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Hombre que ladra no muerde

De Fabián Sevilla

ACTO ÚNICO

PERSONAJES:

1. VETERINARIO
2. ESPOSA
3. MARIDO

(El consultorio de un médico veterinario, lo cual se puede indicar con


un cartel sobre el escritorio. Debe haber una camilla.)
VETERINARIO: (Habla por teléfono.) Señor, si su loro dice malas palabras llévelo a una academia de
buenos modales, no es un caso veterinario. ¡Además, insulta a su suegra! Considérese afortunado: eso
le ahorrará problemas con su esposa. Buen día. (Grita.) ¡El que sigue!

ESPOSA: (Entra con su marido, que camina en cuatro patas y ladra.) Doctor... doctor... tiene que
ayudarme.

VETERINARIO: (Se sorprende al ver al hombre que va de un lado a otro haciendo cosas de perro.)
¡Asombroso!

ESPOSA: (Le ordena.) ¡Quieto! ¡Sentado! ¡Echadito!

VETERINARIO: (Al ver como el marido obedece.) ¡Increíble!

ESPOSA: Y usted no sabe qué bien le sale el muertito.

VETERINARIO: Señora, yo soy veterinario, no psiquiatra.

ESPOSA: Ya fuimos. Pero mi marido le hizo pis en las macetas del consultorio y el psiquiatra por poco no
llama a la perrera.

VETERINARIO: (Se acerca al marido.) ¿Desde cuándo está así?

ESPOSA: Desde que lo mordió un perro...

VETERINARIO: ¿Dónde?

ESPOSA: En la calle.

VETERINARIO: ¿En qué parte?

ESPOSA: En la esquina.

VETERINARIO: Del cuerpo.

ESPOSA: Ah, en el dedo.


VETERINARIO: Y lo desinfectó...

ESPOSA: No pude, el picho salió corriendo.

VETERINARIO: Le pregunto si le puso algo.

ESPOSA: No, parece que le gustó así como estaba.

VETERINARIO: ¿Tenía rabia?

ESPOSA: Muy contento no estaba.

VETERINARIO: ¿Era chico?

ESPOSA: Doctor, le dije que lo mordió un perro, no un niño.

VETERINARIO: Si el perro era adulto o cachorro.

ESPOSA: Con el susto que me pegué, no se me ocurrió preguntarle la edad.

VETERINARIO: ¿De qué raza era?

ESPOSA: Ladraba como chihuahua, pero tenía el tamaño de un dogo. El hocico era de caniche y las
orejas parecían de doberman.

VETERINARIO: ¿Era un perro o el hombre lobo? ¿Le salía espuma por la boca?

ESPOSA: No, pero a mi marido siempre se le llenaba la boca de espuma.

VETERINARIO: ¡Eso es terrible!

ESPOSA: ¿Por qué? Le pasaba cada vez se lavaba los dientes con dentífrico.

VETERINARIO: (Toma un anotador.) Dígame el nombre de su perro... digo, marido.

ESPOSA: Se llama Raúl Pérez, pero desde ayer le decimos Lassie. (Al ver que el marido mueve la cola.)

Usted le cae simpático, mire cómo le mueve la cola.

VETERINARIO: Voy a revisarlo. Señor... Lassie, a la camilla. ¡Hop! (El marido salta y se sienta como perro

en la camilla.) Diga “a”.

MARIDO: ¡Guau!

VETERINARIO: Dije “a”.

MARIDO: ¡Guau!

VETERINARIO: “A”… no guau.

ESPOSA: Es que no pude anotarlo en alguna escuela para perros.

VETERINARIO: (Le pone el termómetro en la boca, pero el marido se lo come.) ¡Se lo tragó!
ESPOSA. Y usted no sabe cómo me ha dejado los sillones. Me muerde el felpudo y me esconde las
pantuflas. Eso sí, conseguí lo que en diez años de casados nunca pude: me lleva el diario a la cama.

VETERINARIO: (Al ver que el marido se rasca.) Encima eso...

ESPOSA: No, mi marido tenía pulgas antes de que lo mordiera el perro.

VETERINARIO: ¿Sus hijos lo vieron en este estado?

ESPOSA: Están chochos: el menor lo saca a pasear a la plaza y el mayor lo anotó en un concurso canino.
El que no lo puede ni ver es el gato de los vecinos: se viven peleando. Pero no sabe lo guardián que es.
Mire... (Ordena.) Lassie, chule... ¡chule al veterinario! (El marido, violento, ladra y persigue al médico por
el consultorio.)

VETERINARIO: Párelo, párelo, que me masacra.

ESPOSA: No se alarme: hombre que ladra no muerde. (Ordena.) Lassie, stop. Le hablo en inglés como a
los ovejeros alemanes (Al ver que su marido lengüetea al veterinario.) Mire los besitos que le da.

VETERINARIO: (Con ternura.) A ver, la pata. (El marido obedece y le da la mano.) La otra. (El marido
obedece.) Un giro... (El marido gira como un trompo.)

ESPOSA: Impresiona, pero como mascota es un primor.

VETERINARIO: Su marido sufre de “pichuchitis virósica”, un mal extraño que tiene cura. (Anota.) Póngale
esta vacuna y todo volverá a la normalidad.

ESPOSA: Pensé que tendríamos que sacrificarlo. ¿Y va a tardar mucho?

VETERINARIO: Una semana.

ESPOSA: Doctor, hoy es nuestro aniversario y habíamos reservado mesa en un restaurante elegantísimo.

VETERINARIO: Entonces, antes cómprele un collar más caro y llévelo a la peluquería canina.

ESPOSA: No puedo ir con mi marido así.

VETERINARIO: Tiene razón. Le recomiendo que festejen en su casa: alquile el video de “Los 101
dálmatas” y prepare una cena romántica con alimento balanceado. De postre, sírvale galletas de
huesitos. (Al ver que el marido va a hacer pis contra el escritorio.) ¡Lassie, no!

ESPOSA: (Cuando el perro vuelve a enojarse con el médico y lo sigue para morderlos, ordena.) ¡Quieto!
¡Sentado! ¡Echadito!¡vuelta izquierda¡ ¡vuelta derecha¡ … baile¡¡ (El hombre obedece. La esposa dice al
público:) Y pensar que como marido nunca pude hacer que me obedeciera.

APAGÓN O TELÓN
LOS IDIOMAS DE LA TELE

ACTO ÚNICO

ACTOR 1
ACTOR 2
PRODUCTOR
ACTRIZ
ASISTENTE
DIRECTOR

(La escena transcurre en un estudio de televisión, donde se recrea el living de una casa
como escenografía de una telenovela.)

ACTOR 1: (Enamorado, se arrodilla ante la actriz.) ¡Ana, sos la más linda del barrio!

ACTRIZ: (Preocupada.) Oh, Romualdo, sos un galán. Pero si mi padre te descubre en


casa ¡te saca la cabeza!

ACTOR 1: ¡Afuera nos espera mi caballo!

ACTRIZ: Pero, no tenemos un peso, ni para pagar un café con leche.

ACTOR 1: Ya casi me recibo de doctor, mientras trabajo como maestro.

