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“EL ROL DEL JUEZ EN EL ESTADO CONSTITUCIONAL”

I. LOS DERECHOS FUNDAMENTALES Y LA NECESIDAD DE SU


ADECUADA INTERPRETACIÓN.
1.1. Peculiaridad y función de los Derechos Fundamentales en el Estado
Constitucional.
1.2. Sistema de Garantías Constitucionales de los Derechos Fundamentales.
1.3. Criterios de interpretación de los Derechos Fundamentales.
II. EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL Y EL ROL DEL JUEZ.
2.1. Definición, función e importancia del Tribunal Constitucional.
2.2. Los Magistrados del Tribunal Constitucional.
III. ¿EN QUÉ DEBE BASARSE UN JUEZ PARA TOMAR UNA DECISIÓN
JUDICIAL?
3.1. La Constitución, como norma principal para la toma de una decisión judicial
3.2. La ética, moral e imparcialidad de un juez en una decisión judicial
INTRODUCCIÓN

Las funciones que desarrolla el juez respecto a los Derechos Fundamentales y


los motivos de la legitimidad democrática de su poder ha adquirido en los últimos
tiempos una relevancia particular, debido a su importancia que abarca en la
sociedad con la defensa en primera instancia de los derechos fundamentales de
cada persona, es por ello que el objetivo principal de nuestro trabajo es dar a
conocer la definición del rol y las tareas que debe desempeñar el órgano
judicial, así como la forma en que debe desarrollar legítimamente sus funciones,
teniendo como punto de partida la carta magna.

En el primer capítulo se desarrollará la evolución que ha tenido durante la


historia los derechos fundamentales, así como su importancia en un estado
democrático, donde cabe destacar que los derechos fundamentales, nos otorgan
poder de defensa ante cualquier agresión que dañe o vaya en contra de la
dignidad de la persona; es por ello que existen las garantías constitucionales
como búsqueda de control jurisdiccional de la constitucionalidad respecto a las
leyes que sean infringidas.

También es importante mencionar que, en este capítulo se hablará de la técnica


de ponderación, pues a partir de este mecanismo el juez podrá interpretar con
más alcance los derechos fundamentales que se encuentren en conflicto y
decidir en un caso específico qué derecho ha sido el más afectado, y por último
poder emitir su fallo de la manera más justa.

En el segundo capítulo se examinará el origen del Tribunal Constitucional y el rol


que juega en el Estado de Derecho y su posición jurídica en el sistema de control
de poderes. También se analizará las competencias y atribuciones que se le ha
encomendado al Tribunal Constitucional peruano y los límites a su ejercicio.
Además, se expondrá la singularidad que poseen los Magistrados y los derechos
y deberes que tienen los magistrados según la Ley Orgánica del Tribunal
Constitucional.

En el tercer capítulo se especificará en qué debe basarse un juez para tomar una
decisión judicial sin prejuicio alguno. Es decir, que antes de darle la primacía a
un Código Penal, debería de dársela a la Constitución, ya que ahí se encuentran
tipificados los Derechos Fundamentales de todos los ciudadanos y las sanciones
que se le impondrán en caso de que vulnere el de otros.Y por último, pero no
menos importante, se abordará el tema de la ética, moral e imparcialidad de un
juez en una decisión judicial, siendo este muy importante porque deja ver la
transparencia y personalidad del juez
I. LOS DERECHOS FUNDAMENTALES Y LA NECESIDAD DE SU
ADECUADA INTERPRETACIÓN.

1.1. Peculiaridad y función de los Derechos Fundamentales en el Estado


Constitucional.

La aparición y el progreso de los Derechos Fundamentales permiten actualmente


mostrar con mayor precisión varias capas que se han ido aclarando con el
transcurso del tiempo y presentan ya la particularidad específica de las garantías
de los derechos fundamentales1.

Reconocidos originalmente como derechos naturales del individuo con carácter


pre estatal, debían garantizar al hombre en primer lugar, una protección frente al
excesivo poder gubernamental. A estos derechos de protección individual se le
agregaron rápidamente, como su espontáneo objetivo, las correspondientes
obligaciones de seguridad y protección por parte del Estado que permitan el libre
desarrollo de la persona.

El empuje de la burguesía hacia la intervención en la vida política y hacia una


actividad económica libre, llevó no sólo a amplificar nuevos derechos junto a los
antiguos derechos de origen iusnaturalista (por ejemplo, libertad de prensa, de
reunión y de asociación o libertad de comercio y libertad profesional), sino que
además facilitó a los derechos fundamentales en su conjunto una nueva
dimensión: servían a los ciudadanos como prenda de sus posibilidades de
influencia en la opinión pública2.

Desde que la introducción de la forma del Estado democrático y del sufragio


universal acechaba con hacer depender las libertades civiles fundamentales de
la disposición de las respectivas mayorías los derechos de intervención política
se convirtieron en garantías ordenadoras y procedimentales para proteger a las
minorías. La cuestión social, en último lugar planteó el inconveniente de una
participación en las prestaciones estatales y se acercó a una comprensión de los
Derechos Fundamentales como principios rectores y objetivos para el legislador
con el objetivo de lograr el equilibrio social. ​Lo que ha ido naciendo desde las
necesidades de cada etapa histórica establece hoy el status de derechos
fundamentales del hombre y del ciudadano en el Estado constitucional
democrático.

Por otro lado, a los efectos específicos de los derechos fundamentales de


vinculación y de protección de determinados sectores de la vida de la comunidad
política amenazados, se añade también, y precisamente con el Estado

1
​Echavarría, J. (1991). ​Algunas cuestiones básicas de la teoría de los derechos fundamentales.
Revista de estudios políticos (71) pp:87-110.
2
Sch​neider, H. (1979). ​Peculiaridad y función de los derechos fundamentales en el Estado
constitucional democrático.​ Revista de Estudios políticos, (7), pág.12.
constitucional democrático, un valor propio especial3. Considerados en abstracto,
los Derechos Fundamentales son, en primer lugar, fin en sí mismos y expresión
de la dignidad humana que solo se pueden funcionalizar de manera limitada.

Desde esta perspectiva, tienen razón aquellos que están en contra de la


aceptación apresurada de los Derechos Fundamentales para otros fines
constitucionales y que se oponen un tanto escépticamente a una
instrumentalización funcional. Por otra parte, es indiscutible que los Derechos
Fundamentales, participan en la constitución del Estado y las posibilidades de
realización de los mismos deciden, al mismo tiempo y de manera esencial, si los
principios estructurales de la Constitución cobran realidad y efectividad en el
proceso político. O dicho de otra manera: se puede pensar una protección
jurídica de los individuos sin Estado de Derecho, pero no al revés, un Estado de
Derecho sin protección jurídica4.

