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TAPIA
La tapia es un muro macizo constituido con arcilla y arena
apilada y prensada. Para darle la forma de muro al barro y
evitar que este se desmorone, así como para facilitar el
prensado, se emplea una cajonera denominada tapial. Una
vez colocado el tapial sobre el cimiento, se vierte el barro
en su interior y se prensa. Cuando está formado el muro, la
cajonera se retira y se deja secar al aire libre. La tapia
puede conformar enteramente el muro o bien quedar entre
pilares de otros materiales.

Sección vertical y horizontal del encofrado de un muro de


tapial.
El encofrado suele ser de madera,
aunque también puede ser
metálico. En el proceso, se van
colocando dos planchas de madera paralelas, entre las
que se vierte tierra en tongadas de 10 ó 15 cm, y se
compacta a golpes con un pisón. Posteriormente se corre
el encofrado a otra posición para seguir con el muro. El
barro compactado se seca al sol, y una vez que la tapia o
tapial queda levantado, las puertas y ventanas se abren a
cincel.
España
Entre los edificios más significativos de la cultura hispana
se encuentra la Alhambra de Granada.

Un buen ejemplo de construcción en tapial se


encuentra en la localidad aragonesa de Daroca,
donde muchas de las casas tienen elementos
combinados de tapial y adobe o ladrillo; además,
en la parte alta de la población se puede visitar el
castillo y varias torres, así como la muralla que
circunda todo el pueblo, construidos con esta
técnica ancestral, aunque en bastante mal estado
de conservación.
En España adquirió especial notoriedad en las
actuales comunidades de Castilla y León, Aragón,
Cataluña, Comunidad Valenciana, Comunidad de
Madrid, Castilla la Mancha y algunas zonas de Andalucía y Extremadura.
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TAPIA
Características
Detalle de un muro de tapia, donde pueden observarse los parches y reparaciones
realizadas así como la diferencia tonal en cada capa compactada.
El tapial transpira. Como el adobe, es higroscópico y tiene capacidad de difusión;
también posee buena capacidad para almacenar frío o calor y tiene una emisión
radiactiva muy baja. No es buen aislante, pero su grosor le proporciona una gran
inercia térmica.

Es semejante al adobe, en cuanto a la composición del material: tierra con algún


aditivo como paja o crin de caballo para estabilizarlo, o pequeñas piedras para
conseguir un resultado más resistente. Pero se distingue por el modo de hacer la
fábrica. Los muros se levantan por tongadas de tierra húmeda entre unos maderos
o tablas que forman un encofrado, al modo del hormigón en masa, apisonando cada
tongada con un pisón.
El tapial tiene una densidad de entre 1.800 y 2.100 kg/m³, y una resistencia a
compresión en torno a 1500 kPa (15 kg/cm²), si bien esta resistencia depende
mucho del tipo de tapial y su composición, pudiendo existir oscilaciones
normalmente no superiores al 30 %.
En invierno, en esos mismos climas, las construcciones de tapial son frías.

El tapial resiste muy mal la tracción,


por lo que no admite cargas
horizontales y es frecuente que se
fisure con el tiempo. Asimismo es
muy sensible a la erosión y a los
agentes atmosféricos, exigiendo un
mantenimiento cuidadoso de sus
paramentos exteriores, que en
España normalmente se revestían
con mortero de cal o bastardo y se
pintaban con lechada de cal. Por
esta razón las construcciones se
encalan periódicamente.
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TAPIA
Refuerzos internos
Una solución para estabilizar muros de tierra compactada o tapial contra los
impactos horizontales del sismo es utilizar elementos verticales de madera o bambú
dentro del muro, anclados con el sobrecimiento y fijados al encadenado. Los
elementos de refuerzo horizontal son poco efectivos e incluso pueden ser
peligrosos, debido a que no se puede apisonar bien la tierra debajo de los mismos
y ya que el elemento de refuerzo no tiene un anclaje con la tierra se debilita la
sección en estos puntos y pueden aparecer quiebres horizontales durante el sismo.

Ventajas y desventajas.
La tierra cruda presenta una serie de importantes ventajas con respecto a los
materiales de construcción industrial más usados actualmente, entre ellas
destacamos:

Gran capacidad como aislante térmico: El material del que está constituido el
adobe y el tapial es un buen aislante térmico. El interior de una casa construida con
este material requerirá un uso mucho menor de sistemas de climatización que en
una convencional de materiales industriales. Las casas construidas con barro
resultan frescas en verano y cálidas en invierno logrando fácilmente un agradable
bienestar térmico.

