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LOS NOMBRES DE DIOS


Edición en español publicada por
Casa Promesa - 2014
Uhrichsville, Ohio

Publicado originalmente en inglés con el título


THE NAMES OF GOD: FULLY ILLUSTRATED
© 2009 by George W. Knight

Print ISBN 978-1-63058-706-2

ebook Editions:
Adobe Digital Edition (.epub) 978-1-63409-172-5
Kindle and MobiPocket (.prc) 978-1-63409-173-2

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valor excepcional y aliento bíblico a las personas.

Impreso en China.

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CONTENIDO

INTRODUCCIÓN. Un libro de nombres

PARTE 1 Nombres de Dios Padre

ABBA, PADRE
ALFARERO
ALTÍSIMO
ANCIANO DE DÍAS
CANCIÓN
CORONA DE GLORIA / DIADEMA DE HERMOSURA
CREADOR
CREADOR DE ISRAEL
DIOS ALTÍSIMO
DIOS DE ABRAHAM, DE ISAAC Y DE JACOB
DIOS DE DIOSES
DIOS DE LOS CIELOS
DIOS DE MI SALVACIÓN
DIOS DE PAZ
DIOS DE TODA CONSOLACIÓN
DIOS DE TODA LA TIERRA
DIOS ETERNO
DIOS QUE VE

5
DIOS TODOPODEROSO
DIOS VIVIENTE
EL QUE REGIRÁ
ESCUDO
FORTALEZA
FORTALEZA (FUERZA)
FUEGO CONSUMIDOR
FUENTE DE AGUA VIVA
FUENTE DE TODO CONSUELO
FUERTE DE JACOB
FUERZA DE MI SALVACIÓN
GUARDADOR
GUÍA AUN MÁS ALLÁ DE LA MUERTE
HACEDOR
HERMOSO ATAVÍO
JAH
JEHOVÁ
JEHOVÁ DE LOS EJÉRCITOS
JEHOVÁ QUE OS SANTIFICO
JEHOVÁ TU SANADOR
JEHOVÁ JUSTICIA NUESTRA
JEHOVÁ-JIREH
JEHOVÁ-NISI
JEHOVÁ-SALOM
JUEZ
JUEZ DE TODA LA TIERRA
LEGISLADOR
LIBERTADOR
LUZ
LUZ DE ISRAEL
MAJESTAD EN LAS ALTURAS
MANANTIAL DE AGUA VIVA
MARIDO
MORADA

6
MURO DE FUEGO
PADRE
PADRE DE GLORIA
PADRE DE LAS LUCES
PADRE DE LOS ESPÍRITUS
PADRE DE MISERICORDIAS
PADRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
PASTOR
PORCIÓN
RECTO
REDENTOR
REFUGIO (HOGAR)
REFUGIO (PROTECCIÓN)
REY
REY DE GLORIA
ROCA
SALVADOR
SANTO
SEÑOR DIOS DE ISRAEL
SOMBRA
TORRE FUERTE
YAHVÉ
YO SOY EL QUE SOY

7
PARTE 2 Nombres de Dios Hijo

ABOGADO
ADÁN
ALFA Y OMEGA
AMÉN
AMIGO DE PUBLICANOS Y DE PECADORES
ÁNGEL DE SU FAZ
ÁNGEL DEL PACTO
APÓSTOL
ÁRBITRO
AURORA DE LO ALTO
AUTOR DE LA SALVACIÓN
AUTOR Y CONSUMADOR DE LA FE
BIENAVENTURADO Y SOLO SOBERANO
BUEN PASTOR
CABEZA DE LA IGLESIA
CABEZA DE TODO PRINCIPADO Y POTESTAD
CABEZA DEL ÁNGULO
CAMINO
CARNE
CARPINTERO
CETRO DE ISRAEL
CONSEJERO
CONSOLACIÓN DE ISRAEL

8
CORDERO
CORDERO DE DIOS
CORDERO QUE FUE INMOLADO DESDE EL
PRINCIPIO DEL MUNDO
CRISTO
CRISTO CRUCIFICADO
CRISTO JESÚS SEÑOR NUESTRO
DESEADO DE TODAS LAS NACIONES
DESTINADO DESDE ANTES DE LA FUNDACIÓN DEL
MUNDO
DIOS
DON DE DIOS
EL TODO, Y EN TODOS
EMANUEL
ESCOGIDO
ESCOGIDO DE DIOS
ESCOGIDO DE MI PUEBLO
ESPERANZA DE GLORIA
ESPÍRITU VIVIFICANTE
ESPOSO
ESTRELLA DE JACOB
ESTRELLA RESPLANDECIENTE DE LA MAÑANA
FIEL
FIEL CREADOR
FIEL Y VERDADERO
FIN DE LA LEY
FUEGO PURIFICADOR
FUNDAMENTO
GLORIA DE ISRAEL
GRAN PROFETA
GRAN SUMO SACERDOTE
GUIADOR
HEREDERO DE TODO
HIJO AMADO

9
HIJO DE ABRAHAM
HIJO DE DAVID
HIJO DE DIOS
HIJO DE JOSÉ
HIJO DE MARÍA
HIJO DEL HOMBRE
HIJO SOBRE SU CASA
HIJO UNIGÉNITO
IMAGEN MISMA DE SU SUSTANCIA
JABÓN DE LAVADORES
JEFE Y MAESTRO A LAS NACIONES
JESÚS
JESÚS EL GALILEO / JESÚS DE NAZARET
JUEZ DE VIVOS Y MUERTOS
JUSTO (INOCENTE)
JUSTO (RECTO)
LEÓN DE LA TRIBU DE JUDÁ
LIBERTADOR
LUZ
LUZ DEL MUNDO
LUZ PERPETUA
MAESTRO
MAESTRO BUENO
MANANTIAL
MÁS QUE JONÁS / MÁS QUE SALOMÓN
MEDIADOR
MEDIADOR DE UN NUEVO PACTO
MÉDICO
MESÍAS
MINISTRO DEL VERDADERO TABERNÁCULO
NIÑO
NIÑO JESÚS
NUESTRA PASCUA
OBISPO DE VUESTRAS ALMAS

10
PACTO AL PUEBLO
PADRE ETERNO
PAN
PENDÓN A LAS NACIONES
PIEDRA DEL ÁNGULO
PIEDRA VIVA
PLANTA DE RENOMBRE
PODER DE DIOS
PODEROSO SALVADOR
POSTRER ADÁN
PRECURSOR
PRIMICIAS
PRIMOGÉNITO
PRIMOGÉNITO DE ENTRE LOS MUERTOS
PRÍNCIPE
PRÍNCIPE DE LOS PRÍNCIPES
PRINCIPIO DE LA CREACIÓN DE DIOS
PROPICIACIÓN POR NUESTROS PECADOS
PUERTA
RABÍ / RABONI
RAÍZ Y LINAJE DE DAVID
REDENTOR
RENUEVO DE JUSTICIA
RESPLANDOR DE SU GLORIA
RESURRECCIÓN Y VIDA
REY
REY DE LOS JUDÍOS
REY DE LOS SANTOS
REY DE REYES
ROCA ESPIRITUAL
SALVADOR
SALVADOR DE SU CUERPO
SANTO / SANTO DE DIOS
SEÑOR

11
SEÑOR ASÍ DE LOS MUERTOS COMO DE LOS QUE
VIVEN
SEÑOR DE LA MIES
SEÑOR DE PAZ
SEÑOR DE SEÑORES
SEÑOR DE TODOS
SEÑOR DEL CIELO
SEÑOR DEL DÍA DE REPOSO
SIERVO JUSTO
SILOH
SIMIENTE DE LA MUJER
SOBERANO DE LOS REYES DE LA TIERRA
SUMO SACERDOTE SEGÚN EL ORDEN DE
MELQUISEDEC
TESTIGO FIEL Y VERDADERO
TODOPODEROSO
UNGIDO
UNGIDO DEL SEÑOR
ÚNICO Y SABIO DIOS
VARA DEL TRONCO DE ISAÍ
VARÓN DE DOLORES
VARÓN DE TU DIESTRA
VENIDO DE DIOS COMO MAESTRO
VERBO
VERDAD
VID
VIDA
VIDA ETERNA
YO SOY

12
PARTE 3 Nombres de Dios Espíritu Santo

BUEN ESPÍRITU
CONSOLADOR
ESPÍRITU DE ADOPCIÓN
ESPÍRITU DE CONOCIMIENTO Y DE TEMOR DE
JEHOVÁ
ESPÍRITU DE CONSEJO Y DE PODER
ESPÍRITU DE CRISTO
ESPÍRITU DE DIOS
ESPÍRITU DE FE
ESPÍRITU DE GRACIA Y DE ORACIÓN
ESPÍRITU DE JUICIO / ESPÍRITU DE DEVASTACIÓN
ESPÍRITU DE LA PROFECÍA
ESPÍRITU DE SABIDURÍA Y DE REVELACIÓN
ESPÍRITU DE VERDAD
ESPÍRITU DE VIDA
ESPÍRITU ETERNO
ESPÍRITU NOBLE
ESPÍRITU NUEVO
ESPÍRITU QUE ESTABA EN MOISÉS
ESPÍRITU SANTO
ESPÍRITU SANTO DE DIOS
ESPÍRITU SANTO DE LA PROMESA
GLORIOSO ESPÍRITU

13
PODER DEL ALTÍSIMO
SANTO
SIETE ESPÍRITUS, LOS
SOPLO DEL OMNIPOTENTE

ÍNDICE DE CITAS BÍBLICAS


ÍNDICE DE TEMAS
RECURSOS GRÁFICOS

14
Introducción

15
Un libro de nombres
Un amigo me preguntó recientemente en qué proyecto estaba
trabajando. Cuando le dije que estaba escribiendo un libro sobre los
nombres divinos en la Biblia —los del Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo— me dijo: «Genial, pero no sé cómo vas a llenar un libro con
solo esos tres nombres».
Al igual que mi amigo, muchas personas se sorprenden al
descubrir que hay muchos nombres para Dios Padre, Dios Hijo y
Dios Espíritu Santo en la Biblia. Solo me he ocupado de los más
importantes en este libro, y aun así son unos 250. Las tres Personas
de la Trinidad son tan sublimes en su gloria que hacen falta muchos
nombres para describirlas a ellas y a la obra que realizan en el
mundo.
Escribir este libro me abrió los ojos a una nueva y emocionante
manera de estudiar la Palabra de Dios. La he estudiado con todos
los métodos tradicionales: concentrándome con intensidad en cada
libro, explorando los temas principales y examinando las vidas de
personajes bíblicos. Pero no había dedicado mucho tiempo a
concentrarme en los nombres divinos contenidos en la Biblia. Al
hacerlo, cambió algo de mi idea preconcebida, enriqueció mi
entendimiento teológico y me aportó una nueva apreciación del
maravilloso Dios a quien servimos. Es mi oración que este libro te
guíe a la misma experiencia.
También he descubierto que muchos de los nombres divinos en la
Biblia han sido inmortalizados en grandes himnos antiguos de la
iglesia. A menudo, cuando estaba meditando en un nombre, me
venían a la mente las palabras de un himno que lo contenía. Por
ejemplo, el «Castillo fuerte» de Lutero encaja con la descripción
que hace Jeremías de Dios como nuestra fortaleza (ver Jer 16.19 y
Fortaleza en la Parte 1, Nombres de Dios Padre). Esta conexión
entre nombres e himnos era tan natural que decidí usar palabras de
estos en cuadros de texto que acompañan a los nombres en el libro.
Esta característica añadida puede hacernos recordar grandes himnos
que solíamos cantar con más frecuencia que hoy.
El libro se compone naturalmente de tres secciones: nombres de

16
Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo. Los nombres de
cada sección están en orden alfabético. Al final del libro hay un
índice de citas bíblicas, ordenadas de Génesis a Apocalipsis, lo que
te ayudará a encontrar los pasajes en los que aparecen los nombres.
Para recopilar los nombres he usado la tan familiar versión Reina
Valera Revisada de 1960. Pero presento también nombres tomados
de otras traducciones modernas (Nueva Versión Internacional, La
Biblia de las Américas, Nueva Traducción Viviente, Biblia La
Palabra, Biblia La Palabra de Dios para Todos, Traducción en
Lenguaje Actual; ver p. 4) junto con su equivalente en la versión
habitual.
Puede que te sorprenda cómo las traducciones modernas siguen a
la RVR1960 en muchos lugares. Pero las diferencias de las diferentes
versiones serán enriquecedoras. Por ejemplo, la RVR1960 traduce
como árbitro un apelativo a Jesús que en la NTV se vierte como
«mediador» y en la NVI como juez que decida. Así pues, la idea que
sugiere el nombre es que Jesús actúa como árbitro o juez imparcial
que habla a Dios Padre en favor nuestro.
Doy gracias a Paul Muckley de Barbour Publishing por retarme a
escribir este libro. La disciplina que he necesitado ha hecho de mí
una mejor persona. Me ha hecho aprovechar mis facultades
mentales más allá de lo que creí que podría. Y me ha hecho
profundizar en mi compromiso con nuestro Salvador Jesucristo,
exaltado por Dios Padre, quien «le dio un nombre que es sobre todo
nombre» (Fil 2.9).

George W. Knight
Nashville

17
18
PARTE 1
Nombres de Dios Padre
La Biblia afirma que Dios es uno, un ser único. Ninguna idea,
objeto o persona se puede comparar con él. Sus diversos
nombres muestran que está activo en el mundo y en las vidas
de los cristianos.
Como Creador, Dios hizo que existiera el mundo. Antes de que
nada fuese, él era. Él es todopoderoso, más fuerte que nada en el
universo. Nunca cambia, y está presente en todas partes al mismo
tiempo. Puesto que no hay lugar donde él no esté, lo sabe todo sobre
nosotros. El hombre no puede esconder sus pensamientos y acciones
de Dios.
Dios tiene ciertos atributos morales que definen su carácter. Es
santo, justo, amoroso y sabio. Todas estas verdades sobre él se
ilustran con los siguientes setenta y dos nombres que se le dan en la
Biblia.

19
Un reflejo del amor de los cristianos por Dios Padre puede ser el
amor de un niño por su padre.

20
ABBA, PADRE
Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta
de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú MARCOS
14.36

Este es el nombre por el que Jesús el Hijo se dirigió a Dios Padre en


su agónica oración en el huerto de Getsemaní. Abba es un término
afectivo arameo para «padre», algo así como «papá» en nuestro
idioma.
Los judíos solían evitar tales expresiones afectivas para Dios.
Pensaban en él como un ser sublime y muy superior a nuestra vida,
que exigía respeto. Había que hablar de él con silenciosa reverencia,
no como si fuera un miembro de la familia.
Pero para Jesús sí resultaba apropiado llamarle «Abba». Como
Hijo de Dios, Jesús conocía a Dios con mayor intimidad que nadie.
El mismo Jesús declaró: «… así como el Padre me conoce, y yo
conozco al Padre» (Jn 10.15).
Por medio de su muerte en la cruz, Jesús nos hizo posible conocer
a Dios como un Padre amoroso y perdonador. El apóstol Pablo
declara: «Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones
el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!» (Gá 4.6).

21
AGUA VIVA
Ver Fuente de Agua Viva.

22
ALFARERO
Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el
que nos formaste; [NVI: el alfarero] así que obra de tus manos
somos todos nosotros. ISAÍAS 64.8

El profeta Isaías deseaba ardientemente que el obstinado pueblo de


Judá se sometiese a Dios. Si se volvían como barro dúctil en las
manos del Señor, recibirían la forma de hermosas vasijas que
glorificarían su nombre.
Dios como alfarero es una gráfica imagen que aparece con
frecuencia en la Biblia. Por ejemplo, cuando el profeta Jeremías lo
consideró como tal, un alfarero deshizo una vasija en la que había
estado trabajando y tuvo que empezar de nuevo con el mismo trozo
de barro. Jeremías comparó a la nación de Judá con ese proceso
remodelador de alfarería. Tenían que amoldarse a Dios o el Señor
los remodelaría con su disciplina.
El autor de himnos George C. Stebbins expresa en positivo esta
verdad:
A tu manera hazlo, Señor.
Tú el Alfarero, y el barro yo;
dame la forma que quieres tú,
que en ti espero en total quietud.

23
ALTÍSIMO
Y tronó desde los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz. 2 SAMUEL
22.14

Este nombre de Dios aparece en un salmo que David escribió


después de haber sido librado del rey Saúl y de otros que querían
matarle (ver 2 S 22.1; 1 S 20.1; Sal 18). David compara la
capacidad salvadora de Dios con el poder que se desata en una gran
tormenta. El trueno es como la voz de Dios desde los cielos.
El libro de Salmos se refiere frecuentemente a Dios como el
Altísimo (ver Sal 9.2; 73.11; 107.11). El profeta Daniel también usó
este nombre (ver Dn 4.24; 7.18). En su largo discurso, justo antes de
morir, en el Nuevo Testamento, Esteban el mártir declara que «el
Altísimo no habita en templos hechos de mano» (Hch 7.48).
No hay nada en este mundo más grande que el Altísimo. Él
merece nuestra más profunda lealtad y más ferviente alabanza.

24
Antigua estatuilla egipcia de un alfarero trabajando en su torno

Nuestra visión del Altísimo


Un antiguo himno irlandés titulado «Sé tú mi visión»
declara que el Dios Altísimo debe ser la inspiración de
nuestras vidas.
Oh, Dios de mi vida, sé tú mi visión,
y tan solo me atraiga tu corazón.
Que mi pensamiento seas siempre tú,
y en todo camino seas tú mi luz.

25
ALTÍSIMO SOBRE TODA LA
TIERRA
Ver Dios de Toda la Tierra.

26
ANCIANO DE DÍAS
Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un
Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo
de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas
del mismo, fuego ardiente. DANIEL 7.9 [NTV: el Anciano]

Este nombre de Dios lo emplea únicamente el profeta Daniel (ver


Dn 7.13, 22). Él tuvo una visión de cuatro imperios que se alzaban
hasta alcanzar gran poder y preminencia, solo para al final caer y
desmoronarse en algo insignificante.
En contraste con la escasa duración de esos poderes del mundo
está Aquel que siempre existió y siempre existirá. El uso que Daniel
hace de las imágenes de la edad anciana para describir a Dios
sugiere su carácter eterno. A diferencia de los asuntos humanos y
terrenales, el Anciano de Días no está limitado por el tiempo. Todo
cambia a nuestro alrededor, pero él sigue siendo el mismo. La única
seguridad real que tenemos en este mundo es poner nuestra
confianza en el Anciano de Días.
Rey desde Tiempo Antiguo es un título que emplea el salmista
(ver Sal 74.12), y expresa básicamente la misma idea acerca de Dios
como el Anciano de Días.

Alabanza al Anciano de Días


En su himno «Al Dios invisible», Walter Chalmers Smith
expresa su alabanza al Señor como el Anciano de Días.
Al Dios invisible, sabio e inmortal,
oculto a mis ojos en la luz está;
Anciano de Días, glorioso sin par,
por siempre tu nombre hemos de alabar.

27
Estatuilla egipcia de una persona tocando la lira.

28
CANCIÓN
He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque
mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación
para mí. ISAÍAS 12.2

El duodécimo capítulo de Isaías es uno de los más cortos de su


libro. Pero muestra abiertamente su gozo al pensar en el Señor a
quien sirve. Además de este versículo que describe a Dios como su
Canción, cada uno de los versículos expresa este tema de alabanza y
adoración (ver cuadro de texto).

Alabanzas de alegría en el resto de Isaías 12:


• «Cantaré a ti, oh Jehová» (v. 1)
• «Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación»
(v. 3)
• «Cantad a Jehová» (v. 4)
• «Cantad salmos a Jehová» (v. 5)
• «Regocíjate y canta» (v. 6)

El pueblo de Dios tiene mucho por lo que cantar. Él ha provisto


para nuestra salvación por medio de su Hijo. Él nos sustenta cada
día con su amor y gracia. Él nos ha prometido vida eterna a su lado
en el cielo cuando partamos de esta vida terrenal. Él, al ser nuestra
Canción, merece ser alabado con nuestros cánticos de alegría.

29
CASTILLO
Ver Fortaleza.

30
CORONA DE GLORIA / DIADEMA
DE HERMOSURA
En aquel día Jehová de los ejércitos será por corona de gloria y
diadema de hermosura al remanente de su pueblo. ISAÍAS 28.5
[LBLA, NVI: hermosa corona/gloriosa diadema; BLP: corona,
pompa y hermoso atavío]

Isaías 28 contiene una predicción de que el pecado de Israel iba a


provocar que los invadiese una nación enemiga. Pero Dios tenía un
«resto» o remanente especial de personas que iban a evitar ese
juicio gracias a su fidelidad a él. Dios iba a ser «corona de gloria»
para esos obedientes. Iban a participar de su carácter: su santidad,
rectitud y justicia.
Dios también iba a recompensar a su remanente fiel dándoles una
diadema de hermosura. Una diadema era una banda colocada en la
cabeza de un rey, que simbolizaba su autoridad real. Como
cristianos, llevamos puesta nuestra especial diadema: nuestra
salvación. Esto muestra al mundo que pertenecemos al Señor y que
él nos ha encargado servirle como sus testigos en la tierra.

31
Esta corona de cobre, de unos 5000 años de antigüedad, fue
descubierta cerca del mar Muerto. Representaba la autoridad
religiosa o real en su tiempo.

32
CORONA
Ver Corona de Gloria/Diadema de Hermosura.

33
CREADOR
¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual
creó los confines de la tierra?
No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay
quien lo alcance [NVI: su inteligencia es insondable]. ISAÍAS 40.28
[LBLA, NVI, NTV, BLP: creador].

Al profeta Isaías le asombraba que el pueblo de Judá hubiese


rechazado al único Dios verdadero y estuviese adorando falsos
dioses. El Dios Creador había traído a existencia el universo por el
poder de su palabra (He 11.3). Esos ídolos paganos eran débiles e
insignificantes en comparación.
Desde el primer capítulo de la Biblia se nos enseñan varias
verdades importantes acerca de la creación divina del mundo y sus
moradores. (1) Él creó el mundo de la nada y es la causa final de
todo lo que existe. (2) La creación se llevó a cabo de modo
ordenado, en seis días consecutivos. Esto significa que Dios puso
orden y diseño en el universo. (3) El hombre es la corona de la
creación de Dios. (4) El Señor nos ha dado la responsabilidad de
cuidar de su mundo.
Tal como Isaías les recordó a los de su nación, solo el Dios único
y Creador es digno de nuestra lealtad y adoración.

34
CREADOR DE ISRAEL
Por medio del profeta Isaías, el Señor dejó claro por qué existía
Israel. Habían sido creados por Dios mismo para servirle como sus
agentes de redención para el resto del mundo. Esto fue revelado
siglos antes de Isaías, cuando el Señor le dijo a Abraham: «Y haré
de ti una nación grande […] y serán benditas en ti todas las familias
de la tierra» (Gn 12.2–3).

La inmensidad de la creación revela el poder de nuestro


Creador.

Yo Jehová, Santo vuestro, Creador de Israel, vuestro Rey. ISAÍAS


43.15 [RVA: Criador de Israel]

Pero una y otra vez los israelitas olvidaban la razón de su


existencia. Tendían a pensar que merecían la bendición especial de
Dios gracias a sus tradiciones culturales y a su superioridad moral.
Constantemente había que recordarles el propósito del Creador de
Israel.
Dios, por medio de su Hijo Jesucristo, está todavía involucrado

35
en la creación de un reino especial de personas para él. Es la iglesia.
Pero nuestro propósito no es celebrar nuestra situación favorecida
como creyentes. Debemos dedicarnos a la tarea de ayudar a otros a
venir a Jesús como su Señor y Salvador.

Otros nombres con «Israel» para el


Creador de Israel
• Dios de Israel (Mateo 15.31)
• Santo de Israel (Salmos 78.41)
• Esperanza de Israel (Jeremías 14.7–8)
• Juez de Israel (Miqueas 5.1)
• Luz de Israel (Isaías 10.17)
• Jehová Dios de Israel (1 Reyes 8.23)
• Redentor de Israel (Isaías 49.7)
• Roca de Israel (2 Samuel 23.3; Génesis 49.24)
• Gloria de Israel (1 Samuel 15.29)

36
CREADOR DE LOS CIELOS Y DE
LA TIERRA
Ver Dios de Toda la Tierra.

37
CRIADOR DE ISRAEL
Ver Creador de Israel.

38
DIADEMA DE HERMOSURA
Ver Corona de Gloria/Diadema de Hermosura.

39
DIOS ALTÍSIMO
Abraham y Melquisedec adoraban y servían al mismo Dios —el
Dios Altísimo—, en cuyo nombre Melquisedec bendijo a Abraham.
Este Dios había dado a Abraham la victoria sobre una coalición de
reyes cananeos (Gn 14.1–24). Para expresar su gratitud a Dios,
Abraham entregó a Melquisedec la décima parte de los bienes
obtenidos.

Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo,


sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios
Altísimo, creador de los cielos y de la tierra. GÉNESIS 14.18–19

«Dios Altísimo» es un nombre del único Dios verdadero. Él es


superior a todos los falsos dioses adorados por los pueblos paganos
de la época de Abraham. Tenían un dios para cada necesidad y
propósito: para la guerra, la fertilidad, el amor, la lluvia, la ciencia,
la literatura, la verdad, etc. Pero Melquisedec y Abraham adoraban
al Dios único. Él era el supremo Dios de la creación, por encima de
todos aquellos «dioses menores» en poder y autoridad.
Todo ha cambiado mucho desde los tiempos de Melquisedec y
Abraham. Pero se mantiene la tentación de adorar a los «dioses
menores» del mundo en lugar de al único Dios verdadero del
universo. El dinero, la fama y el poder son los nuevos dioses de
nuestra era. Pero el primero de los Diez Mandamientos sigue
vigente: «No tendrás dioses ajenos delante de mí» (Éx 20.3).

40
DIOS DE ABRAHAM, DE ISAAC Y
DE JACOB
Dios usó este nombre para sí cuando llamó a Moisés para que guiara
a los israelitas a salir de la esclavitud egipcia. El Señor aseguró a
Moisés que él había prometido la tierra de Canaán a Abraham y su
descendencia muchos años atrás. Él no había cambiado, era el
mismo Dios que finalmente llevaría a los israelitas a tomar posesión
de su tierra.

Este ídolo babilonio, fechado en el 2800 A.C., se consideraba


responsable de los presagios. Los pueblos antiguos solían tener
dioses con propósitos limitados, en contraste con el Dios
Altísimo, que tiene autoridad sobre todas las cosas.

41
Esta promesa se hizo originalmente a Abraham, luego se renovó
con su hijo Isaac y más tarde con el hijo de este, Jacob. En tiempos
de Moisés, esta promesa había caído en el olvido. Los israelitas
llevaban en Egipto más de cuatrocientos años, sufriendo como
esclavos durante parte de ese tiempo (ver Éx 12.40).
El mensaje de este nombre divino es que Dios guarda sus
promesas. Su cumplimiento puede demorarse un tiempo, pero Dios
cumplirá lo que él dice que hará por su pueblo.

42
DIOS DE DIOSES
Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de
Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros.
Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos
los siglos. ÉXODO 3.15

El rey habló a Daniel, y dijo: Ciertamente el Dios vuestro es Dios


de dioses, y Señor de los reyes, y el que revela los misterios, pues
pudiste revelar este misterio. DANIEL 2.47

El rey Nabucodonosor de Babilonia tuvo un perturbador sueño


acerca de una enorme estatua. Ninguno de sus sacerdotes ni magos
paganos pudieron interpretarlo. Pero el profeta hebreo Daniel le dijo
el significado del sueño, después de declararle que sería el único
Dios verdadero quien se lo iba a revelar.
El rey pagano quedó tan impresionado por esta interpretación de
su sueño que declaró que el Dios de Daniel era el Dios de dioses, es
decir, el Dios que está por encima de todas las otras deidades del
reino de Babilonia. Era un reconocimiento sorprendente, porque los
babilonios tenían un dios para cada necesidad y propósito (guerra,
fertilidad, ciencia, literatura, etc.). Este tipo de adoración era típica
de todas las naciones paganas en los tiempos bíblicos.
Como cristianos, sabemos que Dios es capaz de realizar hechos
poderosos. Pero a veces él sorprende incluso a los no creyentes con
sus asombrosas obras.

43
DIOS DE GLORIA
Ver Padre de Gloria.

44
DIOS DE JACOB
Ver Fuerte de Jacob.

45
DIOS DE LOS CIELOS
Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos
días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. NEHEMÍAS 1.4

Este versículo describe la reacción de Nehemías cuando escuchó las


perturbadoras noticias acerca de los exiliados judíos que habían
regresado a su tierra. El rey persa había permitido al pueblo su
retorno para reconstruir Jerusalén. Pero la obra se había detenido y
los judíos estaban siendo perseguidos por sus enemigos.
El nombre que Nehemías usa para Dios en este versículo —Dios
de los cielos— aparece varias veces en este libro (ver Neh 1.5; 2.4,
20) así como en el de Esdras (ver Esd 5.12; 6.9–10; 7.21, 23).
Ambos libros describen las desoladoras condiciones del pueblo de
Dios tras el exilio. Habían vivido durante casi setenta años cautivos
de las naciones paganas de Babilonia y Persia. Tenían que empezar
de nuevo su vida cuando finalmente se les permitiera regresar a su
hogar.

46
Este registro histórico, conocido como cilindro de Ciro, describe
el decreto del rey persa Ciro (539 A.C.), que dio permiso a los
exiliados judíos para regresar a su tierra.

Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque


falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y
las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los
corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el
Dios de mi salvación. HABACUC 3.17–18 [NVI: Dios, mi libertador]

Tal vez los israelitas tuviesen problemas para ver a Dios obrar en
medio de ellos durante esos tiempos turbulentos. Pero Esdras y
Nehemías les aseguraron que Dios seguía estando en los cielos y no
había abandonado a su pueblo.
Cuando te sientas solo y olvidado, trata de elevar tu oración al
Dios de los cielos, el que tiene una visión directa y sin interferencias
de todo lo que pasa en la tierra. Esto debería reafirmarte en que él
tiene sus ojos sobre ti.

47
DIOS DE MI SALVACIÓN
Este pasaje del poco conocido profeta Habacuc es uno de los más
bellos de la Biblia. Está lleno de imágenes agrícolas de la época del
profeta, incluyendo problemas con la cosecha y pérdida de ganado.
Pero su fe le permitió a Habacuc ver más allá de las dificultades del
momento y captar la más profunda realidad de que el Dios de
nuestra salvación tenía el control.

Nuestro fiel Dios


Se celebra la fidelidad de Dios con su pueblo en este himno:
«Grande es tu fidelidad», escrito por Thomas O. Chisholm.
Oh Padre mío, tu fidelidad
ni una sombra de duda me da.
Tu compasión jamás muda ni cambia.
Como has sido así siempre serás.
¡Oh, gran fidelidad! ¡Oh, gran fidelidad!,
Cada mañana la veo renacer.
Tu mano provee cualquier menester.
¡Grande Señor es tu fidelidad!

Parafraseado en términos actuales, los sentimientos de Habacuc


podrían sonar más o menos así: «Aunque ya no haya dinero para la
cesta de la compra, los precios de la energía se hayan disparado, mis
gastos de hipoteca se vuelvan inasumibles y no sepamos de dónde
sacaremos para la próxima comida, me regocijaré en el Señor y
seguiré confiando en el Dios de mi salvación».

48
DIOS DE PAZ
Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor
Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto
eterno, os haga aptos en toda obra buena [NVI: Que él los capacite en
todo lo bueno] para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros
lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria
por los siglos de los siglos. Amén. HEBREOS 13.20–21

El autor de la epístola a los Hebreos puso el colofón a su libro


pidiendo que las bendiciones del Dios de paz reposasen sobre su
pueblo. Esta es una de las bendiciones más hermosas de la Biblia.
Algunos piensan en la paz como ausencia de conflicto. Pero,
según el Nuevo Testamento, la paz es la tranquilidad interior de
quienes han puesto su confianza en Jesucristo y han sido
reconciliados con Dios gracias a que sus pecados han sido
perdonados.
El Señor es el Dios de Paz porque envió a su propio Hijo para
hacer posible que nosotros experimentásemos ese sentido de
bienestar. Así lo expresa el apóstol cuando dice: «Justificados, pues,
por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor
Jesucristo» (Ro 5.1).

49
DIOS DE TODA CONSOLACIÓN
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de
misericordias y Dios de toda consolación. 2 CORINTIOS 1.3

El contexto de este versículo deja claro que, cuando el apóstol Pablo


habló del Señor como Dios de Toda Consolación, estaba pensando
en los sufrimientos que soportan los creyentes. Como cristianos, a
menudo el mundo nos ridiculiza por nuestras creencias y por las
posturas que defendemos. Pero nuestra persecución no debe
llevarnos a la desesperación. La consoladora presencia de Dios nos
capacitará para permanecer gozosos y optimistas a pesar de nuestro
dolor (ver Stg 1.2)
Puesto que conocemos y sentimos el consuelo de Dios, se espera
de nosotros que lo transmitamos a otros. Pablo lo dice en el
versículo que sigue al que citamos: «… para que podamos también
nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por
medio de la consolación con que nosotros somos consolados por
Dios» (2 Co 1.4).

50
DIOS DE TODA LA TIERRA
Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su
nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra
será llamado. ISAÍAS 54.5

Este nombre de Dios que leemos en Isaías subraya su jurisdicción


ilimitada. No hay lugar en la tierra donde su autoridad quede
limitada. Esta idea es justo lo opuesto a lo que pensaban la mayoría
de naciones paganas de los tiempos bíblicos. Creían que sus dioses
eran de ámbito local o regional. Esas deidades existían para atender
sus necesidades y protegerlos de sus enemigos, de modo que su
autoridad como dioses no se extendía más allá de las fronteras
nacionales.
Por eso Naamán, un general del ejército sirio, quería llevarse
tierra de Israel de regreso a su país tras haber sido sanado por el
profeta Eliseo en territorio israelita (ver 2 R 5.17). Pensaba que ese
Dios obrador de milagros era una deidad regional y que podría
llevar su poder a su propio pueblo. La presencia del Señor no tiene
por qué ser transportada de un país a otro. Él ya existe en cada
lugar, es el Dios supremo sobre el mundo entero. El salmista
declara: «De Jehová es la tierra y su plenitud» (Sal 24.1).

51
Ídolo «doméstico» encontrado en Irak, datado en al menos el
1600 A.C.

Otros nombres de Dios Padre


relacionados con la tierra
• Juez de toda la tierra (Génesis 18.25)
• Rey grande sobre toda la tierra (Salmos 47.2)
• Señor de toda la tierra (Josué 3.13; Miqueas 4.13)
• Altísimo sobre toda la tierra (Salmos 83.18)
• Creador de los cielos y de la tierra (Génesis 14.19)

52
DIOS ETERNO
Y plantó Abraham un árbol tamarisco en Beerseba, e invocó allí el
nombre de Jehová Dios eterno. GÉNESIS 21.33

Abraham se había trasladado de un sitio a otro durante varios años


en Canaán, el territorio que Dios había prometido a su descendencia
(ver Gn 12.1–5). Finalmente decidió hacer de un sitio conocido
como Beerseba el centro del territorio donde alimentar a su ganado.
Allá cavó un poco y plantó una arboleda para marcar el lugar como
su asentamiento.
En Beerseba era apropiado que Abraham invocase el nombre del
Dios Eterno, el que no tiene principio ni final ni jamás dejará de ser.
Él guiaría a Abraham en su futuro y cumpliría la promesa de que su
descendencia acabaría poblando toda aquella región.

Arboleda de tamariscos en la actual Beerseba, posiblemente


como Abraham la vería cuando se asentó en esta área del
Neguev.
Dios cumplió su promesa, pero se demoró un tanto. Pasaron más
de cinco siglos desde Abraham hasta que los israelitas conquistaron
esa tierra y la poseyeron. Hemos de recordar que el Dios Eterno no
mira el reloj de la misma manera que nosotros.

53
DIOS PADRE
Ver Abba, Padre; Padre.

54
DIOS PODEROSO
Ver Dios Todopoderoso.

55
DIOS QUE VE
Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres
Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?
GÉNESIS 16.13 [BLP: El-roí]

Agar, la sierva de Sara, llamó a Dios con este nombre cuando el


ángel del Señor se le apareció en el desierto. Tras haber concebido
un hijo de Abraham, había sido desterrada por Sara, su esposa. El
Señor le aseguró a Agar que era consciente de sus apuros y que la
bendeciría, a ella y a otros, por medio de la vida de su hijo aún no
nacido.
Después de dar a luz a su hijo, Agar lo llamó Ismael: «Dios oye».
La experiencia de Agar nos muestra que el Señor no es un Dios
distante y desentendido que se niegue a involucrarse en nuestras
vidas. Él ve nuestras necesidades, oye nuestras oraciones y viene en
nuestra ayuda cuando estamos en tribulaciones.

56
DIOS TODOPODEROSO
Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció
Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí
y sé perfecto. GÉNESIS 17.1

Dios ya le había prometido a Abraham que iba a hacer de sus


descendientes una gran nación y a darles su propia tierra (ver Gn
12.1–3; 13.15–17). Pero Abraham no tenía ningún hijo por medio
del cual se pudiera cumplir dicha promesa. El Señor, al identificarse
como Dios Todopoderoso en este versículo, le declaró a Abraham
que tenía poder para hacer que sucediese.
Las palabras hebreas que hay tras este nombre compuesto
expresan también la idea de abundancia. Algunos intérpretes
sugieren que puede traducirse como «el Todosuficiente» o «el
Todoabundante». Dios no solo tiene el poder para bendecir a su
pueblo, sino que también lo posee en abundancia. Así lo expresó el
apóstol Pablo: «[Dios es] poderoso para hacer todas las cosas
mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos» (Ef
3.20).

57
Agar se encontró con el Señor en algún lugar del desierto de
Parán, aquí fotografiado. Aun en una extensión tan grande, el
Señor nos ve dondequiera que estemos.
Otros títulos de Dios que expresan la misma idea que Dios
Todopoderoso son Señor Todopoderoso (2 Co 6.18), Señor Dios
Todopoderoso (Ap 15.3), Señor Nuestro Dios Todopoderoso (Ap
19.6), Dios Grande (Jer 32.18), Fuerte de Israel (Is 1.24), Fuerte de
Jacob (Is 49.26) y Valiente (Sal 45.3).

58
DIOS VIVIENTE
Y acercándose al foso llamó a voces a Daniel con voz triste, y le
dijo: Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú
continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones? DANIEL
6.20

Darío, rey de Persia, se refirió al Señor con este nombre cuando


vino a ver si Daniel había sobrevivido a la noche que pasó entre los
leones. Incluso un rey pagano reconocía que hacía falta que el Dios
Viviente interviniera para librar a Daniel de ese foso de fieras
convertido en cámara de ejecución.
A Dios se le menciona como el Dios Viviente varias veces en la
Biblia (ver Jos 3.10; 1 S 17.26; Jer 10.10; He 10.31). Este título
resalta el contraste entre el Dios único y verdadero, el único que
realmente existe, y los ídolos paganos que no son más que fraudes
sin vida.
A diferencia de las deidades paganas, el Dios Viviente es
poderoso para obrar en bien de su pueblo. Así como salvó a Daniel
de los leones, también oye nuestras oraciones y permanece a nuestro
lado en el tiempo de la necesidad.

59
Esta estatua de un león, cerca de las ruinas de la antigua
Babilonia, es un recordatorio de Daniel, el foso de los leones y la
proclamación del rey Darío sobre el Dios Viviente.

60
DIOS, MI LIBERTADOR
Ver Dios de mi salvación; Fuerza de mi salvación.

61
EL QUE REGIRÁ
Porque de Jehová es el reino, y él regirá las naciones. SALMOS
22.28 [NVI, LBLA: él gobierna]

El verbo regir aparece con frecuencia en la Biblia para referirse a la


labor de quien gobierna sobre una nación o parte de ella. José lo
hizo sobre Egipto y se le llamó «señor de la tierra» (ver Gn 42.6), y
Nehemías ostentó una responsabilidad similar durante un tiempo en
la nación de Judá (ver Neh 12.26).
Pero Salmos 22 es el único lugar del Antiguo Testamento donde
se aplica esto a Dios. Los gobernantes terrenales abusan a veces de
su autoridad, pero el Señor rige sobre las naciones y su pueblo con
rectitud y justicia (ver Neh 9.32–33; Éx 9.27).
En el Nuevo Testamento, se describe también a Jesús como
«guiador» (Mt 2.6). Él es el gobernante perfecto que rige el reino
espiritual al que pertenecemos los creyentes: la iglesia.

62
EL SEÑOR ES [LA] PAZ
Ver Jehová-salom.

63
EL SEÑOR ES MI ESTANDARTE
Ver Jehová-nisi.

64
EL SEÑOR PROVEERA
Ver Jehová–jireh.

65
EL SEÑOR, QUIEN LOS HACE
SANTOS
Ver Jehová que Os Santifico.

66
EL SEÑOR, QUIEN LOS SANA
Ver Jehová Tu Sanador.

67
EL-ROÍ
Ver Dios que Ve.

68
ESCUDO
En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra de
Jehová; escudo es a todos los que en él esperan. SALMOS 18.30

Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo


rodearás de tu favor. SALMOS 5.12

1. El escudo pequeño o adarga era una defensa que los guerreros


llevaban en el brazo. Esta arma defensiva los protegía de los golpes
de espadas y lanzas en el combate cuerpo a cuerpo. Para el salmista,
el Señor era como un escudo porque le protegía de las palabras
dañinas y los feroces ataques de sus enemigos.

Escudo asirio de bronce, del siglo VIII A.C. Para las gentes de los
tiempos bíblicos era fácil entender a Dios como un escudo o

69
adarga, porque estaban acostumbrados a verlos en la
indumentaria de sus ejércitos.
Según el escritor de Proverbios, Dios es también «escudo a los
que caminan rectamente» (Pr 2.7). Dios promete protección a su
pueblo si confiamos en él y seguimos sus mandamientos.

2. Esta acepción del término la encontramos, por ejemplo, en


Salmos 5.12, uno de los salmos de David, en el que ora pidiendo
protección de sus enemigos. Utiliza la terminología militar para
caracterizar a Dios como escudo alrededor suyo, que absorbe los
golpes de quienes le atacan.
El vocablo hebreo que aquí se traduce como escudo se refiere al
arma defensiva de cuerpo entero tras la cual se parapetaban los
guerreros. Así se protegían de las flechas que los arqueros
disparaban a distancia. La adarga era otro tipo de escudo, se llevaba
en el brazo y servía para el combate cuerpo a cuerpo (ver primer
punto del artículo).
Al ser nuestro escudo, Dios nos proporciona la máxima
protección. Literalmente nos rodea con su vigilante cuidado.

Las ruinas de la fortaleza de Arad, en el sur de Israel, nos

70
proporcionan una imagen de lo que el profeta podría estar
pensando cuando escribió que el Señor era su fortalezas (Jer
16.19).

La Fortaleza de Martín Lutero


El himno «Castillo fuerte» lo escribió Martín Lutero
durante los turbulentos años de la Reforma protestante en
el siglo XVI. Su fe en Dios a pesar de las amenazas contra
su vida ha inspirado a generaciones de cristianos.
Gran fortaleza es nuestro Dios.
un infalible escudo;
siempre es nuestro ayudador
en los momentos duros.
Puede atacar el mal
y acabar lo mortal,
yo puedo perecer
pero no su poder;
su reino es eterno.

71
ESPERANZA DE ISRAEL
Ver Creador de Israel.

72
FORTALEZA
Oh Jehová, fortaleza mía y fuerza mía, y refugio mío en el tiempo
de la aflicción [NVI: de la angustia]. JEREMÍAS 16.19

Una fortaleza era un lugar fuertemente protegido o fortificado que


proporcionaba protección de ataques enemigos. En los tiempos
bíblicos se consideraba que la fortaleza por excelencia era una
muralla defensiva rodeando una ciudad, con torres y puertas
reforzadas.
En este versículo, Jeremías describe al Señor como su fortaleza.
El profeta tenía un mensaje impopular para Judá: iba a caer ante sus
enemigos. Eso le convirtió en objeto de burla, cárcel y acusaciones
de traición. Al principio del ministerio de Jeremías, Dios prometió
que haría de él una «ciudad fortificada, como columna de hierro, y
como muro de bronce contra toda esta tierra» (Jer 1.18). El Señor
cumplió lo que había prometido.
Como Jeremías, en ocasiones todos necesitamos una fortaleza.
Este consejo de Pedro puede ayudarnos a aguantar cuando los
problemas parecen llover desde el cielo: «Depositen en él toda
ansiedad, porque él cuida de ustedes» (1 P 5.7 NVI).

73
FORTALEZA (FUERZA)
Jehová es mi fortaleza [NVI: fuerza] y mi cántico, y ha sido mi
salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo
enalteceré. ÉXODO 15.2

Este versículo es parte del pasaje bíblico conocido como Cántico de


Moisés (Éx 15.1–19). Moisés dirigió a los israelitas en este canto de
alabanza al Señor después de que él los rescatara de la persecución
del ejército de Faraón en el mar Rojo.

Reclamar las promesas de fuerza


• «Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas;
levantarán alas como las águilas; correrán, y no se
cansarán; caminarán, y no se fatigarán» (Isaías 40.31).
• «Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies
como de ciervas, y en mis alturas me hace andar»
(Habacuc 3.19).
• «Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto
auxilio en las tribulaciones» (Salmos 46.1).

El pueblo había sido testigo del asombroso poder del Señor


cuando dividió las aguas del mar para que tuvieran un camino a
salvo. Incluso, antes de este hecho, el Señor había enviado plagas a
los egipcios hasta que Faraón permitió a los israelitas salir. No es
extraño que Moisés se refiriese a este Dios hacedor de maravillas
como su «fortaleza».
En el Dios a quien servimos no hay escasez de poder. Y nos
invita a participar de su fortaleza en nuestros tiempos de necesidad.

74
FUEGO CONSUMIDOR
Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos
gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y
reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor. HEBREOS
12.28–29

A Dios se le relaciona frecuentemente con el fuego en la Biblia. A


veces, el fuego simboliza su guía y protección. Por ejemplo, le
habló a Moisés desde una zarza que ardía (ver Éx 3.2). Dios guio a
los israelitas a través del desierto por la noche con una columna de
fuego (ver Éx 13.21).
Pero este versículo del libro de Hebreos muestra que el fuego es
también un símbolo de la ira de Dios. Para quienes son
irrespetuosos y desobedientes, él es una ardiente llama de juicio.
Cada persona debe decidir por sí misma si el Señor va a ser en su
vida una luz de guía o un fuego consumidor.

75
FUEGO
Ver Fuego Consumidor; Muro de Fuego.

76
FUENTE DE AGUA VIVA
Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de
agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no
retienen agua. JEREMÍAS 2.13

Este nombre de Dios aparece en la profecía de Jeremías relacionado


con la condena del pueblo de Judá por parte de Dios, a causa de su
idolatría (ver también Jer 17.13). Dios apenas podía creer que
hubiesen rechazado las aguas de una fuente de agua viva (es decir,
rechazado al Dios único y verdadero) y en su lugar hubiesen
escogido beber aguas estancadas de una cisterna rota (adorando a
los dioses sin poder e indignos de confianza que tenían las naciones
circundantes).
Esta situación no es exclusiva de los tiempos de Nehemías.
Cuando permitimos que algo, aparte de Dios, ocupe el primer lugar
en nuestras vidas, es como si tomáramos agua contaminada de un
cenagal. Dios quiere solo lo mejor para nosotros. Él nos da agua en
abundancia de «la fuente del agua de la vida» a todos los que
acudimos y bebemos (Ap 21.6).

77
FUENTE DE TODO CONSUELO
Ver Dios de Toda Consolación.

78
FUERTE DE ISRAEL
Ver Dios Todopoderoso.

79
FUERTE DE JACOB
Y conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y
Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob. ISAÍAS 49.26

Este nombre de Dios solo aparece dos veces en la Biblia, ambas en


el libro de Isaías (ver también Is 60.16). En estos dos versículos,
Jacob es una forma poética de referirse a la nación de Israel. Los
descendientes de los doce hijos de Jacob se habían convertido en las
doce tribus de Israel. Al propio Jacob se le conocía también como
«Israel», un nombre que le dio el Señor tras su lucha con Dios en
Peniel (ver Gn 32.28; 35.10).

Corrientes de agua en En-gadi, cerca del mar Muerto. El Señor


provee el agua de vida incluso en zonas desérticas.

80
La majestuosa cornamenta del íbice podría haber inspirado a
David cuando escribió Salmos 18.
Hay tres nombres parecidos para Dios en el Antiguo Testamento:
Dios de Jacob (2 S 23.1; Sal 75.9), Santo de Jacob (Is 29.23) y Rey
de Jacob (Is 41.21).

81
FUERZA DE MI SALVACIÓN
Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza
mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, [LBLA:
el cuerno de mi salvación] mi alto refugio. SALMOS 18.2

David escribió este salmo para expresar su alabanza a Dios por


salvarlo de sus enemigos, y de la mano de Saúl. En los tiempos de
David, el cuerno de un animal era un símbolo de fuerza, por eso el
hebreo original aquí, «cuerno», se traduce también como «fuerza».
Levantar el cuerno en arrogancia como un buey o una cabra era una
muestra de orgullo y poder (ver Sal 75.4–5). Así pues, Dios había
sido «cuerno de salvación» para David al librarlo de los que
intentaban matarle.
Esta simbología del Antiguo Testamento se retoma en el Nuevo y
se aplica a Jesús en un sentido espiritual. Zacarías, el padre de Juan
el Bautista, declaró que Dios «nos ha levantado un cuerno de
salvación en la casa de David su siervo» (Lc 1.69, LBLA).

82
FUERZA
Ver Canción.

83
GLORIA DE ISRAEL
Ver Creador de Israel.

84
GLORIOSA DIADEMA
Ver Corona de Gloria / Diadema de Hermosura.

85
GUARDADOR
Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
SALMOS 121.5

Este es el único lugar de la Biblia donde se hace referencia a Dios


como nuestro guardador. Este nombre habla de su protección,
provisión y atención. La NVI traduce la frase como «El SEÑOR es
quien te cuida.»
No importa dónde estemos o qué estemos haciendo, Dios tiene su
mirada atenta sobre nosotros. Esto consuela e inquieta a la vez.
Como dijo el escritor de Proverbios: «Los ojos de Jehová están en
todo lugar, mirando a los malos y a los buenos» (Pr 15.3).

86
GUÍA AUN MÁS ALLÁ DE LA
MUERTE
Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; él nos
guiará aun más allá de la muerte. SALMOS 48.14 [LBLA: hasta la
muerte; NVI: para siempre]

El desconocido autor de este salmo declaró lo mismo que David


cuando escribió Salmos 23. Dios estará con nosotros y seguirá
guiándonos aun cuando atravesemos la misma experiencia de la
muerte. Así lo expresa David: «Aunque ande en valle de sombra de
muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo» (Sal
23.4).
El profeta Jeremías se refirió a Dios como «guiador de mi
juventud» (Jer 3.4). Es reconfortante saber que, ya sea que nuestra
vida esté comenzando o llegando a su fin, podemos confiar en Dios
como nuestro infalible guía.

La guía de Jehová
En su himno «Guíame, oh gran Jehová» [conocido en
español como «Guárdame, gran Jehovah»] Peter Williams
le pidió a Dios su provisión, como se la había dado a los
israelitas en el desierto.
Guíame, oh gran Jehová,
guarda mi peregrinar.
Yo soy débil, tú eres fuerte;
llévame en tu mano siempre.

87
GUÍA HASTA LA MUERTE
Ver Guía Aun Más Allá de la Muerte.

88
GUÍA PARA SIEMPRE
Ver Guía Aun Más Allá de la Muerte.

89
HACEDOR
¿Será el hombre más justo que Dios?¿Será el varón más limpio que
el que lo hizo? [LBLA: su Hacedor] JOB 4.17

Esta referencia a Dios como Hacedor la pronunció Elifaz temanita,


uno de los tres amigos de Job que acudieron a consolarlo en su
aflicción. Job había acusado a Dios de provocar sus sufrimientos,
cuando él, Job, no había hecho nada malo. Para Elifaz, un simple
mortal como Job no tenía derecho a cuestionar las acciones de «el
que lo hizo», su Hacedor inmortal que no tiene por qué dar
explicaciones a nadie.
El papel de Dios como Hacedor nuestro es similar al de sus actos
como Creador y Proveedor nuestro (ver Creador). El salmista
declara: «Reconoced que Jehová es Dios; él nos hizo, y no nosotros
a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado» (Sal
100.3).

90
HERMOSA CORONA
Ver Corona de Gloria / Diadema de Hermosura.

Un artesano esculpe un diseño en madera. Aunque está


«creando» una pieza artística, utiliza materiales ya existentes.
Solo Dios puede «crear» de la nada.

91
HERMOSO ATAVÍO
Ver Corona de gloria / Diadema de hermosura.

92
JAH
Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre; exaltad al que cabalga
sobre los cielos.
JAH es su nombre; alegraos delante de él. SALMOS 68.4 [LBLA, NVI,
NTV: el SEÑOR]

Jah (pronunciado yah) es una forma abreviada del título hebreo


Jehová o Yahvé (ver más abajo), que muchas versiones modernas de
la Biblia traducen como «Señor». Este es el único lugar de la
versión inglesa King James donde aparece Jah.
El término lo encontramos también formando parte de varios
nombres compuestos bíblicos. Por ejemplo, Abías (lit., Abiyah)
significa «su padre es Jehová». La palabra aleluya (lit., haleluyah)
significa «alaben al Señor» (Ap 19.1).

93
JEHOVÁ
Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente,
mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos. ÉXODO 6.3
[LBLA, NVI, BLPH: el SEÑOR]

Con las palabras de Éxodo 6.3, el Señor reafirmó a Moisés que


estaría con él y le daría la fuerza y el poder para liderar a los
israelitas para salir de la esclavitud de Egipto. Dios ya le había dado
su promesa en la zarza ardiente (ver Éx 3.2, 12), pero Moisés
necesitaba ánimo después de que Faraón rechazase su primera
solicitud de dejar partir a los israelitas.
Dios le declaró a Moisés que estaba listo para realizar para su
pueblo milagros que nunca habían visto. En tanto que Jehová, él era
el Dios infinito y autoexistente que hacía que sucediesen las cosas y
a quien todas las cosas finalmente apuntaban. Él no iba a fallar en su
determinación de traer libertad a su pueblo.
Cuando Dios hace una promesa, hay que darla por hecha.
Ver también YO SOY EL QUE SOY.

94
JEHOVÁ DE LOS EJÉRCITOS
Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a buscar a Jehová de
los ejércitos en Jerusalén, y a implorar el favor de Jehová.
ZACARÍAS 8.22 [NVI: Señor Todopoderoso]

Zacarías 8 podría llamarse el capítulo de «Jehová de los Ejércitos»,


porque este título divino aparece dieciocho veces en el capítulo. De
hecho es uno de los nombres más populares de toda la Biblia. Se da
250 veces, sobre todo en los profetas y en Salmos.
El nombre compuesto hebreo que da lugar a este título es Jehová
Sabaoth. La palabra sabaoth significa «ejércitos» o «huestes». Por
tanto, un significado del nombre es que Dios está por encima de
cualquier ejército humano, sin importar su número. El Señor
condujo muchas veces a su pueblo a la victoria sobre una fuerza
militar que los superaba (ver, por ejemplo, Jue 7.12–25).
Otro posible significado de Jehová de los Ejércitos es que Dios
controla todas las huestes de los cielos —los cuerpos celestes—,
incluidos el sol, la luna y las estrellas. El salmista declara:
«Alabadle, vosotros todos sus ejércitos. Alabadle, sol y luna:
alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas» (Sal 148.2–3).
En el Nuevo Testamento aparece como «Señor de los ejércitos»
(ver Ro 9.29; Stg 5.4).

95
JEHOVÁ DIOS ETERNO
Ver Dios Eterno.

96
JEHOVÁ QUE OS SANTIFICO
Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros
guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros
por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que
os santifico. ÉXODO 31.13 [NTV: el SEÑOR, quien los hace santos]

Dios recordó a los israelitas, por medio de Moisés, que el séptimo


día había que apartarlo, o santificarlo, para él (ver Gn 2.3). Su
pueblo debía honrar ese día descansando de sus labores y
alabándole mediante actos de adoración.
Así como había apartado el séptimo día para que se le recordase a
él, Dios había igualmente santificado a los israelitas como nación
dedicada a él. Siendo «Jehová que os santifico», el Señor tiene
derecho a exigir lealtad y compromiso de su pueblo. Cuando nos
aparta para su uso especial, también nos faculta con la fuerza y la
capacidad para servirle como sus testigos en el mundo.

97
JEHOVÁ SABAOTH
Ver Jehová de los Ejércitos.

98
JEHOVÁ TU SANADOR
Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios. ninguna
enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo
soy Jehová tu sanador. ÉXODO 15.26 [NTV: el Señor, quien los
sana]

Este es el único lugar de la Biblia donde se llama a Dios «Jehová tu


Sanador». El Señor usó este nombre para sí después de haber
sanado las aguas amargas de Mara en el desierto, haciendo que los
israelitas pudieran beberlas sin peligro.
En el Antiguo Testamento se manifiesta a menudo el poder
sanador de Dios. Por ejemplo, sanó a María de su lepra (ver Nm
12.10–16). Sanó a Ezequías rey de Judá de una misteriosa
enfermedad (ver 2 R 20.1–10). Sanó al pueblo en el desierto cuando
las serpientes venenosas les mordieron (ver Nm 21.5–9).
En el Antiguo Testamento también se describe a Dios como el
sanador de la enfermedad por antonomasia: el pecado. El salmista
ora: «Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque contra ti
he pecado» (Sal 41.4).

