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Queda prohibida la distribución de esta traducción sin la

aprobación expresa del grupo West Pride, además esta


obra es de contenido homoerótico, es decir tiene escenas
sexuales explicitas hombre/hombre, si te molesta este
tema no lo leas, además que su contenido no es apto para
cardíacos
Trix

Julian dane &


aj Hardcourt
Trix es alto, hermoso…y un hombre. Esta
noche eso no parece importarle a Eli Harris. Pero,
¿Qué pasará por la mañana, cuando Eli tenga que
afrontar la verdad? Fue Trix… ¿o el hombre
debajo del vestido y el maquillaje los que hicieron
que su corazón latiera y su polla se pusiera dura?
—¿Quieres venir? —Joder, sólo decir las palabras tenía a
Trigg medio duro. Había vivido al lado de Eli Harris durante dos
años. Sus apartamentos compartían una pared común, porche y
patio trasero. Trigg diría que eran amigos. Al igual que hoy,
podrían sentarse en el porche, beber cerveza en una fresca tarde
de otoño, pero nunca habían salido de fiesta o habían hecho
cualquier otra cosa. Trigg lo entendía. Eli era hetero. Tal vez se
sentía incomodo saliendo con un hombre gay públicamente—.
¿Sobre las diez?
—No sé. —Eli levantó su cerveza a la boca y bebió un
sorbo. Sus labios se cerraron alrededor de la botella y el
estómago de Trigg se apretó. La oscura barba de Eli sombreaba
su barbilla. Cejas espesas y largas pestañas enmarcando los ojos
azules más seductores que hubiera visto. Profundos ojos azules
para ahogarse dentro—. ¿Quién estará allí?
Trigg sonrió. —Un grupo mixto. —Había reservado el club
de los apartamentos para una fiesta privada de Hallowen. Los
compañeros de trabajo y amigos—. Y sí, habrá mujeres allí. —Se
rio Trigg—. Pero te advierto, que algunos serán hombres
vestidos de mujer. —Y con el cuerpo caliente de Eli que se veía
como un modelo de GQ1, ninguno de los hombres, disfrazado de

1
.GQ (Gentlemen's Quarterly) es una revista mensual para hombres que se enfoca en la moda, el estilo y
la cultura masculina. . Es considerada como más exclusiva y sofisticada que otras revistas del mismo
género, como Maxim y FHM.
mujer o simplemente gay, que tuvieran trato con Trigg lo
rechazaría.
—Creo que sería capaz de ver la diferencia entre una
mujer y un hombre vestido de mujer.
Trigg enarcó una ceja. —Te lo prometo, hay alguien que
nunca imaginarías.
Soltando un bufido Eli le dio otro trago a su cerveza. —
Incluso usando gafas negras y con mucha cerveza, seria capaz
de decir si una mujer tiene polla.
Trigg golpeó su botella de cerveza contra la de Eli. —Eso
sonó como un reto. Ven a la fiesta esta noche. Habrá hombres
allí, que te proporcionarán, hermano hetero, una erección.
Eli estaba de pie en el porche. —No sé. —Se estiró.
Trigg se apoyó en la barandilla. Su mirada viajó hasta las
largas piernas de Eli y cayó sobre la bragueta de sus jeans. Una
camiseta ceñida abrazaba su torso. Brazos fuertes y manos
agradables. Era un jodido hombre, y Trigg se podía imaginar ser
su hembra.
—Bueno, si decides venir, ven. —Trigg meneó las cejas—.
Oh, y es una fiesta de disfraces.
—Sí, en cierto modo tenía esa impresión. —Eli puso los
ojos en blanco, y girándose entró en su apartamento.
Trigg se quedó mirando la puerta cerrada. ¿Por qué
siempre tenia que codiciar a los chicos heterosexuales? Tenía un
montón de amigos gays, había salido y jodido con unos pocos de
ellos. Aún no encontraba a esa persona especial que disparara su
interruptor, pero eso no quería decir que había dejado de
buscar. Sólo tenía que dejar de mirar hacía al lado. Suspirando
se levantó. Eli era el material de novio ideal… aunque si sólo
fuera gay. Con una última mirada de añoranza a la puerta de
Eli, se fue a preparar para la fiesta.

Trigg inspeccionó la sala. La fiesta de Halloween se


encontraba en pleno apogeo. Columnas de vapor de humo gris
salían del caldero grande y negro. El hielo seco burbujeaba en el
embriagador brebaje de la bruja. Brochetas de frutas alineadas
en una fuente y barras de caramelos en miniatura llenaban un
cuenco. Ensalada de patata, patatas fritas, salsas y otros canapés
se asentaban en las largas mesas de banquete cubiertas con
manteles negros. Telas delgadas y oscuras se extendían por la
parte frontal. Mesas redondas con sillas estaban situadas en
grupos alrededor de la gran sala. Los ventiladores circulaban el
aire desde el alto techo abovedado. La iluminación era lo
suficientemente baja como para dar un ambiente misterioso.
Drag Queens, monstruos, gatitos sexuales de ambos credos,
merodeaban por la habitación, mezclándose y charlando. La
música, con un ritmo duro, bombeaba a través de los altavoces y
varias parejas bailaban en el centro de la sala.
—Por favor, ¿puede alguien explicarme cómo puede Trix
caminar en tacones de doce centímetros y medio? Tiene mejores
piernas que yo. —Mandy apoyó una mano en su cadera y miró
airadamente a Trigg, Trix en su porte travestido.
—Cariño, él es una mujer mejor que la mayoría de las que
están en esta sala. —La sofocante voz profunda de Sheela
contradecía su aspecto femenino. El pelo rojo apilado en lo alto
de su cabeza y el exceso de maquillaje transformaban al bróker
en una rolliza diva de negro. Diamantes de imitación colgaban
de sus orejas, cuello y muñecas. Un vestido rojo, con un corte
alto en el muslo, moldeaba su hermoso y gran culo.
—No Mandy. Ella es toda una mujer. —Trigg pasó un
brazo alrededor de Mandy. Era pequeña, la parte superior de su
cabeza apenas llegaba a su hombro cuando él llevaba tacones
altos.
—Gracias Trix. —Sonrió mirando hacia arriba. –Pero
todavía tienes mejor figura que yo. Dios, me pone enferma. —Le
pellizcó la nariz—. Si calentaste a mi cita, te voy a patear el
culo.
—Puede ser pequeña —dijo Sheela sonriendo—. Pero tiene
más huevos que la mayoría de los hombres.
Trigg sonrió entre dientes. —He visto lo que tienes —le
dijo a Mandy—. No tienes de que preocuparte. —Dio un
manotazo al rabo blanco del conejito playboy de Mandy—
.Indiana Jones es caliente, pero no estoy interesado en tu cita. Su
látigo me asusta.
—Dios Santo, ¿quien es ese? —Sheela indicó la posición
del pirata cerca de la puerta. Un parche cubría uno de sus ojos,
pero Trigg reconoció al instante el azul penetrante de sus ojos y
la sombra oscura en su áspera mandíbula.
Eli llevaba una vaporosa camisa blanca desabrochada hasta
el ombligo. Trigg había visto antes el torso bronceado de Eli y
como ahora, su boca se quedo seca.
—Joder, y yo que pensaba que Jack Sparrow era caliente y
obsceno. —Mandy chasqueó la lengua y miró a Trigg—. ¿Vas
detrás de algún botín pirata, Trix?
—Sería del capitán Eli Harris. —Apretados pantalones de
color gris oscuro moldeaban sus caderas, ingle y gruesos
muslos. Un machete colgaba de una banda borgoña atada a la
cintura y negras botas hasta las rodillas ciñendo sus pantorrillas.
Sheela se río. —¿El vecino que has estado persiguiendo? —
Sheela silbó—. Maldita sea, ahora sé por qué has estado
guardándolo todo para ti. Lo has estado ocultando de nosotros.
Sí, pero no por las razones que Sheela asumía. —Él es
hetero.
—¡Toma! —Mandy dio unas palmadas.
—Atrás —espetó Trigg—. O se lo diré a Indiana y
permitiré que te azote por traviesa.
Trigg se alejó de Sheela y Mandy. Su estómago se
estremeció, las rodillas le temblaban. ¿Cómo reaccionaría ante
Eli cuando lo viera vestido de mujer?

