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O Congreso ~ de Historia de la Fotografia 17 y 18 de agosto de 1996 Archivo y Museo Hist6ricos del Banco de la Provincia de Buenos Aires "Doctor Arturo Jauretche" Organizado por el Comité Ejecut Congresos de E enla 2 Con el auspicio de: FEDERACION ARGENTINA Por la conservacién de la Antigua DE FOTOGRAFIA Fotografia Argentina TR 36 a (96 ii Sa) 64480 COMITE EJECUTIVO PERMANENTE ‘Abel Alexander Miguel Angel Cuarteto Juan Gémez Sergio Lugo Foogelio N. Rozas Gabriela Mirando Lamédica CAPITULO LATINOAMERICANO Juan Antonio Varese Uruguay ‘Antonio Padrén Toro Venezuola Lael de este libro ha sido posible gracias al aporte de AGFA ARGENTINA S.A. y aun subsidio dela FUNDACION ANTORCHAS ‘Agradecemos la colaboracién do ‘Arnaldo Cuniett-Ferrando Foto de tapa “Recuordo de Pavén - Escuadra de Buenos Ayres" (Retrato de los marinos Golires y Mazini) 145x 19.cms, (valo) Autores: Descalzo y Bonza ‘Albumina - 1861 Coleccién Seccién Fotografia Antigua Museo Mite - Buenas Aires Primera edcién de 500 ejemplares ‘Todos fos derechos reservados. Prohibida su reproduccién total o parcial por cualquier medio electnico © mecénico incluyendo la fotocopia, grabacién magnetofénica 0 cualquier otro sistema de almacenamiento de informacién SIN AUTORIZACION DE LOS EDITORES, Comité agradece la casién de derechos de los autores para esta edicién, pero no se hace responsable por el contenido de los trabajos publicados. (© Copyright, 1997 by Comité Ejecutivo Permanente para los Congresos de Historia de a Fotografia Composicién, alseno y peliculas Gustave Gomez (64-1) 292-3582 Impresion Grafica Guadalupe Av, San Martin 3773 1847 - Rafael Calzada Buenos Aires - Argentina Para pedi informacion sobre nuestros Congreses, 0 para solctar ejemplares de esta u otras Memorias, digirse a Comité Ejecutivo Permanente Cong, de Historia de la Fotografia Fax (54-1) 249-7551 Email: mac@impsat 1 com at O personaimente a lt Federacién Argentina de Fotografia. ‘Ay, Paseo Colén 470 18 Piso ‘A’ do 17 a 21 horas, tel, 881-9734 En mi edad, la vida ha provocado muchos asombros y escasas certezas: el asombro que acom- paia a la diuturnidad, y la certeza de que en ella habitan dos tipos de hombres, los que aman lo que hacen y quienes se aman a través de aquello que hacen. Frecuentemente, el destino vernéculo de los primeros acaso no sea otro que el de engrosar la vasta cofradia de los desconocidos y el de que su industria haga al mundo més rico, pues elfin de su trabajo es la obra en st misma y ésta, desligada, como lei de Borges, “...de la triste costumbre de ser alguien y del peso del universo”, tiende a ser completa, redonda, sin esquinas. De entre los se- gundos, algunos, acaso muchos, han contribuido a limitar nuestro desconocimiento y otros, los més, han compuesto voluminosas biografia: pre limpias de lo excesivo. A unos y otros, en pro- porcién dispar, debemos el nombre de avenidas y calles. No siem- Puedo asegurarle que el volumen que tienen entre las manos es fruto de mujeres y hombres que decididamente aman lo que hacen. En él hallardn el resultado de horas de cuidada investigacién; de reflexién paciente; de consulta y contraste por ar- chivos, bibliotecas, ciudades y pueblos. En élfalta, no podria incluirse, el polvo que cubria numerosos registros; el cansancio que apaga la lucidez del ojo; Prélogo los momentos de euforia y los de desesperacién; los rastros, tantos, que resultaron fallidos 0 la emo- cién exacta del tesoro encontrado. Tuve el honor, no merecido, de haber sido invitado a este 5° Congreso, y ello me permite avi- arles de que en las cuidadas pdginas faltan tam- bién: las inflexiones de la voz de cuantos allt ha- blaron; la vivacidad que acompané al debate; los comentarios valiosos de cada corro en los descan- sos 0 el asombro que transmitia cada transparen- cia por la que desfilaron daguerrotipos, albtiminas, copias a la gelatina, felizmente habitadas por la memoria de lo casi pretérito, y que cada uno de nosotros trata de salvar de los naufragios que pro- duce el olvido. Me queda agradecerles cuantas atenciones ‘me fueron deparadas y el haberme permitido co- nocer por fin esa tierra que mi abuelo amé como propia y que ahora yo siento como mia. Profesor Angel Maria Fuentes de Cia Conservador de fondox fotograficos Universidad de Zaragoza, Espani itt ad a ae ee os Tipica familia de inmigrantes radicada en Guamint, Prov. de Buenos Aires, hacia 1905. Foto Arturo von Boog, Guamint.Coleccién Juan Gomez Indice Imégenes inusuales de Rosario, 1868 por Roberto Ferrari La Sociedad Fotografica Argentina de Aficionados, una mirada sobre Buenos Aires por Marta Mirds Julio Popper, un contradictorio personaje de nuestra Tierra del Fuego por Juan Gomez El pintor Ruggendas y el fot6grafo Christiano Junior en la Cordillera de los Andes, siglo XIX por Antonia Pérez Bayo Cuando el Presidente Julio A. Roca visité la Patagonia por Stella Maris Dodd La curiosidad de los portefios por Ana Maria Telesca y Pablo Amigo Daguerrotipia, ambrotipia, ferrotipia: un lenguaje injustamente olvidado por Angel Maria Fuentes de Cia (Espaita) De lo efimero a lo eterno por Laura Malosetti Costa y Miguel A. Cuarterolo El desarrollo de la fotografia en Bolivia en el siglo XIX por Daniel Buck (Estados Unidos) La fotografia en los tiempos de guerra por Gabriela Mirande Lamedica El estudio de Arquimedes Imazio y su destrucci6n (1875-1912) or Mario Tesler Recuperacién de un archivo fotogréfico periodistico de Cordoba por Marta Cristina Boixados y Silvia Romano Los Hardy. Estirpe de fot6grafos por Eugenio Giunippero Enrique Moody, un empresario fot6grafo por Haydeé Epifanio y Eduardo Marcet Ernesto Schlie, Fernando Paillet y la leyenda de la colonizacién santafecina Dor Luis Priamo 9 7 29 33 37 a 51 37 B 79 81 87 93 Pedro Luro fotografiado por Alexander por Beatriz S. de Del Blanco El discurso de Manuel Garcilaso: galeria y documento por Graciela Hornia Jestis Cubella, fot6grafo dela «belle epoque» montevideana Por Antonio Varese (Uruguay) Lessman, un fotégrafo venezolano del siglo XIX or Antonio Padrén Toro (Venezuela) El fotégrafo Samuel Rimathé por Arnoldo Cunietti-Ferrando Adolfo Rovelli, fotégrafo amateur Mercedes Boixados Rovelli La casa Herndndez y la fotografia en Chascomis Jorge Calvo En torno a un famoso retrato del General Mitre por Alicia Lahourcade La magia del dlbum fotogréfico por Carlos Barrios Barén Aquella escuela de entonces por Ménica Incorvaia La beneficencia, imagen de una sociedad or Hilda L. C. de Brandi Caras y Caretas dela memoria por Liliana Bustos El inmigrante devenido fotégrafo ambulante por Rita Arslanian Importancia del rescate fotografico como documento social por Amalia Bruno La compafifa mendocina de gas por Daniel Grilli El documento fotogréfico y sus significaciones temporales por Bernardo Riego Un acercamiento a la conservacién fotografica a través de la tecnologia Laser Dise por Graciela Dacosta Meirelles 99) 103 107 iw 113, 121 123 129 139 143 147 151 157 163 175 Imagenes inusuales de Rosario. 1868 Introduccién: Las imagenes rosarinas conocidas més tempranas son las de Georg H. Alfeld, publicadas en forma de 4l- bum en 1866 motivo de diversos estudios, uno de ellos presentado en el Ambito de estos Congresos. (MIKIELIBVICH. 1968: MAKARIUS, 1991 DOCOLA, 1995). Las imagenes que traigo a consideracién de uste- des son contemporiineas a las de Alfeld y hasta donde he podido investigar, absolutamente desconocidas en el mbito de los especialistas de nuestra historia fotograti- cca, por lo que la opiniGn de ustedes es de la mayor im- portancia para mf. No fueron exhibidas, ni reproduci- das, ni sirvieron de modelo para litograffas. Podemos afirmar que han sido tomadas en 1868 por evidencias surgidas de las imdgenes. Aladquirir un bum fotografico muy grande con vistas de Rosario (tardfo, de 1890) no adyertimos que otras imSgenes -inds tempranas- habfan sido montada enel reverso de las cartulinas del élbum. Un estudio mas detallado clarificé a situaciGn un tanto, de modo que queds en evidencia que eran dos conjuntos diferentes. ‘as tempranas imagenes de Rosario nos enftentan a una serie de inedgnitas que intentamos develar. Hemos separado a dicha serie de imagenes del al- bum y es la que analizaremos a continuaciGn, previo re- corrido por la época, el lugar y el ambiente de los fot6- grafos Este conjunto de 19 fotos en allxémina estén todas referenciadas en su dorso y arriba, con caligraffa y re- daceidn de época, desde la n° 1 a la n° 20 faltando la n° 12 Algunas palabras sobre un anterior poseedor de estas imagenes. No conozco quién fue, pero manifest6 un interés histérico continuado sobre este conjunto asf como sobre el album mencionado al comienzo de esta exposicién. Casi todas las imagenes habjan sido referenciadas en papelitos o anotaciones a lépiz en sus Por Roberto Ferrari Sociedad Cientffica Argentina cartulinas. Lamentablemente los criterios de preserva- in que us6 el anterior duefio no estuvieron a la altura de su interés como historiador y de las imagenes como documento. Fueron montadas con cinta transparente, al- ‘gunas tienen cruces hechas con birome para indicar tal 0 cual detalle de la fotograffa, una fue enmarcada bajo vi- drio sufriendo deterioros por la accidn de 1a humedad. De todas formas el estado general puede caracterizarse de muy bueno. Quiero agradecer los valiosisimos consejos, opi- niones y datos que me han suministrado con entusiasmo dos grandes amigos: Abel Alexander y Carlos Raggi. También van las gracias a Juan G6mez por el préstamo de las imdgenes de Alfeld y a Luis Priamo por la infor- maci6n sobre los daguerrotipistas de Rosario. La época Después de la batalla de Caseros, el general Urquiza solicita al Gobernador Crespo que Rosario re- ciba el titulo de ciudad, Crespo accede y el Poder Ejecu- tivo promulga la ley correspondiente el 5 de agosto de 1852. E13 deoctubre, Urquiza, como Director Provisorio de la Confederacién, decreta la libre navegaci6n de los fos, iniciando la prosperidad de la ciudad. El paso si- guiente para la expansiGn de la regiGn fue la construc- ign del Ferrocarril Central Argentino, que vinculard el puerto y la ciudad con el interior. Segtin el Censo Nacional de 1869 la ciudad con- taba con unas 3.600 viviendas, ranchos en un 50%, y el otro 50%, casas de mamposterfa, Antecedentes hist6ricos de la fotografia en Rosario Los dilbumes fotograficos en la Argentina -pare- ce estar bien establecido- son un producto de Ia década del 60. Conocemos como mas temprano autor a Benito 1 Panunzi (1835-1886), con sus albumes «Recuerdos de Buenos Ayres»; «Vistas y Costumbres de Buenos Aires» y «Vedute di Buenos Ayres», aparecidos entre 1865 y 1866, Otro temprano fot6grafo que nos dejé un album es Georg H. Alfeld, quien produjo en 1866 «Recuerdos del Rosario de Santa Fé», al tiempo que varios fot6gratos viajeros comenzaban a editar sus vistas de diversas pro- vineias argentinas. Alfeld se radicé en algiin momento del afio 1862 en Rosario. ¢Qué otros profesionales actuaban por allf en esa década? Juan Gémex en su conocida obra no re- gistra la actuacién de fotdgrafos en la ciudad de Rosario para esa época; V. Mikielievich, legendario historiador de Rosario, cuenta que por aquellos afios Alfeld fue el fotSgrafo de mayor presencia en dicho perfodo. (GOMEZ, 1986; MIKIELIEVICH, 1985) Los periddicos de la dé- cada del 50 dan referencias de varios estudios de daguerrotipistas como José Bisafio: Guillermo Ferguson; Walter Bradley; los socios Lebeaud y Benza. En la prdxi- ‘ma década acttian Descalzo; E.Makchapp; Juan Goerres y Antonio Rabe; Bertrand Billat; Emilio Bertin, Pedro Ferré y Severo Vitias. (MIKIELIEVICH. 1985) Los his- toriadores de la fotografia contamos con una fuchte ri- quisima de informacién, pero que usamos poco; me re- fiero al primer Censo Nacional de 1869 pero no la edi- cidn impresa que resume ef mismo, sino a los registros originales que estin depositados en el Archivo General de la Naci6n. En las libretas originales del censo encon- tramos detallada la profesién del ciudadano, edad, na- Cionalidad, estado civil y a veces también datos de su familia, A continuacién detallo a los fotsgrafos registra- dos en Rosario para 1869 segtin los datos del Censo. (CENSO NACIONAL 1869) TORT, Fernando. 24 afios. espafiol, fot6grafo; este j ven fotdgrafo se trasladé posteriormente a Buenos Aires donde realiz6 la parte més importante de su obra, WITCOMB, Alejandro, 33 afios, inglés; fotdgrafo; en poco tiempo lo hallaremos en Buenos Aires donde tendré un desemperio descollante como fotSgrafo de aalta sociedad. ALFELD, Jorge, 35 afios, alemsin, fotdgrafo; he aqus al elusivo G.H., las iniciales que usa en la portada del album comienzan a clarificarse. La G. es por Georg BAROJA, Cesar, 27 afios, espafiol, fotdgrafo; en la dé- cada siguiente actéa ampliamente en Dolores (Pcia. de Bs. As.) (GOMEZ, 1986) BURGOS, Bernardo, oriental de 26 aflos figura como «retratista» por lo cual lo incluimos esperando que alguien pueda precisar su actividad. PUSTERLO (0 PUSTERLI), Federico, 39 afios, italia. no, fot6grafo. BARKER, Eneas, 33 afios, inglés, retratista fotogratico. RODRIGUEZ, Domingo, 26 aftos, santafesino, fotdgra- fo, WERCLEIN, Enrique, 14 ailos, paranaense, fotgrafo, SOSA, Juan, 17 aiios, cordobés, fotdgrafo CARRANZA, José. 15 afios, cordobés, “fotogratico”, ROJAS, Telésforo, 15 afios, correntino, fotégrato. Estos j6venes evidentemente eran empleados de algunos talleres de los fot6grafos ya afianzados. Casi ninguno parece haber trascendido, excepto ROJAS, quien aparece trabajando en Corrientes en la década del 80. (PALMA, 1959) Llama la atencisn el hecho de que casi ninguno de los fot6grafos que hallamos citados por las otras fuen- tes aparezca citado en el Censo. Podrfa explicarse por- que muchos eran fot6grafos itinerantes y el periddico era sumodo de anuncio pero no permanecfan demasiado tiem- po en un mismo lugar. Con referencia a Antonio Rabe, citado antes, esperaba hallarlo entre los censados pero no fue ast, Existe una interesante referencia de época “Un fotégrafo alemén llamado Rabe, venido hace poco de su pats y que buscaba alojamiento, le dimos una pequeita habitacién y la comida a cam: bio de enseriarme el arte de la fotografia. El tomé instanténeas de todos los edificios y lugares im- Portantes que nosotros vendfamos después. Ast consiguié muchos clientes, siendo el primero que sacé fotografias de Rosario.» Esta cita se ubica en los afios 1863-1864 y per- tenece alas memorias de una dama alemana, obra edita- daen Alemania y rescatada por historiadores rosarinos. (PHILIPP de KAMMERATH, 1976) Lamentablemente, se desconoce la obra fotogrifica de Rabe. En 1882, Gabriel Carrasco da un resumen del estado de la fotogratia en Rosario: «Hay en el Rosario algunos establecimientos fo- tograficos perfectamente montados, cuyos traba- Jos pueden competir con los mejores que se ha- cen en cualquiera ciudad”. «La fotografia del seftor Corte, es la que ha pro- ducido las vistas de las casas de Maspoli y Chiesa, y Sugasti, que han servido como modelo para las litografias que acompaiian a este libro. El esta- blecimiento fotogréfico del seftor Leithner des- cuella, especialmente, en vistas del Rosario, de Puerto del Rosario las que tiene una grande y hermosa coleccién, entre las que hemos tomado las dos del Ferro- Carril Central, y la de la casa del sefior Comas, con que ilustramos esta obra. «Se puede, por lo tanto, asegurar que el arte fo- togrdfico ha llegado en esta ciudad aun notable grado de desarrollo.» (CARRASCO, 1882) En una tabla, en la misma obra, Carrasco men- ciona que en 1876 existian solo 3 establecimientos foto- griticos, mientras que en 1882 el nfimero era de 5. Las imagenes andnimas de 1868 {Quién es este fotdgrafo? Pensamos que se tra- tade un extranjero, ya que todavfa no existfan muchos fot6grafos autéctonos que emprendiesen la tarea de un televamiento fotografico, Ademés, ciertos errores de or- ‘ograffa nos inclinan hacia la hip6tesis de un fot6grafo fordneo, (Estamos frente a un nuevo fot6grafo 0 se tra- lan de vistas desconocidas de un fot6grafo conocido, Alfeld por ejemplo? Pensamos que no son imégenes de Alfeld: el tamafio de placa usado es mayor; algunas vi tas perfilan un prop6sito diferente al album de Alfeld y parece dudoso que Alfeld desaprovechara imagenes de esta calidad sin incluirlas en un élbum. 