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COMENTARIO CRÍTICO DE MATRIMONIO Y SEXO EN EL INCARIO

CAPÍTULO EL MATRIMONIO
Me parece acertada la decisión de Bernardo Ellefsen (autor del libro) de iniciar el
capítulo con la acotación de que las costumbres respecto al matrimonio en el
Tawantinsuyu no eran las mismas para toda la población: algunas fueron impuestas por
los gobernantes incaicos y otras pertenecían a los pueblos conquistados antes de estar
bajo el dominio cusqueño. Además, había privilegios a los que solo la élite inca y algunos
curacas de los pueblos conquistados podían acceder, y de los que no gozaba el resto del
pueblo.
Desde el inicio tenemos que apreciar el hecho de que la élite incaica y algunos curacas
de pueblos sometidos tenían el privilegio de poder tener varias esposas: una esposa
principal y otras secundarias. Por lo general, la esposa principal era la hermana del Inca
y del curaca; además, la unión con la esposa principal siempre se daba en una ceremonia
pública y era de mutuo acuerdo. A los pobladores comunes solo se les permitía tener
una mujer y dicha unión tenía que ser autorizada por el propio Inca o por alguno de sus
representantes en la provincia.
El matrimonio en el Incario se asocia con la mayoría de edad (sobre todo para los
varones) y a la obligación a ambos contrayentes de tributar al Estado. Y el Inca alentaba
siempre las uniones porque tenía interés en el crecimiento demográfico del Estado. Sin
embargo, a pesar del interés en el crecimiento demográfico, el Tawantinsuyu restringía
las relaciones fuera del matrimonio. Por ejemplo, se castigaba con pena de muerte a los
casados que fornicaban con solteras; para el caso de chicas solteras que quedaban fuera
del Acllahuasi, si fornicaban con hombres casados, eran azotados ambos. Para las
uniones, había tradiciones incas que se adaptaban a las propias costumbres de cada
pueblo. Se procuraba unir a ciegos con ciegas, cojos con cojas, etc. y juntar a todos en
barrios especiales y se les encomendaba tareas de acuerdo a sus discapacidades, pues
se creía que, de ese modo, se garantizaba su reproducción.
Creo que la descripción que hace el autor respecto a las costumbres y tradiciones, no
solo incas sino de todo el mundo andino, respecto al matrimonio es bastante clara y
concisa. Esto incluso a pesar de usar como principal fuente las crónicas que españoles
católicos como Las Casas, Pizarro, Cieza y otros escribían a su llegada al Perú. El autor,
convenientemente, dejó de lado los juicios de valor que estos cronistas pudieron haber
escrito al redactar sus respectivas crónicas.
Sin embargo, creo que las técnicas y las fuentes que usa la investigación histórica han
evolucionado a tal punto que las algunas crónicas ya no son consideradas incluso fuentes
de confianza. A pesar de que cita a autores como Espinoza o Rostworowski, estos no son
autores precisamente que muestran las fuentes que utilizaron para escribir sus trabajos.
ALUMNO: Rojas Bocanegra, Diego Alexander
CÓDIGO: 13150012