V I S O R revista literariaNº 13 - Sep. / Dic.

2018

Reseñas: Manuel Vilas / José A. Rebullida / Luis Alberto
Henríquez Ensayos: Qué es el cuento / La experiencia del
viaje en Rafael Chirbes / Arreola y Flandes a través de Guy
Posson / Sobre Un coeur simple, de Gustave Flauvert Creación:
Juncal Baeza Monedero / Andrés Pinar Solé / Alycia Alba Miñano
/ Barbarella D'Acevedo / Lisardo Suárez / Silvia Zuleta Romano
© Revista Literaria Visor
ISSN 2386-5695
Revista Literaria de difusión cuatrimestral Contenido
Dirección:
Noel Pérez Brey
www.perezbrey.com Editorial.................................................................3
perezbrey@gmail.com
Reseñas..................................................................4
Consejo Editorial:
Vega Pérez Carmena Ordesa. Manuel Vilas...................................................5
Noel Pérez Brey
El último rey soldado. José A. Rebullida...................6
Imágenes: El perturbado del verbo. Luis Alberto Henríquez.....7
Portada: Daniel D.
www.flickr.com/photos/94433004@N07/
Contraportada: LaurenT08 / Fuente: Flickr Ensayos..................................................................9

Contenido: Riddim Ryder / Fuente: Flickr; Reseñas: Qué es el cuento: del esqueleto a la literatura protes-
Harry Traeger / Fuente: Flickr; Ensayos: Descriptimage
/ Fuente: Flickr; Creación: Peter Rea / Fuente: Flickr.
ta, por Donís Albert Egea..........................................10
La experiencia del viaje en Rafael Chirbes o la per-
Diseño: petua adolescencia, por Eva Giménez Cotanda.......14
Noel Pérez Brey
En el centenario del nacimiento de Juan José Arreola.
Arreola y Flandes a través de Guy Posson: crónica de
Esta revista se edita desde Illescas (Toledo - España) a través una amistad, por Enrique Morales Lara..................22
de la siguiente dirección:
www.visorliteraria.com El escritor de la fatalidad: sobre el pesimismo y la
melancolía en Un coeur simple de Gustave Flaubert,
Puede ponerse en contacto con nosotros en la siguiente direc- por Enzo M. Menestrina............................................28
ción de correo electrónico:
visorliteraria@gmail.com
Creación............................................................... 37
El encargo, por Juncal Baeza Monedero..................38
@ visorliteraria @ visorliteraria Carta al Comendador, por Andrés Pinar Solé.........45
Tu vida en mí, por Alycia Alba Miñano...................49
Palitos en el té, por Barbarella D'Acevedo.............58
Todos los textos e imágenes publicados en este número son Es más difícil ser Salvador, por Lisardo Suárez.....61
propiedad de sus respectivos autores. Queda, por tanto, prohi-
bida la reproducción total o parcial de los contenidos de esta Indagaciones en torno a un mito familiar, por Silvia
publicación en cualquier medio sin el consentimiento expreso Zuleta Romano...........................................................64
de los mismos. Por otro lado, esta publicación no se respon-
sabiliza de las opiniones o comentarios expresados por los
autores en sus obras. Colaboraciones..................................................... 69
EDITORIAL

Y van cuatro de cuentos

Como cada septiembre, estamos de aniversario. Cuatro son ya los años de la
revista y este es el decimotercer número en la calle. Asimismo, el volumen de
lecturas y descargas en las distintas plataformas de difusión es mantiene cons-
tante, con lectores repartidos en casi todos los continentes, sobre todo, claro, en el
mundo hispánico, siendo España, Argentina y México los principales valedores. En
cuanto al respaldo en las redes sociales, aunque a ritmo pausado, los seguidores
aumentan de manera continua. Qué podemos decir, muchas gracias a todos por
vuestro apoyo.
Como habéis podido comprobar, desde el anterior número hemos incluido publi-
cidad en nuestras páginas. La acogida al respecto ha sido favorable. En este senti-
do, además de cubrir al menos los costes de producción y difusión de la revista, la
intención última de la iniciativa es lanzar pequeñas tiradas en papel que abaraten
el precio ofertado por nuestro actual proveedor de impresión bajo demanda. Somos
conscientes de que dicho precio, aun siendo el más económico que encontramos en
este tipo de plataformas, es elevado, por lo que, con las tiradas en papel, reduci-
ríamos sobre todo los gastos de envío que aplica dicho proveedor, rebajando consi-
Reseñas
derablemente así el precio final de la revista. Ahí estamos.
Y no hemos olvidado un proyecto pendiente: el número especial dedicado a es-
critores mexicanos. Como ya dijimos, después de España y Argentina, México es
el país que más lectores y colaboradores aporta a nuestra publicación, por lo que,
al igual que hicimos con Argentina, queremos agradecérselo lanzando un volumen
exclusivo que recoja solo escritores del país norteamericano. Espero que no pase el
nuevo curso sin finalizar este proyecto.
Y poco más. Muchas gracias a todos por leernos, por colaborar, por seguirnos.
A disfrutar de la revista.

Noel Pérez Brey

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RESEÑAS RESEÑAS

Ordesa ma explícita, en una sola composición.
Y a pesar de todo el alarde y el donai-
Y eso, cuando sucede en Ordesa, el lector
lo siente como una electricidad embriaga-
esparcimos al viento; a pesar de que nun-
ca dijimos «te quiero» a quienes más amá-
Manuel Vilas re literario, utiliza una escritura sencilla. dora que lo recorre. Es entonces cuando bamos, que entenderemos con su ausencia
Humilde y poderosa como las Hojas de la estética consigue dolerle y que, para- lo mucho que significaron para nosotros.
Ordesa es sinónimo de verdad.
hierba de Whitman porque Vilas, también, dójicamente, ese padecimiento lo cure, lo Los antecesores de la clase media-baja,
Abundan, últimamente, narradores que
nos habla del hombre y lo hace en nombre reconcilie y lo guíe en el andar solitario devorados por el tiempo, y los objetos que
escriben en primera persona. Ciertamen-
del padre, del hijo y del espíritu histórico entre la gente. Ese impulso es tan anti- poseemos determinan más nuestra natu-
te, es un acto de valentía componer una
que los aúna. Algunos lectores ya habrán guo como la especie y, al parecer de Vilas, raleza que las corrientes artísticas, filosó-
novela con la materia de la propia vida.
leído La muerte del padre de K. L. Knaus- proviene de las raíces más hundidas de la ficas, religiosas o políticas. La verdad es
Los caracteres de los personajes, surgi-
gard e, ineludiblemente, pensarán en humanidad, de la noche estrellada de los individual y por eso las voces anónimas
dos de un mismo progenitor, suelen estar
aquella cuando lean Ordesa. Se abre ante tiempos. Pero, por otra parte, además de de todos los fantasmas que ya fueron son
concebidos a imagen y semejanza de su
la literatura universal un nuevo y anti- emocionar, el libro consigue arrancarnos eternas, si empezaron no acabaron nun-
creador, o ser lo opuesto, o guardar cier-
guo camino que han comenzado a recorrer alguna risa espontánea e inteligente, como ca y sobreviven a través y a pesar de la
to parecido, o ningún parecido en absoluto.
ciertos narradores. La vasta historia de era una tónica constante en el mismísimo Historia. La vida se agarra a las personas
Pero cuando el protagonista es el propio
las letras ha creado personajes, modelos, Cervantes -al que parafrasea en alguna rabiosamente y de igual modo las abando-
autor, sin licencias literarias, sin tram-
tipos y máscaras; ahora los escritores va- ocasión. na, las iguala y las convierte en tierra, en
pantojos, la recepción del texto adquiere
lientes escriben sobre sí mismos, buscan Bécquer decía que podrá no haber poe- humo, en polvo, en sombra, en nada.
una fuerza inconmensurable. La ficción,
su verdad propia e intransferible, como el tas, pero siempre habrá poesía. Sin em- Ordesa, la niebla sobre las cumbres,
entonces, es de verdad.
pozo que busca el agua, y encuentran el bargo, mientras haya escritores como provincia de Huesca: un padre ha pinchado
Más que una novela al uso parece el
fondo del lector. Patetismo, identificación, Manuel Vilas, mientras se escriban libros la rueda de un Seat a finales de los sesenta
cuaderno de bitácora del escritor Manuel
autorreferencia; lo prohibido por lo canó- como Ordesa: la poesía, la novela, la lite- y un niño observa un hotel en lontananza.
Vilas, que recoge, en un piso de la calle
nicamente literario, disfrazado a veces -y ratura y el arte seguirán siendo actuales. El adulto quiere reservar una habitación
Ranillas, las imágenes, los hechos, los
solamente- de poesía, se ha rasgado como La novela -o nivola, o novula- trata, allí al cabo de cuatro décadas, viaja con
pensamientos, los recuerdos que se evoca-
un tejido incapaz de contener un cuerpo, entre muchos temas, la crítica a España. sus propios hijos, y no queda ninguna.
ron solos mientras la obra tomaba forma.
un alma, un lenguaje demasiado grande. También el sentido que encontró el Barro- Cualquier lugar es el lugar de la litera-
El soplo de inspiración es tanto que la con-
Es arriesgado escribir así, es sacrificar la co para explicar la épica de la muerte en tura.
catenación de
propia carne en el asador del mundo para cualquier vida. La familia es el único asi- Ordesa es de verdad.
palabras, las
tocar la cota más alta, y más profunda, dero, aunque ya no estuviera con nosotros,
líneas, los pá-
del ser humano. Necesaria es la maestría aunque yaciera bajo tierra, en una pared © Ricardo Rodríguez Boceta
rrafos y los ca-
para sobrevivir en el intento. Por suerte o en una urna de cenizas que hace tiempo
pítulos que la
para Manuel Vilas, las musas, los dioses,
conforman ad-
las neuronas, lo han acompañado.
quieren una be-
El repentino e inesperado éxito de la
lleza tal que
novela no extraña a quién la lee. Otros
sabe a prosa
grandes autores, como Cortázar en su Ra- El último rey soldado de una de las líneas argumentales de
la obra, se cimentan las dos ramas de
poética. De he-
yuela, aludían a una dimensión paralela José A. Rebullida la narración. La principal es la propia
cho, en el final,
de la cual provenían las ideas; reconocién- historia de Felipe II, de cómo se gestó la
el lector en- El último rey soldado, de José A. Re-
dose incapaces de saber por dónde y por batalla de San Quintín, su desarrollo y
contrará varios bullida, es una entretenidísima novela
Ordesa qué decidía el arte encaminar su propia consecuencias, y de cuál fue la auténtica
poemas que uni- histórica. Pero es algo más. A partir
Manuel Vilas realización. El artista resultará un trans- razón que llevó al monarca a construir
ficarán ambos de la documentación inédita que mane-
Alfaguara misor, un receptor privilegiado del genio el monasterio de San Lorenzo de El Es-
géneros, de for- ja el profesor San Telmo, protagonista
Madrid, 2018 que se transmuta en una obra concreta.

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RESEÑAS RESEÑAS

corial. La secundaria, la que encierra el tiempo. el siguiente relato es de nuevo diverti- humor negro
tema de fondo, narra los avatares del Es verdad do e inusual, presenta ciertos fallos de y surrealismo,
profesor San Telmo para que la verda- que la edición escritor novel, como hablar de «un olor pero es una
dera historia del rey más poderoso en la presenta algu- característico» en vez de mostrarnos obra desigual,
historia de España salga a la luz, libre nos descuidos esa peculiaridad. con demasiados
de falsedades o tergiversaciones políti- gramaticales y Los dos últimos cuentos reiteran de al- altibajos y cier-
cas, económicas o personales. ortográficos y gún modo la bajada del ritmo narrativo. tos errores que
Gracias a estas dos líneas argumen- que a veces la Salida de escena, por ejemplo, con una seguro que se
tales, la narración te envuelve desde el redacción pa- primera hoja entera descriptiva, no en- corregirán con
primer momento. Por un lado, no solo rece un tanto tra en materia hasta la segunda página. la práctica. En
nos ponemos en la piel de sus prota- deslavazada, Por su parte, entendemos el simbolis- cualquier caso,
gonistas históricos (Felipe II, Carlos I, sin embargo, mo de Un hombre de éxito, y se agra- ese surrealis-
el duque de Saboya, etc.), sino que vivi- estas faltas no El último rey soldado dece el intento de llevar el relato más mo y humor El perturbado del verbo
mos sus grandes batallas, sus intrigas restan el me- José A. Rebullida allá, pero el texto no deja de ser la ma- negro en oca- Luis Alberto Henríquez
y conspiraciones, paseamos por la corte nor interés a Editorial Adarve nida historia del hombre exitoso que, en siones presen- Chiado Editorial
o bebemos en los bajos fondos del Lon- una narración Madrid, 2018 realidad, se siente fracasado y falto de tes aconsejan Madrid, 2017
dres de la época. Además, las trampas que te atrapa amor. su lectura.
y manipulaciones de quienes adulteran desde el primer párrafo. En definiti- La obra, en definitiva, presenta mo-
la Historia según ciertos fines interesa- va, El último rey soldado es una novela mentos destacables y buenos toques de © Rafa Andrade
dos y cómo San Telmo lidia con ellos histórica correcta, entretenida y envol-
mantienen la intriga de la narración vente, sin duda recomendable para los
hasta el final, poniendo de relieve que, amantes del género.
si bien estos ardides pueden haberse so-
fisticado, no han cambiado tanto pese al © José Luis Fernández

El perturbado del verbo y se hace más entretenida, creando la
tensión necesaria para engancharnos a
Luis Alberto Henríquez la narración, sobre todo, en Una muerte
dulce, cuyo suspense nos lleva en vo-
El perturbado del verbo, de Luis Alber-
landas hasta el final.
to Henríquez, es una colección de rela-
En Porneia, no obstante, el ritmo vuel-
tos que se mueve entre el terror, el ero-
ve a pausarse, debido quizá a la exce-
tismo y cierto humor negro. A mi juicio,
siva sucesión de adverbios. En cambio,
es una obra un tanto desigual.
No pierdas detalle y Una duda eterna
El primero de los cuentos, Los fantas-
de nuevo alzan la obra, son rápidos y
mas no existen, peca de lugares comu-
amenos, destacando el segundo, un tan-
nes, de cortes en el ritmo narrativo y de
to lujurioso y de final sorprendente.
varios cambios de voz que, en mi opi-
La obra cae otra vez un poco en El lobo
nión, no terminan de funcionar.
de Hess, texto algo previsible, y, si bien
En los relatos posteriores, la obra crece

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ENSAYOS

Fuente: elucabista.com

Ensayos
Qué es el cuento: del espacio y tiempo. Ni siquiera necesitas
personajes, ya que el personaje puede
esqueleto a la literatura
ser el mismo espacio o tiempo. Se puede
protesta ser diacrónico (espacio que cambia con
por Donís Albert Egea
el tiempo) o sincrónico (espacio en un
determinado momento), pero no exis-
ten espacios acrónicos, aunque sí cuen-
A Sofía y Gisela
tos acrónicos. ¿Cómo es posible siquiera
eso? ¿Cómo puede ocurrir en un cuento
El cuento recoge los puntos suspensi-
algo que en la vida real es imposible?
vos de una vida que no está hecha para
Precisamente ahí está la magia del
el pensamiento. Este va desde la ima-
cuento: «en construir el destino» (HEI-
gen y la evocación hasta el no contar
DEGGER, Martin, 2003), pues, al igual
nada. Lo que más nos asusta es saber
que la poesía le atribuye al sustantivo
de dónde viene el silencio o el terror del
una cualidad que no le pertenece, del
folio en blanco, y es que lo larga que
mismo modo en un cuento podemos
se quede la pregunta depende de si ha
hacer que un pez cante fuera del agua,
nacido para la verdad. Para que haya
mientras nosotros respiramos la colonia
un hueco para tu historia, solo necesitas
del fondo del océano. ¡Qué paradoja tan

