en el poder el papel y Ia en- t"r"*"nt" ,.!ún el corazón de Robespierre, cuyos
y extermi-
señanza de Rousseau. iDejen hablar al pueblo! iSu discursos no respiraban más que sangre
voz es la voz de Dios, la voz de la tazón,la voz del cuatro pistolas cafga-
nio. u*uaba siempre consigo
interés general! Sin embargo para éllavoluntad ge- J", ¡u, cotocabá delante áe élcuando se sentaba
neral no era la de las mayorías numéricas; podía jueces se llamba Foucauld,
encontrar su expresión en una minoría ilustrada. A
i"rJiügár. bt o de los"Necesitamos sangr€' el pue-
juicio de Talmon, Robespierre convocó a sus amigos ilñ;ñetía siempre:
jurados estaban formados
blo quiere sangre';. Los
jacobinos para "cornprometer a sus Secciones en po, éent" entáamente segura. En la Conserjería,
al río Sena,
hacer conocer a la Asamblea la verdadera voluntad Intiá**u de Iaguillotina, uUicaAaiunto
paraque jueces
delpueblo y mantener relaciones con las sociedades ñ;bi;."a taberña , Lo Buuette, jueceslossolía
populares, es decir, los clubes, que eran los lugares de los de-
y lurados se entonasen' Uno
donde se formaba [a opinión pública, para descu- ,.Solemos condenar a todos aqueltos que se nos
áii,
brir cuá era, realmente, esta voluntad". interesa poco
¡ áuuignu por la leha G lguillotina]. Nos
son acusados ante
Se había propuesto obligar al pueblo a ser vir- uLqü" los antiguo. no6lut, QU€
estéñ convictos o no; estos graciosos se-
tuoso, tal como él lo entendía, pero para ello era I notottot,
medio
preciso "¡:asarpor elcrimen". Yasíbrotó en su men- ñores nunca serán republicanos' El único
pár" de encinra es declararlos culpables
te [a idea de un Terror organizado y "terapéutico"
".nárselo,
irn" tru, otrd'. A veces en media hora se sentencia-
en el seno del movimiento revr:lucionario, como ex-
ba a unas sesenta Personas'

Á
272 L¡ Nevey tes T¡¡,rpesrnoes 273
L¡ Revolucóu FnnNcesn t1793-17941

_ La guillotina se llamó así por su inventor, José


Ignacio Guillotin, quien de joven había sido návicio
mo que se han conjurado conta mi estórnago"i siem-
,'culpable", sin sacarse elescarbadientes
pre votaba
de la compañía de Jesús. Hasta entonces diversas en
de la boca; peffnanecía a lo surno cuatro minutos
fueron las manerasde ajusticiar a los delincuentes; y luego salía a pasearse por
la sala de cleliberaciones
los_plebeyos eran ahorcados, y los nobles, decapi_
los conedores.
t?aog con un golpe de espada,larea difícil áun puru
el más musculoso de los verdugos. Desde 17ni9 se Nada digamos del fiscal Fouquier Tinville. Fste se-
pre-
quisg que la ejecución se hiciese siempre de la mis- ñor era priñro de Camile Desmoulins, quign lo-
sentó a banton, y así hizo carrera' De él ha dicho
-g fo.r*g, ya que todos somos ,,igualás,', sin distin_
ción de clases o jerarquías, "causándo los menores con razón Merciei un testigo de los hechos: "áHubo
sufrimientos posibles al reo". AsíGuiflotin inventó su jamás un hombre de espírihr tan de raíz ashrto, tan
máquina; todo lo. que tenía que hacer el verdugo t aUit para presuponer el crimen o inventar e imagi-
era soltar la cuerda que sostenía en lo alto Ia ho;a nu, nl.f,oi? Cudu una de sus palabras era un lazo
f,lq.S que.segaba la cabeza. [a máquina se estrenó que el acusado no podía adivinar, y det que no po-
el27 de abril de.l79z. y no paró...'et to de ajosto áá En tierta ocasión la marquesa de
se la colocó en la Plaza del canousel, frente? ras "..upar".
f"uqui¿üs, flevada al hibunal, pidió que para su de-
su casa;
Tüllerías, "desde donde había partido ei ataque .o* fensa le hajeran unos papeles que estaban en
tra la soberanía del pueblo; donde se habíatometi- Fouquier consintió y envió a alguien pala que los
d9 yn crimen, allí mismo se había de castigar". tUa, üur.uru; cuando éstávolvió, [a marques.a habíasido
que
adelante, en la época de Robespierre, se É hasladó ajusticiada. Los documentos de cargo.o descargo
f'rente a la antigua Bastilla, en la plaza de san ento- lá kaían, le resultaban indiferentes. "E5 innecesario
nio. El suelo de esta plaza esfuvo de.sde entonces leerlos -solía decir-; los acusados serán de cualquier
jueces se
empapado en sangre; el hedor era intolerable. Se manera ejecutados hoy". sialguna vez los
ha dicho que Guillotin acabó él también guilloiina- ahevían á absolver a algUno, se ponía furioso: "Den-
do, pero ello no parece cierto. me la lista cle esos estúpidos; no puede uno fiarse de
esa canalla". A una mujer que le pedía gracia
para
. Ganney, que era fabricante de pelucas, y ahora
integraba uno de los tribunales revolucionarios, juró
üs rniembros de su familia, le dijo: "Tianquilízate, fu
marido será hoy mismo guillotinado; fu padre será
no haber jamas hallado a un acusado que no iú.ru
culpable. Enhe los jueces más despiada¿or r"
Jeportado; y tLl podrás i,ego poner en el mundo
tantos t"pribli.unos como se te dé la gana"'
9o¡frabg un
joven de 26 años, Joaquín Vilate, que"n-
había sido sacerdo-te y luego renegó á*uu fe. un áía, Hl tribunal funcionaba en los k:cales del antiguo
sacando el reloj, dijo, para índical que era hora de Po/ois deJustice, llamado "casa de Justicia", desde
irse a comer: "Los acusados son culpabres porro
mis-
que lu palabra palacio fue sacada del vocabutario

¿
274 La Ner,mv Les TerúpESIADES
Ln Rwouuc¡óN Fne¡¡css ¡ ll7 93-17 9 4) 275

republicano. Un día Fouquier Tinville se paseaba


por la "Sala San Luis" delpalacio, qu" e.aia mejor te", se dictamina- fuimismo se afirma que "la regla
jurados
de todas; "en adelante determinó- esta sala lleva- del fallo,' no es sino "la conciencia de los
Y también: "Todo ciu-
rá el nombre de ilustrada rror su patriotismd'.
"Libertadr". También él acabaría
guillotinado en 1795. "Yo cumplía órdenes',, atinó áada.o tiene dárecho de prender a los conjurados
a decir en eltribunal. v de la Revoluóión, y presentarlos a las
"**igos
á"tári¿aáes. Está hasta obligado a delatarlos en
Perverso fue, sin duda, aquelhombre. pero tan-
cuanto los conozca".
to como muchos otros, se animaron a serlo en el
é1,
grldo en que se sentían respaldados por el más cul_ La investigación se veía simplificada hasta el ex-
.,La fJrmalidad de un previo interrogatorio
pable de todos, es decir, por Robeipierre. Fue él tremo.
quie¡ pensó, proyectó y promulgó la ley que regía q""¿, suprimida por superflua' excepto donde luyu
con la nueva jurisprudencla. "Los delitos iomun", espuciales circunitanciás qu_e pueden llevar al co-
sólo lastiman a particulares -comienza eltexto de nocimiento de la verdad". "cuando hay suficientes
dicha ley-, pero los crímenes contra el Estado po- piuáUu, materiales o morales, un intenogatorio de
nen-en contingencia la existencia de la sociedad y iestigos no es necesario, salv-o que lo pidan otras
su libertad. La vida del criminal está en un platilló más"elevadas consideraciones". Fara ello se instauró
un jurado paralelo. "Lostribunales ordinarios no
se
de la balanza y la vida del pueblo en el otro,,. Cual_
quier tipo de lentitud en el juicio era considerada han de entrometer en las actuaciones del TrÍbunal
y
como inservible y culposa. Por eso la pena no se i"uolucionarid'. Era, como se ve' una ley terrible
había de diferir. En el instante en que se reconocía arbitraria. No sin raz1nse ha llamado a este Tribu-
a[ "enemigo de la patria", debía sei castigado. ;;I itibrnalde sangre- La lev había sido aprobada
entre aplauscts.
En uno de los artículos se lee: "Son tenidos por
enemigos del pueblo los que procuran la restaüra_ Pero Robespierre no se contentó con prornulgar
jura-
ción de la monarquía, o rebajan a la Convención, o la ley sino que nombró también a los iueces.y
al Gobierno delcual es elcentro". Entre dichos .,e'e- áoríf,o*bies de toda su confianza. Como las cár-
migos" se enumera a los que procuran inducir al celes no daban abasto, se hacía preciso proceder
pr-reblo a falsos pasos, los que esparcen el desalien_ con más rapidez que nunca para que.pudiesen ser
to, los que perturban la opinión pública o publican ocupadas por nuáuot acusados' Por 1o general los
escritos conharrevolucionarios, menoscabando Ia efi- inteirogatorios se lirnitaban a preguntar el nombre'
ciencia de los principios liberales. "El único castigo ta eclad] eldomicilio, lo que el acusado había hecho
para todos esos crímenes, que el Tribunal ."rnjl- antes de la Revoh.rción y desde su estallido. Algurna
cionario reconoce como tales, es la pena de muer_ ejecutado en lugar de otr<>
que otra vez alguien fue-fiantos
de nornbre serie¡ante. los condenados
eran
276 L¡ Nave y L¡-s TEMpESTepEs 277
Ln Rrvolucóu FnnNcrsn t1793-17941

