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IDEOLOGIAY

LENGUAJE EN LAS
ARQUITECTURAS
DEL PODER
Helio Piñbn, arq.

Existe, por un lado, la creencia extendida -que a un sistema ideológico le corresponde un siste-
ma arquitectónico entendido como su correlato ético, moral y estético. Planteada de tal forma la
relación, la defensa o condena de uno implicaría la del otro.
Por otro lado, existe la invención de una arquitectura autónoma, que privilegiando criterios de
valoración estéticos se coloca más allá de cualquier alternativa socio-política.
Entre ambos, Helio Piñón, en un artículo publicado en la revista española Arquitecturas Bis,
propone una vla de entendimiento del tema capaz de superar el nivel de simple polémica entre
actitudes interesadas.

La interpretación de la arquitectura que se orj en a previa que se tiene de cada una de ellas- es consecuen -
hacia la ident ificación de su significado ideológicQ -la cia de una idea equ (voca del rol que desempeña cada
q ue trata de investigar los sistemas ideológicos que sub- uno de los aspectos - que se convierten en parámetros
yacen en los sistemas estético-arquitectónicos- es col!: de análisis- en el hecho an;¡uitectónico considerado en
siderada, en general, como una si le Qgc·ó entre su totalidad.
otras aproximaciones posibles, por quienes practican Intento establecer, con lo que antecede, un marco
la crítica especializada . De esta manera , la pertinencia o conceptual que refuerce el sentido de las siguientes re-
no de la int erpretación ideológica en cada caso se deci- flexiones sobre lo que constituye el objeto de estas no-
de por iniciativa del crítico . El carácter de opción atri- tas: el análisis de las relaciones entre ideo log ía y len-
buido a tal enfoque lo presenta en la mayoría de los ca- guaje arquitectónico en las arquitecturas de l poder.
sos como alternativa excluyente a otras vías de aproxi- No insist iré -por cuanto queda d icho más arriba-
mación al hecho arquitectónico: la puro-visual, la espa- en lo que puede entenderse por arqu itectu ras de l po -
cial, la constructiva, etc. En la medida que se hace co- der, en sentido gene ral, ni en la habitual aceptación de l
rresponder a cada uno de Í os aspectos en los que se fun.; discurso ideológi co para explicarlas. Me interesa, en
da la interpretación una idea distinta de arquitectura, la_ cambio, referir me a la forma en que la mayor parte de
adopción del parámetro privilegiado en el análisis se re- las veces se plantea dicho discurso. -t
laciona con una forma de entendimiento de la naturale - Es una idea extendida la creencia en la identifica -
za de la arquitectura, propia de quien lo realiza. ció-n de sistemas ideológicos con sistemas arquitectóni -
Con eílo se asu me la ex iste ncia de diversas nociones cos, entendiendo que éstos traducen unívoca y literal-
redÜctivas de la arquitectura -una de las cuales es la ·mente a aquéllos. Según esto, a una ideología concreta
quela entiende como r~spuesta y/o expresión de siste- corresponde un lenguaje arquitectónico -no reducible
mas ideológicos- cu_yaelección se produce -o debe ser a los aspectos formales, extendiéndolo a cuanto de sis-
·entendida- como una operación ideológica tema tiene la arquitectura- entendido como su éorre-
No obstante, hayc iertas arquitecturas que, por las lativo estético, que expresa idénticos valores poi íticos,
circunstancias específicas en que son producidas, des - éticos y culturales que aquél. -'("
plazan el análisis hacia la considerac ión de algunos as- Establecida de este modo la correspondencia entre-.
pectos que se juzgan esenciales para su entendimiento. ideología y cualidad estética, la defensa o condena de
En las arquitecturas producidas en situaciones en l.as · una lleva implícita la de la otra . El rechazo de un siste-'
que ·e1 modelo socio-político se funda en el ejercicio del ·ma ideológi co supone idéntico juicio del -o los- sis-
poder por una minoría -la cual lo utiliza como expre - temas arquitectónicos que se entienden en correlación
sión de sus ideales- parece inexcusable recurrir a los con él. ·
presupuestos ideológicos de quienes lo detentan, como Pero desde la aceptación de otros criteri os de valoraT
vía relevante de análisis crítico . En estos casos la pos i- ción estética -fundados en la autonomía de la arqui- 1
bilidad de referirse a ideologías homologadas y tipifica- tectura respecto de la ideología de los sistemas poi íti -
das por la historia facilita la labor. cos en los que se produce- se pone en crisis la corres -
Esta anómala situación de la crítica -por cuanto la pondencia anterior. Las pr~ as de calidad_ estéti~.
selección de los parámetros en base a los cuales explicar desde esta óptica, se sitúan más allá de alternativas
una u otra arquitectura se hace en función de la idea socio-poi íticas.
. 31
Zeppelin Feld Stadium, Nuremberg .
Arq. Albert Speer