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ENSAYOS ENSAYOS

elemental! Lo que de gracia nos dotó el tenemos que darnos cuenta porque «la Blasco Ibáñez, que es un cuento que tra- (poco importaba si cambiabas la con-
don de la imposibilidad, de abiertos a verdad está ahí fuera», como decían en ta sobre un dulzainero que va por ahí dición social), porque al poner al indi-
la imaginación, es posible. Nos bautiza Expediente X. Demostrar significa caer de fiesta en borrachera, lo que pretende viduo en experimento, este, fuera rico
la incertidumbre de sabernos aceptar en la cuenta de lo que el otro te está Blasco Ibáñez es que el lector se identi- o pobre, siempre acababa en tragedia.
lo que el escritor nos cuente, mientras mostrando, como del mismo modo, es- fique. Pero también pretende transfor- Eso mismo traducido a la literatura,
no se demuestre lo contrario. Ese pacto cribir es superar los conceptos de na- marlo con su contenido. Sin embargo, se significa que los personajes siempre van
que llevamos en la sangre, se muestra rratología de Genette. Innovar. Auto puede transformar al lector cambiando a acabar mal, y eso se podría evitar re-
desde el esqueleto, pues, a osamenta, superarse. Hacer que lo inaudito se abu- el esqueleto, haciendo que esa identifi- tocando el esqueleto del cuento, pues,
incluso se puede hacer que se escuche rra del futuro, y, sobre todo, no contra- cación costumbrista con los personajes escribir de forma fragmentada –al es-
el segundo latido, antes que el primero: decirse. Una de las máximas de Cha- sea de folklore revolucionario. Yo creo tilo Cortázar u Onetti–, nos permite
analepsis (GENETTE, Gerard, 1989). rolles, es la de la «no contradicción», y que, si Blasco hubiera escrito de mane- experimentar cosas nuevas, como, por
Precisamente de eso he venido a ha- otra la de «la progresión». Pues hay que ra fragmentada (retocando el esquele- ejemplo, estar buceando debajo del agua
blar: de osamenta, y os vengo a hacer pensar que un personaje tonto es menos to), hubiera tenido un efecto inmedia- y oyendo cantar a los pájaros: algo que
saber que, lo que ya sabemos, no se tonto que el escritor, pero más que el to entre la burguesía, pero no entre el solo es posible en la literatura o en el
cuenta. O bien se cuenta de una forma lector. Es decir, el lector está vacío, es pueblo llano (que no sabía leer y al que cine. Eso nos permite crear sensaciones
diferente para que el lector encuentre el escritor el que dirige la mirada del había que revolucionar). Laico, republi- nuevas y soluciones más acertadas, a
satisfacción en sí mismo, llegando a lector (que mira al personaje). No mira cano y progresista, si Blasco Ibáñez es- una situación no-retorno, como las que
descubrir cosas que ya sabía sino olvi- al escritor, mira al personaje. Si el es- cribía de manera lineal, era para hacer plantea Blasco Ibáñez en Cuentos va-
dadas en un significado nuevo. Nos da- critor un día no escribe, o abandona el vivir al lector, poco a poco, paso a paso, lencianos o Cuentos de la gran guerra.
mos cuenta de lo mal aprendido que es- cuento por una temporada, envejece el en su propia carne, ese desengaño que Es en el riesgo en donde está la razón,
taba el tiempo que discutíamos con la escritor, pero no el personaje, ni el lec- Blasco vivió con la sociedad. Lo que ci- donde el hombre ha convertido el te-
verdad, sobre la razón que tenía nues- tor. A eso me refería antes cuando ha- catrizaba la envidia, herida de odio, es mor a dividirse en un aprovechamiento
tra sombra. Evidencia del más absoluto blaba de cuentos acrónicos: el tiempo de que le abrieran la naranja de la sabidu- y, por bella que sea la historia que nos
darse cuenta de que la verdad siempre adentro del libro «tiempo de trama», no ría; dejando ver un amor por la tierra cuenten, si el esqueleto está mal, hay
es a medias con la relatividad. ¿No es coincide con el de afuera «tiempo real» de su alma. Amor por un nada envidia- que ponerse en guardia.
un bebé lo más grande? ¿Y no es al mis- (GENETTE, Gerard, 1989). ble imaginario social que era espejo de
mo tiempo lo más pequeño? A eso me Pero volviendo al tema del esquele- la polifonía de Bajtín, incipiente y es- Bibliografía
refería cuando hablaba de elegir bien el to, si es que en algún momento lo ha- quelética. No le gustaba Bajtín a Blas- HEIDEGGER, Martín (2003): Ser y
esqueleto. bíamos dejado, diré que es probando a co Ibáñez, porque ese tipo de escritura tiempo, Madrid, Ed. Trotta
El tiempo nos demuestra, una vez juntar una palabra con otra cuando nos fragmentada rompía el espíritu histo- GENETTE, Gerard (1989): Figuras III,
más, que la obviedad es de tontos que damos cuenta de cosas que al principio ricista que compartía con Galdós, y al Madrid, Ed. Lumen
baten récords. La sorpresa, en cambio, no sabíamos que estaban. Pues, esa pri- hilo de estar determinado por una serie RICHARD A., Cardwell (2000): Blasco
es de listos distraídos. Lo que de repen- mera palabra que ponemos nos da pie a de fuerzas incontrolables («Determi- Ibáñez: 1898-1998, Vuelta al siglo de
te se hace realidad depende de lo des- la segunda y eso constituye el esqueleto. nismo»), había que arreglar la sociedad un novelista. Actas del congreso in-
pejados que seamos. Si se ha producido Y si hacemos una analepsis o prolepsis y «literaturizar la lucha de clases» (RI- ternacional celebrado en Valencia del
un asesinato con arma blanca, habrá es sobre un punto temporal, y si hay CHARD A., Cardwell, 2000, volumen 23 al 27 de noviembre de 1998, OLE-
larvas de sarcófaga vomitaria en el es- un cambio de narrador o focalización es 1:349-355). ZA, Joan y LLUCH, Javier (editores),
cenario. No es que esas larvas de sar- sobre una voz originaria, y si hay algún Sin embargo, ese «Determinismo», Valencia, Ed. Biblioteca Valenciana,
cófaga vomitaria aparezcan desde el tipo de paralelismo o fragmentación es entiéndase bien, decía que la naturale- Volúmenes 1 y 2.
momento en que los forenses adquieren sobre un hilo argumental (GENETTE, za es la que determinaba lo que éramos
ese conocimiento, esas larvas han exis- Gerard, 1989), ¿si no sobre qué va a ser?
tido siempre, somos nosotros los que Por ejemplo, en el cuento Dimoni, de

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ENSAYOS ENSAYOS

Donís Albert Egea (Valencia, España). Es Técnico Informático. Ayuda a su
padre en el trabajo y escribe desde hace 17 años. Ha obtenido algunos resultados
literarios como el 3o puesto en el X EPLA de narrativa 2001, accésit en el Kathar-
sis de poesía 2009, finalista en el Limaclara de ensayo 2014, finalista en el Premio
UNIR de ensayo 2015, finalista en el concurso de ensayo "Heraldos negros" y en
el concurso de ensayo "La sirena varada", ambos de 2017, o aparecido en varias
antologías. Actualmente está acabando la carrera de Grado en Estudios Hispánicos
en la Universidad de Valencia.

Fuente: eldiario.es

La experiencia del viaje en distancia y perspectiva que existe en-
tre varias formas de entender el via-
Rafael Chirbes o la perpetua
je-, crea y compone su nueva realidad a
adolescencia través de la mirada, diferente al turis-
por Eva Giménez Cotanda
ta, quien también aparece en sus escri-
tos, marcando esa diferencia que existe
entre las distintas formas de adaptarse
Los dos libros de Rafael Chirbes de-
al mundo cuando uno lo recorre.
dicados al viaje como forma de vida, y
Mediterráneos2 es uno de esos dos li-
como forma de «ganarse la vida», ya
bros. Esta primera recopilación de re-
que fueron viajes que después plasmó
latos presenta los destinos que el autor
por escrito mediante una serie de ar-
alcanzó para escribir sobre lugares de
tículos que durante veinte años se pu-
los cuales traza caracteres gastronómi-
blicaron en la revista gastronómica So-
cos, sabores, mercados, bazares, lonjas
bremesa, para la que trabajaba desde
y bares que visitó y que, por la progre-
1984 -y creada a raíz de su relación con
sión de su artículo, hacían de ellos una
Vinoselección, club de vinos1 -son la re-
finalidad común que era la fusión del
copilación de relatos que el viajero -así
viaje y la comida. Todos estos empla-
lo nombra la voz narrativa, desde la
zamientos los entremezcla con otros

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ENSAYOS ENSAYOS

enclaves visitados creando similitudes Esta añoranza de la pertenencia la ha ra estar enmarcada en otro lugar del en Sobremesa años más tarde, diferente
entre muy diferentes estampas: Es- plasmado también en varias ocasiones Mediterráneo, como una epidemia, así al resto por no tener apenas elemen-
tambul y San Francisco, los pasadizos o al hablar de Denia, la que compara con la define, al igual que ocurre en playas tos viajeros pero sí literarios, al hablar
traboules de Lyon y los azucacs de Va- un antes y un después que lo transporta de Roma, en el perfil de Alejandría, en de Proust y su comparación de la no-
lencia, el funicular y la cuesta de Gála- en el tiempo desde sus primeros años los suburbios de Atenas o en la ribera vela con una magdalena3, quien descu-
ta en Estambul con el que hay a los pies hasta el presente, lo que es ahora, teñi- de Djerba. Y concluye: «El Mediterrá- bre en ella al partirla que «guarda una
del Tibidabo en Barcelona, y toda una da de referencias y alusiones -como es neo, que durante unos años había ser- novela con la misma naturalidad con
cadena de comparaciones que revelan habitual en sus escritos-, al urbanismo, vido para que tanta gente estableciera la que una novela guarda un mundo».
su gran sabiduría mundana. las construcciones o los intencionados el valor y tamaño de cada cosa, volvía Cualquier pretexto sirve para fusionar
Recurre a la mención de otros auto- incendios, generadores de la especula- a estrellarse, a hacerse pedazos contra la comida y lo literario.
res empleando intertextualidades que ción urbanística. En El tamaño de las el suelo. Ya nada era lo mismo». Una En otro de sus relatos, La puerta
corroboran la recurrencia de los temas, cosas dedica sus páginas a Denia y su crítica que, más que ser una añoranza del mar, dedicado a Estambul, desde
en este caso referidos a lo culinario, que paisaje, a su enclave y su comarca. Los del tiempo ya transcurrido, muestra la voz del viajero se presenta como pe-
van desde lo más cercano -Blasco Ibá- contrastes aparecen al escribir, de nue- una profecía por lo deshumanizado ve- riodista gastronómico a una propieta-
ñez y sus referencias al mercado cen- vo, sobre asuntos gastronómicos al enu- nidero, una crisis continua por los nue- ria del restaurante Rejans, y averigua
tral de Valencia en Arroz y tartana, merar, con sus más vistosos epítetos y vos tiempos que además continúan con al hablar con ella que su especialidad
descrito como dice el propio Chirbes con durante un día de faenas marineras en patrones del pasado -Chirbes mostró un es la cocina rusa porque los familiares
opulencia, con referencias, en palabras el muelle, todo tipo de víveres proce- pesimismo expreso por el presente y el de su marido escaparon de la Revolu-
de Blasco Ibáñez, a todo tipo de produc- dentes de la última pesca -gambas de futuro en sus últimas entrevistas- más ción y fue, durante unos años, uno de
tos hortofrutícolas: manojos de espina- un rojo violento, pálidas galeras, delica- que una crisis establecida en un tiempo los lugares predilectos de la cocina in-
cas, grandes coles, escarola con tonos das platijas, opulentas lubinas con des- concreto. ternacional, mezclando la cocina rusa
de marfil, humildes nabos de color de tellos de plata, cangrejos, rodaballos, La primera persona es la voz na- con la francesa. Este es el único diálogo
tierra, apios como cabelleras vegetales relucientes boquerones y sardinas. rrativa de este relato. Muy pocas veces que aparece en el libro, donde se entre-
guardando en sus frescos bucles el vien- El autor retoma el pasado porque an- aparece sin la distancia que marca en mezclan algunas narraciones históricas
to de los campos, y los rábanos, encen- hela encontrarse con formas y colores, muchos de sus artículos. Una estrategia con las impresiones del autor respecto
didos, destacando como gotas de sangre con olores, sabores y paisajes que dice -se denomina a sí mismo «el viajero»- a los lugares, ahora lejos de los rinco-
el mullido lecho de hortalizas. En este haber visto por primera vez cuarenta que emplea en críticas literarias que ha nes de su infancia, dando preferencia a
relato dedicado a Valencia, Añoranza años antes y que ahora dibuja como los hecho de él mismo y de sus propios li- los espacios de avituallamiento, como
de alguna parte, Chirbes habla de las que se ocultan tras un paño de hormi- bros -habló de Crematorio, con su fir- el mercado-ciudad que es El Cairo, ya
largas descripciones de Blasco Ibáñez gón, bajo una capa de asfalto. El entor- ma, en El País-. El relato lo termina que Chirbes dice que toda la ciudad es
prolongadas a lo largo de varias de sus no ahora contempla grúas, pinares mi- recurriendo de nuevo a la comida cuan- un mercado, el muelle de Génova que
páginas, las cuales las leyó a finales de nados por las urbanizaciones, laderas do recuerda un encuentro con amigos, fue almacén de mercancías orientales a
los cincuenta, cuando dice que era un pedregosas calcinadas por el fuego, vie- donde de nuevo vuelve al pasado re- partir del siglo XI, sobre todo de espe-
niño y ya no vivía en Valencia. Estas jas y armónicas casas sustituidas por cuperando amistades de tiempo atrás cias, la Lonja de los Mercaderes -tam-
páginas lo llevaron, como dice el título, feos edificios, flamencos de la laguna frente a las excavadoras que forman bién en Génova-, el Bazar Egipcio (o de
a recordar su origen: «Leí las páginas enjaulados entre los bloques de apar- el paisaje del presente; a pesar de todo las especias) en Estambul, o la Casa de
de Blasco en una ciudad castellana, y tamentos, máquinas que convertían los «los bienaventurados siguen celebrando la Cerveza, bar donde toma raki, que es
me trajeron, quizá por vez primera en pintorescos caminos en carreteras o cada día el rito de la charla, la ceremo- la cazalla o pastis de los turcos, tam-
la vida, un sentimiento que luego me las casas de campo en ruinas. Descrip- nia del punto del arroz». Discurre tam- bién en Estambul.
ha acompañado en tantas ocasiones: la ciones como la anterior aparecen una bién sobre el modo de cocinar el arroz Alude a escritores de la literatura
añoranza de pertenecer a alguna par- y otra vez en el relato, enlazando la en lugares cercanos a donde se encuen- universal cuando dedica a Venecia su
te». tragedia con cualquier otra que pudie- tra, esta vez en un artículo publicado relato El naufragio interior. Los nom-

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ENSAYOS

cia emigran a cáli- la isla en temporada alta, al retratarla
dos lugares. como espacio que ha perdido su tradi-
Con su otro libro ción por las innovaciones que ha ido re-
de viajes, El viajero cibiendo a lo largo de los últimos años,
sedentario, se aden- pero es una tradición que también cri-
tra con nuevos rela- tica por conservadora, recurriendo de
tos en el siglo XXI. nuevo a Blasco Ibáñez con Los muer-
Lleva ya veinte años tos mandan y al peso anquilosado de la
escribiendo para la raigambre. El lector se ubica desde un
revista, como dice principio en el terreno porque sus rela-
en el propio libro, tos llevan en su título los nombres de
además de explicar las ciudades que visita. Las referencias
el porqué de este tí- históricas son frecuentes en cada uno de
tulo, que tiene que ellos y se mezcla la experiencia viajera
ver de nuevo con el con la historia de los antepasados, des-
presente enfrenta- de los viajes orientales de Marco Polo
do a un pasado en el en Cathay (cuando Chirbes está de viaje
que al autor era un por China) hasta la entrada del capi-
joven al cual viajar tán Cook en la bahía de Sidney en 1770.
«lo salvó de sí mis- Las referencias literarias también van
mo», de quien dice y vienen, citando por ejemplo a Vázquez
haber peleado con- Montalbán y su novela Los pájaros de
tra una realidad Bangkok. Y de nuevo la plástica descrip-
gris que lo rodeaba, ción de los mercados, como el de Quing
asfixiándolo, pero Ping en Cantón, o las comparaciones
de la cual después que asocia en Sidney ayudado por sus
se dio cuenta que imágenes mentales de viajes anteriores:
formaba parte. El Darlinghurst le recordaba a San Fran-
viajero es ahora se- cisco -de nuevo esta ciudad-, Hyde Park
dentario, quizás la a Nueva York, Paddington a Nueva Or-
bra a propósito de su aparición en las ciudad, que es la solitaria y silenciosa, contraposición al viajero de entonces, el leans, Blackwattle Bay y el Fish Mar-
guías de viaje para turistas, como ob- la nocturna o la invernal, que muestra que empezó su viaje en Marruecos como ket a «algún lugar del Canal de la Man-
serva desde el puente del Rialto al em- otro tipo de belleza a pesar de repre- profesor de español y de donde surgió su cha». Cita al navegante francés Jacques
pezar su historia hablando de las pare- sentar el lado oscuro. Nada que ver con primera novela Mimoun. Cartier cuando desde Canadá habla de
jas de jubilados que visitan la ciudad. Se otro lugar cercano a su infancia, Be- Los artículos de ahora están compi- su visita a Halifax, y de nuevo alude a
encuentra con frases de escritores como nidorm, del que destaca su intrascen- lados por áreas geográficas. Señala el la literatura para recurrir a Moby Dick
Charles Dickens, Truman Capote o Tho- dencia, o que todo es «exactamente lo propio autor que se han ido colocando al hablar de la pesca de la ballena en
mas Mann, quienes han escrito o habla- que es» en cumplimiento del Estado del de modo que guíen al lector hacia un el pasado y en el presente, para enla-
do sobre Venecia, para resaltar que en bienestar, como así se llama este rela- determinado estado de ánimo. Europa zar con el activo comercio portuario y el
las guías turísticas no hay fragmentos to, y en el que relata con sarcasmo los queda en el medio y España, Portugal, recuerdo de la tragedia del Titanic, ya
de la otra ciudad, la que cada uno lle- hábitos de los jubilados, similares a las Italia y Marruecos se unen hasta aca- que desde Halifax partió un buque para
va en su interior, o la otra cara de una especies animales que por superviven- bar con el epílogo ibicenco que retrata rescatar cientos de cadáveres perdidos

