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UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN CRISTÓBAL DE HAMANGA

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN


ESCUELA PROFESIONAL DE EDUCACIÓN SECUNDARIA
ESPECIALIDAD DE LENGUA ESPAÑOLA Y LITERATURA

“Análisis lingüístico y comentario de la deixis personal en el texto


autobiográfico Memorias de un soldado desconocido de Lurgio Gavilán
Sánchez”

ASIGNATURA: Lingüística del Texto

PROFESOR: ALTAMIRANO FLORES, Federico

INTEGRANTES: Sulca Fonseca, Yency Lucero

Vivar Ayala, Wendy Marina

SERIE: 300-II

AYACUCHO-PERÚ
2018
INTRODUCCIÓN
La deixis significa mostrar o mencionar algo o alguien en el texto; por lo tanto, se
encarga de designar la referencia y enfatizar. Cuando el lenguaje es hablado
ocurre en un lugar, tiempo y con unas personas específicas. Los artificios que
ligan la expresión con su contexto espacial, temporal o personal, están recogidos
bajo el término deixis. Todas las lenguas parecen haber desarrollado un número
de rasgos para integrar la información contextual. Entre estos rasgos la deixis es
el más destacado.
Por deixis se entiende la localización e identificación de personas, objetos,
eventos, procesos y actividades de las que se habla, o a las que se alude, en
relación con el contexto espacio-temporal creado y sostenido por la enunciación
y por la típica participación en ella de un solo hablante y al menos un destinatario.
(J. Lyons, 1980: 574).
Los deícticos, pues, son unidades lingüísticas cuyo funcionamiento semántico-
referencial implica una consideración del papel que tienen en el proceso de
enunciación los actantes del enunciado y la situación espacio-temporal. Lo que
varía con la situación es el referente de una unidad deíctica, no su significado, el
cual permanece constante de un empleo a otro. El significado de «yo» es
siempre el mismo: la persona que está hablando; ahora bien, su referencia
variará según quién sea esa persona que está hablando.
En el siguiente análisis titulado “Análisis lingüístico y comentario de la deixis
personal en el texto autobiográfico Memorias de un soldado desconocido de
Lurgio Gavilán Sánchez” se toma en cuenta referencias significativas que nos
ayuden a entender cuán importante es el uso de a deixis dentro del texto, la cual
nos asegurará la cohesión y coherencia dentro del texto.
El propósito del trabajo es mostrar e identificar cuáles son los elementos
deícticos que se emplean en el texto y explicar su intención dentro del discurso;
por ende, aplicaremos todos y cada uno de los conceptos aprendidos a lo largo
del curso de Lingüística del Texto, para así lograr un real y significativo
conocimiento.
Para llevar a cabo este propósito, centraremos el análisis lingüístico bajo un
orden establecido de la siguiente manera: definición de la deixis: tipos y
funciones según diversas perspectivas al igual que su importancia para luego
ahondar en el tema que nos centraremos que es la deixis personal, concepto y
marcas lingüísticas que detallaremos, cuales son elementos deícticos
personales y en qué casos se utiliza. Seguidamente pasaremos al análisis
lingüístico y comentario final.
Finalmente, esperamos que el trabajo sea realmente significativo para quien lo
lea, y una ayuda para entender, comprender y analizar la deixis personal en un
texto.
I. LA DEIXIS
La deixis es una «figura de enunciación». Cuando el lenguaje es hablado, ocurre
en un lugar, tiempo y con unas personas específicas. Los artificios que ligan la
expresión con su contexto espacial, temporal o personal, están recogidos bajo el
termino deixis. Todas las lenguas parecen haber desarrollado un numero de
rasgos para integrar la información contextual. Entre estos rasgos la deixis es la
más destacado.
«La deixis se refiere a las conexiones entre el discurso y la situación en la que se
utiliza el discurso. La palabra “deixis” se deriva de la palabra griega que significa
“mostrar” o “indicar”, se utiliza para denotar los elementos del lenguaje que se
refieren directamente a la situación. Las palabras deícticas son aquellas que
poseen un punto de referencia dependiente del hablante o autor, y que está
determinado por la posición que este ocupa en el espacio y en el tiempo».
(Renkema, 1999:102).