1.2. Sistema de Garantías Constitucionales de Derechos Fundamentales

Este sistema de garantías hace referencia propiamente a la rigidez de la carta


magna, es decir, no implica una modificación de los principios, de los derechos e
institutos en ella previstos, por el contrario, utiliza mecanismos de revisión
agravados, así como la búsqueda del control jurisdiccional de la
constitucionalidad respecto de las leyes ordinarias reñidas con aquella referida a
las normas constitucionales que establecen expectativas universales que son los
derechos fundamentales, ella confiere a estos, por tanto, una doble
normatividad: como expectativas negativas de su no derogación o violación y,
junto a ello, como expectativas positivas de su ejecución.5

Las garantías constitucionales se constituyen como uno de los mecanismos


reales de protección de los Derechos Humanos, su aplicación fortalece el
sistema democrático del país en cuanto a su ordenamiento jurídico.

Los Derechos Fundamentales se sustentan en los principios de exigibilidad,


inmediatez y celeridad, por ende, las Garantías Constitucionales son de
aplicación directa y preferente; su existencia es jerárquicamente superior a
cualquier disposición secundaria; deben ser directa e inmediatamente aplicables
por el juez.

Existen tres bloques de garantías constitucionales: garantías normativas,


jurisdiccionales e institucionales:

3
​Díez-Picazo, L. (2003). ​Sistema de derechos fundamentales.​ Madrid: Civitas.
4
​Carbonell, M. (2004) ​Los derechos fundamentales​. México DF: Universidad Nacional Autónoma de
México.
5
Zamudio.F ( 1993) ​La “naturale” rigidità delle costituzioni scritte, in Giurisprudenza costituzionale.
p.4085.
Las garantías normativas: ​Se efectúan con el objeto de asegurar el
cumplimiento de los derechos humanos, evitar su modificación, así como velar
por la integridad de su sentido y función. Aquí es visible la fuerza vinculante de
los derechos constitucionales frente a los poderes públicos e incluso los
particulares,la ley según la cual el legislador debe desarrollar el contenido y no
el ejecutivo, así como la cláusula que exige al legislador el respeto del contenido
esencial de los derechos constitucionales.

Las garantías jurisdiccionales: ​Es el proceso destinado fundamentalmente


ante el poder judicial o ante un órgano especializado, sea una Corte o Tribunal
Constitucional. Héctor Fix Zamudio ha propuesto, incluso, una clasificación de
estos procesos al distinguir los remedios procesales indirectos (su finalidad es
proteger derechos ordinarios pero que en ocasiones podrían tutelar derechos
humanos), los instrumentos complementarios (sancionan la violación de los
derechos cuando ésta ha sido consumada), y los instrumentos procesales
específicos (cuya finalidad es proteger los derechos humanos en forma
inmediata y directa, el hábeas corpus y el amparo, tutela o recurso de
protección).

Las garantías no jurisdiccionales: ​Son "instrumentos de protección


institucional" de derechos humanos, en estos pueden distinguirse instrumentos
genéricos e instrumentos específicos. En primera instancia destaca el control
parlamentario para verificar que los actos del poder ejecutivo respete los
derechos propuestos por la constitución. En segunda instancia, el instrumento
específico por excelencia es el Ombudsman, Defensoría del Pueblo o
procuraduría de los Derechos Humanos, cuyo objetivo precisamente es velar por
el respeto y la promoción de los Derechos Humanos, frente a los poderes
públicos".6

El estado tiene que reconocer los Derechos Humanos en el ordenamiento


jurídico, los jueces deben ser protectores de estos, siendo evidente es sus
múltiples sentencias , además de ello se debe establecer los medios a los cuales
puede acudir una persona que se sienta afectada en el ejercicio de sus
derechos.7

1.3. Criterios de interpretación de los Derechos Fundamentales

Según Carbonell uno de los aspectos menos explorados por la teoría


constitucional de América Latina, en el campo de los derechos fundamentales;
son las técnicas idóneas para su interpretación8. El autor entiende que la
6
Abad, S. ​“Las garantías como instrumentos de protección de los derechos constitucionales”.​
Anuario de Derecho Constitucional Latinoamericano.
7
Pérez, A. ​Garantías de los derechos, Control Judicial, Amparo, Ombudsman​ e ​ n el Derecho Público
de Finales de Siglo: Una Perspectiva Iberoamerican.​ Editorial Civitas S.A. Madrid, 1997, p. 649.
8
​Carbonell, M. (2004). La interpretación de los derechos fundamentales. ​Ius et Praxis​, 1
​ 0(​ 1), 409-417.
interpretación constitucional (dentro de la cual se ubica la interpretación de ese
sector de las normas constitucionales que regulan los derechos fundamentales)
requiere de una serie de pautas distintas que a las que se pueden aplicar al resto
de las normas jurídicas y sobre todo, distintas a las reglas de interpretación de
las leyes ordinarias. Ademàs, afirma que los derechos fundamentales requieren
de una serie de métodos interpretativos, distintos a las que se pueden aplicar al
resto del ordenamiento.

Esto, no quiere decir que los métodos de interpretación tradicionales no sean


también aplicables, en buena medida, a las normas constitucionales. En este
sentido, para interpretar los derechos fundamentales se pueden tomar en cuenta
los siguientes criterios generales de interpretación jurídica:

- Criterio lógico, según el cual hay que entender las normas de derecho
fundamental como si fuesen consistentes con las demás normas constitucionales
9
el intérprete no puede representar el texto constitucional como una serie de
enunciados ilógicos, sino que debe proceder de tal forma que se advierta una
cierta coherencia normativa. Esto no evita, que entre las normas constitucionales
que contemplan derechos fundamentales pueda haber contradicciones o
tensiones, en cuyo caso se tendrán que tomar en cuenta criterios hermenéuticos
adicionales, como lo es la ponderación, al que nos referiremos más adelante.

- Criterio sistemático, según el cual hay que considerar a la Constitución como


una unidad, de manera que el intérprete debe enlazar las normas de derecho
fundamentales entre sí10, descubriendo su sentido y alcances en relación con el
resto del texto constitucional. El derecho fundamental debe ser contextualizado
en el conjunto de la Constitución para lograr su adecuada interpretación.