Eli miró alrededor de la habitación. ¿Qué demonios estaba


haciendo allí? Sabía antes de llegar que la fiesta sería
predominantemente gay. Eso no le molestaba. Lo que le
molestaba era su fascinación cada vez mayor por cierto vecino.
Mierda. Una mujer esbelta cruzó la habitación, sus largas
piernas cubiertas de seda y tacones de aguja, devorando la
distancia entre ellos como Gisele Bündchen en la pasarela. Una
sonrisa separaba sus deliciosos labios pintados. Pestañas largas,
brillante piel de porcelana y un jodido cuerpo caliente. Su figura
no era un reloj de arena, pero tenía esbeltas curvas. Caderas
estrechas, barriga plana y los pechos pequeños. Los hombros
curvados en unos brazos bien musculados. Tenía líneas y curvas
que tentaban a un hombre. Kohl delineando sus ojos color
esmeralda intenso y una cortina de pelo negro cayendo hasta la
cintura. Su mirada nunca se agitó mientras se acercaba. Y su
boca, con una inclinación seductora, insinuaba un perverso
placer.
El corazón de Eli golpeó y la conciencia sexual se deslizó
sobre su carne. La presión apretaba sus testículos y calentaba su
polla. Joder. Se estaba poniendo dura… ¡por Trigg!
—Me alegro de que hayas venido.
Eli tragó saliva. La voz de su vecino no coincidía con el
encanto femenino de la mujer de pie delante de él. Trigg era alto
y los tacones lo convertían en un gigante escultural. El corpiño
blando brillante del vestido moldeado a su pecho, rozando sobre
sus caderas como una segunda piel y sólo le llegaba hasta los
tonificados muslos. Ajustar su mente en torno a la
transformación de Trigg fue difícil. En algún lugar bajo el
vestido estaba la caliente polla de Trigg.
El pecho de Eli se oprimió y la respiración se hizo difícil. —
Hola, Trigg… estupendo traje.
Trigg sonrió. —Te ves muy bien, también. Me encanta el
machete.
—¿Sí? —Eli miró hacia el machete que se curvaba
alrededor de su flanco izquierdo—. Gracias. O era Jack Sparrow
o Elizabeth. Me alegro de no ser Elizabeth. Yo sería una mujer
muy fea. —A diferencia de Trigg que parecía impresionante.
Finos diamantes brillaban en sus orejas y una cadena de plata
con un diamante de lágrima envolvía su cuello. Su piel era
perfecta y el sutil aroma de su perfume se filtró en Eli.
—¿Puedo ofrecerte un trago?
Eli asintió. Extraño, pero se sentía como si tuviera que estar
escoltando a Trigg a través de la sala. Sin embargo, se recordó
que no era una mujer. No tenía que jugar el papel de caballero.
—¿Un poco de ponche o cerveza? El ponche te pateará el
culo pero pasarás un buen rato después de una copa.
—Me tomaré una cerveza —dijo Eli—. No necesito estar
borracho para divertirme. —Y lograr emborracharse en una sala
llena de hombres, uno en particular mirando insistentemente a
una mujer que no le causara ninguna reacción física, sería un
error monumental. Eli no se sentía incómodo entre hombres, ya
fueran gays o heteros, al menos no usualmente. Trigg
comenzaba a causarle cierta preocupación, nunca antes Eli se
había sentido atraído por un hombre, ni siquiera por uno vestido
de mujer.
Las caderas de Trigg se balanceaban con cada paso. Eli
gimió. Tal vez debía beber el ponche. Necesitaba embotar sus
sentidos.
—Trix, preséntanos a tu amigo. —Un hombre negro, alto y
musculoso, más apropiado para un defensa que para una Drag
Queen, brillaba en lentejuelas y plumas.
—Eli, esta es Sheela. Una extraordinaria diva. —Trigg
agarró una cerveza de una bañera de acero sobre el suelo.
—Aquí, dame eso. —Eli tomó la botella de cerveza de Trigg
antes que las gotas de agua helada mojaran su vestido. Eli le
entregó a Trigg una servilleta de una mesa. ¿Qué tomas tú? —
preguntó.
—Ponche.
—¿Sheela? —Eli metió la cuchara en la bebida y le sirvió
una taza llena a Trigg. Luego sirvió una segunda taza para
Sheela.
—Gracias. —Sheela aceptó la copa y le guiñó un ojo a
Trigg—. Trix, has traído un caballero a nuestra fiesta.
—Técnicamente no lo traje. —Trigg sonrío—. Pero lo
invité a la fiesta. —Dijo deslizándose más cerca de Eli.
La sala se puso más caliente.
—Solo estoy bromeando —dijo Trigg a Eli—. Cuando
entraste, dejé claro que no eras mi cita. —Dijo encogiéndose de
hombros—. Todos estamos decepcionados porque eres
heterosexual. —Señaló a Mandy—. Acepta al conejito playboy
que está al lado de Indiana. Mandy es una mujer. Sin embargo,
te advertiré que Indiana lleva un látigo. No lo conozco
personalmente, pero he oído que sabe usarlo. —Arqueó las
cejas—. No estoy en el dolor… solamente placer. —Agarró una
brocheta de frutas y envolvió sus labios rojos y brillantes
alrededor de un trozo de piña —Mmm buena. —El jugo relucía
en su labio inferior. Deslizando la lengua entre sus labios, lo
saboreó.
—Convertirme en tu cita está sonando cada vez mejor. —
Eli quiso hacer un chiste, pero las palabras sonaron duras.
—Oh, esta conversación está a punto de ponerse
interesante, pero debo mezclarme. —Sheela saludó a un hombre
vestido del Zorro y corrió por la sala.
—No te burles de mí. —Trigg puso una mano sobre el
brazo de Eli—. Por que yo, siempre me enamoro de hombres
heterosexuales. —Agitó sus largas y ligeras pestañas—. Creo que
es una maldición. Ahora vamos a mezclarnos. Te presentaré a
Mandy.
Las palabras de Trigg rebotaron alrededor de los
pensamientos de Eli. ¿Estaría Trigg interesado en él? Hombres
habían tropezado sobre él antes, pero nunca Trigg. —Me parece
bien. —Se llevó la cerveza a los labios—. El traje de conejita es
lindo.
—Bueno, ella puede parecer inocente, pero dio a entender
que tal vez le gustaría poner sus uñas en tu espalda.
—Es bueno saberlo. Mantendré mi distancia. —Por no
decir, que otra hermosa mujer/hombre tenía su atención—.
Entonces, ¿de donde viene Trix?
Las mejillas de Trigg se sonrojaron y una tímida sonrisa se
dibujó en sus labios. —Sheela. —Sonrió—. Cuando comenzamos
a hacer funciones.
—¿En la universidad?
—Oh, Dios, no. —Trigg se río. Era profesor de teatro en la
universidad. No podía imaginárselo enseñando delante de la
clase como Trix. Joder, apenas podía concentrarse en pie a su
lado. Sensual y seductora, todo en lo que podía pensar era en las
traviesas cosas eróticas que podían hacer. Negó con la cabeza.
Maldita sea, tenia que recordar que bajo el maquillaje, el pelo y
la sensualidad de Trix estaba Trigg.
—Hacemos shows en bares, fiestas, eventos de la
comunidad, ese tipo de cosas. No muy a menudo, pero aún así
necesitaba un nombre artístico. A Sheela se le ocurrió Trix. Pero
en mi caso, Trix no es para niños. —Trigg tomó un sorbo de su