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ENSAYOS ENSAYOS

en el mar que luego fueron identificados dedica a ciudades meridionales. A Lis- democracia, que tal y como la describe, paga más que recibe, con un gesto de
en dicha ciudad. En México se detiene boa la valora como una ciudad de pro- le confiere su propia identidad. orgullo que muestra por toda clase de
a hablar de cine con el paso de John vincias, algo insólito por lo que es aho- De nuevo vuelve al Mediterráneo con excesos, generalmente festivos.
Huston por Puerto Vallarta y su roda- ra, aunque también sorprende entonces Barcelona y Valencia. La primera, que De las ciudades marroquíes señala
je de la película La noche de la iguana al propio escritor -era 1998-, al visitar contrasta por tener, desde la visión de la fascinación que sintió al llegar, tan-
y en Colombia vuelve a la descripción barrios como el Chiado o el Barrio Alto su viaje de 2003, por un lado casas de to con el palmeral de Marrakech, los
de los mercados de Popayán. También y ver «el poderío» existente compara- obreros, o también casas en algunas de olivos, la tierra rojiza, el olor a aza-
regresa a las dársenas desde Europa ble a ciudades como París, Londres o las calles del barrio de La Ribera, con har, el «murallón» imponente del At-
central y describe a Hamburgo con su Roma. De su contorno visita Nazaré, ropa tendida a la vista en los balcones y las, el laberinto de la medina, todo en-
creciente puerto. Describe a esta ciudad Sesimbra, Peniche, Cascais y Aveiro, sus calles sombrías, parecidas a las del tremezclado con alusiones a leyendas y
como vulnerable, la que periódicamente para enumerar y describir cómo son viejo Nápoles -de esta ciudad destaca su a caravanas que traían especias, pieles
se destruye, no solo por los bombardeos sus peces, ostras y anguilas. Del po- suciedad y caos al hablar de ella en sus o azúcar. Se refiere a Juan Goytisolo
y catástrofes naturales -nombra dos in- derío pasa al poder, ya anticipado con relatos dedicados a Italia, comparable cuando habla del palimpsesto que es
cendios o informa de que la ciudad fue Hamburgo, para reseñar todo el capi- no solo a ciudades como Barcelona, sino esta ciudad, que requiere volver atrás
arrasada por un rayo en 1747- sino por tal existente en Madrid concentrado en también a otras ciudades mediterrá- «para reconstruir el porqué de cada una
la presencia del poder y el capital. En entidades bancarias, edificios públicos y neas como Valencia, Florencia, Roma, de las piezas de este rompecabezas». O
París no solo cita a Baudelaire, sino que empresas de finanzas que forman «un Génova, Palermo o Estambul- junto la alusión al agua de Fez y su constante
habla de los cafés y lugares donde se binomio entre política y dinero, que jun- a los marginados que piden limosna y sonido, como valor simbólico y cultural,
encontraban Hemingway o Scott Fitzge- to con el sexo cierra coherentemente se pelean en la Plaça Reial, convivien- tanto de esta ciudad como de otras civi-
rald, como el Café Voltaire o la librería la trinidad sobre la que se asienta todo do entre turistas, policías, mendigos lizaciones. Es en Marruecos donde en-
Shakespeare and Co., cuya propietaria poder», con el Paseo de la Castellana y rateros, y por otro, las zonas y ba- cuentra una verdadera esencia, el lugar
editó el Ulises, o el Café de Flore o Les como escenario, o la construcción de las rrios nobles, las casas modernistas, lu- donde vivió dos años para trabajar como
Deux Magots frecuentados por Jean- Torres Kío y la Torre Picasso, cuyo au- gares donde Cataluña busca sus señas profesor de español entre 1979 y 1981.
Paul Sartre y Simone de Beauvoir. En tor, Minoru Yamasaki, fue el creador de identidad. De igual modo, alude a la Este ambiente es en el cual se inspira
Suiza menciona en Zúrich el Cabaret de las torres gemelas de Nueva York, calle Ferran -aclara que es Fernando para escribir Mimoun, de la cual diría
Voltaire donde nació el movimiento da- todavía en pie cuando se elaboró este VII- en la cual se subraya el provin- años más tarde que «cada capítulo está
daísta. artículo. Chirbes refleja desde la iro- cianismo del barrio, con un toque «casi tratado como una estrofa»4. Un ejem-
Numerosas referencias que cons- nía la costumbre racional o humana de pueblerino». A pesar de que la ciudad se plo de ello es su primer capítulo, donde
truyen unos relatos documentados al educar a la naturaleza -en Madrid-, en haya modernizado y lavado en los últi- aparece la adolescencia como elemento
máximo, que funden estilos entre las tiempos de la filosofía ilustrada cuando mos años, de la cual dice parecerse más o hilo conductor en las siguientes pá-
crónicas que elaboró Javier Reverte en en el Jardín Botánico adaptaban espe- a una ciudad báltica que mediterránea ginas -en próximos capítulos- donde el
sus viajes por África, repletos de párra- cies exóticas al duro clima para su ob- -la compara con Helsinki- no acaba de protagonista, Manuel, podría parecerse
fos con hechos históricos, y las impre- servación y estudio. Esa manipulación encontrarle la esencia identitaria que sí a un efebo literario de la poesía moder-
siones viajeras de otros libros ameniza- de la naturaleza la aplica en todo su encuentra en otros lugares, excepto que nista, y donde algunas de las secuencias
dos en su mayor parte con testimonios relato urbano al hablar de la destruc- es un gran taller y una potencia indus- narrativas recuerdan a la película Ha-
y descripciones diarias, como Viaje a ción de terrenos para urbanizar, ya que trial, y se detiene además a hablar del mam: el baño turco (1997); este primer
Palestina, de Luis Reyes Blanc, publi- muestra de forma extremadamente re- imaginario catalán, representado por capítulo, por su brevedad y temática,
cado por los mismos años en que Ra- alista todos los cambios que Madrid ha los derechos no solo conculcados por el tiene forma de microrrelato: «Cuando
fael Chirbes escribía sus relatos y los sostenido y que le han dado la fisonomía franquismo, la burguesía o los Borbo- tomé la precipitada decisión de vivir
compiló en Mediterráneos en 1997, de la de ciudad capital en todos los sentidos, nes, sino por los árbitros favorables al en Marruecos, no imaginaba que, en un
editorial Debate. desde tiempos pasados hasta la dicta- Real Madrid. Y Valencia, «la malque- país que había recorrido en varias oca-
Las últimas páginas de su libro las dura de Franco y hasta la llegada de la rida», la que no necesita nada, la que siones y que siempre me había parecido

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ENSAYOS ENSAYOS

desértico, pudiese llover tanto. Sin em- en la revista Sobremesa, para la que ha
bargo, aquel invierno que pasé en Mi- viajado como reportero durante quince
moun llovió durante semanas enteras. años, y añade que algunos han apareci-
El viento se ensañaba con las ramas de do en su día tal y como pueden leerse en
los árboles, y las ramas de los árboles, el libro, pero otros han sufrido cambios
al moverse, torturaban mi imaginación. sustanciales que el ritmo y el tono del
Conseguían, con su triste sonido, tras- libro le han exigido, y reunidos y corre-
tornar mis sentimientos y arrastrarme gidos, dicen ahora algo distinto.
a estados de ánimo más propios de un (3) Chirbes, Rafael: «Escribir la comi-
adolescente que del hombre que, ya por da», en Sobremesa (núm. 200, edición
entonces, era». especial).
(4) Biocronología de Rafael Chirbes,
Notas Fundació Rafael Chirbes.
(1) Biocronología de Rafael Chirbes,
Fundació Rafael Chirbes. Bibliografía
(2) De este libro y de algunos de sus Chirbes, Rafael: Mediterráneos, Barce-
artículos originales se habló en una de lona, Anagrama, 2008.
las ponencias del Congreso Internacio- ---: El viajero sedentario, Barcelona,
Fuente: historia-biografia.com
nal El universo de Rafael Chirbes, en Anagrama, 2004.
Valencia y Denia, 9-12 de mayo de 2018. ---: Mimoun, Barcelona, Anagrama,
Rafael Chirbes, en su Posdata al final 1988.
de las páginas dice cómo los escritos
publicados en este libro fueron naciendo
En el centenario del Confabulario, en la edición que apareció
en el Fondo de Cultura Económica, Mé-
nacimiento de Juan José
xico, en 1995. Ya antes se habían hecho
Arreola. Arreola y Flandes traducciones parciales: por ejemplo, en
a través de Guy Posson: diferentes tesis de licenciatura y en la
Eva Giménez Cotanda (Valencia, España, 1972). Es periodista, docente de crónica de una amistad antología Mexico: Mexicaanse verhalen
Lengua Española y Literatura en la enseñanza reglada, y docente de cursos de por Enrique Morales Lara van deze tijd2.
Español como Lengua Extranjera. Se ha formado en Periodismo y Filología His-
El responsable es el amberino Guy
pánica. Con el Máster de Estudios Literarios (Universidad de Alicante) se inició en
Posson, cuya larga carrera va desde la
la investigación. La relación de Juan José Arreola con docencia de francés y español en ense-
Flandes no se limita a lo que aparece en ñanza secundaria hasta la dirección de
su cuento Baltasar Gérard. A principios honor de la Escuela Superior Plantijn.
de este año de 2018, centenario de su En prensa ha colaborado con diferen-
nacimiento, se ha publicado por prime- tes periódicos, así como con la radio y
ra vez en libro una traducción a neer- la televisión públicas haciendo, entre
landés de su obra. El volumen se titula otras cosas, entrevistas a numerosos
Het wonderbaarlijke milligram en an- escritores latinoamericanos. Es uno de
dere fabels1 literalmente El miligramo los fundadores, en 1990, del Centro de
prodigioso y otras fábulas. Se trata de su Estudios Mexicanos de la Universidad

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ENSAYOS ENSAYOS

de Amberes. En 1992 fue invitado de brado la casa del pintor belga James Yo lo digo aquí, en Flandes: la lengua diados de los años 30 del siglo pasado,
honor en la XVIII Feria Internacional Ensor3. En Brujas tuvo oportunidad de francesa ha sido la lengua universal por Guadalajara, recitando entre otras
del Libro de Buenos Aires, celebrada en presenciar (y comentar) la Procesión de para difusión de lo que sigo creyendo cosas versos de Emile Verhaeren, y allí
el Centro Municipal de Exposiciones, y la Santa Sangre y en Gante de admirar en este mundo y hasta el fin de mi lo vio Arreola. No sabemos gran cosa de
entre 2004 y 2008 presidió la Comisión el Retablo del Cordero Místico de los vida. él: además de lo que nos dice Posson en
de Traducciones a Neerlandés del Fon- hermanos Van Eyck, una de las obras …a los grandes poetas belgas flamen- nota a su artículo, que «nació en Am-
do Flamenco para la Letras. Este vete- cumbre de la pintura universal, hoy en cos los hemos conocido a través de la beres en 1879; tuvo éxitos mundiales
rano y prestigioso experto en literatura restauración laboriosa. Su última visi- lengua francesa, porque es un fenó- en las primeras décadas del siglo XX,
latinoamericana ha traducido a neer- ta fue a la casa y la tumba del poeta meno irremediable, no podíamos no- como recitador y actor de teatro y de
landés también a otros autores como flamenco francófono Emile Verhaeren4, sotros poseer la capacidad de enten- cine mudo», podemos apenas añadir que
Octavio Paz, Alfredo Bryce Echenique, en Sint-Amands, a orillas del Escalda, der el neerlandés8. se conservan programas de mano donde
Julio Ramón Ribeyro, Roberto Juarroz, donde a duras penas pudo contener la aparecen su nombre y en algunos casos
Antonio Porchia y Juan Gelman. emoción, relacionada con su juventud, Aquí no está de más recordar que ya una foto. Posson habla de uno venezo-
Pero en este caso hay otra caracte- como veremos más adelante: duran- en 1970 se produjo una primera refor- lano; en internet, añado yo, pueden en-
rística del traductor que conviene des- te el traslado en barco a la Casa-Mu- ma del estado belga en la que se crea- contrarse algunos de Estados Unidos o
tacar: su amistad con el propio Juan seo, por ejemplo, rememoró y comen- ban las Comunidades Culturales Fran- uno de Colombia.
José Arreola. Como cuenta en el epílogo tó el poema Le passeur d’eau, uno de cesa y Neerlandesa, antecedentes de Cuando la hidrocefalia que llevaría a
que cierra el libro, su primer contacto los más conocidos del poeta5. Todo esto las actuales Comunidades Francófona la muerte a Arreola en 2001 ya estaba
se remonta a 1985, cuando Posson fue puede verse en un reportaje del progra- y Flamenca, pero fue precisamente en minando sus facultades, en 1999, Pos-
a México con el encargo de hacer entre- ma de televisión Terloops6. 1993 cuando se llevó a cabo la cuar- son fue a despedirse de él en Guadala-
vistas para el programa de la televisión En 1993 Arreola estuvo otra vez en ta reforma, en virtud del Acuerdo de jara durante un viaje a México con su
pública Wie schrijft die blijft (Quien es- Bélgica con motivo de Europalia, una San Miguel, de septiembre del 92, que familia. El escritor, a pesar de su mal
cribe permanece). Le hizo una entre- bienal de arte que se celebra desde 1969 transformaba definitivamente el país estado, alcanzó a reconocerlo: «¡Guy!».
vista a Arreola en casa de su hijo, y el en Bruselas y que ese año estaba dedi- en un estado federal. Era una cuestión, Años después, en septiembre de 2012,
entrevistado le consiguió otra nada me- cada a México. Guy Posson fue uno de por consiguiente, de efervescente actua- el amberino volvió a México para in-
nos que con el esquivo Juan Rulfo, quien sus anfitriones. El 1 de noviembre dio lidad en ese momento, y Arreola, como tervenir, junto a los hijos del escritor
murió en enero del año siguiente. una conferencia en la Feria del Libro vemos, no solo estaba al tanto sino que mexicano, en el V Coloquio Arreolino,
En 1987 Arreola fue a Bélgica y se de Amberes, y tres días después abrió y no la evitó, como muestra en su inter- que se celebró en la capital del país y
alojó en casa de Posson. Visitaron en cerró en la misma ciudad una mesa re- vención. Entretanto Bélgica ha vivido en Zapotlán, que es como a Arreola, se-
Amberes el Museo Plantin-Moretus, donda sobre las relaciones entre México dos reformas más del estado, la sexta gún nos dice en su autobiográfico tex-
casa y oficina del impresor del XVI y Europa. Allí estaban también Marco y última hasta ahora en 2011 tras 459 to De memoria y olvido, le gustaba se-
Christophe Plantin y sus descendientes, Antonio Campos, Margo Glantz, Carlos días sin gobierno federal, y la cuestión guir llamando a su ciudad natal, hoy
declarado Patrimonio de la Humanidad Monsiváis y Eraclio Zepeda. Posson es- lingüística sigue a la orden del día. oficialmente Ciudad Guzmán. Concre-
en 2005 y cuya visita recomiendo. Allí tuvo presente e hizo una transcripción El detalle final de la intervención de tamente estuvo en la inauguración de
todavía funcionan algunas de las im- del evento que se publicó en un libro ho- Arreola en la mesa redonda fue su alu- Ciudad de México con Orso Arreola y
prentas originales y Arreola accionó los menaje años después7. Para lo que aquí sión al antiguo actor belga Carlo Liten, unos días después, ya en Ciudad Guz-
mecanismos, imprimiendo el soneto, en nos interesa, la relación de Arreola con de quien dijo: mán, con Claudia Arreola. Por cierto,
su versión francófona, que ya estaba (y Flandes, resulta oportuno entresacar Yo puedo confesar mi primera gran Orso Arreola dijo ya ese año 2012 que
sigue estando) preparado a los efectos, un par de sus frases y precisar un de- envidia: mi primera gran voluntad Guy Posson tradujo, a excepción de
y lo declamó a continuación en su estu- talle final. Las frases, que tienen su va- fue parecerme a Carlo Liten9. La Feria, toda la obra de Juan José
pendo francés con entusiasmo. También lor en el contexto lingüístico de Bélgica, En efecto, Carlo Liten pasó, a me- Arreola al neerlandés10.
estuvo en Ostende, donde visitó asom- fueron:

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ENSAYOS ENSAYOS

haya echado mano del entre tanto tópi- puede conllevar, en efecto, unas reso-
co achaque del «no tan puro» neerlan- nancias a género medieval de las que
dés de una traducción hecha por un fla- (2) Meulenhoff, Ámsterdam, 1993. Es
menco. En general las reseñas recurren una traducción de El guardagujas, por
a autores europeos conocidos como Ka- Maarten Steenmeijer.
fka y señalan que Arreola se distancia (3) Ostende, 1860-1949. Considerado
de los típicos escritores latinoamerica- precursor de expresionismo y surrea-
nos del realismo mágico y de otros muy lismo.
conocidos (García Márquez, Allende, (4) (Sint-Amands, Amberes, Bélgica,
Vargas Llosa), tras lo cual lo comparan 1855 - Ruán, Francia, 1916) Escribió
con Borges y Cortázar, citando la buena también teatro y ensayo. Cabe mencio-
opinión de estos genios argentinos sobre nar que está en el origen de la expresión
el mexicano. De esto habla, con razón, «España negra», con la que el pintor as-
Posson en su epílogo. Pero, por otra par- turiano Darío de Regoyos tituló un libro
te, se echa de menos en los profesiona- de recuerdos del viaje que habían hecho
les de la prensa de esta parte de Europa Verhaeren y él por el norte y centro de
alguna otra referencia que podría venir España en 1889 y que él mismo ilustró:
perfectamente a cuento, como Augusto Emile Verhaeren-Darío de Regoyos, Es-
Fuente: pinterest.co.kr Monterroso, Bioy Casares, etc., o auto- paña negra, Imprenta de Pedro Ortega,
res actuales como Iwasaki, Shua o Neu- Barcelona, 1899. Un detalle más para el
man. Incluso el mismo Rulfo, aunque ideario de la generación del 98. Puede
fuera en este caso para hacer contraste. verse en la Biblioteca Digital Hispánica
Me temo que esto revela una alarmante del sitio web de la Biblioteca Nacional
Guy Posson ha tenido la amabilidad tros11. falta de conocimiento de la literatura de España.
de confirmarme que, en efecto, tiene Este libro supone la más reciente co- latinoamericana, lógica, por otro lado, (5) Del libro Les villages illusoires,
toda la prosa de Arreola traducida ex- nexión de Arreola con Flandes, no la si no hay suficientes traducciones. Cla- 1895.
cepto su obra teatral y La Feria, obra última. Como ya sabemos, en octubre ramente se necesitan más. (6) Pude ver el reportaje completo por-
esta última que de todas formas está los lectores neerlandófonos tendrán ac- Menos mal que, gracias a Guy Pos- que Posson proyectó una copia en la
pensando traducir. Además, me ha ceso a otra obra suya. Para entonces son, Arreola ha vuelto a Flandes. Y presentación de Amberes. En YouTube
anunciado que en octubre de este 2018, ya podrá resultarles familiar, ya que esta vez para quedarse. se puede encontrar un fragmento.
si todo va bien, aparecerá su traducción la traducción del Confabulario ha sido (7) Guy Posson, “¡Frente a Eurodisney,
del Bestiario. muy bien acogida. Lo ha dado a conocer Notas Europalia! Viajeros entre Flandes y
Para terminar con Het wonderbaar- aquí con entusiasmo de escritores, como México”, pp. 487-498 de R. De Maese-
lijke milligram en andere fabels, men- Annelies Verbeke: (1) Ed. Oevers, Koog aan de Zaan, 2017,
200pp. El título puede llamar la aten- neer-I. Jongbloet-L. Vangehuchten-A.
ciono una circunstancia curiosa de este Su vocabulario es peculiar y certe- Van Hecke-J. Vervaeke (eds.), El his-
libro: el editor recibió una subvención ción. Tanto el traductor como el edi-
ro. Escribe de manera intensa, y deja tor, Martijn Couwenhoven, tuvieron la panismo omnipresente: Homenaje a
Schwob del Nederlands Letterfonds, el huella. Además no es raro que te haga Robert Verdonk, UPA, 2009. El Prof.
Fondo Holandés para las Letras. Se lla- amabilidad de aclararme, durante la
reír mucho. Ha sido un deleite para presentación de Amberes a la que asis- Verdonk es, entre otras muchas cosas,
ma así por el escritor francés Marcel mí y estoy deseando que haya más12. otro de los fundadores del Centro de Es-
Schwob (Chaville, 1867-París, 1905), tí, en la librería De Groene Waterman
el 3 de febrero de este año, el porqué de tudios Mexicanos de la Universidad de
precisamente uno de los autores que A la traducción no hay ni un solo
su elección. La palabra «confabulario» Amberes. La exclamación que abre el
Arreola consideraba entre sus maes- pero que ponerle, aunque algún crítico
título de este artículo fue el eslogan que

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ENSAYOS ENSAYOS

Arreola propuso para rematar su inter- ca, n0 36 (2), Universidad de Costa Rica,
vención. 2010, p. 87-99. Schwob influyó también
(8) Ibidem, pp. 496 y 497. en otros escritores latinoamericanos,
(9) Ibidem, p. 497. como Borges.
(10) En declaraciones aparecidas el 25 (12) Dendermonde, 1976. Verbeke, afin-
de agosto en el periódico local El Juglar. cada en Gante, donde estudió Filología
(11) Pueden verse, entre otros, los tra- Germánica, es autora de novela, cuen-
bajos de Teresa González Arce «El re- to, teatro y guión cinematográfico. Es
trato literario en Marcel Schwob y Juan una de las figuras prominentes del pa-
José Arreola», Del@ Investigación, n0 norama literario flamenco. El pasado
4, Universidad de Guadalajara, julio de 15 de marzo entrevistó a Guy Posson a
2009 y «Reflejos de Schwob en Arreola: propósito de Arreola en la librería Li-
Vidas imaginarias en Nabónides y Epi- merick de dicha ciudad.
tafio», Revista de Filología y Lingüísti-

Enrique Morales Lara (Jerez de la Frontera, España, 1968). Doctor en Fi- Fuente: leedor.com
lología Clásica y Licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de Cádiz. Desde
el año 2000 es profesor de español en Mobyus, una escuela de idiomas en la ciudad
de Lovaina, Bélgica, en cuya universidad (Katholieke Universiteit Leuven), colabo-
ró durante su doctorado. Ha publicado una veintena de artículos sobre latines y un
par sobre docencia de español. En cuanto a literatura, dos traducciones de poesía El escritor de la fatalidad: francés de 1848, la importancia de la
melancolía y su vinculación con el es-
en RevistAtlántica, Diputación de Cádiz (una del latín y otra del neerlandés); los sobre el pesimismo y la
critor. En segundo lugar, analizaremos
(micro)relatos El tercer laberinto en Dreceres microrelats, DeBarris, Barcelona, melancolía en Un cœur ejemplos textuales de la fatalidad y to-
2010 y Una mañana de caza en la revista La más bella, n0 3, Madrid, 1996. En simple1 de Gustave Flaubert maremos a este cuento como un relato
línea se pueden encontrar otros relatos en diferentes revistas, como esta misma por Enzo M. Menestrina (FaH-
(núm. 3, 2015 y 6, 2016). que tiende a desembarazarse de la in-
CE-UNLP) triga.

