Está en la página 1de 8

Coleccion: Gaceta Civil - Tomo 38 - Numero 6 - Mes-Ano: 8_2016

Análisis del régimen patrimonial en las uniones de hecho


Manuel BERMÚDEZ TAPIA*

[-]

RESUMEN

El autor analiza tres importantes fallos del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional
relacionados a la determinación y reconocimiento de los derechos de naturaleza
económica en las relaciones de convivencia. Sobre el particular, señala que uno de los
grandes errores en la tutela de derechos de las personas que han finalizado un
concubinato está vinculado al contexto de la probanza de sus posiciones, intereses y
derechos. Asimismo, considera que la regulación del Libro de Familia del Código Civil
de 1984 se encuentra desactualizada para el contexto de las relaciones familiares de
hoy en día, tanto para la convivencia como para el matrimonio.

MARCO NORMATIVO

• Código Civil: arts. 326 y 333.

• Ley que modifica el Código Civil, el Código Procesal Civil y la Ley de


Competencia Notarial en Asuntos No Contencioso a fin de reconocer derechos
sucesorios entre los miembros de uniones de hecho, Ley Nº 30007 (17/04/2013):
passim.

PALABRAS CLAVE: Unión de hecho/ Declaración / Convivencia / Matrimonio /


Régimen patrimonial

Recibido: 08/08/2016
Aprobado: 10/08/2012

Introducción

Probablemente uno de los más grandes problemas jurídicos que ha surgido


principalmente a inicios del nuevo milenio haya sido la regulación en el ámbito
jurisdiccional de las relaciones matrimoniales no formalizadas, entiéndase que
hacemos mención a las “uniones de hecho”, principalmente a las denominadas
“propias”, esto es cuando una pareja opta por convivir sin tener impedimento para
ejecutar un matrimonio civil.

En una etapa inicial, el reconocimiento de los derechos de los convivientes estaba


limitada a una interpretación constitucional, sobre la base de que estaba equiparada al
matrimonio, pero que eventualmente en algunas condiciones, su “determinación”
estaba configurada para “limitar” sus alcances y así “promover” la formalización de las
parejas en convivencia.
El caso “Janet Rosas Domínguez” desarrollado en la sentencia del Tribunal
Constitucional Nº 06572-2006-PA/TC, en el cual se reconoce la convivencia de la
señora con su difunto marido para acceder al derecho a una pensión de viudez, es una
muestra de nuestra afirmación.

Se debió recurrir a una interpretación del Tribunal Constitucional para “acceder” a un


derecho que estaba “considerado” en el ámbito de la regulación constitucional pero en
el Poder Judicial el criterio de interpretación era distante al caso materia de evaluación.

Merced a estas situaciones contradictorias provocadas por la realidad social en la cual


la propia legalidad estaba siendo no tomada en cuenta, es que se optó por regular la
Ley Nº 30007, en la cual se reconoce formalmente la sucesión en casos de
convivencia.

Y ello se debe a varios factores, todos ellos motivados por la propia decisión de las
parejas, y estas se resumen en:

a) Necesidad de no prolongar la formalidad de una relación afectuosa y dar inicio a una


relación de convivencia.

b) No estar vinculado a la ejecución de un trámite o formalidad ante una entidad


municipal, sea por razones económicas, por falta de tiempo o por no cumplir algún o
algunos requisitos (principalmente en casos de impedimento)

c) Evaluación de la temporalidad de la duración de la pareja.

Este factor genera, en términos objetivos, el principal elemento de cuestionamiento a la


convivencia por parte de las propias personas que conforman la pareja, en cuanto a su
relatividad de sus propios ideales en el ámbito económico, en lo afectivo o en lo
personal.

Como consecuencia de esta evaluación, las parejas son conscientes desde el inicio de
la convivencia que el elemento de la separación se puede presentar.

La mala fe en múltiples casos es la principal causa que provoca este tipo de


situaciones porque no existe el compromiso en el tiempo para “permanecer” en pareja
y ello se refleja en la actualidad donde se registra que las convivencias no superan los
dos años de permanencia porque así uno de los dos puede “limitar y condicionar
negativamente” el surgimiento de derechos a la contraparte.

Eventualmente los factores más frecuentes que se observan en este tipo de


situaciones, son:

i) Relatividad de la pareja en cuanto a una formalización de un compromiso.

