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Mineralogía química

ANDREA ROSAS
CAROLINA VARGAS

Presentado a:
Ing. Fredy Fonseca

UNIVERSIDAD PEDAGOGICA Y TECNOLOGICA DE COLOMBIA


INGENIERIA DE MINAS
SOGAMOSO
2015
Introducción

La composición química de un mineral tiene importancia fundamental, ya que de


ella dependen, en una gran medida, todas las demás propiedades del mismo.
Sin embargo, estas propiedades no solo depende de la composición química
sino también de la disposición geométrica de los átomos constituyentes y de la
naturaleza de las fuerzas eléctricas que los unen.

Durante más de un siglo, la clasificación de los minerales ha estado firmemente


asentada sobre una base química y, por consiguiente, la prueba final para la
identificación de un mineral ha sido su composición química. La clasificación
actual de los minerales, tiene en cuenta tanto la estructura como la composición
química global y reconoce la amplia latitud del contenido químico permitida por
la sustitución en un armazón estructural dado, de los átomos de un elemento por
los de otro.

La introducción de los conceptos estructurales en la clasificación de los


minerales representa un esclarecimiento considerable de las relaciones que
entre estos existen y puede tener importancia económica

Cristaloquímica
En el siglo XVIII se admitió que existía una relación ente la composición química
y la morfología cristalina. La posibilidad de determinar la estructura de los
cristales por los métodos de difracción de rayos, añadió a nueva dimensión a
esta relación y despertó gran interés entre los químicos y los cristalografos,
habiendo surgido en estos últimos años una nueva ciencia: la cristaloquímica. La
meta de esta ciencia es la explicación de las relaciones entre la composición
química, estructura interna y propiedades físicas de la materia cristalina teniendo
como meta adicional la síntesis de materiales cristalinos que tengan la
combinación de propiedades que se desee.

Muchos de los conceptos de la cristaloquímica son directamente aplicables a la


mineralogía y su introducción ha dado como resultado una considerable
simplificación y aclaración de los conceptos mineralógicos. La función de la
cristaloquímica en mineralogía es servir el hilo que frecuentemente aparecen sin
relación entre si
Relación de la química con la clasificación de los minerales

La composición química es la base de la clasificación moderna de los minerales.


De acuerdo con este esquema, los minerales se dividen en clases que dependen
del anión dominante o del grupo aniónico presente. Existen diversas razones
que explican por qué explican este criterio es una base para trazar el esquema
general de la clasificación de los minerales. En primer lugar, los minerales que
tienen en su composición el mismo anión o grupo aniónico característico
indudablemente de semejantes familiares, que en general son más claras y
marcadas que las que pueden tener los minerales que contengan el mismo
catión. Así los carbonatos se parecen mucho más entre sí que los minerales de
cobre. En segundo lugar, los minerales relacionados entre sí por la presencia
del mismo anión, tienden a aparecer juntos o en medios geológicos parecidos o
idénticos. Así, los sulfuros aparecen en asociaciones mutuas unidos en filones
o depósitos de reemplazamiento, mientras que los silicatos forman la gran
mayoría de las rocas en la corteza terrestre. Tercero, dicho esquema de
clasificación mineral concuerda bien con la nomenclatura química corriente y la
sistemática de los compuestos inorgánicos

Polimorfismo. De todas estas consideraciones, parece desprenderse que la


composición química cuantitativa sirve admirablemente como base para una
clasificación exacta y rigurosa. No obstante, si examinamos los compuestos de
los iones calcio y carbonato, vemos en seguida que la clasificación cuantitativa
química es ambigua. En la naturaleza existen dos compuestos estables que
tienen precisamente el mismo porcentaje de calcio y carbonato en el análisis.
Estos compuestos, los minerales calcita y aragonito, no pueden distinguirse por
medios químicos, pero difieren en casi todas las propiedades los minerales se
diferencian ligeramente en su peso específico y dureza, y lo que es más
definitivo para alejar cualquier idea de identidad, los diagramas de difracción de
los rayos x son totalmente diferentes