El contexto del pesimismo de 1848 y el
Introducción estilo escriturario

En el presente ensayo pretendemos Desde su mundo aparte, Flaubert,
ahondar en el estilo escriturario de a través de la literatura, entabló una
Flaubert atendiendo específicamente al activa polémica con un mundo odiado.
análisis del pesimismo y la fatalidad en Hizo de la novela «un instrumento de
el cuento Un corazón sencillo. Asimis- participación negativa en la vida» (Var-
mo, consideramos pertinente abordar el gas Llosa, 2009: 184). En su caso, pesi-
marco teórico con el fin de complemen- mismo, desencanto y odio. La literatu-
tar el análisis propuesto. En primer lu- ra fue para Flaubert esa posibilidad de
gar, veremos el contexto del pesimismo ir siempre más allá de lo que la vida

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ENSAYOS ENSAYOS

le permitía. En efecto, para él, escri- entre las últimas novelas de Balzac y la Esto es lo que denominamos como im- dramática de sus propios recuerdos.
bir era una compensación egoísta, una primera novela de Flaubert, la situa- pasibilidad3. De esta forma, la concien- Que esos paisajes y personajes traen a
manera pusilánime, imaginaria, de dar ción interna en Francia había evolucio- cia de la época se encuentra en sus es- colación diversos acontecimientos nos-
salida a pulsiones profundas de su ser. nado mediante un creciente aburguesa- critos como un sentimiento inconsolable tálgicos y melancólicos de su vida: «ha
El escritor siempre afirmó que la li- miento de la mentalidad y socialización del mundo. Una escritura lenta de dolor vuelto a visitar con el corazón henchido
teratura no era, a su entender, un ser- de los programas. La revolución de 1848 infinito. de antiguas emociones» (Nadeau, 1981:
vicio público sino una terapia contra la había terminado con el subyugamiento Bajo nuestro punto de vista, la lectu- 311). De este modo podemos afirmar,
desesperación, una manera de soportar de los obreros y la caída del Segundo ra de Un corazón sencillo es una de las con respecto a la exactitud que lo ca-
una vida que le parecía odiosa. En estos Imperio. En este marco, podemos se- impresiones más deprimentes de Tres racteriza, que Flaubert pretende revivir
términos, llegó a la conclusión de que la ñalar la gran modernización en París cuentos: cómo en ella aparece la buena en sus obras, a través de sus persona-
mediocridad, en este marco, era pro- y en las ciudades de provincia, donde fe de la juventud y cómo es humillada jes, algunos episodios de su infancia. En
fundamente representativa de lo hu- se había incrementado la inseguridad por la mediocridad del mundo ambien- este sentido, lo que está describiendo a
mano2. En este sentido, Barthes (1986) en la política exterior y las decepcio- te. La pérdida del objeto amado es para partir de los elementales sentimientos
señala que durante toda una época, en nes en la interior. En el ámbito litera- la protagonista, Félicité, la pérdida de de Félicité es la injusticia de la suer-
Francia, el triunfo de la escritura bur- rio de la novela flaubertiana, a nuestro una ilusión y el encuentro con la me- te, el fracaso contra toda esperanza. En
guesa era producto de la forma, la cual entender, esos años significan mucho lancolía al configurar una gran cadena este sentido, Claudia Moronell en La
estaba ligada al pensamiento, y que sin más. En este aspecto, habían simboli- de sustituciones con respecto al objeto exclusión en ‘un cœur simple’ de Gus-
dudas se cuidaba su economía, su eufe- zado un desarrollo del realismo y una amado. Por otro lado, en la carta a tave Flaubert señala que la escritura de
mia, pero la forma costaba menos en la orientación sobre el gusto por lo escrito. Madame Roger des Genettes enviada Flaubert se adentró bajo una reclusión
medida en que el escritor utilizaba un Por este motivo, comprendemos que lo entre el 13 y el 18 de marzo de 1876, profunda y que se produjo en su vida
instrumento ya formado cuyos meca- real para Flaubert no solo se ve en lo Flaubert le confiesa sintetizando el ar- una especie de exilio interior que sim-
nismos se transmitían intactos sin ob- feo y lo ruin, sino que lo es simplemente gumento del cuento y su objetivo: bolizaba un desagrado hacia la vida, o
sesión de novedad. todo, pero con absoluta resistencia. Es La historia de Un corazón simple es
lo que es lo mismo, un disgusto por la
Podría decirse que en esa época la aquel interés por lo serio de la repre- sencillamente el relato de una vida
realidad. Los episodios de fatalidad de
forma tenía valor de uso hasta que sur- sentación de un mundo hostil en donde oscura, la de una pobre muchacha
la protagonista son diferentes crisis que
ge en la literatura un problema de jus- se contempla un gran pesimismo. Por campesina, devota pero mística, ab-
hacen progresar la acción y resaltan el
tificación que va a sustituir el valor de lo tanto, podemos inferir que la novela negada sin exaltación y tierna como el
carácter y la importancia de la existen-
uso por un valor de trabajo. Por este comienza a colindar con la historiogra- pan fresco. Ama sucesivamente a un
cia de Félicité.
motivo, Barthes en El grado cero de la fía documental y con las ciencias de la hombre, a los hijos de su ama, a un
En síntesis, el mundo hostil en Flau-
escritura indica que Flaubert es un ar- naturaleza. La objetividad en Flaubert sobrino, a un viejo al que cuida, luego
bert es el reino de la mediocridad y el
tesano del estilo ya que trabaja y dedi- se encuentra inmersa en odio hacia el a su loro; cuando el loro está muer-
universo gris del hombre sin cualidades
ca gran parte de su tiempo a la escri- hombre y las cosas, puntos de vista frí- to, lo manda a disecar y, cuando le
erigido bajo el mecanismo escriturario.
tura: «Flaubert, con más orden, fundó volos que determinan una distancia en- toca morir a ella, confunde al loro con La melancolía como mecanismo de es-
una escritura artesanal» (1986: 67). La tre el mundo hostil y el sentimiento. el Espíritu Santo. No es en modo al- critura
pérdida del sentido de los materiales Tal como afirma Friedrich: «el pe- guno irónico como usted supone, sino
desencadena el culto flaubertiano de la simismo de Flaubert no tiene una sis- Cuando invocamos el concepto de mé-
al contrario, muy serio y muy triste.
forma, que se realiza en la fundación de temática teórica: es simplemente el lancolie podemos señalar, atendiendo a
Quiero apiadar, hacer llorar a las al-
lo que Barthes entiende como una «es- cuadro de la vida misma» (1969:138). nuestros objetivos y modo de concebir
mas sensibles (Flaubert, 1980: 16).
critura artesanal». Una escritura per- También brillan a menudo por su au- el relato, que aquí el término aparece
fecta, tallada, pulida y corregida hasta sencia las pasiones motivadas y se pro- Por su parte, Maurice Nadeau (1981) como un síntoma físico, patológico y
el más mínimo detalle. duce un vaciamiento de la pasión tan señala que Flaubert al confeccionar la emocional de los protagonistas de Flau-
Ciertamente, Friedrich sostenía que característico en el estilo de Flaubert. vida de Félicité hace una transposición bert pero también como un mecanismo

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ENSAYOS

en donde el discurso se interrumpe, se quiebra y la escritura se
torna lenta. Por un lado, gracias a las afirmaciones del propio
Flaubert en sus cartas, sabemos que las páginas que compo-
nen Un corazón sencillo no han sido imaginadas de la noche a
la mañana sino que han sido producto de un arduo trabajo de
escritura. Pero no se trata de cualquier tipo de escritura, sino
una escritura inmersa en detalle, en la perfección y la compa-
cidad tan característica en Flaubert quien «elabora un ritmo
escrito, creador de una especie de sortilegio que, lejos de las
normas de la elocuencia, alcanzaría un sexto sentido, pura-
mente literario, interior a los productores y a los consumidores
de la Literatura» (Barthes, 1986: 68). Estas «correcciones» en
la escritura no son simples accidentes retóricos, se vinculan al
código de la lengua, y comprometen al escritor a vivir la es-
tructura del lenguaje como una pasión.
En este sentido, la mélancolie en el proceso de escritura es-
tablece un conjunto de mecanismos que tienen como producto
fundamental el tedio, la sensación de corte y la monotonía.
En estos términos, resulta dificultoso intentar trazar una red
cronológica de variaciones conceptuales dentro de una notable
estabilidad. Lo que sí es oportuno afirmar en este ensayo es que
la aplicación de los conceptos clínicos en la literatura fomenta
al desarrollo de una compleja indagación en las ciencias para
desarrollar aspectos que se desconocían, que no se pensaban
como tales o que quizás desde la apertura literaria no se tenían
en cuenta. Por lo tanto, enriquecer nuestra lectura y el conte-
nido de la misma es una actividad que pretende sistematizar lo
científico y cotejarlo con lo literario. Diagramar su aplicación
en la literatura requiere de cierto trabajo clínico al operar e
intentar salvar aquello que se sostiene.
Por este motivo, a continuación analizaremos diferentes
ejemplos que den cuenta de la fatalidad, el pesimismo y la
melancolía como mecanismos de un estilo característico en la
escritura flaubertiana.

La fatalidad en Un corazón sencillo
A través de las descripciones distanciadas y objetivas carac-
terísticas en las obras de Flaubert se transparenta el detalle
mecanicista de las escenas, objetos, personajes o rutinas de los
mismos. Además, la ausencia de «transfiguraciones por nin-
guna esperanza» y el tedio resaltan el carácter real o lo que
Barthes denomina como el efecto de verosimilitud estética. De

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ENSAYOS ENSAYOS

este modo, a partir de lo desarrollado principio, los personajes se mantienen madre y sus hermanas se dispersaron. se desfallece y que no podrá soportar el
anteriormente y del siguiente fragmen- inmóviles y la acción se detiene en una Félicité queda huérfana y sola. Es en- destino cruento que le ha tocado: «Un
to de Friedrich, analizaremos ejemplos eternidad plástica. Asimismo, decimos tonces cuando se hace cargo de ella un desfallecimiento la hizo detenerse; y
textuales de fatalidad en el relato. So- que es conclusivo porque despoja al lec- labrador quien le dio como labor des- volvieron en tropel, como las olas de
bre este aspecto el autor señala: tor de la intriga y no le quedan dudas de pequeña tareas en el campo. Pobre una marea, apretándole la garganta,
Con Flaubert llega en Francia a su
sobre lo que va a suceder más adelante. y desafortunada, Félicité sigue buscan- la miseria de su infancia, la decepción
punto más hondo el pesimismo del si-
Con respecto a estas cuestiones Debray- do el progreso en otro trabajo pero la del primer amor, la partida de su so-
glo XIX (...). No es un pesimismo lí-
Genette (1970) postula la siguiente hi- echan por un robo de un franco y medio brino, la muerte de Virginia» (p. 183).
rico capaz de atenuarse en la melodía
pótesis: que nunca había cometido. Entra en una En efecto, Félicité y la señora Aubain
de la poesía, ni un pesimismo religioso Un corazón sencillo es un relato que
granja y trabaja como moza. No fue una se igualarán por ese dolor que ambas
al que le queda la perspectiva de la re- tiende a desembarazarse de la intriga.
buena experiencia para ella. Sus com- sienten. En este sentido, podemos se-
dención. Ya no hay transfiguración por La marca indudable de esta ausencia
pañeras la envidiaban. ñalar que Madame Aubain siempre se
ninguna esperanza. Precisamente por la constituye el capítulo I, más con-
Por otra parte, la pérdida de los ob- rigió por su materialismo y por las nor-
esto es tanto más resuelta su dureza clusivo que introductorio. El resto del
jetos amados de Félicité es otro gran mas de compostura tanto con sus hijos
de lo real. Consiste en mantenerse en relato confirma esta voluntad de des-
pilar de la construcción de la fatali- como con su sirvienta desde que esta
la comprobación exacta. La compro- pojo: despojar un relato de su intriga
dad en el relato. Una constante cadena entró a trabajar en su casa. Pero toda
bación de aquello que es, no pregun- es despojarlo también de la psicología
de sustituciones y desilusiones que son esa frialdad se quebró por el dolor de la
ta por el motivo ni utiliza la conclu- tradicional (p. 27).
componentes de una vida triste y llena pérdida de su hija que las igualó e hizo
sión para un posible mejoramiento de
de infortunios, desesperanzas y melan- que el respeto de Félicité por su ama
En efecto, desde las primeras pági- colía. Tanta es la desilusión de Félicité haya crecido mucho más: «Sus ojos se
las circunstancias. El pesimismo de
nas de este relato podemos contemplar que le dejó de importar, incluso, su pro- cruzaron mutuamente y se les llenaron
Flaubert no tiene una sistemática teó-
una atmósfera inmersa en el pesimis- pio estado físico, sentimental, psicológi- de lágrimas; por fin el ama abrió sus
rica: es simplemente el cuadro de la
mo cuando se nos describe que Madame co y «su única preocupación era Virgi- brazos, al sirvienta se echó en ellos; y
vida misma, tal como se ofrecía a esa
Aubain «se había casado con un buen nia, pues le quedó del susto una afección se estrecharon, calmando su dolor en
generación cansina, vaciada, en 1850,
muchacho sin fortuna que murió a co- nerviosa» (p.163). un beso que las igualaba» (p. 180).
1860 y 1870 (1969, p. 137-138).
mienzos de 1809 dejándole dos niños La vida había sido muy dura con Fé- Félicité sufre también en gran medi-
Por otra parte, podemos afirmar que muy pequeños y una cantidad de deu- licité. Ella lo sabía perfectamente pero da con la muerte de su ama pues piensa
este es un cuento que tiende a prevenir das» (Flaubert, 1980: 157). Este será el sus miserias no habían acabado. De he- que los amos nunca deben morir antes
o adelantar lo que sucederá después. No puntapié inicial que permita desplegar cho, cuando se anuncia la partida de que sus criados y por ello, cuando ella
necesitamos leer previamente todo el el tema de la fatalidad en todo el relato Victor: «la perspectiva de una ausencia cae enferma, al saber que tiene la mis-
relato para comprender el pasado triste pero no precisamente en Madame Au- tan larga desconsoló a Félicité» (p.170). ma enfermedad que su ama se ve sa-
de Félicité y el duro futuro que le espe- bain como en este caso. No lograba concebir la idea de ese dis- tisfecha, por seguir así el camino que
ra. En este sentido, el capítulo 1 es el Claramente, a lo largo del texto, el tanciamiento. Además, poco después «— llevó su ama: «Félicité la lloró como no
mejor ejemplo para indicar la anticipa- pesimismo se encontrará vinculado Le anuncian… una desgracia. Su sobri- se llora a los amos. Que la Señora mu-
ción o el «desembarazo de la intriga» a mayormente a la triste vida de Féli- no… Había muerto. Nada más decía la riese antes que ella trastornaba todas
partir de las descripciones de la rutina, cité. Una joven que ha sufrido una se- carta. Félicité cayó en una silla, con la sus ideas, le parecía contrario al orden
las repeticiones, el uso del imperfecto, rie de desafortunados episodios que han cabeza apoyada en el tabique, y cerró de las cosas, inadmisible y monstruoso»
el comportamiento maquinal. Se conci- provocado en su vida un grave cuadro los párpados, que se le enrojecieron de (p. 184).
be a este capítulo como conclusivo más patológico inmerso en una melancolía pronto» (p.173). Ella ya estaba exhaus- Luego del eterno sufrimiento y la
que introductorio. En este sentido, el taciturna. En primera instancia, pode- ta y tenía el corazón angustiado. constante pérdida del «objeto amado» el
primer capítulo es la apertura y el cie- mos referir que su padre albañil muere Tras la muerte de los niños, y sobre loro Loulou se convierte en lo único que
rre del relato al mismo tiempo. En un al caer de un andamio, luego muere su todo la de Virginia, Félicité siente que existe y que es importante para ella:

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ENSAYOS ENSAYOS

su aislamiento, casi como un hijo, un ver en los cielos entreabiertos un loro del padecimiento. res, Losada.
enamorado. Es decir que el loro viene a gigantesco volando por encima de su IMPASIBLE Del lat. impassibîlis. FRIEDRICH, Hugo (1969) [1961] «Flau-
suplir esa falta de comprensión y cariño cabeza» (p. 189). 1. adj. Incapaz de padecer o sentir. bert» en: Tres clásicos de la literatu-
que nadie le supo otorgar por completo. A modo de cierre podemos indicar, 2. adj. Indiferente, imperturbable. ra francesa: Stendhal-Balzac-Flau-
Efectivamente, estas fatalidades no según nuestro modo de ver el texto, que bert, Buenos Aires, Losada.
pretenden acabar en forma repentina a partir de las estrategias de la impa- Bibliografía MORONELL, C (2002). «La exclu-
con la triste vida de Félicité sino que sibilidad y la objetividad se logra volcar AUERBACH, E (1950). «La mansión de sión en Un coeur simple de Gustave.
dan inicio a los síntomas de un cuadro la cuota necesaria de subjetividad en la Mole». En: Mimesis. La represen- Flaubert», en: La literatura de habla
patológico que la aquejará hasta el día de la narración. De esta manera, a través tación de la realidad en la literatura francesa. Rosario, Comunicarte.
su muerte: «Félicité reprimía su dolor y de las conclusiones, a partir del detalle occidental, México, FCE. NAUDEAU, Maurice (1981) «Un cora-
hasta la noche se mostró muy valiente, «inútil» que generan el efecto de vero- BARTHES, R (1986) El grado cero de la zón sencillo» en: Gustave Flaubert,
pero cuando estuvo en su habitación se similitud, de demostraciones y las re- escritura, seguido de nuevos ensayos escritor. Barcelona, Lumen, pp. 310-
entregó a su angustia, tendida boca aba- acciones sentimentales se puede cons- críticos. España, Siglo XXI Editores. 312.
jo en el colchón, con la cara apoyada en truir un clima de caos, desesperanza y FLAUBERT, Gustave (1980) «Un cora- VARGAS LLOSA, Mario (2007) La or-
la almohada y los dos puños contra las fatalidades. Asimismo, queremos se- zón sencillo». En: La educación sen- gía perpetua, Buenos Aires, Alfagua-
sienes» (p. 174). En este sentido, los sín- ñalar que las estrategias se desprenden timental II. Tres cuentos, Buenos Ai- ra.
tomas de la melancolía se apoderan de de lo contado hacia el lector. Estas no
ella y esta no logra evadirlos. Félicité ya son impuestas por un narrador sino que
estaba cansada de tanta amargura vital es el corazón sencillo de Félicité, y sus
pero ella sabía que no era su final sino desgracias, los motivos que logran apia-
apenas el comienzo de un clima ago- dar incluso a las almas menos sensibles Enzo Matías Menestrina (Lobos, provincia de Buenos Aires, Argentina,
biante y hostil. Se agita fácilmente, su en cada línea del relato. 1996). Es alumno avanzado del Prof. y Lic. en Letras en la FaHCE-UNLP. Es
rostro empalidece, siente que su pecho adscripto a la cátedra de Literatura Francesa de la Universidad de La Plata y su
se oprime, la fiebre aumenta e inclu- Notas especialización es de orientación literaria. En el año 2014 le otorgaron una mención
so escupe sangre: «Comenzó la agonía. (1) Algunas ediciones en francés se en- por su ensayo «Luis Jacinto Santamarina: veintiséis primaveras y ninguna más»
Un estertor cada vez más precipitado le cuentran bajo el título de Le perroquet presentado en un concurso literario en Lobos y obtuvo el primer premio de catego-
levantaba las costillas. En la comisura (El loro). Sin embargo, ninguna traduc- ría individual en el 5o concurso de Oratoria «La música también cuenta historias»
de la boca se le formaban burbujas de ción, por el momento, lleva dicho títu- en la misma ciudad. En el año 2017 presentó dos ponencias. Una de ellas compone
espuma y le temblaba todo el cuerpo» lo. En su lugar encontraremos tres po- el volumen Actas de las XXX Jornadas de la literatura francesa y francófona.
(p. 189). Félicité, aunque desde el in- sibles opciones: Un corazón simple, Un También es autor de la reseña del libro Las tres Vanguardias de Ricardo Piglia
consciente, consigue que todo el pueblo corazón sencillo o Un alma de Dios. publicada en junio de 2017 en la revista literaria Orbis Tertius. Por otra parte,
adore de la misma forma que ella a su (2) Flaubert, Gustave (2004) «Corres- actualmente se encuentra trabajando en su tesina de licenciatura y es colaborador
preciado animal. Pero esa idolatría se pondencias» en: Obras completas III. de un proyecto de investigación de la UNLP dirigido por la Dra. Moronell.
convierte en realidad en una blasfemia, Barcelona: Aguilar.
pues en vez de venerar a Dios veneran (3) Definición de la RAE:
todos a un animal: todo el pueblo se in- IMPASIBILIDAD Del lat. impassibi
clina ante el loro cuando llegan a la es- lîtas, -ãtis.
tación en que está instalado. Incluso, la 1. f. Cualidad de impasible.
propia Félicité en el momento de morir 2. f. (religión): En la doctrina tradi-
en lugar de imaginar a Dios o al Espíri- cional católica, una de las cuatro dotes
tu Santo ve sobre su cabeza al loro: «Y de los cuerpos gloriosos, que los exime
cuando exhaló el último suspiro, creyó

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CREACIÓN

© Andrea
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Creación
El encargo cerca de ambos. Los veo perfectamen-
por Juncal Baeza Monedero te. En un primer momento pienso en
avisar a André porque, aunque la cosa
no vaya conmigo, no me gusta nada que
Un tío con sombrero, que está senta- en mi bar pasen cosas raras. Y, desde
do dos mesas más allá de la suya en el luego, la postura y la mirada de ese tipo
bar, no deja de mirar a André. No hace son de todo menos normales. Pero an-
nada salvo eso. Tiene un café delante tes decido intentar otra cosa. Me acerco
pero no lo ha tocado. El humo que as- al del sombrero y le pregunto si está
cendía desde la taza se está extinguien- todo bien con el café –por eso de que no
do. El periódico permanece al lado, so- lo ha tocado- y me mira sin contestar.
bre la mesa, cerrado. Tampoco se ha Cojo el trapo que llevo colgado al hom-
quitado el abrigo al entrar, como si tu- bro y me froto las manos, nervioso.
viera prisa. Sin embargo, lleva por lo -Si necesito algo, yo se lo diré -res-
menos cuarenta minutos mirando fija- ponde por fin. Su voz es profunda.
mente a la mesa donde se sienta André. Pone mucho énfasis en ese «yo». Me
Él está de espaldas. No parece haberse deja seco, paralizado en el sitio. Este tío
dado cuenta de que lo observan. desprende una especie de frío que aco-
Yo estoy colocado detrás de la barra, gota, como los edificios en ruinas. Así

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CREACIÓN CREACIÓN

que me doy la vuelta y vuelvo a la ba- Desocupa espacio para pensar en sus está pasando, yo menos. mular. Hace un gesto con las cejas para
rra, recogiendo un par de vasos por el cosas mientras trabaja. Le gusta el olor -Verá, amigo, creo que hay una con- llamar mi atención porque he fingido
camino. del material de papelería. El sótano fusión aquí. Yo no me llamo Mat. Soy estar limpiando la barra con el trapo,
Estoy solo atendiendo. Se me ha ido el es una suerte de paraíso propio. Como André -ya no sonríe. distraído. Le devuelvo la mirada.
chico hace un par de semanas porque le casi siempre está solo, pone la música -Claro, por supuesto. -Este tío paga -me dice señalando a
han dado una beca para la universidad al volumen que quiere. Tiene una barba El tipo finalmente se quita el som- André.
o algo así, y tengo todavía colgado en la pelirroja y el pelo sobre los ojos. Está brero. Tiene el pelo corto y lleno de ca- Después se pone en pie de nuevo y
cristalera el cartel de Se necesita cama- leyendo un libro mientras bebe cerve- nas. Por detrás, a la altura de la oreja se coloca el sombrero. Avanza un paso
rero. Pero, mientras contrato a alguien, za. Siempre se sienta en la misma mesa izquierda, una cicatriz en el cráneo le hacia la salida y coloca una mano en
yo me ocupo de abrir por las mañanas porque es la que mejor luz tiene. deja un claro abierto en mitad del cabe- el hombro de André. Debe estar apre-
y echar el cierre cuando se hace de no- Cuando salgo del almacén, a donde he llo. Ha traído el periódico hasta la mesa tando, por cómo se encoge. No me gus-
che. Estoy molido. Afortunadamente ya ido a buscar agua con gas y dos botellas de André. Lo abre y saca un sobre de ta nada que pasen movidas en mi bar.
solo me queda una hora para terminar. de vino, veo que el tipo del sombrero se dentro, marrón, tamaño carta. De los Nada en absoluto. Salgo de detrás de la
Mi mujer está completamente harta de ha levantado. Sigue mirando a André de toda la vida. Lo pone sobre la mesa barra sin saber por qué.
mis horarios. muy fijamente. Coloco las cosas en el y coloca la mano encima. -Escuche, váyase ya, ¿de acuerdo?
André es un cliente de toda la vida. suelo, junto a la nevera, y paso el trapo -Aquí están las instrucciones, Mat -le digo. André trata de zafarse de la
Me parece que está un poco aburrido en por encima de la barra. Voy recorrién- -dice-. Al pie de la letra, ya sabes cómo. mano del desconocido y se revuelve en
general, porque entra en el bar siempre dola entera, de un extremo a otro, has- -Perdone, en serio, está confundido su silla.
como por casualidad, como si no tuviera ta que llego a la zona frente a la cual -André tiene el cuerpo tensado. Ha ba- -Aquí no ha pasado nada -añade An-
nada mejor que hacer. Debe tener unos se sienta André. Está tan metido en el jado las manos de la mesa, como para dré-. No nos conocemos, ¿vale? -el fi-
cuarenta años y trabajaba como repró- libro que solo alcanza a levantar la vis- mostrar que no tiene previsto coger nal de su frase suena un tanto infantil-.
grafo en una multinacional. Hace foto- ta cuando el tipo se para justo a su lado. nada-. No tengo ni la menor idea de qué Esto no ha pasado.
copias, vamos. Se pasa el día en el sóta- Entonces sí que lo mira. Se aparta el me está hablando. Yo no soy Mat. -Así me gusta.
no, con iluminación artificial y el sonido flequillo de los ojos. Ninguno de los dos André se señala el pecho cuando dice El tipo se marcha. Ha dejado el so-
de los motores de las máquinas alre- dice nada pero el del sombrero se sienta eso. Curva la espalda. bre marrón sobre la mesa. También el
dedor. Los empleados, de vez en cuan- delante de André. -No queremos ni una sola cagada periódico. Me acerco hasta donde esta-
do, le bajan documentos que llevan un -Casi es la hora, Mat -pronuncia por más, Mat -responde el tipo con desdén-. ba sentado antes y recojo la taza con el
post-it pegado en la primera página con fin el desconocido. Sabes perfectamente lo que te estás ju- café intacto. Paso un paño por encima
anotaciones como: 3 copias, doble cara, Tengo que esforzarme por aguzar el gando con esto. Estamos siendo genero- de la mesa como para borrar su pre-
encuadernado. Él coge el documento oído porque habla muy bajo. Creo que lo sos. sencia de mi bar. Me recorre un escalo-
y lo coloca en una pila de tareas para hace a propósito. André parece descon- -Pero a ver, un momento, ¿quién de- frío. André está completamente quieto.
abordar, manteniendo el orden. Cuan- certado. monios es usted? ¿De qué me habla? No ha vuelto a abrir el libro. Tiene la
do le llega el turno pone el montón de -Perdone, creo que me está confun- -Esto nos pasa por confiar en perso- mirada fija en el sobre. No lo ha tocado
papeles en una máquina y la programa diendo con otra persona -responde son- nas inútiles como tú -añade. Está irri- pero estoy seguro de que se muere por
para que los copie tres veces por las dos riendo. Y hace un gesto mecánico, como tado y parece impacientarse-. Si por mí saber lo que hay dentro. Cuando regre-
caras. Después lo encuaderna. Ni más de abrir el libro por donde lo había de- fuera, desde luego, no estarías ahora so a la barra me busca con los ojos. De
ni menos. Ese es su trabajo de todos los jado, para continuar leyendo. El otro no mismo sentado delante de mí. Se lo dije repente parece un niño asustado. Mueve
días. se mueve. a todo el mundo. los labios pero no entiendo una sola pa-
Aunque suene deprimente, en reali- -Me avisaron de que dirías eso. El tipo del sombrero parece enfadado. labra de lo que dice.
dad André es un tipo sonriente y enér- -¿Perdone? ¿Le avisaron de qué cosa? Se levanta la manga del abrigo y mira Me acerco.
gico. Dice que le gusta su trabajo porque -André me mira disimuladamente. En- el reloj. Después se da la vuelta hacia la -¿Qué hago? -alza la voz por fin-.
los automatismos le liberan la mente. cojo los hombros. Si él no entiende lo que barra. Me sobresalto pero intento disi- ¿Lo abro?

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CREACIÓN CREACIÓN

G. llegará al bar a la hora prevista. y le digo que a lo mejor llego tarde. A
No te inquietes ni hagas aspavientos lo mejor.
de esos que sueles hacer. Le dices al André sigue en la misma postura
dueño del bar que deje la puerta abier- cuando salgo. De cuando en cuando sus-
ta el tiempo que haga falta. Si se pone pira o algo así. Parece que se ahoga. Se
terco sácale la pasta. No trates de ex- bebe la cerveza de un trago. No quiero
plicarle nada. Hablas demasiado. Y ya hablar con él, de verdad. No quiero sa-
sabes lo que hacemos con los bocazas. ber nada. Se ha quitado el jersey. Hace
Me lo lee en voz alta. Después vuel- frío pero está en manga corta. Parece
ve a abrir el sobre y deja asomar un muy delgado de repente, como si estu-
montón de billetes de doscientos pavos. viera enfermo. No tengo ni idea de qué
Habrá por lo menos diez. Esto no me hacer. Es hora de cerrar. Mi mujer ha
gusta nada. Tiene la pinta horrible de leído el mensaje pero no me ha enviado
todas esas películas en las que empie- ninguna respuesta. Siempre está enfa-
zas aceptando un soborno y terminas dada.
desangrado en un callejón. Levanto las Con el dinero del sobre podría meter-
manos y niego con la cabeza. le una buena mano al bar. Cambiar los
© Gabriele Gismondi -Mete todo en el sobre y lárgate -le azulejos y modernizarlo. Empiezo a re-
Fuente: Flickr
digo-. Te lo llevas todo de aquí ahora coger sin echar el cierre. Voy colocando
mismo. No quiero líos, André. Me caes las sillas boca abajo sobre las mesas.
bien, en serio. Pero no. Guárdalo todo, Las patas despuntan en el aire como
venga. lanzas. Barro sin prisa. Está todo lleno
-No pienso llevarme el sobre a ningu- de servilletas humedecidas, restos de
Reconozco que yo quiero que lo haga. estar seguro de eso. pan, piel de gambas y huesos de aceitu-
Voy a la barra a por una cerveza y na parte. ¿Estás loco?-. No se levanta.
Para empezar porque ese sobre no va na. Hay algunas manchas oscuras que
regreso hasta donde está. A esta voy a Agacha la cabeza sobre la mesa y la
a quedarse tal cual en la mesa del bar no consigo retirar con la escoba así que
invitarle. cubre con los puños. Se retuerce algunos
para que al final el marrón que sea me voy a por un estropajo y las froto. No
-Ábrelo, ¿no? -le digo. mechones de pelo.
lo tenga que comer yo. Juana me mata. tengo ni idea de qué pueden ser.
-El sobre no está cerrado -me dice -Respira, André. Esto puede ser una
No quiero que esto traiga consecuencias Veinte minutos después escucho que
cogiéndolo. broma.
y que al final el problema termine sien- la puerta se abre. Ya he recogido las
-Pues eso, es fácil. Abre, léelo y se- -¿Una broma?-. Me tira el sobre a
do mío. Pago mis impuestos, me deslo- sillas de todas las mesas menos la de
gún lo que ponga lo vuelves a guardar y los pies-. Estos tíos van contra mí, ¿no
mo trabajando y procuro no tener en- André, que permanece quieto. Estoy en
lo dejas tal cual, como si no lo hubieras lo ves? ¿Cómo voy a irme de aquí como
frentamientos con nadie. Y eso es muy el almacén llenando el cubo de fregar.
hecho. Y después vemos. si no hubiera pasado nada? ¿Quieres
difícil de conseguir siendo propietario de Me asomo para confirmar que alguien
No quiero que piense que estamos que me maten?
un bar donde la gente se pone de alcohol ha entrado y no que André ha salido de-
juntos en esto o algo así, pero el plural Recojo el sobre como si quemase y
hasta reventar. jándome el sobre encima de su mesa.
sale sin darme cuenta. André levanta vuelvo a dejarlo en la mesa. Me que-
André es un buen tipo, muy buen tipo, Pero no, él sigue allí y hay una mujer
la solapa del sobre y saca una hoja do- da apenas media hora para cerrar. Te-
no quiero decir que me dé igual lo que en el final de la barra. A lo mejor es
blada por la mitad. Tiene un gesto un nemos tiempo de plantear opciones. De
le pase. Pero, en fin, yo qué sé. Es un una clienta que ha visto el cierre sin ba-
poco torcido en la cara. Supongo que es pensar un poco. En el cuarto de baño
conocido que frecuenta el bar. Yo pien- jar. Me seco las manos en el pantalón y
miedo. me seco el sudor de la cara con un par
so que se llama André pero quién sabe. voy hacia ella.
Lee: de toallitas. Envío un mensaje a Juana
¿Hace fotocopias? Realmente no puedo -Qué le pongo -pregunto. Creo que la

