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Feist • Feist • Roberts

OCTAVA EDICIÓN
Esta introducción a las teorías de la personalidad se centra en la premisa de que son un
reflejo de los antecedentes culturales, experiencias familiares, personalidades y entrenamiento
profesional únicos de sus creadores. Este libro proporciona una base sólida para entender la
naturaleza de la teoría, así como sus cruciales contribuciones a la ciencia. La exposición de
cada teoría se complementa con una semblanza biográfica de un teórico, investigación
relacionada y aplicaciones a la vida real.

Características de la octava edición


• Una extensa cobertura de los teóricos más influyentes de la personalidad con énfasis en la
personalidad normal.
• La sección “Conozca más acerca de”, que se encuentra en el centro de aprendizaje en

Teorías de la
línea, expande la cobertura histórica y la comprensión de los teóricos seleccionados.
• ¡NUEVO! La coautora Tomi-Ann Roberts, profesora Winkler Herman de psicología en el
Colorado College, se incorpora a esta edición.
• ¡NUEVO! En esta edición, se integró un nuevo capítulo que aborda la vida de David Buss y
su teoría de la personalidad.
• ¡NUEVO! Se ha actualizado la sección “Investigación relacionada” que aborda las
necesidades y déficit del yo de Maslow, así como la que estudia el trabajo de Albert
Bandura con compañías cinematográficas y de televisión.

PERSONALIDAD
Los profesores opinan
“[Teorías de la personalidad] es un libro acreditado que brinda a los estudiantes un
fundamento valioso para entender la personalidad”.
- Melissa Wright, Northwest Vista College
“Teorías de la personalidad es un libro de texto completo sobre la personalidad, que cubre
las teorías a un nivel de detalle que no se esperaría en un texto para los primeros años
universitarios, pero las explicaciones son claras y da a los estudiantes una perspectiva sobre
la verdadera naturaleza de las teorías”.
- Carrie Hall, Miami University

¡Visite www.mhhe.com/uni/feisttp8e en donde dispondrá de una gama de recursos


adicionales para estudiantes y profesores!

Teorías de la
OCTAVA
EDICIÓN
PERSONALIDAD
978-607-15-1200-0
Jess Feist • Gregory J. Feist • Tomi-Ann Roberts
Teorías
de la
personalidad
Teorías
de la
personalidad
Octava edición

Jess Feist
McNeese State University

Gregory J. Feist
San Jose State University

Tomi-Ann Roberts
Colorado College

Revisión técnica
Ana María Hinojosa Lara
Instituto de Ciencias de la Salud
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

MÉXICO • BOGOTÁ • BUENOS AIRES • CARACAS • GUATEMALA • MADRID • NUEVA YORK


SAN JUAN • SANTIAGO • SAO PAULO • AUCKLAND • LONDRES • MILÁN • MONTREAL
NUEVA DELHI • SAN FRANCISCO • SINGAPUR • ST. LOUIS • SIDNEY • TORONTO
Director general: Miguel Ángel Toledo Castellanos
Coordinador sponsor: Jesús Mares Chacón
Coordinadora editorial: Marcela I. Rocha Martínez
Editora de desarrollo: Karen Estrada Arriaga
Supervisor de producción: Zeferino García García
Traducción: María del Pilar Obón León

TEORÍAS DE LA PERSONALIDAD
Octava edición

Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra,


por cualquier medio, sin la autorización escrita del editor.

DERECHOS RESERVADOS © 2014, respecto a la segunda edición en español por


McGRAW-HILL/INTERAMERICANA EDITORES, S.A. DE C.V.
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Prolongación Paseo de la Reforma 1015, Torre A
Piso 17, Colonia Desarrollo Santa Fe,
Delegación Álvaro Obregón
C.P. 01376, México, D. F.
Miembro de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, Reg. Núm. 736

ISBN: 978-607-15-1200-0
ISBN (edición anterior): 978-84-481-5650-3

Traducido de la octava edición de Theories of Personality, by Jess Feist, Gregory J. Feist, and Tomi-Ann Roberts.
© 2013 by The McGraw-Hill Companies, Inc. All rights reserved. ISBN: 978-0-07-353219-3

GRG 04/14

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Impreso en México Printed in Mexico
Acerca de los autores

Jess Feist es profesor emérito del departamento de psicología en la McNeese


State University, Lake Charles, Luisiana. Además de ser coautor de Teorías de
la personalidad, séptima edición, ha escrito, en coautoría con Linda Brannon,
Health Psychology: An Introduction to Behavior and Health, quinta edición.
Tiene un título de pasante de St. Mary of the Plains y títulos universitarios de
la Wichita State University y la Universidad de Kansas. Su objeto de investiga-
ción son los recuerdos de la infancia temprana.

Gregory J. Feist es profesor asociado de psicología en el Departamento de


Psicología de la San Jose State University. También impartió clases en el Co-
llege of William & Mary y en la Universidad de California, Davis. Recibió su
título de doctorado en psicología de la personalidad por la Universidad de Ca-
lifornia en Berkeley y su título de pasante por la Universidad de Massachu-
setts-Amherst en 1985. Ha publicado prolíficamente sobre la psicología de la
creatividad, la psicología de la ciencia y el desarrollo del talento científico. Su
libro más reciente, The Psychology of Science and the Origins of the Scientific
Mind, obtuvo el Premio William James Book otorgado por la American Psy-
chological Association (APA). Es presidente fundador de la International So-
ciety for the Psychology of Science y Technology y editor en jefe y fundador
de la Journal of Psychology of Science y Tecnhology. Su investigación sobre la
creatividad ha sido reconocida con el premio Early Career de la División de
la Psicología de la Estética, Artes y Creatividad (División 10) de la APA, y es
ex presidente de la División 10.

Tomi-Ann Roberts es profesora Winkler Herman de psicología en el Colorado


College. Obtuvo su grado en psicología social y de la personalidad en 1990 por
la Universidad de Stanford, y su maestría en psicología por el Smith College en
1985. Sus publicaciones en las áreas de la psicología de género, personalidad
y emociones incluyen la teoría de la cosificación, una teoría original que ha
generado una gran cantidad de investigación sobre las causas y consecuencias
de ver como objetos a niñas y mujeres. El primer artículo en coautoría sobre
este tema es el más citado en los 35 años de historia del boletín Psychology of
Women Quarterly. Se desempeñó en la Fuerza de Trabajo sobre la Sexuali-
zación de las Niñas de la APA, es coautora de The Sexualization of Girls and
Girlhood; Causes, Consequences and Resistance (2012), y sigue trabajando en
la investigación empírica, trabajo de consulta aplicada y esfuerzos mediáticos
en este campo. Además de ser docente tanto de psicología como de estudios de
género en el Colorado College, actualmente participa en el comité ejecutivo de la
División 35 de la APA, dirige la Fuerza de Trabajo para la Educación a través
de la Investigación Feminista, y es instructora certificada en yoga de la risa.
Contenido

PREFACIO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . xiii Fase genital . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30


Madurez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30
Aplicaciones de la teoría psicoanalítica . . . . . . . . . . . . . . 31
PARTE UNO Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1 Primeras técnicas terapéuticas de Freud . . . . . . . . . . . . . . . . 31
Técnicas terapéuticas posteriores de Freud . . . . . . . . . . . . . 31
Análisis de los sueños. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32
CAPÍTULO 1
Lapsus . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 34
Introducción a la teoría de la personalidad . . . . . . . . 2
Investigación relacionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 34
¿Qué es la personalidad? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3 Procesos mentales inconscientes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35
¿Qué es una teoría? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4 El placer y el ello: la inhibición y el yo . . . . . . . . . . . . . . . . 35
Definición de teoría. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4 Represión, inhibición y mecanismos de defensa . . . . . . . . . 36
Teoría y conceptos relacionados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4 Investigación sobre los sueños . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37
¿Por qué existen diferentes teorías? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5 Crítica a la teoría de Freud . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 38
Las personalidades de los teóricos y sus teorías de la ¿Entendió Freud a las mujeres, el género
personalidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5 y la sexualidad? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 38
¿Qué hace útil a una teoría? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6 ¿Puede decirse que Freud fue un científico? . . . . . . . . . . . . 40
Investigación sobre las teorías de la personalidad . . . 8 Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41
Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9 Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 42
Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10
CAPÍTULO 3
Adler: la psicología individual ...................... 43
PARTE DOS Teorías psicodinámicas . . . . . . . . . . . . . 11 Perspectiva general de la psicología individual. . . . . . . 44
Biografía de Alfred Adler . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 44
CAPÍTULO 2 Introducción a la teoría de Adler . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 46
Freud: el psicoanálisis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12 La lucha por el éxito o la superioridad . . . . . . . . . . . . . . . 47
Perspectiva general de la teoría psicoanalítica . . . . . . . 13 El objetivo final . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47
Biografía de Sigmund Freud . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13 La fuerza de lucha como forma de compensación . . . . . . . 48
Niveles de vida mental . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17 La lucha por la superioridad personal . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48
El inconsciente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17 La lucha por el éxito . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48
El preconsciente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18 Percepciones subjetivas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49
El consciente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18 Ficcionalismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49
Los sustratos de la mente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18 Inferioridades físicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49
El ello. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19 Unidad y coherencia de la personalidad . . . . . . . . . . . . . . 49
El yo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20 Dialecto de los órganos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50
El superyó . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20 Consciente e inconsciente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50
Dinámicas de la personalidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21 Interés social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50
Las pulsiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21 Orígenes del interés social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50
La ansiedad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22 Importancia del interés social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51
Mecanismos de defensa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23 Estilo de vida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 52
Represión. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23 Capacidad creativa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 52
Formación reactiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24 Desarrollo anormal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
Desplazamiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24 Descripción general . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
Fijación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24 Factores externos que influyen en la inadaptación . . . . . . 53
Regresión. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24 Tendencias protectoras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 54
Proyección . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25 Protesta masculina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55
Introyección . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25 Aplicaciones de la psicología individual . . . . . . . . . . . . . . 56
Sublimación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25 Constelación familiar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 56
Fases del desarrollo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25 Primeros recuerdos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57
Periodo infantil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26 Sueños . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 58
Periodo de latencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30 Psicoterapia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 58
Contenido vii

Investigación relacionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59 Internalizaciones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93


Efectos del orden de nacimiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59 El yo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93
Recuerdos tempranos y elección de carrera . . . . . . . . . . . . . 60 El superyó . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 94
Infancia temprana y problemas de salud . . . . . . . . . . . . . . . 60 El complejo de Edipo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 94
Crítica a la teoría de Adler . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61 Perspectivas posteriores de las relaciones
Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 62 objetales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 95
Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63 Perspectiva de Margaret Mahler . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 95
Perspectiva de Heinz Kohut . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 97
CAPÍTULO 4 Teoría del apego de John Bowlby . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 98
Jung: la psicología analítica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 64 Mary Ainsworth y la situación extraña . . . . . . . . . . . . . . . . . 99

Perspectiva general de la psicología analítica . . . . . . . . 65


Psicoterapia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 100

Biografía de Carl Jung . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65


Investigación relacionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 100
Trauma infantil y relaciones objetales del adulto . . . . . . . . 100
Niveles de la psique . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 68
La teoría del apego y las relaciones entre adultos . . . . . . . 101
La conciencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 68
El inconsciente personal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 68
Crítica a la teoría de las relaciones objetales . . . . . . . . 102
El inconsciente colectivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69 Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103
Los arquetipos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69 Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103
Dinámicas de la personalidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 74
Causalidad y teleología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 74 CAPÍTULO 6
Progresión y regresión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 75 Horney: el psicoanálisis interpersonal .............. 105
Tipos psicológicos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 75
Perspectiva general del psicoanálisis interpersonal . . . 106
Actitudes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 75
Biografía de Karen Horney . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 106
Funciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 76
Introducción al psicoanálisis interpersonal . . . . . . . . . . . 107
Desarrollo de la personalidad ........................ 78
Comparación entre Horney y Freud . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 108
Fases de desarrollo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 78
La influencia de la cultura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 108
Autorrealización . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 79
La importancia de las experiencias de la infancia . . . . . . . 108
Métodos de investigación de Jung . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 80
Test de asociación de palabras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 80
Hostilidad básica y ansiedad básica . . . . . . . . . . . . . . . . . . 109
Análisis de los sueños. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 80 Instintos compulsivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 109
Imaginación activa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 81 Necesidades neuróticas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 110
Psicoterapia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 82 Tendencias neuróticas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 110
Investigación relacionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83 Conflictos intrapsíquicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 112
Tipo de personalidad e inversión financiera . . . . . . . . . . . . . 83 La imagen idealizada del sí mismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 113
Tipo de personalidad y liderazgo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 84 Odio a sí mismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 115
Crítica a la teoría de Jung . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 84 Psicología femenina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 115
Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85 Psicoterapia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 116
Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 86 Investigación relacionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 117
Desarrollo y validación de una nueva medición
CAPÍTULO 5 de las teorías neuróticas de Horney. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 117
Klein: la teoría de las relaciones objetales . . . . . . . . . 87
¿Puede el neuroticismo ser algo bueno en ciertos casos? . . 118
Crítica a la teoría de Horney . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 118
Perspectiva general de la teoría de las relaciones Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 119
objetales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 88
Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 120
Biografía de Melanie Klein . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 88
Introducción a la teoría de las relaciones
CAPÍTULO 7
objetales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 90
Fromm: el psicoanálisis humanista. . . . . . . . . . . . . . . . . . 121
Vida psíquica del niño . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 90
Fantasías . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 90 Perspectiva general del psicoanálisis humanista . . . . . 122
Objetos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91 Biografía de Erich Fromm . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 122
Posiciones ........................................... 91 Supuestos básicos de Fromm . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 124
Posición esquizoparanoide . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91 Las necesidades humanas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 124
Posición depresiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 92 Relación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 125
Mecanismos de defensa psíquicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 92 Trascendencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 125
Introyección . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 92 Arraigo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 125
Proyección . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93 Sentido de identidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 126
Escisión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93 Marco de orientación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 126
Identificación proyectiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93 Resumen de las necesidades humanas . . . . . . . . . . . . . . . . . 127
viii Contenido

El peso de la libertad ................................ 127 Concepto de motivación de Maslow . . . . . . . . . . . . . . . . . . 163


Mecanismos de huida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 127 Jerarquía de las necesidades. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 164
Libertad positiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 128 Necesidades estéticas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 166
Orientaciones de carácter . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 128 Necesidades neuróticas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 166
Orientaciones improductivas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 128 Consideraciones generales sobre las necesidades . . . . . . . . 167
Orientación productiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 129 Autorrealización. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 168
Trastornos de la personalidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 130 Búsqueda de la persona autorrealizada de Maslow . . . . . . 169
Necrofilia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 130 Criterios para la autorrealización . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 169
Narcisismo maligno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 130 Valores de las personas autorrealizadas . . . . . . . . . . . . . . . . 169
Simbiosis incestuosa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 130 Características de las personas autorrealizadas . . . . . . . . . . 170
Psicoterapia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 131 Amor, sexo y autorrealización. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 173
Métodos de investigación de Fromm . . . . . . . . . . . . . . . . . 132 Filosofía de la ciencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 174
El carácter social en un pueblo de México . . . . . . . . . . . . . . 132 Herramientas para medir la autorrealización . . . . . . . . . 174
Estudio psicohistórico de Hitler . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 133 El complejo de Jonás . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 175
Investigación relacionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 134 Psicoterapia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 176
Distanciamiento de la cultura y bienestar . . . . . . . . . . . . . . 134 Investigación relacionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 176
Autoritarismo y temor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 134 Necesidades de deficiencia, valores B y autoestima . . . . . . 177
Crítica a la teoría de Fromm. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 135 Psicología positiva. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 178
Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 136 Crítica a la teoría de Maslow . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 178
Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 137 Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 179
Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 180
CAPÍTULO 8
Erikson: la teoría posfreudiana ..................... 138
Perspectiva general de la teoría posfreudiana . . . . . . . . 139
CAPÍTULO 10
Biografía de Erik Erikson . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 139 Rogers: la teoría centrada en la persona ........... 182

El yo en la teoría posfreudiana. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141 Perspectiva general de la teoría centrada en


La influencia de la sociedad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141 la persona. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 183
Principio epigenético . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 142 Biografía de Carl Rogers. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 183
Etapas del desarrollo psicosocial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 142 La teoría centrada en la persona . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 185
Lactancia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 143 Supuestos básicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 185
Primera infancia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 145 El sí mismo y la autorrealización . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 186
Edad del juego . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 146 La conciencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 187
Edad escolar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 147 Convertirse en persona . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 188
Adolescencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 147 Obstáculos para la salud psicológica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 188
Adultez joven . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 149 Psicoterapia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 190
Adultez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 150 Condiciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 190
Vejez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 150 Proceso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 192
Resumen del ciclo de vida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 151 Resultados. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 193
Métodos de investigación de Erikson . . . . . . . . . . . . . . . . . 152 La persona del mañana. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 194
Estudios antropológicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 152
Filosofía de la ciencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 195
Psicohistoria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 153
Los estudios de Chicago. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 196
Investigación relacionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 154
Hipótesis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 196
¿La identidad precede a la intimidad? . . . . . . . . . . . . . . . . . 154
Método. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 196
Generatividad contra estancamiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 155
Resultados. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 197
Crítica a la teoría de Erikson . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 155 Resumen de los resultados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 197
Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 156
Investigación relacionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 198
Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 157 Teoría de la autodiscrepancia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 198
Motivación y búsqueda de metas personales . . . . . . . . . . . . 198
Crítica a la teoría de Rogers. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 200
PARTE TRES Teorías humanistas existenciales . . . 159 Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 200
Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201
CAPÍTULO 9
Maslow: la teoría holístico-dinámica . . . . . . . . . . . . . . . . 160 CAPÍTULO 11
Perspectiva general de la teoría holístico-dinámica . . . 161 May: la psicología existencial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 203
Biografía de Abraham H. Maslow . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 161 Perspectiva general de la psicología existencial . . . . . . 204
Contenido ix

Biografía de Rollo May . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 204 Investigación relacionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 236


Antecedentes del existencialismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 206 Orientación religiosa intrínseca versus extrínseca . . . . . . . . 236
¿Qué es el existencialismo? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 207 Cómo reducir el prejuicio: contacto óptimo . . . . . . . . . . . . . 237
Conceptos básicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 207 Crítica a la teoría de Allport . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 238
El caso de Philip . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 208 Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 239
Ansiedad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 209 Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 240
Ansiedad normal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 209
Ansiedad neurótica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 209 CAPÍTULO 13
Culpa. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 210 McCrae y Costa: la teoría de los cinco
Intencionalidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 210 factores. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 241
Cuidado, amor y voluntad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 211
Perspectiva general de las teorías de los rasgos
La unión del amor y la voluntad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 211
y factores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 242
Formas de amor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 211
El trabajo innovador de Raymond B. Cattell . . . . . . . . . . 242
Libertad y destino ................................... 212
Principios básicos del análisis factorial . . . . . . . . . . . . . . 243
Definición de libertad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 212
Formas de libertad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 213
Los cinco grandes factores: ¿taxonomía o teoría? . . . . 244
¿Qué es el destino?. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 213 Biografías de Robert R. McCrae y Paul T. Costa
El destino de Philip . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 213 júnior . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 244
La fuerza del mito . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 214 En busca de los cinco grandes factores . . . . . . . . . . . . . . 245
Psicopatología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 215 El descubrimiento de los cinco factores . . . . . . . . . . . . . . . . 246
Descripción de los cinco factores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 246
Psicoterapia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 215
Evolución de la teoría de los cinco factores . . . . . . . . . . 247
Investigación relacionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 216
Unidades de la teoría de los cinco factores . . . . . . . . . . . . . 247
Prominencia de la muerte y negación de nuestra
Postulados básicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 250
naturaleza animal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 216
El ejercicio físico como defensa contra la conciencia Investigación relacionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 251
de la muerte . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 217
Rasgos y desempeño académico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 251
Rasgos, uso de internet y bienestar. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 252
¿Existe un lado bueno de la conciencia de la
Rasgos y emoción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 253
mortalidad? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 218
Crítica a la teoría de May . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 219
Crítica a las teorías de los rasgos y factores . . . . . . . . . 254

Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 220


Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 255

Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 220


Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 255

PARTE CINCO Teorías biológicas


PARTE CUATRO Teorías de los rasgos .......... 223 y evolucionistas . . . . . . . . . . . . . . . . . 257

CAPÍTULO 12 CAPÍTULO 14
Allport: la psicología del individuo ................. 224 La teoría factorial basada en la biología
Perspectiva general de la psicología del individuo de Eysenck . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 258
de Allport . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 225 Perspectiva general de la teoría de los rasgos
Biografía de Gordon Allport . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 225 basada en la biología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 259
Enfoque de la teoría de la personalidad Biografía de Hans J. Eysenck. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 260
de Allport . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 226 El modelo factorial de Eysenck . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 261
¿Qué es la personalidad? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 226 Criterios para la identificación de factores . . . . . . . . . . . . . . 262
¿Qué papel desempeña la motivación consciente? . . . . . . . 227 Jerarquía de la organización de la conducta . . . . . . . . . . . . 262
¿Cuáles son las características de una persona Aspectos de la personalidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 262
equilibrada? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 227 Extraversión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 263
Estructura de la personalidad ........................ 228 Neuroticismo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 265
Rasgos personales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 229 Psicoticismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 266
Motivación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 230 Medición de la personalidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 266
Una teoría de la motivación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 230 Bases biológicas de la personalidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . 267
Autonomía funcional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 231 La personalidad como predictor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 267
El estudio del individuo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 233 Personalidad y conducta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 267
Ciencia morfogénica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 233 Personalidad y enfermedad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 268
Los diarios de Marion Taylor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 234 Investigación relacionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 269
Las cartas de Jenny . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 234 La biología de los rasgos de personalidad . . . . . . . . . . . . . . 269
x Contenido

Crítica a la teoría basada en la biología de Eysenck . . . 270 Psicoterapia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 306


Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 271 Investigación relacionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 307
Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 271 Influencia del condicionamiento sobre la personalidad. . . 307
Influencia de la personalidad sobre el
condicionamiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 308
CAPÍTULO 15 El refuerzo y el cerebro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 309
Buss: la teoría evolucionista de la personalidad . . . . 272 Crítica a la teoría de Skinner . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 310

Panorama general de la teoría evolucionista . . . . . . . . . 273


Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 311

Biografía de David Buss . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 274


Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 312

Principios de la psicología evolucionista . . . . . . . . . . . . . 275


La teoría evolucionista de la personalidad . . . . . . . . . . . 276
CAPÍTULO 17
La naturaleza y la crianza en la personalidad. . . . . . . . . . . 276 Bandura: la teoría del aprendizaje social . . . . . . . . . . . 314
Problemas adaptativos y sus soluciones (mecanismos) . . . 277 Perspectiva general de la teoría del aprendizaje
Mecanismos evolucionados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 278 social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 315
Orígenes de las diferencias individuales . . . . . . . . . . . . . . . . 280 Biografía de Albert Bandura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 315
Teorías evolucionistas de la personalidad neo-bussianas . . 281
Aprendizaje . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 316
Malentendidos comunes en la teoría evolucionista . . . 282 Aprendizaje por observación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 316
La evolución implica determinismo genético Aprendizaje a través de la experiencia . . . . . . . . . . . . . . . . . 318
(el comportamiento como labrado en piedra y el
Determinismo recíproco triádico ..................... 318
vacío de influencia del entorno) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 282
Un ejemplo de determinismo recíproco triádico . . . . . . . . . 319
La ejecución de las adaptaciones requiere de
Encuentros casuales y hechos fortuitos . . . . . . . . . . . . . . . . 319
mecanismos conscientes. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 283
Capacidad de acción humana. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 320
Los mecanismos están óptimamente diseñados . . . . . . . . . 283
Elementos básicos de la capacidad de acción humana . . . 320
Investigación relacionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 283
Autoeficacia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 321
Temperamento y entorno prenatal y posnatal . . . . . . . . . . . 283
Acciones de los demás . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 323
Personalidad y genética . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 284
Eficacia colectiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 323
Personalidad animal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 285
Autocontrol . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 324
Crítica de la teoría evolucionista de la personalidad. . . 286
Factores externos y autocontrol . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 324
Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 287
Factores internos y autocontrol . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 325
Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 288 El autocontrol por la acción moral. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 326
Comportamiento disfuncional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 327
Depresión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 328
Fobias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 328
PARTE SEIS Teorías cognitivas Agresividad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 328
y del aprendizaje . . . . . . . . . . . . . . . . . . 289
Terapia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 329
Investigación relacionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 330
CAPÍTULO 16 Autoeficacia y terrorismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 330
Skinner: el análisis de la conducta . . . . . . . . . . . . . . . . . . 290 Autoeficacia y diabetes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 331
Perspectiva general del análisis de la conducta . . . . . . 291 La teoría del aprendizaje social se vuelve global . . . . . . . . 331
Biografía de B. F. Skinner . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 291 Crítica a la teoría de Bandura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 332
Precursores del conductismo científico de Skinner . . . 294 Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 332
El conductismo científico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 294 Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 334
Filosofía de la ciencia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 295
Características de la ciencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 295 CAPÍTULO 18
Condicionamiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 296 Rotter y Mischel: la teoría del aprendizaje
Condicionamiento clásico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 296 sociocognitivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 335
Condicionamiento operante . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 296
El organismo humano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 301
Perspectiva general de la teoría del aprendizaje
Selección natural . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 301 sociocognitivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 336
Evolución cultural . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 302 Biografía de Julian Rotter. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 336
Estados internos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 302 Introducción a la teoría del aprendizaje social
Conducta compleja . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 303 de Rotter. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 337
Control de la conducta humana . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 304 Predicción de conductas específicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . 337
La personalidad enferma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 306 Potencial de conducta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 338
Estrategias de resistencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 306 Expectativas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 338
Conductas inadecuadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 306 Valor de refuerzo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 338
Contenido xi

Situación psicológica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 339 CAPÍTULO 19


Fórmula predictiva básica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 339 Kelly: la psicología de los constructos personales. . . 359
Predicción de conductas generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 340
Perspectiva general de la teoría de los constructos
Expectativas generalizadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 340
personales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 360
Necesidades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 340
Fórmula predictiva general . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 342 Biografía de George Kelly . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 360
Control interno-externo del refuerzo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 343 Perspectiva filosófica de Kelly . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 361
Escala de confianza interpersonal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 344 La persona como científico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 362
Conducta inadaptiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 345 El científico como persona . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 362
Alternativismo constructivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 362
Psicoterapia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 345
Cambiar los objetivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 346
Constructos personales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 363
Eliminar las bajas expectativas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 346 Postulado fundamental . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 363
Corolarios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 364
Introducción a la teoría de la personalidad
Aplicaciones de la teoría de los constructos
de Mischel . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 347
personales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 368
Biografía de Walter Mischel . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 347
Desarrollo anormal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 368
Antecedentes del sistema cognitivo-afectivo Psicoterapia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 370
de la personalidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 348 El Test del repertorio de constructos de roles . . . . . . . . . . . 370
Paradoja de la consistencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 349
Investigación relacionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 371
Interacción persona-situación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 349
El género como constructo personal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 372
Sistema cognitivo-afectivo de la personalidad ....... 350
Entender el prejuicio internalizado a través de la teoría
Predicción del comportamiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 350 del constructo personal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 373
Variables de situación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 351 Constructos personales y los cinco grandes . . . . . . . . . . . . 374
Unidades cognitivo-afectivas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 352
Crítica a la teoría de Kelly . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 374
Investigación relacionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 354
Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 375
Locus de control y los héroes del Holocausto . . . . . . . . . . . 354
Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 376
Interacción persona-situación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 355
Autocontrol a lo largo de la vida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 356
Crítica a la teoría del aprendizaje sociocognitivo . . . . 356 CRÉDITOS FOTOGRÁFICOS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 379
Concepto de humanidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 357
Conceptos clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 358 ÍNDICE ANALÍTICO .................................. 381
Prefacio

¿Qué hace que las personas se comporten de una manera estudios y la experiencia profesional de sus creadores. La
determinada? ¿Son las personas, en general, conscientes de utilidad de cada una, sin embargo, no se ha evaluado según
lo que hacen, o su conducta se debe a motivos ocultos e in- la personalidad de su autor, sino según su capacidad para 1)
conscientes? ¿Son algunas personas por naturaleza buenas y generar investigación, 2) prestarse a comprobación o refuta-
otras malas, o tienen el potencial de serlo? ¿Es el comporta- ción, 3) asimilar los conocimientos empíricos existentes y 4)
miento humano en gran medida producto de la naturaleza o sugerir respuestas prácticas para los problemas cotidianos.
está determinado por factores del entorno? ¿Podemos elegir Por tanto, evaluaremos cada una de las teorías según estos
libremente la manera de moldear nuestra personalidad o de- cuatro criterios, junto con los criterios de 5) coherencia in-
pendemos de fuerzas que escapan a nuestro control? ¿Cuál terna y 6) simplicidad. Por otro lado, algunas teorías de la
es la mejor manera de describir a las personas: estudiar las personalidad han abonado otros terrenos, como el de la so-
semejanzas entre ellas, o es precisamente la singularidad la ciología, la pedagogía, la psicoterapia, la publicidad, la ad-
característica dominante de los humanos? ¿Por qué algunas ministración de empresas, la mitología, la orientación psico-
personas sufren trastornos de la personalidad, mientras otras lógica, el arte, la literatura y la religión.
parecen avanzar hacia el equilibrio psicológico?
Estas preguntas han sido planteadas y debatidas por fi-
lósofos, especialistas y religiosos durante varios milenios,
La octava edición
pero casi todos estos debates se basaban en opiniones perso- La octava edición de Teorías de la personalidad continúa
nales afectadas por consideraciones políticas, económicas, resaltando los rasgos sólidos y únicos de ediciones anterio-
religiosas y sociales. A finales del siglo xix, la humanidad res, como las perspectivas generales que aparecen casi al
empezó a avanzar en su capacidad de organizar, explicar y inicio de cada capítulo, un estilo ameno, los estimulantes
predecir sus propios actos. La aparición de la psicología co- conceptos de humanidad desde la perspectiva de cada uno de
mo estudio científico del comportamiento humano marcó el los teóricos y las evaluaciones estructuradas de cada teoría.
nacimiento de un enfoque más sistemático en el estudio de la Existen lecturas sugeridas y comentadas en línea en el sitio
personalidad humana. web del libro en http://www.mhhe.com/uni/feisttp8e para
Los primeros teóricos de la personalidad, como Sig- facilitar la investigación en línea. Al igual que en ediciones
mund Freud, Alfred Adler y Carl Jung, se basaron sobre todo previas, la octava edición se basa en las fuentes originales y
en observaciones clínicas para construir sus modelos sobre en la formulación más reciente de cada teoría. Sólo se inclu-
el comportamiento humano. Aunque sus datos eran más sis- yen los conceptos y modelos anteriores si han conservado su
temáticos y fiables que los de otros observadores anteriores importancia en la teoría más reciente, o se proporcionan an-
a ellos, estos teóricos siguieron utilizando sus puntos de vis- tecedentes vitales para entender la teoría final.
ta personales y, por ello, crearon conceptos muy diferentes Hemos desarrollado, en algunos capítulos selectos, una
sobre la naturaleza de la humanidad. característica mejorada para la web titulada “Conozca más
Los teóricos de la personalidad posteriores empezaron a acerca de”, que lleva al lector a información adicional en el
utilizar métodos empíricos para estudiar la conducta huma- sitio del libro.
na; creaban modelos provisionales, comprobaban sus hipó- La octava edición de Teorías de la personalidad utiliza
tesis y, a continuación, reformulaban los modelos. En otras un lenguaje claro, conciso y comprensible, así como un esti-
palabras, aplicaban las herramientas de la investigación y las lo informal de escritura. El libro está diseñado para estudian-
teorías científicas al estudio de la personalidad. Obviamente, tes universitarios y quienes tienen un mínimo conocimiento
la ciencia no está exenta de especulación, imaginación y de psicología deberían poder entenderlo. No obstante, he-
creatividad que, por otro lado, son necesarias para la formu- mos tratado de no simplificar demasiado y de no alterar el
lación de teorías. Cada uno de los teóricos de la personalidad significado original del teórico. Asimismo, hemos realizado
estudiados en este libro construyó una teoría basada tanto en amplias comparaciones entre teóricos donde es apropiado, y
observaciones empíricas como en especulación imaginativa. hemos incluido muchos ejemplos que ilustran la forma en
Además, cada una de ellas es un reflejo de la personalidad de que pueden aplicarse las distintas teorías a situaciones coti-
su creador. dianas. El glosario, que está disponible en el sitio web del
Por tanto, las diferentes teorías analizadas en estas pági- libro, contiene definiciones de los términos técnicos, los cua-
nas son un reflejo del origen, las experiencias familiares, los les aparecen en negritas dentro del texto.
xiv Prefacio

La presente edición sigue proporcionando una extensa globales como el crecimiento demográfico. Él y sus colegas
cobertura de los teóricos de la personalidad más influyentes. han colaborado con compañías productoras mediáticas para
Hace hincapié en la personalidad normal, aunque también realizar series que construyen un sentido de eficacia personal
hemos incluido breves exposiciones sobre la anormalidad, entre los telespectadores en los ámbitos de planeación fami-
así como métodos de psicoterapia, donde resulta apropiado. liar y empowerment de las mujeres, y estos esfuerzos han
Dado que cada teoría es una expresión de la perspectiva demostrado ser notablemente eficaces para provocar un ver-
única de su creador acerca del mundo y la humanidad, en el dadero cambio de comportamiento que podría ayudar a sal-
sitio web del libro, incluimos amplia información bibliográ- var nuestro planeta.
fica sobre cada teórico, para que los lectores puedan tener la
oportunidad de familiarizarse tanto con el teórico como con
su teoría. Material complementario
Esta obra cuenta con varios recursos complementarios de
¿Qué hay de nuevo? apoyo al docente, los cuales están disponibles para los profe-
sores que adopten la obra. Para más información consulte a
Por primera vez desde la primera edición de Teorías de la
su representante de McGraw-Hill local.
personalidad, agregamos un nuevo capítulo y una nueva sec-
ción. En seguimiento a la teoría de la personalidad vigente,
incluimos una sección sobre teorías biológicas y un nuevo
capítulo sobre la teoría evolucionista de la personalidad (Da-
Agradecimientos
vid Buss). Además, movimos a Eysenck a la sección de teo- Finalmente, deseamos expresar nuestra gratitud a las perso-
rías biológicas, dado su hincapié primario en el fundamento nas que han contribuido a la realización de este libro. En
biológico de la personalidad. Para hacer espacio a este nuevo primer lugar, estamos agradecidos por la valiosa ayuda de la
capítulo, sacamos uno de los siete capítulos psicoanalíticos gente que revisó las ediciones previas de Teorías de la per-
(capítulo 8: Sullivan: La teoría interpersonal, 6a. ed.) y lo sonalidad. Sus evaluaciones y sugerencias nos ayudaron
colocamos en la página web como suplemento. mucho en la preparación de esta nueva edición. Entre estos
El orden de las secciones y capítulos continúa siguien- revisores se encuentran: Robert J. Drummond, University of
do principalmente la naturaleza histórica y conceptual de las North Florida; Lena K. Ericksen, Western Washington Uni-
teorías. Después del capítulo introductorio, el capítulo 1, pre- versity; Charles S. Johnson, William Rainey Harper College;
sentamos las teorías psicodinámicas de Sigmund Freud, Al- Alan Lipman, George Washington University; John Phelan,
fred Adler, Carl Jung, Melanie Klein Karen Horney, Erich Eric Rettinger, Elizabeth Rellinger, Evert Community Col-
Fromm y Erik Erikson. En seguida vienen las teorías huma- lege; Linda Sayers, Richard Stockton College de Nueva
nistas existenciales de Abraham Maslow, Carl Rogers y Ro- Jersey; Mark E. Sibicky, Marietta College; Connie Veldink,
llo May. Después están las teorías de los rasgos de Gordon Illinois College; Dennis Wanamaker; Kevin Simpson, Con-
Allport, y de Robert McCrae y Paul Costa, hijo, seguidas de cordia University; Lisa Lockhart, Texas A&M University,
las teorías biológicas y evolucionistas de Hans Eysenck y Kingsville; Natalie Denburg, Clínicas y Hospitales de la
David Buss. El conjunto final de capítulos incluye las teorías Universidad de Iowa; Kristine Anthis, Southern Connecticut
conductistas y de aprendizaje social de B F. Skinner, Albert State University; Eros DeSouza, Illinois State University;
Bandura, Julian Rotter, Walter Mischel y George Kelly, aun- Yozan D. Mosig, University of Nebraska-Kearney; Angie
que la teoría de este último prácticamente desafía cualquier Fournier, Virginia Wesleyan College; Atara Mcnamara,
categorización. Esta nueva organización brinda al lector una Boise State University; Randi Smith, Metro State College de
mejor perspectiva de la cronología general y el desarrollo de Denver, y Myra Spindel, Florida International University-
las teorías de la personalidad. Miami. Gracias también a las alumnas del Colorado College
Como en cada nueva edición, también hemos actualiza- Jenny Wool y Emma Agnew por su ayuda en las secciones
do las secciones de “Investigación relacionada” de cada una actualizadas de la investigación relacionada de los teóricos
de las teorías. Por ejemplo, un estudio explora si el concepto humanistas.
humanista de “valoración organísmica” de Carl Rogers fun- Adicionalmente, nuestro agradecimiento a los siguien-
ciona entre los supervivientes del cáncer. El estudio demos- tes revisores, cuyas opiniones nos ayudaron a estructurar la
tró un crecimiento personal significativo entre estas personas octava edición: Carrie Hall, Miami University of Ohio; Ken-
que fue más allá de la mera ilusión; los pacientes reportaron nethg Walters, State University of New York en Oneonta, y
transiciones reales de valorar más las metas materialistas a Melissa Wright, Northwest Vista College.
valorar más profundamente las metas personales de realiza- Apreciamos el sólido apoyo que tuvimos por parte de
ción en el curso de su tratamiento contra el cáncer. En el nuestro editor. Quisiéramos expresar nuestro agradecimien-
capítulo de Albert Bandura, analizamos nuevas aplicaciones to especial a Nancy Welcher, gerente de marca; Mike Sugar-
de su teoría sociocognitiva de la personalidad a problemas man, director; Lisa Pinto, directora ejecutiva de desarrollo;
Prefacio xv

Penina Braffman, directora editorial, y Adina Lonn, coordi- Como siempre, agradecemos y apreciamos los comen-
nadora editorial. tarios de los lectores, que nos ayudan a seguir mejorando
Asimismo estamos en deuda con Albert Bandura por Teorías de la personalidad.
sus útiles comentarios respecto al capítulo que trata sobre la Jess Feist
teoría del aprendizaje social. Queremos agradecer también a Lake Charles, LA
estos otros téoricos de la personalidad por tomarse el tiempo
para discutir las secciones correspondientes en ediciones Gregory J. Feist
previas de este libro: Albert Bandura, Hans J. Eysenck†, Oakland, CA
Robert McCrae, Paul T. Costa, hijo, Carl R. Rogers†, Linda
Brannon y Erika Rosenberg, y gracias especiales a Annika y Tomi-Ann Roberts
Mia Davis por su apoyo emocional y otras importantes con- Colorado Springs, CO
tribuciones.
PARTE UNO

Introducción
Capítulo 1 Introducción a la teoría de la
personalidad 2
CAPÍTULO 1

Introducción a la teoría
de la personalidad

B ¿Qué es la personalidad?
B ¿Qué es una teoría?
Definición de teoría
Teoría y conceptos relacionados
¿Por qué existen diferentes teorías?
Las personalidades de los teóricos y sus teorías de la
personalidad
¿Qué hace útil a una teoría?
B Concepto de humanidad
B Investigación sobre las teorías de la personalidad
B Conceptos clave
¿Qué es la personalidad? 3

¿P or qué las personas se comportan de una manera de-


terminada? ¿Tienen alguna posibilidad de elección a
la hora de formar su personalidad? ¿A qué se deben las se-
res tienen respecto a la forma en que surgen estas diferencias
en la personalidad humana.
Existe una cierta divergencia entre los psicólogos en
mejanzas y diferencias entre los individuos? ¿Qué lleva a las cuanto al significado del concepto de personalidad, aunque
personas mostrar comportamientos previsibles? ¿Por qué casi todos están de acuerdo en que la palabra personalidad
son imprevisibles? ¿Existen fuerzas ocultas, inconscientes, deriva del latín persona, que hacía referencia a la máscara
que controlan su conducta? ¿Qué factores provocan los tras- teatral que llevaban los actores romanos en sus representa-
tornos mentales? ¿El comportamiento humano está determi- ciones de las tragedias griegas. Estos actores clásicos roma-
nado por la herencia o por el entorno? nos llevaban una máscara (persona) para proyectar hacia el
Durante siglos, filósofos, teólogos y otros pensadores público un papel o una apariencia falsa. Evidentemente, esta
han planteado estas preguntas en su reflexión sobre la natu- visión superficial de la personalidad no es una definición sa-
raleza humana, e incluso se han llegado a cuestionar si esta tisfactoria ya que cuando los psicólogos usan el término per-
existe realmente. Hasta hace relativamente poco, los estudio- sonalidad se refieren a algo más que el papel que las perso-
sos más prominentes habían avanzado poco en su búsqueda nas representan en el mundo.
de respuestas satisfactorias a estas preguntas. Sin embargo, Sin embargo, los teóricos de la personalidad no se han
hace más de un siglo, Sigmund Freud empezó a asociar las puesto de acuerdo en la definición de este término, y han de-
especulaciones filosóficas con un método científico incipien- sarrollado teorías fundamentales porque no han coincidido
te. Como neurólogo con formación científica, comenzó a es- sobre su naturaleza, y porque cada uno de ellos abordaba la
cuchar a sus pacientes para descubrir qué conflictos se ocul- personalidad desde un punto de vista propio. Los teóricos de
tan detrás de los distintos síntomas. “Escuchar se convirtió la personalidad que presentamos en este libro tienen histo-
para Freud en algo más que un arte: llegó a ser un método, rias personales muy variadas. Algunos nacieron en Europa
un camino privilegiado hacia el conocimiento, facilitado por y pasaron toda su vida allí; otros nacieron en Europa, pero
lo que le decían sus pacientes” (Gay, 1988, p. 70). emigraron a otras partes del mundo, sobre todo a Estados
De hecho, Freud fue el primero en desarrollar una teoría Unidos; otros más, en cambio, nacieron en Estados Unidos y
de la personalidad verdaderamente moderna, basada princi- pasaron toda su vida allí. Muchos de ellos estuvieron influi-
palmente en sus observaciones clínicas. Él desarrolló una dos por experiencias religiosas a edades tempranas, otros no.
teoría universal que intentaba explicar las personalidades de La mayoría, aunque no todos, estudiaron psiquiatría o psi-
toda la gente. Como veremos en el curso de este libro, mu- cología. Muchos se inspiraron en sus experiencias como
chos otros teóricos han desarrollado grandes teorías alterna- psicoterapeutas, otros se han basado más bien en la inves-
tivas desde distintos puntos de vista. La tendencia general en tigación empírica para recopilar datos sobre la personalidad
el transcurso del siglo xx fue basar cada vez más las teorías humana. Aunque todos han tratado de alguna manera lo que
en observaciones científicas en lugar de clínicas. Sin embar- denomina-mos personalidad, cada uno de ellos ha enfoca-
go, ambas fuentes tienen fundamentos válidos para las teo- do este concepto general desde una perspectiva distinta. Al-
rías de la personalidad. gunos intentaron construir una teoría integral, otros fueron

¿Qué es la personalidad?
Los seres humanos no son los únicos seres singulares ni
cambiantes. Los organismos de todas las especies vivas
muestran diferencias o variabilidad. De hecho, animales co-
mo los pulpos, los pájaros, los cerdos, los caballos, los gatos
y los perros tienen diferencias individuales consistentes en
comportamiento —que también se conoce como personali-
dad— en su misma especie (Dingemanse, Both, Drent, Van
Oers y Van Noordwijk, 2002; Gosling y John, 1999; Weins-
tein, Capitanio y Gosling, 2008). Pero el grado en que los
seres humanos varían de uno a otro, tanto física como psico-
lógicamente, es bastante sorprendente y de alguna forma
única entre las especies. Algunos somos callados e introver-
tidos, otros necesitan el contacto y la estimulación social;
algunos somos calmados y equilibrados, mientras que otros
son tensos y persistentemente ansiosos. En este libro explo- No hay dos personas, ni siquiera los gemelos idénticos, que tengan
ramos las explicaciones e ideas que varios hombres y muje- exactamente la misma personalidad.
4 Capítulo 1 Introducción a la teoría de la personalidad

menos ambiciosos y abordaron solo algunos aspectos de la sultados permitan seguir construyendo y remodelando la
personalidad. Pocos han definido formalmente el concepto teoría original.
de personalidad, pero todos han aportado su propia visión de En cuarto lugar, el investigador usa el razonamiento de-
este. ductivo lógico para formular hipótesis. Los principios de una
Aunque no existe ninguna definición aceptada por todos teoría se deben plantear con suficiente precisión y coheren-
los teóricos de la personalidad, podemos decir que la perso- cia lógica como para permitir al científico deducir claramen-
nalidad es un patrón de rasgos relativamente permanentes y te las hipótesis. Estas no son componentes de la teoría, sino
de características singulares que confieren coherencia e indi- que se derivan de ella. A partir de la teoría general, y usando
vidualidad al comportamiento de una persona (Roberts y el razonamiento deductivo, el científico debe formular una
Mroczek, 2008). Los rasgos contribuyen a las diferencias de hipótesis concreta que se pueda comprobar. Si las proposi-
comportamiento, la coherencia a lo largo del tiempo de di- ciones teóricas generales son ilógicas, resultan estériles y no
cho comportamiento y la estabilidad de este en distintas si- permiten formular hipótesis. Además, si un investigador uti-
tuaciones. Los rasgos pueden ser individuales, comunes a liza una lógica incorrecta para deducir hipótesis, la investi-
todos los miembros de un mismo grupo o comunes a todos gación resultante no tendrá sentido y no aportará nada al
los miembros de una especie, pero el patrón es diferente para proceso de construcción de la teoría.
cada individuo, por tanto, aunque en ciertos aspectos mues- La parte final de la definición incluye el calificativo
tre semejanzas con otros individuos, cada persona tiene una comprobable. Si una hipótesis no se puede comprobar de
personalidad única. Las características son cualidades ex- alguna manera, no tendrá ningún valor. No es necesario
clusivas de un individuo que incluyen atributos como el tem- comprobarla inmediatamente, pero debe sugerir la posibili-
peramento, el aspecto físico y la inteligencia. dad de que, en el futuro, los científicos desarrollen los me-
dios necesarios para verificarla.

¿Qué es una teoría? Teoría y conceptos relacionados


La palabra “teoría” tiene la dudosa distinción de ser uno de A veces se confunde la teoría con la filosofía, la especula-
los términos que más se presta a ser utilizado e interpretado ción, la hipótesis o la taxonomía. Aunque el concepto de teo-
de manera errónea. Algunas personas contrastan la teoría ría está relacionado con cada uno de estos términos, no coin-
con la verdad o con los hechos, pero esta antítesis demuestra cide con ninguno de ellos.
que no entienden el significado de ninguno de los tres térmi-
nos. En ciencia, las teorías son herramientas que se usan pa-
ra generar investigación y organizar las observaciones, pero Filosofía
ni las verdades ni los hechos tienen lugar en la terminología En primer lugar, la teoría está relacionada con la filosofía,
científica. pero es un término mucho más limitado. Filosofía significa
amor por la sabiduría y los filósofos son personas que buscan
conocer a través del pensamiento y el razonamiento; no son
Definición de teoría científicos ya que, por lo general, no realizan estudios con-
Una teoría científica es un conjunto de supuestos relaciona- trolados en su búsqueda del saber. La filosofía abarca diver-
dos entre sí que permiten a los científicos utilizar el razona- sas ramas, una de las cuales es la epistemología, que se ocu-
miento deductivo lógico para formular hipótesis comproba- pa de la naturaleza del conocimiento. La teoría tiene una
bles. Esta definición precisa una aclaración. En primer lugar, relación más cercana a esta rama de la filosofía porque es
una teoría es un conjunto de supuestos. Un supuesto por sí una herramienta utilizada por los científicos en su búsqueda
solo nunca puede cumplir todos los requisitos para ser una del conocimiento.
teoría útil; por ejemplo, no podría integrar varias observacio- Las teorías no definen cómo “deberían” ser las cosas,
nes, algo deseable en una teoría útil. por tanto, un conjunto de principios sobre cómo se debería
En segundo lugar, una teoría es un conjunto de supues- vivir la vida no puede ser una teoría, ya que este tipo de prin-
tos relacionados entre sí. Los supuestos aislados no pueden cipios implican valores y son cuestiones propias de la filoso-
generar hipótesis significativas ni tener coherencia interna, fía. Aunque las teorías no están exentas de valores, se cons-
dos requisitos que debería cumplir toda teoría útil. truyen sobre la base de la evidencia científica que se ha
Un tercer término clave en la definición es el de supues- alcanzado de una manera relativamente imparcial, por lo que
tos. Los componentes de una teoría no son hechos demostra- no hay teorías sobre por qué la sociedad debería ayudar a las
dos en el sentido de que se haya establecido de manera abso- personas sin hogar o sobre la definición de una gran obra de
luta su validez. Sin embargo, son aceptados como si fueran arte.
ciertos. Esto se hace por motivos prácticos, para que los La filosofía trata sobre cómo deberían ser las cosas; la
científicos puedan realizar investigaciones útiles, cuyos re- teoría, en cambio, estudia series de estructuras condicionales
¿Qué es una teoría? 5

si, entonces, pero la valoración de los resultados de estas sis, sirven para realimentar la teoría. Al emplear el razona-
afirmaciones queda fuera del ámbito de la teoría. Por ejem- miento inductivo (que va de lo específico a lo general), el
plo, una teoría podría decirnos que si los niños crecen ais- investigador puede modificar la teoría para que refleje los
lados, totalmente separados de otros humanos y sin contac- resultados de las comprobaciones. A medida que la teoría se
to alguno con ellos, no aprenderán el lenguaje humano, no va ampliando y modificando es posible extraer de ella otras
mostrarán conductas de apego hacia los padres, etc., pero hipótesis y, al comprobarlas, estas a su vez permitirán seguir
esta afirmación no dice nada sobre los aspectos morales de remodelando la teoría.
este modo de criar a los niños.
Taxonomía
Especulación Una taxonomía es una clasificación de cosas según las rela-
En segundo lugar, las teorías se basan en la especulación, ciones naturales que existen entre ellas. Las taxonomías son
pero son mucho más que meras conjeturas. No proceden de fundamentales para el desarrollo de la ciencia porque, sin la
la mente de un gran pensador ni están aisladas de las obser- clasificación de la información, la ciencia no podría avanzar.
vaciones empíricas, sino que están estrechamente ligadas a Sin embargo, una clasificación por sí sola no constituye una
una serie de datos recopilados de manera empírica y a la teoría, aunque las taxonomías pueden evolucionar y llegar a
ciencia. ser teorías cuando empiezan a generar hipótesis comproba-
¿Cuál es la relación entre teoría y ciencia? La ciencia es bles y a explicar las conclusiones de las investigaciones. Por
la rama del saber que se ocupa de la observación y clasifica- ejemplo, Robert McCrae y Paul Costa empezaron su investi-
ción de datos y la verificación de leyes generales mediante la gación clasificando a los individuos según cinco rasgos o
comprobación de hipótesis. Las teorías son herramientas úti- factores de la personalidad estables y, finalmente, su investi-
les empleadas por los científicos para dar significado y orden gación derivó en algo más que una clasificación: llegó a ser
a las observaciones. Además, las teorías ofrecen un terreno una teoría capaz de generar hipótesis y ofrecer explicaciones
fértil para producir hipótesis comprobables. Sin una teoría de los resultados de las investigaciones.
que dé cohesión a las diversas observaciones e indique la
dirección de las investigaciones, la ciencia quedaría muy de-
bilitada.
¿Por qué existen diferentes teorías?
Las teorías no son fantasías inútiles creadas por eruditos Si las teorías sobre la personalidad son realmente científicas,
sin sentido práctico que temen ensuciarse las manos con los ¿por qué existen tantas diferentes? Las teorías alternativas
instrumentos de investigación científica. De hecho, las teo- existen porque la naturaleza misma de una teoría permite al
rías son muy prácticas y resultan fundamentales para el teórico hacer especulaciones desde un punto de vista especí-
avance de toda ciencia. La especulación y la observación fico. Al recopilar los datos los teóricos deben ser lo más ob-
empírica son dos pilares fundamentales en la construcción jetivos posible, pero a la hora de decidir qué datos recopila-
de la teoría, pero la especulación no debe avanzar sin límites rán y cómo los interpretarán prevalece su criterio personal.
por delante de la observación controlada. Las teorías no son leyes inmutables: no se construyen a par-
tir de hechos comprobados, sino a partir de supuestos sujetos
a la interpretación individual.
Hipótesis Todas las teorías son un reflejo de la vida de sus autores,
Aunque la teoría es un concepto más limitado que la filoso- sus experiencias durante la infancia, su filosofía de vida, sus
fía, es un término más amplio que la hipótesis. Una buena relaciones interpersonales y su modo particular y único de
teoría es capaz de generar muchas hipótesis. Una hipótesis ver el mundo. Dado que las observaciones están influidas
es una conjetura o predicción lo suficientemente específica por el marco de referencia del observador individual, es lógi-
como para que se pueda comprobar su validez usando un co que existan diversas teorías. Por otro lado, la existencia de
método científico. Una teoría es demasiado general como teorías divergentes puede resultar útil. La utilidad de una
para prestarse a su comprobación directa, pero puede gene- teoría no depende de su adecuación al sentido común o de su
rar cientos de hipótesis. Las hipótesis, por tanto, son más concordancia con otras sino que depende más bien de su ca-
específicas que las teorías de las que proceden. Sin embargo, pacidad de generar investigación y explicar los datos de las
no debemos confundir al hijo con el padre. investigaciones y de otras observaciones.
Es obvio que existe una relación estrecha entre una teo-
ría y una hipótesis. Al usar el razonamiento deductivo (que
va de lo general a lo específico), un investigador puede ex-
Las personalidades de los teóricos
traer hipótesis comprobables a partir de una teoría útil y des- y sus teorías de la personalidad
pués comprobarlas. Los resultados de estas comprobaciones, Dado que las teorías sobre la personalidad surgen de las pro-
independientemente de que confirmen o invaliden las hipóte- pias personalidades de los teóricos, conviene hacer un estu-
6 Capítulo 1 Introducción a la teoría de la personalidad

dio de estas personalidades. Recientemente, una subdiscipli- mediante investigación, es decir, produciendo datos de in-
na de la psicología llamada psicología de la ciencia ha vestigación. Estos datos vuelven a la teoría y la perfeccio-
empezado a fijarse en los rasgos personales de los científi- nan. De esta teoría remodelada, los científicos pueden ex-
cos. La psicología de la ciencia estudia tanto la ciencia como traer otras hipótesis, que generarán otras investigaciones y
el comportamiento de los científicos, es decir, investiga la más datos, que a su vez perfeccionarán y ampliarán aún más
influencia de los procesos psicológicos y las características la teoría. Esta relación cíclica se prolonga siempre que la
personales de un científico en el desarrollo de sus teorías e teoría mantenga su utilidad.
investigación científicas (Feist, 1993, 1994, 2006; Feist y En segundo lugar, una teoría útil organiza los datos en
Gorman, 1998, Gholson, Shadish, Neimeyer y Houts, 1989). una estructura coherente y ofrece una explicación para los
En otras palabras, la psicología de la ciencia estudia el modo resultados de la investigación científica. Esta relación en-
en que las personalidades, los procesos cognitivos, el desa- tre la teoría y los datos de las investigaciones se muestra en
rrollo personal y las experiencias sociales de los científicos la figura 1.1. Cuando una teoría deja de generar investiga-
afectan al tipo de ciencia que realizan y las teorías que crean. ción nueva o explicar datos procedentes de investigaciones
En efecto, una serie de investigadores (Hart, 1982; Johnson, relacionadas, pierde su utilidad y es anulada por otra más
Germer, Efran y Overton, 1988; Simonton, 2000; Zachar y útil.
Leong, 1992) han demostrado que las diferencias en la per- Además de generar investigación y explicar los datos
sonalidad influyen en la orientación teórica de cada indivi- procedentes de ella, una teoría válida debe prestarse a su
duo, así como en su inclinación hacia la vertiente “radical” o confirmación o refutación, servir como guía práctica, ser co-
“moderada” de una disciplina. herente y lo más sencilla posible. Por ello, hemos evaluado
Una vertiente de las teorías de la personalidad parte de cada una de las teorías presentadas en este libro a partir de
la información sobre las experiencias vitales, sociales y psi- seis criterios: una teoría útil (1) genera investigación, (2) es
cológicas de los teóricos en el momento en que elaboraron refutable, (3) organiza los datos, (4) sirve como guía, (5) tie-
su teoría. Como opinamos que las teorías sobre la personali- ne coherencia interna y (6) es sencilla.
dad reflejan la personalidad de los teóricos, hemos incluido
una cantidad considerable de información biográfica sobre
cada uno de los teóricos más importantes. En efecto, las di- Genera investigación
ferencias de personalidad entre los teóricos explican diferen- El parámetro más importante para que una teoría sea útil es
cias fundamentales entre quienes se inclinan por la vertiente su capacidad de generar y guiar nuevas investigaciones. Sin
cuantitativa de la psicología (conductistas, teóricos del apren- una teoría adecuada que indique el camino, muchos de los
dizaje social y teóricos de los rasgos) y quienes se inclinan resultados empíricos recientes de la ciencia no se habrían
por la vertiente clínica y cualitativa (psicoanalistas, huma- descubierto. En astronomía, por ejemplo, el planeta Neptuno
nistas y existencialistas). fue descubierto porque la teoría del movimiento generó la
Aunque la personalidad de un teórico modela, en parte, hipótesis de que la irregularidad en la órbita de Urano debía
su teoría, no es el único aspecto que la determina. Del mismo estar causada por la presencia de otro planeta. La teoría pro-
modo, la aceptación de una u otra teoría no debería basarse porcionó a los astrónomos un mapa que los guió en su bús-
solo en nuestros valores y preferencias personales; al evaluar queda y descubrimiento del nuevo planeta.
y escoger una deberíamos reconocer la influencia de nuestro Una teoría útil generará dos tipos de investigación dis-
historial personal en ella, pero, en última instancia, tendría- tintos: investigación descriptiva y comprobación de hipó-
mos que evaluarla según criterios científicos independientes tesis. La investigación descriptiva, que puede ampliar una
de ese historial personal. Algunos observadores (Feist, 2006; teoría ya existente, se ocupa de la medición, caracterización
Feist y Gorman, 1998) han distinguido entre ciencia como y clasificación de las unidades empleadas en la construc-
proceso y ciencia como producto. El proceso científico pue- ción de una teoría. La investigación descriptiva tiene una
de estar influido por las características personales del cientí- relación simbiótica con la teoría. Por una parte, provee el
fico, pero la verdadera utilidad del producto científico se material para la construcción de la teoría y, por otra, recibe
debe evaluar con independencia del proceso. Por tanto, su el impulso de la teoría dinámica y en desarrollo. Cuanto más
evaluación de cada una de las teorías presentadas en este li- útil es la teoría, más investigación genera; cuanto mayor es
bro debería basarse más en criterios objetivos que en sus pre- la cantidad de investigación descriptiva generada, más com-
ferencias subjetivas. pleta será la teoría.
El segundo tipo de investigación generado por una teo-
ría útil, la comprobación de hipótesis, conlleva una verifica-
¿Qué hace útil a una teoría? ción de su utilidad. Como hemos apuntado, una teoría útil
Una teoría válida permite una interacción mutua y dinámica generará muchas hipótesis que, una vez comprobadas, se
con los datos de las investigaciones. En primer lugar, una incorporarán a una base de datos que podría remodelar y am-
teoría genera una serie de hipótesis que se pueden estudiar pliar la teoría (véase la figura 1.1).
¿Qué es una teoría? 7

podría manifestarse como hostilidad extrema hacia las per-


Hipótesis sonas homosexuales. La teoría de Freud afirma que estas
transformaciones se producen en el inconsciente, por lo cual
resulta casi imposible verificarlas o refutarlas. Una teoría
que puede explicarlo todo no explica nada.

Organiza los datos


Teoría Investigación Una teoría útil también debería ser capaz de organizar los
se La datos de las investigaciones que son compatibles entre sí. Sin
nt teo organización o clasificación, las conclusiones de la investi-
id
o ría
lan

a gación quedarían aisladas y resultarían fútiles. Si los datos


lo le d
de

s
ría

da a no están organizados en algún tipo de marco inteligible, los


mo
eo

to
t s
e

la científicos carecerían de una dirección clara a seguir en su


r

s
to
s da búsqueda del conocimiento, no podrían formular preguntas
Lo Datos de la inteligentes sin un marco teórico que organice la informa-
investigación
ción y, sin preguntas inteligentes, la investigación posterior
FIGURA 1.1 La interacción entre teoría, hipótesis, quedaría restringida de manera drástica.
investigaciones y datos de las investigaciones. Una teoría útil de la personalidad debe ser capaz de in-
tegrar los conocimientos existentes sobre el comportamiento
humano y el desarrollo de la personalidad y de ordenar la
Es refutable mayor cantidad de información posible en una clasificación
Una teoría también se debe evaluar en función de la posibili- coherente. Si una teoría de la personalidad no ofrece una
dad de ser confirmada o invalidada, es decir, debe ser refu- explicación razonable de al menos algunos tipos de conduc-
table. Para ser refutable, una teoría debe ser lo suficiente- ta, pierde su validez.
mente precisa como para inspirar investigación que pueda
confirmar o no sus principios más importantes. Si una teoría
es tan vaga e imprecisa que los resultados de la investiga- Sirve como guía
ción, tanto positivos como negativos, se pueden interpretar Una cuarta condición para que una teoría sea útil es que sirva
como confirmaciones, esta teoría no es refutable y pierde su como guía para la resolución de problemas cotidianos. Por
utilidad. La refutabilidad, no obstante, no es lo mismo que la ejemplo, los padres, profesores, directores de empresas y
falsedad: significa simplemente que los resultados negativos psicoterapeutas se enfrentan continuamente a una avalancha
de las investigaciones refutarán la teoría y obligarán al teóri- de preguntas para las cuales intentan encontrar respuestas
co a descartarla o a modificarla. factibles. Una teoría útil ofrece una estructura para encontrar
Una teoría refutable debe rendir cuentas a los resultados muchas de estas respuestas. Sin una teoría válida, los inves-
experimentales. En la figura 1.1 se describe la relación circu- tigadores se perderían en la oscuridad de las técnicas de en-
lar y de refuerzo mutuo entre la teoría y la investigación: sayo y error; con una orientación teórica sólida pueden tra-
cada una de ellas sirve de base para la otra. La ciencia se zar un plan de acción adecuado.
distingue de lo que no es ciencia por su capacidad de refutar El psicoanalista freudiano y el terapeuta rogeriano res-
ideas que no son comprobadas de manera empírica, aunque ponderían de manera distinta a una misma pregunta. Por
parezcan lógicas y racionales. Por ejemplo, Aristóteles usó ejemplo, si les preguntamos, ¿cuál es la manera más adecua-
la lógica para argumentar que los cuerpos más ligeros caen a da de tratar a este paciente? el terapeuta psicoanalítico po-
menor velocidad que los cuerpos más pesados. Aunque este dría responder que si hay psiconeurosis causadas por con-
argumento puede haber correspondido con el sentido co- flictos sexuales de la infancia que han pasado a formar parte
mún, presentaba un problema: era erróneo desde el punto de del inconsciente, entonces la mejor manera de ayudar a este
vista empírico. paciente es explorar estas represiones y permitirle revivir las
Las teorías que se apoyan demasiado en transformacio- experiencias en ausencia de conflicto. A la misma pregunta
nes no observables del inconsciente son muy difíciles de el terapeuta rogeriano podría responder que si, para crecer
comprobar o refutar. Por ejemplo, la teoría de Freud sugiere psicológicamente, las personas necesitan una relación con
que muchas de nuestras emociones y conductas están moti- un terapeuta congruente, que muestre empatía y una valora-
vadas por inclinaciones inconscientes que son diametral- ción positiva incondicional del paciente, entonces la mejor
mente opuestas a lo que expresamos. Por ejemplo, el odio manera de ayudarle es proporcionándole un ambiente de
inconsciente se podría expresar como amor consciente, o el aceptación en el que no se sienta amenazado. Notemos que,
miedo inconsciente a las tendencias homosexuales propias aunque las dos respuestas requieran medidas diferentes, los
8 Capítulo 1 Introducción a la teoría de la personalidad

dos terapeutas han construido sus respuestas en una estructu- gradualmente para incluir cada vez más aspectos de la perso-
ra condicional si-entonces. nalidad.
Este criterio también incluye la medida en que la teoría
estimula el pensamiento y la acción en otras disciplinas, co- Investigación sobre las teorías
mo el arte, la literatura (incluido el cine y las series televisi-
vas), el derecho, la sociología, la filosofía, la religión, la en- de la personalidad
señanza, la gestión empresarial y la psicoterapia. La mayoría Como hemos indicado anteriormente, el criterio fundamen-
de las teorías estudiadas en este libro han tenido alguna in- tal para dilucidar si una teoría es útil es su capacidad de ge-
fluencia en campos fuera de la psicología. Por ejemplo, la nerar investigación. También hemos apuntado que las teorías
teoría de Freud ha suscitado investigación sobre la recupera- y los datos de las investigaciones tienen una relación cíclica:
ción de la memoria, un tema muy importante en el mundo la teoría da significado a los datos y los datos proceden de la
del derecho. Asimismo, la teoría de Carl Jung tiene un gran investigación experimental diseñada para comprobar hipóte-
interés para muchos teólogos y ha cautivado la imaginación sis generadas por la teoría. Sin embargo, no todos los datos
de escritores populares como Joseph Campbell y otros. De proceden de la investigación experimental, gran parte de
manera similar, las ideas de Alfred Adler, Erik Erikson, B. F. ellos provienen de observaciones cotidianas. Observar signi-
Skinner, Abraham Maslow, Carl Rogers, Rollo May y otros fica sencillamente percibir algo, prestarle atención.
teóricos de la personalidad han suscitado interés y estudios Usted ha estado observando personalidades humanas
en una amplia variedad de campos de especialización. casi desde que está vivo. Ha podido percibir que algunas per-
sonas son habladoras y sociables, mientras que otras son si-
Tiene coherencia interna lenciosas y reservadas. Incluso podría haber catalogado a
estas personas como extravertidas e introvertidas. ¿Son acer-
Una teoría útil no solo debe ser coherente con otras teorías,
tadas estas clasificaciones? ¿Son dos personas extravertidas
sino también consigo misma. Una teoría que tiene coheren-
iguales entre sí? ¿Una persona extravertida es siempre habla-
cia interna es una teoría cuyos componentes son compatibles
dora y sociable? ¿Podemos clasificar a todos los individuos
entre sí de manera lógica, los límites de su alcance están
como introvertidos o extravertidos?
definidos con precisión y no ofrece explicaciones más allá
Al observar y preguntar, usted hace algunas de las cosas
de esos límites. Además, una teoría coherente utiliza el len-
que realizan los psicólogos, es decir, observar el comporta-
guaje de manera congruente, es decir, no usa el mismo tér-
miento humano e intentar darle sentido a sus observaciones.
mino para designar dos conceptos distintos ni usa dos térmi-
No obstante, los psicólogos, como otros científicos, intentan
nos diferentes para referirse al mismo concepto.
ser sistemáticos para asegurarse de que sus predicciones son
Una teoría útil empleará conceptos y términos que se
coherentes y exactas.
hayan definido de manera clara y operacional. Una defini-
Para mejorar su capacidad de predicción, los psicólogos
ción operacional es aquella que define unidades en términos
de la personalidad han creado una serie de técnicas de eva-
de hechos observables o conductas mensurables. Por ejem-
luación, entre las cuales están los tests de personalidad. Gran
plo, un extravertido se puede definir operacionalmente como
parte de la investigación presentada en los capítulos restan-
una persona que alcanza una puntuación predeterminada en
tes de este libro se basa en diversos procedimientos de eva-
un test de personalidad específico.
luación, que pretenden medir diferentes aspectos de la per-
sonalidad. Para asegurar la utilidad de estos instrumentos
Es sencilla deberán ser tanto fiables como válidos. La fiabilidad de un
Cuando dos teorías son comparables en cuanto a su capaci- instrumento de medida se define como su capacidad de ge-
dad de generar investigación, ser refutables, dar significado nerar resultados coherentes.
a los datos, guiar al investigador y tener coherencia interna, Los tests de personalidad pueden ser fiables y aun así
se da preferencia a la más sencilla de las dos. Esta es la ley carecer de validez o exactitud. La validez es la capacidad de
de la simplicidad. De hecho, dos teorías nunca coinciden un instrumento de medir lo que se supone que debe medir.
exactamente en los otros criterios pero, en general, las teo- Los psicólogos de la personalidad se ocupan principalmente
rías sencillas y simples son más útiles que las teorías que de dos tipos de validez: validez de constructo y validez de la
usan conceptos complicados y un lenguaje enrevesado. predicción. La validez de constructo es la capacidad de un
Para construir una teoría de la personalidad, los psicólo- instrumento de medir un constructo hipotético. Ciertas ca-
gos deben empezar con una escala limitada y evitar genera- racterísticas como la extraversión, la agresividad, la inteli-
lizaciones amplias que intenten explicar todo el comporta- gencia y la estabilidad emocional no tienen existencia física,
miento humano. Este modo de operar fue adoptado por la son constructos hipotéticos que estarían relacionados con
mayoría de los teóricos estudiados en este libro. Por ejem- conductas observables. Los tres tipos de validez de construc-
plo, Freud empezó con una teoría basada en gran parte en la to son validez convergente, validez divergente y validez dis-
neurosis histérica y, al cabo de unos años, la fue ampliando criminante. Un instrumento de medida tiene validez de cons-
Concepto de humanidad 9

tructo convergente si los resultados que genera tienen una conducta. Por ejemplo, un test de extraversión tiene validez
correlación alta (convergen) con los resultados de otras me- predictiva si muestra correlación con conductas futuras co-
didas válidas de ese mismo constructo. Por ejemplo, un test mo fumar tabaco, tener buenos resultados escolares, asumir
de personalidad para medir la extraversión debería guardar riesgos o cualquier otro criterio independiente. El valor fun-
correlación con otras medidas de extraversión u otros facto- damental de todo instrumento de medida es su capacidad de
res, como la sociabilidad y la asertividad, de los que se sabe predecir algún tipo de estado o conducta.
suelen acompañarla. Un test tiene validez de constructo di- Casi ninguno de los primeros teóricos de la personali-
vergente si muestra correlaciones bajas o no significativas dad usaba tests de evaluación estandarizados. Aunque Freud,
con otros test que no miden ese constructo. Por ejemplo, un Adler y Jung crearon algún tipo de herramienta predictiva,
test para medir la introversión no debería tener una correla- ninguno de ellos usó la técnica con la suficiente precisión
ción alta con tests que midan el atractivo social, la estabili- como para demostrar su fiabilidad y validez. Sin embargo,
dad emocional, la honestidad o la autoestima. Por último, un las teorías de Freud, Adler y Jung han generado una serie de
test tiene validez discriminante si diferencia entre dos gru- tests de personalidad estandarizados con los que investiga-
pos de individuos que se sabe son distintos. Por ejemplo, un dores y terapeutas han intentado medir las unidades de per-
test de personalidad que mida la extraversión produciría sonalidad propuestas por los pioneros. Los teóricos de la
puntuaciones más altas para individuos clasificados previa- personalidad posteriores, en especial Julian Rotter, Hans
mente como extravertidos que para individuos descritos co- Eysenck y los de los cinco grandes factores crearon una serie
mo introvertidos. de medidas de la personalidad y las usaron para la construc-
Una segunda dimensión de la validez es la validez de la ción de sus modelos teóricos.
predicción, que es la capacidad de un test para predecir una

Concepto de humanidad
Las teorías de la personalidad difieren en cuestiones básicas La causalidad sostiene que el comportamiento está en fun-
sobre la naturaleza de la humanidad. Cada teoría de la per- ción de las experiencias pasadas, mientras que la teleología
sonalidad refleja los supuestos de su autor acerca de la es una explicación del comportamiento en términos de in-
humanidad; estos supuestos se basan en diversos aspectos tenciones u objetivos futuros. ¿Las personas actúan de una
que distinguen a los diferentes teóricos de la personalidad. manera u otra por lo que han vivido en el pasado o porque
En este libro utilizaremos seis de estos aspectos como mar- tienen ciertas expectativas de lo que sucederá en el futuro?
co para estudiar el concepto de humanidad de cada uno de Una cuarta consideración que distingue a los teóricos
los teóricos. de la personalidad es su postura respecto a los determinan-
El primer aspecto es determinismo frente a libertad de tes conscientes o inconscientes de la conducta. ¿Las personas
elección. ¿Nuestro comportamiento está determinado por son conscientes de lo que están haciendo y de por qué lo
fuerzas ajenas a nuestro control, o podemos elegir lo que están haciendo, o están influidas por fuerzas inconscientes
queremos ser? ¿El comportamiento puede ser en parte libre que las llevan a actuar sin tener conciencia de ellas?
y estar en parte determinado? Aunque el aspecto del deter- El quinto aspecto se refiere a las influencias biológicas
minismo frente a la voluntad es más filosófico que científico, frente a las influencias sociales en la personalidad. ¿Las per-
la postura que los teóricos adoptan sobre esta cuestión de- sonas son sobre todo productos de la biología o sus perso-
termina su modo de estudiar a las personas e influye en su nalidades están determinadas en gran medida por sus rela-
concepto de humanidad. ciones sociales? Una cuestión más específica de este aspecto
El segundo aspecto concierne al pesimismo frente al son los factores hereditarios frente a la influencia del en-
optimismo. ¿Estamos condenados a llevar vidas tristes, con- torno, es decir, ¿las características personales son más bien
flictivas y agitadas, o podemos cambiar y crecer hasta con- un producto de la genética o están determinadas por el en-
vertirnos en seres humanos psicológicamente sanos y felices? torno?
En general, los teóricos de la personalidad que creen en el Una sexta cuestión es la singularidad frente a las seme-
determinismo tienden a ser pesimistas (Skinner fue una ex- janzas entre los individuos. ¿El rasgo más destacado de las
cepción importante), mientras que quienes creen en la li- personas es su individualidad o sus características comunes?
bertad de elección suelen ser optimistas. ¿El estudio de la personalidad debería centrarse en los rasgos
Una tercera dimensión para analizar el concepto de hu- que hacen que los individuos sean parecidos o en los rasgos
manidad de un teórico es la causalidad frente a la teleología. que distinguen a las personas?
10 Capítulo 1 Introducción a la teoría de la personalidad

Estas y otras cuestiones que dividen a los teóricos de la Estas diferencias ayudan a establecer si un teórico será de-
personalidad han generado teorías realmente diferentes; no terminista o defensor de la libertad de elección, pesimista
se trata solo de diferencias de terminología. Las diferencias u optimista, si adoptará una explicación causal o teleológi-
entre las distintas teorías de la personalidad no se podrían ca. También ayudan a determinar si el teórico dará más
eliminar adoptando un lenguaje común; se trata de diferen- importancia a los aspectos conscientes o inconscientes, los
cias filosóficas y profundas. Cada teoría de la personalidad factores biológicos o sociales, la singularidad o las semejan-
refleja la personalidad propia de su creador, y cada creador zas entre los individuos. No obstante, estas diferencias no
tiene una orientación filosófica específica determinada por invalidan la posibilidad de que dos teóricos con conceptos
las experiencias de su infancia, su clase social, su género, de humanidad opuestos puedan recopilar datos y construir
su formación, su educación y sus relaciones interpersonales. sus teorías de manera científica.