a muerte que los habitantes de [a calle de San Hono- cias simtrlando dolc¡r t"'l 5' Los que siempre 11*,1"n
república'
rato, por la cual iban lentamente los carros que lle- ánlu Úo.a las palabras patria, libertad'
vaban a los ajusticiados, se quejaron por elespectá-
;;r;ñtr^ ; lbs antiguos nobles, a los sacerdotes
culo que habían de contemplar día tras día. !-L*g"t de la Reváución, a 6'losLos moderados' y
que no han
La denominación de "personas enemigas de la *"áttiun interás por su suerte' provecho
todo lo que es de
República", señala Gaxotte, incluÍa a quienes se ha- tomado parte u.tiuu en
bían opuesto a Ia Convención nacionaly al Gobier- ;;il
'han
ñepública t.-.1 B' Los qY*'
hecho nada en contra' pero tampoco
"t-Y1'13-d:."'
en-tavor
no revoluclonario, por tanto los monárquicos y los pues' decisivo haber
moderados; los que habían intentado impedir los ;; i; tibertad t...1;' Resultaba'
en alguna ocasión pasada y
aprovisionamientos, es decir, los agricultores y los ;;;cido'.aiuao debió ñaberse hablado; haber
comerciantes remisos a las expropiaciones; los que I" áitiJ"au, .uunáo en que se debió callar; haber
hubieran perseguido y calumniado a los patriotas, habtado en tiempo
o sea, todos los enemigos de los jacobinos... Un ju- mostrado apatía donde se pedía fervor"'
rista recibió el encargo de determinar el concepto Podríase decir, observa Gaxotte' que este era e[
,,la
de "sospechoso". En resumen, [o era todo el que reino del despoiir*o, enajenación total de cada
no iba con los jacobinos, el que no hablaba ni obra- individuo .on ioáás sus dereáhos a la ccimunidad",
ba como ellos. áDónde quedaba allí la tan cacarea- En cuanto a
rágrin la exacta fórmula de Rousseau'
da "fraternidad"? Chamfort dijo con razón: "[.-a fra- áq"uellos que podían objetar que los revolucionarios
ternidad de aquella gente era la de Caín y Abel. nó lá comunidad iino utta parte de la misma'
Fraternidad o muerte equivale aquí a: Sé mi her- "run habia á" ,"rponderlás que la voluntad
§áint_i"rt
mano, piensa, habla, obra igual que yo, o te mato". del mayor n(tmero, sino la
ñ;;ilo ,r tu uoluntaáencargados de iluminar a [a
Para defender la seguridad nacional todos de- iáfu"táa de los puros, y su
reales
bían llevar consigo una constancia de civismo. iA nación para que'reconocieran sus deseos
quién se le debía negar dicha constancia? Los fun- ,áráuaátu f"li.iauá. La lev del 1"0 de iunio de.l794
de antemano' "En el seno
cionarios recibieron una cartiila donde se les ense- vá i" venía preparando circular del Co-
ñaba cómo reconocer a los sospechosos: "1. Los de las sociedaJJs populares -dice [a
rnité de Salud fiúütiiu clel 4 de febrero- fue donde
que en las asambleas delpueblo interfieren con dis- y donde'
nació el espírihr de libertad, donde creció'
cursos astutos, gritos vehementes y amenazas. 2. j.uiluáo
tin, t,u ,u actual rJesarrollo. Centinelas
Los que todavía con más astucia, insisten misterio- puestos
samente en los accidentes desgraciado.s cle la Repú- vigilantes, ocupando en. cierto modo los
"n
alarma
blica, expresan compasión por la suerte delpueblo aánrados de li opinión, han dado la voz de
los traidr:res [...]
y están siempre dispuestos a propagar malas noti- en todos to, pnfi*.os y cántra todos
en sus dife-
ElGobie.no ru*rálucionario, organizado
278 Lq Nave v us Terqprsreoes 79al 279
L¡ Revouuc¡ÓN Fnnncesn t 1?93-1

rentes partes, va a desarrollarse con tuerza y, ven- envidia, y porlargo


oendró odio, deslealtad, enojo-,
ciendo todas las resistencias, va a cazar a todos los
i,ffi;;rü'ó üG;;'d" tá ramilia' se halló una
enemigos delpueblo'. se enseñé a los pillos
multitud de delatores' porque
ganar el dinero y la
Ya en enero del mismo año, no había en Francia un terrible mistei-'rof"u-" tuUut'
mentira o pre-
ciudad ni pueblo grande que no fuviese una socie- hacienda de otros, inventandqynu
los Jacobinos
sentando una falil dái"tiOn' p llub
de
dad local afiliada a la sociedad madre de París. Di-
reci-
era un infierno;l; i'"na ["'l
Los delatores
chas sociedades formarían los Comités de vigilancia
importante; se
o Comités revolucionarios, cuyos m[embros se en- bían 200 franco, po'toda delación
cargarían de distinguir los "buenos" de los "malos", ;;ü*.chaban *
tur tribunas., mientras otras mu-
de dishibuir los certificados de civismo y de elaborar jeres más finas;i;rr p"ra atisbar
secretos' apode-
yllevarlas luego a
las listas de sospechosos. Jueces de la ortodoxia re- rarse de cartas-.onfi¿Lnciales, con
carácter
Robespie*", pu* Áezcla' la hielde
su
volucionaria, elegían los jurados y disponían a su pre-
Msitaban con
grado de las fortunas, de las libertades y de las vidas la del más crueláe los hombres.
y Robespierre" '
de los ciudadanos. Como dice Gaxotte, 'Jamás cayó ferencia u A*utlo"áuiu'Tinville
un poder más tenible en manos más despreciables". Mercier Io que nos
Confirma las afirmaciones de
Era el gobierno de Ia resaca o, como fustiga Thine, París cuando la ley
relata un testisliue vivia en
de los notables de la improbidad, de la mala con- "Una sombría desconfianza
empezóa ser JpfitJl:
ducta, delvicio, de la ignorancia, de la torpeza y de se au-
la grosería; "gente desprestigiada, pervertidos de ;;;p;á"ro a"ioaas cabezas' Los espías
las
como una
toda clase y condición, subalternos envidiosos y tle-
;dt;."; el espionaje se hizo molesto
temían a sus criados
nube de insectos' Los patrones her-
nos de odio, pequeños tenderos llenos de deudas,
obreros vividores y nómadas, puntos fuertes decafé ;;;;;t. Er u*igt;
dejaba rle su amigo; los
por la diversidad
y de taberna, vagabundos de la calle y del carnpo, manos temUf.U,i 'de la discordia
temía a sus hiios' y los hiios
de opinionnr,^lipuáie
hombres del arroyo y mujeres de la acera, en resu- Todos los lazos de la
desconfiabun áL',"* p.dres.
men, toda la gusanera antisocial masculina y feme-
nina [...]" sociedadsehabían,úbitu*"nteaflojadooroto[...J
mirarle'
aun sólo
Sonreír u uutJá'uquát ftotttUts' 9
En la sociedad quedó instalada la delación, bajo bastaba puru ñt;;;sospethoío y tut lanzado al
"el imperio de Ia virtud y del terror", promoviáa i
i
abismo de la cárcel"'
por [a Comisión de Vigilancia. "La delación -.refiere al Tri-
se ordenó llevar a todos los sospechc¡sos
1

