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Licenciatura en Ingeniería

en Computación

Centro Universitario de

Ciencias Exactas e

Ingenierías

Materia: Arquitectura de computadoras. I7023 Sección D02.

Maestro: Roberto Patiño Ruiz.

Alumno: Alejandro Canales González.


Piratas de Silicon Valley

Objetivo: explicar los antecedentes de la revolución computacional.


La película narra el surgimiento de dos de las empresas más exitosas de nuestro tiempo:
Apple y MicroSoft. Aborda el tema desde una perspectiva histórica, pero sin el romanticismo
habitual de quien narra su propia vida. Así, en el desarrollo de la película no falta la dura crítica a
personajes que, más que humanos (errar humano es), parecieran inhumanos por sus prácticas
egoístas, competitivas e inmorales en muchos sentidos.
Tanto Apple como MicroSoft nacieron en un seno muy modesto. Mientras que Apple fue
formado por un hippie encantador y autoritario (Steve Jobs) en conjunto con un geek (Steve
Wozniak), MicroSoft se formó por tres estudiantes desertores de Harvard (Bill Gates, Steve Ballmer
y Paul Allen).
Es notable cómo Apple comenzó con actividades ilegales, vendiendo las así llamadas ‘cajas
azules’ con las que hackeaban las líneas de AT&T para hacer llamadas de larga distancia.
En la película se personifica a los empresarios como orates dictatoriales con falta de visión,
desde los pequeños empresarios de Altair, pasando por Hewlett Packard donde trabajaba Wozniak,
hasta el monstruo IBM que no supo entender el futuro de la computación con las computadoras
clónicas, donde la ganancia residiría en el software.
Fue esta falta de visión lo que permitió a MicroSoft comprar el software (DOS) a Seattle
Computer Company para revenderlo a IBM, y, asimismo, a Apple adquirir de Xerox la interfaz
gráfica y el mouse.
Algo que hermana a Bill Gates y a Steve Jobs —al menos al tenor del filme— es que ambos
son encantadores en el sentido de que pueden engatusar con su labia. Son elocuentes vendedores,
mentirosos y manipuladores y esto les abre camino donde los geeks solos (Paul Allen y Steve
Wozniak, respectivamente) no hubieran tenido oportunidad.
Bill Gates suelta frases muy buenas a lo largo de la película, entre ellas, aquella donde
explica al buen Ballmer (developers, developers, developers…) por qué IBM hizo negocios con un
hatajo de zonzos. Cito: «Porque son exitosos y el éxito es cegador, engaña a la gente inteligente
haciéndoles creer que nunca van a perder», y que es lo que de alguna manera se da a entender con
tantas malas decisiones de grandes compañías.
Una de las frases que cita Steve Jobs: «Los buenos artistas copian; los grandes, roban» deja
entrever la cosmovisión del empresario no solo cuando roba la tecnología de Xerox —que se
muestra en la película—, sino también con otros grandes inventos que su compañía se adueñó
cuando venció la patente, como el iPod, que les daría fama mundial en 2004.
Sin embargo, es de destacar la flexibilidad mostrada por Jobs para pasar rápidamente de un
hippie drogadicto a un hombre de negocios, de traje y sin barba ni bigote, una cualidad que sin duda
fue decisiva para su éxito.
Aunque, de cierta forma, se exculpa a Apple del robo a Xerox nuevamente a causa de la falta
de miras de los empresarios, que dejaron pasar la oportunidad de desarrollar el GUI-mouse (lo
mismo que le pasó a Wozniak cuando Hewlett Packard desdeñó sus inventos).
De modo que, aunque MicroSoft y Apple fueron un puñado de piratas robando todos los
botines que a su camino encontraron, fueron poseedores de lo que a lo largo de la película fue
demostrado como carencia de los gigantes: visión del futuro. Fue esto lo que de manera quizás no
justa pero sí comprensible dio el triunfo a las incipientes compañías que una década después
dominarían el mercado de la tecnología.
Siguiendo por el cauce de la piratería, cuando Bill Gates consigue hacer trato con Steve Jobs
y este le facilita 3 prototipos de la Macintosh, Ballmer pregunta retóricamente: «¿Quiénes son
realmente los piratas?», haciendo alusión y mofa de la ingenuidad de Steve por proporcionarles lo
que MicroSoft necesitaba para crear su propia interfaz gráfica y con ello dar genitura al afamado y
mundialmente conocido Windows.
Pero la bandera pirata tenía una razón de ser más poética que la simple referencia del hurto.
Apple, a finales de la primera época de Jobs como CEO, se estaba volviendo demasiado burocrático
(con la entrada del exgerente de Pepsi), por lo que el equipo que estaba desarrollando la Macintosh
contra la Apple II eran los “rebeldes” y eso se simbolizaba con la bandera pirata. Inclusive
Macintosh tuvo un lema muy bello: Macintosh: the computer for the rest fo us. Desde luego, esto es
historia. Ahora las Mac son las computadoras de todos, lo de moda, mientras que “el resto de
nosotros” se refugia en Linux corriendo sobre una PC clónica u otra opción menos costosa.
Conclusión: cierro este ensayo con una frase que caló hondo en mí y que solo el genio de
Bill Gates podría haber expresado, cuando él y Jobs discuten en la presentación de la Macintosh, en
enero 13 de 1984, hacia el final del film. Bill y compañía están por abandonar el lugar después de
confrontar a Steve, alegando que ambos son piratas y saquearon Xerox, y este suelta una última
bomba, la cual está llena de verdad: «Nosotros [Apple] somos mejores que ustedes [MicroSoft]».
Cierto es que Apple contaba con mejor hardware, mejor sistema operativo y mejor integración entre
estos, al no ser portables. Con todo, Gates entendió perfectamente que eso no era un impedimento
para ganarles en la carrera de la computadora personal cuando responde con esta joya: «No lo
entiendes, Steve: eso simplemente no importa», cosa que ha sido demostrada durante por lo menos
un par de décadas en el campo computacional.
Para ejemplo, tenemos el Mp3, cuyo algoritmo de compresión no era el mejor de su tiempo,
pero sí el que supo estar allí en la época de Napster para popularizarse y ganarle a algoritmos
competidores muy superiores, tales como el WMA, Ogg vorbis, Atrac3plus de Sony, etc, aun siendo
en su tiempo técnicamente el peor algoritmo de compresión musical. Con Windows ocurrió algo
análogo: el sistema operativo no era ni de cerca el mejor: Mac OS lo superaba. A mediados de la
década de 2000, Windows XP se veía una década por debajo de entornos GNU/Linux como SUSE
Professional 9.1 con KDE y, con todo, nadie sabía qué era Linux, ya menos SUSE. Windows era el
campeón pese a ser un pésimo software, que hacía mal uso de los recursos y muy propenso a fallar,
amén de la ingente cantidad de virus que lo acechaban.
La lista puede seguir (WhatsApp, MSN), pero en favor de la brevedad lo dejamos en dos.
Windows y Mp3 no fueron los mejores, pero sí los populares. ¿Cómo fue posible? Esto solo puede
entenderse si la frase final de Bill Gates es verdadera y, en el mercado de las computadoras, ser el
mejor simplemente no importa.

Agosto 25, 2018. Fuente: Piratas de Silicon Valley. 1999.