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Inseguridad, infancia y neoliberalismo1

Insecurity, childhood and neoliberalism

Miguel Andrés Brenner


Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires
Argentina
andresbrenner@yahoo.com.ar

RESUMEN

Las políticas neoliberales del presente capitalismo establecen las condiciones


de posibilidad del denominado fenómeno de la inseguridad. La destrucción de
los vínculos familiares y la fragmentación social construyen un determinado
tipo de niñez, a quien se percibe desde la falta y no desde el derecho, a pesar
de las declaraciones universales. Aquellas políticas instituyen miradas
fragmentadas que niegan un pensamiento crítico esperanzador.

Palabras clave: inseguridad - infancia - neoliberalismo - fragmentación social -


liberación

ABSTRACT

1
Mail de Brenner cuando envió este texto: En un trabajo, no sé si se los envié, intento mostrar la
importancia de la cohesión social (con las herramientas de Durkheim, sin ser yo durkeimiano) en función
de las solidaridades sociales. De ahí la importancia que Durkheim le otorga a la religión, el tótem, que es
sagrado porque en ese objeto se proyecta la comunidad. En última instancia, es la comunidad lo sagrado.
Con el tiempo, en occidente, la religión fue reemplazada por el Estado, con todas sus falencias, y en su
punto cúlmine con el llamado Estado de Bienestar (aún con todas sus limitaciones dentro del marco del
capitalismo explotador). Las políticas neoliberales destruyeron ese Estado de Bienestar, destruyeron su
presencia en la educación, en la salud, en la vivienda, en la seguridad, etc., etc., etc. , destruyeron su
presencia en el imaginario social (digo imaginario social, aún con todas las limitaciones de este término),
con lo que debilitaron fuertemente la cohesión, las solidaridades (hoy se dice “los lazos sociales”, término
que me repugna, bueno, pero se usa). Ahora, solamente hay quienes claman por seguridad, pero es
simplemente una seguridad “individual”, de los individuos que son vecinos o “gente bien”. Los mayores
niveles de inseguridad “individual” se dan en los barrios más humildes, pero eso (salvo excepciones) no
aparece en las pantallas, y entonces no existiría. La fuerte presencia y única del Estado en materia de
seguridad individual es internalizar al Leviatán al que refería Hobbes, al Estado Absoluto, es, dicho de
otra manera, la Doctrina de la Seguridad Individual. Y mientras tanto, las pantallas con su obsceno
amarillismo insensibilizan los corazones. Podemos estar almorzando una rica comida y viendo “en vivo y
en directo” masacres humanas; es inhumano. Esta insensibilización es a modo de “mecanismo de
defensa”. Pero, luego, por ejemplo, un canal televisivo de noticias critica a alumnos de una escuela
privada que pasan al lado de un camión que atropelló y mató, chicos que se llevan algunos suvenires del
accidente fatal y se matan de la risa. Hipocresía.
Por eso, mientras más mercantilicen a la educación, mayor inseguridad individual habrá; bueno, esto
último daría para mucho más.
2
The neoliberal policies of this capitalism set the conditions of possibility of the
so called phenomenon of insecurity. The destruction of family ties and social
fragmentation build a certain type of childhood, who is perceived from the lack
and not from the right, despite the universal declarations. Those fragmented
instituted policies that deny a hopeful glances critical thinking.

Keywords: insecurity - childhood - neoliberalism - social fragmentation -


liberation

Los que controlan la subsistencia de un hombre


controlan su voluntad (...) millones de personas
poseen un control mínimo sobre las condiciones
de su propia subsistencia (...) es el problema del
porvenir de la democracia, de cómo puede
asegurarse la democracia política cuando
existen grandes sectores de la población que se
hallan en la inseguridad económica y que
dependen económicamente (...) de la voluntad
de otros.
Dewey, J.2

A brevísimo modo de inicio

La lógica trinitaria de un discurso en tres actos es un exabrupto para el discurrir


académico. Y si exabrupto es una salida de lugar, la trama que a continuación
presento es un exabrupto.

