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Carta para la Iglesia

Primero que todo, quiero agradecer a Dios por permitirme estar aquí ante
ustedes esta noche. Sé que no soy merecedora, pero delante de los ojos del
Dios vivo, soy una calidad aceptable, porque él tiene facultad sobre mí por la
gran remuneración que él ha dado por mí.

Muchos de ustedes tienen bien claro que somos delante de Dios, que
significamos nosotros para Él.

Pero la pregunta es, qué significa Dios para nosotros: será ese punto fijo que
nos lleva a vivir para él. O somos aquellos que hemos convertido nuestra vida
en un vivir cotidiano.

Quiero que recuerden el primer día que tú llegaste a este lugar, como te
sentías, que experimentaste, una sensación interna producida que tú no sabías
de donde venía, hasta que Dios abrió tu mente y supiste que era El. Que te
acariciaba y se inclinaba con su Espíritu Santo dándote la bienvenida.

El Recuerda, El nunca cambia, y te vuelvo a hacer la pregunta ¿sabes quién es


Dios? Mira te quiero enseñar donde nosotros puedes conocer Dios.

Quiero que lleves tus manos y toca tus rodillas con ellas tu puedes conocer a
Dios. Saber porque Dios te trajo a este lugar. No sé si tú te has hecho esta
pregunta. ¿Por qué hay personas con grandes cargos, y son reconocidos por
ser grandes líderes? Porque estas personas han pasado su vida de rodillas. Yo
no quiero que piensen que he venido hoy a imponer u regir como tú tiene que
vivir. Dios nos ha dado esa libertad, como queremos pasar nuestro tiempo de
vida.

Adema quiero hacer presente algo más con un ejemplo: todas las personas ha
visto el trabajo de las hormigas que hacen juntas, y como trabajan en
conseguir alimentos necesarios para sustentarse, porque ellas saben que son
una unión que trabajan con el mismo objetivo que es sobrevivir.

Yo quiero que esta iglesia sea así, que todas y todos trabajemos juntos porque
si no trabajamos junto perdemos lo que hemos alcanzado, miremos un hecho
por no trabajar juntos “atreves del camino de la iglesia muchos han muerto
espiritualmente y aquellas personas, hermanos o jóvenes no han podido seguir
porque no hubo una persona que lo sustente”. Quiero que compartamos
nuestros ideas, emociones. Conservemos que somos una iglesia unida que no
haiga una tristeza o pensar mal del bien ajeno, yo sé que saben a qué me
refiero, no pensemos que somos inferiores o superiores a otros, todos somos
iguales, todos somos hijos del mismos Dios vivo, yo quiero una iglesia unida
y una iglesia guerrera.

Y con esta frase me despido “Ocúpate de las cosas del Señor y Él se ocupara
de la tuyas”

Dios lo Bendiga y los colme de Bendiciones

Gracias

O.J.G.P.