- Criterio gramatical o filológico, según el cual debe atenderse al significado


lingüístico contenido en las normas de derechos fundamentales11. La
interpretación lingüística, sin embargo, no se debe limitar al significado que nos
ofrecen los diccionarios, sino que comprende también - de forma más amplia- el
significado que la cultura y la tradición jurídicas le dan a cierto término;
igualmente, el significado lingüístico puede ser conocido a través de lo que se
haya establecido en sentencias que constituyan precedentes obligatorios, en
sentencias de tribunales de otros países y por el resto de órganos encargados
de aplicar el derecho, incluyendo, desde luego, los significados lingüísticos
individualizados por los teóricos de los derechos fundamentales.

- Criterio histórico, según el cual hay que intentar precisar el sentido que a una
determinada norma de derecho fundamental le dio el poder constituyente o el

9
​Rodríguez, J. (2000) ​Principios, fines y derechos fundamentales.​ Madrid, Dykinson. p.190.
10
​Rodríguez, J., ​idem.​ p.190.
11
​Rodríguez, J., ​idem.​ p.190.
poder reformador de la Constitución. La reconstrucción de la voluntad
constituyente se puede realizar por medio de los debates parlamentarios, de las
exposiciones de motivos que fundamentaron determinadas iniciativas de
reforma, o por la legislación histórica sobre la materia. Debe notarse, sin
embargo, que cuando se habla de investigar la "voluntad del constituyente" en
realidad se alude a una ficción12, puesto que esa voluntad no puede ser otra que
el propio texto constitucional; además, las asambleas constituyentes
democráticas suelen ser muy plurales, por lo que intentar precisar una "voluntad
unitaria" es una tarea prácticamente imposible de realizar.

Como ya se hablado en acápites anteriores los derechos fundamentales han ido


adquiriendo una jerarquía o un status en comparación de otros derechos de la
persona, sin embargo se ha generado diferentes ideas en cuanto a la decisión
que debe seguir un juez para emitir su fallo, en el caso que hayan transgredido
estos derechos. Por ello es de suma importancia tener presente la aplicación de
principios, como también la importancia de la ponderación en ello. Por lo cual,
primero haremos una breve diferencia entre principios y normas.

Cabe recalcar que tanto los principios como reglas son normas jurídicas13, pero
como señala Zagrebelsky, las normas legislativas son las reglas, en cambio las
normas constitucionales de derecho y sobre la justicia son predominantemente
principios.

Las reglas en cuanto a las “razones perentorias” constituye una acción exigida
por parte de los órganos jurisdiccionales en su aplicación dejando de lado su
propio juicio acerca de las razones de las mismas, solo se hace lo que ella exige.
Por el contrario los principios son mandatos de optimización caracterizados
porque pueden ser cumplidos en diferentes grados y la medida de su
cumplimiento, no solo depende de las posibilidades reales, sino también jurídicas
14
.

Alexy para analizar más a fondo esta distinción, acude a dos decisiones del
Tribunal Constitucional alemán. La primera, se refiere a un conflicto entre una
norma jurídica del estado Federal y una norma de un Land. La segunda, prohíbe
la apertura de los puestos de venta los miércoles desde las 13 horas; en cambio
la norma federal lo permite hasta las 19 horas15. Dicho caso se resuelve porque
según lo que prevalece en la constitución el Derecho Federal está por encima
del Derecho del Land. Este conflicto puede bien ser solucionado por medio de

12
​En este sentido, Rodríguez, J., ​idem.​ p.190.
13
Las normas jurídicas son los enunciados prescritos que ordenan, permiten o prohíben ciertas
conductas humanas.
14
Atienza, M. & Ruiz, J. (1991) ​Sobre principios y reglas.​ DOXA-10.
15
​Ruiz, R. (2016). ​La distinción entre reglas y principios y sus implicaciones en la aplicación del
derecho. D ​ erecho y Realidad, 1(20). p.14.
una Cláusula que prevenga este tipo de ambigüedades, y en última instancia
sino no llegará a solucionarse de esta manera se tendría que declarar inválida
una regla.

Sin embargo en los principios se pone el ejemplo de la operación del tribunal


constitucional en ocasión de un juicio oral contra el inculpado que sufre de un
ataque al corazón; las normas en debate son el derecho fundamental a la vida
(ley de Bonn) y por otro lado el principio del Estado de Derecho que dispone al
estado el deber de garantizar el funcionamiento correcto de las instituciones del
Derecho penal.

Cuando dos de ellos entran en colisión uno tiene que ceder ante el otro, pero
esto no significa declarar inválido al principio desplazado, ni que haya una
Cláusula de por medio, ya que puede ser resuelta de manera contraria.
Específicamente se nota que en cada caso los principios tienen diferentes
pesos y prima el principio con mayor rango, aquí se puede argumentar que
estos casos son resueltos a través de la ponderación.

La técnica de ponderación es el fortalecimiento de la posición del juez pues allí


donde aparece un conflicto entre dos principios o derechos surge una decisión
que otorga preferencia a uno o a otro, se sacrifica o descarta un principio
aplicado al otro que va a tener como único límite la racionalidad16.

La ponderación no solo se utiliza en caso de un conflicto entre principios o


derechos, también se emplea cuando la aplicación de reglas se ha considerado
por el intérprete injusta, ya que siempre está al alcance del juez transformar en
principios las reglas que sustentan la posición de cada parte17. Esta técnica no
necesariamente conduce a un resultado, y esto no quiere decir que sea
irracional, ya que cuenta con un sistema de estructuras de condiciones de
precedencia, un sistema de estructuras de ponderación, y un sistema de
prioridades prima facie18.

En cuanto a la aprobación de la ponderación esta no basta con que los órganos


judiciales la efectúen, si no que para ser consideradas constitucionalmente
respetuosas con los derechos fundamentales ha de efectuarse por Tribunal
Constitucional.

