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U.

1 El Reto de la Integración
Feixas & Miro – Cap.V

Uno de los retos en la psicoterapia (PT) de nuestro tiempo es el de evolucionar desde la


pluralidad hacia la exploración de un avance común; una transición de las posturas eclécticas
hacia un movimiento integrador (MI).

El MI surge en los años 80, luego del fenómeno del eclecticismo. Los factores que han
propiciado este fenómeno contemporáneo son, según Norcross (1986):
 Proliferación de enfoques psicoterapéuticos
 El hecho de que una terapia no puede ser útil para todos
 La ausencia de eficacia diferencial entre las terapias
 El reconocimiento de los factores comunes a todas ellas
 El énfasis en las características del paciente y de la alianza como ingredientes del
cambio
 Los factores sociopolíticos y económicos.
El MI supone pasar de formas de seleccionar teorías y técnicas, hacia un clima cooperativo
de exploración de la integración. Pretende fomentar un marco de diálogo que sustituya la
lucha de escuelas por un contexto cooperativo que permita encontrar propuestas integradas
más evolucionadas que los enfoques ya existentes. Se lo podría entender como una muestra
de evolución del campo de las psicoterapias.
Según la noción kelliana:
 Fragmentalismo acumulativo: parece que la PT avanzó descubriendo fragmentos de
conocimiento parcialmente útiles y válidos, desarrollados de forma independiente y
compitiendo entre sí, sin marco de compatibilidad; ejemplo de ello, la existencia de más
de 400 formas de psicoterapia.
 Alternativismo constructivo: abogar por construcciones alternativas más amplias y
evolucionadas, que no supongan un modelo más, una alternativa de lo ya existente.
También parece haber consenso acerca de que no existe un solo enfoque clínicamente
adecuado para todos los problemas, clientes y situaciones. Si las 400 propuestas PT no
consiguen convencer para con todos los casos, no se trata de crear la 401, sino quizá
integrarlas.
Otra idea predominante, es la de fomentar la flexibilidad teórica y técnica para adaptarse al
caso concreto, teniendo que reportar una mayor adaptación del proceder terapéutico a las
particularidades del cliente.

Hoy en día, el movimiento aglutina esfuerzos en tres áreas de trabajo:


La integración técnica: conocida como eclecticismo, se centra y pone énfasis en
seleccionar técnicas con independencia de la teoría en la que se han originado. Según
Lazarus, integrar técnicas permite enriquecer la práctica empleando descubrimientos que
desde el nivel teórico son incompatibles. La estrategia es seleccionar la técnica que se cree
funcionará mejor con un cliente concreto. Hasta los 70 y aun habitual hoy, la decisión de la
técnica a emplear radicaba en la atracción subjetiva, vivencia o creatividad del terapeuta.
Esta práctica caótica, fue criticada por Eysenck (1970), no formando parte de MI.

Evoluciona a tres formas de integración donde sí se seleccionan técnicas en base a un criterio


definido:

a. Integración técnica pragmática: selecciona técnicas teniendo como criterio esencial el


nivel de eficacia que ha demostrado empíricamente.

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b. Integración técnica de orientación: se seleccionan las técnicas de acuerdo con criterios
que se establecen desde una teoría concreta, es decir se combinan técnicas diversas pero
en función de una orientación teórica particular.
c. Integración técnica sistemática: se seleccionan las técnicas de acuerdo con una lógica
sistemática o esquema que indica cuales emplear en función del tipo de cliente. La
elección de la técnica se hace en función del tipo de cliente y una clasificación de los
mismos y de las técnicas obteniéndose un esquema conceptual que indica el tratamiento
a elegir según el caso.

La integración teórica: énfasis puesto en los conceptos teóricos de las psicoterapias, como
el intento de integrar el conductismo y el psicoanálisis en los 30 y 40. Trae algunas
propuestas:

a. La integración teórica hibrida: integración de las teorías y prácticas de dos enfoques


terapéuticos ya existentes, y que suelen considerarse complementarios, seleccionando
lo más importante de cada uno en un marco teórico común. Por ejemplo, la Teoría
Psicodinámica Cíclica de Paul Wachtel, toma lo dinámico y lo conductual.