Conceptos clave
• El término personalidad procede del vocablo latino refutable? (3) ¿organiza y explica el conocimiento? (4)
persona, esto es, la máscara que los sujetos presentan ¿sugiere soluciones prácticas a los problemas
ante el mundo exterior; pero, para los psicólogos, la cotidianos? (5) ¿tiene coherencia interna? y (6) ¿es
personalidad significa mucho más que las apariencias sencilla?
externas. • Cada uno de los teóricos de la personalidad tiene un
• La personalidad engloba todos los rasgos o concepto de humanidad implícito o explícito.
características relativamente permanentes que prestan • El concepto de humanidad se puede estudiar desde seis
coherencia a la conducta de una persona. perspectivas: (1) determinismo frente a libertad de
• Una teoría es un conjunto de supuestos relacionados elección; (2) pesimismo frente a optimismo; (3)
entre sí que permite a los científicos formular hipótesis causalidad frente a teleología; (4) determinantes
comprobables. conscientes frente a determinantes inconscientes; (5)
• Las teorías se deben distinguir de la filosofía, la factores biológicos frente a factores sociales, y (6)
especulación, las hipótesis o las taxonomías, aunque singularidad frente a similitudes entre las personas.
estén relacionadas con cada uno de estos términos.
• Existen seis criterios para determinar la utilidad de una
teoría científica: (1) ¿genera investigación? (2) ¿es
PARTE DOS

Teorías psicodinámicas
Capítulo 2 Freud
El psicoanálisis 12
Capítulo 3 Adler
La psicología individual 43
Capítulo 4 Jung
La psicología analítica 64
Capítulo 5 Klein
La teoría de las relaciones objetales 87
Capítulo 6 Horney
El psicoanálisis interpersonal 105
Capítulo 7 Fromm
El psicoanálisis humanista 121
Capítulo 8 Erikson
La teoría posfreudiana 138
CAPÍTULO 2

Freud: el psicoanálisis

B Perspectiva general de la teoría psicoanalítica


B Biografía de Sigmund Freud
B Niveles de vida mental
El inconsciente
El preconsciente
El consciente
B Los sustratos de la mente
El ello
El yo
El superyó
B Dinámicas de la personalidad
Las pulsiones
Freud
La ansiedad
B Mecanismos de defensa
Represión
Formación reactiva
Desplazamiento Técnicas terapéuticas posteriores de Freud
Fijación Análisis de los sueños
Regresión Lapsus
Proyección B Investigación relacionada
Introyección Procesos mentales inconscientes
Sublimación El placer y el ello: la inhibición y el yo
B Fases del desarrollo Represión, inhibición y mecanismos de defensa
Periodo infantil Investigación sobre los sueños
Periodo de latencia B Crítica a la teoría de Freud
Fase genital ¿Entendió Freud a las mujeres, el género y la sexualidad?
Madurez ¿Puede decirse que Freud fue un científico?
B Aplicaciones de la teoría psicoanalítica B Concepto de humanidad
Primeras técnicas terapéuticas de Freud B Conceptos clave
Biografía de Sigmund Freud 13

D esde la antigüedad hasta nuestros días, las personas han


buscado algún tipo de panacea o poción mágica que pu-
diera aliviar sus dolores o hacerlas más fuertes. Una de estas
Freud le permitió formular sus teorías con un estilo estimu-
lante y cautivador.
La interpretación de Freud de la personalidad humana
búsquedas fue realizada por un médico joven y ambicioso se basa en las experiencias con sus pacientes, el análisis de
que llegó a creer que había descubierto un medicamento do- sus propios sueños y sus numerosas lecturas sobre ciencias y
tado de unas propiedades fabulosas. Al enterarse de que la humanidades diversas. Estas experiencias le proporcionaron
sustancia se había utilizado con resultados satisfactorios pa- los datos fundamentales para el desarrollo de sus teorías. Pa-
ra infundir ánimo a soldados que sufrían de agotamiento, ra él, la teoría era el resultado de la observación y este con-
este médico decidió probarla con sus pacientes, colegas y cepto de la personalidad sufrió constantes actualizaciones en
amigos. Si el medicamento funcionaba tan bien como él es- los últimos 50 años de su vida. Aunque era evolucionista,
peraba, podría lograr la fama a la que aspiraba. Freud insistió en que el psicoanálisis no podía estar sujeto al
Cuando supo que esta medicina se había usado con éxi- eclecticismo. Si sus discípulos se desviaban de las ideas fun-
to para el tratamiento de dolencias del corazón, agotamiento damentales, rápidamente quedaban aislados tanto en el as-
nervioso, adicción al alcohol y a la morfina y otros muchos pecto personal como en el profesional.
problemas psicológicos y fisiológicos, el doctor decidió pro- Aunque Freud se consideraba a sí mismo ante todo un
barla consigo mismo y quedó muy satisfecho con los resul- científico, su definición de ciencia es un tanto diferente de la
tados. Le pareció que la medicina tenía un aroma agradable que utilizan los psicólogos actuales. Freud se basaba más en
y un efecto poco común en los labios y en la boca, pero lo el razonamiento deductivo que en métodos de investigación
más importante era el efecto terapéutico del medicamento en rigurosos, y realizaba observaciones de manera subjetiva y
la depresión grave que sufría. En una carta a su prometida, a con muestras relativamente pequeñas de pacientes, la mayo-
quien no veía desde hacía un año, le informó que, durante la ría de los cuales procedían de las clases sociales media-alta
última depresión grave que había sufrido, tomó pequeñas do- y alta. No cuantificaba los datos ni realizaba observaciones
sis de esta medicina que le había dado resultados magníficos. controladas. Empleaba casi exclusivamente el método de es-
Le explicaba que la próxima vez que la viera sería un hombre tudio de casos y solía formular sus hipótesis después de co-
muy fuerte gracias a los efectos del medicamento y que le nocer los hechos de cada caso.
daría pequeñas dosis de la sustancia para que ella también se
hiciera más fuerte y para ayudarle a ganar peso.
El joven médico escribió un folleto en el que ensalzaba
los beneficios del medicamento, aunque aún no había con-
Biografía de Sigmund Freud
cluido los experimentos necesarios para comprobar el poder Sigmund Freud nació el 6 de marzo, o el 6 de mayo, de 1856,
analgésico de este. Impaciente por estar con su prometida en Freiberg, Moravia, actualmente parte de la República
aplazó la conclusión de sus experimentos y fue a visitarla. Checa (los académicos discrepan sobre su fecha de naci-
Durante esta visita, un colega concluyó los experimentos, miento, la primera fecha habría sido solo ocho meses des-
publicó los resultados y obtuvo el reconocimiento que el jo- pués de la boda de sus padres). Freud fue el primer hijo de
ven médico esperaba para sí mismo. Jacob y Amalie Nathanson Freud, aunque su padre tenía dos
Estos hechos sucedieron en 1884, la sustancia era la co- hijos ya mayores, Emanuel y Philipp, de un matrimonio an-
caína y el joven doctor era Sigmund Freud. terior. Jacob y Amalie Freud tuvieron siete hijos más en 10
años, pero Sigmund, joven e indulgente, siguió siendo el
preferido de su madre, lo que pudo contribuir, en parte, a la
Perspectiva general de la teoría confianza en sí mismo que tuvo durante toda su vida (E. Jo-
nes, 1953). Freud no tuvo una juventud alegre; durante ella
psicoanalítica se dedicó sobre todo a estudiar y no tuvo una relación estre-
Obviamente, Freud tuvo la suerte de que su nombre no que- cha con ninguno de sus hermanos menores. Sin embargo,
dara ligado para siempre a la cocaína. En su lugar, el nombre tuvo una relación afectuosa y benévola con su madre, lo que
de Freud se asocia con el psicoanálisis, la más famosa de más adelante le haría afirmar que la relación madre-hijo es la
todas las teorías de la personalidad. relación más perfecta y menos ambivalente de todas las rela-
¿Qué hace que la teoría de Freud sea tan interesante? En ciones humanas (Freud, 1933/1964).
primer lugar, las dos piedras angulares del psicoanálisis, el Cuando Sigmund tenía tres años, las dos familias Freud
sexo y la agresividad, son dos temas que despiertan mucho se marcharon de Freiberg. La familia de Emanuel y Philipp
interés. En segundo lugar, la teoría fue difundida más allá de se trasladó a Inglaterra y la familia de Jacob Freud se trasla-
sus orígenes en Viena por un grupo de fervientes y entrega- dó primero a Leipzig y después a Viena. La capital de Aus-
dos seguidores, muchos de los cuales idealizaron a Freud tria fue el hogar de Sigmund Freud durante casi 80 años,
convirtiéndolo prácticamente en un héroe mitológico y soli- hasta 1938, cuando la invasión nazi lo obligó a emigrar a
tario. En tercer lugar, el magnífico dominio del lenguaje de Londres, donde murió el 23 de septiembre de 1939.
14 Capítulo 2 Freud: el psicoanálisis

Cuando Freud tenía año y medio, aproximadamente, su y guardaba relación con los experimentos con la cocaína que
madre tuvo un segundo hijo, Julius, hecho que tendría un comentamos al principio del capítulo.
efecto importante en el desarrollo psíquico de Freud. Sig- La segunda oportunidad le llegó en 1886, tras su regreso
mund sintió una gran hostilidad hacia su hermano pequeño e de París, donde había conocido la histeria masculina gracias
inconscientemente deseaba su muerte. Cuando Julius murió a Charcot. Freud supuso que este conocimiento le permitiría
a los seis meses de edad, Sigmund se sintió culpable de ha- obtener el respeto y el reconocimiento de la Sociedad Im-
ber causado la muerte de su hermano. Cuando Freud alcanzó perial de Médicos de Viena, de la que erróneamente creyó
la madurez empezó a comprender que, en realidad, aquel quedaría impresionada por los conocimientos sobre histe-
deseo no había causado el trágico hecho y que los niños a ria masculina del joven doctor Freud. En un principio, los
menudo desean la muerte de un hermano menor. Esta cons- médicos pensaron que la histeria era una afección estricta-
tatación permitió a Freud purgar la culpa que había llevado mente femenina porque la palabra histeria tenía el mismo
consigo hasta la edad adulta y, gracias el autoanálisis, contri- origen que la palabra útero y se producía debido a un “úte-
buyó a su desarrollo psíquico posterior (Freud, 1900/1953). ro errante”, es decir, que el útero recorría el cuerpo de la
Freud entró en el mundo de la medicina, no porque le mujer y causaba la disfunción de varias partes de este. Sin
gustara la profesión, sino porque sentía una gran curiosidad embargo, hacia 1886, cuando Freud presentó ante la Socie-
por la naturaleza humana (Ellenberger, 1970). Entró en la dad un artículo sobre la histeria masculina, la mayoría de
Escuela de Medicina de la Universidad de Viena sin inten- los médicos presentes ya conocían la enfermedad y sabían
ción de ejercer la profesión, en su lugar prefirió dedicarse a que los hombres también podían sufrirla. Como se esperaba
la enseñanza y a la investigación en fisiología, que continuó que el artículo de Freud fuera original y, en cambio, resultó
incluso después de finalizar sus estudios en el Instituto de una adaptación de algo conocido, la reacción de los oyentes
Fisiología de la Universidad. no fue positiva; además, sus constantes elogios a Charcot,
Freud podría haber continuado indefinidamente con este que era francés, hicieron perder el entusiasmo a los médi-
trabajo de no haber sido por dos hechos. En primer lugar, él cos vieneses. Lamentablemente, en su autobiografía, Freud
creía (y no sin razón, probablemente) que, por su condición (1925/1959) dio una versión muy diferente, afirmando que
de judío, sus posibilidades en el mundo académico serían su conferencia no fue bien acogida porque los miembros de
limitadas. En segundo lugar, su padre, que le ayudaba a fi- la docta sociedad no podían entender el concepto de histeria
nanciar sus estudios, empezó a disponer de menos recursos masculina. La versión de Freud de este incidente, que según
para ofrecerle ayuda monetaria. A su pesar, Freud pasó del sabemos ahora era errónea, se mantuvo, sin embargo, du-
laboratorio al ejercicio de la medicina. Trabajó durante tres rante muchos años y, como sugirió Sulloway (1992), es una
años en el Hospital General de Viena, donde se familiarizó de las muchas ficciones creadas por Freud y sus seguidores
con el ejercicio de varias especialidades médicas, entre ellas, para mitificar el psicoanálisis y convertir a su fundador en
la psiquiatría y las dolencias nerviosas (Freud, 1925/1959). un héroe.
En 1885 obtuvo una beca de viaje de la Universidad de Decepcionado por sus intentos fallidos de alcanzar la
Viena y decidió estudiar en París con el famoso neurólogo fama y afligido (con y sin razón) por sentimientos de antago-
francés Jean-Martin Charcot. Pasó cuatro meses con Char- nismo profesional debido a su defensa de la cocaína y su
cot, de quien aprendió la técnica de la hipnosis para tratar la creencia en el origen sexual de las neurosis, Freud sintió la
histeria, una afección que se caracteriza por la parálisis o el necesidad de unirse a un colega más respetado. Recurrió a
mal funcionamiento de ciertas partes del cuerpo. Mediante Breuer, con quien había trabajado cuando era estudiante de
la hipnosis, Freud llegó a convencerse de que los síntomas
de la histeria tenían un origen psicogénico y sexual.
Cuando estudiaba medicina, Freud entabló una estrecha
relación profesional y una amistad personal con Josef Breuer,
un famoso médico vienés 14 años mayor que Freud y hom-
bre de considerable reputación científica (Ferris, 1997).
Breuer enseñó a Freud la catarsis, el proceso de supresión
de los síntomas de la histeria mediante la palabra. Mientras
usaba la catarsis, Freud descubrió, poco a poco y con mucho
trabajo, la técnica de la asociación libre que pronto sustituyó
a la hipnosis como técnica terapéutica principal.
Ya desde la adolescencia, Freud soñaba, literalmente,
con hacer un descubrimiento monumental y alcanzar la fama
(Newton, 1995). En varias ocasiones durante las décadas de
1880 y 1890 creyó que estaba a punto de tal descubrimiento. Sigmund Freud con su hija, Anna, quien fue psicoanalista
Su primera ocasión de hacerse famoso le llegó en 1884-1885 por sus propios méritos.
Biografía de Sigmund Freud 15

medicina y con quien mantuvo una relación personal y pro- las que no podría seguir creyendo en esta teoría. En primer
fesional permanente. Breuer había estudiado con Freud el lugar, la teoría de la seducción no le había permitido tratar de
caso de Anna O, una joven que este no conocía, pero que manera satisfactoria ni a un solo paciente. En segundo lugar,
años atrás Breuer había tratado durante un largo periodo por un gran número de padres, incluido el suyo, habrían tenido
problemas de histeria. Debido al rechazo de la Sociedad Im- que ser acusados de perversión sexual porque la histeria era
perial de Médicos y su deseo de crear una reputación de sí bastante habitual incluso entre los hermanos menores de
mismo, Freud rogó a Breuer que colaborara con él en la pu- Freud. En tercer lugar, Freud creía que la mente inconsciente
blicación de un informe sobre Anna O y otros casos de histe- probablemente no podría distinguir la realidad de la ficción,
ria. Breuer, sin embargo, no estaba tan deseoso como el jo- una idea que más adelante evolucionó hasta convertirse en el
ven Freud de publicar un tratado completo sobre la histeria complejo de Edipo. Y, en cuarto lugar, constató que los re-
basado solo en el estudio de unos cuantos casos y tampoco cuerdos inconscientes de los pacientes en estado de psicosis
podía aceptar la idea de que las experiencias sexuales de la avanzada casi nunca revelaban experiencias sexuales de la
infancia eran la fuente de la histeria en la edad adulta. Final- primera infancia (Freud, 1985). Después de abandonar su
mente, y con cierta renuencia, Breuer aceptó publicar con teoría de la seducción y sin complejo de Edipo para sustituir-
Freud el libro Estudios sobre histeria (Breuer y Freud, la, Freud se hundió aún más en la crisis de los cuarenta.
1895/1955), en el que Freud presentó el término “análisis Según el biógrafo oficial de Freud, Ernest Jones (1953,
psíquico”, en el curso del año siguiente, empezaría a utilizar 1955, 1957), Freud sufrió una psiconeurosis grave durante
el nombre de “psicoanálisis” para referirse a su método. los últimos años de la década de 1890, aunque Max Schur
En la época en que se publicó Estudios sobre la histeria, (1972), el médico personal de Freud en los últimos años de
Freud y Breuer tuvieron una desavenencia profesional y se su vida, sostuvo que su enfermedad se debía a una lesión
distanciaron. Freud recurrió entonces a su amigo Wilhelm cardiaca, agravada por la adicción a la nicotina. Peter Gay
Fliess, un médico de Berlín que sirvió como caja de resonan- (1988) sugirió que en el periodo inmediatamente posterior a
cia para las nuevas ideas de Freud. Las cartas de Freud a la muerte de su padre, Freud “revivió sus conflictos edípicos
Fliess (Freud, 1985) constituyen un informe de primera ma- con especial intensidad” (p. 141). Pero, Henri Ellenberger
no de los comienzos del psicoanálisis y revelan la fase em- (1970) describió esta parte de la vida de Freud como una
brionaria de la teoría freudiana. Freud y Fliess se habían época de “enfermedad creativa”, un estado caracterizado por
hecho amigos en 1887, pero su relación se hizo más estrecha depresión, neurosis, problemas psicosomáticos y una inten-
después de su ruptura con Breuer. sa obsesión con algún tipo de actividad creativa. En cual-
Durante los últimos años de la década de 1890, Freud quier caso, en su madurez, Freud dudaba de sí mismo, sufría
sufrió aislamiento profesional y crisis personales. Había em- depresión y estaba obsesionado con su propia muerte.
pezado a analizar sus propios sueños y, después de la muerte Pese a estas dificultades, en este periodo Freud conclu-
de su padre en 1896, inició la práctica de autoanalizarse a yó su obra más importante, La interpretación de los sueños
diario. Aunque su autoanálisis era un trabajo de por vida, se (1900/1953). Este libro, que finalizó en 1899, fue el resulta-
le hizo especialmente difícil en los últimos años de esa déca- do de su autoanálisis, gran parte del cual había develado a su
da. Durante este periodo, Freud se consideraba a sí mismo su amigo Wilhelm Fliess, por lo que contenía muchos de sus
mejor paciente. En agosto de 1897, le escribía estas palabras sueños, algunos encubiertos bajo nombres ficticios.
a Fliess: “el paciente que más me preocupa soy yo mismo Casi inmediatamente después de la publicación de La
[...]. El análisis es más difícil que con cualquier otro pacien- interpretación de los sueños, su amistad con Fliess empezó
te. De hecho, es lo que reduce mi fortaleza psíquica” (Freud, a enfriarse y, finalmente, acabó por romperse en 1903. Esta
1985, p. 261). ruptura fue similar a la anterior separación entre Freud y
Vivió una segunda crisis personal al percibir que había Breuer, que se produjo casi inmediatamente después de ha-
llegado a la madurez y aún no había logrado la fama que ber publicado juntos Estudios sobre la histeria. También fue
con tanta pasión deseaba. En ese periodo había sufrido otra un presagio de sus rupturas con Alfred Adler, Carl Jung y
decepción cuando intentaba realizar una importante contri- muchos otros colegas cercanos. ¿Por qué tenía tantas dificul-
bución a la ciencia. De nuevo creyó que estaba a punto de tades con sus amigos? El propio Freud respondió esta pre-
conseguir un gran avance con su “descubrimiento” de que gunta afirmando que “las diferencias científicas no son tan
las neurosis tienen su origen en la seducción de un niño por importantes; suele ser otro tipo de animadversión, celos o
parte de uno de los padres. Freud comparó esta conclusión venganza, lo que impulsa la enemistad. Las diferencias cien-
con el descubrimiento del nacimiento del Nilo, sin embargo, tíficas vienen después” (Wortis, 1954, p. 163).
en 1897 abandonó la teoría de la seducción y una vez más tu- Aunque La interpretación de los sueños no provocó la
vo que posponer el descubrimiento que lo llevaría a la gloria. agitación internacional inmediata que Freud había esperado,
¿Por qué abandonó Freud su antes preciada teoría de la en última instancia le procuró la fama y el reconocimiento
seducción? En una carta con fecha del 21 de septiembre de que buscaba. En los cinco años siguientes a su publicación,
1897 dirigida a Wilhelm Fliess, presentó cuatro razones por Freud, ahora con renovada confianza en sí mismo, escribió
16 Capítulo 2 Freud: el psicoanálisis

numerosos trabajos importantes que contribuyeron a dar so- E. Jones (1953, 1955, 1957), Newton (1995), Noland (1999),
lidez a los cimientos del psicoanálisis, entre ellos Sueños Roazen (1993, 1995, 2001), Silverstein (2003), Sulloway
(1901/1953), escrito para suplir el poco interés que había (1992), Vitz (1988) y otros muchos libros sobre la vida de
suscitado La interpretación de los sueños; Psicopatología Freud. Ante todo, Freud era una persona sensible y apasiona-
de la vida cotidiana (1901/1960), que presentó el concepto da que tenía una capacidad especial para entablar amistades
de lapsus, Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad muy estrechas, casi herméticas. La mayoría de estas relacio-
(1905/1953b), según los cuales el sexo era la piedra angular nes profundamente emotivas tuvieron un final desdichado y
del psicoanálisis, y El chiste y el inconsciente (1905/1960), a menudo Freud se sentía perseguido por sus antiguos ami-
según el cual las bromas, como los sueños y los lapsus, tie- gos y los consideraba sus enemigos. Parecía necesitar los
nen un significado inconsciente. Estas publicaciones ayuda- dos tipos de relación, amistad y enemistad. En La interpre-
ron a Freud a alcanzar una cierta prominencia en los círculos tación de los sueños, Freud explicó y predijo esta sucesión
científicos y médicos. de rupturas: “Mi vida afectiva siempre me ha demandado
En 1902, Freud invitó a un pequeño grupo de médicos que tenga un amigo íntimo y un enemigo acérrimo. Siempre
vieneses algo más jóvenes a reunirse en su casa para hablar he tenido los dos” (Freud, 1900/1953, p. 483). Hasta bien
de temas de psicología. Más adelante, en otoño de ese año, entrados los cincuenta, sostuvo todas estas relaciones con
estos cinco hombres, Freud, Alfred Adler, Wilhelm Stekel, hombres. Curiosamente, Freud, el hombre que parecía es-
Max Kahane y Rudolf Reitler, formaron la Sociedad de Psi- tar pensando siempre en el sexo, lo practicaba muy poco en
cología de los Miércoles, cuyo moderador era Freud. En su vida. Después del nacimiento de Anna, su hija menor, en
1908, esta organización adoptó un nombre más formal: la 1895, Freud, que aún no había cumplido los 40 años, pasó
Sociedad Psicoanalítica de Viena. muchos años sin tener relaciones sexuales. El motivo de su
En 1910, Freud y sus seguidores fundaron la Asociación escasa actividad sexual estaba en su convicción de que el uso
Psicoanalítica Internacional, cuyo presidente era Carl Jung, de preservativo, el coitus interruptus y la masturbación eran
de Zúrich. Freud se sintió atraído por Jung por su inteligen- prácticas sexuales malsanas. Como Freud no quería tener
cia y también porque no era ni judío ni vienés. Entre 1902 más hijos después del nacimiento de Anna, la abstinencia
y 1906, todos sus discípulos, 17 en total, eran judíos (Kur- fue su única alternativa (Berger, 2000; Freud, 1985).
zweil, 1989) y Freud estaba interesado en dar al psicoanáli- Además de equilibrar su vida afectiva entre un amigo ín-
sis un aire más cosmopolita. Aunque Jung fue bien acogido timo y un enemigo acérrimo, Freud poseía un extraordinario
en los círculos freudianos y había sido elegido príncipe he- talento para la escritura, un don que lo ayudó a aportar im-
redero y hombre del futuro, como sucediera antes con Adler portantes contribuciones al pensamiento del siglo xx. Era un
y Stekel, acabó teniendo una disputa con Freud y abandonó maestro de la lengua alemana y conocía muchos otros idio-
el movimiento psicoanalítico. Las semillas del desacuerdo mas. Aunque nunca ganó el codiciado premio Nobel de la
entre Jung y Freud se sembraron probablemente cuando los ciencia, se le concedió el premio Goethe de literatura en 1930.
dos, junto con Sandor Ferenczi, viajaron a Estados Unidos Freud también poseía una profunda curiosidad intelec-
en 1909 para dar una serie de conferencias en la Clark Uni- tual, una fuerza moral poco común (que demostró con su
versity, cerca de Boston. Para pasar el tiempo durante los autoanálisis diario), sentimientos sumamente ambivalentes
viajes, Freud y Jung interpretaron mutuamente sus sueños, hacia su padre y otras figuras paternas, tendencia a guardar
una práctica potencialmente explosiva que condujo, en últi- un rencor desproporcionado en relación con la supuesta
ma instancia, al fin de su relación en 1913 (McGuire, 1974). ofensa, una ardiente ambición, sobre todo en los primeros
Los años de la Primera Guerra Mundial fueron difíciles años, una fuerte tendencia al aislamiento, incluso cuando es-
para Freud. Tuvo que interrumpir la comunicación con sus taba rodeado de muchos seguidores, y una intensa e irracio-
fieles seguidores, reducir su consulta psicoanalítica; a veces nal antipatía por Estados Unidos y sus habitantes, una acti-
se quedaba sin calefacción en su casa y él y su familia tenían tud que se agudizó después de su viaje a este país en 1909.
poca comida. Después de la guerra, pese a la edad y el dolor ¿A qué se debía este desdén hacia los estadounidenses?
provocado por las 33 operaciones para erradicar el cáncer de Tal vez el motivo más importante fuera que creía, y con ra-
boca, realizó actualizaciones importantes a su teoría. La más zón, que los estadounidenses trivializarían el psicoanálisis
importante fue la elevación del concepto de agresividad al intentando hacerlo popular. Además, durante su viaje a este
mismo nivel que el de impulso sexual, la inclusión de la re- país vivió experiencias que resultaban extrañas para un re-
presión como una de las formas de defensa del yo y su inten- catado caballero vienés. Ya antes de embarcar en el George
to de aclarar el complejo de Edipo femenino, tarea que no Washington, vio su nombre mal escrito, “Freund”, en la lis-
llegó a concluir. ta de pasajeros (Ferris, 1997) y otra serie de sucesos, algunos
¿Cuáles son las cualidades personales de Freud? Pode- de los cuales son casi cómicos, e hicieron que su visita fuera
mos encontrar una perspectiva más completa de su personali- menos agradable de lo que podía haber sido. En primer lugar,
dad en Breger (2000), Clark (1980), Ellenberger (1970), Fer- Freud sufrió indigestión y diarrea crónicas durante el viaje,
ris (1997), Gay (1988), Handlbauer (1998), Isbister (1985), probablemente porque no le gustaba beber agua. Además, le
Niveles de vida mental 17

parecía extraño y problemático que las ciudades de Estados Los procesos inconscientes suelen entrar en la concien-
Unidos no tuvieran baños públicos en las esquinas de las cia, pero solo cuando han sido encubiertos o distorsionados
calles, pues con su indigestión crónica necesitaba con fre- lo suficiente como para eludir la censura. Freud (1917/1963)
cuencia un baño público. Además, muchos estadounidenses usó la analogía de un vigilante o censor que bloquea el paso
se dirigían a él como “Doc” o Sigmund cuando le pedían que entre el inconsciente y el preconsciente e impide la entra-
defendiera sus teorías, y una persona intentó, obviamente sin da en el consciente de los recuerdos no deseados que gene-
éxito, impedirle fumar un puro en una zona para no fumado- ran ansiedad. Para acceder al nivel consciente de la mente,
res. Asimismo, cuando Freud, Ferenczi y Jung fueron a una primero estas imágenes inconscientes se deben camuflar
colonia privada en la zona oeste de Massachusetts, los reci- lo suficiente como para pasar al preconsciente sin que el
bieron con un aluvión de banderas de la Alemania imperial, censor inicial las advierta, y seguidamente deben eludir
pese a que ninguno de ellos era alemán y todos ellos tenían un censor final que vigila el paso entre el preconsciente y el
motivos para sentir aversión por Alemania. En la colonia, consciente. En el momento en que estos recuerdos entran en
Freud y sus acompañantes tuvieron que sentarse en el suelo nuestra mente consciente, ya no los reconocemos por lo que
mientras el anfitrión asaba carne al carbón, una costumbre que son en sí mismos, sino que aparecen ante nosotros como ex-
Freud consideraba poco civilizada y vulgar (Roazen, 1993). periencias relativamente agradables y no amenazadoras. En
la mayoría de los casos, estas imágenes contienen elementos
sexuales o agresivos, porque en la infancia los comporta-
Niveles de vida mental mientos sexuales y agresivos se suelen castigar o reprimir.
La contribución más importante de Freud a la teoría de la Con frecuencia el castigo y la supresión generan ansiedad,
personalidad es su estudio del inconsciente y su insistencia y la ansiedad, a su vez, estimula la represión, es decir, fuer-
en que las personas están motivadas ante todo por pulsiones za la entrada de experiencias indeseadas y cargadas de an-
de las cuales tienen poca o ninguna conciencia. Para Freud, siedad en el inconsciente como defensa ante el dolor que
la vida mental está dividida en dos niveles, el inconsciente y provoca esa ansiedad.
el consciente. El inconsciente, a su vez, tiene dos niveles No todos los procesos inconscientes, sin embargo, surgen
diferentes, el inconsciente propiamente dicho y el precons- de la represión de sucesos en la infancia. Freud pensaba que
ciente. En la psicología freudiana los tres niveles de la vida una parte de nuestro inconsciente procede de las experiencias
mental se usan para designar tanto un proceso como una ubi- de nuestros antepasados que han llegado hasta nosotros a
cación. La existencia como ubicación específica, obviamen- través de cientos de generaciones que las han reproducido.
te, es solo hipotética y no representa ninguna entidad real Freud denominó estas imágenes inconscientes heredadas
dentro del cuerpo, sin embargo, Freud distinguió entre el herencia filogenética (Freud, 1917/1963, 1933/1964). La
inconsciente y los procesos inconscientes. noción de herencia filogenética de Freud es bastante similar
a la idea de Carl Jung del inconsciente colectivo (véase el ca-
pítulo 4), no obstante, existe una diferencia importante entre
El inconsciente ambos conceptos: mientras Jung concedía un papel prepon-
El inconsciente comprende todas las pulsiones o instintos derante al inconsciente colectivo, Freud utilizaba la noción
que van más allá de nuestra conciencia pero que, pese a ello, de predisposiciones heredadas solo como último recurso. Es
motivan casi todas nuestras palabras, sentimientos y actos. decir, cuando las explicaciones basadas en las experiencias
Aunque puede que seamos conscientes de nuestro comporta- individuales no resultaban adecuadas, Freud recurriría a la
miento manifiesto, a menudo no somos conscientes de los idea de las experiencias heredadas colectivamente para lle-
procesos mentales que subyacen a este. Por ejemplo, un nar los vacíos que dejaban las experiencias individuales. Más
hombre puede saber que se siente atraído por una mujer, pe- adelante veremos que Freud utilizó el concepto de herencia
ro puede que no entienda completamente todas las causas de filogenética para explicar muchos otros conceptos importan-
la atracción, algunas de las cuales podrían parecer incluso tes, como el complejo de Edipo y la ansiedad de castración.
irracionales. Los impulsos inconscientes pueden aparecer en la con-
Dado que la mente consciente no tiene acceso al incons- ciencia, pero solo después de haber sufrido ciertas transfor-
ciente, ¿cómo puede una persona saber si existe realmente? maciones; así, una persona puede expresar impulsos eróticos
Freud sentía que su existencia se podía demostrar solo de u hostiles, por ejemplo, provocando o bromeando con otra
manera indirecta. Para él, en el inconsciente se encuentra la persona. El impulso original (sexo o agresividad) queda, por
explicación del significado de los sueños, los lapsus linguae, tanto, enmascarado y oculto a la conciencia de ambas perso-
y cierto tipo de olvidos, denominados represión. Los sueños nas; sin embargo, el inconsciente de la primera persona ha
son una fuente particularmente rica de material inconsciente. ejercido una influencia directa sobre el inconsciente de la
Por ejemplo, Freud creía que las experiencias de la infancia segunda. Ambas personas obtienen cierta satisfacción de los
pueden aparecer en los sueños de los adultos aunque quien impulsos sexuales o agresivos, pero ninguna de las dos es
sueña no tenga un recuerdo consciente de esas experiencias. consciente de los motivos que subyacen a la provocación o
18 Capítulo 2 Freud: el psicoanálisis

las bromas. Por tanto, el inconsciente de una persona se pue- sistema perceptivo consciente, orientado hacia el mundo
de comunicar con el inconsciente de otra sin que ninguna de exterior y que sirve como medio para la percepción de estí-
las dos advierta el proceso. mulos externos, lo que percibimos a través de nuestros órga-
Obviamente, inconsciente no significa inactivo o aletar- nos sensoriales, si no supone una gran amenaza, entra en
gado. Las fuerzas del inconsciente luchan continuamente por nuestra conciencia (Freud, 1933/1964).
pasar al consciente y muchas de ellas lo consiguen, aunque La segunda fuente de elementos conscientes es el inte-
podría ser que no aparecieran en su forma original. Las ideas rior de la estructura mental e incluye ideas no amenazadoras
inconscientes pueden motivar y motivan a las personas, por procedentes del preconsciente e imágenes del inconsciente
ejemplo, la hostilidad de un hijo hacia su padre puede enmas- amenazadoras pero camufladas. Como hemos visto, estas
cararse en forma de cariño ostentoso. Si se manifestara abier- imágenes consiguieron entrar en el preconsciente encubier-
tamente, la hostilidad generaría demasiada ansiedad al hijo, tas como elementos inofensivos y burlando la vigilancia del
por tanto, su inconsciente lo llevaría a expresarla de manera censor inicial. Una vez en el preconsciente, evitan al censor
indirecta, como una muestra extrema de amor y adulación. final y quedan bajo la mirada de la conciencia. Cuando lle-
Como el fingimiento debe conseguir engañar a la otra perso- gan al sistema consciente, estas imágenes están muy distor-
na, suele adoptar la forma opuesta a los sentimientos origina- sionadas y camufladas y a menudo se manifiestan en forma
les, pero casi siempre es enfático y ostentoso (este mecanis- de comportamientos de defensa o elementos de sueños.
mo, llamado formación reactiva, se estudiará más adelante En resumen, Freud (1917/1963, pp. 295-296) compara-
en el apartado dedicado a los mecanismos de defensa). ba el inconsciente con un amplio vestíbulo en el cual diversas
personas, con una gran energía y de dudosa reputación, se
mueven sin orden, acosándose entre sí y luchando sin cesar
El preconsciente por entrar en un salón contiguo más pequeño. Sin embargo,
El nivel preconsciente contiene todos los elementos que no un atento vigilante protege el umbral entre el gran vestíbulo
son conscientes pero pueden llegar a serlo, ya sea de manera y la sala pequeña. Este vigilante tiene dos maneras de impe-
bastante fácil o con cierta dificultad (Freud, 1933/1964). dir que los no deseados se escapen del vestíbulo: devolver-
Los contenidos del preconsciente proceden de dos fuen- los hasta la puerta o expulsar a quienes consiguieron entrar
tes, la primera de ellas es la percepción consciente. Lo que clandestinamente en el salón. El efecto en cualquier caso es
percibimos permanece en el consciente solo durante un pe- el mismo: impedir a las personas amenazantes y revoltosas
riodo transitorio y pasa rápidamente al preconsciente cuando que aparezcan ante la vista de un importante anfitrión que
el centro de atención se desplaza hacia otra idea. Estas ideas está sentado lejos, al fondo del salón, detrás de una pantalla.
que se mueven fácilmente entre el consciente y el precons- El significado de la analogía es evidente. Las personas en
ciente están prácticamente libres de ansiedad y, en realidad, el vestíbulo representan las imágenes inconscientes. El pe-
son mucho más similares a las imágenes conscientes que a queño salón es el preconsciente y sus habitantes representan
los impulsos inconscientes. las ideas preconscientes. Las personas que se encuentran en
La segunda fuente de imágenes preconscientes es el in- el salón (preconsciente) pueden o no aparecer ante la vista
consciente. Freud afirmaba que las ideas pueden pasar sin del importante anfitrión que representa a la conciencia. El
que el vigilante censor las advierta y entrar en el precons- portero que vigila el umbral entre las dos salas es el censor
ciente camufladas, algunas de estas imágenes nunca llegan a inicial que impide que las imágenes inconscientes se hagan
ser conscientes porque, si las reconociéramos como deriva- preconscientes y hace que las imágenes preconscientes vuel-
das del inconsciente, sentiríamos aún más ansiedad y esta van al inconsciente rechazándolas. La pantalla que protege
activaría al censor final para que reprimiera las imágenes, al importante anfitrión es el censor final e impide que una
forzando su vuelta al inconsciente. Otras imágenes del in- gran parte de los elementos preconscientes lleguen a la con-
consciente consiguen entrar en la conciencia, pero solo por- ciencia. La figura 2.1 es una representación de esta analogía.
que su verdadera naturaleza es hábilmente disfrazada me-
diante el proceso del sueño, un lapsus linguae, o alguno de
los complicados mecanismos de defensa.
Los sustratos de la mente
Durante casi dos décadas, el único modelo para la mente
de Freud fue el topográfico que acabamos de trazar y su
El consciente único esquema de las luchas psíquicas era el conflicto en-
La conciencia, que desempeña un papel relativamente se- tre fuerzas conscientes e inconscientes. Durante la década
cundario en la teoría psicoanalítica, se puede definir como de 1920, Freud (1923/1961a) presentó un modelo funcional
los elementos mentales de los que somos conscientes en un que dividía la mente en tres partes o sustratos. Esta división
momento cualquiera. Es el único nivel de vida mental direc- no sustituyó al modelo topográfico, sino que sirvió a Freud
tamente accesible para nosotros. Las ideas pueden llegar a la para explicar las imágenes mentales según sus funciones o
conciencia desde dos direcciones distintas. La primera es el propósitos.
Los sustratos de la mente 19

Rey

Conciencia Conciencia

Censor final Censor final


Pantalla

Preconsciente Salón Preconsciente

Censura Censura

Vigilante

Inconsciente Vestíbulo Inconsciente

Ello

Yo

Superyó Abierto a
influencias somáticas

FIGURA 2.1 Niveles de vida mental. FIGURA 2.2 Niveles de vida mental y los sustratos de la mente.

Para Freud, la parte más primitiva de la mente era das cuenta lo que es posible (es decir, las exigencias del yo) o lo
Es, el ello (it, en inglés), que en inglés se traduce como id; que resulta adecuado (es decir, las limitaciones del superyó).
una segunda parte era das Ich, el yo (I, en inglés), traducido En su lugar, chupa esté presente o no el pezón y experimen-
como ego, y una tercera era das Uber-Ich, o el superyó ta placer en cualquier situación. Aunque el niño recibe el
(over-I, en inglés), que se conoce también como superego. alimento que necesita para vivir sólo cuando chupa el pe-
Obviamente, estos sustratos no tienen existencia material, zón de su madre, sigue chupando porque su ello no está en
son meras construcciones hipotéticas. Los sustratos interac- contacto con la realidad. El niño no puede darse cuenta de
cionan con los tres niveles de vida mental de tal modo que el que chuparse el dedo no le proporciona alimento para vivir.
yo atraviesa transversalmente a los distintos niveles topográ- Dado que el ello no tiene contacto directo con la realidad,
ficos y presenta componentes conscientes, preconscientes e no es alterado por el paso del tiempo o por las experiencias
inconscientes; el superyó es tanto preconsciente como in- de la persona. Los impulsos del deseo en la infancia per-
consciente; y el ello es íntegramente inconsciente. En la fi- manecen invariables en el ello durante décadas (Freud,
gura 2.2 se muestran la relación entre los sustratos de la 1933/1964).
mente y los niveles de la vida mental. Además de ser irrealista y buscar el placer, el ello es
ilógico y puede, por tanto, considerar simultáneamente ideas
que son incompatibles. Por ejemplo, una mujer puede mos-
El ello trar amor consciente por su madre mientras que inconscien-
En el centro de la personalidad se encuentra la parte denomi- temente desea aniquilarla. Estos deseos opuestos son posi-
nada ello, término derivado del pronombre personal corres- bles porque el ello no conoce la moral, es decir, no puede
pondiente, que representa la parte de la personalidad íntegra- hacer juicios de valor o distinguir entre el bien y el mal. Sin
mente inconsciente y no reconocida. El ello no tiene contacto embargo, no puede decirse que el ello sea inmoral, sino sim-
con la realidad pero lucha continuamente para disminuir la plemente amoral. Toda la energía del ello se emplea en un
tensión satisfaciendo deseos primarios. Dado que su única propósito: buscar el placer sin tener en cuenta lo que es ade-
función es buscar el placer, decimos que el ello está al servi- cuado o justo (Freud, 1923/1961a, 1933/1964).
cio del principio del placer. En resumen, el ello es primitivo, caótico, inaccesible a
Un niño recién nacido es la personificación de un ello la conciencia, indiscutible, amoral, ilógico, desorganizado y
no limitado por las restricciones del yo ni del superyó. El está lleno de energía que procede de impulsos básicos y se
niño busca la satisfacción de sus necesidades sin tener en libera con la satisfacción del principio del placer.
20 Capítulo 2 Freud: el psicoanálisis

Al ser el sustrato que alberga los impulsos básicos (mo- toda la energía la toma prestada del ello. Pese a su dependen-
tivos primarios), el ello funciona por procesos primarios. cia del ello, el yo a veces está próximo a conseguir el control
Dado que busca ciegamente la satisfacción del principio del total, por ejemplo, cuando una persona alcanza la madurez
placer, su supervivencia depende del desarrollo de un proce- psicológica.
so secundario que lo ponga en contacto con el mundo exte- A medida que los niños empiezan a conocer las recom-
rior, este proceso secundario se realiza a través del yo. pensas y los castigos de sus padres, aprenden lo que tienen
que hacer para conseguir el placer y evitar el dolor. A esta
edad temprana, el placer y el dolor son funciones del yo por-
El yo que los niños aún no han desarrollado la conciencia y el ideal
El yo es la única parte de la mente en contacto con la reali- del yo, es decir, el superyó. Cuando los niños llegan a la edad
dad; surge del ello durante la infancia y se convierte en la de cinco o seis años, se identifican con sus padres y empie-
única fuente de comunicación de la persona con el mundo zan a aprender lo que deben y lo que no deben hacer. Este es
exterior. Está gobernado por el principio de la realidad, con el origen del superyó.
el que intenta sustituir al principio de placer del ello. Como
único sustrato de la mente en contacto con el mundo exte-
rior, el yo se convierte en la parte de la personalidad encar- El superyó
gada de la toma de decisiones o parte ejecutiva. No obstante, En la psicología freudiana, el superyó representa los aspec-
dado que es en parte consciente, en parte preconsciente y en tos morales e ideales de la personalidad y está guiado por los
parte inconsciente, el yo puede tomar decisiones en cada uno principios morales e idealistas en contraste con el principio
de estos tres niveles. Por ejemplo, el yo de una mujer puede de placer del ello y el principio realista del yo. El superyó
impulsarla de manera consciente a escoger ropa muy elegan- surge del yo y, como él, no tiene energía propia. Sin embar-
te porque se siente cómoda cuando va bien vestida, al mismo go, existe una diferencia importante entre el superyó y el yo:
tiempo, puede que sea solo vagamente consciente (es decir, el primero no está en contacto con el mundo exterior y, por
de manera preconsciente) de sus experiencias anteriores en tanto, sus exigencias de perfección son irrealistas (Freud,
las que recibió gratificaciones por llevar ropa elegante. Ade- 1923/1961a).
más, puede verse impulsada por elementos inconscientes a El superyó tiene dos subsistemas, la conciencia y el yo
ser excesivamente pulcra y ordenada, debido a sus experien- ideal. Freud no distinguió claramente estas dos funciones
cias de la primera infancia durante el aprendizaje de control pero, en general, la conciencia procede de las experiencias
de esfínteres. Por tanto, su decisión de llevar ropa elegante de castigos derivados de comportamientos indebidos y nos
puede tener componentes de los tres niveles de vida mental. indica lo que no deberíamos hacer, mientras que el yo ideal
Al realizar sus funciones cognitivas e intelectuales, el surge de experiencias de recompensa derivadas de compor-
yo debe tener en cuenta las exigencias incompatibles y, al tamientos correctos y nos indica lo que deberíamos hacer.
mismo tiempo, irrealistas del ello y del superyó. Además de Cuando un niño cumple las normas impuestas por sus padres
estos dos tiranos, el yo debe servir a un tercer amo: el mundo por miedo a perder su amor o aprobación empieza a apare-
exterior; por tanto, el yo debe intentar conciliar las deman- cer una conciencia primitiva. Más adelante, durante la fase
das desmedidas e irracionales del ello y del superyó con las de desarrollo edípica, estos ideales se interiorizan por la
exigencias realistas del mundo exterior y, al verse rodeado identificación con la madre y el padre (trataremos el com-
por tres frentes de fuerzas divergentes y hostiles, el yo reac- plejo de Edipo en el apartado dedicado a las fases de de-
ciona previsiblemente con ansiedad, por lo que utiliza la re- sarrollo).
presión y otros mecanismos de defensa para protegerse de Un superyó bien desarrollado controla los impulsos
esta ansiedad (Freud, 1926/1959a). sexuales y agresivos mediante un proceso de represión. El
Según Freud (1933/1964), el yo llega a diferenciarse del superyó no puede producir represiones por sí mismo, pero
ello cuando los niños aprenden a diferenciarse a sí mismos puede ordenar al yo que lo haga. Así, el superyó vigila de
del resto del mundo. Mientras el ello permanece invariable, cerca al yo, juzgando sus actos e intenciones; cuando el yo
el yo sigue desarrollando estrategias para manejar las exi- actúa, o incluso cuando intenta actuar, en contra de los prin-
gencias de placer irrealistas e implacables del ello. A veces, cipios morales del superyó, aparece la culpa. Cuando el yo
el yo puede controlar al potente ello que busca permanente- no es capaz de cumplir las exigencias de perfección del
mente el placer, pero, en otros momentos, pierde el control. superyó, surgen los sentimientos de inferioridad. La culpa,
Para comparar al yo con el ello, Freud usó la analogía de un por tanto, procede de la conciencia, mientras que los sen-
jinete: este frena e inhibe la fuerza superior del caballo, pero, timientos de inferioridad proceden del yo ideal (Freud,
en última instancia, está a merced del animal; de manera si- 1933/1964).
milar, el yo debe contener e inhibir los impulsos del ello, El superyó no se preocupa por la felicidad del yo y lucha
pero está siempre más o menos a merced de este, más fuerte de manera ciega e irrealista por alcanzar la perfección; irrea-
aunque peor organizado. El yo no tiene fuerza por sí mismo: lista en el sentido de que no tiene en cuenta las dificultades o
Dinámicas de la personalidad 21

Dinámicas de la personalidad
Una persona que busca placer,
dominada por el ello Los niveles de vida mental y los sustratos de la mente se re-
fieren a la estructura o composición de la personalidad, pero
las personalidades también tienen actividad y, por ello, Freud
Una persona atormentada postuló la existencia de una dinámica o principio motivador
por la culpa o el sentimiento para explicar las fuerzas impulsoras que subyacen a los actos
de inferioridad, dominada de los individuos. Para Freud, los motivos que mueven a las
por el superyó
personas son la búsqueda del placer y la reducción de las
tensiones y la ansiedad, motivación que procede de la ener-
Una persona psicológicamente gía psíquica y física que surge de sus pulsiones básicas.
equilibrada, dominada por el yo

Las pulsiones
Freud usó la palabra alemana Trieb para referirse a una pul-
Ello Yo Superyó
sión o un estímulo dentro de la persona. Los traductores
de su obra tradujeron este término como instinto, pero una
FIGURA 2.3 La relación entre el ello, el yo y el superyó en traducción más correcta sería “pulsión” o “impulso”. Las
tres personas hipotéticas. pulsiones funcionan como una fuerza motivadora constante
y, como estímulos internos que son, se diferencian de los
estímulos externos en que no es posible evitarlos huyendo
de ellos.
imposibilidades a las que se enfrenta el yo para ejecutar sus Según Freud (1933/1964), las pulsiones se pueden cla-
órdenes. Obviamente, no todas sus exigencias son imposi- sificar en dos grupos: el sexo o eros y la agresividad o tána-
bles de cumplir, como no todas las exigencias de los padres tos, ambas se originan en el ello, pero están bajo el control
y otras figuras de autoridad lo son. El superyó, no obstante, del yo. Cada pulsión tiene su propia forma de energía psíqui-
es similar al ello en cuanto a que es totalmente indiferente a ca: Freud empleó la palabra libido para referirse a la pulsión
la posibilidad o imposibilidad de llevar a la práctica sus exi- sexual, pero no asignó un nombre concreto a la energía pro-
gencias. cedente de las pulsiones agresivas.
Freud (1933/1964) señaló que las divisiones entre los Todas las pulsiones básicas se caracterizan por un ímpe-
diferentes estratos de la mente no están definidas claramen- tu, una fuente, un objetivo y un objeto. El ímpetu de una
te. El desarrollo de los tres estratos puede variar mucho en pulsión es la cantidad de fuerza que ejerce; su fuente es la
función de la persona. En algunas, el superyó no se desarro- parte del cuerpo que se encuentra en estado de excitación o
lla después de la infancia; en otras, el superyó puede llegar a tensión; el objetivo es la búsqueda de placer mediante la eli-
dominar la personalidad a base de sentimientos de culpa e minación de esa excitación o la reducción de la tensión, y su
inferioridad. En ocasiones, el yo y el superyó se van turnan- objeto es la persona o cosa que sirve de medio para la satis-
do en el control de la personalidad, lo que provoca cambios facción de los objetivos (Freud, 1915/1957a).
de humor acusados y ciclos alternos de autoconfianza y au-
todesprecio. En un individuo equilibrado, el ello y el superyó
están integrados en un yo estable y operan en armonía y sin El sexo
conflictos. La meta de la pulsión sexual es el placer, pero este no está
En la figura 2.3 se muestran las relaciones entre el ello, limitado a la satisfacción genital. Freud afirmaba que todo el
el yo y el superyó en tres personas imaginarias. En la prime- cuerpo está investido de libido, además de los genitales, la
ra persona, el ello domina a un yo endeble y un superyó dé- boca y el ano tienen una capacidad especial para producir
bil, lo que impide al yo contrarrestar las incesantes exigen- placer sexual y se llaman zonas erógenas. El objetivo pri-
cias del ello y hace que la persona esté luchando por el placer mordial de la pulsión sexual (la reducción de la tensión se-
casi continuamente, sin considerar lo que es posible o co- xual) no se puede alterar, pero el camino para alcanzar ese
rrecto. La segunda persona, con fuertes sentimientos de cul- objetivo puede variar. Puede adoptar una forma activa o pa-
pa o inferioridad y un yo débil, sufrirá muchos conflictos, siva o puede ser inhibido de manera temporal o permanente
porque el yo no es capaz de actuar como mediador de las (Freud, 1915/1957a). Dado que el camino es flexible y que el
exigencias firmes pero contrarias del superyó y del ello. La placer sexual proviene de órganos distintos de los genitales,
tercera persona, con un yo fuerte que ha adoptado muchas de es difícil reconocer la naturaleza sexual de gran parte del
las exigencias del ello y del superyó, puede considerarse psi- comportamiento impulsado por el eros; para Freud, sin em-
cológicamente equilibrada, y controla el principio del placer bargo, toda actividad que proporcione placer se puede atri-
y los principios morales. buir a la pulsión sexual.
22 Capítulo 2 Freud: el psicoanálisis

La plasticidad del objeto o la persona sexual puede en- por ellos mismos o por otros y, como pueden hacerse daño a
mascarar aún más al eros, así el objeto erótico se puede sí mismos, no dependen de otra persona para la satisfacción
transformar o desplazar fácilmente y la libido se puede reti- de sus necesidades masoquistas. En cambio, los sádicos de-
rar de una persona para adoptar un estado de libre tensión o ben buscar y encontrar otra persona para infligirle dolor o
se puede trasladar a otra persona, que puede ser el propio yo. humillación por lo que, en este aspecto, dependen más de los
Por ejemplo, un niño al que se obliga prematuramente a re- otros que los masoquistas.
nunciar al pecho de la madre como objeto sexual puede sus-
tituir el pulgar como objeto de placer oral.
El sexo puede adoptar varias formas, entre ellas el nar-
La agresividad
cisismo, el amor, el sadismo y el masoquismo. Las dos últi- En parte debido a sus penosas experiencias durante la Pri-
mas tienen también la pulsión agresiva como componente mera Guerra Mundial y en parte como consecuencia de la
importante. muerte de su querida hija Sophie, Freud (1920/1955a) es-
Los niños son fundamentalmente egocéntricos y su libi- cribió Más allá del principio del placer, un libro que atri-
do se transmite casi en exclusiva a su propio yo. Este estado, buía a la agresividad la categoría de pulsión sexual. Tal y
que es universal, se conoce como narcisismo primario. A como hizo con otros conceptos, Freud presentó sus ideas de
medida que el yo se desarrolla, los niños suelen renunciar a manera provisional y con una cierta cautela; sin embargo,
gran parte de su narcisismo primario, tras lo cual surge un con el tiempo, la agresividad, como otros conceptos que
mayor interés por los demás. En palabras de Freud, la libido en un principio fueron provisionales, llegó a convertirse en
narcisista se transforma entonces en objeto de libido. Duran- dogma.
te la pubertad, no obstante, los adolescentes suelen reorien- La meta de la pulsión destructiva, según Freud, es de-
tar su libido hacia el yo y se preocupan por su aspecto físico volver el organismo a un estado inorgánico. Como el estado
y otros aspectos de sí mismos. Este narcisismo secundario inorgánico por excelencia es la muerte, el objetivo final de
no es universal, pero casi todo el mundo posee una cantidad las pulsiones agresivas es la autodestrucción. Igual que con
moderada de amor propio (Freud, 1914/1957). la pulsión sexual, la agresividad es maleable y puede adoptar
Una segunda forma de manifestación del eros es el diversas formas, como la burla, los cotilleos, el sarcasmo, la
amor, que surge cuando las personas dirigen su libido a un humillación, el humor y el disfrute del sufrimiento de los
objeto o persona distinto de ellas mismas. El primer objeto demás. Las tendencias agresivas están presentes en todo el
de interés sexual de los niños es la persona que cuida de mundo y son la causa de las guerras y de las atrocidades y
ellos, que suele ser la madre. Durante la infancia todos los persecuciones por motivos religiosos.
niños sienten amor sexual por su madre; sin embargo, el Las pulsiones agresivas también explican la necesidad
amor sexual manifiesto por los miembros de la propia fami- de erigir barreras para controlar la agresividad. Por ejemplo,
lia se suele reprimir, lo que genera un segundo tipo de amor. según Freud, ciertos preceptos como “amarás a tu prójimo
Freud llamó a este segundo tipo amor inhibido, porque el como a ti mismo” son necesarios para frenar las pulsiones,
objetivo original de reducir la tensión sexual es inhibido o enérgicas, aunque por lo general inconscientes, de infligir
reprimido; así, el amor que las personas sienten por sus her- daño a los demás. Estos preceptos son, en realidad, forma-
manos menores o por sus padres suele ser inhibido. ciones de reacción; conllevan la represión de pulsiones hos-
Obviamente, amor y narcisismo están estrechamente re- tiles y la expresión manifiesta y evidente de la tendencia
lacionados. El narcisismo implica amor por uno mismo, opuesta.
mientras que el amor suele ir acompañado de tendencias nar- A lo largo de nuestra existencia, las pulsiones de vida y
cisistas, como cuando una persona ama a alguien que sirve muerte mantienen una lucha constante por la supremacía,
de modelo de lo que le gustaría ser. pero, al mismo tiempo, ambas deben plegarse al principio de
Otras dos pulsiones que también están relacionadas en- la realidad, que representa las exigencias del mundo exterior.
tre sí son el sadismo y el masoquismo. El sadismo es la ne- Estas exigencias del mundo real impiden la satisfacción di-
cesidad de satisfacer el placer sexual infligiendo daño o hu- recta, manifiesta y sin oposiciones, de las pulsiones sexuales
millación a otra persona. Llevado al extremo, se considera o agresivas, lo que suele generar ansiedad, que destierra mu-
una perversión sexual, pero con moderación el sadismo es chos deseos sexuales y agresivos al reino del inconsciente.
una necesidad común y está presente en cierta medida en
todas las relaciones sexuales. Se distorsiona cuando el obje-
tivo sexual del placer erótico pasa a un segundo plano, al ser La ansiedad
desbancado por la meta destructiva (Freud, 1933/1964). En el centro de la teoría dinámica de Freud se encuentran el
El masoquismo, como el sadismo, es una necesidad co- sexo y la agresividad, junto con el concepto de ansiedad. Al
mún pero se convierte en una perversión cuando el eros que- definir la ansiedad, Freud (1933/1964) señaló que es un esta-
da supeditado a la pulsión destructiva. Los masoquistas en- do afectivo desagradable acompañado de una sensación físi-
cuentran placer sexual en el dolor y la humillación infligidos ca que alerta a la persona de un peligro inminente. La moles-
Mecanismos de defensa 23

tia es a menudo vaga y difícil de localizar, pero la ansiedad mite camuflar mejor las imágenes del sueño. La ansiedad
propiamente dicha siempre es una sensación. permite al yo siempre vigilante estar alerta ante posibles in-
El yo es el único estrato de la mente que puede generar dicios de amenaza o peligro, el indicio de peligro inminente
o sentir ansiedad, pero tanto el ello como el superyó y el nos estimula a movilizarnos para huir o para defendernos.
mundo exterior intervienen en cada uno de los tres tipos de La ansiedad también está autorregulada porque provoca
ansiedad existentes: neurótica, moral y realista. La depen- la represión, que reduce el dolor de la ansiedad (Freud,
dencia del yo respecto del ello genera la ansiedad neurótica, 1933/1964). Si el yo no pudiera recurrir a los mecanismos de
la dependencia del yo respecto del superyó genera la ansie- defensa, la ansiedad llegaría a ser insoportable. La conducta
dad moral, y la dependencia del yo respecto del mundo exte- defensiva, por tanto, ejerce una función útil, al proteger al yo
rior provoca la ansiedad realista. del dolor de la ansiedad.
La ansiedad neurótica se define como aprehensión a
un peligro desconocido. La sensación propiamente dicha
existe en el yo, pero surge de las pulsiones del ello. Las per- Mecanismos de defensa
sonas pueden sentir ansiedad neurótica ante la presencia de Freud elaboró primero la noción de mecanismos de defensa
un profesor, un superior, o cualquier otra figura con autori- en 1926 (Freud, 1926/1959a) y su hija Anna perfeccionó y
dad porque en el pasado sintieron pulsiones inconscientes de organizó mejor el concepto (A. Freud, 1946). Aunque los
destrucción contra alguno de sus padres o ambos. Durante la mecanismos de defensa son una reacción normal y universal,
infancia, estos sentimientos de hostilidad suelen ir acompa- llevados al extremo conducen a comportamientos compulsi-
ñados de miedo al castigo que se generaliza en forma de an- vos, repetitivos y neuróticos. Dado que es necesario consu-
siedad neurótica inconsciente. mir energía psíquica para establecer y mantener estos meca-
Un segundo tipo de ansiedad, la ansiedad moral, pro- nismos, cuanto más a la defensiva actuemos, menos energía
cede del conflicto entre el yo y el superyó. Tras la formación psíquica tendremos para satisfacer las pulsiones del ello.
del superyó en los niños, que suele producirse entre los cinco Claro que esto es precisamente el objetivo que persigue el yo
o seis años de edad, estos pueden sentir ansiedad como con- con los mecanismos de defensa: evitar enfrentarse directa-
secuencia del conflicto entre las exigencias que impone la mente a impulsos sexuales y agresivos y defenderse a sí mis-
realidad y los dictados del superyó. La ansiedad moral, por mo de la ansiedad que los acompaña (Freud, 1926/1959a).
ejemplo, procedería de las tentaciones sexuales si un niño Los principales mecanismos de defensa identificados
cree que ceder a la excitación sería moralmente incorrecto. por Freud son: represión, formación reactiva, desplaza-
También podría proceder de un intento fallido de comportar- miento, fijación, regresión, proyección, introyección y su-
se de manera coherente con lo que consideran moralmente blimación.
correcto, por ejemplo, no poder cuidar a sus padres ancianos.
Un tercer tipo de ansiedad, la ansiedad realista, está
muy relacionada con el miedo. Se define como una sensa- Represión
ción desagradable y poco precisa que implica un posible pe- El mecanismo de defensa más básico, que está presente en
ligro. Por ejemplo, podemos experimentar ansiedad realista todos los demás, es la represión. Cada vez que el yo es ame-
mientras estamos conduciendo en medio de un tráfico inten- nazado por impulsos no deseados del ello, se protege a sí
so y rápido en una ciudad desconocida, una situación carga- mismo mediante la represión de esos impulsos; es decir,
da de peligro real y objetivo. Sin embargo, la ansiedad rea- obliga a las sensaciones amenazadoras a pasar al inconscien-
lista se diferencia del miedo en el hecho de que no implica la te (Freud, 1926/1959a). En muchos casos, la represión se
presencia de un objeto específico que la provoque. Sentiría- mantiene durante toda la vida, por ejemplo, un joven puede
mos miedo, por ejemplo, si de repente nuestro vehículo em- reprimir de manera permanente su hostilidad por una herma-
pezara a patinar fuera de control sobre una autopista cubierta na menor porque sus sentimientos de odio le crean demasia-
de hielo. da ansiedad.
Estos tres tipos de ansiedad raras veces están claramen- Ninguna sociedad permite la expresión total y desinhi-
te definidas y suele ser difícil distinguirlas ya que a menudo bida del sexo y la agresividad. Cuando se castiga o se repri-
aparecen juntas, como cuando el miedo al agua, un peligro me de algún otro modo a los niños por conductas sexuales u
real, llega a ser desproporcionado en relación con la situa- hostiles, estos aprenden a sentir ansiedad cada vez que sien-
ción y, por tanto, precipita la ansiedad neurótica junto con la ten estos impulsos. Aunque esta ansiedad pocas veces con-
ansiedad realista. Esta situación indica que hay un peligro duce a una represión completa de las pulsiones agresivas y
desconocido vinculado al peligro externo. sexuales, sí suele provocar la represión parcial de estas.
La ansiedad cumple la función de mecanismo de protec- ¿Qué sucede con estas pulsiones una vez que han pasa-
ción del yo porque nos avisa de la proximidad de algún peli- do al inconsciente? Según Freud (1933/1964), existen varias
gro (Freud, 1933/1964). Por ejemplo, un sueño de ansiedad posibilidades. En primer lugar, las pulsiones podrían mante-
avisa a nuestro censor de un peligro inminente, que nos per- nerse invariables en el inconsciente. En segundo lugar, po-
24 Capítulo 2 Freud: el psicoanálisis

drían forzar su paso a la conciencia sin ser alterados, en cuyo zamiento para referirse a la sustitución de un síntoma neuró-
caso generarían más ansiedad de la que se podría soportar, tico por otro, por ejemplo, la necesidad compulsiva de mas-
llegando a abrumarla. Un destino mucho más común de las turbarse se puede sustituir por el acto de lavarse las manos
pulsiones reprimidas es su expresión en forma distorsionada de manera compulsiva. El desplazamiento también intervie-
o camuflada. Obviamente, el disfraz debe ser lo bastante in- ne en la formación de los sueños, por ejemplo, cuando las
genioso como para engañar al yo. Las pulsiones reprimidas pulsiones destructivas hacia el padre de la persona que sueña
se pueden camuflar bajo síntomas físicos, por ejemplo, im- se proyectan sobre un perro o un lobo. En este caso, un sue-
potencia sexual en un hombre a quien le preocupa la culpa ño en el que un coche atropella a un perro podría reflejar el
en este aspecto: la impotencia evita al hombre tener que so- deseo inconsciente de destrucción del padre de la persona
portar la culpa y la ansiedad que se derivarían de una activi- que sueña (trataremos con más detalle la formación de los
dad sexual normal y placentera. Las pulsiones reprimidas sueños en el apartado dedicado a su análisis).
también pueden encontrar una vía de escape en los sueños,
los lapsus linguae o algún otro mecanismo de defensa.
Fijación
Normalmente, el crecimiento psíquico avanza de manera
Formación reactiva más o menos continuada por las diversas etapas de desarro-
Las pulsiones reprimidas pueden hacerse conscientes disfra- llo. Este proceso, sin embargo, no está exento de momentos
zándolas de modo que parezcan exactamente lo contrario de de estrés y ansiedad. Cuando la perspectiva de pasar a una
su forma original. Este mecanismo de defensa se llama for- siguiente fase llega a provocar demasiada ansiedad, el yo
mación reactiva, comportamiento que se puede identificar puede recurrir a la estrategia de mantenerse en la etapa psi-
por su carácter extremo y su forma obsesiva y compulsiva cológica actual, que resulta más confortable. Este mecanis-
(Freud, 1926/1959a). Un ejemplo de formación reactiva se mo de defensa se llama fijación y se produce cuando la libi-
puede ver en una mujer joven que odia profundamente a su do queda anclada de manera permanente en una fase de
madre; como sabe que la sociedad exige que sienta afecto desarrollo anterior, más primitiva (Freud, 1917/1963). Como
por sus padres, este odio consciente por la madre le genera- sucede con otros mecanismos de defensa, las fijaciones son
ría demasiada ansiedad por lo que, para evitar el dolor de la universales. Las personas que obtienen placer de la comida,
ansiedad, la joven se concentra en la pulsión opuesta, el el tabaco o la conversación de manera continuada, podrían
amor. Este “amor” por su madre, sin embargo, no es auténti- tener una fijación oral, mientras que quienes están obsesio-
co sino ostentoso, exagerado y desproporcionado. Los de- nados con la limpieza y el orden podrían tener una fijación
más pueden percibir fácilmente la verdadera naturaleza de anal.
este amor, pero ella debe engañarse a sí misma y aferrarse al
mecanismo de formación reactiva que le ayuda a ocultar la
certeza de que, inconscientemente, odia a su madre, lo que le Regresión
genera ansiedad. Una vez que la libido ha superado una etapa de desarrollo,
puede, en momentos de estrés y ansiedad, volver a la etapa
anterior. Este retroceso se conoce con el nombre de regre-
Desplazamiento sión (Freud, 1917/1963). Las regresiones son bastante co-
Freud (1926/1959a) afirmaba que la formación reactiva se munes y se perciben claramente en los niños. Por ejemplo,
limitaba a un único objeto, por ejemplo, las personas que un niño totalmente destetado podría volver a pedir el biberón
sienten amor reactivo dan muestras de afecto solo a la perso- o el pecho con el nacimiento de un hermano ya que la aten-
na por la cual sienten ese odio inconsciente. En el desplaza- ción prestada al bebé recién llegado representa una amenaza
miento, en cambio, las personas pueden redirigir sus pulsio- para él. Las regresiones también son frecuentes en niños ma-
nes inaceptables hacia una variedad de personas u objetos, a yores y en adultos. Una reacción común en los adultos ante
fin de ocultar la pulsión original. Por ejemplo, una mujer que situaciones que generan ansiedad es reproducir patrones de
está enfadada con su compañera de piso puede desplazar su conducta anteriores, más fiables y seguros, y proyectar su
enfado hacia sus empleados, su gato o un animal disecado. libido sobre objetos más primarios y conocidos. En situacio-
Así, tratará a la compañera con amabilidad, aunque, en con- nes de máximo estrés un adulto podría adoptar la posición
traste con la formación reactiva, no lo hace de forma exage- fetal; otro, volver a la casa de sus padres, y otro más, reaccio-
rada u ostentosa. nar quedándose todo el día en la cama, resguardado del mun-
En sus escritos, Freud usó el término desplazamiento do frío y lleno de amenazas. El comportamiento regresivo
de varias maneras. Cuando estudiamos la pulsión sexual, sería similar a una fijación rígida e infantil, la diferencia re-
por ejemplo, vimos que el objeto sexual puede desplazar- side en que las regresiones suelen ser temporales, mientras
se o transformarse en varios objetos distintos, entre ellos, la que las fijaciones requieren un gasto de energía psíquica más
propia persona. Freud (1926/1959a) usó también el despla- o menos permanente.
Fases del desarrollo 25

Proyección pica, el niño pequeño introyecta la autoridad y los valores de


uno de sus padres activando así el proceso de formación del
Cuando una pulsión provoca demasiada ansiedad, el yo pue-
superyó. Cuando los niños introyectan lo que ellos perciben
de reducirla atribuyendo el impulso no deseado a un objeto
como los valores de sus padres, quedan liberados de la tarea
externo, que suele ser otra persona. Este es el mecanismo de
de valorar y escoger sus propias creencias y normas de con-
defensa de la proyección, que se puede definir como la per-
ducta, pero, a medida que los niños avanzan en el periodo de
cepción, en los demás, de sentimientos o tendencias inacep-
desarrollo de latencia (entre los seis y los doce años de edad,
tables que, en realidad, residen en el propio inconsciente
aproximadamente), su superyó se va personalizando más, es
(Freud, 1915/1957b). Por ejemplo, un hombre puede inter-
decir, se distancia de la identificación con sus padres. Pese a
pretar de manera sistemática los actos de una mujer mayor
ello, individuos de todas las edades pueden reducir la ansie-
como intentos de seducción. A su mente consciente podría
dad derivada de la idea de imperfección adoptando o intro-
repugnarle el pensamiento de mantener relaciones sexuales
yectando los valores, opiniones y gestos de otras personas.
con mujeres mayores, pero en su inconsciente existe una
fuerte atracción erótica hacia ellas. En este ejemplo, el hom-
bre joven se engaña a sí mismo haciéndose creer que no sien- Sublimación
te atracción sexual por las mujeres mayores pero, aunque
Todos estos mecanismos de defensa sirven de ayuda al indi-
esta proyección elimina en gran medida su ansiedad y su
viduo porque protegen a su yo de la ansiedad, pero tienen un
sentimiento de culpa, le permite mantener un interés sexual
valor dudoso para la sociedad. Según Freud (1917/1963),
por las mujeres que le recuerdan a su madre.
existe un mecanismo, la sublimación, que ayuda, tanto al in-
La paranoia es una forma de proyección extremada,
dividuo, como al grupo social. La sublimación es la repre-
una afección mental caracterizada por celos delirantes inten-
sión de la meta genital del eros sustituyéndola por una meta
sos y manía persecutoria. No es una consecuencia inevitable
cultural o social. Su forma más evidente es la creación cultu-
de la proyección sino una variante grave de esta. Según
ral, como el arte, la música y la literatura, pero, de una ma-
Freud (1922/1955), la diferencia crucial entre la proyección
nera más sutil, está presente en todas las relaciones humanas
y la paranoia es que la paranoia se caracteriza por tendencias
y actividades sociales. Según Freud (1914/1953), el arte de
homosexuales reprimidas hacia el perseguidor. Freud afir-
Miguel Ángel, que encontró en la pintura y la escultura una
maba que el perseguidor es siempre un antiguo amigo del
vía de escape indirecta para su libido, es un ejemplo excelen-
mismo sexo, aunque a veces las personas pueden transferir
te de sublimación. En la mayoría de las personas las subli-
sus delirios a otra persona del sexo contrario. Cuando los
maciones se combinan con la expresión directa del eros,
impulsos homosexuales se hacen demasiado fuertes, los pa-
dando como resultado una especie de equilibrio entre los
ranoicos perseguidos se defienden a sí mismos invirtiendo el
logros sociales y el placer personal. Casi todos nosotros so-
sentido de estos sentimientos y proyectándolos hacia el ob-
mos capaces de sublimar una parte de nuestra libido ponién-
jeto original. Para los hombres, la transformación se produce
dola al servicio de ciertos valores culturales y, al mismo
del siguiente modo: en lugar de pensar “lo quiero”, la perso-
tiempo, conservar el suficiente impulso sexual para buscar el
na paranoica piensa “lo odio”; como esto también le genera
placer erótico individual.
demasiada ansiedad, piensa “me odia”. En este momento, la
En resumen, todos los mecanismos de defensa protegen
persona niega toda responsabilidad y piensa “yo lo aprecio,
al yo de la ansiedad y son universales, en el sentido de que
pero él me tiene manía”. El mecanismo clave en todos los
todas las personas adoptan comportamientos defensivos en
casos de paranoia es la proyección, acompañada de celos de-
mayor o menor medida. Los mecanismos de defensa se com-
lirantes y manía persecutoria.
binan con la represión y pueden derivar en psicopatologías;
sin embargo, generalmente resultan beneficiosos para el in-
Introyección dividuo e inofensivos para la sociedad; además, uno de ellos,
Mientras la proyección conlleva atribuir un impulso no de- la sublimación, suele ser beneficioso tanto para el individuo
seado a un objeto externo, la introyección es un mecanismo como para la sociedad.
de defensa por el cual una persona incorpora las cualidades
positivas de otra persona a su propio yo. Por ejemplo, un
adolescente podría adoptar los gestos, valores o estilo de vi-
Fases del desarrollo
da de una estrella de cine. Esta introyección le da una sensa- Aunque Freud tuvo poca experiencia directa con niños (in-
ción de valor propio al adolescente y reduce su sensación de cluida su propia hija), su teoría del desarrollo es, casi en su
inferioridad. Las personas introyectan características que totalidad, un estudio de la primera infancia. Para Freud, los
consideran valiosas y que les permiten tener una mejor opi- primeros cuatro o cinco años de vida, o fase infantil, son los
nión de sí mismos. más importantes para la formación de la personalidad. Esta
Para Freud (1926/1959a) la resolución del complejo de fase va seguida de un periodo de latencia, entre los seis y
Edipo es el prototipo de la introyección. Durante la fase edí- siete años, durante el cual apenas hay crecimiento sexual.
26 Capítulo 2 Freud: el psicoanálisis

A continuación, con la pubertad, se produce un renacimiento


de la vida sexual, que marca el comienzo de la fase genital
y, finalmente, el desarrollo psicosexual culmina en la ma-
durez.

