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ESTABLECIMIENTO: Instituto Superior del Profesorado San Benito

D-93

CARRERA: Profesorado de Educación Secundaria en Filosofía Res


N° 4793/15 CGE

ASIGNATURA: Filosofía Moderna

TEMA: Discurso del Método René Descartes, Segunda Parte: Reglas


del método

PROFESOR: RAMIREZ, Álvaro

ALUMNA: PEREYRA, Lucrecia

CICLO LECTIVO: 2018


SEGUNDA PARTE

PRINCIPALES REGLAS DEL METODO

Estaba yo entonces en Alemania, y volviendo al ejército de la coronación del


emperador, el comienzo del invierno me detuvo en un cuartel, no encontrando
conversación que me divirtiese, permanecía todo el día encerrado solo junto a una
estufa, disponiendo de un completo vagar para entregarme a mis pensamientos. Y
uno de los primeros fue el ponerme a considerar que frecuentemente no hay tanta
perfección en las obras compuestas de varias piezas y hechas por la mano de
diversos maestros como en las que han sido trabajadas por uno solo. Así, se ve
que los edificios planeados y terminados por un mismo arquitecto son casi
siempre más bellos y mejor ordenados que los que han intentado recomponer
varios…
... Y para hablar de las cosas humanas, creo que si Esparta fue en otros tiempos
muy floreciente, no se debió a la bondad de cada una de sus leyes en particular,
sino a que, habiendo sido inventadas por uno solo, tendían todas al mismo fin. Y
de la misma manera, pensaba que las ciencias de los libros, no se aproximan tanto
a la verdad como los simples razonamientos que un hombre solo puede hacer
naturalmente acerca de las cosas que se le ofrezcan…
… Y creí firmemente que, lograría conducir mi vida mucho mejor que si no
edificaba más que sobre viejos cimientos y no me apoyaba más que en los
principios que me había dejado inculcar en mi juventud, sin haber examinado
nunca si eran verdaderos…
… El mundo está compuesto casi exclusivamente de dos clases de ingenios: de
los que, creyéndose más hábiles de lo que son, no pueden evitar el precipitar sus
juicios, ni tienen bastante paciencia para conducir ordenadamente todos sus
pensamientos, y de los que, poseyendo bastante razón o modestia, para
comprender que son menos capaces de distinguir lo verdadero de lo falso que
otros, por lo cuales pueden ser instruidos, deben conformarse con seguir las
opiniones de estos otros, más bien que buscarlas mejores por sí mismos…
… Por lo que a mí me toca, hubiera sido sin duda del número de estos últimos.
…Siendo más joven, había estudiado yo un poco, entre las partes de la filosofía,
la lógica, y entre las matemáticas, el análisis de los geómetras y le algebra, tres
artes o ciencias, que al parecer, debían contribuir en algo a mi propósito…
…En cuanto al análisis de los antiguos y al algebra de los modernos, además de
que solo abarcan materias muy abstractas y que no parecen de ningún uso, la
primera se restringe siempre tanto a la consideración de las figuras, que no puede
ejercitar el entendimiento sin fatigar mucho la imaginación; y en la última está
uno siempre tan sujeto a ciertas reglas y a ciertas cifras, que se ha hecho de ella
un arte confuso y oscuro que embaraza la mente, en lugar de una ciencia que la
cultive. Lo cual fue causa de que yo pensase que era menester buscar algún
método…
El primero, no aceptar nunca cosa alguna como verdadera que no la conociese
evidentemente como tal, es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la
prevención y no admitir en mis juicios nada más que lo que se presentase a mi
espíritu tan clara y distintamente, que no tenga ocasión alguna de ponerlo en
duda.
El segundo, dividir cada una de las dificultades que examinase en tantas partes
como fuera posible y como se requiriese para su mejor resolución.
El tercero, conducir ordenadamente mis pensamientos, comenzando por los
objetos más simples y fáciles de conocer para ascender poco a poco, hasta el
conocimiento de los más complejos.
Y el último, hacer en todas las partes enumeraciones tan completas y revistas
tan generales que estuviese seguro de no omitir nada.
Entre todos los que hasta ahora buscaron la verdad en las ciencias, solo los
matemáticos pudieron encontrar algunas demostraciones, algunas razones ciertas
y evidentes.
En esta segunda parte de la obra de René Descartes, se halla en Alemania al
comienzo del invierno ubicado en un cuartel, sentado frente a una estufa,
encerrado solo y disponiendo de todo el tiempo sin distracciones, se adentró a los
pensamientos. Primeramente considera que la perfección no se encuentra en las
obras realizadas por varias partes, sino en las que han sido efectuadas por un solo.
Creía que las ciencias de los libros carecían de demostraciones ya que estaban
redactadas por variadas opiniones y no se aproximaban a la verdad como
razonamientos que un hombre solo podía hacer naturalmente, lo que lo llevó a
cuestionarse la veracidad de los conocimientos recibidos en su juventud.
Para Descartes, mundo estaba compuesto por dos clases de ingenios: los que se
conforman con escaso conocimiento y no dan lugar a la duda; y los que teniendo
razón se conforman con las opiniones de los otros, en vez de buscarlas por sí
mismos. Así fue que emprendió la búsqueda para llegar al conocimiento de todas
las cosas, apoyándose en la matemática como única ciencia para hallar un
método, el cual constaba de cuatro pasos:
1) En cuanto a las evidencias, no aceptar nunca cosa alguna como verdadera
que no se supiese lo que es, y si se nos presentara claramente ponerlo en duda.
2) Para su análisis, dividir cada una de las dificultades en tantas partes como
fuera posible y como para su mejor resolución.
3) Para su análisis conducir ordenadamente el pensamiento, comenzando por
los objetos más simples y fáciles de conocer para ascender de a poco hasta el
conocimiento de los más complejos, para resolverlos mejor.
4) Para comprobar los pasos anteriores y no omitir nada, revisar cada uno de
los enunciados para no omitir nada.
Con este método se asegura de utilizar la razón en todo, acostumbrando a la
mente a entender con claridad las cosas y sin limitarse en alguna materia en
particular.
Para el autor, los principios de todas las ciencias debían partir de la filosofía, ya
que no encontraba alguna veracidad en ella, hasta tanto no pudiera ejercitar su
mente en este campo.