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La corrupción y el Fraude en el Ecuador

Introducción

¿Desde cuándo existe la corrupción en el Ecuador? Esta interrogante sugiere el

hecho de remontarse a años pasados. Tal vez en 1532, en Cajamarca cuando Atahualpa

sobornó a los españoles al ofrecer a cambio de su liberación llenar dos veces la

habitación en la que estaba recluido, de plata y una de oro "hasta donde alcanzara su

mano". Francisco Pizarro aceptó de inmediato y el último Inca ordenó que enviasen la

mayor cantidad posible de oro y plata hacia Cajamarca. Meses después Pizarro acusó a

Atahualpa de idolatría, fratricidio, poligamia, incesto y de ocultar un tesoro,

condenándolo a la muerte en la hoguera, pena que el Inca vio conmutada por la de

garrote, al abrazar la fe católica antes de ser ejecutado.

En tiempos de la colonia la corrupción propiciada desde la corona española, por

su urgencia de saldar su onerosa deuda externa con el imperio británico, tendría

características similares en la joven Latinoamérica. Los terratenientes en contubernio

con los jerarcas y prelados de la Iglesia católica explotaron a los indígenas en

condiciones de semi-esclavitud bajo la forma de mita, encomienda y yanaconazgo. La

mita era el trabajo de los indios en las minas, encomienda era el trabajo en agricultura y

ganadería y por último, yanaconazgo era el trabajo de los indios rebeldes.


Desarrollo

En el caso de ecuatoriano no se registra una investigación a profundidad

respecto de la corrupción durante este periodo ni en la época de la independencia pues

se privilegia las gestas libertarias.

Durante la época republicana se registraron múltiples casos de corrupción que

atentaron contra la soberanía del Ecuador tal el caso de la venta de la bandera

ecuatoriana al Japón en noviembre de 1894 en que se desató un escándalo político en

Ecuador al saberse que el buque Esmeralda, comprado supuestamente por Ecuador para

equipar a su armada, viajó con rumbo a Japón con la bandera tricolor para sumarse a la

flota nipona en su lucha contra China. Era el gobierno de Plácido Caamaño.

Los fraudes electorales, los pactos para encaramarse en el poder entre liberales y

conservadores, los partidos políticos de la burguesía, de la oligarquía agroexportadora

costeña, de los terratenientes serranos, de los tecnócratas, etc. fue una práctica política

frecuente, baste revisar los periodos presidenciales de José María Velasco Ibarra por

ejemplo.

La corrupción en el Ecuador de mediados del siglo XX hasta los albores del

siglo XXI.

Quienes bordeamos el medio siglo de edad, fuimos testigos de la corrupción

rampante del Siglo XX y de los inicios del Siglo XXI originada en las más altas esferas

políticas y económicas, perpetradas por la nueva y vieja oligarquía burguesa y populista

en las que el camisetazo, el reparto de la troncha, las mayorías móviles, los pactos de la

regalada gana, los acuerdos entre privados han sigo la corrupción nuestra de cada día,

sea antes de lo que se denominó pomposamente Honorable Congreso Nacional o lo que

el espíritu de Montecristi nombró como Asamblea Nacional.


1.-La asunción al poder de Jaime Roldós Aguilera en 1978 y la noticia de su

trágico fallecimiento aéreo en Loja la licuación o ‘Sucretización’ de las deudas de

poderosos empresarios que transformó de dólares a sucres (la moneda oficial de la

época), el escándalo del arroz con gorgojo de su Ministro Jamil Mahuad

2.- Las violaciones a los derechos humanos y delitos de lesa humanidad como el

caso de la desaparición de los hermanos Restrepo perpetrados por Febres-Cordero en

1984 la militarización de la Corte Suprema de Justicia y la persecución a los líderes

sociales y populares, el negociado de la vía Perimetral de Guayaquil en el que está

involucrado entonces gobernador y actual alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, el

peculado del entonces ministro de Industrias, Xavier Neira, en el recordado caso Ecua

hospital.

3.- La ‘pugna de poderes’ en el gobierno del socialdemócrata Rodrigo Borja

Cevallos en 1990, el entonces legislador Jaime Nebot Saadi quien en el Congreso

Nacional le dijera a un colega “Ven para mearte”, la desastrosa alcaldía de Elsa

Bucaram y su populista entrega de juguetes en la Navidad de 1991 que eran lanzados

desde el balcón del Municipio y la muerte por asfixia de al menos 20 personas.

4.- El caso ‘Flores y Miel’ del gobierno de Sixto Durán-Ballén (que aplicó las

recetas neoliberales impartidas desde del Fondo Monetario Internacional), un crédito

vinculado a una pariente y el uso indiscriminado de gastos reservados por parte de

Alberto Dahik su Vicepresidente que huyó a Costa Rica marcaron la corrupción de lo

que se llamó Partido Unidad Republicana (PUR).