ponche—. ¿Estás listo para conocer a mis amigos? Te advierto,
que pueden ser unos burros. No hagas caso de todo lo que digan
que pueda avergonzarte… o cualquier cosa negativa de mí.
Eli se rió entre dientes. —Puedo manejarlo. —Descansó su
mano en el bajo de la espalda de Trix. Su palma encontró suave
piel desnuda. El vestido caía hasta abajo en la espalda, a sólo una
pulgada del culo de Trix. Trix se puso rígido a su lado y luego se
relajó. Eli mantuvo la mano en su lugar mientras la escoltaba a
través de la sala.
Al cabo de una hora, la sala estaba llena de gente. Eli se
relajó en la camaradería reconfortante entre Trix y sus amigos.
Mandy también trabajaba en la universidad. Indiana tenía un
gran sentido del humor. Sheela parecía revolotear por la sala,
charlando y riendo, casi como el líder de su grupo de amigos. Eli
no pudo evitar ser arrastrado por las risas.
Trix se inclinó y le susurró. —¿Quieres que te traiga otra
cerveza? — Ella tomó su botella vacía.
—Si, gracias.
—Estaré de vuelta en unos minutos.
—Cuidaremos bien de él por ti —dijo Mandy con voz
burlona—. No te apresures.
Indiana le pasó un brazo alrededor de su cintura. —No te
preocupes, Trix. Tu hombre está a salvo. Voy a atar a Mandy
arriba si tengo que hacerlo.
—A Eli podría gustarle frotar mi cola de conejo para la
buena suerte. — Mandy le guiñó un ojo a Eli.
—Es una pata de conejo de la suerte —dijo Indiana—, no
una cola.
—Frota mi cola y tal vez tengas suerte. —Ella se acercó
más a Indiana—. Y tú sabes que yo sólo me estaba burlando de
Trix. —Ella sonrió—. Es muy divertido.
Eli miró a Trix. Mandy le había dicho su hombre. La lujuria
se enredó en sus entrañas. Podía imaginar el largo pelo oscuro
extendido sobre la almohada, sus fuertes y largas piernas
envueltas alrededor de sus caderas mientras golpeaba contra
ella, hundiéndose en su culo. Su polla se hinchó en los estrechos
confines del pantalón de su traje. Se movió, ajustando su banda
para cubrir la dura cresta de su erección.
—¿Hace mucho tiempo que conoces a Trix? —preguntó
Indiana una vez que éste se hubo marchado.
—Solo son amigos —aclaró Mandy a Indiana—. Debes
haberte perdido el memorándum. —Ella le dio unas palmaditas
en el brazo.
—Oh, lo siento, no quise dar a entender nada.
—No te preocupes. —Cristo, Indiana asumió que él y Trix
eran novios. Pensó en la impresión que le había dado. Trix no se
movió de su lado en toda la noche. Y joder, Eli no lo había
querido.
—Sois vecinos, ¿no? —Mandy tomó un sorbo del ponche.
—Sí. Desde hace dos años.
—Así que ¿alguna vez has visto a Trix actuar? —preguntó.
—No. —Se volvió mirando alrededor de la sala hasta que
la encontró. Estaba de pie junto a la mesa del buffet, charlando
con unos amigos. Su cabello negro le llegaba hasta la curva de
su culo, A partir de ahí, era toda piernas. Con una mano sostenía
la botella de cerveza y con la otra, mientras hablaba, hacia
gestos como una mujer. Eli se pasó la mano por la mandíbula
barbuda, bajo el cuello y alrededor de la nuca. ¿Qué estaba
haciendo? Por su aspecto exterior, podía ser una mujer. Como si
sintiera su mirada, ella se apartó el pelo y se volvió en su
dirección. Una suave sonrisa curvó sus labios.
—Sheela y Trix hacen actuaciones de playback —dijo
Mandy—. Pero Trigg podría cantar. Él es realmente bueno.
Eso Eli no lo dudaba. Trigg no sólo enseñaba teatro, había
estado en el teatro local en varias producciones. Le había pedido
que asistiera, incluso le llevó entradas. Pero Eli nunca fue. La
culpa se asomó en sus pensamientos. ¿Por qué no había ido?
¿Incluso entonces había estado preocupado de que alguien
tuviera la impresión equivocada? ¿Verían ellos lo que Eli no
estaba listo a admitir?
—Pero como Trix, bueno, ella es increíble —continuó
Mandy.
En ese momento, Sheela se unió a su conversación. —
¿Quién es increíble? ¿O no tengo que preguntar, ya que todos
estáis mirando fijamente a Trix? —Él chasqueó la lengua—. Pero
ella parece tener ojos sólo para ti esta noche —le dijo a Eli.
—Eli no ha visto nunca vuestra función. —Mandy agarró
el brazo de Sheela—. ¿Nos entretienen?
Sheela soltó un silbido ensordecedor. Trix miró por encima
de su delgado hombro, levantando un dedo. —Si lo hacemos,
¿que hay para nosotros?
—Nuestro amor y adoración —dijo Mandy.
—Cariño, ya tengo eso. —Sheela meneó su cadera.
—Siento haber tardado tanto tiempo —dijo Trix mientras
se acercaba—. Chad, el bombón con el sombrero vaquero, tiene
un nuevo hombre en su vida. Y maldita sea, él es lindo. Es el
policía con las esposas. —Le entregó la cerveza a Eli—. ¿Me has
echado de menos?
—¿Qué pasa si te digo que sí? —Dijo deslizando sus dedos
sobre su espalda, peligrosamente cerca de su culo.
—Yo diría que bien.
Dejó caer la mano en la curva de sus nalgas. —¿Y si te
dijera que estaba celoso?
—Diría que tenemos que hablar porque ya estoy
confundido. —Trix se alisó el pelo sobre su hombro—. No sé
qué pensar. —Ella dejó caer la barbilla y bajó las pestañas—.
Has tenido tus manos sobre mí toda la noche. —Inclinó su
cabeza hacia un lado, encontrándose con su mirada—. Yo no me
quejo. No estoy seguro de que pensar acerca de la PDA2. Hasta
esta noche estaba seguro que no estabas interesado. —Deslizó su
dedo por el frontal abierto de la camisa de Eli y trazó el surco del
músculo que separa los pectorales con la punta de los dedos—.
¿Estas interesado?
El corazón de Eli latía con fuerza. Las endorfinas
apoderándose de su sistema. Tenía escalofríos. Aterrorizado por
lo que significaba decir que sí, y no podía decir que no. Que se
joda, él estaba interesado. No se olvidaba que era Trigg. No
había olvidado que bajo el atractivo vestido, el maquillaje y el
pelo, estaba su amigo.
—Estoy interesado. —Acarició su mejilla con su pulgar—.
Estoy interesado en oírte cantar.
Trix le sonrió y vio al hombre y a la mujer. Un amigo…
pero... ¿podría ser él algo más?
—Queremos que cantes. —Mandy le dio una cursi sonrisa
a Trix—. Todavía estamos esperando escuchar lo que quiere
Sheela como pago. No creo que tengamos que preguntar que es
lo que quieres tú. —Levantó la frente hacia Eli—. Adivino que el
pago estará sobre ti.
—Voy a preparar la música. —Sheela se apresuró a través
de la sala.
—Voy a cantar para ti. —Trix miró a Eli fijamente. Algo
cálido, íntimo y silencioso pasó entre ellos. Ya sea declarada o
no, Eli se había convertido en su cita para esta noche.
—¿Listo? —Sheela se apresuró desde el otro lado de la sala.
—Retrocedan todos. —Mandy empujó a la multitud varios
metros para hacer un espacio escénico. Poco después, el ritmo