Periodo infantil
Uno de los supuestos más importantes de Freud (1905/1953b,
1923/1961b) es que los niños poseen una vida sexual y viven
un periodo de desarrollo sexual pregenital durante sus pri-
meros cuatro o cinco años de vida. Cuando Freud empezó a
escribir sobre la sexualidad infantil, el concepto, aunque no
era nuevo, fue acogido con cierta renuencia. Hoy día, sin
embargo, casi todos los observadores aceptan la idea de que
los niños muestran interés por los genitales, que les gusta el
placer sexual y que manifiestan excitación sexual. La sexua-
lidad infantil se diferencia de la adulta en que no tiene capa-
cidad de reproducción y es exclusivamente autoerótica, aun-
que tiene en común con ella la posibilidad de satisfacer las Los niños pequeños satisfacen sus
pulsiones sexuales a través de órganos distintos de los geni- necesidades orales de una u otra forma.
tales, como la boca o el ano, especialmente sensibles a la
estimulación sexual (Freud, 1933/1964).
Freud (1917/1963) dividió el periodo infantil en tres fa- riendo y gritando. Su primera experiencia autoerótica es
ses, en función de la zona erógena que experimente el mayor chuparse el dedo, una forma de defensa contra la ansiedad
desarrollo. La fase oral es la primera, seguida de la fase anal que satisface sus necesidades sexuales pero no las nutricio-
y la fase fálica. Las tres fases infantiles se sobreponen una a nales.
otra, y cada una de ellas continúa después del comienzo de Conforme crecen, la boca sigue siendo una zona eróge-
fases posteriores. na y, cuando se hacen adultos, son capaces de satisfacer sus
necesidades orales de diversas maneras, entre ellas chupan-
do caramelos, masticando chicle, mordiendo lápices, co-
Fase oral miendo más de lo necesario, fumando y haciendo observa-
Dado que la boca es el primer órgano que proporciona placer ciones mordaces o sarcásticas.
a un niño, la primera fase de desarrollo infantil de Freud es
la fase oral. Los niños obtienen el alimento que necesitan
para vivir a través de la cavidad oral pero, además de esto, Fase anal
también experimentan placer durante el acto de mamar. Las pulsiones agresivas, que durante el primer año de vida
La meta sexual de la fase oral temprana es incorporar o adoptan la forma de sadismo oral, alcanzan un mayor de-
tener dentro del propio cuerpo el objeto elegido, es decir, el sarrollo durante el segundo año, cuando el ano aparece como
pezón de la madre. Durante esta fase oral de succión, los una zona sexualmente placentera. Como este periodo se ca-
niños no sienten ninguna ambivalencia hacia el objeto que racteriza por la satisfacción que proporcionan la conducta
les da placer y sus necesidades suelen quedar satisfechas con agresiva y la función excretora, Freud (1933/1964) la deno-
un mínimo de frustración y ansiedad. Conforme van crecien- minó fase anal sádica, o fase anal. Esta fase se divide en dos
do, sin embargo, es más probable que sientan frustración y subfases, la primera fase anal y la segunda fase anal.
ansiedad debido a la regularización de los intervalos entre Durante la primera fase anal, los niños obtienen sa-
tomas, la dilatación de dichos intervalos y el destete final. tisfacción con la destrucción o pérdida de objetos. En es-
Estas ansiedades suelen ir acompañadas por sentimientos te periodo, la naturaleza destructiva de la pulsión sádica es
ambivalentes hacia el objeto querido (la madre) y por la ma- más fuerte que la erótica y los niños suelen comportarse de
yor capacidad de su yo incipiente para defenderse a sí mis- manera agresiva con sus padres porque estos les provocan
mos del entorno y la ansiedad (Freud, 1933/1964). frustración al pretender enseñarles a controlar los esfínteres.
La defensa de los niños contra el entorno recibe un gran Cuando los niños entran en la segunda fase anal, pue-
impulso cuando aparecen los dientes. En este momento, pa- den mostrar un cierto interés en sus heces, interés que proce-
san a una segunda fase oral, que Freud (1933/1964) denomi- de del placer erótico que les proporciona la defecación. A
nó la fase oral sádica. Durante esta fase los niños responden menudo, los niños presentarán sus heces a los padres como
a los demás mordiendo, arrullando, cerrando la boca, son- un premio valioso (Freud, 1933/1964). Si este comporta-
Fases del desarrollo 27

miento es aceptado y elogiado por los padres, es probable dres suelen reprimir esta actividad, los niños inhiben su de-
que los niños lleguen a ser adultos generosos y desinteresa- seo consciente de masturbarse cuando el periodo fálico llega
dos. Pero si su “regalo” es rechazado de manera punitiva, los a su fin. Así como otras experiencias anteriores de los niños
niños podrían buscar otra manera de obtener el placer anal, como el destete y el control de esfínteres contribuyeron a la
reteniendo las heces hasta que la presión llegue a ser doloro- construcción de las bases de su desarrollo psicosexual, lo
sa y también eróticamente estimulante. Esta forma de placer mismo sucede con la represión de la masturbación (Freud,
narcisista y masoquista sienta las bases del carácter anal: 1933/1964). Sin embargo, la experiencia con el complejo de
como el de las personas que obtienen satisfacción erótica de Edipo desempeña un papel aún más importante en el de-
la posesión de objetos y de su disposición excesivamente or- sarrollo de su personalidad.
denada. Freud (1933/1964) planteó la hipótesis de que las
personas que adquieren caracteres anales, como los niños, Complejo de Edipo masculino Freud (1925/1961) afirma-
oponen demasiada resistencia al control de esfínteres y, con ba que antes de la fase fálica el niño desarrolla una identifi-
frecuencia, retienen las heces y prolongan el tiempo de con- cación con su padre, esto es, quiere ser su padre. Más ade-
trol más de lo normal. Este erotismo anal llega a transfor- lante desarrolla un deseo sexual hacia su madre, es decir,
marse en la tríada anal de orden, tacañería y obstinación quiere poseer a su madre. Estos dos deseos no le parecen
que tipifica al carácter anal adulto. contradictorios al yo incipiente, de modo que pueden coexis-
Freud (1933/1964) afirmaba que, para las niñas, el ero- tir durante un tiempo. Cuando el niño finalmente reconoce la
tismo anal lleva a la envidia del pene durante la fase fálica y contradicción entre ambos, abandona la identificación con
se puede expresar finalmente al dar a luz a un bebé. También su padre y mantiene el sentimiento más fuerte, el deseo de
afirmaba que en el inconsciente, los conceptos de pene y be- poseer a su madre, ahora el niño considera a su padre como
bé, dado que nos referimos a los dos con la expresión un rival para conseguir el amor de la madre, desea eliminar a
“el pequeño”, significan la misma cosa. Asimismo, las he- su padre y poseer sexualmente a su madre. Esta condición de
ces, por su forma alargada y porque han salido del cuerpo, rivalidad hacia el padre y los sentimientos incestuosos hacia
son indistinguibles de un bebé y los tres conceptos, pene, la madre se conocen como el complejo de Edipo masculino
bebé y heces, se representan con los mismos símbolos en los temprano. El término procede de la tragedia griega de Sófo-
sueños. cles en la cual el destino condena a Edipo, rey de Tebas, a
Durante las fases oral y anal, no existen diferencias im- matar a su padre y casarse con su madre.
portantes entre el desarrollo psicosexual masculino y el fe- Freud (1923/1961a) afirmaba que la naturaleza bisexual,
menino. Los niños de uno y otro género pueden desarrollar tanto de niños como de niñas, complica este hecho. Antes de
una orientación activa o pasiva. La actitud activa se suele que un niño pequeño entre en la fase edípica, desarrolla un
caracterizar por lo que Freud (1933/1964) consideró las cua- carácter femenino. Por tanto, durante la fase edípica, su na-
lidades masculinas de dominación y sadismo, mientras que turaleza femenina podría llevarlo a mostrar afecto hacia su
la orientación pasiva suele estar determinada por las cualida- padre y expresar hostilidad hacia su madre, mientras que, al
des femeninas de voyeurismo y masoquismo. Las dos orien- mismo tiempo, sus tendencias masculinas lo predisponen a
taciones, o una combinación de ambas, pueden darse tanto sentir hostilidad hacia el padre y deseo por la madre. Mien-
en niñas como en niños. tras dura este estado ambivalente, conocido como el comple-
jo de Edipo tardío, el afecto y la hostilidad coexisten porque
uno de los dos sentimientos puede ser inconsciente. Freud
Fase fálica afirmaba que estos sentimientos de ambivalencia en el niño
Entre los tres y cuatro años de edad aproximadamente, los tienen un papel en la evolución del complejo de castración,
niños entran en una tercera fase de desarrollo infantil, la fase que toma la forma de ansiedad de castración, es decir, mie-
fálica, un periodo en el que los órganos genitales se convier- do a la pérdida de los genitales.
ten en la zona erógena más importante. En esta fase aparece Para Freud (1905/1953b, 1917/1963, 1923/1961b), el
por primera vez la dicotomía entre el desarrollo masculino y complejo de castración empieza cuando el niño pequeño
femenino, una distinción que, según Freud (1925/1961), se (que ha asumido que todas las personas, incluidas las niñas,
debe a las diferencias anatómicas de los sexos. Freud tienen genitales como los suyos) es consciente de la ausencia
(1924/1961, p. 178) tomó la frase de Napoleón Bonaparte de pene en las niñas. Este hecho constituye el trauma más
“historia es destino” y la cambió por “anatomía es destino”, fuerte de su vida. Tras un periodo de agitación mental y va-
máxima que subyace a la idea de Freud según la cual las di- rios intentos de rechazar la idea, el niño pequeño se ve obli-
ferencias anatómicas explican muchas de las diferencias psi- gado a llegar a la conclusión de que a la niña le han cortado
cológicas fundamentales entre hombres y mujeres. el pene, idea que puede ser reforzada con las amenazas de
La masturbación, que se originó durante la fase oral, en- los padres de castigar al niño por su conducta sexual. En es-
tra ahora en una segunda fase más crucial. Durante la fase tos casos, el niño piensa que la niña ha sido castigada con la
fálica, la masturbación es casi universal, pero como los pa- extirpación del pene porque se masturbaba o porque sedujo
28 Capítulo 2 Freud: el psicoanálisis

a su madre. La amenaza de castración llega a provocar ansie- Igual que los niños, antes de la fase edípica, las niñas asu-
dad en el niño, y, al no poder soportarla durante mucho tiem- men que todos los niños tienen genitales similares a los su-
po, reprime sus impulsos sexuales, entre ellos las fantasías yos y pronto descubren que los niños no solo poseen apara-
de seducción de la madre. tos genitales distintos, sino que, además, aparentemente
Antes de esta difícil experiencia de ansiedad de castra- tienen algo más que ellas. En ese momento, las niñas sienten
ción, el niño pequeño puede haber “visto” la zona genital de envidia de ese apéndice, se consideran engañadas y desean
alguna niña o de su madre, pero esta visión no tiene por qué tener un pene. Esta experiencia de envidia del pene es un
provocar automáticamente el complejo de castración sino factor importante en la formación de la personalidad de las
que se desencadena solo cuando el yo del niño es lo bastante niñas. A diferencia de la ansiedad de castración en los niños,
maduro como para comprender la conexión entre los deseos que es reprimida rápidamente, la envidia del pene puede du-
sexuales y la pérdida del pene. rar años. Según Freud (1933/1964), la envidia del pene se
Freud pensaba que la ansiedad de castración está pre- expresa a menudo como un deseo de ser niño o un deseo de
sente en todos los niños, incluso en aquellos que no fueron poseer a un hombre. Es casi universal que se transforme en
amenazados con la eliminación del pene o la detención de su un deseo de tener un hijo y, en última instancia, puede en-
crecimiento. Según el psicoanalista (1933/1964), no es nece- contrar expresión en el acto de dar a luz, sobre todo cuando
sario que el niño reciba una amenaza explícita de castración: el recién nacido es un niño.
cualquier indicación de daño o reducción relacionada con el Antes del complejo de castración, y de manera similar
pene es suficiente para activar la herencia filogenética del al niño, la niña desarrolla una identificación con su madre, es
niño. La herencia filogenética completa nuestras experien- decir, fantasea con ser seducida por su madre. Estas tenden-
cias individuales con las experiencias heredadas de nuestros cias incestuosas, según Freud (1933/1964), se transforman
antepasados. El miedo a la castración de nuestros antepasa- después en hostilidad, cuando la niña responsabiliza a su
dos apoya las experiencias individuales del niño y genera la madre de haberla traído al mundo sin pene. Entonces su libi-
ansiedad de castración universal, en palabras de Freud: “No do se dirige hacia el padre, que puede satisfacer su deseo de
importa si la castración se realiza o no, lo que importa es que tener un pene dándole un hijo, objeto que para ella se ha
existe un peligro que amenaza desde el exterior y que el niño convertido en sustituto del pene. El deseo de tener relaciones
cree en él”. Freud continúa diciendo: sexuales con el padre y los sentimientos de hostilidad hacia
la madre que lo acompañan se conocen como el complejo de
Ello parece indicar que [...] el castigo debe encontrar Edipo femenino temprano. Freud (1920/1955b, 1931/1961)
una reafirmación filogenética periódica. Sospechamos
se opuso al término complejo de Electra, utilizado para refe-
que en el periodo primigenio de la especie humana la
rirse al complejo de Edipo femenino, porque este sugiere un
castración era una práctica habitual de los padres ce-
paralelismo directo entre el desarrollo masculino y femenino
losos y crueles con sus hijos en fase de crecimiento,
y que la circuncisión, tan a menudo presente en los
durante la fase fálica y afirmaba que tal paralelismo no exis-
ritos de la pubertad de los pueblos primitivos, es un te sino que son las diferencias en la anatomía las que deter-
vestigio claramente reconocible de ello. (pp. 86-87.) minan los distintos caminos en el desarrollo sexual masculi-
no y femenino posterior a la fase fálica.
Una vez que su complejo de Edipo se desvanece o se Sin embargo, no todas las niñas transfieren su interés
reprime, el niño renuncia a sus deseos incestuosos, los trans- sexual al padre y desarrollan hostilidad hacia la madre.
forma en sentimientos de afecto y empieza a desarrollar un Freud (1931/1961, 1933/1964) sugirió que cuando las niñas
superyó rudimentario. Puede identificarse con el padre o la reconocen su castración e inferioridad respecto de los niños,
madre, dependiendo de la predominancia de su naturaleza se rebelan contra ello. Tienen tres formas de rebelarse: la
femenina, aunque normalmente se identifica con el padre, primera, renunciar a su sexualidad, tanto femenina como
pero esta identificación no es la misma que la identificación masculina, y desarrollar una fuerte hostilidad hacia su ma-
anterior a la fase edípica. El niño ya no quiere ser su padre, dre; la segunda, aferrarse de manera desafiante a su masculi-
sino que ahora su padre le sirve como modelo para estable- nidad, con la esperanza de tener un pene e imaginando que
cer qué conductas son correctas o incorrectas. El niño intro- son un hombre; y, la tercera, desarrollarse de manera normal,
yecta la autoridad de su padre en su propio yo, mostrando es decir, tomar al padre como objeto de deseo sexual y sufrir
con ello las semillas de un superyó maduro. El superyó inci- el complejo de Edipo temprano. La elección de la niña está
piente asume las prohibiciones del padre contra el incesto y influida, en parte, por su bisexualidad intrínseca y por el gra-
garantiza la represión continuada del complejo de Edipo do de masculinidad que desarrolló en el periodo previo a la
(Freud, 1933/1964). fase edípica.
El complejo de Edipo femenino temprano se resuelve
Complejo de Edipo femenino En las niñas la fase fálica es cuando la niña abandona la actividad de la masturbación,
más compleja que en los niños y ello se debe a las diferen- renuncia al deseo sexual hacia el padre y se identifica de
cias anatómicas entre ambos géneros (Freud, 1925/1961). nuevo con la madre. No obstante, el complejo de Edipo fe-
Fases del desarrollo 29

menino se suele disolver en menor medida y más lentamente En un principio, Freud presentó el concepto de comple-
que el masculino. Como el superyó se construye con los res- jo de Edipo femenino con menos seguridad que sus ideas
tos del complejo de Edipo, Freud (1924/1961, 1933/1964) sobre la fase fálica masculina. Sin embargo, aunque formuló
sostenía que, en general, el superyó de la niña es más débil, esta visión de la feminidad de manera provisional, pronto
más flexible y menos severo que el de los niños debido a la pasaría a defenderla enérgicamente. Cuando algunos de sus
diferencia entre los sexos durante la fase edípica. Para los seguidores se opusieron a su visión de la mujer, Freud adop-
niños, la ansiedad de castración sigue al complejo de Edipo, tó una postura aún más categórica e insistió en que las dife-
lo aniquila casi por completo y hace innecesario el gasto rencias psicológicas entre hombres y mujeres no se pueden
continuo de energía psíquica en sus restos. Una vez que el disipar con la cultura porque son la consecuencia inevita-
complejo de Edipo ha sido aniquilado, la energía necesaria ble de las diferencias anatómicas entre ambos sexos (Freud,
para mantenerlo puede emplearse en la creación del superyó. 1925/1961). Esta rígida postura sobre el desarrollo femeni-
Para las niñas, en cambio, el complejo de Edipo es posterior no llevó a algunos autores (Brannon, 2005; Breger, 2000;
al complejo de castración (envidia del pene) y, como no sien- Chodorow, 1989, 1991, 1994; Irigaray, 1986; Krausz, 1994) a
ten la amenaza de la castración, no sufren ningún trauma. El catalogar a Freud de machista y misógino.
complejo de Edipo femenino se disuelve solo parcialmente Pese a esta postura categórica, Freud no estaba seguro
con la constatación gradual por parte de la niña de que po- de que su visión sobre la mujer fuera la respuesta definitiva.
dría perder el amor de su madre y que la relación sexual con Un año después de afirmar que “anatomía es destino”, mani-
su padre no es viable; por tanto, una porción de su libido si- festó algunas dudas, admitiendo que sus ideas sobre las ni-
gue empleándose en mantener el complejo de castración y ñas y las mujeres eran incompletas: “Sabemos menos sobre
sus vestigios, lo que bloquea parte de la energía psíquica la vida sexual de las niñas que sobre la vida sexual de los
que, de otro modo, se podría emplear en la construcción de niños. Pero no tenemos por qué avergonzarnos de esta dife-
un superyó fuerte (Freud, 1931/1961). rencia, después de todo, la vida sexual de las mujeres adultas
En resumen, las fases fálicas femenina y masculina si- es un ‘continente oscuro’ para la psicología” (Freud
guen caminos diferentes. En primer lugar, el complejo de 1926/1959b, p. 212).
castración en las niñas adopta la forma de envidia del pene, En diversas ocasiones a lo largo de su trayectoria profe-
y no de ansiedad de castración. En segundo lugar, la envidia sional, Freud propuso teorías sin disponer de suficientes
del pene es anterior al complejo de Edipo femenino, mien- pruebas clínicas o experimentales para apoyarlas; más ade-
tras que para los niños sucede lo contrario, es decir, la ansie- lante llegaría a considerar la mayoría de ellas como hechos
dad de castración es posterior al complejo de Edipo mascu- comprobados, aun cuando no poseía pruebas que los confir-
lino. En tercer lugar, como la envidia del pene se produce maran. No obstante, mientras vivió mantuvo sus dudas sobre
antes del complejo de Edipo femenino, las niñas no sufren la validez absoluta de sus teorías sobre la mujer. En una oca-
una experiencia traumática comparable con la ansiedad de sión Freud reconoció ante su amiga Marie Bonaparte que no
castración de los niños. En cuarto lugar, dado que las niñas entendía a las mujeres: “La gran pregunta que aún no ha sido
no sufren esta experiencia traumática, el complejo de Edipo respondida y que yo aún no he podido responder pese a los
femenino se disuelve en menor medida y más lentamente 30 años de investigación sobre el alma femenina es ‘¿qué
que el complejo de Edipo masculino. quieren las mujeres?’” (E. Jones, 1955, p. 421). Una pregun-
Los complejos de Edipo masculino y femenino tempra- ta como esta planteada tras muchos años de formular teorías
nos se resumen en la tabla 2.1. sugiere que para Freud las mujeres eran no solo muy distin-

TA B L A 2 . 1
Paralelismos entre las fases edípicas tempranas masculina y femenina
Fase fálica masculina Fase fálica femenina
1. Complejo de Edipo (deseos sexuales hacia la madre/hostilidad 1. Complejo de castración en forma de envidia del pene
hacia el padre) 2. El complejo de Edipo se desarrolla como un intento de conse-
2. El complejo de castración, en forma de ansiedad de castra- guir un pene (deseos sexuales hacia el padre; hostilidad hacia
ción, destruye el complejo de Edipo la madre)
3. Identificación con el padre 3. Constatación paulatina de que los deseos edípicos son contra-
4. Un superyó fuerte sustituye al complejo de Edipo eliminado producentes
casi totalmente 4. Identificación con la madre
5. Un superyó débil sustituye al complejo de Edipo eliminado
parcialmente
30 Capítulo 2 Freud: el psicoanálisis

tas de los hombres sino también enigmas incomprensibles ta en los logros sociales y culturales. Durante este periodo
para el género masculino. los niños forman grupos o pandillas, algo menos probable en
el periodo infantil, cuando la pulsión sexual era completa-
Conozca más acerca de Sigmund Freud mente autoerótica.
¿Entendió mal Freud a las mujeres? Para
información sobre el prolongado esfuerzo
de Freud por entender a las mujeres, visite Fase genital
el sitio web de este libro.
La pubertad marca un renacimiento de la pulsión sexual y
el principio de la fase genital. Durante esta etapa la vida se-
xual de la persona entra en una segunda fase que muestra
Periodo de latencia diferencias fundamentales con el periodo infantil (Freud,
Según Freud, desde el cuarto o quinto año de vida hasta la 1923/1961b). En primer lugar, los adolescentes renuncian al
pubertad, tanto los niños como las niñas, por lo general, aun- autoerotismo y orientan su energía sexual hacia otra persona
que no siempre, atraviesan un periodo de desarrollo psico- en lugar de hacia sí mismos. En segundo lugar, en este perio-
sexual latente. Este periodo de latencia se produce en parte do es posible la reproducción. En tercer lugar, aunque la en-
debido a los intentos de los padres de castigar o desalentar vidia del pene puede persistir en las niñas, finalmente la va-
toda actividad sexual en sus hijos, si la represión de los pa- gina obtiene el mismo estatus que tenía el pene durante la
dres tiene éxito, los niños reprimirán su impulso sexual y infancia. Paralelamente, en esta fase los niños consideran el
orientarán su energía psíquica hacia los estudios, los amigos, órgano femenino como un objeto codiciado más que una
las aficiones y otras actividades no sexuales. fuente de ansiedad. En cuarto lugar, la pulsión sexual pre-
No obstante, el periodo de latencia también puede tener senta ahora una organización más completa y sus distintos
su origen en nuestra herencia filogenética. Freud (1913/1953, componentes, que habían funcionado de manera un tanto
1925/1951b) sugirió que el complejo de Edipo y el periodo independiente durante la primera infancia, se integran ahora
de latencia sexual posterior podría explicarse con la siguien- en una especie de síntesis. La boca, el ano y otras partes del
te hipótesis: en los orígenes de la humanidad, los individuos cuerpo desempeñan un papel auxiliar en relación con los ge-
vivían en familias gobernadas por un padre poderoso que nitales, que alcanzan la supremacía como zona erógena.
reservaba todas las relaciones sexuales para él y mataba o Esta síntesis del eros, el estatus más elevado de la vagi-
expulsaba a sus hijos, porque estos constituían una amenaza na, la capacidad reproductora de la actividad sexual y la ca-
para su autoridad. Un día, los hijos unieron sus fuerzas y pacidad para orientar la libido hacia el exterior más que ha-
mataron y devoraron al padre. Después de ello, los hermanos cia uno mismo, representan las diferencias más importantes
se dieron cuenta de que, por separado, eran demasiado débi- entre la sexualidad infantil y adulta. En muchos otros aspec-
les para asumir el legado del padre, así que formaron un clan tos, en cambio, el eros permanece invariable. Puede seguir
o tótem e impusieron normas que prohibían lo que ellos aca- siendo reprimido, sublimado o expresado en la masturbación
baban de hacer, es decir, declararon ilegal tanto matar al pa- o alguna otra actividad sexual. Las zonas erógenas secunda-
dre como tener relaciones sexuales con miembros femeninos rias también siguen siendo un medio de placer erótico. La
de la propia familia. Más adelante, cuando se hicieron pa- boca, por ejemplo, mantiene muchas de sus actividades de la
dres, reprimían la actividad sexual en sus propios hijos cada infancia; una persona puede dejar de chuparse el pulgar pero
vez que esta era evidente, probablemente a los tres o cuatro podría empezar a fumar o dar besos prolongados.
años de edad. Cuando la represión era completa, conducía a
un periodo de latencia sexual. Después de que esta experien-
cia se repitiera en muchas generaciones, se convirtió en una Madurez
fuerza activa pero inconsciente del desarrollo psicosexual La fase genital empieza en la pubertad y se prolonga hasta el
del individuo. Por tanto, la prohibición de actividad sexual final de la vida y todos los individuos que alcanzan la madu-
es parte de nuestra herencia filogenética y no es necesario rez física pasan por esta fase. Aparte de la fase genital, Freud
tener experiencias personales de castigo de actividad sexual se refirió a un periodo de madurez psicológica, que sería la
para reprimir el impulso sexual. Freud (1926/1951b) sugirió fase que alcanza todo individuo que haya superado en condi-
esta hipótesis como una posible explicación del periodo de ciones ideales los periodos de desarrollo previos. Lamenta-
latencia e indicó, explícitamente, que no estaba apoyada por blemente, la madurez psicológica es poco frecuente porque
datos antropológicos. las personas tienen demasiadas ocasiones de desarrollar
La latencia permanente es reforzada por la represión afecciones patológicas y tendencias neuróticas.
constante de padres y profesores, así como por sentimientos Aunque Freud no llegó a conceptualizar totalmente esta
de vergüenza, culpa y morales. Obviamente, la pulsión se- noción, podemos esbozar lo que sería un individuo maduro
xual sigue existiendo durante toda esta fase, pero su objetivo desde el punto de vista psicoanalítico. Este individuo habría
ha quedado inhibido. Ahora, la libido sublimada se manifies- alcanzado un equilibrio entre los estratos de su mente: su yo
Aplicaciones de la teoría psicoanalítica 31

controlaría al ello y al superyó pero permitiría, al mismo Freud necesitaba, en concreto, la confesión de una seducción
tiempo, deseos y peticiones razonables (véase la figura 2.3). durante la infancia. Además, al tiempo que usaba tanto la
Por tanto, las pulsiones del ello se expresarían de manera interpretación de los sueños como la hipnosis, Freud decía a
sincera y consciente, sin rastro de vergüenza o culpa; el su- sus pacientes que era de esperar que aparecieran escenas de
peryó superaría la identificación con los padres y su mandato experiencias sexuales en la infancia (Freud, 1896/1962).
sin remanentes de antagonismo o incesto; su yo ideal sería En su autobiografía, escrita unos 30 años después de
realista y coherente con su yo; y la frontera entre el superyó abandonar la teoría de la seducción, Freud (1925/1959) ex-
y el yo llegaría a ser casi imperceptible. plicaba que con la técnica de la presión, la mayoría de sus
La conciencia desempeñaría un papel más importante pacientes reproducía escenas de la infancia en las que eran
en el comportamiento de las personas maduras, que tendrían seducidos sexualmente por algún adulto. Cuando lo obliga-
una necesidad mínima de reprimir pulsiones sexuales y agre- ron a que reconociera que “estas escenas de seducción no se
sivas. En efecto, la mayoría de las represiones de individuos habían producido nunca y que eran meras fantasías que mis
psicológicamente sanos se manifestarían en forma de subli- pacientes se habían inventado o que yo mismo quizás había
maciones más que como síntomas neuróticos. Dado que el provocado en ellos [la cursiva es nuestra], durante un tiempo
complejo de Edipo en las personas maduras ha desaparecido no supe cómo reaccionar” (p. 34). No supo cómo reaccionar,
(casi) completamente, su libido, antes orientada hacia los pa- pero, en poco tiempo, unos días después de su carta a Fliess
dres, quedaría libre para buscar el amor sentimental y sensual. con fecha de 21 de septiembre de 1897, llegó a la conclusión
En pocas palabras, las personas psicológicamente maduras de que “los síntomas neuróticos no estaban relacionados di-
superarían las experiencias de la infancia y la adolescencia, rectamente con hechos reales, sino con fantasías... Me había
controlarían su energía psíquica y su yo operaría desde el tropezado por primera vez con el complejo de Edipo” (Freud,
centro de un mundo consciente en expansión permanente. 1925/1959, p. 34).
Con el tiempo, Freud llegó a darse cuenta de que sus
tácticas enormemente sugerentes e incluso coercitivas po-
Aplicaciones de la teoría psicoanalítica dían haber provocado recuerdos de seducción en sus pacien-
Freud fue un especulador innovador y, probablemente, le tes y que él no disponía de pruebas claras que confirmaran
preocupaba más la construcción de una teoría que el trata- que estos recuerdos eran reales. Se fue convenciendo cada
miento de enfermos. Dedicó gran parte de su tiempo a la te- vez más de que los síntomas neuróticos estaban relacionados
rapia, no solo para ayudar a sus pacientes, sino también para con las fantasías de la infancia más que con una realidad
comprender mejor la personalidad humana y formular su material, y poco a poco fue adoptando una técnica psicotera-
teoría psicoanalítica. Este apartado estudia sus primeras téc- péutica más pasiva.
nicas terapéuticas, así como las posteriores, y sus considera-
ciones sobre los sueños y los lapsus.
Técnicas terapéuticas posteriores
Primeras técnicas terapéuticas de Freud de Freud
Antes de usar la relativamente pasiva técnica psicoterapéuti- El objetivo principal de las terapias psicoanalíticas posterio-
ca de la asociación libre, Freud había empleado un enfoque res de Freud era develar recuerdos reprimidos mediante la
mucho más activo. En su obra Estudios sobre la histeria técnica de la asociación libre y el análisis de los sueños.
(Breuer y Freud, 1895/1955), describió su técnica de extrac-
ción de recuerdos reprimidos de la infancia:
Ponía la mano sobre la frente del paciente o tomaba
su cabeza entre mis manos y decía: “Pensará en ello
cuando sienta la presión de mi mano. En el momento
en que yo deje de hacer presión verá algo delante de
usted o notará que algo entra en su cabeza. No per-
mita que se escape. Es lo que estamos buscando. Bien,
¿qué es lo que ha visto o qué ha pasado por su
mente?”.
Las primeras ocasiones en que usé este método
[...] yo mismo me quedé sorprendido al comprobar
que producía exactamente los resultados que yo nece-
sitaba (pp. 110-111).
En efecto, un procedimiento tan sugerente tenía muchas
probabilidades de producir exactamente los resultados que Consultorio de Freud
32 Capítulo 2 Freud: el psicoanálisis

“Nuestra terapia consiste en la transformación de elementos histerias y las obsesiones. Una tercera limitación, en absolu-
inconscientes en conscientes y funciona solo en la medida en to exclusiva del psicoanálisis, es que el paciente, una vez
que es posible llevar a cabo esta transformación” (Freud, curado, puede desarrollar algún otro problema psíquico más
1917/1963, p. 280). Más en concreto, el propósito del psi- adelante. Al reconocer estas limitaciones, Freud pensó que el
coanálisis es “fortalecer al yo, para hacerlo más indepen- psicoanálisis se podía usar en combinación con otras tera-
diente del superyó, ampliar su campo de percepción y mejo- pias; sin embargo, insistió en repetidas ocasiones en que no
rar su organización, de modo que pueda apropiarse de nuevas se podía reducir o modificar en ninguno de sus aspectos fun-
partes del ello. Donde antes estaba el ello, ahora estará el yo” damentales.
(Freud, 1933/1964, p. 80). En condiciones ideales, cuando el tratamiento analítico
Con la asociación libre se pide a los pacientes que ver- resulta eficaz, los pacientes dejan de sufrir síntomas exte-
balicen todos los pensamientos que aparezcan en su mente, nuantes, emplean su energía psíquica para realizar funciones
por irrelevantes o repugnantes que puedan parecer. El objeti- del yo y logran un yo desarrollado que incluye experiencias
vo de esta terapia es llegar al inconsciente partiendo de una reprimidas en el pasado. No se produce en ellos un cambio
idea consciente presente y siguiéndola hasta donde lleve, de personalidad notable, pero sí llegan a ser lo que podrían
mediante una serie de asociaciones. El proceso no es fácil y haber sido en las condiciones más favorables.
algunos pacientes no llegan a dominarlo nunca. Por este mo-
tivo, el análisis de los sueños siguió siendo la técnica tera-
péutica favorita de Freud (trataremos este tema en el aparta- Análisis de los sueños
do siguiente). Freud usó el análisis de los sueños para transformar su con-
Para que un tratamiento analítico resulte eficaz, la libido tenido manifiesto en contenido latente, más relevante. El
empleada previamente en el síntoma neurótico debe liberar- contenido manifiesto de un sueño es el significado superfi-
se para poder ponerla al servicio del yo. Esto se hace en dos cial o la descripción que hace de este el consciente de la
fases: “En la primera fase, se obliga a la libido a que pase de persona que sueña, mientras que el contenido latente es el
los síntomas a la transferencia, donde queda concentrada; en material inconsciente del sueño.
la segunda, la batalla se libra en torno a este nuevo objeto y El supuesto básico del análisis de los sueños de Freud es
la libido es liberada de este” (Freud, 1917/1963, p. 455). que casi todos los sueños son cumplimientos de deseos. Al-
El proceso de transferencia es crucial para el psicoaná- gunos son obvios y se expresan a través del contenido mani-
lisis. La transferencia consiste en los sentimientos sexuales fiesto, como cuando una persona se va a dormir con hambre
o agresivos intensos, positivos o negativos, que los pacientes y sueña que come grandes cantidades de comida exquisita;
desarrollan hacia su analista en el curso del tratamiento. El no obstante, la mayoría se expresan en el contenido latente y
terapeuta no es merecedor de estos sentimientos de trans- solo la interpretación de los sueños puede develar ese deseo.
ferencia, simplemente el paciente los transfiere a él a partir Una excepción a la regla de que los sueños son cumplimien-
de sus experiencias previas, por lo general con sus padres. tos de deseos se encuentra en los pacientes que sufren expe-
En otras palabras, los pacientes sienten hacia el analista im- riencias traumáticas. Los sueños de estas personas siguen el
pulsos similares a los que sintieron anteriormente hacia sus principio de repetición obsesiva más que el del cumpli-
padres. Siempre que estos sentimientos se manifiesten en miento de un deseo. Estos sueños suelen aparecer en perso-
forma de interés o amor, la transferencia no interfiere en el nas con trastorno por estrés postraumático que sueñan
proceso del tratamiento, y es, más bien, un potente aliado repetidamente con experiencias aterradoras o traumáticas
para el avance de la terapia. La transferencia positiva per- (Freud, 1920/1955a, 1933/1964).
mite a los pacientes revivir en mayor o menor medida sus Según Freud, los sueños se forman en el inconsciente
experiencias de la infancia dentro del clima no amenazador pero intentan pasar a la conciencia, por lo que deben burlar
propio de una terapia; sin embargo, si se produce una trans- la vigilancia del primer y último censor (véase la figura 2.1).
ferencia negativa en forma de hostilidad, el terapeuta debe Estos guardianes se mantienen alerta incluso mientras dor-
reconocerla y explicarla al paciente, para evitar una posible mimos, obligando al material psíquico inconsciente a pre-
resistencia al tratamiento (Freud, 1905/1953a, 1917/1963). sentarse en forma camuflada. Existen dos modos de encubrir
La resistencia, que consiste en las diversas respuestas in- el material inconsciente: la condensación y el desplaza-
conscientes que usan los pacientes para bloquear el proceso miento.
de la terapia, puede ser una señal positiva porque indica que La condensación refleja el hecho de que el contenido
la terapia ha superado el nivel superficial. manifiesto de los sueños no es tan extenso como el conteni-
Freud (1933/1964) percibió diversas limitaciones del do latente, lo que indica que el material inconsciente se ha
tratamiento psicoanalítico. En primer lugar, no todos los re- resumido o condensado antes de pasar al nivel explícito. El
cuerdos del pasado pueden o deberían pasar a la conciencia. desplazamiento hace referencia a la sustitución de la imagen
En segundo lugar, el tratamiento no es tan eficaz con las psi- del sueño por alguna otra idea relacionada remotamente con
cosis o con las enfermedades innatas como las fobias, las ella (Freud, 1900/1953). La condensación y el desplaza-
Aplicaciones de la teoría psicoanalítica 33

miento del contenido se realizan mediante el uso de símbo- cos: los sueños de vergüenza por la desnudez, los sueños de
los. Ciertas imágenes son representadas casi de manera uni- muerte de una persona querida y los sueños de reprobar un
versal por figuras aparentemente inocuas. Por ejemplo, el examen.
pene puede estar simbolizado por objetos alargados como En los sueños de vergüenza por la desnudez, la persona
palos, serpientes o cuchillos; la vagina suele aparecer en for- que sueña siente pudor por estar desnuda o ir vestida de ma-
ma de caja, arcón u horno pequeños; los padres aparecen en nera poco adecuada en presencia de personas extrañas. Nor-
forma de un presidente, un profesor, o un jefe; y la ansiedad malmente los espectadores se muestran bastante indiferen-
de castración se puede expresar en forma de pérdida del ca- tes, pero la persona que sueña siente mucha vergüenza. El
bello, de los dientes o algún otro hecho que implique un cor- origen de este sueño es la experiencia de la primera infancia
te (Freud, 1900/1953, 1901/1953, 1917/1963). de estar desnudo en presencia de adultos. En la experiencia
Los sueños también pueden engañar al que sueña inhi- original, el niño no siente vergüenza, pero los adultos suelen
biendo o invirtiendo sus afectos. Por ejemplo, un hombre mostrar desaprobación. Según Freud, este sueño representa
con sentimientos homicidas hacia su padre puede soñar que el cumplimiento de dos deseos. En primer lugar, la indife-
su padre ha muerto, pero en el contenido manifiesto del sue- rencia de los espectadores representa el cumplimiento del
ño no sentir ni alegría ni tristeza por ello, lo que quiere decir deseo infantil de que los adultos presentes no le regañen. En
que su afecto ha sido inhibido. Los sentimientos desagrada- segundo lugar, la desnudez representa el cumplimiento del
bles también pueden ser invertidos en el nivel explícito de deseo de exhibirse, que los adultos suelen reprimir pero que
los sueños. Por ejemplo, una mujer que inconscientemente está presente en los niños pequeños.
odia a su madre y se alegra de su muerte podría soñar que su Los sueños sobre la muerte de un ser querido también
madre muere, pero en el nivel manifiesto del sueño la alegría tienen su origen en la infancia y son cumplimientos de de-
y el odio inconscientes que siente hacia ella se expresan en seos. Si una persona sueña con la muerte de otra persona más
forma de tristeza y amor. Por tanto, sus sueños la engañan joven, el inconsciente puede estar expresando el deseo de
haciéndola creer que el odio es amor y la alegría tristeza destrucción de un hermano o hermana menor que fue un ri-
(Freud, 1900/1953, 1901/1953, 1915/1957a). val odiado durante el periodo infantil. Cuando quien muere
Una vez que el contenido latente (inconsciente) del sue- es una persona mayor, la persona que sueña está cumpliendo
ño ha sido distorsionado y los afectos inhibidos o invertidos, el deseo edípico de muerte de uno de los padres. Si la perso-
aparece en una forma explícita que puede ser recordada por na que sueña siente ansiedad y pesar durante el sueño, es
la persona que sueña. El contenido manifiesto, que casi porque el afecto se ha invertido. Los sueños de muerte de
siempre está relacionado con experiencias conscientes o pre- uno de los padres suelen darse en los adultos, pero no signi-
conscientes del día anterior, tiene poca o ninguna relevancia fican que el que sueña desee en ese momento la muerte de su
psicoanalítica; lo que realmente tiene significado es el conte- padre o su madre. Según Freud, el significado de estos sue-
nido latente (Freud, 1900/1953). ños es que, en la infancia, la persona que sueña deseó la
Para la interpretación de los sueños, Freud (1917/1963) muerte del padre o la madre, pero este deseo era demasiado
solía utilizar uno o dos métodos. El primero consistía en pe- amenazador como para pasar a la conciencia. Incluso en la
dir a los pacientes que intentaran relacionar el sueño con to- edad adulta, el deseo de muerte por lo general no aparece
das sus asociaciones posibles derivadas, por poco plausibles en los sueños a menos que el afecto se haya transformado en
o ilógicas que parecieran estas asociaciones. Según Freud dolor.
estas asociaciones revelaban el deseo inconsciente que se es- Un tercer sueño de ansiedad típico es reprobar un exa-
condía detrás del sueño. Si el paciente no conseguía estable- men. Según Freud (1900/1953), las personas que tienen este
cer relaciones con el material del sueño, Freud recurría a un tipo de sueños, sueñan siempre con un examen que ya apro-
segundo método, los símbolos de los sueños, para descubrir baron y nunca con uno que reprobaron. Estos sueños suelen
los elementos inconscientes subyacentes al contenido mani- aparecer cuando tenemos en perspectiva la realización de
fiesto. El objetivo de ambos métodos (asociaciones y símbo- una tarea difícil. Al soñar que se reprueba un examen que ya
los) era seguir el proceso de formación del sueño en sentido aprobó, el yo puede hacer el siguiente razonamiento: “Apro-
inverso hasta llegar al contenido latente. Freud (1900/1953, bé el examen anterior que tanto me preocupaba. Ahora me
p. 608) estaba convencido de que la interpretación de los preocupa otra tarea, pero esta también la superaré. Por tanto,
sueños era el método más fiable para el estudio de los proce- no tengo por qué preocuparme por el examen de mañana”.
sos inconscientes y se refirió a este con la expresión “ruta De este modo se cumple el deseo de librarse de la preocupa-
real” para el conocimiento del inconsciente. ción por esa tarea difícil.
Los sueños de ansiedad no contradicen la regla de que Con cada uno de estos tres tipos de sueños, Freud debía
los sueños son cumplimientos de deseos. La explicación buscar el deseo que se ocultaba bajo el nivel explícito del
de ello es que la ansiedad forma parte del sistema precons- sueño. Para encontrar este deseo se precisaba una gran crea-
ciente, mientras que el deseo forma parte del inconsciente. tividad. Por ejemplo, una mujer inteligente le explicó a
Freud (1900/1953) presentó tres sueños de ansiedad típi- Freud que había soñado que su suegra iba a visitarla pero en
34 Capítulo 2 Freud: el psicoanálisis

la vida real despreciaba a la suegra y le aterrorizaba la idea es una prueba de que el lapsus, en efecto, es importante pa-
de pasar un minuto en su presencia por lo que, para poner en ra las imágenes inconscientes que deben mantenerse ocultas
entredicho la idea de Freud de que los sueños son cumpli- para la conciencia. Una vez, un joven entró en una tienda e
mientos de deseos, le preguntó: “¿Dónde está el deseo?”. La inmediatamente se sintió atraído por una joven empleada y
explicación de Freud (1900/1953) fue que esta mujer cono- le pidió un “sex pack of beer” (un sexo pack de cervezas);
cía la idea de Freud de que todo sueño no traumático escon- ante la indignación de la empleada, el joven declinó con ve-
de un deseo. Por tanto, al soñar que se encontraba con su hemencia toda responsabilidad. Ejemplos como este pueden
odiada suegra, ¡la mujer cumplía su deseo de incordiar a encontrarse casi interminablemente. Freud describió muchos
Freud y rebatir su hipótesis del cumplimiento del deseo! en su libro Psicopatología de la vida cotidiana (1901/1960)
En resumen, según Freud los sueños están motivados y varios de ellos eran ejemplos tomados de su propia vi-
por cumplimientos de deseos. El contenido latente de los da. Un día, después de haber cavilado sobre cuestiones de
sueños se forma en el inconsciente y, por lo general, se re- dinero, Freud entró en el estanco al que iba todos los días.
monta a experiencias de la infancia, mientras que el conteni- Aquel día en concreto, pidió su dosis habitual de puros y
do manifiesto a menudo procede de experiencias del día an- se fue del estanco sin pagarlos. Freud atribuyó su negligen-
terior. La obra La interpretación de los sueños sirve de guía cia a los pensamientos previos relacionados con sus proble-
para el conocimiento del inconsciente, pero los sueños se mas económicos. En todos los lapsus, las intenciones del
deben interpretar siempre a partir de las asociaciones que inconsciente suplantan a las intenciones más débiles del pre-
hace la persona que sueña. El material latente se transforma consciente, revelando así los verdaderos propósitos de una
en contenido manifiesto gracias al trabajo de los sueños. El persona.
trabajo de los sueños se realiza mediante los procesos de
condensación, desplazamiento e inhibición de afectos. Los
sueños explícitos pueden mostrar pocas semejanzas con el
Investigación relacionada
material latente, pero Freud afirmaba que una interpretación El estatus científico es uno de los aspectos más discutidos de
correcta revelaría las conexiones ocultas al seguir el rastro en la teoría de Freud. ¿Era ciencia o mera especulación? ¿Eran
sentido inverso al trabajo de los sueños hasta develar las comprobables las hipótesis propuestas por Freud? ¿Son sus
imágenes inconscientes. ideas refutables por medios experimentales?
Karl Popper, el filósofo especializado en filosofía de la
ciencia que propuso el criterio de refutabilidad, contrastó
Lapsus la teoría de Freud con la de Einstein y llegó a la conclusión
Freud afirmaba que muchos lapsus linguae o lapsus calami, de que la primera no era refutable y, por tanto, no se podía
equívocos al leer, errores auditivos, pérdidas de objetos y considerar ciencia. Sería justo decir que durante gran parte
olvidos temporales de nombres o planes que se producen ca- del siglo xx, casi todos los psicólogos académicos recha-
da día, no son accidentes casuales sino que revelan las inten- zaron las ideas freudianas por considerarlas especulaciones
ciones inconscientes de una persona. Al escribir sobre estos descabelladas que podían servir para comprender mejor la
actos, Freud (1901/1960) usó el término alemán Fehlleis- naturaleza humana, pero que no se podían considerar ciencia.
tung, que significa “acto fallido”, pero James Strachey, uno En los últimos diez años, el estatus científico de la teoría
de los traductores de Freud, inventó el término “parapraxis” freudiana ha empezado a cambiar, al menos en ciertos círcu-
al referirse a lo que muchas personas ahora llaman simple- los de psicología cognitiva y neurología. En la actualidad, la
mente lapsus. neurociencia está experimentando un notable desarrollo gra-
Los actos fallidos o errores inconscientes son tan comu- cias a sus investigaciones sobre la actividad cerebral que
nes que les prestamos muy poca atención y no les damos acompañan a la realización de diversas tareas cognitivas y
ninguna importancia. Sin embargo, Freud insistió en que es- emocionales. Gran parte de su desarrollo se ha debido a las
tos errores tienen un significado, ya que revelan intenciones técnicas de obtención de imágenes cerebrales, posibles gra-
inconscientes de la persona: “No son hechos casuales, sino cias a la resonancia magnética cerebral (IRM) que traza un
actos mentales con un sentido; surgen de la acción simultá- mapa de las zonas del cerebro activas mientras se realizan
nea, o más bien de la actuación opuesta, de dos intenciones tareas concretas. Al mismo tiempo, ciertos grupos de psicó-
diferentes” (Freud, 1917/1963, p. 44). Una de las acciones logos cognitivos empezaron a investigar la importancia de la
emana del inconsciente, la otra del preconsciente. Los erro- asimilación de información y la memoria no conscientes, lo
res inconscientes, por tanto, son similares a los sueños por- que ellos llamaron cognición implícita. John Bargh, una fi-
que proceden del inconsciente y el preconsciente, y en ellos gura destacada en el campo de la psicología sociocognitiva,
predomina la intención inconsciente, que interfiere y sustitu- analizó la literatura sobre el automatismo del ser y llegó a la
ye a la intención preconsciente. conclusión de que aproximadamente 95% de nuestras con-
Para Freud, el hecho de que la mayoría de las personas ductas están determinadas por el inconsciente (Bargh y
se empeñe en negar que estos lapsus esconden un significado Chartrand, 1999). Esta conclusión es totalmente coherente
Investigación relacionada 35

con la metáfora de Freud de que la conciencia es solo la Procesos mentales inconscientes


“punta del iceberg”.
A finales de la década de 1990, los descubrimientos en Muchos científicos y filósofos han admitido la existencia de
neurociencia y psicología cognitiva empezaron a indicar dos formas de conciencia: el estado no consciente (cuando
muchos procesos cognitivos y afectivos que eran coherentes no estamos despiertos) y el estado consciente. La primera se
con la teoría freudiana básica. Estas coincidencias se han refiere a la conciencia central, y la segunda a la conciencia
convertido en los cimientos de una corriente iniciada por un ampliada. El tronco cerebral, en particular, el sistema reticu-
grupo de psicólogos cognitivos, neurocientíficos y psiquia- lar activador ascendente, es la parte del cerebro asociada más
tras que están convencidos de que la teoría de Freud es una directamente con la conciencia central o inconciencia, en el
de las teorías integradoras más convincentes, capaz de expli- sentido de no estar despierto. Por ejemplo, los estados de
car muchos de estos descubrimientos. coma se derivan de daños producidos en esta zona del tronco
En 1999, un grupo de científicos fundó una sociedad cerebral y provocan la inconciencia de la persona. En cam-
llamada Neuropsicoanálisis y una revista científica que lleva bio, ser consciente y capaz de reflexionar sobre los conoci-
el mismo nombre. Por primera vez, algunos eminentes psi- mientos que se tienen y sobre uno mismo depende más bien
cólogos cognitivos y neurocientíficos, como el premio Nobel de la actividad que se desarrolla en la corteza prefrontal (la
de fisiología, Eric Kandel, junto con Joseph LeDoux, Anto- corteza prefrontal dorsal) (Solms, 2004; Solms y Turnbull,
nio Damasio, Daniel Schacter y Vilayanur Ramachandran, 2002).
declararon públicamente el valor de la teoría de Freud y Además, un tema muy importante de la psicología cog-
sostuvieron que “el psicoanálisis sigue siendo la perspectiva nitiva en los últimos 20 años ha sido el fenómeno de los
de la mente más coherente y satisfactoria desde el punto de procesos mentales no conscientes, o lo que se denomina pen-
vista intelectual” (citado en Solms, 2004, p. 84). El neuro- samiento y memoria implícitos, no conscientes, o automáti-
científico Antonio Damasio escribió: “Creo que podemos cos (Bargh y Chartrand, 1999; Schacter, 1987). Con ello, los
decir que los estudios de Freud sobre la naturaleza de la psicólogos cognitivos se refieren a procesos mentales que no
conciencia están en consonancia con las visiones de la neu- están ni en la conciencia ni bajo nuestro control, de modo
rociencia contemporánea más avanzada” (citado en Solms que se acercan a la definición del inconsciente de Freud. Ob-
y Turnbull, 2002, p. 93). Veinte años atrás, habría sido casi viamente, el concepto de inconsciente de Freud era más di-
impensable escuchar estas declaraciones de un neurocien- námico, y abarcaba la represión y la inhibición, como vere-
tífico. mos a continuación, la neurociencia cognitiva no estudia
Mark Solms es probablemente la persona que ha contri- ningún tipo de inconsciente similar.
buido de manera más activa a la integración de la teoría psi-
coanalítica y la investigación en neurociencia (Solms 2000,
El placer y el ello: la inhibición y el yo
2004; Solms y Turnbull, 2002). Él sostuvo, por ejemplo, que
los siguientes conceptos freudianos han sido confirmados Las conclusiones de diversos proyectos de investigación en
por la neurociencia actual: la motivación inconsciente, la re- neurociencia han establecido que los impulsos orientados a
presión, el principio del placer, los impulsos primitivos y los la búsqueda del placer tienen su origen neurológico en dos
sueños (Solms, 2004). De manera similar, Kandel (1999) estructuras cerebrales: el tronco cerebral y el sistema límbi-
defendió que el psicoanálisis y la neurociencia juntos po- co (Solms, 2004; Solms y Turnbull, 2002). Además, el neu-
drían aportar contribuciones útiles a los ocho campos si- rotransmisor dopamina desempeña un papel crucial en casi
guientes: la naturaleza de los procesos mentales inconscien- todas las conductas orientadas a la búsqueda del placer. En el
tes, la naturaleza de la causalidad psicológica, la causalidad lenguaje de Freud, estos son los impulsos e instintos del ello.
psicológica y la psicopatología, las experiencias de la infan- Las investigaciones más recientes están proporcionando
cia y la predisposición a sufrir enfermedades mentales, el matices fascinantes a nuestra comprensión de la forma en
preconsciente, el inconsciente y la corteza prefrontal, la que el cerebro experimenta las pulsiones e instintos del ello.
orientación sexual, las psicoterapias y los cambios estructu- El neurocientífico Jaak Panksepp (2004) y el psicólogo Kent
rales en el cerebro, y la psicofarmacología como comple- Berridge (2009) pasaron décadas explorando los programas
mento del psicoanálisis. de recompensa en nuestros cerebros. Este trabajo ha desta-
Aunque hay ciertas lagunas en las pruebas (Hobson, cado a dos importantes neurotransmisores involucrados en
2004), las coincidencias entre la teoría de Freud y la neuro- la perpetua búsqueda de placer del ello: la dopamina y los
ciencia son suficientes para exponer al menos argumentos opioides (como las endorfinas). El sistema de la dopamina
reveladores, cuando no convincentes, a favor de su integra- se asocia con las tendencias de búsqueda o deseo del ello
ción. Ya vimos algunas de las pruebas empíricas relaciona- (¡dame!), mientras que el sistema opioide está involucrado
das con los procesos mentales inconscientes: el principio del en el placer que experimentamos cuando el ello es satisfecho
placer y el ello, el principio de la realidad y el yo, la repre- (¡ahhh!). Ambos sistemas trabajan en tándem. El sistema de
sión y los mecanismos de defensa, y los sueños. búsqueda no solo se despierta en la mañana y nos urge a en-
36 Capítulo 2 Freud: el psicoanálisis

contrar comida y amigos, sino que también nos arrastra a la Según Solms, el problema de fondo en los pacientes que
computadora para buscar incesantemente en Google curiosi- han sufrido daños en el lóbulo frontal es su incapacidad para
dades varias, o a nuestro smartphone para checar si nuestra mantener una conexión con la realidad (el yo) y su tendencia
actualización de Facebook ha recibido algún comentario. El a interpretar los hechos mediante “deseos” (el ello); es decir,
sistema de “me gusta” nos permite experimentar satisfacción estos pacientes crean la realidad que ellos querrían o desea-
cuando encontramos lo que buscamos. Pero aunque trabajan rían. Todo esto, según Solms, confirma las ideas de Freud
en tándem, Berridge argumenta que son sistemas desequili- sobre el principio del placer del ello y el principio de la rea-
brados. Nuestro cerebro es más “tacaño” cuando se trata de lidad del yo.
placer y deseo, lo que hace sentido desde un punto de vista
evolutivo. Si el ello se satisficiera fácilmente, todos estaría-
Represión, inhibición y mecanismos
mos tumbados alegremente y sin motivaciones, pero proba-
blemente moriríamos en poco tiempo. Por eso Panksepp dice de defensa
que la búsqueda es el motivador principal, lo que confirma la Otros elementos fundamentales en la teoría de Freud son los
noción de Freud de que el ello es una fuerza primigenia, que mecanismos de defensa, en especial la represión. El incons-
nos lleva a seguir buscando después de esa pequeña dosis de ciente se ocupa de manera activa (dinámica) en mantener
placer. ¿Alguien quiere Twitter? ideas, sentimientos e impulsos desagradables o amenazado-
En 1923, cuando Freud modificó su visión sobre el fun- res fuera de la conciencia. El área de los mecanismos de de-
cionamiento de la mente y propuso la visión estructural del fensa sigue siendo un campo activo de estudio para los in-
ello, el yo y el superyó, el yo se convirtió en una estructura vestigadores de la personalidad. Parte de esta investigación
fundamentalmente inconsciente, pero cuya función principal se ha enfocado en el uso de la proyección y la identificación
era inhibir las pulsiones. Si la parte del cerebro que actúa en la infancia y la adolescencia (Cramer, 2007), mientras
para inhibir los impulsos e instintos está dañada, se debería que otros trabajos investigaron quién es más propenso a ser
producir un aumento de las pulsiones orientadas a la búsque- blanco de la proyección (Govorun, Fuegen y Payne, 2006).
da de placer que surgen del ello. Esto es lo que ocurre exac- Desde una perspectiva neuropsicológica, Solms (2004)
tamente cuando el sistema límbico frontal está dañado. Di- reporta casos que exploran las áreas cerebrales que pueden
versos casos prácticos e investigaciones sistemáticas con estar implicadas en el uso y perseverancia de los mecanis-
imágenes cerebrales han demostrado la conexión entre el mos de defensa. Específicamente, Solms (2004) describe
sistema límbico frontal y el control de los impulsos (Chow y casos que demuestran que, cuando se producen daños en el
Cummings, 1999; Pincus (2001); Raine, Buchsbaum y La- hemisferio derecho, el paciente reprime la información de-
Casse, 1997). El primero y más famoso de estos casos fue el sagradable y cuando la zona dañada se estimula de manera
del ferroviario del siglo xix Phineas Gage. Mientras trabaja- artificial, la represión desaparece, es decir, la conciencia
ba en la construcción de la línea del ferrocarril, una explo- vuelve. Además, estos pacientes a menudo racionalizan los
sión provocó que una vara de metal saliera disparada hacia hechos desagradables inventando historias, en otras pala-
arriba y le atravesara la base de la mandíbula llegando hasta bras, emplean los mecanismos de defensa freudianos de
la parte superior de la frente y dañando los lóbulos frontales. cumplimiento de deseos. Por ejemplo, al preguntar a un pa-
Asombrosamente, tal vez porque la elevada velocidad de la ciente por una cicatriz en la cabeza, este inventó una historia
vara provocó la cauterización del tejido cerebral, Gage no según la cual la herida había sido provocada por una opera-
perdió en ningún momento la conciencia y sobrevivió al ac- ción de cirugía dental o coronaria, realizadas años atrás.
cidente. En el aspecto físico (salvo por la pérdida de tejido Además, cuando el doctor le preguntaba al paciente quién
cerebral) el accidente le afectó relativamente poco; sin em- era, el paciente le respondía que (el doctor) era un colega, un
bargo, su personalidad cambió. Según las personas que lo amigo con el que salía a beber o un compañero de la univer-
conocían, este trabajador afable, responsable y de confianza sidad. Todas estas interpretaciones eran deseos más que rea-
se convirtió, en palabras de su médico, en un individuo “po- lidades.
co constante, irreverente, caprichoso, a veces de una insolen- En una investigación realizada recientemente por How-
cia flagrante (lo que antes no era habitual en él), que muestra ard Shevrin y sus colegas, se estudiaron las posibles bases
poco respeto por sus compañeros, no tolera restricciones o neurofisiológicas de la represión (Shevrin, Ghannam y Li-
consejos cuando estos entran en conflicto con sus deseos, a bet, 2002). Más en concreto, trataron la cuestión de si las
veces pertinazmente obstinado, pero también inestable e in- personas con personalidades represivas en realidad necesitan
deciso” (citado en Solms y Turnbull, 2002, p. 3). En otras periodos de estimulación más largos para poder percibir de
palabras, se convirtió en una persona hostil, impulsiva y en manera consciente un estímulo breve. Las investigaciones
absoluto interesada en las normas sociales y su adecuación a realizadas previamente habían constatado que, en general,
estas. En la jerga freudiana, su yo no era capaz de inhibir sus las personas precisan que un estímulo esté presente entre
impulsos e instintos básicos, de modo que se convirtió en 200 y 800 milisegundos para poder percibirlo consciente-
una persona dominada por el ello. mente. Shevrin y sus colegas analizaron a seis pacientes de
Investigación relacionada 37

entre 51 y 70 años de edad, que habían sido sometidos a El principal campo de investigación de Solms son los
tratamientos quirúrgicos por problemas motrices (sobre to- sueños y, a partir de su investigación sobre sueños reales,
do la enfermedad de Parkinson). Durante estos tratamientos, entre ellos los suyos, discrepa con todos los supuestos de la
se aplicó un procedimiento en el cual unos electrodos esti- teoría de activación-síntesis (Solms, 2000, 2004); y, lo más
mulaban partes de la corteza motriz y se anotaba el tiempo importante, Solms ha sostenido que los sueños y la fase
necesario para que el estímulo se percibiera de manera cons- MOR no son lo mismo. En primer lugar, entre 5 y 30% de los
ciente. Los resultados del procedimiento mostraron que es- pacientes que se despertaron durante la fase MOR del sueño,
tos seis participantes también se encontraban en el intervalo declararon que no habían soñado, y entre 5 y 10% de los
de tiempo comprendido entre los 200 y 800 milisegundos, pacientes que se despertaron fuera de la fase MOR declara-
necesario para percibir el estímulo de manera consciente. A ron que habían soñado. Es decir, no hay una correspondencia
continuación los pacientes realizaron cuatro tests psicológi- unívoca entre la fase MOR y los sueños. En segundo lugar,
cos y después se midieron sus tendencias represivas. Estos las lesiones (debidas a heridas u operaciones) en el tronco
tests fueron el de Rorschach de las manchas de tinta, el test cerebral no suprimen completamente la capacidad para so-
de los primeros recuerdos, el test de vocabulario de WAIS ñar, mientras que las lesiones en las zonas delanteras del ce-
(un test para medir el coeficiente de inteligencia) y el test de rebro (los lóbulos frontales y la articulación parietal-tempo-
tendencias histéricas y obsesivas. Tres evaluadores clínicos ral-occipital) eliminan esta capacidad pero no la fase MOR
“ciegos” cuantificaron el nivel de represión de los partici- del sueño.
pantes a partir de los tres primeros tests y el cuarto test per- Además, el contenido de los sueños parece no ser alea-
mitió medirlo objetivamente. torio. Recientemente, Daniel Wegner y sus colegas (2004)
Los resultados mostraron que las evaluaciones de los hicieron pruebas sobre un aspecto de la teoría de los sueños
tres jueces estaban asociadas de manera apreciable y feha- de Freud, quien escribió en La interpretación de los sueños,
ciente con el tiempo necesario para la percepción consciente “los deseos reprimidos durante el día se reafirman en los sue-
de un estímulo. Además, el test objetivo de tendencias histé- ños” (1900/1953, p. 590). Wegner y sus colegas examinaron
ricas y obsesivas confirmó el resultado. En otras palabras, a si esto era cierto en un grupo de más de 300 estudiantes uni-
mayores tendencias represivas, más tiempo se precisa para versitarios. Primero se indicó a los participantes que antes
percibir un estímulo de manera consciente. Ni la edad ni el de irse a dormir (no leían las instrucciones hasta poco an-
coeficiente de inteligencia mostraron correlación alguna con tes de acostarse) pensaran en dos personas: una debía ser
el tiempo necesario para percibir el estímulo. Como recono- alguien de quien estuvieron enamorados y la otra alguien a
cen los autores, esta conclusión es solo un primer paso para quien apreciaran mucho, pero de quien no estuvieron ena-
demostrar que la represión podría ejercer la función de man- morados.
tener ciertos elementos fuera de la conciencia. Sin embargo, A continuación, se asignaba a los participantes una de
es el primer estudio que trata sobre las bases neurofisiológi- tres condiciones: represión, expresión y mención. En la con-
cas de la represión. dición de represión se pedía a una parte de los estudiantes
que no pensaran en la persona (de la que estaban enamora-
dos o la que apreciaban mucho) durante cinco minutos; en la
Investigación sobre los sueños condición de expresión, se indicaba a otra parte de los parti-
En la década de 1950, cuando se descubrió el fenómeno de cipantes que pensaran en la persona durante cinco minutos,
los movimientos oculares rápidos o MOR (rapid eye move- y en la condición de mención, se pedía a un tercer grupo que
ment, REM) y se constató que estaba estrechamente ligado no pensaran absolutamente en nada después de mencionar
con los sueños, muchos científicos empezaron a descartar la las iniciales de la persona. Además, durante el periodo de
teoría de los sueños de Freud, basada en la idea de que los cinco minutos pensando o no pensando en la persona escogi-
sueños tienen un significado y son intentos de cumplir de- da, escribían un informe sobre la “corriente de conciencia” y
seos inconscientes. Además, los estudios sobre este tema ponían una marca en la columna del informe cada vez que
mostraron que los estados MOR solo afectaban a zonas del pensaran en la persona. Esto era para controlar si la técnica
tronco cerebral y no a zonas de la corteza cerebral más altas, de manipulación de la represión funcionaba. Así fue. Cuan-
si estas estructuras corticales no estaban involucradas en la do se despertaron a la mañana siguiente, los participantes
fase MOR del sueño pero eran las zonas donde tenía lugar el explicaron si habían soñado, cuánto habían soñado, cuánto
pensamiento al nivel más alto, entonces los sueños serían habían soñado con la persona escogida y cuánto con la per-
simplemente una actividad mental aleatoria y no podrían te- sona no escogida (autovaloración del sueño). Por último es-
ner ningún significado intrínseco. Desde la perspectiva de cribieron un informe en el que describían los sueños (infor-
esta teoría denominada de activación-síntesis, el significado me del sueño). Los informes sobre la corriente de conciencia
es el que la mente despierta asigna a estas actividades men- y los sueños fueron codificados por un evaluador objetivo en
tales más o menos aleatorias, pero este significado no es in- cuanto a la frecuencia de las apariciones de la persona esco-
trínseco al sueño. gida y la persona no escogida.
38 Capítulo 2 Freud: el psicoanálisis

Los resultados mostraron que los estudiantes soñaron perspectiva científica sea más y más difícil a medida que se
más con los sujetos reprimidos que con los no reprimidos; acumulan los hallazgos de la psicología cognitiva y de la
también soñaron más con las personas escogidas reprimidas neurociencia que soportan las premisas básicas de la teoría
que con las no escogidas reprimidas. En otras palabras, ha- freudiana.
bía más probabilidades de que los estudiantes soñaran con
las personas en las que estuvieron pensando durante un tiem-
po, pero sobre todo con aquellas en las que intentaron de Crítica a la teoría de Freud
manera activa no pensar (represión). Los investigadores lle- Para hacer un estudio crítico de la teoría de Freud, primero
garon a la conclusión de que los pensamientos reprimidos debemos plantearnos dos preguntas: (1) ¿entendió Freud
tienen más probabilidad de “rebotar” y aparecer en los sue- a las mujeres?; y (2) ¿puede decirse que Freud era un cien-
ños. Esta conclusión es bastante coherente con la teoría de tífico?
Freud pero no con la teoría de activación-síntesis que afirma
que la fase MOR del sueño provee una activación aleatoria
¿Entendió Freud a las mujeres,
de la actividad cerebral carente de significado. En palabras
de Wegner y sus colegas (2004), “aunque queda mucho por el género y la sexualidad?
aprender sobre la manera en que se forman los sueños, la Con frecuencia se suele afirmar a modo de crítica que Freud
conclusión de que los pensamientos reprimidos brotan en los no entendía a las mujeres y que su teoría de la personalidad
sueños ofrece un puente que conecta la perspectiva primera estaba centrada sobre todo en el sexo masculino. Esta afir-
del psicoanálisis con los descubrimientos de la neurociencia mación crítica es cierta en gran medida y Freud reconoció
cognitiva” (p. 236). que carecía de un conocimiento completo de la psique feme-
Sin embargo, las tendencias actuales en investigación nina.
neuropsicoanalítica no confirman, y ni siquiera mencionan, ¿A qué se debe este hecho? Una posible respuesta es
la teoría de las fases de desarrollo psicosexual de Freud, en que en los tiempos de Freud la sociedad estaba dominada por
especial sus elementos más polémicos, como los conflictos los hombres. En la Austria del siglo xix, las mujeres eran
edípicos, la ansiedad de castración y la envidia del pene. La ciudadanas de segundo rango y disfrutaban de muy pocos
investigación neuropsicoanalítica se ha centrado más bien en derechos, apenas tenían la posibilidad de ejercer una profe-
las partes de la teoría de Freud que empíricamente parecen sión o de formar parte de alguna organización profesional,
estar resistiendo el paso del tiempo. La falta de interés por como la Sociedad de Psicología de los Miércoles de Freud.
las fases de desarrollo psicosexual es, en cierto modo, cohe- Por tanto, durante el primer cuarto de siglo del psico-
rente con muchas teorías posfreudianas y neofreudianas que análisis, el movimiento fue un club estrictamente masculino.
han restado importancia o abandonado esta parte de la teoría Después de la Primera Guerra Mundial, las mujeres empeza-
de Freud. De este modo, aunque muchas de sus ideas princi- ron a sentirse atraídas por el psicoanálisis y algunas de ellas,
pales, como el inconsciente, la búsqueda del placer, la repre- como Marie Bonaparte, Ruth Mack Brunswick, Helene
sión, el ello, el yo y los sueños, podrían estar cosechando Deutsch, Melanie Klein, Lou Andreas-Salomé y Anna Freud,
confirmaciones de estudios neurocientíficos, esto no se cum- pudieron ejercer cierta influencia sobre Freud. Sin embargo,
ple para todas, y algunas incluso requieren ser adaptadas. nunca consiguieron convencerlo de que los parecidos entre
Un área que recibió atención recientemente es el traba- los géneros superaban las diferencias.
jo del censor de los sueños (Boag, 2006). Según Freud El mismo Freud era un recatado caballero vienés cuyas
(1917/1963), el censor de los sueños es el mecanismo que conductas sexuales se formaron en una época en la que se
convierte el contenido latente de los sueños en un conteni- esperaba que las mujeres cuidaran de sus maridos, hicieran
do manifiesto más aceptable y menos atemorizador. Boag las tareas del hogar, cuidaran de los hijos y se mantuvieran al
(2006) articula cómo una conceptualización del censor de margen de los negocios o la profesión de sus esposos. La
los sueños es pensar en él como un mecanismo que se rela- mujer de Freud, Martha, no fue una excepción a esta regla
ciona con la represión o la inhibición. Esta conceptualiza- (Gay, 1988).
ción es útil si uno está interesado en probar empíricamente Freud, el primogénito y el favorito de sus padres, ejer-
las nociones de Freud respecto a los sueños, porque existe cía autoridad sobre sus hermanas, aconsejándoles libros para
una gran cantidad de investigación neurocientífica sobre la leer y dándoles sermones sobre el mundo en general. Una
inhibición (Aron y Poldrack, 2005; Praamstra y Seiss, 2005). anécdota de la vida de Freud nos ofrece una prueba clara de
Específicamente, Boag (2006) propone que el ganglio basal que este disfrutaba de una posición privilegiada dentro de su
y la amígdala pueden ser estructuras cerebrales clave, res- familia. A las hermanas de Freud les gustaba la música y se
ponsables de los sueños, incluyendo la conversión del conte- divertían tocando el piano. Cuando la música del piano mo-
nido latente en contenido manifiesto. Los argumentos como lestaba a Freud, este se quejaba ante sus padres de que no
el de Boag (2006) y de otros investigadores del campo del podía concentrarse en sus libros. Ante tal queja, los padres
neuropsicoanálisis hacen que desestimar a Freud desde una inmediatamente se llevaron el piano de la casa, haciendo en-
Crítica a la teoría de Freud 39

tender a Freud que los deseos de cinco niñas no podían igua- nesas, esposas y madres que se dedicaban sobre todo a sus
lar a las preferencias de un varón. maridos e hijos. Las colegas y alumnas de Freud fueron se-
Como pensaban otros muchos hombres de su época, pa- leccionadas por su inteligencia, su fortaleza emocional y su
ra Freud las mujeres eran el sexo débil, que podía servir lealtad, las cualidades masculinas que atraían a Freud, pero
para cuidar del hogar y los hijos pero no era equiparable al ninguna de estas mujeres podía sustituir a un amigo íntimo
hombre en cuestiones científicas e intelectuales. Sus cartas del sexo masculino. En agosto de 1901, Freud (1985) escri-
de amor a su futura esposa, Martha Bernays, están llenas de bió a su amigo Wilhelm Fliess: “En mi vida, como sabes,
apelativos como “mi niñita”, “mi mujercita” o “mi princesa” una mujer nunca ha sustituido a un compañero, a un amigo”
(Freud, 1960). Sin duda, Freud se habría sorprendido al (p. 447).
saber que 125 años más tarde muchas personas consideran ¿Por qué Freud no podía entender a las mujeres? Por su
que estas palabras de cariño resultan despectivas para las educación de mediados del siglo xix, la aceptación por parte
mujeres. de sus padres de la dominación a sus hermanas, una tenden-
Freud siempre intentó entender a las mujeres y sus opi- cia a resaltar las diferencias entre mujeres y hombres y su
niones sobre la feminidad fueron cambiando en el curso de convicción de que las mujeres habitaban el “continente oscu-
su vida. En su época de estudiante le dijo a un amigo: “Qué ro” de la humanidad, parece poco probable que Freud dispu-
sabios son nuestros educadores que incomodan tan poco siera de las experiencias necesarias para comprender al sexo
al sexo hermoso con conocimientos científicos” (citado en femenino. Al final de su vida aún seguía preguntándose:
Gay, 1988, p. 522). “¿Qué quieren las mujeres?” (E. Jones, 1955, p. 421). Esta
Durante los primeros años de su carrera profesional, pregunta por sí misma ya revela la parcialidad de Freud en
Freud consideraba que el desarrollo psicosexual masculino y cuestiones de género, al suponer que todas las mujeres quie-
femenino eran imágenes especulares recíprocas, con líneas ren las mismas cosas y que sus deseos son de algún modo
de desarrollo diferentes pero paralelas. Sin embargo, más diferentes a los de los hombres.
adelante propuso la idea de que las niñas pequeñas son niños Las teóricas feministas como Judith Butler (1995) han
fallidos y que las mujeres adultas son comparables con hom- criticado la normatividad de género (una vez que el comple-
bres castrados. Al principio Freud propuso estas ideas como jo de Edipo ha sido resuelto, los niños se convierten en hom-
provisionales, pero con el paso del tiempo las defendió cate- bres masculinos y las niñas, en mujeres femeninas) y el he-
góricamente y se negó a transigir sobre sus opiniones. Cuan- terosexismo de la teorización de Freud. En dos de sus
do sus ideas sobre la feminidad fueron criticadas, Freud trabajos “Duelo y melancolía” (1917) y El yo y el ello (1923),
reaccionó adoptando una postura cada vez más inflexible. él argumentó que parte del proceso de formación de nuestro
Hacia la década de 1920, seguía insistiendo en que las dife- carácter (nuestro yo) consiste primero en el duelo y después
rencias psicológicas entre hombres y mujeres se debían a en la sustitución de objetos de amor perdidos con otros obje-
diferencias anatómicas y no se podían explicar por las expe- tos. Esto es, el niño debe pasar el duelo por la “pérdida” de
riencias de socialización distintas (Freud, 1924/1961). Pese su madre como objeto de amor, y sustituirla con el amor eró-
a ello, siempre reconoció que no entendía a las mujeres tan tico por una mujer. Por el contrario, la niña debe pasar el
bien como a los hombres y las denominó “el continente os- duelo por la pérdida de su padre y eventualmente sustituirla
curo para la psicología” (Freud, 1926/1959b, p. 212). En sus con el amor por un compañero varón.
últimas declaraciones sobre el tema, Freud (1933/1964) su- En su ensayo “Melancholy Gender-Refused Identifica-
girió que “si quiere saber más sobre la feminidad, pregunte a tion” (1995), Butler toma las ideas originales de Freud y las
sus propias experiencias o recurra a los poetas” (p. 135). La pone de cabeza, planteándose la pregunta: “¿Qué hace el yo
profundidad (¿y naturaleza inconsciente?) de este sexismo con la pérdida de un apego del mismo sexo?”. Obviamente,
se revela en esta afirmación. Se dirige, por supuesto, no a de niños pequeños establecemos también vínculos fuertes
cualquier persona, sino a un hombre. Considerando que con nuestro padre del mismo sexo. Sin embargo, ella argu-
Freud basó casi toda su teorización en el estudio de casos de menta que el superyó no permitirá fácilmente que el yo for-
mujeres, resulta sorprendente que nunca haya pensado en me vínculos compensatorios para sustituir a los objetos del
preguntarles directamente acerca de sus experiencias. mismo sexo. ¿Por qué no? La idea de Freud es que estos
Aunque algunos de los colegas más cercanos de Freud objetos perdidos están investidos de libido. La sociedad de-
habitaban en el “continente oscuro” de la feminidad, sus saprueba el apego libidinal con el mismo sexo, así que el yo
amigos más íntimos eran hombres. Además, ciertas mujeres es incapaz de, o lucha por, producir sustitutos apropiados y
como Marie Bonaparte, Lou Andreas-Salomé y Minna Ber- satisfactorios de los objetos perdidos del mismo sexo que
nays (su cuñada), que ejercieron una cierta influencia sobre puedan ayudar a que el ello se sienta mejor. En este caso, el
él, estaban cortadas, casi, por la misma tijera, Ernest Jones ello queda atrapado en la “melancolía”. El ello nunca puede
(1955) se refirió a ellas como mujeres intelectuales con resolver el duelo por completo.
“mentalidad masculina” (p. 421). Estas mujeres eran bastan- Si, en la teoría normativa, heterosexual, de género, los
te distintas de la madre y la esposa de Freud, recatadas vie- niños y las niñas deben reprimir su deseo por su padre del
40 Capítulo 2 Freud: el psicoanálisis

sexo opuesto, en el replanteamiento de Butler, la acción psí- sadas en una investigación experimental sino más bien en
quica es todavía más dura. Los niños deben repudiar los sen- observaciones subjetivas que Freud hizo de sí mismo y de
timientos de amor por el mismo sexo. En realidad, sostiene, sus pacientes, que no representaban a la población en gene-
las prohibiciones culturales contra la homosexualidad ope- ral, ya que procedían en su mayoría de las clases medias y
ran como fundamento para el género y la heterosexualidad. altas.
Esto es especialmente cierto para los niños y los hombres. Además de este interés popular y profesional generali-
Argumenta que la identidad heterosexual del género mascu- zado, volvemos a la pregunta: ¿se puede considerar que
lino es un tipo de melancolía, que refleja el hecho de haber Freud era un científico? La propia descripción de ciencia de
renegado completamente de su atracción por otros hombres, Freud (1915/1957a) da pie a interpretaciones subjetivas y
y del asunto inconcluso de pasar el duelo por la pérdida de su definiciones imprecisas:
padre del mismo sexo. De esta forma, Butler proporciona un
compromiso crítico fascinante de la teoría freudiana para en- Con frecuencia hemos oído afirmar que las ciencias
tender el género y la sexualidad. se deberían construir sobre la base de conceptos
básicos claramente definidos. En la realidad ninguna
ciencia, ni siquiera la más exacta, parte de tales
¿Puede decirse que Freud fue definiciones. El principio de la actividad científica
un científico? consiste más bien en describir fenómenos y agrupar-
los, clasificarlos y establecer correlaciones entre
Un segundo aspecto de la crítica a Freud se centra en su esta- ellos. Incluso en la fase de descripción no es posible
tus de científico. Aunque en repetidas ocasiones insistió en evitar la aplicación de ciertas ideas abstractas al
que era, ante todo, un científico y que el psicoanálisis era una material disponible, ideas derivadas de alguna parte,
ciencia, la definición de ciencia de Freud precisa una aclara- pero sin duda no solo de observaciones nuevas
ción. Cuando afirmó que el psicoanálisis era una ciencia, lo (p. 117).
hizo para distinguirlo de la filosofía o de una ideología; no
afirmaba que se tratara de una ciencia natural. El lenguaje y Quizás el propio Freud nos ofreció la mejor descripción
la cultura germánicos de la época de Freud diferenciaban en- del modo en que construía sus teorías. En 1900, poco antes de
tre las ciencias naturales (Naturwissenschaften) y las cien- la publicación de La interpretación de los sueños, escribió a
cias humanas (Geisteswissenschaften). Lamentablemente, su amigo Wilhelm Fliess, confesándole lo siguiente: “En rea-
las traducciones de James Strachey en la edición oficial de lidad no soy en absoluto un hombre de ciencia, ni un observa-
las obras de Freud presentaban el psicoanálisis como una dor, ni un experimentador, ni un pensador. Por mi tempera-
ciencia natural. Sin embargo, otros estudiosos (Federn, 1988; mento no soy otra cosa que un conquistador, un aventurero
Holder, 1988) opinan que Freud se consideraba a sí mismo [...] con toda la curiosidad, el arrojo y la tenacidad caracterís-
un especialista en ciencias humanas, es decir, un humanista, ticos de este tipo de hombres” (Freud, 1985, p. 398).
y no un científico. A fin de hacer que la obra de Freud resulte Aunque en alguna ocasión Freud pudo haberse conside-
más precisa y más humanística, actualmente un grupo de lin- rado a sí mismo un conquistador, también afirmaba que esta-
güistas está realizando una revisión de las traducciones de ba construyendo una teoría científica. ¿En qué medida esa
Freud (véase, por ejemplo, Freud, 1905/2002). teoría se ajusta a los seis criterios de una teoría útil que pre-
Bruno Bettelheim (1982, 1983) también manifestó su sentamos en el capítulo 1?
crítica a las traducciones de Strachey. Él sostenía que la edi- Pese a las grandes dificultades para verificar los supues-
ción en inglés usó conceptos médicos precisos y términos tos de Freud, los investigadores han llevado a cabo estudios
griegos y latinos que inducían a error, en lugar de las habi- relacionados de manera directa o indirecta con la teoría psi-
tuales, a menudo ambiguas, palabras que Freud había esco- coanalítica. Por tanto, podemos dar a la teoría freudiana una
gido en los textos originales en alemán. Tal nivel de preci- puntuación intermedia en cuanto a su capacidad para gene-
sión daba a la obra de Freud un carácter más científico y rar investigación.
menos humanístico de lo que es para el lector alemán. Por En segundo lugar, para que una teoría sea útil debe ser
ejemplo, Bettelheim, que escribió sobre Freud en alemán, refutable. Puesto que gran parte de las pruebas de investiga-
afirmaba que para Freud las terapias psicoanalíticas eran una ción coherentes con las ideas de Freud también se pueden
excursión espiritual a las profundidades del alma (Strachey explicar mediante otros modelos, la teoría freudiana es casi
tradujo este término como “mente”) y no un análisis del fun- imposible de refutar. Un buen ejemplo de la dificultad para
cionamiento del aparato mental. refutar el psicoanálisis es el caso de la mujer que soñaba
Debido a la perspectiva científica que existía en la Ale- que su suegra iba a visitarla. El contenido de sus sueños
mania de Freud, muchos escritores actuales consideran sus no podía ser el cumplimiento de un deseo, porque la mujer
métodos de construcción de teorías insostenibles y caren- odiaba a su suegra y por tanto no deseaba recibir su visita,
tes de rigor científico (Breger, 2000; Crews, 1995, 1996; pero Freud eludió este interrogante explicando que la mu-
Sulloway, 1992; Webster, 1995). Sus teorías no estaban ba- jer había tenido estos sueños simplemente para molestar a
Concepto de humanidad 41

Freud y para demostrarle que no todos los sueños son cum- enfoques teóricos en sus consultas; por tanto, en este criterio
plimientos de deseos. Este tipo de razonamiento hace que la el psicoanálisis obtiene una puntuación baja.
teoría freudiana obtenga una puntuación muy baja en cuanto El quinto criterio de utilidad de una teoría guarda rela-
a su capacidad para generar hipótesis refutables. ción con su coherencia interna, lo que incluye que sus térmi-
Un tercer criterio para valorar la utilidad de una teoría es nos se hayan definido operacionalmente. El psicoanálisis es
su capacidad para organizar el conocimiento en un marco una teoría con coherencia interna, si pensamos que Freud la
coherente. Lamentablemente, el marco de la teoría de la per- escribió a lo largo de un periodo de más de 40 años y en ese
sonalidad de Freud, con la importancia que concede al in- tiempo fue alterando gradualmente el significado de algunos
consciente, es tan poco preciso y flexible que admite datos de sus conceptos. No obstante, en algún momento, la teoría
aparentemente incoherentes. Si la comparamos con otras tuvo coherencia interna, si bien algunos términos específicos
teorías de la personalidad, el psicoanálisis ofrece más res- se usaron con poco rigor científico.
puestas para las preguntas sobre el comportamiento de las ¿Posee el psicoanálisis un conjunto de términos defini-
personas. Pero solo algunas de estas respuestas proceden de dos operacionalmente? En este punto la teoría se queda cor-
investigaciones científicas; la mayoría son simplemente ex- ta. Conceptos como el ello, el yo, el superyó, el consciente,
tensiones lógicas de los supuestos básicos de Freud. Por tan- el preconsciente, el inconsciente, la fase oral, la fase anal o
to, consideramos que la capacidad del psicoanálisis para or- sádica, la fase fálica, el complejo de Edipo, el nivel latente
ganizar el conocimiento es moderada. de los sueños y muchos otros no fueron definidos operacio-
En cuarto lugar, una teoría útil debería servir como guía nalmente ni explicados con detalle, en términos de operacio-
para la resolución de problemas prácticos. Dado que la teo- nes o conductas específicas. Los investigadores deben crear
ría freudiana es excepcionalmente amplia, muchos profesio- su propia definición particular de casi todos los términos
nales con formación psicoanalítica la utilizan para encontrar psicoanalíticos.
soluciones a problemas prácticos cotidianos; no obstante, el En sexto lugar, el psicoanálisis no es una teoría simple o
psicoanálisis ha dejado de dominar el campo de las psicote- sencilla, pero considerando su alcance y la complejidad de la
rapias y la mayoría de los terapeutas actuales utilizan otros personalidad humana, su dilatado volumen no es superfluo.

