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Nombre común Porrón pardo

Nombre científico Aythya nyroca

Nombre catalán Morell xocolater

Nombre gallego Pato castaño

Nombre euskera Murgilari arrea

Nombre inglés Ferruginous duck

Presencia Habitual; residente

Especies similares Porrón moñudo


por aspecto físico

Especies similares

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por canto

Introducción El escaso, exigente y enigmático porrón pardo, una especie arisca y


solitaria, es un ejemplo paradigmático de la decadencia sufrida por los
humedales españoles desde mediados del siglo pasado, cuando una
agresiva política de desecaciones y transformaciones acabó para siempre
con buena parte de la riqueza de esos singulares enclaves. Hoy en día,
solamente un puñado de parejas pervive en los mejores humedales
levantinos, manchegos y andaluces, donde, de no ponerse remedio, está a
punto de extinguirse como reproductor.

Descripción Clasificación Orden Anseriformes; familia Anatidae

Longitud 38-42 cm

Envergadura 60-67 cm

Identificación Este pato buceador de pequeño o mediano tamaño y cuerpo


bastante corto presenta una cabeza con el característico perfil de porrón, es
decir, frente alta y píleo apuntado. El macho adulto en plumaje nupcial
exhibe una bella tonalidad herrumbre o castaño intenso, más oscuro en el
dorso y más pálido en los flancos. El iris es de color blanco, por lo que
destaca vivamente sobre el plumaje de la cabeza (dibujo 1). La hembra
adulta resulta más sombría y menos contrastada y tiene el iris de color
pardo. Los jóvenes son similares a la hembra adulta, pero de color más
apagado, en general.
En vuelo se observan muy nítidamente unas anchas bandas de color blanco
puro que llegan hasta los extremos alares, así como la coloración blanca del
vientre y la popa (dibujo 2).

Canto Es una especie bastante silenciosa. La hembra emite en vuelo un


reclamo seco: err-err-err. El macho lanza un uii ujiu durante el cortejo y
también unas notas nasales, duras y secas: chc-chc-chc.

Dónde vive En el mundo Se trata de una anátida distribuida por las regiones
meridionales del Paleártico occidental, donde ocupa un área bastante
restringida y con poblaciones fragmentadas. Los ejemplares migradores
invernan en diferentes regiones de la región subsahariana, situadas en
Chad, Níger, Mauritania, etc.

En España Se reproduce ocasionalmente en las marismas del Guadalquivir,


Levante y algunos enclaves de Castilla-La Mancha, aunque también se lo
observa de forma esporádica en muchos otros humedales del país en
cualquier época del año.

Desplazamientos y migraciones La escasa población ibérica es


básicamente sedentaria, aunque realiza movimientos dispersivos dentro de
la Península y el norte de África.

Población La población europea se estima en 13.000-20.000 parejas


reproductoras, de las cuales una mínima parte —entre 1 y 10 parejas— cría
en España. El contingente ibérico disminuyó mucho en la segunda mitad del
siglo pasado y, desde entonces, se encuentra al borde de la extinción como
especie reproductora. Unas pocas decenas de ejemplares invernan en

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nuestro territorio, donde siempre aparecen en solitario o en pequeños
grupos, sobre todo en las lagunas del sur de la Península.

Cómo vive Hábitat El porrón pardo requiere que los humedales en los que se establece
reúnan determinadas características, pues presenta muy poca tolerancia a
la salinidad y la eutrofización. Ocupa lagunas con vegetación emergente y
flotante, especialmente de agua dulce, y con presencia de macrófitos
sumergidos. Junto con el colorado, es el pato que más cobertura vegetal
necesita para instalarse, por lo que su ambiente preferido son las densas
manchas de espadaña. El pardo tiene un carácter menos buceador y se
asocia más con la vegetación emergente que los porrones europeo y
moñudo.

Alimentación Registra una dieta variada y omnívora en la que, no


obstante, predominan los vegetales. Durante la invernada se alimenta de
semillas y partes vegetativas de macrófitos sumergidos, que arranca
buceando para luego ingerir en la superficie (dibujo 3). Consume, asimismo,
peces pequeños, renacuajos, ranas, anélidos, moluscos, puestas de peces y
anfibios y crustáceos, así como insectos, especialmente libélulas, frigáneas
y moscas.

Reproducción Las parejas de porrón pardo comienzan a formarse durante


el mes de mayo —a veces, incluso, en abril— para, poco después, instalar el
nido en lo más remoto y espeso de la vegetación palustre. Este consiste en
una plataforma de tallos que la hembra forra delicadamente con plumón. La
puesta consta habitualmente de entre 7 y 10 huevos de color parduzco que
serán incubados exclusivamente por la hembra durante 25-27 días. Como
en todas las anátidas, la eclosión es sincrónica, y los pollos —que aparecen
cubiertos por un plumón oscuro— se muestran muy activos; durante todo
su desarrollo, que dura entre 55 y 60 días, pueden alimentarse por su
cuenta, aunque son atendidos por la madre.

Amenazas y Actualmente, esta especie se puede considerar casi extinguida en nuestro


conservación territorio, por lo que su conservación en España depende de la situación en
otros países, donde hay poblaciones mayores que, sin embargo, se
encuentran también en declive como consecuencia, sobre todo, de la
pérdida de hábitat. La decadencia del porrón pardo en nuestros humedales
comenzó a mediados del siglo pasado —aunque probablemente nunca fue
un ave muy común— con la transformación de innumerables lagunas y
aguazales, en especial las marismas del Guadalquivir. Además de la pérdida
de hábitat, la caza puede suponer un problema grave, ya que la mayoría de
los cazadores no lo diferencian de otros patos cazables; asimismo, la alta
densidad de perdigones de plomo en los sedimentos de muchas zonas
húmedas puede provocar episodios de intoxicación por plumbismo.
En estos momentos, el porrón pardo es la anátida más escasa de nuestra
fauna y su situación resulta más delicada que la de especies como la
cerceta pardilla o la malvasía cabeciblanca, ya que posee una menor
tolerancia a la salinidad y la eutrofización y depende más estrechamente de
la vegetación sumergida.
Se incluye en el Libro Rojo de las aves de España como “En peligro crítico” y
aparece en la categoría de “En peligro de extinción” en el Catálogo Nacional
de Especies Amenazadas.

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