b. La integración teórica amplia: contempla más de dos teorías y articula distintos aspectos
del funcionamiento humano como cognitivos, emocionales, conductuales e
interpersonales. El mayor exponente, el enfoque integrador de F. Álvarez que toma como
punto de referencia a la psicología cognitiva. Describe a la experiencia en su carácter
constructivo, tiene en cuenta el guion personal, y el esquema evolutivo de los niveles de
complejidad del self. Describe modalidades de cambio desde una óptica evolucionista, y
propone al análisis de la demanda como un elemento esencial. Dependiendo la demanda
y el problema, aporta elementos para un tratamiento breve, intermedio o sin límite y la
selección de diversos tipos de técnicas.

c. La integración metateórica: articular diferentes teorías psicoterapéuticas bajo un marco


común metateórico. El Integracionismo Teórico Progresivo de Neimeyer y Feixas
pretende superar las contradicciones teóricas y filosóficas con las que la integración se
enfrenta al combinar enfoques opuestos; limita la síntesis teórica y técnica a aquellos
enfoques que sean epistemológicamente compatibles.

Factores comunes: se centra en las similitudes entre modelos, sean similitudes clínicas o
teóricas. La promesa implícita aquí es la identificación de los factores que operan en el cambio
psicológico en las diferentes terapias. La combinación de ingredientes que resulten mejores
pronosticadores del cambio terapéutico.
Los hallazgos actuales contribuyeron a justificar y fomentar este enfoque, desde la conclusión
de que no existe una eficacia diferencial entre las PT, que en general son similares en su
efectividad y que los factores comunes pueden explicar el doble de varianza (30%) que las
técnicas terapéuticas.
En los 60 varias obras proponen la PT como un proceso de influencia social y de persuasión
genérico, siendo Frank, el autor más influyente de esta propuesta y quien continúa siendo
un punto de referencia al respecto, incluyendo sus propias actualizaciones:
a. La aportación de Frank: su tesis, es que la psicoterapia es en principio una forma de
influencia social y que su aspecto central es la capacidad de reducir la desmoralización,
“un estado mental” caracterizado por uno o más de los siguientes síntomas:
incompetencia subjetiva, pérdida de autoestima, desesperanza, desamparo alienación,
etc. Sugiere que todas las PT son capaces de restituir la moral, desde allí plantea la
existencia de 6 factores no específicos (comunes) para todas ellas:

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1. Relación de confianza: cierta carga emotiva con el profesional de ayuda. Intrínseca
a la PT. El cliente debe sentirse seguro de que todo aquello que revela se tratará con
plena confidencialidad.
2. Explicación racional: que dé cuenta de los problemas del cliente y de los métodos de
tratamiento para su solución. Contribuye a la reducción del estado de sufrimiento del
cliente.
3. Proporcionar nueva información: acerca del origen y la naturaleza de los problemas
del cliente y de las formas de tratarlo. Una descripción coherente, lógica, que
proporciona cierta luz.
4. Esperanza: en el cliente, de encontrar ayuda en el terapeuta. El hecho de que este
lo acepta para el tratamiento indica que tiene confianza de que la mejora es posible.
5. Oportunidad de experiencia de éxito: para fortalecer la sensación de dominio. Que
pueda desarrollar un sentimiento creciente de confianza en sí mismo y la sensación
de ser alguien capaz.
6. Facilitación de la activación emocional: la PT vacía de emociones probablemente no
produce efectos. Descubrir sus sentimientos, como algo central para comprender su
experiencia en relación a sus problemas.

La cuestión de la formación del terapeuta integrador. Supone un reto más complejo


que la formación de terapeutas.
La sensibilidad hacia la integración debería ser un componente de la formación de terapeutas
de distintas escuelas. Supone formar con un espíritu no dogmático, con el mensaje implícito
de que no existe una verdad terapéutica, siendo posible aprender de otras orientaciones. El
conocimiento de los desarrollos existentes en la tradición integradora permite situar las
opciones personales con más claridad.
Hay centros que imparten formación psicoterapéuticas integradoras, lo que en la práctica
equivale a decir formación específica de integración (Ej. Integración híbrida o amplia); lo que
no supone ningún salto cualitativo en el planteamiento de la formación.
Las asociaciones sobre la exploración de la integración de la PT (SEPI y SEIP), tiene una
visión no normativa de la formación del terapeuta integrador, considerando que no es
coherente proponer formaciones al respecto como si fuera un modelo más. Por ello, se
limitan a fomentar y promover el espíritu integrador entre psicoterapeutas ya formados, en
escuelas reconocidas.
Investigación Terapéutica e Integración. (Ver Tabla 25, al final del texto) No sé si tiene
realmente sentido tanta profundización.