Concepto de humanidad
En el capítulo 1 presentamos los distintos aspectos del con- de todos, fue el descubrimiento del propio Freud de que no
cepto de humanidad. ¿Cómo catalogaríamos a la teoría de tenemos control sobre nuestros propios actos o, como él
Freud bajo estos aspectos? afirmó, que “el yo no es el señor de su propia casa” (p. 143).
El primero de ellos es determinismo frente a libertad de Una segunda cuestión, relacionada con la anterior, es
elección. En esta dimensión, la visión de Freud sobre la el pesimismo frente al optimismo. Según Freud, venimos al
naturaleza humana se decanta claramente hacia el determi- mundo en un estado de conflicto, las fuerzas de la vida y la
nismo. Freud afirmaba que gran parte de nuestro comporta- muerte actúan sobre nosotros desde posiciones contrarias.
miento está determinado por hechos del pasado más que por El deseo de muerte innato nos impulsa sin cesar hacia la
los objetivos del presente. Los humanos tienen poco control autodestrucción y la agresividad, mientras que el impulso
sobre sus actos porque gran parte de su comportamiento sexual nos lleva a buscar ciegamente el placer. El yo vive en
está enraizado en luchas inconscientes que subyacen a la un estado de conflicto más o menos permanente, intentan-
conciencia en el momento presente. Aunque las personas do mantener el equilibrio entre las exigencias opuestas del
creen que tienen control sobre sus vidas, según Freud, esta ello y del superyó al tiempo que hace concesiones al mundo
creencia es una ilusión. exterior. Detrás de la fina capa de civilización, somos bestias
La personalidad de los adultos está determinada en gran salvajes con una tendencia natural a explotar a los demás
parte por las experiencias de la infancia que han dejado un para conseguir la satisfacción de nuestras pulsiones sexuales
residuo en la mente inconsciente, sobre todo el complejo de y destructivas. La conducta antisocial está a flor de piel en
Edipo. Freud (1917/1955a) sostenía que la humanidad ha la persona más pacífica, afirmaba Freud. Y, lo que es aún
sufrido tres grandes golpes en su yo narcisista a lo largo de peor, por lo general no somos conscientes de los motivos de
la historia. El primero fue el descubrimiento de Copérnico de nuestros comportamientos, ni del odio que sentimos por
que la Tierra no es el centro del universo, el segundo fue el nuestros amigos, familiares y amantes. Por todo ello, pode-
descubrimiento de Darwin de que los humanos son bastante mos afirmar que la teoría psicoanalítica es fundamentalmen-
parecidos al resto de los animales, el tercero, y más dañino te pesimista.
42 Capítulo 2 Freud: el psicoanálisis

Un tercer aspecto es la dimensión de la causalidad fren- seamos conscientes de nuestros actos, según Freud, las mo-
te a la teleología. Freud afirmaba que el comportamiento tivaciones subyacentes a estos están profundamente enrai-
presente está determinado en gran parte por causas pasadas zadas en nuestro inconsciente y con frecuencia son bastan-
más que por los objetivos de futuro. Las personas no se te diferentes de lo que creemos que son.
orientan hacia un objetivo propio, sino que son presas de la Una quinta dimensión son las influencias sociales frente
lucha entre eros y tánatos. Estas dos fuertes pulsiones obli- a las biológicas. Sus estudios de medicina le predisponían a
gan a las personas a repetir de manera compulsiva pautas considerar la personalidad humana desde un punto de vista
de conducta primitivas. El comportamiento de los adultos biológico. Sin embargo, Freud (1913/1953, 1985) especula-
es una larga serie de reacciones. Las personas intentan de ba a menudo sobre las consecuencias de la existencia de
manera continua reducir tensiones, aliviar la ansiedad, re- unidades sociales prehistóricas y las consecuencias de las
primir experiencias desagradables, volver a fases de desarro- primeras experiencias sociales de cada individuo. Como es-
llo anteriores, más seguras, y repetir de manera compulsiva taba convencido de que muchas fantasías y ansiedades in-
comportamientos conocidos que les den seguridad. Por tan- fantiles tienen un origen biológico, le asignamos una pun-
to, podemos afirmar que la teoría de Freud tiene un impor- tuación baja en cuanto a las influencias sociales.
tante componente de causalidad. La sexta es la cuestión de la singularidad frente a las
En la dimensión de las fuerzas conscientes frente a las semejanzas entre individuos. En esta dimensión, la teoría
inconscientes, obviamente la teoría psicoanalítica se inclina psicoanalítica adopta una posición intermedia. El pasado
en la dirección de la motivación inconsciente. Freud afirma- evolutivo de la humanidad genera una gran cantidad de
ba que todo, desde los lapsus linguae hasta las experiencias semejanzas entre las personas. Pese a ello, las experiencias
religiosas, procede de un deseo profundamente arraigado de personales, en especial las de la primera infancia, moldean
satisfacer pulsiones sexuales o agresivas. Estos móviles nos a las personas de una manera única y explican muchas de
convierten en esclavos de nuestro inconsciente. Aunque las diferencias entre ellas.

Conceptos clave
• Freud identificó tres niveles de vida mental: el • Todos nuestros actos están motivados por pulsiones
inconsciente, el preconsciente y el consciente. sexuales y agresivas. Los comportamientos de la
• Las experiencias de la primera infancia que crean altos infancia relacionados con el sexo y la agresividad se
niveles de ansiedad son reprimidas en el inconsciente, suelen castigar, lo que conduce a la represión o a la
desde donde pueden influir en el comportamiento, las ansiedad.
emociones y las actitudes durante años. • Para protegerse de la ansiedad, el yo emplea diversos
• Los hechos que no provocan ansiedad y se olvidan mecanismos de defensa; el más básico de todos es la
forman el contenido del preconsciente. represión.
• Las imágenes conscientes son las que se encuentran en • Freud enumeró tres fases de desarrollo fundamentales:
la conciencia en todo momento. la infancia, latencia y el periodo genital, pero dedicó la
• Freud postuló la existencia de tres sustratos de la mayor parte de su atención a la fase infantil.
mente: el ello, el yo y el superyó. • La fase infantil se divide en tres subfases: la oral, la
• El ello es inconsciente, caótico, no tiene contacto con la anal y la fálica, la última de las cuales va acompañada
realidad y está al servicio del principio del placer. por el complejo de Edipo.
• El yo es la parte ejecutiva de la personalidad, está en • Durante la fase edípica temprana, el niño desea la unión
contacto con el mundo real y al servicio del principio de sexual con uno de sus padres y siente hostilidad hacia el
la realidad. otro.
• El superyó está al servicio de los principios morales e • Freud afirmaba que los sueños y los lapsus son maneras
idealistas y empieza a formarse cuando se ha eliminado de expresar impulsos inconscientes ocultos.
el complejo de Edipo.
CAPÍTULO 3

Adler: la psicología
individual

B Perspectiva general de la psicología


individual
B Biografía de Alfred Adler
B Introducción a la teoría de Adler
B La lucha por el éxito o la superioridad
El objetivo final
La fuerza de lucha como forma de compensación
La lucha por la superioridad personal
La lucha por el éxito
B Percepciones subjetivas
Ficcionalismo Adler
Inferioridades físicas
B Unidad y coherencia de la personalidad
Dialecto de los órganos B Aplicaciones de la psicología individual
Consciente e inconsciente Constelación familiar
B Interés social Primeros recuerdos
Orígenes del interés social Sueños
Importancia del interés social Psicoterapia
B Estilo de vida B Investigación relacionada
B Capacidad creativa Efectos del orden de nacimiento
B Desarrollo anormal Recuerdos tempranos y elección de carrera
Descripción general Infancia temprana y problemas de salud
Factores externos que influyen en la inadaptación B Crítica a la teoría de Adler
Tendencias protectoras B Concepto de humanidad
Protesta masculina B Conceptos clave
44 Capítulo 3 Adler: la psicología individual

E n 1937, el joven Abraham Maslow estaba cenando en un


restaurante de Nueva York con un colega algo mayor que
él. El hombre de más edad era ampliamente conocido por su
En primer lugar, Freud redujo toda la motivación al sexo
y la agresividad, mientras que, según Adler, las personas es-
taban motivadas en gran medida por factores sociales y por
antigua relación con Sigmund Freud y muchos, entre ellos su lucha por la superioridad o el éxito; en segundo lugar,
Maslow, lo consideraban su discípulo. Cuando Maslow ca- Freud supuso que los individuos tienen pocas opciones, o
sualmente le preguntó si era un seguidor de Freud, este se ninguna, de determinar su personalidad, mientras que Adler
enfadó mucho y, según la versión de los hechos de Maslow, opinaba que las personas son en gran medida responsables
casi gritó las siguientes palabras: de lo que son; en tercer lugar, el supuesto de Freud de que el
comportamiento actual está provocado por las experiencias
[...] eso era una mentira y una estafa de la que
Freud tenía toda la culpa, y después lo llamó estafa-
del pasado se oponía directamente a la idea de Adler de que
dor, taimado, manipulador... Dijo que nunca había el comportamiento en el presente está determinado por la
sido ni estudiante ni discípulo ni seguidor de Freud. idea que tienen las personas sobre el futuro; y, en cuarto lu-
Dejó claro desde el principio que no estaba de gar, por contraste con Freud, que daba mucha importancia a
acuerdo con Freud y que tenía opiniones propias los componentes inconscientes de la conducta, Adler pensa-
(Maslow, 1962, p. 125). ba que las personas psicológicamente equilibradas suelen
ser conscientes de lo que hacen y por qué lo hacen.
Maslow, quien había conocido a este hombre como una Como hemos visto, Adler fue uno de los primeros
persona serena y afable, se quedó atónito con su arrebato. miembros del pequeño grupo de médicos que se reunían en
El hombre mayor era Alfred Adler, quien había luchado casa de Freud los miércoles por la noche para hablar de psi-
durante toda su vida profesional para alejar la idea de que cología; sin embargo, cuando surgieron las diferencias teóri-
alguna vez había sido discípulo de Freud. Cada vez que un cas y personales entre ambos, Adler abandonó el círculo
periodista o alguna otra persona le preguntaba sobre su anti- de Freud y creó una teoría opuesta, que recibió el nombre de
gua relación con Freud, Adler presentaba la descolorida pos- psicología individual.
tal con la que Freud lo invitó a acompañarlo a él y otros tres
médicos a una reunión que se celebraría en su casa el pró-
ximo miércoles por la noche. Freud concluía la invitación Biografía de Alfred Adler
diciendo: “Con el caluroso saludo de su colega” (citado en Alfred Adler nació el 7 de febrero de 1870 en Rudolfsheim,
Hoffman, 1994, p. 42). Adler interpretó este amable saludo una ciudad cercana a Viena. Su madre, Pauline, era una ha-
como una prueba tangible de que Freud lo consideraba su cendosa ama de casa que se dedicaba plenamente a cuidar a
igual. sus siete hijos. Su padre, Leopoldo, era un judío de clase
Sin embargo, la cálida relación entre Adler y Freud tuvo media de origen húngaro que se dedicaba al comercio de
un final amargo, con numerosos comentarios sarcásticos re- cereales. De pequeño, Adler era un niño débil y enfermizo
cíprocos. Por ejemplo, después de la Primera Guerra Mun- y a los cinco años de edad casi muere de neumonía. Había
dial, cuando Freud elevó la agresividad a la categoría de pul- ido a patinar sobre el hielo con otro niño mayor que él quien
sión humana básica, Adler, quien había abandonado este lo dejó solo, helado de frío y temblando. Adler se las arregló
concepto hacía tiempo, comentó con sarcasmo: “Yo mejoré para volver a su casa donde se quedó dormido inmediata-
el psicoanálisis con la agresividad. Se la regalo con mucho mente en el sofá de la sala. Cuando iba recuperando la con-
gusto” (citado en Bottome, 1939, p. 64). ciencia, escuchó al médico decir a sus padres: “Dejen de
Durante la enconada disputa entre los dos hombres, preocuparse. El niño no se salvará” (Hoffman, 1994, p. 8).
Freud acusó a Adler de tener ideas delirantes y de usar tácti- Esta experiencia, junto con la muerte de un hermano menor,
cas terroristas y comentó a uno de sus amigos que la suble- despertaron un interés por la medicina en Adler.
vación de Adler era propia de “un individuo anormal, enlo- Su frágil salud contrastaba claramente con la de su her-
quecido por la ambición” (citado en Gay, 1988, p. 223). mano mayor Sigmund. Muchos de los primeros recuerdos
de Adler tenían relación con la triste competencia entre la
Perspectiva general de la psicología buena salud de su hermano y sus enfermedades. Sigmund
Adler, el rival de la infancia a quien Adler intentó superar,
individual siguió siendo un contrincante digno y más adelante llegó a
Alfred Adler no era ni un terrorista ni una persona enloque- tener un gran éxito con los negocios, e incluso prestó ayuda
cida por la ambición. En efecto, su psicología individual económica a Alfred. Sin embargo, en casi todos los aspectos,
presenta una visión optimista de las personas, la cual se apo- Alfred fue mucho más famoso que Sigmund. No obstante,
ya sólidamente en la noción de interés social, un sentimiento como suele pasar con los segundos hijos, la rivalidad entre
de unidad con el género humano. Además del concepto más Alfred y su hermano mayor se prolongó hasta la madurez.
optimista de las personas de Adler, otras muchas diferencias Una vez comentó a su biógrafo, Phyllis Bottome (1939, p.
contribuyeron a debilitar la relación entre Freud y Adler. 18): “mi hermano mayor es un buen tipo, trabajador, siem-
Biografía de Alfred Adler 45

pre fue por delante de mí... ¡y sigue estando por delante Adler, de hecho, era una organización poco rígida y Adler
de mí!”. adoptaba una postura relajada respecto a los negocios que no
Las vidas de Freud y Adler tienen varios paralelismos favoreció a su corriente psicológica (Ellenberger, 1970).
interesantes. Aunque los dos hombres procedían de una fa- Adler terminó la escuela primaria sin destacar ni para
milia judía vienesa de clase media baja, ninguno de los dos bien ni para mal; sin embargo, cuando entró en la escuela
fue creyente; sin embargo, Freud fue mucho más consciente preparatoria para la facultad de medicina, su rendimiento fue
de su condición de judío que Adler y a menudo pensaba que tan bajo que su padre lo amenazó con sacarlo de la escuela y
lo perseguían por su origen. Por otro lado, Adler nunca afir- hacerlo trabajar de aprendiz de zapatero (Grey, 1998). Ter-
mó haber sido maltratado y, en 1904, aunque seguía siendo minó sus estudios de medicina sin menciones especiales,
miembro del círculo de allegados de Freud, se convirtió al probablemente porque su interés por el cuidado de los pa-
protestantismo. Pese a esta conversión, nunca tuvo creencias cientes no coincidía con el de sus profesores por formular
religiosas profundas y, de hecho, uno de sus biógrafos (Rat- diagnósticos meticulosos (Hoffman, 1994). Cuando conclu-
tner, 1983) lo consideró agnóstico. yó la carrera, a finales del año 1895, había cumplido su obje-
Como Freud, Adler también tuvo un hermano menor tivo de hacerse médico.
que murió siendo niño. Esta experiencia temprana afectó Como su padre había nacido en Hungría, Adler tenía la
profundamente a los dos pero de modo muy distinto. Freud, nacionalidad húngara y por ello fue obligado a cumplir el
en sus propias palabras, había deseado inconscientemente la servicio militar con el ejército de Hungría. Lo hizo inmedia-
muerte de su rival y cuando el niño Julius murió, se sintió tamente después de acabar la carrera de medicina y acto se-
culpable y se reprochó a sí mismo haber tenido aquellos pen- guido volvió a Viena para cursar estudios de posgrado (Adler
samientos, sentimientos que se prolongaron hasta la edad consiguió la nacionalidad austriaca en 1911). Abrió una con-
adulta. sulta privada de oftalmología, pero dejó esta especialidad
Por su parte, podría decirse que Adler tuvo una razón para dedicarse a la psiquiatría y a la medicina general.
más poderosa para estar traumatizado por la muerte de su Los especialistas no están de acuerdo sobre el primer
hermano menor Rudolf. A los cuatro años, Adler se despertó encuentro entre Adler y Freud (Bottome, 1939; Ellenberger,
una mañana y encontró a Rudolf muerto en su cama, que 1970; Fiebert, 1997; Handlbauer, 1998) pero coinciden en
estaba junto a la suya. En lugar de aterrorizarse o sentirse que, a finales del otoño de 1902, Freud invitó a Adler y a
culpable, Adler consideró esta experiencia, junto con su pro- otros tres médicos de Viena a una reunión en su casa para
pia experiencia al borde de la muerte, como un reto para lu- hablar de psicología y neuropatología. Este grupo se conoció
char contra ella. Por este motivo, a los cinco años de edad como la Sociedad de Psicología de los Miércoles hasta 1908,
decidió que su objetivo en la vida sería vencer a la muerte; cuando se convirtió en la Sociedad Psicoanalítica de Viena.
como la medicina ofrecía algunas posibilidades de impedir- Aunque Freud dirigía estos grupos de debate, Adler nunca
la, Adler decidió desde pequeño que sería médico (Hoffman, consideró que él era su mentor y pensó con cierta ingenuidad
1994). que él mismo y otros podían aportar sus propias contribucio-
Aunque Freud estaba rodeado de una gran familia, con nes al psicoanálisis, contribuciones que Freud aceptaría.
siete hermanos y hermanas menores, dos hermanastros adul- Aunque Adler formó parte del primer círculo de allegados
tos, un sobrino y una sobrina de su misma edad, siempre se de Freud, los dos hombres nunca mantuvieron una relación
sintió emocionalmente más unido a sus padres, sobre todo a personal afectuosa, como ninguno de los dos supo reconocer
su madre, que a los otros miembros de su familia. No obstan- las diferencias teóricas entre ambos, incluso después de la
te, Adler estaba muy interesado en las relaciones sociales y publicación en 1907 del Estudio sobre la inferioridad de
sus hermanos menores y compañeros desempeñaron un pa- los órganos y su compensación psicológica (1907/1917) de
pel fundamental en su desarrollo durante la infancia. Las di- Adler, donde establecía que eran las deficiencias físicas, y no
ferencias de personalidad entre Freud y Adler se mantuvie- el sexo, lo que formaba la base de la motivación de los hu-
ron hasta la edad adulta: Freud prefería las relaciones manos.
profundas uno a uno y Adler se sentía más cómodo en grupo. En los años siguientes, Adler se fue convenciendo aún
Estas diferencias de personalidad también se reflejaron en más de que el psicoanálisis tenía que ser mucho más amplio
sus organizaciones profesionales. La Sociedad Psicoanalíti- que el punto de vista de Freud sobre la sexualidad infan-
ca de Viena de Freud y la Asociación Psicoanalítica Interna- til. En 1911, como presidente de la Sociedad Psicoanalítica
cional tenían una estructura claramente piramidal, con un de Viena, expuso sus ideas al grupo, expresando una fuerte
círculo de allegados formado por seis amigos de confianza oposición a las tendencias sexuales del psicoanálisis e insis-
de Freud que constituían una especie de oligarquía en la cús- tiendo en que el instinto de superioridad era un motivo más
pide de la pirámide. En comparación con Freud, Adler era importante que la sexualidad. Tanto Adler como Freud re-
más democrático, se reunía a menudo con sus colegas y ami- conocieron finalmente que sus diferencias eran irreconcilia-
gos en cafeterías de Viena, donde tocaban el piano y can- bles y, en octubre de 1911, Adler dimitió como presidente y
taban canciones. La Sociedad de Psicología Individual de miembro de la Sociedad Psicoanalítica. Junto con otros nue-
46 Capítulo 3 Adler: la psicología individual

ve antiguos miembros del círculo de Freud, formó la Socie- Raissa y Alfred tuvieron cuatro hijos: Alexandra y Kurt,
dad para el Psicoanálisis Libre, nombre que irritó a Freud por que se hicieron psiquiatras y continuaron la obra de su padre,
su alusión a que el psicoanálisis freudiano se oponía a la Valentine (Vali), que murió como prisionera política de la
libre expresión de las ideas. No obstante Adler pronto cam- Unión Soviética en 1942, y Cornelia (Nelly), que aspiraba a
biaría el nombre de su organización por el de Sociedad para ser actriz.
la Psicología Individual, nombre que indicaba claramente su El pasatiempo favorito de Adler era la música, pero tam-
distanciamiento del psicoanálisis. bién tenía mucho interés por el arte y la literatura. En sus
Igual que Freud, Adler se vio afectado por la Primera trabajos a menudo tomaba ejemplos de cuentos, de la Biblia,
Guerra Mundial. Ambos tuvieron dificultades económicas y, de Shakespeare, de Goethe y otras muchas obras literarias.
a su pesar, pidieron dinero prestado a sus familiares; Freud, a Se identificaba a sí mismo con el ciudadano común, y su
su cuñado, Edward Bernays, y Adler, a su hermano Sigmund. actitud y aspecto externo eran coherentes con esta identifica-
Tras conocer los horrores de la guerra, los dos realizaron ción. Entre sus pacientes había una elevada proporción de
cambios importantes en sus teorías. Freud elevó la agresivi- personas de las clases baja y media, algo poco común en los
dad al mismo nivel que el sexo y Adler sugirió que el interés psiquiatras de su época. Entre sus cualidades personales des-
social y la compasión podrían ser las piedras angulares de tacaban una actitud optimista respecto de la condición hu-
la motivación humana. Los años de guerra también trajeron mana, un fuerte espíritu competitivo ligado a una cordial
consigo una gran decepción para Adler, cuando rechazaron simpatía y una sólida creencia en la igualdad de los géneros,
su solicitud para un puesto no remunerado de lector en la a la que unía una voluntad de defender enérgicamente los
Universidad de Viena. Adler ansiaba ocupar este cargo para derechos de la mujer.
crear un foro de difusión de sus ideas, pero también deseaba Desde los últimos años de su infancia hasta después de
desesperadamente alcanzar la misma posición de prestigio los 67 años, Adler disfrutó de una buena salud. Entonces,
que Freud ocupaba desde hacía más de doce años. Adler en los primeros meses del año de 1937, preocupado por la
nunca lo consiguió, pero después de la guerra pudo promo- suerte de su hija Vali, quien había desaparecido en algún lu-
ver sus teorías mediante conferencias, creando clínicas de gar de Moscú, Adler sintió molestias en el pecho durante una
orientación infantil e impartiendo formación a profesores. serie de conferencias que dio en Holanda. No hizo caso de
En el último periodo de su vida, Adler viajó con fre- los consejos del médico que le prescribió descanso y siguió
cuencia a Estados Unidos, donde impartió clases de psicolo- su ruta hasta Aberdeen, en Escocia, donde murió el 28
gía individual en la Columbia University y la New School de mayo de 1937 de un ataque al corazón. Freud, quien era
for Social Research. Hacia 1932, estableció su residencia 14 años mayor que Adler, había sobrevivido a su adversario
en ese país y ocupó un puesto de conferenciante invitado en de tantos años. Al enterarse de la muerte de Adler, Freud
psicología médica en la Long Island College of Medicine, (según cita E. Jones, 1957) comentó con sarcasmo, “para un
actualmente Downstate Medical School, que forma parte de niño judío de un barrio periférico de Viena, morir en Aber-
la State University de Nueva York. A diferencia de Freud, deen es un logro insólito y una prueba de su éxito. Sin duda,
que sentía aversión por los estadounidenses y su interpreta- el mundo lo recompensó generosamente por su trabajo de
ción superficial del psicoanálisis, Adler quedó impresionado oponerse al psicoanálisis” (p. 208).
por ellos y admiraba su optimismo y su actitud abierta. Su
popularidad como conferenciante en Estados Unidos a me-
Introducción a la teoría de Adler
diados de la década de 1930 tenía pocos rivales y sus últimos
y cuantiosos libros estaban orientados a un receptivo merca- Aunque Alfred Adler tuvo una gran influencia en teóricos
do estadounidense (Hoffman, 1994). posteriores como Harry Stack Sullivan, Karen Horney, Julian
Adler se casó con una mujer rusa sumamente indepen- Rotter, Abraham H. Maslow, Carl Rogers, Albert Ellis, Rollo
diente, Raissa Epstein, en diciembre de 1897. Raissa fue una May y otros (Mosak y Maniacci, 1999), su nombre es me-
de las primeras feministas y tuvo mucho más interés por nos conocido que el de Freud o Carl Jung. Cabe citar al
la política que su marido. Más adelante, mientras Adler vivía menos tres motivos que explican este hecho: en primer lugar,
en Nueva York, ella pasaba la mayor parte del tiempo en Adler no creó una organización con una dirección sólida para
Viena y trabajaba para promover las ideas marxistas-leninis- perpetuar sus teorías; en segundo lugar, no tenía un especial
tas, tan distintas de las ideas sobre libertad y responsabilidad talento para escribir y la mayoría de sus libros fueron com-
individuales de Adler. Tras muchos años de peticiones de su pilados por una serie de redactores a partir de conferencias
marido para que se trasladara a Nueva York, Raissa final- dispersas; en tercer lugar, muchas de sus ideas se incluyeron
mente accedió unos meses antes de la muerte de Adler. Iró- en las obras de teóricos posteriores como Maslow, Rogers
nicamente, Raissa, quien no sentía la admiración por Esta- y Ellis y, por ello, ya no se asocian con el nombre de Adler.
dos Unidos que sentía su esposo, siguió viviendo en Nueva Aunque sus escritos revelaban un amplio conocimiento
York hasta que murió, casi 25 años después de la muerte de de las profundidades y complejidades de la personalidad hu-
Adler (Hoffman, 1994). mana, Adler desarrolló una teoría sencilla. Según Adler, las
La lucha por el éxito o la superioridad 47

personas nacen con cuerpos débiles, inferiores, una condi- de los individuos que están motivados por un interés social
ción que provoca sentimientos de inferioridad y dependencia muy desarrollado (Adler, 1956). Al margen de la motivación
de los demás. Por ello, el sentimiento de unidad con los de- de lucha, cada individuo está guiado por un objetivo final.
más (interés social) es intrínseco a las personas y una condi-
ción primordial para la salud psicológica. Los principios
fundamentales de la teoría de Adler se pueden exponer en El objetivo final
forma resumida. A continuación ofrecemos una adaptación Según Adler (1956), las personas luchan por un objetivo fi-
de la lista que representa la declaración fundamental de la nal, bien de superioridad personal, bien de éxito para toda la
psicología individual (Adler, 1964): humanidad. En cualquier caso, el objetivo final es ficticio y
no tiene existencia objetiva, pero, pese a ello, tiene una gran
1. La única fuerza dinámica que subyace al comporta- relevancia porque unifica la personalidad y da coherencia al
miento de las personas es la lucha por el éxito o la supe- comportamiento.
rioridad. Cada persona tiene capacidad para crear un objetivo fic-
2. Las percepciones subjetivas de las personas moldean su ticio propio, construido a partir de la herencia y la influencia
comportamiento y su personalidad. del entorno. No obstante, el objetivo no está determinado ni
3. La personalidad forma una unidad y es coherente consi- por la herencia genética ni por el entorno; es más bien fruto
go misma. de la capacidad creativa, la capacidad de las personas para
4. El valor de toda actividad humana se debe considerar determinar libremente su comportamiento y crear su propia
bajo la perspectiva del interés social. personalidad. Cuando los niños alcanzan la edad de cuatro o
5. La estructura de la personalidad coherente consigo mis- cinco años, su capacidad creativa se ha desarrollado hasta el
ma evoluciona hasta convertirse en el estilo de vida de punto en que ya pueden establecer su objetivo final. Incluso
una persona. los niños tienen un instinto innato de crecimiento, plenitud o
6. El estilo de vida es determinado por la capacidad crea- éxito ya que, como son pequeños, imperfectos y débiles, se
tiva de las personas. sienten inferiores, y, para compensar estas carencias, esta-
blecen un objetivo ficticio de hacerse grandes, perfectos y
fuertes. Por tanto, el objetivo final de una persona limita el
La lucha por el éxito o la superioridad dolor que le provocan los sentimientos de inferioridad y la
El primer principio de la teoría de Adler es: la única fuerza orientan hacia la superioridad o el éxito.
dinámica que subyace al comportamiento de las personas es Si los niños se sienten desatendidos o consentidos, su
la lucha por el éxito o la superioridad. objetivo permanece en gran medida inconsciente. Adler
Adler redujo toda la motivación a un único impulso: la (1964) planteó la hipótesis de que los niños compensarán sus
lucha por el éxito o la superioridad. La infancia del propio sentimientos de inferioridad de un modo confuso que no
Adler estuvo marcada por sus deficiencias físicas y la com- muestre una relación aparente con su objetivo ficticio. El ob-
petencia con su hermano mayor. La psicología individual jetivo de superioridad de una niña consentida, por ejemplo,
sostiene que todos los individuos empiezan la vida con estas podría consolidar su relación parasitaria con su madre. Al
deficiencias que activan los sentimientos de inferioridad, alcanzar la madurez puede parecer una persona dependiente
sentimientos que motivan a las personas para luchar por la que se ridiculiza a sí misma. Este comportamiento puede pa-
superioridad o por el éxito. Los individuos con carencias psi- recer incoherente con un objetivo de superioridad, sin em-
cológicas luchan por la superioridad personal, mientras que bargo, es bastante coherente con el objetivo inconsciente, y
las personas psicológicamente equilibradas buscan el éxito no comprendido, de ser un parásito que estableció a la edad
para toda la humanidad. de cuatro o cinco años, cuando su madre le parecía grande y
Previamente Adler había afirmado que la agresividad poderosa, y el apego que siente por ella se convirtió en una
era la fuerza dinámica que subyacía a toda motivación, pero forma natural de conseguir la superioridad.
pronto este término dejó de parecerle adecuado. Después de A la inversa, si los niños viven en un ambiente de afecto
rechazarlo, Adler usó el término protesta masculina, que im- y seguridad, establecen un objetivo que es en gran medida
plicaba voluntad de poder o de dominio sobre los demás. Sin consciente y que comprenden perfectamente. Los niños que
embargo, pronto descartó también este término como fuerza se sienten psicológicamente seguros luchan por la superiori-
motivadora universal, aunque le concedió un papel limitado dad definida en términos de éxito e interés social. Aunque su
en su teoría del desarrollo anormal. objetivo nunca llega a ser totalmente consciente, estos indi-
A continuación, Adler llamó a esta fuerza dinámica la viduos equilibrados lo comprenden y lo buscan con un alto
lucha por la superioridad. En la versión definitiva de su teo- nivel de conciencia.
ría, no obstante, limitó la lucha por la superioridad a aquellas En la lucha por el objetivo final, las personas crean y
personas que se esfuerzan por ser superiores a los demás y persiguen muchos objetivos previos. Estos objetivos suelen
utilizó el término lucha por el éxito para describir los actos ser conscientes, pero la conexión entre ellos y el objetivo fi-
48 Capítulo 3 Adler: la psicología individual

nal, por lo general, se desconoce. Además, la relación entre que el entorno contribuye al desarrollo del interés social y la
los objetivos previos raras veces se percibe. En cambio, des- valentía. Las fuerzas de la naturaleza y la educación nunca
de el punto de vista del objetivo final, dichos objetivos enca- pueden privar a una persona de la capacidad para establecer
jan en un patrón coherente consigo mismo. Adler (1956) usó un objetivo único o para escoger su manera de luchar por ese
la analogía del dramaturgo que construye los personajes y objetivo (Adler, 1956).
los argumentos secundarios de la obra teatral según el obje- En su teoría definitiva, Adler identificó dos formas de
tivo final de ésta. Cuando se conoce la escena final, todos los lucha generales. La primera es el intento improductivo, des-
diálogos y cada uno de los argumentos secundarios adquie- de el punto de vista social, de alcanzar la superioridad perso-
ren un nuevo significado. Así, cuando se conoce el objetivo nal, la segunda implica un interés social y está orientada al
final de un individuo, todos sus actos cobran sentido y cada éxito o a la perfección para todo el género humano.
objetivo previo adquiere nueva relevancia.
La lucha por la superioridad personal
La fuerza de lucha como forma Algunas personas luchan por su propia superioridad y se
de compensación preocupan poco o nada por los demás, sus objetivos son per-
Las personas luchan por la superioridad o el éxito a modo de sonales y sus esfuerzos están motivados en gran medida por
compensación por los sentimientos de inferioridad o debili- sentimientos de inferioridad extremos, o la presencia de un
dad. Adler (1930) pensaba que todos los humanos nacen complejo de inferioridad. Los asesinos, ladrones y estafa-
“dotados” de cuerpos pequeños, débiles e inferiores. Estas dores son ejemplos evidentes de individuos que luchan por
deficiencias físicas exaltan los sentimientos de inferioridad el beneficio personal. Algunas personas crean ingeniosas
porque las personas, por su naturaleza, poseen una tendencia formas de enmascarar su lucha personal y, de manera cons-
innata hacia la perfección y son empujadas continuamente ciente o inconsciente, pueden ocultar su egocentrismo bajo
por la necesidad de vencer los sentimientos de inferioridad e un manto de interés social. Por ejemplo, un profesor de uni-
impulsadas por el deseo de plenitud. Las situaciones negati- versidad que entabla relaciones personales con muchos de
vas y positivas existen simultáneamente y no se pueden se- sus alumnos podría dar la impresión de que tiene un gran
parar porque son dos dimensiones de una misma fuerza. interés por ellos, pero, al dar muestras evidentes de interés
La fuerza de lucha en sí misma es innata, pero su natu- por los estudiantes, anima a los más vulnerables a hablar con
raleza y orientación proceden de los sentimientos de inferio- él de sus problemas personales. Su inteligencia interna le
ridad y del objetivo de superioridad. Sin la tendencia innata hace creer que es el profesor más accesible y entregado de su
hacia la perfección, los niños nunca se sentirían inferiores, universidad. Para un observador casual, podría parecer que
pero sin sentimientos de inferioridad, nunca establecerían un está motivado por el interés social, pero sus actos son en
objetivo de superioridad o éxito. El objetivo, por tanto, se gran medida interesados y motivados por la sobrecompensa-
establece como compensación del sentimiento de deficien- ción de sus sentimientos de superioridad personal extremos.
cia, pero este no existiría si el niño no poseyera una tenden-
cia básica hacia la perfección (Adler, 1956).
Aunque la lucha por el éxito es innata, debemos desarro- La lucha por el éxito
llarla en el curso de nuestras vidas. Cuando nacemos existe Las personas que luchan por el beneficio propio contrastan
como potencialidad, no como realidad; cada persona debe con las personas psicológicamente equilibradas que están
hacer realidad este potencial a su manera. A los cuatro o cin- motivadas por el interés social y el beneficio de todo el géne-
co años, los niños inician este proceso fijando una dirección a ro humano. Estos individuos persiguen objetivos que van
la fuerza de lucha y un objetivo de superioridad personal o de más allá de sí mismos, son capaces de ayudar a los demás sin
éxito social. El objetivo ofrece unas directrices para la motiva- exigir o esperar nada a cambio y consideran a los demás no
ción, determinando el desarrollo psicológico y dándole un fin. como rivales, sino como personas con las cuales pueden coo-
Como creación del individuo, el objetivo puede adoptar perar para alcanzar fines sociales. No consiguen el éxito a
formas diversas. No tiene por qué ser una imagen especular expensas de los demás, sino que tienen una tendencia natural
de la deficiencia, aunque sea una compensación de esta. Por camino a la perfección.
ejemplo, una persona con un cuerpo débil no se convertirá Obviamente, las personas que luchan por el éxito más
necesariamente en un atleta fuerte, pero, en lugar de ello, que por la superioridad personal no pierden la noción de sí
podría llegar a ser artista, actor o escritor. El éxito es un con- mismos, pero observan los problemas cotidianos bajo el
cepto personal y cada persona formula su propia definición prisma del desarrollo de la sociedad más que desde un mira-
de este. Aunque la capacidad creativa está influida por las dor estrictamente personal. Su sentido del valor personal es-
fuerzas de la herencia genética y el entorno, es lo que deter- tá estrechamente ligado a sus aportaciones a la sociedad;
mina en última instancia la personalidad de los individuos. para ellos, el avance social es más importante que el mérito
La herencia genética establece la potencialidad, mientras personal (Adler, 1956).
Unidad y coherencia de la personalidad 49

Percepciones subjetivas conscientes, sin embargo, le confieren un propósito a todos


los actos de las personas y son el origen de una serie de pau-
El segundo principio de Adler es: las percepciones subjeti- tas coherentes que se mantienen durante toda la vida.
vas de las personas determinan su comportamiento y su per-
sonalidad. Conozca más acerca de Alfred Adler
Las personas luchan por la superioridad o el éxito para ¿Por qué Adler rompió con Freud en rea-
compensar sus sentimientos de inferioridad, pero el modo en lidad? Para un análisis de las motivaciones
que luchan no viene determinado por la realidad, sino por detrás de la ruptura Adler-Freud, visite el
sus percepciones subjetivas de esta, es decir, por sus ficcio- sitio web de este libro.
nes o expectativas de futuro.
Inferioridades físicas
Ficcionalismo Dado que al principio de sus vidas los individuos son peque-
Nuestra ficción más importante es el objetivo de superiori- ños, débiles e inferiores, desarrollan un sistema de ficciones
dad o éxito, un objetivo que establecemos durante los prime- o creencias sobre el modo de superar estas carencias físicas y
ros años de vida y posiblemente no entendamos totalmente. convertirse en individuos grandes, fuertes y superiores. Pero,
Este objetivo final subjetivo y ficticio determina nuestro es- incluso después de conseguir mayor tamaño, fuerza y supe-
tilo de vida y da unidad a nuestra personalidad. Las ideas de rioridad, pueden seguir actuando como si siguieran siendo
Adler sobre el ficcionalismo surgieron del libro de Hans Vai- pequeños, débiles e inferiores.
hinger La filosofía del “como si” (1911/1925), donde Vai- Adler (1929/1969) insistió en que toda la raza humana
hinger afirmaba que las ficciones son ideas que no tienen está “bendecida” con inferioridades orgánicas. Estas caren-
existencia real, pero influyen en las personas como si existie- cias físicas tienen poca o ninguna importancia en sí mismas
ran de verdad. Un ejemplo de ficción podría ser: “los hom- pero adquieren significado cuando estimulan los sentimien-
bres son superiores a las mujeres”, aunque esta noción es tos de inferioridad subjetivos, que sirven de impulso en el
una ficción, muchas personas, tanto hombres como mujeres, camino hacia la perfección. Algunas personas compensan
actúan como si fuera una realidad. Un segundo ejemplo po- estos sentimientos de inferioridad buscando la estabilidad
dría ser: “los humanos tienen libertad para elegir libremen- psicológica y un estilo de vida productivo, mientras que
te”. De nuevo, muchos individuos actúan como si tanto ellos otras los sobrecompensan y están motivadas para someterse
como los demás tuvieran libertad de elección y fueran, por a los demás o distanciarse de ellos.
tanto, responsables de sus decisiones. Nadie puede probar La historia ofrece numerosos ejemplos de personas, co-
que la voluntad existe, sin embargo, esta ficción guía las vi- mo Demóstenes o Beethoven, que superaron un impedimen-
das de la mayoría de nosotros. Las personas están motivadas to físico e hicieron importantes contribuciones a la sociedad.
no por lo que es cierto, sino por sus percepciones subjetivas El propio Adler fue un niño débil y enfermizo, y su enferme-
de lo que es cierto. Un tercer ejemplo de ficción podría ser la dad lo impulsó a vencer la muerte, a hacerse médico y a
creencia en un Dios omnipotente que recompensa a los bue- competir con su hermano mayor y con Sigmund Freud.
nos y castiga a los malos. Esta creencia guía las vidas de Adler (1929/1969) destacó que las carencias físicas por
millones de personas y las ayuda a determinar muchos de sus sí solas no originan un estilo de vida particular, sencillamen-
actos. Sean verdaderas o falsas, las ficciones tienen una gran te ofrecen una motivación en el presente para alcanzar obje-
influencia en las vidas de las personas. tivos futuros. Esta motivación, como todos los aspectos de
La importancia que Adler concede a las ficciones es la personalidad, forma una unidad y es coherente consigo
coherente con su visión teleológica de la motivación, que misma.
defendió apasionadamente. La teleología es una explicación
del comportamiento en términos de un objetivo final. Con-
trasta con la causalidad, que considera que el comportamien-
Unidad y coherencia de la personalidad
to procede de una causa específica. La teleología suele tratar El tercer principio de teoría de Adler es: la personalidad for-
los objetivos futuros, mientras que la causalidad se ocupa ma una unidad y es coherente consigo misma.
de las experiencias pasadas que influyen de alguna mane- Al escoger el término psicología individual, Adler bus-
ra en el presente. La visión de Freud sobre la motivación caba enfatizar su convicción de que todas las personas son
era fundamentalmente causal: afirmaba que las personas es- únicas e indivisibles, por tanto, la psicología individual in-
tán impulsadas por hechos del pasado que activan una cierta siste en la unidad fundamental de la personalidad y la idea
conducta en el presente. En cambio, Adler adoptó una visión de que no existe la conducta incoherente. Pensamientos,
teleológica, según la cual las personas están motivadas por sentimientos y acciones están al servicio de un objetivo úni-
las percepciones del futuro que tienen en el presente. Dado co. Cuando las personas se comportan de manera irregular
que son ficciones, estas percepciones no tienen por qué ser o imprevisible, su conducta obliga a los demás a defenderse,
50 Capítulo 3 Adler: la psicología individual

a estar alerta para evitar ser confundidos por una conducta que los pensamientos inconscientes son aquellos que no re-
caprichosa. Aunque los comportamientos puedan parecer in- sultan útiles.
coherentes, cuando se observan bajo la perspectiva de un ob-
No podemos oponer la “conciencia” a la “inconcien-
jetivo final, parecen intentos ingeniosos, pero probablemente cia” como si fueran mitades antagónicas de la exis-
inconscientes, de confundir y subordinar a otras personas. tencia de un individuo. La vida consciente se convierte
Este tipo de comportamiento permite a la persona imprevi- en inconsciente en cuanto dejamos de entenderla,
sible llevar el control de la relación interpersonal. Aunque y en cuanto entendemos una tendencia inconsciente,
las personas imprevisibles suelen tener éxito en sus intentos esta se hace consciente (Adler, 1929/1964, p. 163).
de ser superiores a los demás, no suelen ser conscientes de
los motivos subyacentes y pueden rechazar con terquedad Que la conducta de las personas derive en un estilo de
cualquier referencia a su deseo de ser superiores a los demás. vida saludable o insalubre depende del grado de interés so-
Adler (1956) identificó varios modos de funcionamien- cial que desarrollen durante la infancia.
to unitario y coherente en las personas. Al primero de ellos
lo denominó argot o dialecto de los órganos.
Interés social
El cuarto de los principios de Adler es: el valor de toda acti-
Dialecto de los órganos vidad humana debe considerarse bajo la perspectiva del in-
Según Adler (1956), la persona en su totalidad lucha de mo- terés social.
do coherente consigo misma por conseguir un único objetivo El interés social de Adler es una traducción algo enga-
y cada uno de sus actos y funciones se pueden entender solo ñosa del término original alemán, Gemeinschaftsgefühl.
como parte de este objetivo. La alteración de una parte del Una traducción más adecuada podría ser “sentido comunita-
cuerpo no se puede considerar de manera aislada, ya que rio” o “sentido social”, pero este término en realidad tiene un
afecta a la totalidad de la persona; de hecho, el órgano con significado difícil de expresar en otro idioma, indica un sen-
deficiencias expresa la dirección del objetivo del individuo, tido de unidad con toda la humanidad e implica formar parte
lo cual se conoce como dialecto de los órganos. A través de de la comunidad social. Un individuo con Gemeinschaftsge-
él, los órganos del cuerpo “hablan un lenguaje que suele ser fühl no lucha por la superioridad personal, sino por la perfec-
más expresivo y que revela la opinión del individuo con más ción para todas las personas, en una comunidad ideal. El in-
claridad de lo que pueden hacerlo las palabras” (Adler, 1956, terés social se puede definir como una actitud de identificación
p. 223). con la humanidad en general, así como una empatía con cada
Un ejemplo de dialecto de los órganos podría ser un uno de los miembros del género humano. Se manifiesta en
hombre que sufre de artritis reumática en las manos. Sus ar- forma de cooperación con los demás para la mejora de la
ticulaciones rígidas y deformadas expresan su estilo de vida, sociedad, más que para el beneficio personal (Adler, 1964).
es como si gritaran: “Miren mi deformidad, mi deficiencia: El interés social es la condición natural de la especie
no esperen que pueda hacer trabajo manual”. Sin sonido au- humana y lo que mantiene unida a la sociedad (Adler, 1927).
dible, sus manos expresan el deseo del hombre de despertar La inferioridad natural de los individuos necesita la unión de
compasión en los demás. estos para formar una sociedad. Sin la protección y el ali-
Adler (1956) presentó otro ejemplo de dialecto de los mento de un padre o una madre, el niño pequeño moriría. Sin
órganos, el caso de un niño muy obediente que se orina en la la protección de la familia o el clan, nuestros antepasados
cama para emitir el mensaje de que no desea obedecer los habrían sido destruidos por animales más fuertes, más fero-
deseos de sus padres. Su conducta es “realmente una forma ces, o habrían sido dotados de sentidos más agudos. El inte-
de expresión creativa, porque el niño está hablando con su rés social, por tanto, es necesario para la perpetuación de la
vejiga en lugar de con su boca” (p. 223). especie humana.

Consciente e inconsciente Orígenes del interés social


Un segundo ejemplo de personalidad unificada es la armo- El interés social está arraigado de manera potencial en cada
nía entre los actos del consciente y el inconsciente. Adler uno de nosotros, pero para poder contribuir a un estilo de
(1956) definió el inconsciente como esa parte del objetivo vida provechoso debe ser desarrollado previamente. Surge
que el individuo no formula claramente ni entiende comple- de la relación entre madre e hijo durante los primeros me-
tamente. Con esta definición, Adler evitó la dicotomía entre ses de vida. Cada persona que ha sobrevivido a la infancia
el inconsciente y el consciente, que él consideraba dos partes lo hizo gracias a una figura maternal que poseía un cierto
del mismo sistema unificado que colaboraban entre sí. Los grado de interés social; por tanto, en todas las personas fue
pensamientos conscientes son aquellos que el individuo en- sembrada la semilla del interés social durante esos primeros
tiende y considera útiles en la lucha por el éxito, mientras meses de vida.
Interés social 51

la los efectos de la herencia genética. Adler sostenía que des-


pués de los cinco años, los efectos de la herencia genética se
desdibujan debido a la fuerte influencia del entorno social
del niño. En ese momento, las fuerzas del entorno han de-
terminado casi todos los aspectos de la personalidad del niño.

Importancia del interés social


El interés social era el parámetro que utilizaba para medir el
grado de salud psicológica y es, por tanto, “el único criterio
para determinar los valores humanos” (Adler, 1927, p. 167).
Para Adler, el interés social es el único indicador del valor de
una persona. Como barómetro de normalidad, es el paráme-
tro a usar para determinar el valor de la vida. El interés social
Los padres pueden contribuir considerablemente al desarrollo de las personas es su grado de madurez psicológica. Las per-
del interés social en sus hijos. sonas inmaduras carecen de interés social, son egocéntricas
y luchan por el poder y la superioridad personal sobre los
Adler pensaba que la pareja y las responsabilidades que demás, mientras que los individuos equilibrados tienen un
conllevan los hijos es una tarea de dos; sin embargo, cada interés verdadero en los demás y un objetivo de éxito que
uno de los padres puede influir en el interés social del niño comprende el bienestar de toda la humanidad.
de un modo distinto. La función de la madre es crear un vín- El interés social no es sinónimo de caridad y generosi-
culo que fomente el interés social maduro del niño y pro- dad ya que los actos de filantropía y solidaridad pueden estar
mueva el sentido de la cooperación. En condiciones ideales, o no motivados por aquel. Una mujer rica puede donar gran-
la madre debería sentir un amor verdadero y profundo por su des sumas de dinero a los pobres y necesitados, no porque se
hijo, un amor centrado en el bienestar de este y no en las sienta identificada con ellos, sino todo lo contrario, porque
necesidades o deseos propios. Esta relación de amor sana desea mantener la distancia de ellos. La donación implica
surge del afecto verdadero por el hijo, por su pareja y por que la mujer piensa: “tú eres inferior, yo soy superior, y este
otras personas. Si la madre ha aprendido a dar y recibir amor acto de generosidad es prueba de mi superioridad”. Adler
de los demás, tendrá pocas dificultades para ampliar el inte- afirmaba que el valor de estos actos solo se puede medir con
rés social del niño, pero si da preferencia al hijo por encima el criterio del interés social.
del padre, podría estar consintiendo al hijo en exceso y, a la En resumen, las personas empiezan la vida con una fuer-
inversa, si da preferencia a su pareja o a la sociedad, el niño za de lucha fundamental que es activada por las carencias
se sentirá desatendido y falto de amor. físicas siempre presentes. Estas debilidades orgánicas provo-
El padre es la segunda persona importante en el entor- can sentimientos de inferioridad, por tanto, todas las perso-
no social del niño; debe mostrar una actitud de afecto hacia nas tienen sentimientos de inferioridad y todas establecen un
su pareja y hacia otras personas. El padre ideal coopera en objetivo final a los cuatro o cinco años de edad. Sin embargo,
igualdad de condiciones con la madre en el afecto por el hijo los individuos con carencias psicológicas desarrollan senti-
y su trato como ser humano. Según los criterios de Adler mientos de inferioridad extremos e intentan compensarlos
(1956), un padre correcto evita el doble error de la indiferen- estableciendo un objetivo de superioridad personal: están
cia afectiva y el autoritarismo paterno. Aunque estos errores motivados por el beneficio personal más que por el interés
representan dos actitudes, a menudo están presentes en un social. Las personas psicológicamente equilibradas, en cam-
mismo padre y ambos impiden el crecimiento y despliegue bio, están motivadas por sentimientos normales de imperfec-
del interés social del niño. La indiferencia afectiva del padre ción y un nivel elevado de interés social. Luchan por cumplir
puede llevar al niño a desarrollar un sentido anómalo del in- el objetivo de éxito, definido en términos de perfección para
terés social, una sensación de abandono y posiblemente una todo el género humano. En la figura 3.1 se ilustra el modo en
relación parasitaria con la madre. Un niño que sufre la indi- que la fuerza de lucha innata se combina con las deficiencias
ferencia paterna crea un objetivo de superioridad personal físicas inevitables para generar los sentimientos de inferio-
en lugar de un objetivo de interés social. El segundo error, ridad universales, que pueden ser extremos o normales. Los
el autoritarismo paterno, también puede generar un estilo de sentimientos de inferioridad extremos conducen a un estilo
vida enfermizo. Un niño que considera a su padre un tirano de vida neurótico, mientras que los sentimientos de imper-
aprende a luchar por el poder y la superioridad personales. fección normales conducen a un estilo de vida equilibrado,
Adler (1956) afirmaba que los efectos del entorno social por tanto, que una persona adopte un estilo de vida impro-
en la infancia son sumamente importantes. La relación que el ductivo o socialmente provechoso depende del modo en que
niño tiene con la madre y el padre es tan dominante que anu- esa persona perciba estos sentimientos de inferioridad.
52 Capítulo 3 Adler: la psicología individual

Las personas con un estilo de vida sano y socialmente


Objetivo final percibido Objetivo final percibido productivo expresan su interés social a través de la acción.
vagamente vagamente
Luchan de manera activa por resolver lo que Adler consideró
los tres problemas fundamentales de la vida —la amistad, el
amor sexual y el trabajo— y lo hacen mediante la coopera-
Superioridad personal Éxito
ción, el valor personal, y una buena disposición para contri-
buir al bienestar de los demás. Adler (1956) afirmaba que las
Beneficio personal Interés social personas con un estilo de vida socialmente productivo repre-
sentan la forma más avanzada del proceso evolutivo de la
Sentimientos Sentimientos de humanidad y son las que tienen más probabilidades de po-
extremos imperfección normales blar el mundo en el futuro.

Sentimientos de inferioridad Capacidad creativa


El último principio de la teoría de Adler es: el estilo de vida
Deficiencias físicas
está determinado por la capacidad creativa de las personas.
Según Adler, todas las personas disponen de libertad pa-
Fuerza de lucha innata ra crear su propio estilo de vida. En última instancia, todas
FIGURA 3.1 Dos formas básicas de luchar para conseguir las personas son responsables de su forma de ser y su con-
el objetivo final. ducta. Su capacidad creativa les permite ejercer control
sobre sus propias vidas y establecer su objetivo final, deter-
mina su forma de luchar para conseguir ese objetivo y con-
Estilo de vida tribuye al desarrollo del interés social. En resumen, la capa-
cidad creativa nos hace libres. La capacidad creativa es un
El quinto principio de Adler es: la estructura de una perso- concepto dinámico que implica movimiento y este es la ca-
nalidad coherente consigo misma evoluciona hasta conver- racterística más destacada de la vida. La vida psicológica
tirse en el estilo de vida de una persona. implica avanzar hacia un objetivo, avanzar en una dirección
Estilo de vida es el término que Adler utilizó para refe- (Adler, 1964).
rirse al carácter de la vida de una persona. Incluye el objetivo Adler (1956) reconoció la importancia de la herencia
de una persona, el concepto que tiene de sí misma, sus senti- genética y el entorno en la formación de la personalidad.
mientos hacia los demás y su actitud en relación con el mun- Excepto en el caso de los hermanos gemelos, cada niño nace
do, es el resultado de la interacción entre la herencia genéti- con una estructura genética única y pronto tiene experiencias
ca, el entorno y la capacidad creativa de una persona. Adler sociales diferentes de las de todos los demás humanos. Las
(1956) utilizó una analogía musical para explicar el estilo de personas, no obstante, son mucho más que el producto de la
vida: las notas separadas de una composición no tienen sig- herencia genética y del entorno: son seres creativos que no
nificado sin la melodía completa, pero la melodía adquiere solo reaccionan a lo que sucede en su entorno, sino que tam-
mayor relevancia cuando reconocemos el estilo del compo- bién actúan sobre el mismo y, a su vez, provocan reacciones
sitor o su modo de expresión singular. de este sobre ellos.
A los cuatro o cinco años de edad ya se ha perfilado Cada persona utiliza la herencia genética y el entorno
bastante bien el estilo de vida de una persona. Después de como materiales para construir la personalidad, pero el dise-
esa edad, todos nuestros actos giran en torno a este estilo de ño arquitectónico refleja el estilo propio de esa persona. Lo
vida unificado. Aunque el objetivo final es único, el estilo más importante no es el material del que se dispone, sino el
de vida no tiene por qué ser limitado o invariable. Los indi- modo en que se usa; los materiales de construcción de la per-
viduos con carencias psicológicas suelen llevar una vida sonalidad son secundarios. Nosotros somos nuestro propio
más bien inflexible marcada por la incapacidad de elegir arquitecto y podemos construir un estilo de vida productivo
nuevos modos de reaccionar a su entorno; en cambio, las o inútil. Podemos optar por construir una fachada ostentosa
personas psicológicamente equilibradas tienen conductas o mostrar la esencia de la estructura. No estamos obligados
variadas y flexibles, con estilos de vida diversos, ricos y va- a buscar el interés social, dado que no tenemos una naturale-
riables. Las personas sanas encuentran muchos modos de za interna que nos exija ser buenos, como tampoco tenemos
luchar por el éxito y no dejan de buscar nuevas posibilidades una naturaleza intrínsecamente malvada de la cual debamos
para sí mismos. Aunque su objetivo final se mantiene cons- escapar. Somos quienes somos por el uso que hemos hecho
tante, la forma de percibirlo cambia continuamente, por tan- de los materiales de construcción de nuestra personalidad.
to, pueden elegir nuevas opciones en cualquier momento de Adler (1929/1964) se sirvió de una interesante analogía,
su vida. que denominó “la ley de la puerta pequeña”. Para pasar por
Desarrollo anormal 53

una puerta de 120 cm de altura, tenemos dos opciones. La mientras el público aplaude con entusiasmo, un
primera, usar la capacidad creativa y agacharnos al acercar- niño sale a escena y revela el fraude levantando el
nos a la puerta, resolviendo así de manera satisfactoria el falso peso con una mano. Hay muchos neuróticos
problema; este es el modo en que los individuos psicológica- que nos estafan con estos pesos y que son expertos
mente equilibrados resuelven la mayoría de los problemas en parecer que están muy agobiados. Lo cierto es
de la vida. Pero si, en lugar de pensar, pasamos por la puerta que podrían bailar con el peso bajo el cual se
sin agacharnos, nos damos un golpe en la cabeza y nos cae- tambalean (p. 91).
mos, seguiremos teniendo el mismo problema, que debe-
remos resolver si no queremos seguir dándonos golpes; con
Factores externos que influyen
frecuencia, las personas neuróticas optan por chocar con las
realidades de la vida. Cuando uno se aproxima a una puerta en la inadaptación
pequeña, no está obligado ni a agacharse ni a golpearse la ¿Qué factores provocan las inadaptaciones? Adler (1964)
cabeza; es la capacidad creativa lo que permite elegir uno de identificó tres, ninguno de los cuales es suficiente por sí solo
los dos caminos. para generar una inadaptación: (1) deficiencias físicas extre-
mas, (2) estilo de vida de sobreprotección y (3) estilo de vida
de desatención.
Desarrollo anormal
Adler afirmaba que cada persona es lo que ella hace de sí Deficiencias físicas extremas
misma. La capacidad creativa dota a los humanos, con ciertos
límites, de libertad para estar psicológicamente sanos o en- Las deficiencias físicas extremas, ya sean congénitas o deri-
fermos y llevar un estilo de vida productivo o improductivo. vadas de lesiones o enfermedades, no son suficientes para
generar una inadaptación: deben ir acompañadas por senti-
Descripción general mientos de inferioridad extremos. Estos sentimientos subje-
tivos pueden ser fomentados por un cuerpo defectuoso, pero
Según Adler (1956), el factor que subyace a todas las formas proceden en gran medida de la capacidad creativa.
de inadaptaciones es un interés social poco desarrollado. Cada persona viene al mundo “bendecida” con deficien-
Aparte de la falta de interés social, los neuróticos tienden a cias físicas y estas deficiencias provocan sentimientos de
(1) establecer objetivos demasiado difíciles, (2) vivir en su inferioridad. Las personas con deficiencias físicas extremas
mundo propio y (3) tener un estilo de vida inflexible y dog- a veces desarrollan sentimientos de inferioridad muy acusa-
mático. Estas tres características se derivan de la falta de in- dos porque intentan compensar estas deficiencias, tienden a
terés social. En pocas palabras, las personas se convierten en estar demasiado pendientes de sí mismos y no muestran con-
fracasos vivientes porque están demasiado interesadas en sí sideración por los demás, se sienten como si estuvieran vi-
mismas y se preocupan poco de los demás. Las personas in- viendo en un país enemigo, temen al fracaso más de lo que
adaptadas se imponen objetivos desmesurados para compen- desean el éxito y están convencidos de que los problemas
sar unos sentimientos de inferioridad extremos. Estos objeti- más importantes de la vida se pueden resolver solo con una
vos inalcanzables conducen a una conducta dogmática, y actitud egoísta (Adler, 1927).
cuanto más difícil es el objetivo, más rigurosa es la lucha.
Para compensar los sentimientos de incompetencia e insegu-
ridad profundamente arraigados, estos individuos limitan su Estilo de vida de sobreprotección
perspectiva y luchan de manera compulsiva e inflexible para La sobreprotección es el origen de la mayoría de las neuro-
alcanzar metas poco realistas. sis. Las personas sobreprotegidas tienen poco interés social
La naturaleza extrema y poco realista de los objetivos de y un fuerte deseo de perpetuar la relación de sobreprotección
las personas neuróticas les impiden unirse a otras personas. y parasitaria que tuvieron con uno de sus padres o ambos.
Abordan los problemas de la amistad, el sexo y el trabajo Esperan que los demás los cuiden y satisfagan sus necesida-
desde una perspectiva personal que les imposibilita encon- des. Se caracterizan por un desánimo extremo, indecisión,
trar soluciones satisfactorias. Su visión del mundo no coinci- hipersensibilidad, impaciencia y emociones desmesuradas,
de con la del resto de los individuos y poseen lo que Adler sobre todo la ansiedad. Tienen una visión personal del mun-
(1956) llamó el “significado personal” (p. 156). A estas per- do y están convencidos de que tienen derecho a ser los pri-
sonas la vida cotidiana les parece una tarea difícil que re- meros en todo (Adler, 1927, 1964).
quiere un gran esfuerzo. Adler (1929/1964) usó una analogía Los niños mimados no han recibido mucho amor, más
para describir la forma de vivir de estas personas: bien sienten que nadie los quiere. Sus padres demostraron
En un popular teatro de variedades el hombre falta de amor al hacer demasiadas cosas por ellos y tratarlos
“fuerte” entra en escena y levanta un peso enorme como si fueran incapaces de resolver sus propios problemas.
con mucho cuidado y gran dificultad. Entonces, Como estos niños se sienten mimados, adoptan un estilo de
54 Capítulo 3 Adler: la psicología individual

vida de sobreprotección. También pueden sentirse desaten- Excusas


didos. Al haber estado protegidos por un padre o madre que La más común de las tendencias protectoras son las excusas,
los adoraba, cuando se separan de él o de ella, sienten miedo. que se suelen expresar con la fórmula típica “sí, pero” o “si
Cuando tienen que valerse por sí mismos, se sienten exclui- + condición irreal”. En la excusa “sí, pero”, las personas pri-
dos, maltratados y desatendidos. Estas experiencias se su- mero plantean lo que les gustaría hacer, algo que a los demás
man a la serie de sentimientos de inferioridad del niño les parece bien, y acto seguido ponen una excusa. Una mujer
consentido. podría decir “sí, me gustaría estudiar en la universidad, pero
mis hijos acaparan toda mi atención”. Un ejecutivo podría
Estilo de vida de desatención plantear “sí, estoy de acuerdo con su propuesta, pero la polí-
tica de la empresa no lo permitirá”.
El tercer factor externo que contribuye a la inadaptación es
La fórmula “si + condición irreal” es la misma excusa
la desatención. Los niños que no se sienten queridos o desea-
expresada de modo diferente. “Si mi esposo me apoyara
dos tienden a mantener estos sentimientos adoptando un es-
más, podría progresar más profesionalmente”, “si no tuviera
tilo de vida de desatención. La desatención es un concepto
esta deficiencia física, podría competir para conseguir un
relativo, esto es, nadie se siente totalmente desatendido o no
puesto de trabajo”. Estas excusas protegen un sentido débil
querido. El hecho de que un niño sobreviva a la infancia es
del valor propio, pero amplificado de manera artificial, y en-
una prueba de que alguien cuidó de ese niño y plantó la se-
gañan a las personas haciéndolas creer que son mejores de lo
milla del interés social (Adler, 1927).
que en realidad son (Adler, 1956).
Los niños maltratados desarrollan poco interés social,
tienen poca confianza en sí mismos y tienden a exagerar las
dificultades derivadas de los principales problemas de la vi- Agresividad
da. Desconfían de los demás y son incapaces de colaborar Otra tendencia protectora común es la agresividad. Adler
por el bienestar común. Para ellos la sociedad es un país ene- (1956) sostenía que algunas personas emplean la agresividad
migo, se sienten alienados del resto del mundo, con una gran para proteger su profundo complejo de superioridad, es de-
envidia por el éxito de los demás. Los niños desatendidos cir, para proteger una autoestima frágil. La protección en
tienen características en común con los niños sobreprotegi- forma de agresividad puede adoptar la forma de menospre-
dos, pero, por lo general, son más desconfiados y tienen más cio, acusación o autoacusación.
probabilidad de resultar peligrosos para los demás (Adler, El menosprecio es la tendencia a infravalorar los logros
1927). de otras personas y a sobrevalorar los propios. Esta tenden-
cia protectora es evidente en conductas agresivas como la
crítica y el chismorreo. “La única razón por la que Hilary
Tendencias protectoras consiguió el puesto de trabajo que yo solicité es porque es
Adler afirmaba que las personas establecen patrones de con- mujer”. “Si te fijas bien, notarás que Jill hace todo lo posible
ducta para proteger su sentido de la autoestima extremo de la por evitar trabajar”. El objetivo del menosprecio es denigrar
vergüenza pública. Estos medios de protección, denomina- al otro y, por comparación, dar una imagen favorable de la
dos tendencias protectoras, permiten a los individuos ocul- persona que critica.
tar la imagen desmesurada que tienen de sí mismos y mante- La acusación, la segunda forma de protección agresiva,
ner su estilo de vida habitual. es la tendencia a culpar a los demás de los propios errores y
El concepto de tendencias protectoras de Adler se pue- buscar la venganza, para proteger de este modo la frágil au-
de comparar con el concepto de mecanismos de defensa de toestima. “Quería ser artista, pero mis padres me obligaron a
Freud: ambos coinciden en que los síntomas son un medio estudiar medicina. Ahora mi trabajo me deprime”. Adler
de protección contra la ansiedad. Sin embargo, hay diferen- (1956) afirmaba que existe un elemento de acusación agresi-
cias importantes entre los dos conceptos: los mecanismos va en todos los estilos de vida enfermizos. Las personas neu-
de defensa freudianos actúan de manera inconsciente pa- róticas siempre actúan para procurar que quienes las rodean
ra proteger al yo de la ansiedad, mientras que las tenden- sufran más de lo que sufren ellas.
cias protectoras de Adler son en gran medida conscientes La tercera forma de agresividad neurótica, la autoacusa-
y protegen la frágil autoestima de la persona. Además, los ción, se caracteriza por la autotortura y la autoculpabilización.
mecanismos de defensa de Freud son comunes a todos los Algunos individuos usan la autotortura, en forma de maso-
humanos, pero las tendencias protectoras de Adler (1956) quismo, depresión y suicidio, para hacer sufrir a las personas
solo aparecen en relación con los síntomas neuróticos. Ex- que tienen cerca. La culpa suele ser una conducta agresiva, de
cusas, agresividad y distanciamiento son las tres tendencias autoacusación. “Estoy afligido por no haber sido más cariñoso
protectoras comunes, todas ellas concebidas para proteger el con mi abuela cuando aún vivía. Ahora es demasiado tarde”.
estilo de vida habitual de una persona y mantener una idea La autoacusación es lo contrario del menosprecio, aun-
de autosuficiencia elevada y ficticia (Adler, 1964). que ambas están orientadas a conseguir la superioridad per-
Desarrollo anormal 55

sonal. Con el menosprecio, las personas que se sienten infe- personas construyen una casa de paja para demostrar que la
riores infravaloran a los demás para favorecer su propia pueden derribar; así, al superar el obstáculo, protegen su au-
imagen. Con la autoacusación, las personas se infravaloran a toestima, pero, si no consiguen salvarlo, siempre pueden re-
sí mismas para causar sufrimiento a los demás al tiempo que currir a una excusa.
protegen sus propios sentimientos de autoestima (Adler, En resumen, las tendencias protectoras están presentes en
1956). casi todas las personas, pero cuando se hacen demasiado in-
flexibles, provocan conductas contraproducentes. Las personas
excesivamente sensibles usan estas tendencias para protegerse
Distanciamiento contra su miedo a la vergüenza, para eliminar sus sentimien-
El desarrollo de la personalidad puede detenerse cuando las tos de inferioridad y para mejorar su autoestima. Sin embar-
personas huyen de las dificultades. Adler denominó esta ten- go, las tendencias protectoras son contraproducentes porque
dencia como distanciamiento o protección a través de la sus objetivos intrínsecos de interés propio y superioridad
distancia. Algunas personas huyen de manera inconsciente personal, en realidad, impiden tener sentimientos de auto-
de los problemas de la vida poniendo distancia entre sí mis- estima verdaderos. Muchas personas no se dan cuenta de que
mos y estos problemas. su autoestima estaría mejor protegida si renunciaran al interés
Adler (1956) identificó cuatro formas de protección por personal y desarrollaran un verdadero afecto por los demás.
distanciamiento: (1) retroceso, (2) inmovilidad, (3) duda y La tabla 3.1 contiene una comparación entre las tendencias
(4) creación de obstáculos. protectoras de Adler y los mecanismos de defensa de Freud.
El retroceso es la tendencia a proteger el objetivo de
superioridad ficticio volviendo psicológicamente a un perio-
do de la vida más seguro. Se parece al concepto de regresión
Protesta masculina
de Freud porque conlleva el intento de volver a una fase de A diferencia de Freud, Adler (1930, 1956) opinaba que la
la vida anterior, más estable. Mientras la regresión es incons- vida psíquica de la mujer es, en lo fundamental, idéntica a
ciente y protege a las personas de las experiencias de ansie- la del hombre y que una sociedad dominada por hombres no
dad, el retroceso a veces puede ser consciente y está orienta- es lo natural sino, más bien, producto de la historia. Según
do a mantener un objetivo de superioridad amplificado. Adler, son las costumbres culturales y sociales, y no la ana-
También se utiliza para provocar lástima, esa actitud nociva tomía, lo que hace que muchos hombres y mujeres den una
que tan generosamente se ofrece a los niños mimados. gran importancia al hecho de ser hombre, lo que Adler deno-
La distancia psicológica también se puede crear me- minó protesta masculina.
diante la inmovilidad, tendencia similar al retroceso pero
que suele ser menos intensa. Las personas inmóviles senci- Orígenes de la protesta masculina
llamente no avanzan en ninguna dirección, por tanto, evitan
En muchas sociedades, tanto los hombres como las mujeres
toda responsabilidad protegiéndose a sí mismos de cualquier
atribuyen un valor inferior al hecho de ser mujer. A los niños
amenaza de fracaso. Protegen sus aspiraciones ficticias por-
se les suele enseñar desde pequeños que ser hombre significa
que nunca hacen nada que pueda demostrar que no son capa-
ser valiente, fuerte y dominante. Para los niños el éxito con-
ces de conseguir sus objetivos. Si una persona no solicita el
siste por definición en ganar, tener poder, estar en la cúspide.
acceso a la universidad, nunca podrán denegárselo; un niño
En cambio, las niñas suelen aprender a ser pasivas y aceptar
que rehúye de otros niños nunca será rechazado por estos.
una posición inferior en la sociedad.
Mediante la inmovilidad, las personas protegen su autoesti-
Algunas mujeres luchan contra los roles femeninos y
ma y se protegen a sí mismas del fracaso.
adoptan un rol masculino, llegando a ser asertivas y compe-
La duda está estrechamente relacionada con la inmovi-
titivas; otras se rebelan adoptando un papel pasivo, de inde-
lidad. Algunas personas dudan o vacilan cuando tienen que
fensión y obediencia extremas; otras más se resignan y aca-
enfrentarse a problemas difíciles y su falta de decisión les
ban por creer que son seres humanos inferiores, admitiendo
permite llegar a la conclusión de que “ahora ya es demasiado
la posición privilegiada de los hombres y cediéndoles todas
tarde”. Adler afirmaba que la mayoría de las conductas com-
las responsabilidades. Cada una de estas formas de adapta-
pulsivas están concebidas para perder tiempo. Así, lavarse
ción surge de influencias culturales y sociales, y no de dife-
las manos de manera compulsiva, volver sobre nuestros pa-
rencias psíquicas entre los dos géneros.
sos, comportarnos de una manera obsesivamente ordenada,
destruir el trabajo ya realizado y dejar tareas sin acabar son
ejemplos de duda. Aunque la duda le puede parecer contra- Adler, Freud y la protesta masculina
producente a otras personas, a los individuos neuróticos les En el capítulo anterior vimos que Freud (1924/1961) afirma-
permite proteger su sentido de la autoestima amplificado. ba que “anatomía es destino” (p. 178) y que consideraba a la
La última y menos severa de las tendencias protectoras mujer “un ‘continente oscuro’ para la psicología” (Freud
de distanciamiento es la creación de obstáculos. Algunas 1926/1959b, p. 212). Además, al final de su vida, seguía pre-
56 Capítulo 3 Adler: la psicología individual

