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Revista de Literatura, 2018, enero-junio, vol. LXXX, núm.

159
págs. 307-328, ISSN: 0034-849X

ALBURQUERQUE-GARCÍA, Luis, José- debiera ser recuperada por la comunidad


Luis GARCÍA BARRIENTOS y Rober- académica.
to ÁLVAREZ ESCUDERO (eds.). Escri- Los editores advierten en el prefacio
tura y teoría en la actualidad. Actas del que, aunque el título pudiera ocultar un
II Congreso Internacional de ASETEL. cierto clasicismo, el contenido del libro
Madrid, 29-30 de enero de 2015. Ma- ofrece reflexiones avanzadas. Lo atestiguan
drid: CSIC, 2017, 588 pp. trabajos como el de María Ángeles Grande
Rosales: ‘Géneros móviles y nomadismo
En enero de 2015 se celebró en Madrid, literario en la era de la posficción’ o el de
en el Instituto de Lengua, Literatura y An- Annalisa Mirizio ‘Transmedialidad y com-
tropología del Centro de Ciencias Humanas paratismo: una propuesta metodológica para
y Sociales del CSIC el II Congreso Interna- el estudio de las relaciones entre literatura y
cional de la Asociación Española de Teoría cine’. Quizás la gran plataforma de la Teoría
de la Literatura (ASETEL). Este evento de la Literatura sea un ámbito adecuado para
consolida la andadura de una asociación que cavilaciones que podrían superar la posmo-
cumple 25 años desde su fundación y que ha dernidad.
realizado numerosos simposios, además de Las conferencias y comunicaciones se
dos grandes congresos internacionales. repartieron en tres secciones temáticas. La
primera abordó asuntos como las metamor-
En este texto se recogen los trabajos más fosis genéricas y nuevos contextos de cultu-
relevantes de la última reunión académica. ra: nuevas formas dramáticas, líricas, narra-
El libro está compuesto por dos conferencias tivas y mixtas. La segunda sección tuvo
plenarias, las ocho ponencias plenarias y como marco la escritura y la transmediali-
algunas de las comunicaciones más relevan- dad: cine, cómic, novela gráfica, series tele-
tes. Son cuarenta y seis trabajos que de- visivas. Por último, la tercera sección abor-
muestran la actualidad de la Teoría de la dó las literaturas de consumo en la sociedad
Literatura. Los editores de este conjunto de global: nueva novela policíaca, sentimental,
estudios son Luis Alburquerque-García, gótica, épica, erótica, de ciencia-ficción.
quien fuera Director del Comité Organiza- Los editores apuntan que podría ser en-
dor del señalado congreso y José-Luis Gar- gañoso pensar que la Teoría de la Literatura
cía Barrientos, Secretario General. Con ellos se ha rendido a los fenómenos de una pos-
ha colaborado Roberto Álvarez, Secretario modernidad compleja y limitada a descrip-
Ejecutivo. De esta manera los organizadores ciones fenoménicas que la metamorfosea-
han coronado la celebración del mismo con rían en una cierta crítica cultural. Más bien
la edición de los mejores trabajos presenta- —dicen con acierto— nos encontramos ante
dos. No es común que unas actas congresua- una mayor apertura hacia la estética ficcio-
les, tan denostadas por los baremos de eva- nal. Es decir que Escritura y teoría en la
luación científica, se publiquen en una actualidad podría ser una nueva vuelta de
editorial de la calidad del CSIC y siguiendo tuerca en la Teoría de la Literatura. Por eso
las más estrictas normas de revisión por la amplitud temática del índice, enmarcada
pares ciegos. Ello demuestra la valía de los en los marcos flexibles de clásicos antiguos
llamados proceedings, algunos de los cuales y modernos como Aristóteles o George Stei-
mantienen una tradición de excelencia, que ner.

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Interesante es la aproximación de Juan la enunciación’ en donde desarrolla las rela-


Francisco Ferré en ‘La literatura en expan- ciones entre poesía y pensamiento haciendo
sión. Metáforas y aplicaciones tecnológicas un recuento de las aproximaciones de auto-
en la narrativa’, quien asume que la literatu- res como Unamuno, Heidegger, Zambrano,
ra es una tecnología en donde la teoría sería Foucault o Steiner. También se mencionan
un soporte que le permite «llegar más lejos poetas como Nuno Júdice, Anne Carson,
en sus planteamientos y especulaciones». En Yves Bonnefoy o Herberto Helder. Otra
un mundo digitalizado la pregunta sobre el ponencia plenaria, la de José Enrique Mar-
realismo literario cobra una especial impor- tínez, también indaga sobre las relaciones
tancia. Pasan por el texto de Ferré algunos entre la poesía y otros ámbitos textuales: ‘La
autores de mucha actualidad como Steven poesía puesta al día. Hibridación de ciencia
Shaviro, Slavoj Žižek, Gilles Lipovetsky o y (post) poesía’. Desde las señalizaciones de
Lev Manovich. Parte de la habilidad de Agustín Fernández Mallo que anima la «in-
Ferré es hilar los diferentes argumentos para seminación de la poesía por el virus de la
encontrar algunas respuestas sobre la rela- ciencia» (p. 70) hasta la iniciativa Popscien-
ción entre virtualidad y literatura. Para Ferré ce que llevó a cinco poetas seleccionados
la narrativa ha de transformarse en tecnoló- por la World Academy of Poetry hasta el
gica y así explorar la dimensión digital en Centro Europeo para la Investigación Nu-
una suerte de reinvención hacia una hiper- clear (CERN).
ficción. El ya mencionado título de María Ánge-
Miguel Ángel Garrido en ‘Nominalismo les Grande sobre géneros móviles y noma-
y teoría de la literatura’ se pregunta «¿Cuál dismo vuelve a mencionar a George Steiner
es el lugar de la disciplina Teoría de la lite- cuando señala el término posficción. Allí
ratura?» (p. 19). Para ello sugiere que las desarrolla el fenómeno de «desestabiliza-
tesis del medieval Guillermo de Ockham ción del sistema de géneros tradicional, así
son un punto de inflexión en la epistemolo- como los conceptos de verdad, ficción, lite-
gía occidental y un antecedente de las apro- ratura y periodismo» (p.54). El siguiente
ximaciones posmodernas. Garrido Gallardo acápite temático se inicia con un texto titu-
se apoya en las menciones que Umberto Eco lado ‘¿Cabe algún tipo de literatura política
realiza literaria e irónicamente en El nombre entre las literaturas de consumo?’ de Alfredo
de la rosa al nominalismo. Si los nombres Saldaña, que resulta ser un asunto muy ac-
de las cosas son tan solo eso: nombres, la tual tratado desde una plataforma de referen-
teoría no sería más que un parte descriptivo cias clásicas y renovadas: T. Eagleton, A.
de lo que pareciera la realidad. Si así fuera, Gramsci, K. Marx junto a P. Anderson, Z.
nunca se sabría acerca de la consistencia de Bauman u O. Ette. Otros textos entre los
lo ficcional y por ende de lo verosímil. Pero plenarios son ‘La narrativa criminal hispáni-
la Teoría de la Literatura trata de compren- ca ante las nuevas tecnologías de la infor-
der si el objeto literario puede ser denomi- mación y la comunicación. Novela e hiper-
nado de esta manera, y si fuera así qué novela: El infierno de Amaury y Golpe de
consistencia y características ofrece. El tex- gracia, de Jaime Alejandro Rodríguez’ es-
to de Garrido es un recordatorio de la con- crito por José R. Valles Calatrava; ‘Vidas
dición iniciática del fenómeno literario. Así filmadas. La narración problematizada en el
tendremos más herramientas para nuevos cine biográfico y autobiográfico’ de José
desafíos del Análisis del Discurso posmo- Antonio Pérez Bowie; ‘La novela gráfica: la
derno o posterior al mismo. consolidación del lenguaje propio y la incor-
Entre las ponencias plenarias, Arturo poración de lenguajes ajenos’ de José Ma-
Casas reflexiona sobre ‘Si el poema gira a nuel Trabado Cabado en donde se mencio-
ensayo. Experiencia, diánoia y regímenes de nan y trabajan las obras Maus, de Art

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Spielgelman; El Fotógrafo, de Guibert, Le- guen la línea aristotélica que las diferencia
fèvre y Lemercier; Building Stories, de de la Retórica bizantina de Jorge de Trebi-
Chris Ware, y Here, de Richard McGuire. sonda, manual que llegaba del XV como
Las ponencias plenarias son adelanto de la referencia indiscutible.
riqueza de las casi cuarenta comunicaciones De todos modos, a pesar de lo acertado
publicadas, que abordan temas tan dispares de la composición y la calidad de los textos
como la novela nórdica, el álbum ilustrado, seleccionados, las ediciones de la obra no
la ciencia ficción, las influencias coetáneas han sido muchas a lo largo de la historia,
de lo dramatúrgico o las nuevas series tele- probablemente por dos razones.
visivas y el cine. Así de grande es el hori- Primero, porque la parte del león de la
zonte de la Teoría Literaria. disciplina, que es habitualmente la exposi-
ción de las figuras retóricas, se omite aquí,
Ángel Pérez Martínez ya que Nebrija las había estudiado en su
Gramática. En efecto, las figuras retóricas
no son más que utilizaciones especiales o
anómalas de ciertas unidades de la lengua y,
NEBRIJA, Elio Antonio de. El arte de ha- en ese sentido, pueden ser consideradas fe-
blar en público. [Retórica]. Traducción nómenos gramaticales. También pueden ser
del latín, introducción, edición y notas consideradas fenómenos literarios en cuanto
de Miguel Ángel Garrido Gallardo. Ma- se empleen con una finalidad artística.
drid: Rialp, 2017, 162 pp. En segundo lugar, porque Nebrija prac-
tica una drástica reducción del espacio dedi-
Antonio de Nebrija compuso este volu- cado al “género judicial”, aunque el origen
men de Retórica en 1515 a instancias del de la retórica repose en las causas judiciales
cardenal Cisneros como manual para la en- y sus reglas sean adaptaciones de sus prin-
tonces reciente Universidad de Alcalá que cipios a otros géneros. Nuestro autor opina
aspiraba a convertirse en faro de la cultura con razón que la formalización excesiva de
del Humanismo. No obstante, escaldado por los procesos jurídicos dejaba en su tiempo
experiencias anteriores, decidió no compo- sin apenas espacio el ejercicio de la retórica,
ner una obra original, sino convertirse en que es preferible estudiar en otros contextos.
adaptador fundamentalmente de textos de Así las cosas, mientras durante el si-
referencia de Aristóteles (incluye pocos, glo XVI y siguientes proliferan las ediciones
pero esenciales), Cicerón y Quintiliano, del manual, elemental, pero didáctico y
aunque una parte importante proceden en completo, compuesto por el jesuita Cipriano
realidad de la Retorica ad Herennium, obra Suárez, la prestigiosa obra de Nebrija había
atribuida a Cicerón, y así lo creía Nebrija a llegado al siglo XX con tan solo tres edicio-
pesar de que ya se empezaba a conceder la nes, propiamente hablando, después de la
autoría a un tal Cornificio. El resultado fue primera que se reproduce en el volumen que
el Artis Rhetoricae compendiosa coaptatio comentamos. Son las de Miguel Eguía (Al-
ex Aristotele, Cicerone et Quintiliano. Anto- calá, 1529), Juan López Serrano (Granada,
nio Nebrissense, concinnatore [Selección 1583) y Gregorio Mayans (Valencia, 1774).
compendiada del Arte de la Retórica según Todas se ofrecen en su versión latina origi-
Aristóteles, Cicerón y Quintiliano. Antonio nal.
de Nebrija, adaptador]. En 2004 Garrido Gallardo publica los
El libro de Nebrija inicia la serie de más últimos resultados de un amplio programa
de medio centenar de retóricas escritas en de investigación llevado a cabo en equipo
latín (como se sabe, idioma académico de en la década anterior. Se trata de la obra
entonces) a lo largo del siglo XVI que si- Retóricas españolas del siglo XVI escritas

