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JURISPRUDENCIA

Roj: SAP VA 588/2018 - ECLI: ES:APVA:2018:588


Id Cendoj: 47186370032018100203
Órgano: Audiencia Provincial
Sede: Valladolid
Sección: 3
Fecha: 11/05/2018
Nº de Recurso: 5/2018
Nº de Resolución: 208/2018
Procedimiento: Civil
Ponente: ANGEL MUÑIZ DELGADO
Tipo de Resolución: Sentencia

AUD.PROVINCIAL SECCION N. 3
VALLADOLID
SENTENCIA: 00208/2018
Modelo: N10250
C.ANGUSTIAS 21
-
Tfno.: 983.413495 Fax: 983.459564
Equipo/usuario: TRB
N.I.G. 47186 42 1 2017 0007684
ROLLO: RPL RECURSO DE APELACION (LECN) 0000005 /2018
Juzgado de procedencia: JDO. PRIMERA INSTANCIA N.4 (BIS) de VALLADOLID
Procedimiento de origen: OR5 ORDINARIO CONTRATACION-249.1.5 0000107 /2017
Recurrente: Eva María
Procurador: JAVIER FRAILE MENA
Abogado: JOSE MARIA ORTIZ SERRANO
Recurrido: BANCO SANTANDER S.A.
Procurador: MARIA DEL MAR TERESA ABRIL VEGA
Abogado:
S E N T E N C I A nº208
Ilmos Magistrados:
JOSE JAIME SANZ CID
ANGEL MUÑIZ DELGADO
FRANCISCO JOSE PAÑEDA USUNARIZ
En VALLADOLID, a once de mayo de dos mil dieciocho.
VISTO en grado de apelación ante esta Sección 003, de la Audiencia Provincial de VALLADOLID, los Autos de
ORDINARIO CONTRATACION-249.1.5 0000107/2017, procedentes del JDO. PRIMERA INSTANCIA N.4 (BIS) de
VALLADOLID, a los que ha correspondido el Rollo RECURSO DE APELACION (LECN) 0000005 /2018, en los que
aparece como parte apelante, Eva María , representado por el Procurador de los tribunales, Sr. JAVIER FRAILE

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JURISPRUDENCIA

MENA, asistido por el Abogado D. JOSE MARIA ORTIZ SERRANO, y como parte apelada, BANCO SANTANDER
S.A., representado por el Procurador de los tribunales, Sra. MARIA DEL MAR TERESA ABRIL VEGA, asistido por
el Abogado D. MANUEL MUÑOZ GARCIA LIÑAN, sobre nulidad de cláusula de gastos y vencimiento anticipado,
siendo el Magistrado Ponente el Ilmo. D. ANGEL MUÑIZ DELGADO.

ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO.- Por el JDO. PRIMERA INSTANCIA N.4 (BIS) de VALLADOLID, se dictó sentencia con fecha 17 de
octubre de 2017 , en el procedimiento JUICIO ORDINARIO Nº 107/17 del que dimana este recurso. Se aceptan
los antecedentes de hecho de la resolución recurrida.
SEGUNDO.- La expresada sentencia contiene en su fallo el siguiente pronunciamiento: "QUE DEBO ESTIMAR
Y ESTIMO ÍNTEGRAMENTE la demanda interpuesta por el procurador D. JAVIER FRAILE MENA en nombre y
representación de D.ª Eva María ; contra BANCO SANTANDER.
QUE DEBO DECLARAR Y DECLARO la nulidad de la cláusula quinta del contrato de préstamo hipotecario de
3 de diciembre de 2003 suscrito por las partes referida a los gastos hipotecarios, en concreto la estipulación
que establece textualmente: "1. Serán a cargo de la parte prestataria los gastos suplidos producidos por la
obtención de certificaciones y notas simples del Registro de la Propiedad, los gastos y tributos que se causen
por el otorgamiento de esta escritura y por la expedición de primera copia para la Entidad acreedora y los
derivados de cualquier documento que complemente la presente o que sea preciso otorgar o inscribir para
la plena eficacia de la hipoteca que aquí se constituye, incluso las escrituras de cancelación total o parcial
de la misma. Se incluyen entre los citados gastos los de Notaría, tramitación y Registro de la Propiedad,
así como todos los tributos que ahora o en el futuro graven el capital o los intereses de las operaciones
bancarias. Igualmente serán de cuenta de la parte prestataria los gastos derivados de la tasación de la finca
que se hipoteca, incluso los derivados de las sucesivas tasaciones que, de conformidad con lo previsto en la
Estipulación 15ª, se realicen de las fincas hipotecada, los de su conservación, así como los de la prima del
seguro de daños e incendios, y, en su caso, la del seguro de la vida de la parte prestataria. La parte prestataria
autoriza en este acto de forma expresa e irrevocable a la entidad prestamista para que carge en su cuenta
corriente el importe de dichos gastos.
2. La parte prestataria se obliga también a satisfacer, en su caso, todas las costas, gastos y perjuicios que se
ocasionaran por faltar al cumplimiento de lo pactado en esta escritura, incluso los gastos de requerimientos
mediante Notarios y los honorarios y derechos de Letrado y Procurador si el Banco se valiese de su
intervención, aunque ésta no fuere preceptiva, y si dicho Banco llegase a adquirir la propiedad de los bienes
hipotecados, en cualquiera de los supuestos procesales en que ello es posible, se conviene expresamente
que el Banco tendrá la facultad de descontar del precio de remate o adjudicación los gastos inherentes a
la cancelación de la carga que en esta escritura se establece y de cualesquiera inscripciones registrales
posteriores a la misma."
QUE DEBO DECLARAR Y DECLARO la nulidad de la cláusula sexta bis del contrato de préstamo hipotecario
de 3 de diciembre de 2003 suscrito por las partes, referida a al vencimiento anticipado, en concreto la
estipulaciones que establecen textualmente: "No obstante el vencimiento establecido, el Banco podrá dar
por vencido anticipadamente el préstamo y la hipoteca que se constituye en su garantía, y será exigible la
restitución de su importe, vivo o no amortizado y los intereses devengados (...), en los siguientes casos:
a) Cuando se incumpliese, parcial o totalmente, la obligación de pago de cualquiera de los vencimientos de
interés o de cualquiera de los vencimientos de interés o de cualquiera de las cuotas o pagos de amortización
pactados, o de los restantes conceptos a cargo de la parte prestataria, en las fechas y condiciones previstas
para ello en esta Escritura.
b) Cuando se incumpliese cualquier otra obligación a cargo de la parte prestataria de acuerdo con lo
establecido en esta escritura, (...)"
QUE DEBO CONDENAR Y CONDENO a la demandada a abonar al actor la cantidad de 954,02 euros, como
consecuencia de la declaración de nulidad de la cláusula de gastos hipotecarios, con los interese legales
correspondientes desde el momento en que se abonó cada gasto, como se especifica en el fundamento de
intereses; así como al pago de las costas procesales.
Diríjase mandamiento al titular del Registro de Condiciones Generales de la Contratación para la inscripción,
una vez que sea firme, de la presente sentencia en el mismo."
Ha sido recurrido por la parte demandante Eva María , habiéndose alegado por la demandada.

