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BREVE HISTORIA Y SURGIMIENTO DE LA TREC

Albert Ellis se graduó como doctor en Psicología en la Universidad de Columbia en 1947. Empezó su
práctica psicoterapéutica trabajando como terapeuta de pareja y sexual, tratando problemas
matrimoniales, familiares y sexuales. Luego decidió comenzar su entrenamiento en psicoterapia
psicoanalítica, creyendo que el modelo psicoanalítico era la forma de psicoterapia más profunda y
eficaz. Siendo su práctica privada inicialmente psicoanalítica y sintiéndose cada vez más insatisfecho
con el psicoanálisis, empieza a cuestionar este modelo o teoría como una forma de tratamiento
eficiente. Fue entonces que por los años cincuenta comenzó a experimentar con distintas formas de
psicoterapia, optando por un modelo ecléctico. Si bien refiere que empezó a ser más efectivo con sus
pacientes, aún no se sentía satisfecho con la eficiencia de estos métodos.

Entre las razones por las cuales el Dr. Ellis cuestionó al psicoanálisis se encuentra la excesiva
pasividad del terapeuta y del paciente durante las sesiones y la lentitud que implicaba todo el
procedimiento, lo cual hacía que la terapia fuera poco eficiente. Además, Ellis observó que el
“insight” de las experiencias traumáticas infantiles no conducía a cambios sustanciales en los
problemas actuales de las personas, sino que por el contrario llevaban a los pacientes a estancarse o
conducía al cambio en tan sólo un reducido porcentaje de personas. Observó en cambio que, dar a
las personas orientaciones para alterar creencias básicas relacionadas con sus actitudes ante la vida
permitía lograr más cambios en sus problemas o dificultades emocionales.
Fue entonces en 1953 que Ellis se convence que todas las formas de psicoanálisis eran poco eficaces.

Paralelamente y como entretenimiento, Ellis leía escritos de importantes filósofos y pensadores. Esto
lo ayudó en su búsqueda de un modo de psicoterapia más efectivo y eficiente. Fue así que se vio
influenciado por el pensamiento y trabajo de filósofos asiáticos como Lao Tze, filósofos estoicos
griegos y romanos como Epicurus, Epicteto, Marco Aurelio y otros, quienes enfatizaron la primacía
de un origen o causa filosófica en las perturbaciones psicológicas.

Además de la filosofía antigua, otras fuentes filosóficas que influenciaron el nacimiento de la TREC
fueron Kant, Spinoza y Schopenhauer, Popper (1959), Russell (1965) y Bartley (1984). De Kant, Ellis
tomó el énfasis en el poder y las limitaciones de la cognición e ideación. Por otro lado, Popper, Russell
y Bartley ayudaron a Ellis a ver que todas las personas desarrollamos hipótesis acerca de la
naturaleza de las cosas en el mundo y que en función a ellas nos conducimos. De Russell, Ellis tomó
el humanismo ético, el cual se opone a toda evaluación o comparación de las personas en términos
absolutamente positivos o negativos. Asimismo, de filósofos existenciales como Heidegger tomó la
idea que los seres humanos están en el centro de su universo y no en el centro del universo y tienen
el poder de elegir, mas no de manera ilimitada por su bienestar emocional.

Por otro lado, Ellis reconoce que una de las mayores influencias en su pensamiento en ese momento
fue el trabajo de algunos filósofos romanos y griegos, principalmente de Epícteto. De él toma una
frase que fue un importante punto de inspiración para la formulación inicial del modelo TREC. Esta
frase se convierte en el eje central de este modelo:

“Los hombres no se perturban por las cosas, sino por la visión que tienen de ellas”.

Así, los filósofos enfatizaron, sobre todo, el hecho que las personas desarrollan hipótesis o
explicaciones acerca de la naturaleza de las cosas, así como la importancia de comprobar la utilidad
o veracidad de estas hipótesis, en lugar de asumir que sean necesariamente ciertas o útiles.

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Fue a mediados del siglo XX en 1956, cuando el Dr. Albert Ellis publica por primera vez el modelo
del ABC de la salud y perturbación emocional, dando inicio de esta manera a la corriente cognitiva
en las psicoterapias, enfatizando que las personas sienten y se comportan en función de cómo
piensan. Con ello, Ellis dejó sentado el concepto de mediación cognitiva que hoy tiene abundante
respaldo científico.

En 1961, junto a Robert Harper, escribió su libro de autoayuda más influyente: “A Guide to Rational
Living”, el cual en su tercera edición ha vendido más de dos millones de ejemplares. El año siguiente,
en 1962, Ellis publica su primer libro profesional sobre psicoterapia: “Reason and Emotion in
Psychotherapy”. De esta forma, con la TREC y Albert Ellis se daba inicio a las terapias cognitivas.

Es preciso mencionar que inicialmente Ellis denomina a su modelo Terapia Racional en 1956,
enfatizando el papel de las creencias en el desarrollo de los trastornos emocionales. Posteriormente
en 1961 amplía su nombre al de Terapia Racional Emotiva para destacar que, contrariamente a las
críticas que se venían realizando, la hasta entonces Terapia Racional no era una terapia centrada
exclusivamente en las creencias de los pacientes, sino que se prestaba también una atención especial
a las emociones que experimentaban. Finalmente, en 1993, Ellis la denomina Terapia Racional
Emotiva Conductual para resaltar que la conducta siempre fue igualmente un objetivo de tratamiento
y que las técnicas conductuales son necesarias para el cambio.