Desde la perspectiva de su etimología, la deixis significa mostrar, por lo tanto, se


encarga de designar la referencia y enfatizar lo conveniente para la situación
comunicativa, por otro lado, la deixis está plasmada de manera implícita en el
texto, dejando así que el lector analice los anteriores enunciados, para luego
darle sentido y estructura al texto leído o escrito.
En ese sentido, diríamos que la deixis viene a ser una serie de conexiones que
se muestran en el texto para reemplazar los nombres propios y así evitar la
redundancia léxica y fomentar la cohesión y como resultado obtener una
coherencia global en el texto. Los elementos deícticos se utilizan teniendo en
cuenta el contexto (espacio y tiempo) para referirnos adecuadamente a los
elementos que lo reemplacen.
Los elementos deícticos son piezas estrechamente relacionadas con el contexto
dada su función de indicador contextual, tanto en la elaboración como en la
interpretación de los enunciados. La deixis señala y crea un terreno común –físico,
sociocultural, cognitivo y textual-. Los elementos deícticos organizan el tiempo y
el espacio, sitúan a los participantes y a los propios elementos textuales del
discurso. También, suelen formar clases cerradas y son principalmente los
pronombres, los artículos, los adverbios y los morfemas verbales de persona y de
tiempo, pero también algunos verbos, adjetivos y preposiciones. Los términos
deícticos pueden usarse en un sentido gestual o en un sentido simbólico”
(Calsamiglia y Tusón, 1999: 116,125).

Del mismo modo, los elementos deícticos son indicadores contextuales, por lo
tanto, están ligados al contexto, es decir que para ser interpretado
necesariamente se analiza el entorno y de manera más minuciosa se hace una
observación a la hora de elaborar los elementos deícticos; en conclusión, la
deixis es la forma lingüística que utilizan los sujetos hablantes en sus enunciados
para hacer referencia, señalar, indicar, demostrar alguna situación, una persona,
un objeto en particular, etc.
Por consiguiente, la deixis consiste en la peculiar forma que tiene la lengua de
captar y denominar aquello que se halla ante nuestros ojos (o, mejor, ante
nuestra percepción física, sensorial o intelectual): dado que un mismo hecho (la
caída de una viejecita en una esquina, por ejemplo) puede ser percibido por las
tres personas gramaticales (yo, tú, él), desde tres lugares distintos (desde aquí,
ahí, allí, respectivamente), en tres momentos diferentes (ahora, antes, después)
y con múltiples apreciaciones semánticas (que si venía de una tienda o
si iba hacia otro sitio; que si se trataba de tu madre o de mi suegra; etc.)
El primer teórico en tratar de sistematizar el fenómeno deíctico fue K. Bühler
(1934). Este autor distingue entre campo mostrativo del lenguaje y campo
simbólico: en el primero funcionan aquellos elementos que suponen una
indicación a la situación comunicativa; el campo simbólico sería aquel donde los
nombres (que funcionan como símbolos) reciben su precisión significativa. La
deixis recibirá, por tanto, su precisión significativa en el campo mostrativo del
lenguaje.
Según Calsamiglia, existen cuatro tipos de deixis: personal, espacial, temporal y
textual.
1. Deixis personal: Señala a las personas del discurso, las presentes en el
momento de la enunciación y las ausentes en relación con aquéllas. A través
de los deícticos de persona seleccionamos a los participantes en el evento
comunicativo. Funcionan como deícticos de este tipo los elementos que
forman el sistema pronominal (pronombres personales: yo, tú, él, nosotros,
vosotros, ellos, y posesivos: mío, tuyo, suyo, vuestro) y los morfemas verbales
de persona (usted, ella y él).