Este fenómeno, en el cual la misma sustancia química puede presentarse en


formas distintas físicamente, se denomina polimorfismo o alotropía. Una
sustancia se dice dimorfa cuando existe en dos modificaciones: trimorfas en tres
Estructuras. Existe otro factor o parámetro, del cual dependen tanto las
propiedades físicas como las químicas del cristal y con respecto al cual hemos
de describir los compuestos químicos al objeto de clasificación sin ambigüedad.
Este factor, es la estructura e incluye:

1) la disposición geométrica en el espacio de los átomos, las moléculas, los iones


o grupos iónicos que constituyen los bloques que edifican la materia

2) el empaquetamiento de estos bloques,

3) el carácter y magnitud de las fuerzas eléctricas que las unen

Átomos iones y la tabla periódica

La tabla periódica fue desarrollada por Newlands, Mendeleev y Meyer. Los


químicos del siglo XIX construyeron la tabla periódica situando los elementos en
orden creciente de sus masas atómicas. Algunas discrepancias en las primeras
tablas periódicas se resolvieron cuando Moseleev demostró que los elementos
debían ordenarse de acuerdo con su número atómico. La configuración
electrónica influye directamente en las propiedades de los elementos. La tabla
periódica moderna clasifica a 105 elementos en función de sus números
atómicos y asimismo por sus configuraciones electrónicas. Las configuraciones
de los electrones externos (llamados electrones de valencia) afectan
directamente las propiedades de los átomos de los elementos representativos.

Al moverse a lo largo de un periodo, se encuentran variaciones periódicas en


las propiedades físicas de los elementos. El carácter metálico de los elementos
disminuye a lo largo de un periodo de metales pasando por metaloides y
finalmente no metales y aumenta de arriba hacia abajo en un grupo específico
de los elementos representativos. El tamaño de un átomo, indicado por su radio
atómico, varía periódicamente con la colocación de los elementos en la tabla
periódica. Disminuye en un periodo de izquierda a derecha y aumenta en un
grupo de arriba hacia abajo.

La energía de ionización es una medida de la tendencia de un átomo a perder


un electrón. A mayor energía de ionización será mayor la fuerza de atracción del
núcleo sobre el electrón. La afinidad electrónica es una medida de la tendencia
de un átomo a ganar un electrón. Mientras más negativa sea la afinidad
electrónica, mayor será la tendencia del átomo a ganar un electrón. Las metales
comúnmente tienen bajas energías de ionización, en tanto que los no metales
tienen altas (valores negativos grandes) afinidades electrónicas. Los gases
nobles son muy estables porque sus subniveles externos ns y np están
completamente llenos.

Tipos de enlace

Sabemos que la manera en que los átomos se enlazan ejerce un efecto profundo
sobre las propiedades físicas y químicas de las sustancias. ¿Qué es un enlace
químico? Aunque esta pregunta se puede responder de diversas formas, el
enlace se define como la fuerza que mantiene juntos a grupos de dos o más
átomos y hace que funcionen como unidad. Por ejemplo en el agua la unidad
fundamental es la molécula H-O-H cuyos átomos se mantienen juntos por dos
enlaces O-H. Se obtiene información acerca de la fuerza del enlace midiendo la
energía necesaria para romperlo, o sea la energía de enlace.

Veremos cómo los átomos interaccionan entre sí de diversas formas para formar
agregados y se considerarán ejemplos específicos para ilustrar los diversos tipos
de enlace. Existen tres tipos importantes de enlaces que se forman entre los
átomos de un compuesto: iónico (o electrovalente), covalente (polar, no polar y
el coordinado) y el enlace metálico.

