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BIOGRAFÍA PAOLO TOSCANELLI

Paolo dal Pozzo Toscanelli


(Florencia 1397 - id., 1482) Científico italiano. Basándose en los relatos
de Marco Polo y de Nicolás de Conti, calculó la posibilidad de dirigirse a
Oriente a través del océano Atlántico, estimando erróneamente que la
distancia entre las islas Canarias y Cipango (Japón) era menos de la
mitad de la real. Intercambió información con Fernão Martins, al que
envió una carta (1474) en la que exponía que esta ruta era más corta
que la que pretendían seguir los portugueses a través de las costas de
África. Probablemente escribió también a Cristóbal Colón, influyendo
directa o indirectamente en sus teorías (según Bartolomé de las Casas,
el almirante utilizó una mapa elaborado por Toscanelli).
El florentino Paolo dal Pozzo Toscanelli cultivó la medicina, las matemáticas, la astronomía, la astrología y la
geografía. Sus conocimientos matemáticos fueron de gran utilidad al célebre arquitecto Brunelleschi, y a él se
debe la construcción del reloj de sol de la catedral de Florencia, mediante el cual determinó la oblicuidad
elíptica.
Posiblemente la figura más representativa de su época junto
con Leonardo da Vinci, el amor por la ciencia llevó a Toscanelli a
interesarse por innumerables cuestiones y a entablar relaciones
con los más grandes personajes de su tiempo (Nicolás de Cusa y
Brunelleschi, entre otros), así como con viajeros que llegaban de
países lejanos en los que estaba particularmente interesado,
debido también a las actividades comerciales de su familia. Gozó
de gran fama entre los hombres de su tiempo; sin embargo, casi
todas sus obras se han perdido.
Como geógrafo, las principales fuentes de Toscanelli fueron Marco Polo, que entonces era un personaje sólo
conocido por los estudiosos, y el también viajero veneciano Nicolás de Conti. Realizó un mapa del mundo
conocido en su época, en el que no incluyó América, ya que murió diez años antes de que Colón la descubriera.
Toscanelli y Colón
Seguramente las concepciones geográficas de Toscanelli influyeron en la idea de Cristóbal Colón de buscar un
paso por Occidente a las Indias Orientales; ambos coincidían en que se podía llegar a Oriente sin necesidad de
costear África y conocían los estudios de los geógrafos antiguos Marino de Tiro y Tolomeo, según los cuales sólo
había mar entre las costas españolas y las indias. A raíz de la muerte de Nicolás de Cusa, Toscanelli entabló
relación con el canónigo y médico portugués Fernão Martins de Roriz y, tras diversos encuentros en Italia en los
que hablaron de las Indias Orientales, prosiguieron su relación por carta. Fue a través de Martins como
Toscanelli entró en contacto con Colón.
El futuro descubridor de América le consultó sobre la posibilidad de trazar una ruta hacia Oriente por Occidente.
En su misiva, Colón hablaba de las riquezas de Catay (China) y de las grandes proporciones del puerto de Zaiton,
en China, solicitando que le enviara un mapa para fijar la derrota. Toscanelli contestó a Colón refiriéndose
también a las riquezas de Oriente y confirmándole el envío de un mapa. Se supone que esta correspondencia
tuvo lugar entre 1479 y 1480, aunque no queda ningún vestigio de ella; únicamente el testimonio del hijo del
descubridor, Hernando Colón, y el del padre Bartolomé de Las Casas avalan que Colón llevaba consigo la carta
náutica del geógrafo florentino en su primer viaje.
Los cálculos geográficos y matemáticos de Colón y Toscanelli estaban muy alejados de la realidad. El error
procedía, en primer lugar, del geógrafo Marino de Tiro, que pensaba que las tierras entonces conocidas
ocupaban dos terceras partes de la superficie terrestre, y el mar la tercera parte restante. Hay que tener en
cuenta, por otra parte, que en la época las unidades eran distintas en cada territorio; no era lo mismo una milla
romana que una árabe (Colón las supuso iguales, siendo mayores las árabes), mientras que Toscanelli basaba
sus cálculos en la milla florentina.
EXPANSIÓN EUROPEA
Para que la expansión ibérica se viera coronada por el éxito no bastaba con el mejoramiento de los barcos, sino
que también era preciso integrar conocimientos acumulados a través de los siglos y saber utilizar nuevos
instrumentos de navegación como la brújula, el sextante, la sonda y el astrolabio.
La brújula hizo posible la navegación de altura o gran navegación.
Especialmente útiles para la navegación del siglo XV resultaron la brújula y el astrolabio. Ambos instrumentos
posibilitaron un nuevo tipo de travesía cual es la de "altura", es decir, navegar lejos de las costas sin otro punto
de referencia que las estrellas. La brújula consistía en una aguja imantada que siempre señalaba el norte. El
astrolabio, en tanto, permitía calcular la altura de las estrellas, cosa importante para poder determinar la latitud
geográfica. Gracias a estos instrumentos, los marinos pudieron estimar mejor su posición en el mar, el rumbo a
seguir y el tiempo que tomaría su periplo.
Paolo del Pozzo Toscanelli, famoso científico de su época que realizó cálculos de distancia entre Europa y las
Indias.
Recién en el siglo XV, el Almagesto de Ptolomeo fue enriquecido con los aportes del Cardenal Pierre d’ Ailly y su
obra de 1410 Imago Mundi. En ésta, se corrigieron algunos de los errores en que había incurrido Ptolomeo, lo
cual convirtió a d’ Ailly en el principal geógrafo teórico de su tiempo. También hay que mencionar los trabajos
de Alfayran, geógrafo musulmán, y de Martín Behaim, a quien se atribuye la elaboración del primer globo
terráqueo en 1492. Finalmente, la escuela náutica italiana otorga mucha importancia al florentino Paolo dal
Pozzo Toscanelli, de gran prestigio científico. Toscanelli trazó un mapa, indicando una distancia de 5.000 millas
náuticas (9.000 kilómetros) entre China y Europa en vez de las 11.500 que son en realidad. Este error animó a
gente como Fernão Martins o Cristóbal Colón a emprender la travesía por el Océano Atlántico.
Las obras mencionadas contribuyeron a afianzar la convicción en la redondez de la tierra, abandonándose la
creencia de que era un disco plano. Como es bien sabido, en la época de los grandes viajes ultramarinos ya no
había dudas sobre la forma de nuestro planeta y sólo se discutía acerca de sus dimensiones.
Los portulanos, cartas náuticas de las costas mediterráneas, llegaron a ser tan exactos que no fueron superados
hasta el siglo XVIII.
Por otra parte, hacia fines del siglo XIII, comenzaron a aparecer en la Europa cara las cartas náuticas o
portulanos, que sorprendieron por la exactitud con que fueron trazados los contornos costeros. Los portulanos
eran dibujados sobre la base de distancias calculadas tras una larga experiencia de navegación y cómputos
direccionales realizados con brújulas. De Cataluña y Mallorca, de Génova y Venecia, salieron los más notables
maestros de este tipo de mapas que tuvieron su máximo florecimiento desde principios del siglo XIV hasta
mediados del siglo XVI.