ACTOR 2: (Entra y, al ver al joven con su hija, se enoja.) ¿Qué hace usted aquí,
payaso?

ACTRIZ: (Asustada.) ¡Mi padre!

ACTOR 1: (Lo enfrenta.) Escúcheme, señor, quiero que su hija sea mi mujer.

ACTOR 2: Muchacho, salga por esa puerta o perderá hasta los calzoncillos.

DIRECTOR: ¡Corten, corten!

ASISTENTE: (Que bajo el brazo tiene la claqueta, el libreto y una enciclopedia.) ¿Qué
ocurre, señor director? (Lee el libreto.) Esta vez no equivocaron una sola palabra.

DIRECTOR: A esta escena le hace falta más acción (Piensa.) Pero no se me ocurre
nada.

PRODUCTOR: (Entra muy alarmado.) Una gran noticia: acabamos de vender nuestra
telenovela al extranjero.
ACTORES: ¿A Italia? ¿Rusia? ¿China?

PRODUCTOR: No, a Vesrrelandia.

DIRECTOR: ¿Adónde?

PRODUCTOR: A Vesrrelandia. Ni sé dónde queda, pero pagan millones por transmitir


a los vesrrelandenses los capítulos de “El cariño es un viento que da calor y frío”.

ACTOR 1: ¡Seguramente nos doblarán actores de ese país!

PRODUCTOR: No, para ahorrar costos deberemos grabar cada escena en español y
en el idioma nacional de Vesrrelandia.

ACTRIZ: ¿Y qué lengua usan ahí?

ASISTENTE: (Busca en la enciclopedia.) Vesrrelandia… Aquí está: hablan al vesre.

PRODUCTOR: Ya saben: repitan las escenas hablando al revés o sea, al vesre. (Se
va.)

ASISTENTE: (Mientras los actores toman sus posiciones iniciales, frente a la cámara
golpea la claqueta.) Uno, dos, tres: se graba “El ñorica es un tovién que da lorca y ofri”.

ACTOR 1: ¡Ana, sos la más linda del rioba!

ACTRIZ: Oh, Romualdo, sos un langa. Pero si mi drepa te descubre en saca ¡te casa la
zabeca!

ACTOR 1: ¡Afuera nos espera mi llobaca!

ACTRIZ: Pero, no tenemos un sope, ni para garpar un feca con chele.

ACTOR 1: Ya casi me recibo de tordo, mientras trabajo como troesma.

ACTOR 2: (Entra.) ¿Qué hace usted aquí, yosapa?

ACTRIZ: ¡Mi drepa!

ACTOR 1: Escúcheme, ñorse, quiero que su hija sea mi jermu.

ACTOR 2: Chochamu, salga por esa tapuer o perderá hasta los solsilloncas.

DIRECTOR: Tencor, tencor…, digo ¡corten, corten!

ASISTENTE: Señor director, estaban hablando un excelente vesre básico.

DIRECTOR: Ese no es el problema. Sigue faltando acción (Piensa.) Pero no sé qué…


PRODUCTOR: (Entra, mucho más excitado.) ¡Otra gran noticia! Nos acaban de
comprar la telenovela de un canal de la República de Jeringocia.

LOS DEMÁS: ¿Y eso dónde queda?

PRODUCTOR: Soy productor de televisión, no profesor de Geografía. Lo único que sé


es que deberemos grabar a la par, la versión en español, vesre y el idioma de ese
país.

ACTRIZ: (Algo fascinada.) Ya sé: para ahorrar costos.

ASISTENTE: (Lee la enciclopedia.) En la República de Jeringocia hablan el jeringozo.

ACTOR 2: ¿Y eso cómo es?

ASISTENTE: Según esta enciclopedia consiste agregar una P a cada vocal de una
misma palabra.

PRODUCTOR: Yapa lopo sapabenpe. ¡Apa, trapabapajarpa! (Sale de escena.)

DIRECTOR: (Mientras los actores vuelven a sus posiciones.) Apatenpetopos quepe


grapabapamosp.

ASISTENTE: (Frente a la cámara, golpea la claqueta.) “Elpe caparipiñopo espe unpu


vipienpetopo quepe dapa capalorpo ypy frípiopo”, especepenapa dospo.

ACTOR 1: ¡Apanapa, sospo lapa máspa linpidapa delpe baparripiopo!

ACTRIZ: Ohpo, Ropomupualpadopo, sospo unpu gapalánpa. Peperopo sipi mipo


papadrepe tepe despecupubrepe enpe capasapa ¡tepe sapacapa lapa capabepezapa!

ACTOR 1: ¡Apafupueperapa nospo espepeperapa mipi capabapallopo!

ACTRIZ: Peperopo, nopo tepenepemospo unpu pepesopo, nipi paparapa papagarpa


unpu capafépe conpo lepechepe.

ACTOR 1: Yapa capasipi mepe repecipibopo depe docpotorpo, mipienpetraspa


trapabapajopo copomopo mapaespetropo.

ACTOR 2: (Entra.) ¿Quépe hapacepe usputedpe apaquípi, papayapasopo?

ACTRIZ: ¡Mipi papadrepe!

ACTOR 1: Especúpuchepemepe, sepeñorpo, quipieperopo quepe supu hipijapa


sepeapa mipi mupujerpe.

ACTOR 2: Mupuchapachopo, salpagapa porpo epesapa pupuerpetapa opo


perpedeperápa haspatapa lospo calpazonpocipillospo.

DIRECTOR: Corpotenpe, digo, ¡corten!


ASISTENTE: ¿Quépe papasapa apahoporapa!

DIRECTOR: Los actores están perfectos, es más hablan un jeringozo exquisito. Es la


escena la que falla ¡Le falta algo!

PRODUCTOR: (Vuelve a entrar.) ¡Somos un éxito mundial! El teléfono no deja de


sonar. Nos piden la telenovela en cinco países. Ahora, además deberemos grabar los
220 capítulos en el idioma que se habla en Hotozambillalandia del Norte, en
Neplekansulia del Sur, en Salsipuedes del Centro, la Isla de Coaticacamaizón y
Ñañayachiclán. ¡La cantidad países que hay y que uno no conoce!

ACTRIZ: Y supongo que sin que nos doblen.

PRODUCTOR: ¡Exacto!

ACTOR 1: Para ahorrar costos.

PRODUCTOR: ¡Correcto!

ACTOR 2: (Le saca la enciclopedia al asistente y comienza a seguir al productor


amenazándolo con el libro.) Pero antes, le voy a hacer tragar esta enciclopedia así el
hace todos los papeles hablando en hotozambillalandés, neplekansulés, salsipuedés,
coaticacamaizondés y ñañayachiclanés es usted.

DIRECTOR: (Al ver que los demás actores persiguen al productor) Asistente: pase lo
que pase, no apague la cámara. ¡Esto era lo que faltaba en la escena! Una
persecución. ¡Uno, dos, tres… grabamos! (A los actores.) Eso sí, traten de que los
insultos sean al vesre, jeringozo y en hotozambillalandés, neplekansulés, salsipuedés,
coaticacamaizondés y ñañayachiclanés así ahorramos costos.

