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alguna de sus partes, es obligatorio mencionar la autoría del mismo y hacer un enlace
hacia el autor original. Gracias.
Hace algún tiempo compartía contigo en La utilidad de escribir un diario
personal mi experiencia como estudiante en un curso de dramaturgia. El curso
lo impartía un magnífico escritor de obras teatrales quien, desde el primer al
último día de clase, no hacía más que repetirnos: “lee mucho y buen teatro, y
escribirás mucho y buen teatro”.

Como te comentaba en el otro artículo, así lo hice. Tras varias buenas lecturas
en mi haber, me senté frente al ordenador esperando comprobar cómo había
mejorado mi escritura de obras dramáticas. Sin embargo, ese “método” no dio
el fruto esperado. A mi profe se le olvidó decirnos qué hacer con todas esas
buenas obras que habíamos leído para que se obrara la magia.

Es evidente que, dentro de la formación del escritor, la lectura es


imprescindible. La lectura y, por supuesto, la escritura. Escribir es “practicar”,
y la práctica hace al maestro. Entre otras cuestiones, si tenemos una rutina de
escritura (por ejemplo, llevando un diario personal o un blog), iremos
adquiriendo fluidez en el manejo de las palabras.

Sin embargo, quizás es menos evidente por qué la lectura nos ayuda a
progresar como escritores. Es obvio que, por norma general, sólo el acto de
leer no es suficiente para enriquecer nuestros textos. Esperar que, de forma
inconsciente, interiorizaremos la manera de escribir de los autores que
admiramos, no funciona. O al menos no funciona tanto como nos gustaría.

Me ha parecido interesante abordar este tema porque considero que la lectura


es un recurso que tenemos a mano cualquiera de nosotros. Nos es muy útil
para formarnos de manera autodidacta o mejorar por nuestra cuenta. Además,
podemos sacarle provecho independientemente de si somos autores en
ciernes o ya contamos experiencia escribiendo obras.

Por ello, espero que este cuaderno te sea de utilidad. Mucha suerte y muchos
éxitos literarios,

Ruth M. Rodríguez
VERBALINA Escuela de Escritura Creativa
www.verbalina.com
info@verbalina.com
ÍNDICE

PARTE I: CÓMO UTILIZAR LA LECTURA PARA MEJORAR COMO


ESCRITORES SIN SER UN EXPERTO EN LITERATURA (haz clic para ir a este
punto)

1. La observación y las 3 preguntas mágicas (haz clic...)

2. El análisis (ejemplo práctico) (haz clic...)

3. Transformamos lo observamos en recursos aplicables a nuestra


novela o relato (haz clic...)

4. Al final todo es escribir (haz clic...)

PARTE II: CÓMO ORGANIZAR LA INFORMACIÓN: LAS FICHAS DE LECTURA


(haz clic...)

1. ¿Es útil realizar fichas de lectura de todo lo que leamos? (haz


clic..)

2. ¿Cómo puedo enfocar una ficha de lectura? (haz clic...)

a) Trabajar un fragmento concreto del texto (haz clic...)

b) Trabajar un elemento de la obra (haz clic...)

c) Trabajar la obra de principio a fin (haz clic...)

d) Trabajar una obra de la que no sabes muy bien qué es lo


que más te interesa (haz clic...)
3. Ideas para crear una ficha de un fragmento de texto (haz clic...)

4. Ideas para confeccionar una ficha de lectura completa (haz


clic...)

a) Qué apartados puede tener esta ficha de lectura

b) No olvides tu objetivo

5. Una última sugerencia para organizar tus fichas de lectura (haz


clic...)

PARTE III: 5 SUGERENCIAS PARA SACAR PARTIDO A TUS LECTURAS (haz


clic...)

APÉNDICE: FICHA DE LECTURA DE UN FRAGMENTO DE LA OBRA (haz


clic...)
PARTE I

Cómo utilizar la lectura


para mejorar como
escritores sin ser un
experto en literatura

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PARTE I: Cómo utilizar la lectura para mejorar como escritores sin ser
expertos en literatura

Es probable que te interese escribir pero que tus estudios no tengan que ver
con el ámbito de las letras. O es posible que te estés formando en este
campo, pero aún tus conocimientos son muy básicos. Si te identificas con
alguno de estos casos es probable que pienses que analizar un libro es algo
que “te queda grande” o que aún tienes mucho que aprender para poder
hacerlo.

Sin embargo, esto no es así. Ten en cuenta que vas a realizar un análisis con
unas características muy concretas: extraer recursos que puedan serte útiles a
la hora de escribir tus obras. Voy a afinar más: esos recursos están enfocados
en lo que a ti te gusta como lector y deseas conseguir como escritor.

A continuación te doy unas claves para que, de manera intuitiva y sencilla,


aproveches tus lecturas y consigas ideas que puedas poner en práctica en tus
textos. Por supuesto, si deseas analizar una novela como un crítico literario o
como un lector profesional, no lo harías siguiendo estos pasos. Y si ya has
avanzado en tu formación literaria, quizás estas ideas puedan ser un punto de
partida si te sientes bloqueado pero, como verás en el próximo artículo, no te
quedarás aquí. Estarás preparado para realizar un análisis más exhaustivo.