Primer acto: Miramos (Ver)

Miramos un noticiero de la televisión privada abierta. ¿Qué vemos? Entre otros,


un adolescente casi niño delinquiendo. Periodistas supuestamente

2
Dewey, J., (1961). El hombre y sus problemas, Buenos Aires: Paidós. En Geneyro, J.C.,
(1991). La democracia inquieta. México: Paidós, p. 130.
3
preocupados, poniéndose en el lugar de los despojados de sus pertenencias y
aún en el de los familiares de asesinados, quienes con angustia se lamentan,
lloran. Todo es conmovedor. Acontece una cantidad de minutos de la
programación con imágenes del drama que excede ampliamente la simple
información. Personajes reconocidos del mundo público solicitan con premura
baja de la inimputabilidad de los menores, más presencia policial, una justicia
inflexible para quienes roban y matan, hasta hay quienes reclaman pena de
muerte. La preocupación de los periodistas se torna en sonrisas cuando de
repente la triste noticia se cambia por alguna frivolidad del llamado mundo del
espectáculo, más algunas expresiones graciosas que realizan como para
distender la situación. Al día siguiente son otros los personajes, pero el mismo
drama, y así sucesivamente. Es el problema de la inseguridad que nos acosa.
En general éste acontecería en los segmentos más urbanizados de la ciudad,
ocultando que dicho fenómeno es más acuciante en los más pobres. “Robó y
huyó a la villa”, se escucha, pero no una expresión similar a “estafó a sus
empleados, al país, evadió divisas y huyó al country”. En múltiples
oportunidades, durante las campañas políticas, se promete “más seguridad”,
pero no mejores condiciones de vida reales, efectivas, para nuestro pueblo.

Segundo acto: Pensamos (Juzgar)

En su obra Las formas elementales de la vida religiosa, Emilio Durkheim3


explica que históricamente el origen del totemismo significa el reconocimiento
de lo sacro. Lo sacro es una fuerza derivada de la colectividad misma y
superior a todos los individuos. En ese sentido, la religión cumple una función
de cohesión social.

Cuando en la modernidad se crean los Estados nacionales, también éstos


crean representaciones sociales -obviamente, aún no existían los medios
masivos de información-, con una fuerte función de cohesión social,
instituyendo, a tal efecto, la escuela pública y el ejército 4, este último pues el
Estado, al decir de Max Weber, ejerce el monopolio de la fuerza. El Estado

3
Durkheim, E., (2008). Las formas elementales de la vida religiosa. Madrid: Alianza editorial.
4
Nota del autor: Aludiendo a la escuela, en la perspectiva de Michel Foucault, es como
institución un dispositivo del poder, apunta al disciplinamiento. Vale también comprender al
ejército como dispositivo del poder.
4
tiene, pues, presencia en el imaginario colectivo 5, y actúa como factor de
control social.

Tras la crisis económica de los años 1929/1930 hay dos posicionamientos para
resolver la misma: la neoliberal y la keynesiana 6. Se impone en aquel entonces
esta última, amén de las llamadas políticas de bienestar social que pretenden
contrarrestar en occidente la influencia de la Unión Soviética en el período pos
Segunda Guerra Mundial. El Estado Nacional adquiere, con mayor razón,
fuerte presencia en el imaginario colectivo, con su correlativa función de control
social.

Tras la crisis económica de fines de la década del sesenta y principios de la del


setenta del siglo veinte, se ponen en práctica políticas neoliberales, donde el
Estado tiende a ser ausente en materia de espacio público y de necesidades
de las comunidades7, además de la fuerte alianza que hace con los intereses
financieros mundiales, incidiendo en el debilitamiento de su presencia en el
imaginario colectivo como factor de cohesión social y por ende de control
social, y la consecuente ruptura de las solidaridades o fragmentación. Valen,
entonces, las políticas de mercantilización de la vida humana.

Neoliberalismo implica el predominio de intereses mercantiles sobre la vida


humana, donde tiende a convertirse en mercancía hasta el espacio público, la
naturaleza8 misma y la afectividad humana, con el consiguiente deterioro de las
condiciones de existencia.

