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UNIVERSIDAD DE GUAYAQUIL

FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS


MEDICINA

CÁTEDRA DE MEDICINA TROPICAL


DRA. MARIA DOLORES ROBLES URGILEZ

ESPOROTRICOSIS

ESTUDIANTES:
EZETA ANTHONY
AGUIRRE AXEL

GRUPO # 1

SEXTO SEMESTRE
2018 – 2019 CI
CONTENIDO

ESPOROTRICOSIS...................................................................................................... 1
ETIOLOGÍA Y EPIDEMIOLOGIA .............................................................................. 1
PATOLOGÍA: TRANSMISIÓN Y VÍAS DE INFECCIÓN ............................................ 1
MANIFESTACIONES CLÍNICAS ............................................................................... 1
Forma cutánea:...................................................................................................... 2
Forma extracutánea: .............................................................................................. 2
DIAGNÓSTICO ......................................................................................................... 3
Examen micológico directo: ................................................................................... 3
Intradermoreacción: ............................................................................................... 3
Serología: .............................................................................................................. 4
Histopatología: ....................................................................................................... 4
TRATAMIENTO ........................................................................................................ 4
CASO CLÍNICO #1 ....................................................................................................... 5
CASO CLÍNICO #2 ....................................................................................................... 6
CASO CLÍNICO #3 ....................................................................................................... 7
PREGUNTAS ............................................................................................................... 8
NOVEDAD: TERMOTERAPIA COMO TRATAMIENTO PARA ESPOROTRICOSIS .. 11
BIBLIOGRAFÍA ........................................................................................................... 12

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ESPOROTRICOSIS
Es una infección subaguda o crónica del hombre y de otros mamíferos causada
generalmente por inoculación traumática, y menos frecuente por inhalación de esporas
de Sporothrix schenckii, un hongo dimorfico termotolerante.

Esta infección se presenta con lesiones polimórficas en la piel y tejido celular


subcutáneo, causando abscesos, linfangitis y placas verrucoides. Algunas se pueden
diseminar a huesos, articulaciones, músculos y pulmones.

ETIOLOGÍA Y EPIDEMIOLOGIA
Son hongos dismorficos que están comprendidos dentro del complejo Sporothrix
schenckii que incluye a 6 especies: S. albicans, S. brasiliensis, S. globosa, S.
mexicana, S. luriei y S. schenkii.

Es la micosis subcutánea más difundida en el mundo. Últimos estudios permiten


separar el complejo S. schenckii en: S. schenkii (sensu stricto), S. brasiliensis, S.
globosa y S. luriei.

La S. mexicana tiene una posición genética más próxima de la especie ambiental S.


pallida.

Las colonias son de aspecto grumoso, húmedo, y de aspecto filamentoso. En la


micromorfología se observa hifas delgadas con conidióforos alargados en su vértice se
originan los conidios que asemejan en conjunto un arreglo de “pétalos de margarita”.

Esta micosis es de distribución mundial aislada del suelo y vegetación de áreas


tropicales y subtropicales a temperaturas cerca de 27°C, también ha sido aislado de
pulgas, hormigas, caballos y gatos.

PATOLOGÍA: TRANSMISIÓN Y VÍAS DE INFECCIÓN


La interacción entre el hongo y el huésped tiene importancia en la patogénesis de la
infección.

La presencia de formas clínicas depende de la cantidad de inoculación de conidios,


exposición repetida y de factores propios del huésped.

La infección es clásicamente relacionada con actividades de jardinería, especialmente


con traumas con espinas de rosas, y en menor frecuencia por actividades como la
caza, pesca, arañazos de gato, mordida de animales y la minería.