Mercier- fue una inc{ustria durante la Revolución; Se creó' asimismo'


fue rnás terrible que e[ asesinato, pues mató el ca- bunal ,*rotuciot'ario de París'
una oficin" putu las.delaciones' comanda-
rácter nacional por Io menos en las ciudades; en- ";;;;i
da por Robespierre, que recibía
las de todos los lu-
280 L¡ Nevey ms Tnpesrepes 2Bl
L¡ REvo¡-ucÉN Fnn¡¡crsn I f 793-1794J

gares de Francia. Todos los días llegaban carne los días de


denuncias, y Robespierre mandabaion ,u piopia
nuevas riarla, los guardianes [e daban sólo
Alguno de ellos
mano detener a los acusados y enviarlos al rribunal ilrlt átir" ti*itaba a comer pan'
de ta pipa en la cara'
de París. Si desde una cíudad se le decía, po, á;"*- rá Jruáttia tirándole el humo
Hébert esta-
plo, que todos los empleados delDepa*uÁ?ntolrun Elllde septiembre les anunció fiesta-aún e[ aniver-
de ideas girondinaE enseguida ord'enaba prender- ba vivo- que se celebraría con-una
los y remitirlos a parís, áonde finarmeni" rá to, sario de la instauiación de la Repúbti9a' {t.:nlt*-
;.J"nJ;tio tupt'ulicand' les dijo: "No hay
gu i llotinaba. Homb re realmente atrabil
iario Robes-
;;¿ñ
pierre, que veía conjurados por doquieq y procu- enélningúntun¡o,uinosólofiestasnacionales;el
nuestro dios' y no necesi-
raba eliminarlos como haidóres, sin mostrirse ér ilÁt ráá "n áaatnt"
mismo, a través de los jueces y verdugos. i;;, rhd'. Elta sufría todo reiná
con paciencia, así T*o
y del delfín' El25
la ulterior rupu*.ión de la
propuso qt'"
Las condenas se sucedían una has otra. Un
anti- de noviembre a, iZgg alguien ?",!u
La conou¡e-
guo coronel fue ejecutado por haber recibido
carta il.ruru ante elTribunal revotucionario' pidie-
de_un acusado, que aprobaLa la emigración. Cierta ron a la Conseti"iiu. Cuando al comienzole "Me
dijo: llamo
s.eñora fue guillotinada por haber al6ergado sacer- iár, qu. diiese tu no*Ure estado
y
XVI
dotes y nobles. Al mismo Malesherbes, d?qui"n
f,"_ i*diM*iu ao f*cia; soy la hermana de Luis
quedaron
mos hablado varias veces, antiguo propulior áe
ra ;üiá ae mis xvll, vuestro rev" ' Fggt
En.ciclopedia, pero luego abogaáo ¿erensor ¿"Li, 'i*pi"tionados ante tanto señorío' Hablaba como si
"áSe ha usted
XVI, se lo acusó. de querer deáibar la Repúb[i.u; ¿1, estuviese en los salones de Versalles'
tirano
su hermana, su hija, su yerno, todos *u.Lron.
iju._ ."tUri"¿o -le pregunta-r9t:.ton el último
franceses?"
contra lu r.guriáu-iy tu ruti.idad de
ta una expresión incauta podía llevar alcadalso. los
una ese nombre".
señora, al enterarse rje la ejecución de Hébert
-por- r,ttu i*rponáioi;Ño'sá a qtién le darr
que hasta enhe ellos se mataban-, había exclama- con pr-egulluu' En nin-
ülig*i"ron trombardeando
do: "iojalá todos los que votaron por la muerte der gún mom*nto óni¿ió su dignidad' No alimentando
rey, fueran así castigadosl". La llevaion a la guillotina. ninguna humana, sólo le restaba ofre-
"rpurunra Tinville,
Una de las ejecuciones más terribles fue la de cerse a Dios un rá.iiricio. Esta vez Fouquier
el famoso ¡uei, tá sttp"tO en maldad' "La familia
madame [sabel, la herrnana de LuÍs XVI. Desde todas las desdi-
la
muerte del rey, vivía e-n el Temple con la reina y la Capeto -ururárá- tenía la culpa de
estaba inscrito en la
princesa, sin ver.la luz delso[, y teniendo qr" chas de Francia Su nombre
uguán_ madame Isabel te-
tar la presencia de carceleros que no ahorrabaño.a- historia.on ,áugos de sangÍe,9
sión de humillarta e insultarra. Era una mujer rear- nía parte V ui"-*Ápltce áe tódos sus
joven
crírnenes".

mente virtuosa, una verdadera santa. para contra- Md aún, agregó, también ha cuidado ala su pa-
Cápnto en tá u-ipntun'a de que suc'edería
282 [¡ Nnve y us Te¡¿pesrnoes L¿ Revolucó¡¡ Fne¡¡cesn [ 1 793- 77 94) 283

dre en el trono. A lo que ella contestó: ,,yo hablaba mas. No hacen falta tantas ceremonias para ejecu-
confiadamente con este infeliz, que por más de un tar a unos malvados a quienes el pueblo ha juzgado
motivo me era queridq y le daba el consuelo que ya". Los girondinos que lograron escapar en esos
[! na¡ecía apropiado, para indemnizarle de la pér-
dida de a_quel que le había dado la vida,,..El juez
momentos, se vieron acosados como bestias; tenían
que disfrazarsey andar errantes; sino eran asesina-
repuso: "Esto es, en otras palabras, confesa,
usted alimentó aljoven rey con planes de venganza
iu" dos, acababan suicidándose-

[...]". La gente estaba horrorizada- Para que el odio


no recayese en los dirigentes, se hizo correr lavoz
Junto con ella fueron condenados 24 miembros de que las matanzas provenían de las masas popu-
de [a antigua nobleza. Mientras los fievaban en et lares, gente primitiva y poco instruida, cuando en
carro a la guillotina, lsabel era como una reina en- rea[dád lo que se estaba realizando era elresultado
tre [as otras víctimas. Antes de morir, todos se incli- de una decisión que provenía de lo alto- Como las
naron ante Ia Princesa mientras reeaba por ellos el cárceles no resultaban suficientes, se embargaron
De profundis. Por crueldad la hicieron morir al fi- conventos o se alquilaron hoteles para convertirlos
n_al.- Así cayó el más hermoso lirio de la
familia real en prisiones provisionales. Al fin, cada banio tuvo
el 10 de. mayo de 1794. Como escribe Weiss, ,,su su propia cárcel.
muerte ha dado a la casa de Borbón una gioria
inmortal, a la República un eterno baldón, a la Familias enteras, grupos enteros, fueron lleva-
Iglesia una santa". Cuando años más adeluníu,
I dos a los hibunales. Weiss nos refiere varios casos
égo.9a de Napoleón, el papa pío VIII se alo.¡aü "n particulares. En cierta ocasión, encontraron en una
!a en
las Tullerías, en los mismos iuartos donde rá náuru vivienda folletos hostiles a la Revolución. [-a her-
alojado [sabel, exclamó: "Vivo en los aposentos de rnana de la dueña de casa era monja. Preguntada
una santa"- Ella hubiera podido escapar al extran- en juicio qué le había parecido la ley de supresión
jero, como lo hicieron sus tías y tantos emigrados, de ios conventos, contestó: 'Abandoné micelda con
perg prefirió quedarse en parís para acompañar a gran dolor". "iQué pensaste de la supresión delculto
su desgraciado hermano hasta elfin, y luegb asistir áatólico?" "Me dolió sumamente, pero no dije una
a los pobres hijos del rey cual si fuese srr palabra a nadie". 'Así, pues, átienes amor al culto
"i"aiá. tatólico?" "Sí, cÍertarnente". "iQuá ideas religiosas
Las cabezas de los girondinos caían de manera tienes?" 'Amo a Dios de todo corazón". Tá[es con-
incesante. Robespierre hak¡ía pediclo a la conven- vicciones eran suficientes para que alguien fuese
ción que se prescindiese de formalidades, y liquida- enviado al cadalso. Resulta cr:rioso pero al rnismc:
sen todo en hes días. "Muchachos tiempo que Robespierre propiciaba la veneración
-les había escrito
Hébert a los del jurado-, no se anden po, Iur-ru_ del §er Suptemc,, como luego 1o veremos más de-
284 [¿ Narny Fn¡¡rcesn ÍL7 93:L7 I 4) 285
usTEMpEsTADES L¡ Revouuctou