Durante la última dictadura cívico/militar se inicia una época en la que


predomina lo financiero sobre la producción y el trabajo. Hay que recordar,
entre otros, las altísimas tasas pasivas de interés dadas por los bancos a sus

5
Nota del autor: Deseo aclarar que, desde la filosofía de la praxis en sentido gramsciano, es
muy criticable tanto la posición de Durkheim en cuanto a la noción representación social, como
la de Cornelius Castoriadis en cuanto a la de imaginario social, que aquí no explicito porque
excede a nuestro trabajo, reconociendo, sin embargo, que dichas significaciones son muy
utilizadas en el ámbito académico, aunque generalmente sin señalamiento crítico alguno.
6
Nota del autor: El término neoliberal es establecido por opositores a dicha corriente cuando su
ideario se pone en práctica en las últimas décadas del siglo XX. El término keynesianismo
proviene de su autor, John Maynard Keynes.
7
Nota del autor: No pretendo aquí idealizar la figura del Estado, solamente manifiesto el
desplace del Estado por el Mercado. A su vez, señalo que el término “ausencia del Estado”
resulta engañoso, pues dicha ausencia refiere a su borradura del espacio público, aunque es
muy presente en materia de alianza con los intereses del capitalismo financiero.
8
Nota del autor: Se inventa engañosamente un término, cuya sola pronunciación es seductora,
elegante, convincente: “desarrollo sustentable”. Es que el afán de lucro, y la consecuente
explotación de la naturaleza, hace que sea difícil establecer cuál es el límite entre el equilibro
y el desequilibrio; traspasado dicho límite, se torna complicado el retorno en las condiciones
actuales.
5
clientes, así el Banco del Chaco, por ejemplo, otorgaba hasta un 120% anual.
También hay que recordar que a los grupos de poder económico les convenía
hacer trabajar el dinero en la “timba” financiera y no invertir en la producción y
el trabajo. Este modelo, pergeñado en la dictadura genocida, se perfecciona
hasta sus últimas consecuencias en la década del noventa del siglo veinte, en
plena democracia, donde el dinero que produce más dinero (especulación
financiera) genera mayor acumulación de ganancias que la mismísima
acumulación de tasas de plusvalía 9. Como consecuencia, disminuyen las
fuentes de empleo, hay precarización laboral (trabajo en negro, contratos
“basura” o tercerización), aparece la exclusión social, donde se instituye los
“fuera-de” quienes ni pueden ser sujetos directos de explotación mediante la
compra de su fuerza de trabajo, estableciendo así un nuevo genocidio social.

En los sectores humildes, con fuerte predominio del hombre sobre la mujer, en
lenguaje cotidiano “machismo”, que el varón quede sin trabajo o sea éste
precarizado incide en el debilitamiento de los vínculos familiares, su
desorganización y aún su disolución, donde tanto niños como adolescentes son
dramáticamente afectados. Tienden a debilitarse lazos afectivos a partir de la
pérdida de autoestima del padre. El hogar 10 ya no es hogar, no hay calor,
ninguna lumbre se enciende, la autoestima de los críos tampoco puede
pergeñarse en ese ámbito con lo que se dificulta la construcción de la identidad
personal, se generan condiciones para que la carne humana, tierna y joven,
busque afecto en otros lugares, donde también hay carencias, pues la vida
familiar es incierta en tanto se diluye. Bajo el régimen capitalista, el trabajo se
torna eje indispensable para la configuración de la identidad familiar. La pérdida
de la valía del padre incide en una mujer desguasada en su propia imagen y en
la falta de contención material y afectiva de los hijos, que buscan fuera del
entorno familiar algún grupo donde sientan la posibilidad de “pertenecer”,
aunque sean del mismo palo por la destrucción de la familia, de los vínculos
básicos de la vida humana, por la pobreza o indigencia en las condiciones de
existencia.

