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Juan David Sánchez Chaves

La era de la información. Capítulo V: La cultura de la virtualidad real.

La cultura siempre se ha transformado, y con ella, la forma de comunicarnos y de transmitir


información. En la sociedad red, concepto que se ha venido trabajando en todo el texto, esto
no es diferente, sino que tiene otras dinámicas y especificadas que, en este capítulo, Castells
resalta y que deja en descubierto muchas de las herramientas de comunicación que
actualmente se usan, y que son características de esta “nueva era”.
A lo largo de la historia, la comunicación transmitió por principalmente dos vías. La oral, y
la escrita. Y la importancia de la escritura es grande, ya que, permitía y hacía como un puente
entre las palabras y lo que se pensaba, el conocimiento. Pero, y según como lo dice Castells,
esto tenía un problema y es que, fácilmente se creaba un tipo de jerarquización en las formas
de comunicación, y las otras formas de expresión como lo audiovisual, quedaban de alguna
manera relegadas a los campos del arte y el ocio.
Pero, la revolución tecnológica de la información y la comunicación está produciendo un
cambio en el campo de la cultura y la comunicación. Ahora todo tipo de imagen visual puede
transmitir un mensaje, sin necesariamente tener un texto acoplado a ella. Esta nueva era de
la información está haciendo que los discursos, la transmisión de mensajes, de información
y de ideas, usen otras herramientas que la misma sociedad ha creado para de alguna manera
tener una percepción más global del asunto. Es la llegada de Una comunicación del hipertexto
y un metalenguaje que integra el mismo sistema de la modalidad escrita, oral y audiovisual,
la que ha propiciado estos cambios.
Pero, ¿Por donde se transmiten estos nuevos discursos y que herramientas usan? Una de las
respuestas a esta pregunta, es el uso de Internet. Al contario de lo que se hablaba
anteriormente de que los manuscritos solo podían ser validos en su contexto, y que eran de
difícil difusión, en internet cualquier texto, cualquier imagen, cualquier interacción puede
llegar a manos de otra persona en cuestión de milisegundos. Y esto ha creado otro tipo de
dinámicas, relacionadas con la comunicación de masas, el acoplamiento de ciertas conductas
sociales también de masas, las modas audiovisuales (la música, la forma de vestir, etc.) y lo
que se podría decir como una cultura virtual.
Como lo dice Mcluhan, en el caso de la comunicación de masas, en esta nueva era, la
televisión también cobra un nuevo poder, y se consolida como una entidad dominante. El
control se ejerce por medio de estas herramientas a partir de discursos creados por las elites
gubernamentales, las grandes empresas multinacionales, y los oligopolios económicos del
mundo. Se crea una nueva significación entre la imagen creada por estas elites, difundida
por la televisión, y recibida por el espectador, o “televidente”. Básicamente el autor afirma
que esta se consolidó como el epicentro cultural de las sociedades modernas, bajo tres
principales principios. La seducción, la simulación sensorial de la realidad y la fácil
comunicabilidad. Lo que genera esto es que se den cambios en lo que se consideraría la “vida
real”. Cambios en la forma de hacer, de vestir, de pensar, de concebir el mundo en general.
En conclusión, se puede decir que estas nuevas dinámicas han traído consecuencias grandes
a la sociedad moderna, tanto buenas como malas. Buenas en el sentido de que la información
se puede obtener de una manera fácil, accesible a la mayoría de personas con una conexión
a internet o a la televisión. Pero esto también tiene cosas negativas. Y es que esta información
no es imparcial. Siempre hay un sentido de quien la transmite, una idea hacer pensar a los
consumidores, de resignificar su mundo y por lo tanto de adoptar, conductas, creencias,
valores, etc. que están en el trasfondo ideológico de la cuestión.

Bibliografía
Castells, M. (2000). La era de la información: economía, sociedad y cultura. Tomo 1.