99
Este pozo, de la zona de las aguas amargas de Mara, se
relaciona con los manantiales de Moisés, donde el Señor sanó las
«aguas amargas».

100
JEHOVÁ JUSTICIA NUESTRA
En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su
nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra. JEREMÍAS
23.6

El Señor entregó estas palabras a su pueblo por medio del profeta


Jeremías. Dios iba a castigar a su pueblo por su pecado e idolatría
permitiendo que los babilonios invadieran Judá. Pero iba a guardar a
un remanente de entre ellos, que permanecerían fieles a él. Los
bendeciría, permitiéndoles regresar a su tierra, y les daría un nombre
especial: Jehová, Justicia Nuestra.
Este nombre de Dios subraya dos de las más importantes
verdades de la Biblia: (1) Dios demanda a su pueblo que sea justo; y
(2) nosotros no somos capaces de satisfacer su demanda por
nosotros mismos. Debemos mirar a él como Jehová Justicia Nuestra
para que nos provea de lo que no podemos conseguir por más que lo
intentemos.
El cumplimiento definitivo de este versículo no se produjo hasta
varios siglos después de Jeremías. Dios envió a su Hijo al mundo
para pagar el precio por nuestro pecado, para que pudiésemos ser
justificados, o rectos, a sus ojos. Es estrictamente un don de su
gracia, no algo que merezcamos por haber satisfecho sus demandas.
El apóstol Pablo lo expresa así: «Al que no conoció pecado, por
nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia
de Dios en él» (2 Co 5.21).

Depender de Jehová, justicia


nuestra
• «Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia»
(Salmos 4.1).
• «Jehová […] Juzgará al mundo con justicia, y a los
pueblos con su verdad» (Salmos 96.13).
• «Yo soy Jehová que hablo justicia, que anuncio rectitud»

101
(Isaías 45.19).
• «Esta es la herencia de los siervos del Señor, la justicia
que de mí procede—afirma el SEÑOR—» (Isaías 54.17).

102
JEHOVAH
Ver YO SOY EL QUE SOY.

103
JEHOVÁ-JIREH
Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá [lit.
Jehová-jireh] Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será
provisto. GÉNESIS 22.14 [LBLA: El SEÑOR Proveerá; NVI: El SEÑOR
provee].

Abraham llamó así a Dios y al lugar donde Dios le había dicho que
sacrificase a su hijo Isaac en holocausto a Jehová. Esta fue la
manera como Dios puso a prueba la fe y la obediencia de Abraham.
Cuando Abraham alzó el cuchillo para quitarle la vida a Isaac,
Dios lo detuvo. Entonces Abraham se percató de un carnero que
estaba atrapado en un arbusto próximo. Ofreció al animal en
sacrificio, en lugar de a Isaac. Veía claro que Dios había provisto el
carnero para ese propósito, por eso nuestras traducciones dicen
«Jehová proveerá» o «el SEÑOR proveerá».
Dios sigue deleitándose en proveer para su pueblo. Sean cuales
sean nuestras necesidades, él las satisfará mediante su amor y su
gracia.

104
JEHOVÁ-NISI
Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nisi. ÉXODO
17.15 [LBLA, NVI, NTV: el SEÑOR es mi estandarte]

Moisés puso este nombre a un altar que erigió en el desierto, cerca


de Refidim. El altar era un monumento a la victoria israelita sobre
los amalecitas gracias a la milagrosa intervención de Dios en su
favor. Muchas versiones modernas traducen estas dos palabras
hebreas como «el SEÑOR es mi estandarte».
En los tiempos bíblicos, los ejércitos luchaban bajo un estandarte
o bandera de batalla que identifica a su tribu o nación. Jehová-nisi
era el modo que Moisés tenia de decir que los israelitas en el
desierto no tenían necesidad de tales banderas. El Señor era el
estandarte bajo el cual luchaban y él les había dado la victoria.
En un pasaje mesiánico del libro de Isaías, el profeta mira
adelante a la venida del Mesías, a quien describe como estandarte o
pendón a las naciones (ver Is 11.10).

105
JEHOVÁ-SALOM
Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás. Y edificó
allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehovásalom. JUECES 6.23–24
[LBLA, NVI, NTV: El Señor es [la] paz]

Dios encargó a Gedeón la tarea de liberar a su pueblo de los


madianitas, que con sus incursiones estaban destruyendo las
cosechas y robando sus ganados. Le aseguró a Gedeón su presencia
y guía quemando una ofrenda de sacrificio que Gedeón había puesto
en un altar. Esta manifestación aterró al israelita, pero Dios le
mostró que sus intenciones eran de paz y que no tenía nada que
temer. Con esta seguridad, Gedeón llamó a Dios con un nombre
especial —traducido en las versiones modernas como «El SEÑOR es
la paz»— que aplicó también al altar que había levantado.
«La paz sea contigo y con tu casa» era un saludo común en los
tiempos bíblicos, igual que hoy lo es un «Buenos días» o un
«¿Cómo estás?». Con este nombre divino, Gedeón expresaba su
confianza en que Dios iba a bendecirle y fortalecerle para la tarea a
la que había sido llamado.
Dios extiende esta misma promesa a su pueblo hoy. El salmista
declara: «Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su
pueblo con paz» (Sal 29.11).

106
JUEZ
Mas Dios es el juez; a éste humilla, y a aquél enaltece. SALMOS 75.7

La clara enseñanza de este versículo es que algunas personas son


dignas de ocupar posiciones de liderazgo y autoridad, mientras que
otras no lo son. Dios, como Juez, puede mostrar la diferencia y
elevar a uno y degradar a otro.
Lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo, se entremezclan a
menudo de tal manera en este mundo que ni siquiera las personas
con más discernimiento pueden decir la diferencia. Pero Dios es el
dispensador definitivo de la justicia. Él tiene el discernimiento para
separar lo verdadero de lo falso. En él se puede confiar para resolver
las cosas, recompensar a quienes lo merecen y castigar a los
impostores.
La Biblia está llena de relatos de los hechos de Dios como Juez.
Por ejemplo, el rey Acab de Israel y su malvada esposa Jezabel
engañaron, mintieron y prepararon testigos falsos para llevar a
Nabot a la muerte y así quedarse con su viña (ver 1 R 21.1–16).
Ningún juez terrenal ni corte civil tenía la determinación o valentía
para llevar a esta poderosa pareja ante un tribunal. Pero Dios tenía
la última palabra.
Al rey Acab lo mató la flecha perdida de un soldado enemigo (ver
1 R 22.34–40). Jezabel murió destrozada al caer de una ventana
cuando Jehú asumió la corona (2 R 9.30–37). Estos hechos no
ocurrieron de inmediato, pero la justicia de Dios acabó
prevaleciendo, y siempre lo hace.

107
JUEZ DE ISRAEL
Ver Creador de Israel.

108
JUEZ DE LA TIERRA
Ver Juez de Toda la Tierra.

109
JUEZ DE TODA LA TIERRA
Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que
sea el justo tratado como el impío […] El Juez de toda la tierra,
¿no ha de hacer lo que es justo? GÉNESIS 18.25

Este nombre de Dios lo pronunció Abraham cuando habló con el


Señor sobre su decisión de destruir la ciudad de Sodoma a causa de
su maldad. Abraham creía que Dios era justo en todas sus acciones.
Estaba seguro de que el Juez de Toda la Tierra no destruiría a los
justos de Sodoma junto con los malvados.

Vestigios de la muralla de Bab edh-Dhra, que se cree fue la


antigua ciudad de Sodoma. Los escasos restos del lugar donde
una vez se asentó esta pecadora ciudad nos recuerdan que Dios
es Juez de Toda la Tierra.
Dios prosiguió con su plan de destruir la ciudad, pero envió a un
ángel para que avisara a los únicos justos que había en Sodoma —
Lot y su familia— para que huyeran antes de que cayera su juicio
(ver Gn 19.1, 15–17). Esto demostraba que el Señor, como justo
dispensador de la justicia, es cabal y equitativo en su obra en el
mundo.

110
Dos títulos relacionados de Dios que expresan esta misma idea
son Juez de la Tierra (ver Sal 94.2) y Juez de Todos (ver He 12.23).

111
JUEZ DE TODOS
Ver Juez de Toda la Tierra.

112
JUSTO, EL
Ver Recto.

113
LEGISLADOR
Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová
es nuestro Rey; él mismo nos salvará. ISAÍAS 33.22 [NVI:
gobernante]

Dios reveló a Moisés sus Diez Mandamientos (ver Éx 20.1–17), un


código moral para guiar la conducta de su pueblo. Estas leyes eran
una buen ejemplo de la función de Dios como legislador. Dios es
soberano sobre su creación y es la fuente de la verdad, la justicia y
la santidad. Él tiene el derecho de dictar las leyes y establecer los
estándares por los que debe vivir su pueblo.
Muchas personas tienen una perspectiva estrictamente negativa
de las leyes de Dios. Piensan en ellas en términos restrictivos y
amordazantes. Pero estas leyes han sido en realidad dadas para
nuestro beneficio. Seguir las directrices y mandamientos de Dios el
Legislador es la clave para la alegría y el contentamiento en esta
vida. El salmista pone el foco en el lado positivo de las leyes de
Dios cuando declara: «Tú eres bueno, y haces el bien; enséñame tus
decretos» (Sal 119.68 NVI).

114
LIBERTADOR
Yo estoy afligido y menesteroso; Apresúrate a mí, oh Dios. Ayuda
mía y mi libertador eres tú; Oh Jehová, no te detengas.]. SALMOS
70.5

Libertador es un nombre para Dios que usaba con frecuencia David,


como en este salmo. Tal vez era uno de sus nombres divinos
favoritos (ver Sal 18.2; 40.17; 2 S 22.2) porque él había
experimentado a Dios como Libertador muchas veces a lo largo de
su vida.
Por ejemplo, David escape de varios intentos del rey Saúl de
matarle (ver 1 S 18.10–11; 19.11–12; 23.24–28). Antes de
enfrentarse a Goliat, el gigante filisteo, este pastorcillo que más
tarde llegó a ser rey de Israel declaró: «Jehová, que me ha librado de
las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de
la mano de este filisteo» (1 S 17.37). David venció al gigante
gracias a su fe en el divino Libertador.

Guiado por la luz del Señor


• «Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de
Jehová» (Isaías 2.5).
• «El sol nunca más te servirá de luz para el día […] sino
que Jehová te será por luz perpetua» (Isaías 60.19).
• «Aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz»
(Miqueas 7.8).

Dios puede que no escoja librarnos de cada peligro de nuestra


vida, pero ha provisto la liberación definitiva del pecado y la muerte
por medio de la muerte de su Hijo por todo aquel que cree.

115
LUZ
Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la
fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? SALMOS 27.1

Cuando Dios creó el mundo, lo primero que trajo a existencia fue la


luz (ver Gn 1.3–5). Su gloria o presencia se compara a menudo con
ella (ver Sal 104.1–2). Guio a su pueblo en el desierto durante el
éxodo con la luz de una columna de fuego (ver Éx 13.21). Quizás el
salmista tenía todas estas cosas en mente cuando se refirió al Señor
como su luz.
Como es la luz, Dios sigue siendo una guía para su pueblo. Él nos
da sabiduría y perspicacia para ayudarnos a tomar buenas
decisiones. En nuestros momentos de oscuridad y desaliento, él nos
da esperanza. Dios ilumina nuestras vidas constantemente con su
amor y su gracia.
La Palabra escrita de Dios, la Biblia, también nos muestra que es
apropiado llamarle Luz. Él inspiró por revelación divina las
Escrituras muchos siglos atrás. Luego obró a lo largo de la historia
para preservarlas y que se transmitieran hasta nuestra generación.
Su eterna Palabra sigue brillando como un faro en un mundo oscuro
y pecaminoso. Como cristianos, podemos declarar con el salmista:
«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino» (Sal
119.105).
El salmista se refiere también a Dios como el Sol (Sal 84.11),
comparándolo con la luz más brillante en el universo.

116
LUZ DE ISRAEL
Y la luz de Israel será por fuego, y su Santo por llama, que abrase y
consuma en un día sus cardos y sus espinos. ISAÍAS 10.17

Este nombre de Dios lo usó el profeta Isaías en conexión con su


profecía sobre la nación de Asiria. Los asirios conquistaron la
nación de Israel (el reino del norte) sobre el año 722 A.C. Isaías
predijo que Asiria acabaría siendo castigada por el Señor por haber
maltratado a su pueblo. Dios —la Luz de Israel— se convertiría en
un fuego que consumiría a esta nación pagana. La profecía se
cumplió aproximadamente cien años después del tiempo de Isaías,
cuando Asiria cayó ante Babilonia.
Estas imágenes de luz y fuego muestran dos lados de la
naturaleza de Dios. Siempre es mejor experimentar la luz de su
amor que el fuego de su ira.

117
MAJESTAD EN LAS ALTURAS
El cual, siendo el resplandor de su gloria. Habiendo efectuado la
purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a
la diestra de la Majestad en las alturas. HEBREOS 1.3 [NTV:
majestuoso Dios en el cielo]

Este poderoso versículo del libro de Hebreos se refiere a la


ascensión de Jesús a los cielos. Tras su resurrección, pasó cuarenta
días entre sus seguidores. Luego fue «alzado» al cielo y «le recibió
una nube que le ocultó de sus ojos» (Hch 1.9). Ahora en el cielo,
está sentado a la diestra de Dios su Padre (ver Ef 1.20; Col 3.1; 1 P
3.22) o, en palabras del autor de Hebreos, «a la diestra de la
Majestad en las alturas».
Este nombre de Dios es una forma poética de referirse a su poder
y gloria. Él es incomparable en su excelencia, magnificencia y
esplendor. En toda la Biblia, dicho nombre aparece solo aquí. El
libro de Hebreos habla también de Dios como la Majestad en los
cielos (He 8.1).

118
Fresco de Jesús en su «Majesad en las Alturas.» Iglesia de la
Ascensión, Monte de los Olivos.

La majestad de Dios en los Salmos


• «Voz de Jehová con potencia; voz de Jehová con gloria»
(Salmos 29.4).
• «Alabanza y magnificencia delante de él; poder y gloria
en su santuario» (Salmos 96.6).
• «Jehová Dios mío, mucho te has engrandecido; te has
vestido de gloria y de magnificencia» (Salmos 104.1).
• «Para hacer saber a los hijos de los hombres sus
poderosos hechos, y la gloria de la magnificencia de su
reino» (Salmos 145.12).

119
MAJESTUOSO DIOS EN EL CIELO
Ver Majestad en las Alturas.

120
MANANTIAL DE AGUA VIVA
Ver Fuente de Agua Viva.

121
MARIDO
Este nombre de Dios aparece relacionado con la descripción que
Jeremías hace del nuevo pacto que Dios establecerá con su pueblo.
Él los sacó de Egipto y los guio a través del desierto como un
amante esposo cuida de su familia. Pero Dios iba a proveer para los
suyos de forma mucho más abundante, enviando al Mesías, quien
los salvaría de sus pecados.

Restos de la antigua Siquem (Tell Balata). Siquem era una de


las seis ciudades de refugio descritas en los libros de Números y
Josué.
El papel de un marido implica más que suplir las necesidades
físicas de su familia. También debe ser alguien que anima, escucha,
da apoyo emocional y protege a su esposa e hijos. Dios, como
amante esposo, provee abundantemente todas estas cosas para su
pueblo.

122
MI ROCA FUERTE
Ver Roca.

123
MI ROCA, DIOS DE MI
SALVACIÓN
Ver Roca.

124
MORADA
He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo
pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto
que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la
tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un
marido para ellos, dice Jehová. JEREMÍAS 31.31–32

El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos.


DEUTERONOMIO 33.27 [LBLA, nota: una morada]

Moisés se refirió a Dios con este nombre cuando los israelitas se


estaban preparando para entrar en la tierra prometida. Le recordó al
pueblo que siguieran al Señor conforme iban poblando la tierra,
porque solo él podía ser para ellos una morada que les diera refugio
y protección.
Después de establecerse en Canaán, los israelitas designaron
algunos enclaves de población como ciudades de refugio (ver Nm
35.6–7; Jos 20.7–9). Un israelita que hubiese matado
accidentalmente a otra persona podía huir a una de esas ciudades
para escapar de la familia del difunto en su busca de venganza. Los
ancianos de la ciudad garantizaban la seguridad del homicida
mientras se investigaban las circunstancias de la muerte.
Con Dios como nuestra morada o refugio, no tenemos nada que
temer de los que procuran hacernos daño. Incluso en la muerte, no
hay lugar tan seguro como los brazos del Dios eterno. Otros
nombres de Dios que expresan básicamente la misma idea son
Refugio y Torre Fuerte (Sal 61.3). Ver las entradas de ambos
nombres.

A salvo en los brazos del Señor


La referencia a los brazos eternos en Deuteronomio 33.27
ha sido inmortalizada en el himno «En los brazos de mi
Salvador» de Elisha A. Hoffman. Generaciones de
cristianos han encontrado inspiración en este gran himno.

125
Qué gran comunión, qué gozo sin par
el que en los brazos del Salvador
puedo, bendito, en paz disfrutar.
Libre y seguro ante cualquier temor,
siempre descanso en los brazos de mi Salvador.

126
MURO DE FUEGO
Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para
gloria estaré en medio de ella. ZACARÍAS 2.5

De toda la Biblia, este es el único lugar donde se nombra así a Dios.


El profeta Zacarías lo emplea para describir la protección de la
ciudad de Jerusalén después del exilio. Los babilonios habían
destruido las murallas de la ciudad varias décadas antes. Esto
significaba que los exiliados judíos que volviesen a Jerusalén se
encontraban en una situación precaria. Pero Dios prometía
protegerlos convirtiéndose en muro de fuego alrededor de la ciudad.
El fuego se asocia a menudo en la Biblia con la presencia y
protección de Dios. Por ejemplo, condujo a su pueblo en su travesía
por el desierto con una columna de fuego (ver Éx 13.21). Zacarías
estaba asegurándoles a los ciudadanos de Jerusalén que podían
depender de la presencia protectora de Dios en ese momento de
peligro en sus vidas.

El muro de fuego sigue encendido


«Jesús nunca me falla», un viejo himno de Charles W. Fry,
afirma que Dios sigue cuidando y protegiendo a su pueblo.
Jesús nunca me falla ni me abandonará;
yo vivo por fe, busco su voluntad.
Como muro de fuego a mi alrededor,
yo sé que me cuida siempre mi Señor.

127
PADRE
Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el
que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros.
ISAÍAS 64.8

En este versículo, el profeta Isaías declara el papel de Dios como


moldeador de su pueblo, al igual que los padres terrenales toman
parte en el proceso creativo de traer hijos al mundo.
Este es uno de los pocos lugares del Antiguo Testamento en los
que se alude a Dios como Padre (ver también Dt 32.6; Sal 89.26; Is
63.16; Mal 2.10). Por el contrario, en el Nuevo Testamento se llama
así a Dios con frecuencia, en especial por parte de Jesús (e.g., Mt
26.39; Lc 23.34; Jn 17.1).
La gente de los tiempos del Antiguo Testamento no pensaba en
Dios en términos paternales. Para ellos, él era un ser todopoderoso
que estaba por encima y más allá de las relaciones y hechos de la
vida cotidiana. Tuvo que venir Jesús para mostrarnos a Dios como
Padre amoroso: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha
dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se
pierda, mas tenga vida eterna» (Jn 3.16).

128
Las bellas puestas de sol como esta sobre los montes de Edom
revelan el esplendor de la creación de Dios.

129
PADRE DE GLORIA
Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os
dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.
EFESIOS 1.17

Efesios 1 es el único lugar de la Biblia donde se llama a Dios Padre


de Gloria. El apóstol Pablo empleó este nombre al asegurar a los
creyentes de Éfeso que estaba orando por ellos al Padre.
El término gloria aparece muchas veces en la Biblia,
normalmente aludiendo al esplendor de Dios, su belleza moral y su
perfección. En ocasiones, su gloria se revelaba de forma visible,
como en la inauguración del tabernáculo y el templo (ver Éx 40.34;
1 R 8.11). El profeta Isaías declara respecto al Señor que «toda la
tierra está llena de su gloria» (Is 6.3). Dicho de otro modo, la
belleza y majestad del mundo físico evidencian la presencia de Dios
en su creación.

Otras manifestaciones de la Gloria


de Dios
• A Moisés, en el monte Sinaí, cuando Dios le reveló sus
planes para el tabernáculo (Éxodo 24.16–17)
• Al mundo, en la venida del Mesías (Isaías 40.4–5; 60.1)
• Al profeta Ezequiel, cuando ministraba entre los judíos
exiliados en Babilonia (Ezequiel 3.22–23)
• A los pastores, en el anuncio del nacimiento de Jesús
(Lucas 2.9)

En al Antiguo Testamento también hay referencia a Dios Padre


como la Corona de Gloria (ver Is 28.5). En su extenso discurso ante
sus perseguidores, Esteban, en el Nuevo Testamento, se refirió
también a él como el Dios de la Gloria (ver Hch 7.2).

130
PADRE DE LAS LUCES
Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del
Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de
variación. [NVI: y que no cambia como los astros ni se mueve como
las sombras]. SANTIAGO 1.17 [NVI: el Padre que creó las
lumbreras celestes]

Con este nombre de Dios, Santiago estaba probablemente pensando


en el relato de la creación de Génesis. En el cuarto día, Dios creó el
sol, la luna y las estrellas, y «las puso Dios en la expansión de los
cielos para alumbrar sobre la tierra» (Gn 1.17).
En muchas culturas antiguas se pensaba en los cuerpos celestes
como dioses. Pero Santiago declara que eran cosas creadas, traídas a
la existencia por el único verdadero Dios del universo. Solo el Padre
de las Luces es digno de adoración.
Este Dios que creó las lumbreras celestes es a la vez alguien en
quien podemos descansar y confiar. Tal como traduce la NVI, Dios
«no cambia como los astros ni se mueve como las sombras». Su
presencia es una luz imperturbable que guía a su pueblo por esta
vida y más allá.

131
PADRE DE LOS ESPÍRITUS
Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos
disciplinaban, y los venerábamos [LBLA: los respetábamos]. ¿Por
qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y
viviremos? HEBREOS 12.9 [LBLA: Padre de nuestros espíritus]

Este es uno de los lugares de la Biblia donde al añadir una palabra


se cambia radicalmente el significado. En lugar de «Padre de los
espíritus,» la versión LBLA pone este nombre de Dios como «Padre
de nuestros espíritus». Esta traducción deja claro que el escritor de
Hebreos estaba poniendo en contraste a los padres físicos («nuestros
padres terrenales») con Dios como nuestro Padre en sentido
espiritual.
Los padres terrenales disciplinan a sus hijos y les enseñan sobre
lo correcto y lo incorrecto, y a respetar a los demás. Dios, nuestro
Padre espiritual, nos enseña a obedecerle como la autoridad
máxima, a seguir sus mandamientos, a presentar nuestras vidas
como sacrificios vivos por su honor y gloria. El siguiente versículo
de la NVI lo expresa así: «… nuestros padres nos disciplinaban por
un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para
nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad» (He 12.10
NVI).

132
PADRE DE MISERICORDIAS
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de
misericordias y Dios de toda consolación,. 2 CORINTIOS 1.3 [NVI:
Padre misericordioso]

Padre de Misericordias es otro de los apelativos divinos que usa


Pablo y aparecen solo en un versículo (ver también Padre de
Gloria). En este caso, empleó Padre de Misericordias en su oración
por los creyentes de la iglesia que había fundado en Corinto.
Dios es el Padre de Misericordias porque tiene misericordia por
su pueblo. Si se guardara su gracia y misericordia y nos diera
exactamente lo que merecemos, estaríamos perdidos y
desamparados, atrapados sin esperanza por nuestro pecado y
rebelión. Pero su amor y paciencia no nos dejarán. Él sigue
llamándonos de vuelta a su presencia extendiendo su misericordia y
perdón.
Dado que Dios es el origen, o Padre, de la misericordia, espera
que su pueblo muestre a los demás esta característica. Jesús declara:
«Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es
misericordioso» (Lc 6.36).

133
PADRE DE NUESTRO SEÑOR
JESUCRISTO
Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de
nuestro Señor Jesucristo. COLOSENSES 1.3

Este nombre de Dios que empleaba el apóstol Pablo dirige nuestra


atención al milagroso nacimiento de su Hijo Jesús. Él no tuvo un
padre humano, fue concebido de forma sobrenatural en el vientre de
María por Dios Padre, actuando por medio del Espíritu Santo (ver
Lc 1.34–35).
Jesús fue enviado por Dios al mundo para llevar a cabo la obra de
redención del Padre. Cuando solo contaba doce años de edad, Jesús
afirmó que esa era su divina misión (ver Lc 2.48–49). Su
declaración desde la cruz, «Consumado es» (Jn 19.30), muestra que
cumplió el propósito para el que había sido enviado: nuestra
salvación.

134
PADRE DE NUESTROS ESPÍRITUS
Ver Padre de los espíritus.

Dios muestra su complacencia con


su Hijo
• «Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo
amado; en ti tengo complacencia» (Marcos 1.11).
• «Y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma
corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que
decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia»
(Lucas 3.22).
• «Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda
plenitud» (Colosenses 1.19).
• «Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le
fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía:
Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia» (2
Pedro 1.17).

135
PADRE MISERICORDIOSO
Ver Padre de Misericordias.

136
PADRE QUE CREÓ LAS
LUMBRERAS CELESTES
Ver Padre de las Luces.

137
PASTOR
Jehová es mi pastor; nada me faltará [NVI: nada me falta]. SALMOS
23.1

Este nombre de Dios es uno de los favoritos de los estudiantes de la


Biblia, tal vez porque está en uno de los pasajes más conocidos de la
Palabra de Dios: el salmo 23. Este salmo ha recibido el nombre de
«Salmo del Pastor», debido a su bella descripción del Señor como
pastor de su pueblo.
David escribió este salmo en sus últimos años, al reflexionar en el
Señor y en cómo le había guiado a lo largo de su vida. Como un
pastor que conduce a sus ovejas a verdes pastos y a aguas tranquilas
para darles comida y agua, así el Señor había suplido las
necesidades de David. Desde los humildes comienzos del salmista
como pastorcillo hasta su llegada al trono de Israel, Dios había
andado junto a él y le había bendecido más de lo que merecía.
David tenía confianza en que Dios seguiría sosteniéndolo, aun
cuando anduviese «en valle de sombra de muerte» (Sal 23.4).
Al igual que David, todos necesitamos al divino Pastor que nos
guíe por esta vida y más allá. Es una gran bendición considerarnos
parte de las «ovejas de su prado» (Sal 100.3).
Otro nombre para Dios que usa esta misma simbología es Pastor
de Israel (Sal 80.1)

138
PASTOR DE ISRAEL
Ver Pastor.

139
PORCIÓN
Mi porción es Jehová; he dicho que guardaré tus palabras. SALMOS
119.57

La palabra porción aparece con frecuencia en la Biblia relacionada


con los derechos de herencia. Por ejemplo, cada una de las doce
tribus de Israel recibió una porción de la tierra de Canaán como
herencia prometida por el Señor (ver Jos 19.9). Por ley, el hijo
mayor de una familia recibía una porción doble de las propiedades
de su padre como herencia (ver Dt 21.17). En la parábola del hijo
pródigo, el hijo menor le pide a su padre su porción, la parte que le
pertenecía de su herencia (ver Lc 15.12).
El salmista estaría probablemente pensando en esta imagen de la
herencia cuando llamó a Dios su «porción». El Señor era su
herencia espiritual, legada por personas piadosas de generaciones
pasadas. A diferencia de una herencia terrenal, que puede ser
despilfarrada, esta es una que dura para siempre.
Pero comparar a Dios con un legado del pasado tiene sus
limitaciones. Las verdades acerca de Dios se pueden transmitir de
generación a generación, pero la fe personal, no. Los padres pueden
y deben enseñar a sus descendientes sobre Dios, pero corresponde a
cada hijo aceptar su herencia por elección personal.

140
Pastor cuidando de sus ovejas. Una imagen como esta era algo
común para las gentes de la época bíblica.
Otros dos nombres de Dios Padre que lo describen del mismo
modo son Porción en la Tierra de los Vivientes (Sal 142.5) y
Porción de Mi Herencia (Sal 16.5).

141
PORCIÓN DE MI HERENCIA
Ver Porción.

142
PORCIÓN EN LA TIERRA DE LOS
VIVIENTES
Ver Porción.

143
RECTO
El camino del justo es rectitud; tú, que eres recto, pesas el camino
del justo [NVI: allanas su camino]. ISAÍAS 26.7

Este es el único lugar de la Biblia donde se da este nombre a Dios.


Lo que Isaías quiere decir es que hasta los más justos y rectos de los
hombres son nada en comparación con la santidad de Dios.
Incluso los cristianos que intentan andar el camino de rectitud
pueden resbalar y caer en pecado en algún momento. Pero Dios no
puede caer en el error o el mal. Él es el Recto, el único estándar
consistente por medio del cual se juzga toda conducta humana.
Isaías considera este intenso contraste entre la justicia del Señor y
nuestro pecado y declara que «todas nuestras justicias [son] como
trapo de inmundicia […] y nuestras maldades nos llevaron como
viento» (Is 64.6).
Pero no acaba así la historia. A pesar de no merecerlo, Dios viene
a nuestro rescate por medio de la muerte sacrificial de su Hijo:
«Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de
vosotros, pues es don de Dios: no por obras, para que nadie se
gloríe» (Ef 2.8–9).

144
REDENTOR
Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero
con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu
Redentor. ISAÍAS 54.8

Este nombre de Dios refleja el concepto del pariente con capacidad


para redimir en el Antiguo Testamento. En las familias y clanes de
los tiempos bíblicos, el pariente más próximo de un miembro en
apuros de la familia era quien se suponía que debía acudir en su
rescate.
Por ejemplo, si alguien perdía su propiedad ante un acreedor, su
pariente redentor tenía la responsabilidad de comprar esa propiedad
y devolver su titularidad al familiar. Esto es exactamente lo que
pasó en el libro de Rut. Booz, pariente del difunto esposo de Rut,
Elimelec, compró la propiedad que este había perdido y se la
devolvió a Noemí (ver Rt 4.1–11).
El profeta Isaías declara que Dios es el Redentor por excelencia,
que acudirá en rescate de su pueblo. Podemos estar seguros de que
no experimentaremos pruebas tan intensas que estén fuera de su
alcance. Job tenía esta seguridad. Desde su sufrimiento, declaró:
«Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo»
(Job 19.25).

145
El estilo de vida nómada de los beduinos actuales nos recuerda
la experiencia de los israelitas en el desierto.
En otro pasaje de este libro, el profeta Isaías se refiere también al
Señor como «Redentor de Israel» (Is 49.7).

146
REDENTOR DE ISRAEL
Ver Redentor.

147
REFUGIO (HOGAR)
Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación [NVI:
generación tras generación]. SALMOS 90.1 [NTV: nuestro hogar]

Este puede que sea el salmo más antiguo del libro de Salmos, puesto
que se atribuye a Moisés (ver el título del salmo), que condujo a los
israelitas durante sus años de deambular por el desierto. En ese
tiempo, antes de establecerse en Canaán, no tenían casas
permanentes. Vivían en tiendas, que trasladaban de un lugar a otro
(ver Nm 9.17; Jos 3.14).
A pesar de la austeridad de sus condiciones, seguían pensando en
Dios como su Refugio u Hogar. Su presencia los seguía adonde
fuera que se trasladasen y su fidelidad continuaba de una generación
a otra.

David encontró lugares donde refugiarse del rey Saúl en las


cuevas cercanas a En Gadi. David entendió que, aunque el
terreno ofrecía un refugio físico, el Señor era el único que podía
mantenerle a salvo del peligro.
Dios sigue siendo un hogar para su pueblo. Sea que vivamos en
una caravana o en una mansión, encontramos en él todas las alegrías
y comodidades de casa.

148
REFUGIO (PROTECCIÓN)
Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de
liberación me rodearás. SALMOS 32.7

Este nombre de Dios aparece en un salmo atribuido a David. En sus


primeros años, David tenía que huir para salvar su vida porque el
celoso rey Saúl trataba de matarlo. En una ocasión lo intentó en una
cueva; más tarde escribió sobre esa experiencia en uno de sus
salmos (ver 1 S 22.1; Sal 142).
El problema de un refugio físico es que no puede durar para
siempre. David tenía tarde o temprano que salir de su cueva para
buscar comida o agua. Pero en el Señor encontró su refugio por
excelencia. No hay lugar más seguro que estar bajo la mano
protectora de un Dios amoroso y benevolente. Ver Morada.

149
REY
Y habiendo visto que Nahas rey de los hijos de Amón venía contra
vosotros, me dijisteis: No, sino que ha de reinar sobre nosotros un
rey; siendo así que Jehová vuestro Dios era vuestro rey. 1 SAMUEL
12.12

Samuel dirigió estas palabras a los dirigentes de Israel cuando le


pidieron que nombrase a una figura política central que los
gobernase. Samuel tenía claro que estaban eligiendo mal,
apartándose de Dios como su Legislador y Rey para poner su
confianza en un rey terrenal.
En la Biblia se habla muchas veces de Dios como Rey. Los reyes
de la antigüedad tenían una autoridad sin límite. No tenían que
responder ante nadie y sus palabras se consideraban la ley del país.
Cuando morían, sus hijos tenían el derecho a sucederlos. Así, su
influencia y poder pasaban de una generación a otra. Pero por
encima de estos reyes políticos está el Rey por antonomasia, el que
rige el universo. Solo él es digno de nuestra adoración y de nuestra
obediencia incondicional.

150
REY DE GLORIA
Este es el único lugar de la Biblia donde a Dios se le llama Rey de
Gloria, y el nombre aparece cinco veces en estos cuatro versículos.
El título del salmo señala a David como autor.

De rodillas ante el Rey


• «Jehová es Rey eternamente y para siempre» (Salmos
10.16).
• «Jehová […] Rey grande sobre toda la tierra» (Salmos
47.2).
• «Aclamad con trompetas y sonidos de bocina, delante del
rey Jehová» (Salmos 98.6).
• «Los hijos de Sion se gocen en su Rey» (Salmos 149.2).
• «Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque
siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio
de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al
Rey, Jehová de los ejércitos» (Isaías 6.5).

El exuberante gozo del salmo 24 lleva a algunos intérpretes a


especular si tal vez se cantó cuando se llevó el arca del pacto a la
ciudad de Jerusalén en tiempos de David. En esa ocasión David
«danzaba […] delante de Jehová» mientras sonaban las trompetas y
el pueblo prorrumpía en gritos de gozo (2 S 6.14–15).
Dos coros, en canto antifonal, podían haber acompañado el arca.
Un coro cantaba: «¿Quién es este Rey de gloria?». El otro respondía
identificándolo con Jehová, el fuerte y poderoso Dios de los
israelitas.
Al ser el Rey de Gloria, Dios es digno de nuestra alabanza. El
salmista declara: «No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, sino a tu
nombre da gloria» (Sal 115.1).

151
REY DE JACOB
Ver Fuerte de Jacob.

152
REY DE LOS SIGLOS, INMORTAL,
INVISIBLE
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas
eternas, y entrará el Rey de gloria. ¿Quién es este Rey de gloria?
Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla. Alzad, oh
puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y
entrará el Rey de gloria. ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de
los ejércitos, él es el Rey de la gloria. SALMOS 24.7–10

Esta bendición del apóstol Pablo en su primera carta a Timoteo es el


único lugar en la Biblia donde se llama así a Dios. Al decir que es
«de los siglos, inmortal, invisible» expresa tres de sus características
o atributos.

David danzó con alegría ante el Señor, el Rey de Gloria, cuando


el arca del pacto, representada en esta réplica, fue trasladada a
Jerusalén.

153
Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio
Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén. 1
TIMOTEO 1.17 [NVI: Rey eterno, inmortal, invisible

Dios es eterno porque siempre ha existido y siempre existirá. A


diferencia del hombre, que es mortal, Dios no está sujeto a
enfermedad y muerte. Y es invisible porque es un ser espiritual que
existe en todo lugar al mismo tiempo (ver Jn 4.24).
El profeta Jeremías también se refirió a Dios como Rey Eterno
(Jer 10.10). Tanto él como Pablo estaban familiarizados con reyes
terrenales que gobernaban unos pocos años y luego eran
reemplazados por otros miembros de la familia real. Incluso el largo
reinado de cincuenta y cinco años que logró el rey Manasés de Judá
(ver 2 R 21.1) es como un abrir y cerrar de ojos cuando se compara
con el reinado eterno de Dios sobre las naciones el mundo.

154
REY DESDE TIEMPO ANTIGUO
Ver Anciano de Días.

155
REY ETERNO, INMORTAL,
INVISIBLE
Ver Rey de los Siglos, Inmortal, Invisible.

156
REY ETERNO
Ver Rey de los Siglos, Inmortal, Invisible.

157
REY GRANDE SOBRE TODA LA
TIERRA
Ver Dios de Toda la Tierra.

158
ROCA
No hay santo como Jehová; porque no hay ninguno fuera de ti, y no
hay refugio [NVI: roca] como el Dios nuestro. 1 SAMUEL 2.2

Este versículo es parte de la oración de Ana de dedicación de su hijo


Samuel cuando lo trajo al sacerdote Elí. Dios había respondido a su
ruego de ser madre y ella cumplió su promesa de dedicar al niño al
Señor. Ella había encontrado que el Señor era su Roca o Refugio, el
fuerte y confiable que responde a las oraciones de su pueblo.

Fachada rocosa en Cesarea de Filipo, asociada a la


proclamación de Jesús de que el reino del mal no prevalecería
contra los que pertenecen al reino de Dios (Mt 16.13–18).

159
La palabra roca, cuando se usa para Dios, no se refiere a una
piedra, sino a una gran masa rocosa que sobresale, como una
vertiente montañosa. Estas formaciones son comunes en la tierra de
Israel. Estas rocas permanecen en su sitio por generaciones, al igual
que Dios es el eterno e inmutable que no está sujeto a los estragos
del tiempo.
Otros nombres de Dios Padre que lo describen en términos
semejantes son Roca de Israel (2 S 23.3), Roca de Mi Confianza
(Sal 94.22), Mi Roca (2 S 22.47) y Mi Roca Fuerte (Sal 62.7).

160
ROCA DE ISRAEL
Ver Creador de Israel; Roca.

161
ROCA DE MI CONFIANZA
Ver Roca.

162
SALVADOR
Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro
fuera de mí. ISAÍAS 45.21

Los israelitas recibieron estas palabras del Señor por medio del
profeta Isaías. Dios recordó al pueblo que él, como Salvador suyo,
era el único Dios verdadero y demandaba su lealtad y obediencia.
El término salvador se refiere a alguien que rescata o libra a otros
del peligro. Cuando se usa para Dios en el Antiguo Testamento,
suele referirse a liberación física. El ejemplo supremo de esto fue el
rescate divino de los israelitas de la esclavitud en Egipto por medio
del éxodo. Obrando como un Salvador, Liberador, envió plagas
contra los egipcios hasta que Faraón dejó salir al pueblo.

Pirámides de Guiza y Esfinge. Cuando el Señor rescató a los


israelitas de la poderosa mano de Faraón en tiempos de Moisés,
ya no se usaban pirámides en Egipto.
Pero hasta el Nuevo Testamento no vemos el papel de Dios como

163
Salvador en todo su esplendor. Él envió a su Hijo Jesús como
Salvador espiritual para librarnos de las ataduras del pecado.

Tres veces santo


La repetición de la palabra santo en Isaías 6.3 se refleja en
el himno «Santo, santo, santo», de Reginald Heber. La
triple repetición enfatiza este atributo del carácter de Dios.
¡Santo Santo Santo! Oculto a nuestros ojos,
pues pecadores somos, no te podemos ver.
Solo tú eres Santo y nada hay a tu altura,
tu poder perfecto es, y tu presencia pura.

164
SANTO
Yo Jehová, Santo vuestro, Creador de Israel, vuestro Rey. ISAÍAS
43.15

Este nombre de Dios, pronunciado por él mismo, muestra uno de


sus atributos más característicos: su santidad. El término hebreo del
que deriva «santo» expresa la idea de separación. Así pues, Dios
está separado de o exaltado sobre todas las cosas terrenales. Como
seres humanos, estamos limitados en nuestras capacidades y sujetos
al pecado y la muerte. Pero Dios es totalmente diferente y aparte en
su naturaleza. Él es perfecto en su excelencia moral.
La santidad de Dios es uno de los temas principales del profeta
Isaías. Al principio de su ministerio, Isaías tuvo una visión de Dios
en el templo. Estaba sentado en su trono y unos serafines alados
(mensajeros angélicos) cantaban sus alabanzas: «Santo, santo, santo,
Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria» (Is 6.3).
La visión del Santo hizo que Isaías tomara conciencia de su
pecado e indignidad. Pero Dios purificó sus labios con un carbón
encendido traído por uno de los serafines. Esto simbolizaba la
purificación del pecado del profeta por Dios (ver Is 6.5). La
santidad de Dios y nuestro pecado son tan destacados como en los
días de Isaías; su perdón sigue siendo nuestra única esperanza.
Además de llamarle Santo, Isaías se refiere también a Dios varias
veces como el Santo de Israel (ver Is 1.4; 12.6; 60.9) y el Santo de
Jacob (ver Is 29.23).

165
SANTO DE ISRAEL
Ver Creador de Israel; Santo.

166
SANTO DE JACOB
Ver Santo; Fuerte de Jacob.

167
SEÑOR DE TODA LA TIERRA
Ver Dios de Toda la Tierra.

168
SEÑOR DIOS DE ISRAEL
Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y redimido a su
pueblo. LUCAS 1.68

Zacarías, el padre de Juan el Bautista, llamó así a Dios cuando


prorrumpió en alabanza ante las nuevas de que el Mesías iba a nacer
pronto. Así como el Señor había bendecido a su pueblo en el
pasado, ahora se estaba preparando para cumplir su promesa de
enviar un gran Libertador.
Pero el Mesías era más que un regalo exclusivo para Israel. Por
medio de él, todo el mundo iba a ser bendecido. Como cristianos,
proclamamos esta verdad cada año cuando cantamos por Navidad el
famoso himno de Isaac Watts:

¡Alégrese el mundo! El Señor llega.


Reciba a su Rey la tierra.
Hágale sitio todo corazón.
Canten los cielos y la creación.

169
SEÑOR DIOS TODOPODEROSO
Ver Dios Todopoderoso; Jehová de los Ejércitos.

170
SEÑOR NUESTRO DIOS
TODOPODEROSO
Ver Dios Todopoderoso.

171
SEÑOR TODOPODEROSO
Ver Dios Todopoderoso; Jehová de los Ejércitos.

172
SOL
Ver Luz.

173
SOMBRA
Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
SALMOS 121.5

Este inusual nombre para Dios se inspiró probablemente en el cálido


y seco clima de Israel. Para el salmista, Dios era como una sombra
bajo la cual podía descansar del agobiante calor durante la parte más
calurosa del día.

La gente suele buscar alivio del seco y caluroso clima de Israel,


como Elías cuando se durmió debajo de un enebro.
En este versículo también describe a Dios como su lugar de
refresco «a tu mano derecha». La mano derecha se consideraba el
lugar de favor y honor. Por tanto, experimentar al Señor como su
Sombra a su diestra tenía que ser una doble bendición y refrigerio.
¿Estás sobrecargado, recalentado, frustrado, confuso o aturdido?
Tal vez sea el momento de tomarte una pausa refrescante sentándote
bajo la Sombra por excelencia

174
TORRE ALTA
Ver Torre Fuerte.

175
TORRE FUERTE
Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será
levantado. PROVERBIOS 18.10

En las ciudades antiguas, las torres eran grandes estructuras de


piedra construidas por encima del perímetro de las murallas. Desde
estas posiciones en alto, los defensores podían disparar flechas o
arrojar piedras contra las fuerzas enemigas de afuera. Dichas torres
servían también como línea final de defensa si el ejército invasor
lograba abrir brecha en las murallas o derribar las puertas de la
ciudad.
El autor de este proverbio compara al Señor con una de esas
torres defensivas. Los justos que le siguen pueden ponerse a salvo y
encontrar seguridad en él, que es Torre fuerte.
Estas imágenes también aparecen en Salmos, donde se alude a
Dios como un Alto Refugio y Mi Castillo (ver Sal 18.2; 144.2).

Torres como estas de una fortaleza israelita en Arad pueden


haber inspirado al autor de Proverbios en su descripción de
Dios como «Torre Fuerte».

176
TORRE
Ver Torre Fuerte.

177
TÚ QUE ERES RECTO
Ver Recto.

178
VALIENTE
Ver Dios Todopoderoso.

179
YAHVÉ
Ver YO SOY EL QUE SOY.

180
YO SOY EL QUE SOY
Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así
dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. ÉXODO
3.14

Cuando Dios se le apareció en la zarza ardiente, Moisés quiso saber


quién le estaba enviando a Egipto para sacar a los israelitas de la
esclavitud. Posiblemente, se quedó perplejo cuando el Señor le
respondió que tras ese plan estaba YO SOY EL QUE SOY.
Este nombre de Dios es una forma del verbo «ser» en hebreo.
Expresa la existencia en sí mismo y la inmutabilidad de su carácter.
Dios trasciende el pasado, el presente y el futuro. Podemos expresar
el significado de este nombre más o menos así: Dios siempre ha
sido, es y será.
Este es el único lugar de la Biblia donde aparece este nombre.
Pero Jehová (o Yahvé), que en muchas Biblias se traduce como
Señor, es un nombre cercano a esa expresión y también procede del
verbo «ser» hebreo. Este nombre aparece cientos de veces en el
Antiguo Testamento. Las Biblias que lo traducen como Señor
suelen ponerlo en versalitas: SEÑOR.

Jebel Caterina, una de las muchas montañas de la región del

181
Sinaí que se creen relacionadas con el monte Horeb. El señor se
reveló a moisés como «YO SOY» en el monte Horeb, en esta
región de las montañas del Sinaí.
El gran Yo Soy nunca cambia; nunca nos dejará ni nos
abandonará. El autor de himnos Henry F. Lyte expresó esta verdad
en forma de oración:

Cambio y corrupción veo por todos lados:


Oh, Dios que no cambias, ¡tenme en tu costado!

182
183
PARTE 2
Nombres de Dios Hijo
Estos ciento cincuenta nombres mediante los cuales se conoce
a Jesús muestran la naturaleza revolucionaria de su vida y
ministerio.
Él era el Mesías, el que Dios había prometido enviar para enmendar
la situación de su pueblo. Pero él era más que el mero gobernante
terrenal que la gente esperaba. Era el divino Hijo de Dios, que vino
al mundo como ser humano para morir en expiación por el pecado
del hombre.
La obra de Jesús no terminó con su crucifixión, resurrección y
ascensión a los cielos. Sigue intercediendo por los cristianos a la
diestra de Dios Padre. Y ha prometido que reinaremos eternamente
con él cuando regrese en victoria.

184
A QUIEN DIOS ESCOGIÓ ANTES
DE LA CREACIÓN DEL MUNDO
Ver Destinado Desde Antes de la Fundación del Mundo.

185
ABOGADO
Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno
hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el
justo. 1 JUAN 2.1 [NVI: tenemos ante el Padre a un intercesor]

Este es el único lugar de la Biblia donde se llama así a Jesús.


Expresa la idea de que se presenta ante Dios para defendernos. Hace
las funciones de «abogado defensor» para representarnos ante el
Padre en el cielo cuando Satanás, el acusador, nos acusa de pecado.
El argumento de Jesús en nuestro favor es sólido, porque está
basado en su propia obra expiatoria: su muerte en la cruz por
nuestros pecados.
Cualquier abogado te dirá que su cliente debe ser totalmente
sincero con él con respecto a los cargos que tiene en su contra. Si el
abogado, como representante legal del acusado, no lo sabe todo
sobre las circunstancias del caso, no puede representar
adecuadamente a su cliente ante el juez y el jurado.
Del mismo modo, como cristianos, debemos ser sinceros con
nuestro Señor, Jesús, cuando el pecado se introduce en nuestra vida,
si esperamos que actúe como Abogado nuestro ante Dios. Es
esencial la plena transparencia, la confesión. Como el apóstol Juan
lo expresa en otra parte de su epístola: «Si confesamos nuestros
pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y
limpiarnos de toda maldad» (1 Jn 1.9).

186
En esta ilustración del siglo XIX, «El abogado», de Honoré
Daumier, vemos a un abogado defensor hablando en favor de su
cliente.

187
ADÁN
Ver Postrer Adán.

188
ALFA Y OMEGA
Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el
último. APOCALIPSIS 22.13

Este es uno de los cuatro lugares de Apocalipsis donde se llama así


a Jesús (Ap 1.8, 11; 21.6). En las cuatro ocasiones es Jesús quien
usa el nombre para sí mismo.
El Alfa y la Omega eran las letras primera y última del alfabeto
griego, el idioma en que se escribió casi todo el Nuevo Testamento.
Por tanto, este nombre es una forma poética de declarar que Jesús es
el principio y el final de todas las cosas. Podemos expresarlo en los
siguientes términos actuales: «Jesús es la A y la Z de la vida, y todo
lo que hay en medio».
No hay ninguna letra antes de la Alfa, ni después de la Omega.
Esto muestra que Jesús define la verdad y la realidad. Todos los
demás dioses que las personas adoran son un fraude. Jesús lo abarca
todo y no admite límites.
Otros nombres de Jesús que significan básicamente lo mismo son
Principio y Fin (Ap 1.8) y el Primero y el Último (Ap 1.17; 2.8;
22.13).

189
AMÉN
Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el
testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios.
APOCALIPSIS 3.14

Este versículo son palabras de Jesús cuando se prepara para entregar


un mensaje especial a la iglesia de Laodicea. Al identificarse como
el Amén, afirma estar diciendo una palabra verdadera y autoritativa
para esa iglesia.
El término amén tiene una rica historia bíblica. En el Antiguo
Testamento se usaba para ratificar un juramento o aceptar un
acuerdo. Por ejemplo, Nehemías mandó al pueblo en su tiempo que
no se estafaran ni defraudaran. El pueblo respondió «amén» para
expresar su acuerdo con la propuesta de Nehemías (Neh 5.13).
Jesús empleaba con frecuencia la expresión de cierto en sus
enseñanzas para mostrar que iba a pronunciar palabras verdaderas
de Dios (ver Mt 16.28). Esta palabra griega se traduce como «de
cierto os digo» (RVR60) o «les aseguro» (NVI) en las traducciones
modernas. La iglesia primitiva decía amén para declarar «así sea» al
terminar las oraciones (ver 2 Ti 4.18), como hacemos hoy.
Como Jesús es el gran Amén, podemos confiar en sus palabras y
en su liderazgo. Él es la suma y sustancia de la verdad (ver Jn 14.6).
Nunca dirá ni hará nada que nos haga tropezar o desviarnos. Él ha
prometido que, si le seguimos, conoceremos la verdad «y la verdad
os hará libres» (Jn 8.32).

190
AMIGO DE PUBLICANOS Y DE
PECADORES
Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un
hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de
pecadores. MATEO 11.19 [LBLA, NVI: amigo de recaudadores de
impuestos y de pecadores]

Con estas palabras, Jesús condenaba a los fariseos, que le criticaban


por relacionarse con personas que ellos consideraban los
marginados de la sociedad.
Pero Jesús se tomó sus críticas como un cumplido. Él había sido
enviado al mundo para ser el Salvador de los pecadores. En una
ocasión dijo a los escribas y fariseos: «Los sanos no tienen
necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a
justos, sino a pecadores» (Mr 2.17).
Además de ofrecer su amistad a todos los pecadores, Jesús era
también un amigo especial para sus discípulos: los doce hombres
corrientes que él había formado para llevar a cabo su obra tras su
partida. En su largo discurso de despedida en el Evangelio de Juan,
les dice: «Ya no os llamaré siervos […] pero os he llamado amigos,
porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer»
(Jn 15.15).
La mayoría conocemos a muchas personas a lo largo de nuestra
vida —maestros, vecinos, hermanos de la iglesia, compañeros de
trabajo—, pero pocas llegan a ser verdaderos amigos. En este
selecto grupo de los que consideramos amigos hay uno que destaca:
nuestro Señor Jesucristo. Él es el Amigo que realizó el sacrificio
máximo por nosotros. Jesús dijo: «Nadie tiene mayor amor que este,
que uno ponga su vida por sus amigos» (Jn 15.13).

«Cristo lo es todo para mí», un himno de Will L.


Thompson, pone nuestra mira en la infalible amistad de
Jesús con todos los creyentes.
Cristo lo es todo para mí,

191
vida, alegría y salud;
él es mi fuerza cada día,
yo me sostengo por su cruz.
Cuán gran consuelo es mi Jesús
es mi contento y mi alegría;
cuando estoy triste él es mi luz.

192
ÁNGEL DE SU FAZ
En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los
salvó; en su amor y en su clemencia [NVI: misericordia] los redimió,
y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad. ISAÍAS 63.9

Este versículo del profeta Isaías describe la paciencia de Dios con


su pueblo. Aunque pecaban y se rebelaban una y otra vez, él nunca
los dejó, y les proveyó el Ángel de su faz como su Salvador y
Redentor.
Aunque los ángeles se mencionan a menudo en la Biblia, este es
el único lugar donde la expresión «ángel de su faz» aparece. Es
probablemente una referencia a Jesucristo en su existencia
preterrenal. No hay duda de que Jesús existía con Dios en su estado
preencarnado, mucho antes de que naciera en el mundo (ver Jn 1.1–
3). Así que seguro que había servido como agente redentor de Dios
con su pueblo en los días anteriores a su ministerio terrenal.
Este nombre de Jesús puede explicar las referencias al misterioso
Ángel de Jehová del Antiguo Testamento. Este especial agente fue
enviado por Dios para comunicar su mensaje y reafirmar su
presencia a personas escogidas. Desde luego, ese mensajero no era
el típico ángel, pero tampoco era Dios Padre. La mejor explicación
es que este mensajero especial, el Ángel de su Faz, era Jesucristo.

Personas a las que se apareció el


ángel del Señor
• Agar (Génesis 16.7–11)
• Abraham (Génesis 22.11–12)
• Jacob (Génesis 31.11)
• Moisés (Éxodo 3.1–2)
• Josué (Josué 5.14)
• Gedeón (Jueces 6.11–12)
• Los padres de Sansón (Jueces 13.1–18)
• El profeta Zacarías (Zacarías 1.7–12)

193
ÁNGEL DEL PACTO
He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante
de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros
buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí
viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. MALAQUÍAS 3.1.

Jesús no solo estableció el nuevo pacto que Dios había prometido


para su pueblo (ver Mediador de un Nuevo Pacto). También era el
mensajero enviado por Dios para anunciar que su nuevo pacto era
ya una realidad. En este pasaje mesiánico, el profeta Malaquías
declara que Jesús el Mesías vendría como Ángel (o Mensajero) del
Pacto.
A lo largo de la historia de Israel, Dios había enviado muchos
agentes para entregar su mensaje a su pueblo. Los principales de
ellos fueron los profetas, que a menudo entregaban mensajes
impopulares de juicio divino contra el pecado y la rebelión de la
nación. Pero Jesús era el Mensajero divino que sobresalía por
encima del resto. La palabra ángel es mensajero en griego. Él era el
Ángel del Pacto de gracia que Dios Padre había establecido con un
mundo pecador.
Unos seiscientos años antes de que naciera Jesús, el profeta Isaías
anunció que Dios Padre iba a enviar a su siervo con un mensaje de
alegría y consuelo para todo el pueblo. Al principio de su ministerio
público, Jesús se identificó con esa profecía. Se levantó en la
sinagoga de su Nazaret natal y leyó estos versículos de Isaías: «El
Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar
buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los
quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista
a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año
agradable del Señor» (Lc 4.18–19). Luego declaró: «Hoy se ha
cumplido esta Escritura delante de vosotros» (Lc 4.21).
Durante más de tres años, Jesús sirvió como el fiel Mensajero del
nuevo pacto de gracia que Dios le había enviado a establecer.
Luego, su ministerio terrenal terminó en su muerte en la cruz y su
gloriosa resurrección. El plan de Dios desde el principio era que su

194
Mensajero se llegase a convertir en el Mensaje: las buenas noticias
(evangelio) sobre el amor de Dios por los pecadores.

195
APÓSTOL
Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial,
considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo
Jesús; el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue
Moisés en toda la casa de Dios. HEBREOS 3.1–2.