. Maqueta del Re ichsparte itagsgeliin de , Zeppelinfeld,


'Nuremberg. Arq. A. Speer, 1937 .
Elementos del plaA : 1 - Campo de desfiles ;
2 - German Stadium; 3 - Edificio de los Congresos, por el
Arq. L. Ruff; 4 - Zeppelinfeld Stadium . ·

En uno y otro caso las relaciones entre ideología y arquitectura nazi es fruto de una ·convención que en-
estética se establecen de manera esquemática y unila- tiende como tal sólo a una parte de la arquitectura ofi-
teral: en uno, se asume el determinismo iaéológico de cial del nuevo estado alemán.
los sistemas estéticos y, en otro, se parte de una total La falta de consenso -en lo referente a arquitectu-
autonomía de éstos respecto de la superestructura ideo- ra- de los hombres del régimen puede entenderse
lógica en el marco de la cual se producen. como consecuencia de la existencia de ideas diversas
Las "reflexiones que siguen proponen un entendi - respecto a cuál debiera ser la arquitectura del nuevo
miento de las relaciones entre ideología y arquitectura orden. No obstante, una idea común en todos ellos era
en las.que dete _rminismo y autonomía no supongan tan- el rechazo al Movimiento Moderno, en tanto que siste-
to opciones alternativas cuanto aspectos de un proceso, ma arquitectónico semantizado por el uso que de él ha-
en el que las int_eracciones entre los hechos en juego se bía hecho el régimen anterior . Los casos en que s~ en-
producen de forma compleja y dependiente de factores cargaron edificios modernos -similares a los construi-
contextuales. dos en los años veinte- no abundaron y el propósito
Me referiré a tres situaciones concretas, por cuanto inicial de expresar con ellos el carácter revolucionar _io y
suponen de ejemplificación del discurso, conectadas moderno del régimen no prosperó. El auge reciente que
con formas diversas de plantearse -y de entenderse- la había tenido en Alemania la arquitectura racionalista,
incidencia del poder poi ítico en la arquitectura: arqui- durante la República de Weimar, negaba a ésta la neu-
tectura del nazismo y del facismo, la villa palladiana del tralidad significativa necesaria para <;_onvertirseen ex-
siglo XVI, como tipo arquitectónico que emerge en una pres ión simbólica del nacional-socialismo.
situación socio-poi ítica concreta y Chandigarh, en tan- El clasicismo modernizante de los edificios del Con-
to que idea de ciudad que traduce los ideales del go- greso del Partido, proyectados por Speer, el_neoromán-
bierno hindú de los primeros cincuenta. tico del Ordensburg, de H. Giesler, el neogriego de la
Haus der Kunst, de Troost, el folklorismo de la esta-
Si bien el término arquitectura nazi es entendido ción de radio del Ministerio de las Fuerzas Aéreas, in-
por sectores relativamente amplios como designativo de cluso la modernidad del Ministerio de las Fuerzas Aé-
una arquitectura concreta -tanto en sus planteamien- reas de Berlín, de E. Sagebiel, eran citas a arquitectu-
tos como en sus aspectos figurativos-, que se ha con- ras históricas -o no-, mediante cuya reducción a la
vertido en cliché con el paso del tiempo, un análisis condición de clichés manipulables se perseguía la obje-
más atento de la arquitectura de promoción estatal de tivación de los símbolos nacionales. Se trataba de sus-
la Alemania posterior a 1933 revela la ausencia de un citar, mediante la creación de símbolos artísticos, . la
estilo que pueda soportar tal denominación con exacti- sensación de cohesión popular y de conciencia naci¡:mal.
tud .. La arquitectura del nuevo estado distó mucho de Las referencias al pasado de la arquitectura -incluso
limitarse a las directrices marcadas por la propaganda al más próximo- adquirían un carácter instrumental en
anterior al Partido . Por un lado, no se produjo el retor- el que el uso de los distintos lenguajes se hacía con una
no al historicismo tal como lo proponía el Kampfbund voluntad declamatoria que, a su vez, constituía un in-
y, por otro, no se rechaz 9 ron de lleno las propuestas de grediente esencial de la concepción de la arquitectura
los arquitectos radicales. como medio de propaganda política. Este hincapié en
De esta forma, la imagen que se asocia a la expresión el uso de la arquitectura como medio de promoción
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Haus der Kunst. Munich. Arq , P. L . Troost

Ordensburg Son thofen . Arq . He.rmann Giesler

Estación d11radio del Serv icio Meteoro lóg ic o.


