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Psicología Social

“Año del diálogo y la reconciliación social”

UNIVERSIDAD ALAS
PERUANAS

ESCUELA ACADÉMICA PROFESIONAL DE


PSICOLOGÍA HUMANA
ANALISIS DE CONDUCTA

CÁTEDRA: CRIMINOLOGIA
CATEDRÁTICO: PS. SANCHEZ CAPCHA, ABEL
ESTUDIANTES: ALLASI PARI, Thania
GARAGUNDO ORDOÑEZ, Anabel
REFULIO ENRIQUEZ, Wendy
BENDEZU GARACIA, Ruth Noemi

CICLO: VII
FECHA DE ENTREGA: 10- 05-2018

HUANCAVEL
ICA – PERU
2018 1
Psicología Social

ÍÍndice

DEDICATORIA................................................................................................................................3
INTRODUCCION...........................................................................................................................4
RESUMEN.....................................................................................................................................5
ANALISIS DE CONDUCTA..............................................................................................................6
I. LA CONDUCTA...........................................................................................................................6
II. REGISTRO DE LA CONDUCTA...................................................................................................8
III. ALGUNOS ASPECTOS IMPORTANTES SOBRE EL REGISTRO.....................................................9
IV. ANÁLISIS DE LA CONDUCTA..................................................................................................10
Análisis topográfico de la conducta............................................................................................10
Análisis funcional de la conducta.............................................................................................11
BIBLIOGRAFIA............................................................................................................................13

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DEDÍCATORÍA
A Dios por darnos la vida y
permitirnos realizar este trabajo, a
nuestros catedráticos por ser
quienes nos guían en el camino
hacia el futuro a través de sus
enseñanzas y a nuestros padres
quienes nos apoyan
incondicionalmente en cada paso
que damos en nuestra vida.

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INTRODUCCION

El concepto de funcioó n es central en la disciplina del anaó lisis de conducta sirve para
caracterizar el tema de la ciencia y tambieó n se usa para distinguir el anaó lisis del
comportamiento de otros enfoques en psicologíóa.

Esto se hace desde la perspectiva del Ínter conductismo, con atencioó n a las
implicaciones para la validez e importancia del anaó lisis del comportamiento como
sistema cientíófico.

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RESUMEN

La funcioó n es central para la disciplina del anaó lisis de conducta que sirve para
caracterizar o describir su tema de estudio cientíófico y tambieó n se utiliza para
diferenciar el anaó lisis de conducta de otras aproximaciones psicoloó gicas.
Consideramos el concepto de funcioó n como usar el interior del anaó lisis de la
conducta. Esto se hace a traveó s de la perspectiva Ínter conductista con atencioó n a
sus implicaciones para la validez y para el significado del anaó lisis de la conducta
como sistema cientíófico.

La definicioó n de la Psicologíóa como ciencia de la conducta adoptada por el


Conductismo supone e implica a su vez una conceptualizacioó n clara y uníóvoca de
dicho concepto. Pero tal definicioó n se enfrenta con una serie de malentendidos
tenaces que dificultan no soó lo la comprensioó n de dicho concepto baó sico sino
tambieó n, en consecuencia, la propia conceptualizacioó n conductista.

ANALISIS DE CONDUCTA

I. LA CONDUCTA
1.1 Defi nición

La conducta es nuestra unidad de anaó lisis, por tanto, debemos definirla bien.

Conducta y comportamiento pueden tomarse como sinoó nimos, pero no


asíó conducta y respuesta (o accioó n o reaccioó n).

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La conducta es todo el conjunto formado por el estíómulo antecedente, la respuesta
y el estíómulo consecuente (en el aprendizaje operante): E? ¿R? Er+
Asíó, la conducta puede ser, por ejemplo, “cruzar la calle”, pero no el mover
las piernas. La conducta tiene un “sentido”: cuando estoy ante ciertos estíómulos
(calle), muevo las piernas (respuesta), para cruzar la calle (Er+). Eso es lo
psicoloó gico, no la “reaccioó n”, que es algo de nivel bioloó gico.

Lo mismo para el condicionamiento claó sico: en el caso de Pavlov


la conducta es: “salivar ante el sonido de la campana”. Es decir, la conexioó n entre el
estíómulo previo (situacioó n de sonar la campana) y la respuesta condicionada
(salivacioó n). Cuando decimos que la conducta se aprende, es eso lo que queremos
decir: que establecemos una conexioó n entre estíómulos y una respuesta nuestra.

Una vez aclarado esto, debemos tambieó n afirmar, desde un nivel menos teoó rico
(sobre todo, cuando hablas con otras personas: padres, profesores…), la conducta
se debe definir en teó rminos que permitan medirse o, al menos, afirmar si se han
producido o no.

