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LA URBE HISPANOAMERICANA1

Análisis del aspecto físico de su formación

Víctor Manuel Salas Velásquez.2

El aspecto físico de las ciudades hispanoamericanas se fundamenta en las Ordenanzas para la


fundación de ciudades, que evidentemente no constituyeron una normativa totalmente nueva para la
época en la cual se dictaron; en realidad, “materialmente fueron el producto final de un conjunto de
normas dictadas durante el proceso de conquista y poblamiento realizado en décadas y que por
aproximaciones sucesivas se fueron repitiendo y perfeccionando posteriormente en cada proceso de
descubrimiento y poblamiento.” 3

Se estableció así, con precisión las reglas e instrucciones relativas a la forma urbana de las ciudades
en el nuevo mundo, consideradas como “el primer cuerpo orgánico de normas jurídicas sobre
ordenación urbana que se haya dictado jamás.” (Brewer-Carías, 1998, p. 27) -único en la historia
universal- y que dio lugar a un modelo que contrastaba con las ciudades medioevales de trazado
irregular, de donde provenían los invasores-conquistadores, por lo general, andaluces y extremeños.

I. EL PROCESO FÍSICO DE LA FUNDACIÓN DE CIUDADES


Este Cuerpo Orgánico de Normas Jurídicas sobre ordenación de territorio y población para la ciudad,
además de otros después de 1573, sigue siendo materia de estudio, como el realizado por los
germanos Gormsen y Haufe (1992) para las ciudades hispanoamericanas en el periodo denominado
colonial,4 y Heineberg (1996) con el estudio para el periodo virreinal de las ciudades sudamericanas, 5
de ambos estudios se determina que la fundación de las ciudades Hispano-Americanas se produjo
en cinco períodos:
1.- Primeros puntos de apoyo hasta 1513.
2.- Experimental entre 1513 y 1520.
3.- Mayor fundación urbana entre 1521 y 1572.
4.- Consolidación de estructuras urbanas existentes y colonización de territorios lejanos entre
1573 y 1750.
5.- Las Reformas Borbónicas de finales del siglo XVIII.

1
El presente artículo es parte de una investigación realizada en la Maestría en Arquitectura, Mención Vivienda de la
Sección de Posgrado y Segunda Especialización de la Universidad Nacional de Ingeniería.
2
Arquitecto, docente de la Escuela Profesional de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura e Ingeniaría, de la
Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco.
3
Brewer-Carías, A. (1998) Poblamiento y Orden Urbano en la conquista española de América. Ordenamientos
Urbanísticos. Valoración crítica y perspectivas de futuro¸ Jornadas Internacionales de Derecho Urbanístico, Santiago de
Compostela. [En línea] Fecha de consulta: 5 de febrero del 2015. Disponible en: http http://www.allanbrewercarias.com
4
Gormsen, E. y Haufe, H. (1992) La ciudad en la colonización de Latinoamérica. América 1942-1992. Nuevos mundos -
nuevas realidades. Ensayos, hg.v. Instituto Preubischer Iberoamericano de Patrimonio Cultural y Museo de Etnología del
Estado de Berlín, Braunschweig 1992, 148-158.

5
Heineberg, H. (1996) Desarrollo y estructura de antiguas ciudades coloniales españolas en América del sur según los
planos de Lima (1872), Bogotá (1852) y Montevideo (1865). Tras las huellas: dos viajeros alemanes en tierras
latinoamericanas. [En línea] Fecha de consulta: 12 de abril del 2015. Disponible en:
http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/historia/hue/hue4.htm

1
Estos periodo planteados en la década de los 90 del siglo XX por investigadores germanos, son
contrastados con documentos anteriores y posteriores de investigadores latinoamericanos e
hispanos, lo que nos permite determinar más de las características de estos periodos.