2Es su autor un profesional o un aficionado? El liegue de equipamiento que significaba realizar este relevamiento nos aleja de la segunda alternativa. Una gran cdmara, un Jaboratorio portatil, un carro para su transporte, un ayudante, las exigentes condiciones de tra- bajar con placas al colodién himedo, el emplazamiento de la cémara en lugares incémodos (vistas n° 4 y 9) todo converge a aceptar que este proyecto no puede haber sido realizado por el gusto de una persona, Pero al mismo tiempo nos preguntamos ,c6mo quedé oculto y sin di sién? xin su Veamos las imagenes, detalladas se referenciado de época, manuscrito al dorso, junto con sus medidas (alto por ancho) 1 Vista del Ferro Carril Argentino (142 mm x 212 mm) Aqui vemos un tendido de vfas desde la ribera bacia la ciudad, con acumulaci6n de durmientes y vias. Evidentemente parte de la construccién del ferrocarril a Cérdoba, iniciado en 1863 € inaugurado en 1870. 3 BE (CARRASCO 1882) Primer indicio cronolégico para poder fechar este conjunto: estamos en la década del 60.(Nota 1) 2- Vista del puerto (140 mm x 228 mm) Imagen esponténea, casi intimista de la costa y parte de Ja barranca. tomada probablemente més hacia el NO del puerto. 3- Vista de la Fabrica del gas (143 mm x 212 mm) Con esta vista logramos 1a primera respuesta para definir Ta fecha de este conjunto, ya que esta foto permite ser acotada en un intervalo muy breve de tiem- Po. En archivos rosarinos hemos hallado informa- Ci6n relativa al gasGmetro que se ve en la imagen antedi- cha, En 1867 se emite una concesién para construir la primera planta para suministrarle gas hidrégeno a la ciu- dad con fines de iluminaciGn, Un terreno fue expropiado a fines de 1867 para dedicarlo a tal actividad y la planta se inauguré a mediados de 1868. (MIKIELIEVICH s/t) La vista en cuestin muestra las instalaciones en cons- trucci6n avanzada: la chimenea a medio hacer, un edifi cio listo y otro por techar. Todos estos datos permiten afirmar que la vista debe corresponder a 1868, Hemos extrapolado esa fecha al resto del conjunto fotogréfico, en la convicciGn que forman una unidad. Podemos com- parar Ia imagen con un grabado de 1882 que ilustra el libro de G.Camasco: allf observamos la obra antigua junto a otra edificacién mas reciente 4- Vista del Hospital (143 mm x 206 mm) Se trata del Hospital de 1a Caridad, que jug6 un importante rol en Ta aten ra del Paraguay. 5: Vista del Muelle (145 mm x 203 mm) Entre las calles 19 de Mayo y Buenos Aires se extendfan los dos muelles de Aar6n Castellanos, quien en 1859 comprara el muelle del puerto y posteriormente lo replicd, adjuntando otro gemelo a su lado, como pode- nos ver en este mapa de 1882. ‘Vamos a interrumpir la secuencia natural de las imagenes, para considerar un detalle sobre estas vistas y Jas de Alfeld de esta misma zona, Mikielievich reprodu- ce fotos muy similares y concluye que son del mismo muelle pero separadas en el tiempo: aparece una casilla yun muro; en la otra imagen no estén. Lamentablemente no dispongo del par de vistas de Alfeld, slo me han podido facilitar esta. 4 El fotohistoriador S.Makarius, en su trabajo sobre Alfeld, nos da otra interpretaciGn: son dos tomas desde el mismo lugar, una de ellas con teleobjetivo, por Jo cual la zona adjunta a Ja camara no aparece. Pero curiosamente, en nuestra serie encontramos Ja misma duplicidad y diferencia. Las imagenes 5 y 15 muestran muelles muy similares. {Dos fot6grafos iban a tomar un mismo muelle dos veces y separados en el tiem- po: 0con teleobjetivo y objetivo normal” Pensamos que hay una explicaciGn mas simple: son dos vistas consecu- tivas de los dos mules gemelos de A. Castellanos, como podemos apreciar en el plano de la costa rosarina, En la foto 15 vemos parte del edificio del dep6sito chico de la Aduana y el ptimer muelle; en la foto 5 tenemos el se- gundo muelle de Castellanos. 6- Vista de la mayor parte del Rosario. (135 mm x 215 mm) Esta curiosa atirmacién del referencista es bastante parcial. La ciudad se extendfa mas de 2 km, hacia adentro para esa fecha y la imagen no nos muestra las calles y edificios «céntrivos», ni el teatro, ni otras conspicuas zonas de la ciudad. Se alcanza a ver un extremo del gran depésito de la Aduana, asf como el otro depésito, oculto parcial- mente por el primero. Segin el Censo Nacional se regis- tran en Rosario, entre la zona urbana y rural del orden de 23,000 ciudadanos. 7- Vista de la calle de la Aduana. (154 mm x 200 mm) Bellisima vista de esta calle, luego denominada Maipi. El cartel en la pared del Hotel del Comercio dice: Teatro de la Esperanza La Cabeza que Habla Sr. Rossini Desde ese modesto atiche nos Hega otra contir- maciGn sobre la fecha de estas imagenes: el Teatro de la Esperanza fue destruido por un incendio la noche del 19 de septiembre de 1868.(CARRASCO 1897) Mas al c tro de la imagen, sobre el grupo de ciudadanos, vemos una gran bota, anuncio de un comercio del ramo. Los faroles indican que atin no ha Hegado la iluminacién a gas, ya que cuelgan sin cafterfa visible de alimentaci6n S 8: Vista del Cuartel. (120 mm x 208 mm) * Este cuartel estaba ubicado en calle 19 de Mayo, entre San Juan y Mendoza. 9-Vista del puerto del Rosario. (140 mm x 214 mm) Esta vista sensacional de la costa y puerto de Rosario permite apreciar en su plenitud el edificio de la ‘Aduana y nos asombra por el punto de observacién ele- gido: alto y muy asomado al rfo. Se trata de un recodo de la barranca? Si fuese asf no podrfa aproximarse un navfo: sin embargo, en primer plano a la derecha vemos un planch6n de carga. Si no hay saliencia para que el fotdgrafo tome la vista -hipstesis muy plausible, ya que de existir bubiera sido un punto clisico para lograr vis- tas panordmicas de la ciudad y el puerto- ¢: tal6 la cémara y su operador en un méstil o tablado espe- cial? Inc6gnitas, pero es una imagen de gran calidad. Makarius llama la atencién sobre un curioso manipuleo fotografico con relaci6n a otra imagen del gran depésito de la Aduana, En el libro de los Carrasco (CARRASCO, 1897) se presenta una vista del puerto, la costa y la barranea, mostrando ese editicio. Pero la sor- presa que encontramos es que el ala izquierda fue recor- aso se ins- tada en dos hileras de ventanas. Se trata de un montaje realizado con dos fotos de Alfeld ( las n° 2 y 5 de su bum), observando en detalle la prolongacién hacia abajo de la linea de la segunda fila de ventanas queda en claro cl artificio porque sobre el techo del rancho notamos una discontinuidad. ; Quién es el autor del artiticio? El que primero se dio cuenta de este fotomontaje fue Makarius. (MAKARIUS, 1995) 10- Vista de la Barranca, (140 mm x 212 mm) Esta reunién de personas frente al fot6grato, las ropas secando al sol, los marineros trabajando en sus botes, todo transmite una espontaneidad. Al fondo ve- mos las torres de la iglesia 11- Vista de la plaza. (145 mm x 200 mm) La plaza 25 de Mayo nos muestra el reloj mar- Café de las Naciones. Cru- zando la calle a la derecha, un restaurant 15- Vista del puerto, (144 mm x 240 mm) Esta imagen la hemos discutido junto con lan® 5. Para nosotros es el primer muelle de Castella. nos, al frente el depésito chico de la Aduana, y alg: més hacia el rfo, la Capi- tanfa del puerto. 16- Vista de la calle Cordova (sic). (143 mm x Frente del Mercado cando las 15 y 40 pero sabemos por referencias hist6ri- cas que casi nunca funcionaba. Esta imagen nos parece ‘mejor resuelta que la imagen de Alfeld. Un indicador sobre el tiempo transcurrido entre ambos fot6grafos es ta ausencia de las cuatro esculturas que franguean la co- lumna a la Constitucién Provincial en la vista de Alfeld 28, mientras que en nuestra vista estén los pedestales vacfos. Los drboles -sin hojas en ambas vistas- estén algo mis crecidos en nuestra serie. 12. FALTA 13- Vista de fa Barraca de! General Urquisa (sic), (140 mm x 198 mm) EL general Urquiza tuvo actividades comercia- les importantes en Rosario: el saladero 11 de Septiembre fa barraca. 14- Vista del fretis (sic) del Mercado, (136 mm x 217 mm) De esta vista del Mercado también pensamos que supera en mucho a Alfeld. Nuestro fot6grafo anénimo encuadra la totalidad del frente, mientras que Alfeld solo registra el ala izquierda, Prestemos atencidn a los tipos humanos; el nifio en primer plano esta descalzo pero luce sombrero. Enel portal principal hay gente con poncho, aparentemente vendedores acuclillados y alguno con birrete de unifor- mado, En ambus alas habfa cafés: Café del Mercado y 6 203 mm) Estaes lazona N dela calle Cordoba, en- tre Progreso (Mitre) y Li- bertad (Sarmiento) El carro en el centro de la imagen esté cargado con varias palas. En la puerta de la Peluquerfa Francesa un parroquiano; pertenecié a Juan Sabathié. quien la ins: tald en 1859, 17- Vista de la calle del Puerto. (145 mm x 212 mm) La calle Puerto (San Martin), frente 0, entre Cor Joba y Rioja. En primer lugar la Ferreterfa de Minetti y Tetlasco; luego la Armerfa de Bertrand Rousseau, luc- go las ventanas ojivales del frente del Banco de Londres (Alfeld le dedica una vista) y enfrente, en una saliencia vemos una pequefia escultura. Es un dguila, emblema de la famosa Farmacia del Aguila, de los hermanos Demarchi. Sobre el caballo del centro de la imagen se alcanza a ver un rifle a modo de propaganda, {Dos armerias en una cuadra! No ha cambiado casi nada con respecto a nuestros tiempos 18- Costumbre del Pafs. (115 mm x 187 mm) Probablemente sea ésta la vnica imagen que po: demos suponer «armad», donde encontramios dos pare- jas de gauchos finteando con sus facones, 19- Vista de la Calle de la Bajada. (136 mm x 205 mm) Esta es la actual bajada Sargento Cabral, calle San Lorenzo al fondo. A Ja izquierda dos Mensajerias, Juego la chimenea indica la ubicaci6n de un famoso mo- lino y al fondo vemos el Hotel del Globo y a su lado una encia maritima, 20 Vista de los alrededores de la capilla de Santa Rosa. (142. mm x 215 mm) Estaes la tiltima imagen, que poco nos dice. Evi- dentemente la capilla ha de estar a espaldas del fot6gra- fo, ya que solo vemos ranchos y algunos en construc- Gi6n, Observen a la dama separada del cfrculo de caba- esos. De las imagenes se desprenden elementos como para asegurar que han sido tomadas en la misma esta- cin del aflo: otofio o invierno. Las preguntas han ido sucediéndose incesantemente, y empezamos a intentar responders no por el orden de importancia sino por la disponibilidad de elementos de juicio. Nos caus6 gran sorpresa que la calidad fotogré- fica de nuestro elusivo autor superaba a menudo al fa moso Alfeld. En muchos casos los temas son los mis- mos: la plaza, el puerto, el mercado, el ferrocarril, pero en ottos aspectos el dlbum de Alfeld es de mayor cober- tura, déndonos una imagen de Rosario mas completa, hasta inclufa un plano de la ciudad. Como muy bien se ha puntualizado en la ponencia sobre estas imagenes durante nuestro Congreso de 1994, Alfeld muestra una ciudad puerto/mercado, imagen de futuro deseado. La soltura del fotégrato para registrar la vida cotidiana de la ciudad nos permite ver lavanderas en la ribera con sus prendas extendidas al sol; ciudadanos a pie 0a caballo; curiosos alineados frente al lente; pertos durmiendo al sol. {.Qué imagen construye este fotdgrafo de la Ro- satio de 1868? Las fotograffas muestran el nticleo urbano de la ciudad y simulténeamente su entorno transitorio, en r- pido desarrollo, Repentinamente la ciudad se ineorpora a una economfa de otra escala, Ianzada al mundo con modestos ropajes. Al mismo tiempo, ese crecimiento vio- lento queda interrelacionado con la aparicin y expan- siGn de desarrollos técnicos que se suceden incesante- mente. El resultado, aunque menos notable que en Bue~ nos Aires, es del mismo tipo: coexistencia de tecnolo- ‘fas, disefios e instalaciones escasas -producto de la mio- ia de sus artffices- que encontraban la obsolecencia en una o dos décadas, Muelles, aduana, red de gas, vias de acceso, en poco tiempo deben ser repensadas. Rosario en 1868 era camino de paso hacia el norte, la Guerra del Paraguay arrastraba hacia alld tro- as, armamento,-mercaderias, personas. También fot6- grafos ... lo que hace preguntarnos: jserd algun fotgra- fo de paso el autor? Y ademés, {emo no hay vistas rela- cionadas al movimiento de tropas Aungue el conjunto que estamos estudiando nos transmite la clara intenci6n de dar una panorémica de la ciudad, también es cierto que su cantidad, variedad y presentacién es mas modesta que el producto terminado de Alfeld. {Estamos frente a un proyecto inconcluso? Bueno, en lugar de contestar todas las preguntas me gus- tarfa escuchar la opinién de ustedes. Referencias liograficas CARRASCO, Gate. Deserbcién Geogrifia y Extadtsica dela Provin ia de Santa Fe, Rosario, lng. de Caras, 1884, Tercera aici, CARRASCO, Budoco y Gabviel. Anales de la ciudad del Rosario de Santa Fe, con datos generales sobre Historia Argentina 1527-1865, Buenos Aires. Impede J. Peuser, 1897. CENSONACIONAL. 1869. Libretas comespondientes a Rosato (n° 8811399) En: Archivo General de laNacisn, Buenos Aires, DOCOLA, Silvia. Fotografia y Ciudad, Alfeldy Rosarto en 1866, Ex: Me ‘moti dl Ser Congreso de Historia dela Fotograia en la Argentina, B Aires, Mundo TéeniooS.R.L., 1995 MAKARIUS, Sameot. G.H.Alfld, fotdgrafo del Rosario de Santa Fe. Bue: nos Aites, Edicion del autor, 1991 MIKIELIEVICH, Wladimir. B1Album de Alfeld. En: Revista de Historia de Rosario, Rosario, Ao VI, 1° 15/16, 1968, MIKIELIBVICH, Wiadimit. La fotografia en Rosario. Ea: Revista de Histo sa de Resto, Rossio, io XXII, "37,1985, - PALMA, Federico. La Fotografia en Corrientes. Su advenimiento y evolu cidn. Corsentes, ed del auto, 1958. PBILIPP de KAMMERATH, Alwina. Memorias. En: Revista de Histota dle Rosato, Rosario, n° 28,1976. Nota Vale pena mencionar la que ns dicen los Carrasco com efeencia aI ina gnacis de la obras del Ferocaril Cental Argentino, con la presencia del Presidente de la Replica, Don Bartolomé Mite: «EL seo ingentevo Blyth se acercé con un pico y una pala espe cialmente construidos para ese art, y colacadas sobre ana bande Jadeplaia El sefor empresario Wheelwright, tomé el pico y lo presents al se flor Presidente que dio con él varios galpes sobre la linea: luego entregado el pico tom la pala y con ela dio vuelta @ una palada de era declaranuo estar enpetada la obra. En este momento se hizo una seal con una trompa para que el {fotdgrafo romase una vista de a escena.» “2QUisn era ese fotdgrato? Niel Museo Mitre ni el Museo de la ‘Casa Rosada cuentan con esta imagen el fotchistorinor Carlos Ragei-quien independientemente estaba sore esta misma pista: nohallsrastos dea fotoen Rosaria, Sociedad Fotografica Argentina de Aficionados: una mirada sobre Buenos Aires Introduccién Nos situamos en la ciudad de Buenos Aires, entre los afios 1890 a 1915. Un perfodo que fue calificado por los historiadores como el del “boom del progreso”. Mu- cchos cambios se produjeron en la ciudad y en sus habi- ‘antes {Qué pueden reflejar de esta ciudad en expansién las fotografias de la Sociedad Fotografica Argentina de Aficionados? {Por qué detenernos en analizarlas? Nos encontramos frente ala producci6n de un gru- po diferenciado dentro de la sociedad portefia, que pro- dujo una seleccién de imagenes y consideramos que “lo que un grupo social escoge como fotografiable revela qué es lo que ese grupo considera digno de ser solemni- zado, cOmo fija las conductas socialmente aprobadas, desde qué esquemas percibe y aprecia lo real”." Por otro lado, fa circulacién y el consumo de estas fotos ha contribuido a construir cierta imagen, dicho esto en un sentido ampli, propia de aquel perfodo y que ha quedado convalidada en la memoria colectiva. Por lo tanto, a través de la valoraci6n de estas imagenes, nos interes6 describir algunos componentes de esta mirada particular que las rescaté a través de la fotografia, Y ademas, vamos a utilizar esta notable cantidad de fotos de Buenos Aires como ventanas hacia la ciudad del 1900, observando el criterio de selecciGn de estos fragmentos urbanos; en ocasiones contemplamos la cit- dad funcionando con sus actores habituales, en otras encontramos escenas més armadas que parecen desvir- tar el habitual transcurrir de la vida urbana. Ambas situaciones resultaron ricas en contenido, El desarrollo del trabajo sobre las fotografias con- siste en el andlisis cuali-cuantitativo de las teméticas se- leccionadas en general y del tema ciudad en particular, convalidado con un relevamiento del material lo suf Cientemente amplio como para realizar algunas conside- raciones de tipo general Por Marta Mirds Universidad de Buenos Aires Fotografos y fotos La Sociedad Fotogrifica Argentina de Aficiona- dos se constituy6 ef 29 de abril de 1889, en la casa del Dr. Francisco Ayerza. Inicialmente funcioné con una Comisi6n Provisoria formada por sefiores distinguidos dela sociedad portefta. Poco después, el 17 de mayo, se estableci6 oficialmente en