TELÓN O APAGÓN
HAY UNA SOPA EN MI MOSCA

ACTO ÚNICO

PERSONAJES:

MOZO 1
MOZO 2
MOZO 3
ENCARGADO
COCINERO
LOS COMENSALES: ANÍBAL, ROSITA, JULIÁN, HUGO Y DOROTEA
ENFERMERO 1
ENFERMERO 2
ENFERMERO 3

(La escena transcurre en un restaurante. Como es una comedia de situaciones que no


tienen relación entre sí, en tres niveles diferentes hay tres mesas y sus sillas, en donde
cada mozo atiende a los comensales. En el centro del escenario hay una puerta vaivén
que da a la cocina, como las de los restaurantes, por donde aparecen y desaparecen
los mozos. Además, hay un mostrador, donde está el Encargado. Los comensales
están ubicados en sus respectivas mesas, conversando y esperando que los atiendan
o sirvan la comida. Los mozos también atienden a otros que no están en escena, para
lo cual salen por los laterales como si estuvieran en otra parte del mismo restaurante.)

MOZO 1: (Con la bandeja en las manos, pasa delante del encargado.) ¡Sale una
especial de muzzarella y aceitunas! (La lleva a Aníbal, que está sentado solo a su
mesa.)

ENCARGADO: (Detrás del mostrador.) Si sale, que lleve abrigo, afuera hace un frío
terrible.

(El mozo 1 le deja la pizza a Aníbal sobre la mesa.)

ANÍBAL: (Exigente.) ¡Le pedí con vino y vino sin el vino!

MOZO 1: ¿Quién no vino?

ANÍBAL: Usted vino sin el vino.

MOZO 1: Pero vine… (Duda mirando hacia la cocina.) ¿O acaso no vine?

ANÍBAL: Usted vino, pero…


MOZO 1: Ufff, me quedo más tranquilo, pensé que no había venido y todavía estaba en
la cocina sacándome la mugrecita de las uñas. (Vuelve a la cocina.)

ROSITA: (Acompañada en la mesa por Julián, le pide al mozo 2.) Mozo, tráiganos dos
tecitos con azúcar.

MOZO 2: (Con el anotador en la mano.) No tenemos té, pero le puedo traer el azúcar.

JULIÁN: (Sorprendido.) Mejor, que sean dos cafés con leche… ¿Tiene leche, no?

MOZO 2: (Apunta.) Es lo que sobra aquí. (Vuelve a la cocina.)

COCINERO: (Desesperado, sale de la cocina.) Señor Encargado, se pudrió todo: los


ratones tomaron la cocina.

ENCARGADO: ¿No habíamos traído un gato?

COCINERO: Si, pero recuerde que el minino se hizo adicto a la leche y tuvimos que
traer un perro para que lo espantara de la heladera…

ENCARGADO: ¿Y el perro, dónde está?

MOZO 1: (Con la bandeja en las manos, pasa delante del encargado.) ¡Salen dos
pastas con albóndigas! (Sale de escena, como llevando la comida a otros comensales.)

COCINERO: Ahí va, en esos platos, acompañando los espaguetis. Ojalá no ladre
cuando lo pinchen con los tenedores. (Vuelve a la cocina.)

HUGO: (Al mozo 3.) ¿Sopa con qué tiene?

MOZO 3: Hay con fideos y arroz…

DOROTEA: Pidámoslas con fideos, así no se nos llena la boca de granos.

MOZO 3: (Vuelve a la cocina.) ¡Marchen dos sopas con fideos!

ENCARGADO: ¡Si marchan, sacáles una foto, que seguro nos hacemos millonarios!

ANÍBAL: (Mira asqueado la pizza.) ¡Mozo! (Cuando tiene adelante al mozo 1.) Yo le
pedí una especial de muzzarella y aceitunas negras. Mire, el queso brilla por su
ausencia y las aceitunas están caminando por la pizza. ¿Qué hacemos?

MOZO 1: No se preocupe, en un instante se lo soluciono. (Vuelve a la cocina.)

HUGO: (Mientras espera, conversa con Dorotea.) ¿Y cómo van tus estudios de piano?
DOROTEA: Bárbaro, si hasta me han pagado una beca para terminarlos en una
universidad de Alemania.

HUGO: ¿Quién, el gobierno?

DOROTEA: No, los vecinos (Al ver la sopa que el mozo 3 le acaba de servir.) Mozo,
¿se dio cuenta de que traía el dedo metido en la sopa?

MOZO 3: Sí, pero no se preocupe, no está caliente.

HUGO: (Va a meter la cuchara, pero se detiene porque se dio cuenta de algo.) ¿Qué
hace esta mosca en mi sopa?

MOZO 3: (Mira el plato.) Yo diría que nada estilo pecho, señor

DOROTEA: (También mira su sopa.) Y en la mía hay una mosca muerta.

MOZO 3: Sí, es que no todas nadan tan bien como la de la sopa de su amigo.

COCINERO: (Se acerca.) ¿Hay algún problema con la sopa?

HUGO: (Asqueado.) ¡Su sopa tiene una mosca muerta y la mía aún patalea!

COCINERO: (Desesperado.) ¡Llame a un salvavidas! Mientras, tirémosle una miga de


pan a ver si así se mantiene a flote.

HUGO: (Fastidiado.) Ah, ¿son pillos? (Los empieza a seguir para golpearlos y así salen
por un lateral.)

(El mozo 1 vuelve a la mesa de Aníbal llevando un tubo de insecticida y rocía la pizza.)

ANÍBAL: ¡¿Qué hace?!

MOZO 1: Mato las cucarachas y de paso le doy el toque que le falta a la pizza: este
insecticida tiene sabor y aroma a muzzarella.

ANÍBAL: ¿Y el vino?

MOZO 1: No sé, creo que no vino (Se va a la cocina.)

JULIÁN: (Le comenta a Rosita.) Me regalaron un reloj, pero no me gusta llevarlo por la
calle.

ROSITA: Tenés miedo de que te lo roben.


JULIÁN: No, porque es de pared. (Al ver que el mozo 2 mete la corbata en su taza.)
Mozo, está metiendo su corbata en mi café con leche.

MOZO 2: No se alarme, señor, esta tela no se encoge. (Les sirve los cafés con leche a
ambos.)

ROSITA: (Descubre algo en la taza y se levanta espantada.) ¡Encima, hay una laucha!

MOZO 2: Yo sabía que había oído mal: era con leche, no con laucha. Pero no se
preocupe, no tomará mucho.

JULIÁN: (Mientras apantalla a Rosita que se ha desmayado sobre su silla.) Pero,


dígame, ¿qué hace esa laucha en el café con leche?

MOZO: ¡¿Qué sé yo?! Soy mozo, no adivino.

JULIÁN: Encargado, Encargado… Venga por favor.

ENCARGADO: Sí, ya oí todo. (Al mozo 2.) ¿Te parece bonito? Además, ese café con
leche está helado.

MOZO 2: ¿Cómo sabe? Si ni lo probó.

ENCARGADO: Porque la pobre laucha está tiritando de frío

JULIÁN: (Enojadísimo.) Yo los mato. (Comienza a pelear con el encargado y el mozo 2


intenta separarlos.)

ANÍBAL: (Al mozo 1.) Mozo, quiero que venga el encargado y vea a estas cucarachas
pizzeras.