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TERCERO.- Elevadas las actuaciones a esta Audiencia Provincial para la resolución del recurso de apelación
interpuesto, se formó el correspondiente Rollo de Sala, y personadas las partes en legal forma, señalándose
la audiencia del día 17 de octubre de 2017, para que tuviera lugar la deliberación, votación y fallo.

FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.- En la demanda rectora del procedimiento se interesa la declaración del carácter abusivo y
consiguiente nulidad de la cláusula financiera Quinta inserta en la escritura de préstamo hipotecario suscrita
inter partes en fecha 3 de diciembre de 2003, que impone al prestatario el pago de los gastos de tasación
del inmueble y gestoría, aranceles notariales y registrales e impuestos derivados de dicha operación. Como
consecuencia de ello se solicita la condena de la entidad prestamista demandada a restituir a la actora la suma
abonada por tales conceptos, que asciende a 2.904,02 euros, mas sus intereses legales. Se interesa así mismo
la declaración de nulidad de la cláusula Sexta Bis que faculta a la entidad de crédito al vencimiento anticipado
en caso de impago puntual de una cuota de amortización o de cualquiera de los restantes conceptos a cargo
de la prestataria.
Opuesta la entidad demandada a dichas pretensiones, la sentencia de primera instancia ha estimado la
demanda. Declara a nulidad por abusividad de las clausulas cuestionadas y, como consecuencia de ello,
condena a la entidad demandada a restituir a la actora la suma de 954,02 euros, a la que asciende la totalidad
de los gastos notariales, registrales y de gestoría, mas sus legales intereses desde la fecha de abono de las
respectivas facturas.
Frente a dicha resolución recurren en apelación ambas partes, formulando una serie de motivos de
impugnación que seguidamente analizamos.
SEGUNDO.- Cuantía del litigio .- La entidad apelante sostiene que no es indeterminada, ya que las acciones
cuyo ejercicio se acumula en demanda provienen del mismo título y por tanto resulta de aplicación lo dispuesto
en el art. 252.2 de la LEC . Debe por tanto a su entender estarse a la cuantía de la acción restitutoria que está
perfectamente determinada.
Hemos de precisar al efecto que dos de las acciones cuyo ejercicio se acumula en demanda son
las individuales de nulidad relativas a dos condiciones generales de la contratación. Tales acciones y
consecuentemente la restitutoria que como consecuencia de la nulidad postulada en una de ellas se les
acumula, han de tramitarse, cualquiera que sea su cuantía, por el cauce del juicio ordinario, conforme a lo
dispuesto en el art. 249.1.5º de la LEC . La cuestión suscitada por la demandada acerca de la cuantía del
litigio carece por tanto de trascendencia en este momento procesal, en tanto el trámite contemplado sobre la
misma en el art. 422 LEC lo es a los solos efectos de determinar la clase de procedimiento seguir, que como
ha quedado expuesto y por razón de la materia sería en todo caso el ordinario. La incidencia que la concreta
fijación de dicha cuantía pueda representar a efectos de la tasación en su caso de las costas procesales,
entendemos es mas apropiado sea tratada y resuelta en sede del incidente destinado al efecto y no en la
sentencia solutiva de la litis, que como decimos se ha desarrollado por el cauce procesal correcto. Se rechaza
por tanto este primer motivo del recurso
TERCERO.- Validez de la cláusula litigiosa. Debida información sobre su contenido al prestatario y negociación
de la misma .- La cláusula financiera quinta de la escritura pública de préstamo con garantía hipotecaria
suscrita entre las partes el día 13 de diciembre de 2004, referida a los "gastos a cargo del prestatario" ,
establece que serán de cargo de dicha parte los gastos extrajudiciales y costas judiciales que se ocasionen a la
entidad prestamista para el cobro de la deuda, incluso honorarios de abogado y procurador aun cuando no sea
preceptiva su intervención. Le impone así mismo los gastos de tasación y comprobación registral del inmueble,
los aranceles notariales y registrales y los impuestos derivados de la escritura, de las previas, posteriores o
conexas y de sus modificaciones, aclaraciones o subsanaciones posteriores, y los gastos de tramitación de la
escritura ante el Registro y la oficina liquidadora de impuestos.
La sentencia de Pleno del Tribunal Supremo de 23 de diciembre de 2015 dice literalmente "el art. 89.3
TRLGCU califica como cláusulas abusivas, en todo caso, tanto la transmisión al consumidor y usuario de las
consecuencias económicas de errores administrativos o de gestión que no le sean imputables (numero 2º),
como la imposición al consumidor de los gastos de documentación y tramitación que por ley corresponda
al empresario (numero 3º). El propio artículo, atribuye la consideración de abusivas, cuando se trate de
compraventa de viviendas (y la financiación es una faceta o fase de dicha adquisición, por lo que la utilización
por la Audiencia de este precepto es acertada), a la estipulación de que el consumidor ha de cargar con los
gastos derivados de la preparación de la titulación que por su naturaleza correspondan al empresario (art.
89.3.3º, letra a) y la estipulación que imponga al consumidor el pago de tributos en los que el sujeto pasivo es el
empresario (art. 89.3.3º, letra c). Asimismo, se consideran siempre abusivas las cláusulas que tienen por objeto

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imponer al consumidor y usuario bienes y servicios complementarios o accesorios no solicitados (art.89.3.4º)