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PARTE I: Cómo utilizar la lectura para mejorar como escritores sin ser
expertos en literatura

1. La observación y las tres preguntas mágicas


Para que la lectura sea una herramienta al servicio de nuestra formación como
escritores es imprescindible la observación. Pero observar quizás sea un
concepto demasiado ambiguo para nuestro propósito. Es necesario acotar
nuestro campo de observación y una manera de conseguirlo es haciéndonos
preguntas.

Es posible que ahora estés pensando algo parecido a esto: “Hum… hacernos
preguntas… ¿y cómo sé que hago las preguntas adecuadas?” Como te decía,
no es necesario ser un experto en literatura para sacar partido a los libros que
leemos. Aunque suene a perogrullada, puedes comenzar aplicando el sentido
común. Aquí tienes tres preguntas muy simples e intuitivas, pero de las que
conseguiremos un buen fruto. De ahí que las he llamado “las tres preguntas
mágicas”:

➢ ¿Qué me ha gustado?

➢ ¿Por qué me ha gustado?

➢ ¿Cómo ha conseguido el escritor que me gustase?

Además de simples, estas preguntas son muy versátiles. Imagina que la


respuesta a la primera de ellas hace referencia a la estructura de una novela.
En ese caso, cuando des respuesta a la tercera pregunta, obtendrás recursos
diferentes a los que conseguirías si, por ejemplo, hubieras respondido que lo
que más te ha gustado es el lenguaje poético de esa obra.

Por tanto, estas tres preguntas las puedes aplicar a cualquier asunto que te
interese mejorar o sobre el que desees aprender más, desde la evolución de
los personajes hasta el empleo de la metáfora, pasando por la construcción de
ambientes, el uso del diálogo, etc.

Primera pregunta mágica: qué me ha gustado


La primera de estas preguntas tiene como objetivo dirigir nuestra atención

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PARTE I: Cómo utilizar la lectura para mejorar como escritores sin ser
expertos en literatura

hacia eso que admiramos y que nos gustaría aprender para enriquecer
nuestras novelas o relatos. En otras palabras, va a hacer que “nos centremos”.

En los talleres de escritura que imparto, cuando abro el debate sobre los
textos presentados, los participantes a menudo me dicen que no saben qué
comentar de los textos de los compañeros. Siempre les sugiero que
comiencen por aquí: qué les ha gustado de ellos. Es curioso con qué
frecuencia me responden algo parecido a esto: “No sé… Me gusta… cómo lo
cuenta… Sí, me gusta la historia… No sé”.

En ese momento yo me pongo las gafas de la señorita Rottenmeier (sí, la de


Heidi, que ya tengo cierta edad y mis recuerdos de infancia son los que son) y
les pregunto: “A ver, ¿te gusta cómo lo cuenta o cómo es la historia?” Por lo
general la respuesta es un “me gusta todo”, pero sigo indagando hasta que la
persona en cuestión se centra en el elemento que destacaría del texto que
estamos analizando.

¿Cuál es la utilidad de todo esto? Si somos capaces de precisar por qué algo
que hemos leído nos gusta, estamos identificando aquello que valoramos y
que desearíamos reproducir en nuestros escritos. Adquirir este foco supone
una ventaja considerable. No es lo mismo analizar “todo” que “una parte”
(como tampoco es igual afinar todos los instrumentos de una orquesta o sólo
el clarinete principal).

Segunda pregunta mágica: por qué me ha gustado


Gracias a la primera pregunta hemos delimitado nuestro objeto de estudio.
Ahora la segunda pregunta nos va a ayudar a concretar eso que deseamos
analizar.

Imagina que la persona de quien te hablaba antes se ha decantado por “la


historia”, en lugar de por “cómo lo cuenta”. La historia es un concepto
demasiado amplio que es necesario acotar. Si la respuesta a esta segunda
pregunta es “porque tiene un final impactante”, nuestro análisis tomará una
perspectiva distinta a si la respuesta es “porque tiene un buen ritmo”.

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PARTE I: Cómo utilizar la lectura para mejorar como escritores sin ser
expertos en literatura

Tercera pregunta mágica: ¿cómo ha conseguido el autor que me


gustase?
Sin duda en la respuesta a esta pregunta encontraremos las claves que
podremos aprender y emular en nuestros textos. Ya hemos centrado nuestra
atención y acotado nuestro campo de análisis. Ahora es el turno de poner a
prueba nuestra capacidad de observación.

Este cómo es la parte más complicada (y nutritiva) de nuestro método de


trabajo. Aquí tendrás que volver a leer ese fragmento que te ha gustado o
repasar la parte de la obra que ha llamado tu atención y anotar todo aquello
que consideres interesante y que pueda dar respuesta a las preguntas
anteriores.

Te sugiero que esas notas las hagas esquemáticas o a modo de lista. Más
adelante repasarás ese esquema y reflexionarás sobre lo que has escrito,
puedes comparar un punto con otro y buscar sus relaciones, etc.

