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La tuberculosis (abreviada TBC o TB), llamada alternativa e históricamente tisis (del griego φθίσις, a través

del latín phthisis), es una infección bacteriana contagiosa que compromete principalmente a los pulmones, pero
puede propagarse a otros órganos. La especie de bacteria más importante y representativa causante de la
tuberculosis es Mycobacterium tuberculosis o bacilo de Koch, perteneciente al complejo Mycobacterium
tuberculosis.1

La tuberculosis es posiblemente la enfermedad infecciosa más prevalente en el mundo. Considerando su forma


latente (en la cual no presenta síntomas), se estima que afecta poco menos de un cuarto de la población mundial.
Así mismo, es la segunda causa de muerte a nivel global, y la primera entre las enfermedades infecciosas.

El neumococo, Streptococcus pneumoniae, es un microorganismo patógeno capaz de causar en humanos


diversas infecciones y procesos invasivos severos. Se trata de una bacteria Gram positiva de 1,2-1,8 µm de
longitud, que presenta una forma oval y el extremo distal lanceolado. Es inmóvil, no forma endosporas, y es un
miembro alfa-hemolítico del género Streptococcus.1 Generalmente, se presenta en forma de diplococo, por lo
que inicialmente fue denominado Diplococcus pneumoniae, aunque existen algunos factores que pueden inducir
la formación de cadenas. Neumococo es un patógeno casi exclusivamente humano causante de un gran número
de infecciones (neumonía, sinusitis, peritonitis, etc) y de procesos invasivos severos (meningitis, sepsis, etc),
particularmente en ancianos, niños y personas inmunodeprimidas. Es el principal microorganismo causante de
Neumonia adquirida en la comunidad (NAC).

El hábitat natural de neumococo es la nasofaringe humana y la colonización puede tener lugar durante los
primeros días de vida.

Metabólicamente hablando, neumococo es un microorganismo microaerófilo, catalasa negativo, que se


encuentra dentro del grupo de las bacterias ácido lácticas, ya que este compuesto es el principal producto
resultante de la fermentación de carbohidratos.
La poliomielitis (del griego πολιός, poliós: gris; y de µυελός, myelós: refiriéndose a la médula espinal)1 es una
enfermedad infecciosa, también llamada de forma abreviada polio, que afecta principalmente al sistema
nervioso. La enfermedad la produce el virus poliovirus. Se llama infantil porque las personas que contraen la
enfermedad son principalmente niños. Se transmite de persona a persona a través de secreciones respiratorias o
por la ruta fecal oral.2 La mayoría de las infecciones de polio son asintomáticas. Solo en el 1% de casos, el virus
entra al sistema nervioso central (SNC) vía la corriente sanguínea. Dentro del SNC, el poliovirus
preferentemente infecta y destruye las neuronas motoras, lo cual causa debilidad muscular y parálisis aguda
flácida.

La poliomielitis es más probable que ocurra en niños de 4 a 15 años en climas templados, en verano cálido e
invierno un poco frío. Es una enfermedad muy infecciosa, pero se combate con la vacunación. La enfermedad
afecta al sistema nervioso central. En su forma aguda causa inflamación en las neuronas motoras de la médula
espinal y del cerebro y lleva a la parálisis, atrofia muscular y muy a menudo deformidad. En el peor de los casos
puede causar parálisis permanente o la muerte al paralizarse el diafragma.

El 24 de octubre se celebra el Día Mundial de la Poliomielitis.

El rotavirus es la causa más común de diarrea grave en niños de hasta 5 años2 y neonatos de distintas especies
de mamíferos.3 Es uno de los varios virus que a menudo causan las infecciones denominadas gastroenteritis. Es
un género de virus ARN bicatenario de la familia Reoviridae. En humanos, la gran mayoría de los infantes
menores de 5 años de edad han sido infectados por el rotavirus al menos una vez.4 En bovinos, por ejemplo, la
diarrea por rotavirus afecta a terneros en las primeras semanas de vida,5 lo que genera grandes pérdidas
económicas.6

Hay 8 grupos, denominadas: A, B, C, D, E, F, G y H.1 El rotavirus A, el más común, causa más del 90 % de las
infecciones en humanos y animales. El virus se transmite por vía fecal-oral. Infecta y daña las células que
recubren el intestino delgado y causa gastroenteritis.

El rotavirus es un virus de fácil resolución en pacientes sanos (aquellos que no están inmunocomprometidos),
pero en todo el mundo aún mueren cada año cerca de 450.000 niños,7 la mayoría de ellos en países en vías de
desarrollo,8 y casi dos millones más caen gravemente enfermos.9 En los bovinos, este virus forma parte del
complejo Diarrea Neonatal del Ternero que puede afectar hasta el 70 % de esos animales.6

La forma más eficaz de prevenir la infección por rotavirus es mediante la vacunación. En niños, ésta se realiza
de manera obligatoria principalmente en países desarrollados, y también en algunos en vías de desarrollo como
la Argentina. En bovinos, la estrategia de vacunación es inmunizar a la madre antes del parto para, luego,
transmitir sus defensas al ternero al momento del nacimiento.10