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La percepcion de los demas El tema de la percepcién de los demés es importante porque solamente nos relacionamos con aquellos que percibimos, y tal como los percibimos. Se ha dicho que conocer a alguien es, siempre, interpretarlo. Y sin embargo no podemos ocul- tar que en esas interpretaciones nuestras de los demas, hechas a partir de nuestra propia ex- periencia o simplemente de nuestra deduccién esponténea, se esconde mucho de verdad. Tam- bign vamos a intentar determinar cudnta verdad sea ésta. Porque si sabemos que de una pri- mera impresién que alguien nos hace puede surgir un enamoramiento, y de éste una larga vida en comin (o de un rechazo inicial un alejamiento para toda la vida), no podemos despre- ciar el entrar en la cuestién de si en el origen de consecuencias tan importantes hay suficiente base de realidad, Nuestros objetivos para esta unidad son: — Entender las diferencias entre percepcién del mundo fisico y del mundo humano. — Distinguir los diferentes mecanismos que entran en juego cuando nos hacemos impre: nes de los demas. = Sensibilizarse al hecho de Ia existencia de estereotipos y prejuicios, y a lo que en ellos hay de deformante y también de fuente de buena informacién. Que esperamos conseguir mediante el estudio de los siguientes temas — El conocimiento de los demés: su complejidad. = La formacién de primeras impresiones. — Primeras impresiones: pasos que ocurren. — Los estereotipos y prejuicios. La percepcién de los demas 1 El conocimiento de los demas: su complejidad Desde sus comienzos, la psicologia se planted la gran pregunta de cémo se realiza el contacto Auestro con el mundo. Siempre se ha tenido pre- sente que lo que podria parecer un proceso sim. pile ("yo veo algo que esté ahi, es en realidad al: {go muy complicado. Las cosas no ‘*me llegan’’ si ‘no es tras una lenta elaboracién, Como si tuvieran que ser sometidas a una serie de traducciones para hacerias digeribles a mi capacidad humana. Cualquier cosa que existe fuera de mi debe atra- vesar la distancia que nos separa por medio de vibraciones de luz, de sonidos que hacen estre- mecerse el aire en torno mio... para que reaccio- hen mis sentidos (la vista, el ofdo). Una vez de- jada alll su impresidn, ésta tiene que ser trans- miitida por el sistema nervioso hasta los centros donde se recompone en lo que llamamos un percepto. Yo he visto algo, lo he oido, lo he to. ado... y lo sé. Brunswik hablaba de que todo esto podia compararse al funcionamiento de una lente. En esquema seria asi % 4 ws \ 4, Codiicaein neuronal 1. Estimulo (bjete) 2. Madiacién 3. Estimul préximo ‘Todo parece claro, Yo al fin he podido “"saber"’ c6- mo @5 es0 que esté ante mi. Pero cuando lo que hay es una persona humana, todo se complica, Podemos ver cémo: 1. Elestimulo es mucho més complejo. Nada lo es més que una persona [por no hablar de tun grupo}. Con sus gestos, sus ocultamien- 108, sus intenciones a veces tan oscures. Con los infinitos matices de su manera de ser. 2. Lamediacién que le acerca a mi no es sola mente una vibracién del aire, ni el sonido de su voz. Frecuentemente yo sé de una perso- na porque otros me han hablado de ella, 0 porque ella misma me ha contado una parte de lo que piensa o siente. Siempre imagenes (© palabras que reflejan muy ambiguamente ‘estados de énimo, quereres, rasgos 0 sentires. 3. La codificacién que yo hago de lo que esa persona me hace llegar es menos neutral. Co- Tmo persona yo estoy muy implicado en eso que veo 0 escucho. Porque se parece a mi © porque me es ajeno, porque lo envidio, 1o deseo, 0 lo aborrezco. Mi afectividad, sin du- da, juega en este caso un papel més activo. 