2. Deixis espacial: Organiza el lugar en que se desarrolla el evento


comunicativo. Para ello se selecciona del entorno físico, aquello que interesa
destacar, y se sitúa en el fondo o fuera del escenario aquello que no interesa.
La deixis espacial señala los elementos de lugar en relación con el espacio
que crea el locutor. Cumplen esta función: Adverbios o perífrasis adverbiales
de lugar: aquí, ahí, allí; cerca, lejos; arriba, abajo; delante de, detrás de; a la
derecha de, a la izquierda de; pronombres demostrativos: este/esto, ese/eso,
aquello y verbos de movimiento: ir, venir; acercarse, alejarse; entrar, salir;
subir, bajar.

La deixis espacial tiene además una función muy importante (si se quiere
metafórica) para marcar el territorio, el espacio público y el privado y, como
consecuencia, para señalar la imagen y la distancia de las relaciones sociales.
Ej. Expresiones del tipo pasarse de la raya, meter la pata, ponerse en su sitio,
no pase usted de aquí, póngase en mi lugar, no te metas en donde no te llama,
etc.
3. Deixis temporal: Indica elementos temporales tomando como referencia el
ahora, que marca quién habla como centro deíctico de la enunciación.
Cumplen la función de ser adverbios y las locuciones adverbiales de tiempo,
el sistema de morfemas verbales de tiempo. Ej. Antes de, después de, desde,
a partir de; así como algunos adjetivos como actual, antiguo, moderno, futuro,
próximo.
4. Deixis textual: Señala y organiza las partes del texto unas con respecto a las
otras. El tiempo en sí mismo se convierte en un espacio y tiempo de
referencia, donde existe un antes y un después, un arriba y un abajo. Son
piezas esenciales para marcar la organización textual, ya que se utilizan para
señalar las otras partes del texto. Se suelen utilizar expresiones adverbiales
de lugar y tiempo. Ej. En primer lugar, antes que nada, primero de todo,
primeramente. Por un lado, por otro, por una parte, por otra. Entonces, luego.
Más arriba, hasta aquí. Más abajo, seguidamente, mientras, a la vez. Por
último, finalmente, en conclusión.
En el siguiente análisis lingüístico nos enfocaremos en analizar minuciosamente
la deixis personal para lo cual pasaremos a definirla minuciosamente:
II. DEIXIS PERSONAL
Señala a las personas del discurso, las presentes en el momento de la
enunciación y las ausentes en relación con aquéllas.
«() la deixis personal supone una indicación hacia los propios interlocutores: el
hablante, el oyente, o un tercero que no sea ni uno ni otro" (Carbonero;1979:23).
La deixis personal está definida por el hecho mismo de que uno habla con
alguien y acerca de algo; es decir, por la relación entre la primera persona (yo) y
la segunda (tú) que señalan al emisor y al receptor y fijan la existencia de la
tercera persona (él).
Marcas lingüísticas:
Existen dos marcas lingüísticas, en ese sentido las siguientes autoras
mencionan que:
En el español funcionan como deícticos de este tipo los elementos que forman
el sistema pronominal (pronombre personal y posesivo) y los morfemas verbales
de persona. (Calsamiglia y Tusón; 1999:118). Entonces haremos uso de un