Ya desde antaño, cuando aparece el capitalismo bajo su forma de acumulación


originaria a partir de fines del siglo XV, Marx nos explica lo siguiente:
9
Nota del autor: En el sentir popular, acudir a la gracia de San Cayetano, patrono del trabajo,
significa más o menos lo siguiente: “Por favor, necesito trabajo, aunque me exploten, necesito
sobrevivir y no importa en cuales condiciones”.
10
Nota del autor: Proviene del latín focus, fuego o brasero.
6
Los contingentes expulsados de sus tierras al
disolverse las huestes feudales y ser expropiados a
empellones y por la fuerza formaban un proletariado
libre y privado de medios de existencia, que no
podía ser absorbido por las manufacturas con la
misma rapidez con que aparecía en el mundo. Por
otra parte, estos seres que de repente se veían
lanzados fuera de su órbita acostumbrada de vida,
no podían adaptarse con la misma celeridad a la
disciplina de su nuevo estado 11. Y así, una masa de
ellos fue convirtiéndose en mendigos, salteadores y
vagabundos; algunos por inclinación, pero los más,
obligados por las circunstancias. De aquí que a fines
del siglo XV y durante todo el siglo XVI se dictase en
toda Europa Occidental una legislación sangrienta
persiguiendo el vagabundaje. De este modo, los
padres de la clase obrera moderna empezaron
viéndose castigados por algo de que ellos mismos
eran víctimas, por verse reducidos a vagabundos y
mendigos. La legislación12 los trataba como a
delincuentes «voluntarios», como si dependiese de
su buena voluntad el continuar trabajando en las
viejas condiciones, ya abolidas.13
Es que no era conveniente campesinos que trabajaran las tierras a la manera
del régimen feudal, resultaba más rentable transformar la tierra de labor en
pasturas para el ganado, amén que la revolución agrícola del último tercio del
siglo XV y durante el siglo XVI ofrecía enormes ganancias. Así, quienes se
veían lanzados fuera de su órbita acostumbrada de vida no podían adaptarse al
nuevo estado. Se creaban mendigos, salteadores, vagabundos consecuencia
de la expulsión de sus medios materiales de vida, y se los signaba como
delincuentes con la institución de leyes represivas.

Tanto al capitalismo, ayer y hoy, no le interesan las relaciones económicas a fin


de satisfacer las necesidades de los seres humanos, el objetivo es solamente
incrementar constantemente las tasas de lucro de la que pocos se benefician. Y
en ese señalado hoy, con el derrumbe de la Unión Soviética y el predominio del

11
Nota del autor. Obviamente, aunque aquí Marx no lo señale explícitamente, el hallarse
lanzado fuera de la propia órbita acostumbrada de vida, incide también en el debilitamiento o
disolución de los tradicionales vínculos familiares y/o comunitarios.
12
Nota del autor: En Inglaterra se legisla durante el siglo XVI flagelación y encarcelamiento
para los vagabundos vigorosos. Se los debe atar a la parte trasera de un carro y azotar hasta
que la sangre mane del cuerpo; luego han de prestar juramento de regresar a su lugar de
nacimiento o al sitio donde hayan residido durante los tres últimos años y ponerse a trabajar.
En caso de un segundo arresto por vagancia, ha de repetirse la flagelación y cortarse media
oreja al infractor, y si se produce una tercera detención, se debe ejecutar al reo como criminal
inveterado y enemigo del bien común en Marx, K., (2000). El Capital. Tomo I, capítulo XXIV,
parágrafo 3, pp. 625-631.
13
Ibídem, pp. 624-625.
7
mundo financiero sobre el mundo productivo, pareciera no haber otra
posibilidad que un capitalismo globalizado de base financiero/especulativa,
neoliberal, colonizador y depredador14, donde el dinero no es consecuencia de
la producción, sino del dinero que produce más dinero.

