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Núm.

8 Renuévense “en la fuerza que impulsa su mente”

Presentación: Discurso.

Objetivo: Satanás emplea el mundo para presionar intensamente a


los siervos de Dios. Quiere que aceptemos como normal lo que es
depravado o repugnante. Los superintendentes son uno de sus blancos
predilectos. El objetivo es ayudar a los ancianos a seguir luchando
por rechazar las influencias satánicas y a seguir renovándose “en la
fuerza que impulsa su mente”.

Otras instrucciones: Da tiempo a los hermanos para que busquen los


textos que vayas a leer. Si el tiempo lo permite, muestra qué
aplicación tienen en la práctica los textos copiados y citados.
Incluye puntos apropiados de las referencias.

¿QUÉ ES “LA FUERZA QUE IMPULSA [NUESTRA] MENTE”? (5 min.)


¿Qué es “la fuerza que impulsa [nuestra] mente? [Lee Efesios 4:23.]
(w93 1/3 16 párr. 12; it-1 864 párr. 6.)
Es la tendencia interior, o actitud mental dominante, que nos mueve
a mostrar cierta disposición o sentimiento, actuar de cierto modo o
emprender determinado rumbo.
¿Cómo se forma? En parte la heredamos, y en parte la adquirimos por
lo que aprendemos y experimentamos (w93 1/3 16, 17 párrs. 13, 14; it-2
366).
Los patrones de pensamiento los forman señales eléctricas o químicas
que van de neurona en neurona, cruzando numerosas conexiones
llamadas sinapsis.
Cada vez que pasa una misma señal, las células nerviosas la
reconocen y responden con mayor rapidez.
A medida que este proceso se repite, se crea un patrón de
pensamiento.
Este se convierte en “la fuerza que impulsa [nuestra] mente”.
Pregúntate: “¿Qué caracteriza realmente mi modo de pensar?
¿Refleja el modo de pensar y de sentir de Jehová? ¿O estoy
adoptando poco a poco los conceptos retorcidos de este mundo?”.

¿POR QUÉ SEGUIR RENOVÁNDONOS “EN LA FUERZA QUE IMPULSA [NUESTRA]


MENTE”? (20 min.)
¿Por qué debemos renovar “la fuerza que impulsa [nuestra] mente”?
Porque nuestra naturaleza suele inclinarnos hacia las cosas
materiales y carnales (Gé 8:21; Col 1:21).
La propaganda, las películas, la música y la literatura del mundo
pueden influir en nuestras acciones y modo de pensar, aun de forma
subconsciente (Ro 12:2; jr 46, nota).
Por ejemplo, los expertos afirman que es normal que un hombre casado
fantasee con otras mujeres.
Cuando un hombre de 50 años flirtea y comete adulterio, el mundo lo
disculpa atribuyéndolo a la “crisis de la mediana edad”.
La Atalaya declaró: “Llamémoslo por su nombre: traición en la
mediana edad” (w12 15/4 11 párr. 13).
Jesús señaló el peligro de recrearse en pensamientos inmorales (Mt
5:28).
Debemos tener cuidado incluso con las relaciones que formamos en la
congregación (Gál 6:10; 1Ti 5:1, 2).
Nuestros queridos hermanos y hermanas disfrutan de su mutua
compañía (Sl 133:1).
A veces, algunos pudiéramos mostrar nuestro cariño saludando en
las reuniones con un abrazo o un beso (Ro 16:16; 1Co 16:20).
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En ese caso, debemos asegurarnos de que nuestros motivos sean