Formación de iones y del compuesto iónico

En experiencias sencillas hemos podido ver que al disolver en agua cloruro de


sodio sólido, la disolución resultante conduce la electricidad; esto indica que el
cloruro de sodio está compuesto por iones Na+ y Cl-. Así cuando el sodio y el
cloro reaccionan para formar cloruro de sodio, los átomos de sodio transfieren
electrones a los átomos de cloro para formar los iones Na+ y Cl- que se agregan
a continuación para formar cloruro de sodio sólido. Esta sustancia sólida
resultante es dura; tiene punto de fusión de aproximadamente 800°C. La gran
fuerza de enlace en el cloruro de sodio se debe a las atracciones entre iones de
carga opuesta que se encuentran muy cercanos entre sí. Este es un ejemplo
de enlace iónico.
Cuando un átomo que pierde electrones con relativa facilidad reacciona con otro
que tiene alta afinidad electrónica se forman sustancias iónicas; en otras
palabras la formación de un compuesto iónico se debe a la reacción entre un
metal y un no metal.

El enlace iónico se forma cuando un átomo que pierde electrones relativamente


fácil (metal) reacciona con otro que tiene una gran tendencia a ganar electrones
(no metal).

Los compuestos unidos por enlaces iónicos forman redes cristalinas de iones,
que denominamos cristal. La red cristalina es una estructura gigante que
contiene un número indefinido de iones (las cargas positivas son iguales, en
cantidad, a las negativas), de manera que el conjunto sea eléctricamente neutro.

En la figura anterior se puede ver la estructura del cloruro de sodio. En la forma


(A) se indican las posiciones (centros) de los iones. En la forma (B) se
representan los iones como esferas empacadas. Los iones esféricos están
empacados de manera que las atracciones iónicas se maximicen.

Los cristales iónicos se caracterizan, en términos generales por: 1) poseer:


dureza y peso específico moderados, puntos de fusión y ebullición elevados,
conductividad eléctrica y termina muy baja, elevada simetría. 2) formar iones en
disolución.
El enlace covalente

El modelo de enlace entre iones no se puede utilizar para explicar la unión entre
cualquier pareja de átomos. Si dos átomos son iguales, no existe ninguna razón
que justifique que uno de estos átomos se transforme en ión. Para justificar estas
situaciones se utiliza otro modelo de enlace. Cuando los átomos que forman un
enlace comparten sus electrones con la finalidad de cumplir con la regla de los
ocho, se forma un enlace. El tipo de enlace que se observa en la molécula de
hidrógeno y en otras moléculas en que los electrones son compartidos por los
dos núcleos se llama enlace covalente. En la molécula de H2 los electrones
residen principalmente en el espacio entre los núcleos en donde son atraídos de
manera simultánea por ambos protones. El aumento de fuerzas de atracción en
esta zona provoca la formación de la molécula de H2 a partir de dos átomos de
hidrógeno separados. La formación de un enlace entre los átomos de hidrógeno
implica que la molécula H2 es más estable por determinada cantidad de energía,
que dos átomos separados (energía de enlace).

Los cristales covalentes se caracterizan, en términos generales, por su


insolubilidad, alta estabilidad, no formar iones en disolución, puntos de fusión y
de ebullición muy elevados y por poseer simetría menos elevada que la de los
cristales iónicos.