Sin duda esta pregunta, además de ser la más complicada de dar respuesta,
es la más difícil de aclarar sin un ejemplo. Por ello, a continuación te lo explico
mediante el análisis de un párrafo de una novela.

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PARTE I: Cómo utilizar la lectura para mejorar como escritores sin ser
expertos en literatura

2. El análisis (ejemplo práctico)


En el artículo Cómo comenzar una novela. Trucos y ejemplos para los primeros
párrafos te hablo del inicio de Corazón tan blanco, de Javier Marías. La frase con la
que comienza la novela siempre me ha gustado. Aunque en ese artículo lo analizo
con más detalle, aquí voy a hacerlo siguiendo estas preguntas sencillas e intuitivas.
Pero antes te recuerdo cuál es la frase en cuestión (te incluyo también el inicio de la
segunda frase para que sepas cómo acaba la acción):

No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era
niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el
cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y
se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba
en el comedor con parte de la familia y tres invitados. Cuando se oyó la
detonación, unos cinco minutos después de que la niña hubiera abandonado
la mesa…

Ya puedes imaginar que la primera vez que leí este fragmento lo que quería era disfrutar
de la obra. Por ello, subrayé la frase para no olvidarla y continué la lectura. Cuando
terminé el libro me hice las tres preguntas mágicas. La respuesta a la primera de ellas la
tenía en lo que había ido subrayando mientras leía. Por tanto, de este libro me gusta,
entre otras cosas, esa primera frase. Aquí está mi primera respuesta. Ya he centrado mi
atención en el asunto que quiero estudiar.

Vamos con la segunda pregunta: ¿por qué me ha gustado? Estas son mis respuestas:

a) Porque ha despertado mi interés por conocer quién es el narrador.

b) Porque me ha hecho preguntarme por qué la mujer desea quitarse la vida.

c) Porque me ha impactado la manera en que narra el suicidio.

Estos tres porqués se pueden resumir en uno: porque el autor me ha “enganchado” para
leer la novela completa.

Por supuesto, estas son mis respuestas y no tienen por qué coincidir con las tuyas. Cada

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PARTE I: Cómo utilizar la lectura para mejorar como escritores sin ser
expertos en literatura

lector tenemos nuestras preferencias.

Ya tengo claro por qué me gusta esta frase, ¿verdad? Ahora vamos a la pregunta
peliaguda: cómo ha conseguido el autor que me fije en ella. O en otras palabras, cómo
Javier Marías ha logrado que yo tenga ese deseo de continuar leyendo su libro. Voy a
desgranarte mis conclusiones reflexionando sobre cada uno de los porqués anteriores:

a) Porque ha despertado mi interés por conocer quién es el


narrador
El autor lo ha conseguido justo con las primeras palabras: “No he querido saber, pero he
sabido”. Estas palabras expresan una oposición entre lo que el narrador desea (no
querer saber) y lo que realmente sucede (lo ha sabido).

Por lo general, este tipo de oposiciones o contradicciones de los personajes suelen


llamar mi atención porque me recuerdan a comportamientos de la vida real. Además, esa
oposición también me abre nuevas preguntas sobre el personaje narrador: ¿por qué no
ha querido saber? ¿cómo lo ha sabido? Como lectora, espero que las próximas páginas
del libro den respuesta a estas preguntas.

b) Porque me ha hecho preguntarme por qué la mujer se quita la


vida
La manera en que Marías presenta a la joven también me fascina. El autor no dice su
nombre, como si careciera de identidad. Se dirige a ella como los demás la denominan,
“una de las niñas”, en contraposición a la mujer que realmente es ( “cuando ya no era
niña”). ¿Por qué ese deseo de infantilizar a la mujer? ¿Qué hay detrás de esta
denominación? Además, como ya habrás observado, aquí también hay una oposición
(“una de las niñas, cuando ya no era niña” ).

Por otro lado, aunque el lector se preguntaría durante la lectura de cualquier novela por
qué se quita la vida tal o cual personaje, aquí esa pregunta se amplifica. No sólo llama la
atención que una joven se suicide recién llegada del viaje de bodas, sino que lo haga
con el arma de su padre. ¿Acaso el padre la obligó a casarse en contra de su deseo y
por eso elige su pistola, o bien es simplemente lo que tenía más a mano?

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PARTE I: Cómo utilizar la lectura para mejorar como escritores sin ser
expertos en literatura

c) Porque me ha impactado la manera en que narra el suicidio


No sé si, cuando iniciaste la lectura de este fragmento, tú te esperabas que al final una
mujer se suicidaría. Yo desde luego no pude imaginar que fuera a acabar apretando un
gatillo. Una mujer recién llegada de una luna de miel que va al cuarto de baño, se mira al
espejo y comienza a desnudarse me sugiere varias cosas, y la última es que se va a
pegar un tiro.

Jugar con lo inesperado, narrar un acto que parece una cosa y que finalice en algo que
el lector no se imagine (y hacerlo de manera tan rápida) genera un tremendo impacto. De
nuevo, la acción del personaje (el suicidio) se amplifica en la mente del lector y genera
una mayor impresión.