5.- El gobierno de Abdalá Bucarán llamado así mismo el “loco que ama” en

menos de seis meses propició los más bullados casos de corrupción: el primer millón de

dólares de su vástago Jacobito Bucaram, el negociado de la mochila escolar,


malversación de fondos por parte de sus funcionarios públicos, nepotismo, e

enriquecimiento por lo que el pueblo ecuatoriano lo defenestró el 5 de Febrero de 1997.

6.-Las componendas del Congreso Nacional puso en la presidencia como

interino al entonces legislador Fabián Alarcón Rivera. En esa época se decía que si el

gobierno de Bucaram fue corrupto, el de Alarcón lo superó más que nada por ser como

un auto Vitara por “trompudo y trepador”. Símbolo del descaro de esos años es el

Patacón César Verduga quien hiciera pagos irregulares de 28 millones de dólares a una

empresa constructora y el reparto del país evidenciado en una conversación telefónica

entre los líderes socialcristianos. El entonces ministro de Gobierno, salió campante a

plena luz del día por el antiguo aeropuerto Mariscal Sucre.

Ilustración 1 corrupción del Banco del Progreso

7.-. El feriado bancario, la confiscación de los depósitos de millones de

ecuatorianos y la dolarización fue la herencia del gobierno de Jamil Mahuad. El 21 de

Enero de 2000, la marcha del movimiento indígena, que impulsó la CONAIE, logró la

toma del Congreso Nacional y llegó hasta el Palacio de Gobierno, con el apoyo de

militares. Gustavo Noboa, quien se desempeñaba como vicepresidente fue reconocido

como el nuevo presidente del Ecuador, apoyado por los militares y posesionado en el

cargo el 22 de enero de 2000. Mahuad huyó a Estados Unidos dejando al país inmerso

en un drama social: suicidios de depositantes y la migración de 2 millones de

ciudadanos en busca de trabajo.


8.-El 15 enero 2003 asumió el poder Lucio Gutiérrez con un discurso de

izquierda y lucha contra la corrupción. Al poco tiempo se declaró el mejor aliado del

gobierno estadounidense de George W. Bush. Las denuncias de nepotismo, de presuntos

actos de corrupción de colaboradores en aduanas, la intervención en el poder judicial

con la “Pichicorte” con la que se allanó el camino para el retorno de Abdalá Bucaram

fugado a Panamá. Entonces la ira popular delos forajidos le haría escapar de Carondelet

en un helicóptero en tanto la legisladora socialcristiana Cynthia Viteri posesionó en el

poder al vicepresidente Alfredo Palacio. Luego vendría la mal llamada Revolución

ciudadana.

Un enfoque de la corrupción desde el Psicoanálisis.

El corrupto aparentemente acata la ley, pero en verdad la trasgrede. El acto de

corrupción implica un doble discurso: El de la honorabilidad y el de la deshonestidad:

una ambivalencia afectiva hacia el poder y el dinero, un “te odio mi” amor en donde la

culpa se niega y proyecta, pero sagazmente.

El rasgo predominante del corrupto es la personalidad narcisista y el

egocentrismo. Necesita corromper a los otros para convertirlos en cómplices y amainar

su culpa y así satisfacer sus deseos de grandiosidad. Los narcisistas sobrevaloran su

valía personal y esperan que las otras personas, alienten su alta estima en la que se

apoyan. Son personas que necesitan sentirse admiradas y sobrevaloradas en sus

capacidades, creen que son especiales y tienen fantasías que pueden llegar al delirio de

grandeza.

Otra característica del corrupto es la personalidad antisocial que conlleva una

frialdad emocional, una carencia de ética y un comportamiento basado en el engaño y la

manipulación, sin remordimiento por las consecuencias de sus actos. Suelen ser
personas extrovertidas, pero privilegian su beneficio personal y conseguirlo sin importar

los medios.

La corrupción política al incluir a los poderes legislativos, judicial, ejecutivo,

tiende a fomentar la organización de un modo de funcionamiento que ampara, cuida y

recluta a otros en función de que la red de este sistema opere como la Mafia a sabiendas

que el pueblo está pasivo o paralizado en un sistema de perversión narcisista que

funciona. Transgredir la ley es el goce del corrupto, superar el temor a una sanción un

posible castigo.

Un corrupto es una persona dentro de los límites de la razón, que realiza un

proceso premeditado, razonado y calculado de costes y beneficios. El corrupto ve una

oportunidad que implica una acción contraria a la ley o a la ética, y calcula los posibles

resultados económicos: un beneficio o un lucro en caso de que no se le descubra y un

coste o castigo, en forma de multa, cárcel, etc., si lo atrapan. De manera general, si el

beneficio obtenido es mayor que el potencial coste de ser descubierto, se puede llevar a

cabo la acción corrupta.

