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Universidad de Guanajuato.

Campus Guanajuato
División de Ciencias Naturales y Exactas

Licenciatura en Químico Farmacéutico Biólogo

MATERIA:

Química General

TEMA:

Segunda Ley de Termodinámica

INTEGRANTES:

Bárcenas Ramírez José Margarito.

Ordaz Monzón Daniela.

Salinas Sánchez Miguel Angel.

Pérez Morales Jesica Guadalupe.

Gutiérrez Hernández Roberto Carlos.

FECHA:

08-JUNIO-2018
Introducción:

El interés esencial del segundo principio de la termodinámica, reside, para el


químico, en que suministra un medio de predecir si una reacción determinada
puede tener lugar bajo condiciones específicas. El primer principio de la
termodinámica indica solamente que un todo proceso hay una equivalencia
exacta entre las diversas formas de energía, pero no suministra información
alguna referente a la factibilidad del proceso. En general, sin embargo, el
segundo principio da una respuesta a la pregunta de si un proceso termodinámico
determinado es o no posible. Por ejemplo, el primer principio no indica si el agua
puede ascender espontáneamente; todo lo que establece es que si el agua
asciende, a menos que se le suministre calor del exterior, se produciría un
descenso de temperatura, siendo el descenso en contenido energético
equivalente al trabajo ejecutado contra la gravedad. De forma análoga, no hay
nada en el primer principio que indique si una barra de metal de temperatura
uniforme puede calentarse espontáneamente en un extremo y enfriarse en el
otro. Todo lo que el principio puede decir es que si este proceso tuviese lugar, el
calor ganado por un extremo seria exactamente igual al perdido por el otro.

Es el segundo principio de la termodinámica el que suministra el criterio a cerca


de la posibilidad, o, mejor dicho, la probabilidad de los diversos procesos.

Otro aspecto importante del segundo principio, que es realmente fundamental


para el problema antes enunciado, está relacionado con la conversión en trabajo
de la energía absorbida como calor. El primer principio establece que cuando se
convierte calor en trabajo, el trabajo obtenido es equivalente al calor absorbido,
pero no da ninguna información, a las condiciones a las cuales es posible la
conversión. Veremos pronto que el calor absorbido a una temperatura cualquiera
no puede convertirse completamente en trabajo sin que se verifique algún cambio
en el sistema o en su recipiente térmico; este problema está comprendido en el
segundo principio de la termodinámica y sus consecuencias son de gran
importancia.
Contenido:

SEGUNDO PRINCIPIO DE TERMODINAMICA:

La segunda ley de termodinámica es la clave para comprender por qué una


reacción química tiene tendencia natural a producirse mientras que otra no la
tiene.

La segunda ley se aplica mediante el uso de los conceptos más importantes de


entropía y energía libre.

El segundo principio de la termodinámica ha sido establecido de diversas formas,


una de las cuales, relativa a la irreversibilidad de los procesos espontáneos, ha
sido dada ya. Para otros fines, sin embargo, una forma más sutil es la que se
basa en la capacidad de convertir el calor en trabajo; así, es imposible construir
una máquina que, operando cíclicamente, no produzca otro efecto que la
absorción de calor de un depósito y su conversión en una cantidad equivalente
de trabajo. Se introduce el termino de operando cíclicamente para indicar que la
maquina debe volver a su estado original por etapas regulares, afín de que pueda
funcionar continuamente.

En una expansión isotérmica reversible de un gas ideal, el trabajo ejecutado es


exactamente igual al calor absorbido por el sistema. En otras palabras: en estos
procesos el calor se convierte completamente en trabajo. Sin embargo, es
importante observar que esta conversión va acompañada de un aumente en el
volumen de un gas, así que el sistema ha sufrido un cambio. Si se ha de
restablecer el gas a su volumen primitivo mediante la compresión reversible, se
ejecutara trabajo contra el sistema, y se liberara una cantidad equivalente de
calor. Las cantidades de calor y trabajo comprendidas en el proceso son
exactamente las mismas que las implicadas en la expansión original.
Así, pues, el resultado final de la expansión y compresión isotérmica será que el
sistema habrá vuelto a adquirir un estado primitivo, pero no habrá absorción final
de calor ni se ejecutara el trabajo. Esto es un ejemplo de una experiencia general,
según la cual no es posible convertir calor en trabajo mediante un ciclo isotérmico,
esto es, a temperatura constante. Este se puede considerar como otro aspecto
del segundo principio de la termodinámica.