Por supuesto, además de que el personaje haga algo inesperado, hay que pensar que
esa acción debe ser coherente con sus actos anteriores. De lo contrario, estaríamos
escribiendo un hecho imprevisible, sí, pero carente de toda lógica y, por tanto, menos
verosímil.

Que el autor haya introducido de soslayo a otro personaje (en este caso el padre) en un
acto de tan íntimo como es quitarse la vida de nuevo abre preguntas en la mente del
lector, crea expectación e interés.

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PARTE I: Cómo utilizar la lectura para mejorar como escritores sin ser
expertos en literatura

3. Transformamos lo observado en recursos


aplicables a nuestras novelas y relatos
Una vez hemos dado respuesta a las preguntas anteriores, se hace necesario
transformar nuestras conclusiones en algo que pueda sernos útil a la hora de escribir.

Para ello, yo me sirvo de dos caminos (pero hay muchos; a mí estos me resultan útiles y
te animo a que tú encuentres los tuyos):

➢ La concreción

➢ La comparación

La concreción
Consiste en definir de forma precisa y reducir a lo esencial la conclusiones a
las que he llegado anteriormente. Siguiendo el ejemplo anterior, podemos
concretar todas las ideas en lo siguiente:

➢ Oposiciones de dos ideas (incluso pueden ser contradictorias): “No he querido


saber, pero he sabido…”; “…una de las niñas cuando ya no era una niña…”

➢ Mención de personajes de soslayo: “la pistola de su propio padre”.

➢ Actos imprevisibles (pero coherentes) a la luz de la cadena de hechos: “…había


regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se
abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su
propio padre…”

➢ Sugerir preguntas en la mente del lector que puedan resolverse en las próximas
páginas del libro.

Oposiciones, contradicciones, personajes que aparecen de soslayo, actos


imprevisibles que generan impacto en el lector… Estos son los recursos que
ha utilizado el autor para que me haya enganchado a su obra con sólo su
primera frase. Y no sólo tengo el recurso (por ejemplo: la oposición de dos
ideas) sino también un ejemplo donde se ha puesto en práctica.

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PARTE I: Cómo utilizar la lectura para mejorar como escritores sin ser
expertos en literatura

La comparación
Ahora puedo comparar mis conclusiones de este fragmento con las extraídas
de otras lecturas. Si hay alguna que se repite, puedo comparar las diferentes
maneras de utilizar ese recurso. Siguiendo el ejemplo anterior, si he observado
la oposición de dos ideas en otra novela o relato, tendré otro ejemplo de cómo
un autor diferente pone en práctica este recurso.

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PARTE I: Cómo utilizar la lectura para mejorar como escritores sin ser
expertos en literatura

Al final, todo es escribir


Todo lo visto anteriormente no nos va a servir de mucho si no nos remangamos
y nos ponemos a trabajar. Siéntate delante de tu hoja en blanco (esa vieja
amiga) y escribe, a modo de ejercicios, textos cortos donde utilices el recurso
que has extraido de tus lecturas. Es probable que la primera vez no te agrade
el resultado, pero persiste. Analiza que es lo que no funciona y vuelve a
escribir.

O bien intenta introducir ese recurso en el texto que estés escribiendo, o en


esa idea de relato que tienes apuntada pero que aún no sabes cómo
desarrollar, etc. Hay diferentes formas de hacerlo, pero al final todo es escribir.

Por cierto, ¿sabes por qué Javier Marías me ha “atrapado” con los recursos de
los que te hablaba antes? Porque a través de ellos me está presentando el
conflicto de la obra. Sin conflicto, no hay historia. Pero no voy a seguir
hablando sobre esto ya que algo tengo que dejar para el próximo capítulo,
¿verdad?

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PARTE II

Cómo organizar la
información: las fichas
de lectura

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PARTE II: Cómo organizar la información: las fichas de lectura

1. ¿Es útil realizar fichas de lectura de todos los libros


que leemos?
Me gustaría presentarte a mi amigo Pedro. Con el fin de sacar todo el jugo a
los libros que lee, confeccionó la ficha más completa que puede hacerse para
leer de forma crítica un libro. No olvidó reflejar ningún tema que pudiera
comentarse, tanto del “fondo” como de la “forma” de la obra. Sin embargo,
aunque su ficha era magnífica, me dijo que este método no le había servido de
nada.

Mientras Pedro me explicaba su experiencia con sus fichas de lectura, se me


vino a la cabeza la imagen de un pistolero de un spaghetti western. No te rías,
que te estoy viendo. Suelo prestar atención cuando me hablan, pero tengo una
imaginación muy fértil, qué le voy a hacer. Además, esta asociación de ideas
(Pedro-pistolero) no es descabellada. Te argumento el porqué del parecido:

En algún momento de la película, el pistolero en cuestión, Joe, diría algo como


esto: “Ten cuidado, Jimmy. Tengo un revólver y ganas de usarlo”. Y a
continuación se hincharía a disparar a diestro y siniestro: a Jimmy, al barman
del cabaret, al pianista, a los tahúres y trileros de dos mesas más allá, al
parroquiano que acaba de abrir la puerta del local… Mientras, el espectador
se queda pensando de qué le sirve tanto cadáver al bueno de Joe. En fin, creo
que ya sabes por dónde van los tiros, ¿no?