En los últimos años, la transmisión zoonotica a través de felinos se destacó en Brasil


concretamente en Rio de Janeiro, cuando durante 10 años, más de 2000 seres
humanos y 3000 gatos fueron diagnosticados en el instituto de investigación clínica
Evandro Chagas (IPEC). Los estudios moleculares, establecieron que el agente era S.
brasiliensis.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS
La enfermedad se manifiesta como formas cutáneas y extracutáneas:

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Forma cutánea: es más frecuente, estimándose que las lesiones papulosas iniciales
ocurren después de un período de incubación aproximado de 2 a 3 semanas,
pudiendo extenderse por varios meses. La forma cutánea es subdividida en 2 tipos
principales:

 Tipo fijo: se presenta en 20 a 25% de los casos. Las lesiones aparecen en el


sitio de la inoculación, son indoloras y ocurren más frecuentemente en la cara,
cuello, miembros superiores y tronco. Pueden ser ulceradas, acneiformes o
placas verrucociformes, eritematoso descamativas o infiltrativas; no hay
linfangitis. Se considera que la forma fija se presenta en personas previamente
sensibilizadas con el hongo, por lo tanto, su diseminación es muy rara. El
diagnóstico diferencial de la esporotricosis cutánea fija es con
cromoblastomicosis, paracoccidioidomicosis, feohifomicosis, lobomicosis,
tuberculosis cutánea verrucoide, micobacteriosis atípicas, leishmaniosis
cutánea, rosácea, carcinoma espinocelular, etc. Algunos autores consideran
una forma de curación espontánea de la esporotricosis, con manifestaciones
iniciales semejantes a las de la forma fija cutánea.

 Tipo linfático: se presenta en 70 a 75% de los casos. Se inicia en el lugar de


implantación como nódulo subcutáneo firme y móvil; posteriormente el nódulo
se reblandece y se fija a la epidermis adyacente que sufre alteraciones de
coloración, se necrosa y finalmente se ulcera, formando el llamado chancro
esporotricótico. Los linfáticos regionales son afectados y surge linfangitis
abscedada ascendente, que drena una secreción fina, sero-purulenta (goma
esporotricótica). Ocasionalmente las gomas pueden evolucionar para lesiones
nódulo-verrucociformes. En algunos casos las lesiones gomosas se
transforman en ulceraciones profundas, de bordes lisos, exponiendo los planos
musculares, tendinosos u óseos. Estas formas son semejantes al pioderma
gangrenoso y se admite que resultan de fenómenos de hipersensibilidad como
en las lesiones gomosas de la sífilis tardía o en el fenómeno de Lucio en
hanseniosis. La esporotricosis linfocutánea rara vez se disemina dando origen
a lesiones cutáneas diseminadas, y a formas extracutáneas localizadas en
huesos y articulaciones. Las lesiones cutáneas diseminadas han sido descritas
en pacientes con SIDA. El diagnóstico diferencial se hace con la leishmaniosis
cutánea, leishmaniosis cutáneo-linfática (pian bois), infección por
Mycobacterium marinum e infecciones por Pseudoalescheria boydii. Lesiones
raramente han sido descritas en boca, orofaringe, cavidad nasal y cuerdas
vocales. Al contrario de las lesiones cutáneas, son dolorosas.

Forma extracutánea: es principalmente observada en ancianos, o personas con


factores predisponentes, como corticoterapia, alcoholismo, SIDA, etc. Usualmente es
subdividida en unifocal o multifocal, dependiendo del número de órganos afectados.

 Esporotricosis pulmonar: es la más común de las formas extracutáneas, y se


origina por la inhalación de conidios de S. schenckii. Se considera que ocurra
más frecuentemente de lo que es diagnosticada, debido a las semejanzas con
la tuberculosis y otras micosis sistémicas. Presenta evolución insidiosa,
iniciándose con cuadro de neumonitis o bronquitis, acompañada de fiebre, tos y

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malestar; la frecuente localización de las cavidades en el vértice pulmonar la
hace semejante a la tuberculosis. Cuando no es tratada, puede evolucionar
crónicamente con condensaciones y cavitaciones pulmonares. El aislamiento
del agente en lavado bronquial o de biopsia pulmonar da el diagnóstico. El
esputo no es un material adecuado debido al crecimiento rápido de otros
hongos saprofíticos. También pueden auxiliar la serología y la prueba cutánea,
en caso de no haber daño del sistema inmune.