elemento deíctico al emplear el pronombre personal como en el siguiente
ejemplo: Yo te dije que tú tenías que ir con él. Y del mismo modo cuando
utilizamos los pronombres posesivos: tu papá está en mi coche. Por otro lado,
existen los elementos deícticos llamados morfemas verbales de persona:
nosotros cantábamos y ustedes no paraban de gritarnos.
A veces los textos tienden a encubrir la subjetividad del emisor. Se recurre
entonces a elementos que acentúan la objetividad del discurso. La aparición
repetitiva de estos recursos a lo largo del texto constituye también un factor de
cohesión.
Los deícticos personales
Los elementos que pueden cumplir esta función deíctica son los siguientes:
Los pronombres personales de 1ª y de 2ª persona:
1ª persona: yo, me, mí, conmigo, nosotros/as, nos.
2ª persona: tú, te, ti, contigo, vosotros/as, os.
- No he hablado con Juan porque él no me tiene que aclarar nada.
El pronombre “él” de 3ª persona no es deíctico, porque su antecedente (“Juan”)
se encuentra en el propio texto (cotexto). Por el contrario, “me” es deíctico porque
sólo puede interpretarse en relación con el contexto; para interpretarlo,
necesitamos saber quién emite el enunciado.
Por otra parte, en ocasiones los papeles de emisor y receptor son
intercambiables (como ocurre en la conversación) y entonces el referente del
pronombre varía a lo largo del texto:
- ¡Hombre!, quería hablar contigo.
- Pues mira, yo también quería hablar contigo.
Los morfemas verbales de 1ª y de 2ª persona:
- He conseguido, llegarás, hablo.
Hay que tener en cuenta que el castellano, a diferencia de otras lenguas, no
precisa en muchas ocasiones señalar el sujeto con pronombres, pues los
morfemas verbales son suficientemente explícitos:
- No voy a volver
Los determinantes y pronombres posesivos de 1ª y de 2ª persona:
mi, tu, su, nuestras, mío, el tuyo, etc.
Para la lingüística, la deixis personal sirve para indicar a las personas en el
momento de la enunciación y las ausentes en relación a ellas.
Ciertos usos de la deixis personal pueden conllevar significados pragmáticos
adicionales, por ejemplo, la relación de cercanía o distancia entre hablantes de
una lengua, así como la cortesía o confianza que se expresan en el uso de
tú/nosotros y usted/ustedes en el español. El uso diferenciado de la deixis
también puede utilizarse como medio para destacar o enfatizar la identidad o
importancia de alguno de los participantes de una conversación.
III. ANALISIS LINGUISTICO
CURANDO A LOS HERIDOS DE GUERRA
Una tarde llegó Tania a la compañía 90, era enfermera del PCP, venía de
otro grupo guerrillero que operaba en Chungui1. Eran los tiempos de
sequía de 1984, y también el inicio de la violencia extrema 2. Días antes
de la llegada de enfermera habíamos sufrido ataques de los ronderos de
Huamanguilla3. Ella se sentía cansada, no había otra enfermera con
P1
estudios en medicina4. Le sirvieron comida y se quedó dormida hasta el
día siguiente5. Cuando aún no había clareado el nuevo día, el mando
político me dijo que la acompañara porque en otro pueblo, en otra base
de apoyo, las masas estaban heridas y la enfermera necesitaba un
ayudante6.

