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RESUMEN XXII CONGRESO INTERNACIONAL DE CIENCIAS DE LA

COMPUTACION

EL IMPACTO DE BUENAS PRACTICAS SOBRE LA CALIDAD DEL SOFTWARE

El Desarrollo de Software Dirigido por Modelos (MDD) es una disciplina que está generando
muchas expectativas como alternativa a los métodos convencionales de producción de software.
Dado que MDD es un paradigma emergente, aún no se han establecido estándares para medir la
calidad de sus aplicaciones. Esto ofrece un aporte en este sentido, realizando un análisis de las
buenas prácticas MDD en relación con el nivel de madurez 2 del CMMI-DEV 1.3. Para cada
práctica específica en cada Área de Proceso del Nivel 2 del CMMI-DEV 1.3, las mejores prácticas
MDD fueron analizadas para determinar si brindan soporte a cada práctica específica.
Posteriormente, se procedió a validar los resultados obtenidos consultando a profesionales de
ingeniería de software especialistas en el tema. Para cada área de proceso, el grado de soporte
brindado por MDD para cada práctica específica fue calculado. Finalmente se elaboraron
propuestas que permitirían incrementar el soporte MDD, con vistas a lograr que una organización
que lo utilice esté en condiciones de certificar CMMI-DEV.

Por otra parte, las certificaciones de calidad permiten testificar la eficacia y eficiencia de los
procesos. La mayoría de las certificaciones tienen un impacto en el interior de las organizaciones,
ya que, por un lado, obligan a pensar en las mejores formas de alcanzar objetivos antes de certificar
y, por otro, a actuar de manera previsible luego, basando las decisiones en información cierta. Las
certificaciones de calidad agregan valor al producto, previsibilidad al trabajo, y confianza a los
clientes, lo que conlleva a aumentar la competitividad de la empresa. Se percibe como valioso el
que la empresa se preocupe por dar a conocer su calidad y abra las puertas a mostrar cómo trabaja
ante organismos de certificación externa e inclusive internacional.

CLOUD COMPUTING

¿Qué es Cloud Computing?

El mundo del software está en constante cambio y evolución. Cuando Salesforce fue creada, en
1999, se trataba del primer servicio empresarial a ofrecer aplicaciones de negocios en un sitio web,
que acabó por ser llamado por el mercado de computación en la nube, o cloud computing. Desde
entonces, Salesforce ha sido la pionera en este tipo de servicio para pequeñas, medianas y grandes
empresas.

En otras palabras, la definición de cloud computing es ofrecer servicios a través de la conectividad


y gran escala de Internet. La computación en la nube democratiza el acceso a recursos de software
de nivel internacional, pues es una aplicación de software que atiende a diversos clientes. La
multilocación es lo que diferencia la computación en la nube de la simple tercerización y de
modelos de proveedores de servicios de aplicaciones más antiguos. Ahora, las pequeñas empresas
tienen la capacidad de dominar el poder de la tecnología avanzada de manera escalable.

La computación en la nube ofrece a los individuos y a las empresas de todos los tamaños la
capacidad de un pool de recursos de computación con buen mantenimiento, seguro, de fácil acceso
y bajo demanda, como servidores, almacenamiento de datos y solución de aplicaciones.
Eso proporciona a las empresas mayor flexibilidad en relación a sus datos e informaciones, que se
pueden acceder en cualquier lugar y hora, siendo esencial para empresas con sedes alrededor del
mundo o en distintos ambientes de trabajo. Con un mínimo de gestión, todos los elementos de
software de la computación en la nube pueden ser dimensionados bajo demanda, usted solo necesita
conexión a Internet.

Cloud Computing

¿Qué es Cloud Computing? De una manera simple, la computación en la nube (cloud computing) es
una tecnología que permite acceso remoto a softwares, almacenamiento de archivos y
procesamiento de datos por medio de Internet, siendo así, una alternativa a la ejecución en una
computadora personal o servidor local. En el modelo de nube, no hay necesidad de instalar
aplicaciones localmente en computadoras.
La computación en la nube ofrece a los individuos y a las empresas la capacidad de un pool de
recursos de computación con buen mantenimiento, seguro, de fácil acceso y bajo demanda.

“La nube proporciona servicio a empresas de todos los tamaños... la nube es para todo el mundo.
La nube es una democracia”

¿Cómo funciona el Cloud Computing?