El surgimiento de un embarazo es causa principal del inicio de la convivencia y


también el principal motivo para provocar la separación.
La heterogamia y las condiciones de personalidad en la edad de las parejas es un
factor que condiciona negativamente la ampliación temporal de la relación.

ii) Ausencia de compromiso de una de las partes en la relación, sea por que el inicio de
la relación se basó en motivos sexuales, o por motivos económicos.

Este tipo de situaciones se observan en las relaciones de pareja denominadas


“Césares y Cleopatras”, provocado por las diferencias de edades1.

En este tipo de situaciones, uno se “aprovecha” sexualmente de la pareja, mientras


que la contraparte “accede” a un contexto económico positivo y la evaluación de este
tipo de relaciones depende principalmente de los intereses personales de cada uno.

iii) Condiciones de separación en la pareja promovidas por alguna causal descrita en el


artículo 333 del Código Civil, como adulterio, infidelidad, etc.

Como se observa, este panorama es sumamente complejo y se detalla principalmente


en textos de evaluación sociológica y psicológica, en donde se detalla el “común” de
las relaciones convivenciales, a diferencia de los tratados jurídicos en donde la
doctrina nacional sigue enfatizando los términos teóricos del siglo pasado, sin tomar en
cuenta que el contexto social ha evolucionado desde el surgimiento de lo normado en
la Constitución de 1979, el Código Civil de 1984 y la Constitución de 1993.

Como producto de esta situación en la actualidad, de una proyección estadística de los


datos que el INEI detalla para la evaluación de temas vinculados a la “familia peruana”,
un promedio de más de cinco millones de personas en situación de convivencia, frente
a los seis millones de parejas “casadas”2.

Eventualmente los datos estadísticos del INEI escapan de mayores detalles3, porque
en este tipo de situaciones no se registran casos de:

a) Separaciones.

b) Planteamiento de derechos económicos por parte de un convivente sobre el otro.

c) Cuestionamientos al régimen patrimonial de la sociedad de gananciales generado


por la propia convivencia.

Factor último que es motivo de análisis en el presente texto, pero que aún no responde
a la razón fundamental de porque las parejas optan por este mecanismo de “relación”
frente a la formalidad del matrimonio.

I. La convivencia en el desarrollo social del país durante los últimos cuarenta


años

Nuestro país ha evolucionado en los últimos cuarenta años y producto de esta


evolución se ha podido observar:
a) Cambios en los modelos de Estado y en los procedimientos ejecutados por distintos
gobiernos.

Así se ha pasado de tener dictadura a regímenes democráticos, de tener gobiernos


basados en modelos de gobierno “paternalista” promovidos por una visión de “Estado
de Bienestar” a gobiernos de corte económico liberal, pasando por gobiernos
absolutamente ineficientes y corruptos.

b) Cambios en la estructura demográfica del país.

Durante los últimos cuarenta años se ha pasado de tener un país rural a un país
urbano, en donde las ciudades se han expandido tanto en su amplitud como en la
altitud de sus edificaciones en los últimos veinte años (principalmente)

Las migraciones masivas en una primera etapa han dado paso a las migraciones
individuales de personas que optan por residir en otras ciudades para acceder a
mejores oportunidades de vida y todo ello ha propiciado que la “realidad urbana” en
una ciudad se transforme, no para bien o para mal, sino solo se transforme.

c) La salida a las graves crisis sociales de los años ochenta del siglo pasado.

El factor que ha incidido en mayor medida a los procesos de transformación de la


familia peruana ha sido principalmente el surgimiento del terrorismo y la grave crisis
económica de los años ochenta del siglo pasado.

Esto provocó que la “familia tradicional” se “divida” sea por migración o por el deceso
de un cónyuge y provocó el cambio de modelos familiares, generando “familias
uniparentales” a cargo de las madres y posteriormente en los años noventa del siglo
pasado a “familias ensambladas”, primero en una etapa convivencial y luego ya en una
etapa matrimonial, principalmente para “promover” el acceso a derechos a favor de la
pareja.

d) El cambio de paradigmas sociales, culturales y sexuales.

Con el advenimiento de la “cultura combi” en los años noventa del siglo pasado, los
peruanos han cambiado de paradigmas sociales, culturales y sexuales y ello se vio
provocado por el surgimiento de derechos de las mujeres, en cuanto a derechos de
género, que datan de elementos políticos, familiares y sexuales.

Todas estas condiciones provocaron que la realidad familiar en el Perú se transforme y


se generen casos en los cuales hoy es materia de análisis uno de estos aspectos
problemáticos: el análisis de los derechos económicos de una unión de hecho propia
en caso de crisis, división o separación entre los convivientes.