1. Periodo de desarrollo de primeros puntos de apoyo hasta 1513, como fase previa a la
urbanización, con bases de expedición protegidas: fortificaciones simples, campamentos,
rancherías, o asentamientos de existencia efímera como fueron: La Española (1494), Santo
Domingo (1496) y La Isabela (1497).
Gutiérrez y Hardoy (1987) atribuyen el fracaso generalizado de los casi 40 establecimientos
realizados hasta 1513, a la ausencia de una base agropecuaria capaz de garantizar la
subsistencia de la población colonizadora, en un momento en el que cada centro debía sobrevivir
de manera autónoma, sin ningún tipo de auxilio de la metrópoli, ni de otros centros americanos.6
Para Navarro (2006) esto obedece a un proceso desigual, no sistemático, porque está probado
que la Corona actuó por impulsos, conforme recibía información acerca de los nuevos territorios
conquistados, confiando la mayoría de las decisiones a quienes, en su nombre, actuaban en el
lugar.7

2. Periodo experimental, entre 1513 y 1520 aproximadamente, con el inicio de la actividad


jurisdiccional de reparto del territorio y manifestación de la urbanización, produciéndose también
el primer asentamiento del poder eclesiástico y laico,8 de este modo se fundaron en la zona
caribeña las primeras ciudades como puntos de partida para la conquista y asignación territorial
de la tierra firme - Santiago de Cuba (1515), Ciudad de Panamá (1519) y Villa de San Cristóbal
de La Habana (1519),

Con las normas del modelo jurisdiccional de reparto funcional del suelo se da lugar al: solar
urbano, heredad de tierra para cultivos de huerta, viña y olivar, y tierras de labor, según la
estimación de productividad de la tierra.9 Además incluía la obligación de trabajar la tierra y
construir la casa en la urbe, introduciendo desde el primer momento el concepto del orden,
como garantía para el futuro de la nueva ciudad. De manera especial al incluir como fundamento
del orden de las futuras ciudades fundadas, se hace referencia al orden formal, al orden físico y
productivo, y al mismo tiempo, al orden social resultante del procedimiento.

3. Periodo de mayor fundación urbana, entre 1521 y 1572, con alrededor de 20 de las principales
ciudades permanentes en la actualidad: San Juan de Puerto Rico (1521) Cartagena de Indias

6
Gutierrez, R. y Hardoy, J. (1987) La ciudad hispanoamericana en el siglo XVI. La ciudad Iberoamericana. Actas del
Seminario Buenos Aires. Madrid: Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo 1987, págs. 93-119.
7
Navarro, M. (2006) Las fundaciones de ciudades y el pensamiento urbanístico hispano en la era del Descubrimiento.
Scripta Nova. Revista electrónica de geografía y ciencias sociales. Barcelona: Universidad de Barcelona, vol. X, núm. 218
(43). [En línea] Fecha de consulta: 05 de marzo del 2015. Disponible en: http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-218-43.htm
8
Navarro (2006) menciona que, la primera instrucción obedece a la necesidad de escoger el lugar adecuadamente, con las
especificaciones habituales acerca de las cualidades de salubridad de aguas y aires, y sobre la actividad jurisdiccional de
reparto del territorio según la tradicional distinción entre peonía y caballería. Dado el carácter evangélico de la conquista,
lo primero que debía construirse era la Iglesia, de acuerdo con la Instrucción para la traza de las ciudades.
9
Dado que la capacidad productiva del suelo era el criterio a considerar en los repartos, siguiendo la tradición del derecho
hispano medieval, esta concepción de reparto basada en criterios de productividad ha dado como resultado una cierta
variedad de dimensiones de las tierras agrarias.

2
(1533), San francisco de Quito (1534), Lima (1535), Buenos Aires (1536), Bogotá (1538),
Santiago de Chile (1541), entre otras ciudades y muchos asentamientos de diferentes Órdenes
religiosas.

Sin embargo, desde una perspectiva global respecto a la misión en el territorio, para Romero
(1967) este cuerpo orgánico de normas jurídicas sobre ordenación urbana, ha producido: La
ciudad fuerte, La ciudad enlace, La ciudad etapa, La ciudad sobre población indígena, La ciudad
minera, y La ciudad Institucional.10 Y para Gutiérrez (2005) produjo de manera especial tipologías
alternativas que escapaban a la trama ordenada tipo damero, entre las que considera: Ciudades
irregulares, semicirculares, superpuestas, fortificadas, espontáneas; para el orden rural los
pueblos que nacen de capillas, fuertes, haciendas y postas; además de los pueblos de indios que
nacen de las reducciones.11

4. Periodo de consolidación de estructuras urbanas existentes y colonización de territorios


lejanos, entre 1573 y finales del siglo XVIII, producto del más amplio cuerpo legal del
urbanismo español, las “Ordenanzas de descubrimiento y población” de 1573, reglamentó los
rasgos característicos de la estructura de la ciudad colonial, 12 que se consolido en el periodo
anterior y marca el inicio de un modelo que se realiza por rígido la concepción barroca.