También Prieto19 sostiene que si bien la ponderación no equivale a


irracionalidad, no significa tampoco que su resultado sea el fruto de la mera
aplicación de normas, esto es, el que represente un ejercicio de racionalidad no

16
Guastini, R. (1999) ​Principios de derecho y discrecionalidad judicial.​ Trad. de. p.Andrés Ibañez en
jueces para la democracia, n°34. p.44.
17
Prieto, L. ​Ley, principios, derechos​. It. págs.61-63.
18
Vid. Alexy, Robert: ​Sistema jurídico, principios y razón práctica.​ cit. págs.144-148.
19
Prieto, L. (2000) ​Tribunal Constitucional y positivismo jurídico​. Doxa. nº 23. p.181.
supone que sus conclusiones vengan impuestas por el Derecho, es una
operación racional, pero una operación que en lo esencial se efectúa sin red
normativa, a partir de valoraciones en las que no tiene por qué producirse un
acuerdo intersubjetivo, pues decidir que el sacrificio circunstancial de un principio
merece la pena desde la perspectiva de la satisfacción de otro entraña, sin duda,
una valoración; valoración en la que pesará la importancia que cada individuo
concede a los respectivos bienes en conflicto, así como su propia cuantificación
de costes y beneficios en el caso concreto.

En definitiva, es posible afirmar que lo que parecen hacer los principios


constitucionales es cercenar la discrecionalidad del legislador, mostrándose, en
cambio, como dúctiles instrumentos en manos del juez. La conclusión puede
formularse así: “la rematerialización de la Constitución a través de los principios
supone un desplazamiento de la discrecionalidad desde la esfera legislativa a la
judicial: bien es verdad que no se trata ya de la misma discrecionalidad, sino que
existe una diferencia esencial: la del legislador ha sido siempre una
discrecionalidad inmotivada, mientras que la del juez pretende venir domeñada
por una depurada argumentación racional”20.

Es por esto por lo que podemos concluir, con Javier Ansuátegui21, que la lógica
del constitucionalismo y de las exigencias limitativas del poder que le son
consustanciales, impone al juez la obligación de poner un especial empeño a la
hora de motivar su decisión, a la hora de explicar cuáles son las razones que ha
tenido en cuenta en su razonamiento intelectual y que le han llevado a adoptar
una concreta y determinada decisión, en contra de otras posibilidades.
Asimismo, la razonabilidad, entendida como elemento básico del test de
aceptabilidad al que debe ser sometida la decisión judicial es, en este sentido,
una de las manifestaciones que presenta la seguridad jurídica en el
constitucionalismo contemporáneo.

II. EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL Y EL ROL DEL JUEZ

​ 2.1.Definición, función e importancia del Tribunal Constitucional.

● En un Estado de Derecho Constitucional existe la necesidad de asegurar la justicia


constitucional, de esta necesidad surge la “jurisdicción constitucional”, la cual es
aquel conglomerado de órganos, procesos, normas que tienen como finalidad
resguardar la plena vigencia de la constitución.
○ El Tribunal Constitucional tiene más influencia en sistemas democráticos
frágiles, donde las clásicas instituciones democráticas del estado carecen de
representatividad y se encuentran sumidas en una crisis de legitimidad

20
Prieto, L. (2000) ​Tribunal Constitucional y positivismo jurídico.​ Doxa, nº 23. p.173.
21
Ansuátegui, J. (2006) ​Creación judicial del Derecho: critica de un paradigma en El Derecho en red.
Estudios en homenaje al profesor Mario G. Losano, Dykinson, Madrid.
democrática22, permitiendo consolidar el peso político del Tribunal
Constitucional, el cual asume el papel de moderador, más que de un cuarto
poder, por lo que no se ve influenciado por ninguno de los poderes del
Estado.
○ Nuestro Tribunal Constitucional tuvo su origen en la C.P.P de 1979,Si bien
desarrolla actividades de carácter jurisdiccional, este no forma parte del P.J
puesto que es un órgano único e independiente, que cuenta con su propio
régimen constitucional. Debido a su naturaleza de órgano jurisdiccional,
según el artículo 201° de la Constitución designa que el Tribunal
Constitucional como:
○ - El órgano encargado de revisar la constitucionalidad de las leyes
asegurando que todas se encuentren conformes a la constitución. (Proceso
de inconstitucionalidad)

-Subsanar las deficiencias del P.J, si es que se emite alguna sentencia que
vulnere derechos fundamentales (Procesos de libertad)

- La función de órgano arbitral de conflictos competenciales (Proceso


competencial)

Debido a esto es que se legitimó la necesidad de un órgano autónomo e


independiente, que a su vez obtuvo su legitimidad en ejercicio, en la medida que
al ejercer el control constitucional ha puesto en evidencia la falta de credibilidad y
eficacia por parte de los poderes del Estado.

A pesar de esto el Tribunal Constitucional, cuenta con límites formales: La


Constitución, su Ley Orgánica, tratados internacionales y la vigencia de los
Derechos Fundamentales; así como límites de fondo: El principio de
subsidiariedad, por ser únicamente instancia de apelación y su labor es
accesoria; El principio de razonabilidad y proporcionalidad, en el cual tribunal
constitucional debe evaluar de la mejor manera sus sentencias debido a que
estas se convertirán en precedentes vinculantes; y el principio de interdicción de
arbitrariedad, podemos aplicar la resolución dada anteriormente por una Corte
Internacional para un caso concreto si es que esta presenta mejores
mecanismos para su desarrollo.23

Según Carpizo, el Tribunal Constitucional no puede usurpar funciones del poder


constituyente ni del órgano revisor de la Constitución”(parlamento). “En
consecuencia, no debe crear normas y debe equilibrar sus decisiones con fines

22
Chavez, A.(2014) ​Funciones y competencias del tribunal. ​p.19.
http://tesis.pucp.edu.pe/repositorio/bitstream/handle/123456789/5437/ACUNA_CHAVEZ_ARACELI_FUNCIONES_C
OMPETENCIAS.pdf?sequence=1.

23
​ .22.
Alvarado, K.(2018)​Material de trabajo. p
como la certeza y la seguridad jurídica”24.​Desde que se creó el Tribunal
Constitucional austriaco en 1920, hasta nuestros días, se ha concebido que los
Tribunales Constitucionales han sido creados con una específica finalidad: la de
defensa de la Constitución y la protección de los derechos fundamentales de las
personas. En efecto, la misión principal de los Tribunales o Cortes
Constitucionales es la defensa de la Constitución,esta garantía de defensa de la
Constitución no existe sino cuando el control de constitucionalidad lo ejerce un
órgano diferente e independiente (órgano constituido) de aquel que produjo la
norma constitucional (órgano constituyente)25.

La segunda misión de los Tribunales Constitucionales es la defensa de los


derechos fundamentales de la persona no sólo a través del reconocimiento de un
amplio catálogo de derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales,
sino a través de la adopción de mecanismos de protección como los procesos
constitucionales de amparo, cumplimiento, habeas data y habeas corpus.