En este contexto, surgen actualmente dos fenómenos: a) la tensión entre


afirmación de la vida y suicidio (debilitamiento de la esperanza, del deseo de
vivir), que se potencia con la desposesión de bienes indispensables para una
vida decorosa, b) el “efecto demostración” (“si otros pueden consumir, y me lo
refriegan todo el tiempo en la cara, ¿por qué no yo?”), incrementándose la
conflictividad social en la vida cotidiana, afectando en particular a quienes se
les destruye la posibilidad de sentir vivencialmente lo que significa el núcleo
familiar, y muy en general el “deseo de vida”. Nos dice Augusto Romano:

La consumición del deseo mismo (...) [es] 15 la


consumición del sujeto (…) si el deseo es en
definitiva el que se consume, indefectiblemente eso
lleva a impotencia (…) en gran parte nuestro estar
mal radica en un deseo que se consume, que
paradójicamente se apaga (…) en tanto se va contra
el deseo se va contra el sujeto.16

Algunos hitos que posibilitan el suicidio son: a) venta de drogas, al alcance de


todos, en situación ilegal pero no clandestina, pues nadie de quien debiera
enterarse pareciera enterarse; b) venta de autopartes robadas, en situación
ilegal pero no clandestina17, pues nadie de quien debiera enterarse pareciera
enterarse; c) activación de teléfonos celulares por cualquier particular que
favorece situaciones de robos y crímenes (amén de la ausencia de
identificación de cada aparato en el instante de la activación), y no únicamente
por las grandes empresas dedicadas a dicho rubro; d) hiper exposición
14
Nota del autor: En el neoliberalismo todo es privatizable, susceptible de ser mercancía, no
sólo la educación pública (educar para competencias que requieren las empresas de alto
rendimiento y “guardar” a quienes no se pueden educar en dichas competencias), la seguridad
pública (actualmente es mayor el ejército de seguridad privada que el ejército de policía
estatal), la salud pública (con la medicina pre-paga que se desarrolla fuertemente durante la
década del noventa del siglo veinte mientras se desinvierte en hospitales), también la
afectividad humana. Veamos en este último caso, por ejemplo, los escándalos que se tornan
mercancía en la televisión abierta, pues generan mayor rating, aumentando, así, los minutos de
publicidad y, por ende, el precio de cada segundo.
15
La nota es nuestra.
16
Romano, A., (2007). El estar mal como una patética consumición del deseo. Ponencia
presentada en el “Congreso Internacional de Filosofía”. San Juan, Julio de 2007.
17
Nota del autor: Vale, además, la negación de la clandestinidad en todos los lugares públicos
donde se venden pertenencias robadas: la avenida Warnes, la calle Libertad, sectores de la
Feria de la Salada o de la Feria de Solano, etc.
8
mediática18 a la violencia, sin solución de continuidad, donde también vale el
anteriormente citado “efecto demostración” para los sectores postergados; e)
hiper exposición a la violencia en relación a videojuegos, sea contra otros o
bien fantaseando siempre al filo de la propia muerte, que potencian imágenes
de muerte en sujetos que padecen carencias fundamentales.

Todo ello se potencia: a) con el abierto rechazo de la denominada “gente bien”


a los sectores excluidos, o sea, discriminación negativa, donde el rechazo
también produce contra rechazo; b) con la ausencia de contención creativa 19
desde los sectores económico político-hegemónicos; c) con la producción de
exclusión por parte de los sectores hegemónicos en el ámbito de la economía
(expulsión del empleo, trabajo en negro, trabajo infantil y adolescente,
contratos “basura” o tercerización, sueldos magros); d) con la producción de
víctimas de un capitalismo atroz, mostrándolas solamente como victimarios,
producción tal gracias a grandes hipermercados, shoppings, especuladores
financistas, bancos, poderosos dueños de campos y de diarios (ejs., Clarín y La
Nación), canales de televisión abierta con sus mentiras en los noticieros (tanto
por lo que dicen como por lo que no dicen), fuga de capitales por parte de
señores de cuello blanco que no son negros de mierda -o sea de riqueza
producida en Argentina y que no se reinvierte-, etc.; todos ellos “victimarios
principales” que mayormente permanecen en el anonimato, y aún habiendo
quienes hacen de su figura imagen pública dando consejos para gobernar el
país.