Una consecuencia de la imposibilidad de convertir isotérmicamente calor en


trabajo de una manera continua es la impracticabilidad de lo que se denomina
movimiento perpetuó de la segunda especie, esto es la utilización de las grandes
reservas de energía existentes en el océano y en la tierra. No hay nada contra
este concepto en el primer principio de la termodinámica, pero el hecho de que
no se haya encontrado factible presta apoyo al segundo principio. El océano por
ejemplo se puede considerar como un depósito de calor a temperatura constante
y el principio establece que no es posible convertir calor continuamente en
trabajos sin producir cambio en alguna parte.

Para iniciar el estudio del segundo principio de la termodinámica, se puntualiza


el concepto de ciclo de importancia fundamental en la teoría de las maquinas
térmicas. Se dice que un sistema evoluciona según una transformación cerrada
o un ciclo, cuando después de una serie de cambios en su presión, volumen y
temperatura etc., vuelve exactamente a sus condiciones iniciales.

La segunda ley de la termodinámica es un axioma que indica que todo el proceso


es “degenerativo”, esto es, que si el resultado del proceso es una degradación
de la energía en cuanto su capacidad de hacer trabajo, el proceso ocurrirá.

Así como por ejemplo, el trabajo puede convertirse fácilmente en calor, pero la
experiencia indica que este último no puede convertirse total y de forma continua
en trabajo. Es decir, el trabajo es una forma de energía más valiosa que el calor.
La segunda ley de la termodinámica puede establecerse de diferentes formas,
aunque todas son equivalentes en sus consecuencias, las más conocidas son:

-Axioma de Clausius:

Es imposible que el calor pase, por sí solo, desde una región de menor
temperatura hasta otra de mayor temperatura.

De lo anterior se desprende que el calor siempre fluye de mayor a menor


temperatura y que no puede existir ningún dispositivo o maquina cuyo único
efecto sea la transferencia de calor de una región fría a otra caliente. Del mismo
modo el axioma de Clausius implica que la energía se degrada de manera
gradual a realizarse un proceso de transferencia de calor, puesto que su
capacidad de hacer trabajos disminuye, al mismo tiempo, el axioma indica la
dirección del proceso, esto es, de mayor a menor.

Obsérvese que tanto un refrigerador como una bomba térmica no violan la


segunda ley, ya que en ambos sistemas se requiere trabajo para realizar la
transferencia de calor de una región fría a otra caliente. Con esto se elimina
también la posibilidad de alcanzar un coeficiente de funcionamiento infinito.

-Axioma de Kelvin-Planck:

Es imposible para cualquier dispositivo operar de forma cíclica, producir trabajo


e intercambiar calor solo con una región de temperatura constante.

En consecuencia toda máquina que opere de forma cíclica y que produzca trabajo
no solo debe tomar calor de una región de alta temperatura, sino también debe
disipar una fracción del hacia una región de menor temperatura. Dado este
axioma, se descarta la existencia de máquinas que, de modo permanente,
puedan convertir en trabajo la totalidad del calor proveniente de cualquier fuente
de energía. De otra manera, esto llevaría a la creación de máquinas con una
eficiencia térmica de 100%.
Estas máquinas imposibles ha recibido el nombre de máquinas de movimiento
perpetuó de segunda clase.

ENTROPÍA:

Algunas cosas suceden en forma natural.- otras no. El deterioro es natural, la


construcción requiere trabajo. El agua fluye pendiente naturalmente; se le debe
bombear una pendiente. Arriba una chispa es suficiente para comenzar un gran
incendio forestal; se requiere incesante aporte de energía solar para reconstruir
el bosque a partir del dióxido de carbono y el agua. Cualquiera que piense en el
mundo puede preguntarse qué es lo que determina la dirección natural del
cambio. ¿Qué desencadena los acontecimientos? ¿Qué conduce a una reacción
hacia la formación de productos, y en gran escala, que es lo que impulsa hacia
adelante a la gran red de reacciones de los sistemas biológicos y da lugar el
fenómeno extraordinario denominado vida?- la entropía proporciona una
respuesta elegante y cuantitativa a todas esas preguntas: explica tanto como los
cambios físicos como los cambios más intrincados que acompañan a las
reacciones químicas.