2
PDA- Demostraciones de afecto en público.
intenso de Bad Romance de Lady Gaga, resonó en la sala. Eli se
deslizó a lo largo de la pared y encontró una vista sin
obstrucciones.
La canción comenzó y Sheela empezó a imitar las palabras
y los movimientos de Lady Gaga. Trix se adaptaba perfectamente
en la coreografía de los pasos de baile de Sheela. A medida que
ellos se imitaban el uno al otro, la multitud rugió. Mientras la
canción continuaba, los numeritos se hicieron mas exagerados.
Su talento era inconfundible.
—Te dije que eran fabulosos. —Mandy estaba junto a Eli—
. Actuaron en un concurso en Las Vegas, quedaron en primer
lugar y cada uno volvió a casa con diez de los grandes.
Eli, junto con todos los demás, aclamaba la función. La
canción llegó a su fin y Sheela se dejó caer en una profunda
reverencia. Trix lanzó besos a la multitud, luego se volvió hacia
Eli. Ella lo miró un momento, y volviéndose le susurró algo a
Sheela. Los carnosos labios de Sheela formaron una O.
Asintiendo con la cabeza hizo su camino contoneándose hasta el
estéreo. El vestido apretado abrazaba cada una de sus generosas
curvas—. ¡Trix va a cantar! —Dijo gritando mientras cambiaba
la música.
Le entregaron una servilleta a Trix y se limpió el sudor de
la frente con ella. Eli oyó que le pedía al vaquero, Chad, una
copa. Él se acercó hasta donde estaba ella y le ofreció un trago de
su cerveza. —Si no quieres un poco de esto, te conseguiré
ponche.
—Creo que he tenido suficiente ponche. —Vacilante tomó
la botella, se la llevó a los labios, y cerró su boca alrededor de la
abertura. Inclinó la cabeza hacia atrás, y tomó varios tragos. Eli
no podía apartar la mirada de los movimientos en su cuello.
Quería su boca allí, saboreando el sudor salado de su piel,
sujetándola con fuerza contra él, y pasando sus manos sobre
cada centímetro de su expuesta y reluciente piel.
—Gracias.
Eli tomó la cerveza de entre sus dedos.
—¡Está bien! ¡Está bien! Callaos todos porque Trix no tiene
micrófono. —Revoloteaba Sheela aproximándose. La música
comenzó—. Eli, cariño, debes apartarte.
Varias personas se rieron entre dientes. Eli regresó a su
lugar junto a Mandy. La música empezó y Trix rodó sus
hombros. Escuchó la música, cerró los ojos y empezó a
balancearse. Su largo cabello cambió con cada latido. Con el
vestido abrazando las ligeras curvas de su cuerpo, ella se
contoneaba y giraba, como si estuviera haciendo el amor. Cristo,
Eli no podía apartar la mirada de ella. Lamiéndose sus
suculentos labios, respiró hondo y las primeras letras sensuales
de Shiver de Coldplay salieron por su boca.
Pues yo miro en tu dirección.
Pero no me prestas atención, ¿verdad?
Sé que no me escuchas,
Por qué dices que ves a través de mí, ¿no es cierto?
Trix no necesitaba un micrófono. Su voz llegaba a todos a
causa del tiempo que había pasado en los escenarios. Su voz era
mágica. Las palabras salieron de sus labios y se filtraron en Eli.
Trix era hermosa y glamurosa. Ella destilaba atractivo sexual.
Infierno, él quería acostarse con ella. Quería agarrar un puñado
de su brillante pelo negro en su mano, tirar fuerte mientras la
llenaba con su polla. Pero la voz era la de Trigg. Las palabras
eran las de Trigg.
—Está cantando para ti —susurró Mandy.
—Lo sé. —Trigg miró a Eli mientras seguía cantando, su
voz llenando toda la sala.
Y así… desde el momento que despierte,
Al momento en que me acueste,
Yo estaré a tu lado,
Solo intenta detenerme.
Estaré esperando en fila,
Solo por si te interesa.
Trix se movió al otro lado de la sala acercándose a Eli, con
su mirada firme. Eli gimió y cambió de postura para ocultar su
erección. Sus labios formaban las palabras y su voz era como de
terciopelo.
¿Querías que yo cambiara?
Bueno, cambie para bien.
Y quiero que sepas.
Que será como tú quieras…
Quería decirte…
¿Es que no tiemblas?
¿…tiemblas?
¡…Cántalo fuerte y claro!
Siempre estaré esperando por ti.
Joder, él se estremeció. Se estremeció de deseo. La canción
era una seducción verbal y el tono ronco una caricia auditiva.
Eli apoyó las manos en las caderas de Trix mientras ella ponía
sus brazos sobre los hombros y deslizaba su cuerpo a lo largo de
él. Las palabras se suavizaron en un susurro y Eli tembló de
nuevo.
Los silbidos de la multitud no la detuvieron. Presionando
aún más, Trix terminó su canción.
—Oh Dios mío —dijo Mandy junto a ellos—. Ustedes dos
son tan calientes.
Trix sonrió cuando la canción terminó. —¿Y bien?
—Increíble. —Eli deslizó sus manos sobre su culo y la
atrajo hacía sí, presionando su polla en su ingle—. Entonces,
¿que es lo que quieres de pago por tu actuación?
Ella se chupaba el labio inferior entre los dientes. —No
estoy seguro de lo que debería pedir.
—Ah por favor, pídelo —pidió Mandy.
Trix fijó su mirada en Mandy.
—Hey, quédate aquí conmigo. —Eli ahueco su mejilla—.
¿Qué es lo que quieres, Trix?
Tragó saliva y se humedeció el labio inferior. —Un beso.
Su pelo era como seda fluyendo a través de las manos. Eli
cerró los dedos alrededor de su cuello y movió su cabeza. Su
cálido aliento sopló sobre sus labios un momento antes de que su
boca cubriera la de ella. El beso comenzó suave. Un encuentro
de labios.
El corazón de Eli se aceleró y sentía un hormigueo en sus
manos. La sangre rugía en sus oídos, ahogando los murmullos y
susurros de los que les rodeaban. El calor subió por su ingle y su
polla se meció dentro de ella.
Trix gimió, agarrándose a él. Abrió la boca y Eli deslizó su
lengua dentro. Apretó su agarre, colocando sus brazos alrededor
de ella. Pensar lo tenía mareado. El aliento se congeló en sus
pulmones. Ella olía como una mujer, sabia como una mujer. Oh
Dios, Trix se sentía como una mujer mientras deslizaba sus
manos sobre la piel desnuda de su espalda hacia abajo, para
acariciar su culo y levantarla contra él. La ingle de Trix estaba
dura, tan caliente, construida como un hombre.
Con cada burla de la lengua de Trix al deslizarla, Eli
pasaba más olímpicamente del género y sólo pensaba en lo bien
que se sentía besarla. Ella gimió, clavándole sus uñas para
acercarse.
Eli giró, empujando su espalda contra la pared, metiendo
su muslo entre los suyos. Se separó de su boca y la besó
probando a lo largo de su mandíbula. Lamió y chupó su camino
hacia su cuello. Las manos de Trix estaban en el culo de Eli,
empujando sus caderas, acuñando entre ellos y ahuecando sus
pollas.
—Parece que se ha perdido el memorándum —le dijo
Indiana a Mandy.
—Entonces adivino que puedes dejarlo pasar. —Mandy
rió.
—¿Dejarlo pasar? Vete a la mierda, yo me estoy poniendo
duro. Ven aquí. —Mandy chilló, luego su voz se perdió en el
fragor de la habitación.
Trix jadeó en busca de aire. Eli bruscamente inhaló. El
calor hervía en sus pelotas y su polla luchaba contra la
parafernalia de sus pantalones.
—Por un bis, tal vez puede follarla —dijo una voz
desconocida.
Eli gimió y redujo la marcha de sus manos. Trix se movió y
Eli rió entre dientes cuando echó lejos a quienquiera que hizo el
comentario.
—Esos serían los comentarios a ignorar. —Sus palabras
fueron susurradas al lado de su oído. A continuación ella
mordisqueó y chupó el lóbulo con su boca.
—¿Qué harías por cantar un bis? —Cristo, que nada le
encantaría más que levantarle el vestido, y hundirse en ella. No
había olvidado que había estado besando a un hombre, no había
olvidado lo que las relaciones sexuales significarían entre ellos.
—No quiero dejar de besarte el tiempo suficiente para
cantar otra canción. —Sus manos vagaban sobre los hombros de
Eli, hasta la nuca y el pelo. Tiró de él para pegar sus labios a los
suyos.
Eli gimió y comió su boca, sumergido en el húmedo calor.
El beso era salvaje y erótico. Estaba sin aliento, pero encadenado
tan fuerte que podía encajar su polla con el menor contacto.