Sumado a lo anterior, al tener el Tribunal Constitucional la misión de controlar el


ejercicio del poder del Estado, “​actúa como guardián de la democracia garantizando
la defensa de determinados valores fundamentales que deben guiar la política pública”.

Además, el Tribunal Constitucional se convierte en legislador negativo al momento que


declara inconstitucional una norma, mientras que cuando apela a sentencias sustitutivas
o aditivas se convierte en legislador positivo debido a que está invadiendo una
atribución que no le corresponde

Es por esto, la importancia en los procedimientos de elección y nombramientos


de los magistrados del Tribunal Constitucional, los cuales se convertirán en
intérpretes finales de la constitución. Según Zagrebelsky, ​los jueces
constitucionales deben asumir una actitud que no tienen todas las demás
personas: deben ser fieles a la Constitución, de tal suerte que el texto
constitucional pase a formar parte de sus hábitos mentales y morales.26

El tribunal constitucional tiene una serie de características y funciones:

24
Correa, A.(2012)​Tribunal constitucional: límites.​ p.1.
http://www.derecho.usmp.edu.pe/centro_derecho_constitucional/articulos/2012/constitucional_peruano/correa/TRIB
UNAL_CONSTITUCIONAL.pdf.
25
Chávez, A.(2014)​Funciones y competencias del tribunal.​ p.12.
http://tesis.pucp.edu.pe/repositorio/bitstream/handle/123456789/5437/ACUNA_CHAVEZ_ARACELI_FUNCIONES_C
OMPETENCIAS.pdf?sequence=1.
26
UNAM, Revistas Jurídicas.(2009)​Cuestiones Constitucionales Revista Mexicana de Derecho Constitucional,
Número 21, Julio-Diciembre 2009.
https://revistas.juridicas.unam.mx/index.php/cuestiones-constitucionales/rt/printerFriendly/5897/7838.
- Supremo órgano de control e interpretación de constitucionalidad: considera un
poder constituyente constituido​, pues se encarga de declarar y establecer el
contenido de los valores, principios y normas contenidos en la Constitución.

- Autónomo e independiente: el ejercicio de sus funciones y atribuciones no


depende de ningún órgano constitucional, solo se encuentra sometido a la
Constitución y a su Ley Orgánica - Ley Nº 28301.

- Racionalizar el ejercicio del poder público y privado: vela por el respeto y la


protección de los derechos fundamentales de las personas naturales y jurídicas.

- Integrar los vacíos normativos: función normativa.

- Mediador de conflictos sociales: tiene una función pacificadora puesto que a


través de sus sentencias se espera que se logre pacificar la relación entre las
partes, además de que establece patrones que ha de seguir la sociedad.

2.2. Los Magistrados del Tribunal Constitucional.

El nombramiento de los operadores jurisdiccionales de los tribunales


Constitucionales son los Magistrados, y estos tienen que mantener un buen perfil
y formación jurídica ya que son los aspectos medulares para la adecuada
precisión de la justicia constitucional. Esta es la razón por la que la labor jurídica
realizada por el Tribunal Constitucional necesita que los magistrados que la
integren tengan una especial legitimidad que se refleja en dos aspectos: su
preparación jurídica especializada y, su nombramiento por órganos
representativos del poder político.27

Para poder llegar a ser magistrado en primer lugar tienes que ser jurista, y su
elección dependerá de las asambleas parlamentarias, por el Presidente de la
República, por los Jueces Supremos, o por un órgano determinado.

Los requisitos para ser Magistrados están implícitos en el artículo 147° de la


Constitución Política del Perú, norma que debe ser complementada con el
artículo 11 de la LOTC y el artículo 15 del Reglamento Normativo del Tribunal
Constitucional, aprobado por Resolución Administrativa N° 095-2004-P-TC, que
precisan que para ser magistrado del Tribunal Constitucional, se requiere:

● Ser peruano de nacimiento, ya sea por el derecho de suelo o de sangre.

● Ser ciudadano en ejercicio, es decir no haber sido declarado judicialmente


interdicto, inhabilitado en sus derechos políticos o privado de la libertad por
sentencia judicial.

27
CARPIZO, Jorge. El Tribunal Constitucional y sus límites (…),Ob. Cit,p. 44
● Ser mayor de 45 años, no al momento de postular sino al momento de ser
elegido por el Pleno del Congreso

● Haber sido Magistrado de la Corte Suprema o Fiscal Supremo, o Magistrado


Superior o Fiscal Superior durante diez años, o haber ejercido la abogacía o

● la cátedra universitaria en materia jurídica durante quince años

● No estar comprendido en alguno de los supuestos enumerados en el artículo


12 de la Ley Nº 28301.

Número de magistrados, duración, reelección y renovación en el cargo.

Según el artículo 201° de la Constitución28, el Tribunal Constitucional peruano


está integrado por 7 magistrados que ocupan el cargo por 5 años. En cuanto al
número de magistrados, por regla general debe ser impar a con el de evitar
empates al momento de votar, dado que nuestra legislación no prevé que el
voto del Presidente tenga mayor valor.

La elección del Presidente del Tribunal Constitucional

Según el artículo 6 de la LOTC29, el Presidente del Tribunal Constitucional es


elegido entre los magistrados constitucionales por votación secreta por un
período máximo de 2 años, siendo factible la reelección por 1 año más.

Elección de los Magistrados

Los magistrados de los Tribunales o Cortes Constitucionales son elegidos por


el parlamento, que les otorga legitimidad democrática indirecta.

Derechos según el artículo 20 del Reglamento Normativo del Tribunal


Constitucional, los magistrados tienen derecho a

● Participar con voz y voto en las sesiones del Pleno.

● Contar con los servicios de personal, asesoría y apoyo logístico para el


desempeño de sus funciones.

● Percibir un ingreso adecuado sujeto al pago de los tributos de Ley, que será
del mismo monto y por los mismos o análogos criterios que el que reciben
los Congresistas y que se publicará en el diario oficial El Peruano, al iniciar
sus funciones.

● Recibir el pago por gastos de instalación, por una sola vez.

28
Constitución Política ​del Perú (1993).
29
Ley Orgánica del Tribunal Constitucional. Ley Nº 28301.
● Gozar del derecho vacacional durante treinta días al año, según el orden
que, a propuesta del Presidente, apruebe el Pleno

Deberes de los magistrados según el artículo 19 del Reglamento


Normativo30:

● Cumplir y hacer cumplir el principio de primacía de la Constitución


Política del Perú y la vigencia efectiva de los derechos constitucionales.