calle Florida N° 365; con un niimero aproximado de cien asociados ‘Al poco tiempo editaron et primer album de 52 imagenes, titulado “ Vistas de Buenos Aires y Mendoza”. Anualmente organizaron concursos, a los que po- fan presentarse solamente sus socios y con los trabajos premiados realizaron exposiciones que resultaron comen- tadas en diarios y revistas de la época, donde se destacé laconcurrencia de gran cantidad de piblico. En 1893, se incendi¢ el local de la calle Florida y se trasladaron al primer piso de Pert y la recientemente abierta Avenida de Mayo. Siguieron editando slbumes regularmente y cumplieron con pedidos oficiales, deman- das del exterior, publicaciones y otros que pasaron a co- lecciones privadas Sus asociados siguieron aumentando, por lo que se mudaron a un local més amplio en Av. de Mayo N° 833; contaron también con un encargado técnico y de laboratorio. Realizaron viajes totograficos por distintas provincias, buscando difundir imagenes del pafs, asf lo manifestaron en la Memoria de la Asamblea General del aflo 1899, Segtin varios autores, la Sociedad se mantu- vo en funcionamiento hasta 1926; lamentablemente, en los tiltimos aitos, se debilité la organizaci6n inicial, y la producciGn se dispers6, Este grupo de fotégrafos. ocupa un lugar espe- cialmente reconocido en la historia de la fotografia ar- gentina. Respecto a su condicién manifiesta de aficiona- dos, resulta particularmente interesante la cita de Barthes “...en el campo de la practica fotogréfica es el ama- teur, por el contrario, quien asume el cardcter de profe- 9 sional: pues es él quien se encuentra mds cerca del poe- ma de la Fotografia". Sin embargo, corresponde ac rar que varios de los miembros de esta Sociedad realiza- ban tambign tareas fotogrsficas de tipo profesional, Con respecto a nuestro objeto de estudio: las fo- tos; en primer lugar describimos su actual ubicacion y estado, Este material se encuentra actualmente en los si guientes organismos: Archivo General de la Nacién, ‘Museo de la Ciudad de Buenos Aires, Museo Histérico Nacional, Academia Nacional de Bellas Artes, Museo Mitre y Biblioteca Manuel Galvez, Parad6jicamente las bibliotecas del Jockey Club y de la Sociedad Rural, dm- bitos frecuentados por los asociados, no poseen material del grupo, Sabemios que hay una cantidad importante de fo- tos en archivos privados: algunos han sido expuestos como el del Sr. Cristian M. Favier Dubois 0 Dr. Héctor Gotta. Sin embargo, entre los archivos institucionales 0 privados antes seffalados ninguno posee un conjunto cuantitativamente comparable al del AGN en fotos de la ciudad de Buenos Aires. La colecci6n completa allf depositada consta de 46 albumes. E] N° 39, dedicado ala policfa ya no esté, el N°45 es un libro con imagenes no identiticadas de edi- cién muy posterior, el N° 32 consta de dos; el 32 y 32B y e1N°35 que posee titulo: “Comision marcadora de limi- (es con Brasil” tiene tres dlbumes iguales de copias ori- ginales. Cada uno posee aproximadamente 50 fotos (ta- majio predominante: 17 x 22 cm.) 0 considerablemente més, entre 200 a 300 (de tamafio menor, 8 x 8 cm.) Pare- cce que al disolverse la Sociedad este material pas6 a for- mar parte de la firma Witcomb, que compraba archivos ccompletos de fot6grafos reconocidos y que funcioné como archivo gréfico hasta la creacién del AGN. Nos vamos a ribir a este material ya que por su mimero en relacién a la produccién global permite soportar deduc- ciones de careter general. Queremos aclarar que nos encontramos con dos niveles de dificultad para abarcatlo. Por un lado la cata- logacién que posee el material es dudosa. Enel conjunto son muy pocas las fotos con titulo y nimero impreso como epgrate en la copia. El resto, a veces tiene titulo y ubicacién en tinta 0 lépiz, con anotaciones y tachaduras, por lo cual se hace necesario verificarlas. Resulta evi- dente que han sido colocados posteriormente, porque uti- lizan nombres de calles que no son de la época. Para poder operar con este material realizamos una catalogacién propia utilizando una planilla tipo, si- guiendo el orden y la numeracién que los dlbumes tal cireuns 10 como estn organizados en este repositorio. La planilla sigue la siguiente organizacién: debajo del miimero del album se consigna si nimero y titulo de cada foto estén impresos en la misma o agregados a tinta 0 lapiz; dejan- do aclarado el grado de verosimilitud de esta informa. cin, En la columna I figura el titulo/tema, En la columna 2 la ubicaci6n: (interior-exterior y ‘geogréfica) que puede estar indicada, o poser la foto cantidad suficiente de evidencias para determinarla aun- que en algunos cads, no se ha podido precisar. Lacolumna siguiente detallael formato donde apa- rece indicando también sila foto es vertical o apaisada, Por ultimo las observaciones, con una brevisima descripcidn de la foto y/o algiin aspecto que voy a consi- derar. Acerca deo fotogratiado, y también lo no fotografi do {Criterio de seleccién grupal o individual? Dentro del material que podemos observar, hay teméticas recurtentes y otras ausentes, Lo que lleva a pensar que circulaban reglas tacitas acerca de qué reali- | dades serfan fotografiadas. A partir del conjunto de copias que estinen AGN he realizado una de las posibles clasificaciones temati- cas, volcando esto en una planilla comparativa de elabo- raci6n propia que permite tener un panorama cuantitati- vo de la seleccién de temas. De lo que resulta que de las, aproximadamente, 4700 copias relevadas, 3100 son de ciudades. | Las ciudades han sido el tema cuantitativamente més frecuente, en su gran mayorfa ciudades de nuestro } pafs; como referfamos anteriormente, la intencién del grupo a través de su producci6n fotogratica ha sido la de difundir imagenes del pafs. El diario “El Nacional” del | 23 de mayo de 1891 referido al “Segundo Concurso” | hacfa notar esto: “La Sociedad posee hoy la coleccién de vistas nacionales més completa que exista, pudien- do declararse, sin temor de caer en la exageracién que los trabajos presentados por estos aficionados estén muy por encima de todos los similares que ofrecen en venta al ptiblico y que han sido hechos en los primeros esta- blecimientos fotogrdficos del pats”. Estas imagenes del pafs que han querido “difundir” ha sido reterida a laes- | fera del espacio piblico de sus ciudades, En particular de Buenos Aires que para finales del siglo XIX,:se en- cuentra en un acelerado proceso de crecimiento poblacional y edilicio. | | Calle Sante Fe, con Buenos Aires y su érea metropolitana (actual). De las fotos de ciudades, 2400 pertenecen a Bue- nos Aires. Como sabemos, desde los inicios de la fotografia en nues- tro pais, fa ciudad fue un tema destacado. Las primeras fotos que se conservan son las del norteamericano Char- ies De Forest Frederiks. En 1852 realiz6 maravillosas vistas al daguerrotipo, actualmente en el Museo Hist6ri- co Nacional: son las difundidas imagenes del Cabildo, la pirimide de Mayo en su ubicacién primitiva, la costa baja del Rfo de Ia Plata, la demolida Recova y los altos, de Escaladat A fines del siglo pasado, la ciudad estaba cam- biando su fisonomfa. Con la apertura de la Avenida de Mayo, se producirfa una drastica modificacién de la tra- a hispanica, se construyen grandes obras para el Esta- do yen la década siguiente, se prepara la celebracién del Contenario, La produccién fotogestica, como lo demues- tranvia a caballo y carros.(Foto S. F. A. de Aficionados) tran la cantidad de élbumes publicados, intenta registrar ampliamente este gran momento, Sobre la fotogratfa de Buenos Aires volveremos luego. Dentro del dérea metropolitana, el Delta ha sido ampliamente registrado: habfa comenzado a ganar pres tigio como ambito de recreacién; intentarén captar su particular paisaje con la variedad de grises que resultan de fotografiar su profusa vegetacién, sus reflejos en los canales, y el cambio de estaciones. Del total de fotos de Buenos Aires, silo 289 son de interiores. Pertenecen generalmente al interior de ficios pablicos, por lo cual nos edi- trata de dimbitos semi pit blicos. Nuevamente, el énfasis esti puesto en la esfera deo pablico. En este material, no hay registro de aspe tos de Ja vida privada de sus miembros, pocos interiores de viviendas. Est centrado en los mbitos que posibili tan la relacién con los dems. ul Gente fotografiada Son mas del doble las fotos de actividades oficia- les que las relacionadas con ritos 0 situaciones de la vida cotidiana, Sabemos que estos aficionados pertenecfan 0 estaban en relacin directa con la dirigencia politica del pais, Dos dlbumes estén dedicados a fotografiar amplia- mente la visita de presidentes de Chile y Brasil, entre otros actos oficiales Otro grupo de fotogratias incorpora tipos carac- terfsticos de la ciudad, vendedores ambulantes: lechero, vendedor de pescado, lustrabotas, mensajero, cartero, como también crotos y atorrantes. Son tomas de una o mas personas contra un fondo neutro © con la ciudad como fondo, Se trata de gente de condicién muy humil- de, algunos vagabundos. Importante registro de realida- des que en general la fotografia soslayaba.* Sin embargo, transmiten una imagen dual, Por un lado exponen su situacién de pobres con su atuendo y aspecto general, pero mantienen una actitud rigida, cui- dada, su vestimenta y aspecto general parece detenida- mente estudiado, y realmente no transmiten espontanei- dad Podemos afirmar que ha sido frecuente esta for- ma de Fotografiar a las personas en la Sociedad. En mu- cchos casos, la gente es parte del paisaje urbano, dando noci6n de escala, evidenciando la relaci6n dimensional entre lo construido y las personas; los personajes estén puestos y pensada su ubicacién en La foto. (on muy escasas las imagenes de ritos de la vida cotidiana, podemos inenciona una (bum N° 3) en la que se aprecia la llegada de un cortejo fiinebre a la entra- del cementerio de Recoleta, Escasean también I jones 0 gestos que parezcan espontdneos, si bien en ilbum N° 31 hay un grupo de 17 fotos en las que la cimara penetra en alguna vivienda, registrando escenas de cardcter intimista, Existe también un conjunto de es- cenas de nifios en actitudes de juego. Resulta llamativo la ausencia de retratos en el ma- (erial de AGN. En otros archivos, o a través de concur- sos Cuyas fotos fueron publicadas (Ej. Caras y Caretas, aio 1903), sabemos que ha sido otto tema desarrollado, quizis en una proporcién mas reducida pre Otras ciudades de nuestro pais. “Cargados con todos los accesorios que constitu- yen el pesado y complicado bagaje del fotdgrafo"* se han trasladado para producir un variado registro de ciu- dades y de paisajes naturales, una de las regiones escogi- das ha sido la imponente Cordillera de los Andes. 2 En la Grbita de las ciudades, Mar del Plata ha sido una de las mds fotografiadas: villa de veraneo de fami- lias distinguidas, contaba desde 1886 con el ferrocartil que la unfa con Buenos Aires. Muchas fotos muestran su rambla adn de madera. que habia sido construida si guiendo la propuesta de Carlos Pellegrini, vinculado con la Sociedad. ‘También esté presente La Plata. ciudad reciente- mente creada ex novo, con su cje de edificios monumen- tales, que la fotografia resvata como ta imagen de esta nueva capital de provincia, Ciudades extranjera Aproximadamente 470 pertenecen a ciuchades ex- tranjeras, en su gran mayorfa europeas. Esta importante cantidad seguramente relacionada con posibles viajes de placer, estarfa vinculada también con la manifiesta biis- queda de referentes culturales, en particular del modelo parisino, centro de las transformaciones urbanas y cen tro de cddigos y avances en cl campo fotogrifico También el dlbum 46, con 48 copias. se sitta en Francia, pero en Boulogne Sur Mer, en el afto 1906 can- do testimonio de la inauguracién del monumento a San Martin en esa ciudad, muestra el desarrollo del acto ofi- cial con las delegaciones diplométicas de ambos paises y las celebraciones. Sociedad Rural . El campo. Dentro de los émbitos de la ciudad de Buenos Ai- res, la Sociedad Rural recibe una dedicacién abundante: 3 dlbumes (207 fotos) de exposiviones de ganado. donde Jos campeones tienen excelentes primeros planos, cuan gorditos son, Representando el campo en la ciudad, res- catan una faceta del mismo: su aspecto productivo. ge nerador de riqueza, del pais de la carne y 1as mieses. Cabe mencionar que Leonardo Pereyra, primer presidente de la Sociedad Fotogréfica Argentina de Afi- cionados ha sido uno de los fundadores de ka Sociedad Rural, por lo tanto a través de su persona cabe suponer un contacto directo entre ambas sociedades. Son 290 las fotos dedicadas al campo. Campo- ciudad, ambas temiticas ser relevantes para el grupo, Si bien nuestro trabajo se sittiaen el tema ciudad. la otra realidad se presenta como opuesta en la visi6n del gru- po? Ha sido ampliamente desarrollada: a propésito, la mis difundida coleccisn de fotos de la Sociedad son las que toma Ayerza para jlustrar una edicién del Martin Fiero. que finalmente no se publics. Muy posteriormente, on 1968, las edita la Academia Nacional de Bellas Ar tes, con el titulo de Escenas del Campo Argentino y ha sido expuesta, aquf y en el extranjero. La gente del cam- po. sus modos de habitar y de trabajar, han sido para Ayerza, Pereyra y otros socios, motivo de inspiracién y de transmisidn de aspectos considerados tipicos del ser argentino. El rio, el puerto, A partir de la construccién del Puerto Madero, la ciudad inicia un proceso que tiende a dar la espalda al rio, Sin embargo, considerando e! modo de realizar mu- cchas de las tomas vinculadas al tema, podemos decir que ‘no ocurti6 1o mismo con esta produccién fotogrific: Este tema merecerfa un desarrollo ms amplio, que este trabajo deja levemente esbozado. Porque, la mirada Particular sobre los distintos sectores de la ciudad, ten- dré una inspiraci6n tendiente a recatar el paisaje en el Grea fluvial con una visidn lirica, donde en su mayor parte esta se realiza desde la costa hacia el rfo, lo que muestra es precisamente ¢l rio, las embarcaciones, en su mayor parte pequefios veleros; en menor niimero tomas areas 0 de embarcaciones vinculadas con el comercio exterior o de otras instalaciones portuarias Dentro del drea portuaria, el album 36 posee 36 copias sumamente interesantes referidas al Hotel de Inmigrantes, con un pulcro y cuidado relevamiento del edificio, en solo dos se observa mayor cantidad de gente, enel comedor y desembarcando en el muelle. Fotografia de Buenos Aires. Una de las categorfas que nos interesé revisar es la ubicacién de las fotos dentro de areas de la ciudad: considerando tres: centro, barrio y periferia, (estableci: das también por otros autores, ej. Scobie, Gutman y Hardoy). Tomando el perfodo comprendido entre el si gundo y el tercer censo (1895-1014), 1B Centro: comprendido por Distritos censales 8-9- 10-11-12-13-14. Incluye el Puerto. Densidad: dis tritos 9- 12-13-14; 1731-2720 hab/km2. Distritos 8-10-11: mds de 2720. Barrios: las nuevas urbanizaciones que ya con- forman un conjunto armado con cierta indepen- dencia del centro. Estos son: drea Plaza San Martin, Recoleta, La Boca, Barracas, Once, Palermo, Chacarita, De- voto, Flores, Nueva Chicago, Barrio de las Ra- nas, Densidad: 741-1730 hab /km2, Periferia: areas despobladas, en general de bor- de, con actividades quie lindan con lo rural, Densi- dad: menos de 740 hab./km2. Ubicando las tomas fotogréficas de acuerdo aeste agrupamiento resultan los siguientes totales: Centro 900, Barrio! 