Min ister io de las Fuerzas Aéreas .

ideológica en la Alemania nazi -actitud completamen- mandato de Mussolini . La arqu itectura racionalista no
te diferente a la que sostuvieron los dirigentes de la podía identificarse con una situación democrática an-
Italia fascista- sin duda tuvo que ver con el interés del terior -como ocurr ió en Alemania- con lo que, des-
propio Hitler por temas arquitectónicos y la claridad de provista de todo significado ideológi co inicial , se p res-
sus ideas al respecto. · taba a ser instrumental izada por el nuevo régimen.
Por otra parte, el nazismo buscaba -y encontraba- En 1926 se creó el Grupo 7 -i r:ategrado, entre otros,
su base de consenso en la pequeña burguesía, insatisfe- por Figini, Pollini y Te rragni- que no tardó en mani-
cha y perjudicada por la economía, que podía encon- festar públicamente la necesidad de que la nueva arqu i-
trar ,en el historicismo ecléctico una arquitectura que tectura revistiera condic iones de lógica y racionali d~
representase una alternativa eficaz al Movimiento Mo- por encima de cualquier voluntad de est ilo. Entend ien-
derno, incorporando los valores de una objetiv idad do que la activ idad arquitectónica es un hecho colecti -
ahistórica. vo, insistía en la conveniencia de crea r unos t ipos fun-
Los lenguajes modernos -cuy.o uso estaba limitado damentales capaces de ser utilizados sistemáticamente.
a edificios de carácter funcional: fábricas, edificaciones Si bien estas ideas iniciales podían relacionarse con
militares, etc .- precisamente por el hecho de asociarlos las de los novecentistas, el hecho de referirse a la arqui·
a determinados programas, en los que la eficacia en el tectura como sistema autónomo de las formas del pasa -
uso era fundamental, quedaban desprovistos de toda di- do -evitando con ello toda componente ecléctica- les
mensión de vanguardia y quedaban reducidos a estereo- atribuía un significado absolutamente diverso . La re-
tipos formales, capaces de ser recuperados desde una nuncia a la consideración de la historia como filón del
actitud historicista que recurría hasta el pasado más que extraer los materiales de la nueva arquitectura
próximo. pone en evidencia que es una manera d iferente de en-
Se ve, pues, cómo la incidencia de la ideología nazi tender la arquitectura lo que se propone, más allá de
en la arquitectura no hay que situarla en el significado centrar la discusión sobre simples aspectos formales .
intrínseco de un lenguaje específico del estado nacio- Las primeras obras de Terragn i, Lingeri y Pagano acla-
nalsocialista sino en la actitud que aprovecha la dispo- raron las dudas que pudieron desprenderse de los escri-
nibilidad de unos lenguajes -forzando la capacidad de tos pragmáticos del grupo .
otros- para ser usados fuera de su contexto histórico Tras la primera Exposición de Arquitectura Racio ·
como expresión de valores distintos de los que · repre- nal, en 1928, que pasó inadvertida, una segunda, orga-
sentaba en su marco original. . • nizada _en Roma por Bardi, en 1931, suscitó grandes
En Italia, si bier-i con menor insistencia, el régimen polémicas. El encuadramiento de los jóvenes arquitec-
fascista se planteó al principio la necesidad de un arte tos racionalistas en el Movimiento Italiano para uoa
que fuese expresión del nuevo orden social y poi ítico. Arquitectura Racional (M.I.A.R.) extendió al ámbito
No obstante, el menor rigor con que se entendieron las nacional lo que en principio había constituido un gru-
relaciones entre arte y presupuestos ideológicos y el he- po minoritario.
cho de anticiparse una década -respecto al nazismo- En el informe a Mussolini sobre Arquitectura, re-
su acceso al poder, tuvieron consecuencias importantes dactado por el propio Bardi tras la exposición de 1931
en e~campo de la arquitectura. -que, por otra parte, había sido patrocinada por el
El Movimiento Moderno se inició en Italia bajo el Sindicato Nacional de Arquitectos-, se identifica la
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Exposición Universal de Roma. Arqs . Pagano, Piacentini,
Picciniato, E. Rossi, Vietti.

Ciudad Universitaria de Roma . Disposición y edificios


representativos del Arq. M. Piacentini.

Rectorado de la Universidad - Roma .


1934-1936 - Frente - Arq. Marcello Piacentini .

