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Diplomado Piensa tu Fe Una lectura actual de la Biblia 2017

Trabajo Personal
I. Abrahám:

Instrucciones
1. Lea atentamente los siguientes textos del libro del Génesis:
a. Gn 11, 26-32: genealogía de Abrahám
b. Gn 12, 1-3: vocación de Abrahám
c. Gn 15, 1-21: Alianza de Abrahám con el Señor
d. Gn 17, 1-8: Alianza del Señor con Abrahám y su descendencia.

A. Fíjese en las palabras que más se repiten y anótelas en su hoja de trabajo.


B. Note que cambia el nombre de Abrám por Abrahán. ¿En qué texto se produce el cambio de nombre? ¿Con
qué acción estará ligado este nuevo nombre? Según el texto ¿qué significa Abrahán?
C. ¿Quiénes son los hijos de Abrahám? ¿A cuál se le da mayor importancia y por qué?

2. Para responder mejor estas preguntas ayúdese con las notas explicativas puestas a pie de página en su
Biblia. También puede consultar otras fuentes, si lo estima necesario.
II. El Dios de Abrahám
Instrucciones
1. Leyendo algunos textos del Génesis descubriremos quién es el Dios de Abrahám y, por extensión, el Dios
de los patriarcas.
2. Lea atentamente la serie de textos que se proponen a continuación.
3. Preste especial atención a las presentaciones que Dios hace de sí mismo o que se hacen de él.
4. Anote, en hoja aparte para facilitar el trabajo, lo que Dios dice de sí mismo o lo que se dice de él, según
lo que aparece en los textos.

1. Abrahám se encuentra con Dios:


1. Santiago 2, 23
2. Génesis 17, 7
3. Génesis 17, 7-8

2. El Dios de Abrahám:
1. Génesis 24, 12
2. Génesis 24, 27
3. Génesis 24, 42
4. Génesis 24, 48
5. Génesis 26, 24
3. El Dios de Abrahám y el Dios de Isaac
1. Génesis 28, 13
2. Génesis 31, 5
3. Génesis 31, 29
4. Génesis 31, 42
5. Génesis 31, 53
6. Génesis 31, 54
7. Génesis 32, 10
8. Génesis 46, 1
9. Génesis 46, 3

4. El Dios de Abrahám, Isaac y Jacob


1. Génesis 49, 24
2. Génesis 49, 25
3. Génesis 50, 17

5. El Dios de los padres


1. Éxodo 3, 1-6

La historia de Israel, tal como nos la narra la Biblia, fue en sus comienzos una historia familiar.
Se inició con la partida de Abrahán de Mesopotamia y su llegada a Canaán. En Canaán nació
Isaac, quien, a su vez, fue padre de Jacob. Más tarde, y a causa de una hambruna que asoló a
la tierra, Jacob y sus hijos –los orígenes de las doce tribus–bajaron a Egipto, donde, después
de una época de paz y prosperidad, fueron sometidos a la esclavitud.

En su viaje a Canaán, Abrahán, pasó por Siquén, Ay y Betel, donde construyó altares (Gn
12,7-8); pero se estableció cerca de Hebrón al sur de Palestina, en un lugar llamado Mambré,
por el nombre del dueño del bosque de encinas que allí había (Gn 13,18; 18,1;23,19). En ese
lugar, Abrahán vivió como extranjero (Gn 23,4) y adoró a Dios llamándole El Shaddai (que
probablemente significa “Dios de la montaña”). Al final de su vida, su única propiedad en la
tierra prometida fue un sepulcro familiar (Gn 23,20), en el cual él mismo fue sepultado (Gn
25,9-10).

El patriarca Isaac aparece vinculado al desierto del Négueb (Gn 24,62) y a los alrededores de
Berseba (Gn 26,23), en la frontera meridional de Palestina. Los relatos que se refieren a él
describen muy bien lo que era la vida semi nómada en el segundo milenio a.C.: búsqueda de
campos de pastoreo, asentamiento transitorio en las cercanías de alguna ciudad fronteriza y
altercados con la población local, especialmente a causa delos pozos de agua en los que se
daba de beber al ganado (cf. Gn 26).

El ciclo de Jacob es más complejo. La primera parte está consagrada a relatar los conflictos
interpersonales con su hermano Esaú, anticipando así las difíciles relación es que habrían de
existir entre Edom, descendiente de Esaú, e Israel, heredero de Jacob.
Luego relata la huida del patriarca a la región del río Éufrates, donde logra amasar una
considerable riqueza, y cómo, gracias a su astucia, consigue superar sus conflictos con el
arameo Labán. Decide regresar con su familia a la tierra prometida, y en su desplazamiento va
ocupando las regiones del este y el oeste del Jordán. Es, precisamente al este del río, en Penuel
(Gn 32,2.30), donde Dios le cambia el nombre de Jacob por el de Israel (Gn 32,28); y es en el
lado oeste, cerca de Betel, donde el Señor se le revela, lo bendice y le renueva sus promesas
(Gn 35, 1-14). La historia de Jacob finaliza con el viaje que hace con su familia a Egipto, donde
reside su hijo José y donde es recibido en medio de alegrías y honores. Muere rodeado de todos
sus hijos.

Los patriarcas hebreos eran jefes de clanes semi nómadas; se desplazaban fuera de las zonas
pobladas buscando pastos y agua para sus rebaños. En algunas ocasiones se detuvieron en
antiguos santuarios cananeos, donde recibieron revelaciones de Dios Gn 6–7; 28,10-22.