talladamente, si alguno consagraba a Dios todo su y cubierto de


Revolución. ¿Y ese pueblo horroroso
corazón, cometía un delito capital.
hurupot, de miradá extraviada, de brazos
e^nsan-
del carro? Es el
cierta vez vieron a una costurera que llevaba sr""h¿ás, que tá ágotpo alrededor
carro avanza' y lo
una imagen de la Virgen. ipor qué?,le pregunta_ ñr"üÜ¿" rá nurtiticién' Mas el
todo; marcha continuamente por las
plazas
ron. "Porque estoy a gusto .on iu Virgeñ yi" roy lpünu
puertas; recorre Fran-
muy devota". Tal respuesta le ocasioné la
fiena «le óiiuriát, por las.alles, ante las por día'
muerte. Muchas personas delpueblo fueroñ acusa- Iü, uttutirando'atropellando mil víctimas Sobre el
lenta su carrera'
das por haberse expresado con benevorencia icer- lü "á.t " no hu.u más
calro está sentaáu ta Revolución, c91 la
ca del rey. se los enviaba simplemente a la guilloti- sospecha
na- Lo mismo si hablaban contra Robesp"i".r" o en la rnano ["'J Nada de dolor
ánfunt" y el hacha
de
Marat. Tcda una aldea estuvo en peligro,'porq*r" .f"*oioío: todá ástá helado de horror' oNada familia:
sus habitantes habían llevado luto por ürisxvl. ño consideraciones sobre la propia fortuna
pocos perdieron Ia vida porque en la taberna, Nada de piedad por Ia
ani- i"¿á es de la Revolución'
es necesario ["'] Vie-
mados por el vino, gritaron: iViva el reyl. ño iur"niuA y la inácencia: todo
vano se ha dicho que en el vino está [a várdad. por"n jos respetos, propiedades antiguas, derechos' hu-
ahogados'
eso enviaban espías a las tabernas. Aun dentro de manidad, sois conspiraciones; sollozos
las cárceles se introducían soplones para qu"-d"- tuipi-t y gemidos, iois:lglos de contrarrevolución:
nunciasen conspiraciones internas, y así tosjuicios el tenor ás-la justi.ia t" 'l Filosofía
moderna' ia dón-
en
fuesen más expeditivos. á" no, has llávado! iOscura noche' descendida
de
Las víctinras de la Revolución fueron innumera- ,.,á*uru de la luz! ilnmensa tiranía, en nombre
de la ra-
bles. La sola gr-tillotina de parís hizo rodar 60.000 ia tiU"rtud! iProfundo ctelirio, en nombre
cabezas. sumemos a ellos ros fusirados en Lyon, ros zónl"
pasión por
ahogados en el Loire, los masacrados Márrellu y Robespierre seguía enardecido: "iMi
"n La má- ejecutar' son mayo-
en la Vendée; varios centenares de miles. sospechai y mis ganas de hacer
de la igual-
quina acabó por moverse sola. TenÍan que guilloti- res que nu*.u!;,"i exhortaba: 'Amigos
nar para no ser guillotinados. se calculan doi millo- que ernplearemos solícita-
drd, fíánse de nosotros,
Providencia nos con-
nes de víctinras del terror en Francia. mente lo poco de vida que la
libertad'
"La agoníade este pueblo cede, para combatir a los enemigos de.la
los puñales
-escribe Rivarol_ duró
catorce meses [...]iQué es ese carro misterioso, in_ ;;; ;;t ,o¿"án por torJt:s taclos' Por
dq tos mártires
menso, cuyas ruedas innumerables van en todas di- qu" r" han enroie,cido con-la.sangrq
cle la Revol,'tcióá, y ,lntpués tran sido
de nuevo afi-
recciones, cargado de cadenas, de cadal.sr:s, de ca_ hasta el
bezas cortadas y de cetros rotos? Es el .urro á" ru lados contra norót,ot, juramos aniquilar
que nos quieren arre-
iltirr,u rJe todos los canallas,

¿
286 L¡ Neve y L¡s Te¡.{TESmDES La RrvorucróN Fnn¡¡cEsn ll7 93-17941 287

batar la felicidad y la libertad". Cuidado con los de- la sociedad, sino por una espetafiza impaciente,
fensores de la "lenidad", QU€ exh.rtan a la mesura, exasperada por los obstáculos, fe ardiente que re-
cuidado, que no son menos contrarrevolucionarios. husaba reconocer tales obstáculos coffto naturales
Hay que desenmascararlos. En fin, un frenesí. Has- e inevitables. La mezcla de esperanza mesiánica
y
ta se les ocurrió la idea de que cuatro tribunales duda desesperada, dio a la actitud jacobina su aire
revolucionarios recorriesen Francia, naturalmente peculiar de urgencia apasionada y de pugnacidad'
cada uno con su propia guillotina. En este sentido, [a Revolución fue un momento apo-
Los perseguidos eran de todas las clases. Guillo- calíptico de la historia; el más_importante aconteci-
tinaron innumerables monjes y sacerdotes para abo- miento de la carera del hombre en [a tierra, total-
Iir [a superstición, mataron a hachazos í.e00 no- mente diferente de episodios como las revolucio-
bles encerrados en las prisiones, y condujeron en nes cromwelianas y americana, que no fueron sino
tandas hasta la guillotina a magisirados, á¡stócra- revueltas ocasionadas por descontentos locales y cu-
tas, comerciantes, propietarios y descontentos, Mu- yas finalidades eran limitadas".
chasrgabgz$:que rodáron de gente ,án.iffu, Especial kagicidad involucró la muerte de una

pero también las hubo de hombres dáctor,
famoia mujer, lá condesa Du Barry que había sido
res .. Alegremente anunciaba a Robespierre su "r.iito-
ut"r,_ amante de-Luis XV Tras el fallecimiento de aquel
te Payan: "La santa guifiotina funcüna toáos" tos Tey, se quiso correr un telón sobre elescabroso asun-
días". Fueron realmente asesinatos en masa. to, encerrándosela por algunos meses en un mo-
Resulta vital para la intelección de estos sucesos, násterio, pero luego pudo volver a ocupar su her-
escribe Talmon, recordar que los jacobino, .r"íun mosa casa de campo, donde mantenía una peque-
sinceramente que e[ terror po. eilos instaurado y ña Corte con las riquezas que le había dejado su
mantenidg era un prerudio der armonioso estadó realamante. Odiaba, por cierto, [a Revolución' Un
social en que iba a ser superflua toda violencia. EI día te llegó su turno. Cuando le anunciaron que
régimen de fuena no era más que una fase mera_ había sidá condenada a muerte, lanzó un grito de
mente provisíonal, un rnal inevitable, pasado elcual desesperación y se desmayó. AI día siguiente fue
la dictadura se tornaría innecesaria. ';Él;ac"uinlr-o llevada al patíbulo. Con trabajo el verdugo la ayu-
*escribe dicho autor- se alimentó
de uÁa profunda dó a subii la escalerilla. "iSó[o un mi.uto, señor
fe, muy siglo XVIII, en el hombre. En su bonJa¿ verdugo -exclamó-; por Dios, un minuto!" ' La cu-
esencial, en su perfectibilidad y en la creencia chilla bajó inmisericorde. Poco después condujeron
de un
progreso social continuo, a cLlyo fin se hailaba al cadalso a madame Roland, rnujer de un ministro
la
armonía social. El tenor de los jacobinos no estaba gironclino, fat'orable a la Revolución' Al ver la esta-
alimentado por una idea pesimista del hombi" iua de ta Liberlad que había sido erigicta en las cer-
a-
V
canías de la guitlotina, exclamó: "iOh Libertad!
288 l¿ Neve y r¡s Teupssrnurs 289
I¡ RevouucrÓ¡'¡ Fnnxcesa [1 793- 17941

