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Lesix era un niño yámana.

pasaba mucho tiempo


navegando con sus padres en una canoa por los
canales del extremo sur de Chile. junto a otras
familias iban de un lugar a otro pescando y
recolectando mariscos del fondo del mar. Un día en
que soplaba un viento muy frío, los yámana
descendieron buscar un lugar abrigado en tierra
firme. Allí armarían sus chozas.
Cuando estuvieron en tierra, el papá de Lasix escuchó un
estruendo en el mar. Corrió a la
playa a investigar qué era lo que provocaba tanto ruido.
-¡ Vengan todos a ver esto! - gritó.
No muy lejos, una enorme ballena, la más grande que
hubieran visto los yámana, azotaba su
cola contra el agua.
- ¡ Es nuestra oportunidad! Si logramos cazar esa ballena tendremos
carne y grasa para alimentarnos por mucho tiempo - dijo el papá de
Lasix.
- Pero nunca hemos podido cazar esa ballena tan grande y fuerte en
el
mar - Le respondió un hombre yámana.
- Ahora lo lograremos porque la ballena está muy cerca. ¡Vamos! ¡
Todos a sus canoas! - gritó el papá de Lasix animando a los demás,
quienes se prepararon para la caza.
Los hombres tomaron sus arpones y mujeres dejaron las chozas a
medio armar. Todos subieron a las canoas para remar hacia la
ballena.
Los yámana se acercaron a la ballena con gran ansiedad. Las mujeres remaron
rápidamente, mientras los hombres, incluido Lasix, empuñaban sus arpones con
fuerza.
Una vez que estuvieron cerca, apuntaron sus armas contra la ballena. ¡Adelante!-
dijo el papá de Lasix dando la orden de ataque.Una lluvia de arpones cruzó el
cielo,pero la ballena escapó sin ningún rasguño.- ¡ La ballena nada mas rápido!
¡Se nos escapa! -exclamó un hombre yámana.- ¡Da unos enormes coletazos!
Provoca olas tan grandes que es imposible acercarse! - gritó Lasix.
Las familias yámana remaron tras la ballena largas horas, pero no lograron
cazarla.
- ¿ Que haremos ahora ? - le preguntaron a Lasix, decepcionado, a su padre.
Se había hecho de noche y todos estaban agotados.
- Ya no nos quedan arpones. Tendremos que volver a tierra con las manos
vacías - le contesto su padre.
En silencio, hombres y mujeres regresaron a sus chozas.
Lasix no ejaba de pensar en la ballena. Desde la orilla escuchaba sus
ruidosos coletazos en el agua. Sin perder las esperanzas, se sentó a pensar
qué podía hacer.Ya estaba completamente oscuro cuando tuvo una idea.
Había visto que el animal abría y cerraba su enorme boca todo el tiempo.
" Alguien bajo y ágil como yo podría meterse dentro de la ballena", penso
Lasix.
" Entonces podría enterrarle el arpón por dentro. Sólo tendría que esperar
hasta que abriera su boca para meterme de un salto"
Sin hacer ruido, Lesix empujó la canoa de su familia hasta el agua. No
quería que nadie lo viera. Cazaría a la ballena y la llevaría sin ayuda
hasta la orilla.
"¡ Sera una gran sorpresa para todos!" . pensó entusiasmado.
Lasix remó en silencio hasta que estuvo muy cerca de la ballena: tanto,
que casi podía tocarla. Al darse cuenta de que era mucho más grande de
lo que había imaginado, un escalofrío recorrió su pequeña espalda.
"Tengo que ser valiente.Tengo que ser valiente", se decía a si mismo.
Con un arpón en la mano, se paró en la punta de la canoa. Sin hacer ningún
ruido esperó hasta que la ballena abrió su boca. En el momento justo,
Lasix dio un salto y se metió dentro del enorme animal.
Por dentro, la ballena era como una gran cueva oscura. Lasix podía
escuchar cómo las olas rompían contra el cuerpo del animal.
De pronto, la ballena comenzó a nadar a toda velocidad.
"Parece que esta avanzando hacía el mar abierto. ¡debo apurarme!" ,
pensó Lasix, asustado.
El joven yámana empuñó su arpón con fuerza y atravesó a la ballena.
El joven yámana empuñó su arpón con fuerza y atravesó a la ballena.
- ¡lo logré! ¡Maté a la ballena! Ahora tendremos mucha carne para comer
- ¡lo logré! ¡Maté a la ballena! Ahora tendremos mucha carne para comer
-gritó Lasix orgulloso de su presa.
-gritó Lasix orgulloso de su presa.
Pero el niño no había pensado en algo importante.Ahora estaba atrapado
Pero el niño no había pensado en algo importante.Ahora estaba atrapado
dentro de la ballena y no tenía cómo regresar a la orilla.
dentro de la ballena y no tenía cómo regresar a la orilla.
-¿Que haré? - se preguntó Lasix, asustado, en la oscuridad.
-¿Que haré? - se preguntó Lasix, asustado, en la oscuridad.
- ¿ Alguien me escucha? ¡ sáquenme de aquí ! - gritó con todas sus
- ¿ Alguien me escucha? ¡ sáquenme de aquí ! - gritó con todas sus
fuerzas. Pero nadie lo oía. Lasix estaba en medio del mar.
fuerzas. Pero nadie lo oía. Lasix estaba en medio del mar.
Pasaron varios días y las olas empujaron lentamente a la ballena muerta
hacía la costa. Sobre ella revoloteaban unos ruidosos pájaros que los
yámana divisaron desde tierra firme. Corrieron a mirar lo que sucedía y
llegaron cuando la ballena varada en la orilla.
- ¡ El mar nos trae una ballena de regalo! - exclamaron felices.
Los yámana comenzaron a cortar la carne de la ballena.
- Tendremos hueso para hacer muchos arpones - decían unos.
- Sacaremos grasa y carne para comer durante semanas - agregaban
otros. Los padres de Lasix también habían llegado a la playa a ver a la
ballena. llevaban la cara pintada de luto porque pensaban que su hijo
había muerto en el mar. Eso los tenía muy triste.
De pie en la playa , la mamá de Lasix oyó un extraño ruido que venía del
interior de la ballena .
- ¿Escuchaste eso? - le pregunto a su marido.
El papá de Lasix puso la oreja en la ballena y sintió una vocecita que decía:
-¡ Socorro, socorro! ¡ Ayúdenme ! ¡ Estoy aquí! El padre de lasix, abrió el
vientre del animal y se llevo una enorme sorpresa. Desde adentro salió su
hijo, débil y pálido.
- ¡lasix, estás vivo! - exclamaron sus padres y lo abrazaron, llorando de
alegría.Esa noche, los yámana celebraron por la ballena que había llegado
del mar y por el regreso del pequeño y valiente lasix.

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