Los relatos de Génesis sobre los patriarcas ofrecen datos históricos de inestimable valor para
conocer los orígenes del pueblo hebreo. Bajo las apariencias de una historia familiar se oculta
un proceso mucho más complejo: el surgimiento y formación de las tribus y clanes de Israel.

Pero una vez que los hicsos fueron derrotados y expulsados de Egipto, los israelitas, como
otros extranjeros, fueron sometidos a esclavitud. Es probablemente a aquel cambio en la
situación política al que alude el texto bíblico, cuando dice: “Subió por entonces al trono de
Egipto un nuevo rey, que no había conocido a José” (Ex 1,8). Como consecuencia de ello, los
israelitas fueron obligados a trabajar duramente en la construcción de las ciudades de Pitón y
Ramsés (Ex 1,11).

En estas circunstancias tuvo lugar un acontecimiento que habría de quedar grabado para
siempre en la memoria de Israel: Dios llamó a un hebreo llamado Moisés, que había recibido
una educación esmerada en la corte del faraón. En su encuentro en el desierto, Yahvé, el Señor,
le reveló su nombre, que en el texto bíblico se explica con la frase “Soy el que soy” (véanse
Ex 3,14-15), y le encomendó la misión de liberar a su pueblo de la opresión. Bajo este
imperativo, Moisés regresó a Egipto, de donde había tenido que huir. Allí se enfrentó a la
resistencia del faraón, quien se negaba obstinadamente a dejar salir de Egipto al pueblo. Pero
al fin logró su objetivo y salió al frente de la multitud israelita camino del desierto. Al
abandonar Egipto, llevaron con ellos a una enorme muchedumbre de gente (Ex 12,38), que
también quería liberarse de la servidumbre egipcia.

Una fuerte carestía obligó a los israelitas a emigrar a Egipto. Allí se establecieron muchos. Se
había hecho un pueblo muy numeroso, fuerte y trabajador. Por miedo a su potencia, los
egipcios los esclavizan sin compasión, por lo que la vida de aquellos hombres era amarga y
llena de fatigas. Y aquí comienza el libro del Éxodo y con este libro también inicia el
nacimiento del Pueblo de Dios. Aquí vale repetir lo que habíamos dicho en otra ocasión: en la
Biblia no podemos buscar la precisión histórica o geográfica de los hechos 40. Lo que hay que
buscar es la verdad de la enseñanza religiosa que Dios quiso inspirar a los escritores sagrados.
Todo en orden a nuestra salvación eterna.

Nota explicativa:

El Dios “El”:
1. “El” es una transposición de la forma hebrea del nombre común para designar a una divinidad en las
lenguas semíticas. “El” quiere decir “Dios”.
2. “El” aparece también como nombre personal divino del Dios principal de los cananeos
3. El nombre se relaciona con una palabra que significa “poder”
4. Los cananeos adoraban al Dios supremo “El” en diferentes santuarios y con distintos títulos: lea los textos
que siguen y anote los nombres que allí aparecen y el significado que se le atribuye según el texto bíblico:

a. Génesis 28, 17
b. Génesis 14, 18
c. Génesis 21, 33
d. Génesis 17, 1

III. El Éxodo
Instrucciones
1. Trabajaremos algunos textos del libro del Éxodo para descubrir el camino que han seguido los
descendientes de Abrahám.
2. Lea atentamente los textos que se proponen.
3. Preste especial atención a los detalles pues estos, muchas veces, hacen la diferencia.
4. Anote, en hoja aparte para facilitar el trabajo, lo que vaya descubriendo según las preguntas que debe
responder a propósito de los textos.

Trabajo:
1. Según el libro del Génesis (Génesis 42-43), los hijos de Jacob, descendientes de Abrahám, emigraron
a Egipto a causa de una hambruna en Canaán. Allí pasaron un largo tiempo. Al comenzar el libro del
Éxodo, nos encontramos con los hebreos constituidos en una amenaza para el rey de Egipto, quien
determina someterlos a trabajos forzados (esclavitud) condena a muerte a los varones recién nacidos
para que no se sigan multiplicando.

2. Lea el Éxodo 2, 23-25:

a. ¿En qué situación se encuentran los israelitas en Egipto?


b. ¿Qué hacen en medio de esta situación?
c. ¿A quién gritan?
d. ¿Qué le pasa a Dios con el grito de los Israelitas?
e. ¿Cómo responde Dios al grito de los israelitas? (Lea Éxodo 3,1-10)

3. El proyecto del rey de Egipto es esclavizar y dar muerte, ¿cuál es el proyecto del Dios de Abrahám, Isaac
y Jacob? ¿Cómo se presenta en los textos que ha leído?

Para adelantar
1. Busque en el apunte lo que ahí se dice sobre la monarquía.
2. Tenga a mano su Biblia y lea las citas bíblicas que van apareciendo en el apunte. Tenga también a la vista
una cronología bíblica, que debe estar al final de su Biblia; y un mapa bíblico, que igualmente debe estar al
final de su Biblia.
3. Les adjunto un complemento de la historia de Israel.
4. Responda las siguientes preguntas:

1. ¿Cuáles fueron las razones que llevaron a los israelitas a pensar en la necesidad de un rey?
2. ¿Qué significa monarquía?
3. ¿En qué coinciden los tres primeros reyes de Israel y el proyecto faraónico?
4. ¿Por qué se dividió Israel?
5. ¿Cómo se llamaban los dos reinos y cuál era su capital?
6. ¿Qué diferencias podríamos señalar entre el modelo tribal y el modelo monárquico?

5. Para responder las preguntas, no se adelante. Piense las respuestas, escriba en una hoja las primeras
ideas y, cuando tenga claridad, escriba la respuesta definitiva. Sea sintético/a para responder.

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