arquitectura tradicional con el v1e10 mundo burgués, el proyecto de la nueva Ciudad Universitaria de Roma.
atribuyéndose a la nueva arquitectura -a la racionalis- El compromiso entre neoclásico con apariencia de mo -
ta- la capacidad de expresar los ideales revolucionarios derno y el moderno respetuoso ante el neoclásico
del fascismo . En el mismo sentido se manifestaba el -todo ello sobre una ordenación académica- que reve-
M.I.A.R . en un escr ito preparado para la inauguración laba el resultado de la colaboración, materializó la con-
de la exposición: servicio a la revolución fascista e in- fusión ideológico -estética que había producido poco
vocación a la confianza de Mussolini. antes la polémica iniciada por la Agrupación. El Insti-
La creación de la Agrupación de Arquitectos Italia- tuto de Física, obra de Pagano, no conseguía evadirse
nos Modernos -inspirada por Piacentini y Giovanoni y de la retórica general a pesar de su planteamiento abier-
promovida por . el Sindicato para contrarrestar al tamente moderno. El peso que adquirían en el conjun-
M.I.A.R., a quien poco antes había retirado su apoyo- to de ordenación y los edificios más representativos,
provocó una gran confus ión por cuanto a la condena una y otros proyectados por Piacentini, impedía cual-
del eclecticismo tradicional añadía el rechazo de las quier lectura de un edificio como entidad autónoma.
tendencias que quieren hacer completa abstracción de La arquitectura racionalista sufría la consciente degra-
la magnífica experiencia y de las glorias arquitectónicas dación a la que la sometió Piacentini al reducirla a la
pasadas y que, esclavos de los nuevos materiales, se ex- categoría de simple unidad de un conjunto ordenado y
presan en soluciones utilitarias que no se amoldan a la concebido según criterios estéticos académicos .
forma de vivir de nuestro pueblo. 1 La confusión provocada por el simulacro de síntesis
Dos ideas contrarias de arquitectura quedaban así entre las dos opciones en juego limitó notablemente las
encubiertas por similares declaraciones de lealtad y ser- posibilidades de· los arquitectos racionalistas más jóve-
vicio al régimen . La confusión ideológica y arquitectó- nes. Pagano fue víctima de las limitaciones que le impo-
nica degradaba la polémica hasta conducirla a términos nían sus compromisos de colaboración con Piacentini;
de preferencias entre formas antiguas y formas moder - y con él su arquitectura : Terragni se radicalizó en la
nas, decoración o muros · 1isos, columnas o pilastras, única vía en que vio posibilidad de actuación: el_estu-
mediterraneismo o internacionalismo. dio de los problemas formales. Esta actitud no dejaba
La incapacidad de la crítica de arte -generalmente de suponer una desviación de los auténticos problemas
de ascendencia cro<:ciana- para entender el Movimien- que trataba de resolver la arquitectura del Movimiento
to Moderno y contribuir a una justa reformulación de Moderno.
la polémica -su apoyo al racionalismo era, en gran par- En este contexto, Persico -redactor y codirector de
te, consecuencia de su talante liberal- y la falta de una Casabella, desde 1930 a 1936, año en que murió- fue
respuesta adecuada desde otros sectores de la cultura, quien dio coherencia al Movimiento Moderno en Italia.
desvanecieron los intentos del M. I.A. R. antes de consti- Su conocimiento del racionalismo europeo, el reconoci-
tuir un auténtico movimiento. Los arquitectos más ca- miento de sus principales figuras: Gropius, Mies, May,
paces del g1upo se dispersaron, dedicándose a trabajos etc., su entendimiento del sentido que tenía la reacción
particulares aisladamente. hitleriana, iban unidos a la consciencia del trasfondo
Por otra parte, en 1932, Piacentini llamó a un grupo ideológico de la degradación estilística de la arquitec-
de jóvenes arquitectos racionalistas -entre los que figu- tura moderna italiana.
raban : Michelucci, Pagano y Ponti- para colaborar en El nuevo intento de Piacentini, en 1937, de incorpo-