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CREACIÓN CREACIÓN

voz me tiembla un poco. gas quedar mal, Mat, ¿de acuerdo? No dos, André y yo, nos cubrimos la cabeza echarse a llorar. Se aparta de la mesa
-A mí nada. me hagas tener que retrasar mi regreso sobresaltados. Me dan ganas de soltar de un salto y, al hacerlo, hace caer el
Camina hasta donde está André y se a casa un día para recomponer las co- una carcajada cuando me doy cuenta de sobre marrón al suelo.
sienta, igual que el tipo del sombrero, sas mañana. Te lo estoy pidiendo por lo que ha pasado. Esto es ridículo. An- No más cagadas, Mat.
delante de él. Lleva una bolsa de depor- favor. Esta vez es más sencillo, te lo dré no parece tener ganas de reírse ni Me refugio detrás de la barra. André
te colgada al hombro. La coloca a sus prometo. de nada. se queda casi veinte minutos más de pie,
pies cuando se sienta. Es menuda pero La mujer sonríe. Debe tener más o Ha sacado la bolsa de deporte de de- junto a la mesa. Le noto respirar entre-
fuerte. Tiene el pelo cortado a la altu- menos la edad de André, quizá sea más bajo de la mesa colocándola encima. cortadamente, sus hombros ascienden y
ra de la barbilla y la frente despejada. joven incluso. Su tono de voz es dulce. Parece que me espera antes de abrirla. bajan muy rápido. Con el rostro blanco
Concentro la vista en la fregona y los Parece una madre consolando a un niño Corre la cremallera y, con las manos, cierra la cremallera de nuevo. Recoge
meandros de agua sucia que va dibujan- que no quiere ir al colegio. André aga- ahueca las solapas para que podamos del suelo el sobre y se lo guarda en el
do sobre el suelo. El silencio alrededor cha la cabeza y no dice nada. ver qué hay dentro. bolsillo trasero del pantalón. Se pone el
se espesa. -Coge la bolsa -continúa ella-. Últi- -Dios de mi vida -exclamo. jersey y el abrigo, y después, se carga la
André se aclara la garganta. ma tecnología, Mat. Han mejorado mu- André parece mareado. Se lleva las bolsa de deporte en el hombro derecho.
-Escuche, antes de que diga nada cho las cosas últimamente. Se acabaron manos al estómago y dice «ay no» por Levanta una mano en señal de des-
-interrumpe el gesto de ella, que iba a las chapuzas. Todo bien limpio a partir lo bajo, como si estuviera a punto de pedida cuando cruza la puerta del bar.
comenzar a hablar. André extiende las de ahora. Ni te vas a dar cuenta. Haz-
manos por encima de la mesa, como si me caso, nadie dentro de la organiza-
fuese a tocarla, pero se detiene antes-. ción tiene tantas ganas como yo de que
Yo no soy Mat. Se lo juro por Dios. te endereces. Simplemente haz lo que
Se podría recoger la angustia de su se te pide. Juncal Baeza Monedero (Madrid, España, 1982). Licenciada en Ciencias
voz en una red de pesca. La mujer empuja la bolsa con el pie Ambientales por la UAM. Actualmente estudia 30 Curso del Grado en Psicología
-Me avisaron de que dirías eso. hacia delante. Lleva unos zapatos mas- en la UNED. Primer Premio en el XXV Certamen de Relatos «Mujerarte». Primer
André se lleva las manos a la cabe- culinos, de cordones. El bulto choca Premio en el XXXIX Certamen Literario de Narrativa de Bargas. Primer Premio
za, desesperado. La verdad es que no contra la pierna de André, que continúa en el X Certamen de Poesía y Relato «Las Palabras Escondidas». Primer premio
comprendo cómo ha pensado que decir con la cabeza gacha. en el VIII Certamen Internacional de Relato Breve «La Fénix Troyana». Primer
eso era una opción. Van a tener razón -Me marcho -su tono ha perdido par- Premio en el IX Certamen de Relato Joven del Ateneo Navarro-El Corte Inglés.
con eso de que es un inútil. te de la amabilidad-. Mañana antes de Primer Premio en el XXXII Certamen «Villa de San Fulgencio». Primer Premio
-Supongo que te lo habrán dicho ya las ocho en punto te estoy llamando en el X Certamen Literario de la Fundación Clara Campoamor. Primer Premio
-continúa ella- pero sería del todo in- para pedirte un informe detallado, ¿de en el XX Concurso de relatos de Mujeres, de Castellón. Primer Premio en el IX
aceptable otra como la de Lille. Me acuerdo? Certamen Internacional de Relatos «El Mundo Esférico» (Sevilla). Primer Premio
mandan a mí porque tengo buenas for- André no se mueve. Ella se levanta y en el Concurso Internacional de Cuentos «Todos somos diferentes», de la Funda-
mas, Mat, pero la verdad es que hoy no camina hacia la puerta del bar. Cuan- ción de Derechos Civiles.
traigo mucha paciencia encima. En se- do la cruza veo cómo se aleja hacia la
rio. Llevo veintiocho horas sin dormir. intersección, andando ligera, como si
El viaje me ha destrozado la espalda. de verdad la estuviera esperando una
Mi marido y mis hijas piensan que es- mullida cama de hotel donde descansar
toy de congreso en Barcelona y todavía por fin. Dejo la fregona apoyada contra
no les he comprado un regalo. Vuelvo una pared. Me acerco hacia la mesa de
mañana a primera hora y me quiero André mientras el palo resbala sobre
acostar. He venido solamente para esto, los baldosines de la pared. Después, la
¿entiendes? Para verte a ti. No me ha- fregona se estrella contra el suelo y los

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CREACIÓN

Carta al Comendador
por Andrés Pinar Solé

A la atención del Excelentísimo Comendador de la comarca
de El Pujo.
Estimado Comendador:
Es hoy, martes 4 de Julio de 1961, cuando me dispongo me-
diante esta misiva a disculpar mi ausencia en el Consejo Mu-
nicipal el viernes pasado y a justificar y denunciar la causa de
mi falta.
El motivo por el cual me ausenté viene motivado por los
malos haceres y conductas que ensombrecen la hasta ahora
brillante honra de los Campos de san Jon, siempre ejemplares,
como seguro recuerda usía. En efecto, como responsable agra-
rio de las pedanías adscritas a nuestra comarca de El Pujo, no
pocas veces me ha llevado mi deber a pasar revista y man-
tenimiento de todos los bienes en propiedad de nuestro ayun-
tamiento a este lugar, Alcaraz de san Jon, y nunca me había
topado con unas circunstancias como las que refiero a conti-
nuación.
Como conozco lo ocupado de sus pensamientos, qué menos
que permitirme la licencia de recordarle a usía las caracterís-
ticas de la población y los empleos que realiza Alcaraz de su
suelo, agua y viento, propiedad de su señoría:
Con respecto al clima del lugar, se lo ha descrito como de-
sierto en la guía de Terrenos y Montes, llegando la sequía de la
zona a tal que los vecinos han perdido la costumbre de beber
agua y mascan hojas de higuera en cambio, lo que les resulta
«más cristiano» porque el beber agua les produce un sentimien-
to profundo de desazón y culpabilidad, dándose al vino y al
mosto para calmar la sed cuando no es época de higos. Se po-
dría pensar que esta peculiar costumbre afecta a su diligencia,
pero nada más lejos de la realidad, solo detienen sus labores
el par de días al año que la lluvia les visita; entonces matan
a todos los corderos y celebran el acontecimiento con enorme
alegría, aunque más de un invierno se han visto privados de
alimento por celebrar con demasiada efusividad la venida de
la precipitación.
Tras esta breve digresión cabe indicar que la verdadera ri-
queza de Alcaraz de san Jon se mide en trigo y harina. Los tri-

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Fuente: Flickr
CREACIÓN CREACIÓN

gales circundan al pueblo como si de un este fenómeno a su falta de salud y de había sufrido quemaduras de conside- días, aun cuando al arribar al pueblo
poncho reseco se tratase, y la harina es sueño, puesto que se hallaba fatigado ración al mostrar durante una jornada pude comprobar que nada ocurría a los
producida por los molinos apostados en tras pasar una noche de guardia en el completa partes del cuerpo que no acos- molinos, y que todo era un ardid de los
lo alto de la colina sobre la que se asien- retrete. Para cerciorarse encendió dos tumbran a ver la luz del sol. habitantes para hacerme viajar hasta
ta la población, azotada de continuo por velas y las colocó en los ventanucos co- Alarmado, resolví partir hacia Alca- allí sabedores de que siempre les ofrezco
el Mistral de poniente que arrastra toda rroborando que el viento soplaba desde raz cuanto antes para tratar de diluci- queso en aceite como obsequio en nom-
brizna de hierba verde sobre la eleva- dos latitudes distintas aquella mañana, dar este grave episodio en un intento de bre del Comendador, alimento que por
ción y los hogares. Hay quien compara haciendo imposible la molienda. detener el aluvión de cartas que ya im- lo visto disfrutan y degustan con gran
Alcaraz de san Jon con las nalgas de un Cuando recibí este informe no le otor- pedían abrir la puerta de mi despacho y alborozo, para mi ridículo y escarnio.
gigante que murió de sed y yace boca gué la mayor importancia, lo consideré emprendí el viaje el mismo viernes de Le ruego disculpe mi ausencia y con-
abajo medio enterrado bajo el pueblo. un suceso aislado y lo dejé correr. Sin mi ausencia en el Consejo. sidere mi readmisión en el Consejo. Un
Estas condiciones, sin embargo, hacen embargo, a los dos días otro sobre me Yo le suplico, señor Comendador, que saludo cordial.
de los pobladores personas cercanas y esperaba en la mesa de mi despacho, comprenda mi buena fe y la honradez Salvador Jairo, responsable del Pa-
alegres que celebran las visitas y traba- esta vez escrito por don Luis Romero de mis actos, siempre con el deber bien trimonio Agrario de Jon.
jan la tierra con tesón, al menos hasta lamentando que su molino giraba en presente al ausentarme durante estos
el incidente que estoy a punto de referir. sentido opuesto al del viento, según sus
Sea pues la harina de los molinos que propias palabras: «el molino parecía so-
coronan el pueblo la única fuente de in- plar en vez de girar, oiga, como si fuera
gresos, y por lo tanto el principal interés bebido de moscatel». De nuevo ignoré la
para usted y para mí. Su funcionamien- misiva, achacando la causa al moscatel Andrés Pinar Solé (Alcázar de San Juan, España, 1992). Desde joven inte-
to ha sido siempre satisfactorio, como que probablemente afectaba al moline- resado en la escritura y literatura, iniciando las escaramuzas con la pluma me-
muestra mi informe positivo de la últi- ro en vez de al molino. Por supuesto, el diante concursos de poesía y narración locales. Más adelante escogió el camino de
ma inspección que realicé allí hace diez asunto estaba lejos de concluir. la ciencia para estudiar física en Madrid, donde actualmente reside a la espera
meses, sin embargo, hará cosa de un A los pocos días una cordillera de pa- de finalizar sus estudios. Colabora en fuentes digitales durante esta época como
mes comencé a recibir en mi despacho pel me esperaba en mi mesa con más divulgador de física y meteorología para la AEMET, y continúa escribiendo de ma-
algunas cartas emitidas por vecinos de quejas de los molineros de Alcaraz, que nera amateur varias novelas y relatos cortos.
Alcaraz con los molinos como sujeto. habían desencadenado el fenómeno geo-
En la primera de las cartas, Don Ra- lógico en mi escritorio. Todas ellas se
fael Carrasco hace mención de un he- referían a episodios de la más extra-
cho inusual que le impedía desempeñar ña índole molinera, le describo algu-
su labor de molinero. Como usía cono- nas: don Manuel Sixto comentaba que
ce bien, bajo el techado de los molinos, su molino producía harina azul celeste,
en la planta superior se sitúan dieciséis Joaquín Manzano había observado que
ventanucos o «vientos» por los que el sus aspas sólo giraban en los días pares
molinero se asoma para determinar la de dos cifras cuya suma era inferior a
dirección del viento y orientar así las siete, Alfonso Díez no podía ni acercar-
aspas. Pues bien, don Rafael no salía de se a su molino porque este desprendía
su asombro al descubrir que en la ma- un fortísimo hedor a arenques y la más
ñana del seis de mayo el viento soplaba grave, la carta escrita por Tula Juárez
solano y matacabras al mismo tiem- desde el hospital de San Jon, donde se
po, entrando por dos ventanucos dife- hallaba postrada; su molino solo mo-
rentes. Sorprendido, el molinero achacó lía cuando ella se bajaba las enaguas y

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CREACIÓN CREACIÓN

¿Cómo se llamaría? Manuel… Juan… dir de un órgano y su hermana Cecilia
Sergio… Viajaban a los lugares más tenía dieciséis años y estaba descarta-
exóticos del mundo, paseaban en bici- da desde el principio. Tía Eva alegaba
cleta por las montañas y los bosques un inmenso pánico a los quirófanos y
más vírgenes, se bañaban desnudos en sus dos primas más cercanas no eran
las aguas más cristalinas y caminaban compatibles. Esther percibió unos di-
bajo la lluvia por las hermosas calles simulados suspiros de alivio al recibir
de Roma, París, Berlín… los resultados negativos, pero no podía
Desde su asiento, Esther inventaba culparlas…
una vida sin dolor ni tristeza junto a Sus padres comenzaban a desespe-
ese chico desconocido. Había deducido rarse, incluso se habían planteado la
que era un hombre sano, deportista y posibilidad de viajar al extranjero y
que sentía auténtica pasión por las mo- conseguir un riñón ilegalmente. Internet
tos. De pronto, un día era italiano y al estaba plagado de anuncios que oferta-
siguiente era francés; Marco, Antonio, ban órganos; corazones, riñones, híga-
Adam, Alexandre… dos y pulmones a cambio de un gran
Sin remedio, Esther se perdía en desembolso de dinero. Había páginas
© Quincella24 aquellos ojos azules que resaltaban en que, además, vendían paquetes comple-
Fuente: Flickr su piel morena… Era un chico guapo, tos que incluían el traslado, la hospita-
muy guapo. Para ser sincera… quizá era lización y el trasplante. Esther se negó
demasiado guapo para ella; tan delga- rotundamente ante tal posibilidad. No
da, tan endeble, tan… enferma. estaba dispuesta a formar parte de la
Los riñones de Esther no funcionaban oscura red del tráfico de órganos que
Tu vida en mí paso de los años, los dos se habían con- bien, sufría insuficiencia renal y desde se anunciaba impunemente en la Red.
por Alycia Alba vertido en buenos amigos. hacía varios años debía someterse a he- No quería tener el riñón de un reo chino
Sin embargo, los días de Esther se modiálisis cada dos días para eliminar ejecutado a sangre fría y que ni siquiera
habían convertido en una repetición de las toxinas que su organismo no logra- sabía que, una vez muerto, le vaciarían
A veces, podemos pasarnos años sin vivir hechos aburridos y pesados; la misma ba depurar por sí mismo. El autobús de el cuerpo para llenar los bolsillos de al-
en absoluto, y de pronto toda nuestra vida ruta, los mismos semáforos y el mismo Santi la dejaba justo enfrente del hos- gún funcionario sin escrúpulos. Tampo-
se concentra en un solo instante chico… no Santi, sino otro chico. Sin fa- pital y allí, pasaba cuatro horas engan- co quería tener el riñón de alguien que,
Oscar Wilde llar ni un solo día, a las 9:00 de la ma- chada a una máquina, pensando en el ante la desesperación, había vendido su
ñana, Esther veía a aquel ciclista desde desconocido de la bici; Paolo, Daniel… órgano por unas pocas monedas a un
Esther tomaba siempre el mismo su asiento del autobús. Solía llevar una
autobús interurbano, a la misma hora y Daba igual. Aquellas fantasías eran traficante sin ética ni moral. Así no…
chaqueta impermeable de color amari- perfectas para evadirse de su tristeza dio la posibilidad por imposible y no
con el mismo conductor: Santi, un chi- llo con el parche de un sol llameante en
co de veintiocho años muy amable, un Esther ascendía puestos lentamente hubo más que hablar. Una donación es
el brazo. El sol de Valentino Rossi. Lo en la lista de espera para un trasplante un acto de amor, un acto de solidaridad,
poco tímido pero siempre risueño. Cada buscó por internet. Si, por el contrario,
día, al subirse al autobús, Esther reci- renal. Pero siempre había alguien con un canto a la vida y no a la muerte, a la
hacía buen tiempo, el misterioso chico más urgencia… o, simplemente, el do- extorsión o al tráfico ilegal.
bía el mejor de los saludos de Santi y no ataba la chaqueta al manillar de la bici.
podía evitar sonreír al escuchar el mar- nante no era compatible con ella. Casi Sin embargo, hacía tanto tiempo que
Esther solía fantasear con él; imagi- toda su familia se había sometido a las esperaba un riñón… tanto… que el tras-
cado acento andaluz tan lleno de gracia naba que era su novia y que recorrían
y encanto natural del conductor. Con el pruebas; la salud de mamá y papá era plante se había convertido en la primera
juntos el mundo en busca de aventuras. demasiado delicada como para prescin- bocanada de aire después de jugar a ver