y, correlativamente, los incrementos de precio por servicios accesorios, financiación, aplazamientos, recargos,
indemnización o penalizaciones que no correspondan a prestaciones adicionales susceptibles de ser aceptados
o rechazados en cada caso expresados con la debida claridad o separación (art. 89.3.5º). Sobre tales bases
legales, no cabe considerar que la sentencia recurrida haya vulnerado ninguna de las normas legales citadas
como infringidas, al declarar la abusividad de la cláusula. Baste recordar, en lo que respecta a la formalización de
escrituras notariales e inscripción de las mismas (necesaria para la constitución de la garantía real), que tanto el
arancel de los notarios, como el de los registradores de la propiedad, atribuyen la obligación de pago al solicitante
del servicio de que se trate o a cuyo favor se inscriba el derecho o solicite una certificación. Y quien tiene el interés
principal en la documentación e inscripción de la escritura de préstamo con garantía hipotecaria es, sin duda, el
prestamista, pues así obtiene un título ejecutivo ( artículo 517 LEC ), constituye la garantía real ( arts. 1875 CC
y 2.2 LH ) y adquiere la posibilidad de ejecución especial ( art. 685 LEC ). En consecuencia, la cláusula discutida
no solo no permite una mínima reciprocidad en la distribución de los gastos producidos como consecuencia
de la intervención notarial y registral, sino que hace recaer su totalidad sobre el hipotecante, a pesar de que la
aplicación de la normativa reglamentaria permitiría una distribución equitativa, pues si bien el beneficiado por
el préstamo es el cliente y dicho negocio puede conceptuarse como el principal frente a la constitución de la
hipoteca, no puede perderse de vista que la garantía se adopta en beneficio del prestamista. Lo que conlleva
que se trate de una estipulación que ocasiona al cliente consumidor un desequilibrio relevante, que no hubiera
aceptado razonablemente en el marco de una negociación individualizada; y que, además, aparece expresamente
recogida en el catálogo de cláusulas que la ley tipifica como abusivas (art. 89.2 TRLGCU). En la sentencia
550/2000, de 1 de junio, esta Sala estableció que la repercusión al comprador/consumidor de los gastos de
constitución de la hipoteca era una cláusula abusiva y, por tanto, nula. Y si bien en este caso la condición general
discutida no está destinada a su inclusión en contratos seriados de compraventa, sino de préstamo con garantía
hipotecaria, la doctrina expuesta es perfectamente trasladable al caso. En lo que respecta a los tributos que
gravan el préstamo hipotecario, nuevamente no se hace distinción alguna. El art. 8 del Texto Refundido de la Ley
del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados dispone que estará obligado
al pago del impuesto a título de contribuyente, y cualesquiera que sean las estipulaciones establecidas por las
partes en contrario: en las transmisiones de bienes y derechos de toda clase, el que los adquiere (letra a); y en la
constitución de derechos reales, aquel a cuyo favor se realice este acto (letra c), aclarando que, en la constitución
de préstamos de cualquier naturaleza, el obligado será el prestatario ( letra d). Por otro lado, el art. 15.1 del
texto refundido señala que la constitución de las fianzas y de los derechos de hipoteca, prenda y anticresis,
en garantía de un préstamo, tributaran exclusivamente, a los efectos de transmisiones patrimoniales, por el
concepto de préstamo. Pero el art. 27.1 de la misma norma sujeta al impuesto de actos jurídicos documentados
los documentos notariales, indicando el art. 28 que será sujeto pasivo del impuesto el adquirente del bien o
derecho y, en su defecto, las personas que insten o soliciten los documentos notariales, o aquellos en cuyo interés
se expidan. De tal manera que la entidad prestamista no queda al margen de los tributos que pudieran devengarse
con motivo de la operación mercantil, sino que, al menos en lo que respecta al impuesto sobre actos jurídicos
documentados, será sujeto pasivo en lo que se refiere a la constitución del derecho y, en todo caso, la expedición
de las copias, actas y testimonios que interese y que, a través de la cláusula litigiosa, carga indebidamente sobre
la otra parte contratante. En su virtud, tanto porque contraviene normas que en determinados aspectos tienen
carácter imperativo, como porque infringe el art. 89.3 c) TRLGCU, que considera como abusiva la estipulación
que imponga al consumidor el pago de tributos en los que el sujeto pasivo es el empresario, la declaración de
nulidad efectuada por la Audiencia es plenamente ajustada a derecho" .
Tal y como esta Sala expresa en reiteradas sentencias, analizando cláusulas similares a la presente, en
concreto en nuestra sentencia de 30 de enero de 2018 "Se deduce claramente del propio redactado de
la cláusula que se atribuye a los prestatarios la totalidad, sin excepción, de los aranceles, impuestos y
gastos que la operación de préstamo con hipoteca lleva consigo. No sólo los previos a la constitución de la
garantía hipotecaria, sino también los generados como consecuencia del otorgamiento de la Escritura Pública
de Préstamo y Constitución e inscripción de la hipoteca en el Registro de la Propiedad (Notaria ,Registro
y tramitación) y además todo gasto futuro que surgiera durante la vida del contrato ante eventuales
modificaciones o novaciones del mismo hasta su cancelación registral, incluidas las costas procesales que
pudieran ocasionarse a la prestamista ante el incumplimiento por los prestatarios de la obligación de pago ,
esto último con clara vulneración de lo dispuesto en el artículo 1168 del C. Civil que a propósito de los gastos
judiciales que pudiera originar el pago dice -"decidirá el tribunal con arreglo a la Ley de Enjuiciamiento Civil
" (doctrina contenida en STS 9-5-2000 entre otras muchas).. Quiere con ello decirse que ante un futuro y
eventual proceso por impago, las costas procesales deberán ser abonadas por la parte a quien el Juzgador se
las imponga en obligada aplicación de las normas reguladoras de las mismas ( artículo 394 y ss. LEC ).
Se trata pues de una cláusula de carácter general y onni-comprensiva por la que se imputa al prestatario
consumidor todo tipo de gastos e impuestos presentes y futuros sin que por parte del banco prestamista