La computación en la nube utiliza una capa de red para conectar los dispositivos de punto periférico
de los usuarios, como computadoras, smartphones y accesorios portátiles, a recursos centralizados
en el data center. Antes de la computación en la nube, la ejecución confiable de software por las
empresas que ofrecían servicios solo era posible si ellas podían también pagar por el mantenimiento
de la infraestructura de los servidores necesarios. Además, el software tradicional exigía, por lo
general, un equipo completo de profesionales de TI, interno o externo, para lidiar con el inevitable
conjunto de errores, desafíos de servicios y upgrades. El concepto de computación en la nube está
libre de todos esos problemas y requisitos anticuados.

IMPORTANCIA DE LA PERFORMANCE DE SOFTWARE

La importancia del software radica también en que permite una comunicación entre el usuario y la
máquina, e incluso una interacción entre ambos. Pongamos otro ejemplo muy sencillo; ahora
mismo, escribiendo esto, al pulsar un botón del teclado, se activa automáticamente una serie de
órdenes, que permiten identificar que botón se ha pulsado, traducirlo a lenguaje de máquina,
mostrarlo en pantalla para el usuario y almacenarlo. Así, el software que tengo instalado en mi
ordenador se ha ocupado de todo eso ante un simple gesto mío. Y esa es precisamente otra de sus
grandes funciones: facilitar las tareas a los usuarios. Gracias al software podemos ejecutar tareas
que hace décadas hubiesen llevado años de trabajo, y ello ha supuesto sin lugar a dudas una
revolución mundial en la sociedad moderna. Está tan presente en nuestra vida cotidiana, que
muchas veces pasa desapercibido que no sólo tenemos programas y aplicaciones en los
ordenadores, sino que la mayor parte de los electrodomésticos, coches, mandos… llevan su propio
software (más o menos simple) incorporado.

El software es imprescindible para cualquier sistema informático o basado en informática, puesto


que, sin él, este no funcionaría. Es el software quien da las órdenes, quien indica que debe hacer
cada máquina con sus elementos, cuando y como. Un ordenador sin software sería simplemente un
conjunto de chips, cables, periféricos e interruptores totalmente inerte y sin función alguna. Es el
software quien ordena todo ese material, lo reconoce, le asigna una función según sus
características, y permite que funcione todo en su conjunto. Imaginaos una orquesta tocando una
pieza: el director sería la parte central del ordenador, los músicos, el hardware periférico, y el
software, la partitura de esa pieza. Está claro que sin partitura no habrá música, pero también que
sin músicos tampoco. Continuando el símil, si en el caso de las partituras son los compositores
quienes las crean, en el caso de la informática son los programadores, quienes diseñan el software
para que cumpla con la función deseada. En grandes programas, como por ejemplo los sistemas
operativos, existen equipos de cientos y miles de personas que trabajan en ellos durante largos
periodos de tiempo, sobre todo debido a su complejidad. Y de hecho empresas como Apple,
Microsoft, Google… son básicamente empresas dedicadas al software y su desarrollo, lo cual nos
permite hacernos una pequeña idea del valor del software. Contra esta corriente de grandes
empresas que obtienen beneficio económico del software, hay una corriente mundial que aboga por
el software libre o gratuito, pero bueno, esa es otra historia.

EL FUTURO DE LA MOVILDAD

La adopción de alternativas diferentes a los modos de transporte tradicionales en América Latina y


el Caribe es un fenómeno creciente en varias ciudades de la región. Es muy probable que en los
próximos años haya una evolución del concepto de propiedad de un vehículo (vehicle ownership)
hacia el uso del mismo (vehicle usage), donde las personas utilicen el vehículo como un medio de
transporte complementario (y no primario como es actualmente en muchos casos). Este cambio de
paradigma en la utilización del auto propio se da en combinación no sólo con los distintos medios
de transporte público, sino con los distintos servicios emergentes ofrecidos por los nuevos modelos
de negocio de movilidad en la región, siendo el más importante de ellos el vehículo compartido
(sharing models). Alternativas como la bicicleta compartida (bike sharing), el auto compartido (car
sharing) y viajes compartidos ride sharing han sido los modelos más adoptados en la región.