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rar arquitectos racionalistas en la redacción del plan de mos años del fascismo italiano. En el intento de ambos
la Exposición Universal de Roma puso, una vez más, en propósitos -la degradación de la arquitectura raciona-
evidencia el sustrato ideológico del compromiso y las lista hasta convertirla en pura opción formtil y la pro-
nefastas consecuencias que ello tenía en las propuestas puesta neoclásica como símbolo de los valores del nue-
de los jóvenes, cuyos proyectos se parecían cada vez vo régimen- es donde hay que situar la incidencia de la
más a los de los viejos académicos . ideología en la arquitectura que el régimen facista pro-
Monumentalismo y romanidad son el denom inador puso como expresión de sus ideales.
común de los proyectos de unos y otros; sus d iferenc ias No es tanto la propuesta de un lenguaje -moderno
son cada vez más difíciles de establecer. Incluso los más o historicista, según los casos- cuanto el proceso de r.e-
jóvenes -Ouaroni y Moretti , entre otros- llegaron a ducción entre dos formas de entendimiento de la ar-
proponer un neoclásico diferente como opc ión supe ra- quitectura a una simple polémica entre aspectos forma-
dora del antiguo debate entre raciona listas e histori- les, planteada en términos de gusto -sin relación con
cistas. aquellos otros aspectos que dan a la arquitectura su di-
En el proyecto de la EUR se mater ializa el fracaso mensión de respuesta a un contexto social histórica-
del racionalismo en la Italia fascista . Las circunstanc ias mente determinado- donde el fascismo se proyectó
del momento poi ítico potenciadas po r la man ipu lac ión ideológicamente . No tanto el deterioro estético del pro-
corruptora de Pi~entin i ayudan a comprender el fenó- ducto cuanto el proceso de degrad.ición de los sistemas
meno. El rechazo de la arquitectura moderna, que en el arquitectónicos es lo que refleja la corrupción del siste-
estado nazi se había producido desde el princ ip io, en la ma político.
Italia fascista llega al final de un proceso que , aunque El estudio de la villa renacentista italiana -en cuan -
muy esquemáticamente, he intentado reproduc ir. to t ipo arquitectónico que emerge de una situación so-
Si bien la arquitectura racionalista no puede -n i c iopo lítica-cultural concreta- constituye otro tema de
podía en los años treinta- identificarse con una p rec isa reflex ión mediante el que intento explorar las relac io-
idea poi ítica y social, su irrupción en el proceso h istó ri- nes entre arquitectura, ideología y poder político , en
co le atribuye una serie de valores éticos y cu ltura les a determinadas situaciones históricas.
todas luces incompatibles con los que soportaban los La consolidación de la villa en la Italia del siglo XVI
ideales políticos del estado fascista . El nuevo pape l del constituye un fenómeno complejo - po r la cant idad de
arquitecto en la sociedad implicaba -aunque indirecta - factores de diversa naturaleza que inciden en él- que
mente- una inevitable dimensión poi ítica de su activi- no puede ser explicado en su verdadera dimensión si no
dad. El sentido que adquirió el compromiso político de se supera el nivel de los análisis que lo entienden como
los arqúitectos que se adscribieron al Movimiento Mo- respuesta a sólo una, o algunas, circunstancias entre las
derno con el régimen de Mussolini, aún cuando su ad- muchas que definen su marco.histórico.
hesión al fascismo fuese manifiesta, planteó muy pron - Se ha visto con acierto la aparición de la villa vene-
to la imposibilidad de servicio a dos ideas en notoria ciana como "punto de fuga de dos perspectivas que se
contradicción . relacionan entre sí dialécticamente : por una parte, la
La imposibilidad de reducir la arquitectura del Movi- idea cultural de la renovación de la Ant igüedad como
miento Moderno a la condición de lenguaje neutro -en fenómeno superestructura! clásico, po r ot ra, la trans-
el momento de su difusión como vanguardia-, capé!z formación total de la estructura económ ica veneciana
de ser semantizado desde presupuestos ideológicos con- alrededor de 1500, como fenómeno infraestructura!
trapuestos a los que genéricamente podían definir al clásico". 2 La adopción de esta ópt ica supera el ca rácter
movimiento, unida a la disponibilidad de las actitudes reductivo de los intentos de explicación, en unos casos,
neoclásicas para producir arquitectura que asuma tal re- desde parámetros exclusivamente estéticos y, en otros,
ducción a lenguaje vacío -tanto por la distancia histó- a partir de factores socioeconómicos.
rica cuanto por la descontextualización sociocultural- El humanismo agrícola, que se ha situado muchas
ayudan a explicar la fortuna de los historicismos como veces en la base del fenómeno, oculta tras su apariencia
base del lenguaje arquitectónico oficial durante los últi - cultural un preciso carácter sociopol ítico: la posibili-