750, Periferia 89. Hemos considerado fuera de esta clasificaciGn a la costa del rio, y descartado las que resultan de dudosa ubicacin. EI drea considerada centro ha sido la de mayor interés para fotografiar seguramente por su jerarquia dentro de la ciudad, y debido a tas fsticas de este ‘upo de fot6grafos y a su relacién con los grupos de poder. Consideremos que Buenos Aires, como la mayo- ria (;0 todas?) las ciudades hispanoamericanas, se estructurs a partir de su plaza Mayor; en su contorno se ubicaron los editicios que albergaban el poder politico, el culto, y las principales actividades administrativas y comerciales. Las viviendas, en este perfodo, en su mayor parte se habfan retirado de su proximidad. Las activida- des comerciales que habfan tenido anteriormente una fuerte presencia en la plaza, cobijéndose en la Recova, habfan sido desplazadas, literalmente. La venta de arti- culos perevederos (mercados) se habfan trasladado a otros mbitos; los comercios mas selectos, propios de una so- ciedad que pretendia ser més refinada, se ubicaron en calles cercanas a la plaza, pero no enfrente, dejando que el ambito de la plaza tuviese un cardcter mas ceremo- nial Por lo tanto dentro del sea, el centro del centro Ja plaza sera fotografiada mayormente en direccién del sentido longitudinal, con tomas aéreas que permitan ob- servar su reciente trazado. También algunas otras plazas del centro son tomadas de este modo, como la plaza Li- bertad y la plaza Lavalle, También la imagen del centro de la ciudad serd transmitida a través de las arquitectu- ras consagradas y consideradas con valor patrimonial, ejemplo de esto, Casa de Gobierno, Banco Nacién, ya demolido, Es también numerosa la cantidad de fotos del drea 14 en 6 que por su densidad hemos considerado bartios. Sin embargo, si volvemos sobre las planillas de registro para detectar qué barrios han sido fotografiados, encontra- ‘mos que las fotos en su mayorfa pertenecen a unos pocos barrios: Palermo, Recoleta, con sus bellos paseos que permitfan ejercitar el ocio en general todavfaa un selecto sector de la sociedad, y también de émbitos que frecuen- taban, como ser el hipédromo. En estas fotos casi no encontramos los otros ba- rrios, que ya posefan una cantidad de habitantes sufi- ciente como pata ser considerados como tales, pero con una materialidad menos bella y consolidada: y que se vinculan mucho més con el sentido al que se asocia la palabra barrio en cuanto a una cierta morfologfa edilicia y con una actitud de vecindad en sus propios habitantes La periferia, los limites de la ciudad, constituyen un tema mucho menos frecuente para el conjunto de la produccién. Si bien encontramos algunas fotos notables de funciones especificas como el matadero y la quema de basura. También encontramos el registro de puntos destacados como los puentes, que son entrada y salida de los limites de la ciudad Deeste modo se observa como la estructura urba- na que se refleja en Ja mayor © menor densidad poblacional no coincide con 4a mayor @ menor cantidiad de imagenes de cada area. La camara se ha detenido en los ambitos propios de la elite. Esto puede relacionarse, desde una perspectiva histérica’, con el ideario de! Ila- mado “proyecto roquista” que ha tendido a plantear op- ciones irreconciliables: laclite intentardé marcar una fuerte diferenciaci6n entre ellos y el resto de ta sociedad, colo- ‘cAndose como un grupo de vanguardia, y la produccién fotogritica de Aficionados también se alinea en esta biis- queda de diferenciaciOn Estas bipolaridades se plantean también dentro de Ja estructura de la ciudad y sus distintas areas: Norte- Sur, Centro-Barrios. Es asf que las fotos en su mayorfa, recorren un dea urbana que coincide conel centro y los barrios del norte: muestran la ciudad que para el grupo interesa registrar; donde se producen los actos del Esta- do, se toman las decisiones econémicas, se pasea, y tam- bin se habita: en este tiltimo caso tenemos imagenes de palacetes que, segtin su particular Optica, merectan sex mostrados. Estableciendo mediante el registro visual de Ja fotografia un mite que puede transmitir una repre- sentacién particular de la ciudad expresada en blanco y negro. Otro pardmetro que hemos seguido ha sido revi- sar si las fotos de algiin modo daban cuenta de la expan- sién urbana y las transformaciones edilicias propias del proceso de metropolizacién, A través de distintas y diversas fuentes podemos acercarnos al clima urbano, conocer aspectos de este particular momento en a cual la ciudad fisica experi- mnent6, en especial en el centro, continuas transforma- ciones. demolicién y construccién de obras de diversos sos, en general pertenecientes a la drbita del Estado, ‘Se sienten con intensidad las consecuencias ur- banas de la incorporaci6n de la Argentina -como pro- ductor agropecuario dependiente- al mercado mundial i6n internacional del tra- lc la crisis del 90 se consotida una lenta recuperaci6n econdmica, en los afios 1904-1909, tra curre un perfodo mas prospero y aumenta el arribo de migrantes curopeos. La imposibilidad de acceder a tie- ras en el campo, que en la Pampa Hiimeda estén en ‘manos de unas pocas familias, produce una importante liegada de trabajadores rurales a las ciudades. Como habfa ocurrido en afios anteriores, esto acre~ cienta el deterioro del centro. Si bien, hay una disminu- cidn de la proporcién, no det nimero, de personas que viven en conventillos A la vez se desarrolla un proceso de suburbanizacién. Se ctean condiciones que hacen posi- ble el desarrollo de otras areas que conformardn los dis- lintos barrios alejados del centro y que lentamente irdn consolidindose. Esto resulta de posibilitar, a través de crédito, el acceso a la vivienda propia en areas de nuevos foteos a familias de trabajadores y ala extensiGn del trans porte que a partir de 1898 se electrifi En este proceso aumenta el nimero de propieta- rios y estos son en su mayor proporciGn inmigrantes. Otro dato a considerar, entre 1890 y 1915. la poblacién de la ciudad se cuadruplics. La ciudad fisica experimenta permanentes trans- lormaciones. Mediante planillas de estudio evaluamos el registro fotogrético de estas transformaciones, conside- rando: ef conjunto edificado, los medios y vias de trans- porte. Observamos que entre el gran mimero de fotos de edificios, se destaca la predileccién por los de construc~ ibn reciente: solamente dos muestran un edificio muy antiguo, ef de la Aduana Vieja, que lamentablemente serd Posteriormente demolido, A propésito podemos mencionar, que en el grupo de 19 foros que posee el Museo de la Ciudad, y que for- maron parte de las presentadas en un concurso de 1891, hay una (dos copias) que levael titulo de Célebre Aled- sur Ifrico en Calle Victoria 1891, la foto muestra un edi- ‘icio demotido, con la sencillez y realismo de sus escom- bros En el album 34, con 104 fotogratias, encontra- ‘mos 3 que muestran obras en construccidn, el Congreso, su plaza y el Palacio de Justicia. Una posible lectura de esto puede ser la intenci6n y también la tradici6n estética, de parimetros clasicistas que considera fotografiable solamente el objeto acaby do. Cuando la cimara se dirige al espacio urbano de lacalle, y hay produccién abundante: podemos notar que se privilegia el registro de situaciones donde el conjunto de fachadas va cerrando el perfil edificado conteniendo el espacio de la calle. Son abundantes las fotos que registran calles; las tomas se realizan abarcando las dos Fachadas y dirigien- doa vista al infinito, descentrando la fuga. El album N° 31, hay 33 tomas de distintas calles: en este grupo el perfil de fachadas se muestra predominantemente conti- nuo y si revisamos 1a ubicacién de estas calles vemos que pertenecen al centro 0 algtin sector de los barrios que, como vefamos anteriormente, eran los frecuentados ena produccién de la Sociedad. Sin embargo este peril urbano, que hasta media- dos del siglo XIX mantenfa un lenguaje formal y de pro- porciones bastante similares en su conjunto donde lz diferencias entre el tejido residencial y editicios publi- cos, no implicaba grandes discontinuidades en la linea de las fachadas: solamente las iglesias y a veces, sus anexos conventuales quehraban estas I{neas con un vo- Jumen mayor. A partir de la utilizacién del lenguaje ecléctivo se altera totalmente esta relaciGn entre la edit cacién existente y las obras nuevas y el impacto volumétrico de las nuevas edificaciones pasaré a tener otra jerarqufa. Esta situacién de contraste est expuesta en las distintas fotos, no solamente en las que muestran como protagonista. las calles, sino también en fotos de algin edificio en particular. que permiten observar tam- bign parte de su entorno, donde puede apreciarse la im: pronta que aporta a la ciudad estos modernos objetos arquitect6nicos. Otro aspecto a considerar que posibilité la expan- si6n de la ciudad, han sido la instalacién de redes viarias y tranviarias. En este sentido, y relacionados con la te mética del transporte, aparecen fotogratiados los edifi- ios de estaciones terminales, parecerfa que como tales, albergan usos multiples y responder a una imagen afirmadora de la ciudad mas que los trenes o Jos ande- nes, Sintetizando ya modo de cierre provisorio, deci- mos que las inguietudes iniciales que nos avercaron a esta produccién nos sugerfan apreciaciones que resulta- ban permanentemente modificadas por los diversos en- 15 foques y temas que posibilita. A propésito, a diferencia de cualquier fotografia, que manifiesta un solo punto de vista, esta producci6n permite recorrer diversos pliegues temticos, més allé de la imagen “visual y orientadora”, también a través del andlisis de la relacién entre repre- entacién y objeto representado. Este registro de imagenes valiosas segiin los téci- tos criterios de la Sociedad, les permitfa a ellos, y luego a su puiblico apropiarse de dichas imagenes, y reafirmar asf el convencimiento propio y ajeno en estos valores, reforzando su sentido de pertenencia al grupo de van- ‘guardia del pas En la ciudad, posaran su mirada de aficionados, y a través del “arte fotogréfico” con su manifiesta carga de intencién estética, rescatardn la luz de la escena pt- blica. Y a pesar de las mencionadas premeditadas omi- siones para no registrar aspectos negativos que trajo apa- rejado el cambio de escala urbana, lo cuantioso de la produccién demuestra una intensa vocacién ciudadana, aa la que miramos con nostalgia que no parece estar siem- pre presente en la defensa de la ciudad contemporanea. 16 Notas ' GARCIA CANCLINI, Néstor. "Desigualdad cultural y poder simbslioo", La sociologia de Pierre Bourdieu, Instituto Nacional de Anttopologia¢ Historia, + GOMEZ, Juan, La fotografia en la Argentina, su Historia y Bvolucion en el siglo XIX, 1840-1898, Absa Eaitora, Buenos Aes, 1986, 8 BARTHES, Roland, La edviara licida, nota sobre fotografta, Pails Co- rninicacién, 3a edicisn, Espa, 1994 + GESUALDO, Vicente, Hstoriade a Fotografiaen América, Desde Alaska hasta Terra del Fuego en el siglo XIX, Eltorsl Sui Genetis, Buenos Aites. oa ella figura dese e asgueroso atcerante que se revuelea enelvcioy el abando: no, hasta el comecto agente de poica, desde el pillulo vendedor de dirios ‘hasta el perfumado vendedoramibulate Jacional, cit. Pag 1 “Su coleceia de cosunbres nacionalesesinica, en Idem, pag, 1 7 SETRIK, Nos, “EI 80 y su mundo. presentacén de una eps now 5, Bd, Jonge Alvares. Buenos Altes. 198. Los Argent "FUENTES, Horacio, “Evolucién d los procesos de eatuctaracin eapacial urbana El caso de Bustos Altes”, Desarralla Econdmico, N58, vol. 15. Bd os Aires, Juliolseptiembre 1975, Si bien nuestra Patagonia cuenta con una larga historia Hena de curiosas leyendas, de las que fueron ac- tores: conquistadores, exploradores y aventureros del mundo entero, la presencia en ella de Julio Popper cons- tituye de por sf, la mas controvertida de todas “Era un personaje de leyenda -dité Lucio V. Lépez- sus rasgos de pionero”. “Y de navegan- te, antes que al drama y a la novela, pertenecen ala aventura. Era alto, rubio y con una amplia frente que coro- naba un rostro agraciado, De cuerpo robusto y atlético, se expresaba con gran riqueza de ideas, imagenes y pa- labras en lengua y pluma subyugantes. Asf era Julio Popper cuando arribé a nuestro pais a fines del afio 1885, contando tan sélo 28 afios de edad. Nacido en Bucarest -capital del reino unido de Ru- mania- el 15 de diciembre de 1857, formaba parte de una familia de origen polaco, radicada luego en Ruma- nia, habiendo vivido 15 afios con sus padres: Naftalf y Perla, en el n? 37 de la calle Vacaresti, seccién de San Viner. Su padre era un hombre culto, duefio de una li- brerfa y director del primer colegio judio instalado en sa ciudad, habiendo -ademés- fundado el diario “Timpul” por entonces drgano de la colectividad judeo-bilgara Cuando apenas tenfa 17 afios de edad, dej6 su casa pa- terna trasladdndose a Paris, donde la fotografia lo atra- Pé de inmediato, se interes por su técnica, estudiando Ingenieria después ‘Terminada su carrera universitaria, se lanz6 aun mundo de aventuras y exploraciones. Visité Constantinopla, Estambul, Egipto, Japén, China y la India. En 1881 regres6 a Bucarest por muy poco tiempo. ditigiéndose luego a Siberia y més tarde a Nueva Orleans. Precisamente en este importante puerto fluvial norteame- ricano, ejecuts obras de ingenierfa, pero, su sed de aven- turas lo hacen trasladarse a Cuba donde trabaja en el trazado de la ciudad de La Habana, enel aiio 1884, Con- taba por entonces solamente 27 afios de edad. Julio Popper in contradictorio personaje en nuestra Tierra del Fuego Por Juan Gomez, ‘Timperley ~ Buenos Aires Era evidente que sus conocimientos técnicos, su brillo personal, su ascendiente de viajeto del mundo y, algo muy personal, lo introducirfan en todos los circulos sociales y econémicos que se propusiera. No duré mu cho su estadfa en Cuba y viajé a México, pero... al afio siguiente lo encontramos en Brasil. La quimera del oro En el Brasil, se entera del descubrimiento de oro ir argentino y es entonces cuando decide trasla- darse a Buenos Aires para averiguar bien la cosa, Ocu- rrfa esta a fines de 1885; se relaciona de inmediato con las autoridades y hombres de empresa argentinos: Lucio Vicente L6pez, Joaquin M. Cullen, Manuel Laines, B nardo de Irigoyen, Alfonso Ayerza, el periodista José Marfa Eizaguirre, Francisco Ayerza, por sélo citar algu- nos, En conversaciones con toxios ellos, Popper los inte- resa para organizar una expediciGn en busca del precia- do metal. La noticia del descubrimiento la habfa trafdo gente del transporte nacional “Villarino” a su regreso de un viaje al sur. Contaban sus tripulantes que en el cabo Virgenes, en realidad en una hondonada a 150 metros del citado cabo, denominada “zanja a pique”. justo don- de antes habfa naulragado el buque francés “Arctique” mientras intentaban salvar su preciada carga, un grupo de peones chilenos, descubrieron que, cuando bajaba la marea, quedaban algunas pepitas de oro sobre la arena, al retirarse el fuerte oleaje Obtenido el apoyo econémico de los nombrados. con su experiencia de técnico en minas y su titulo de ingeniero, partia Popper en misiGn exploratoria. ‘Muy pronto lleg6 a la conclusisn de la inconve- niencia de encarar la explotaci6n del lado continental de las costas del Estrecho de Magallanes, ya que, si bien habja evidencias de la existencia de oro, el rendimiento era muy pobre y la inversiGn poco rentable, En cambio, 17 Retrato de Julio Popper c. 1885; de una copia que sola entregar a sus conocidos. Albumina evalud que, en las costas del otro extremo del estrecho, sobre la Isla Grande de Tierra del Fuego, la situacién debfa ser, al menos, igual pero utilizando mucha menos gente en el mismo esfuerzo con resultados igualmente exitosos, A su regreso, utilizando nuevamente sus cual dades de negociador, interesaba en su nuevo proyecto a sus amigos argentinos y, enun tiempo récord, conforma- tba con ellos una especie de sociedad que girarfa bajo el rubro de: Popper y Compaiifa. La integraban prioritariamente Ios Dres. Bernardo de Irigoyen y Joa- quin Cullen, inicidndose de inmediato en el reclutamien- to de gente y acopio de elementos logisticos. El 22 de agosto de 1886, escribfa Popper al Mi- 18 ms nisterio del Interior, soliciténdole lo siguiente: “Julio Popper, ingeniero civil, domicilia- do en la calle Lavalle 162 se presenta a VE. exponiendo que: ha organizado una expedicion para explotar bajo el punto de vista cientifico la Tierra del Fuego, debien- do tomar parte en ella, el ingeniero en mi- nas, don Julio Carlsson y 15 particulares armados, en previsién de indios hostiles. Esta circunstancia, me decide pedir a VE. autorizacién para realizar la referida ex pedici6n, Serd Justicia. Firmado: Julio Popper’ La partida, documentacién del viaje Sugestivamente, muy pocos dfas después - en menos de 15 dfas-, se aprobaba la solicitud y, el 7 de setiembre, el grupo expedicionario partfa desde Buenos Aires hacia el puerto uru- guayo de Montevideo con sus mulas, caballos, carpas, arneses, armas, viveres, instrumental cientifico y -como no podia set de otra forma, dada su experiencia en el tema- Popper levaba prioritariamente un equipo fotogr ético completo gue se le consiguiera para que el propio explo- rador en persona, Jo operara durante el viaje, merced a una gestidn personal del Dr. Francis- co Ayerza, Era ésta toda una aventura, dadas las duras condiciones climéticas de la zona y los precarios ambientes que dispondrfa para el procesado de sus placas. Al decir del notable historiador chileno, descubridor y primer biG- grafo de Julio Popper, el Dr, Armando Braun Menéndez, residente por muchfsimos affos en nuestro pats, el equipo mencionado estaba con- formado por una cémara