 Forma óseo-articular: resulta de la diseminación del foco primario cutáneo o


pulmonar por vía hematógena; en 50% de los casos el ataque es
monoarticular, siendo la rodilla la articulación más comprometida. Otras
articulaciones afectadas son las manos y muñecas.

 Forma ocular y meningítica: En la primera, la infección es por implantación


directa del agente en el globo ocular o por diseminación cutánea adyacente.
Las lesiones son inicialmente conjuntivales pudiendo evolucionar para
endoftalmitis y comprometer toda la región orbitaria. En relación al sistema
nervioso central, casos esporádicos de afección meníngea han sido
reportados. La infección resulta de diseminación hematógena a partir de foco
pulmonar y la evolución es de meningitis crónica.

La esporotricosis diseminada ha sido descrita en pacientes con factores


predisponentes, como SIDA, transplante renal, diabetes, sarcoidosis, corticoterapia y
neoplasias. La afección puede ser múltiple, incluyendo piel, pulmones, articulaciones,
bazo, hígado, intestinos y sistema nervioso central.

DIAGNÓSTICO
El principal método diagnóstico es el aislamiento en cultivo del agente, en la fase
micelial; para esto se utiliza tejido obtenido por biopsia o aspirado de abscesos. Para
formas extracutáneas, medios enriquecidos deben ser empleados. En las muestras
únicas de esputo o de otros materiales inicialmente pueden observarse como colonias
lisas y cremosas, semejantes a Geotrichum candidum. El hongo crece bien en los
medios de cultivo rutinariamente usados en Micología, como sabouraud o sabouraud
con cloranfenicol y ciclohexemida, después de incubación a temperatura ambiente
durante 3 a 7 días el cultivo.

Examen micológico directo: no es frecuente la observación de células


levaduriformes, principalmente al examinar material clínico tomado de las formas
cutáneas. Este examen directo puede encontrar los cuerpos asteróides, con la técnica
de Borelli; el pus es aspirado de abscesos y colocado con una gota de solución salina
formolizada a 4% entre lámina y laminilla. Estos elementos están constituidos por
células levaduriformes cubiertas por depósito de imunocomplejos (fenómeno de
Splendore-Hoeplli). Estas estructuras también se visualizan en cortes histológicos
coloreados con HE. En material proveniente de formas extracutáneas, principalmente
en pacientes inmunodeprimidos, la cantidad de elementos levaduriformes es
numerosa.

Intradermoreacción: con esporotriquina de lectura en 48 horas puede indicar


enfermedad en actividad o infección pasada. Tiene valor diagnóstico cuando es

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positiva y se observan lesiones clínicamente compatibles. Con antígeno glicoprotéico
obtenido de filtrado de cultivos en fase micelial tiene una sensibilidad de 96%.

Serología: Reacciones de aglutinación de partículas de látex, inmunofluorescencia


indirecta, inmunodifusión doble en gel de agar y ELISA tienen excelente correlación de
sensibilidad y especificidad, dependiendo de la disponibilidad de los antígenos. El
diagnóstico serológico es particularmente útil en las formas extracutáneas de la
esporotricosis.

Histopatología: una de las dificultades diagnósticas en la esporotricosis es la


pequeña cantidad de células levaduriformes en biopsias tomadas de pacientes
inmunocompetentes. En muchos casos el diagnóstico no es hecho pues el fragmento
de tejido quirúrgicamente retirado no fue enviado para cultivo. En cortes seriados con
coloración de metenamina de plata (Grocott) se puede evidenciar la presencia de las
células levaduriformes formando los cuerpos asteroides que también pueden
observarse con PAS y HE. La reacción tisular normalmente observada es infiltrado
mixto resultante de la asociación de las reacciones granulomatosa y purulenta.