● Cumplir y hacer cumplir su Ley Orgánica, el Código Procesal


Constitucional, el ordenamiento jurídico de la Nación y el presente Reglamento.

● Resolver los asuntos de su competencia con sujeción a la garantía del


debido proceso y dentro de los plazos legales.

● Aplicar la norma constitucional correspondiente y los principios del


derecho constitucional, aunque no hubieran sido invocados en el proceso.

● Guardar absoluta reserva respecto de los asuntos en que interviene.

● Observar el horario de trabajo y en especial el que corresponde a las


audiencias

● Denegar liminarmente las peticiones maliciosas y los escritos y


exposiciones contrarias a la dignidad de las personas, y poner el hecho en
conocimiento del respectivo Colegio de Abogados.

● Tratar con respeto a los abogados y a las partes.

● Denunciar ante el Presidente los casos en que observen el ejercicio


ilegal o indebido de la profesión.

● Disponer la actuación de medios probatorios, siempre que sean


indispensables para mejor resolver.

● Formular declaración jurada de bienes y rentas, de acuerdo con la ley de


la materia

● Mantener conducta personal ejemplar, de respeto mutuo y tolerancia, y


observar las normas de cortesía de uso común.

● Velar, a través de sus ponencias y la emisión de sus votos, por la


correcta interpretación y el cabal cumplimiento de la jurisprudencia del Tribunal
Constitucional.

● Cuidar los bienes públicos que son puestos a su servicio y promover el


uso racional de los bienes de consumo que les provee el Estado. Esta
30
Reglamento Normativo del Tribunal Constitucional. Resolución Administrativa Nº 095-2004-P-TC.
obligación incluye el deber de dar cuenta documentada de los gastos que
importen sus viajes oficiales o visitas al exterior con bolsa de viaje.

● Presentar, luego de realizado un viaje oficial, un informe al Pleno sobre


todo aquello que pueda ser de utilidad para el Tribunal Constitucional.

2.3. La imparcialidad de los jueces en todo el proceso judicial.


El principio de imparcialidad no aparece expresamente recogido en la
Constitución. Ni en la parte Orgánica, al enumerar los principios constitucionales
que presiden la organización del poder judicial, ni en la parte Dogmática, al
consagrar el derecho de todo individuo, tanto si es ciudadano peruano como
extranjero, a un proceso público con todas las garantías, el constituyente
menciona expresamente la imparcialidad del juez.31
El derecho a un juez imparcial constituye una garantía, debe considerarse
incluida entre ellas, ya que es un elemento organizativo indispensable en la
Administración de Justicia de un Estado de Derecho.32
Según Bachof, citado por Acuña, la situación de interés que presenta un juez
constitucional, es contraria a la de un juez ordinario, pues mientras que el último
enfrenta un conflicto entre la justicia del caso concreto y la ley, el juez
constitucional enfrenta un conflicto entre la norma y un bien general, lo que se ve
con mayor claridad en aquellas sentencias con efectos vinculantes generales o
fuerza de ley, pues estas sentencias no sólo pueden generar catástrofes para

el caso en concreto, sino para un indivisible número de casos, cuando son


políticamente inexactas o falsas.33
El principio de imparcialidad está íntimamente conectado con el principio de
independencia: asegurar que el juez no pudiera ser separado de su cargo
mientras su conducta no justifique una decisión esta naturaleza. Por eso, la

31
Pérez, J. (2014).​ “Curso de Derecho Constitucional”​. p. 699
32
Ídem
33
Acuña, A. (2014). “​Funciones Y Competencias Del Tribunal Constitucional Peruano”. ​p. 22
imparcialidad es el “​para qué” de la independencia judicial.34 Es decir, el principio
de independencia tiene sentido por sí mismo. Lo tiene en función de la tarea que
el juez tiene constitucionalmente encomendada. Es importante que el Juez sea
orgánicamente independiente para que pueda ser funcionalmente imparcial.
pues el principio de imparcialidad no es más que el principio de independencia
considerado desde una perspectiva funcional.
La imparcialidad, es un rasgo propio y característico de la actuación del juez, un
valor absoluto y un principio fundamental indispensable para el cumplimiento de
las exigencias del debido proceso, para que así la función del juez pueda ser
considerada como tal.35
Para esto, según Alejandro Nieto, el juez tiene que ser consciente de su
vulnerabilidad psicológica y de sus condicionamientos sociales y profesionales
porque, si sabe que es así, tiene más posibilidades de superar tales
dependencias y de escapar de los caprichos de su personalidad para poder
afirmar sus decisiones en la razón objetiva.36
La imparcialidad hace referencia a la fisiología del poder judicial y no a su
anatomía. La parcialidad es la corrupción en la práctica del principio de
independencia. El juez sigue siendo formalmente independiente, pero
materialmente no lo es.

La parcialidad es, por tanto, una de las formas de manifestación de la corrupción


judicial o, mejor dicho, la forma de manifestación de la corrupción judicial.37
Justamente por eso, la vulneración del principio de imparcialidad tiene que ser
advertida o alegada en cada caso. La imparcialidad del juez se da por supuesta.
El juez independiente, por el solo hecho de serlo, es por principio un juez
imparcial. El q no le sea en un caso concreto es algo que tiene q ser advertido o
alegado.

34
Pérez, J. (2014). “Curso de Derecho Constitucional”. p. 700
35
Ídem
36
Nieto, A. (2000) ​“El Arbitrio Judicial”​. p. 411

37
Pérez, J. (2014). “​Curso de Derecho Constitucional”.​ p.702
III. ¿EN QUÉ DEBE BASARSE UN JUEZ PARA TOMAR UNA DECISIÓN
JUDICIAL?

3.1. La Constitución, como norma principal para la toma de una decisión


judicial.

Es por todos sabido el Control de Constitucionalidad tiene su origen en el célebre


y destacado caso “Marbury vs Madison” fallado por la Corte Suprema de EE.UU.
En el año 1803, como antecedente jurisprudencial, en este fallo el juez Marshall
expresaba: "Hay sólo dos alternativas demasiado claras para ser discutidas: o la
Constitución controla cualquier ley contraria a aquella, o la legislatura puede
alterar la Constitución mediante una ley ordinaria”38.