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dad de esquivar la crisis de la autoridad del patriarca en minio del hombre sobre el hombre, Palladio y sus con-
la ciudad mediante la instauración del orden rural. temporáneos proponen una arquitectura basada en la
La condición de soporte de· un modelo social distin- perpetuación de este dominio . En los tratados arquitec-
to al de la ciudad -y alternativo de éste- que presenta- tónicos de la época se aprecian claras superposiciones
ba la villa rural permitió a Palladio -arquitecto en entre ideales artísticos y sociopol íticos. Esta identidad
_quien la propuesta adquiere un mayor nivel de coheren- se produce como consecuencia del pensamiento esta-
cia- establecer un sistema estético que traducía las re- dista del Renacimiento, en el que -en términos de
laciones sociales de este nuevo orden ideal. El uso de la Bentmann y Müller- "la política [es] concebida como
geometría, las proporciones matemáticas, la organiza- una obra de arte, como expresión de la política, fenó-
ción jerárquica de los espacios, etc., lejos de responder menos de dominio convertidos en fenómenos estilísti-
solamente al contexto cultural de la época, supone una cos, y fenómenos estilísticos, en expresión de poder". 4
actitud que atiende, a la vez, a factores sociales, éticos,
económicos y artísticos. La arquitectura se convierte La referencia al plan de Chandigarh y sus edificios
así en representación de un orden divino mediante la más representativos, realizados ambos por Le Corbu-
racionalización estética, que legaliza la supervivencia en sier, interesa aquí no tanto por lo que uno y otros tie-
el campo de una estructura social establecida sobre el nen de relevante para la historia más reciente del urba-
principio de autoridad . ' nismo y de la arquitectura moderna, cuanto por lo que
Por otra parte, Palladio veía en los restos de la arqui- suponen de adecuación de actitudes -así lo señala von
tectura clásica rasgos de las virtudes morales y sociales Moos en un escrito reciente sobre el tema- entre al au-
de la antigua Roma . Las ruinas romanas constituían el tor del encargo -el Primer Ministro Nehru- y el arqui-
elemento mediador a través del cual se intentaba con- tecto. El objeto de estas notas no es, pues, la discusión
seguir una síntesis de ideales arquitectónicos y aspira- de hasta qué punto Chandigarh constituye el símbo-
ciones ético -sociales, de arquitectura e ideología. Des- lo de la planificación industrial progresista o, por el
de esta perspectiva, arquitectura e ideología coinciden contrario, puede entenderse como imposición de la
en el entendimiento del sistema arqÚitectónico en tan- ideología urbanística de Occidente a los países del Ter-
to que sistema ideológico . cer Mundo. En todo caso, la dimensión ideológica que
Este intento de recuperación de la antigüedad clási- adquiere el hecho pasa necesariamente por el análisis de
ca como utopía social y moral que puede identificarse la circunstancia histórica del encargo y su relación
en la vilfa palladiana constituye lo que Bentmann y con la propuesta de Le Corbusier. Cuando se iniciaron
Müller han llamado "utopía negativa", en la medida en los contactos con Le Corbusier existía un plan director
que "no se alimenta de la esperanza moral de una feli- de Albert Mayer y algunos bocetos de Matthew
cidad ven ide ra, sino que se consume en el recuerdo de Nowicki -quien tenía qu~ encargarse de proyectar los
una felicidad pasada", 3 no se trata de alcanzar una nue- edificios más representativos. La muerte de este último
va libertad sino de regresar al "reino del orden", en el -antiguo colaborador de Le Corbusier- en 1950 y las
que no tiene sentido de alternativa la emancipación so- dificultades para llegar a un acuerdo con Mayer hizo al
cial. La historia se convierte así en una utopía que sólo gobierno hindú acudir a Europa en busca de un nuevo
puede ser reivindicada como tal por la clase dominante equipo de arquitectos que se encargase del proyecto.
que se siente identificada con el rol que ha desempeña- Si bien el plan de Le Corbusier incorporaba algunas
do la clase social dirigente en otra época, cuyas relacio- características importantes del anterior: disposicion del
nes de poder aparecían inequívocamente garantizadas. centro del Gobierno fuera de la ciudad, centro comer-
La idealización de la vida rural -implícita en el mo- cial dentro del tejido urbano, división en sectores del
vimiento de las villas venecianas del siglo XVI- aparece territorio, etc. -no hay que olvidar que el encargo, en
tras el análisis como un hecho socialmente regresivo, en principio, se planteó como una revisión del plan de
tanto que se apoya en la dominación económica de una Mayer, ya aprobado- la nueva propuesta encerraba as-
clase sobre las demás. La propia noción de "comodita" pectos que marcan una radical diferencia de actitud
-ta l como era definida por los teóricos de la arquitec - respectq de la inicial: geometrización del trazado, crea-
tura de la villa- incluía aspectos netamente económi- ción del eje principal, carácter monumental de los edi-
cos: acceso fácil a los lugares de trabajo, supervisión de ficios representativos, etc.
la producción, etc., relacionados con la dominación Todos estos aspectos hay que relacionarlos más con
de clase a la que me refiero. Scammozzi, al referirse a la ideas apriorísticas del arquitecto -vinculadas a pro-
villa, alude a la economía urbana de mercado como fac- puestas urbanas anteriores- que con una actitud de
tor determinante de su emplazamiento: la villa debía adecuación a un nuevo problema.
situarse próxima al comercio urbano. El eje monumental, la prioridad concedida al tráfico
Se ve, pues, cómo factores infraestructura .les y su- motorizado, la disposición de los órganos de gobierno
perestructurales coexisten en la génesis del tipo arqui- culminando el eje, adquieren en Chandigarh idéntico
tectónico que representa la villa -y en su dimensión de simbolismo moral, estético y funcional que en los pro-
alternativa a la sociedad urbana- siendo obligada la yectos de ciudad realizados por Le Corbusier en los
consideración de su proceso dialéctico para cualquier años veinte. En unos y otro, imágenes e ideales del ur-
análisis posterior del fenómeno. banismo clásico alternan con los que derivan del maqui-
El entendimiento de la villa "en tanto que ideolo- nismo.
gía" supera el antagonismo que se produce entre la teo- Por otra parte, la coincidencia de algunos de los ras-
ría de la Vita Rustica de los humanistas agrícolas y los gos del nuevo plan con otros tantos del de Nueva Delhi
postulados de los teóricos de su arquitectura: Alberti, -que representaba para los hindúes el máximo expo-
Palladio, Scammozzi. Si los teórico, del humanismo nente de la planificación culta- fue sin duda apreciada
agrícola veían en la vida campestre el "reino de la lí- por los dirigentes del nuevo estado y contribuyó a que
bertad", en el que, aparentemente, desaparecía el do- el proyecto se co_nvirtiese en "símbolo de la conciencia
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Villa Barbare . Maser. Arq . A. Palladio