iCuántos crímenes se cometen en fu nombre!,,


Su le acercó un
marido, que había promovido ra persecucién áe los Estando en la Conserjería, un día se
pregunto si
buenos sacerdotes y tanrbién apoyado ra muerte ,u.uiáotu. Curiosamentl, el duque [e
era eenuino, es decir, si era de los que
no haolan
del rey, se suicidó.
que luego
Asimismo fue llevado a tribunares nada menos üü;. Éiiá'aúo que había iurado pero s€ confesó'
se había arrepentido' Entonces Felipe
que el duque de Orleans, Felipe Egalité, como
le Li" *g"iáo i* preguntó al sacerdote si Dic¡s lo po-
,,Muero inocente
gustaba hacerse llamar. A moáo de burrá fue pre-
ariu,á.iui, un niáeio. -le dijo- de
sentado en.eljuicio corno girondino, siendo qtie
se había adherido a los jaóobinos, prodigunaá
¿r üñ;;; *" nu i*sado ["'] Pero he merecido
pecados; contribuí a
la
un muerte como expiá.ió" demis
ello su honra y su patrimonio. Ahoia r"tiurt,ttuuu
la muerte de un inocente [de Luis
XVI], y eslo es rni
dejarme
molesto, y lo echaron por ra borda. Era sin áuJ"
;.;;'-; ero élfue demasiado bueno P-ara
hombre más odiado en ra Francia de entonces: "r
Io ;;;;;$nur. oiot nos juntará a los dos con San
detestaban los mo-nárquicos por traidor; ior gii"n- los que lo
Luis". Cuando era llevádo en el carro'
dinos lo habían visto con pésimos ojos. Ahóra ro
aborrecían también los jacobinos. temran qu.
*nar.iun ru ¿Áuieron delante del antiguo.Palacio nacio-
a" ñ;"1, ;"; ahora tenía el letrero "Propiedad
su familia pudiese algún día sarir un sucesorderrey. juventud. en livian-
Fs.cierto que los Egátite, reconocían, huUán pi"r_
;;l;i Áti nuuio denochado sugérmenes
tado grandes servicios a Ia causa de ta riued;J.;;r"
ü;;;;i[ había tultivado los revolucionarios. de la Revo-
Se
l-;ió"; de allÍ ,Jíun los activistás
no se quería deber nada a esos hombres por.üyu, rato para que
detuvieron, pues' en ese lugar por un
venas corría sangre real. cuando to dátuvieron,
Üsuntu [o pldieta irrsultar a sus anchas'
Egalité protestó: él era.diputado de ta conu"n.ion,
insoporta'
representante del pueblo. pero de nada le Las cosas habían llegado a extremos
sirvió el a perder terreno' Cier-
argumento. con élfueron encarcelados dos
de sus
Ul", v Robnspürte cománzó a
Convención' llegaron
hijos e incluso su hermaflá, enviados a la to día, en una reunión de la
V Conr"r_ :'¡Abaio .l ti,uno, abajo!" ' Ya estaban hartos
jería.I-e preguntaron si no había intrigacto-",., grii"rfl,
iu procedió a
Asamt¡lea nacional para impedir ra destiucc¡ón
de
e; il. los llevaran de la nariz' Pronto se de
Elsuelo
Ios Parlamentos, de la Nobtáza y der crero. *Nlrn.u su detenciOn V t" fo condenó a muerte'
del ¡nonstruc¡
he.intrigado; más aún, fui uno áe ros pri*ro,
á" ru i" ñ"p,iurica había «le ser ¡:urificado infame Ro-
quo tL había qu.ti¿o hacei rey, "de ese
noblezaque se adhirieron alterce, dtu.lo,'.
acabamos de verlo, contra étse reyó ra misnla
S&" bespierre que aparentaba f.e en e[ Ser
Suprerno' y
á.,iru- según se.dij'r' La
gón que contra los girondinos. Éeripe r" ár".ür¿. sólo creía un uiÉ"áer ¿elcrirnen",
realizase ert
Todos sak¡ían que era enemigo de los Convención actrdó que ta ejecución se

Pero no aceptaron su protesiá.


sir"^Ji"ár. la plaza de la ñlu"t,r.ión. Luego lo llevaron a la sala
en una
de aucliencia de una Comisiórr' lo sentaron
¿
290 L¡ Nnrrcv usTzupesraoes 93 -17 I 41 291
L¡ Rsvo¡-ucpnr Fnnncesa 117

mesa y apoyaron su cabeza en una caja de madera. qy.e quienes 1o-


Con justeza observa Daniel-Rops
Los funcionarios sobre los que antes ñabía impera_
gruto;iíáuar adelánte aquella opáración de conde-
do despóticamente, lo miraban ahora con Oeia¿n. u Robespierfe no eran mellos revolucionarios
iu, que ha-
"Vueska Majestad", lo llamaban burlonamente los que ¿f y los iuyor' Eran jacobinos rígidos'
guardias, y tomaban en solfa su Ser Supremo. Lue_ o ateos, a quiene¡exas-
biun u"tttido envidia ante é1,
go kajeron también detenido a Saint-Just para que Supre-
peraba su ocurrencia de rendir culto al Ser
viese a su amigo. Lo miró primero, y luego señaló que estaba harta de tem-
rno, g una masa de gente
una tabla con los Derechos del Hombrel *Bo es estoi hombres pensaban en
úi;;-E. modo dguño
obra nuesta {üo- y el Gobiemo rávolucionario tam- Simplemente Robespiene
.ur,."tut ta Revolución'
bién". Fueron después kasladados a la conserjería.
r".á"ri*ió en la cabeza de turco expiatoria' como
A Robespiene se lo puso en la celda donde Éabía e[ único responsable delTerror'
ri¿f ttrUiese sido
estado Danton. Luego compareció ante el rribunal que
revolucionario, que él habÍa instituido; dos emplea- Resumiendo to que hemos dichq advertirno:
dos suyos atestiguaron su identidad. Bo fue toio el h.esfueronlosque.dieronfinalainfluenciadelos
proc.es9. Fouquier Tinville pidió que en él se ;i*;;i;;;, Muiut,másDanton v Robespiene, abriendo
extrernosa de los jacobinos y
ejecu_
tara la ley. Lo rnismo se hizo con Saint-Just. i*o a la línea eran menos antineli-
El camino al patíbulo fue muy lento. Todo el
[.IñtJn*;;. Lo, girondinos
giosos qu* si bien no tenían nada de
mundo se había congregado en lascalles, atalpun_ "rtor-f,iti*os, evitar la
Iut¿ti.oi. ya hemos visto cómo kataron de
to que los carros apenas podían abrirse paso ántre previo
la multitud. La gente quería ver a[ autoi de tantas
mu"*u del rey, proponiendo un referendum
t"a" el paG. No-saliéndoles bien la estratagema,
desgracias. Los gendarmes señalaban con la punta con
optaron por votar la muerte del rey' aunque
"n
de sus espadas al principal culpable. Fue un .onr_ eir
tante clamor de júbilo de miles de voces, hasta lle-
;fi;,iun.ia. Después hicieron un último esfuezo
la dilación
gar al cadalso. cayó la cuchilla. EI verdugo mostró
t" fÑot, propiciando, también sin éxito' prós-
de la cond"rru. Eran en su nrayoría
burgueses
la cabeza del tirano. Tenía Robespierre 3É años. El después del
pueblo aplaudió durante quince minutos. El albo_ ;;t*, ümbresáe leyes e inteiechrales;
que la
ñ;;;; del rey adquirieron la c«rnvicción de
rozo repercutió en toda Francia, se hizo al caítlo un
burlesco epitafio:
h"rotr.i¿n habfa ido dernaslado lejos.y debÍa dete-
quedan-
nerse. Se convirtieron así en "moderados"'
in-
PossanÉ, qui que tu soís, ne pleure pas mon mort; il;Jñ tod.os, en razón cte lo cual perdieron
revoluciona-
Si ie uíuois, tu serais mc¡ri. fluencia sobre [a mayorÍa de los círculos
Caminante, sea quien fueres, no llores mi mr.rerte. rios. [.4 Montaña lá acusó, con razón' de que ha-
si yo viviese, tú estarías muerto. bían queria" üür u l"i, xvt por camino encubier-
Si
to. Pero uu .on.i*Ácia no dejaüa de remorderles'