La enfermera Tania había nacido en San Miguel y antes de incorporarse


a las filas del PCP había trabajado en la posta medica de esa ciudad 7.
Había que atender a muchas personas heridas8. Ese día, los ronderos de
P2 Huamanquilla habían atacado con armas blancas a las comunidades
cercanas al distrito de Tambo, pues estas estaban aun con nosotros,
eran nuestras masas, y ellos también habían ido a atacar a los ronderos
de Huamanguilla9.
Muchos campesinos habían muerto; otros, cortados del cuello, aun
sobrevivían. Tenían muchas heridas en el cuerpo, habían sido punzados
con cuchillo10. Como ayudante, le alcanzaba gaza, agua oxigenada, y ella
P3
limpiaba y curaba las heridas11. Había que decir a las personas enfermas
que pronto se recuperarían, que no era nada grave; además, la lucha es
por la justicia social, por el partido12. Nunca lo contrario13.
Así, desde ese día me quedé como ayudante y los dos caminábamos de
comunidad en comunidad, de pelotón en pelotón, curando a las personas;
donde caía la noche, ahí nos quedábamos en quebradas, frías montañas
o en una casa campesina acogidos con el calor humano 14. Ella sabía
P4
bastante de la medicina de nuestros abuelos, conocía muchas yerbas
curativas15. Yo conocía algunas plantas aromáticas, como el yawarsunqu;
para cicatrizar las heridas y palear los malestares del frio, utilizábamos,
chilca, molle, cabulla o muña16.
Por el mes de noviembre de 1984 visitamos al pelotón número 15, o sería
el número 14, que había venido de Chilcas17. Curamos algunos heridos
de bala y enfermos de gripe18. Habían preparado wawas, pues era tiempo
P5 de Todos los Santos. Solo estuvimos unas horas, porque llegó un
mensajero diciéndonos que un compañero herido de bala ya estaba por
morirse19. Así era la vida del enfermero, correr siempre donde te
necesitan.20
El herido estaba tendido en el suelo sobre la frazada, las balas estaban
incrustadas en toda parte facial21. Siempre les decíamos que no era nada
grave, que pronto sanaría y que ya estábamos entrando en la lucha
P6
final22. El compañero solo sobrevivió dos meses23. Luego lo enterramos
envuelto con la bandera roja en una quebrada espinosa con cactus, tunas
y cabullas24.
Los heridos aumentaron en número, llegamos a tener unos veinte25.
Algunos llegaron con los brazos destrozados; otros, heridos por las
esquirlas26. Se hizo difícil la atención porque, en aquellos tiempos, casi
todas las comunidades comenzaron a organizarse en rondas campesinas,
en yanaumas.27 Nos comenzaron a perseguir28. Nos retiramos a la ceja
de la selva29. Era difícil trasladarse con los heridos30. Tenían brazos y
piernas agujerados por las balas del ejército31. Caminábamos despacio y
cuando escuchamos el sonido de los helicópteros nos echábamos al
suelo32. Algunos de nuestros compañeros que ya tenían las balas
agujeradas e incrustadas en el cuerpo emitían un olor putrefacto, hasta
los gallinazos nos rondaban en el cielo, seguro atraídos por el olor
P7 nauseabundo33. Pero aún vivían34. No hacían vigilancia, pero leían los
libros de marxismo y los folletos del presidente Gonzalo35. Esas montañas
de ceja de la selva siempre estaban cubiertas de neblina36. Eso era bueno,
porque los enemigos difícilmente podían ubicarnos37. Pero no había nada
para comer38. A veces nos pasábamos días enteros esperando a las
vizcachas o venados para cazarlos como los hombres más primitivos, con
piedras y lanzas improvisadas39. Alguna vez atrapamos a un venado, y
comimos y lamimos los huesos hasta que estuvieran como corroídos por
el tiempo; pero otros días no había ni agua para beber40. Murieron cuatro
heridos; no los enterramos, ni teníamos banderas rojas para
envolverlos41. Eran los tiempos más difíciles que habíamos pasado42.
Dejé de ser enfermero cuando me hicieron llamar para una reunión en las
alturas de Uchuraccay43. Cuando regresé después de algún tiempo a las
montañas de neblinas, la compañera enfermera solicitó permiso a mi
P8 mando para que me quedara con ella, pero mi mando no aceptó44. Fue
la última vez que me encontré con Tania; espero que esté bien donde
quiera que esté ahora45.

El contenido se organiza de la siguiente manera:


Este texto presenta una serie de enunciados de distinta longitud y función. Es un
texto cerrado, narrado en primera persona. Consta de ocho párrafos.
 La primera parte abarca desde «Una tarde llegó Tania» hasta «Nunca lo
contrario».
Párrafo 1: El primer enunciado hace referencia a aquella tarde cuando Tania
llegó a la compañía 90, quien era enfermera del PCP, venía de otro grupo
guerrillero que operaba en Chungui.
El segundo enunciado no mantiene relación con el primer enunciado, el cual se
refiere a Tania, ya que en este enunciado se hablará de los tiempos sequía de
1984, y también el inicio de la violencia extrema.
El tercer enunciado vuelve a mencionar el primer tema que es la llegada de Tania
a la compañía 90, pero en este caso aplica la sustitución léxica con un término
de profesión (la enfermera) para referirse a Tania; se emplea un morfema verbal
de persona para indicar que todos en la compañía 90 habían sufrido ataques de
los ronderos.
- Habíamos sufrido ataques de los ronderos de Huamanguilla.
En el cuarto enunciado, el autor utilizará el elemento deíctico, que es un
pronombre personal de tercera, número singular (ella) para referirse a Tania, el
verbo (se sentía) de igual manera acompaña en la misma dirección, mediante
este mecanismo de cohesión se logra una coherencia en el texto. El siguiente
enunciado (le sirvieron comida y se quedó dormida…) es un complemento
significativo que de igual manera utiliza los pronombres personales de tercera
persona, y numero singular para referirse a Tania.
Es en el sexto enunciado donde se incorpora el narrador protagonista mediante
el elemento deíctico (me):
- El mando político me dijo que la acompañara…
Donde (me) es un pronombre personal en primera persona, que representa el
yo del discurso. Y (la) es un pronombre personal de tercera persona y género
femenino en ese sentido, Benveniste afirma:
En la teoría de la enunciación (É. Benveniste 1966 y 1974), el yo-aquí-ahora
constituye el «centro deíctico» o «punto cero» de las coordenadas contextuales
para la realización e interpretación de cada acto de comunicación. Es el hablante
quien organiza el discurso desde su campo de referencias, que otorga sentido a
los elementos deícticos y al propio discurso.
Párrafo 2: el séptimo y octavo enunciado explican el origen del nacimiento y el
oficio de Tania antes de incorporarse a las filas del PCP; (incorporarse) que está
escrito en verbo transitivo, con referencia a Tania.
El noveno enunciado, utiliza tres elementos deícticos, de los cuales dos están
narrados en primera persona y el tercero, en tercera persona:
- Ese día, los ronderos de Huamanguilla habían atacado con armas blancas
a las comunidades cercanas al distrito de Tambo pues estas estaban aun
con nosotros, eran nuestras masas, ellos también habían ido a atacar
(…).
Nosotros el yo narrador y el PCP.
Nuestras distritos de Tambo, que tenían la misma ideología del PCP.
Ellos vuelve a hacer referencia a los distritos de Tambo.
Párrafo 3: en el décimo enunciado el narrador aumenta más información,
explicando que en dicho ataque hubo varios heridos y muertos. En el décimo
primer enunciado detalla que el como ayudante cumplía funciones:
- (…), le alcanzaba gasa, agua oxigenada, y ella limpiaba y curaba las
heridas.
Nuevamente se hace énfasis en la narración en primera persona, utilizando el
elemento deíctico (le), que es un pronombre personal de tercera persona; nos
da a entender que el narrador protagonista le ayuda a alguien, ¿quién es ese
alguien? (ese alguien es Tania).
El décimo segundo y décimo tercer enunciado, ayudan a la progresión temática
por los detalles mencionados.
 La segunda parte abarca desde «Así, desde ese día me quedé…» hasta
«Eran los tiempos más difíciles que habíamos pasado». En ella se enuncia el
tema central que es la cura de los heridos de guerra y se hace énfasis en
utilización de elementos deícticos de la modalidad de autobiografía (Yo, Ella,
caminábamos, etc.)
Párrafo cuatro: el enunciado décimo cuarto, el narrador cuenta sus travesías
como ayudante de la enfermera Tania, por lo cual se aprecia aun la coherencia
textual entre párrafos. La conexión con el párrafo anterior se hace a través de
«me quede como ayudante y los dos caminábamos (…), ahí nos quedábamos
en quebradas, frías montañas…»
El primer elemento deíctico asegura la narración del narrador protagonista, ya
que es un pronombre personal de primera persona en número singular, del
mismo modo el tiempo verbal tiene una gran importancia, puesto que acompaña
en el mismo tiempo en que se da la narración.
En el décimo quinto, la proposición evoca a Tania mediante la deixis (ella). Yo
es la sustitución deíctica que se utiliza para enfatizar el sujeto que prima en el
enunciado dieciseisavo.
- Yo conocí algunas plantas aromáticas (…) utilizábamos, chilca, molle,
cabuya o muña
Párrafo cinco: el enunciado comienza su desarrollo con la evocación al pasado
mediante deixis de morfema verbal de persona, indicando la primera persona
plural «curamos algunos heridos de bala (…)». Los siguientes dos enunciados
sirven como complemente a lo anteriormente citado. Y en ultimo enunciado de
este párrafo hace una referencia al interlocutor.
- Así era la vida del enfermero, correr donde te necesitan. Donde te
representa a la segunda persona gramatical al tú.
En ese sentido, se afirma que:
«Por consiguiente, introduciendo la situación de alocución, se obtiene una
definición simétrica para tú como individuo al que se dirige la alocución en
la presente instancia del discurso que contiene la instancia lingüística tú.
(Benveniste; 2007: 172).
Párrafo seis: los enunciados 22, 23 y 24 se extienden desde «Siempre les
decíamos» hasta «luego lo enterramos»
Empleo masivo de la primera persona plural en pretérito imperfecto, con los que
se enuncian los hechos y se desarrolla el contenido:
- Siempre les decíamos que no era nada grave. Refiriéndose a los heridos
- Ya estábamos entrando en la lucha final. de bala.
- Luego lo enterramos envuelto con la bandera. Refiriéndose al compañero que
murió.