5. Periodo de las llamadas Reformas Borbónicas de finales del siglo XVIII, las estructuras
urbanas existentes se sometieron a las nuevas normas sanitarias donde el estilo barroco es
relevado por el neoclasicismo. Fueron de gran importancia para el desarrollo de las antiguas
ciudades coloniales y a las que aparecieron a inicios del siglo XIX, porque tras la emancipación
política de España, el plano de trazo regular no sólo seguía siendo obligatorio, sino que incluso
llegó a aplicarse con más rigor dentro de la colonización interior, entre ellas, cabe mencionar el
establecimiento de colonias agrícolas y nuevas fundaciones sobre áreas despobladas. 13

Por tanto; de manera especial la fundación de las ciudades y la forma en que esta se hizo fue
conforme a precisas Instrucciones Reales de Ordenanzas donde se escogía el sitio adecuado, se
nombraban sus autoridades, se trazaba el plano de la ciudad a cordel y regla, se asentaban vecinos
(colonos), se distribuían tierras y se imponían demandas económicas a las comunidades indígenas.

10
Romero, J. (1967) La ciudad hispanoamericana: historia y situación. Montevideo. Las fundaciones de ciudades y el
pensamiento urbanístico hispano en la era del Descubrimiento. Navarro (2006).

11
Gutiérrez, R. (2005) Arquitectura y Urbanismo en Iberoamérica. Barcelona: Catedra Editorial. De manera especial
revísese el Capítulo 5. La expansión urbana de América.
12
La principal característica de la ciudad colonial era, la Plaza Mayor de forma rectangular y situada en el centro alrededor
de esta se debían asentar las principales instituciones del poder político, eclesiástico y civil con edificios monumentales;y
con esta Ordenanza se hizo obligatorio -aunque ya antes se había aplicado frecuentemente- el plano de trazo regular
ortogonal tipo damero con una longitud lateral de los cuadrados de cerca de l00 metros, a partir de aquí llamadas cuadras
o manzanas.
13
Perfetti, M. (1995). Las transformaciones de la estructura urbana de Medellín . Madrid: Escuela Técnica Superior de
Arquitectura de Madrid. Recuperado el 18 de abril del 2017, en:
http://oa.upm.es/13745/1/transformacionesurbanasmedellin.pdf

3
En resumen, existe constancia de la fundación de alrededor de 230 ciudades permanentes desde
1502, y en 1630 se registraban unas 330, con probabilidades de alcanzar cifras mayores.14 El
proceso de creación de ciudades disminuye durante el siglo XVII y se acelera de nuevo en la segunda
década del siglo XVIII producto de las nuevas políticas implantadas por el poder borbónico.

II. CARACTERÍSTICAS DE LA CIUDAD HISPANOAMERICANA

Según Del Vas Mingo (1999, p. 72), el Nuevo Mundo se ordenó dividido en demarcaciones
territoriales y en el aspecto político-gubernativo fueron virreinatos, en los cuales quedaron
comprendidas las gobernaciones de mayor o menor extensión, divididas en corregimientos y
alcaldías mayores. En lo judicial la demarcación se denominó audiencia, sin que su distrito
necesariamente hubiera de coincidir con el de una o varias gobernaciones. 15.