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se asuma ninguno, por lo que razonablemente no puede pensarse que dicho banco hubiera podido esperar
que, en un trato leal y equitativo con su cliente en el marco de una negociación individualizada, éste hubiera
aceptado dichas cláusulas en su integridad.
-No cabe duda pues que nos hallamos ante una cláusula abusiva según la doctrina sentada por la sentencia
de Pleno del TS de 23 de diciembre de 2015 por cuanto "no permite una mínima reciprocidad en la distribución
de los gastos producidos como consecuencia de la intervención notarial y registral, sino que hace recaer
su totalidad sobre el prestatario-hipotecante, a pesar de que la aplicación de la normativa reglamentaria
permitiría una distribución equitativa" ,de modo que tales estipulaciones, ocasionan al cliente consumidor
un desequilibrio importante, que razonablemente no hubiera aceptado en el marco de una negociación
individualizada, y puede además ser subsumidas dentro del catálogo de cláusulas que la ley tipifica como
abusivas (art. 89.2 TRLGCU)."
No ha aportado la entidad bancaria demandada -en contra de lo que afirma- ninguna prueba que de forma cierta
y fiable demuestre que negoció individualmente con los prestatarios el contenido de dicha cláusula y menos
aún que les hubiera explicado con carácter previo a la firma del préstamo, las consecuencias económicas que
las misma les iban a comportar" .
En aplicación del expresado criterio, hemos de ratificar la declaración de nulidad de la cláusula cuestionada,
confirmando el pronunciamiento que en tal sentido realiza la sentencia apelada.
CUARTO.- Vencimiento anticipado.-. La STJUE de 26 de enero de 2017, declara respecto a las cláusulas de
vencimiento anticipado que le incumbe al tribunal "examinar, en particular, si la facultad que se concede al
profesional de declarar el vencimiento anticipado de la totalidad del préstamo está supeditada al incumplimiento
por parte del consumidor de una obligación que revista carácter esencial en el marco de la relación contractual
de que se trate, si esa facultad está prevista para los casos en los que tal incumplimiento tiene carácter
suficientemente grave en relación con la duración y la cuantía del préstamo, si dicha facultad constituye
una excepción con respecto a las normas generales aplicables en la materia en ausencia de estipulaciones
contractuales específicas y si el Derecho nacional prevé medios adecuados y eficaces que permitan al
consumidor sujeto a la aplicación de esa cláusula poner remedio a los efectos del vencimiento anticipado del
préstamo", añadiendo respecto a las consecuencias del carácter abusivo de la cláusula que "es preciso recordar
que resulta de la redacción del artículo 6, apartado 1, de la Directiva 93/13 que el juez nacional está obligado
únicamente a dejar sin aplicación una cláusula contractual abusiva para que no surta efectos vinculantes
respecto del consumidor, sin que esté facultado para variar su contenido. En efecto, el contrato debe subsistir, en
principio, sin otra modificación que la resultante de la supresión de las cláusulas abusivas, en la medida en que,
en virtud de las normas del Derecho interno, tal persistencia del contrato sea jurídicamente posible (véanse, en
particular, las sentencias de 14 de junio de 2012, Banco Español de Crédito, C- 618/10 , EU:C:2012:349 , apartado
65; de 30 de mayo de 2013, Asbeek Brusse y de Man Garabito, C-488/11 , EU:C:2013:341 , apartado 57, y de 21 de
enero de 2015, Unicaja Banco y Caixabank, C-482/13 , C-484/13 , C-485/13 y C-487/1, EU:C:2015:21 , apartado
28)".
El carácter abusivo puede predicarse tanto de una estipulación en abstracto cuanto de su práctica, como se
deduce del contenido del artículo 82 LGDCU y de la referida sentencia de 26 de enero de 2017, la cual expresa
claramente que "tal como señaló el Abogado General en el punto 85 de sus conclusiones, la circunstancia de
que, en este caso, el profesional haya observado en la práctica lo dispuesto en el artículo 693, apartado 2, de
la LEC y no haya iniciado el procedimiento de ejecución hipotecaria hasta que se produjo el impago de siete
mensualidades, en lugar de en el momento en que se produjo la falta de pago de cualquier cantidad adeudada,
tal como prevé la cláusula 6 bis del contrato controvertido en el litigio, no exime al juez nacional de su obligación
de deducir todas las consecuencias oportunas del eventual carácter abusivo de esa cláusula ".
El Auto del TJUE (Sala Sexta), de 11 de junio de 2015 establece que: "...la Directiva 93/13 debe interpretarse en
el sentido de que, cuando el juez nacional haya constatado el carácter «abusivo» -en el sentido del artículo 3,
apartado 1, de la propia Directiva 93/13 - de una cláusula de un contrato celebrado entre un consumidor y un
profesional, la circunstancia de que tal cláusula no haya llegado a aplicarse no se opone por sí sola a que el juez
nacional deduzca todas las consecuencias oportunas del carácter abusivo de la cláusula en cuestión". Dicho
auto recoge los parámetros con base en los cuales ha de hacerse el examen de la posible abusividad, y así, en
su apartado 43 señala que: " En este contexto, procede recordar que, con arreglo al artículo 4, apartado 1, de la
Directiva 93/13 , el carácter abusivo de una cláusula contractual se apreciará teniendo en cuenta la naturaleza
de los bienes o servicios que sean objeto del contrato y considerando, en el momento de la celebración del
mismo, todas las circunstancias que concurran en su celebración. De ello se desprende que, en esta perspectiva,
deben apreciarse también las consecuencias que dicha cláusula puede tener en el marco del Derecho aplicable
al contrato, lo que implica un examen del sistema jurídico nacional ( sentencia Unicaja Banco y Caixabank, C
482/13 , C 484/13 , C 485/13 y C 487/13, EU:C:2015:21 , apartado 37).

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Por su parte, la sentencia del TJUE de 14 de marzo de 2013 , en relación con la cláusula de vencimiento
anticipado, había señalado en su apartado 73 que: "En particular, por lo que respecta, en primer lugar, a la cláusula
relativa al vencimiento anticipado en los contratos de larga duración por incumplimientos del deudor en un
período limitado, corresponde al juez remitente comprobar especialmente, como señaló la Abogado General
en los puntos 77 y 78 de sus conclusiones, si la facultad del profesional de dar por vencida anticipadamente
la totalidad del préstamo depende de que el consumidor haya incumplido una obligación que revista carácter
esencial en el marco de la relación contractual de que se trate, si esa facultad está prevista para los casos en
los que el incumplimiento tiene carácter suficientemente grave con respecto a la duración y a la cuantía del
préstamo, si dicha facultad constituye una excepción con respecto a las normas aplicables en la materia y si el
Derecho nacional prevé medios adecuados y eficaces que permitan al consumidor sujeto a la aplicación de esa
cláusula poner remedio a los efectos del vencimiento anticipado del préstamo".
Es verdad que el pago de las cuotas constituye la obligación esencial del deudor en el contrato de préstamo,
y también que el pacto que autoriza la resolución anticipada del contrato a instancia de una de las partes
por incumplimiento de la obligación de satisfacer las cuotas estipuladas es, en abstracto, admisible dentro
del ámbito de autonomía de las partes al contratar ( art. 1255 CC ).Mas en el caso enjuiciado esta facultad
no está prevista exclusivamente para los casos en los que el incumplimiento tiene carácter suficientemente
grave con respecto a la duración y a la cuantía del préstamo. En tal sentido el tenor literal de la cláusula es
decisivo pues contempla que el hecho de que la parte deudora no hiciera efectivas las cuotas correspondientes
de amortización o pago de intereses en los términos pactados o de que el deudor dejara de cumplir cualquiera
de las obligaciones que constan en la escritura de préstamo faculta a la entidad prestamista a desencadenar
el vencimiento anticipado. Y ello con independencia de si el incumplimiento afecta a una o a más cuotas, si es
total o parcial, si afecta al principal o a los intereses, si se produce al principio del período contractual o más
avanzado el mismo... Por tanto , no es solo que la facultad se reconozca únicamente al empresario (lo que de por
sí justificaría la apreciación de una desproporción entre las partes), sino que se reconoce con base en cualquier
incumplimiento, tenga o no la consideración de grave en atención a la cuantía y duración del préstamo, lo que
resulta manifiestamente desproporcionado y, en consecuencia, abusivo (cfr. el art. 85.4 TRLCU y art. 3 de la
Directiva 93/13 ).
Esta conclusión no queda desvirtuada ni por el hecho de que el art. 693.2 LEC , en su actual redacción, exija
un mínimo de gravedad al incumplimiento, Precisamente, con el fin de incorporar esta doctrina a nuestro
ordenamiento positivo en materia de ejecución hipotecaria, la Ley 1/2013, de 14 de mayo, dio nueva redacción a
dicho precepto, cuyo apartado 2º dice: "Podrá reclamarse la totalidad de lo adeudado por capital y por intereses
si se hubiese convenido el vencimiento total en caso de falta de pago de, al menos, tres plazos mensuales sin
cumplir el deudor su obligación de pago o un número de cuotas tal que suponga que el deudor ha incumplido
su obligación por un plazo, al menos, equivalente a tres meses, y este convenio constase en la escritura de
constitución." Esta propia reforma legal, al exigir unos requisitos mínimos, pone de manifiesto que la cláusula
redactada en términos como los que nos ocupan era abusiva, y, en todo caso, no legitima cualquier reclamación
del total adeudado por el simple dato de que haya tres cuotas pendientes, sino que el precepto se limita a
fijar un suelo mínimo para valorar el incumplimiento, pero ello no obsta a que, en función de las circunstancias
particulares de cada caso, ese suelo sea irrelevante atendiendo a la cuantía y duración del contrato y, por
tanto, susceptible del control de abusividad. Dado lo expuesto entendemos nos hallamos ante una cláusula
que impone al consumidor prestatario, o al menos permite imponerle, una sanción que resulta absolutamente
desproporcionada en relación con la entidad del incumplimiento, que se estima insuficiente para provocar la
pérdida del plazo y determinar el vencimiento anticipado por la sola voluntad de la entidad prestamista ante un
solo incumplimiento de una cuota para un préstamo hipotecario de 30 años de duración y por un importe de
187.000 euros. Ratificamos por tanto en este extremo la sentencia apelada.
QUINTO.- Efectos de la declaración de nulidad por abusividad .- En torno a esta cuestión en la propia sentencia
de esta Sala antes citada, de 30 de enero de 2018 , se expresa que "Respecto a los efectos que conlleva la
declaración de abusividad, debe tenerse en cuenta la doctrina sentada por TJUE que en su sentencia de 21 de
diciembre de 2016 literalmente señala "61... el artículo 6, apartado 1 de la Directiva 93/13 debe interpretarse en
el sentido de que procede considerar, en principio, que una cláusula contractual declarada abusiva nunca ha
existido, de manera que no podrá tener efectos frente al consumidor .Por consiguiente, la declaración judicial
del carácter abusivo de tal clausula debe tener como consecuencia , en principio , el restablecimiento de la
situación de hecho y de derecho en la que se entraría el consumidor de no haber existido dicha cláusula".
Quiere con ello decirse que, una vez declarada abusiva una clausula, esta no puede tener efectos vinculantes
para el consumidor y este tiene derecho a la restitución de las ventajas obtenidas indebidamente por el
profesional en detrimento suyo en virtud de la cláusula abusiva, restableciendo la situación como si la cláusula
no hubiera existido. Ahora bien, el que la cláusula abusiva sea expulsada del contrato y tenida por no puesta no
significa -el que el empresario predisponente deba asumir sin más el pago de todos gastos contemplados en