El vestido era estrecho y llevaba tacones altos, pero no tenía


nada que ver con el mareo de Trigg. Tenía calor, dolor y estaba
listo para saltar sobre Eli. Le estaba besando. El itinerario de las
manos de Eli era su espalda, caderas y su culo. Y gloriosamente
la dura polla de Eli estaba clavándose en él. La suya estaba
palpitando. Podía sentir los fluidos que escapaban por su ranura.
Sus pelotas estaban calientes y latiendo. Ah, pero deseaba a Eli, lo
deseaba mucho.
Pero Eli era hetero. Y mientras Trigg se hacia pasar por una
atractiva mujer, con tacones y un vestido que sólo acentuaba sus
distintas cualidades masculinas. Esta noche, a causa de los
tacones, era más alto que Eli al menos cinco centímetros. ¿A
cuántas mujeres conocía Eli que midieran un metro ochenta y
dos?
Dios, ¿por qué se preocupaba de lo que motivaba a Eli?
Trigg siempre se había sentido caliente por su vecino, pero Eli no
había insinuado que querría otra cosa que no fuera una casual
amistad, estrictamente platónica. Trigg no tenía costumbre de ir
tras hombres heterosexuales, simplemente los deseaba desde la
distancia.
Trigg deslizó la palma de su mano por el frente abierto de
la camisa de Eli. Las puntas de sus dedos encontraron caliente y
suave carne. Los pezones de Eli eran granos redondos. Trigg rozó
con su pulgar a través de la punta. Eli gimió, moliendo su dura
polla contra Trigg.
—Perdón. —Sheela tocó el hombro de Eli—. Si pudieras
darme un momento par usar su boca para hablar. —Sonriendo
se metió entre ellos—. Trix, alguno de tus amigos se van y los
que no, están encendidos. Y cariño, no tengo condones
suficientes para todos. —Mirando por encima del hombro le dijo
a Eli—. ¿Podrías dejarnos un momento a solas?
—Claro, yo, eh, iré a tomar una copa. —Su mirada pasó de
Sheela a Trigg. Un aleteo se arremolinó en su intestino. Los
penetrantes ojos azules de Eli se oscurecieron con lujuria. ¿Qué
reclamaban las manos y la boca de Eli, que suplicaba su
mirada?.— ¿Puedo ayudarte en algo?
—Estoy bien.
Trigg y Sheela lo vieron alejarse.
—No diría que estás bien —espetó Sheela—. No a menos
que seas estúpido. ¿Qué estas haciendo?
—Aprovechando lo que se llama oportunidad.
—¿Y cuando él cierre la puerta de golpe sobre Trigg
porque su polla está dura por Trix?
Trigg dejó esos pensamientos a un lado. —No es como si no
supiera quien soy. Me he corrido moliendo mi polla contra la
suya. —Trigg se estremeció con el recuerdo—. Joder, es grande
y duro. Sheela, quiero su polla.
—Nunca vas a aprender. —Sheela abrió su vestido por la
ranura—. Te lo juro, no protegerás tu corazón, pero puedes
proteger tu polla, o más bien tu culo. —Sheela rodó sus ojos—.
Porque está claro que vas a ser jodido esta noche. Espero que él
sepa lo que está haciendo, pero si no, son extra lubricados. —
Sacó un condón del elástico de sus medias de muslo alto—.
Espero que tú sepas lo que estas haciendo. —Ella sacudió el
condón entre los dedos.
—Gracias, Sheela. — Dijo Trigg tomando la goma de su
mano.
—Al menos uno de nosotros va a tener sexo. —Sheela se
alisó el pelo mientras miraba alrededor de la habitación—.
Bueno, después de tu pequeña exhibición con Eli, sospecho que
aquí todo el mundo va a tener sexo, menos yo. —Resopló y Trigg
se echó a reír.
Eli volvió poco después. —¿Es seguro volver? —Sonrió y
Trigg agarró el condón más fuerte.
—Sí, estás a salvo. —Sheela frunció el ceño hacia Trigg—.
Gracias a mí.
—¿Mandy salió? —preguntó Trigg, cambiando de tema
antes que Sheela tuviera alguna oportunidad de asar a la parrilla
a Eli sobre prácticas de sexo seguro.
—No, pero Chad y su nuevo hombre se marcharon. —
Sheela miró hacia abajo al delicado reloj de diamantes que
envolvía su gruesa muñeca—. Es tarde. ¿O debería decir
temprano? —Echó un vistazo a la mesa del buffet. Los fiesteros
habían arrasado con los alimentos y el ponche. Botellas de
cerveza y platos de papel llenaban los botes de la basura—. Te
ayudaré a limpiar este lugar.
—No te preocupes por el desorden. He pagado el depósito,
así no tenía que hacer la limpieza.
—Hey —dijo Mandy apresurándose hasta donde ellos
estaban—. Nos vamos. —Ella se lanzó a los brazos de Trigg—.
Nos vemos mañana.
Trigg la abrazó con fuerza, levantando sus pies del suelo.
—Sí. Pero no estaré hasta última hora de la mañana, tal vez,
incluso después del mediodía. Tengo que dormir. —Y no estaba
seguro de lo que el resto de su noche incluía, pero si tenía a Eli
en su cama, de ninguna manera iría corriendo a la universidad
al despuntar el amanecer.
Después abrazó a Sheela. —Estuviste fabuloso —dijo con
una sonrisa.
—Por supuesto. —Sheela besó el aire junto a su mejilla—.
Ahora dile a Indiana que tenga cuidado con el látigo.
—Fue un placer conocerte —le dijo a Eli—. Espero que nos
veamos de nuevo.
—El placer fue mío.
—Adiós. —Saludó con la mano y enlazó su brazo con el de
Indiana.
—Gran fiesta —dijo Indiana, dándose la vuelta y saliendo.
—Supongo que yo también debería irme. —Sheela cambió
su mirada de Eli a Trigg—. A menos que me necesites.
—No, estoy bien —dijo Trigg. Pero no podía apartar la
mirada de Eli—. Hablaré contigo mañana.
Sheela se volvió batiendo las palmas. —¿Alguien necesita
dar un paseo? —Dijo pavoneándose por la sala—. Este autobús
abandona la estación y todo el mundo necesita estar en él o en su
propio vehículo.
—Me divertí —dijo Trigg.
—Yo también —Eli se apoyó en la mesa del buffet
cruzando los pies por los tobillos—. Tienes grandes amigos. —
Sonrió y el pulso de Trigg se aceleró.
—Tú también les gustaste. —Trigg metió su pelo tras su
oreja—. Y a mi también. —Maldita sea, su corazón latía con
fuerza. El sudor le corría a lo largo de su columna vertebral.
—Yo no esperaba que… esto… sucediera.
Trigg cabeceó. —La atmósfera de la fiesta, el alcohol, las
cosas pueden suceder.
—No estoy borracho y me importa un bledo la fiesta. Todo
en lo que puede pensar es en ti.
Trigg exhaló lentamente. —He estado pensando en ti
durante un tiempo.
Eli se enderezó y se sentó en la mesa. Juntó las manos entre
los muslos extendidos. —¿Puedo hacerte una pregunta?
¡Si! , Oh, si, jódeme.
—¿Por qué lo hiciste? —La mirada de él se paseaba a
través de la figura de Trigg, abrasándolo en el camino.
Trigg quería que las manos y la boca de Eli siguieran el
mismo rastro. Y mientras Eli trazaba el mapa de su cuerpo con
caricias y besos, Trigg quería ser empujado de rodillas. Dios,
quería hacer que Eli volara. Apretó sus puños para impedir
tomar lo que tan desesperadamente necesitaba. —¿Por qué?
Eli asintió.
—Debido a la forma en que me miras.
—Eres hermosa.
El vestido y el maquillaje no cambiaban su género. —Pero
sigo siendo un hombre.
—Lo sé.
Trigg cambio su postura. —¿Qué hacemos?
—¿Quieres que me vaya?
Trigg no sabía leer a Eli. Una mirada hambrienta no quería
decir que estuviera listo para más. Ellos se habían besado,
atrapados en el momento. —Tal vez deberíamos irnos. Todo lo
que queda es apagar las luces.
—Prefiero dejar las luces encendidas. —Eli agarró la
muñeca de Trigg acercándolo. Trigg tropezó un paso, cayendo
sobre él. Apoyó las manos sobre sus hombros. Las manos de Eli
se deslizaron sobre las caderas de Trigg.
—¿Qué es lo quieres, Eli?
—¿Qué puedo tener? —Dijo mirando de arriba abajo a
Trigg.
Trigg pasó los dedos por el pelo y la sien de Eli. Sus labios
estaban llenos y tentadores. Sus ojos azules expedían un calor
que se deslizaba sobre la carne de Trigg. —¿Quieres besarme
otra vez?
—Sí.
Trigg se inclinó y rozó sus labios con los de Eli. Este gimió y
abrió la boca. Las lenguas se unieron, probando, explorando,
prometiendo más.
Trigg pasó las manos entre ellos y tiró del nudo de la faja
de Eli. Eli rozaba sus manos sobre el culo de Trigg hasta el borde
de su vestido. Luego las deslizó por debajo de la tela.
—Oh maldición. —Trigg rompió el beso, y dio un paso
hacia atrás hurgando en el cierre de los pantalones de Eli. Sus
manos temblaban. No podía conseguir bajar la maldita
cremallera. La gruesa polla de Eli presionaba contra la tela.
—Espera. —Eli se deslizó de la mesa y se puso de pie. Trigg
sonrió. Las manos de Eli temblaban mientras trabajaba bajando
la cremallera, dejándola abierta.
Trigg capturó la gruesa e hinchada polla de Eli en sus
manos. Con el primer toque, la polla de Eli se sacudió y se estiró.
Piel aterciopelada cubría la longitud de acero. Crema nacarada
rezumaba de la profunda hendidura de la gruesa corona.
Oscuras venas hinchadas enroscaban el eje. Trigg suavemente le
acarició una vez… dos veces. Eli siseó forzando sus pantalones
sobre sus caderas.
Trigg agarró la mano de Eli mientras se dejaba caer de
rodillas. —¿Estás seguro?
—Sí. —Alisó el pelo de Trigg con la palma de su mano. Su
toque era suave, esquivo. Su mirada centrada intensamente en
Trigg, cada pensamiento erótico, cada emoción grabada en su
rostro.
Trigg tomó su pesado saco y rodó las pelotas de Eli en su
palma. Con un suave golpe, exprimiendo el eje. Más fluido
manaba de la esponjosa punta, brillando sobre el glande. Trigg
se inclinó hacia delante y probó la esencia de Eli.
—Trix, me estás matando. —Sus manos se aferraban en
puños al cabello de Trigg—. Por favor.
Trigg abrió y envolvió sus labios alrededor de la cabeza de
la polla de Eli. Gimió, doblando la lengua por el borde firme y
succionando. Respirando por la nariz, relajó la garganta y
deslizó sus labios a lo largo del eje. Jalando, dejó la polla de Eli
mojada y resbaladiza. Se deslizó hacia abajo, acariciando con sus
labios toda la longitud. Trigg lo tomó más profundo, queriendo
sentir a Eli hasta la parte posterior de su garganta.
Eli ahuecó la cabeza de Trigg en sus manos, dobló las
rodillas en ángulo, para que Trigg pudiera tomar más de su
polla en la boca. Trigg lamió, chupó y besó la punta. El almizcle
y la sal del esperma de Eli llenaba su boca y el olor de la carne
caliente llenaba su nariz. No estaba borracho de alcohol, pero sí
ebrio de lujuria.
—Tú boca se siente tan bien. Caliente. Húmeda.
Trigg empuñó la polla de Eli desde la base con la mano