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CREACIÓN CREACIÓN

quién aguanta más bajo el agua. Tantos ca enferma… ¿Quién querría salir con *** un bolso de Louis Vuitton y un traje de
años esperando que se sentía presa en una chica enferma? −Esther Román? –Gritó la enferme- cualquier otra marca cara. Siempre iba
ese estúpido juego de apnea... El paso Santi deseaba decirle tantas cosas que ra. Al reconocer a la chica sonrió y le maquillada como para una gala de no-
por el quirófano adquiría cada vez más se maldecía por su falta de osadía. Ha- preguntó cómo se encontraba hoy. che y llevaba el pelo perfectamente pei-
urgencia y mientras, Esther sentía que cía tiempo que Esther le había robado −Bien, un poco cansada… pero bien. nado. No parecía enferma, sin embargo,
su vida se escapaba poco a poco. Ni si- el corazón. La veía como una princesa Siempre contestaba lo mismo «es- Esther la había visto secarse las lágri-
quiera quería celebrar su cumpleaños. atrapada en un castillo transformado en toy bien» para evitar dar explicaciones mas en alguna ocasión, cuando pensaba
No lo entendía como un año más de vida; enfermedad. Tan frágil como un diente aunque, en realidad, sentía unas ganas que nadie la miraba…
sino como uno menos. Uno menos para de león expuesto al trémulo aliento del locas de explotar como un volcán y de- Carla García, era solo una niña de
viajar; siempre había querido conocer el aire pero, a la vez, tan valiente como rramar toda su frustración en aquella diez años cuyos riñones habían decidi-
Machu Picchu… uno menos para pasar una amazona que emprende su aventu- mujer bajita y rechoncha. «Estoy mal do no trabajar más. Permanecía en los
otra navidad junto a sus padres y Ceci, ra. Para Santi, Esther era una luchado- -quería decir- no tengo fuerzas para primeros puestos de la lista de espera
uno menos para enamorarse perdida- ra… sin embargo, hacía varios días que seguir luchando. Para qué. No vale la para un trasplante que nunca llegaba.
mente de alguien, como de aquel des- la notaba triste y cansada. Quería tener pena. Nada vale la pena». Pero en lugar Junto a ella, estaba Berta Castaño, que
conocido en su bicicleta o para que le fe, sabía que se curaría, pero ella debía de eso, prefería dibujar una falsa sonri- siempre le leía un cuento.
rompieran el corazón. Uno menos para poner de su parte. Una vez escuchó por sa en su rostro y mentir. «Estoy bien» Berta era, con toda seguridad, la
cometer errores: hacerse un piercing en la radio que un chico con un cáncer muy Entraron en la sala de diálisis. mujer más enérgica y positiva que Es-
el ombligo fruto de un brote de rebel- avanzado y más posibilidades de perder −Siéntate aquí. Ponte cómoda y em- ther había conocido; tenía motivos para
día y después terminar arrepintiéndose. la batalla que de ganarla se había cura- pezaremos en un momento. Voy a pre- ello ya que había ganado multitud de
Un año menos para correr bajo la lluvia do gracias a la risa y la alegría de las parar el material. batallas en su vida. Estaba trasplanta-
y para volverse a enamorar de nuevo, comedias de la tele. El chico en cues- Esther obedeció. Miró a su alrededor da y, además, vivía con cinco órganos
uno menos… tión decidió pasar de los tratamientos y vio las mismas caras de siempre… El menos. Aproximadamente un año des-
−Qué tengas un buen día, chiquilla. invasivos que le proponían los médicos; señor Rodríguez, un hombre de unos pués del trasplante renal, sufrió cáncer
–dijo Santi antes de que Esther salie- «adiós quimioterapia, hola The big bang cincuenta años con problemas de riñón de mamá; una etapa dura y difícil que
ra del autobús. Ella sonrió a modo de theory». Se rodeó de su familia y ami- causados por una hipertensión arterial. superó, como ella decía, luchando con
agradecimiento y saltó a la acera–. Oye, gos y decidió ser feliz el tiempo de vida Un tipo simpático y parlanchín al que le furia y salero. Tomó la decisión de ex-
Esther… −el chico respiró hondo antes que le quedara. Así, milagrosamente, encantaban las citas célebres. tirparse los dos pechos y, por suerte,
de hablar, como si esa inspiración de se curó… O eso dijeron en el magazin −Aburrirse es como besar a la muer- no tuvo que pasar por quimio. A eso le
aire lo llenara de energía mágica–. He matinal de la radio. Si la risa resultaba te: Ramón Gómez de la Serna –dijo−. siguió un pequeño bultito en un ovario
pensado que, tal vez… si te apetece… po- un buen remedio, él era doctor honoris Por eso yo trato de estar distraído cons- que también fue arrancado. En definiti-
dríamos ir a tomar un café juntos… no causa en la materia. No quería que Es- tantemente. va, un golpe tras otro… y cinco órganos
hace falta que sea hoy… puede ser otro ther se rindiera, no la dejaría. El señor Rodríguez llegaba siempre menos. Sin embargo, Berta seguía re-
día… si te apetece… Aprovechando un semáforo en rojo, acompañado de su hija, una enfermera sistiendo. Amaba la vida y se amaba a
Pero la petición de Santi quedó aho- sacó su cartera y miró la tarjeta del de pediatría que bajaba cada hora para ella misma; contaba que tenía planeado
gada por los murmullos de los nuevos hospital: jueves 14 de abril, 15:30h cita comprobar cómo estaba su padre y si vivir hasta, por lo menos, los noventa
pasajeros que subían al autobús; habla- con el coordinador de nefrología Martín necesitaba algo. De eso ya se encarga- años y morir de vieja, rodeada de hijos,
ban, empujaban, pasaban sus tarjetas López. No le diría nada a Esther, ella ban sus colegas, pero se sentía mejor nietos y bisnietos.
por la máquina de cobro... no le dejaría hacerlo. haciéndolo ella misma. Berta era una luchadora, una gue-
Esther se marchó sin responder. ¿Lo -Ojalá sea compatible… −pensó mien- Loreto Pascual, era una pija consu- rrera nata… Se tomaba la vida como el
había entendido bien? Estaba confusa… tras el último peatón cruzaba la calle mista que acudía a limpiarse el orga- viaje más maravilloso jamás contado y
nunca había tenido una cita. Tal vez no apresuradamente. nismo subida en unos Manolo Blahnik, derrochaba pasión y vitalidad allá don-
fuera eso… al fin y al cabo, era una chi- de iba. Incluso solía bromear con el he-

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CREACIÓN

cho de tener menos posibilidades de en- repetía cons-
fermar porque tenía menos órganos que tantemente.
los demás… Iba todos los días a la sala Y luego esta-
de diálisis como voluntaria para conta- ba… Sofía.
giar su alegría desbordante y su amor -Discul-
por la vida. «Somos fuerte y vamos a pe, señor Ro-
ganar», decía. dríguez ¿sabe
También estaba allí la señora Juana dónde está So-
Martínez, aunque quería que la llama- fía? –preguntó
ran Juanita. Era una mujer baja y del- Esther.
gada y lo que más atraía la atención en −Ay… niña.
ella eran sus penetrantes ojos verdes, Sofía… −no ter-
mirarlos era como perderse en mitad minó la fra-
de un bosque encantado. Esther tenía se. Tampoco
la certeza de que si la Madre Natura- hizo falta que
leza tuviese rostro, probablemente se- lo hiciera; su
ría como el de Juanita. Era una mujer movimiento de
que trataba de parecer siempre alegre y cabeza, su voz
fuerte… por sus hijos y un nieto que ve- entrecortada y
nía en camino. Pero solo era una más- su mirada ca-
cara para ocultar el verdadero miedo bizbaja le die-
que sentía; una careta para esconder el ron la respues-
deterioro que comenzaba a consumirla ta.
por dentro… Juanita tenía cincuenta y −Al final,
ocho años y llevaba cuatro sometiéndo- lo que importa
se a diálisis tres veces por semana. no son los años
En ocasiones, le contaba a Esther que de vida, sino
había pasado toda la noche llorando. la vida de los
Aprovechaba el sueño profundo de su años… lo dijo
marido para salir al jardín y contem- Abraham Lin-
plar el brillo de las estrellas, la mágica coln –sentenció el señor Rodríguez. le pasaba lo mismo? vio que su amiga estaba sonriendo como
luna y el parpadeo divertido de las lu- Esther había hecho muy buenas mi- −¿Lista? –preguntó la enfermera. si, desde la distancia, le dijera que es-
ciérnagas que, a veces, revoloteaban en gas con aquella chica morena con oji- Esther asintió sin dejar de mirar el taba bien.
su jardín. Lloraba porque se sentía par- tos de Bambi. Tenían la misma edad, asiento que solía ocupar su amiga y ***
te del universo y no quería dejarlo… To- veinticinco años y, a excepción de unos que ahora estaba vacío… Suspiró. Quiso
evadirse de aquella amarga realidad y Tres semanas después
davía no. La idea del trasplante la ator- meses de diferencia, podría decirse que
mentaba, no podía concebir el hecho de comenzaron el tratamiento de hemo- marcharse lejos. China, Japón… tal vez Esther estaba preparando la me-
que una persona debía morir para que diálisis juntas. hoy visitaría Vietnam. ¿Qué importaba? rienda cuando el teléfono sonó repen-
ella pudiese vivir. No se sentía mere- Sofía… Cerró los ojos y se imaginó abrazada a tinamente. Su madre contestó y, tras
cedora de ese regalo, sin embargo, tra- Estuvo a punto de llorar, pero el Carlos, Fernando, Roger… Pero pronto, unos segundos de conversación, gritó de
taba de convencerse: «Los órganos son shock que sintió en ese momento impi- la cara de aquel chico desconocido se alegría. Se acercó hasta su hija con los
para la vida; no para la muerte…», se dió el reguero de lágrimas. ¿Y si a ella convirtió en la de Sofía. Sin pretenderlo, ojos llorosos; su expresión emocionada

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CREACIÓN CREACIÓN

y compungida a la par asustó a la chica. *** como cada día, al colegio de primaria y se fue en vano.
Esther dejó el sándwich a medio hacer Esther evolucionaba favorablemente secundaria en el que ejercía como pro- Vivimos un viaje del que desconoce-
esperando escuchar una mala noticia… y el riñón se mostraba complacido en fesor de educación física cuando fue en- mos su duración y de nada sirve lamen-
−Hija, dúchate −dijo−. Tienen un ri- su nuevo entorno. La habitación estaba vestido por el vehículo que, según varios tarse por los golpes recibidos durante el
ñón para ti. llena de flores y peluches que sus fami- testigos, se había saltado un semáforo camino. Los cumpleaños no restan, sino
liares y amigos había traído para de- en rojo. Hasta el lugar de los hechos se suman: suman vivencias, aventuras,
***
corarla y llenarla de alegría. De todos acercó una unidad sanitaria de emer- suman romances inesperados, paseos
Abrió los ojos despacio pero sin es- gencias del 112, que trató en vano rea- bajo la lluvia y viajes sin destino fijo.
fuerzo alguno. Había pasado dos días un los regalos que tenía, se fijó en uno; una
rosa lila, su color favorito, hecha con nimar al joven. La víctima falleció en Son un año más para visitar los luga-
tanto confusos en la Unidad de Cuidados la misma calzada. Según informa la res más recónditos del mundo, uno más
Intensivos, pero ahora ya podía descan- papel. «Para que nunca se marchite,
chiquilla». policía local, el conductor del todote- para celebrar la Navidad con la fami-
sar en una habitación de la plata de ne- rreno dio positivo en la prueba de alco- lia, para cometer errores nuevos y para
frología. Santi…
−Buenos días, hermanita –la voz de holemia y será juzgado por los delitos enamorarse todas las veces que hagan
Su madre se acercó a ella y le cogió de homicidio involuntario y conducción falta. Un año más… tal vez para adop-
la mano amorosamente, el tacto suave Ceci, tan pizpireta como siempre, la
sorprendió y difuminó la cara de Santi temeraria. Cabe destacar que el joven tar un perro y darle todo el amor que en
y candoroso de la caricia fue la señal de fallecido era donante de órganos». su día nadie le supo dar.
que estaba viva y de que todo había ido de su pensamiento-. Te he traído una
cosita… ¡Chocolate con almendras! Lue- Esther reconoció aquella bicicleta ti- -Uno más… ¡muchos más para vivir!
bien. Miró a su izquierda y vio un ramo −pensó Esther.
de enormes girasoles con una nota que go le preguntamos al médico si puedes rada en el suelo… el chubasquero ama-
comer, si dice que no… me lo como yo. rillo permanecía atado en el manillar Sí, eso haría… Por aquel chico de la
podía leer sin esfuerzo desde la cama: bicicleta deportiva que tanto le había
«Mira siempre hacia el sol, fdo: Berta −Eres una diablilla… ¿lo sabías? –le y se distinguía perfectamente el sol
dijo graciosa a su hermana. de Valentino Rossi. Instintivamente se hecho soñar despierta y también por
Castaño». No pudo evitar sonreír. Des- sus compañeros del hospital: el señor
pués, cerró los ojos y se dejó llevar, de −Sería una pena que se desperdicia- acarició la cicatriz y, tristemente, supo
ra… −Ceci se acercó a la silla destinada lo que había sucedido. Juan, Manuel, Rodríguez y sus citas célebres. Loreto
nuevo, por el cálido abrazo de Morfeo. Pascual y esas lagrimillas escurridizas.
Soñó con un desierto árido y caluroso en a las visitas, agarró un montoncito de Víctor, Alexandre, Mario, Adam… daba
periódicos y los tiró sobre la cama de igual cuál fuese el verdadero nombre Carla, aquella niñita… Por Juanita y sus
el que la arena de las dunas se le men- luciérnagas brillantes en la oscuridad.
tía en los ojos. De un salto, se trasladó Esther-. Los compró papá, ya sabes… le del chico de la bici… para ella era Sal-
gusta estar informado y se niega a caer vador. Ahora tenía un trocito de su vida Por aquellos que seguían esperando y,
a un paisaje puramente blanco donde el especialmente, por Sofía, que no pudo
viento le congelaba la punta de la na- en la red de los periódicos digitales… dentro.
−Tú eres hija de la tecnología, pero Pensó en la familia de aquel chico, esperar más…
riz. Estornudó y el sobresalto la condujo Decidió que era hora de sacar su vie-
hasta una carretera larguísima libre de papá no. Le gusta mancharse los dedos en el dolor que su repentina muerte les
de tinta –Esther ojeó los periódicos uno habría causado… Quiso llorar. Gritar y ja bicicleta del garaje. Sin darse cuenta
coches. Allí solo estaba ella, su sombra pensó en Santi, su conductor de auto-
y… él. Un chico, «su chico desconocido», a uno, hasta que un titular llamó su romper cosas. Pero respiró hondo y lo
atención. De golpe, dejó de escuchar la comprendió. Su Salvador se fue pro- bús favorito. Es hora de perderse en el
pedaleaban tranquilamente, disfrutan- misterio de la vida, de enamorarse, de
do de la cálida brisa primaveral. A ve- interminable verborrea de su hermana yectando vida en otras personas y no
y se centró en la noticia: había milagro más grande que irse de dejarse querer…
ces, incluso imitaba a su amor platóni- −¿Se puede, chiquilla? –Santi estaba
co y se atrevía a soltar los brazos del Ciclista muere atropellado este mundo dando vida. Miró la cara de
Cecilia y su sonrisa de pura felicidad a en la puerta.
manillar y los estiraba para dejar que El conductor superaba la tasa de al-
el sol acariciara su cuerpo. cohol permitida tener a su hermana viva… Salvador no
Era un sueño precioso. Tranquilo. «Un joven ciclista de 34 años murió
Dulce. Tanto que Esther deseó perderse ayer por la mañana al ser arrollado
en él. por un todoterreno. El joven se dirigía,

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CREACIÓN CREACIÓN

Alycia Alba Miñano (Mallorca, España, 1989). Ha publicado relatos en dife-
rentes sellos editoriales como Ojos Verdes Ediciones, Artgerust, Hipujo Libros, La
Pajarita Roja Editores o Playa de Ákaba, entre otros. En marzo del 2017 publica
su primera novela: Manantis. El corazón de Leo. Estudió Periodismo en el Centro
de Enseñanza Superior Alberta Giménez. Después de la licenciatura, realizó un
máster en Estudios sobre Terrorismo en la Universidad Internacional de la Rioja.

© Cecilia
Fuente: Flickr

Palitos en el té del sol, tal como aprendieras de él. De
por Barbarella D´Acevedo casualidad vi un palito en el té y como
no sabía si pasaba igual que con las es-
trellas fugaces cerré los ojos. Pensé un
Hoy, por segunda ocasión en toda mi deseo. Preguntaste entre risas que me
vida, volví a encontrar palitos en el ocurría. Recurrí al engaño cuando dije
té, un junco breve de esos que flotan que el sabor era acre, para no delatar
de pie, y que algunos dicen que traen mi anhelo. Entonces se derramó un
la buena suerte. Es también la misma poco sobre tu blusa y casi gritas: «¡Por
taza. La otra vez estabas ahí. Me hi- fin un duende!» En seguida, te pusiste
ciste mil historias, la de los palillos de a pintar.
té, pero además una de Buda, que aho- «Habrá que comprar una tetera. Una
ra no recuerdo más. También bebías un vieja, de hierro, para no calentar el
sorbo cálido. Habías llegado feliz con agua en cualquier parte». Fue la expre-
las tazas ancianas, ambas sin asas, un sión de tu codicia. Y recuerdo que fui
poco rústicas, con matices desiguales. feliz en ese momento como nunca, con
El viejo había dicho que solo lo transito- aquella taza cálida entre mis manos.
rio era bello. Y habías preparado ese té Pensé un poema rápido en que tus ojos
sin azúcar porque así se bebía en el país eran lo más importante, mas lo olvidé

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CREACIÓN CREACIÓN

enseguida, sin preocuparme, porque sa- un fragmento de lo eterno y eso no de- ello le brindé un té. Dijo preferir el café, quiero ver el cuadro». Me dijo antes de
bía que era posible. Escribiría siempre. bía apenarme. Me dijo y aprovechó para era un hábito que aprendió de su madre. marcharse.
Y te amaría. Éramos libres. venderme una tetera de hierro y otros No logré alejar una sonrisa. Indicó que Palpo de nuevo la taza caliente en-
Pero después hubo un cambio. Anda- útiles. Sin embargo, no volví a tomar té. compró mis libros por curiosidad. No tre mis manos y una sensación dulce
bas como sin rumbo y sonreías menos. Adquirí un nuevo hábito: Llenar la taza se parecía a ti. Hablaba sin rodeos pero me invade. Veo el tallito incluso con los
Supe que tendrías un hijo. Sufrí como con agua abrasadora. Echar en ella las también, un poco, sin poesía. «Vengo ojos cerrados. Entonces escucho una voz
loca. Tus cuadros eran también vida hojas. Y quedarme viendo el agua co- aquí y no reconozco a la que fue». Agre- muy baja. Dices que Buda se hallaba en
de tus entrañas. Y sin embargo ahora lorearse, para después derramarla de gó y me dio cierta pena. Sentí que tal meditación y le dio sueño. Por eso se
decías que te ibas porque querías se- a poco en la vasija de crisantemos que vez ella nunca te conoció. O quizá era escindió los párpados. Nació el arbus-
guir fiel a ti misma. La creación existía nunca llegarás a conocer. yo, quien no alcanzó a entender como to y sus hojas sirvieron para mantener
al presente en aquel hijo, que llevabas Me juré que no volvería a amar. Has- eras. «¿Me darías un abrazo?» Pregun- despiertos a los hombres. Bebo un sorbo
dentro, hijo que odié entonces porque no ta hoy creo que lo he cumplido. El cua- tó sin mirarme. Fue raro tenerla entre por primera ocasión en muchos años,
era mío y te alejaba de aquello que has- dro del duende, que viste aquella vez en mis brazos. Ella es ahora lo que que- sin abrir los ojos. Por miedo a no ver-
ta entonces fueras. «Dejarás de pintar. la mancha, preside el salón. Poco a poco da de tu esencia. Sentí lágrimas en el te. El sabor agradable aunque un poco
Llegó el fin». Mencioné. Y sin verme si- mi odio se disuelve pero no alcanzo a cuello y pensé en gotas de té. «Quisiera amargo se deshace en las papilas, como
quiera empezaste a empacar. «O el ini- comprender. algún día conocer un amor así». No res- si fuera hoy aquella vez.
cio. Preciso vivir». Fue la respuesta y Hoy que ha vuelto a aparecer un pa- pondí... No era certero llenar el silencio
tuve miedo. «Puede ser nuestro si quie- lito en el té lo miro, como si fuera la con palabras. «Quizá un día vuelva, si
res». Con serenidad fuiste quitando los primera vez y cierro los ojos pero no
cuadros de las paredes. En la esquina deseo nada. Porque todo en la vida es
quedó solo uno, el del duende. «Para que transitorio, hasta los sueños. Pero a la
me recuerdes, cuando ya sea posible». Y vez es indeleble.
tomaste la taza, la que te vendió el viejo Ella me buscó. La que lleva mi nom- Barbarella D´Acevedo (Cuba). Escritora, profesora, investigadora y crítico
de ojos rasgados. Yo dije para provocar: bre. Dijo que había descubierto un retra- de teatro. Jefa de Redacción de la Revista Cúpulas en Sello Editorial Cúpulas. Li-
«Mejor le llevas la mía también». Esas to y por eso quería conocerme. Se paró cenciada en Arte Teatral (Teatrología). Mención Premio Tablas 2006 (entrevista)
fueron las palabras finales. Tus ojos frente al cuadro y le sacó una foto sin y Premio Escrituras Escénicas para la Calle. VI jornada de Teatro Callejero 2011
emanaban ira, la última vez que me pedir permiso. Luego lo observó un rato. (El arca). Ha publicado en revistas y sitios web: Tablas, Dédalos, Cauce, Extra-
miraron. «Solo lo transitorio es bello». Le conté su historia. Nunca antes había muros, Caimán Barbudo, En julio como en enero, Palabra Nueva; AHS; Revista
Pensé y la taza quedó ahí, abandonada visto una obra de su madre. Para ella Electrónica Esquife; Cubaescena; Cubarte; Pelusín, el mensajero; El portal de la
como yo. era importante porque también pintaba. cultura matancera; Cubaliteraria; UNEAC; Opus Habana y Cañasanta. Publicó el
Después supe por los amigos que vi- Aunque no entendía como alguien podía libro: Breve historia del maquillaje. Editorial Cúpulas, 2015.
vías feliz. Brillabas adorada por tu ma- haber abandonado así. Después vio los
rido. Pero no habías vuelto a pintar y crisantemos, quiso saber si era nuestra
el hijo que esperabas antes, era ya una flor. Yo le expliqué que no, que compré
niña, que llevaba mi nombre. Te deseé la maceta tras tu marcha, para apre-
lo peor. Escribí más que nunca. Y el es- ciar cerca algo vivo. Ella dijo que era
tudio que antes compartíamos se volvió raro. Le pregunté por qué. Me explicó
similar a una casa. Busqué en la feria al lo que dejaras por escrito. Habías pedi-
viejo que vendiera las tazas pero no es- do justamente esas flores, y ella pen-
taba ya. En el mismo puesto encontré a só. Pero no, era tan solo una de esas
un joven, lindo como una porcelana, que casualidades que uno a veces halla en
dijo ser su nieto. El anciano era ahora el camino. Quise cambiar el tema, por