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dicha cláusula. Esta cuestión-a falta de un pacto individual válido- dependerá de la norma sectorial o específica
que regule cual sea el sujeto que deba soportar ese gasto.
Y en anteriores sentencias a la citada el TJUE ( sentencias de 13 marzo de 2013 y 16 de enero de 2014 )
señalaba que resulta básico proceder a un análisis de las normas nacionales aplicables en defecto de pacto
para determinar si el contrato deja al consumidor en una situación jurídica menos favorable que la prevista
por el derecho nacional vigente, debiendo comprobarse si el profesional, tratando de manera leal y equitativa
con el consumidor, podía estimar razonablemente que éste aceptaría la cláusula en cuestión en el marco de
una negociación individual.
Y el Tribunal Supremo en la famosa Sentencia citada de 23 de Diciembre de 2015 invocando como precedente
una anterior de 1 de junio de 2000 , razona: " en lo que respecta a la formalización de escrituras notariales
e inscripción de las mismas (necesaria para a la constitución de la garantía real) que tanto el arancel de
los notarios como el de los registradores de la propiedad, atribuyen la obligación de pago al solicitante del
servicio de que se trate o a cuyo favor se inscriba el derecho o solicite una certificación. Y quien tiene el interés
principal en la documentación e inscripción de la escritura de préstamo con garantía hipotecaria es, sin duda,
el prestamista, pues así obtiene un título ejecutivo ( artículo 517 LEC ), constituye la garantía real ( artículo
1875 Código Civil y 2.2 LH ) y adquiere la posibilidad de ejecución especial ( artículo 685 LEC )."
Los efectos de la nulidad declarada deben resolverse deben resolverse en el mismo ámbito, es decir, en el
de las relaciones inter partes , actuándose como si la cláusula no existiese y restituyendo las cosas al estado
anterior al de su suscripción, de suerte que lo que indebidamente salido del patrimonio del prestatario retorne
al mismo.
En el mismo sentido se pronuncia la STS de 15 de marzo de 2018 , cuando expresa que "la cláusula
controvertida es abusiva, y no solo parcialmente, como resuelve la Audiencia Provincial, sino en su totalidad,
en cuanto que, sin negociación alguna, atribuye al prestatario/consumidor el pago de todos los impuestos
derivados de la operación, cuando la ley considera sujetos pasivos al prestamista o al prestatario en función
de los distintos hechos imponibles. O incluso en cuanto considera exentos de tributación determinados actos
que, sin embargo, son incluidos en la condición general litigiosa como impuestos a cargo del prestatario.
2.- Cuestión distinta es que, una vez declarada la abusividad de la cláusula y su subsiguiente nulidad (art.8.2
LCGC y 83 TRLGCU), haya que decidir cómo ha de distribuirse entre las partes el pago de los gastos e impuestos
derivados del contrato de préstamo con garantía hipotecaria. Pero eso no afecta a la nulidad en sí, por abusiva,
de la estipulación contractual examinada, sino a las consecuencias de dicha nulidad. Es decir, anulada la
condición general que imponía al consumidor el pago de todos los impuestos, cualquiera que fuera el reparto
que la ley hubiera hecho respecto de una y otra parte, el tribunal debe fijar los efectos restitutorios inherentes
a tal declaración de nulidad".
Se rechaza en su consecuencia este motivo del recurso de apelación formulado por la parte actora, postulando
la restitución automática e íntegra de todos los gastos en cuestión.
SEXTO. - Gastos notariales .- Cuestiona la entidad de crédito que haya de soportar la totalidad de los
gastos notariales. Acerca de ello reiteramos lo dicho en la sentencia de 30 de enero de 2018 y otras
muchas posteriores. Así "necesariamente hemos de partirse de la norma Sexta de Anexo II del Real Decreto
1426/1989,17 noviembre, por el que se aprueba el Arancel de los Notarios, que dispone: "La obligación de
pago de los derechos corresponderá a los que hubieren requerido la prestación de funciones o los servicios
del Notario y, en su caso, a los interesados según las normas sustantivas y fiscales, y si fueren varios, a todos
ellos solidariamente".
Al margen de que una de las partes haya sido la que tomara la iniciativa a la hora de proponer o elegir
una determinada notaría - lo cierto es que no consta quien de las dos hizo realmente el encargo al notario
interviniente-. Y no cabe duda que a ambas partes -prestamista y prestatario- convenía e interesaba la
formalización notarial y publica del préstamo hipotecario, o, dicho de otra forma, ambas partes ostentan la
condición de "interesados" a que alude el arancel. El prestatario, por cuanto se beneficia de la concesión de
préstamo obtenido en condiciones más favorables que un préstamo sin la garantía real y con una mayor
seguridad y protección frente a eventuales incumplimientos por parte de la entidad crediticia, además de
que también se beneficia de la mayor información, y la garantía de legalidad e imparcialidad que entraña la
intervención notarial (artículo 147 RN)-; y el banco prestamista, porque como antes se dijo, ve protegido el
préstamo concedido, con una garantía real de hipoteca y dispone de un título ejecutivo con posibilidad de
acceder a una ejecución especial caso de incumplimiento por el prestatario .
Partiendo por tanto de ese interés compartido, del carácter solidario de esta obligación frente a terceros y
estando ante un acto de escrituración unitario, lo más equitativo y ajustado a derecho (a falta de pacto válido)

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JURISPRUDENCIA

- es proceder a un reparto igualitario entre prestatario y prestamista que es precisamente lo hace la Sentencia
apelada. Véase que en los casos de pago hecho por varios deudores solidarios el artículo 1145. ,2 Código
Civil y su jurisprudencia interpretativa presume que la deuda se divide entre los deudores por mitad, salvo que
resulte claramente otra cosa ( SSTS 22-julio -1994 , 16-7-2001 ; 26-10-2002 entre otras)".
Revocamos por tanto la sentencia impugnada en este extremo, en tanto imputa dichos gastos exclusivamente
a la entidad prestamista, debiendo limitare la condena de esta por tal concepto a restituir la mitad de lo
abonado, es decir 257,03 euros.
SEPTIMO.- Gastos de gestoría.- Es un hecho notorio que las entidades prestamistas suelen encargar a una
gestoría los trámites necesarios para el otorgamiento de escrituras públicas de préstamo hipotecario. En
la cláusula litigiosa no se determina de forma concreta que los gastos de gestoría corran por cuenta del
prestatario, si bien así se desprende de su contenido al indicarse que serán gastos a su cargo todos los que
se ocasionen por el otorgamiento de la escritura y los de tramitación.
De que esa cláusula es nula no cabe la menor duda, como ya antes hemos indicado, debiéndose citar
aquí el art. 85.5 TRLGDCU que declara como condiciones abusivas "los incrementos de precio por servicios
accesorios, financiación, aplazamientos, recargos, indemnización o penalizaciones que no correspondan a
prestaciones adicionales susceptibles de ser aceptados o rechazados en cada caso expresados con la debida
claridad o separación" . También el art. 40 del Real Decreto-Ley 6/2000, de 23 de junio, de Medidas Urgentes
de Intensificación de la Competencia en el Mercado de Bienes y Servicios , donde se señala que señala "las
entidades de crédito y las demás entidades financieras deberán hacer constar expresamente en los folletos
informativos previos a la formalización de los préstamos garantizados con hipoteca inmobiliaria destinados
a la adquisición de viviendas que suscriban con personas físicas el derecho que asiste al prestatario para
designar, de mutuo acuerdo con la parte prestamista, la persona o entidad que vaya a llevar a cabo la tasación
del inmueble objeto de la hipoteca, la que se vaya a encargar de la gestión administrativa de la operación, así
como la entidad aseguradora que, en su caso, vaya a cubrir las contingencias que la entidad prestamista exija
para la formalización del préstamo..." .
Los servicios prestados por la gestoría comprenden cometidos en los que están interesadas ambas partes,
pues se trata de realizar gestiones necesarias para lograr la finalidad contractual perseguida, aunque sean
de carácter técnico o burocrático a practicar ante el fedatario público y el registrador. Son gestiones útiles
tanto para la constitución de la hipoteca cuanto también para la formalización del préstamo concedido, si
inscripción registral, la presentación de la declaración tributaria, etc... razones por las que consideramos que
su coste debe ser repartido por mitad entre ambas partes, estimando también en este extremo el recurso de
apelación articulado por la demandada, que por tal concepto habrá de restituir la suma de 135,46 euros.
OCTAVO.- Gastos registrales .- Otra cosa son los aranceles devengados por la inscripción del préstamo
hipotecario en el Registro de la Propiedad -pues según la Regla Octava del RD 1427/1989 de 17 de noviembre
"Los derechos del Registrador se pagarán por aquel o aquellos a cuyo favor se inscriba o anote inmediatamente
el derecho "Y no cabe duda de en este caso la garantía hipotecaria no se inscribe en favor del prestatario
sino del banco prestamista , constituyéndose la hipoteca y adquiriendo la posibilidad de acudir a la ejecución
especial como antes se dijo. Debe por lo tanto pechar con la totalidad de este gasto como también
acertadamente declara la sentencia apelada
Esta A. Provincial y Sección ya ha expresado este mismo criterio de distribución en sentencias anteriores p.
e. en la de fecha 13 , 18 y 30 de enero de 2018 , reiterando lo dicho sobre esta misma cuestión por diversas
Audiencias Provinciales, véanse por ejemplo la de la Madrid de 6 de julio de 2017 , la de Asturias de 17 de julio
de 2017 o la de Palencia de 18 de octubre de 2017 , en lo referente a los gastos derivados de la inscripción
de la hipoteca en el Registro de la Propiedad.
Por tanto, no cabe duda de que la inscripción se realiza a favor de la entidad prestamista y es a ésta a quien
beneficia e interesa, sin que en este caso sea relevante el hecho de que el prestatario esté interesado en
obtener la financiación, por cuanto lo que realmente le interesa es el préstamo no la inscripción de la hipoteca,
sin que conste que tal acto le suponga un beneficio identificable. Rechazamos este motivo de impugnación
articulado por la entidad demandada
NOVENO. - Impuesto sobre actos jurídicos documentados.- La sentencia impugnada entiende que los gastos
derivados de dicho impuesto han de ser soportados por el prestatario. Sigue por tanto el criterio expresado
ya por esta Sala en múltiples resoluciones, que se ha visto ratificado por la STS de Pleno de 15 de marzo de
2018 , que textualmente expresa al respecto " Decíamos en la sentencia 705/2015, de 23 de diciembre , en
lo que respecta a los tributos que gravan el préstamo hipotecario, que el art. 8 del Texto Refundido de la Ley
del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (LITPAJD) dispone que
estará obligado al pago del impuesto de transmisiones patrimoniales a título de contribuyente, y cualesquiera

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JURISPRUDENCIA

que sean las estipulaciones establecidas por las partes en contrario: en la «constitución de derechos reales»,
aquel a cuyo favor se realice este acto (letra c); y en la «constitución de préstamos de cualquier naturaleza»,
el obligado será el prestatario ( letra d). Por otro lado, el art. 15.1 LITPAJD señala que la «constitución
de las fianzas y de los derechos de hipoteca, prenda y anticresis, en garantía de un préstamo», tributaran
exclusivamente, a los efectos de transmisiones patrimoniales, por el concepto de préstamo.
A su vez, el art. 27.1 de la misma norma sujeta al impuesto de actos jurídicos documentados los documentos
notariales en que se recoge el préstamo, indicando el art. 28 que será sujeto pasivo del impuesto el adquirente
del bien o derecho y, en su defecto, las personas que insten o soliciten los documentos notariales, o aquellos
en cuyo interés se expidan.
De tal manera que, dijimos en la mencionada sentencia, la entidad prestamista no queda siempre y en todo
caso al margen de los tributos que pudieran devengarse con motivo de la operación mercantil, sino que, al
menos en lo que respecta al impuesto sobre actos jurídicos documentados, será sujeto pasivo en lo que se
refiere a la expedición de las copias, actas y testimonios que interese. Por lo que una cláusula que cargue
indiscriminadamente el pago de todos los tributos al prestatario, sin distinción o salvedad alguna, puede ser
abusiva, por aplicación analógica del art. 89.3 c) TRLGCU, que en los contratos de compraventa de viviendas
considera como abusiva la estipulación que imponga al consumidor el pago de tributos en los que el sujeto
pasivo es el empresario; dado que los préstamos sirven para financiar esa operación principal que es la
adquisición de la vivienda.
2. - Respecto del hecho imponible del impuesto de transmisiones patrimoniales consistente en la constitución
del préstamo hipotecario ( art. 7.1.B LITPAJD ), ya hemos visto que el art. 8 LITPAJD , a efectos de la
determinación del sujeto pasivo, contiene dos reglas que, en apariencia, pueden resultar contradictorias. Así
el apartado c) dispone que «en la constitución de derechos reales» es sujeto pasivo del impuesto aquél
a cuyo favor se realice el acto; y el apartado d) prevé que, «en la constitución de préstamos de cualquier
naturaleza», lo será el prestatario. De manera que si atendemos exclusivamente a la garantía (la hipoteca), el
sujeto pasivo sería la entidad acreedora hipotecaria, puesto que la garantía se constituye a su favor; mientras
que, si atendemos exclusivamente al préstamo, el sujeto pasivo sería el prestatario (el cliente consumidor).
Si n embargo, dicha aparente antinomia queda aclarada por el art. 15.1 de la misma Ley, que dispone: «La
constitución de las fianzas y de los derechos de hipoteca, prenda y anticresis, en garantía de un préstamo,
tributarán exclusivamente por el concepto de préstamo».
3. - La jurisprudencia de la Sala Tercera, de lo Contencioso-Administrativo, de este Tribunal Supremo ha
interpretado tales preceptos en el sentido de que, tanto en préstamos como en créditos con garantía
hipotecaria, el sujeto pasivo del impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados
es el prestatario ( sentencias de 19 de noviembre de 2001 [RC 2196/1996 ]; 20 de enero de 2004 [RC 158/2002 ];
14 de mayo de 2004 [RC 4075/1999 ]; 20 de enero de 2006 [RC 693/2001 ]; 27 de marzo de 2006 [RC
1839/2001 ]; 20 de junio de 2006 [RC 2794/2001 ]; 31 de octubre de 2006 [RC 4593/2001 ]; 6 de mayo de
2015[RC 3018/2013 ]; y 22 de noviembre de 2017 [RC 3142/2016 ]). En tales resoluciones se indica que la
unidad del hecho imponible en torno al préstamo produce la consecuencia de que el único sujeto pasivo posible
sea el prestatario, de conformidad con lo establecido en el art. 8 d), en relación con el 15.1, LITPAJD .
En su virtud, respecto de la constitución de la hipoteca en garantía de un préstamo, en armonía con la
jurisprudencia de la Sala Tercera de este Tribunal Supremo, debemos concluir que el sujeto pasivo del
impuesto de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados es el prestatario.
4. - Asimismo, frente a alguna duda de constitucionalidad que se ha manifestado doctrinalmente, debemos
traer a colación dos resoluciones del Tribunal Constitucional en las que se resuelven sendas cuestiones
de inconstitucionalidad planteadas por la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del
Tribunal Superior de Justicia de Cataluña respecto del art. 29 LITPAJD , en relación con los arts. 8.d ) y 15.1
del mismo texto refundido, y con el 68 del Reglamento del Impuesto , por si pudieran ser contrarios a los arts.
14 , 31.1 y 47 de la Constitución Española . Se trata de los autos 24/2005 de 18 de enero, y 223/2005, de 24
de mayo. En la primera de tales resoluciones se dice: «[...]es una opción de política legislativa válida desde
el punto de vista constitucional que el sujeto pasivo de la modalidad de "actos jurídicos documentados" lo
sea el mismo que se erige como sujeto pasivo del negocio jurídico principal (en el impuesto sobre el valor
añadido o en el impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados), tanto cuando se
trata de préstamos con constitución de garantías (aunque la operación haya sido declarada exenta en ambos
impuestos), como cuando se trata de constitución de garantías en aseguramiento de una deuda previamente
contraída, pues en ambos supuestos se configura como obligado tributario de aquella modalidad impositiva
a la persona que se beneficia del negocio jurídico principal: en el primer caso, el prestatario (el deudor real);
en el segundo supuesto, el acreedor real (el prestamista)».