Enlace metálico

El enlace metálico, su importancia la podemos ver en el hecho de que las 3/4


partes de elementos del sistema periódico son metales. El papel que estas
sustancias han tenido en el desarrollo de la humanidad es tan importante que
incluso se distingue entre la edad de piedra, la edad del bronce y la del hierro.
De los 90 elementos que se presentan en la naturaleza algunos metales como
el sodio y el magnesio, pueden extraerse de los océanos donde se encuentran
disueltos. Los demás metales se suelen obtener a partir de depósitos minerales
que se hallan encima o debajo de la superficie terrestre. Algunos metales son
tan poco reactivos que es posible encontrarlos directamente en forma elemental,
este es el caso del oro, la plata y el platino. Otros se encuentran formando parte
de distintos compuestos químicos. En general presentan propiedades muy
peculiares que los han diferenciado desde hace siglos de las restantes
sustancias, tales como: ser excelentes conductores del calor y la electricidad en
estado sólido, ser fácilmente deformables (lo que permite trabajarlos y fabricar
con ellos objetos de distintas formas). Por otra parte suelen presentarse como
sólidos de dureza variable, con muy diversos puntos de fusión y ebullición (el
galio, por ejemplo, funde a 2978° mientras que otro metal, el tantalio, lo hace a
casi 3000°).

Este tipo de enlace produce ciertas propiedades que caracterizan a los minerales
metálicos, por ejemplo, son maleables (se deforman plásticamente), dúctiles
(pueden convertirse en alambres), buenos conductores de la electricidad y del
calor y tienen brillo metálico.

Enlaces o Fuerzas de Van der Waals

En fisicoquímica, las fuerzas de Van der Waals o interacciones de Van der


Waals, son las fuerzas atractivas o repulsivas entre moléculas (o entre partes de
una misma molécula) distintas a aquellas debidas a un enlace intramolecular
(Enlace iónico, Enlace metálico y enlace covalente de tipo reticular) o a
la interacción electrostática de iones con otros o con moléculas neutras.1 El
término incluye:

 Fuerza entre dos dipolos permanentes (interacción dipolo-dipolo o fuerzas de


Keesom).
 Fuerza entre un dipolo permanente y un dipolo inducido (fuerzas de Debye).
 Fuerza entre dos dipolos inducidos instantáneamente (fuerzas de dispersión
de London).
También se usa en ocasiones como un sinónimo para la totalidad de las fuerzas
intermoleculares.

Estas fuerzas fueron nombrados en honor al físico neerlandés Johannes Diderik


van der Waals (1837—1923), premio Nobel de Física en 1910, que en 1873 fue
el primero en introducir sus efectos en las ecuaciones de estado de un gas

Las fuerzas de Van der Waals son relativamente débiles comparadas con los
enlaces químicos normales, pero desempeñan un papel fundamental en campos
tan diversos comoquímica supramolecular, biología estructural, ciencia de
polímeros, nanotecnología, ciencia de superficies y física de la materia
condensada. Las fuerzas de Van der Waals definen el carácter químico de
muchos compuestos orgánicos. También definen la solubilidad de los alcoholes
inferiores. Las propiedades del grupo polar hidroxilo dominan a las débiles
fuerzas intermoleculares de Van der Waals. En los alcoholes superiores, las
propiedades del radical alquílico apolar (R) dominan y definen la solubilidad. Las
fuerzas de Van der Waals crecen con la longitud de la parte no polar de la
sustancia.

Las fuerzas de Van der Waals incluyen a atracciones entre átomos, moléculas y
superficies. Difieren del enlace covalente y del enlace iónico en que están
causados por correlaciones en las polarizaciones fluctuantes de partículas
cercanas (una consecuencia de la dinámica cuántica). Las fuerzas
intermoleculares tienen cuatro contribuciones importantes. En general, un
potencial intermolecular tiene un componente repulsivo que evita el colapso de
las moléculas, debido a que al acercarse las entidades unas a otras las
repulsiones dominan. También tiene un componente atractivo que, a su vez,
consta de tres contribuciones distintas:

1. La primera fuente de atracción es la interacción electrostática, también


denominada interacción o fuerza de Keesom en honor a Pillen Hendrik
Keesom.
2. La segunda fuente de atracción es la inducción (también
denominada polarización electroquímica), que es la interacción entre un
multipolo permanente en una molécula, con un multipolo inducido en otra.
Esta interacción se mide algunas veces en debyes, en honor a Peter
Debye.
3. La tercera atracción suele ser denominada en honor a Fritz London que
la llamaba dispersión. Es la única atracción experimentada por moléculas
no polares, pero opera entre cualquier par de moléculas, sin importar su
simetría.
4. A distancias de radios de Van der Waals.