puros, sin importar que lo hagamos por costumbre.
No sería amoroso abrazar o besar a alguien porque eso nos
produjera un placer impropio.
Jehová conoce nuestro corazón (Jer 17:9).
Otra tendencia cada vez mayor en el mundo es la aceptación de la
homosexualidad.
El número creciente de matrimonios homosexuales, así como las
llamadas “leyes contra la discriminación” y su promoción tanto por
los medios de comunicación como por la clase política, ha
contribuido a una nueva tolerancia de la homosexualidad.
La Biblia condena las prácticas homosexuales; sin embargo, algunos
se han puesto la etiqueta de “homosexual no practicante”.
Esta expresión designa a una persona que no ve nada malo en abrigar
deseos homosexuales mientras no los lleve a la práctica.
Tal punto de vista torcido es inaceptable en la organización pura de
Dios.
La Palabra de Dios no condena a quien lucha contra tendencias
homosexuales (Ro 7:21-25).
Sin embargo, tal persona no debe rendirse y aceptar que es
homosexual.
Eso no sería una transformación, sino un simple disfraz (Ro
12:2; 2Co 11:13-15).
La palabra griega que se traduce “transfórmense” en Romanos 12:2
procede del término metamorfóo.
Denota un cambio completo, como la metamorfosis de un gusano en
mariposa.
Pablo dijo: “Eso era lo que algunos de ustedes eran”, no lo que son
(1Co 6:11).
No basta con reprimir dichos deseos; hay que eliminarlos del todo
(Col 3:5, 6).
El patrón de pensamiento debe cambiar.
Experiencia: Un hermano se esforzaba mucho por reprimir sus deseos
homosexuales, pero nunca trató de erradicarlos por completo y
renovar la fuerza que impulsaba su mente. Pensando que no le
pasaría nada, en cierta ocasión bajó la guardia; como
consecuencia, su deseo reprimido se hizo fecundo y dio a luz el
pecado (Snt 1:14, 15). Acabó siendo expulsado.
Experiencia: Antes de aprender la verdad, un hermano practicaba
la homosexualidad. Dijo: “Tuve que experimentar una completa
metamorfosis, porque vivía como si fuera una mujer. Necesitaba
cambios radicales en la forma de hablar, los gestos y
movimientos, la ropa, el pelo, los amigos, todo. [...] Las
palabras bíblicas recogidas en 1 Corintios 6:9-11 me calaron
hondo, y entendí que no era imposible cambiar. [...] Jehová ayudó
a personas de la antigüedad a hacer cambios, y también me ayudó a
mí” (w11 1/4 28, 29).
Experiencia: Un hermano dijo lo siguiente: “Fui homosexual muchos
años. Tenía dinero y posesiones, pero no tenía sosiego. Comencé a
conocer a Jehová, y le he sido fiel. He dejado atrás aquella vida.
No apoyo actividades homosexuales ni quiero saber nada de ese
mundo. Me mantengo ocupado en la congregación, y eso me ayuda.
Ahora procuro servir con sinceridad a Dios y ver qué puedo darle.
Es imposible ser homosexual no practicante y al mismo tiempo
servir a Jehová”.
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Gálatas 5:24 dice: “Los que pertenecen a Cristo Jesús han fijado en
un madero la carne junto con sus pasiones y deseos” (w82 15/9 14, 15
párrs. 17, 18).
La noción de “homosexualidad no practicante” es contraria al mandato
bíblico de “fija[r] en un madero” esas “pasiones y deseos”.
Dicho modo de pensar es contranatural (Ro 1:26, 27).
Esta actitud mental debe repugnarnos tanto como los “ídolos
estercolizos” de tiempos antiguos (Dt 29:17, 18).
Debemos “desechar la vieja personalidad” y renovarnos “en la fuerza
que impulsa [nuestra] mente” (Ef 4:22, 23).
Aun si nos esforzamos por quitarnos la vieja personalidad,
cederemos a las malas tendencias si no corregimos la fuerza
interna que dirige nuestros actos (2Co 13:5).
Los cristianos, y en especial los superintendentes, necesitan que esa
fuerza impulse sus pensamientos en la dirección espiritual correcta.
Necesitamos la fuerza interior que proviene de apreciar
profundamente las leyes y principios de Jehová (Sl 119:97).

CÓMO RENOVARNOS EN “LA FUERZA QUE IMPULSA [NUESTRA] MENTE” (6 min.)


¿Cómo podemos cambiar por completo nuestro modo de pensar?
Un cambio así no se da automáticamente.
No es el resultado natural de llevar muchos años en la verdad o de
tener privilegios especiales en el servicio a Dios.
Cambiar de verdad y por completo exige un esfuerzo decidido (Sl
25:4).
Tenemos que desarrollar nuevos patrones de pensamiento exponiéndonos
regularmente a la Palabra de Dios (Heb 4:12).
Lee las Escrituras todos los días y medita en ellas (Sl 1:1, 2).
Familiarízate bien con los principios bíblicos y el modo de pensar
de Jehová (Jos 1:8; 2Ti 3:16, 17).
Pide espíritu santo y déjate influir por él (Lu 11:13; Gál 5:16; w10
15/3 15, 16 párrs. 4-7).
Colaborar con el espíritu santo produce buen fruto (Gál 5:22, 23).
El espíritu santo puede darnos las fuerzas necesarias para cultivar
y conservar la nueva personalidad (Col 3:10).

BENDICIONES DE CAMBIAR “LA FUERZA QUE IMPULSA [NUESTRA] MENTE”


(3 min.)
Satanás trata de corromper poco a poco la mente de los siervos de Dios
(2Co 11:3).
Debemos impregnar la mente y el corazón con la verdad pura de la
Palabra de Dios (Sl 119:105; Jn 17:17).
Una mente y un corazón dominados por los principios justos de Dios
producen una buena conciencia (1Pe 3:16).
Le damos a Dios la oportunidad de responder al desafío de Satanás (Pr
27:11).
Tenemos el gozo de contribuir a la vindicación de la soberanía de
Jehová.

ANUNCIA AL SIGUIENTE ORADOR.


kms15-S Núm. 8 9/14 DEBE PRESENTARSE EN 34 MINUTOS.
5 2014 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania