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MEMORIAS DE UN AMOR DEL PASADO

CAPÍTULO I. ¡YULIA, NO TE COMPORTES COMO EL GRINCH!

Los viejos robles han perdido ya su última hoja otoñal, avisando así que el frío invierno
había llegado; cubriendo con su blanco manto la ahora helada ciudad de Moscú.

Los pequeños copos de nieve caen sin prisa dando la sensación que danzaran junto al
frío viento; miro el enorme árbol de navidad y dejo escapar un vago bufido, mientras
me quito el abrigo, la bufanda y los guantes negros – Buenas tardes señorita Yulia, es
bueno tenerla aquí de nuevo– dice Ana, la ama de llaves al tomar mis cosas – buenas
tardes Ana, es bueno regresar – respondo al caminar hacia la sala –los señores la
esperan… - no la dejo continuar –lo sé, me sentaré un rato aquí, luego iré- digo al
sentarme frente a la chimenea – no dejes que te atrapen los recuerdos – vocifera mi
abuelo al notar mi semblante ausente y mi mirada nostálgica – abuelo… recuerdo que
antes de navidad solías sentar a Evans en tus piernas y contarnos cuando eras
pequeño – digo casi en un hilo de voz al tratar de no llorar – si, todos lo extrañaremos
– dice al colocar su mano en mi hombro – recuerdo cuando llamó para avisarme que
se casaba – mascullo al secar algunas lagrimas – me dijo:”Yuli, hermana me casó, me
casó con la mujer más maravillosa del mundo” – fijo mi vista a la chimenea y tomo
una bocanada de aire para poder continuar – estaba tan feliz por él, por fin conseguía
a esa persona que siempre espero – bajo la mirada y suelto un suspiro para no llorar
más de lo que ya he hecho – a todos nos afectó su muerte y más en la fecha que
murió – dice al sentarse al frente mío –mamá y papá quieren que sienta ese llamado
“espíritu navideño” cuando sólo puedo pensar que hace dos años mi hermano murió
para esta época… me han sucedido demasiadas cosas tristes muy cerca de navidad –
digo al mirar sus cansados ojos azules a través de sus enormes gafas – lo sé, hemos
venido al mundo para aprender muchas cosas Yulia y entre ellas esta dejar ir a los
seres que amamos, es difícil, pero tenemos que pensar que allá estarán mejor – dice al
sonreír de esa manera tan particular que lo caracteriza –tu madre y Oleg se han
recuperado un poco, la llegada de tu tercer sobrino les sentó muy bien - dice al reír tan
jocosamente que termino riendo también –lo sé, la llegada de Nathaniel fue una
sorpresa para todos y una emoción enorme para los dos – digo al sonreír – no creas
que porque celebren la navidad significa que han olvidado a Evans-. Es sólo que al
parecer cada año la familia crece un poco más y no es bueno que a los pequeños se les
mate esa felicidad por la navidad – dice al ver al pequeño Dima – ven, no tengas
miedo – dice el abuelo al extender la mano hacia el pequeño rubio –así que Yulia no te
comportes como el grinch, mañana será navidad trata de relajarte, Evans así lo
quisiera – dice al sonreír debido a la gran curiosidad que muestran los pequeños y
brillosos ojos verdes al ver sus manos -¡tus manos son tan grandes! –Vocifera Dima
con alegría –las tuyas crecerán también y quizás sean más grandes que las mías – dice
el abuelo al reír –veo que ya no me saludas y yo que pensaba darte este caramelo –
digo al hacer un puchero y mostrarle el dulce -¡tía! – dice al bajar de las piernas del
abuelo y abrazarme –te han dicho que eres un convenenciero- digo al abrazarlo y
besar su frente –la abuela nos dijo que no te molestáramos – dice al tomar el caramelo
– y dónde esta tu prima? –digo al buscar con la mirada a la pequeña Iza –está con la
abuela y todos los demás en el comedor – dice al tratar de abrir el dulce – no, cómelo
más tarde… no quiero que tu abuela me asesine por darte dulces – digo al guiñarle un
ojo y cargarlo – ¡vamos!- le digo al abuelo antes de salir.

Al llegar al comedor me encuentro con mis padres, Vladimir, su esposa Katya y el


esposo de mi hermana Nastya -casa llena- digo al saludar –pensé que no vendrías-
dice mamá al besar mi mejilla –yo pensé igual, pero estaba algo aburrida así que tomo
el primer vuelo que pude- digo al abrazar a papá –le comentaba a Katya que ella y
Nastya estaban agrandando la familia que deberías ayudarlas un poco-comenta papá y
todos ríen cosa que me hace sonrojar –no es hora de que te sonrojes hermana, si no
de que nos des sobrinos- dice Vladimir al sonreír – muy gracioso- digo al abrazarlo,
mientras hago un puchero –él tiene razón Yulia, me muero por tener a un pequeño
entre mis brazos- dice Nastya al llegar y besar mi mejilla –aquí hay uno- digo al ver al
pequeño Nathaniel en las piernas de su madre –así que viene otro a la familia- digo al
besar las mejillas de mi cuñada y notar su abultado abdomen –si, queríamos otro más-
dice al sonreír, haciendo que sus verdes ojos brillen un poco más –y dónde esta la
princesa de esta casa – pregunto al buscarla con la mirada –esta arriba con… con
Lena- dice Dimitri, mi cuñado al bajar la voz.

En ese instante todos callaron, las risas se apagaron y un silencio sepulcral invadió el
lugar. Tanto Dimitri como mis padres y todos los demás bajaron la cabeza –abuelo por
qué todos callan – pregunta Dima al halar el saco gris de papá –por… - papá no sabía
que decir, al igual que lo demás. Ese nombre no lo había escuchado desde hace mucho
tiempo, desde aquella fuerte discusión en la cena hace ya 5 años atrás.

Elena, era mi mejor amiga la única que tuve, crecimos juntas debido a que íbamos al
mismo colegio y a que vivíamos muy cerca. Yo la veía como la mujer de mi vida, desde
pequeña solía decirle que al crecer nos casaríamos y viviríamos juntas por siempre.

Que inocente era en aquel entonces, al crecer nos fuimos separando, debido a que
nuestros gustos se volvieron completamente diferentes, a mi me gustaban las fiestas y
ella prefería leer. A pesar de eso nunca dejamos de ser amigas, ella nunca dejó de ser
lo más importante en mi vida, yo tenía una que otra aventura, cosa que no era bien
visto delante de ella, pero aún así respetaba mis decisiones y yo las de ella.

Un día antes de navidad fui a su casa a decirle que me había dado cuenta que la
amaba, al contárselo su semblante era tan sereno y mantenía aquella dulce sonrisa
dibujada en su rostro, pensé que ella sentía lo mismo por mi, mas fue grande mi
sorpresa al escucharla decir <<no sabes lo que dices, ni siquiera sabes lo que quieres
de la vida, Yulia. Me iré un tiempo a Italia a estudiar fotografía, espero que pongas tus
ideas en ordenes y realices tus sueños>> de todas las palabras que pudieron herirme
en ese momento, esas fueron las peores.

No me creía, pensaba que mis sentimientos eran falsos, que de seguro eran una
emoción pasajera del momento, no la culpo ya que yo me encargue de que ella
pensara así y peor. Sin embargo mi mente y mi corazón se cerraron, salí de su casa y
me prometí a mi misma no regresar jamás.

Aquella navidad fue la más amarga de todas, después de la muerte de Evans…

Tanto mis padres como mis hermanos estaban estupefactos por la noticia, nunca
imaginaron que me enamoraría de ella, precisamente de una mujer para ser más
exacta. Pero aún así respetaban mi decisión, les dije que no quería que mencionaran
nunca más ese nombre delante de mí, y así lo hicieron. Hasta que Vladimir, mi
hermano mayor decidió casarse precisamente con la hermana mayor de Elena.

Para no ir a la boda decidí irme a vivir a Francia un tiempo, donde me convertí en


ingeniera, papá me ayudo a levantar mi propia empresa, que hoy día es una de las
mejores de Francia y espero que algún día lo sea de toda Europa.

Al nacer mi primera sobrina sentí una gran emoción, aunque no me atreví a ir al


hospital, no quería encontrarme con Elena, sin embargo para mi sorpresa Elizabeth, mi
sobrina era idéntica a Lena, pelirroja, de ojos grises con un tono en el fondo casi
verde, era una replica casi exacta. No pude evitar sentirme conmovida cuando la
conocí por primera vez, desde ese día Iza, como le puse de cariño se convirtió en mi
princesa.

-tranquilo pequeño, se han quedado en silencio, porque piensan que estoy enojada- le
digo al pequeño rubio al cargarlo –y estas molesta tía- pregunta en tono suave, como
para que no me molestara su pregunta –no cariño, no estoy molesta sólo algo triste-
digo al besar su frente –no te pongas triste tía, comete mi caramelo así ya no lo
estarás- lo dice de una manera tan inocente que todos sonríen y lo abrazo un poco
más fuerte –gracias, pero este caramelo es para ti, hay algunas tristezas que no se
puede quitar con un dulce, ya entenderás cuando crezcas- dije al bajarlo y mirar a
mamá –yo tuve la culpa Yulia- masculló Katya en un tono suave que demostraba su
temor –aunque ustedes no lo crean he cambiado, no tengo que hacer una escena de
rebeldía, ya no tengo 15 años, tengo 26- digo al servirme una copa de vodka –
estamos a víspera de navidad, tratemos de disfrutar de este día- digo al sentir un gran
nudo en mi garganta -¡tía! – escucho decir a mi espalda, me volteo y reconozco
aquella cabellera de fuego -¡princesa!- digo al tomarla por la cintura y cargarla –te
extrañe mucho, papá dice que si me porto bien iremos a visitarte en el verano- dice
emocionada, noto que empiezan a salirle sus primeras pecas –ya veremos, cuando
vayas te mostraré la torre eiffel – digo al quitarle del rostro algunos rizos, acción que
me hace sentir en extremo nerviosa –sí, espero que algún día construyas algo tan bello
como esa torre y lleve tu nombre- dice al abrazarme más fuerte – y así le dirás a tus
amigos, mí tía creo ese enorme y bello puente que lleva por nombre Volkova ¿cierto? –
digo al hacer gestos infantiles que la hacen sonreír –Yulia… yo no sabía que vendrías-
reconozco muy bien esa voz, siempre suave, siempre melodiosa –aquí iba estar, mi
princesa me llamó más de tres veces en un día para insistirme que viniera, no podía
fallarle – digo al sacar de mi pantalón otro caramelo –toma-digo al dárselo –gracias-
dice al correr y sentarse en las piernas de su padre –la cena estuvo deliciosa, me gusto
pasar un rato agradable con todos, pero ahora debo marcharme - dice al sonreír y
despedirse de todos –me alegra haberte visto, Yulia- dice antes de salir del comedor.

CAPÍTULO II. SU REGRESO…

Me siento en una de las sillas y siento aquel viejo sentimiento –aún sigues aquí- digo
en tono bajo al tocar mi pecho –tía y los regalos- pregunta el pequeño Dima al halar la
manga de mi camisa –los deje en mi departamento, mañana los traigo- digo al
levantarme – aún tienes ese departamento- pregunta asombrada mi madre –si, como
he abierto otra instalación aquí he decidido quedarme, la instalación en Paris la
administrará un buen amigo- digo desde el marco de la puerta –me alegra tanto que
decidas regresar- dice Nastya al cargar al pequeño Dima –a mi también me da gusto
regresar- digo al intentar salir –entonces ya no me mostrarás la torre eiffel – dice mi
pequeña pelirroja un poco triste –tranquila, el día que quieras ir sólo tienes que
decirme, yo misma te llevaré… te lo prometo – digo al besar su frente y ver aquella
sonrisa que me recuerda a Elena –disculpen, saldré un rato- digo al salir casi
corriendo.

Al salir observo otra vez los blancos copos de nieve –te congelarás – dice Elena al
colocarse su bufanda y guantes –estoy acostumbrada- digo de manera indiferente al
sentarme en aquella vieja banca que trae recuerdos a mi memoria –toma – dice al
darme su abrigo –tengo suéter, el frío te afectará más a ti – dice al sentarse junto a
mi.

La observo detenidamente y me doy cuenta que el tiempo no a pasado en ella, sigue


siendo la misma Lena. Llena de pecas, con esa sonrisa cálida y dulce, supongo que
también debe tener el mismo carácter: fuerte y con un toque de soberbia. –recuerdas
cuando nos sentábamos aquí y tu abuelo nos contaba sus anécdotas en la guerra o
cuando nos quedábamos horas soñando despiertas- dice al bajar la mirada –no es
bueno estar en el pesado Elena, debes tener los pies puestos en el presente- digo al
colocar mis manos dentro de los bolsillos del abrigo –hace poco me entere lo de Evans,
lo siento- dice apenada –no te preocupes, no tienes porque sentirlo- digo al mirar a
otro lado – él era mi amigo, le tenía mucho cariño, era como mi hermano menor – dice
enojada –no hagas una tormenta en un vaso de agua, ya nada se puede hacer – digo
al mirar fijamente sus grises ojos hasta sentir que me falta el aire –nunca me
perdonaras ¿cierto?- dice al levantarse y lanzarme una mirada de reproche –no tengo
nada que perdonarte- digo al levantarme y darle la espalda –yo… espero verte mañana
en la mansión, mis padres darán una gran fiesta por navidad, tus padres irán y tus
hermanos también… - no la dejo terminar – me alegro. Ellos son mi familia y pueden
hacer en su tiempo libre lo que quieran, que tengas buenas tardes Elena – digo al
caminar y entrar a la casa.
Al entrar me recuesto a la puerta y cierro los ojos –esto es una locura… -susurro al
soltar un pesado suspiro –el reencuentro no fue tan malo después de todo – dice
mamá al sonreír -¿por qué la invitaron?- pregunto al hacer una mueca de molestia –
ella vino a invitarnos a la fiesta que darán sus padres mañana. Pensamos que no
vendrías, así que le dijimos que se quedara a cenar, luego Iza quería ir al baño y le
pidió a Lena que la acompañara, tu llegaste de repente qué querías que hiciera, que
subiera las escaleras y le dijera “vete antes que Yulia te vea” como dijiste hace un
momento, ya no tienes 15 años, soluciona el problema que tienes con ella y no nos
involucres- dice al darse la vuelta –es que yo…- digo al soltar un bufido y cubrir mi
rostro con mis manos –ahora qué haré?- vocifero a la nada como si pudiera
responderme.

Camino hasta la biblioteca que es el estudio de mi padre y observo aquella foto que
causa en mi un poco de dolor, la tomo y recuerdo aquella escena. Era verano,
habíamos salido de vacaciones hace ya dos semanas, estábamos aburridos así que a
Evans y a Nastya se les ocurrió teñirle el pelo de rojo a rada, nuestro antiguo setter
irlandés.

Llamé a Lena para ver si su mamá tenía un poco de tinte y para nuestra “suerte” tenía,
después de teñirlo nos tomamos todos una foto junto a el, sin embargo le aplicamos
tanto tinte que a la semana todo su precioso pelo cayó, para nunca más crecer. Papá
molesto y a la vez divertido nos castigo un mes sin salir a los tres, los padres de Lena
hicieron lo mismo con esta.
A pesar de haber sido una gran travesura puedo decir que fue el mejor verano de mi
vida, también fue la primera vez que besé a Lena.

Salgo de mis cavilaciones y me doy cuenta de la presencia de Vladimir –te preguntaría


qué tienes, pero creo saberlo, aún así quisiera saber tu respuesta- comenta al sentarse
junto a mi y sonreír al ver la fotografía –pobre rada, nunca más le creció el pelo – dice
al beber un poco de vino –quisiera decir que no me afectó verla, quisiera decir que
haré el intento por ser su amiga, pudiera decir tantas cosas, pero todas ellas serían
mentira- digo al colocar la foto en el escritorio de papá –su regreso me hace sentir
vulnerable, porque todo el amor que pensé que alguna vez sentí se había ido con los
años, pero no es así, porque la siento aquí – digo al apretarme el pecho –la siento aquí
como si fuera la primera vez- digo al bajar la mirada –lo sé, a veces pienso que ella
siente lo mismo por ti, la fuimos a visitar como tres veces a Florencia-. Sabes que Iza
no deja de hablar de ti y me sorprendió que ella comenzó a contarle anécdotas de
ustedes cuando eran pequeñas, y lo hizo con un brillo en lo ojos que no sabría decir si
era nostalgia de la buen amistad que tenían o algo más-.

Me quedo en silencio por unos cuantos minutos, hasta escuchar la voz de mi princesa -
¡papá! Dice mamá que ya nos vamos- dice al correr y abrazarlo con fuerza –esta bien,
supongo que nos veremos mañana en la cena- dice al levantarse – no lo sé aún, si no
voy a dejarte los regalos los mandaré con alguien, necesito pensar – digo al abrir los
brazos para abrazar a mi pequeña –hasta mañana tía, feliz navidad- dice al sonreír de
esa manera tan inocente que es particular en los niños –hasta mañana preciosa, feliz
navidad- digo al besar su frente –feliz navidad hermana- dice Vladimir al abrazarme –
feliz navidad- digo antes de verlos partir.

Me despido de los demás y del pequeño Dima –espero verte mañana en la cena, feliz
navidad- dice mamá al abrazarme –aún no sé, feliz navidad- digo al tomar mi bufanda
y mis guantes –no le des la espalda a tus sentimientos, sé tu misma- dice el abuelo al
abrazarme- ¿cuánto más me enseñarás?- digo al besar su mejilla –todo lo que pueda,
Feliz navidad –dice al agitar mis cortos y oscuros cabellos –feliz navidad abuelo- digo
antes de tomar un taxi y pedirle que me lleve a la calle romanov cerca del kremlin.

Por alguna razón tengo la sensación que esta noche será larga y me enfrentaré a mi
peor verdugo, mis sentimientos.

CAPÍTULO III. REGRESANDO AL PASADO

Al llegar a mi departamento siento ese aroma que desprende la soledad, pero también
siento ese aroma tan familiar, será que la tengo tan presente que comienzo a sentir su
aroma, pienso al quitarme el abrigo y notar que no es el mío –juré que no volvería a
entrar a tu casa y ahora tendré que hacerlo para devolverte esto – digo al oler el
abrigo –tu aroma sigue siendo el mismo, un toque de frescura, otro de dulzura y uno
que no puedo describir- digo al colocarlo en el sofá, mientras me sirvo una copa de
vino tinto.

Camino hasta el balcón y observo la nocturna ciudad moscovita, todos refugiados en


sus hogares por el frío, con sus familias o con alguien especial –a quién quiero
engañar, si voy a esa cena es por ella, sólo por ella- digo al bajar la mirada y peinarme
algunos mechones rebeldes.

Por más que quiera pelear contra mis sentimientos, estos siempre serán más fuertes
que yo, salgo del balcón y cierro la puerta; camino hasta mi habitación y observo los
obsequios de mis sobrinos, tomo el teléfono y llamó a la mansión.

-Buenas noches mansión Volkov-


-Buenas noches Ana, quiero que le digas a James que mañana pase a mi
departamento a recoger los regalos de los niños, no me siento muy bien para ir a
llevárselos-.

-no se preocupe señorita, mañana el irá-


-gracias, adiós-
-Adiós, señorita-.

Me quito las botas y me acuesto en la cama, los recuerdos de aquel verano vienen a
mí como ráfagas de viento helado.

Después de haber teñido por completo el pelo de rada, Evans y Nastya fueron a nadar
a la piscina <<por qué no vamos a nadar Lena, será genial>> dije mientras la veía
acostada en el pasto, como si pensara en algo especial <<no tengo ganas,
quedémonos aquí… ven>> dijo al mover sus manos para que me acostara en sus
piernas <<por qué nunca quieres ir a nadar>> pregunté al cerrar mis ojos y sentir
como acariciaba mis cabellos <<prométeme que no te reirás>>dijo en voz baja al
acariciar mi espalda <<lo prometo>> dije al sentirme relajada por sus caricias
<<porque no sé nadar>> dijo apenada.

Abrí los ojos y me puse de pie para luego extender mi mano <<yo te enseñaré>> dije
al sonreír <<no te reíste>> dijo asombrada al tomar mi mano <<no tengo porque
hacerlo, eres mi mejor amiga>> dije al sonreír.

Ambas fuimos a cambiarnos, mi vestido de baño era azul de dos piezas, me quedaba
perfecto, Lena era tan tímida e insegura que supuse que sólo se colocaría un short y
una camiseta, mi sorpresa fue mayúscula al verla con un vestido de baño de dos
piezas de color rosado, su cuerpo era hermoso no pude evitar sonrojarme al verla
llegar.

Aquella tarde de julio descubrí que quería a Lena más de lo que creía, desde aquella
tarde y otras más Lena aprendió a nadar.

Cierro los ojos y me dispongo a dormir, mañana será un día difícil, ya que mañana
regresaré a la mansión Katin otra vez.

Abro los ojos perezosamente, mientras cubro mi boca para poder bostezar – hoy es el
gran día, feliz navidad Yulia- digo al estirarme y caminar al baño para asearme.

Abro la llave de la tina y dejo que el agua caliente inunde la habitación de vapor, lavo
mi rostro y cepillo mis dientes hasta ver que la tina esta casi llena. Entro en ella y
cierro los ojos, mientras lavo mi cabello –recuerdo aún ese primer y último beso- digo
al enjuagarme y frotar la esponja por cada centímetro de mi cuerpo.

Ya el verano terminaba y sabía que había sido el mejor de todos, sin embargo desde
hace algunos días notaba a Lena algo extraña, así que decidí ir a su casa. Al entrar me
encontré con la señora Inessa hablando entretenidamente con alguna de sus amigas,
salude a cada una y subí las escaleras.

Camine hasta el final del pasillo y abrí la puerta de color crema <<hola>> dije al
entrar y verla acostada en su cama leyendo <<hola>> dijo al quitarse las pequeñas
gafas y cerrar el libro <<sé que te sucede algo y no quiero que me digas “Yulia, no
pasa nada” porque sabes bien que eso me molesta>>dije al sentarme en el borde de
la cama <<antes de salir de vacaciones, Sasha se me declaró y yo acepte ser su
novia>> aquella noticia me dejó estupefacta y con una sensación extraña que no pude
distinguir entre sorpresa o dolor <<quiso besarme, pero me negué>> dijo al
levantarse y sentarse junto a mi <<por qué te negaste>>pregunté cabizbaja al halar
un poco de aire <<porque nunca he besado a nadie y tengo miedo de hacerlo mal y
que él se burle de mi>> dijo al sonrojarse y mirar a otra dirección <<y ahora que
volvamos a clases, sé que querrá besarme>>dijo al apretar fuerte sus puños, como si
lo que pronunciara fuese los más difícil en el mundo.

Me levante y subí suavemente su rostro <<humedece tus labios>> dije al mirarla


fijamente y sentirme tan nerviosa que mis manos podían sentirse húmedas <<ahora
cierra los ojos y entreabre un poco tus labios, sólo un poco>>dije al tragar fuerte y
soltar un hondo suspiro, mi corazón latía deprisa como si galopara en campo abierto.

Cerré mis ojos y me acerque lentamente hacia su rostro, acaricie un instante su mejilla
para luego unir nuestros labios, el beso era algo torpe y con un toque de ansias locas,
varias veces ella se ahogo en mis labios, para luego sentir leves risitas nerviosas de su
parte, poco a poco el beso fue tomando un camino distinto.

Se sentía agradable, su sabor era único y el beso era cada vez más intenso y
duradero, ella colocó sus manos en mi espalda y yo en su rostro, hasta que lentamente
una de ellas bajo y apretó sutilmente su seno haciéndola gemir y separarse
bruscamente <<lo… lo siento>> dije antes de salir corriendo de su habitación.

No hablamos durante dos semanas, ninguna sabía qué decir hasta que decidimos
olvidar todo lo sucedido, sabiendo en el fondo que ninguna de las dos olvidaría aquel
verano, aquel primer e inolvidable beso.

Salgo de la tina y envuelvo mi cuerpo en una toalla color vino, tomo otra y empiezo a
secar mi cabello, me detengo al frente del ahora empañado espejo y una sonrisa
soñadora se dibuja en mis labios –romperé mi promesa, iré a verte Lena- digo al salir
y empezar a vestirme.

CAPÍTULO IV. LA CENA DE NAVIDAD

Dejo caer la toalla y me pongo a buscar mi ropa interior, hasta que escucho el timbre –
debe ser James- digo al tomar una bata y caminar hasta la puerto –¿quién es?-digo al
colocar mi mano en el cerrojo –soy James señorita Yulia-dice con aquel acento francés
que es difícil de ignorar, quito el cerrojo y abro la puerta –pasa, los regalos están en
mi habitación- digo antes de cerrar la puerta y caminar hacia la cocina.

Me preparo un poco de té de limón, unos hotcakes y un vaso de jugo de tomate –


señorita, su madre me a pedido que le comunique que tanto ella como su padre
llegarán a las seis en punto a la fiesta, esperan contar con su presencia- vocifera el
delgado castaño de ojos grises antes de salir; termino tranquilamente mi desayuno y
escucho el sonido del teléfono.

-Aló

-Buenos días Yulia, ¡Feliz navidad!

-Feliz navidad Nastya

-me alegra tu entusiasmo hermana, te llamó para invitarte a salir de compras


-sabes que no me gusta salir de compras, gente por aquí y por allá, odio eso

-lo sé, pero quisiera comprar contigo mi vestido para esta noche

-esta bien, yo también tengo que comprar el mío

-¡que bien! Irás, paso por ti en media hora

-si, nos vemos en media hora-. Digo antes de colgar.

Suelto un bufido antes de lavar los trastes e ir a mi habitación. Me quito la bata y saco
del armario un suéter negro, jeans y por último saco unas botas de color marrón.
Tomo de la mesita de noche mis lentes oscuros y mi reloj de plata.

Tomo el abrigo de Lena del sofá y me lo coloco, siento mi celular vibrar supongo que
es Nastya, salgo del departamento y tomo el elevador.

Al salir observo un lujoso Aston Martin V8 de color rojo oscuro –su gusto por lo autos
deportivos no a cambiado- digo al esbozar una media sonrisa - ¿te gusta mi bebé?-
dice al bajar del auto y sonreír –si, vámonos- digo al entrar –no seas amargada,
además me comentó Dimitri que lo llamaste la semana pasada para pedirle un
Mercedes Benz SLR McLaren Roadster, veo que tus gustos por los mercedes no han
cambiado- dice al colocarse el cinturón de seguridad –no, Dimitri no sabe guardar un
secreto- dije al hacer un puchero para luego sonreír –la verdad no – dice al reír.

Dimitri es socio del señor Katin, ambos tienen una empresa de venta y creación de
automóviles, ahí llegan los autos más costosos y modernos de todo el mundo. Además
de ser mi cuñado y padre de mi sobrino, también es uno de los mejores amigos de
Lena.

Durante el camino ambas permanecemos en silencio, sin embargo el silencio se siente


cómodo, sé que ella quiere hablar conmigo, pero lo hará cuando encuentre las
palabras adecuadas. Al llegar al centro comercial la noto emocionada –ya sabes como
quieres el vestido- dice al ponerle la alarma al auto –que sea cómodo, elegante y
moderno- digo al meter las manos en los bolsillos del abrigo – sé a donde podemos ir-
dice al tomar mi mano.

El centro comercial no ha cambiado mucho desde que me fui, aunque supongo que hay
más tiendas, restaurantes, etc. Subimos por las escaleras eléctricas y noto como
observa atenta una tienda en particular – “amore”- leo a lo lejos –esa es la tienda-
pregunto al quitarme los lentes –si, es la boutique de la mamá de Lena- comenta al
bajar la mirada -¿por qué tiene que ser esa tienda?-digo al quitarme el abrigo –porque
es la mejor, ya verás que conseguiremos los vestidos perfectos para esta noche- dice
al sonreír.
Desde hace más de ocho años no veo a la señora Inessa, supongo que debe seguir
igual, delgada y con aquella sonrisa eterna dibujada en sus labios, la misma sonrisa de
Lena. Al entrar en la tienda la busco con la mirada, más no la encuentro –yo mirare de
este lado, tu de aquel- dice Nastya al tomar un vestido rojo – esta bien- digo al ver
varios vestidos -odio salir de compras-digo al rascar mi cabeza –sigues odiando esto
eh- escucho aquella voz tan familiar y jocosa –si, pensé que estaría en casa-digo al
abrazarla –no, eso se lo dejé a Lena y a Katya- dice al besar mis mejillas –me
sorprende verte en mi tienda y más en navidad- dice al sacar una cinta métrica –no
tengo un vestido adecuado para esta noche- digo al sentir como coloca la cinta en mi
cintura –tus medidas no han cambiado, dime el color y el largo- dice al sonreír –
negro, no lo quiero muy largo más o menos que me quede un poco más abajo de las
rodillas -.

- no te preocupes, ya sé donde esta el vestido indicado para ti- dice al voltearse y


llamar a una de las encargadas.

Esto me hace recordar hace ocho años atrás, se acercaba el invierno, las fiestas y
también la graduación. Todos estábamos nerviosos y algo estresados, tanto por la
planificación de la graduación, del baile y también por los molestos exámenes finales;
tenía que pensar en tantas cosas: mi relación fallida con Pavel, elegir el vestido para el
baile y tomar una de las decisiones más difíciles, qué carrera escogería en la
universidad, además del examen de admisión.

Todo era tan frustrante que creía que enloquecería, quería sostenerme de Lena, pero
ella también tenía sus problemas, no podía agobiarla con los míos, sin embargo a
pesar de no saberlos sentía que en el fondo ella lo sabía, siempre me dedicaba esa
mirada cómplice como si me dijera: lo sé, tranquila todo estará bien. Y con tan sencillo
gesto mis preocupaciones se desvanecían, ella siempre lograba eso en mi.

Aquella tarde de diciembre el invierno por fin había llegado, más helado que de
costumbre, ese sábado tuve que salir hacer las comprar navideñas y a escoger el
vestido…

Después de terminar la exhaustiva compra de obsequios, me dirigí a diferentes tiendas


en búsqueda del vestido ideal, no obstante todos resultaban ser lo que yo no buscaba.
Me sentía cansada y enojada conmigo misma por esperar hasta el último día para
hacer todo.

Me senté en una de las bancas del mall y cubrí mi rostro con mis manos <<imagine
que estarías aquí>> supe inmediatamente que era ella <<siempre sabes donde
estoy>> dije al mirar sus ojos y tomar su mano <<sé que me dijiste que comprara
todo con tiempo, pero todo se me acumulo>> dije al bajar la mirada <<lo sé, mamá
nos ayudará con lo del vestido, vamos>> dijo de forma serena, siempre admire la
serenidad y fuerza que tomaba en situaciones alarmantes o muy estresantes.

En cambio yo era muy relajada en muchas ocasiones, pero en otras enloquecía de una
manera no solo sorprendente para los que me conocían, si no también para mi misma.
Tome su mano y subimos casi al último piso del centro comercial, donde se encontraba
la nueva tienda de su madre; esta me tomo algunas medidas y en menos de quince
minutos me tenía el vestido ideal, el que tanto buscaba y ella encontró <<te dije que
mamá era buena en esto>> dijo al medirse un precioso vestido rojo de tirantes, que
dejaba ver su hermosa y pecosa espalda, gracias a el atrevido escote de este.

En ese momento me di cuenta que nunca me importo Pavel, que él era sólo un juguete
para no sentirme sola, auque creo que yo también lo era para él.

Salgo de mis cavilaciones al ver un hermoso vestido negro al frente de mí –elegante,


cómodo y moderno, siempre te gustó así, espero que te guste el escote, este vestido
lo diseñe para una mujer segura y sexy, creo que este vestido quizás lo hice pensando
en ti- dice al sonreír –gracias, usted siempre ha sabido escoger el vestido idóneo para
la ocasión – digo al tomarlo –te conozco desde que estabas en el jardín de niños, sé
muy bien lo que buscas- dice al darle la cinta a una de sus asistentes – cuánto cuesta-
pregunto al buscar con la mirada a Nastya –es un regalo, hoy es navidad- dice al
indicarme donde estaba mi rubia y alocada hermana –gracias- digo sorprendida por su
acción –tranquila, ahora me voy tengo que arreglarme- dice al besar mis mejillas y
retirarse –veo que conseguiste tu vestido- dice Nastya con dos bolsas en las manos –
no me decidí, así que compré el rojo y también el azul marino-dice al soltar un bufido –
sé que me invitaste para hablar, no para salir de compras- digo al tocar mi nunca –
siempre tan directa, pero tienes razón- dice al salir de la tienda –todos estos años he
respetado tu decisión de no tocar el tema sobre Lena, pero siento que ya es hora que
lo haga-.

Caminamos despacio y escucho atentamente lo que dice –qué pasará de ahora en


adelante entre tu y Lena- dice al mirarme fijamente – que te parece si respondo a esa
pregunta más tarde, siento que tengo demasiadas cosas en la cabeza y no sé por
donde empezar- digo para tratar de evadir la pregunta – esta bien, vamos- dice
resignada.

En el transcurso del camino ambas permanecimos en silencio, no podía responder a su


pregunta, ya que ni yo misma sé la respuesta. Nos despedimos con un beso y con un
hasta luego, subí deprisa hacia mi departamento e intente detener los recuerdos, pero
es como si intentara tapar el solo con un dedo.

Después de haber escogido el vestido me sentía más aliviada, pero entonces una
pregunta invadió mi mente <<con quién irás al baile>> musité de la nada, mientras
que la veía probarse algunas sandalias. Una parte de mi rogaba a gritos que no dijera
“Sasha” habían sido novios seis meses, pero habían terminado, debido a que él era
muy insistente, si saben a lo que me refiero.

<<iré con Sasha, me invito ayer>> aquellas palabras me habían desilusionado tanto
que me levante e intente irme, pero sus ojos me decían que me quedara, supuse que
tenía algo que decirme <<hablamos ayer, decidimos volver...>> dijo al sonreír. Pero
por alguna razón esa sonrisa no era como las otras, era de… si, era de resignación
<<supongo que después del baile ustedes…>> no pude terminar la frase, me sentía
tan decepcionada, enojada y triste.

Tome el vestido y le di la espalda <<me alegro que hayan regresado y que vuelvas a
ser feliz>> dije antes de irme.

El sonido del teléfono me obliga a regresar al presente, siento como rueda por mi
mejilla una fugaz lágrima que limpio enseguida.

-Aló

-señorita Yulia, su madre me pidió que pasara por usted en media hora, esta de
acuerdo

-si James, estaré lista en media hora-. Cuelgo el teléfono y camino a mi habitación.

Me saco la ropa y decido tomar una rápida ducha para sentirme mejor. Al salir me
dedico a consentir mi cuerpo e hidratarlo con una crema que compré en Paris antes de
venir, me coloco unas bragas para la ocasión y por último el vestido. Busco unas
sandalias negras y me maquillo lo más natura que puedo, exceptuando la sombra
negra que hace que mis azules ojos se noten un poco más.
Tomo el pequeño frasco de perfume y lo rocío en mi, observo las letras en el y una
sonrisa se dibuja en mis labios “amor, amor by Cacharel” tanto el perfume como el
vestido tienen que ir con mi personalidad.

Peino mi cabello para después mirarme un leve instante en el espejo, observo el


vestido y el atrevido escote que deja mi espalda al descubierto hasta terminar casi en
el nacimiento de mi trasero. Miro mi reloj de pulso y otro recuerdo me asalta.

Durante una semana evite a toda costa a Lena, sin embargo sabía que en la
graduación no podría hacerlo. Llegué cinco minutos antes que comenzara la
ceremonia, la mayoría de mis compañeros estaban entre emocionados y nerviosos.

Yo solo podía pensar en Lena, en las locuras que había cometido por tratar de negar lo
que ya sabía desde hace mucho tiempo, la amaba y no sólo como una amiga, si no
también como una mujer. Me mantuve cabizbaja toda la ceremonia, hasta que escuche
mi nombre, me levante y tome mi diploma, todos mis compañeros coreaban
emocionados mi nombre, sólo pude sonreír, pero en ese momento mi mirada se fijo en
una gris que hizo que mi cuerpo se estremeciera, ella solo sonrió como si dijera:
felicidades, te lo mereces.

Al bajar mis padres, hermanos y algunos compañeros me felicitaban, pero yo solo la


miraba a ella <<felicidades>> dijo al abrazarme y embriagarme con su aroma <<lo
mismo digo>> dije al besar su mejilla y sentirme en extremo nerviosa <<toma>> dijo
al entregarme una pequeña caja roja <<ábrelo>> seguí sus ordenes y ahí lo vi aquel
hermoso reloj de plata que era de colección con otros dos más.

Lo había querido comprar hace un mes, pero no para mi, si no para ella <<gracias>>
dije sorprendida y sin saber que decir <<mira el grabado>> tome el reloj y mire la
parte de atrás <<con amor L.K.>> leí en voz baja. Volví a meter el reloj en su caja y
la abrace fuerte <<perdona, no te compre nada>> dije sin querer soltarla <<no tenías
que hacerlo>> dijo al abrazarme de la misma manera <<tengo que irme, el baile será
dentro de dos horas y tenemos que arreglarnos>> dijo al separarse y darme un beso
en la comisura de los labios <<yo… lo siento>> dijo sonrojada al bajar la mirada
<<no… no te preocupes>> dije al igual de sonrojada sin mirarla <<nos vemos en el
baile>> dijo antes de irse.

Salgo de mis cavilaciones y tomo rápidamente el abrigo, imagino que James ya habrá
llegado. Al bajar observo el BMW plateado de la familia – disculpa, me demore un poco
más de media hora - digo apenada al entrar –no se preocupe, llegué hace cinco
minutos- dice al acelerar. En menos de veinte minutos llegamos a la enorme mansión
Katin –que tenga una buena velada señorita- dice James al abrirme la puerta –lo
mismo deseo yo- murmuro al sonreír y bajar.

Camino sin prisa hacia la enorme puerta negra y presiono el timbre –Buenas noches,
es un placer volver a verla señorita Yulia- dice Max, el mayordomo al abrir la puerta –
lo mismo digo Max- digo al entrar y observar a lo lejos a papá y al señor Katin
conversar amenamente –Max, dale esto a la señorita Katina – digo al darle el abrigo –
si, señorita – dice sin entender.

– Buenas noches- digo al acercarme a mi padre – Buenas noches amor- dice papá al
abrazarme y besar mi frente –espero que recuerdes a la más traviesa de mis hijos-
dice papá al beber un poco de champagne rosa –claro que sí, como olvidarla- dice el
señor Katin al abrazarme –creo que es ella la que se olvido de mi- dice al tocarse el
pecho –claro que no- digo apenada -tu madre, Inessa y Nastya están allá cerca de la
chimenea, Vladimir está en el mini bar hablando con Sasha, recuerdas a Sacha- dice
papá al señalarlos – si… - cómo olvidarlo, pienso al hacer una mueca de molestia.

Tomo una copa de champagne de una de las charolas y trato de no pensar, de no


recordar, cada recuerdo atormenta mi alma, condenándola una vez más a revivir
aquella escena que tanto me dolió y me duele aún.

Después de una hora y media ya estaba lista, el vestido era hermoso, dejaba mis
hombros al descubierto, resaltando esa picardía que tenía desde nacimiento. Pensé
que sería James el que me llevara, pero Vladimir se ofreció a hacerlo y no me pude
negar.

<<ya sabes lo que elegirás en la universidad>> comentó mientras conducía <<eh,


no… aún no me decido>> mascullé un poco incomoda por la pregunta <<dice Evans
que después del baile los chicos reservaron habitaciones en el hotel >> sabía muy bien
a donde se dirigía con sus preguntas <<no sabía que Evans iba a ir>> dije al mirar
hacia la ventana <<si, Abril lo invito… tu reservaste alguna habitación>> preguntó en
tono suave <<no, se supone que después del baile iremos a un night club de moda, ya
después regresaré a la casa>> dije tranquila <<ah y cómo van las cosas con Pavel>>
masculló al acelerar <<terminamos hace una semana, nuestra relación no tenía
sentido… aprecio tu interés por mi vida, pero no intentes protegerme como si fuera
una niña>> dije molesta al mirarlo <<solo me preocupo por ti, sé que últimamente he
estado alejado de todo, pero aún así me preocupo por ti, por Nastya y también por
Evans>> dijo al detenerse en un alto <<Ana me dijo que varias noches vio salir de tu
habitación a Pavel>> sabía que ahí quería llegar <<aja>> dije al ver a lo lejos el
Cesar Park, donde sería el baile de graduación <<sólo te pido que te cuides>> dijo al
acelerar y mirarme por un instante, estaba preocupado realmente <<sé que he
cometido muchas tonterías y me arrepiento>> dije sin mirarlo.

Me despedí de él con un “nos vemos” para luego entrar al enorme hotel, el baile sería
en el piso veintidós; camine con calma, no tenía prisa a pesar que sabía que iba tarde
ya.

Después de unos tres a cuatro minutos en el elevador, llegué al piso veintidós, camine
por el pasillo y note a una pareja besarse apasionadamente, el chico se notaba
ansioso, ella al parecer había bebido de más, seguí caminando ignorándolos
completamente hasta que escuche esa voz tan familiar <<aquí no…>> la escuche
decir con la voz entrecortada <<¿Lena?>> vociferé al detenerme <<Yuli…¿Yulia?>>
dijo al quitar a Sasha de encima y tambalearse un poco <<por fin llegas… >> masculló
antes de restregar sus ojos <<estas ebria, te llevaré a casa>> dije al tratar de tomar
su mano <<suéltame… yo… yo me voy con Sasha>> dijo al tomarlo del brazo y dar
media vuelta.

No pude decir nada…

Esa noche bebí como nunca, a la mañana siguiente me desperté en una de las
habitaciones del hotel, Pavel estaba dormido a mi lado, recordaba muy poco lo que
había pasado, pero con esa “maravillosa” escena delante de mí, no tenía que recordar
más. Me levante sin hacer ruido, me coloque el vestido y salí de la habitación lo más
rápido que pude.
Sabía que había cometido otra estupidez más, pero en ese momento nada tenía
sentido para mi, la había perdido, había perdido lo más importante para mi.
Escucho la voz de papá y reaccione de inmediato -¿te sientes bien Yulia?- dice a fruncir
el ceño – si, no pasa nada- digo antes de verla bajar. Su vestido es blanco, un poco
largo, con un estilo algo griego, pero a la vez moderno, sus rizos caen por sus
hombros y esboza aquella sonrisa, si, la que aparecen esos tiernos hoyuelos al verme.

Sonrió fingidamente, mientras observo como Sasha deja de hablar con mi hermano
para besar la mejilla de ella, siento que no puedo soportar tal escena –me voy- le digo
a papá al dar media vuelta y salir de ese lugar.

Corro por aquel viejo jardín que fue testigo de travesuras, de aventuras, que guarda al
igual que yo tantos recuerdos, me detengo frente del enorme roble donde antes solía
estar un columpio, me siento en una de sus raíces y lloro amargamente, lloro todo lo
que no lloré hace ocho años por orgullo.

Orgullo que hoy cae y me hace victima de mi propia soledad, de los recuerdos y de
este sentimiento que nunca se extinguió –toma- la escucho decir a lo lejos –me
levanto y le doy la espalda –vete…-mascullo al tiritar de frío –¡te congelarás! Deja el
**** orgullo de una vez! – dice al darme el abrigo -¿orgullo? Me hablas a mi de
orgullo! ¡DIOS! Lena, hace ocho años baje mi **** orgullo para decirte que te amaba
y tu qué hiciste?- digo al mirarla fijamente –me traste como si estuviera loca, puede
que cometí errores en mis antiguas relaciones, porque a ninguna la tome enserio, pero
tu siempre fuiste lo más importante y te lo demostré hasta el final- digo al sentir que
me quedo sin aire –me apartaste de tu vida POR ÉL!- digo al tomar una bocanada de
aire –hace ocho años me negué a llorar por ti, me negué a seguir amándote y ahora
los recuerdos vienen a mi y me atormentan, me recuerdan que aún te amo-digo al
tomar el abrigo para tratar de calentarme.

CAPÍTULO V. YO TAMBIÉN TENGO RECUERDOS

-no me pongas como la mala de la historia- dice al colocarse unos guantes negros –
quieres recordar pues recordemos- dice enojada –¿dónde estabas cuando más te
necesite? ¿Recuerdas cuando murió mi abuela? Te llamé más de diez veces, nunca
contestaste el teléfono, apareciste una semana después diciendo que estabas en San
Petersburgo con Pavel que tuviste que apagar tu celular-.

-recuerdas cuando nos besamos por primera vez y quería hablar contigo sobre el tema
y siempre lo esquivabas, al final tuve que fingir que nada había ocurrido, ya que tu
parecías haberlo olvidado- dice al llorar, cosa que me hace sentir peor.

-vamos Yulia has memoria, recuerdas cuando teníamos 16 y nos emborramos en la


fiesta de Pavel, esa noche hicimos el amor por primera vez y dime Yulia!! Qué hiciste
al día siguiente – dice al mirarme tan fijamente que bajo la mirada, es cierto, cómo
pude haberlo olvidado… ella fue mi primera vez.

-me dijiste que había sido un error, sabes acaso cómo me sentí, me dolió porque para
mi había sido hermoso, para mi esa noche a tu lado lo había sido todo, no un error de
borrachera- masculla al morderse los labios.

-tu eras novia de Sasha me decías que lo amabas, no podía simplemente decirte déjalo
por mi, sabía que no lo harías- inquiero al apretar fuerte los puños –y tu lo eras de
Pavel, si tu me hubieras pedido que lo dejara lo hubiera hecho, por ti, porque te
amaba-dice al acercarse y acariciar mi rostro.

-cuando ya había tomado la decisión de irme a Italia, fue que apareciste para decirme
que me amabas, muy tarde Yulia, tuviste dos años para decírmelo y no lo hiciste- dice
al alejarse y bajar la mirada –tu nunca me dijiste que me ambas, querías que yo
tomara el valor de decirlo y tu jamás lo hiciste- digo sin poder detener las lagrimas y el
dolor punzante de mi pecho.

-no mientas… tu sabes que te lo dije la noche que hicimos el amor – dice dolida al
apretar fuerte sus puños. En ese instante lo recordé todo.

Era el cumpleaños número dieciocho de Pavel, invite a Lena y a algunos amigos, sabía
que iba a haber alcohol y quizás también drogas, al tomar Pavel solía olvidarse hasta
de su propio nombre, esa noche quería pasarla genial no acostando a un pobre ebrio.

La música era pegajosa el calor del verano se sentía a mil, el efecto del alcohol
comenzaba hacer su alucinante efecto en mi, observaba como Lena movía sus caderas
al ritmo de la música, eso era más alucinante que el mismo alcohol. Coloque mis
manos en sus caderas acercándola poco a poco a mi cuerpo, pensé que en cualquier
momento se alejaría, pero no fue así.
En menos de cinco minutos ya nuestros cuerpos estaban demasiado cerca, podía sentir
su aliento y su respiración entre cortada en mi oreja, nuestras miradas se encontraron
una vez más y sin darnos cuenta ya no estábamos besando, sus besos quemaban mis
labios sentía la necesidad de sentirla un poco más.

Me aleje un poco después de separarnos para tomar un poco de aire, quería decir lo
siento, sin embargo decirlo hubiese sido una gran mentira <<quiero estar contigo>>
dijo al tomar mi mano <<yo también>> dije pensando que se refería a otra cosa
<<quiero estar contigo en la intimidad>> al escuchar esas palabras mis pupilas se
dilataron y mi corazón comenzó a latir deprisa <<te refieres a…>> no supe como
decirlo <<si, quiero que estemos juntas>> dijo decidida, sin decir más subimos a una
de las habitaciones de la enorme casa.

Le puse pestillo a la puerta y me senté en la cama, por primera vez en mi vida no


sabía que hacer, en ese entonces no había pasado de besos y algunas caricias con
Pavel <<¿tienes miedo?>> murmuré al tocar su mano <<no, estoy contigo>> dijo al
sentarse en mis piernas y sonreírme de aquella forma, como diciendo que todo estaría
bien. Tome su rostro y comenzamos a besarnos nuevamente, el tiempo y todo se
detuvo en ese instante.

No importaba nada más en el mundo, solo ella, solo ese momento…

El beso se intensificaba al igual que las caricias, mis manos inexpertas acariciaban todo
a su paso con desesperación, desabotoné la camisa y la tire al suelo, mientras mis
labios se perdían en su cuello, metí las manos por su camiseta y solté ágilmente su
sostén. Ella me miro un instante y se acerco lentamente a mi oído <<te amo Yulia
Volkova>> dijo mientras me daba un fugaz beso en la oreja y sacaba con rapidez su
camiseta, dejando sus hermosos y níveos senos al descubierto.
*********************************************************************
**
Un nudo fuerte se forma en mi garganta impidiéndome hablar –aquella noche en el
baile te espere por una hora, pero no llegabas, ni tampoco llegaba Pavel, supuse que
estarían juntos en alguna habitación, me puse a beber… - no la dejo terminar.

-y después te revolcaste con Sashal- vocifero de forma fría, ella levanta su mano y la
detengo antes que llegue a mi rostro -¿no es así?- preguntó al ver sus grises y llorosos
ojos -¡NO! Él quería, pero yo no… se enfado tanto que me dejó sola a fuera del hotel,
volví a subir para buscarte y estabas bebiendo y besando a Pavel- dice al soltarse y
retroceder –yo también tengo recuerdos Yulia, tu no eres la única que a sufrido- dice
antes de darse la vuelta –no puedo creer que hayas olvidado aquella vez- dice antes
de irse.

Y otra vez no la puedo detener, ella tiene razón cómo fui capaz de olvidar nuestra
primera vez…

CAPÍTULO VI. AQUELLA VIEJA MELODÍA

Cuatro días después…

Después de hablar con Lena en la noche de navidad no volví a salir de mi


departamento, desconecte el teléfono y apague el celular. No quería hablar ni ver a
nadie, sólo quería estar sola….

Abro perezosamente los ojos y observo un rato el techo –recordé tantas cosas y no
pude recordar lo más importante de todo… soy una tonta -musito al restregar mis ojos.
Me levanto lentamente de la cama y respiro hondo para no llorar, para no pensar más
en sus palabras, pero es inútil.
Entro al baño para asearme y quitar algunas huellas del sueño, al salir me coloco un
viejo suéter rojo que me tejió mamá cuando tenía 15 años y unos jeans. Me siento en
uno de los sofá de cuero e intento no recordar, porque cada recuerdo que viene a mi,
me dice a gritos que amo a Lena y que no la puedo olvidar.

El invierno había llegado algo lento, tanto mamá como papá estaban algo estresados,
ya que debían planear la gran fiesta anual de navidad, el año pasado fue en casa de
Lena, este año sería en la mía. Estaba algo aburrida, no había pasado nada interesante
desde que había salido del colegio, Vladimir estaba de viaje.

Nastya estaba ocupada con sus amigos y con su nuevo novio, llamado Dimitri. Los
únicos dos disponibles y sin hacer nada éramos Evans y yo <<Yuli, dice mamá que
bajemos>> dijo desde el marco de la puerta <<sucede algo>>inquirí al fruncir el ceño
<<no lo sé, sólo me pidió que bajáramos>> dijo antes de irse.

Baje las escaleras deprisa sentía que algo sucedía, al bajar estaban casi todos, menos
Vladimir que llegaría en un par de días, me senté en el sofá al lado de Nastya y de
Evans; papá lloraba y mamá estaba serena, como si estuviera ausente…

¡Algo había ocurrido!

En ese instante entró el abuelo, más pálido que de costumbre, su sonrisa eterna había
desaparecido, su mirada era lúgubre y sus pasos eran lentos… sin vida. En ese instante
supe lo que ocurría, claro que lo sabía, mi corazón me lo decía <<niños, su abuela… su
abuela murió>> fueron palabras que resonaron en toda la casa y más en mi cabeza.

Mamá rompió en llanto y corrió hacia su habitación, el abuelo comenzó a llorar


despacio, papá lo abrazó y juntos lloraron amargamente. Nastya abrazaba a Evans que
lloraba sin consuelo… todos lloraban, menos yo.
Me levante del sofá y me fui a mi habitación, estuve encerrada ahí hasta el día del
funeral, por respeto a la familia ninguno de los amigos cercanos celebraría la navidad.
Ese día nevaba un poco más de lo normal, después de escuchar la misa salí de la
iglesia y me senté en una de las bancas del cementerio, sentía tanto dolor en mi pecho
que no sabía cómo llorar.

<<Llora>> escuché al lado mió, era Lena <<no puedo>> dije al tomar su mano
<<llorar no es signo de debilidad Yulia, sólo de humanidad… te duele la muerte de tu
abuela, llora>> dijo al abrazarme tan fuertemente que rompí en llanto, mis manos
temblaban, pero aún así no quería soltarla, no podía.

Quería quedarme en sus brazos para siempre…

Después de un rato sentí que no podía llorar más <<gracias>>musité sin soltarla
<<no tienes que agradecerme nada>> dijo al besar mi frente y mecerme entre sus
brazos, me sentía bien, me sentía segura…

No podía entender por qué me sucedía eso con Lena ¿por qué podía sentirme tan bien
con ella?

-porque desde ese entonces… desde ese entonces ya estabas en mi corazón y no


precisamente como una amiga – digo al soltar un hondos suspiro, en ese momento
escucho el timbre de la puerta –¡No quiero ver a nadie!- grito al levantarme –tenemos
que hablar- dice Nastya algo enojada – espera- digo al quitar el cerrojo y abrir la
puerta –pasa…- mascullo antes de dar la vuelta y volverme a sentar -¡eres una tonta!
Tienes preocupados a mamá, a papá, al abuelo…. A todos, Yulia- dice al agitar su
manos “amenazadoramente” -no tengo ganas de hablar con nadie Nastya ¿entiendes?-
digo sin ánimos al mirarla –esta bien, lo entiendo… pero no desconectes tu teléfono y
tu celular – dice al mirarme indignada – te buscamos por toda la fiesta, papá dijo que
habías salido y Lena también… le pregunte a Lena qué dónde estabas y sólo musitó un
“no lo sé, no me interesa” no sé lo que…-deje de escucharla por un momento “no lo sé,
no me interesa” era lo que pasaba por mi mente una y otra vez.

Quería llorar y gritar tan fuerte que me quedase sin voz, más no podía… Había llorado
tanto que no tenía más lagrimas y mi voz se quebraba de sólo recordar lo ocurrido -
¿me estas escuchando Yulia?- dice Nastya al chasquear sus dedos –no…-murmuro al
levantarme –Yulia, eres mi hermana y te adoro, pero no quiero que te desconectes del
mundo por qué Elena Katina no te ama… - no la dejo continuar y la tomo de los
hombros con fuerza – no estoy así porque Lena me ame o no… estoy así porque soy
tan tonta que olvide mi primera vez, mi primera vez con ella –digo al soltarla y darle la
espalda -¿tu primera vez fue con Lena?- dice estupefacta al sentarse –si, y no lo
recordaba hasta hace cuatro días… discutimos, ella tiene toda la razón del mundo para
no querer saber de mi- pronuncio al apretar fuerte mis puños –entiendo… sé que estas
deprimida, pero los niños quieren verte, a Dima le fascino el carro control remoto que
le regalaste e Iza no deja en paz a Vladimir, le pregunta a cada instante por ti – dice al
acercarse y abrazarme –estaré siempre que me necesites, pero te pido que no te
apartes en momentos así, tu familia te necesita- dice al besar mi mejilla – lo sé y lo
siento – digo al bajar la mirada –Dimitri quiere despedir el año entre familiares y
amigos, así que espero que vayas, no te pido que te demores sólo que llegues, saludes
y después de media hora si quieres puedes irte-.
-esta bien, iré- digo al esbozar una media sonrisa –gracias, ahora me voy… puedes
llegar a las once en punto o treinta minutos más tarde – dice al besar mi frente –
hasta luego – dice al salir.

Miro el reloj rojo de la mesa de al lado – cinco menos quince – digo antes de caminar
hacia mi habitación y acostarme en la cama. No siento ni una pizca de entusiasmo de
ir a esa fiesta, pero lo hago por mi princesa y por el pequeño Dima; ninguno de los dos
tiene la culpa de tener una tía tan tonta y egoísta.

Cierro los ojos un momento y mi mente regresa a hace 12 años antes…

Era noche vieja, las mayorías de las casas esperaban ansiosos el año entrante y yo
solo quería hallar la paz y la alegría que se habían desaparecido desde el funeral de mi
abuela; Lena estaba ahí siempre apoyándome, dándome ánimos, era tan paciente y
dulce conmigo que a pesar de mi dolor, sentía que debía hacer algo por ella… antes
que terminara el año.

Ese día todas las tiendas se encontraban repletas de personas, los buenos obsequios
estaban agotados o sencillamente algunas tiendas no abrirían ese día. Camine toda la
plaza roja y todo el GUM y no encontré algo especial para mi pecosa. No podía creer
que no podría regalarle nada, en ese instante me sentí impotente y sumamente tonta.

Camine despacio hasta la casa, estaba decepcionada y molesta conmigo misma <<qué
tienes Yulia>> dijo mamá al verme llegar <<quería regalarle algo a Lena, algo
especial… pero no halle nada bueno y la mayoría de las tiendas están cerradas o
repletas de gente>> dije al sentarme a su lado y soltar un bufido <<compre una
pulsera ayer, la joven de la tienda me dijo que lo podía usar como “recordatorio”>>
dijo al sonreír <<recordatorio>> pregunté al fruncir el ceño <<si, la pulsera te la
venden sola, si quieres los dijes tienes que comprarlos aparte>> dice a levantarse y
hacer un además con su mano para que la siguiera <<me dijo que cada dije puede ser
un momento especial y puedo ponerlo en la pulsera, al verlo recordaré esa escena… lo
dijo de una forma tan maravillosa que la compré>>.

Al llegar en su habitación se dirigió hacia la peinadora y sacó de un pequeño cofre la


pulsera <<regálasela a Lena, dile que la llene de recuerdos>> dijo al dármela <<pero
es tuya>> digo al querer devolvérsela <<yo ya viví lo que tenía que vivir, y lo seguiré
haciendo, sin embargo Lena es joven, tendrá muchos recuerdos que atesorar>>dijo al
sonreír <<gracias mamá>> dije al abrazarla y besar su mejilla.
Aquella noche vieja le entregue la pulsera a Lena, le encantó cuando la vio <<espero
que tanto en ella, en tu mente y en tu corazón conserves los mejores recuerdos>>
dije al mirar al cielo y ver las enormes luces que producían los fuegos artificiales
<<guardaré los mejores y los no tan buenos… gracias Yulka, para este nuevo año no
pido nada, tengo todo lo que quiero>>dijo antes de abrazarme <<yo también>>
murmuré al sonreír.

*********************************************************************
**

Me levanto deprisa de la cama –voy tarde- digo al correr hacia al baño a ducharme lo
más rápido que puedo. Al salir tomo el teléfono y llamo a la casa de mis padres.
-Buenas noches, mansión Volkov

-Buenas noches, Ana comunícale a James que venga a mi departamento en media


hora

-si señorita Yulia

-adiós

Adiós.

Cuelgo el teléfono y busco en mi armario la playera negra que compre especialmente


para esta noche, saco unos jeans y por último las botas negras que compre en Paris.
Seco y peino mi cabello para por último maquillarme.

Me acerco al espejo y abro el abrigo para poder leer el mensaje de mi playera “I Fuck
on the first date” una picara sonrisa se dibuja en mi labios antes de salir.

Al bajar saludo a James y le pido que me lleve a la casa de Nastya –sus padres están
algo preocupados por usted- dice al mirarme por el retrovisor.

-lo sé y lamento haberlos preocupados, pero necesitaba mi espacio, tiempo para poder
pensar.

-entiendo, ellos se fueron para la casa de su hermana hace una hora – dice al
detenerse en un alto. Supongo que en la fiesta me encontraré con los padres de Lena,
dudo que ella vaya a asistir, debe estar decepcionada y molesta.

En menos de veinte minutos llegamos a la casa de Nastya –feliz año señorita – dice el
francés al abrirme la puerta – feliz año James- digo al besar su mejilla, cosa que lo
sorprende. Al bajar saludo a algunos amigos del colegio y amigos de la familia,
tocamos el timbre y esperamos a que abran la puerta.

-Yulia, Corina, Andrei- dice Dimitri al saludarnos, beso su mejilla y corro a abrazar a mi
pequeña –princesa- digo al besar su frente -¡tía!- dice al abrazarme fuerte –pensé que
no vendrías- dice al bajar la mirada –nunca te fallaría- digo al cargarla –ahora iré a
saludar a tus padres y a tus abuelos-.

Camino hasta la chimenea –buenas noches- digo al ver a papá, Katya y a Vladimir -
¡hija!- dice papá al abrazarme –estábamos preocupados, me alegra que estés bien-
dice al sonreír –aún crees que alejándote conseguirás algo- pregunta Vlad al lanzarme
una mirada de reproche –puede que consiga melancolía y un poco más de soledad,
pero necesitaba estar sola. No quería que me preguntaran cada cinco minutos cómo
me sentía, sería incomodo.

-lo siento- dice al abrazarme –no tienes que disculparte, eres mi hermano mayor y
siempre has sido sobreprotector - digo al sonreír –estamos feliz de verte… Yulia- dice
Katya sin mirarme. Supongo que debió de haber hablado con Lena –tu madre, Inessa y
Nastya están en la cocina- dice papá para romper el silencio –voy a saludarlas,
permiso- digo al caminar hacia la cocina.

Al entrar noto que tanto los empleados como todos en la cocina están algo alterados -
¿qué sucede?- digo al tomar a Nastya del brazo – hola cariño – dice al besar mi mejilla
– uno de los pavos se quemo y no encontramos las uvas- dice al soltar un bufido –
ah…–digo antes de saludar a mamá –Yulia, me tenías preocupara… me alegra verte-
dice al besar mi mejilla –a mi también mamá- digo al saludar a lo lejos a la señora
Inessa – ahora sal de aquí, en un rato hablaremos – dice al indicarme la salida – esta
bien- digo al salir antes que se altere.

Tomo una de las copas de champagne de uno de los mozos y camino hasta el balcón
para tomar un poco de aire, una de las cosas que siempre me gusto de la casa de
Nastya, era el bacón, ya que, desde ahí se pueden ver perfectamente los fuegos
artificiales. Al abrir la puerta siento aquel cosquilleo extraño en mi estómago y mi
respiración se vuelve entrecortada.

-pensé que no estarías aquí-digo al verla de espalda mirar hacia el cielo –no me
quedaría encerrada en mi departamento, sólo porque estarías aquí- dice sin mirarme –
yo… yo traté de olvidarte y no pude, sé que he cometido tantas tonterías en mi vida,
pero quién no las comete- digo al acercarme despacio –nunca tuve el suficiente coraje
para decirte que te amaba, te deje un rincón de la memoria para no sufrir, pero al
regresar a Moscú y volver a verte otra vez, todo…- callo por un momento y la veo
voltearse –yo jamás te olvide, no pude- dice al caminar hacia la puerta.

En ese instante escucho aquella vieja melodía, mis padres siempre la escuchaban y a
mi me encantaba, por alguna razón que nunca supe hasta hoy, sentía que iba dedicada
a Lena –no te vayas, permite aunque sea una última pieza- digo al tomar su brazo –no
entiendes que…-coloco un dedo en sus labios, acción que la hace estremecer y
sonrojarse – solo una –digo al colocar mi mano en su cintura –solo una… -murmura al
cerrar los ojos y dejarse llevar por la música.

♪ EVERY BREATH YOU TAKE


EVERY MOVE YOU MAKE
EVERY BOND YOU BREAK
EVERY STEP YOU TAKE
I´LL BE WATCHING YOU.♪

-cada aliento que tomes, cada movimiento que hagas, cada lazo que rompas, cada
paso que des, te estaré mirando- susurro en su oído al sentir su cabeza en mi hombro.

♪EVERY SINGLE DAY


EVERY WORD YOU SAY
EVERY GAME YOU PLAY
EVERY NIGHT YOU STAY
I´LL BE WATCHING YOU. ♪

La siento llorar y limpio sutilmente sus lágrimas – cada uno de los días, cada palabra
que digas, cada juego que juegues, cada noche que digas, te estaré mirando – susurro
al besar su frente.

♪OH CAN´T YOU SEE


YOU BELONG TO ME?
HOW MY POOR HEART ACHES WITH EVERY STEP YOU TAKE. ♪

-Oh, no puedes ver, que me perteneces, como me duele mi pobre corazón, con cada
paso que das- murmuro al oler su aroma.

♪EVERY MOVE YOU MAKE


EVERY VOW YOU BREAK
EVERY SMILE YOU FAKE
EVERY CLAIM YOU STAKE
I´LL BE WATCHING YOU. ♪

-cada moviendo que hagas, cada promesa que rompas, cada sonrisa que finjas, cada
reclamo que hagas, te estaré mirando- musito al abrazarla fuerte.
♪ SINCE YOU´VE GONE I´VE BEEN LOST WITHOUT A TRACE.
I DREAM AT NIGHT, I CAN ONLY SEE YOUR FACE. ♪

-desde que te has ido, he estado perdida sin rumbo, cuando sueño por la noche, tan
sólo veo tu cara- susurra al mirarme fijamente – te la sabes- digo sorprendida al
sonreír

♪LOOK AROUND BUT IT´S YOU I CAN´T REPLACE.


I KEEP CRYING BABY, BABY PLEASE♪

-miro alrededor, pero eres tú lo que no puedo reemplazar, siento frío y hecho de
menos tus abrazos, sigo llorando cariño, cariño por favor…-digo al acercarme a su
rostro y besar suavemente sus labios.

De repente se escuchan los fuegos artificiales y el gran alboroto de todos adentro –


Feliz año Lena- digo al separarme de ella –feliz año Yulia… esto no…- uno nuestros
labios y el beso se vuelve apasionado y cálido – te amo – susurro en su oído al
abrazarla.

CAPÍTULO VII. ¿QUIERES HACER MEMORIA?

-esto no debió… pasar- dice al bajar la mirada y alejarse –sé que soy una tonta y más
que eso – digo al tomar su mano –Yulia, dejemos las cosas como están por favor- dice
al soltarme y caminar hacia la puerta –no me voy a rendir Lena, te quiero junto a mi –
ya es muy tarde – dice al mirarme –nunca es tarde y menos cuando aún se ama – digo
antes de verla partir.

Me tomo lo que queda en mi copa de champagne y miro hacia el cielo donde aún se
pueden ver hermosos fuegos artificiales, toco mis labios y dejo escapar un suspiro –
dicen que cada suspiro es un beso no dado- dice Vladimir al llegar con mi princesa
dormida en sus brazos –puede ser, pero no es mi caso – digo al sonreír –por esa
sonrisa, supongo que no- dice al darme a Iza – Katya y yo saldremos un rato, por
favor acuéstala en la habitación que esta junta a la de Dima –la dejaran aquí-
pregunto al mecerla en mi brazos –si, nosotros también dormiremos aquí, pero
queremos aprovechar que los diablillos duermen- dice al acariciar sus rizos – ah
entiendo-.
-Lena abrió hace unos días un estudio en la plaza roja- me dice al sonreír – gracias –
digo al salir y dirigirme hacia el segundo piso. Busco la habitación del pequeño y Dima
–esta debe ser- digo al ver una puerta celeste y abrirla –parece un angelito- digo al
verlo dormir profundamente, cierro la puerta y abro la de al lado.

Le quito a mi pequeña los zapatos y el vestido color rosa que trae puesto, tomo la
pijama blanca con muñequitos que esta sobre la cama y se la pongo –descansa y que
sueñes con los angelitos – la cobijo y por último beso su frente –serías una excelente
madre- dice Katya al entrar con un dormido Nathaniel –creo que si- digo un poco
apenada –disculpa, la forma en la que te trate hace un momento, no debo inmiscuirme
en los problemas que tengas con mi hermana- dice al quitarle la ropa al pequeño
pelirrojo – no te preocupes, te entendí- digo al pasarle la pijama –mi hermana te ama
y no podrá pelear contra sus sentimientos mucho tiempo, no te pido que no la
lastimes, porque cuando uno ama lo hace con intención o sin ella; sólo te pido que la
ames con todas tus fuerzas y trates lo más que puedas de estar ahí cuando ella te
necesite- dice al terminar su labor y acostar al pequeño cerca de Iza –haré hasta lo
imposible por estar con ella y por tratar que sea feliz-digo al besar la frente del
pequeño y salir.

Al bajar me despido de todos –quise saludarte, pero estabas ocupada con Elena- dice
mi abuelo al abrazarme –si, estuvimos hablando- digo al sonreír –si, con los labios
muy unidos- vocifera al reír –aún tenemos cosas que hablar- digo apenada al bajar la
mirada –espero que arreglen sus diferencias, para poder verlas a ambas sonreír como
cuando eran pequeñas – así será abuelo, feliz año- digo al besar su mejilla –feliz año
pequeña – dice al besar mi frente. Salgo y tomo un taxi, hacia el camino a casa
recuerdo aquel reciente beso, se sintió tan fresco como la primera vez, pero tan cálido
como en el pasado. Llego al edificio y le pago al hombre que muy amablemente me
dice -Feliz año nuevo-.

-igualmente- digo al bajarme. Tomo el elevador, en menos de cinco minutos estoy


parada frente a mi puerta.

Al entrar me saco la ropa y me coloco un suéter de lana blanco, me quedo en bragas,


entro a mi cama y me cobijo lo más que puedo –si estuvieras aquí no me sentiría tan
sola y no haría tanto frío- digo al sonreír para después quedarme profundamente
dormida.

Al día siguiente…

Me levanto un poco tarde y me estiro un poco en la cama –veamos que te depara este
nuevo año Yul- me levanto pesadamente del lecho y camino hasta el baño.

Lavo mi cara para después cepillar mis dientes, mientras me miro en el espejo. Entro a
la ducha y me baño despacio, no tengo prisa; después de casi veinticinco minutos
salgo con los dedos pálidos y arrugados como los de mi abuelo. Me coloco una playera
celeste que tiene un mensaje en letras negras “Dame un beso y no digas lo siento” al
igual que unos jeans negros que combinan perfecto con mis botas.

Despeino un poco mis cabellos como en los viejos tiempos y me rocío un poco del
perfume que me regaló mamá -212 sexy by Carolina herrera – leo al colocarlo en su
lugar.
Me preparo un poco de cereal, para luego salir. Necesito ver a Lena otra vez…

Camino hasta la plaza roja y escucho en la entrada de un restauran, aquella melodía


de la canción que ella me dedico al decirme que su sueño era irse a estudiar fotografía.

<<no se supone que estudiarías administración de empresas para seguir los pasos de
tu padre>>dije desconcertada por la noticia <<no, no es lo que me apasiona Yul…
>>dijo al tomarme algunas fotos, mientas me acostaba en recién podado césped <<si
es lo que te gusta, esta bien>>dije al sentir el olor de las flores debido a la primavera
<<si estudiara fotografía quisiera hacerlo en Italia, sería toda una aventura, vendría
con nuevos dijes>> dijo al mirar la pulsera <<si, vendrías con nuevos
recuerdos>>dije un poco triste al mirar el azul y despejado cielo <<jamás te
olvidaría>>dijo al arrodillarse y hacerme algunas cosquillas <<ya… jajajaja…. Lena!....
YA!!>> dije tan fuerte que ella se detuvo, algunas lagrimas se escaparon y rodaron
por mi mejilla.

Estaba a punto de perder a la persona que más quería, sin embargo ese era su sueño
y no me interpondría <<no llores>> dijo al abrazarme y también llorar <<sabes bien
que jamás te olvidaría, te escribiría y llamaría siempre>>dijo al mecerme y llenar mi
rostro de besos <<lo sé>> dije entrecortadamente al perderme en sus grises ojos <<
es sólo que te extrañaría demasiado, pero sé que es tu sueño así que te apoyaré>>
dije al besar su frente <<gracias, cuando no este quiero que escuches una canción que
sé que cuando regrese la escucharemos juntas>> dijo al sonreír <<se llama make a
memories de bon jovi… esa será nuestra canción>>

Dos años después me puse a escuchar la canción, ella se había ido y mis esperanzas
con ella…

Salgo de mis cavilaciones y entro en el pequeño restauran, me siento y pido una copa
de vino tinto.

♪HELLO AGAIN…IT’ YOU AND ME


KINDA ALWAYS LIKE IT USED TO BE
SIPPIN´WINE .... KILLIN´TIME
TRYIN´TO SOLVE LIFE'S MYSTERIES... ♪

Bebo un poco de vino y la veo entrar y sentarse en la barra – Buenos días señorita
Katina – dice el mismo joven castaño que me atendió –buenos días Samir, sírveme un
poco té de limón- dice al quedarse en silencio debido a la canción.

Le pido un bolígrafo a uno de los mozos y escribo rápidamente un par de líneas (hola
otra vez, somos tu y yo como siempre quisimos que fuera, bebiendo vino, matando el
tiempo, tratando de descifrar los misterios de la vida) en la servilleta – llévaselo a la
señorita- digo al degustar la bebida.

♪HOW´S YOUR LIFE, IT´S BEEN A WHILE


GOD IT´S GOOD TO SEE YOU SMILE
I SEE YOU REACHING FOR YOUR KEYS
LOOKING FOR A REASON NOT TO LEAVE♪

El mozo se acerca a la barra y le da la servilleta, ella lee las líneas y me busca con la
mirada, hasta que sus grises ojos se clavan en el azul de los míos. Toma su taza de té
para después levantarse y sentarse en mi mesa, sonrío y se exactamente lo que dirá.