de viaje plegable construida en madera, y adaptada para admitir placas de vidrio de la medida 165 x 211 cm., es decir, las por entonces moder- nas y conocidas placas enteras al gelatino-bromuro, dis- ponibles en Buenos Aires. La intenci6n de Popper era abordar un barco in. glés de la Compatifa del Pacifico en Montevideo, desde donde los llevaria hasta el puerto chileno de Punta Are- nas, por entonces a tinica ciudad de cierta importancia en el mar austral. Desde alli procuraria la continuidad por agua y tierra, hasta alcanzar el litoral atldntico ar- gentino de la isla de Tierra del Fuego en su parte norte. atin sin explorar, Se imponfa esta alternativa via Uru- guay, ya que atin no existfan lineas comerciales directas porel Atkintico y Tierra del Fuego -del lado argentino EI Dr. Braun Menéndez, tiempo antes de fallecer, me relataba en su casa detalles del viaje en el afio 1986. Decia al respecto: desembarcaron en Punta Arenas coincidentemente con la asuncién de nuevas au- toridades nacionales, diez dfas después de su par- ida. Valiéndose de la enorme capacidad comunicativa del rumano, logré vincularse y has- a alojarse en casa de mi padre -don Mauricio Braun- e inclusive logré convencerlo para levan- tar'su campamento en el mismo fondo de nuestra casa, colocando guardias permanentes en los alrededores Es interesante destacar que Popper, sabedor de la inminente proclamacién del nuevo presidente de Chile, don Juan Manuel Balmaceda y 1a consiguiente forma- cién local que se harfa en adhesién al evento, tuvo la ingeniosa idea de disponer que su ejército personal for- mara detrds de la tropa chilena que, en esos afios, no seria muy superior en cantidad, al menos en Punta Are- nas, Esta viveza del rumano, fue muy bien recibida por el Gobernador de la Provincia de Magallanes -a la que pertenecfa Punta Arenas como capital- don Francisco Sampaio, quien conmiovido por el gesto, lo recibiria dfas después en su despacho, Al respecto, nos comentaba el Dr. Braun Menéndez: “...mi padre me contaba sobre el hecho, que Sampaio lo recibié rodeado de un grupo de vecinos prominentes invitados por Popper por insinua- cidn de mi padre, para estar presentes y dar ast, mayor realce a su visita, Luego se realizé un dgape, abundan- le en manjares, tragos y mucha cordialidad. Dicen las cr6nicas, ademés, que el sefior Maurici Braun, ofreci6 trasladarlo en uno de sus barcos hasta la costa opuesta, para desembarcar en “El Porvenir (Chi le), pero Popper prefirié el ofrecimiento similar del go- bernador Sampaio, quien puso a su disposicién el vapor “Toro” afectado por la marina chilena al servicio local, para su trastado. Como detalle curioso, nos acotaba el Dr. Braun Menéndez que, de acuerdo a referencias familiares, Popper ltevaba una sofisticada cdmara fotografica que operaba de continuo, wi voluminosos laboratorio portdtil y otros instrumentos necesarios para sus inves- tigaciones geoldgicas y geogrdficas por la Tierra del Fuego...” El propio gobernador chileno, deslumbrado por la Personalidad de Popper, dias después le devolverfa la Visita en su campamento, donde fue recibido en forma- cién por la gente de Popper. con “honores militares”, Con inteligencia y astucia, Popper y algiin ayudante ca- pacitado, seguramente el ingeniero Carlsson, cuando é debia estar en primer plano.... se encargarfa de operar la cémara fotogritica en los actos y, a partir de alli, se do- cumentarfa fotogréticamente todo el itinerario, ponien- do especial énfasis en no omitir encuentros con estancie~ ros chilenos y todo aquel que de alguna forma colahora- ra en el transporte de su gente y equipo, desde una costa ala otra Su primer campiamento de viaje lo levanté en Ba- hia Porvenir, desde allf prosiguid su avance por tierra en busca de la Bahfa de San Sebastian, ya en tervitorio ar- gentino, no sin antes tener que realizar varios campa- ‘mentos, tanto en el Valle de Los Estrechos, como en dis- tintos lugares del bosque fueguino, que fue necesario abrir a machete y registrando cuidadosamente en fotos, el ba tismo de rfos, arroyos y otros accidentes geogriilicos que encontraba a su paso. Transportaban a Popper y su gente, una caballada compuesta por 64 animales y, el viaje hasta San Sebastién Ie haba insumido casi 30 das de marcha Las imagenes fotograficas logradas por Popper, demuestran un intenso estudio de la Bahfa, eligiendo para Ievantar su futuro establecimiento aurftero, un lugar que denomin6 “El Péramo”, seguramente por el intenso fifo y su desabrigado contomo, Este lugar esté ubicado en una escollera natural de tierra, que termina en la deno- minada Punta de Arenas y que cierra la bahfa de San Sebastidn por el nordeste. Prosiguié luego viaje hacia el sur, ubicando a mediados del mes de octubre, un gran rf0 que hasta entonces habfa pasado inadvertido para los na- vegantes europeos que habfan legado a nuestro litoral atlintico desde el periodo colonial. Trasponer el mismo, pese a esperar algtin tiempo la bajante, le results imposi- ble por falta de medios adecuados, no obstante lo nomina como Rio Judrez Celman, en honor del Dr. Miguel Juirez, Celman que el 12 de octubre de ese afio habfa asumido como Presidente de la Argentina, Toda esa zona relevada por Popper, como era de esperar, estaba ocupada por entonces por numerosas tri- bus onas. los que. en forma curiosa pero pacifica inten- taban acercarse al grupo -peligrosamente para su inte- gridad- procurando averiguar el motivo de su extrafia presencia en lo que consideraban con derecho: una inva: si6n a sus tierras. Esta situacién, originarfa algunos cho- ques violentos entre ambos sectores, los onas defendien- do lo suyo, Popper dispuesto a avanzar; se originaron algunas intentonas del rumano y su gente por destruir los “paraviento” utilizados por los indigenas en sus asentamientos, hasta provocar Ja lamentable muerte de 19 dos aborigenes, cafdos bajo Tas balas de los “Winchester” que portaban la gente de Popper. Después de cuatro largos meses de penurias, re- haciendo la ruta de ida, regresaban los expedicionarios via Chile, arribando a Buenos Aires para informar lo que inexcusablemente habfa sido toda una hazafia y un logro inédito hasta ese entonces desde territorio argenti- ‘no; el inicio de la exploracién interior de la parte norte El regreso a Buenos Aires EL arribo a la Capital, produjo el consiguiente re- vuelo y el asombro de la gente cercana al poder. Eviden- (emente su llegada lo cubrfa de gloria El dfa 5 de marzo de 1887, en la sede del Instituto Geogratico Argentino, pionero de nuestra Academia Nacional de la Historia, ubicado en Ia calle Pert 35, Popper dictaba una monumental conferencia de prensa sobre “La exploracién de la Tierra del Fuego”, Introdujo al orador el presidente del Instituto, el ingeniero Luis A. Huergo: adornaban el sal6n enormes fotografias, mapas, planos, ademiés de cuadros con armas, utensilios caseros Utilizados por los onas y, sobre una mesa, habfa mues- tras de arenas auriferas, varios minerales y plantas de la zona recorrida. Conformaban el auditorio las més ilus- tres figuras de la cultura nacional que escuchaban per- plejos los relatos “inflados de emocién” para despertar centre los funcionarios -segiin dicen las crGnicas- “inquie~ tudes que favorecieran atin mas sus planes futuros...” Sobresalfan entre los presentes, notorias figuras de la masonera argentina -a la que se imtegrarfa muy pronto Popper- los que, mayoritariamente habfan aprobado y Tinanciado su viaje. Entre ellos se recuerdan a Alejo Peyret, Luis A. Huergo, José M. Ramos Mejfa, Carlos Lumb, Rafael Ruis de los Llanos, Tomas Le Breton y Jos ya mencionados al inicio de este trabajo. Entre las fotografias exhibidas, habfa un par de ellas, referidas al controvertido encuentro violento con los indigenas; al respecto el propio Popper justificaba ast lo sucedido: Corriamos un guanaco, cuando de pronto nos hallanios frente a unos ochenta indios que, pin tadas sus caras de rojo y enteramente desnudos, se hallaban distribuidos detrés de unos peque- fios matorrales. Apenas los vimos, una Iluvia de flechas cay sobre nosotros... clavéndose en tor- no de nuestros caballos sin ocasionar, felizmen- te, ningtin dafio... En un momento estuvimos des- montados, contestando con nuestros “Win- 20 —*& chester” la agresién indigena... dos indios que~ daron esta vez muertos sobre el terreno. Estas iméyenes serin exhibidas en el futuro, s pre que se habla de matanzas de indigenas: lo fueron realmente, pero el hecho brutal, servirfa en cambio a al. gin escritor para nartar otras atrocidades cometidas supuestas, por otros personajes ligados de alguna forms a las comunidades indfgenas, procurando generalizar e episodio, pero omitiendo adrede. destacar su verdadero origen, Lo cierto'es que la actitud de Popper merece el total repudio, pero merece mas repudio el destacar hecho como lo hizo: tengamos en cuenta que con tos materiales de entonces -todavfa poco sensibles- la esce. na nunca pudo ser captada en el momento del hecho, como aparentan mostrarlo las imgenes. Seguramente Popper, pudo haber recompuesto la escenografia después del consiguiente desbande de los restantes indigenas, haciéndose fotografiar en pose de “conquistador” junto a los cadaveres desnudos de sus victims. Evidentemen- te una especulacin de mal gusto, que merece nuestra repudio y que en definitiva, la trascendencia del hecho le ha significado ain mas, un castigo a su figura. Popper, editor de dlbumes fotogrficos, Después de la conferencia, leno de gloria y con un porvenir asegurado para sus proyectos industriales y colonizadores, Popper edits su larga serie de fotografias de viaje, en forma de album, bajo el titulo de “Tierra del Fuego - Expedicin Popper” conteccioné uno con tapas forradas en piel de foca peletera, destinado a entregar como obsequio, en primer lugar al nuevo Presidente de la Republica Argentina, el Dr. Miguel Juarez, Celman, segiin dijo “en prueba de reconocimiento al apoyo brin dado” a su expedicién, Por muchos afios se tuvo la cer teza -entre muchos historiadores- que este dlbum fue el \inico editado por Popper, pero no fue asi, como lo vere ‘mos oportunamente. Por afios, se hablé en los ambientes fotograticos del “album de Popper” el que, Iuego de estar en manos de los descendientes de Juditez.Celman, fue vendido como parte de su biblioteca, en el mercado local. E) compra- dor de esta pieza fue el librero Julio Suarez. quien, cono- ciendo el valor de las imagenes, se la offecid en venta al historiador Braun Menéndez quien la adquirié de inme diato. Fue él precisamente quien lo conserv6 por mucho tiempo en su valiosa biblioteca, sin darle mucha trascen- dencia al hecho, pero a comienzos de la década de 1980 dispuso donarlo al recientemente constituide Museo Te- ‘Muerto en el campo del honor rritorial de Tierra del Fuego -el mds austral del mundo- donde, en uno de mis viajes, tuve la ocasi6n de verlo y reproducirlo en el aio 1984. A mi regreso de ese viaje, me puse en contacto con el donante para conocer detalles complementarios y obtuye una respuesta realmente positiva, que me permi- {i6 ingresar a una historia casi de novela, El propio Dr. Braun Menéndez me in donde me confié que también tenfa en su poder -desde muchos afios antes, segtin su testimonio por una heren- cia familiar- las placas de vidrio que sirvieron para positivar las imgenes del élbum. Como muchas de ellas estaban quebradas, con par- te de [a emulsi6n levantada y otras con hongos, las hizo reproducir nuevamente en negativo, esta vez para prote- verlas sobre pelicula flexible y garantizar con ello futu- ras copias de las imdgenes. Este trabajo, si bien hizo erder algo de calidad, fue realmente correcto y realiza- do por la firma Forero Hermanos. que fue por muchos aflos una de las firmas mds capacitadas en Buenos Aires Para este tipo de trabajos desde su local ubicado en calle Maipti 379, de nuestra capital 6a sucasa Indigena abatido por la gente de P sper. Albiinina. su oficina cin I En una de las visitas que me facilité el Dr. Braun Menéndez, me coments que “en gar de mi casa estdn las placas, cuando venga las bus- caremos y se Id mostrar”. Se concrets la visita a su casa de la calle Ayacucho, pero las placas no apare~ fan, me tranquiliz6 y qued6 en avisarme cuando ello sucediera. Lamentablemente el Dr. Braun Menéndez cn: ferm6 de cuidado y nuestras visitas se dilataron, 1a dlti- ma vez que lo vi en su casa, me facilité otros datos im- portantes, comentindome textualmente: las, cuando aparezcan serdn para Ud.,se las voy a ob sequiar en la seguridad de que en sus manos, tendréin un fin mucho mds dail.,.". Desgraciadamente el 2 de octubre de 1986, durante un viaje mfo a la Patagonia, fallecfa el historiador. Poco tiempo después, grande fue mi sorpresa cuando su secretaria privada me Hamé por teléfono, me cit6 a la oficina de 1a empresa, intorméndo- me que “por disposicién de lox herederos, y de acuerdo a la promesa que me hiciera en vida el Dr. Braun Menéndez, me entregaban los 99 negatives -cuatro de ellos todavia en vidrio- para mé". Un gesto que agrade- cf profundamente, tanto al desaparecido historiador, como voy d ‘extas pelicu- 21 ‘su familia que tuvo este gran gesto, de cumplir la pala- bra empefiada, Del estudio de los mismos, se verifica que hay 15 negativos mas que las copias que conforman el album, snes similares a algunas publicadas, reproduc- ciones de mapas, croquis de viaje, etc., y estén todas en excelente estado de conservaci6n, al punto que en estos momentos estoy reproduciendo algunas para ilustrar este trabajo. Otros détbumes de Popper En fecha reciente, mi amigo y colega Abel Alexander me informs que el investigador y director del Museo Numismatico del Banco de la Nacién Argentina, Amaldo Cunietti-Ferrando, amigo y compaiiero de ruta cn estos temas, habfa sido propietario de uno de dichos aalbumes de Popper. Me puse al habla con él y asf supe que lo habfa comprado en la década de 1970 en el Par- que Rivadavia, Recordaba que era de tamafio grande, muy bien encuadernado en cuero y adornado con letras de oro, Habia sido dedicado por Popper al sefior Adolfo Davila -director por entonces det diario “La Prensa” Agregaba Cunietti-Ferrando que, conociendo la impor- lancia del hallazgo lo Hev6 al entonces director del Ar- chivo Grifico de la Nacién, sefior Morrone, quien se lo pidiG para reproducitlo, guardando desde entonces los negatives. Afilos después, se lamenta Cunietti, un buceador del pasado patagénico, se lo solicité para re- producir; después de tenerlo un tiempo le propuso un canje por otros elementos para, finalmente, “esfumarse” con la preciosa pieza, Segtin se enter luego, lo habrfa vendido a una sociedad de americanistas franceses. Lo Glerto es que nunca més lo pudo ver, ni tener. Poco después, nuestro amigo Cunietti-Ferrando, nos informé sobre la existencia de un tercer élbum de Popper, el que habrfa estado en manos del sefior Justo P. Saenz (hijo) y habria sido dedicado originariamente por su editor, el Dr. Wenceslao Escalante -notable jurista y por ese entonces diputado nacional por Ia provincia de Entre Rios-. Sobre su paradero no se conocen mas da- tos, solamente que algunas pocas imagenes sueltas, se encuentran en manos de un reconocido coleccionista pri- vado argentino, Sobre el contenido del élbum subsistente en nues- tro pafs, nos parece oportuno detallar lo siguiente, ul cadas por correlatividad, los titulos y contenido de Ias Fotografias que lo integran son las siguientes I- Mapa de Tierra del Fuego, 1887, con la FF leyenda “Croquis del pafs de los Onas”, Esplorador (sic) por la Expedicisn Popper 2- Mapa de la Tierra del Fuego, seccin Norte, ““Croquis del pafs de los Onas”, Esplorado (sic) por la Expedicién Popper. Setiembre- Diciembre de 1886 3. Punta Arenas - Recepcién del Gobernador 4- El “High Life” de Magallanes 5- No pose epigrate, se ven hombres a caballo y otras personas de pie o sentadas en el suelo 6- Antonio Marazzi - Luis Woltt 7- Punta Arenas - embarque 8- Bahja Porvenir - 1° Primer campamento 9- Valle de Los Estrechos 10- Los Estrechos 11- Un lavadero auritero 12- Rancho de mineros 13- Cabo Monmouth 14- Marcha impedida por la nieve 15- Abriendo camino, 16- Trabajo inttil 17- Rancho 18- Lat. “S” 53,18" - Long. “0” 69,39" 19- Unafluyente (sic) del Rio Marazzi 20- Con viento de 80 millas 21- La playa de San Sebastidn 22- Cascada bastlica 23- Punta Basflica 24- Campamento “Lomita de la Legua” 25- Revista mensual 25- Barranca de los filtros 27- Barranca de los filtros (11) 28- Una cueva 29- Cueva de las Cascadas 30- Un escritorio pluténico 31- Lat. “S" 53,19" - Long “O” 68,22° 32- Barranca de las Cascadas 33- Lat, “S” 53,19" - Long. “O” 68,21" 34- La gente tiene hambre 35- A la derecha los que quieren 36- La estafeta 37- iY esto se puede comer? 38- Las tres esfinges 39- Regreso de los cazadores 40- La manutencién de tos Onas 41- Un guanaco curioso 42- “Lesa majestad” 43- Cabeza de le6n marino 44- {Con apio 0 solo? 45- jAlertal 46- Brotaban indios por todas partes gui... 47- Lluvia de tlechas 48- Ojo con los arbustos 49- En busca de tesoros etnogriticos 50- Toldo fuegui 51- Muerto en el terreno del honor Bajad la mira Tolderia india en la frontera argentina jAlto! 55- En busca del vil metal 56- Una tonelada de arena 57- No posee epigrafe 58- Un centigramo de oro 59- Desviando un arroyo 61)- Ensayando con bateas 61- Un Eldorado para sspeculantes 62- Barrera carbonifera “La Estatua 63- Faja de lignita 64- Falta un minuto... 65- Rfo Juarez Celman 66- Rio Jusrez. Celman (I) 67- No posee epigrafe 68- Réo Juarez, Celman (IN) 69- Réo Juditez Celman (IV) 70- Un buzin de correas 71. Balsa, 72- Cabo Sunday 73- Hace poco las olas lo cubrfan todo 74- Rio Carmen Sylva 75- Rio Carmen Sylva (11) 76- Bautismo de un rio (Rfo Cullen) 77- Alojamiento en Rfo Cullen fo de los Onas “O" 68,5" 80- Sorpresa agradable 81- “La Angostur jiendo bote 82- Cuter “Delia” - Bahfa Gente Grande 83- Gente Grande - Estancia Stubettrauch 84- En Bahia Grande ‘Todas estas imégenes, si bien no tienen una gran factura técnica, ni tampoco son de gran vuelo creativo, dado las circunstancias de Ia toma, estén correctamente Jogradas y -lo més importante- constituyen de por sf, todo tun documento de nuestro sur patagGnico ya que son “el testimonio mas antiguo que existe en nuestros archivos facionales sobre la Tierra del Fuego ‘Antonio Marazzi, Luis Wolff'y yo". Los dos primeros eran estancieros lugareiios que le ayudaron en su viaje. Popper el industrial, el colonizador, el exeéntrico Popper la tenfa bien clara: su misién de explora- dor habfa concluido con este viaje. si bien era un enamo- rado de otras tierras, después de su experiencia otras serfan sus metas, por eso, lo primero que organiz6 des- pués de su disertacin fue una nueva empresa, mucho mas importante que la primera, para la exploracién del oro. Fueron s como se suponfa, eminentes fi- guras de la alta sociedad portefia, muchos de los cuales fueron poco después, los fundadores de la Sociedad Fo- togrifica Argentina de Aficionados, teniendo como pre- sidente honoraria al mismisimo Dr, Francisco Ayerza. Se ponfa asf en funcionamiento el primer lavadero de oro de la Tierra de! Fuego argentina, funcionando pre~ cisamente en esa lengua de tierra que ingresaba en el Atldntico y que el propio Popper denominara como “El Paramo”. Al poco tiempo, la produccién alcanzaria el medio kilogramo de oro diario, cuya ley variaba entre Jos 860 y 900 de fino, Ocups mas de 100 hombres en sus primeros tiempos, muchos de ellos de origen délmata, En 1892 Hlegé a haber unos 800 hombres buscando oro enla Bahia de San Sebastian. Toda esta movida, origin6 serios problemas entre Popper y los gobernadores fueguinos: primero con Felix Marfa Paz. posteriormente con su reempluzante Mario Cornero. Concibié pesque- rfas en la propia Antrtida, detendié la soberanfa argen- tina en el sector austral, disefié una red de lavaderos de s socios 23 oro, combinando Bolivia, Chile, Jujuy y la Tierra del Fuego Fue el primero en subrayar que la principal rique~ za fueguina debfa ser la explotacién del ganado ovino -y cl tiempo le darfa la raz6n...- Autor de un ambicioso plan de colonizacién de largo alcance, pelea y consigue de las autoridades una enorme cantidad de tierras fisca- les. Juntamente con su socio, el Dr. Francisco Ayerza, en noviembre de 1892, dan a conocer un proyecto conjunto para tender una linea telegrafica desde Buenos Aires que abarcara toda la Patagonia, solventada con fondos pro- pios y proponiendo recibir como pago, tierras fiscales en la Isla Grande, Su negocio parecfa brillante, al punto que hasta acufié monedas de oro de uno y cinco gramos cada una, las que decfa utilizar para pagar a su gente. Tuvo otras excentricidades que le crearfa numerosos pro- blemas con las autoridades fueguinas ya por entonces constituidas y radicadas en ta isla, En 1891 imprimio estampillas postales al matgen de las disposiciones vi- centes- siendo denunciado ante el gobierno federal, por un representante fueguino de la Sociedad Fotogriifica, el por entonces joven comisario de San Sebastian, Ramén Lucio Cortés. Ide6 y publics un folleto especial con su propuesta colonizadora, consistente en la creacién de una nueva ciudad que denominarfa “Atlanta”. Manej6 a las autoridades policiales de turno en su zona de influencia a su gusto, colocando inclusive, a su hermano Maximo Poppet, de apenas 18 afios, en el cargo de jete de policia donde tenfa su establecimiento aurffero, En 1893, cuando cumplfa su octavo afio de esta- dia en Ia Argentina, fallecfa en forma repentina en su domicilio portefio, en la calle Tucumsn 373. Su vida complicada hizo pensar en un atentado contra su vida, pero la autopsia posterior desalenté cualquier especula- cin en ese sentido, Era muy joven al momento de su muerte, tenfa apenas 36 afios de edad, pero vividos con una intensidad tal, que lo hizo acreedor a varios apodos por sus actitudes. Se lo conocié como “el dictador fueguino”, también merecié por su conducta el mote de “cazador de indios”. Los chilenos, después de una bata- lla que mantuvo con un grupo de buscadores de oro de ¢ otigen en territorio argentino y que fueron rechaza- dos por su gente, lo tildaron como “el asesino del arroyo Beta", Otros lo nominaron como un déspota. 24 *F Enel juicio sucesorio de Popper, no habia gran. des cosas, salvo sus importantes posesiones fueguinas, pero sf figuran los siguientes elementos vinculados con la fotografia: 1) un plano fotografico de toda la costa patagdnica, 2) tres cajas conteniendo placas de vidrig para fotografia, 3) tres copias fotogriticas de su famosy “cosechadora de oro”, 4) cuarenta y seis retratos perso. nales tipo “élbum”, 5) 15 fotograffas varias; es decir, a pesar de sus miltiples actividades, la fotografia segufy siendo para él, una verdadera pasién, EI Dr. Lucio Vicente Lopez, eminente juriscon- sulto y poeta contemporéneo, dijo de él en su discurso necrolégico: “...un espiritu inquieto, su combatividad nunca rendida, su existencia ruidosay violenta, su anor por el desierto y por las aventuras lejanas, presentaban una personalidad llena de interrogantes, de esas duuday con que la timidez del piblico rodea caracteres de los que siguen las corrientes tranquilas de la vida normal del hombre..." Sus restos fueron sepultados, a falta de otros pa rientes en el pafs ya que su hermano también habja muer to, en la béveda familiar de la familia Ayerza, en el cx ‘menterio de la Recoleta de Buenos Aires, Aftos después desaparecieron sin conocerse nunca su destino final -guramente el osario comin, Bibliografia consultada Fuentes inéditas: Caras varias con el Dy. Armando Brau MenSndez fio 1985-1986, [Referencias vetalesaportads por el Sr, Abel J. Alexander y Armaldo Cunt Femando, Fuentes publicadas: Karukinta eusdernos feginos del Instituto de lnvestigacones Hisricas de ‘Tierra del Fueg CANCLINI, Arnoldo. Julio Popper: quite del oro fueguino, Buenos Aires. Bheeé, 1993 BELZA, Juan E, Bn la isla de! Fuego tomes, H. Buenos Ait, 197 BRAUN MENENDEZ, Dr. Armando, Pequefia historia fueguina. Buenos Aires, 1939, BRAUN MENENDEZ, De. Armando. Mauricio Brawn me colmada, Buenos Aires, 1985. Ec linitada no ala LEWIN, Boleslao. Quit fue el conguistador patagénico, Julio Papper. usulira. Buenos Ales, 1974, POPPER, Iulio, Album fotografie “Tien del Fuego -Expodicién I Buenos Aires, 1887, ‘GOMEZ. Juan. La fotografia en la Argentina, su historia y evolucin en el siglo XIX, 1840-1899, Abadia Editora. Adeogu, 1986 a1 colecciGn triad una vida pper El camino del Inca En la regidn cuyana, el camino del Inca es utiliza- do también por los conquistadores espafioles Anduvieron tras los senderos que abrieron Huarpes y Hurfes, Comechingones y Pampas, en pos del mafz, la igarroba. el oro, mujeres y aventuras, En el perfodo de gestacién del Ejército de los An- des, José de San Martin -Gobernador e Intendente de Cuyo- se establecieron bajo su inspiracién postas en la ruta que une las ciudades de Mendoza, San Juan y San Luis, que recorrieron mil veces los chasquis en tiempos de la colonia, Las largas y penosas travesfas de las pos- tas estaban graduadas en leguas, a raz6n de medio real por legua, por cada cabalgadura, segdn las contratas celebradas con los “maestros de postas” de San Juan. Cruce de los Andes Las dificultades que nuvieron gue vencerse para el paso de las condilleras, sélo pueden ser calculadas por quienes las hhayan pasado - José de San Martin El 18 de enero de 1817 comienza la travesfa del Ejército de los Andes. Proeza militar con pocos pre dentes en la historia. Uspallata, Punta de Vacas, Las Cuevas, Puente del Inca, van atravesando con el liberta- dor las mulas pertrechadas y con viveres para veinte dias, segtin lo calculado, El 12 de febrero de 1817, en la cues- tadel Chacabuco, se libra la primera batalla, Luego ven- drin Cancha Rayada y Maipo. Afio 1838: Mauricio Rugendas (1802-1858) Veinte afios después, el pintor bavaro cruz6 la cor- dillera, pero desde Chile, sin més armas que sus pinceles Ei pintor Rugendas y el fotografo Christiano Junior en la Cordillera de los Andes - Siglo XIX Al Doctor Bonifacia del Carri, de la Academia Nacional de Bellas Artes In Memoriam Por Antonia Pérez, Bayo Provincia de Som Juan y cartulinas. Las Cuevas, Puente del Inca, Punta de Va- y El Paramillo van documentando y pautando las paradas del pintor Rugendas Como el historiador de la iconografia de Rugendas y San Martin, Bonifacio del Carril repasaba el “Album de vistas de San Juan” -con vistas de Ja precordillera andina- del fot6grafo lusitano Christiano Junior (1832: 1902), En un silencio que nos desconcertaba, se detuvo en Ja fotografia “Paramillo de Las Cuevas" Con su mirada entrenada y una memoria admira- ble, habfa reconocido en las pinturas de Rugendas, el antecedente casi idéntico de la toma del fotdgrato Christiano Junior, cincuenta afios después... Elfordgri fo confirma al pintor, dijo el doctor Del Carl. Apesadumbrado por no haber legado nunca a San Juan -cuna de sus antepasados- pero a la vez maravilla- do por poder hojear “El album de vistas de San Juan” - que desconocfa- hizo tracr unas carpetas de su “Monumenta iconografica’(1536-1860). editada por Emece, en 1961 Se agregaba a su mirada de estudioso, el antece- dente primero del cruce de la cordillera dejado por un marino, pintor de la Expedicién Malaspina en los mares, americanos del sud”, a fines del siglo XVIII (coleceién Bauza, 1789-1794, Ed. Emece, Bs.As. 1961, Bonifacio del Carril-Armando Braun Menéndez). Los cronistas y cientificos espafioles que escruta- ron y describieron la flora y la fauna de América, quic- nes venfan de las estrechas campifias curopeas, queda- ban fascinados con el paisaje. El arcabucero Utz Schmidel, de la expedicisn Pe- dro de Mendoza, en el siglo XVI, alents a conocer estas tierras. Le siguieron -si nos salteamos los precursores de Malaspina- los expedicionarios cientificos como Alejan- dro von Humboldt y Bonpland. EI gran arco descripto por las corbetas “De: bierta” y “Atrevida"a través de los mares australes, en su viaje de ida y vuelta desde el Rio de la Plata hasta 25 Quebrada del rio Las Cuevas -entre el Paramillo y Puente del Inca- del dlbum Ch, Junior c, 1880, Albiimina Valparaiso y el viaje terrestre desde Santiago a través de la cordillera hasta Buenos Aires, encerraba el dmbito vital de los dos pafses, Argentina y Chile, en un marco comtin que desde los lejanos dfas de la “Expedicién Malaspina”, perdura hasta nuestros dfas. Ese empuje que anima la colosal gesta de los con- quistadores y colonizadores de América, lanzados a la conquista de poblados imperios, a través de todo un con- tinente ignoto, cuando no existfan caminos y un misterio absoluto envolvfa a la topograffa americana, Recordemos que el capitin Malaspina, marino de noble estirpe, nacido en Parma cuando este ducado for- maba parte de la corona de Espafta, era uno de los mas habiles cientificos y marinos espafioles de 1a época (tilti- mos aos del siglo XVID Las aguadas que ilustran Ios textos del marino milanés Fernando Brambila, son de una calidad admira- ble, sobre todo una vista de Buenos Airc vista de la ciudad desde el Rio de la Plata, copiada y adulterada a més no poder, por los que le siguieron. Se destacan de entre las numerosas del cruce cordillerano: Los Andes, La casa de la cumbre, Puente del Inca, Casita de Paramillo Las mismas, no olvidemos, que luego pintarfa Rugendas y con la aparicién de La fotografia, el fotdgra- to Christiano Junior 26 OF La historia del mundo no ¢ més que la biogratia de los grandes hombres - Thomas Caryle Alejandro von Humboldt, co. nocedor sin duda de los libros publicados del arcabucero bavaro Schmidel, alenté a su compatriota Rugendas, a tras. ladarse a estas “exdticas tierra ypintara las cumbres majestuo- sas y nevadas de los Andes ( y estaba jen el Amazonas 0 en el Orinoco!) Rugendas casi muere en el in- tento... pero en los Ilanos de San Luis. En Chile circulaban noti cias de los malones que asola ban las fronteras de San Luis y Cordoba. Ademas conocia fe obra de Esteban Echeverria, Es de notar el cuadro “EI rapto de Ia cautiva", pintado en el aio, 1845 en Buenos Aires, de paso y a su regreso a Europa (hoy coleccién D. Minetti, Rosario, Santa Fe). Repitamos lo dicho por Sarmiento: “Humboldt con Ja pluma, Rugendas con el lépiz, son los europeos que més a lo vivo han descrito a América La coincidencia, dentro de la iconograffa de la era prefotogritica con la época formativa de la nacionali dad, acuerda a las kiminas reproducidas un interés sin gular. Los grabados de Schmidel, representan el modo de vida en que se desarroll6 la expedicion, primera n nifestaciGn de existencia en las tierras del Rfo de la Pla- ta, publicado en 1567. Enel afio 1816, se edita en Londres “Vidal's view in Buenos Aires and Montevideo”, por Ackermann, una Joya que hemos podido admirar en la coleccién del doc- tor Del Carri Si no nos salteamos al dibujante Branbila, de la expedicién Malaspina, o las litografias de Bacle, en 1829 -quien murié en los calabozos de Rosas- no todos los viajeros europeos fueron aves de paso en la vida argenti- na. Palligre, Pellegrini, D’Hastrel y Monvoisin, nos han dejado documentada la indumentadira, imaginada y estilizada de nuestro pais. Todo este perfodo, signado ya por la fotografia que se imponfa en Europa, luego del auge de la dague- rrotipia, entusiasm6 a los pintores que abandonando sus pinceles adoptaron la ciara oscura. El retrato cedié ante fas novedosas té nicas, conquistando a retratistas y retratados, endas, a su paso por Montevideo, retraté @ Mariquita Sanchez, quien lo vin- Esteban Echeverrfa, a quién (anto admiraba. Con el arte que conocen algunos ini- ciados, Sarmiento, quien recorrié todo 1 que habia de civili- sudo en ta tierra”, se cruz6 con Rugendas. Ambos en viaje a Eu- ropa, en Rio de Janeiro, apartados del temible carnaval carioca, entrevistaron a Don Pedro II, a quien Rugendas offend6 unos cuadros suyos -también regalaria a Sarmiento dos cuadros del Sitio de Montevi- deo (;Dénde estén?, me pr que Sarmiento -prendado de Mari- quita en el mismo viaje por Montevideo- admiraba las, ilustraciones que Rugendas habfa hecho de “La cautiva” de Echeverria. No es casual que la pampa descripta por Sarmiento, se inspirara en dicho poema, Hay una carta de Sarmiento a Ruguendas (sic) - con la particular ortograffa sarmientina-en la que le pide “Ie ayude a salir de la oscuridad americana..." (Chile, 28 de noviembre de 1849). “Pero ya Sarmiento se en- cargarfa de entrar y salir de la oscuridad, sin su ayu- da”, dice Bonifacio del Carril en la “Biografia de Rugendas’ Veinte afios después, el fotgrato -ex pintor- Christiano Junior, visita a Don Pedro II, amante del arte y ahora en 1866 enamorado de la naciente fotografia, ¢ instala en Rfo de Janeiro su primer estudio fotografico en América del Sur En 1867, en la calle Florida, en Buenos Aires, su nuevo estudio desplazarfa a todos os que pudieran ha- verle sombra Trazar la vida de un fotsg culé con Paramilio rato en el Rio dela Pla- Las Cuevas, del dlbum de Ch. Junior ¢ 1880. Albiimina taenffenta el inconveniente de datos. Pero su obra es su mejor biogratfa. ;Conocis la obra de Rugendas? Qué Jo Ilev6 a la cordillera? Como trabajé en plena presiden- cia de Sarmiento, podemos entender su afiin de conoc a la provincia de San Juan y le