Todas las fuerzas intermoleculares de Van der Waals presentan anisotropía,


excepto aquellas entre átomos de dos gases nobles, lo que significa que
dependen de la orientación relativa de las moléculas. Las interacciones de
inducción y dispersión son siempre atractivas, sin importar su orientación, pero
el signo de la interacción cambia con la rotación de las moléculas. Esto es, la
fuerza electrostática puede ser atractiva o repulsiva, dependiendo de la
orientación mutua de las moléculas. Cuando las moléculas tienen movimiento
térmico, como cuando están en fase gaseosa o líquida, la fuerza electrostática
se reduce significativamente, debido a que las moléculas rotan térmicamente y
experimentan las partes repulsiva y atractiva de la fuerza electrostática. Algunas
veces, este efecto se expresa indicando que el «movimiento térmico aleatorio a
temperatura ambiente puede imponerlo o anularlo», refiriéndose al componente
electrostático de la fuerza de Van der Waals. Claramente, el efecto térmico
promedio es mucho menos pronunciado para las fuerzas atractivas de inducción
y dispersión.

El potencial de Lennard-Jones se usa frecuentemente como un modelo


aproximado para la parte isótropa de una fuerza de Van der Waals total
(repulsión más atracción) como una función de la distancia.

Mineraloides. Son aquellos minerales cuyo análisis no dan formulas químicas


definidas y no muestran signos de cristalinidad, también son llamados geles de
minerales. Los mineraloides se forman en condiciones de presiones y
temperaturas bajas y son por lo general sustancias formadas durante el proceso
de meteorización de los materiales de la corteza terrestre.

Estos minerales tienen gran capacidad de absorber otras sustancias en


cantidades considerables.

Instrumentos y métodos de ensayos. Hablaremos de los denominados


colectivamente, ensayos al soplete.

Con el transcurso de la historia se ha dejado de usar los sopletes, pero George


J. Brush considera que son indispensables en la mineralogía moderna, ya que
aparte de ser excelentes procedimientos de determinación, enfrentan a los
estudiantes con la química de los minerales.

El soplete y su empleo. El soplete corriente está formado esencialmente por un


tubo cónico que termina en una pequeña abertura a través de la cual el aire sale
en forma de un chorro potente y delgado. Cuando la corriente de aire se dirige
hacia una llama luminosa, la combustión es más rápida y completa generándose
una llama caliente.

La punta del soplete se coloca justamente en el interior de una vela o gas del
alumbrado ordinario (método más recomendado para producir una llama), allí se
ha colocado un tubo que obstruya el aporte de aire en la base del mechero y así
se produzca una llama luminosa. También encontramos un soplete más
sofisticado, perfeccionado, eficiente y fácilmente manejable, se parece al
corriente, pero está construido de tal forma que el aire forzado dentro del tubo a
través de la desembocadura y el gas que llega a través del tubo salen juntos por
la apertura.

Su ventaja es que con una sola mano se puede coger el conjunto completo y al
tiempo orientar la llama.

Arte de usar el soplete. Normalmente necesita el suministro de aire en los


pulmones, donde se requiere más tiempo del que permiten los pulmones y la
interrupción necesaria para llenarlos nuevamente con aire, esto hace que impida
el éxito del experimento, por ende es muy importante saber mantener el chorro
continuo de aire en el soplete durante un tiempo considerable; para mantenerse
una llama constante se requiere una práctica considerable.

Fusión por medio de la llama del soplete. Una buena llama de soplete puede
alcanzar una temperatura de 1500° C aunque la temperatura varia, la
determinación del grado de fusibilidad de un mineral es una ayuda muy
importante en su identificación; para ello debe usarse fragmentos pequeños del
mineral para realizar las pruebas con el soplete, dichos fragmentos son llamados
muestras.