¿Y cuál es la agenda que se establece a través de los medios masivos de


información?, ¿que niños y adolescentes (un millón y medio en Argentina 20,
muchos de ellos en el campo) trabajan en condiciones inhumanas, de
explotación? , ¿que tienen hambre de afecto, de alimento, de disfrutar
sanamente la vida?, ¿que no se los quiere ver salvo delinquiendo?, ¿que los
señores de la economía dejan en la década del noventa del siglo veinte sin

18
Nota del autor: Nos referimos a los medios masivos de información, en particular a la
televisión.
19
Nota del autor: En tal sentido, y ya no tan atinente a los sectores sociales más excluidos, a
partir de la década del noventa los días feriados son tiempo de compras o shopping, mientras
que los empleados no comparten los domingos la vida familiar, pues son obligados a trabajar y
así continuar incrementando las ganancias de propietarios de call centers, grandes
hipermercados, etc. La intención desmedida de lucro de las grandes empresas niegan todo tipo
de contención, niegan al mismo núcleo familiar.
20
[on line] www.perfil.com/contenidos/.../noticia_0032.html del 27 de febrero de 2006 (consulta
30 abril de 2007).
9
trabajo, sin salario, a los padres de esos niños y adolescentes?, ¿que mientras
algunos disfrutan en aquellos tiempos del “deme dos” en el exterior, otros, los
indeseables, viven con angustia sin el afecto familiar, resultado todo ello de un
dólar barato (1 peso = 1 dólar) pues conviene a la especulación financiera?

Las fuerzas de la economía capitalista del presente histórico expulsan a la


familia de la propia familia, al trabajador del propio trabajo, al hombre de su
salario, produce pobres e indigentes a quienes se estigmatiza 21, atacando
luego a los restos humanos22 consecuencia de tamaña guerra económica.
Produce chicos que no aprenden que su alimento es fruto del trabajo de sus
padres, que aprenden que sus padres son unos inválidos y que por ello se los
debe asistir dándoles comida con nutrientes pobres para pobres, que no
aprenden a compartir el pan y la palabra en la mesa familiar.

Ello se ve agravado con un sistema jurídico que construye “menores”,


“menores” en cuanto a derecho, menores de edad, se los define
negativamente, por “ser menos”, menos que los adultos, aunque la
Constitución Nacional incorpore en la reforma de 1994 la Convención
Internacional de los Derechos del Niño 23, que “declara” mundialmente en 1989
a niños y niñas como sujetos de derecho y, concomitantemente, tampoco se
comprende ya al niño desde la falta. Aquella “declaración” pretende ser
superadora de la Declaración de los Derechos del Niño, proclamada por la
Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución 1386, de 20 de
noviembre de 1959, quien en sus considerandos afirma: “que el niño, por su
falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales,
incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento”;
significando, así, al niño básicamente no como sujeto de derecho, sino de falta,
carencia que implica la necesidad de protección, cuidado. La falta, que es
carencia e implica cuidado, se troca hoy en cuidado de los vecinos 24. Más que
21
Nota del autor: Στίγμα, en griego: marca, mancha, señal hecha a fuego.
22
Nota del autor: Como botón de muestra, cabe señalar en relación a la población reclusa en
las cárceles a nivel nacional, año 2007, que el 78% de los internos no terminó el colegio
secundario al momento de quedar detenido, el 48% estaba desocupado, otro 29% tenía un
trabajo de tiempo parcial y el 63% no tenía ni oficio ni profesión. Fuente: Sistema Nacional de
Estadísticas sobre la Ejecución de la Pena (SNEEP). Publicación de 2009. Cfr. Le Monde
Diplomatique. Suplemento del Diario La República, Montevideo, 24 de julio de 2011.
23
Nota del autor: Todavía no se instituyó una Declaración Universal de los Derechos del
Adolescente. Jurídicamente, en cuanto a franjas etarias, solamente habrían menores y
mayores. En el derecho la adolescencia es ausente.
24
Nota del autor: Vecino: categoría cara a los discursos neoconservadores. Quienes son
próximos socialmente serían los verdaderos sujetos de derecho, es decir, ciudadanos. Así, no
lo serían, por ejemplo, los cartoneros.
10
proteger al niño, al percibírselo en situación de riesgo, hay que protegerse de
él.