Villa E"1º · Fanzolo . Arq. A . Palladio

nac ional" . que la valoración posit iva de estos dos ideales estaba
Los ed ific ios representativos de Le Corbus ier tienen -hab ía estado siempre- en la base de su propia ideolo -
asimismo antecedentes en anteriores proyectos suyos, gía poi ítica. Su antigua creencia en una fuerte autori -
tanto en los aspectos formales como en los que relacio- dad política, el entendimiento de la crisis urbana de la
nan forma y programa . El Capitolio de Chandigarh cul- sociedad moderna como un problema técnico noc>-
mina, de alguna manera, los esfuerzos frustrados para lí tico en definitiva , su idea del TaldeTa'""
arquitectura
construir la sede de la Sociedad de Naciones en Gine- mas como medio parae vitar Tarevolución que comr;,
bra, no tanto -o no tan sólo- por lo que se refiere a la pretexto para llevarla a cabo, encontraron en Nehru la
magnitud de la obra cuanto po r la propia significación posibilidad de convertirse en realidad, por cuanto éste
poi ítica del programa . compartía tal visión de la estructura social y del pro -
El hecho de que tanto las ideas sobre la ciudad co - greso. El papel que había desempeñado Colbert en la
mo los concP.ptos arquitectónicos utilizados en Chand i- corte de Luis XIV -que había const ituido un ideal pa-
garh puedan entenderse en continu idad con trabajos ra Le Corbusier desde los años veinte- encontró parale-
producidos mucho antes -por encima de inevitables lo en sus relaciones con Nehru, en los cincuenta, prec i-
modificaciones en el lenguaje arquitectónico- viene samente por la.coincidencia de ideologías a que me re-
acompañado por una misma idea de la sociedad, del fiero. ·
progreso y del rol de la arquitectura en u.na y otro. Si el
No obstante, el juicio sobre la ideología de Le Cor-
Capitolio representa para los hindúes "un símbolo busier no puede prescindir del contexto histórico en el
grandilocuente de la consolidación de un nuevo orden que se produjo su trabajo. Como observa von Moos,
poi ítico, orientado hacia la tecnología", dentro de la su alternativa "no estaba entre gobierno popular, o 'li-
obra de Le Corbusier supone una actualización más de bertad ahora', y la autoritaria 'ley del orden'; era una
su inequívoca creencia en la salvación universal a través
elección entre el laissez-fairedel cap italismo avanzado
de la tecnología moderna. Creencia, por otra parte, y un controlado progreso económico y social, basado
compartida por Nehru, quien veía en la industrializa-
en la tecnología moderna puesta al servicio de las ma-
ción la única vía de supervivencia en el mundo mo- sas" . 5 De todas maneras no debe sorprender que la
derno. elección de la segunda vía, pese a su insistencia de
El carácter declamatorio y simbólico de la arquitec- la naturaleza apolítica -"puramente técnica"- de su
tura de Le Corbusier en Chandigarh respondía -una actitud, haya sido tachada de "bolchevique" por la crí-
vez producido el acuerdo sobre los valores a propagar- tica conservadora de los años veinte y de cómplice del
a ios intereses del Gobierno: persuadir y celebrar por neocapitalismo, años más tarde, por sectores progresis-
encima de la eficacia en la satisfacción de necesidades tas. En Nehru las propuestas corbusieranas encontraron
físicas . La capacidad de Le Corbusier para satisfacer las el apoyo necesario -que no había prestado años antes
expectativas simbólicas de la élite hindú -fundadas en la Sociedad de Naciones, ni Stalin, ni Petain, ni la
la promoción de dos ideas esenciales : el establecimien - ONU- para convertirse en realidad construida, por
to de un nuevo orden estatal poderoso y eficiente, ca- cuanto la ideología del estado moderno que había en
paz de garantizar la estabilidad política y el fomento de -su base no había alcanzado suficiente grado de difusión
la tecnología moderna como base del progreso socio- en el mundo industrializado. En los cincuenta sus ideas
económico- no puede separarse de la consideración de habían dejado de ser consideradas utópicas por los go-
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Plano de la nueva ciudad de Chandigarh ( 1951) - Le Corbus ier