Al hacer el ensayo de fusión, la muestra al ser un fragmento de mineral


puntiagudo y con aristas deberá colocarse en la llama del soplete delante de la
punta del cono interno, donde la combustión es más rápida y la temperatura más
elevada; si se funde y redondea, se dice que se funde a la llama del soplete.

De acuerdo a lo anterior, los minerales pueden clasificarse en no fusibles y


fusibles, estos a su vez se clasifican teniendo en cuenta la facilidad con que se
fundan. Cuando se dice que un mineral tiene fusibilidad 3, se funde fácilmente,
para crear una escala o comparaciones es necesario emplear fragmentos del
mismo tamaño y mantener uniformes las condiciones de los ensayos.

Llama oxidante y reductora. La reducción consiste en extraer oxigeno de un


compuesto químico y la oxidación consiste en añadírselo, esto puede ser
realizado por medio de un mechero bunsen o por la llama del soplete.

En el soplete el cono reductor conocido como la zona reductora de la llama del


soplete. Para la oxidación se coloca el mineral afuera de la llama, donde el
oxígeno tiene acceso ilimitado pero a un punto donde también le llegue la llama.

Empleo del carbón vegetal con el soplete. El carbón vegetal debe ser de
grano fino y uniforme, no tan blando ni tan duro. Se emplea como soporte sobre
el cual se efectúan varias reacciones, se usa principalmente como reductor;
especialmente mezclado con el carbonato de sodio, sirviendo como un fundente
en algunas reducciones.
Uno de los usos más importantes del carbón vegetal es la obtención de aureolas
sobre su superficie cuando se calientan sus minerales con llama oxidante en
carbón vegetal. En algunos casos se obtienen aureolas cuando a la muestra se
le ha añadido reactivos como yoduro o fundente de bismuto (yoduro potásico
más azufre).

Empleo del yeso. En algunos casos es preferible usar yeso que carbón vegetal
pues este permanece húmedo y cortarse en tiras, cuando está seco puede
romperse en pequeños bloques. El bloque de yeso se emplea para obtener el
color de los sublimados que se observan mal sobre el fondo negro del carbón
vegetal. Las aureolas de los yoduros se aprecian así muy bien.

Ensayos de tubo abierto. Se emplea un tubo de vidrio fuerte, con diámetro de


5mm cortado en secciones de 15cm de longitud.

Se emplea para ensayos de oxidación, una pequeña cantidad del mineral que
haya de ensayarse se reduce a polvo y se introduce en el tubo en una zona
situada en un tercio de su longitud total. Una estrecha banda de papel doblado
en un pliegue servirá de navecilla para introducir el polvo dentro del tubo, dando
una inclinación hasta que el mineral este sobre la llama de un mechero bunsen.
El mineral se calienta en dichas condiciones con una corriente constante de aire
y será oxidado. Si ello es posible, se pueden producir óxidos en forma de gases,
que son expulsados por el extremo del tubo.

Ensayos en tubo cerrado. Presenta un diámetro de 3 a 1.5 mm y una longitud


de 10 cm, es de gran utilidad en el ensayo de minerales, teniendo en cuenta que
uno de sus extremos ha sido convenientemente cerrado. Dichos ensayos se
emplean para determinar lo que ocurre cuando un mineral se calienta en
ausencia de oxigeno; en el tubo cerrado el mineral se disgrega en partes más
sencillas. Si puede hacerlo, pero en general solo ocurrirá una fusión del mineral.

Ensayo a la llama. Algunos elementos pueden volatilizarse cuando los


minerales que los contienen son calentados intensamente, y dan colores
característicos a la llama. El color que da a la llama un mineral servirá como
medio importante para su identificación.
Algunos minerales contienen elementos que normalmente dan coloración a la
llama, pero no la muestran, debido a la naturaleza no volátil de la combinación
química hasta que han sido desintegrados por un ácido o un fundente. Mediante
un filtro azul se podrá diferenciar la llama amarilla de sodio y los colores
característicos de otros elementos.