MOZO 1: (Que ha ido a atenderlo.) Eso no va a poder ser. El encargado les tiene un
asco terrible a las cucarachas.

ANÍBAL: (Se le tira encima y lo quiere ahorcar.) ¿¡Me estás gastando!? ¡Te mato,
pedazo de infeliz!

MOZO 3 Y COCINERO: (Entran seguidos por Hugo y Dorotea.) ¡La policía, llamen a la
policía! ¡Nos matan y aún soy joven para morir! (Se confunden en la trifulca general.)

Los enfermeros entran súbitamente y, tras ver la pelea, se abalanzan sobre los mozos,
el cocinero y el encargado, a quienes les ponen una camisa de fuerza.)

ENFERMERO 1: Finalmente los pudimos atrapar.


ENFERMERO 2: Hace una semana que estos cinco locos se escaparon del manicomio
y pusieron este restaurante.

ANÍBAL: (Que, como los demás, está muy sorprendido por la situación) ¿Y son
peligrosos?

ENFERMERO 3: No, pero estaban a cargo de la cocina del hospital y desde que se
escaparon tenemos que pedir comida por teléfono. Ahora, vamos que los están
esperando para que preparen la cena.

ENCARGADO: ¿Pero no podemos irnos sin antes cobrarles a los clientes?

COMENSALES: (Molestos.) ¡Yo no pienso pagar! ¡Pero si casi nos envenenan! ¡Lo
único que falta, que nos cobren!

MOZO 1: Bueno, si no quieren pagar, no paguen. Pero, al menos, déjennos unas


buenas propinas.

TELÓN O APAGÓN

UN FUTURO MÚSICO
ACTO ÚNICO

PERSONAJES:
VENDEDOR
LUCAS, UN CHICO

(La escena transcurre en una tienda de música: hay instrumentos expuestos y afiches
de músicos famosos.)

VENDEDOR: (Al ver que Lucas mira los instrumentos.) Buenas tardes, nene, ¿qué
buscás?
LUCAS: Quiero dedicarme a la música. Y mi papá me dio dinero para comprarme un
instrumento, pero no sé cuál elegir.
VENDEDOR: (Enérgico.) Viniste al sitio indicado: “¡SONAMOS!” es la mejor tienda de
instrumentos musicales de la ciudad. ¿Qué te parece este piano?
LUCAS: Lindo, pero quisiera uno que en vez de teclas blancas, las tenga azules, y que
las negritas, fueran rojas.
VENDEDOR: Pero todos los pianos tienen teclas blancas y negras.
LUCAS: Eso porque nadie les ha enseñado a maquillarse aún.
VENDEDOR: Ese modelo de ahí tiene los pedales…
LUCAS: ¿Aquí vende instrumentos o triciclos?
VENDEDOR: Los pianistas pisan los pedales para…
LUCAS: Entonces es ideal para un corredor de Fórmula 1. No me convence.
VENDEDOR: ¿Y el órgano? Tengo todo tipo de órganos…
LUCAS: Si no los tuviera estaría muerto.
VENDEDOR: Órganos eléctricos.
LUCAS: No sabía que había corazones o pulmones que se enchufaran.
VENDEDOR: (Trata mantener la paciencia.) Mejor pasemos a otra cosa. Alguno de
viento…
LUCAS: Ventilador ya tengo.
VENDEDOR: Yo me refería a los que se deben soplar.
LUCAS: ¿Una torta de cumpleaños?
VENDEDOR: No, algo como… como… como esa flauta.
LUCAS: (Mira el instrumento.) ¡Esta fallada! No voy a comprar algo que tiene cualquier
cantidad de agujeritos. ¡Parecen los soquetes de mi abuelito!
VENDEDOR: Sirven para tocar la flauta dulce.
LUCAS: Si es dulce, entonces no. A mí me encantan las comidas saladas. Además,
imagínese si olvido guardarla y se la comen las hormigas que son dulceras a rabiar.
VENDEDOR: ¿No te gustaría tocar la armónica?
LUCAS: ¡Ni loco! Si llego a tocar a Mónica, mi compañera de banco, me muele a
patadas, y me sacan un parte por piii.
VENDEDOR: Podría ser alguno de cuerda.
LUCAS: Si quisiera algo a lo que hay que darle cuerda, me compraría un reloj despertador.
VENDEDOR: Me refiero a instrumentos que tienen las cuerdas tensadas y…
LUCAS: ¡Menos! Lo único que me falta: terminar tendiendo la ropa al sol en esas
cuerdas.
VENDEDOR: Por ejemplo el violín, la viola o el violonchelo.
LUCAS: No quiero saber nada con el Chelo: en el último partido me metió una patada
que terminó haciendo un gol con mi cabeza.
VENDEDOR: Tal vez una guitarra criolla.
LUCAS: Las únicas criollas que me gustan son las empanadas que cocina mi abuela.
VENDEDOR: Un bajo o un contrabajo.
LUCAS: ¿Insinúa que soy petiso?
VENDEDOR: ¿Y la batería?
LUCAS: ¡Eso! Una con platillos que suenen como fuentes, tambores que se oigan
como cacerolas y un bombo que retumbe como cuando se golpea una olla.
VENDEDOR: Entonces te conviene comprar una batería de cocina.
LUCAS: Y que pueda golpear durante horas.
VENDEDOR: Deberá ser una batería larga duración y recargable. Serías un gran
batero…
LUCAS: ¿A dónde va el tero?
VENDEDOR: Batero es un modo de decir baterista.
LUCAS: No, yo no quiero ser carterista.
VENDEDOR: Es el que interpreta la batería. Te puedo ofrecer una que tiene unas
hermosas baquetas…
LUCAS: ¡Otra que se va! ¿A dónde va Queta?
VENDEDOR: Las baquetas se usan para golpear la batería.
LUCAS: Yo no quiero golpearla. A ver si la rompo, con lo cara que debe salir.
VENDEDOR: También se le dicen escobillas.
LUCAR: Pero deseo ser músico, no barrendero.
VENDEDOR: Aunque no tenés la menor idea, creo que con práctica y estudio, podrás
tocar jazz.
LUCAS: ¿Yas mismo?
VENDEDOR: Hacer pop.
LUCAS: ¿Como una burbuja que explota?
VENDEDOR: Y rockear.
LUCAS: Yo no soy de roncar.
VENDEDOR: (Al público.) Este cree que para tocar en clave de Sol hay que usar
anteojos oscuros.
LUCAS: Si lo pienso, me gustaría comenzar tocando una bocina de bicicleta o de un
camión.
VENDEDOR: (Al público.) Con lo poco que sabe de música, le convendría una bocina
de avión
LUCAS: ¿Qué dijo?
VENDEDOR: Creo que estás demasiado crudito. Por ahora te recomiendo que
comencés practicando con esto (Le pasa un timbre de puerta.)
LUCAS: ¡Buenísimo! Con esto, si me aburro de practicar puedo dedicarme a otra cosa.
VENDEDOR: ¿A qué?
LUCAS: ¡Al ring raje! (Presiona el timbre y corre mientras se produce el
TELÓN O APAGÓN.)