· Chandigarh - Le Co rbusier

Chandigarh , Palacio del Parlamento - 1953 - Le Corbus ier

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biernos que centraban en la tecno log ía moderna el cación que produce la mane ra concreta de respQnder a
desarrollo social y habían pasado a constitu ir la máx i- toda una serie d e requ isitos -po r ejemplo los funciona-
ma expresión de sus ideales po i íticos. les- que en cada mom ento histórico se le exigen . La
sustituc ión de l carácte r monumen tal por el funcional
Las anteriores reflexiones , en torno a situaciones en las arqu itectu ras promovidas por quienes detentan el
concretas · en las que el anál isis de la arqu i ectu ra no poder en los estados modernos -hecho que, por otra
puede desligarse de la conside ración de las relaciones de parte , no es ta n general como para utilizarse como ar-
poder poi ítico que están en su base, ponen de manifies- gument o uni versal- no puede entenderse como una
to la imposibilidad de entende r el bi nom io ideo log ía instan c ia de des ideol ~ ac i6n de la arquit _ectu ra; ~ .:
poi ítica/sistema arquitectónico en térm inos de co rres- doc aso revela un cambio de ideología -en cÜanto que
P.Ondencia unívoca, establec ida con carácter universal. io s valores a pe rpetuar han cambiado - ·y__;;a noción di:
\' En la praxis social no tan sólo los credos polit1cos co n-
te rente de monumento arquitectónico -en cuanto se
figuran ideología sino que tamb ién los sistemas esté ti -
estab lece sob re la exp resión de ideal es más sutiles. En
cos generan sistemas ideológ icos . Ent re unos y otros las.-,
todo caso, tan ideológica es la ef iciencia tecnocrát ica
relaciones se establecen según una comp leja comb ina-
que hay en el fondo de la más "funcional ística" arqui-
toria: desde el recurso a un sistema estét ico que se con -
tectura ofic ial de hoy como la ilusión de participación
sidera ne utral -n om arcado -en cuanto a su significa-
en la emp resa colectiva a la que aludía la arquitectura
do :::-;; n el fin de convert irlo en símbolo de la ideo lo-
monument al naz i o la rep resentación de un orden je-
gía le quien lo utiliza , hasta la elecc ión de sistemas es-
rárqu ico, de inspi ración divina , en las villas palladianas .
t éticos por cuanto los valores que simbo lizan co inci-
den con los del sistema ideológico desde el que se in- El pr opós ito de estas notas no ha sido tanto el de
tenta apropiar, hay toda una gama de situaciones inter- dej ar zanjada una cuestión -cuya propia naturaleza im-_
pide su soluc ión de una vez .por todas- cuanto el de
medias. -
De este modo la polémica entre quienes defienden plantéar un a vía de · conocimiento del tema , capaz
que a toda poi ítica corresponde una arquitectu ra y de superar el nivel de simple polém ica entr e actit ude s
los que niegan que la arquitectura pueda ser expresión · interesad as, cuyo esquematismo y aparente evidencia
de una po i ítica -en cuar:ito que la arquitectura impone bana lizan la d iscusión .
su prop io sistema de valores- ; entre los que entienden
la arqu ifectu ra como un sistema dependiente de los
sistemas po i ít icos y los que defienden su autonomía
respecto de éstos, aparece como una discusión académi- 1 Man ifiesto de la Agrupación de· Arquitec tos italianos Mo-
ca que se resuelve en el nivel de la significación ideoló- dernos , publicado por los periódicos el 5 de mayo de 1931 .
gica. Dependencia y autonomía no constituyen tanto 2 Bentma _nn , R. y Müller, M ., La villa como arquitectura del
atributos excluyentes -vinculados a formas diversas de poder, Barral ed ., Barcelona 1975 , pág. 9.
entendimiento de la arquitectura en relación con los 3Bentmann , R . y Müller, M., La villa como arqu itectura del
restantes sistemas contextuales- cuanto momentos poder, Barral ed ., Barcelona 1975, pág. 87 .
precisos de un proceso dialéctico que vincula arquitec - 4Bentmann, R. y Müller , M ., La villa com o arquitectura del
poder, Barra l ed ., Barcelona 1975 , pág. 154.
tura y poi ítica, sistema estét ico y sistema ideo lógico .
5Moos, S. van, "La ·poi ít ica de la Mano Abiert a". No tas so- .
Entendida así la dimensión de símbo lo po lít ico que , bre Le Corbusier y Nehru en Chand igarh, en Sust, X (ed .l, La
en ocasiones, adquiere la arqu itectura , ca rece de sent i- arqu itectura como símbolo del pod er, Tusque ts ed ., Barcelona
do argumentar su pérdida de eficacia como med io de 1975, pág. 159 .
comunicación de masas por el hecho de que cada vez
sea "menos monumentalista y más funcionalista". Ello Este artículo fue tomado de la revista Arquite c turas Bis,
su ondría reducir la capacidad significativa de la arqui- número 12, de marzo de 1976 .
tectura a su carácter monumental, i9norando ~a signifi-~

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