Reacciones de colores con los fundentes (perlas). Ciertos elementos, cuando


se disuelven en fundentes apropiados dan un color característico a la masa
fundida que se denomina perla.

Los fundentes más corrientes son el bórax, el carbonato sódico, la sal de fosforo.
La operación se realiza fundiendo primeramente el fundente sobre un pequeño
bucle de hilo de platino en forma de montura de lente. Después de que el
fundente se ha fundido sobre el hilo, se introduce en él una pequeña cantidad de
polvo del mineral y se disuelve en el mediante un nuevo calentamiento. El color
de la perla resultante depende de si fue obtenido en llama oxidante o en llama
reductora y de si la perla se observa en caliente o en frio.

Cuando se calienta un poco de nitro en la llama oxidante da una perla opaca,


verde en caliente y verde azulada en frio, en llama reductora se obtiene una perla
incolora.

Corrosión. Es un método para la determinación de los minerales metálicos. Este


método es usado especialmente por el geólogo economista en el estudio de
menas minerales, se hace por inspección según su pulidez o al agregarle
reactivos apropiados.

Reacciones micro químicas. Consiste en observar las reacciones químicas


y los productos de dichas reacciones con el microscopio. Requiere el empleo de
un microscopio petrográfico y el conocimiento de las propiedades ópticas de las
sustancias cristalinas.

Reactivos por vía seca.

 Carbonato sódico. Sal blanca, empleada como fundente para


descomponer minerales por fusión sobre el carbón vegetal.
 Bórax. Sal blanca, se usa para hacer ensayos de perla.
 Sal de fosforo. Empleada para efectuar exclusivamente ensayos de perla.
 Metafosfato de sodio. Se emplea para hacer ensayos de flúor.
 Oxido cúprico. Sustancia negra, se usa en el ensayo de la llama de cloro.
 Hidróxido de potasio. Se emplea para hacer ensayos del aluminio en
presencia de hierro.
 Fundente de boro (yoduro de potasio más azufre) mezclado en cantidades
iguales, usado en el ensayo del bismulto.
 Estaño y zinc. Se usa en gránulos para hacer ciertos ensayos de
reducciones con solución de ácido clorhídrico.
 Bismulto

Papeles de ensayo.

 Papel tornasol: cambia de color azul a rojo al ser expuesto a la acción de


un ácido.
 Papel cúrcuma amarillo: se vuelve castaño al ser expuesto a un álcali,
para identificar la presencia de un metal alcalino o alcalinotérreo en un
mineral.

Reactivos por vía húmeda.

 Ácido clorhídrico. Se usa para disolver minerales.


 Ácido nítrico. Es un fuerte disolvente y agente oxidante.
 Ácido sulfúrico. Se usa con menos frecuencia que los dos anteriores,
como disolvente.
 Hidróxido amónico. Es un álcali fuerte empleado para neutralizar
soluciones acidas y para precipitar los hidróxidos de aluminio y férrico.
 Oxcilato amónico. Se emplea en forma de soluciones acuosas para
precipitar los metales alcalinotérreos, calcio, estrancio y boro.
 Hidróxido bórico. Se usa en el ensayo del bióxido de carbono.
 Bifosfato sódico. Se usa en solución acuosa para ensayar la presencia de
magnesio.
 Cloruro bórico. Se usa en el ensayo del ácido sulfúrico.
 Sulfuro sódico. Se usa en solución acuosa en el ensayo del zinc.
 Molibdato amónico. Se usa en el ensayo del ácido fosfórico.
 Nitrato de plata. Se usa en el ensayo del cloro.
BIBLIOGRAFIA

Manual de mineralogía dana-Hurlbut 2ª edición


(solometalurgia.blogspot.com).pdf