Efectivamente, blandiendo su ficha, Pedro pensó: “Temblad, libros. Tengo una


ficha de lectura y ganas de usarla”. Libro que caía en sus manos, libro que
analizaba al detalle completando la ficha punto por punto. No importaba si el
libro le había interesado mucho o poco, si le parecía brillante respecto al
manejo del lenguaje o sobre la construcción de personajes… lo analizaba
todo. Y lo que es peor, esa información no la supo conducir hacia lo que
necesitaba: estrategias para enriquecer sus novelas y relatos (entre tanta
lectura crítica, ese punto no lo recogió en su extensa ficha).

Pedro tenía las ganas y los recursos para sacar buen provecho de sus

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PARTE II: Cómo organizar la información: las fichas de lectura

lecturas, pero invirtió mal su esfuerzo y su tiempo. Vamos a intentar aprender


de su experiencia.

En mi opinión, como ya habrás deducido, no todos los libros que leas van a
interesarte tanto como para analizarlos. Si has leído el artículo anterior, te
habrás fijado en que la primera de las preguntas que nos podemos hacer para
abrir nuestro análisis es qué me gusta y por qué. Sin embargo, en este punto
puede ser una buena idea cambiar el “me gusta” por el “me resulta
interesante”.

El motivo es que no todos los libros que nos gustan pueden resultarnos
interesantes a la hora de aprender un recurso nuevo o cómo aplicarlo de
forma original. Puede que disfrutes leyéndolos, pero, como escritor, quizás no
te hayan sorprendido. Además, también se da el caso contrario: hay libros que
no los disfrutamos tanto pero en los que vemos una técnica o una estrategia
narrativa que nos interesa aprender.

Lo ideal, qué duda cabe, sería que se combinaran ambos verbos y que todo lo
que leyéramos, además de encantarnos, nos interesara sobremanera. Sin
embargo, por desgracia no suele ser así. Por esa razón, te sugiero que
orientes tu análisis hacia aquellas lecturas que te han suscitado interés como
escritor.

Por supuesto, esta es una opinión personal. Hay autores que se decantan por
analizar todo lo que cae en sus manos. Es otra opción. Tú tienes que encontrar
la que más se ajuste a tu personalidad.

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PARTE II: Cómo organizar la información: las fichas de lectura

2. ¿Cómo puedo enfocar una ficha de lectura?


Cuando lees una obra que te interesa, lo más usual es que te ocurra uno de
estos casos:

a) Que te llame la atención algún fragmento concreto del texto, por ejemplo, un
párrafo donde se describe un lugar.

b) Que despierte tu interés algún elemento de la obra, por ejemplo, el orden


temporal en que están narrados los hechos de la historia.

c) Que la obra te haya encantado e interesado de principio a fin.

d) Que detectes que en la obra hay algo que te ha interesado pero que no
sepas qué es exactamente.

A continuación te describo cada punto con más detalle.

a) Trabajar un fragmento concreto del texto


En el primero de estos casos, lo que ha llamado tu atención es un párrafo o
unas líneas de la obra. Es un texto concreto, y probablemente te has fijado en
él porque es un “ejemplo” o “caso práctico” de un recurso que deseas
aprender o utilizar.

Volvamos al ejemplo anterior: has destacado un párrafo de tu libro preferido


donde se describe un lugar. Cuando lo subrayaste, estabas disfrutando de la
lectura y desconocías por qué te resultaba interesante ese fragmento. Sólo
sabías que ahí había algo que querías aprender. Después de terminar tu libro,
vuelves a tus notas y analizas ese párrafo. Llegas a la conclusión de que el
recurso que ha utilizado el autor es el empleo del lenguaje sensorial.

También puede ocurrir que ese texto haga referencia a algún recurso que
identifiques al momento. Por ejemplo, has estudiado el cliffhanger y al llegar a
determinado capítulo ves claramente que el autor lo ha utilizado. También en
este caso puedes marcar el párrafo y conservarlo entre tus notas para recurrir
a él cuando necesites revisar cómo utiliza el cliffhanger.

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PARTE II: Cómo organizar la información: las fichas de lectura

Tanto en un caso como en otro, lo que has destacado es un texto que puede
ejemplificar algo que has estudiado o que te gustaría poner en práctica en tus
escritos.

b) Trabajar un elemento de la obra


A diferencia del caso anterior, donde destacas unas líneas de texto, ahora lo
que te interesa analizar es un elemento de la obra. Puede ser la trama, los
personajes, la estructura de la novela, la voz del narrador, el manejo del
suspense… En cualquier caso, lo que destacarías de esa obra no puede
expresarse en unas pocas líneas.

Como ya has observado, ahora no tienes un “ejemplo”, sino que lo que ha


despertado tu interés es el elemento, recurso literario o estrategia narrativa en
sí. Simplificando mucho (y obviando muchos matices) podemos decir que
estás recorriendo el camino inverso al anterior. Partes de un asunto que
deseas analizar y te concentras en observar cómo el autor lo ha expresado en
su obra: en un conjunto de capítulos, en algunas páginas, disperso a lo largo
del libro, etc.