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en latín. 2500 páginas de texto latino, 2500 retórica consta de cinco partes, a saber: in-
páginas de traducción al español, 500 pági- ventio, dispositio, elocutio, memoria y actio.
nas de estudios y notas (Madrid, CSIC-Fun- En la inventio se formula el discurso (oratio)
dación Hernando de Larramendi, 2004, edi- compuesto de exordio, narración, partición,
ción en CD). En ella se editan y traducen las confirmación, confutación y peroración
principales retóricas del XVI que aún no se cuya ejecución depende de los tres grandes
habían vertido del latín y Garrido Gallardo, marcos en que se realiza el acto de la pala-
director del proyecto y de este trabajo, in- bra, género demostrativo, género deliberati-
cluye en él un estudio general y la edición vo y género judicial.
bilingüe de la Retórica de Nebrija. Con in-
Resulta hoy llamativa la lucidez de las
dependencia, en 2006 sale en las prensas de
fuentes clásicas utilizadas por Nebrija a la
la Universidad de Salamanca otra edición,
hora de darse cuenta del carácter fundamen-
crítica y también bilingüe, debida al catedrá-
tal de las condiciones de comunicación para
tico de Filología Latina Juan Lorenzo.
La reedición solo en español de la obra, entender, calificar y abordar el fenómeno de
pedida ahora por la editorial Rialp a Garrido la oratoria. Han tenido que pasar décadas de
Gallardo para su colección Esenciales, pro- hirsuto estructuralismo, para darse cuenta de
picia una nueva intervención en que se revi- la primacía de la pragmática según nos en-
sa la traducción de 2004 y, sobre todo, se le señaron nuestros mayores. Escribe Nebrija:
dota de 172 notas explicativas que supone «Los tres géneros oratorios que dijimos que
no solamente la obvia traducción desde la son la materia propia de la Retórica, Aristó-
lengua latina, sino la traducción cultural de teles los distingue por tres géneros de oyen-
las referencias del Humanismo, de modo tes. Como él dice, el oyente es, o juez, o
que el texto resulte inteligible para el públi- senador o pueblo. El juez es árbitro entre
co culto en general. acusador y defensor. Senador quien discier-
El editor y traductor abre su introducción ne la aquiescencia de persuadir o disuadir en
con un recordatorio sobre la actualidad de la cosas dudosas. El pueblo concurre a la
disciplina que se llama retórica: «Nadie asamblea para alabar o vituperar algo. Tam-
duda de que dominar el arte de hablar en bién el mismo autor parte en tres tiempos los
público se considera hoy más necesario que mismos géneros oratorios. Pues al juicio
nunca y aunque su nombre (Retórica) evo- llegan las acciones ya cometidas; al senado,
que antiguos orígenes cultos grecolatinos de solo aquellas acerca de las que hay una
nuestra civilización occidental, no hace mu- consulta sobre si se han de hacer o no; el
cho que un periodista del Daily Telegraph pueblo acude a la asamblea para oír de qué
publicaba un libro titulado La Retórica. De se habla» (p. 97).
Aristóteles a Obama. La actualidad del
No hace falta mucho esfuerzo para apli-
asunto es evidente. Lo siguen necesitando
car estos párrafos a la realidad actual. En fin,
abogados y fiscales en los juicios, políticos
Nebrija confecciona en latín un magnífico
en los mítines y en el parlamento, todos
antes o después, en la múltiple variedad de manual con textos de los clásicos, distribui-
los homenajes, escritores y notables en los dos sistemáticamente, a los que se añaden
pregones y discursos festivos. Y los ejecuti- comentarios y ejemplos. Y, como se dice en
vos, en sus presentaciones en la empresa. Y la contraportada, la traducción del latín con
los oradores sagrados. Por no hablar del notas aclaratorias realizadas por el profesor
mundo de la publicidad y del márketing en Garrido Gallardo convierte esta obra peren-
general» (p. 9). ne en un libro de rigurosa actualidad.
Dicho todo esto, el manual se estructura
según el diseño arquetípico de la materia. La Luis Alburquerque-García

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LAMA, Víctor de. María mártir. Pasión y sufrimiento, hecho que llevó a su reconoci-
muerte en la hoguera de una española miento como mujer santa y facilitó su acla-
en Jerusalén (c. 1578). La Coruña: Sie- mación como referente para los peregrinos
lae, 2016, 186 pp. y ejemplo para los cristianos.
La amplia transmisión de este suceso
A pesar de que en los últimos años el singular sirve al autor como pretexto para
interés científico por los llamados géneros elaborar un ensayo interdisciplinar donde la
híbridos ha aumentado, son aún muchas las interpretación literaria, la contextualización
obras que permanecen en el olvido por falta histórica o el análisis de los aspectos religio-
de estudios críticos adecuados. Las noticias sos y morales, entre otros, se combinan con
hagiográficas, por ejemplo, se han visto impecable acierto. La flexibilidad de la pro-
particularmente desfavorecidas por esta si- puesta metodológica permite alcanzar con-
tuación. Víctor de Lama ha contribuido a la clusiones generales novedosas y apunta a la
mejora de esta tendencia gracias a la publi- necesidad de reconsiderar «los límites de lo
cación de un nutrido grupo de estudios de- literario».
dicados a la literatura religiosa, en general, El libro se divide en cinco capítulos se-
y a los relatos de peregrinaciones, en par- guidos de una bibliografía y de un compen-
ticular. De hecho, el libro que nos ocupa dio de textos. Tras la breve introducción da
forma parte de un amplio conjunto de apor- inicio un apartado destinado a la presenta-
taciones que han dado lugar, entre otras, a ción de los autores que trataron sobre la
la organización de la exposición Urbs Beata mártir y a la descripción de sus obras donde,
Ierusalem. Los viajes a Tierra Santa en los más allá de la exposición de los correspon-
siglos XVI y XVII, organizada por la Biblio- dientes datos biográficos, se incide en el
teca Nacional de España de la que el autor proceso de propagación y de reescritura de
es comisario. la hagiografía.
María mártir presenta el caso de una Las secciones tercera y cuarta conden-
peregrina martirizada en Jerusalén un Do- san, a mi entender, el núcleo interpretativo
mingo de Ramos de finales del siglo XVI. del estudio. En ellas se analizan dos cuestio-
Según los relatos, aquella mujer viajó a nes fundamentales. Primero, la condición de
Tierra Santa con el deseo de predicar la mujer de la protagonista y la identificación
palabra de Dios en el lugar de la crucifixión entre su sacrificio y la Pasión de Cristo.
de Cristo, entonces territorio de musulma- Ambas características hubieron de reforzar
nes. Son pocos los datos que se conservan la eficacia propagandística de las muertes
sobre la mártir: la mayor parte de los textos violentas en defensa de la religión, así como
coinciden en la elección del nombre, María de incrementar el afán de la Orden francis-
y en la atribución de su origen portugués o cana por apropiarse del episodio. En segun-
hispanoportugués. Las relaciones más tem- do lugar, se examinan la variedad de contex-
pranas ubican su muerte en el Monte Calva- tos donde se dio a conocer la leyenda, y la
rio, aunque tampoco hay unanimidad a este proliferación de tipologías textuales resul-
respecto. La imprecisión de la noticia se ve tantes (principalmente, obras literarias, cró-
intensificada por el número y la dispersión nicas y relaciones de sucesos). Según pala-
de los textos dedicados al episodio entre los bras del propio autor: «la variedad de
siglos XVI y XVII que, por otro lado, con- documentos que ha sobrevivido es una ma-
firman su importante difusión en época nifestación concreta de los procedimientos
moderna. La fascinación por el episodio de transformación lingüística y literaria que
queda justificada por la presencia de una se han producido para llegar a versiones tan
serie de ingredientes extraordinarios: María dispares y cuáles han podido ser sus moti-
protagonizó una vida insólita y padeció el vaciones». Tales reflexiones abren paso a