TA B L A 3 . 1
Comparación entre las tendencias protectoras y los mecanismos de defensa
Tendencias protectoras de Adler Mecanismos de defensa de Freud
1. Están limitadas sobre todo a la construcción de un estilo de 1. Están presentes en todas las personas
vida neurótico 2. Protegen al yo del dolor que provoca la ansiedad
2. Protegen la frágil autoestima de la persona de la vergüenza 3. Actúan solo a nivel inconsciente
pública 4. Mecanismos de defensa más comunes:
3. Pueden ser en parte conscientes A. Represión
4. Tendencias protectoras más comunes: B. Formación reactiva
A. Excusas C. Desplazamiento
B. Agresividad D. Fijación
(1) Menosprecio E. Regresión
(2) Acusación F. Proyección
(3) Autoacusación G. Introyección
C. Distanciamiento H. Sublimación
(1) Retroceso
(2) Inmovilidad
(3) Duda
(4) Creación de obstáculos

guntándose, “¿qué quieren las mujeres?” (E. Jones, 1955, p. miento, el género de sus hermanos y la diferencia de edad
421). Según Adler, esta actitud hacia la mujer sería un indi- entre ellos. Aunque la percepción que tienen las personas de
cador de una persona con una fuerte protesta masculina. En la situación en la que nacieron es más importante que el or-
contraste con la opinión de Freud sobre la mujer, Adler supo- den numérico, Adler formuló algunas hipótesis sobre el
nía que las mujeres, puesto que tienen las mismas necesida- orden de nacimiento en la familia.
des fisiológicas y psicológicas que los hombres, quieren, Según Adler (1931), los hijos primogénitos son más
más o menos, lo mismo que quieren los hombres. proclives a tener sentimientos de poder y superioridad inten-
Estas opiniones opuestas sobre la condición femenina sos, altos niveles de ansiedad y tendencia a la sobreprotec-
se reflejaron en las mujeres que eligieron como esposas ción (recordemos que Freud fue el hijo mayor de su familia).
Freud y Adler. Martha Bernays Freud fue un ama de casa Los niños primogénitos ocupan una posición particular: pri-
dedicada por entero al cuidado de sus hijos y de su marido, mero son hijos únicos durante un tiempo y después sufren un
que no mostraba ningún interés en el trabajo o la profesión traumático destronamiento con el nacimiento de un hermano
de su esposo. En cambio, Raissa Epstein Adler era una mujer menor. Este suceso cambia drásticamente su situación y su
sumamente independiente que aborrecía el papel tradicional visión del mundo.
de la mujer y prefirió desarrollar una carrera política activa. Si el niño primogénito tiene tres o más años de edad cuan-
Durante los primeros años de su matrimonio, Raissa y do nace el hermano o la hermana, incorporará este destrona-
Alfred Adler tenían opiniones políticas más o menos compa- miento a su estilo de vida ya establecido. Si ya ha adoptado
tibles, pero con el tiempo se distanciaron. Alfred se acercó al un estilo de vida egoísta, probablemente sentirá hostilidad y
capitalismo, defendiendo la responsabilidad personal, mien- rencor hacia el bebé, pero si ha adoptado un estilo cooperati-
tras que Raissa acabó envuelta en las peligrosas ideas políti- vo, con el tiempo mostrará la misma actitud hacia el hermano
cas comunistas de su Rusia natal. A Adler, que era tan femi- menor. Cuando el niño primogénito es menor de tres años, su
nista como su tenaz esposa, le gustaba esta independencia. hostilidad y rencor serán en gran medida inconscientes y, por
tanto, más difíciles de cambiar en años posteriores.
Según Adler, los niños que nacen en segundo lugar (co-
Aplicaciones de la psicología individual mo él) empiezan la vida en una posición más favorable para
Hemos clasificado las aplicaciones prácticas de la psicología el desarrollo de una actitud de cooperación e interés social.
individual en cuatro grupos: (1) constelación familiar, (2) En cierta medida, las personalidades de los niños nacidos en
primeros recuerdos, (3) sueños y (4) psicoterapia. segundo lugar vienen determinadas por su percepción de la
actitud del hermano mayor hacia ellos. Si esta actitud es muy
hostil y vengativa, el hermano menor puede desarrollar un
Constelación familiar fuerte espíritu competitivo o ser demasiado propenso al des-
En sus terapias, Adler casi siempre preguntaba a los pacien- ánimo. No obstante, por lo general el segundo hijo suele cre-
tes sobre su constelación familiar, es decir, el orden de naci- cer con un espíritu competitivo moderado, con un deseo sa-
Aplicaciones de la psicología individual 57

TA B L A 3 . 2
Visión de Adler de posibles rasgos según el orden
de nacimiento

Rasgos positivos Rasgos negativos

Primogénito

Cuida y protege a los demás Altos niveles de ansiedad


Bien organizado Sentimientos de poder
intensos
Hostilidad inconsciente
Lucha por obtener la
aprobación
Los hermanos pueden sentirse superiores o inferiores y adoptar Él siempre tiene razón, los
distintas actitudes ante el mundo, dependiendo en parte demás siempre están
de su orden de nacimiento. equivocados
Muy crítico con los demás
Poco dispuesto a colaborar
no de superar a su rival mayor. Si consigue algún éxito, es
probable que el niño desarrolle una actitud rebelde y sienta Segundo hijo
que toda autoridad puede ser cuestionada. De nuevo, las in-
terpretaciones de los niños son más importantes que el orden Alto nivel de motivación Muy competitivo
Dispuesto a colaborar Se desanima fácilmente
de nacimiento.
Espíritu competitivo
Los hijos menores, según Adler, suelen ser los más mi-
moderado
mados y, por consiguiente, tienen un riesgo elevado de ser
niños problemáticos. Tienden a desarrollar sentimientos de Hijo menor
inferioridad y carecer de sentido de la independencia. Sin
embargo, su posición también conlleva muchas ventajas. Con ambiciones realistas Estilo de vida de
Suelen estar muy motivados para superar a sus hermanos sobreprotección
mayores y ser los corredores más rápidos, los mejores músi- Dependencia de los demás
Quiere destacar en todo
cos, los atletas más hábiles o los estudiantes más ambiciosos.
Con ambiciones poco
Los hijos únicos tienen una posición excepcional para realistas
competir, no con sus hermanos o hermanas, sino con el pa-
dre o la madre. Al vivir en un mundo de adultos, suelen desa- Hijo único
rrollar un sentido de la superioridad extremo y un concepto
de sí mismos amplificado. Adler (1931) afirmó que los hijos Socialmente maduro Sentimientos de superioridad
únicos pueden carecer de un sentido de cooperación e interés extremos
Poco sentido de la
social totalmente desarrollados, poseer una actitud parasita-
cooperación
ria y esperar que los demás los mimen y los protejan. En la Sentido de sí mismo
tabla 3.2 se muestran los rasgos positivos y negativos típicos amplificado
de los hijos primogénitos, segundos, menores y únicos. Estilo de vida de
sobreprotección

Primeros recuerdos
Para conocer mejor la personalidad de sus pacientes, Adler
de las personas y que su versión subjetiva de estas experien-
les pedía que le relataran sus primeros recuerdos. Aunque él
cias revela claves para entender tanto su objetivo final como
creía que revelan claves para comprender el estilo de vida de
su estilo de vida actual. Uno de los primeros recuerdos de
los pacientes, no creía que estos recuerdos tuvieran un efec-
Adler era el enorme contraste entre la buena salud de su her-
to causal. Que las experiencias recordadas correspondan a la
mano Sigmund y su propia naturaleza enfermiza. Siendo
realidad objetiva o sean fantasías no tiene una gran relevancia.
adulto, Adler explicó:
Las personas reconstruyen los hechos para hacerlos coheren-
tes con un tema o un patrón presente durante toda su vida. En uno de mis primeros recuerdos estoy sentado en
Adler (1929/1969, 1931) insistió en que los primeros una playa [...] cubierto de vendas por el raquitismo,
recuerdos son siempre coherentes con el estilo de vida actual con mi hermano mayor sentado frente a mí. Él podía
58 Capítulo 3 Adler: la psicología individual

correr, saltar y moverse sin dificultad, mientras que Austria y Hungría y querían encarcelarlo” (p. 361). Según la
para mí cualquier movimiento suponía un esfuerzo interpretación de Adler, este sueño significaba que la perso-
enorme [...]. Todo el mundo se esforzaba mucho por na que soñaba quería detenerse porque, si seguía adelante,
ayudarme (Bottome, 1957, p. 30). fracasaría. En otras palabras, el hombre no tenía un deseo
profundo de cambiar su estado civil, no deseaba ser “encar-
Siguiendo el supuesto de Adler de que los primeros
celado” por el matrimonio. Toda interpretación de este o
recuerdos son un indicador válido del estilo de vida de la
cualquier otro sueño debe ser provisional y estar abierta a
persona, este recuerdo debería revelar claves sobre el esti-
una posible reinterpretación. Adler (1956) aplicó la ley de
lo de vida del psicólogo como adulto. En primer lugar, nos
oro de la psicología individual al trabajo de los sueños, es
dice que debió de verse a sí mismo como alguien desampa-
decir: “Todo puede ser diferente” (p. 363). Si una interpreta-
rado, que competía valerosamente contra un fuerte enemigo.
ción resulta no ser correcta, se intenta con otra.
Sin embargo, este primer recuerdo también indica que sabía
Justo antes del primer viaje de Adler a Estados Unidos
que contaba con la ayuda de los demás, por lo que recibir
en 1926, tuvo un sueño intenso y angustiante que estaba re-
ayuda de otras personas debió de darle a Adler confianza pa-
lacionado directamente con su deseo de divulgar la psicolo-
ra competir contra un rival tan fuerte. Esta confianza, unida
gía individual en un nuevo mundo y liberarse de las limita-
a una actitud competitiva, se transmitió probablemente a su
ciones que le imponían Freud y Viena. La noche antes de
relación con Sigmund Freud, haciendo que la relación fuera
salir de viaje, Adler soñó que iba a bordo del barco cuando:
endeble desde el principio.
Adler (1929/1964) presentó otro ejemplo de relación en- [...] de repente volcaba y se hundía. Todas las pose-
tre los primeros recuerdos y el estilo de vida. En el curso de siones materiales de Adler estaban en ese barco y
una terapia, un hombre aparentemente exitoso que desconfia- fueron destruidas por las embravecidas olas. Arro-
ba enormemente de las mujeres relató el siguiente recuerdo jado en el océano, Adler se vio obligado a nadar
infantil: “Iba con mi madre y mi hermano pequeño al mer- para salvar su vida. Solo, se revolcaba y forcejeaba
cado. De repente empezó a llover y mi madre me cogió en en las agitadas aguas. Pero gracias a su fuerza de
brazos y, entonces, al recordar que yo era el mayor, me dejó voluntad y a su determinación, finalmente consiguió
en el suelo y cogió a mi hermano menor” (p. 123). Para Adler llegar a tierra sano y salvo (Hoffman, 1994, p. 151).
este recuerdo estaba relacionado directamente con la descon-
Según la interpretación de Adler, este sueño indica que
fianza actual del hombre hacia las mujeres. Después de haber
tenía que reunir el valor para aventurarse a entrar en un nue-
logrado una posición privilegiada con su madre, la perdió con
vo mundo y desprenderse de sus antiguas posesiones mate-
la llegada de su hermano menor. Aunque otros dijeran que lo
riales.
querían, pronto dejarían de hacerlo. Adler no afirma que las
Aunque Adler afirmó que pudo interpretarlo fácilmente,
experiencias de la primera infancia provocaran la desconfianza
sostenía que la mayoría de los sueños son autoengaños y que
actual del hombre hacia las mujeres, sino, más bien, que esta
resultan difíciles de entender para la persona que sueña. Los
desconfianza determina e influye en sus primeros recuerdos.
sueños están disfrazados para engañar a quien sueña, lo que
Adler afirmaba que los pacientes con altos niveles de
dificulta su interpretación. Cuanto más incoherente con la
ansiedad tenderán a proyectar su estilo de vida actual sobre
realidad es el objetivo de un individuo, más probable es que
los recuerdos de sus experiencias de la infancia, rememoran-
sus sueños sirvan para el autoengaño. Por ejemplo, un hom-
do sucesos horribles y, que les generan ansiedad, como tener
bre puede tener el objetivo de llegar a las altas esferas del
un accidente de tráfico, perder a sus padres de manera tem-
poder, ascender en su empresa u ocupar un cargo militar im-
poral o permanente o ser acosado por otros niños. En cam-
portante. Si además tiene un estilo de vida dependiente, su
bio, las personas seguras de sí mismas tienden a tener re-
ambicioso objetivo podría expresarse en sueños en los que
cuerdos de relaciones agradables con otras personas. En
aparece a hombros de otra persona o en los que sale dispara-
todo caso, las experiencias de la infancia no determinan el
do de un cañón. El sueño revela el estilo de vida, pero enga-
estilo de vida. Adler pensaba que era más bien al contrario,
ña a la persona que sueña al presentarle una idea de poder
es decir, que los recuerdos de experiencias pasadas simple-
irrealista y amplificada. En cambio, una persona más valien-
mente son determinados por el estilo de vida actual.
te e independiente con ambiciones similares podría soñar
que vuela por sus propios medios o que alcanza un objetivo
Sueños sin ayuda, como hizo Adler cuando soñó que lograba salvar-
Aunque los sueños no pueden predecir el futuro, sí pueden se de un naufragio.
proporcionar claves para resolver futuros problemas. Sin
embargo, la persona que sueña con frecuencia no desea re-
Psicoterapia
solver el problema de manera productiva. Adler (1956) rela-
tó el sueño de un hombre de 35 años de edad que se plantea- La teoría de Adler postula que la psicopatología está causada
ba casarse. En el sueño, el hombre “cruzaba la frontera entre por la falta de valor, unos sentimientos de inferioridad extre-
Investigación relacionada 59

mos y un interés social poco desarrollado. Por tanto, el obje- Efectos del orden de nacimiento
tivo principal de la psicoterapia de Adler es reforzar el valor,
La fascinante teorización de Adler sobre el orden de naci-
reducir los sentimientos de inferioridad y estimular el interés
miento ha conducido a una cantidad de investigación casi
social. Esta tarea, no obstante, no es fácil de realizar, porque
abrumadora. Sin embargo, los estudios controlados acer-
los pacientes luchan para conservar el concepto que tienen
ca de los efectos del orden de nacimiento no solo son difíciles
de sí mismos. Para vencer esta resistencia al cambio, Adler
de conducir, sino que a menudo no arrojan resultados. Ima-
preguntaría de vez en cuando a sus pacientes: “¿qué haría si
gine la cantidad de variables que deben tenerse en cuenta:
lo curara inmediatamente?”. Esta pregunta solía obligar a los
pacientes a analizar sus objetivos y percibir que la responsa- el número total, el género y el espaciamiento entre los her-
bilidad de su sufrimiento recaía sobre ellos. manos, y los eventos y el momento en que esos eventos
Adler empleaba con frecuencia el lema “Todo el mundo ocurren en las familias (mudanzas, divorcio, muerte, inca-
puede conseguirlo todo”. Salvo ciertas limitaciones impues- pacidad, por mencionar solo algunos). Pocos estudios pue-
tas por la herencia genética, creía firmemente en esta máxi- den incluir números lo bastante grandes de participantes y
ma y recalcaba repetidamente que lo que las personas hacen controles para estas muchas variables en una forma que pro-
con los medios de los que disponen es más importante que duzca resultados significativos. Los críticos argumentan que
los medios en sí mismos (Adler, 1925/1968, 1956). Con un por todas estas razones, la investigación no puede confirmar
tono humorístico y amable, Adler intentaba aumentar el va- ni negar las predicciones de Adler respecto al impacto del
lor, la autoestima y el interés social de los pacientes. Estaba orden de nacimiento en los individuos.
convencido de que una actitud afectuosa del terapeuta ani- En 1996, Frank Sulloway publicó Born to Rebel: Birth
maría a los pacientes a ampliar su interés social a la hora de Order, Family Dynamics and Creative Lives, en donde pre-
abordar los tres problemas de la vida: el amor sexual, la sentó un argumento evolucionista para el efecto del orden de
amistad y el trabajo. nacimiento en la personalidad. Los hermanos, escribió, com-
Adler ideó una innovadora forma de terapia para niños piten por un importante y a menudo escaso recurso: el afecto
con problemas, que consistía en tratarlos en presencia de pa- y la atención de los padres. El éxito de los niños en esta com-
dres, profesores y profesionales médicos, cuando los niños petencia refleja estrategias que impactan en sus personalida-
reciben una terapia ante un público, comprenden más fácil- des, y la posición que ocupamos según nuestro orden de na-
mente que sus problemas son los problemas de todo el mun- cimiento predice estos rasgos estratégicos de personalidad.
do. Adler (1964) pensaba que este procedimiento mejoraría Apoyando la teoría de Adler, Sulloway propuso que los pri-
el interés social de los niños al permitirles sentir que for- mogénitos son más propensos a orientarse hacia el logro,
maban parte de una comunidad de adultos interesados. Pro- ansiosos y conformistas, mientras que los menores tienden a
curaba no culpar a los padres de la mala conducta del niño, ser más aventureros, abiertos a nuevas experiencias, innova-
en lugar de ello, hacía todo lo necesario para ganarse su con- dores y a rechazar el statu quo. Después de todo, tienen que
fianza y convencerlos para que cambiaran su actitud hacia encontrar una forma de ganarse el amor de sus padres distin-
el niño. ta de la de sus hermanos mayores. Así que “¡mira esto, ma-
Aunque Adler determinaba el objetivo y la dirección de má!” sea probablemente una exclamación común entre los
la psicoterapia, mantenía una actitud cordial y permisiva con hermanos menores. De hecho, el análisis histórico de Su-
el paciente, adoptaba el papel de compañero amable, se abs- lloway reveló que los científicos que nacieron al último eran
tenía de pronunciar sermones moralizantes y concedía un mucho más propensos a aceptar teorías radicalmente nuevas
gran valor a la relación humana. Al cooperar con sus tera- cuando estas se proponen por primera vez que los científicos
peutas, los pacientes establecen un contacto con otra persona primogénitos. Los primogénitos mostraron más disposición
despertando así la relación terapéutica su interés social, del a aferrarse a teorías convencionales y ya establecidas.
mismo modo que la relación con los padres despierta el inte- Aunque Sulloway ha sido criticado por su metodología
rés social en los niños. Una vez activado, el interés social de (recabó datos biográficos sobre individuos históricos), Born
los pacientes debe ampliarse a la familia, los amigos y otras to Rebel inyectó nueva vida a la investigación sobre el orden
personas más allá de la relación terapéutica (Adler, 1956). de nacimiento, y desde su publicación se han conducido mu-
chos y mejores estudios para probar las predicciones de Ad-
ler. Generalmente, el diseño de la investigación “entre fami-
Investigación relacionada lia” (se compara a individuos de diferentes familias) tiende a
La teoría de Adler sigue generando algunas investigaciones no confirmar la teoría de Adler, tal vez debido a la dificultad
en temas como los efectos del orden de nacimiento, la elec- de este tipo de diseños para controlar las muchas variables
ción de carrera, los trastornos alimenticios y los excesos en que distinguen a las familias. Los diseños “dentro de la fami-
el consumo de alcohol. Cada uno de estos temas ofrece in- lia” piden a los participantes que se comparen con sus pro-
formación abundante para comprender los conceptos usados pios hermanos, y estos estudios sí tienden a confirmar la teo-
por Adler. ría de Adler. Por ejemplo, Paulhus, Trapnell y Chen (1999)
60 Capítulo 3 Adler: la psicología individual

realizaron un intrafamiliar de más de 1 000 familias y des- los investigadores clasificaron los recuerdos tempranos y los
cubrieron que los primogénitos eran descritos como los más intereses adultos por una carrera en los seis tipos de carrera,
conscientes y realizadores, mientras que los menores eran y querían examinar si esos recuerdos correspondían a los in-
vistos como los más rebeldes, liberales y agradables. Un tereses vocacionales.
análisis muy reciente de más de 200 estudios sobre el orden Kasler y Nevo (2005) descubrieron que los recuerdos
de nacimiento que mostró diferencias significativas entre tempranos de la infancia correspondían al tipo de carrera ele-
hermanos, Eckstein y colegas (2010) encontraron sustento gido como adulto, al menos para tres de los tipos de carrera
para Adler y Sulloway: los primogénitos y los hijos únicos que estaban bien representados en su muestra (realista, artís-
son vistos como los más realizadores, y los menores como tica y social). La orientación general de la ruta de carrera de
los más rebeldes y socialmente interesados. un participante podía ser identificada a partir de temas que
aparecían en los recuerdos tempranos. Estas viñetas son con-
sistentes con la perspectiva de Adler de los recuerdos tem-
Recuerdos tempranos y elección de carrera pranos, y demuestran la forma en que el estilo de vida puede
¿Predicen los recuerdos tempranos la elección de carrera en- relacionarse con la elección ocupacional.
tre los jóvenes estudiantes? Adler creía que las elecciones de
carrera reflejan la personalidad. “Si alguna vez me llaman
para dar orientación vocacional, siempre le pregunto al suje- Infancia temprana y problemas de salud
to qué le interesaba durante sus primeros años. Sus recuer- Los psicólogos han estudiado los problemas de salud duran-
dos de este periodo muestran en forma concluyente en qué se te muchos años, pero ha sido recientemente que estos temas
ha entrenado a sí mismo de manera más continua” (Adler, han cobrado interés para los psicólogos adlerianos. Resulta
1958, citado en Kasler y Nevo, 2005, p. 221). Por tanto, los que la teoría de Adler de la inferioridad, superioridad y sen-
investigadores inspirados por Adler predijeron que el tipo de timiento social puede aplicarse para explicar comportamien-
carrera que uno elige como adulto a menudo se refleja en sus tos relacionados con la salud como los trastornos alimenti-
primeros recuerdos. cios y los excesos en el consumo de alcohol.
Para probar esta hipótesis, Jon Kasler y Ofra Nevo De acuerdo con Susan Belangee (2006), la dieta, el co-
(2005) reunieron los recuerdos tempranos de 130 participan- mer en exceso y la bulimia pueden ser contemplados como
tes. Dos jueces codificaron estos recuerdos según el tipo de formas comunes de expresar sentimientos de inferioridad.
carrera que reflejaban. Las remembranzas fueron clasifica- Belangee cita un reporte de Lowes y Tiggeman (2003), quie-
das utilizando los tipos de interés vocacional de Holland nes estudiaron la satisfacción corporal en 135 niños de entre
(1973), es decir, realista, investigador, artístico, social, em- cinco y ocho años y descubrieron que 59% de ellos querían
prendedor y convencional (vea la tabla 3.3 para una descrip- ser más delgados. Otra investigación reveló que 35% de los
ción de estos tipos de interés). Por ejemplo, un recuerdo tem- jóvenes dietistas progresaron hacia la dieta patológica. Los
prano que refleja un interés por una carrera social más tarde psicólogos adlerianos han reconocido esta progresión y la
en la vida es: “Fui al jardín de niños por primera vez en mi consideran como una forma de compensar la inferioridad o
vida a los cuatro o cinco años. No recuerdo los sentimientos la sensación de poca valía. En otras palabras, el trastorno
que tenía ese día, pero fui con mi madre, y en cuanto llegué alimenticio y su lucha hacia la superioridad son maneras po-
conocí a mi primer amigo, un chico llamado P. Tengo una co saludables de compensar la inferioridad. Abundando, los
imagen muy clara de P jugando en los enrejados y de alguna trastornos alimenticios sugieren que el Gemeinschaftsgefühl,
forma me le uní. Me divertí todo el día” (Kasler y Nevo, o sentimiento social, está fuera de su eje. En vez de enfocar-
2005, p. 226). Este recuerdo temprano se centra en la inte- se en ayudar y sentir compasión por los demás, las personas
racción social y las relaciones. Un ejemplo de un recuerdo con trastornos alimenticios se concentran mucho en sus pro-
temprano que refleja un interés por una carrera realista es: pias vidas y dificultades (Belangee, 2007).
“Cuando era pequeño, me gustaba desarmar las cosas, espe- La teoría adleriana también puede arrojar luz sobre otro
cialmente aparatos electrodomésticos. Un día quise saber lo comportamiento relacionado con la salud: el atracón de al-
que había dentro del televisor, así que decidí tomar un cuchi- cohol. Aunque el abuso del alcohol entre los estudiantes uni-
llo y abrirlo. Como era tan pequeño, no tuve la fuerza para versitarios tiene una historia larga y destructiva, su patrón de
hacerlo y, de todas formas, mi papá me cachó y me gritó” consumo se ha elevado en años recientes; los estudiantes va-
(Kasler y Nevo, 2005, p. 225). rones son más propensos que las mujeres a involucrarse en la
El interés por una carrera de los participantes fue valo- conducta de beber en exceso en un periodo relativamente cor-
rado mediante una autoevaluación, el Cuestionario Autodiri- to (Brannon y Feist, 2007). Los universitarios y universitarias
gido (Self-Directed Search, SDS) (Holland, 1973). El SDS de entre 18 y 30 años están en el mayor riesgo de abusar del
mide los intereses vocacionales, que fueron categorizados alcohol. Sin embargo, los índices de consumo entre estos estu-
independientemente en los mismos seis tipos de Holland en diantes no han sido analizados según el orden de nacimiento,
donde fueron ubicados los recuerdos tempranos. Por tanto, género de los hermanos, etnicidad y otros temas adlerianos.
Crítica a la teoría de Adler 61

TA B L A 3 . 3
Cualidades de los seis tipos de carrera de Holland: realista, investigadora, artística, social,
emprendedora y convencional.

Realista Social
• Le gusta trabajar con animales, máquinas o herramientas; suele • Le gusta hacer cosas para ayudar a la gente, como enseñar,
evitar actividades sociales como dar clases, curar e informar a cuidar o dar primeros auxilios, proporcionar información;
otros; suele evitar el usar máquinas, herramientas o animales para
• Tiene buenas habilidades para trabajar con herramientas, pla- lograr una meta;
nos eléctricos o mecánicos, máquinas o plantas y animales; • Es bueno para enseñar, dar consejos, cuidar a un enfermo o dar
• Valora las cosas prácticas que se pueden ver, tocar y utilizar información;
como plantas y animales, herramientas, equipo o máquinas; y • Valora ayudar a la gente y resolver problemas sociales; y
• Se ve a sí mismo como práctico, mecánico y realista. • Se ve a sí mismo como útil, amigable y confiable.
Investigador Emprendedor
• Le gusta estudiar y resolver problemas científicos o matemáti- • Le gusta liderar y persuadir a las personas, y vender cosas e
cos suele evitar liderar, vender o persuadir a la gente; ideas; suele evitar actividades que requieran de observación
• Es bueno para entender y resolver problemas científicos y cuidadosa y de pensamiento científico y analítico;
matemáticos; • Es bueno para el liderazgo y para vender cosas o ideas;
• Valora la ciencia; y • Valora el éxito en la política, el liderazgo o los negocios; y
• Se ve a sí mismo como preciso, científico e intelectual. • Se ve a sí mismo como energético, ambicioso y sociable.
Artístico Convencional
• Le gusta realizar actividades creativas como el arte, el teatro, • Le gusta trabajar con números, registros o máquinas en forma
manualidades, danza, música o escritura creativa; suele evitar establecida y ordenada; suele evitar actividades ambiguas y no
actividades muy ordenadas o repetitivas; estructuradas;
• Tiene buenas habilidades artísticas en escritura, teatro, manua- • Es bueno para trabajar con registros escritos y números en una
lidades, música o arte; forma sistemática y ordenada;
• Valora las artes creativas como el teatro, la música, el arte, o • Valora el éxito en los negocios; y
las obras de escritores creativos; y • Se ve a sí mismo como ordenado y bueno para seguir un plan
• Se ve a sí mismo como expresivo, original e independiente. establecido.

No obstante, recientemente Teresa Laird y Andrea Shel- es posible una explicación causal, es decir, las primeras
ton (2006) examinaron el problema del atracón de alcohol y experiencias pueden provocar el estilo de vida actual. Por
el orden de nacimiento entre hombres y mujeres universita- tanto, uno de los conceptos más importantes de Adler, el su-
rios. Estas investigadoras encontraron diferencias significati- puesto de que el estilo de vida actual determina los primeros
vas entre los estudiantes respecto a la dinámica familiar, con- recuerdos y no al contrario, es difícil confirmar o invalidar.
sumo de alcohol y patrones de bebida. Esto es, los hijos más Otra de las funciones de una teoría útil es generar inves-
jóvenes de la familia eran más propensos a los atracones de tigación y, con este criterio, consideramos que la teoría de
alcohol, mientras que los mayores demostraron más control Adler está por encima de la media. Gran parte de la investi-
en su forma de beber. Las autoras explicaron esta asociación gación generada por la psicología individual ha estudiado los
utilizando la teoría adleriana: los hijos menores son más de- primeros recuerdos, el interés social y el estilo de vida. Ar-
pendientes de los otros, y cuando la gente que es dependiente thur J. Clark (2002), por ejemplo, cita pruebas que demues-
se estresa, tienen más predisposición a abusar del alcohol. tran que los primeros recuerdos están relacionados con una
variedad de rasgos de la personalidad, entre ellos los trastor-
nos de personalidad, la vocación, la forma de explicarse y los
Crítica a la teoría de Adler procesos y resultados de psicoterapias. Además, la teoría de
La teoría de Adler, como la de Freud, generó muchos con- Adler ha animado a los investigadores a construir varias es-
ceptos que no se prestan fácilmente ni a su verificación ni a calas de interés social, por ejemplo, la Escala de interés so-
su refutación. Por ejemplo, aunque las investigaciones han cial (Crandall, 1975, 1981), el Índice de interés social (Gree-
demostrado de manera sistemática que existe una relación ver, Tseng y Friedland, 1973) y la Escala de interés social de
entre los recuerdos de la primera infancia y el estilo de vida Sulliman (Sulliman, 1973). La investigación sobre estas es-
actual de la persona (Clark, 2002), estos resultados no con- calas y sobre el orden de nacimiento, los primeros recuerdos
firman la idea de Adler según la cual el estilo de vida actual y el estilo de vida dan a la teoría de Adler una puntuación
determina los primeros recuerdos de una persona. También media alta en su capacidad para generar investigación.
62 Capítulo 3 Adler: la psicología individual

¿En qué medida la teoría de Adler organiza el conoci- pacidad creativa, y el investigador potencial buscará en vano
miento en un marco teórico relevante? En general, la psicolo- descripciones precisas que permitan su estudio riguroso. El
gía individual es lo bastante amplia como para englobar posi- término capacidad creativa es especialmente ilusorio. ¿En
bles explicaciones de gran parte de lo que se conoce como qué consiste exactamente esa fuerza mágica que usa la he-
conducta y desarrollo humanos. Incluso las conductas apa- rencia genética y el entorno para determinar una personali-
rentemente contraproducentes e incoherentes pueden encajar dad singular? ¿Cómo se transforma la capacidad creativa en
en el marco de la lucha por la superioridad. La visión práctica los actos específicos que precisa el científico para llevar a
de los problemas de la vida de Adler nos permite dar una cabo una investigación? Lamentablemente, la psicología in-
puntuación alta a su teoría en cuanto a su capacidad para ex- dividual es un tanto filosófica, incluso moralizante, y no
plicar lo que conocemos sobre el comportamiento humano. ofrece respuestas a estas preguntas.
La teoría de Adler también tiene una gran capacidad pa- El concepto de capacidad creativa es muy atractivo, pro-
ra servir de guía, pues ofrece al psicoterapeuta, al profesor y bablemente la mayoría de la gente prefiere creer que está
a los padres directrices para resolver problemas prácticos en formada por algo más que las interacciones de la herencia
diversas situaciones. Los profesionales que aplican las técni- genética y el entorno. Muchas personas sienten intuitiva-
cas de Adler reúnen información sobre el orden de nacimien- mente que tienen un agente dentro de ellas (el alma, el yo, la
to, los sueños, los primeros recuerdos, las dificultades de capacidad creativa) que les permite elegir y crear su estilo de
la infancia y las deficiencias físicas. Después usan esta infor- vida. Por atractivo que sea, sin embargo, este concepto es
mación para conocer mejor el estilo de vida de la persona simplemente una ficción y no puede estudiarse científica-
y aplicar técnicas específicas que aumentarán la responsabi- mente; por tanto, debido a la falta de definiciones operacio-
lidad individual de la persona y ampliarán su libertad de nales, debemos dar una puntuación baja a la psicología indi-
elección. vidual en cuanto a su coherencia interna.
La psicología individual, ¿tiene coherencia interna? El último criterio para que una teoría sea útil es la sen-
¿Incluye un conjunto de términos definidos operacionalmen- cillez. En este parámetro damos una puntuación media a la
te? Aunque la teoría de Adler es un modelo de coherencia, psicología individual. Aunque los escritos difíciles y desor-
acusa una falta de definiciones operacionales precisas. En denados de Adler disuaden en calificarla de sencilla, las
sus obras, Adler no ofrece una definición científica y opera- obras de Ansbacher y Ansbacher (Adler, 1956, 1964) han
cional de términos como el objetivo de superioridad y la ca- simplificado la psicología individual.

Concepto de humanidad
Adler afirmaba que las personas disponen de autodetermi- Las personas avanzan, motivadas por los objetivos de
nación y determinan sus personalidades a partir del signifi- futuro más que por instintos innatos o fuerzas causales. Estos
cado que dan a sus experiencias. El material de construcción objetivos de futuro suelen ser inflexibles y poco realistas, pero
de la personalidad procede de la herencia genética y del la libertad personal de cada individuo le permite remodelarlos
entorno, pero la capacidad creativa modela y da uso a este y, de este modo, cambiar su vida. Las personas crean sus
material. Adler destacó que el uso que las personas hacen personalidades y son capaces de modificarlas aprendiendo
de sus capacidades es más importante que las propias capa- nuevas actitudes. Estas actitudes conllevan comprender que
cidades que poseen. La herencia genética dota a las personas es posible el cambio, que ninguna otra persona o circunstancia
de ciertas capacidades y el entorno les da la oportunidad de es responsable de lo que es cada persona y que los objetivos
mejorarlas pero, en última instancia, cada uno de nosotros personales deben estar supeditados al interés social.
somos responsables de su uso. Aunque nuestro objetivo final queda hasta cierto punto
Adler también afirmaba que las interpretaciones que fijado en la primera infancia, seguimos teniendo libertad para
cada persona hace de las experiencias son más importantes cambiar nuestro estilo de vida en cualquier momento. Como
que las propias experiencias. Ni el pasado ni el futuro de- los objetivos son ficticios e inconscientes, podemos estable-
terminan el comportamiento actual, en lugar de ello, las cer y perseguir objetivos temporales. Estas metas momentá-
personas están motivadas por sus percepciones actuales del neas no están limitadas de manera inflexible por el objetivo
pasado y sus expectativas sobre el futuro. Estas percepciones final, sino que son como soluciones parciales. Adler (1927)
no corresponden necesariamente a la realidad y, como afir- expresó esta idea como sigue: “Tenemos que entender que las
mó Adler (1956), “los significados no vienen determinados reacciones del alma humana no son definitivas y absolutas:
por las situaciones, sino por nosotros mismos, que atribuimos cada respuesta es solo una respuesta parcial, con validez
un significado a dichas situaciones” (p. 208). temporal, pero de ninguna manera se debe considerar una
Conceptos clave 63

solución definitiva a un problema” (p. 24). En otras palabras, dencia patológica y el interés social es el criterio de madurez
aunque nuestro objetivo final quede establecido durante la psicológica. Las personas equilibradas tienen un alto nivel de
infancia, podemos cambiarlo en cualquier momento de nues- interés social, pero en el curso de sus vidas son libres de acep-
tra vida. Sin embargo, Adler sostenía que no todas nuestras tar o rechazar la normalidad y llegar a ser lo que ellas deseen.
elecciones son conscientes y que el estilo de vida se construye En las seis dimensiones del concepto de humanidad indi-
con elecciones conscientes e inconscientes. cadas en el capítulo 1, Adler obtiene una puntuación muy alta
Adler afirmaba que, en última instancia, cada individuo en libertad de elección y optimismo, muy baja en causalidad,
es responsable de su propia personalidad. La capacidad crea- moderada en las influencias inconscientes y alta en los factores
tiva de las personas les permite transformar los sentimientos sociales y la singularidad de los individuos.
de ineptitud en interés social o en el objetivo egocéntrico de En resumen, Adler sostenía que las personas son seres
superioridad personal. Esta posibilidad significa que las perso- sociales con autodeterminación, que evolucionan y están
nas siempre tienen libertad para elegir entre el equilibrio psi- motivadas por las ficciones del presente para alcanzar la
cológico o la neurosis. Para Adler, el egocentrismo es una ten- perfección, para sí mismos y para la sociedad.

Conceptos clave
• Los individuos nacen con una capacidad de lucha y • La conducta humana no está determinada ni por los
unas deficiencias físicas innatas, que se unen para hechos pasados ni por la realidad objetiva, sino más
producir sentimientos de inferioridad. bien por la percepción subjetiva de las situaciones que
• Estos sentimientos estimulan a las personas para tiene cada individuo.
establecer el objetivo de superar su inferioridad. • La herencia genética y el entorno proveen el material
• Los individuos que consideran que sus deficiencias para la construcción de la personalidad, pero la
físicas están por encima de la media o que llevan un capacidad creativa de las personas es lo que determina
estilo de vida de sobreprotección o desatención su estilo de vida.
sobrecompensan estas deficiencias y tienden a tener • Todas las personas, pero sobre todo las neuróticas,
sentimientos de inferioridad extremos, luchan por el utilizan las diversas tendencias protectoras —como las
beneficio personal y se imponen objetivos poco excusas, la agresividad y el distanciamiento— como
realistas. intentos conscientes o inconscientes de proteger sus
• Los individuos con sentimientos de inferioridad sentimientos de superioridad amplificados de la
normales los compensan al cooperar con los demás y al vergüenza pública.
desarrollar un nivel alto de interés social. • La protesta masculina, es decir, la convicción de que
• El interés social, es decir, una preocupación profunda los hombres son superiores a las mujeres, es una ficción
por el bienestar de los demás, es el único criterio con el que constituye el origen de muchas neurosis, tanto en
que se deberían juzgar los actos humanos. los hombres como en las mujeres.
• Los tres problemas más importantes de la vida —la • Las terapias adlerianas utilizan el orden de nacimiento,
amistad, el trabajo y el amor sexual— solo se pueden los recuerdos tempranos y los sueños para potenciar la
resolver mediante el interés social. valentía, la autoestima y el interés social.
• Todos los comportamientos, incluso los que parecen ser
incompatibles, guardan coherencia con el objetivo final
de la persona.
CAPÍTULO 4

Jung: la psicología
analítica

B Perspectiva general de la psicología analítica


B Biografía de Carl Jung
B Niveles de la psique
La conciencia
El inconsciente personal
El inconsciente colectivo
Los arquetipos
B Dinámicas de la personalidad
Causalidad y teleología Jung
Progresión y regresión
B Tipos psicológicos
Actitudes
Funciones B Investigación relacionada
B Desarrollo de la personalidad Tipo de personalidad e inversión financiera
Fases de desarrollo Tipo de personalidad y liderazgo
Autorrealización B Crítica a la teoría de Jung
B Métodos de investigación de Jung B Concepto de humanidad
Test de asociación de palabras B Conceptos clave
Análisis de los sueños
Imaginación activa
Psicoterapia
Biografía de Carl Jung 65

E l doctor, de edad mediana, estaba sentado en su escrito-


rio ensimismado y preocupado. Poco tiempo antes se
había roto de manera abrupta su relación de seis años con un
tuyen lo que Jung denominó el inconsciente colectivo, el
cual incluye esos elementos que nunca hemos vivido perso-
nalmente pero que heredamos de nuestros antepasados.
amigo mayor que él, que también había sido su mentor, y el Ciertos aspectos del inconsciente colectivo llegan a al-
hombre sentía frustración e inseguridad por su futuro. Había canzar un nivel de desarrollo avanzado y se denominan ar-
perdido la confianza en su forma de tratar a los pacientes y, quetipos. El arquetipo más general es la noción de autorrea-
desde un tiempo para acá, se limitaba a dejarlos hablar, sin lización, que solo se puede conseguir mediante el equilibrio
darles ningún consejo o tratamiento. entre varias fuerzas opuestas de la personalidad. Por tanto, la
Durante algunos meses, el doctor había tenido sueños teoría de Jung es un compendio de antítesis: las personas son
inexplicables y tenía visiones extrañas y misteriosas. Ningu- introvertidas y extravertidas, racionales e irracionales, mas-
na de ellas parecía tener sentido para él. Estaba perdido y culinas y femeninas, conscientes e inconscientes, están in-
desorientado, y no sabía si su propio trabajo se podía consi- fluidas por hechos del pasado e impulsadas al mismo tiempo
derar una ciencia. por las expectativas de futuro.
Dotado de cierto talento artístico, había empezado a En este capítulo estudiaremos con detalle la larga e inte-
ilustrar sus sueños y visiones sin apenas plantearse lo que resante vida de Carl Jung y utilizaremos fragmentos de esta
sería el producto final. También había estado escribiendo sus para ilustrar sus conceptos y teorías. Su concepto de incons-
fantasías sin proponerse entenderlas realmente. ciente colectivo hace que su teoría de la personalidad sea una
Un día comenzó a reflexionar: “¿qué estoy haciendo?”. de las más fascinantes.
Dudaba del carácter científico de su trabajo pero tampoco
podría decir qué era exactamente. De repente, para su asom-
bro, escuchó una voz femenina clara y nítida que venía de su
interior y que decía: “es arte”. Reconoció la voz: era la de
Biografía de Carl Jung
una paciente con mucho talento que sentía afecto por él. El Carl Gustav Jung nació el 26 de julio de 1875 en Kesswil,
doctor le respondió que su trabajo no era arte, pero no reci- una ciudad a orillas del Lago de Constanza, en Suiza. Su
bió ninguna respuesta inmediata. Entonces, volviendo a sus abuelo paterno, Carl Gustav Jung, fue un destacado médico
escritos, escuchó de nuevo la voz que decía: “es arte”. Cuan- de Basilea y uno de los hombres más famosos de esa ciudad.
do intentó dialogar con ella no obtuvo ninguna respuesta. En la zona se rumoraba que era hijo ilegítimo del gran poeta
Pensó que la “mujer en su interior” no tendría capacidad pa- alemán Goethe. Aunque el abuelo Jung nunca reconoció este
ra hablar, así que le sugirió usar la suya. Así lo hizo y man- rumor, el joven Jung, a veces, afirmaba ser el bisnieto de
tuvieron una larga conversación. Goethe (Ellenberger, 1970).
El doctor de mediana edad que habló con la “mujer en su Los padres de Jung fueron los menores de 13 hermanos,
interior” era Carl Gustav Jung y los hechos relatados se pro- un hecho que puede haber contribuido a algunas de las difi-
dujeron durante el invierno de 1913-1914. Jung había sido cultades que tenían en su relación. El padre de Jung, Johann
admirador y amigo de Sigmund Freud, pero surgieron dife- Paul Jung, fue pastor de la Iglesia reformada suiza y su ma-
rencias teóricas y su relación personal se rompió, dejando en dre, Emilie Preiswerk Jung, era hija de un teólogo. De he-
Jung una sensación amarga y un profundo sentido de pérdida. cho, ocho de los tíos maternos de Jung y dos de sus tíos pa-
La historia anterior es solo uno de los numerosos suce- ternos eran pastores, de modo que tanto la religión como la
sos que vivió Jung durante su “confrontación con el incons- medicina predominaban en su linaje. En la familia de la ma-
ciente”. La autobiografía de Jung, Memorias, sueños, re- dre de Jung había una tradición de espiritismo y misticismo
flexiones (Jung, 1961), contiene una interesante versión de y su abuelo materno, Samuel Preiswerk, creía en el ocultis-
este peculiar viaje a los lugares más recónditos de su psique. mo y hablaba con frecuencia con los muertos. Dejaba un
lugar en la mesa para el fantasma de su primera esposa y
mantenía periódicamente conversaciones íntimas con ella.
Perspectiva general de la psicología Como es comprensible, estas costumbres molestaban mucho
a su segunda esposa.
analítica Los padres de Jung tenían tres hijos, uno nacido antes
Uno de los primeros colegas de Freud, Carl Gustav Jung que Carl pero que vivió sólo tres días, y una hija nueve años
rompió con el psicoanálisis ortodoxo para crear su propia menor que Carl. Por tanto, en los primeros años de su vida,
teoría de la personalidad, la psicología analítica, que parte Jung fue hijo único.
del supuesto de que los fenómenos ocultos pueden influir en Jung (1961) describió a su padre como un idealista sen-
la vida de las personas. Jung afirmaba que cada uno de no- timental con profundas dudas sobre su fe religiosa. En su
sotros está motivado no solo por las experiencias reprimidas, madre percibía dos posturas distintas. Por un lado era realis-
sino también por ciertas experiencias emocionales heredadas ta, práctica y cariñosa, pero, por otro, era inestable, mística,
de nuestros antepasados. Estas imágenes heredadas consti- clarividente, arcaica e implacable. Como era un niño emoti-
66 Capítulo 4 Jung: la psicología analítica

vo y sensible, Jung se identificaba más con este segundo per- lo que, obligado por la falta de dinero a estudiar en una uni-
fil de su madre, que él llamó su número dos, o personalidad versidad cercana a su casa, se inscribió en la Universidad de
nocturna (Alexander, 1990). Cuando tenía tres años, el joven Basilea, que no tenía la carrera de arqueología. Al tener que
Carl fue separado de su madre, que estuvo hospitalizada va- escoger otra disciplina, Jung optó por las ciencias naturales,
rios meses, y esta separación resultó muy dolorosa para él. porque había soñado en dos ocasiones que realizaba grandes
Hasta mucho tiempo después, cada vez que se mencionaba descubrimientos en este campo (Jung, 1961). A la hora de
la palabra “amor”, él sentía desconfianza y seguía asociando escoger su profesión, se inclinó por la medicina. Esta elec-
la palabra “mujer” a inestabilidad, mientras que la palabra ción se concretó aún más cuando Jung supo que la psiquia-
“padre” para él era sinónimo de fiabilidad, pero también de tría estudia los fenómenos subjetivos (Singer, 1994).
impotencia (Jung, 1961). Durante el primer año de medicina, el padre de Jung
Antes de que cumpliera cuatro años, su familia se tras- murió, dejándolo al cuidado de su madre y de su herma-
ladó a un barrio residencial de las afueras de Basilea. En este na. También mientras estudiaba medicina, Jung empezó a
periodo fue cuando se produjo su primer sueño, que afectaría asistir a una serie de sesiones de espiritismo con parientes
profundamente su vida posterior y su concepto de incons- de la familia Preiswerk, incluida su prima hermana Helene
ciente colectivo y que describiremos más adelante. Preiswerk, que aseguraba que podía hablar con los muertos.
En el periodo escolar Jung se fue haciendo consciente Jung casi siempre asistía a estas sesiones como miembro de
de la existencia de dos aspectos distintos de sí mismo, a los la familia, pero más adelante, cuando escribió su tesis docto-
que llamó sus personalidades número uno y número dos. Al ral sobre fenómenos de ocultismo, afirmó que estas sesiones
principio consideró que ambas personalidades eran parte de habían sido experimentos controlados (McLynn, 1996).
su propio mundo, pero en su adolescencia advirtió que la Después de acabar la carrera de medicina en la Univer-
personalidad número dos era un reflejo de algo distinto de sí sidad de Basilea en 1900, Jung empezó a trabajar como asis-
mismo, un anciano muerto hacía tiempo. Entonces Jung aún tente psiquiátrico de Eugene Bleuler en el hospital de salud
no comprendía totalmente estas fuerzas separadas, pero más mental Burghöltzli de Zúrich, posiblemente el hospital clíni-
adelante reconoció que la personalidad número dos había co con más prestigio del mundo en aquella época. En el pe-
estado en contacto con sentimientos e intuiciones que la per- riodo de 1902-1903, Jung estudió seis meses en París con
sonalidad número uno no percibía. En Recuerdos, sueños, Pierre Janet, sucesor de Charcot. Cuando volvió a Suiza en
reflexiones, Jung (1961) escribió lo siguiente sobre su perso- 1903, se casó con Emma Rauschenbach, una sofisticada jo-
nalidad número dos: ven suiza de familia rica. Dos años más tarde, junto con sus
tareas en el hospital, empezó a ejercer como profesor en la
La viví e influyó en mí de una manera curiosamente Universidad de Zúrich y a tratar pacientes en una consulta
irreflexiva; cuando estaba presente, la personalidad
privada.
número uno palidecía hasta el punto de dejar de
Jung había leído La interpretación de los sueños de
existir y cuando el yo, que era cada vez más pare-
Freud (Freud, 1900/1953) poco después de su publicación,
cido a la personalidad número uno, dominaba la es-
cena, el anciano, si es que lo recordaba, parecía un pero no lo impresionó mucho (Singer, 1994). Cuando volvió
sueño remoto e irreal. (p. 68.) a leer el libro pocos años después, conocía mejor las ideas de
Freud y deseaba interpretar sus propios sueños. En 1906,
Entre los 16 y 19 años, la personalidad número uno de Jung y Freud iniciaron una correspondencia periódica (véase
Jung empezó a ser más dominante y, poco a poco, “reprimió McGuire y McGlashan, 1994). Al año siguiente, Freud invi-
el mundo de las premoniciones intuitivas” (Jung, 1961, p. 68), tó a Carl y Emma Jung a Viena. Al conocerse, ambos hom-
dado que ahora imperaba su personalidad consciente, pudo bres sintieron un profundo respeto y afecto mutuos, y en su
concentrarse en los estudios y el trabajo. De acuerdo con su primer encuentro estuvieron hablando durante trece horas
propia teoría, su personalidad número uno era extravertida seguidas, hasta bien entrada la madrugada. Durante esta pri-
y estaba en sintonía con el mundo objetivo, mientras que su mera conversación maratoniana, Martha Freud y Emma
personalidad número dos era introvertida y estaba orientada Jung mantuvieron una charla cordial (Ferris, 1997).
hacia el interior de su mundo subjetivo. Por tanto, durante los Freud estaba convencido de que Jung era la persona
primeros años de universidad, Jung era más bien introverti- ideal para ser su sucesor. A diferencia de otros hombres del
do, pero cuando llegó el momento de ejercer una profesión y círculo de amigos y seguidores de Freud, Jung no era ni ju-
cumplir otras responsabilidades objetivas, se hizo más extra- dío ni vienés. Además, Freud sentía afecto por Jung y lo con-
vertido, y esta actitud predominó hasta la crisis de los cuaren- sideraba un hombre de gran capacidad intelectual. Estas ca-
ta, tras la cual entró en un periodo de introversión extrema. racterísticas lo llevaron a elegir a Jung para que ocupara el
Al principio, Jung quiso dedicarse a la arqueología, pe- cargo de primer presidente de la Asociación Psicoanalítica
ro también estaba interesado en la filología, la historia, la fi- Internacional.
losofía y las ciencias naturales. Pese a que parte de su familia En 1909, G. Stanley Hall, el presidente de la Clark Uni-
era aristócrata, sus recursos eran limitados (Noll, 1994), por versity y uno de los primeros psicólogos de Estados Unidos,
Biografía de Carl Jung 67

invitó a Jung y a Freud a dar una serie de conferencias en la antigua paciente llamada Antonia Toni Wolff (Bair, 2003).
Clark University de Worcester, Massachusetts. Junto con Emma Jung parecía ser más afín a la personalidad número
Sándor Ferenczi, otro psicoanalista, los dos hombres viaja- uno de Jung, mientras que Toni Wolff estaba más en contac-
ron a Estados Unidos, en la que sería la primera de las nueve to con su personalidad número dos. Esta relación triple no
visitas de Jung a este país (Bair, 2003). Durante su viaje de siempre resultaba agradable, pero Emma Jung se dio cuenta
siete semanas, poco a poco empezó a nacer una tensión la- de que Toni Wolff podía hacer más por Carl que ella misma
tente entre Jung y Freud. Esta tensión personal no se redujo (o cualquier otra persona) y siempre le estuvo muy agrade-
cuando los dos ya famosos psicoanalistas empezaron a inter- cida (Dunne, 2000).
pretar mutuamente sus sueños, un pasatiempo arriesgado Aunque Jung y Wolff no pretendieron esconder su rela-
para cualquier relación. ción, el nombre Toni Wolff no aparece en la autobiografía
En Recuerdos, sueños, reflexiones, Jung (1961) afirma- póstuma de Jung Recuerdos, sueños, reflexiones. Alan Elms
ba que Freud no estaba dispuesto a develar detalles de su (1994) descubrió que Jung había escrito un capítulo entero
vida personal, detalles que Jung necesitaba para interpretar sobre Toni Wolff, un capítulo que no llegó a publicarse nun-
uno de los sueños de Freud. Según la versión de Jung, cuando ca. La ausencia del nombre de Wolff en su autobiografía se
le pidió detalles íntimos, Freud objetó: “¡Pero yo no puedo debe probablemente al rencor que los hijos de Jung sintieron
poner en juego mi autoridad!” (Jung, 1961, p. 158). En ese hacia ella durante toda su vida. Estos recordaban la época en
momento, Jung llegó a la conclusión de que Freud en efecto que ella había mantenido una aventura con su padre abierta-
había perdido su autoridad: “Esta frase quedó grabada en mi mente y, como adultos con cierto poder de veto sobre el con-
memoria y presagiaba ya el fin de nuestra relación” (p. 158). tenido de la autobiografía de aquel, prefirieron que dicha
Jung afirmó también que durante el viaje a Estados Uni- aventura no pasara a la posteridad.
dos, Freud fue incapaz de interpretarle sus sueños, sobre to- En todo caso, hay pocas dudas de que Jung necesitaba
do uno que parecía contener gran cantidad de material de su otras mujeres aparte de su esposa. En una carta a Freud del
inconsciente colectivo. Más adelante estudiaremos con más 30 de enero de 1910, Jung escribió: “El requisito fundamen-
detalle este sueño, de momento nos limitaremos a sus aspec- tal para un buen matrimonio, a mi parecer, es el permiso pa-
tos que pueden guardar relación con algunos de los proble- ra ser infiel” (McGuire, 1974, p. 289).
mas que tuvo Jung con las mujeres durante toda su vida. En Casi inmediatamente después de que Jung y Freud vol-
este sueño, Jung y su familia estaban viviendo en la segunda vieran de Estados Unidos, las diferencias personales y teóri-
planta de su casa y él decidió explorar otros pisos de esta cas entre ambos se fueron agudizando a medida que su amis-
hasta entonces desconocidos. En la planta baja de la vivien- tad se enfriaba. En 1913 pusieron fin a su correspondencia
da encontró una cueva donde halló “dos cráneos humanos, personal y, un año más tarde, Jung renunció a la presidencia
muy viejos y medio desintegrados” (p. 159). de la Asociación Psicoanalítica Internacional y poco después
Freud se interesó por los dos cráneos, pero no como ma- dejó de ser miembro de esta.
terial del inconsciente colectivo de Jung, sino insistiendo en La ruptura con Freud pudo haber estado motivada por
que estaban asociados a algún deseo: Jung deseaba la muerte hechos que no se mencionan en Recuerdos, sueños, reflexio-
de alguien. Como aún no tenía confianza en su propio crite- nes (Jung, 1961). En 1907, Jung escribió a Freud sobre su
rio y conocía la respuesta que Freud esperaba oír, Jung con- “admiración ilimitada” por él y le confesó que esta vene-
testó: “mi esposa y mi cuñada; ¡tenía que mencionar a al- ración tenía “algo de enamoramiento religioso” y un “in-
guien cuya muerte mereciera el deseo!”. negable trasfondo erótico” (McGuire, 1974, p. 95). Jung
“Acababa de casarme y sabía perfectamente que no ha- continuó su confesión con estas palabras: “Este abominable
bía nada dentro de mí que pudiera desear algo así” (Jung, sentimiento procede del hecho de que en la infancia fui víc-
1961, pp. 159-160). tima de abuso sexual por parte de un anciano al que había
Aunque la interpretación de este sueño de Jung sea más adorado” (p. 95). En realidad Jung tenía 18 años cuando se
certera que la de Freud, es bastante posible que Jung deseara la produjo el abuso y el anciano del que hablaba era para él un
muerte de su esposa. En aquel momento, Jung no estaba “re- amigo paternal al que podía confiarle prácticamente todo.
cién casado” sino que llevaba casi siete años de matrimonio Alan Elms (1994) sostenía que los sentimientos eróticos de
y en los cinco últimos había mantenido una intensa relación Jung hacia Freud, junto con aquella experiencia temprana
íntima con una antigua paciente llamada Sabina Spielrein. de abuso, pudo haber sido una de las causas principales de
Frank McLynn (1996) afirmó que el “complejo materno” de la ruptura. Elms sugirió además que el rechazo de las teorías
Jung lo llevó a desarrollar una animadversión contra su es- sexuales de Freud por parte de Jung pudo surgir de sus sen-
posa, pero una explicación más plausible es que Jung necesi- timientos sexuales ambivalentes.
taba más de una mujer para satisfacer los dos aspectos de su Durante los años que siguieron a la ruptura con Freud,
personalidad. Jung vivió un periodo de soledad y autoanálisis. Desde di-
No obstante, las dos mujeres con las que Jung compartió ciembre de 1913 hasta 1917, sufrió la experiencia más pro-
su vida durante casi 40 años fueron su esposa Emma y otra funda y peligrosa de su vida, un viaje a las profundidades de
68 Capítulo 4 Jung: la psicología analítica

su propia psique inconsciente. Marvin Goldwert (1992) se Jung afirmó enérgicamente que la parte más importante del
refirió a esta época de la vida de Jung como un periodo de inconsciente no nace de las experiencias personales de cada
“enfermedad creativa”, un término que Henri Ellenberger individuo sino del pasado remoto de la existencia humana,
(1970) había usado para describir a Freud en los años poste- un concepto que Jung denominó el inconsciente colectivo.
riores a la muerte de su padre. El periodo de “enfermedad La conciencia y el inconsciente de cada persona tienen una
creativa” de Jung fue similar al autoanálisis de Freud. Los menor importancia en la teoría de Jung.
dos hombres empezaron la búsqueda de sí mismos a finales
de la década de 1930 o principios de la década de 1940:
Freud, como reacción a la muerte de su padre; Jung, como La conciencia
consecuencia de la ruptura con su padre espiritual, Freud. Según Jung, las imágenes de la conciencia son las que per-
Ambos vivieron un periodo de soledad y aislamiento, y la cibe el yo, mientras que los elementos inconscientes no tie-
experiencia provocó cambios profundos en los dos. nen relación con este. La noción del yo de Jung es más res-
Aunque la introspección de Jung fue peligrosa y doloro- trictiva que la de Freud, para él es el centro de la conciencia
sa, también fue necesaria y fructífera. Al utilizar la interpre- pero no el centro de la personalidad. El yo no es la totalidad
tación de los sueños y la imaginación activa para conducirse de la personalidad, sino que debe ser completado por un sí
a su profunda aventura, Jung pudo desarrollar su excepcio- mismo más integrado, el centro de la personalidad, que es en
nal teoría de la personalidad. gran medida inconsciente. En una persona psicológicamente
Durante este periodo anotaba el contenido de sus sue- equilibrada, el yo tiene una importancia menor que el sí mis-
ños, los ilustraba, se contaba historias a sí mismo y luego las mo inconsciente (Jung, 1951/1959a). Por tanto, la concien-
seguía hasta donde lo llevaran. Todos estos procesos le per- cia desempeña un papel relativamente secundario en la psi-
mitieron conocer su inconsciente personal (Jung, 1979, y cología analítica y dar demasiada importancia al desarrollo
Dunne, 2000, incluyen muchas de sus pinturas de este perio- de la psique consciente puede llevar a un desequilibrio psi-
do). Al profundizar en su método llegó a encontrar los con- cológico. Los individuos sanos están en contacto con su
tenidos del inconsciente colectivo: los arquetipos. Oía a su mundo consciente, pero también se permiten encontrarse
ánima que le hablaba con una voz clara femenina; descubrió con su sí mismo inconsciente y llegar así a la individuación,
su sombra, la parte maligna de su personalidad, habló con un concepto que estudiaremos en el apartado dedicado a la
los arquetipos del anciano sabio y la gran madre y, por últi- autorrealización.
mo, cuando se acercaba el final de su viaje, llegó a una espe-
cie de renacimiento psicológico llamado individuación
(Jung, 1961). El inconsciente personal
Aunque Jung viajó mucho durante su vida, mantuvo la El inconsciente personal abarca todas las experiencias de
nacionalidad suiza y su residencia en Küsnacht, cerca de Zú- un individuo concreto que han sido reprimidas, olvidadas o
rich. Él y su esposa, que también era psicoanalista, tuvieron percibidas subliminalmente. Contiene recuerdos e impulsos
cinco hijos, cuatro niñas y un niño. Jung era cristiano, pero infantiles reprimidos, sucesos olvidados y experiencias per-
no practicante. Entre sus aficiones estaban el tallado de ma- cibidas por debajo del umbral de la conciencia. El incons-
dera y piedra y la navegación a vela en el Lago de Constan- ciente personal está formado por nuestras experiencias per-
za. También le interesaba mucho la alquimia, la arqueología, sonales y es, por tanto, único para cada uno de nosotros.
el gnosticismo, las filosofías orientales, la historia, la reli- Ciertas imágenes del inconsciente personal se pueden recor-
gión, la mitología y la etnología. dar fácilmente, otras son más difíciles y algunas quedan fue-
En 1944, ocupó la cátedra de psicología médica en la ra del alcance de la conciencia. El concepto de inconsciente
Universidad de Basilea, pero sus problemas de salud lo obli- personal de Jung es similar a la noción del inconsciente-pre-
garon a renunciar al cargo un año después. Tras la muerte de consciente de Freud (Jung, 1931/1960b).
su esposa en 1955, pasaba la mayor parte del tiempo solo: Los contenidos del inconsciente personal se llaman
“el anciano sabio de Küsnacht”. Murió el 6 de junio de 1961 complejos. Un complejo es un conglomerado de ideas aso-
en Zúrich, pocas semanas antes de cumplir 86 años. Cuando ciadas provisto de carga emocional. Por ejemplo, las expe-
murió, la fama de Jung se extendía por todo el mundo, no riencias de una persona con su madre podrían agruparse en
solo en relación con la psicología, sino también con la filo- torno a un centro emocional de tal modo que la madre de la
sofía, la religión y la cultura popular (Brome, 1978). persona, o incluso la misma palabra “madre”, provoque una
reacción emotiva que bloquee la corriente de pensamiento.
Los complejos son en gran medida personales pero también
Niveles de la psique pueden derivarse de las experiencias colectivas de la huma-
Jung, igual que Freud, basó su teoría de la personalidad en el nidad. En nuestro ejemplo, el complejo relacionado con la
supuesto de que la mente o psique tiene un nivel consciente madre no solo procede de la relación personal del individuo
y un nivel inconsciente. A diferencia de Freud, sin embargo, con su madre, sino también de las experiencias de toda la
Niveles de la psique 69

especie. Además, este complejo está formado, en parte, por das como situaciones en la vida. Las incontables repeticio-
la imagen consciente de la madre que tiene cada persona. nes de estas situaciones han hecho que lleguen a formar par-
Por tanto, los complejos pueden ser en parte conscientes y te de la constitución biológica humana. Al principio son
surgir del inconsciente personal y del inconsciente colectivo “formas sin contenido, que representan solo la posibilidad
(Jung, 1928/1960). de que se produzca un cierto tipo de percepción y acto”
(Jung, 1937/1959, p. 48). Conforme se repiten, estas formas
empiezan a generar contenidos y se convierten en arquetipos
El inconsciente colectivo relativamente autónomos.
A diferencia del inconsciente personal, que procede de las
experiencias personales, el inconsciente colectivo tiene su Los arquetipos
origen en el pasado remoto de la especie. Se trata del con-
Los arquetipos son imágenes arcaicas que tienen su origen
cepto más polémico y quizás el más característico de Jung.
en el inconsciente colectivo. Se asemejan a los complejos
Los contenidos físicos del inconsciente colectivo se heredan
porque son conglomerados de imágenes asociadas provistos
y pasan de generación en generación en forma de potencial
de carga emocional, pero mientras los complejos son com-
psíquico. Las experiencias de los antepasados remotos con
ponentes del inconsciente personal, los arquetipos son gene-
conceptos universales como Dios, la madre, el agua, la tie-
rales y proceden del inconsciente colectivo.
rra, etc., se han transmitido a lo largo de generaciones, de
Los arquetipos también deben diferenciarse de los ins-
modo que los individuos de todas las latitudes y épocas están
tintos. Jung (1948/1960a) definió el instinto como un impul-
influidos por las experiencias de sus antepasados primitivos
so físico inconsciente al acto y consideró el arquetipo como
(Jung, 1937/1959). Por tanto, los contenidos del inconscien-
la contrapartida física del instinto. Al comparar los arqueti-
te colectivo son más o menos los mismos para los individuos
pos con los instintos, Jung (1975) escribió:
de todas las culturas (Jung, 1934/1959).
Los contenidos del inconsciente colectivo no permane- Igual que los animales de la misma especie muestran
cen latentes sino que están activos e influyen en los pensa- los mismos fenómenos instintivos en todo el mundo,
mientos, emociones y actos de cada individuo. El inconscien- el hombre también muestra las mismas formas arque-
te colectivo es también el origen de diversos mitos, leyendas típicas independientemente de dónde viva. Igual que
y creencias religiosas de la humanidad. Además genera los los animales no necesitan aprender las actividades
“grandes sueños”, sueños con un significado que va más allá instintivas, el hombre también posee unos patrones
del individuo que sueña y que tienen relevancia para las per- psíquicos básicos y los repite de manera espontánea,
sonas de cualquier época y lugar (Jung, 1948/1960b). al margen de todo tipo de enseñanza. Dado que el
El inconsciente colectivo no hace referencia a ideas he- hombre es consciente y tiene capacidad de introspec-
ción, es muy posible que pueda percibir estos patro-
redadas sino, más bien, a la tendencia innata de los humanos
nes instintivos en forma de representaciones arquetí-
a reaccionar de una manera determinada cada vez que sus
picas (p. 152).
experiencias estimulan una reacción que forma parte de la
herencia biológica. Por ejemplo, una joven madre podría te- En resumen, tanto los arquetipos como los instintos son
ner inesperadamente una reacción de amor y ternura hacia su inconscientes y ambos pueden contribuir a determinar la
hijo recién nacido, aunque anteriormente tuviera sentimien- personalidad.
tos negativos o neutrales hacia el feto. La tendencia a esta Los arquetipos tienen una base biológica pero surgen de
reacción es parte del potencial innato o heredado de la mujer la repetición de experiencias de los primeros antepasados
pero requiere una experiencia personal para ser activada. Los de los humanos. Dentro de cada persona existe, en potencia,
humanos, como otros animales, vienen al mundo con una un número incontable de arquetipos y cada vez que una ex-
predisposición genética a actuar o reaccionar de cierta mane- periencia personal corresponde a la imagen primitiva latente,
ra si sus experiencias reales se aproximan a estas predisposi- el arquetipo correspondiente se activa.
ciones de origen biológico. Por ejemplo, un hombre que se El arquetipo en sí mismo no se puede representar direc-
enamora a primera vista podría quedar enormemente sor- tamente, pero una vez activado, se expresa de diversas mane-
prendido y perplejo por sus propias reacciones. La persona ras, sobre todo en sueños, fantasías e ilusiones. Durante el
amada puede no parecerse a su ideal consciente de mujer y, encuentro con su inconsciente en la madurez, Jung tenía mu-
pese a ello, algo dentro de él le haría sentirse atraído por ella. chos sueños y fantasías arquetípicos en las que imaginaba
Jung sugeriría que el inconsciente colectivo del hombre con- que descendía a abismos cósmicos profundos, en aquel mo-
tenía impresiones de origen biológico sobre la mujer y que mento no le encontraba sentido a sus visiones y sueños, pero
estas impresiones se activaron cuando vio por primera vez a más adelante, cuando empezó a comprender que las imáge-
la persona amada. nes de los sueños y los personajes de la fantasía en realidad
¿Cuántas predisposiciones de origen biológico tienen eran arquetipos, estas experiencias adquirieron un significa-
los humanos? Según Jung, existen tantas tendencias hereda- do completamente nuevo (Jung, 1961).
70 Capítulo 4 Jung: la psicología analítica

Los sueños son la fuente principal de material arquetípi- La persona


co y ciertos sueños ofrecen lo que Jung consideró una prueba La parte de la personalidad que los individuos muestran al
de la existencia de este. Estos sueños generan motivos que mundo se designa con el término persona, término bien es-
podrían no haber estado presentes en las experiencias de la cogido porque se refiere a la máscara que llevaban los acto-
persona que los soñó y que suelen coincidir con los conoci- res de teatro en la antigüedad. Es probable que el concepto
dos por los hombres primitivos o los nativos de tribus aborí- de persona de Jung surgiera de sus experiencias con su per-
genes actuales. sonalidad número uno, que tuvo que adaptarse al mundo ex-
Jung afirmaba que las alucinaciones de pacientes psicó- terior. Según Jung, cada uno de nosotros debe ejercer un
ticos también contenían pruebas de la existencia de arqueti- papel concreto que viene dictado por la sociedad. De un mé-
pos universales (Bair, 2003). Mientras trabajaba como asis- dico se espera que adopte una actitud típica de “tratamiento
tente psiquiátrico en Burghöltzli, Jung observó a un enfermo de pacientes”, un político debe mostrar a la sociedad un ros-
de esquizofrenia paranoide que miraba por la ventana bajo el tro que le permita ganarse la confianza y los votos de los
sol. El paciente le suplicó al joven psiquiatra que mirara él ciudadanos, un actor muestra el estilo de vida que su público
también: espera de él (Jung, 1950/1959).
Le dijo: “Si miro al Sol con los ojos entreabiertos, Aunque la persona es una parte necesaria de nuestra
puedo ver el falo del Sol. Si muevo la cabeza de un personalidad, no debemos confundir nuestra faceta pública
lado a otro, el falo del Sol se mueve también y esto con nuestro sí mismo. Si nos identificamos demasiado con
es el origen del viento”. (Jung, 1931/1960b, p. 150) nuestra persona, no tendremos conciencia de nuestra indivi-
dualidad y ello nos impedirá alcanzar la autorrealización. Es
Cuatro años después, Jung se encontró con un libro del cierto que debemos reconocer el papel de la sociedad en la
filólogo alemán Albrecht Dieterich, publicado en 1903, mu- vida, pero si nos identificamos en exceso con nuestra perso-
chos años después de que aquel paciente fuera internado. na, perderemos el contacto con nuestro sí mismo interior y
El libro, escrito en griego, trataba sobre una liturgia proce- dependeremos demasiado de las expectativas de la sociedad.
dente del papiro mágico de París, que describía un rito anti- Para alcanzar el equilibrio psicológico, afirmaba Jung, es ne-
guo de culto a Mitras, el dios persa de la luz. En esta liturgia cesario alcanzar un equilibrio entre las exigencias de la so-
se le pedía al iniciado que mirara al sol hasta que pudiera ciedad y nuestra individualidad. Ser ajenos a nuestra persona
ver un tubo colgando de éste. El tubo, que oscilaba de Este es subestimar la importancia de la sociedad, pero no ser
a Oeste, era el origen del viento. La versión de Dieterich conscientes de nuestra individualidad es convertirnos en una
del falo del sol en el culto al dios Mitras era casi idéntica marioneta de la sociedad (Jung, 1950/1959).
a la alucinación del paciente que, con casi toda seguridad, Durante su distanciamiento de la realidad, entre 1913 y
no conocía el antiguo rito de iniciación. Jung (1931/1960b) 1917, Jung luchó intensamente por mantener el contacto con
presentó muchos ejemplos similares como prueba de la exis- su persona. Sabía que debía llevar una vida normal, y el tra-
tencia de los arquetipos y el inconsciente colectivo. bajo y la familia le ofrecían ese contacto. A menudo tenía
Como indicamos en el capítulo 2, Freud también creía que decirse a sí mismo: “Tengo un título de medicina de una
que los humanos heredan de manera colectiva una predispo- universidad suiza, debo ayudar a mis pacientes, estoy casado
sición a ciertos actos. Su concepto de herencia filogenética, y tengo cinco hijos, vivo en el número 228 de la Seestrasse
no obstante, es algo diferente de la formulación de Jung. Una en Küsnacht” (Jung, 1961, p. 189). Estas charlas consigo
de las diferencias reside en que Freud analizaba primero el mismo mantenían a Jung con los pies en el suelo y le asegu-
inconsciente personal y recurría a la herencia filogenética raban de que realmente existía.
solo cuando las explicaciones individuales resultaban insufi-
cientes, como hizo en alguna ocasión para explicar el com-
plejo de Edipo (Freud, 1933/1964). En cambio, Jung daba La sombra
más importancia al inconsciente colectivo y utilizaba las ex- La sombra, el arquetipo de la oscuridad y la represión, re-
periencias personales como parte integrante del conjunto de presenta las características que no queremos reconocer e in-
la personalidad. tentamos ocultar a nosotros mismos y a los demás. La som-
La diferencia principal entre los dos, no obstante, reside bra está compuesta por tendencias moralmente inaceptables
en la división del inconsciente colectivo de Jung en fuerzas y una serie de cualidades constructivas y creativas que a no-
autónomas llamadas arquetipos, cada una de las cuales tiene sotros mismos, sin embargo, nos cuesta reconocer (Jung,
vida y personalidad propias. Aunque existe un gran número 1951/1959a).
de arquetipos en forma de imágenes vagas, solo unos pocos Jung sostenía que, para alcanzar el equilibrio psicológi-
han evolucionado lo suficiente como para poder conceptua- co, debemos esforzarnos continuamente en conocer nuestra
lizarse. Los más importantes son la persona, la sombra, el sombra y que esta búsqueda es nuestra primera prueba de
ánima, el animus, la gran madre, el anciano sabio, el héroe y valor. Es más fácil proyectar la cara oscura de nuestra perso-
el sí mismo. nalidad sobre los demás para ver en ellos la fealdad y maldad
Niveles de la psique 71

que nos negamos a ver en nosotros mismos. Aceptar la oscu- la mujer; entonces, este concepto global se insertaba en el
ridad dentro de nosotros es conseguir “ser conscientes de la inconsciente colectivo de todos ellos en forma del arquetipo
sombra”, pero lamentablemente, la mayoría de las personas del ánima. Desde la prehistoria, todos los hombres vienen al
nunca llegan a ser conscientes de su sombra y se identifican mundo con una idea preestablecida de la mujer que determi-
solo con la parte favorable de su personalidad. Estas perso- na todas sus relaciones con el género femenino. Un hombre
nas no conscientes de la existencia de su sombra podrían, sin tiene una propensión especial a proyectar su ánima sobre su
embargo, estar bajo su influjo y llevar una vida trágica, tro- esposa o amante y a percibirla, no como es ella en realidad,
pezándose continuamente con la “mala suerte” y cosechan- sino como la han determinado su inconsciente personal y co-
do frustración y desánimo (Jung, 1954/1959a). lectivo. Este ánima puede provocar muchos malentendidos en
En Recuerdos, sueños, reflexiones Jung (1961) relató un las relaciones entre hombres y mujeres, pero también puede
sueño que se produjo en el momento de su ruptura con Freud. ser el origen del seductor halo de misterio que tiene la mujer
En él su sombra, personificada por un salvaje de tez oscura, en la psique de los hombres (Hayman, 2001; Hillman, 1985).
mataba al héroe, un hombre llamado Siegfried, que repre- Un hombre puede soñar con una mujer sin una imagen
sentaba al pueblo alemán. La interpretación que hizo Jung de específica ni una identidad concreta, la mujer no representa
este sueño es que ya no necesitaba a Sig Freud (Siegfried) y, a nadie que él conozca personalmente pero entra en su sueño
por ello, su sombra llevó a cabo la constructiva tarea de eli- desde las profundidades de su inconsciente colectivo. El áni-
minar al que fue su héroe. ma no tiene por qué aparecer en los sueños en forma de mu-
jer y puede estar representada por un sentimiento o estado de
ánimo (Jung, 1945/1953). Por tanto, el ánima influye en las
El ánima emociones del hombre y es la explicación de ciertos estados
Como Freud, Jung afirmaba que todos los humanos son psi- de ánimo y sentimientos irracionales aunque, en esos mo-
cológicamente bisexuales y tienen una parte masculina y una mentos, los hombres raramente admiten que su parte feme-
parte femenina. La parte femenina de los hombres surge del nina los está hechizando; en lugar de ello ignoran la irracio-
inconsciente colectivo en forma de arquetipo y ofrece una nalidad de los sentimientos o intentan explicarlos de manera
enorme resistencia a la conciencia. Pocos hombres llegan a racional y masculina. En todo caso no admiten que un arque-
conocer bien su ánima porque esta tarea requiere una gran tipo autónomo, el ánima, pueda ser el origen de su estado de
valentía y es incluso más difícil que ser conscientes de su ánimo.
sombra. Para dominar las proyecciones del ánima, los hom- Jung explicó las características engañosas del ánima
bres deben superar barreras intelectuales, ahondar en los lu- (1961) en su descripción de la “mujer en su interior” que le
gares más recónditos de su inconsciente y percibir la parte hablaba durante su viaje al inconsciente y mientras se plan-
femenina de su personalidad. teaba si su trabajo era ciencia:
Como comentamos en el texto introductorio de este ca-
Lo que decía el ánima me pareció muy astuto. Si hu-
pítulo, Jung se encontró por primera vez con su propia ánima
biera pensado que estas fantasías del inconsciente eran
durante el viaje a su psique inconsciente poco después de su
arte, no habrían sido más convincentes que las percep-
ruptura con Freud. El proceso de conocer a su ánima fue la
ciones visuales, como si hubiera estado viendo una pe-
segunda prueba de valor para Jung, como todos los hombres, lícula. No habría sentido ninguna obligación moral
solo pudo reconocer su ánima después de haber aceptado la hacia él. El ánima podría, por tanto, haberme conven-
existencia de su sombra (Jung, 1954/1959a, 1954/1959b). cido fácilmente de que era un artista incomprendido y
En Recuerdos, sueños, reflexiones Jung describió de que mi naturaleza artística me daba derecho a ignorar
manera gráfica esta experiencia. Intrigado por esta “mujer en la realidad. Si hubiera seguido escuchando su voz, sin
su interior”, (1961) llegó a la conclusión de que: duda algún día me habría dicho: “¿Crees que las estu-
pideces a las que te dedicas son realmente arte? Pues
[...] ella tenía que ser el “alma” en sentido primitivo y
te equivocas”. Por tanto, las insinuaciones del ánima,
yo empecé a especular sobre las razones por las que el
portavoz del inconsciente, pueden destruir totalmente
alma se había designado con el nombre de “ánima”.
al hombre (p. 187).
¿Por qué se pensó que era de género femenino? Más
adelante llegué a percibir que este personaje femenino
interior desempeña un papel típico, o arquetípico, en El animus
el inconsciente de los hombres y lo denominé
“ánima”. El personaje paralelo en el inconsciente de la El arquetipo masculino en las mujeres se denomina animus.
mujer lo designé con el término “animus” (p. 186). Mientras el ánima representa los estados de ánimo y senti-
mientos irracionales, el animus simboliza el pensamiento y
Jung afirmaba que el ánima procedía de las primeras ex- el razonamiento. Puede influir en el pensamiento de la mujer
periencias de los hombres con mujeres, madres, hermanas y pero, en realidad no forma parte de ella, sino del inconscien-
amantes, que se combinaban para formar una idea global de te colectivo, y surge de los encuentros entre las mujeres y los
72 Capítulo 4 Jung: la psicología analítica

hombres prehistóricos. En toda relación entre un hombre y madre de Dios, la madre naturaleza, la madre Tierra, una
una mujer, esta corre el riesgo de proyectar las experiencias madrastra o una bruja. Un ejemplo de las fuerzas opuestas de
de sus antepasados remotos con padres, hermanos, amantes la fertilidad y la destrucción es la historia de Cenicienta, cu-
e hijos, sobre el desprevenido hombre. Además, sus expe- ya hada madrina es capaz de crear para ella caballos, carro-
riencias personales con los hombres, enterradas en su in- zas, una fiesta maravillosa y un apuesto príncipe; sin embar-
consciente personal, influyen en sus relaciones con el sexo go, también puede destruir ese mundo a las doce en punto de
masculino. Si conectamos estas experiencias con las proyec- la noche. Leyendas, mitos, creencias religiosas, arte y litera-
ciones del ánima del hombre y con las imágenes de su in- tura están repletos de símbolos de la gran madre, una perso-
consciente personal, tendremos los ingredientes básicos de na que es al mismo tiempo protectora y destructiva.
toda relación entre los dos sexos. La fertilidad y la fuerza se unen para formar el concepto
Jung afirmaba que el animus origina pensamientos y de renacimiento, que puede ser un arquetipo independiente,
opiniones en las mujeres del mismo modo que el ánima ge- aunque su conexión con la gran madre es evidente. El rena-
nera sentimientos y estados de ánimo en los hombres. El ani- cimiento está representado por procesos como la reencar-
mus explica también el pensamiento irracional y las opinio- nación, el bautismo, la resurrección y la individuación o
nes ilógicas atribuidas con frecuencia a las mujeres. Muchas autorrealización. Individuos de todo el mundo están motiva-
opiniones de las mujeres son objetivamente válidas, pero, dos por un deseo de renacimiento, es decir, alcanzar la auto-
según Jung, un análisis más detallado revela que estas opi- rrealización, el nirvana, el cielo o la perfección (Jung,
niones no las desarrolló la mujer, sino que ya existían. Cuan- 1952/1956, 1954/1959c).
do una mujer está dominada por su animus, ningún llama-
miento lógico o emocional puede eliminar sus opiniones
prefabricadas (Jung, 1951/1959a). Como el ánima, el ani- El anciano sabio
mus aparece en los sueños, las visiones y fantasías en forma El anciano sabio, arquetipo de la sabiduría y la razón, sim-
personificada. boliza el conocimiento preexistente de los humanos sobre
los misterios de la vida. Este conocimiento arquetípico, sin
embargo, es inconsciente y no puede ser experimentado di-
La gran madre rectamente por un individuo. Los políticos y otras personas
Existen dos arquetipos, la gran madre y el anciano sabio, que que hablan de manera autoritaria, aunque no auténtica, sue-
se derivan del ánima y el animus. Todos los individuos, hom- len parecer sensatos y sabios para un público más que dis-
bres o mujeres, poseen el arquetipo de la gran madre. Este puesto a dejarse engañar por su propio arquetipo del anciano
concepto preexistente de madre se asocia siempre con senti- sabio. De manera similar, el hechicero de El mago de Oz,
mientos por una parte positivos y por otra negativos; el mis- cuento de L. Frank Baum, era un excelente y fascinante ora-
mo Jung (1954/1959c) habló de una “madre cariñosa y odio- dor cuyas palabras, sin embargo, no convencían a nadie. Un
sa” (p. 82). La gran madre, por tanto, representa dos fuerzas hombre o una mujer dominados por el arquetipo del anciano
opuestas: la fertilidad y el alimento, por un lado, y el poder sabio podrían atraer a muchos seguidores usando verborrea
y la destrucción, por otro. Puede dar y preservar la vida (fer- que suena profunda pero que, en realidad, tiene poco sentido
tilidad y alimento), pero también devorar o abandonar a sus porque el inconsciente colectivo no puede transmitir directa-
crías (destrucción). Recordemos que Jung pensaba que su mente su sabiduría a cada individuo. Profetas políticos, reli-
propia madre tenía dos personalidades: una afectuosa y pro- giosos y sociales que apelan a la razón y a las emociones (los
tectora, y otra misteriosa, arcaica e inflexible. arquetipos tienen siempre un aspecto emocional) están guia-
Para Jung (1954/1959c), la noción de madre afectuosa y dos por este arquetipo inconsciente. El peligro para la socie-
odiosa está sobrevalorada. “Todas esas influencias que, se- dad surge cuando las personas se dejan convencer por el
gún la literatura, ejerce la madre sobre los hijos no proceden pseudoconocimiento de un profeta persuasor y confunden la
de la propia madre, sino del arquetipo proyectado sobre ella, palabrería con el verdadero juicio. Recordemos que para
que le da un trasfondo mitológico” (p. 83). En otras palabras, Jung los sermones de su propio padre eran declamaciones
la profunda fascinación que sienten por la madre hombres y sin mensaje que no estaban respaldadas por convicciones re-
mujeres, a menudo en ausencia de una relación estrecha con ligiosas de peso.
su propia madre, era para Jung una prueba de la existencia El arquetipo del anciano sabio aparece personificado en
del arquetipo de la gran madre. los sueños en forma de padre, abuelo, profesor, filósofo, gu-
El aspecto de fertilidad y alimentación del arquetipo de rú, doctor o sacerdote. En los cuentos está representado por
la gran madre está simbolizado por un árbol, un jardín, un personajes como el rey, el sabio o el mago, que vienen en
campo arado, el mar, el cielo, el hogar, el campo, la iglesia y auxilio del atribulado protagonista y, gracias a su sabiduría,
los objetos con una cavidad, como los hornos y utensilios de le ayudan a superar incontables desventuras. El anciano sa-
cocina. Dado que la gran madre también representa fuerza y bio también está simbolizado por la propia vida. La literatura
destrucción, a veces está simbolizada por una madrina, la está llena de historias de jóvenes que dejan su hogar, se
Niveles de la psique 73

aventuran a explorar el mundo, sufren los avatares y penu- ciencia. En la figura 4.1, la conciencia (el yo) está represen-
rias de la vida y adquieren, finalmente, un cierto grado de tada por el círculo exterior y es solo una pequeña parte de la
sabiduría (Jung, 1954/1959a). personalidad; el inconsciente personal está representado por
el círculo intermedio; el círculo interior representa el incons-
El héroe ciente colectivo; y el conjunto de los tres círculos simboliza
el sí mismo. En este mándala solo se han dibujado cuatro
El arquetipo del héroe está representado en la mitología y la
arquetipos, la persona, la sombra, el animus y el ánima, y
leyenda como una persona fuerte, que puede tener poderes
cada uno de ellos se ha representado, de forma idealizada,
sobrehumanos y que lucha contra el destino para conquistar o
con el mismo tamaño. Para la mayoría de los individuos, la
derrotar a las fuerzas del mal que aparecen en forma de dra-
persona es más consciente que la sombra y la sombra puede
gones, monstruos, serpientes o demonios. Sin embargo, el
ser más accesible para la conciencia que el ánima o el ani-
héroe suele ser destruido por alguna persona o circunstancia
mus. Como se muestra en la figura 4.1, cada arquetipo tiene
aparentemente insignificante (Jung, 1951/1959b). Así, por
una parte consciente, una parte del inconsciente personal y
ejemplo, Aquiles, el valeroso héroe de la guerra de Troya,
una parte del inconsciente colectivo.
murió debido a una flecha que se clavó en su único punto
vulnerable, el talón. Por otra parte, Macbeth fue una figura
heroica con un único y trágico defecto: la ambición, que fue Consciente (yo)
también la fuente de su grandeza pero determinó su destino y
Inconsciente
su perdición. Las hazañas heroicas solo pueden ser realizadas personal
por alguien que es vulnerable, como Aquiles o el personaje
de cómic Superman, que sólo era sensible a la criptonita. Un
personaje inmortal sin debilidades no puede ser un héroe.
La imagen del héroe toca un arquetipo dentro de no- Consciente (yo)
Persona

Consciente (yo)
sotros, como demuestra nuestra fascinación por los héroes
de películas, novelas, obras de teatro y series televisivas.
Cuando el héroe vence al villano, nos libra de los sentimien- Anima Inconsciente Animus
(feminidad) colectivo (masculinidad)
tos de impotencia y dolor, siendo al mismo tiempo el modelo
de personalidad ideal (Jung, 1934/1954a).
El origen del motivo del héroe se remonta al principio Sombra

de la historia de la humanidad, al despertar de la conciencia.