Me explicaré mejor con un ejemplo. No sé si has leído El cuento de la criada,


de Margaret Atwood. En esta novela se entrelazan dos tiempos:

➢ El pasado de June en EE.UU. y el comienzo de la república de Gilead: narra su


vida con su pareja y su hija, su amiga Moira, su madre, su trabajo en una biblioteca,
cómo se instaura el nuevo régimen y ella es “reeducada”, etc.

➢ El presente de June en Gilead: se han suprimido los derechos de las mujeres y


June es una “criada”, una mujer cuya única función es fecundar, gestar y dar a luz a los
hijos de las clases altas (un buen número de la población era estéril).

Supongamos que me interesa analizar cómo la autora ha ido entrelazado


ambos momentos de la vida de June, los cuales pueden funcionar como dos
tramas a lo largo de la novela. Lo primero que llama la atención es que lo hace
intercalando situaciones del presente y del pasado. Por tanto, lo que me

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PARTE II: Cómo organizar la información: las fichas de lectura

gustaría analizar es cómo la autora ha conseguido narrar ambas tramas


tejiendo esos saltos temporales con fluidez y haciendo que el lector, aunque
no se le presente la información de manera ordenada, sea capaz de ordenar
cronológicamente la historia una vez haya leído la novela.

Como ves en este ejemplo, lo que me gustaría analizar es un elemento de la


obra: cómo se entrelazan las tramas. La autora lo consigue utilizando el
recurso de los saltos temporales. Como estos saltos están presentes a lo largo
de toda la novela, mi análisis iría dirigido a observar cómo se realizan, de qué
manera se hilvana la situación del presente con la del pasado, qué tipo de
frases se utilizan para darnos a conocer que está hablando de un hecho
pasado o del presente, etc.

Como es natural, volvería al libro siempre que fuera necesario para buscar
esos “ejemplos”, es decir, el párrafo o las líneas concretas donde se expresa
lo que deseo estudiar. La información que me gustaría conservar en la ficha de
lectura sería, además de mis conclusiones sobre la mezcla de tramas y los
saltos temporales, los textos que me han resultado más interesantes.

c) Trabajar la obra de principio a fin


Puede darse el caso que hayamos leído una obra de la que hemos pensado:
“esta no tiene ningún desperdicio” y queramos analizarla entera. Más adelante
te doy algunas ideas de los campos que puedes incluir en tu ficha de lectura.

Al igual que te exponía en el punto anterior, sería útil que hicieras acopio,
además de las conclusiones, de los textos donde se expliciten los recursos
que has ido analizando.

d) Trabajar una obra de la que no se sabe muy bien qué es lo que


más nos interesa
Si te ha interesado una obra en su conjunto, pero no sabes identificar qué es
eso que deseas aprender, podrías aplicar las preguntas que te indicaba en el

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PARTE II: Cómo organizar la información: las fichas de lectura

artículo de la semana pasada para intentar delimitar qué es lo que más te


interesa.

Si aun así no sabes exactamente qué es lo que te gustaría destacar y


aprender de ese libro, en ese caso puede serte útil realizar la ficha de lectura
completa.

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PARTE II: Cómo organizar la información: las fichas de lectura

3. Ideas para crear la ficha de un fragmento de texto


Antes hemos visto que puedes destacar un fragmento de texto concreto de tus
lecturas. En ese caso, lo que solemos hacer es subrayar en el libro las líneas
que han despertado nuestro interés. Sin embargo, tener el párrafo marcado no
nos va a ser de mucha ayuda cuando queramos recordar cómo ese autor ha
utilizado ese recurso literario. Es cierto que tienes un libro “trabajado”, pero
cuando pase algún tiempo es probable que no recuerdes que en ese libro
subrayaste ese dato en concreto. O puede que sí lo recuerdes, pero tardarías
un rato en encontrar exactamente lo que necesitas.

Para intentar recuperar la información de una manera rápida y eficaz, te


sugiero que copies ese texto en otro soporte. Puedes hacer una fotografía,
copiarlo a mano en una libreta o fotocopiarlo. Además, puedes adjuntar una
ficha con el análisis de ese fragmento que has guardado. No sería una ficha
de todo el libro, sino sólo de esas líneas de texto que te han llamado la
atención.

Como ya he comentado en alguna ocasión, cada uno tenemos que encontrar


la manera de trabajar que mejor se adapte a nuestra personalidad y
cualidades, por lo que es probable que tu ficha sea diferente a la mía. No
obstante, aquí tienes algunos puntos que pueden ayudarte en tu análisis y
servirte de inspiración para crear tu ficha personal:

➢ Datos de la obra: Título, autor, editorial, traductor, fecha de publicación, etc.