Debemos hacer mención a esta tripartita distinción, porque los casos de “crisis” no
necesariamente provocan la separación de la pareja, los casos de “división” no
necesariamente generan problemas de naturaleza legal en el ámbito jurisdiccional,
principalmente porque las partes desconocen sus derechos o porque procrastinan la
defensa de los mismos y porque en casos de “separación”, las parejas asumen que la
informalidad de su relación es un elemento negativo que les limitaría en el futuro la
defensa de algún interés o derecho.

II. La informalidad del sistema de información personal en el país

Complementado al elemento informal de las relaciones interpersonales que generan


relaciones familiares en el país está un factor institucional que colabora en el desarrollo
de un contexto caótico: las principales entidades del Sistema de Registro de
Información personal del país no colaboran o coordinan sus “datos”.

Esto es ni Reniec ni Registros Públicos respecto de datos personales comparten


información respecto de las condiciones personales, familiares y económicas de una
persona y ello se agudiza cuando en el ámbito judicial se analizan procesos judiciales
vinculados a sucesiones, división de patrimonios y administración de los mismos.

Todo ello porque el propio Estado no ha tomado en cuenta que la “información” es un


factor de suma importancia y que las familias no toman en cuenta dicha información a
nivel de registro oficial, porque la costumbre los conduce a “ocultar” información, tanto
para ejecutar acciones de mala fe como también por la propia ignorancia de estos
procedimientos en la tutela de derechos personales o de la familia en caso de
sucesión.

Situación que se amplía, por ejemplo, en el caso de las propias relaciones


matrimoniales donde la gestión, administración y disposición de bienes ha provocado
que la Corte Suprema plantee un Pleno Casatorio para dilucidar si la disposición de un
bien de la sociedad de gananciales es válido, se anula, es nulo o eventualmente es un
acto convalidable, y todo ello a fines de 2015.

Igualmente, en el ámbito de los divorcios, el “estado civil” modificado por la sentencia


judicial debe ser tramitado por las propias partes sin que el juez participe, cuando en
realidad por seguridad jurídica, debería ser que a raíz de la sentencia, el juez notifique
al Reniec la variación del estado civil de las personas ya divorciadas.

Las relaciones familiares ya son informales, pero el propio Estado a través de la


Administración Pública fomenta esta situación en el ámbito de la generación de
información personal, registro de bienes y disposición de los mismos y ello se agudiza
en el ámbito de las relaciones convivenciales.

La distorsión entre las condiciones económicas entre las partes convivenciales, el


secretismo que se suele acompañar a la gestión de bienes y patrimonios y la poca
comunicación sobre el manejo de dicho patrimonio ha provocado que en los últimos
años el Poder Judicial y el Tribunal Constitucional tengan que resolver controversias
sobre esta naturaleza.

III. La evaluación del régimen patrimonial en las uniones de hecho conforme


algunas referencias jurisprudenciales

Ubicamos tres jurisprudencias que nos permitirán desarrollar nuestra posición:


1. Casación Nº 2684-2004-Loreto

Representa el elemento material de la procastinación en la defensa de derechos por


parte de los convivientes en el ámbito temporal posterior a la “separación” y ello se
representa en el hecho material de que las partes al estar separadas no toman en
cuenta el contexto legal de los bienes adquiridos durante la convivencia y por ello la
confusión de elementos jurídicos, como el de copropiedad con el régimen de la gestión
del patrimonio convivencial.

Eventualmente el trámite ha sido generado por error en la defensa de quien plantea la


casación, por cuanto, primero se debía ejecutar el reconocimiento de la convivencia
para luego determinar los derechos económicos que de él se han generado y por ello
la Corte Suprema ha interpretado literalmente las normas del Código Civil.

Téngase en cuenta que este es el contexto generalizado en caso de separaciones


entre convivientes y por ello la referencia de la casación.

2. Sentencia del Tribunal Constitucional Nº 04777-2006-PA/TC

A semejanza en casos de la división de la sociedad de gananciales en caso de


finalización de la relación matrimonial, en este caso se plantea la acción deliberada del
conviviente Ramiro Alvitez Caballero, con quien además de la convivencia la señora
Silvia Majino de Flores ha tenido siete hijos.