Jesús seleccionó a doce discípulos, o apóstoles (ver Mr 3.14; 6.30),


para aprender de él y llevar a cabo su obra tras su partida. Pero aquí
en Hebreos 3 se llama Apóstol al mismo Jesús. Este es el único
lugar de la Biblia donde se le llama así.
El significado básico de la palabra apóstol es el de una persona
enviada en una misión especial con autoridad y poder delegados.
Jesús envió a los doce discípulos para enseñar y sanar, y les dio la
capacidad de sucederle en esta misión (ver Mr 6.7–13). Ellos
continuaron este ministerio de enseñanza y sanidad incluso tras la
resurrección y ascensión de Jesús al Padre (Hch 2.38–43).
Pero Jesús era el Apóstol por excelencia. Bajo la autoridad de su
Padre, vino al mundo en una misión de amor y gracia. Dicha misión
no era un encargo fácil. Tuvo la oposición de los poderosos
religiosos de su tiempo. Algunas personas que vieron sus milagros
intentaron convertirle en un libertador militar. Incluso sus propios
enviados, los apóstoles, tardaron en entender quién era él y cuál era
su misión.
Pero, tal como lo expresa el autor de Hebreos en estos versículos,
Jesús era «fiel al que le constituyó». No vaciló en la misión para la
que había sido enviado. Desde la cruz, declaró triunfante:
«Consumado es» (Jn 19.30). Su provisión para nuestra salvación era
algo ya hecho, pero las Buenas Noticias acerca de su muerte y
resurrección —el evangelio— continúan a lo largo de los siglos.

La música sigue
En su himno «Grato es contar la historia», Katherine
Hankey nos recuerda que la obra de Jesús como Apóstol
prosigue por medio de sus seguidores cuando les hablamos

196
a otros de su amor y gracia.
Me encanta la historia de Cristo contar,
hablarte de su gloria, decirte la verdad
de todo lo que hizo Jesús por su amor;
no hay nada que desee con tan franco fervor
como contar su historia a esta humanidad.

197
ÁRBITRO
No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre nosotros
dos. JOB 9.33 [NVI: juez que decida].

Este versículo es parte de la queja de Job de que Dios lo estaba


castigando sin causa. Estaba convencido de no haber hecho nada
que le hiciera merecer su padecimiento. Para empeorar las cosas,
Dios tenía todo el poder y Job no era más que un débil ser humano,
sin derecho a cuestionar a Dios. Por eso anhelaba que hubiera un
árbitro, un mediador o juez imparcial, que pudiese hablarle a Dios
en su favor.
El deseo de Job de alguien que le representase ante Dios Padre se
cumplió con la venida de Jesucristo al mundo. Como Dios y
hombre, Jesús era plenamente humano y plenamente divino. Tiene
comunión directa con el Padre, porque es el Hijo de Dios. Pero se
identifica con nosotros en nuestra fragilidad, porque vino al mundo
en forma de hombre. En palabras de Job, Jesús puede «poner su
mano» sobre Dios y el hombre.
Para nosotros es difícil comprender cómo Jesús podía ser a la vez
humano y divino. Pero que no lo entendamos no significa que no
sea verdad. Así expresó el apóstol Pablo esta gran verdad: «Haya,
pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el
cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como
cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma
de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición
de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la
muerte, y muerte de cruz» (Fil 2.5–8).

198
AURORA DE LO ALTO
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó
desde lo alto la aurora. LUCAS 1.78 [NVI: desde el cielo el sol
naciente; NTV: la luz matinal; BLP: de lo alto un nuevo amanecer]

Este versículo es parte del pasaje del Evangelio de Lucas conocido


como el «Benedictus» (ver Lc 1.68–79). El texto consiste en una
oración pronunciada por Zacarías, el padre de Juan el Bautista, al
nacer su hijo. Un ángel le había revelado a Zacarías, antes de que
naciera Juan, que su hijo iba a ser el precursor del Mesías. En esta
oración, Zacarías alaba a Dios por enviar al Mesías, Jesús, a quien
se refiere como «la aurora de lo alto».
El término aurora procede de un vocablo que significa
«amanecer». El original griego se usa para describir la salida del sol
por la mañana, pero también la aparición de las estrellas en el cielo
nocturno. Así, Zacarías pensaba en Jesús el Mesías como una luz
que Dios estaba preparando para enviarla a un mundo oscuro.

Actualmente, la idea que tenemos de un «árbitro» está a


menudo relacionada con deportes como el béisbol.
La expresión desde lo alto revela el origen de esta luz. Jesús no

199
vino al mundo por su cuenta, como un Quijote solitario, sino que
cumplía una misión redentora de parte de Dios Padre.
El profeta Malaquías emplea un nombre parecido para Jesús en su
profecía sobre el Mesías venidero. Él lo llama el «Sol de justicia»
que «en sus alas traerá salvación» (Mal 4.2).

200
AUTOR DE LA SALUD
Ver Autor de la Salvación.

Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por
quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos
a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de
ellos. HEBREOS 2.10 [RVA: autor de la salud de ellos; BLP: quien
tenía que encabezar la salvación de los demás]

201
AUTOR DE LA SALVACIÓN
Este es el único lugar de la Biblia donde se llama así a Jesús. En
Hebreos 12.2 se usa esta misma palabra (ver Autor y Consumador
de la Fe). Otros significados del término son «cabeza» (ver BLP),
«capitán» y «guía».
¿En qué sentido es Jesús el autor o capitán de la salvación? Para
empezar, este versículo de Hebreos sigue diciendo que fue
perfeccionado por aflicciones. Un verdadero líder no pide a sus
seguidores que hagan algo que él no está dispuesto a hacer. Da
ejemplo a quienes guía. Eso es lo que Jesús hizo cuando murió en la
cruz por nosotros. Como cristianos, nunca sufriremos por seguirle
más de lo que él sufrió para hacer posible la limpieza de nuestros
pecados.
Un autor, cabeza o líder también anima, inspira y motiva a las
personas que están bajo su responsabilidad. Podemos descansar en
la seguridad de que estamos en buenas manos cuando seguimos al
Autor de la Salvación.

202
AUTOR DE LA VIDA
Ver Vida.

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual


por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el
oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. HEBREOS 12.2
[NVI: iniciador y perfeccionador de nuestra fe; NTV: el campeón
que inicia y perfecciona nuestra fe]

203
AUTOR Y CONSUMADOR DE LA
FE
Jesús es llamado autor en tres versículos de Hebreos en la Reina-
Valera (He 2.10; 12.2 y 5.9: «… y habiendo sido perfeccionado,
vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen»
[énfasis añadido]). En algunas versiones se traduce como
«iniciador» o «campeón». También se le llama «quien tenía que
encabezar la salvación» (He 2.10, BLP). Un autor es alguien que
crea. Jesús es el autor de nuestra fe, de nuestra salvación, en tanto
que él proveyó el único ejemplo perfecto de cómo es la vida de fe.
La NVI capta esta idea al mencionarlo como iniciador y
perfeccionador de nuestra fe. El marcó el camino para todos los que
procuran seguir su ejemplo.

Seguir el liderazgo del Señor


Dios Padre y su Hijo Jesucristo son guías de confianza para
dirigirnos por los mejores caminos. Este sentimiento lo
expresó con gran belleza Joseph H. Gilmore en su himno
«Me guía él»
Me guía él, cuán grande amor;
pensar en ello trae confort;
No importa lo que sea o haga,
su amor por mí jamás se apaga.
Me guía él, me guía él.
Tranquilo voy, me guía Él.
Seguirle quiero, y serle fiel.
Él me guía, no temeré.

Pero Jesús no solo inició el camino de la fe, también lo llevó a


cabo siendo el «perfeccionador» de ella. No se detuvo hasta que
garantizó nuestra redención final, haciendo posible que gocemos de
vida eterna con él en los cielos.

204
BANDERA PARA LAS NACIONES
Ver Pendón a las Naciones.

205
BEBÉ
Ver Niño.

206
BIENAVENTURADO Y SOLO
SOBERANO
La cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano,
Rey de reyes, y Señor de señores. 1 TIMOTEO 6.15 [LBLA:
bienaventurado y único Soberano; NVI: único y bendito
Soberano]

En este versículo de la primera epístola de Pablo a Timoteo, se


reúnen tres nombres de Dios Hijo en un breve espacio, mostrando
en cada uno su ilimitado poder. Los títulos de Rey de Reyes y Señor
de Señores aparecen en más lugares de la Biblia (Ap 17.14; 19.16),
pero solo aquí se llama a Jesús Bienaventurado y Solo Soberano.
La palabra soberano tiene en su etimología latina el prefijo
«súper», por lo que se refiere a quien posee autoridad suprema. Así,
el soberano era un rey o gobernante que tenía el poder supremo
sobre sus súbditos. No compartía su poder y no había institución
terrenal que pudiera cuestionar sus juicios o vetar sus decisiones.
Pero Jesús es otra clase de soberano. Él es un rey espiritual que
triunfará sobre todas las fuerzas del mal cuando juzgue al mundo en
su segunda venida. Es Bienaventurado Soberano: escogido y
bendecido por Dios, ha recibido el máximo poder y autoridad. Es el
Solo Soberano: es el único con derecho a reinar sobre la nueva
creación que Dios traerá al final de los tiempos.

207
BUEN PASTOR
Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.
JUAN 10.11

Este versículo es parte de un largo discurso de Jesús en el que


compara a sus seguidores con ovejas y se identifica como el Pastor
que guía a su rebaño (ver Jn 10.1–16).
En el Antiguo Testamento también se conoce a Dios con este
nombre (ver Pastor en Parte 1, Nombres de Dios Padre). Las ovejas
son animales indefensos que no pueden hacer nada solas contra
depredadores como los lobos. Si no se las vigila constantemente, se
extravían y se ponen en peligro. Hay que conducirlas de una zona
de pastos a otra para que encuentren nuevas fuentes de alimento y
agua. Las ovejas necesitan un líder vigilante, un pastor, que les
provea todo eso.
Pero Jesús es más que un simple pastor más. Él es el Buen Pastor.
Este adjetivo junto a su nombre muestra que Jesús se quería
diferenciar de los líderes religiosos de Israel, los escribas y fariseos,
que estaban extraviando a su pueblo. Ellos eran como el
«asalariado» (Jn 10.12), que trabajaba por dinero y no tenía un
interés personal en las ovejas que cuidaba. Pero Jesús es diferente.

- Él conoce personalmente a sus ovejas y las llama por su


nombre (Jn 10.3).
- Él no empuja a sus ovejas; las guía mostrándoles el (Jn 10.4).
- Él es la puerta del redil que ofrece refugio y seguridad para sus
ovejas (Jn 10.9).
- A diferencia de los pastores asalariados, él está dispuesto a
poner su vida en juego por sus ovejas (Jn 10.11–12).
- Él ama a sus ovejas (Jn 10.13–15).

Algunas personas pueden sentirse insultadas si se las compara


con ovejas, pero los cristianos no nos preocupamos por eso, porque,
como ovejas de Dios, estamos al cuidado del Buen Pastor.
Otros nombres de Dios Hijo que usan esta simbología son

208
Príncipe de los Pastores (1 P 5.4), Puerta de las Ovejas (Jn 10.7),
Gran Pastor de las Ovejas (He 13.20), y Pastor de Vuestras Almas
(1 P 2.25).

Guiados por el Buen Pastor


En su himno «Salvador, guíanos como Pastor» (conocido en
español como «Pastoréanos, Jesús Amante») Dorothy A.
Thrupp ruega por la tierna guía del Buen Pastor.
Jesús, sé tú el Pastor
que nos guíe con amor,
a tus verdes pastos lleva
a la grey que en ti abreva.
Oh Jesús, mi Pastor bueno,
tú sufriste tan gran daño
para ser el amo y dueño
de la iglesia, tu rebaño.

209
La iglesia primitiva captó artísticamente la imagen de Cristo
como el Buen Pastor, según vemos en estatuillas como esta, que
data del siglo IV.

210
CABEZA DE LA IGLESIA
Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza
de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. EFESIOS 5.23

Solo aquí y en otro lugar del Nuevo Testamento (Col 1.18) se llama
así a Jesús. No es de extrañar, porque en los escritos del Nuevo
Testamento no se habla mucho explícitamente de la iglesia, aunque
es evidente que Jesús la tenía en mente desde el principio de su
ministerio.
La primera evidencia de su compromiso con la iglesia fue su
selección de doce discípulos para que se le unieran en el ministerio.
El término discípulo significa «aprendiz», y eso es justo lo que eran.
Aprendían de Jesús: quién era, a qué misión se le había enviado,
cuáles son las características de los ciudadanos del reino de Dios y
cómo es el amor de Dios por todos, gentiles incluidos. Jesús formó a
estos hombres normales y corrientes para llevar a cabo su obra tras
su partida.
Jesús habló abiertamente varias veces sobre la iglesia. En una
ocasión le dijo a Pedro: «… sobre esta roca edificaré mi iglesia»
(Mt 16.18). Pedro acababa de declarar que Jesús era el ansiado
Mesías, el «Hijo del Dios viviente» (Mt 16.16). Jesús estaba
afirmando que su iglesia se iba a edificar sobre confesiones de fe
como la que había hecho Pedro. La iglesia iba a estar formada por
personas que aceptaran a Jesús como Salvador y Señor y que se
comprometieran con su obra de redención en el mundo.
Otras muestras del compromiso de Jesús con la iglesia se ven en
el Evangelio de Juan. Les prometió a sus discípulos que enviaría al
Espíritu Santo para consolarlos y guiarlos cuando él regresara al
Padre (ver Jn 14.16–18). Selló su promesa poco después con una
ferviente oración por ellos en la que pedía a Dios que protegiera a
sus discípulos y los mantuviera comprometidos con la misión para
la que él los había preparado. Oró así: «Como tú me enviaste al
mundo, así yo los he enviado al mundo» (Jn 17.18 NVI).
La iglesia es el elemento clave en la estrategia de Jesús para traer
al mundo al reino de Dios. Él es la Cabeza de la iglesia, y nosotros

211
los creyentes formamos el cuerpo. Un cuerpo sin cabeza no sirve
para nada, pero si la tiene se convierte en un organismo vivo, con
aliento, que funciona. No hay límite para lo que puede conseguir
por la causa de Cristo, nuestro Cabeza.

Amor a la iglesia
Si Jesús amó a la iglesia tanto como para morir por ella, los
cristianos deberíamos amarla también. Este es el mensaje
de «Amo tu reino, Señor» un himno de Timothy Dwight.
Amo tu reino, Señor,
la morada de mi Dios
la iglesia que redimiste
con tu sangre y tu perdón.
Es por ella mi clamor,
mi llanto y oraciones,
mis cuidados y atenciones,
para que honre a su Señor.

212
CABEZA DE TODO GOBERNANTE
Y TODA AUTORIDAD
Ver Cabeza de Todo Principado y Potestad.

Edificios de iglesia los hay de todos los colores, formas y


tamaños. Pero si en ellos se adora a Jesús de veras, todos tienen
la misma «cabeza».

213
CABEZA DE TODO PODER Y
AUTORIDAD
Ver Cabeza de Todo Principado y Potestad.

214
CABEZA DE TODO PRINCIPADO Y
POTESTAD
Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y
vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo
principado y potestad. COLOSENSES 2.9–10 [LBLA: cabeza sobre
todo poder y autoridad; NTV: cabeza de todo gobernante y toda
autoridad; NVI: cabeza de todo poder y autoridad]

En este versículo, el apóstol Pablo aborda una falsa enseñanza en la


iglesia de Colosas. Algunos afirmaban que Jesús era miembro de un
orden angélico y, por tanto, había sido creado. Pablo declaró que
Jesús era en realidad la «cabeza sobre todo principado y potestad»,
un ser no creado que estaba por encima de todas las entidades
celestiales, con la excepción de Dios mismo. Y, en su relación con
Dios, Jesús reflejaba «toda la plenitud de la Deidad.»
Así como es supremo en los cielos, Jesús también ejerce dominio
sobre toda la tierra. Esta verdad debería hacernos caer de rodillas en
adoración y alabanza. En su himno «¡Alábenle!», Fanny J. Crosby
lo expresa así:
¡Alábenle! ¡A Jesús, bendito redentor!
¡Canta, tierra, y proclama de su gran amor!
¡Alaben en lo alto, ángeles del Señor!
¡A su santo nombre sea la gloria y el honor!
Otros nombres de Dios Hijo que expresan esta característica son
Cabeza de Todo Varón (1 Co 11.3) y Cabeza Sobre Todas las Cosas
(Ef 1.22).

215
CABEZA DE TODO VARÓN
Ver Cabeza de Todo Principado y Potestad.

216
CABEZA DEL ÁNGULO
Jesús les dijo: ¿Nunca leisteis en las Escrituras: la piedra que
desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El
Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos? MATEO
21.42 [LBLA, NVI: Piedra angular; BLP, NTV: piedra principal]

Jesús dirigió estas palabras a los líderes religiosos de su tiempo que


estaban cuestionando su autoridad. Estaba citando Salmos 118.22–
23, un pasaje del Antiguo Testamento que probablemente conocía
bien. Lo que quería enseñarles era que estaba destinado a que ellos
lo rechazaran como Mesías.
Pero él, la Piedra rechazada, iba a convertirse en la pieza clave de
un nuevo edificio que incluiría a todas las personas que le aceptasen
como Señor y Salvador. Este edificio sería la iglesia, un nuevo
organismo que nacería de las cenizas del antiguo orden religioso
basado en la ley judía.
El apóstol Pedro también citó este versículo de Salmos (ver 1 P
2.7). Pedro dijo que Jesús, la Piedra rechazada, era también Piedra
de tropiezo y Roca que hace caer (ver 1 P 2.8) para aquellas
personas que pensaban que el Mesías iba a ser un poderoso líder
político y militar. Para ellos era impensable que viniese como un
liberador espiritual que había de sufrir y morir en la cruz.
Jesús como Cabeza del Ángulo expresa la misma idea que otro
nombre suyo: Piedra del Ángulo (ver más adelante).

217
CABEZA SOBRE TODAS LAS
COSAS
Ver Cabeza de Todo Principado y Potestad.

218
CABEZA SOBRE TODO PODER Y
AUTORIDAD
Ver Cabeza de Todo Principado y Potestad.

Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues,


podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la
verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi. JUAN 14.5–6

219
CAMINO
Este es uno de los tres lugares de los Evangelios en que se menciona
a Tomás fuera de un simple listado de los doce discípulos (ver Jn
11.16; 20.24–29). El contexto de estos dos versículos muestra que
Tomás estaba perplejo ante la afirmación de Jesús de que iba a dejar
pronto a sus discípulos, tras su muerte, resurrección y ascensión (ver
Jn 14.1–4).
Tomás quería saber cómo se las iban a apañar cuando Jesús los
dejara. Él le contestó en términos espirituales, asegurándole que era
el único camino a su recompensa eterna, y que Tomás no necesitaba
conocer todos los detalles sobre su destino ni sobre cómo lo
alcanzaría.
Esta conversación entre Jesús y Tomás nos da una valiosa lección
a los cristianos actuales. A veces, nuestra curiosidad acerca del cielo
nos aparta los ojos de Aquel que ha prometido llevarnos allá. Nos
preguntamos dónde estará el cielo, cómo serán nuestros cuerpos
resucitados, si reconoceremos a nuestros familiares y amigos o si las
calles serán literalmente de oro.
Lo cierto es que no necesitamos tener la respuesta a ninguna de
estas preguntas. Lo que sí tenemos es una comprensión de lo más
importante; Jesús es el único camino a ese maravilloso lugar. Él
conoce el trayecto y nosotros le conocemos como el Camino. Así
que podemos relajarnos, dejar a un lado nuestros mapas y cederle a
él el volante.

220
CAMPEÓN QUE INICIA Y
PERFECCIONA NUESTRA FE
Ver Autor y Consumador de la Fe.

221
CAMPEÓN QUE PERFECCIONA
NUESTRA FE
Ver Autor y Consumador de la Fe.

222
CARNE
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su
gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de
verdad. JUAN 1.14

Esta contundente afirmación del apóstol Juan en su Evangelio es la


más fuerte declaración del Nuevo Testamento sobre la humanidad
de Jesús. Y viene con la autoridad de un testigo presencial.
Juan sabía que Jesús existió en carne porque había vivido y
trabajado con él. Como uno de sus discípulos, había andado junto a
él los polvorientos caminos de Palestina, lo había observado tratar
con la gente y había aprendido de sus enseñanzas durante unos tres
años. Desde luego, Juan tenía que haber quedado impresionado ante
los milagros de Jesús y por su afirmación de ser el divino Hijo de
Dios. Pero también estaba convencido de que Jesús era plenamente
humano.
En los últimos años de Juan, su relación personal con Jesús
encarnado fue un valioso recurso para la iglesia. Los falsos maestros
habían comenzado a enseñar que Jesús no existió en forma humana,
que solo tenía apariencia de hombre. Juan rechazó esa herejía de
manera contundente: «Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha
venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que
Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del
anticristo» (1 Jn 4.2–3).
Nos resulta difícil entender cómo Jesús podía ser tanto divino
como humano en el mismo cuerpo. Pero eso es lo que claramente
afirma el Nuevo Testamento, y la iglesia ha refrendado esta doctrina
durante casi dos mil años, pese a las burlas del mundo. Incluso el
apóstol Pablo admitía que era un profundo misterio, pero lo
aceptaba por la fe: «E indiscutiblemente, grande es el misterio de la
piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu,
visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo,
recibido arriba en gloria» (1 Ti 3.16).
Otros nombres de Dios Hijo que subrayan el lado humano de la
naturaleza de Jesús son Dios Manifestado en Carne (1 Ti 3.16),

223
Varón Aprobado por Dios (Hch 2.22) y Jesucristo Hombre (1 Ti
2.5).

224
CARPINTERO
¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de
José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus
hermanas? Y se escandalizaban de él. MARCOS 6.3.

Durante su ministerio, Jesús hizo una visita a la Nazaret de su


infancia. Este versículo describe cómo las personas que le conocían
de años respondieron con escepticismo a sus enseñanzas. Para ellos,
Jesús no era más que «el carpintero», un profesional que se había
criado entre ellos, nada especial.
Este es el único lugar de la Biblia donde se llama así a Jesús. Los
vecinos de su ciudad lo llamaron así con tono despectivo, pero en
realidad es un nombre de honor y dignidad. Jesús aprendió el oficio
probablemente de su padre, José. Debió de haber trabajado en la
carpintería al menos quince o veinte años, antes de comenzar su
ministerio público aproximadamente con treinta años de edad (ver
Lc 3.23).

Evidencias en el Evangelio de
Marcos de que Jesús era de carne
• Su cansancio (Marcos 4.38)
• Su asombro (Marcos 6.6)
• Su decepción (Marcos 8.12)
• Su disgusto (Marcos 10.14)
• Su enojo (Marcos 11.15–17)
• Su lamento (Marcos 14.34)

Como entonces, hoy en día un carpintero es alguien que ejerce su


oficio de construcción o reparación de elementos de madera. Jesús
trabajó probablemente con José construyendo, vendiendo y
reparando muebles y herramientas de madera para los lugareños de
Nazaret.
En tanto que Carpintero de Nazaret, que trabajó con sus manos,

225
Jesús dignificó el trabajo y se identificó con la gente normal de su
tiempo. Hablaba un lenguaje que podían entender, haciendo
inteligibles sus enseñanzas con parábolas tomadas de la vida
cotidiana. No es extraño que «gran multitud del pueblo le oía de
buena gana» (Mr 12.37).
En el Evangelio de Mateo, los escépticos de Nazaret no se
refirieron a Jesús como «el carpintero», sino como «el hijo del
carpintero» (Mt 13.55).

226
CETRO DE ISRAEL
Saldrá ESTRELLA de Jacob, y se levantará cetro de Israel, y herirá
las sienes de Moab, y destruirá a todos los hijos de Set. NÚMEROS
24.17

Estas son palabras de Balaam, un mago pagano que había sido


contratado por el rey de Moab para pronunciar una maldición contra
los israelitas. Pero, en lugar de ello, el Señor llevó a Balaam a
bendecirlos. En este versículo, Balaam profetiza que un Cetro de
Israel, un líder fuerte, se levantaría para aplastar a los moabitas.
Este versículo se considera también una profecía de
cumplimiento a largo plazo, en referencia a Jesús como el Mesías
Salvador enviado por Dios para liberar a su pueblo.
El cetro es un bastón pequeño, parecido a un báculo, que
simboliza el poder y la autoridad de un rey. En el libro de Ester, el
rey Asuero de Persia extiende su cetro real para señalar a la reina
(ver Est 5.2–3). De esa forma da permiso a Ester para acercarse a su
presencia y presentarle sus peticiones.

227
Cetros como este que empuña una estatuilla del faraón Senusret
III eran los que usaban los reyes para representar su poder y
autoridad. Jesús es la autoridad suprema: el Cetro de Israel.
La imagen de un cetro real, aplicada a Jesús, simboliza su poder,
autoridad y dominio universal. En el libro de Hebreos, Dios Padre
declara a Jesús, el Hijo: «Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo:
cetro de equidad es el cetro de tu reino» (He 1.8).

228
CIMIENTO ESTABLE
Ver Fundamento.

229
COMANDANTE DEL EJÉRCITO
DEL SEÑOR
Ver Príncipe del Ejército de Jehová.

230
CONSEJERO
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado
sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero,
Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. ISAÍAS 9.6 [NVI:
Consejero admirable].

Este versículo es probablemente la profecía mesiánica más familiar


del libro de Isaías. Se cita especialmente en fechas navideñas
cuando nos reunimos con otros creyentes para celebrar el
nacimiento de Jesús. Muchas versiones modernas eliminan la coma
entre Admirable y Consejero para que quede como Consejero
admirable. Pero no importa cuántas palabras incluya el nombre,
Consejero es uno de los títulos más significativos de Dios Hijo en la
Biblia.
El término consejo nos habla de guía, asesoramiento o
instrucción. La Biblia está llena de modelos de buenos y malos
consejos y de consejeros que caen en ambas categorías.
Por ejemplo, entre los buenos, Daniel dio un sabio consejo a
Arioc, jefe de la guardia de Nabucodonosor, rey de Babilonia,
cuando el monarca emitió una orden para matar a todos sus sabios
(ver Dn 2.10–16). Entre los casos negativos, Roboam rey de Judá
rechazó el sabio consejo de los líderes ancianos de la nación y
escuchó el necio consejo de sus compañeros jóvenes (ver 1 R 12.8).
Eso provocó la rebelión de las tribus del norte y la división del reino
unido de Salomón en dos naciones separadas (ver 1 R 12.16–19).
Podemos apoyarnos en que Jesús, nuestro sabio Consejero,
siempre nos dará buena instrucción. Él nos guía con gracia y
rectitud. Jamás nos dará un mal consejo que nos haga extraviarnos.

231
CONSEJERO ADMIRABLE
Ver Consejero.

232
CONSOLACIÓN DE ISRAEL
Pocas semanas después del nacimiento de Jesús, José y María lo
llevaron al templo para dedicarlo al Señor. Un hombre llamado
Simeón fue movido por el Espíritu Santo para ir al templo mientras
él estaba allí. De inmediato reconoció al pequeño Jesús como el
Mesías que había sido enviado como Consolación de Israel.

Un consejero proporciona orientación a una paciente


angustiada.

Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este


hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el
Espíritu Santo estaba sobre él. LUCAS 2.25

La palabra consolación nos habla de consuelo o alivio. Dios


había prometido en el Antiguo Testamento que un día enviaría a su
Mesías a su pueblo. Simeón estaba convencido de que no iba a
morir antes de haber visto la promesa cumplida (ver Lc 2.26). Al
parecer, Dios le mostró mediante revelación divina que el niño
Jesús era el Prometido que toda la nación de Israel había estado
esperando.
Pero estas buenas noticias tenían un lado oscuro. Simeón le dijo a
María y a José que muchas personas iban a aceptar a su hijo como el
Mesías, pero que otras muchas no lo harían (ver Lc 2.34). También
le reveló a María que «una espada traspasará tu misma alma» (Lc

233
2.35), prediciendo la futura crucifixión de Jesús.
Hoy, como entonces, el nacimiento de Jesús supone un escenario
para noticias buenas y malas: buenas noticias para los que le
aceptaron como Mesías y malas noticias para los que se negaron a
creer que Dios Padre lo había enviado. Nuestra tarea como
cristianos es ayudar a otros a encontrar la consolación que Jesús
puede traer a sus vidas.

234
CORDERO
Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los
seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de
millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es
digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la
honra, la gloria y la alabanza. APOCALIPSIS 5.11–12.

En este versículo de Apocalipsis, el apóstol Juan describe a Jesús


como el Cordero sacrificial que entregó su vida como redención por
los pecados del mundo. Observa las cosas que Juan declara que el
Cordero Jesús es digno de recibir:

- Poder. El Cordero ejerce el poder final sobre el universo tanto


como sobre las vidas de los cristianos.
- Riquezas. Todas las posesiones materiales que hemos
acumulado le pertenecen a él.
- Sabiduría. Jesús es el Sabio que da sabiduría a quienes le
siguen.
- Fortaleza. Nuestras fuerzas físicas deben estar dedicadas al
servicio del Cordero.
- Honra. Nuestra conducta como cristianos debe honrar a Aquel a
quien decimos seguir.
- Gloria. La gloria de Jesús, su excelencia y superioridad moral,
es magnificada cuando los cristianos se dedican plenamente a
él y a su causa.
- Alabanza. Debemos alabar al Cordero con nuestras vidas así
como con nuestras palabras.

La oración de Simeón cuando vio al


niño Jesús
«Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu
palabra: porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has
preparado en presencia de todos los pueblos; luz para

235
revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel»
(Lucas 2.29–32).

Jesús como el Cordero es uno de los temas principales de


Apocalipsis. Por ser el Cordero, es digno de abrir el rollo que
describe el juicio de Dios contra el mundo (Ap 5.4; 6.1). El Cordero
provee la luz a la ciudad celestial, la Nueva Jerusalén (Ap 21.22–
23). Los que pertenecen a Jesús tienen sus nombres escritos en el
libro de la vida del Cordero (Ap 21.27).

236
CORDERO DE DIOS
El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el
Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. JUAN 1.29

En dos días consecutivos, Juan el Bautista, precursor de Jesús, se


refirió a él con este nombre (ver Jn 1.35–36). De todos los nombres
que Juan podría haber usado —Rey, Mesías, Profeta—, elige
identificar a Jesús como el Cordero de Dios. Los corderos eran
ovejas jóvenes empleadas para el sacrificio en los rituales del culto
judío (ver Lv 14.11–13; 1 S 7.9). Por tanto, en el mismo principio
del ministerio de Jesús, Juan descubrió el papel sacrificial que Jesús
estaba destinado a realizar.
La gran importancia de los corderos en el sistema judío de
sacrificios comenzó con la liberación de los israelitas de la
esclavitud egipcia, muchos siglos antes del tiempo de Jesús. El
Señor mandó al pueblo que esparciera la sangre de los corderos en
los dinteles de sus casas. Eso indicaba que serían pasados por alto
cuando Dios golpeara la tierra con la muerte de los primogénitos
(ver Éx 12.21–23). La festividad judía conocida como Pascua se
celebró a partir de ese día comiendo panes sin levadura y con el
sacrificio del cordero.
Uno de los grandes pasajes mesiánicos del Antiguo Testamento
predecía que Jesús iba a morir como un cordero sacrificial.
Alrededor de setecientos años antes del nacimiento de Jesús, el
profeta Isaías declaró: «Angustiado él, y afligido, no abrió su boca;
como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus
trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca» (Is 53.7).
La noche previa a su crucifixión, Jesús retomó la imagen del
cordero sacrificial que Juan el Bautista había usado refiriéndose a él
cuando comenzó su ministerio público. Se reunió con sus discípulos
para celebrar una comida que era parte de la observancia de la
pascua judía. Pero Jesús la convirtió en el recordatorio que
conocemos como Cena del Señor.
Al igual que la sangre del primer cordero pascual había sido un
agente para la liberación de los israelitas en Egipto, la sangre de

237
Jesús iba a proveer redención divina para el mundo entero. Cuando
Jesús pasó la copa entre sus discípulos, les dijo: «… porque esto es
mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para
remisión de los pecados» (Mt 26.28).

Salvados por la sangre del Cordero


de Dios
• «Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo
estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre
de Cristo» (Efesios 2.13).
• «Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino
por su propia sangre, entró una vez para siempre en el
Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención»
(Hebreos 9.12).
• «Fuisteis rescatados […] no con cosas corruptibles, como
oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de
un cordero sin mancha y sin contaminación» (1 Pedro
1.18–19).
• «La sangre de Jesucristo […] nos limpia de todo pecado»
(1 Juan 1.7).

238
La imagen de Jesús como el Cordero de Dios conllevaba más
significado en la época de Cristo, cuando corderos como este
formaban parte de la vida religiosa judía, la parte central de los
sacrificios en el templo.

239
CORDERO QUE FUE INMOLADO
DESDE EL PRINCIPIO DEL
MUNDO
La adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no
estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue
inmolado desde el principio del mundo. APOCALIPSIS 13.8 [NVI:
Cordero que fue sacrificado desde la creación del mundo]

Este versículo afirma que Jesús no solo era el Cordero que fue
sacrificado por nuestros pecados, sino que también fue seleccionado
para esa tarea antes de que el mundo fuese creado (ver Destinado
Desde Antes de la Fundación del Mundo).
Dios Padre observó a través de los siglos y determinó que su
Hijo, Jesús, moriría en un momento del futuro como expiación por
el pecado. La muerte de Jesús no fue un accidente de la historia ni
un pensamiento sobrevenido en la mente de Dios. Fue el
cumplimiento del plan eterno del Señor.
¿Cuánto tiempo tardó este plan en llevarse a cabo? Lo que hizo
falta. Esta respuesta puede parecer absurda y ridícula, pero es lo
más cerca que podemos llegar a entender a Dios y sus misteriosos
caminos. El apóstol Pedro lo expresa así: «Para con el Señor un día
es como mil años, y mil años como un día» (2 P 3.8).

240
CRISTO
Los dos versículos de este artículo son parte del relato de cuando
Pedro reconoce y confiesa a Jesús como Mesías en el Evangelio de
Mateo (ver Mt 16.13–20).

Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del


Dios viviente. MATEO 16.16 [NTV: Mesías]

Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era


Jesús el Cristo. MATEO 16.20 [NTV: Mesías]

Observa el uso del artículo («el Cristo») en ambos versículos. La


palabra Cristo procede del griego christos, que significa «ungido».
Así pues, Pedro estaba declarando que Jesús era el Ungido, un
enviado especial al mundo señalado y nombrado por Dios mismo.
Era el Hijo de Dios, el Mesías, el gran Libertador que el pueblo
judío llevaba tantos años esperando.
Jesús elogió a Pedro por reconocerle como el Ungido de Dios.
Pero ¿por qué quería que su identidad como el Mesías se
mantuviese en secreto?
Probablemente encargó a sus discípulos discreción acerca de su
carácter mesiánico porque el pueblo judío esperaba que su Mesías
fuese un líder político y militar. Pensaban que iba a reunir al pueblo,
levantar un ejército, liberar a la nación de la tiranía romana y
restaurar a Israel a sus días de gloria. Jesús no podía satisfacer esas
expectativas, porque él era el Mesías en un sentido espiritual. Había
sido enviado a enseñar acerca del reino de Dios, a sanar enfermos y
a liberar a las personas de su pecado. En su momento se revelaría
como el Hijo de Dios (ver Lc 22.70–71), pero solo después de haber
cumplido la misión para la que había sido enviado.
Jesús recibe el nombre de Cristo (el Mesías o el Ungido) cientos
de veces en el Nuevo Testamento. Este nombre o título aparece
frecuentemente junto con otros. Por ejemplo, Jesucristo significa en
realidad «Jesús el Ungido» o «Jesús el Mesías». El Cristo de Dios
(ver Lc 9.20) significa «el Ungido de Dios». Cristo Jesús aparece
con frecuencia en las epístolas, sobre todo en las del apóstol Pablo

241
(ver Ro 3.24; 1 Co 1.2). Esta inversión del orden de los nombres
subraya el carácter mesiánico del Hijo de Dios.

Un nombre que llevar con orgullo


El nombre o título de Cristo lo llevamos todos los cristianos,
los que pertenecemos a Jesucristo. Este apelativo —
cristianos— aparece tan solo tres veces en el Nuevo
Testamento. Según el libro de Hechos, se aplicó a los
creyentes por primera vez en la iglesia de Antioquía (ver
Hch 11.26). Un no creyente, el rey Agripa, lo empleó para
decirle al apóstol Pablo: «Por poco me persuades a ser
cristiano» (Hch 26.28). Y el apóstol Pedro animaba a los
cristianos perseguidos a los que escribió con estas palabras
: «Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence,
sino glorifique a Dios por ello» (1 P 4.16).

Puesto que Jesús es el Ungido de Dios, nosotros sus seguidores


tenemos la comisión de proseguir su obra en el mundo. El apóstol
Pablo declara: «Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el
que nos ungió, es Dios» (2 Co 1.21).

242
CRISTO CRUCIFICADO
Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos
ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura. 1 CORINTIOS
1.23

Este es el único lugar de la Biblia donde aparece este nombre del


Hijo de Dios. Dado que el nombre o título Cristo significa «el
Ungido» o «el Mesías», el significado literal de este nombre es «el
Mesías Crucificado».
En la tradición judía, el Mesías esperado era un poderoso líder
que derrotaría a todos sus enemigos y gobernaría sobre un Israel
restaurado en esplendor y gloria. Que este Mesías muriese en una
cruz romana como un criminal corriente era algo que les resultaba
del todo inaceptable, una «piedra de tropiezo» que les impedía
aceptar a Jesús como el Mesías.

243
La muerte de Jesús en la cruz es posiblemente uno de los hechos
históricos más representados en la pintura y la escultura.
El de un Salvador crucificado que murió en la cruz para librarnos
de las cadenas del pecado sigue siendo un concepto extraño para
muchos. Al igual que el joven rico, quieren saber «qué bien» (Mt
19.16) deben hacer para asegurarse la vida eterna. Pero no hay nada
que podamos hacer para comprar el favor de Dios. Debemos aceptar
por fe la provisión para nuestra salvación que Dios ya ha hecho
mediante la muerte de su Hijo.
El apóstol Pablo lo expresa así: «Porque por gracia sois salvos
por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no
por obras, para que nadie se gloríe» (Ef 2.8–9).

244
CRISTO DE DIOS
Ver Cristo.

245
CRISTO EL SEÑOR
Ver Cristo Jesús Señor Nuestro.

246
CRISTO JESÚS SEÑOR NUESTRO
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo
alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar
del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. ROMANOS
8.38–39

Este es uno de los pasajes más inspiradores de todos los escritos del
apóstol Pablo. Generaciones de cristianos se han aferrado a esta
promesa de que ninguna fuerza del cielo o la tierra es tan fuerte
como para romper los lazos del amor de Dios en sus vidas.
Este pasaje también es inusual porque Pablo hilvana tres nombres
o títulos distintos de Dios Hijo —Cristo, Jesús y Señor— para
expresar esta verdad con tanta fuerza. Cristo significa «el Ungido»
o «el Mesías» (ver Cristo). Jesús era su nombre personal, que
significa «Dios es salvación» (Lc 1.31; 2.21). Señor expresa su
dominio y poder sin límites, una característica que Jesús comparte
con su Padre.
Podemos declarar con Pablo que Cristo Jesús Señor Nuestro
camina a nuestro lado a través de cada experiencia de la vida, y que
su amor nunca nos dejará.
Otras variantes de este nombre son Señor y Salvador Jesucristo (2
P 3.18), Cristo el Señor (Col 3.24), y Señor Jesucristo Nuestro
Salvador (Tit 1.4).
Ver Cristo; Jesús.

247
CRISTO JESÚS
Ver Cristo.

248
CUERNO DE SALVACIÓN
Ver Poderoso Salvador; Salvador.

249
DESCENDENCIA DE DAVID
Ver Raíz y Linaje de David.

250
DESCENDENCIA DE LA MUJER
Ver Simiente de la mujer.

251
DESEADO DE TODAS LAS
NACIONES
Y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas
las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los
ejércitos. HAGEO 2.7 [NVI: sus riquezas [de las naciones]; LBLA: los
tesoros de todas las naciones]

El profeta Hageo dijo estas palabras a los exiliados judíos que


habían regresado a Jerusalén después de su periodo de cautividad en
Babilonia y Persia. Los desafió a dedicarse a la tarea de reconstruir
el templo judío que habían destruido ochenta años atrás el ejército
babilonio invasor. Al parecer, la «casa» mencionada en este
versículo es el templo.
Pero las palabras de Hageo van más allá de su tiempo, hasta el
futuro distante en que el Mesías de Israel se convertiría en el
Deseado de Todas las Naciones. Cuando regrese el Mesías en su
gloria al final de los tiempos, todas las naciones le rendirán
homenaje y reconocerán su gobierno universal en la tierra.
Jesús no es solo el deseo de los cristianos; es la esperanza del
mundo entero. Como declara el apóstol Pablo: «Para que en el
nombre de Jesús se doble toda rodilla […] y toda lengua confiese
que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre» (Fil 2.10–11).

252
DESTINADO DESDE ANTES DE LA
FUNDACIÓN DEL MUNDO
El versículo que citamos para este artículo (1 P 1.20) es el único
lugar de la Biblia donde se alude así a Jesús. Nos recuerda las
palabras de Pedro en Pentecostés, cuando tres mil personas se
hicieron creyentes en Cristo (ver Hch 2.41). En aquel sermón suyo,
Pedro dijo a la multitud que Jesús había sido enviado al mundo por
«el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios» (Hch
2.23).

En su himno «Jesús reinará», Isaac Watts expresa lo que


siente al pensar en el reinado universal de Cristo al final de
los tiempos.
Mientras se vea el amanecer,
y la noche al día paso dé,
su reino siempre hemos de ver,
con vista clara por la fe.

Ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero


manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros. 1 PEDRO
1.20 [LBLA: preparado desde antes de la fundación del mundo;
NVI: a quien Dios escogió antes de la creación del mundo; RVA:
ordenado de antes de la fundación del mundo].

Las palabras destinado y anticipado conocimiento muestran que


Jesús fue escogido de manera especial por Dios Padre para la
misión redentora a la que fue enviado. La expresión «antes de la
fundación del mundo» nos dice que Jesús existía con Dios Padre
desde el principio (ver Jn 1.1–3). Antes incluso de que crease el
mundo, Dios había designado a su Hijo como el agente de salvación
para toda la humanidad.
Para seres humanos terrenales como nosotros, cuesta entenderlo.
¿Pero no te alegra que Dios no esperase a que lo entendiésemos
todo perfectamente antes de enviar a Jesús para librarnos de la

253
atadura del pecado?
Un nombre de Jesús similar en significado es Aquel Varón a
Quien Designó (Hch 17.31).

254
DIOS
Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca
tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! JUAN
20.27–28

Estos versículos del Evangelio de Juan describen una aparición de


Jesús a sus discípulos tras su resurrección. Ya se les había
manifestado antes en una ocasión cuando Tomás no estaba presente.
Este había declarado que no creería que Jesús estaba vivo a menos
que lo viese con sus propios ojos.
Cuando finalmente Tomás vio al Señor resucitado, no solo creyó,
sino que reconoció a Jesús como Dios encarnado. Es una de las
afirmaciones más claras del Nuevo Testamento de la divinidad de
Jesús y de su unidad con el Padre.
Tomás, como muchos otros discípulos de Jesús, había vivido y
trabajado con él durante unos tres años. Habían caminado junto a él
entre la gente, observando sus milagros y escuchando sus
enseñanzas sobre el reino de Dios. Pero les costó entender que Jesús
era realmente Dios venido al mundo en forma de hombre. Los
teólogos llaman a esta doctrina la encarnación, el hecho de hacerse
carne.
Como Dios y hombre, Jesús es tanto el Padre que todo lo puede
como el Varón de Dolores, que puede identificarse con nosotros en
nuestra humana debilidad. Él es el todosuficiente Salvador.
Otros nombres de Dios Hijo que expresan su divinidad y unidad
con el Padre son Dios Bendito por los Siglos (Ro 9.5), Dios
Manifestado en Carne (1 Ti 3.16), Dios Nuestro Salvador (1 Ti 2.3)
y Verdadero Dios (1 Jn 5.20).

La unidad del Padre y el Hijo en el


Evangelio de Juan
• «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y

255
el Verbo era Dios» (Juan 1.1).
• «Yo y el Padre uno somos» (Juan 10.30).
• «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Juan 14.9).

256
DIOS BENDITO POR LOS SIGLOS
Ver Dios.

257
DIOS CON NOSOTROS
Ver Emanuel.

258
DIOS FUERTE
Ver Todopoderoso.

259
DIOS MANIFESTADO EN CARNE
Ver Carne; Dios.

260
DIOS NUESTRO SALVADOR
Ver Dios.

261
DON DE DIOS
Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es
el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.
JUAN 4.10

Jesús dijo estas palabras a la mujer que estaba junto al pozo a las
afueras de Sicar (ver Jn 4.5–26). En su extensa conversación, le dejó
claro que él era el Don de Dios que había sido enviado al mundo por
Dios Padre como artífice de su salvación.
El diccionario define don como «dádiva, presente o regalo», algo
que una persona da a otra sin esperar compensación. Hablando en
términos espirituales, podemos añadir el elemento de la gracia a
nuestra definición: Dios, a través de su Hijo, nos entregó un don que
jamás podríamos ganar y que desde luego no merecemos.
Unos dones terrenales son mejores que otros. La mayoría de
nosotros hemos recibido presentes que no podíamos usar o que
tuvimos que devolver a la tienda por errores de talla o color. Pero no
es así con el don de Dios, su Hijo. Necesitábamos este don más que
nada en el mundo; fue escogido con sumo cuidado; y fue entregado
en amor. Este conocido versículo del Evangelio de Juan lo dice
todo: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su
Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas
tenga vida eterna» (Jn 3.16).

El mayor don de Dios


• «Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de
Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro»
(Romanos 6.23).
• «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto
no de vosotros, pues es don de Dios» (Efesios 2.8–9).

Otro nombre de Dios Hijo que significa básicamente lo mismo


que Don de Dios es Don Inefable (2 Co 9.15).

262
DON INEFABLE
Ver Don de Dios.

263
EL JUSTO
Ver Justo.

264
EL QUE IRRADIA LA GLORIA DE
DIOS
Ver Resplandor de Su Gloria.

265
EL TODO, Y EN TODOS
Donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión,
bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en
todos. COLOSENSES 3.11

Jesús nació en un mundo dividido. Los judíos menospreciaban a los


gentiles. Los griegos se consideraban superiores a los judíos en
educación y cultura. Pero el apóstol Pablo declara en este famoso
pasaje que la venida de Jesús lo cambió todo. Él es El Todo y en
Todos, el gran unificador, que reúne a todos al pie de la cruz.
Para los que conocen a Jesús, las distinciones mundanas y la
posición social ya no tienen importancia. Lo único que realmente
importa es Cristo. Él es la suma y sustancia de la vida, el centro
absoluto de nuestra existencia. Gracias a que él se entregó
completamente para conseguir nuestra salvación, nuestro propósito
en la vida es darle honor y gloria.

«Todo debo a Él», un himno escrito por Elvina M. Hall,


expresa la total suficiencia de Cristo en la Salvación que
provee para los creyentes.
Así dice el Salvador:
«Mira tu poca fuerza,
hijo mío, mejor ruega
estar siempre en el Señor».
Jesús ya pagó;
todo debo a Él.
Toda mancha del pecar,
su sangre la limpió.

266
EL UNGIDO
Ver Ungido.

267
ELEGIDO
Ver Eescogido de Dios; Escogido.

268
EMANUEL
Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen
concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.
ISAÍAS 7.14

Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por
medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y
dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es:
Dios con nosotros. MATEO 1.22–23 [LBLA: Emmanuel]

Esta profecía de Isaías se cumplió gloriosamente en el nacimiento


de Jesús, tal como se describe en estos dos versículos del Evangelio
de Mateo, quien añade la frase con el significado del nombre
Emanuel: «Dios con nosotros».
Ya antes de nacer Jesús, un ángel que se apareció a José le dio
este nombre. José necesitaba confirmación divina de que el
embarazo de María era un acto del Espíritu Santo, y que podía
seguir adelante para tomarla como esposa.
La promesa de la presencia de Dios entre su pueblo se remonta a
los tiempos del Antiguo Testamento. Por ejemplo, cuando Dios
llamó a Moisés para regresar a Egipto y liberar a su pueblo de la
esclavitud egipcia, le dijo: «Yo estaré contigo» (Éx 3.12).
Igualmente, cuando Dios llamó al profeta Jeremías a la difícil tarea
de entregar un mensaje de juicio a su obstinado pueblo, le prometió:
«Contigo estoy para librarte» (Jer 1.8 NVI).
El rey David declaró que la presencia de Dios le seguiría adonde
fuera: «Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo del mar;
aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra» (Sal 139.9–10).
Estas promesas de la presencia de Dios con su pueblo alcanzaron
su cenit con su Hijo, Jesucristo, que vino a la tierra en forma de
hombre para mostrar a la humanidad que Dios nos ayuda en nuestra
condición necesitada, débil y pecaminosa. Siendo hombre, Jesús
entiende nuestras tentaciones y fracasos. Siendo Dios, puede
satisfacer todas nuestras necesidades con su amor y gracia.
Así como empieza con la afirmación de que Dios está con

269
nosotros, el Evangelio de Mateo termina con la promesa de Jesús de
su presencia permanente: «He aquí yo estoy con vosotros todos los
días, hasta el fin del mundo» (Mt 28.20).

270
EMMANUEL
Ver Emanuel.

San Patricio, que fue misionero a Irlanda en el siglo IV,


expresó la realidad de Jesús como Dios Con Nosotros en
esta bella oración:
Cristo a mi lado, Cristo frente de mí,
Cristo detrás de mí, Rey de mi corazón.
Cristo dentro de mí, Cristo debajo de mí,
Cristo arriba de mí, nunca me dejará.
Cristo a mi mano derecha, Cristo a mi izquierda,
Cristo por todos lados, mi escudo en la lucha.
Cristo durante mi descanso, Cristo en mi estar sentado,
Cristo al levantarme, Luz de mi corazón.

271
ENSEÑANTE
Ver Maestro; Venido de Dios como Maestro.

272
ENTRADA
Ver Puerta.

He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma


tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá
justicia a las naciones. ISAÍAS 42.1 [NTV, BLP: elegido]

273
ESCOGIDO
Este es otro versículo de uno de los Cánticos del Siervo del libro de
Isaías (ver Pacto al Pueblo). En este versículo, el profeta usa el
nombre Escogido para describir la relación de Jesús con Dios Padre.
Dios eligió o escogió enviar a su Hijo Jesús al mundo en una misión
redentora.
El concepto de elección es uno de los temas teológicos de mayor
riqueza en la Biblia. Alude simplemente al llamamiento por gracia
de Dios a su pueblo para que formen parte de su reino y participen
en su obra.
Dios eligió a la nación de Israel para que se convirtiese en
destinataria especial de su gracia, y para que sirviese como canal de
su bendición al resto del mundo (ver Gn 12.1–3). Cuando Israel
fracasó en esta tarea, Dios eligió enviar a su propio Hijo para ser su
agente de gracia y salvación.
Dios sigue ocupándose en la elección. La iglesia de Jesucristo es
el canal por medio del cual continúa su obra. Como cristianos,
somos sus escogidos y trabajamos bajo la autoridad de Jesús, que es
el supremo Escogido. Somos llamados a dar testimonio de él en un
mundo oscuro e incrédulo.

274
ESCOGIDO DE DIOS
Escogido de Dios es el nombre que los dirigentes religiosos y la
burlona multitud asignó a Jesús cuando estaba agonizando en la
cruz. Lo irónico es que el nombre con que lo ridiculizaron era una
perfecta descripción de Jesús y de la misión que su Padre le había
dado para realizar en el mundo.

Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de


él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo,
el escogido de Dios. LUCAS 23.35 [NVI: el Escogido]

Durante generaciones, el pueblo judío había buscado un Mesías


enviado por Dios que ejerciera como Libertador de su pueblo. Jesús
era ese Escogido de Dios, pero no era el tipo de líder que esperaban.
No vino como un conquistador militar, sino como un Salvador
espiritual que murió para liberar a su pueblo de sus pecados. Su
obra como Escogido de Dios prosigue hasta hoy, mientras llama a
las personas a tomar su cruz y seguirle (ver Mt 16.24).

275
ESCOGIDO DE MI PUEBLO
Entonces hablaste en visión a tu santo, y dijiste: He puesto el
socorro sobre uno que es poderoso; he exaltado a un escogido de mi
pueblo. SALMOS 89.19 [NVI: al mejor hombre del pueblo]

El salmo 89 se centra en la promesa de Dios al rey David de que


uno de sus descendientes ocuparía el trono de Israel para siempre
(ver 2 S 7.8–17). Así, el «escogido de mi pueblo» de este versículo
se refiere a David, porque el Señor lo escogió de entre los hijos de
Isaí para sustituir a Saúl como rey (ver 1 S 16.10–13).
Pero este salmo mira también más allá del tiempo de David, a su
cumplimiento definitivo en el Mesías, Jesucristo. El ángel Gabriel
lo dejó claro cuando se apareció a la virgen María para decirle que
iba a dar a luz al Mesías, el Escogido de Dios. Dijo: «Este será
grande, y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el
trono de David su padre» (Lc 1.32).
Al ser el Escogido de Mi Pueblo, Jesús no era un rey en el mismo
sentido que David. No buscaba el poder político ni militar. Su
reinado era espiritual. Abrió las puertas al reino de Dios, el dominio
sobre el cual reina con todos aquellos que le han aceptado como
Señor y Salvador.

Otros escogidos de Dios


Se llama a Jesús el Escogido de Dios con un sentido
especial. Pero en ello seguía la tradición de muchas
personas de la Biblia que se mencionan como escogidos de
Dios. Algunos son:
• Los descendientes de Jacob, los israelitas (1 Crónicas
16.13)
• El rey Salomón (1 Crónicas 29.1)
• Moisés (Salmos 106.23)
• Zorobabel (Hageo 2.23)
• El apóstol Pablo (Hechos 9.15)
• Todos los cristianos (Efesios 1.4; 1 Pedro 2.9)

276
Relieve de un sarcófago del siglo IV que describe la adoración
de los pastores al descendiente de David, el niño Jesús, como el
Escogido de Mi Pueblo.

277
ESPERANZA DE GLORIA
A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este
misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza
de gloria. COLOSENSES 1.27

A Pablo se le conoce como el apóstol a los gentiles, pero también se


le podría llamar el apóstol de la esperanza. Sus escritos abundan en
el tema de la esperanza que los creyentes tienen en las promesas de
Jesucristo (ver cuadro de texto en p. 102).
En este versículo de su carta a la iglesia de Colosas, llama a Jesús
Esperanza de Gloria. Si conocemos a Cristo como nuestro Salvador
y Señor, tenemos la seguridad de que viviremos con él en toda su
gloria cuando lleguemos a nuestro hogar celestial.
Tener esperanza en algo es aguardar deseoso su cumplimiento
con confiada expectación. Observa que Pablo dice en este versículo
que «Cristo en vosotros» es la Esperanza de Gloria. Con Jesús como
presencia constante en tu vida, puedes estar tan seguro del cielo
como si ya estuvieras allá.

278
ESPÍRITU QUE DA VIDA
Ver Espíritu Vivificante.

Jesús como nuestra esperanza en


los escritos paulinos
• «Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el
creer, para que abundéis en esperanza por el poder del
Espíritu Santo» (Romanos 15.13).
• «Sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis
oído» (Colosenses 1.23).
• «Para que justificados por su gracia, viniésemos a ser
herederos conforme a la esperanza de la vida eterna»
(Tito 3.7).

279
ESPÍRITU VIVIFICANTE
Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma
viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. 1 CORINTIOS 15.45
[NVI: Espíritu que da vida]

Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre
tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el
esposo les será quitado, y entonces ayunarán. MATEO 9.15

Este nombre de Dios Hijo aparece relacionado con su nombre de


Postrer Adán (ver más adelante). El acto de desobediencia de Adán
a Dios trajo el pecado y la muerte al mundo. Pero la obediencia
perfecta de Jesús anuló la maldición divina sobre Adán y trajo la
posibilidad de la vida eterna a la humanidad.
En tanto que Espíritu Vivificante, Jesús ofrece vida eternal a
todos los que le aceptan como Salvador y Señor.

280
ESPOSO
Jesús respondió con estas palabras cuando los seguidores de Juan el
Bautista le preguntaron por qué él y sus discípulos no participaban
en el ritual del ayuno. Su respuesta tomó la metáfora de una boda
judía, con Jesús como el Esposo y sus discípulos como los
invitados.
Jesús dijo que no era apropiado que sus discípulos ayunaran o se
afligieran mientras él, el Esposo, estaba físicamente con ellos.
Debían postergar su ayuno para cuando él fuera llevado de entre
ellos al cielo con Dios Padre, después de su muerte y resurrección.
Estamos acostumbrados a pensar en Jesús como el Rey, Redentor
o Salvador. ¿Pero como Esposo? Este nombre nos resulta un tanto
extraño. ¿Qué quería decir al atribuirse ese nombre? Una
posibilidad es que lo usara para identificarse estrechamente con
Dios Padre, quien se refirió a sí mismo como el Esposo de su pueblo
(ver Esposo en Parte 1, Nombres de Dios Padre). Jesús, como
Esposo, proveerá para sus seguidores, como cualquier esposo asume
la responsabilidad de cuidar de su esposa e hijos.
Otra posibilidad es que Jesús estuviese mirando hacia el
nacimiento de la iglesia, de la que se habla simbólicamente como su
esposa (Ap 21.9). El apóstol Pablo señala que, así como «el marido
es cabeza de la mujer», también «Cristo es cabeza de la iglesia» (Ef
5.23). Jesús amó tanto a la iglesia que dio su vida por ella (ver Ef
5.25). Cada uno de los miembros de su reino ha experimentado este
amor sacrificial.
Puede que Esposo no sea un nombre tan raro para Jesús, después
de todo.

281
ESTANDARTE ANTE LAS
NACIONES
Ver Pendón a las Naciones.

282
ESTRELLA DE JACOB
Lo veré, mas no ahora; lo miraré, mas no de cerca; saldrá
ESTRELLA de Jacob, y se levantará cetro de Israel, y herirá las
sienes de Moab, y destruirá a todos los hijos de Set. NÚMEROS 24.17

Este es otro nombre que asignó al Mesías venidero Balaam, un


mago pagano que bendijo a los israelitas (ver Cetro de Israel). El
Mesías iba a ser Estrella de Jacob, que gobernaría sobre su pueblo
con gran poder y autoridad.
En la Biblia se alude a veces a la nación de Israel como «Jacob»,
debido a que procede de los doce hijos, o tribus, del patriarca Jacob.
La estrella se consideraba un símbolo de un rey excepcional. Por
ejemplo, José tuvo un sueño en el que el sol, la luna y once estrellas
se inclinaban ante él (ver Gn 37.9). Las once estrellas simbolizaban
a sus hermanos, que más adelante se postraron ante él. Esto pasó
varios años después del sueño, cuando José llegó a ostentar un
importante cargo en Egipto (ver Gn 43.26; 44.14).
Cuando nació Jesús en Belén, una brillante estrella apareció en el
cielo de Oriente para señalar la ocasión. Esta estrella guio a los
magos desde Oriente hasta el lugar de Belén donde había nacido
(Mt 2.2–9).
En nuestros días, la palabra estrella se usa más a la ligera.
Tenemos estrellas de rock, estrellas de cine y superestrellas
deportivas desde el bádminton a la lucha libre. Pero el nombre de
Jesús seguirá vivo mucho después de que desaparezcan todas esas
pseudoestrellas. Su reino eterno como Estrella de Jacob está
asegurado nada menos que por Dios Padre: «El séptimo ángel tocó
la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los
reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo;
y él reinará por los siglos de los siglos» (Ap 11.15).

283
ESTRELLA DE LA MAÑANA
Ver Estrella Resplandeciente de la Mañana.

284
ESTRELLA RESPLANDECIENTE
DE LA MAÑANA
Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas
en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella
resplandeciente de la mañana. APOCALIPSIS 22.16

Este es uno de los últimos nombres de Dios Hijo mencionados en la


Biblia, puesto que aparece en el último capítulo de su último libro.
¡Cuán apropiado que Jesús se llamase Estrella Resplandeciente de la
Mañana, un nombre relacionado con un cuerpo celeste y su luz!
Los pueblos de la antigüedad no sabían tanto acerca de las
estrellas, planetas y cuerpos celestes como sabemos hoy. Para ellos,
la última estrella en desaparecer de la parte oriental del cielo cuando
empezaba a salir el sol se conocía como la estrella de la mañana.
Los expertos y astrónomos de la era moderna la han identificado
como el planeta Venus, el más cercano a la Tierra. Debido a su
proximidad, Venus es el tercer cuerpo más brillante del cielo,
superado solo por el Sol y la Luna.
Cuando al amanecer ya ha desaparecido la luz de las otras
estrellas, Venus sigue brillando, señalando el comienzo de un nuevo
día. El nacimiento de Jesús marcó también el inicio de un nuevo día.
Esta verdad debe traer alegría a nuestros corazones. Qué mejor
manera de saludar la aurora de cada nuevo día que pronunciar una
oración de gracias a Dios por enviar su Estrella Resplandeciente de
la Mañana al mundo.
Otro nombre de Dios Hijo con significado similar es Lucero de la
Mañana (2 P 1.19).

285
Venus, la «estrella de la mañana», reluce junto a la luna
creciente.

286
EXPRESIÓN EXACTA DE SU
NATURALEZA
Ver Imagen Misma de Su Sustancia.

287
FIADOR DE UN MEJOR PACTO
Ver Mediador de un Nuevo Pacto.

288
FIEL
Fiel es el os llama, el cual también lo hará. 1 TESALONICENSES 5.24

Según el diccionario, una persona fiel «es constante en sus afectos,


en el cumplimiento de sus obligaciones». Esta definición es una
perfecta descripción de la vida y ministerio terrenales de Jesús. No
es extraño que Pablo le aplique el nombre de Fiel en este versículo
de su primera carta a los tesalonicenses.
A lo largo de su breve ministerio terrenal, Jesús se negó a ser
desviado de su misión como Mesías enviado por el Padre para llevar
a las personas a su reino de gracia. Resistió a Satanás cuando lo
tentó al principio de su ministerio para que fuese un Mesías «dador
de pan» y deslumbrase a las multitudes con hazañas de desafío a la
muerte (ver Mt 4.1–11). Tampoco se convirtió en el conquistador
militar ni en el héroe político que el pueblo judío pensaba que debía
ser el Mesías. Estando en la cruz, no trató de salvarse, aunque
podría haberlo hecho. En lugar de ello, murió por nuestro pecados
(ver Lc 23.35). Fue fiel a su misión como Siervo Sufriente hasta el
fin.
El que fue fiel en su existencia terrenal sigue siendo el Fiel para
quienes le siguen. Como cristianos, tenemos su promesa de que
gozaremos de la vida eterna con él en el cielo. Tal como declara el
apóstol Pablo: «El que comenzó en vosotros la buena obra, la
perfeccionará hasta el día de Jesucristo» (Fil 1.6).

Los perros son muy apreciados como fieles acompañantes.

289
Jesucristo el fiel
• «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para
perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad»
(1 Juan 1.9).
• «Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del
mal» (2 Tesalonicenses 3.3).
• «Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión
con su Hijo Jesucristo nuestro Señor» (1 Corintios 1.9).

290
FIEL CREADOR
De modo que los que padecen según la voluntad de Dios,
encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien. 1 PEDRO
4.19

El apóstol Pedro escribió su primera carta a los cristianos que


estaban padeciendo persecución por su compromiso con Cristo.
Pedro los animó a poner su esperanza en su Fiel Creador, Jesús y a
que siguieran «practicando el bien» (NVI). Este es el único lugar de
la Biblia donde se llama así a Jesús.
La participación de Jesús con Dios Padre en la creación física se
describe en otros pasajes del Nuevo Testamento (ver Jn 1.1–3; Col
1.16; ver también Principio de la creación de Dios más adelante).
Pero el énfasis de este versículo de 1 Pedro está en el papel de Jesús
como Creador espiritual. Según el apóstol Pablo, llegamos a ser
«nuevas criaturas» (2 Co 5.17) cuando aceptamos a Cristo como
Salvador. Al ser nuestro Fiel Creador, Jesús no solo nos da una
nueva naturaleza, sino que nos guarda de recaer en el pecado y nos
conduce a la meta de la vida eterna con él en el cielo.
Todos los cristianos pueden afirmar con el apóstol Pablo: «El
Señor me librará de todo mal y me preservará para su reino
celestial» (2 Ti 4.18 NVI).

291
Los testigos declaran ante el tribunal decir la verdad, y se
enfrentan a castigo si son hallados culpables de perjurio, de
mentir bajo juramento.

292
FIEL IMAGEN DE LO QUE ÉL ES
Ver Imagen Misma de Su Sustancia.

293
FIEL SUMO SACERDOTE
Ver Gran Sumo Sacerdote.

294
FIEL Y VERDADERO
Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo
montaba se llamaba Fie! y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.
APOCALIPSIS 19.11.

En este versículo cercano al final del libro de Apocalipsis, el apóstol


Juan ve a Jesús aparecer cuando se abren los cielos. El caballo
blanco sobre el que está sentado simboliza su victoria sobre todos
sus enemigos. Al ser el Fiel y Verdadero, viene a la tierra para
juzgar toda forma de injusticia y maldad.
Este versículo contiene imágenes similares al retrato que se hace
de Dios como Juez en el Antiguo Testamento (ver Juez en Parte 1,
Nombres de Dios Padre). Por ejemplo, en Salmos 96.13, el salmista
espera con deseo el momento en que Dios juzgará la tierra. Él
«juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad».
Puesto que el estándar de la verdad es Dios, él tiene derecho a
establecer los estándares por los que el mundo será juzgado.
En este versículo de Apocalipsis, Dios ha delegado en su Hijo la
autoridad para juzgar al mundo. Jesús es fiel a la promesa de juicio
de Dios, es el Verdadero que juzgará con el estándar divino de la
verdad por excelencia.
Como cristianos, reconocemos que no siempre triunfa la verdad
en un mundo injusto. Pero la obra final de juicio pertenece a Dios y
a su Hijo, el Fiel y Verdadero.

295
FIN DE LA LEY
Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.
ROMANOS 10.4

Este es el único lugar de la Biblia donde se llama así a Jesús. La NVI


aclara el significado de este versículo al afirmar que él es el Fin de
la Ley «para que todo el que cree reciba la justicia». Este nombre de
Jesús tiene un doble sentido.
En primer lugar, Jesús es el Fin de la Ley porque hizo todo lo que
la ley del Antiguo Testamento exigía para ser una persona recta.
Vivió una vida sin pecado y obedeció los mandamientos de Dios,
aunque fue tentado para hacer el mal, como cualquier ser humano
(ver Lc 4.1–13; Mt 26.36–42; He 4.15).
En segundo lugar, Jesús es el Fin de la Ley porque puso fin a la
observancia de la ley como único camino para que el pueblo hallase
justificación ante Dios. Creer en Jesús como Señor y Salvador es el
único modo de lidiar con el pecado y suprimir la separación entre
Dios y la humanidad.
Algunas cosas dejan de ser útiles para su propósito y hay que
ponerles un fin o transformarlas en algo mejor. ¿No te alegra que
Jesús, como Fin de la Ley, ofrece a todos los creyentes un glorioso
nuevo comienzo?

Jesús, el creyente y la ley


• «Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no
estáis bajo la ley, sino bajo la gracia» (Romanos 6.14).
• «Hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la
fe de Cristo y no por las obras de la ley» (Gálatas 2.16).
• «… (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción
de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a
Dios» (Hebreos 7.19).

296
FUEGO PURIFICADOR
¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá
estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego
purificador, y como jabón de lavadores. MALAQUÍAS 3.2

Este nombre de Jesús aparece en uno de los últimos capítulos del


Antiguo Testamento, en el que el profeta Malaquías describe la
venida del Mesías como un Fuego Purificador, refiriéndose al crisol
que los artesanos del metal de los tiempos bíblicos usaban para
purificar minerales como la plata. El mineral se calentaba en un
recipiente hasta que se volvía líquido y la escoria o sobrante del
producto afloraba. Entonces el artesano usaba un cazo para retirar la
escoria, dejando la plata pura y sin contaminación.
Esta imagen del Mesías debió de sorprender al pueblo judío del
tiempo de Malaquías, ya que ellos esperaban que el Mesías viniese
como un héroe conquistador que restaurase a Israel a sus días de
gloria como reino político. Pero el profeta les enseñó que el Mesías
vendría en juicio contra Israel por su pecado y rebelión.
El nombre Fuego Purificador subraya el papel de Jesús como
Juez. Su segunda venida traerá juicio contra todos los que se niegan
a aceptarle como Salvador y Señor (ver 2 P 2.9).

297
FUERTE DE ISRAEL
Ver Todopoderoso.

298
FUERTE DE JACOB
Ver Todopoderoso.

299
FUNDAMENTO
En su primera carta a los creyentes de Corinto, el apóstol Pablo trató
las divisiones en la iglesia (ver 1 Co 1.10–15). Estaban siguiendo a
cuatro figuras de autoridad diferentes: Pablo, Apolos, Cefas y
Cristo. Pablo dejó claro en este versículo (3.11) que el único
Fundamento sobre el que debían edificar su fe era Jesucristo.

Figurilla de un artesano egipcio del metal, soplando para


aumentar la temperatura del crisol.
Jesús mismo trató esta cuestión durante su ministerio terrenal. En
la parábola de los dos fundamentos, describió a dos hombres que
construyeron sus casas sobre dos terrenos diferentes (ver Mt 7.24–
27). La casa construida sobre la arena se derrumbó en cuanto llegó
la primera tormenta. La segunda casa se mantuvo firme ante las
inclemencias, porque «estaba fundada sobre la roca» (Mt 7.25).

300
El fundamento por excelencia
El viejo himno «Cuán firme cimiento» declara que los
cristianos podemos descansar en Jesucristo y en la promesa
de su permanente presencia.
¡Cuán firme cimiento, santos del Señor,
tiene nuestra fe: el Verbo de Dios!
Está todo dicho en su Santa Palabra,
para los que en Cristo anclamos el alma.

Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto,
el cual es Jesucristo. 1 CORINTIOS 3.11

El mensaje de esta parábola es que cualquier fundamento


funciona cuando el tiempo es favorable, pero solo una fe basada en
el Fundamento sólido, Jesucristo, puede mantenerse ante los
vendavales e inundaciones de la vida.
Varios siglos antes de que Jesús naciera, el profeta Isaías miró a
la futura venida del Mesías y se refirió a él como Cimiento Estable
(Is 28.16).

301
GLORIA DE ISRAEL
Porque han visto mis ojos tu salvación, Luz para revelación a los
gentiles, y gloria de tu pueblo Israel. LUCAS 2.30, 32

Este versículo es parte de la oración de Simeón en el templo cuando


reconoció al niño Jesús como el Mesías enviado por Dios al mundo
(ver Consolación de Israel). Dios le reveló a Simeón que Jesús
llegaría a ser no solo una luz para los gentiles, sino también Gloria
de Israel.

La impresionante y brillante llamarada del lanzamiento de un


cohete no es nada comparada con la «gloria de Israel», la luz
que Jesús da.
Como pueblo escogido por Dios, la nación de Israel tenía la
responsabilidad de guiar a otras naciones a venir a conocer y adorar
al único Dios verdadero. Jesús nació en este mundo como judío y
natural de Israel. En este sentido, él era Gloria de Israel, mostrando
que Dios no había claudicado en su promesa de bendecir al mundo
entero por medio de Abraham y su descendencia (ver Gn 12.1–3).
Lo trágico es que Jesús fue rechazado por su propio pueblo.
Tropezaron con sus propias expectativas de un Mesías que había de
restaurar a Israel a su edad dorada de poder político. Pero el
propósito de Dios no se desvió por el rechazo a aceptar a Jesús y a
su misión espiritual. La gloria de una nación, Israel, se convirtió en

302
una luz para los gentiles, como predijo Simeón. Cuando regrese
Jesús, todas las naciones le confesarán como el Señor, glorificando
así a Dios (ver Fil 2.11).

303
GLORIOSO SEÑOR JESUCRISTO
Ver Resplandor de Su Gloria.

304
GOBERNANTE DE TODOS LOS
REYES DEL MUNDO
Ver Soberano de los Reyes de la Tierra.

305
GRAN PASTOR DE LAS OVEJAS
Ver Buen Pastor.

306
GRAN PROFETA
Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran
profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su
pueblo. LUCAS 7.16

Este versículo describe la reacción del pueblo de Naín cuando Jesús


devolvió la vida al hijo de una una viuda de esa población. Quizás
estuvieran comparando a Jesús con Elías, el famoso profeta del
Antiguo Testamento, que también resucitó al hijo de una pobre
viuda (ver 1 R 17.17–24).
La reacción que tuvieron fue similar a la de los cinco mil que
comieron cuando Jesús multiplicó los cinco panes y dos peces.
Entonces declararon: «Este verdaderamente es el profeta que había
de venir al mundo» (Jn 6.14). Se referían a una promesa que Dios le
había hecho siglos antes a Moisés, en el sentido de que un día
aparecería un profeta entre su pueblo (ver Dt 18.18). Jesús era el
Gran Profeta prometido.
Jesús fue el Profeta definitivo en una larga línea de profetas que
Dios había enviado a su pueblo, los israelitas, a lo largo de muchos
siglos. La definición clásica de un profeta en la tradición judía
contempla que debe declarar el mensaje de Dios a su pueblo y
predecir el futuro. Jesús encaja perfectamente en esa definición.
En tanto que Maestro, expuso la intemporal verdad de Dios al
pueblo de una manera que nunca habían escuchado. Les enseñó
acerca del reino de Dios y de cómo podían ser ciudadanos de ese
reino celestial. También descorrió la cortina para revelar el tiempo
del fin, animando a la gente a prepararse para el momento en que
Dios llevase este mundo a su fin señalado.
Un verdadero profeta tiene que estar comprometido con declarar
la verdad de Dios, independientemente de cómo reciban su mensaje.
Acepta el hecho de que nunca será el más popular de la ciudad. El
caso de Jesús no fue distinto. Algunas de sus palabras más tristes las
pronunció cuando los vecinos de su ciudad natal le rechazaron: «En
todas partes se honra a un profeta, menos en su tierra y en su propia
casa» (Mt 13.57 NVI).

307
Otros nombres de Dios Hijo que subrayan este papel de Profeta
son Varón Profeta, Poderoso en Obra y en Palabra (Lc 24.19) y
Profeta de Nazaret de Galilea (Mt 21.11).

308
GRAN SUMO SACERDOTE
Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos,
Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. HEBREOS 4.14

El sacerdocio presidía los rituales de adoración de los tiempos del


Antiguo Testamento. Los sacerdotes ofrecían diversos tipos de
sacrificios por el pueblo, para expiar sus pecados. Este nombre de
Jesús, tomado del libro de Hebreos, retoma esa imaginería
sacerdotal.
En lo más alto de la jerarquía sacerdotal estaba el sumo sacerdote.
Su responsabilidad como sacerdote superior era vigilar que todas las
funciones del sacerdocio se llevaban a cabo de manera apropiada
(ver 2 Cr 19.11). Por debajo estaban los sacerdotes, que realizaban
sacrificios rituales en el altar. La parte más baja la ocupaban los
levitas, que hacían tareas serviles como ayudantes de los sacerdotes,
como preparar los animales para el sacrificio, limpiar las vasijas
sacrificiales y cuidar del tabernáculo o del templo.
En este versículo de Hebreos, el autor añade un nivel más a la
jerarquía sacerdotal al referirse a Jesús como Gran Sumo Sacerdote.
Él está por encima del sumo sacerdote de Israel, porque Jesús
entregó su vida como sacrificio perfecto por el pecado.

LOS SACERDOTES
TERRENALES COMPARADOS
CON EL SACERDOCIO DE
JESUS
SACERDOTES HUMANOS
Llegan a ser sacerdotes por medio de sucesión humana
(Hebreos 5.1)

309
Tenían que ofrecer sacrificios por sus propios pecados
(Hebreos 7.27–28)

La sangre animal no podía quitar el pecado (Hebreos 10.1–


4)

Sujetos a la muerte (Hebreos 7.23)

JESUS NUESTRO SACERDOTE


Nombrado sacerdote por Dios (Hebreos 5.5, 10)

No tuvo pecado (Hebreos 4.15)

Ofreció su propia sangre como ex-piación por el pecado


humano (Hebreos 9.12)

Tiene un sacerdocio eterno; vive para siempre (Hebreos


7.24–25)

En los tiempos bíblicos, el sumo sacerdote supervisaba todas las


funciones sacerdotales, incluyendo los sacrificios. Jesús está por
encima de todos los sacerdotes, por ser el verdadero Sumo
Sacerdote que vino además para dar su vida como verdadero
sacrificio por el pecado.

El libro de Hebreos podría considerarse el libro sacerdotal del


Nuevo Testamento. Está repleto de referencias a Jesús como nuestro
Sacerdote o Sumo Sacerdote (ver cuadro de texto).
En términos actuales, suele entenderse que un sacerdote es un

310
líder religioso que intercede entre Dios y el hombre en favor de
personas pecadoras. Como cristianos, no necesitamos ningún
intermediario humano que nos represente ante Dios. Podemos
acudir directamente a su presencia a través de «un solo mediador
entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre» (1 Ti 2.5).
Otros nombres sacerdotales de Dios Hijo que expresan
básicamente la misma idea son Sumo Sacerdote para Siempre (He
6.20), Sumo Sacerdote de Nuestra Profesión (He 3.1),
Misericordioso y Fiel Sumo Sacerdote (He 2.17), y Sacerdote para
Siempre (He 7.17).

311
GUARDIÁN DE VUESTRAS ALMAS
Ver Obispo de Vuestras Almas.

312
GUIADOR
Cuando Jesús nació en Belén, unos sabios vinieron para encontrarlo
desde un país lejano siguiendo una extraña estrella que apareció en
el cielo de Oriente. Se detuvieron en Jerusalén para averiguar dónde
había nacido este nuevo gobernante. Los expertos judíos de
Jerusalén citaron este versículo del profeta Miqueas para contestar a
los sabios que se esperaba que naciese en Belén (ver Mi 5.2). Se
refirieron a Jesús como Guiador, un término genérico para hablar de
un gobernador, líder o persona con autoridad ante el pueblo.

Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los


príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a
mi pueblo Israel. MATEO 2.6

El mundo en el que nació Jesús sabía mucho de «guiadores».


Roma enviaba personas con autoridad para gobernar las provincias
—territorios similares a países— en que había dividido su imperio.
Uno de estos cargos provinciales tenía la responsabilidad de
recaudar impuestos para el Tesoro romano, de mantener la paz y de
administrar el gobierno romano en el territorio que se le asignase.
En el Nuevo Testamento se mencionan tres personas que ejercían
este trabajo, conocidos como gobernadores: Cirenio (Lc 2.2),
Poncio Pilato (Mt 27.2) y Félix (Hch 23.24).
Pero Jesús iba a ejercer su papel de forma diferente. Él fue
enviado como Guiador espiritual para dirigir a su pueblo en los
caminos del Señor. Su régimen es de amor, no por fuerza. Como
cristianos, nuestras vidas deben reflejar más de su guía a medida
que crecemos en nuestro compromiso con él y sus enseñanzas.
Los líderes nacionales vienen y van, pero el gobierno de Jesús
sobre sus seguidores es eterno. Como declara Isaías: «Se extenderán
su soberanía y su paz, y no tendrán fin» (Is 9.7 NVI).
En otros pasajes sobre el gobierno del Mesías, se llama a Jesús
Jefe y Maestro (Is 55.4) y Señor en Israel (Mi 5.2).

313
HEREDERO DE TODO
Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro
tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha
hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por
quien asimismo hizo el universo. HEBREOS 1.1–2

El diccionario define heredero como «alguien que recibe o está


facultado para recibir una dotación o cualidad de un padre o
antepasado». La mayoría de los herederos reciben solo una pequeña
parte de la propiedad o dinero que sus padres han logrado acumular
durante toda una vida de trabajo y ahorros. Pero el escritor de
Hebreos declara que Jesús es el Heredero de Todo, y esa herencia le
ha sido concedida nada menos que por Dios Padre.
La herencia de Jesús es tanto material como espiritual. Participó
con Dios en la creación del mundo (ver Jn 1.3), de modo que Dios
le concedió la propiedad y el dominio del universo. En el sentido
espiritual, él establece los términos por los que las personas serán
juzgadas por sus pecados. Luego, él mismo se convierte en el medio
por el cual serán justificadas ante Dios. Esto lo llevó a cabo
mediante su muerte en la cruz.
Lo grandioso en la herencia espiritual de Jesús es que comparte
su legado con nosotros. Tal como expresa el apóstol Pablo, somos
«coherederos con Cristo» (Ro 8.17) porque él vive eternamente con
el Padre y ha hecho posible que disfrutemos de vida eterna con él.

314
Estos herederos escuchan nerviosos «La lectura del
testamento», que es como se llama esta ilustración del siglo XIX
de Boilly. Mientras que los hombres luchan a menudo por las
herencias, Jesús comparte de buen grado su herencia con todos
los que creen en él.

Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí
los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía
como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que
decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.
MATEO 3.16–17

315
HIJO AL FRENTE DE LA CASA DE
DIOS
Ver Hijo Sobre Su Casa.

316
HIJO AMADO
Este versículo describe en términos muy gráficos lo que ocurrió
cuando Juan el Bautista bautizó a Jesús en el principio de su
ministerio público. Los cielos se abrieron, el Espíritu Santo se
asentó sobre Jesús y Dios le identificó claramente como su Hijo
Amado, en quien hallaba complacencia. Dios estaba contento con
Jesús porque había esperado pacientemente el tiempo de Dios.
Ahora estaba listo para empezar la obra para la que había sido
enviado al mundo.
Dios repitió estas palabras cerca del final del ministerio público
de Jesús, justo después de la transfiguración (ver Mt 17.1–5). Las
palabras de Dios en esa ocasión mostraban que se complacía en lo
que su Hijo Amado había hecho. Solo la muerte y resurrección de
Jesús, que pronto iban a producirse, podían elevar aún más la obra
divina que ya había llevado a cabo.
Gracias a que Jesús era el Hijo Amado de Dios, a nosotros, como
cristianos, también se nos conoce como amados de Dios (ver Ro
1.7; Ef 1.6). Ocupamos un lugar especial en el corazón de Jesús,
porque hemos sido limpiados por su sangre y estamos
comprometidos con la obra de su reino eterno.

317
Tramo del río Jordán, donde algunos creen que fue bautizado
Jesús.

318
HIJO DE ABRAHAM
Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de
Abraham. MATEO 1.1

Este es uno de los dos nombres de Dios Hijo mencionados en el


primer versículo del Nuevo Testamento (ver Hijo de David a
continuación). Abraham era el padre del pueblo judío. Muchos
siglos antes del tiempo de Jesús, Dios Padre llamó a Abraham para
dejar su casa y su familia en Mesopotamia y trasladarse a la tierra
de Canaán. Aquí, Dios iba a comenzar a levantar una nación que
sería su exclusiva posesión. Le prometió a Abraham: «Bendeciré a
los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán
benditas en ti todas las familias de la tierra» (Gn 12.3).
Al ser el Hijo de Abraham, Jesús es el cumplimiento de esta
promesa, o pacto, que Dios hizo con Abraham. Por su linaje
humano y nacionalidad, Jesús era judío, del pueblo al que Dios
había prometido bendecir por encima de todas las naciones de la
tierra.
Pero Dios nunca pretendió que su promesa de bendición se
aplicase únicamente al pueblo judío. Él quería que «todas las
familias de la tierra» fuesen atraídas a él por medio de la influencia
del linaje de Abraham. Cuando los judíos olvidaron esta parte del
pacto, Dios envió a su Hijo, Jesús, para recordarles que él no había
puesto límites a su amor y su gracia. Jesús, como el Hijo de
Abraham, cumplió el plan redentor de Dios al venir como Salvador
para el mundo entero.

319
HIJO DE DAVID
Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de
Abraham. MATEO 1.1

Tal vez no sea casual que justo en el primer versículo del Nuevo
Testamento se aluda a Jesús con este nombre. En tanto que Hijo de
David, enlaza el Antiguo Testamento y el Nuevo. Las genealogías
de Jesús en los Evangelios de Mateo y Lucas establecen que Jesús,
en su linaje humano, era descendiente de David (ver Mt 1.6; Lc
3.31). Así, Jesús cumplió la promesa de Dios a David según la cual
uno de los descendientes de ese rey reinaría para siempre sobre su
pueblo (ver 2 S 7.1–16; Sal 132.11–12).

Otros títulos divinos de Jesús como


Hijo
• Hijo amado (Mateo 3.17)
• Hijo unigénito (Juan 3.16)
• Hijo del Bendito (Marcos 14.61)
• Hijo del Padre (2 Juan 3)
• Hijo del Altísimo (Lucas 1.32)
• Hijo del Dios viviente (Mateo 16.16)
• Hijo del Dios Altísimo (Marcos 5.7)

Durante el ministerio terrenal de Jesús, las multitudes y


particulares a quienes sanó solían llamarle «hijo de David» (Mt
9.27; 12.23; Mr 10.47; Lc 18.38). Pero Jesús mismo nunca se valió
de ese nombre. Tal vez lo evitó porque parecía cumplir las
expectativas del pueblo judío en el sentido de que el Mesías vendría
como un conquistador político, no como un Salvador espiritual (ver
Mesías).
Otro nombre de Dios Hijo de significado similar a Hijo de David
es Del Linaje de David (2 Ti 2.8).

320
HIJO DE DIOS
El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el
terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran
manera [NVI: quedaron aterrados], y dijeron: Verdaderamente éste
era Hijo de Dios. MATEO 27.54

El centurión mencionado en este versículo del Evangelio de Mateo


es el oficial militar romano que presidía la ejecución de Cristo.
Estaba tan impresionado con las señales milagrosas que
acompañaron la muerte de Jesús (ver Mt 27.50–53) que declaró que
Cristo no era sino el Hijo de Dios. Irónicamente, este soldado
pagano afirmó lo que los líderes religiosos judíos se negaban a
creer.
Hijo de Dios, como nombre o título para Jesús, aparece muchas
veces en el Nuevo Testamento (ver, por ejemplo, Mt 14.33; Hch
9.20; Ro 1.4). Hace hincapié en su naturaleza divina y muestra que
vino a la tierra bajo la autoridad de Dios Padre en una misión de
redención.
Este nombre también subraya la estrecha y personal relación de
Jesús con Dios. Él conocía a Dios de una manera como nadie jamás
lo había conocido y se dirigía a él a menudo en sus oraciones como
«Padre» (Jn 17.1–26). Enseñó a sus discípulos un modelo de
oración para acercarse a Dios de la misma manera: «Padre nuestro
que estás en los cielos» (Mt 6.9).
En los tiempos bíblicos, se esperaba de un hijo que honrara y
obedeciera a sus padres (ver Éx 20.12; Ef 6.1). Jesús, como Hijo de
Dios, fue perfectamente obediente al Padre. Rechazó cualquier
desviación de la misión para la que había sido enviado al mundo.
Sus últimas palabras desde la cruz fueron: «Consumado es» (Jn
19.30). No era el quejido de un hombre agonizante, sino la
declaración de victoria sobre las fuerzas del pecado y la muerte.
Había llevado a cabo la obra que su Padre le había encargado hacer.

321
HIJO DE JOSÉ
Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre
nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he
descendido? JUAN 6.42

Después de alimentar de forma milagrosa a los cinco mil (ver Jn


6.2–11), Jesús afirmó ser el pan espiritual que había bajado del cielo
(ver Jn 6.32–33). Pero los dirigentes religiosos judíos rechazaron
esa afirmación. Intentaron más bien desacreditar a Jesús a los ojos
de la multitud señalando que conocían a sus padres. Para ellos, él no
era más que el Hijo de José, no un mensajero especial de Dios.
Jesús era el Hijo de José, pero no en el sentido en que esos líderes
religiosos pensaban. Jesús no tuvo padre humano, fue concebido en
el vientre de su madre por obra del Espíritu Santo (ver Lc 1.35).
Técnicamente, era hijastro o hijo adoptivo de José.
Los relatos del Evangelio nos cuentan muy poco sobre José, pero
los escasos hechos que tenemos dejan claro que era una persona de
un carácter excelente. Cuando José supo que María estaba
embarazada, estaban comprometidos para casarse. Él planeó romper
el compromiso (ver Mt 1.19), pero un ángel le confirmó que María
no le había sido infiel y que el hijo que esperaba era de origen
divino (ver Mt 1.20). Para elogio de José, creyó en esa explicación
que muchos habrían tomado como un cuento y se casó con María
(ver Mt 1.24).
Jesús se crio como un niño judío normal. Al parecer, aprendió el
oficio de carpintero de José (ver Carpintero más arriba). En Marcos
6.3 leemos de un hecho, poco después de que Jesús iniciase su
ministerio público, en el que lo llaman carpintero. En ese versículo
se menciona a María y a cuatro hermanastros de Jesús, pero no a
José. Esto ha hecho que se especule que José pudo haber fallecido
cuando Jesús era muchacho. Si es así, es posible que Jesús, como
primogénito de María, hubiese asumido la responsabilidad de cuidar
de su familia desde muy joven.

322
HIJO DE MARÍA
¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de
José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus
hermanas? Y se escandalizaban [NTV: Se sentían profundamente
ofendidos] de él. MARCOS 6.3

Este es el único lugar del Nuevo Testamento donde se aplica este


nombre a Jesús. Son palabras de los habitantes de Nazaret, donde se
crio Jesús. No podían creer que el muchacho que había crecido entre
ellos fuese el Mesías y el Gran Profeta enviado de Dios. Lo
conocían únicamente como carpintero e hijo de María.
Hijo de María es inusual como título, porque en los tiempos de la
Biblia al hombre se le conocía normalmente por el nombre de su
padre (p. ej., «Isaías hijo de Amoz», Is 1.1). Nombrar a Jesús como
Hijo de María en este versículo apoya la hipótesis de que su padre
José había muerto siendo Jesús un muchacho (ver Hijo de José más
arriba).
María sabía desde el principio que Jesús, que había sido
concebido en su vientre por el Espíritu Santo, era el don especial de
Dios al mundo (ver Lc 1.26–38). Pero al parecer lo crio como a un
niño normal (ver Lc 2.52). Marcos 6.3 muestra que tuvo más hijos e
hijas, nacidos de manera natural después de la concepción milagrosa
de Jesús. Pero Jesús, como primogénito, debía de haber ocupado un
lugar especial en su corazón. María sabía de los poderes especiales
de Jesús, porque en una fiesta de bodas en la que se acabó el vino
les dijo a los sirvientes: «Hagan lo que él les ordene» (Jn 2.5 NVI).
Jesús respondió a su confianza en él convirtiendo el agua en vino,
que fue su primer milagro, tal como cuenta el Evangelio de Juan.

323
En este cuadro de Sassoferrato, del siglo XVII, vemos a María
con el niño Jesús.
¿Era consciente María de que su primogénito estaba destinado a
que lo ejecutaran como un criminal? No lo sabemos. Pero la Biblia
nos cuenta que ella estaba presente en el lugar de ejecución cuando
le clavaron a la cruz. Una de las últimas cosas que Jesús hizo antes
de morir fue disponer para el bienestar de María. Con las palabras
«He ahí tu madre» dio instrucción a su discípulo Juan para que
cuidara de ella. Juan cuenta en su Evangelio: «Y desde aquella hora
el discípulo la recibió en su casa» (Jn 19.27).

María y el pesebre
El himno navideño «Dejó a su niño la dulce María», de
Joseph Simpson Cook, nos recuerda que el Salvador de la
humanidad vino al mundo como un niño más, con una
madre humana.
Dejó a su niño la dulce María
en un pesebre acostado;
tranquilo duerme quien santo habría
de morir por el pecado:

324
«Humilde niño en sencillo lugar,
¿puede ser el Salvador?».
En fe y asombro suelen preguntar
los que han hallado su amor.

325
HIJO DEL ALTÍSIMO
Ver Hijo de Dios.

326
HIJO DEL BENDITO
Ver Hijo de Dios.

327
HIJO DEL CARPINTERO
Ver Carpintero.

328
HIJO DEL DIOS ALTÍSIMO
Ver Hijo de Dios.

329
HIJO DEL DIOS VIVIENTE
Ver Hijo de Dios.

330
HIJO DEL HOMBRE
Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos
nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.
LUCAS 9.58

Jesús usó este nombre para sí cuando respondió a un hombre que le


prometió hacerse discípulo suyo. Quería que este seguidor potencial
supiera que servir al Hijo del Hombre iba a exigir sacrificios.
Hijo del Hombre es el nombre que Jesús usó con más frecuencia
para referirse a sí mismo. Aparece casi un centenar de veces en el
Nuevo Testamento, la mayoría en labios de Jesús en los Evangelios.
Un cuidadoso estudio de estas apariciones revela que usó el nombre
en tres sentidos:
1. En ocasiones empleaba Hijo del Hombre con un sentido
general, casi como sustituto del pronombre de primera persona
«yo». Un buen ejemplo es la respuesta de Jesús a esa persona en el
versículo arriba citado.
2. Cuando Jesús predijo su sufrimiento y muerte, se identificó
frecuentemente como el Hijo del Hombre. Por ejemplo, cuando
advirtió a sus discípulos: «Es necesario que el Hijo del Hombre
padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los
principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y
resucite al tercer día» (Lc 9.22).
3. Con este nombre o título, Jesús se refirió a menudo a sí mismo
como una persona de autoridad y poder excepcionales. Dejó claro
que no obraba por sí mismo, sino bajo la autoridad de Dios Padre.
Cuando los fariseos lo criticaron por sanar en sábado, les dijo: «El
Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo» (Mr 2.28).
Ya sabemos cómo usó Jesús el título; pero el porqué no es tan
fácil de explicar. Quizás quería mostrar su total identificación con la
humanidad. El Hijo del Hombre vino a la tierra como hombre, como
hermano y compañero de sufrimientos nuestro, para librarnos de las
cadenas del pecado.

331
HIJO DEL PADRE
Ver Hijo de Dios.

332
HIJO PRIMOGÉNITO
Ver Primogénito.

333
HIJO SOBRE SU CASA
Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo,
para testimonio de lo que se iba a decir; pero Cristo como hijo
sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta
el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza [NVI: la esperanza
que nos enorgullece]. HEBREOS 3.5–6 [NVI: Hijo al frente de la casa
de Dios]

Uno de los propósitos del libro de Hebreos es mostrar que Jesucristo


es superior a las leyes y ordenanzas religiosas y al sistema
sacrificial del Antiguo Testamento. Estos versículos son parte de
una argumentación del autor para defender que Jesús es superior a
Moisés, el gran libertador y legislador del pueblo de Dios en el
Antiguo Testamento.
Moisés fue fiel en su casa, en el hogar del pueblo de la fe. Pero
no era más que un siervo en esa casa. Sin embargo, Jesús era Hijo
Sobre Su Casa, sobre la iglesia que fundó mediante su muerte en
sacrificio. Dado que un hijo que gobierna sobre una casa es superior
a un siervo en esa casa, entendemos que Jesús es superior a Moisés.
Estos versículos se refieren a un momento en el desierto cuando
los hermanos de Moisés, Aarón y María, cuestionaron su liderazgo
sobre el pueblo de Israel. Dios puso fin a su rebelión indicando que
Moisés era su verdadero profeta, «que es fiel en toda mi casa» (Nm
12.7).
Pero independientemente de cuán fiel haya sido Moisés con Dios,
Jesús lo fue más. Él era el propio Hijo de Dios, que dio su vida para
liberar a las personas de su esclavitud del pecado. Todos los
cristianos somos bendecidos por la fidelidad que Jesús demostró al
plan redentor de Dios.

334
HIJO UNIGÉNITO
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo
unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas
tenga vida eterna. JUAN 3.16 [NTV: su único Hijo]

Jesús se aplicó este nombre en su larga conversación con Nicodemo


acerca del significado del nuevo nacimiento (ver Jn 3.1–21). Este
versículo tomado de esa discusión es probablemente el pasaje más
conocido de toda la Biblia. La mayoría de cristianos podemos
citarlo de memoria. Se le ha llamado «el evangelio condensado»,
debido a que sus treinta palabras nos cuentan con suma claridad y
sencillez por qué vino Jesús al mundo.
El nombre Hijo Unigénito describe la especial relación de Jesús
con el Padre. No tiene parangón, es único, no ha existido jamás
nadie de su clase. El hecho de ser el unigénito Hijo de Dios hace
que su papel como Salvador nuestro sea más importante. Dios Padre
dio lo mejor posible cuando envió a Jesús a morir en la cruz por
nuestros pecados.

Los superlativos de Juan 3.16


Un autor desconocido ha explicado en memorables
términos por qué Juan 3.16
es un pasaje que tanto atrae a todos los cristianos.
DE TAL MANERA AMÓ: el grado más alto
DIOS: el que más ama.
AL MUNDO: el grupo más grande.
QUE HA DADO: el acto más grande.
A SU HIJO UNIGéNITO: el don más grande.
PARA QUE TODO AQUEL: la oportunidad más grande.
QUE EN éL: la más grande atracción.
CREE: la mayor sencillez.
NO SE PIERDA: la promesa más grande.
MAS: la mayor diferencia.
TENGA: la certeza más grande.

335
VIDA ETERNA: la mayor posesión.

Este nombre de Jesús aparece únicamente en los escritos del


apóstol Juan (ver Jn 1.18; 3.18; 1 Jn 4.9). En su Evangelio, Juan se
refiere a Jesús también como el Unigénito del Padre (Jn 1.14).

336
HIJO
Ver Niño.

337
HOMBRE INOCENTE
Ver Justo (Inocente).

338
HOMBRE JUSTO
Ver Justo (Recto).

339
HOMBRE QUE SUFRIÓ
Ver Varón de Dolores.

340
IMAGEN DEL DIOS INVISIBLE
Ver Imagen Misma de Su Sustancia.

341
IMAGEN MISMA DE SU
SUSTANCIA
El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su
sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su
poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por
medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las
alturas. HEBREOS 1.3 [LBLA: la expresión exacta de su naturaleza;
NVI: la fiel imagen de lo que él es; BLP: imagen perfecta de su ser]

Este nombre aparece al principio del libro de Hebreos, donde el


escritor declara que Jesús es la cima de la revelación que Dios ha
hecho de sí mismo a la humanidad (ver He 1.1–3). En el pasado,
Dios se ha comunicado con su pueblo por medio de los profetas,
pero ahora «nos ha hablado por el Hijo» (He 1.2).
El término griego que hay tras este título se refería en los tiempos
del Nuevo Testamento a los grabados en madera, a las impresiones
en arcilla o a las imágenes acuñadas en monedas. La simbología de
este versículo de Hebreos implica que Jesús era un duplicado exacto
de su Padre en actitudes, carácter y acciones. Los rasgos físicos no
están incluidos en esa semejanza, porque Dios es un ser espiritual
(ver Jn 4.24).
Este nombre, Imagen Misma de su Sustancia, nos dice que Jesús
representa de manera perfecta a Dios, su Padre. Si queremos saber
cómo es Dios debemos examinar la vida y ministerio de su Hijo.
¿Has oído alguna vez la expresión: «Este chico es igualito que su
padre»? A veces puede resultar bochornoso para un padre, por la
mala conducta de su hijo. Pero Dios siempre se complacía de las
acciones de su Hijo (ver Lc 3.22).
Otros nombres de Dios Hijo que expresan lo mismo que este son
Imagen de Dios (2 Co 4.4) e Imagen del Dios Invisible (Col 1.15).

342
IMAGEN PERFECTA DE SU SER
Ver Imagen Misma de Su Sustancia.

343
INTERCESOR ANTE EL PADRE
Ver Abogado.

344
JABÓN DE LAVADORES
¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá
estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego
purificador, y como jabón de lavadores. MALAQUÍAS 3.2 [NVI: lejía
de lavandero]

Este versículo del penúltimo capítulo del Antiguo Testamento se


refiere al Mesías que había de venir. El pueblo judío esperaba que
fuese un héroe conquistador, pero el profeta Malaquías declaró que
vendría en juicio contra la pecadora nación de Israel.
Un lavandero o lavador se ganaba la vida lavando y tiñendo telas
o ropas. El jabón, tal como lo conocemos hoy, no existía en tiempos
bíblicos, así que el lavandero usaba una fuerte sustancia alcalina
para limpiar la ropa. Se fabricaba a partir de una planta que se
reducía a cenizas para hacer potasa o lejía.
El apelativo Jabón de Lavadores hace hincapié en la vertiente de
juicio del ministerio de Jesús. Regresará a la tierra en juicio contra
los que se niegan a aceptarle como Señor y Salvador (ver 2 Co
5.10).

345
JEFE Y MAESTRO A LAS
NACIONES
He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por
maestro a las naciones. ISAÍAS 55.4

El capítulo veinticinco de Isaías es uno de los numerosos pasajes


mesiánicos de su libro. En este versículo, el Mesías esperado se
describe como alguien que será Jefe y Maestro a las Naciones a las
que el Señor lo ha enviado.
Un jefe o líder es alguien que conduce a los demás en la
consecución de una meta. Prepara a los otros para trabajar hacia la
meta, los motiva e inspira, los anima mediante el ejemplo personal y
los mantiene con la mirada puesta en el objetivo. El término aquí
traducido como «Maestro» tiene en otras versiones una connotación
militar («comandante»). El modo de ver el liderazgo es más
ejecutivo en un comandante. Sabe lo que hay que hacer para ganar
una batalla y dirige a sus tropas para ocuparse del enemigo de tal
modo que la victoria esté asegurada.
Como cristianos, tenemos un Jefe y Maestro en Jesucristo. Su
objetivo es traer a otros a su reino. Nuestra tarea es seguir su
liderazgo mientras damos testimonio de él en el mundo. Como Jefe
y Maestro, tiene derecho a demandar nuestra obediencia
incondicional.

346
JEFE
Ver Maestro; Príncipe.

347
JESUCRISTO HOMBRE
Ver Carne.

348
JESUCRISTO
Ver Cristo; Jesús.

349
JESÚS
Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por
nombre JESÚS, el cual le había sido puesto por el ángel antes que
fuese concebido. LUCAS 2.21

La costumbre judía dictaba que a un hijo varón había que


circuncidarlo y ponerle nombre en el octavo día tras su nacimiento.
José y María siguieron la costumbre con Jesús. Un ángel les había
dicho, ya antes del nacimiento, que su nombre sería Jesús (Mt 1.21;
Lc 1.31). Al ponerle ese nombre estaban siguiendo las instrucciones
del ángel.
El nombre Jesús es el equivalente al que en el Antiguo
Testamento se traduce como Oseas (Nm 13.16), Jesúa (Esd 2.2) o
Josué (Éx 17.9). Significa «Jehová [o Yahvé] es Salvación». Así
pues, el nombre personal de Jesús indicaba desde el principio que
era el agente de salvación de Dios en un mundo oscuro y
pecaminoso.
En realidad, Jesús era un nombre usual entre los judíos cuando él
nació, como lo son Juan o Pedro en nuestra sociedad. Por ejemplo,
el apóstol Pablo menciona a un creyente llamado Jesús el Justo en
su carta a los cristianos de Colosas (ver Col 4.11). Pero el nombre
ha llegado a estar tan estrechamente relacionado con Jesús de
Nazaret, el Hijo de Dios, que en algunos países la gente tiene hoy
reparo en ponérselo a sus hijos. En palabras de Pablo, este es el
«nombre […] sobre todo nombre» (Fil 2.9).
El nombre Jesús aparece con frecuencia en los Evangelios como
nombre simple (ver Mt 17.18; Mr 14.62; Lc 10.37; Jn 20.14). Pero
fuera de los Evangelios lo encontramos frecuentemente como parte
de un nombre compuesto: Jesucristo (Hch 8.37), Cristo Jesús, Señor
Nuestro (Ro 6.11), Señor Jesús (Col 3.17) y Señor Jesucristo (Stg
2.1).

Su maravilloso nombre
Los cristianos parecemos no cansarnos nunca de alabar a

350
Jesús, como lo expresa el himno «Hay un nombre que me
encanta oír» (conocido en español como «¡Oh, cuánto le
alabo!») escrito por Frederick Whitfield.
Un nombre hay que quiero oír,
y quiero hablar de él.
No olvido que murió por mí,
grande fue su dolor.
¡Oh, cuánto amo a Cristo!
¡Oh, cuánto amo a Cristo!
¡Oh, cuánto amo a Cristo!
Respondo a su amor.

351
JESÚS DE GALILEA
Ver Jesús el Galileo / Jesús de Nazaret.

Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada,


diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo. MATEO 26.69
[NVI: Jesús de Galilea]

352
JESÚS EL GALILEO / JESÚS DE
NAZARET
Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien
escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de
José, de Nazaret. JUAN 1.45

Galilea era una de las tres provincias o regiones en que estaba


dividida Palestina en tiempos del Nuevo Testamento. Nazaret, la
ciudad de Jesús (ver Lc 2.51), era una pequeña e insignificante
población de la provincia de Galilea.
El versículo de Mateo en que se llama a Jesús el Galileo describe
los últimos días de su ministerio en Jerusalén. Esta ciudad se
encontraba en el extremo sur, en la provincia de Judea, a unos
ciento cincuenta kilómetros de Galilea. Esta joven le preguntó a
Pedro sobre su relación con Jesús, porque Galilea, al norte, era la
provincia originaria de Jesús y el lugar donde había pasado la mayor
parte de su tiempo de ministerio.

353
Las personas de la época de Cristo no reconocerían la Nazaret
actual. Ha pasado de ser una pequeña población no mucho
mayor que un campo de fútbol a una de las ciudades más
grandes de Israel.

En el versículo del Evangelio de Juan, la referencia de Felipe a

354
Jesús como uno de Nazaret muestra su prejuicio contra esta
diminuta ciudad. Estaba convencido de que de esa «aldea» no podía
proceder nadie de importancia.
Pero Natanael cambió de idea cuando se encontró con Jesús en
persona. Cuando Cristo le dijo que lo sabía todo sobre él, Natanael
le reconoció como «el Hijo de Dios» y «el Rey de Israel» (Jn 1.49),
y acabó siendo uno de los discípulos de Jesús, el conocido como
Bartolomé (ver Mr 3.18).
La importancia de estos nombres —Jesús el Galileo y Jesús de
Nazaret— está en que confirman la historicidad de Jesucristo. Él no
fue una figura imaginaria salida de la mente de un escritor de
ficción. Fue una persona real, que creció en un entorno humilde y
pasó la mayor parte de su ministerio entre gente común. Algunos
escépticos pueden decir otra cosa, pero los cristianos afirmamos que
los Evangelios son relatos presenciales de la vida de un Salvador
que obraba milagros, oriundo de un pueblo pequeño de una
provincia apartada.
Si a Jesús lo hubiese creado un escritor de ficción, probablemente
habría nacido en la clase alta de la influyente ciudad de Jerusalén.
Desde luego, no lo habrían ejecutado en la cruz romana como a un
vulgar criminal.

355
JUEZ DE VIVOS Y MUERTOS
Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es
el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. HECHOS 10.42
[NTV: juez de todos, de los que están vivos y de los muertos]

Este nombre de Jesús aparece en el sermón que el apóstol Pedro


predicó al centurión romano Cornelio, un gentil (ver Hch 10.25–43).
Pedro le expuso claramente a Cornelio que Jesús había sido
designado por Dios Padre como el Juez supremo de todas las cosas,
de los vivos y los muertos.
La actividad de Dios como Juez es uno de los temas clave del
Antiguo Testamento (ver Juez y Juez de Toda la Tierra en Parte 1,
Nombres de Dios Padre). Pero después de que Dios enviara a su
Hijo Jesús al mundo, estableció un nuevo modo de llevar a cabo su
juicio. Según el Evangelio de Juan, con la venida de Jesús, Dios
Padre «todo el juicio dio al Hijo» (Jn 5.22). Jesús es ahora el agente
por el que pasa el juicio.
En tanto que Juez de Vivos y Muertos, Jesús es la gran línea
divisoria de la historia. En el juicio del gran trono blanco al final de
los tiempos, enviará al castigo eterno a aquellos que se hayan
negado a aceptarle como Salvador y Señor (Ap 20.11–15). En ese
juicio no estarán incluidos los cristianos, porque ellos han aceptado
por fe el sacrificio que Jesús hizo por ellos.
Pero los cristianos no se libran totalmente del juicio divino;
deberán someterse a una evaluación, conocida como el tribunal de
Cristo. En él se juzgará y recompensará adecuadamente el servicio
que hayan prestado a Jesucristo (ver cuadro de texto). No está clara
la naturaleza exacta de este juicio y recompensa, pero el hecho de
enfrentarse a ese momento de dar cuentas ante el Señor debe
motivarnos a un servicio leal en la causa del reino de Dios.
Otro nombre de Jesús que enfatiza su papel como Juez es Juez
Justo (2 Ti 4.8).

356
JUEZ JUSTO
Ver Juez de Vivos y Muertos.

357
JUEZ QUE DECIDA
Ver Árbitro.

358
JUSTO (INOCENTE)
Estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No
tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho
en sueños por causa de él. MATEO 27.19 [NTV: hombre inocente]

Poncio Pilato, el gobernador romano que condenó a muerte a Jesús,


recibió este mensaje de su esposa durante el juicio de Jesús. Ella
intentó que Pilato soltase a Jesús, porque se le había revelado en un
sueño que era inocente de los cargos con que le acusaban.
Pilato también sabía que Jesús no era culpable, pero cedió a la
presión política de los dirigentes religiosos judíos y decretó la pena
capital contra él. Pilato se lavó las manos ante la multitud y dijo:
«Inocente soy yo de la sangre de este justo» (Mt 27.24).
El término justo, tal como Pilato y su esposa se lo aplicaron a
Jesús, significa «inocente». Pero en otros contextos del Nuevo
Testamento, los nombres Justo (Hch 3.14) el Justo (Hch 7.52;
22.14) y Hombre Justo (Lc 23.47) aluden a la rectitud y santidad de
Jesús.

Enseñanzas de Pablo acerca de los


cristianos ante el tribunal de Cristo
• «Porque es necesario que todos comparezcamos ante el
tribunal de Cristo, para que cada uno reciba lo que le
corresponda, según lo bueno o malo que haya hecho
mientras vivió en el cuerpo» (2 Corintios 5.10 NVI).
• «Así que cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de
sí a Dios» (Romanos 14.12 NVI).
• «… su obra se mostrará tal cual es, pues el día del juicio
la dejará al descubierto […]. Si lo que alguien ha
construido permanece, recibirá su recompensa, pero si su
obra es consumida por las llamas, él sufrirá pérdida. Será
salvo, pero como quien pasa por el fuego» (1 Corintios
3.12–15 NVI).

359
Jesús, el Justo e Inocente, no era culpable de ningún crimen ni
mala acción. Esto hace que su muerte por nosotros sea mucho más
significativa. Él entregó voluntariamente su vida en la cruz como
sacrificio por nuestro pecado.

360
JUSTO (RECTO)
Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno
hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre [NVI: tenemos
ante el Padre a un intercesor], a Jesucristo el justo. 1 JUAN 2.1

El término justo se usa en la Biblia en combinación con otras


palabras para expresar varios nombres aplicados a Jesús, como
Renuevo Justo (Jer 23.5), Juez Justo (2 Ti 4.8) y Siervo Justo (Is
53.11).
Jesús puede ser llamado el Justo porque es la única persona de la
historia que ha alcanzado la perfecta rectitud o justicia. Aunque
tenía la capacidad de obrar mal, debido a su naturaleza humana (ver
Carne más arriba), nunca cedió a la tentación ni cayó en el pecado.
Al principio de su ministerio, Satanás tentó a Jesús para que
estableciera un reino terrenal y usara sus poderes en su propio
interés. Pero Jesús venció todas esas tentaciones (ver Lc 4.1–13). En
el huerto de Getsemaní, la noche previa a su crucifixión, reconoció
que «la carne es débil» (Mt 26.41). En una agónica oración, le pidió
a Dios que lo librara de padecer la cruz, si fuera posible. Pero
finalmente rindió su voluntad al plan y propósito de su Padre (ver
Mt 26.37–42).
Dado que Jesús es el Justo, nos llama a nosotros, sus seguidores,
a seguir una vida de rectitud. Nunca alcanzaremos la perfección ni
la ausencia de pecado en esta vida, pero debemos avanzar en esa
dirección. Él ha prometido guiarnos a lo largo de este trayecto. El
apóstol Pedro afirma: «Porque los ojos del Señor están sobre los
justos, y sus oídos atentos a sus oraciones» (1 P 3.12).

361
LEJÍA DE LAVANDERO
Ver Jabón de Lavadores.

Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la


tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y
desatar sus siete sellos. APOCALIPSIS 5.5

362
LEÓN DE LA TRIBU DE JUDÁ
Este nombre de Jesús aparece en una de las visiones del apóstol
Juan en el libro de Apocalipsis. Solo Jesús, como León de la Tribu
de Judá, es digno de abrir el libro que contiene el juicio de Dios
contra el mundo al final de los tiempos. Dios Padre ha delegado en
su Hijo la autoridad y el poder para ejercer como Juez supremo
sobre todas las cosas.

Esta estatua del «León de Judá» se alza en la capital de Etiopía,


Adís Abeba.
El león, conocido como «el rey de las fieras», es famoso por su
legendaria fuerza y ferocidad. Hoy no se ven leones por la tierra de
Israel, pero eran muy comunes en los tiempos bíblicos. Por ejemplo,
David mató uno que amenazaba las ovejas de su padre (ver 1 S
17.37). El juez Sansón, uno de los superhéroes de la Biblia, mató un
león joven con sus propias manos (ver Jue 14.5–6). Dios Padre
también comparó su juicio venidero contra su pueblo rebelde —la
nación de Israel (mencionada simbólicamente como Efraín) y la
nación de Judá— con la ferocidad de un león (ver Os 5.14).
La identificación de Jesús como León de la Tribu de Judá tiene
probablemente su origen en la profecía de Jacob en el libro de
Génesis. Este declaró que su hijo Judá estaba destinado a

363
convertirse en el más grande de sus doce hijos, los que dieron
origen a los israelitas, el pueblo escogido de Dios. Jacob describió
simbólicamente a Judá como un león, un gobernante sin temor, que
dirigía al pueblo de Dios (ver Gn 49.8–12).
Esta profecía se cumplió de una manera impresionante a lo largo
de la Biblia. La tribu de Judá, compuesta por los descendientes del
mismo, encabezó la marcha de los israelitas a través del desierto
cuando salieron de Egipto (ver Nm 10.14). El censo que Moisés
hizo del pueblo en el desierto puso de manifiesto que la tribu de
Judá era la más numerosa de las doce (ver Nm 1.27; 26.22). David,
el popular monarca de Israel, que sirvió de estándar con el que
medirse para todos los futuros reyes, era de la tribu de Judá, pues
nació en Belén (ver 1 S 16.1).
Lo más importante: Jesús el Mesías salió del linaje de Judá. La
genealogía de Jesús en el Evangelio de Mateo remonta su linaje
hasta Judá (ver Mt 1.2-3). Así pues, Jesús es el León de la Tribu de
Judá, que gobierna entre su pueblo como supremo Salvador y Señor.