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JURISPRUDENCIA

5. - En cuanto al impuesto sobre actos jurídicos documentados por la documentación del acto -préstamo con
garantía hipotecaria- en escritura pública ( arts. 27.3 y 28 LITPAJD y 66.3 y 67 del Real Decreto 828/1995, de
29 de mayo , por el que se aprueba el Reglamento del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos
Jurídicos Documentados -en adelante, el Reglamento-), tiene dos modalidades:
a) Un derecho de cuota variable en función de la cuantía del acto o negocio jurídico que se documenta (art.
69 del Reglamento).
b) Un derecho de cuota fija, por los actos jurídicos documentados del timbre de los folios de papel exclusivo
para uso notarial en los que se redactan la matriz y las copias autorizadas (arts. 71 y ss. del Reglamento).
El art. 29 LITPAJD , al referirse al pago del impuesto por los documentos notariales, dice: «Será sujeto pasivo el
adquirente del bien o derecho y, en su defecto, las personas que insten o soliciten los documentos notariales,
o aquellos en cuyo interés se expidan». Pero el art. el art. 68 del Reglamento del Impuesto contiene un añadido,
puesto que tras reproducir en un primer párrafo el mismo texto del art. 29 de la Ley, establece en un segundo
apartado: «Cuando se trate de escrituras de constitución de préstamo con garantía se considerará adquirente
al prestatario».
Au nque se ha discutido sobre la legalidad de dicha norma reglamentaria, la jurisprudencia de la Sala Tercera
del Tribunal Supremo a que antes hemos hecho referencia no ha apreciado defecto alguno de legalidad (por
todas, sentencia de 20 de enero de 2004 ). Y como hemos visto, el Tribunal Constitucional también ha afirmado
su constitucionalidad.
6. - Así pues, en lo que respecta al pago del impuesto de actos jurídicos documentados, en cuanto al derecho de
cuota variable en función de la cuantía del acto o negocio jurídico que se documenta (art. 69 del Reglamento),
será sujeto pasivo el prestatario, por indicación expresa del art. 68 del mismo Reglamento.
Y en cuanto al derecho de cuota fija, por los actos jurídicos documentados del timbre de los folios de papel
exclusivo para uso notarial en los que se redactan la matriz y las copias autorizadas (arts. 71 y ss. Del
Reglamento), habrá que distinguir entre el timbre de la matriz y el de las copias autorizadas.
Re specto de la matriz, conforme al ya citado art. 68 del Reglamento y la interpretación que del mismo hace la
jurisprudencia de la Sala Tercera del Tribunal Supremo, corresponde el abono del impuesto al prestatario.
Sa lvo en aquellos casos en que pudiera existir un pacto entre las partes sobre la distribución de los gastos
notariales y registrales. Como el Real Decreto 1426/1989, de 17 de noviembre, por el que se aprueba el Arancel
de los Notarios, habla en general de interesados, pero no especifica si a estos efectos de redacción de la
matriz el interesado es el prestatario o el prestamista, y el préstamo hipotecario es una realidad inescindible,
en la que están interesados tanto el consumidor -por la obtención del préstamo-, como el prestamista -por
la hipoteca-, es razonable distribuir por mitad el pago del impuesto (solución que, respecto de los gastos
notariales y registrales, apunta la Resolución de la Dirección General de los Registros y del Notariado de 7 de
abril de 2016). Mientras que, respecto de las copias, habrá que considerar sujeto pasivo a quien las solicite,
según se desprende del propio art. 68 del Reglamento.
7. - Por último, y puesto que en la cláusula litigiosa se hace mención expresa a los tributos que graven la
cancelación de la hipoteca, debe tenerse en cuenta que el art. 45 B.18 LITPAJD declara exentas las primeras
copias de escrituras notariales que documenten la cancelación de hipotecas de cualquier clase en cuanto al
gravamen gradual de la modalidad «Actos Jurídicos Documentados» que grava los documentos notariales".
Rechazamos por tanto este motivo del recurso que formulan los actores.
DECIMO.- Intereses.- Es reiterada la jurisprudencia del TJUE según la cual la nulidad de una cláusula por
abusiva, como la que aquí nos ocupa, ha de provocar su expulsión del contrato con efectos restitutorios de
lo que se hubiera hecho en aplicación de la misma. Así, tal y como señala la STJUE de 21 de diciembre
de 2016, una vez declarada abusiva una cláusula, no puede tener efectos frente al consumidor, debiéndose
restablecerse la situación de hecho y de derecho en la que este se encontraría de no haber existido dicha
cláusula; esto es, el consumidor tiene derecho a la restitución de las ventajas obtenidas indebidamente por la
entidad financiera en detrimento suyo en virtud de la cláusula abusiva y por ende, nula. Es cierto que la entidad
prestamista no recibió en su patrimonio las cantidades que por los gastos analizados pagó indebidamente
el prestatario, ya que este las abonó a unos terceros cuales fueron el notario, registrador de la Propiedad y
gestoría. Ahora bien, ello no empece a que el prestatario realizó efectiva e indebidamente su desembolso,
viendo así menguado en tales sumas su patrimonio, lo cual conllevó correlativamente el que la entidad
prestamista se ahorrase tales gastos y mantuviese entre sus activos la suma correspondiente disponiendo
de ella durante todo este tiempo. El efecto que entendemos ha de anudarse a la declaración de nulidad por
abusividad de dicha cláusula, es decir el restablecimiento de la situación fáctica y jurídica de las partes a la

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JURISPRUDENCIA

situación que hubieran tenido caso de no haber existido, no se satisface con la simple restitución de tales
gastos mas sus legales intereses solo desde que extrajudicial o judicialmente fueron reclamados, que es lo
que se postula en el recurso, sino que tales intereses deberán devengarse desde que dichos gastos fueron
indebidamente abonados por el prestatario. Este es el momento a partir del cual de una parte el prestatario
se vió privado de dichas sumas, sin poder disponer de ellas para la satisfacción de sus necesidades, y de otra
el prestamista disfrutó indebidamente de las mismas ahorrándose su abono y destinándolas a su actividad
empresarial. Por otra parte nos hallamos ante el ejercicio de una acción de nulidad, no de incumplimiento
contractual en la que para el devengo de intereses se precise de reclamación o intimación alguna judicial
o extrajudicial para la constitución en mora del obligado conforme a lo dispuesto en el art. 1100 , 1108 y
concordantes del Código Civil .
Vamos por tanto a rechazar en este extremo el recurso interpuesto por la demandada.
UNDECIMO.- Conforme a lo dispuesto en los arts. 394 y 398 de la LEC , no se hace expresa imposición de las
costas de la primera instancia, pues si bien es cierto se acogen las acciones declarativas de nulidad relativas
a las cláusulas de vencimiento anticipado y gastos, se ha producido una estimación parcial y no sustancial de
la demanda, dado que se reduce a menos de un 20 % la suma reclamada en que se concretaban los efectos
restitutorios derivados de la nulidad de la cláusula relativa a los gastos.
En virtud de lo dispuesto en los citados preceptos de la LEC, no procede realizar expresa imposición de
las causadas en esta segunda instancia por el recurso de la parte demandada que se acoge en parte,
imponiéndose a la actora las causadas por su recurso que se rechaza.

FALLAMOS
Se estiman en parte el recurso de apelación interpuesto por la representación procesal de Banco de Santander
S.A y se desestima el interpuesto por la representación procesal de Doña Eva María frente a la sentencia
dictada el día 17 de octubre de 2017 por el Juzgado de Primera Instancia nº 4 bis de Valladolid en los autos
de juicio ordinario de los que dimana el presente Rollo de Sala, resolución que se revoca en el único sentido
de fijar la suma objeto de condena en 561,53 euros y de no efectuarse expresa imposición de las costas de
la primera instancia, confirmándola en cuanto al resto de sus pronunciamientos sin hacer expresa imposición
de las costas causadas por el recurso de la parte demandada que se acoge parcialmente e imponiendo a la
actor las costas ocasionadas por su recurso que se rechaza.
De conformidad con lo dispuesto en el apartado octavo la Disposición Adicional Decimoquinta de la Ley
Orgánica del Poder Judicial , según redacción de la Ley Orgánica 1/2009, acordamos, también, la devolución
del depósito constituido al recurrente BANCO DE SANTANDER S.A. al haberse estimado el recurso.
De conformidad con lo dispuesto en el apartado noveno de la Disposición Adicional Decimoquinta de la Ley
Orgánica del Poder Judicial , según redacción de la Ley Orgánica 1/2009, publicada el día 4 de noviembre y
vigente desde el día siguiente acordamos, también, la pérdida del depósito constituido al recurrente Eva María
al haberse confirmado la resolución recurrida, debiéndose dar a aquel el destino previsto en dicha disposición.
Frente la presente cabe recurso de casación por interés casacional, a interponer ante esta Sala en el plazo de
20 días para su conocimiento por la Sala 1ª del Tribunal Supremo.
Así, por esta nuestra Sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

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