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otro aspecto central: la vinculación entre el valor, sumado al rigor y cuidado de su edi-
martirio y la peregrinación en el siglo XVI, ción, habrían merecido su ubicación en un
y la consecuente trascendencia de las reli- lugar más destacado del volumen, aunque
quias, que se comentan en la cuarta parte. esta decisión en nada altera la calidad del
Se cierra la sección con un repaso de la di- trabajo.
fusión del martirio desde el momento de la En conclusión, no cabe duda de que
producción del relato hasta entrado el si- María Mártir constituye una valiosa aporta-
glo XVIII. La complejidad del marco histó- ción al ámbito de la literatura de carácter
rico sometido a análisis y la acumulación de religioso: su complejidad consiste en haber
referencias a contextos culturales dispares sabido reunir, analizar, comparar y contex-
no han impedido alcanzar una concisión y tualizar un grupo heterogéneo de textos ha-
claridad explicativa notables. giográficos. Más aún, lejos de limitarse al
Además del estudio del caso, el volumen estudio del caso concreto, sus conclusiones
reúne quince textos compuestos en el arco invitan a la revisión conceptual del género
de 150 años donde se refiere el martirio de literario y sugieren nuevas vías de investi-
María, logro nada desdeñable dada la difi- gación para otros interesados en la materia.
cultad impuesta por su dispersión y por la Víctor de Lama ha sabido dignificar el rela-
escasez de datos precisos que faciliten su to de la peregrinación y martirio de María
rastreo. Pocas veces los investigadores sin perder de vista la fascinación y curiosi-
orientan sus esfuerzos a la recopilación y dad que suscita esta noticia extraordinaria.
publicación de las diferentes versiones de un
mismo relato y, sin embargo, constituye un Susana Gala
ejercicio de gran utilidad que brinda la opor-
tunidad de acceder a una cantidad significa-
tiva de testimonios íntegros a través de un
único volumen. Sin duda la compilación es REY, Alfonso. The Last Days of Humanism.
producto de una pesquisa pausada y perse- A Reappraisal of Quevedo’s Thought.
verante que a su vez ha permitido expresar Legenda, Abingdon/New York: Modern
la limitación a la que todo investigador está Humanities Association and Routledge,
sometido. En palabras del propio autor: 2015, 215 pp.
«existieron otros muchos testimonios que se
han perdido o no he sabido localizar». La El magisterio de Justo Lipsio y la impor-
condición de provisionalidad de este reper- tancia del estoicismo de Séneca en la Euro-
torio no resta valor al resultado, muy al pa del Seiscientos fue considerable. Esta
contrario, nos hallamos ante un corpus vivo influencia no solo emana de la lectura de la
que anima a la continuación de la tarea in- monografía que acaba de publicar Alfonso
vestigadora. Por otro lado, la visión de Rey en Legenda, sino que preside la cubier-
conjunto pone de relieve la heterogeneidad ta del libro gracias al trazo elegante de Ru-
de los testimonios e invita, en consecuencia, bens, que inmortalizó en Los cuatro filósofos
a aplicar una metodología marcadamente la cultura humanista y los círculos intelec-
interdisciplinar: los ejemplos seleccionados tuales europeos en los que se educó. Al igual
se compusieron en cinco lenguas diferentes que el pintor flamenco, Francisco de Queve-
(español, francés, latín, italiano y alemán), do vivió desde finales del Quinientos hasta
en prosa y en verso y, tal como se ha seña- casi la mitad del siglo XVII, una época
lado, responden a distintos géneros. La bi- convulsa, llena de cambios culturales y de
bliografía -sucinta y cuidadosamente selec- inestabilidad social, marcada por la transfor-
cionada- separa la antología del resto del mación política y por los avances científi-
volumen. Quizás estos testimonios, por su cos, que suponían una profunda alteración

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de los conceptos éticos. En estos momentos El volumen aborda el estudio del pensa-
de transición fue cuando se gestó y moduló miento quevedesco a través de doce aparta-
la mentalidad de uno de los principales es- dos temáticos, que analizan desde su con-
critores del Siglo de Oro español. cepción de la literatura hasta su recepción
Con el minucioso estudio que presenta posterior, pasando por el posicionamiento en
Alfonso Rey se propone una reevaluación cuestiones como la nobleza, el arte de go-
del pensamiento de Quevedo a partir de las bernar o la guerra. Otros de los aspectos a
obras del escritor, una revisión que no parte los que el autor dedica un capítulo son el
de una selección de textos o de unas lecturas pensamiento neoestoico, la sátira lucianesca,
específicas, sino que tiene en cuenta la prác- la comicidad, el entorno natural, las crónicas
tica totalidad de su producción literaria. La contemporáneas, la consideración del Can-
monografía pretende relacionar al que Lope zoniere de Petrarca y el erotismo neoplató-
definió como “Lipsio de España en prosa” nico. El trabajo se cierra con unas conclu-
con el complejo panorama político y cultural siones que sintetizan de forma brillante los
de la primera mitad del siglo XVII, porque principales temas del libro, indicando tam-
la personalidad y la mentalidad de Quevedo bién aquellos aspectos en los que Quevedo
se forjaron en esa encrucijada histórica, en se mostró más ambiguo o en los cuales su
el ocaso de la preeminencia austríaca y en posicionamiento no estuvo exento de fluc-
las postrimerías del humanismo europeo. Un tuaciones: «his central ideas are articulated
objetivo ambicioso que es abordado magis- in various themes in an essentially coherent
tralmente por el autor, que dispone de los way, bearing in mind that contradictions,
conocimientos y del bagaje adquirido como rectifications, and doubs which remain un-
director de la colección de las Obras com- resolved also forms part of this coherence»
pletas en prosa de Quevedo (Madrid, Cas- (p. 179).
talia) y como autor de numerosos estudios En la monografía, Alfonso Rey nos pre-
sobre la poesía quevedesca. senta diversas facetas del autor de los Sue-
A lo largo de las páginas del libro, Rey ños: el lector descubre a un Quevedo mora-
no duda en servirse de la voz de Quevedo, lista, a un Quevedo satírico y también a un
cuyos textos se reproducen de forma literal, Quevedo pensador e intelectual, para quien
en ocasiones con su correspondiente traduc- la literatura, siguiendo el tópico horaciano,
ción al inglés. Las citas quevedescas resul- tenía, además de una función estética, una
tan un ingrediente fundamental, que no solo intención comunicativa, una finalidad prác-
sustentan la explicación teórica sino que la tica, y era concebida como un medio de
clarifican. Tanto los ejemplos como las refe- conocimiento para explorar la realidad. Asi-
rencias a la producción literaria de Quevedo mismo, Quevedo fue más allá de la teoriza-
superan las tradicionales menciones al Bus- ción y demostró una voluntad real de parti-
cón o a Los Sueños. El lector encontrará cipar en la renovación literaria y estética del
citas y alusiones a textos que no forman momento, recuperando la tradición y los
parte del elenco de obras canónicas del autor modelos clásicos, escribiendo parodias, mo-
de la vida de don Pablos, como la España dernizando géneros y modificando tópicos y
defendida, La execración contra el inventor tradiciones.
de la artillería, el Sermón estoico de censu- Sus planteamientos estoicos se perciben
ra moral, el Canta sola a Lisi, La rebelión principalmente en los tratados, que resultan
de Barcelona o incluso a algunas de sus ser el breviario de su programa intelectual,
traducciones como el Epicteto y Phocílides así como en la poesía moral y en la sátira
en español con consonantes o El Rómulo, lo lucianesca. Siguiendo los pasos de Lipsio,
que permite ofrecer una visión panorámica Quevedo intentó sintetizar el pensamiento
de la mentalidad del escritor áureo. estoico con el cristianismo para fortalecer la

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religión con la autoridad de la doctrina es- samiento de Quevedo se fraguó en esta en-
toica, con la voluntad de fundar la fe en crucijada de caminos y sus escritos no dejan
principios intelectuales y de buscar una de ser el producto de su época, el resultado
manera de explicar razonablemente algunas de haber asistido a «the lasts days of Huma-
verdades cristianas. Así, construyó una fu- nism».
sión personal de estas dos corrientes, dando
lugar a un neoestoicismo racional que aplicó Sònia Boadas
a situaciones reales de su vida personal y
social.
Las reflexiones políticas que se despren-
den de sus tratados más relevantes, los me- ÁLVAREZ BARRIENTOS, Joaquín. Cultu-
moriales y los escritos históricos, presentan ra y ciudad. Madrid, del incendio a la
más vacilaciones y, en cierta manera, repro- maqueta (1701-1833). Madrid: Abada
ducen las limitaciones conceptuales y las Editores, Lecturas de Historia, 2017,
contradicciones propias de los humanistas. 298 pp.
A través de sus composiciones, el autor re-
fleja la tensión entre los principios éticos del Con fecha de salida y de llegada en el
estoicismo y del cristianismo, y su ineficacia Madrid borbónico que asienta sus ritos de
práctica para guiar la conducta de los gober- Felipe V a Fernando VII, completamos las
nantes. A pesar de que Quevedo defiende la etapas de una centuria larga que va resol-
monarquía como la mejor forma de gobier- viendo la ciudad, en un tiempo y un espacio
no, en sus textos también se percibe un en los que su autor es acreditado especialis-
cierto escepticismo sobre la competencia de ta. Tras los descalabros seiscentistas, Madrid
sus dirigentes. En este sentido, hay que tener continuaba siendo la capital de un imperio,
en cuenta que a partir de la década de los «aunque su aspecto no estuviera acorde con
cuarenta la situación político-militar españo- esa condición. Madrid, por entonces, era
la no hacía augurar buenos resultados para más pequeña que capitales como Lisboa,
la causa pro-Habsburgo, algo de lo que Dublín, San Petersburgo y Nápoles; era,
Quevedo era muy consciente y que en cier- además, de una pobreza monumental nota-
ta manera justifica la prudencia con la que ble» (p. 8). Una cerca que no desaparecerá
se tratan estos aspectos, una cautela que a hasta 1869 valla la ciudad, la coarta, limi-
veces va acompañada de tintes de pesimis- tándola. Esa constricción del espacio no es
mo y desilusión. óbice para que, incluso si no hubo un plan
La monografía de Alfonso Rey se apro- ordenado, fluya una idea eutópica —que no
xima a la poliédrica mentalidad del escritor fue patrimonio exclusivo de los gobernan-
a partir del análisis de su producción litera- tes, que corrió también por cuenta de la
ria, y con la mirada puesta en la complejidad población, amotinada en 1766 por la carestía
histórica, política y cultural de la época. del pan, las velas y el aceite, y sujeta a
Quevedo vivió tiempos de cambio, momen- hambrunas con testimonio gráfico, como la
tos de transición hacia un nuevo mundo, una de 1811—, la idea de proyectar una imagen
transformación que afectaba a todas las es- determinada, de que se acrecentase «la con-
feras del saber, desde la religiosa hasta la ciencia identitaria, tanto del lugar como de
científica, pasando por la histórico-política, sus habitantes, pues la ciudad se carga de
con una pérdida progresiva de la hegemonía contenidos, etapas, lecturas, textos que se
de los Austrias a nivel continental, y por la adhieren a su fachada imaginaria para pro-
literaria, en la cual Quevedo presenció los porcionar significados variados» (ibíd.).
últimos días de la novela picaresca, la sátira Esta obra nos invitar a leer la ciudad en
lucianesca y la poesía petrarquista. El pen- tanto que «forma de memoria colectiva y