Gran capacidad como aislante sonoro: El adobe y el tapial resultan ser también
muy buenos aislantes acústicos. Las viviendas construidas con tierra cruda quedan
más aisladas de los ruidos exteriores, resultando más silenciosas que otras
construidas con materiales industriales convencionales. Por otro lado, su superficie
irregular difumina el ruido producido del interior de las viviendas, lo que evita las
reverberaciones y propicia un interior más silencioso y agradable.

Ahorro energético en climatización: La capacidad de aislante térmico de los


muros construidos con tierra reduce o incluso evita el uso de sistemas de
climatización, lo que supone un ahorro económico, energético y de emisiones de
Co2 muy importante.
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TAPIA
Fabricación de bajo impacto
ambiental:
Para la fabricación y procesado de los
adobes o para la conformación de los
muros de tapia, se emplea mucha
menos energía que la necesaria para
fabricar otros materiales
convencionales. Para la fabricación de
ladrillos o de bloques de hormigón, así
como de los cementos, se recurre a la
quema de combustibles fósiles para obtener las altas temperaturas necesarias en
su procesado industrial. En cambio, el adobe y el tapial se pueden fabricar a mano
y dejar secar al Sol.

Reintegración a la naturaleza: El adobe y el tapial, por estar constituidos


materiales locales y presentes naturalmente en el medio, pueden tener una
reintegración total a la naturaleza una vez que el edificio ya ha pasado su vida útil.
En cambio el ladrillo, el hormigón/concreto y el cemento no se reintegran a la
naturaleza una vez que el edificio a perdido su función, quedando como escombros
y provocando un impacto ambiental mucho mayor.

Resistencia del material: Aunque la resistencia de estos materiales puede ser


inferior a otros industriales existentes como el ladrillo, a escala humana resulta
suficiente. Un edificio de adobe y tapial correctamente construido y mantenido
puede llegar a superar fácilmente los 100 años de vida útil en buen estado. En teoría
y con el mantenimiento adecuado, un edificio de adobe podría resistir de manera
indefinida.

Resistencia al fuego: Debido a su naturaleza físico-química, la tierra cruda


presenta una gran estabilidad y resistencia al fuego, resultando está claramente
superior a otros industriales como el acero y el ladrillo.
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TAPIA
Posibilidad de autoconstrucción: Este material, al encontrarse de forma natural
en el terreno y al contar con un proceso de fabricación sencillo que no requiere
equipo complejo, puede fabricarse de manera manual sin mucha complicación. Este
hecho, unido a lo relativamente sencillo de su proceso constructivo, lo hace
accesible para autoconstructores.

Limitación en altura: La construcción con tierra cruda, debido a la resistencia del


material, limita a dos alturas el número de pisos con que se puede construir un
edificio.

Vulnerabilidad ante el agua: El agua produce sobre el adobe y el tapial, un efecto


erosivo similar al ejercido sobre el suelo sin vegetación. Para evitar el efecto
negativo del agua de lluvia que se acumula en el suelo en momentos de
precipitación intensa, los edificios construidos con tierra se sustentan sobre
cimientos de piedra (o de cualquier otro material resistente al agua, hasta una altura
en la que el agua no pueda llegar a ella. Para los casos de lluvia racheada (que cae
con cierta inclinación por acción del viento) existen otras soluciones como colocar
aleros o recubrir el muro con una capa de cal. En México una técnica ancestral de
origen prehispánico consiste en recubrir las paredes de adobe o tapial con una
mezcla de baba del nopal (conocida en otros sitios como chumbera o tunera) y cal
para dotarla de capacidad impermeable.

Debilidad sísmica. Debido a la naturaleza mecánica del material, las estructuras


de adobe y de tapial son vulnerables al efecto de los temblores y de los terremotos.
Existen no obstante técnicas constructivas de sencillo desarrollo que permiten a
este tipo de edificios ser resistentes a estos fenómenos naturales. Diseñar la planta
de la casa de forma ortogonal, dotarla de cubiertas ligeras y rígidas o una corta
longitud de los muros son algunos de los procedimientos que hace que los edificios
con tierra cruda sean resistentes a los sismos.