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Por ejemplo, no nos sirve de nada definir que un ninñ o es “malo”, “torcido”,
“perezoso”, “degenerado” o, peor auó n, recurrir a la “herencia” o al “destino” para
definirle: “es igual que su tíóo”.

Estas definiciones imposibilitan el acuerdo entre personas y suponen caer en


interpretaciones. Los padres y los profesores deben estar de acuerdo sobre las
conductas para que puedan ser modificadas. Las definiciones adecuadas son
aquellas que precisan con exactitud queó hace el sujeto. Nada maó s y nada menos. De
forma que si un padre me dice: “este ninñ o es un vago, un desastre” (lo cual no me
da una idea en absoluto clara de queó hace en concreto en casa) le invitaremos a que
comente ejemplos concretos en que eso se produce.

Por ejemplo, observar la diferencia que supone, ante el mismo suceso, las
siguientes afirmaciones: “Pepe es un caprichoso” (Mal: no estaó claro por queó ). “Si a
Pepe no le dan dulce en el postre se tira al suelo y patalea” (Bien: estaó claro).

Otro aspecto praó ctico importante es que las buenas definiciones mencionan lo que
sucede en “positivo”; es decir, en cosas que se hacen, no en cosas que se dejan de
hacer.

II. REGISTRO DE LA CONDUCTA

El registro de conducta en modificacioó n de conducta es imprescindible pues si no


tenemos medidas, niveles de conducta, no podremos luego saber si realmente se ha
modificado.

La loó gica del registro de la conducta exige el especificar los niveles preintervencioó n
(líónea base) de la que se toman al menos tres medidas (pero esto es lo míónimo), los
niveles durante la intervencioó n (tratamiento) y los niveles tras la intervencioó n
(seguimiento) o sea, cuando se ha retirado ya la intervencioó n.

La eleccioó n de unidades para el tiempo (por ej, díóas, horas, meses…) y para las
conductas (nuó mero total de conductas, tasa por tiempo…) dependen enteramente
del tipo de problema ante el que estamos; pues unos seraó n muy frecuentes y otros
muy infrecuentes. Ademaó s, la naturaleza de la conducta nos indicaraó queó es lo maó s
adecuado.

En cualquier caso, lo que síó se mantiene es que la tasa de respuesta se situó a sobre la
ordenada y el tiempo sobre la abscisa. En muchos casos seraó bueno que sea el
propio ninñ o quien registre la conducta.

Ejm. Nº de veces que el ninñ o llora

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Gracias a estos graó ficos podemos saber si nuestra modificacioó n ha sido adecuada o
no. Proyectando coó mo seríóan los resultados si no hubiese habido intervencioó n (y
considerando las tendencias, rampas, estabilidad a lo largo del tiempo…) sabemos
si nuestro trabajo ha sido satisfactorio. Existen programas estadíósticos que nos
permiten calcular objetivamente si el cambio resulta significativo (programa
ARÍMA), pero el nuó mero de medidas que hay que tomar es muy grande y tienen
bastantes requisitos metodoloó gicos.

III. ALGUNOS ASPECTOS IMPORTANTES SOBRE EL REGISTRO

1. Es necesario que haya una estabilidad en la líónea base antes de empezar la


intervencioó n, sin pendientes ni fluctuaciones (para esto suele bastar con
una o dos semanas si la conducta es muy frecuente, pero si no es asíó
esperaremos el tiempo necesario para que la conducta se estabilice).

2. Si el cambio entre la líónea base y el tratamiento es instantaó neo debemos


dudar de la eficacia en síó del tratamiento, es posible que no haya sido nada
maó s que la nueva situacioó n. Puede comprobarse esto si, al cabo de un
tiempo, se vuelve a los niveles anteriores.

3. En realidad, a no ser que luego volvamos a quitar el tratamiento (serie A-B-


A-B) o que empecemos varios tratamientos a la vez (líónea base muó ltiple) no
podremos estar completamente seguros de que los cambios se deben a
nuestra intervencioó n (puede haber sido por maduracioó n del sujeto, por

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otras cosas que han empezado a la vez y desconocemos…) —no obstante,
aquíó lo que nos importa es la eficacia del cambio y no la investigacioó n. No es
eó tico volver al sujeto a como estaba antes de la intervencioó n soó lo para ver si
eó sta es eficaz (ademaó s esto es imposible en algunos casos).

4. Tambieó n es importante que el seguimiento sea largo (depende de la


conducta, pero al menos debe ser de varios meses), ya que si no los efectos
de nuestra intervencioó n pueden revelarse excesivamente pasajeros. En la
fase de seguimiento debemos comprobar si se ha producido generalizacioó n.

5. El meó todo de líónea base muó ltiple puede emplearse —y seraó muy
conveniente ya que ofrece maó s garantíóas de control— cuando tengamos un
ninñ o que presenta varias conductas que queremos modificar. Cada una de
estas conductas empieza el tratamiento en momentos distintos y asíó
podemos ver si los cambios se deben realmente al tratamiento. En estos
casos, un sujeto puede tener una de las conductas disruptivas en líónea base,
otra ya en tratamiento y otra ya en seguimiento.