derecha provocándole más placer. Con su mano izquierda,
acarició sus pelotas, apretando y tirando sólo con la suficiente
presión para mantenerlas tensas, retardando su orgasmo. Podría
ser egoísta, pero tanto como quería tragarse hasta la última gota
de semen de Eli, él quería que durara lo suficiente para cuando
lo partiera por la mitad, mientras empujaba su larga y gruesa
polla en su culo.
A medida que Trigg se balanceaba sobre la polla de Eli, su
cabello cayó hacia adelante. Eli reunió los largos mechones en la
mano. —Quiero verte chupar mi polla.
—Hmm. —Trigg tiró hacia atrás, arrastrando sus labios a
lo largo de la longitud y luego girando su lengua alrededor de la
cabeza—. Yo quiero sentir que me jodes.
Eli se quedó helado. Trigg se preguntó si había dicho algo
malo. Pasó las manos por la parte posterior de los muslos de Eli.
El curso de los pelos cosquilleaba en sus palmas. Ante el temor
de haber roto el íntimo hechizo tejido alrededor de ellos, tomó la
polla de Eli otra vez en su boca. Él podría ser feliz con esto, con
la polla de Eli en la boca, la impulsividad… el placer. El resto
podría venir más adelante, incluso si Trigg tenía que cuidar de sí
mismo. Estar con Eli, al menos por esta noche, era suficiente.
Con introducciones salvajes, rápidas, él follaba a Eli con su
boca. Más rápido, bombeando el eje de Eli con el puño mientras
chupaba la corona. Los labios seguían a su puño, movimientos
largos hacia abajo y tirando hacia atrás hasta que sólo la punta
se mantuvo en la boca.
Eli gimió, taladrando profundamente con su polla la boca
de Trigg. —Joder, no más. Vas a hacer que me corra.
Trigg sonrió alrededor de la circunferencia estirando los
labios. Atreviéndose un poco más, acurruco un dedo mojado con
saliva, por debajo de las pelotas de Eli. Chupando la polla firme
rodeó su entrada con la punta del dedo. Mientras lo tomó
profundamente, tragándose la polla hasta la garganta, Trigg
apretó el dedo sobre el estrecho borde de Eli hasta el primer
nudillo.
—¡Mierda!
Trigg empujó más adentro.
—Joder. —Eli empujó salvajemente unos cuantos golpes
más y luego arrancó la polla de la boca de Trigg. —Ven aquí. —
Tomó la mano de Trigg y lo ayudó a ponerse de pie. Aplastó sus
labios contra los de Trigg—. Quiero follarte —susurró contra su
boca.
—Gracias a Dios. —Trigg soltó un pesado suspiro.
—Yo… yo…
—Eli, bebé, ¿asumo que has jodido a una mujer por el
culo?
—Si, pero después de que ella se había tomado al menos
seis tequilas. Y a la mañana siguiente me dijo que no más
brillantes ideas borrachos.
—Prometo que no estoy borracho y mañana por la mañana
esto todavía me parecerá una idea brillante. Fóllame, Eli. Dios,
quiero que me folles. —Trigg se inclinó hacia delante, doblando
la cintura y apoyando los brazos sobre la mesa. La mirada de Eli
viajó por su culo y sus piernas. Joder. El hombre lo ponía
caliente. Apretó su culo, sin embargo, podía sentir aflojarse su
pliegue. Solo la idea de sentir la tiesa y gruesa polla de Eli
deslizarse en su culo tenia a su corazón golpeando contra sus
costillas. Su respiración era fuerte y temblorosa, inhalando y
exhalando.
—No creo que pueda devolver el favor.
—No estoy pidiendo follarte. Prefiero abajo. Créeme,
quiero tu polla en mi culo. Necesito tu polla en mi culo. —Trigg
agarró el condón de la mesa y girándose lo dejo caer en la mano
de Eli.
Sujetando el condón entre los dientes, Eli se colocó detrás
de Trigg. Agarrándolo por las caderas le levantó el vestido hasta
dejarlo recogido en la cintura. Rozó los dedos a través de su culo
cubierto de seda. En vez de retirar las medias, metió los pulgares
a través de la malla de seda y las arrancó, haciéndola jirones.
Eli acuñó la longitud de su polla contra el pliegue de Trigg.
Manchando de presemen la piel cuando meció sus caderas.
Trigg gimió y arqueó su espalda. Las manos de Eli vagaban por
sus costados. Curvó los dedos alrededor de las caderas, rasgando
aún más las medias de seda. Rozó la ingle de Trigg haciendo
saltar su polla, anticipándose al primer toque de los dedos de Eli
a lo largo de su longitud, latiendo aún atrapada bajo el escudo
de las medias.
Trigg amplió su postura, manteniendo una mano apoyada
sobre la mesa y la otra detrás, agarrando sus nalgas. Separó sus
mejillas, exponiendo su agujero.
El toque de Eli lo tentaba. Su polla se instaló en el caliente
agarre del pliegue de Trigg. Las pelotas de Eli aplastándose
contra él. En su desesperación hambrienta, el agujero de Trigg se
abría y apretaba, doliendo por estar lleno. —Capitán Harris,
¿quiere por favor este botín pirata?
Eli se echó a reír soltando el condón de entre sus dientes.
—Joder, yo lo quiero. —Arrancando la envoltura, se apoderó de
su verga por la base y rodó el látex abajo de su eje—. No
tenemos lubricante.
—No me importa —dijo Trigg sin aliento. Joder, tembló
con necesidad.
Eli escupió sobre sus dedos. —Iremos lento.
Trigg gimió. Si Eli iba más lento, se quedarían quietos. —
Oh, maldición. —Trigg siseó entre dientes y se abalanzó sobre
los dedos de Eli, mientras él los empujaba en su ano. Apretó la
espalda y el dedo de Eli se deslizó profundamente. Primero uno,
luego dos. Los movió dentro y fuera del agujero, hasta que el
borde de Trigg se relajó abriéndose más.
—Estoy listo.
La punta enfundada de la polla de Eli chocó contra su
entrada. La barriga de Trigg se apretó, tensando los músculos.
Tomo una lenta inspiración y Eli lo penetró.
—Oh, Dios. —Trigg se inclinó y apoyó la frente contra la
mesa. La polla de Eli era dura, caliente y aterciopelada, mientras
se deslizaba en su firme paso. Estirado, el borde quemaba. Trigg
quedándose sin aliento se estremeció. Envolvió sus dedos sobre el
borde de la mesa en un agarre que puso sus nudillos blancos.
Un gutural gemido brotó de Eli mientras se echaba hacia
atrás deslizándose profundamente de nuevo, metiendo cada
palpitante pulgada de su gruesa polla dentro de Trigg. Juntando
su largo pelo lo peinó hacia un lado. —Quiero verte. Quiero ver
mi polla deslizarse en tu culo, Trix —susurró sin aliento—. Eres
hermosa.
Las pelotas de Trigg se apretaron y sus abdominales se
tensaron. Un torbellino de emociones en espiral pasando a través
de su cuerpo. Eli era una fantasía. Su vecino hetero con un
cuerpo caliente y hermoso rostro. Pero era su sentido del humor
y una personalidad carismática lo que mantuvo a Trigg
interesado, deseando algo que no podía tener.
—Eso se siente bien. Quiero todo de ti. Tómame. —
Quiéreme tanto como yo te quiero a ti.
Eli golpeaba dentro y fuera, las puntas de los dedos
clavándose en las caderas de Trigg, anclándose con fuerza
mientras se abría paso hacía dentro, y luego retirándose hasta
que sólo la corona se mantenía dentro de Trigg.
Trigg gruñó. Las pelotas de Eli golpeaban contra él. El
sudor peinaba su carne, bordeando por la columna vertebral y
goteando a lo largo de su sien. El cabello húmedo aferrándose a
su cara.
—Mas, oh joder, más. —Trigg liberándose de la mesa
agarró las medias, arañando a través del material. Enganchando
y desgarrando, despejando el camino hacia su pene—. Oh, si.
Agarró su polla, apretando el rígido eje. La longitud
turgente estaba caliente, húmeda y pegajosa con el presemen. Al
presionar el pulgar en la ranura, paró de nuevo la necesidad de
correrse. La presión apretó sus pelotas.
—Oh joder. —Eli aumentó su velocidad y fuerza,
golpeando fonéticamente un tatuaje con sus embestidas. Su polla
embistió a Trigg, implacable en su ritmo. Aun así Trigg quería
más. La adrenalina se apoderó de su sistema. La sangre corría
por sus oídos ahogándolo todo, el latido de su corazón
desenfrenado.
Apretando el puño, Trigg bombeaba su polla. Los músculos
tensos y el bíceps apretado. Sus muslos quemaban y el placer
rasgaba a través de su culo. La fuerza del empuje de Eli aplastó
la pelvis de Trigg en la mesa, atrapando su polla en el puño. —
Oh, mierda. —Se perdió en el borde. El calor hirvió en sus
pelotas y subió a lo largo de su eje. La euforia entumeció su
mente y su cuerpo convulsionó. Pulsos calientes tironeaban en
su eje y cuerdas de semen salieron en chorro desde la cabeza de
su polla. Arrojando la crema sobre su mano.
Eli gimió, y apretándose fuerte contra Trigg se corrió.
Colocando su ingle a ras del culo de Trigg, Eli enterró su polla
en él y le cabalgó. Trigg sentía cada contracción, y cada
propulsión de semen caliente en el condón.
Trigg se enderezó y se apoyó contra Eli. Este le pasó un
brazo a través de sus caderas y otro a alrededor de su pecho.
Sosteniendo a Trigg junto él, su espalda desnuda apretándose
contra su sólido pecho.
—No sé que decir. —Dijo Eli acariciándole en los costados.
Tiró de su vestido bajándolo por las caderas.
Agarrando un par de servilletas de la mesa, Trigg se limpió
la leche de sus dedos. Volviéndose en los brazos de Eli lo miró a
sus oscuros ojos. —No tienes que decir nada en absoluto. —Se
inclinó y lo besó en los labios mientras alcanzaba el condón de
su polla y se lo quitaba—. Me alegra que hayas venido esta
noche.
Eli sonrió. —Yo podría interpretar esto de dos formas. —
Tiró de sus pantalones, escondió su polla y enderezó la banda.
—En ambos casos el sentimiento es el mismo. —Trigg se
peino el cabello detrás de la oreja—. Es tarde y no se tú, pero yo
estoy agotado. —Y mirando a sus tacones de aguja, dijo—. Mis
pies me están matando. No sería capaz de caminar si tuviera que
vestirme todos los días de drag.
Eli se puso rígido a su lado. —Oh, yo… —Sus labios se
curvaron en una sonrisa tímida—. Admito que es difícil
conciliar las dos personas. Cuando dijiste que iba a tener
dificultades para saber quien era un hombre y una mujer, no me
había dado cuenta de que te verías tan bien como una mujer.
Trigg rió entre dientes, pero el malestar empezó a
enroscarse en sus entrañas. —Lo bueno es que conocías a quien
estabas jodiendo —dijo mientras cruzaba la habitación y recogía
su bolso—. ¿Listo?
—Si. — Eli lo siguió hasta la puerta. Trigg apagó las luces.