¿
793- 17941 293
292 [¡ Nnve v us Tr¡pesrnprs [-n RrvoluctÓN FnnNcesn [1

se conti-
hubieran votado varonilmente contra la condena a guía funcionando' por.cierto' lagtrillotina'
muerte del rey,los regicidas hubieran quedado en i""Uá persiguien¿t u los sacerdotes recalcitrantes'
minoría. Por lo demás, su influjo fue pernicioso ya ;;ilj;áiu"tstu;iu del Estado' etc' Pero el respiro
que, imbuidos de "filosofismo", se sujetaron a la tira.- ñ" ffinuUtu] Támbián políticamente hubo cierta
Varios jóve-
nía de los clubes, participando en el asalto de lds iáá..ián"t u,la muerte dá Robespierre.
negro en el
Tüllerías, en los asesinatos de septiembre y en elsan- nes se akevieron a llevar un crespón
guinario gobierno de la Convención. Sólo cayeron eran los que habían perqiqo- algún
t;; irq;ie,do;juillotina' Lo: jacobinos debían es-
por un golpe de Btado que enhegó el poder a Marat, Ñ;tJen ta
que hubiese ser-
Danton y Robespierre. I".á"i*. Si seiocalizaba a alguno
pedir perdón de
Dios se tomó su venganza, afirma Barruel. Unos
vido al sistemu ¿" fttror, dábía
t.¿iff*. f"e el fin del Club de los Jacobinos'
derribaron al Altar; otos el Tiono. Ahora vemos cómo
había agotado' Fue
todos ellos conspiran sin piedad unos contra otros. Con todo, la Revolución no se
los restos de Marat
Los deístas y los ateos, que asesinan a los católicos, entonces cuarrdo se trasladaron
luego se matan entre sí; la facción de la Montaña alPanteón.Esto'trastadosdebíandarocasiónafies.
nuevo "santo-
guillotina a la facción de la Gironda. La facción de la át páptrfurus y of'ecer al pueblo unvirtud que antes
Montaña, dividida a su vez en grupos internos, se ;;i"; un tug", de los héroes de la
los restos
matan entre ellos. Primero cay6 el rey, luego los ;;";t"dlá lgtesia' Lo mismo sucedió
llevados at
con
Panteón' Ha-
girondinos, luego los partidarios de Marat, luego Dan- de Rouss.uu, tu*üián ellos
Por eso en esta
ton, Desmoulins y Felipe lgualdad. Al fin cayó el biasido el profeta de la Naturaleza'
flores'
mismo Robespiene, Saint-Just y 180 de los suyos. ocasión lorconEegados en su honorllevaban
Rousseau había enseña-
Realmente pocas veces se ha cumplido como acá püntu. y trutosl Áinrismc'
sus instrumentos
aquello de que la Revolución devora a sus hijos. Se d;; su Émilio a fabricarse él mismo
grupo de obreros
dice que cuando el verdugo aleó en alto la cabeza de trabajo; en iecuerdo de ello un
un compás' una escuadra'
de Robespierre, en ese preciso momento terminó la ;ffi;;liuuubun ahora de su imagen' que es-
Revolución francesa. No todos opinan lo mismo. ín lt.oplo, un pincet' Detrás un grupo de
venía
coltaban .o*o.aiu de un santo'
Sea lo que fuere, muerto Robespierre, se abrió y ota? los traían al
madres, .on rJñ'rjos cle la mano'
un período de vacilación y debitidad, al que pon- profeta habÍa exhorta-
pecho, para r".o¿ut que el
dría punto final el puñetazo de un general corso, hiios y velar so-
iniciándose así un nuevo régimen: el Directorio. La do a las mu¡ere's u u"lu*untar a sus
Convención rracional
lglesia recuperó algo de su libertad. En varios pun- bre ellos' D"trás marthtba la
'
cinta tricolor y llevan-
en pleno, circundada por una
tos de Francia se volvió a celetrrar de nuevo Ia santa
misa. No todo, sin embargo, fue color de rosa. Se-
do en ,u, **oi el nuevo Evangelig d* la,política
frá**, "lCiÁiots socíal. áEra posible que los fran-
294 L¡ Nnve y u+s Te¡lprsrno¡s L¿ Revor-ucÉu Fnnxcrsa I I 793- 17941
295

ceses no hubieran entendido todavía que todas las agitador, extremista como pocos, p-artic.ipando en
de
desgracias acaecidas desde 1789 hasta elTenor in- ;"ko, a castitlos y otras aventuras. Tias la caída En
cluidq provenían de dicha fuente? Como bien ob- ü *otlurquía, sá conchavó como empleado'
serva Weiss, el intento de llevar a la política e[ "Con- l7g3,por una infraccién en su oficio, fue suspendi-
trato" había inundado de sangre a Europa. áo v pio..tudo, viviendo luego en la miseria' Ties
Robespierreleía a Roussedu, g sólo a Rousseau. 'A ;;;r; hiios se [e habían muerto va d: hambre v de
pesar de ello, a los franceses no se les abrían los ojos. e.f"r*.áades. La sentencia fue anulada en 1'194.
fuí yacía Rousseau junto a Marat en el Panteón". Luego se convertiría en un periodista muy leído' ene-
migó de Robespierre al principio, y después muy
Al fin, elgobierno, cerró el local de los jacobinos.
faJorable, lo que le costaría [a vida'
Por decreto de la Convención de 1795 acabaría por
ser demolido. En su sitio se abrió un mercadq el En estas páginas seguiremos la notable exposi-
"marché Saint-Honoré". Del antiguo convento de los ción que de Bábeuf nos oÍrece J'L' Talmon' que
jacobinos sólo queda un pequeño trozo de pared, fue profesor de ta universidad Hebrea de Jerusa-
fuí acabó aquella tenible sociedad tan devastadora. i¿", t"g,in la encontramos en su libro Los orígenes
deia {"*orrocia totalitario. A juicio de dicho autor,
eL aporte principal de Babeuf dentro
de la Revolu-
5. Babeuf , el protocomunisfa ción, tuvo qu" rut con la exaltación de la igualdad'
En una carta que escribió en 7787 podemos leer:
No quisiéramos preterir la imagen de uno de los Oisponiendo áe h suma de conocimientos que hoy
grandes dirigentes que influyó no poco en elproce- ácuálsería la situación de un
Oo,"" [a humanidad,
so revolucionario, especialmente durante su etapa cuyas instituciones hubieran establecido la
irueblo
'igualdad que
final. FranEois Noél Babeuf, que nació en 1760, era áás perfecta entre los hombres, en et
hijo mayor de un antigu<¡ soldado convertido en la- tá tierra no perteneciera a nadie en particular, sino
brador. Su familia vivía en extrema pobreza. A los a todos en común, en el que todo fuera de todos'
14 años, FranEois comenzó a ganarse un sueldo y incluyendo los productos de cualquier clase de in-
pudo así contribuir en algo alsustento de su hogar. áurtríuf t...J iPodría existir tal sociedad, y serían
L^a Revolución cambió elcurso de su existencia. En practicabies mátodos para una distribución absolu-
una nota autobiográfica escritá en1794,decía: 'An- tamente igual?"
tesde la Revolución, archivista y geómetra. Dr-spués
de la Revolución, propagandista de la libertad y de- Ansiosarnente se preguntaba si después de que
fensor de los oprimidos". La Revolución, asegura- [a Revolución había logrado deskuir tantas cosfum-
bres y tantas instituciones tenidas hasta entonces
por
ba, le había "transformado furiosamente". Periodis-
inaltárables, no habría llegado la hora de que hicie-
ta primero, y libelista luego, pronto se convirtió en
296 L¡ NnvE y r¡s Tr¡qpesraoes 93-L7 941 297
L-q RevolucÉ¡¡ FnnNcesn 11.7

