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Tipos de células

Comparando las células de un ser vivo con los ladrillos de una pared, podemos decir que así como hay varios
tipos de ladrillos y distintos tipos de paredes, también existen varios tipos de células y diferentes tipos de seres
vivos.
Si bien todas las células poseen tres componentes básicos (material genético, citoplasma y membrana celular),
estos varían.
Se conocen dos grandes grupos de células, las células procariotas y las células eucariotas.

• Las células procariotas son más simples y primitivas (se cree que aparecieron antes que las eucariotas). El
prefijo pro significa primitivo y el sufijo cario hace referencia al núcleo, son células que carecen de un núcleo
verdadero, ya que no tienen una membrana nuclear que rodee al ADN (Fig. 1).

Fig. 1: Célula procariota.

• Las células eucariotas son más complejas y más recientes. El prefijo eu significa verdadero, son células que
presentan un núcleo bien diferenciado ya que poseen una membrana nuclear que rodea al ADN (Fig. 2).
Fig. 2: Células eucariotas.

Las células procariotas están presentes en los organismos procariontes que son los que pertenecen al Reino
Monera (bacterias y cianobacterias); mientras que las células eucariotas son propias de los organismos
eucariontes, entre los que se hallan los vegetales y los animales, incluido el hombre.
Según el registro fósil, los primeros organismos vivos eran células muy simples, semejantes a las procariotas
actuales. Este tipo de organismo fue la única forma de vida del planeta durante casi dos mil millones de años,
hasta que aparecieron las eucariotas.

En el siguiente cuadro se resumen las principales características de las células procariotas y eucariotas.

A las células eucariotas también es posible subdividirlas en dos grupos: células de tipo vegetal y células de
tipo animal.
Las células vegetales se caracterizan por poseer una pared celular por fuera de la membrana celular, y por
tener plastos (por ejemplo los cloroplastos son plastos con clorofila) que les permiten producir materia
orgánica a partir de inorgánica por medio de la fotosíntesis. Por esto último es que las células vegetales son
autótrofas.
Las células animales carecen tanto de pared celular como de plastos y por lo ende no pueden realizar la
fotosíntesis, deben tomar materia orgánica ya elaborada del medio. Debido a esto se las denomina
heterótrofas.
Las células animales presentan centro celular o centrosoma que está ausente en las células de tipo vegetal.

Otra clasificaión celular es la basada en el número de cromosomas, asi se tienen dos tipos de células: las
haploides y las diploides.

El tamaño, la forma y la función de las células


La mayoría de las células que forman parte de un ser vivo tienen, en general, un tamaño muy pequeño que
varía de entre 4 y 60 micras de diámetro (1 micra equivale a la milésima parte de un milímetro).
Algunos grupos animales poseen células de mayor tamaño que otros, por ejemplo los anfibios presentan
células grandes, mientras que las células de los mamíferos son pequeñas.
No existe relación entre el tamaño de un animal y el tamaño de sus células.

En cuanto a la forma, esta puede ser muy diversa, así es como tenemos células planas (en la piel, esófago),
cúbicas (en el hígado, riñón), cilíndricas (en el estómago, intestino), esféricas (los óvulos, linfocitos), con
ramificaciones (las neuronas), alargadas (las células musculares), biconvexas (los glóbulos rojos de la sangre),
etc. (Fig. 3).
Fig. 3: Formas celulares, A, esférica (óvulo); B, plana (esófago); C, alargadas (músculo visceral); D, cúbicas (riñón); E, cilíndricas
(intestino delgado); F, ramificadas (cerebelo); bicóncavas (eritrocitos).

Esto se debe a que la forma de las células está estrechamente relacionado con la función de las mismas. Si la
célula tiene la función de protección, lo ideal es que sea plana; si en cambio está preparada para captar y
transmitir información, necesitará tener ramificaciones para interconectarse con muchas otras células más.
Es importante señalar además que la forma de las células no sólo está condiciona por la función, sino también
por el medio. Por ejemplo en un medio líquido, las células adoptarán una forma redondeada o esférica (células
sanguíneas). Si las células se hallan en masas muy compactas, su forma se ve afectada por la presión ejercida
por las células vecinas, en consecuencia adoptan una forma poliédrica (células de la piel). En otras ocasiones,
sobre todo en aquellas células que tiene la capacidad de la movilidad (glóbulos blancos), la forma no es
siempre la misma, sino que se modifica constantemente.
La cultura olmeca o "los habitantes de la ciudad del caucho"
Con esta denominación se conoce a la civilización más antigua de Mesoamérica, cuya influencia perduró en culturas posteriores e
incluso llegó a Sudamérica.
Este pueblo ocupó las tierras bajas próximas al Golfo de México, donde sobreviven restos de sus principales centros: San Lorenzo,
La Venta y Tres Zapotes. Los mismos fueron ocupados y abandonados sucesivamente entre los años 1200 a.C. y 162 de nuestra era.
Los olmecas basaron su subsistencia en el cultivo del maíz, realizado con el sistema de la roza (cultivo que se practica talando y
quemando el bosque para después sembrar, cuando la tierra se agota, se abren nuevos claros, abandonando los anteriores hasta que
le bosque los cubra nuevamente), la casa y la pesca. Intercambiaban productos con zonas a veces muy alejadas. Estos contactos
permitieron la difusión de su cultura. Uno de los rasgos característicos de este pueblo son las grandes cabezas esculpidas en basalto
de 1,50 a 3 metros de altura, con un paso cercano a las dos toneladas, que parecen ser representaciones de jefes o guerreros. Fueron
hábiles ceramistas y escultores.
No se sabe qué pasó con los olmecas. Lo cierto es que, cuando decayó el mundo olmeca, ya estaban sentadas en Mesoamérica las
bases sobre las cuales florecieron culturas muy sofisticadas.