dedicard el mejor -y dni co- album de fotografias existente a Fines del siglo XIX. SiR ndas trazara el mejor retrato de San Mar- tin en Chile, Christiano Junior pints un retrato del héroe sacara en Paris de los Andes, del daguerrotipo que (afto 1871, Museo Hist6rico Sarmiento) Todos los interrogantes han quedado sin respues ta, Bonifacio del Carril murié hace unos meses. Biblioges “Alas Hstrted and Moder Histor of the Worlds” Bd, 1989, Broken Books LANUZA. José Luis. Pit Argentinas Bs. As, 1961 res del vig Buenas Aires. Eciones Culturabes ALEXANDER. Abel. 1! Congueso Bl fa ev fa Republic Argentina, 1993, pl-a8 a Fotog BESOUCHET, Lita, Historia de Don Prdba Ile oséculo XIX, Rio de Janie. N. Frontera 1998 DEL CARRIL, Bonifacio, Consulta en su biblioteca desu obra yen la Acs tia Nacional de Bellas Arts. 27 En el transcurso del vltimo cuarto del siglo pasa- do, se sucedieton hechos que marcaron, de una forma muy especial, la historia politica y social de nuestro pats. En la Patagonia, por ejemplo, tuvo lugar la conquista, definitiva del desierto. Durante el perfodo 1880-1886 fue presidente de la NaciGn Julio Argentino Roca, hombre de gran pres gio militar por las batallas ganadas a los aborfgenes, cuyo botin fue Ia obtencién de miles de kil6metros de tierra, para ser destinados a los blancos. Esto trajo aparejado el, beneficio de la gran inmigracién extranjera y por lo tan- to el poblamiento de nuestro territorio, Se rode6 de las, personas adecuadas que transformaron su gobierno en un Poder Ejecutivo fuerte. Durante su presidencia, tu- vieron un gran avance las obras puiblicas, la comervializacién agropecuaria en gran escala, y la colo- nizacién de la Patagonia. Firmé un tratado de mites con Chile y reorganiz6 las fuerzas armadas. En 1885 los gobernadores de los Tertitorios Na- cionales, recibieron instrucciones para que enrotaran a los j6venes que formarfan la «Guardia Nacional, ac- ciGn que debfa llevarse a cabo entre el 12 y el 30 de julio de ese ato. Enel territorio del Chubut, el Gobernador Luis J. Fontana, después de cumplir con estas disposiciones, informé, al Estado Mayor del Ejército, que s6lo se ha- bian enrolado treinta y seis ciudadanos, pues la pobla- ci6n era muy reducida y en su mayorfa, extranjeros. Pasaron algunos afios y 1a situacién no vati6 de- masiado. Por lo tanto el gobernador estaba preocupado, por el estado de indetensi6n en que quedaba nuestro te- Titorio frente al problema limftrofe con Chile. Al Trata~ do firmado en 1881 por el Presidente Roca le segufa la lijacién de una Iinea divisoria entre los dos patses, y si ambos no se ponfan de acuerdo, nuestro ejército debia estar preparado para cualquier con Cuando el Presidente J. A. Roca visité la Patagonia Por Stella Maris Dodd. Gaiman - Chubut En 1894 se hizo cargo el segundo gobernador del Chubut, el Sr. Eugenio Tello, quien realiz6 un censo poblacional cuyo resultado fue: 3.748 habitantes, de los, cuales 2.203 eran argentinos, y 1.545 extranjeros, entre Jos que se contaban 103 chilenos ocupando parte de nues- tra zona cordillerana. Esta ocupacién preocupé mucho al flamante gobernador, pues a eso se le agregé la posibilidad de que el cacique Cayupil apoyado por las tribus vecinas, ata- cara en malén las zonas pobladas de este territorio y eso podia influir negativamente en el diferendo con Chile. Asi que tom6 la decisién de realizar una expediciGn a la Cordillera, y con gran habilidad logré sorprender a Cayupil, arrestndolo sin que se produjeran alzamientos indigenas. Con los datos obtenidos de las confesiones de éste, logra desbaratar la sublevacidn y pudo Hegar a un arreglo pacifico con los indios. Ya en la titima década del siglo pasado, las relaciones argentino-chilenas, se pusieron cada vez mis tensas, por lo que se hizo un nuevo Ilamado a enrola- miento en la Guardia Nacional. El articulo 31, de la ley de organizacién del ejército, sancionada a fines de 1895, disponia: «La Guardia Nacional activa sera convocada a ejercicios doctrinales, durante cuatro horas. todos los domingos en el lapso de tres meses» Y ahi fue donde comenz6 el problema con la colonia galesa. Las autoridades nacionales consideraban que el domingo era el dfa destinado al descanso y espar- cimiento, por Jo tanto sélo pensaron en aprovechar el tiempo libre de los jévenes entre 18 y 40 afios. Pero lo que no tuvieron en cuenta, fue que aguf la comunidad era protestante y por lo tanto, ef domingo era consagra- do tinicamente al servicio religioso, ‘As{ que cuando se quisieron poner en préctica las disposiciones gubernamentales, los colonos se negaron. No les importaba realizar los ejercicios cual- quier dfa de la semana, menos los domingos. La mayoria 29 prefirid la carcel, antes que contradecir sus creencias religiosas, Segtin cuenta un cronista de la época, el go- hierno no podfa comprender que tuvieran una posicién tan firme para defender un principio moral. Los diarios catdlicos de Buenos Aires condenaban la rebeldfa de los j6venes galeses, mientras que los diarios protestantes los, felicitaban, Los ejercicios se hacfan por espacio de tres, meses: asf que cumplido ese lapso. se Tiberaba a los re beldes encarcelados Los colonos se sentfan avasallados en su libertad religiosa, por lo tanto elevaron un petitorio al gobierno para que reconsiderara la medida y cambiara el dfa de las pricticas militares. Pero nadie les respondié y cada afio era un nuevo sactificio. Entonces se determiné que viajara a Buenos Ai- res Lewis Jones, hombre de gran prestigio en la Colonia, con un pedido de los mismos jvenes, pero todo lo que consiguid, fue que se facultara a las autoridades locales a tomar la decisi6n de suspender las précticas. El Gober- nador estuvo de acuerdo, pero los militares no. Asf que continuaron los suftimientos para los galeses, La situaciGn se complicé atin mis, cuando en 1898, cl Gobernador Eugenio Tello fue reemplazado en su car- go por un militar, el Coronel Carlos O'Donnell, quien fue mds inflexible atin, Se mand6 a otros delegados a Buenos Aires, esta vez a los sefiores Lluyd Ap Iwan y Tomés B. Phillips, quienes luego de fracasar una vez mas en sus gestiones, siguieton rumbo a Gran Bretafa. Alla los diarios brité- nivos se hicieron eco de sus protestas. Y por supuesto al Jlegar esas noticias a nuestro pats, provocaron el corres- pondiente escéndalo en las autoridades nacionales y lo- cales, Mientras tanto, continuaban los problemas limi- roles con Chile y era justamente Gran Bretafia quien debia dirimir en el conflicto. Habfa legado el afio 1899 y con él la segunda presidencia de Julio A. Roca. Hombre sagaz ¢ inteligen- fe, enseguida comprendi6 que la cuestién de los ejerci ios militares dominicales, podia traer graves consecuen- Cias en la relaci6n con los colonos, asf que decidi6 com- probar personalmente, qué estaba pasando en Chubut. Se dijo en forma oficial, que el viaje del Presidente obe- decfa a la razén diplomatica de encontrarse con su par chileno en el Estrecho de Magallanes. Si bien ésta era una de las razones, no era la tinica. Ya que le interesaba mucho saber qué estaba sucediendo realmente en la Co- lonia. EI Presidente legs a Puerto Madryn el lunes 23 de enero de 1899, junto con toda su comitivaen el acora- zado “Belgrano”. Y a bordo del «Patria» venfan los pe- 30 ee riodistas, entre ellos de “La Prensa”, “La Nacién”, y corresponsales de diarios franceses, alemanes, etc. Visité los pueblos de Trelew, Gaiman y Rawson, y luego regres6 a Puerto Madryn y partis hacia el Sur, a su destino final. El viernes 3 de febrero de 1899, el periédico es- crito en idioma galés, «, 3-2-1899) Y éstas no fueron s6lo palabras. Cumplié cada una de sus promesas. Los galeses ain hoy recuerdan el afecto que le tomaron sus mayor s fue el primero en visitar nuestra provincia. En otro diario «Y Drafod» del 23 de octubre de 1914, se informaba del fallecimiento del Sr. Tte. Gral. J. A. Roca, Se daba una pequefia biografia de él y un deta- Ile de todos los adelantos que la Colonia debja a la visita presidencial de 1899. Y finalizaba diciendo: «El territo- rio del Chubut, con la muerte del distinguido hombre: pblico est de tuto, como lo esti la repiiblica entera. Que sirvan estas modestas lineas como homenaje al ex- tinto amigo y protector de la Colonia Chubut». «Paz en su tumba» Bibliografia: Publicaciones del Museo Roca, Roca y los galeses dal Chubut, Bic. del Ministero de Educ y Justicia, Buenos Aires, 1965. HUGHES, Wiliam. A orillas del Réo Chubuten la Patagonia, il. Gob.de Ja Provincia del Chubut, 1967 DUMRALE, Clemente. Historia de Chubut. Edit. Plas Ura. Buenos Ai 1es,1991 JONES, Mathew Henry. Tele, un desaffopatagénico Tomo, Edit. prea ‘a Golfo Nuevo, to. Madryn Chubut, 1981 Entre los anuncios correspondientes a diversiones de los periédicos de Buenos Aires del siglo XIX resalta la presencia de los referidos a las salas de recreo con vistas Gpticas. Espectaculo visual bastante difundido en cl Rio de la Plata, las salas tuvieron bastante regularidad, desde la década del cuarenta, como ha sido sefialado por Vicente Gesualdo (Gesualdo, 1988). Nos ocuparemos aqui de las salas activas durante el Estado de Buenos Aires, comienzo del perfodo de su auge'. Si considera- mos que los cambios en Ia sociabilidad urbana se expre- saron en el desarrollo de diversos lugares de reuniGn, no dehen sostayarse las salas de vistas 6pticas como un es- pacio privilegiado de la sociedad portefia en un perfodo de fuerte desarrollo de una cultura visual urbana carac~ terizada por la populatizaci6n de las nes, Por ello el Museo Diorémico podfa afirmar que se baba forma- do una “escojida sociedad que va diariamente a matar las largas horas de ocio y de fastidio de las noches de invierno"(La Tribuna, 26/08/1855) a escuchar “las su- blimes armonfas” tocadas en un piano Erard, tirados en riguisimos sillones o admirando las vistas trafdas al pais, por el sefior Legodt (La Tribuna, )5/08/1855) En os anuncios, determinados salones se definie- ron como punto de reuni6n de la sociedad distinguida de {a ciudad de Buenos Aires. El SalGn de Recreo, por ejem- plo, se presenté de la siguiente manera ‘Nada mds importante para un pueblo culto que tener un punto de reunién donde pasar agrada- blemente las primeras horas de la noche. Con este objeto se ha abierto un establecimiento de reereo, en el que los han hecho y continuaran haciendo todos los esfuerzos posibles para pro- porcionar a lox concurrentes un completo solas. Varios cuadros de gran mérito decoran el salon, en el que estén colocadas 16 vistas épticas que se cambiaran todas las semanas, esceptuando 4 de movimiento que permaneceran por algun tiem- Po. [...]" (La Tribuna, 27/03/1856) La curiosidad de los portefios El publico y los temas de las vistas dpticas en el Estado de Buenos Aires (1852-1862) Por Ana Maria Telesca y Roberto Amigo Universidad de Buenos Aires El precio de la entrada era, generalmente, de para los nifios y de § 5 para los adultos. Un importe accesible si consideramos que el jornal de un pedn en esa fecha oscilaba entre los $ 15/20 (Sabato, 1992: 164). El piiblico de estos salones de diversi6n estarfa algo ms diversificado de lo sugerido recientemente al considerar- Jo un lugar de ocio de las “elites”(Génzalez Bernaldo, 1992), Desde luego, es dificil de comprobar qué sector social los frecuentaba pero los anuncios pueden dar cier- tas pistas. Una posible hipstesis es que los empresarios aspiraban a convocar a distintos espectadores en los di- versos salones. Por ejemplo, el Sal6n de Recreo est con- tiguo al Club de Progreso en la calle Reptesentantes N° 57y siempre mencionaba a la “sociedad distinguida” en su publicidad; en cambio, el Gabinete Optico, de la calle Perti n° 35, se dirigfa al pubblico en general de la siguien- te manera: “EI médico precio a que sus empresarios han puesto ta entrada fo hacen de facil acceso para todo el mundo facilitando asf que las visitas al establecimiento puedan repetirse sin que sea onerosos a los curiosos” El Nacional, 12/10/1854). Otro gabinete 6ptico estaba ubicado fuera del ra- dio habitual en Barracas al Sud, en casa de Don Bernar- do Etcheverry. y se vefa obligado aclarar que sus salas, eran espaciosas, pintorescas y elegantes para convencer al piblico de que rivalizaba con “los mejores gabinetes de Ja capital del Estado de Buenos Aires"(La Tribuna, 23/11/56) Desde luego, algunas vistas pticas se dirigian a un piiblico ilustrado, al igual que los gabinetes de lectu- ra, pero convivfan en un mismo espacio con vistas. de actualidad, los juegos eléctricos. los panoramas vivien- tes y los espejos deformantes. No se debe olvidar que, a diferencia del club, los gabinetes eran un emprendimiento comercial generalmente dirigido por un inmigrante, Pre- ferimos pensar las salas de recteo como un lugar de en- trecruzamiento de los sectores sociales, en un momento por otra parte de gran movilidad social y crecimiento urbano. 33 Una prueba més tardfa de la popularidad de los especticulos de vistas es su presencia en los campamen- tos militares durante la Guerra del Paraguay; en 1870 algunas “vistas inmorales” de esas exhibiciones fueron luego mostradas en Ja calle -graciosa coincidencia- del Buen Orden n° 74 (Gesualdo, 1988: 1979), No s6lo habfa vistas épticas. Los juguetes que po- dian encontrarse eran generalmente elSctricos (mesa eléc- {rica con objetos de distinta fuerza para graduar la sensi- bilidad de las personas, maquina electro-magnética, mé- quina eléctrica de rueda), espejos engaftadores, telégrafo simpético, aut6matas, titiles de fisica, entre otros, Ta bién se exhibfan curiosidades (por ejemplo en el Museo Dioramico se puso en venta “un pie de persona momifi- cado sacado de las pirémides de Egipto, esté perfecta- ‘mente conservado a pesar que debe tener mas de mil afios” (EI Industrial, 06/02/1856), ademas de cuadtos de jove- nes artistas locales en los gabinetes de lectura 0 ampliando a decoraciGn de las salas; mientras que otros cuadros cran utilizados para las vistas sujetos a las lentes y espe- jos La miisica ocupaba un lugar destacadisimo, lle- gando a realizarse programas de concierto, En la publi- Cidad cobraba importancia la mencién del intérprete al piano o al rgano: Federico Espinosa, José Marfa Palazuelos, M. Arizaga, Escalada, Eduardo Amigo, José Canonero y los orientales Miguel Hines y Dalmiro Cos- ta, Ademds de este tltimo, tuvo renombre el compositor de valses, mazurkas y polcas Federico Espinosa; en 1855 era el pianista del Museo Diorémico, luego trabajé en el Sal6n del Recreo, y al cambiar éste de duefio, el nuevo Propietario notificé que se habfa asegurado la perma- nencia del miisico (Los Debates, 15/07/1858). Las salas de recreo fueron un lugar de estreno de miisica produci da localmente, por ejemplo, en noviembre de 1856 Dalmito Costa, acompafiado por el joven Palazuelos entonces de 16 afios, ejecutaron “una coleccién de nue- vas polkas-mazurcas compuestas por artistas del pafs”, Posiblemente obras de! mismo Costa y de Federico Espi- hosa. En 1857, Arizaga estren6 su vals “La Perla del Plata” en el Saldn del Recreo, En 1859 el Nuevo Salén del recreo tuvo a un misico como propietario, el men- cionado Federico Espinosa. Desde luego el principal atractivo eran las vistas anuncios permite sefalar que en su mayorfa fueron, en los comienzos, léminas colo- readas y posiblemente acuarelas 0 cuadros al éleo sobre distintos soportes en pequefias dimensiones, formando Parte de un sistema de caja dptica con lentes y espejos ampliticando la visi6n, ubicados en la pared o en los Correspondientes muebles. Los nombres de las salas y 34 las habituales actaraciones “‘con efecto de noche” indi. can Ja difusi6n de diaphanoramas y dioramas, esto es la utilizacién de luz natural o artificial para dar la ilusién de los contrastes diurno y nocturno, la iluminacién de vistas de palacios y parques o los efectos de fuego y nic. Ve. Las vistas en movimiento, posiblemente indiquen la exhibicién de diversas imagenes en forma consecutiva segtin una légica espacial y temporal; y también las vis- tas accionadas mediante elementos mecénicos construi das generalmente de corcho. El aviso de venta del Salén de Recreo mencions las instalaciones de estas salas de diversi6n: “Se venden los muebles y ttiles del Salén de Re- creo que consisten en sofaes, sillas, piano, drga- no, espejo, mesa, ldminas, cuadros de movimien- 10, vidrios de aumento, limparas, &a, &a, se ven de en un lote o por separado. La persona que xe interesara en la adquisicién de lo expresado el director de este establecimiento se compromete en poner al corriente de los cuadros mecdnicos mientras deba permanecer en el pats: en dicho sal6n se daré razén, debiendo