364
LIBERTADOR
Y luego todo Israel será salvo, como está escrito: vendrá de Sion el
Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. ROMANOS 11.26

En este versículo, Pablo se refiere a Salmos 14.7, un fragmento de


un salmo mesiánico escrito muchos años antes. Este salmo se
atribuye a David, quien declara que la salvación del pueblo de Dios
vendrá de Sion, de Jerusalén.
Se trata de una referencia poco usual al Mesías, porque Jesús
nació en Belén, no en Jerusalén. Pero Jesús fue crucificado y
resucitó en Jerusalén. Este es también el lugar donde nació la iglesia
en Pentecostés (ver Hch 2.1–41) después de la ascensión de Jesús a
Dios Padre. Probablemente sean estos hechos los que Pablo tenía en
mente cuando declaró que Jesús, como Libertador nuestro, procedía
de Jerusalén.
La gran obra que Jesús, como Libertador, realiza es rescatarnos
del pecado. Nos libera de la culpa que va ligada al pecado y que nos
separa de Dios (ver Is 59.2). Nos libra del poder de Satanás, que
constantemente trata de hacernos caer en el pecado (ver Ef 6.11–
13). Y nos librará de un mundo lleno de pecado cuando regrese a
reclamarnos como suyos (ver Gá 1.4).
En el Antiguo Testamento se habla también de Dios como
nuestro Libertador (ver Libertador en Parte 1, Nombres de Dios
Padre). Allí, su liberación se expresa principalmente en términos
físicos. Pero su obra como nuestro Libertador en sentido espiritual
prosigue por medio de su Hijo.

365
LINAJE DE DAVID
Ver Hijo de David, Raíz y Linaje David.

366
LUCERO DE LA MAÑANA
Ver Estrella Resplandeciente de la Mañana.

367
LUZ
Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este
vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que
todos creyesen por él. JUAN 1.6–7

Estos versículos del prólogo del Evangelio de Juan contienen uno de


los nombres más significativos de Dios Hijo en todo el Nuevo
Testamento. Jesús era la Luz que Dios envió al mundo que estaba
tropezando por todas partes en la oscuridad del pecado.
Este nombre de Jesús lo usa también Dios Padre (ver Luz en Parte
1, Nombres de Dios Padre), puesto que Dios es el Creador de la luz.
La tierra estuvo sumida en tinieblas hasta que él dijo «Sea la luz»
(Gn 1.3), y esta apareció para iluminar la tierra.
La luz es una de esas cosas que damos por sentadas hasta que nos
falta y reina la oscuridad. La mayoría sabemos lo que es andar a
tientas en una casa a oscuras, tropezando con los muebles cuando la
electricidad se va de repente. Estamos prácticamente indefensos
hasta que encontramos la vela o la linterna que teníamos guardada
en un armario oscuro para tal emergencia.
Al igual que la luz, Jesús hace retroceder la oscuridad y nos
ayuda a encontrar el camino en un mundo caótico. Él revela a Dios
en toda su justicia y tiende un puente para superar el abismo que
separa a una humanidad pecadora de un Dios santo. Nos da
entendimiento de la Palabra de Dios, la Biblia, que nos permite
tomar decisiones sabias y vivir conforme a su voluntad.
Así como él es la Luz de nuestras vidas, Jesús espera que los
cristianos reflejemos su luz a los demás. En su Sermón del Monte,
nos llamó «la luz del mundo» (Mt 5.14). Luego nos desafió para que
«así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean
vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los
cielos» (Mt 5.16).
El apóstol Juan habla de Jesús como la Luz Verdadera (Jn 1.9).

368
LUZ DE LAS NACIONES
Ver Luz del Mundo.

369
LUZ DEL MUNDO
Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que
me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
JUAN 8.12

Jesús se refirió a sí mismo con este nombre en una conversación con


los fariseos, sus críticos permanentes. Ellos pensaban que Jesús no
era más que un charlatán religioso y problemático. Pero Jesús
afirmaba ser el Hijo de Dios, enviado en una misión redentora como
la Luz del Mundo. También se identificó con este nombre después
de devolver la vista a un ciego (ver Jn 9.5).
El pueblo judío de los tiempos de Jesús —sobre todo los líderes
religiosos, como los fariseos— estaba lleno de orgullo religioso y
nacional. Ellos tenían consciencia de que Dios los había bendecido
como su pueblo especial. Pensaban que ese favor de Dios era algo
que merecían a causa de su superioridad moral sobre las gentes de
otras naciones. Pero olvidaban que Dios los había bendecido porque
quería que le sirvieran como sus testigos al resto del mundo. Siglos
atrás, Dios le había dicho a su antepasado Abraham: «Y haré de ti
una nación grande […] serán benditas en ti todas las familias de la
tierra» (Gn 12.2–3).

Luz para un mundo oscuro


Jesús es la luz para un mundo en tinieblas, como expresa el
himno «La luz del mundo es Cristo», de Philip P. Bliss.
El mundo al completo en tinieblas está.
¡La luz del mundo es Cristo!
Mas brilla su gloria en la oscuridad,
¡La luz del mundo es Cristo!
¡Ven a la luz; haz resplandecer
en tu interior su amanecer!
Yo ciego fui, mas hoy puedo ver,
¡La luz del mundo es Cristo!

370
Jesús nació en este mundo como judío, pero su compromiso
como Salvador era con todo el mundo. Esta es una de las razones
por las que los dirigentes judíos de su tiempo lo rechazaron. ¿Cómo
iba a ser que Dios Padre amara a los pueblos paganos del mundo
tanto como a ellos? Querían poner límites al amor e interés de Dios.
Este problema persiste. Hay personas que quieren que Jesús sea
la Luz de la clase media, la Luz de la sociedad occidental o la Luz
de los bellos. Pero él se niega a someterse a tales restricciones. Él es
también la Luz de los pobres, la Luz del Tercer Mundo y la Luz de
los poco agraciados. No importa cuáles sean tus circunstancias
terrenales, Jesús es tu Luz.
Otro nombre de Jesús que expresa la misma verdad que Luz del
Mundo es Luz de los Gentiles. Para los judíos, el término «gentiles»
englobaba a todas las naciones no judías. En un famoso pasaje
mesiánico, el profeta Isaías declaró que Jesús vendría al mundo
como Luz de las Naciones (ver Is 42.6).

371
LUZ PERPETUA
El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la
luna te alumbrará, sino que Jehová te será por luz perpetua, y el
Dios tuyo por tu gloria. ISAÍAS 60.19

En este versículo, el profeta Isaías mira adelante, al final del tiempo,


cuando Cristo morará con su pueblo en los cielos, en la Nueva
Jerusalén. No habrá necesidad de sol ni luna entonces, porque Jesús
será Luz Perpetua para su pueblo.
El apóstol Juan, en el libro de Apocalipsis, retoma esta profecía y
repite la afirmación de Isaías de que en el cielo no se necesitará
ninguna luz, excepto la luz que dará Jesús (Ap 21.23; 22.5).
Para los seres humanos, tan vinculados a lo terrenal, es difícil
imaginarse una fuente de luz que sustituya al sol. Este astro dador
de vida, lleno de luz y calor, ha proporcionado más luz de la
necesaria durante nuestras vidas. Pero los científicos nos dicen que
el sol no es inmortal. Predicen que seguirá ardiendo durante unos
cinco mil millones de años.
Pero Jesús es la Luz Perpetua. Cuando el sol se apague y
desaparezca del cielo, el reinado de Jesús continuará y los cristianos
estaremos con él en la Nueva Jerusalén.

372
LUZ VERDADERA
Ver Luz.

373
MAESTRO
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es
vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros;
porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. MATEO 23.9–10 [LBLA:
preceptor]

Este nombre que Jesús usó para sí aparece en el famoso capítulo de


los «ayes» del Evangelio de Mateo, donde Jesús condena a los
fariseos. Fue especialmente crítico con su hipocresía y su orgullo
religioso. Les gustaba que los saludasen por las calles con títulos
que reconocieran su conocimiento y erudición en la ley judía; pero
Jesús declaró que él, como Hijo de Dios, era el único que merecía el
título de Maestro.
Maestro en este versículo es un derivado del término griego que
significa «comandante» o «gobernador». Algunas traducciones lo
vierten como «preceptor». Pero Jesús estaba afirmando ser algo más
que eso. Dejó claro a sus discípulos y a los oyentes que él tenía el
derecho a ejercer como suprema autoridad en sus vidas.
En los tiempos del Nuevo Testamento, a los propietarios de
esclavos se les llamaba «amos» (ver Col 4.1), lo que implicaba su
control sobre cada aspecto de las vidas de sus siervos. Como
cristianos, estamos también sujetos a la voluntad de nuestro
Maestro, el Señor Jesús, que nos ha redimido para su servicio.

Al servicio del Maestro


«Oh Maestro, déjame andar contigo», el famoso himno de
Washington Gladden (conocido en español como «Contigo,
Cristo, quiero andar»), expresa el deseo del creyente de
servir a los demás en la causa de Jesucristo y de su reino.
Oh Maestro, es andar contigo
anhelo ardiente, Cristo mío;
en tu secreto quiero entrar,
poner mi vida por los demás.
Toca mi alma, que sepa ver

374
dolor ajeno y responder;
siempre tus huellas quiero seguir
y encaminarme solo hacia ti.

375
MAESTRO BUENO
Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la
rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para
heredar la vida eterna? MARCOS 10.17

Este relato del encuentro de Jesús con un hombre que buscaba la


vida eterna aparece en los tres Evangelios sinópticos: Mateo,
Marcos y Lucas. Mateo nos cuenta que era joven (ver Mt 19.22);
Marcos revela que era rico (ver Mr 10.22); y Lucas nos dice que era
alguien con autoridad (ver Lc 18.18). Así, lo conocemos como «el
joven rico».
Este joven llamó a Jesús «Maestro bueno» y se arrodilló ante él,
lo que muestra su respeto a Jesús y que lo reconocía como maestro
con cierta autoridad. Pero, amablemente, Jesús le corrige por
llamarle «bueno». Le respondió: «Ninguno hay bueno, sino sólo
uno, Dios» (Mr 10.18).
¿Por qué se resistió Jesús a que lo llamaran así? Quizás lo veía
como un halago vacío. O posiblemente ponía así a prueba el
compromiso del joven rico con Dios Padre, que tiene las llaves de la
vida eterna, lo que el joven buscaba. Este quería saber qué tenía que
hacer para tener vida eterna. Jesús le aclaró que es un don que Dios
confiere a quienes siguen sus mandamientos.
El mensaje de este relato es que los halagos no nos sirven ante
Dios. Él concede su gracia a quienes se comprometen a seguirle en
absoluta obediencia. El joven rico estaba más comprometido con
sus riquezas que con seguir a Dios. Esto le impedía encontrar la
vida eterna que buscaba.

376
MANANTIAL
En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y
para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de
la inmundicia. ZACARÍAS 13.1

Este versículo del profeta Zacarías miraba hacia el día en que las
naciones de Israel y Judá serían restauradas a la pureza moral. Se
habían rebelado contra Dios y estaban adorando falsos dioses. El
Señor proveería una fuente en la que podrían lavarse y limpiarse de
su pecado.
En la Biblia, un manantial suele ser un nacimiento de aguas o una
fuente de agua fresca, como un pozo o una corriente natural. Este
tipo de agua era mejor que las aguas quietas almacenadas en
cisternas. El profeta Isaías usó esta imagen al referirse a Dios (ver
Fuente de Agua Viva en Parte 1, Nombres de Dios Padre).

En el himno de William Cowper «Hay una fuente» se


recuerda a Jesús como Fuente de vida.
Hay una fuente sin igual,
las venas de Emanuel,
sangre que limpia a cada cual
que su confianza ponga en él,
y su pecado quiera lavar,
y su pecado quiera lavar;
sangre que limpia a cada cual
que su confianza ponga en él.

Este pasaje de Zacarías ha sido interpretado como una referencia


a Jesucristo. Él es el Manantial cuya sangre provee para limpiarnos
del pecado. Este Manantial está disponible para todos, tanto nobles
(«la casa de David») como gente corriente («los habitantes de
Jerusalén»).
Al ser Manantial de salvación, Jesús nos invita a tomar
libremente del agua viva que él nos da. A la mujer junto al pozo le
dijo: «Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed

377
jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua
que salte para vida eterna» (Jn 4.14).

Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta


generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la
predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar.
La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la
condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la
sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.
MATEO 12.41–42

378
MÁS QUE JONÁS / MÁS QUE
SALÓMON
En estos versículos, Jesús condena a los escribas y fariseos por su
incredulidad. Aunque le habían visto realizar muchos milagros,
estaban llenos de prejuicios contra él y sus enseñanzas. Seguían
pidiéndole que hiciera más señales espectaculares. Jesús toma dos
ejemplos del Antiguo Testamento para enseñarles acerca de su
escepticismo sin remedio.
En primer lugar, les pide que piensen en los habitantes de la
pagana ciudad de Nínive, quienes se arrepintieron ante la
predicación del reticente profeta Jonás. Los paganos ninivitas se
levantarían en juicio contra la generación de Jesús. Él era Más Que
Jonás, pero los escribas y fariseos se niegan a aceptarlo a él o su
mensaje.
Luego Jesús les recuerda de la reina de Sabá y contrasta su
actitud con la de ellos. Ella recorrió cientos de kilómetros para
aprender del rey Salomón (y lo hizo muy contenta), pero los líderes
religiosos judíos no estaban dispuestos a escuchar a Jesús, que
estaba entre ellos como un maestro dispuesto y accesible. La reina
de Sabá estaba ansiosa por aprender de Salomón, pero los escribas y
fariseos se habían endurecido en su actitud hacia Jesús. La reina
también se levantaría en juicio contra la generación de Jesús, porque
habían rechazado al que es Más Que Salomón.
El problema con los escribas y fariseos estaba en que tenían las
mentes endurecidas como cemento, inamovibles. Por generaciones,
habían esperado que Dios enviase al Mesías al mundo; sin embargo,
cuando lo tuvieron delante no lo reconocieron. Quedaron atrapados
en sus propias expectativas de cómo debía ser el Mesías.
Jesús siempre ha sido y siempre será «más que» cualquier
personaje. Su gracia sobrepasa nuestro entendimiento. Él siempre
tiene más verdad para enseñarnos de la que estamos dispuestos a
aceptar. Jesús ha preparado un lugar en el cielo para nosotros que es
más glorioso de lo que podemos imaginar. Agárrate, Dios todavía
no ha terminado con nosotros.

379
MEDIADOR
Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los
hombres, Jesucristo hombre. 1 TIMOTEO 2.5

Un mediador es alguien que ejerce como conciliador o árbitro para


aunar a dos partes enfrentadas. Por ejemplo, a menudo se ocupa de
las disputas laborales: los dirigentes sindicales y los empresariales
acuerdan someterse a la decisión de un mediador independiente.
Esto evita los gastos y molestias de un enfrentamiento judicial y
normalmente aporta una rápida solución al problema.

El presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter ejerció como


mediador, reuniendo al presidente egipcio Anwar El Sadat y al
primer ministro israelí Menahem Begin en unos acuerdos de
paz en 1978.
Según el apóstol Pablo en este versículo de su primera carta a
Timoteo, Jesús cumple también con el papel de Mediador espiritual
en el mundo. Él es el conciliador o árbitro que reconcilia a Dios y la
humanidad.
El hombre es pecador por naturaleza. En su estado pecaminoso
está alienado de un Dios santo, que no puede tolerar nada que sea

380
impuro o sucio. Pero Jesús eliminó este abismo entre Dios y el
hombre mediante el sacrificio de su vida en la cruz por nuestros
pecados, consiguiendo nuestro perdón. Limpios de nuestro pecado
mediante la sangre de Jesús, ahora tenemos comunión con Dios
Padre. Hemos sido reconciliados con Dios por medio de la obra de
su Hijo, nuestro Mediador.
Jesús es el Mediador perfecto entre Dios y el hombre, porque él
tenía las características de ambos. Como Dios, entendió lo que Dios
Padre demandaba de las personas para que le fueran aceptables.
Como hombre, se dio cuenta de la desesperada situación del ser
humano en su pecado. Él fue Dios y hombre, el único capaz de
aunar estos opuestos de un modo que glorificase a Dios y diese al
hombre acceso a las bendiciones y a la eterna presencia de Dios.
Jesús nuestro Mediador también espera de sus seguidores que
actúen como conciliadores para los demás en un mundo
pecaminoso. Nuestro trabajo como cristianos es señalarles a otros a
Jesucristo, que quiere que todos disfruten la comunión con Dios
Padre. El apóstol Pablo lo expresa así: «Y todo esto proviene de
Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el
ministerio de la reconciliación» (2 Co 5.18).

381
MEDIADOR DE UN MEJOR PACTO
Ver Mediador de un Nuevo Pacto.

382
MEDIADOR DE UN NUEVO PACTO
Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que
interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que
había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la
herencia eterna. HEBREOS 9.15 [RVA: mediador del nuevo
testamento]

Sinónimos de pacto son «acuerdo» o «testamento». El «nuevo


pacto» que menciona aquí el autor de Hebreos es la nueva alianza
que Dios estableció con su pueblo, basada en la muerte de Jesucristo
en sacrificio. Jesús es el Mediador de este nuevo pacto.
El primer pacto de Dios con su pueblo se formalizó en los
tiempos del Antiguo Testamento. Dios acordó bendecir a los
israelitas y ser su Guía y Protector si ellos le seguían y adoraban.
Pero el pueblo judío rompió ese pacto una y otra vez al caer en la
rebelión y la idolatría.
Finalmente, Dios prometió, mediante el profeta Jeremías, que
establecería un nuevo pacto con su pueblo. Este sería un pacto
espiritual escrito en sus corazones, en lugar de un pacto sobre la ley
(ver Jer 31.31–34). Este pacto lograría para el pueblo de Dios lo que
el antiguo no había conseguido: traerles perdón y darles una nueva
comprensión de Dios Padre.
En la víspera de su crucifixión, Jesús afirmó que él estaba
implementando ese nuevo pacto prometido por su Padre. Este se
fundamentaría en su sangre, que él vertió para proveer redención y
perdón del pecado al pueblo de Dios (ver Mt 26.28).
A diferencia del antiguo pacto, el nuevo jamás será reemplazado.
El mediador de un nuevo pacto ha prometido que los que le
pertenecen disfrutarán de vida eterna con él en el cielo. ¿Puede
haber algo mejor? Podríamos apostar el cuello a que Jesús cumplirá
su promesa.
En Hebreos 8.6 se repite este título de Jesús, y también se le
llama Fiador de un Mejor Pacto (He 7.22). En la versión Reina
Valera Antigua, Hebreos 9.15 dice «mediador del nuevo
testamento».

383
No hay que reservar cita
Como cristianos, no necesitamos reservar cita para ver a
Jesús como hacemos con el médico. Él siempre está cerca,
tal como dice el antiguo himno de William Hunter titulado
«El Gran Médico» (conocido como «La tierna voz del
Salvador»).
Presto está el Gran Doctor,
cercano siempre, Cristo.
Es el Médico de amor,
oye la voz de Cristo.
Dulce nota para tocar,
dulce nombre que pronunciar
dulce canto que entonar
el del bendito Cristo.

384
MEDIADOR DEL NUEVO
TESTAMENTO
Ver Mediador de un Nuevo Pacto.

En este relieve del siglo XVIII vemos a Jesús tocando los ojos de
un ciego para devolverle la vista.

385
MÉDICO
Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos,
diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos [NVI:
recaudadores de impuestos] y pecadores? Respondiendo Jesús, les
dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los
enfermos. LUCAS 5.30–31

Estos versículos son parte del relato de cuando Jesús llama a Mateo
(también llamado Leví), el recaudador de impuestos, a ser su
discípulo. Para celebrar la ocasión, Mateo invitó a sus compañeros
recaudadores y a otros amigos a un «gran banquete» (Lc 5.29) para
Jesús y sus discípulos.
Los escribas y fariseos estaban horripilados ante el hecho de que
Jesús y sus discípulos se pudiesen relacionar con semejantes
pecadores. Pero Jesús aclaró que él había sido enviado a personas
como esas. Ellos necesitaban un Salvador y Libertador. Él era el
Médico que los sanaría de su desesperada enfermedad: el pecado.
El papel de Jesús como Médico es uno de los más destacados en
los Evangelios. La mayor parte de sus milagros los realizó por
personas que estaban sufriendo diversos problemas físicos: ceguera,
sordera, lepra y posesión por espíritus malignos. Pero, en muchos de
esos milagros, fue más allá de sanar el cuerpo para sanar el alma y
el espíritu mediante el perdón del pecado. Por ejemplo, después de
sanar a un paralítico le dijo: «Ten ánimo, hijo; tus pecados te son
perdonados» (Mt 9.2).
Jesús el Médico sigue involucrado en tareas de sanación. Ofrece
esperanza a los desanimados, su continua presencia a los solos,
consuelo a los dolientes y paz a los que están en conflicto. Pero, lo
más importante, trae liberación de los problemas más graves de la
raza humana: el pecado y la muerte. Así lo expresa el apóstol Pablo:
«Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es
vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro» (Ro 6.23).

386
MEJOR HOMBRE DEL PUEBLO
Ver Escogido de Mi Pueblo.

387
MELQUISEDEC
Ver Sumo Sacerdote Según el Orden de Melquisedec.

388
MESÍAS
Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo;
cuando él venga nos declarará todas las cosas. Jesús le dijo: Yo soy,
el que habla contigo. JUAN 4.25–26

Estos dos versículos son parte del relato del Evangelio de Juan que
cuenta la conversación de Jesús con la mujer samaritana junto al
pozo. Jesús le reconoció abiertamente que él era el Mesías, el
libertador que durante siglos Dios había prometido enviar a su
pueblo.
El único otro lugar del Nuevo Testamento donde aparece la
palabra Mesías está también en el Evangelio de Juan. Después de
conocer a Jesús, Andrés le dijo a su hermano Simón Pedro: «Hemos
hallado al Mesías» (Jn 1.41).
No sorprende que Mesías aparezca pocas veces en el Nuevo
Testamento, porque Jesús pedía a las personas que no se refirieran a
él con ese título (ver Mt 16.20). El pueblo judío esperaba que su
Mesías fuese un libertador militar y político que los librase del yugo
romano y restaurase los mejores tiempos de Israel. Jesús había
venido al mundo como Mesías espiritual, pero evitaba ese nombre
porque llevaría a la gente a esperar de él algo que no era.
Aunque el término Mesías es poco frecuente en el Nuevo
Testamento, el concepto aparece casi en cada página. El griego
christos, traducido como «Cristo», significa «ungido» o «el
ungido», una palabra que se refiere al Mesías o Escogido de Dios
(ver Escogido de Dios y Cristo más arriba).
Incluso cuando se menciona al Mesías en el Antiguo Testamento,
el término apenas se usa. Normalmente, a ese líder que había de
venir se le describía como Príncipe (Dn 8.25), Señor (Mi 5.2) o
Siervo (Is 53.11). La rara excepción es el libro de Daniel, que
contiene una referencia al Mesías Príncipe (Dn 9.25).

389
MI HIJO MUY AMADO / MI HIJO,
A QUIEN QUIERO MUCHO
Ver Hijo Amado

390
MI SIERVO JUSTO
Ver Siervo Justo.

391
MINISTRO DEL VERDADERO
TABERNÁCULO
Tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono
de la Majestad en los cielos, ministro del ario, y de aquel
verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.
HEBREOS 8.1–2

Uno de los temas principales del libro de Hebreos es la superioridad


del sacerdocio de Cristo sobre el sistema sacrificial del Antiguo
Testamento. En este versículo, el autor de Hebreos afirma que el
sacerdocio establecido en el tiempo de Aarón (ver Éx 40.12–15) era
solo una sombra del sacerdocio eterno provisto para los creyentes en
el cielo. Jesús es el sacerdote del santuario celestial que Dios ha
establecido para su pueblo, él es el Ministro del Verdadero
Tabernáculo.
El lugar más sagrado del sistema religioso judío era el santuario
interior del tabernáculo del templo, conocido como «lugar
santísimo», que representaba la santa y sobrecogedora presencia de
Dios. Solo el sumo sacerdote podía entrar en esa parte del templo, y
únicamente una vez al año, el día de la expiación. En esa especial
ocasión ofrecía un sacrificio, primero por sus propios pecados y
luego por los pecados del pueblo (ver Lv 16.1–6).

392
Esta réplica del tabernáculo ejemplifica el carácter temporal del
tabernáculo original del tiempo de Aarón.
Cuando Jesús murió en la cruz, el espeso velo o cortina que
separaba esta sección del templo se rasgó de arriba abajo (ver Mt
27.50–51). Esto simbolizaba que todos tenían ahora acceso a la
presencia de Dios y al perdón por medio de la muerte sacrificial de
su Hijo, Jesús.
Jesús es ahora el perfecto sacerdote o Ministro del Verdadero
Tabernáculo en el cielo. Allá realiza sus ministerio de intercesión
por todos los creyentes. El autor de Hebreos afirma: «Por eso
también puede salvar por completo a los que por medio de él se
acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos» (He
7.25 NVI).

393
MISERICORDIOSO Y FIEL SUMO
SACERDOTE
Ver Gran Sumo Sacerdote.

394
NAZARENO
Ver Jesús el Galileo / Jesús de Nazaret.

395
NIÑO
Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al
niño acostado en el pesebre. LUCAS 2.16

Este versículo de Lucas nos trae a la mente las representaciones


navideñas que solemos presenciar cada año. Vemos a los pastores
en albornoz y con toallas por turbante. María y José se arrodillan
junto a un tosco pesebre que algún miembro de la iglesia ha
montado. Dentro del pesebre hay un muñeco (o un bebé, si ha
habido un reciente nacimiento en la iglesia y convencen a los padres
para dejarlo) que representa al niño Jesús. Aunque ya lo hemos visto
antes, seguimos notando los ojos llorosos cuando al final de la
representación cantamos en pie «Al mundo paz».

Un imagen familiar recreada miles de veces cada Navidad:


María, José y el niño Jesús.
Lo maravilloso de la Navidad es que Jesús vino al mundo como
cualquier otro recién nacido de la antigüedad. Era un bebé
indefenso, que lloraba cuando estaba hambriento o incómodo. Había
que darle de comer, ayudarle a eructar y cambiarlo de ropa.

396
Seguramente tuvo sus días y noches complicados, como cualquier
niño, haciendo que María y José se preguntaran si alguna vez
volverían a dormir toda una noche.
Es natural que nos preguntemos por qué escogería Dios esta
manera de enviar a su Hijo al mundo. Podría haber llegado como
rey entre el sonar de las trompetas. Podría haber dejado
impresionadas a las multitudes entrando a caballo en la ciudad como
un general victorioso encabezando un enorme ejército. Pero tal vez
Dios quería que su Hijo experimentase la indefensión de un bebé
para poder identificarse con nosotros en nuestro pecado y debilidad.
Al pasar por las etapas de la vida como todo el mundo, pudo
participar plenamente de la humanidad de los que había venido a
servir.
El escritor del libro de Hebreos lo expresa así: «Porque no
tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras
debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma
manera que nosotros, aunque sin pecado» (He 4.15 NVI).

397
NIÑO JESÚS
Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en
Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre. LUCAS 2.43

Este versículo es parte del único relato que tenemos en los


Evangelios acerca de la infancia de Jesús. Según leemos en Lucas
2.41-52, cuando Jesús tenía doce años hizo un viaje a Jerusalén con
su padres en observancia de la fiesta de la Pascua. José y María iban
de regreso con un grupo a Nazaret cuando descubrieron que el
pequeño Jesús no estaba. Se había quedado atrás en Jerusalén.
José y María regresaron a toda prisa a la santa ciudad, donde
encontraron a Jesús en el templo entre los maestros y doctores
judíos, escuchándolos exponer las Escrituras y haciéndoles
preguntas. Todos estaban asombrados ante su perspicacia en el tema
religioso siendo tan joven.
Este relato nos dice que, aun siendo un niño, Jesús era consciente
de su misión especial como Hijo de Dios. Cuando su madre le
regañó por haberse quedado atrás en Jerusalén y haberles causado
esa angustia a ella y a José, contestó: «¿Por qué me buscaban? ¿No
sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre?» (Lc 2.49 NVI).
Este pasaje de Lucas prosigue contando que Jesús regresó a
Nazaret con sus padres terrenales y «crecía en sabiduría y en
estatura, y en gracia para con Dios y los hombres» (Lc 2.52). En
otras palabras, creció como cualquier niño judío del primer siglo. Al
ser el Niño Jesús, pasó por todas las etapas normales de la vida,
desde el nacimiento a la infancia, la adolescencia y la edad adulta.
Él es un Salvador que puede identificarse con nosotros en todas
nuestras experiencias humanas.
Cuando Pedro se defendió ante el Sanedrín judío después de
haber sanado a un cojo junto al templo, se refirió a Jesús como el
Santo Hijo Jesús (Hch 4.27, 30).

398
NUESTRA PASCUA
Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin
levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue
sacrificada por nosotros. 1 CORINTIOS 5.7 [BLP: nuestra víctima
pascual; NVI: nuestro Cordero pascual]

En este versículo de su primera carta a los creyentes de Corinto, el


apóstol Pablo alude a la fiesta judía conocida como la Pascua. Esta
era la celebración religiosa más importante entre los judíos.
La Pascua conmemoraba cómo fueron «pasadas por alto» las
casas de los israelitas cuando Dios destruyó a todos los
primogénitos de Egipto. Esto sucedió como plaga final de Dios
contra Egipto para convencer a Faraón de que dejase salir a la
nación israelita de la esclavitud. Los judíos se libraron del juicio de
Dios al seguir su mandato de marcar sus casas con la sangre de los
corderos del sacrificio (ver Cordero de Dios más arriba).

Jesús celebró la comida pascual con sus discípulos, reclinados


junto a la mesa. Durante siglos, la simbología de esta comida ha

399
apuntado a Jesús «Nuestra Pascua».
Jesús es Nuestra Pascua, según afirma Pablo, porque derramó su
sangre para traer liberación al pueblo de Dios, tal como los primeros
corderos sacrificiales inauguraron la primera Pascua. Cada vez que
participamos de la comunión, de la Cena del Señor, recordamos con
reverencia su sacrificio.
En este versículo aparece también la imagen de la levadura
relacionada con la Pascua. La levadura es un ingrediente usado para
que se levante la masa del pan. Pero los israelitas abandonaron
Egipto con tanta prisa en la primera Pascua que no tuvieron tiempo
de ponerle levadura a sus masas de pan y esperar que leudaran (ver
Éx 12.34). Así que, desde ese día en adelante, cada vez que
observaban esta fiesta tenían que comer pan sin levadura. Esta parte
de la Pascua se conoció como la fiesta de los panes sin levadura.
Pablo se refiere a los cristianos en este versículo como «nueva
masa», porque están «sin levadura». Así como los panes ácimos
simbolizan la liberación de los israelitas de la esclavitud egipcia, así
los cristianos están «sin levadura», separados del pecado y la muerte
mediante el perfecto Cordero de Pascua, Jesucristo.

400
NUESTRA PAZ
Ver Señor de Paz.

401
NUESTRA VÍCTIMA PASCUAL
Ver Nuestra Pascua.

402
NUESTRO CORDERO PASCUAL
Ver Nuestra Pascua.

403
NUEVO AMANECER DE LO ALTO
Ver Aurora de lo Alto.

404
OBISPO DE VUESTRAS ALMAS
Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis
vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas. 1 PEDRO 2.25 [LBLA:
Guardián de vuestras almas; NVI: Pastor que cuida de sus vidas]

Solo en este lugar de la Biblia se llama así a Jesús. El término


obispo, en su uso en el Nuevo Testamento, se refiere a una persona
que supervisa u observa ocupándose del bienestar de otros. Por eso
en algunas versiones modernas se traduce como «Guardián» o
«Pastor que cuida».
Observa la mención de «ovejas» y «Pastor» en relación con este
nombre en 1 Pedro 2.25. Las ovejas eran animales indefensos que
con frecuencia se extraviaban del rebaño. Necesitaban un pastor, un
guardián o supervisor, que las vigilara para guardarlas del peligro.
El pastor, u obispo, es una buena metáfora de los líderes,
especialmente de los de la iglesia. Los términos obispo y anciano se
usan como sinónimos en la Biblia para designar a los que tenían la
responsabilidad de guiar al rebaño de Dios, la iglesia (ver Hch
14.23; 1 Ti 3.1).
Es bueno saber que, como ovejas que somos, tenemos alguien
que vigila que no nos descarriemos. El Obispo de Nuestras Almas
hace su trabajo y nos mantendrá a salvo.

405
OMEGA
Ver Alfa y Omega.

406
ORDENADO DE ANTES DE LA
FUNDACIÓN DEL MUNDO
Ver Destinado Desde Antes de la Fundación del Mundo.

De pie en la roca
«La Roca firme», un himno de Edward Mote, habla de la
firmeza de las promesas del nuevo pacto entre Dios y su
pueblo.
En medio de la inundación
refugio es su gran amor;
si todo cede alrededor
él es mi Roca y Salvación,
no hay más que arena fuera de él,
no hay más que arena fuera de él.

407
PACTO AL PUEBLO
Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te
guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones.
ISAÍAS 42.6

El capítulo cuarenta y dos de Isaías es uno de los famosos Cánticos


del Siervo de su libro. Este Siervo es Jesús, el Mesías, que traerá
salvación a todo el pueblo.
En Isaías 42.6, el profeta se refiere al Mesías como un Pacto al
Pueblo. Hará más que establecer un nuevo pacto de Dios con el
pueblo. Él es el nuevo pacto. Por medio del Mesías, y de su muerte
y resurrección, Dios provee los medios por los cuales el pueblo
puede tener una comunión inquebrantable con el Señor del universo.
Jesús es el único mediador entre el hombre y Dios que el pueblo
necesita.

408
PADRE ETERNO
Estamos acostumbrados a distinguir entre Dios y Jesús
refiriéndonos a Dios como el Padre y a Jesús como el Hijo. Pero en
este famoso pasaje mesiánico de Isaías, el profeta parece difuminar
estas claras líneas de distinción refiriéndose a Jesús como Padre
Eterno

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado


sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero,
Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. ISAÍAS 9.6

Este nombre de Jesús dirige nuestra atención al dilema que


enfrentamos como cristianos cuando tratamos de explicar la
Trinidad, la existencia de Dios en tres modos o esencias diferentes:
Padre, Hijo y Espíritu Santo. ¿Dónde acaba el modo Dios y dónde
empieza la esencia Hijo y Espíritu?
Algunos explican la Trinidad usando la analogía del agua.
Sabemos que el agua es una sustancia, pero puede existir en tres
formas diferentes: líquido, hielo y vapor. Del mismo modo, según
esta analogía, Dios existe en tres modos, en lo que conocemos como
la Trinidad: una sustancia en tres formas diferentes.
Mejor que recurrir a analogías como esta, nos conviene admitir
que no hay una forma clara y sencilla de explicar la Trinidad. Este
concepto está cubierto de un misterio que desafía toda explicación
lógica. Pero eso no implica que no sea verdad.
Entonces, ¿Jesús era Hijo de Dios? Sí. ¿Jesús era también Dios, el
Padre Eterno, como afirmó Isaías? Sí. Esto no se entiende desde
nuestras mentes analíticas, científicas, pero la fe en la Palabra de
Dios acude en nuestro rescate. Creemos que Jesús estaba separado
de Dios pero era uno con él al mismo tiempo, puesto que él mismo
dijo: «Yo y el Padre uno somos» (Jn 10.30).

409
PAN
Podemos llamar a Juan 6 el «capítulo del pan» del Nuevo
Testamento. Comienza con el milagro de Jesús de multiplicar cinco
panes y dos peces para alimentar a una gran multitud de personas
hambrientas (ver Jn 6.2–13). Continúa a lo largo de setenta y un
versículos en los que Jesús habla con la muchedumbre y con los
dirigentes religiosos acerca del pan espiritual que él vino a proveer
al mundo.

En su himno «Parte el Pan de Vida», Mary A. Lathbury


expresa el intenso deseo que tenemos todos los cristianos de
la comunión con Cristo, el Pan de Vida.
Parte el pan de vida, dámelo, Señor,
como en la orilla compartiste aquella vez;
no quiero solo letras, a ti te anhelo ver,
dame tu presencia, ese es mi clamor.

Mi Padre os da el verdadero pan del cielo. JUAN 6.32

Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al


mundo. JUAN 6.33

Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre.


JUAN 6.35

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo […] y el pan que yo
daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. JUAN 6.51

En este extenso capítulo, Jesús usa cuatro nombres diferentes


para sí que involucran la metáfora del pan: Pan del Cielo (v. 32),
Pan de Dios (v. 33), Pan de Vida (v. 35), y Pan Vivo (v. 51).
Jesús se aplicó estos nombres probablemente porque el pan de
trigo o de cebada era el alimento básico de su tiempo. La gente
corriente podía identificarse con esta comparación. El pan estaba
además estrechamente relacionado con algunos de los principales
acontecimientos de la historia de Israel. Cuando los israelitas

410
dejaron Egipto en el éxodo, cocieron sus panes sin levadura, porque
no tuvieron tiempo para esperar a que leudara (ver Éx 12.30–34).
Conmemoraron este hecho en los años posteriores con una
festividad religiosa conocida como fiesta de los panes sin levadura
(ver Éx 13.3–10). El Señor, además, mantuvo vivo a su pueblo en el
desierto después del éxodo proveyéndoles maná, un sustituto del
pan, como alimento (ver Nm 11.6–9).

Pan de Tebas, Egipto, datado en el 1550 A.C.


Así como Dios proveyó alimento en el desierto, también provee
sustento espiritual para su pueblo. Jesús es el Pan del Cielo que
Dios mismo envió. Como Pan Vivo y Pan de Vida que es, Jesús da
vida eterna a los que le invocan como su Señor y Salvador. Él dijo:
«Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres
comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá
eternamente» (Jn 6.58).

411
PAN DE DIOS
Ver Pan.

412
PAN DE VIDA
Ver Pan.

413
PAN DEL CIELO
Ver Pan.

414
PAN VIVO
Ver Pan.

415
PASTOR DE VUESTRAS ALMAS
Ver Buen Pastor.

416
PASTOR QUE CUIDA DE SUS
VIDAS
Ver Obispo de Vuestras Almas.

417
PASTOR
Ver Buen Pastor.

418
PENDÓN A LAS NACIONES
Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de
Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la
tierra. ISAÍAS 11.12 [LBLA: estandarte ante las naciones; NVI:
bandera para las naciones; PDT: señal a las naciones]

El capítulo once de Isaías es uno de los pasajes mesiánicos más


destacados del libro del profeta. En este versículo de ese capítulo,
Isaías describe al Mesías venidero como Bandera, Estandarte o
Pendón no solo para el pueblo judío (Israel y Judá), sino para todas
las naciones del mundo.

Marchando bajo el estandarte real


El himno conocido en español como «Firmes y adelante»,
escrito por Sabine Baring-Gould, es un apasioinado
llamamiento a filas para todos los que pertenecen al
ejército del Señor.
Avancemos juntos,
todos en la lid,
que la cruz de Cristo
nos guía hasta el fin.
Es Cristo el Señor
el gran adalid,
ningún detractor
te podrá abatir.
Nuestra insignia avanza
en el campo hostil.
Ya venció la cruz
a la muerte vil.

El profeta tenía probablemente en el pensamiento una bandera de


guerra bajo la cual luchaban los guerreros de los tiempos bíblicos
(ver Jehová-nisi en Parte 1, Nombres de Dios Padre). Un ejército se
distinguía de sus enemigos, y de los escuadrones aliados, mediante

419
el estandarte bajo el cual marchaba. Su bandera era visible a todos
los miembros del escuadrón, y servía como punto de reunión para
los soldados en el ardor de la batalla.
Al ser Pendón a las Naciones, Jesús llama a todos los cristianos a
mantenerse a un paso de él y extender las Buenas Nuevas del
Evangelio por el mundo. Nuestro llamado a la acción es la gran
comisión (ver Mt 28.19–20).

Esta bandera identifica a un barco británico.

420
PERFECCIONADOR DE NUESTRA
FE
Ver Autor y Consumador de la Fe.

421
PIEDRA ANGULAR
Ver Piedra del Ángulo; Cabeza del Ángulo.

422
PIEDRA ANGULAR PRECIOSA
Ver Piedra del Ángulo.

423
PIEDRA DEL ÁNGULO
Con estas palabras, el apóstol Pablo aseguró a los creyentes de la
iglesia de Éfeso que eran receptores de la gracia de Dios. Su fe en
Cristo los había llevado al reino de Dios, porque él era la Piedra del
Ángulo sobre la que estaba edificado su reino.
Jesús como Piedra Angular de nuestra fe es una de las imágenes
más importantes de Dios Hijo en la Biblia. Hunde sus raíces en un
famoso pasaje mesiánico escrito varios siglos antes de que Jesús
naciera. En Salmos 118.22, el salmista declara: «La piedra que
desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo».
Jesús se identificó con este pasaje mesiánico durante los días
finales de su ministerio. Sabía que iba a ser rechazado como Mesías
y que los dirigentes religiosos de su nación lo harían ejecutar. Así
que «Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que
desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El
Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos? Por
tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será
dado a gente que produzca los frutos de él» (Mt 21.42–43).
Jesús se refería a las naciones gentiles, no judías, que le
aceptarían como Señor y Salvador. Esto es exactamente lo que
sucedió cuando se proclamó el evangelio por el mundo romano
después de la muerte y resurrección de Jesús. El líder de este
movimiento fue un judío lleno de celo y perseguidor de la iglesia, el
apóstol Pablo, quien, de un modo glorioso, se convirtió al
cristianismo y se transformó en el apóstol a los gentiles (ver Hch
9.15).
En los edificios de piedra de los tiempos bíblicos, la piedra
angular se usaba para mantener unidas dos filas opuestas de piedras
en el punto donde se juntaban. Jesús, como Piedra del Ángulo, es la
fuerza sobre la que se fundamenta nuestra fe. Aunque puede que el
mundo no creyente lo rechace, él es nuestra esperanza en esta vida y
en la venidera.
En una famosa profecía acerca del Mesías esperado, Isaías alude
a Jesús también como la Piedra probada, angular, preciosa, de
cimiento estable (Is 28.16).

424
PIEDRA PRINCIPAL
Ver Piedra del Ángulo.

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos


de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el
fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra
del ángulo Jesucristo mismo, EFESIOS 2.19–20 [NVI, LBLA: piedra
angular)

George Washington pone la piedra angular del Capitolio, en un


cuadro de DeLand.

425
PIEDRA PROBADA
Ver Piedra del Ángulo.

426
PIEDRA VIVA
Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los
hombres, mas para Dios escogida y preciosa. 1 PEDRO 2.4

En este versículo, el apóstol Pedro compara a Jesús con una piedra


usada en la construcción de un edificio. La metáfora de la piedra se
aplica a Jesús también en otros pasajes del Nuevo Testamento (ver
Piedra del Ángulo y Cabeza del Ángulo). Pero Pedro se refiere a
Jesús aquí como Piedra Viva, enfatizando su resurrección de los
muertos y su estrecha relación con los creyentes como el Cristo
vivo.
En el versículo siguiente, Pedro describe a los cristianos como
«piedras vivas» (1 P 2.5). Así como Jesús es Cabeza de la iglesia,
que le da vida y aliento, de modo que los creyentes formamos el
cuerpo de la iglesia, así mismo la iglesia es un organismo vivo
dedicado al servicio de Jesús y su reino en el periodo entre su
ascensión a Dios y su segunda venida.

Una gran multitud de cristianos «anuncian las virtudes» de su

427
Piedra viva, Jesús.
Pedro resume la misión de la iglesia afirmando que los cristianos
somos «linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo
adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os
llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1 P 2.9).
Puede que no lo hayas pensado nunca antes, pero si perteneces a
Jesús tienes el espíritu de la Piedra Viva en tu vida. Le honramos
cuando ejercemos como «piedras vivas» en el mundo.

428
PIEDRA; PIEDRA DE TROPIEZO
Ver Piedra del Ángulo; Cabeza del Ángulo.

429
PLANTA DE RENOMBRE
Y levantaré para ellos una planta de renombre, y no serán ya más
consumidos de hambre en la tierra, ni ya más serán avergonzados
por las naciones. Ezequiel 34.29 [BLP: prósperas plantaciones;
LBLA: plantío de renombre; NVI: tierra famosa por sus cosechas]

¿Es este versículo del profeta Ezequiel una descripción del Mesías
que había de venir o una referencia a la fertilidad de la renovada
tierra de Israel? Algunas traducciones abordan el versículo en
sentido mesiánico, mientras que otras lo presentan como una
referencia a Israel.
El contexto de este pasaje proporciona apoyo a la interpretación
mesiánica. Todo el capítulo treinta y cuatro de Ezequiel describe
cómo Dios Padre enviará a un pastor, su siervo David, a alimentar
su rebaño (ver Ez 34.23). Como Planta de Renombre, este siervo del
linaje de David proveerá al pueblo de Dios todo el alimento
necesario y así «no serán ya más consumidos de hambre».
Este nombre de Dios Hijo es similar en su significado a su
descripción de sí mismo como Pan (ver más arriba). Jesús es el
sustento espiritual que los cristianos necesitan para mantener su fe
saludable y en sintonía con la voluntad de él para sus vidas.

430
PODER DE DIOS
Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos
ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los
llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y
sabiduría de Dios. 1 CORINTIOS 1.23–24

En este versículo, el apóstol Pablo admite que a muchas personas


les cuesta creer en un Salvador crucificado. Si Jesús era alguien tan
grande, razonan, ¿por qué acabó ejecutado en una cruz romana
como un criminal cualquiera? Para ellos, su crucifixión fue un
signo de debilidad, no una demostración de fuerza.

Cristo como poder de Dios en los


escritos paulinos
• «Vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los
hombres, sino en el poder de Dios» (1 Corintios 2.5).
• «Aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder
de Dios» (2 Corintios 13.4).
• «Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza»
(Efesios 6.10).
• «Participa de las aflicciones por el evangelio según el
poder de Dios» (2 Timoteo 1.8).

Pablo señala que es todo lo contrario, que Cristo puso de


manifiesto un gran poder en su crucifixión. Él era el mismísimo
Poder de Dios, enviado por el Padre para expiar los pecados del
mundo mediante su muerte. La muerte de Uno por los muchos
mostró la grandeza de su poder divino.
El poder de Jesús se manifestó muchas veces durante su
ministerio terrenal. Calmó una tormenta y aquietó las aguas del mar
de Galilea (ver Mr 4.37–39). Expulsó demonios de un hombre fuera
de sí (ver Lc 4.31–35). Resucitó a su amigo Lázaro de entre los
muertos (ver Jn 11.43–44). Pero se negó a bajar de la cruz y

431
salvarse, aunque la multitud lo ridiculizaba retándole a hacerlo (ver
Mt 27.39–43).
Es un buen ejemplo de poder bajo control. Jesús pudo haber
llamado a legiones de ángeles para que acudieran en su rescate (ver
Mt 26.53). Pero eso habría anulado el propósito para el que Dios
Padre le había enviado al mundo. Su divino poder nunca fue tan
grande como cuando declinó usarlo.

432
PODEROSO SALVADOR
Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y redimido a su
pueblo, y nos levantó un poderoso Salvador en la casa de David su
siervo. LUCAS 1.68–69 [LBLA: cuerno de salvación]

Estos versículos son parte del cántico de alabanza conocido como


«Benedictus» que Zacarías cantó al nacer su hijo Juan, el precursor
de Jesús (ver Lc 1.67–79). Este nombre se lo aplicó también a Dios
el salmista David en Salmos 18 (ver Fuerza de Mi Salvación en
Parte 1, Nombres de Dios Padre).

Desde las épocas bíblicas más remotas se ha usado el «shofar»


en muchas festividades judías para recordar a los oyentes que
Dios es Poderoso Salvador.
El texto original habla literalmente de un «cuerno de salvación».
Esto tiene sentido, porque el cuerno se usaba como recipiente del
aceite que se vertía sobre la cabeza del rey en la ceremonia de
unción (ver 1 S 16.13). Por tanto, Zacarías daba a entender que
Jesús era el Rey de Salvación de la línea real de David. El cuerno se
consideraba símbolo de fuerza (ver Sal 112.9). Esta metáfora, al
aplicarla a Jesús, afirma que sería un Poderoso Salvador.

433
Siendo Poderoso Salvador, Jesús es el que puede salvarnos, el
Salvador surgido del linaje de David. En los tiempos bíblicos, el
cuerno servía también para hacer una trompeta (shofar, o cuerno de
carnero), de modo que podemos llevar un poco más allá esta
analogía del cuerno y decir que nuestro papel como cristianos es
«hacer sonar la trompeta» anunciando el amor y la gracia de Dios a
un mundo incrédulo.
Otro nombre de Jesús relacionado con este es Salvación de Dios
(Lc 3.6).

434
PONTÍFICE SEGÚN EL ORDEN DE
MELCHÎSEDEC
Ver Sumo Sacerdote Según el Orden de Melquisedec.

435
POSTRER ADÁN
Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma
viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. 1 CORINTIOS 15.45

Este es el único lugar de la Biblia donde se da este nombre a Jesús.


El apóstol Pablo establece en este versículo un contraste entre Jesús
como Postrer Adán y el Adán del libro de Génesis, el primer
hombre. Este contraste se muestra en varios puntos a lo largo del
capítulo quince de 1 Corintios.
Después de crear a Adán y ponerlo en el huerto del Edén, le dijo
que podía comer de todo árbol del jardín excepto uno: el «árbol de
la ciencia del bien y del mal» (Gn 2.17). Pero Adán desobedeció
deliberadamente a Dios y comió del fruto prohibido (ver Gn 3.6).
Este acto de rebelión puso a Adán y toda su descendencia —
incluidos todos los nacidos después del tiempo de Adán— bajo la
maldición del pecado y la muerte.
Pero, según Pablo, Dios tenía buenas noticias para los afectados
por el pecado de Adán. Dios envió otro Adán —el Postrer Adán,
Jesucristo— para deshacer lo que el primero había provocado. Pablo
lo expresa así: «Porque así como en Adán todos mueren, también en
Cristo todos serán vivificados» (1 Co 15.22). El legado de muerte
del primer Adán ha sido invalidado por la perfecta obediencia del
Postrer Adán a Dios Padre y su muerte sacrificial en nuestro lugar.
Más adelante en este pasaje de 1 Corintios, Pablo se refiere a
Jesús como el Segundo Hombre. Adán (el primer hombre) fue un
ser creado, formado a partir del polvo de la tierra (ver Gn 2.7) y es,
por tanto, «de la tierra, terrenal» (1 Co 15.47); pero Jesús, el
Segundo Hombre, vino del cielo.

436
PRECEPTOR
Ver Maestro.

437
PRECURSOR
Donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo
sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. HEBREOS
6.20

Un precursor es alguien que va por delante abriendo camino, quien


lidera un equipo. Se adelanta en una misión de reconocimiento para
detectar posibles peligros y preparar el camino para que los demás
le sigan. Dos buenos ejemplos de precursores en la Biblia son los
doce espías enviados por Moisés para explorar la tierra de Canaán
(ver Nm 13.1–3) y el precursor de Jesús, Juan el Bautista (ver Mr
1.1–8).

Un soldado de reconocimiento sirve como «precursor» para sus


compañeros.
Pero el Precursor por excelencia, según el autor de Hebreos, fue
Jesucristo. Él vino para preparar el camino de modo que
pudiésemos llegar a ser ciudadanos del reino de Dios. Después de su
muerte y resurrección, regresó al Padre en el cielo (ver Hch 1.9).
Allá, preparó lugar para nosotros. Así lo prometió: «Y si me fuere y
os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para
que donde yo estoy, vosotros también estéis» (Jn 14.3).

438
PREPARADO DESDE ANTES DE
LA FUNDACIÓN DEL MUNDO
Ver Destinado Desde Antes de la Fundación del Mundo.

439
PRIMERO Y EL ÚLTIMO, EL
Ver Alfa y Omega.

El tiempo de la cosecha era motivo de gran celebración, cuando


aparecían las «primicias».

440
PRIMICIAS
Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que
durmieron es hecho. 1 CORINTIOS 15.20 [NVI: primicias de los que
murieron; NTV: el primero de todos los que murieron]
Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los
que son de Cristo, en su venida. 1 CORINTIOS 15.23

Estas referencias a Jesús como Primicias están en el famoso pasaje


del apóstol Pablo acerca de la resurrección de Cristo y su promesa
de una similar resurrección para todos los creyentes (ver 1 Co
15.12–57).
Al parecer, había algunos en la iglesia de Corinto que estaban
enseñando que la resurrección era de naturaleza espiritual, no física,
o que la resurrección de los muertos ya se había producido. Tal vez
incluso habrían estado negando que la hubiera, porque Pablo les
recrimina: «¿Cómo dicen algunos entre vosotros que no hay
resurrección de muertos?» (1 Co 15.12).
Pablo basó su argumento en favor de la resurrección física de
Jesús en el hecho de que lo habían visto sus discípulos y muchos
otros creyentes durante los días siguientes a haberse levantado de
entre los muertos (ver 1 Co 15.3–7). Él fue Primicias de la
resurrección, el ejemplo que había despejado el camino para ellos.
El pueblo judío pensaba en las primicias, o las primeras gavillas
segadas, en términos de cosecha de Dios. Las presentaban como
ofrendas a Dios el día de las primicias, como parte de la festividad
conocida como Pentecostés, que era una celebración de la cosecha
(ver Nm 28.26; 2 Cr 31.5).
Para Pablo, Jesús fue en su resurrección Primicias de una cosecha
espiritual: la vida eterna. Los creyentes en Jesús serían el resto de la
cosecha, que se recogería en el tiempo señalado. Así como Jesús
había resucitado de entre los muertos para reinar con su Padre en la
gloria, así también los cuerpos de los creyentes serían «resucitados
incorruptibles» (1 Co 15.52) en la segunda venida de Cristo, y
vivirían con él para siempre en el cielo.

441
PRIMICIAS DE LOS QUE
MURIERON
Ver Primicias.

442
PRIMOGÉNITO
Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice:
Adórenle todos los ángeles de Dios. HEBREOS 1.6 [BLP: Hijo
primogénito]

El sujeto de «dice» en este versículo es Dios Padre, y Primogénito


se refiere a su Hijo, Jesucristo. Pero, dado que Jesús ha existido
desde la eternidad con el Padre (ver Principio de la Creación de
Dios más adelante), ¿cómo se puede decir que es el primero en
nacer, el «Primogénito en el mundo»?
Primogénito es un término que alude a la encarnación de Jesús,
su venida hecho hombre. Es cierto que existía con el Padre desde el
principio, pero hubo un momento concreto en el tiempo en el que
fue concebido por obra del Espíritu Santo en el vientre de María,
para nacer nueve meses después como cualquier niño humano (ver
Lc 1.35; 2.7). Este es un sentido en el que se puede aplicar el
nombre Primogénito a Jesús.

Derechos y responsabilidades del


primogénito
La figura de Jesús Primogénito retoma un término clave
que aparece con gran frecuencia en el Antiguo Testamento.
El primero en nacer, tanto entre personas como entre el
ganado, se consideraba una bendición especial de Dios, y
tenía que ser dedicado a él (ver Éx 13.2). El hijo mayor en
una familia judía heredaba de las propiedades familiares
una porción mayor que los demás hijos, pero también
asumía la responsabilidad de cuidar de la familia cuando
muriese su padre. Como Primogénito, Jesús es exaltado
como Cabeza de la iglesia, pero también es responsable de
su bienestar. ¿No te alegra que nuestro bien descanse en
manos tan capaces?

443
Esa palabra se refiere también a un rango u orden. Decir que
Jesús es el Primogénito de Dios equivale a afirmar que está por
encima de cualquiera de los seres celestiales o terrenales, salvo Dios
mismo. Este versículo de Hebreos sostiene que Jesús es superior a
todos los ángeles del cielo, porque se les dice que se postren y le
adoren. Nombres similares de Dios Hijo que expresan su
preeminencia y superioridad son Primogénito entre Muchos
Hermanos (Ro 8.29) y Primogénito de Toda Creación (Col 1.15).
Como Primogénito de Dios, Jesús es digno de honra y alabanza.
El apóstol Pedro afirma que todos los cristianos deben glorificar a
Jesucristo, «a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos
de los siglos» (1 P 4.11).