➢ Localización del fragmento: número de página y línea.
➢ Por qué has destacado ese fragmento: por ejemplo, por su lenguaje poético,
porque emplea el arma de Chejov, etc.
➢ Qué consigue el autor con ese fragmento: aumentar la tensión, caracterizar un
personaje, introducir al lector en una atmósfera especial, etc.
➢ Otros textos relacionados: aquí puedes nombrar textos de otras obras o de la
misma obra donde se utilice el mismo recurso o similar. Si estos textos ya los has
organizado mediante fichas, bastará que indiques a qué ficha haces referencia. Esto te
facilitará comparar cómo distintos autores ponen en práctica el mismo recurso.

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PARTE II: Cómo organizar la información: las fichas de lectura

➢ Otras apreciaciones y opinión personal: este punto es muy amplio para que
puedas hacer referencia a lo que desees.

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PARTE II: Cómo organizar la información: las fichas de lectura

4. Ideas para confeccionar una ficha de lectura


completa
En el caso de que desees analizar la obra en su conjunto puede serte útil crear una ficha
más completa. Por otro lado, si tu análisis lo enfocas a uno de los elementos y no a toda
la obra, puedes seleccionar sólo el apartado que te interese.

¿Qué apartados puede tener este ficha de lectura?


➢ Datos del libro: Título, autor, editorial, año, lengua original y traductor, etc.

➢ El lenguaje utilizado: registro, tono, vocabulario, la voz del narrador, los diálogos,
etc.

➢ La trama: si la obra consta de una o varias tramas, cuáles son los puntos de giro,
cómo es el final, cómo está escrito el principio, cómo son las escenas y qué función
cumplen en el conjunto de la obra, en qué momento temporal comienza la historia (ab
ovo, in medias res, in extremis) etc.

➢ Los personajes: tipos de personajes, evolución del protagonista y arco de


transformación, su caracterización, cómo se relacionan los personajes, qué función
tienen en la historia, etc.

➢ Estructuras de la historia: MIPA, división en capítulos, tiempo narrativo, arcos y


modelos de historias, etc.

➢ Escenarios y atmósfera: época y lugares en que transcurre la acción,


descripciones de los lugares, relación de éstos con los personajes, etc.

➢ Técnicas y recursos que has encontrado: narración enmarcada, elipsis narrativa,


vasos comunicantes, anticipación o foreshadowing, contar y/o mostrar, etc.

➢ Opinión personal sobre el libro y otros datos que quieras destacar.

➢ Otros libros relacionados: al igual que te indicaba en la ficha anterior, en este


punto puedes relacionar la obra con otras que hayas leído y comparar tus conclusiones.

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PARTE II: Cómo organizar la información: las fichas de lectura

No olvides tu objetivo
Recuerda que el objetivo de realizar esta ficha de lectura no es hacer una crítica de la
novela, sino analizar los recursos y estrategias que ha utilizado su autor y que te pueden
servir para mejorar como escritor. Por esta razón, te sugiero que al analizar cada uno de
los apartados anteriores tengas presente estos tres parámetros:

➢ Concretar el recurso o estrategia literaria que el autor ha utilizado. No es


necesario que sepas el nombre de tal o cual técnica, basta con que lo expreses con tus
palabras.

➢ Seleccionar un texto que pueda servirte de ejemplo a la definición del recurso


anterior.

➢ Relacionar con otros textos. Como ya te he comentado, te resultará útil poder


comparar cómo otros autores utilizan el mismo recurso literario.

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PARTE II: Cómo organizar la información: las fichas de lectura

5. Una última sugerencia para organizar las fichas de


lectura
Ya has realizado tu lectura, tu análisis y la ficha. Ahora es el momento de organizar esa
información para poderla recuperar cuando vuelva a serte necesaria. Como es obvio,
dependiendo del tipo de soporte que hayas utilizado (papel o digital) así será el archivo
que tendrás que formar. Por ejemplo, carpetas en tu ordenador, ficheros si prefieres el
papel como soporte, etc.

Lo hagas como lo hagas, el objetivo es poder recuperar la ficha de lectura y el texto


cuando lo necesitemos. Por ello, crear unas carpetas que se llamen “Libros leídos en
2018” o “Fichas de libros de aventuras” no nos va a ser de mucha utilidad en este caso
(pero pueden serlo en otros).

Te sugiero que abras carpetas y organices tus ficheros o libretas según el elemento o
recurso que estás analizando. Por ejemplo, puedes abrir carpetas con títulos como
estos: “Cómo introducir un flasback”, “Ejemplos de narración enmarcada”, “Diálogos”,
“Finales abiertos”, etc.

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PARTE III

5 sugerencias para
sacar partido a tus
lecturas

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PARTE III: 5 sugerencias para sacar partido a tus lecturas

1. Lee para disfrutar y relee para aprender


Realizar una lectura activa nos ayuda a avanzar como escritores, pero también es cierto
que no nos hace disfrutar de la obra todo lo que nos gustaría.

Leer es una actividad mágica. No pierdas la capacidad de sorprenderte y disfrutar de


tus lecturas. Al hacerlo reconectarás con al menos uno de los motivos que te conducen a
escribir: para hacer sentir a otros eso que tú estás sintiendo mientras lees.

Por tanto, te sugiero que la primera vez que abres un libro lo DISFRUTES. Léelo y vívelo.
Después, si consideras que puede ser de interés, vuelve a leerlo de manera activa. Fíjate
en cada recurso del escritor, analízalo como te exponía en los otros 2 artículos anteriores
y aprende todo lo que puedas.