TRATAMIENTO
Las formas cutáneas no complicadas son tratadas con solución saturada de yoduro de
potasio. Esta fórmula es muy empleada por su eficacia y bajo costo. Una de las
maneras de administrar el yodo es prescribir 10 gotas de la solución saturada en un
vaso de agua, tres veces al día la primera semana, aumentando 5 gotas por dosis en
cada semana, hasta completar 6 a 12 semanas de tratamiento. Los adultos no deben
sobrepasar 50 gotas diarias del medicamento y los niños 40. Pacientes con
alteraciones de la función tiroidea deben ser monitorizados y los efectos colaterales
más comúnmente relatados incluyen gastritis, erupción cutánea, lagrimeo y aumento
de volumen de las glándulas lagrimales y de las parótidas. A pesar de que la solución
de yoduro de potasio es uno de los antifúngicos más antiguos, su acción antifúngica
aún permanece desconocida, considerándose que actúa como inmunomodulador o
como agente queratolítico, aumentando la exfoliación de las células epidérmicas.

Los derivados azólicos también son empleados, principalmente cuando la terapéutica


con yodo está contraindicada. En las formas cutáneas, las dosis de itraconazol diarias
varían de 100 a 400 mg y el tiempo de respuesta entre 15 y 210 días. En las formas
extracutáneas la posología de itraconazol varía entre 200 y 600 miligramos diarios
durante 6 a 18 meses. Estudios brasileros con gran casuística (645 pacientes)
demostraron que 94,6% fueron curados con itraconazol en dosis que varían de 50 a
400 mg al día. Recientemente se constató por estudio randomizado y controlado que
la administración de itraconazol en uso continuo o en pulsoterapia presentan
equivalencia en eficacia y seguridad. Tanto itraconazol como los derivados de yodo
están contra-indicados durante la gestación.

Otro compuesto que también actúa en las formas cutáneas es la terbinafina, una
alilamina, de administración por vía oral y con buena tolerabilidad, buena eficacia en
dosis de 250 a 1000 mg al día. Un estudio comparativo entre terbinafina 250 mg diario
e itraconazol 100 mg al día mostró que terbinafina e itraconzol son semejantes.

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En todas las formas graves, donde el paciente presente riesgo de vida inmediato, la
terapéutica inicial debe ser realizada con Anfotericina B. Estas formas usualmente son
la forma pulmonar, meníngea y con diseminación hematógena detectada por
hemocultivo.

CASO CLÍNICO #1
Una mujer de 61 años, sin antecedentes patológicos relevantes, consultó por una
lesión de un mes de evolución en el pulgar izquierdo en tratamiento con cotrimoxazol,
levofloxacina y fluconazol, indicado en otra institución. Según refirió la paciente, la
herida se produjo luego de la mordedura de su gato, que murió. Este presentaba
lesiones ulceronecróticas en las orejas y los miembros.

En el examen físico se observaba una úlcera en el pulpejo del pulgar izquierdo, con
edema y eritema perilesional, acompañada de abscesos fríos y nódulos violáceos
indurados que seguían un trayecto lineal en el dorso de la mano y la región posterior
del antebrazo homolateral. No se palpaban adenomegalias y se encontraba
asintomática.

Se solicitaron análisis de sangre, que se encontraron dentro de los parámetros


normales y se realizó una PPD, que fue negativa. Se realizaron estudios de muestras
de piel directo y cultivo para gérmenes comunes, micobacterias típicas, atípicas y
hongos. El estudio histopatológico
evidenció granulomas de tipo
epitelioide, con escasa corona
linfocitaria periférica y presencia de
células gigantes de tipo Langhans, sin
necrosis central. Las tinciones de
PAS, Ziehl-Neelsen y Giemsa no
evidenciaron microorganismos.

En el examen micológico directo no


se evidenciaron elementos micóticos
y en el cultivo se aisló Sporothrix
schenckii.

Se realizó tratamiento con itraconazol en dosis de 200 mg/día con controles de


hepatograma durante 6 meses, tras lo cual las lesiones remitieron totalmente, sin
recidivas después de 4 meses de seguimiento

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CASO CLÍNICO #2
Mujer de 84 años de edad, originaria y residente de la ciudad de Chihuahua, México,
quien consultó por lesiones cutáneas en el pabellón auricular derecho, extendidas
hasta la región preauricular. Al examen físico presentaba un eritema difuso, con
edema de piel y tejidos blandos y lesiones vesículo-pustulosas con exudado purulento
y costras melicéricas. En las áreas circunscritas se observaron úlceras con exposición
del cartílago auricular.

La paciente se encontraba en buen estado general, sin fiebre, con discreto dolor y
prurito local, sin adenopatías asociadas palpables. Las lesiones habían aparecido 12
días antes de la consulta, sin causa aparente y con una rápida progresión. La paciente
negó el antecedente de algún traumatismo local, exposición a plantas espinosas o
viajes fuera de la ciudad. No tenía historia de diabetes mellitus, uso de fármacos
inmunosupresores u otro factor de riesgo.

El diagnóstico clínico presuntivo fue de una celulitis bacteriana atípica indicándose


tratamiento con ciprofloxacina 500 mg, dos veces al día, por 7 días, sin respuesta
clínica. Por este motivo se realizó una biopsia de piel, cuyo estudio histológico
demostró una inflamación crónica granulomatosa con presencia de linfocitos, células
epitelioides, áreas focales de necrosis caseosa y numerosas células gigantes tipo
Langhans. La tinción de Ziehl Neelsen fue negativa y la tinción de PAS reveló la
presencia de escasas levaduras dentro de los granulomas, algunas de ellas en
gemación, de 7 a 12 μm de diámetro.

Se realizó una radiografía de tórax y exámenes de laboratorio general (hemograma,


perfil bioquímico y pruebas de función hepática) que fueron normales. Se tomó un
cultivo corriente y micológico del exudado purulento. El cultivo corriente para bacterias
resultó negativo. El cultivo micológico, sembrado en agar dextrosa Sabouraud y
estudiado en el Laboratorio de Micología del Hospital General de México, desarrolló a
los cinco días una colonia café claro, con pigmento oscuro, glabra y de superficie.
filamentosa, sin pigmentos al reverso. A la microscopia mediante microcultivos con
eritrosina (2%), se observaron múltiples filamentos delgados, con disposición en
coremium y con reproducción por conidiación simpodial, que nacían de conidióforos
cortos y otros sésiles directamente de las hifas.

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El diagnóstico fue de una esporotricosis cutánea- fija, por lo que se inició manejo con
itraconazol 200 mg al día, con buena respuesta clínica. Sin embargo, en la primera
semana del tratamiento se encontró un nódulo preauricular y otro subcutáneo,
indoloro, en la cara interna del brazo derecho, que regresó después de varias
semanas. La terapia se prolongó por tres meses con recuperación completa, sin
evidencia de recaída a los nueve meses post-tratamiento

CASO CLÍNICO #3
Mujer de 53 años, previamente sana, que ingresa al hospital en la ciudad del Cusco,
Perú, con 5 semanas de enfermedad que empieza con una lesión papular no dolorosa
en la región frontal que, subsiguientemente, se ulceró y aumentó progresivamente de
tamaño. Dos semanas más tarde, empezaron a aparecer lesiones nodulares
levemente dolorosas en el párpado izquierdo y en regiones preauriculares bilaterales.
En la cuarta semana de enfermedad aparecieron nódulos subcutáneos en los
miembros inferiores, el tórax anterior y posterior. Durante la semana previa a la
presentación, una de las lesiones preauriculares drenó material purulento.

La paciente fue sometida durante el curso de su enfermedad a múltiples tratamientos


antibióticos, los que incluyeron dicloxacilina y clindamicina, sin ninguna mejoría de las
lesiones. La paciente negó haber tenido fiebre, escalofríos, cefalea, compromiso
visual, secreción nasal, disfagia, odinofagia, o dolor cervical. Unas semanas antes del
inicio de su enfermedad refirió un viaje a la selva de Quillabamba, pero negó labores
de jardinería o heridas punzantes en la cara. La paciente tiene contacto cercano con
un gato y dos perros en su casa. El gato no presentaba ninguna lesión cutánea, pero
los dos perros tenían varias lesiones
ulcerosas en el lomo.

En el examen clínico se encontró una


úlcera de aproximadamente 4 cm de
diámetro en la región frontal que era
levemente dolorosa y tenía una base
limpia, la paciente también presentaba
lesiones nodulares dolorosas en la
región frontal, palpebral izquierda, y
preauriculares bilaterales. Los
movimientos oculares fueron normales y
no se evidenciaron lesiones en las
mucosas nasal, oral, o faríngea. Se
palparon linfadenopatias cervicales
anteriores bilaterales de hasta 2 cm de
diámetro. En la piel se encontraron
nueve lesiones nodulares subcutáneas dolorosas de hasta 3 cm de diámetro en la
región torácica anterior y posterior, en el abdomen y en miembros inferiores. El resto
del examen físico fue normal. La glucosa sérica en ayunas fue 173 mg/dL. El
hemograma completo, nitrógeno ureico, creatinina, y proteínas totales estuvieron
dentro de valores normales. Las pruebas de VIH y RPR fueron no reactivas. La
radiografía de tórax y la ecografía abdominal fueron reportadas como normales.

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El frotis de la lesión coloreado con Giemsa fue negativo para leishmaniosis. La
coloración hematoxilina-eosina de la biopsia mostró una dermatitis granulomatosa. Las
coloraciones Gram y Ziehl Neelsen de la secreción purulenta de la lesión facial fueron
negativas. No obstante, el cultivo de la secreción en medio Sabouraud aisló
conidióforos y conidios compatibles con Sporothrix schenckii.

La paciente fue diagnosticada con esporotricosis cutánea diseminada y diabetes tipo 2


no controlada. Se inició tratamiento con
itraconazol 400 mg en tabletas, diariamente;
metformina, y glipizide. Cuatro semanas
después de iniciado el tratamiento con
itraconazole, el control de enzimas hepáticas
mostró una elevación de diez veces el límite
superior normal por lo que el itraconazol fue
suspendido. Luego, se inició tratamiento con
solución saturada de ioduro de potasio
(SSIP) a 1,2 g diarios con resolución
gradual de las lesiones cutáneas en el
lapso de 2 meses. Sin embargo, durante
el tercer mes de tratamiento con SSIP la
paciente empezó a presentar aumento
de volumen, rubor, y dolor de la rodilla
derecha que limitaba la deambulación.
Al examen, la paciente presentó tres
lesiones maculo-papulares eritematosas
en la región malar derecha y artritis de
la rodilla derecha. El cultivo de líquido
sinovial en medio Sabouraud aisló
Sporothrix schenckii. La paciente fue
admitida nuevamente al hospital para recibir desoxicolato de anfotericina B
endovenoso, seguido de dosis crecientes de itraconazole vía oral alcanzado una dosis
de itraconazol de 200 mg diarios sin elevación de las enzimas hepáticas y con
resolución completa de las lesiones cutáneas y artritis. La paciente continúo recibiendo
itraconazol 200 mg vía oral por un año para el tratamiento de esporotricosis con
compromiso articular.

PREGUNTAS
1. Las siguientes actividades permiten la infección por S. schenkii, excepto:
A) La fumigación.
B) La minería.
C) La Jardinería.
D) Todas son correctas.
E) B y C son correctas.

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Justificación:

A. Correcta: La fumigación no tiene nada que ver con el contacto hacia las
diferentes especies de S. schenkii.
B. Incorrecta: La minería, aunque con menos frecuencia si permite la infección
con especies de S. schenkii.
C. Incorrecta: La jardinería es la actividad más frecuente por la cual existe la
infección con S. schenkii.
D. Incorrecta: La fumigación no permite el contacto con S. schenkii.
E. Incorrecta: B y C son las actividades que predisponen a la infección con S.
schenkii.

Fuente: Fuente: Medicina Tropical. Telmo E. Fernández Ronquillo 4ta Ed. Pag 254.

2. ¿Cuál es la especie que favorece la infección zoonotica por el complejo S.


schenkii?
A. S. Mexicana.
B. S. schenkii.
C. S. Brasiliensis.
D. S. Albicans.
E. B y C son correctas.

Justificación:
A. Incorrecta: Es la especie más benigna, es saprofita y no afecta al
hombre.
B. Incorrecta: Es la especie que afecta directamente al hombre no provoca
zoonosis.
C. Correcta: Es la especie con más virulencia y está en estrecha relación
con la zoonosis que produce el complejo S. schenkii.
D. Incorrecta: no provoca zoonosis ni afecta al ser humano.
E. Incorrecta: Solo la especie S. brasiliensis está relacionada con casos de
zoonosis por el complejo S. schenkii.

Fuente: Medicina Tropical. Telmo E. Fernández Ronquillo 4ta Ed. Pag 253.

3. ¿Cuál de las siguientes no es un tipo de esporotricosis extracutánea?


A. Linfática
B. Pulmonar
C. Osteo-articular
D. Ocular
E. Meníngea
F. Ninguna

Justificación:

A. Correcta: El tipo linfático es la manera más común de esporotricosis cutánea,


en un 70-75% de los casos
B. Incorrecta: Es la causa más común de esporotricosis extracutánea y se origina
por la inhalación de conidios de S. Schenckii

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C. Incorrecta: La forma osteo-articular resulta de la diseminación del foco primario
cutáneo o pulmonar por vía hematógena
D. Incorrecta: Es poco frecuente, se da por implantación directa del agente en el
globo ocular o por diseminación cutánea adyacente
E. Incorrecta: Se han reportado pocos casos, se manifiesta por la diseminación
hematógena a partir de foco pulmonar y la evolución es meningitis crónica
F. Incorrecta: La A es la correcta

Fuente: Medicina Tropical. Telmo E. Fernández Ronquillo 4ta Ed. Pag 255

4. ¿Cuál es la terapéutica inicial en la forma grave de esporotricosis, cuando


la vida del pcte está comprometida?
A. Solución saturada de yoduro de potasio
B. Itraconazol
C. Terbinafina
D. Anfotericina B
E. B y D
F. Todas

Justificación:

A. Incorrecta: Las formas cutáneas no complicadas son tratadas con solución


saturadas de yoduro de potasio. Es muy empleado por su eficacia y bajo costo.
B. Incorrecta: Se la aplica cuando la terapéutica con yodo está contraindicada,
especialmente en pacientes con trastornos tiroideos.
C. Incorrecta: Actúa en las formas cutáneas, tiene buena tolerabilidad, su acción y
eficacia es semejante al itraconazol
D. Correcta: Es utilizado en formas graves, cuando está comprometida la vida del
pcte. Especialmente se da en formas pulmonares, meníngeas y con
diseminación hematógena detectada por hemocultivo.
E. Incorrecta: La Anfotericina B es la terapéutica a utilizar
F. Incorrecta: La Anfotericina B es la terapéutica a utilizar

Fuente: Medicina Tropical. Telmo E. Fernández Ronquillo 4ta Ed. Pag 256

5. ¿En qué caso se puede presentar una esporotricosis diseminada?