Buena parte de las capitales y principales ciudades en América Latina y el Caribe ofrecen ya una
alternativa de bike sharing donde los usuarios pagan una cuota anual por la utilización de bicicletas
que se comparten entre todos los ciudadanos registrados. Actualmente más de 20 ciudades en la
región cuentan ya, o están en etapa de planeación de sistemas de bicicletas compartidas, que incluso
se expanden a motocicletas eléctricas como e Conduce en Ciudad de México Los modelos de
negocio de bicis compartidas en la región son también un ejemplo de la colaboración existente y
necesaria entre los sectores público y privado, para que la movilidad en las grandes ciudades sea
integral y conectada para lograr la eficiencia de todo el sistema en el futuro. Además, para muchas
de estas grandes urbes significa también un paso adelante en la promoción de la movilidad
sustentable que es tan necesaria en las grandes ciudades de la región.
Empresas de ride sharing como Uber, Cabify, Laudrive y 99Taxi han expandido su presencia a lo
largo de toda la región ofreciendo servicios de auto con chofer por demanda (on demand services),
con modelos de negocio diferenciados en las distintas ciudades en las que operan. Es una realidad
que la alta competencia entre las empresas participantes en este segmento está generando también
distorsiones en precios y en mercados tradicionales como el taxi. Sin embargo, la mayor parte de las
ciudades están generando sistemas regulatorios que permitan la coexistencia y reduzcan el impacto
negativo de esta competencia, siendo los principales beneficiados los ciudadanos que cada día
cuentan con mayores alternativas de servicios de movilidad y que, en algunas ocasiones se traducen
también en menores tiempos y costos de traslado para ellos.

Por otro lado, el camino para los servicios de car sharing no ha sido tan exitoso y creciente como en
los modelos de negocio mencionados anteriormente. Empresas como Carrot en Ciudad de
México, Zazcar en Sao Paulo y Awto en Santiago se han enfrentado a distintos retos que han
resultado en que el crecimiento en la adopción por parte de los ciudadanos sea moderado
comparado a los servicios de bicicletas compartidas y ride sharing. Sin embargo, se espera que
estas empresas sigan invirtiendo y que nuevos participantes se integren a este mercado. Empresas
automotrices como Ford, General Motors y Audi están incursionando con programas piloto entre
sus empleados, y es probable que en el futuro se expandan a ofrecer este tipo de solución de
movilidad a distintas ciudades de la región, ya sea de manera directa o en asociación con las
empresas que ya ofrecen este tipo de servicio. Ford ya tuvo el programa piloto GoDrive en Londres
entre 2015 y 2016.

La optimización y eficiencia de estos nuevos modelos de negocio, así como la integración de los
mismos con el resto de las soluciones de movilidad que existen en las ciudades, requieren de la
utilización de herramientas tecnológicas que faciliten al usuario planear y programar de alguna
manera sus trayectos de una manera rápida y eficaz. La utilización de estas plataformas se vuelve
una herramienta clave en esta integración, a través de aplicaciones móviles. Aunque actualmente
están en etapas iniciales, en la región ya se empiezan a utilizar como en el caso de tarjetas de pago
único, que pueden ser utilizadas en los distintos medios de transporte (sobre todo público) y se
espera que vayan evolucionando para incluir medios de transporte privado en el futuro.

Estas plataformas son un paso fundamental en la región para la adopción del concepto de Mobility
as a Service (MaaS) que ya se observa en otras regiones del mundo y que permite planear la ruta
más eficiente entre un punto A y un punto B, considerando medios de transporte públicos, privados
y sustentables (ya que pueden incluir tramos de caminata y/o bicicleta). Además, permite hacer las
reservas necesarias para completar el trayecto, por ejemplo, en servicios de car sharing, ride
sharing u otros, y pagar todos los servicios involucrados en la ruta dentro de la misma aplicación.
Proyectos como Tarjeta CDMX en Ciudad de México, Bilhete Unico en Sao Paulo y SUBE en
Buenos Aires son los primeros intentos de integrar los distintos medios de transporte público de
estas grandes urbes, y se espera que evolucionen en el futuro para integrar medios de transporte
privado.