444
PRIMOGÉNITO DE ENTRE LOS
MUERTOS
Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio,
el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la
preeminencia. COLOSENSES 1.18

El apóstol Pablo aplica este nombre a Jesús en la descripción que


hace de él como cabeza de la iglesia en su carta a los cristianos
colosenses. Primogénito de entre los Muertos expresa el mismo
significado esencial que Primogénito de los Muertos en el libro de
Apocalipsis (Ap 1.5).

Jesús resucita a un joven, hijo de una viuda de Naín. Pero ese


joven acabaría muriendo de nuevo. Jesús fue el primero que
regresó a la vida para siempre, como «primogénito de entre los
muertos».

445
Obviamente, este nombre alude a la resurrección de Jesús. ¿Pero
en qué sentido es el Primogénito de entre los Muertos? Jesús no fue
la primera persona de la Biblia que regresó a la vida después de
haber muerto físicamente. El profeta Eliseo devolvió a la vida al
hijo de una familia de Sunem (ver 2 R 4.18–37). El propio Jesús
resucitó a tres personas: la hija de Jairo (ver Mt 9.18–26), el hijo de
la viuda del pueblo del Naín (ver Lc 7.11–15) y su amigo Lázaro
(ver Jn 11.1–44).
Pero todas esas resurrecciones solo aplazaron temporalmente la
muerte. Aquellos resucitados volvieron a morir en su momento.
Jesús se levantó de la tumba para no volver a morir. Fue la primera
persona que venció a la muerte y apareció en un cuerpo glorificado
(ver Lc 24.36–39). También se levantó como cabeza de una nueva
creación, la iglesia. Como Primogénito de entre los Muertos, Jesús
tiene autoridad y poder para dar la resurrección corporal y la vida
eterna a todos los que entregan sus vidas a él (ver 1 Co 15.12–26).

446
PRIMOGÉNITO DE LOS MUERTOS
Ver Primogénito de entre los Muertos.

447
PRIMOGÉNITO DE TODA
CREACIÓN
Ver Primogénito.

448
PRIMOGÉNITO ENTRE MUCHOS
HERMANOS
Ver Primogénito.

449
PRÍNCIPE
El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros
matasteis colgándole en un madero. A éste, Dios ha exaltado con su
diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y
perdón de pecados. HECHOS 5.30–31 [BLP: jefe]

El apóstol Pedro usó este título para Jesús en su sermón ante el


sanedrín judío. Él y otros apóstoles acababan de ser milagrosamente
liberados de la cárcel por un ángel después de que los hubieran
arrestado por predicar sobre Jesús. Pedro declaró en su sermón que
los líderes religiosos judíos eran culpables de haber crucificado a
Jesús, el Príncipe que Dios Padre había enviado al mundo.
Príncipe es un título con al menos tres significados distintos en la
Biblia. Pedro podría haber tenido en mente uno o todos ellos cuando
se refirió a Jesús como Príncipe.
1. Un príncipe era el hijo de un rey. Si un rey tenía varios hijos, el
mayor solía ser el sucesor de su padre en el trono. Quizás Pedro
estuviese pensando en Jesús como Hijo de Dios cuando lo llamó
Príncipe.

Otro príncipe
Jesús es el Príncipe sobre el reino de Dios. Pero él reconoció
que hay otro príncipe —Satanás— que trata de socavar su
obra. Jesús se refirió a Satanás varias veces como «el
príncipe de este mundo» (ver Jn 12.31; 14.30; 16.11). El
apóstol Pablo llamó a Satanás «príncipe de la potestad del
aire» (Ef 2.2).

2. Príncipe es un término genérico usado con frecuencia en la


Biblia para mencionar a un líder o gobernante. Por ejemplo, cuando
Moisés intentó detener una pelea entre dos israelitas, uno de ellos le
preguntó: «¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre
nosotros?» (Éx 2.14). Cuando Pedro llamó Príncipe a Jesús, pudo
haber estado diciendo que Jesús había sido ensalzado por Dios para

450
servir como gobernante sobre su pueblo.
3. En ocasiones, príncipe se empleaba como sinónimo de rey (ver
1 R 11.34). Al decir que Jesús era Príncipe, Pedro podría haber
implicado que era el único soberano que podía reinar sobre el
pueblo de Dios.
Lo que Pedro dijo sobre Jesús como Príncipe se resume en lo
siguiente: él es el Hijo Unigénito de Dios, señalado por el Padre
para gobernar sobre su pueblo como un buen rey, administrando
justicia y equidad en su nombre.

451
PRÍNCIPE DE LOS PASTORES
Ver Buen Pastor.

452
PRÍNCIPE DE LOS PRÍNCIPES
Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su
corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; y se
levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será
quebrantado, aunque no por mano humana [NVI: pero será destruido
sin la intervención humana]. DANIEL 8.25

Este versículo del libro de Daniel se cumplió en la historia judía,


pero todavía espera su cumplimiento definitivo al final de los
tiempos. Se refiere a Antíoco IV Epifanes, un malvado gobernante
griego que persiguió a los judíos, así como en los últimos días hará
el anticristo descrito en el libro de Apocalipsis.
Antíoco intentó obligar a los judíos a adoptar la cultura helénica,
llegando al punto de erigir un altar al dios pagano griego Zeus en el
templo. Sus atrocidades provocaron la rebelión de los judíos bajo el
liderazgo de los macabeos durante el periodo intertestamentario.
Antíoco murió de manera desgraciada después de ser derrotado por
estos zelotes judíos.
La fuerza maligna terrenal definitiva será el anticristo, que se
levanta contra Cristo, contra su iglesia y contra su influencia
positiva en el mundo. Pero este personaje maligno será vencido por
Cristo (Ap 14.9–11; 19.20), tal como Antíoco fue derrotado en su
tiempo. No hay poder terrenal capaz de resistir ante el Príncipe de
los Príncipes.

453
PRÍNCIPE DE PAZ
Ver Señor de Paz.

454
PRÍNCIPE DEL EJÉRCITO DE
JEHOVÁ
El respondió: No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he
venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra,
le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo? JOSUÉ 5.14 [NVI:
comandante del ejército del Señor]

Este es el nombre mediante el cual el misterioso mensajero del


Señor se identificó ante Josué cuando los israelitas se preparaban
para entrar en Canaán. La mejor explicación de este versículo es que
el mensajero era el Ángel de Jehová, también llamado el Ángel de
su Faz en Isaías 63.9 (ver Ángel de su faz más arriba).
En el siglo tercero de nuestra era, el erudito Orígenes dijo que
este mensajero era Jesucristo en una aparición previa a su
encarnación. Esta manera de entender el pasaje la han seguido
muchos estudiosos modernos de la Biblia. Un fuerte argumento para
esta interpretación es que Josué se postró y adoró a este Príncipe del
Ejército de Jehová. Eso indica que se trataba de un ser divino de
suprema categoría, no de un simple mensajero de un orden angélico
menor.
Este nombre de Dios hijo se vale de la imaginería militar. La NVI
lo traduce como «comandante del ejército del SEÑOR». Después de
que Moisés muriera, Josué se convirtió en el nuevo líder de Israel.
Se enfrentaba a la abrumadora tarea de guiar a Israel contra los
cananeos y reclamar la tierra de la promesa para el pueblo de Dios.
La aparición del Príncipe del Ejército de Jehová le confirmó que iba
a tener éxito en su campaña. Y no iba a ser gracias a su poderío
militar, sino a que Dios iba a ir delante de ellos a la batalla.

Jesús como Creador antes del


principio
• «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y
el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas

455
las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha
sido hecho, fue hecho» (Juan 1.1–3).
• «Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay
en los cielos y las que hay en la tierra […]. Y él es antes de
todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten»
(Colosenses 1.16–17).

456
PRINCIPIO DE LA CREACIÓN DE
DIOS
Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el
testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios.
APOCALIPSIS 3.14 [NVI: el soberano de la creación de Dios]

Lo que este versículo afirma es que Jesús siempre ha existido. Antes


de nacer en este mundo como hombre, existía con Dios Padre. El
Credo Niceno, una famosa declaración de fe que formuló la iglesia
en el 325 A.D., lo expresa así: «Creo en un Señor, Jesucristo […]
nacido del Padre antes de los siglos». Por tanto, se le llama el
Principio de la Creación de Dios.
No es solo que Jesús haya existido eternamente; la Biblia afirma
también que participó junto a Dios en la creación del universo. En el
sexto día de la creación, el Señor dijo: «Hagamos al hombre a
nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza» (Gn 1.26, énfasis
añadido). El plural nuestra se refiere probablemente a Dios en su
trinitario modo de existencia: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu
Santo.
Hay dos pasajes clave del Nuevo Testamento que también nos
enseñan que Jesucristo participó en la creación del universo (ver
cuadro de texto).

457
PRINCIPIO Y FIN
Ver Alfa y Omega.

458
PROFETA DE NAZARET DE
GALILEA
Ver Gran Profeta.

459
PROFETA PODEROSO EN OBRA Y
EN PALABRA
Ver Gran Profeta.

460
PROFETA
Ver Gran Profeta.

461
PROPICIACIÓN POR NUESTROS
PECADOS
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a
Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en
propiciación por nuestros pecados. 1 JUAN 4.10 [NVI: sacrifìcio
por el perdón de nuestros pecados]

La palabra propiciación tiene en su origen el sentido de sacrificio


para apaciguar, aplacar a la divinidad o pagar por un pecado. Así, el
apóstol Juan declara en este versículo que Dios Padre envió a su
Hijo Jesús para satisfacer la deuda de nuestros pecados. Esta palabra
es crucial para entender una de las teorías clásicas de la expiación,
la muerte sacrificial de Jesús.
Según esta perspectiva, Dios es un Dios santo que no puede
tolerar el pecado. Eso coloca a los hombres en un dilema, porque no
son capaces de vivir sin pecar, por mucho que lo intenten. Por si
fuera poco, Dios es también un Dios justo, que —para ser coherente
con su naturaleza— debe castigar el pecado donde lo encuentre. Así
que nuestro pecado nos separa de Dios y nos hace susceptibles de su
castigo. Solo hay una palabra que describa esta situación:
desesperanza.

Jesús como nuestra


propiciación/rescate
Rescate es otro término del Nuevo Testamento que significa
básicamente lo mismo que propiciación. En el Antiguo
Testamento, rescate describe el precio que se pagaba para
comprar la libertad de una persona para sacarla de la
esclavitud o de un castigo merecido. En el Nuevo
Testamento, Jesús se aplica esta palabra a sí mismo cuando
declara: «Porque el Hijo del Hombre no vino para ser
servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por
muchos» (Marcos 10.45).

462
Pero, como dice Juan, Dios amaba al mundo demasiado como
para dejarlo en ese dilema. Envió a su Hijo, Jesús, para morir y
pagar el castigo que él demandaba de nosotros por nuestro pecado.
Jesús fue el sacrificio que cubrió, o expió, nuestro pecado y restauró
la relación rota entre un Dios santo y una humanidad pecadora.
Propiciación no es una palabra que normalmente aparezca en una
conversación informal. La mayoría de la gente no la entendería.
Pero ¿no te alegra que Dios sí conozca esta palabra y que Jesús
experimentara su significado en su vida y su muerte? Como
cristianos, podemos celebrar que Jesús vino al mundo como
Propiciación.

463
PUERTA
Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y
saldrá, y hallará pastos. JUAN 10.9 [BLP: la puerta verdadera]

Esta es una de las afirmaciones «Yo soy» que Jesús hizo en el


Evangelio de Juan (ver cuadro de texto). Una puerta es una abertura
o vía de entrada a un edificio o refugio. Al afirmar que él es la
Puerta, Jesús deja claro que es el único camino a la salvación y la
vida eterna.

Otros «Yo soy» de Jesús


• «Yo soy el pan de vida» (Juan 6.35).
• «Yo soy la luz del mundo» (Juan 8.12).
• «Yo soy la puerta de las ovejas» (Juan 10.7).
• «Yo soy el buen pastor» (Juan 10.11, 14).
• «Yo soy la resurrección y la vida» (Juan 11.25).
• «Yo soy la vid verdadera» (Juan 15.1).

En su Sermón del Monte, Jesús también trata este asunto al hablar


sobre dos puertas (Mt 7.13–14). La puerta ancha, que representa el
camino del mundo, es tan amplia que la gente puede atravesarla sin
pensar siquiera en lo que está haciendo. Pero la puerta estrecha, que
representa a Jesús y sus enseñanzas, requiere compromiso y
sacrificio por parte de aquellos que quieran entrar en su camino y
seguirle.
Puede que hayas escuchado a la gente decir: «No importa lo que
creas, siempre que seas sincero», o «Todas las religiones son
básicamente lo mismo, simplemente nos llevan al cielo por
diferentes caminos».
No lo creas. Jesús dice: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida;
nadie viene al Padre, sino por mí» (Jn 14.6).

464
PUERTA DE LAS OVEJAS
Ver Buen Pastor.

465
QUIEN SIRVA DE MEDIADOR
Ver Árbitro.

466
QUIEN TENÍA QUE ENCABEZAR
LA SALVACIÓN
Ver Autor de la Salvación.

467
RABBONÍ
Ver Rabí / Raboni.

468
RABÍ / RABONI
Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido
de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que
tú haces, si no está Dios con él. JUAN 3.2
Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que
quiere decir, Maestro). JUAN 20.16 [BLP: Rabboní]

En la sociedad actual, un rabino o rabí es el nombre que se da a


quien dirige una congregación judía. Es parecido a lo que significa
reverendo para un ministro protestante o padre para un sacerdote
católico.
Pero, en el tiempo de Jesús, rabí era un término de respeto con el
sentido de «maestro» (ver Maestro y Maestro Bueno más arriba).
En Juan 3.2, cuando Nicodemo llama «rabí» a Jesús, probablemente
quiere decir «maestro». Nicodemo quería aprender más sobre este
maestro y hacedor de milagros judío que estaba impresionando a las
multitudes en la región de Galilea.
En Juan 20.16, cuando María Magdalena reconoce a Jesús como
«Raboni», le rinde homenaje como maestro. Después de su
resurrección, ella lo reconoció como tal cuando él la llamó por su
nombre. Raboni es la forma aramea de Rabí. El arameo era la
lengua corriente que se hablaba en Israel en los tiempos del Nuevo
Testamento.

469
Un rabino usa el rollo para predicar en la sinagoga.
Sea que le llamemos Rabí o Raboni, el significado es el mismo:
él es nuestro Señor, Maestro y Guía, quien merece nuestro máximo
respeto y lealtad.

470
RAÍZ DE ISAÍ
Ver Vara del Tronco de Isaí.

471
RAÍZ DE JESÉ
Ver Raíz y Linaje de David; Vara del Tronco de Isaí.

472
RAÍZ Y LINAJE DE DAVID
Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas
en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella
resplandeciente de la mañana. APOCALIPSIS 22.16 [LBLA, NVI: la raíz
y la descendencia de David]

Jesús se aplicó este nombre en los versículos de cierre del capítulo


final del último libro de la Biblia. Es como si hubiese aprovechado
la última oportunidad de decirle al mundo quién es él y en qué
consisten su vida y ministerio.
Observa el doble foco de este nombre: la Raíz de David y el
Linaje de David. Resume su existencia como Dios hecho hombre, el
que es plenamente humano y plenamente divino.
Dado que Jesús es el Hijo divino, que ejerció como artífice de la
creación (ver Principio de la Creación de Dios más arriba), él es el
creador de David, su Raíz. Pero, como vino a la tierra en forma de
hombre, también es el descendiente de David, su Linaje, el Mesías
del linaje de David, que reina en el reino espiritual que vino a
establecer. Así pues, Jesús es superior a David y a la vez es justo
heredero de su trono.

«Bendito Redentor» es un himno de Avis Burgeson


Christiansen, que expresa la alabanza de todos los
creyentes por la obra de Jesús como Redentor nuestro.
Sube al Calvario, terrible día,
mi Salvador a dar su vida;
Por mis pecados muere en la cruz,
para salvarme y darme su luz.
¡Bendito seas, oh Redentor!
Veo tu cuerpo sufriendo el horror,
herido y ciego por mi salvación,
¡cómo no darte mi corazón!

473
REDENTOR
Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la
iniquidad en Jacob, dice Jehová. ISAÍAS 59.20

Este versículo del profeta Isaías se refiere al Mesías que había de


venir, que sería Redentor para el pueblo de Dios.
En el Antiguo Testamento se menciona frecuentemente a Dios
con este nombre (ver Redentor en Parte 1, Nombres de Dios Padre).
En el antiguo Israel, un pariente redentor era un familiar que asumía
la responsabilidad por los miembros de su clan que estuvieran en
dificultades. Por ejemplo, el redentor pagaría el precio de la
propiedad de un familiar que la hubiese perdido por endeudamiento.
O compraría la libertad de un pariente pobre que se hubiese visto
obligado a venderse como esclavo.
Pero la profecía de Isaías miraba a la venida de un Redentor de
otra clase, Jesucristo el Redentor iba a librar al pueblo de Dios de
las cadenas del pecado y la muerte. Y lo iba a hacer muriendo en la
cruz en nuestro favor. El precio que pagaría por nuestra salvación
era ni más ni menos que su preciosa sangre.
El patriarca Job, como Isaías, recibió también un vislumbre de
este Redentor del futuro. En su padecimiento y desesperación
declaró: «Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el
polvo» (Job 19.25).

Otras profecías acerca del Renuevo


• «En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para
hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y
honra, a los sobrevivientes de Israel» (Isaías 4.2).
• «Levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el
cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra»
(Jeremías 23.5).
• «He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo» (Zacarías
3.8).

474
Aquello que para Isaías y Job era solo una esperanza, ya es un
hecho. Podemos regocijarnos con el apóstol Juan porque «la sangre
de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado» (1 Jn 1.7).

475
REFLEJO RESPLANDECIENTE DE
LA GLORIA DEL PADRE
Ver Resplandor de Su Gloria.

476
RENUEVO DE JUSTICIA
En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo
de justicia, y hará juicio y justicia en la tierra. JEREMÍAS 33.15
[LBLA, NVI: renuevo justo; BLP: vastago legítimo]

El profeta Jeremías predijo que el juicio de Dios caería sobre la


nación de Judá debido a su pecado y rebelión contra el Señor. Pero
en este versículo miró más allá del tiempo de la destrucción hacia el
día en que Dios enviaría al Mesías, a quien conocerían como el
Renuevo de Justicia, que reinaría sobre el pueblo de Dios con amor
y misericordia.
El Mesías sería como un vástago o ramita que brota del tronco de
un árbol muerto. Dios había prometido siglos atrás al rey David que
un descendiente suyo iba a reinar para siempre sobre su pueblo (ver
2 S 7.12–16). Esta promesa se cumplió en Jesucristo. Él era el
nuevo rey davídico, en un sentido espiritual, que vino a redimir al
mundo de su esclavitud bajo el pecado y los poderes de la
oscuridad.
En una profecía acerca del Mesías esperado, el profeta Jeremías
se refiere también a Jesús como el Renuevo Justo (Jer 23.5).

477
RESCATE
Ver Propiciación por Nuestros Pecados.

478
RESPLANDOR DE SU GLORIA
El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su
sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su
poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por
medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las
alturas, HEBREOS 1.3 [BLP: reflejo resplandeciente de la gloria del
Padre; NTV: El Hijo irradia la gloria de Dios; PDT: El Hijo
muestra la brillante grandeza de Dios]

El Antiguo Testamento contiene muchas referencias a la gloria de


Dios, que aluden a su excelencia y majestad (ver Padre de Gloria
en Parte 1, Nombres de Dios Padre). Pero, en este versículo, el
escritor de Hebreos dice en realidad algo así como: «No conoces la
gloria divina hasta que experimentas la gloria que se refleja en
Jesucristo». Él es el Resplandor de su Gloria. En él, la gloria de
Dios se refleja como nunca antes.
Al ser Hijo de Dios, Jesús participaba de la gloria del Padre, de su
naturaleza divina. Nació en este mundo mediante la concepción
sobrenatural en el vientre de María (ver Lc 1.34–35). Sus
enseñanzas y milagros los hacía bajo la autoridad de Dios,
provocando que la gente exclamara: «Jamás habíamos visto cosa
igual» (Mr 2.12 NVI). Su gloriosa resurrección fue una demostración
de su poder sobre las fuerzas del mal y la muerte.
Pero la mayor demostración de la gloria de Jesús está reservada
para el futuro. Al final de los tiempos, en su regreso, nadie podrá
evitar, como dice Pablo, que «se doble toda rodilla […] y toda
lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios
Padre» (Fil 2.10–11 NVI).
Otro nombre de Dios Hijo que expresa básicamente la misma
idea que Resplandor de su Gloria es el nombre Glorioso Señor (Stg
2.1).

Jesús y su gloria
• «Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros

479
(y vimos su gloria)» (Juan 1.14).
• «Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo
estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi
gloria que me has dado» (Juan 17.24).
• «Dios […] resplandeció en nuestros corazones, para
iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz
de Jesucristo» (2 Corintios 4.6).

480
RESURRECCIÓN Y VIDA
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí,
aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no
morirá eternamente. JUAN 11.25–26

Jesús usó este nombre para sí en su conversación con Marta, la


hermana de Lázaro, tras la muerte de este. Ella estaba decepcionada
con que Jesús no hubiera llegado a tiempo a su casa en Betania para
salvar la vida de su hermano. Marta sabía que Jesús podía hacer
milagros de sanación, así que le reprochó: «Señor, si hubieses
estado aquí, mi hermano no habría muerto» (Jn 11.21 NVI).
La respuesta con doble contenido que Jesús le da a Marta le deja
claro que él es Señor de los vivos y los muertos. Él podía levantar a
Lázaro en cualquier momento, como a otros que habían muerto. Al
mismo tiempo, Jesús podía garantizar al vida eterna a los vivos. En
este sentido, los que creyeran en él no morirían jamás. Esto incluía a
Marta, así como a todos los creyentes del futuro.
Jesús, a continuación, procedió a cumplir su promesa. Se puso en
pie ante la cámara funeraria donde habían puesto el cuerpo de
Lázaro y, así como Dios Padre había creado el mundo con las
palabras de su boca (Gn 1.1–31), así el Hijo Jesús trajo de vuelta a
la vida a su amigo con un simple mandamiento verbal: «Lázaro, ven
fuera» (Jn 11.43).
Observa las cosas que faltan en este relato: no se pronuncian
fórmulas especiales sobre el cuerpo, no hay relámpagos en el cielo
ni trucos mágicos para asombrar a la multitud. Solo tres sencillas
palabras de Jesús y Lázaro salió caminando de la tumba. No hace
falta ser un genio para ver que una persona de tal sensibilidad y
poder es digna de nuestra lealtad y devoción. Solo Jesús tiene las
llaves de la vida y la muerte.

481
RETOÑO BROTADO DEL TRONCO
DE ISAÍ
Ver Vara del Tronco de Isaí.

482
RENUEVO JUSTO
Ver Renuevo de Justicia.

483
REY
Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda
la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a
grandes voces por todas las maravillas que habían visto, diciendo:
¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y
gloria en las alturas! LUCAS 19.37–38

Cuando Jesús hizo su entrada triunfal en Jerusalén, las multitudes


que habían visto sus milagros durante su ministerio público lo
saludaron como a un rey. Reconocían a Jesús como el Mesías
obrador de maravillas, aquel que durante siglos Dios había
prometido enviar a su pueblo.
En el Antiguo Testamento, también se usa este nombre para Dios
Padre (ver Rey en Parte 1, Nombres de Dios Padre). Pero, en
tiempos del profeta Samuel, el pueblo judío rechazó el reinado de
Dios en favor de ser gobernados por un rey terrenal (ver 1 S 8.4–9).

484
Este mural es de la Iglesia de Betfagé, en el Monte de los Olivos,
y representa cómo el pueblo veía a Jesús como rey a su entrada
triunfal en Jerusalén.
Saúl, el primer rey de Israel, fue sucedido por muchos otros reyes
a lo largo de la historia. Pero en el tiempo de Jesús los judíos
llevaban unos quinientos años sin tener un rey que los gobernase.
Pensaban que su anhelado Mesías prometido sería un rey poderoso
que restauraría la nación a sus días de gloria como potencia política.
Cuando las multitudes saludaron a Jesús como Rey a su entrada en
Jerusalén estaban pensando en él en esos términos.
Jesús se enfrentó a este problema a lo largo de su ministerio.
Después del milagro de la alimentación de los cinco mil, se dio
cuenta de que las multitudes «iban a venir para apoderarse de él y
hacerle rey» (Jn 6.15). Lo evitó escabulléndose hasta un lugar
aislado en un monte cercano.
El día de su entrada en Jerusalén no había nada que pudiera hacer
para evitar a las multitudes. Pero entró montando un asno, símbolo
de humildad y de paz, en lugar de un brioso corcel blanco, la
montura que elegían los héroes militares de entonces (ver Mt 21.1–
5). Esto demostraba que él no era un rey político, sino espiritual, un
rey que había venido al mundo a derrotar al pecado y a la muerte.

485
REY DE LAS NACIONES
Ver Rey de los Santos.

486
REY ISRAEL
Ver Rey de los Judíos.

487
REY DE LOS JUDÍOS
Jesús, pues, estaba en pie delante del gobernador; y éste le preguntó,
diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices.
MATEO 27.11

Esta pregunta de Poncio Pilato, el gobernador romano que condenó


a muerte a Jesús, aparece en los cuatro Evangelios (ver Mr 15: 2; Lc
23.3; Jn 18.33). Los evangelistas dieron importancia a este nombre,
porque era el fundamento de la acusación que llevaría a Jesús a ser
ejecutado.

El tiempo adecuado para la


redención
Durante su ministerio terrenal, Jesús era consciente de que
el momento de su muerte estaría de acuerdo con el plan de
Dios. Por ejemplo, a sus escépticos hermanos, que querían
que declarase abiertamente a los demás su propósito, les
dijo: «El tiempo mío aún no ha llegado» (Jn 7.6 NVI). Pero
solo unos días antes de su crucifixión, dijo a sus discípulos:
«Mi tiempo está cerca» (Mt 26.18 NVI). Mirando a la cruz y
a la muerte sacrificial de Jesús, el apóstol Pablo declara:
«Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a
su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que
redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que
recibiésemos la adopción de hijos» (Gá 4.4–5).

488
Este mosaico de la basílica francesa de Nuestra Señora del
Rosario muestra a Pilato sosteniendo un letrero que se traduce
como «Jesús Nazareno, Rey de los Judíos».
Los dirigentes religiosos judíos que entregaron a Jesús a Pilato
estaban furiosos por lo que ellos consideraban una blasfemia de
Jesús, su afirmación de ser el divino Hijo de Dios (ver Mt 26.63–
66). Pero sabían que los romanos jamás le condenarían a muerte
basándose únicamente en sus leyes religiosas (ver Jn 18.29–32). Así
que dijeron que Jesús era culpable de sedición contra el gobierno
romano, pues había afirmado ser un rey (ver Lc 23.2). Esta
acusación implicaba que Jesús estaba conspirando para derrocar el
gobierno romano.
Este cargo contra Jesús aseguraba la intervención de Pilato. Algo
que sus superiores de Roma no iban a tolerar era alboroto o rebelión
en el territorio que gobernaban.
Jesús nunca afirmó ser un rey político (ver Rey más arriba). ¿Por
qué no negó, entonces, que el fuera el Rey de los Judíos cuando
Pilato le preguntó si era verdad la acusación? No quiso responder a

489
esa pregunta de Pilato porque sabía que el momento de su muerte en
sacrificio había llegado. Iba a permitir que los acontecimientos
siguieran su curso sin intervención de su parte, porque su destino
era morir en la cruz. Se iba a sacrificar voluntariamente como Rey
de los Judíos para dar salvación al mundo entero.
Otro nombre de Jesús similar a Rey de los Judíos es Rey de Israel
(Jn 1.49; 12.13).

490
REY DE LOS SANTOS
Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del
Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor
Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de
los santos. APOCALIPSIS 15.3 [LBLA, NTV: Rey de las naciones; NVI,
nota: Rey de los siglos]

La mayor parte de la gente cree que los santos son personas que han
sido canonizadas por una iglesia debido a su devoto servicio a Dios.
Pero santos, cuando aparece en el Nuevo Testamento, es un término
referido a los cristianos. Cualquier persona que ha aceptado a Jesús
como Salvador y que le sigue como Señor de su vida es un santo.
Los cristianos, como santos que son, conforman la iglesia, el cuerpo
de Cristo.
Así pues, el nombre Rey de los Santos es similar a otro título de
Jesús: Cabeza de la Iglesia. Él vela por los santos y los fortalece
mediante su Espíritu Santo para la tarea de llevar a cabo su obra en
el mundo.
En este versículo de Apocalipsis, los santos de Dios cantan dos
cánticos: el cántico de Moisés y el cántico del Cordero. Estas
canciones celebran la redención y la liberación. Así como el cántico
de Moisés celebra la liberación de Israel de la esclavitud egipcia
(ver Éx 15.1–19), el cántico del Cordero se regocija en nuestra
liberación de Satanás y de las cadenas del pecado y la muerte.

Nuestro incomparable Rey


El himno «Coronadle con múltiples coronas» (conocido en
español como «Al Salvador Jesús») escrito por Matthew
Bridges y Godfrey Thring, alaba al Señor Jesús como Rey
de Reyes en la vida de los cristianos.
Con múltiples coronas,
coronen al Cordero.
Oigan el sonar del cielo
que solo a él le honra.

491
Mi alma se levanta
y con fervor le canta
a quien por mí murió,
eterno Salvador.

492
REY DE LOS SIGLOS
Ver Rey de los Santos.

493
REY DE REYES
Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE
REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. APOCALIPSIS 19.16

En Apocalipsis 19 se describe el regreso de Jesucristo a la tierra en


el tiempo del fin, cuando derrotará a todos sus enemigos. Según el
versículo 16, llevará puesta una banda sobre sus ropas de rey. Irá
adornado con las palabras «Rey de Reyes». Este nombre, que
subraya su gobierno supremo sobre toda la tierra, se desplegará de
tal forma que todos lo vean.
En la época del Antiguo Testamento, el título «rey de reyes» se
daba a un gobernante que tuviese un imperio que cubriese un vasto
territorio. Con frecuencia, el monarca de un imperio podía permitir
a los gobernantes de las naciones conquistadas mantener sus títulos
de reyes, por razones políticas y económicas. Pero estaba claro que
el «rey de reyes» era el que regía incuestionablemente ese extenso
dominio. Así, el monarca persa Artajerjes se refería a sí mismo
como «rey de reyes» en una carta que envió a Jerusalén con el
sacerdote Esdras (Esd 7.12).
Cuando Jesús regrese en gloria, será el gobernante único del
universo. Mientras tanto gobierna sobre su reino: la iglesia. Si le
pertenecemos a él, somos súbditos de su reino. Ya debería ser el
Rey de Reyes en nuestras vidas.
En un pasaje que predice el nacimiento del Mesías, el profeta
Zacarías llamó a Jesús el Rey sobre Toda la Tierra (Zac 14.9).

494
REY GRANDE SOBRE TODA LA
TIERRA
Ver REY DE REYES.

495
RIQUEZAS DE LAS NACIONES
Ver Deseado de Todas las Naciones.

En Avdat, en el desierto de Sin. En este desierto fue donde


Moisés, furioso ante las disputas de los israelitas, golpeó la peña
y brotó agua de ella. Y Dios «se santificó en ellos».

496
ROCA ESPIRITUAL
Nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el
mar […] y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían
de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. 1
CORINTIOS 10.1–4

Estos versículos del apóstol Pablo recordaban al pueblo judío los


años de su peregrinación por el desierto después de su liberación de
la esclavitud en Egipto. Dios los guio mediante una nube, que era
señal de su presencia (ver Éx 13.21), y los hizo pasar a salvo el mar
Rojo cuando el ejército egipcio les pisaba los talones (ver Éx 14.21–
27).
En el seco y yermo desierto, Dios proveyó también agua para su
pueblo. Brotó de una roca al golpearla Moisés con su vara cuando
Dios se lo mandó (ver Nm 20.8–11). Pablo retoma esta metáfora de
la roca y describe a Jesús como la Roca Espiritual que satisface las
necesidades del pueblo de Dios. Así como la roca del desierto fue
una fuente de agua para los israelitas, así Cristo guía y protege a los
que ponen su confianza en él.
¿Estaba Jesús realmente presente con los israelitas en el desierto?
Pablo declara que Cristo, su Roca Espiritual, «los seguía». ¿O es
que Pablo hablaba metafóricamente? No podemos estar seguros.
Sabemos que Jesús existía con Dios Padre desde la eternidad, antes
de que el mundo fuera creado (ver Jn 1.1–3). Vino a la tierra en
forma de hombre muchos siglos después de que los israelitas
salieran de Egipto, pero tenía el poder de asumir la forma que
quisiese en cualquier momento.
Tal vez sea mejor dejar esta discusión a los teólogos y eruditos.
Pero algo que podemos decir con certeza es que Jesús es una Roca
Espiritual hoy, que sacia nuestra sed y provee fuerza y firmeza para
la vida diaria. Eso es todo lo que los cristianos realmente
necesitamos saber.

497
Un monumento bajo la Iglesia de la Natividad de Belén, la
«ciudad de David», señala el lugar, según la tradición, donde
nació el «Salvador, que es CRISTO el Señor».

498
ROCA QUE HACE CAER
Ver Cabeza del Ángulo.

499
ROCA
Ver Roca Espiritual.

500
SABIDURÍA DE DIOS
Ver Único y Sabio Dios.

Con un Aleluya se dice todo


Philip P. Bliss escribió el himno «¡Aleluya, qué Salvador!»
(conocido como «Levantado fue Jesús») para expresar su
gozo ante la obra salvadora de Jesucristo.
La vergüenza y burla cruel
que debiera sufrir yo,
decidió él padecer:
¡Aleluya al Salvador!

501
SACERDOTE PARA SIEMPRE
Ver Gran Sumo Sacerdote.

502
SACRIFICIO POR EL PERDÓN DE
NUESTROS PECADOS
Ver Propiciación por Nuestros Pecados.

503
SALVACIÓN DE DIOS
Ver Poderoso Salvador; Salvador.

504
SALVADOR
Os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha
nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el
Señor. LUCAS 2.10–11

Un ángel dijo estas palabras a los pastores que estaban en el campo


a las afueras de Belén el día que nació Jesús. Los pastores estaban
sobrecogidos y nerviosos ante las noticias de que este recién nacido
había de ser un Salvador de Dios para su pueblo (ver Lc 2.8–15).
En los tiempos bíblicos, cuando alguien rescataba a otros del
peligro se le llamaba salvador o libertador. Por ejemplo, los jueces
de Israel que Dios levantó para librar a su pueblo de la opresión de
sus enemigos eran llamados «libertadores […] que los salvasen»
(Neh 9.27). Pero los únicos Salvadores verdaderos en un sentido
espiritual son Dios Padre y Dios Hijo, y ambos reciben este nombre
muchas veces a lo largo de la Biblia (ver Salvador en Parte 1,
Nombres de Dios Padre, y Parte 2, Nombres de Dios Hijo).
El nombre que María y José pusieron a su primogénito expresa su
obra como Salvador. Jesús significa «Dios es Salvación». Desde el
mismo comienzo estaba claro que su propósito era hacer por
nosotros lo que nosotros no podíamos: librarnos de las cadenas del
pecado y la muerte.
En el mensaje de los ángeles a los pastores, la expresión «todo el
pueblo» muestra que Jesús era el don de Dios para el mundo entero.
La naturaleza universal de la obra redentora de Cristo se expresa
mediante otros títulos de «Salvador» en el Nuevo Testamento:
Salvador de Todos los Hombres (1 Ti 4.10) y Salvador del Mundo
(1 Jn 4.14).

505
SALVADOR DE SU CUERPO
Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza
de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. EFESIOS 5.23
[LBLA: siendo Él mismo el Salvador del cuerpo]

El contexto de este versículo del apóstol Pablo deja claro que no se


está refiriendo a un cuerpo humano, sino a la iglesia como cuerpo
de Cristo. Pablo continúa diciendo en el versículo 25: «Maridos,
amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se
entregó a sí mismo por ella».
Cristo es la cabeza de la iglesia, y la iglesia que él fundó está tan
íntimamente ligada a él que se refiere a ella como su cuerpo varias
veces en el Nuevo Testamento (ver 1 Co 12.27; Ef 1.22–23; Col
1.18). Así pues, la iglesia no es un edificio ni una institución inerte,
sino un organismo vivo, dedicado a hacer avanzar la causa del reino
de Dios en el mundo.
Cristo no solo murió por nosotros como individuos particulares,
también se sacrificó por su iglesia. Le damos honra y gloria cuando
por medio de su iglesia trabajamos para servir a otros como testigos
de su amor y gracia.

Fundada sobre su vida


«Cuán firme fundamento» es un himno de Samuel J. Stone,
que declara que los cristianos pueden apoyarse en
Jesucristo y en la promesa de su presencia permanente.
Tiene nuestra iglesia
un solo fundador,
su firme fundamento,
que es Cristo el Señor.
Del cielo vino a buscarla
para hacerla su esposa.
Con sangre debió comprarla
y ahora es suya toda.

506
SALVADOR DE TODOS LOS
HOMBRES
Ver Salvador.

507
SALVADOR DEL MUNDO
Ver Salvador.

508
SANADOR
Ver Médico.

509
SANTO DE LOS SANTOS
Ver Santo / Santo de Dios.

510
SANTO HIJO JESÚS
Ver Niño Jesús.

511
SANTO Y JUSTO
Ver Santo / Santo de Dios.

512
SANTO / SANTO DE DIOS
Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os
diese un homicida, HECHOS 3.14 [LBLA, NVI: Santo y Justo]

Diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno?


¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.
MARCOS 1.24

Este nombre de Jesús se aplica también a Dios Espíritu Santo (ver


Santo en Parte 1, Nombres de Dios Padre, y Parte 3, Nombres de
Dios Espíritu Santo). En el sermón de Pablo en Hechos, llama a
Jesús con este nombre para contrastar su rectitud con la iniquidad de
Barrabás, un criminal al que la multitud eligió liberar en vez de a
Jesús el día de la crucifixión (ver Mt 27.15–26). En el versículo del
Evangelio de Marcos, hasta el espíritu maligno que Cristo expulsa
de un hombre poseído reconoce a Jesús como el Santo de Dios
A Jesús se le puede llamar el Santo porque es la única persona sin
pecado de la historia. Perfecto en santidad antes de nacer, supo
resistirse al pecado en toda su vida gracias a su estrecha relación
con Dios Padre.
Como cristianos, no alcanzaremos la santidad total aquí. Siempre
lucharemos con la tentación y con nuestra naturaleza humana
pecaminosa. Pero debemos crecer siendo cada vez más semejantes a
Jesús en esta importante dimensión de la vida cristiana. El apóstol
Pedro nos exhorta: «sean ustedes santos en todo lo que hagan, como
también es santo quien los llamó» (1 P 1.15 NVI). En Daniel 9.24 se
llama a Jesús Santo de los Santos.

513
El actor Max von Sydow realiza un exorcismo, en el film de
1973 El exorcista. Fue un hombre poseído el que identificó a
Jesús como «el Santo de Dios».

514
SEGUNDO HOMBRE
Ver Postrer Adán.

515
SEÑAL A LAS NACIONES
Ver Pendón a las Naciones.

516
SEÑOR
Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré
adondequiera que vayas. LUCAS 9.57

Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes,


creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro
trabajo en el Señor no es en vano. 1 CORINTIOS 15.58

Señor es uno de los nombres más conocidos para Dios Hijo en el


Nuevo Testamento, con cientos de apariciones. Estos dos versículos
muestran que este nombre, traducción del griego Kurios, se usa con
dos sentidos diferentes en el Nuevo Testamento.
En el primer versículo, del Evangelio de Lucas, el «Señor» con
que se dirigen a Jesús es un término de respeto, similar al uso que le
daríamos hoy hablando con alguien a quien respetamos. Esta
persona respetaba a Jesús, pero no parece que tuviera intención de
entregar su vida a él como su Señor y Dueño espiritual. No contestó
nada cuando Jesús le explicó el sacrificio que suponía ser su
seguidor (ver Lc 9.58).
Incluso los discípulos llamaban a veces Señor a Jesús con este
sentido de educación o respeto. Por ejemplo, Jesús contó una vez
una parábola sobre la necesidad de esperar y permanecer atentos y
expectantes ante su retorno. Pedro se acercó a él y le dijo: «Señor,
¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos?» (Lc 12.41).
Conforme se desarrollaba el ministerio terrenal de Jesús, el título
de cortesía que la gente usaba se transformó en una declaración de
fe en él como el divino Hijo de Dios Padre. Con este sentido es con
el que el apóstol llama a Jesús «Señor» en 1 Corintios 15.58.
Después de su resurrección y ascensión, Jesús se convirtió en el
Señor de la historia, el Señor de la iglesia y el Señor de cada
cristiano. Cuando declaramos que «Jesús es Señor» nos sometemos
a su señorío y le coronamos gobernante supremo de nuestras vidas.

517
SEÑOR ASÍ DE LOS MUERTOS
COMO DE LOS QUE VIVEN
Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor
morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor
somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir,
para ser Señor así de los muertos como de los que viven.
ROMANOS 14.8–9

En este versículo de la carta de Pablo a los creyentes de Roma, se


refiere a todos los que conocen, y han conocido, a Cristo como
Señor y Salvador. Jesús es el Señor de millones de cristianos que
han vivido en el pasado y que ya se han ido al lugar de su
recompensa. También es el Señor de todos los creyentes vivos que
anhelan la vida eterna con él en el cielo cuando se acaben sus días
en este mundo.

518
La agricultura era una forma de vida en los tiempos bíblicos. La
imagen de los campesinos cosechando en los campos era una
metáfora sencilla para los que escuchaban a Cristo hablar sobre
la cosecha espiritual. En el Israel actual todavía se pueden ver
escenas como esta.
Vivos o muertos, no hay mejor lugar para estar que en las manos
de nuestro amoroso Señor.

519
SEÑOR DE LA MIES
Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.
MATEO 9.38

Estos versículos describen la reacción de Jesús al ver las multitudes


que venían buscando su ayuda en la región de Galilea. Su
reputación como sanador y maestro se había extendido por toda la
zona. Sintió una gran compasión por ellos cuando vio sus
necesidades. Deseaba que hubiera más obreros para ayudarle a él
como Señor de la Mies en la apremiante cosecha espiritual.

Promesas del Señor de la Paz


• «La paz os dejo, mi paz os doy» (Juan 14.27).
• «Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios
por medio de nuestro Señor Jesucristo» (Romanos 5.1).
• «Porque él es nuestra paz […] derribando la pared
intermedia de separación» (Efesios 2.14).
• «Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento,
guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en
Cristo Jesús» (Filipenses 4.7).

Jesús tenía un poder ilimitado. ¿Por qué, entonces, no se ocupaba


él sin más de todas las necesidades en lugar de pedir a sus
discípulos que orasen por más obreros? Quizás porque sabía que su
tiempo en la tierra era limitado. Aunque hubiera sanado a todos los
enfermos y enseñado a todos los que se congregaban tras él, después
de su partida surgirían otros con las mismas necesidades. Necesitaba
más obreros comprometidos, como sus discípulos, que llevasen a
cabo su obra después de su muerte, resurrección y ascensión.
Jesús sigue involucrado en la cosecha. Su obra en la tierra
prosigue por medio de su iglesia, bajo el poder del Espíritu Santo.
Sigue necesitando obreros para recoger la cosecha. Cuando las
necesidades de los demás nos preocupan tanto que empezamos a
orar al Señor de la Mies por más obreros, puede que nosotros

520
mismos nos convirtamos en la respuesta a nuestras oraciones.

521
SEÑOR DE PAZ
Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El
Señor sea con todos vosotros. 2 TESALONICENSES 3.16.

Al acercarse al cierre de su segunda carta a los cristianos


tesalonicenses, el apóstol Pablo los bendijo con estas bellas
palabras. Quería que estos cristianos, que estaban atravesando un
tiempo de agitación y desacuerdos, experimentaran la paz que Jesús
promete a los que permanecen en él.
El diccionario define paz como «tranquilidad y quietud […]
sosiego y buena correspondencia […] en contraposición a las
disensiones, riñas y pleitos». Esta definición asume que la paz es la
ausencia de conflicto o de sensaciones negativas. Pero los cristianos
sabemos que la paz es en realidad la presencia de algo. Esta
presencia es Jesucristo, quien trae paz y sosiego interno a los que
han puesto su confianza en él. Con Jesús como Señor de Paz en
nuestras vidas podemos tener paz incluso en medio de
circunstancias angustiosas.
Cuando nació Jesús en Belén, los ángeles celebraron su llegada
proclamando «paz, buena voluntad para con los hombres» (Lc
2.14). Jesús también dijo a sus discípulos en una ocasión: «No se
turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí» (Jn
14.1). Si el Señor de Paz reina en nuestros corazones, no tenemos
por qué ir por ahí con expresión atribulada.
El apóstol Pablo se refirió a Jesús como Nuestra Paz (Ef 2.14). El
profeta Isaías llamó al esperado Mesías Príncipe de Paz (Is 9.6).

522
SEÑOR DE SEÑORES
Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE
REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. APOCALIPSIS 19.16

Este nombre subraya la autoridad suprema de Jesús al final de los


tiempos, cuando regrese a la tierra victorioso sobre todos sus
enemigos. También se le llama Señor de Señores en otros lugares
del Nuevo Testamento (ver 1 Ti 6.15; Ap 17.14; ver también Rey de
Reyes más arriba).
Como Señor de Señores, Jesús es superior en poder y autoridad a
todos los gobernantes de la tierra. Algunos monarcas del mundo
antiguo eran adorados como dioses por sus súbditos. Pero solo
Jesús, como Señor de Señores, es digno de nuestra adoración y
pleno compromiso.
Así expresa el apóstol Pablo el significado de este nombre en su
carta a los cristianos de Filipos: «Por lo cual Dios también le exaltó
hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre: para
que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en
los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese
que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre» (Fil 2.9–11).

«Todo aquel» se refiere a todos


«Todo aquel», himno escrito por Philip P. Bliss, declara
que todos están incluidos en el llamamiento de Jesús a
aceptarle como Señor y Salvador.
Oiga todo el mundo, quiero proclamar,
extender las nuevas de amor sin igual,
donde haya gente presta a atender:
«Todos pueden ir a él».
«Todo aquel que quiera puede acudir»
es la fiel proclama que te atañe a ti,
de un Padre que te ama y solo pide fe:
«Todos pueden ir a él».

523
SEÑOR DE TODOS
Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es
Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan. ROMANOS
10.12

El nombre de Jesús en este versículo —Señor de Todos— puede


parecer que expresa la misma idea que Señor de Señores (ver
entrada anterior), pero hay una diferencia importante entre estos
nombres.
Señor de Señores alude al gobierno supremo de Jesús en toda la
tierra en su segunda venida. Señor de Todos declara que todas las
personas, sean judías o gentiles, están en el mismo nivel con
respecto a Jesucristo. Pablo afirma en este versículo que Jesús no
tiene un plan de salvación para el pueblo judío y otro para los que
no lo son. Toda persona viene a la salvación al aceptar por fe el
precio que Jesús pagó en la cruz para redimirnos de nuestro pecado.
En los tiempos del Nuevo Testamento, los judíos miraban a los
griegos, o gentiles, como paganos que estaban excluidos del favor
de Dios. Por su parte, los cultivados griegos pensaban que todos los
demás pueblos eran bárbaros sin cultura. Pero Pablo declaró que
Jesús eliminó todas esas distinciones entre las personas. Todo
quedaba nivelado al pie de la cruz. Ante Dios todos son obstinados
pecadores sin más esperanza que el perdón que puedan
experimentar a los pies del Salvador crucificado.
Pablo también deja claro en este versículo que se exige algo de
los pecadores que quieren la salvación que Jesús da. Tienen que
«invocar» a Jesús el Hijo. Esto implica arrepentirse de sus pecados,
confesarle como Salvador y entregar sus vidas a su señorío. Este es
el equivalente neotestamentario al «invocar» a Dios Padre que
vemos reiteradamente como un estribillo por todo el Antiguo
Testamento (ver Gn 12.8; 1 S 12.17; Sal 4.3; Is 55.6).

524
SEÑOR DEL CIELO
El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es
el Señor, es del cielo. 1 CORINTIOS 15.47

Este versículo aparece en el famoso pasaje del apóstol Pablo que


contrasta a Jesús sin pecado con el pecado de Adán como primer
hombre (ver Postre Adán más arriba). Aquí se contrasta el origen de
Adán como ser creado del polvo de la tierra (ver Gn 3.19) con el
origen divino de Jesús como Señor del Cielo.

El del cielo
La venida de Jesús del cielo a la tierra, así como su futuro
regreso, se celebran en el himno «Un día», de Wilbur
Chapman.
Un día en que había alabanza en los cíelos,
un día en que el mal se veía tan negro;
Jesús vino al mundo a nacer de mujer,
a darnos su vida, ¡mi ejemplo es él!
Viviendo me amó y al morir me salvó;
entró en la tumba, al pecado venció;
soy justificado, pues resucitó.
Anhelo ese día en que viene el Señor.

Cuando Jesús cumplió su misión en la tierra como Redentor


nuestro, regresó al cielo con su Padre (ver Hch 1.9–11). Ahora está
sentado en los cielos a la diestra de Dios (ver Col 3.1), donde
intercede ante Dios Padre por nosotros (ver Ro 8.34).
Así como Jesús vino al mundo desde el cielo cuando fue el
momento (ver Gá 4.4), así mismo volverá un día para poner fin a la
tierra tal como la conocemos, conforme al plan de Dios. Como
cristianos, debemos anhelar con atenta disposición ese día glorioso
(ver Mt 25.13).

525
SEÑOR DEL DÍA DE REPOSO
También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre,
y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del
Hombre es Señor aun del día de reposo. MARCOS 2.27–28

Este versículo del Evangelio de Marcos describe la respuesta de


Jesús a los fariseos cuando le criticaron por espigar en sábado para
comer él y sus hambrientos discípulos. También afirmó que era el
Señor del Día de Reposo cuando le criticaron por sanar personas en
ese día sagrado (ver Mt 12.8–14; Lc 6.5–11).
La ley original sobre la observancia del día de reposo
simplemente decía: «Acuérdate del día de reposo para santificarlo»
(Éx 20.8). La ley dictaba a continuación la restricción de no trabajar
en ese día —el sábado, séptimo día de la semana— en el sistema
religioso judío.
Con los años, los fariseos habían añadido toda clase de normas y
tradiciones a esta sencilla ley de respeto al sábado. Por ejemplo,
había una restricción que prohibía a la gente desplazarse a más de
media milla —o un «camino de un día de reposo» (Hch 1.12)— de
sus casas en ese día. Estas absurdas leyes habían reducido el sábado
de un principio espiritual a poco más que una observancia externa.
Cuando Jesús afirmó ser el Señor del Día de Reposo, declaró que
las normas humanas que los fariseos habían establecido sobre el
sábado no iban a limitarle a él. Para Jesús, hacer el bien en sábado
sanando a las personas era más importante que obedecer las leyes
rituales (ver Mt 12.12).
La afirmación de Jesús de ser Señor del Día de Reposo le ponía
además al mismo nivel que Dios Padre. Fue Dios el que estableció
el sábado (ver Gn 2.2–3). Jesús, como artífice de la Creación (Jn
1.1–3), era la autoridad sobre el día de reposo. El Creador siempre
es mayor que cualquier cosa que haya creado.

526
SEÑOR EN ISRAEL
Ver El que Regirá.

527
SEÑOR JESUCRISTO NUESTRO
SALVADOR
Ver Cristo Jesús Señor Nuestro.

528
SEÑOR JESUCRISTO
Ver Jesús.

529
SEÑOR JESÚS
Ver Jesús.

530
SEÑOR Y SALVADOR
JESUCRISTO
Ver Cristo Jesús Señor Nuestro.

531
SIERVO JUSTO
Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su
conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las
iniquidades de ellos. ISAÍAS 53.11 [LBLA: el Justo, mi Siervo]

El tema de servir o ser siervo discurre a lo largo de las Escrituras.


Por ejemplo, a varias personas de la Biblia se las llama «siervo de
Dios» debido al servicio leal que prestaron al Señor (ver barra
lateral). Pero Jesús es el único que merece ser llamado Siervo Justo
de Dios. Él era el Santo y Justo a quien el Padre envió en una
misión de redención del mundo entero.
Este nombre de Jesús aparece en uno de los famosos Cánticos del
Siervo del profeta Isaías (ver Is 42.1–4; 49.1–6; 52.13–53.12). Este
Siervo, el Mesías, soportaría un gran sufrimiento al llevar a cabo su
misión. Pero iba a ser siguiendo un propósito divino. Su
padecimiento y muerte iban a proporcionar un medio de liberación
para la raza humana, atrapada en el pecado.
Jesús se identificó específicamente como el Siervo Sufriente de
Dios Padre, el que Isaías había predicho. Al principio de su
ministerio público, Jesús citó el primer Cántico del Siervo de Isaías
(ver Is 42.1–4; Mt 12.18–21). Sus palabras implicaban que la
misión del Siervo Sufriente se estaba cumpliendo con su ministerio
de enseñanza y sanidad.
Jesús contemplaba su obra como la de un humilde siervo. En una
ocasión, sus discípulos comenzaron a discutir sobre quién ocuparía
los lugares de honor junto a él en su gloria futura. Él les recordó
amablemente: «El que quiera ser el primero deberá ser esclavo de
todos. Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan,
sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos» (Mr
10.44–45 NVI).
Hoy, la obra de servicio de Jesús prosigue por medio de su
iglesia. Los que le pertenecemos entramos automáticamente en el
servicio. El apóstol Pablo declara que, como cristianos, debemos
considerarnos «sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es
vuestro culto racional» (Ro 12.1).

532
SIERVO
Ver Siervo Justo.

Jesús lava los pies de Pedro para enseñar a sus discípulos sobre
el verdadero servicio.

533
SILOH
No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies,
hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos. GÉNESIS
49.10

En Génesis 49 tenemos las bendiciones de un ya anciano Jacob a


sus doce hijos, cuyos descendientes llegarían a ser las doce tribus de
Israel. Este versículo es parte de su bendición para Judá, la tribu
destinada a aportar los gobernantes a Israel.
Siloh es una palabra hebrea que significa «aquel al que
pertenece». Por tanto, Jacob estaba diciendo que Judá empuñaría el
cetro real de liderazgo en Israel (ver Cetro de Israel más arriba)
hasta que entre en escena aquel a quien pertenecía el cetro. Es una
referencia velada al Mesías que había de venir.

Otros llamados siervos de Dios


Las dos personas de la Biblia a las que con más frecuencia
se llama «siervo de Dios» son Moisés (ver Éx 14.31; Nm
12.7–8; Dt 34.5; Sal 105.26; Ap 15.3) y David (ver 2 S 3.18;
1 R 3.6; Sal 89.3; Lc 1.69). Pero el título también se aplica a
varios otros personajes famosos y no tan famosos, como los
siguientes:
• Abraham (Génesis 26.24)
• Ahías (1 Reyes 14.18)
• Caleb (Números 14.24)
• Daniel (Daniel 9.17)
• Elías (2 Reyes 9.36)
• Isaías (Isaías 20.3)
• Job (Job 1.8)
• Josué (Josué 24.29)
• Samuel (1 Samuel 3.9–10)
• Salomón (1 Reyes 1.26)
• Zorobabel (Hageo 2.23)

534
Es a Jesús a quien pertenecen toda la autoridad y el poder, porque
Dios le ha delegado a su Hijo la jurisdicción sobre su pueblo. Jesús
también es merecedor de todo poder, porque él gobierna en justicia
y rectitud. A un gobernante terrenal se le puede subir a la cabeza un
poco de poder, pero Jesús jamás usará su poder para nada que no
sea el bien de su iglesia: el conjunto de los que entregan sus vidas a
él y a su servicio.
Sea lo que sea que nos pase en esta vida, podemos descansar
seguros en los brazos de Siloh, el que tiene el mundo entero en sus
manos.

535
SIMIENTE DE LA MUJER
Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la
simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el
calcañar. GÉNESIS 3.15 [NTV: la descendencia de ella]

Dios Padre dijo estas palabras a la serpiente, Satanás, en el huerto


del Edén. Esta conversación tuvo lugar después de que Satanás
hubiese convencido a Adán y Eva para que comiesen del fruto
prohibido, desobedeciendo directamente el mandato de Dios. Este
versículo se conoce como el protoevangelio, que significa «el
primer evangelio».
Se llama así porque contiene la primera predicción en la Biblia de
la venida de Cristo al mundo. Se presenta a Jesús como la Simiente
de la Mujer, Eva. Él le declarará la guerra a las fuerzas de Satanás.
El diablo le herirá en el calcañar —una referencia a las fuerzas que
ejecutaron a Jesús en la cruz—, pero Jesús se alzará triunfante de
entre los muertos y asestará un golpe fulminante a la cabeza de
Satanás. En el tiempo del fin, Jesús ganará la victoria final y
definitiva sobre Satanás y lo echará al lago de fuego (Ap 20.10).