Entre tales alternativas no hay términos medios: o la Constitución es la ley


suprema, inalterable por medios ordinarios, o se encuentra al mismo nivel que
las leyes, y, por lo pronto, como cualquiera de ellas, puede reformarse o dejarse
sin efecto siempre que al Congreso le plazca. Si es cierta la primera alternativa,
entonces una ley contraria a la Constitución no es ley; pero si en cambio es
verdadera la segunda, entonces las constituciones escritas son absurdos
intentos del pueblo para limitar un poder ilimitable por naturaleza." bajo este
argumento se llegò a la conclusiòn de que ​cuando una ley se opone a la
Constitución esta deja de ser válida, dando como resultado no solo el
afianzamiento del valor de la Contituciòn, sino ademàs afianzando tambièn su
propia legitimidad y poder.

El constitucionalista italiano Zagrebelsky (1995) en su texto el “Derecho Dúctil”39


nos dice que el papel del Juez Constitucional está dado en la supremacía de que
goza la Constitución Política sobre el ordenamiento jurídico, que cada vez cobra
más fuerza hasta llegar a inmiscuirse en las diferentes ramas del poder público
sin una limitación jurídica alguna.

Es evidente que la doctrina de la Supremacía Constitucional requiere, para ser


efectiva, la existencia del Control de Constitucionalidad y que este sea lo
suficientemente amplio para que al advertirse la violación de la norma
constitucional podamos tener una herramienta acorde para restaurar la
supremacía violada.

Según Marshall la función del poder judicial es la de aplicar el derecho, y la


Constituciòn es la ley suprema de la naciòn, por consiguiente los jueces deben
aplicar la Constituciòn, es por eso que si los jueces determinan que una ley
contradice la Constituciòn deben declararla inconstitucional. De acuerdo a este

38
​Carbonell, M. (2006). Marbury versus Madison: en los orígenes de la supremacía constitucional y
el control de constitucionalidad. ​Revista Iberoamericana de Derecho Procesal Constitucional,​ ​5,​ 289-
300.
39
​Zagrebelsky, G. (1997). ​El derecho dúctil: ley, derechos, justicia​(Vol. 4). Trotta.
razonamiento, el control de constitucionalidad de las leyes forma parte de la
funciòn institucional del Poder Judicial40.

La primera observación que se debe hacer al Juez de control constitucional es


que si bien la Carta Política es suprema, las facultades de la rama judicial no lo
son. Sería contraproducente permitir que con la excusa de proteger el mandato
constitucional una rama del poder público tenga mayores facultades sobre temas
propios de competencia de las otras ramas, toda vez que esto sería vulnerar la
Constitución Política, convirtiendo la situación en tautológica, al vulnerar la Carta
Política para protegerla.

El control judicial de constitucionalidad implica mucho más que resolver un


problema de correspondencia lógica entre las normas constitucionales y las
legales o administrativas. Salvo en raras ocasiones, una contradicción clara
entre la constitución y la ley es difícil de identificar.

En primer lugar, las constituciones se caracterizan por contar con cláusulas y


declaraciones muy generales, ambiguas y vagas. Segundo, frente a un caso
concreto, suelen plantearse conflictos entre las propias normas constitucionales.
Por último, puede darse la circunstancia que el caso que el juez deba resolver no
esté previsto por las normas constitucionales, pero que cuente con propiedades
relevantes semejantes a otros casos que sí están previstos por las normas
constitucionales41.

Lo dicho anteriormente nos debe llevar a la conclusión de que para determinar si


“verdaderamente” una ley contradice la constitución, las normas
constitucionales, al igual que las legales, deben ser interpretadas y precisadas
por los jueces42. Pensar que los preceptos constitucionales pueden ser aplicados
a los casos particulares sin una previa precisión interpretativa es una ilusión.

Para interpretar la constitución los jueces deben realizar una tarea de


determinación y reconstrucción del sentido y alcance de las normas
constitucionales aplicables al caso. Sólo después de interpretadas las cláusulas
correspondientes se puede señalar la existencia o no de una contradicción entre
La constitución y la ley, o el acto de gobierno cuestionado. Esta tarea
interpretativa es ineludible dada la generalidad y ambigüedad de las cláusulas

40
​Bouzat, G. (1998). ​La argumentación jurídica en el control constitucional. ​Revista Española de
Derecho Constitucional, 54. p.203.
41
​Bouzat, G. (1998). ​La argumentación jurídica en el control constitucional: Una comparación entre
la judicial review y el control preventivo y abstracto de constitucionalidad.​ (A propósito de la
Sentencia 24-493 de la Corte Suprema Argentina, caso Iachemet, M. a L. vs. Armada Argentina).
Revista Española de Derecho Constitucional, (54), 273-285.
42
​Bouzat, G. (1998). ​La argumentación jurídica en el control constitucional: Una comparación entre
la judicial review y el control preventivo y abstracto de constitucionalidad.​ (A propósito de la
Sentencia 24-493 de la Corte Suprema Argentina, caso Iachemet, M. a L. vs. Armada Argentina).
Revista Española de Derecho Constitucional
constitucionales. Ahora bien, para precisar el sentido y alcance de las normas
constitucionales.

Se refiere a la prevalencia de la Constitución sobre la ley en los siguientes


términos: “Los jueces vigilan la correcta aplicación de la norma legal y, en caso
de incompatibilidad con la Constitución, aplican esta última. Si verifican una
incompatibilidad entre la ley y la justicia, deben tender hacia esta última”43.

3.2. La ética y moral de un juez en una decisión judicial.

Muchas veces se confunden los conceptos de ética y moral. Por ello, se aclarará ambas
definiciones para posteriormente hablar de lo que un juez toma en cuenta para su fallo
judicial. La palabra moral, viene del latín “mos” que significa hábito o costumbre y “ética”
del griego “ethos” que antiguamente podrían haber significado lo mismo. Sin embargo,
con el pasar de los años y el cambio de las sociedades, cada una ha recibido un concepto
diferente.

Ahora, la palabra moral, según la RAE44 viene a ser la doctrina del obrar humano que
pretende regular el comportamiento individual y colectivo en relación con el bien y el mal y
los deberes que implican. La moral es la que hace actuar de una determinada manera al
ser humano y le permite saber qué hacer y qué no en situaciones concretas. Mientras que
la ética es la reflexión sobre la moral, es decir es la encargada de fundamentar ese
conjunto de principios que constituyen a la moral.

Además, la moral tiene una base social y, por lo tanto, ejerce una gran influencia sobre el
comportamiento de las personas. Por otra parte, la ética surge del interior de la persona,
como resultado de su propia reflexión y su propia elección.