La cultura maya
Esta cultura, profundamente relacionada con la olmeca, tuvo su origen en las selvas tropicales de Guatemala y México. La civilización
maya llegó a su máximo desarrollo entre el 300 y el 700 d.C.
Los mayas no tuvieron unidad política. Estaban agrupados en ciudades-estados independientes, formadas por un centro ceremonial
constituidos por templos y palacios donde vivía la clase dirigente, rodeados por rancheríos habitados por la mayoría de la población.
La sociedad era estratificada. El halach uinic, o jefe de estado, que cumplía funciones civiles, militares y religiosas, asesorado por un
consejo de estado encabezaba la clase dirigente. Le seguían funcionarios menores y debajo de éstos estaban los guerreros,
comerciantes, sacerdotes adivinos y curanderos. El último nivel lo formaban campesinos y esclavos. La base económica de esta
sociedad era la agricultura, principalmente del maíz, que realizaban con el sistema de roza. Además practicaban caza, pesca
y apicultura. Desarrollaron un comercio muy importante.
La religión fue el punto central de la cultura maya. El panteón de dioses originarios se enriqueció con la incorporación de deidades
toltecas. A todos ellos rendían culto, ofreciéndole en determinadas ocasiones sacrificios humanos.
Los excedentes económicos producidos permitieron la prosperidad de los centros ceremoniales, que alcanzaron un alto grado de
desarrollo cultural: fabricaron cerámica de calidad, tejidos finos y se destacaron en el arte plumario y el trabajo de la piedra. Pero,
sobre todo, alcanzaron importantes logros intelectuales. Conocieron el cero e idearon el sistema numeral vigesimal. Inventaron
calendarios perfectos basados en la astronomía y, además, una escritura ideográfica todavía no descifrada.

El Imperio azteca
Los aztecas, luego de haber recorrido diversos lugares, se establecieron definitivamente, a principios del siglo XIV d.C., en el valle de
México. Allí fundaron su ciudad capital llamada Tenochtitlán, ubicada en la zona del lago Texcoco. En ese lugar se encontraron con
otros pueblos y con ellos lucharon por la obtención de las mejores tierras y por el control político de la región. A los pocos años
dominaron a todos sus vecinos y establecieron un imperio que impuso su predominio en toda la zona.
La agricultura fue la base de la economía azteca, y el maíz, la calabaza y el poroto los cultivos más importantes. El comercio también
era una actividad muy extendida.
En la sociedad azteca se distinguían claramente dos grupos sociales: los pilli y los macehuales. Los pilli o nobles formaban
el grupo privilegiado. Eran los sacerdotes, los guerreros y los funcionarios de gobierno. Poseían la propiedad de la mayoría de las
tierras, no pagaban ningún tipo de tributo y controlaban el Estado. A este grupo pertenecía el emperador o Tlatoani. Los macehuales o
trabajadores comunes constituían la mayor parte de la población y formaban el grupo de los no privilegiados. Eran los campesinos, los
comerciantes y los artesanos de las ciudades. Debían entregar tributos al Estado en alimentos y trabajo. En esta sociedad también
había esclavos que en su mayoría eran prisioneros de guerra.

Los Incas
Los incas construyeron un poderoso imperio que logró la expansión territorial en la época en que Colón iniciaba su viaje hacia lo
desconocido. Abarcó desde las sierras del sur de la actual Colombia hasta el norte de Chile y de la Argentina, y desde la costa del
océano Pacífico hasta el este de los bosques del río Amazonas.
Los incas eran pueblos originarios de las sierras y desde allí dominaron, mediante la guerra de conquista, a los pueblos de las otras
zonas.
Establecieron la capital de su imperio en la ciudad de Cuzco, a la que consideraban el centro del universo. El imperio, que ellos
llamaban Tahuantinsuyo –que quiere decir las cuatro partes del mundo-, estaba dividido en cuatro regiones, las que a su vez, se
subdividían en provincias. Al frente del imperio estaba el Inca, y las zonas conquistadas estaban dirigidas por los curacas o
gobernadores de provincia.