El concepto de entropía se desarrolla como respuesta a la observación de un


determinado hecho: hay una cierta cantidad de la energía liberada en las
reacciones de combustión que se pierde debido a la disipación a la fricción. De
este modo, la energía que se pierde no se transforma en trabajo útil.

Los primeros motores térmicos como el Thomas Savery (1698), el Newcomen


motor (1712) y el Cugnot de vapor de tres ruedas (1769) eran ineficientes. De la
energía de entrada, sólo un 2% se convertía en energía útil. Una gran cantidad
de energía útil se disipaba o se perdía en el que parecía un estado de
aleatoriedad inconmensurable. Durante los próximos dos siglos los físicos
investigaron este enigma de la energía perdida. El resultado de estos estudios
llevó a los científicos al concepto de entropía.
El físico Rudolf Clausius fue el primero en introducirla en 1865. Desde entonces
han aparecido varias definiciones de entropía. La definición de entropía más
relevante es la que elaboró Ludwig Boltzmann. Boltzmann relaciona el concepto
de entropía con el grado de desorden de un sistema. Esta nueva perspectiva de
la entropía permitió extender el concepto a diferentes campos, tales como la
teoría de la información, la inteligencia artificial, la vida o el tiempo.

Además se observa que si bien entropía es un concepto termodinámico en el


sentido de que constituye una propiedad de muestras masivas de materia, que
tiene una interpretación molecular simple. Un cambio espontaneo es aquel que
tiende a suceder sin necesidad de ser impulsado por una influencia externa.

Un proceso es espontaneo si tiene tendencia a suceder sin ser impulsado por


una influencia externa; los cambios espontáneos no necesitan de ser rápidos.

Entropía y desorden:

En ciencia, se buscan patrones para descubrir las leyes de la naturaleza ¿Cuál


es el patrón común a todos los cambios espontáneos? a, menudo, es mejor
comenzar con ejemplos muy simples para encontrar un patrón, dado que este
modo es probable que el patrón sea más obvio. Entonces, pensemos acerca de
dos cambios espontáneos simples: el enfriamiento de un metal caliente y la
expansión de un gas- a nivel molecular y busquemos sus características
comunes el patrón comienza a emerger y la energía y la materia tienden a
volverse más desordenadas. A medida que se desarrolla se comprenderá como
utilizar la idea de desorden creciente para explicar cualquier cambio espontaneo
el significado, de desorden abarca un concepto más amplio que la simple
“desprolijidad”.

En el lenguaje de la termodinámica esta idea sencilla se expresa como entropía,


S, una medida del desorden. Baja entropía significa escaso desorden; Alta
entropía significa alto desorden. Se deduce que se pude expresar el patrón
identificado de la siguiente manera:

La entropía de un sistema asilado aumenta en el curso de cambio espontaneo.


El patrón identificado constituye a una versión de la segunda ley de la
termodinámica.

Para medir y hacer predicciones precisas respecto al desorden se requiere una


identificación cuantitativa de la entropía. Dado a que la temperatura es constante,
se desprende que un cambio en la entropía de un sistema puede calcularse
a partir de la siguiente expresión:

∆S=q_rev/T

q= a la energía transferida como calor

T= a la temperatura (absoluta) a la cual la transferencia tiene lugar

El subíndice (rev) en la q significa que la energía debe transferirse en forma


reversible para que produzca una trasferencia reversible de energía como calor

Al transferir una gran cantidad de energía como calor se provoca mucho


desorden en el sistema y se espera un importante aumento correspondiente a la
entropía. (∆S)

Dentro de la termodinámica o rama de la física que estudia los procesos que


surgen a partir del calentamiento de energías y de la puesta en movimiento de
diferentes elementos naturales. La entropía figura dentro de esta rama de la física
como una especie de desorden de todo aquello que es sistematizado, es decir,
como la referencia o la demostración de que cuando algo no es controlado puede
transformarse y desordenarse. La entropía, además, supone que de ese caos o
desorden existente en un sistema surja una situación de equilibrio u
homogeneidad que, a pesar de ser diferente a la condición inicial, suponga que
las partes se hallan ahora igualadas o equilibradas.