Párrafo siete: los enunciados 25 y 26 funcionan como relacionantes entre los


enunciados anteriores y el enunciado 27, 28, 29, 30, 31 y 32, que comprenden
oraciones causales: «nos comenzaron a perseguir» «caminábamos despacio y
cuando escuchábamos el sonido de los helicópteros nos echábamos» utilizando
el pronombre personal de primera persona plural (nos) para referirse a todos los
miembros del pelotón incluido él (primera persona Yo). Así pues, las formas
verbales tienen la función cohesiva.
El «algunos de nuestros compañeros» del enunciado trigésimo tercero, indica
un pronombre posesivo de primera persona plural para referirse a sus
compañeros del PCP, en el enunciado trigésimo cuarto y trigésimo quinto existe
una oración adversativa (pero aun vivían) y de negación (No hacían vigilancia,
pero leían los libros del marxismo). En los dos siguientes enunciados se hacen
uso de una deixis espacial (esas montañas) (eso era bueno).
El uso de oraciones enunciativas en pasado, tanto afirmativas como negativas,
que acompañan el ritmo de la secuencialidad:
- A veces nos pasábamos días enteros sin comer.
El narrador y Tania
- Y comimos y lamimos los huesos

- No los enterramos ni teníamos banderas rojas para hacerlo.


El narrador y Tania no enterraron a los muertos porque ellos no tenían banderas
rojas para hacerlo.
CONCLUSIÓN
La deixis es un mecanismo lingüístico que señala quién, dónde y cuándo, cuyo
significado ocasional depende del contexto. En suma, se trata de un mecanismo
de cohesión que indica la persona (deixis personal), lugar (deixis espacial),
tiempo (deixis temporal) y la relación entre los participantes discursivos (deixis
social).
En la narración, la deixis apareció de distintas formas en los ocho párrafos. La
deixis personal, espacial y temporal fueron las que más resaltaron en el texto,
esto se debe a que, en la autobiografía prima el «Yo» y «Tú» de las personas en
el discurso, en tiempos y espacios específicos. Es por ello que éstos deícticos
fueron los que predominaron en el análisis de este texto narrativo.
Y, por último, se llegó a la conclusión de que la deixis es un mecanismo de
cohesión que sirve para darle coherencia y progresión temática a los diferentes
tipos de textos, llamase narrativo, descriptivo, argumentativo, expositivo, etc.
BIBLIOGRAFÍA

Calsamiglia, H y Tuson, A (1999). Las cosas del decir. Barcelona: Ariel.


Carbonero Cano, Pedro, Deíxis espacial y temporal en el sistema lingüístico.
Sevilla: Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1979.
Benveniste, É. (1966 y 1974). Problemas de lingüística general I y II. México:
Siglo XXI.
Bühler, K. (1934): Teoría del lenguaje. Madrid: Alianza.
Renkema, J (1999). Introducción a los estudios sobre el discurso. Barcelona:
Gedisa.

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