ra desaparecer definitivamente la institución de la


propiedad privada, últirno vestigio del antiguo or- hasta que sea la revolución del pueblo"'. Ya en su
periódico Tiibune du Peuple hablaba de "dos revo-
den y origen de todas las desigualdades. Eia sería,
iuciones", que corresponden a dos repúblicas, a
lo reiteramos, su bandera programática dentro de
saber, la '¡burguesa y aristocrática" y la "popular y
la Revolución, la de la igualdad, enarbolada con
democrática". No hay duda de que la primera eta-
una tesitura de alma muy particulaE mezcla de mís_
pa fue así, coincide Falcionelli, pues de hecho la bur-
tica, de voluntad, de pasión, de emoción y de espe_
ÍaÍv¿mesiánica. La humanidad camina hacia elgran iuesía la manejó en provecho suyo' con el-apoyo
desenlace, aseguraba. "Este gobierno hará desápa-
á" rnu parte dé ta aristocracia, que se engañaba al
pensar que se podía establecer una monarquía ti-
recer las fronteras, las cercas, las vallas, las cenaáu_
beral; siia soberanía pasaba a la'hación", como se
ras de las puertas, los tribunales, las prisiones, las
galeras, las torturas, la desesperación que causan dijo en [a primera Constitución de 1791, o "al pue-
todas estas calamidades; la envidla, los óelos, la in_
bio", según se afirmó en [a segunda Constitución
de 1793, elrey dejaba de ser el soberano'
saciabilidad, el orgullo, el engañq la duplicidad, en
fin, todos los vicios; más (y este punto ei sin duda el Tánto el concepto de "nación" como de "pue-
esencial) el gusano roedor de la inquietud general, bld' se refiere a la burguesía, e[ principal protago-
particular, perpetua de cada uno de norotros, so_ nista de los acontecimientos durante Ia primera eta-
bre nue'stra suerte del mañana, del mes, del año pa de la Revolución. "Distingo dos partidos diarne-
-kalmente
siguiente, de nuestra ancianidad, de nuestros hijos opuestos -afirma Babeuf- [..'] Me pare-
y de sus hijos". Veía la Revolución como la caída áel ce que los dos quieren la república, pero cada uno
poderoso y del rico con la ulterior exaltación del de á[os la quiere a su modo. Uno la desea burgue-
pobre y del abatido, que serían los herederos de la sa y aristo.iáticu; el otro entiende haberla hecho y
tierra. Una redención universal. deiea que permanezca enteramente popular y de-
mocráticu [...] El primer partido quiere en la repú-
Desde ese punto de vista, criticó duramente el
concreto proceso revolucionario. "Se dijo que blica un patriciado y una plebe; quiere un pequeño
Revoluciónl sería realizada únicamente pára á pu"_
[la número de privilegiados y de amos colmados de
blo y el pueblo mismo juró que la consumuiíu o superfluidades y de delicias, y un mayor número
moriría. No ha sido consumada porque nada se ha
reducido a la condición de ilotas y esclavos; el se-
gundo partido quiere para todos, no sólo la igual-
hecho para asegurar la felicidad, sino, por e! con_
trario, todo se hace para no lograrla, para hacer áad de derechos, la igualdad en los librn's, sino tam-
correr eternamente elsudor y la sangre de este pue_ bién el honesto bienestar [...] y todas las ventajas
sociales como retribución iusta e indispensable de
blo hacia los vasos de oro de un punado de.iicos
la parte de trabajo que cada uno acaba de cumplir
ociosos. Así es necesario continuar esta revolución
en la tarea común".
298 [¡ NnvE v r¡s ]'elqprsrnoes L¡ RsvoLuctón Fnn¡lcesa I I 793- L7941 299

Babeuf y sus partidarios eran grandes simplifica-


según su propia visión. También dentro de la Revo-
dores. Todo se resolvería como por arte de magia tuá¿n existadialéctica. Un grupo quiere "la repú-
con [a instauración de la igualdad; lo demás es acci- blica de un millón", el millón de explotadores; el
dental, no alterando la esencial identidad de los hom- otro, una república para los otros 24 millones'
bres. Gmbién Babeuf se inspim en el Cont¡ato so-
cíal de Rousseau y su anhelo de restaurar y preser- [-a posición de Babeuf es drástica. La propiedad
var [a igualdad original, impidiendo que las innega- se debía poner en un fondo común y el Estado ha-
bles desigualdades -físicas o espirifuales- se afirmen. bría de distribuirla de manera igual para todos, sin
EI entero drama de la historia se desarrolla entre el dar preferencias a ninguna clase o profesión' Pensa-
momento de la violación inicialde la igualdad -es el ba que elTerror constituía realmente un anna ade-
pecado original, según Babeuf-y su restauración en .uuáu para lograrlo ya que como' en su opinión, el
una hora triunfal del fufuro. La violación original del suelo dL Francia eÍaincapaz de suministrar alimen-
contrato social s€ perpefuó cuando algunos sobre- tos a más de 25 miltones de habitantes, se requería
cargaron con trabajos onerosos a la gran mayoría. una drástica reducción de la población y una redis-
Aquéllos son necesariamente ociosos y viciosos. Los tribución de la tiena entre los que quedaran. !".Sui-
oprimidos son siempre justos y buenos. Primero vino llotina aceleraría el proceso. Según Babeuf, Robes-
la institución de la propiedad privada, luego la cos- plerceesperaba quá la población quedaría grande-
tumbre de la herencia, finalmente el feudalismo. mente reducida por el terror, la guerra y las revuel-
Ahora todo lo rige la avaricia. Elcomercio es elpeor tas internas. Tlas la liquidación, sobre todo de los
veneno del cuerpo social; los precios suben o bajan terratenientes, los hab itantes sobrevivientes habían
según la voluntad de los ricos, dueños de Ia indus- de convertirse en empleados del Estado, producto-
tria, que dictan las condiciones delmercado. res y consumidores a lavez- Los productos debían
ser lievados a los almacenes comunales y, desde allí,
De pronto las masas se dan cuenta de que han
distribuidos alos centros de consumo en cantidades
llegado a la mayoría de edad y comienzan a recla- fijas. Las induskias serían delEstado, y el comercio
mar sus derechos. Les basta con cruzarse de brazos
habría de desaparecer. Toda competencia quedará
si quieren paralizar la vida de la nación en una huelga
prohibida. A cada uno según sus necesidades, que
general. Aun cuando hasta entonces la Revolución
ii"rnptu deberán ser iguales y modestas. Todo lo que
francesa no llegó a esa consecuencia final, con todo
se tiene de más sobre las necesidades reales es resul-
se presenta como el medio más adecuado para ac-
tado del robo a los otros y al fondo común.
ceder a ella. Babeuf la ve como una expresión de
lucha de clases sociales, entre la virtud y Ia inmora- Los amigos de Babeuf se corlsideraban los de-
lidad, según [a visión de Robespierre; entre [a clase mócratas por antonomasia. La palabra democracia
rica, que es inmoral, y la pobre, que es virtuosa, no era tomada en el sentido de un régimerr político
300 [-q Neve y ms Teuprsre¡es 301
L¿ Revot-ucpx Fnmce-sn [L793- L794)