Trigg durmió hasta tarde. Era más de media mañana


cuando saco su culo de la cama. Pero se sentía fantástico. Sus
primeros pensamientos fueron para Eli. Tal vez se podrían tomar
una taza de café antes de irse a trabajar.
Cruzando la habitación, miró por la ventana. —Mierda. —
El coche de Eli no estaba aparcado en su sitio habitual. Recordar
su noche con el capitán Harris le trajo una sonrisa a sus labios.
Se sentía como Mary Poppins mientras dejaba caer su ropa
interior y se dirigió a la ducha. Dado que la crema que quería
para su café ya se había ido, Trigg también podría parar en un
Starbucks de camino a la universidad. Seguramente volvería a
ver esta noche a Eli y esperaba repetir su actuación. Esta vez
quería a Eli en su cama.
Una hora más tarde, estaba en el trabajo repasando un
guión para una de sus clases.
Mandy apareció en su habitación. —¿Quieres tomar el
almuerzo?
Trigg se recostó en su silla y sonrió. —No puedo. No llevo
aquí mucho tiempo y quiero salir temprano.
—Holgazán —dijo y se río. Entró en el aula y se sentó en el
borde del escritorio—. A menos que, ¿hay otra razón por la que
quieres regresar a casa? —Ella entrecerró los ojos—. Te ves…
contento.
Trigg no podía parar el calor que calentaba su cara.
—Oh, quiero detalles. Calientes y jugosos detalles. ¡Dime!
Trigg se rió. —Fue increíble.
—Pero pensaba que era hetero.
—Hasta que me inclinó sobre la mesa y me folló, estoy
bastante seguro de que él también pensaba que lo era. Ayer por
la noche no parecía importarle. —Su estómago se precipitó sólo
con nombrar a Eli. Pensando en su polla, su duro cuerpo y la
forma en que lo había follado, Trigg tuvo una erección—.
Realmente me gusta.
—¿Así que esto podría ser serio?
Trigg esperaba que así fuera. —No me gafes. —Trigg
barajaba los papeles sobre su escritorio—. No lo vi esta mañana,
pero estoy seguro de que esta noche lo haré.
Mandy se levantó del escritorio. —Te mereces alguien
grande. Me alegro mucho por ti… incluso si le quería para mí.
—Tú tienes a Indiana.
Ella movió las cejas. —Si, acepto. —Se dirigió hasta la
puerta—. Nos vemos más tarde. Me muero de hambre. ¿Seguro
que no quieres que te traiga algo cuando vuelva?
—Estoy seguro. —Prefería terminar su trabajo, llegar a
casa y pasar tiempo con Eli. Habían follado, habían conectado,
pero ellos nunca habían hablado casualmente por teléfono.
Durante dos años, compartían un porche y un patio, pero Trigg
no podía decir que habían sido algo más que amigos ocasionales.
Después de anoche, esperaba que fueran mucho más cercanos.
Trigg quería algo más que un polvo. ¿Pero Eli?
Al caer la tarde, Trigg estaba en casa. Eli no. Y cuando se
hizo tarde, se encontró escuchando puertas de coche, acechando
por la ventana y mirando el reloj. Dios, estaba consumiéndose.
Siguió dándole vueltas a la noche anterior en su mente. Todo se
había sentido tan bien, tan bien.
La puerta de un coche se cerró. Trigg apartó su mirada de
la oscura ventana. Tal vez era Eli… tenia que ser Eli. Cruzó la
habitación y abrió la puerta.
Eli se sobresaltó. —Hey.
—Hola. —Trigg se apoyó contra la jamba de la puerta. Su
corazón se aceleró y un hormigueo recorría su piel. Su pecho se
tensó y tenía un nudo en la garganta. Tragando saliva, habló—.
Tenía la esperanza de verte hoy.
—Si, tuve que trabajar. —Eli no lo miraba. Tropezó con sus
palabras—. Estoy cansado. —Dijo hurgando con sus llaves.
—¿Tienes hambre? Ven y te haré algo para comer.
Metió la llave en la cerradura de la puerta. —No, me voy a
la cama.
Trigg se acercó un poco más. —Me parece bien. ¿Mi cama
o la tuya? —dijo con voz burlona.
Eli miró a Trigg y rápidamente desvió la mirada. —No esta
noche. —Abrió la puerta—. Quizás en otra ocasión. —Él
desapareció en su apartamento.
Trigg se quedó mirando la puerta cerrada. Las nauseas
revolvieron su estomago y el dolor apuñaló su corazón. Quizás.
Quizás en otra ocasión. En otras palabras, gracias por la jodida,
pero una vez fue suficiente.

Eli se apoyó contra la puerta. Su corazón se aceleró, su


polla estaba dura y el sudor corría a lo largo de su columna
vertebral. Mierda. Una mirada a Trigg y entró en pánico.
Anoche, había tratado de convencerse de que sólo había follado
a Trix porque se parecía a una hermosa mujer con un buen
culo, una boca follable y una lengua talentosa.
Pero entonces, ¿Por qué su polla estaba gruesa y doliendo
por Trigg? La tensión apretó sus músculos y golpeó en su cabeza.
Había evitado volver a casa todo el día porque sabía que tendría
que enfrentarse a Trigg y explicar que lo que pasó la noche
anterior no volvería a pasar. Que por una noche, que no le había
importado que Trigg tuviera una polla. Eli no había tocado la
polla de Trigg.
Un mar de emociones rodó a través de él. Dios, él quería.
Cerró los ojos y recordó como su polla se deslizó en Trix, pero en
su mente todo lo que podía ver era a Trigg y el dolor en sus ojos
hace un momento.
Dentro, Eli estaba jodido. Él nunca se había cuestionado su
sexualidad antes, pero nunca había conocido a un hombre como
Trigg. Nunca quiso a un hombre para algo más que amistad. Las
noches típicas de fiesta siempre implicaban amigos, cerveza, y
pegarse en la barra para conocer mujeres, jodiendo a la mayor
parte de ellas, pero él nunca había tenido este tipo de confusión
abrumadora.
Los hombres no descubren su orientación a los treinta. Tal
vez era Bi. Trigg era el primer hombre en sacudir el mundo de
Eli. Era extraño que él no pudiera imaginarse follando a otro
hombre, pero por el momento, no podía imaginarse follando a
una mujer maldita sea… no a menos que fuera Trix.
Eli miró hacia la puerta. Debería ir a ver a Trigg, decirle
exactamente cómo se sentía. En su lugar, fue a la cocina, abrió la
nevera y cogió una cerveza. Sus dedos temblaban mientras
retorcía el tapón. Se quedó mirando la pared que compartía con
Trigg, preguntándose si estaría haciendo lo mismo. ¿Se sentiría
igual?
No, Trigg no estaba confundido. Estaba cómodo con su
sexualidad, disfrutaba de la vida y tenia grandes amigos. Eli
pasaba mucho tiempo solo. Tenía unos cuantos amigos, pero no
como la gente que conoció ayer por la noche. No podía recordar
la última vez que había reído tanto. La última vez que
simplemente disfrutó de la compañía. Había disfrutado más de
Trigg… Trix… ¡joder! ¿Le importaba siquiera? En su mente, él
no podía separarlos. Y no debería. Fue a la fiesta para estar con
Trigg.
¿Qué si él acababa de joder lo mejor que le había pasado?
La presión aumentó tras sus ojos. Una pulsación constante
palpitaba en su cabeza. Mañana. Mañana hablaría con Trigg,
una vez que juntara sus pensamientos, una vez que pudiera
explicarle lo que todavía no entendía completamente.
Eli se había enamorado de un hombre.
Después de dejar su cerveza sobre el mostrador, se fue a la
cama. Sacándose sus ropas, se metió debajo de las sábanas
frescas y trató de calmar los pensamientos que se amotinaban
rebotando alrededor de su mente. Una oleada de emoción
confusa emergió a la superficie. No le importaba estar solo. Pero
mientras yacía en la oscuridad, escuchando los sonidos de la
noche, el peso de su soledad se apoderó de él como una pesada y
sofocante manta. Podría estar escuchando la suave respiración
de su amante. Su polla se agitó contra sus piernas. Trigg. Su
sonrisa, su risa, su voz mientras cantaba. Ayer por la noche, le
había pertenecido. Por una noche había sido parte de algo
increíble. Trigg le había dado una idea de lo que le faltaba a su
vida.
Trix era la fantasía. Eli quería a Trigg.