4, {Qué trabajoso proceso de reconstruccién dentro de mi para dar forma a todo ese mun do que me ha llegado cuando conozco a al- guien! Tengo que categorizar tantas cosas, y Suplir tantas lagunas, Frecuentemente en Cuentro este paso tan dificil que me permito suplir las lagunas que encuentro lienandolas con datos que poseo de atros momentos de mi vida, de lo que supongo que suele suce~ der porque asilo he visto en otras ocasiones, 5. Nada de extraftar que el percepto final, ese decir "16 eres asi’, sea casi siempre muy cuestionable, y tenga tanto de subjetivo. Has- ta hacer verdad el viejo dicho: Cuando Pedro habla de Juan, en realidad habla més de Pe- dro que de Juan 5, Reconstruceiéa 6. Parcpto fina La formacién de primeras impresiones: Dos autores ya antiguos, Bruner y Goodman, ob- servaban en 1947 algo que ocurria con nifios de distinto nivel social, Si les mostraban unas mo- nedas y les pedian que describieran su tamafo, resultaba que los niftos mas pobres veian esas mo- nedas mas grandes que los nifios més ricos. Eso les llevé a concluir que cuanto mayor es el valor ‘social de una cosa, mas va a ser percibido desde lo visceral y afectivo. Su conclusién sigue vigen- te, y nos puede hacer pensar qué hubiera pasa~ do si es0s nifios hubieran podide contempiar mu- jeres en vez de monedas, y si en vez de diferen- Ciarse el nivel econémico, unos hubieran sido ni- ‘ios abandonados, y otros niftos muy llenos de ca~ rio maternal, Vamos a intentar explicar nuestro funcionamiento interior en el momento de hacer- ‘nos una impresién de otra persona: Seleccién Primero se da una seleccién. No podemos perci- bitlo todo, es demasiado rico. Y tenemos que "“de- cidir" esponténeamente. La pregunta qué es lo {que percibird el individuo? se responde casi siem- pre correctamente si se responde antes a ésta otra: Zqué sentimientos, y qué motivos ligan a ese individuo con la persona que percibe? Las necesidades de! sujeto Claro que necesidades muy simples, como el hambre, nos hacen '’ver’' de distinta manera las cosas y las personas. Muy dolorosamente, Sha- {er y Murphy probaban que incluso se puede en- sefiar artificialmente, con premios y castigos, 2 una persona, a que '*vea'” rostros humanos 0 no los vea La disposiién mental ‘Todos conocemos lo determinante que es una de- formacién profesional en la manera de percibir el mundo. El bombero, el actor, el empresario... ven distintas cosas en el patio de butacas si sé eso: man tras el telén: uno, que hay pocas salidas pa ra una emergencia, otro que esté el alcalde en el alco presidencial, el otro que la sala no esté lle- ra a rebosar, Su rol les ha creado una disposicién a ver determinadas cosas y no otras. Probable- mente verd de distinta forma a un delincuente el Policia que Ie interroga como presunta autor del delito, y el psicdlogo que quiere asistirle en su re- ‘cuperacién social. No digamos su madre. Es un nuevo elemento a tener en cuenta, porque la disposicién mental, tan decisiva, puede tam- bién inducirse artificiaimente: los nifios perciben, més malicia en determinados rostros tras jugar @ ladrones y policias. El estado emacional Los estados emocionales no solamente seleccio- nan qué estimulos se van a percibir, sino incluso si se van a percibir de forma global o mas deta- llada. Personas més “‘felices’ ven una foto de for- ma més relajada, més de conjunto, con menor “4 atencién a los detalles. ‘Como vemos, son muchas las cosas que nos ha- cen seleccionar los datos que a nosotros liegan de los demas. Tenemos que confesar con humil- dad: nunca lo percibimos todo. Orden y sentido Pero ademas de seleccionar, ordenamos y damos sentido a lo que vernos. Tras la Guerra Mundial se hizo popular una anécdota. Una maestra ensefd, para favore- cera reconeiiacién, un villancico alemén a sus alumnos. El villancico comenzaba con las pa- Iabras: 0 Tannembaum O Tannembaum! (Oh, arbol de Navidad). Los nifios, que no sabian alemén, cantaban dramaticamente: Atomic Bomb, Atomic Bombl. Su necesidad de dar sentido a unas palabras, que para ellos no 10 tenia, les hacia organizar esos sonidos absur- dos de una forma conocida y can sentida Aun- que éste era para los adultos un disparate. Elelernento mas importante