Igualmente, retrotrayéndonos en el tiempo, habría que poner históricamente en


duda la misma noción de cuidado del niño. Al respecto, sostiene Elizabeth
Badinter: “En la Francia de los siglos XVII y XVIII la muerte de un niño es un
episodio banal (…) la mortalidad de niños de menos de un año es
sensiblemente superior al 25%”25. Quienes sobreviven padecen madres que los
abandonan, no lamentan su muerte ni les dan el pecho, cuya crianza es un
infanticidio encubierto. Por ello, la autora afirma:

Especialmente a fines del siglo XVIII, el niño


adquiere un valor de mercancía. Se lo percibe como
una riqueza económica potencial (...) El ser humano
se ha convertido en un artículo precioso para el
Estado, no sólo porque produce riquezas sino
también porque garantiza su poder militar.26

Y entre tanto, en la agenda de los medios se propaga más el término “menor”


cuando delinque, y poco o nada el niño o adolescente que trabaja y quienes los
hacen trabajar, que tiene hambre o no se alimenta con los nutrientes
necesarios, que es discriminado, que no tiene lazos afectivos familiares, que en
la escuela aprende contenidos pobres para pobres. Acontece, entonces, una
flagrante contradicción: si se pretende bajarle la edad de inimputabilidad es que
se lo trata anticipadamente a la manera de un mayor, y si se lo trata como tal,
¿por qué no podría firmar contratos, tener su registro de conducir, contraer
matrimonio si lo deseare, votar, etc., etc.? En ciertos aspectos sería mayor, en
otros, menor. Más un agravante: los delincuentes mayores buscan en múltiples
de sus actos a inimputables para su accionar, por lo que habría una tendencia
a la constante disminución de la franja etaria con conductas delictivas.

De esas conductas delictivas los medios hacen show o espectáculo. Las


potencian, nuevamente se muestra el fenómeno “efecto demostración” (“si
otros pueden, ¿por qué no yo?”). La exacerbación de la inseguridad instituye el
debilitamiento de las solidaridades, la fragmentación social, funcional a un

25
Badinter, E., (1981). ¿Existe el amor maternal? Historia del amor maternal. Siglos XVII al XX.
Barcelona: Paidós/Pomaire, p. 110.
26
Ibíd., pp. 125-126. Nota del autor: Badinter formula el interrogante acerca del cuidado del
niño como invención histórica. Son muy interesantes sus análisis, aunque pueden ser
discutibles sus conclusiones.
11
neoliberalismo que busca así, políticamente, sus logros 27 mediante la
destrucción de los sujetos comunitarios. Hay períodos históricos con mucha
inseguridad, sin existencia de una televisión “amarillista”, donde predominan
otros valores. Nos dice el francés Jean Delumeau que el miedo estuvo ausente
de la historia, aún a pesar de las inseguridades en las relaciones humanas
existentes, en la medida en que la historia de Occidente, emparentada con la
épica sólo quería héroes, y es por ello que relacionaba ese sentimiento a la
cobardía. Así, en las letras, nombres Juan sin Miedo, Carlos el Temerario o
bien Don Quijote que reprende el miedo de Sancho y Don Juan el de su
sirviente sevillano.28

