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El TAPE:

En el DSM-5 (2013), el trastorno conocido como hipocondría ha


pasado a denominarse trastorno de ansiedad por enfermedad
(TAPE), un trastorno en el que los sujetos muestran un temor terrible,
aunque infundado, pero no delirante, a padecer o contraer (o la idea
de que se tiene), alguna enfermedad grave que con frecuencia pone
en riesgo la vida, como puede ser el cáncer. Esta preocupación
produce un sufrimiento y disfunción significativos.
En estos pacientes, la ansiedad sobre la salud se mantiene, aunque
exista evidencia médica que indique lo contrario y rechazan cualquier
sugerencia de que no padecen patología física. El sujeto presenta
comportamientos excesivos relacionados con la salud como ver
repetidamente en su cuerpo si existen signos de enfermedad, o puede
presentar evitación por mala adaptación como, por ejemplo, evitar las
visitas al clínico. Además, para ser diagnosticado, un sujeto debe
presentar, durante al menos 6 meses, preocupación por padecer o
contraer una enfermedad, con síntomas somáticos inexistentes, o
leves en el caso de que estén presentes. Si existe una afección médica
(o riesgo de contraerla), la preocupación del sujeto es claramente
excesiva o desproporcionada. (DSM-5, 2013)
Como resaltan Lacunza, C., Díaz, F., y Ardanaz, A. (2016), la
característica fundamental del TAPE es la excesiva preocupación por
la creencia que tiene el sujeto de padecer una enfermedad; creencia
basada en una interpretación equivocada y catastrófica de signos y
sensaciones corporales como evidencia de una enfermedad, que
genera un intenso malestar clínicamente significativo, una disfunción
notable y generalmente, un uso exagerado de los servicios de salud.
Tal como resaltan estos autores, las creencias disfuncionales acerca de
los síntomas corporales y las enfermedades juegan un papel
significativo en el caso de este trastorno. A partir de las creencias y
las interpretaciones catastrofistas cuando experimenta sensaciones
corporales o recibe informaciones relacionadas con su salud, el sujeto
preocupado por la posibilidad de enfermar desarrolla una vigilancia
más elevada ante cualquier signo de estar enferma e intenta reducir
su preocupación sobre su salud a través de conductas de seguridad
para enfrentar la ansiedad , como son conductas de evitación y
seguridad, una búsqueda repetida de tranquilización
comprobaciones corporales, aumento de la focalización en el cuerpo
y atención selectiva a informaciones relacionadas con la enfermedad,
etc.
Con respecto a cómo tratar a un paciente hipocondríaco, considero
que la clave será ayudarle a que modifique la manera en la que
interpreta sus sensaciones y síntomas corporales y la manera en la
que los afronta. Así, una vez que se ha confirmado el diagnóstico y
que se ha descartado que no tiene ninguna otra afección médica,
considero que será fundamental establecer una firme alianza
terapéutica con el paciente, ya que en estos pacientes tienden a
rechazar la ayuda psicológica, así como contar con la colaboración de
algún familiar. Psicoeducar al sujeto acerca de las manifestaciones de
su padecimiento de manera que vaya pudiendo comprender que su
interpretación catastrofista sobre los síntomas determina su respuesta
emocional y conductual, contribuyendo a mantener el trastorno.
Entrenar al sujeto en algunas técnicas de control de la activación
fisiológica como la relajación muscular progresiva de Jacobson y
para evitar las ideas hipocondríacas y las conductas asociadas, y haría
un abordaje desde la terapia Cognitivo-Conductual. Así, Warwick,
H., y Salkovskis, P. (1990), plantean la reestructuración cognitiva, a
través de detectar y cuestionar los supuestos disfuncionales sobre la
sintomatología somática, la enfermedad y las conductas de salud, y
reemplazarlos por otras creencias más adaptativas; la
psicoeducación: para facilitar relacionar los síntomas corporales no
patológicos a causas benignas con mayor probabilidad de
presentarse, y finalmente, eliminar las conductas problemáticos
involucrados en el mantenimiento de la preocupación exagerada por
la salud.
En este sentido, diferentes investigaciones citadas por Torales, J.
(2017, p.8), respaldan la efectividad de la terapia Cognitivo
Conductual en el tratamiento del TAPE (Hipocondriasis), señalando
que el objetivo es “…cambiar el centro de la atención desde la
búsqueda de una enfermedad médica inexistente a la aceptación de
las raíces psicológicas del problema…” y abordar, y modificar la
percepción, las creencias y conductas que sostienen el trastorno.
Un afectuoso saludo

Fuentes de consulta:
AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION (APA) (2013). Manual
Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-V.
Editorial Médica Panamericana.
García, J. (2007). Algunos aspectos de la hipocondría. España: Colegio
oficial de psicólogos. (COP)
Lacunza, C., Díaz, F., y Ardanaz, A. (2016). Tratamiento cognitivo-
conductual en un caso de trastorno hipocondríaco severo. España:
Revista de casos clínicos en salud mental. vol. 2, pp. 79-99.
Torales, J. (2017). Una actualización de la clásica hipocondría al
vigente trastorno de ansiedad por enfermedad. Paraguay: Facultad
de ciencias médicas. Universidad Nacional de Asunción.
Warwick, H., y Salkovskis, P. (1990). Hypochondriasis. Behaviour
Research and Therapy. Vol. 28, pp. 105-117.