determinado, sino como el dominio de una clase,


mocracia revolucionaria es precisamente la obedien-
una clase con conciencia de clase, la clase en mar-
.i" v r*uttad de las masas a sus caudillos. "Los haré
cha hacia la felicidad perfecta. Por eso el pueblo so-
valientes, si es preciso -escribió Babeuf-, a despe-
berano no se expresa por la mayoría de votos. "La
cho de ustedes-mismos. [-os esfozaré a luchar con
mayoría es siempre del partido de la rutina y de la y a dónde
sus adversarios, aunque no sepan cómo
inmovilidad", decía Babeuf. Las masas, de por sí, verán clararnente crráles
voy. Pronto, sin embargo,
son inertes, siempre prestas a obedecer a cualquiera juz-
míruta, y entonces' o no sql demócratas o Ia
que sea capu, de ponér orden, incluso volviendo a y segura"-. Ello implicaba trabajar
la monarquía, si pareóiera necesario. Sin embargo taran aáertada
-importaba la
ñi"riurnrnte ópinión pública. Para Babeuf nada
no hay que dejar de estar atentos a los secretos de- más en la Revolución que esto, dirigir Ie
seos de las masas, por ocultos, inarticulados e inma-
boÁ espiritpublíc. Los jefes no debían aislarse de las
duros que fueren. Elpueblo no puede fallar en reco-
n urur. El aislamiento de un puñado de activistas,
nocer sus derechos, sise los explican claramente sus
con la pretensión de actuar por el bien delpueblo,
genuinos caudillos. Con todo, antes de que ello su-
sin el apoyo activo de la opinión pública,.es una
ceda, una fracción delpueblo, incluso una sola per-
actitud Lstúpida, inepta y detestable. Un golpe vio-
sona, puede reconocer la necesidad de la revuelta y
tunto, sin la previa preparación del pueblo, puede
ponerse a su frente. La voluntad general no se ex-
tener las consecuencias más desastrosas. Los beoti
presa en la sumatoria de los individuos; es algó que
possidentes lanzarán una violenta campaña contra
debeser querido e impuesto, si llega elcaso. Babeuf
ios rebeldes y la multitud se arrojará ella misma con-
cree haber aprendido la doctrina de Robespiene
ka sus salvaáores. Habrá que unlr la persuasión con
quien enseñó, [o señala nuestro autor con apro-
la violencia. Babeuf proponía un camino interme-
bación, que "los verdaderos legisladores no deben
dio. Tras un período de la más intensa propaganda,
subordinar sus leyes a la moralidad corrompida del
los rebeldes perpetrarían el gol¡:e en una zona res-
pueblo para quien están destinadas; antes al contra-
tringida del paíi, y enseguida harían allí las refor-
rio deben éstas ser aptas para restaurar la moralidad
*uJpr*ristas. Todos los apoyarían y luego la idea
:

del pueblo''. Pareciera que estuviésemos leyendo a l

se propagaría a los demás lugares'


Gramsciy sur teoría sotrre el "intelecfual orgánico".
se trataba de una verdadera convocatoria. "No
Esta tesitura del dirigente, prosigue Babeuf, no
nos clisimulernos -dice- la exacta verdad' i'Qué es
significa que los jefes políticos puedan dejar de te-
u¡¿ ¡evolución política en general? éQuá es' en par-
ner en cuenta a[ ¡:ueblo cuando preparan su "rege- I
ticular, la Revolúción francesa? Una guerra declara-
neración". Las masas deben ser satisfechas, Pero son y

&
da entre los patricios y los ¡:lebeyos, entre los ricos
los jefes, y no las masas, quienes de hecho hacen I pakicios'
los pohres . . I Esta guerra de los plebeyos
t.
y.
girar las rtredas de la hi.storia. La esencia de una de- partir
o dL tos pobrás y [o.s ricos, no existe tan sólo a
302 Le NnvE v r¡sTn,rpEsrADES
1793-1794] 303
L¡ RwouuclóN Fne¡rcrse [

del momento en que se declara. Es perpetua, em-


pieza en el rnomento en que las instituciones'tien- ramente al margen del "gremio de la soberanÍa
den a permitir a los unos que lo tomen todo sin pd;i"¡', están fi,ntu de ta unidad nacional' De ahí
dejar nada a los otros". Entonces publicó su .,Mani_ eliminación de toda oposición
["I t" irttifique [a Babeuf
fiesto de los Plebeyos", ufl documento de cornbate ü;;ódi.a. Pár eso hizo [a apología de Ro-
en orden a establecer de una vez por todas la soña- U"rpini", de su dictadura planeada para que.hiun-
es demo-
da igualdad. "Necesidad para todos los infelices fran- fe lá democracia, ya que "iobespierrismo
.,ambas
.i".¡á; V iaáUrur quieren decir lo mismo"
.
ceses de una retirada al Monte sagrado o de la for-
putu él un tirano' ni un partido
mación de una Vendée plebeya". Los lectores sa_ Robespierre no
."n.t"to; era "iu
elpueLlo, la.encarnación de la causa
bían de qué se trataba: de una espantosa matanza al
estilo de la realizada contra los catbricos de la vendée. áál pu"Uio, de lá voluntad del pueblo'
El Manifiesto termina con un llamado a la guerra Nuestro autor no se quedó en la teoría' En
or-
civil: "Repitámoslo otra vez: todo los males ilJgaron proyácto creó un grupo al que
den a concretar su
llamó Directnrio Secreio de Salud Pública' luego
al ápice; no pueden sino empeorar; ino pueaán ,e- y
pararse más que por una subversión totall ieue todo, que sería la autoridad su-
Co,mtté de lnsurrecctón,
pues' se confundal iQue todos los elementos se des- pr"*i A" la conspiración, integrado por una media
en
compongan, se mezclen y se entrechoquen! ieue do.unu de personas. El Directorio dividió a Farís
todo vuelva al caos y que del caos salga un mundo Jo." distritás, cada uno con sus propigt.Tilil?lltt v
nuevo y regenerado!". A su juicio, parís era el lugar la opinión pública,
;irig".t.r. 5.io, debían orientar
en
más indicado para comenzar la insunección, porser áirtiiuuit folletines y panfletos, pegar volantes
la arteria centraldel poder. mítines al aire li-
üi purnaes, organiáai pequeños
Üt", infittruiu" án los clubes y en los cafés' montar
No que Babeuf obviara los actos electorales. person?s pe-
Habrá que votar, por cierto, pero antes de que [a depOsitos de armas' preparar listas de
votación tenga lugar, será preciso instaurar rná ,,uu_ ñi"*t, todo en el *uyo'se hizo en los cafésyrnásenim-
secreto' [-a obra
las
toridad revolucionaria provÍsional',, capaz de apar- pá*untá de propagunáu
con el apoyo de un
tar al pueblo de la influencia de sus enemigos. cámo l ;l"r;t. AI par".el contabancon 400 revoluciona-
se ve, [a violencia es inevitable. será pr".luo recurrir Ii¿r.iio de 17.000 hombres,
a la fuerza para instaurar el procesá y luego puru ,i,r, .n París, 6.000 hombres de la policía' etc'; con
y
defenderlo. Peor es sacrificar el bienestar iel con- ellos pr.ldrían apoderarse de-armerías' arsenates
números eran exa-
junto a [o.s vicios de unos pocos. Además la violen- I depósitos. En realidad aquellos
geiados, como los hechos lo demostrarían luego'

ft
c.ia.que se emplee será pequeña en comparación
por el
{" !u ejercida por años de crímenes. En un régimen
de igualdad, los que detentan er privilegio están Ja- I La señal rlel levantamiento debía ser dada
leerÍa
se
toquá cle clarines v trompetas' Enseguida
304 [.e Nnvr y r¡s TeMprsrADES L¡ Rrvoluctón FanNcesa [1 793- t79 4) 305

una proclama revolucionaria o Acta de insurección. trucfurado nunca se opondrá a la igualdad' pues un
Allí se contendría una lista de los crímenes del régi- pueblo iluskado y librá jamás legislará conha sí mis-
men, y se declararía la disolución de todas las auto- mo. Una demociacia sana es aquella en la que no
ridades existentes, de modo que elpueblo asumiese ,,diversidacl ni oposición de intereses". será el
hay
sus derechos. Se espoleaba, asimismo, a los adhe- ejercicio total de la soberanía popular' En elcampo
rentes a "cometer actos de los que no puedan vol- etonómico, el ricq oprimido bajo el peso de los im-
ver atrás". Habría juicios sumarísimos a los diputa- puestos, quedará prlvado de toda influencia, entre-
dos, jueces y oficiales que intentaran oponerse a los gando a tas obrarpírblicas todas las energías ante-
insurgentes. Enseguida se haría una rápida dishibu- iiármunt" empleadas en servicio del lucro. El Btado
ción de bienes. Todos los alimentos, ropas, vehícu- será el único propietario. Quedará abolida la mone-
los serían incautados de los depósitos y diskibuidos da. Los salarios tu pugután en especie y según las
en lugares públicos. Sobre todos los bienes de ,,[os necesidades de cada cuat. De este modo desapare-
enemigos del pueblo" debían ser repartidos entre cerán todos los sentimientos de avaricia y de envidia.
los pobres. Luego el pueblo de Farís pediría que se
aprobara un decreto que diese al nuevo gobierno Por [o demás, los iguales evitarán los males que
poderes omnímodos para establecer un orden so- nacen del refinamiento de las artes y del cultivo in-
cial nuevo, fundado en el principio de la igualdad Jtit ae [a inteligencia, que engendran el gozo de lo
más absoluta. Todos los que no hubieran lomado superfluo y de-lo frívolo. La educació