que nos empuja a dar sentido a todo aquello que percibimos, es el marco de referencia de nuestra historia personal. Es co- mo si nos costar mucho cambiar (cosa que es cierta, por otra partel, y nos dijéramos: Si yo sé que las cosas y las personas son asf, esto nuevo que me llega, debe ser asi también, debe seguir la ley general. Asch hizo popular aquel experimen- to en el que describia a una persona como “Amable, inteligente, honesta, tranquile, fuerte y pedia que se dieran sindnimos de las palabras tranquila y fuerte. Para luego presentar a otra per- sona que era “Cruel, fuerte" astuta, sin escrupulos, tranquila, Qué distintos sinénimos se daban en esta oca- sién! Y tengamos en cuenta que han bastado tres adjetivos para crear una experiencia previa que condiciona la impresién de las palabras que siguen, Realmente no sélo seleccionamos lo que vemos, Lo organizamos y damos sentido, ‘A continuacién vamos a dedicarnos a examinar cémo hacemos esa organizacidn, cuando se tra~ ta de personas. La percepci6n de los demas 3. Primeras impresiones: pasos que ocurren Surgen constructos Las primeras impresiones tienden a hacerse en for- ma de categorias que expresan caracteristicas “"polares”” de una persona. Es como si cada uno de nosotros tuviera un repertorio de adjetivos con dos polos (bueno - malo; frio - célido; etc.) en los que tiende a encaiar las primeras imagenes que le llegan de afuera, A estas categorias les llama la psicolagia constructos. Naturalmente cada per ssona tiene sus constructos, que pone en funcio~ namiento cuando conoce a alguien. Pero también ‘85 verdad que, coma estas constructos son apren- didos, hay gran semejanza entre los constructos de personas que pertenecen al mismo grupo cul tural, La misma psicolagia moderna, que ha in- ventado muchos constructos, es responsable de tna nueva manera de percibir a las personas. Hace Un siglo probablemente nadie era visto como un. introvertido, como un reprimido, 0 como una per~ sona “’muy primaria’’. Todo eso son constructos de reciente invencién. Unos grupos tienen gran finura de constructos pa- ra determinado tipo de dimensiones humanas, y otros para unas dimensiones diferentes, Entre de- portisias, probablemente, abundan los construc- tos relacionados con la fuerza fisica o la habili- dad, Podemos preguntamos, ‘cuales son los cons tructos que manejo yo con mas frecuencia para "eategorizar’’ 3 los demas? zcudles son los que usa mas que nada mi propio grupo? Y, sobre to- do, uso suficiente numero de constructos, 0 soy de aquellos para los que las personas se dividen sencillamente en fuertes-débiles, hombres- mujeres, ricos-pobres? Atribucién de constructos al sujeto per- cibido Cuando vemos a una persona siempre esta en ac~ cién, Aunque sea la accion de dormir, Enseguida nos hacemos una idea del “desde dénde” viene esa accidn. Y unas voces la atribuimos a rasgos, internos de la persona (es que es torpe, es un fres- col expresados en constructos, mientras que otras veces la atribuimos a circunstancias del medio a las que hacemos responsables (se vid obligado a obrar asi... ella no es asi, pero, claro, estd em~ barazada). Los psicdlogos han observado cémo las personas tenemos una peligrosa tendencia a atribuir lo que observamos en los demés a ras- ‘gos personales, a maneras de ser, porque ello nos deja mas tranquilos, nos Io explica todo de mi rnera mas sencilla y clara. A esto le aman “el ert0r fundamental de atribucién”. Claro que hay muchas circunstancias que llevan a errores de atribucién. Una especialmente peli- grosa es la que tiene como origen el rol de la per- sona que vemos. Cuando hace algo que rompe las expectativas de su rol, tendemos a atribuirle su conducta a la persona misma y a caracteristi- ‘cas personales, Mientras que la conducta que pa- rece desprenderse de su rol no se atribuye a ella sino al rol, Muchos educadores canacen este me- ccanismo: tras afios de sacrificio en el aula, nadie les percibe como cercanos, cumplidores, o abne- ‘gados, Pero si un dia toman dos copas de més, pasan a ser unos malos maestros, abandonados y juerguistas. La primera conducta responde a las expectativas del rol, La segurida no. De nuevo surge le pregunta: ame sorprenderia mu- ‘cho si alguien descubriera que cometo serios erro- res de atribucién al percibir a los demds? gque les encasillo mas de 10 debido? Teorlas implicitas de la personalidad Todos nosotros tenemos la conviccién de que unos rasgos van unidos a otros en las personas. Es frecuente pensar que los gordos son bonacho- ries, 0 los muy ordenados son pedantes. Estas uniones que hacemos —a menudo sin base— se llaman teorias implicitas de la personalidad. Las teorias implicitas de la personalidad pueden ser mas simples 0 mas camplejas. Lo malo es que, sino se contrastan con la realidad, tienden a irse simplificando ellas mismas. Un ejemplo seria la teoria de aquel que habla de su reciente conoci- miento de una persona, y la desoribe como “es muy impuntual, es decir, impredecible, 0 sea, no 's¢ sabe someter @ narmas"’ Al poco, y, como de- ‘clamos, sino se somete a contraste con la reali- dad, puede quedarse en “es un rebelde, 0 seo, le veo mal’, Que puede convertirse en un "'es un loco’, 0 sencillamente en un ''me cae fatal”. Es- +a seria la maxima simplificaci6n. Un autor ya cls sico probaba que las teorfas aplicadas a una per- sona eran mas complejas si seguian en su forma- cidn inmediatamente a un encuentro, y se iban haciendo cada vez mas simples segun el contac- to con [a persona pertenecia mas al pasado. 'Y nos podemos preguntar, gcontrastamos con a realidad nuestras teorlas implicitas de la persona- lidad? Una respuesta negativa implica la tenden- cia a reducir a breves clichés mis impresiones de los demas, 4, Los estereotipos y prejuicios EI concepto de estereotipo En 1798, en Londres, un periédico daba la siguien- te noticia: El conocido Didot, impresor francés, junto con un alemén llamado Herman, han anun- ciado un nuevo descubrimiento en el arte de im- primir, que han llamado estereotioo", Pronto la pa: labra estereotipo pas6 a significar algo “que se repite sin cambios". Hacia 1900 los psiquiatras usaban ya la palabra "'movimientos estereatipa- dos’ para designar a esos movimientos que al- ‘gunos pacientes repiten de forma mecénica Nosotros la usamos en psicalogia social para ca- lificar @ aquellos conocimientos que se adaptan a un esquema general, Una buena definicién se- Tia ésta: “Estereotipo es aquel conjunto de carac- teristicas (constructos) que aplicamos a un gru: po determinado de personas, y que solemos api: car a cada miembro de ese grupo de forma repe- titiva, descuidando © no atendiendo a lo individual” En realidad los estereotipos son teorias implicitas de la personalidad, y, como ellas: 2. Deforman nuestra percepcidn, actuando ‘como un filtro. A veces son tan poderosos que nos obligan a negar o deformar rasgos de los individuos, para que se ajuste su percepcién a lo que creemos que “debe ser’’ segin el grupo al que pertenece. Es lo que sucede cuando, empefiados en un fuerte estereoti- po de lo aleman, nos negamos a ver que es- ta persona concreta no es ese cabeza cua- drada e impenitente trabajador que deberia ser segtin nuestro estereotipo. b. Condicionan nuestra valoracién de los de- més. El obrero 0 la empleada doméstica que trata de mejorar su situacién econdmica, provoca juicios de este estilo: “es el eterno descontento”; mientras que si se trata de un joven profesional de la clase media, la valo- raci6n iré por otro camino: "desea labrarse Un porvenir, y tiene ambicién”. ©. Conforman nuestras expectativas. Seguin los esteraotipos debemos esperar unas conduc- tas muy definidas de las personas de cada ‘grupo. Un andaluz ha de ser gracioso, un es- Cocés tacario... Claro que como todos tende- mos a responer a lo que creemos se espera de nosotros, no es de extrariar que los este- reotipos resulten “’ser verdad’ en muchas ‘ocasiones, porque nuestro interlocutor, si- quiendo su tendencia a no defraudar, hace buena la profecia, Los estereotipos son buenos o malos Durante mucho tiempo, y por razones que se han expuesto antes, se supuso que el estereotipo era la peor lacra de la percepcién interpersonal. Hoy se piensa que el estereotipo es mas frecuente de lo que se pensaba, Y ademds, que muchos de ellos nos porporcionan una notable exactitud en la percepcidn de los demas. A nosotros nos inte- resa tomar conciencia de cudntas veces y con qué radicalidad estereotipamos a los demas, como si ‘no {ueran individuos itrepetibles, sino como si todo lo que son les viniera de pertenecer a grupos: a su ser mujer, espartola, de cuarenta afios, diag- nosticada de depresiva... Es decit, como si no tue~ ra ella misma. Pero también nos interesa cono- cer bajo qué circunstancias nuestros estereotipos pueden “perfeccionarse”, y ponerse al servicio del buen conocimiento de los demas. La experiencia de contacto directo La creencia de que los estereotipos desaparecen se hacen mds exactos con el tiempo dedicado a tratar al otro no es exacta, Oakes y Corsini pro- bbaban hace ya mucho tiempo que "una experien- cia directa ayuda mucho en un primer momento a tener un conacimiento del otro menos estereo- tipado, Una experiencia muy prolongada y abun- dante no mejora mucha la situacién’”. La conclu- sidn es la siguiente: forjamos nuestras primeras impresiones muy pronto, y las modificamos po: co con el paso del tiempo. La acumulaci6n de estereotipos Varios autores han demostrado que no se perci- be mejor al otro por abservarie muy atentamen- te, ni por escuchar una charla previa sabre los pe- ligros de ser esquematico a la hora de juzgar a los demas, Pero si mejoraba notablemente la per- cepcién si los sujetos acumulaban muchos y va~ riados estereotigas sobre a persona observada. Instrucciones como éstas; "No te dejes llevar solo, del hecho de que es vardn: piensa también que es médico, casado, tiene cinco hijos, y que nacié en Barcelona”, llevaban 2 una apreciacién bas- tante buena acerca de quién es esta persona concreta Ei hecho de saber esperar Nuesira percepcién de los demas se hace menos estereotipada si logramos que pase algun tiem- po entre el contacto con ellos, y la adjudicacion. de uno 0 varios estereotipos. Si logramos, cosa diffci, saber esperar. Si caemos en la cuenta de que os estereotipos. son la base de nuestros prejuicios, ya que tener prejuicios no es sino formarse estereotipos de los demas e impregnarlos de emocién, veremos Io m- portante de preguntarnos en este momento 9c" Nuestros propios estereotipos. Cudles son fuerza tienen, cémo los podemos meors" = La percepcion de los demas El proceso de conocer a los demas es muy complejo, por lo que hay que conocer las dificultades que entrafia para poder superarlas. La percepcién que tenemos de los demas: — es siempre una seleccién que es consecuencia de las necesidades del que percibe percibe, de su disposicién mental y de sus estados emocionales — tiende a ser ordenada y a tener sentido. Cuando conocemos a una persona, comenzamos por atribuirle constructos respon- sables de que, con muy pocos datos, formemos impresiones muy complicadas. Si un constructo gira alrededor del hecho de la pertenencia de la persona @ un grupo, se llama estereotipo. Los estereotipos nos hacen perder de vista lo individual, pero nos proporcionan un conocimiento valido siempre que se cumplan algunas condiciones. Ficha de lectura: UTD, La personalidad humana, Madrid 1989, pp. 99-126. Actividades: 1 Tata de identiticar los constructos que utizas con més frecuencia ¢Son suficientes 0 simplemente sirven para diviir alas personas en grandes grupos ifuertes-débiles, ricos- pobres, hombres-mujeres!? Identifica un prejuicio personal tuyo. Tata de descubrir el estereotipo que se encuentra fen su ofigen. Si trabaidis en grupo, tras ponsrios en comin, buscad caminos para majoraros.