No obstante, es cierto que no es tan fácil leer “sin las gafas del escritor” si ya estás
acostumbrado a realizar esa lectura activa. Comprendo que a veces, aunque nos
propongamos sólo disfrutar de la lectura, no podemos evitar echar mano del lápiz y
realizar alguna anotación o subrayar unas líneas. Pero creo que es conveniente intentar
volver a disfrutar de los libros con la fascinación del lector. En este caso, puedes marcar
lo que te ha llamado la atención y posponer su análisis para más tarde (cuando ya hayas
leído y disfrutado de tu libro).

2. Organiza tus notas


Durante la lectura activa puedes subrayar en el libro ese fragmento que te ha gustado y,
en caso de que tengas alguna idea, puedes anotarla en el margen mientras lees para
reflexionar sobre ella más tarde. Pero, como te comentaba, este no es el mejor sistema
para recuperar la información que durante la lectura te ha resultado interesante.

Para ser más organizado y rescatar esa información de manera más rápida, te sugiero
que “saques” ese texto del libro. Puedes hacer una fotografía, copiarlo a mano en una
libreta o fotocopiarlo. Además, puedes adjuntar la ficha con el análisis de ese fragmento
que has guardado.

Después, abre carpetas en tu ordenador o bien organiza tus ficheros y cuadernos según
los temas que analizas. Recuerda que, como te decía, es más funcional tener una

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PARTE III: 5 sugerencias para sacar partido a tus lecturas

carpeta que se llame “Finales sorprendentes” que “Lecturas realizadas en 1998”.

3. Analiza con ojos de escritor


Después de haber disfrutado de la lectura, vuelve a lo subrayado y reflexiona sobre ello.
Puedes hacerlo a través de preguntas intuitivas (como las que te indicaba aquí) o bien
puedes dirigir tu análisis de manera más sofisticada (empleando alguna ficha de
lectura).

Durante tu análisis no olvides cuál es tu objetivo: aprender recursos que el autor de esa
obra ha utilizado y a ti te gustaría poner en práctica. No es necesario que hagas una
crítica del libro como si fueras un teórico literario. Ajusta tu análisis a tus necesidades.

Para ello no olvides concretar bien tus conclusiones (te hablaba de ello en la primera
parte de esta guía).

4. Compara unos análisis con otros


Quizá sea por mi formación, pero comparar textos siempre me ha aportado mucha luz y
buenas ideas. Concreta qué es lo que deseas aprender (un recurso estilístico, una
estructura narrativa, un elemento, una técnica, etc.) y compara diferentes textos donde
se ponga en práctica eso que estás analizando.

Examina las diferentes maneras de desarrollar la misma idea o recurso y también los
puntos de encuentro entre los distintos textos. Con ello tendrás diferentes opciones de
poner en práctica ese recurso que deseas aprender y, además, alimentarás tu
creatividad para encontrar otras formas de hacerlo.

Por ejemplo, si estás buscando la mejor manera para comenzar tu novela, puedes
comparar el análisis que has realizado de los inicios que más te han gustado. Observa
qué puntos en común tienen y aplícalo en tu texto.

5. Escribe
Ya te lo decía en la primera parte de esta Guía: de nada sirve todo el trabajo anterior si
no lo pones en práctica. Ten en cuenta que el objetivo último es mejorar tus relatos y
novelas. A la hora de realizar tu análisis desgrana los recursos que ha utilizado el autor

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PARTE III: 5 sugerencias para sacar partido a tus lecturas

para conseguir ese efecto que te ha entusiasmado. Después, practícalo. Escribe textos
bien como ejercicios o bien integrándolos en la obra que tienes entre manos. En este
último caso, haz al menos un par de pruebas de escritura para escoger la mejor versión.

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FICHA DE LECTURA DE
UN FRAGMENTO DE LA
OBRA

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FICHA DE LECTURA DE UN FRAGMENTO DE LA OBRA

Número de ficha _______


DATOS DE LA OBRA
Título Autor Editorial

Fecha de publicación Idioma original Traductor

Página
FRAGMENTO
Línea

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FICHA DE LECTURA DE UN FRAGMENTO DE LA OBRA

¿POR QUÉ HE DESTACADO ESTE FRAGMENTO?

¿QUÉ RECURSOS OBSERVO QUE HA UTILIZADO EL AUTOR?

¿QUÉ HA CONSEGUIDO EL AUTOR CON ELLO?

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FICHA DE LECTURA DE UN FRAGMENTO DE LA OBRA

OTROS TEXTOS DONDE HE OBSERVADO ESOS RECURSOS


En esta obra (páginas):




En otras obras (páginas o números de fichas):




¿Qué aprendo si comparo estos textos? (Puntos en común, diferencias, etc.)

OTRAS APRECIACIONES

OPINIÓN PERSONAL

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GUÍA PRÁCTICA:

Cómo utilizar la lectura para mejorar como escritores


Ruth M. Rodríguez

VERBALINA Escuela de Escritura Creativa

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