De otro lado, la práctica de la TREC va muy de cerca con el método lógico empírico de la ciencia,
oponiéndose a todos los dogmas y a un absolutismo de tipo rígido. También fueron influencia en el
origen de la TREC la filosofía cristiana y los teóricos semánticos. De la filosofía cristiana, en su
consideración del valor del ser humano y su aceptación del mismo a pesar de los errores. De la
filosofía cristiana toma la siguiente frase: “Dios condena el pecado más no al pecador”. De los
teóricos semánticos en cambio, Ellis toma lo que Alfred Korzybski (1933) resalta, es decir, el poder y
el efecto que el lenguaje tiene en el pensamiento y el hecho que nuestros procesos emocionales
dependen fuertemente en la manera en que nosotros, las personas, estructuramos nuestros
pensamientos a través de la manera en que usamos el lenguaje.

En su postulación, la TREC tomó no sólo ideas de la filosofía sino también de psicólogos como Karen
Horney, Alfred Adler, John Watson y Mary Cover Jones.

Al respecto, Ellis recibió entrenamiento con Karen Horney y tomó de ella el concepto de la “Tiranía
de los Deberías”. El concepto de Horney de la “tiranía de los deberías” fue una influencia temprana
en el énfasis de Ellis en la primacía o carácter central del pensamiento evaluativo dogmático y
absolutista en forma de “debos o deberías” en la creación y mantenimiento de gran parte de la
perturbación emocional.

Por otro lado, el trabajo de Alfred Adler (1927) fue importante para el desarrollo de la TREC pues
Adler enfatizó los sentimientos de inferioridad en su terapia y Ellis enfatizó cómo cualquier tipo de
evaluación y comparación de las personas en sí genera perturbación. La TREC toma de Adler
también otros aspectos tales como la importancia concedida a la ansiedad del ego, la repercusión del
interés social en el bienestar psicológico, el uso de una enseñanza activo-directiva en la psicoterapia,
la tendencia de los seres humanos a establecer metas y propósitos con una mirada humanista y el
empleo de un tratamiento psicológico altamente persuasivo, características centrales que Ellis
propone en su modelo.

Asimismo, Ellis utilizó inicialmente métodos conductuales, utilizando métodos desarrollados por los
pioneros en la Terapia Conductista como Mary Cover Jones (1924) y Watson & Rayner (1920). Por
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ejemplo, los utilizó con el fin de vencer sus propios miedos a hablar en público y en aproximarse a
mujeres, y en el estilo activo directivo de la terapia sexual que practicó en 1940 y a comienzos de los
50. Este estilo o énfasis activo - directivo y conductual se mantienen muy presente hoy en día en la
TREC.

Finalmente, podemos decir que la TREC fue la primera y casi única Terapia Cognitiva Conductual
hasta mitad de los años 60. En los años 70 las terapias cognitivo conductuales se vuelven populares
y justifican las siguientes hipótesis iniciales de Ellis:

1. Las personas que se aferran persistentemente a creencias irracionales, están más perturbadas
que aquellas que no lo hacen o lo hacen con menor fuerza y frecuencia.

2. Cuando se enseña a los pacientes a pensar y actuar discutiendo sus Creencias irracionales,
tienden a encontrarse menos perturbados, que cuando se utilizan otras formas de terapia o
cuando no se utiliza ninguna.

3. Las técnicas originales de la TREC han sido adoptadas por la mayoría de las Terapias
Cognitivo Conductuales, muchas veces con otras terminologías.

Así podemos decir también que con Ellis el esquema estímulo – respuesta (E-R) propuesto por el
conductismo, había quedado superado por el esquema Estímulo – Cognición - Respuesta que Ellis
representaba como A-B-C, insistiendo que entre A y C siempre está B. En este esquema de Ellis, A
representaba el evento activador, B representaba al sistema de creencias (Belief System) y C
representaba la respuesta o consecuencia.

Es importante aclarar que con la denominación “sistema de creencias” Ellis no se refería a las
creencias religiosas de las personas, sino a las cosas que sus pacientes creían, en el sentido de darlas
por ciertas y tomarlas como verdades indiscutibles sin análisis lógico ni pruebas.

A partir de la década de los 60 este modelo terapéutico, reconocido actualmente como cognitivo
conductual ha sido propuesto, desarrollado y ampliado por muchos profesionales, con innumerables
investigaciones que han sustentado técnicas específicas para cada trastorno psicológico. Uno de los
más reconocidos después de Ellis es el modelo de la Terapia Cognitiva de Aaron T. Beck, por toda su
investigación y desarrollos teóricos y prácticos.

Hoy en día, los modelos de la TREC de Ellis y la Terapia Cognitiva de Beck se tratan de modelos
cognitivos que integrados sirven como grandes aportes que se suman para aumentar su eficacia y
eficiencia terapéutica.

Finalmente podemos decir que la TREC busca llevar a las personas a ser mejores científicos para
conducir a nuestros pacientes a adquirir información correcta, usar la evidencia de forma lógico y
construir ideas o creencias de autoayuda y racionales.