De esta manera, es evidente que el futuro de la movilidad esta alcanzado también a la región
latinoamericana. Se espera que en el mediano plazo continúe incrementándose la adopción de
nuevos modelos de negocio y plataformas tecnológicas que permitan hacer más eficientes los
traslados de los ciudadanos, así como disminuir la congestión y otros problemas derivados de la
movilidad. Sin duda, esto será una realidad en un mayor número de ciudades en la región hacia
2023. El futuro de la movilidad en América Latina y el Caribe es prometedor, pero se requiere
también una amplia colaboración entre los sectores público y privado para lograr que así sea.

EL FUTURO DE LA INFRAESTRUCTURA VERDE

La infraestructura verde ofrece soluciones atractivas a los problemas medioambientales, sociales y


económicos, y como tal ha de integrarse plenamente en los distintos ámbitos de las políticas. En un
momento en que la AEMA está a punto de publicar un informe sobre el papel de la infraestructura
verde en la mitigación de los impactos de los riesgos naturales asociados al cambio meteorológico y
climático, hablamos con su autor principal Gorm Dige, director de proyectos de Medio ambiente y
territorio, análisis político y económico.
Image © Birgit Georgi/EEA

¿Qué es la infraestructura verde y por qué es importante?

La Comunicación de la Comisión Europea sobre la Infraestructura verde define esta última como
una herramienta de eficacia probada que aporta beneficios ecológicos, económicos y sociales
mediante soluciones naturales y que nos ayuda a comprender el valor de los beneficios que la
naturaleza proporciona a la sociedad humana y a movilizar inversiones para sostenerlos y
reforzarlos. Dicho de otro modo, es una red de zonas naturales y seminaturales y de otros elementos
ambientales, que presta una extensa gama de servicios ecosistémicos.

La infraestructura verde puede ofrecer múltiples funciones y beneficios en un mismo ámbito


territorial. Dichas funciones pueden ser de tipo medioambiental (p.ej., la conservación de la
biodiversidad o la adaptación al cambio climático), social (p.ej., la construcción de drenajes de agua
o espacios verdes) y económico (p.ej., la creación de empleo y el aumento del precio de los bienes
inmuebles). Este contraste con las soluciones de infraestructura gris, que generalmente cumplen una
única función, como la de alcantarillado o la de transporte, es lo que confiere su atractivo a la
infraestructura verde, dotada del potencial de abordar varios problemas a la vez. La infraestructura
gris tradicional sigue siendo necesaria, pero con frecuencia puede reforzarse con soluciones
naturales.
La infraestructura verde puede utilizarse, por ejemplo, para reducir las escorrentías de las
precipitaciones tormentosas que se filtran en las redes de alcantarillado y, en última instancia, en los
lagos, ríos y arroyos, aprovechando las capacidades de retención y de absorción de la vegetación y
del suelo. En estos casos, la infraestructura verde produce, entre otros beneficios, los de aumentar la
captura de carbono, mejorar la calidad del aire, mitigar el efecto isla del calor urbano y crear
hábitats adicionales para la vida silvestre y espacios recreativos. Las zonas verdes contribuyen
asimismo al paisaje cultural e histórico, confiriendo identidad a los sitios y a los paisajes de las
zonas urbanas y periurbanas donde la gente vive y trabaja. Los estudios realizados demuestran que
las soluciones de infraestructura verde son menos costosas que las de infraestructura gris y ofrecen
una amplia variedad de beneficios complementarios a las economías locales, al tejido social y al
medio ambiente en general.

¿Cuáles son los principales problemas con que se enfrenta el desarrollo de la infraestructura verde?

La infraestructura verde es algo relativamente nuevo y complejo, y carece de una definición


generalmente aceptada. Se echan en falta además análisis e indicadores cuantitativos. De ahí los
esfuerzos de los responsables de la formulación de las políticas por integrarla en el panorama
político. No obstante, hay características de la infraestructura verde que van en contra de esta
tendencia. Por ejemplo, los ecoductos y los sistemas de gestión de las aguas naturales, como los
tejados verdes, suelen tener funciones claramente definidas y hay procedimientos para evaluar su
rendimiento.

También los argumentos financieros en favor de la infraestructura verde pueden parecer complejos,
pero ésta, en realidad, además de ofrecer los múltiples beneficios antes mencionados, suele ser más
barata, sólida y sostenible. Así pues, en lugar de aplicar por defecto soluciones grises como diques y
tuberías de drenaje, los planificadores deberían examinar primero los beneficios que conllevaría la
restauración de las llanuras aluviales y de los humedales.