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CREACIÓN

bona y toma uno de tenerse de forma cómoda sin el acceso a
los libros amonto- las finanzas familiares? Curvatura del
nados en el suelo, de tiempo. ¿Por qué no volver a otra época,
cualquier manera, cuando todo era más sencillo? Tiempo.
junto al extremo de Hay cosas que persisten en su memoria,
la parte reclinable. clavadas, aunque ajenas a mí. Tiempo.
Es el de Einstein; Todavía siento el sabor del camembert
siesta arropada por en el paladar, en la lengua, en los la-
la teoría de la re- bios. Tiempo. Dudo que la situación en-
latividad especial y tre ellos cambie alguna vez. Tiempo. El
general. Han pasa- pasado debe quedar atrás y yo soy tu fu-
do varios días desde turo, Salvador. Tiempo. Acéptame por
la última vez que lo completo. Tiempo.
ojeó, porque prefie- Relojes. Como el grande que había en
re variar lecturas el salón, bajo el que pintaba de niño en
de forma constante, un cuaderno mientras su madre admi-
pero nada ha cam- raba tanta pericia. Paisaje. El abrazo
biado: sigue sin en- fuerte de mamá que casi lo torcía. Ari-
tenderlo. Magnífico. dez. El padre estricto y frío. Blanda. La
Yo tampoco lo intimidad suave con Elena Ivanovna.
entiendo; pero la in- Luz. Mi destino incierto. Sombra. Su
comprensión gene- destino incierto. Realidad. Los deseos
ra, mientras pasa de Salvador en un panorama confuso y
las páginas, imáge- enfrentado. Fusión. Se derriten los re-
nes poderosas que lojes, se derrite el tiempo. Esperanza.
impulsan la imagi- Vana, sí, pero es la suya.
nación hacia cami- Impulso creador y sueño llegan de la
nos desconocidos. mano. Estoy satisfecho. Cuando des-
El espacio-tiempo, pierte, comenzaremos a trabajar en el
su propia entidad óleo. Esconderá ahí sus miedos y an-
Es más difícil ser Salvador mesa o hasta el suelo serán mi ofren- geométrica, alterado por presencias de helos, a plena vista, bajo un disfraz de
por Lisardo Suárez da para las hormigas. Salvador prefiere materia y de energía. surrealismo. Pienso en los comentarios:
contemplar la montaña que domina la A Salvador le preocupa que su padre nada de física, nada de cuántica, nada
casa. fuera incapaz de aceptar a Elena Iva- de él; diré que la inspiración fue el que-
Salvador quiere una siesta pero yo de- Al otro lado de esta pequeña cala, en novna. Curvatura de los cuerpos. Tam- so camembert derretido por el sol. Esas
seo comer postre, así que nos quedamos el pueblo, debe estar su padre. En la poco a sus amigos e intereses; ni a él cosas encajan mejor con mi personaje,
un rato más en el jardín. El sol ha con- residencia familiar, en el infierno, en mismo siquiera. Curvatura de la mate- con su armadura. Pero no es culpa del
vertido la estructura del camembert en la prisión, en la fe, en la terquedad. A ria. Quizá, más adelante, se arrepienta pobre Salvador.
una pasta deslizante que rebosa fuera Salvador le duele, lo sé; qué poco me y lo reciba de nuevo en el hogar. Curva- Es más fácil que seamos Dalí. Todo
del plato. Untado en pan, me lo llevo a importa. tura de la luz. ¿Cuánto más podrá sos- duele menos.
la boca. El bigote se aceita con restos Cuando termino el almuerzo, nos di-
de queso. Las migajas que caen sobre la rigimos al taller. Se acuesta en la tum-

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CREACIÓN CREACIÓN

Lisardo Suárez (Gijón, España, 1970). Se amparaba antes en la discreción de
los seudónimos para escribir pero ahora firma, casi siempre, con su verdadero
nombre. Más de cuarenta de sus trabajos de narrativa breve han sido selecciona-
dos en distintos concursos, convocatorias, antologías y revistas. En 2017 ganó el IX
Concurso de relato histórico Hislibris y el V Concurso homenaje a John William
Polidori.

© Stéphane Kocyla
Fuente: Flickr

Indagaciones en torno a un pareja acababa de dejarla y había de-
cidido que era hora de tener un perro.
mito familiar
«Es altísimo, ¿viste?», me comentó al
por Silvia Zuleta Romano
ver mi cara de estupor. Aquel bicho era
una catedral. Cuadrado. Recio. Duro. Y
no pude evitar evocar un incidente que
Lo que contaré a continuación es el
había leído sobre Rousseau cuando casi
resultado de algunas indagaciones que
pierde la vida cuando le cae encima un
hice en torno a un mito familiar que
gran danés. Incluso llegaron a darlo por
lleva dando vueltas en mi familia du-
muerto y se escribieron necrológicas en
rante mucho tiempo. Este hecho prueba
su honor. ¿Qué habrá sentido al leer los
cosas muy interesantes en relación a la
obituarios de su propia muerte?
naturaleza humana.
Nos tomamos un café en la vereda
Un día me encontraba caminando por
de una esquina muy concurrida y debo
Cabello a la altura del Zoológico cuan-
decir que aquel encuentro con mi prima
do me topé casi de frente con una pri-
despertó en mí toda una gama de re-
ma a la que no veía desde hacía tiem-
cuerdos y reflexiones que no pude dejar
po. Iba acompañada de un gran danés
de compartir con ella.
blanco con manchas negras que era tan
Habíamos crecido rodeadas de narra-
alto que parecía su novio. En efecto, su

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CREACIÓN CREACIÓN

ciones en torno a la grandeza de mi fa- mían los barcos hundidos. Aquel paraje ese pasado a nuestro antojo. so y omnipresente.
milia. Se hablaba del linaje, o se usaba de pesqueros oxidados entre el acanti- Cuando terminé mi relato, mi prima Después de su relato, le devolví la
una palabra parecida para hablar de los lado y la orilla eran el paso del tiempo. me miró perpleja mientras su gran da- mirada perpleja. Pero había algo más.
antepasados próceres. De las hazañas En paralelo, el mito de mi abuelo iba nés descansaba a su lado. Nada de lo Algo de placer. Una sensación física de
del abuelo y de lo orgullosos que debía- rompiéndose también. Mi abuelo ya no que yo había contado se acercaba ni re- bienestar en mí. Me estaba gustando la
mos estar de nuestro apellido. Uno de los había construido el puente sino que solo motamente a su realidad. conversación. Ese intercambio de sen-
tanto rumores que circulaban era que había supervisado las obras. Ella tenía una imagen del mismo lu- saciones en torno a un mismo hecho.
mi abuelo había construido un puente El tiempo pasó y fui creciendo. Ya gar completamente distinta. Todo era Me gustó el contraste. Quizás, las dos
colgante. El mismo que transitábamos siendo pre adolescente seguí yendo y los luz. Asados. Familia. Una casa her- estábamos equivocadas. Profundamen-
cada año en nuestra niñez para llegar a buenos y malos momentos se alterna- mosa frente al mar. Juegos diversos. te equivocadas.
nuestra casa familiar de veraneo. ban. Soplaba un viento asesino y el sol Las escondidas. El pádel. El barrenar Pasó el tiempo y nos reencontramos.
De acuerdo al relato de la abuela, era capaz de producirte quemaduras de aquellas olas monstruosas que parecía Un tío nostálgico decidió que era hora de
la verdadera creadora de los mitos, el primer grado si te descuidabas pero dis- que te iban a partir en dos. Ella crecía un gran reencuentro familiar. Éramos
abuelo había llegado a ese paraje muy frutaba con las partidas de gin rummy escuchando los mismos relatos que en tantos entre primos, consortes e hijos
al sur de la provincia de Buenos Aires en los días de lluvia que eran muchos. su cabeza eran las hazañas de un abue- que me ofrecí a alquilar un espacio en
para construir ese puente. En los su- Nos íbamos a comer una pizza o nos lo al que adoraba porque sus padres lo las afueras. Un lugar verde en donde
cesivos viajes que hizo, aprovechó y se bañábamos en un río cercano. Nos ati- adoraban. Era lejano. Risueño. Le gus- los chicos pudieran correr y los adultos
construyó una casa frente al mar. En borrábamos de cornalitos, jugábamos a taba observarlo de lejos. Jugar a las charlar.
un punto donde parece que las olas gol- los fichines o nos acercábamos a la pau- payanas con sus hermanos. Saber que La verdad es que esta iniciativa fue
pean el médano. pérrima librería que había. Todas eran todo ese clan daba vueltas por la casa el puntapié inicial para mi plan. La
Hay quien dice que cuando llegó el estampas felices que se rompían cuando le parecía lo más cercano a la felici- vida me había dado una oportunidad y
abuelo, en las primeras décadas del si- veía la decadencia del pueblo. Los sáti- dad. Incluso me habló de la alta cocina quería aprovecharla. Semanas antes del
glo pasado, no había médano ni nada. ros que te decían cosas en el puerto. Ya de una abuela cuya mayor elaboración gran encuentro, me dediqué a hacer una
Se accedía a la playa por un caminito no se podía salir a andar en bicicleta. era una ensalada de frutas que hacía pequeña investigación junto con un gru-
que había enfrente en donde pastaban a Todo parecía apacible. Tranquilo. Idíli- para toda la familia. Era una experta po de primos «disidentes», aquellos que
sus anchas algunos caballos que, andá a co pero ser mujer en lugares solitarios en transformar todo en historias boni- cuestionaban el relato oficial en torno
saber, cómo llegaron hasta allá. sigue siendo un problema. Había algo tas. Mi prima era un hada buena. Una al puente y al abuelo.
Los primeros recuerdos que tengo turbio en ese puerto desolado. En esas creatura maravillosa que no albergaba Sin quererlo, me convertí en líder de
de esa casa no son del todo acogedores. calles de tierra en donde el almacenero ninguna sombra. Allí donde había oscu- un movimiento que aglutinó más gente
Colchones de lana y olor a humedad. Ya cobraba el yogurt el triple para hacer el ridad, ella ponía luz. de la que pensaba. No estaba sola. Siem-
desde chica era comodona y el hecho de verano. Su sonrisa codiciosa. Esa ava- Me dijo también que nunca había sido pre era una buena noticia saber que al-
tener que llegar a adecentar ese hogar ricia del pequeño comercio. Mezquina. tan feliz como en su niñez. Que todo guien más te apoya en estas locuras.
playero, repleto de arañas y polvo, no Pueblerina. lo que había venido después era opaco. Lo que hice fue dejar el mito a un
me motivaba en lo más mínimo. Sin Conforme la imagen del pueblo soña- Gris. Demasiado real. «El pasado no lado y buscar información verídica so-
embargo, pasé muchos veraneos. do se iba desmoronando lo hacía el mito huele», me dijo. «O huele como vos que- bre el puente. Internet. Hemerotecas.
Conforme iba creciendo, el relato fa- de mi abuelo que para ese entonces no rés. Mirá, estamos acá sentadas rodea- Indagaciones a conocidos. Hicimos lo
miliar iba resquebrajándose. Como si el era ya ni siquiera ingeniero. das de polución de colectivos, del hedor que pudimos. Pero debo decir que el re-
paso del tiempo fuera inexorable, tanto Un día dejé ir. Me hice adulta. Y el de mi perro. No sé qué decirte», me dijo sultado fue pobre pero contundente. Lo
para el mito como para la casa que se tiempo pasó y no volví más. Atesoro en mientras le daba un sorbo a su capu- único que logramos encontrar fue una
degradaba ante el incesante viento que mi memoria recuerdos distorsionados. chino. Mi prima adoraba ese pueblo. foto antigua en donde se inaugura el
amenazaba con hacernos volar a todos, Puede que la culpa la tengan las emo- Adoraba a ese abuelo y sus hazañas que puente y en donde mi abuelo asistía en
como por la sal de las olas que se co- ciones que nos obligan a transformar creía como se cree en un Dios bondado- calidad de funcionario del gobierno de

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CREACIÓN CREACIÓN

destruir a la familia. De no tener alma. mentira fuera tan bien aceptada y de-
No solo yo fui objeto de acusaciones sin fendida. La verdad era insolente. Male-
fundamento, mi grupo fue bastardea- ducada. Dañaba el honor de las perso-
do y señalado como irrespetuoso con la nas. Eso era lo que los rancios querían
memoria de alguien que no se podía de- decirnos.
fender. Recuerdo que terminó el asado y no
Yo observaba la escena entre intriga- había muy buen ambiente. Nos descon-
da y fascinada. centramos en calma. Había habido con-
Estaba observando al género huma- frontación y gente muy ofendida pero yo
no. A los de mi misma sangre, tan dis- sabía que no llegaría la sangre al río.
tintos e iguales que no pude hacer otra Cuando llegué a casa, charlé todo
cosa que servirme otra copa de vino este asunto con mi pareja que me escu-
y comerme el tiramisú que estaba de chó con atención. Se mostró indignado
muerte. Lo curioso era que los enojos ante el ataque que había recibido. Pero
iban dirigidos no contra las fabulacio- me costó entender su indignación. A mí,
nes que se habían inflado o desinflado me enriquecía. Me divertía. Me gustaba.
con el paso de los años, sino contra los El relato oral es parte de la naturaleza
© Gail Siptak fact checkers de la familia que fueron humana. De la historia. Necesitamos de
Fuente: Flickr linchados por las lenguas viperinas del la fábula para vivir.
ala más rancia del clan. Comimos unos spaguetti tuco y pes-
Digamos las cosas como son: yo era to insuperables. El sol caía en nuestro
miembro de ese club de fact checkers balcón. Me adormecí con el vino y los
más por diversión que por ética y moral recuerdos de infancia.
turno. Es decir, no lo había construido. tema, me veía más actuando en petit pero no dejaba de sorprenderme que la Era febrero.
No había participado en su ejecución. No comité, pedí un brindis por el abuelo y
había sido obrero. No era ingeniero. No el puente y a continuación expuse mis
era arquitecto. Casi podíamos afirmar indagaciones con un tono entre relajado
que solo pasaba por allí… y jocoso para que nadie supusiera que
Comimos asado. Se compartieron ha- lo mío iba muy en serio. A ver: que- Silvia Zuleta Romano (Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, Argenti-
zañas y todo fluyó gracias al vino que ría dejar en claro que no era una caza na). Licenciada en Economía de la UBA. Trabajó unos años en temas de economía
me encargué de llevar. Los eventos fa- de brujas. Y estaba interesada en que de la cultura hasta que decidió explorar la ficción. Así, publicó su primera novela
miliares los carga el diablo y uno nunca el asunto se expusiera de una manera Los viajes sonámbulos y un libro de relatos cortos Cabeza de zanahoria y otras
sabe hacia dónde pueden derivar. No- justa. No buscaba culpables ni ofender a anécdotas, ambos disponibles en todas las plataformas de Amazon. Tiene dos
sotros estábamos a la espera. Se acer- nadie. Lo mío fue a lo sumo un experi- blogs: La guarida de ficción, en donde reflexiona y asesora en temas que tienen que
caba el momento de la verdad. Al lle- mento social. ver con la autopublicación y la escena de la literatura independiente; y El blog del
gar a los postres, uno de mis primos Expuse las pesquisas. Mis argumen- Canguro filósofo, especializado en filosofía, economía, nuevas tecnologías, bienes
pidió la palabra golpeando una copa con tos. Saqué a la luz los verdaderos datos intangibles y consumo cultural. En este momento, trabaja en su siguiente novela
un cuchillo. Brindó por todos nosotros sobre el rol de mi abuelo en la cons- y en un próximo libro de relatos.
y me cedió la palabra el muy cabrón trucción de aquel puente.
otorgándome el papel de portavoz de Hubo voces enojadas. Recuerdo a un
los disidentes. Yo, que no pensaba decir tío segundo muy indignado por meter-
nada concreto ni sabía cómo encarar el me con su tío. Me acusaron de querer

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COLABORACIONES

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no 9 - mayo/agosto no 8 - enero/abril
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