14
En el siguiente link, se detalla la lista de las ciudades fundadas por los colonizadores españoles desde la fecha del
descubrimiento de América hasta el año 1599. Son aproximadamente 700 ciudades fundadas en tan solo un siglo.
Recuperado el 23 de mayo del 2017, en http://www.historiadelnuevomundo.com/index.php/2015/01/fundacion-de-
ciudades-espanoles-en-el-nuevo-mundo-en-el-siglo-xvi/
15
Del Vas Mingo, M. (1999) La problemática de la ordenación territorial en Indias (ss. XVI-XVIII). Revista Complutense
de Historia de América. Madrid: Universidad Complutense. ISSN: 1132-8312, N° 25, págs. 67-98 [En línea] Fecha de
consulta: 10 de febrero del 2016. Disponible en: http://revistas.ucm.es/index.php/RCHA/article/view/RCHA9999110067A

4
Como resultado del Cuerpo Orgánico de Normas Jurídicas sobre ordenación de territorio y población
para la ciudad, es evidente que se produjo un rasgo común en todos los asentamientos humanos
Hispanoamericanos, constituido no solo por ciudades, también se crearon villas reales de minas,
sitios y pueblos de indios, los que a su vez establecieron los términos de las fronteras jurisdiccionales,
y en función a los intereses económicos particularizaron los desarrollos regionales.

También se debe reconocer la estrecha relación territorial entre las ciudades, villas reales de minas,
sitios y pueblos de indios con el área rural, debido a la necesidad de: autoabastecimiento con la
propiedad, explotación de la tierra, y de los vínculos sociales.

Por lo mismo; en el territorio el Cuerpo Orgánico de Normas Jurídicas establecieron tres tipos de
suelo: la urbe (considerado como el núcleo de la ciudad), la periferia urbana y el área rural, las
cuales pasamos a reconocer.

1. LA URBE no importando la ubicación geográfica en el Nuevo Mundo, según la ordenanza debía


contar con una estricta estructura urbana, a la que consideramos como el núcleo de la ciudad.

Por lo mismo, la idea del Orden Urbano impregnó el proceso de poblamiento, como un proceso
absolutamente innovador, siendo lo más importante que todas las ciudades se debían trazar
conforme a un plano regular, ortogonal tipo damero, con su Plaza en el centro, y en los casos de
ciudades costeras con la Plaza abierta al mar. Ello implicó, el regreso al uso de la regla, y líneas
precisas, a fachadas rectilíneas e incluso, al uso de los ángulos rectos en las esquinas, dando
origen al plano regular que se convirtió en obligatorio para ciudades y edificaciones.

Los asentamientos Hispanoamericanos de manera general estaban compuestas por una Plaza
Mayor, Manzanas con Solares regulares y Calles organizadas de manera regular, 16 Edificaciones
en los solares de importancia para las principales instituciones del poder eclesiástico y laico con
edificios monumentales como catedral, ayuntamiento-cabildo, gobierno, juzgado, hospital,
mercado, fortificación, palacios, viviendas, entre otros. Se cuidó también de la higiene y del orden
en la ciudad, mandando se localizasen mataderos, pescaderías, curtidurías y otros
establecimientos que contaminan, en lugares en los que sea fácil deshacerse de los residuos,
por ejemplo: a orillas de un río o del mar.

2. LA PERIFERIA URBANA estaba constituida por tres tipos de suelo comunal: El ejido, las
dehesas, y el sistema de terrenos propios del lugar. Para Navarro (2006) estos tres tipos de
suelo comunal, generalmente se situaban organizando un anillo concéntrico que establecía
garantías para la defensa y el futuro crecimiento de la ciudad. Desde su límite, se configuraba el
territorio agrario de dimensiones mayores, que se medía en suertes, produciendo una

16
Navarro (2006) menciona que los solares del pueblo, que han de disponerse de manera reconocible, dan lugar a la
conocida disposición de la cuadra o lote superficial que configura la manzana urbana, pudiendo constituir una propiedad
individual, o ser compartida por dos, tres, o cuatro avecindados. La ocupación de la manzana da lugar a la disposición de
la fachada urbana y el corral o claustro que ordena las dependencias. Con el tiempo, se consideró la dimensión de 100 varas
como medida para la manzana, 10 metros (unos 20 pasos de agrimensor) para el ancho de las calles, que debían orientarse
tomando como referencia los ángulos de la plaza, por lo que serían trazadas a medios rumbos con respecto a los ejes del
cuaternario. Forma rectangular para la plaza principal de la población, y posición desplazada de la iglesia con respecto al
centro de la plaza, en la que se distribuirán otros edificios significativos, tales como la sede del Cabildo, de la Aduana, e tc.