536
Este relieve en bronce de la Iglesia de la Anunciación, en
Nazaret, nos recuerda cómo, tras el pecado de Adán y Eva en el
Edén, Dios tenía un plan para redimir al mundo por medio de la
«simiente de la mujer».
El nombre Simiente de la Mujer puede ser una sutil referencia al
alumbramiento virginal de Jesús. Fue concebido en el vientre de
María por obra del Espíritu Santo, no por padre humano. El ángel
Gabriel le dijo a María: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el
poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el
Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios» (Lc 1.35).

537
SOBERANO DE LA CREACIÓN DE
DIOS
Ver Principio de la Creación de Dios.

538
SOBERANO DE LOS REYES DE LA
TIERRA
Gracia y paz a vosotros […] de Jesucristo el testigo fiel, el
primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra.
APOCALIPSIS 1.4–5 [NTV: el gobernante de todos los reyes del
mundo]

El apóstol Juan dirigió el libro de Apocalipsis a las siete iglesias de


Asia Menor, cuyos miembros estaban sufriendo persecución por
parte de las autoridades romanas. Juan quería que estos creyentes
entendieran que no estaba escribiendo con su propia autoridad, sino
bajo el mandato y dirección de Jesucristo, el Soberano de los Reyes
de la Tierra.
Los gobernantes terrenales, como los emperadores de Roma,
vienen y van. Pero Jesús es un Rey eterno, no un monarca temporal
que gobierna unos pocos años y luego es sucedido por otro. Jesús se
alza por encima y más allá de todos los reyes de la tierra.
Otros títulos de Jesús con significado parecido a este son REY
DE REYES (Ap 19.16) y Rey sobre Toda la Tierra (Zac 14.9). Si
Jesús es el Rey supremo del mundo, no hay duda de que tiene
derecho a reinar sobre su iglesia y sobre las vidas de quienes le
invocan como Salvador y Señor.

539
SOBERANO
Ver Bienaventurado y Solo Soberano.

540
SOL DE JUSTICIA
Ver Aurora de lo Alto.

541
SOL NACIENTE DESDE EL CIELO
Ver Aurora de lo Alto.

542
SOL NACIENTE
Ver Aurora de lo Alto.

543
SU ÚNICO HIJO
Ver Hijo Unigénito.

544
SUMO SACERDOTE DE NUESTRA
PROFESIÓN
Ver Gran Sumo Sacerdote.

545
SUMO SACERDOTE PARA
SIEMPRE
Ver Gran Sumo Sacerdote.

546
SUMO SACERDOTE SEGÚN EL
ORDEN DE MELQUISEDEC
Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación
para todos los que le obedecen; y fue declarado por Dios sumo
sacerdote según el orden de Melquisedec. HEBREOS 5.9–10 [BLP:
sumo sacerdote según el rango de Melquisedec; RVA: pontífice
según el orden de Melchîsedec]

Este nombre de Jesús alude a uno de los más misteriosos personajes


de la Biblia. Melquisedec era el rey de Salem —nombre antiguo de
Jerusalén— y sacerdote del Dios Altísimo. Se presentó ante
Abraham y sus siervos después de que estos derrotaran a varios
reyes que se habían llevado cautivo a Lot, sobrino de Abraham.
Cuando Abraham regresó de la batalla con el botín de guerra que
había tomado de aquellos reyes, Melquisedec le salió al encuentro,
lo bendijo y les dio a él y a sus hambrientos hombres pan y vino
para que comieran. En respuesta, Abraham le ofrendó a
Melquisedec un diezmo, una décima parte del botín de la victoria
sobre los reyes (ver Gn 14.12–20).
El autor de Hebreos llama a Jesús Sumo Sacerdote Según el
Orden del Melquisedec porque este no se hizo sacerdote en virtud
de su nacimiento. No era descendiente de Aarón, el primer sumo
sacerdote de Israel, de cuyo linaje salieron todos los sucesivos
sumos sacerdotes de Israel.
Como Melquisedec, Jesús no recibió sus responsabilidades
sacerdotales por herencia. Dios Padre lo nombró para esa función.
Su sacerdocio es eterno, sin principio ni final, y, por tanto, es
superior a los sacerdotes y al sistema sacrificial del Antiguo
Testamento (ver He 7.16, 24).

547
SUMO SACERDOTE SEGÚN EL
RANGO DE MELQUISEDEC
Ver Sumo Sacerdote Según el Orden de Melquisedec.

548
SUMO SACERDOTE
Ver Gran Sumo Sacerdote.

549
TESORO DE TODAS LAS
NACIONES
Ver Deseado de Todas las Naciones.

550
TESTIGO FIEL Y VERDADERO
Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el
testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios.
APOCALIPSIS 3.14

Testigo es una de las palabras que el apóstol Juan usa


reiteradamente en sus escritos: el Evangelio de Juan, sus tres
epístolas y el libro de Apocalipsis. Aparece unas setenta veces en
esos cinco libros. En este versículo de Apocalipsis, Juan aplica
dicha palabra a Jesús, llamándolo Testigo Fiel y Verdadero.
Un testigo es alguien que da testimonio a otros acerca de algo que
ha visto, sentido o experimentado. El mejor ejemplo moderno de un
testigo es una persona a la que el sistema judicial convoca para
presentar testimonio en un proceso legal, como un juicio. La tarea
de un testigo es contar al tribunal aquello que sabe por experiencia
personal y que es relevante para el caso investigado.
El testimonio de Jesús acerca de Dios salía de su experiencia
personal. Él es la única persona que ha visto a Dios Padre. Así pues,
él conoce a Dios como nadie jamás lo ha conocido. Jesús vino al
mundo para mostrar que su Padre es un Dios misericordioso que se
relaciona con su pueblo en amor y gracia. Mediante su muerte en la
cruz, Jesús mostró cuánto nos aman Dios Padre y Dios Hijo.
Los que hemos sido transformados por el amor de Dios tenemos
también el encargo de dar testimonio de su amor a los demás (ver
Lc 24.45–48). Jesús dijo a sus discípulos: «Y será predicado este
evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las
naciones» (Mt 24.14). Esta obra de testimonio continúa en nuestro
tiempo por medio de la iglesia y de los cristianos. Si conoces a Jesús
como Señor y Salvador, no hay opciones al respecto: estás
automáticamente involucrado en la labor del testimonio.

Alabanza al Todopoderoso
El himno «Alaba al Señor, al Todopoderoso,» de Joachim
Neander, invita a todos a adorar al Dios Todopoderoso.

551
Dios Padre y Dios Hijo merecen toda nuestra alabanza.
Alaba a Dios, Todopoderoso Hacedor;
Alma, alaba al que es tu Señor y Salvador.
Todo el que oye venga a su casa,
adore y alabe al gran Creador.

552
TESTIGO VERDADERO
Ver Testigo Fiel y Verdadero.

553
TESTIGO
Ver Testigo Fiel y Verdadero.

Mosaico de la Iglesia de Lázaro, en Betania, que presenta a


Jesús siendo ungido por María justo antes de su crucifixión.

554
TODOPODEROSO
Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y
que era y que ha de venir, el Todopoderoso. APOCALIPSIS 1.8

El libro de Apocalipsis es el único donde se alude a Jesús como el


Todopoderoso (Ap 4.8; 16.7; 19.15). Este nombre también se aplica
a Dios tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo (ver Rt
1.20; 2 Co 6.18; ver también Dios Todopoderoso en Parte 1,
Nombres de Dios Padre).
Apocalipsis describe la victoria final de Jesucristo sobre las
fuerzas del mal. Como Todopoderoso, él «regirá con vara de hierro
a todas las naciones» (Ap 12.5). Él es también la fuente de la nueva
vida del creyente con Dios Padre en la Jerusalén celestial (Ap 21.22;
22.1).
Dios, el Todopoderoso, ha delegado toda autoridad y poder en su
Hijo, a quien también se llama el Todopoderoso. Valiéndose de su
poder sin límite, Jesús pondrá fin a este mundo conforme al
propósito de Dios.
En su famosa profecía sobre el Mesías venidero, Isaías declara
que Jesús sería llamado Dios Fuerte (Is 9.6). También se refirió a él
como el Fuerte de Israel (Is 30.29) y el Fuerte de Jacob (Is 60.16).

555
ÚLTIMO, EL
Ver Alfa y Omega.

556
UNGIDO
Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos
Contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus
ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas [NVI: cadenas].
SALMOS 2.2–3

En Salmos 2 tenemos un salmo mesiánico que predice la venida del


Mesías. El salmista declara que la rebelión de las naciones del
mundo contra el Señor es vana, porque el Señor ha señalado a
Cristo, su Ungido, como Rey de la tierra.
Este nombre de Jesús enlaza con la costumbre de la unción en el
Antiguo Testamento. Los sacerdotes y los reyes eran ungidos
derramando aceite sobre sus cabezas (ver Lv 8.10–12; 1 S 16.13).
Este ritual ponía de manifiesto que una persona había sido
especialmente escogida o puesta aparte para llevar a cabo las
responsabilidades de su cargo.
Como Ungido de Dios, Jesucristo fue apartado para su papel
como divino Mediador y Redentor. Por medio de él encontramos
perdón para nuestros pecados, así como la vida abundante que Dios
tiene para su pueblo. A su vez, él nos ha ungido a nosotros como
cristianos para la tarea de declarar su mensaje de esperanza en un
mundo desesperado. El apóstol Pablo lo expresa como sigue: «Así
que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a
ustedes por medio de nosotros: «En nombre de Cristo les rogamos
que se reconcilien con Dios» (2 Co 5.20 NVI).

557
UNGIDO DEL SEÑOR
Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la
muerte antes que viese al Ungido del Señor. LUCAS 2.26

La persona a quien se le revela esto es Simeón, un hombre que fue


al templo en la ceremonia que José y María hicieron para la
dedicación del niño Jesús al Señor (ver Consolación de Israel más
arriba). Simeón reconoció al niño como el Cristo del Señor.
Aquí del Señor se refiere a Dios Padre. Cristo deriva del término
griego christos, que significa «ungido» (ver Cristo más arriba). Así
pues, Simeón reconoció a Jesús como el Ungido de Dios, o el
Mesías, que el pueblo judío había estado esperando desde los
tiempos del Antiguo Testamento.
Aun cuando Jesús no era sino un bebé en brazos de su madre,
Simeón se dio cuenta en cuanto lo vio de que él era el Mesías. Este
entendimiento venía del Espíritu Santo. De modo que las tres
Personas de la Deidad —Padre, Hijo y Espíritu Santo— estuvieron
presentes en este acontecimiento. Esto convierte la dedicación de
Jesús en el templo en uno de los pasajes trinitarios más
impresionantes de todo el Nuevo Testamento.

558
ÚNICO HIJO
Ver Hijo Unigénito.

559
ÚNICO SOBERANO
Ver Bienaventurado y Solo Soberano.

560
ÚNICO Y BENDITO SOBERANO
Ver Bienaventurado y Solo Soberano.

561
ÚNICO Y SABIO DIOS
Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros
sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio
Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia,
ahora y por todos los siglos. Amén. JUDAS 1.24–25

Estos versículos finales de la epístola de Judas constituyen una de


las bendiciones más inspiradores del Nuevo Testamento. Judas
quería que sus lectores experimentaran el gozo de su salvación y
siguieran fieles en su testimonio de su Único y Sabio Dios, a quien
claramente identifica como Jesús, el Salvador de ellos.
Este es el único lugar de la Biblia donde se llama así a Jesús. Solo
Jesucristo tiene la sabiduría divina. La sabiduría humana es un
pobre sustituto de la sabiduría que Dios promete a los que le siguen
como Salvador y Señor.
Jesús el Hijo y Dios el Padre imparten sabiduría a los creyentes
mediante diversos métodos: a través del Espíritu Santo, por medio
del consejo de otros cristianos y mediante las Escrituras, la Palabra
de Dios escrita. Jamás seremos tan sabios como Dios, que es la
fuente de toda sabiduría, pero debemos crecer en ese don de gracia a
medida que caminamos junto a él en nuestro peregrinaje terrenal.
Santiago aconsejó a los lectores de su epístola: «Si a alguno de
ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará» (Stg 1.5
NVI).
Otro nombre de Jesús con significado similar a este es Sabiduría
de Dios (1 Co 1.24).

Buscar la sabiduría divina


• «Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para
con Dios; pues escrito está: Él prende a los sabios en la
astucia de ellos» (1 Corintios 3.19).
• «Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios
sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque
los días son malos» (Efesios 5.15–16).

562
• «La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros,
enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda
sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al
Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales»
(Colosenses 3.16).

563
UNIGÉNITO DEL PADRE
Ver Hijo Unigénito.

564
UNIGÉNITO
Ver Hijo Unigénito.

565
VARA DEL TRONCO DE ISAÍ
Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus
raíces. ISAÍAS 11.1 [LBLA: retoño del tronco de Isaí; NVI: Del
tronco de Isaí brotará un retoño]

Este versículo del profeta Isaías es una referencia al Mesías que


había de venir. Estamos acostumbrados a relacionar al Mesías con
el rey David, pero en este pasaje Isaías remonta la ascendencia del
Mesías una generación más, hasta el padre de David, Isaí.
Todo lo que sabemos sobre Isaí está en dos pasajes de la Biblia.
Su padre fue Obed, hijo de Booz y de Rut. Por tanto, Isaí tenía
sangre mezclada, porque Rut era moabita y Booz era judío (ver Rt
1.4; 4.13–22). Isaí tuvo ocho hijos, David entre ellos. Uno de los
relatos más bellos de la Biblia cuenta cómo Dios, por medio del
profeta Samuel, rechazó a los hijos mayores de Isaí para el reinado,
en favor de David, su hijo menor. Mandaron llamar a David cuando
estaba en el campo, donde cuidaba de las ovejas de su padre, para
que se presentara al examen de Samuel (ver 1 S 16.1–13).

Un ángel conforta a Jesús mientras ora en la noche previa a su


crucifixión (Lc 22.43).
¿Por qué compara Isaías al Mesías venidero con una Vara, un

566
retoño o vástago, del Tronco de Isaí? Quizás para recordarnos que el
Mesías surgió de una familia de sangre mixta, judía y gentil, dando
a entender que iba a ser libertador de todas las personas, no solo de
los judíos. Isaías también predijo que la nación de Judá caería ante
una potencia extranjera, poniendo así fin a la dinastía de David.
Pero del tronco de ese árbol caído Dios iba a traer nueva vida: el
Mesías, quien reinaría espiritualmente sobre el pueblo de Dios.
Isaías habló también del Mesías como una Raíz de Isaí (Is 11.10).
Este nombre expresa la misma idea que Vara del Tronco de Isaí.

567
VARÓN A QUIEN DESIGNÓ
Ver Destinado Desde Antes de la Fundación del Mundo.

568
VARÓN APROBADO POR DIOS
Ver Carne.

569
VARÓN DE DOLORES
Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores,
experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el
rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él
nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le
tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. ISAÍAS 53.3–4

En nuestra sociedad, cuando hablamos de dolores en un sentido


emocional, nos referimos a un estado de lamento por la pérdida de
algo o alguien muy querido. Por ejemplo, hablamos del dolor o
duelo de un matrimonio que ha perdido a un hijo.
Si entendemos correctamente el significado de la expresión, no
veremos aquí a un Mesías que está siempre lamentándose, sino a
Jesús como hombre sometido a grandes sufrimientos.
Jesús no fue una persona que estuviera en un constante estado de
pena o lamento por alguna pérdida sufrida. Él era un vencedor, una
persona victoriosa, pese a los problemas que enfrentó durante su
ministerio terrenal. Aun el sufrimiento que lo llevó a la muerte en la
cruz fue sorbido en victoria cuando expiró su último aliento y dijo:
«Consumado es» (Jn 19.30). Había cumplido el propósito para el
que fue enviado al mundo.
No hay duda de que el padecimiento de Jesús en la cruz fue real.
También lo es el dolor que como cristianos sentimos cuando un
mundo incrédulo nos ridiculiza por nuestra fe. Pero esto no debería
llevarnos al lamento o la desesperación. El Varón de Dolores ya
«llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores» al morir
en la cruz en nuestro lugar. Él nos anima a echar toda nuestra
ansiedad sobre él cada día de nuestro viaje por este mundo.

Jesús a la diestra de su Padre


• «Cristo es […] el que además está a la diestra de Dios, el
que también intercede por nosotros» (Romanos 8.34).
• «Buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a
la diestra de Dios» (Colosenses 3.1).

570
• «Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo
sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de
Dios» (Hebreos 10.12).
• «Quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios;
y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades» (1
Pedro 3.22).

Nuestra inspiración para ello es el mismo Jesús, «el cual por el


gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio,
y se sentó a la diestra del trono de Dios» (He 12.2).

571
VARÓN DE TU DIESTRA
Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, sobre el hijo de hombre
que para ti afirmaste. [NVI: que para ti has criado]. SALMOS 80.17

En este versículo, el salmista le pide a Dios Padre que fortalezca a


aquel a quien ha elegido para una tarea especial. Este Varón de la
Diestra de Dios es Jesús, el Mesías y artífice de la redención de
Dios en el mundo.
En los tiempos bíblicos, el que se sentaba a la diestra del rey era
la persona con más alto cargo de la corte real. Con frecuencia era el
segundo al mando, que ejercía como administrador en jefe de los
asuntos del rey. Incluso en nuestros días, a la persona de más
confianza y que más estrechamente asiste a un líder se la llama «su
mano derecha».
Como Varón de la Diestra de Dios, Jesús vino al mundo para
dispensar la justicia y perdón de Dios. Dios Padre delegó en él la
tarea de restaurar a una humanidad pecaminosa a la comunión con
él, mediante su muerte en la cruz. Cuando hubo cumplido esta tarea,
el Padre llamó a su Hijo de vuelta al cielo, donde está sentado en el
lugar de autoridad, a la diestra del Padre (ver Ef 1.20).
Probablemente habrás oído el dicho: «No encargues a un niño el
trabajo de un hombre». ¿No te alegra que Jesús fuese lo bastante
hombre, lo bastante fiel, lo bastante decidido, y lo bastante
entregado a la oración como para llevar a cabo la tarea para la que el
Padre lo envió? Nunca nadie ha sido enviado a una misión tan
importante ni la ha realizado con tanta perfección como el Varón de
la Diestra de Dios.

572
VÁSTAGO LEGÍTIMO
Ver Renuevo de Justicia.

573
VENIDO DE DIOS COMO
MAESTRO
Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido
de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que
tú haces, si no está Dios con él. JUAN 3.2

Este nombre de Jesús lo dijo Nicodemo, un rico y respetado fariseo


que quería aprender más de Jesús y sus enseñanzas. Probablemente
había escuchado a otros en la región de Galilea hablar de Jesús. Hay
que reconocer a Nicodemo el mérito de que no juzgó a Jesús
basándose en rumores. Procuró hablar con él cara a cara antes de
decidir qué hacer con este maestro y hacedor de milagros de
Nazaret.

Los buenos maestros trabajan con sus estudiantes para estar


seguros de que entienden lo que se les enseña.

Algunos temas sobre los que Jesús


enseñó
• Vida eterna (Mateo 22.9–10; Juan 7.37–38)
• Fe (Mateo 14.27, 31; Lucas 17.6, 19)

574
• Perdón (Marcos 11.25–26; Lucas 17.3–4)
• Santidad (Mateo 5.8; Lucas 1.74–75)
• Reino de Dios (Mateo 13.11–50; Lucas 22.29–30)
• Amor (Mateo 18.15; Juan 13.34–35)
• Dinero (Marcos 12.43–44; Juan 6.27)
• Oración (Mateo 6.9–13; Juan 14.13–14)
• Servicio (Mateo 20.28; Lucas 22.27)
• Sabiduría (Marcos 4.12; Juan 6.45)

En los Evangelios hay muchas referencias al ministerio de Jesús


como maestro. Ejerciendo su función, comunicó el mensaje de Dios
a particulares, como Nicodemo, así como a grandes multitudes (ver
Mr 4.1). También fue un maestro paciente con sus discípulos, que
fueron lentos para entender su misión de sufrimiento redentor (ver
Lc 24.45–47).
Jesús fue un eficaz maestro gracias a su estilo de enseñanza. No
se dedicaba a teorías abstractas, sino a verdades con pies en el suelo
que la gente corriente pudiese entender. Utilizaba objetos familiares
de la vida cotidiana —pájaros, flores, ovejas, sal, pan, agua, luz—
para conectar con las experiencias de la vida de sus oyentes.
Contaba historias, o parábolas, para ilustrar las verdades divinas que
quería que el pueblo conociese, para obrar en consecuencia.
Pero lo más impresionante de la enseñanza de Jesús es que tenía
el sello del poder de Dios Padre. Jesús no citaba a los doctos rabinos
del pasado para dar autenticidad a sus palabras, como era costumbre
entre los maestros religiosos de su tiempo. Él dejó claro que hablaba
bajo encargo directo de Dios mismo. Por eso las gentes «se
admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad» (Lc
4.32 NVI).

575
VERBO
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo
era Dios. JUAN 1.1

El prólogo del Evangelio de Juan (Jn 1.1–18), del que este versículo
forma parte, pone el foco en Jesús como Hijo eterno, que existía con
el Padre antes de la creación del mundo.
Este versículo es una referencia evidente a las primeras tres
palabras del libro de Génesis. Igual que Dios estaba «en el
principio» (Gn 1.1), Jesús existía «en el principio» (Jn 1.1) como el
Verbo eterno. Dicho Verbo, o Palabra, que adoptó forma humana
para habitar entre los seres humanos en la tierra (ver Jn 1.14), se
puede comparar con las palabras que Dios usó para llamar al
universo a su existencia (ver Gn 1.3).
Las palabras son las unidades primarias del lenguaje que
capacitan a los seres humanos para comunicarse. Del mismo modo,
es Jesús quien revela la voluntad y pensamiento de Dios Padre a los
mortales sujetos a esta tierra.
Describir a Jesús como Verbo es algo que solo encontramos en
los escritos del apóstol Juan. En su primera epístola declara:
«Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el
Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno» (1 Jn 5.7). Esto no
permite dudar de que Juan pensaba en Jesús como el Verbo, la
segunda Persona de la Trinidad.

576
El monje alemán Martín Lutero tradujo la Biblia a su alemán
nativo para que otros pudieran entender a Jesús como «el
Verbo» en su propio idioma.

Jesús como la Verdad


• «Entonces los que estaban en la barca vinieron y le
adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios»
(Mateo 14.33).
• «Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres»
(Juan 8.32).
• «Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?»
(Juan 8.46).
• «Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a
toda la verdad» (Juan 16.13).

Juan prosigue con esta imagen en el libro de Apocalipsis.


Describe a Jesús como victorioso sobre todos sus enemigos en el

577
tiempo del fin: «Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su
nombre es: EL VERBO DE DIOS» (Ap 19.13).

578
VERBO DE DIOS
Ver Verbo.

579
VERBO DE VIDA
Ver Vida.

580
VERDAD
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene
al Padre, sino por mí. JUAN 14.6

Jesús se aplicó este nombre en una conversación con su discípulo


Tomás. Este es el único lugar del Nuevo Testamento donde se alude
a Jesús como la Verdad.
Normalmente usamos la palabra verdad para referirnos a
discursos o palabras. Por ejemplo, podemos hacer un cumplido a
una amiga diciendo: «Ella siempre dice la verdad». Este empleo de
la palabra también se aplica a Jesús. Él siempre habló la verdad a
sus discípulos y a los demás, aun cuando les costara aceptarla. Esto
pasó sobre todo con las afirmaciones acerca de su inminente muerte
(ver Mt 16.21–22).
Pero, más allá de decir la verdad, Jesús puso en práctica la
verdad en su vida y ministerio. Y, lo que es más importante, él era y
es la Verdad, porque él es la realidad máxima del universo. En este
sentido es en el que Jesús se refirió a sí mismo como la Verdad
cuando habló con Tomás.
Vivimos en un mundo en el que a veces es difícil especificar la
verdad. Nuestra sociedad materialista trata de convencernos de que
el dinero y las posesiones son la esencia de la verdad y el camino a
vivir bien. Algunas personas dicen que el aprendizaje o el
conocimiento son el boleto a la verdad. Otros creen que cada
persona tiene que encontrar la verdad para sí misma construyéndola
a partir de sus experiencias vitales. Lo que es verdad para una
persona no tiene por qué serlo para otra, según dicen ellos, porque
no existe eso de la verdad absoluta.
Estas teorías modernas nos recuerdan a Pilato, el gobernador
romano que sentenció a muerte a Jesús. Cuando Jesús le dijo que
había venido al mundo a «dar testimonio a la verdad» (Jn 18.37), él
respondió con sarcasmo: «¿Qué es la verdad?» (Jn 18.38). Pilato
tuvo la verdad tan cerca que pudo tocarla, pero se la perdió por
culpa de su incredulidad.
¡Qué tragedia! ¡Y cuán acertado retrato de un mundo pecador e

581
incrédulo, el entorno al que los cristianos hemos sido enviados a dar
testimonio de la Verdad (ver Mr 16.15).

582
VERDADERO DIOS
Ver Dios.

583
VERDADERO PAN DEL CIELO
Ver pan.

584
VERDADERO
Ver Fiel y Verdadero.

585
VID
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo
en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis
hacer. JUAN 15.5.

Jesús dijo estas palabras a sus discípulos durante la Última Cena, en


la que comió con ellos, la víspera de su arresto. Sabía que
necesitarían estar firmemente aferrados a él como la Vid para
superar la crisis de su próxima ejecución y muerte.

Las viñas eran corrientes en la época de Cristo. La imagen de


una vid extendiéndose con múltiples ramas cargadas de uvas
era algo con lo que los discípulos podían identificarse
fácilmente.
Jesús se valió de la comparación con la cepa de uvas. Esta vid
doméstica tiene un tronco principal con varios pámpanos o
sarmientos pequeños que salen de él en todas direcciones. Estos
sarmientos deben su vida al tronco principal. No podrían vivir
separados de la vid, que está arraigada en el suelo. Del mismo
modo, los discípulos de Jesús siguen conectados a él como su Señor
y Salvador. Él, al ser la Vid, los sostendría y alimentaría para que
pudieran llevar «mucho fruto» en los días que tenían por delante.
El fruto que Jesús menciona se refiere probablemente al

586
testimonio que darían de él después de su resurrección y ascensión a
Dios Padre. La mayoría de sus discípulos, sus «ramas»,
abandonaron a Jesús cuando lo arrestaron y lo ejecutaron en la cruz
(ver Mt 26.56). Pero después de su resurrección recuperaron su
valor y continuaron la obra para la que Jesús los había entrenado
(ver Hch 1.13–14; 2.42–43).
En el Antiguo Testamento se menciona varias veces a la nación
de Israel como una viña (ver Sal 80.8; Is 5.2). Pero el pueblo cayó
en pecado e idolatría, convirtiéndose en una viña estéril que no dio
fruto para el Señor (ver Os 10.1). Jesús, por tanto, se ha convertido
en la Vid Verdadera (ver Jn 15.1) a quien Dios envió para traer
salvación para su pueblo.

587
VID VERDADERA
Ver Vid.

588
VIDA
Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros
también seréis manifestados con él en gloria. COLOSENSES 3.4

Estamos acostumbrados a pensar en Jesús en términos de la vida


eterna que él promete a los creyentes. Pero en este versículo de su
carta a los Colosenses, el apóstol Pablo describe a Jesús como la
Vida de los creyentes aquí y ahora. No tenemos que esperar hasta
nuestra muerte para disfrutar la vida con Jesús. Él es nuestra Vida
hoy, en el mundo presente.
Con Jesús como nuestra Vida, podemos vivir cada día con gozo,
pese a los problemas y frustraciones que surgen en nuestro camino.
Él es la esencia de la verdadera vida buena, y promete lo mismo a
los que le siguen: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la
tengan en abundancia» (Jn 10.10).
Otros nombres de Dios Hijo que subrayan la vida con sentido que
él ofrece a los cristianos es Autor de la Vida (Hch 3.15) y Verbo de
Vida (1 Jn 1.1).

Andar cada día con Cristo


El antiguo himno gospel «Cada día con Cristo», de Robert
C. Loveless, expresa el gozo de vivir con Jesús, nuestra
vida, cada día de nuestro paso por este mundo.
Cada día con Cristo
más dulce es que el anterior.
Cada día con Cristo
aumenta mi amor.
Él me salva y guarda,
y es a quien espero yo.
Cada día con Cristo
más dulce es que el anterior.

589
VIDA ETERNA
Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado
entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el
verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la
vida eterna. 1 JUAN 5.20

En varios lugares del Nuevo Testamento se describe a Jesús como


proveedor de vida eterna. Por ejemplo:

- «La dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor


nuestro» (Ro 6.23).
- «Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna» (1 Jn
2.25).
- «Esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para
vida eterna» (Jud 1.21).

Pero 1 Juan 5.20 es el único versículo de la Biblia donde se da al


mismo Jesús el nombre de Vida Eterna. El apóstol Juan estaba
probablemente pensando en la resurrección de Jesús, su ascensión al
Padre y su declaración: «Vivo por los siglos de los siglos» (Ap
1.18).
Jesús gustó la muerte como todos los mortales seres humanos.
Pero fue gloriosamente resucitado y restaurado a su lugar de honor
con Dios Padre en el cielo. Como modelo perfecto de Vida Eterna,
Jesús promete que todo el que pone su confianza en él vivirá por
siempre. El apóstol Pablo lo expresa con estas palabras: «Porque así
como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán
vivificados» (1 Co 15.22).

590
VIVO POR SIEMPRE Y PARA
SIEMPRE
Ver Vivo por los Siglos de los Siglos.

591
YO SOY
Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham
fuese, yo soy.
Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió
y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue. JUAN
8.58–59

Este nombre que Jesús se aplica a sí mismo es el equivalente al


nombre con que Dios se identificó ante Moisés junto a la zarza
ardiente (ver YO SOY EL QUE SOY en Parte 1, Nombres de Dios
Padre).
Al igual que el gran Yo Soy del Antiguo Testamento, Jesús
estaba afirmando ser eterno, fuera del tiempo, e inmutable. Él
siempre había sido y siempre sería. En otras palabras, era de la
misma esencia divina que Dios Padre.
Los líderes religiosos judíos vieron esta afirmación como una
blasfemia, así que tomaron piedras para ejecutar a Jesús (la
lapidación era el castigo que la ley del Antiguo Testamento dictaba
para tales blasfemias; ver Lv 24.16). Pero su propio escape
demostraba la afirmación; Jesús evitó sus amenazas de muerte de
manera milagrosa «atravesando por en medio de ellos». Solo
cuando llegara su hora, conforme al plan de Dios, se entregaría para
ser capturado y crucificado.

592
593
PARTE 3
Nombres de Dios Espíritu Santo
El Espíritu Santo tiene menos nombres que Dios Padre y Dios
Hijo en la Biblia. En esta sección encontrarás veintiséis
nombres asignados al Espíritu. Pero eso no significa que sea
menos importante que las dos primeras Personas de la
Trinidad.
El Espíritu Santo es el agente de Dios que convence de pecado a
las personas y las dirige al Padre en arrepentimiento y confesión.
Capacita al pueblo de Dios para la tarea de dar testimonio, los guía a
reconocer la verdad y rinde honor y gloria a Jesús el Hijo. El
Espíritu inspiró a los escritores bíblicos para registrar la revelación
de Dios de las Escrituras, y también ilumina nuestras mentes para
entender el mensaje de la Biblia.

594
ABOGADO
Ver Consolador.

595
AYUDADOR
Ver Consolador.

596
BUEN ESPÍRITU
Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná
de su boca, y agua les diste para su sed. NEHEMÍAS 9.20

Este versículo describe la provisión de Dios para los israelitas en el


desierto después de su liberación de la esclavitud en Egipto. Estas
palabras las pronunciaron los levitas del tiempo de Nehemías que
guiaron al pueblo a renovar el pacto con Dios Padre. Describieron al
Espíritu Santo como el Buen Espíritu de Dios.
Como la misma esencia de Dios es bondad, colmó a su pueblo de
bondad durante los peligrosos años de su peregrinaje por el desierto.
Los guio con su presencia en una nube y en fuego, los animó con su
promesa de poseer su tierra y los instruyó sobre cómo vivir,
mediante las leyes que le entregó a Moisés. Por medio de su Buen
Espíritu, Dios proveyó muchas cosas buenas para su pueblo.
Dios sigue siendo el Dios de bondad que nos provee
abundantemente a través de su Espíritu. Él espera que demos
ejemplo a otros de ese espíritu de bondad. El apóstol Pablo dijo a
los creyentes de Roma: «Pero estoy seguro de vosotros, hermanos
míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de
todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a
los otros» (Ro 15.14).

597
CONSEJERO
Ver Consolador.

598
CONSOLADOR
Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con
vosotros para siempre. JUAN 14.16 [NTV: Abogado Defensor; BLP:
Abogado]

Jesús dijo estas palabras a su discípulos después de contarles que su


muerte estaba cerca (ver Jn 13.33). Ya no iba a estar con ellos en un
sentido físico, pero no los iba a dejar solos. Les iba a enviar un
Consolador, el Espíritu Santo, para llenar el vacío causado por su
regreso al Padre en el cielo tras su resurrección.
Observa que Jesús se refirió al Espíritu Santo como «otro»
Consolador. La palabra griega que usó significa «otro de la misma
clase». Esto implica que Jesús mismo era el primer Consolador de
sus discípulos y que iba a enviar otro como él mismo para ejercer
como su sustituto. La presencia del Espíritu Santo sería tan cercana
y personal que parecería como si Jesús nunca se hubiera marchado.
El término griego que hay tras Consolador es parakletos, que
significa «uno llamado al lado». Es la misma palabra traducida
como Abogado, uno de los nombres de Dios Hijo (ver 1 Jn 2.1; ver
también Abogado en Parte 2, Nombres de Dios Hijo). Otras
traducciones de estas palabras en distintas versiones de la Biblia en
español nos dan también «Abogado Defensor», «Consejero»,
«Defensor» o «Intercesor».
Cuando prometió que el Consolador vendría para estar a nuestro
lado, quería decir que el Espíritu Santo nos ayudaría en nuestros
momentos de necesidad. Si estamos perdidos, dando tumbos, nos
servirá de Guía. Si estamos desanimados, nos levantará. Si estamos
confundidos, nos dará sabiduría y entendimiento. Si estamos
envueltos en dolor, nos sostendrá con su presencia. El Consolador
estará ahí, por nosotros, cuando más lo necesitemos.

599
ESPÍRITU ABRASADOR
Ver Espíritu de Juicio / Espíritu de Devastación.

600
ESPÍRITU DE ADOPCIÓN
Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez
en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el
cual clamamos: ¡Abba, Padre!. ROMANOS 8.15 [NVI: el Espíritu que
los adopta como hijos]

En este versículo, el apóstol Pablo compara nuestra situación antes


de ser creyentes con la nueva posición que disfrutamos después de
nuestra conversión. La vida vieja es comparable a la de un esclavo
en servidumbre, sin derechos ni privilegios. Pero después de venir a
la nueva vida en Cristo tenemos todas las ventajas de ser hijos de
Dios Padre.

La adopción reúne a personas distintas en una familia


unificada.
Pablo utiliza el concepto de adopción para enfatizar nuestro
nuevo estatus con Dios. Antes éramos hijos del pecado, pero Dios
nos liberó de nuestra servidumbre y nos adoptó como suyos. Tan
estrecha es nuestra relación con Dios como Padre adoptivo que
podemos llamarle «Abba», una palabra aramea equivalente a
nuestro moderno «Papá» (ver Abba, Padre en Parte 1, Nombres de

601
Dios Padre).
El Espíritu Santo juega un papel vital en este proceso de
adopción. Su presencia en nuestras vidas nos confirma que
pertenecemos a Dios. El Espíritu jamás nos dejará olvidar que
gozamos de una posición de dignidad y honor con él en la familia
de Dios Padre y el Hijo Jesús.

602
ESPÍRITU DE CONOCIMIENTO Y
DE TEMOR DE JEHOVÁ
Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de
inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de
conocimiento y de temor de Jehová. ISAÍAS 11.2

Estos dos nombres de Dios Espíritu Santo son parte de los seis que
el profeta Isaías usa en este versículo. Esto ya es de por sí inusual,
pero otra característica sorprendente de este versículo es que el
profeta agrupa estos nombres en tres parejas. Quizás pensó que
estos pares de nombres estaban estrechamente relacionados entre sí.
¿Qué relación hay, pues, entre el Espíritu de Conocimiento y el
Espíritu de Temor de Jehová? Puede que Isaías tuviera en mente un
conocido versículo de Proverbios: «El temor del SEÑOR es el
principio del conocimiento» (Pr 1.7 NVI). En la Biblia, el «temor del
Señor» significa respeto o reverencia hacia Dios. Por consiguiente,
este proverbio declara que un sano respeto por Dios es la actitud
más importante que debe tener una persona al acumular el
conocimiento que necesita para su felicidad y éxito en la vida.
Por medio de su Espíritu, Dios planta en nuestros corazones una
reverencia por él que nos lleva a honrarle en nuestras vidas. Este es
el fundamento sobre el cual construimos conocimiento y
entendimiento mediante la influencia continuada de su Espíritu.
Esto es lo que sucedió con el profeta Daniel en el Antiguo
Testamento. Siendo un muchacho, se lo llevaron cautivo cuando su
Judá natal cayó ante el ejército babilonio. Formado para servir como
administrador en el gobierno babilonio, supo mantenerse fiel a Dios
mientras cumplía con su servicio a un rey pagano. Hasta sus
captores reconocieron que «fue hallado en él mayor espíritu y
ciencia y entendimiento» (Dn 5.12).

603
ESPÍRITU DE CONSEJO Y DE
PODER
Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de
inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de
conocimiento y de temor de Jehová. ISAÍAS 11.2 [BLP: espíritu de
consejo y de valor; RVA: espíritu de consejo y de fortaleza]

La mirada del profeta Isaías viaja aquí a más de seiscientos años en


el futuro y predice la venida del Mesías. Este gran líder entre el
pueblo de Dios estaría lleno del Espíritu de Dios, a quien el profeta
se refiere como Espíritu de Consejo y de Poder.
Todos hemos conocido a personas a quienes les encanta darnos
consejos, ¡y gratis! Y conocemos a otros que son gente de acción.
Pero ¿cuántas personas conoces que puedan decirte qué hacer y
luego darte la fuerza para llevar a cabo su consejo? Hay muy pocas
personas así, pero Isaías declara que esta labor es como una rutina
del día a día para el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo sabe lo que debemos hacer para poner nuestras
vidas en sintonía con la voluntad de Dios. Nos advierte sobre los
peligros de la tentación, pero también nos da fuerza para resistirla.
Cuando tropezamos y caemos, nos reafirma en cuanto a la
restauración de nuestra relación con Dios, cuando confesamos
nuestros pecados ante Dios Padre y el Hijo Jesús.
Consejo y poder. Esta inusual combinación de facultades es una
prueba más del amor de Dios por su pueblo.

604
ESPÍRITU DE CRISTO
Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es
que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el
Espíritu de Cristo, no es de él. ROMANOS 8.9

Este es uno de esos versículos que impresionan por su


contundencia. Tiene la misma fuerza si lo leemos en otra
traducción, como la Nueva Versión Internacional: «Sin embargo,
ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el
Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno
no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo».
La primera verdad impresionante que subraya este versículo es
que el Espíritu Santo es tanto Espíritu de Dios como Espíritu de
Cristo. Es una afirmación contundente de que Jesús y el Padre son
uno, aunque distintos. Para nuestras mentes es difícil asimilar este
concepto, pero es la clara enseñanza de la Biblia.
El apóstol Pablo declara también en este versículo que el Espíritu
Santo es un don de la gracia de Dios que nos transforma cuando
aceptamos a Jesús como Salvador y Señor. Pablo va incluso más
lejos para decir que la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas
es una prueba de nuestra salvación, que demuestra que «somos de
Cristo».
Este nombre del Espíritu Santo —Espíritu de Cristo— nos
muestra también que está estrechamente relacionado con el
ministerio terrenal de Jesús y que sigue capacitando a la iglesia para
continuar la obra de Dios en nuestro tiempo. El Espíritu Santo
capacitó a los profetas para predecir la venida de Cristo al mundo
(ver 1 P 1.10–11). El Espíritu une a la iglesia, el cuerpo de Cristo, a
él como Cabeza de la iglesia (ver 1 Co 12.12–13). El Espíritu Santo
nos hace, como cristianos, crecer más y más en la semejanza del
Señor a quien servimos (ver 2 Co 3.18).
Dos nombres parecidos a este que Pablo usa para el Espíritu
Santo son Espíritu de su Hijo (Gá 4.6) y Espíritu de Jesucristo (Fil
1.19).

605
ESPÍRITU DE DEVASTACIÓN
Ver Espíritu de Juicio / Espíritu de Devastación.

Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí
los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que
descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los
cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo
complacencia. MATEO 3.16–17

606
ESPÍRITU DE DIOS
Estos versículos describen el bautismo de Jesús por Juan el Bautista
al principio de su ministerio público, un acontecimiento que aparece
en los tres Evangelios sinópticos (ver también Mr 1.9–11; Lc 3.21–
22).
Pero el Evangelio de Mateo es el único de los tres que llama
Espíritu de Dios al Espíritu Santo que descendió sobre Jesús. Este es
un nombre habitual para el Espíritu en el Antiguo Testamento (ver 1
S 11.6; Job 33.4), pero solo aparece un puñado de veces en el
Nuevo (ver Ro 8.9; 1 Co 2.11).
Quizás Mateo llamó así al Espíritu Santo porque quería enfatizar
que Jesús recibió su poder directamente de Dios cuando él envió su
Espíritu sobre su Hijo. El Evangelio de Mateo se caracteriza
también porque presenta a Jesús como el cumplimiento de la
profecía del Antiguo Testamento. Y la venida del Espíritu Santo
sobre Jesús en su bautismo cumplió la profecía de Isaías que dice
acerca del Mesías que «reposará sobre él el Espíritu de Jehová» (Is
11.2).
Una de las cosas más interesantes de este pasaje es la descripción
que Mateo hace del Espíritu Santo de Dios «que descendía como
paloma» y se posaba en Jesús. Como ser espiritual, el Espíritu Santo
es invisible. La única otra ocasión en la Biblia en que el Espíritu se
manifestó con forma visible fue en Pentecostés, cuando se apareció
a los apóstoles en «lenguas repartidas, como de fuego» y se asentó
sobre «cada uno de ellos» (Hch 2.3).

Otros nombres de Dios Espíritu


Santo que le relacionan con Dios
Padre
• «Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu
de vuestro Padre que habla en vosotros» (Mateo 10:20).
• «Siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por
nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios

607
vivo» (2 Corintios 3:3).
• «Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor
arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió
gozoso su camino» (Hechos 8:39).
• «El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me
ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a
los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a
publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de
la cárcel» (Isaías 61:1).

La aparición visible del Espíritu Santo en esta ocasión ¿sería la


forma que Dios tuvo de confirmarle a Jesús su poder y presencia?
Posiblemente, pero Jesús había sido consciente de su singular
misión desde temprana edad (ver Lc 2.48–50).
¿Realmente tenía el Espíritu Santo aspecto de paloma o es que
Mateo estaba usando lenguaje simbólico? El evangelista dice que el
Espíritu descendía «como paloma», pero el relato de Lucas concreta
que el Espíritu descendió «sobre él en forma corporal, como
paloma» (Lc 3.22).
Tal vez nos estamos dedicando demasiado a entender los detalles
de este pasaje y estamos perdiéndonos el mensaje real que Mateo
trataba de hacernos llegar. La doble conclusión es esta: (1) Dios se
complace en enviar a su Hijo al mundo como su representante
personal en una misión de redención. (2) Dicha misión es tan
importante que Dios capacita a Jesús con su propio Espíritu para la
tarea.

608
Relieve de la Iglesia de la Anunciación, en Nazaret, que
representa al Espíritu de Dios descendiendo sobre Jesús en
forma de paloma después de que Juan le bautizara.

609
ESPÍRITU DE FE
Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está
escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo
cual también hablamos. 2 CORINTIOS 4.13

El versículo de 2 Corintios 4.3 es el único lugar del Nuevo


Testamento donde al Espíritu Santo se le llama Espíritu de Fe. No
es casual que aparezca en los escritos del apóstol Pablo, quien tiene
más que decir sobre la fe que cualquier otro escritor del Nuevo
Testamento (ver cuadro de texto).
Para entender este versículo necesitamos tomar en consideración
la conocida afirmación de Pablo en Efesios acerca de la centralidad
de la fe: «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no
de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se
gloríe» (Ef 2.8–9).
Observa que Pablo no dice que nuestra fe nos salva, sino que
somos salvos por medio de la fe. Lo que nos salva es el sacrificio de
Cristo en la cruz. Hacemos nuestro ese sacrificio al poner nuestra fe
en Cristo como nuestro Salvador y Señor. La fe es nuestra respuesta
humana a su sacrificio, y debemos ejercerla para poder
experimentar el perdón por nuestros pecados y encontrar nueva vida
en Jesucristo.
Si la fe humana es un elemento esencial del proceso de salvación,
¿cómo podemos tenerla? La respuesta de Pablo es que la fe que
salva es obra del Espíritu Santo, el Espíritu de Fe. Solo él puede
convencernos de pecado y llevarnos a declarar nuestra fe en
Jesucristo como nuestro Salvador. Si no se moviera el Espíritu
Santo para encender la fe en nuestro corazón y nuestra mente,
permaneceríamos perdidos sin esperanza en nuestro pecado.

Pablo, el apóstol de la fe
• «Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios
por medio de nuestro Señor Jesucristo» (Romanos 5.1).
• «Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo

610
yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne,
lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se
entregó a sí mismo por mí» (Gálatas 2.20).
• «He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he
guardado la fe» (2 Timoteo 4.7).

611
ESPÍRITU DE FORTALEZA
Ver Espíritu de Consejo y de Poder.

612
ESPÍRITU DE GRACIA Y DE
ORACIÓN
El profeta Zacarías mira en este versículo al futuro a la venida del
Mesías, «a quien traspasaron» (clara referencia a la crucifixión de
Jesús). Junto con el Mesías, Dios Padre enviaría también al Espíritu
Santo, al que Zacarías describe como Espíritu de Gracia y de
Oración.

Fresco del siglo VI que representa al apóstol Pablo, descubierto


en una cueva de las colinas que circundan el puerto de Éfeso. La
iglesia primitiva reconocía que la vida de Pablo era ejemplo de
alguien que vive por el Espíritu de Fe.
El Espíritu Santo es el Espíritu de Gracia porque convence a las
personas de su pecado y las lleva a poner su fe en Jesucristo (ver Jn

613
16.8–11). Nadie puede ganarse la gracia de Dios ni comprar su
Espíritu para que more en su interior. Él da su gracia y su Espíritu
generosamente a aquellos que confiesan a su Hijo Jesús como
Salvador y Señor.
En otras versiones se le llama Espíritu de Súplica, que es la
oración en que una persona es consciente de su pecado y clama a
Dios por perdón. Jesús elogió al recaudador de impuestos, el
publicano, que oró: «Dios, sé propicio a mí, pecador» (Lc 18.13). El
Espíritu Santo es Espíritu de Súplica porque nos lleva a abandonar
nuestro orgullo religioso y a echarnos en los brazos de la
misericordia y la gracia de Dios para nuestro perdón y restauración.

Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de


Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien
traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose
por él como quien se aflige por el primogénito. ZACARÍAS 12.10
[NVI: espíritu de gracia y de súplica].

614
ESPIRITU DE GRACIA Y DE
SUPLICA
Ver Espíritu de Gracia y de Oración.

615
ESPIRITU DE GRACIA
Ver Espíritu de Gracia y de Oración.

616
ESPIRITU DE INTELIGENCIA
Ver Espíritu de Gracia y de Revelación.

617
ESPÍRITU DE JEHOVÁ EL SEÑOR
Ver Espíritu de Dios.

618
ESPÍRITU DE JESUCRISTO
Ver Espíritu de Cristo.

619
ESPÍRITU DE JUICIO / ESPÍRITU
DE DEVASTACIÓN
Cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie
la sangre de Jerusalén de en medio de ella, con espíritu de juicio y
con espíritu de devastación. ISAÍAS 4.4 [NVI: espíritu de juicio y
espíritu abrasador]

Este versículo del profeta Isaías subraya la obra del Espíritu Santo
como Juez. Su doble título —Espíritu de Juicio y Espíritu de
Devastación— muestra que actúa con Dios Padre y con el Hijo
Jesús en ejecutar el juicio divino contra el pecado y la rebelión.
Isaías habla en este pasaje acerca del juicio del Espíritu contra la
pecadora nación de Judá, pero las tres Personas de la Trinidad
tienen la autoridad para ejecutar juicio contra el pecado allá donde
esté.
Otras versiones traducen Espíritu Abrasador, lo que describe el
juicio divino como fuego. La mayoría pensamos en el fuego en
términos negativos, debido a la destrucción que provoca. Pero
también puede purificar, como cuando se someten a altísimas
temperaturas los minerales para separar la escoria de metales
preciosos como la plata. Como cristianos, debemos orar que el
Espíritu Abrasador nos convenza de pecado, refine nuestras vidas y
nos dé forma como instrumentos útiles en el servicio de Dios.
Estos nombres de Dios Espíritu Santo son parecidos a otros
apelativos con los que conocemos a Dios Padre y a Dios Hijo. A
Dios se le llama Fuego Consumidor (He 12.29), y se describe a
Jesús como Fuego purificador (Mal 3.2).

620
Trono de juicio en el antiguo enclave de Dan, en el norte de
Israel.

621
ESPÍRITU DE LA PROFECÍA
Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo
hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el
testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es
el espíritu de la profecía. APOCALIPSIS 19.10

El apóstol Juan, autor del libro de Apocalipsis, quedó sobrecogido


ante un ángel junto al trono de Dios. El ángel le dijo que no le
adorase a él, sino a Dios y a su Hijo Jesucristo. El ángel identificó a
continuación al Espíritu Santo, quien da testimonio de Jesús como
Espíritu de la Profecía.
Los profetas del Antiguo Testamento hablaban con frecuencia del
Mesías que había de venir. Sus pensamientos no procedían del
poder de su intelecto, sino que eran revelación directa de Dios por
medio de su Espíritu Santo.
Estas profecías inspiradas no se limitaron al Antiguo Testamento.
Cuando Simeón vio al niño Jesús en el templo, declaró que era el
largamente esperado Mesías enviado finalmente por Dios a su
pueblo. Esta verdad le fue revelada a Simeón por el Espíritu Santo
(ver Lc 2.25–27).

622
ESPIRITU DE ORACION
Ver Espíritu de Gracia y de Oración.

623
ESPIRITU DE PODER
Ver Espíritu de Consejo y de Poder.

624
ESPÍRITU DE REVELACION
Ver Espíritu de Sabiduría y de Revelación.

Mosaico superior en la capilla de entrada de la Cueva del


Apocalipsis, en la isla de Patmos, que representa a Juan
dictando su visión registrada en el libro de Apocalipsis.

625
ESPÍRITU DE SABIDURÍA Y DE
REVELACION
Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os
dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.
EFESIOS 1.17

Este nombre del Espíritu Santo —Espíritu de Sabiduría y de


Revelación—, mencionado por Pablo, nos sorprende debido a su
combinación de tres importantes ingredientes de la vida espiritual:
sabiduría, revelación y conocimiento.
Revelación es el proceso mediante el cual Dios se da a conocer al
hombre. Nuestra mente humana no sabría nada sobre Dios si él no
hubiera elegido revelársenos. Dios ha hecho esto sobre todo por
medio de las Escrituras.
Los escritos que conforman la Biblia fueron revelados por Dios.
Pero él inspiró a los seres humanos mediante la actividad de su
Espíritu para entender estos divinos mensajes y ponerlos por escrito.
El apóstol Pedro declara: «Ninguna profecía de la Escritura surge de
la interpretación particular de nadie. Porque la profecía no ha tenido
su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de
parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo» (2 P 1.20–21 NVI).
A través de las Escrituras inspiradas obtenemos conocimiento
sobre Dios: su naturaleza como Creador, Sustentador y Redentor.
Pero el Espíritu nos enseña más que información de hechos sobre
Dios. Llegamos a conocerle de una manera personal como el Dios
que nos amó tanto como para enviar a su propio Hijo, Jesucristo,
para salvarnos de nuestros pecados.
Por último, la sabiduría es uno de los ministerios del Espíritu
Santo en nuestras vidas. Sabiduría es la capacidad de aplicar los
hechos a situaciones prácticas. Conocer la verdad es una cosa, y
aplicar y vivir la verdad es otra distinta. El Espíritu Santo nos da la
sabiduría para honrar a Dios con la forma en que vivimos nuestra fe
en el mundo real.
Otro nombre del Espíritu Santo similar a Espíritu de Sabiduría y

626
Revelación es Espíritu de Sabiduría y de Inteligencia (Is 11.2).
Además de inspirar a los hombres a escribir la revelación de Dios en
la Biblia, el Espíritu Santo colabora con nosotros cuando leemos sus
Escrituras. Abre nuestro entendimiento para que podamos captar y
aplicar el mensaje de Dios para nuestras vidas. Con el Espíritu
Santo como Guía y Ayudador nuestro, la Biblia es siempre tan
nueva y llena de significado como el último noticiario de la
televisión.

627
ESPÍRITU DE SANTIDAD
Ver Espíritu Santo de Dios.

628
ESPÍRITU DE SU HIJO
Ver Espíritu de Cristo.

629
ESPÍRITU DE TEMOR DEL SEÑOR
Ver Espíritu de Conocimiento y de Temor de Jehová.

630
ESPÍRITU DE VALOR
Ver Espíritu de Consejo y de Poder.

631
ESPÍRITU DE VERDAD
Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la
verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará
todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
JUAN 16.13

Este es uno de los tres lugares del Evangelio de Juan donde Jesús se
refiere al Espíritu Santo con este nombre (ver también Jn 14.16–17;
15.26–27). En los tres casos estaba explicándoles a sus discípulos
que iba a dejarlos pronto para volver con el Padre. Pero ellos
seguirían sintiendo su presencia por medio de la actividad del
Espíritu de Verdad en sus vidas.
Una dimensión de la verdad es que debe coincidir con los hechos.
En otras palabras, ¿son los hechos los que apoyan una afirmación
específica demostrando que es verdad? Pero algo que es de verdad
puede también referirse a que es permanente o auténtico, en
contraste con algo que no dura o que es artificial o de escaso valor.
El segundo significado de verdad es el que Jesús tenía en mente
cuando se refirió al Espíritu Santo como Espíritu de Verdad. Sus
discípulos iban a descubrir que el Espíritu es perdurable y se puede
confiar en él. Él jamás los dejaría ni los abandonaría. Cuando todo
lo demás se desmoronara y se deshiciera, el Espíritu seguiría dando
poder a sus vidas.
En Juan 15, Jesús dice a sus discípulos que el Espíritu de Verdad
también los ayudaría a dar testimonio de él, «porque habéis estado
conmigo desde el principio» (Jn 15.27). El recuerdo de la presencia
física de Jesús iría menguando en sus mentes con el paso del
tiempo, pero el Espíritu Santo los ayudaría a recordar su vida y
enseñanzas y a transmitir estas verdades a otros. Esto es
exactamente lo que ocurrió en el libro de Hechos cuando los
apóstoles dieron testimonio de Jesús a personas que no le habían
conocido en su cuerpo de carne.
Pero ni siquiera los discípulos iban a vivir para siempre. Para
preservar un registro de la vida de Jesús, escribieron, bajo la
dirección del Espíritu Santo, lo que recordaban de él. Repitieron

632
además estas historias a otros cristianos de entonces, quienes
escribieron fielmente esos relatos presenciales. Lo registrado se
transmitió a las generaciones futuras por medio de los Evangelios
del Nuevo Testamento. Todos los creyentes somos beneficiarios de
su fiel testimonio.
Jesús tenía razón. El Espíritu de Verdad es eterno. Sigue
revelando la verdad sobre Jesús casi dos mil años después de su
muerte, resurrección y ascensión. Aunque no hemos visto
físicamente a Jesús, sentimos su presencia por medio de la obra de
su Espíritu.

633
ESPÍRITU DE VIDA
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de
la ley del pecado y de la muerte. ROMANOS 8.2.

Esta afirmación del apóstol Pablo nos recuerda otra de sus famosas
declaraciones acerca del Espíritu Santo en 2 Corintios 3.17: «Donde
está el Espíritu del Señor, allí hay libertad». Cuando habla de la «ley
del Espíritu de vida», Pablo se refiere al principio por el cual opera
el Espíritu Santo.
La vida en el Espíritu nos da el poder para vivir libres de la ley, o
del principio del pecado y la muerte. Esto no significa que los
cristianos no experimentemos la muerte, porque la muerte física es
lo que nos corresponde a todos los seres humanos. Pablo quiere
decir que los que han aceptado a Jesucristo como Salvador y Señor
ya no están bajo la servidumbre del pecado y la muerte. Así como
Jesús derrotó a la muerte, también ha prometido que todos los
creyentes gozarán de vida eterna con él.
Como Espíritu de Vida, el Espíritu Santo comparte este nombre
con Jesús (ver Vida y Resurrección y Vida en Parte 2, Nombres de
Dios Hijo). Los que tienen a Jesús y el Espíritu Santo en sus vidas
no son rehenes de la amenaza de la muerte.