Por último, la infraestructura verde hunde sus raíces en la Estrategia en materia de biodiversidad de
la UE, pero es algo más que un instrumento para la conservación de la biodiversidad. Puede
contribuir de manera importante al cumplimiento de los objetivos de las políticas de la Unión en
materia de desarrollo regional y local, cambio climático, gestión del riesgo de catástrofes,
agricultura y silvicultura, y medio ambiente.

¿En qué consiste la política europea sobre infraestructura verde, y qué se está haciendo para
solucionar los problemas mencionados?
La Estrategia en materia de infraestructura verde de la UE aboga por la plena integración de dicha
infraestructura en las políticas de la Unión, de tal forma que se convierta en un componente normal
del desarrollo territorial en toda la UE. Reconoce asimismo que la infraestructura verde puede
contribuir a una serie de políticas de la UE cuyos objetivos se pueden alcanzar mediante soluciones
naturales, y sitúa su uso en el contexto de la Estrategia de crecimiento Europa 2020.

Por otra parte, la Estrategia persigue garantizar el «mantenimiento y mejora de ecosistemas y


servicios ecosistémicos no más tarde de 2020 mediante la creación de infraestructura verde y la
restauración de al menos el 15 % de los ecosistemas degradados». Invita igualmente a los Estados
miembros a identificar y evaluar el estado de los ecosistemas y de sus servicios a escala nacional.
Esta labor contribuirá a la determinación del valor económico de los servicios ecosistémicos y
promoverá su integración en los sistemas nacionales de contabilidad y de elaboración de informes
para 2020.

La infraestructura verde ha logrado ser reconocida además en otros ámbitos de las políticas de la
UE, en particular en el VII Programa de acción en materia de medio ambiente (VII PMA), en
la Política regional 2014–2020, en la Directiva marco del agua, en la Directiva sobre nitratos, en
la Directiva sobre inundaciones y en la Estrategia de adaptación al cambio climático de la UE.
Confiamos en que todas estas iniciativas contribuyan a un mejor uso de la infraestructura verde
como instrumento político y lleven a soluciones prácticas a nivel local.

¿De qué forma contribuye la AEMA a esta labor?

La AEMA ha realizado varios estudios sobre la infraestructura verde en apoyo de los responsables
de la formulación de políticas y de la población. En 2011 publicamos el Informe sobre
Infraestructura verde y cohesión territorial, en el que insistimos en la importancia de desarrollar
herramientas para detectar y medir la infraestructura verde, y ofrecimos ideas para establecer
prioridades a escala nacional y regional y para fijar objetivos. Contribuimos asimismo a la
Comunicación de la UE sobre Infraestructura verde.

Nuestro estudio Análisis espacial de la infraestructura verde en Europa evalúa dicha infraestructura
como un concepto ecológico y territorial que promueve la salud y resiliencia de los ecosistemas,
contribuye a la conservación de la biodiversidad y beneficia al ser humano mediante la prestación
de servicios ecosistémicos tales como la mitigación del cambio climático, la creación de hábitats
clave para la biota y la conectividad entre los ecosistemas.

Como continuación al anterior, es inminente la publicación del informe de la AEMA «Explorar


soluciones naturales: el papel de la infraestructura verde en la mitigación de las catástrofes naturales
relacionadas con el cambio meteorológico y climático». En él, apoyándose en informes anteriores,
se muestra cómo contribuye la infraestructura verde a mitigar los efectos negativos de los
fenómenos meteorológicos y climáticos extremos, que figuran entre los riesgos naturales más
costosos en términos económicos y de vidas humanas en Europa y en el mundo entero. El informe
se centra en determinados tipos de fenómenos que probablemente se intensificarán a medida que
avance el cambio climático, como los corrimientos de tierras, las avalanchas, las inundaciones y las
marejadas ciclónicas. Además se aborda el tema de la infraestructura verde y los servicios eco
sistémicos que contribuyen a la regulación global del clima.

INFRAESTRUCTURA TECNOLOGICA

Qué es la infraestructura tecnológica

Es el conjunto de hardware y software sobre el que se asientan los diferentes servicios que la
Universidad necesita tener en funcionamiento para poder llevar a cabo toda su actividad, tanto
docente como de investigación o de gestión interna.