Al vencer al villano, el héroe está venciendo simbólicamente
la oscuridad de la inconciencia prehumana. La conciencia
fue uno de los logros más grandes de nuestros antepasados y Inconsciente
la imagen del héroe vencedor arquetípico representa la vic- personal
toria sobre las fuerzas de las tinieblas (Jung, 1951/1959b). Consciente (yo)

El sí mismo FIGURA 4.1 La personalidad según Jung.


Jung afirmaba que cada persona posee una tendencia genéti-
ca que lo impulsa hacia la evolución, la perfección y la ple- El equilibrio entre la conciencia y el sí mismo, que se
nitud, y denominó a esta disposición innata el yo. Es el ar- muestra en la figura 4.1, también es una idealización. Mu-
quetipo más completo de todos, el arquetipo de arquetipos, chas personas tienen un exceso de conciencia y, por tanto,
porque engloba a todos los demás y los une en el proceso de carecen de la “chispa vital” de la personalidad, es decir, no
autorrealización. Como los otros, tiene componentes de la perciben la riqueza y la vitalidad de su inconsciente personal
conciencia y el inconsciente personal, pero está formado so- y, sobre todo, de su inconsciente colectivo. Por otro lado, las
bre todo por imágenes del inconsciente colectivo. personas dominadas por su inconsciente suelen mostrar ten-
Como arquetipo, el sí mismo está simbolizado por las dencias patológicas y personalidades desequilibradas (Jung,
ideas de perfección, plenitud y unidad de cada persona, pero 1951/1959a).
su símbolo por excelencia es el mándala, que se representa Aunque el sí mismo casi nunca está perfectamente equi-
mediante un círculo dentro de un cuadrado, un cuadrado librado, cada persona tiene en su inconsciente colectivo un
dentro de un círculo, o cualquier otra combinación de figuras concepto de sí misma perfecto y unificado. El mándala re-
concéntricas. Representa los esfuerzos del inconsciente co- presenta el sí mismo perfecto, el arquetipo de orden, unidad
lectivo para lograr la unidad y el equilibrio. y totalidad. Dado que la autorrealización implica unidad y
El sí mismo incluye imágenes del inconsciente personal totalidad, está representada por el mismo símbolo que la per-
y colectivo y, por tanto, no debería confundirse con la con- fección (el mándala), que a veces significa divinidad. En el
74 Capítulo 4 Jung: la psicología analítica

inconsciente colectivo, el sí mismo aparece como una perso- ven era Salomé, ambos personajes bíblicos. Elías estaba
nalidad ideal, a veces en forma de Jesucristo, Buda, Krishna dotado de una gran inteligencia, aunque Jung no lo entendía
u otras figuras deificadas. bien. Salomé le inspiró desconfianza, mientras que la ser-
Jung encontró pruebas de la existencia del arquetipo del piente se mostraba muy cariñosa con él. Cuando tuvo esta
sí mismo en los símbolos del mándala que aparecen en sue- visión, Jung no pudo comprender su significado, pero mu-
ños y fantasías de personas que nunca han sido conscientes chos años después llegó a ver a los tres personajes como ar-
de su significado. En el pasado de la humanidad, las personas quetipos. Elías representaba al anciano sabio, aparentemente
produjeron innumerables mándalas sin haber captado toda inteligente, pero muy poco sensato, la ciega Salomé repre-
su trascendencia. Jung (1951/1959a) aseguraba que cuando sentaba el ánima, bella y seductora, pero incapaz de percibir
los pacientes psicóticos atraviesan un periodo de trastornos el significado de las cosas, y la serpiente era el equivalente
psíquicos graves, en sus sueños aparece un número cada del héroe, que mostraba una gran simpatía por Jung, el héroe
vez mayor de motivos de mándalas y, según él, esta expe- de la visión. Jung (1961) pensó que debía identificar estas
riencia es una prueba más de que las personas luchan por imágenes inconscientes para mantener su propia identidad y
alcanzar el orden y el equilibrio. Es como si el símbolo in- no perderse en las poderosas fuerzas del inconsciente colec-
consciente de orden contrapesara la manifestación conscien- tivo. Más adelante escribiría:
te de desorden.
Lo fundamental es distanciarse de estos contenidos
En resumen, el sí mismo abarca la mente consciente e inconscientes mediante la personificación y, al mismo
inconsciente y unifica los elementos opuestos de la psique, tiempo, conectarlos con la conciencia. Esta técnica
las fuerzas masculina y femenina, el bien y el mal, la luz y la permite despojarlos de su fuerza. No es difícil perso-
oscuridad. Estos elementos opuestos se suelen representar nificarlos, pues siempre tienen un cierto grado de
mediante el yin y el yang (véase la figura 4.2), mientras que autonomía, una identidad independiente de ellos mis-
el sí suele estar simbolizado por el mándala. Este motivo mos. Es muy difícil aceptar esta autonomía pero,
significa unidad, totalidad y orden, es decir, autorrealiza- precisamente, el hecho de que el inconsciente se pre-
ción. La autorrealización total es difícil de alcanzar, pero sente de esta manera nos brinda la mejor forma de
existe como ideal en el inconsciente colectivo de todos los controlarlo (p. 187).
individuos. Para hacer realidad o sentir plenamente el sí mis-
mo, las personas deben superar su miedo al inconsciente,
impedir que su persona domine su personalidad, reconocer Dinámicas de la personalidad
la parte oscura de sí mismos (su sombra) y armarse de valor En este apartado sobre las dinámicas de la personalidad ana-
para hacer frente a su ánima o animus. lizaremos las ideas de Jung sobre causalidad y teleología, y
En una ocasión, durante su crisis de los cuarenta, Jung sobre la progresión y la regresión.
tuvo una visión en la que se encontraba con un anciano bar-
budo que vivía con una hermosa joven ciega y una gran ser-
piente negra. El anciano le explicó que era Elías y que la jo- Causalidad y teleología
¿La motivación surge de las causas del pasado o de obje-
tivos teleológicos? Jung insistió en que procede de ambos.
La perspectiva causal considera que los hechos del presente
tienen su origen en experiencias del pasado. Freud adoptó un
punto de vista causal para explicar el comportamiento adulto
mediante las experiencias de la infancia (véase el capítulo 2).
Jung criticó la parcialidad de Freud al dar tanta importancia
a la causalidad e insistió en que esta no podía explicar toda la
Introversión motivación. En cambio, la teleología sostiene que los hechos
del presente están motivados por objetivos y aspiraciones fu-
turos que orientan el destino de las personas. Adler adoptó
Extraversión esta perspectiva y, según él, las personas estarían motivadas
por las percepciones conscientes e inconscientes de objetivos
ficticios (véase el capítulo 3). Jung fue menos crítico con Ad-
ler que con Freud, pero insistió en que la conducta humana
está determinada por fuerzas tanto causales como teleológi-
cas y que las primeras deben equilibrarse con las segundas.
La importancia que daba Jung a este equilibrio se mani-
fiesta en su concepto de los sueños. Él coincidía con Freud
FIGURA 4.2 El yin y el yang. en que muchos sueños proceden de hechos pasados, es decir,
Tipos psicológicos 75

están causados por experiencias anteriores pero, por otro la- otra es inconsciente. Como sucede con otras fuerzas opues-
do, afirmaba que algunos sueños pueden ayudar a las perso- tas en la psicología analítica, la introversión y la extraversión
nas a tomar decisiones sobre el futuro, como sus sueños con se compensan mutuamente, lo cual se puede ilustrar median-
grandes descubrimientos en ciencias naturales que lo lleva- te el motivo del yin y el yang (véase la figura 4.2).
ron a elegir la profesión de médico.
Introversión
Progresión y regresión Según Jung, la introversión es la proyección interior de la
Para alcanzar la autorrealización, las personas deben adap- energía psíquica, con una orientación hacia lo subjetivo. Los
tarse no solo a su entorno exterior, sino también a su mundo introvertidos están en armonía con su mundo interior, con
interior. La adaptación al mundo exterior implica el avance todas sus inclinaciones, fantasías, sueños y percepciones in-
de energía psíquica y se denomina progresión, mientras que dividualizadas. Obviamente, estas personas perciben el
la adaptación al mundo interior conlleva un retroceso de mundo exterior, pero lo hacen de manera selectiva y con su
energía psíquica y se denomina regresión. Tanto la progre- propia visión subjetiva (Jung, 1921/1971).
sión como la regresión son fundamentales para el crecimien- La vida de Jung contiene dos episodios en los que la
to o la autorrealización de los individuos. introversión era claramente la actitud predominante. El pri-
La progresión predispone a las personas para reaccionar mero se produjo al principio de su adolescencia, cuando
de manera coherente a un conjunto de condiciones del entor- tuvo conocimiento de la existencia de su personalidad nú-
no, mientras que la regresión es un paso hacia atrás necesa- mero dos, que iba más allá de su personalidad extravertida.
rio para alcanzar un objetivo. La regresión activa la psique El segundo episodio tuvo lugar durante la confrontación con
inconsciente, que ofrece una ayuda fundamental para la re- su inconsciente en la madurez, cuando mantuvo conversa-
solución de la mayoría de los problemas. Por separado, ni la ciones con su ánima, tuvo sueños estrambóticos y visiones
progresión ni la regresión conducen al crecimiento. Cada extrañas que eran el “material de las psicosis” (Jung, 1961,
una de ellas provocaría demasiada desigualdad e imposibili- p. 188). Durante la crisis de los cuarenta, sus fantasías eran
taría la adaptación; pero la combinación de las dos puede personales y subjetivas. Otras personas, incluida su esposa,
activar el proceso de desarrollo de una personalidad equili- no podían comprender exactamente lo que le pasaba, y solo
brada (Jung, 1928/1960). Toni Wolff parecía poder ayudarle a salir de su confrontación
Un ejemplo de regresión lo constituye la crisis de los con el inconsciente. Durante esta confrontación introvertida,
cuarenta de Jung, durante la cual su vida psíquica se replegó Jung abandonó prácticamente su actitud extravertida u obje-
hacia el inconsciente alejándose de todo logro exterior. Em- tiva. Dejó de tratar a sus pacientes, renunció a su cargo en la
pleaba la mayor parte de su energía en el conocimiento de su Universidad de Zúrich, dejó de escribir y durante tres años se
psique inconsciente y apenas escribía o daba clases. La re- vio “totalmente incapaz de leer un libro científico” (p. 193).
gresión dominaba su vida, mientras que la progresión dejó Estaba descubriendo el polo introvertido de su existencia.
prácticamente de existir. Más adelante saldría de este perio- Sin embargo, los descubrimientos de Jung no se debie-
do con un mayor equilibrio psicológico y de nuevo volvería ron totalmente a la introversión. Sabía que si no mantenía
a interesarse por el mundo exterior. Sin embargo, sus expe- ningún contacto con el mundo exterior, corría el riesgo de
riencias regresivas con el mundo interno produjeron cambios quedar completamente poseído por su mundo interior por
permanentes y profundos en él. Para Jung (1961) el paso re- lo que, temeroso de caer en un estado de psicosis total, se
gresivo es necesario para conseguir una personalidad equili- obligó a llevar una vida lo más normal posible con su fa-
brada y acercarse a la autorrealización. milia y su profesión. De esta manera, Jung superó su viaje
interior y logró un equilibrio entre sus polos introvertido y
extravertido.
Tipos psicológicos
Además de los niveles de la psique y las dinámicas de la Extraversión
personalidad, Jung identificó varios tipos psicológicos que
A diferencia de la introversión, la extraversión se caracteri-
surgen de la unión de dos actitudes básicas, introversión y
za por la proyección de la energía psíquica hacia el exterior,
extraversión, y cuatro funciones independientes: pensamien-
de tal modo que la persona se orienta hacia lo objetivo y se
to, sentimiento, percepción e intuición.
distancia de lo subjetivo. Los extravertidos están más influi-
dos por el entorno que por su mundo interior, tendiendo a
Actitudes buscar una actitud objetiva y a eliminar la subjetiva. Como la
Jung (1921/1971) definió la actitud como una predisposi- personalidad número uno de la infancia de Jung, son prag-
ción a actuar o reaccionar de un modo característico e insis- máticos y se aferran a las realidades cotidianas y, al mismo
tió en que cada persona tiene una actitud introvertida y una tiempo, desconfían en exceso de las actitudes subjetivas, ya
extravertida, aunque una puede ser consciente mientras la sean las suyas o las de otras personas.
76 Capítulo 4 Jung: la psicología analítica

En resumen, las personas no son ni totalmente introverti- ocho orientaciones o tipos posibles. Las cuatro funciones,
das ni totalmente extravertidas. Las personas introvertidas son percepción, pensamiento, sentimiento e intuición, se pueden
como un balancín desequilibrado con un peso grande en uno definir brevemente como sigue: la percepción nos dice que
de los extremos y un peso muy ligero en el otro (véase la figura algo existe, el pensamiento nos permite reconocer su signifi-
4.3 A). En cambio, las personas extravertidas están desequi- cado, el sentimiento nos indica su valor o importancia y la in-
libradas en el otro sentido: su actitud extravertida predomina tuición nos permite conocerlo sin saber cómo lo conocemos.
por encima de la introvertida, que es insignificante (véase la
figura 4.3 B). Las personas psicológicamente equilibradas Pensamiento
alcanzan una medida entre las dos actitudes y aceptan tanto
La actividad intelectual y lógica que genera cadenas de ideas
su mundo interior como el exterior (véase la figura 4.3 C).
se llama pensamiento. El pensamiento puede ser extraverti-
do o introvertido, según la actitud básica de cada individuo.
Introvertido Extravertido Las personas de pensamiento extravertido se basan en
ideas concretas pero también pueden usar ideas abstractas si
estas proceden de otras personas, por ejemplo, sus padres o
profesores. Los matemáticos e ingenieros suelen usar el pen-
A samiento extravertido en su trabajo, al igual que los contado-
res porque para realizar su trabajo deben ser objetivos y no
subjetivos. No obstante, no todos los pensamientos objetivos
resultan productivos ya que, sin un mínimo de interpretación
personal, las ideas se reducen a hechos conocidos de ante-
mano, sin originalidad ni creatividad (Jung, 1921/1971).
Las personas de pensamiento introvertido reaccionan a
B los estímulos externos, pero su interpretación de los hechos
está más influida por el significado interno que llevan consi-
go que por los hechos objetivos en sí mismos. Los inventores
C y filósofos suelen aplicar el pensamiento introvertido porque
reaccionan al mundo exterior de una manera muy subjetiva y
creativa, ofreciendo interpretaciones nuevas para hechos ya
existentes. Llevado al extremo, el pensamiento introvertido
FIGURA 4.3 El equilibrio entre la introversión y la puede provocar pensamientos místicos improductivos, tan
extraversión.
personales que resultan inútiles para cualquier otro indivi-
duo (Jung, 1921/1971).
En el capítulo 3 explicamos que Adler creó una teoría de
la personalidad bastante opuesta a la de Freud. ¿Cómo valo-
Sentimiento
ró Jung estas dos teorías en los parámetros de la extraversión
y la introversión? Jung (1921/1971) afirmó que “el punto de Jung usó el término sentimiento para describir el proceso de
vista de Freud es fundamentalmente extravertido, el de Ad- evaluación de una idea o hecho. Tal vez una palabra más
ler, introvertido” (p. 62). Nuestras semblanzas biográficas de acertada habría sido valoración, que se presta menos a con-
Freud y Adler revelan que, al parecer, fue más bien al contra- fusión con los términos percepción o intuición. Por ejemplo,
rio: Freud era más bien introvertido, lo que concuerda con cuando alguien dice “siento que esta superficie es suave”,
sus sueños y fantasías, mientras que Adler era extravertido y está usando su percepción, y cuando dice “siento que hoy es
se sentía mejor en grupo, cantando canciones y tocando el mi día de suerte” está usando su intuición, no su capacidad
piano en las cafeterías de Viena. Sin embargo, Jung sostenía de evaluación.
que la teoría de Freud era extravertida porque reducía las El sentimiento debe diferenciarse de la emoción; es la
experiencias al mundo exterior del sexo y la agresividad y evaluación de cada actividad consciente, incluso las que nos
que la teoría de Adler era introvertida porque hacía hincapié resultan indiferentes. La mayoría de estas evaluaciones no
en las ficciones y percepciones subjetivas. Obviamente, para tienen contenido emocional pero pueden convertirse en
Jung, su propia teoría representaba el equilibrio, porque con- emociones si su intensidad aumenta hasta el punto de provo-
templaba tanto lo objetivo como lo subjetivo. car cambios fisiológicos en la persona. Sin embargo, el Sen-
timiento no es la única función que puede generar una emo-
ción: cualquiera de las cuatro funciones puede derivar en una
Funciones emoción cuando su intensidad aumenta.
Tanto la introversión como la extraversión se pueden combi- Las personas de sentimientos extravertidos usan datos
nar con una o varias de las cuatro funciones, dando lugar a objetivos para sus evaluaciones. No se guían tanto por su
Tipos psicológicos 77

opinión subjetiva, sino por valores externos y criterios de prima para el pensamiento y la formación de opinión. La
opinión generalizados. Son muy sociables; por ello son muy intuición se diferencia de la percepción en que es más crea-
apreciadas y tienen facilidad de palabra, pero, en su afán por tiva y suele añadir o eliminar elementos de la percepción
adaptarse a las normas sociales, pueden parecer artificiales, consciente.
superficiales y poco fiables. Sus opiniones tendrán siempre Las personas intuitivas extravertidas se guían por los
un elemento de falsedad fácilmente reconocible. Las perso- hechos del mundo exterior, sin embargo, no los perciben
nas de sentimientos extravertidos suelen dedicarse a los ne- completamente, sino más bien de manera subliminal. Como
gocios o a la política porque estas profesiones exigen y pre- los estímulos sensoriales intensos interfieren con la intui-
mian la formulación de opiniones basadas en información ción, las personas intuitivas eliminan muchas de sus percep-
objetiva (Jung, 1921/1971). ciones y se guían por conjeturas y presentimientos que no
Las personas de sentimientos introvertidos basan sus concuerdan con los datos sensoriales. Un ejemplo de perfil
opiniones en percepciones subjetivas más que en hechos ob- intuitivo extravertido podrían ser los inventores, que deben
jetivos. Los críticos de arte utilizan mucho este sentimiento bloquear los datos sensoriales que puedan distraerlos y con-
introvertido para formular juicios de valor a partir de datos centrarse en encontrar soluciones inconscientes para proble-
subjetivos personales. Estas personas tienen una conciencia mas objetivos. Pueden crear objetos que cubren una necesi-
individualizada, una conducta taciturna y una psique insonda- dad de la que hasta entonces pocos eran conscientes.
ble, no aceptan las opiniones y creencias tradicionales y su Las personas intuitivas introvertidas se guían por la per-
indiferencia casi total hacia el mundo objetivo (incluidas las cepción inconsciente de hechos que son básicamente subje-
personas) suele provocar que quienes están a su lado se sientan tivos y tienen poco o ningún parecido con la realidad exter-
incómodos y adopten una actitud distante (Jung, 1921/1971). na. Sus percepciones intuitivas subjetivas suelen ser muy
intensas y pueden inspirar decisiones de gran magnitud. Las
personas intuitivas introvertidas, como los místicos, profe-
Percepción
tas, artistas surrealistas o fanáticos religiosos, suelen parecer
La función que recibe estímulos físicos y los transmite a la extraños a los individuos de otros tipos que no comprenden
conciencia perceptiva se llama percepción. La percepción sus motivos. Según Jung (1921/1971) puede suceder que las
no es idéntica al estímulo físico: es la detección de los im- personas intuitivas introvertidas no comprendan claramente
pulsos sensoriales por parte del individuo. Las percepciones sus propias motivaciones; sin embargo, estas los conmueven
no dependen del pensamiento o la opinión, sino que existen profundamente (la tabla 4.1 contiene los ocho tipos propues-
como hechos absolutos y básicos dentro de cada persona. tos por Jung, con ejemplos de cada uno de ellos).
Las personas de percepción extravertida captan los es- Las cuatro funciones suelen aparecer en orden jerárqui-
tímulos externos de manera objetiva, obteniendo una visión co, una ocupando una posición superior, otra una posición
muy parecida a la realidad. Sus opiniones subjetivas apenas secundaria y las otras dos en posiciones inferiores. La mayo-
influyen en sus percepciones. Esta capacidad resulta funda-
mental en profesiones como las de corrector de estilo, pintor,
catador de vinos, o cualquier otra que exija criterios de per- TA B L A 4 . 1
cepción congruentes con los de la mayoría (Jung, 1921/1971).
Las personas de percepción introvertida están influidas Ejemplos de los ocho tipos propuestos por Jung
en gran medida por sus percepciones subjetivas de estímulos
visuales, auditivos, gustativos, táctiles, etc. Se dejan guiar Funciones Actitudes
por su interpretación de los estímulos sensoriales más que Introversión Extraversión
por los propios estímulos. Los retratistas, sobre todo aque- Pensamiento Filósofos, científicos Científicos investiga-
llos cuyas pinturas son muy personales, adoptan claramente teóricos, cierto dores, contadores,
una actitud de percepción introvertida. Dan una interpreta- tipo de inventores matemáticos
ción subjetiva a fenómenos objetivos, pero pueden comuni- Sentimiento Críticos de cine de Valuadores de propie-
car sus mensajes a los demás, no obstante, una actitud de arte, valuadores dades inmobiliarias,
percepción subjetiva llevada al extremo puede derivar en de arte críticos de cine
alucinaciones o expresiones verbales esotéricas e incom- comercial
prensibles (Jung, 1921/1971). Percepción Artistas, músicos Catadores de vino,
académicos correctores de
estilo, músicos
Intuición populares, pintores
Intuición Profetas, místicos, Cierto tipo de invento-
La intuición consiste en la percepción más allá de la con- fanáticos religio- res, reformadores
ciencia. Como con la percepción, se basa en la apreciación sos religiosos
de hechos absolutos y básicos, que proporcionan la materia
78 Capítulo 4 Jung: la psicología analítica

ría de las personas cultivan solo una función, de modo que Infancia
abordan una situación basándose en la función dominante o Jung dividió la infancia en tres subfases: (1) la anárquica, (2)
superior, algunas personas desarrollan dos funciones y unos la monárquica y (3) la dual. La fase anárquica se caracteriza
pocos individuos muy maduros han cultivado tres. Una per- por una conciencia caótica y esporádica. Pueden existir “is-
sona que en teoría ha alcanzado la autorrealización o indivi- las de conciencia”, pero existen pocas conexiones entre estas
duación tendría las cuatro funciones bien desarrolladas. islas. A veces las experiencias de la fase anárquica entran en
la conciencia como imágenes primitivas y no se pueden ver-
Desarrollo de la personalidad balizar con precisión.
La fase monárquica de la infancia se caracteriza por el
Según Jung, la personalidad se desarrolla pasando por una desarrollo del yo y el inicio del pensamiento lógico y verbal.
serie de fases que culminan con la individuación o autorrea- Durante este periodo los niños tienen una percepción objeti-
lización. A diferencia de Freud, él hizo hincapié en la segun- va de sí mismos y a menudo hablan de ellos en tercera per-
da parte de la vida, el periodo posterior a los 35 o 40 años, sona. Las islas de conciencia se hacen más grandes y nume-
cuando una persona tiene la posibilidad de reunir los diver- rosas y están habitadas por un yo rudimentario. Aunque el yo
sos aspectos de la personalidad y alcanzar la autorrealiza- se percibe como un objeto, aún no es consciente de sí mismo
ción. Sin embargo, la posibilidad de que se produzcan reac- como observador.
ciones inflexibles o degeneración también está presente en El yo como observador surge durante la fase dual, cuan-
ese periodo. La salud mental de las personas de edad media- do se divide en yo objetivo y yo subjetivo. Ahora los niños
na está relacionada con su capacidad para conseguir un equi- hablan de sí mismos en primera persona y son conscientes de
librio entre los polos opuestos de los diversos procesos. Esta su existencia como individuos autónomos. Durante la fase
capacidad es proporcional al éxito obtenido durante su viaje dual, las islas de conciencia se convierten en amplias exten-
por las fases anteriores de la vida. siones de tierra, habitadas por un yo que se reconoce a sí
mismo como objeto y sujeto (Jung, 1931/1960a).
Fases de desarrollo
Jung agrupó las fases de vida en cuatro periodos generales: Juventud
infancia, juventud, madurez y vejez. Comparó la vida con el El periodo desde la pubertad hasta la madurez se denomina
curso del Sol en el cielo a lo largo del día, donde su brillo juventud. Los jóvenes se esfuerzan por conseguir la indepen-
representa la conciencia. El sol del alba es la infancia, llena dencia psíquica y física de sus padres, encontrar pareja, for-
de potencial, pero con poco brillo (conciencia); el sol matu- mar una familia y encontrar un lugar en el mundo. Según
tino es la juventud, en ascenso hacia el cenit, pero sin con- Jung (1931/1960a), la juventud es, o debería ser, un periodo
ciencia del inminente declive; el sol de las primeras horas de de actividad creciente, maduración sexual, desarrollo de la
la tarde es la madurez, brillante como el sol de las últimas conciencia y reconocimiento de que la época dorada de la
horas de la mañana, pero orientado hacia el crepúsculo; el infancia se fue y nunca más volverá. La principal dificultad
sol vespertino es la vejez, con la antes brillante conciencia durante esta fase es vencer la tendencia natural (también pre-
ahora muy atenuada (véase la figura 4.4). Jung (1931/1960a) sente en la madurez y más adelante) a aferrarse a la concien-
sostenía que los valores, los ideales y las formas de conducta cia limitada de la infancia, evitando así los problemas del
adecuados para la primera parte de la vida son inadecuados periodo de la vida actual, este deseo de vivir en el pasado se
para la segunda y que las personas deben aprender a encon- llama el principio conservador.
trar un nuevo significado para los últimos años de su vida. Una persona madura o anciana que intenta mantener los
valores de la juventud deberá enfrentarse a la segunda mitad
de su vida paralizada, con pocas posibilidades de alcanzar la
autorrealización y sin capacidad para establecer nuevos ob-
jetivos y buscar nuevos significados para su vida (Jung,
1931/1960a).
Juventud Madurez
Madurez
Para Jung la madurez inicia aproximadamente a los 35-40
años, cuando el sol ya ha pasado el cenit y comienza su des-
Infancia
Vejez censo. Aunque este declive puede hacer que las personas
maduras se muestren cada vez más preocupadas, la madurez
FIGURA 4.4 Jung compara las fases de la vida con el es también un periodo de un enorme potencial.
recorrido del Sol en el cielo en el curso de un día. El brillo Si las personas maduras se aferran a los valores sociales
del Sol representa la conciencia. y morales de fases anteriores de su vida, intentarán mantener
Desarrollo de la personalidad 79

a toda costa su atractivo y su forma física. Al descubrir que Jung trató a estas personas ayudándolas a buscar nuevos ob-
sus ideales cambian, podrían luchar desesperadamente por jetivos y encontrar significado a la vida dando primero un
conservar un aspecto y estilo de vida juveniles. La mayoría significado a la muerte. Realizaba este tratamiento mediante
de nosotros, escribió Jung (1931/1960a), no estamos prepa- la interpretación de los sueños, porque los sueños de las per-
rados para “dar el paso hacia el atardecer de la vida y, lo que sonas mayores suelen estar llenos de símbolos de renaci-
es peor, damos este paso con la falsa suposición de que nues- miento, como largos viajes o cambios de lugar de residencia.
tros ideales nos seguirán sirviendo como hasta entonces [...] Jung usó estos y otros símbolos para determinar las actitudes
no podemos vivir el atardecer de la vida según el plan de la inconscientes de los pacientes respecto a la muerte y ayudar-
mañana; porque lo que era grande en la mañana será peque- los a encontrar una filosofía de vida con significado (Jung,
ño en el atardecer, y lo que en la mañana era cierto en el 1934/1960).
atardecer se habrá convertido en una mentira” (p. 399).
¿Cómo se puede vivir la madurez de manera plena? Las
personas que durante la juventud no han utilizado los valores
Autorrealización
de la infancia o la madurez estarán preparadas para avanzar El renacimiento psicológico, también llamado autorrealiza-
hacia esta fase y vivirla plenamente, podrán renunciar a los ción o individuación, es el proceso de llegar a ser un indivi-
objetivos extravertidos de la juventud y avanzar en la direc- duo o persona plena (Jung, 1939/1959, 1945/1953). La psi-
ción introvertida con una mayor conciencia. Su salud mental cología analítica es fundamentalmente una psicología de
no es mejor porque tengan más éxito en los negocios, más polos opuestos y la autorrealización es el proceso de integrar-
prestigio social o más satisfacciones en la vida familiar. De- la en un individuo homogéneo. Este proceso de “lograr una
ben mirar hacia el futuro con esperanza y expectativas, re- identidad propia” significa que todos los componentes psi-
nunciar al estilo de vida juvenil y descubrir un nuevo signifi- cológicos de la persona funcionan como una unidad, sin nin-
cado en la madurez. Este paso suele implicar, aunque no gún proceso psíquico atrofiado. Las personas que pasan por
siempre, la adopción de creencias religiosas, sobre todo la fe este proceso logran ser conscientes de su yo, minimizan su
en que hay vida después de la muerte (Jung, 1931/1960a). persona, reconocen su ánima o animus, y adquieren un equi-
librio factible entre la introversión y la extraversión. Además,
Vejez estos individuos autoconscientes elevan las cuatro funciones
a una categoría superior, un logro sumamente difícil.
Al acercase el anochecer de la vida, las personas sufren una La autorrealización es muy poco frecuente y solo la
disminución de la conciencia, igual que la luz y el calor del consiguen las personas capaces de asimilar su inconsciente
Sol se reducen en el crepúsculo. Si alguien tiene miedo de en el conjunto de su personalidad. Aceptar el inconsciente es
vivir durante sus primeros años, casi seguro tendrá miedo de un proceso difícil que exige valor para enfrentarse a la natu-
morir durante los últimos. El miedo a la muerte suele consi- raleza maligna de nuestra sombra y aún mayor fortaleza para
derarse normal, pero Jung afirmó que la muerte es la meta de aceptar nuestra parte femenina o masculina. Este proceso
la vida y que esta solo puede ser plena si consideramos la casi nunca se consigue realizar antes de la madurez y solo lo
muerte bajo esta perspectiva. En 1934, con 60 años, Jung alcanzan hombres y mujeres que son capaces de eliminar el
escribió: yo como aspecto dominante de la personalidad y sustituirlo
Por lo general, nos aferramos al pasado y a la ilusión por el sí mismo. La persona autorrealizada debe permitir que
de la juventud. La vejez es muy impopular. Nadie pa- el sí mismo inconsciente sea el centro de su personalidad.
rece darse cuenta de que no saber envejecer es tan Limitarse a ampliar la conciencia es amplificar el yo para dar
absurdo como no ser capaz de crecer y dejar de usar lugar a una persona desequilibrada que carece de la chispa
los zapatos de niño. Un hombre de treinta años infan- vital de la personalidad. La persona autorrealizada no está
til es sin duda lamentable, pero un septuagenario ju- dominada ni por los procesos inconscientes ni por el yo
venil, ¿no les parece delicioso? Y, sin embargo, consciente, y consigue un equilibrio entre todos los aspectos
ambos son retorcidas monstruosidades psicológicas. de su personalidad.
Un hombre joven que no lucha ha perdido la mejor Las personas realizadas saben cómo hacer frente a sus
parte de su juventud y un anciano que no sabe cómo mundos exterior e interior. A diferencia de los individuos
escuchar los secretos de los arroyos que caen de las con trastornos psicológicos, viven en el mundo real y hacen
cimas a los valles, no tiene sentido, es una momia es-
las concesiones que este requiera, pero en contraste con la
piritual, una reliquia inmóvil del pasado (Jung,
mayoría de personas, son conscientes del proceso regresivo
1934/1960, p. 407).
que conduce al autodescubrimiento. Al considerar las imá-
La mayoría de los pacientes de Jung eran personas ma- genes inconscientes como material potencial para una nueva
duras o mayores, y muchas de ellas mostraban una tendencia vida psíquica, las personas realizadas aceptan estas imáge-
a volver al pasado, se aferraban desesperadamente a objeti- nes tal y como aparecen en sus sueños y reflexiones intros-
vos y estilos de vida anteriores y su vida no tenía rumbo. pectivas (Jung, 1939/1959; 1945/1953).
80 Capítulo 4 Jung: la psicología analítica

Métodos de investigación de Jung Para aplicar el test, Jung solía usar una lista de unas 100
palabras estímulo escogidas y organizadas para provocar una
Jung recopiló datos más allá del campo de la psicología para reacción emocional y le pedía al paciente que respondiera a
construir su concepto de humanidad. No se disculpó por cada una con la primera palabra que se le viniera a la mente.
sus incursiones en los terrenos de la sociología, la historia, Jung grababa cada respuesta verbal, el tiempo que tardaba
la antropología, la biología, la física, filología, la religión, la el paciente en dar la respuesta, el ritmo de la respiración y
mitología y la filosofía. Creía firmemente que el estudio de la resistencia eléctrica de la piel. Por lo general, repetía el
la personalidad no era patrimonio exclusivo de ninguna dis- experimento para comprobar la coherencia de los datos.
ciplina y que la persona en su totalidad solo se podía enten- Ciertos tipos de reacciones indican que la palabra estí-
der buscando el conocimiento dondequiera que estuviera. mulo ha entrado en contacto con el complejo. Entre las res-
Como Freud, Jung defendió una y otra vez su condición de puestas críticas cabe citar la limitación de la respiración,
investigador científico, evitando las etiquetas de místico y cambios galvánicos de la piel, reacciones retardadas, res-
filósofo. En una carta a Calvin Hall, con fecha del 6 de octu- puestas múltiples, falta de atención a las instrucciones, inca-
bre de 1954, Jung defendía: “Si me llamas ocultista porque pacidad para pronunciar una palabra usual, imposibilidad de
estoy investigando con rigor las fantasías religiosas, mitoló- respuesta e incoherencia entre los datos del primer y segun-
gicas, folclóricas y filosóficas en los individuos modernos do test. Otras reacciones relevantes son rubor, tartamudeo,
y los textos antiguos, entonces deberás admitir que Freud risa, tos, suspiros, carraspeos, gritos, movimiento excesivo y
era un pervertido sexual porque hacía lo mismo con las repetición de la palabra estímulo. Cualquiera o una combi-
fantasías sexuales” (Jung, 1975, p. 186). Sin embargo, Jung nación de estas reacciones podrían indicar que ha habido
aseguró que la psique no se podía entender solo con el inte- contacto con un complejo (Jung, 1935/1968; Jung y Riklin,
lecto, sino que debía ser captada por la persona en su totali- 1904/1973).
dad. En la misma línea, en una ocasión afirmó: “No todo lo
que produzco sale de mi cabeza, gran parte procede también
del corazón” (Jung, 1943/1953, p. 116). Análisis de los sueños
Jung recopiló datos para sus teorías de lecturas de diver- Jung estaba de acuerdo con Freud en que los sueños tienen
sas disciplinas, pero también utilizó datos procedentes del un significado y que se deben tener en cuenta y también coin-
test de asociación de palabras, del análisis de los sueños, de la cidía con él en que los sueños surgen de las profundidades
imaginación activa y de la psicoterapia. Esta información del inconsciente y que su significado latente está expresado
la complementaba con lecturas sobre alquimia medieval, fe- de forma simbólica. Sin embargo, no estaba de acuerdo con
nómenos ocultos o cualquier otra materia, en un esfuerzo por la idea de Freud de que casi todos los sueños son cumpli-
confirmar las hipótesis de la psicología analítica. mientos de deseos y que la mayoría de los símbolos de los
sueños representan impulsos sexuales. Jung (1964) afirmaba
que las personas usan símbolos para representar una variedad
Test de asociación de palabras
de conceptos, no solo de tipo sexual, a fin de comprender las
Jung no fue el primero que usó el test de asociación de pala- “innumerables cosas que van más allá del alcance del cono-
bras, pero se le puede reconocer el mérito de haber contribui- cimiento humano” (p. 21). Los sueños son nuestro intento
do a su desarrollo y perfeccionamiento. Utilizó por primera inconsciente y espontáneo de conocer lo que no puede ser
vez esta técnica en el año 1903, cuando trabajaba como asis- conocido, de comprender una realidad que solo se puede
tente psiquiátrico en Burghöltzli, y dio conferencias sobre expresar de manera simbólica.
dicho test durante su viaje con Freud a Estados Unidos en El propósito de la interpretación de los sueños de Jung
1909, sin embargo, lo usó pocas veces en el resto de su tra- es sacar a la luz elementos del inconsciente personal y co-
yectoria profesional. Pese a esta falta de interés, el test sigue lectivo e integrarlos en la conciencia para facilitar el proce-
estando muy vinculado al nombre de Jung. so de autorrealización. El terapeuta que aplica las técnicas
Su intención al usar el test de asociación de palabras era de Jung debe comprender que los sueños a menudo tienen
demostrar la validez de la hipótesis de Freud según la cual el una función compensadora, es decir, los sentimientos y
inconsciente opera como un proceso autónomo. Sin embar- opiniones no expresados cuando estamos despiertos encon-
go, la función básica del test en la psicología junguiana ac- trarán una válvula de escape en los sueños. Jung afirmaba
tual es revelar complejos provistos de carga emocional. Co- que la condición natural de los humanos es avanzar hacia la
mo se indicó en el apartado sobre los niveles de la psique, un autorrealización; por tanto, si la vida consciente de una
complejo es un conglomerado de imágenes individualizadas persona está incompleta en un aspecto concreto, el yo in-
provistas de carga emocional y agrupadas en torno a un nú- consciente de esa persona intentará completarla a través del
cleo central. El test de asociación de palabras está basado en proceso del sueño. Por ejemplo, si el ánima de un hombre
el principio de que los complejos generan respuestas emo- no tiene un desarrollo consciente, se expresará en sueños lle-
cionales mensurables. nos de motivos de autorrealización, equilibrando así la par-
Métodos de investigación de Jung 81

te masculina del hombre con su naturaleza femenina (Jung, el matrimonio, volar o entrar en una cueva, y objetos arque-
1916/1960). típicos, como el sol, el agua, peces, serpientes o animales
Jung afirmaba que ciertos sueños demuestran la existen- depredadores.
cia del inconsciente colectivo. Se trata de los grandes sue- La tercera categoría incluye los primeros sueños recor-
ños, que tienen un significado especial para todos los indivi- dados. Estos sueños se remontan a la edad de tres o cuatro
duos, los sueños típicos, que son comunes a casi todo el años y contienen imágenes mitológicas y simbólicas y moti-
mundo, y los primeros sueños recordados. vos que no podrían haber sido vividos por un niño. Estos
En Recuerdos, sueños, reflexiones, Jung (1961) descri- sueños de la primera infancia suelen contener motivos y sím-
bió un gran sueño que tuvo durante su viaje a Estados Uni- bolos arquetípicos como el héroe, el anciano sabio, el árbol,
dos con Freud en 1909. En este sueño, que mencionamos el pez y el mándala. Jung (1948/1960b) escribió lo siguiente
brevemente en la semblanza biográfica de Jung, él vivía en la sobre estas imágenes y motivos: “Sus frecuentes apariciones
planta superior de una casa de dos pisos. Esta planta parecía en casos individuales, así como su universalidad, demues-
deshabitada, aunque el mobiliario era algo antiguo. En el tran que la psique humana es, en parte, única y subjetiva y,
sueño, Jung se daba cuenta de que no conocía la planta baja en parte, también colectiva y objetiva” (p. 291).
y decidió examinarla. Después de bajar las escaleras, advir- Jung (1961) ofreció un ejemplo gráfico en uno de sus
tió que el mobiliario era medieval, de los siglos xv y xvi y, sueños de la infancia que tuvo lugar antes de que cumpliera
mientras recorría esta planta, descubrió una escalera de pie- cuatro años. Soñó que estaba en un prado cuando de repente
dra que conducía a un sótano. “Al bajar, me encontré en una vio un agujero oscuro rectangular en el suelo. Asustado, bajó
preciosa habitación abovedada que parecía muy antigua. En- un tramo de escalones y encontró en el fondo una entrada
seguida supe que los muros eran de la época romana” (Jung, con un arco redondo con una pesada cortina verde. Detrás de
1961, p. 159). Mientras recorría el sótano, Jung advirtió una la cortina había una habitación débilmente iluminada, con
anilla en una de las losas de piedra. Al levantarla, vio otra una alfombra roja que iba desde la entrada hasta una tarima
escalera estrecha que llevaba a una cueva prehistórica. Allí, baja. Sobre la tarima, había un trono y, sobre el trono, un
vio restos de cerámica, huesos de animales dispersos y dos objeto alargado que a Jung le pareció un gran tronco de ár-
cráneos humanos muy viejos. En palabras de Jung, había bol. “Era un objeto enorme, que llegaba casi hasta el techo.
“descubierto el mundo del hombre primitivo dentro de mí Pero estaba hecho de un material curioso, piel y carne desnu-
mismo, un mundo que la conciencia apenas puede alcanzar da, y en su extremo tenía algo parecido a una cabeza redonda
o iluminar” (Jung, 1961, p. 160). sin rostro ni cabello. En la punta de la cabeza había un solo
Más adelante Jung aceptó este sueño como prueba de la ojo, que miraba inmóvil hacia arriba” (p. 12). Aterrorizado,
existencia de los niveles diferentes de la psique. La plan- el pequeño oyó a su madre decir: “¡Sí, míralo. Es el devora-
ta superior parecía deshabitada y representaba la concien- dor de hombres!”. Este comentario lo asustó aún más y lo
cia, la capa externa de la psique. La planta baja era la prime- hizo despertarse sobresaltado.
ra capa del inconsciente, antigua pero no tan extraña o lejana Jung pensaba a menudo en este sueño, pero tendrían que
en el tiempo como los utensilios romanos del sótano, que pasar 30 años antes de que pudiera percibir el evidente sím-
simbolizaban una capa más profunda del inconsciente perso- bolo fálico. Y aún necesitaría algunos años más para aceptar
nal. En la cueva, Jung descubrió dos cráneos humanos, en que el sueño era una expresión de su inconsciente colectivo
los cuales, según Freud, Jung albergaba deseos de muerte, más que el producto de una huella en su memoria personal.
para Jung, sin embargo, representaban las profundidades de En su propia interpretación del sueño, el hoyo rectangular
su inconsciente colectivo. representaba la muerte; la cortina verde simbolizaba el mis-
terio de la Tierra con su vegetación; la alfombra roja repre-
Conozca más acerca de Carl Jung ¿De- sentaba la sangre; y el árbol, descansando majestuosamente
seó Jung la muerte de su esposa? Para una en su trono, era un pene erecto, descrito anatómicamente con
comprensión de las relaciones de Jung con detalle y precisión. Después de interpretar el sueño, Jung tu-
las mujeres, y para ver cómo uno de sus vo que llegar a la conclusión de que ningún niño de tres años
grandes sueños puede haber reflejado un
y medio podría producir semejante material simbólico de
deseo de que su esposa muriera, visite el
sitio web de este libro
validez universal a partir de sus propias experiencias. Un in-
consciente colectivo, común a todos los individuos de la es-
pecie, fue su explicación para este sueño (Jung, 1961).
El segundo tipo de sueños colectivos son los sueños ge-
neralizados, que son comunes a casi todo el mundo. Entre
Imaginación activa
estos sueños se incluyen las figuras arquetípicas, como la
madre, el padre, dios, el demonio o el anciano sabio. Tam- Una técnica que Jung utilizó en su propio autoanálisis y con
bién incluyen acontecimientos arquetípicos, como el naci- muchos de sus pacientes fue la imaginación activa. Con es-
miento, la muerte, la separación de los padres, el bautismo, ta técnica, la persona debe concentrarse en una impresión
82 Capítulo 4 Jung: la psicología analítica

Cuando miro hacia atrás y analizo todo lo que viví du-


rante el periodo en que trabajé con mis fantasías, me
parece como si un mensaje hubiera llegado hasta mí
con una fuerza incontenible. Había cosas en las imáge-
nes que me afectaban no solo a mí, sino también a otras
muchas personas. Fue entonces cuando dejé de pertene-
cer exclusivamente a mí mismo. A partir de entonces,
mi vida perteneció a la mayoría [...]. Desde entonces
me puse al servicio de la psique: la amaba y la odiaba,
pero era mi mayor riqueza. Mi entrega a ella, por así
decirlo, era el único modo de poder soportar mi existen-
cia y vivirla lo más plenamente posible (p. 192).

Psicoterapia
Jung (1931/1954b) identificó cuatro enfoques básicos de las
terapias, que representaban cuatro fases de desarrollo en la
historia de la psicoterapia. La primera es la confesión de un
secreto patógeno, método catártico practicado por Josef
Breuer y su paciente Anna O. Para pacientes que simplemen-
te necesitan contar sus secretos, la catarsis resulta eficaz. La
Carl Jung, el anciano sabio de Küsnacht.
segunda fase incluye la interpretación, explicación y aclara-
ción. Este enfoque, usado por Freud, permite a los pacientes
comprender las causas de sus neurosis, pero no siempre los
cualquiera, una imagen de un sueño, una visión, un dibujo o capacita para resolver sus problemas sociales. La tercera fa-
una fantasía, hasta que la impresión empieza a “desplazar- se es el enfoque adoptado por Adler e incluye la educación
se”. La persona debe seguir el curso de las imágenes y, con de los pacientes como seres sociales. A menudo este enfoque
valentía, enfrentarse y comunicarse abiertamente con ellas. solo consigue la adaptación social de los pacientes.
El objetivo de este método es sacar a la luz imágenes Para avanzar más allá de estos tres enfoques, Jung su-
arquetípicas procedentes del inconsciente. Puede resultar girió una cuarta fase, la transformación. Esta significa que
útil con personas que desean conocer mejor su inconsciente el terapeuta primero se debe transformar en un ser humano
colectivo y personal y que están dispuestas a superar la resis- equilibrado, preferiblemente a través de la psicoterapia. Solo
tencia que suele bloquear la libre comunicación con el in- después de esta transformación y de adoptar una filosofía
consciente. Según Jung la imaginación activa tiene una ven- de vida, estará en condiciones de ayudar a los pacientes a
taja sobre el análisis de los sueños, porque sus imágenes se alcanzar la individuación, la unidad o la autorrealización.
producen en un estado consciente de la mente, por lo cual Esta cuarta fase se utiliza sobre todo con pacientes que están
son más claras y reproducibles. La carga emocional también en la segunda parte de la vida y preocupados por compren-
es bastante específica y, por lo general, las personas tienen der a su yo interior, tienen problemas morales y religiosos
pocas dificultades para reproducir la visión o recordar su es- y desean establecer una filosofía de vida unificadora (Jung,
tado de ánimo (Jung, 1937/1959). 1931/1954b).
Como variante del método de la imaginación activa, Jung fue bastante ecléctico en su teoría y práctica de la
Jung a veces pedía a sus pacientes que pintaran o expresaran psicoterapia. Su tratamiento variaba según la edad, la fase de
de algún otro modo no verbal la progresión de sus fantasías. desarrollo y el problema concreto del paciente. Unos dos ter-
Jung se basó en esta técnica para su propio autoanálisis y cios de sus pacientes estaban en la segunda parte de su vida
muchas de estas reproducciones, ricas en símbolos universa- y muchos de ellos habían perdido el rumbo, no encontraban
les y con presencia frecuente del mándala, aparecen disper- sentido a su vida o tenían miedo a la muerte. Jung intentó
sas en sus libros. El hombre y sus símbolos (1964), Palabra e ayudarlos a encontrar su propia orientación filosófica.
imagen (1979), Psicología y alquimia (1952/1968) y la bio- El objetivo fundamental de la terapia junguiana es ayu-
grafía ilustrada de Claire Dunne (2000), Carl Jung: herido dar a los pacientes neuróticos a sanar y animar a las personas
sanador del alma, contienen numerosos ejemplos de estos sanas a trabajar de manera autónoma para alcanzar la auto-
dibujos y fotografías. rrealización. Jung buscaba conseguir este objetivo usando
En 1961, Jung escribió sobre sus experiencias con la técnicas como el análisis de los sueños y la imaginación ac-
imaginación activa durante su confrontación con el incons- tiva para que los pacientes pudieran descubrir el material del
ciente: inconsciente personal y colectivo, y buscar el equilibrio en-
Investigación relacionada 83

tre estas imágenes inconscientes y la parte consciente (Jung, de los tipos en la forma en que la gente maneja sus finanzas
1931/1954a). personales y su estilo de liderazgo.
Aunque Jung fomentaba la autonomía de sus pacientes,
reconocía la importancia de la transferencia, sobre todo du-
rante las tres primeras fases de la terapia. Para él, la transfe- Tipo de personalidad e inversión financiera
rencia, tanto positiva como negativa, era un fenómeno con- La investigación sobre la personalidad no es realizada solo
comitante natural en la revelación de información muy por los psicólogos de la personalidad. Como la personalidad
personal por parte de los pacientes. Le parecía normal que es el estudio de la singularidad de cada persona, es relevante
algunos pacientes lo llamaran “madre Jung” y bastante com- para cualquier persona y en cualquier lugar. Por ejemplo,
prensible que otros lo consideraran un dios o un salvador. aunque la investigación psicológica no suele cruzar su cami-
Jung también reconoció el proceso de contratransferencia, no con las finanzas, la personalidad puede ser un factor co-
un término usado para describir los sentimientos del terapeu- mún a ambas áreas debido a que los aspectos únicos de los
ta hacia el paciente. Como la transferencia, la contratransfe- individuos son importantes para las dos. Recientemente, los
rencia puede ser una ayuda o un obstáculo para el tratamien- investigadores en negocios y finanzas se interesaron en estu-
to, en función de si facilita o no la relación entre médico y diar la forma en que la personalidad afectaba la manera en
paciente, algo que, según Jung, era indispensable para el que la gente invertía su dinero (Filbeck, Hatfield y Horvath,
éxito de la psicoterapia. 2005). Específicamente, Filbeck y colegas (2005) querían
Como la psicoterapia junguiana incluye muchos objeti- entender mejor el nivel de riesgo que los individuos están
vos secundarios y diversas técnicas, no es posible dar una dispuestos a tolerar cuando se trata de invertir dinero. A me-
descripción universal de una persona que haya completado nudo, las inversiones son muy volátiles. Es cierto que puedes
con éxito un tratamiento analítico. Para una persona madura, ganar mucho dinero jugando en el mercado de valores, pero
la meta puede ser encontrarle sentido a la vida y luchar para también puedes perderlo todo. Algunas personas tienen una
lograr el equilibrio y la unidad. La persona autorrealizada tolerancia natural a las amplias fluctuaciones en sus inversio-
puede asimilar gran parte del sí mismo inconsciente en su nes, mientras que otras no. ¿Qué tipo de gente está dispuesta
conciencia pero, al mismo tiempo, puede seguir siendo ple- a afrontar semejantes riesgos?
namente consciente de los peligros potenciales ocultos en Filbeck y colegas (2005) utilizaron el MBTI para deter-
los lugares más recónditos de la psique inconsciente. Jung minar cuáles de los tipos de personalidad de Jung eran más
aconsejó no cavar demasiado profundo en un terreno que no propensos a tolerar riesgos cuando invertían su dinero. El
hubiera sido inspeccionado adecuadamente, pues, según él, MBTI es una medida de autoevaluación con reactivos que
era como cavar en busca de un pozo artesiano con el riesgo valoran cada uno de los ocho tipos junguianos de personali-
de activar un volcán. dad delineados en la tabla 4.1. Para medir la tolerancia al
riesgo cuando se invierte dinero, los investigadores emplea-
ron un cuestionario en el que se planteaba a la gente varias
Investigación relacionada situaciones hipotéticas diferentes de elevar o disminuir su
El enfoque junguiano de la personalidad tuvo mucha in- riqueza. Basados en las respuestas a estas situaciones hipoté-
fluencia en el desarrollo temprano de la teoría de la persona- ticas, los investigadores pudieron determinar en qué punto
lidad. Sin embargo, en tiempos recientes esta influencia ha (es decir, qué porcentaje de pérdida y ganancia) la gente
disminuido, aun cuando todavía existen algunas institucio- siente que sus inversiones eran demasiado volátiles y riesgo-
nes en el mundo dedicadas a la psicología analítica. Hoy, la sas. Para ello, reclutaron una muestra de estudiantes y adul-
mayoría de la investigación relacionada con Jung se enfoca tos para completar el test MBTI y de tolerancia de riesgo, y
en sus descripciones de los tipos de personalidad. El Indica- después pusieron a prueba sus hipótesis de que algunos tipos
dor de Tipos Myers-Briggs (Myers-Briggs Type Indicator, de personalidad tolerarían más riesgos que otros.
MBTI; Myers, 1962) es la medida de los tipos de personali- Sus hallazgos revelaron que el MBTI es un buen pre-
dad de Jung utilizada con más frecuencia. El MBTI añade dictor de quién está dispuesto a tolerar el riesgo y quién no.
una quinta y una sexta función, juicio y percepción, a la tipo- Específicamente, los investigadores descubrieron que quie-
logía original de Jung, creando un total de 16 tipos posibles nes pertenecen al tipo pensante tienen una alta tolerancia
de personalidad. Este instrumento es utilizado a menudo por al riesgo, mientras que los del tipo sensitivo tienen una tole-
los consejeros escolares para dar orientación vocacional a rancia relativamente baja al mismo nivel de riesgo. Sorpren-
los estudiantes. Por ejemplo, la investigación ha revelado dentemente, la dimensión extraversión-introversión no fue
que la gente que tiene valores altos en las dimensiones de la un buen predictor de la tolerancia al riesgo, así que es difícil
intuición y el sentimiento suelen encontrar gratificante la do- predecir qué tipo específico de personas, entre racionales
cencia (Willing, Guest y Morford, 2001). Más recientemen- y sensitivos (por ejemplo, los extravertidos o los introver-
te, los investigadores han expandido el trabajo sobre la utili- tidos), son más tolerantes o intolerantes al riesgo. Sin em-
dad de los tipos junguianos de personalidad al explorar el rol bargo, los hallazgos son informativos y corresponden a los
84 Capítulo 4 Jung: la psicología analítica

tipos junguianos. Por ejemplo, la personalidad tipo pensante zapatos de los demás durante el proceso de toma de decisio-
(siempre que no sea extremadamente extravertida o introver- nes. Jarlstrom y Valkealahti (2010) argumentan que tal vez
tida) es la que se inclina por la actividad intelectual racional. los trabajos gerenciales se están caracterizando más por la
Lógicamente hablando, los mercados bursátiles suben y ba- coordinación de los recursos humanos que por la capacidad
jan y, por tanto, es de sabios tolerar el riesgo aun cuando las de decidir, la eficiencia y la implantación. Si esto es así, en-
inversiones estén a la baja, porque probablemente volverán a tonces los nuevos sitios de trabajo podrían cada vez más exi-
subir (eventualmente) a medida que la economía se fortalez- gir y recompensar a los líderes que motiven a sus equipos de
ca. La personalidad tipo sensitiva describe la forma en que empleados muy a la manera de un entrenador o coach, un
la gente evalúa la información, y esta evaluación no necesa- estilo de liderazgo muy apropiado a la función del senti-
riamente se circunscribe a las reglas de la lógica y la razón. miento. Esto lo dirá la investigación futura que dé segui-
Por tanto, el tipo sensitivo tiende más a basar su tolerancia al miento a las carreras de los estudiantes de negocios.
riesgo en su evaluación personal de la situación, que puede
o no estar en concordancia con las tendencias lógicas del
mercado bursátil. Aunque no todos los tipos de personalidad
Crítica a la teoría de Jung
junguianos se relacionaron con la tolerancia al riesgo en este
estudio, los investigadores concluyeron que la personalidad Los escritos de Carl Jung siguen despertando una gran fasci-
de los inversionistas es un factor importante que los asesores nación. Pese a su carácter subjetivo y filosófico, la psicología
financieros deberían de tomar en cuenta a la hora de crear un junguiana ha atraído un amplio público de profesionales y
portafolio de inversiones que se adapte mejor a las necesida- profanos. Sus estudios sobre la religión y la mitología pue-
des y valores personales del inversionista. den resultar evocadores para algunos lectores y despertar
rechazo en otros. Jung, sin embargo, se consideraba un cien-
tífico e insistió en que sus estudios sobre religión, mitología,
Tipo de personalidad y liderazgo folclore y fantasías filosóficas no lo convertían en un místi-
El MBTI se utiliza ampliamente en la investigación del com- co, del mismo modo que los estudios de Freud sobre el sexo
portamiento organizacional, específicamente en relación con no convertían a este en un pervertido sexual (Jung, 1975).
los comportamientos de liderazgo y gerencia. Es interesante Sin embargo, la psicología analítica, como cualquier
que algunos de estos trabajos sugieren que la preferencia del otra teoría, se debe evaluar según los seis criterios estableci-
pensamiento sobre el sentimiento y del juicio sobre la per- dos en el capítulo 1. Primero, una teoría útil debe generar
cepción (p. e. Gardner y Martinko, 1990) es característica de hipótesis comprobables e investigación descriptiva y, segun-
los gerentes eficaces, a quienes comúnmente se les pide que do, debe ser refutable. Lamentablemente, como sucede con
se enfoquen en lograr resultados a través de un rápido análi- la teoría de Freud, es prácticamente imposible confirmar o
sis de los problemas y la correcta toma de decisiones. De invalidar la teoría de Jung. El inconsciente colectivo, el nú-
hecho, la gente que exhibe esos tipos de comportamientos cleo de la teoría de Jung, sigue siendo un concepto difícil de
asociados con las funciones de juicio y pensamiento suele comprobar empíricamente.
ser considerada “materia prima de liderazgo” (Kirby, 1997), Gran parte de las pruebas de la existencia de los concep-
porque estas se han convertido casi en las características de- tos de arquetipo e inconsciente colectivo proceden de las ex-
finitorias de lo que el liderazgo significa. periencias interiores del propio Jung, las cuales, sin duda,
Un estudio reciente de los estudiantes de negocios y ge- eran difíciles de comunicar a los demás, por lo que la acep-
rentes de Finnish (Jarlstrom y Valkealahti, 2010) utilizó el tación de estos conceptos se basa más en la fe que en pruebas
MBTI para examinar lo que se conoce como “adecuación empíricas. Jung (1961) afirmó que “las manifestaciones ar-
persona-trabajo”, que se define como la adaptación entre el quetípicas están basadas en condiciones previas instintivas y
conocimiento, habilidades y capacidades de la persona y las no tienen nada que ver con la razón: ni tienen base racional,
exigencias del empleo. Como en estudios previos, los estu- ni se pueden disipar con argumentos racionales” (p. 353).
diantes de negocios y los gerentes comparten preferencias Esta afirmación, que puede ser aceptable para un artista o
por el pensamiento y el juicio sobre el sentimiento y la per- teólogo, tiene pocas probabilidades de ganar adeptos entre
cepción. Sin embargo, cuando las muestras fueron compara- los investigadores científicos, que se enfrentan con el proble-
das entre sí, apareció una interesante tendencia que contra- ma de diseñar estudios y formular hipótesis.
decía las primeras investigaciones. Los tipos sensitivos Por otro lado, la parte de la teoría de Jung sobre clasifi-
estaban sobrerrepresentados entre los estudiantes, compara- cación y tipología, es decir, las funciones y actitudes, se pue-
dos con los gerentes. Los autores argumentan que sus resul- de analizar y comprobar y ha generado una cantidad mode-
tados sugieren que está surgiendo un nuevo tipo de perfil en rada de investigación. Dado que el Test de Myers-Briggs ha
el mundo actual de los negocios, caracterizado por cualida- generado investigación abundante, damos a la teoría de Jung
des asociadas con la función sensitiva de Jung: alentar la una puntuación media en su capacidad para generar investi-
participación y construir el consenso, y el ponerse uno en los gación.
Concepto de humanidad 85

En tercer lugar, una teoría útil debería organizar el co- mativa con reservas, la segunda, una negativa rotunda. Jung
nocimiento en un marco de referencia relevante. La psicolo- solía usar los mismos términos de manera sistemática pero a
gía analítica es única porque aporta una nueva dimensión a la menudo empleaba términos distintos para describir el mis-
teoría de la personalidad, en concreto, el inconsciente colec- mo concepto. Las palabras regresión e introversión están tan
tivo. Casi ninguna de las teorías de la personalidad estudia relacionadas que se puede decir que describen el mismo pro-
los aspectos de la personalidad humana relacionados con lo ceso. Esto también sucede con los términos progresión y ex-
oculto, lo misterioso y lo parapsicológico. Aunque el incons- traversión, y la lista podría ampliarse para incluir otros mu-
ciente colectivo no es la única explicación posible para estos chos términos como individuación y autorrealización, que
fenómenos y se podrían postular otros conceptos para ex- tampoco se diferencian claramente. El lenguaje de Jung es a
plicarlos, Jung es el único teórico de la personalidad mo- menudo críptico y muchos de sus términos no están defini-
derno que hizo un intento serio de incluir una perspectiva dos adecuadamente. En cuanto a las definiciones operacio-
tan amplia de la actividad humana en un solo marco teórico. nales, Jung, como otros de los primeros teóricos de la perso-
Por estos motivos, la teoría de Jung obtiene una puntuación nalidad, no define sus términos operacionalmente. Por todo
moderada en su capacidad para organizar el conocimiento. lo anterior, en el criterio de la coherencia interna, la teoría de
El cuarto criterio para que una teoría sea útil es su capa- Jung obtiene una puntuación baja.
cidad para servir como guía práctica. ¿Sirve de ayuda a los El último criterio para que una teoría sea útil es la sen-
terapeutas, profesores y padres para resolver problemas coti- cillez. La psicología de Jung no es sencilla, pero tampoco lo
dianos? La teoría de los tipos psicológicos y el Test de es la personalidad humana. Sin embargo, dado que es más
Myers-Briggs son utilizados por muchos médicos, pero la complicada de lo necesario, solo podemos darle una puntua-
utilidad de la psicología analítica está limitada a los terapeu- ción baja en este criterio. La proclividad de Jung a buscar
tas que aceptan los principios junguianos básicos. El con- datos de diversas disciplinas y su buena disposición para ex-
cepto de inconsciente colectivo no se presta fácilmente a la plorar su propio inconsciente, sobrepasando incluso el nivel
investigación empírica, pero puede tener cierta utilidad para personal, contribuyen a la complejidad y el amplio alcance a
ayudar a las personas a comprender mitos culturales y asimi- su teoría. La ley de la simplicidad establece que cuando dos
lar traumas sufridos en la vida. Sin embargo, en su conjunto, teorías son igual de útiles, se da preferencia a la más simple.
la teoría de Jung obtiene una puntuación baja en este criterio. De hecho, dos teorías nunca pueden ser iguales, pero la de
¿Tiene la teoría de la personalidad de Jung coherencia Jung, si bien aporta a la personalidad humana una dimensión
interna? ¿Incluye un conjunto de términos definidos opera- poco tratada por otras, es probablemente más complicada de
cionalmente? La primera pregunta recibe una respuesta afir- lo necesario.

Concepto de humanidad
Jung consideraba a los humanos seres complejos con nume- personalidad socialmente aceptable. Todos los individuos
rosos polos opuestos. Su concepto de humanidad no era ni tienen un lado oscuro, una sombra, y la mayoría intentan
pesimista ni optimista, ni determinista ni intencional. Para ocultarlo a la sociedad y a ellos mismos. Además, todos los
él, las personas están motivadas por sus pensamientos cons- hombres poseen un ánima y todas las mujeres un animus.
cientes, por las imágenes de su inconsciente personal y por Los diversos complejos y arquetipos lanzan su hechizo
las huellas en la memoria latente heredadas de nuestros sobre nosotros y provocan muchos de nuestros actos y pa-
antepasados. Su motivación procede de factores tanto cau- labras y casi todos nuestros sueños y fantasías. Aunque las
sales como teleológicos. personas no son los señores de su propia casa, tampoco están
La complejidad de los humanos invalida cualquier des- totalmente dominados por fuerzas que escapan a su control.
cripción simple o parcial. Según Jung, cada persona es una Las personas tienen una capacidad limitada para decidir
combinación de fuerzas opuestas. Ninguna persona es total- sobre su vida. Con mucha fuerza de voluntad y valentía,
mente introvertida o extravertida, totalmente masculina o pueden explorar los lugares más recónditos de su psique.
femenina, no está dominada exclusivamente por una de las Pueden reconocer su sombra como parte de sí mismos, llegar
funciones, pensamiento, sentimiento, percepción o intui- a ser en parte conscientes de su lado femenino o masculino
ción, ni avanza siempre en progresión o regresión. y cultivar más de una sola función. Este proceso, que Jung
La persona es una parte mínima del individuo. Lo que llamó individuación o autorrealización, no es fácil y requie-
uno desea mostrar a los demás suele ser solo la parte de la re más fortaleza de la que pueden reunir la mayoría de las
86 Capítulo 4 Jung: la psicología analítica

personas. Por lo general, una persona realizada alcanzó la En cuanto a los aspectos de la personalidad biológicos
madurez y superó satisfactoriamente las fases de la infancia o sociales, la teoría de Jung se apoya bastante en la biología.
y la juventud. Durante la madurez, las personas deben estar El inconsciente colectivo, responsable de tantos de nuestros
dispuestas a prescindir de los objetivos y conductas de la actos, es parte de nuestra herencia biológica. Salvo en cuan-
juventud y adoptar un nuevo estilo acorde con esta fase de to al potencial terapéutico de la relación médico-paciente,
desarrollo psíquico. Jung tenía poco que decir sobre los efectos de prácticas
Incluso después de lograr la individuación, conocer su sociales específicas. En sus estudios sobre diversas culturas,
mundo interior y equilibrar las diversas fuerzas opuestas, encontró que las diferencias eran superficiales y las seme-
las personas siguen estando bajo la influencia de un in- janzas profundas. Por tanto, la psicología analítica hace más
consciente colectivo impersonal que controla muchos de sus hincapié en las semejanzas entre individuos que en las dife-
prejuicios, intereses, miedos, sueños y actividades creativas. rencias.