Sin embargo, la “condición” de la recurrente en la vía constitucional es informal, muy a


pesar de acreditar las condiciones personales y familiares, no se logra establecer una
condición que haga viable la acción del Tribunal Constitucional con la determinación de
una sentencia a su favor y por ello se confirma la decisión del Poder Judicial.

Sin embargo, del caso en análisis nos permite señalar que existen dos planos
totalmente antagónicos:

a) La realidad sociofamiliar de las partes en conflicto; y,

b) los elementos materiales registrados en elementos de hecho y derecho que se


exponen en el expediente y que lamentablemente generan inconvenientes en la tutela
de derechos, sobre todo de terceros no registrados en el proceso.

Situación equivalente a casos de gestión de patrimonios en las relaciones


matrimoniales, donde se ha constatado disposición de bienes sin que uno de los
cónyuges haya tomado conocimiento, lo cual provoca que el Poder Judicial así como el
Tribunal Constitucional se limiten a la interpretación de la ley.

3. Sentencia del Tribunal Constitucional Nº 0170-2014-PA/TC

Conforme lo detallado en el punto precedente, las partes al no tener una real


percepción de los alcances de sus intereses y derechos no suelen “presentar”
documentariamente todos los elementos necesarios para convalidar su posición en el
proceso judicial.
Ello se deduce en el caso en análisis, donde la simple evaluación de los medios
probatorios determinó que el Tribunal Constitucional declare infundada la demanda,
por cuanto ni son la vía para resolver la controversia (la sucesión en caso de
convivencia) ni para evaluar los elementos probatorios que determinó la resolución
judicial en el Poder Judicial (penúltimo párrafo del punto 2.3. Consideraciones del
Tribunal Constitucional).

IV. Algunas consideraciones finales

De lo observado por la jurisprudencia tanto constitucional como ordinaria, podemos


detallar algunos factores en la determinación de los derechos de naturaleza económica
en las relaciones convivenciales que han finalizado:

a) Las partes no cuentan con una asesoría óptima que les permita analizar los
verdaderos alcances de sus intereses y derechos tanto en el ámbito económico como
en lo personal.

b) Uno de los grandes errores en el ámbito de la tutela de derechos de las partes que
han finalizado una relación convivencial está vinculado al contexto de la “probanza” de
sus posiciones, intereses y derechos así como a la falta de documentos o medios
probatorios que registren sus elementos de derecho.

c) La legislación del Libro de Familia del Código Civil de 1984 se encuentra


desactualizada para el contexto de las actuales relaciones familiares, tanto en lo
convivencial como en lo matrimonial y ello debido principalmente a la falta de una
visión de las relaciones interpersonales en la actualidad.

Por tanto, de la evaluación de las tres jurisprudencias detalladas, consideramos que no


hay error alguno en la acción del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional,
principalmente por error de las partes en la invocación de sus derechos.

Téngase en cuenta que en el tercer caso jurisprudencial, aún si el Tribunal


Constitucional hubiera querido “forzar” una acción favorable a la recurrente, el análisis
del expediente judicial seguido en el Poder Judicial prácticamente hubiera anulado
dicha “situación”.

Referencias bibliográficas

• BERMÚDEZ, Manuel. Derecho Procesal de Familia. San Marcos, Lima, 2012.

• MINISTERIO DE LA MUJER Y POBLACIONES VULNERABLES. Situación


demográfica de las familias. MIMP, Lima, 2014.

• INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA E INFORMÁTICA. “Nupcialidad masculina


y actividad sexual; Reproducción y preferencias de fecundidad”. En: Portal Electrónico
del INEI, 2008. Consultado el 04/08/2016, Recuperado de:
<https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib0870/lib
ro.pdf>
___________________________________________________

* Abogado y magíster en Derecho. Docente de Posgrado en la Universidad Nacional


Mayor de San Marcos y en la Academia de la Magistratura

1 BERMÚDEZ, Manuel. Derecho Procesal de Familia. San Marcos, Lima, 2012, p. 281.

2 MINISTERIO DE LA MUJER Y POBLACIONES VULNERABLES. Situación


demográfica de las familias. MIMP, Lima, 2014, p. 27.

3 INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA E INFORMÁTICA. “Nupcialidad


masculina y actividad sexual; Reproducción y preferencias de fecundidad”. En: Portal
Electrónico del INEI, 2008. Consultado el 04/08/2016, Recuperado de:

<https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib0870/lib
ro.pdf>.

Gaceta Jurídica- Servicio Integral de Información Jurídica


Contáctenos en: informatica@gacetajuridica.com.pe