LOS ELEFANTES ODIAN EL HELADO

ACTO ÚNICO
PERSONAJES:

ALMACENERO
DANTE ELEFANTE
CEBRA
LEÓN
JIRAFA
JABALÍ
OSO HORMIGUERO
MONO

(La escena transcurre en un almacén de barrio.)

ALMACENERO: ¡Que día de porquería! No entró un cliente ni a preguntarme la hora.


(Como en secreto, al público.) Seguro ya se ha corrido la voz de que tengo la heladera
llena de ratones. ¡Voy a la quiebra!

MONO: (Entra junto a los otros animales.) Almacenero, aquí los más amigotes del
zoológico vamos a reunirnos a celebrar el Día del Animal. Y Dante Elefante, que es un
cocinero de primera, preparará la comida.

ALMACENERO: ¿Y dónde será la reunión?

LEÓN: Tenemos pensado irnos a una reserva animal cercana, donde hay pileta y
quincho para hacer picnic.

CEBRA: Nos va a venir bien estar fuera de las jaulas por un rato: yo ando re rayada.

JIRAFA: Yo estoy tan contracturada que tengo una tortícolis kilométrica.

JABALÍ: Y yo, de tan mal humor que tengo, a todo le pongo fea cara.

OSO HORMIGUERO: Muchachos y muchachas, no nos distraigamos. ¿Qué llevamos


para beber?

MONO: Nada con alcohol. Gaseosa.

ELEFANTE: Pero que sea diet, recuerden que estoy a régimen.

CEBRA: ¿Y qué compramos para que nos cocines Dante?

ELEFANTE: (Al Almacenero.) ¿Usted qué me sugiere preparar?

ALMACENERO: Podrían ser unas costeletitas a la portuguesa.

LEÓN: ¡Casi crudas!


JIRAFA: Eso estaría fenomenal para el león, pero el resto somos vegetarianos.

OSO HORMIGUERO: Insectívoro en mi caso.

LEÓN: (Frustrado.) Está bien, nada de carne ¡Ahora resulta que voy a terminar
celebrando el Día del Animal comiendo hamburguesas de acelga!

ALMACENERO: ¿Y una pizza con jamón?

JABALÍ: Jamás me comería a un miembro de mi familia.

ALMACENERO: Hablando de fiambres, tal vez unos sándwiches con tomate y lechuga.

OSO HORMIGUERO: Pero que la verdura tenga muchas hormigas, le dan un sabor
exquisito al pan.

LEÓN: (No se puede contener.) ¡Yo quiero comer carne! O, si no, me haré el picnic con
ustedes. Aunque seamos amigos, soy carnívoro a muerte.

ANIMALES: (Discuten.) ¡Felino despiadado! ¡Bestia sin sentimientos! ¡Mal colega!

ALMACENERO: ¡Paren! ¡Cálmense! Parecen animales. Si no pueden ponerse de


acuerdo, entonces busquen algún plato intermedio: cocínense una sopita.

CEBRA: Buena idea. ¿Y qué podemos ponerle para darle gusto?

ALMACENERO: El león, un cubito de caldo sabor a carne. Los demás, a verdura.


ANIMALES: ¡Qué genio! ¡Cómo no se nos ocurrió! ¡Es una solución salomónica!

JIRAFA: Muchachos, nos olvidamos el postre.

ALMACENERO: (Piensa.) ¡Yo se los soluciono! (Sale de escena y vuelve con una
caja.) Tengo la heladera llena de estos roedores. Como están congelados, tienen las
colas duras: parecen helados con palito.

ELEFANTE: (Mira dentro de la caja.) ¡Ratones! (Huye espantado.)

MONO: (Enojado, al Almacenero.) Se ve que se le acabaron las buenas ideas: no sabe


que los elefantes le tienen un cuiqui espantoso a los ratones.

ANIMALES: (Salen.) ¡Insensible, como todos los humanos! ¡A ver si al pobre Dante le
da un infarto! ¡Seguro se volvió a esconder bajo la alfombra de alguna jaula!

ALMACENERO: (Al público.) ¡Perdí una venta bestial! Pero al menos aprendí algo: los
elefantes odian el helado.

TELÓN O APAGÓN
¡MÁS FUERTE… QUE NO TE OYO!

ACTO ÚNICO

PERSONAJES:
GOYO
ANICETA
OTORRINOLARINGÓLOGO

(Un patio de campo. Hay una silla y una mesa con un mantel. Como utilería hará falta
un televisor, un gato –que puede ser un muñeco–, un mate y una pava, un reloj
despertador, una lámpara, un florero y una tira de chorizos.)
ANICETA: (Entra y pregunta a su marido, que se está metiendo el dedo en un oído.)
¿Les diste maíz a los pollos, Goyo?

GOYO: (Se pone de pie y automáticamente grita.) Aro, aro, aro… cogollito de aceituna:
vos sos un lucero, pero tu madre parece la Luna.

ANICETA: ¿Qué hacís, Goyo?

GOYO: Me dijiste que te dedicara un cogollo y eso hi’hecho.

ANICETA: Te pregunté si les diste de comer a los pollos, Goyo.

GOYO: Hablá más fuerte que no te oyo.

ANICETA (Le grita al oído.) ¿LES DISTE DE COMER A LOS POLLOS, GOYO?

GOYO: Se dice oigo, no oyo.

ANICETA: ¡Pero estás más sordo que una tapia!

GOYO: No, a don Tapia hoy no lo vi.

ANICETA: Voy a tener que llamar al otorrinolaringólogo.

GOYO: ¿El otorrinolaringolo qué?

ANICETA: Go. El especialista en otorrinolaringología.


GOYO: ¿En otorrinolaringolo qué?

ANICETA: Gía.

GOYO: No, tampoco la vi a la tía.

ANICETA: (Lo sienta.) Vos quedáte aquí, tranquilito.

GOYO: Sí, te haría bien bajar un kilito.

ANICETA: ¡Qué kilito ni ocho cuartos! No te movás, Goyo.

GOYO: (Se pone de pie y automáticamente grita.) Aro, aro, aro… cogollito…

ANICETA: Eso, decí un cogollo, yo voy por el “dotor”, Goyo. (Sale.)

GOYO: (Le grita.) No se dice oyo. (A los gritos.) Aro, aro, aro, cogollito de matambre:
yo seré un infeliz, pero tu tata es un muerto di hambre.

ANICETA: (Vuelve con el médico.) Ahí lo tiene “dotor”.

OTORRINOLARINGÓLOGO: A ver, ¿qué le anda pasando?

GOYO: Yo no ando pisando nada.

OTORRINOLARINGÓLOGO: Que, ¿qué le sucede?


GOYO: Tiene razón, hace mucho que no llueve.

OTORRINOLARINGÓLOGO: Yo soy el otorrino…

GOTO: No pasó ningún zorrino. La Aniceta huele siempre así.

OTORRINOLARINGÓLOGO: Está más sordo que una tapia.

GOYO: ¡Otro que lo anda buscando a Tapia!

ANICETA: “Dotor”, mi marido tiene la mala costumbre de meterse cosas en el oído.


Una vez se metió una semilla de zapallo.

OTORRINOLARINGÓLOGO: ¿Y cómo se la sacaron?