Cuando hablamos de entropía, que se representa gráficamente con la letra S,


estamos hablando de un proceso natural mediante el cual elementos pierden su
energía o se transforman en elementos nuevos dejando atrás un trazo de
desecho que no puede ser reutilizado. Si tenemos en cuenta que la palabra
entropía proviene del griego y representa la idea de evolución o transformación,
podremos comprender mejor su significado: la entropía no es más que un
fenómeno mediante el cual se obtiene algo homogéneo a partir de una ruptura
del equilibrio y de la liberación de energía que no puede volver a ser reutilizada.

Suponiendo que todo el universo es un sistema aislado, es decir, un sistema para


el cual es imposible intercambiar materia y energía con el exterior, la primera ley
de la termodinámica y la segunda ley de la termodinámica se pueden resumir de
la siguiente manera: “la energía total del universo es constante y la entropía total
aumenta continuamente hasta que alcanza un equilibrio”

Esto significa que no solo no puede crear ni destruir energía, ni puede


transformarse por completo de una forma a otra sin que una parte se disipe en
forma de calor.

La expresión de la entropía es consecuencia lógica del segundo principio de la


termodinámica y de la manera en que se mide la temperatura.

El segundo principio de la termodinámica dice que, si no se consume trabajo, el


calor de los cuerpos calientes a los cuerpos fríos, ya sea directamente por
conducción como si se hace a través de cualquier máquina.

La temperatura hay que medirla en una escala termodinámica; de otro modo, la


expresión de la entropía no es tan elegante y depende de la sustancia
termométrica que se emplea para construir el termómetro. Al definir la escala
termodinámica de temperatura, hay un grado de libertad que se puede escoger
arbitrariamente. Si se impone que entre la temperatura de ebullición y la de
congelación del agua haya 100 grados, se obtiene la escala Kelvin y resulta que
la temperatura de congelación del agua debe ser 273 K.

Suponiendo que todo el universo es un sistema aislado, es decir, un sistema para


el cual es imposible intercambiar materia y energía con el exterior, la primera ley
de la termodinámica y la segunda ley de la termodinámica se pueden resumir de
la siguiente manera: “la energía total del universo es constante y la entropía total
aumenta continuamente hasta que alcanza un equilibrio”
Esto significa que no solo no puede crear ni destruir energía, ni puede
transformarse por completo de una forma a otra sin que una parte se disipe en
forma de calor.

CONVERSION DE CALOR EN TRABAJO:

Con objeto de poder utilizar cualquier forma de energía para la ejecución de


trabajo, deberá ir asociada con una diferencia de potencial, o dicho de otro modo
como con una influencia directora. El trabajo que se puede ejecutar mediante un
salto de agua por ejemplo se debe a la diferencia de energía en al potencial entre
los niveles superior e inferior; similarmente, el trabajo eléctrico va asociado con
una diferencia de potencial eléctrico, conocida generalmente como fuerza
electromotriz. En un depósito térmico no hay influencia directora, pero dos de
tales depósitos a temperaturas diferentes suministran la diferencia de energía
potencia necesaria para la conversión de calor en trabajo. Con objeto de efectuar
esta conversión se absorbe calor del depósito a temperatura más elevada
denominado frecuentemente el manantial; parte de este calor se convierte en
trabajo, y el resto vuelve al depósito de temperatura inferior, conocido como
refrigerante. Se observa por tanto que únicamente una porción de calor tomado
del depósito a temperatura más elevada se puede convertir en trabajo. La
fracción del calor absorbido por una máquina que puede transformarse en trabajo
se denomina rendimiento de la maquina; así, si se toma el calor Q del manantial
y es W el trabajo ejecutado, el rendimiento será igual a:

W/Q

La experiencia demuestra, de acuerdo por lo establecido por el segundo principio


de la termodinámica que W es invariablemente menor que Q en un proceso de
conversión continua. El rendimiento de una máquina para la conversión continua
de calor en trabajo resulta así siempre menos que la unidad. Se comprenderá
desde luego, que le primer principio de termodinámica continuara aplicándose,
pues la diferencia de energía entre Q y W vuelve al punto de temperatura inferior.