Conceptos clave
• El inconsciente personal está formado por las • La gran madre es el arquetipo de la fertilidad y la
experiencias reprimidas de un individuo concreto y es el destrucción.
depósito de los complejos. • El arquetipo del anciano sabio es la voz inteligente pero
• Los humanos heredan un inconsciente colectivo que los engañosa de la experiencia.
ayuda a determinar muchas de sus actitudes, • El héroe es la imagen inconsciente de una persona que
comportamientos y sueños. vence a los enemigos malignos, pero que también tiene
• Los arquetipos son contenidos del inconsciente un componente trágico.
colectivo. Los arquetipos generalizados son la persona, • El sí mismo es el arquetipo de totalidad, unidad y
la sombra, el ánima, el animus, la gran madre, el perfección.
anciano sabio, el héroe y el sí mismo. • Las dos actitudes de introversión y extraversión se
• La persona representa la parte de la personalidad que pueden combinar con una o varias de las cuatro
los individuos muestran al resto del mundo. Los funciones: pensamiento, sentimiento, percepción e
individuos psicológicamente equilibrados reconocen su intuición, para dar lugar a los ocho tipos básicos.
persona pero no la confunden con el conjunto de su • Para tener salud mental en la madurez y la vejez es
personalidad. necesario encontrar las soluciones adecuadas a los
• El ánima es la parte femenina de los hombres y explica problemas de la infancia y la juventud.
muchos de sus estados de ánimo y sentimientos • Los terapeutas junguianos utilizan el análisis de los
irracionales. sueños y la imaginación activa para descubrir los
• El animus, la parte masculina de las mujeres, origina el contenidos del inconsciente colectivo de los pacientes.
pensamiento irracional y las opiniones ilógicas en las
mujeres.
CAPÍTULO 5

Klein: la teoría de las


relaciones objetales

B Perspectiva general de la teoría de las relaciones


objetales
B Biografía de Melanie Klein
B Introducción a la teoría de las relaciones objetales
B Vida psíquica del niño
Fantasías
Objetos
B Posiciones
Posición esquizoparanoide
Posición depresiva
B Mecanismos de defensa psíquicos Klein
Introyección
Proyección
Escisión Teoría del apego de John Bowlby
Identificación proyectiva Mary Ainsworth y la situación extraña
B Internalizaciones B Psicoterapia
El yo B Investigación relacionada
El superyó Trauma infantil y relaciones objetales del adulto
El complejo de Edipo La teoría del apego y las relaciones entre adultos
B Perspectivas posteriores de las relaciones objetales B Crítica a la teoría de las relaciones objetales
Perspectiva de Margaret Mahler B Concepto de humanidad
Perspectiva de Heinz Kohut B Conceptos clave
88 Capítulo 5 Klein: la teoría de las relaciones objetales

M elanie Klein, la mujer que desarrolló una teoría centra-


da en la crianza y la relación afectiva entre padres e
hijos, nunca tuvo una relación afectuosa con su propia hija
ños con el pecho es fundamental y sirve de prototipo para
posteriores relaciones con objetos completos, como la madre
y el padre. La tendencia temprana de los niños a relacionarse
Melitta. La ruptura entre ambas se produjo pronto. Melitta con objetos parciales da a sus experiencias un carácter poco
era la mayor de tres hijos nacidos de unos padres que no se realista que afecta a todas sus relaciones interpersonales pos-
profesaban un cariño especial. Cuando tenía 15 años, sus pa- teriores. Por tanto, la teoría de Klein tiende a desplazar el
dres se separaron y Melitta culpó a su madre de la separación foco de atención de la teoría psicoanalítica de las fases de
y el posterior divorcio. Cuando Melitta llegó a la edad adul- desarrollo basadas en procesos orgánicos al papel de las pri-
ta, la relación con su madre se tensó aún más. meras fantasías en las relaciones interpersonales.
Cuando Melitta terminó la carrera de medicina, se some- Hay otros teóricos, además de Klein, que han especula-
tió a un análisis personal, presentó una ponencia ante la So- do sobre la importancia de las primeras experiencias de los
ciedad Psicoanalítica Británica y se hizo miembro oficial de niños con la madre. Margaret Mahler afirmaba que el sentido
esta sociedad, alcanzando el nivel profesional de su madre. de identidad de los niños se apoya en la relación con su ma-
Su analista, Edward Glover, era un enconado rival de dre, que se desarrolla en tres fases. Primero, los niños tienen
Melanie Klein. Glover, que fomentaba la independencia necesidades básicas que son atendidas por la madre; segun-
de Melitta, fue, al menos indirectamente, responsable de los do, los niños desarrollan una relación simbiótica de seguri-
insidiosos ataques de Melitta a su madre. La animadversión dad con una madre todopoderosa y, por último, salen de la
entre madre y hija se agudizó aún más cuando Melitta se esfera de protección de la madre y crean su propia individua-
casó con Walter Schmideberg, otro analista que estaba total- lidad. Heinz Kohut especuló que los niños desarrollan un
mente en contra de Klein y que apoyaba abiertamente a sentido de sí mismos en la primera infancia, cuando los pa-
Anna Freud, la rival más enconada de Klein. dres y otras personas los tratan como si tuvieran una identi-
Pese a ser miembro de pleno derecho de la Sociedad dad propia. John Bowlby investigó el apego que los niños
Psicoanalítica Británica, Melitta Schmideberg sentía que su sienten hacia su madre y las consecuencias negativas de se-
madre la consideraba un apéndice suyo y no una colega. En pararlo de ella. Mary Ainsworth y sus colegas crearon una
una dura carta a su madre escrita en el verano de 1934, Me- técnica para medir el tipo de apego que un niño desarrolla
litta escribió: hacia su cuidador.

Espero que… me permitas darte un consejo… soy


muy distinta de ti. Hace años te dije que no soporto
que intenten obligarme a tener ciertos sentimientos, Biografía de Melanie Klein
es la manera más segura de acabar con todos mis sen-
Melanie Reizes Klein nació el 30 de marzo de 1882 en Vie-
timientos… Ahora soy una persona madura y tengo
na, Austria. Klein fue la menor de los cuatro hijos que tuvie-
que ser independiente. Tengo mi propia vida y mi ma-
ron el doctor Moriz Reizes y su segunda esposa, Libussa
rido (citado en Grosskurth, 1986, p. 199).
Deutsch Reizes. Klein pensaba que su nacimiento no fue
Melitta continuaba diciendo que no seguiría mantenien- planificado y esto hizo que se sintiera rechazada por sus pa-
do la relación neurótica con su madre de años atrás. Ahora dres. Se creía especialmente distante de su padre, que mos-
ejercía la misma profesión que ella e insistía en que debía traba una clara preferencia por su hija mayor Emilie (Sayers,
tratarla como a una colega. 1991). Cuando nació Melanie, hacía tiempo que su padre se
La historia de Melanie Klein y su hija adquiere una nue- había rebelado contra la doctrina judía ortodoxa que apren-
va dimensión si consideramos la importancia que su teoría dió de niño y no practicaba ninguna religión, por tanto, Klein
da a las relaciones materno-filiales. creció en una familia indiferente a las cuestiones religiosas.
Durante su infancia, Klein observó que a sus padres
no les satisfacían sus respectivos trabajos. Su padre apenas
Perspectiva general de la teoría lograba ganarse la vida con la medicina y, finalmente se vio
obligado a trabajar como asistente dental. Su madre trabaja-
de las relaciones objetales ba en una tienda de plantas y reptiles, un empleo pesado,
La teoría de las relaciones objetales de Melanie Klein fue humillante y horrible para alguien que aborrecía las serpien-
construida a partir de cuidadosas observaciones de niños pe- tes (H. Segal, 1979). Pese a los exiguos ingresos de su padre,
queños. A diferencia de Freud, que se centró sobre todo en Klein aspiraba a ser médica.
los primeros cuatro a seis años de vida, Klein destacó la im- Las primeras relaciones de Klein fueron enfermizas o
portancia de los primeros cuatro a seis meses a partir del acabaron en tragedia. Se sentía abandonada por su padre, ya
nacimiento, insistiendo en que los impulsos del niño (ham- mayor, que ella percibía como frío y distante, y aunque que-
bre, sexo, etc.) están orientados hacia un objeto, un pecho, ría e idolatraba a su madre, sentía que esta la asfixiaba. Klein
un pene, una vagina, etc. Según Klein, la relación de los ni- le tenía mucho cariño a su hermana Sidonie, que era cuatro
Biografía de Melanie Klein 89

años mayor que ella y la enseñó a leer y a hacer operaciones Klein se separó de su marido en 1919, pero tuvo que
aritméticas. Lamentablemente, cuando Melanie tenía cuatro esperar muchos años para obtener el divorcio. Tras la sepa-
años, Sidonie murió. Años después, Klein confesó que no ración abrió una consulta psicoanalítica en Berlín y aportó
había llegado a superar el dolor de la pérdida de Sidonie sus primeras contribuciones al psicoanálisis con un artículo
(H. Segal, 1992). Después de la muerte de su hermana, Klein sobre su análisis de Erich, que no se identificó como su hijo
se encariñó con su único hermano, Emmanuel, que era casi hasta mucho después de la muerte de Klein (Grosskurth,
cinco años mayor que ella y se convirtió en su confidente. 1998). Algo insatisfecha con el tratamiento que estaba reali-
Ella lo adoraba y esta veneración puede haber contribuido zando con Ferenczi, puso fin a la relación e inició un análisis
a sus posteriores dificultades en las relaciones con los hom- con Karl Abraham, otro miembro del círculo de allegados de
bres. Como hiciera antes Sidonie, Emmanuel daba clases Freud. Solo 14 meses después, Klein sufrió otra tragedia con
a Melanie y sus excelentes instrucciones la ayudaron a apro- la muerte de Abraham. Entonces decidió empezar un auto-
bar los exámenes de acceso a la universidad (Petot, 1990). análisis que duraría hasta el final de su vida.
Cuando Klein cumplió 18 años su padre murió, pero dos Antes de 1919, los psicoanalistas, incluido Freud, ba-
años más tarde ocurrió una tragedia aún mayor, la muerte saban sus teorías sobre el desarrollo de los niños en su tra-
de su querido hermano Emmanuel, que dejaría a Melanie bajo terapéutico con adultos. El único caso sobre niños que
totalmente desconsolada. Cuando aún estaba de luto por la estudió Freud fue el del pequeño Hans, un niño que trató
muerte de su hermano, se casó con Arthur Klein, un ingenie- como paciente en una sola ocasión. Melanie Klein cambió
ro que había sido muy amigo de Emmanuel. Melanie pen- esta situación al aplicar el psicoanálisis a los niños. Su tra-
saba que casarse a los 21 años le impediría ejercer la medici- bajo con niños muy pequeños, incluidos los suyos, la con-
na y durante el resto de su vida lamentó no haber cumplido venció de que estos internalizan sentimientos tanto positivos
este objetivo (Grosskurth, 1986). como negativos hacia su madre y desarrollan un superyó
Lamentablemente, el matrimonio de Klein no fue feliz: mucho antes de lo que pensaba Freud. Su ligera desviación
a Melanie la horrorizaba el sexo y abominaba la idea del em- respecto de la teoría psicoanalítica tradicional suscitó mu-
barazo (Grosskurth, 1986). Pese a ello, tuvo tres hijos: Me- chas críticas de sus colegas en Berlín, lo que provocó que
litta, nacida en 1904, Hans, nacido en 1907 y Erich, nacido se sintiera cada vez más a disgusto en esta ciudad. En 1926,
en 1914. En 1909, la familia Klein se fue a vivir a Budapest, Ernest Jones la invitó a Londres para que analizara a sus
adonde Arthur debió trasladarse por su trabajo. Allí, Klein hijos y para dar una serie de conferencias sobre el análisis
conoció a Sandor Ferenczi, miembro del círculo de allegados de niños. Más adelante, estas conferencias se publicaron
de Freud y la persona que la introdujo en el mundo del psi- en su primer libro, El psicoanálisis de niños (Klein, 1932).
coanálisis. Cuando murió su madre en 1914, Klein sufrió una En 1927, fijó su residencia en Inglaterra, donde permaneció
depresión e inició un análisis con Ferenczi, lo que supuso un hasta su muerte, el 22 de septiembre de 1960. El día de su
momento crucial en su vida. Ese mismo año leyó el libro entierro, su hija Melitta la ofendió por última vez dando una
Sobre los sueños (1901/1953) de Freud “[…] me di cuenta conferencia ataviada con unas llamativas botas rojas que es-
inmediatamente de que ese era mi objetivo, al menos durante candalizarían a muchos de los asistentes (Grosskurth, 1986).
aquellos años en los que tenía mucho interés en descubrir Los años que Klein pasó en Londres estuvieron marca-
aquello que me podía satisfacer en el aspecto intelectual y dos por la discrepancia y la polémica. Aunque ella seguía
emocional” (citado en Grosskurth, 1986, p. 69). En la época considerándose freudiana, ni Freud ni su hija Anna acepta-
en que descubrió a Freud nació su hijo menor, Erich. Klein ban la visión de Klein, que daba gran importancia a los pri-
estaba profundamente fascinada por el psicoanálisis y educó meros meses de vida, o su técnica de psicoanálisis de niños.
a su hijo según los principios freudianos. Como parte de es- Sus diferencias con Anna Freud comenzaron cuando la fami-
ta educación, empezó a psicoanalizar a Erich desde que era lia Freud aún vivía en Viena, pero alcanzaron su punto álgido
muy pequeño. Además, también intentó analizar a Melitta cuando Anna se trasladó con sus padres a Londres en 1938.
y Hans y, al final, los dos acudieron a otros psicoanalistas. Antes de la llegada de Anna Freud, la escuela inglesa de psi-
Melitta, que también se dedicaría al psicoanálisis, estu- coanálisis se estaba convirtiendo con paso firme en la
vo en tratamiento con Karen Horney (véase el capítulo 6) y “escuela kleiniana” y las únicas disputas de Klein eran las
otros analistas (Grosskurth, 1986). Un interesante paralelis- que mantenía con su hija Melitta, que eran intensas y muy
mo entre Horney y Klein es que Klein trataría a las dos hijas personales.
menores de Horney cuando tenían doce y nueve años (la hija En 1934, el hijo mayor de Klein, Hans, murió como
mayor de Horney tenía catorce años y se negó a ser analiza- consecuencia de una caída. Melitta, que acababa de trasla-
da). A diferencia de Melitta, que aceptó voluntariamente ha- darse a Londres con su esposo, el psicoanalista Walter Sch-
cer un tratamiento con Horney, los dos hijos de Horney fue- mideberg, afirmó que su hermano se había suicidado y culpó
ron obligados a asistir a sesiones de análisis, no para tratar a la madre de su muerte. Ese mismo año, Melitta se sometió
ningún trastorno neurótico, sino como medida preventiva a psicoanálisis con Edward Glover, uno de los rivales de
(Quinn, 1987). Klein en la Sociedad Británica. Desde entonces, la distancia
90 Capítulo 5 Klein: la teoría de las relaciones objetales

personal y la rivalidad profesional entre Klein y su hija au- el objetivo. Klein y otros teóricos de las relaciones objeta-
mentaron más y Melitta mantuvo su postura incluso después les parten de este supuesto básico de Freud y especulan so-
de la muerte de su madre. bre el modo en que las primeras relaciones reales o soña-
Aunque Melitta Schmideberg no apoyaba a Anna Freud, das del niño con la madre o el pecho se convierten en un
su persistente antagonismo hacia Klein dificultó aun más modelo para las relaciones interpersonales posteriores. Las
la lucha de Klein con la hija de Freud, que nunca admitiría la relaciones entre adultos, por tanto, no son siempre lo que
conveniencia de analizar a los niños pequeños (King y Stei- parecen. Una parte importante de toda relación la forman
ner, 1991; Mitchell y Black, 1995). La fricción entre Klein y las representaciones psíquicas internas de los primeros ob-
Anna Freud no disminuyó y cada una de ellas afirmaba ser jetos importantes, como el pecho de la madre o el pene del
más “freudiana” que la otra (Hughes, 1989). Por último, en padre, que se incorporaron a la estructura psíquica del niño y
1946, la Sociedad Británica aceptó tres procedimientos de después se proyectaron sobre la pareja. Estas imágenes inter-
enseñanza: el tradicional de Melanie Klein, el defendido por nas no son representaciones exactas de la otra persona, sino
Anna Freud y el de un grupo intermedio que no aceptaba restos de experiencias personales anteriores.
ninguno de los dos anteriores y adoptaba un enfoque más Aunque Klein siguió considerándose freudiana, amplió
ecléctico. Con esta división, la Sociedad Británica se mantu- la teoría psicoanalítica más allá de los límites establecidos
vo intacta, aunque con un equilibrio inestable. por Freud. Por su parte, Freud optó por ignorar a Klein.
Cuando se le pedía que opinara sobre su trabajo, Freud tenía
poco que decir. Por ejemplo, en 1925 cuando Ernest Jones le
Introducción a la teoría escribió elogiando “el valioso trabajo” de Klein con el aná-
lisis de la infancia y la terapia de juegos, Freud simplemente
de las relaciones objetales respondió que “el trabajo de Melanie Klein ha suscitado mu-
La teoría de las relaciones objetales nace de la teoría de los chas dudas y gran polémica aquí en Viena” (Steiner, 1985,
instintos de Freud, pero se diferencia de su antecesora en, al p. 30).
menos, tres aspectos generales. En primer lugar, la teoría de
las relaciones objetales da menos protagonismo a los impul-
sos biológicos y concede más importancia a las pautas siste- Vida psíquica del niño
máticas de las relaciones interpersonales. En segundo lugar, Mientras Freud hizo hincapié en los primeros años de vida,
en contra de la teoría más bien paternalista de Freud que Klein destacó la importancia de los primeros cuatro o seis
hace hincapié en el poder y control del padre, la teoría de las meses. Según ella, al principio de su vida los niños no son
relaciones objetales tiende a ser más maternal, dando más una pizarra en blanco, sino que tienen una predisposición
importancia a la intimidad y los cuidados de la madre. En heredada a reducir la ansiedad que sufren como consecuen-
tercer lugar, para los teóricos de las relaciones objetales, la cia del conflicto provocado por las fuerzas del instinto de
motivación principal de las personas es el contacto y las re- supervivencia y el poder del instinto de muerte. La disposi-
laciones entre humanos, más que el placer sexual. ción innata del niño para actuar o reaccionar presupone la
No obstante, si concretamos más, el concepto de las re- existencia de una herencia filogenética, un concepto también
laciones objetales tiene muchos significados, formulados aceptado por Freud.
por diversos teóricos. En este capítulo nos concentraremos
sobre todo en el trabajo de Melanie Klein, pero también ana-
lizaremos brevemente las teorías de Margaret S. Mahler, Fantasías
Heinz Kohut, John Bowlby y Mary Ainsworth. En general, Uno de los supuestos básicos de Klein es que el niño, incluso
Mahler estudió la lucha del niño por conseguir su autonomía al nacer, posee una fantasía activa. Las fantasías son repre-
y tener una identidad propia, Kohut estudió la formación del sentaciones psíquicas de instintos inconscientes del ello; no
sí mismo, Bowlby, la ansiedad en las fases de separación, y se deben confundir con las fantasías conscientes de los niños
Ainsworth, los tipos de apego. mayores y los adultos. De hecho, Klein escribía intencional-
Si Klein es la madre de la teoría de las relaciones obje- mente, en inglés, la palabra “fantasy” como “phantasy”, para
tales, podemos decir que Freud es el padre. Recordemos del distinguir una de la otra, y así es como debemos considerarla
capítulo 2 que Freud (1915/1957a) afirmaba que los instintos en este texto. Cuando Klein (1932) escribió sobre la fantasía
o impulsos tienen un ímpetu, una fuente, un objetivo y un dinámica de los niños, no sugirió que los recién nacidos po-
objeto, y que los dos últimos tienen mayor peso psicológi- dían expresar pensamientos en palabras, simplemente quería
co. Aunque puede parecer que los distintos impulsos tienen decir que poseen imágenes inconscientes de “lo bueno” y “lo
objetivos distintos, su objetivo subyacente es siempre el malo”. Por ejemplo, un estómago lleno es bueno, un estóma-
mismo: reducir tensiones, es decir, conseguir placer. En tér- go vacío es malo. Por tanto, Klein diría que los niños que se
minos freudianos, el objeto del impulso puede ser una perso- duermen mientras se chupan el dedo están soñando con tener
na, una parte de una persona o una cosa que permita cumplir el pecho bueno de su madre dentro de ellos. De manera simi-
Posiciones 91

lar, cuando los niños tienen hambre y lloran y patalean están En su intento de resolver esta dicotomía entre senti-
soñando que dan patadas o destruyen el pecho malo. mientos buenos y malos, los niños clasifican sus experien-
Cuando el niño madura, las fantasías inconscientes rela- cias en posiciones o modos de relacionarse con los objetos
cionadas con el pecho siguen influyendo en su vida psíquica, internos y externos. Klein escogió el término “posición” en
pero también aparecen otras nuevas. Estas nuevas fantasías lugar de “fase de desarrollo” para indicar que las posiciones
inconscientes están modeladas por la realidad y las predispo- se van alternando entre sí y no son periodos o fases de de-
siciones heredadas. Una de ellas está relacionada con el sarrollo en la vida de las personas. Aunque Klein usó nom-
complejo de Edipo, el deseo de los niños de destruir a uno de bres de patologías para designarlas, para ella representaban
sus padres y poseer sexualmente al otro (la noción del com- el crecimiento y desarrollo normales. Las dos posiciones
plejo de Edipo de Klein se estudia con más detalle en el básicas son la esquizoparanoide y la depresiva.
apartado dedicado a las internalizaciones). Como estas fan-
tasías son inconscientes, pueden ser contradictorias; por
ejemplo, un niño pequeño puede imaginar que le pega a su Posición esquizoparanoide
madre y que tiene hijos con ella. Estas fantasías surgen, en Durante los primeros meses de vida, el niño entra en contac-
parte, de las experiencias del niño con su madre, y también to con el pecho bueno y el pecho malo. Estas experiencias
de una predisposición universal a destruir el pecho malo y alternas de gratificación y frustración amenazan la existen-
asimilar el bueno. cia del vulnerable yo del niño. Este desea controlar el pe-
cho devorándolo y protegiéndolo y, al mismo tiempo, sus
impulsos destructivos innatos crean la fantasía de dañar el
Objetos pecho mordiéndolo, rasgándolo o destruyéndolo. Para poder
Klein estaba de acuerdo con Freud en que los humanos tie- soportar estos dos sentimientos orientados hacia el mismo
nen pulsiones o instintos innatos, entre ellos el instinto de objeto de manera simultánea, el yo se divide, conservando
muerte. Los impulsos, obviamente, deben tener un objeto. partes del instinto de supervivencia y del instinto de muerte
Por tanto, el impulso del hambre tiene como objeto el pecho y desviando parte de ambos instintos hacia el pecho. Así,
bueno, el impulso del sexo tiene por objeto un órgano sexual, más que temer a su propio instinto de muerte, el niño teme al
etc. Klein (1948) afirmaba que desde la primera infancia los pecho persecutorio. Pero el niño también tiene una relación
niños se relacionan con estos objetos externos, tanto en sus con el pecho ideal, que le proporciona amor, tranquilidad y
fantasías como en la realidad. Las primeras relaciones obje- satisfacción, desea tener el pecho ideal dentro de sí mismo
tales son con el pecho de la madre, pero “muy pronto surge como forma de protección contra su destrucción por parte
un interés por la cara y las manos, que atienden sus necesi- de sus perseguidores. Para controlar el pecho bueno y luchar
dades y los satisfacen” (Klein, 1991, p 757). En su fantasía contra sus perseguidores, el niño adopta lo que Klein (1946)
activa, los niños introyectan o incorporan en su estructura llamó la posición esquizoparanoide, un modo de organi-
psíquica estos objetos externos, entre ellos el pene de su pa- zar las experiencias que conlleva manía persecutoria y la
dre, las manos y la cara de su madre, y otras partes del cuer- clasificación de los objetos internos y externos en buenos y
po. Los objetos introyectados son algo más que ideas inter- malos.
nas sobre objetos externos: son fantasías de internalización Según Klein, los niños desarrollan la posición esquizo-
del objeto en términos concretos y físicos, por ejemplo, los paranoide durante los primeros tres o cuatro meses de vida,
niños que han introyectado a su madre creen que esta está en los cuales la percepción del mundo externo que tiene el
siempre dentro de su propio cuerpo. La idea de Klein sobre yo es subjetiva e irreal más que objetiva y real. Por tanto, la
los objetos internos sugiere que estos tienen poder por sí sensación de persecución se considera paranoide, es decir,
mismos, de manera similar al concepto de superyó de Freud, no se basa en ningún peligro real o inmediato del mundo
que supone que los hijos llevan en su interior la conciencia exterior. Los niños deben mantener una división clara entre
del padre o de la madre. el pecho bueno y el pecho malo, porque si los confundieran
correrían el riesgo de destruir el pecho bueno y perder la se-
guridad que les ofrece. En el mundo esquizoide de los niños
pequeños, la furia y los sentimientos destructivos están diri-
Posiciones gidos contra el pecho malo, mientras que los sentimientos de
Para Klein (1946), los niños están continuamente inmersos amor y sosiego se asocian con el pecho bueno.
en un conflicto básico entre el instinto de supervivencia y el Los niños, obviamente, no usan el lenguaje para identi-
instinto de muerte, entre lo bueno y lo malo, el amor y el ficar el pecho bueno y malo, antes bien, tienen una predispo-
odio, la creatividad y la destrucción. De la misma manera sición biológica a asociar un valor positivo al alimento y al
que el yo avanza hacia la integración y se aleja de la desinte- instinto de supervivencia y un valor negativo al hambre y
gración, los niños, de manera natural, prefieren las sensacio- al instinto de muerte. Esta escisión preverbal del mundo en
nes gratificantes a las frustrantes. bueno y malo sirve como prototipo para el desarrollo poste-
92 Capítulo 5 Klein: la teoría de las relaciones objetales

rior de sentimientos ambivalentes hacia una sola persona. ques. Como los niños consideran a su madre una unidad y
Por ejemplo, Klein (1946) comparó la posición infantil es- también creen que está en peligro, pueden sentir empatía por
quizoparanoide con los sentimientos de transferencia que los ella, capacidad que les servirá para sus relaciones interperso-
pacientes suelen desarrollar hacia el analista: nales futuras.
La posición depresiva se resuelve cuando los niños sue-
Bajo la presión de la ambivalencia, el conflicto ñan que han compensado sus transgresiones anteriores y se
y la culpa, el paciente suele dividir la figura del
dan cuenta de que su madre no se va para siempre, sino que
analista, con lo cual este a veces puede ser querido
vuelve. Una vez resuelta la posición depresiva, los hijos sal-
y a veces odiado. También se puede dividir de tal
van la distancia que separa a la madre buena de la madre
manera que se mantenga la figura buena (o mala), y
alguna otra persona se convierta en la figura opuesta
mala y pueden no solo sentir el amor de su madre, sino tam-
(p. 19). bién mostrar su propio amor hacia ella. No obstante, una
resolución incompleta de la posición depresiva puede provo-
Por supuesto, los sentimientos ambivalentes no se li- car falta de confianza, incapacidad para superar la pérdida de
mitan al contexto terapéutico. La mayoría de las personas seres queridos, así como otros trastornos psíquicos.
tienen sentimientos positivos y negativos hacia sus seres
queridos, sin embargo, la ambivalencia consciente no refleja
la esencia de la posición esquizoparanoide. Cuando los adul-
tos adoptan esta posición, lo hacen de una manera primaria Mecanismos de defensa psíquicos
e inconsciente. Como Ogden (1990) señaló, pueden sentir- Klein (1955) sugirió que, desde la primera infancia, los ni-
se objetos pasivos más que sujetos activos: es más probable ños adoptan diversos mecanismos de defensa psíquicos para
que digan “es peligroso”, en lugar de “soy consciente de que proteger su yo contra la ansiedad provocada por sus fantasías
es peligroso para mí”. Otras personas pueden proyectar sus destructivas. Estos sentimientos destructivos extremos em-
sentimientos paranoicos inconscientes sobre los demás co- piezan con ansiedades sádico-orales sobre el pecho, temible
mo forma de evitar ser destruidos por el pecho malévolo. y destructivo, por una parte, y gratificante y beneficioso, por
Otros podrían proyectar sus sentimientos positivos incons- la otra. Para controlar estas ansiedades, los niños usan varios
cientes sobre otra persona, considerar que esa persona es mecanismos de defensa psíquicos, como la introyección, la
perfecta y pensar que ellos mismos no valen nada. proyección, la escisión y la identificación proyectiva.

Posición depresiva
Introyección
Hacia el quinto o sexto mes de vida, el niño empieza a per-
cibir los objetos externos como una unidad y a ver que una Para Klein la introyección significa sencillamente que los
misma persona puede tener características buenas y malas. niños imaginan que tienen dentro de su cuerpo las percep-
En ese momento, el niño desarrolla una imagen más realista ciones y experiencias que han tenido con el objeto externo,
de la madre y reconoce que es una persona independiente al principio, el pecho de la madre. La introyección empieza
de él que puede ser buena y mala. Además, el yo empieza con las primeras tomas, cuando se produce un intento de in-
a madurar hasta el punto en el que puede tolerar algunos corporar el pecho de la madre dentro del cuerpo del niño. Por
de sus propios sentimientos destructivos en lugar de proyec- lo general, el niño intenta introyectar objetos buenos, tener-
tarlos hacia fuera. Sin embargo, el niño también percibe que los dentro como forma de protección contra la ansiedad; sin
la madre podría irse y desaparecer para siempre y, por temor embargo, a veces el niño introyecta también objetos malos,
a esta posible pérdida, el niño desea protegerla y mantener- como el pecho malo o el pene malo, para conseguir tener
la a salvo de los peligros de sus propias fuerzas destructivas, control sobre ellos. Cuando se introyectan objetos peligro-
esos impulsos antropófagos que proyectó sobre ella anterior- sos, estos se convierten en perseguidores internos, que po-
mente. Pero el yo del niño es lo bastante maduro como para drían asustar al niño y dejar residuos aterradores que pueden
percibir que no tiene la capacidad de proteger a su madre y ser expresados en sueños o en el interés por cuentos como
se siente culpable por sus impulsos destructivos previos ha- Caperucita roja o Blancanieves y los siete enanitos.
cia ella. Los sentimientos de ansiedad ante la idea de perder Los objetos introyectados no son representaciones exac-
un objeto amado, unidos a los sentimientos de culpa por de- tas de los objetos reales, sino que están influidos por las fan-
sear destruir ese objeto, constituyen lo que Klein denominó tasías de los niños. Por ejemplo, pueden soñar que su madre
la posición depresiva. está siempre presente, es decir, sienten que su madre está
Los niños en fase de posición depresiva reconocen que siempre dentro de su cuerpo. La madre real, obviamente, no
el objeto amado y el objeto odiado son ahora uno y el mis- está siempre presente y, sin embargo, los niños la devoran en
mo. Se reprochan a sí mismos los impulsos destructivos que sus fantasías, para que se convierta en un objeto interno per-
sintieron hacia la madre y desean compensarla por estos ata- manente.
Internalizaciones 93

Proyección niños separan las partes inaceptables de sí mismos, las pro-


yectan sobre otro objeto y, por último, las introyectan dentro
Así como los niños usan la introyección para incorporar ob-
de sí mismos en forma modificada o distorsionada. Al volver
jetos buenos y malos, utilizan la proyección para librarse de
a introyectar el objeto dentro de sí mismos, los niños sienten
ellos. La proyección es la fantasía de que los sentimientos e
que han llegado a ser como ese objeto, es decir, se identifican
impulsos propios en realidad residen en otra persona y no
con él. Por ejemplo, los niños suelen separar parte de sus
dentro de nosotros. Al proyectar impulsos destructivos difí-
impulsos destructivos y proyectarlos sobre el pecho malo y
ciles de controlar sobre objetos externos, los niños alivian la
frustrante, a continuación se identifican con el pecho intro-
insoportable ansiedad que conlleva la idea de ser destruidos
yectándolo, un proceso que les permite ejercer control sobre
por fuerzas internas peligrosas (Klein, 1935).
el temido y admirado pecho.
Los niños proyectan imágenes malas y buenas sobre ob-
La identificación proyectiva tiene una fuerte influencia
jetos externos, en especial sus padres. Por ejemplo, un niño
en las relaciones interpersonales de los adultos. Por contras-
pequeño que desea castrar a su padre podría proyectar sobre
te con la proyección, que puede existir enteramente en la
este las fantasías de castración y, de este modo, invertir sus
fantasía, la identificación proyectiva existe solo en el mundo
deseos de castración y culpar al padre de querer castrarlo a
de las relaciones interpersonales reales. Por ejemplo, un
él. De manera similar, una niña pequeña podría imaginar que
hombre con una fuerte tendencia no deseada a dominar a los
devora a su madre, proyectar esa fantasía sobre la madre y
demás proyectará estos sentimientos sobre su esposa, que lo
temer que esta se vengue de ella persiguiéndola.
considerará dominante. El hombre sutilmente intentará que
Las personas también pueden proyectar impulsos bue-
su esposa adopte un papel dominante, comportándose con
nos. Por ejemplo, los niños que disfrutan del pecho nutriente
excesiva sumisión, para obligar a su mujer a mostrar las ten-
de su madre atribuirán esos sentimientos positivos al pecho
dencias que él depositó sobre ella.
e imaginarán que es bueno. Los adultos a veces proyectan
sus propios sentimientos de amor sobre otra persona y llegan
a creer que la otra persona los ama. La proyección permite a
las personas, por tanto, creer que sus puntos de vista son Internalizaciones
verdad. Cuando los teóricos de las relaciones objetales hablan de in-
ternalizaciones, quieren decir que la persona asimila (intro-
Escisión yecta) aspectos del mundo externo y organiza esas introyec-
ciones en un marco psicológicamente relevante. En la teoría
Los niños solo pueden controlar los aspectos buenos y malos kleiniana, existen tres internalizaciones importantes: el yo,
de sí mismos y de los objetos externos mediante la escisión el superyó y el complejo de Edipo.
de estos, es decir, separando impulsos incompatibles. Para
separar los objetos malos de los buenos, el propio yo debe
escindirse. Por tanto, los niños crean una imagen del “yo El yo
bueno” y el “yo malo” que les permite gestionar los impul-
sos agradables y destructivos dirigidos a objetos externos. Klein (1930, 1946) afirmaba que el yo, el sentido que cada
La escisión puede tener un efecto positivo o negativo individuo tiene de sí mismo, alcanza la madurez bastante an-
sobre ellos. Si no es excesiva o inflexible, puede ser un me- tes de lo que supuso Freud. Aunque Freud planteó la hipóte-
canismo positivo y provechoso no solo para los niños sino sis de que nuestro yo existe desde que nacemos, no le atribu-
también para los adultos: permite a los individuos percibir yó funciones psíquicas complejas hasta el tercer o cuarto año
los aspectos positivos y negativos de sí mismos, evaluar su de vida aproximadamente, pues para él, el niño pequeño está
comportamiento como bueno o malo y diferenciar a las per- dominado por el ello. Klein, sin embargo, ignoró práctica-
sonas agradables de las desagradables. Una división excesiva mente el ello y basó su teoría en la capacidad del yo para
e inflexible, en cambio, puede provocar represión patológi- percibir las fuerzas destructivas y afectivas y para controlar-
ca. Por ejemplo, si el yo de los niños es demasiado inflexible las mediante la escisión, la proyección y la introyección.
como para escindirse en un yo bueno y un yo malo, ellos no Klein (1959) afirmaba que, aunque al nacer el yo está
podrán introyectar las experiencias negativas en el yo bueno. bastante desorganizado, es lo suficientemente fuerte como
Si los niños no pueden aceptar su propia conducta negativa, para sentir ansiedad, usar mecanismos de defensa y crear re-
deberán gestionar los impulsos destructivos y aterradores de laciones objetales tempranas tanto en su imaginación como
la única forma posible: la represión. en la realidad. El yo empieza a evolucionar con la primera
experiencia del niño con la comida, cuando el pecho bueno
lo colma no solo de alimento, sino también de amor y segu-
Identificación proyectiva ridad. Pero el niño también conoce al pecho malo, el que
Otra forma de reducir la ansiedad es la identificación pro- desaparece o le niega el alimento, el amor o la seguridad. El
yectiva, un mecanismo de defensa psíquico en el cual los niño introyecta tanto el pecho bueno como el malo y estas
94 Capítulo 5 Klein: la teoría de las relaciones objetales

imágenes ofrecen un punto focal para la expansión posterior en relación con cualquier peligro real. ¿Por qué los superyós
del yo que evalúa todas las experiencias, incluso las que no de los niños se distancian de manera tan drástica de las ame-
están vinculadas con el alimento, según su relación con el nazas reales de los padres? Klein (1933) sugirió que la res-
pecho bueno y el pecho malo. Por ejemplo, cuando el yo puesta reside en los propios instintos de destrucción de los
conoce el pecho bueno, espera tener experiencias positivas niños, que ellos sienten como ansiedad y, para hacerles fren-
similares con otros objetos, como sus propios dedos, un chu- te, sus yos movilizan la libido (el instinto de supervivencia)
pete o el padre. Por tanto, la primera relación objetal del niño en contra del instinto de muerte. Sin embargo, los instintos
(con el pecho) se convierte en el prototipo, no solo para el de supervivencia y de muerte no se pueden separar totalmen-
futuro desarrollo del yo, sino también para las relaciones in- te, de modo que el yo se ve obligado a defenderse de sus
terpersonales posteriores del individuo. propias acciones. Esta defensa del yo temprano sienta las
Para que pueda surgir un yo unificado, este se debe es- bases para el desarrollo del superyó, cuya violencia extrema
cindir previamente. Klein suponía que los niños tienen una es una reacción a la autodefensa agresiva del yo contra sus
tendencia innata a luchar para conseguir la integración, pero, propias tendencias destructivas. Klein afirmaba que este
al mismo tiempo, están obligados a enfrentarse a las fuerzas superyó inflexible y cruel es la causa de muchas tendencias
opuestas de la vida y la muerte, como se refleja en su expe- antisociales y criminales en los adultos.
riencia con el pecho bueno y el pecho malo. Para evitar la Klein describiría el superyó de un niño de cinco años
desintegración, el yo emergente debe dividirse en el yo bueno prácticamente de la misma manera que lo hizo Freud. Hacia
y el yo malo. El yo bueno surge cuando los niños están sien- el quinto o sexto año de vida, el superyó genera poca ansie-
do colmados de alimento y amor; el yo malo surge cuando dad pero mucha culpa, ha perdido gran parte de su severidad
no reciben ni alimento ni amor. Esta imagen dual del yo les y se ha transformado en una conciencia realista. Sin embar-
permite sobrellevar los aspectos buenos y malos de los ob- go, Klein rechazó la idea de Freud según la cual el superyó
jetos externos. Cuando los niños maduran, sus percepciones se deriva del complejo de Edipo. En lugar de ello, insistió en
se hacen más realistas, dejan de ver el mundo en términos que el superyó crece paralelamente al complejo de Edipo y
de objetos parciales y sus yos llegan a estar más integrados. surge finalmente en forma de culpa realista, una vez resuelto
dicho complejo.
El superyó
La noción de superyó de Klein difiere de la de Freud en, al El complejo de Edipo
menos, tres aspectos importantes. En primer lugar, aparece Aunque Klein afirmaba que su noción del complejo de Edi-
mucho antes; en segundo lugar, no procede del complejo de po, más que invalidarlas, ampliaba las ideas de Freud, su
Edipo; y, por último, es mucho más inflexible y cruel. Klein concepto se apartaba del freudiano en varios aspectos. Pri-
(1933) encontró estas diferencias mediante su análisis de ni- mero, Klein (1946, 1948, 1952) sostenía que el complejo de
ños pequeños, una experiencia que Freud no tenía. Edipo empieza a una edad mucho más temprana que la que
había sugerido Freud, quien afirmaba que surgía en la
No cabía la menor duda de que el superyó había es- fase fálica, cuando los niños tienen entre cuatro y cinco años
tado funcionando plenamente durante algún tiempo en
aproximadamente, y después de haber superado las fases
mis pequeños pacientes de edades comprendidas entre
oral y anal. En cambio, Klein sostenía que el complejo de
los treinta y tres meses y los cuatro años, mientras que
Edipo empieza durante los primeros meses de vida, coexiste
según la perspectiva aceptada [freudiana], el superyó
no se activaría hasta que el complejo de Edipo se hu-
con las fases oral y anal, y alcanza su clímax en la fase ge-
biera extinguido, es decir, hasta aproximadamente el nital a la edad de tres o cuatro años (Klein prefería el térmi-
quinto año de vida. Además, mis datos mostraron que no fase “genital” antes que fase “fálica” porque este último
este superyó temprano era infinitamente más inflexible sugería una psicología masculina). Segundo, Klein afirmaba
y cruel que el de los niños mayores o adultos, y que que una parte importante del complejo de Edipo es el miedo
literalmente aplastaba el débil yo de los niños (p. 267). de los niños a las represalias de los padres por su fantasía de
vaciar el cuerpo de aquellos. Tercero, Klein destacó la im-
Recordemos que el concepto de superyó en Freud in- portancia de que los niños mantengan sentimientos positivos
cluía dos subsistemas: un yo ideal que genera sentimientos hacia ambos padres durante la fase edípica. Cuarto, formuló
de inferioridad y un yo consciente que provoca sentimien- la hipótesis de que al principio de su formación, el comple-
tos de culpa. Klein estaba de acuerdo en que el superyó más jo de Edipo suple la misma necesidad para ambos géneros,
maduro causa sentimientos de inferioridad y culpa, pero sus es decir, desarrollar una actitud positiva hacia el objeto
experiencias con niños pequeños la llevaron a afirmar que el bueno o gratificante (pecho o pene) y evitar el objeto malo
superyó temprano no genera culpa, sino terror. o aterrador (pecho o pene). De este modo, los niños de uno
Según Klein, los niños pequeños temen ser devorados y y otro género pueden dirigir su amor de manera alternativa
cortados en pedazos, temores totalmente desproporcionados o simultánea hacia cada uno de sus padres y, por tanto, ser
Perspectivas posteriores de las relaciones objetales 95

capaces de tener relaciones homosexuales y heterosexuales Cuando el niño madura, sin embargo, desarrolla impul-
con ambos padres. Al igual que Freud, Klein suponía que, en sos sádico-orales hacia su padre y quiere arrancarle el pene
última instancia, las niñas y los niños viven el complejo de de un mordisco y asesinarlo. Estos sentimientos provocan la
Edipo de manera distinta. ansiedad de castración y el temor de que su padre se vengue
de él por haberle arrancado el pene. Este temor convence al
niño pequeño de que la relación sexual con su madre sería
Desarrollo edípico femenino muy peligrosa para él.
Al principio del desarrollo edípico femenino, durante los El complejo de Edipo del niño se resuelve solo parcial-
primeros meses de vida, la niña pequeña considera el pecho mente con la ansiedad de castración. Un factor más impor-
de su madre como “bueno y malo”. Más adelante, hacia los tante es su capacidad para establecer relaciones positivas con
seis meses de edad, empieza a considerar el pecho como al- ambos padres al mismo tiempo. En ese momento, el niño
go más positivo que negativo para, posteriormente, conside- considera a sus padres como objetos completos, lo que le
rar que toda su madre está llena de cosas buenas, actitud que permite superar su posición depresiva.
la lleva a imaginar cómo se hacen los bebés. Sueña que el Tanto para las niñas como para los niños, la resolución
pene de su padre alimenta a su madre con riquezas, entre satisfactoria del complejo de Edipo depende de su capacidad
ellas los bebés. Como la niña pequeña considera que el pene para aceptar que la madre y el padre estén juntos y manten-
del padre tiene poder para dar hijos, desarrolla una relación gan relaciones sexuales, sin restos de rivalidad. Los senti-
positiva con él y sueña que su padre llenará su cuerpo de mientos positivos de los niños hacia ambos padres les sirven
bebés. Si la fase edípica femenina se desarrolla sin proble- más adelante para mejorar sus relaciones sexuales adultas.
mas, la niña adopta una posición “femenina” y tiene una re- En resumen, Klein afirmaba que las personas nacen con
lación positiva con ambos padres. dos fuertes impulsos, el instinto de supervivencia y el instin-
Sin embargo, en circunstancias menos ideales, la niña to de muerte. Los niños desarrollan un apasionado afecto por
percibirá a su madre como una rival y soñará que la priva del el pecho bueno y un odio intenso por el pecho malo, lo que
pene de su padre y le roba los bebés. El deseo de la niña de provoca que las personas deban luchar durante toda su vida
robarle a su madre genera un temor paranoico a que su ma- para reconciliar estas dos imágenes psíquicas inconscientes
dre se cobre venganza haciéndole daño o llevándose sus be- de lo bueno y de lo malo, del placer y del dolor. La fase más
bés. La ansiedad principal de la niña procede de un miedo a crucial de la vida son los primeros meses, un periodo en el
que su madre dañe el interior de su cuerpo, una ansiedad que que las relaciones con la madre y otros objetos relevantes
solo podrá aliviar cuando más adelante ella tenga un bebé forman un modelo para las relaciones interpersonales poste-
sano. Según Klein (1945), la envidia del pene proviene del riores. La capacidad de la persona adulta para amar u odiar
deseo de la niña de internalizar el pene de su padre y obtener empieza con estas primeras relaciones objetales.
un bebé de él y esta fantasía es anterior a cualquier deseo de
tener un pene externo. En contra de la visión de Freud, Klein
no pudo encontrar pruebas de que la niña pequeña culpe a su Perspectivas posteriores de las relaciones
madre de traerla al mundo sin un pene, sostenía, en cambio, objetales
que la niña mantiene un fuerte apego hacia su madre durante
todo el periodo edípico. A partir de las notables y brillantes descripciones de Melanie
Klein, una serie de teóricos posteriores ampliaron y modifi-
caron la teoría de las relaciones objetales. Entre los más pro-
Desarrollo edípico masculino minentes de estos teóricos se cuentan Margaret Mahler,
Como la niña, el niño pequeño considera el pecho de su ma- Heinz Kohut, John Bowlby y Mary Ainsworth.
dre como algo bueno y malo (Klein, 1945). Después, duran-
te los primeros meses del desarrollo edípico, el niño despla-
za algunos de sus deseos orales del pecho de su madre al Perspectiva de Margaret Mahler
pene de su padre. En este momento, el niño pequeño ha Margaret Schoenberger Mahler (1897-1985) nació en So-
adoptado una posición femenina, es decir, una actitud homo- pron, Hungría, y se licenció en medicina en la Universidad
sexual pasiva hacia su padre. A continuación, pasa a una re- de Viena en 1923. En 1938 se trasladó a Nueva York, donde
lación heterosexual con su madre, pero debido a la atracción trabajó como especialista de atención infantil del Instituto
homosexual anterior hacia su padre, no teme que su padre lo Psiquiátrico del Estado de Nueva York. Más adelante creó
castre. Según Klein, esta posición homosexual pasiva es una sus propios cursos de doctorado sobre niños en Nueva York.
condición fundamental para el desarrollo de una relación he- Entre 1955 y 1974, ocupó la cátedra de psiquiatría clínica en
terosexual equilibrada entre el niño y su madre. Formulado la Escuela de Medicina Albert Einstein.
de manera más sencilla, el niño debe tener una opinión posi- A Mahler le interesaba sobre todo el nacimiento psico-
tiva sobre el pene de su padre para poder valorar el suyo. lógico del individuo que tiene lugar durante los tres primeros
96 Capítulo 5 Klein: la teoría de las relaciones objetales

de sueño y ausencia general de tensión en los recién naci-


dos. Ella afirmaba que esta fase es un periodo de narcisismo
primario absoluto en el cual el niño no es consciente de la
existencia de otras personas. Por tanto, calificó el autismo
normal como una fase sin objetos, un periodo en el que el ni-
ño busca de manera natural el pecho de la madre. No estaba
de acuerdo con la idea de Klein de que los niños incorporan
el pecho bueno y otros objetos dentro de su yo.
Cuando los niños se van dando cuenta de que no pueden
satisfacer sus propias necesidades, empiezan a reconocer a
su cuidador principal y a buscar una relación simbiótica con
él, lo que lleva a la simbiosis normal, la segunda fase prin-
cipal de desarrollo de la teoría de Mahler. La simbiosis nor-
mal empieza alrededor de la cuarta o quinta semana de vida
y alcanza su punto álgido en el cuarto o quinto mes. Durante
este periodo, “el niño se comporta y funciona como si él y su
madre fueran un sistema omnipotente, una unidad dual den-
tro de unas fronteras comunes” (Mahler, 1967, p. 741). En la
analogía del huevo de ave, ahora el cascarón empieza a rom-
Margaret Mahler
perse, pero el recién nacido sigue estando protegido por una
membrana psicológica en forma de relación simbiótica. Ma-
años de vida, un periodo en el cual el niño renuncia a la se- hler reconoció que esta relación no es una auténtica simbio-
guridad a cambio de autonomía. Al principio, las ideas de sis, ya que, aunque el niño sí depende de la madre, la madre
Mahler procedían de su observación de la conducta de niños no necesita en sentido estricto al niño. La simbiosis se carac-
con trastornos psicológicos en la relación con sus madres. teriza por una serie de señales mutuas entre el hijo y la ma-
Más adelante, observó a bebés normales durante la creación dre. El hijo envía señales a la madre para indicarle que sien-
de vínculos afectivos con sus madres en los primeros 36 me- te hambre, dolor, placer, etc., y la madre responde con sus
ses de vida (Mahler, 1952). propias señales, como alimentarlo, consolarlo o sonreírle. A
Según Mahler, el nacimiento psicológico del individuo esta edad, el niño puede reconocer la cara de la madre y per-
empieza durante las primeras semanas de vida y continúa cibir su placer o angustia; sin embargo, las relaciones obje-
durante los tres años siguientes aproximadamente. Con el tales aún no han comenzado, la madre y otras figuras son
término nacimiento psicológico, Mahler quería indicar que solo objetos previos. Los niños mayores e incluso los adultos
el niño se convierte en un individuo independiente de su a veces se retrotraen a esta fase, buscando la fortaleza y la
principal cuidador, un logro que en última instancia les pro- seguridad de los cuidados de su madre.
porciona un sentido de identidad. La tercera de las fases principales de desarrollo, la de
Para llegar al nacimiento psicológico y la individualiza- separación-individualización, abarca el periodo desde el
ción, el niño pasa por tres fases principales de desarrollo y cuarto o quinto mes de vida hasta los dos años y medio o tres,
cuatro subfases (Mahler, 1967, 1972; Mahler, Pine, y Berg- aproximadamente. Durante este periodo, los niños se sepa-
man, 1975). La primera de las fases principales de desarrollo ran psicológicamente de su madre, llegan a percibir su indivi-
es el autismo normal, que abarca desde el nacimiento hasta dualidad y empiezan a desarrollar un sentido de la identidad
la edad de tres o cuatro semanas. Para describir esta fase, personal. Como ya no tienen una unión dual con su madre,
Mahler (1967) utilizó la analogía de Freud (1911/1958) que deben renunciar a la falsa ilusión de omnipotencia y afrontar
comparaba el nacimiento psicológico con un huevo de ave su vulnerabilidad ante las amenazas exteriores, por tanto, en
sin romper. El ave es capaz de satisfacer sus necesidades de la fase de separación-individualización, los niños sienten que
alimento de manera autista (sin considerar la realidad ex- el mundo exterior es más peligroso de lo que era en las dos
terna) porque el alimento está en el cascarón. De manera fases previas.
similar, un niño recién nacido satisface varias necesidades Mahler dividió la fase de separación-individualización
dentro de la órbita protectora todopoderosa del cuidado de la en cuatro subfases que llegan a coexistir. La primera es la
madre. Los recién nacidos tienen un sentido de omnipoten- subfase de diferenciación, que dura desde, aproximadamen-
cia, porque, igual que las aves dentro del cascarón, sus nece- te, el quinto hasta el décimo mes de vida y se caracteriza
sidades son atendidas de manera automática y sin que ellos por una separación física de la órbita simbiótica madre-niño.
tengan que hacer ningún esfuerzo. A diferencia de Klein, Por este motivo, la subfase de diferenciación es análoga
que conceptualizó al niño recién nacido como un ser ate- a la eclosión del huevo de ave. A esta edad, según obser-
rrorizado, Mahler señaló los periodos relativamente largos vó Mahler, los niños sonríen a su madre, lo que indica un
Perspectivas posteriores de las relaciones objetales 97

vínculo con una persona concreta distinta de sí mismos. Los su madre y, por tanto, no había adquirido un sentido de iden-
niños psicológicamente equilibrados que amplían su mundo tidad personal.
más allá de la madre sentirán curiosidad por las personas
desconocidas y se fijarán en ellas; los que tengan trastor-
nos psicológicos tendrán miedo de los desconocidos y los Perspectiva de Heinz Kohut
rehuirán. Heinz Kohut (1913-1981) nació en Viena de padres judíos
Cuando los niños empiezan a separarse físicamente de cultos y brillantes (Strozier, 2001). Poco antes de que esta-
su madre al aprender a gatear y andar, entran en la subfase llara la Segunda Guerra Mundial, emigró a Inglaterra y, un
de práctica de separación-individualización, un periodo que año más tarde, se trasladó a Estados Unidos, donde pasó la
dura aproximadamente desde el séptimo mes de vida hasta el mayor parte de su vida profesional. Fue catedrático en la Fa-
decimosexto. Durante esta subfase, los niños distinguen fá- cultad de Psiquiatría de la Universidad de Chicago, miembro
cilmente su cuerpo del cuerpo de su madre, crean un vínculo del consejo docente del Instituto de Psicoanálisis de Chica-
específico con ella y empiezan a desarrollar un yo autónomo. go y profesor visitante de psicoanálisis en la Universidad de
No obstante, al principio no les gusta dejar de verla, la si- Cincinnati. Neurólogo y psicoanalista, Kohut disgustó a mu-
guen con los ojos y se ponen tristes cuando su madre no está. chos psicoanalistas en 1971 con su publicación de El análi-
Más adelante empiezan a andar y entran en el mundo exte- sis del sí mismo, donde sustituía al yo por el concepto de sí
rior, que perciben como fascinante y emocionante. mismo. Además de este libro, también se pueden encontrar
Desde los 16 hasta los 25 meses de edad, los niños viven aspectos de su psicología del sí mismo en La restauración
un acercamiento a su madre, es decir, desean unirse de nue- del sí mismo (1977) y Los seminarios Kohut (1987), editados
vo con ella, tanto física como psicológicamente. Mahler ad- por Miriam Elson y publicados tras la muerte de Kohut.
virtió que los niños de esta edad quieren contarle a su madre Más que los otros teóricos de las relaciones objetales,
todo lo que aprenden y conocen. Ahora que pueden caminar Kohut destacó el proceso por el cual el yo evoluciona a partir
con facilidad, están más separados físicamente de la madre de una imagen vaga y no diferenciada hasta una noción clara
pero, paradójicamente, suelen sentir más la ansiedad de la y precisa de identidad individual. Como hicieron otros teóri-
separación en esta fase que en la anterior. Sus capacidades cos de las relaciones objetales, se centró en la relación tem-
cognitivas más avanzadas los hacen más conscientes de la prana madre-hijo como clave para comprender el desarrollo
separación, lo que provoca que intenten diversas estratage- posterior. Según Kohut, el núcleo de la personalidad humana
mas para recuperar la unidad dual que tuvieron con su ma- lo constituyen las relaciones entre los humanos, más que los
dre. Como estos intentos nunca resultan totalmente satisfac- impulsos instintivos innatos.
torios, los niños de esta edad suelen tener intensas luchas Según Kohut, los niños requieren cuidadores adultos no
con su madre, circunstancia denominada la crisis del acerca- solo para satisfacer sus necesidades físicas sino también para
miento. cubrir sus necesidades psicológicas básicas. Al atender las
La última subfase del proceso de separación-individua- necesidades físicas y psicológicas, los adultos, u objetos del
lización es la fase de constancia del objeto libidinoso, que
llega prácticamente hasta el tercer año de vida. Durante este
periodo, los niños deben desarrollar una representación inte-
rior permanente de su madre, de modo que puedan soportar
la separación física de ella. Si no se desarrolla esta constan-
cia del objeto libidinoso, los niños seguirán dependiendo de
la presencia física de su madre para garantizar su propia se-
guridad. Además de conseguir un cierto grado de constancia
del objeto, deben consolidar su individualidad, es decir, de-
ben aprender a funcionar sin su madre y a establecer otras
relaciones objetales (Mahler et al., 1975).
El punto fuerte de la teoría de Mahler es su inteligente
descripción del nacimiento psicológico basada en observa-
ciones empíricas que ella y sus colegas hicieron de interac-
ciones entre madres e hijos. Aunque muchos de sus princi-
pios se basan en inferencias obtenidas de las reacciones de
los niños que aún no saben hablar, sus ideas se pueden apli-
car fácilmente a los adultos. Todos los errores cometidos du-
rante los tres primeros años de vida, el periodo del nacimien-
to psicológico, pueden provocar regresiones posteriores a
una fase en la que una persona aún no se había separado de Heinz Kohut
98 Capítulo 5 Klein: la teoría de las relaciones objetales

sí mismo, tratan a los niños como si estos tuvieran noción de


su propio sí mismo. Por ejemplo, los padres actuarán con
afecto, frialdad o indiferencia dependiendo de la conducta
del niño, mediante el proceso de interacción empática, el ni-
ño asimila las respuestas del objeto del sí mismo como orgu-
llo, culpa, vergüenza o envidia, actitudes que constituirán
finalmente los componentes básicos del sí mismo. Kohut
(1977) definió el sí mismo como “el centro del universo psi-
cológico del individuo” (p. 311). El sí mismo aporta unidad
y consistencia a nuestras experiencias, permanece relativa-
mente estable con el paso del tiempo y es “el centro de las
iniciativas y receptor de impresiones” (p. 99). Es también el
centro de atención de los niños para las relaciones interper-
sonales y determina el modo en que estos se relacionarán
con los padres y otros objetos del sí mismo.
Kohut (1971, 1977) afirmaba que los niños tienen un
narcisismo natural, son egocéntricos, se preocupan solo de
su propio bienestar y desean que los admiren por lo que son
y lo que hacen. El sí mismo temprano se cristaliza en torno a
dos necesidades narcisistas básicas: (1) la necesidad de
mostrar el sí mismo ostentoso y (2) la necesidad de adquirir
una imagen idealizada de uno de los padres o de ambos. El John Bowlby
sí mismo ostentoso y exhibicionista surge cuando el niño se
relaciona con un objeto del sí mismo “reflectante” que
aprueba su comportamiento formando, por tanto, su imagen por las ciencias naturales, la medicina y la psicología, mate-
rudimentaria a partir de mensajes como: “si los demás me rias que estudiaría en la Universidad de Cambridge. Tras li-
consideran perfecto, es que soy perfecto”. La imagen ideali- cenciarse en medicina, abrió su consulta de psiquiatría y
zada de los padres es contraria al sí mismo ostentoso porque psicoanálisis en 1933, periodo en el que empezó un curso
implica que hay alguien más que también es perfecto. Sin sobre psiquiatría infantil impartido por Melanie Klein. Du-
embargo, también satisface una necesidad narcisista, ya que rante la Segunda Guerra Mundial, Bowlby sirvió como psi-
el niño piensa “tú eres perfecto, pero yo soy parte de ti”. quiatra en el ejército y en 1946 fue nombrado director del
Ambas imágenes narcisistas de sí mismo son necesarias Departamento de Padres e Hijos de la Tavistock Clinic. A
para el desarrollo equilibrado de la personalidad. Ambas, sin finales de la década de 1950, Bowlby pasó algún tiempo en
embargo, deben cambiar a medida que los niños van cre- el Centro de Estudios Avanzados en Ciencias de la Conducta
ciendo ya que, si no evolucionan, generarán una persona- de Stanford, pero volvió a Londres, donde permaneció hasta
lidad adulta patológicamente narcisista. La magnificencia su muerte en 1990 (van Dijken, 1998).
debe transformarse en una perspectiva realista de sí mismo En la década de 1950, Bowlby empezó a estar descon-
y la imagen idealizada de los padres debe convertirse en una tento con el enfoque de las relaciones objetales, sobre todo
imagen realista de estos. Las dos imágenes del sí mismo no por su teoría de la motivación y por su falta de empirismo.
deberían desaparecer por completo: el adulto equilibrado si- Con sus conocimientos de etología y de la teoría evolucio-
gue teniendo actitudes positivas hacia su sí mismo y sigue nista (en especial la noción de Konrad Lorenz de la vincula-
percibiendo cualidades buenas en sus padres o los sustitutos ción afectiva temprana con la figura de la madre), se dio
de ellos. Sin embargo, un adulto narcisista no supera estas cuenta de que la teoría de las relaciones objetales se podía
necesidades infantiles y sigue siendo egocéntrico y con- integrar en una perspectiva evolutiva. Le parecía que con es-
siderando al resto del mundo como su público admirador. ta integración podría corregir las deficiencias empíricas de la
Freud afirmaba que las personas narcisistas no se podían teoría y ampliarla dándole una orientación nueva. La teoría
curar con un tratamiento psicoanalítico; en cambio, Kohut del apego de Bowlby también se basaba en las ideas psicoa-
sostenía que la psicoterapia podía resultar eficaz con estos nalíticas: tomaba la infancia como punto de partida y extra-
pacientes. polaba sus conclusiones a la edad adulta (Bowlby, 1969/1982;
1988). Bowlby aseguraba que los vínculos afectivos creados
durante la infancia tienen repercusiones importantes en la
Teoría del apego de John Bowlby edad adulta, por lo que los investigadores debían estudiar
John Bowlby (1907-1990) nació en Londres, donde su padre la infancia directamente y no basarse en versiones retrospec-
era un famoso cirujano. Desde pequeño, Bowlby se interesó tivas distorsionadas de personas adultas.
Perspectivas posteriores de las relaciones objetales 99

Los orígenes de la teoría del apego se encuentran en las


observaciones de Bowlby de las crías de humanos y prima-
tes, los cuales atraviesan una serie bien definida de reaccio-
nes cuando son separadas de sus cuidadores principales.
Bowlby observó tres fases en esta ansiedad de la separa-
ción. La primera vez que el cuidador se ausenta, los niños
lloran, rechazan el consuelo de otras personas y buscan a su
cuidador. Esta es la fase de protesta. Si la separación conti-
núa, los niños adoptan una actitud silenciosa, triste, pasiva,
letárgica y apática. Esta segunda fase es la fase de desespe-
ranza. La última fase, la única exclusiva de los humanos, es
la fase de indiferencia, durante la cual los niños se separan
emocionalmente de los demás, incluido su cuidador. Si su
cuidador (la madre) vuelve, los niños lo ignorarán y evitarán.
Los niños que alcanzan la fase de separación ya no se dis-
gustan cuando su madre se ausenta. Cuando se hacen mayo-
res, aunque parecen sociables, juegan y se relacionan con los
demás con poca emoción y sus relaciones interpersonales
son superficiales y carentes de afecto.
A partir de estas observaciones, Bowlby desarrolló su
teoría del apego que publicó en una trilogía titulada Apego y
pérdida (1969/1982, 1973, 1980). La teoría de Bowlby se
Mary Ainsworth
apoya en dos supuestos fundamentales: el primero, un cuida-
dor receptivo y accesible (por lo común, la madre) debe
crear una base segura para los niños, ya que estos necesitan
saber que el cuidador es accesible y fiable. Si es así, el niño Influida por la teoría de Bowlby, Ainsworth y sus cole-
tendrá más facilidad para desarrollar confianza y seguridad gas (Ainsworth, Blehar, Waters y Wall, 1978) desarrollaron
al explorar el mundo. Esta relación afectiva cumple la fun- una técnica para medir el tipo de apego que existe entre el
ción crucial de vincular al cuidador con el niño, aumentando cuidador y el niño, conocida como la situación extraña. Este
así sus probabilidades de supervivencia y, en última instan- procedimiento consiste en una sesión de laboratorio de
cia, de la especie. 20 minutos de duración en la cual, al principio, una madre y
Un segundo supuesto de la teoría del apego es que la su hijo están solos en un cuarto de juegos. A continuación,
relación afectiva (o la ausencia de ella) se internaliza y sirve un desconocido entra en la habitación y después de unos mi-
como modelo mental de funcionamiento sobre el cual se nutos inicia una breve interacción con el niño: entonces la
construirán las relaciones de amistad y amor futuras. La pri- madre se ausenta en dos ocasiones durante dos minutos. En
mera relación afectiva es, por tanto, la más crucial de todas la primera ausencia, el niño se queda solo con el desconoci-
las relaciones. Sin embargo, para que se produzca este vín- do; en la segunda, el niño se queda completamente solo. La
culo afectivo, el niño debe ser algo más que un mero recep- clave está en la reacción del niño al regreso de la madre; esta
tor pasivo de la conducta del cuidador, aunque esta conducta reacción sirve de base para medir el tipo de apego. Ainswor-
irradie accesibilidad y confianza. El tipo de apego es una th y sus colegas encontraron tres tipos de apego: seguro, an-
relación entre dos personas, y no un rasgo transmitido al ni- sioso-ambivalente y ansioso-evasivo.
ño por el cuidador, es un camino de doble sentido: el niño y En una forma de apego seguro, cuando la madre vuelve,
el cuidador deben ser mutuamente receptivos y cada uno de los niños muestran alegría y entusiasmo e inician el contacto
ellos debe influir en la conducta del otro. con ella, por ejemplo, se acercan y piden que los tomen
en brazos. Todos los niños con vínculos seguros confían en
la accesibilidad y receptividad de su cuidador, y esta segu-
Mary Ainsworth y la situación extraña ridad y fiabilidad ofrece la base para los juegos y la explo-
Mary Dinsmore Salter Ainsworth (1919-1999) nació en Glen- ración.
dale, Ohio. Su padre era el director de una empresa de produc- En el tipo de apego ansioso-ambivalente, los niños mues-
tos de aluminio. Se licenció y doctoró en la Universidad de tran una actitud ambivalente. Cuando su madre se va, sue-
Toronto, donde también trabajó como asistente y profesora. len disgustarse y cuando vuelve buscan el contacto con ella,
Durante su larga carrera profesional, impartió docencia y di- pero muestran rechazo cuando intentan consolarlos. Con el
rigió proyectos de investigación en varias universidades e ins- tipo de apego ansioso-ambivalente, los niños emiten mensa-
titutos en Canadá, Estados Unidos, Reino Unido y Uganda. jes muy contradictorios, por un lado, buscan contacto con su
100 Capítulo 5 Klein: la teoría de las relaciones objetales

madre y, por el otro, se retuercen para liberarse de sus brazos en que las fantasías inconscientes se relacionan con situacio-
y podrían rechazar los juguetes que esta les ofrece. nes cotidianas del presente. Una vez realizada esta conexión,
El tercer tipo de apego es el ansioso-evasivo. Con este los pacientes se sienten menos perseguidos por los objetos
tipo, los niños no se alteran cuando su madre se va; aceptan internalizados, sienten menos ansiedad depresiva y pueden
al desconocido y cuando la madre vuelve, la ignoran y la proyectar hacia el mundo exterior objetos internos que antes
evitan. En los dos tipos de apego inseguro (ansioso-ambiva- les resultaban aterradores.
lente y ansioso-evasivo), los niños no son capaces de partici-
par en juegos y exploraciones.
Investigación relacionada
Psicoterapia Tanto la teoría de las relaciones objetales como la teoría del
apego continúan inspirando investigación empírica sobre las
Klein, Mahler, Kohut y Bowlby fueron psicoanalistas que formas en que el trauma temprano puede afectar las relacio-
estudiaron las prácticas freudianas ortodoxas. Sin embargo, nes adultas y sobre cómo extender la teoría del apego a las
cada uno de ellos modificó el tratamiento psicoanalítico para relaciones adultas.
adaptarlo a su propia orientación teórica. Dado que estos
teóricos diferían entre sí en sus procedimientos terapéuticos,
nos limitaremos a estudiar el enfoque terapéutico de Melanie
Trauma infantil y relaciones objetales
Klein. del adulto
El procedimiento innovador de Klein de estudiar a los La teoría de las relaciones objetales presume que la calidad
niños mediante el psicoanálisis no fue bien acogido por otros de las relaciones de los niños pequeños con sus cuidadores
psicoanalistas en las décadas de 1920 y 1930. Anna Freud se internaliza como modelo para relaciones interpersonales
fue especialmente reacia a esta idea, sosteniendo que los ni- posteriores. Existe una gran cantidad de investigaciones que
ños pequeños aún vinculados a sus padres no están en condi- han explorado el impacto del trauma y abuso infantil en el
ciones de realizar la transferencia con el terapeuta porque no funcionamiento de las relaciones objetales adultas, y si estas
tienen fantasías o imágenes inconscientes, por tanto, según experiencias pueden predecir resultados patológicos más
ella, la terapia psicoanalítica no es aplicable a los niños. En adelante en la vida. Un ejemplo muy reciente de este tipo de
cambio, Klein afirmaba que tanto los niños con trastornos trabajo es un estudio realizado por un equipo en la York Uni-
como los niños sanos deberían someterse a un tratamiento versity (Bedi, Muller y Thornback, 2012).
psicoanalítico; a los primeros les serviría como terapia, para Sesenta adultos que tuvieron historias de abuso sexual o
los segundos tendría un efecto preventivo. Acorde con esta físico durante su infancia recibieron el Test de percepción
convicción, Klein insistió en psicoanalizar a sus propios hi- temática (Thematic Apperception Test, TAT; Murray, 1943).
jos. También insistió en que la transferencia negativa era un Esto se conoce en el medio como una prueba proyectiva, y
paso fundamental para asegurar un tratamiento satisfactorio, funciona en forma muy parecida a la prueba de la mancha de
una idea con la que Anna Freud y otros muchos psicoanalis- tinta de Rorshach, donde los sujetos simplemente describen
tas no estaban de acuerdo. lo que ven en imágenes ambiguas. El supuesto de los test
Para estimular la transferencia negativa y las fantasías proyectivos es que quienes las toman “proyectarán” deseos
agresivas, Klein facilitaba a cada niño una variedad de obje- inconscientes, ideas y fantasías en sus historias e interpreta-
tos pequeños, lápiz y papel, pinturas, crayones, etc. Sustitu- ciones de las manchas de tinta. Estas pruebas son formas
yó el análisis de los sueños y la libre asociación de Freud por alternativas de revelar aspectos inconscientes de la persona-
la terapia de juegos, convencida de que los niños pequeños lidad. El TAT presenta a los participantes series de escenas
expresan sus deseos conscientes e inconscientes a través de de personas ya sea solas o en interacciones sociales de natu-
esta terapia. Además de expresar sentimientos de transferen- raleza ambigua. Se instruye a los participantes para que ob-
cia negativa mediante el juego, los pequeños pacientes de serven las imágenes y hagan una historia acerca de lo que
Klein a menudo la agredían verbalmente y ello le daba la puede estar ocurriendo en cada una de estas, qué pueden es-
oportunidad de interpretar los motivos inconscientes que tar pensando y sintiendo los personajes, y cuál sería el resul-
provocaban estos ataques (Klein, 1943). tado. Como el TAT representa personas en relaciones, es
El objetivo de la terapia kleiniana es reducir las ansie- particularmente apropiado para examinar las relaciones ob-
dades depresivas y las manías persecutorias y mitigar la se- jetales de los individuos.
veridad de los objetos internalizados. Para lograrlo, Klein Los supervivientes del abuso en este estudio completa-
animaba a sus pacientes a revivir emociones y fantasías tem- ron el TAT, y sus historias se calificaron según cuatro temas
pranas, pero esta vez el terapeuta les indicaba las diferencias de las relaciones objetales: a) el grado en que las relaciones
entre realidad y fantasía, entre lo consciente e inconsciente. personales son vistas como amenazadoras contra seguras; b)
También permitía a los pacientes expresar transferencias po- el nivel de compromiso y de emociones compartidas en las
sitivas y negativas, algo fundamental para entender el modo relaciones; c) la habilidad de ver al sí mismo como distinto a
Investigación relacionada 101

los otros, y d) la exactitud de las atribuciones respecto a las dicciones: los adultos con vínculos seguros vivían sus rela-
causas del comportamiento, pensamientos y sentimientos de ciones sentimentales con más confianza e intimidad que los
la gente. Los participantes también completaron una varie- adultos ansiosos-evasivos o ansiosos-ambivalentes. Además,
dad de mediciones de salud mental, incluyendo autoestima y los investigadores constataron que los adultos con vínculos
síntomas de estrés postraumático. seguros tendían a creer que el amor puede ser duradero en
Los resultados mostraron en gran medida, como la teo- mayor medida que los adultos con vínculos inseguros y se
ría de las relaciones objetales hubiera predicho, que el tener mostraban menos escépticos en relación con el amor en ge-
la tendencia a ver a la gente y a las relaciones como más neral, tenían relaciones más duraderas y menos probabilidad
malevolentes, así como hacer una menor inversión emocio- de divorciarse que los adultos ansiosos-evasivos o ansiosos-
nal en las relaciones, se correlacionaba con mayores sínto- ambivalentes.
mas de estrés postraumático y de baja autoestima en estos Otros estudiosos han seguido ampliando la investiga-
supervivientes del abuso. Esto sugiere que dichas personas, ción sobre el apego y las relaciones románticas adultas. Por
que tuvieron infancias traumáticas, ven al resto de las perso- ejemplo, Steven Rholes y colegas pusieron a prueba la idea
nas como peligrosas y propensas al rechazo, y esto puede de que el estilo de apego está relacionado al tipo de informa-
resultar en el desarrollo, dentro de sí mismas, de un senti- ción que la gente busca o evita respecto a su relación y a su
miento de vergüenza y poca valía. El tratamiento eficaz de pareja romántica (Rholes, Simpson, Tran, Martin y Fried-
estos individuos requiere tener conciencia de que incluso la man, 2007). Los investigadores predijeron que los indivi-
relación terapéutica podría verse afectada por relaciones ob- duos evasivos no buscan información adicional acerca de los
jetales perturbadas. Como escribieron los investigadores: sueños e íntimos sentimientos de sus parejas, mientras que
“Las relaciones personales de los supervivientes del trauma los sujetos ansiosos expresan un fuerte deseo de obtener más
han sido la causa de su dolor. Así, es crucial para los clínicos información acerca de su pareja romántica. Típicamente, los
que trabajen con supervivientes de abuso que estén atentos a individuos evasivos se esfuerzan por mantener una indepen-
síntomas de psicopatología a través de una perspectiva rela- dencia emocional y, por tanto, no quieren ninguna informa-
cional” (Bedi, Muller y Thornback, 2012, p. 6). Los investi- ción que pudiera aumentar el grado de intimidad. La intimi-
gadores dicen que permitir a los supervivientes del trauma dad obstaculiza su meta de independencia. Por el contrario,
aprender nuevas formas en que los demás pueden responder los individuos ansiosos tienden a estar crónicamente preocu-
positivamente a ellos, puede cambiar sus representaciones pados por el estado de su relación y desean reforzar los lazos
objetales en formas saludables. emocionales buscando tanta información como puedan con-
seguir sobre los sentimientos más íntimos de su pareja.
Para probar sus predicciones, Rholes y colegas recluta-
La teoría del apego y las relaciones ron parejas que habían estado saliendo ya por un tiempo, y
entre adultos los citaron en un laboratorio psicológico para completar me-
La teoría del apego tal y como fue conceptualizada en un diciones de apego y búsqueda de información. Se midió el
principio por John Bowlby daba mucha importancia a la re- estilo de apego mediante un cuestionario estándar que conte-
lación entre padres e hijos. Desde la década de 1980, sin nía preguntas de autoevaluación acerca de cuán ansiosa o
embargo, los investigadores empezaron a estudiar de manera evasiva se sentía la persona en su relación amorosa. El grado
sistemática los vínculos afectivos entre adultos, sobre todo de búsqueda de información se midió utilizando una inge-
en relaciones sentimentales. niosa (y falsa) tarea computarizada, donde cada participante
Cindy Hazan y Phil Shaver realizaron un estudio típico completaba independientemente diversos reactivos acerca
de los vínculos afectivos entre adultos (1987) y predijeron de su relación, incluyendo los sentimientos íntimos y las me-
que los distintos tipos de lazos afectivos de la infancia dife- tas para el futuro de cada integrante de la pareja. Se dijo a los
renciarían el tipo, la duración y la estabilidad de las relacio- participantes que la computadora generaría un perfil de su
nes sentimentales adultas. Más en concreto, estos investiga- relación que ambos integrantes podrían ver al final del estu-
dores esperaban que las personas que en su infancia habían dio. Así, los investigadores pudieron medir qué tanta de la
tenido vínculos afectivos seguros con sus cuidadores vivi- información proporcionada por el perfil de la relación leía
rían sus relaciones sentimentales adultas con más confianza, cada integrante acerca del otro. En concordancia con sus
más intimidad y más emociones positivas que las personas predicciones, y en general con su teoría del apego, los indi-
con vínculos inseguros. Del mismo modo, predijeron que los viduos evasivos mostraron menos interés en leer la informa-
adultos ansiosos-evasivos tendrían miedo a la intimidad y ción que contenía el perfil de la relación sobre su pareja,
falta de confianza, mientras que los adultos ansiosos-ambi- mientras que los sujetos ansiosos buscaron más información
valentes estarían preocupados y obsesionados con sus rela- sobre los temas relacionados con la intimidad y las metas a
ciones. futuro de su pareja.
A partir de investigaciones con estudiantes universita- El estilo de apego no solo está relacionado con los pa-
rios y otros adultos, Hazan y Shaver confirmaron estas pre- dres y las parejas románticas. Las investigaciones recientes
102 Capítulo 5 Klein: la teoría de las relaciones objetales

han explorado el papel del estilo de apego en las relaciones Crítica a la teoría de las relaciones
entre líderes y sus seguidores (oficiales militares y sus solda- objetales
dos, por ejemplo; Davidovitz, Mikulincer, Shaver, Izsak y
Popper, 2007; Popper y Mayseless, 2003). La teoría es que el En la actualidad, la teoría de las relaciones objetales sigue
estilo de apego es relevante en las relaciones entre líderes y siendo más popular en el Reino Unido que en Estados Uni-
seguidores porque los líderes o las figuras de autoridad pue- dos. La escuela británica, que incluía no solo a Melanie
den cumplir el papel de cuidadores y ser una fuente de segu- Klein sino también a W. R. D. Fairbairn y D. W. Winnicott,
ridad en una forma muy similar al apoyo que ofrecen los ha ejercido una fuerte influencia en los psicoanalistas y psi-
padres y las parejas románticas. Los investigadores predije- quiatras del Reino Unido. Sin embargo, en Estados Unidos,
ron que los líderes que poseían un estilo de apego seguro (ni la influencia de los teóricos de las relaciones objetales, aun-
ansioso ni evasivo) son más eficaces que los que se apegaban que está aumentando, ha sido menos directa.
con inseguridad (ansiosos o evasivos). ¿Qué valoración merece la teoría de las relaciones obje-
Para explorar el papel del apego en el liderazgo, Rivka tales en cuanto a su capacidad para generar investigación? En
Davidovitz y colegas (2007) estudiaron a un grupo de oficia- 1986, Morris Bell y sus colegas publicaron el inventario de
les militares y los soldados que estaban a su cargo. Los ofi- las relaciones objetales de Bell (Bell Object Relations Inven-
ciales completaron la misma medición de apego y búsqueda tory, BORI), un test de autovaloración que identifica cuatro
de información (Rholes et al., 2007), pero en vez de reportar aspectos principales de las relaciones objetales: distancia-
sobre su apego respecto a las relaciones románticas, lo hicie- miento, apego, egocentrismo e incompetencia social. Hasta la
ron de manera más general acerca de sus relaciones cerca- fecha, solo unos cuantos estudios han usado el BORI para ha-
nas. Después los soldados completaron las mediciones sobre cer investigaciones empíricas sobre las relaciones objetales;
la eficacia del liderazgo de su oficial, la cohesión en su uni- sin embargo, actualmente la teoría del apego está generando
dad militar, y mediciones sobre bienestar psicológico. muchas investigaciones. Por tanto, la teoría de las relaciones
Los resultados proporcionaron más evidencia sobre objetales obtiene una puntuación baja en este criterio, y la
la generalidad e importancia del estilo de apego en múlti- teoría del apego obtiene una valoración moderada-alta.
ples tipos de relaciones. Las unidades de los oficiales que Dado que la teoría de las relaciones objetales surgió de
tenían un estilo de apego evasivo tenían menos cohesión, la teoría psicoanalítica ortodoxa, reproduce algunas de las
y los soldados expresaron un bienestar psicológico más ba- carencias de la teoría de Freud. La mayoría de sus principios
jo comparados con los miembros de otras unidades. Más están basados en lo que sucede dentro de la psique del niño
probablemente, estos efectos del estilo de apego evasivo de y, por tanto, estos supuestos no son refutables. La teoría no
los líderes se deben al deseo de los oficiales evasivos de evi- se presta a refutaciones porque genera muy pocas hipótesis
tar información acerca del bienestar social y emocional de comprobables. La teoría del apego, en cambio, obtiene una
sus unidades. Los oficiales ansiosamente apegados lideraban puntuación un poco más alta en el criterio de refutabilidad.
unidades que calificaron más bajo en el funcionamiento ins- Tal vez el rasgo más productivo de la teoría de las rela-
trumental (el grado de seriedad con que los soldados toman ciones objetales es su capacidad para organizar la informa-
su trabajo). Sin embargo, esas mismas unidades calificaron ción sobre el comportamiento de los niños. Más que la ma-
alto en el funcionamiento socioemocional (el grado en el yoría de los otros teóricos de la personalidad, los teóricos de
que los soldados se sienten libres de expresar sus pensa- las relaciones objetales han especulado sobre el modo en que
mientos y sentimientos). Este último hallazgo respecto al los humanos adquieren el sentido de identidad. Klein, y so-
funcionamiento socioemocional fue sorpresivo para los in- bre todo Mahler, Bowlby y Ainsworth, construyeron sus teo-
vestigadores, pero tiene sentido cuando se consideran los ha- rías sobre observaciones detalladas de la relación madre-hi-
llazgos de Rholes y colegas que mencionamos antes (Rholes jo, observaron sus interacciones y sacaron conclusiones
et al., 2007): los oficiales ansiosamente apegados tendían basadas en sus observaciones. Sin embargo, más allá de la
a estar más interesados en buscar información acerca de la primera infancia, la teoría de las relaciones objetales carece
forma en que sus soldados se sentían, y de cómo se llevaban de capacidad para organizar el conocimiento.
entre sí. Como guía para el profesional, la teoría sale algo mejor
El apego es un constructo en la psicología de la persona- parada. Los padres pueden aprender la importancia que tiene
lidad que sigue generando una cantidad sustancial de inves- ofrecer a sus hijos afecto, sensibilidad y comprensión. Los
tigación. Aunque el trabajo sobre la teoría del apego comen- psicoterapeutas pueden encontrar la teoría de las relaciones
zó como una forma de entender las diferencias entre las objetales provechosa no solo para comprender el desarrollo
relaciones padre-hijo, las investigaciones recientes han mos- de sus clientes en la infancia, sino también para entender y
trado que esas mismas dinámicas (estilos de apego seguro, trabajar la relación de transferencia que se crea entre los clien-
evasivo y ansioso) son importantes para comprender un am- tes y el terapeuta, que consideran sustitutos de sus padres.
plio rango de relaciones adultas, desde las parejas románti- En el criterio de coherencia, cada una de las teorías es-
cas hasta los líderes militares y sus soldados. tudiadas en este capítulo tiene un alto nivel de coherencia
Conceptos clave 103

interna, pero los distintos teóricos no están de acuerdo entre En el criterio de sencillez, la teoría de las relaciones ob-
sí en una serie de aspectos. Aunque todos conceden una gran jetales obtiene una puntuación baja. Sobre todo Klein em-
importancia a las relaciones humanas, las diferencias entre pleó frases y conceptos innecesariamente complejos para
ellos superan con creces a las semejanzas. expresar su teoría.