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también de olvidos, que cada cual desentra- platería, hospitales, centros culturales, pla-
ña, asimila, transmite a su manera» (p. 9). zas de toros, pósito, cuarteles, hipódromo,
Aun en la llamada pre-Ilustración, empieza caminos nuevos…, p. 18), en la secuencia
a postularse un cambio de paradigma que de medidas de higiene que suponen un ade-
afecta a la conducta, a la civilización, una lanto material civilizador («se construye con
verdadera revolución cultural latente bajo el más ventanas y más grandes para que pueda
manto de medidas reformadoras que quieren entrar la luz y se cambia en ellas el papel
racionalizar la vida. Rehusando el desorden aceitado por el cristal», p. 65; se pasa del
barroco, el texto de la ciudad ha de tejerse paño negro y la gorguera a los colores y
reactivando el mito de la ciudad ideal que se pelucas, el frac igualador, la chistera y el
nutre de las nuevas poblaciones peninsulares sombrero) en consonancia con esa nueva
y de las fundaciones americanas. Despoblar sociabilidad dieciochesca y sus propios ges-
otros lugares para engrosar la ciudad, des- tos identificadores, sus manifestaciones en
proporcionar la demografía y los recursos no la calle y en las tertulias, en el espacio pú-
era del agrado de Martín Sarmiento, teme- blico y el privado. La noción de cultura, no
roso de que Madrid deviniese «sentina de en vano emparentada con la de cultivo,
confusiones», pero promotor también, y así confiere esos progresos, la implantación de
lo hace patente Álvarez Barrientos, de un nuevas instituciones, una ciencia civil y
proyecto cultural para la ciudad de carácter militar que la Ilustración no hizo sino im-
didáctico, cívico y nacional. En p. 55, lee- pulsar desde el corazón del reino. Una mo-
mos, v. gr., que la elección del sistema radial nografía escrita con el pulso de un ensayista
de caminos con seis itinerarios, para renovar de la mejor escuela, que engrana su discurso
el sistema de comunicaciones con la Corte, sin ambages, con un admirable tono demos-
se debió en parte al benedictino, «que enton- trativo, sin lastrarlo con referencias eruditas
ces gozaba de predicamento como asesor de que, sin embargo, atesora y que consigue
la Corona, y fue uno de los diseñadores darnos el latido de una ciudad en trance de
(junto con Bernardo Ward y Campomanes) instituirse icónicamente, una ciudad ya car-
de esa estrella de seis puntas que hasta tiem- tografiada con el pálpito de la vida crecien-
pos recientes ha configurado las comunica- te, que rezuma realidades: «los olores
ciones nacionales». A él se encomienda un —mucho estiércol, aguas estancadas, hier-
Sistema de adornos del Palacio Real en el bas, especias, comidas— y sonidos que se
que integra todos los territorios del imperio podían oír en Madrid —el murmullo de las
partiendo de una idea horizontal y multicul- fuentes, el ruido que hicieran los diferentes
tural de la nación, de modo que el Palacio trabajadores en según qué zonas, los gritos
fuera un libro en piedra en el que cada indi- de los cocheros, los de los vendedores, los
viduo reconociera su lugar de procedencia toques de las campanas, los del monaguillo
(p. 57). con el viático, las músicas y los recitados del
No existía una monografía de contenido ciego, los sones militares, los rumores—»
tan acotado en torno a la historia cultural de (p. 13).
la capital —símbolo político y monumen- Eslabones de una cadena de legitimación
to— que nos permitiese rastrear con tal capitalina, los inventores de Madrid contri-
amenidad aquel Madrid en sus imágenes y buyen al palimpsesto de la ciudad y, así, a
representaciones, en sus mutaciones urba- Ramón de la Cruz le debe mucho la visión
nísticas («la política urbanística de José galdosiana de la ciudad, lo mismo que a las
Bonaparte en parte se llevó a cabo en tiem- taxonomías urbanas que los periódicos ha-
pos de Mesonero Romanos», p. 16; equipa- cen circular al unísono con los cartones de
mientos que transforman su periferia: fábri- Goya, José del Castillo y Bayeu (p. 23), con
cas de tapices, de loza, papeles pintados, las estampas de López Enguídanos, con los

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cuadros goyescos y con la sátira de los Iza dimensión pública y secularizadora del co-
Zamácola, Fernández de Rojas, Cecilio Pé- nocimiento, se conjugan para dar cuenta de
rez o Eugenio de Tapia (p. 24). Es una ciu- una oferta de sociabilidad que ensancha sus
dad dotada de 13 parroquias (que se reorde- proporciones (tarjetas de visita, polemosco-
nan en 10 distritos en los años 30 del XIX), pio…) desde la cúspide del poder hacia el
11 puertas y 8 cuarteles, con sus alcaldes de pueblo.
barrio y sus serenos, una ciudad que según Sin perder de vista el binomio epónimo,
los censos se acerca a los 200 000 habitantes comprobamos cómo se concatenan las par-
a finales de siglo y llega, durante el Trienio, tes de este libro a partir de un eje de análisis
a los 210 000, entre los cuales Floridablanca que lo aúpa hasta el concepto de Ciudad
registró un 43% de criados, un 12% de fun- soñada. Es entonces cuando este se decanta,
cionarios, casi 5000 clérigos y unos 8545 a partir de la escritura visionaria de Meso-
nobles, una ciudad que superaba el medio nero Romanos, de Ponz, de Sarmiento o de
millar de personas dedicadas a la sanidad, Cadalso. El Panteón de Hombres Ilustres
en la que había unos 2000 profesionales li- viene a ser emblema de la nación, y es la
berales, 450 hombres de la Milicia Urbana, maqueta de Madrid, terminada por el militar
además de unos 80 000 forasteros y un nú- liberal León Gil de Palacio en 1830, la que
mero nada desdeñable de población flotante, la funda con su efecto catalizador. Muy
viajeros, pretendientes (solo ellos ascienden limpia es la plasmación de la editorial Aba-
a 35 000) y ambulantes. da, en cuyo catálogo figura otro título rele-
Las estampas costumbristas de Vallejo vante de Álvarez Barrientos, livianas y es-
para la edición de 1845 de las Escenas ma- casas las erratas (pp. 14, 23, 40, 102, 116,
tritenses de Mesonero dejan ver hasta «Las 120, 135, 168, 209, 250, 258, 274, 275,
casas por dentro» (p. 41). Medio centenar de 297).
planos, frisos, cuadros, aleluyas, bocetos, El trayecto de este libro se consuma en
fantasmagorías, calcografías, figuras como un capítulo que, de la mano de Fernández
la 34, la estampa grabada por Isidro Gonzá- de los Ríos y su Guía de Madrid, nos inter-
lez Velázquez a partir de su propio dibujo de pela: «Así vamos marchando maquinal e
El Paseo del Prado desde la fuente de la inconscientemente». Una Bibliografía esco-
Cibeles, también en la cubierta, dan réplica gida que, sin excluir ninguna, pudiera tal vez
harto eficaz al presente ensayo. Capítulo admitir alguna entrada más (Grosz, 1995;
fundamental es el relativo al ocio y el entre- Labanyi, 2011; Christine de Pizan y La
tenimiento, en aras de los cuales la cultura Ciudad de las Damas, Ángel Rama y La
de las Luces arbitra medidas y promueve ciudad letrada), concluye el recorrido ma-
leyes reglamentistas, capaces de llevar al drileño, del fuego a la luz.
ciudadano a la comunidad imaginada, «con
ingenuidad idealista e ilustrada» (p. 247), a Cristina Patiño Eirín
la felicidad. Es un tiempo de fe en el pro-
greso, de omnímoda confianza en el poder
de la razón, de aspiración a un hedonismo
que se disfruta en los tránsitos por el Paseo MORILLO MORALES, Julia. Las exposi-
del Prado —«escaparate de Madrid y de la ciones universales en la literatura de
Monarquía», p. 174—, con la «limpieza, viajes del siglo XIX. Madrid: Fundación
desahogo, anchura de las calles, alto de las Universitaria Española, 2017, 461 pp.
paredes y tapias» (p. 54), en conciertos y
teatros, en jardines públicos y contemplando Los estudios sobre literatura de viajes
títeres, dioramas y toros. El carnaval restau- del siglo XIX han experimentado un impor-
rado por Aranda, la música y la prensa, la tante auge en los últimos años ofreciendo

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nuevas interpretaciones sobre lo formal y lo La obra se compone de tres amplios


temático de este género. Sin embargo, el apartados, una completísima «Bibliografía»
estudio de las exposiciones universales y un muy útil «Apéndice» que contiene el
como materia literaria es un territorio inex- corpus total de obras derivadas de cada ex-
plorado hasta ahora, ya que, tradicionalmen- posición. En los dos primeros capítulos,
te, había sido considerado un tema más Julia Morillo entrega al lector las herramien-
propio de la historia y cercano a la econo- tas necesarias que le facilitarán la compren-
mía. Únicamente algunos trabajos realiza- sión de los conceptos de literatura de viajes
dos por investigadores como Ana María y de exposición universal. En el primer ca-
Freire y Luis Díaz Larios habían tratado esta pítulo, titulado «Literatura de viajes», esta-
cuestión hasta la publicación del presente blece un recorrido por el desarrollo del
volumen. Como bien indica el título, Julia concepto y por su caracterización, su origen
Morillo aborda la investigación de este tema y evolución hasta el siglo XIX. Fija cuestio-
y, así, el objetivo fundamental de este libro nes fundamentales de este género literario,
es «localizar la literatura escrita en español puesto que si se aplicase un criterio amplio
que surgió de las exposiciones, describirla, podría afirmarse que toda la literatura es li-
estudiarla y encuadrarla en la literatura de teratura de viajes, por lo que acude a la
viajes de la segunda mitad del siglo XIX» clasificación del concepto de relato de viaje
(11). Con este trabajo pretende dar a conocer desarrollado por el investigador Luis Albur-
la abundante producción literaria que se querque para delimitar los textos protagonis-
generó a partir de los viajes que sus autores tas de este estudio y, así, solo entrarían
realizaron a las exposiciones universales, y dentro de esta clasificación las obras con
demostrar cómo esta experiencia hizo que intención literaria que narran viajes factua-
entraran en contacto con otras corrientes de les y donde predomina la descripción y la
pensamiento y con lo último en el conoci- objetividad.
miento intelectual y en avance tecnológico. En el segundo capítulo, titulado «Las
Para ello, ha seleccionado y recogido un exposiciones universales», la autora define
amplio corpus textual de 108 obras escritas el concepto de exposición universal, su ori-
en español y publicadas entre los años 1851 gen y desarrollo en la segunda mitad del
y 1900 por autores españoles y latinoameri- siglo XIX y destaca el importante papel que
canos que viajaron a estas muestras univer- desempeñaron las muestras universales du-
sales. La elección de estas fechas no es ca- rante este siglo, ya que funcionaban como
sual; la primera marca el nacimiento de las vehículo de intercambios comerciales, in-
exposiciones universales con la celebrada en dustriales y culturales, siendo el único me-
Londres en ese mismo año y la segunda dio para difundir, a nivel mundial, los avan-
cierra el siglo XIX con la muestra celebrada ces de la ciencia y la técnica.
en París y supone el fin del concepto de Tras estos contenidos teóricos, la autora
exposición universal tal como se entendía dedica el capítulo tercero al análisis de las
desde su nacimiento. Asimismo, con este obras surgidas por el viaje a las exposiciones
estudio se da a conocer un nuevo concepto: universales. Titulado «Literatura de viajes
el viaje contenido dentro del mismo viaje. de las exposiciones universales», es el capí-
Estos textos, además de mostrar la noción tulo más importante y más amplio del volu-
tradicional del viaje que conlleva trasladarse men donde presenta las exposiciones en
a la ciudad de la exposición, se abren a una orden cronológico y los textos que se ads-
nueva dimensión dentro del mismo, puesto criben a cada una de ellas. Abarca un total
que se realiza y describe un viaje en minia- de once exposiciones universales en las que
tura alrededor del mundo que presenta la destaca la gran presencia de Londres y, so-
propia exposición. bre todo, de París, ya que fueron las prime-