ANICETA: Se la dejamos nomás. Le regamos la oreja a diario y al tiempito tuvimos


zapallo hasta pa’ un año.

GOYO: Al fondo a la derecha queda el baño.

OTORRINOLARINGÓLOGO: Tal vez se le quedó adentro algún zapallo.

GOYO: ¿Y para qué quiere mi caballo?

OTORRINOLARINGÓLOGO: ¡Zapallo, dije zapallo!

GOYO: Es azabache, no bayo.


OTORRINOLARINGÓLOGO: (Fastidiado.) ¡Zapallo!

GOYO: ¡Es caballo, no gallo!

OTORRINOLARINGÓLOGO: (Ofuscado.) ¡ZAPALLO!

GOYO: Si “usté” quiere, me callo.

OTORRINOLARINGÓLOGO: Voy a tener que operarlo aquí “mesmito”. A ver si el


zapallo saca brotes y se nos convierte en una huerta.

GOYO: (Alarmado.) ¿Quién esta muerta?

ANICETA: Tu audición, Goyo.

GOYO: Ya te dije, se dice oigo no oyo.

OTORRINOLARINGÓLOGO: Voy a necesitar su ayuda, Aniceta.

GOYO: No, hace frío como pa’andar en camiseta.

OTORRINOLARINGÓLOGO: (Lo acuesta sobre la mesa.) Vamos a usar esto como


camilla…

GOYO: Yo no dejé abierta la canilla.

OTORRINOLARINGÓLOGO: Usemos el mantel como sábana.


ANICETA: (Delante de la camilla sostiene en lo alto el mantel de modo que tape a
Goyo.) ¡”Dotor”, que no sienta dolor!

GOYO: También siento mal olor. Pero yo no jui.

OTORRINOLARINGÓLOGO: (Actuando de modo que de la oreja de Goyo saca un


televisor.) ¿Y esto?

ANICETA: Ay, te dije Goyo que tanta televisión te iba hacer daño.

GOYO: ¿Todavía no fuiste al baño?

OTORRINOLARINGÓLOGO: (Extrañado.) Sigue sordo, debe tener algo más ahí


dentro…

GOYO: Cualquier coletivo lo deja en el centro.

OTORRINOLARINGÓLOGO: (Saca un gato.) ¿Y “aura”?

ANICETA: (Toma el gatito.) ¡Conque ahí te habías metido, Sieteuñas! La otra vez lo
seguía el perro del vecino y el Sieteuñas desapareció, pero jamás se me ocurrió
buscarlo dentro de la oreja de Goyo.

GOYO: Se dice oigo, no oyo.

OTORRINOLARINGÓLOGO: Sigue sin oír… (Vuelve a meter la mano y ahora saca un


mate y una pava.)
ANICETA: (Retando a su marido.) ¡Goyo, te dije que la cortaras con el mate, que
“dispué” te caía pa’la mona!

GOYO: (Feliz.) ¿Llegó mi prima, la Ramona?

OTORRINOLARINGÓLOGO: Sigue “tapao” el oído. Este hombre tiene un almacén ahí


dentro… (Mete la mano en la oreja y saca una tira de chorizos.)

ANICETA: (Vuelve a retarlo.) Ajá, “juiste” vos el que se robó los chorizos de la parrilla el
domingo.

GOYO: No, hoy es martes.

OTORRINOLARINGÓLOGO: (Más que sorprendido.) Será cuestión de seguir metiendo


mano… (Saca un despertador, una lámpara y un florero con una flor, que Aniceta
recibe.) Me corrijo, más bien parece un camión pa’ mudanza.

GOYO: (Se levanta de la mesa.) Ufff… ahora puedo oírlos bien.

ANICETA: ¡Por fin! ¿Cuánto es “dotor”?

OTORRINOLARINGÓLOGO: Y… cuatrocientos pesos.

ANICETA: (Se hace la sorda.) ¿A quién quiere que le dé besos?

OTORRINOLARINGÓLOGO: Señora, dije pesos no besos. Págueme, Goyo.

ANICETA: Hable más fuerte que no lo oyo. (Entre dientes, a su marido.) Y vos, hacete
el sordo, que por tu maldita costumbre nos vamos a fundir.
OTORRINOLARINGÓLOGO: ¡Vamos, pague Goyo!

AMBOS: ¡Se dice oigo, no oyo! (Salen corriendo.)

APAGÓN O TELÓN
¡ATRÁS HAY LUGAR!

ACTO ÚNICO

PERSONAJES:

CHOFER
NOVIO
NOVIA
NENA
MADRE
EMBARAZADA
ANCIANA
PLOMERO
PASAJERO
PASAJERA
VENDEDOR
COMPRADOR
OTROS PASAJEROS

(La acción transcurre dentro de un colectivo atestado de pasajeros. Puede hacerse con
sillas en fila, dejando un pasillo en el medio, y ubicadas de costado o de frente a la
platea según el criterio de la puesta en escena. El chofer va sentado delante de todos y
lleva un volante en las manos.)

CHOFER: (Le pasa el boleto a la embarazada. Detrás sube el vendedor) Corriéndose,


que atrás hay lugar…

TODOS: (Tanto los que van parados como sentados, hacen un movimiento grupal
como si el colectivo arrancara.)
VENDEDOR: (Se para detrás del chofer.) Señoras y señores, permítanme distraer su
atención…

TODOS: (Molestos) ¡Lo que faltaba! ¡Cartón lleno! ¡Háganlo bajar!

VENDEDOR: De la fábrica Molestex S.R.L. hoy vengo a ofrecerles las nuevas tijeras
sin filo, ideales para cortar sin sufrir accidentes.

NENA: Mamá, ¡molino!

MADRE: ¿Qué molino, nena?

VENDEDOR: Ideal para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero. Y no viene


sola, no. Con la compra de esta maravilla tijeril, además se llevan un dedo de repuesto,
por si alguna vez, cortando con otras tijeras, sufrieron la pérdida de un meñique, pulgar
o…

NOVIO: (Sentado junto a su novia) Analía, quería aprovechar la oportunidad para…

NOVIA: (Al ver que nadie le cede un lugar a la embarazada.) Julio, dejále el asiento a la
señora.

EMBARAZADA: (Se sienta en el sitio que el joven le cede.) ¡Gracias, muy amable!
(Enojada.) Es como yo digo, lo que se acabaron no son los asientos sino los caballeros.

(Un pasajero desciende y el novio se ubica en el asiento detrás de la novia.)

VENDEDOR: Y, como si esto fuera poco, un dedal para ese dedo extra. Todo por la
módica suma de tres pesos con sesenta y cuatro centavos. ¿Alguien está interesado?
COMPRADOR: (Sentado en la última fila.) ¡Yo!

VENDEDOR: ¡Ahí se lo acerco! (Avanza con dificultad entre los pasajeros.) ¡Permiso,
permiso!

NENA: Mamá, ¡molino!

MADRE: ¿Qué molino, nena?

PLOMERO: (Va parado y con un caño en las manos por sobre su cabeza, le habla al
pasajero y la pasajera que tiene a cada lado y que han agarrado el tubo.) Me bajo en
cuatro cuadras…

PASAJERA: Chofer, ¿usted sabe cantar?