Concepto de humanidad
Los teóricos de las relaciones objetales suelen considerar la Asimismo, la teoría de las relaciones objetales da prio-
personalidad humana como un producto de la relación tem- ridad a los determinantes inconscientes de la conducta, dado
prana entre madre e hijo. La interacción entre la madre y el que la mayoría de los teóricos considera que los principales
niño sienta las bases para el futuro desarrollo de la perso- determinantes de la conducta se encuentran en la primera
nalidad porque esta primera experiencia interpersonal sirve infancia, un periodo previo al lenguaje verbal. Por tanto, las
de prototipo para las relaciones interpersonales posteriores. personas adquieren muchos rasgos y actitudes personales a
Klein consideraba que la psique humana “es inestable, in- un nivel preverbal y no son conscientes de la naturaleza de
cierta y huye continuamente de las ansiedades psicóticas” estos. Además, la aceptación por parte de Klein de la exis-
(Mitchell y Black, 1995, p. 87). Además, “cada uno de no- tencia de una herencia filogenética innata refuerza la pre-
sotros lucha contra los terrores profundos de la destrucción sencia de determinantes inconscientes en su teoría.
[...] y el abandono” (p. 88). La importancia que Klein concedía al instinto de muerte
Dada la importancia que concede a la relación madre- y la herencia filogenética podrían sugerir que, según ella, la
hijo y dado que considera que esta relación es crucial para biología influía más que el entorno en la formación de la perso-
el desarrollo posterior del individuo, la teoría de las relacio- nalidad. Sin embargo, Klein desplazó la importancia de las fa-
nes objetales tiene un alto grado de determinismo y poca ses infantiles de Freud basadas en procesos biológicos a las re-
libertad de elección. laciones interpersonales. Dado que la intimidad y los cuidados
Por el mismo motivo, estos teóricos pueden ser pesimis- que los niños reciben de su madre son experiencias del entor-
tas u optimistas, según sea la relación entre madre e hijo. no, podemos afirmar que la teoría de las relaciones objetales
Si esta relación está equilibrada, los niños se convertirán en se apoya más en determinantes sociales de la personalidad.
adultos psicológicamente equilibrados; si no lo está, los En el criterio de singularidad frente a semejanzas, los
niños desarrollarán una personalidad patológica. teóricos de las relaciones objetales tienden a destacar las
En la dimensión de causalidad frente a teleología, la semejanzas. Al tratar sobre todo a pacientes con trastornos,
teoría de las relaciones objetales tiende a ser más bien cau- Klein, Mahler, Kohut y Bowlby limitaron sus análisis a la
sal. Las primeras experiencias de la vida son los principales distinción entre las personalidades equilibradas y las enfer-
determinantes de la personalidad, mientras que las expec- mas y tenían poco interés en las diferencias entre persona-
tativas de futuro desempeñan un papel secundario. lidades psicológicamente equilibradas.

Conceptos clave
• Las teorías de las relaciones objetales suponen que la otra persona sino restos de experiencias interpersonales
relación madre-hijo durante los primeros cuatro o cinco previas.
meses es el periodo más importante para el desarrollo • El yo, que existe desde el nacimiento, puede percibir
de la personalidad. fuerzas destructivas y afectivas, es decir, un pecho
• Klein afirmaba que una parte importante de toda gratificante y otro frustrante.
relación son las representaciones psíquicas internas de • Para hacer frente al pecho nutriente y al pecho
los primeros objetos significativos, como el pecho de la frustrante, los niños dividen estos objetos en buenos y
madre o el pene del padre. malos y escinden también su propio yo, lo que genera
• Los niños introyectan estas representaciones psíquicas una imagen dual de sí mismos.
en su propia estructura psíquica y después las proyectan • Klein afirmaba que el superyó aparece mucho antes de
sobre un objeto externo, es decir, otra persona. Estas lo que propuso Freud y que crece paralelamente al
imágenes internas no son representaciones exactas de la proceso edípico, en lugar de ser un producto de este.
104 Capítulo 5 Klein: la teoría de las relaciones objetales

• Al principio de la fase edípica femenina, la niña • El niño pequeño también adopta una posición femenina
pequeña adopta una posición femenina hacia ambos durante los primeros años de la fase edípica. En este
padres. Tiene sentimientos positivos hacia el pecho de periodo no tiene miedo a la castración como castigo de
su madre y el pene de su padre, del que cree que la la atracción sexual que siente por su madre.
llenará de bebés. • Más adelante, el niño proyecta sus impulsos
• A veces la niña desarrolla una cierta hostilidad hacia su destructivos sobre el padre, del que teme que lo muerda
madre, de la que teme que se vengará de ella y le robará o lo castre.
sus bebés. • El complejo de Edipo masculino se resuelve cuando el
• En la mayoría de las niñas, sin embargo, el complejo de niño establece relaciones positivas con ambos padres y
Edipo se resuelve sin antagonismo o celos hacia la acepta que estos tengan relaciones sexuales.
madre.
CAPÍTULO 6

Horney: el psicoanálisis
interpersonal

B Perspectiva general del psicoanálisis


interpersonal
B Biografía de Karen Horney
B Introducción al psicoanálisis interpersonal
Comparación entre Horney y Freud
La influencia de la cultura
La importancia de las experiencias de la infancia
B Hostilidad básica y ansiedad básica
B Instintos compulsivos
Necesidades neuróticas
Tendencias neuróticas Horney
B Conictos intrapsíquicos
La imagen idealizada del sí mismo
Odio a sí mismo B Crítica a la teoría de Horney
B Psicología femenina B Concepto de humanidad
B Psicoterapia B Conceptos clave
B Investigación relacionada
Desarrollo y validación de una nueva medición de las teorías
neuróticas de Horney
¿Puede el neuroticismo ser algo bueno en ciertos casos?
106 Capítulo 6 Horney: el psicoanálisis interpersonal

En la siguiente serie de afirmaciones, marque “verdadero” sus ideas con las de Freud, examinaremos su punto de vista
o “falso” según corresponda. sobre la psicología femenina y comentaremos brevemente
sus ideas sobre la psicoterapia.
1. V F Para mí es muy importante complacer a los demás. Como sucede con otros teóricos de la personalidad, las
2. V F Cuando estoy angustiado, busco una persona emo- ideas de Horney sobre la personalidad son un reflejo de sus
cionalmente estable para contarle mis problemas. propias experiencias. Bernard Paris (1994) escribió que “las
3. V F Prefiero la rutina a los cambios. ideas de Horney se derivaban de sus esfuerzos para aliviar su
4. V F Me gusta ocupar cargos de poder. propio dolor y el de sus pacientes. Si su sufrimiento hubiera
5. V F Creo en y aplico la máxima de que “la mejor sido menor, sus ideas habrían sido menos profundas” (p.
defensa es un ataque”. xxv). A continuación repasamos la biografía de esta atribula-
6. V F Me gusta ser el alma de la fiesta. da mujer.
7. V F Es muy importante para mí que reconozcan mis
logros.
8. V F Me alegro de los éxitos de mis amigos.
9. V F Suelo poner fin a las relaciones cuando estas Biografía de Karen Horney
empiezan a ser demasiado estrechas.
La biografía de Karen Horney tiene diversos paralelismos
10. V F Me resulta muy difícil ignorar mis propios errores y
defectos personales.
con la vida de Melanie Klein (véase el capítulo 5). Ambas
nacieron en la década de 1880, ambas eran la hija menor de
Estas preguntas representan diez necesidades importan- un hombre de 50 años y su segunda esposa. Las dos tenían
tes propuestas por Karen Horney. Las trataremos en el apar- hermanos mayores a quienes sus padres daban un trato pre-
tado sobre necesidades neuróticas. Tenga en cuenta que el ferente y no se sentían queridas. Además, las dos quisieron
hecho de marcar una opción que represente una necesidad ejercer la profesión de médico, pero solo Horney hizo reali-
neurótica no indica que sea emocionalmente inestable o dad esta ambición. Finalmente, ambas realizarían un largo
esté impulsado por necesidades neuróticas. proceso de autoanálisis: Horney empezó escribiendo sus dia-
rios de los 13 a los 26 años, se sometió a un psicoanálisis de
la mano de Karl Abraham y culminó con su libro Autoanáli-
Perspectiva general del psicoanálisis sis (Quinn, 1987).
Karen Danielsen Horney nació en Eilbek, una pequeña
interpersonal
ciudad cerca de Hamburgo, Alemania, el 15 de septiembre
El psicoanálisis interpersonal de Karen Horney se constru- de 1885. Fue la única hija de Berndt (Wackels) Danielsen,
yó partiendo del supuesto de que los factores sociales y cultu- capitán de barco, y Clothilda van Ronzelen Danielsen, una
rales, sobre todo las experiencias de la infancia, desempeñan mujer casi 18 años más joven que su marido. Este matrimo-
un papel muy importante en la formación de la personalidad. nio tuvo solo un hijo más, unos cuatro años mayor que Ka-
Las personas que durante la infancia no tienen cubiertas sus ren, sin embargo, el viejo capitán había estado casado antes
necesidades de amor y afecto desarrollan una hostilidad bá- y tenía otros cuatro hijos, la mayoría de los cuales eran ya
sica hacia sus padres y, como consecuencia, sufrirán ansie- adultos cuando Horney nació. La familia Danielsen no era
dad básica. Según la teoría de Horney, las personas luchan feliz, en parte porque los hermanastros mayores de Karen
contra la ansiedad básica adoptando una de las tres formas envenenaron la relación entre el padre y su segunda esposa.
fundamentales de relacionarse con la gente: (1) acercarse a Karen sentía una gran hostilidad hacia su severo y devoto
los demás, (2) ponerse en contra de la gente, o (3) alejarse padre y lo consideraba un hipócrita religioso y, en cambio,
de los demás. Los individuos “normales” pueden usar estas idolatraba a su madre, que la apoyaba y protegía contra el
tres formas de relacionarse con los demás indistintamente viejo capitán de barco. Pese a ello, Karen no era una niña
pero los neuróticos se ven obligados a recurrir inevitable- feliz. Le molestaba el trato preferente que recibía su herma-
mente a una de ellas. Su comportamiento compulsivo genera no mayor, y además, le preocupaba la amargura y la discor-
un conflicto intrapsíquico básico que puede manifestarse en dia que había entre sus padres.
una imagen idealizada del sí mismo o en odio a sí mismo. Cuando tenía 13 años, Horney decidió que quería estu-
La imagen idealizada del sí mismo se expresa mediante: (1) diar medicina, pero en aquella época ninguna universidad
la búsqueda neurótica de la gloria, (2) exigencias neuróticas, alemana admitía mujeres. Cuando cumplió los 16 años, esto
(3) orgullo neurótico. El odio a sí mismo se expresa en forma ya había cambiado. De este modo, Horney, pese a la oposi-
de autodesprecio o distanciamiento del sí mismo. ción de su madre que deseaba que fuera ama de casa, hizo el
Aunque los escritos de Horney tratan sobre todo la per- bachillerato, lo que le permitiría acceder a la universidad y
sonalidad neurótica, muchas de sus ideas también se pueden después a la escuela de medicina. A partir de entonces, Ka-
aplicar a individuos “normales”. En este capítulo estudiare- ren sería independiente durante el resto de su vida. Según
mos la teoría básica de la neurosis de Horney, compararemos Paris (1994), no obstante, la independencia de Horney fue
Introducción al psicoanálisis interpersonal 107

bastante superficial. A un nivel más profundo, seguía sintien- mania (aunque Horney no era judía), la creciente oposición
do la necesidad compulsiva de unirse a un hombre importan- a sus ideas heterodoxas y la oportunidad de extender su in-
te. Esta dependencia patológica, que como es habitual iba fluencia más allá de Berlín. Durante los dos años que pasó en
acompañada de idealización y temor al rechazo, fue una Chicago conocería a Margaret Mead y John Dollard. Ade-
constante en las relaciones sentimentales de Horney. más, reanudó su relación con Erich Fromm y su esposa Frie-
En 1906, entró en la Universidad de Friburgo, siendo da Fromm-Reichmann, a los que había conocido en Berlín.
una de las primeras mujeres que estudiaba medicina en Ale- Durante los diez años siguientes, Horney y Fromm mantu-
mania. Allí conoció a Oskar Horney, estudiante de ciencias vieron una estrecha relación amistosa y profesional y, final-
políticas. Su relación empezó como amistad pero, al final, se mente, se hicieron amantes (Hornstein, 2000).
convirtió en una relación sentimental. Después de casarse en Después de dos años en Chicago, Horney se trasladó a
1909, la pareja se estableció en Berlín, donde Oskar, que ya Nueva York, donde impartió clases en la New School for So-
tenía el título de doctor, trabajaba para una empresa de car- cial Investigation. En Nueva York se hizo miembro del grupo
bón. Karen, que aún no había finalizado el doctorado en me- Zodiac que incluía a Fromm, Fromm-Reichmann, Sullivan y
dicina, se especializó en psiquiatría. otros. Aunque Horney era miembro del New York Psychoa-
En aquella época, el psicoanálisis freudiano se estaba nalytic Institute, raras veces estaba de acuerdo con sus
fraguando y Karen Horney se familiarizó con los escritos de miembros más destacados. Además, su libro Nuevas formas
Freud. A principios de la década de 1910, empezó un análi- de psicoanálisis (1939) la hizo convertirse en líder de un
sis con Karl Abraham, uno de los colegas más cercanos de grupo de oposición en donde pedía que se abandonara la teo-
Freud que más adelante analizaría también a Melanie Klein. ría de los instintos y se diera más preponderancia al yo y a
Una vez finalizado el análisis, Horney asistió a los semina- las influencias sociales. En 1941 dejaría el instituto por cues-
rios de Abraham, donde conoció a otros psicoanalistas. En tiones de dogma y ortodoxia y participaría en la creación de
1917 escribió su primer artículo sobre psicoanálisis, titulado una nueva organización, la Asociación para el Avance del
“La técnica de la terapia psicoanalítica” (Horney, 1917/1968), Psicoanálisis (AAP). Sin embargo, este nuevo grupo pronto
donde reflejaba la perspectiva freudiana ortodoxa y aportaba empezaría a resquebrajarse debido a conflictos internos. En
pocas ideas nuevas propuestas por Horney. 1943, Fromm (cuya relación íntima con Horney había acaba-
Los primeros años de su matrimonio estuvieron repletos do hacía poco) y otros abandonaron la AAP, privando a la
de experiencias personales importantes para Horney. Su pa- organización de sus miembros más destacados. Pese a esta
dre y su madre, ya separados, murieron en menos de un año; escisión, la asociación siguió existiendo, pero con un nom-
tuvo tres hijas en cinco años; obtuvo el título de doctora en bre distinto: el Karen Horney Psychoanalytic Institute. En
medicina en 1915 tras cinco años de psicoanálisis; y, en su 1952, Horney creó la Karen Horney Clinic.
búsqueda del hombre ideal, tuvo varias aventuras amorosas En 1950 publicó su obra más importante, La neurosis y
(Paris, 1994; Quinn, 1987). el crecimiento humano. En este libro presentaba teorías que
Después de la Primera Guerra Mundial, la familia Hor- no eran una mera reacción a las ideas de Freud, sino más
ney estaba en buena posición, vivía en un barrio residencial, bien una expresión de sus propias ideas innovadoras e inde-
con varios criados y un chofer. Oskar tenía un buen trabajo y pendientes. Horney murió de cáncer el 4 de diciembre de
Karen una floreciente consulta de psiquiatría. Sin embargo, 1952. Tenía 65 años.
esta escena idílica duraría poco: Oskar perdió su empleo de-
bido a la inflación y la recesión económica de 1923 y la fa- Introducción al psicoanálisis
milia se vio obligada a mudarse de nuevo a un apartamento
en Berlín. En 1926, Karen y Oskar se separaron, aunque no
interpersonal
se divorciarían oficialmente hasta 1938 (Paris, 1994). Los primeros escritos de Karen Horney, igual que los de Ad-
Los primeros años después de la separación fueron los ler, Jung y Klein, tienen un aire freudiano inconfundible.
más productivos de la vida de Horney. Además de tratar a sus Como les sucedió a Adler y Jung, el psicoanálisis ortodoxo
pacientes y criar a sus tres hijas, escribía, impartía docencia, acabó decepcionándola y esto la llevó a crear una teoría revi-
viajaba y daba conferencias. Sus artículos mostraban dife- sionista que reflejaba sus propias experiencias personales.
rencias notables respecto de la teoría freudiana. Según Hor- Aunque Horney escribió casi exclusivamente sobre neu-
ney, era la cultura, y no la anatomía, lo que causaba las dife- rosis y personalidades neuróticas, sus trabajos ofrecen mucha
rencias psíquicas entre hombres y mujeres. Ante la reacción información sobre las condiciones necesarias para un desa-
negativa de Freud a estas ideas, su oposición se hizo aún más rrollo normal y equilibrado. La cultura, sobre todo en las pri-
categórica. meras experiencias de la infancia, desempeña un papel im-
En 1932, Horney dejó Alemania para ocupar el cargo de portante en la formación de la personalidad humana, ya sea
directora asociada del recién creado Chicago Psychoanalytic neurótica o equilibrada. Por tanto, Horney estaba de acuerdo
Institute. Varios factores contribuyeron a su decisión de emi- con Freud en que los traumas de la infancia eran importan-
grar a Estados Unidos: el clima político antisemita en Ale- tes, sin embargo, discrepaba de él al defender la preponde-
108 Capítulo 6 Horney: el psicoanálisis interpersonal

rancia de las fuerzas sociales por encima de las biológicas en bajo nivel de autoestima, mayor hostilidad, ansiedad básica,
el desarrollo de la personalidad. un mayor afán de competición y una necesidad permanente
y desmesurada de amor y afecto.
Según Horney, la sociedad occidental contribuye a este
Comparación entre Horney y Freud círculo vicioso en varios sentidos. En primer lugar, los indi-
Horney criticó las teorías de Freud en varios aspectos. En viduos de esta sociedad han aprendido los principios de em-
primer lugar, previno que la adhesión estricta al psicoanálisis patía y humildad que, sin embargo, se oponen a otra actitud
ortodoxo llevaría al estancamiento, tanto en el pensamiento preponderante, la agresividad y el instinto de superioridad.
teórico, como en la práctica terapéutica (Horney, 1937). En En segundo lugar, las expectativas de éxito que impone la
segundo lugar, Horney (1937, 1939) puso objeciones a las sociedad son casi inagotables, de modo que aun cuando las
ideas de Freud sobre la psicología femenina, una cuestión personas consiguen sus ambiciones materiales, siguen en-
que trataremos más adelante. En tercer lugar, destacó la idea frentándose a nuevos objetivos. En tercer lugar, la sociedad
de que el psicoanálisis debía superar la teoría de los instintos occidental hace creer a las personas que son libres, que pue-
y reflejar la importancia de los elementos culturales en la den conseguirlo todo con trabajo y perseverancia, pero en
formación de la personalidad: “El hombre no está dominado realidad esta libertad está limitada en gran medida por la ge-
solo por el principio de placer, sino por dos principios direc- nética, el estatus social y el espíritu competitivo de los demás.
tores: la seguridad y la satisfacción” (Horney, 1939, p. 73). Estas contradicciones, fruto de la influencia de factores
Asimismo, afirmó que el origen de las neurosis no está en los culturales más que biológicos, generan conflictos intrapsí-
instintos, sino más bien en los “esfuerzos de las personas por quicos que amenazan la salud psicológica de las personas
encontrar caminos en una jungla llena de peligros descono- normales y crean obstáculos prácticamente infranqueables
cidos” (p. 10). Esta jungla la crea la sociedad y no los instin- para los neuróticos.
tos o la anatomía.
Pese a su crítica cada vez más intensa hacia Freud, Hor-
ney siguió reconociendo el valor de sus ideas. Su discrepan-
La importancia de las experiencias
cia con él no estribaba tanto en la corrección de sus observa- de la infancia
ciones, sino en la validez de sus interpretaciones. En términos Horney afirmaba que los conflictos neuróticos pueden tener
generales, Horney sostenía que las explicaciones de Freud su origen en casi todas las etapas del desarrollo, pero la in-
generan un concepto pesimista de la humanidad basado en fancia es la edad de la que proceden la mayoría de los pro-
instintos innatos y el estancamiento de la personalidad. En blemas. Diversos hechos traumáticos, como abusos sexua-
cambio, sus ideas sobre la humanidad son optimistas y giran les, palizas, rechazo manifiesto o abandono permanente,
en torno a fuerzas culturales en continua evolución (Horney, pueden marcar el desarrollo futuro de un niño; pero Horney
1950). (1937) insistía en que estas experiencias extenuantes casi
siempre tienen su origen en la falta de cariño y afecto verda-
deros. Probablemente, la falta de amor de su padre y la estre-
La influencia de la cultura cha relación con su madre influyeron mucho en el desarrollo
Aunque Horney no ignoró la importancia de los factores ge- personal y en la teórica de Horney.
néticos, insistió en la preponderancia de los elementos cul- Horney (1939) formuló la hipótesis de que una infancia
turales como base fundamental para el desarrollo de la per- difícil es la principal causa de las necesidades neuróticas.
sonalidad, tanto neurótica como normal. Según Horney, la Estas necesidades se agudizan porque son el único medio del
cultura moderna se apoya en la competencia entre los indivi- que dispone el niño para lograr una sensación de seguridad,
duos: “Cada uno de nosotros es un competidor real o poten- sin embargo, ninguna experiencia temprana por sí sola es
cial para los demás” (Horney, 1937, p. 284). El espíritu com- responsable de la personalidad posterior. Horney advirtió
petitivo y la hostilidad básica que provoca este generan una que “la suma total de experiencias de la infancia provoca una
sensación de aislamiento y esta sensación de soledad en un cierta estructura del carácter, o más bien, activa su desarro-
mundo potencialmente hostil genera una mayor necesidad llo” (p. 152); en otras palabras, la totalidad de las relaciones
de afecto, que, a su vez, hace que las personas sobrevaloren tempranas determina el desarrollo de la personalidad. “Las
el amor. Como consecuencia de ello, para muchos, el amor y actitudes posteriores hacia los demás, por tanto, no son repe-
el afecto son la solución a todos sus problemas. Obviamente, ticiones de las infantiles, sino que surgen de la estructura del
el amor verdadero puede ser una experiencia saludable y en- carácter, cuya base se establece en la infancia” (p. 87).
riquecedora, pero la necesidad desesperada de amor (como Aunque las experiencias posteriores pueden tener un
la que sentía ella misma) provee un terreno fértil para el de- efecto importante, sobre todo en los individuos normales, las
sarrollo de neurosis. En lugar de beneficiarse de esa necesi- experiencias de la infancia son el origen principal del de-
dad, los neuróticos luchan de manera patológica por encon- sarrollo de la personalidad. Las personas que repiten de ma-
trar el amor y sus intentos contraproducentes provocan un nera inflexible ciertas pautas de conducta lo hacen porque
Instintos compulsivos 109

interpretan las nuevas experiencias de un modo coherente vez, puede generar más ansiedad, completando así el círculo
con estas pautas fijas. interactivo de la hostilidad y la ansiedad. Horney (1937) afir-
maba que “no importa cuál ha sido el factor más importante,
la ansiedad o la hostilidad” (p. 74), lo importante es que la
Hostilidad básica y ansiedad básica influencia que ejercen el uno sobre el otro puede agudizar la
Horney (1950) afirmaba que todas las personas nacen con un neurosis sin que la persona note ningún conflicto exterior
potencial para tener un desarrollo equilibrado pero, como adicional.
sucede con otros organismos vivos, requieren la presencia de La ansiedad básica propiamente dicha no es una neuro-
condiciones favorables para este desarrollo. Estas condicio- sis, sino “el terreno abonado sobre el cual puede crecer en
nes deben incluir un entorno afectivo pero no demasiado cualquier momento una neurosis aguda” (Horney, 1937, p.
permisivo ya que los niños necesitan conocer tanto el amor 89). La ansiedad básica es constante e implacable y no nece-
verdadero, como la disciplina moderada. Estas condiciones sita ningún estímulo particular, como hacer un examen o dar
les proporcionan seguridad y satisfacción y les permiten ar- un discurso. Impregna todas las relaciones interpersonales y
monía con su yo real. provoca anomalías en las interacciones con otras personas.
Lamentablemente, existen diversas influencias adversas Aunque posteriormente corrigió su lista de estrategias
que pueden interferir en estas condiciones favorables. La de defensa contra la ansiedad básica, en principio, Horney
principal es la incapacidad o la poca disposición de los pa- (1937) identificó cuatro formas de protección contra esta
dres para dar amor a sus hijos. Debido a sus propias necesi- sensación de soledad en un mundo potencialmente hostil. La
dades neuróticas, con frecuencia los padres dominan, des- primera es el afecto, una estrategia que no siempre conduce
cuidan, sobreprotegen, rechazan o consienten demasiado a al amor verdadero. En su búsqueda de afecto, algunas perso-
sus hijos. Si los padres no satisfacen las necesidades de segu- nas pueden intentar comprar el amor con docilidad, bienes
ridad y afecto del niño, este desarrolla sentimientos de hos- materiales o favores sexuales.
tilidad básica hacia ellos. Sin embargo, los niños raras ve- La segunda forma de defensa es la sumisión. Los neuró-
ces expresan abiertamente esta hostilidad en forma de enfado ticos pueden someterse a personas o instituciones, como una
o rabia; más bien la reprimen sin tener conciencia de ello, y organización o una religión, los que se someten a otra perso-
esta hostilidad reprimida provoca una profunda inseguridad na a menudo lo hacen para conseguir su afecto.
y una vaga sensación de temor. Este estado se llama ansie- Los neuróticos también pueden intentar protegerse a sí
dad básica y Horney (1950) lo definió como “una sensación mismos al luchar para conseguir poder, prestigio o posesión.
de aislamiento e indefensión en un mundo que se concibe El poder es una forma de defensa contra la hostilidad real o
como potencialmente hostil” (p. 18). En una primera des- imaginaria de otras personas y se manifiesta como una ten-
cripción más gráfica definió la ansiedad básica como “una dencia a dominar a los demás; el prestigio es una forma de
sensación de ser pequeño, insignificante, indefenso, de estar protección contra la humillación y se expresa en la tendencia
abandonado, en peligro, en un mundo cuyos únicos objetivos a humillar a los demás; la posesión actúa como protección
son el abuso, el engaño, el ataque, la humillación, la traición contra la pobreza y se expresa en una tendencia a negar cosas
y la envidia” (Horney, 1937, p. 92). a los demás.
Horney (1937, p. 75) afirmaba que la hostilidad y la an- La cuarta forma de protección es el distanciamiento.
siedad básicas están “entrelazadas de manera inextricable”. Los neuróticos suelen protegerse a sí mismos contra la an-
Los impulsos hostiles son la fuente principal de ansiedad siedad básica, bien haciéndose independientes de los demás,
básica, pero esta también puede contribuir a los sentimientos bien distanciándose emocionalmente de ellos. Mediante el
de hostilidad. Como ejemplo de que la hostilidad básica pue- distanciamiento psicológico, los neuróticos sienten que los
de generar ansiedad, Horney (1937) escribió sobre un joven demás no pueden hacerles daño.
que reprimía esta hostilidad y fue a hacer senderismo por la Estas formas de protección no indican necesariamente
montaña con una mujer joven de la cual estaba profunda- la existencia de una neurosis y Horney afirmaba que todas
mente enamorado. Su hostilidad reprimida, sin embargo, las personas las usan en cierta medida. Resultan nocivas
también le hacía sentir celos de la mujer. Mientras recorrían cuando las personas necesitan recurrir a ellas debido a su
un paso de montaña peligroso, el joven de repente sufrió un incapacidad para mantener relaciones interpersonales nor-
grave ataque de ansiedad en forma de taquicardia y respira- males. En estos casos, la compulsión es la característica más
ción acelerada. La ansiedad surgió de un impulso, impropio destacada de todos los instintos neuróticos.
pero consciente, de empujar a la joven por el desfiladero.
En este caso, la hostilidad básica provocó una gran an-
siedad, pero la ansiedad y el miedo también pueden provocar
Instintos compulsivos
sentimientos de hostilidad intensos. Los niños que se sienten Los individuos neuróticos tienen los mismos problemas que
amenazados por sus padres desarrollan una hostilidad reacti- afectan a las personas con actitudes “normales”, la diferen-
va como forma de defensa contra esa amenaza lo que, a su cia estriba en que los neuróticos los tienen en mayor grado.
110 Capítulo 6 Horney: el psicoanálisis interpersonal

Todos utilizamos las distintas formas de protección para de- cesidad de identificarse con un hombre importante y
fendernos contra el rechazo, la hostilidad y el espíritu com- durante su madurez mantuvo varias relaciones de este
petitivo de los demás, pero mientras los individuos norma- tipo.
les son capaces de emplear de forma productiva las diversas 3. Necesidad neurótica de vivir dentro de unos límites es-
estrategias defensivas, los neuróticos repiten compulsiva- trictos. A menudo, los neuróticos se esfuerzan por pasar
mente la misma estrategia de un modo básicamente impro- inadvertidos, por ocupar un lugar secundario y conten-
ductivo. tarse con poco. Quitan importancia a sus propias capa-
Horney (1942) insistió en que a los neuróticos no les cidades y tienen miedo de pedir cosas a los demás.
gusta sufrir. Deben protegerse a sí mismos continuamente y 4. Necesidad neurótica de poder. El poder y el afecto son
de manera compulsiva contra la ansiedad básica y son inca- quizás las dos necesidades neuróticas más importantes.
paces de cambiar su conducta por voluntad propia. Esta es- La necesidad de poder suele ir unida a las necesidades
trategia defensiva los atrapa en un círculo vicioso en el que de prestigio y posesión, y se manifiesta en forma de de-
sus necesidades compulsivas de reducir la ansiedad básica seo de controlar a los demás y evitar sentimientos de
provocan conductas que perpetúan un bajo nivel de autoesti- debilidad o estupidez.
ma, hostilidad generalizada, un afán desmesurado de poder, 5. Necesidad neurótica de explotar a los demás. Los neu-
sentimientos de superioridad extremos y un temor persisten- róticos suelen valorar a los demás en función de su uti-
te, lo cual hace aumentar a su vez la ansiedad básica. lidad pero, al mismo tiempo, temen que los demás los
utilicen a ellos.
6. Necesidad neurótica de reconocimiento o prestigio so-
Necesidades neuróticas cial. Algunas personas combaten la ansiedad básica in-
Al principio de este capítulo, le pedimos que marcara la op- tentando ser los mejores, ser importantes o llamar la aten-
ción “verdadero” o “falso” en cada una de las diez afirmacio- ción.
nes relacionadas con posibles necesidades neuróticas. Para 7. Necesidad neurótica de admiración personal. Los neu-
cada afirmación, excepto la número ocho, la opción “verda- róticos necesitan ser admirados por lo que son más que
dero” corresponde a una de las necesidades neuróticas defi- por lo que poseen. Su autoestima extrema debe ser ali-
nidas por Horney. Para la número ocho, la opción “falso” mentada de manera continua con la admiración y la
corresponde a la necesidad neurótica de egocentrismo. Re- aprobación de los demás.
cordemos que marcar la opción “neurótica” en la mayoría de 8. Necesidad neurótica de ambición y de conseguir logros
o incluso en todas estas afirmaciones no indica necesaria- personales. Los neuróticos necesitan ser los mejores en
mente inestabilidad emocional, pero dichas afirmaciones todo: el mejor vendedor, el mejor deportista, el mejor
nos permiten entender lo que Horney quería decir con nece- amante. Deben vencer a otras personas para confirmar
sidades neuróticas. su superioridad.
En un principio, Horney identificó diez categorías de 9. Necesidad neurótica de autosuficiencia e independen-
necesidades neuróticas orientadas a combatir la ansiedad cia. Muchos neuróticos tienen una fuerte necesidad de
básica. Estas necesidades son más específicas que los cuatro alejarse de los demás, demostrando con ello que pueden
mecanismos de protección comentados previamente, pero arreglárselas solos. El mujeriego incapaz de ligarse a
describen las mismas estrategias defensivas básicas. Las una mujer es un ejemplo de esta necesidad neurótica.
diez categorías de necesidades neuróticas coexisten, por lo 10. Necesidad neurótica de perfección e irrefutabilidad. En
que una misma persona podría tener más de una. Cada una su lucha implacable por conseguir la perfección, los
de las siguientes necesidades neuróticas están presentes de neuróticos tienen la “prueba” de su autoestima y supe-
un modo u otro en nuestras relaciones con otras personas: rioridad personal. Temen equivocarse y tener defectos
personales, y luchan desesperadamente por ocultar su
1. Necesidad neurótica de afecto y aprobación. En su bús- debilidad a los demás.
queda de afecto y aprobación, los neuróticos intentan de
manera indiscriminada agradar a los demás. Se esfuer-
zan por cumplir las expectativas de los otros, tienen Tendencias neuróticas
miedo a la autoafirmación y les cuesta mucho afrontar la A medida que fue desarrollando su teoría, Horney empezó a
hostilidad de los demás y los sentimientos hostiles de sí ver que las diez necesidades neuróticas se podían agrupar en
mismos. tres categorías generales, cada una de las cuales estaba rela-
2. Necesidad neurótica de una pareja poderosa. Ante la cionada con una actitud básica de la persona hacia sí misma
falta de confianza en sí mismos, los neuróticos intentan y hacia los demás. En 1945, identificó estas tres actitudes
unirse a una persona fuerte. Esta necesidad incluye básicas o tendencias neuróticas con los siguientes térmi-
una sobrevaloración del amor y miedo a la soledad o nos: (1) acercarse a los demás, (2) actuar en contra de los
el abandono. La vida de Horney revela una fuerte ne- demás y (3) alejarse de los demás.
Instintos compulsivos 111

Aunque estas tendencias neuróticas son la base de la básico porque los niños muy pequeños están impulsados en
teoría de la neurosis de Horney, también se aplican a indivi- las tres direcciones: acercarse y actuar en contra y alejarse de
duos normales. Obviamente, existen diferencias importantes los demás.
entre las personas con actitudes normales y las neuróticas: En los niños normales, estas tres tendencias no son ne-
mientras las primeras son, en gran medida, conscientes de cesariamente incompatibles, pero la sensación de aislamien-
las estrategias que utilizan con los demás, las neuróticas no to e indefensión que Horney describió como ansiedad bási-
son conscientes de su actitud básica; mientras los individuos ca lleva a algunos a actuar de manera compulsiva, lo que
normales tienen libertad para elegir sus actos, los neuróticos limita su repertorio a una única tendencia neurótica. Con sus
se ven obligados a actuar de una manera determinada; mien- actitudes contradictorias hacia los demás, estos niños inten-
tras los individuos normales viven conflictos leves, los neu- tan resolver este conflicto básico haciendo que una de las
róticos sufren conflictos graves y sin solución; y mientras las tres tendencias neuróticas sea dominante. Algunos niños se
personas normales pueden escoger entre diversas estrategias, acercan a los demás comportándose de manera dócil a modo
los neuróticos están limitados a una sola tendencia. En la fi- de protección contra los sentimientos de indefensión; otros
gura 6.1 se muestra la idea de Horney sobre la influencia actúan en contra de los demás mostrándose agresivos para
mutua entre la hostilidad básica y la ansiedad básica, así co- sortear la hostilidad de los demás; y otros se alejan de los
mo las formas de defensa normales y neuróticas contra la demás adoptando una actitud de distanciamiento para aliviar
ansiedad. la sensación de aislamiento (Horney, 1945).
Las personas pueden usar cada una de las tendencias
neuróticas para resolver conflictos básicos, pero, lamenta-
blemente, estas soluciones son, por naturaleza, improducti- Acercarse a los demás
vas o neuróticas. Horney (1950) utilizó el término conflicto El concepto de Horney de acercarse a los demás no signifi-
ca acercarse en el sentido del amor verdadero. Más bien se
refiere a una necesidad neurótica de protegerse a sí mismo de
una sensación de indefensión.
Hostilidad básica
En sus esfuerzos por protegerse a sí mismas contra esta
Procede de sentimientos de rechazo o
abandono por parte de los padres en la sensación de indefensión, las personas dóciles o complacien-
infancia o de la defensa contra tes emplean una o las dos primeras necesidades neuróticas,
la ansiedad básica es decir, luchan desesperadamente por conseguir el afecto y
la aprobación de los demás, o buscan una pareja fuerte que
se haga responsable de sus vidas. Horney (1937) se refirió a
Ansiedad básica estas necesidades como “dependencia patológica”, concepto
Surge de las amenazas de los padres precursor del término “codependencia”.
o de la defensa contra la hostilidad La tendencia neurótica de acercarse a los demás conlleva
una serie de estrategias, es “toda una forma de pensar, sentir,
actuar; una forma de vida” (Horney, 1945, p. 55). Horney lo
llamó también filosofía de vida. Los neuróticos que adoptan
Formas de defensa contra
la ansiedad esta filosofía tienden a considerarse a sí mismos afectuosos,
generosos, humildes y comprensivos con los sentimientos de
los demás; están dispuestos a subordinarse a ellos, a conside-
rarlos más inteligentes o atractivos y a utilizar sus criterios
Defensas normales Defensas neuróticas
para valorarse a sí mismos.
Movimiento espontáneo Movimiento compulsivo
Acercarse a los demás Acercarse a los demás
(Personalidad simpática, (Personalidad dócil) Actuar en contra de los demás
amable) Igual que las personas dóciles suponen que todo el mundo es
Actuar en contra de
Actuar en contra de los demás bueno, las personas agresivas dan por sentado que todos son
los demás (Personalidad agresiva) sus enemigos. Como consecuencia de ello, adoptan la estra-
(Superviviente en una
Alejarse de los demás tegia de actuar en contra de los demás. Las personas neu-
sociedad competitiva)
(Personalidad distante) róticamente agresivas son tan compulsivas como las perso-
Alejarse de los demás nas dóciles y su conducta también está provocada por la
(Personalidad autónoma,
serena)
ansiedad básica. En vez de acercarse a los demás con una
actitud de sumisión y dependencia, estas personas actúan en
FIGURA 6.1 Interacción de la hostilidad básica y de la contra de ellos mostrándose exigentes o implacables. Están
ansiedad básica con las formas de defensa contra la ansiedad. motivados por una fuerte necesidad de explotar a los demás
112 Capítulo 6 Horney: el psicoanálisis interpersonal

y usarlos en su propio beneficio. Raras veces admiten sus


errores y sienten la necesidad compulsiva de ser perfectos,
poderosos y superiores.
La tendencia neurótica de actuar en contra de los demás
incluye cinco de las diez necesidades neuróticas: ser podero-
so, explotar a los demás, obtener reconocimiento y prestigio,
ser admirado y tener éxito. Las personas agresivas juegan
para ganar más que por el placer del juego. Puede parecer
que trabajan mucho y que son muy creativos, pero en reali-
dad disfrutan poco del trabajo propiamente dicho. Su moti-
vación fundamental es el poder, el prestigio y la ambición
personal.
En una sociedad como la de Estados Unidos, la lucha
por estos objetivos suele ser motivo de admiración. Las per-
sonas agresivas compulsivas, de hecho, suelen alcanzar la
cúspide del poder, conseguir parejas deseables, trabajos bien Retirarse de la gente es una tendencia neurótica que mucha gente
remunerados y la admiración de muchas personas. Según usa en un intento de resolver el conflicto básico del aislamiento.
Horney (1945) no es precisamente un mérito de la sociedad
estadounidense que se valoren tanto estas cualidades y se Todos los neuróticos tienen la necesidad de sentirse su-
aprecien tan poco otras como el amor, el afecto y la verdade- periores, pero las personas distantes tienen una necesidad
ra amistad, por lo general ausentes en las personas agresivas. aún mayor de sentirse fuertes y poderosas. Esa sensación de
Acercarse a los demás y actuar en contra de los demás aislamiento básico solo se puede tolerar con el autoengaño
son, en varios sentidos, polos opuestos. La persona dócil está de que son perfectos y, por tanto, están por encima de toda
limitada a recibir afecto de todo el mundo, mientras que la crítica. La competencia les causa terror, pues temen que aca-
persona agresiva considera a todos sus enemigos potenciales. ben con sus sentimientos ilusorios de superioridad, y pre-
En ambos casos, no obstante, “el centro de gravedad se en- fieren reconocer sin esfuerzo su grandeza oculta (Horney,
cuentra fuera de la propia persona” (Horney, 1945, p. 65), es 1945).
necesario dar a los demás: las personas dóciles para librarse de En resumen, cada una de las tres tendencias neuróticas
su sentimiento de indefensión y las agresivas para protegerse tiene una serie de características análogas que pueden servir
contra la hostilidad real o imaginaria. Con la tercera tenden- para describir a los individuos normales. Además, cada una
cia neurótica, en cambio, los demás tienen menos relevancia. de las diez necesidades neuróticas se puede incluir fácilmen-
te dentro de las tres tendencias neuróticas. En la tabla 6.1 se
resumen las tres tendencias neuróticas, los conflictos bási-
Alejarse de los demás cos que las generan, las características más destacadas de
Para resolver el conflicto básico del aislamiento, algunas cada una de ellas, las diez necesidades neuróticas que las
personas se comportan de manera distante y adoptan la ten- componen y los tres rasgos análogos que caracterizan a los
dencia neurótica de alejarse de los demás. Esta estrategia es individuos normales.
una expresión de las necesidades de privacidad, independen-
cia y autosuficiencia. De nuevo, cada una de estas necesida-
des puede provocar conductas positivas y algunas personas
Conflictos intrapsíquicos
las satisfacen de manera no neurótica. Dichas necesidades se
convierten en neuróticas cuando las personas intentan satis- Las tendencias neuróticas se derivan de la ansiedad básica
facerlas poniendo distancia emocional entre sí mismos y los que, a su vez, procede de las relaciones del niño con otras
demás. personas. Hasta el momento, hemos hecho hincapié sobre
Para muchos neuróticos, las relaciones con los demás todo en la cultura y el conflicto interpersonal. Sin embargo,
suponen una tensión insoportable y, como consecuencia de Horney no perdió de vista la influencia de los factores in-
ello, se sienten impulsados a alejarse de manera compulsiva trapsíquicos en el desarrollo de la personalidad. A medida
de las otras personas, para lograr autonomía y distancia. Con que fue desarrollando su teoría, iba dando cada vez más im-
frecuencia, construyen un mundo propio y no permiten que portancia a los conflictos internos que sufren los individuos,
nadie se acerque a ellos. Valoran la libertad y la autosuficien- tanto normales como neuróticos. Los procesos intrapsíqui-
cia y a menudo parecen lejanos y poco accesibles. Si están cos surgen de las experiencias interpersonales, pero se inte-
casados, mantienen esa distancia incluso con su pareja. Re- gran en el sistema de creencias de una persona y llegan a
húyen los compromisos sociales, pero su mayor temor es tener vida propia, una existencia independiente de los con-
necesitar a los demás. flictos interpersonales que los originaron.
Conflictos intrapsíquicos 113

TA B L A 6 . 1
Resumen de las tendencias neuróticas de Horney

Tendencias neuróticas

Acercarse a los demás Actuar en contra de los Alejarse de los demás


demás

Personalidad dócil Personalidad agresiva Personalidad distante

Conflicto básico o fuente Sentimientos de indefensión Protección contra la hostilidad Sentimientos de aislamiento
de la tendencia neurótica de los demás

Necesidades neuróticas 1. Afecto y aprobación 4. Poder 9. Autosuficiencia e


2. Pareja fuerte 5. Explotación independencia
3. Límites a la vida 6. Reconocimiento e 10. Perfección y prestigio
irrefutabilidad
7. Admiración personal
8. Éxito personal

Análogo normal Simpatía, amabilidad Capacidad para sobrevivir en Autonomía y serenidad


una sociedad competitiva

Este apartado del libro analiza dos conflictos intrapsí- bulosos, santos, dioses” (Horney, 1950, p. 22). Esta imagen
quicos importantes: la imagen idealizada del sí mismo y el idealizada del sí mismo no es una construcción completa.
odio a sí mismo. En pocas palabras, la imagen idealizada Los neuróticos se glorifican e idolatran a sí mismos de varios
del sí mismo consiste en crear una autoimagen endiosada en modos: las personas dóciles se consideran buenas y piado-
un intento de resolver los conflictos personales, mientras que sas, las personas agresivas se consideran fuertes, heroicas y
el odio a sí mismo es una tendencia irracional a despreciar- omnipotentes y las personas distantes se consideran sabias,
se. Cuando alguien se crea una imagen idealizada del sí mis- autosuficientes e independientes.
mo, cada vez es más difícil para su yo real ajustarse a esa Cuando la imagen idealizada del sí mismo se consolida,
imagen, lo que crea una separación cada vez mayor entre el los neuróticos empiezan a creer que esta imagen es real,
sí yo real y el sí mismo idealizado y lleva a los neuróticos a pierden el contacto con su yo real y usan el sí mismo ideali-
odiar y despreciar a su sí mismo real porque no está a la al- zado como parámetro para autovalorarse. En lugar de acer-
tura de su autoimagen endiosada (Horney, 1950). carse a la autorrealización, intentan hacer realidad su sí mis-
mo idealizado.
Horney (1950) reconoció tres aspectos de la imagen
La imagen idealizada del sí mismo idealizada: (1) la búsqueda neurótica de la gloria, (2) las exi-
Horney afirmaba que los seres humanos, cuando se les pro- gencias neuróticas y (3) el orgullo neurótico.
cura un entorno de afecto y disciplina, desarrollan sentimien-
tos de seguridad y confianza en sí mismos y una tendencia a
alcanzar la autorrealización. Lamentablemente, las influen- La búsqueda neurótica de la gloria
cias negativas en la infancia suelen obstaculizar la tendencia Cuando los neuróticos se convencen de que su sí mismo
natural de las personas a alcanzar la autorrealización, lo que idealizado es real, empiezan a incorporarlo en todos los as-
provoca sentimientos de aislamiento e inferioridad. A ello pectos de sus vidas: sus objetivos, el concepto del sí mismo
se añade una sensación creciente de distanciamiento de sí y sus relaciones con los demás. Horney (1950) se refirió a
mismas. este impulso de hacer realidad el sí mismo ideal como la
Al sentirse distanciados de sí mismos, los individuos ne- búsqueda neurótica de la gloria.
cesitan tener un sentido de identidad estable. Esta situación Además de la idealización del sí mismo, la búsqueda
solo se puede resolver creando una imagen idealizada del neurótica de la gloria comprende tres elementos: la necesi-
sí mismo, una idea desmesuradamente positiva del yo que dad de perfección, la ambición neurótica y el instinto de ven-
existe solo en nuestro sistema de convicciones propio. Estas ganza por el triunfo.
personas se dotan a sí mismas de poderes infinitos y capaci- La necesidad de perfección hace referencia al impulso
dades ilimitadas; se consideran “héroes, genios, amantes fa- de adaptar la personalidad para que coincida con el sí mismo
114 Capítulo 6 Horney: el psicoanálisis interpersonal

idealizado. Los neuróticos no se contentan con unas cuantas los deseos normales no se cumplen, las personas lógicamen-
modificaciones: solo aceptan la perfección absoluta y la in- te se frustran; pero cuando las exigencias neuróticas no se
tentan alcanzar creando un complejo conjunto de normas cumplen, los neuróticos se indignan, se desconciertan y no
sobre lo que es “adecuado” e “inadecuado”. Horney (1950) son capaces de entender por qué los demás no han satisfecho
se refirió a este impulso como la tiranía del deber. En sus sus demandas. Un ejemplo que ilustra la diferencia entre los
esfuerzos por alcanzar la idea imaginaria de perfección, los deseos normales y las exigencias neuróticas es la situación
neuróticos se dicen a sí mismos inconscientemente: “Olví- en la que muchas personas hacen fila para comprar entradas
date de la criatura deplorable que eres; en realidad así es para una película taquillera. Casi todas las personas que es-
como deberías ser” (p. 64). tán cerca del final de la fila podrían desear estar al principio,
Un segundo elemento clave en la búsqueda neurótica de y algunas de ellas podrían incluso usar alguna estratagema
la gloria es la ambición neurótica, es decir, la pulsión com- para tener una posición mejor; sin embargo, saben que no
pulsiva de superioridad. Aunque los neuróticos tienen una tienen derecho a adelantarse a los demás. Las personas neu-
necesidad extrema de destacar en todo, suelen canalizar sus róticas, en cambio, creen que tienen derecho a estar al prin-
energías en actividades que les ofrecen mayor probabilidad cipio de la cola y no se sienten culpables ni les remuerde la
de éxito; por tanto, este impulso puede adoptar diversas for- conciencia adelantarse a los demás.
mas en el curso de la vida de una persona (Horney, 1950).
Por ejemplo, en la escuela, una niña podría canalizar su am-
Orgullo neurótico
bición neurótica luchando por ser la mejor de su clase. Más
adelante, podría querer destacar en los negocios o en alguna El tercer aspecto de la imagen idealizada es el orgullo neu-
otra actividad. La ambición neurótica también puede adoptar rótico, un falso amor propio basado, no en una visión realis-
una forma menos materialista, como llegar a ser la persona ta del verdadero sí mismo, sino en una imagen artificial del
más caritativa o piadosa. sí mismo idealizado. El orgullo neurótico es diferente del
El tercer aspecto de la búsqueda neurótica de la gloria es orgullo sano o la autoestima realista ya que esta se basa en
el impulso de venganza por el triunfo, el más destructivo de atributos y logros sensatos y, por lo general, se expresa en
todos. Esta necesidad de triunfo vengativo se puede ocultar forma de dignidad discreta mientras que el orgullo neuróti-
en forma de necesidad de éxito, pero “su objetivo principal co, sin embargo, se basa en una imagen idealizada del sí mis-
es avergonzar o derrotar a los demás mediante el éxito pro- mo y se suele proclamar de manera ostentosa para proteger y
pio, o conseguir el poder [...] para causarles sufrimiento, ca- apoyar esa visión glorificada (Horney, 1950).
si siempre con humillación” (Horney, 1950, p. 27). Es inte-
resante anotar que en las relaciones personales con los
hombres, Horney parecía disfrutar haciendo que estos se
sintieran avergonzados y humillados (Hornstein, 2000).
El impulso de venganza por el triunfo procede del deseo
de la infancia de vengarse de las humillaciones reales o ima-
ginarias. Aunque consigan sus objetivos, los neuróticos nun-
ca pierden esta pulsión, más bien la alimentan con cada vic-
toria ya que cada éxito aumenta su miedo al fracaso y sus
sentimientos de grandeza, reforzando así su necesidad de
triunfo vengativo.

Exigencias neuróticas
Un segundo aspecto de la imagen idealizada son las exigen-
cias neuróticas. En su búsqueda de la gloria, los neuróticos
construyen un mundo de fantasía, un mundo que no se
corresponde con el mundo real. Al opinar que el mundo ex-
terior no funciona bien están proclamando que ellos son es-
peciales y, por tanto, tienen derecho a que se los trate confor-
me a ese concepto idealizado del sí mismo. Como estas
exigencias corresponden en gran medida con su imagen
idealizada del sí mismo, los neuróticos no pueden percibir
que dichas exigencias no son razonables.
Las exigencias neuróticas proceden de necesidades y A veces, el odio a sí mismo se expresa a través
deseos normales, pero son muy distintas de ellos. Cuando del abuso del alcohol.
Psicología femenina 115

Los neuróticos se imaginan que son espléndidos, mara- cede del odio a sí mismo y está concebida para hacer reali-
villosos y perfectos, de modo que cuando los demás no los dad una imagen amplificada del sí mismo. Con frecuencia
tratan con una consideración especial, los hieren en su orgu- los neuróticos se imponen restricciones derivadas de prejui-
llo neurótico. Para impedir este dolor, evitan a las personas cios contra el placer: “no me merezco un coche nuevo”, “no
que se niegan a ceder a sus exigencias neuróticas y, en lugar debo vestir ropa buena porque muchas personas en el mundo
de ello, intentan que se les vincule con instituciones y pose- llevan harapos”, “no debo intentar conseguir un trabajo me-
siones con prominencia y prestigio social. jor porque no soy lo bastante bueno para ello”.
En quinto lugar, el odio a sí mismo se puede manifestar
también en forma de tortura a sí mismo. Aunque esta puede
Odio a sí mismo estar presente en cada una de las otras formas de odio a sí
Las personas que buscan la gloria de manera neurótica nunca mismo, se convierte en una categoría independiente cuando
pueden estar felices consigo mismas porque cuando advier- la intención principal de las personas es infligir daño o sufri-
tan que su sí mismo real no se ajusta a las exigencias insacia- miento a sí mismo. Algunas personas obtienen una especie
bles de su sí mismo idealizado, empezarán a odiarse y des- de satisfacción masoquista angustiándose sobre una deci-
preciarse a sí mismos: sión, exagerando el dolor de una jaqueca, cortándose con un
cuchillo, iniciando una pelea que están seguros que perderán
El sí mismo glorificado se convierte no solo en un
o provocando que los maltraten físicamente.
fantasma a perseguir, es también un baremo con el
La sexta y última forma de odio a sí mismo son los actos
cual evaluar al sí mismo real. Este sí mismo real
resulta tan lamentable cuando se observa desde la
e impulsos autodestructivos, que pueden ser físicos o psico-
perspectiva de la perfección, que no cabe hacer otra lógicos, conscientes o inconscientes, intensos o crónicos,
cosa más que despreciarlo (Horney, 1950, p. 110). reales o imaginarios. Comer en exceso, abusar del alcohol o
de las drogas, trabajar demasiado, conducir de modo temera-
Horney (1950) identificó seis formas fundamentales de rio y suicidarse son expresiones comunes de autodestrucción
expresar el odio a sí mismo. En primer lugar, este odio puede física. Los neuróticos también pueden atacarse a sí mismos
provocar exigencias incesantes al sí mismo, ejemplificadas psicológicamente, por ejemplo, dejando un trabajo precisa-
en la tiranía del deber. Por ejemplo, algunas personas se po- mente cuando empieza a reportarles satisfacciones, romper
nen a prueba continuamente y no dejan de hacerlo incluso una relación saludable para priorizar una neurótica o enta-
después de haber conseguido un cierto éxito, sino que siguen blar relaciones sexuales promiscuas.
presionándose a sí mismas para alcanzar la perfección por- Horney (1950) resumió la búsqueda neurótica de la glo-
que creen que deben ser perfectas. ria y el odio a sí mismo que conlleva con estas expresivas
La segunda manera de expresar el odio a sí mismo es la palabras:
autoacusación despiadada. Los neuróticos se reprenden a sí
mismos continuamente: “si la gente me conociera, se darían Al analizar el odio a sí mismo y su devastadora
cuenta de que estoy fingiendo que soy culto, competente y fuerza, no podemos evitar considerarlo una enorme
sincero. Soy un auténtico fraude, pero nadie lo sabe excepto tragedia, tal vez la mayor tragedia de la mente hu-
mana. Al intentar alcanzar lo infinito y lo absoluto
yo”. La autoacusación puede adoptar diversas formas, desde
el hombre también se destruye a sí mismo. Cuando
manifestaciones ostentosas, como culparse a sí mismo de los
hace un pacto con el diablo, que le promete la glo-
desastres naturales, hasta cuestionar meticulosamente el mé-
ria, tiene que ir al infierno, un infierno que está
rito de sus propias motivaciones. dentro de sí mismo (p. 154).
En tercer lugar, el odio a sí mismo puede adoptar la for-
ma de autodesprecio, que podría expresarse mediante me-
nosprecio, dudas, descrédito y ridiculización de sí mismo. El
autodesprecio impide a las personas luchar para mejorar o
Psicología femenina
alcanzar el éxito. Un hombre joven podría decirse a sí mis- Desde su condición de mujer estudiosa de la psicología pro
mo: “¡Tonto engreído! ¿Qué te hace pensar que podrías tener masculina de Freud, Horney advirtió que la perspectiva psi-
una cita con la mujer más atractiva del pueblo?”, o una mujer coanalítica tradicional sobre la mujer no era imparcial. En-
podría atribuir su exitosa carrera profesional a la “suerte”. tonces presentó su propia teoría, que rechazaba muchas de
Aunque estas personas pueden ser conscientes de su conduc- las ideas básicas de Freud.
ta, no perciben el odio a sí mismos que la motiva. Para Horney, las diferencias psíquicas entre hombres y
Una cuarta forma de expresión del odio a sí mismo es la mujeres no se deben a la anatomía, sino más bien a las ex-
frustración. Horney (1950) distinguió entre la autodisciplina pectativas culturales y sociales. Los hombres que someten y
sana y la frustración neurótica del sí mismo. La primera con- dominan a las mujeres y las mujeres que se degradan o envi-
lleva posponer o renunciar a actividades placenteras para dian a los hombres lo hacen debido al espíritu competitivo
conseguir objetivos razonables, pero la autofrustración pro- que prolifera en muchas sociedades. Horney (1937) insistió
116 Capítulo 6 Horney: el psicoanálisis interpersonal

en que la ansiedad básica es el origen de la necesidad de los podremos descubrir en qué consisten hasta que ha-
hombres de subyugar a las mujeres y el deseo de las mujeres yamos desarrollado todo nuestro potencial como
de humillar a los hombres. seres humanos. Por paradójico que pueda sonar,
Aunque Horney (1939) reconoció la existencia del com- solo podremos conocer estas diferencias olvidándo-
plejo de Edipo, insistió en que su origen estaba en el entorno nos de ellas (p. 238).
y no en factores biológicos. Si procediera de la anatomía, co-
mo sostenía Freud, sería universal (como también afirmaba
Freud) pero Horney (1967) no encontró ninguna prueba de Psicoterapia
ello y sostenía que se encuentra solo en algunas personas y
es la expresión de la necesidad neurótica de amor. La necesi- Horney afirmaba que las neurosis proceden de conflictos bá-
dad neurótica de afecto y la necesidad neurótica de agresión sicos que suelen originarse en la infancia. Cuando las perso-
suelen aparecer en la infancia y son dos de las tres tenden- nas intentan resolverlos, probablemente adoptan una de las
cias neuróticas básicas. Un niño puede aferrarse apasiona- tres tendencias neuróticas: acercarse a, actuar en contra o
damente a uno de sus padres y tener celos del otro, pero es- alejarse de los demás. Cada una de estas estrategias puede
tas conductas son formas de mitigar la ansiedad básica y no procurar un alivio temporal pero a largo plazo alejan a la
manifestaciones de un complejo de Edipo debido a factores persona de hacer realidad su sí mismo real y la arrastran en
anatómicos, aunque tengan un componente sexual, el objeti- una espiral de neurosis (Horney, 1950).
vo principal del niño es la seguridad, no el contacto sexual. El objetivo general de la terapia de Horney es ayudar
Para Horney (1939) el concepto de envidia del pene era a los pacientes a avanzar poco a poco en el camino hacia la
aún menos sostenible. Para ella no hay motivos anatómicos autorrealización. Más en concreto, el objetivo es conse-
por los que las niñas deberían tener envidia del pene, igual guir que los pacientes abandonen su imagen idealizada del
que los niños no desean tener un pecho o una matriz; de he- sí mismo, renuncien a su búsqueda neurótica de la gloria y
cho, a veces los niños expresan deseos de tener un bebé, pero cambien el odio a sí mismos por la aceptación de su sí mis-
este deseo no procede de una “envidia del útero” masculina mo real. Lamentablemente, los pacientes suelen estar con-
universal. vencidos de que sus soluciones son adecuadas, por lo que se
Horney estaba de acuerdo con Adler en que muchas mu- resisten a renunciar a sus tendencias neuróticas; pero, aun-
jeres tienen la creencia patológica de que los hombres son que tienen mucho interés en mantener el statu quo, también
superiores a ellas. Esta percepción lleva fácilmente al deseo desean curarse, ya que los sufrimientos no les resultan agra-
neurótico de ser un hombre, deseo que, sin embargo, no ex- dables y les gustaría librarse de ellos. Sin embargo, tienden a
presa envidia del pene, sino más bien “el anhelo de poseer mostrarse reticentes al cambio y se aferran a conductas que
todas las cualidades o privilegios que en nuestra cultura se perpetúan sus trastornos. Las tres tendencias neuróticas se
asocian con el sexo masculino” (Horney, 1939, p. 108) (esta pueden formular en términos como “amor”, “control” o “li-
idea es prácticamente idéntica a la expresada por Erikson). bertad”. Como los pacientes suelen designar sus conductas
En 1994, Bernard J. Paris publicó una charla que Hor- con estos términos positivos, sus actos les parecen saluda-
ney había dado en 1935 a un club de mujeres trabajadoras y bles, correctos y adecuados (Horney, 1942, 1950).
empresarias en la cual resumió sus ideas sobre psicología La tarea del terapeuta consiste en convencer a los pa-
femenina. En aquel momento, la psicóloga estaba menos in- cientes de que sus soluciones, más que mitigar el origen de
teresada en las diferencias entre hombres y mujeres que en la su neurosis, la están perpetuando. Esta tarea requiere mucho
psicología general de ambos géneros. Dado que el origen de tiempo y esfuerzo. Los pacientes podrían buscar curas o so-
las diferencias psicológicas entre mujeres y hombres está en luciones rápidas, pero solo el largo y laborioso proceso de
la cultura y la sociedad, Horney sentía que “no era tan im- conocerse a sí mismos puede facilitar un cambio positivo.
portante establecer las diferencias entre hombres y mujeres El autoconocimiento debe ir más allá de la mera informa-
como comprender y analizar el significado real de la ‘natura- ción: tiene que ir acompañado de una experiencia emocio-
leza’ femenina” (Horney, 1994, p. 233). Horney concluyó su nal. Los pacientes deben conocer el funcionamiento de su
charla con las siguientes palabras: orgullo, su imagen idealizada, su búsqueda neurótica de
la gloria, el odio a sí mismos, sus deberes autoimpuestos,
[...] de una vez por todas deberíamos dejar de el distanciamiento de sí mismos y sus conflictos. Además,
preocuparnos por lo que es femenino y lo que no deben percibir el modo en que todos estos factores se rela-
lo es. Estos asuntos solo nos quitan energía. Los cionan entre sí y actúan para preservar su neurosis básica.
criterios de masculinidad y femineidad son artificia- Aunque el terapeuta puede contribuir a estimular a los
les. Todo lo que sabemos con certeza actualmente pacientes en su camino hacia el autoconocimiento, una tera-
sobre las diferencias entre los sexos es que desco- pia satisfactoria se basa en última instancia en el autoanálisis
nocemos en qué consisten. Sin duda las diferencias (Horney, 1942, 1950). Los pacientes deben conocer la dife-
científicas entre los dos sexos existen, pero nunca rencia entre la imagen idealizada del sí mismo y su yo real.
Investigación relacionada 117

Por fortuna, las personas poseen una fuerza curativa intrínse- tridimensional de Horney-Coolidge (Horney-Coolidge Tri-
ca que les permite avanzar hacia la autoconciencia una vez dimensional Inventory, HCTI) (Coolidge, Moor, Yamazaki,
que han logrado el autoconocimiento y el autoanálisis. Stewart y Segal, 2001; Coolidge, Segal, Benight y Danie-
En cuanto a las técnicas, los terapeutas que aplican las lian, 2004; Coolidge, Segal, Estey y Neuzil, 2011). El HCTI
ideas de Horney utilizan muchas de las técnicas empleadas mide las dimensiones de la personalidad de Horney en es-
por los terapeutas freudianos, sobre todo la interpretación de tricta concordancia con su teoría, identificando la com-
los sueños y la asociación libre. Para Horney los sueños son placencia o docilidad (hacia), agresividad (contra) y aleja-
intentos de resolver conflictos, pero las soluciones pueden miento o desapego (lejos) como las dimensiones primarias,
ser tanto neuróticas como saludables. La interpretación y las tres facetas para cada una de estas dimensiones (Coo-
correcta del terapeuta ayuda al paciente a conocer mejor su lidge et al., 2001). Para la escala de la complacencia, las tres
sí mismo real. “Desde los sueños […] el paciente puede en- facetas son altruismo (deseo de ayudar a otros), necesidad
trever, incluso al principio del análisis, un mundo que fun- de relacionarse (fuerte necesidad o deseo de estar en una
ciona dentro de él y que extrañamente forma parte del sí relación) y la degradación del sí mismo (sometimiento de las
mismo y que es más fiel a sus sentimientos que el mundo de necesidades propias a las de otros). Para la escala de la agre-
sus ilusiones” (Horney, 1950, p. 349). sividad, las tres facetas son malevolencia (una perspectiva
Con la segunda técnica, la asociación libre, se pide a los malevolente de las motivaciones ajenas), poder (deseo de
pacientes que verbalicen todo lo que se les ocurra por trivial estar al mando) y autosuficiencia (disfrutar una vida in-
o embarazoso que pueda parecer (Horney, 1987). También dependiente de la familia y los amigos). Cada una de estas
se los anima a expresar todos los sentimientos que puedan subescalas tiene una confiabilidad interna aceptable, es de-
surgir de las asociaciones. Como con la interpretación de los cir, las preguntas están adecuadamente correlacionadas unas
sueños, la libre asociación descubre finalmente la imagen con otras.
idealizada del sí mismo del paciente y sus intentos conti- En un estudio de la validez del constructo del HCTI,
nuos, pero fallidos, de alcanzarla. Coolidge et al. (2004) hallaron evidencia de la utilidad de la
Cuando la terapia resulta eficaz, los pacientes llegan a teoría de Horney para entender los trastornos de personali-
tener confianza en su capacidad para asumir la responsabili- dad. El Manual de diagnóstico y estadísticas (DSM-IV)
dad de su desarrollo psicológico, y se van acercando a la (Asociación Estadounidense de Psiquiatría, 1994), contiene
autorrealización, con todos los procesos que la acompañan: categorías de trastornos de la personalidad. Los trastornos de
tienen un conocimiento más profundo y claro de sus senti- personalidad agrupados en la categoría A se conocen como
mientos, ideas y deseos; se relacionan con los demás con trastornos extraños o excéntricos, e incluyen los tipos para-
sentimientos verdaderos en lugar de utilizar a las personas noide, esquizoide y esquizotípico. En la categoría B está el
para resolver sus conflictos básicos; en el terreno laboral, se grupo dramático, emocional o errático, e incluye a los anti-
interesan más por el trabajo propiamente dicho, en lugar de sociales, a los limítrofes, los histriónicos y los narcisistas. La
considerarlo un medio para perpetuar su búsqueda neurótica categoría C, en donde se ubican los trastornos ansiosos y
de la gloria. temerosos, incluye a los evasivos, dependientes y obsesivo-
compulsivos. Su estudio mostró que los trastornos de la ca-
tegoría A se correlacionan negativamente con las caracterís-
Investigación relacionada ticas del tipo complaciente de Horney, confirmando así que
En general, la teoría de Horney ha suscitado una cantidad li- la gente que padece estos trastornos no exhibe comporta-
mitada de investigación reciente. Sin embargo, sus reflexio- mientos de simpatía o altruismo, y posee un nivel bajo de
nes sobre las teorías neuróticas son muy relevantes para gran necesidad de tener relaciones. En contraste, la categoría C se
parte de la investigación que se realiza hoy en día sobre el correlacionó positivamente con la complacencia. Para la ca-
neuroticismo. Frederick Coolidge y sus colegas han pasa- tegoría B, el predictor más fuerte fue la agresividad, lo que
do algunos años desarrollando y validando un instrumento sugiere que la gente con estos trastornos se comporta en for-
diseñado para clasificar a los individuos en las tendencias ma errática, y a menudo exhibe una intención dolosa hacia sí
neuróticas. misma y hacia los demás.
En otro estudio, Coolidge et al. (2011) establecieron las
Desarrollo y validación de una nueva propiedades psicométricas de una versión infantil y adoles-
cente del HCTI. Estos autores querían probar la validez del
medición de las teorías neuróticas argumento de Horney de que la experiencia cultural, familiar
de Horney e infantil moldea las tres tendencias. Los investigadores ra-
En los últimos años, Frederick Coolidge y sus colegas han zonaron que si esto fuera así, las tendencias deberían mani-
trabajado en la puesta en operación de las tres teorías neuró- festarse en forma relativamente temprana. Los padres de
ticas de Karen Horney, desarrollando y probando las pro- más de 300 niños, entre los cinco y los 17 años, completaron
piedades psicométricas de un instrumento llamado el Test el instrumento revisado, y de hecho emergió una confiabili-
118 Capítulo 6 Horney: el psicoanálisis interpersonal

dad interna y de test retest, así como una validez del cons- te mostraba la respuesta adecuada al hecho de cometer un
tructo. error. Esta tarea consistía en la aparición de una palabra en
En suma, el trabajo de Coolidge y sus colegas con su la pantalla y entonces el participante tenía que determinar,
HCTI sugiere fuertemente que la teoría de Horney propor- tan rápidamente como le fuera posible, si la palabra repre-
ciona una forma sencilla de entender tres importantes facetas sentaba o no una amenaza. Por ejemplo, la palabra “hedor”
tanto de la personalidad normal como de la personalidad al- no representa una amenaza, pero la palabra “cuchillo” sí. La
terada, para niños y adultos. Seguramente existirá más inves- computadora llevaba la cuenta del tiempo que tomaba a los
tigación sobre el valor predictivo de estas nuevas escalas en participantes decidir si la palabra era o no una amenaza, y si
ambientes clínicos y no clínicos, pero por ahora parece claro identificaban correctamente o no dicha amenaza. Además,
que la perspectiva de Horney se sostiene bien en la investiga- cuando el participante cometía un error, la computadora lle-
ción psicométrica de la puesta en operación de sus tres ten- vaba también la cuenta de cuánto tardaba en determinar si
dencias neuróticas. la siguiente palabra que aparecía en la pantalla representaba
o no una amenaza. Una vez que los investigadores tuvieron
la puntuación en neuroticismo de cada participante, y una
¿Puede el neuroticismo ser algo bueno buena medición de cómo detectaban las amenazas y reaccio-
en ciertos casos? naban a los errores, se pedía a los participantes que llevaran
La teoría de Horney, así como la mayoría del trabajo realiza- un registro de su humor durante los siguientes siete días.
do en psicología de la personalidad, pinta al neuroticismo en Fue interesante que Robinson y colegas encontraran que
forma bastante negativa. Con base en la investigación revisa- realmente existe una forma de ser un “neurótico exitoso”.
da en la sección previa sobre neuroticismo y evasión de me- Descubrieron, específicamente, que en quienes estaban pre-
tas, y los resultados negativos asociados, este sesgo negativo dispuestos a ser neuróticos, la habilidad para reaccionar
es comprensible. Algunas investigaciones recientes han co- adaptándose a los errores (es decir, desacelerar y pensar cui-
menzado a explorar las condiciones bajo las cuales el neuro- dadosamente) mientras evaluaban una amenaza estaba rela-
ticismo puede no ser tan negativo e, irónicamente, hasta pue- cionada con tener un humor menos negativo en su vida coti-
de tener algunos beneficios. diana (Robinson et al., 2007).
Michael Robinson y colegas (Robinson, Ode, Wilkows- En términos generales, puede no ser algo positivo ser
ky y Amodio, 2007) se cuestionaron “¿Cómo puede uno ser neurótico y estar constantemente obsesionado con evitar los
un neurótico exitoso?”. Con certeza es difícil ser un neuróti- resultados negativos, pero no hay demasiadas cosas que po-
co exitoso. La gente que tiene un alto grado de neuroticismo damos controlar en nuestra personalidad. La gente neurótica
tiende constantemente a evitar sus metas y a lidiar con la an- no puede simplemente despertar una mañana y dejar de ser
siedad básica utilizando todas las perjudiciales defensas neu- neurótica. Las tendencias neuróticas y las defensas relacio-
róticas descritas por Horney. Pero puede haber algunos casos nadas delineadas por Horney son aspectos estables y dura-
en los que el neuroticismo sea útil, específicamente para de- bles de las personalidades de los individuos que no cambia-
tectar amenazas. Los neuróticos están predispuestos a evitar rán súbitamente. Por tanto, es importante darse cuenta que
las amenazas (y cualquier resultado negativo). Por tanto, Ro- aunque mucha de la investigación muestra el lado oscuro del
binson y colegas diseñaron un estudio para invest