5
zonificación gradualmente creciente y concéntrica, que ha configurado la imagen característica
de la ciudad hispanoamericana, según la agregación progresiva de superficies (Kingman,
1992).17 Los ejidos, las dehesas, y el sistema de terrenos propios del lugar, estaban definidos
dentro del conjunto de actas fundacionales, porque asumían el soporte de la estructura del
núcleo, potenciando y correlacionando el carácter propio que adquiere el proceso de
colonización, enmarcando así un territorio que limitaba las acciones del exterior (Perfetti, 1995,
p. 29).

 El Ejido, generalmente bordeaba el camino de ronda de la población, que era utilizado por
los ganados que no entraban en la urbe o villa. Se utilizó tradicionalmente en la villa hispana
como reserva de suelo en la periferia urbana, para diversas actividades comunales,
instalación de las eras, y para permitir el paso de ganados sin perjuicio de otras actividades.
Deler (1992) menciona que eran fuente de rentas para la municipalidad y lugar de recreación
de la población urbana, así como ciertos terrenos otorgados a las principales comunidades
religiosas en contrapartida de su rol social.
 Las Dehesas, por el contrario, eran terrenos vallados de uso comunal, eran reservadas
para el pasto de los ganados, entre los que se encontraban los pertenecientes al común, con
destino a las tierras de labor también comunales, como la infraestructura para las
manufacturas (obrajes) y la producción de materiales de construcción, a la carnicería, y
aquellos que debían poseer los vecinos.
 El sistema de terrenos propios del lugar, contaba con una reserva de suelo próxima a la
urbe o villa para diversos usos agrarios, que generalmente eran explotados a censo, y con
diversas fórmulas de pago, que incluían el pago en especies de la cosecha del año.

3. EL ÁREA RURAL se designó a los espacios de accesibilidad limitada o de recorrido difícil, con
potencialidades agrícolas mediocres, a veces convertidas en zonas refugio para las poblaciones
que han huido de los trabajos compulsivos, cuando no son controlados por las etnias
particularmente rebeldes. Sólo la existencia de riquezas mineras o la necesidad de asegurar la
permanencia de un itinerario importante conducen a los españoles a manifestar allí una presencia
discontinua y un control puntual.

Wyrobisz (1980:29) menciona que el territorio restante de aquellas cuatro leguas distribuidas al
fundar la ciudad, se dividió en cuatro partes: un cuarto corresponde al fundador, y las tres cuartas
partes restantes se distribuyen equitativamente entre todos los habitantes de la ciudad como sus
tierras de cultivo. Y para Deler (1992) la simbiosis caracterizada entre la ciudad y su jurisdicción
territorial se encontraba tanto más acentuada debido a que muchos habitantes de las ciudades
vivían de las rentas obtenidas de la explotación de la gran propiedad periférica, resultado de la
dominación, segregación y acantonamiento de los hombres en el modelo centro-periferia, y la
oposición entre el espacio de los españoles y el espacio de los indios. 18

17
Kingman, E. (1992) Ciudades en Los Andes, Visión histórica y contemporánea. Nueva edición. Lima: Institut français
d’études andines.

18
Deler, J. (1992) Ciudades Andinas: viejos y nuevos modelos. Ciudades en Los Andes, Visión histórica y contemporánea.
Nueva edición. Lima: Institut français d’études andines, ISBN: 9782821844964 [En línea] Fecha de consulta: 06 junio
2016. Disponible en: http://books.openedition.org/ifea/2234

6
ESQUEMA DE LA RELACION ENTRE LOS ASENTAMIENTOS HISPANOAMERICANOS Y EL
TERRITORIO SEGÚN LAS RALES ORDENANZAS

ASENTAMIENTO TIERRA ADENTRO

ASENTAMIENTO COSTERO

LEYENDA
1. LA URBE (ciudad y/o villa)
2. LA PERIFERIA URBANA
3. EL ÁREA RURAL

ASENTAMIENTO EN EXPANSION

Fuente: Deler (1992) Ciudades Andinas: viejos y nuevos modelos. Ciudades en Los Andes, Visión histórica y
contemporánea. Lima: Institut français d’études andines,

7
ESQUEMA DE LOS ASENTAMIENTOS HISPANOAMERICANOS
Y LAS CLASES SOCIALES SEGÚN ORDENANZAS

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