-¿cómo esta tu vida? Ha pasado mucho tiempo ¡Dios! Es bueno ver tu sonrisa, te
imagino buscando las llaves, buscando una razón para no irte- dice al reír –pensé que
la habías olvidado- digo en tono suave al ver su hermosa sonrisa –yo no olvido cosas
importantes Yulia- dice al bajar la mirada.

♪IF YOU DON´T KNOW IF YOU SHOULD STAY


IF YOU DON´T SAY WHAT´S ON YOUR MIND
BABY JUST BREATHE
THERE´S NO WHERE ELSE TONIGHT WE SHOULD BE
YOU WANT TO MAKE A MEMORY♪

-si no sabes si debes quedarte, si no dices que hay en tu mente cariño sólo respira…
no hay otro lugar donde debamos estar, quieres hacer memoria…- digo al tomar su
mano.

Ella se levanta, paga la cuenta y sale del restauran –toma – digo al pagarle al chico
castaño y salir detrás de ella –nunca lo olvide, sólo lo guarde en algún rincón de la
memoria para no hallar los recuerdos, los momentos junto a ti… recordar me haría
daño- digo al tomar su brazo –y crees que a mi no- dice al lanzarme una mirada de
reproche, la abrazo fuerte en medio de la calle y le digo un trozo de la canción -
¿quieres hacer memoria? ¿Quieres robar un pedazo de tiempo? Puedes cantarme una
melodía y yo puedo escribir un par de líneas ¿quieres hacer memoria?- ella rompe en
llanto y me abraza fuerte, es la primera vez que la veo así.

Lena da la impresión de ser frágil, sin embargo es más fuerte que yo en muchas cosas,
acaricio sus rizos y le pido perdón en silencio – la recordaste… - musita al mirarme –
si, después de haber ido a tu casa a decirte que te amaba, la escuche- digo al cerrar
los ojos y sentir su calor, su aroma…

-permíteme pasar una tarde junto a ti- digo en tono suave al limpiar sus lagrimas –
sólo una… - dice al sonreír. Tomo su mano y caminamos despacio por la plaza roja -
¿qué has hecho estos ocho años?- digo antes de sentarme en la banca y verla pedir
algunas castañas – me gradué a los veintiuno años, abrí mi propio estudio en
Florencia, ayudaba a una amiga de mamá que es diseñadora… trabaje un tiempo para
algunos otros diseñadores, tuve algunas relaciones fallidas que me enseñaron mucho,
después de un tiempo comencé a extrañar Moscú, mi familia y a… - dice al callar y
probar las castañas – y tú -.

-me gradué de ingeniera a los veintidós, papá me ayudo a abrir mi propia empresa,
también tuve una que otra relación fallida, después abrí una sucursal aquí en Moscú y
otra en San Petersburgo… extrañaba a mi familia, te extrañaba y tenía la esperanza de
volver a verte-digo al acomodar mi cabeza en su hombro –quiero que me des una
última oportunidad, quiero estar contigo- siento como sus dedos juegan con algunos
rebeldes mechones – estás segura de lo que dices – pregunta al mirarme fijamente –
si, quiero estar contigo- digo al mirar sus labios.
Ella se acerca lentamente a mi rostro y unimos nuestros labios, sus labios son
húmedos, cálidos y suaves con ese sabor indescriptible que me hace pensar y sentir
que el tiempo se detiene, arrastrándonos a un silencio cómodo, acogedor, a un mundo
donde no se siente el frío cruel del invierno, si no el calor de nuestros cuerpo,
embargando nuestras almas de una felicidad infinita, de esa felicidad llamada amor.
CAPÍTULO VIII. UN NUEVO COMIENZO JUNTO A TI

Después de algunos minutos nos separamos para tomar un poco de aire, algunas
personas nos miran con desaprobación y otras con cierta curiosidad que no podían
evitar. – Vámonos- dice apenada –no te avergüences- digo al acariciar su rostro –no lo
hago, es sólo que quiero estar contigo en otro lugar- dice al sonreír y tomar mi mano –
a dónde iremos- digo al sentirme realmente feliz.

Mi alma y mi corazón por fin se encuentran satisfechos, aquel vacío que arrastraba mi
vida hacia la soledad, ha sido llenado por unas manos suaves, cálidas que han tocado
lo más profundo de mi ser, a veces se piensa que no se puede ser más feliz, que no se
puede sonreír como yo lo hago. Pero cómo no hacerlo esa mujer a llenado cada parte
de mi cuerpo de un amor tan grande y fuerte que podría tener mil años junto a ella y
seguiría sintiéndome primeriza, con el mismo nerviosismo, la poca coherencia al tratar
de decirle lo que siento y la misma pasión desenfrenada al sentir su cuerpo.

-iremos a mi departamento- dice al darme un piquito, acción que causa un efecto


carmesí en mis mejillas. Caminamos algunos cuantos minutos, hasta llegar a la
avenida Korv, donde se encuentran los más costosos y exclusivos departamentos de
Moscú. El lugar es precioso, ya que, tiene un hermoso paisaje, un parque, el silencio
inunda nuestros oídos, pero es cómodo…

Una sensación a paz embarga mi alma, quiero ser libre, no pensar en el mañana, si no
en el presente, ya no quiero sumergirme en el pasado, sólo quiero vivir en el hoy.
Tomo su mano fuerte y corremos hacia uno de los más grandes edificios, tomamos el
elevador y miro sus ojos para luego besarla y entregarme a esa pasión que no puedo
controlar –quiero que hagamos el amor como si fuera la primera y la última vez-
musito en su oído, al acariciar su espalda y cintura, mientras me pierdo en el exquisito
sabor de sus labios.

Su bolso cae al suelo al igual que nuestros pesados abrigos, muero por sentir su calor,
muero por hacerla mía…

Sus manos suben un poco mi playera y acarician mi abdomen y mi espalda –no diré lo
siento – dice entrecortadamente al leer el mensaje de la playera, sonrío un poco y
detengo el elevador -¿qué haces?- dice al sonreír y morderse los labios –seamos
locas… vivamos la vida por primera vez-digo al sacarme la playera y bajar mi jeans –
nos verán- dice al volver a besar y soltar mi sostén –“pon tus complejos junto de tu
ropa”- digo al abrazarla, mientras nuestros labios y nuestras lenguas se debaten en
una batalla campal de placer.

Saco su suéter y bajo lentamente su jeans, mientras besos su abdomen sin dejar de
mirarla, me gusta su expresión, me gusta toda ella. Al sacar por completo el molesto
pantalón, veo un brillo en sus ojos, el mismo que vi hace 11 años atrás cuando hicimos
el amor por primera vez, beso su cuello, sus hombros, mientras que mis manos
sueltan su negro sostén.

Mis ojos se fijan en sus níveos senos, la acorralo en la pared y los besos con ansias,
arrancándole algunos sutiles gemidos que me indican que continué, succiono y muerdo
sus rosados pezones que ahora toman un poco más de color. Subo otra vez a su cuello
y doy pequeños mordiscos, mientras mis manos pasean de una forma loca y
desenfrenada por sus piernas y por sus muslos.
Ella separa un poco las piernas, la miro por un momento y sé exactamente lo que dice,
acerco una de mis manos hacia su húmedo y cálido sexo. Mi pecosa muerde mi cuello
para ahogar así sus gemidos que me descontrolan hace que deje escapar pequeños
gemidos sin poder controlarlos.

Entro en ella de forma suave como la primera vez –ahh… - muerde mi oreja para luego
lamerla, mis manos tiemblan y tanto mi corazón como mi respiración se aceleran, al
igual que mis movimientos.

Ella sube una de sus piernas y se entretiene con mis senos –ahh…- beso sus labios
como si se me fuera la vida en ellos. Con sólo estar tan cerca, sentir su calor, su
aroma, sus labios, es suficiente para que mi sangre se caliente un poco más y me
sienta en extremo excitada.

-te amo…-digo al sentir mareas de pequeños choques eléctricos por todo mi cuerpo –
yo.. yo.. ahh… también – entierra sus uñas en mi espalda y el cuerpo de ambas se
tensa y un huracán de emociones, sensaciones y electricidad recorre nuestro cuerpo
haciéndonos gritar y gemir del placer.

Siento mi cuerpo débil y sudoroso, su pierna baja y ambas tratamos de halar un poco
de aire –te amo Lena-digo al besar sus labios para luego sentarme, no puedo estar un
minuto más de pie. –yo también te amo Yulia- dice al colocar su cabeza en mis
hombros –tengo sueño- dice al besar mi cuello –pongámonos de vuelta la ropa… no
quisiera que nadie te viera desnuda-digo al hacer un puchero –yo tampoco quiero que
nadie te vea así, sólo yo quiero verte desnuda- dice al darme un beso esquimal – no
serás la única si abren esto- digo al reír y besar por unos segundos sus labios.

Después de colocarnos la ropa, volví a tocar de nuevo el botón rojo, llegando así a su
piso –¿están bien?- dice un seguridad algo preocupado –si, estamos bien- dice ella al
lanzarme aquella mirada cómplice, no respondemos más nada y caminamos hasta su
departamento.

Al entrar me quito el abrigo y todo lo demás hasta quedar sólo en ropa interior –haz lo
mismo- digo al acostarme en su enorme cama, cubierta de sábanas blancas… su
aroma esta en toda la habitación cosa que me encanta. La veo quitarse cada prenda de
una forma juguetona hasta acostarse al lado mío –te amo tanto mi amor-digo al llenar
su rostro de besos-yo… yo también- dice al reír y acariciar mi espalda –mira, la tengo
casi llena- dice al entregarme aquella vieja pulsera que le regale –si, la llenaste-digo al
ver los diferentes dijes –cuando me fui de Moscú deje de llenarla, sólo quería atesorar
los recuerdos junto a ti, buenos y malos- dice al acariciar mi rostro y besar mi frente y
nariz –entonces, todos estos dijes…-digo maravillada al ver cada uno con emoción – si,
son todos los recuerdos que he tenido contigo… compraré una nueva, ya que, vendrán
muchos más – dice al acomodar su cabeza en mi pecho –claro que si, vendrán muchas
más memorias que guardar – digo al jugar con su cabello y darme cuenta que esta
profundamente dormida.

De ahora en adelante mi vida sería así ¿mi vida? No, nuestra vida sería así, llena de
recuerdos y de nuevas vivencias, serían llenas de amor, también de algunas tristezas,
pero al final volverían lo recuerdos, para recordarnos que nos amamos y que ella es mi
mitad como yo soy la suya.

FIN

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