permanecer abiérto hasta realizada la venta". (Los Debates, 31/01/ 1858) Las vistas se renovaban generalmente los domin- 205, aunque se repetfan regularmente en diversos gabi- netes, por ello la abundancia de avisos notificando a legada de nuevas imagenes. La cantidad exhibida era Variable, la exposicién de dieciocho vistas era un ndme- ro bastante frecuente. La excepcidn parece haber sido el Gabinete Optico de Barracas al Sud que en noviembre de 1856 expuso noventa y cuatro vistas Los temas de las vistas épticas “Se han recibido todos los titiles necesarioy de Francia, acompafiados de una multitud de cua- dros elegidos de las principales batallas de la Crimea, como més de doscientas vistas de lay principales capitales, palacios, jardines, puertos de mar, ka, &a., de toda Europa". (Gabinete Optico, La Tribuna, 29/11/1856) La documentaci6n de los viajes, mediante la ad- quisicién de estampas y grabados, era una parte inheren- te al desarrollo del viaje como una experiencia cultural Las vistas Opticas explotaban el deseo del Grand Tour ordini, 1984), Abundaban las vistas de ciudades y monumentos célebres, de piaisajes imponentes y lugares Fig. 196. Proyecciones estereoscépicas fijas: Primitivo especticulo de imagenes én relieve por simema anaglifico (de gafss coloresdas) de Ducos du Hauron, en 1891. remotos. Lugares ptiblicos como plazas y puertos 0 lu- gares de imposible acceso como interiotes de palacios. No faltaban las vistas sobre las Exposiciones Universa- les sobre avances técnicos. En general los asuntos eran Jos mismos que se publicaban en los grabados de los Pperiddicos ilustrados al estilo de The Ilustred London News, Galerfa de Actualidades (editado por El Eco de Ambos Mundos, de amplia distribucién en Buenos Ai- res) 0 el local Album Pintoresco Universal. Cuando las vistas respondyan a un interés especial se destacaba el asunto como titular del anuncio. Tal vez, cierto cholulismo decimonénico indicaba destacar el co- Tonamiento de Alejandro II (Salén del Recreo. La Tribu- ha, 14/12/1856), 0 un encuentro entre reyes: “LA REINA DE INGLATERRA EN PARIS. Se acaba de recibir las vistas de las excenas actua- ley en que todo el universo se interesa. El publi- co podrd tomar una idea de las fiestas y prepara- tives que se hicieron en los campos eliseos para festejar a Su M. Briténica en Paris”. (El Indus- trial, 03/01/1856). Desde Juego, Napolesn III debfa competir en pre- Sencia visual (y tal vez, en el favor del piiblico) con la vida y las campafias de Napolen Bonaparte. El tema militar tuvo un lugar destacado, al igual que en la pintura decimonsnica y en los élbumes ilus dos. El episodio bélico de mayor presencia fue la Guerra de Crimea, sostenida entre las s aliadas occ! dentales y el Imperio Ruso en los afios 1853-1856. Los episodios del asedio a Sebastopol -la primera guerra ‘moderna de trincheras-, las batallas de Alma, Tehernaia, Balaclava e Inkermann y la toma de Sebastopol con la setirada de los rusos fueron una constante desde media- dos de la década del cincuenta. El interés local por la guerra y la produccién de vistas sobre los sucesos debe haber sido significativo: encontramos desde alguna vis aislada en un conjunto heterogéneo de 1854 hasta una semana en a cual s6lo se exhibieron vistas de la mencio- nada guerra (Museo Diorimico. El Industrial, 18/02/ 1856). En noviembre de! mismo afio en el Gabinete Op- tico de Barracas al Sud se exhibieron 24 vistas de la guerra incluyendo la firma del tratado y el regreso de las, ‘tropas a Francia, Pero la exposiciGn del Museo Diorimico fue singular por ofrecer una unidad de conjunto atentan- do contra la variedad de vistas que era el fundamento del especticulo, La difusién de las vistas de la guerra de Crimea permite sostener ciertos cambios en Ia concep- ci6n del espectéculo, afirmando una tendencia hacia lo 5 38 informativo y a las vistas de actualidad (que predomina- rn en los “panoramas de actualidades” de las décadas tuientes). Desde luego continuaron los asuntos picts- ricos (paisajes, temas literarios, escenas de caza, asun- tus hist6ricos, retratos de grandes maestros del arte, etc.), aunque podemos vislumbrar una mayor inquietud por la “actualidad”, Tal vez, las posibilidades de la utilizacion de la fotogratia en la elaboracién de las vistas dpticas haya sido uno de los motives de la posterior potencializacién del cambio. Otra modificacién que se percibe al final de esta etapa analizada es el crecimiento de las vistas de asuntos locales. especialmente en el Nuevo Sal6n del Recreo y en el Sal6n de las Delicias. Las vistas locales general- mente eran sobre episodios tragicos que habfan tenido lun impacto comprobado enel pablico. Los sucesos de la politica sanjuanina dieron pie a varias vistas, La mas difundida fue “Revolucién de San Juan el 16 de Noviem- bre de 1860, muerte del Gobernador D. José Antonio Virasoro, su hermano Pedro Virasoro, el comandante Hayes, el comandante Rolin, y los ayudantes Cano, Quiroz, Acosta y demas partidarios” (Sal6n de las Deli- cias en enero de 1861); en febrero en el Nuevo Salén del Recreo se exhibieron las vistas del fusilamiento del go- bernador de San Juan Aberastain el 12 de enero de 1861; fa marcha del ejército de Saa, gobernador de San Luis, para San Juan, entre otras. En abril de 1861 ya se exponfan en Buenos Aires on efecto de noche” del terremoto de Mendoza. Asi. en el Saldn de las Delici spantoso terremoto de la ciudad de Mendoza en la noche del 20 de Marzo de 1861 quedando enteramente destruida a escepcién de la capilla de la ciudad, frente a la que un soldado sanjuanino bajado del cabalto se puso de rodi- Nas pidiendo misericordia, abriendose la tierra en diversos parajes, arrojando agua subterrénea y completa la destruccion ya los incendios par- ciales” (La Tribuna, 20/04/1861). En el Nuevo Sal6n del Recreo ta vista del terre- ‘moto presentaba el Hotel Cactus, con el cadaver del anun- ciador del sismo el cientitico Bravard entre los escom- bros. También fueron expuestas fotos del sanjuanino Desiderio Aguiar en el Café Republicano de la calle de Ja Victoria 308. (Gesualdo, 1988: 76). Otra vista exhibida en el Museo Diorémico du- rante 1855 revela la influencia de la prensa en la elec- Cidn de los asuntos; “Invendio de dos criaturas, desgra- cia sucedida en esta Capital que Ham6 la atencién de los 36 0s", cuadro original facilitado por Martin Boneo Tribuna, 16/12/1855), Unasunto frecuente de las vistas eran los “crime, nes del rosismo”: asesinatos horrorosos continuando | tradici6n literaria de “Las Tablas de Sangre”. Otros asun tos mas recientes vinculados por la prensa liberal con gf peligro latente de la “tiranfa” fueron frecuentes en lay vistas, por ejemplo la Matanza de Quintetos 0 episodio del sitio de Buenos Aires por las fuerzas de la Contede| racién, Otro teriia destacado de las vistas era la campati garibaldina y la unificacién italiana: de fuerte repercy, si6n no s6lo por la presencia de italianos en 1a ciudad sino también por el peso ideoldgico de los mismos en los grupos liberales y mas6nicos. Por ejemplo, la extensa descripcién de una vista ptica de la batalla de Vare Permiti6 el ingreso sorpresivo del discurso republican apoyando la unificacién, En las salas de vistas Gpticas el curioso portefin podia mirar el mundo modemo en la multiplicidad de sus imagenes. Viajar y conocer en sus momentos de ocio por medio de lentes y espejos, gracias a que “la empresa no omite sacrificio ninguno en proporcionar a sus Favorece- dores Jas reproducciones de los sucesos ocurtidos tanto enel pais como enel extranjero” (Salén del Recreo, Los Debates, 27/06/1857), * Funcionaron durante el Estado de Bueno Aires las siguientes sas: Gi Optic eri 35, 1854/55); Poliocama (Maipsi53, 1854): Gran Teatro Nuevo 4e Orieme Optico y Mecénico (Santa Clots 90. 1855); Gran Panoraina Optio GFederacin 266, 1855); Museo Diorémico (Represenantes 1. 1855/56), Sp én Antiico del Poliotama (Reconquista n* $9): Gabinete Optico (Baracis Sut easa de Bernardo ichevery. 1856) Teatro Mecinico (Vicia 110, 18555 Gran Panoransa Optio (en elotr ade del Pete de Baraca”, 1836); Gah ‘ete Optico Mecinico (Representantes“a ad dela opetia™ 1857), Salon Recreo(Representante 57. 1856/58); Nuevo Sain de Rectco(diversos ge 1s, prineipalmente Recova Nueva 102, 1858/1862); Salén de las Delisat ivadavia 333, 186071862); Gahinete spice (Belgrano 278, 1862). Bik iogratia citada BORDONI, Silvia. oria del Panorama. Remo, Otiina Edison. 1984 GESUALDO. Vicente. Las salones de vistas dpticas. Antepasaos del cine en Buenos Aires ye interior. Todo eshistoria N®248 (Buenos Ais. 70-8). 1988, GONZALEZ BERNALDO. Pilar Lavrfation d'une nation. Tess dete do, Universidad de Paris, 1992, SABATO., Hilla y ROMERO, Luis Albsto, Lox irabajadores de Bens res. La experiencia del merrado: 1850-1880. Sudamericana. Buenos Aes is92 ee Introduceién Quiero aprovechar para agradecer a ustedes vues- {ra gentil invitaci6n a este Quinto Congreso. He tenidola oportunidad, gracias a la deferencia que ha tenido el Comité Ejecutivo de saber de los cuatro anteriores a tra- vés de las Memorias que me hicieran llegar y pot eso confieso que estoy realmente emocionado por esto. Debo decirles que Espafia es un pafs al que le en- canta la emoci6n, Tenemos la gala de hacer el primer congreso de cualquier cosa. Lo que quieran: astronautas, asaltantes de bancos, etc., pero tenemos nuestros graves problemas para resolver el segundo congreso. Por eso aqui, que les gusta mucho menos la emocién, saben que elaiio que viene tendran vuestro VI Congreso, mientras que nosotros en Espafia, hace 12 afios que tuvimos el Primer Congreso de Preservacién de 1a Memoria Foto- gritica y hoy, la gran apuesta es saber si tendremos el segundo, y cuando. Por eso les aplaudo por esta magni- fica realizaciGn; honestamente los felicito por esto. Justamente con Juan Gémez y algunos otros ami- {08 aquf presentes, acabamos de realizar un seminatio de 5 dfas con mds de 8 horas diarias de andlisis de dife- rentes procesos de copia correspondientes al siglo XIX. Durante todo ese tiempo hemos tenido la oportunidad de manejar los procesos originales. Ha sido emocionante, ha sido magnifico, pero hemos tenido una cierta sensa- i6n de ser algo asf como “médicos forenses” ya que era todo material que “habfa acabado”, un material que no {enfa ninguna posibilidad de ser actual, hablabamos de lara de la albyimina..., la era de la daguerrotipia..., la era de ambrotipia..., como si fuera un fenémeno natu- Tal. Una especie de “glaciacién” como la que acabé con, los dinosaurios y hablando con los compafieros alum- hos, yo les comentaba: si Abel hubiera nacido en el afio 1839 no sabemos que habrfa sido: libertador, misionero, Pero seguro estamos que Cain hubiese sido fot6grafo. Una de nuestras habilidades es “"masacrar” nues- {to patrimonio, En ese seminario hemos relatado algo asf Daguerrotipia, Ambrotipia y Ferrotipia, un lenguaje injustamente olvidado Por Angel Maria Fuentes de Cia Zaragoza, Esparia como veintitantos procesos fotogréficos, con toda su génesis histérica, toda su evidencia “forense” es decir Ios “restos mortales” de todo ese material, para dese brir sorprendidos que nosotros vivimos en una ecuacién muy simple: pelicula T Max, Ilford o Agfa y papeles Agfa, Ilford 0 Kodak, es decir esa es toda la herencia fotogréfica que estamos produciendo nosotros ahora. Ustedes verdn dentro de unos momentos que el siglo XIX ‘gener6 una serie de procedimientos fotogr rables, todos y cada uno de ellos, tenfan una narrativa completa, todos y cada uno de ellos eran capaces de guar- dar la memoria més orgullosa, asombrar a la humanidad con cataratas, pirdmides, etc. Sin embargo, a lo largo del siglo XIX ninguno ha logrado durar més alla de 20, 30.6 40 afios. Decimos que la fotogratia es arte y yo estoy con- vencido que la fotografia es arte 0 puede ser arte, pero es el tinico arte que yo conozco que no se sonroja de masa- rar su propio patrimonio. Piensen Uds. que serfa que ahora todo pintor slo pudiera pintar con acrilico, no para un estado del alma la témpera, para otro estado del alma el dleo, en un momento dado, no, porque todos los escultores que ahora estn manifestando su emocidn so- lamente con madera o s6lo con resina que es, desafortu- nadamente lo que nos ha pasado a nosotros. Es induda- ble que todo lo que tenemos que decir, esta en un discur- so cada vez ms comprimido y que, por alguna extrafia raz6n, nuestro patrimonio artistico, nuestro patrimonio espiritual se ha convertido en prehistoria. ficos memo- Daguerrotipos Ustedes saben que a partir de 1839 Daguerre pasa a ser el “padre oficial de la fotografia” asf que Grant Romer, profesor y amigo que ha estado con vosotros hace un par de afos, solfa decir que “no se sabe quien es el padre de la fotografia, pero que Daguerre fue el primero en hacer dinero a través de ella” por lo tanto debiéramos 37 olorgarle ese honor. Sea como fuere, Ia fotografia va a suponer un cambio absoluto en lo que es el “dia a dia” en un ser humano a partir de 1839. Piensen ustedes cual era el pattimonio icénico de un habitante del centro de Europa, de Argentina 0 los Estados Unidos en 1839. Si uno disponfa de una fortu- na, o era de una familia acaudalada, tal vez con suerte pudiera disponer de una miniatura o de un solemne cua- dro que, magnifico e increfble, no es mas que una repro. duccién idealizada del sujeto, Posteriormente cuando Daguerre ofiece la dague- rrotipia al mundo hay un cambio totalmente cualitativo, como pueden verse en las piezas que les estoy mostran- do; esto es otra sensacién, fueron la primera generacién que tuvo la oportunidad de detener el tiempo, la primera generacin que tuvo Ta oportunidad de decir “yo he sido asi El daguerrotipo de mi tatarabuelo que ustedes han visto, nos mostraba un hombre que tenfa 32 afios, la edad en que él muri6, su mujer estaba embarazada de quien seria mi bisabuelo y, precisamente, ese bisabuelo el tini- co relerente ic6nico que tuvo de su padre. fue ese dague- rrotipo. Si analizamos un poco lo que va suponer la da guerrotipia, es facil de entender que hay una generacién Que se asombre, hemos pasado de realizaciones més o menos ideatizadas a poder detener literalmente el tiem- Po. Vamos a encontrar que es un procedimiento que tiene Ciertas limitaciones como Uds. saben, ya que es un posi- tivo directo de cémara, es un material que, de alguna de las formas hay que resolver mediante una enojosa y len- la operacidn de pulido de la placa plateada, sustentada lrecuentemente por una plancha de cobre que no tiene ninguna actividad fotogrética, més alld de romper la ductilidad natural de la plata y que deberd que ir pulien- do de una manera metédica hasta convertitia en una su- perlicie putida como un espejo. Posteriormente se laexponfa a los vapores del yodo, de manera tal que la superficie plateada quedaba sensibilizada y, tras hacer el registro fotografico lento, cn un principio desesperadamente lento, era expuesta a los vapores de mercurio: se obtenfa una amalgama de tnercurio donde fa plata guardaba una memoria de luz, donde habfa reeibido luz, Generalmente, como hemos dicho, son originales inicos -salvo casos muy concretas como pueden ser las naturalezas muertas- dificilmente podemos considerar que haya dos daguerrotipos iguales. Llama la atencién lo sorprendente que resulta la energfa que tienen este tipo de retratos y como se acereé la sociedad a este tipo de Iéeniva y como la resolvfa el propio autor 38 i Debeinos partir de la base que. la diiguerrotipiae] lun material que nace protegido. Si analizan ustedes gf manual de Daguerre, versin que la dltima operacin que Tecomienda es “protéjase bajo cristal y séllese™, hahidy cuenta de que Ios gases oxidantes empatian inmediata ‘mente la imagen. Por supuesto que la daguerrotipia, ti, ne una cierta envidia de la pintura en lo reterente al co Tor, vale ta pena constatar que, por lo menos un opera dor, el Rev. Hill, logré tener daguerrotipos en color los cuales se conservan treinta y tantos ejemplares, Aca. bamos de ver ua magnifico retrato de una nifia, ex CUARTEROLO, Miguel Angel. Una quer en ellinco. Lafotograiay st infuencia ena iconograla de ta Guerra de Paraguay; Metin del Cuto Congreso de Histria dea Fotgraliaca la Argentina, Page. 31-37, Ed. CEP Buns Aires, 198. 4 Thage Biogrficoeda Heroin Drasita/ Jove Alves eitosa/ ex Sugento do? capo do Voluntaros do Pau Natural do Coat p Riode lance 1865, Sop.cit ° Op.Cit 7 La Sotgraia cea la pruca iefuable de la exstencia de ese ser gue simblizabalosidesles mas pars dela naionaliad * CUARTEROLO, Miguel Angel; LONGONI, Eduardo, poder de ta sagen: Ea. Zon, Buenos Aies, 1996. Jn Fluminense!