PROCESOS ESPONTANEOS E IRREVERSBIELS:


Con objeto de poder comprender algunas de las condiciones que determinan si
un proceso determinado puede verificarse o no, es interesante examinar ciertos
procesos que se sabe son espontáneos, esto es, procesos que tienen lugar sin
intervención exterior de ninguna clase. La expansión de un gas en un espacio
vacío, o de una región a otra de presión menos, tiene lugar espontáneamente,
hasta que la distribución de presiones es uniforme en todo el conjunto.
Análogamente, un gas se difundirá espontáneamente en otro hasta que la mezcla
sea completa y el sistema tenga la misma composición en todas partes. La
difusión de un soluto desde una disolución concentrada al disolvente puro, o a
una disolución diluida, tendrá lugar igualmente sin ninguna intervención exterior.
Finalmente, se puede hacer referencia a la conducción espontanea de calor a lo
largo de una barra de metal que tiene un extremo caliente y frio el otro, y al
transporte espontaneo de calor por radiación de un cuerpo caliente a otro más
frio. Estos procesos continuaran hasta que la temperatura de la barra sea
uniforme, en el primer caso, y hasta que los dos cuerpos alcancen la misma
temperatura, en el último ejemplo. Se observara que en cada proceso
espontáneo representa una tendencia del sistema para acercarse a un estado de
equilibrio termodinámico.

Una característica fundamental de los procesos descritos, y en realidad de todos


los procesos espontáneos, es que nunca se ha observado que se inviertan por sí
mismo sin la intervención de un agente exterior. Un sistema que se encuentra en
equilibrio bajo una serie de condiciones dadas, no sufrirá ningún cambio
perceptible si no se alteran las condiciones. En otras palabras, los procesos
espontáneos no son termodinámicamente reversibles. Esta propiedad, fundada
en la experiencia, es la base del segundo principio de la termodinámica. Nunca
se han observado procesos como éstos: concentración de espontánea de una
gas en un extremo de una vasija para dar lugar a una presión menos en el otro.;
separación espontánea de una mezcla gaseosa uniforme, o que en una barra
metálica se caliente espontáneamente en un extremo y se enfríe en el otro. Se
puede hacer notar incidentalmente, sin embargo, que no es del todo justificable
decir que estos procesos sean imposibles. Es posible que un gas se concentre
en una parte de la vasija, peri la probabilidad de que esto suceda, a juzgar por la
experiencia real, es extremadamente pequeña.

INVERSION DE PROCESOS ESPONTANEOS:

Mediante el uso de un agente externo, es imposible efectuar la inversión de un


proceso espontáneo. Por ejemplo, introduciendo un émbolo en la vasija, se
puede hacer que el gas se ha expandido en el vacío se restablezca en su
volumen primitivo por compresión.

Se habrá ejecutado trabajo contra el gas y, al mismo tiempo, se habrá producido


una cantidad equivalente de calor, y la temperatura del gas ascenderá. Si este
calor se pudiera reconvertir completamente en trabajo mediante una máquina
hipotética, entonces se habrá producido una cantidad primitivo del gas y no
habría variación en cuerpos externos. Es, sin embargo, un resultado fundamental
de la experiencia el que es imposible la conversión completa de calor en trabajo,
sin dejar efecto en alguna parte. Este resultado está de acuerdo con lo
establecido anteriormente de que los procesos espontáneos no son reversibles
en el sentido termodinámico.

Antes de establecer el segundo principio, se consideran otros intentos para


revertir procesos espontáneos. Cuando una barra metálica, que primitivamente
estaba más caliente en un extremo, ha alcanzado una temperatura uniforme, se
puede suponer que el estado primitivo se restablezca de la manera siguiente: se
extrae calor, convertido completamente en trabajo, de una extremo de la barra, y
entonces este trabajo se podría utilizar para calentar el otro extremo de la barra,
por ejemplo, eléctricamente o por frotamiento. En realidad, es imposible efectuar
esta serie de procesos sin producir algunos cambios, ya que como queda dicho,
la conversión completa de calor en trabajo es imposible sin tales cambios.