Pensemos, además, lo siguiente: tampoco los medios difunden que las tasas
de homicidio doloso en América Latina y el Caribe, por cada 100.000
habitantes, tienen en Uruguay, Argentina, Perú y Chile a sus menores
exponentes (5,8 - 5,2 - 3,2 - 1,6 respectivamente), mientras que dentro de sus
mayores exponentes se encuentran Honduras (60,9), Guatemala (47),
Colombia (38,8), Brasil (22), México (11,6) 29. Ciertamente, si a mí,
personalmente, escritor del presente texto, me matan algún familiar, por el
extremo dolor sufrido, las estadísticas pierden sentido, ni quiero escuchar
acerca de aquéllas y, por cierto, la cara visible de quien delinque me provoca
fastidio. Por ello, no vale ufanarse el mostrar un posicionamiento bajo dentro
del rating, pues cada vida humana tiene valor infinito, es única e irremplazable.
Lo que sí, habría que cuestionarse, en principio, cuáles son las variables más
fuertes que los poderes hegemónicos en el campo de la economía política
establecen a fin de instituir condiciones de vida insegura. Nuestro lenguaje
hace carne las mismas. Cuando nos despedimos de alguien a quien
apreciamos, espontáneamente le decimos “cuidate” 30, y ni nos apercibimos que
lo abandonamos a su propia suerte, pues es él, el individuo, quien debe
27
Nota del autor: Las políticas neoliberales son independientes del régimen político vigente,
pues solamente importa el establecimiento de condiciones requeridas para multiplicar al infinito
sus tasas de ganancias. Veamos, a título de ejemplo, la empresa Ford, que instituye al inicio de
la dictadura cívico/militar, en su sede de General Pacheco, un campo de detención, tortura y
desaparición de obreros, y a su vez ya en democracia, la Fundación Ford, durante la primer
época del Equipo de Antropología Forense, en pos del logro de la identificación de restos
humanos, ofrece a dicho equipo apoyo financiero. [on line] www.rebelion.org/noticia.php?
id=27461 del 26 de febrero de 2006 (consulta 30 abril de 2007). También ver:
Ageitos, S. M. (2011). La historia de la impunidad.[on line]
http://www.desaparecidos.org/nuncamas/web/investig/ageito13.htm (consulta 17 de julio de
2011).
28
Delumeau, J., (2002). El miedo en occidente (entre los siglos XIV y XVIII). Madrid: Taurus.
29
Fuente: Latinobarómetro. Publicado en la edición impresa del Diario La Nación, 6 de
noviembre de 2010.
12
cuidarse a sí mismo, cuando, en realidad, debiéramos ser nosotros quien lo
cuidemos.

Por qué no retomar la expresión de Sartre en su comentario inicial a Los


condenados de la tierra de Fanon:

Esa furia contenida, al no estallar, gira en redondo y


daña a los propios oprimidos. Para liberarse de ella,
acaban por matarse entre sí: las tribus luchan unas
contra otras al no poder enfrentarse el enemigo
verdadero -y, naturalmente, la política colonial
fomenta sus rivalidades; el hermano, al levantar el
cuchillo contra su hermano, cree destruir de una vez
por todas la imagen detestada de su envilecimiento
común.31
No se puede homologar el proceso de liberación del colonialismo francés sobre
el pueblo argelino con los requerimientos de un proceso liberador en el siglo
veintiuno. Sin embargo, vale rescatar el núcleo del párrafo señalado: el
enemigo principal permanece invisibilizado y origina frustraciones que
desembocan en rivalidades y conductas agresivas entre hermanos.

Tercer acto: Praxis esperanzadora (Actuar)

Para finalizar, es oportuno mencionar a múltiples comunidades que luchan por


modos de vida justos, aún con las contradicciones en que se encuentran
implicadas. Luchar por un mundo mejor, reconstituir nuevas y diferentes
solidaridades. En tal sentido vale la liberación, valen las utopías.

Bibliografía

Delumeau, J., (2002). El miedo en occidente (entre los siglos XIV y XVIII).
Madrid: Taurus.

Durkheim, E., (2008). Las formas elementales de la vida religiosa. Madrid:


Alianza.

Fanon, F., (1965). Los condenados de la tierra. México: FCE.

Geneyro, J.C., (1991). La democracia inquieta. México: Paidós

30
Nota del autor: Dicha forma de saludo surge en el contexto de las políticas neoliberales de las
últimas décadas.
31
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Romano, A., (2007). El estar mal como una patética consumición del deseo.
Ponencia presentada en el “Congreso Internacional de Filosofía”. San Juan,
Julio de 2007.