El conjunto de hardware consta de elementos tan diversos como los aires acondicionados o los
estabilizadores de corriente de las salas de máquinas, los sensores, las cámaras, los grandes
ordenadores que hacen de servidores de aplicaciones, los elementos de red,

como routers o cortafuegos, los ordenadores personales, las impresoras, los teléfonos, etc.

El conjunto de software va desde los sistemas operativos (un conjunto de programas de


computación destinados a desempeñar una serie de funciones básicas esenciales para la gestión del
equipo) hasta el software de sistemas (son aplicaciones de ámbito general necesarias para que
funcionen las aplicaciones informáticas concretas de los servicios; por ejemplo, las bases de datos,
los servidores de aplicaciones o las herramientas de ofimática).

Cómo es la infraestructura tecnológica de la UOC

Gran parte de la actividad de la UOC se apoya en la tecnología y, por lo tanto, siempre ha sido un
punto estratégico para la Universidad mantener una infraestructura tecnológica sólida y moderna.
Esta está formada por dos salas de máquinas robustas y seguras, ordenadores y elementos de red de
última generación, y los sistemas mejor posicionados en el mercado, con una apuesta por
el software libre y los sistemas abiertos.
UN PASEO POR LAS NUBES CON WINDOWS AZURE

hoy en día, la frase “La Nube” la escuchamos por todos lados: “Mígralo a La Nube” “Mi proyecto
lo voy a hacer sobre la nube” “Mi infraestructura quedaría mejor en La Nube” y La Nube esto y La
Nube aquello… Bueno, pero, y a todo esto, ¿QUE ES LA NUBE? Muchos habrán visto un
diagrama de red parecido a este:

Y muchos sabrán que la figura de la nubecita ubicada en la parte superior sirve para representar el
trayecto de los datos cuando salen de nuestra red local y viajan a través del internet antes de llegar a
su destino. Pues bien, “La Nube” es precisamente eso, nada mas y nada menos que El Internet.

De este término deriva otro del que seguramente también habrán escuchado mucho: Cloud
Computing, o lo que es lo mismo, Cómputo En La Nube.

Esencialmente, el Cómputo en La Nube hace referencia a recursos de cómputo a los que podemos
acceder bajo un modelo “On Demand” ó “paga por lo que usas” y por supuesto, cuando ya no
utilicemos estos servicios, los dejamos de pagar.

Dicho modelo presenta varios beneficios, tales como reducción del TCO, reducción de los gastos de
inversión en infraestructura, así como tiempo y costos de mantenimiento de la infraestructura, etc.

Los servicios a los que podemos acceder bajo este modelo los podemos englobar en 3 categorías:
Las 3 categorías principales de Cloud Computing

La 1era es Software As A Service ó Software Como Servicio.

El término Software as a Service (SaaS) se usa comúnmente para referirse a software o aplicaciones
que están en La Nube listas para ser utilizadas sin necesidad de instalar nada. Solo hace falta un
navegador de internet.

Algunos ejemplos de SaaS son el correo electrónico al que accedemos via Web (Hotmail, Gmail o
Yahoo! Mail). Otros ejemplos son el Google Docs, el Office 365 y el Windows Live SkyDrive, que
nos proporciona un Disco Duro virtual al que podemos accesar desde cualquier computadora.
Cualquier otra aplicación, ya sea gratuita o de paga, y que esté habitando en el internet, se considera
como Software As A Service.

La 2da categoria es Platform As A service ó Plataforma Como Servicio.

Platform as a Service (PaaS) consiste en todos aquellos componentes o herramientas que nos
permitirán desarrollar y desplegar nuestras aplicaciones en la nube, listas para que todo mundo las
puedan utilizar. Este servicio abstrae del Hardware físico al cliente, lo que resulta interesante y
atractivo ($$$) para cualquier desarrollador web o empresa que quiera desarrollar para la web, ya
que bien podria reeemplazar a las empresas de hosting tradicionales.

Por último, la 3er categoría es Infraestructura As A Service ó Infraestructura como servicio.


Infrastructure As A Service (IaaS) nos brinda todos los recursos tradicionales de un centro de datos
(potencia de procesamiento, memoria y almacenamiento de datos) Como tal, Infrastructure As A
Service son los racks, routers, servers y demás hardware que necesita nuestra infraestructura para
poder funcionar. Incluso la energía electrica que alimenta este hardware puede ser considerada
como IaaS. Toda esta infraestructura puede ser entregada de forma virtualizada.