Trigg no podía dormir. Estaba enojado. ¿Qué carajo? No


había ocultado quien era, no había tergiversado lo que quería.
No como Eli. Trigg sabía que no debía enamorarse de hombres
heterosexuales. Pero no podía dejar de esperar, que en el fondo,
Eli sintiera la misma chispa, ese calor a fuego lento de la
atracción.
De ninguna manera estaba equivocado. Eli lo había sentido
y se estaba mintiendo a si mismo si él decía que no. Pero eso no
hizo que ser utilizado fuera más fácil… no hizo que el dolor en
su corazón fuera menos doloroso.
A diferencia de ayer, esta mañana no había previsión de
levantarse y ponerse en marcha. Pero aún así entró en la cocina.
Una vez que tomó café se dirigió a la ducha. A medida que el
agua caía sobre su cabeza, recordó las veces que había envuelto
sus dedos alrededor de su polla imaginando a Eli. Su atractivo no
era solo sexual, aunque desde la noche de Halloween, el sexo y
Eli parecían gobernar la mayor parte de los pensamientos de
Trigg.
Esta mañana su polla no estaba interesada en el
cumplimiento de una fantasía. Apoyando sus brazos contra la
pared de azulejos, Trigg inclinó la cabeza y quería sacar fuera el
nudo de su garganta y la presión del pecho. El agua golpeaba su
espalda. El baño se nubló de vapor y el calor se filtraba en su
carne. Suspiró. Odiaba los remordimientos de la mañana de
después y Eli fue otro error en una cadena de errores. A él le
gustaban los hombres calientes, fuertes y simpáticos. Pero Eli era
diferente. Trigg había jodido una amistad también.
Apagó el grifo y cogió una toalla del estante. Después de
secarse la cara y frotarse el agua de su pelo, envolvió la toalla
alrededor de su cintura. En su camino a la cocina, un golpe sonó
en la puerta.
El latido del corazón de Trigg se sacudió y su pulso empezó
a correr. Era temprano, pero no tan temprano. El sol estaba alto.
Los vecinos se dirigían al trabajo. Sin embargo, un golpe a esta
hora, después de anoche, solo podía tratarse de un vecino en
particular. Un hermoso, sexy, increíble… ¡puto gilipollas!
Trigg fue hasta la puerta y la abrió. —¿Qué quieres?
—Esto. —Eli se abalanzó, tendiendo una emboscada a
Trigg, a su boca y a su cuerpo. Aplastándolo sobre la pared
exterior de la casa, se inclinó sobre sus labios, abriéndose paso
dentro en un beso penetrante.
Trigg gimió, apretando sus manos en el pecho de Eli. Pero
en lugar de empujarlo fuera como debería, abrió su boca y tomó
el beso más profundamente. Eli sabía fuerte, masculino pero tan
jodidamente bueno. La lengua de Eli peleando por dominar. Eli
agarró la toalla, trabajando sus dedos en el interior. Trigg fue
catapultado a la realidad, a lo que eran y lo que estaban
haciendo. Empujó con fuerza contra Eli, apartándolo. —¿Qué
estás haciendo? —Entrecerró los ojos y su boca formó una línea
firme.
—Siento lo de anoche.
Trigg miró a la izquierda y luego a la derecha. —Eso no es
lo que quise decir. —Agarró la toalla alrededor de sus caderas y
dio un paso atrás—. ¿Qué estás haciendo besándome en el
porche? — ¿Qué estaba haciendo Trigg besándolo?— Si quieres
hablar, ven aquí. Tenemos vecinos.
—Pensé que era yo el que tenía miedo de las
demostraciones públicas de afecto. —Eli entró en la casa y cerró
la puerta.
—En cierto modo fijo límites teniendo mi polla al
descubierto. —Por no hablar, que Eli no quería nada con su
polla, pretendiendo en cambio que Trix era una mujer. Que bajo
el vestido, ella no había sido Trigg—. Te ves como la mierda. —
Y sin embargo, su polla estaba dura y su corazón latía con
fuerza, aun después de ser tratado como una mierda, Trigg
todavía quería a Eli.
—No pude dormir.
—Bien. Yo tampoco.
La mirada de Eli recorrió el torso desnudo de Trigg,
encendiendo una pista candente de calor no deseado. —No te
ves como la mierda.
Trigg se cruzó de brazos. —¿Qué es lo que quieres Eli? —
Echó un vistazo al reloj en la pared, sobre la repisa de la
chimenea—. Tengo que vestirme.
Si crees que tienes que hacerlo.
Trigg resopló. —Tengo que ir a trabajar.
Eli pasó los dedos de la mano derecha a través de su
flequillo, empujando su cabello lejos de su cara. —La cagué.
—Así que lo sientes por lo de anoche y la cagaste. Vas a
tener que ser más específico. Siento que me hicieras volar, siento
que folláramos, siento… ¿Qué?
—Dios, estás enfadado.
—No, me tendría que importar para estarlo. —Trigg se
apartó, asustado de que Eli viera a través de su mentira. Dio dos
pasos.
—Te importa. —Eli irrumpió a través de la habitación,
agarró a Trigg por el brazo y lo jaló de vuelta—. Te importa. —
Su áspero susurro era cálido contra los labios de Trigg—. Lo
siento, por no estar a tu altura. —Rozó sus dedos sobre el borde
duro de la erección de Trigg a través de la toalla.
Trigg golpeó con fuerza la mano. —No lo hagas. No estoy
interesado. —Otra mentira, Eli fácilmente veía la tienda de
campaña a través de la toalla.
—No me arrepiento de lo que pasó entre nosotros.
Trigg dio un paso atrás, pero Eli respondió con un paso
adelante. —Eli, eres hetero, era la noche de Halloween y fue un
truco de mierda en lugar del placer que yo esperaba. Te bajaste
el disfraz. Infierno, los dos nos lo bajamos, pero vamos a
olvidarlo.
—No puedo olvidarlo. No quiero olvidarlo. El sexo contigo
fue increíble, pero no fui a la fiesta esperando tener sexo. Fui
para estar con vosotros.
—Tú estabas con Trix. No soy Trix. Yo sólo me visto de
drag para divertirme. No vivo como mujer.
—Yo nunca me he sentido atraído por un hombre. —Un
momento de silencio se extendió entre ellos—. No sé que
etiqueta deseas adjuntar. ¿Soy heterosexual? Si, me siento
atraído por las mujeres… incluso de un hombre en particular
vestido de mujer.
Trigg golpeó su puño contra su pecho, sobre su corazón. —
Yo no quiero ser una mujer.
—Yo no quiero a una mujer —dijo Eli, alzando la voz.
—Tú quieres a Trix.
—¡Si! Y si te pones la peluca y los zapatos de tacón, créeme
que me gustaría follarte otra vez. Pero también quiero joder al
hombre que estaba en el porche anoche esperando a que llegara
a casa. Quiero joder al hombre de pie frente a mí con nada más
que una puta fina toalla. Cristo, ¿sabes lo que esto está
provocando en mí? Toca mi polla si tienes alguna duda en
cuanto a lo que quiero. Te quiero a ti. Lo entiendo. Estoy en el
infierno pensando en como te hice daño. Lo siento. —Se pasó los
dedos por el pelo otra vez—. Es difícil admitir que me he
enamorado de un hombre. —Miró fijamente a Trigg—. No estoy
confundido con lo que siento, sólo en lo que debo hacer al
respecto.
—Entonces, ¿qué es lo que quieres? —Trigg no se atrevió a
más, pero Eli lo vocalizó, tenía la misma desesperación que
había estado sintiendo Trigg.
—¿Quieres decir aparte de cenar juntos todas las noches,
pasar las noches en la cama, tomar un café por la mañana y
tratar de reunirnos para almorzar rapidito? Interpreta rapidito
de la forma que quieras. —Eli suspiró y se apoyó contra la
pared.
Trigg apoyó la palma de la mano en la pared junto a Eli. —
Parece que lo único que quieres es joder mi culo.
—Oh, Dios. —Golpeó su cabeza contra la pared—. Sé que
me porté como un imbécil. Me imagino que probablemente he
jodido lo mejor que me pudo haber pasado.
Trigg se atragantó con las emociones. Eli sonaba tan
abatido como se sentía. No pudo resistirse a correr sus dedos por
su rebelde cabello, peinándolo lejos de sus ojos. —Estoy
escuchando.
Eli giró la cabeza y lo miró. —No te follé por un impulso.
Me he sentido atraído por ti, pero tenía miedo de lo que
significaba.
—¿Eres gay?
Eli se encogió de hombros. —Lo soy.
—¿Quieres follar conmigo?
Eli suspiró. —Sí. —Cambió, girando hacia Trigg—. Pero
quiero más, quiero que tú me folles.
Como si no pudiera aguantar más, puso su mano sobre el
pecho de Trigg. Los músculos de Trigg se estremecieron y un
escalofrió recorrió su piel. Y cuando Eli pasó los dedos bajando
por sus abdominales, se tensó. El calor subió por su eje. Apretó
los puños en los costados, dejando a Eli explorar su cuerpo con
el tacto.
—Lo siento —susurró Eli, luego se inclinó y rozó sus labios
con los de Trigg.
—Bésame. —Trigg unió sus brazos alrededor de Eli
acercándolo más. Labios y lenguas encajando y deslizándose
juntos. Calientes, salvajes y apasionados. Eli metió su muslo
entre los de Trigg. Separados por la toalla. Alcanzando debajo
del tejido, ahuecó las pelotas de Trigg en su palma caliente y
apretó.
Eli lo besó a lo largo de la mandíbula, arremolinó su lengua
sobre la concha de la oreja, y respiró hondo el olor de Trigg. —
Hueles tan bien. —Eli abrió la boca sobre su cuello y chupó
despacio—. Se siente bien. —Su puño envuelto alrededor del eje,
acariciando firmemente la longitud—. Quiero conocer tu sabor.
Trigg tiró la toalla. —Por favor.
Eli lo besó de nuevo y sonrió mientras se dejaba caer de
rodillas. —¿Estás apurado?
Trigg se apoyó contra la pared y se echó a reír. —Voy a
tratar de no estarlo, pero si vas a chuparme, no voy a durar. —
Sólo pensarlo lo tenía listo para explotar.
El toque de Eli era tentativo, pero su hambrienta mirada
era cualquier cosa menos inocente. Pasó el pulgar sobre la
punta, untando el fluido sobre su corona dejando un rastro
sobre el borde de su circuncidada polla. Sus dedos resbalando
sobre la longitud hermosa, mientras se acariciaba su propio
miembro.
Trigg se debatía entre cerrar los ojos y sentir simplemente
la exquisita presión del tacto de Eli y no querer ni parpadear por
temor de perderse la primera vez de Eli dando placer oral a un
hombre. Eli pasó su mano izquierda por encima de su costado,
acariciando las pelotas con la derecha. Trigg envolvió sus dedos
alrededor de la base de su polla dirigiéndola hacia la boca de Eli.
Con una mirada, Eli pidió orientación. —No puedes hacer
nada malo —dijo Trigg ahuecando la cabeza de Eli—. Sé que has
tenido una buena mamada antes.
Eli asintió con la cabeza y una sonrisa lenta curvó sus
labios. —Si. Recientemente, de hecho.
Trigg lo recordaba bien. —Entonces sabes qué hacer. —
Frunció sus dedos por el pelo—. Puedo conseguir mi peluca
negra si te ayuda a recordar como se siente tener tu polla en mi
boca.
Eli se rió. —¿Te encienden las drag queens, también?
¿Debo preocuparme por Sheela? —Eli cerró su boca sobre la
corona y chupó.
—Oh, joder. —Trigg se flexionó y su polla se deslizó en la
caliente y húmeda boca de Eli —. ¿Sheela te calienta?
Eli se atragantó con la polla de Trigg. Sacándosela y rió.
—No te detengas. —Tener la polla en la boca de Eli se
sentía demasiado bien.
Eli enrolló la lengua sobre la cabeza. —No tienes que
preocuparte por Sheela, ni por cualquier otra persona. —Lamió
a lo largo de su miembro, dejando una brillante estela húmeda.
Tomándolo de nuevo en la boca, chupó con fuerza.
Trigg sonrió y su corazón latía fuerte. —¿Estás seguro de
que soy lo que quieres? ¿Qué pasa con Trix?
—Sí, todavía quiero follar con Trix, también —dijo, su voz
suave y grave—. Pero estoy enamorado de ti.

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