Un exitoso publicista y experto en mercadeo, el norteamericano Jürgen Klaric45, ha puesto


en las redes sociales la reflexión del matemático árabe Al Khwarizmi sobre el valor del ser
humano y este respondió lo siguiente: “Si tiene ética su valor es igual a 1. Si además es
inteligente, agréguele un cero y su valor será 10. Si también es rico, súmele otro cero y
será 100. Si por sobre todo es, además, una bella persona, agréguele otro cero y su valor

43
​López, G. (2011). ​El juez constitucional colombiano como legislador positivo:¿ un gobierno de los
jueces?​. Cuestiones constitucionales, (24) págs.169-193.
44
​De la Lengua, R. A. E. (2001). Diccionario de la RAE. ​vol.11
45
Mantilla, I. (14 julio 2017) ​Álgebra y ética.​ Diario “El Espectador”. Recuperado de:
https://www.elespectador.com/opinion/algebra-y-etica-columna-703284
será 1000. Pero si pierde el 1, que corresponde a la ética, perderá todo su valor, pues
solamente le quedarán los ceros”. Es así de sencillo, una persona puede ser profesional,
inteligente, u otras características que ha adquirido al pasar los años, pero sin valores
éticos ni principios sólidos, lo único que queda son delincuentes, corruptos y personas
que no aportan nada bueno a la sociedad. En este caso, si una persona no tiene ética ni
moral, no puede ni será un buen juez, aquel que la sociedad necesita para que se
respeten sus derechos fundamentales por sobre todas las cosas.

Malem hace referencia a Herbert Hart, quien dice que en el sistema jurídico moderno es
esencial un juez que se encargue de determinar si una persona ha incumplido la ley y, por
consiguiente, aplicarle la sanción que le corresponde. Sin embargo, antes de formular una
sentencia debe tener en cuenta no solo lo que la ley establece sino también su ética como
persona, que se ha ido formando al pasar los años. De ello dependerá su imparcialidad
ante los casos que se le presenten.

Es decir, que una persona que quiere o anhela ser juez, debe principalmente tener
valores morales muy arraigados que no le permitan dejarse llevar por el pago de una
suma de dinero o por el pedimento de la mayoría al exigir “justicia” que en muchos casos
esta palabra tiene una definición de “muerte”, mucho más aún cuando se trata de casos
atroces.

Según Piero Calamandrei46: “…los jueces son como los que pertenecen a una orden
religiosa. Cada uno de ellos tiene que ser un ejemplo de virtud, si no quieren que los
creyentes pierdan la fe”. Por ello, muchas veces se oye decir que, para ser un buen juez
se necesita ser buena persona. En otras palabras, debe tener la capacidad suficiente de
separar, antes que nada, los derechos fundamentales del acusado de lo que se establece
en el Código Penal, que muchas veces no toma en cuenta lo que se prevalece en la
Constitución.

La función judicial implica un balance entre las cualidades intelectuales y morales. Es


decir, que no solo se le debe dar la facultad de ejercer el rol de juez a alguien por el
simple hecho de que conoce mucho sobre leyes, es abanderado de algún poder del

Gutiérrez, S. (21 febrero 2016) ​¿Pueden las malas personas ser buenos jueces.​ Diario “legis.pe”.
46

Recuperado de: ​https://legis.pe/pueden-las-malas-personas-ser-buenos-jueces/


estado o tiene mucho dinero; sino que también debe tener una personalidad íntegra para
poder defender los derechos fundamentales de las personas sin prejuicio alguno.

La ética no solo va en contra del comportamiento corrupto, sino también de la falta de


vocación y conciencia social que puede llegar a tener un juez. Por ello, “a fin de garantizar
el cumplimiento de la misión Institucional de un país, los jueces deben orientarse por el
camino de la integridad, la transparencia y la conciencia funcional e institucional.”

El Código de Ética del Poder Judicial del Perú prescribe en su art. 2 que “…La norma
ética, en el Poder Judicial, solo tiene legitimidad en la medida en que constituya un medio
de autorregulación creado y hecho suyo -como pauta de conducta– por los propios
jueces, sus autores y destinatarios.” Es decir que el Código no es una norma impuesta por
entes ajenos al Poder Judicial, sino que los mismos jueces son los que se autoimponen
reglas de comportamiento dentro y fuera de las instituciones del Estado; y claro está que
mantienen su independencia judicial al autorregularse ellos mismos.

Según la USAID, considera que los principales principios éticos fundamentales para que
un juez sea un “buen juez”, son:

a) Conciencia funcional e Institucional: Los jueces y los servidores administrativos


judiciales deben ser conscientes de la responsabilidad que implica la labor que
desempeñan. Es decir que, siempre deben hacer prevalecer los derechos de las
personas, de tal manera que aseguren la vigencia del Estado de derecho.

b) Credibilidad: Cualidad que debe ser percibida por todos los ciudadanos. En otras
palabras, su profesionalidad se demuestra en su comportamiento intachable y
creíble, de tal manera que generen confianza en la sociedad.

c) Equidad: Tener un trabajo justo y adecuado en cada caso que se presente. La


principal función del juez es impartir justicia y por ello no debe basarse en sus
prejuicios, sino garantizar que sus decisiones sean justas y sustentadas en
derecho.
d) Independencia: Atributo del que deben gozar todos los jueces en el ejercicio de su
función. Es decir, que deben tener soberanía absoluta respecto de los demás
poderes.

e) Rendición de cuentas: Obligación de dar a conocer los resultados de la gestión a


sus superiores dentro de un parámetro ético, moral y legal.

Por otra parte, se encuentra el principio de imparcialidad del juez. Es decir, que el juez
debe estar impedido de identificarse con las pretensiones de alguna de las partes o de
sustituirse en el lugar de las mismas; su actuación siempre debe ser neutral. En otras
palabras, el juez no puede ni debe adelantar su decisión si no se ha terminado de
seguir el debido proceso que todo estado democrático exige. Considerándose así, que
el derecho a un juez imparcial constituye una garantía, ya que es un elemento
organizativo indispensable en la Administración de Justicia de un Estado de Derecho.

Por último, el principio de imparcialidad está íntimamente ligado al principio de


independencia, el cual garantiza que el juez no se encuentre subordinado a ningún
poder externo, sino que solamente esté vinculado al sistema de fuentes del derecho.
Esto es importante, ya que solo así el juez podrá ser orgánicamente independiente y
funcionalmente imparcial.