A. Pctes con tratamiento prolongado de prednisona
B. Pctes con glucosa mayor a 200 mg/100mL con resistencia a insulina
C. Inmunocomprometidos
D. Pctes con diagnóstico de sarcoidosis
E. Todas las anteriores

Justificación:

A. Incorrecta: Se puede presentar en pctes con corticoterapia


B. Incorrecta: Se puede presentar en pctes con diabetes
C. Incorrecta: Se puede presentar en pctes inmunocomprometidos, como en el
caso de VIH-SIDA
D. Incorrecta: Se puede presentar en pctes con sarcoidosis

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E. Correcta: Se puede presentar una esporotricosis diseminada en cualquiera de
los casos anteriormente mencionados

Fuente: Medicina Tropical. Telmo E. Fernández Ronquillo 4ta Ed. Pag 256

NOVEDAD: TERMOTERAPIA COMO


TRATAMIENTO PARA ESPOROTRICOSIS
El fundamento de la termoterapia o del uso de calor local radica en que S. schenckii es
un hongo termosensible: reduce su crecimiento a partir de los 40°C y prácticamente
muere a los 45°C. Además, Hiruma y colaboradores condujeron una serie de estudios
en los que comprobaron in vitro que el calor influye directamente en la germinación y
el desarrollo del hongo. En estudios posteriores se ha demostrado también que el
calor local tiene una influencia directa sobre la respuesta inmunitaria, específicamente
sobre la fagocitosis por leucocitos polimorfonucleares, los cuales son activados a
42°C; por lo tanto, se concluye que la termoterapia actúa directamente sobre el
desarrollo del hongo, así como en la activación de la inmunidad. En general, la
termoterapia funciona bien en casos limitados, preferentemente fijos. Se debe dar en
forma de baños calientes, controlando la temperatura (entre 42 y 45°C); se puede
hacer una sola vez durante 30 minutos a una hora, dos o tres veces al día durante 15
minutos en cada sesión.

La termoterapia es sumamente útil en casos en que no pueden administrarse


antimicóticos sistémicos. Por ejemplo, en una publicación previa se narra el caso de
una paciente embarazada con esporotricosis cutánea diseminada a la cual se aplicó
termoterapia durante cinco meses, con importante mejoría clínica; a la paciente se le
dejó amamantar a su hijo durante tres meses y después se inició tratamiento con
itraconazol (suspendiendo la lactancia durante esa etapa). En general, el tratamiento
con antimicóticos de ésta y otras micosis es un dilema en pacientes embarazadas, por
lo que la termoterapia se considera una buena opción para lograr mejoría y
posteriormente aplicar otros tratamientos. Actualmente la termoterapia se utiliza como
terapia concomitante en la mayor parte de los casos cutáneos, porque disminuye las
lesiones y, por lo general, también el tiempo de tratamiento y de respuesta. En
general, consideramos que el calor local es una alternativa efectiva de tratamiento de
la esporotricosis cutánea fija o linfática en pacientes intolerantes a los fármacos
prescritos comúnmente, o en mujeres embarazadas en quienes se contraindica el
yoduro de potasio por complicaciones como hipotiroidismo neonatal, crecimiento
tiroideo e insuficiencia respiratoria neonatal.

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BIBLIOGRAFÍA
Bertera, A., Rossi, M., García, S., Tessadro, G., & Aloise, I. (2017). Esporotricosis
linfocutánea secundaria a una mordedura de gato. Dermatología Argentina,
23(3), 133-135.

Bonifaz, A. (s.f.). Micología Básica 4ta Ed.

de Queiroz Telles, F., & de Castro Lima Santos, D. W. (2014). Esporotricosis. En T. E.


Fernánez Ronquillo, Medicina Tropical 4ta Ed (págs. 253-256). Guayaquil:
EDUQUIL 2014.

Ochoa, J., Ramos, E., Treviño, R., González, G., & Bonifaz, A. (2018). Esporotricosis
del pabellón auricular. Comunicación de un caso atípico simulando una celulitis
bacteriana. Revista Chilena de Infectología, 35(1), 83-87.

Solorzano S, R. R. (2015). Esporotricosis cutánea diseminada con compromiso


articular en una mujer con. Rev Peru Med Exp Salud Pública, 32(1), 187-190.

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