Vida para la iglesia


En su himno «Oh, Espíritu del Dios vivo», Henry H.
Tweedy ora que el Espírtu Santo siga facultando a la iglesia
para que desarrolle su obra en el mundo.
Oh, Espíritu del Dios vivo,
tu fuego divino y luz
derrama en los redimidos
por la sangre de la cruz.
Llénanos de gozo y fuerza,
con tu justicia y tu paz;
sea Cristo la vida nuestra
y el dolor no reine más.

634
Tapiz de la escuela de Rafael, en Bruselas, que ilustra el
Espíritu de Vida culminando en la resurrección de Jesús.

635
ESPÍRITU DEL DIOS VIVO
Ver Espíritu de Dios.

636
ESPÍRITU DEL PADRE
Ver Espíritu de Dios.

637
ESPÍRITU DEL SEÑOR
Ver Espíritu de Dios.

638
ESPÍRITU ETERNO
¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu
eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras
conciencias de obras muertas [NVI: las obras que conducen a la
muerte] para que sirváis al Dios vivo? HEBREOS 9.14

Los Evangelios dejan claro que el Espíritu Santo dirigió y dio fuerza
a Jesús a largo de su ministerio público. Por ejemplo, Jesús fue
guiado por el Espíritu a la región de Galilea, donde empezó a
enseñar y a sanar (ver Lc 4.14). Expulsaba demonios de la gente
«por el Espíritu de Dios» (Mt 12.28). Y este versículo del libro de
Hebreos demuestra que el Espíritu Santo —descrito aquí como el
Espíritu Eterno— dio a Jesús la determinación y fuerza para ofrecer
su vida como sacrificio para expiar nuestros pecados.
Este es el único lugar de la Biblia donde aparece la expresión
«Espíritu Eterno». Claramente, identifica al Espíritu Santo como un
ser divino. Solo las tres Personas de la Trinidad —Padre, Hijo y
Espíritu Santo— son eternas. Todo lo demás es creado.

La obra creadora del Espíritu de


Dios
• «El espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente
me dio vida» (Job 33.4).
• «Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos; y todo
el ejército de ellos por el aliento de su boca» (Salmos
33.6).
• «Envías tu Espíritu, son creados: y renuevas la faz de la
tierra» (Salmos 104.30).

El carácter eterno del Espíritu Santo se hace evidente en el primer


libro de la Biblia. Cuando Dios empezó a modelar y dar forma al
universo, «el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas»
(Gn 1.2). Por tanto, el Espíritu de Dios existía con Dios antes del

639
comienzo del tiempo, y participó con él en la creación del mundo.
La Biblia deja claro que Jesús también participó con su Padre en la
creación (ver Jn 1.1–3). De modo que la creación fue una actividad
en la que desempeñaron un papel activo las tres Personas de la
Deidad.

640
ESPÍRITU FIEL
Ver EspÍritu Noble.

641
ESPÍRITU NOBLE
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto
dentro de mí […]. Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu
noble me sustente SALMOS 51.10, 12 [NTV: espíritu fiel]

La súplica de perdón de David en Salmos 51 es una de las más


elocuentes oraciones de la Biblia. Había conspirado para el
asesinato de Urías, el marido de Betsabé, para que no se descubriera
su pecado de adulterio, que resultó en embarazo (ver 2 S 11.1–17).
El gran pecado de David lo había apartado de Dios. Oró por la
restauración de su relación («un espíritu recto»), para lo que el
Espíritu de Dios tenía que intervenir. Por la obra que tenía que hacer
en él, lo llama Espíritu Noble, y en la versiones antiguas de la
Reina-Valera es Espíritu Libre.
El Espíritu de Dios se puede llamar «libre» en dos sentidos. Es
libre porque Dios Padre ofrece su presencia de forma libre y gratuita
a los que aceptan a su Hijo Jesús como Salvador y Señor. No
podemos comprar el perdón y la gracia de Dios (ver Hch 8.18–20;
Ef 2.8). Pero él lo ofrece de buena gana a quienes se arrepienten de
sus pecados y entregan sus vidas a Dios como su Señor.
El Espíritu Santo también es libre en el sentido de que no está
limitado por nuestras expectativas. Dios es soberano; no tiene que
esperar nuestro permiso para actuar en su mundo. A veces, sus
acciones nos toman por sorpresa. Por ejemplo, a la iglesia primitiva
le costó darse cuenta de que el evangelio era para todas las
personas, no solo para los judíos. La famosa visión del apóstol
Pedro en la azotea del Simón el curtidor le convenció de que «a
ningún hombre llame común o inmundo»
(Hch 10.28).

Libre como el viento


Así es como Jesús le describe a Nicodemo la obra del
Espíritu Santo de Dios:
«El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni

642
sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que
es nacido del Espíritu» (Juan 3.8).

Pedro se encontró con el Espíritu Libre, o Noble, que no está


sujeto a prejuicios, cuando se le ordenó que comiera animales
«impuros» estando en casa de Simón el curtidor, según se
representa en esta pintura del Monasterio de San Pedro en Jaffa
(Jope).
La capacidad para entender esto le vino a Pedro del Espíritu
Santo, quién trajo a muchos gentiles a la fe salvadora en Jesucristo.
La labor del Espíritu Noble, o Libre, de Dios es evidente en todo el
libro de Hechos. La obra del Espíritu en este libro del Nuevo
Testamento es tan poderosa que a menudo lo llamamos «Hechos del
Espíritu Santo», en lugar de «Hechos de los apóstoles».
Debemos estar agradecidos de que el Espíritu Noble de Dios no
esté limitado por el tiempo o las circunstancias. Él no cesó en su
trabajo hasta convencernos de nuestro pecado, llevarnos a nuestro

643
arrepentimiento de rodillas y traernos al reino de Dios.

644
ESPÍRITU NUEVO
Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de
vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré
un corazón de carne. EZEQUIEL 36.26

Así como se conoce a Jeremías como el profeta del nuevo pacto (ver
Jer 31.31–34; ver también, Esposo en Parte 1, Nombres de Dios
Padre; y Mediador de un Nuevo Pacto en Parte 2, Nombres de Dios
Hijo), así también se podría conocer a Ezequiel como el profeta del
Espíritu Nuevo. Este nombre del Espíritu Santo solo lo encontramos
en su libro, donde lo usa tres veces (ver también Ez 11.19; 18.31).
La palabra nuevo no significa que Dios fuera a dar el Espíritu
Santo a su pueblo por primera vez en algún momento del futuro. El
Espíritu Santo estaba activo con Dios Padre en la Creación y entre
personas escogidas en los tiempos del Antiguo Testamento. Espíritu
Nuevo alude a la redención espiritual que Dios iba a proveer para su
pueblo por medio de su amor y su gracia. El Espíritu de Dios iba a
vincular a los creyentes con él en un nuevo pacto sellado con la
sangre de Jesucristo

645
ESPÍRITU QUE ESTABA EN
MOISÉS
Entonces Jehová descendió en la nube, y le habló; y tomó del
espíritu que estaba en él [Moisés], y lo puso en los setenta varones
ancianos; y cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no
cesaron. NÚMEROS 11.25

Durante el éxodo de Egipto, los israelitas frustraron no pocas veces


a Moisés, su líder escogido por Dios. Finalmente, Moisés acabó
cansado de sus constantes disputas y de la carga de un liderazgo en
solitario. Necesitaba a otros que le ayudaran con la tarea de
escuchar las quejas y resolver los conflictos. Le dijo al Señor: «No
puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en
demasía» (Nm 11.14).

Líderes de la Biblia facultados por


el Espíritu de Dios
• Balaam (Números 24.2)
• Josué (Números 27.18; Deuteronomio 34.9)
• Otoniel (Jueces 3.9–10)
• Gedeón (Jueces 6.34–35)
• Jefté (Jueces 11.29)
• Sansón (Jueces 13.24–25; 14.6, 19; 15.14)
• Saúl, rey de Israel (1 Samuel 10.10; 11.6–7)
• David (1 Samuel 16.13; 2 Samuel 23.1–2)
• Amasai (1 Crónicas 12.18)
• Azarías (2 Crónicas 15.1)
• Zacarías (2 Crónicas 24.20)
• Ezequiel (Ezequiel 2.2; 8.3)
• Miqueas (Miqueas 3.8)
• Jesús (Lucas 4.14)
• Felipe (Hechos 8.29)
• Pablo y Bernabé (Hechos 13.2, 4)

646
Dios respondió dando instrucciones a Moisés para seleccionar a
setenta ancianos con dotes de liderazgo de entre los principales de
las tribus. Luego Dios los facultó para sus cargos como ayudantes
de Moisés llenándolos con el Espíritu que estaba en Moisés. El
mismo Espíritu de Dios que capacitaba a Moisés para su
responsabilidad como líder entre el pueblo de Dios fortalecería a los
ancianos para su labor bajo la supervisión de Moisés.
Este relato muestra que el liderazgo y el Espíritu Santo van juntos
como un lienzo y un marco en un cuadro. Dios nunca selecciona a
personas para un trabajo sin darles poder mediante su Espíritu para
cumplir con la tarea para la que han sido llamadas. La Biblia está
llena de ejemplos de personas a las que Dios llenó con su Espíritu
después de llamarlas a servir como líderes de su pueblo (ver cuadro
de texto, p. 225).
Si Dios te ha llamado a alguna importante labor de liderazgo,
puedes descansar seguro de que su Espíritu te pondrá al nivel del
desafío.

647
ESPÍRITU QUE LOS ADOPTA
COMO HIJOS
Ver Espíritu de Adopción.

648
ESPÍRITU SANTO
Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el
Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia
del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. HECHOS 20.28

Estas palabras de despedida del apóstol Pablo a los ancianos de la


iglesia en Éfeso están en uno de los muchos lugares de la Biblia
donde se habla del Espíritu Santo.
En la más importante de las versiones inglesas antiguas, la
versión King James, este nombre contenía aquí la palabra ghost, en
lugar de spirit. En los tiempos de su primera publicación, estas
palabras eran prácticamente sinónimas, pero en la actualidad, ghost
se usa para referirse a la aparición fantasmagórica y sobrenatural de
un difunto. En las traducciones modernas ya no aparece ese nombre
en inglés.

649
ESPÍRITU SANTO DE DIOS
Estas palabras del apóstol Pablo a los creyentes de Éfeso subrayan
varias importantes verdades acerca del Espíritu Santo.

La lista que da Pablo del fruto del


Espíritu (Gálatas 5.22–23)
• amor
• gozo
• paz
• paciencia
• benignidad
• bondad
• fe
• mansedumbre
• templanza

Ninguna palabra corrompida [NVI: conversación obscena] salga de


vuestra boca, sino la que sea buena. a fin de dar gracia a los oyentes.
Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis
sellados para el día de la redención. EFESIOS 4.29–30

Leyendo este versículo está claro que el Espíritu Santo puede ser
contristado o apenado por las acciones pecaminosas de los
cristianos. Esto demuestra que el Espíritu Santo no es una fuerza
etérea y vaga, sino una persona. Solo una persona puede
experimentar emociones como la tristeza. Por tanto, no debemos
hablar del Espíritu como «eso» sino como «él». Él es personal, tanto
como Dios Padre y Dios Hijo.
Este versículo enfatiza también la obra selladora del Espíritu
Santo. Un sello simboliza propiedad y seguridad. El sello del
Espíritu Santo sobre nosotros como cristianos nos marca como
propiedad de Dios hasta el día de nuestra total y definitiva
redención al final del tiempo (ver Ro 8.23).
Si algunos cristianos contristan al Espíritu Santo, se deduce que

650
hay ciertos hechos y actitudes que le complacen y alegran. Entre
ellos está el fruto del Espíritu en la famosa lista del apóstol Pablo en
Gálatas 5.22–23 (ver cuadro de texto). Pablo contrasta estos
atributos positivos con obras de la carne que enumera en Gálatas
5.19-21. El fruto que damos como cristianos debe ser producto de la
influencia del Espíritu divino en nuestras vidas, y no de nuestra
naturaleza humana carnal.

651
ESPÍRITU SANTO DE LA
PROMESA
En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el
evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis
sellados con el Espíritu Santo de la promesa. EFESIOS 1.13 [NVI: el
Espíritu Santo prometido]

Este es el único lugar de la Biblia donde se llama así al Espíritu


Santo. El apóstol Pablo lo usó en este largo saludo a la iglesia en
Éfeso, una congregación que había fundado y en la que había
pasado más de dos años (ver Hch 19.1–12). Pablo quería que los
cristianos efesios se dieran cuenta del tesoro que habían recibido en
el Espíritu Santo de la Promesa.

652
Los sellos, como este antiguo sello sumerio, se usaban para
autentificar la autoridad de su usuario. Actualmente, Dios usa el
Espíritu Santo como su sello, autentificando el hecho de que le
pertenecemos.
Este es un nombre adecuado para el Espíritu, a causa de la
revelación que recibió el profeta Joel unos seiscientos años antes del
tiempo de Pablo. Dios prometió por medio de Joel que iba a
derramar su Espíritu «sobre toda carne […] Y también sobre los
siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días»
(Jl 2.28–29).
El Espíritu de Dios estaba activo entre el pueblo de Dios en los
tiempos del Antiguo Testamento, pero el Espíritu parecía darse
únicamente a líderes escogidos para llevar a cabo tareas concretas

653
(ver Espíritu que Estaba en Moisés). La promesa de Dios a través
de Joel decía que en el futuro Dios iba a poner su Espíritu como una
presencia constante en todo su pueblo.
Durante el ministerio terrenal de Jesús, él renovó esta promesa de
Dios Padre. Jesús dijo a sus discípulos que les enviaría a su Espíritu
como Consolador (ver más arriba) después de su ascensión al
Padre. Su Espíritu los llenaría con poder para que pudieran
continuar su obra por medio de la iglesia después de su partida (ver
Jn 14.16, 26; Hch 1.8).
Pero estas promesas de Joel y Jesús sobre la venida del Espíritu
se cumplieron el día de Pentecostés. El «estruendo como de un
viento recio que soplaba» y la aparición de «lenguas de fuego»
sobre cada uno de los apóstoles despejaron cualquier duda acerca de
que habían sido llenados del Espíritu Santo (ver Hch 2.2–3). Esto
les dio confianza y poder y los convirtió en denodados testigos de
Jesucristo.
El Espíritu Santo es también el Espíritu de la Promesa, por lo que
provee para los cristianos de todas las generaciones. Pablo declara
en este versículo que todos los creyentes son sellados por el
Espíritu.
Este «sellado» es una referencia al proceso mediante el cual se
autentificaban los documentos en la época bíblica. Un rey podía
sellar un decreto o una proclamación oficial con su sello real para
mostrar que se había emitido con su autoridad. Había que obedecer
esa orden porque venía de la más alta autoridad del lugar.
Que el Espíritu Santo nos haya sellado en nuestra conversión
demuestra que pertenecemos a Jesucristo. Tenemos su promesa
irrevocable de que estará con nosotros para siempre, en esta vida y
en la venidera. Cuando el Espíritu nos pone su sello estamos
seguros y a salvo en el amor de Dios.

654
GLORIOSO ESPÍRITU
Si sois vituperados [NVI: si los insultan] por el nombre de Cristo,
sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa
sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado,
pero por vosotros es glorificado. 1 PEDRO 4.14 [NVI: Espíritu de
gloria]

El apóstol Pedro estaba quizás recordando la ocasión en que Jesús


enseñó a sus discípulos qué hacer cuando fuesen perseguidos por
seguirle. Les dijo: «No os preocupéis por cómo o qué hablaréis;
porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque
no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre
que habla en vosotros» (Mt 10.19–20).
En efecto, Jesús les dijo que no tratasen de vengarse ni resistirse
ante sus perseguidores, sino que confiaran en que el Espíritu Santo
—el Glorioso Espíritu— cuidaría de ellos y les daría las palabras
para sus refutaciones. El mismo Espíritu que guio a Jesús a lo largo
de su ministerio permanecería también con sus discípulos,
fortaleciéndolos para servir como denodados testigos de él.
El Glorioso Espíritu no nos abandona durante nuestros tiempos
de persecución. Él nos honra por nuestro sufrimiento sacrificial al
servicio de Dios, así como glorificó a Jesús al levantarle de los
muertos (ver 1 P 3.18).

655
PODER DEL ALTÍSIMO
Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y
el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también
el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. LUCAS 1.35
[BLP: el poder del Dios Altísimo]

Estas palabras de reafirmación se las dijo el ángel Gabriel a María,


la madre de Jesús. Aunque María era virgen, iba a dar a luz al Hijo
de Dios. Su concepción iba a tener lugar por medio de la acción del
Espíritu Santo, al que Gabriel describe como el Poder del Altísimo.
Ninguna otra palabra describe la obra del Espíritu de Dios mejor
que poder. A lo largo de la Biblia, este es el rasgo dominante de su
labor milagrosa.
Por ejemplo, Saúl, como primer rey de Israel, aprendió de
primera mano acerca del poder abrumador del Espíritu Santo.
Celoso de David hasta perder el juicio, Saúl envió asesinos a
matarle. Pero el Espíritu de Dios vino sobre ellos, haciendo que se
pusieran a profetizar en lugar de cumplir las órdenes del rey.
Por último, el propio Saúl fue a matar a David, pero le ocurrió lo
mismo (ver 1 S 19.19–24). Cayó en un trance profètico y la gente se
preguntaba: «¿También Saúl entre los profetas?» (1 S 19.24). El rey
Saúl era el hombre más poderoso de Israel, pero no era rival para el
Espíritu Santo y su poder. El Espíritu de Dios protegió a David, que
había sido seleccionado por el Señor para suceder a Saúl como rey.
En el Nuevo Testamento, cuando Jesús se preparaba para ir a su
Padre, dijo a sus discípulos: «Recibiréis poder, cuando haya venido
sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén,
en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hch 1.8).

El poder del Espíritu Santo en


Pentecostés (Hechos 2.1–4)
«Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos
unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo

656
como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la
casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas
repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de
ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y
comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les
daba que hablasen».

Tal como Jesús había prometido, el Espíritu Santo facultó a sus


discípulos y a otros cristianos para llevar a cabo la Gran Comisión.
El derramamiento inicial del Espíritu Santo se produjo el día de
Pentecostés (ver cuadro de texto), y transformó a los seguidores de
Jesús en atrevidos testigos suyos. Su celo al predicar el evangelio se
describe por todo el libro de Hechos. Desde los judíos a los
samaritanos y hasta los gentiles, las buenas nuevas sobre Jesús se
extendieron como un incendio forestal hasta alcanzar el centro del
Imperio romano, la ciudad de Roma (ver Hch 28.14–31).

657
Pintura de la Iglesia de la Anunciación, en Nazaret, que
representa al ángel Gabriel informando a María de que el Poder
del Altísimo la cubriría con su sombra.
Pero el Espíritu Santo no ha restringido su obra a su labor de
aquella lejana época. En nuestros días sigue en acción por medio de
aquellos que siguen a Jesús como Señor y Salvador. Dios Padre hará
su obra a través de nosotros los cristianos: «No con ejército, ni con
fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos» (Zac
4.6).

658
PODER DEL DIOS ALTÍSIMO
Ver Poder del Altísimo.

659
SANTO
Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas
[NVI: de manera que conocen la verdad]. 1 JUAN 2.20

El nombre Santo se aplica a Dios Padre y al Hijo Jesús (ver Santo


en Parte 1, Nombres de Dios Padre; y Parte 2, Nombres de Dios
Hijo). En este versículo, el apóstol Juan se refiere también al
Espíritu Santo mediante este nombre.
Juan deja claro en este versículo que el papel específico del
Espíritu Santo como el Santo es proteger a los cristianos de
pensamientos erróneos acerca de la naturaleza de Jesús. Algunos
falsos maestros del tiempo de Juan estaban diciendo que Jesús era el
divino Hijo de Dios, pero negando que hubiera venido al mundo en
forma humana. Para ellos, solo parecía humano. En su segunda
epístola, el apóstol Juan declara también que Jesús era plenamente
humano y plenamente divino (ver 2 Jn 7).
La palabra unción en este versículo de 1 Juan se refiere al acto de
ungir. Así pues, Juan declara que el Santo unge o llena a los
creyentes con la verdad sobre Jesús. Conocemos «todas las cosas»
—o aquello que realmente necesitamos conocer— acerca de Jesús y
su naturaleza como Dios y hombre que vino al mundo como
Mediador entre Dios y el hombre.

660
SIETE ESPÍRITUS, LOS
Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros,
del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que
están delante de su trono; y de Jesucristo el testigo fiel. APOCALIPSIS
1.4–5

A muchos estudiantes de la Biblia les desconcierta esta referencia al


Espíritu Santo como Siete Espíritus. Los escritos del apóstol Pablo
nos enseñan que el Espíritu Santo es uno. A los creyentes de
Corinto les dijo que «por un solo Espíritu fuimos todos bautizados
en un cuerpo» (1 Co 12.13). ¿Cómo podía, entonces, el apóstol Juan
en estos versículos de Apocalipsis afirmar que el Espíritu Santo es
Siete Espíritus?
La mejor explicación es que Juan utiliza el número siete para
hacer hincapié en la plenitud y completitud del Espíritu Santo. En
los tiempos de la Biblia, el siete se consideraba el número perfecto,
y aparece con frecuencia a lo largo de la Escritura para simbolizar
totalidad y perfección (ver Dt 16.15; Mt 18.21–22). Juan usa el
número siete en este sentido muchas veces en Apocalipsis: siete
candeleros (1.12), siete estrellas (1.16), siete sellos (5.1), siete
cuernos (5.6) y siete ojos (5.6).

661
SOPLO DEL OMNIPOTENTE
El espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio
vida. JOB 33.4

Este nombre del Espíritu Santo lo hemos tomado del largo discurso
del joven Eliú a Job. Lo pronunció después de que los otros tres
amigos del afligido —Elifaz, Bildad y Zofar (ver Job 2.11)—
hubiesen terminado de hablar.
Eliú declaró que debía su vida al Soplo del Omnipotente. Se trata
de una referencia a la creación divina del primer hombre en el
huerto del Edén. El Señor «sopló en su nariz aliento de vida, y fue el
hombre un ser viviente» (Gn 2.7). Fue el propio soplo de Dios lo
que trajo a Adán a la vida. Incluso hoy, nuestra capacidad de
inspirar el vitalizador oxígeno en los pulmones es una prueba del
cuidado que Dios tiene del mundo físico por medio de su Espíritu.
El Espíritu Santo, o Soplo del Omnipotente, también da energía a
los cristianos en un sentido espiritual. Justo antes de su ascensión a
su Padre, Jesús facultó a sus seguidores para la tarea de llevar a
cabo su obra, y lo hizo soplando sobre ellos y diciendo: «Reciban el
Espíritu Santo» (Jn 20.22 NVI). Este es el mismo Espíritu vivificante
que capacita a los cristianos de nuestro tiempo para dar testimonio a
otros acerca del poder transformador de Dios.

El aliento del Espíritu


En su himno «Dame tu aliento» (conocido en español como
«Lléname»), Edwin Hatch expresa la oración de cada
creyente pidiendo el divino poder del Padre por medio de
su Espíritu.
¡Dame tu aliento, oh Señor!
Lléname con tu poder.
Arda en mí tu llama de amor,
que consuma mi ser.
¡Sopla en mí, lléname!
¡Dame tu aliento, oh Señor!

662
Ten mi corazón, de ti llénalo.
¡Dame tu aliento, oh Señor!

663
Las referencias bíblicas en negrita indican los pasajes que sirven de
fondo para los artículos principales sobre los nombres divinos
incluidos en el libro. Por ejemplo, Génesis 3.15 contiene una
profecía acerca de Jesús el Mesías como Simiente de la Mujer.
Puedes ver el artículo sobre este nombre de Jesús en la página 189.
Los números en cursiva indican los números de página en el libro.

GÉNESIS
1.1, 201
1.1–31, 171
1.2, 223
1.3, 132, 201
1.3–5, 46
1.17, 52
1.26, 165
2.2–3, 187
2.3, 40
2.7, 158, 233
2.17, 157
3.6, 157
3.15, 189
3.19, 186
12.1–3, 28, 99, 110
12.1–5, 27
12.2–3, 21, 134
12.3, 116
12.8, 185
13.15–17, 28
14.1–24, 22
14.12–20, 192
14.18–19, 22
14.19, 27
16.7–11, 71
16.13, 28
17.1, 28
18.25, 44
18.25, 33

664
19.1, 45
19.15–17, 45
21.33, 27
22.11–12, 71
22.14, 42
26.24, 189
31.11, 71
32.28, 35
35.10, 35
37.9, 103
42.6, 30
43.26, 103
44.14, 103
49.8–12, 131
49.10, 188
49.24, 21

ÉXODO
2.14, 163
3.1–2, 72
3.2, 34, 39
3.12, 39, 98
3.14, 66
3.15, 23
6.3, 39
9.27, 30
12.21–23, 89
12.30–34, 150
12.34, 147
12.40, 23
13.2, 160
13.3–10, 150
13.21, 34, 46, 50, 177
14.21–27, 177
14.31, 180
15.1–19, 33, 175
15.2, 33

665
15.26, 40
17.9, 125
17.15, 42
20.1–17, 45
20.3, 22
20.8, 186
20.12, 117
24.16–17, 52
31.13, 40
40.12–15, 143
40.34, 51

LEVÍTICO
8.10–12, 194
14.11–13, 88
16.1–6, 143
24.16, 206

NÚMEROS
1.27, 131
9.17, 57
10.14, 131
11.6–9, 150
11.14, 226
11.25, 225
12.7, 122
12.7–8, 180
12.10–16, 40
13.1–3, 158
13.16, 125
14.24, 189
20.8–11, 177
21.5–9, 40
24.2, 225
24.17, 85, 103
26.22, 131
27.18, 225

666
28.26, 160
35.6–7, 49

DEUTERONOMIO
16.15, 232
18.18, 110
21.17, 55
32.6, 50
33.27, 49
33.27, 49
34.5, 189
34.9, 225

JOSUÉ
3.10, 29
3.13, 27
3.14, 57
5.14, 164
5.14, 72
19.9, 55
20.7–9, 49
24.29, 189

JUECES
3.9–10, 225
6.11–12, 72
6.23–24, 43
6.34–35, 225
7.12–25, 39
11.29, 225
13.1–18, 72
13.24–25, 225
14.5–6, 131
14.6, 225
14.19, 225
15.14, 225

RUT

667
1.4, 196
1.20, 194
4.1–11, 56
4.13–22, 196

1 SAMUEL
2.2, 61
3.9–10, 189
7.9, 88
8.4–9, 172
10.10, 225
11.6, 212
11.6–7, 226
12.12, 58
12.17, 185
15.29, 21
16.1, 131
16.1–13, 197
16.10–13, 164
16.13, 157, 194, 225
17.26, 29
17.37, 46, 131
18.10–11, 45
19.11–12, 45
19.19–24, 230
19.24, 230
20.1, 17
22.1, 58
23.24–28, 45

2 SAMUEL
3.18, 180
6.14–15, 59
7.1–16, 117
7.8–17, 100
7.12–16, 170
11.1–17, 223

668
22.1, 17
22.2, 45
22.14, 17
22.47, 62
23.1, 36
23.1–2, 225
23.3, 21, 62

1 REYES
1.26, 180
3.6, 180
8.11, 51
8.23, 20
11.34, 163
12.8, 86
12.16–19, 86
14.18, 189
17.17–24, 110
21.1–16, 44
22.34–40, 44

2 REYES
4.18–37, 162
5.17, 27
9.30–37, 44
9.36, 189
20.1–10, 40
21.1, 60

1 CRÓNICAS
12.18, 225
16.13, 100
29.1, 100

2 CRÓNICAS
15.1, 225
19.11, 111
24.20, 225

669
31.5, 160

ESDRAS
2.2, 125
5.12, 24
6.9–10, 24
7.12, 176
7.21, 24
7.23, 24

NEHEMÍAS
1.4, 31
1.5, 24
2.4, 24
2.20, 24
5.13, 70
9.20, 208
9.27, 178
9.32–33, 30
12.26, 30

ESTER
5.2–3, 85

JOB
1.8, 189
2.11, 233
4.17, 38
9.33, 74
19.25, 57, 169
33.4, 255
33.4, 212, 223

SALMOS
2.2–3, 194
4.1, 42
4.3, 185
5.12, 31

670
9.2, 17
10.16, 59
14.7, 132
16.5, 56
18.1, 36, 156
18.2, 36
18.2, 45, 66
18.30, 31
22.28, 30
23.1, 54
23.4, 37, 54
24.1, 27
24.7-10, 59
27.1, 46
29.4, 48
29.11, 43
32.7, 58
33.6, 223
40.17, 45
41.4, 40
45.3, 29
46.1, 34
47.2, 27, 59
48.14, 37
51.10, 12, 223
61.3, 50
62.7, 62
68.4, 39
70.5, 21
73.11, 17
74.12, 18
75.4–5, 36
75.7, 43
75.9, 36
78.41, 21
80.1, 54
80.8, 199

671
80.17, 198
83.18, 27
84.11, 46
89.3, 180
89.19, 100
89.26, 50
89.27, 106
90.1, 57
94.2, 45
94.22, 62
96.6, 48
96.13, 49, 103
98.6, 59
100.3, 38, 54
104.1, 48
104.1–2, 46
104.30, 223
105.26, 180
106.23, 100
107.11, 17
112.9, 157
115.1, 59
118.22, 152
118.22–23, 82
119.57, 55
119.68, 45
119.105, 46
121.5, 37, 64
132.11–12, 117
139.9–10, 98
142.1, 35
142.5, 56
144.2, 66
145.12, 48
148.2–3, 40
149.2, 59

672
PROVERBIOS
1.7, 210
2.7, 32
15.3, 37
18.10, 65

ISAÍAS
1.1, 119
1.4, 64
1.24, 29
2.5, 46
4.2, 169
4.4, 216
5.2, 204
6.3, 51, 63
6.5, 59
7.14, 98
9.6, 86, 149
9.6, 184, 194
9.7, 113
10.17, 46
10.17, 21
11.1, 196
11.2, 210, 211
11.2, 212, 219
11.10, 43, 197
11.12, 151
12.1, 19
12.2, 18
12.3, 18
12.4, 18
12.5, 18
12.6, 18, 64
20.3, 189
26.7, 56
28.5, 19
28.5, 52

673
28.16, 109, 153
29.23, 36, 64
30.29, 194
33.22, 45
40.4–5, 52
40.28, 20
40.31, 34
41.21, 36
42.1, 99
42.1–4, 187, 188
42.6, 148
42.6, 134
43.15, 21, 63
45.19, 42
45.21, 62
49.1–6, 187
49.7, 21
49.26, 53
49.26, 35
52.13–53.12, 187
53.3–4, 197
53.7, 89
53.11, 187
53.11, 130, 142
54.5, 26
54.8, 56
54.17, 42
55.4, 124
55.4, 113
55.6, 185
59.2, 132
59.20, 169
60.1, 52
60.9, 64
60.16, 53, 69
60.19, 46
60.19, 46

674
61.1, 213
63.9, 72
63.9, 164
63.16, 50
64.6, 56
64.8, 16, 50

JEREMÍAS
1.8, 98
1.18, 28
2.13, 34
3.4, 37
10.10, 29, 60
14.7–8, 21
16.19, 33
17.13, 34
23.5, 130, 169
23.6, 41
31.31–32, 49
31.31–34, 140, 225
32.18, 29
33.15, 170

EZEQUIEL
2.2, 225
3.22–23, 52
8.3, 225
11.19, 225
18.31, 225
34.23, 155
34.29, 155
36.26, 225

DANIEL
2.10–16, 86
2.47, 23
4.24, 17

675
5.12, 210
6.20, 29
7.9, 18
7.13, 18
7.18, 53
7.22, 18
8.25, 163
8.25, 142
9.17, 189
9.24, 181
9.25, 142

OSEAS
5.14, 131
10.1, 204

JOEL
2.28–29, 228

MIQUEAS
3.8, 225
4.13, 27
5.1, 21
5.2, 113, 142
7.8, 46

HABACUC
3.17–18, 24
3.19, 34

HAGEO
2.7, 94
2.23, 100, 189

ZACARÍAS
1.7–12, 72
2.5, 65
3.8, 169

676
4.6, 232
8.22, 39
12.10, 215
13.1, 136
14.9, 176, 191

MALAQUÍAS
2.10, 24
3.1, 161
3.2, 114, 177
3.2, 219
4.2, 95

MATEO
1.1, 116
1.2–3, 148
1.6, 117
1.19, 118
1.20, 118
1.21, 125
1.22–23, 98
1.24, 118
2.2–9, 103
2.6, 113
2.6, 30
3.16–17, 114, 212
3.17, 116
4.1–11, 105
5.8, 200
5.14, 133
5.16, 133
6.9, 188
6.9–13, 200
7.13–14, 167
7.24–27, 109
7.25, 109
9.2, 141

677
9.15, 102
9.18–26, 162
9.27, 117
9.38, 182
10.19–20, 229
10.20, 213
11.19, 71
12.8–14, 186
12.12, 187
12.18–21, 188
12.23, 117
12.28, 222
12.41–42, 137
13.11–50, 200
13.55, 85
13.57, 111
14.27, 200
14.31, 200
14.33, 117, 202
15.31, 21
16.13–18, 61
16.13–20, 91
16.16, 91
16.16, 80, 116
16.18, 79
16.20, 91
16.20, 142
16.21–22, 202
16.21–28, 68
16.24, 100
16.28, 70
17.1–5, 115
17.18, 126
18.15, 200
18.21–22, 232
19.16, 93
19.22, 136

678
20.28, 200
21.1–5, 173
21.11, 122
21.42, 82
21.42–43, 86
22.9–10, 200
23.9–10, 135
24.14, 193
25.13, 186
26.18, 140
26.28, 89, 140
26.36–42, 107
26.37–42, 130
26.39, 50
26.41, 130
26.53, 156
26.56, 204
26.63–66, 174
26.69, 126
27.2, 113
27.11, 173
27.15–26, 180
27.19, 129
27.24, 129
27.39–43, 156
27.50–51, 143
27.50–53, 117
27.54, 117
28.19–20, 152
28.20, 98

MARCOS
1.1–8, 158
1.9–11, 212
1.11, 54
1.24, 180
2.12, 82

679
2.17, 71
2.27–28, 186
2.28, 121
3.14, 73
3.18, 128
4.1, 200
4.12, 200
4.37–39, 156
4.38, 84
5.7, 116
6.3, 84, 118
6.3, 118, 119
6.6, 84
6.7–13, 73
6.30, 73
8.12, 84
10.14, 84
10.17, 136
10.18, 136
10.22, 136
10.32–34, 68
10.44–45, 188
10.45, 166
10.47, 117
11.15–17, 84
11.25–26, 200
12.37, 85
12.43–44, 200
14.34, 84
14.36, 16
14.61, 116
14.62, 126
15.2, 173
16.15, 203

LUCAS
1.26–38, 119

680
1.31, 93, 125
1.32, 100, 116
1.34–35, 53, 170
1.35, 210
1.35, 118, 160, 190
1.67–79, 156
1.68, 64
1.68–69, 156
1.68–79, 75
1.69, 37, 189
1.74–75, 200
1.78, 75
2.2, 113
2.7, 160
2.8–15, 178
2.9, 52
2.10–11, 178
2.14, 184
2.16, 144
2.21, 125
2.21, 93
2.25, 87
2.25–27, 217
2.26, 195
2.26, 87
2.29–32, 88
2.30, 32, 115
2.34, 87
2.35, 87
2.41–52, 145
2.43, 145
2.48–49, 53
2.48–50, 213
2.49, 145
2.51, 126
2.52, 119, 145
3.6, 157

681
3.21–22, 212
3.22, 54, 123, 213
3.23, 85
3.31, 117
4.1–13, 107, 130
4.14, 222, 225
4.18–19, 73
4.21, 73
4.31–35, 156
4.32, 200
5.29, 141
5.30–31, 141
6.5–11, 186
6.36, 53
7.11–15, 162
7.16, 110
9.20, 91
9.22, 121
9.43–45, 68
9.57, 181
9.58, 120
9.58, 181
10.37, 126
12.41, 181
15.12, 55
17.3–4, 200
17.6, 200
17.19, 200
18.13, 215
18.18, 136
18.38, 117
19.37–38, 172
22.27, 200
22.29–30, 200
22.43, 157
22.70–71, 91
23.2, 174

682
23.3, 173
23.34, 50
23.35, 100
23.35, 105
23.47, 130
24.19, 122
24.36–39, 107
24.37–43, 68
24.45–47, 200
24.45–48, 103

JUAN
1.1, 201
1.1, 96 201
1.1–3, 72, 95, 106, 164, 177, 177, 187, 223
1.1–18, 201
1.3, 113
1.6–7, 132
1.9, 133
1.14, 83
1.14, 123, 171, 201
1.18, 123
1.29, 88
1.35–36, 88
1.41, 162
1.45, 126
1.49, 128, 174
2.5, 119
3.1–21, 122
3.2, 167, 199
3.2, 175
3.8, 224
3.16, 122
3.16, 51, 97, 116, 122
3.18, 123
4.5–26, 96
4.10, 96

683
4.14, 137
4.24, 60, 123
4.25–26, 142
5.22, 128
6.2–11, 118
6.2–13, 149
6.14, 110
6.15, 173
6.27, 200
6.32, 150
6.32, 79
6.32–33, 118
6.33, 150
6.33, 150
6.35, 150
6.35, 150, 166
6.42, 181, 189
6.45, 200
6.51, 150
6.51, 79
6.58, 150
7.6, 140
7.37–38, 200
8.12, 133
8.12, 166
8.32, 71, 202
8.46, 202
8.58–59, 206
9.5, 133
10.1–16, 78
10.3, 78
10.4, 78
10.7, 78, 166
10.9, 97
10.9, 78
10.10, 204
10.11, 78

684
10.11, 166
10.11–12, 78
10.12, 78
10.13–15, 78
10.14, 166
10.15, 16
10.30, 149, 96
11.1–44, 162
11.16, 82
11.21, 171
11.25, 166
11.25–26, 171
11.25–26, 68
11.43, 171
11.43–44, 156
12.13, 174
12.31, 163
13.33, 208
13.34–35, 200
14.1, 184
14.1–4, 82
14.3, 159
14.5–6, 82
14.6, 202
14.6, 71, 167
14.9, 96
14.13–14, 200
14.16, 208
14.16, 208
14.16–17, 220
14.16–18, 80
14.26, 229
14.27, 183
14.30, 163
15.1, 166, 204
15.5, 203
15.13, 71

685
15.15, 71
15.26–27, 220
15.27, 220
16.8–11, 215
16.11, 163
16.13, 220
16.13, 202
17.1, 50
17.1–26, 117
17.18, 80
17.24, 171
18.29–32, 174
18.33, 173
18.37, 203
18.38, 203
19.27, 120
19.30, 53, 74, 117, 198
20.14, 126
20.16, 167
20.16, 175
20.22, 233
20.24–29, 82
20.27–28, 95

HECHOS
1.8, 229, 231
1.9, 47, 158
1.9–11, 186
1.12, 187
1.13–14, 204
2.1–4, 230
2.1–41, 132
2.2–3, 229
2.3, 212
2.22, 84
2.23, 95
2.38–43, 73

686
2.41, 94
2.42–43, 204
3.14, 180
3.14, 130
3.15, 145
4.27, 146
4.30, 146
5.30–31, 162
7.2, 52
7.48, 17
7.52, 130
8.18–20, 223
8.29, 225
8.37, 126
8.39, 213
9.15, 100, 153
9.20, 117
10.25–43, 128
10.28, 224
10.42, 128
11.26, 89
13.2, 225
13.4, 225
14.23, 148
17.31, 95
19.1–12, 227
20.28, 226
22.14, 130
23.24, 113
26.28, 91
28.14–31, 231

ROMANOS
1.4, 117
1.7, 115
3.24, 91
5.1, 25, 183, 214

687
6.11, 126
6.14, 107
6.23, 96, 142, 205
8.2, 221
8.9, 211
8.9, 212
8.15, 209
8.17, 114
8.23, 227
8.29, 161
8.34, 186, 198
8.38–39, 93
9.5, 95
9.29, 40
10.4, 107
10.12, 185
11.26, 132
12.1, 188
14.8–9, 181
14.12, 129
15.13, 102
15.14, 208

1 CORINTIOS
1.2, 91
1.9, 105
1.10–15, 108
1.23, 92
1.23–24, 155
1.24, 196
2.5, 155
2.11, 212
3.11, 109
3.11, 109
3.13–15, 129
3.19, 196
5.7, 146

688
10.1–4, 177
11.3, 82
12.12–13, 212
12.13, 232
12.27, 179
15.3–7, 159
15.12, 159
15.12–26, 162
15.12–57, 159
15.20, 159
15.22, 158, 205
15.23, 159
15.45, 102, 157
15.47, 150
15.47, 158
15.52, 160
15.58, 181
15.58, 150

2 CORINTIOS
1.3, 26, 53
1.4, 26
1.21, 92
3.3, 213
3.17, 220
3.18, 212
4.4, 123
4.6, 171
4.13, 214
5.10, 124, 129
5.17, 106
5.18, 139
5.20, 195
5.21, 42
6.18, 29, 194
9.15, 97
13.4, 155

689
GÁLATAS
1.4, 132
2.16, 107
2.20, 214
4.4, 186
4.4–5, 173
4.6, 16, 212
5.19–21, 207
5.22–23, 227

EFESIOS
1.4, 100
1.6, 115
1.13, 227
1.17, 51, 219
1.20, 47, 199
1.22, 82
1.22–23, 183
2.2, 163
2.8, 223
2.8–9, 56, 93, 96, 214
2.13, 89
2.14, 183
2.19–20, 152
3.20, 29
4.29–30, 227
5.15–16, 196
5.23, 79, 179
5.23, 103
5.25, 103
6.1, 117
6.10, 155
6.11–13, 132

FILIPENSES
1.6, 105
1.19, 212

690
2.5–8, 75
2.9, 126
2.9–11, 185
2.10–11, 94, 171
2.11, 110
4.7, 125

COLOSENSES
1.3, 53
1.15, 123, 161
1.16, 106
1.16–17, 164
1.18, 161
1.18, 79, 179
1.19, 54
1.23, 102
1.27, 101
2.9–10, 81
3.1, 47, 186, 198
3.4, 204
3.11, 97
3.16, 196
3.17, 126
3.24, 93
4.1, 136
4.11, 125

1 TESALONICENSES
5.24, 105

2 TESALONICENSES
3.3, 105
3.16, 183

1 TIMOTEO
1.17, 60
2.3, 95
2.5, 138

691
2.5, 84, 112
3.1, 148
3.16, 84, 95
4.10, 179
6.15, 77
6.15, 184

2 TIMOTEO
1.8, 155
2.8, 117
4.7, 214
4.8, 129, 130
4.18, 70, 106

TITO
1.4, 93
3.7, 102

HEBREOS
1.1–2, 113
1.1–3, 123
1.2, 102
1.3, 47, 123, 170
1.6, 160
1.8, 185
2.10, 83
2.10, 76
2.17, 112
3.1–2, 73
3.1, 121
3.5–6, 121
4.14, 111
4.15, 107, 112, 145
5.1, 112
5.5, 112
5.9, 76
5.9–10, 191

692
5.10, 112
6.20, 158
6.20, 112
7.16, 192
7.17, 112
7.19, 107
7.22, 140
7.23, 112
7.24, 192
7.24–25, 112
7.25, 144
7.27–28, 112
8.1, 47
8.1–2, 143
8.6, 160
9.12, 89, 112
9.14, 222
9.15, 139
10.1–4, 112
10.12, 198
10.31, 29
11.3, 20
12.2, 76
12.2, 76, --, 198
12.9, 52
12.10, 53
12.23, 45
12.28–29, 34
12.29, 216
13.20, 78
13.20–21, 25

SANTIAGO
1.2, 30
1.5, 196
1.17, 52
2.1, 126, 171

693
5.4, 40

1 PEDRO
1.10–11, 212
1.15, 181
1.18–19, 89
1.20, 95
2.4, 154
2.5, 154
2.7, 82
2.8, 82
2.9, 100, 154
2.25, 77
2.25, 78, 147
3.12, 130
3.18, 230
3.22, 47, 198
4.11, 161
4.14, 229
4.16, 91
4.19, 106
5.4, 78
5.7, 33

2 PEDRO
1.17, 2546
1.19, 104
1.20–21, 219
2.9, 108
3.8, 90
3.18, 93

1 JUAN
1.1, 204
1.7, 89, 170
1.9, 70, 105
2.1, 69, 130

694
2.1, 209
2.20, 232
2.25, 205
4.2–3, 84
4.9, 123
4.10, 165
4.14, 179
5.7, 202
5.20, 205
5.20, 95, 205

2 JUAN
3, 116
7, 232

JUDAS
21, 205
24–25, 195

APOCALIPSIS
1.4–5, 190, 232
1.5, 161
1.8, 194
1.8, 70
1.11, 70
1.12, 233
1.16, 233
1.17, 70
1.18, 68
1.18, 205
2.8, 70
3.14, 70, 165, 192
4.8, 194
5.1, 233
5.4, 88
5.5, 130
5.6, 233

695
5.11–12, 87
6.1, 88
11.15, 103
12.5, 194
13.8, 90
14.9–11, 164
15.3, 174
15.3, 29, 189
16.7, 194
17.14, 77, 184
19.1, 39
19.6, 29
19.10, 217
19.11, 106
19.13, 202
19.15, 194
19.16, 175, 184
19.16, 77, 191
19.20, 164
20.10, 190
20.11–15, 128
21.6, 35, 70
21.9, 103
21.22, 194
21.22–23, 88
21.23, 134
21.27, 88
22.1, 194
22.5, 134
22.13, 70
22.13, 70
22.16, 104, 168

696
A

Aarón, 121, 143, 192


Abraham, 5, 10, 21, 22, 23, 27, 28, 39, 42, 44, 72, 110, 115, 116,
133, 189, 191, 206
Acab, 43, 44
Adán, 70, 102, 157, 158, 181, 185, 186, 189, 205
Adopción, 173, 209, 210, 226
Agar, 28, 72
Agripa, 91, Ahías, 189
Amalecitas, 42
Amasai, 225
Amón, 58
Ana, 61
Andrés, 142
Ángeles, 72, 81, 84, 87, 93, 156, 160, 161, 178, 184, 198
Anticristo, 42, 84, 163, 164
Antíoco IV, Epifanes, 163, 164
Apolos, 108
Arad, 287
Arca del pacto, 59, 60
Arioc, 86
Artajerjes, 176
Asiria, 46, 47
Asuero, 85

Babilonia, 23, 24, 47, 86, 94


Balaam, 85, 103, 225
Baring-Gould, Sabine, 151
Barrabás, 180
Bartolomé, 128
Bautismo de Jesús, 212
Beerseba, 27
Belén, 103, 112, 113, 131, 132, 178
Benedictus, de Zacarías, 75, 156

697
Bernabé, 225
Betania, 171
Betsabé, 223
Bildad, 233
Bliss, Philip P, 134, 178, 184
Booz, 56, 196
Bridges, Matthew, 175

Caleb, 189
Canaán, 22, 27, 49, 55, 57, 116, 158, 164
Cena del Señor, 89, 147
Cesarea de Filipo, 61
Chalmers Smith, Walter, 18
Chisholm, Thomas O., 25
Christiansen, Avis B., 169
Cirenio, 113
Ciro, 24
Ciudades de refugio, 49
Colosas, 81, 101, 125
Cook, Joseph Simpson, 120
Corinto, 53, 108, 146, 159, 232
Cornelio, 128
Cowper, William, 137
Creación, 160, 161, 165, 168, 187, 225
Credo Niceno, 165
Crosby, Fanny J., 81
Cueva del Apocalipsis, 218

Daniel, 17, 18, 23, 29, 30, 86, 142, 163, 189, 210
Darío, 29
David, 10, 17, 32, 36, 37, 45, 46, 54, 58, 59, 60, 94, 98, 100, 104,
116, 117, 130, 131, 132, 136, 137, 155, 156, 157, 168, 169,
170, 178, 196, 197, 215, 223, 225, 230
Desierto de Sin, 176

698
Día de Expiación, 143
Diestra de Dios, 199
Diez Mandamientos, 22, 45
Doce tribus de Israel, 35, 55, 188

Éfeso, 51, 152, 226, 227


Egipto, 23, 30, 39, 48, 63, 66, 89, 98, 103, 131, 146, 147, 150, 177,
208, 225
Elección, 99
Elí, 61
Elías, 110
Elifaz, 38, 233
Elimelec, 56
Eliseo, 27, 162
Eliú, 233
Esdras, 24, 176, 272
Esteban, 17, 52
Ester, 85, 272
Eva, 189, 190
Ezequías, 40
Ezequiel, 52, 155, 225, 275

Falsos maestros, 83, 232


Felipe el apóstol, 126, 128
Felipe el evangelista, 213, 225
Félix, 113
Fiesta de los panes sin levadura, 89, 147, 150
Fruto del Espíritu, 227
Fuego, 108, 216

Gabriel, 100, 190, 230, 231


Galilea, 111, 126, 156, 165, 167, 182, 200, 222

699
Gedeón, 43, 72
Génesis, 27
Gentiles, 134
Gilmore, Joseph H. 77
Gladden, Washington, 135 Gloria de Dios, 52
Goliat, 45
Gran comisión, 152, 231

Habacuc, 25
Hageo, 94, 100, 189
Hall, Elvina M., 97
Hankey, Katherine, 74
Hatch, Edwin, 233
Heber, Reginald, 63
Huerto de Getsemaní, 16, 130
Huerto del Edén, 157, 189, 233
Hunter, William, 140

Idolatría, 34, 41, 140


Iglesia, 175
Iglesia de Betfagé, 172
Iglesia de la Anunciación, 190, 213, 231
Iglesia de la Natividad, 177
Isaac, 5, 22, 23, 39, 42
Isaí, 100, 168, 172, 196, 197
Isaías, 16, 43, 47, 51, 57, 72, 73, 86, 89, 109, 113, 119, 136, 153,
170, 184, 188, 194, 212, 273
Ismael, 28

Jacob, 5, 6, 10, 22, 23, 29, 35, 36, 39, 46, 59, 64, 72, 85, 100, 103,
131, 132, 169, 188, 189, 194
Jaffa, 224

700
Jairo, 162
Jefté, 225
Jehú, 44
Jeremías, 13, 16, 32, 37, 41, 48, 60, 98, 140, 225
Jerusalén, 23, 39, 50, 59, 87, 88, 94, 113, 126, 128, 132, 134, 135,
136, 137, 145, 172, 173, 176, 191, 194, 215, 216, 231
Jezabel, 44
Job, 170
Joel, 229
Jonás, 137
José (esposo de María), 84, 85, 86, 87, 98, 118, 119, 125, 126, 144,
145, 178, 195
José (hijo de Jacob), 30, 103
Josué, 72, 125, 164, 225
Juan el apóstol, 69, 83, 87, 106, 123, 130, 133, 134, 165, 170, 190,
192, 201, 205, 217, 232
Juan el Bautista, 36, 64, 75, 88, 89, 102, 114, 158, 212
Justicia de Dios, 42, 44

Laodicea, 70, 165, 192, 290


Lázaro, 156, 162, 171, 172
Levitas, 11, 208
Lot, 45, 191
Loveless, Robert C., 205
Lutero, Martín, 33
Lyte, Henry F., 67

Madianitas, 43
Malaquías, 72, 76, Manasés, 60
Mar Muerto, 19, 35
Mar Rojo, 34, 177
Mara, 40
María, hermana de Moisés, 40, 121, María, madre de Jesús, 53, 84,
86, 87, 98, 100, 118, 119, 120, 125, 144, 145, 160, 170, 178,

701
190, 193, 195, 230, 231
María Magdalena, 167
Marta, 171
Mateo el apóstol, 141, 212, 213
Melquisedec, 21, 22, 142, 158, 191, 192
Miqueas, 113
Moabitas, 85, 196
Moisés, 22, 23, 33, 34, 39, 40, 42, 43, 45, 49, 57, 66, 72, 73, 98,
100, 110, 121, 122, 126, 131, 158, 163, 164, 174, 175, 177,
206, 208, 225, 226, 228
Monasterio de S. Pedro, 224
Monte de los Olivos, 47, 172
Monte Horeb, 67
Mote, Edward, 290

Naamán, 26
Nabot, 44
Nabucodonosor, 23, 86
Nacimiento de Jesús, 52, 86, 87, 89, 97, 98, 104, 110, 112, 132, 134
Nahas, 59
Naín, 110, 162
Natanael, 126, 128
Nazaret, 73, 84, 85, 111, 118, 125, 126, 128, 144, 145, 165, 200
Neander, Joachim, 193
Nehemías, 24, 30, 35, 70
Nicodemo, 122, 167, 199, 200, 224
Nínive, 137
Noemí, 56
Nueva Jerusalén, 88, 134, 135
Nuevo Pacto, 225

Obed, 196
Orígenes, 164
Otoniel, 225

702
P

Pablo, 16, 26, 29, 42, 51, 53, 59, 60, 75, 77, 81, 84, 91, 92, 93, 94,
97, 100, 101, 103, 105, 106, 108, 114, 125, 126, 129, 132,
139, 142, 146, 147, 152, 153, 155, 156, 157, 158, 159, 160,
161, 163, 171, 177, 179, 180, 181, 183, 184, 185, 188, 194,
204, 205, 208, 209, 210, 211, 212, 214, 219, 221, 226, 227,
228, 229, 232
Parábolas de Jesús, 55, 85, 108, 109, 181
Pariente redentor, 56, 169
Pascua, 89, 145, 146, 147
Patmos, 218
Pedro, 33, 54, 79, 80, 82, 89, 90, 91, 94, 95, 100, 106, 125, 126,
128, 130, 142, 146, 147, 154, 161, 162, 163, 180, 181, 188,
198, 219, 224, 229
Pentecostés, 94, 132, 160, 212, 229, 230, 231
Perdón, 200
Persia, 24, 29, 85, 94
Poncio Pilato, 113, 129, 173
Profecía, 217

Refidim, 42
Reforma protestante, 33
Reina de Sabá, 137, 138
Resurrección de Jesús, 47, 68, 73, 74, 82, 95, 102, 115, 148, 153,
154, 158, 159, 160, 162, 167, 170, 181, 183, 204, 205, 208,
221
Roboam, 86
Rut, 56, 196

Sabbat, 121, 186, 187


Salomón, 86, 100, 137, 138
Samuel, 59, 172, 196, 197
Sanedrín, 146

703
Sansón, 72, 131
Santidad de Dios
Sara, 28
Saúl, 17, 36, 45, 58, 100, 173, 230
Sermón del Monte, 133
Sicar, 96
Siervo Sufriente, 105, 188
Simeón, 86, 87, 88, 109, 110, 195, 217
Simón el curtidor, 224
Siquem, 48
Smith, Walter Chalmers, 18
Sodoma, 44, 45
Stebbins, George C., 17
Stone, Samuel J., 179
Sumo sacerdote, 192

Tabernáculo, 143, 144


Templo, 17, 51, 63, 86, 87, 90, 94, 109, 111, 143, 145, 163, 217
Thring, Godfrey, 175
Thrupp, A. Dorothy, 79
Timoteo, 59, 139
Tomás, 82, 83, 95, 202
Trinidad, 13, 149, 202, 207, 216, 222
Transfiguración de Jesús, 114
Tweedy, Henry H., 221

Última Cena, 203


Urías, 223

Venus, 104, 293

704
Watts, Isaac, 64, 94
Whitfield, Frederick, 125
Williams, Peter, 37

Zacarías, 50, 72, 136, 137, 176, 214, 215, 225


Zacarías, padre de Juan el Bautista, 36, 64
Zarza ardiente, 34, 39, 66, 206
Zofar, 233
Zorobabel, 100

705
Colección del Museo de Israel, en Jerusalén y Cortesía de la
Autoridad de Antigüedades de Israel, Exhibida en el Museo de
Israel, Jerusalén: p. 19

Corbis/Alinari, Archivos de: p. 188

Corbis/Araldo de Luca: p. 141

Corbis/Benjamin Lowy: p. 158

Corbis/Bettmann: pp. 114, 138, 153

Corbis/Leonard de Selva: p. 180

Corbis/Pascal Deloche/Godong: p. 174

Corbis/Paul Almasy: p. 131

Corbis/Ron Nickel/Design Pics: p. 106

Corbis/Stefano Bianchetti: pp. 161, 197

Corbis/The Corcoran Gallery of Art: p. 69

Corbis/The Gallery Collection: pp. 119, 201

Design Direct: pp. 36, 51, 55, 90, 159, 182

Dr. James C. Martin: pp. 17, 18, 27, 29, 30, 32, 35, 41, 44, 47, 48,
57, 58, 60, 61, 62, 65, 66, 67, 79, 85, 101, 108, 112, 115, 126,
143, 150, 156, 172, 176, 177, 190, 193, 203, 213, 215, 217,
218, 222, 224, 228, 231

Dr. James C. Martin/Ilustrado por Timoteo Ladwig: p. 146

706
Dr. James C. Martin/Fotografiado cn permiso del British
Museum: pp. 22, 24, 26

iStockphoto: pp. , 7, 11, 15, 16, 38, 68, 75, 81, 87, 92, 104, 105,
109, 144, 152, 154, 168, 199, 207, 209

NASA/Telescopio espacial Hubble/NGC 2207 & IC 2163: p. 20

The British Museum: p. 31

707

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