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ras sedes y alcanzaron gran fama y prestigio tra, a partir del análisis estructural y de
siendo, a su vez, dos de las grandes poten- contenido, que los textos seleccionados per-
cias europeas. tenecen a esta, sino que, además, señala que
Cabe resaltar el completo estudio que las obras estudiadas presentan unas caracte-
realiza Morillo Morales en este apartado, ya rísticas propias que las diferencian e identi-
que no solo analiza la obra literaria de via- fican como pertenecientes a un subgénero
jes, sino también al autor y a las circunstan- nuevo dentro de la literatura de viajes; el que
cias que le impulsan a viajar a la exposición surge de las obras que nacen de las exposi-
universal y a escribir sobre esta experiencia. ciones universales. Así, este volumen ofrece
De este modo, encontramos toda una selec- al lector la posibilidad de embarcarse en un
ción de escritores que viajaron a estos «pe- viaje siguiendo un itinerario de muestras
queños universos o mundos de bolsillo» universales que enriquece el panorama de la
(38), entre los que destacan Wenceslao Ay- literatura de viajes y aporta valiosas contri-
guals de Izco, Pedro Antonio de Alarcón, buciones a este género.
José de Castro y Serrano, Emilio Castelar,
José Yxart, José Martí, Emilia Pardo Bazán, Laura Lozano Marín
Eva Canel y Rubén Darío. Todos estos es-
critores van a coincidir en sus obras al ex-
presar el asombro y la fascinación que cau-
sa en ellos el viaje y la visita a la exposición PARDO BAZÁN, Emilia. Cartas de buena
universal y, precisamente, esta expresión de amistad: epistolario de Emilia Pardo
asombro se va a constituir como una de las Bazán a Blanca de los Ríos (1893-1919).
características de las obras de viajes de las Madrid: Iberoamericana, 2016, 219 pp.
exposiciones universales, puesto que es lo
primero que registran todos cuantos las vi- Emilia Pardo Bazán es, sin duda alguna,
sitan. También van a ser frecuentes las alu- una de las escritoras más conocidas y estu-
siones a los nuevos avances tecnológicos y diadas de la literatura española. Su obra no
científicos, a la muestra del potencial bélico ha dejado de ser objeto de estudio de pres-
y militar de las grandes potencias y a las tigiosos investigadores que, casi cada año,
comparaciones de los pabellones de España ofrecen nuevos datos, perspectivas o inter-
con el resto de países. A su vez, con este pretaciones de una obra que, lejos de caer
estudio asistimos a una evolución de la ex- en el olvido, se recupera y revaloriza cons-
periencia de viaje en sí, ya que el narrador tantemente. La afición epistolar de doña
de las primeras exposiciones afrontaba el Emilia es bien conocida y las numerosas
viaje a la exposición universal como un cartas que intercambió con un buen número
acontecimiento especial y único que creaba de escritores y amigos personales, han sido
grandes expectativas ante las maravillas y recuperadas y editadas por los especialistas
novedades increíbles que ofrecían las mues- pardobacianos en ediciones que, a modo de
tras, y que no se presentaban en otros relatos puzle, completan la imagen de una mujer
de viajes de la época; pero sin embargo, el que no dejaba, ni deja, indiferente a nadie.
narrador de las últimas exposiciones, a pesar Sus cartas ofrecen una imagen cercana, ín-
de mantener la expectación ante las noveda- tima, a veces divertida y siempre atractiva.
des que la muestra universal podía ofrecerle, La andaluza Blanca de los Ríos es autora de
afronta el viaje como algo más rutinario y una obra menos conocida y estudiada y que,
habitual. sin duda, merece una mayor atención y re-
En definitiva, con este libro Julia Morillo conocimiento del que hasta ahora ha recibi-
no solo aporta nueva información sobre la do. Durante veintisiete años, ambas escrito-
literatura de viajes del siglo XIX y demues- ras mantuvieron una estrecha y buena

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amistad (acertado título de esta edición), de como abundantes fotografías de ambas au-
la que dejaron constancia en las cartas que toras, de personajes contemporáneos y de
se intercambiaron a lo largo de todos esos lugares que ambas visitaron o en los que
años y que aún no habían sido editadas. vivieron. Todo ello presentado con la clari-
Ana María Freire y Dolores Thion, reco- dad y el rigor que caracteriza la labor inves-
nocidas y prestigiosas especialistas en la tigadora de ambas especialistas en la obra
obra de la autora gallega, presentan esa co- pardobaciana, de modo que el lector recibe
rrespondencia epistolar en una cuidada edi- con agrado las claves necesarias para aden-
ción con un corpus total de 39 cartas (todas trarse en la lectura de unas cartas hasta
autógrafas, excepto una mecanografiada) y ahora inéditas.
45 tarjetas de visita que Doña Emilia Pardo Las cartas, remitidas casi en su totalidad
Bazán intercambió con Blanca de los Ríos. desde Galicia, y las tarjetas desde Madrid,
Se trata del más nutrido epistolario de la son testimonio de los veintisiete años que
correspondencia de la autora gallega con un duró una amistad personal, sincera y entra-
solo corresponsal y el único exclusivamente ñable entre las dos escritoras. En ellas en-
femenino. Esta valiosa colección de cartas contramos reflejadas las inquietudes perso-
es unidireccional, puesto que faltan para nales y literarias de ambas, y sobre todo el
completarla las respuestas de Blanca de los magisterio que la autora gallega ejercía so-
Ríos, guardadas y conservadas casi con toda bre Blanca de los Ríos. Emilia Pardo Bazán
seguridad por Emilia Pardo Bazán, como era era once años mayor que la escritora sevi-
su costumbre, pero hoy ilocalizables, o qui- llana y, a pesar de la amistad que se profe-
zá perdidas en lo que ella llamaba las Torres saron durante tantos años, sorprende obser-
de Meirás, hoy Pazo de Meirás. var que siempre utilizaron el tratamiento
El estudio preliminar se inicia con una mutuo de respeto y nunca se tutearon. En-
cita de la propia Emilia Pardo Bazán, en la contramos en esta correspondencia no solo
que muestra su pasión por la carta como valiosos detalles sobre la obra de la autora
medio de relación personal, medio que ella gallega, ya famosa y reconocida novelista y
creía peligrar en una época en la que el te- periodista, sino también pequeños detalles
légrafo y el teléfono acababan de hacer su cotidianos, domésticos, casi de andar por
aparición e irrumpían en las relaciones per- casa, de las obras que doña Emilia estaba
sonales de un modo que amenazaba con llevando a cabo en lo que ella llamaba las
hacer desaparecer el contacto íntimo que Torres de Meirás. Dada la condición de ar-
establece siempre la relación epistolar. Tam- quitecto del marido de Blanca de los Ríos,
bién la cita deja patente su afición por la los comentarios y solicitud de consejos so-
lectura de los epistolarios de escritores co- bre detalles concretos de las obras son cons-
nocidos como medio imprescindible para tantes. La sevillana Blanca de los Ríos, por
adentrarse en las inquietudes diarias y en las el contrario, empezaba su carrera como
menudencias de la creación literaria, que poetisa, investigadora y crítica literaria. Los
sólo en la intimidad del intercambio episto- consejos, proyectos y pequeñas estrategias
lar parecen salir a la luz. No disgustaría por de doña Emilia para que Blanca de los Ríos
tanto a la autora gallega la edición de estas encontrara acomodo en el panorama literario
cartas suyas en las que el lector (sea o no y teatral de su tiempo salpican esta corres-
especialista) encontrará lo que a ella misma pondencia de lectura amena. A pesar de la
tanto gustaba buscar en las de otros. El falta de datación en muchas de las cartas,
completo estudio preliminar de Ana María Ana María Freire y Dolores Thion han con-
Freire y Dolores Thion aporta informaciones seguido ordenarlas y presentarlas cronológi-
y datos muy valiosos para contextualizar la camente gracias a un trabajo de investiga-
redacción y la recepción de estas cartas, así ción casi detectivesco, basado en la lectura