CHOFER: No, ¿por qué lo pregunta?

PASAJERA: Porque aquí atrás hay alguien que se la pasa tocando.

COMPRADOR: (Ve la tijerita.) ¿No tiene con el mango de otro color? Como ser: rojo.

VENDEDOR. Sí, pero me quedó en la otra punta.

COMPRADOR: Mire, yo la quiero con el mango rojo, si no, no la compro…

VENDEDOR: ¡Ya se la traigo! (Vuelve hasta la delantera, avanzando con dificultad


entre los pasajeros.) ¡Permiso, permiso!
PASAJERO: Chofer, ¿este colectivo es a gas?

CHOFER: No, naftero…

(Todos hacen un movimiento grupal como si el colectivo frenara.)

NENA: Mamá, ¡molino!

MADRE: ¿Qué molino, nena?

CHOFER: (Mientras la anciana que acaba de subir paga el boleto.) Corriéndose, que
atrás hay lugar…

(Todos hacen un movimiento grupal como si el colectivo arrancara.)

NOVIO: Bueno, como te decía quería aprovechar la oportunidad para…

NOVIA: (Ve que nadie le da el lugar a la anciana.) Julio, dejále el asiento la abuelita.

ANCIANA: (Se sienta en el sitio que el joven le cede.) ¡Pero qué caballero! (Grita.)
¡Aprendan, bestias peludas criados por los osos, aprendan de este joven!

VENDEDOR: (Que llegó hasta el comprador con dificultad, le deja una tijerita de mango
rojo.) Aquí la tiene. Y éste es el dedo extra.

COMPRADOR: (Lo recibe y lo mira.) ¿No tendrá uno con la uña más prolijita?

VENDEDOR. Use la tijera para dejarlo como usted más guste. Aquí está el dedal…
COMPRADOR: (Lo recibe y lo analiza.) ¿Y sólo viene en plateado?

VENDEDOR: No, Molestex S.R.L. también produce dedales dorados.

COMPRADOR: ¡Dorado! ¡Me gusta!

VENDEDOR. Pero me quedó en el portafolio.

COMPRADOR: Si no me da un dedal dorado, no le compro nada.

VENDEDOR: ¡Ahora se lo traigo! (Vuelve hasta la delantera empujando a los


pasajeros.) ¡Permiso, permiso!

PLOMERO: (A los dos pasajeros que tiene a cada lado.) Me bajo en dos cuadras…

PASAJERO: Chofer, me la juego que este vehículo es a gas.

CHOFER: Ya le dije que no… Y hagan lugar, que atrás hay espacio.

NENA: Mamá, ¡molino!

MADRE: ¿Qué molino, nena?

PASAJERO: Chofer, ¿seguro que no es a gas?

CHOFER: No, es naftero….


PASAJERO: Entonces, algún pasajero tiene la cañería con pérdida.

CHOFER: A mí me enseñaron que gallito que cacarea primero tuvo la culpa…

PASAJERO: ¿Insinúa que fui yo?

CHOFER: Usted fue el único que cacareó.

PASAJERO: Venga y dígamelo en la cara, a ver si usted es tan gallito.

CHOFER: ¿Pero quién se cree? (Deja el volante y va hasta el pasajero empujando a


todos.)

NOVIO: (Que se sentó en la última fila, le grita a su novia.) Analía, Analía…

NOVIA: Sí, Julio.

NOVIO: Quería aprovechar este viaje para…

NOVIA: Julio, no te entiendo, hablá más fuerte…

PASAJERO: (También avanza y se encuentra con el chofer en el medio del colectivo.)


¡Déle, dígame en la cara lo que me acaba de decir!

NOVIO: Quería decirte que para mí sos un…

PASAJERO: ¡Salame!
CHOFER: No voy a poder…

PASAJERO: Ah, ahora se achica…

CHOFER: No, no voy a poder decírselo en la cara porque…

NOVIA: (Al novio.) ¿Qué me dijiste?

CHOFER: ¡Te voy a moler la cara a trompadas!

NOVIA: ¡Pero andáte a freír churros, tarado! (Llora desilusionada.)

PASAJERA: (Al chofer.) Una pregunta…

CHOFER: Después, señora…

PASAJERO: Me va a golpear. ¿No sabe que es de cobardes pegarle a alguien que usa
anteojos?

NENA: Mamá, ¡molino!

MADRE: ¿Qué molino, nena?

PASAJERA: (Al chofer.) Una pregunta…

CHOFER: Después, señora… (Al pasajero.) ¿Y quién lleva anteojos?


PASAJERO: (Saca un par de lentes y se los pone.) ¡Yo!

CHOFER: No sos gallitos, sos gallina.

PASAJERO: Pero esta gallina te va a dejar los ojos como un par de huevos duros…
(Ambos comienzan a pelear.)

PASAJERA: (Al chofer.) Una pregunta…

CHOFER: Le parto la cabeza al tipo éste y le contesto la pregunta.

PASAJERA: Si usted está aquí, ¿quién maneja el colectivo?

(Todos gritan mientras se produce un movimiento general.)

CHOFER: (Corre de nuevo hasta el volante.) ¡Calma, que no cunda el pánico! ¡La nave
está en control nuevamente! (Al pasajero.) Y usted, espere que pare en un semáforo y
le bajo los dientes…

NOVIO: (Desde la última fila, le grita a su novia.) ¡Analía!

NOVIA: (Llorosa.) Sí, Julio…

NOVIO: Quiero decirte algo…

CHOFER: (Le grita a un conductor.) ¡Andá a lavar los platos!


NOVIA: ¿Cómo?

NOVIO: Necesito hacerte una pregunta…

PASAJERO: (Al comprador.) ¿Fuiste vos quien se mandó la cochinada?

NOVIA: ¿Qué?

NOVIO: (Ordena.) ¡Silencio, a todos! Analía, ¿querés casarte conmigo?

TODOS: (A coro.) ¡Ahhhhhhhhh!

NOVIA: (Indecisa.) ¡No sé qué responderle!

EMBARAZADA: (A la novia.) Decíle que sí, es un dulce…

PASAJERO: (Confianzudo, al novio.) Pibe, ¿sabés la que se te viene si te dice que sí?

NOVIA: ¡Sí! ¡Acepto!

NOVIO: ¡Soy el hombre más feliz del mundo!

(Todos aplauden y felicitan a los novios.)

CHOFER: (Llorando.) Estoy tan emocionado. (Hace sonar la bocina.)

NOVIO: Cuando bajemos te doy un beso…


CHOFER: Si les cuento a los muchachos de las otras unidades, no me van a creer.
¡Parece una película!

PLOMERO: (A los dos pasajeros que tiene a cada lado y que han agarrado el caño que
lleva por sobre su cabeza.) Bajo en la próxima…

PASAJERO: ¡Qué me importa!

PLOMERO: Es que soy plomero y si no sueltan el caño que llevo, no voy a poder bajar.

VENDEDOR: (Que volvió hasta el comprador con dificultad y le deja un dedal dorado.)
¡Listo! (El comprador le pasa un billete.)Ah, la pucha, no tengo para darle vuelto.