Rafael Correa, presidente vitalicio de la corrupción.

Rafael Correa ha sido un gran explotador de personas. Se sirvió de ellas sin

importarle demasiado su procedencia o su identificación política con tal de satisfacer

sus deseos de poder pues muchos políticos que provenían de la odiada partidocracia o

los familiares de estos fueron nombrados funcionarios de estado. Mantuvo como

principio no dejar que nadie le hiciera sombra en sus decisiones políticas por eso borró

del escenario político a su esposa de origen belga Ann Malherbe y no permitió que

ningún cuadro político le disputara su hegemonía pues él era dueño y señor del

movimiento Alianza País.


Ilustración 2 Rafael Corre (D) Jorge Glass (iz)

Rafael Correa navegó entre la astucia y el engaño, combinando la arrogancia con

la cobardía escudado detrás de un micrófono con un lenguaje virulento y descalificador.

La corrupción de su gobierno supera con creces todos los actos de corrupción de los 188

años de la República del Ecuador. Luego de 10 años de correato la lista de actos de

corrupción es muy extensa, recién están saliendo a la luz pública la corrupción

generalizada especialmente en el sector petrolero, los sobreprecios en las

hidroeléctricas, carreteras, repotenciación de la refinería de Esmeraldas, la inexistente

refinería del Pacífico en el Aromo en la provincia de Manabí, etc. La corrupción

política y económica ha atravesado todas las instituciones, el mal uso del poder público

y privado para obtener ventajas ilícitas y sus vertientes: la coima, el soborno, la

malversación de fondos, el tráfico de influencias, el abuso de funciones, el

enriquecimiento ilícito, el blanqueo de dinero, el favoritismo, la corrupción de los

mercados, incluido el fraude electoral parece haber fulminado la ética y la moral

apareciendo como una práctica lícita azuzada por una gran dosis de cinismo.

En Ecuador afirma el gobierno las elecciones del 2 de abril las ganó la

“revolución ciudadana” y la perdieron los “pelucones”. “Revolución ciudadana” es la

forma local de llamarle a la voluntad omnímoda de Rafael Correa. Allí se hace lo que a
este señor le da la gana. “Pelucones” son todos los que se oponen a ella. Lo que en

Venezuela denominan “escuálidos” y en Cuba “gusanos”.

Pero no sucedió así. Según todos los síntomas, en Ecuador ganó la oposición.

Sencillamente, hubo fraude. La trampa estuvo precedida por el prefraude y ahora

estamos en la fase del posfraude.

El prefraude es la etapa en la que se crea el clima ideal para consumar el engaño.

Se cambia o adapta la legislación, se controlan los órganos electorales, y se introducen

métodos electrónicos fácilmente manipulables.

Simultáneamente, se silencian los medios de comunicación independientes, y el

dictador, disfrazado de presidente democrático, coopta los poderes legislativo y judicial

para acogotar a cualquiera que ose criticarlo. Primero fragua una legislación ambigua,

perfecta para iniciar las persecuciones, y luego suelta a los fiscales del Estado, como los

cazadores liberan a sus perros de caza, para que acosen y atrapen a quienes se atreven a

denunciar la falta de libertades. Algunos de los opositores van a parar a la cárcel o al

exilio.

Naturalmente, se crea una atmósfera de terror. La mayor parte de las sociedades

sometidas a esta violencia propenden a guardar silencio y a la obediencia dócil. Solo

protestan a pecho descubierto los más audaces y comprometidos. Los que mejor

entienden cuanto sucede.

El fraude es el delito cometido durante el proceso electoral. Primero, se prepara

comprando algunas encuestas que dan como virtual ganador al candidato oficialista. Y

luego se lleva a cabo mediante el control del registro de votantes los muertos continúan

sufragando, se crean ciudadanos virtuales, pero el truco mayor es el diseño sofisticado

del software.
Es posible graduar exactamente con qué porcentaje se desea triunfar y dónde

colocar los votos decisivos. La máquina interpreta los algoritmos programados y ofrece

los resultados solicitados de una manera casi imperceptible. Esto se hace en minutos,

generalmente cuando, oportunamente, se interrumpe la electricidad. (En todas partes

cuecen habas. No solo en el Tercer Mundo. En el Condado de Dade, en Florida, cuando

se decidía en una consulta el destino millonario de los casinos, dos computadoras “mal

programadas” invertían los “sí” y “no” para darle la victoria a quienes favorecían la

creación de casas de juego fuera de las reservas indias. Las máquinas fueron

descubiertas y los resultados invalidados).