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paciente del corpus y en el cruce de datos, paradigma razonado de las compilaciones y


referencias y pequeños detalles. estudios de literatura oral que se han reali-
Uno de los acontecimientos más impor- zado en España. A través de estas páginas
tantes en la vida de ambas autoras que asiste el lector a un estimulante recorrido
aparece en esta correspondencia es el ingre- por los principales autores, trabajos, proyec-
so de Emilia Pardo Bazán en el Ateneo de tos e hitos que han marcado el devenir de la
Madrid y su lucha por que las mujeres fue- disciplina en nuestro país, desde las prime-
sen miembros de pleno derecho, en igualdad ras recolecciones, todavía balbuceantes y
con los socios masculinos. También en esto marcadas por lo general por la incompren-
la siguió Blanca de los Ríos, que ingresó en sión y por la falta de continuidad, del si-
esa institución poco después que la autora glo XIX, hasta las exploraciones, proyectos
gallega y a instancias de ella misma. La y estudios que siguen desarrollándose en la
correspondencia relativa a este tema refleja actualidad.
el clima interno del Ateneo, los pasos de la La presentación de los coordinadores,
candidatura de doña Emilia a la Presidencia David Mañero Lozano y David González
de la Sección de Literatura y las intrigas Ramírez, se abre con una breve introducción
electorales de los miembros más conserva- acerca del nacimiento y la evolución de los
dores contra los aires de renovación que estudios de folclore en nuestro país, tras la
suponía la presencia en la institución de la cual exponen los retos que ha planteado,
autora gallega. desde el momento de su concepción, el
Este es el contenido de una preciosa y proyecto cuyo fruto ha sido este libro. Si
cuidada edición que permite conocer aún bien uno de los principales objetivos ha sido
más a Emilia Pardo Bazán en su faceta ínti- «otorgarle unidad de sentido a esos proyec-
ma y literaria, y que sin duda (y no es lo tos que de forma independiente se han veni-
menos importante) abre el camino para re- do construyendo en España en torno a la
cuperar el interés por la figura de Blanca de literatura oral» (11), uno de los valores
los Ríos, cuya obra merecería, según las añadidos de este trabajo es la voluntad de
palabras y consejos de la propia autora ga- identificar cuestiones pendientes y de abrir
llega, ser rescatada del olvido. nuevos caminos: «Todos asumimos que este
número monográfico quiere plantear suge-
Julia Morillo Morales rencias, futuros acercamientos, nuevos ase-
dios críticos…» (13).
También en las páginas introductorias, el
profesor José Manuel Pedrosa traza un pa-
MAÑERO LOZANO, David y David GON- norama ambicioso de los antecedentes y las
ZÁLEZ RAMÍREZ (coords.). Los paisa- coordenadas políticas, sociales y culturales
jes de la voz. Literatura oral e investi- en que se enmarcan los inicios de la ciencia
gaciones de campo. Jaén: Universidad, del folclore en España. Identificar esas coor-
2017, 768 pp. denadas supone obligatoriamente hablar de
dos personalidades muy importantes: Anto-
Esta monografía inaugura la serie de nio Machado y Álvarez, Demófilo, y Ramón
números extraordinarios del Boletín de Lite- Ménendez Pidal, ejes vertebradores de dos
ratura Oral, revista dedicada desde 2011 al formas distintas de aproximarse a la tradi-
estudio de la literatura de transmisión oral ción oral. El artículo de Pedrosa es, sobre
en el ámbito hispánico. Dada la dispersión, todo, una reivindicación de la figura de
la irregularidad, la carencia hasta hoy de una Demófilo y de sus titánicos esfuerzos por
panorámica común, era muy necesario un edificar una nueva ciencia del «folk-lore»
libro de estas características, que trazase un español que chocó con la incomprensión y

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el silencio de las instituciones, los intelec- estudio de la tradición oral. Pero también
tuales y las élites de la época. permite detectar actitudes y métodos más o
Pedrosa cierra su trabajo reflexionando menos comunes, y corrientes, escuelas, pro-
acerca de los actuales modos de atender y yectos o magisterios que han actuado como
de entender la literatura oral, pero plantean- elementos cohesionadores de todos estos
do también el interrogante de cuál hubiera discursos.
sido el panorama actual de los estudios de Varios de los autores que han contribui-
folclore si las innovadoras semillas sembra- do al volumen coinciden en la necesidad de
das por Demófilo hubieran caído en tierra acometer nuevas exploraciones en aquellas
fértil. zonas que no han sido suficientemente aten-
Tras estos capítulos introductorios, en- didas hasta el momento, como es el caso de
contramos las treinta y tres contribuciones Aragón, Salamanca, Ávila, Cuenca… Asi-
elaboradas por especialistas de provincias y mismo, se pone énfasis en la conveniencia
regiones diversas de toda la geografía espa- de integrar la consideración de los distintos
ñola. Aunque el carácter «totalizador» del repertorios en estudios que abarquen todas
volumen permite dibujar con bastante acier- sus modalidades, y que atiendan a sus rela-
to y detalle un estado de la cuestión de los ciones y trasvases. Algún autor, como Agún-
estudios de literatura de tradición oral en dez García, subraya la importancia de aten-
España, se echan en falta trabajos más ex- der a las «nuevas manifestaciones» (658) de
haustivos con respecto a algunas zonas que
la cultura popular, fruto de unos cambios
cuentan también con cierta tradición de
sociales, culturales y tecnológicos en los que
trabajos etnográficos; valgan de ejemplo las
se ve inmersa la tradición como organismo
provincias de Burgos o Ciudad Real; y sobre
dinámico y vivo que es. Asimismo, resulta
todo, se añora un capítulo dedicado a la li-
esencial, indican varios autores, el trabajo en
teratura de tradición oral extremeña.
equipos multidisciplinares capaces de regis-
Entre las regiones atendidas con mayor
trar e interpretar la tradición oral en «su
exhaustividad en este volumen están Gali-
entera naturaleza (textual, musical, ritual…)»
cia, Aragón, Castilla y León, y Andalucía.
(705). Así es como lo recalca M.ª Jesús
En lo referente a los acercamientos propues-
Ruiz.
tos, podemos distinguir entre los estudios
más generales, como los de José Manuel Los nuevos tiempos y las nuevas tecno-
Fraile Gil, Asier Astigarraga, Javier Asensio logías están trayendo cambios decisivos en
y Nicolás Asensio, y Luis Miguel Gómez la forma de producir, almacenar, compartir,
Garrido, relativos a las tradiciones orales de divulgar la información. A la tradicional
Madrid, el País Vasco, La Rioja y Ávila, anotación y publicación en papel se han
respectivamente; y otros más específicos, sumado las múltiples posibilidades que ofre-
como el trabajo de Anselmo José Sánchez cen hoy los medios audiovisuales e informá-
Ferra dedicado al cuento tradicional en Mur- ticos. Ello está incidiendo en el modo de
cia, el estudio de Ramon Vilar sobre la organizar archivos que salvaguarden la lite-
canción popular en el ámbito de la lengua ratura oral y que sean fácilmente accesibles
catalana, o la contribución de Ángel Gari a la comunidad investigadora nacional e
acerca de la religiosidad popular en Aragón. internacional, y a la sociedad en su conjun-
Este recorrido por diferentes tradiciones to. Este volumen pone mucho énfasis en
y autores desvela al lector la gran cantidad describir cómo las nuevas herramientas y
(y también la muy irregular calidad) de los formatos han dado alas a proyectos alojados
trabajos de campo que se han llevado a cabo en internet como el Arxiu de Folklore de
en áreas muy diferentes de España, y la di- Cataluña, el Archivo Sonoro de Literatura
versidad de los enfoques que ha adoptado el Oral de Canarias, impulsado por Maximiano

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Trapero, o el Corpus de Literatura Oral, de glo además de sus méritos como autor se
la Universidad de Jaén. necesita el trabajo denodado de un conjunto
Varias de las contribuciones a este libro de críticos. Si hay un poeta español contem-
insisten también en la necesidad de dar a las poráneo que exige —en los días de las Hu-
compilaciones y estudios etnográficos unos manidades Digitales— un ejercicio filológi-
significados y unas dimensiones que los in- co y ecdótico a la vieja usanza, ese es Juan
serten adecuadamente en los ámbitos de la Ramón Jiménez.
educación en colegios, institutos y universi- En muchas ocasiones, el problema no
dades (a ello se refieren José Luis Forneiro, viene por defecto, sino por exceso. Prueba
Carmen de la Muela, Ana Acuña, José Luis de ello, es la cadena de erratas que una
Garrosa, etc.); en el de la sensibilización con tradición editorial poco preocupada ha ido
respecto al patrimonio (en ello insiste Asiáin transmitiendo a lo largo de décadas. Por otro
Ansorena); o en el contacto intergeneracio- lado, Gómez Trueba ya señalaba, en el fa-
nal que debería ser deseable entre los porta- moso monográfico de Ínsula que se le dedi-
dores de saberes tradicionales —general- có al autor moguereño en 2005, que aunque
mente personas de avanzada edad— y los «se le ha editado mucho en los últimos 50
jóvenes (Marta López Fernández, Asiáin años» al mismo tiempo «muchos de sus li-
Ansorena). bros más importantes son inaccesibles». De
En resumen, estamos ante un libro que este modo, se puede hablar casi de la cues-
mira por un lado hacia atrás pero que tam- tión juanramoniana al analizar la paradójica
bién hace propuestas de actuación para el situación de un autor tan conocido como
futuro. Que identifica y reivindica a los denostado, publicado como silenciado, pre-
grandes folcloristas del pasado y del presen- sentado como confundido a partes iguales.
te, pero que también pone el dedo en las El contraste lo marca muchas veces el ám-
llagas de muchos folcloristas que no pasaron bito del que parte la crítica: baste como
de la categoría de aficionados, de muchos ejemplo que, frente al escaso número de
métodos inadecuados y de muchos proyec- reseñas en revistas científicas sobre los li-
tos que se quedaron en el aire. A muchos bros juanramonianos editados en los últimos
lectores les parecerá que este libro hace una años, goza de una presencia notoria en los
síntesis y una reflexión que trazan un pano- suplementos culturales de los principales
rama impactante de la disciplina. A otros les periódicos del país, a través de recensiones
parecerá que certifica que nuestros estudios que, por desgracia, pecan habitualmente de
de folclore no han sido capaces de reflejar hiperbiografismo y sensacionalismo. José
del todo la inmensa variedad y la riqueza del Antonio Expósito resume la problemática en
patrimonio que durante muchas generacio- la metáfora del «chapoteo», al referirse a
nes ha vivido en la voz del pueblo. este tipo de crítica que pasa por Juan Ramón
con parcialidad. Lo que exige esta literatura,
María Jaén Castaño para un conocimiento y transmisión adecua-
dos, es «bracear» en ella (13).
En este sentido, es de valorar el esfuerzo
de la Editorial Linteo por la publicación de
JIMÉNEZ, Juan Ramón. El silencio de oro. El silencio de oro (2017), y el conocimiento
Edición de José Antonio Expósito. puesto en práctica por José Antonio Expósi-
Ourense: Linteo, 2017, 216 pp. to, una de las personas en quien mejor se
puede confiar un trabajo de estas caracterís-
Para que Juan Ramón Jiménez continúe ticas, habida cuenta de su largo historial de
perfilándose como una de las figuras princi- artículos y ediciones sobre Juan Ramón.
pales de la poesía europea del pasado si- Como bien explica Expósito, Jiménez dio a