Hay muchas empresas que ya ofrecen servicios de Cómputo en La Nube, tales

como Oracle, Amazon, e incluso Dell.

EL CAMBIO DE INFRAESTRUCTURA Y SU IMPACTO EN EL DESRROLLO

la relación entre las pautas de cambio tecnológico y el desarrollo económico desde una perspectiva
evolutiva. Aquí sostenemos que las modalidades y el ritmo de tales dinámicas conjuntas están
sumamente influidas por el surgimiento de nuevos paradigmas o regímenes tecnoeconómicos. Las
TIC son las impulsoras del paradigma actual, el cual, nos proponemos mostrar, está todavía en un
estadio de difusión incipiente, particularmente en los países en desarrollo. A partir de la evidencia
histórica, argumentamos que la aproximación de los países en desarrollo depende decisivamente de
su capacidad para dominar la tecnología inherente al paradigma tecnoeconómico dominante. Más
adelante discutimos las amenazas y las oportunidades relativas a una posible ruta de desarrollo con
base en las TIC.

CIUDADES INTELIGENTES

Las ciudades inteligentes son aquellas que usan la tecnología para el bienestar de la población,
representan la sociedad del futuro.

El 70 por ciento de la población mundial habitará en centros urbanos inteligentes para 2050, según
estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas.

Este fenómeno social y demográfico traerá efectos económicos, políticos y medioambientales


trascendentales, por lo que el concepto de “ciudad inteligente” se hace cada vez más relevante.

¿Qué es una ciudad inteligente?

Aunque no existe una definición consensuada, la teoría de ciudad inteligente se refiere a aquella que
utiliza los avances tecnológicos para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

“El propósito final de una Smart City (ciudad inteligente) es alcanzar una gestión eficiente en todas
las áreas de la ciudad como el urbanismo, infraestructuras, transporte, servicios, educación, sanidad,
seguridad pública, energía, satisfaciendo a las necesidades de la urbe y de sus ciudadanos”, según
el libro blanco Smart Cities, uno de los principales libros de referencia.

El consultor del Banco Interamericano de Desarrollo, Mauricio Bouskela, destaca los


siguientes rasgos de las ciudades inteligentes:

- Gestión racional del espacio urbano y los recursos naturales

- Empleo de fuentes alternativas de energía y reducción de emisiones de CO2

- Uso de redes de comunicación, sensores y sistemas inteligentes


La

tecnología para buscar el bienestar de la población y la sostenibilidad del medio ambiente es el


concepto de las ciudades inteligentes. Foto Fujisawa (Japón).

- Manejo de grandes bases de datos para prever o mitigar problemas

- Aprovechamiento de herramientas digitales y plataformas interactivas

- Conexión del gobierno y los ciudadanos y realización de trámites por Internet

- Generación de nuevos servicios y empresas de base tecnológica

Ciudades sostenibles

Alguna de las medidas para la sostenibilidad que propone el concepto de ciudad inteligente es la
utilización de paneles fotovoltaicos en las comunidades, un mayor uso de medios de trasporte y
vehículos eléctricos, paneles solares para semáforos o señales, molinos eólicos en farolas así como
la promoción y desarrollo del uso de las bicicletas.

El desarrollo de sistemas de gestión integral del ciclo del agua permite la reutilización del agua a fin
de aprovechar al máximo el valioso y limitado recurso.
Los
paneles solares captan la energía de la radiación solar para su aprovechamiento.

¿Dónde hay ciudades inteligentes?

Encabezando el podio de las ciudades más inteligentes están Tokio (Japón), Londres(Reino
Unido), Nueva York (Estados Unidos), Zúrich (Suiza) y París (Francia), según el índice IESE Cities
in Motion (ICIM).

América Latina también tiene ciudades inteligentes: Santiago de Chile (Chile), Buenos
Aires (Argentina), Monterrey (México), Ciudad de México (México), y Bogotá (Colombia), según
el Centro de Globalización y Estrategia del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE).

Si para el año 2050 no se han tomado medidas drásticas que contrarresten el crecimiento
demográfico, se espera un impacto medioambiental y social sin precedentes.

Por ello, es necesario la búsqueda de un modelo que permita la sostenibilidad del medio ambiente
en el futuro. Las ciudades inteligentes son la propuesta, refiere la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económico (OCDE).