En Ecuador estamos en el posfraude.

El órgano electoral, obediente y dependiente del poder, para darle a esa

“victoria” una apariencia de verosimilitud, ya proclamó el triunfo de Lenin Moreno por

una pequeña fracción. Nadie hubiera creído que el oficialismo ganaba por goleada

cuando la predicción es que iba a perder. Sucedió lo mismo que en las elecciones

venezolanas del 2013, cuando los resultados se acomodaron al éxito de Nicolás Maduro

frente a Henrique Capriles, quien, a todas luces, había conseguido prevalecer con cierta

holgura.

El posfraude le concede al régimen una pátina de legitimidad suficiente para

contentar a los factores internacionales. Todos aquellos elementos -el Departamento de

Estado norteamericano, el Vaticano con su Papa peronista, la OEA- que prefieren la

estabilidad a la verdad impredecible e incómoda de que hubo fraude, probable origen de

desórdenes, se sienten aliviados y no vacilan en avalar los resultados. Al fin y al cabo,

en muchas elecciones, como en México o Colombia, también hay fraudes.

Pero hay una diferencia. En los países del Socialismo del Siglo XXI (por ahora

Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua) el fraude -condenable en todas las


latitudes- es un instrumento para el mantenimiento de regímenes que nada tienen que

ver con las democracias liberales a las que todos esos países (menos Cuba, que es una

franca dictadura comunista), dicen pertenecer.

Todos juegan con la apariencia de un Estado de Derecho, dotado de una

Constitución que garantiza las libertades, con separación de poderes, partidos políticos

libres que participan en comicios abiertos, en el que las transacciones comerciales

responden al mercado, y en los que supuestamente funciona la alternancia en el poder,

pero todo es una mentirosa ilusión.

La verdad se la leí hace unos años a Salvador Sánchez Cerén, un viejo comunista

exguerrillero salvadoreño, hoy presidente de ese país. En esa época era candidato de la

oposición a vicepresidente y gobernaba el partido Arena. Dijo, y cito de memoria, que

cuando llegaran al poder terminaría la alternancia. El gobierno totalitario, como el amor,

o como el odio, es para siempre. Como se ha visto en Ecuador.

Ahora que Lenin Moreno con un discurso reposado sigue con las mismas recetas

económicas y con los mismos colaboradores del correato, ahora cuando los cueros salen

al sol y vemos como entre el Fiscal Carlos Baca Mancheno, el ex contralor Carlos Polit

prófugo en Miami y el Presidente de la Asamblea José Serrano van develando el

espionaje de la SENAIN, la persecución a los luchadores sociales, el encarcelamiento de

inocentes por el 30-S por un golpe de estado blando que nunca existió así como la

persecución a Fernando Villavicencio y Cléber Jiménez quienes investigaron los actos

de corrupción del correato.

Por menos de eso los ecuatorianos nos tomamos las calles del Ecuador y

defenestramos a los corruptos: Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez. Es

tiempo ya de tomarnos las plazas, salir a las calles a combatir a estos corruptos

revolucionarios light para que estén en la cárcel.


Ecuatorianos: ¿Seguimos confiando en la cirugía mayor del Presidente Lenin

Moreno
Conclusiones

El fraude y la corrupción en el ecuador a existido desde hace mucho tiempo

atrás, y es muy difícil conbatir hasta mitigarla o incluso eliminarla del accionar diario en

la funciones ejecutivas del país.

La corrupción y el fraude en el ecuador se viene acarreando debido a que una

sola persona empieza a tomar el control de todas las entidades que se encargan de velar

por el correcto uso de los recursos del estado asi mismo de las organizaciones

reguladoras de los movimientos económicos del país.

El fraude en el ecuador en estos 2 ultimos años se ha ido destapando con la

nueva presidencia del señor lennin Moreno, pues se evidencia que el gobierno pasado

realmente no hacia las cosas como las pintaba para los ciudadanos, esto acarreo una

dura crisis económica y falta de presupuesto para las acciones que se tenían previstas

ejecutarce.

Se podría decir que la corrupcion en el ecuador seguirá existiendo mientras los

poderes del estado recaugan ennuna sola persona, denominada Tirano.


Bibliografía
ardaya Gloria, L. V. (1998). La financiacion de los partidos politicos y las campañas

electorales en el ecuador. Costa Rica: IIOH-Capel.

pais, d. e. (27 de febrero de 2018). El pais. Obtenido de

https://lahora.com.ec/noticia/1102138662/ecuador-se-acostumbro-a-la-

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Yanchapaxi, J. V. (23 de 10 de 2017). Rupturas. Obtenido de

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