6. Para el desvanecimiento de cualquier programa (para pasar a la uó ltima fase)


es necesario: (1) haber sustituido el reforzador artificial por el natural (lo
loó gico es que la propia conducta positiva, su funcionalidad, haga que se
mantenga sin otro reforzador); (2) ir aumentando progresivamente el auto-
control del sujeto.

IV. ANÁLISIS DE LA CONDUCTA


Existen dos anaó lisis baó sicos en modificacioó n de conducta: el anaó lisis topograó fico y
el anaó lisis funcional.

Anaó lisis topograó fico de la conducta


El anaó lisis topograó fico alude a los aspectos observables y registrables —tal y
como acabamos de ver en las graó ficas— de la conducta. Tíópicamente se utilizan
cuatro paraó metros en el anaó lisis topograó fico de la conducta (se usa uno o varios
de ellos dependiendo del tipo de conducta):

a. Nuó mero de conductas (o variedad). Ej. Juan salta, pega a su hermano,


rompe cosas cuando no quiere ir al colegio
b. Íntensidad. Ej. Muy intenso (lloro muy fuerte; pega causando mucho
danñ o; no come praó cticamente nada…).

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c. Frecuencia (nº de veces por unidad de tiempo). Ej. Se levanta 7 veces
durante la comida.
d. Duracioó n. (Duracioó n de una conducta: Ej. Llora durante 1 hora; tarda
30 minutos en tomarse el desayuno…).

Análisis funcional de la conducta

El anaó lisis funcional, que tambieó n es tíópico de la modificacioó n de conducta


(y quizaó s maó s definitorio de eó sta) alude a la relacioó n funcional entre las
respuestas y los estíómulos antecedentes y consecuentes. La relacioó n que se
establece con una funcioó n determinada: ej. Juan llora para que le dejen
comer lo que quiera… Esa es la relacioó n que quiero descubrir con mi
anaó lisis funcional.

Baó sicamente, en el anaó lisis funcional lo que registramos es lo que sucede


antes (y es, posiblemente, el estíómulo antecedente o discriminativo para la
respuesta), la conducta y las consecuencias de la conducta (estíómulo
reforzador)

La situacioó n puede incluir: lugar, personas presentes, antecedentes de lo que ha


pasado… Gracias al registro, conseguimos ver queó situaciones (Ed) probabilizan
que se deó la conducta y luego, con el anaó lisis de la uó ltima columna, vemos cuaó les
son los reforzadores que estaó n manteniendo la conducta. En teoríóa cualquier
conducta que no es reforzada se extingue, por tanto, tiene que existir alguó n
reforzador unido a la emisioó n de la conducta que estamos analizando. Resulta
fundamental encontrar el reforzador de cualquier conducta si queremos tener
esperanzas de poderla modificar.

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Por supuesto, existen consecuencias a corto plazo y a largo plazo de cualquier


conducta. Las consecuencias a corto plazo son las que, en la mayoríóa de los casos,
mantienen las conductas, aunque las consecuencias a largo plazo puedan ser
negativas. Ej. comemos mucho porque a corto plazo nos gusta, aunque luego, a
largo plazo, nos arrepintamos…

En los anaó lisis funcionales tambieó n se suelen especificar antecedentes remotos


(cosas que explican la tendencia a optar por esa conducta) y proó ximos (los que
desencadenan la conducta).

Por otro lado, las situaciones no tienen que ser topograó ficamente iguales
necesariamente, lo importante es que evoquen la conducta. Aunque las situaciones
sean muy distintas topograó ficamente pueden ser similares funcionalmente. Eso es
lo importante. Por ejemplo, si yo me excito ante la foto de una mujer desnuda esa
foto estaó teniendo la misma funcioó n de estíómulo que si realmente viese a la mujer
desnuda. Son funcionalmente similares.

Existen muchos modelos de anaó lisis funcional. Los maó s tíópicos son los que
especifican:

E -> O -> R -> C (Estíómulo, Organismo, Respuesta, Consecuencias).

E -> O -> R -> K -> C (Estíómulo, Organismo, Respuesta, Programa de Reforzamiento


o Contingencia, y Consecuencia)

Pero hay muchos otros anaó lisis funcionales bastante maó s complejos, como el
Ínterconductual, que diferencia lo funcional de lo disposicional.

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BIBLIOGRAFIA

Soria, M. A. y Romo, J. (2016) (coords.). Manual de perfilación criminal y análisis de conducta


criminal. Madrid: Pearson.

Mireia López de la Piedra., Judit Morera Vila, Raquel Puig Decena, Alberto Alcalde Doblas
(Manual de perfilación criminal y análisis de conducta criminal”).

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