COMPRADOR: Es el único billete que tengo. Si no, déjelo, no faltará oportunidad…

(Todos hacen un movimiento grupal como si el colectivo frenara.)

VENDEDOR: (Fastidiado, agarra el dedal, se lo pone, toma la tijerita y corta el billete.)


¡Aquí está su vuelto! ¡Y no jorobe más, sino uso el dedo extra para metérselo en un ojo!
(Se baja del colectivo.)

MADRE: (Mirando por la ventana.) Ay, nena, tenías razón ahí hay un molino.

NENA: Ahora no importa, ¡ya moliné!

APAGÓN O TELÓN
LA PESADILLA DE DRÁCULA
ACTO ÚNICO
PERSONAJES

CONDE DRÁCULA

MISSIS ANDREWS

(La coqueta habitación de Missis Andrews, una refinada dama inglesa bastante
entradita en años. Hacia un lateral, deberá estar la ventana por donde ingresa el Conde
Drácula. El vampiro del comienzo puede hacerse con un títere o un murciélago de
plástico, atado de una tanza, lo cual si se nota haría más cómica la situación.)

MISSIS ANDREWS: (Es de noche y duerme pesadamente en su cama de espalda al


público. Emite sonoros ronquidos. De pronto, por la ventana entra volando un vampiro
que revolotea sobre la cabeza de la mujer. Sin siquiera abrir los ojos, del costado
agarra un matamoscas y de un golpe lo saca súbitamente de escena.)

DRÁCULA: (Entra todo moreteado y sobándose la cara) ¿¡Anotaron la matrícula del


camión!? (Al ver a su víctima durmiendo, se recompone y mientras ríe malévolamente,
se envuelve en su capa y desaparece de escena para que el vampiro vuelva a ingresar
y revolotear sobre la cabeza de la mujer.)

MISSIS: (Otra vez, sin abrir los ojos, del costado agarra un aerosol.) ¡Cómo hinchan
estos mosquitos! (Lo rocía y tosiendo el vampiro sale de escena.)

DRÁCULA: (Entra tosiendo.) ¿Esta es la noche de burlarse del vampiro? Pero la


pagará caro… (Sigilosamente se acerca a la mujer, muestra sus dientes y va a
morderla cuando la mujer le muestra la cara, toda embadurnada en una mascarilla
cosmética.) ¡El monstruo del pantano!

MISSIS: (Se despierta asustada.) ¿Dónde?

DRÁCULA: Ahí, en la cama…


MISSIS: ¿Y usted por dónde entró?

DRÁCULA: Por la ventana. Por donde ingreso todas las noches a las habitaciones de
mis víctimas…

MISSIS: Usted debe ser Drácula…

DRÁCULA: (Subraya con orgullo.) ¡El conde Drácula!

MISSIS: Yo sabía que tarde o temprano me iba venir a visitar (Se levanta.) Por eso lo
estaba esperando con unos canapés. Es un honor recibir a alguien tan famoso. (Le
acerca una bandeja con bocaditos.) Tome, pruebe…

(Drácula duda, pero agarra uno.)

MISSIS: Los hice yo misma con una pasta de ajo que me sale riquísima.

DRÁCULA: ¡Ajo! (Lo escupe.)

MISSIS: Supongo que viene a morderme el cuello…

DRÁCULA: (Amenazante.) Supone bien… prepare el cogote.

MISSIS: (Se prepara.) ¡Qué emocionante! Hasta me puse unas gotas de colonia del
lado de la yugular…

DRÁCULA: No, no voy a poder morderla. La colonia tiene alcohol y yo no bebo en


horas de trabajo…
MISSIS: Haberlo sabido. ¿Y ahora qué hacemos?

DRÁCULA: La vena de la muñeca, puedo chuparle sangre de ahí.

MISSIS: Es que me puse esta máscara bronceadora en todo el cuerpo. Es en base a


pepino, aceite de castor y merengue italiano.

DRÁCULA: Tampoco va a poder ser. Tiene merengue y yo no soy dulcero.

MISSIS: ¡Qué pena! Pero debería usarlo, lo noto paliducho. ¿No quiere untarse un
poco? El sol está cada día más picante, pero con esto tendrá un bronceado envidiable.

DRÁCULA: No. Quiero chuparle la sangre y volver a mi ataúd bien cenado.

MISSIS: No sé qué otra parte de mi cuerpo ofrecerle.

DRÁCULA: La pierna izquierda (Se la agarra.)

MISSIS: (Intenta zafarse.) ¡No, esa pierna no! Mejor…

DRÁCULA: No le va a doler. Pero mire para otro lado, no me gusta que me vean
comer…

MISSIS: Espere, tengo que avisarle que…

DRÁCULA: ¡Silencio que me desconcentra! (Se la muerde, pero sus colmillos chocan
contra algo duro.)

MISSIS: ¡Si será cabezadura! Le decía que esa pierna no, es de madera.
DRÁCULA: (Dolorido.) ¡Los colmillos! ¡Los colmillos! Voy a tener que reemplazarlos.
¡Qué dolor!

MISSIS: No sea llorón. Venga que yo se los saco así se le pasa…

DRÁCULA: No, mejor deje.

MISSIS: ¿No me va a decir que tiene miedo al dolor? Un vampiro grandulón como
usted (Le ata un hilo al colmillo y mientras sale de escena explica.) Voy a atar este
extremo de la cuerda al picaporte de la puerta abierta, cuando la cierre, ¡adiós dolor de
colmillo!

DRÁCULA: Mejor me aguanto, el dentista de la obra social para vampiros atiende toda
la noche…

MISSIS: ¡Quieto, que ahí va! (Se siente el ruido de la puerta que se cierra. El hilo tira y
le arranca la dentadura por completo. Vuelve.) Vio que no era para tanto…

DRÁCULA: (Con la dentadura en la mano.) ¡¿Pero usted me quiere matar?! Busque


una estaca y acabe conmigo de un solo tirón.

MISSIS: Fue un accidente…

DRÁCULA: ¿Y ahora qué hago? Me dejó sin cubiertos. Me voy a tener que jubilar.

MISSIS: O empezar a beber sangre con cañita.

DRÁCULA: O esperar que se produzca algún accidente para ir a sopar el pancito en


algún herido (Llora.)
MISSIS: ¡Cálmese hombre! (Anota.) Aquí le doy el nombre de un sobrino que trabaja
en un Banco de Sangre, estará encantado de darle los litros que quiera…

DRÁCULA: (Sin dejar de llorar.) ¡Voy a ser el hazmerreír de los monstruos!

MISSIS: Relájese… déjeme abrir la ventana así el aire le hace bien…

DRÁCULA: No, la ventana no…

MISSIS: (Mientras sale al lateral donde estaba la ventana.) Pero todo en su vida es
no… (Descorre la cortina y comienza a entrar el sol.)¡Uy, ya amaneció! Mire qué sol
más bonito…

DRÁCULA: (Se cubre como puede.) ¡Sol! ¡Sol! ¡Soné! (Comienza a derretirse.) ¡Dígale
a mi esposa que hoy no me espere! (Muere.)

MISSIS: Vio, yo le dije: si se hubiera puesto mi máscara bronceadora esto no le hubiera


pasado.

TELON O APAGÓN