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conocer la existencia de El silencio de oro ción por el estado de la obra, «tanto para JRJ
en la contraportada de su poemario Melan- como para Mallarmé la obra poética desem-
colía en el año 1912. Sin embargo, ya fuera boca necesariamente en el silencio, en poe-
por la acumulación de manuscritos y pro- sía no escrita» (25).
yectos en aquella fase de intensa producción Además, la crítica también ha señalado
creativa en torno a los años 10, ya fuera la importancia de este libro en cuanto
porque la cristalización poética del Diario «camino previo que triunfará más tarde en
de un poeta reciencasado y el consiguiente Diario de un poeta reciencasado» (21), es-
cambio de etapa que llevó aparejado le hi- pecialmente en lo que a experimentos y
cieran comprender que era un mal momento, soluciones métricas se refiere: el versolibris-
un desandar el camino, sacar a la luz esos mo y la actitud de concentración de la ma-
poemarios inéditos escritos en Moguer, lo teria poética en un número mínimo de ver-
cierto es que el libro no se publicó comple- sos, de lo cual es paradigma la composición
to. Tan solo aparecieron algunos poemas «De noche, el oro». Este libro es un buen
sueltos en revistas, en las antologías que ejemplo para descubrir, a través de los poe-
publicó el propio poeta en vida y, ya póstu- mas más extensos, el grado de perfección
mamente, en ediciones que, salvo las de versal alcanzado durante poco más de una
Francisco Garfias (1964) y Sánchez Rome- década, así como, en los poemas más bre-
ralo (1972), han pecado de cierta impreci- ves, el ideal de decir más con menos, la
sión. semilla de la pureza que marcará la siguien-
El silencio de oro constituye uno de los te etapa.
principales libros de la primera etapa juan- José Antonio Expósito enmarca el poe-
ramoniana. Recoge y conjuga dos de los mario con una «Introducción», una «Histo-
símbolos esenciales, lo áureo y lo silente, sin ria bibliográfica de El silencio de oro», unos
los cuales no puede entenderse el proceso de «Documentos» y unas «Notas y criterios de
aprehensión sensorial del mundo y de esta edición». Aunque el trabajo filológico
re-creación poética que marca sus primeros se haya realizado con corrección y excelsi-
años. En este sentido La soledad sonora es tud canónica, la introducción posee, sin
un antecedente claro y, desde ambos, se embargo, una vocación algo antiacadémica:
puede elaborar un trayecto que lleve a sus en un tono distentido, muy asequible por su
poemas en prosa Tiempo y Espacio. El pen- sencillez para todo tipo de público, el editor
samiento poético que sobre el silencio em- desgrana la razón de este libro dividiendo la
pieza a fraguarse con libros como El silencio introducción en dos apartados. Una primera,
de oro alcanza todos los niveles. Las conco- «El silencio suficiente», que se refiere a su
mitancias con poetas coetáneos —Agustini, experiencia cotidiana con el silencio, inclu-
Pessoa, Rilke o Blaga— así como con es- yendo anécdotas como la del forraje de su
cuelas filosóficas —la fenomenología— son habitación con material aislante, momento
evidentes: existe un programa común en el en que se granjea el mito de poeta en la
hombre de aquellos días de concebir una torre de marfil; y una segunda, «El silencio
nueva relación con el mundo repensando el soñado», centrada en Moguer, período don-
momento de la percepción. Ello conduce de vida y obra cuajan su definitiva unión y
necesariamente al problema de la escucha razón de ser. No solo es un período para
«de la verdad inaudible de la existencia» entender el paso de una fase sensitiva a otra
(13), hallazgo juanramoniano que bien po- intelectual sino también para comprender las
dría haber inspirado, de haberlo conocido, el tendencias de las generaciones poéticas pos-
proyecto filosófico del segundo Heidegger. teriores.
En última instancia, y en relación con sus Quizás esa primera apreciación de lo
orígenes simbolistas y la enorme preocupa- antiacadémico se deba a la guerra abierta

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que late debajo de toda aproximación al constituye uno de los retos filológicos indis-
escritor moguereño entre estudiosos y de- pensables en el ámbito hispánico actual.
tractores. Aún en la actualidad, los estudio-
sos de Juan Ramón se duelen de las críticas Javier Helgueta Manso
injustas que sigue recibiendo. Ante esta si-
tuación, Expósito actúa con destreza, al
emparentarle con las dos épocas más eleva-
das de la literatura española anterior, el 98 NEIRA, Julio (ed.). Con Vietnam (1968).
y el siglo de oro, así como al vincularle con Edición e introducción de Julio Neira;
otros artistas, primeros nombres en sus res- prólogo y recopilación de Angelina Ga-
pectivas tradiciones, con quien solo Juan tell. Madrid: Visor, 2016, 224 pp.
Ramón podría ser comparado en incompren-
sión (21) y en programa estético enfocado a Hay veces en que, de entre el polvo filo-
la consecución de la belleza. De algún lógico de algún archivo, regurgita una joya
modo, el editor reconduce positivamente rara, que espera la mano de nieve que sabe
este malditismo sui generis del andaluz arrancarla. Esto es Con Vietnam: una anto-
universal. logía de poesía española que se preparó en
Existen, no obstante, dos posibles críti- los sesenta, que fue enterrada por la censura
cas. En primer lugar, parece perentorio pedir franquista y que solo ahora logra ver la luz,
a la crítica que evite el uso de las siglas JRJ. gracias al buen hacer de Julio Neira y con
En segundo lugar, se podría achacar falta de la elegancia editorial de la Colección Visor
profundidad teórica en la introducción, si no de Poesía.
se considera contextualmente y se compren- Considérese que, aunque aquí se pone en
de que cada edición y, sobre todo, cada primer lugar a Neira como editor actual, la
editorial y cada circunstancia, demandan antología en sí la preparó hace más o menos
una empresa determinada conforme a unos cincuenta años la poeta Angelina Gatell, con
objetivos de recepción precisos. En cual- lo que, como antóloga, podría figurar ella en
quier caso, el trabajo de Expósito es muy ese puesto. Pero, claro, la literatura solo lo
valioso pues en cada párrafo se revelan no- es del todo cuando es leída, y, en particular,
vedades, como es el caso de la cita de varios cuando es leída por un público, no por un
aforismos inéditos. censor, intentando precisamente evitar que
La marginación y malinterpretación de otros la lean. Así que esta antología no sería
la figura y de la obra de Juan Ramón Jimé- nada sin el trabajo de recuperación del pro-
nez constituye otro de los incomprensibles fesor Neira. Por cierto que Gatell tenía es-
daños que la cultura española se hace a sí crito un prólogo, delante del cual Neira pone
misma. En este nuevo milenio, se ha asisti- una introducción, a modo de prólogo del
do, y se asiste, a cierto exterminio cultural: prólogo, lo cual añade un aire borgeano a
así lo demuestra el estado lamentable de este complicado laberinto de editor/antóloga
varias fundaciones culturales y casas museo. de la información bibliográfica… Sin em-
Aunque la situación parece haber mejorado bargo, en el fondo, es muy sencillo. Julio
en la última década, o así lo muestran las Neira, reputado especialista de la literatura
últimas publicaciones —la aparición del española contemporánea y catedrático de la
primer volumen de la autobiografía de Juan UNED, lo que hace ahora es una edición
Ramón, Vida (2014), la edición príncipe de comentada de la edición preparada en su
la Segunda Antología de González Ródenas momento por Angelina Gatell. Es algo pare-
y la edición completa del inédito El Silencio cido a la edición que en 2007 publicó José
de oro, ambos este mismo año— la digitali- Teruel en la colección de Letras Hispánicas
zación y publicación completa de sus textos de Cátedra de la antología de Poesía espa-

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ñola (1915-1931) de Gerardo Diego (1932). te para censurar la publicación de esta anto-
Solo con la diferencia de que la antología de logía, dado que (como hizo notar un censor
Gatell no llegó a publicarse cuando fue y según recoge Neira) era algo de lo que se
pensada, de modo que en este caso el lector hablaba en EE. UU. y no necesariamente
de hoy ve por primera vez las dos cosas desde posturas ideológicas de izquierdas
juntas: tanto el trabajo de compilación ori- intolerables por el régimen. Existen, por
ginal, como el filológico elaborado ahora tanto, otras razones que explican la censura
por Neira. de Con Vietnam. Entre ellas, es particular-
Las razones que impidieron la publica- mente atractiva una que permite resaltar una
ción de Con Vietnam constituyen otras de las curiosidad más de esta antología. No es solo
curiosidades de esta joya bibliófila. Como el una colección de poesía española en caste-
profesor Neira explica en su introducción, la llano, sino que hay además poemas en cata-
guerra de Vietnam, que tanta repercusión lán, vasco y gallego. Valga añadir, a tenor
tuvo a nivel internacional, fue inevitable- de esto, que, entre las notas al pie ofrecidas
mente un tema candente en España en todos por Neira con diferentes propósitos, desta-
los niveles sociales, y los opositores del can las que traducen los poemas al castella-
franquismo no podían dejar pasar la ocasión no. Puede que esto atente contra el espíritu
de usarla en su contra. En efecto, Gatell de Gatell, que ponía los poemas en sus
comenzó a reunir los poemas por encargo lenguas originales como desafío al régimen,
del PCE y con el antecedente de España pero, lejos ya la dictadura, este desafío ya
canta a Cuba (1962), una antología poética no es (tan) necesario, y las traducciones
en apoyo a la revolución cubana. O sea que hacen los poemas accesibles a más lectores.
Con Vietnam, más allá de lo estrictamente También son motivo de curiosidad filo-
literario, tiene el interés de ser un retrato lógica muchos de los datos que presenta el
llamativo de la sociedad española de finales profesor Neira. Resulta divertida una anéc-
de los sesenta, interesada por la guerra de dota: parece ser que Gatell le escribió a
Vietnam, y de los movimientos de oposición Gabriel Celaya para que participara en la
al régimen. Ahora bien, a pesar de ello y tal antología con un poema, y este le respondió
vez precisamente por el hecho de que no fue dándole a entender que él llevaba un tiempo
autorizada su publicación, esta temática ha pensando en una idea parecida, por lo que
pasado desapercibida en los manuales de la encomiaba sutilmente a aparcar su propó-
poesía española. Y no porque fuera algo que sito. Al final, Celaya no emprendió su propia
hicieran poetas desconocidos o porque no se antología y mandó un poema a Gatell: “No-
publicaran poemas sobre este tema. Al con- ticias de la última guerra” (pp. 79-80).
trario: algunos de los poemas recopilados Este tipo de información se obtiene de
por Gatell los escribieron autores de recono- materiales añadidos por Neira, que Gatell no
cido prestigio y fueron publicados en otros tenía previsto incluir en su propia versión.
lados. Sin ir más lejos, como explica Neira La mayoría de estos materiales son cartas,
en una nota al pie, “Idioma del héroe”, de que no solo aparecen en el estudio introduc-
José Manuel Caballero Bonald, «fue inclui- torio o como notas al pie a modo de comen-
do con el título de ‘Acero del héroe’ en la tario filológico, sino que Neira los incluye
sección ‘Nuevas situaciones’ de Vivir para como ampliación de la antología original:
contarlo (Barcelona, Seix Barral, 1969); inserta, entre los poetas que sí participaron
luego, muy corregido, titulado ‘Bin Son en la antología, a aquellos que no participa-
explica que está vivo’, pasó a Descrédito del ron, respetando el riguroso orden alfabético
héroe (Barcelona, Lumen, 1977)» (p. 74). de apellidos, pero en vez de recoger en estos
Es cierto que el tema de Vietnam, en sí, casos un poema, ofrece el documento que
no tenía por qué ser un argumento suficien- explica la razón de su no participación. Así

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ocurre con los casos de María Beneyto, materiales interesantes y, además, necesa-
Carlos Bousoño y Antonio Buero Vallejo. rios.
De todos modos, es una mediación afortu-
nada, que enriquece la antología con mate- Guillermo Laín Corona
rial sugerente para filólogos y lectores curio-
sos, y que no está injustificada desde el
momento en que, como ya se ha dicho, la
única versión posible de Con Vietnam es una CARANDELL, Zoraida y María Ángeles
edición mediada. NAVAL (eds.). La transición sentimen-
En el nivel más puramente literario y tal. Literatura y cultura en España desde
propio de la antología original de Gatell, los años setenta. Madrid: Visor, 2016,
Con Vietnam interesa porque va más allá del 253 pp.
canon tradicional, al ofrecer poemas de au-
tores poco conocidos, e incluir, muy justa- El profesor y crítico George Steiner, que
mente, a autoras. Además, se engloba en un ha anunciado y predicho casi todo lo nece-
mismo libro a escritores de distintas genera- sario, ya lo dejó escrito en Pasión intacta
ciones, todos bajo el paraguas común de la (Madrid, Siruela, 1977): «la atrofia de la
memoria es el rasgo dominante de la educa-
guerra de Vietnam. Por su parte, entre los
ción y la cultura de la mitad y las postrime-
autores conocidos, ven la luz por primera
rías del siglo XX. En el aprendizaje de hoy,
vez poemas excelentes. Nunca antes, por
la amnesia ha sido planificada» (p. 38). Esa
ejemplo, se había publicado el poema de
atrofia unida a la inevitable tensión entre la
José Agustín Goytisolo a la “Muerte en Khe
memoria y el olvido que compone al huma-
Sanh”, de una emotividad, entre lírica y fi-
no a armonizar, como bien dijo un famoso
losófica, desbordante. Después de retratar,
teólogo, la resistencia con la sumisión, nos
como a cámara lenta, la muerte de un solda-
ha llevado a un presente donde los referentes
do de un disparo, concluye Goytisolo: “[…]
están cada vez más desvirtuados, donde el
y así fue / como pensó que todo se cumplía,
futuro se levanta desde una tradición a la
/ y se sintió metido en un gran sueño, / y se
que todo el mundo acude, pero de la que casi
sintió morir tranquilamente, / y se sintió
nadie es capaz de concretar demasiado.
completamente libre” (pp. 130-131). Justo ese objetivo, la recuperación de la
Con Vietnam, por tanto, es una antología memoria y su proyección como valor de
rara, en varios sentidos: porque es uno de futuro, como esqueleto riguroso del presen-
esos rescates poco frecuentes de un texto te, es el fin último que se han propuesto las
olvidado en la historia; porque está llena de profesoras María Ángeles Naval y Zoraida
curiosidades, y porque es un híbrido extra- Carandell en esta edición que ofrece una
ño. Por un lado, es la antología en sí prepa- amplia revisión de uno de los períodos con-
rada por Gatell como reacción a la guerra temporáneos que más tinta, debate y con-
de Vietnam y como estrategia de oposición frontación sigue planteando hoy, cuarenta
al régimen. Por otro, Neira la da ahora a años después: la Transición española. Un
conocer, pero mediada desde el presente. Y período que irrumpió de nuevo con fuerza a
no es solo (aunque también) la mediación partir del 15M.
típicamente filológica, esto es, una edición El libro indaga no tanto en lo que suce-
comentada, sino una versión transformada dió en aquellos años desde la muerte del
respecto del plan original de Gatell. Con dictador Franco hasta las primeras eleccio-
todo, o tal vez gracias a ello, el resultado es nes generales, sino en los hechos culturales
una joya, porque el lector puede leer la y sociológicos—estos sí decisivos— que
antología original, enriquecida con otros acompañaron de manera paralela a esa Tran-

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sición, y que la dotaron de los mimbres de cómo esta se percibe. La Transición y la


democráticos y, sobre todo, humanizadores, incertidumbre de los primeros años de de-
para que tal hecho tuviera un feliz —depende mocracia con los movimientos sociales y la
de para quien— desenlace. La liberación convulsión en cuanto a los nuevos hábitos,
sexual y la aparición de lo queer; el femi- conductas y roles en los años ochenta —con
nismo, que hoy también vuelve a ser tema y la entrada en la OTAN, la caída del muro de
fondo actual para conseguir al menos crear Berlín y el fin de la Guerra Fría, aspectos
un consenso en cuanto a su significado e ir que a través de las vertientes historiográficas
eliminando o reduciendo la criminal lacra empujadas por lo sentimental tratará Ignacio
machista: la radical igualdad entre hombres Peiró en su artículo «Historia de las emocio-
y mujeres, que en este libro es tratado por nes»— van a tener una repercusión directa
Claudia Jareño. Todos estos extremos aca- en la poesía (que parte, como casi todo, de
baron inevitablemente volcados en la litera- la experiencia), derivando así en distintas
tura, en la poesía, en el teatro, en la música mutaciones del discurso teórico, en una re-
y crearon una onda expansiva que incluso visión y reconstrucción de la Transición y
trascendió a lo que es o lo que no es demo- de la democracia que conllevará la ebulli-
cracia. Y añade María Ángeles Naval en la ción de nuevas voces y categorías críticas
introducción a esta edición: «A día de hoy y que recrean y evocan este período. La propia
desde principios del siglo XXI la Transición Naval recuerda en su artículo «La crítica
es el campo de maniobras privilegiado de
sentimental de la transición española. Retó-
escritores, historiadores de la literatura, hu-
ricas literarias para el disenso democrático»
manistas en general que se sienten impulsa-
cómo el poeta y catedrático Luis García
dos a narrar, a reconsiderar un pasado re-
Montero «es uno de los escritores que se ha
ciente español. Y la Transición se va
mostrado más consciente de las contradic-
convirtiendo en un objeto líquido». (p. 12).
ciones de la democracia, lo que le condujo
Y, efectivamente, esa revisión decidida tomó
a mediados de los noventa a resucitar temas
voluntad firme a partir del 15M, no solo
y figuras relacionados con la Ilustración»
como revulsivo hacia un nuevo panorama
político (que hoy, con la certidumbre que (p. 108). Lo urgente es curar, decía Camus.
suele dar la distancia, ya no parece tan nue- Y a eso intentaron limitarse los poetas de
vo), sino también como lo que ha acabado este período, también los de la pre transi-
siendo una especie de nuevo género litera- ción, como Carlos Barral, autor que Zoraida
rio, el de la llamada Segunda Transición, Carandell aborda en su artículo «Informe
que ha tomado el relevo de la guerra civil y sobre el alba. De algunas auroras en la poe-
que ha tenido eco en todos las formas de sía de 1970», de quien dice que su poesía
expresión que se conocen, desde el cine «reivindica, con desaliento, derechos para
documental, a la novela y la poesía. Sin las voces de la clandestinidad» (p. 119). Y
embargo, a pesar de que la novela ha dado los cambios empiezan a vacilar desde la
títulos magníficos de autores fundamentales extrema tensión a la inercia española. Pérez
como Marta Sanz o Rafael Chirbes, en poe- Serrano incide en su texto en la necesaria
sía no ha ocurrido lo mismo y las antologías perspectiva que necesitamos para abarcar lo
poéticas y poemarios que se han publicado que pasó y lo que no pasó en aquellos años:
rondando el fenómeno del 15M bien se «Tal vez todavía sea pronto para comenzar
merecen casi una vuelta al garrote. Dejando a ver lo sucedido en España desde 1975 con
este fenómeno a un lado, decíamos que la una perspectiva crítica más amplia y menos
transformación política, social y económica apasionada». (p. 89). Pero mientras esa dis-
que sufre España a partir de 1975 va a dar tancia llega, ya han brotado raíces suficien-
lugar a un profundo cambio de la realidad y tes para ver hacia dónde ha prosperado aquel

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tiempo de esperanza y de apertura del espí- Un acierto de las responsables de la


ritu a mejores cosas. edición es acabar un tema que nos arrastra
Los avances de Eros en nuestra cotidia- tanto por la realidad con dos relatos de fic-
nidad es un buen ejemplo en un país que hoy ción que rondan muchos aspectos que ya
es modelo de convivencia en temas de gé- hemos mencionado: liberación sexual y des-
nero, derechos LGTBI, y de cómo un estado trucción del encorsetado y petrificado canon
con una larga resaca de rigideces eclesiásti- vital; la sociedad machista y patriarcal: el
cas aprueba el matrimonio homosexual sin divertido «sádico de la Moncloa», donde
mayores problemas (en Francia hubo muer- Kiko Herrero desestabiliza el orden ultra-
tos por el mismo hecho). Mucho hubo que conservador; y la siempre magistral Marta
pelear para llegar hasta las actuales grietas Sanz con «Fantaterror español»: «durante el
que aún sufrimos en este campo. Ese reco- tardofranquismo y la Transición española el
rrido lo estudia Brice Chamouleau a través terror fue el género en el que la mujer es-
de los documentos políticos que marcaron pectacular empieza a descubrir sus pechos,
este difícil camino. sus muslos, sus tripas, sus nalgas, sus pale-
Este amplio compendio de los avatares tillas, sus omoplatos turgentes y lacerados»
transicionales incluye también el género (p. 226).
dramático desde el estudio minucioso de dos Después de tanta actualidad, la cuestión
obras de José Ruibal llevado a cabo por de la Transición española puede llevar a
Anne Laure Feuillastre, desde las que abor- abrumar, o directamente a hartar, con tanta
da la resistencia activa frente a la dictadura carga; para eso justo está este libro, para
desde el diálogo y la representación (cuando indagar en lo decisivo y fundamental en
les dejaban) dramática. Por ese mismo perfil torno a uno de los momentos más trascen-
contestatario continúa el estudio de Canela dentales de nuestra historia reciente, e ir
Llecha, donde desde los extremos sentimen- avanzando en la concreción de este fenóme-
tal y político compara dos formas de narra- no tan inacabado como apasionante.
ción (una fílmica y otra narrativa) del asesi-
nato de Salvador Puig Antich. Alejandro Simón Partal

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